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LA M EDICINA EN EL A GUA

LA HIDROPATÍA,
QUE CONTIENE

El Promotor de la salud, del Dr. Peres: el Medico de si mismo,


del Dr. Carballo: la Practica de M. Priessnitz, por M.
Claridge: el Tratado de la cura de animales, por
el mismo; y el Método practico de curar
las enfermedades con agua,
DISPUESTO

BEN EFICIA D O D£ L A S A N T A I G L E S I A M E T E 01' O L I T A N A CE N TES

T i l A S F . Ñ O H A D E I . P 1L A H D E Z A R A G O Z A , V E C R A M I M A iVOH-f

SIN O D A L D E L OBISPADO DE CUW YANA,

MEXICO.
I m p r e n t a de l a V oz de l a R elig ió n .
C a lle d e S . J o s é el R e a l N . 13.
1 849 .
(¿ n i a c c u s a t, a n te q u a m ca,
(¿tice d i c u n t u r , d i s c e n d o p e r c i p i a t ,
c u id a d a s á g il.
(r e d . C o m m . 1 .i n l i b . H i p p . d e m o r b . v n lg .

Elqu erep ruebau nacosaan tesdeco m­


pren derla bieUjobra co
nd emasiado
atrevim iento.
O m n iu m h u m a n a r u m a r tiu m
M a g i s l 'r a m e s s a e x p e r i e n d a m .
A r e t. lib . 1. d e m o rb . a c u i, c u r a t. 2.
Laesp erienciaeslamaestrad
eto
d a
slas
artesh um anas.

Sirm io psia ol»ra propiedad ilrl autor, n a d ir p od rá re im p rim irla .


PRO LO GO .

LA H i d r o p a t í a ! lie aq u í, lecto rm ió : la H id r o p a tía !


E stap alab ra, q u eco ntan tafrecu en ciasep ro n u n cia, yq u e
d esd eel in stan teq u e . j*om e reso lví íi p lan tarp o rp rim e­
ravez e nestarep ú b licam exican a el m éto d od e cu rarla s
en ferm ed ad esco nagu a, y segu í cu ltiván d o lo co nasid u a
ap licació n, seh ah ech oe lo bjetod el clam o reod el n iñ o ,d el
jovenyd el an cian o : enlastertu lias, enlo sco n cu rso s, enla
so cied adto d aresu en alavo zH i d r o p a t í a -
, ap recián d oseel
sistem aálap arq u eseco n oce: n om ed eten d réenan alizar
si seu n iform acan elam en telap alab ra co nel m éto do ,q u e
m eseria m u yfácil; p ero lap asaré a sí, p u esto q u e seh a
h ech otanfam iliaryq u eserecib eyaco m otécn icap arae !
finq u everás co nten id oenel m éto d od el p resen telib ro : lo s
b u en o s resu ltad osq u eh ap ro du cid oenm u ch asen ferm ed a­
d esq u eseten íanp o r in cu rab les, y cu yos p acien tes esta­
b ansu frien d olas m o lestias y d o loresm as acerb o s, p rego­
n anávozengritoenG uad alajara, enG u an aju ato, enM o­
rd ía, enP u eb la, enestam ism acap ital yo tro sm u ch o sp u n ­
to sd e larep ú blica q u eso nd eu d o res al agua d e tam añ o
b en eficio : yo ,q u ed esd em i tiern a in fan cia escu ch ab a lo s
co n sejo sd em isp ad res, veíasu s ejem p lo s, y m irab am u ­
ch asvecesel so co rroq uep restab anal en ferm op o rm ed io
d el aguay o trasm ed icin as, p ero m ed icin as caseras; to d o
estoin clinab am i co razó náco n sid erarn u estram iseria, p o r­
q uelasriq u ezasestánen m an o sd eso loD ios: el aliviod e
lasen ferm ed ad estanco m u n esálah u m an id ad , erau nod e
lo sen treten im ien to sq u ed eleitab a ám is p ad res, y yo si­
gu ien d oeu sh uellas, b uscab a co n ard o r lib ro sp ara m is
adelantos: el estrépito de las aulas no me entusiasmaba;
pero si me complacía en la lectura privada: algunos pre­
ceptos de Hipócrates y Galeno que á los lábios de mis pa­
dres oía pronunciar, y los deseos que yo tenia para adqui­
rir algun conocimiento en la medicina, crecían con la edad,
que á su debido tiempo produjeron un estallido vehemen­
te de conseguir el objeto: el Ministerio eclesiástico, y espe­
cialmente el parroquial, ejercitado en Europa y ambas
Américas, me proporcionó ponerme en contacto con la ca­
ma del enfermo, lo mismo en la miserable y lóbrega barra­
ca del pobre, que en el palacio ó espléndida habitación del
poderoso, y aunque asistidos con medicinas propinadas mu­
chas veces por sabios profesores, al fin sucumbían, quedan­
do víctimas destinadas al sepulcro.
Estos repetidos y desgraciados sucesos llamaban mi aten­
ción, y por otra parte, el observar que en las aldeas mu­
chos enfermos recobraban pronto la salud, aun de las do­
lencias mas complicadas, con un régimen sencillo, y las mas
veces con agua, me hacia recordar con placer la costum­
bre laudable de mis padres y la mía, de acudir al agua en
mis urgencias, y esto mismo lo había yo practicado desde
la primavera de mi juventud con otras personas, coronán­
dose mis ensayos con el triunfo. También en mis curatos
he practicado la medicina, pero con la precaución que debe
tener todo Párroco para que sus feligreses no se deslum­
bren con el oropel de buscar la salud del cuerpo y goces
materiales, y se olviden de conservar ó adquirir el puro y
sólido oro de la salud y felicidad de su alma. Este antiguo
sistema de Hidropatía, que en Europa se le rindió homena-
ge en otros tiempos, recibió mayor impulso con la estension
que nuevamente le ha dado el célebre Priessnitz, según lo
podrás ver en el presente libro, que con el título de L a
M e d i c i n a e n e l A g u a pongo en tus manos.
No esperes el lenguaje floreado de las aulas, ni la ele­
gante práctica que se acostumbra en los prólogos: hablaré
con todos, siguiendo el rumbo de la naturaleza: y aunque
hace mas de 25 años que he manejado el termómetro, evi­
taré usarlo en mis aplicaciones, porque tal vez muchos po­
bres á quienes principalmente me dirijo, no podrán obte­
nerlo, é ignorarán hasta el nombre de este apreciable ins­
trumento.
Tampoco fijaré mucho cuidado en hacer ostentación de
mi saber, ó mejor dicho, ignorancia, csplicundo con indivi­
dualidad minuciosa los síntomas para calificar las enferme­
dades con este ó aquel nombre, pues teniendo este método
por objeto atacar y remover hasta espeler las causas que
las producen aun de enfermedades ocultas, no es muy esen­
cial su vocabulario por no ser tan limitado, y vale mas ocu­
par el tiempo en curar dolencias, que no perderlo en cavi­
laciones.
No esperes encontrar sino lo que otros han dicho, pues
creo mas oportuno atenerme á las obras de autores anti­
guos y modernos afamados, y aumentar alguna cosa de
mi pobre caudal adquirido por mis ensayos y práctica, pa­
ra que de este modo pueda servir de luz á los que gusten
profundizar el sistema, y enriquecer con sus adelantos la
medicina.
Los profesores de esta ciencia en el siglo presente no de­
ben dejarse dominar del amor propio, que sin duda tratará
de persuadirles que perderían su honor, la opinión de sa­
bios y su clientela, dedicándose á un sistema tan sencillo:
nada de eso. por el contrario, harán ver su honradez, y es
propio del sabio mudar de resolución, que la verán premia­
da, porque muchos dolientes que temían á las drogas, y
otros que por el sistema común eran victimas de ellas, su­
friendo un purgatorio sin esperanza de alivio, á pesar de
los esfuerzos que los médicos ilustrados hicieron con la far­
macia, esperanzados en el método hidropático, acudirán á
ellos: ¿y qué gloria tendrá el profesor de haber arrancado
del borde de la tumba, y curado con el agua á algunos de
sua semejantes que cou las drogas iban á precipitarse cu
ella? ¿CUié placer seria cl mió si viese que los médicos
de nuestros dias adoptaban el método que yo introduje,
planteé y estendí con tan prósperos sucesos"? Ellos, con­
vencidos que sean por la cspcricncia, de las ventajas del
método, deben hacerlo en conciencia, y deseo llegue ese dia
para que el tiempo que me ocupa el ejercicio de este método
por solo el bien de la humanidad, pueda dedicarlo esclusi-
vamentc al Ministerio eclesiástico, que siempre es el objeto
de mis caricias, pues aunque no me veo privado entera­
mente, pero no puedo ejercitarlo con la independencia que
lo lutria desembarazado de practicar la Hidropatía.
Encontrarás en este libro el Promotor de la salud, del
Dr. Pérez: El Médico de sí mismo, del Dr. Carballo: lo mas
esencial de la Práctica de M. Priessnilz, por Claridge, con
el tratado de la cura de animales del mismo, y mis adicio­
nes y práctica de curar las enfermedades con ngua.
Perdona mi libertad, lector amado: corrige los defectos
que advirtieres; tomé la pluma por obsequiar á muchos
amigos que lo deseaban, con precipitación; concede la in­
dulgencia á mi ignorancia; me anima en este escrito ei de­
seo de ser útil á mis semejantes; oslo quisiera lograr; si no
lo consigo, me quedará la satisfacción de haberlo intentado.
— V a le .
O M N IB U S , E T N E M IN I.

CON estas tíos palabras me ha parecido muy del caso


empezar ú escribir espionando el sistema de curaciones:
con el O m n ib u s me dirijo í i lo d o s los que quieran escuchar­
me, y con el N e m i n i me hago mudo para los que hagan
el sordo: no soy tan fanático (si mi amor propio no me en­
gaña) que crea que todos han do recibir con aplauso el
plan que propongo; pero sí espero obtener el lauro de to­
rios aquellos que escuchen la voz de la razón, y obser­
ven los principios del derecho natural: F u e a l t e r i , q u o d t i ­
b i f i e r i v is : N o f a c i a s a lt e r i, q u o d t i b i f i c r i n o n v is : H a r á s
á o t r o I o q u e q u ie r e s p a r a t í : N o h a g a s á o tro lo que n o
q u ie r a s le h a g a n á t í .
La palabra O m n ib u s la he tomado del opúsculo titulado
la “Hidropatía,” escrito por el >Sr. D. Juan González Uruc-
ña. quien fue tan poco rcílccsivo al lomar la pluma pora
dirigirse O m n ib u s , á to d o s , y se le estravió con tan poca fe­
licidad, que se desahoga á lodo su placer con espresiones
muy ágenos de un lloarado y sabio profesor de medicina:
por la parte que me toca, le perdono las injurias que me
regala: ya lie manifestado su falsedad en otras ocasiones,
que también algunas personas recomendables, y que sou
acreedoras á mi gratitud, han aclarado los hechos: por aho­
ra me limito remitir á mis lectores, á que cotejen las pa­
labras poco caulas del Sr. Urueña con el comedido lengua­
je de los documentos con que me honraron las autoridades
II.
y corporaciones de Muvelía, libre y espontáneamente, y que
se hallan insertos al fin de este libro.
Bastante desgracia tiene la facultad de medicina, que
para defender sus sistemas algunos pocos desús profeso­
res, echan mano de unos medios ilegales y muy contrarios
fi los que acostumbran los doctos en las ciernas facultades
ó ciencias; porque en estas llevan por norte la pureza de
espresiones, sólidas razones y el bien general en sus escri­
tos, lo que estimula á que se lean con placer é interes, y á
sus escritores se les mire con respeto, concediéndoseles un
lugar honorífico cu la república literaria y en la misma so­
ciedad; porque gobernándolos la razón y el buen juicio, di­
rigen su pluma con el convencimiento de su conciencia, al
paso que cu la medicina, se figuran que es necesario para
conseguir el triunfo, olvidar la prudencia cristiana y valer-,
sede las vedadas anuas del dicterio y la calumnia contra
los que no están de acuerdo con el mismo dictamen: este
poco recato y delicadeza con que suelen tratar el asunto,
tan interesante para el buen régimen de toda sociedad ó
república que aprecie la Adicidad de que todos, desde el no­
ble hasta el plebeyo, sin distinción de rico ni pobre, disfru­
ten la joya preciosa de la salud, es la causa de muchos de
esos choques continuos, y polémicas insulsas que sirven de
entretenimiento en las tertulias, diversión á los ociosos, y
son motivo muchas veres de que se contraigan esos renco­
res y odios que por desgracia no son escasos en nuestro si­
glo: sin hacer el menor escrúpulo de conciencia, por la rui­
na que ocasionan al prójimo, y en lugar de conseguir glo­
ria, recae sobre ellos el ludibrio y el escarnio, y aunque ha­
ya algo de bueno, por el mal modo con que tratan ¡a mate­
ria, su tren el desprecio de los hombres honrados, y el asun­
to es vilipendiado de mi modo que ciertamente no debía me­
recer: todo facultativo en la medicina debe estar poseído de
un ardiente deseo é Ínteres para conservar ó restablecer
la salud á la humanidad, procurando con todo esmero agi-
III.
tnr los resortes mas esclarecidos con este nobilísimo fin. E 1
método del agua, que tan buenos y públicos resultados es­
tá produciendo en nuestros dias, y que de él se han ocupa­
do los sabios desde tiempos muy remotos, ha sido el objeto
del odio de alguna que otra pluma, y aunque ponas, pero
mezquinas y miserables enemigas de la humanidad, y por
eso los honrados y beneméritos profesores de medicina no
han querido tomar parte, y están como abochornados de
que haya osos pocos profesores que con tanta ruindad y fi­
nes siniestros quieran denigrarla, en ocasión también que
otros sabios con sus brillantes producciones la han realza­
do con esfuerzo, consiguiendo un esclarecido triunfo.
La mas remota antigüedad tuvo la gloria de que res­
plandeciera en su tiempo el. sistema de curar las enferme­
dades con agua, como veremos mas adelante; y sin salir de
mi casa referiré ahora algo, y aunque no de lo mas anti­
guo, lo mencionaré porque me toca muy de cerca. En Espa­
ña y en la universidad dé Zaragoza (á cuyo claustro de doc­
tores tengo el honor de pertenecer) realzó su nombre el Dr.
D. Juan Casalcte, sugeto muy distinguido y respetable en la
ciudad, catedrático de prima, que casi al espirar el siglo
XVII pronunció dos luminosas disertaciones: D e p o t u a q u a
f r i g i d a : e t d e p o t u a q u a c a l i d a : d e l a b e b id a d e l a g i t a f r i a
y d e l a g u a c a lie n t e . Despues el Dr. D. Manuel Gutiérrez
de los R íos , p r e s b í t e r o , médico de Cádiz, protonotario apos­
tólico y dignidad de la Santa Iglesia de Roma, formó y es­
cribió en 1736 c \ 'J u i c i o s o b r e l a m é t o d o c o n t r o v e r t i d a d e
c u r a r lo s m o r b o s c o n e l u s o d e l a g u a . El Dr. Pérez dio á
luz en 1753 el P r o m o t o r d e l a s a lu d . Ei Dr. Carballo es­
cribió en 1751 el M é d i c o d e s í m is m o , que despues en 1757
adicionó con la V e r d a d d e s m id a , A r c a n i d a d e s d e l m é d ic o
d e s í m i s m o : todas obras españolas que el Sr. IJrucña ha­
ce tan peregrinas estas noticias para los que no pertenecen
á su comparsa; y para que sepa dicho señor que no es un
fruto tan particular que otros no lo tengan masticado, he
IV.
creído conveniente retirar parte de los materiales que yo
tenia trabajados para presentarlos al público, sobre el min­
ino asunto y sustituyéndolos.'con las obras del Dr. Pérez y
primera del Dr. Carballo, pues invitándolo el Sr. Urueñti.
no era regular hacerle un desaire, y siendo materia que
tanto interesa al bien de la humanidad, quiero agregarla á
mi método con la parle mas ostensiva que á la experiencia
de Priessnilz somos deudores: este silesiano, aunque naci­
do cu la oscuridad y aislamiento de una aldea, sin letras y
sin estar adornado de aquellas cualidades que los moder­
nos ccsigcn para adquirir nombradla, con solo este nuevo
descubrimiento de aplicar el agua, se ha hedió célebre y
brilla en c! horizonte de la medicina, arrebatando millares
de cautivos ú las drogas que contaban dominarlos, y tal vez
la parca hubiera sido su herencia.
Si Pnessuitz no tiene los estudios de universidad que es­
tas requieren para el desempeño del arte de curar, ¿será es­
to un impedimento para que de otro modo se hagan ade­
lantos mas prodigiosos, y mucho mas en una ciencia que es
hija de la capcrienciu? Si él no sabe, ni confiesan otros el
p o r q u é causa el agua efectos tan admirables, ¿deberá con­
denarse el género humano de ser privado de tan grande be­
neficio? ¿Y porque no se conozca la causa deberemos ne­
gar los efectos? Muchos de los descubrimientos deben su
origen á personas que no han escuchado las doctrinas en las
aulas. ¿Cuántas invenciones ó cosas notables son deudo­
ras cu su cuna a un aldeano 6 á un pastor? ¿y poroso me­
recen el desprecio? La sencillez ó simplicidad es el len­
guaje del Señor, y debe ser nuestra norma. ( 1 ) Tenga­
mos presente que el estilo de Dios para manifcsLar sus
grandezas, es el no valerse de cosas altas: lo precioso de la
verdad se halla en quien menos pensamos: no despreciemos
á nadie, que quizás será instrumento para nuestra ensc-

(1 ) M a tii, c . I I . v . 2 5 .
V.
fianza: dá dolor cl ver algunos escritos de medicina tan He­
nos de dicterios y escasos de instrucción: no se aprecio un
médico por lo que dice, sino por sus obras; que la medicina
es ciencia práctica, y en comprobación escuchemos á Mani­
lio, que nos dice: p e r v a r i o s u s u s a r t e m e x p e r ie n t ia , f e c i t ,
e x e m p lo m o n s t r a n t e v i a m . La esperiencia de buenos su­
cosos hizo el arte de curar, sirviendo el ejemplo de una cu­
ración para manifestar el real camino por donde se había de
caminar en la curación de otras enfermedades semejantes:
De todos estos casos hizo Hipócrates la que llamaron C l i ­
n ic e . De un corto número de hechos inspirados en los de­
lirios del sueño, que tuvo Galeno, según él dice, fundó su
método de sangrar, dejando por herencia á sus discípulos
esta doctrina, no como probable, sino como cierta y segura;
estas son sus palabras: S a n e v e r o quee m i h i o c c a s io s te te ­
r i t s e ca n d o , a r t e r i a , n u n c j a m e d ic e r a m m o n itu s p e r q u a ­
d a m i n s o n n ia : (1) H a c it a q u e m i h i p e r s u a s e r u n t , u t s u ­
b in d e i n s u m m is a r t u b u s , i m o et i n c a p it e a r t e r i a s s e c a r e m :
En las artes, en la filosofía, cn Ia jurisprudencia, enki teo­
logía y otras ciencias, ¿no se lian hecho descubrimientos ad­
mirables que nuestros antecesores hubieran creído ensue­
ños, y sin embargo se les consagra su honor? ¿Y solo la
medicina, que en la antigüedad se formalizó con casos espe-
rimentales, como llevo citado, será la ciencia escluida de
modernos adelantos, sin que baste í\ convencernos la espe­
riencia de los buenos resultados que publican unos hechos
tan claros y patentes? ¡Oh! ¡hasta dónde llega el csccso
de una ciega pasión! ¡oh miseria humana!
Y prescindiendo de los descubrimientos ríe los hombres
sobre el agua, ¿no tenemos mil y mil testimonios que acre­
ditan ya desde el principio del mundo el aprecio que Dios
hizo del agua, y la parte tan activa que tuvo en muchos do
los designios de la Divina Providencia? Si escuchamos la

(1) Gal. lib. de curat, per sang. uvis, cap. último.


V J.
Escritura Santa, veremos que nos habla do un modo paté­
tico, y nos dice en sus primeras páginas: (l) la tierra esta­
ba vacia, y las aguas servían de andante y triunfal carroza,
donde era conducido el espíritu del Señor: y siguiendo el
escuche de esta misma Escritura Santa, encontramos mul­
titud de pasages donde nos dice que el Señor Itizo uso del
agua, haciéndola servir de instrumento para hazañas pro­
digiosas, ya para purificar la tierra de las maldades, como
el diluvio, (2 ) ya para el recobro de la salud del cuerpo, co­
mo el baño del Jordán, los pórticos de Besayda y algunos
otros. (3) No quiere decir esto que esos prodigios es-
traordinarios se obraban con solo el agua, desvirtuando el
poder milagroso dei Señor, sino que el agua ocupó un lu­
gar interesante, y tuvo una predilección muy particular del
mismo Señor. ¿Y no seria bien notable que Dios, tan sa­
bio y tan- justo en sus obras, hubiera dejado al hombre
exhausto de medios para recuperar la apreciable joya de la
saluden caso de perderla? ¿Un Señor tan próvido para el
bien de sus criaturas, las había de haber dejado tan despro­
vistas, como quedaban en la enfermedad, si hubieran teni­
do que jíuscar su salud en las boticas? ¿dónde estaban es­
tas en los primeros siglos? y aunque hubieran existido, ¿dón­
de encontrarían unas medicinas tan raras, ó qué dificulta­
des no espcrimentarimi teniendo que caminar largas distan­
cias ó traspasar anchurosos mares, y mucho mas si debie­
ran esperar para obtener el alivio, ft los descubrimientos do
nuestros dias? ¡Oh! ¡qué complicaciones tan cavilosasl
¡cuán diferentes son de las disposiciones de Dios! Este
supremo y sabio dispensador, puso la medicina con mas
naturalidad; si las enfermedades del alma, que son de or­
den superior, necesitan aliviarse, pronta está la medicina y
muy sencilla, como el agua en el bautismo: y estando el
(1) Genes, cap. 1. v. 2.
(2 ) Genes, cap. 7. v. 4. y sig.
(3) Joan. c. 5. v, 4.
VIL
cuerpo con frecuencia espuesto á contraer enfermedades,
también debemos confesar que el Divino Criador no obli­
garía á estraordinarios sacrificios, como le sucedería al eu­
ropeo si tuviera que venir á la América á buscar el reme­
dio en sus dolencias, ó v i c e v e r s a : ¿y qué cosa puede en­
contrarse de estraño en que el agua sea el consuelo ó el ali­
vio del enfermo? Si se busca una panacea para todos los
males, no se encontrará, otra mas natural ni tampoco mas
universal que el agua: este elemento no podrá salvar al
hombre de la última enfermedad, porque no hai evasiva ni
alegato que valga contra aquel decreto fatal que sentenció
á muerte al género humano por la rebeldía contra su Dios
y Señor, y porque ni el agua ni ningún otro específico de
medicinas ó drogas tiene virtud tan sobresaliente; pero sí
puedo decir con otros autores, que si el agua no cura algu­
na enfermedad, es porque no alcanza ya ninguna droga, y
entonces no lmy otro recurso sino rendir nuestra cabeza,
luimillafnos y adorar los justos é inescrutables juicios de
Dios: dé muestras el hombre de su debilidad y miseria; le­
vanto el corazón hacia Dios para darle gracias por los be­
neficios que ha recibido durante su vida, y prepárese para
obsequiar sus divinas disposiciones. ¡Oh Soberano Se­
ñor! vos que habéis enriquecido la tierra con abundantes
aguas para nuestro consuelo, manifestando en esto el cui­
dado tan solícito que teneis por la conservación de la ecsis-
tencia de lodos los seres, ¿solo había etc ser el hombre. Ja
obra mas perfecta de vuestras manos, el que se viese aban­
donado, ó privado de socorro en su enfermedad, si hubiera
tenido que esperar á que se formasen las boticas? Si las
plantas se marchitan ó enferman algun tanto antes de lle­
gar á su completa pujanza, el agua reproduce su lozanía;
¿y será necesario discurrir mucho para considerar que su­
cede lo mismo con el hombre? la csperiencia lo demuestra
todos ios dias: en el discurso de este libro se encontrarán
pruebas.
vm.
No se espere tampoco que una dolencia ó enfermedad
crónica so ha de curar en pocas horas ó dias; es necesario
tener paciencia: hay algunas enfermedades que necesitan
perseverancia para obtener triunfo: son tan inveteradas y
complicadas, que es menester resolverse á esas molestias,
que siempre son inferiores á los tormentos que se sufren
por las drogas y demas operaciones quirúrgicas: y cuando
se considere que no se puedo triunfar de la postrera dolen­
cia, no se atribuya á impotencia del agua, sino que así ten­
drá dispuesto el Señor poner íiu al curso de sus dias, que
éstos tienen su término y no pueden cscedcr.se: y en el mis­
mo hecho de ser crónicas las enfermedades, son unos fisca­
les terribles que acusan á las drogas de impotentes y per­
judiciales para el recobro de la salud: la misma repugnan­
cia que siente el pobre enfermo cuando le propinan algu­
nos remedios que tal vez tienen que mendigarlos á las he­
diondas madrigueras, como alimentarse de sabandijas, de
cscremento de animales y otras cosas semejantes ¿tiene
comparación con la delicia que generalmente esperimenta
el beber un vaso de agua, cosa tan agradable, y que por lo
regular las fuentes ó manantiales nos rodean de cerca á
todas horas? Y cuando el hombre carece de este cristalino
líquido, la tierra se queda árida, y todo viviente se ahuyen­
ta despavorido de aquellos tristes desiertos: Juego tenemos
que el agua es necesaria á todos; por eso estamos obligados
á recurrir á ella, porque el Señor la crió para nuestro con­
suelo y alimento: hablo con el sentimiento que me inspira
la naturaleza, y en el mismo sentido estarán todos los que
la escuchen; mas si hubiese alguno que se haga sordo á
esa íntima voz, contrariando sus mismos sentimientos, no
tenga esperanza de que yo me dirija á esa criminal sorde­
ra, pues yo hablo con to d o s los que estén en aptitud de oir,
y no hago caso de los que carezcan de esta disposición:
O m n ib u s , et N e m i n i .
Bajo este rumbo, pongo á continuación los tratados pro-
IX .

metidos con lo mas sustancial de M. Piiessnilz; interpondré


mis adiciones y práctica, fruto de mi pobre juicio y espericn-
cia, para que cada uno siga la que mas le acomode: también
hago presente, que aun cuando yo haya obtenido triunfos
con ella, el medio de adquirir la salud no está limitado áesla
sola práclica, y me complaceré si algunos arribaren á sim­
plificarla, perfeccionándola con sus adelantos, y entonces,
cargado yo con las reliquias de mis producciones, iré gus­
toso á rendir el homeuagc al solio que hubiese levantado
la Hidropatía.
Al fin pondré los nombres de algunos individuos que son
deudores al método Hidropálieo de sus alivios: no pondré
mas que unos cuantos, porque no he llevado nota de los
muchísimos que bajo mi dirección han conseguido el bene­
ficio de la salud.

‘■5-
Jjí; Prom otor de la salu d dc los hom bres, sin dispendio ei m enor
de su s cam iníes. A dm irable m étodo de cu rar todo m al con
brevedad, seguridad y á placer, D isertación iiis tó r ie o -c ríiic o -
m é d ie o -p rá ctica , n i c[iie se establece el ag u a por rem edio
u n iv e rsa l de la s dolencias. E sc rita por el Dr. D. Vicente Pé­
rez, socio de la reai aca d e m ia dc so lid istas, v u lg o el Médico
del A gua, q u ien la d ed ica a l Jixm o. Sr. m arq u é s de la E n se­
n ad a, C aballero del R eal Orden de S an Genaro, Consejero de
E stado y Secretario del Despacito U n iversal de Guerra, M ari­
n a, In d ias y H acienda, &t.
Al Exmo. Sr. marqués de la Ensenada.— Señor.
— Nunca pensó mi arrojo en Dedicación sino .en
memorial; porque en otro tono no pudiera atrever­
se á tan alia mano. Memorial lia de ser, ni debe
ser otra cosa mi papel en mano de V. E. E n él se
proponen las razones de pedir: aquí espresaré el fm
de la petición. El fin es que se establezca en la
monarquía, especialmente en los hospitales, este
método do curar tan inocente, que no solo conspi­
ra y, la salud sino á nuestra conveniencia é interés.
Veo, con no pequeño dolor, que no admiten en los
hospitales muchos enfermos, porque no tienen ren­
tas para tanto; y sin duda tuvieran rentas cscusan-
do los gastos de botica. ¿Uñé es ver, que en un pe­
— 2—
queño hospital se gasta de botica en cada un año,
dos, tres, y cuatro mil pesos? ¿Q,ué no se gastará
en los hospitales de la corte? ¿Q,ué en los demas
hospitales? bolamente este motivo bastaba para
establecer este método: pero aun me alienta moti­
vo superior para que Y. E. le mande establecer. E s ­
te es el de nuestra salud, motivo de tanta monta,
cual se deja ver á primera vista. Ademas de la co­
modidad de cada uno. todo el bien d é la nación de­
pende de la salud y robustez: porque un ministro
en Tormo, uu consejero achacoso, un oficial inhabili­
tado, no solo pierde sus conveniencias personales, si­
no atrasa al común en los intereses; pues como no
asiste el ministro al despacho, á la sala el conseje­
ro, ni el oficial á su oficio, para el oficio, cesa la sa­
la, y calma el despacho con tau grave perjuicio del
común, cual yo no necesito ponderar. Esto es pun­
tualmente asi. Pues dígnese de oir Y. E, el moti­
vo de donde se originan estos daños. Por el uso
común de la botica, no solo se hacen mas prolijas
las curaciones, sino que se habitúan las enfermeda­
des, dejando á los dolientes sin provecho, si no por
toda su. vida por muchos años. Al contrario suce­
de en mi método de curación. No solo se curan las
dolencias brevemente, sino no queda rastro de los
males, como podrá verlo V. fí. por sí propio, si me­
rezco la dignación de sus mandatos. E n cualquie­
ra parte donde sea del agrado de Y. E. pondré por
ejecución mi práctica, y demostraré con el favor de
Dios, cuán breve y fácil es esta curación. Verá
— 3—
Y. E. (y verán todos) curar una fiebre ardiente, un
tabardillo en el espacio de tres ó cuatro dias. y aca­
so podra ser en menos horas. Esto mismo, en de­
bida proporción verá V. E . en cualquiera enferme­
dad. Alguna vez se miraron con agrado las pro­
yecciones de Zavala, y Clmmacero, y las altas mi­
ras de los Gnmembergh ( 1 ) también se miraron con
(Estimación; porque hacían los ríos navegables, pro­
movían el comercio é intereses. ¿,Q,ué interés com­
pito con la salud?- ¿Cuál con el de curar una do­
lencia sin gastar un remedio en la botica; y esto con
tanta brevedad, que mas parece milagro que cura­
ción? Pues tan grandes intereses puede V. E. fran­
quear á la monarquía y á m u y poca diligencia.
Establecido este método do curación, deberán to­
dos á Y. E . la salud: verán correr por el Manzana­
res los rios de oro y plata de Bocalini; (2) quiero
decir, verán haciendas, comercios, letras, armas en
su mayor promoción, pues todo esto se promueve
con la salud: verán la felicidad de España: verán,
en fin, el zelo de y. E. A sí lo espera y suplica,
tícñor.— E l nías rendido siervo de V. E.

E l D r . U . Y tc cn lc P e r e z .

( 1) Pian propuesto :í la runa madre, año do GGS, por los corone­


les D. Carlos y D. Kernando Gnmcmbergh, en que se hace navega-
ido el Manzanares y Jarama.
(2) T r n ja n . B o ca lin . Teatr. de los Doet. parí. 2 nvis. 90.
— 4

CENSlJilA
d i :l nu. j>. mar \ u í. lamina, (.-Atküu,ático
DU V I S I' [■; l í A H l ) K iU K D i o r n a . u n l a

U N 1\Tí lí LI 1 Il> A O 'Di-: T U L L I ) ! ) ,

Do orden del Sr. í)r. D. José Alvarez de Ron, c u ­


ra propio do la parroquial de San Salvador do esta,
ciudad, catedrático de prima de leyes en su univer­
sidad, y teniente de vicario general de ella, y su
arzobispado: he visto y lciclo con particular aten­
ción y cuidado ol papel que intenta dar al públi­
co el D r . I ) . V i c e n t a P e r e z , socio de la real acade­
mia de Solidistas. cuyo titulo es: D i s e r t a c i ó n h i s i ú -
r i c o - c r U l r . Q m e d i c o - p r á c t i c a ; y á la verdad, consi­

derando lo arduo de la empresa, se pudiera acobar­


dar el mas agigantado genio.
Es obra tan singular, que manifiesta bien á las
claras la aplicación singular de su autor, pues á cos­
ta de sus continuas estudiosas tarcas, puntuales ob­
servaciones y bien advertidas esperiencias. ha con­
seguido sacar á luz un breve antídoto, para la cu­
ración de las muchas y graves dolencias y penosas
enfermedades que asaltan contra nuestra salud; y
siendo el medio tan fácil, se le deben dar las gra­
cias (como á- inventor de nuevo sistema) por los doc­
tos, y los que no lo son.
Por aquellos, poique se les franquea el medio de
manifestar que lo son. pues se nos dice eu las sa­
gradlas letras: A r g u e s a p i e n t e m iy diliesal te: D a
----r>

sapienti ocasionan, addetur ei sapientia, (i) Y por


estos, porque sin dispendio de sus caudales lograrán
por este descubrimiento el beneficio de restituirle
(estando enfermos) á su antigua perdida salud, y
con muchas ventajas, quedando mas robustos que
antes de enfermar; y lo que es mas, podrán adelan­
tar en sus haberes, pues podrán todos ser médicos,
bastando para ello saber mandar beber.
T a n ingeniosa es la obra, que manifiesta la agi­
gantada avilantez del genio de su ¿nitor, pues no
solo deja como arrimados los príncipes de la medi­
cina. Hipócrates y Galeno, si no es que apartándose
de'sus preceptos, se opone á sus doctrinas, habien­
do estas merecido no menor aplauso y estimación
que la de un señor rey I). Alonso; la de aquel, man­
dando se esté á su parecer, ó estableciendo por ley;
(2 ) y el Derecho canónico, al de éste, como consta:
(:>) me lie detenido en esto, por ser el primer pasage
de la obra; y es razón haga el gasto á los demas; y
por paree,crine que de omitirlo me esponia á la nota
de estar ciego, y que menos no cumplía con el cargo
do censor, pasando en silencio del todo, mi .sentir.
ifien creo yo que si el autor hubiera tenido pre­
sente el consejo do Quintiliano, m ullos aut magnos
daca sequera honestus est error, no se hubiera em­
peñado en tan ardua empresa, como es la conquis­
ta que emprende, si no es que acaso hecho cargo

(1) P i'üv, i«np. 9.


(2) Í-. 1, til. :l'A, ¡m i, <].
(3) Cutí. lillas. 29. d d Cunsecrd. dial. 5.
— 6—

do lo difícil do su empeño, se quiera dar por con­


tento de tener la gloria do intentar establecer su opi­
nión, aunque no alcance la de verlo conseguido. Y
entendiéndose (habiéndome de ceñir á cumplir con
lo que se me manda) el pasage 10 de la obra, con
Ja modificación que espresa en el 2 5 de ella, digo,
que no contieno cosaq u e yo haya notado contra
nuestra santa-fé y buenas costumbres; porque se lé
puede dar la licencia que pide. Este es mi sentir,
s a lv o i5 ‘t\— E n mi estudio, Toledo y Junio 2 0 de
1 7 5 2 .— O r . D . M a n u e l L a m i n a .

L I C E N C I A D E L O R D IN A R IO .

Nos el Dr. D. José Francisco Alvarcz de Ron,


catedrático de prima de leyes de la universidad de
esta ciudad de Toledo, cura proprio de la parroquial
de San Salvador, y teniente de vicario general en
ella, y todo su arzobispado, &c. Damos licencia,
por lo que toca á la jurisdicción ordinaria eclesiás­
tica, a! D r . D . V icen te P e r e z , socio de la real aca­
demia de Solidisías, y residente en esta ciudad, (la­
va que pueda imprimir, é imprima el papel que lia
escrito, cuyo título es: D i s e r t a c i ó n h i s t ó r ic o - c r i t i ­
co -m e d ic o p r á c t i c a , q u e s e r e d u c e á e s t a b le c e r e l
por
a g u a p o r r e m e d io u n iv e r s a l de la s d olencias,
cuanto de nuestra orden lia sido visto y reconocido
por el D r . J ) . M a n u e l d e L a m i n a , catedrático de
vísperas de medicina de la universidad de esta ciu­
dad; y por la censura consto no contener cosa que se
oponga á nuestra sania fé y buenas costumbres; y
por nuestro auto, con vista de elia, lo mandamos
así en Toledo, en treinta de Junio de 1 7 5 2 .— D r.
D . Jasé Francisca A lvarez de R o n .— Por su man­
dado, Gerónimo Romero Ruare:r.

CENSURA

D B L P A D R E r>. J U A N D E A R À V A C A , P R E S B I T E R O DE
LA CONGREGACION DEL SALVADOR.

M. P. S.— L a D isertación histórico-crítico-m é -


dico-práctica} en que se establece el agua por re­
medio universal de todas las dolencias, escrita por
el D r. D . Vicente P e r e z , nada contiene contra las
regalías de su magestad, y las poderosas razones
en que funda esta práctica curativa, apoyadas en
sus continuas esperiencias, que hemos visto feliz­
mente confirmadas en esta corte, piden de justicia
que V. A., á quien compete el cuidado de promo­
ver la salud pública, la mande imprimir, para que
se estienda el beneficio á todo el reino. A sí lo sien­
to.— E n el oratorio del Salvador de Madrid, & 10 '
de Abril de 1 7 5 3 .— Juan de Aravaca.
L I C E N C I A D L L C O N S E JO ,
i). José Antonio de Yarza. secretario del rey nues­
tro señor, su escribano de cámara mas antiguo, y de
gobierno del consejo: certifico, que por los señores de
7
él. se ha concedido licencia ai l ) r . ). 'Vicente. P é r e z ,
socio de la real academia de Soiidistas, vulgo el mé­
dico del agua, para que por una vez pueda impri­
mir y vender un papel que lia inscrito, intitulado: -Jl 7
f'i'o j/io ío r d e l a s a l u d d e lo s h o m b r e s , s i n d i s p e n ­
d i o e l m e n o r da s u s c a u d a l e s : a d m i r a b l e m é t o d o d e
c u r a r i o d o m a l con. b r e v e d a d , y á 'p lacer. D i s e r t a ­
c ió n h i s t ó r i c o - c r i í i c . o - - n i é d i c o - p r á c t i c a , e n q u e se
e s t a b le c e d a g u a p o r r e m e d i o u n i v e r s a l d e l a s d o ­
con que la impresión se haga por el origi­
len cia s.
nal cpie va rubricado y fumado al ñn de mi firma;
y que antes que se venda se traiga al consejo dicho
papel impreso, junto con su origina!, y certificación
del corredor, de estar conformes, para que se tase
el precio á que se ha ele vender, guardando en la
impresión lo dispuesto y prevenido por las leyes y
pragmáticas de estos reinos.— Y para (pie conste,
lo firmé en Madrid, á 1 2 üg Abril de 1 7 Y ’.— D . J o ­
s é y in l o n i o d e Y a . r z a .

ADYEllTENLlAy
UUK T)AN SALV OCO ND UCT O A K S T U l ' Á I ' K L , SA.'l'íft-
l''A ('ti-: X 1)0 A U N A Ú OT ¡i.\ OüJKCr ON.

Era. mi designio, señores, publicar .una diserta­


ción, toda castellana; ya para desagravio de mies-
--Vi­
tra lengua, que la infaman injustamente los médi­
cos, con que no tiene voces para su uso. ya porque
no soy moro ni abcucerragc, y quiero hablar, como
Dios lo manda, cristianamente. Pero ha sido im­
posible este designio; porque como no lian de creer­
me sobre mi palabra, me lie visto precisado á citar
testos y alegar autoridades, pana que defieran á mis
reflexiones. Si yo íbera de aquellos que hablan á
medias, cuando en castellano, cuando cu latín, po­
dia iníurcinar esta disertación y pronunciar mas au­
toridades que un consejo, mas decisiones que un
concilio: porque (gracias ú Dios) aunque no soy de
los mayores ■ buzos del Oceano literario, tampoco
soy de tan corta perspicacia, que no sepa dónde se
pescan las perlas, y con solo Federico iiosmun y
las Memorias de Lipfix, regoldarla muellísima eru­
dición: pero no presumo de erudito ni acostumbro
triunfar por ese palo. Y o soy un médico en roman­
ce, que hablo siempre en mi lengua natura], porque
no me cojan en algún mal lalin: poro tal cual cu­
tiendo el idioma de. la naluralczn. y sé promover el
designio de sus obras. A sí las E s o / o s l o n c s do Mu-
lis. el E r e t i s m o de ! íecquct. d A r d i c o de iídmon-
cio, el E l n l e r de Baglivio. el G a s l e r a x . y B ' d u i -
v m l c a de Doloo son para mí otros (.‘ynoeephalos,
Azephalus, Áslomos, Arimaspos, que habitan la re­
gión imaginaria, que fmgcn á su arbitrio los poetas.
Por la misma razón no sigo sistema alguno, porque
á todos encuentro defectuosos: y no sé s i e s l e m a
ó no e s í e m u : pero sin duda alguna lo es, abrazar
— 10 —

mi sistema con obstinación. No por eso abandono


la verdadera medicina, antes soy tan ciego idólatra
de ella, que si pudiera levantaría altares á los ¡pie
son sus verdaderos profesores; porque esto de dar
salud á un enfermo tiene tío sé qué visos de mila­
gro. Do aquí intórirán, que cuando la necesidad
del asunto me obliga á declamar contra los falsos
médicos, esto mismo redunda en alabanza do los
que profesan, corno se debe, esta ciencia: esto es,
guiados de la esperieucia y la razón, que son los
dos ojos de la medicina, y por donde se palpan me­
nos sombras, según nos enseñan con erudición los
hombres de mayor autoridad. Ni el censurar el mal
uso de la medicina podrá calificar de malevolencia
quien supiere, (debían saberlo todos) cuánto impor­
ta desterrar este.mal uso: porque, á la verdad, nues­
tra salud es la alhaja de mayor estimación. A es­
te blanco asestaron Plinio y otros antiguos y mo­
dernos que declamaron impetuosamente contra los
falsos profesores de este arte, pero predicaron en de­
sierto; pues hoy igualmente que en aquellos siglos,
fiamos la hacienda á un mal abogado, y la salud á
un mal médico.
El uso no canoniza las cosas, ni estas serán me­
jores. porque se usan. ¿Cuántas de ollas se lian des­
cubierto ser falsas probando su antigüedad, cuán
antiguo lia sido nuestro error? Se persuaden mu­
chos, que en la fábrica de los hombres de aquellos
primeros siglos puso la naturaleza mas cuidado que
el que pone al presente en la lubrica maravillosa .de
— il­
los hombres: que ha bastardeado la naturaleza que
es hoy mas limitado el entendimiento y de menor
penetración nuestro estudio. D e aquí nace que
cuentan, en los autores la erudición por el guarismo
injusto de su antigüedad; y aquellos que escribie­
ron en tiempo de las Olimpiadas supieron m asque
los que estudian en el de las Eras. ¡Error de sim­
ples, que ni aun merece la pena de impugnarle!
L a naturaleza de hoy en nada se distingue de la
antigua: las potencias del alma son las mismas; so­
lamente es diversa ¡a educación: conque escedemos
en mucho á la antigüedad. Abundamos hoy de li­
bros y de luces que no tuvieron aquellas edades:
se estudia de m uy distinto modo, y empezamos por
donde acabaron los antiguos: conque venimos á
poner los pies donde puso la cabeza la antigüedad.
He procurado hacer esta salva, porque no insul­
ten por nuevo á mi sistema: su novedad será reco­
mendación, justificando la esperiencia su utilidad.
Bien se que no se concede á todos arribar á Corin­
tho: que no se halla un Colón á cada paso: que se'
tropieza menos en el camino común: hien sé otras
muchas cosas mas. Pero esto mismo me anima á
estrenar nuevo rumbo, á dirigir la navegación por
otro polo; de menor elevación sí. que el que ha si­
do hasta aquí norte de la medicina, que el que ha
gobernado por muchos siglos su aguja, pero de mas
seguridad para surgir en el ca b o de la salud. Sus
oposiciones tendrá esto descubrimiento; pero tam­
bién Colon t'ué desatendido, hasta que acreditó la
esperiencia los altos pensamientos de su derrota.
Sus oposiciones tendrá; pero será lisonja mia la opo­
sición, como se dirija á justificar lo contrario á la
cabecera de uno ó mas enfermos. L as oposiciones
fundadas en sistema, cavilación ó mera autoridad,
las remitiré con desprecio al grave tribunal de los
ociosos, porque desde que leí que en tiempo de Pom-
peyo se llamaba meditación de la muerte (1) la au­
torizada doctrina del grande Hipócrates; y desde
que Miguel Luis Sinapio intentó cebar por tierra sus
aforismos/confio poco en sistemas y autoridades,
y defiero á la esperiencia y las razones, porque la
razón y la esperiencia son los dos astros con cuyo
esplendor so ilustra, y de cuyo influjo recibe todo su
vigor la medicina.
Bien conozco que el abrazar este empeño, es li­
diar con todo el mundo: bical sé que será mas fácil
deshacer la estatua de Palas, sin borrar la imagen
do Hidias, que arrancar este abuso de nuestra his­
pana. Sin embargo, yo me avanzo á combatir este
•abuso y á establecer mi nuevo método, demostran­
do con razones y experiencias que la práctica de san­
grar y purgar con ¡a indiscreta continuación que-
hasta aquí, no solo perjudica ú la salud de los hom­
bres, no solo menoscaba sus caudales, sino que es
error común, originado de falta de reflexión. No
por eso usurpo la vara á Esculapio, el laurel :i Daf­
ne, el caduceo á Mercurio: no regüeldo, como algn-

(!) .Asclepiadi-s, insigne médico, la llama asi.


