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Pastoreo efectivo

Eliseo Martínez

Septiembre 2017

Editado para ser distribuido sin fines comerciales


por la revista La Fuente. No para ser vendido.
Gentileza del autor.
Contenido

El porqué . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ii

1 EL COMPAÑERISMO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1

2 ABANDONAR... RENUNCIAR . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5

3 MULTIPLICACIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

4 SOLITARIO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13

5 LEALTAD . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

6 EQUIPO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

7 APRENDIZAJE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20

8 PRUDENCIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

9 DIOS CONMIGO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25

10 PRESERVADOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27

11 SIN OLVIDAR . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

Epílogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31

Acerca del autor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32

i
El porqué

La Biblia es la fuente de principios que nos ayudan a desarrollar una


pastoral pertinente a los desafíos y retos que conlleva el responder de ma-
nera adecuada a las necesidades que representan, ya sea colectiva o indivi-
dualmente el pueblo de Dios que está bajo nuestra responsabilidad pasto-
ral. Pablo, a los ancianos de Éfeso, les dijo: “Por tanto, mirad por vosotros, y
por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar
la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28 RV).

Como pastores, algunas veces no tenemos una orientación, primera-


mente bíblica y en segundo lugar práctica. Nos vemos en una constante
frustración y un sentir como el arar en el mar. Nos angustiamos y deses-
peramos de tal manera que como se dice en el boxeo: “queremos tirar la
toalla”.

Como pastores, necesitamos tener principios que nos brinden un mar-


co de referencia al quehacer de un pastor, no importa cuánto tiempo lle-
vamos en esta labor encomendada por Dios. Para el que comienza, es im-
portante fundamentar su trabajo en una filosofía bíblica que le permita ser
eficiente y efectivo. La eficiencia apunta a la habilidad, es la capacidad de
saber hacer las cosas. La efectividad, habla de resultados, ya son los logros
obtenidos. Para los que ya tenemos un tiempo recorrido, podemos efec-
tuar evaluaciones y fortalecer lo que ya estamos haciendo bien y si fuese
necesario realizar correcciones, debemos hacerlas.

Sin la pretensión de ser original en el contenido de esta pequeña obra,


enfocamos, no “al pastor” o “el pastor”. Enfocamos al grupo ministerial
que ayuda a la comunidad cristiana a cuidarse a sí misma. Hablamos de
un pastoreo mutuo; no pensamos sólo en el trabajo de quienes están como
supervisores del pueblo de Dios.

Usamos el término “pastoreo” en su significado espiritual, es el dar


pasto espiritual al rebaño del Señor, es instruirlo, enseñarle, es brindarle el
cuidado que sea necesario para que el pueblo de Dios tenga vida abundan-

ii
te. Oramos al Señor de la mies en no caer en una eiségesis, los principios
que quiero compartir aparecen bosquejados en un trabajo anterior titula-
do “El Pastor Según Pablo” y están basados en las instrucciones finales de
Pablo a su discípulo Timoteo, las cuales encontramos en II Timoteo 4:9–22.

En todo grupo ministerial, se hace necesario, poner en práctica estas


cualidades que se encuentran en el texto, que hemos seleccionado como
base de este estudio.

iii
Capítulo 1

EL COMPAÑERISMO

Pablo comienza esta sección pidiéndole a Timoteo que haga todo lo


posible por llegar a verlo y que lo haga lo más pronto posible (4:9). Al leer
toda la sección podemos sentir a cada momento la gran necesidad del ya
viejo pastor y apóstol de tener la compañía de quien ha sido su discípulo
y colaborador en el ministerio.

Pablo escribe con dolor que Demas lo ha abandonado (4:10). La Biblia


de las Américas, antes de su revisión, usa el término “desertado”, término
que designa a un soldado que abandona su responsabilidad militar. Dice
Pablo que cuando le tocó presentar su defensa, nadie lo respaldó y que
todos lo habían abandonado (4:16).

Juan Calvino comenta que no cree que Pablo llamaba a su discípulo


por cosas triviales, sino que le llamaba para encomendarle tareas e ins-
truirlo, ya que tiene poco tiempo pues ha sido sentenciado. Sin embargo,
es evidente que, este deseo de Pablo, nos señala la importancia de practicar
hoy en día, una auténtica comunión, experimentar un verdadero compañe-
rismo, este compañerismo es sumamente necesario para poder trabajar en
equipo.

El Dr. Billy Graham dice: “Uno de los principales problemas que en-
frenta el hombre de hoy es la soledad”. Cultivemos el compañerismo el cual
nos permitirá brindar al compañero, aliento, ánimo y cuando sea necesario,
tener a alguien a quien llamar, Proverbios 17:17 dice: “El amigo verdadero es
siempre leal y el hermano es para que nos ayude en tiempo de necesidad” (Biblia
al día).

Hoy en día hay una queja permanente en el sentido de que los valores
están cambiando aceleradamente o algunos dicen que hemos perdido los

1
valores, aunque no dicen qué valores. Un valor es la amistad. Es importante
invertir tiempo en desarrollar amistades genuinas, auténticas, porque un
verdadero amigo multiplica nuestra alegría y nos hace más llevadera la
tristeza. Wayde I. Goodall, en su artículo titulado “Todo Timoteo necesita
un Pablo”, habla de la importancia de pasar momentos juntos los que son
compañeros en el ministerio pastoral de una iglesia, dice: “Me pregunto
dónde habría ido a parar Pablo sin su amigo y colaborador Bernabé. Me pregunto
dónde estaría Timoteo sin su amigo y compañero Pablo. Entre estos hombres había
un profundo afecto mutuo, y la Iglesia lo sabía”.

Pablo cultivó la relación entre Timoteo y él como la de un hijo y su


padre. Esto fue por la diferencia de edades. La lección que se puede desta-
car de esta clase de relaciones, es la necesidad de cultivar el compañerismo
entre quienes compartimos el ministerio. En el libro Dios en las pequeñas
cosas, aparece este pensamiento: “Hay muchas áreas en tu vida que requieren
constante mantenimiento: tu patio, tu cochera, tu casa y tus relaciones personales”.

Salomón escribió: “Mejor son dos que uno; porque tienen mejor paga de su
trabajo, porque si cayeren el uno levantará a su compañero; pero ¡Ay del solo!, que
cuando cayere no habrá segundo que lo levante” (Eclesiastés 4:9–10).

Estas palabras, Salomón las escribió en su vejez después de toda una


vida, durante la cual buscó maneras de poseer una vida realizada. Salo-
món dice: “¡Ay del solo!”, ¿Por qué? Porque el solo no tiene a quien acudir
cuando fuere necesario. Jesús nuestro Señor, en el momento de gran an-
gustia que experimentó en el Getzemaní, buscó la compañía de Pedro y los
hijos de Zebedeo, a quienes le dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte;
quedaos aquí, y velad conmigo” (Mateo 26:38).

