Sei sulla pagina 1di 16

TEMA 1.1. Los rasgos fundamentales del relieve peninsular.

EL ESPACIO GEOGRÁFICO ESPAÑOL

España es un territorio cuya extensión alcanza los 504.782 Km2, repartidos entre la península
(97,55%), las islas Baleares, las islas Canarias y territorios del norte de África: Ceuta y Melilla.

Es un espacio condicionado por su latitud (43°47' N en el cabo Estaca de Bares y 36°00'N en Tarifa),
que motiva la presencia mayoritaria de las altas presiones subtropicales —el conocido anticiclón de las
Azores— sobre la Península Ibérica, creando un fuerte contraste entre una España húmeda y una
España seca. La presencia de masas de aire de distinta procedencia y su situación en la zona templada
del hemisferio norte, entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, marcan a su vez la gran
diversidad climática, natural, vegetal e hidrográfica del territorio español.

Su situación entre el continente europeo y africano, hacen de España un lugar de encrucijada


geopolítica y cultural.

EL RELIEVE PENINSULAR

LOS TRES RASGOS ESENCIALES DEL RELIEVE DE ESPAÑA:

[Con la excepción de los archipiélagos balear y canario, el primero una prolongación del relieve
peninsular y el segundo, islas de origen volcánico].

LA FORMA MACIZA DEL CONTORNO COSTERO:


La falta de entalladuras profundas en la costa dificulta la penetración de las influencias marinas,
además los elevados relieves periféricos y la estrecha faja costera, detienen la acción atemperante del
mar. La consecuencia más destacada es el carácter continental del clima en el interior de España
(fuerte contraste térmico y precipitaciones escasas).

LA ELEVADA ALTITUD MEDIA:


La altitud media de la península es de 660 m., sólo superada por Suiza, y marcada por la existencia de
una zona central elevada, la Meseta. Bloque ligeramente inclinado hacia el océano Atlántico y
accidentado por relieves montañosos como el Sistema Central y los Montes de Toledo. Los restantes
territorios se adosan a este núcleo central.

DISPOSICIÓN PERIFÉRICA DEL RELIEVE PENINSULAR:


Un cinturón de sistemas montañosos periféricos: al norte la Cordillera Cantábrica y Los Pirineos, al
este el Sistema Ibérico y un poco más al norte, la Cordillera Costero-Catalana, por el sur los Sistemas
Béticos y entre la depresión del Guadalquivir y la altiplanicie castellana, Sierra Morena. Esto
determina fuertes contrastes climáticos entre una España húmeda (costa cantábrica y gallega,
Cordillera Cantábrica, Sistema Central y Pirineos) con precipitaciones uniformes a lo largo del año y
escasos contrastes térmicos, y una España seca, con escasas precipitaciones y acentuadas amplitudes
térmicas entre las diversas estaciones en el interior peninsular.

1
TIPOS DE UNIDADES MORFOESTRUTURALES:

- En la Península encontramos las grandes unidades morfoestructurales del relieve continental:


. Los zócalos o escudos: son llanuras o mesetas formadas en la Era Primaria o Paleozoico como
resultado de la erosión de las cordilleras formadas en la orogénesis de dicha Era. Los materiales
paleozoicos son rocas graníticas y silíceas: granito, pizarra, cuarcita y esquistos. Por su rigidez,
reaccionan al movimiento mediante la fractura o falla. En la actualidad estos zócalos ocupan gran
parte de la mitad occidental de la Península. Macizos antiguos: son restos de montañas de la Era
Primaria o elevaciones del zócalo formado por materiales de dicha Era. Presentan, hoy en día,
cumbres suaves y redondeadas por la erosión (montañas antiguas). Son macizos antiguos los relieves
montañosos interiores de la Meseta (Sistema Central y Montes de Toledo), el Macizo Galaico-Leonés,
la parte occidental de la Cordillera Cantábrica y el norte de la Cordillera Costero Catalana.
. Cuencas sedimentarias o depresiones: son zonas hundidas o deprimidas formadas en la Era
Terciaria por el hundimiento de un bloque del zócalo (depresiones del Duero, Tajo y Guadiana), o
formadas en relación a la orogénesis y las cordilleras alpinas (Ebro y Guadalquivir). Las primeras son
depresiones terciarias interiores de la Meseta y las segundas, depresiones terciarias periféricas de la
Meseta.
. Cordilleras de plegamiento: son grandes cordilleras montañosas que surgieron en la Era Terciaria
por el plegamiento de materiales sedimentarios. Encontramos dos tipos, las cordilleras intermedias
(Sistema Ibérico y la parte oriental de la Cordillera Cantábrica), formadas por materiales depositados
en el borde del zócalo antiguo y las cordilleras alpinas, formadas por materiales depositados en fosas
marinas profundas (Pirineos y Cordilleras Béticas). Estas últimas son formas jóvenes y escarpadas,
exteriores a la Meseta.