— 13
nos, medicina, ni afecto poseer todas las ciencias.
T a n distante vivo de; todo esto, que he confesado,
y confieso sin el menor rubor, que curo sin saber
por qué, y en nada uie he ocupado menos, que en
apurar al agua sus arcanos, pues no me hace al ca­
so el p o r q u é de la curación, logrando (aun con es­
ta ignorancia) la salud. A mí raro enfermo se me
muere; cuasi todos consiguen el beneficio; ninguno
se pone en peor estado: conque ni á los enfermos
ni á mí nos hace falta el 'p or q u é , pues logramos
sin este p o r q u é el designio de que yo tenga utili­
dad y él quede sano. Pero no obstante, si hubiera
alguno de tan rara perspicacia que penetre el p o r
q u é de mis espcriencias, era digno del mayor aplau­
so: era acreedor al mayor premio; pues teniendo ex­
periencias y razones, lográbamos las dos columnas
sobre que se erige la verdadera medicina, y se ase­
guraba el arle de curar con brevedad, seguridad y
á placer. Espero que mi joven do amenísimo inge­
nio nos presentará en breve algunas producciones,
con que dé á la medicina nuevas luces, esplenderá
la nación española, y una gran vanidad á mi siste­
ma: Valete ( 1 ). L a voz s i s t e m a , aunque tiene v a ­
rias significaciones, es lo mismo que práctica en es­
tilo común.

(1) Siempre que en osle pipe! se Imitase algun concepto que á la


primera inspección parezca ofensivo, v. Q n c lo s q u e m u e r e n a n ­

t e s d e l o s s e s e n t a n a o s m u e r e n p o r l o c o m ú n ó c u c ': i/ h > ¡ y m u e r e n c o n t r a

, ful. 13 y otros ¡í esto modo, quiero se entienda con


el o rd e n n a tu r a l

caridad cristiana,y católico sentido, y con aquel tono fi siivo en que


lo <•- tninos oyendo siglos lutcu ;í todo el mundo.
— 14 ^

R A Z O N DU L A O B R A .

1. S f «¡i sotas cinco esperiencias fundó el gran


Galeno ( 1.) nueva práctica. y nos dejó como remedio
seguro el que concibió cu las ilusiones de un sueño,
ninguno podrá cstrañar que establezca yo nuevo
método de curación, con la experiencia constante
de catorce años, y á perspicacias de ojos m uy abier­
tos. Seguí yo algún tiempo los dogmas de los que
llaman principes de la medicina, sangrando, pur­
gando y cauterizando á personas de uno y otro sec-
so, Diez y seis años seguí esta práctica, jurando en
la doctrina de mi escuela, y curando (intentando
curar quise decir) mas en fé do ios autores que por
el conocimiento de los males. .Profesé-los tres ban­
dos do la medicina, G a H n ic a . f c n n e n l i s l a y m c a í -
n ic a , sin dejar sistema, que por cstravaguuto, no
.fuese el Illanco de mis atenciones. DI migro podia
decir; pues cu tan prolijo estudio solo pude, encon­
trar el desengaño, de que seguir como arancel estas
doctrinas, era enterrar á ios enfermos con pompa,
jan fin, la casualidad (no sé si diga inspiración de
Dios, porque son tales mis deméritos, que no me
juzgo digno de favor tan alto) en fin, la onxuniidad
me trajo á descubrir nuevo rumbo para alivio uni­
versal de los enfermos.
2. Hallándome en Pozoblnnco de los Podrociies
do Oórdova, por médico titular de aquella villa, in-

(1) (v alen. Ub. de (..\trnl. per sunv. -mis, cap. uUhn.


— 15
salló una grande epidemia á sus moradores el año
de 1 7 3 7 . Morían muchas personas de entrambos sec-
sos, y entre ellas observé con particularidad, que mu­
lleron diez paridas en un mes. Y o curaba, como todo
fie] cristiano que se precia del honor de médico, em­
botando las lancetas, apurando las boticas; pero ni
lo precioso do las boticas, ni la penetrante agudeza
(fe las lancetas, fueron capaces de corregir la des­
gracia. En esta constitución deserté de la práctica
común, apelando como á las mil y quinientas al re­
medio universal del agua. Empecé á practicar es­
te remedio con una parida de veintidós años, que
padecía la misma epidemia, con supresión do lo-
quios, delirio y otros síntomas qne agravaban su
enfermedad, basta aquel punto que llaman imposi­
ble de curación. F u i administrando el agua, y ob­
servando los movimientos de la naturaleza, hallé
que esta correspondía favorable, que el agua lleva­
ba Ja curación hasta el fin, y se disminuía por inf­
lantes el mal y al cabo quedó sana esta señora, sin
otro remedio que el del agua. Alentado de suceso iau
singular, luí estendiendo el agua á los domas, y cu
breve tiempo cesó la epidemia, y vino la salud co­
mo llovida.
3. E l año siguiente sobrevino la misma epide­
mia á la ilustre ciudad de (Jórdova, y teniendo no­
ticia de los aciertos de mi curación su prelado el
illmo. Salazar, me mandó su tilma, escribiese el
método, lo que ejecuté con mucho gusto. Practicó­
se en el hospital, de que era su Tilma. administra-
— 16—
dor, con suceso tau favorable, que desarmaron sus
módicos a la muerte; pues siendo así que antes se
nioriau diez y ocho ó veinte cada din, ninguno mu­
rió desdo que usaron ei agua. No puedo omitir aquí,
por no faltar á ia ingenuidad, (que es mi prenda ca­
racterística) que los médicos de aquel hospital, pa­
ra trampear que se sujetaban al método de mi c u ­
ración, no usaron de! agua clara, sino destilada, ce­
bada y sueros, embozando su sujeción de este mo­
do. T a l es la vanidad de los hombres; tan pagados
viven todos de su dictamen, que sacrificarán á la
muerte un mundo entero, por no rendirse á las pro­
ducciones de otro.
4. E l año de 4 0 padeció la villa de Santa Cruz
de Múdela otro estrago epidémico, que bautizaron
cotí nombre do posto ¡os mas doctos. Concurrieron
todos los profesores de la Mancha, y fué en la reali­
dad, peste su asistencia. Mataron un gran número
de gente, y despues de haber apestado aun á ios sa­
lios. so ausentaron dejándolos sin remedio. E n es­
tado tan deplorable se hallaba Santa Cruz, cuando
determinaron enviar por mí, apelando del rigor de
tanto médico homicida, á la simplicísiina adminis­
tración del agua: llegué á Santa Cruz, y no bien
habia puesto pió en tierra, cuando acompañado de
la señora justicia, pasé a ver siete enfermos, á quie •
nes estaban ya ausiliando. Logré curar á todos sie­
te. los que pueden deponer, porque aun viven. Pro­
seguí con la administración del agua, y á los vein­
te días de asistencia eran seiscientos los dolientes
- 17-

qne ron fosaban deber al agua la loíal curación de


su dolencia. Ceso la epidemia en el lugar, y se le-
vontó otra epidemia contra mí, de dicterios, calum­
nias é imposturas, que fulminaron los profesores de
la Mancha. Pero no se detiene Ja fam a aunque la
ladren los perros; prosigue, despreciando sus latidos.

E
t, latrat, sedfrustraagitnrvoxirritaventis:
Etperagit cursussurdaDianasuos.

5. Proseguí mi camino á Pozoblanco, donde re­


sidí hasta el año de 4 2 : en el de 4 3 volví ft Santa
Cruz á establecer allá mi residencia, y beneficiar
con mi curación á toda la Mancha. He residido nue­
ve anos en Santa Cruz, administrando el agua con
tanta felicidad, que en el espacio de los nueve años
apenas se oyó tocar á muerto, Asistí en este tiem­
po á veintidós lugares de numerosísimas poblacio­
nes, y entre ellos las ciudades de Alcaraz y Ciudad-
real, que pueden deponer de los aciertos de mi cu­
ración. T a n asegurados vivían del método de mi
curación los hombres mas advertidos de Santa Cruz,
que desafiaban á los males y hacían burla de las
mayores fiebres, pues tenían repetidas esperieucias
de que se corregían con sola el agua en el breve es­
pacio de cuarenta y ocho horas,-quedando el enfer­
mo con mucha mas robustez que la que gozaba an­
tes de enfermar. Hasta las bestias pudieran depo­
ner en este asunto, pues también á ellas ha alcan­
zado el beneficio. No ha sido una vez sola la que
las he curado con sola el agua.
2
...... I S —

(3. A sí iba yo promoviendo mi sistema con be­


neficio universal de los dolientes, y sin dispendio el
menor de sus caudales; cuando veis aquí que la
emulación, la envidia, el furor, el enojo, la ignoran­
cia y cuantos vicios caracterizan un hombre malo,
fulminan rayos, abortan dicterios, para infamar mi
práctica y borrarla enteramente de la memoria. Me
arrestan- al real proto-mcdicato, procesan todos mis
delitos, y en pena de mis graves culpas, me honra­
ron, haciéndome miembro de la academia real de
iSolidistas; grangoándomc este acaso lo que antes
no cabia en mi designio. Esta, preciosa circunstan­
cia de hallar cu una pieza razones de desazón y
complacencia, ó por mejor decir, do encontrar en el
desamparo ocasión de muellísimos lucimientos, lla­
maron e s ir a o io d e la s u e r t e algunos sabios de me-
joros luces. Y o no sé cómo llamarla; solo sé que es
verdad lo que cantó un amigo mió en igual ocasión.
Al q ueescalar lacu m bre
Pretendo, yn aJ iallubrío.
El viento,queleim pele.
Parecetem pestad , yesb eneficio
.

íloncficio J’ué que debo agradecer, porque me ensal­


zó mas de lo que yo merecía este azar.
7 . No es e stojo mas precioso;, aun falta mas
para el desengaño. Estando yo á m i dependencia
en Madrid, ocurrió otra especio do epidemia cu San­
ta Cruz; y no queriendo sujetarse muchos enfermos
al diclámon de 1 ). I>lás Muñoz y Luna, médico ti­
tular de aquella villa; O. Miguel Lorenzo de León,
— 19.—

y (. andido Morales, hombres, uno y otro, de bue­


nas luces,’ compadecidos de la miseria, convidaron
á. muclios enfermos con mi práctica. Administra­
ron el agua con aquellas precauciones que me ha­
bían observado algunas veces, y correspondió el
efecto, tan feliz, que sacaron á todos á puerto de sa­
lud; habiéndose ido á descansar con Dios muchos
de los que asistía el señor 1 ). Blas. Pero aquí del
lance! Querellase el señor J). Blas al real proto-
mcdicato, de que aquellos señores curaban sin títu­
lo, ó por mejor decir, de que no tenían las licencias
necesarias de malar. ihnbárgansc de pronto sus
bienes; hócense jurídicas informaciones; y enterado
el real proto-medieato de. que aquellos señores cu­
raban por conmiseración, y sin ganancia ni interés,
los absuelve de culpa y pena, con grande honor del
señor Luna; y dando á entender, que si él tenia li­
cencia de malar, ninguno necesita licencia para ha­
cer bien. Todo esto, la espnlsion de la epidemia
de Santa Cruz, y otras muchas cosas mas, se halla­
rá en el archivo del real proto-medieato, donde pa­
ran los papeles originales, con otras mil. pruebas de
mis curaciones. Pero, ¿qué me canso en referir su­
cesos que es imposible compendiarlos, si hablar del
agua (como suelen decir) es hablar de la mar? T o ­
da la gente medianamente capaz de Santa Cruz, se
cura y a por .sí sola, sin pedir ausilios á la medici­
na; y aun lie oido decir, que los arrieros del lugar
administran el agua de venta en venta, y hacen cu­
raciones prodigiosas; siendo y a del todo cierto lo
— 20 —

quo dijo, con no m uy buena intención, un satírico:


Fingm it sesu ncli M édicos, Idiota, Sacerd os,
Judin
us, M onach us, Histrio,R asor, A nu s.
8. De tan repetidas csporiencias, (que pasan sin
duda de seis mil) hechas con toda aquella atención,
sinceridad y perspicacia que pueden escluir toda
falencia, he sacado algunas conclusiones; de éstas
algunos principios, y sobre éstos he erigido mi nue­
vo arte de curar con brevedad, seguridad y a pla­
cer, cuantas enfermedades pueden ocurrir al géne­
ro humano, sin dispendio de caudales ni aun de
tiempo. Me ha parecido que es do mi obligación
hacerle de derecho común, para que todos se utili­
cen de mi trabajo y aprendan á desconfiar de los
remedios. No permite este impreso por su breve­
dad, que dé mas de una idea en común; bien que,
siendo del real agrado del monarca, prometo escri­
bir tan pormenor mi idea, que con solo saber leer,
pueda curar'cualquiera todo mal, mayormente en
su principio, que es cuando se halla con superiores
fuerzas la naturaleza; y así, no lia menester de tan­
ta ayuda. No sigo sistema particular, porque y a
son tantos, que no se puede por ellos dirigir el rum­
bo. Busco ¡1 la naturaleza en sí misma, fiado de
la razón y la esperiencia, que hoy es la facción que
tiene de su parte á los médicos de ingénio mas ilus­
tre. No por eso dejo de venerar á Hipócrates, G a­
leno, llelmoncio y otros á quienes debo la instruc­
ción de mis principios; pero no milito debajo de su
doctrina; cuando no la hallo en constante alianza
— á l­
cen la esperiencia; porque hace mas una espevicn-
cia para curar los dolientes, que una soga de Gale­
nos y de Hipócrates. E n cinco artículos distribuyo
mi idea, zanjando ante todas cosas, aquellos prin­
cipios, que por comunes, los admiten lodos.

ARTICULO JJRIMERO

L a m edicin a es cien cia u n iversa ].,, y por

C O N S I G U I E N T E , T O D A E N F E R M E D A D ES
C U R A B L E COMO H A Y A N A T U R A L E ­
Z A EN EL D O L IE N T E .

9. E l vasto dominio de la medicina se lia de


medir por Ja estension del objeto que mira como
principal motivo: y siendo éste el cuerpo sanable,
como tal gozará aquella igual estension. Máxima
es esta tan clara, que tiene algunos apoyos en la
Escritura; ( 1 ) la autorizan Hipócrates y Galeno, y
la admiten los mas como principio. Ni la pueden
menos do admitir, si no es que no se haga fuerza la
razón. Despues que por el primer pecado incurri­
mos en aquel fatal decreto que alcanza ¿V todos sin
escepcion, desde la humilde choza hasta el dosel,
empezó á sentir el hombre la desnudez, la enferme­
dad, la muerte, según enseña San .Agustín en sus
elegantes libros de la Ciudad de Dios, donde dice,

( 1) S in u ib ilc S 'f c c il w t it o n e s o r b i* I c r r a n n n . Sapienl. cap. I v. H.


-2 2 -

que debe creer todo católico, que el morir es efecto


del pecado: (i) Constat inter Christianos, veraci­
ter Catholicam ten entes fidem , etiam ipsani nobis
mortem corporis, non lege natura-, sed merito tns-
tictam esse peccati. Aunque no hubiera pecado
Adan, tuviera coto la naturaleza donde acabara el
curso de la vida, pues desgastado continuamente el
húmedo radical por el calor nativo, llegaria, final­
mente, á su coto; porque el alimento común no pe­
dia resarcir aquel vigor que recibió el primer hom­
bre con el ser. Mas estas pérdidas que no alcanza
á reparar con pureza el alimento de que usamos,
resarcida el árbol de la vida, si Adan hubiera per­
severado en la gracia. A sí lo dice el mismo Santo
Doctor: P osse non morí Adamo praslabatur in
L ig n o Vita, non de conslitutione natura: morla-
Usque homo erat conditione corporis animalis, im ­
mortalis autem beneficio Conditoris. (2 ) E n el esta­
do de la inocencia (según San Agustín) era pasible
6 impasible Adan: pasible por lo que mira á su na­
turaleza; impasible por beneficio de la gracia.
10. Pero despues del pecado, despues de aque­
lla ley tan pesada que nos impuso su inobediencia,
es tan indispensable el morir, como el nacer con pe­
cado original. A esta necesidad do morir, preceden
aquellas indisposiciones, que llamamos por lo co­
mún enfermedades: remediarlas es el fin do la me­
dicina; sea esta artificial ó sea infusa. Nuestro pri-

(1) A ugnslin. d e C i v i l , ¡ib . 13, rap, 1ó.


(2) August, d e G e n . a d lil. lib . 6. a jj>. 2'.
— 23—
mer padre.supo la medicina por infusión; pues co­
mo le crió Dios con ciencia de todas las cosas natu­
rales. (i) y aun le adornó de todas las virtudes,
aunque perdió la gracia, no decayó del estado de la
ciencia. A sí curaria Adán todos sus niales por el
conocimiento infuso de algunos simples; y sus des­
cendientes se medicarían, dirigidos do aquel cono­
cimiento que pasó por tradición de padres á hijos.
Despues del diluvio, ignoramos el uso de esta fa­
cultad, pmqne aunque algunos escritores a d 'p o m ­
p a m afectan tejer su genealogía, y establecerla en
el Arca de Noé. es un tejido do tan mal urdimbre,
que nadie lo puede creer por mas que tramen; pues
el que menos entiende do los tiempos, les convence
de mil anacronismos. Los que discurren con mas
verosimilitud, dan por padre de esta ciencia al Cen­
tauro Chiron, monstruo do dos naturalezas, de don­
de trae acaso sus discordias. Otros no la dan pa­
dre ni madre, pues dicen, que por muchos siglos no
había otra regla para curar los enfermos que capo­
narlos en las callos y plazas, para que los que pa­
saban los prescribiesen medicinas. Algunos abo­
gan por Apolo; otros la prohíjan á Hsculnpio; pero
dejando ¡i Ksculapio, y Apolo, y aun á Chiron,
maest ro de A rehíles, pasamos al grande Hipócrates,
de quien nadie, duda que educó á la medicina dán­
dola sus lecciones en oí ngvtn. (2)

(1) P r iu iH a hllllU/ ■•<<: /íf-•■ '///'./í < v i / l u i b o x l Uinw'-UM x e illl-


fiu in , ¡n i / i ü j ’n i . t l n i i n u D . Th m n. J ¡ > . ¡
h n . 'n x !* ! i,,.- : fn i! . < f .\ M, n r t. 3
H a b u it ctia¡,> o fii., </. ílt, o r í . '?>.
m u ex riríu/es.
(2) Naciíí y vivifí Ht|i¡ícr¡tfi'p rn l:r isla de Cftn.
11. E s ta , pues, cie n cia n o b ilís im a por su g ra n ­
d e u t i l i d a d y s u m a t e r i a , n o s l a d i ó D i o s e n m e d io ,
d e tantos m a les, p a r a b e n e ficio y re m e d io d e lo s
h o m b res; p o rq u e fu era D io s e sca so en su p ro v id e n ­
cia , si h a b ie n d o p e rm itid o tantos m a le s n o prove­
yera re m e d io s co m p ete n te s p a r a c o n se rv a r la vid a
y c o rr e g ir lo s d a ñ o s q u e la in s u lta n . M ira , pues,
la m e d ic in a , á co rre g ir todo m a l, y c o n s e r v a r co m o
se debe, la sa lu d . D e a q u í re su lta q u e to d a e n fe r­
m e d a d es c u ra b le co m o h a y a n a tu r a le z a en el d o ­
lie n te . N o e s p a r a d o ja sin o c o s a m a s c la r a q u e la
lu z d e l d ia . D o s estados p u ed e tener la en ferm e­
d a d , p o r q u e ó e s a c tu a l ó h a b itu a l. A c tu a l e s a q u e ­
lla q u e p e r tu r b a n d o la a r m o n ía d e s ó lid o s y l í q u i ­
dos, im p id e s u s n a tu ra le s m o v im ie n to s co n a lg u n a
in d isp o sició n le v e ó g rav o , q u e p o rq u e h a p o co tiem ­
p o q u e e m p e z ó , n o obra co m o fo rm a co n traria p e r­
m a n e n te , sin o c o m o in d isp o sició n p o co e stab le, c a ­
p a z d e exp ele rse p or la m i s m a n a t u r a le z a d e ja d a al
a rb itrio c o n q u e o b ra. P e r o e sta e sp u lsio n p erfe c­
c io n a r á l a n a t u r a le z a c o n m a s b r e v e d a d , si se a u x i­
lia s u p a u s a d a len titu d ; pero el d añ o está en que,
c o m o o b ra la n a t u r a le z a co n ta n to e sp a c io y n o co ­
n o c e el m é d ic o su d e sig n io , la v io le n ta , p re cip ita ,
d eso rd en a, y m u ltip lic a el m al con su ign o ra n c ia ,
h a c ie n d o q u e m u e r a el en ferm o do u n a e n ferm e d a d
q u e estaba c u ra d a con una p ru d en te p re cau ció n .
C r é a n m e , q u e e s e l E v a n g e lio , q itc n o h a y m é d ic o
m e jo r c u e l m u n d o q u e la d ie la , la p a c i e n c i a y p re ­
c a u c i ó n e n lo d a e u fe r m o iud a c t u a l e n q u e se h a lla
•2 5 —

la n a tu ra le za co n fu e rz a s sup erio res á la e fic a c ia


v io le n t a d e lo s m a le s . E l l a es ta n p o d ero sa p o r sí,
q u e p u ed e m a s q u e cu a n to s m é d ico s h a y .
12. L a e n f e r m e d a d h a b itu a l c s u n a i n d i s p o s i ­
ció n p erm an e n to , q u e p o r n o h a b e rse co rreg id o en
lo s p r i n c i p i o s , p a s ó á d o m i n a r a l p a c i e n t e d e t a l m o ­
do, q u e c o m p ite c o n la n a t u r a le z a e n ser e sta b le, y
se h a h e ch o otra n a tu r a le za p o r co stu m b re. N o h u ­
b i e r a e n f e r m e d a d h a b i t u a l á s a b e r s e , c o m o se d e b e,
la p ro fesió n . L a ig n o r a n c ia d o los p ro feso re s e s la
ú n ic a c a u s a do la s e n fe rm e d a d e s h a b itu ale s, puos
n in g u n a p a s a ra do a ctu a l á h a b itu a l si s e a t i n a r a
e n o l p r i n c i p i o c o n s u c u r a c i ó n ; y el a t i n a r s e n o e s
tan im p o sib le, si tu v ie ra n , c o m o d eb en , c o n o c im ie n ­
to d e l arto. E l no arrib ar c o m o se d ebe, á este co­
n o c im ie n t o , Iia c e q u e n o h a y a p o b la c ió n g r a n d e ni
ch ica , d o n d e n o so v e a u n g r a n n ú m e ro d e enfer­
m o s q u e h a b i t u a l m e n t e lo e s tá n , c o n d e n a d o s á u n a
v i d a in fe liz, T o d a en ferm ed ad a ctu al, por g r a v e
q u e sea, es tan fá cil de cu rarse, co m o h a y a n a tu r a ­
l e z a en el d o lie n te , q u e p a r a q u e n o s e lo g r e s u c u ­
r a c i ó n ns p r e c i s o q u e e l m é d i c o s e p o n g a d e p a r t e
d e la e n f e r m e d a d , y tire á d e s ja r r e t a r l a n a t u r a l e z a
a g r a v a n d o m a s el m a l co n la s m e d icin a s. N o es
esto p o n d e ra ció n , p u e s e fe c tiv a m e n te s u c e d e a s i, y
n o m e a trev eria á a se g u ra rlo á no ten er m a s d e s o ís
m il csp erh n en to s. y á esto m is m o c o n tr ib u y e la
razón.

13. D e n m e u n d o lien te con e n fe rm e d a d a ctu al,


y a tu i e n a q u e l e s tr e m o q u e lla m a n d e m o rir, c o n
-2 6 —
tal q u e h a y a n a tu r a le z a en el enferm o, le c u r a r á
c u a l q u i e r a c o m o p o r la m a n o . E s c u c h e n p o r s u v i ­
d a el cóm o. L l e g a u u m é d ic o sab io en a q u e l la n ­
ce; o b serva la n a tu ra le za o s a d a m e n t e ;. con oce el
ru m b o h a c ia q u e se in clin a , y q u e no p u ed e to m ar
y a por p ostrad a. E n e sta co n stitu ció n la fa cilita el
ru m b o , y a r e m o v ie n d o el esto rb o q u e la im p id e , y a
d á n d o l e l a s f u e r z a s q u e n o t i e n e ; y c o m o lo p r a c t i ­
q u e a s í v e n c e r á sin d u d a á la e n fe r m e d a d ; porque,
si a u n e n a q u e l l a n c e f u n e s t o e n q u e el m a l tie n e
p o d e r c o m o seis, la n a t u r a l e z a s o lo c o m o do s, l i e g a
el m éd ico , y con la trop a a u s ilia r d e su s m e d icin a s,
n o so lo re p o n e á la n a t u r a le z a , sin o q u e a ta c a co n
v i o l e n c i a a l e n e m ig o , le p r e c i s a r á á d e ja r el c a m p o .
M a s cla ro : i m a g ín e s e u n h o m b r e co n u n a fieb re a r ­
d e n t í s i m a ó u n t a b a r d il l o d e lo s q u e l l a m a n d e m a r ­
c a : c o n o z c o y o p o r el p u ls o q u e l a n a t u r a le z a se in ­
clin a á e sp e le r á s u e n e m ig o por sudor, por e v a ­
cu a ció n , ó por e n tra m b a s v ia s co n ig u a ld a d : fa c ili­
to c o n m i s p r e p a r a c io n e s e s te d e s ig n io : d o y c o n a r ­
te á la n a t u r a l e z a n u e v o im p u ls o , y t r iu n f a e lla d e
la e n fe r m e d a d c o n b r e v e d a d , s e g u r id a d y á p la ce r.
D o e sto s m ila g r o s lie h e c h o y o m u c h o s en el la r g o
e sp a c io do c a to rc e años.
14. H á , señor, d ir á n : ¿qué m é d ico h a b rá que
p e n e tr e los d e s ig n io s d e la n a tu r a le z a ? E l q u e se­
p a el a r t e - d e m e d i c i n a : y e l q u e n o s e p a e ste arto
que no cure, pues m e n o r m a l. e s e s t a r s i n m é d ico
q u e te n e r le tal, q u e n o s e c h e a l otro m u n d o . ¿Y
q u ié n , re p lica rá n , sab e e s t e a r t e , c u a n d o l ia } '- t a n ­
-.2 7 -
tos q u e h a c e n o s te n ta c ió n d e s a b e rle , y la e s p e r ie n -
ci.a e n s e ñ o , q u e a u n estos m a s so n lo s q u e m a ta n
q u e los q u e c u r a n ? N o es fácil su d istin ció n , p or­
q u e u n a c a s u a lid a d p o n e á un ig n o ra n te e n c ré d i­
to, y u n a d e s g r a c i a s o l a d e s a u t o r i z a a l m a s d o c t o :
p e ro y o , c o m o la d ró n d e c a s a , b ien p o d r é d a r a l g u ­
n a s s e ñ a s . T. E l i d i o m a d e l a n a t u r a l e z a e s e l p u l ­
so; c o n q u e el q u e no en tien d e este id io m a n o es
b u e n m é d ico . II. E l q u e receta c a d a v e z q u e v is i­
ta, ig n o r a e l id io m a d e l a n a t u r a le z a , p u e s s u r e p e ­
tid o r e c e ta r p r u e b a que anda á cie g a s en la cura­
ció n . IÏI. E l q u e o b s e r v a a te n ta m e n te á la n a tu r a ­
leza y receta co n fo rm e á s u s m o v im ie n to s, y no
c o n fo r m e á lo q u e e n c u e n t r a en l o s lib ro s, e s m é d i ­
c o d e ta le n to su p erio r, p o r q u e á la c a b e c e r a d e l e n ­
ferm o se e stu d ia el m a l. IY . El que despues de
d os ó tres v isita s a fia n c e co n su c a u d a l y p erson a,
q u e c u r a r á la d o len cia a r r e g lá n d o s e el e n fe r m o a l
m é to d o d e s u cu ra c ió n , e sc es el m é d ic o y el q u e
d e b e ser; y n o sie n d o d e este m o d o , te n g a n p o r c o ­
s a s e g u r a q u e n o os m é d ic o . O tras m u c h a s señas
p u d i e r a d a r ; p e r o b a s t a n e s t a s si s e t o m a n b i e n . Y o
p ro m e to 'ju stific a rla s en c u a lq u ie r a e n fe r m e d a d q u e
ocurra.
15. Sea la e n ferm ed ad a c tu a l s e a h a b itu a l es
c u r a b le , c o m o h a y a n a t u r a le z a en el d o lien te. Es­
ta c o n d ic ió n ta n r e p e tid a v i e n e b ie n a h o r a el e sp li-
carla . E s la n a t u r a le z a a q u el h ú m e d o ra d ica l q u e
r e c ib e to d o h o m b r e c o n el ser, y d e q u ie n d e p e n d e
p r in c ip a lm e n t e l a v id a ; p o rq u e fa lt a n d o é l é sta se
— 28—
acaba. R e s a l t e e ste d e lo s c u a t r o h u m o r e s , ó sea
ó n o u n p rin c ip io sim p le : llá m e s e c o n m a s p ro p ie ­
dad, v irtu d in stru m e n ta ria d e la n a tu ra le za , ó d í ­
g a s e n a tu r a le z a m ism a , q u e

Para todos hay opiniones,


Y razón en que fundarlo,
Y no hay razón para nada,
De haber razón para tanto.
L o c ie r to e s q u e si lio e s e s te h ú m e d o la m i s m a n a ­
tu rale za , e s á lo m e n o s su concausa. E ste , pues,
h ú m e d o r a d ic a l tien e s u a u m e n t o y d e c r e m e n to , se ­
g ú n m a s ó m e n o s años. H a s ta lo s v e in tic in c o cre­
ce; d e lo s v e i n t i c i n c o á lo s c u a r e n t a tie n e e s ta d o ; y
d e a q u í en a d e la n te d ecrem en to. E s t a n o es c u e n ­
ta m a t e m á t ic a q u e se p u e d e a ju sta r p o r d ia s, sin o
un cóm p u to p ro p o rcio n a l q u e v a r ía según m as ó
m e n o s r o b u s t a co m p lecsio n . S u p o n g o ta m b ié n q u e
l a v i d a d e l h o o n b r e t i e n e s u t é r m i n o fij o, c o m o e n s e ­
ñ a D a v i d e n s u s s a l m o s : D i e s a n n o r u m n o stro ru m
s e p t u a g in ta a n n i. ( 1 )
1 G. T a m b i é n es este té r m in o d e p ro p o rció n , q u e
v a r ía , seg ú n l a m a s ó m en o s robu stez: a sí u n o s vi­
v e n m as, otros m enos, p orq ue son su s te m p e ra m e n ­
tos d is tin to s . E s t o so f u n d a , e n q u e c o m o el h ú m e ­
d o ra d ic a l v a d e c re c ie n d o d e sd e el á p ice en q u e d e ­
c a e d e s u e sta d o , y n o es c a p a z el a lim e n to c o m ú n
d e re p a ra r c o n i g u a l d a d a q u e l v ig o r , fin a lm e n te lle ­
g a á a c a b a rse co n el su c e s iv o h a ce rse y rehacerse}

(1) P m l. 89, r. 1.
— 29—
p u e s siem p re p ierd e a lg o c u e sla a c c ió n y reacció n ,
d e s d e q u e e m p e z ó á d e ca e r. D e a q u í se in fiere q u e
u n h o m b re b ien co m p le csio n a d o , q u e c o m a y b e b a
co n m o d era ció n , v i v a co n a le g r ía in te rio r y s e re s­
g u a r d e d e a q u e l l a s c a u s a s e ste rio re s q u e so n el p r in ­
cip io d e n u e s tro s m a le s , v iv ir á h a s t a d o n d e lle g a r e
su h ú m e d o ra d ica l, y m o rirá por d e liq u io y p o rq u e
d e b e m o rir sin o tra e n fe r m e d a d n i otro m o tiv o , q u e
ser m o rta l, q u e ser d e barro. Supongo que puede
d e ja r d e h a b er n a tu ra le za en u n en ferm o por u n o
de dos m o tivo s; ó p o rq u e lle g ó el h ú m e d o ra d ica l
h a s t a s u fin , ó p o r to ta l p o s t r a c ió n . E s t a ta m b ié n
sucede por dos c a n sa s, ó p orq u e se d e ja co rrer la
e n f e r m e d a d s in a p l i c a r a l g u n r e m e d io , ó p o r q u e si
se a p lica ro n fu e ro n im p o rtu n o s; y así d o m in ó el
m al á la n a tu r a le z a d já n d o la sin vig o r, c o m o p os­
t r a d a . A s í e n t i e n d o y o a q u e l l o s tr o s g é n e r o s d e m a ­
le s , cu ra b le s , in c u r a b le s é in d ife r e n te s , q u e p o n e el
D r . C a z ó l a ; (1.) q u e d e o t r o m o d o e s f a l s a s u d o c ­
trin a, p u e s e s c u r a b le to d a e n fe r m e d a d , c o m o e sp li-
ca ré despues.

17. T o d o esto n o a d m ite d u d a , p o rq u e se fu n ­


d a en la s le y e s d e la n a tu ra le za . .S u p u e sto , p u e s
to d o esto, v u e l v o á t o m a r el h ilo d e l d is c u r s o . To­
d a e n fe rm e d a d es cu rab le , h a b ien d o n a tu ra le za en
e l d o lie n t e ; e s t o es, a n t e s q u e l l e g u e á s u f i n n a t u ­
ra le z a , ó a n te s q u e se h a lle to ta lm e n te p o strad a , es
c u r a b l e t o d a e n f e r m e d a d , si c a e e n m a n o s d e u n s á -

(1) Gazola, D is c u r s , con lr. los f a ls o s m édicos, d is. 1,/oL. 14,


30- -
h io p rofesor. L a ra zó n de esta p ro p o sició n es tan
cla ra , q u e n o h a b rá q u ie n no se rin d a á su e v id e n ­
c i a ; p o r q u e e l m a l ¿ó o s s u p e r i o r á l a s f u e r z a s d e l a
n a t u r a le z a , ó e s in fe rio r, ó es i g u a l? S i su p erio r, y
n a tu ra le za n o lle g a á s u fin, n i s e l l a l l a c o n to ta l
p o stració n , p u e sto e l m é d ic o d e p arte d e la n a tu r a ­
le za , p o d rá fo rta le c e rla d e tal m o d o , q u e q u e d o s u ­
p erio r á s u e n e m igo , m a y o rm e n te sien d o e n e m ig o
estrafio m í a e n f e r m e d a d , y p or e so m a s fácil d e v e n -
cor. O c u r r e u n c je m p lit o m u y c la r o e n u n r a s g o de
filo so fía, q u e a d m ite n todos. A lté r e s e á la lu m b r e
u n p o co d e a g u a y lle g u e á tan a lto p u n to s u efer­
v e s c e n c i a , q u e lo f a l t e n p o c o s g r a d o s d e c a l o r p a r a
perdor su n a t iv a fria ld ad . R e tír e s e el a g u a do la
lu m b re ; c la ro e stá q u e e n este e sta d o e sc o d e el c a ­
lo r á l a f r i a l d a d e n m ucho, y con todo eso ced e el
ca lor, p o r q u e u o e s tá c u e l a g u a , c o m o en s u g e to n a ­
tu ral. P u e s si to d a e n fe r m e d a d e s e stra ñ a y a u n v io ­
len ta , a l se r d e n a t u r a le z a ; ¿por q u é n o h a d e v e n ­
cer la n a tu r a le z a el m a l c o n íos a u s ilio s d e u n s a ­
b io profesor?
18. S i e l m a l es in fe rio r e n fu e rz a s á l a n a tu r a ­
le z a , e ll a le v e n c e r á p o r s í p ro p ia c o m o n o se im ­
p id a s u m o d o de o b rar con a lg u u esceso ó in m o d e ­
ra ció n . P e r o a u n e n e ste la n c e p u e d e c o n tr ib u ir el
m é d i c o p r u d e n t e , p u e s i n s t r u id o d e l r u m b o q u e la
n a tu r a le z a h a de tom ar, p u e d e a cele ra r su p a u s a d a
len titu d , y c u r a r e n p o c a s h o r a s lo q u e n o h a r í a e n
m a s tiem p o n a tu ra le za . M as com o son tan pocos
lo s m é d ic o s p r u d e n te s , el m e jo r es n i n g u n o e n este
— 31—
la n c e , y lo m e jo r es d e ja r q u e o b re l a n a t u r a le z a s e ­
g ú n la s le y e s, g u a r d a n d o d ie ta y a lg u n a s precau­
cio n es; p u e s si se tro p ie z a co n a lg u n ig n o r a n te pro­
feso r, h a r á m o r ta l la en ferm ed ad y a u n la m is m a
salu d . S i el m a l es ig u a l á la n a tu r a le z a ,H e m o ­
d o q u e se e q u ilib re n la s f u e r z a s d e u n o y otra, d ic ­
ta e v id e n te m e n te la ra zó n q u e será c u r a b le e n este
la n ce el m a l, p u es a p lic a n d o s u s fu e rza s el m é d ic o
á la s d e la n a tu r a le z a , h a r á é sta m a y o r p eso en la
b a la n z a , se p ie r d a el ñ c l del e q u ilib r io y q u e d a p o r
la n a t u r a l e z a tod o el c a m p o . A s í, toda en ferm ed ad
es cu ra b le com o h a y a n a t u r a le z a e n el d o lien te.
¿ P u e s c ó m o lle g a n tan p o co s á u n a h o n r a d a vejez,
m u rie n d o tantos cu su te m p ra n a ed ad ? Con só li­
d a e ru d ició n sa tisface n á esta p r e g u n t a lo s m ayo­
res p ro feso re s d e la m e d ic in a ; y d e ja n d o aparte á
B a íliv io , á S y d o n h a n , á F t m u l e r o y á otros m a s a n ­
tigu o s, lia n d e h a b la r c u a tro hom bros de n uestro
tie m p o , e l í) r . M a r t ín e z , el D r. C a z ó l a , el S r . F ei-
jo o , y e l D r . D . J u a n V á z q u e z , m é d ic o d e S e v i l l a y
d e a q u e lla real s o cie d a d , c o n o c id o e n to d a la A n d a ­
l u c í a m i e n t r a s v i v i ó , c o n e í n o m b r o d e l M é d ic o d e l
A g u a : é ste escrib ió é im p rim ió nn p ap el, fu n d a n ­
d o sor m e d ic in a u n iv e r s a l e l a g u a , el q u e aprobó,
a d h ir ié n d o s e á este d ic ta m e n y co n m u y e sp e cia le s
r a z o n e s , f u n d a m e n t o s y e s p e r i e n c i a s , el D r . D . M a ­
n u e l G u t i é r r e z d e los l l i o s , p o n i é n d o l e p o r t í t u l o l a
M e d ic in a e n la s F u e n te s; y sin e m b a rg o de la g ra n
p e r s e c u c ió n y c o n tr a d ic c ió n q u e le h ic ie r o n lo s m é ­
d ico s y b o ticario s de S e v illa , su s c o n tin u a s espe-
— 32—
r i e n d a s le h ic ie ro n v e r la v e r d a d d e su s sis te m a s* ,
q u e a u n q u e todos c u a tro h a b la n ta n d is tin ta m e n te ,
es fácil p o n e r en a r m o n ía su s v o ces, re d u cie n d o á
u n g é n e ro su p re m o 6 p rim e r p rin cip io c u a n to d icen
lo s referid o s e n e l a su n to .
19. L a g r a n d e ig n o r a n c ia q u e h a y e n la profe­
s ió n e s la c a u s a d e q u e m u e r a n ta n to s e n la flo r do
su edad. E d ú c a s e c o n lo s errores d e lo s a n tig u o s
l a t ie r n a a d o l e s c e n c i a d e lo s m o d e r n o s : s i g u e n c o n
c i e g a o b s t i n a c i ó n l o s d o g m a s q u e e s t u d i a r o n e n lo
ru id o so d e la s a u la s , v in ie n d o á p erd er a s í la lib e r­
tad de filo so fa r, y a u n el u s o m ism o d e la razón.
Á b a n d o n a u l a e s p e r ie n c ia c u a n d o n o se a ju s t a b ien
con s u d o ctrin a, d e b ien d o abandonar la d o ctrin a
c u a n d o n o e stá de a c u e r d o con la esp erien cia, p u es
por la e sp e rien cia se d ebe m e d ir la u tilid a d , aun
c u a n d o e l e stu d io n o a lc a n c e la ra z ó n ; pues com o
d i c e S é n e c a , u s u r p a n d o á H i p ó c r a t e s e i ta n tu m de­
creta n a tu ra , tenere: T e n e n d a e st v i a , q u a m n a ­
tu r a p r o s c r ib it , n ec ab i ll a d e c lin a n d u m : illa m
se q u e n tib u s o m n ia f a c i l i a , et e x p e d ita s u n t: contra
illa m v id e n tib u s v e l o p e r a n tib u s, n o n a lia v ia est,
q u a m co n tra a q u a n a v ig a n tib u s . Y e l d i v i n o V a ­
l l e s : L a e sp er ien cia no h a ce caso d e o p in io n es, que
p o r v a n a s se d e sv ia n de s u s ley es. Y esto d e q u e
n o h a c e c a s o l a n a tu ra le za ., e s to d a l a a te n c ió n de
l a m e d icin a . E s t u d ia n y recetan p o r s u b reviario , y
d e b ía n e stu d ia r y re ce ta r p or e l d e l en ferm o ; v is ita n
sobre la m a r c h a a l p a c ie n te , y sin c o n o c im ie n to del
m a l, e m p ie z a n , s a lg a p e z ó s a l g a ra n a , la c u ra c ió n .
— 33-

E s t e a c u s a la p elth o ra y o rd e n a s a n g r ía ; a q u el la
c a c o c h im ia y r e c e ta p u rg a : lle g a u n tercero, y op o­
n ié n d o s e á lo s d o s, re c e ta lo s a ire s d e otro p a ís; q u e
n o es o tra c o sa q u e e c h a r el perro á las p u e r ta s d e l
v e cin o , y q u e re r ca n o n iza r el h o m icid io . Y e s te es
todo el arte d e c u r a r se g ú n el in co m p a ra b le J u a n
d e Z ú ííig a : (1 ) ni sa b e n re c e ta r d e o tra m a n e r a q u e

Si vis sanari de morbo, nescio quali,


Accipias herbam, sed quam, vel nescio qualem,
Ponas, nescio quo, sanaberis, nescio quando.
20. D e la ig n o r a n d a d e lo s m é d ic o s v ie n e n c o ­
m o d e r a i z los d e m a s c a p ítu lo s q u e proponen con
la m a y o r eru d ició n a q u e llo s tres g r a n d e s hom bres
q u e cité, e sp e cialm e n te el D r. G a zo la , (2 ) q u i e n
trató d ig n a m e n te la m a teria . D e esta ig n o ra n c ia
d e los p ro fe s o r e s n a c e e l re p e tir p a r a c u a l q u i e r a e n ­
ferm ed ad m e d ica m e n to sobre m e d ic a m e n to , c u y a
a p lica ció n siem p re es n o c iv a , y m u c h a s veces fu­
n esta. S i c o n v e n cie ra y o ( y es fá cil d e co n v e n c e r)
q u e e n lo a n t i g u o s e r e c e l a b a c o n tan ta sim p lic i­
d a d , q u e t o d o e l t r e n d e b o t i c a lo l l e v a b a e l m é d i c o
en la faltriq u era ; si p e r s u a d i e r a y o ( y n o e s d i f í ­
cil de p ersu ad ir) q u e a q u e l a p a ra to d e botes, fra s­
cos y garrafas, q u e co m p o n en todo el fo n d o d e la s
b o ticas, son otros tan tos v e n e n o s q u e i n t r o d u j o el
c a p r i c h o y e l e n g a ñ o , y q u e s e les i m p u t a v ir t u d e s
q u e n o h a y , p o rq u e n a d ie se in te re s a e n a v e r i g u a r

( 1) Juan de Zúñiga, C o n su li. P o lit ic ./ o l. 12.