Gene A. Getz, en su libro Amándonos unos a otros, escribió: “Necesita-


mos el compañerismo con otros creyentes para experimentar la calidad de
amor que Cristo quiere que conozcamos”. En el Antiguo Testamento, en-
contramos un ejemplo de verdadero compañerismo fundamentado en una
amistad sincera a toda prueba, es la amistad de Jonatán y David, leemos
en I Samuel 18:1: “El alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo
amó Jonatán como a sí mismo. David, más tarde, evalúa esta relación, con
ocasión de la muerte de Jonatán diciendo: “Angustia tengo por tí hermano
mío Jonatán, que me fuiste muy dulce, más maravilloso me fue tu amor
que el amor de las mujeres” (II Samuel 1:26).

Una pregunta que debemos considerar es: ¿Qué beneficios tenemos al


desarrollar buenas relaciones de compañerismo?

2
El mutuo fortalecimiento

Muchas veces, en el ministerio, estamos tan involucrados en muchas


actividades como predicar, enseñar, en consejería, un constante dar y sin
nada que recibir. El tener compañeros, es una bendición porque podemos
dar y recibir aliento y firmeza. Pablo fue un hombre de carne y hueso como
cualquier hombre. Elías, después de su crisis depresiva, tuvo siempre a su
lado a Eliseo, hasta que fue arrebatado a los cielos.

Jonatán sostuvo y fortaleció a su amigo David en los momentos críti-


cos en que David enfrentaba el peligro de caer en las manos del rey Saúl.
Estimado consiervo: cultivemos el compañerismo para fortalecernos.

Brindar calor humano

Somos seres sociales. El hombre no fue creado para la soledad, todo


ser humano tiene la necesidad de pertenencia a UN grupo. El tener ami-
gos, es tener quien nos escuche o tener que escuchar al amigo. Dietrich
Bonhoeffer nos recuerda: “El que ya no puede escuchar a su hermano, pronto
dejará de escuchar a Dios también; no estará haciendo otra cosa más que balbucear
en su presencia. Este es el comienzo de la muerte de la vida espiritual, y al final,
no queda nada más que una charlatanería espiritual y una condescendencia cle-
rical, organizadas en palabras piadosas. Experimentar la carga del otro, es entrar
en la comunión de la cruz. Si alguien no experimenta esto, la comunión a la que
pertenece no es cristiana”.

Pablo dice de su compañero Lucas: “Sólo Lucas está conmigo” (4:10).


David Argue escribió: “La intención de Dios no era que usted ministrara solo”.
Si es casado, su esposa le puede ofrecer mucho en cuanto estas dimen-
siones, pero hay una riqueza, una Fortaleza y un propósito que hallamos
cuando vamos más allá, hasta alcanzar a los hermanos que caminan por la
misma senda que nosotros.

El compañerismo brinda calor humano, el cual se necesita para com-


prender dónde se encuentran nuestros compañeros de ministerio en las
luchas de la vida, y nos brinda la oportunidad de ministrarles y ser minis-
trados.

3
Complementar las debilidades

En el libro Dios en las pequeñas cosa leemos: “Un amigo es alguien,


cuyas características más destacadas complementan tus debilidades”.

Siendo Pablo un anciano prisionero, necesita a un joven y en liber-


tad para llevar a cabo aquello que sus limitaciones temporales, no se lo
permitían. Algunos dirigentes pasan por grandes dolores de cabeza y di-
ficultades, porque nunca han aprendido a relacionarse con otros de una
manera positiva. Por algo Jesús envió a sus discípulos a las prácticas mi-
nisteriales de dos en dos. En el libro de los Hechos encontramos a Pedro y
Juan desarrollando juntos el ministerio.

Pablo, forjador de pastores, combinó colaboradores, dones, que se


complementaban uno a otro. Compañeros en el ministerio: construyamos
relaciones mutuas, sanas, fortalecedoras y productivas.

Sobrellevando las cargas

Pablo, en Gálatas 6:2 escribió: “Sobrellevad los unos las cargas de los
otros y cumplid así la ley de Cristo”. La ley de Cristo es la ley del amor, el
que ama no causa ningún daño, al contrario, da como Cristo dio su vida.
El amor es benigno, ayuda a otros en sus necesidades.

Recordemos que un dirigente, como un pastor, está constantemente


brindando a otros, palabras de edificación, aliento, ánimo, consuelo; pero...
¿Quién lo ministra a él? Los pastores también necesitan ser pastoreados.
Un dirigente necesita ser dirigido

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Capítulo 2

ABANDONAR... RENUNCIAR

“Pues Demas, habiendo amado este mundo presente, me ha desertado y se ha


ido a Tesalónica” (4:10 BLA). La Nueva Versión Internacional traduce: “me
ha abandonado”.

La palabra “desertar”, habla de abandonar las filas militares. Un de-


sertor es un traidor. Pablo, en II Timoteo 1:15, le dice a Timoteo: “Ya sabes
esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y
Hermógenes”. Este tipo de gente es superficial en su vida espiritual.

John MacArthur, en su libro Difícil de Creer, dice: “El seguidor super-


ficial de Cristo no tiene ningún sentido de lo espiritual, de lo eterno y de
lo divino, ni ningún amor en particular por Dios o apego a Jesucristo. El
creyente superficial, vive para el aquí y el ahora; y si Jesús no le cumple,
allí se acaba todo”.

Mi papá fue pastor durante 50 años de ministerio, y una de las en-


señanzas que él constantemente repetía era: “No hay nada en el mundo por
lo que debamos renunciar al ministerio”. ¿Por qué abandonan el ministerio los
pastores? O, ¿por qué un dirigente abandona su responsabilidad? Es la pre-
gunta que nos orienta en esta reflexión. Compartimos algunas respuestas:

Por estrechez económica

G. Raymond Carlson dice: “El dinero puede ser un amo o un siervo”. Es


cierto que hay personas en el ministerio, que el dinero nunca les ha faltado
y poseen más de lo necesario. Pero hay un gran porcentaje y alto, que ex-
perimentan abundancia de escasez. Pablo mismo habla de algunos ayunos

5
obligados que él pasó a causa del ministerio en II Corintios 11. Jesús, en
cierta ocasión, dice que no tenía ni siquiera donde reclinar su cabeza. Las
riquezas no son malas en sí mismas. Ser rico no es malo. Sin embargo, el
mal se produce cuando ponemos nuestra confianza en las riquezas. O por
el concepto antibíblico que algunas iglesias viven con relación a su pastor,
descuidando corresponder con generosidad, el ser cuidados espiritualmen-
te. Argumentan que el pastor “vive por fe”, y no toman en cuenta que la
Biblia dice que: “El obrero es digno de su salario y que el que es enseñado en
la palabra, debe corresponder compartiendo con el que le enseña, toda cosa buena”
(Gálatas 6:6).

Al descuidar la iglesia su deber monetario para con su pastor, y éste


no teniendo cómo cubrir las necesidades básicas de su familia, comienza
buscando un trabajo a medio tiempo y termina abandonando el ministerio.

También hay pastores que no abandonan el ministerio por falta de


finanzas, sino por el afán de poseer, el carácter se deteriora. En una enci-
clopedia pastoral, en la sección “Vida personal del pastor”, dice: “El interés
propio era la motivación dominante de Giezi cuando decidió, en la codicia de su
corazón, lograr ganancias materiales a cambio de un misericordioso acto de Dios”
(II Reyes 5).

El síndrome de “cuanto más tengo, más quiero” roba a una persona


su vida espiritual. Las presiones aumentan y el contentamiento huye.

