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“En una racionalidad utilitarista”: Directores

envían carta a ministra Cubillos en rechazo al


carácter electivo de Historia
Al entregar la misiva en la oficina de partes del Mineduc, los representantes de la Red
Nacional de Escuelas, Institutos y Departamentos de Historia se encontraron con el
subsecretario de la cartera, quien se comprometió a tratar el tema personalmente con la
secretaria de Estado.
Tomás González F.
Viernes 14 de junio 2019 18:32 hrs.
Luego de conformar la Red Nacional de Escuelas, Institutos y Departamentos de
Historia la semana pasada, los representantes de distintas unidades académicas
formadoras de historiadores llegaron hasta el Ministerio de Educación con una carta
dirigida a la jefa de la cartera, Marcela Cubillos.
La misiva que enviaron los miembros de la RedHist a la secretaria de Estado, daba
cuenta de la constitución de esta agrupación que, debido al anuncio de que la
asignatura de Historia perderá su carácter obligatorio para los terceros y cuartos
medios, agrupó a los directores y directoras con el objetivo de rechazar esta medida
y ponerse a disposición para llevar adelante cualquier reforma necesaria.

Liderados por el director del Departamento de Ciencias Históricas de la Facultad de


Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, Mario Matus, tres
representantes de la Red dejaron el texto en la oficina de partes del Ministerio, en
donde se encontraron con el subsecretario de Educación, Raúl Figueroa, quien se
comprometió a revisar él la carta junto a la ministra. En conversación con Radio
Universidad de Chile, Matus explicó los puntos principales que contenía la petición
del conglomerado.

“Estamos dispuestos a abrirnos al diálogo, a participar en un debate, que ojalá se


suspenda la aplicación del decreto y que estamos en un total afán colaborativo, en
donde tampoco decimos que encontremos que todo lo que dice la reforma es
negativo”, dijo el académico de la Universidad de Chile.
“Valoramos algunos aspectos de la reforma, pero sí solicitamos a la ministra que
suspenda la dictación de este decreto mientras se resuelve el tema de cuáles son los
contenidos que la sociedad chilena considera que deben seguir siendo obligatorios”,
agregó.

La Red Nacional de Escuelas, Institutos y Departamentos de Historia es liderada por


el director del Instituto de Historia y Ciencias Sociales de la Facultad de
Humanidades de la Universidad de Valparaíso, Pablo Aravena, quien, en
conversación con este medio, señaló que se unieron para rechazar la medida debido
a que esta relega el saber histórico al ámbito de lo prescindible.

“No podemos nosotros, como cultores de la disciplina, tolerar un mensaje que se da


a toda la sociedad. Porque quitando el carácter obligatorio de la historia, se da a
entender a la sociedad que la historia es un saber prescindible, no así las
matemáticas”, dijo.

“¿En dónde se sustenta esto? En una racionalidad utilitarista, que no entiende que la
historia es en realidad el fundamento cuando tu quieres formar ciudadanía. No se
puede formar ciudadanía prescindiendo de la historia”, indicó Aravena.
Por su parte, Leonora Reyes, profesora del Departamento de Estudios Pedagógicos
de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, lamentó que
las humanidades estén siendo sacrificadas por no estar dentro de la lógica de la
productividad.

“Lo que cabe preguntarse con esta medida es por qué la historia, y las humanidades
en general, se están relegando a un segundo plano frente a un set de contenidos que
se piensa que deben ser obligatorios. No solo en el sistema escolar, sino que en la
sociedad en general, en los programas políticos, en los espacios donde se debería
promover la cultura, las humanidades están siendo sacrificadas por poco
productivas”, señaló la académica.

La carta que el conglomerado le envió a la ministra Cubillos fue firmada por los
directores de los departamentos e institutos de las universidades de Chile, de
Tarapacá, de Santiago, la Pontificia Universidad Católica de Chile y de Valparaíso,
la Universidad Austral y la de Magallanes, entre otras.
Mucha expectativa, poca realidad: economistas
analizan la apuesta económica oficial para este
año
Las cifras finales sobre el crecimiento que tendrá Chile este 2019, dadas a conocer por el
ministro de Hacienda Felipe Larraín, distan en cierta medida de las opiniones de
especialistas. Para algunos, los números oficiales los está aterrizando el Banco Central, para
otros, es solo manejo comunicacional, que tarde o temprano caerá por su propio peso.
Rodrigo Fuentes
Sábado 15 de junio 2019 15:24 hrs.