(2) Gazol. D isc u r s, conlr. los f a ls o s M e d ie , p e r toi.
— 34—
la verd ad; ¿qué d ijera el m u n d o v ié n d o s e t a n tor­
p e m e n te e n g a ñ a d o ? P u e s es p u n tu a lm e n te a sí. T o ­
d a s e s a s g a rr a fa s , e so s b o tes, eso s fra s c o s a b o r tó la
ilu sió n , la f a n t a s ía , el c a p r ic h o , y h a n id o poco á
p o co c o n q u is t a n d o tierra, a p a d r in a d o s d e l a n to jo y
d e la m o d a , q u e d o m in a so b re e l a rte d e cu ra r, a u n
m a s q u e so b re e l m o d o d e v e stir. E ste in ven ta un
e sp e cífico , aquel com pone un em p la sto , y así ha
lle g a d o á tan e n o rm e c o r p u le n c ia e l a lm a c é n d e la
m u e rte , ó la b o tica; y si D io s n o lo re m e d ia , irán
c re c ie n d o tanto la s in v e n c io n e s , q u e sea corto d is­
trito tod o el m u n d o para tie n d a d e u n p o b re b o ti­
cario ; p u e s c o m o c a b e n m a s c o m b in a c io n e s en ta n ­
to s i m p l e c o m o h a y , q u e e n e l a r te c o m b i n a t i v o d e
K ir k e r ; so lta n d o la rie n d a á n u e v a s co m b in a cio n e s
v e n d r á á c re c e r la b o tic a e n o rm e m e n te .
21. Pen sará a lgu n o , c u a n d o m e o y e d e cla m a r
a s í co n tra la bo tica, q u e m e h a n h e c h o a lg ú n g r a n ­
d e m a l los b o tica rio s, y q u ie ro to m a r v e n g a n z a por
este m e d io . Pero p o rq u e e n tien d a n q u e d e c la m o
so lo p o r p ie d a d , y c o n t a n t a c o m o lo p u d i e r a h a c e r
un San V ic e n te Fevrcr; escú ch esem e un p o q u ito ,
q u e v o y á p u b lica r u n d esengaño. Y o m e c a s é con
u n a h ija del b o ticario d e S an ta C r u z , q u e l l e v ó la
m a y o r p arte d e l dote e n d ro g a s , u n g ü e n to s y ja r a ­
bes. Y o p o d ia a u m e n t a r c o n s id e r a b le m e n te este
c a u d a l, sigu ie n d o , com o sig u e n otros, la o p in ió n
c o m ú n , y re c e ta n d o c o n cierto a ire d e e n ig m a , q u e
so lo lo e n t e n d ie s e n lo s c r ia d o s d e m i casa, para
o b lig a r á lo s e n fe r m o s á q u e g a s t a s e n d e e ste y n o
— 35—
d o otro b o tic a rio ; y n o o b s t a n t e h e a b a n d o n a d o e s­
ta co n v e n ie n cia y h e e c h a d o p o r tierra lo s fondos
de m i casa. C o n cille esto a lg o querrá decir: no
qu iero ju stifica rm e ; pero si q u e e n tie n d a n q u e sé
q u e el m é d i c o d e b e te n e r p o r o b jeto á la s a l u d y n o
á su f a m a , á s u b o lsillo y á s u in terés. Y o esto y
a lta m e n te d e se n g a ñ a d o d e q u e tod o m ed icam en to
es n o civo ; ¿conque cóm o p o d ré u s a r d e la b o tica,
sin a b u s a r p é r fid a m e n te do m i co n c ie n c ia ? N o fa l­
t a r á u n p a l m o d e tierra en q u e e n te r r a r m e ; m uera
y o con b u e n a c o n c ie n c ia y m u e r a pobre.
22. L a e sp e rie n c ia irre fra g a b le d e tre in ta y d o s
años me d ice , q u e es n o c iv o todo m e d ic a m e n to :
c o n q u e , ¿por q u é n o h e de c e d e r y o á e sta e sp e rie n ­
c ia , a u n q u e p e lig r e n los fo n d o s d e m i c a s a ? Pero
n o e s e s t o lo p e o r . No so lam e n te es n o c iv o todo
m e d ic a m e n to , sin o q u e e s m a s n ocivo cu a n to m a s
costoso. A q u e lla s m e d icin a s, q u e p a ra su c o m p o ­
sició n a p u ra n la s p re cio sid a d e s a l O rien te, y lo s a ro ­
m as á la A ra b ia y a l C e ila n , son las q u e m enos
ap rovech an , y son ta m b ié n la sq u e m a s se u s a n .
L o s ja c in to s, la s e sm e ra ld a s, la s p e rla s y b e zo a re s,
y o n o sé q u e te n g a n o tra v ir tu d q u e la de a b sorver;
y esto se h a lla en c u a lq u ie ra p ie d ra co m ú n . ¿Pues
có m o no se recetan e sta s p ied ras, y se re ce ta n b e ­
zoares y e sm e ra ld a s? P o r q u e e s ta s son p ied ras, d el
O rie n te y a q u e lla s so n p ied ras d e la ca lle; y n o h a y
otra r a z ó n , n i el m is m o A p o lo responderá m as.
I g u a l fo rtu n a padecen la s m e d ic in a s q u e se c o m ­
p o n e n de s im p le s e strao rd in a rio s, y q u e e n tra n á su
- 36-
c o m p o s ic io n d e cie n to en c ie n to : porque la s m e d i­
cin as no r u n d a n su a c t iv id a d e n ser c o sto sa s, sino
c u q u e sean al caso ú op ortu n as; p orq u e en s a b ié n ­
d o s e á p u n t o fij o , esto es p a r a esto, c o n u n a h o j a
de v e rd o la g a se podrá d a r á m i d ifu n to lá v id a ,
a si n in g ú n m e d ica m en to p ierd e p o r v u lg a r , a n te s
le h a c e r e c o m e n d a b le e l ser c o m ú n ; n o solo p o r q u e
a s í lo h a l l a r á n t o d o s , s i n o p o r e l n u e v o m i l a g r o d e
q u e n o l l e g u e l a e n f e r m e d a d á lo s b o ls illo s .
23. Pero no q u ie ro q u e m e c re a n á m í; c re a n á
la c s p e r ic n c ia y á la ra z ó n . A n t e s q u e tu v ie s e E s ­
p a ñ a co m e rcio co n las In d ia s , ¿con q u é se c u r a b a n
lo s m a le s en E s p a ñ a ? A n te s q u e a d o rn a ra á la b o ­
tic a ta u te frasco, ¿con q u é se c u r a b a n en E s p a ñ a y
e n todo el m u n d o ? R e c o r r a n d o s ig lo e n s ig lo to­
d a s l a s e d a d e s y h a l l a r á n q u e se c u r a b a n c o n so lo
sim p les; y a u n h o y se o b s e rv a este m é to d o de c u ­
r a c ió n e n la s p r o v in c ia s d e la p l a y a o rie n ta l, e s p e ­
c i a l m e n t e e n tre c h in o s q u e n o s a b e n c u r a r s e d e otro
m odo. Y á la v e r d a d , a q u e lla s m e d ic in a s , á c u y a
co m p o sic ió n e n tra n ve in te , c in c u e n ta y cie n in g re ­
d ie n te s , n o s é p o r d ó n d e p u e d a n s e r e f i c a c e s , si n o
es q u e en el estóm ago se d e sh a g a a q u e lla co m p o ­
sició n , y o b re c a d a s im p le d e p o r s í. N o h a b ien d o ,
c o m o n o h a y , sin o c u a tro c u a lid a d e s , (p u e s a u n q u e
h a y o tr a s q u e r e s u l t a n c o m o e fe c to , a l fin t o d a s se
re d u ce n á estas cu a tro ) ¿para q u é será m u ltip licar
lo s s im p le s h a s t a cie n , si so lo c u a tr o p u e d e n h a c e r
p a p el? I m a g ín e n s e la s c o m b in a c io n e s q u e q u is ie ­
sen, siem p re serán m a s s im p le s q u e lo s s im p le s, y
— 37—
nunca mo podrán d e c ir c ó m o se a te m p e r a tan to
s im p le p a r a o b ra r, si n o e s q u e el b o tic a r io lo s p o n ­
g a e n a r m o n í a a l s o n d e la a l m i r e z y la a lq u i t a r a .
B ie n co n o cen y h a n co n ocid o esta v e rd a d a lg u n o s
h om bres de m ed ian a rc íie csio n , y se v a n c o n p ies
d e p lom o en el u so ó a b u s o d e lo s m e d ic a m e n to s .
M u c h o s h e t r a t a d o y o : n o m b r a r é u n o d e la m a y o r
e sce p eio n : D . T o m á s G a le ra , b o ticario d e T o le d o ,
h o m b r e sin d u d a d e b u e n a s lu c e s , y u n o de lo s m a s
h á b i l e s p r o f e s o r e s ; s i e n d o a-sí q u e p o s e e u n a b o t i c a
m u y su rtid a, ja m a s h a u s a d o en su s e n fe r m e d a d e s
d e e lla , y p r e g u n t a d o a l g u n a v e z ip a r a q u é tien e
ta n to bote y tan to f r a s c o ) r e s p o n d e : p a r a V . y p a r a
otros bobos. In fie r a n a h o r a la c o n s e c u e n c ia y a r­
g u y a n en fa v o r d e la b o tica.
2 -i. P o r tan to, d e b e m o s f a lla r ,.y f a l l a m o s e n v i s ­
ta y r e v is ta d e l p roceso, q u e se d e b e c o n d e n a r to d a
b o tica p a r a b e n e ficio d e la s a lu d hum ana, y con­
v e rtir la s v is ita s a n u a le s á e x a m in a r el c a u d a l d e
lo s p rofesores q u e tra fica n co n m o n e d a falsa , m u ­
c h o afo rism o y p o c a in te lig e n c ia . E s t o es, se d e b e
r e s i d e n c i a r á lo s m é d ic o s a n u a lm e n te , p ara saber
el fo n d o in te le c tu a l de su s c a u d a le s , c o m p e lié n d o ­
lo s á q u e p r e s e n t e n in f o r m a c i ó n a u t é n t i c a d e c u á n ­
tos c u r a n y c u a n t o s m a ta n ; in fo rm án d o se por m e ­
n o r d e lo s h o s p ita le s y e n fe r m o s , q u é b e n e fic io h a n
lo g ra d o co n su a sis te n c ia , ó q u é p erju icio s c o n s u
i g n o r a n c i a ; si h a y e n f e r m e d a d e s h a b i t u a l e s ; si h a
s id o e s c e s i v a l a m o r t a n d a d d e lo s j ó v e n e s ; q u e á e s ­
tas d os co sas, sin ra z ó n de d u d a r, d e b e ser respon -
— 3S—
s a b io io d o p rofesor. Y enando por su p erio r c a n s a
n o se c o n c e d a la c s p u is lo n d e la s b o tic a s , m á n d e s e
p o n e r a la p u e r ta d e c a d a b o tic a r io a q u e l in g e n io ­
so d ís tic o con q u e s a tiriz a ro n á N o s lr a d a m o , m é d i ­
co y a strólo g o fra n cés, q u e á la p u e rta de una bo­

t i c a e s t a r á m e jo r:

Nostra damus, cum falsa damus, nam fallere nostrum est,


Et cum falsa damus, nihil nisi Nostra damus.
Y si no, p o r q u e to d o s lo e n tie n d a n , p ó n g a n s e la s
a r m a s e n r o m a n c e , y d i g a n : g a t o p o r liebre.
25. C o n t r a lo d i c h o h a s t a a q u í , s e o f r e c e u n a
g r a v e d ific u lta d , q u e p o rq u e tien e a p o y o en la E s ­
critu ra , es d e m i o b lig a c ió n el d e sa tarla: C on su m ­
m a tu s in b rev i , ( d i c e S a l o m o n ) e x p le v it tem p o ra
m u lta : p la c ita e n im er a t D e o a n im a illiu s : p r o p ­
ter h o c p r o p e r a v it ed u cere illu m de m ed io in iq u i­
ta tu m : ( 1 ) q u e e n s u m a v i e n e á d e c i r , q u e m u c h o s
m u e re n en su te m p ra n a e d a d por p ro v id e n c ia espe-
c ia lís im a d e D io s: lu e g o m a l se im p u ta su m u erte
á la ig n o ra n c ia , c u a n d o es d isp o sició n d e ta n a lta
P r o v id e n c ia . P u d ie r a re s p o n d e r c o n otro testo a n t í-
lo go d e l m ism o a u to r, si es q u e es u n o m is m o q u e
e l E e l e s i a s t e s : ( 2 ) N o li esse s t u lt u s n e m o n ia r is in
tem p ore n o n tuo. P u d i e r a d e c ir q u e h a b l a el testo
d e a q u e llo s q u e m u e re n an te s del u so de la ra zón ,
p u e s d ice: R a p t u s est n e m a litia m u te r et in te lle c ­
tu m e ju s y n o t i e n e e n e s t o s j u r i s d i c c i ó n t o t a l l a

(1) Sapient, c a p . 4.
(2) Eccloa. c a p . 7, v . X V III.
-3 9 —
m e d icin a , porque n o sa b e n esp lica v su s d o len cia s.
P u d ie r a d ecir o tras co s a s m a s, p o rq u e n u n c a m e h a
f a l l a d o q u é d e c i r . P e r o a j u s t á n d o m e á lo q u e l l e v o
p r o b a d o y a u n q u i t a n d o a q u e l l a v o z p o r ¿o co m ú n ,
( q u e p o r l o c o n m n s u c e d e a s í ) s e r e s p o n d e b i e n en.
to d a e scu ela , q u e siem p re es la c a u s a la ign o ran ­
cia . L o s q u e a d m ite n d ecretos co n d icio n a d o s, d irá n
q u e D io s d e te rm in ó la m u e r te e n la t e m p r a n a e d a d ,
d e b a jo d e e s t a ó a q u e l l a c o n d ic ió n . C o m o si d ijera :
si te p o n e s e n m a n o s d e m i m é d i c o ig n o ra n te , m o ­
rirás: p ú s o se en m a n o s d e el tal, y se m u r ió . El
que no a d m i t a estos d ecretos, re s p o n d e rá a l argu­
m e n t o d e o t r o m o d o , y d ir á : q u e c o r n o t o d o d e c r e t o
e f i c a z d e 'D i o s n o m i r a á l a c o s a , s e g ú n q u e es en
s í, sino s e g ú n la s c ir c u n s t a n c ia s en p a rtic u la r, era
u n a d e la s c i r c u n s t a n c ia s el m é d ic o ig n o r a n te ; c o n ­
cu rrió . y m u r ió in m e d ia t a m e n te . Y si D io s d e te r­
m in a r a q u e m u r ie s e Juan, á lo s d o c e años, y s e b a ­
ilara e n to n ces d o n d e n o h a b ía a lg ú n m é d ico , n o p o ­
d ien d o m enos de cu m p lirse la v o lu n t a d e fica z de
D io s , le m a t a r a p o r h a m b r e ó p o r se d , s u s p e n d i e n ­
do su co n cu rso ó d isp aran d o a lg ú n rayo; pero no
n e c e s ita D io s d e d isp a ra r r a y o s ni d e s u s p e n d e r el
con curso donde h a y por su m iserico rd ia tan to m é ­
d ico , a u n q u e sin e m b a r g o lo s u e l e h a c e r p or a lto s
ju icio s q u e no se p u ed en sondar.
— 40—

A R T IC U L O SEGUNDO.

IjA N A T U R A L E Z A ES E L A U T O R Y CAUS A P R I N C I ­

P A L DE L A C U R A C I O N .

2 G. Com o que n ece sitó D io s de co n su lta p ara


fab ricar a l h om bre: Faciam us hominem-. ( 1 ) T a l es
s u fáb rica a d m ira b le, q u e d e cu a n to s m ila g ro s obró
D i o s p o r e l h o m b r e , s e g ú n S a n A g u s t í n , (2 ) e l h o m ­
b re m is m o es el m a y o r: E x mirabilibus, quee fe c it
D eu s propter hominem , m ajus m iraculum est, ip ­
so homo. C r i ó D i o s a l h o m b r e c o n t a n e s q u i s i t o p r i ­
m o r, q u e so lo e l q u e le h i z o le p o d r á cs p lic a r ; A q u e l
m íítu o co n se n tim ie n to de só lid o s y líq u id o s q u e d i­
r i g e l a V a r i e d a d ele s u s m o v im ie n to s : en los l í q u i ­
d o s ta n ta d iv e r s id a d d e h u m o re s ; e n los só lid o s tan
grave d istin ció n de partes; y c o n sp ira r to d o s por
m u tu o co n se n tim ie n to á un m ism o fm y á u n m is ­
m o b la n c o , m iste rio es q u e n u n c a le h e p o d id o e n ­
tender, y m e h a c e le v a n ta r el co ra zó n á D io s. La
im p ercep tib le testu ra de lo s ojos, la e n c a d e n a c ió n
a d m i r a b l e d e lo s in te s tin o s , y e n fin , l a f á b r i c a d e l
co ra z ó n , ¿en q u é a n a t o m í a se p o d rá c sp lic a r? D i g a n
l o q u e ' q u i s i e r e n l o s l i b r o s , ( y e n v e r d a d q u e lo d i ­
cen n o p o c o s ) n o q u ie r o y o a f e a r c o n lo s b o r r o n e s
de m i p l u m a los p r im o r e s d e ta n h e r m o s a fá b r ic a .

( 1) Genes, ca p . 1 cjV2 .
(2 ) A u gu st, lib . 10 , ele C iv it . ca p . 2.
— 41—

Y no juzguen que es por no saber, que tengo á ma­


no autores que lo pintan con primor, Crió Dios la
naturaleza humana; y siendo ésta superior á todas
las sublunares, claro está que la dotaria de mayo­
res perfecciones. Á toda naturaleza adornó Dios de
los medios necesarios para lograr su fin. dirigiendo
á lo insensible por el apetito innato, á lo racional por
el olicito; pues como viviente racional, puede mo­
verse por sí á conseguir su fin. E l fin de la natu­
raleza, como sublunar, no es otro que su propia con­
servación: conque dotaria Dios á la naturaleza
hamana de medios para lograr esta dicha, y de fuer­
zas para repeler aquel estorbo que lo pueda impe­
dir. Los males 6 indisposiciones, son el estorbo de
la naturaleza; conque tendrá ésta fuerzas por sí,
para remover estos estorbos y arribar al fin de sus
designios. Conque la naturaleza por sí, es causa
principal de la curación, y capaz de repeler todo mal.
27. E sta razón, que al parecer es demostrativa,
y la trae en varios lugares el Angel de las escuelas,
autorizan los mayores hombres del mundo, y la ve­
neran por primer principio. Omito á San Agustín
y otros santos padres, porque no quiero empedrar
este escrito de latines; solo no omitiré al príncipe
de la medicina, porque debe hacer coro aparte en
esta causa. Este es el grande Hipócrates, que repi­
te en sus obras muchas veces: N a t u r a e s t c u r a t r i x ,
s iv e m e d i c a t r e x , m o r b o r u m . N a t u r a e s t docta*, s i ­
n e d o cto re. N a t u r a d u x i n c u n c t i s . N a t u r a s o la s u -
ffic it, Y al fin: T a n t u m d e c r e ta n a tu ra e te n e r e , so-
— 42—
l i n a íu r c e c r e d e r e , s o lu m m o d o p e r v i a s n a lxirce
Tampoco puedo omitir una autoridad
d e a m b u la r e .
de Aristóteles, que será artículo de fé para los que
apelan, como á un concilio, á su autoridad: N a t u ­
r a e x im p o s s ib il i b u s s e m p e r f a c i t q u o d o p t im u m
e s t. Sobre autoridad tan respetable vienen, como
oi'o sobre azul, otras razones.
28. No es otra cosa la naturaleza que un prin­
cipio de movimiento y quietud en aquel sngeto
donde está. De modo que si el sugeto para, ¡a cau­
sa de este parar es naturaleza; y si se mueve el su­
geto, á la naturaleza se le atribuye, como á princi­
pio. L a salud consiste en un movimiento ordenado
que goza la humana máquina, en tanto que están
sus partes en armonía; los sólidos, ni con mucha
rigidez ni laxitud; los líquidos con proporcionada
fluidez; en suma, los sólidos cu debido tono, para
que dejando el espacio libre, haga naturaleza sin
estorbo sus funciones: en igual correspondencia los
líquidos, para que ni se retarde ni precipite su cur­
so, pues en los líquidos la tardanza ó precipitación
es causa, ó la misma enfermedad. E n lo contrario
consiste la dolencia; esto es, en desorden y falta de
armonía, y a sea en los líquidos, ya en los sólidos,
ó en entrambos, por el consentimiento que gozan,
y por donde regularmente se comunican. Concine
siendo la naturaleza principio del movimiento en
que consiste la salud, será también principio de la
curación.
20 . Pero como la naturaleza no solo es causa
— 43—
del movimiento desordenado, sino de todo movi­
miento, como es cansa del movimiento, en que con­
siste la salud, lo será también de aquel en que con­
siste la enfermedad. E s así, pero con notable dis­
tinción; porque la naturaleza es causa p e r s e del
movimiento recto, y solo p e r cicck le n sd e X vicioso. Me
esplicaré con un ejemplo vulgar, y de que usa el
angélico doctor. E l alma es el principio de todo mo-
vimii uto en el cuerpo humano; pero si en esto hay
algún movimiento irregular, el alma es causa del
movimiento, sin serlo de la imperfección: en vtn co­
jo, v. g., imprime el alma en la pierna su impulso:
el alma le imprime con rectitud; pero como la pier­
na está viciada, resulta contra ol designio del alma
la cojera. Así, ni mas ni menos, sucede en el caso
de que hablamos. Imprime la naturaleza sus im­
pulsos cu las masas de sólidos y líquidos, y hallán­
dose con éstos alguna imperfección, resulta ol mo­
vimiento irregular; pero de esta irregularidad no es
causa p e r se la naturaleza, sino los agentes que vi­
ciaron las masas. De otro modo podía esplicarse con
el d ir e c t e e i n d i r e c t e , con la causa eficiente y mate­
ria; pero mas al intento es la otra explicación. Sin em­
bargo, no se debe entender esto tan ampliamente que
no admita sus limitaciones; porque algunas enfer­
medades fomenta la naturaleza en el humano indi­
viduo, no por otro fin que por dejarle inas sano. No
son otra cosa los achaques comunes de cámaras,
fiebres, viruelas y otros, que unas revoluciones in­
ternas de los humores y alteraciones depntatorias
de la sangre, en que tiene la naturaleza sus usuras,
y mira solo á. repone]' sus fuerzas; y ele estos movi­
mientos, irregulares al parecer, es la naturaleza cau­
sa p e r se. De aquí es que no siempre que enfer­
man los hombres enferman para morir, sino para
estar mejor, sin que deba cansar asombro que se lo­
gre la salud por este medio: porque la naturaleza
es muy sagaz en sus providencias, y como dijo Aris­
tóteles, es D c m n n ia . ¿ Y q u ié n n o s a b e (esclama un
insigne profesor) q u e s o la e l l a e s el m é d ic o d e c u a l­
q u ie r m a t t E s t a e s u n a v e r d a d q u e a fir m a á u n a
v o z to d o e l coro d e lo s m é d ic o s ; y a u n e l m is m o H i ­
p ó c r a t e s . q u e m a s q u e o tr o s p u d i e r a te n e r s a t i s f a c ­
c ió n d e s u c o n d u c ta , lo d e jó a d v e r tid o e n e l s e s to d e
Obedezcan, pues, los médicos sus
s u s e p id e m ia s .
leyes, observen sus interiores dictámenes, que solo
siguiendo su rumbo y conociendo su idioma, cura­
rán con felicidad toda dolencia. Pero sucede Cx los
médicos lo que á un criado que no entiendo el len­
guaje de su dueño. L e envía el amo por escarola,
y trae el simple criado una escalera. No entienden
á la naturaleza lo que pide, porque desconocen su
lenguaje, y en vez do coadyuvarla, conspira su co­
nato á destruirla. Bien conoció Hércules Bcntivollo
esta verdad, cuando desengañado cantó así:
¡Cuán sabio es el villano, que asaltado
De una fiebre, por mas que arda, y le abrase,
No tiene con el médico cuidado,
Sino que en la accesión de el frasco ase!
A! maná y al ruibarvo no ha querido,
Gfue quitan apetito y fortaleza;
— 4 5 —"

Ni en purga, y servicial ha consentido,


Dejando que obre en 6.1 naturaleza.
30. E llo es verdad, que para entender á la na­
turaleza el idioma, se necesita una capacidad m uy
aguileña, un entendimiento m uy abierto de poros,
m ucha observación y mucho estudio. Pues apren­
da otro oíic.io el profesor que no tenga este estudio,
entendimiento y capacidad, porque es caso de con­
ciencia, y caso grave, que coma un profesor ele lo
que no entiende, mayormente en negocio de la sa­
lud, que es la alhaja de m ayor estimación. U n yer­
ro en las demas facultades, v. g., en un vestido, se.
puede enmendar haciéndole de nuevo; mas un ver­
ro en la salud, ¿con qué ni cómo se ha de corregir?
Pero lo peor es que no solo los médicos no entien­
den á la naturaleza el idioma, sino que no entien­
de á los médicos la naturaleza. E llos hablan en
arábigo, en latin, en griego: tratan de los rios, de
los montes, de los astros; de todo tratan, en fin, es-
cepto de la enfermedad. Y luego .salen aplaudien­
do mutuamente sus discursos, y afectando cada cual
la deidad de Apolo, no mereciendo otra aclamación
que la que dio aquel insigne hombre (á quien lla­
mó Renato Baldnino la modestia) á un orador cul­
to de Salam anca.
Viror el padre Crispin
De los cultos culto sol,
due el día de San Martin
Habló español en latin,
Y latin en español.
— 40—

A R T IC U L O T E R C E R O .

E l agua es rem edio u n iv e r sa l .

3 !., Llegam os y a á lo estrecho del embudo, don­


de es preciso echar toda el agua, porque este es el
blanco de la obra. Como es hijo de la esperienda
el arte de curar, me parece satisfacía á mi obliga­
ción y probaba eficazmente el asunto con mis es-
periencias y las de otros médicos, que administran
y han administrado el agua como remedio univer­
sal de las dolencias. Estos son, el erudito Nicolás
Conte, uno do los doce médicos del colegio de Ñ á­
peles; D. José Ortiz Barroso, de la real sociedad de
Sevilla, y actual secretario de ella; el Dr. D . M a­
nuel Gutiérrez de los Ríos, del claustro y gremio de
Sevilla, dignidad de la santa Iglesia de Roma; el
Dr. D. José C atalá Centelles, todos cuatro hombres
de superior talento, que han promovido con su doc­
trina este asunto, aunque ninguno con tanta felici­
dad, que no h aya dejado mucho que decir, especial­
mente los tres españoles, quo adherido cada uno á
su sistema, andan cespitando, y por las ramas; cuan­
do debían saber que no depende de la idea ó siste­
ma el arte de curar, porque éstos son y han sido de­
fectuosos, sino de la esperiencia y del buen uso. M e ­
d i c i n a n a m q u e n o n a b i d e a , v e l s y s t e m a t e o r ta e s t )
— 47—

c u m o m n i ¿ e m p o r e h u j u s m o d i ? n a n c a > <Sp d e fe c t u o ­
sa fu e r it . (1)
32. A la verdad, como ignoramos las cosas á
p r i o r i (como lo dicen) ó por sus causas, la esperieu-
cia es la mejor luz en el arte oscurísimo do curar.
No pretendo que cada esperiencia sea un dogma
que pueda promulgarse como ley ó estatuto para to­
da edad, indisposición y temperamento; pero sí que
sepan que es falaz una razón, sin duda, cuando no
está de acuerdo con la esperiencia: que sobre lacs-
periencia, y no sobro la razón, se constituye el nobi­
lísim o arte de curar; que en concurrencia de unas
mismas circunstancias, no podrán tanto mil (dale-
nos como tres esperiencias; que el cuestionar vana­
mente sobre un medicamento cuando tiene constan­
tes esperiencias en su apoyo, es peijudicial quime­
ra, que corta los vuelos á la medicina; que la me­
dicina usa de muchos simples sin saber el p o r q u é
de sus cualidades, solo porque acredita la esperien­
cia que sirven para esta ó para aquella cosa, y en
fin, que m uchas cosas dicta la razón, que la espe­
riencia prueba no ser verdad. Pondré un ejemplo
para instrucción y aun para desengaño. E n una ba­
lanza ó en un fiel en que se equilibren con diligen­
cia las cosas que componen la balanza, dicta la ra­
zón que faltará el equilibrio, con que se ponga de
una de las dos partes solo un átomo; pues la espe­
riencia enseña no ser así: conque se engaña la ra­

íl) Conté, de A q .fr ig .fo l. 27,


zon. No solo aquí, pero aun en cosas de mas peso
padece la razón notable engaño; pues el a p p r o b a r e
f a l s a p r o v e r is , según San Agustín, ( 1 ) viene á to­
dos del pecado original. Por esto la espcricncia ha­
ce ol primer papel en la medicina: así sobre la es­
pcricncia viene bien la razón, donde se pueda en­
contrar. advirtiendo que aun cuando no se halle la
razón, se debe seguir la cspcriencia como ley; por­
que si la razón encuentra conformidad con el efec­
to, nada se ha ganado, porque sin la razón está ya
el efecto conocido; y si la razón halla que no con­
viene, es imposible que aquella razón no engañe.
A s í lo dice Cornelio Celso, y lo dirán los celsos y
aun los chicos. Conque mis esperiencias y las de
aquellos médicos que cité, son y deben ser en el
asunto la m ayor razón.
33. Supuestas esperiencias tan firmes, en que se
funda este como los demás artos, quiero dar razón
de la esperiencia, é indagar físicam ente la causa.
No me costará mucho rubor el confesar que curo
sin saber por qué, pues á m í el agua no me lia re­
velado sus secretos, ni sé que otras medicinas ha­
yan revelado los suyos. ¿Sabe algún profesor de
medicina por qué sea la quina febrífuga? ¿Sabe poi­
qué el a g u a m i l a g r o s a de Mr. Dúrand cura las he­
ridas con tanta prontitud? ¿ S a b e .. . . pero para qué
me canso? qué sabe de botica ningún médico? Pues
lo mismo sé yo del agua: sé, por catorce años de

(1) A u gu st. U b. 3 , d e L i b . A r b i lr . ca p . 18 .
— 49
práctica, que cura lodos los males; pero ignoro có­
mo ejecuta estos primores. Mas que yo supo el se­
ñor Gutiérrez del agua, (I) pues dice, que es tierra
flu ida: que las aguas, mediante una continua ra­
refacción, llegaron á adelgazarse m as y mas: lle­
garon por sí á encenderse, y de esta llama se fo r ­
maron las luces, q ue. . . . ¿Pero qué? D ice otras
m uchas cosas mas, que omito, en sus libros de Gen.
ad liter., San Agustín, y aun San Ambrosio en su
Hexameron. No ha esplicado con mas linda gracia
santo padre el primer capítulo del Génesis. Mas
supo el otro, que supo (2) que era el agua materia
del Sacramento del Bautism o, y éste la püeria de
los demas Sacramentos; que tiene muchos símbo­
los el agua en las Sagradas Letras; pues ya es
trabajo que ahoga; ya espejo que enseña; ya g o l­
f o de tormentos; ya piélago de gozos; ya población
de soledades; ya soledad de poblaciones; ya antor­
cha que g u ia ; ya error que despeña; ya desenga­
ño de todo lo caduco, y ya olvido de todo lo eterno.
¡Bellas antítesis para empezar un sermón, pues así
dio principio un gran predicador! (3 )
34. Y o solo sé del agua, que el humedecer es
su efecto característico y esencial, considerando en
el agua solo.aquello que tiene por su esencia. Pero
el agua aplicada al cuerpo humano en bebida, en

( 1) Gutievr. e n s u p a p e l d e l a g u a , f u l . 21.
(2 ) Cath al. M é t o d o d e a d m in is t r a r e l a g u a , f o l . 1.
(3 ) P , Concepc. e n la s h o n r a s d e l S r . C a m p illo , p r e d ic a d a s e n M a ­
d r id , año d e 1 7 4 4 .
4
— 50—

Cl isteles, en apositos, con esta ó la otra preparación


accidenta], es tan varia en su modo de obrar, que
tiene tantas virtudes ella sola, cuantas se conocen
en todas las medicinas: pues ella es purgante, tem­
perante, diluente, dulcificante, nutriente, estomáti­
ca, emética, sudorífica, diurética y cordial. E lla
comprime, ella laxa, ella nutre, ella recrea; y en fin,
como dice Conté, sacramento de la naturaleza pue­
de con razón llamarse oí agua, (1) pues hace en lo
natural este elemento purísimo, lo que en lo espiri­
tual los Sacramentos. E s el agua p u r g a n t e ; pero
de calidad tan benigna, que escede á la sal de In­
glaterra. E s p u r g a n te ^ porque humedeciendo lo
rígido y tenso, laxa las fibras irritadas, ablanda con
suavidad los intestinos y visceras, atenúa y adelga­
za los humores, y así facilita á su cspulsion, ponien­
do á las partes en su orden natural. E sto hace el
agua bebida; mas administrada en cristeles hace
con mas eficacia estos primores. Milagros podia
decir en este asunto del agua, que me ha enseñado
m i repetida espericncia. E s mas indulgente, que
aquella tan decantada sal, porque siendo el agua
mas familiar al cuerpo humano, obra con mucho
menos artificio, y por consiguiente sin violencia,
que no deja de tener aquella sal por decantada:
pues no h ay cosa alguna artificial que no sea vio­
lenta s e c u n d u m q u id ; y siendo violenta no puede
menos de ser nociva. E s te m p e r a n te , porque con

( 1) C o n t, m D e d io . s u i l i b r i d e U s u A g u a f r i g i d .
•5 1 —

su nativa frialdad templa el calor, que no es mas


que una gran rarefacción de la sangre, causada por
la ecsaltacion de la bilis: así, es evidente el adagio
que tomaron los antiguos de Galeno: B ibant cole-
?'ici, u t vivant. E s diluente , pues como es tan flec-
siblc su tostura, penetra con facilidad cualquiera co­
sa. ó insinuándose en sus partes, las-separa, las
desata, las desune, que esto es diluir con propiedad,
y esto a lo menos ejecuta el agua con primor; ni se
necesita de mas prueba para esto, que el abrir los
ojos. E s dulcificante, no solo porque por su natu­
ral es dulce, sino porque absorve todo lo escabroso
que se halla cu los jugos de nuestro cuerpo; embo­
ta la acrimonia de los humores, y retardando su
movimiento los hace dulces. E l agua, á lo menos,
en escesiva cantidad, quita la acrimonia á cual­
quier humor; porque siendo la cantidad escesiva,
le hace que mude de naturaleza: así se esperimen-
ta en el vinagre, en el agraz y otros licores. E s nu­
triente, pues con ella se nutre todo vegetal, y de
muchos hombres nos aseguran las historias, que
han vivido largo tiempo con sola el agua. (1)
35. E s estomática, pues el agua fria tomada an­
tes de comer, escita el apetito á los biliosos, y lo
mismo hace caliente con los fríos de estómago. E s
emética, pues tomando con un poco de aceite el
agua tibia, hará provocar cuanto se quiera. Y o uso

(1 ) V id . A lb . jVIagn. lib . d e A n i m a l. c a p . 3.
Ccel. R od ig. lib . 13. A n t i q . Icct. c a p . 29.
M en d oz. i n V l r i d i a r , lib . 4 . P r o b le m . 2 3 .
— 52—
con frecuencia este vomitivo, por ser el mas eficaz
que se ha inventado. E n el reino de Q.uito he oí­
do, que cuando se sienten con alguna pesadez, usan
de esta agua con la yerba del Paraguay, y practi­
can este modo de eesonerarse como cosa revelada
por los dioses. Tam bién se practica en Inglaterra,
y se. usa en cualquier rincón de España. E s s u d o ­
r ífic a tomada el agua en cantidad, y arropándose
en una cama m uy bien, se hará sudar á un india­
no, por infeliz que sea, y estreñido. Con el agua de
limón hago yo de estos milagros, con tanta seguri­
dad, que no necesito del mercurio ni antigálicos,
para curar felizmente un reumatismo: así llaman
al mal francés aquellos que le padecen con rubor.
L a razón es, porque el calor escesivo de la cam a
hace que termine la sangre hacia el ámbito del cuer­
po; abre notablemente los poros, y siguiendo la mis­
m a dirección el agua, en lugar de precipitarse por
la orina, rompe en escesivo sudor, porque por aquí
es mas breve su operación. E s d i u r é t i c a , porque
tomada en debida cantidad, hace orinar copiosa­
mente, sin causar el menor tumulto ni desorden,
pues como el agua atenúa los humores espesos y
disuelve aquello que les hacia viscosos, salen y se
espelen con el agua, sin causar daño alguno por
la orina. E s, en fin, el agua, co r d i a l ¡ pues las an­
gustias que padece el corazón, y que se csplican
regularmente en el vulgo con decir que tiene el co­
razón apretado, se desvanecen bebiendo el agua
y aun aplicándola por defuera, como se esperi-
— 53—
menta en los afectos histéricos y aun en sugetos
hipocondriacos. Por los paños mojados en agua y
una cuarta parte de vinagre, se logra este efecto
milagrosamente. E stas y otras virtudes tiene el
agua, usando, como se dehe usar, con arte de ella;
porque no esplicará su virtud'si no se usa do ella
con proporción. Aun tomada sin arte, escede en
virtud á todos los licores, que por esto dijo un dis­
creto de las aguas, aquel aforismo ó apophthegma:
Vincit optima lym pha merum.
36. Sabidas las propiedades del agua, no es di­
fícil entender el por r/?¿<?cura; porque si el agua
tiene facultades para corregir todo mal, éste será el
por qué de la curación: el agua tiene dichas facul­
tades; conque será remedio universal de los do­
lientes. E ste silogismo es el punto céntrico de la
obra, adonde debo tirar todas mis líneas, y por eso
es de mi obligación esplicarle en particular y en co­
mún. L e esplicaré primero en común, descendien­
do despues á uno ú otro caso particular. Consiste
toda dolencia en aquella diminución 6 redundancia
que perturba el movimiento natural que gozan só­
lidos y líquidos en estado de salud: así toda la m e­
dicina se reduce á añadir y quitar; esto es. á añadir
lo que falta y quitar aquello que sobra. No dijo
mas Hipócrates, y á esto so reducen todas sus le­
yes: m edicina est adjectio , cj* retractio , id cst) ad­
jectio dejicientium, tj* retractio redundantium. EL
que supiere este añadir y quitar, sabrá cuanto hay
que saber, pues no h a y mal ninguno, por estraño
— 54—

que sea, que no se revoque á este principio. Pero


si el médico añade cuando debe quitar, ó quita cuan­
do debe añadir, como sucede las m as veces, si no
mata al enfermo agravará los males.
37. E sta sobra ó esta falta en que consiste la
enfermedad, puede estar en sólidos y líquidos, ó en
uno y otro por mutuo consentimiento; pues como
se enlazan con tanta estrechez, de unos á otros se
comunica el mal. A s í, si los líquidos corren preci­
pitados, se escita un poderoso calor con su movi­
miento, y de este poderoso calor resulta en los só­
lidos resecación y rigidez. A l contrario; si los só­
lidos están tan cargados de material que no quede
el espacio libre, los líquidos fluyen perezosamente,
retardan su movimiento; y como no gozan del de­
bido impulso, hacen con imperfección las excrecio­
nes y secreciones, y empezamos á sentir los niales.
A sí se esplica todo con naturalidad, que lo demas
es faram alla y confusión. Pues esplicado todo así,
im aginen como quisieron el mal, para que yo va ­
y a aplicando el agua y justificando mi método con
la esperiencia. Supongamos que el mal está en los
líquidos: en éstos se origina el mal por uno de dos
modos, ó porque corren con irritación, ó porque flu­
yen con demasiada lentitud. ¿Corren con irrita­
ción? Pues el agua la corrige aplicada cu canti­
dad. Si es irritación que procede de solo calor, por­
que le atempera con su frialdad: y si procede la de
la acrimonia de humores, porque mezclándose con
la sangre, fermenta y causa un sudor tan copioso,
— 55—

que purifica cl humor y espele el vicio. A sí, el cé­


lebre inglés H ancocke (1) llam a al agua su g r a n
f e b r í f u g o , y añade, que no menos que la fiebre, la
tos, el rehumatismo y otras dolencias, ceden á cier­
ta cantidad de asma.
O
3 S. Pero hablemos mas en particular. Padece
un enfermo una grande irritación en los líquidos:
llego yo, v. g. en este caso, averiguo por la pulsa­
ción y por otras cosas que debo preguntar, que es­
ta irritación no es efecto de la naturaleza, (algunas
veces es providencia suya) sino un movimiento pre­
ternatural que le causa la sangre por dem asiada
acritud: vo y aplicando en cantidad y calidad el
agua; emboto toda aquella'acrim onia; queda puri­
ficada la sangre, y aliviado de todo punto el dolien­
te. A s í lo tengo esperimentado, y siempre que ocur­
ra lo haré bueno. D e otra suerte. L lego yo en
aquellas circunstancias, y conozco por el pulso, (y
en esto nunca me engaño) que aquella irritación es­
códente se origina de un constipado m uy grande, en
que, como se obstruyen los vasos, corren con irrita­
ción ios líquidos: aplico en pediluvios el agua; di­
lato poderosamente la naturaleza; empiezan los l í ­
quidos á fermentar; contribuyo con el agu a bebida
a esta fermentación, y con esto y otras precaucio­
nes prácticas curo al enfermo en el espacio de seis
horas. Cada instante practico yo estos milagros, y
en mi modo do curar este es el C h r is t u s .

( 1) H an eoc. T r a t a d , i n i i h d . e l srra n F e b r í f u g o , e n L o n d r e s , a ñ o
de 1722.
— 56—

39. Pero querrán saber cómo y en qué dosis se


debe usar del agua, para que esplique virtud tan
poderosa. Aunque, como nota Galeno, ( 1 ) en m a­
teria de medicina y otras facultades, no se puedo
esplicar cuanto uno entiende; porque'discernir cuan­
do conviene usar de tal ó tal medicamento, depen­
de, no solo de reglas estudiadas, pero aun mas de
cierta delicadeza y cierta perspicacia intelectual,
que no se puede trasladar al papel; y por eso, el
que carezca de esta nativa penetración nunca será
buen médico, aunque sepa de memoria cuantos au­
tores h a y de medicina; porque este arte, ademas de
los preceptos generales, requiere una prudencia sa­
gaz que dicte lo que se debe hacer hic, mine: sin
embargo, podía prescribir reglas tan firmes, que sir­
vieran á todas las enfermedades, y con solo enten­
der algo de pulso, se aplicara el agua con utilidad
á todo enfermo: pero esto lo haré con orden supe­
rior, si lo manda quien me puede mandar. ¿Pues
cómo, dirán, se mueren muchos que han usado en
su enfermedad de ese remedio? Y o pudiera res­
ponder que raro muere en la temprana edad; y que
empezando yo la curación desde sus principios, los
que mueren aun son mas raros. Pero quiero que
responda el gran Feijoo, que despreció en el asun­
to esta objeción: mueven muchos que se sangran;
muchos que se purgan; muchos que toman la qui­
na; muchos que usan del m as ajustado régimen.

(1 ) C e r t a r e m e d io r u m q u a n tita s n e q u e li n g u a p o te s t p r o f e r r i , n e -
q u e ca la m o p r e c s c r ib i. G al. d e A H . C u r a t , a d G la n o , ca p . 1.
— 57—

¿Q.uid inde? Proscríbanse todos los remedios , pues


ninguno hay despues de cuyo uso no muriesen
muchos. Como se me verifique , que de doce enfer­
mos deplorados , ó incurables con los remedios co­
munes , uno se restituye con el tiso del agu a, basta
para acla?narle por invención, divina. Esto dice
el maestro Feijoo, ( 1 ) á que debo responder, que de
los doce enfermos incurables restituiré la salud á
todos doce, como no haya llegado su naturaleza al
fin, ó se halle y a con total postración. Y no ju z ­
guen que esto es alguna vana promesa, ó como sue­
len decir, fanfarronada: la satisfacción que tengo
de m i méto.do, me hace tropezar en temerario: el
haber curado con sola el agua mas de seis mil do­
lientes, me hace pisar la raya de arrogante: el co­
nocer prácticamente las armas con que se ha de
combatir una dolencia, me trae á este grado de li­
bertad, que parece entusiasmo y no lo es, porque
mas importa para la curación el continuo manejo
de estas armas, que tocia la comprensión de los sis­
temas. Con una pequeña piedra mató D avid al
gigante, y no podia con las armas de Saúl; y es,
que había manejado la honda y no el arnés.
40. ¿Está en los sólidos el desorden? E n estos
puede estar por dos motivos: ó por m ucha laxitud
ó por demasiada tensión. E s por laxitud, pues el
agua la corrige con su frialdad, porque todo lo frió
es astringente, endurece, encrespa y obstruye. Con

(1) Fcijoo, Carlas Erudii, lom. I, Cari. 13, n. 3.


— 5 S —

el agua administrada en cristeles, he curado yo diar­


reas tan enormes, que no bastarían á corregirlas to­
dos los astringentes de la botica. Adm inístrase en
gran cantidad, y á veces llega la cantidad á tanto
esceso, que se necesitan dos 6 tres para administrar­
los. Ocho, doce, veinte, treinta m elecinas he m anda­
do yo adm inistrará una persona, y he logrado por es­
te medio estreñir tanto los muelles, cual se pudiera
hacer con el astringente mas poderoso, ó (como sue­
len decir) con un candado. ¿Es el desorden por ten­
sión? Pues con el agua se corrige también; pues
como ésta riega y humedece, da flecsibilidad á las
partes. Esto hace el agua con primor, porque es
esencia suya humedecer; y esto mismo enseña la
csperiencia, metiendo en agua un pergamino tenso
ó un pedazo de cuero arrugado: conque siendo
nuestros sólidos ó vasos continentes tan parecidos
á un pergamino en sus cualidades, si el agua des­
hace en un pergamino la tensión, ladesharáen nues­
tros sólidos con igualdad. D e otros muchos modos
pueden suceder, y suceden en los sólidos y líquidos
las enfermedades, porque son m uy varias sus com­
binaciones; pero no h ay mal, por estraño, que no se
reduzca á estos principios. À menos los redujo H i­
pócrates, que no admitió sino una enfermedad, co­
locando en la diversidad de partes su distinción; de
modo que la enfermedad en sí es sola una, y toma
este ó el otro nombre, porque inficiona esta ó aque­
lla parte: O m n i u m m o r b o r u m u n u s , tj* i d e m m o ­
d u s e s t , lo c u s v e ro i p s e e o r u m d i ff e r e n t i a m f a c i t ,
— 59—
Dol mismo dictamen es Helmoncio, quien alega
algunos otros. Y á la verdad no era dificultoso con­
vencer que todo m al entra por constipación: a sí dice
Hipócrates grandemente, si entiende por el modo el
principio de los males.
41. Y a es tiempo do esponer la razón principal
en (pie se funda tocio lo dicho hasta aquí, y con que
indubitablemente se prueba que es remedio univer­
sal el agua. Como la naturaleza es el artífice de to­
da curación, y toda enfermedad es curable, como
'llevo insinuado anteriormente, dejando la naturale­
za á su arbitrio, y no estorbando su regular m ovi­
miento, ella lleva la curación hasta el fin, y saca al
doliente al puerto de la salud. E sta es m ácsim a in­
negable, porque es sentir de todos los profesores. E l
Dr. Gazola, en el Mundo engañado por los falsos
médicos, la promueve en todos cinco discursos: el
Sr. Feijoo, en-varias partes de su obra, y especial­
mente en las Cartas eruditas, donde criticando los
escritos médicos de un docto cisterciense aragonés,
aconseja á un profesor así: (1 ) Creo yo que V. lo
acertará , siguiendo asimismo en la práctica cura­
tiva c¡ue propone , especialmente en la parte de de­
jar cualesquiera dolencias leves al beneficio de la
naturaleza , y aplicar , aú nen las gráveselos reme­
dios con m ucha parsim onia. Sed sic est, que el
agua aplicada en debida cantidad y cualidad, no
impide á la naturaleza los arbitrios, antes facilita

(1) Feijoo, Cartas Erudit, tom. I, Cari. 15, n. 12.