Por la falta de compatibilidad de la esposa con el


ministerio

Mi esposa dice que el ser esposa de pastor requiere un llamado a ser-


lo. Nancie Carmichael dice: “Con lo difícil y mal definido que resulta este papel,
uno de los secretos mejor guardados es que ser la esposa de un pastor constituye
un privilegio. No hay nada que se le parezca”.

Mi esposa sostiene que una esposa de pastor no debe competir con el


Señor por su esposo, sino ser la socia perfecta, llamada a complementar las
habilidades ministeriales del pastor.

Pero la triste realidad es que son muchos los siervos que han abando-
nado el ministerio, porque sus esposas se convierten en un pesado fardo
difícil de llevar. Hay esposas que hasta en lo más elemental hacen fracasar
la labor pastoral, que con mucho amor y entrega realiza su esposo pas-

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tor; influyen en los hijos de tal manera que los hijos ven como enemigo al
ministerio y hasta a Dios, por la falta de realización de sus aspiraciones y
proyectos personales.

El pastor termina abandonando su ministerio y se dedica a buscar,


en otras ocupaciones, satisfacer el deseo de su esposa e hijos. El verdadero
problema es que no hay contentamiento con la situación en que se está
viviendo.

Por enfermedad

En una crisis experimentada en los primeros días de Abril de 2003,


a causa de complicaciones diabéticas, vino a mi mente la posibilidad de
tirar la toalla, retirarme. Otra consideración era tomarme un año para des-
cansar, recuperarme, pero Dios usó a mi hija, quien me confrontó con mi
pesimismo y la realidad que no estaba centrando mi vista en Dios, sino en
mí mismo y estaba dando lugar a la auto-conmiseración.

A Pablo le fue dicho: “Bástate mi gracia, pues mi poder se perfecciona en


tu flaqueza, por tanto, gustosamente prefiero gloriarme en mis debilidades para que
el poder de Cristo more en mi” (II Corintios 12:9).

El abandono del ministerio a causa de enfermedad es no permitirle a


Dios que se manifieste con Su poder en nuestra vida. Pablo mismo mante-
nía un aguijón, el cual piensan muchos estudiosos, que era enfermedad en
los ojos.

Por otro llamado vocacional

Recuerdo a un pastor de mucho prestigio e influyente en Guatemala.


Estudió sicología con el propósito de tener más y mejores herramientas que
le facilitaran su labor de consejero. Al graduarse, renunció al pastorado y
estableció una clínica sicológica. En la práctica, usó el ministerio como un
trampolín, para lograr sus aspiraciones personales.

Sería innumerable la lista de hombres con ministerios exitosos que


han abandonado el pastorado para dedicarse a ejercer una profesión, en la
cual se prepararon con los recursos que les brindó el ministerio. Y la razón
de ejercer la nueva profesión es que ofrece y permite finanzas imposibles

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de tener en el ejercicio del ministerio. Por otro lado, conozco a hombres que
se han capacitado más y más y utilizan las herramientas adquiridas en sus
estudios para tener un ministerio eficiente y efectivo y de gran influencia.

Cualquiera que sea la razón que argumentemos, abandonamos el mi-


nisterio porque no amamos a Dios. Pablo dice de Demas: “Habiendo amado
este mundo presente, me ha desertado y se ha ido a Tesalónica”.

Demas amó más el mundo que a Dios, algunos aman más el dinero,
otros aman más a su esposa e hijos, algunos se aman más a sí mismo y
otros, otra ocupación. Todos estos amores que hacen a un lado a Dios, en
realidad dicen que, el pastor que abandona el ministerio no ama a Dios, y
si no se ama a Dios, no hay ningún compromiso.

El no amar a Dios es la base de la falta de compromiso. John C. Max-


well nos comparte tres observaciones acerca del compromiso en su libro
Las 21 cualidades indispensables de un líder:

El compromiso empieza en el corazón.

El compromiso se prueba con la acción.

El compromiso abre la puerta del logro.

La falta de compromiso se traduce en el abandono de lo que se quiere


hacer y, sobre todo, la falta de amor a Dios.

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Capítulo 3

MULTIPLICACIÓN

En las matemáticas hay cuatro operaciones básicas: suma, resta, di-


visión y multiplicación. Se puede decir que, multiplicar es una operación
matemática, que consiste en sumar un número tantas veces como indica
otro número. El resultado de la multiplicación recibe el nombre de “pro-
ducto”. Para nosotros, en el presente estudio, enfocamos los resultados,
logros obtenidos.

El ministerio pastoral requiere de quienes están en él, un trabajo inte-


ligente, no sólo es trabajar duro. Pablo, es un pastor forjador de pastores y
un método empleado por él era hacerlo práctico. Pablo, al mismo tiempo
que ayudaba a pastores a formarse como tal, multiplicaba su ministerio
delegando. Pastor: Multiplícate.

Dice Pablo: “Crecente se ha ido a Galacia y Tito a Dalmacia” (4:10).


“A Tíquico lo mandé a Éfeso” (4:12). “Recoge a Marcos y tráelo contigo,
porque me es de ayuda en mi ministerio” (4:11). Pablo es un prisionero
condenado a muerte, pero está dirigiendo el trabajo de un equipo pastoral,
habla de su ministerio el que está llevando a cabo con la ayuda de otros.

Pastor: El ministerio es eficiente y efectivo cuando se desarrolla com-


partiendo con otros las tareas a realizar. ¿Por qué debemos delegar en otros,
responsabilidades ministeriales?

Facilita la formación de otros pastores

El principio es el discipulado, el cual no es más que “Transmisión


de la vida de uno a otro” (II Timoteo 2:1–2), es el hacer haciendo como

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dice un homilético: “El predicador se hace predicando”. Una persona que
quiere aprender a manejar un vehículo, obligatoriamente tiene que tomar
el volante y conducir el carro.

Pablo menciona en este grupo a Tito, el cual recibió de Pablo la res-


ponsabilidad de misiones importantes, por ejemplo Tito 1:5: “Por esta causa
te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos
en cada ciudad, así como yo te mandé”.

Facilita el trabajo pastoral

Pablo dice de Marcos: “Me es de ayuda en el ministerio”. Pablo nos


brinda una gran lección, al enseñarnos que el pastor no lo puede hacer to-
do, por muy talentoso y habilidoso que sea, como todo ser humano, tiene
limitaciones. En este sentido se puede decir que el pastor es más produc-
tivo, cuando desarrolla su ministerio a través de otros. Es decir, es un diri-
gente; un dirigente lidera, es aquel que influye en la vida de otros y logra
realizar a través de ellos lo que se debe hacer.

Dios nos ha dado hombres y mujeres con los que debemos trabajar
juntos en el ministerio, tenemos una bendición que muchos no tienen. En
otro apartado haremos la reflexión, sobre la importancia del trabajo de
equipo.

Facilita la propia formación del pastor

No descuida su desarrollo personal mediante la retroalimentación, a


través de relaciones positivas con quienes lleva a cabo el pastoreo. No se
violan los derechos de los colaboradores, sino que se es sensible con los
problemas de ellos y se toma el tiempo necesario para ver dónde están los
compañeros de ministerio.

