Sei sulla pagina 1di 23
TAMUZ SEGÚN EL SEFER IETZIRÁH De acuerdo con el Sefer Ietzirá, cada mes del año

TAMUZ SEGÚN EL SEFER IETZIRÁH

De acuerdo con el Sefer Ietzirá, cada mes del año judío tiene una letra del alfabeto hebreo, un signo del zodíaco, una de las doce tribus de Israel, un sentido, y un órgano controlador del cuerpo que le corresponde.

Con el mes de Tamuz empieza la "estación" (tekufá) del verano. Los tres meses de esta estación son: Tamuz, Av y Elul y corresponden a las tres tribus del campamento de Reuven (Reuven, Shimón y Gad), que estaban ubicadas al sur.

Tamuz es el mes del pecado del becerro de oro, que dio lugar al rompimiento de las Tablas. En ese día, el 17 de Tamuz, comienza el período de tres semanas (hasta el 9 de Av), que conmemora la destrucción del Santo Templo de Jerusalén.

Este, es el mes en que los espías que Moshé/Moisés envió recorrieron todo Israel para ver la tierra e informar al pueblo, regresando la víspera del 9 de Av).

Color: Naranja

Letra: Jet ח

La forma de la letra Jet está compuesta de las dos letras anteriores del alef-beit, la vav y la zain, que corresponden a los dos meses previos, los meses de Iyar y de Siván. Estas letras están

conectadas en la parte superior por un "puente" delgado. Con relación al sentido de la vista, la forma de la jet representa la dinámica de la luz espiritual, emitida por los ojos (la vav) y la luz física, que vuelve del objeto observado a los ojos (la zain).

La palabra Tamuz se lee en hebreo: "tam" - "vav zain". Tam significa "conecta". De este modo, leemos en la palabra Tamuz "conecta" - "vav zayin". La unión de estas dos letras forman la letra jet.

Mazal: Sartán (Cáncer- el cangrejo).

Uno de los significados de la raíz del término sartán, seret, es en general: "cinta". En particular (en el hebreo moderno), una cinta de "película" (un film).

El significado espiritual referente al sentido visual propio del mes de Tamuz es la capacidad de "entrever" la realidad física para vislumbrar su origen Divina. De acuerdo con este pensamiento, se entiende que la palabra sartán está compuesta por dos palabras: sar y tan, que literalmente significan: "dejar de lado el cuerpo" (para revelar el alma), es decir sacar la "cáscara" externa de la realidad (a través del poder de la visión profunda) para revelar el "fruto" y la fuerza vital de la realidad interna.

Tribu: Reuvén.

El nombre Reuvén viene de la raíz "ver", el sentido correspondiente al mes de Tamuz.

La piedra preciosa correspondiente a la tribu de Reuvén en el pectoral del sumo sacerdote es el odem, el rubí, que debido a su fuerte color rojo (odem significa rojo) es la piedra más llamativa.

El rojo es el más seductor de los colores, lo que implica tanto la caída del hombre (en hebreo odem (rojo) se escribe igual que adam (hombre)), como en el pecado del becerro de oro o la elevación y rectificación últimas del hombre con la llegada del Mashíaj.

Sentido: La vista.

El verano (el período de Tamuz) representa las "vacaciones" de los ojos. Es el tiempo en que uno tiene que "cubrir" sus ojos para ver sólo aquello que es recatado y bueno (en el mundo en general y en particular en el prójimo). La capacidad de cuidar y enfocar la vista correctamente conduce a la rectificación del "sentido" visual.

Al final de la bendición de Moshé a Israel dijo (Devarim/Deuteronomio 33:28): "betaj badad ein

Yaakov" (confiado y apartado está el ojo de Yaakov). La palabra betaj, "confiado" es el acrónimo de tres palabras: brajá tov jaim, bendición, bien y vida. Estos son los tres puntos centrales para rectificar la vista, como está dicho (Devarim/Deuteronomio 11:26): "Mira que pongo delante de "

y posteriormente

vosotros hoy la bendición y la maldición. La bendición,

(Devarim/Deuteronomio 30:15-19): "Mira que pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el

mal

escoge, pues, la vida". Con respecto a estos tres conceptos (brajá tov jaim) la persona debe

entrenar a los ojos (tanto física como espiritualmente) para ver sólo la dimensión positiva interna de la realidad y no centrarse en la realidad externa, la "cáscara" negativa.

