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8 maneras de usar los Salmos

Muchos creyentes ven a los Salmos como una serie de poemas o cantos individuales,
escritos israelitas, pero sin conexión con el día de hoy. Sin embargo, al estudiarlos
encontramos una compilación de poemas o cantos que expresan los sentimientos del pueblo
de Dios en medio de diferentes situaciones de la vida.

Los Salmos están divididos en cinco libros, y cada división nos muestra una condición
especial por las que estas personas están pasando, llevándonos a un clímax de alabanza y
adoración por lo que Dios es y significa para ellos. Es por esto que los Salmos son un
tesoro especial en las Escrituras que conectan el corazón y la mente de los creyentes en una
manera rica y vívida. El formato y la diversidad de los Salmos nos permite usarlos en una
variedad de maneras poderosas individual y corporalmente: casi como una navaja para
nuestras vidas espirituales. A continuación, ocho maneras en las que podemos usar los
Salmos:

1. Use los salmos para cultivar una vida de oración piadosa

¿Ha luchado en oración porque no sabe qué decirle a Dios? Los Salmos dan a los creyentes
las palabras correctas cuando no saben qué decir. Nos muestran que es algo normal
preguntarle “¿Por qué?”, o “¿Hasta cuándo, Señor?”. Aprendemos la necesidad de
someternos a Él durante tiempos difíciles, y el gozo que tenemos en acercarnos a Él cuando
contemplamos Su grandeza. El aprender de los patrones de oración de los salmistas
enriquecerán nuestras oraciones, engrandecerá su contenido, y las harán mas centradas en
Dios.

2. Use los Salmos para cultivar una vida de alabanza

¿Cómo respondió Moisés a la liberación que Dios hizo de la esclavitud en Egipto? Con una
canción (Éxodo 15). ¿Cómo respondió David a la liberación del Señor de sus enemigos y
de Saúl? Escribió un himno de alabanza (2 Samuel 22; cf. Salmo 18). ¿Cómo remedió Asaf
su envidia de los malignos? Adoró al Señor, aprendió el destino de ellos, y escribió su
historia de confianza en el Señor (Salmo 73).

Cantar los Salmos nos ayuda a proclamar las palabras de Dios y a dejar que more en
abundancia en nosotros (Colosenses 3:16). Hacerlo de esta manera formará nuestras vidas
conforme a la Palabra de Dios y asegurará que nuestras vidas sean más llenas de adoración.

Cantar los Salmos nos ayuda a proclamar las palabras de Dios y a dejar que more en
abundancia en nosotros.

3. Use los Salmos para cultivar una cultura de adoración en su iglesia

El libro de Salmos es un himnario lleno de canciones para el pueblo del Señor. Muchos de
los Salmos están diseñados para ser usados en la adoración congregacional. Algunos son
dirigidos al músico principal y prescriben instrumentos específicos para acompañamiento
(por ejemplo, Salmos 51-62).

Leer o cantar los Salmos congregacionalmente formará los corazones y las mentes
individuales en la congregación, y ayudará a su iglesia a luchar por una cultura de
adoración. Úselos como un llamado a la adoración cuando empiezan un culto, como
lecturas que responden a Dios, o como la respuesta a un sermón. Su congregación disfrutará
de cómo las ricas imágenes en las Escrituras hablan directamente a sus vidas diarias, ¡y
harán que sus corazones canten!

4. Use los Salmos para cultivar un hambre profunda por Dios

Los Salmos son un espejo a nuestras almas que revelan nuestros anhelos más profundos.
Sus palabras forman nuestros corazones, conectándonos con los salmistas de manera
emocional y profunda:

“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré, que esté yo en la casa de Jehová
todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir
en su templo”, Salmos 27:4.

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, o Dios, el
alma mía”, Salmos 42:1.

“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne
te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas…”, Salmos 63:1.

Al hacer de los Salmos su oración, Dios obrará en usted y cambiará sus deseos para ser más
como los de Él. C.S. Lewis lo dijo mejor: “La cosa más valiosa que los Salmos hacen por
mí es expresar el mismo deleite en Dios que hizo danzar a David”.

5. Use los Salmos para cultivar una vida emocional piadosa

Cada creyente experimenta emociones altas y bajas, porque nuestro Señor Jesucristo mismo
pasó a través de cada tipo de emoción. Los Salmos nos proveen un mapa fiel para seguir en
el mundo de las emociones: lo bueno, lo malo, y todo lo que está en el medio.