Otro aspecto, es que el pastor que delega parte de sus responsabi-


lidades, puede actualizarse constantemente. Pablo era hombre de libros
(4:13), los libros te llevan al crecimiento, en los libros encuentras afirma-
ción, puntos de vista, e inspiración que contribuye a tu desarrollo mental y
espiritual.

Un conferencista, dirigiéndose a un grupo de profesionales, les decía:

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“Todo profesional a lo largo de su carrera debe graduarse por lo menos
cuatro veces”.

Facilita la transmisión de la visión

Maxwell dice: “Para un líder, la visión lo es todo”. Es absolutamente


indispensable; ¿Por qué? Porque es la visión lo que lo guía, ella es la que
marca la Meta. ¿Pero, que pasa con la visión, cuando el líder desaparece
del escenario de la vida? Edwin Land, fundador de la Polaroid, aconsejó:
“Lo primero que debes hacer es enseñar a la persona a sentir que la visión
es muy importante y casi imposible”.

Pablo se multiplicó al transmitir, no sólo su visión, sino su vida mis-


ma a sus colaboradores, por ejemplo a todos los que menciona en esta
sección, fueron colaboradores en su ministerio. Priscila y Aquila eran, se-
gún Romanos 16:3, sus compañeros de trabajo en Cristo Jesús y en su casa
se congregaba una Iglesia 16:5. Tito, fue un pastor que nombraría a pasto-
res de iglesias locales de la Isla de Creta. El mismo Timoteo, el destinatario
de esta carta, cuya sección final estamos estudiando, es un pastor, al frente
de una Iglesia importante del Nuevo Testamento: Efeso.

Lucas, su médico de cabecera, llegó a desarrollarse a su lado de tal


manera que se convirtió en un gran historiador, a él le debemos el evan-
gelio de Lucas y el libro de Hechos. En el Evangelio, Lucas narra la vi-
da, ministerio y obra de Jesucristo y en Hechos, la historia de la Iglesia
primitiva-apostólica. Narra como Pablo, misionero pionero, plantó en ciu-
dades estratégicas para la expansión del evangelio.

Pablo no fue el hombre que en solitario (nuestro próximo tema) desa-


rrolló el ministerio, tuvo de compañeros a un Bernabé, un Silas, un Tito, un
Timoteo; en Romanos 16 menciona a varias mujeres que trabajaron hombro
a hombro con él. En Filipenses 4 está preocupado por dos mujeres que no
están en armonía: “Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo
sentir en el Señor. Así mismo te ruego también a ti, compañero fiel, que
ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con
Clemente y también los demás colaboradores míos, cuyos nombres están
en el Libro de la Vida”. 4:2-3

Pastor: multiplícate en el ministerio desarrollando el recurso humano,


tanto de hombres y mujeres que Dios ha puesto a tu disposición para que
logres las metas que Dios ha puesto en tu corazón. Pastor: conoce los dones
que poseen los que forman tu grupo de trabajo, cada uno tiene habilidades

11
dadas por El Espíritu Santo, para ministrar al cuerpo de Cristo. Busca que
se desarrollen, capaciten para llevar a cabo lo que se les asigne, de acuerdo
a sus dones. Y lo hagan responsablemente bien.

12
Capítulo 4

SOLITARIO

“Recoge a Marcos y tráelo contigo, porque me es de ayuda en mi ministe-


rio” (4:11 NVI). Pablo reconoce la importancia de no trabajar en solitario,
no porque esté preso, sino que siempre desarrolló su ministerio con un
equipo de trabajo. Pablo no fue un hombre orquesta que trató de hacerlo
todo. Los pastores orquestas son tan malos que, por querer hacer todo, no
hacen nada. Sin querer ser ofensivo, sí hay trabajo duro y quejas de que
el tiempo no alcanza porque el pastor trabaja duro al hacerlo en solitario.
Pero la cuestión no es trabajar duro, aunque hay que hacerlo, sino trabajar
inteligentemente.

Pablo nunca desarrolló su ministerio en solitario, ni el famoso vaque-


ro del Oeste Norteamericano, “El llanero solitario”, era solitario, tenía un
compañero indio: Toro. En este texto que estamos estudiando, Pablo dice:
“Me es de ayuda en mi ministerio”. Aquí hay dos palabras que se deben
destacar: ayuda y ministerio. “Me es de ayuda”, recordemos que Marcos
los había abandonado en el primer viaje misionero, regresó a Jerusalén de
Perge de Panfilia. Pero Bernabé lo restauró dándole una nueva oportuni-
dad, razón por la cual, Pablo no quiso continuar en sociedad con Bernabé.
Lucas, en Hechos 15:39 narra: “Se produjo entre ellos un conflicto tan se-
rio que acabaron por separarse. Bernabé, se llevó a Marcos y se embarcó
rumbo a Chipre”.

Cuando Pablo reconoce que Marcos le es de ayuda, está reconocien-


do que Bernabé tuvo razón en darle oportunidad y también que Marcos
ha llegado a ser un hombre útil, provechoso, y que es importante su par-
ticipación en el ministerio que Pablo está desarrollando. ¿Cuánto recurso
humano estamos desperdiciando por querer hacer el trabajo pastoral en
solitario? Necesitamos trabajar en equipo. Cristo formó un equipo de tra-
bajo. Pablo desarrolló su ministerio mundial multiplicándose en un equipo

13
ministerial.

Enfocaré más adelante la importancia del equipo de trabajo, aquí


quiero destacar que no debemos seguir en solitario, Cristo no desarrolló
su ministerio solo, Pablo llenó el mundo conocido con el evangelio de Je-
sucristo con la ayuda de sus colaboradores. El trabajo en equipo permite
el intercambio de recursos, habilidades y servicios. Quien trabaja coordi-
nando un equipo de trabajo, tome en cuenta que no todo grupo de trabajo
desarrolla un trabajo de equipo.

Un grupo de trabajo no es equipo:

1. Cuando quienes lo forman, buscan alcanzar sus propias agendas.

2. Cuando la comunicación entre ellos y ellas es disfuncional y no hay


efectividad en el logro de sus metas.

3. Cuando compiten entre sí, buscando cada quien sobresalir.

4. Cuando no cuidan su manera de relacionarse entre sí y los demás.

Es importante, que quienes estemos involucrados en un equipo minis-


terial, tomemos tiempos prudenciales para realizar evaluaciones. Conocer
si somos o no realmente un equipo de trabajo, o sólo somos un conjunto
de trabajadores. Y en muchos casos, ni trabajamos, ni dejamos trabajar.

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Capítulo 5

LEALTAD

Pablo dice: “Sólo Lucas está conmigo”. Está afirmación se destaca


en medio de un marco de sentimientos encontrados, que experimenta el
apóstol. Por un lado, está el dolor de ser abandonado en un momento
circunstancial de necesidad de compañía, de ser fortalecido y animado. Y
por otro, el no parar la labor ministerial y tiene que encomendar tareas
ministeriales como a Tíquico, que envía a Efeso.

