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Ermita de San Antón:

las claves ocultas

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Arquitecto Técnicoy Catedrático de DibuJojubilado

n una de las pocas ocasiones en las que pude encontrar abierta la ermita de San Antón, mien­ tras paseaba por la zona, decidí acce­ der a la misma y contemplar las obras de rehabilitación que se habían lleva­ do a cabo.

Pronto mi vista fue atraída por un ele­ mento que me llamó poderosamente la atención. Se trataba de un símbolo situado tanto sobre el tornavoz o vise­ ra que cubre el pequeño púlpito de la iglesia como sobre el remate superior del retablo situado tras el altar y que representa la letra griega T (Tau), aun­ que ligeramente deformada.

griega T (Tau), aun ­ que ligeramente deformada. Letra Tau sobre el púlpito. Este signo (también

Letra Tau sobre el púlpito.

Este signo (también llamado Cruz de Tau o Cruz de San Antón), de fuer­ te componente esotérico, ha sido uti­ lizado desde tiempos muy remotos, apareciendo ya en la mitología egip­ cia, maya, etc., siendo adoptado por los primeros cristianos (ya que según muchos autores representa la forma real de la cruz de Cristo), por la maso­ nería, por órdenes militares como la de los Templarios o por congregacio­ nes religiosas como los Antonianos o los Franciscanos, siendo los Antonia­ nos los que realmente interesan para este estudio.

Los Hermanos Hospitalarios de San Antonio, también conocidos como Orden de San Antonio o Antonia­ nos, fueron una congregación católi­ ca fundada hacia 1095, con el propó­

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sito de cuidar de aquellos que sufrían la enfermedad del ergotismo, muy común en aquella época. La orden se extendió por Francia, España, Italia y Alemania, fundamentalmente, llegan­ do a alcanzar tal importancia que en Roma era la encargada de cuidar de la salud del Papa.

El ergotismo, denominado coloquial­ mente como fiebre de San Antonio, fuego de San Antonioo fuego del infierno, lo producía el consumo pro­ longado de pan de centeno contamina­ do por el hongo cornezuelo (Claviceps purpurea), aunque también se podían producir intoxicaciones consumiendo pan de avena, trigo o cebada. Los efec­ tos de este envenenamiento producían necrosis de los tejidos y la aparición de gangrena en las extremidades. Aunque muchas víctimas lograban sobrevivir quedaban mutiladas, pudiendo llegar

a perder todos sus miembros. En las mujeres embarazadas producía inva­ riablemente el aborto.

El ergotismo se documenta por pri­ mera vez en una tabla de arcilla asi­ ria datada del año 600 a.C., que refiere

a esta enfermedad como la «pústu­ la nociva en la espiga del grano», aun­

que de esos conocimientos no se tuvo noticia en Occidente hasta varios siglos más tarde, llegando a ser esas intoxica­ ciones tan frecuentes en la Edad Media que dio origen a la creación de esta hermandad como queda dicho.

El único remedio conocido en la Edad Media consistía en acudir en pere­ grinación a Santiago de Composte- la, razón por lo que esta orden deci­ dió crear una red de hospitales a lo largo de todas las rutas de peregrina­ ción, comenzando por el hospital del convento de San Antón de Castrojeriz (Burgos), junto al Camino de Santia­ go, fundado en 1146 por Alfonso VII, pocos años después de la fundación de la orden en Francia, que se convir­ tió en la sede del Comendador Mayor y Preceptor General de toda Castilla, Andalucía, Granada, Portugal y las Indias Orientales. En estos hospitales se curaba a los enfermos ofreciéndo­ les pan de trigo candeal, frotando sus heridas con grasa y dándoles a beber vino previamente escanciado sobre la reliquia del santo.

La red de hospitales documentada es escasa y se refiere siempre a poblacio­ nes importantes, no quedando apenas

Fiestas Patronales de Moros y Cristianos

CAUDETE2019

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HISTÓRICO

rastro de la existencia de pequeños albergues en poblaciones menores en las que los peregrinos debían de reali­ zar forzosamente sus descansos, de ahí la importancia del descubrimiento del símbolo de la orden en Caudete.