Este es el significado de "confiado y apartado está el ojo de Yaakov". El sentido del ojo judío ("el ojo de Yaakov") es exclusivamente para ver ("sólo") lo que es digno de "confianza": La bendición, el bien y la vida que Di-s otorga.

Miembro dominante: La mano derecha.

En general, la mano derecha y su dedo índice, en particular, sirven para dirigir y enfocar la vista.

Cuando se leen los rollos de la Torá, es costumbre señalar cada palabra con un "dedo" de plata. Es costumbre también usar la mano derecha para hacer señales y así indicarle al que lee la Torá la entonación musical.

El novio le coloca el anillo matrimonial a la novia en el dedo índice de la mano derecha. Esta acción eleva a la pareja al nivel de "mi paloma" (Shir HaShirim/Cantar de los Cantares 5:2), lo que refleja la expresión intensa de amor trasmitida por la contemplación incesante de los ojos de ambos (que tornan los ojos rojos como el rubí): "Tus ojos son como palomas" (Shir HaShirim/Cantar de los Cantares

5:1).

palomas" (Shir HaShirim/Cantar de los Cantares 5:1) . TAMMÚZ - EL ATRIBUTO DE LA VISIÓN En

TAMMÚZ - EL ATRIBUTO DE LA VISIÓN

En principio es válido aclarar, para aquellos que no lo saben que Israel, siguiendo la sabiduría de la Torá (Shemót/Éxodo 12) determina el ciclo del tiempo a partir de la luna, la cual es santificada cada mes. El inicio del mes está entonces determinado por el nacimiento de la luna (molád), y cada mes (jódesh en hebreo) posee su propio nombre. Precisamente la palabra mes: jódesh comparte raíz con la palabra jadásh: nuevo, esto nos permite deducir, que cada mes tiene una energía nueva, que lo caracteriza y define.

Conocer acerca de las particularidades de cada mes nos permite introducirnos en la dimensión del tiempo con una mirada renovada, y nos abre las puertas a la posibilidad de intentar habitarlo a partir del sentido.

ACERCA DE TAMMÚZ:

La Torá nos ordena contar los meses a partir de Nisán (Aries, el mes que corresponde a la salida de Egipto: Pésaj). Nisán es seguido por Iyár (Tauro) y luego por Siván (Géminis).

Estos tres meses son considerados de despertar espiritual, desde arriba hacia abajo, tal como lo revelan los hechos sucedidos durante ese tiempo: la liberación judía de la esclavitud de Egipto, (Nisán), el Maná que caía del cielo y les permitía alimentarse en el desierto (Iyár), y la entrega de la Torá (Siván).

Tammúz representa el cuarto mes, y con él se inicia el periodo de los siguientes tres meses (Tammúz, Áv y Elúl) en los cuales tenemos la responsabilidad de ascender espiritualmente, de abajo hacia arriba, incluso en lo referente a los aspectos más mundanos. Durante este mes sucedieron hechos lamentables para el pueblo judío, basta con señalar que el 17de Tammúz fueron rotas las primeras brechas de la muralla de Jerusalén durante el primer y segundo Templo. Tristes hechos que motivaron la determinación del ayuno del 17 de Tammúz.

Como dijimos anteriormente Tammúz, el primer mes del verano (en Israel) inicia la serie de los tres meses (Tammúz, Áv y Elúl) de trabajo espiritual “de abajo hacia arriba” en procura de crecimiento y rectificación de todos los aspectos de nuestra vida.

Tammúz, cuyo signo es Cáncer = Sartán en hebreo (el cangrejo) está vinculado según el Séfer

Ietzirá, al atributo de la visión. Es notable como una visión errada de los hechos nos puede conducir

a elecciones equivocadas y por lo tanto a caminar senderos desvinculados de nuestra

esencia

Es importante recalcar que durante este mes existe un incremento de la sensibilidad, y es un tiempo

en el que la vista puede nublarse. Es común escuchar la frase “El ojo ve y el corazón siente”, y difícilmente exista persona que no lo haya experimentado alguna vez. Esta expresión de sabiduría

popular coincide con la de nuestros sabios al referirse al sentido de la visión como la causa primordial de los pecados corporales.