— 60—

mas y mas sus movimientos; luego se debe estable­


cer que el agua es remedio universal.
42. E l agua es tan fam iliar al cuerpo humano,
que no es mas que agua condensada'la m ayor par­
te de nuestro cuerpo. No es esta paradoja, sino ca­
non, que enseña la esperiencia. Nuestro cuerpo
conviene en lo vegetable con el erguido plátano y
con el chopo humilde: así se llam a el hombre, plan­
ta racional, ó un árbol puesto al revés. ¿ Y de qué
se alimenta, desde el erguido plátano hasta el mas
hum ilde chopo? D e sola agua, responde la espe­
riencia. T o d a aquella proceridad que goza el p lá­
tano, la estatura hum ilde del tomillo, no es otra co­
sa que el agua condensada, y con esta ó aquella fi­
gura. A sí (vuelvo á decir) lo acredita la esperien­
cia. Tóm ese una porción de tierra; caliéntese en
un horno enteramente hasta que se despoje de sus
sales; pésenla y pónganla en un maceton, donde
echarán alguna semilla ó pequeño arbusto, com ose
suele hacer para recreo. Pues despues que h aya
llegado el vegetable á su debida m agnitud, sáquen-
le del maceton, sacudan la tierra de sus raíces, pe­
sen la tierra y el vegetable, y hallarán, que pesan­
do el vegetable una arroba, queda en su propio pe­
so la tierra. E sta misma esperiencia puede ejecu­
tarse de otro modo, que convence sin tergiversación
el asunto. Tom en una mata de albahaca; póngan­
la en algun frasco ó limeta donde suba el agua mas
de á la mitad, y verán crecer la albahaca con ad­
miración. Esto se practica cada dia y se mira con
— 61—
grande complacencia, pues como la diafanidad del
vidrio permite ver las raíces del arbusto, es m u­
cho el gozo y placer que cansa esta curiosa opera­
ción.
43. Otra esperiencia de cada dia y en que h a­
brán reflecsionado pocos, convence con puntualidad
esto mismo. H ay m uchas tierras que se siembran
anualmente, y de que sacan sus dueños m uchas car­
gas de paja en cada un año, y con todo eso, la tier­
ra siempre queda en igual altura. Conque se de­
be inferir, que del agua y do algunas sales que con
el agua se diluyen, se alimenta todo vegetable; por­
que si no hiciera todo el gasto el agua, en ciento ó
doscientos años se acabara la tierra. No es, pues,
otra cosa todo vegetable que el agua condensada
variamente. Y como las carnes de que usamos
tienen á los vegetables por alimento, se ha de pa­
rar, finalmente, en que rio es mas que agua conden­
sada todo hombre. Nos es, pues, el agua m uy fa­
miliar, así no impide á la naturaleza sus designios,
antes facilita sus proyectos, y a porque humedece y
habilita las partes continentes en que practica na­
turaleza sus operaciones, y a porque da impulso á
los líquidos y modera el desorden de sus movimien­
tos. Donde es preciso advertir, que como el agua
es de una testara tan dócil, blanda, benigna é in­
dulgente, se acomoda á la naturaleza, variando á
cada paso de figura, sigue sin violencia sus decre­
tos, y se ajusta á cualquiera poros. Razón por don­
de concluye los purgantes el Sr. Feijoo, y porque
se eseluye toda medicina commi. ( 1 )' L a te r c e r a
d e d u c c ió n dice, y d i g n í s i m a d e n o t a r s e , es, q u e to ­
do -p u r g a n te h a d e h a c e r n e c e s a r ia m e n t e a l g u n e s ­
tr a g o . p o c o ó m u c h o , e n lo s i n s e n s ib le s c o n d u c to s
p o r d o n d e lo s h u m o r e s p u r g a d o s , d e s d e lo s v a s o s
d o n d e e s tá n c o n te n id o s , t r a n s i t a n a l e s t ó m a g o y
a l v ie n tr e . L a r a z ó n es, p o r q u e d if e r e n t e s h o m -
b res s e c o m p o n e n \com o s ie n t e n io d o s lo s jíló s o f o s ]
do p a r t í c u l a s i n s e n s ib le s d e d ife r e n t e f i g u r a y t a ­
m a ñ o ; p o r lo c u a l , n o á c u a le s q u ie r a p o r o s ó co n ­
d u c to s i n s e n s ib le s d e l c u e r p o h u m a n o , c u y a s c a v i­
d a d e s e n d if e r e n t e s e n tr a ñ a s 6 p a r tes de él son
ta m b ié n d e d ife r e n t e ta m a ñ o y fig u r a , s e a co m o ­
d a n p a r a t r a n s i t a r lib r e m e n te la s p a r t í c u l a s in s e n ­
s i b le s d e c u a lq u ie r h u m o r . P o r e s ta r a z ó n l a n a ­
t u r a l e z a ., o b r a n d o p o r s í m i s m a , u n o s h u m o r e s es-
c r e m e n iie io s e s p e te p o r e l v ie n t r e , o tr o s p o r l a v í a
d e l a o r in a , o tr o s p o r lo s c o n d u c to s s a liv a le s , o tro s
p o r e l c u t is , lle v a n d o á c a d a u n o p o r a q u e llo s c o n ­
d u c io s in s e n s ib le s , á c u y a s c a v id a d e s s o n a co m o ­
d a d a s s u s i n s e n s ib l e s p a r t í c u l a s : p e r o la a c c ió n
v io le n t a d e l p u r g a n t e , im p e lié n d o lo s to d o s h a c ia
u n a v ia , lle v a á m a c h o s p o r p e r o s á q u e n o s e a j u s ­
t a n n a t u r a lm e n t e , ó q u e n o p u e d e n t r a n s i t a r s i n
e n s a n c h a r la s c a v id a d e s y r a e r a lg o d e lo s c o n d u c ­
to s , d e lo q u e p r e c i s a m e n t e h a d e r e s u l t a r u n d a ­
ñ o c o n s id e r a b le .
44 . E sta razón con que infama el señor Fcijco

(1) Fcijoo, Cartas E m d it. tom. I, Cari. 13, n. tí,


— 63—

todo purgante, al paso que acredita al agita, esclu-


ye también las otras medicinas. Acredita al agua,
porque ésta, por su flecsibilidad, se insinúa por los
conductos mas insensibles, y penetra sin lesión cual­
quiera parte. A sí nos enseña la esperiencia que lo
que no penetra el aire, penetra el agua, como se ve
en algunos metales, piedras, y otros cuerpos de po­
ca porosidad, que solo el agua les puede penetrar.
E sclu ye también las otras medicinas, porque no
h ay medicamento tan benigno que no obre con vio­
lencia en algun modo; pues á título de cosa artifi­
cial, tiene á lo menos violencia s e c u n d u m q u id .
Por sernos tan fam iliar el agua, cura todo m al tan
sin violencia, que no necesita de convalecer el en­
fermo que logró la curación por este rumbo. Pues
como el agua no fatiga á la naturaleza, antes con­
tribuye á sus designios y sigue el dictamen de sus
movimientos, al paso que la naturaleza vence el
mal, queda restablecida y en su nativo vigor. ¿Q,ué
digo restablecida? Cüueda mejor que antes, como
lo tengo esperimentado en mil dolientes, que des­
pues de m i curación han quedado, no solo mas ro­
bustos, sino de mejor color y mas hermosos. A sí,
con el agua pueden las viejas, remozarse; los decré­
pitos rejuvenecerse; las feas aspirar á la hermosura,
que todo esto y mas puede el agua. B ien claro se
ve en el campo, siendo abundante de aguas el oto­
ño, y en las plantas racionales podia yo dar ejem­
plos á millones. Baste decir que en Santa Cruz
deseaban algunos estar enfermos solo por curarse
— 64—

con osle método, y decian: (¡qué barbaridad!) va­


mos á enfermar para estar mejor.
45. Por otra razón sg puede convencer que el
agua no perturba á la naturaleza el rumbo, (como
perturba por lo común todo medicamento) antes au-
silia á la naturaleza para que perfeccione con mas
brevedad sus obras. Los principales arbitrios que
tiene naturaleza para sacudirse del mal que la in­
comoda, son la espurgacion y el sudor, ó entrambas
vias con igualdad. Estas dos son las mas seguras
crisis con que se logra la curación de nuestros m a­
les. E l agua es ausilio generoso para facilitar á la
•naturaleza estos dos medios; y este es mi común mo­
do de curar, porque en la naturaleza esta es la crisis
mas común. Visito yo, v. g., d un enfermo; conoz­
co la propensión de su naturaleza por el pulso; in­
dica que ha de terminar la dolencia por sudor ó es­
purgacion: administro el agua en cantidad y cuali­
dad, y se logra tan pronto el beneficio, que no pa­
rece curación, sino milagro. Pues estos milagros
son comunes, y les pudiera contar á centenares, sin
que se me erijan estatuas en el mundo por inventor
de tal medicamento. De aquí resulta ser una sen­
cillísim a verdad aquella tan solemne contradicción:
(pie el médico del agua cura porque no cura. Me
esplicaré en castellano; no importa que nos entien­
da el enfermo. E n castellano suelen decir: no e s ­
té s malo , que te curarán. Siendo, como es, am ena­
za, el curar es antífrasis ó ironía. Esto es, aquella
voz, que te curarán, no quiere decir que te darán
la salud, que te tratarán con indulgencia y suavi­
dad, sino todo lo contrario, esto es, que te sangra­
rán, que te purgarán, que te darán mil brevages, y
otras m uchas cosas peores, con que si no te echan
al otro barrio, te dejarán como á la otra, ciega y con
ojos. (1)
40. Pero dirán que este método no es ajustado
á las leyes de la medicina: ¿qué importa, si lo es á
las de la naturaleza, y sirve mas para la cura la es-
perimental penetración de la naturaleza y cualidad
de los remedios, que el vano aparato de los silogis­
mos? Y esto es lo que se debe seguir, aunque no se
descubra la razón: (2 ) Omne id quod natura et ex­
perientia demonstrant , sequi et im itari debemus,
etiam si rationes altius penetrare non possum us.
E s cierto que no traen este método en su fisiolo­
g ía y patología Boerhaave, Haller, Hoffnian, A s ­
true, Berger: ni en su scmeiólica Hipócrates, G ale­
no, Áreteo, Dureto, Vallés, Marciano, Mercurial.
Ballonio, Alpino, Tieno, entre los antiguos; y entro
ios modernos Bellini. Sydenhan, Baglivio y nuestro
insigne español Solano. E s cierto que no le ense­
ñan los que tratan del régimen de conservar la sa­
lud, como son Cheyneo, Cardano, Sebisio, Santorio,
y Bacon de Verulamio. E s cierto que no traen los
autores que han escrito de una sola dolencia, ó
de las especiales de que enferma una parte sola,

( 1) JEsop. F a b u l . A n u s 3 Ic d ic u $ .
(2) Cont. fo l. 30.
— =60—
entiles son Àlberti, Bianchi, M usgrave, Lacerme,
Trcind. E s cierto que no le enseñan los que han
tratado de cierto número de males, como W erlhof,
üourregne, Leziu, ó ele las enfermedades de ciertas
personas, como Ilam acini, d e M o r b is A r tific u m ^
Gastro, Moxio, Spachio, d e M o r b is M u lie r u m ^ Sau-
mest, liurris, Pesor, d e M o r b is I n f a n l u m . E s cier­
to que no le traen en sus obras botánicas Rayo,
Taurnefort, G raw , Chomcl; ni en las anatómicas
W iuslow , Boliuio, y Mongeto; en las químicas,
Beckero, títbal, Lemerii; en las quirúrgicas, Heister,
Plalncr, Gorter. E s cierto que no le enseña algún
médico tic. cuantos he manejado en treinta y tres
años que tengo de profesión, y en que siempre he
aspirado ú lo mejor. Pero ¿qué importan tantos c ie r ­
to s , ni qué importan tantos autores, si unos á otros
se contradicen, dejan la cosa en peor estado, y se
mueren con sus doctrinas los enfermos? L o dicho
dicho, y sea ó no tanto, e s c ie r to cierto. E n el ar­
te de curar no h a y otra regla fija, (ni la puede ha­
ber) que una colección de esperiinentos bien reflec-
siouada, cual la tengo yo hecha con el agua, y digan
lo que quisieren los franceses y alemanes, que no
tienen mejor cansa que los españoles: aunque en
España en viniendo un médico estrangero juzgan
que viene la deidad de Apolo, y no se hace caso de
una nacional, aunque alegue mas invenciones que
Morliu.
47. Pero donde el agua espüca mas á las claras
su virtud y se acredita de tan gran remedio que lie­
— 07—

ga á tirar gages ele divino, es en las calenturas, pa­


ra que sin duda es el único remedio el agua. E n
cualquier sistema que se conciba una liebre, y a por
los efectos que causa. 6 y a por la causa que los pro­
duce, nunca se podrá concebir sin entender un mo­
vimiento preternatural. Consiste la calentura en
esto movimiento preternatural, como enseñan H i­
pócrates y Galeno, ó en la pronta disipación de las
sustancias serosas, como quieren otros, ó en la per­
turbada m ixtión de la sangre, ocasionada de un pe­
regrino ether, ó en la violenta irritación del corazón;
nunca se puede entender sin movimiento preterna­
tural: conque en este intestino movimiento de la
sangre consiste ó debe consistir toda fiebre. Pues
todo este movimiento intestino le corrige el agua y
le pone en debido tono. E l agua, por su frialdad,
da quietud á los humores, reprimiendo la agitación
que les altera; resarce la humedad que disipó la ca­
lentura, y diluyendo y purificando la sangre, pro­
hibe que se agite el corazón de los humores que le
irritaban con su acritud; y en fin, modera de tai mo­
do las partes, que las reduce á su verdadero orden.
Aqna fr ig id a (escribe Conté) citm fervores mo­
deret, humiditatos adjiciat , ct acredines ab humo­
ribus avertat; omnia impedimenta subtrahit, ut
restitui possint. ( 1 ) E n lo antiguo (según ense­
ña Galeno) se curaban las calenturas de este modo,
con sola la diferencia que administraban ptisanas

( 1) Cont. fo t. 42 <f- 43.


— C ñ -

ea vez de agua. Pero cuando lio se logra ha por os­


le medio el fia, y erceia en la calentura el calor y
sequedad, recurrían como á sagrada áncora á la efi­
caz valentía del agua. D i l u í autem jin em non
assequebantur, et fe b r is cum- calore excedenti ,
'magna siti, et Ungucc ariditate adaugeri videba­
tur, transactis quibusdam a principio diebus, ad
aquam fr ig id a m , tauquam ad sacram anchorum
confugiebant. ( 1 ) E n tau alto concepto tenian al
agua los antiguos, quo aun aquella dolencia que re­
putó incurable quien tanto supo de amores; aquel
tabardillo del corazón que abrasa con -la misma
frialdad; aquel frenesí del alm a que la hace discre­
tear de puro loca; aquel ciego volcán que puso á
Oido en trance de morir, el amor, lo curaban con
sola agua, según nos dice la erudición griega:
Ti? glypsas ton eróla para Krenesia etheken
Torneaos pavsia luto to pyr ydali.

Q u e es lo mismo que si dijéramos en nuestra len­


gu a natural: Idnterrú uno ju n to d una fu en te
al amor, ju z g a n d o que en los cristales podrían
apagarse sus ardores.
48. Sobre este principio, que es tan claro como
que la calentura quita el fr ió , el hambre se quita
con comer, la sed con beber, y un contrario con otro
contrario (aunque este principio, que es infalible
en io moral, en lo físico admite tina ú otra cscep-
cion) se revuelven varias reílocsiones, que puede

(1) C
ent. f o t . 25,
09-
formar el mas idiota, recorriendo todos los efectos
del agua, como que c ille r a , e v a c u a , § 'c . E vacua,
porque da poderosa fluidez á los humores detenidos
por falta de humedad, si es cierto aquel aforismo
que siguen los profesores como oráculo: C o r -p o r a ,
cu-ni q u i s p i a m p u r g a r e v o lu e r i t , o p o r te t f l u i d a
fa c e r e . Altera, no solo porque hace otros los hu­
mores, los espíritus y vasos continentes, sino por­
que funde ele nuevo á la naturaleza, dolándola de
nueva complecsion y mas robusta: así lo tengo es-
perimentado m uchas veces, y lo prueba con erudi­
ción Nicolás Conte. Por eso diria Galeno, que los
Abstemios son Matusalenes en el vivir; y la espe-
ricncia acredita que viven mas. E n este remedio
se fundaria sin duda aquella tan arrogante jactan­
cia con que prometia Paracelso alargar la vida á un
hombre muchos años. Bien que él murió en la
temprana edad, sin que sirviese el remedio al m is­
mo autor; frase con que se queja Ovidio en no sé
qué dulces desacuerdos. Y o puedo asegurar sin ar­
rogancia, que justificaré aquella promesa, y a con
mis dolientes que deben al agua su duración, y a con
los que en adelante pueden ocurrir.
49. Contra lo dicho se ofrece un reparo, que tie­
ne gran fuerza en la aprehensión ele muchos; y e s ,
que el agua, por su nativa frialdad, mejor podrá
condensar que diluir. Otros dicen con grande satis­
facción ele sus personas, que el agua es cruda, y
por consiguiente indigesta. Otros levantan mas el
grito y dicen: (csclamando al cielo) cómo es posible
-r o ­
que por este método de curación so curen los m a ­
les que provienen de frialdad, como una hidropesía,
un constipado, y otros muchos que ocasiona el frió?
Contemplo que es empeño, cuasi imposible, hacer
que un terco retracte sus impresiones, porque aquel
hombre de Marcial, q u i v c lit in g e n io ced ere , es m uy
raro y dudo que se halle en todo el mundo. Pero
no obstante debo satisfacer á la objeción, sígase 6
no se siga mi sentir. El agua, prescindiendo del am­
biente que la circunda, ni tiene calor ni frialdad en
sí propia. A sí en verano se esporimenta caliente,
cu invierno fria, en otoño y primavera templada;
proviniendo esto del ambiente estonio, que en tan
varias estaciones es tan vario. F u era de que el agua
que se debe aplicar por medicina se ha de alterar
artificiosamente, acomodándose al enfermo y esta­
ciones. A sí unas veces se administra caliente, otras
fría, otras templada, según lo pide la enfermedad y
su cura. Aplicada el agua de este modo, produce
unos efectos tan contrarios, que y a condensa, ya
lax a , y a humedece, y a deseca, como dice Federico
líoffm an, que practicó este método de curación: (1)
S i a q u a n o n e st r e m e d iu m u n iv e r s a le ; s a lt im e x
vero lic e a t d icere. A q u a n o n d a r e u n iv e r s a lio r e m
m e d ic in a m . A q u a c a le fa c it; Jicca t, hu m écta te r e f r i ­
g e r a t; o m n esq u e in co rp o re excretion.es m que p ro-
m o v et , ac w u n o d ic a s co m p escit. A q u a in m ed en d o
om n e in d ic a tio n u m p u n c t u m com p let: efjica ssim e

(1) HofF. lom. 5. Ojms. de Aq. mediain. univers. § 3.


o cclu sa r ese r a t , tj- om ne i d p r c e s la i a qu a , quud a
m e d ic in a -universa li sp e r a r i p otest. Adciuns quoti,
irio no condensa, pues en In filosofia mas conum,
solo el nitro es la causa do la condensación.
50. E l agna, ni es cruda, ni cocida, mirada en
su propia naturaleza. El agua (respondo á la se­
gunda objeción) se impresionado diversas cualida­
des. según los sitios por donde corre, según su mas
ó menos acelerado curso, y según su mas ó menos
altura de polo. Atendiendo á estas tres cosas, se im­
plican los fenómenos del agua, pues no hay fenó­
meno por estrnño, que no pueda reducirse á estos
principios. Con ellos so csplican sin [aliga los pro­
digios que cuentan de algunas aguas: porqué v. g.
la fuente Z a n ia en Africa, hace canoras las voces;
en Arcadia la de Clitorio hace aborrecer c! vino;
por qué de dos de Boeeia. una causa olvido, otra me­
moria; los dos rios de Tesalia, que uno hace las ove­
jas blancas, otro negras, y bebiendo las aguas de los
dos, salen las ovejas de uno y otro color; por qué el
lago de los Trogloditas tres veces hace al dia sus
aguas dulces y otras tres amargas; por qué la fuen­
te de Gracionopoli en Francia despido, sin ser ca­
liente, unos globos de fuego en sus cristales, hacien­
do, con admiración de todos, que salgan unidos en­
trambos elementos: por qué el lago de di sfaltiío cu
Palestina, jam as tiene olas, y por mas vientos que
corran nunca se alteran sus aguas; por qué el que
bebe de noche los raudales del Feneo en Arcadia,
queda enfermo, y el que los apura de dia queda sa­
no; por qué la fuente cid Sol en la provincia (Jire-
naica, á medio día está fría, y hierve tanto á la me­
dia noche, que no pueden sufrirse sus cristales; por
([ué, en lin. las aguas Sardónicas en las islas For­
tunadas. á quien apaga la. sed en sus corrientes, cau­
san risa. Recurriendo (como dije) á la diversidad
de minerales, por donde corren á la m ayor ó menor
rectitud, con que el sol influye á la mas ó menos
velocidad de su curso, se cspÜean con facilidad es­
tos efectos, como lo hace el famoso Esculapio E duar­
do Gorsiui (l)e u su elegante Tratado de las Fuentes.
51. Tero volviendo á mi principal asunto, el
agua ni es cruda, ni cocida, y cualquiera, como ten­
ga corriente, será buena; aunque aquella será mejor
con que cada uno esto criado, y diga mejor con su
temperamento. E n esto no se puede dar otra regla,
sino aquella, que hablando del agua es tan común,
esto es, que no tenga color, olor, ni sabor. E l agua
que tenga estas condiciones, será sin duda escelcn-
te, y a sea de rio, ya de pozo, y a do fuente, yo. de la­
go, y se podrá beber sin el temor (perdone el Dr.
Calalú) (2 ) d e q u e g r a t e n e p id e m ia s i n t e r m it e n t e s ,
n i c o n t in u a s , y s i n q u e s e e le v e n u n o s e flu v io s d e
n a t u r a l e z a ¡n íir id o - v e r m ic o s o s , ó a c r e - c á n t ic o s , y
s i n q u e i n t r o d u c id o s p o r e l c rib o c u tá n e o , ó i n q u i ­
n a n d o l a s a li v a á l a p r i m e r a r e g ió n , ó y a j)o r la s
n a r ic e s y b oca a l l a r i n g e { m e d ia n te r e s p ir a tio n e )

(1) Eduard. Cursin. Instituí. Jitosop. ton i. 3, cap. de Pont.


(2) Cathfcl./u/. 10.
— 73 —
á lo s p o r o s v e s ic u la r e s d e lo s p u lm o n e s , i n t r o d u z ­
c a n e n l a i n a s a d e la s a n g r e d i c h a s p a r t ic u la s 6
m ia s m a s . ¡S in (p ie p a r a e sto s i r c a d e n o p oco (ni
de mucho) a liv io la p r e c a u c ió n , d e g u a r d a r s e d e l
a m b ie n t e v e s p e r t in o , n o c tu r n o y m a t u tin o , cjuc es lo
mismo (hablando con el debido respeto) que ad pri­
mam, ad vesperas & ad completorium.
52. A quella agua (como dije) es la mejor, que
diga con la complecsion do cada cual, sin atender
á si es de fuente, de pozo, de lago ó rio, porque me
rio yo de estas atenciones, y se rien los hombres
mas capaces: pues acredita la cspcricncia, que ni
es mejor una agua por mas delgada, ni será peor la
otra por mas recia; ni esta gana por ser de fuente,
ni la otra pierde porque sea do otra parte. A guas
de fuentes h ay m uy malas, y hay aguas de rios m uy
buenas. L as del Duero, Jarama, Lbro y Torm es,
corren con crédito entre los nacionales, aunque por
demasiado delgadas las de Torm es dañan á los afec­
tos á tisis, según me informan de Salam anca, quie­
nes pueden hablar por espcriencia. A sí al que ton­
ga mucho que desgasta]', le vendrá el agua delga­
da m uy bien; pero el qnc no tenga pesadez en sus
humores, no necesita de aguas tan sutiles. L a re­
gla general deberá ser el conocimiento del agua y
la complecsion, advirtiendo que no estando el agua
infecta de algun mineral nocivo, puede usarse sin
el menor reparo. Con aguas de pozo, que por su es­
tancación no suelen ser las mas puras, lio hecho yo
milagros en la Mancha: ¿qué no hiciera con las
agnas de Madrid, que son sin duda de mejor con­
dición?
53. L a elección de aguas es un problema ían di-
ñeulloso de decidir, como que todos sean de un mis­
mo parecer. Cada uno alaba aquellas aguas que
usa. ó que ha oido decir que son buenas, sin tener
para esto mas razón que el haberlo oido decir; y pu­
diera tener razón para esto, si prueba que le va bien
con su uso. A sí no h ay mas razón que ln esperien-
cie, para calificar con razón las aguas. L a s aguas
tan. celebradas de Tam am es no lia muchos anos,
qim se juzgaban veneno, y veneno de tanta eficacia,
que prohibían su uso aun á las bestias. Y solo una
casualidad las lia elevado á tan alto concepto y opi­
nión, que y a no hay otro remedio para los dolientes
que llaman deplorados. MI caso fue, que pasando
por allá un enfermo que le reputaban por incurable,
acosado de una sed m uy vehemente, so echó á be­
ber c.n aquel charco, ignorante de que bebiese ve­
neno. E l bebió á satisfacción, y bebió según se di­
ce la salud. De aquí empezó ii perderse el miedo á
aquellas aguas, de aquí á convertirse en triaca el
veneno, y de aquí, en fin, el recetarlas á lodos, sien­
do hoy las aguas do Tam am es la última apelación
de los dolientes. E n Navarra, entre Oorella y E x e a
de Corando, se acaban de descubrir otras aguas,
que por su gran fetor las llaman de F u e n - p o d r i d a
los dol pnis, y van tomando tanto vuelo, que se han
de celebraren todo el mundo; porque para estenuar
los humores y desarraigar cualquiera enfermedad
— 75 -

envejecida, es el único remedio aquella agua. Y o


la usé por algún tiempo, y esperirnenté primores
con su uso. A lgun dia querrá Dios que dé noticia
de esta y otras aguas con individualidad.
54. Llego, aunque tarde, á responder á la obje­
ción en que ponen toda su fuerza los que ignoran
las arcauidades del agua. ¿Cómo, dicen, se podrán
curar por este medio aquellos males que ocasiona
el frió? ¿Cómo se cortará una terciana, cómo so cu­
rará una hidropesía? Oigan, si quieren saber el có­
mo, y sentencien despues de haberme oido. Nues­
tros males, por lo común, empiezan por constipa­
ción: conque son las constipaciones la causa oca­
sional de nuestros males. Pues miren: estos malos
que en su primera causa son frialdad, en su causa
formal intrínseca son calor; porque no h ay enfer­
medad en el cuerpo humano, que formal intrínse­
camente sea frió. Constituida así una terciana, es­
to es, caracterizándola de tal modo que aunque su
causa ocasional sea frió, lacoecsistcnte ó formal sea
calor, ó y a que no sea calor formalmente, habiendo
(como siempre h ay) calor m uy gravo, ¿con qué se
curará mejor que con agua? Y o á lo menos, no ha­
llo otra medicina. Confieso que en qué consista una
terciana (como otras enfermedades) ni lo sé yo ni
alguno de los profesores. E l que mas, puede saber
por la relación del enfermo si tuvo esta ó la otra
causa esterna; pero su causa formal todos la igno­
ran, porque á la verdad es misterio aquella ca­
lentura duende, que un dia se deja ver. otro se es­
- -70 —
conde; mi dia so anticipa, otro se atrasa, y varian­
do de periodo engaña á la razón y ios sentidos. Con­
que dejaudo si consista en esto ó en lo do mas allá,
voy al método de su curación.
55. L as tercianas se curan tan felizmente con
agua, que se cortan á la segunda ó tercera, y esto
con tanta seguridad, que si falla sera m u y rara vez.
E l método es m uy eslrafío, porque se da el agua
con el frió; y cuanto el frió es mayor, se administra
el agua en mas cantidad. E l motivo de adminis­
trar el agua con el frió, es porque cuando ocupa el
frió las estremidades del cuerpo, ésto en lo interior
se está abrasando, y por medio del agua se hace
que salga el calo ra las estremidades, prorum paen
sudor naturaleza, cese el frió y no entre la calentu­
ra. Á s í curo yo las tercianas á cada paso, y lo de­
pondrán á centenares en Toledo. Do otro modo se
dispone la curativa en ios dias que no son de cor­
respondencia: aunque siempre es el designio que al
tiempo de la correspondencia se esté sudando, que
como sude el paciento al tiempo de la corresponden­
cia, no h ay que temer que insulte la terciana. E n
la hidropesía, sea ascitis, timpanitis ó anasarca,
también csplica el agua su virtud, pero con asom­
bro, cou admiración: pues como se juzga que el agua
es la única causa de la hidropesía, viendo hacer
triaca del veneno, se tiene la curación por un asom ­
bro. D e esto pudiera hacer demostración, porque en
ningún m al, con mas seguridad quo en la hidrope­
sía, esplica sus valentías ol agua. No me detengo
c u e s p ü c a r e l c ó m o , p o r sur c o n t r a la id e a d e este
im p reso.
56. P e n sa rá a lg u n o cu a n d o m e o ig a a b o g a r a sí
por el a g u a , q u e e s to y y o d e m a la íc con el v in o y
p re te n d o d esterrarlo del m u n d o . N o es a sí: porque
el vin o to m ad o co n m oderaedon, a lie n ta , co rro b o ra
y restaura la s a lu d ; y si m e h a lla r a y o en puerto
d e m a r ó e n b is r e g io n e s d e l N o rte , c u r a r ia c o n s o ­
lo v i n o m u c h o s m a le s . E l v in o en estado de s a n i­
d a d , a y u d a y fa c ilit a la d ig e s tió n : p e ro s ie m p r e lia
d e ser en ca n tid a d m u y corta, p o rq u e el csccso , y
a u n lo q u e n o e s c s c c s o . d a ñ a . P o r e l v i n o h e lo­
g r a d o y o efecto s m a r a v illo s o s , q u e n o se lo g ra n co n
otros m e d ic a m e n to s . ¿ Q .u é c o r d ia l h a y e n t o d a la
fa rm a c é u tic a que co m p ita con el vin o de P e ra lta?
¿Q-ué ja r a b e q u e i g u a le a l v in o d e T u d e l a , d e M o -
m e irá n , d e C c s u e n d a , d e V a ld e p e ñ a s, de M o n tilla ,
y o t r a s m u c h a s p a r t e s d e n u e s t r a 'E s p a ñ a ? C o a ra ­
zón l l a m a a l v i n o s a n g r e d e l·i ¿ierra y p r in c ip e
d é lo s v e g e ta b le s , u u o d e n u e s t r o s m a y o r e s p r o f e s o ­
res: ( 1 ) c o n r a z ó n d ijo T i b u l o q u e e r a ol q u i t a p e ­
sares y cu id a d o s: M u lto tie s ¿enta vi c u ra s e x p e lie ­
re v in o . P e r o e l p e sa r está, e n q u e se u s a d e este
q u ita cu id a d o s co n in m o d eració n , q u e rie n d o co h o ­
n e sta r el rep etid o u so co n la s ra zo n e s q u e a le g a n
estos versos:

Si male non memini, cansan suut quinqué bíbcmli:


Hospitis adventus, pnesena silis, atque lutum,
E t vini bonitas, & qumlibcl altera r.unsu.

(t) P a r a c d . a p u d C a lh a l.J ò l . IP.


— 78—
E l v i n o e s e l oro p o ta b is d e l a b o t i c a , y e l q u e t i e ­
n e este n o m b re es p u ra d roga; p u es n o e s m a s de
in v e n c ió n d e b o ticario s p a v a c h u p a r el oro d e lo s
e n f e r m o s . S i el v in o n o c o r r ie r a c o n a b u n d a n c i a , y
se a d m in is tra ra c o m o toda m e d ic in a , esto es ra ra vez,
y so lo en t i e m p o d e n e c e s i d a d , s e r e p u t a r í a p o r li­
c o r d e l cie lo , y f u e r a u n o ro p o ta b le c u a l q u i e r v in o ;
pero por la a b u n d a n c ia d e c a e tan to su estim a ció n ,
q u e el

Mediisvid eordiscu mbereinA stris


CumJo ve, &T üacap o rrectumsu meredextra
Imm ortalem erum ,
Q ,u e c a n t ó S t a c io e n Ñ a p ó le s , n o se j u z g a por g lo ­
ria en tre esp añ o les.
57. A q u í d e b ia tejer u n c a tá lo g o d e la s d o le n ­
c ia s q u e se c u r a n co n e l re m e d io del a g u a ; pero h a ­
b ien d o tom ad o este tra b ajo N ico lás C o n te , O rtiz,
G u tié r r e z y o tro s a u to re s q u e h a n escrito sobre el
a su n to a n te ce d e n te , q u ie ro d isp e n s a rm e este tra b a ­
jo , r e d u c ié n d o lo á c o m p e n d io , pues c o n d ecir q u e
n o h a y e n fe r m e d a d ton ta ó a g u d a , q u e n o se rin d a
á la e fica cia del a g u a , d igo c u a n to p u ed en ponde­
ra r la s m a s la r g a s d ig re s io n e s , y re ferir la s m a s e sa c -
tas p u n tu a lid a d e s . T a m b ié n d e b ía h a c e r c a u d a l do
lo s q u e h a n p r a c t ic a d o y p r a c t ic a n e ste m é to d o d e
c u r a c ió n , h o m b r e s sin d u d a d e s u p e r io r t a le n t o , q u e
n o a p ren d iero n c o m o otros, la b o tá n ica , la farm a­
c é u tic a . la fisio n o m ía , la a n a t o m ía , la m e d ic in a d o
lo s H ip ó c r a t e s , d e lo s G a le n o s , d e lo s H e lm o n c io s ,
sin o a i c o n trario , lo s H e lm o n c io s , lo s G a le n o s , los
— 79—
H i p ó c r a t e s , p u e d e n ir á s u e s c u e l a á t o m a r l e c c i o ­
nes. D e estos in sig n e s h o m b r e s d c b ia h a c e r ca u d a l;
p e ro lo s r e m ite a l s ile n c io m i tu rb a d a p lu m a , por­
q u e n o lo s a f e e m i i g n o r a n c i a . S o lo u n o n o p u ed e
pasar en b la n co , sin fa lta r á las le a lta d e s d e a m i­
go: este es el D r . I). J o s é G a rb e llo de C a stro , m é d i­
co titu la r d e A jo fr in , so c io d e la re a l a c a d e m ia m a -
d rite n se , m agna spes altera Romee. E ste, pues, j o ­
v e n de a m e n ís im o in g en io , b rilla n te a lu m n o d e A p o ­
lo , p r e g u n t a d o s o b r e la p r o y e c c ió n d e este p ap el,
m e resp o n d e a sí: P o r lo que m ira á m i sentimien­
to en este particular, debo asegurar d V. que no son
nuevos para m i los maravillosos efectos que se ob­
servan en la curación de las enfermedades con el
uso del agua. L a mayor y mejor porción de m i
método curativo , casi estd reducida á esta medici­
na , segur a,f á c il y barata. Pero es la lástima que la
preocupación de unos y la corrupción deju ic io s de
otros, son el atascadero que no puede atravesar la
sinceridad de los que (son contados) se esfuerzan
d usar bien del ju icio. M ucho pudiera decir á Y.
sobre el asunto: pero qué dirían de m i los médicos
temosos por preocupación , si me vieran apartar
del carril por donde van y vienen estos médicos y
sus devotos? Con todo, no puedo dejar de comuni­
car d V. que acabo de curar unas tercianas dobles ,
que ha meses estaba padeciendo el padre P r . L ú ­
eas de la Virgen , religioso trinitario descalzo de
esa ciudad, en donde no se las han curado diez
sangrías, varias¡m rgas y otros brevages que le ha-
— SO—

Oían dispuesto en Toledo , con solo agua de limón,


caldos y algunos bizcochos en una ú otra hora. A
un hijo del alfarero de esta villa cura un dolor de
costado con caldo y agua templada de hora en ho­
ra. /Se le hicieron dos sangrías por el cirujano es­
tando yo alísenle, y creo que por esta razón llegó
á estar m uy de peligro. Otras muchas pudiera ci­
tar á V. que habiendo sido tratadas con semejante
método, se han curado, viven, y viven buenos; p e ­
ro déjolo por no ser molesto c j'c . O t r a s m u c h a s c o ­
s a s h a y e n m i p o d e r d e los m a y o r e s profesores do
m e d icin a , q u e c u A n d a lu c ía , en V a le n c ia , en Z a r a ­
g o z a , p r a c tic a n y h a n p ra c tic a d o c o n fe lic id a d este
n u e v o m é to d o d e cu ra c ió n , q u e la s e sp o n d ré a l p ú ­
b lico c u a n d o h a g a s u d a r la p re n s a c o n la o b ra q u e
ten go proyectad a.

A R T IC U L O CU ARTO .

ESCLUYESE TODA S A N G R IA POR IN U T IL Y AUN

POR N O C IV A , E SC E PTO E N U N A U O T R A
D O LE N C IA .

5S. E s ta b le c id a co m o rem ed io u n iv e rs a l el a g u a
se e s c lu y e p o r in ú til la s a n g r ía ; p u e s lo q u e d e b ía
h a c e r la s a n g r ía , se lo g r a c o n m a s s e g u n d a d p o r el
agua. P e r o n o so lo h a d e e s c lu irs e la s a n g r í a p o r
in ú til, sin o p o r q u e e s e l a rb itrio m a s tira n o q u e p u -
— 81—
d ie ra n in v e n t a r to d a s tre s fu ria s, s i co n sp ira ra n á
a c a b a r c o n -lo s h o m b r e s y b o r r a r la m e m o r ia d e lo s
m o rta les. A q u e lla c r u e l in v e n c ió n q u e co n c ib ió G a ­
l e n o ( 1 ) s o ñ a n d o , ( n o p o c iia c o n c e b i r s e d e o t r o m o ­
do) se h a h e c h o tan to lu g a r en la m e d icin a , q u e no
h a y otro m o d o d e c u r a r e n n u e s tra E s p a ñ a . D es­
p u es de h ab er soñado P itá g o ra s q u e tra sm ig rab a n
de cuerpo en cuerpo las a lm a s , lo g ró q u e tra sm i­
g ra se n d e a lm a en a lm a su s sueños. E l grau G a ­
le n o p o se e h o y ig u a l fo rtu n a , p u e s tr a s m ig r a n sus
sueños de a lm a en a lm a , c r e y e n d o to d o s á su s re­
v e la cio n e s, co m o p u d ie ra n á la s d e u n a S a n ta G e r ­
tru d is, sin re p a ra r q u e lo q u e sueña u n ge n til no
m e r e c e otro n o m b r e q u e e l d e ilu s ió n . S i a u n lo q u e
escrib ió á p u ra m e d ita c ió n este h o m b re, e sp e rim e n -
tam o s q u e f a lla ta n ta s ve ce s, ¿q u é créd ito pueden
m erecer sus sueños p a ra q u e se sig a n y crea n co ­
m o o rá cu lo s?
59. Yo tu v ie r a p o r m e jo r c a u s a el decir, q u e
a p r e n d ie r o n lo s h o m b re s este re m e d io do la s a g a z
p ro v id e n c ia d e l h ip o p ó ta m o , el c u a l cu a n tío se sien ­
te m u y g r u e s o , m o v i é n d o s e so b ro u n a s c a ñ a s , se s a ­
c a s a n g r e d e p ié s y p ie r n a s : á lo ru eñ o s s o s p e c h a r a
q u e e sto e r a p o r in stin to n a t u r a !, y c o m o tal, m o n o s
e sp u e sto á d ecep ció n . A ñ a d ie r a , q u e el h ip o p ó ta m o
p r a c t i c a e s t a d i l i g e n c i a , c u a n d o e s i n e v i t a b l e la s a u -
g r i a ; n o p o r q u e n o p u e d a v a l e r s e d e o t r o m e d i o , si-

( 1) S a n e vero, q u a m h i occasio s t d e r il seca n d a , a r te r ia n u n e ja m


e d k e r a m m o n ilu s p e r q u a d a m i n som n ia. Gat. lib . do C u r a l• p e r
S a n g - m iss. ca p . u lt.
6
— S2—

n o p o r q u e a q u e l, por e n to n c e s, e s m a s p ron to. D i­


j e r a , e n f in , q u e á o t r o s a n i m a l e s d e b e m o s e l h a l l a z ­
g o d e a l g u n a s e s p e c ie s , c o m o e l d e l a q u i n a a l le ó n ,
a l ib is el u s o d e l criste l, y o tros á otros, q u e se m e n ­
c i o n a n á c a d a p a s o e n lo s lib ro s. P e ro ¿porque G a ­
le n o so ñ ó q u e se d e b ía r o m p e r l a arteria, s e g u ir e s ­
ta c r u e l in v e n c ió n tan á p o rfía, n o e s la m a y o r c r u e l­
d a d q u e p u d ie ra fr a g u a r el U ra n ism o , p a r a a c a b a r
c o n tod o el l i n a g e h u m a n o ? ¿ Q ,u é s e d e ja p a r a lo s
s u e ñ o s d e p ro fe ta s y p a tr ia rc a s , si a s í se c r e e n los
s u e ñ o s d e u n a teísta ? S a n g r a r en la s ard ie n te s us­
que ad anim i deliquium , p o rq u e a s í lo r e v e ló E s ­
cu la p io , ¿no es la m a y o r id o la tr ía q u e p u d ie ra d ic­
tar el A lc o rá n d e M a h o m a ? ¿ E s t a m o s e n tierra d e
c ristia n o s? A q u í v ie n e b ien la e s c la m a c io n d e l se­
¿E rror funesto, quién
ñor D r. D . J u a n A ilh a u d . (1)
te crió? ¡Sino otro error mas antiguo sobre el cual
hemos estado ciegos: es ú saber, que las enferme­
dades están dentro de la sangre , ó dentro de ella
tienen su origen. P e r o n o e s e l m a y o r m a l e s t a c i e ­
g a id o la tr ía , sin o el co n tin u a d o u so d e la la n ce ta .
60. A p e n a s h a y c a le n t u r a e n el d o lien te, c u a n ­
do se m a n d a d e rr a m a r la sa n g re , q u e es lo m i s m o
q u e d e rram a r el a lm a , pues en la san gre co n siste
n u estra v id a. L a san gre, s e g ú n en señ a E tm u le ro ,
es el tesoro d e l c u e rp o h u m a n o : en la s a n g re , c o m o
d ice la E s c r i t u r a , e s t á to d o el s e r d e n u e s t r a v id a :
(2) c o n q u e e l s a n g r a r n o e s o tra c o s a q u e a b r ir p u e r ­

il) Ailhaud, P r a t . de O r ig . d e la s e n fe r m e d -fo l■ 13.


(2) A n im a o m n is cornis i n sa n g u in e est. Lcyil. cap. 17, v, 14.
— S3—
tas á la m u erto , y h a c e r q u e p o r e lla s s a l g a el a l ­
m a del feb ricitan te. N o e n tra rá n tan á m e n u d o e n
e l h u m a n o a l c á z a r l a s p a r c a s , si n o a b r i e r a el c i r u ­
jan o ta n ta s b re c h a s . ¡ Q u é m a l h a c e n d e p in ta r á la
m uerte con g u a d a ñ a , p u d ie n d o y d e b ien d o p in ta r­
l a c o n la n c e t a ! N o se p u e d e d u d a r , y e ste e s ol s e n ­
tir d e lo s m a s d o cto s profesores, q u e la s sa n g ría s
n os a ca rre a n la m uerto. M u c h o s a n tig u o s y m o d e r­
n os h a n d e cla ra d o con tra la s a n g r ía , y a u n no se
d e ja u c la m a n o la la n ce ta ,' Y o in sin u a ré a lg u n a s
ra z o n e s co n tr a este a b u so , d e ja n d o p a r a d is e r ta ció n
a p a rte otras m il c s p e r ie n c ia s y razon es.
61. A l g u n o s so n d e sen tir, ( y e n tre o lio s n u e v a ­
m ente M r. Á ilh a u d ) (1) que n in g u n a en ferm ed ad
re sid e e n la s a n g r e , p o r ser é s t a e n s í p u r a é in c o r­
ru p tib le. T a m b ié n !a n a t u r a le z a e s - e n sí p u ra , y
la v ie n e n la s e n fe r m e d a d e s d e fu e ra : c o n q u e d e ja n ­
do el d ic t a m e n d e M r. A i l h a u d . b e d e d is c u r rir en
la o p in ió n c o m ú n . A d m ito , p u es, q u e re sid a la e n ­
fe r m e d a d en la sa n g re, y q u e é s ta sea c a p a z de d i­
so lv e rs e , c o a g u la r s e , p o d rirse . P r e g u n t o : ¿se d e b e ­
rá s a n g r a r en este caso? ¿ P o d rá p u rifica rse la s a n ­
gre p or este m ed io? N o señores. Y san gran do en
este la n ce, ó se lia rá la en ferm ed ad m a s p ro lija, ó
se e c h a r á el e n ferm o á la sep u ltu ra . L a s razon es
q u e lo p e r s u a d e n s o n ta n e v id e n t e s , q u e n o habrá
q u ie n n o se rin d a á la s ra zo n e s. S i la s a n g r e e s tá
p o d rid a y su s p artes b u e n a s y m a la s m istu ra d a s,

(i) Aiiiiíuui,./:«/, 15.