Aquí surge el hombre, el médico, el compañero que no abandona al


amigo, no le importa el identificarse con un prisionero condenado a muer-
te. Este hombre nos da una gran lección de lealtad. En el artículo titulado
el “Buen Pastor” de la enciclopedia ministerial de las Asambleas de Dios
dice: “La Lealtad consiste en cumplir con nuestras responsabilidades le-
gítimas ante la organización y ante nuestras relaciones. También en ser
fieles, a las personas a quienes les debemos fidelidad. La lealtad implica
que seremos fieles a nuestros compromisos, y a los de la organización y la
confraternidad”.

Ser leal, ser fiel, es ser responsable. El amigo leal es el que cuida y se
preocupa por su amigo. Lucas es un médico, Pablo es un anciano, preso,
agotado y enfermo. Lucas puede brindar la ayuda que sólo un médico
puede dar. Pero debemos reconocer que Lucas no hubiera hecho nada por
Pablo, si no hubiese hecho suyo el concepto de preocuparse el uno por el
otro. Pablo había enseñado que somos un cuerpo. I Corintios 12. En esta
enseñanza, Pablo utiliza la analogía del cuerpo humano, para ilustrar la
importancia de preocuparse el uno por el otro 12:25. La lección es que cada
creyente debe preocuparse por los demás.

Lucas se preocupa por su mentor, amigo y pastor, porque es leal. La


persona leal se caracteriza por el valor. Requiere valor mantenerse a la par

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del amigo que, como Pablo, era un prisionero condenado a muerte, de nada
menos que el tristemente célebre Nerón. La valentía conlleva seleccionar la
acción correcta aún cuando conlleve riesgo, pero se arriesga por algo que
se valora.

La lealtad hace de las personas que la poseen, personas de carácter


sólido, íntegros, es decir, no son personas divididas, fragmentadas. El ca-
rácter determina lo que somos y es el que nos dice hasta dónde llegamos.
Demas abandonó a Pablo en momentos críticos, Lucas lo acompañó hasta
el final.

Una persona leal, lo es por que ama y el que ama no se concentra en


sí mismo. Pablo nos da una descripción de lo que es el amor, en I Corintios
13. El amor nunca deja de ser, es la afirmación apostólica y en Gálatas 5:22,
nos dice que es una de las cualidades del fruto del Espíritu.

Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis
amor los unos con los otros” (Juan 13:35). Gene A. Getz en su libro Amándonos
unos a otros escribió: “La aplicación más directa de esta verdad se enfoca sobre
el liderazgo de la Iglesia”. El diseño de Dios es que cada cuerpo local de
creyentes sea guiado por personas maduras, que se amen entre ellas, y que
a la vez, reflejen ese amor a otros.

Juan, en su primera carta, dice: “No amemos de palabra ni de lengua, sino


de hecho y en verdad” (I Juan 3:18). Lucas representa este tipo de hombres,
se mantuvo junto a Pablo hasta el final.

16
Capítulo 6

EQUIPO

En esta sección que estamos estudiando, de la misma manera que en


otras cartas de Pablo, encontramos nombres de colaboradores que forma-
ban un equipo de trabajo con Pablo. Leemos nombres como Crescente, Tito,
Lucas, Tíquico, Erasto, un matrimonio formado por Priscila y Aquila, una
familia, la de Onesíforo y otros.

Ya dijimos que Pablo nunca trabajó en solitario, siempre formó equipo


con Bernabé, con Silas. Este es un principio muy importante, tanto para
alcanzar metas establecidas y para formar a otros en el pastoreado.

Tomando las ideas de Maxwell en sus libros sobre liderazgo podemos


decir que el trabajo de equipo logra dos importantes desarrollos:

El desarrollo del mismo líder.

El desarrollo de otros líderes.

El pastor que forma un equipo de trabajo se desarrolla a sí mismo,


porque en el proceso de formar y dirigir un equipo de trabajo, se retroali-
menta. Establece prioridades, es decir que dice no, a lo bueno, para decir sí
a lo mejor. Pablo, en toda la carta le ha dicho a Timoteo en qué debe ocupar
su tiempo.

Las prioridades establecen lo que es importante. Pablo delega res-


ponsabilidades, Timoteo, pastor de Éfeso, es llamado por Pablo, Tíquico es
mandado a Éfeso a sustituir a Timoteo en su ausencia. El que dirige a la
manera de Pablo, aprovecha el recurso humano disponible como Marcos.
Pablo dice: “Trae a Marcos contigo porque me es de ayuda en el ministerio”
(4:11). Al ver a un líder de equipo como Pablo, vemos dos características

17
importantes:

Saben a dónde van.

Persuaden a otros para que los sigan.

Ahora bien, ¿por qué es importante el equipo de trabajo? Es impor-


tante porque multiplica la capacidad productiva, la gente a su alrededor
crece y se desarrolla, tanto en lo personal, como en sus relaciones persona-
les.

El trabajo de equipo proporciona más recursos en ideas, finanzas,


energía laboral, minimiza las debilidades y provee múltiples perspecti-
vas sobre cómo soluciona los problemas o satisface necesidades. El equipo
comparte las responsabilidades y las victorias.

Trabajar en equipo requiere un aprendizaje y llenar algunos requisitos


prácticos como:

1. Tener un propósito conocido por todos los miembros del equipo y el


estar de acuerdo.

2. Cooperación. Sólo si hay cooperación, hay trabajo de equipo.

3. Comunicación constante, permanente es indispensable para que todo


el equipo conozca dónde están, hacia dónde van.

4. Involucramiento de cada miembro de forma responsable.

5. Compañerismo, evitando el antagonismo, se complementa el uno con


el otro.

6. Espíritu de equipo, rechazando todo individualismo.

Pablo y su equipo ministerial, nos enseña que la obra de Dios es tan


grande, que se hace necesario el evitar un trabajo individualista. El trabajo
pastoral exige el rechazo en solitario, exige el trabajo multidisciplinario que
se complementa y desarrolla una pastoral eficiente y efectiva a la vez.

No basta con ser eficientes, habilidosos, expertos, técnicos en lo que


se hace, si no se es efectivo, si no hay resultados, logros medibles. Es ne-
cesario periódicas evaluaciones, para medir el avance del trabajo y, si fuese
necesario, hacer las correcciones necesarias. Hay un ejercicio tomado de la
administración, conocido como FODA, que nos ayuda a evaluar el trabajo
del equipo.

18
Se pueden elaborar cuatro preguntas:

¿Cuáles son nuestras fortalezas?

¿Cuáles son nuestras oportunidades?

¿Cuáles son nuestras debilidades?

¿Cuáles son las amenazas que enfrentamos?

Recuerde: Pablo incluyó en su equipo a hombres y a mujeres, inclu-


yó matrimonios como Priscila y Aquila y también a familias como la de
Onesíforo. Así que, pastor si no tienes un equipo de trabajo... ¿Qué esperas
para comenzar ahora?

19
Capítulo 7

APRENDIZAJE

Pablo le pidió a Timoteo que al ir a verlo, le lleve los libros, espe-


cialmente los pergaminos (4:13). Este es uno de mis textos favoritos para
motivar a crear la disciplina de la lectura y el estudio constante. Pablo habla
de libros en general y hace la diferencia de los pergaminos. Los libros del
Antiguo Testamento. En el libro Dios en las pequeñas cosas, leemos: “Tú serás
la misma persona dentro de cinco años tal como eres hoy, excepto por la gente que te
rodea y los libros que lees”. La lectura amplía el conocimiento y el pastor debe
ser muy cuidadoso en la temática seleccionada para leer. La lectura, ayuda
a mejorar el vocabulario que usamos para comunicarnos adecuadamente
sin caer en el uso de palabras rebuscadas.