”caminos

sin corazón”.

La

Torá nos señala dos acontecimientos trascendentes que nos permiten profundizar en la energía

de

este mes:

Es durante este mes de Tammúz que el pueblo de Israel construye el becerro de oro, lo que represento la caída más profunda en las redes de la idolatría. Sobre este acto determina la Torá en Nombre de Di-s: “En el día de Mi selección, recordaré esto” (Shemót/Éxodo 32:34).

Este pecado, y convengamos que no se trata de un pecado menor, menos aun si recordamos que tan solo habían pasado días desde que el mismo pueblo recibiera la Torá en el monte Sinaí, se debió a una falla en el sentido de la visión, ya que el satán mostró al pueblo judío una falsa visión del cuerpo sin vida de Moshé, ya en los cielos. En el lenguaje de los sabios: la novia traiciona al Novio estando aún bajo la juppá (palio nupcial).

El

segundo hecho que nos ayudará a comprender la naturaleza delicada de la energía de este mes

es

el suceso que leemos en la Parashá Shelaj-Lejá cuando Moshé envía a los espías a Canaán, con

el propósito de investigar y traer información sobre esa tierra, a la cual estaban los judíos próximos

a entrar. La misión de los espías duró 40 días, (la mayor parte de ellos corresponden al mes de Tammúz). Esta misión fracasó debido a la falsa información que transmitieron los espías, y por consiguiente la entrada del pueblo judío a la tierra de Israel se postergó. Debido a la errónea

interpretación de los espías al investigar la tierra de Israel, se considera que el sentido de la visión no fue utilizado con pureza y santidad (Zóhar-Shelaj-Lejá). El profundo deseo de los espías de permanecer como príncipes en el desierto nubló sus vistas hasta tornarse incapaces de apreciar las oportunidades que ofrecía la tierra. Fue así que transmitieron al pueblo un informe negativo como

está escrito (Bemidbár/Números 13:32): “

Dos sucesos lamentables y un denominador común: la visión errada de la realidad.

Sin embargo purificando su corazón, el hombre purifica también su sentido de la visión, y puede ver en cada ocasión y en cada hecho la revelación de Di-s, y rendir honor a Su presencia.

una

tierra que se devora a sus habitantes

”.

Tal vez sería bueno reflexionar desde nuestra interioridad, con honestidad y con coraje

- Con cuánta pureza somos capaces de mirar a nuestro alrededor?

- Qué profundidad alcanza nuestra visión de la realidad?

- Qué tanto apreciamos con “buenos

ojos” las oportunidades que nos da la vida?.

Que seamos capaces de comprometernos con un trabajo exhaustivo y cotidiano sobre nosotros mismos en procurar de elevarnos sobre nuestras propias limitaciones.

Jódesh Tammúz Tóv uMevoráj / Mes de Tammúz Bueno y Bendecido !!!

Tóv uMevoráj / Mes de Tammúz Bueno y Bendecido !!! TAMMÚZ: EL PODER DE LA VISIÓN

TAMMÚZ: EL PODER DE LA VISIÓN

Según lo expresan nuestros libros de sabiduría, el mes de Tammúz que se corresponde con el signo de Cáncer está ligado con el poder de la vista.

En la simbología mística, los ojos (jojmá) representan la fuente de información y contacto con la realidad, mientras que la boca (maljút) expresa la traducción de tal relación en ideas y palabras.

No sorprende entonces que la palabra bíblica para denominar una fuente de agua sea idéntica al nombre de la letra: Äin (letra cuyo nombre denomina en hebreo a los ojos) ¿a qué se debe tal estricta relación lingüística? Muy sencillo: tanto la letra como la fuente de agua representan el origen y el punto inicial de un fluir y una dinámica determinados.

Cuando el ojo ocupa el lugar correcto, entonces la boca refleja de modo transparente la realidad. Cuando la boca funciona de modo independiente, desconectada de los ojos, entonces la transparencia se transforma en confusión y la realidad en simple imaginación.