Es conocido que nuestro pueblo es punto de paso del Camino del Sureste hacia Santiago, igual que del Camino de la Lana, por lo que la curiosidad me obligó a investigar si existía una red de albergues antonianos que coincidiera con el trazado de esas vías y empecé a llevarme sorpresas.

Ciertamente quedé gratamente impre­ sionado al comprobar que existe una ermita en Elda y otra en Villena, dán­ dose la circunstancia en ambas de que no se trata de lugares de culto perdidos en colinas o en campos alejados de las poblaciones, sino que se encuentran en el mismo casco urbano, seguramente coincidiendo con el camino seguido por los peregrinos.

La distancia de Alicante a Elda pue­ de resultar excesiva para una etapa de peregrinación, por lo que debió de existir una ermita intermedia, segura­ mente en la zona de Orito o de Monfor- te del Cid, siendo Elda la segunda eta­ pa y Villena la tercera. Estas distancias podrían considerarse como asumióles en aquella época, teniendo en cuen­ ta que, dado el mal que afectaba a las extremidades de estos peregrinos, difí­ cilmente podrían realizar el camino a pié, sino usando caballerías.

El tramo de Villena a Almansa ya es más largo que los anteriores por lo que tiene sentido realizar una etapa más corta hasta Caudete. Lo que llama la atención es que nuestra ermita no >e encuentra en pleno casco urbano, como en los casos anteriores, sino en las afueras, por lo que es preciso rea­ lizar hipótesis sobre el sentido de la elección de ese lugar en concreto y la

respuesta creo que se puede encontrar en la pared trasera de la ermita.

Efectivamente al observar el hastial

trasero de la ermita resulta llamativo observar una pequeña cruz patriarcal n el vértice superior, casi tapada por la última reforma realizada. Esta cruz

empleada como signo distintivo de arzo­ bispos y patriarcas, es una variante de la cruz cristiana, apareciendo en escu-

variante de la cruz cristiana, apareciendo en escu- Cruz patriarcal sobre el hastial. dos y banderas

Cruz patriarcal sobre el hastial.

dos y banderas de distintos países, sien­ do también usada por los Caballeros del Santo Sepulcro. Nótese que esta cruz no es igual a la de Caravaca, ya que remata sus brazos en forma de flor de lis, mien­ tras la de Caravaca lo hace mediante un ensanchamiento arqueado.

La presencia de este otro símbo­ lo resulta capital para demostrar la importancia de nuestra ermita, ya que en los libros medievales de peregrina­ ción indicaba el lugar donde se obtenía indulgencia plenaria, en tanto que la cruz latina se usaba para la indulgen­ cia parcial.

Dado que al día de hoy no tenemos constancia documental del papel rele­ vante que pudo jugar nuestra ermita en el mundo de los peregrinos, me vi forzado a estudiar qué aspecto de la misma pudo hacerle tener tal catego­ ría y creo que encontré la solución: si estudiamos la posición geográfica de nuestra ermita resulta que está en el punto intermedio exacto entre Valen­ cia y Caravaca de la Cruz, ya que la distancia entre Valencia y Caravaca es de unos 230 km y nuestro pueblo está a 115 km. No se puede pedir mayor precisión.

Por otra parte se puede constatar que la posición y el tamaño de la cruz hace que los peregrinos que circulan por el Camino de la Lana no tengan ape­ nas visión de la misma, lo que indi­ ca que ese símbolo no estaba previs­ to para ellos, sino para aquellos otros que venían desde Fuente la Higuera en dirección a Caravaca, que la encontra­ ban de frente.

otros que venían desde Fuente la Higuera en dirección a Caravaca, que la encontra ­ ban

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Todo lo anterior indica que la elección de la situación de la ermita no fue alea­ toria sino que fue estudiada concien­ zudamente, al encontrarse en el cruce estratégico del Camino del Sureste o de la Lana en dirección a Almansa con otro camino de peregrinación existen­ te que iría desde Valencia hasta Cara- vaca, sirviendo la cruz como punto de referencia para el peregrino que anda­ ba en esa dirección.