En el caso peninsular, en ocasiones, tanto los zócalos o escudos como los macizos antiguos, a nivel de
unidad morfoestructural, quedan englobados en el Zócalo hercínico o Macizo Ibérico, que junto a las
cordilleras alpinas y las depresiones terciarias, conforman las unidades morfoestructurales básicas.

2
EVOLUCIÓN GEOLÓGICA Y GEOMORFOLÓGICA DEL RELIEVE.

3
Esta evolución, desarrollada a lo largo de las eras geológicas, está determinada por los siguientes aspectos:

. Era Arcaica o Precámbrico (4000-600 m.a.) Surgen elevaciones en la actual Galicia, Sistema Central y
los Montes de Toledo. Este macizo precámbrico fue luego arrasado por procesos erosivos.

. Era Primaria o Paleozoico (600-225 m.a.) Orogénesis herciniana: creó las cordilleras hercinianas,
formadas por materiales como granito, pizarra y cuarcita. Cordilleras que durante la Era Secundaria
fueron arrasadas por intensos procesos de erosión, dejando aflorar materiales del Paleozoico en la
actual España silicea.

. Era Secundaria o Mesozoico (225-65 m.a.). Periodo de fuerte erosión y sedimentación de las
cordilleras anteriores que se depositaron en fosas marinas (base de las actuales zonas pirenaica y
bética).

. Era Terciaria (65-2 m.a.) Orogénesis alpina: En el Macizo Galaico, esta orogénesis provocó su
elevación y fracturación, creando fallas y fracturas en la costa que luego aprovecharon los valles
fluviales, los cuales formaron las actuales rías. En la zona cantábrica la orogénesis afectó a los depósitos
procedentes de la erosión de la cordillera paleozoica, realizando plegamientos, y formando el sector
oriental de la Cordillera Cantábrica y los Montes Vascos. El basamento que se había creado en la zona
de la Meseta actual fue fracturado y abombado, creando una estructura germánica de zonas elevadas,
horst, (Sistema Central y Montes de Toledo) y fosas tectónicas, graben, que fueron luego colmadas y
que hoy ocupan las cuencas del Duero, del Tajo y del Guadiana. En el borde meridional del basamento,
la orogénesis creó el escalón de Sierra Morena. El Sistema Ibérico, se forma tras el plegamiento de los
bordes de la Meseta y de los sedimentos marinos. En los Pirineos, la orogenia actúa sobre depósitos que
estaban divididos en una zona central (axial), creando un plegamiento complejo que lleva a la
fracturación de la zona axial, quedando dos zonas hundidas y cubiertas por las aguas (depresión de
Aquitania y depresión del Ebro). Es también la orogénesis alpina la que eleva los Sistemas Béticos, que
se prolongan desde Cádiz hasta Las Baleares. Esta elevación crea la depresión del Guadalquivir.

. Era Cuaternaria (2 m.a. hasta la actualidad): los intensos procesos erosivos (glaciares, fluviales, etc.)
han configurado el relieve actual. El glaciarismo afectó a las cordilleras más elevadas (Pirineos,
Cordillera Cantábrica, Sistema Central, Sistema Ibérico y Sierra Nevada) originando glaciares de circo y
de valle. Los glaciares de circo los encontramos en las zonas altas del valle y las cimas más elevadas. Los
glaciares de valle, en forma de “U”, se encuentran principalmente en zonas de gran acumulación de
hielo, como puede ser el caso de los Pirineos, de donde parten diez grandes glaciares que han creado
valles y lagos.
En la época pos glaciar se formaron las terrazas fluviales, la fuerza erosiva de los ríos dejaron a los lados
aluviones que constituyen las actuales terrazas. Las más destacadas de la península son las del Duero,
Tajo, Guadiana, Guadalquivir y del Ebro.

4
RELIEVE INSULAR:

- El archipiélago de las Baleares es una continuación del relieve del Sistema Bético y por lo
tanto participa de la formación geológica alpina. Excepto Menorca, cuyos sedimentos pertenecen a la
plataforma continental y no son una continuación del Sistema Bético bajo el Mediterráneo.