Cambio de gabinete, pero sin modificaciones en el Ministerio de Hacienda. El


secretario de Estado, Felipe Larraín, sigue incólume en el cargo, pese a las
dificultades que ha tenido que enfrentar y tendrá que resolver, en medio del discurso
oficial que apela a un país en marcha, aunque según los propios informes
económicos, el avance ha sido bastante lento.
A este antecedente, se suma el resultado de la encuesta del Centro de Estudios
Públicos (CEP), que, entre los datos arrojados, destaca una baja importante en la
percepción de las personas respecto de la situación económica del país. Un 61 por
ciento de los encuestados aseguró que Chile está estancado.

En concreto, la economía avanza poco, se tomaron medidas fiscales y monetarias de


emergencia para apuntalarla, y, por otro lado, la generación de empleo no ha sido la
esperada o por lo menos, como prometió en un principio Sebastián Piñera.

Consultado sobre cuándo se aterrizarán las cifras desde el Ejecutivo, el profesor de


macroeconomía de la Universidad de Chile, Alejandro Alarcón, indicó que las
señales las está dando el Banco Central. Sin embargo, indicó que el Gobierno ha
tenido que lidiar con problemas externos como la guerra comercial entre China y
Estados Unidos, y en el campo interno, el denominado “obstruccionismo” que
enfrenta el Gobierno en el parlamento para sacar adelante sus proyectos de ley sobre
el tema.

“Yo creo que siempre es bueno transparentar las cifras, ahora no sé si lo van a hacer,
porque ya está la voz del Banco Central bien clara en el último Informe de Política
Monetaria (IPoM), entonces no tiene mucho sentido continuar con que si debemos
ajustar el 3,5 por ciento a 2,75. Ya el Presidente dijo en su discurso a la nación el
pasado primero de junio, que tenía un rango estimado entre 3,5 y 3 por ciento, que
se parece bastante al que tiene el instituto emisor. Por otro lado, Felipe Larraín ha
hecho un buen trabajo a pesar de todo, no puede lidiar con cosas que están ajenas a
él, el ciclo económico internacional y el clima político interno”, afirmó.
En tanto, para el profesor asistente del Departamento de Economía de la
Universidad de Chile, Nicolás Grau, el Ejecutivo ha impulsado el tema con cierta
demagogia. Especialmente sobre las expectativas de crecimiento para este 2019, que
según el Ministro de Hacienda Felipe Larraín, serán entre un 3 y 3,5 por ciento.

Grau precisó que el discurso oficial siempre será por sobre las posibilidades reales y
no aterrizado, para evitar principalmente que se instale el pesimismo en todos los
sectores productivos.

“En economía hay mucho de profecía autocumplida, si se genera una percepción de


que el crecimiento va a ser más bajo, entonces la gente consume menos, algunas
personas invierten menos y, en definitiva, se termina creciendo bajo el nivel.
Seguramente el Gobierno está apostando a mantener las expectativas lo más altas
posibles, para que el PIB no sea tan inferior como podría ser. Manejar esa ecuación,
entre decir la verdad, por un lado, y por otro, tener las confianzas lo más altas
posibles, no es un ejercicio fácil, y yo me imagino que el Gobierno trata de surfear
en el fondo por ese conflicto de objetivos”, argumentó.

Al respecto, el profesor de Facultad de Economía y Negocios de la Universidad


Alberto Hurtado, Pablo González, indicó que por un lado existe una estrategia
comunicacional para no sincerar las cifras, pero por otro lado se está asumiendo el
menor crecimiento a partir de decisiones oficiales, como a través del aumento de
dineros fiscales destinados a reimpulsar la inversión en el sector de obras públicas.

“No vamos a lograr un sinceramiento pleno por parte de la administración central


sobre las expectativas económicas para este 2019. Existen señales que así lo están
reconociendo, los casi mil 400 millones anunciados para este plan de aceleramiento
en la agenda de concesiones, es una señal de que sí se está declarando, de otra
manera, que la realidad efectivamente es compleja. Yo no esperaría un cambio en el
discurso sobre una baja, por lo menos en tres meses más, pero difícil que exista
reconocimiento pleno”,
subrayó.