Siempre me ha impresionado esta petición de Pablo, tomando en


cuenta que es ya un anciano y prisionero, y además, condenado. Sólo está
esperando que llegue el verdugo y ejecute la sentencia. Tiene poco tiempo,
pero quiere libros para leer, estudiarlos. Pastor: nunca dejes de aprender.

El pastor necesita desarrollarse en todo sentido, mantenerse actuali-


zado conforme avanzan los años. Es de suma importancia la preparación,
aun la que se recibe antes de la conversión. Pablo dice en Hechos 22:3:
“Yo soy Judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado bajo
Gamaliel en estricta conformidad a la ley de nuestros padres”.

Esta realidad hace posible que Pablo tenga motivos de confianza en


la carne como lo dice en Filipenses 3:4. Pero todos los logros humanos, en
Cristo llegan a ser para Pablo, basura, palabra fuerte en el idioma griego, la
cual hace referencia al estiércol 3:8. Juan Calvino escribió sobre la petición
de Pablo: “De esto se hace evidente que el apóstol no había abandonado la lectura,
aunque ya se estaba preparando para la muerte. ¿Dónde se encuentran aquellos,
que piensan que han progresado tanto que ya no necesitan estudiar más? ¿Quién

20
de ellos se atreverá a compararse con Pablo? Más aún, esta expresión refuta la
locura de aquellos hombres que despreciando los libros condenan la lectura”.

No se ufanan de otra cosa, sino de sus propias enthousiasmous, ins-


piraciones divinas. Pero sepamos que este pasaje recomienda a todos los
creyentes, la constante lectura, para que puedan sacarle provecho.

J. Angel Gil Muñoz comentando I Timoteo 4:13 dice: “El ilustrado sier-
vo de Dios sabía que la lectura era indispensable para la buena educación de aquel
joven: ‘Entre tanto que voy, ocúpate en leer’...Es ley de vida que el hombre aun-
que deje de crecer físicamente, al llegar a la mayoría de edad, nunca debe cesar de
crecer en sus conocimientos”. El hombre o mujer, siempre debe buscar adqui-
rir conocimiento y nunca pensar que la edad o la situación económica o
cualquier otro factor le impida el aprendizaje.

Los libros facilitan el obtener un conocimiento de cultura general,


aún superior al conocimiento que puede brindar una universidad, nada se
enseña en una universidad que no esté en un libro. Juan Luis Vives dice:
“No dejes pasar un día sin leer. Escribe, vuelve a escribir, y haz extractos con
frecuencia; no leas nunca sin un lápiz en la mano”.

Los libros deben ser seleccionados cuidadosamente porque, así como


se conoce al hombre por sus amistades con las que se relaciona, también
se conoce por los libros que lee. Bruce Mawhinney en su novela Predicando
con frescura, hace decir a su personaje Ocampo: “Lee seis libros a la vez, escoge
cinco libros en cinco categorías diferentes tales como novelas, historia, biografía,
diario, poesía y uno de interés personal. Se leen todos a la vez, de modo que se
recibe información y conocimiento de diversas áreas en vez de limitarte a un solo
libro”.

Pablo pide los libros (Biblia) y en especial los pergaminos, los rollos
del Antiguo Testamento. Pablo no deja de estudiar la palabra de verdad.
Pablo vivía lo que enseñaba, modelaba. Como se dice: “Las palabras con-
vencen, los hechos arrastran”. Pablo le ha dicho a Timoteo: “Procura con
diligencia presentarte a Dios aprobado como obrero que no tiene de que avergon-
zarse, sino que usa bien la palabra de verdad”.

Pastor: es conveniente leer, leer, leer, libros seleccionados que real-


mente ayudan en la formación pastoral y trabajar adecuadamente el texto
bíblico. Pero no deben ocupar el lugar que le pertenece a la Biblia. Existe el
peligro, que leamos libros sobre la Biblia y no leamos la Biblia.

Debemos tener un plan sistemático de estudio y fortalecer el marco


histórico y práctico en tres áreas:

21
Ministerio

Biblia

Teología

En el área de ministerio, debemos ampliar conocimiento en el campo


comunicativo (predicación); educativo, administrativo y consejería. En la
Biblia, manejar la palabra adecuadamente en su contenido literario y espi-
ritual. En teología, el pastor es llamado a conocer de manera adecuada la
teología histórica, bíblica y sistemática.

El pastor debe ser experto en todo. El pastor debe estar en condición


de transmitir todo el consejo de Dios, Hechos 20:27.

22
Capítulo 8

PRUDENCIA

El pastor debe ser muy prudente en su forma de ver a los opositores,


Pablo dice: “Alejandro, el calderero, me hizo mucho daño; el Señor le retribuirá
conforme a sus hechos. Ten cuidado de él, pues se opone vigorosamente a nuestra
enseñanza” (14–15 BLA).

La NVI dice: “Tú también cuídate de él”. Pablo está diciendo que se
debe ser cuidadoso, para evitar males mayores ya que opositores Tenaces
siempre habrá y causarán daño, pero si somos prudentes, minimizaremos
los daños.

El pastor, por el mismo hecho de ser el portador del mensaje evan-


gélico, atraerá oposición (4:15). Recordemos a Cristo mismo, enfrentó la
oposición de los poderosos en lo político, económico y religioso. Curiosa-
mente, unió a enemigos entre sí que lo consideraron una amenaza para el
estado de cosas del momento en que Jesús apareció en la escena pública.
Cristo enfrentó a tres grupos: Saduceos, Fariseos y Herodianos.

Los Saduceos, nos dice el Nuevo Diccionario Certeza, que el origen de


su nombre es Sadoc. Fue un partido político-religioso que había adoptado
la cultura helénica. Fueron los rivales de los fariseos y negaban la existencia
de los ángeles. Negaban la inmortalidad del alma y la resurrección. Eran
dominantes en el Sanedrín, el concilio supremo de los judíos.

Los fariseos, por su lado, rechazaban la cultura helénica, se conside-


raban los santos, los separados, su énfasis era la Torah y sus funciones
principales fueron la enseñanza y la predicación de la ley mosaica.

Los herodianos, partido político que apoyaba la familia herodiana, la


cual no era judía, sino edomita.

23
Estos tres grupos se unieron, siendo enemigos, para combatir un
enemigo común: Cristo. Así pasó con Pablo, quien enfrentó una férrea opo-
sición en su ministerio, y el calderero fue una muestra de la oposición que
siempre existirá y el pastor prudente hará bien en cuidarse de los daños
que ocasionan.

Los pastores no debemos ver como un asunto trivial a los oposito-


res, que son instrumentos del mal para causar daño al mensaje mismo del
evangelio. Debemos ser sabios, para detectarlos y enfrentarlos cuando sea
necesario hacerlo, para que queden en evidencia. Pablo ya ha aconseja-
do que el pastor debe predicar la palabra a tiempo y fuera de tiempo (II
Timoteo 4:2) para convencer, reprender, enseñar. Este predicar, debe ser
constante, permanente, debe hacerlo, ya sea que el ambiente le sea favora-
ble de aceptación u oposición. Pero el pastor debe ser sabio, prudente para
enfrentar a los opositores.