— 84—
s a n g r a n d o e n este c a s o a l d o lien te, se s a c a r á lo b u e ­
no y m a lo de la sau grc, y acaso s e s a c a r á s o l o lo
b u e n o ; p u e s c o m o la c i s u r a q u e s e h a c e e s tan es­
tre c h a , s a ld r á lo v o lá t il y e sp iritu o so , d e ja n d o d e li­
tro lo m a l o . E s t o e s lo q u e s u c e d e com u n m en te.
P e r o a d m ito q u e s a lg a en ig u a le s p artes, y q u e sal­
g a tan to m a lo c o m o b u en o . ¿Q ,u é se a d e la n ta c o n
s a n g r a r en esta o casió n ? ¿ P o d r á p u rific a rse la s a n ­
g r e a sí? N a d a m enos; antes q u e d a e l d o lien te en
p eo r estad o. P u e s co m o la sa n g re q u e q u e d a per­
se v e ra in ficio n ad a, y el e n ferm o co n m enos robus­
tez, c o b ra el v ic io d e la sa n g re m a s v ig o r, y lle g a
la e n fe r m e d a d á tan a lto p u n to , q u e se v a el feb ri­
cita n te á fo n d o . A s í lo d ic e e l D r . M a r t í n e z , a s e ­
g u r a n d o , q u e e s ta m á c s i m a , e s t o es, s a n g r a r e n se ­
m e ja n te s c a le n tu ra s , m a tó m a s h o m b r e s q u e l a ar­
tille r ía . E n tan to, p u e s, q u e la la n c e t a n o s e a ta n
a g u d a , q u e p u e d a co n su a g u d e z a sep arar en la s a n ­
g r e lo b u e n o d e lo m a lo , s a c a r lo m a l o y d e ja r lo
b u en o, el s a n g ra r es ig n o ra n c ia , y a c a so a c a so a g ra ­
v a la co n cien cia.
62. C a s i lo m is m o h em o s de co m p a r a r á la
s a n g r e d e l cu erp o h u m a n o , com o e l v in o de u n a c u ­
ba, com o a l a g u a de u n p iló n , a s í s e c s p l i c a e l s e ­
ñor A ilh a u d . (1) ¿Será, p u es, rem ed io p a r a p u rifi­
ca r u n vin o q u e e m p ie za á m u d arse, ó el a g u a q u e
e m p ie z a á co rro m p e rse , ir s a c a n d o e l v in o d e la c u ­
b a ó ir e c h a n d o d e l p iló n e l a g u a ? N o p o r cierto ;

(1) Ailhaucl,/t>?. 22.


— S5—

p orq u e c o n e s t a d ilig e n c ia q u e d a r á n el vin o y a g u a


en m enos c a n tid a d , pero n o c o n m e n o s in fe cció n ;
p u e s c o m o lo b u e n o y m a l o d e e sto s lic o r e s se s a c a ,
( c o m o su p o n g o .) p o r i g u a l e s p a r te s , q u e d a r á e n lo
q u e resta, tan to m a lo c o m o b u e n o , p’o r q u e s e s a c a
tan to b u e n o co m o m a lo . P e r o e ste e je m p lo d e s a g r a ­
d a á u n g r a n d o cto r d e A lc a lá , (1 ) sin d u d a p o rq u e
es e je m p lo d e p ilón . Y o p o n d ré otra p a rid a d á e s­
te g r a n p ro feso r d e m e d i c i n a p a r a q u e n o s e n te n c ie
ta n estrip o d e p or la la n c e ta . E l señor D r . C o m p lu ­
ten se co n fe sará, c o m o to d o s lo s d e m a s p rofesores,
q u e la sa n g re es co m o u n a lla m a d e stin ad a por la
n a tu ra le za p a r a a n im a r el cu erp o h u m a n o , d á n d o ­
le ca lo r, f u e r z a s y a lie n to . C o n f e s a r á ta m b ié n , q u e
u n a c a le n tu ra a rd ien te n o co n siste p re c isa m e n te en
el ca lo r , p o r q u e é ste le tie n e l a s a n g r e en e s t a d o d e
s a n id a d , sin o e n el esce so ó d eso rd en q u e p recip ita
al ca lo r n a tiv o d e la san gre. P u e s d íg a m e ahora.
¿ P a r a co rreg ir el esce so d e e sta lla m a , seria re m e d io
e l d e s t r u ir la " ? ¿N o seria im p ru d e n c ia g r a v e a p a g a r
el fu e g o p a ra q u ita r el desorden? P u e s esto y n a ­
d a m a s h a c e la s a n g r ía . E s la s a n g re a q u e l ca lo r
n a tiv o q u e d á la v id a y ser a l c u e rp o h u m a n o : co n ­
siste l a c a le n t u r a e n el d e s o r d e n d e e ste ca lo r: q u ie ­
r e n q u it a r el d e s o r d e n y d e r r a m a n á to d a p r ie s a la
s a n g r e , a p a g a n d o e l c a lo r y d e so r d e n todo á u n tie m ­
po, d e str u y e n d o d o lien te y e n fe r m e d a d lo d o ju n to ,
q ue es com o si p a r a curar un m al do m u e la s se

(I) D oct. Caecd. D i s e r t a c i ó n c o n t r a lo s p o l v o s , f o l - 14.


•8 0 —
c o r t a r a l a c a b e z a , c o m o dijo n u e s t r o Q .u e v e d o e n no
sé q u é parte de su P arn aso.
63. ¿ P u e s c ó m o se h a d e p o rtar el m é d ico en
u n a c a le n t u r a p ú trid a ó ard ien te? ¿ C ó m o se d e b e
p u rifica r la san gre? Com o se p u rifica el vin o de
u n a c u b a ó el a g u a d e l p ilón , q u e p a r a e sto co rre la
p a rie d a d á c u a tro p iés. E m p ie z a á vo lv erse el v i­
n o d e u n a c u b a ; e m p ie z a á p e r tu r b a r s e e n u n p iló n
el a g u a ; el v in o corre á toda p rie sa á se r v in a g re ;
e l a g u a se a lte ra p a r a co rro m p erse , y e l m o d o de
e v it a r q u e lle g u e á e je c u c ió n e ste daño, es c o rre g ir
re s p e c tiv a m e n te el m o v im ie n to . O ca sio n ó la a lte ­
r a c ió n e n el v in o u n c a lo r e s c e s iv o , u n a ire so lan o ;
p u e s c o rr íja s e la a lte ra ció n é irá v o lv ie n d o el vin o
á su estad o n a tu ra l. O ig a n c ó m o se h a c e este m i­
la g r o , q u e lo lie v i s t o ( c o m o d ic e n ) p o r m i s p ro p io s
ojos. R ié g a s e el p av im en to de la b od ega, p ónese
sobre la c u b a u n a s á b a n a m o ja d a en a g u a , y te m ­
p la n d o ésta co n s u fria ld a d e l ca lo r p retern atu ral
d el v in o , v a re d u c ié n d o le á su a n tig u o estad o . P e ­
ro es de a d v e rtir, q u e m u c h a s v e c e s e scita el vin o
e n la c u b a a lg u n a s fe rm en tacio n es, c o n el fin de
d e sp u m a rse de la s h eces, co n el d e sig n io de p u rifi­
c a r s e m a s , y c o n e l n o b l e iu t e n t o d e h a c e r s e m e jo r.
E s to se v é e n lo s v in o s a l h a c e r s e , e n lo s q u e se
trasp o rtan h a c ia ol N orte; y en el vin o q u e lla m a n
r a n cio e n N a v a r r a , q u e p a d e c e m i l a t e n t a c i o n e s e n
l a p ip a . ( A s í l l a m a n á. u n a s c u b a s p e q u e ñ a s d e c e ­
rezo, e n q u e se h a c e el v in o m e n cio n a d o .) E n es­
to la u c o n o s e h a d e r e p r im ir e l m o v i m ie n t o , a n te s
— 87—

se debe p ro m o ve r p a ra q u e e l v in o lle g u e cu a n to
a n t e s á m e jo ra r.
64. E s to , n i m a s n i m enos, su ce d e e n la san gre,
d i g a e l señ o r O a s e d a lo q u e d ijere. Se va le -d e la
fieb re e n a lg u n o s c a s o s la n a t u r a le z a p a r a e s to r m i-
n a r lo q u e la a g r a v a y co n sp ira por e lla á s u d es­
p u m a c ió n , c o m o d ice el d o ctísim o S id e n h a n . E n e s­
te c a s o n o se d e b e re p rim ir, s in o p r o m o v e r el m o v i ­
m ie n to p a ra q u e c o n sig a la n a tu r a le z a p ro n ta m e n ­
te la d e b id a d e s p u m a c i ó n d e l a san gre; y se lo g ra
e sta p ro m o ció n p o r m e d io d e l a g u a , y a e n b a ñ o s 6 .
p ed ilu b io s, y a b e b id a . En otros, !a fe r m e n t a c ió n
en la s a n g r e es e n fe r m e d a d p o rq u e co n sp ira á la
d iso lu ció n d e su s p artes, y en este ca so d e b e co rre ­
g irse. ¿P ero p or q u é m ed io? ¿Sangrando? N o por
cierto . A n te s s a n g ra n d o se a u m e n ta rá la d iso lu ­
ció n , p o rq u e c o m o s a n g r a n d o q u e d a la s a n g r e co n
m a s e sp a cio en la s ven as, y con m enos hum edad
en su s p a rtíc u la s, se d iso lv e rá n su s p a r tíc u la s m a s
y m a s , p o rq u e é s t a s so lo se u n e n c o n la h u m e d a d .
A s í, es el m a s s eg u ro re m e d io el a g u a p a ra corre­
g ir esta d iso lu ció n ó ca len tu ra . Quapropter , ( e s ­
c r i b e C o n t e ) cían arpia ob f r ig u s , quietem hum ori­
bus in motum actis , tribuere possit , hum idita-
tes , qu(B in hujus motus productione resolvi solent ,
supplere, coque poterit eidem fe b r i pro convenien­
ti remedio esse. ( I ) S i l a s a n g r e , e n f i n , p a d e c e e s ­
ta n ca ció n por el agu a, lo g ra rá s u d e b id a flu id e z,

(1) C o n te j./ b í· 18-


— 88—

p u e s c o m o hornos rep etid o ta n ta s v e c e s, el a g u a dá


f lu id a d á los h u m o r e s . E l agua a d m in is t r a d a en
baños, c o m o e sp o n ja y d á e sp a n s io n á la n a tu ra le ­
z a , es p ara el c a s o d e tan s in g u la r e fic a c ia , q u e sin
m as d ilig e n c ia q u e u n o s b a ñ o s, corrijo y o la s fie­
b re s e n s u s p rin cip io s. L o s tu b é rcu lo s (q u e lino s
reducen á e sta n ca ció n , otros á co n d en sa ció n , y á
u n o y á otro se p u e d e n r e d u c ir ) se d e s h a c e n tan fe ­
lizm e n te co n el a g u a , q u e n o co n o cen otra m e d ic i­
na. L o s tu b é rcu lo s se fo rm a n por fa lta de h u m e ­
dad, y com o el a g u a h u m e d e c e , co rrig e este v ic io
d o la s a n g r e , y e sto c o n ta l f e lic id a d , c u a l d e m u e s ­
tra la s ig u ie n te op eració n . Tóm ese u n a taza de
s a n g r e q u e e sté lio n a d e tu b é rc u lo s, v á y a s e e c h a n ­
d o el a g u a poco a poco, r e v u é lv a s e co n su a vid a d ,
y se h a lla r á , q u e a d q u irie n d o la s a n g r e flu id e z, no
s o lo so d e s h a c e n lo s t u b é r c u l o s , s in o l o g r a l a san­
gro su color n a tiv o . P u e s si e sto s u c e d e co n la s a n ­
gre m uerta, ¿ q u é no so p o d rá e s p e r a r d e la v iv a ?
hio h a y d u d a q u e d o n d e h a y v i t a l i d a d s e r á m a s n a ­
t u r a l la o p e r a c ió n , y q u e m e z c l á n d o s e e l a g u a c o n
la s a n g r e , d e s h a r á lo s t u b é r c u l o s f e l i z m e n t e .
05. B a ste n o slas ra z o n e s p or a h o ra , p a ra d ester­
ra r de! m u n d o l a s a n g r í a . O m ito otras m u c h a s n a ­
d a v u lg a r e s , q u e se p u e d e n v e r e n lo s a u t o r e s q u e
m o d e rn a m e n te h a n seg u id o este a rg u m e n to , c u a le s
s o n ul D r . G a z o l a , M a rtín e z, el señ or F e ijo o y V i ­
cios, ( i ) q u i e n d i c e con arrogan te denu ed o, q u e la

(I) Viilijs, C i r v g . r a c io n a l, p a r í. 2, I r a t . 2, «y>. I xf o l . 57, n ú m . Ç2.


—8 9 -
sa n g ria e s in v e n ció n d e l d iab lo. S o lo no puedo
om itir u n a a d v e rte n cia q u e d e b ían ten er tod os en
la m e m o r ia , y es, q u e n i n g ú n m é d i c o s a b e c u á n d o
im p o rta s a n g r a r s e , p o rq u e to d o s los in d ic a n te s son
falib le s. L a c a le n tu r a n o es in d ic a n te se g u ro , p u es
n o se d e b e s a n g r a r e n l a c a le n t u r a , c o m o lo p e r s u a ­
d e la razón p ropuesta: c o n q u e ni el que la san gre
peque en c a n tid a d , c u a lid a d , s u s ta n c ia 6 m o v i­
m ien to , s e r á i n d i c a n t e s e g u r o , p u e s n o h a y c a l e n ­
t u r a sin a l g u n o de estos v ic io s. L a robu stez del
p a c ie n te ta m p o c o p u e d e ser in d ican te, p o rq u e si fu e ­
ra in d ica n te la robu stez, n o s sa n g ra ra n en estado
d e sa lu d . L a s s e ñ a le s q u e se t o m a n d e la s a n g re ,
so n d e l m is m o m o d o falib le s, p u e s la s a n g r e se a l­
t e r a t a n n o t a b l e m e n t e l u e g o q u e s a l e d e lo s v a s o s ,
q u e s e d i s t i n g u e e n e s p e c ie d e l a q u e q u e d a e n e llo s,
co m o q u e ésta es san gre v iv a y la q u e sale d e los
v a so s m u erta. C o n q u e n o h a y q u e e s tr a ñ a r q u e ia
san gre fu e ra de lo s v a s o s t e n g a d is tin ta s cu a lid a ­
des, d is tin g u ié n d o s e d e la q u e q u e d a d e n tro e n e s ­
p ecie. A d e m a s , q u e , c o m o sien te E tm u le ro , c a d a
u n o g o z a d e s a n g r e p e c u lia r co n fo rm e á lo s p rin c i­
pios d e s u c o m p l e c s i o n , y l a q u e e n la c o m p l e c s i o u
d e u n o es s a n a , e n la d e otro seria e n fe rm a ; por c u ­
y o m o tiv o probó ta n m a l la in v e n c ió n de tra n s fu n ­
d ir la s a n g r e de un hom bre sano en la s v e n a s de
u n enferm o . P o r e sta m is m a ra z ó n n o se p u e d e to ­
m a r in d ica n te seguro d e lo s co lo re s, p o r q u e éstos
v a ría n seg ú n v a r ía n la s san gres, s e g ú n d ife re n te s
a lim e n to s, y co n fo rm e l a d iv e r s id a d d e e stad o s. A s í,
-90
s a n g r a n d o á tres ó c u a tro en s a n a s a lu d , se h a l l a ­
ría d iv e r s a s a n g r e y d e d iv e r s o co lo r, p ro vin ie n d o
toda esta d iv ersid a d d e la s razon es que acab o de
p r o p o n e r : p u e s s i, c o m o o b s e r v ó e l s e ñ o r V e r h e y e n ,
el e sp íritu d e vitrio lo m e z c la d o á la s a n g r e la h a c e
n e g ra , y los a l k a l i s la p o n e n m a s ru b icu n d a , esto
m ism o podrá h a c e r el a lim e n to y la d iv e r s a eom -
p lecsio n y estad o . C o n q u e no h a b ie n d o in d ica n ­
te cie rto p a r a san g rar, lo m as seguro es n in g u n a
o casió n .
0(5. E n n in g u n a o ca sió n se d e b ía san grar, p o r­
q u e n o h a y o ca sió n en q u e s e a la s a n g r í a rem ed io ,
y en cu a lq u ie ra p u ed e h acern os daño. S i se a b r ie ­
r a n lo s sep u lcro s, c o m o a llá e n la m u e r te d e l R e ­
d e n to r . ( 1 ) ¿ c u á n t o s c o n f e s a r í a n sin v e r g ü e n z a q u e
m u r ie r o n a i rig o r d e u n a s a n g r ía ? ¿Pero p ara q u é
e s a p e l a r á lo s d if u n t o s ? S a lg a n á m i d e fe n sa tan ­
tos c ie g o s , m a n c o s y cojos; s a l g a n á m i d efen sa
cu a n to s v iv e n u n a m u e rte p ro lo n g a d a ; s a lg a n c u a n ­
to s v i v e n s in ojos, s in p ie s , s i n m a n o s , s i n s a l u d , s o ­
lo p o r q u e s e d e ja r o n s a n g r a r . S i oyera d e cla m a ­
ció n tan ju s tific a d a u u c stro fa m o s o español Lope
d e Y o g a , a ca so refo rm a ria d e sd e el sep u lcro a q u el
so n e to ta n c e leb ra d o .

Es lam u gerd el hom brelom asbu eno;


Es lam u gerd el homb relomasm alo
;
Suvid asu eleser, ysuregalo;
Sum uertesu eleser, y suveneno:

(1) Matth. 27, v. 52.


— 91-
Esvasod eb on dad, y virtudlleno .
Au násp idlib iosup on zoñaigu alo ,
Por bu enoal m u ndosuvalorseñ alo,
Porfalsoal m u nd osuvalor co n den o :
Ellan o sdásusan gre, ellanoscria ;
Noh ah echoel cieloco sam as in grata;
Esu nán gel, y ávecesu nah arp ía;
Tanp restotien eam orco mom altrata;
Es lam nger, al fin
, com osangría,
Q-ucávecesd ásalu d, yávecesm ata.

Y d ijera q u e n o á v e c e s sin o sie m p r e m a l a la s a n ­


gría. P e r o dijo b ie n , q u e á v e c e s d á sa lu d , y en
e sta s v e c e s e n tra la e s c c p c io n q u e p liso a rrib a , de
q u e se p u e d e s a n g r a r en u n a ú otra d o len cia . E sto
e s , e n a q u e l l a s o c a s i o n e s , e n q u e , s i c r e e m o s á ¡So-
lin o , se s a n g r a de p ies y p iern a s el h ip o p ó ta m o .
S á n g ra s e el h ip o p ó ta m o cu a n d o se h a lla con p len i­
tu d , y so lo e n e ste la n c e se d e b e s a n g r a r . P or es­
to d ij e , q u e t e n i a p o r m e jo r c a u s a s e g u ir el d ic ta ­
m e n del h ip o p ó ta m o q u e la s v a n a s ilu sio n e s d e G a ­
l e n o ; p u e s é s t o m a n d a s a n g r a r e n to c ia f i e b r e ; a q u e l ,
c u a n d o la s a n g r í a e s im p o rta n te . P o d rá , pues, san ­
g ra rse u n d o lien te c u a n d o se h a lla co n p le n itu d do
s a n g r e , no p o r q u e n o h a y a otro a rb itrio p a r a q u ita r
la p le n itu d , sin o p o rq u e p o r e ste m e d io se lo g r a con
brevedad; y puede lleg ar la p le n itu d á tal p u n to ,
q u e sufoq ue, co m o no se u se co n b r e v e d a d d e este
m e d io . P o r lo c u a l , si la p le n i t u d n o e s m u y g r a n ­
d e se p u e d e e v ita r la s a n g r ía y u s a r seguram en te
d e l a g u a , l a c u a l a d m i n i s t r a d a a r t i f i c i o s a m e n t e e s-
ten u a rá y m in o ra rá la san gre. P e r o a d vie rto , q u e
— 92—
e n e s t a s c i r c u n s t a n c i a s s e h a ele a d m i n i s t r a r e n c o r ­
ta c a n t id a d el a lim e n to , y a u n en c o rta c a n t id a d el
a g u a , y s e r á m e jo r q u e la n a tu r a l, la d e a c h ic o ria s .
A d v ie r t o ta m b ié n q u e se d eb e u s a r de baños, p a r a
q u e to m a n d o la s a n g r e m a s v e n tila c ió n , e sp e la e n
s u d o r e s lo q u e e sta d e m a s .

A R T IC U L O Q U IN T O .

E scluyense los pu r g a n t e s po r n o c iv o s

Y POR IN U T IL E S .

67. S i e s ta v o z p u rg a n te s ig n i f ic a r a lo q u e d i ­
ce el n om b re, d eb ieran h a c e r la s p u r g a s el p rim e r
p a p e l e n la m e d ic in a , p u e s a p e n a s o c u r re e n fe r m e ­
d a d e n q u e n o e sté in d ic a d a la esp u rg a cio n . P u r­
g a r en el sen tid o g e n u in o , no es otra co sa q u e p u ­
r i f i c a r ó s e p a r a r lo n o c i v o y c s c r c m e n t i c i o q u e e m ­
b a r a z a la s a c c i o n e s d e l c u e r p o h u m a n o , d e ja n d o sin
l e s i ó n l o s b u e n o s h u m o r e s q u e lo s u s t e n t a n , v i g o ­
r a n y m a n tie n e n . ¿ Y h a c e n e sto lo s p u r g a n t e s ? N o
p o r cierto. P o r q u e el p u r g a n t e so lo es t ít u lo e s p e ­
c io so y d e a g r a d a b le so n id o , p ero ta n fa ls o é h ip ó ­
crita , q u e co n c a p a d e s a lu d d e s t r u y e y m a ta . El
a g u a a n g é l i c a , el m a n á , e l s é n , la ja la p a , la e s c a ­
m o n e a , el m e c h o a e a n , la g u t a g a r n b a , el j a r a b e a u ­
re o , e l d e l c o n d e y cu a n to u s a la m e d icin a com o
p u r g a n te , tod o tien e u n a g r a n p a r te d e v e n e n o , se-
— 93—

g i m p ru e b a , s in d e ja r q u e d u d a r , el g r a n d e H e lm o n -
cio. P o r e so d e c ía n lo s a n t i g u o s g a l e n i s l a s , q u e d e s ­
p u e s de ad m in istra r u n p u rg an te, se d e b ia retirar
el m é d ico á s a g ra d o h a s ta v e r el b u e n o ó m a l s u c e ­
so, p o r q u e e r a d e t e m e r u n s u c e s o triste m i n i s t r a n ­
do v e n e n o en el p u rg an te.
68 . P r u e b a e l v e n e n o d e lo s p u r g a n t e s H c lm o n -
c i o , a d a p t a n d o á lo a p u r g a n t e s e l v e n e n o ; p u e s si
e l v e n e n o c a u s a c r u e le s to ro zon es, tu m o r e s v io le n ­
t í s i m o s , p a s m o s , & c . , lo m i s m o c a u s a e l p u r g a n t e ,
s e g ú n en señ a G a le n o e sp resam en te. (1) M a s G a le ­
n o e n s a lz a m u c h o la tria c a , c o m o p arte p rin cip a l
d e la m e d ic in a , y p o n ie n d o la s s e ñ a le s q u e d e b e te­
n e r p a r a s e r b u e n a , d ice , q u e a q u e lla e s t a r á h e c h a
á to d a ley , q u e em barace á un p u rgan te la opera­
ció n : lu e g o , s e g ú n G a le n o , la o p e r a c ió n d e l p u r g a n ­
te es v e n e n o sa , p u e s la co rrige d e o ficio la tria ca,
n o t e n ie n d o la t r ia c a otro o ficio q u e c o rr e g ir y d i s i ­
p a r el ve n en o . P e ro d e m o s d e b a ra to q u e n o ten ­
g a n lo s p urgan tes tal ven en o ; n a d ie n i e g a d e lo s
p r o fe s o r e s , q u e t i e n e n a l g u n a c u a l i d a d m a l i g n a lo s
p u rg a n te s, p o r d o n d e so n m a s ó m e n o s n ocivo s, s e ­
g ú n ia d is p o s ic ió n d e lo s s u g e to s . A esta cu a lid a d
lla m a n unos d e le te r ia : o t r o s v ir u le n c ia ; a l g u n o s
la v iste n d e tra g e grieg o , otros d e a rá b ig o , co n fo r­
m e á la fa ra m a lla de su a lfa b eto . P e ro h a b la n d o
c ristia n a m e n te ó e n n u e stro id io m a , e s ta es u n a c u a ­
lid a d m a lig n a , c u y o o ficio e s c o rr o m p e r lo s h u m o ­

ri) G
ale
n . Ub- d e V e n .S t c i , adver. E r a s is tr a t .
ves que encuentran en el cuerpo del paciente. Por
esta razón, dando una purga, así á un hombre sa­
no como á un enfermo, se cstrae gran cantidad do
humores que uno y otro deponen igualmente. A
ninguno se atreverá á decir, que ocho ó diez libras
de humores fétidos que arrojó el sano y robusto con
la purga, estaban en su cuerpo antes ele ella: por­
que es manifiesta contradicción que esté alguno con
perfecta sanidad y aloje tanto humor viciado en su
cuerpo, sin hacerle mi notable daño. Luego dic­
tando la cspericncia que el cuerpo perfectamente
sano no tiene corrupción de humores en sí, viéndo­
le deponer con la purga tanto humor, es preciso
confesar que aquella corrupción que antes no ba­
hía, ocasionó la m alignidad de la purga. A qu í ve­
nia de paso el chiste de GLuevedo, si fueran estos
chistes para de paso. ¿D íganm e ahora los que se
purgan a prevención, s ise ra acertada prevención
el purgar? Y o á lo menos no contemplo que nadie
sea tan necio que dé otra vez lugar á aquel epita­
fio: A q u í y a c e V a sc o P i.g u e i r a , q u é m o r r e a p o r os­
la r m eü o r. O la redondilla española.
A q u í y a c e vtn gran señor
E n este ataúd de palo;
No murió por estar malo,
Sino por estar mejor.

G9 . Pero admito lo que no admite alguno de los


profesores: admito que no tengan cualidad m aligna
los purgantes, ¿lisos que llam a purgantes la medi­
cina común, tienen el oficio de purgar? No señor.
— 95—

Pues, como dije al principio, purgar es separar lo


bueno de lo malo, y esto no hacen los purgantes, si­
no precipitar lo bueno y malo indiscretamente. E s
el purgante una red barredera, que lleva por un mis­
mo rasero cuanto halla, inficiona, tumultúa los hu­
mores, y no teniendo elección de sacar solo el h u ­
mor viciado, hace toda la costa el jugo nutricio:
por eso queda tan débil aun el mas robusto, des­
pues de la espurgacion, que apenas puede tenerse
en pié. Con esta misma razón se responde á un
argumento, que alegan como decisión de Rota, los
que defienden á fuego y sangre la purera. A lgunas
enfermedades, dicen, deben su total curación á un
purgante administrado con oportunidad. Respon­
do lo primero: ¿cuándo es la oportunidad de admi­
nistrar un purgante, si no h ay alguno que no cor­
rompa é inficione? L o segundo: es verdad que al­
guna vez con el purgante se quita el humor vicia­
do, pero es dejando de peor condición al enfermo.
No h a y duda que si el purgante arranca todos los
humores, al paso que arranca el bueno, arrancará
el malo con igualdad; pero esta no es ni debe lla­
marse curación, porque solo es curación legítim a
la que quita el mal sin destruir la naturaleza, y el
purgante destruye la naturaleza, aun cuando qui­
ta el humor que se figura. Y veis aquí, que este
argumento tan eficaz se retuerce poderosamente
contra sn autor. S i el purgante curara como afir­
man sus protectores, se seguiria la mejoría á la ope­
ración del purgante; pues como cura el purgante
— 90—
removiendo la causa de la enfermedad, debe seguir­
se la mejoría inmediatamente á su operación, si no
miente aquel principio: q u ie n q u it a l a c a u s a q u it a
e l e fe cto : esta mejoría pronta jam as se sigue á las
purgas en los males, cuyo semblante es de conti­
nuarse por algun tiempo dejados á la acción de la
naturaleza: luego no curan las purgas. Por esta
misma razón se persuade con igual ó con mayor
eficacia la inutilidad y perjuicio de la sangría; así,
si inmediatamente á la sangría no se esperimenta
el alivio, se debe creer que hizo daño.
70. Poro admito lo que no se puede admitir: ad­
mito que tengan los purgantes discreción, y segre­
gando lo útil de lo inútil, de lo puro lo impuro, eva­
cueu lo impuro solamente; ¿se deberá usar de los
purgantes? No por cierto; porque aun así liarán
notable daño. Oigan con atención las razones que
son á mi parecer m uy eficaces. Primera. No todo
lo que se llama humor eserementicio es inútil en el
cuerpo humano; porque aunque sea incapaz de nu­
trir, sirve á la naturaleza en una ú otra acción; co­
mo el humor bilioso que sirve para segregar las he­
ces que arroja naturaleza en sus cscrecioncs. Se­
gunda. A un aquello que evacua en este caso la pur­
ga, no hace mas que preocupar la acción de la na­
turaleza, y esta preocupación por anticiparse al
tiempo debido, por hacer (digámoslo así) de golpe,
lo que se debía hacer paulatinamente no puede de­
jar de ser violenta, y todo lo violento daña. T e rce­
ra. Todo purgante para que obre con feliz suceso.
— 97—
debe hacer su operación laxando; esto es, ensan­
chando los muelles de los intestinos y fibras, sin
causar la menor rotura; porque esto es laxar, según
dice Hetmán Boerhaavio, ( 1 ) esplicando el valor de
los medicamentos: E j u s m o d i m u ta tio d i c i t u r ¿n s o ­
l i d i s , p e r q u a m m a g i s e lo n g a r i p o s s u n t , a b s q u e
r e p t u r a , q u a m a n te a . Y los purgantes, aun admi­
tido que no espelan mas de lo cscrementicio, no
obran por lo común laxando sino rompiendo; por­
que el laxar es propio de la humedad, y los purgan­
tes de que se usa en la medicina no humedecen si­
no desecan y corroen: así, algunas veces no obran
los purgantes por la irritación y crispatura que cau­
san en los vasos continentes; y si obran es precipi­
tando los humores y rompiendo la test tira que go­
zan algunas partes delicadas ó entrañas, que lla­
man insensibles, porque no se sujetan á la especu­
lación de los hombres, como se dijo en el número
4 3 , aplaudiendo el dictamen del señor Feijoo.

71. No goza de mayor esencion ó privilegio


aquel purgante tan decantado que la superstición
llam a a g u a a n g é l i c a , debiéndose llamar agua
diabólica, pues como afirma Gutiérrez, (2 ) agua
de ángeles es, pero nodo los que quedaron, sino de
los que cayeron, tiene á su cargo mas vidas que la
ignorancia de nuestros profesores, que la. guerra,
que el desafio, que los mares. E l m aná de que se
compone esta agua no es (como im agina el vu l­

ti) B oeih a. i n l i b . d e V i r i l . M e d ic a m e n t, c a p . d e L a x a n t .
(2) Gutier./oZ. 86.
7
— 98—
go) uu rocío celestial, como el otro del pueblo de
Israel, (1 ) sino un jugo pingue ó resina que sudan
los fresnos de la Calabria, el cual, porque se hace
mas consistente por la mañana con el fresco, so in­
tituló maná, según Boerhaavio. E ste m aná, por
su especial acrimonia, encrespa y corroe las entra­
ñas, escita con facilidad un movimiento fermenta­
tivo; y por lo mismo que es tan fácil á fermentarse,
es también á corromperse. Por esta razón, á las
mugeres histéricas, á los débiles de estómago, á los
biliosos, ocasiona el agua angélica tanto daño á
todos los de grande elasticidad ó que son socos y
ardientes de complecsion; porque con su violenta
fermentación, tumultúa, alborota la naturaleza, y
creyendo ecsonerarla, la introduce un enemigo que
no se puede desalojar sin mucho estrago. ¿Pues si
este purgante que se presume bajado del cielo, pue­
de tan fácilmente quitar la vida, qué liarán los pur­
gantes de la tierra? Omito que toda purga altera
y daña la sangre; omito otras m uchas razones que
se pueden ver en los modernos, especialmente en
el Sr. Feijoo, que trata esta materia con ostensión,
advirtiendo, que el voto del Sr. Feijoo en este
asunto se debe anteponer al dé Hipócrates y Gale­
no; no solo porque compite á estos dos héroes en
talento, en erudición, en luces; no solo porque ha­
bla por razón y por esperiencia, que son los polos
de la medicina, sino por el título especial de que

(1) Exod, cap, 17, v, H fy. 15.


— 99—
no es por su fortuna de la profesión, porque estu­
dió, quiero decir, la facultad en su celda, sin jurar
en autores ni en doctrinas; y en fin, porque es el
maestro Feijoo, que esto le basta para hacer fé.
Y o , á lo menos, en seguir al maestro Feijoo soy
pitagórico, y doy por última razón, lo d ijo e l m a e s ­
tro . (1)
72. Presumirán acaso que tiro á dejar ciega la
medicina, porque infamo las sangrías y purgan­
tes, que son las dos niñas de sus ojos, columnas
de su fábrica, los polos por donde mide su altura;
pero nunca llegará á ver la medicina con mas des­
pojo que cuando h aya perdido estos dos ojos; pues
cuanto alcanza con ellos la visxa intelectual no es
mas de la misma lobreguez, tomando sueños por
realidades, ilusiones por aciertos, parelías por so­
les. Presumirán que dejo sin remedio al paciente,
cuando está la espurgacion indicada; antes^ digo
que es indispensable el purgar, pero no con los pur­
gantes comunes, sino con lo que en realidad sea
purgante. L a naturaleza, dice Etmulero, (2 ) es el
autor de la evacuación por cursos: ella escita mu­
chas y saludables evacuaciones con que logran sus
crisis nuestros males. A invitación de la natura­
leza se introdujeron las purgas en la medicina: con­
que aquel será el verdadero purgante que imite á
la naturaleza en las evacuaciones. L a naturaleza

(1) P y t h a g o r ic i pro u lt im a r a tio n e o m n i u m i d r e d e h a n t: M agister


dixit.
(2) E tm u l. to m . I n l i t u t . M c d k . T li c r o p , m tm h r, 3, arf, 2.
— 100—
evacua lo que conviene y c.on el modo debido: con­
que el que imite este modo, es sin duda el purgan­
te verdadero. Pues el agua goza las superiores
virtudes de imitar y ayudar á la naturaleza en sus
evacuaciones. Recórranse las propiedades del agua,
y sabrán que es el purgante porescelencia. E l agua,
humedeciendo los sólidos les da poderosa laxitud;
impeliendo los líquidos, los puviíica por sudor pol­
los conductos salivales, por el de la orina y otros
diferentes. Pues como el agua por su gran docili­
dad é inocente condición, no tumultúa, ni precipita
á la naturaleza, antes sigue el rumbo que ésta se­
ñala, lleva á cada humor por aquellos conductos
sensibles é insensibles á que se acomoda la confi­
guración de sus partes.
73. E l agua no tiene aquel veneno ni impresión
deleteria que goza sin distinción toda purga. No
corrompe los humores, ni hace purgar á los sanos
y enfermos igualmente; así no debilita á la natu­
raleza en su espurgacion, antes la dota de vigor y
robustez; pues como solo eesonera de lo inútil es-
crementicio, dejando sin lesión los buenos jugos,
purifica y fortalece estos jugos, al paso que espele
lo escrementicio. Si está en la primera región el
humor que se debe deponer, el agua clara en vera­
no ó cocida con m alvas en invierno, aplicada en
ayudas ó cristeles hace deponer los materiales: ¿pe­
ro con qué suavidad? N o es decible el placer que
ocasiona en el verano esta operación. A q u í no pue­
do menos de advertir, para que fracase la razón en
— 101—
el agna, no pudiendo alcanzar sus escelencias, que.
esta misma agua, que precipita con orden los ma­
teriales detenidos, detiene los materiales precipita­
dos; así con solo cristeles de agua fría se corrigen
las mayores diarreas, porque si el agua por su hu­
medad es laxante, por su frialdad es astringente, y
q u o d c u w q u e r e c ip it u r , a d m o d u m r e c ip i e n t i s r e c i­
p itu r .Y o he corregido las mayores diarreas admi­
nistrando el agua en esta forma. E l agua hace
deponer igualmente el vicio mas oculto de la san­
gre, pues como por su sutileza se insinúa hasta lo
mas oculto el agua, agitando ó retardando á la san­
gre el movimiento, la depura de cualquiera vicio.
A s í , estando el vicio (como está por lo común)
en aquellas partes insensibles á donde no alcanza
la facultad de los purgantes, el agua bebida en
cantidad y cualidad es el único medio de la espur-
gacion. No es razón individuar mas mi sistema,
así concluyo, que halla en el agua,
D a d a con modo importante,
la enfermedad su menguante,
y la salud su creciente.

NOTA.
E l agua bebida sobre la ensalada cruda que ten­
ga algo mas de vinagre que lo que se acostumbra
comunmente, es un purgante diario que cura del
mal presente y precave del futuro, porque facilita
en sus escreciones á la naturaleza, y depone el m a­
terial que la incomoda. No es creíble los males que
— 102—

lie curado yo por este medio, sin atender al afo­


rismo de p o s t c r u d u m p u r u m , que es aforismo de
taberna y error de gente preocupada. Echando mi
poco de ensalada cruda eu una porción de vino, so
encrespacomo un pergamino puesto al fuego: echán­
dola en agua se esponja y se desata su testum; y
esto que hacen con la ensalada cruda el vino y agua
en un vaso, liarán sin razón de dudar, eu nuestro
cuerpo. E sta razón no pasa de conjetura, poro es
mas poderosa la cspcricneia; y si solo so practicara
lo que alcanza la razón, apenas tuviera la medicina
qué practicar.

A PO ST R O FE

A LOS S E Ñ O R E S D E L A F A C U L T A D .

74 . Pues señores, si está descubierto el rumbo


por donde se debe navegar á las Indias de tan no­
ble facultad, que es el de la e s p e r íe n c ia y o b s e r v a ­
d o ? i, ¿qué motivo podrá haber para no seguir la ob­
servación y la esperiencia, en beneficio de la salud
humana? L a esperiencia enseña que apenas se ha­
lla medicamento que pueda aplicarse sin peligro:
¿pues cómo se espolien Y V . al peligro, recetando en
cada visita un medicamento? Si los medicamentos
tuvieran compasión y no dañasen cuando no cau­
san bien, en tal caso se podria aventurar ordenán­
dolos para que hiciesen bien. Pero la desgracia es,
que siempre son peijudiciales, sin o en la salud cu
— 103—
los intereses; y por lo común es m ayor el dolor del
gasto que el de la enfermedad. Por eso se lastiman
tantas bellas plum as del perdido honor de la medi­
cina, pues la han hecho odiosa y contenible la ig­
norancia y abuso de sus profesores. Por eso aquel
docto veronés, á quien celebra el mundo por su in­
genuidad, felicita á los habitadores de la selva, por­
que viven m u y lejos de la medicina. Oigan con aten­
ción el pasage, no juzguen que finjo yo las espresio-
nes. ( 1 ) P o r lo cual os tengo y llamo dichosos d
vosotros, habitadores de los campos y soledades ,
que estando enfermos por ?iecesidad y fa lta de m é­
dicos) dejais vuestra curación á la providencia de
la naturaleza. D a d gracias d D io s por la desgra­
cia de haber nacido en las selvas, ya que por eso
g o zá is de un beneficio tan grande. Vuestra pobi'e-
z a ha puesto en seguro d vuestra vida, librándola
de la ignorancia 6 m alicia de este arte. No teneis
por eso ocasión alguna de estar engañados n i de
comprar los tormentos á precio de oro, n i de acre­
centar el ¡v'opio m al con el abuso de la medicina.
75. L a esperiencia y observación nos enseñan
que no h ay rumbo mas seguro para llegar con me­
jor conocimiento á este arte y conseguirle, si no mas
útil, siquiera menos dañoso, que usar de aquellos
medicamentos, que al paso que no embarazan á la
naturaleza sus acciones, la facilitan á ecsonerarle
de sus males. T res son los medios por donde espele

(1) Gazol./oL 190.


— 10 4

naturaleza los humores viciosos que la agravan, s u ­


d o r, c á m a r a é in s e n s ib le t r a n s p ir a c ió n . A todos
tros contribuye poderosamente el agua, observando
quietud, guardando dicta, como lo acredita mi D i­
sertación y lo publican los enfermos que han caído
por su fortuna en mis manos. Añadan que por este
método do curación ninguno pone en peor estado
su salud, no pasan las dolencias de actuales á ha­
bituales. y se ahorran muchísimos intereses. Solo
en la tropa y hospitales de Madrid so puede ahor­
rar un tesoro, usandodecste método felicísimo. ¿Q.ué
no se ahorrará en los de las ciudades? ¿Q.ué utili­
dad no resultará á los pobres? ¡Olí cuántos m ue­
ren infelizmente en las plazas, por no tener con que
costear Ja botica! cuando con dos ó tres pesetas se
puede curar la mas grave enfermedad actual, prac­
ticando este método de curación.
70. Por este motivo, usurpando las voces al Dr.
Gazola y al señor Feijoo, que uno y otro hablo en
el asunto con el mayor desinterés y desengaño, con­
cluyo así, advirtiendo á médicos y enfermos lo que
importa que sopan unos y otros. S e ñ o r e s m é d ic o s :
(acaba el señor Feijoo) ( 1 ) t e n g a n p r e s e n te q u e a l ­
g ú n d í a lo s á n g e l e s , á q u ie n e s e s tu v o e n c o m e n d a ­
d a la c u s to d ia d e s u s e n fe r m o s , lo s h a n d e a c u s a r
d e la n t e d e D i o s , y p o n e r le s p r e s e n t e s y a lo s q u e
m u r ie r o n a n te s d e t ie m p o p o r s u c u lp a , y a ¡6 q u é
co sa t a n t e r r ib le ! lo s q u e s e c o n d e n a r o n p o r s u i g -

(1) Fuijeo, 1'kcalro Crit. lom. I, discurs. 5.


in o r a n cia .. Y
Gazola, instruyendo á los dolientes de
lo que lian de practicar en sus enfermedades. (1)
A c e r c a , p u e s , d e lo q u e d e b é is h a c e r e s ta n d o e n fe r ­
m o s, m e p a r e c e h a b e r h a lla d o to d o lo q u e c o n v e n ia
e n lo s d is c u r s o s p r e c e d e n te s , e s to es, q u e e l r e c ip e
m a s s e g u r o y lo s a n tíd o to s -mas f a v o r a b l e s en c u a l­
q u ie r c u r a b le e n fe r m e d a d , s o n la d ie ta , la q u ie tu d ,
e l t ie m p o y la t o le r a n c ia . D e e s to s c u a tr o i n g r e ­
d ie n t e s (yo añado el agua en las etnormedades que
lio son curables por sola naturaleza, y aun en las
curables para lograr la curación mas prontamente)
0
se c o m p o n e la p a n a c e a u n i v e r s a l; p o r h a b la r m a s
c la r o , el cúralo todo: y e l q u e s u p ie r e s e r v ir s e d e
ello , r e c o b r a r á la s a l u d co n p o c o g a s t o , y s e c u r a ­
r á co n m e n o s p e l i g r o .

(1) Gazol .fo l 191.


EL MEDICO DE SI MISMO.
U C D O FRACASO©
DE

CU RAR TO D A D O L E N C IA ,

CON E L VA R IO

Y ADMIRABLE USO DEL AGUA.


JDísjmcsto

Pon e l D octor D . J osé Ig n a c io C aujjallo d e C astr o , d e la

REAL A C A D E M IA M ATR ITEN SE, M ED ICO T IT U L A R DE LA A N ­

T I C U A V I L L A D E A j O F R I N , Q U I E N LO D E D I C A A L

E x m o . S r. conde- duq ue d e L u n a ,

DUQUE DE VILL A H E R M O SA .

AI E xilio. Si*. D. José Claudio de Aragón y Gur­


ipa, Borja, Bermúdez de Castro, Bardaxi, Moncayo,
Ossorio, Figueroa, Velasco, Castro, Pinós, X im c-
nez, Ccrdán, D iaz de Escorón, Martínez de Marci-
lla, Agustín, Dansa, Urrics y Navarra, conde-du­
que de Luna, duque de Villahermosa, marqués de
Navarrés, de Cañizar y San Felices; señor de las va-

(*) Esta obra se imprimió en Pamplona el año de 175-1,


— 1U 7 -

i'onías de Esterquel, Pedrola, Hería, el Castellar,


Prcscano, Oliete, Granen, L eln x, Torrellas, Esco-
ron y la Zaida, y de las villas y lugares, de sus
comprensiones en Aragón; de las varonías de N a­
varrés, y los suyos cu Valencia, de los Estados de
Saldañuela y Cuzcurrila en Castilla; del de No-
gucyra y sus pueblos en Galicia; y de los m ayo­
razgos y casas de sus apellidos: gefe ó pariente
m ayor de la real casa de Aragón, en la lín ea de
los duques de Villuliermosa, y barón aguado de la
gran casa de Ossorio, en la línea de los condes de
Lemos.

E xm o. Sr.— Aquel hombre, superior á todo elo­


gio por la incomparable agudeza de su ingenio,
Juan L uis Vives, ( 1 ) consagrando á Enrique V IH
sus producciones, como que se olvida de la sangre
real, por aplaudir su profunda erudición. No, dice,
admiran los sabios el cetro y la magostad de Hen-
rico, porque otros han ocupado cí dosel, siendo
unas ñeras en la realidad. L a disertación elegan­
te con que ha ilustrado Hcnrico á todo el orbe, su
vasta erudición, su grande estudio, esto es lo que
admiran los sabios, (2) 6 porque esto solo lisonjea
á su inclinación, ó porque solo esto se debe adm i­
rar. A imitación de este modelo, no pienso hum e­
decer Ta pluma en la real sangre de V. E., por
que el ser V. E . décimo nieto del serenísimo rey

(1) Tn dcclic. commcnt. ad llb. de Civit. S . Auguslin.