- El archipiélago canario: son islas de origen volcánico que surgen como consecuencia de
las fracturas de la plataforma africana, su génesis se inicia en la Era Terciaria y aún continúa la
actividad volcánica

Anexo 1. HISTORIA GEOLÓGICA DE LA PENÍNSULA

Para entender el armazón estructural -litología y tectónica- de cualquier territorio hay que analizar su
evolución tectónica. La actual Península Ibérica es resultado de una larga historia geológica en la que su
actual extensión, localización, litología, orogenia, relieves… se han conformado a lo largo del tiempo, pero
cuyo perímetro se modela en el Cuaternario. La evolución geológica puede ordenarse en grandes eras,
desde las etapas del Precámbrico-Paleozoico hasta la actualidad, tal y como se recoge en las figuras
siguientes:

5
La cronología geológica permite diferenciar las grandes eras, períodos y épocas, ubicando en el
tiempo las grandes orogenias y otros eventos erosivos o sedimentarios, como los que se recogen en la
figura anterior, que ayudan a entender la génesis y evolución del relieve.

6
En Geología se habla de cinco grandes eras geológicas: la Precámbrica, la Primaria, la Secundaria, la
Terciaria y la Cuaternaria. A su vez, se desarrollan una serie de orogenias en determinados territorios de las
cuales toman sus nombres, como por ejemplo: la caledoniana y la herciniana (ambas en el Primario) y la
alpina (en el Terciario). Las orogenias son periodos de convulsiones que se suceden tras periodos de
aparente calma.

Orogenia Caledoniana: ocurrió entre 500 y 400 millones de años, originando los montes de Escandinavia y
Escocia, algunas cadenas bajas de Canadá, del Norte de Asia y de Australia.

Orogenia Hercínica: ocurrió entre 350 y 300 millones de años. Fue el resultado de la colisión entre las
grandes masas continentales y supuso una parte muy significativa en la formación de Pangea. Levantó los
Urales, parte de los Apalaches y muchos macizos en el centro de Europa.

Orogenia Alpina: ocurrió hace aproximadamente entre 50-20 millones de años hasta la actualidad. En ella
el continente africano y el subcontinente indio chocaron contra Eurasia, formando un extenso cinturón de
montañas que van desde la Península Ibérica hasta Sumatra, pasando por los Pirineos, los Alpes, el
Himalaya, etc.

Las características generales de la Península: una altitud media elevada, una masa compacta y una extensa
meseta rodeada de cordilleras; se deben a la evolución geológica. Según la teoría de placas y en base a los
movimientos de aproximación, subducción o alejamiento de las mismas, que explican la configuración del
relieve actual.

Del Precámbrico y del Paleozoico se tienen escasos conocimientos. La forma mejor estudiada, el Macizo
Galaico permite distinguir las tres series de materiales sobre los que se apoyaron los terrenos primarios o
cámbricos: el zócalo cristalino, el denominado Ollo de Sapó (comarcas de Sanabria en Zamora y Terra do
Bolo en Ourense), de materiales semejantes al granito, y las pizarras del Narcea.

La Era Primaria, que dura unos 300 m.a., se inicia con el periodo Cámbrico. La primera gran orogenia de
esta era fue la caledoniana, que afectó especialmente a la Europa del NW. Responsable de un macizo al
NW de la península que fue posteriormente arrasado. A esta etapa corresponden los afloramientos más
antiguos (zócalo). Es el plegamiento herciniano, que data de finales de la Era Primaria y que alcanza su
paroxismo en el Carbonífero (periodo en el que se genera el carbón), el que afecta especialmente a la

7
península. Los sedimentos marinos-cuarcitas (arenisca metamórfica) y pizarras (arcilla metamórfica)- se
plegaron al final del Paleozoico o Era Primaria durante la orogénesis herciniana o hercínica, junto a
intrusiones graníticas. El resultado fue el Macizo Hespérico, Hespéride o Ibérico y otros de menor extensión
como el Catalano-Balear y el Bético-Rifeño.

Tras el movimiento herciniano, los territorios de la zona occidental de la península adquieren una
fisionomía semejante a la actual, aunque sus últimos ajustes se den en el Terciario. Por el norte, este y sur
del Macizo Ibérico se extendía el Mar de Tethis que se fue reduciendo al emerger nuevos territorios
adosados a los ya existentes. El movimiento orogénico herciniano fue de una gran intensidad y afectó a la
zona occidental de la península cuyos relieves tomaron la dirección denominada: armoricana, que es el
nombre de la antigua Bretaña francesa, del NW-SE.