Pastor: Sé prudente, porque la realidad es que, mientras estemos en


esta vida, estamos en un campo de batalla, no en un desfile de rosas, es un
peregrinaje, no es un paseo o un recreo de escuela, es una lucha. Pablo le
ha dicho ya: “He peleado la buena batalla” (II Timoteo 4:7). En I Timoteo
6:12 le ha dicho: “Pelea la buena batalla de la fe”. La prudencia ante los
opositores es importante porque sólo así seremos victoriosos, además de-
bemos recordar que nuestra verdadera lucha no es contra sangre y carne
(Efesios 6:11–12).

Frederick P. Wood comentando este texto dice: “En este pasaje clásico la
primera palabra del apóstol es de confianza y ánimo: ‘Estad firmes en el Señor’. La
fuente de las fuerzas del cristiano en el conflicto, no son sus propios esfuerzos y la
fuerza de su voluntad; no son sus resoluciones o promesas; no son sus observaciones
religiosas; ni aún su comunión cristiana, ni sus pasadas experiencias de bendición.
La fuente de su fuerza es total y únicamente en su Señor, el cual ha triunfado sobre
todos los poderes del infierno y en cuya victoria nosotros también triunfaremos”.

En otras palabras, la prudencia nos exige ser vigilantes, vigilar la as-


tucia del enemigo del evangelio. Pero con la confianza que el triunfo del
evangelio es seguro. No hay oposición capaz de detener el avance del evan-
gelio.

24
Capítulo 9

DIOS CONMIGO

En II Timoteo 4:17 leemos: “Pero el Señor sí me ayudó y me dio fuerzas,


de modo que pude llevar a cabo la predicación del mensaje de salvación y hacer que
lo oyeran todos los paganos. Así el Señor me libró de la boca del león” (Versión
Popular). Pablo ha mencionado cómo fue abandonado por quienes, en un
momento dado, esperaba que estuviesen con él, apoyándole, pero Dios no
lo abandonó. Dice: “Pero el Señor sí me ayudó, Dios sí estuvo conmigo”.

Dios nunca abandona a los suyos, aunque haya momentos que así pa-
rezca. Dios siempre está acompañando a los suyos con el propósito de for-
talecerlos. ¡Qué bendición es saber que Dios está conmigo en todo momen-
to, aún cuando los mismos amigos nos abandonen! Dios está con nosotros
para fortalecernos, nos energiza, nos da poder para cumplir el ministerio
de la predicación de la palabra, del evangelio de la salvación.

Pablo escribió a los Corintios que Dios nos hace competentes: “Y esa
confianza tenemos hacia Dios por medio de Cristo: No que seamos suficientes en
nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra
suficiencia es de Dios, el cual nos hizo competentes, como ministros de un nuevo
pacto, no de la letra, sino del Espíritu; por que la letra mata, pero el Espíritu da
vida” (II Corintios 3:4–6 BLA).

En Colosenses 1:28–29 leemos: “Y nosotros le proclamamos a Él, amones-


tando a todos los hombres y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin
de poder presentar a todos los hombres perfectos en Cristo. Y con este fin también
trabajo, esforzándome según su poder que poderosamente obra en mi” (BLA).

Pablo nunca fue autosuficiente, siempre ministró en el poder de Dios.


La autosuficiencia es el orgullo mismo, como lo dice Wesley L. Duewel, en
su libro Ardiendo para Dios: “Todo poder manifestado en el ministerio de alguien

25
que no esté marcado por profunda humildad es un poder falso que no es de Dios;
puede ser poder sicológico, hasta el poder de Satanás que se deleita en posar como
ángel de luz”.

¿Cuántos ministerios, aparentemente poderosos, no cuentan realmen-


te con el poder de Dios? Necesitamos fortalecernos en el Señor y en el po-
der de su fuerza para cumplir fielmente con la predicación del evangelio
aún en los momentos más difíciles, como el estar frente al León (Nerón); la
historia nos habla de la crueldad de este loco emperador, el cual se dice que
hizo matar a su propia madre: Pablo presentó su defensa ante Nerón y fue
protegido para predicarle el mensaje del evangelio al mismo emperador.

Dios es el socorro oportuno en las tribulaciones, el salmista decía:


“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones
por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes
al corazón del mar” (Salmo 46:1–2).

Pablo, en Romanos 8:31 dice: “Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede
estar en contra nuestra?” Recuerda pastor: Dios está contigo y si Dios está
con nosotros qué importan los obstáculos, la hostilidad hacia nosotros y
el mensaje mismo, no importa qué tanto mal nos quieran hacer. ¡En y con
Cristo somos más que vencedores!

26
Capítulo 10

PRESERVADOS

“El Señor, me librará de toda obra mala, y me traerá a salvo a su reino


celestial” (4:18). Pablo está hablando de lo seguro que es el estar en las
manos de Dios. Judas en su carta, afirma esta gran verdad. En el saludo
a los lectores les dice que son guardados en Jesucristo (Judas 1). Y en el
verso 24 dice que “Cristo nuestro sabio Dios es poderoso para guardarnos
sin caída”.

Cristo, durante su ministerio, habló de los suyos; dijo que los que eran
de Él están en las manos del padre y en sus manos, porque El y el padre
son uno. Pablo poseía esta convicción, está seguro que Dios lo librará y lo
conducirá a la patria celestial, sin ningún peligro, Pablo está hablando de
la seguridad permanente del creyente.

Pastores: No olvidemos que Satanás se esfuerza por sembrar dudas


en la mente del creyente, y un pastor que duda del poder de Dios para
protegerlo, se desanima ante la magnitud del sufrimiento a causa de Cristo.

Es importante recordar que Cristo les dijo a sus discípulos: “He aquí,
yo os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y
sencillos como palomas” (Mateo 10:16).

El que acepta el ministerio, lo acepta a pesar de... pero hay una gran
verdad como la luz del día: nada puede pasarnos si no es la voluntad de
Dios. Pablo no habla sólo de la protección temporal, de los peligros que
enfrentamos en la vida. Pablo habla de la protección hasta que lleguemos
a la presencia de Dios en los cielos. Dios permitió que Satanás atacara a
Job, pero también Dios le puso límites. Jesús le dijo a Pedro: “Satanás te ha
pedido para zarandearte como trigo, más yo he rogado que tu fe no falte”.

27
William Barclay, comentando las palabras de Pablo, escribió: “Estaba
completamente seguro de la liberación final. En el tiempo puede que pa-
reciera una víctima de las circunstancias y un criminal condenado por la
justicia romana; pero Pablo veía más allá del tiempo y sabía que le estaba
asegurada la salvación eterna. Siempre es mejor estar en peligro un mo-
mento y a salvo por toda la eternidad, que seguro por un momento y en
riesgo por toda la eternidad”.

Las palabras de Cristo en la gran comisión, terminan con una gran


promesa: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin
del mundo” (Mateo 28:20 BLA). Esta promesa está muy relacionada con
la obediencia a la gran comisión. Es decir, que al cumplir el mandato de
llevar a cabo la tarea encomendada por Jesucristo, obligatoriamente vamos
a encontrarnos con dificultades, peligros varios como los experimentados
por Pablo (II Corintios 11:16–33).

