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Enfermedades que se transmite en las relaciones sexuales

Clamidia
Provocada por la bacteria llamada chlamydia
trachomatis. Es la ETS de causa bacteriana más
frecuente.
Cómo saber si tienes una vida sexual sana y cómo
mejorarla
El principal “inconveniente”, según la Dra. Ferreres
García, “es que cursa de manera asintomática en la
mayoría de los afectados (90%), dificultando su diagnóstico y su prevención”.
Cuando si hay sintomatología, se caracteriza por secreción vaginal o uretral
amarillenta, maloliente, sangrados irregulares en las mujeres, fiebre y malestar
general.
Puede ser responsable de la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), cuyos síntomas
son dolor a nivel de la pelvis, molestias con las relaciones sexuales, cambios en el
flujo vaginal o febrícula.
Se trata con antibióticos como doxiciclina y ceftriaxona. Es importante valorar la
administración de tratamiento también a la pareja para evitar nuevos contagios.
“En EEUU es tan frecuente esta ETS que están realizando reconocimiento rutinario
a todas las mujeres mayores de 25 años sexualmente activas, y pueden realizarlo
incluso desde su domicilio”, asegura la ginecóloga.
Gonorrea
Es similar a la clamidia y está producida por la bacteria
gonococo o Neisseria gonorrhoeae.
Los síntomas suelen aparecer 2 semanas después del
contacto sexual. En mujeres produce fiebre, dolor en las
relaciones, flujo vaginal verde o amarillento, sangrados
irregulares, dolor abdominal y vómitos; y en hombres,
secreción uretral amarillenta (similar a pus), dolor
testicular, dolor al orinar, sangrado y prurito.
En EEUU es tan frecuente la clamidia que están
realizando reconocimiento rutinario a todas las mujeres mayores de 25 años
sexualmente activas”
Para Ferreres García la complicación más frecuente es la enfermedad inflamatoria
pélvica (EIP).
“La EIP es la infección a nivel del aparato genital interno producida por patógenos
como el gonococo. Se produce por la ascensión de éste y otros gérmenes desde la
vagina hasta el aparato genital interno (útero, trompas, ovarios), produciendo desde
inflamación a nivel de las trompas (salpingitis) hasta abscesos a nivel de los ovarios.
La peor consecuencia de esta enfermedad es la esterilidad que puede conllevar la
afectación de las trompas y los ovarios”, afirma la experta.
Se diagnóstica mediante el análisis de una muestra de orina o de las secreciones
genitales de la persona infectada y para tratarlo se administran antibióticos orales
durante 14 días, con una pauta que cubre además del gonococo, la clamidia, ya que
normalmente suelen ir asociadas.
Además, Ferreres García advierte de que la infección por gonococo también
aumenta el riesgo de coinfección por el VIH.
Herpes genital
Se trata del virus herpes simple (VHS) y no tiene cura.
“En los casos de primoinfección (primera infección), se manifiesta
habitualmente por prurito genital asociado a la aparición de
vesículas a ambos lados de los labios mayores en el caso de las
mujeres y, en ocasiones, fiebre y malestar general. En las
recidivas (reaparición de la enfermedad) la sintomatología puede
ser más larvada, e incluso, pasar desapercibida”, añade Ferreres
García.
Las lesiones suelen aparecer en los genitales, pero también pueden aparecer en la
zona perianal y en las nalgas.
El tratamiento es con fármacos antivirales vía oral como el aciclovir durante 7-10
días. A pesar del tratamiento, el virus permanece de manera latente en el
organismo.
Virus del papiloma (VPH)
“Es la ETS más frecuente y la más conocida.
Además, se ha identificado como responsable del
99,9% de casos de cáncer de cuello de útero”, según
apunta la ginecóloga.
“Se estima que hasta el 80% de las mujeres
sexualmente activas pueden estar infectadas por el
VPH, pero únicamente en un 10% de pacientes
tendrá repercusiones”, continúa la experta.
Es más frecuente en mujeres jóvenes pero también son estas las que eliminan el
virus con más facilidad.
La peor consecuencia de la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es la afección de
las trompas y ovarios que puede conllevar la esterilidad”.
Para detectarlo a tiempo y frenar sus posibles lesiones es mediante una citología
cervico-vaginal. Hasta el 60% de los casos de cáncer de cuello de útero se detectan
en mujeres que no seguían control alguno.
La infección suele ser asintomática, pero produce los llamados condilomas
acuminados. Estas lesiones, que se localizan en el aparato genital y en la zona
perianal, son benignas, aunque incómodas por su forma de “coliflor”. Aunque se
pueden eliminar mediante terapias ablativas, su recurrencia es casi la norma.
“No existe hoy en día tratamiento para el VPH, la única manera de disminuir el riesgo
de contagio es el uso de preservativo, retrasar la edad de inicio de las relaciones
sexuales, evitar el hábito tabáquico y los anticonceptivos orales durante largos
períodos de tiempo y administrar la vacuna, incluida en el calendario de las CCAA
a todas las niñas menores de 14 años”, señala Ferreres García.
Sífilis
Está producida por el treponema pallidum, una bacteria
que permanece de manera latente en el organismo de
la persona que infectada. Su contagio ocurre a través
de una lesión existente en una persona infectada que
puede pasar desapercibida.
Los síntomas dependen del estadio en el que se
encuentre la enfermedad, pero en general pueden ser:
chancro sifilítico (una lesión cutánea redondeada, firme
e indolora), eritema generalizado, fiebre, malestar
general, lesiones a nivel oral y genital, dolor muscular y adenopatías.
Según la ginecóloga, “si no se trata al cabo de 15-30 años puede producir afectación
multiorgánica, demencia y, finalmente, la muerte”.
Se diagnostica mediante un análisis sanguíneo y, en caso de estar infectado, es
importante avisar a todas las parejas sexuales. Su contagio también aumenta el
riesgo de contagio por el VIH.
El tratamiento consiste en un antibiótico con penicilina que se administra
semanalmente por vía intramuscular, durante 3 semanas y es muy eficaz.
“Debe tenerse cuidado con esta ETS ya que el preservativo únicamente protege de
las lesiones localizadas a ese nivel”, concluye Ferreres García.