 ¿Cómo respondemos a la tristeza profunda? Vea el Salmo 43 que dice, “¿Por


qué te abates, o alma mía, y por qué te turbas dentro de mi? Espera en Dios; porque
aun he de alabarle, salvación mía y Dios mío”.
 ¿Cómo respondemos cuando los malos prosperan? Vea lo que dice el Salmo 37,
“Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que
prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”.
 ¿Cómo damos gracias al Señor por nuestra salvación tan grande? “Alaben la
misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres; ofrezcan
sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo”, Salmos 107:21-22.
Usar los Salmos como guía para nuestras emociones afinará las cuerdas de su alma con el
tono perfecto de Dios.

6. Use los Salmos para cultivar un corazón agradecido

Es la voluntad de Dios que seamos agradecidos (1 Tesalonicense 5:18). Cultivar un corazón


agradecido es de particular importante en una cultura –aun la cultura cristiana– que pone el
enfoque en los regalos de Dios en lugar de ser agradecido por lo que Dios ya nos ha dado
en Cristo Jesús. Darle las gracias a Dios nos pone en nuestro lugar como humildes criaturas
dependientes en un Dios creador lleno de gracia.

Los Salmos de agradecimiento celebran las obras del Señor y su bondad hacia nosotros.
Como los salmistas, podemos recordar la bondad de Dios a través de toda la historia
(Salmos 105) y también su bondad para con nosotros personalmente (Salmo 40).

Si Dios ha cambiado tu lamento en baile (Salmos 30:11), te ha dado una roca firme donde
poner tu pies (Salmos 40:1-2), y ha sido tu roca y salvación (Salmos 62:1), ¿cómo no
alabarle?

7. Use los Salmos para cultivar un entendimiento profundo de la vida cristiana

Los Salmos rompen en pedazos toda idea que dice que la vida cristiana es algo fácil y
ligero. Nos muestran el gran panorama de la vida cristiana: desde las experiencias en la
cima de las montañas, hasta en los caminos del valle de sombra de muerte.

Podemos escondernos de nuestros enemigos en una cueva con David (Salmos 57), clamar a
Dios por causa de la injusticia con Asaf (Salmos 82), contemplar la brevedad de la vida y la
grandeza de Dios con Moisés (Salmos 90), y entrar en el abandono de nuestro Salvador
(Salmos 22). Los Salmos nos enseñan cómo vivir sabiamente durante tiempos difíciles.

Los Salmos rompen en pedazos toda idea que dice que la vida cristiana es algo fácil y
ligero.

8. Use los Salmos para contemplar a su Salvador

Jesús usó los Salmos en muchas de las maneras descritas anteriormente. Cristo estuvo
íntimamente familiarizado con los Salmos y había orado y cantado con ellos. Jesús fue
completamente Dios y completamente hombre. Por tanto, Él conoce las experiencias de los
salmistas, y Él mismo es el Dios descrito como Rey en quien podemos tomar refugio.

Vemos en las propias palabras de Jesús a sus discípulos que los Salmos tienen su
cumplimiento en Él, “…era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la
ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24:44). Cuando lea los Salmos, tome
en cuenta las referencias en el Nuevo Testamento que citan los Salmos en referencia a
Cristo. También, tome en cuenta los temas del evangelio o características de Cristo que los
Salmos señalan.

Aquí están algunos puntos destacados de Cristo en los Salmos:

 Salmos 102:25-29 describe a Cristo como Creador eterno (cf. Hebreos 1:10-12).
 Salmos 40:6-8 describe a Cristo como el que vendría y haría la voluntad de Dios
(cf. Hebreos 10:5-7).
 Salmos 22 describe con lujo de detalle la crucifixión de Cristo (y es citado por Jesús
en la cruz).
 Salmos 16 describe la resurrección y la gloria futura de Cristo.
 Salmos 118 llama a Cristo “la piedra que desecharon los edificadores” y que “ha
venido a ser cabeza del ángulo”.
 Salmos 23 describe a nuestro Gran Pastor, Jesucristo, y Su provisión, Su protección,
y Su gracia para sus ovejas (cf. Juan 10:14).
 Salmos 110 describe el dominio de Cristo y su juicio venidero.
 Salmos 2 y 45 describen el reino de Cristo desde un trono eterno.