La boca no traduce la información que le brinda el ojo, sino que sirve pleitesía a los deseos del hombre. La boca ya no busca reflejar estrictamente la realidad; ahora habla deseos, pronuncia voluntades. Mucho más grave aún: una vez que la boca habla disfrazada de fuente, cuando llega el turno del ojo, este ve lo que la boca ha dicho, que a su vez es lo que el deseo le ha dictado. El

ojo ahora cree observar una realidad que no es más que la expresión de sus deseos. En lugar que la boca marche detrás de los ojos, estos aprehenden la realidad descripta falsamente por la boca.

Los sabios místicos revelan que esta desarticulación entre la boca y los ojos representa la raíz de toda caída y destrucción.

El orden correcto de los ladrillos y las piedras energéticas posibilita una construcción estable de los cimientos y las bases. Mas cuando el orden se modifica y se corrompe, el futuro edificio está condenado a tambalearse y caer destruido en mil pedazos.

condenado a tambalearse y caer destruido en mil pedazos. TAMMÚZ: ANTICIPAR LOS OJOS A LA BOCA

TAMMÚZ: ANTICIPAR LOS OJOS A LA BOCA

Una de las bases principales del pensamiento místico y filosófico de la Sabiduría de Israel sostiene que el mundo fue creado a partir de las 22 letras del alefato (alfabeto) hebreo. Primero existieron las letras a modo de unidades energéticas, y a partir de estas devino posteriormente el mundo físico y material.

Al estudiar la energía de las letras y su poder de creación, encontramos que por medio de la palabra divina o, más precisamente, por medio de las Diez Locuciones o Dichos Iniciales, el mundo alcanzó su modo físico. El Creador dijo que haya luz y fue la luz; el Creador dijo que las aguas se dividan y la tierra seca apareció. Diez locuciones, diez dichos, diez mandatos divinos de Creación.

Para lograr alcanzar la esencia particular del mes de Tammúz, los sabios enseñan que resulta indispensable aproximarnos a dos letras del alfabeto hebreo: la letra Äin y la letra Pe.

El significado del nombre de la letra Äin es ojo, y el significado del nombre de la letra Pé es boca. ¿Mera coincidencia?

LAS LETRAS Y EL PUNTO MÁXIMO DE CAÍDA

Si bien la energía negativa de desviación comienza a influir en el mundo a partir del mes de Tammúz, su punto máximo es alcanzado el mes siguiente, el mes de Áv. Como uno de tantos ejemplos, diremos que los dos templos de Jerusalén fueron destruidos el 9 del mes de Áv. También los espías que recorrieron la Tierra de Israel durante todo el mes de Tammúz, regresaron junto a Moshé el 9 del mes de Áv.

La caída energética que comienza en el mes de tammúz se completa en el mes de áv.

Los sabios indican que precisamente en este día -el 9 de áv-, en el punto de máxima caída, en el fondo energético del calendario, debemos dedicarnos a la lectura del libro bíblico de Meguil´lát Ejá/Lamentaciones. Si lo leemos con detenimiento notaremos que todos sus capítulos, a excepción del último, están ordenados respetando el orden del alefato hebreo. Más a partir del segundo capítulo encontramos una modificación en el orden del mismo: la letra Pé aparece escrita antes que la letra Äin.

Los sabios del Talmúd (Tratado de Sanedrín), atentos y sensibles a todo cambio o modificación,

indican que en realidad tal inversión en el orden de las letras Pé y Äin no es casual, sino que, por

el contrario, encierra un mensaje muy profundo, y lo ejemplifican precisamente citando el caso de

los espías enviados por Moshé: ellos dijeron con sus bocas -pé- lo que sus ojos -äin- no vieron.

En pocas palabras, la raíz del exilio, la caída, y la destrucción está simbolizada por la modificación del orden correcto entre las letras Pé y Äin, lo cual indica la posibilidad humana de hablar lo que nuestros ojos no vieron.

Qué sugerente y significativo resulta entonces reflexionar acerca de la enseñanza de los sabios que indica que precisamente entre estas dos fechas históricas -el 17 de Tammúz y el 9 de Áv- existen veintidós días, el mismo número que conforma el alefato hebreo.

ANTICIPAR LOS OJOS A LA BOCA

Aprendimos que la caída más dañina comienza en el momento en el que la persona modifica el orden de sus ojos y su boca. En lugar de hablar lo que ve, primero habla, y después observa. Y lo más grave de esto es que al final los ojos terminan “viendo” lo que su boca dijo.