(2) S u u m cuirpic pulchrum.
— lO S -
de Aragón y Navarra D. Juan el segundo, alentar
en sus venas los corales que animan en la Europa
los mas reyes, si por ventura es mérito de V. E .
no es motivo justo á mi dedicatoria, pues aun cuan­
do fuera V. E , menos noble, siendo como es tan
erudito, le dedicara igualmente mis trabajes. No
busco, pues, en V. E . lo noble, lo rico, lo guerrero.
No lo g u e r r e r o , pues aunque sé que tuvieron una
misma Ata Palas ( 1 ) y Minerva, una guerrera y
otra sabia, ó por mejor decir, una sola sabia y guer­
rera: que aquel príncipe que dominó á todo el orbe,
Julio César, eternizó con elegante estilo las glorio­
sas proezas de su acero; y en fin, que el gran viz­
conde del Puerto manejó tan igual armas y letras,
que aun está problemático si escribió sus reflecsio-
nes militares con la espada, ó si con esta cortó la
pluma: siempre han cedido las armas á las letras,
porque en solo un dia, como dijo en el concilio de
Basilea Segismunda, (2 ) se hace un soldado, y no
se hace en mil años un hombre docto. No lo
porque un hombre de caudales, y que solo hace
caudal de tenerles, no es otra cosa que \m v e lló n d e
o r o , como decia C. César de Junio Syllano. (3 ) No
lo n o b le , porque aunque me arrebata la nobleza,
no la adoro tan supersticiosamente, que estime mas
que lo erudito lo noble. E s un noble sin letras, en
opinión de Aristóteles, e s t a t u a ; ó como escribe en sus

(1) Vinccnt. Carthar. cleim ag. Deor.


(2) Conrac!. in apophlheg. til. de doclr. cp erudit.
(3) Conrad. ibid.
- 10 9 -
Apophthegmas Conrado, ( 1 ) se distingue un necio
noble de un sabio humilde, en que aquel adorna las
salas de su palacio con rica tapicería, imágenes y es­
cudos: este ilustra los gabinetes de su alma con e l '
costoso esmalte de las ciencias, este hermosea su es­
píritu; aquel lo material del cuerpo: y no llega á tan­
to mi frenesí, que anteponga las materialidades cfol
cuerpo á los preciosísimos dotes del espíritu. Solo
busco en Y . E . lo e r u d ito : ni podia buscar otra cosa
enviando este papel á su censura. A la de Y. E .
remito mi papel, y si merece su aprobación, no ne­
cesita otro sufragio para hacerse respetar en todo
el mundo; pues todo el mundo sabe que no h a y se­
creto en la filosofía, acción memorable en la histo­
ria, ni aforismo en la medicina, que no h aya pe­
netrado Y. E . E n diez y seis años que ha que ob­
serva Y . E . un buen retiro, ha sido tan continuado
su estudio, que no h ay facultad, arte ni ciencia en
que sea forastera su grande alma; de modo, que en
el lleno de erudición no tiene que envidiar España
ni á Italia sus Escaligeros, ni á F ran cia sus T t u ­
nebos, ni á Alem ania sus Reuclinos, ni á Holanda
sus Grocios, ni á Inglaterra sus Usserios; pues ad­
mira en solo Y . E . cuanto de todos juntos se preco­
niza. Pero en lo que es Y. E . sin igual, en lo que
se escede á sí mismo, es en aquel gran magisterio
que posee de la medicina, digna ocupación de Y . E.
A quella facultad ilustre, que fué otro tiempo em-

(1) Conrad, ibid.


1 1 0 ^

pleo de los reyes; aquella ciencia que despues de


las sagradas debe llevar el lugar á todas, no solo
por lo noble de su objeto, sino por las utilidades de
su uso, pues no h ay otra de mas utilidad, por ser el
m ayor bien de todos la salud, la medicina corre con
tai] hum ilde fortuna, que ya (¡desgracia fatal!) no
se profesa sino con rubor. No sé á qué atribuir es­
te infortunio, porque no habiendo otra felicidad que
la del ama, que consiste en la unión con Dios, y la
del cuerpo que depende de la salud, mirar la salud
con tan poco aprecio, parece perturbación de nues­
tro juicio. Catón, aquel romano tan singular, que
fatigado el aliento de aclamarle con celebridades, so­
lo acierta á respirar veneraciones, penetró tan á fon­
do la medicina, que se curaba á sí y á toda su casa.
No practicó la medicina común, sino la que presen­
ta á V. E . mi papel; pues sin mas arte que las le­
yes de la razón y la naturaleza, practicaba aquel
hombre la medicina, según refiere Federico Hofí-
man, ( 1 ) á quien en el asunto se debe creer. No du­
do que el m al uso de la medicina habrá conspira­
do á su desgracia; pero esta desgracia se puede cor­
regir arreglando la medicina á la razón. Y . E ., que
entiende mejor que yo estos misterios, sabrá si es ó
no este medio proporcionado. Y o á lo menos no he
tramontado otru norte que el que señalan las leyes
naturales; pues la razón (entiéndase práctica) y la
naturaleza son los dos polos de la medicina. Y . E .

(1) Hoffnu tom, 5 do Medie, sui ipsius, mím, 5,


— 111—
se dignará decirme su sentir, mientras traslado á
Nason aquel elegante dístico con que remitió al Cé •
sar sus fastos:
Pagina judicium docti subitura movetur
PrincipiSj ut clario missa legenda Deo.
Exm o. S r.— D e V. E . rendido siervo que le vene­
ra .— E l D>\ D . J o s é C a r b a llo d e C a s tr o .

PROLOGO.

L e c t o r m í o : L a discreta importunidad de mis


amigos me ha obligado á escribir el método, sin
mas libros ni mas preparación que ponerme á es­
cribir por obedecer. Bastárale esta razón para que
corrijas con benignidad lo que hallares digno de
censura, ó hubiere omitido mi ignorancia. L a m a­
teria es la mas grave y la que se mira con menos
circunspección por lo mismo que es de tanta gra­
vedad. Si te ocurriera poner un pleito, buscarías
el abogado mas docto, fatigarías la aspereza de los
montes, y espondrias á riesgo tus caudales, solo por
dar una queja y vengar una injuria imaginada; y
nada de esto harías por tu salud, aun instando la
mayor necesidad. S i esto no es perturbación de
juicio, será lo que yo no alcanzo. L a materia, co­
— 112—
mo dije, es la mas grave, y pide tanta circunspec­
ción, que no quiero que mi impreso sirva de mas
que de romper la valla, para que reflecsionen los
profesores la materia. Gaspar de los Reyes en su
Campo E líseo pone en tan alto punto los riesgos de
la profesión, que no encuentra caso alguno en que
se obre con seguridad del acierto. No seria el Cam ­
po E líseo de Gaspar de los Reyes, el que pone en
las Islas Fortunadas Natal Conde. (I)
L o que faltare á la parte segunda, lo deberás su­
plir de la primera; pues aunque en esta casta de
escritos es indispensable y aun precisa, la repeti­
ción, he procurado huir esta fatiga, por no ser Sysi-
pho de tn paciencia, y por aspirar á la brevedad, que
ha sido mi primera atención. Por lo mismo, aun­
que prometí al número 20 dar la cansa prdesima y
remota de los males, he dado solo la próesima y
aun omití algunas dolencias que se describirán en
otra impresión, si se imprime este método otra vez.
Entonces publicaré los documentos con que las
dolencias que hasta aquí se han juzgad© por incu­
rables, se curan con el agua felizmente. E n tanto
debo advertir, que los números 4 8 , 4 9 , 5 0 y 5 1 de
la primera parte hablan solo de las dolencias en
que, ó no alcanza el agua por sí sola, ó se sabe que,

( 1) En los campos Elíseos, que, según Natal Conde, están en


las islas Fortunadas, son las aguas muy saludables y preciosas. No
se practicaría el método del agua cuando escribió Reyes su obra;
pues en este método admirable muchas veces se obra «on seguridad
del acierto, y las mas sin peligro.
— 113 —

ayudada de aquella nueva virtud, será mas ljrevc


y segura la curación.
E n todos los demas lances se usará del agua so­
lamente, y a porque el agua por sí sola es m as te­
nue que la cocida y destilada, y a porque no se aven­
ture la curación, viciando el gasto, cuando sin él
puede curarse el enfermo, y a porque no es otra la
idea de este papel que curar con solo el agua todo
mal, ya. en fin, porque si se deja al arbitrio de un
profesor de m ala conciencia administrar este ó aquel
simple con el agua, no solo desacreditará el méto­
do practicándole (¡qué impiedad!) con dolo, sino
que cada uno querrá echar su cuarto á espadas, y
pondrán el método de suerte que nos quedemos
peor que antes. Por tanto, solo en el caso en que
h aya evidencia do que no alcanzará el agua por sí
sola, ó que ayudada de aquella nueva virtud será
mas breve y segura la curación, se podrá usar de
otra cosa con el agua, y no se podrá no habiendo
esta evidencia.
Cuando hallares alguna locución, frase ó con­
cepto que no se ajuste al parecer, con lo que que­
da dicho atrás, medita las circunstancias en que
hablo y la materia que toco, que así entenderás mi
intención, que solo puede entenderse así.
Bien sabes que nunca llueve ó cae el agua á gus­
to de todos; yo he procurado echarla sin mojar á
alguno, y por eso me he revestido alguna vez de
aquel ropage de que se visten mis impugnadores.
Ultimamente, debo advertir, que donde hallares al-
gim yerro de imprenta, le corrijas con benignidad,
pues y a sudo yo antes que la prensa, de congoja
de que no pueda correr por mi mano el castigar es­
tos yerros: porque aunque celará en esto el correc­
tor, y sé que es m uy prolijo y puntual, acaso lo mal
formado de los caracteres dará ocasión á mil er­
rores. Y baste de prólogo, no se parezca este pa­
pel á los palacios de Sion, que todo son pátios y za­
guanes, sin tener otras salas ni gabinetes. Adiós.

P A ftT E PRIM ERA.

P R O P Ó N E S E L A I D E A D E L M E T O D O Y S E E3 -
P L I C A N L A S C L A V E S P A R A SU USO.

I. N O h a y medicamento por raro, que no en­


cuentre en el agua sus oficios. Todos los medica­
mentos, según la farmacia, no esplican de otro modo
sus fuerzas, que alterando, purgando y confortan­
do. L a alteración como trasciende tanto, se puede
ejecutar por muchos modos; pues puede ejecutarse
calentando, refrigerando, condensando, enrarecien­
do, humedeciendo, desecando, ablandando, astrin­
giendo, digeriendo, resolviendo, engrosando, & c.
E l agua hace todo esto con tal primor, que com-
— 115 —

pite á todo medicamento en la virtud, y le escede


en el modo, pues lo ejecuta sin cansar estrago.
E l agua calienta: no solo porque comunica el ca­
lor que ella concibe cuando se administra caliente,
sitio poique da á los humores mas impulso y flui­
dez; y el movimiento es causa del calor. Refrige­
ra: porque con la frialdad retarda el movimiento;
con la humedad templa la acrimonia de los humo­
res, y esto hace por sí directamente. A un el agua
caliente refrigera; parecerá, y no es, paradoja, pues
como el agua caliente abre las vías, deja el paso
franco para que salgan los humores que causaban
aquel calor estraño en los vasos continentes y en sí
mismos. E n este lance, de pronto podrá aumen­
tarse el calor, pero se apaga despues.
2 . Condensa: porque con su nativa frialdad fi­
ja los humores; tomada por la boca dá compresión,
á las partes, aplicada por de fuera. E l agua de nie­
ve, como goza de tanta frialdad y nitro, condensa
de uno y otro modo, y esto eficacísim am entc. por­
que el nitro y la frialdad son la única causa de la
condensación. Enrarece: porque atenúa los hum o­
res, pues como ella es tan sutil, se insinúa por sus
poros con facilidad; así penetra los humores y ha­
ce que en la misma materia sea su dimensión mas
abultada. Esto es propiamente enrarecer; pero el
agua aun hace mas. Atenúa los humores, dales
m ayor impulso, y dilatando los poros solicita su
evacuación por orina, cám ara 6 sudor. Todo esto
se logra m ejorque por el agua natural, por el agua
— 11G —
de limón, pues como abunda de sales volátiles el
agua de limón, penetra mas que la natural.
3. Humedece: porque el humedecer es su esen­
cia, y nada hace mas seguramente el agua, pues
en tanto que no padezca tan grave alteración y pa­
se á contraria cualidad, el humedecer le será pro­
pio, por ser su quididad y su concepto. A sí el agua
de nieve, de media nieve, fria, natural, templada,
tibia, caliente, y a tomada por la boca, y a aplicada
por afuera, siempre tiene por oficio humedecer, por­
que esta es su esencia ó quididad. Deseca: porque
estrae por sudor las humedades superfluas. E l agua
de limón en los de complecsion robusta, y el agua
tibia en los de complecsion enferma, deseca los hu­
mores con felicidad, pues el agua tibia por la suti­
leza de sus moléculas, la de limón por sus sales,
penetran con felicidad los humores, y agitándolos
con eficacia los sutilizan, los estraen, los desecan,
& c. E l agua de limón hace esto én los catarros,
el agua tibia en los hidrópicos, y el agua cocida
con romero y aplicada en baños en toda especie de
rehumatismo. Tam bién deseca el agua, porque ab-
sorve y destruye los humores acres.
4. Ablanda: porque como es tan sutil, penetra
cualquiera cosa con facilidad, suelta y afloja los
m uelles que ocasionan rigidez en los humores. E n
el agua tibia y en la de m alvas se encuentra esta
virtud con escelencia, y y a bebida y y a aplicada en
apositos, produce sin contingencia estos efectos. A s •
tringe: porque con la frialdad retarda el movimien-
-1 ir­
io de los humores, dá tensión á las partes continen­
tes. Astringe: porque absorve toda acrimonia, que
también el agua es alkalina. Astringe: porque eva­
cua. Astringe: porque deseca,.y astringe por otros
modos, que lo sabe cualquiera sin ser médico. E l
agua ele nieve bebida en apositos, en cristeles, es
un astringente m uy grande en los sudores copiosos,
en las diarreas y en las disoluciones de la masa
sanguínea. Digiere: esto lo hace el agua por m u­
chos modos, escitando, removiendo, separando. E s ­
tilando el menstruo ó fermento ácido que es la
causa de la digestión: removiendo el escesivo calor
que fermenta desordenadamente la comida, y cau­
sa indigestiones nidorosas: separando lo útil de lo
inútil del alimento, precipitando al fondo lo mas
grave, y colocando arriba lo mas leve. Esto no ha­
ce el agua por sí sola, pero tampoco lo hiciera la bi­
lis sin el agua. D e otros modos contribuye el agua
á la digestión, porque sutiliza los humores espesos,
dá flecsibilidad al ventrículo y hace otros muchos
primores, que se irán esplicando en adelante.
5. Resuelve: pues como el agua penetra cuales
quiera poros, facilita á los humores el paso; tam
bien deshaciendo la consistencia de los humores,
los dispone para que circulen con la sangre, y por
medio de esta circulación atenúa cualquiera crasi­
tud. E l agua tibia es poderoso disolvente, el agua
de limón lo es por sus sales, y también el agua na­
tural con algo de nitro goza de estos mismos privi­
legios. Engrasa, en fin, porque el agua aunque mas
pura, siempre tiene mucho de terrea. Ademas que
con su frialdad retarda el movimiento y disminuye
el calor que atenúa los humores, y así los engrasa
p e r a c c id e n s . ( 1 ) Ei agua de malvas como abunda de
partes templadas glutinosas, tiene la virtud de en­
grosar, y no cscluye los cocimientos este método de
curación, como se dirá despues: otras m uchas espe­
cies h ay de alteraciones que csplican las farmaco­
peas largamente; pero no hayaltcracion que no prac­
tique el agua con propiedad, administrada distinta­
mente según las reglas y documentos de este arte.
6. E l segundo modo de obrar en los medica­
mentos, es purgando. Con- variedad se purga la na­
turaleza, según la diversidad de los humores y las
vias por donde deben evacuarse. Como la natura­
leza no puede errar en sus providencias teniendo
actividad para ejecutarlas, (cuando no tiene bastan­
te actividad, dá por lo menos la indicación) dirige
por diferentes conductos los humores, según su gra­
vedad ó sutileza, según las situaciones donde so ha­
llan y según los diámetros de las partes por donde
deben espelersc. L a naturaleza siempre sigue el ca­
mino mas seguro, el mas breve, el mas proporcio­
nado. Conforme á esta variedad de la naturaleza,
tienen su variedad los purgantes en el rumbo y mo­
do de sus operaciones; porque unos purgan los hu-

(1) Ubicumque et quibuscumque in morbis, vel alterandum, rel


evacuandum, ve! aperiendum, vel resolvendum est, ibi aqua auxilium
fcrt semper, ct omni tempore praestantissimum. f l o j m a u , de aqua
Medie, universal, tom. 5, pá<j. 207, n. 25.
— 119—
mores por sudor, otros por vómitos, otros por la ori­
na, p e r c e s e s s u m otros. Por esta diversidad se divi­
den los purgantes en diaforéticos, eméticos, diuréti­
cos, catárticos, y d e todos modos hace purgar el agua,
según la varia disposición de la naturaleza.
7. E s el agua catártica y de condición tan in­
dulgente, que escedc á todo purgante. E s catárti­
ca, porque humedeciendo las fibras con suavidad,
las dá. mayor esteusion; y como al mismo tiempo
adelgaza los humores, facilita su espnlsion copio­
samente. E ste modo de purgar, según Boerhaave,
es el mas natural, el mas propio. L o s catárticos de
la práctica común (que son los purgantes por anto­
nomasia) no hacen purgar de esta manera, pues re­
gularm ente causan su efecto por irritación los ca­
tárticos de la práctica común, según ponderó con
eficacia en su Disertación histórico-crítica, el Dr.
Vicente Banfireym ont y Herrera, en el fol. 6 4 , núm.
7 0 . E l agua tiene en este asunto otros primores que

no goza alguno de estos purgantes. E l agua no so­


lo purga á la naturaleza, sino la purga de lo que se
debe purgar, y lo arroja por donde debe salir; pues
como el agua sigue los designios d.e la naturaleza, no
espurga mas de lo que esta necesita, y lo arroja por
aquellos emuntorios que tiene la naturaleza desti­
nados. A s í es el agua (perdonen la greguería) fleg-
m agoga, cholagoga, m elanagoga, hidragoga, san-
chim agoga. E sto es, hablando en castellano, es ca­
paz el agua de purgar el cerebro, la cólera, la me­
lancolía, los humores cerosos; en fin, todos los h u ­
— 120—
mores de cualquiera ventrículo, de cualquiera par­
te. E l agua administrada en cristeles goza la cua­
lidad de espurgatriz especialmente con los humores,
que aunque digeridos, sin embargo se mantienen
estancados, ó por falta de laxitud en las fibras, ó por
sobra de viscosidad y espesura. E n el doctísimo
papel del Promotor de la salud, se alegan otras ra­
zones que no es justo repetir, pudiéndose ver allá.
8. E s el agua diurética, porque dando á la san­
gre nuevo impulso, la depura de los humores cero­
sos; y como al paso que los conduce á los riñones,
les sutiliza, adelgaza y enrarece, hallan el paso fran­
co á la vejiga y se estracn á poca diligencia. E l
agua tibia es mas diurética que la natural, y mas
que esta lo es el agua de limón, que á título de te­
ner algunas sales, penetra y precipita los humores.
Bien es que cuando lo dicta la prudencia, se puede
impregnar el agua de algunos granos de cristal de
tártaro, ú otra sal equivalente con que reciba el agua
m as impulso para separar y precipitar los sueros.
E s emética: el agua tibia con aceite es vómito efi­
caz, pero m uy suave. E s eficaz, pues en virtud de
lo sulfúreo salino del aceito, antes de llegar al intes­
tino punza las fibras del estómago, y causando a l­
guna convulsión, arrebata con eficacia el m al hu­
mor. E s m uy suave, no porque goza de lo sulfúreo
salino en menor cantidad que el antimonio, sino
porque ayudado del agua sigue el designio de la
naturaleza. A sí si h ay necesidad de vomitar, pro­
m ueve eficazmente la operación, y lio habiendo tal
— 121—
urgencia introduce en los humores tal calma, que
para el vómito y cesa la convulsión, como si fuera
su oficio meter paz. Tam bién la agua tibia sin pe­
dir al aceite algún sufragio, es un vomitivo podero­
so: ó porque goza de algunas partículas sulfúreas
salinas que ignoramos, ó porque agitando lo sulfú­
reo salino de tos humores, les dota de mas esfuer­
zo para que salgan por vómito.
9. E s diaforética: pues como el agua dilata el
calor á la circunferencia del cuerpo, abre natural­
mente los poros, y como al mismo tiempo humede­
ce y sutiliza los humores, los evacua por los vasos
miliares. E l agua de limón, como por lo salino
volátil penetra mas, es mas proporcionada para es-
citar el sudor. A q u í es fuerza desengañar á un
amigo; y cierto, es caridad desengañarlo. ¿Q ué
agua es mas poderosa para escilar el sudor, la fVia
ó la natural? Cierto amigo, que practica con feli­
cidad este método, vivia en el solemne error de que
el agua por fria hacia sudar. Sabe poco de filoso­
fía y medicina; pero está tan bien quisto con el
agua, que la aplica á todos con buena intención;
apenas h ay lance que no le salga bien. Sabe poco
de medicina, pues á saber de la facultad alguna
cosa, no ignorará que Hipócrates, A viccn a y G ale­
no, que deben poner la ley en este asunto, no dan
otro oficio á la frialdad que detener el movimiento,
que obstruir. Hipócrates en el lib. 6 de la Epide­
mia, sec. 3 , en el 5 de los aforismos, 2 0 y 2 5 : G a­
leno en el libro 3 de las Causas de los síntom as ca-
-1 2 2 -
pílulo 3 : y últimamente, Avicena, lih. 1 , doct. 0 ,
cap. 3 , que trasladando á uno y otro lo dijo todo
en compendio: q u o d en im f r i g i d i t a t i in e s t esen-
tia lite r est¡ u t o m n ib u s v ir tu tib u s s i t co n tra ria
q u o n ia m o m n iu m v ir tu t u m o p era tio n es p e r m o ­
E ste es el sentir común de los doc­
tu m e x is tu n t.
tores, que le saben aun los niños m alavares, por­
que esperim&ntan que en invierno h a y mas cons­
tipaciones que en verano.
10. Sabe poco de filosofía, pues la filosofía no
conoce otra causa del sudor que el calor y la hu­
medad. No quiero detenerme en esto, poique es
una cosa tan fácil, que no puede ignorarla el doctor
Pérez, quien porque tiene esperiencia de que algu­
nos sudan con agua fría, infiere (¡pero con qué ju i­
cio!) que el sudor será efecto de la frialdad. E s
cierto que cuando hay esccsivo calor en las entra­
ñas nos provoca á sudar el agua fria; pero no es el
sudor efecto de la frialdad, sino de la humedad y
calor. Sucede así. L a frialdad, como enemiga del
calor, le hace dejar el centro, bañar la circunferen­
cia, abrir los poros; y como por otra parte los h u ­
mores con la humedad que conciben se agitan, se
atenúan, se enrarecen, hallando abiertas las puer­
tas, se salen por los poros como por su casa.
11. Supuesta esta doctrina común, respondo que
para escitar el sudor es mas poderosa que el agua
fría la natural, y m as que la natural el agua ca­
liente, mirando solo á sus cualidades. L a razón es
sinrazón ele dudar, porque es la misma definición.
— 123—
Procede así. ( 1 ) E! sudor es efecto del calor y la
humedad: (algunos cu vez de calor ponen el movi­
miento; pero lo mismo es uno que otro, porque no
h ay movimiento sin calor, ni calor sin m ovimien­
to) luego aquella agua que compita con las otras
en la humedad y las esceda en el calor, las escede-
rá también en esta facultad: el agua caliente com­
pite con las otras en la humedad y las escede en
el calor: conque esta tendrá m as poderosa virtud.
Sin embargo de ser esto así, atiendo á la naturale­
za de las cosas y á lo que hace cada agua por su
esencia: no siempre que se intenta hacer sudar á
un febricitante, se 1c debe dar agua caliente, por­
que si el incendio que hospeda en sus entrañas
compite con los volcanes de Etna, introduciendo
en ellas mas calor, se causará una disolución total.
12. A sí, para hacer sudar sin estrago (este es el
principal designio del Método) se ha de atender á
las circunstancias para aplicar el agua según ellas.
¿Hay escesivo-ardor en el paciente, pero todo este
ardor está reconcentrado sin csplicarsu al ámbito
del cuerpo? Pues adminístrese el agua fría, y si
el ardor es m u y grave, fria do nieve; arrópese de
manera que la ropa sirva do abrigo y no de ahogo,
y conseguirá sudar sin fatiga pero con utilidad. ¿No
es escesivo el ardor, antes el movimiento es tardo,
los humores viscosos, de suerte que lo que necesita
el paciente es movimiento y humedad? Pues tome

( 1) Vidc Boerhaave, tom, C, tit. Sudorifera, num. 1189.


— 124—
el agua tibia, arrópese del mismo modo y logrará
el mismo efecto; porque así se deslien los humores,
y adquiriendo nuevo impulso circulan y salen por
los poros, que supongo gozarán de la debida espan-
sion que ocasiona el abrigo de ia ropa cuando se
practica esta diligencia. E n lo demas se deberá
atender al mas ó menos calor del paciente y la es­
tación, á la edad, complccsion y otros síntomas
para aplicar el agua fi'ia ó templada, que por cual­
quiera de ellas so hará sudar, como el enfermo se
arrope bien; adviniendo que siempre que lo admi­
tan las circunstancias, edad y condición de las per­
sonas, se ha de aplicar el agua de limón, porque
esta goza de mas poderosa virtud penetrante y d i­
solvente.
13. E l tercer modo con que obra un m edica­
mento es confortando. E s el agua confortante: por­
que mezclándose con los espíritus de nuestro cuer­
po corrige la conmoción de los humores, ya acele­
rando el movimiento si es tardo, y a retardándole
si es impetuoso, y a segregando sus impurezas, y y a
fortaleciendo las partes desvalidas. Cuando depen­
de la debilidad de demasiada acrimonia, de escesi-
vo ardor, que causando disolución en la sangre de­
bilitan el cuerpo y los humores, jcl agua fría, como
modera el ardor y absorve la acrimonia, conforta
sólidos y líquidos con eficacia; pues como retarda
el movimiento y dá tensión á los sólidos, pone á
sólidos y líquidos en paz, dando á cada uno lo que
debe tener. N o solo en este lance, pero en cuantas
debilidades ocurren á nuestro cuerpo, es el agua
confortante poderoso, y a por su propia virtud, ya
porque quila las causas do la debilidad. A sí el
agua, según las partes que conforta, es (con licen­
cia de V V .) cardiaca, analéptica, anodina, cefálica,
oftálmica, pectoral, estomática, hepática, esplené-
tica, anti-histérica; esto es, en nuestro estilo común
es capaz de confortar el corazón, de reparar las
fuerzas que destruye una enfermedad continuada,
de mitigar cualquier dolor, do curar los achaques
del cerebro, las dolencias de los ojos, de dulcificar
los humores acres que dañan al pecho, de escitar
el calor en el estómago, de absorver los ácidos y
precipitar los recrementos pituitosos, terrestres y se­
rosos que obstruyen el hígado y brazo; en fin, es
capaz d.e curaH os efectos uterinos y algunos otros
que callo. V oy á dar razón de mi persona, que no
me han de creer sobre mi palabra.
14. E s el agua cardiaca, porque instaurando los
espíritus dá un cierto vigor á nuestro cuerpo, ó pro­
moviendo la circulación de los humores con la su­
tileza y volatilidad de sus partes, ó deteniendo
aquella desordenada inquietud que causa un mo­
vimiento impetuoso en los humores, y angustia en
en el corazón no pocas veces. D e este modo con­
forta el agua al corazón y de otros que omito pol­
la brevedad, y se pueden ver en la docta D iserta­
ción histórico-críiico, donde so describen las pro­
piedades del agua. E s analéptica, pues corrigien­
do la disolución de los líquidos, ó deshaciendo la
— 126 —

obstrucción de los sólidos, (estas son las principa­


les causas por donde se debilitan las fuerzas) dota
á la naturaleza de aquel vigor que gozaba en esta­
do de salud. Cuando la debilidad procede de fal­
ta de alimento, se debe repara)' con buenos caldos;
pero sin dejar el agua, que en este caso se adminis­
tra en monos cantidad que el caldo, porque el agua,
si alimenta, será m uy poco. E s anodina, porque
mitiga cualquier dolor corrigiendo la causa que le
ocasionó. ¿Es la cansa una gran resecación que
comprimiendo las fibras perturba su flecsibilidady
las encrespa? Pues el agua, fría ó templada, confor­
me al mas ó menos ardor que tenga el febricitante,
sufraga con eficacia á este accidente. ¿Es la causa
en ellos un. dolor grave? Pues el agua fría ó de li­
món tomada por la boca ó aplicada con una parte
de vinagre por afuera, m itiga también este dolor, y
respectivamente los demas.
15. E s cefálica: no es creible lo que contribuye
el agua al cerebro y dolores de cabeza, pues como
sutilizando la pituita disipa siempre alguna parte
de ella, aumenta los espíritus animales, promueve
la circulación de los humores, y de este modo en­
via vapores gratos al cerebro. A sí contribuye el
agua bebida ó tomada por la boca; pero aplicada en
cristeles hace en esta materia m il primores. C ual­
quier dolor de cabeza ó de muelas que dependa de
una fiucsion desordenada, no conoce mas pronta
curación que el uso vergonzoso del cristel. A
dos, cuatro, seis cristeles de agua, se rinde el dolor
—lar­
de muelas y cabeza. S i la necesidad es m uy ur­
gente se pueden administrar en todo lance; pero
cuando no aprieta la necesidad, se administrarán
una hora antes de comer. Si las lavativas que se
administraron antes de comer no alcanzan, se pue­
den repetir antes de cenar, y aun á cualquiera llora
se pueden repetir, con tal que esté y a hecha la di­
gestión. P ara que no quede que dudar en la mate­
ria, los cristeles se aplican de esta forma. Sácase
cantidad de agua del pozo (lo mismo es de fuente,
rio ó lago; pero como el agua del pozo se halla
siempre en tal proporción que ni tiene escesivo ca­
lor ni frialdad, por esto se aplica la de pozo aun­
que las demas sean lo mismo). Sácase cantidad de
agua del pozo, llénase, como es preciso el cristel, y
se v a recibiendo en tanta cantidad cuanta pueda
mantener el paciente en dos, tres 6 cuatro acciones.
A s í que se recibe el primero no es fuerza salir al
vaso, antes importará recibir dos ó tres sin interrup­
ción, si el paciente los puede mantener: no doy otro
fiador que la esperiencia de la grande utilidad de
esta práctica; pónganla en ejecución si quiero acre­
ditar su utilidad, que yo me prometo tantas gracias,
cuantas sean las ejecuciones ó esperiencias.
16. E s optálm ica cuando enferman los ojos por
falta de espíritus ó por sobra de humores pituito­
sos: cuando enferman por flucsion de humores que
á título de biliosos son m uy acres, el agua común
depura la sangre, corrige estos vicios poderosamen­
te. E s el agua para esto tan poderosa, que hará ver
— 128—
á un ciego las estrellas. E l agua en este lance
se administra bebida, y es el designio de la cura­
ción purificar la sangre por sudor. E l agua adm i­
nistrada en cristeles hace m uy especial papel en es­
tos males.
Á una señora de Toledo persuadia yo que usase
de este método de curación, porque no padeciera
la ingratitud de una m ala correspondencia en el
correo que envía naturaleza á las damas. Asquea­
ba el fastidio del sudar, miraba los cristeles con
horror: Jesús, decía, ¿yo había de tomar unciones?
¿Yo habia de sufrir tantos cristeles? E ra melindro­
sa de aquellas que se ahogan en poca agua. E n
esta constitución la insulta una ílucsion á los ojos,
pero tan acre y mordaz, que y a cu uno de ellos so
hacia rija, y la iba disponiendo para tuerta. E lla
que vió las orejas al lobo, y no tenia fé en su ciru­
jano. porque allí en la realidad á no .ser mano de
un ángel no dejara de hacer sus impresiones, se su­
jetó á la curación y aguantó la m echa con indeci­
ble paz. porque esto de salir los males á la cara lo
llevan m uy m al las que se presumen de hermosas;
y á pocos vasos de agua, y al continuado uso del
cristel, debió el fruto do su curación, consiguiendo
al mismo tiempo sanar de la supresión y de los ojos.
Muchos lances podria contar como este; en mi obra
del sistema universal correré la plum a sin limita­
ción.
17. A qu í no puedo disimular un escrúpulo que
punza gravemente m i conciencia, y le he de propo-
— 129—
ner para mi enseñanza. ¿Eli qué consistirá que con
solo el uso de los cristeles se curan los afectos ca­
pitales, y esto con tanta prontitud, que echarles y
sanar es una misma acción? Y o bien percibo por
la hidrostática, que segnn su gravedad ó levedad
ocupan los humores diverso sitio en la admirable
m áquina del cuerpo: bien alcanzo que lo leve y gra­
ve se dice respectivamente, y que por leve que sea
cualquiera humor tiene su momento de gravedad.
A lcanzo también que si la proporción de gravedad
y levedad en los líquidos es como de dos á ocho,
esto es, los humores de la parte inferior tienen ocho
grados de gravedad, los de ia superior solo dovs; es-
trayendo los humores que tienen gravedad como
ocho, los que antes eran de seis, tendrán tal poso
que bajarán al lugar mas inferior, vencidos de su
propia gravedad. Todo esto entiendo bien por la hi­
drostática. pues son primeros principios de esta cien­
cia; pero no puedo alcan zaren buena filosofia, me­
dicina y anatomía, cómo suceda esto sin perturbar
el orden de sus principios.
18. lia filosofia enseña que solo obran las cau ­
sas en la materia que tocan. L a medicina, que los
afectos capitales dependen de la sangre y los h u ­
mores (entiendo por afecto capital, el que lio se ori­
gina de contusión, que siendo por contusión ó par­
te sólida lesa, donde está la lesión tendrá su causa.)
Supuesto esto, m i dificultad está en que como no
pasan de la región ínfim a los cristeles, no pueden
tocar lu sangre, por consiguiente ni depurarle ni mi-
— 130—
ligar los dolores de cabeza: porque dependiendo es­
tos de la sanare los curava solo quien la depure, y
la depurará quien la toque: el agua en cristeles no
puede tocarla, y aquí viene el principio de anato­
mía. L a anatomía dicta que para mezclarse un lí­
quido con la sangre observa este periodo precisa­
mente. Recíbese primero en el estómago, y por los
tubos chiliíbros y lácteos del mesenterio y abdomen
entra á comunicarse con la sangre, sigue por arte­
rias y venas el nimbo y natural eeouom íaque guar­
da la sangre en su movimiento, hasta que cum pli­
do el círculo viene a parar en el corazón, pulmón y
nñorií'.o, donde para también la sangre. A qu í es
donde se separa lo puro do lo impuro, por acción de.
un humor saliuo-bilioso, que ó depone la misma
sangre ó se aloja para esto en los riñones. No me
detengo mas en este punto, que pedia una larga di­
gresión, porque oslo basta para mi dificultad. Pro­
cede así. No puede obrar una causa sino en la ma­
teria que toca: el agua administrada eii cristeles so­
lo toca la primera región: luego en ella solo podrá
obrar: obrando solo en la primera región, no loca la
sangre: luego no toca la sangre el agua adm inistra­
da en cl isteles. D e otro modo se pueden combinar
estos principios. No puede tocar la sangre lo que
no se recibo en el estómago: no se recibe en él el
agua administrada en cristeles: luego no toca la san­
gre: luego no obra en ella, porque esto es imposible
sin tocarla: luego no depura la sangre: luego no mi­
tiga los dolores que causa la sangre viciada en la
cabeza, que esto no puede ser sin depurarla. La cs-
poneucia acredita lo contrario: luego os intrincado
laberinto. S í lo es. y tan intrincado, que aunque
descoja los vasos bil.udos, no lia do salir de él el Dr.
Perez con todos los ausilios de Rodríguez, á quien
puedo consultar esta duda, ou tanto que yo pros ino
con el agua,
19. E s p cc .ío r a l: pues como ella por sí es dulce,
dulcifica los humores, que por ácido-salinos, cau­
san escabrosidades en el pecho. E l agua templa­
da, como ademas de enrarecer es detersiva, contri­
buye con mas felicidad, cuando hay alguna obstru-
cion. E s e s to m á tic a : no solo porque escita el calor
en el estómago, promueve la Íermeníacion y disuel­
ve las materias pituitosas, que impiden el m ovimien­
to á las fibras, sino porque absorve el esccsivo
ácido, y le cesaba si se halla sofocado ó por esceso
de materias viscosas, ó por mucha relajación cu las
libras. E l agua i'ria tomada una hora antes do co­
mer, conforta el estómago á los biliosos, y lo mis­
mo hace caliente con los trios de estómago. Es h e ­
p á t ic a : porque como tan tenue, abundado sutilísi­
mas sales, con que penetra, precipita, evacua los re-
crementos pituitosos y terrestres, que mezclados con
ia sangre obstruyen el hígado y el vaso, por ser grue­
sos, terrestres y limosos. Por la misma razón es
siendo solo falso en el agua aquel ada­
s p le n é lic a ;
gio tan repetido: ¡o q u e e s b u e n o p a r a e l h í g a d o es
m a lo p a r a e l b a z o ; pues el agua cura á entrambas
partes, por esta y otras m uchas razones, como que
—132—
absorve los ácidos, absorviendo los precipita, pre­
cipitando los evacúa, & c.
20. E s a n t i - h i s í é r i c a : el agua con sus partícu­
las sutiles y espirituoso-salinas, conforta el útero
ó la madre, y la ayuda á espeler aquellos humores
que la sacan de su quicio y la incomodan por tan­
tos modos, que esceden toda comprensión y burlan
el estudio mas sutil. E l agua de limón por sus sa­
les espirituoso-salinas es mas eficaz que alguna otra,
aunque puede servir la uatural con el espíritu de ni­
tro dulcificado, ú otro que le preste igual impulso
para repeler los vapores que envia en estos casos la
madre. Tam bién se deberá usar de los apositos de
vinagre y agua cou la preparación que dije arriba.
Los anli-histéricos de la práctica común son los que
menos se deberían usar; porque ademas de ser per­
judiciales, por ser escesivamente ardientes, no hay
quien pueda sufrir aquel íetor que causan todos pol­
lo regular. ¿El aceite de succino, el asafétida, quién
la podrá aguantar aunque mas pueda? A q u í agra­
vian las damas su melindre, aquí á pesar de su fi­
lis se desmienten haciendo mil ascos del sampareil
cuando sufren sin asco aquel fetor que causa el asa-
fétida, el succino, fragancia ciertamente del infierno.
21. Aun el modo que tienen las medicinas en
su aplicación, observa el agua con puntualidad por­
que no le falte al agua ni aun el modo de univer­
sal medicina; tres son los modos con que se aplican
los medicamentos, y de esta diversidad resulta di­
vidirse las medicinas en internas, esternas y me-
-1 3 3 -
tlias; internas sou las que lomadas por la boca en­
tran adentro á cumplir la inspección de sus oficios,
como las confecciones, bebidas, cocimientos y jara­
bes. Esternas las que aplicadas por afuera esplican
el valor de su eficacia como los ungüentos, cataplas­
mas, aceites y emplastos. Medias, las que ni se to­
man por la boca ni se aplican por afuera, pero obran
en el cuerpo humano por un término casi medio,
como los cristeles y otras que se usan en m uchas
partes, que porque se usan con rubor se llaman p e s
s a r i s en latín. Todos estos tres modos imita el agua
con puntualidad; porque se toma por la boca, se ad­
ministra por de fuera, se usa en cristeles y aun tie­
ne otros usos ú operaciones que solo pueden conve­
nir al agua en los varios usos de la medicina.
22 . E ste es el motivo ó la razón porque se dice
al agua remedio universal; pues imitando á todas
las medicinas en la sustancia y el modo, debe lla­
marse universal remedio. E l que guste podrá ver
otras razones en la sabia disertación bistórico-crí-
tica, donde se espolien mas cansas, dejando otras
m uchas que me restan esponer para mi obra del sis­
tema universal. E s, pues, el designio de este arte
curar toda dolencia por sudores, porque ya esté en
los sólidos la dolencia, y a en los líquidos el sudor,
siempre es remedio: si en los líquidos, porque les
purifica; si en los sólidos, les desata; y deshacien­
do las obstrucciones (do que enferman los sólidos
comunmente) les dá la debida elasticidad con que
puedan espeler ó retener. Aunque este es el desig-
nio del quo obra, no siempre es este el designio do
naturaleza, pues naturaleza como notada de supe­
rior magisterio (con que mira á su conservación por
tantos modos) no se esplica cu sudor algunas ve­
ces y dirige por otro rumbo sus acciones. A sí soli­
cita, v. g., el sudor el módico: ordena á este fin to­
do su estudio, y como mas sagaz naturaleza, se
mueve por la cám ara ó la orina, ó por entrambas
vías con igualdad, porque esto importa para su es-
purgacion. E n este lance, como naturaleza nada
hace on vano, y es m as docta que Hipócrates y G a­
leno, debe seguir el módico su indicación, promo­
viéndola con una y otra via con igualdad. Por es­
to decía yo aquí á mis solas (con licencia del mó­
dico del agua) que no es el sudor tan solamente el
objeto de este arte; pues el designio de este m é­
todo es promover á natnraiçza sus designios, y co­
mo es tan vario el designio de naturaleza, y a en su­
dor, y a en cámara, y a en transpiración, y a en ori­
na, y a on fin, en otras escrecioncs con que se des­
ahoga naturaleza por el cutis, el complccso que de
todo esto resulta, debe ser el designio de esta prácti­
ca. Pero lodo esto se compone bien, pues distin­
guiendo la metafísica de objeto formal y de atribu­
ción, el de atribución serán los sudores, y los demas
serán formales: y así dice bien el Dr. Perez, que el
que sude el enfermo es en su práctica el primer de­
signio.
23. A nadie podrá desagradar justamente el ar­
reglado designio de este arte, pues ademas de ser el
mas seguro, es de mas [placer, menos costoso. E s
el mas seguro, y esta seguridad no solo nace de los
principios en que se funda, que. son los mismos do
la naturaleza, sino en el fin ó. que dirigen lodos su
conato, en el poder del agua y sus oficios. Los prin­
cipios en que se funda este arto son los siguientes.
Primero. L a naturaleza es el autor do toda cu­
ración.
Segundo. T o d a enfermedad es enrabio si hay
naturaleza en el paciente.
Tercero. L a naturaleza co n o no la preocupéis
la acción, lleva la curación hasta el fin.
Cuarto. Siempre se ha de seguir )n indicación
que dá la naturaleza, porque nada hace, esta sin uti­
lidad y en todo mira ó su conservación.
Quinto. No consiste en otra cosa una enferme­
dad, que en movimiento escesivo ó esccsi va quietud.
Sesto. No se conoce otra causa del movimien­
to y quietud que el calor y frialdad.
Sétimo. E l agua aplicada según las reglas dei
método, acelera la quietud y retarda el movimiento.
Octavo. Para aplicar el agua en calidad y can­
tidad, se ha de atender á la estación, al clim a, edad,
naturaleza y costumbre de beber en quien la toma.
Noveno. Cantidad. Nunca se pc-ca por esceso.
no habiendo en el estómago embarazo.
Décimo. Calidad. Según el mas ó m enos calor
de la estación y calentura, se espücará m as ó me­
nos fría.
Undécimo. E n los achaques do pecho y cuan-
da h aya viscosidad en los humores se debe evitar
la frialdad.
Duodécimo. Conque el agua templada, tibia ó
caliento, es la que se ha do aplicar en este lance.
Sobre estos principios que en el orden natural ó
son primeros ó dependen de ellos inmediatamente,
so erige la fábrica de este arlo. Miren si tendrá
seguridad sosteniéndola unos principios en que se
funda todo ol universo.
24. Pues no es menor la seguridad de este arte
por el ñu á que deben mirar sus profesores. E l fin
á que debe mirar un profesor cuando intenta curar
una enfermedad, es añadir ó quitar lo que sobra ó
loqu e falta, porque en oslo consiste la dolencia. ¿Y
propuesto este designio, por dónde logrará mejor su
intento? ¿,Q,ué cosa hay capaz de añadir ó quitar á
la naturaleza lo que la fulla ó la sobra? No es m uy
Arduo el responder; dígalo por iní y por todos Geo-
Ifroy: (1 ) A q u a p o l u s a n a tu r a c u n c tis a n im a n tib u s
<5* c u n c tis in r e g io n ib u s p a r a tu s , h o m in is n a turee
o m n iu m m a x im e , co n ven it c ib o r u m co actio n em et
d is tr ib u tio n e m j u v a t c h y lu m flu id io r e m efficit b la n ­
d u m d u lc e m n o n restu o su m n o n a crem n o n ir r ita n ­
tem s a n g u in i ca d erisq u e h u m o r ib u s d e b ita m J lu i-
d ita te m c o n cilia t: s i quee s i t in h u m o r ib u s a c r e d i­
n e m d e m u lc e t a s t u m co m p escit m e a tu s u r in a r io s
lib er o s r e d d it albu?n n im is tu r d a m ciere v a le t san-
g t iin e m b ilem c a fe r o s q u c h u m o r es (estu osos cnm-

(1) GraoiJVoy. Mater.- Medie, par. 1. de tussit., ssc. 1. cap. 1.


pú£. 50.
■ -137- -
p e s c it sp issio re. s- d ilu it ta r d e flu e n t e s flu x ilio r e s red ­
d it p a r tib u s s o lid is m o llitie m et f le x ib i li t a t em i n ­
d u c it, et ea r u m r ig id it a t e m sir/uai s i t em o llit: u n ­
de s a n is et ceg ro iis p e r u tilis , s a n is vero tem p e r a ­
ta ceg ro tis c a lid a . Q ue es lo mismo que decir: el
agua es útilísim a especialmente al genio y natura­
leza del hombre; ayuda á la cocción y distribu­
ción del alimento; hace al quilo fluido, dulce y tem­
plado; comunica fluidez á la sangre y demas hu­
mores; suaviza su acritud y templa el escesivo ar­
dor; desembaraza los conductos de la orina; alige­
ra el vientre; retarda la celeridad de los humores;
los deslie si están espesos; les aviva si circulan tar­
dos; en las partes sólidas induce blandura y flec-
sibilidad, y suaviza si tienen rigidez. Por lo cual
á sanos y enfermos es el agua m uy útil; á aquellos
templada, á estos caliento. Sin querer he dicho el
poder y los oficios del agua, que es el tercer capi­
tulo en que funda su seguridad este método.
25. Sin embargo, por dar alguna idea mas cla­
ra con que conozcan toda su valentía, aunque me
ahogue en sus cristales, voy á beber de un sorbo
sus virtudes, á describir, digo, el agua, que coii ser
tan clara á nuestros ojos no hay cosa mas oscura á
los discursos, pues nadie ha llegado á conocer h as­
ta ahora en qué consista su claridad y trasparen­
cia. E s el agua aquel eje principal sobre que se re­
suelve la m aquinado la salud. ¡Si yo estuviera des­
pacio. qué bien venia aquí el cotejo del mundo me­
nor ó microcosmo, al mundo m ayor ó el universo!
— IB S --

¡qué ajustados los círculos mayores, ecuador, zodia­


co, meridiano y horizonte, trasladados de la máquina
del cielo á otra máquina mayor, a l cuerpo humano!
Pero esto y a lo hizo el P. Claudio Praxeu: vuelvo á
mi asunto principal. E s el agua aquel eje principal
sobre qne se revuelve la salud. Del agua y el aire
dependen, según Hoffman, espíritus y humores, por­
que si el aire es el elemento inmediato do los espí­
ritus, el agua dá á los humores fluidez, para que
circulando con libertad mantengan como se debe
la salud, que no conoce otro principio de su conser­
vación que el libre movimiento de la sangre por los
anchos y menudísimos cañones de que está tejido
el cuerpo humano, y de que depende su buen uso;
permitan qne diga la autoridad, aunque siento ha­
blar en latín. (1) f i i c u r a tio n is r a tio n es s u b d u c i­
m u s et c a lc u lu m e x ig im u s s u n t m a x im e , a er et
a q u a q iu em o tu s, q u ib u s v ita et s a lu s a b so lv itu r a d ­
m in is tr a n t, et t u e n t u r . . . . P r o x h n u n s p ir it u u m
e le m e n tu m a d m in is tr a t a er a q u a a u te m s a n g u in i
o m n ib u s q u e h u m o r ib u s fiu x ilita te ? n a d c ir c u lu m d e­
s id e r a tis s im a m . V ita e n im a r c tis s im e est con exa
c u m h u m o r u m n o s tr i co rp o ris in offenso m o tu c ir ­
cu la to rio a quo p e n d e t in d o lis s a n g u in i'■ p r o p r ii
conservatio.
2 (5. Pero con licencia del señor Hollinan diria
yo que solo el agua conserva la salud, nos dá la
vida. No es esto apartarme de su dictamen ni de­

(1) HoíTman tomo 5, opuse, de aqua medie- univers.


cir mus rjuo lo que HoiTmau dice. E n sentir de
Hoffman, conservan la salud ni agua y el aire: en
el mío el agua solamente. ¡Q ué paradoja! Pues
de estas irán como agua, oigan la razón. E l agua
incluye al aire, y-no solo al aire sino al fuego, y
otras m uchísim as cosas que ignoramos. Incluye
el aire, y el aire mas sutil, como lo persuade su dia­
fanidad. Consiste su diafanidad en aquella di­
rección de poros que conserva el agua en su testu-
ra, aun cuando la agitamos con violencia; pues aun
cuando padece esta agitación, conserva el agua su
diafanidad. Estos poros no están vacíos; conque
h a y algún aire en ellos, y no aire como quiera sino
aireel mas sutil, como se persuadióen la disertación.
Pues si el agua es de tan buen aire, ¿por qué no ha
de dar la vida solamente? Incluye ai fuego, por­
que el agua sin fuego oslarla inmóvil; conque ten­
drá fuego si se mueve. A qu í pudiera decir elemen­
tos en la nueva opinión de los filósofos, que no co­
nocen mas fuego que el movimiento, ni mas mov¡-
m ienfoque el fuego. ( 1 ) Lean al señor Piquer que
lo trata con m ucha erudición.
27. Tam bién apoya su seguridad este método
con la autoridad de aquellos prolesores que le prac­
tican y han practicado felizmente. Algunos citó
el T)r. Vicente Bauífreym ont en su primera doctísi­
ma disertación: yo citaré á lodos en mi sistema uni­
versal, en que esplicaré los fenómenos del agua en

(1) Piquer Phisic, in tom. 1 tiact. 4, propos. 48.