En realidad son pocos los que llegan a sufrir como el apóstol Pablo.
Pero si en su ministerio, pastor, ha experimentado circunstancias altamente
difíciles, recuerde que Dios lo llevará a la patria celestial, qué bueno es
recordar las palabras de Cristo en Juan 14. “No se turbe vuestro corazón; creed
en Dios, creed también en mi. En la casa de mi padre hay muchas moradas; si
no fuera así, os lo hubiera dicho: porque voy a preparar un lugar para vosotros.
Vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí también estéis
vosotros” (1–3 BLA).

¡Aleluya, Gloria a Dios! En la patria celestial hay un lugar preparado


para mí.

28
Capítulo 11

SIN OLVIDAR

No hay grandes generales sin buenos soldados. Los generales son los
estrategas, los encargados de planificar las batallas, los que hacen posible
la victoria, pero un general sin buenos soldados, a lo más que llega es a
ser un soñador de ilusiones. Un buen general reconoce los méritos de sus
soldados y los toma en cuenta, no se olvida de sus colaboradores.

William Barclay llama a esta sección de II Timoteo 4:9–22 el “cua-


dro de honor y deshonor”. El cuadro de honor lo formaron los que no
abandonaron el ministerio por amor al mundo. Como Timoteo, Tito, Lu-
cas, también el matrimonio de Prisca y Aquila, la familia de Onesíforo,
hombres como Erasto, Trófimo y otros (21). Prisca (Priscila) y su esposo
Aquila (Aguila), fueron un matrimonio que combinaron perfectamente su
oficio (profesión) con el ministerio. Ellos fundamentaron el conocimiento
de la fe del gran predicador Apolos. En Romanos 16 leemos: “Saluden a
Prisca y Aquila mis compañeros de trabajo en el servicio de Cristo Jesús. A ellos
que pusieron en peligro su propia vida por salvar la mía” (16:3–4 VP). Pablo
los llama compañeros de trabajo que se entregaron al ministerio y a Pablo
mismo, que estuvieron dispuestos a sacrificar su vida, vivieron lo que Juan
dice en I Juan 3:16: “En esto conocemos el amor: en que él puso su vida por
nosotros; y nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (BLA).

En Romanos 16, también se menciona que en la casa de ellos, se reunía


una iglesia (16:5). De la cual, ellos eran los pastores. Y un detalle digno de
tomar en cuenta es que, siempre que se hace referencia a este matrimonio,
siempre se menciona primero a Prisca, una mujer claramente proactiva.

Onesíforo es el hombre, el hermano, el compañero del cual Pablo


tiene gratos recuerdos y siempre menciona a toda la familia 4:19. En 1:16–18
leemos que confortó a Pablo muchas veces, no se avergonzó de identificarse

29
con un preso, llegó a Roma a buscarlo solícitamente hasta encontrarlo y en
Efeso, fue de mucha ayuda en el equipo misionero que llegó a predicar el
evangelio, de esto era testigo el mismo Timoteo.

Cómo olvidar a un hermano compañero así, que estaba presto pa-


ra brindar ánimo, fortaleza en el momento preciso que se necesita, Pablo
siempre recuerda a toda la familia de Onesíforo porque no estorbaba el
ministerio de este gran hombre de Dios. Porque con tristeza debemos re-
conocer que hay obreros del Señor cuyas familias les impiden el servir a
Dios.

Erasto había cumplido misiones específicas encomendadas por Pablo


en Macedonia, y en cooperación con Timoteo (Hechos 19:22). Fue ayudante
de Pablo en el ministerio. Este Erasto fue un hombre público, principal, fue
tesorero de la ciudad (Romanos 16:23). Pero fue un fiel compañero en el
ministerio.

Trófimo formó parte del equipo misionero Paulino en Asia, Hechos


20:4; acompañó a Pablo a Jerusalén y fue su compañía pública en la ciudad,
lo que detonó el alboroto que condujo al arresto de Pablo (Hechos 21:29).
Y finalmente conducido a Roma. Cuando Pablo está escribiendo su última
carta, dice que lo dejó enfermo en Mileto.

Qué equipo ministerial forjó Pablo, el cual le permitió desarrollar la


efectividad que sigue siendo modelo ministerial para la labor misionera y
pastoral. La labor de todo dirigente de grupos de personas que tienen un
mismo propósito, una misma meta. Tenía razón Pablo de cantar victoria:
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás,
me está guardada la corona de Justicia, la cual me dará el Señor, Juez Justo, en aquel
día: y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (4:7–8).

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Epílogo

Un pensamiento que me ha ayudado mucho en el ministerio, lo leí en


1980. Hablando de un buen administrador, dice: “El buen administrador es
aquel que junta alrededor de él, UN equipo de personas más capaces que él”.

Estimado pastor: No temas compartir tu ministerio con otros y otras


que harán tu ministerio más efectivo, con resultados que ni siquiera puedes
imaginar. Tu influencia como líder, pasará a nuevas generaciones como Pa-
blo lo establece en II Timoteo 2:1, texto en el cual se destacan dos verdades
importantes: La recepción de la fe y la enseñanza de la misma fe. Pablo
a Timoteo, Timoteo a otros hombres fieles con la capacidad de enseñar a
otros, y seguir así hasta que seamos levantados por el Señor a la PATRIA
CELESTIAL.

¡Maranatha!

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Acerca del autor

Graduado en Biblia en el Seminario Bíblico Guatemalteco (Chimal-


tenango, Guatemala), Eliseo Martínez fue ordenado al ministerio pastoral
por la Iglesia de El Salvador Misión Centroamericana, en 1978. Ejerció el
pastorado en esta iglesia hasta el año 2002, ocupando cargos en el comité
directivo desde 1984 hasta 1991. Ha sido vicepresidente, secretario y coor-
dinador de educación cristiana y de evangelismo. El pastor Eliseo ha sido
misionero de Alcance Mundial (World Reach) desde 1999 hasta 2005, y
miembro del equipo pastoral del Centro Familiar Cristiano de Siguatepe-
que, Honduras, entre los años 2002 y 2005.

Ha sido profesor coordinador del Instituto Bíblico Móvil (IBM) de El


Salvador, patrocinado por Visión Mundial, de 1995 a 2005. Durante estos
años fue profesor del IBM en Honduras y Nicaragua, y escribió 16 módulos
de enseñanza para los institutos de Alcance Mundial en Perú, Venezuela,
Honduras y Nicaragua, y 9 módulos de enseñanza para Visión Mundial de
El Salvador, para el departamento de Testimonio Cristiano.

Desde 2006 a la fecha, Eliseo Martínez es pastor del Centro Familiar


Presbiteriano, y profesor de Antiguo Testamento, Introducción a la Teología
Reformada y Homilética en el Instituto de Formación Pastoral en la ciudad
de San Salvador, El Salvador.

Además de Pastoreo efectivo, el pastor Eliseo ha publicado los libros


La predicación y Sed santos, y más de 30 artículos ministeriales y teológicos
para diversos portales en Internet.

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