La Torá nos relata que cuando el pueblo de Israel, tras cruzar el desierto, se aprestaba a entrar a la Tierra Prometida, el rey de Moáv, Balák, sobremanera se asustó y decidió tramar un plan para evitar que Israel llegara a su tierra. Entonces, mandó llamar al máximo “profeta” de aquellos días, Biläm, para que observara a Israel desde lejos y lo maldijera.

Y si bien al fin y al cabo el plan de estos dos malvados fracasó y las maldiciones fueron trocadas

en bendiciones, El Talmúd se interesa por un punto particular de esta historia: cómo el malvado Biläm podía lograr maldecir en un solo instante? Y la respuesta de los sabios es que el mínimo

tiempo de un instante le era suficiente para pronunciar el termino hebreo “kalem” : que sean exterminados!.

Para entender esta maldición diremos que Maimónides escribe que la palabra rey ךלמ mélej, está compuesta por tres letras: Mem, Lamed, y Jaf, y que este orden no es casual.

La primera letra, la Mem, marca el nivel de móaj, del cerebro y la mente de la persona, que es la

que debe conducir al individuo; la segunda letra, Lamed, es la que refiere al nivel de lév, el corazón,

el

cual debe seguir a la mente, y por último, la letra Jaf marca el nivel de kavéd, del hígado, el cual

es

asociado con la sangre y domina el aspecto físico y corporal de la persona. En resumen: rey,

mélej, es quien anticipa la mente a sus sentimientos, y estos a su cuerpo.

La maldición kalém, la cual pretendía dañar al pueblo de Israel, reúne las mismas letras que rey, mélej, aunque en el orden inverso. ¡Pobre de la persona cuyo cuerpo determina el camino, el sentimiento los sigue, y solo después permite a su mente tomar parte en la decisión! ¿Puede acaso imaginarse una persona mayor maldición que esta?

Cuando la boca habla sin que los ojos hayan revisado los hechos, la persona funciona de modo inverso, y esto garantiza su futura derrota.

Y si alguna vez, precipitadamente anticipamos la boca a los ojos, y creamos una realidad propia,

basada en nuestras fantasías, como el idólatra, debemos al menos estar dispuestos a rectificar

nuestras ideas cuando la realidad nos demuestra lo contrario. Cuántas veces por orgullo nos aferramos a conceptos o ideas que expresamos y no estamos dispuestos a modificarlos en ningún caso. Cuántas veces clamamos a los cielos porque sentimos que en nuestro mundo la presencia

divina aparenta estar ausente. Mas es completamente cierto: Di-s habita en el mundo creado por

Él y no en el que nosotros inventamos o imaginamos.

reordenar nuestra estructura interna, para dar prioridad a nuestros ojos y para que las palabras que

nuestra persona y

salgan de nuestra boca sean fieles a un sistema que nos permita ser reyes nuestra vida.

de

a un sistema que nos permita ser reyes nuestra vida. de BEN HAMETZARIM - LAS TRES

BEN HAMETZARIM - LAS TRES SEMANAS - DEL 17 DE TAMÚZ AL 9 DE AV

El mes de Tamúz contiene el inicio de un período energético difícil conocido como Las Tres Semanas (desde el 17 de Tamúz/Cáncer hasta el 9 de Av/Leo). Los kabbalistas llamaron esta etapa Yemé Bén HaMetzarím, que significa “Días entre las estrechuras”.

Espiritualmente hablando, estamos sin nuestra capa de ozono. La capa protectora que nos ayuda a discernir la vida y hacer las cosas con sentido estará de vacaciones por un rato. Es la oportunidad para ejercitar de forma saludable los músculos de la paciencia.

¿Por qué tenemos que vivir estas cosas? ¿Dónde está el viaje sin turbulencias que todos deseamos? ¿Qué ocurre con estas mareas tan agitadas? Enfrentémoslo, lo hemos discutido millones de veces:

somos criaturas de hábitos. Tan pronto como nos sentimos cómodos con nuestros hábitos, perdemos apreciación por los momentos positivos y el progreso que ya hemos logrado en nuestro crecimiento espiritual.