El calor y las fuertes presiones desarrolladas en el interior del geosinclinal transformaron ingentes masas de
sedimentos en rocas cristalinas, que dieron lugar, ya exhumadas, a diversos paisajes con diferentes
características: a una topografía de penillanura con tonos oscuros cuando dominan las pizarras, como en
Extremadura, a relieves salpicados de cresterías si lo hacen las cuarcitas, como en el caso de Sierra
Morena, o las calizas paleozoicas del Pirineo axial-devónico.

En la superficie afectada, también conocida como zócalo paleozoico, predomina la sílice, cuya expresión
más usual es el cuarzo. Este conjunto forma la llamada España silícea.

La Era Primaria acaba en el periodo Pérmico, que da paso al primer periodo de la Era Secundaria, el
Triásico. Un largo periodo de calma orogénica abarca la Era Secundaria. Desde el 245 hasta el 65, millones
de años antes de nuestra Era. Los materiales de esta etapa cubren y fosilizan los relieves hercinianos que ya
han sufrido una potente erosión en el último periodo de la era anterior. La parte emergida de la península
está inclinada hacia Levante y el Mar de Tetis avanza y se retira intermitentemente en sus tierras, aunque

8
sin rebasar el Oeste de Madrid. Los sedimentos correspondientes a la primera etapa del secundario, al
Triásico, son de origen continental y se componen de conglomerados. El más conocido es el ródeno, piedra
arenisca roja, muy común en Levante.

Durante los dos períodos siguientes, el Jurásico y el Cretácico, los sedimentos son predominantemente
marinos: margas y calizas. En la Península Ibérica, el Cretácico es el que se desarrolla en mayor extensión,
en algunas zonas las franjas sedimentarias pueden alcanzar hasta 2 Km de grosor. Los sedimentos que
pertenecen al Cretácico inferior suelen ser detríticos: areniscas y glinidas, hacia mitad del periodo aparecen
las margas y finalmente se les unen las calizas lacustres. Es tal la abundancia de estas últimas, que una vez
elevadas y plegadas en la orogenia alpina, han dado nombre a la España caliza oriental, como contrapunto
a la España silícea del Oeste. La potencia de la masa sedimentaria en la zona este peninsular es muy
diversa, pues va de unos pocos metros de espesor en el centro meseteño a varios miles en las fosas
pirenaica y bético-balear. En resumen, el secundario o Mesozoico es un periodo de calma orogénica en el
que sigue su curso el desmembramiento de la placa euroasiática y africana. En el cual la erosión arrasa con
los macizos hercínicos creando una forma de relieve llamada penillanura y generando grandes
acumulaciones de sedimentación continental y especialmente marina (calizas, margas) que se deposita en
las fosas marinas pirenaica, bética o ibérica.

En el Terciario (Cenozoico), que dura 62 millones de años, vuelven las convulsiones orogénicas. A finales
del Eoceno, en su fase pirenaica, se alcanza el paroxismo alpino que da lugar a la formación de los Pirineos.
Un poco más tarde, transcurridos unos 20 millones de años, surgen de la fosa SE peninsular las cordilleras

9
Béticas y las Baleares. Y como contrapunto a estos relieves se forman las depresiones del Ebro y del
Guadalquivir. Si bien, esta última, emerge más lentamente.

Como consecuencia de las convulsiones terciarias y del desplazamiento del Macizo Ibérico hacia el SE se
dan movimientos horizontales de aproximación de este al Macizo Central Francés por un lado y al Macizo
Norteafricano por otro. Vemos pues que la Meseta queda planteada entre estos dos potentes macizos. Del
contacto con el Macizo Central Francés surgen los Pirineos, tomando como materia prima los ingentes
sedimentos depositados en esa zona geosinclinal. Del choque con el Macizo Norteafricano surgen los
Sistemas Béticos y las Baleares. Y todo ello encuadrado en un gran movimiento orogénico que llega desde
el continente europeo hasta el Extremo Oriente asiático.

Pero todavía ocurren más fenómenos a medida que avanza el terciario quedando la Meseta enmarcada,
tanto al norte como al sur, por nuevas alineaciones. Las cordilleras Cantábrica e Ibérica, tanto al norte
como al noreste, como al sur por Sierra Morena. Las depresiones del Ebro y del Guadalquivir, se instalan al
noreste y sur respectivamente. Y en el interior de la Meseta, los mismos materiales de esta, se abomban y
cuartean en bloques, debido a su rigidez, lo que da pie a la creación del Sistema Central y los Montes de
Toledo. Y fuera de los límites de la Meseta, pero dentro del Zócalo hercínico, surgen el Macizo Central
Gallego al NO, que es fruto de la misma convulsión, y al otro lado las Cordilleras Costero Catalanas en el NE.

