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LO QUE NO PODREMOS HACER EN EL CIELO

(Rom. 10.8-15)
- Piensa en todas las cosas que eres capaz de hacer en esta tierra.
- Piensa en algo que te encantaría hacer en esta tierra, pero que sabes que no podrás
hacerlo en el cielo.
- Piensa en lo que puedes hacer aquí, pero que también podrás hacer allá.
- Piensa en lo que no puedes hacer aquí y que sabes que no podrás hacerlo allá.
- Ahora piensa en algo que sí puedes hacer aquí, pero que sabes que no podrás hacerlo
en el cielo. Estamos todos de acuerdo que el pecado es algo que ninguno de los
creyentes podrá practicar en el cielo, porque cuando él venga por su iglesia, no llevará
para ser glorificados como él y de esa manera librarnos de la presencia del pecado en
nosotros, pero hay algo, aparte del pecado, que puedes hacer aquí pero que no podrás
hacer allá, y eso es evangelizar.

El día de hoy podemos deducir, y más allá de tener estadísticas, también afirmar que la
iglesia de manera general no está evangelizando. No está cumpliendo con la Gran
Comisión que el Señor Jesús nos dejó a cada uno (Mt. 28.19-20; Mr. 16.15; Lc. 24.46-
48; Jn. 20.21; Hch. 1.8)

I. PROCESO DE LA SALVACIÓN (8-10)


Muchos de los que están aquí ya conocen lo que es el proceso de la
salvación, saben qué es lo que sucede o sucedió cuando alguien tomó la
decisión de aceptar a Cristo como su Salvador personal.
En esta ocasión observamos muy claramente la sucesión que presenta el
Apóstol a los de la Iglesia en Roma. Se ve en el v1 que el anhelo de Pablo
para el pueblo de Israel era para que ellos fueran salvos. El quiere que todos
sean salvos, pero sabemos que no será así al final de la historia. Pero no
yendo más allá lo que él hace es presentar y explicar la salvación en Cristo
Jesús.

1. Oír (…cerca de ti está. v8a)


2. Predicación (…que predicamos. v8b)
a. Confesión (…si confesares con tu boca. v9a, 10b)
Mt. 10.32 “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los
hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en
los cielos.”
1 Co. 12.3 “… nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu
Santo.”

b. Fe (…creyeres en tu corazón. v9b, 10a)


1 Co. 15.3-4 “… Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme
a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día,
conforme a las Escrituras…”

El hecho de creer en Jesucristo hace que yo reciba la imputación de


Justicia (Rom. 5.1)

NOTA: Imputación: es poner a la cuenta de otro lo que le pertenece


a uno (Flm. 17,18)
Hay 3 imputaciones en relación al hombre y Cristo:
1. De Adán a la raza humana (Rom. 5.12)
2. De los pecados de los pecados a Cristo (Is. 53.6)
3. De la justicia de Cristo al creyente (2 Co. 5.21)
II. IMPARCIALIDAD DE LA SALVACIÓN (11-13)
Como no hay diferencia para condenación, tampoco hay diferencia para
salvación.

1. Porque la Escritura lo dice (11-12)


Is. 28.16 “… He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una
piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que
creyere, no se apresure.”
Jer. 17.7 “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es
Jehová.”
Hch. 15.8-9 “y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos,
purificando por la fe sus corazones.”
Ro. 3.22 “…para todos los que creen en él”
Gal. 3.28 “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay
varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”
Hch.10.36 “…éste es Señor de todos.”
Rom. 3.29 “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios
de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles.”

2. Porque todos pueden acceder a ella (13)


Joel 2.32 “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo.”
Hch. 2.21 “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
(Pedro)
Hch 9.13,14 “Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de
este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun
aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos
los que invocan tu nombre.

III. RESPONSABILIDAD DE ANUNCIAR LA SALVACIÓN (14-15)


“Evangelizar es como un limosnero diciéndole a otro limosnero donde
conseguir pan” D. T. Niles (Líder y educador de la Iglesia de Sri Lankan,
1908-70)

Si pensamos con atención acerca del mensaje del evangelio, considerando


su significado, sus implicaciones, su simplicidad, su libertad y la bendición
eterna de los que lo reciben, el urgente deseo de decirlo a los otros debería
ser irresistible… Ahora es cuando tenemos la única oportunidad de
proclamar el evangelio al perdido y ganar personas para Cristo…Un
cristiano no necesita ser llamado de forma individual o tener dones
especiales para ser un heraldo de las buenas nuevas; se nos manda a ser
testigos de Cristo, comisionados a enseñarles a otros cómo ser discípulos.
Está es una obligación individual, no simplemente la responsabilidad
colectiva de la iglesia”.1

1
John MacArthur, La evangelización (2011): vii - vii.
1. Debe haber enviadores
Jesús envió a los setenta (Lc. 10.1)
Jesús envió a los doce (Mt. 10.5; Jn. 20.21)
Jesús envió a Pablo (Hch. 9.15,16)
Jehová envió a Jonás (Jonas 1.2; 3.2)
Jehová envió a Jeremías (Jer. 1.7)
Jehová envió a Isaías (Is. 6.9)

2. Debe haber mensajeros


Ya en los casos anteriores se ve (Lc. 10.2)

3. Debe haber oyentes


Es lógico pensar esto.

4. Debe haber fe
Como consecuencia de la obra del Espíritu Santo (Jn. 16. 7-11)

5. Debe haber acción


Esto es la profesión de fe siendo Dios quien hace la obra completa (Fil.
2.13)

Esta invocación envuelve la fe, y el creer envuelve el oír, y el oír envuelve la


predicación y la predicación envuelve una misión de predicación

¡CUAN HERMOSOS SON LOS PIES DE LOS QUE ANUNCIAN LA PAZ, DE


LOS QUE ANUNCIAN LAS BUENAS NUEVAS!

Esta expresión lleva a reconocer que el trabajo que nos ha sido encomendado no será
fácil (Lc. 10.3 “Como corderos en medio de lobos), pero que es algo que debemos de
cumplirlo y hacerlo, como lo dijo Pablo “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué
gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”
(1 Co. 9.16; 2 Co. 5.14-20)

CONCLUSIÓN: “Solo cuando los creyentes obedezcan las órdenes de


evangelizar serán verdaderamente imitadores del corazón de Dios para el mundo”
(Jesse Johnson)
“Somos tan reacios a ofender a las personas y tan deseosos de quedar bien y tener
favor con ellas, que somos más propensos a ser negligentes en forma inconsciente
acerca de la tarea que sabemos que debemos realizar. Qué médico tan necio sería (y
también qué amigo infiel) aquel que dejara que un hombre muriera por temor a
perturbarlo, y qué miserables y crueles somos hacia nuestros amigos que preferimos
que sufran al caminar calladamente hacia el infierno, en lugar de hacerlos enojar o dañar
nuestra reputación con ellos.” RICHARD BAXTER
Que el Señor nos ayude a darnos cuenta de la gran tarea que tenemos por hacer,
de nuestra gran responsabilidad de predicarle a todas las personas que nos sean posible
hacerlo, sin distinción, sin acepción de personas, predicando a Cristo y a este
crucificado. ¡Despierta Iglesia y comienza a anunciar las buenas nuevas de Cristo!