Es por ello que la Luz nos da oportunidades constantemente, como estas tres semanas, para sacudir

un poco las cosas y realmente impulsarnos a nuestro mejor nivel. Por supuesto, esto implica un

desafío por un lado y evitar sacar conclusiones apresuradamente por otro, pero necesitamos esto para evitar que caigamos en un estado de estancamiento.

Las TRES SEMANAS son un período donde tenemos que enfocarnos en tratar a todos con dignidad humana en el centro de nuestras mentes.

Recuerda que no se trata de ser personas agradables solamente. Nos estamos protegiendo. El Zóhar

explica que esta época del año es la semilla de las enfermedades peligrosas que, Jas veShalóm (Di-

s no lo permita), pueden llegar a nuestras vidas. Así como sólo hay ciertas épocas del año en que

verás crecer un tomate si plantas una semilla de tomate en la tierra, lo mismo es cierto para las enfermedades.

Olvídate de todo el aspecto físico. Sabemos que todo lo que vivimos, enfermedad o no, comienza

a nivel espiritual. Primero se enferma nuestra alma. El Zóhar explica que es como si un trapo sucio se adhiriese a nuestra alma. Entonces, en esa área de nuestra conciencia donde tenemos ese trapo sucio adherido a nuestra alma, (muy parecido a un trapo cubriendo una bombilla de luz) no podemos tener acceso la Luz. Por ende, nuestra alma se desprende de su fuente y hay una entrada, un espacio donde la enfermedad puede entrar.

¿Cuál es la conclusión? Cada mañana, tenemos que recordar actuar con amor cada día y ser extra cuidadosos en no ser reactivos por las próximas tres semanas.

De esta manera, cuando todo haya terminado, podremos reírnos en la cara del caos en vez de que el caos se ría de nosotros.

El día 5 de Leo (He beAv). Este es el día en que el Arí, el gran kabbalista Rav Itzjak Luria, dejó este mundo. Él era una chispa del alma de Rav Shimón Bar Yojái y continuó su trabajo de vida. Desde el 17 de Tamúz (el día en que los muros de Jerusalén fueron destruidos) hasta el 9 de Av (el día en que el Templo Sagrado fue destruido dos veces en diferentes épocas) es lo que se conoce como “Las Tres Semanas”, días cósmicos especialmente difíciles, y es importante buscar ayuda y apoyo durante estas tres semanas. Es por ello que el Arí escogió dejar este mundo el quinto día de Av, para poder revelar una tremenda cantidad de Luz que nos ayude a lograr nuestro objetivo hasta el nueve de Av y para prevenir cualquier destrucción en el futuro. En la noche de He beAv, la totalidad de la energía del Arí es revelada. Se recomienda estudiar de sus escritos.

futuro. En la noche de He beAv, la totalidad de la energía del Arí es revelada.

ASTROLOGÍA JUDÍA - MES DE TAMMÚZ - SARTÁN (Cáncer)

Los hijos de Iaäkóv, que se convirtieron en las 12 Tribus de Israel, son en realidad 12 diferentes “raíces” de almas de las cuales descienden las almas judías. Estas raíces corresponden a los 12 signos del zodíaco, los 12 meses del año, 12 letras del alfabeto hebreo y 12 atributos del alma como vista, cólera, habla y pensamiento.

En realidad, tenemos la posibilidad de refinarnos en cualquier momento, pero la Cabalá delinea momentos especiales que son más auspiciosos para trabajar con ciertos atributos. Por ejemplo, las festividades judías no sólo conmemoran hechos históricos sino son el resultado de fuerzas celestiales y energías. En el mes de Nisán, cuando celebramos Pésaj, el atributo del habla está a su máxima potencia- dándonos la fuerza adicional para refinar nuestro atributo de la comunicación.

e acuerdo al mes en el cual has nacido, indica la fuerza oculta que puedes desarrollar o una debilidad que puedes superar; de todas formas no estás encerrado dentro de la “personalidad” de tu mes. Cada uno de nosotros está infundido con estas fortalezas y debilidades. Podemos depurarlas, una a una, a lo largo del ciclo del año hebreo, mientras pugnamos por una vida donde lo físico, lo mental y lo emocional están integrados a lo espiritual.