El hecho de que en Caudete se pudiera alcanzar la indulgencia plenaria, como ocurría en escasos lugares de la cris­ tiandad (Roma, Jerusalén, Santiago, puede explicarse porque la Iglesia con­ cedía esa indulgencia en distintos pun­ tos del camino a aquellos peregrinos cuyas fuerzas no les permitían realizar el recorrido completo, por lo que en este caso se podría conceder a aque­ llos que hubieran realizado al menos la mitad del recorrido, lo que otorga

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a nuestra ermita una gran relevancia histórica.

Hay que indicar también que al entrar en la ermita se observa que sobre el dintel de la puerta está grabada la fecha de 1800 bajo un pequeño relie­ ve del santo, debiendo considerar que la Orden fue disuelta en España rei­ nando Carlos III por un breve pontifi­ cio del Papa Pío VI en 1791, quedando muchas de estas ermitas abandonadas desde entonces y condenadas a su des­ aparición, aunque en muchos casos se hicieron cargo de las mismas distintas entidades, ayuntamientos o familias.

Ese debió ser nuestro caso, corres­ pondiendo la fecha mencionada, no a la construcción de la iglesia, sino a la fecha de su reforma que, sorprenden­ temente se hace nueve años después de disuelta la orden, lo que indica que el pueblo de Caudete se negó a quedar­ se sin el servicio religioso y asistencial que se prestaba en ese lugar.

Esta es la explicación que yo encuentro

a la leve modificación realizada sobre

el símbolo de la orden, ya que se apre­ cia que se ha prolongado ligeramente el tramo vertical sobre los brazos de la T, intentando imitar una cruz latina, aunque el tramo añadido no tiene ni el tamaño ni el remate de los otros tres brazos, lo que entiendo que es un acto

de rebeldía y terquedad ante la orden de disolución, al mantener la simbolo-

gía antoniana de la Tau disimulada con ese pequeño trazo para no tener pro­ blemas con la iglesia ni con el estado.

Siguiendo con la red de ermitas resul­ ta obligado buscar alguna antes de llegar a Almansa, al ser la distancia desde Caudete muy larga, por lo que pudo existir otra en una zona próxima a lo que hoy son las Casas del Campi­ llo, desde donde se saltaría a la ermi­ ta de Almansa que, en este caso, no se localiza en el casco urbano sino 5 km después y en dirección a Alpera, coincidiendo su ubicación con el mis­ mo camino de los peregrinos, aunque de la documentación existente pare­ ce deducirse que esa ermita estuvo anteriormente dedicada a la Virgen de Gracia.

En cualquier caso resultaría extraño que la de Almansa se construyera junto al camino de los peregrinos sin tener relación con la atención de los mismos. Más verosímil parece que la actual sea una de las sucesivas reconstruccio­ nes de las que han sido objeto estas iglesias, que en muchos casos pudie­ ron cambiar su advocación al hacerse cargo de ellas otras congregaciones o entidades.

Tras Almansa ya no queda rastro algu­ no hasta llegar a Chinchilla de Mon- tearagón, donde de nuevo encontra­ mos una ermita de San Antón en pleno casco urbano, aunque la datación de la misma es muy tardía por lo que todo nos hace pensar que se puede tratar de nuevo de una reconstrucción de otro edificio mucho más antiguo.

Hay que hacer notar que el camino que indican estas construcciones pare­ ce acomodarse a la variante del Cami­ no de la Lana que transcurre desde Almansa a Higueruela, Hoya Gonzalo y Chinchilla, pudiendo seguirse fácil­ mente a partir de ahí el rastro de estas construcciones en dirección al norte de España. También en el caso de Cara- vaca se puede seguir el rastro, encon­ trando una en Jumilla.

Y termino el seguimiento en Albacete, donde existe ya constancia de la exis­ tencia de la orden y de la ermita ya desaparecida, donde quedaron docu­ mentados importantes milagros, y que ha dado nombre a la zona que hoy se conoce como Barrio de San Antón.

Dejo para un investigador más sesu­ do la reconstrucción de toda la red de albergues a nivel nacional que pode­ mos atribuir a esta orden hospitalaria que tanto consuelo y alivio pudo pro­ porcionar a los sufridos peregrinos de la época. Desde luego es una mate­ ria que da para una fantástica tesis doctoral.