Por lo tanto, la orogenia alpina, durante la primera mitad del Terciario, provoca la fracturación de los
arrasamientos sobre el Macizo Hercínico; el plegamiento de los materiales acumulados en las fosas marinas
mesozoicas bética y pirenaica, dando lugar a las grandes cordilleras alpinas, Béticas y Pirineo; el
hundimiento de las fosas pre-alpinas (Ebro y Guadalquivir); la deformación por pliegue y fractura de los
márgenes del Macizo Hercínico (Sistema Ibérico, Sierra Morena, Cordillera Cantábrica occidental) y
fracturación del propio Macizo Hercínico mediante bloques: Sistema Central, Montes de Toledo y Macizo
Gallego, como bloques positivos y Fosas del Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir e innumerables fosas
intramontañosas, como bloques hundidos.

Durante el Terciario se ha ido conformando el relieve peninsular, pero aún faltan algunos aspectos
importantes como la aparición de las Depresiones terciarias, el basculamiento de la Meseta hacia el Oeste,
los fenómenos volcánicos y la distensión generalizada postalpina (toda una serie de movimientos verticales
de los bloques frente a los horizontales de la etapa anterior que buscan su ajuste definitivo). Todo esto
sucede en el Plioceno (finales del Terciario).

Las Depresiones terciarias son de dos tipos: las prealpinas (Ebro y Guadalquivir) y las interiores o
continentales, que no son sino un abombamiento del rígido zócalo meseteño, por donde discurren el Tajo,
el Duero y el Guadiana, rellenándolas con sus sedimentos.

Todas estas vastas depresiones forman la España arcillosa compuesta por materiales margo-arcillosos, poco
resistentes a la erosión y que dan pie a un paisaje abarrancado y con profundos galachos, quebradas y
torrenteras. Son las llamadas bad-lands o malas tierras, zonas cuya pobreza va indisolublemente unida a
un clima árido. Los materiales que las recubren no siembre son de origen continental, pues en el Valle del
Ebro son de origen lacustre y en el Valle del Guadalquivir son de origen marino.

El basculamiento de la Península hacia el Oeste se lleva a cabo en las postrimerías del terciario, en el
Plioceno. Tomando como punto de flexión la zona de contacto entre la Cordillera Ibérica y el Valle del Ebro,
a través de una larga falla cabalgante. El resultado fue el desagüe hacia el Oeste de los tres grandes ríos: el
Duero, Tajo y Guadiana por abrirse camino hacia el Océano Atlántico desde las zonas endorreicas del

10
interior. El Ebro tuvo más dificultades para llegar al Mediterráneo al tener que abrirse paso entre las
estribaciones del Sistema Ibérico, entre los Puertos de Beceite y las Cordilleras Costero Catalanas al este.

El vulcanismo peninsular es de escasa amplitud y se circunscribe a la comarca de la Garrotxa en Gerona, al


Campo de Calatrava en Ciudad Real y al Cabo de Gata en Almería. Los materiales volcánicos han surgido
aprovechando las fracturas o fallas sufridas en los terrenos hercinianos recubiertos por sedimentos
terciarios. Suman algunas decenas de conos cuya altitud no rebasa los 200 m por encima del entorno. Es a
lo largo del Neógeno, por efecto de la tectónica distensiva, cuando se produce una mayor actividad
volcánica en determinados sectores de la Península y en el Archipiélago canario.

Tras las convulsiones alpinas sucede una larga etapa de reajuste tectónico. Como resultado aparecen
numerosas fosas tectónicas repartidas por la Cordillera Ibérica (Calatayud-Teruel), por las Cordilleras
Costero Catalanas (Vallés-Penedés), en los Pirineos (Cerdaña) y las Béticas (Baza-Antequera y Baza-Lorca).
Durante este periodo de distensión, en la segunda mitad del Terciario, se siguen abriendo y rellenando
fosas mediante el material erosionado de los relieves alpinos recién creados, tanto en un ambiente de lago
(Ebro) como marino, en el caso de la fosa del Guadalquivir y otras fosas litorales.