ca a correr y ocultarse. El desafío de los meses de verano es el de usar nuestras facultades de pensamiento, palabra y acción por medio de nuestro temor a Di-s y retraernos de las situaciones que obstruyen nuestra conciencia Divina. La consecuencia de la negación de nuestra conciencia Divina es la triste conmemoración de la destrucción de los Templos de Jerusalén en ese mes y el siguiente. La Tribu de este mes es Reuvén, cuyo nombre proviene de la palabra “visión” la facultad que debemos tratar de perfeccionar en este mes. “Visión equivocada” conduce a destrucción y duelo. A través de una “visión correcta” aumentamos la santidad del mundo concentrándonos en lo que es positivo.

y duelo. A través de una “visión correcta” aumentamos la santidad del mundo concentrándonos en lo

LAS TRES SEMANAS - (DESDE EL 17 DE TAMMÚZ AL 9 DE ÁV)

El mes de Tammúz contiene el inicio de un período energético difícil conocido como Las Tres Semanas (desde el 17 de Tammúz/Cáncer hasta el 9 de Áv/Leo). Los kabbalístas llamaron esta etapa Iemé Bén HamMetzarím, que significa “Días entre las estrechuras”.

Espiritualmente hablando, estamos sin nuestra capa de ozono. La capa protectora que nos ayuda a discernir la vida y hacer las cosas con sentido estará de vacaciones por un rato. Es la oportunidad para ejercitar de forma saludable los músculos de la paciencia.

¿Por qué tenemos que vivir estas cosas? ¿Dónde está el viaje sin turbulencias que todos deseamos? ¿Qué ocurre con estas mareas tan agitadas? Enfrentémoslo, lo hemos discutido millones de veces:

somos criaturas de hábitos. Tan pronto como nos sentimos cómodos con nuestros hábitos, perdemos apreciación por los momentos positivos y el progreso que ya hemos logrado en nuestro crecimiento espiritual.

Es por ello que la Luz nos da oportunidades constantemente, como estas tres semanas, para sacudir un poco las cosas y realmente impulsarnos a nuestro mejor nivel. Por supuesto, esto implica un desafío por un lado y evitar sacar conclusiones apresuradamente por otro, pero necesitamos esto para evitar que caigamos en un estado de estancamiento.

Las TRES SEMANAS son un período donde tenemos que enfocarnos en tratar a todos con dignidad humana en el centro de nuestras mentes.

Recuerda que no se trata de ser personas agradables solamente. Nos estamos protegiendo. El Zóhar

explica que esta época del año es la semilla de las enfermedades peligrosas que, Jas veShalóm (Di-

s no lo permita), pueden llegar a nuestras vidas. Así como sólo hay ciertas épocas del año en que

verás crecer un tomate si plantas una semilla de tomate en la tierra, lo mismo es cierto para las enfermedades.

Olvídate de todo el aspecto físico. Sabemos que todo lo que vivimos, enfermedad o no, comienza

a nivel espiritual. Primero se enferma nuestra alma. El Zóhar explica que es como si un trapo sucio se adhiriese a nuestra alma. Entonces, en esa área de nuestra conciencia donde tenemos ese trapo sucio adherido a nuestra alma, (muy parecido a un trapo cubriendo una bombilla de luz) no podemos tener acceso la Luz. Por ende, nuestra alma se desprende de su fuente y hay una entrada, un espacio donde la enfermedad puede entrar.

¿Cuál es la conclusión? Cada mañana, tenemos que recordar actuar con amor cada día y ser extra cuidadosos en no ser reactivos por las próximas tres semanas.

De esta manera, cuando todo haya terminado, podremos reírnos en la cara del caos en vez de que el caos se ría de nosotros.

El día 5 de Leo (Hé beÁv). Este es el día en que el Arí, el gran kabbalísta Rav Itzják Luria, dejó este mundo. Él era una chispa del alma de Rav Shimön bar Iojái y continuó su trabajo de vida. Desde el 17 de Tammúz (el día en que los muros de Jerusalén fueron destruidos) hasta el 9 de Áv (el día en que el Templo Sagrado fue destruido dos veces en diferentes épocas) es lo que se conoce como “Las Tres Semanas”, días cósmicos especialmente difíciles, y es importante buscar ayuda y apoyo durante estas tres semanas. Es por ello que el Arí escogió dejar este mundo el quinto día de Áv, para poder revelar una tremenda cantidad de Luz que nos ayude a lograr nuestro objetivo hasta

el 9 de Áv y para prevenir cualquier destrucción en el futuro. En la noche de Hé beÁv, la totalidad de la energía del Arí es revelada. Se recomienda estudiar de sus escritos.