— UO-
lodo sistema de medicina hipocrálico, galénico, pa-
racélsico, santoriano, heJmonciano: en los cualro cíe
filosofia, aristotélico, cartesiano, neuloniano, ga-
sendista: diré cuanto han escrito del agua antiguos
y modernos: describiré á la larga sus propiedades,
y daré un catálogo de las curaciones que han lo­
grado con su uso los profesores de mas mérito, es­
pecialmente el Dr. Vicente BauíFreymont y Herre­
7
ra, q u o n o n p r c z s tc a itio ) ' c ille ', en averiguar al agua
sus primores, pues lia llegado á sondar el agua pol­
lo mas intrincado de su altura. E ste es el verda­
dero acuario, este el que practica á toda le y el m é­
todo, valiéndose de la antigua y moderna medici­
na, cuando necesita de sus ausilios el agua.
28. Mas aunque aspiro á la brevedad, no pue­
do pasar en silencio á mi venerado amigo el Dr. N i­
colao, quien ha dado mas vanidad al agua con sus
curaciones, que los argouautas con sus naves. (1)
Contaré aquí un bello lance, que recomienda este
método grandemente. Curaba este gran doctor con
agua fria; (rara vez se valia de otra cosa) los demas
médicos, viendo que se apartaba de la práctica co­
mún, envidiosos de su acierto y estimación, procu­
raban ocultar sus curaciones, hablando de su m é­
todo indignamente: tanto, que el Dr. Belloc, enton­
ces catedrático de yerbas, preguntaba algunas ve­
ces en las aulas, s i c o n o c ía n á n n h o m u n c u lo q u i ­
d a m (es m uy pequeño el Dr. Nicolao) q u e h in c h a -

(1) Los argonautas inventaron h navegación- Mendoz. in Viri-


diar, lib. 5, proble. 30.
— 141—
ha de a g u a d lo s en fe rm o s q u e lle g a b a á 'p illa r e n ­
tre s u s m an os. V acó lin a p la z a á la sazó n en
a q u e l c é le b r e h o s p ita l, (h a b lo d e la c iu d a d d e V a ­
le n c ia , d o n d e s u c e d ió e s ta h is to ria ) y h a b ié n d o s e
o p u e s to á e lla e l I ) r . N ic o la o , el S r . P iq u e r y o tro s
d e l a f a c u l t a d , f i l é p r o v i s t a e n e l p r im e r o , c o n o c i d o
e n to n c e s p o r e l a c u a r io . C o m e n z ó e l I)r. N ic o la o
s u s v is ita s , r e c e ta n d o e l a g u a d e h o r a e n h o r a , in ­
te r p o la n d o a lg u n a v e z e l c a ld o , segú n la s r e g la s
d o l m é to d o : p u e s á un os o rd en ab a d ie ta te n u e , á
o tro s m a s te n u e , á o tro s t e n u ís im a , c o n fo r m e á la
e n fe r m e d a d y c ir c u n s ta n c ia s . C o m o s e p e r m ite en
lo s h o s p ita le s q u e e n tr e e l c o n o c id o ó e l p a r ie n te á
v is it a r a l p a r ie n te ó c o n o c id o , á q u ie n l l e v a y a el
v in o , y a e l b iz c o c h o , y a a lg u n a s o tra s c o s illa s c o n
q u e a g r a v a n e n la r e a lid a d la s d o le n c ia s , q u is o el
D r. N ic o la o o p o n e rse á e sta im p r u d e n te p ie d a d , y
lo g r ó c o n e fe c to la m o d e r a c ió n .

29. C o m o p o r u n a p a rte se im p id ió la e n tr a d a á
lo s q u e a n t e s s e l e s c o n c e d i a , y p o r o t r a s o n a b a e l
m é t o d o c le l a g u a , l l e g ó á s e r e l D r . N i c o l a o el ob­
j e t o d o l a i r a y d e l e n o jo , n o s o lo e n t r e l o s p r o f e s o ­
r e s s i n o e n t r e lo s m a s v u l g a r e s , t a n t o , q u e s e q u e ­
ja r o n a l a d m in is tra d o r, q u ie n d e lib e r ó u n a ta rd e ,
d esp u es de h a b er h ech o el D r. N ic o la o su v is ita ,
q u e l a r e c o n o c i e s e n d o s m é d i c o s y n o t a s e n lo q u e
m e r e c í a r e p a r o . H í z o s e a s í , y e l D i', N i c o l a o l o s i n ­
tió , p o r q u e d e c í a ( y d e c í a b ie n ) q u e s e le d e b i a h a - ,
b e r a v is a d o p a r a q u e é l a s is tie s e á la re v is ta y p u ­
d ie s e r e s p o n d e r p o r e lla . P o r e sto p e n s ó en dar
— 142—
c u m p l i d a s a t i s f a c c i ó n á lo s d e a d e n t r o y fu e ra d el
h o s p ita l. P a r a lo c u a l s a c ó t e s t i m o n i o d e l a s e c r e ­
t a r ía , d e lo s e n fe r m o s q u e h a b ía n e n tr a d o e n s u s a ­
la , d e lo s m u e r t o s q u e h a b i a h a b i d o y d e lo q u e e l
h o s p ita l h a b ia g a s t a d o , y d e lo s g a s t o s m u e rto s y
e n tra d a s q u e c o n s ta b a n en la s a la d e l I)r. L o n g a s ,
q u e e r a e l o tro m e d ic o d e l h o s p ita l q u e c u r a b a c o n
la p r á c t ic a c o m ú n . Y e n e l e s p a c io d o s e is m e se s
q u e se to m ó p a r a e s ta d ilig e n c ia , se s a c ó e n c u e n ta
b ie n c la r a , q u o e l l) i\ N ic o la o h a b ia te n id o m u c h o s
m as e n fe r m o s , m u c h o s m enos d ifu n to s , y h a b ia
a h o rra d o a l h o s p ita l m u c h ís im o s g a s to s . Conque
s a t i s f i z o a l a d m i n i s t r a d o r , a v e r g o n z ó á lo s d e l a f a ­
c u lt a d , y d ió u n g r a n r e a lc e á e s te m é to d o , q u e p ro ­
s ig u ió y a u n p r o s ig u e c o n a p la u s o . E s t o n o es fic ­
c ió n , e s ca so de hecho; y a u n h ech o so b re q u e ju ­
r a r á n á Ja l u n a d e V a l e n c i a t o d o s lo s q u e s e c u r a ­
ro n c o n e l a g u a , y u n h e c h o q u e le v a n t a e ste m é ­
to d o á la s n u b e s p o r s u g r a n s e g u r id a d y u tilid a d .
Pues e n e l c a s o d e h a b e r t e n id o e l D r . N i c o l a o y
l) r . L o n g a s ig u a le s g a s to s y m u e rto s, y e n t r a d a :- ;
p ero q n o L o n g a s s a n g r a s e , p u r g a s e , re c e ta s e , y N i­
c o la o c u r a s e c o n a g u a s o la m e n te , p a r e c e m a s a ju s ­
ta d o á la r a z ó n a b r a z a r e s te m é to d o d e c u r a r , p o r
s e r d o m e n o s p e lig r o y d e m a s b e n ig n id a d p a r a el
e n f e r m o : e s t o n a d i e lo d e j a d e c o n o c e r , p e r o n a d i e
lo lle g a á p r a c tic a r .
30. S o b r e s i e s ó n o e s t e m é t o d o d e m a s p la c e r ,
r e s p o n d a n lo s e n fe r m o s , y d ir á n q u e s í á u n a v o z
to d o s; p o rq u e e l a g u a n a tu r a l y d e lim ó n e s r e g a lo
— 143
a u n en s a n a s a lu d , S o b r e s i e s m e n o s c o sto so , a p e ­
lo á lo s b o t i c a r i o s , q u e v i e n d o y a d e s a i r a d a l a b o t i­
c a , s in a p r e c i o lo s e s p í r i t u s y p e r la s , n o sab en de
q u e e c h a r m a n o p a r a r e c o m p e n s a r sn d e s c o n s u e lo .
P e r o u o s e q u e j e n d e m í , q u é j e n s e d e G e d e o n M a r-
v e o , ( 1 ) B o e r h a a v e , G a z o la , íío im o n c io y o tro s p ro ­
f e s o r e s d o n d e e s t u d i é l a d o c t r i n a q u e h a s id o e l n o r ­
te d e m i d e r r o t a ; m e jo r d ir é , d e la d e lo s b o t ic a r io s ,
q u e g im e n c o n ta n g r a n d e s c o n s u e lo . P e r s u a d id o
q u e e s to m é t o d o e s e l m a s s e g u r o , e l d e m a s place.!',
m e n o s co sto so ; e l m odo d e p r a c tic a r le en com ún ,
p r e s c in d ie n d o d e e s t a 6 la o tra c o n fo r m id a d , es c o ­
m o se s ig n e e n to d a s c u a tr o e s ta c io n e s .

M ETO D O PAR A P R IM A V E R A Y OTONO.

POR L A MA C AN A.

A l a s s e i s a g u a d e li m ó n . A la s s ie t e a g u a na­
tu r a l. A la s o c h o c h o c o la te ó c a ld o , á c o n te m p la ­
c ió n d e l e n fe r m o . A l a s n u e v e a g .u a d e li m ó n . A
la s d ie z a g u a n a t u r a l, A la s o n c e c a ld o : A la s
d o ce , a g u a n a t u r a l . À la u n a c a ld o .

l' ÜR L A T A R D E .

À la s c u a tr o a g u a d e lim ó n . A la s c i n c o agua
n a tu r a l. A la s s e is c h o c o la t e ó c a ld o , á c o n te m p la ­
c ió n d e l e n fe r m o . A la s s ie te a g u a d e lim ó n . A
la s ocho a g u a n a tu r a l. E n tre n ueve y d ie z u n a

(1) Gedeon Narbeo in art. curand. morb. expec. cap. 22. <?t alibi
p'uriis, pvasmim inde vnnit. dol. et mendas. mediGor.
— 144 —

a lm e n d ra d a ó u n c a ld o , á c o n te m p la c ió n del en ­

fe rm o .

M ETO D O PA R A E L E S T IU .

POLI L A MASANA.

À l a s c i n c o a g u a d e li m ó n . A la s s e i s a g u a n a ­
tu r a l. A la s s ie te c a ld o ó c h o c o la te , á v o lu n ta d
d e l p a c ie n to . A la s o ch o a g u a de li m ó n . A la s
n u e v e a g u a n a tu r a l. A la s d ie z c a ld o . A la s o n ­
c e a g u a n a tu r a l. A la s d o c e c a ld o .

POR L A T A R D E .

A l a s t r e s a g u a d o l i m ó n . .V l a s c u a t r o a g u a n a ­
tu r a l. A la s e m e ó c a ld o ó c h o c o la te , á v o lu n ta d
d e l p a c ie n te . A l a s s e is a g u a d e l i m ó n . A la s s ie ­
te a g u a n a t u r a l. A la s o c h o c a l d o . A la s n u e v e
a g u a n a tu r a l. A l a s d i e z a l m e n d r a d a ó c u id o .

M ETO D O PA R A IN V IE R N O .

POR L A M AS AN A.

A l a s s i e t e a g u a d e li m ó n . A la s o c h o a g u a n a ­
tu r a l. A la s n u e v e c h o c o la te ó c a ld o , á e le c c ió n
d e l e n fe r m o . A l a s d i e z a g u a d e li m ó n . A la s o n ­
c e a g u a n a tu r a l. A la s d o c e c a ld o .

POR L A T A R D E .

A l a s t r e s a g u a d e li m ó n . A l a s c u a t r o a g u a n a ­
tu r a l. A l a s c i n c o c h o c o l a t e © c a l d o , á e le c c i ó n d e l
— 145—
e n fe r m o . A la s s e is a g u a d e lim ó n . A l a s s ie t e
a g u a n a tu r a l. E n tr e o ch o ' y n u e v e a lm e n d r a d a ó
e a ld o .
3 1. E s t e e s e l m é to d o e n c o m ú n , en q u e se p o­
n e e l a g u a y c a l d o e n t a l p r o p o r c ió n , q u e s e a d m i ­
n is tr a n d o s p a r te s d e a g u a , u n a d e c a ld o , e n c u a n ­
to lo p e r m i t a n l a s f u e r z a s d e l e n f e r m o . S i e l e n f e r ­
m o es d é b il d e c o m p le c s io n ó e stá y a con pocas
fu e r z a s , to m a r á d o s p a rte s d e c a ld o y u n a d e a g u a .
P e r o s e a d é b il, s e a ro b u sto , s é a lte r n a r á el a g u a co n
e l c a ld o , e m p e z a n d o ú s u d a r ó s u c e d ie n d o o tra n o ­
t a b le e v a c u a c ió n p o r l a c á m a r a , la o r in a , v ó m ito ,
e s p u t o , & .C .; e n f i n , s e d i s p o n d r á d e ta l m odo, que
s e a y u d e á l a n a t u r a le z a e n s u s d e s ig n io s , p u e s n o
e s o tro e l d e e ste a r te q u e p r o m o v e r á n a tu r a le z a
s u s a c c io n e s . Por lo c u a l , p a r a t o m a r r u m b o e n
u n a c u r a c ió n c o n a q u e lla p r u d e n c ia y ju ic io q u e p i­
d e la s a g a c id a d d e l m é to d o , m a y o r m e n te en la s d o ­
le n c ia s e n q u e s e ig n o r a la c a u s a ó e s t á p a r a d a la
n a t u r a le z a , im p o r ta p o n e r á n a tu r a le z a en m o v i­
m ie n to p o r m e d io d e u u o s b a ñ o s ó p e d ilu v io s , to ­
m a r la in d ic a c ió n q u e e lla d á , y p ro m o v e r e fic a z ­
m e n te s u in d ic a c ió n . En e sto s c a s o s s e e m p ie z a
la c u r a c ió n p o r l a ta r d e , y s e d is p o n e d e e s ta s u e rte .
32. E n t r e c i n c o y s e is d e l a t a r d e e n p r im a v e ­
r a y o to ñ o , p o c o a n t e s e n i n v i e r n o , y p o c o d e s p u e s
e n v e r a n o , s e d e s n u d a e l p a c ie n t e d e p ié y p ie r n a ,
y a u n se q u ít a lo s c a lz o n e s p a r a q u e d e s p u e s n o e m ­
b a ra c e n ; e n e s ta fo rm a se p o n d r á u n a c a p a ó b a ta ,
q u e b a ja n d o d e s d e lo s h o m b r o s lle g u e á c u b r ir p o r
— 146 —
to d a s p a r le s e l b añ o. M e t e e n e l b a ñ o p i e s y p ie r ­
n a s, y si é s te lle g a r e h a s ta la s c o r v a s , s e r á m ucho
m e jo r p o r q u e a s í s e r á m u c h o m a s p r o n ta la o p e r a ­
c ió n . E l b a ñ o s e r á d o a g u a c o c id a c o n ro m e ro , en
m a s ó m e n o s c a n t id a d , s e g ú n l a e s t a c ió n d e l tie m ­
p o, d o c ilid a d do la n a tu r a le z a , e n fe r m e d a d y o tra s
c ir c u n s ta n c ia s á q u e d e b e a te n d e r e l m é d ic o s a g a z
c o n fo r m e a l d o s ig n io d e l a c u r a c ió n : v . g . l a e s t a ­
c ió n e s d e v e r a n o , l a n a t u r a le z a p r o n ta , l a e n fe r m e ­
d a d lig e r a , y e l d e s ig n io p o n e r á n a t u r a le z a e n m o ­
v im ie n to . P u e s c u e s ta s c ir c u n s ta n c ia s , co n p o c a
c a n t id a d d e ro m e ro s e lo g r a fe liz m e n t e e s te d e s ig ­
n io . A l c o n tr a r io , s e n e c e s it a d e m a s c a n t id a d s ie n ­
d o fr ía la e s t a c ió n , la e n fe r m e d a d g r a v e , la n a t u r a ­
le z a re b e ld e , y e l d e s ig n io q u e s e to m a p r o v o c a r á
s u d o r á n a t u r a l e z a ; o jem p. g r . } e n u n r e h n m a lis -
m o , q u e s e c u r a e f i c a z m e n t e p o r e s t e r e m e d io .
33. P r e p a r a d o d e e s ta fo rm a , m e te r á e l p a c ie n ­
te p i é s y p i e r n a s e n e l b a ñ o , q u e ocu p ará p o r. m i
g r a n r a t o , m e d i a h o r a p o c o .m a s ó m e n o s . D e s p u e s
s e e n j u g a r á c o n u n a t o h a l l a , y a b r i g a n d o p i é s y p ie r ­
n a s co n u n a b a y e ta ó paño, se a c a b a d e d e sn u d a r
e n e l le c h o . E s t e , c o m o t o d o lo d e m a s q u e s e u s a
c u a n d o se p r a c tic a u e sta s d ilig e n c ia s , d e b e rá e sta r
b i e n c a l i e n t e p a r a q u e d e n i n g ú n m o d o s e c o n s t ip o ,
s ie n d o m a s ó m e n o s la p r e c a u c i ó n c o n fo r m e á la
e s ta c ió n d e l tie m p o y d is p o s ic ió n d e ia a lc o b a ó
cu a rto . D e s p o ja d o e l p a c ie n te d e la ro p a y e s ta n ­
d o y a e n a q u e lla d is p o s ic ió n c o n q u e e s tila q u e d a r ­
s e p a r a d o r m ir , s e l e a d m i n i s t r a r á e l a g u a y c a l d o ,
s e g n n la s p r e s c r ip c io n e s d e l m é to d o . A d v ir tie n d o
q u e s ie m p r e s e h a d e e m p e z a r p o r e l u s o d e l a g u a
d e lim ó n , p o r q u e é s t a c o m o g o z a d e m a s s a le s , p e ­
n e tra co n e fic a c ia lo s h u m o r e s y d is p o n e la s v ia s
d e la c ir c u la c ió n p a r a q u e p a s e e l a g u a n a tu r a l. E n
la s e n fe r m e d a d e s c r ó n ic a s im p o r ta ta n to e s ta d ili­
g e n c ia , q u e n o se p u e d e to m a r ru m b o en la cu ra­
c i ó n s in q u e p r e c e d a e s t e m o d o d e p a r t ir , y a u n i m ­
p o r ta r á e n la s a g u d a s s ie m p r e q u e s e s o lic ite e l s u ­
d o r, q u e a s í s e lo g r a c o n s e g u r id a d .
34. P u e s t a e n m o v im ie n to l a n a t u r a le z a , t r a t a ­
d a c o n c a l d o y a g u a v e i n t i c u a t r o h o r a s , s e e s p lo r a -
r á n c o n a te n c ió n su s m o v im ie n to s p ara e n ten d e r
s u s d e s ig n io s . P o r e ste m e d io n o e s d ifíc il p e r c ib ir
á n a tu r a le z a s u d ic ta m e n , p u e s p u e s ta , c o m o s u ­
p o n g o , e n m o v im ie n to , in d ic a , e n tr e o tra s c o sa s e l
p u ls o , h a c i a q u é p a r t e s e in c li n a p a v a s a c u d ir s e d e l
m a l q u e la in c o m o d a , y e sto n o n e c e s ita d e m u c h a
p e n e t r a c i ó n , p o r q u e l o s c o jo s s e c o n o c e n e n e l m o d o
d e an d a r. A d e m a s , q u e a lg u n a s v e c e s d á ta n c la ­
r a s s u s i n d i c a c i o n e s , q u e c o n s o lo t e n e r o jo s e n la
c a r a s e d e ja v e r e l r u m b o q u e e lla t o m a e n c o p io s a s
e s c r e c io n e s p o r u n o y o tro e m u n tu r io , e n s u d o r e s , e n
e sp u to s, & c .
35. N i se d eb e s o lic ita r d e te r m in a d a m e n te el
s u d o r , c o m o lo h a c i a e l D r . H a n c o k c , c é l e b r e a c u a ­
rio , s e g ú n c o n s t a d e s u F e b r í f u g o , n i se d e b e im ­
p e d ir c o m o e l c a p u c h in o d e M a lt a , q u e in te n ta b a
a r r o ja r to d o p o r la o r in a , p u e s n i u n o n i o tro e s e l

o b je t o d e e s t e a r t e , s e g ú n t e n g o i n s i n u a d o a n t e r i o r ­
— 148—
m e n te . E l o b je t o n o e s o t r o q u e e l q u e i n d i c a n a ­
tu r a le z a , ú q u ie n d e b e s e g u ir s e c o m o á p a u ta . In ­
te n ta r c u r a r to d a d o le n c ia p o r s u d o r com o e l D r.
H a n c o k c y P e r e z , ó p o r la o r in a c o m o e l p a d r e G a s-
tr o g ia n n i. e s id e a ta n p o c o a r r e g la d a á l a r a z ó n , c o ­
m o p e n s a r q u e es u n a m is m a to d a e n fe r m e d a d , u n o s
m i s m o s lo s h u m o r e s , y q u e d e b e n s a l i r p o r u n a p a r ­
te . E s t a r a z ó n e s p u s o m u y a l a la r g a e n s u d is e r ­
t a c ió n h is ló r i c o - c r í t i c a e l e r u d it ís im o D r . V ic e n t e
B a u flfe y m o n t, y a h o ra y o la v o y á r e p e tir p o r s e r
d e l señ o r F e ijo o . ( 1 ) L a te r c e r a d e d u c c ió n (d ic e )
y d ig n ís im a d e n o ta rs e , e s q u e to d o p u r g a n t e h a
d e h a c e r n e c e s a r ia m e n te a lg u n e str a g o , p o c o ó m u ­
c h o , e n lo s in s e n s ib le s c o n d u c to s p o r d o n d e lo s h u ­
m o r e s p u r g a d o s d e s d e l o s 'b a z o s d o n d e e s t á n c o n t e ­
n id o s , tr a n s ita n a l e s t ó m a g o ó a l v ie n tr e . L a ra­
z ó n e s p o rq u e d ife r e n te s h u m o r e s se c o m p o n e n (c o ­
m o s i e n t e n t o d o s l o s f í s ic o s ) d e p a r t í c u l a s i n s e n s i ­
b le s d e d ife r e n te fig u r a y ta m a ñ o , p o r lo c u a l n o
á c u a le s q u ie r a p o ro s ó c o n d u c to s in s e n s ib le s d e l
c u e r p o h u m a n o , c u y a s c a v id a d e s e n d ife r e n te s e n ­
tr a ñ a s ó p a r te s d e é l so n t a m b ié n d e d ife r e n te t a m a ­
ñ o y fig u r a , s e a c o m o d a n p a r a t r a n s it a r lib r e m e n te
la s p a r t íc u la s in s e n s ib le s d e c u a lq u ie r h u m o r. P o r
e s t a r a z ó n la n a t u r a le z a o b r a n d o p o r s í m is m a , u n o s
h u m o r e s e s c r e m e n t i c i o s e s p e le p o r e l v i e n t r e , o t r o s
p o r l a v í a d e l a o r i n a , o t r o s p o r lo s c o n d u c t o s s a l i ­
v a le s , o tro s p o r e l c u tis , lle v a n d o á cada u n o por

(1) C
avt,e
nui-to
m . I, e
art. 13, m
ira
.G.
-1 4 9 -
a q u e llo s c o n d u c t o s in s e n s ib le s , á c u y a s c a v id a d e s
s o n a c o m o d a d a s s u s in s e n s ib le s p a r t íc u la s . P ero
l a a c c i ó n v i o l e n t a d e l p u r g a n t e , i m p e l i é n d o l o s to ­
d o s h a c ia u n a v ia , lle v a á m u c h o s p o r p o ro s á q u e
n o s e a ju s t a n n a t u r a lm e n t e , 6 q u e n o p u e d e n t r a n ­
s i t a r s i n e n s a n c h a r l a s c a v i d a d e s y r a e r a l g o d e lo s
c o n d u c to s , d e lo q u e p r e c is a m e n te h a d e r e s u lta r
u n d a ñ o c o n s id e r a b le .
36. P u e s s i lo s h u m o r e s c a d a u n o tie n e c o n f i­
g u r a c ió n d is tin ta c o n q u e se a c o m o d a á e s ta ó la
o t r a e n t r a ñ a , p o r c i e r t o e s u n b e ll o h u m o r e l q u e r e r ­
n o s p e r s u a d ir q u e to d o s h a n d e s a lir p o r su d o re s,
to d o s p o r la o r in a , to d o s p o r u n a p a rte . ¿N o es es­
to e s t r a v p g a n c i a ? ¿N o e s e sto c o n tr a la filo s o fía ?
¿ N o e s e sto c o n tr a la ra zó n ? ¿ N o e s e sto c o n tr a n o
sé q u é m as? ¿P u es p ara q u é aquel em peño de
e c h a r n o s to d a e l a g u a p o r u n c a m in o ? ¿U n a re­
p le c ió n de e stó m a g o se p o d rá c u ra r p o r su d or?
¿ S e p o d r á a r r o j a r p o r l a o r in a ? N o a lc a n z o d e q u é
m a n e r a , s in o q u e s e a b r a n ta n to lo s p o ro s q u e p a s e
p o r e llo s u n m o lin o . U n a d is o lu c ió n d e la s a n g r e
ó a q u e l l a 's d o l e n c i a s q u e c o n s i s t e n e n s u d o r e s , ¿ p o ­
d rán c u ra rs e p o r su d or? Y o n o a l c a n z o c ó m o , si
n o m e e n g a ñ a M o re to . (1 )

Del desden de la hermosura


Q.UC enfermo el Amor está.
¿Cómo ha de sanar, si es ella
La cura y la enfermedad?

(1) En la «omedia del Detonsor de su agravio.


— 150 —

E s t o e s , s in b a r a j a r s e lo s o f i c i o s , s i n q u e s e a t r i a c a
e l v e n e n o , y s in q u e s e a s a lu d la m is m a e n fe r m e ­
dad. P o r ta n to , c o m o h e d ic h o ta n t a s v e c e s , n o es
o tro e l d e s ig n io d e e s te a rte , q u e e l q u e lo e s d e la
n a tu r a le z a , c u y o s p r o y e c to s se h a n d e s e g u ir c o n ­
fo r m e á l a in d ic a c ió n q u e e lla d a .
37. S e a r r e g la r á , p u e s , e l c a ld o y a g u a s e g ú n la
in d ic a c ió n d e la n a tu r a le z a , p ro c u r a n d o p ro m o v e r
a q u e l d e s ig n io p o r d o n d e e s p lic a n a t u r a le z a s u a c ­
c ió n , p a r a s a c u d ir s e d e la e n fe r m e d a d . P ero a q u í
e n tra u n a g r a v e d u d a en la c a n tid a d y c a lid a d d e l
a g u a , e n l a p r e p a r a c i ó n d e lo s c a l d o s y o t r a s p r o li-
g id a d e s d e l m é to d o . M e e s p lic a r é a h o r a p o r m a y o r ,
d e j a n d o lo p a r t i c u l a r p a r a d e s p u e s . D iv id ie n d o a l
c u e r p o e n tre s p o r c io n e s , c a b e z a , a b d o m e n y d e m a s
p a rte s , so n tre s la s e n fe r m e d a d e s e n c o m ú n , s e g ú n
a q u e lla s p a rte s d o n d e e stá n ; e s á sa b e r, e n fe r m e d a ­
d e s d e c a b e z a , d e l a b d o m e n ó la s e n tra ñ a s , y d e to ­
d o lo d e m a s d e l c u e r p o , c o m o p i e r n a s , m u s l o s , b r a ­
zos. En to d a e n fe r m e d a d d e c a b e z a se e m p e z a rá
l a c u r a c ió n p o r l a ta r d e y se d is p o n d r á d e e s t a s u e r ­
te . P o r la ta rd e a l p o n e rse e l s o l e n tr a r á e l p a c ie n ­
te e n e l b a ñ o , q u e o c u p a r á p o r m e d ia h o r a , c o n to ­
d a s l a s p r e c a u c i o n e s q u e d ijo a r r i b a . L u e g o to m a ­
r á e l a g u a d e lim ó n , y p r o s e g u ir á c o n a g u a y c a ld o
s e g ú n la s p r e s c r ip c io n e s d e l m é to d o .
38. M e d i c a d o a s í p o r t r e s , c u a t r o ó c i n c o d ia s ,
c u a n d o s a le y a l a o r in a c la r a c o m o e l a g u a , s e e m ­
p e z a r á á a lim e n ta r m u y p o co á poco, o b se rv a n d o
c o n m e n o s r ig o r e l m é to d o , q u e p o rq u e n o q u e d e
— 151—^
d u d a s e d is p o n d r á d e e s ta fo rm a . P o r la m a ñ a n a
á la s s e is t o m a r á e l a g u a d e lim ó n , á la s s ic le y m e ­
d i a e l c h o c o l a t e c o n p a n , á l a s d i e z s e lo a d m i n i s ­
tr a r á n d o s l a v a t i v a s d e a g u a n a t u r a l, ó t e m p la d a ,
s e g ú n s u c o m p le c s io n y la d o le n c ia . S o b r e la s la ­
v a t iv a s , s i s e h a lla d é b il, to m a r á u n c a ld o ; si n o , u n
v a s o d e a g u a n a tu r a l. A l m e d io d ia t o m a r á su c a í ­
d o c o n u n a s s o p a s , a lg u n a p e c h u g a ó e str e m id a d e s
d e a v e , ú o tro c u a lq u ie r m a n ja r q u e s e a d e m u y
f á c il d ig e s tió n . P o r la ta r d e á la s s e is a g u a d e l i ­
m ó n , c o n q u e p u e d e t o m a r s u c h o c o l a t e , s i a n t e s lo
te n ia d e c o s tu m b r e . U n a h o ra a n te s d e ce n a r, u n
v a s o d e a g u a , y ú lt im a m e n t e s u c e n a , q u e t a m b ié n
d e b e se r en c o rta c a n tid a d y d e c o s a s d e fá c il d ig e s •
t io n . S e a d v ie r te q u e la s p rim e r a s la v a t iv a s d e b e ­
rá n s e r ó d e u n s im p le c o c im ie n to d e m a lv a s ó d e
a g u a t ib ia c o n a c e ite , s i s e p r e s u m e q u e h a y m a t e ­
ria l e n d u r e c id o , ó n o h a o b ra d o e n a lg u n o s d ia s e l
e n fe r m o . L a s d e m a s s e r á n d e a g u a n a tu r a l, y s e ­
r á m e jo r d e p o z o , p o r q u e g o z a d e m e j o r t e m p e r a ­
m e n to , e sto e s, n o e s c a lie n te n i fr ia , s in o d e u n a
c a lid a d casi te m p la d a . S e a d v ie r t e t a m b ié n q u e
la s l a v a t i v a s n o s e lia n d e o m itir p o r n in g ú n c a s o ,
a u n q u e h a y a h a b id o e v a c u a c io n e s p e r sec e ssu m .
p o rq u e n o se a d m in is tr a n p re c is a m e n te p a r a e v a ­
c u a r , s in o p a r a d a r fie c s ib ilid a d , r e fr e s c a r y p o n e r
e n b u e n to n o la s e n tr a ñ a s , q u e c o n lo s r e c r e m e n to s
fe b r ile s s u e le n c o n tr a e r m u c h o s m a le s . P e ro en e s­
te c a s o s e a d m in is tr a r á n d e a g u a n a tu ra l d esd e e l
p r in c ip io .
— 152 —

39. M a n e j a d o a s í e l p a c i e n t e t o d o a q u e l t ie m p o
q u e p i d a s u c u r a c i ó n , ( q u e p o r l a r g a q u e s e a tu r n ­
e a p o d r á s e r m u y l a r g a ) ir á d e j a n d o l a s l a v a t i v a s y
e l a g u a p o co á p o co , ir á to m a n d o a lg o m a s d e a li­
m e n t o , h a s t a l l e g a r á a q u e l p u n t o ó p r o p o r c ió n q u e
o b s e r v a b a e n e s ta d o d e s a lu d . Q u ie r o n o ta r có m o
s e h a c e e sto , p o r q u e e s c r ib o p a r a to d o s . H a b ie n d o
u s a d o d e lo s c r i s t e l e s d e a g u a p o r e s p a c i o d e c u a ­
tro ó c in c o d ia s , s e o m ite a l s e s to el c r is te l y s e to ­
m a u n v a s o d e a g u a n a tu r a l. E s t e m is m o d ia se
d e j a e l v a s o d e a g u a a n t e s d e c e n a r , y t o m a n d o la
r e g la p o r e s te p u n to , d e b e p ro c e d e r s e d e ta l m o ­
d o , q u e s e v a y a d e j a n d o á p r o p o r c ió n u n d i a e l a g u a ,
o tro e l c r is te l, h a s t a q u e s e q u e d e e n e l a g u a , q u e se
a d m in is tr a e n a y u n a s ; q u e c o n e s ta d e b e p r o s e g u ir
s i lo a c o s t u m b r a b a e n s a u a s a l u d , c o n la d ife r e n c ia
q u e p o d r á to m a r e l c h o c o la te d e s p u e s d e l a g u a in ­
m e d ia ta m e n te .
40. S o b re si d e b e ó n o m u d a rse e l e n fe rm o en
l o s p r i m e r o s d i a s q u e s u d a , r iñ e n l o s p r o f e s o r e s d e l
a g u a ; u n o s d ic e n q u e s í o tro s q u e n o , y n a d ie d ic e
el por q u é. Y o q u e s o lo a t i e n d o a s e r e l v e r d a d e ­
r o p r o m o t o r d e l a s a l u d , d i r é l l a n a m e n t e m i s e n t ir .
N o h a y d u d a q u e l a l i m p i e z a d i l a t a lo s h u m o r e s ,
p o r q u e d á p l a c e r : a l c o n t r a r i o , e l a s c o l e s c o m p r im e ,
p o rq u e d á p esa r. (1 ) N o h a y d u d a q u e e l p la c e r y
e l p e s a r a tr a s a n y a d e la n t a n la c u r a c ió n ; p o r q u e d e

(1) A n i m u s h o m in is p i u s n ocet c o r p o r i, q u a m o m n e s r e s c o r p o r e a ,
et n o n n a tu r a le s , q u ib u s h om o u t it u r . H ofim . tom - 5 d e M e d i e , s u i ip-
s iit s , p a g ■ 243, m . 13.
— 153—

la b u e n a ó m a la d is p o s ic ió n d e lo s h u m o re s d e p e n d e
la s a lu d y e n fe r m e d a d e s . N o creo q u e e l m a l h u ­
m o r e s tr a id o p u e d a in tr o d u c ir s e s e g u n d a v e z e n e l
cu erp o , a u n q u e p u e d e su ced er, p o rq u e e l cu e rp o g o ­
z a d e p o d e r o s a a t r a c c i ó n ; lo q u e s e p r u e b a c o n lo s
p a ñ o s m o ja d o s en v in a g r e , q u e lo s d e s e c a e l c u e rp o
p ro n ta m e n te . E sto l o d e jo e n s u p r o b a b i l i d a d y
ju z g o c o n fu n d a m e n to q u e p u e d e ser. P o r ta n to ,
y p o rq u e lo s q u e e s to r b a n e l q u e e l e n fe r m o s e m u ­
d e e s p o r e l p e l i g r o d e .c o n s t i p a r s e , d i g o , q u e c o n l a s
p r e c a u c io n e s p r e c is a s p a r a q u e n o s e c o n s tip e , p o ­
d rá y deb erá m u d arse. E sta d ilig e n c ia se hace
c o n m a s s e g u r id a d d e sp u e s q u e h a y a c e sa d o e l s u ­
d o r; p e ro s i e l s u d o r p r o s ig u e y s e c o n te m p la p r e c i­
s o , l o m e jo r s e r á d e ja r lo . A s í lo p r a c tic o y o c a d a
d ia , y r e s p o n d e l a a c c ió n á p e d ir d e b o c a .
• 4 1. S o b re la c a n tid a d y c a lid a d del agu a es
m u c h o m a s r e ñ id a l a p e n d e n c ia . T o d o s c o n v ie n e n
en que n u n c a se p e c a p or esceso , com o n o h a y a
e m b a r a z o e n e l e s tó m a g o y p a s e e l a g u a c o n lib e r ­
ta d , a n te s s e r á m a s p r o n ta la c u r a a d m in is tr a n d o
e n c a n tid a d e l a g u a ; y e n e sto c o n v e n g o y o , p o rq u e
e n la r e a lid a d e s a s í. S o b r e l a c a l i d a d e s e l p le it o ,
y c a d a u n o a l e g a s u s e s p e r ie n c ia s d e q u e h a c u r a ­
d o c o n e sta ó la o tra a g u a . E l r e v e r e n d ís im o p a ­
d re B ern ard o M a r ía C a s tr o g ia n n i, c a p u c h in o d e
M a lta , h o m b r e d e g r a n e r u d ic ió n y c o n d u c ta , c u r a ­
b a t o d o s l o s m a l e s c o n s o lo e l a g u a d e n i e v e . E l
c é le b r e in g le s H a n c o k c , c o n a g u a fr ía ; y e l D r . D .
I s id o r o F ern an d ez M a tie n z o , m é d ic o d e P a lè n c ia
— 154 —
y o rn a m e n to s in g u la r d e n u e s tr a E s p a ñ a , u s a b a d e l
a g u a c a l i e n t e , p a r a c u r a r t o d o s lo s m a l e s . Y o , que
t a m b i é n t e n g o m i p i e d r a e n e l r o llo y h e l e i d o a l g u ­
n a s v e c e s e n G a le n o ( 1 ) q u e e l a g u a tie n e d is tin ta
v ir tu d s e g ú n e sta ó a q u e l l a c a l i d a d : a q u a i n eo,
q u o d ca lid a , v e l f r i g i d a est. co n tr a r ia f a c e r e n a ­
ta est: p u e s f r i a c o n s t i p a , m u y c a l i e n t e q u e m a , y
t e m p la d a e n r a r e c e , la x a , d ig ie r e y h a c e o tro s m u ­
c h o s o fic io s q u e n o tó m u y b ie n G a le n o (2 ). A le n ­
d o t a m b ié n q u e d e b e e l m é d ic o e n r a r e c e r ó c o n d e n ­
s a r lo s h u m o r e s , s e g ú n l a c o n d i c i ó n d e l a s e n f e r m e ­
d a d e s ; p o rq u e s i la s a n g r e e s tá m u y s u e lta , d e b e
c o n d e n s a r la , s i e s t á m u y c o n d e n s a d a e n r a r e c e r la , y
q u e e sto s e h a c e p o r la fr ia ld a d , c a lo r , c o m o te n g o
in s in u a d o y a ; u s o d e to d a s tre s a g u a s c o n fo r m e la
c a lid a d d e la s d o le n c ia s . E u la s fie b r e s a r d ie n te s
a g u a lr ia c o n m a s ó m e n o s fr ia ld a d , s e g ú n e l e s ta ­
d o d e l a rd o r; si e l a rd o r e s m u y g r a v e , fr ia d e n ie ­
ve. En la s h é t ic a s , d o n d e n o ta n to m ir o á c o r r e ­
g i r e l c a lo r , c u a n t o á r e s a r c i r l a h u m e d a d , a g u a t e m ­
p la d a . En a s ie n to s d e e s tó m a g o , y s ie m p r e que
n e c e s i t a n d e r a r e f a c c i ó n lo s h u m o r e s , u s o c o n f e l i ­
c i d a d d e l a g u a c a l i e n t e ; y a s í c o n p r o p o r c i ó n e n lo
d o m a s, lle v a n d o s i e m p r e p o r p a u t a a q u e l p r im e r
p r i n c i p i o , a q u e l l a r e g l a c o n q u e i n s t r u y e G a l e n o , (3 )
q u e h a b la n d o e n el a s u n to d ic e a s í: P a r a a d m in is ­
tra r e n c a lid a d y c a n t id a d e l a g u a , a te n d e r á s á la

(1) Ctalen. in lib. de composit. Medicam, per. gener.