Cuaternario. Es el periodo en el que se esculpe el actual relieve. La red fluvial se instala, drenando espacios
endorreicos (cerrados al mar) en las cuencas terciarias. Se suceden oscilaciones climáticas que, en relación
con la latitud y topografía de los relieves peninsulares, suponen etapas frías, las cuales provocan la
aparición de modelados glaciares y periglaciares en los sistemas montañosos. Esta alternancia climática
explica la presencia de sistemas escalonados de terrazas y otros depósitos cuaternarios, como glacis, en los
falles fluviales, así como variaciones del nivel del mar (hasta 200 m) dejando playas “colgadas”. Por su parte
las laderas de los relieves se van cubriendo de materiales detríticos, “depósitos de ladera” de diferentes
tipos en función de la topografía, el sustrato rocoso… Así mismo, la actividad volcánica continúa en el
archipiélago canario.

La impronta de los hielos cuaternarios, durante el Pleistoceno, y sobre todo la de la glaciación de Würm,
por ser la última, han tenido una gran incidencia en la morfología actual. El Pleistoceno comienza hace 2
millones de años y finaliza aproximadamente en el 10.000 a. C. Seguido por el Holoceno, que es el periodo
geológico actual. La máxima extensión de los hielos tuvo lugar en el 200.000-140.000 a.C.

Por su latitud, la Península Ibérica se vio afectada escasamente por los hielos permanentes o glaciares,
que quedaron reducidos al Pirineo Central, centro- oeste de la Cordillera Cantábrica y algunos pequeños
enclaves de la Ibérica, Central y Sierra Nevada. El modelado periglacial, sin embargo, se extendió por todo
el resto del territorio, con excepción de el valle del Ebro, la orla mediterránea, el litoral portugués y los
cursos medio y bajo del Tajo, Guadiana y Guadalquivir.

LITOLOGÍA. EL ROQUEDO

Desde el punto de vista litológico, naturaleza del roquedo, existen en la península tres grandes
tipologías o conjuntos litológicos, que a su vez modelan diferentes tipos de relieve:

- La España silícea, son afloramientos silíceos en el sector occidental, que equivale


prácticamente con la España paleozoica y que está formada por granitos —la Pedriza del Manzanares—,
gneis, pizarras y cuarcita. A esta naturaleza corresponden regiones como Galicia (Macizo Gallego),
Asturias (Cordillera Cantábrica), el sector occidental de la Meseta y de la depresión del Duero, el
Sistema Central, los Montes de Toledo, Extremadura y Sierra Morena, mientras que existen pequeños
afloramientos en el Sistema Ibérico, los Pirineos, las Cordilleras Costero Catalanas y el Sistema

11
Penibético. Cronológicamente son rocas antiguas, precámbricas y paleozoicas, deformadas primero en
la orogenia hercínica y más tarde en la alpina. Se identifican con rocas metamórficas (cuarcitas, pizarras,
esquistos, gneiss) y magmáticas (granitos) de escasa plasticidad y por lo tanto plegadas y falladas en la
orogenia hercínica y falladas en la orogenia alpina.

- La España calcárea, son afloramientos calcáreos que se encuentran en el sector oriental, que
se corresponde con la España mesozoico-eocénica (Secundaria). La caliza es su material predominante,
junto a otras rocas sedimentarias como margas, arcillas, areniscas y conglomerados. Las formaciones
kársticas son frecuentes —Ciudad Encantada de Cuenca_. Estos terrenos calizos dibujan
aproximadamente una letra "z" invertida: costa catalana, Prepirineo, Cordillera Cantábrica oriental, para
inflexionarse a través del Sistema Ibérico (NO-SE) y continuar en su brazo inferior (ENE-OSO) por el
Prebético y Subbético hasta Gibraltar. Son rocas mesozoicas, deformadas en la orogenia alpina
mediante un dispositivo fundamentalmente plegado.

- Por último, la España arcillosa se corresponde con la España neógena y cuaternaria,


englobando parte de las dos mesetas castellanas, las depresiones del Ebro y del Guadalquivir, así como
las llanuras y parameras. Son terrenos donde abunda la arcilla, las margas y los yesos. Afloramientos
arcillosos, localizados en las grandes cuencas terciarias de la Península, generadas durante la orogenia
alpina: cuencas lacustres del Duero, Tajo, Guadiana, Ebro y otras intramontañosas, como las de
Calatayud, Teruel, Guadix, Baza… y la cuenca marina terciaria del Guadalquivir. El relleno de estas
cuencas es fundamentalmente arcilloso, alternando con otras rocas sedimentarias, como la caliza, la
arenisca o el yeso, de edad terciaria y cuaternaria con un dispositivo tectónico horizontal.