Encontrar a Jesús en los Salmos es más que simplemente buscarlo como quien busca una
palabra en un crucigrama. Dios quiere que encontremos al Cristo viviente y que
encontremos vida en Su nombre. Él quiere transformar nuestros corazones y mentes para
amarle y glorificarle, como transformó los corazones de los salmistas hace miles de años.
¿Qué es la salvación?
La respuesta que da la Biblia
Los escritores de la Biblia utilizan a veces los términos salvar y salvación para
transmitir la idea de librar a alguien de un peligro o de la muerte (Éxodo 14:13,
14; Hechos 27:20). Sin embargo, en muchas ocasiones se refieren con ellos a la
liberación del pecado (Mateo 1:21). Como la causa de la muerte es el pecado,
aquellos que son salvados de este tienen la esperanza de vivir para siempre (Juan
3:16, 17). *

Cómo se obtiene la salvación

Para obtener la salvación, debemos ejercer fe en Jesús y demostrarla obedeciendo


sus mandatos (Hechos 4:10, 12; Romanos 10:9, 10;Hebreos 5:9).

La Biblia dice que es necesario que la obediencia se traduzca en obras para probar
que nuestra fe está viva (Santiago 2:24, 26). Sin embargo, eso no significa que nos
ganemos la salvación. Esta es una “dádiva de Dios”, un regalo que nos hace por su
“bondad inmerecida” o “gracia” (Efesios 2:8, 9, Reina-Valera).

¿Es posible perder la salvación?

Sí. Igual que una persona que se ha salvado de morir ahogada podría caer o saltar
al agua nuevamente, quien ha sido salvado del pecado podría perder la salvación si
no sigue demostrando su fe. Por esta razón, la Biblia exhorta a los cristianos que
han recibido la salvación a que “luchen tenazmente por la fe” (Judas 3). También les
aconseja que “sigan obrando su propia salvación con temor y temblor” (Filipenses
2:12).

¿Es Dios el Salvador o lo es Jesús?


En la Biblia, a Dios se le llama muchas veces “Salvador” y se indica que la salvación
se la debemos principalmente a él (1 Samuel 10:19; Isaías 43:11; Tito 2:10; Judas
25). Por otro lado, la Palabra de Dios también llama “salvadores” a los hombres que
Dios utilizó en ocasiones para librar a la antigua nación de Israel (Nehemías
9:27; Jueces 3:9, 15;2 Reyes 13:5). * Asimismo, se refiere a Jesucristo como
“Salvador”, pues Dios nos salva del pecado mediante el sacrificio de su Hijo(Hechos
5:31; Tito 1:4). *
¿Se salvará todo el mundo?

No, algunas personas no se salvarán (2 Tesalonicenses 1:9). Cuando le preguntaron


a Jesús si eran pocos los que se salvarían, respondió: “Esfuércense vigorosamente
por entrar por la puerta angosta, porque muchos, les digo, tratarán de entrar, pero
no podrán” (Lucas 13:23, 24).

Conceptos erróneos sobre la salvación universal

Lo que algunos creen: En 1 Corintios 15:22 se enseña que la salvación es universal


al decir que “en el Cristo todos serán vivificados.”

La verdad: El contexto de este versículo habla sobre la resurrección(1 Corintios


15:12, 13, 20, 21, 35). Por lo tanto, la frase “en el Cristo todos serán vivificados”
sencillamente significa que todos los que resucitan reciben esta recompensa
gracias a Jesucristo (Juan 11:25).

Lo que algunos creen: En Tito 2:11 se enseña que la salvación es universal al decir
que “Dios trae la salvación a toda la humanidad” (Dios habla hoy).

La verdad: La palabra griega que se traduce “toda” en este versículo también


puede significar “toda clase”. * Así, la forma correcta de entender Tito 2:11 es que
Dios ofrece la salvación a todo tipo de personas, lo que incluye a gente “de todas
las naciones y tribus y pueblos y lenguas” (Revelación [Apocalipsis] 7:9, 10).

Lo que algunos creen: En 2 Pedro 3:9 se enseña que la salvación es universal al


decir que Dios “no desea que ninguno sea destruido”.

La verdad: Dios quiere que la gente se salve, pero no obliga a nadie a aceptar el
medio que él ha puesto para la salvación. En el “día del juicio”, también destruirá a
las personas malvadas (2 Pedro 3:7).