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DESMITIFICANDO LA IMAGEN DE DIOS

POR: CARLOS ALBERTO NATH MUGA

Dios y su Gente. José Luis Cortés. PPC Madrid 2008. Pág. 168

Hablar de DIOS es estimulante, cuántas veces no nos hemos preguntado


¿cómo será Dios? ¿Cuál será su rostro? ¿Dios es hombre o mujer? ¿Quién
creó a Dios o de dónde habrá surgido? Y en muchas otras ocasiones
también hemos podido observar algunos frescos o pinturas como las de
Miguel Ángel, Francisco de Goya, William Blake, Rafael y El Greco entre
otros, donde se intenta esbozar la imagen o el rostro de Dios.

Es inevitable que el hombre busque un rostro o una imagen de Dios, si


recordamos en el libro del Génesis vemos que el hombre es hecho a
imagen y semejanza de Dios, en él se establece una imagen teomórfica
del hombre “y Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza”1 dada esta
relación el hombre, por consiguiente, busca establecer una figura más
humana, una figura “antropomórfica” de Dios.

1
Genesis 1, 26
Es por esto que en el Antiguo Testamento, los hombres de la Biblia le dan a
Dios algunos nombres como Javeh, Elohim, Adonai, Shaddai, Jehová, y
estos nombres representan unas imágenes distintas de Dios. Por ejemplo:

Yahveh: Presenta un Dios como un ser trascendente pero de forma más


antropomórfica (forma humana), Es el Dios de la creación. Este género es
probablemente propio del reino hebreo del sur o de Judá.

Elohim: Presenta a Dios, como un ser más intrascendente, evita el


antropomorfismo Este género es probablemente propio del reino hebreo
del norte o de Israel.

Adonai: Presenta a Dios como un gran Señor, Mi gran Señor. Dios es el Amo
y Señor majestuoso de toda la tierra. Dios es nuestra autoridad plena.
Propia de algunos salmos y del libro del Isaias.

Ya en el Nuevo Testamento Jesús cambia la imagen de Dios, no lo trata


como Señor, ni el Dios creador, lo llama ABBA que en su lengua aramea
significa “papito”, como forma cariñosa de referirse a Dios. La palabra se
usaba solamente en el lenguaje familiar antes de Jesús

ABBA, es una expresión de plena confianza y adhesión con la voluntad del


Padre, que Jesús quiere comunicar a sus discípulos. La palabra no aparece
en la literatura profana ni rabínica del tiempo, y es característica del
vocabulario de Cristo. En los evangelios Jesús usa esta palabra
acompañada para referirse a Dios como un Dios cercano, libre y personal
(sin ser personalista). Al llamar a Dios Abba, Jesús establece una relación
más íntima con Dios y es sólo por él que recibimos el espíritu de adopción y
aprendemos a llamar a Dios Padre nuestro2.

Aunque en la Biblia hablamos del mismo y único Dios, en la historia de la


salvación, esta relación (hombre – Dios) está mediada y escrita por
nosotros los hombres, y es a partir de estos nombres que el hombre trata de
darle a Dios, busca o pretende encontrarlo, apropiación a su vida y su
realidad y su contexto socio histórico.

2
Mateo 6, 9-13; Juan 20:17
Pero, no hay una imagen de Dios definitiva, eso nos lo recuerda el mismo
texto del génesis, Dios al crear al hombre a imagen y semejanza de Él
refleja una intimidad divina con el hombre. ¿Qué implicaciones tiene el ser
imagen de Dios para el hombre? 1. Que el hombre está llamado al
dominio sobre todo lo creado como imagen de Dios. 2. El hombre es una
encrucijada entre lo creado y Dios, el hombre es un camino por el que la
creación se eleva por encima de sí misma para recibir a Dios y Dios se
dirige a su creación para realizar en ella su designio de amor.

EL hombre es, en pocas palabras, es la criatura en donde Dios se refleja


constantemente y se muestra en su amor y es ahí donde debe empezar la
búsqueda que todo Cristiano3, ¿qué sacamos con buscar el rostro perfecto
de Dios, o si Dios es blanco, o es negro, o es indio, o es viejo con barbas
largas si el mejor rostro de Dios que es “El Hombre” no alcanza su plenitud y
felicidad?

Desmitificar a Dios significa, para mí, dejar de crear imaginarios de Dios


(que en algunos casos no existen) y buscarlos directamente en las
personas, en los desamparados, en los más necesitados, en los pobres, en
los que están presos, en los desnudos, he aquí la verdadera búsqueda del
rostro de Dios. Veamos de forma distinta a Dios y escuchemos en su
Evangelio qué es lo verdaderamente importante…Porque tuve hambre, y
me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me
acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la
cárcel, y vinisteis a verme…4

Dios y su gente. José Luis Cortés. PPC. Madrid 2008. Pág. 156

3
1 Juan 4,20-21
4
Mateo 25, 31 - 46