- España volcánica, localizada en pequeños enclaves de la España peninsular - Campo de


Calatrava, Cabo de Gata, comarca de la Garrotxa- ligados a actividad volcánica en el tránsito terciario-
cuaternario-, si bien la actividad volcánica de mayor entidad se concentra en el archipiélago canario,
originado por emisiones durante el Terciario y el Cuaternario, a través de fallas de la corteza oceánica,
presentando actividad volcánica en la actualidad (recordemos las emisiones recientes en la Isla de El
Hierro).

12
Anexo 2.- Esquema de la evolución geomorfológica de la Península

De Lázaro Torres, M.L., Ruiz Palomeque, E., Vales Vázquez, F., Vera Aranda, A. (2009): Geografía. 2º de
Bachillerato. McGraw Hill. 331 pp+ anexos cartográficos.

Litología
Las rocas constituyen la materia prima del relieve.
Las características físicas de las rocas - espesor, diagénesis, porosidad, dureza o plasticidad- y
químicas -solubilidad, alteración, oxidación…- van a condicionar su respuesta ante las
deformaciones tectónicas y a los procesos de modelado.

Litología. Tipos de rocas


Sedimentarias: conglomerados, areniscas, arcillas, calizas,
margas, y esos… organizadas en estratos de edad
mesozoica –en general plegados y /o fallados–, o
terciario-cuaternaria –en general horizontales–.
Resultado de la acumulación de sedimentos.

Magmáticas: intrusivas (granitos), volcánicas (basaltos)…,


resultado de la actividad tectónica en diferentes etapas
geológicas, que provoca la salida lenta (intrusivas) o
rápida (volcánicas) del magma del interior de la Tierra
Armonización PAEU Geografía

hacia la superficie.

Metamórficas: esquistos, pizarras, cuarcitas, mármoles,


gneiss…, son el resultado del metamorfismo (cambio
físico-químico) de rocas y a ex istentes. Frecuentemente
son de edad paleozoica o precámbrica

13
Anexo 3.- Rocas más frecuentes (características, relación con unidades morfoestructurales y
modelado y formas de relieve).
No es obligatorio saberlo, pero sí tener una idea para entender el modelo de las rocas y su
respuesta a la tectónica.

De Lázaro Torres, M.L., Ruiz Palomeque, E., Vales Vázquez, F., Vera Aranda, A. (2009): Geografía.
2º de Bachillerato. McGraw Hill. 331 pp+ anexos cartográficos

14
Explicación ampliada del Anexo 3.
El roquedo Ibérico es silíceo, calcáreo o arcilloso. Esto, unido a la climatología, determina las
formas de relieve bajo los efectos de la erosión.

o En la España silícea la roca más abundante es el granito, cuyas formas resultantes


pueden ser muy variadas en función de la presencia o no de diversos componentes y
de las condiciones climáticas del medio. El granito ofrece poca resistencia a la erosión
cuando tiene abundancia de biotitas, plagioclasas, granos gruesos y diaclasas, cuando
presenta una gran porosidad y se encuentra en ambientes cálidos o salinos.
Circunstancias opuestas hacen del granito una roca muy resistente a la erosión.
Cuando las grietas o diaclasas son paralelas a la superficie, se rompe en escamas,
originando una topografía de formas suaves y onduladas. Por el contrario, si las
fisuras son ortogonales (ángulo recto) y profundas acaban descomponiendo el
granito en bolas, más o menos groseras, que forman pedregales en los piedemontes
(Sierra de Guadarrama).

o La caliza es una roca sedimentaria muy soluble cuando posee una gran pureza, lo que
no ocurre muy a menudo. Para que exista relieve cárstico es necesario que
predomine la disolución frente a otros fenómenos erosivos (arroyada, gelivación o
fragmentación). El agua ha de penetrar profundamente para ser eficaz, por lo que
depende de las fisuras, ya que la caliza a pequeña escala es impermeable, además
han de darse otra serie de circunstancias:

1. Que sea una roca masiva o de gran espesor, de lo contrario habría presencia
de capas impermeables de otra naturaleza que interrumpirían la filtración.

2. Que esté levemente plegada, lo que fomenta las grietas y las fisuras. Si lo
está en exceso el agua se pierde rápidamente por arroyada.

3. Que, a falta de una gran pureza, sea una dolomía, roca compuesta de calcio y
magnesio, lo que origina una roca muy porosa, soluble y de escasa
resistencia frente al hielo.