El martes pasado, el Banco Central publicó la Encuesta de Expectativas


Económicas. En dicho informe los especialistas consultados se inclinaron por un
Producto Interno Bruto de 2,9 por ciento para este año, inferior al 3,2 por ciento
pronosticaron en mayo pasado.

Un verdadero balde de agua fría para el Ejecutivo, ya que ha insistido en una cifra
de crecimiento que podría llegar al 3,5 por ciento, y que eventualmente está lejos de
ser una realidad.
Cuenta pública: las
contradicciones de un discurso
que no se sostiene
Comunicaciones MAT | Jueves 6 de junio 2019 9:06 hrs.
Leer/oír, el discurso del Presidente Piñera, en función de lo que como
Movimiento Socioambiental deseamos, se vuelve un ejercicio extenuante.
Esto, no por su extensión, ni por su recurrente retórica conservadora, en
función de la idea única de familia, con un acento marcado fuertemente en
la estigmatización y el control social; sino, por su omisión deliberada
respecto a la crisis socioambiental que sorteamos como pueblo. Crisis que
tiene un principio y un final en un modelo que no es garantía de vida, ni de
bienestar horizontal para todos quienes habitamos este largo país.

Es más, se continúa instalando en los distintos territorios, el término de


zonas de sacrificio, señalando que son territorios completos expuestos al
albedrío de las inescrupulosas empresas, las cuales en función de sus
ganancias, privan a sus habitantes de todo acto de justicia o equidad.

Asimismo, enfatiza en los diversos foros y cumbres que se aproximan, a


saber, la APEC y la COP25, ambas instancias a realizarse entre los meses
de noviembre y diciembre. Donde la primera apuesta a una mirada respecto
al intercambio comercial y la “cooperación” entre Asia y el Pacífico, donde
se agrupan países con economías muy fuertes, y donde Chile ocupa
meramente un lugar de primario exportador, en esta cadena comercial.
Instando así, a que las fronteras de la mega-minería continúen
expandiéndose dentro de los límites a nivel país.

Mientras, la COP25, debiese hacernos cuestionar precisamente esa forma


de producción, altamente contaminante y destructiva, para lograr llegar
justamente a – en palabras del Presidente Piñera- “compromisos más
ambiciosos y exigibles que los logrados en la COP de París, para luchar con
mayor eficiencia contra el calentamiento global”.

No obstante, a reglón seguido de esta frase, defiende el TPP11, donde a


Chile se le exige seguir ocupando el rol que ya tiene en esta cadena
productiva global, que poco vela por el cuidado de la tierra, que no defiende
la biodiversidad de ecosistemas, y por ende, de los diversos territorios,
protegiendo en cambio el estatus de una economía cada vez más abierta,
diseñada para fortalecer los centros y precarizar, aún más, las periferias.

Por tanto, siendo un año donde se realizarán dos actividades que centrarán
la mirada de una parte del mundo en nuestro país, nos parece que es
inaceptable que no se incorporen medidas reales que apuesten al beneficio
del bien común, como es la desprivatización del agua o el cierre urgente de
termoeléctricas altamente contaminantes. En cambio, celebra la idea de
Chile Potencia Alimentaria, donde las y los habitantes de los distintos
territorios han sido testigos de arrasamiento indiscriminado de flora y
bosque nativo en los distintos cerros y laderas, en función de la ganancia de
pequeños grupos. Asimismo, anuncia el destrabamiento de proyectos
mineros, resistidos por quienes en torno a ellos habitamos.

En miras de los desafíos que como movimiento nos hemos trazado,


sabemos que hay una gran distancia entre lo que se anuncia, y lo que como
pueblos deseamos, soñamos y proyectamos. Y es en función de esas
proyecciones que seguiremos trabajando en la búsqueda del buen vivir, la
autodeterminación de los territorios y sus pueblos ancestrales, y a ponerle
fin a este ambicioso modelo extractivista.

El MAT articula espacios desde Arica hasta Magallanes. Es una instancia de intercambio y
organización de comunidades que quieren recuperar el agua y los territorios en Chile.