Arí es revelada. Se recomienda estudiar de sus escritos. IEMÉ BÉN HAMMETZARÍM (DÍAS ENTRE LAS ESTRECHURAS)

IEMÉ BÉN HAMMETZARÍM (DÍAS ENTRE LAS ESTRECHURAS) - TRES SEMANAS DE ESTRECHEZ

Los días entre el 17 de Tammúz (Cáncer) y el 9 de Av (Leo) son lo que los kabbalístas llaman días de “Bén HamMetzarím” (“Entre las estrechuras”), en español son conocidos como Las Tres Semanas. Éstas son ligeramente más difíciles que el Conteo del Ömer (los 49 días entre Pésaj y Shavuöt).

Durante estas semanas, no meditamos en el Tetragramatón, la Iúd, Hé, Vav y Hé en la Ämidá o en otras meditaciones como lo hacemos el resto del año, sino que solamente se hace de forma oculta como se ilustra a continuación:

El primer IHV´H cambiamos las letras por las precedentes, así que meditamos en: דהדט

El segundo IHV´H cambiamos las letras por las siguientes, así que meditamos en: וזוכ

El tercer IHV´H usamos el código At-básh, así que meditamos en: ץפצמ

Durante las Tres Semanas, todos tenemos las mismas restricciones que en el Conteo del Ömer, lo que nos ayuda a canalizar la energía de forma apropiada durante este período:

• No cortarse el cabello/rasurarse

• No adquirir cosas nuevas (no hay problema en adquirir zapatos)

• No contraer matrimonio

• No iniciar nuevos empleos, firmar contratos, comprar propiedades/casas, etc.

Además, hay más restricciones al comenzar el Rósh Jódesh de Áv (La Luna Nueva de Leo). Los kabbalístas recomiendan restringir la ingesta de carne o vino durante los últimos Nueve Días. Esto se hace para no conectar con la energía de Dín/Juicio que es inherente en el vino y la carne. En Shabbát, podemos comer carne y beber vino sin esta preocupación por la energía natural de Misericordia que está presente durante Shabbát.

SE RECOMIENDA NO NADAR EN EL MAR DURANTE ESAS SEMANAS Y SER AÚN MÁS CUIDADOSOS AL COMENZAR ÁV (ABSTENERSE DEL MAR Y PISCINAS)

El día 5 de Áv (Hé beÁv) es la hil´lulá, el aniversario de muerte del Arí, Rav Isaac Luria. Podemos conectar con su energía al estudiar sus obras después de la medianoche kabbalística.

EL 9 DE ÁV

El 9 de Av es el último día de las 3 semanas negativas. A pesar de ser el último día, aún no consumimos carne el 10 de Áv, ya que el Templo todavía estaba ardiendo en llamas ese día.

Leemos la Meguil´lát Ejá (El manuscrito de Lamentaciones) del profeta Irmiáhu/Jeremías.

El 9 de Áv es un día de ayuno total, es decir, nos deberíamos restringir de alimento y bebida desde el atardecer hasta el anochecer (aproximadamente 25 horas). Antes de que el ayuno comience, debemos tener una comida final, y una vez que terminemos esa comida, debemos lavarnos las manos nuevamente, hacer HaMotzí con pan, sal y cenizas, y comernos un huevo cocido untado con un poco de cenizas (sólo quema un pedazo de papel para obtenerlas). Esta comida se hace en el suelo y cada quien hace la bendición de Birkát HamMazón por separado.

El Arí nos dio un truco para tener un buen ayuno: bebe un vaso de agua, justo antes de que el ayuno comience, bebe nueve sorbos, gira el vaso en dirección contraria a las manecillas del reloj entre cada sorbo (concéntrate en la Columna Derecha, Izquierda y Central tres veces).

Hay cinco restricciones en el 9 de Áv:

• No ingerir alimentos

• No calzar zapatos de cuero

• No tomar baños

• No mantener relaciones maritales/sexuales

• No ingerir bebidas

• No calzar zapatos de cuero • No tomar baños • No mantener relaciones maritales/sexuales •