Las formas de relieve resultantes son muy diversas y van desde el cañón al lapiaz,
pasando por las simas, las dolinas, las uvalas y los poljes, grutas columnadas,
escarpes, profundos sumideros o superficies cortantes son otras expresiones del
relieve cárstico. Buena prueba de ello son: la Ciudad Encantada en Cuenca, el Torcal
de Antequera en Málaga, las Cuevas del Drac en Mallorca o el Monasterio de Piedra
(Zaragoza).

o Las arcillas configuran la España arcillosa, se trata de partículas inferiores a dos


micras que se originan en un proceso de descomposición o alteración química y cuya
estructura se organiza en laminillas. Pueden ser de varias clases según su contenido y
son muy susceptibles a la hidratación, aunque son prácticamente impermeables. Si
hay pendiente, el agua las arrastra con facilidad, sobre todo si están resecas,
cuarteadas y no hay un manto de vegetación protector. En un clima como el nuestro,
de sequías prolongadas y lluvias torrenciales, el fenómeno habitual es el
abarrancamiento, donde predomina la erosión lineal sobre la lateral. La potencia

15
bruta del agua es muy superior a la energía necesaria para transportar los materiales
que arrastra, por lo que profundiza su acción sobre la tierra descarnada. Se forman
surcos estrechos y profundos, cárcavas separadas entre sí por aristas. El territorio, en
su conjunto, adquiere una fisionomía inhóspita y queda desnudo de vegetación. Son
las ya reseñadas bad-lands, tan abundantes en el ámbito mediterráneo, en el centro
del Valle del Ebro o en las depresiones granadinas de Baza y Guadix.

- Dispositivos tectónicos del relieve


Necesario obligatoriamente para conocer el dispositivo tectónico de cada una de las
unidades morfoestructurales
El dispositivo tectónico o estructura tectónica del relieve está relacionado con la organización
del sustrato litológico, como consecuencia de la actividad orogénica sobre las formaciones
rocosas. Los principales dispositivos tectónicos son:
- Horizontal o aclinal: estratos horizontales. Suele localizarse en cuencas sedimentarias
recientes (terciarias y cuaternarias) cuyo relleno no ha sido afectado por la orogénesis
alpina. Tras el modelado se genera un relieve tabular
- Inclinada o monoclinal: estratos inclinados en un único sentido. Suele localizarse en
los márgenes de las cuencas sedimentarias recientes (terciarias y cuaternarias), en las
que los estratos se adaptan a las mayores pendientes de los relieves montañosos de
margen o allí donde haya tenido lugar basculamiento tectónico. El ángulo de
inclinación de los estratos se denomina buzamiento. Tras el modelado se genera un
relieve en cuestas.
- Plegada: estratos plegados. Un pliegue es el resultado de una compresión tectónica
sobre rocas con cierto grado de plasticidad. Si se supera ese grado de plasticidad el
sustrato rocoso se fractura. Plasticidad no es sinónimo de resistencia a la erosión, hay
rocas plásticas y, además, resistentes (ejo: la caliza). Tras el modelado se generan
relieves del tipo sinclinales colgados, combes…
- Fallada. El sustrato rocoso está “roto”, se ha superado el límite de plasticidad y se ha
fracturado, bien por efecto de una tectónica distensiva o compresiva. Existe un
desplazamiento en la vertical (bloques levantados o horst y bloques hundidos/ graben/
fosas, o en la horizontal de los bloques fallados.
- Masiva. Las rocas intrusivas no están estratificadas por lo que no se reconocen los
dispositivos horizontales, inclinados o plegados. Las rocas intrusivas afloran
masivamente en superficie.

Los dispositivos tectónicos están relacionados con la plasticidad de la roca, que a su vez está
estrechamente ligada a su antigüedad (las más antiguas son menos plásticas) y a la intensidad
y signo de la tectónica (una deformación distensiva y muy intensa fracturará el sustrato
rocoso; una deformación compresiva e intensa plegará un sustrato con cierta plasticidad y
fracturará uno poco plástico). Rara vez el sustrato rocoso es simple y homogéneo, sino
integrado por diferentes tipos de litologías, de forma que domina el estilo tectónico de las más
abundantes.

Dispositivo horizontal o aclinal de estratos horizontales


/Dispositivo inclinado o monoclinal de estratos inclinado en un
sentido. Son litologías frecuentemente post-alpinas.
Dispositivo plegado sobre estratos plásticos: positivamente
(anticlinal) o negativamente (sinclinal). Son litologías que han
sufrido la orogenia alpina y relativamente plásticas.

Dispositivo fallado sobre sustrato poco plástico (rocas magmáticas


y metamórficas) afectado por compresión o distensión en sentido
16
vertical y horizontal, tanto en la orogenia hercínica, como en la
alpina.