Con todo lo dicho quiero hacer notar que la asociación habitual de las ermi­ tas del este santo con la fiesta del patrón de los animales no se corres­ ponde con el verdadero origen de las mismas sino con una costumbre poste­ rior, ya que, como se ha dicho, se rela­ ciona con una fundación de tipo carita­ tivo y asistencial destinado a paliar el enorme sufrimiento que acompañaba a los peregrinos, por lo que desde estas líneas quiero reivindicar la gran labor realizada por estos monjes que mere­ cen un reconocimiento y homenaje.

monjes que mere ­ cen un reconocimiento y homenaje. Letra Tau en el Camino de Santiago.

Letra Tau en el Camino de Santiago.

A partir de todo lo dicho creo que que­ da una labor ingente por realizar:

a) Por una parte Caudete podría, y debería, liderar junto a los pueblos que disponen de estos edificios, la reconstrucción de la red de alber­ gues antonianos, lo que podría deri­ var en un importante reclamo turís­ tico por la gran cantidad de gente que se siente atraída por la historia de las órdenes militares y hospita­ larias. Para ello se deberían colocar paneles informativos en las facha­ das de estas iglesias, siempre pre­ sididos por la letra Tau, así como jalonar el camino con señales con la misma letra, además de preparar los edificios para la recepción de los peregrinos.

b) Se debería implicar en estos traba­ jos a toda la red de Amigos del Cami­ no de Santiago, que verán con gozo, como su dedicación tiene un impor­ tante respaldo histórico.

Es una pena que la Asociación de Ami­ gos del Camino de Santiago en Caude­ te no dispusiera de esta información cuando con tanta ilusión y esfuerzo adecentaron la ermita de Santa Ana como albergue para peregrinos cuan­ do el lugar ideal, e histórico, hubie­ ra sido la de San Antón, aunque, si lo consideran oportuno, podrían plan­ tearse realizar el cambio.

c) Se deben realizar gestiones con la Consejería de Turismo tendentes al desarrollo de esta red, que puede tener una importante repercusión económica en la zona.

d) También se deben realizar con las autoridades eclesiásticas de Valen­ cia y Murcia para recabar docu­ mentación histórica que avale la existencia del camino de peregri­ nación entre Valencia y Carava­ ca, así como solicitar que nuestra ermita vuelva a tener la posibilidad de otorgar la indulgencia plenaria

a los peregrinos que transiten por esa ruta.

Recientemente el patronato de turismo de Caravaca ha comenzado

a fomentar distintas vías de peregri­

nación, una de las cuales sale desde Yecla, que enlazaría perfectamente

con la nuestra.

Yecla, que enlazaría perfectamente con la nuestra. Letra Tau comercializada. e) Desde el punto de vista

Letra Tau comercializada.

e) Desde el punto de vista económi­ co se debe fomentar tanto el trán­ sito por estas vías como la venta de elementos de merchandising, como camisetas, llaveros, etc., con el sím­ bolo de la Tau, que tanta aceptación tienen entre los peregrinos, como ocurre en el norte de España

f) Había que implicar a restaurantes, hostales, hoteles, etc., para que pro- mocionen menús de peregrinos,

estancias especiales para los mismos, etc., e involucrarlos en la difusión de la imagen de la red.

g) Por último, y a título de sugeren­ cia, me atrevo a aportar la idea de que se pudiera cambiar el nombre de la Cofradía de San Antón por la de Cofradía de Hermanos Hospitala­

rios de San Antón y la de que todos sus miembros pudieran desfilar en los actos oficiales con el uniforme de la orden, que consistía en un hábito negro con la letra Tau de color azul en el pecho, con capa también negra con la misma cruz sobre el brazo izquierdo, debiendo considerarse la pertenencia a dicha Cofradía como un gran honor por la larga historia de servicio al prójimo que representa.

De la misma manera y para presti­ giar la institución sería importante que en la misma figuraran personas o entidades de relevancia social, por lo que propongo que todos los años la Cofradía pudiera nombrar Herma­ no Hospitalario de Honor a aquella persona o entidad que hubiera des­ tacado por su labor social y su entre­ ga a los demás.

un consumo
un consumo

para fiestas

y responsable del Alcohol

Es un consejo de la Asociación de Comparsas Nuestra Señora de Gracia, Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Caudete y Asociación Caudetana de familiares Afectados.

JOSÉ TECLES