(2) Ibid. lib. 2 de simplic. modicam, facuit. cap. G.
(3) Ibid. lib. 1. de arf. curar, ad Glauco».
e s ta c ió n , e d a d , c lim a , n a tu r a le z a , e n fe rm e d a d y
c o s t u m b r e q u o t e n g a d e b e b e r e l q u e l a to m e .
42. P ero p a ra q u e no h a y a q u e d u d a r y p u ed a
a p lic a r s e e l a g u a c o n s a t is fa c c ió n , a u n q u e e n e sto
n o c a b e r e g la fija , y o p o n d r é a l g u n a s r e g la s . P r i­
m era. D i s t í n g a s e la la t it u d g r a d u a l q u e a d m ite el
a g u a e n f r i a l d a d y c a l o r , e s á s a b e r : h e l a d a , f r ia , d o
n ie v e , d e m e d ia n ie v e , fr ia n a t u r a l (c o n fo r m e l a d á
e l tie m p o ó e s t a c ió n ) t e m p la d a , tib ia , c a lie n t e si c a ­
be. S e g u n d a . N ó te s e e l c a lo r d e la c a le n tu r a , y s e ­
gún s u g r a d u a c ió n a p liq ú e s e e l a g u a co n m a s ó
m e n o s fr ia ld a d , d e s u e rte q u e se v a y a á b u s c a r e l
e q u ilib r io e n tr e d o s e s tr e ñ io s c o n tr a r io s . E s , v . g .,
m u y a r d ie n te la c a le n tu r a : p u e s a p liq ú e s e e l a g u a
h e la d a , p a r a q u e d e l su m o a rd o r d e la c a le n tu r a y
fr ia ld a d s u m a d e l a g u a , v e n g a á c o m p o n e rs e u n c a ­
lo r d e c o n d i c i ó n t a n i n d u l g e n t e , q u e m a n t e n g a s i n
d is o lv e r lo s h u m o r e s y le s m a n te n g a en a q u e lla
p r o p o r c i ó n e n q u e c o n s is t o la s a l u d . E sto d eb erá
p r a c t i c a r s e c u a n d o n o h a y a o t r a c a u s a q u e lo e s t o r ­
b e , q u e s i h u b ie r e m o tiv o q u e lo im p id a , c o m o im ­
p lic a r s e c o n a c h a q u e s d e p e c h o l a c a le n tu r a , se h a
d e e v ita r la s u m a fr ia ld a d y a p lic a r e l a g u a fr ia e n
ta n to g r a d o q u e c o r r ija e l a r d o r s in d a ñ a r a l p e c h o .
E s t a e s u n a id e a e n c o m ú n , q u e n o c a b e e n e sto in ­
d iv id u a l ra zó n .
43. E n la s d o le n c ia s q u e r e s id e n e n la s p a r te s ó
e n tra ñ a s d e l p e c h o y d e l a b d o m e n , c o m o in fla m a ­
c io n e s y o b s tr u c c io n e s d e l p u lm ó n , h íg a d o , b a z o , y
c u a lq u ie r a c h a q u e d e p e c h o , se p r a c tic a e l m é to d o
— 156—
e n l a m i s m a f o r m a p o r lo r e s p e c t i v o a l c a l d o y a g n a ,
e sto o s, á l a c a n t id a d d e a g u a y c a ld o . P e r o e s m u y
d ife r e n te e l m o d o ; p o r q u e e l a g n a s e a d m in is t r a c a ­
li e n t e , t i b i a 6 t e m p l a d a , ó c o n t a l c u a l m o m e n t o d e
fr ia ld a d , si fu e r e m u y e s c e s iv o e l a rd o r: a q u í es d o n ­
de p id e e l m é to d o e s p e c ia l p e r s p ic a c ia , e s p e c ia l ti­
no; p o rq u e e n r a r e c e r la v is c o s id a d d e lo s h u m o re s
s in d a r a u m e n t o á l a fie b r e , m o d e r a r l a c a le n t u r a
s in c a u s a r a lg u n e s t r a g o e n la s v e n a s , c u a n d o á é s ­
ta s o fe n d e l a f r ia ld a d y á la fie b r e a u m e n t a e l c a lo r ,
e s u n e m p e ñ o m u y a r d u o , a u n p a r a H ip ó c r a te s , G a ­
le n o y C e ls o ( 1 ) . P o r ta n to , c u a n d o n o h a y c a le n ­
t u r a y to d o e l m a l d e p e n d e d e o b s tr u c c ió n ó v is c o
s id a d d e h u m o re s , se a d m in is tr a tib ia ó c a lie n te . E n
e s t e c a s o i m p o r t a e l u s o d e l o s a p o s i t o s d e v i n o t ib io
c o n m a n te c a d e a z a h a r e n la s p a r te s d o n d e se h a lla
la o b s tr u c c ió n , a u n q u e r e g u la r m e n t e s e a p lic a n al
e s t ó m a g o , r iñ o n e s , h i p o c o n d r i o s , m e s e n t e r i o ; pero
cuando h a y a c a le n tu r a , se a d m in is tr a r á el agu a
te m p la d a , y a u n c o n ta l c u a l m o m e n to d e fr ia ld a d ,
s e g ú n e l m a s ó m e n o s ard o r. E l i e ste c a s o se u s a
d e lo s a p ó s ito s d e tre s p a r te s d e a g u a y u n a d e v i ­
n ag re s o b r e e l m e s e n t é r i o , h i p o c o n d r i o s y r iñ o n e s ,
re ite r a n d o la a c c ió n s ie m p r e q u e se lle g a n á e n ­
ju g a r .
4 1. L o s b a ñ o s d e a g u a te m p la d a s u fr a g a n f e liz ­
m e n te á e s ta s d o le n c ia s . D ir é e l m o d o d e u sa rse

( 1) Vide Hipocrat. lib. G. Epid. sect 3. ct lib. 5 . aphorism. 25.


Galano lib- 4 . da locia aíláct. cap. 8. Cornal. Cals. lib. 3. cap. 7. de fa­
bre pestil.
-1 5 7 —
b r e v e m e n t e , q u e e s t o p id o d i s e r t a c i ó n a p a r t e p o r s e r
p ie z a m u y p r in c ip a l d e e s te m é to d o , y p o rq u e s ir v e
á m u c h o s m a le s s u u so y se a d m in is tr a v a r ia m e n ­
te , s e g ú n la v a r ie d a d d e e n fe r m e d a d e s , y a co n a g u a
fr ía , y a t e m p la d a , y a n a t u r a l, y a c o m p u e s ta , y a d e
e s te ó e l o tro m in e r a l, p id e p lu m a m a s la r g a s u e s-
p lic a c io n . P a r a e n tra r en e l b a ñ o se p re p a ra d o s ó
t r e s d i a s e l e n f e r m o u s a n d o d o c a l d o y a g u a ( e n lo
a n t i g u o e r a p u r g a y .s a n g r í a ) y d ie ta c o n m o d e ra ­
c ió n , c o n fo r m e á s u r o b u s te z y e n f e r m e d a d . A l te r ­
c e r d ia e m p ie z a e l b a ñ o , q u e se d is p o n e d e e s te m o ­
d o : é c h a s e e n u n a t in a ó tin a ja , ó c o s a d e i g u a l p r o ­
p o r c ió n , u n a g r a n p a r te d e a g u a n a t u r a l, s o b re é s t a
se e c h a a g u a c a lie n te e n ta n ta c a n tid a d 6 ta n to g r a ­
do, c u a n to b a ste á 'p o n e r e l a g u a e n u n t e m p e r a ­
m e n to q u e t o d a v ía e s té a lg o m a s c a lie n te q u e la d e
lo s lío s e n lo s c a n ic u la r e s ; d is p u e s t a s a s í l a s c o s a s ,
e n tra e l p a c ie n te e n e l b a ñ o (q u e d e b e r á lle g a r h a s ­
t a e l p e s c u e z o ) y le o c u p a e l e s p a c i o d e m e d i a h o r a ,
c o n c u r r ie n d o , c o m o s u p o n g o , la s c ir c u n s ta n c ia s d e
q u e e l c u a r t o e s t é a b r i g a d o , e l a g u a d e l b a ñ o n o so
e n fr ie , y e n fin , to d a s a q u e lla s p r e c a u c io n e s q u e a d ­
v e r t i r á e l f a c u l t a t i v o q u e p r a c t i q u e á t o d a l e y e s to
m é to d o .

45. A l s a l i r e l p a c i e n t e d e l b a ñ o , s e e n j u g a r á to ­
d o e l c u e r p o c o n u n p a ñ o ó s á b a n a c a lie n te , p r e c a ­
v ie n d o c o n a te n c ió n n o s e c o n s tip e . L u e g o se m e ­
te e n la c a m a , y a b r ig a d o c o n a lg o m a s d e ro p a , e m ­
p ie z a á p r a c tic a r e l m é to d o , q u e s e r á , p o rq u e n o h a ­
y a d u d a , d e e s t e m o d o .— P o r l a m a ñ a n a á l a s s e i s
— 158'
(s u p o n g o q u e á e sta h o ra s e a c a b a d e b a ñ a r) to m a ­
r á m i c a l d o , á l a s s i e t e u n v a s o d e a g u a d o li m ó n ,
á la s o c h o c a ld o ó c h o c o la te , á c o n te m p la c ió n d el
e n fe r m o , á la s d ie z u n v a s o d e a g u a , á la s o n c e ta m ­
b ié n a g u a , y á la s d o c e d a d a s , s u c o m id a , e n q u e
p o d r á to m a r u n a s s o p a s , u n a p e c h u g a d e a v e ú o tro
c u a lq u ie r a m a n ja r q u e s e a d o f á c il d ig e s tió n . B ie n
c o n o c e rá n , p o r e sta s señ as, q u e el b a ñ o se h a d e a d ­
m in is tr a r e n a y u n a s , y es a s í, q u e a s i se d eb e a d ­
m in is tr a r ; p e r o t a m b ié n p u e d e a d m in is t r a r s e p o r la
la r d e , c in c o h o r a s d e s p u e s d e h a b e r c o m id o , y s e r á
a lg u n a v e z n e c e s a r io , n o o b s ta n te d e h a b e r s e d a d o
p o r l a m a ñ a n a , s i lo p id ie s e l a d o l e n c i a ; p e r o p o r lo
r e g u la r , c o n un b a ñ o , s e a p o r la m a ñ a n a ó p o r la
ta r d e , s e lo g r a r á l a c u r a c ió n , y fe liz m e n t e . C u a n d o
so a p liq u e p o r la ta r d e e l b a ñ o , se h a de o b servar
e sto m é to d o . À l a s s e is s e d a r á u n c a ld o , á la s s ie ­
te a g u a d e lim ó n , á la s o c h o c a ld o , a la s n u e v e u n
v a s o d e a g u a , á la s d ie z u n a a lm e n d r a d a c o n b iz c o ­
chos, ó u n as yem as, ó un c a ld o c o n s é m o la , y si
é s t a f u e r e d e m a i z , s e r á m u c h o m e jo r . L a s é m o la
b ie n s a b e n e n M a d r id c o m o s e h a c e , p u e s tie n e n a l ­
g u n o s y a m is in s tr u c c io n e s .

4.G. E sto n o so lia m e d ir ta n á c o m p á s , q u e n o


p u e d a a ñ a d ir s e ó q u ita r s e a lg u n a c o s a s i c o n v ie n e
a l e n f e r m o ó l a d o l e n c i a , e n lo q u e s e e s t a r á a l j u i ­
c i o d e l s a b i o p r o f e s o r q u e m e d i t e lo s l a n c e s c o n s a ­
g a c id a d , p o rq u e la o c a s ió n e s c a l v a 6 im p o r t a el
c u á n d o d e la n a tu r a le z a . A s í, si e s tá d é b il e l e n ­
f e r m o ó e l s u d o r ( c o m o e s r e g u l a r ) f u e r e c o p io s o , s e
p u e d e a lim e n ta r p o r la m a ñ a n a to m a n d o , c o n e l s e ­
g u n d o c a ld o , l a s é m o la ú o tra c o s a d e fá c il d ig e s ­
t ió n : lo m i s m o puede o b s e r v a r p o r la ta r d e , g u a r ­
d a n d o p r o p o r c i ó n r e s p e c t i v a m e n t e , e s t o e s , q u e in ­
m e d i a t a m e n t e d e s p u e s d e l b a ñ o n o t o m e a l g u n a li-
m e u t o q u e p a r e e l a c e l e r a d o c u r s o d e la s a n g r e y l a
im p id a s u s d e p u r a c io n e s . B a s t e lo d i c h o p o r a h o ­
ra , q u e en la d is e r ta c ió n q n e d a ré en b reve de
lo s b a ñ o s , m e a r r o ja r é á n a d a r c o n p lu m a y to d o .
E n t a n t o , e s c u c h e n á G e o J iV o y u b i s u p r a , q u e a u n ­
q u e lo d i c e en la tín y e s a l g o l a r g o e l p a s a g e , se
p u e d e t o l e r a r p o r lo e lo c u e n t e .
T e p id e v e h n o d e r a te c a lid r e aquee usa;; h i b a ln e is
c u ín in o d e r a m in e a d h ib itu s ; u i p lu r im u m , s a lu b r is .
A q u a e n im c a lid a p o ro s e n tis d e t e r s it at a p e r it
sese p e r eos in s in u a t , p a r te s e m o llit et la x a t: h u ­
m o res d is o lv it et a ten u a t, eo ru m c ir c u itio n e m j u v a t
p e r s p ir a tio n e m p ro m o v et: u n d e fa t ig a tio n e s , et la s ­
s itu d in e s d e m u lc e t , et d o lo res sed a t. Q u a p r o p te r
i n d olore en p h r itic o in fla m m a tio n ib u s vesicce, r e ­
n u m , in te s tin o r u m a lio r u m b e a b d o m in is v is ce r u m
et i n eo ru n d em o b str u c tio n ib u s co m m en d a tu r nec-
n o n etia m a d p ro p e lle n d o s q u o sd a m cu ta n eo s, a f ­
f e c t u s , u t im p e t ig in e m sc a b ie m , et cesteros h u ju s c e ­
m o d i, f e lic it e r , a d h ib etu r.
47. L a s o t r a s e n f e r m e d a d e s q u e i n c o m o d a n la s
d e m a s p a rte s d e l cu e rp o , co m o n o p u e d e n re d u c ir ­
s e á n n s o lo p u n to , ta m p o c o p u e d e tr a t a r s e d e e lla s
e n c o m ú n . T r a t a r é d e e lla s en p a r tic u la r e n la se ­
g u n d a p a r te d e e s te im p r e s o , e n q u e d a r é e l m é to -
— iGO—
d o d e c a d a d o l e n c i a r e s p e c t i v a m e n t e , s e g o n lo s d o ­
c u m e n to s d e m i a r te . P e r o a q u í d e b o a d v e r tir , q u e
c u a n d o s o lo s e in te n t a c o r r e g ir e l a r d o r q u e causó
l a f ie b r e , ó v i o l e n t a c o n m o c i ó n d e l o s h u m o r e s , s e
d e b e u s a r d e l a g u a d e a g r a z , q u e re fre s c a y h u m e ­
d e c e m a s q u e l a d e lim ó n . A s í e n u n a g r a n d is o lu ­
c ió n d e h u m o r e s , e n u n a d ia r r e a c o lic u a n t e , a d m i­
n is t r a n d o e l a g u a d e a g r a z m u y fr ia , c e s a la d is o ­
lu c ió n y d ia r r e a ; s e a d v ie r t e t a m b ié n q u e p ara fa ­
c i l i t a r e l s u d o r , d e b e n p o n e r s e t ó p ic o s á lo s p i é s , e s ­
to e s, e n lo s q u e s e a n c e r r a d o s d e p o ro s, ó c o m o d i­
c e n lo s f a c u l t a t i v o s , n o t i e n e n n a t u r a l e z a a d m i n i c u ­
la n t e , s e d e b e n u s a r lo s b a ñ o s d e a g u a r d ie n t e ó d e
v in o te m p la d o c o n m a n t e c a d e a z a h a r , c o n q u e se
u n t a n l a s p l a n t a s d e lo s p i e s , ó á lo m e n o s s e a b r i ­
g a r á n lo s p i é s c o n u n a b a y e t a ; p u e s e s t a n d o lo s p i é s
fr ío s , c o m o a l l í s e r e t a r d a e l m o v im ie n to , n o c i r c u ­
la n lo s h u m o r e s c o n c e le r id a d , y p o r e so e s im p o s i­

b le e l su d o r.
48. A u n q u e c o n e l u s o s im p lic ís im o d e l a g u a
p u e d a c u r a r s e e n r ig o r to d a d o le n c ia , y a u n q u e c a ­
d a u n o p u e d e s e r m é d ic o d e s i m is m o e n a q u e lla
e s p e c ie d e a fe c to s q u e d e ja d o s a l a r b itr io n a t u r a l lo ­
g r a n p e r f e c t a c r i s i s , n o p o n i e n d o e m b a r a z o q u e lo
e s to rb e ; p u e s c o m o d ijo e n s u d o c t ís im a d is e r ta c ió n
h is tó r ic o -c r ític a e l D r . B a u ffr e y m o n t y H e rre ra , n o
s i e m p r e e n f e r m a n l o s h o m b r e s p a r a m o r ir , m u c h a s
v e c e s e n f e r m a n p a r a e s t a r m e jo r e s ; n o p o r e s o e s -
c lu y e l a m e d ic in a e l a d m ir a b le m é to d o d e l a g u a ,
a n te s u s u r p a e s te m é to d o t a l v e z á la m e d ic in a su s
— 161—
a u s ilio s , y n o p u d ie r a t r iu n f a r d e la s d o le n c ia s si
n o le d ie r a a u s ilio s la m e d ic in a . N i puedo m enos
d e s e r a s í , p o r q u e a s í lo a s e g u r a n lo s m a y o r e s h o m ­
b re s (á o tro c o ro ca n ta e l d o c to r' P e r e z ) q u e han
p r a c tic a d o e ste m é to d o . L a n z a n !, C o n te ( 1 ) y To-
d a ro , q u ie n e s a n a d ia n a l a g u a a lg u n a s v e c e s la v i r ­
tu d d e e s te ó a q rrel s im p le q u e s a b ía n p o r e s p e r ie n -
c i a p o c h a d a r m a y o r i m p u l s o a l a g u a . Y a s í ío d i c ­
ta la r a z ó n , p o r q u e si c o n s is tie r a e s te m é to d o e n a d ­
m in is t r a r e l a g u a á b u lto , s in m a s p r e c e p to s n i re­
g l a s q u e a d m i n i s t r a r á b u l t o e l a g u a , ( c o m o lo h a ­
c e a c a s o a lg u n o , q u e h a h e c h o a g u a p o r e sto m é to ­
d o ) n o n e c e s ita r á e s tu d ia r n i d e m a s c ie n c ia q u e s a ­
b e r b e b e r; se p r o fa n a r ia e l s a g r a d o a lc á z a r d e A p o ­
lo , y t e n d r í a m o s e n c a d a c h a r l a t á n u n m e d iq u illo .
49. D e b e r á , p u e s , e l m é d ic o s a g a z c o m u n ic a r '
a l a g u a m a s v ir tu d , a ñ a d ié n d o la e ste 6 a q u e l s im ­
p le , q u e s a b e p o r la e s p c r ie n c ia q u e c o m u n ic a m u s
v ir t u d a l a g u a . A s í p r a c tic o y o e l m é to d o , y p r o c u ­
ro d a r l e a l a g u a t a l v i r t u d , q u e s a t i s f a c e a l d e s e o la
c u r a c ió n . Los s im p le s c o n q u e y o a d m in is tr o e l
a g u a e n u n a ú o tr a d o le n c ia , y d e q u e p u e d e usar
to d o m é d ic o p o r q u e le s te n g o b ie n p ro b a d o s, son
lo s s ig u ie n te s .
E n to d a c a le n tu r a e n q u e la c o n m o c ió n d o lo s
líq u id o s e s fu e rte y e l c a lo r q u e d e e lla r e s u lta g r a ­
v e , a c o m p a ñ o c o n e l n it r o p u r í s i m o e l a g u a , y s u ­
c e d e to d o á p e d ir d e b o c a .

(1) V id e N i c o la u m C o n t e i n a q u a f r i g i d a a n tiq u is s im a , U e t h .
p e r to tu m .
n
— 1G2—
E n las héticas interpolo la leche con el agua al­
gunas voces, otras el agua panada, otras los caldos
de salvado, según las circunstancias del enfermo.
Otras, despues de haber tratado al paciente con cal­
do y a g u a por espacio de siete ú ocho dias, le hago
tomar por bebida usual un cocimiento m uy suave
de tres partes de agua y una de loche: estando la
hética cu su principio so cura eficazmente con so­
lo esto.
E n tercianas y cuartanas si el sugeto es apoca­
do, y habiendo logrado el sudor le repite no obstan­
te la accesión, uso felizmente del agua en que se
lian infundido las cortezas de quina, ó del agua de
chicoria, que también contribuye á esto y se puede
administrar desde el principio.
E n rehumatismos uso del agua en infusión do
zarzaparrilla, orozuz ó flor de amapola.
E n obstrucciones lentorosas uso del agua con el
vitriolo líquido de Marte, según Solano de Luque.
E n dolores de costado por ñucsiones acres, uso
del agua tibia en que se han cocido la cebada y
pasas.
E n dolores de costado por constipación, pulmo­
n ías vóm icas y otros afectos de pecho, uso del agua
en infusión de amapolas ó de las yerbas verónica,
yedra terrestre, ó pulmonaria.
E n la nefritis y otros afectos de riñones, uso del
agua en infusión de la hernaria.
E n los dolores de tripas, uso del agua con la
m anzanilla.
— 163—
En. la hidropesía, ascitis y anasarca, uso del
agua con la sal de tártaro ó salgema.
E n las herpes, flema salada y otras escreciones
cutáneas, uso del cocimiento de la raíz de hortigas.
E n los escorbutos y otras enfermedades, impreg­
no el agua con algunas de mis confecciones, con
que la doy tan eficaz impulso, que lleno las medi­
das del deseo. Se advierte que no á toda el agua
que se administra en el discurso de la curación
se ha da comunicar nueva virtud, sino sola aque­
lla que pueda bastar pava la cura. Aunque en
esto no cabe individuación, porque depende de
las circunstancias del m al, no obstante, sirva de
regla este documento; que puede practicarse sin pe­
ligro, y es, que se mezcle con el agua la virtud de
este ó aquel simple en tocios aquellos lances en
que ordena el método agua de limón, y en lo de­
m as se dé la natural; es decir, que se acompañe la
agua de esta ó la otra virtud tres ó cuatro veces al
dia, y en lo demas se dé sola, caliente, fria 6 tem­
plada, según la condición de la dolencia.
50. E n los caldos se debe practicar esto mismo,
usando en ellos de yerbas ó raíces aperitivas, hepá­
ticas, esplenéticas, como el scorclio, la chicoria, el
apio, porque no se puede dudar que el pobre y el
pastor cena'n en su choza los mas altos secretos de
la medicina, como lo dice en carta al Sr. Feijoo,
aquel incomparable joven que citó en la disección
de los polvos de Á ix el eruditísimo doctor Vicente
BauflVeymont. “ Y o he ocupado (escribe) algun
— 164—
“ tiempo en leer todos los libros de viagcs que he
“ podido adquirir, no para divertirme con las hermo­
s a s descripciones de varios paises, sino para saber
“ cómo sanan los enfermos las naciones silvestres.
“ Mas de una vez he admirado que los que nosotros
“llamamos bárbaros logran, con medicinas simples,
“ librarse de males de que perecen los que se tienen
“ por cultos. L a fuerza de esta verdad, que toco
“ ha mucho tiempo con las manos, m e obligó mu-
“ chas veces cuando viajaba á retirarme de las ciu­
d a d e s á las aldeas y lugares en donde no h ay mó­
d ic o s . No me atreviera á decir esto sino ú Y. S.
“ Illma., á quien tampoco callaré, aunque la confo-
“ sion me cubre de vergüenza, que en las pobres
“ chozas y hum ildes cabanas de pastores y colonos,
“ tomé m uchas lecciones de verdadera y útil medi-
“ cina. A s í puedo, con juramento, afirmar á Y .
“ S. Illm a., que la mayor parte de los deplorados
“ que he salvado, (que en la realidad son muchos)
“ han conseguido la salud con medicamentos que
“ me ha dado á conocer, ó el trato de gentes rusti­
d a s , ó la lectura de escritores de viages por pila­
d l o s bárbaros. Desengañémonos que el mas po­
d r e cena los remedios con que puede curarse, y
“ que todo lo demas es producto de la condición
“ ambiciosa de los hombres.”
51. Con toda esta sagacidad se debe practicar,
para el acierto, este arte de curar tan. prodigioso;
pues así le practicaron sus m as doctos profesores
Crescendo, Conté, Lanzani, y así lo practica el Dr.
— 105—'
Vicente Pauflreym ont y Herrera, quien le usa con
tanta comprensión, que logra aun mayores acier­
tos que los que se leen de los antiguos, en quienes
estaba la medicina m uy lejos clel fausto ó de la
pompa, pero m uy cerca de la naturaleza; cuando
era la medicina mas familiar y se practicaba con
menos invención; cuando, en una palabra, curaban
los médicos solo con dicta, que es lo mismo que
con caldo y agua. Pero la vana ambición de los
hombres, el prurito de aumentar sus intereses, nos
ha tenido ciegos hasta aquí, queriendo persuadir
que en lo precioso libran su seguridad los m edica­
mentos, y esto, si cae en señores, se deja persuadir
m uy fácilmente, porque juzgan que la medicina se
debe regular por la grandeza. Error que h a cau­
sado tantos daños, que si yo tuviera cien cabezas,
en cada cabeza cien bocas, en cada boca cien len­
guas, y en cada lengua cien valienlísim os hipérbo­
les, aun no fuera capaz de ponderarlo!
52. Tam bién se debe sangrar en este método
de curación: así es loable en este método la san­
gría, siempre que hubiere plétora; esto es, siempre
que peca la sangre en cantidad, que esto es plétora
en rigor. 'N o habiendo conocida plétora, escluye
este método la sangría, porque cualquiera otro v i­
cio de la sangre se debe corregir por sudores, por la
orina, p e r s e c e s s u m ó alguno de los otros emunc-
torios. Se conocerá que h a y plenitud, cuando
habiendo administrado, según el método, el agua
por espacio de veinticuatro horas, no se provoca á
— lü e -
sudor ni á otra notable evacuación. Entonces se
infiere, por el efecto, que la escesiva plenitud de
los humores, como ocupa los vasos por todas par­
tes, tiene cerradas las puertas y no permite que se
introduzca el agua. E n este caso se deberá san­
grar, y administrar el agua inmediatamente des­
pues de la sangría. E n enfermedades agudas, en
inflamaciones ejecutivas, ejemplo gt\, un garroti-
11o y otros dolores que aprietan con vehemencia,
no se debe esperar á las veinticuatro horas, pues
como en este y otros casos h a y crispatura y frunci­
miento de sólidos, se deben aflojar sin dilación, pa­
ra que entre el agua con libertad.
53. Otras proligidades tiene el método que no
se pueden decir sin grave desaire de la profesión.
Sin embargo, con observar estas reglas será cual­
quiera médico dei agua, y tanto mejor, cuanto sea
de mas capacidad y sepa mas de medicina, botáni­
ca, anatom ía, hidrostática; pues dotado de estas
luces, no solo penetrará las causas de los m ales, si­
no que conociendo por la hidrostática las gravita­
ciones del agua, y por la anatom ía las partes don­
de obra, sabrá qué cantidad y calidad de agua de­
berá aplicar conforme á los diámetros de las partes,
calor y resecación de los humores. Por esta razón
el doctor Perez (por estar, digo, tan iluminado de lTt
hidrostática, anatomía, botánica, medicina, filosofía
y gramática) logra en su curación tales aciertos,
que rayan en la esfera de m ilagros. E sto me con­
duce á un problema, que no dudo será de gran pía-
-107
ccr,por su importancia y por su novedad. ¿En qué
consistirá que los mayores médicos en la teórica,
son los mas infelices en la práctica? Grandes fue­
ron en la teórica el doctor L ciza, Martínez y G ila­
bert, hombres todos de vastísim a erudición, y con
ser un prodigio de saber, fueron mas conocidos por
su desgracia, que por los altos timbres de su cien­
cia; pues llegó á tanto su desgracia, que á cualquie­
ra que venia á caer en sus manos, le contaban aun
los de la facultad entre los muertos. Visitaba G ila­
bert á cierto caballero de Madrid, y viéndole y a
apretado, pidió qite llam asen otro médico. Despa­
charon un page por la posta para que buscase al
doctor Rivas; encontróle m u y en breve, y habién-
le intimado su mensage, preguntó R ivas quién le
visitaba, y respondiendo el page que Gilabert, le
dijo Ilivas con resolución: pitos anda , hijo¡ que ese
recado no habla conmigo^ sino con la parroquia.
Grandes fueron en la práctica, per.o ignorantísimos
de teórica el doctor Gregorio Álvarez, conocido con
el nombre de el G allego de A lcalá, y otros muchos
que omito porque aun viven, y no es razón nom­
brarlos. ¿Pues en qué consistirá que aquellos yer­
ran. practicando lo que alcanzan, y éstos aciertan,
sin saber lo que practican?
5 á. Ilarveo, Sidenhaan, Luque y otros insignes
profesores que escribieron con ingenuidad, me dan
claras luces para la decisión. Solo el título dei li­
bro que dictó Gedeon Harvco, basta para dar sen­
tencia definitiva, que porque estos son de m as es-
—168 —

■ pera. Sidciiítaan y L u q u c recurren á otros princi­


pios que iam bica escribió Harveo.' A sí, sin apar­
tarme de sil dictamen, respondo al problema bre­
vemente, que yerra mi médico docto por demasia­
do saber, lo que acierta el ignorante por su inca­
pacidad. Parecerá que es quimera, y no es sino
verdad propia, clara y sencilla. U n médico docto,
imbuido en sus invenciones y dando fé á los espí­
ritus y sales de que usa la medicina (1), y de que
ha leido algunas escelencias en aquellos grandes
hombres á quienes dio en seguir supersticiosamen­
te, irrita, tumultúa la naturaleza, y cuando conoce
el daño, está y a el paciente en el otro mundo. A l
contrario el ignorante, que por no entender latin,ni
lee á aquellos grandes hombres, ni conoce espíri­
tus ni sales, y receta un remedio fam iliar con que
ni irrita la naturaleza, ni agrava la enfermedad ni
sus síntomas, y como naturaleza es de tanto poder,
no preocupándola la acción, se sacude por sí de la
dolencia y logra la curación á poca costa.
55. Y o me esplicaré un poco mas para que en­
tiendan todos la intención, que no sin falta de mis­
terio respondí al problema por este rumbo. C ual­
quier médico ignorante que practique m i método
de curar, (sepa ó no de pulso, que también es tram­
pantojo el persuadir á gente incauta, que fulano ó
zutano es gran pulsista, pues yo haré algun dia ver
que el pulso es el indicante mas falaz) logrará mas

(1) Lego Gecieon Harvco, in lib. cui titnl. Ars curandi morbus
cxpectalionc: et devanit dol. ct mendae Medicor.
— 10 9

aciertos en sus curaciones, que Galeno, Celso, y aun


Hipócrates. Pues como por el método del agua no
se preocupa la acción á la naturaleza, ni se la de­
tiene el curso con las medicinas ni alimento, olla
perfecciona la curación dejada á su arbitrio natural;
porque toda enfermedad es curable habiendo facul­
tad en el doliente, y esta facultad no falta en el ma­
yor número de dolencias, pues no siempre enfer­
man los hombres para morir, atendiendo á una
providencia regular. E sta es una verdad tan co­
nocida, que habiendo dado yo mis instrucciones á
médicos y cirujanos, tanto cura el cirujano como el
médico, sin que h a y a mas distinción, que el uno
cura en romance y el otro en latín. Conque debe­
mos fallar, que á fuer de la inocencia del méto­
do, hará, quieti le practique, m il prodigios, sin que
necesite mas ciencia que tener en los principios for­
tuna. ¿ Y qué diremos de aquellos sabios profeso­
res que malogran por su antojo tan bellas luces?
Y o no puedo sentenciar, apelo por la sentencia á
Moisés, ( 1 ) que aunque lo dijo cantando, dió la de­
finitiva en el asunto: / U l t i m a m sa p ieren t , e t in t o l­
l i g e r e n t a c n o v is s im a p r o v id e r e n t ! Ojalá abracen
el método del agua, y se dejen de invenciones y
quimeras.

(I) Moisés in cant. Dcuteron. cap. 32. v. 29.


— 170—

PAB.TH

D E S C R I. B K N S .E LAS D O L E N C IA S M AS COMUNES, Y
A P L IC A S E E L AGUA R E S P E C T IV A M E N T E .

Antes de describir cada dolencia y aplicar el agua


á cada una, no dudo que será grato al común que
proponga el método de curación que practicó en
M alta tan felizmente el padre Bernardo M aría Cas-
trogianni, conocido por el Capuchino de Malta, por
su gran caridad y por su ciencia.

M ETODO

J)E C U R A R L A S E N F E R M E D A D E S C O N E L A G U A H E ­
LADA, POR EL REVERENDO PADRE BERNARDO

M A R IA C A S T R O G IA N N I, SEGUN LE R E F IE R E EN
SUS M E M O R I A S E R U D I T A S E L S E Ñ O R M A R T I N E Z
SALAFRANCA.

1. C£Se deseaba en F ran cia por las curaciones


tan admirables que hizo este padre, saber cómo or­
denaba el remedio del agua helada, porque aunque
le observaban con gran desvelo, advirtieron los ob­
servadores alguna variación, como- consta de las
cartas que preceden á este método, en la colección
de los autores que escribieron de las virtudes me­
dicinales del agua común, cuyo estrado ofrecí con­
tinuar; pero movido este padre de las instancias
que 1c hicieron, lo participó en la forma siguiente/5
2 . “L as enfermedades se curan con el agua he­
lada de dos maneras. De la primera nos servimos
en las enfermedades violentas y casos estrafíos, y
entonces no se permite el uso de alimento alguno
hasta que el mal quede enteramente vencido. D e
la segunda se permite cada dia tomar un sustento
ligero, y no se debo practicar sino en las indisposi­
ciones de poca consecuencia. Primeramente ha­
blaré aquí en los once artículos siguientes, del m é­
todo que se observa en las enfermedades graves y
en los casos estreñios.”
I. “ L a dosis del agua para las personas de una
edad viril, debo ser desde quince- onzas hasta vein­
ticinco, aumentando ó disminuyendo, según las
fuerzas y el vigor de su pulso, al cual se debe apli­
car una continua atención.”
II. “ Se comienza á hacer tomar el agua desde
las seis horas de la mañana, y también m as pronto
si despierta el enfermo antes; observando, sin em­
bargo, dejar pasar una media hora desde que des­
pertó, antes de hacérsela tomar, á fin de dar al ca­
lor que ha causado el sueño, todo el tiempo de di­
siparse.”
III. “ Importa observar entro las diferentes to­
mas de agua, el intervalo de dos horas en las sazo­
nes de la primavera y del otoño; el de dos horas y
m edia en invierno, y el de una hora y tres cuartos
en estío.”
IV. “ E l enfermo debe evitar con cuidado todos
los movimientos y agitaciones del cuerpo y del es­
- J7 2 —

píritu, y es importante hacer de suerte, que este


cuando se pudiere, espuesto al aire y al frió.”
V. “ Guando la enfermedad es peligrosa, y que
después de la cuarta toma, la cantidad de orina no
es proporcionada á la del agua que se ha lomado,
entonces es menester desde el primer dia, á la quin­
ta y sétima roma, cubrir de nieve el vientre del en­
fermo por espacio de un cuarto de hora, y darle la­
vativas de agua íria á la quinta, sesta, sétima y
oclava toma, Habiéndose insinuado en la san­
gre, se debe el segundo dia, á la segunda, cuarta,
sesta y octava toma, poner sobre el vientre una
cantidad de nieve, suficiente para cubrirle por es­
pacio de un cuarto de hora cada vez, dándole lava­
tivas de agua fria á cada toma de agua, cscepluan-
do á la primera. Si despues de dos dias y dos no­
ches, la m ayor parte del agua no ha pasado, será
necesario suspender el remedio, esperando una c r i­
sis, sin continuar adelante el uso del agua.”
VI. “ S i acaece un dolor de cabeza escesivo, es
menester aplicarle en ella nieve dos ó tres veces
ni dia. L o mismo se practica si sobreviene cual­
quier dolor á las entrañas, dando á cada segunda
toma de agua, una lavativa de agua helada.”
VII. “ L a última toma de agua se dá hacia las
ocho 6 nueve horas de la noche.”
V III. “ Cuando se ha llegado á dar fin ele la en­
fermedad, se le dá de comer al enfermo á la cuar­
ta toma de agua, una taza de caldo hecho con pan
solo de arroz ó de macarrones de Sicilia, cocidos en
— 173—
agua, donde se desleirá una, dos ó tres yem as de
huevos frescos.”
IX . “ Para cenar el enfermo, se le hará lomar á
la última toma de agua que beberá al dia, dos 5
tres yemas de huevos. Si con todo esto esta cena
le causa alguna emoción en la m asa de la sangre,
ó algún ensueño ó sueños que le puedan inquieta]',
es menester hacer que se abstenga; y en recompen­
sa á la cuarta toma de agua de por la mañana, ha­
cerle comer las dos ó tres yem as de huevos con los
macarrones destinados para comer.”
X . “ Cuando se le permite al enfermo comer, no
ha de tomar la quinta toma de agua, sino cinco ho­
ras y media despues de su comida.”
X I. “ Despues de la entera curación del enfer­
mo, so le dará de comer por espacio de algunos dias,
una taza de caldo hecho con un pollito, del que co­
merá una ó dos estremidades, con pan, no habien­
do tomado antes de la comida ningún otro alimen­
to. Cuando se quiera que cese el régimen del agua,
se prolongarán en los tres últimos dias los. interva­
los de las tomas de una hora por cada voz, dismi­
nuyendo las dosis de dos onzas hasta seis cada dia.
Despues de lo cual vuelve el enfermo poco á poco
á su manera de vivir ordinario, teniendo gran cui­
dado de no esponerse al calor del sol, y de no h a ­
cer desorden alguno.”
3. “L a segunda manera de emplear el agua fría,
de nieve ó hielo, tiene su uso en las indisposiciones
ligeras, y se practica como pasamos á decir.”
— 174—
I. “P ara la dosis, será la hora de la mañana be­
biendo la primera toma; sea á la hora de la tarde,
en tomando la última; obsérvese lo prescrito en el
primero, segundo y sétimo artículos de la primera
manera de servirse del agua helada.”
II. “ Guárdense los mismos intervalos entre las
diferentes tomas de agua que se han notado en el
artículo tercero, para las sazones del otoño, de la
primavera y del invierno; pero en el tratamiento de
una indisposición ligera h ay cierta diferencia, que
no se debe usar del agua helada en tiempo de los
calores grandes; porque entonces obrando el agua
por a n t ip e r i s t a s is , el calor del solsticio de estío, que
produce un gran movimiento por medio de la rare­
facción, divide las partículas de la sangre, y cau ­
sando nuevas fermentaciones, disipa el agua de la
masa de la sangre, en lugar de ayudar la separa­
ción por las orinas.”
III. “ Importa evitar las agitaciones del cuerpo
y del espíritu, mas no tan escrupulosamente como
so ha notado en el precedente artículo cuarto; y
también siguiendo este último método, podrá el en­
fermo tres cuartos de hora despues de la toma del
agua, pasearse con moderación, observando reposar
un cuarto de hora antes de beber otra toma.”
IV. “ Cuando y a se h ayan hecho beber cuatro
tomas de agua, y se hallare que ésta se h a insinua­
do ó introducido en la masa de la sangre, entonces
en lugar de forzar el paso del agua por las orinas,
aplicando nieve sobre el vientre, y dando lavativas
— 175 —

de agua helada, como se ha aconsejado arriba en


el artículo quinto, será á propósito detenerse, y mi­
rando este método como m uy fuerte y peligroso,
será necesario abstenerse enteramente.”
V. “ Si se sienten algunos dolores en las en! ra­
ñas y en la cabeza, en lugar de seguir lo que se ha
prescrito en el artículo sesto precedente, se deberá
contentar con reducir la comida del enfermo á una
cantidad menor, y hacer lo mismo en la cena res­
pectivamente, que debe también suprimirse de tiem­
po en tiempo.”
VI. “ E l primer dia que se comienza á trabajar
en la curación del enfermo, os importante á la ter­
cera ó cuarta toma de agua, darle de comer una so­
p a ligera, cu ya sustancia ó caldo se h aya hecho
con un pollo, al cual so acompañará un asado, ó de
pollo ó de vaca, ó de cualquiera caza tierna, ó de
otra vianda semejante, de fácil digestión; y para su
cena, á la última toma de agua se le dará lo que
ordinariamente le conviene mejor, evitando hacerle
comer viandas capaces de causarle inquietudes,
impidiéndole el dormir, ó ensueños acompañados
de agitaciones, de encenderle, ele darle por las m a­
ñanas males de cabeza, y sobre todo, de procurarle
sudores por la noche.”
VII. “L os enfermos deben poner un intervalo
de seis horas y media, entre la comida y la toma
de agua que le dehe seguir.”
V III. “ P ara terminar el uso del agua, se debe
observar lo que queda dicho en el artículo once.”
•176—
4. “ Antes que este padre capuchino participase
este método, procuraron observarle las reglas de su
curación; pero aunque acertaron algunas, les falta­
ban las principales á tiempo que crecía el número
de los curados, y la admiración de todos; no des­
cuidándose la envidia de los físicos en poner taclias
á la industria de este ingeniosísimo padre. Todo
lo cual se conocerá mejor por el resúmen de algu­
nas cartas que se escribieron á varias personas.”
5. “L a primera, que es de doce de .lidio do mil
setecientos veinticuatro, se escribe de M alta infor­
mando de la nueva curación, notificando que dicho
padre es s i c i li a n o , hijo de un boticario,, que es ju n ­
tamente doctor en medicina, y quím ico de reputa­
ción. Se duda en su contenido indignamente, si
se destinaba a estas curaciones por candad, por v a ­
nidad, ó por m alicia contra la facultad, pues nun­
ca los religiosos capuchinos, (ni otro algun religio­
so) ni en ninguna parte del orbe, dieron motivo pa­
ra no reconocer todas sus operaciones m uy propias
de su caridad y celo seráfico. Refiérese también
que curó este padre de una palpitación de corazón,
al conde de Beverens, alemán; enfermedad que se
consultó á todos los médicos de Francia, Inglater­
ra y Alem ania, y no supieron dar razón de ella, ni
consiguientemente señalar algun remedio. Curó
también al comendador Guarena, piamontés, de un
pólipo ó cirro que ablandó con el agua. A un sa­
cerdote de una fiebre m aligna. A un español, pa­
ge del gran maestre, desahuciado de su m édico y
recibidos iodos los sacramentos, en espacio de tres
dias. Se refiere también qne pretendía curar las
hidropesías en m uy poco tiempo. Del Basilio lin ­
io se dice, que hallándose con lina ñebre violenta,
con una diarrea y dolores horrorosos, al tercer día
le vieron sano en casa del gran maestre. Ultim a­
mente afirma, que la ceática y rehmnaüsmo lo vio
curar con friegas de hielo sobre la parto doliente, y
que todo lo que escribe es de v i s a c í a u d it u . E n
la segunda carta se espresa la curación que hizo de
cursos de vientre inveterados, flujos de sangre, ceá­
ticas, rehumalismo, cólica y gola: y esta última
es en dos horas, con friegas de hielo y lienzos mo­
jados en agua helada. Concluye con la relación
de otras muchas personas que recibieron el mismo
beneficio de este padre, y entre éstas una muger
casi moribunda que no podía parir un hijo muerto,
de lo que se libró con beber agua helada.”
0. “ E n todas las domas carias, que son veinti­
dós, s.on casi innumerables las personas que so re­
feren curadas c.on el agua, c.uya relación omito por
no ser molesto, no necesitando el crédito de las m a­
ravillas de este padre mas testimonio que su fa­
ina. Solamente diré para concluir, que un herma­
no que tenia médico en Zaragoza lo llevó consigo
á M alla con trescientos escudos de pensión, que su
alteza em inentísim a lo hizo dar. E n O rd en á la s
c o s tu m b r e s d e l p a d r e B e r n a r d o , s e d i c e , e n la c a r ­
ta d e c u a tr o d.e J u n io d e m i l s e t e c ie n t o s v e i n t i ú n -
co: <lE s t e c a p u c h in o e s u n h o m b r e d e c o n d ic ió n
12
— 1 .7 8 —

‘fi-navo y I r u n q iú lu , b u e n r e l i g i o s o , q u e no se d e ja
'''c e g a r co n e l ¿U ñero.''
7. :v\l íiü h ay unas reílccsiones, sobre las di­
chas carias al asnnlo dol a g u a h e la d a .c n que el
autor do ellas quiere deslucir el crédito de la parti­
cular observación que hizo este padre capuchino
pura establecer el uso de esle remedio con la ma­
yor seguridad, notándolo que ei uso del agua hela­
da no es nuevo, respecto que en la España, princi­
palmente eu las comarcas meridionales, han prescri­
to ordinariamente el agua helada en todas las enfcr-
modader.; agudas, y que aun subsiste la práctica en
Langiiedoe, en Ñápeles, en M oscovia y en el Ja-
pon; asimismo le imputa que es el padre Bernardo
discípulo de un médico napolitano, m uy poco cien­
tífico en su facultad, que ordenaba el agua helada
en todas las enfermedades con mucha felicidad.
Menciona despues de esto las enfermedades que se.
curan con agua helada, y últimamente describe de
CULti*ltí?s.S maneras ha usado el padre Bernardo este
remedio, y con qué precauciones, qne parte de ellas
se contiene en el método que propuso traducido al
principio. Y acerca de las lavativas advierte, que
Mr. F u licr refiere en su farmacopea que hay m édi­
cos que prescriben lavativas de agua íria con feli­
cidad, de lo que infiere no sor invención de este
padre- capuchino. Concluye, en fin, amonestando
qne en los paisas fríos, como Francia y otros, no
tendrá buen suceso siempre el uso de este remedio,
á su parecer; fuera de que el agua íria puede lo­
grar el mismo efecto: lo quo quiero persuadir eon
maa observación del autor del Urando Febrífugo,
que refiere de cierta persona, que so em ó la pesie
con agua íYia en Marruecos. Sin embargo do esto
no se le puede defraudar de la gloria de inventora
este padre, si aunque so hubiese practicado el uso
do! agua fria, ninguno 1c aseguró eon la observa­
ción á este remedio, la casi inhabilidad de su méto­
do, dilatada ó estendida á tan gran número de en­
fermedades como lia curado, con admiración y pas­
mo aun de los mismos facultativos. Y esto misino
atestigua la continua ateucion y desvelo con que
por largo tiempo estuvieron los facultativos ace­
chando el orden y variación, ele que informan casi
todas las cartas antecedentes á la revelación que
hizo voluntariamente de su método/’ Hasta aquí
el Sr, Salafranca en el segundo tomo de las Memo­
rias eruditas. (1.)
8. No puedo hacer otra crisis de este raro mé­
todo de curar, que la que de él hace su mismo au­
tor, que en su instrucción segunda, artículo citano,
lo llam a mu y f u e r t e y ■ peligroso. Y o á lo menos
io juzgo así. Por tanto, solo se deberá practicar en
las dolencias deploradas, en que no h a y recurso á
otra medicina, como en una.fiebre m uy ardiente,
en una total disolución de la sangre, en una gran­
de apoplegía y otras enfermedades de esta casta.
No puedo hacer otra crisis de este método, por mas

(1) M
cm.c
rue
l., to
ni. 2.,§
.S t. 50.
, fo
— ISO
que batallo con mi entendimiento, ni sé qué idea
puede llevar este padre con lanía frialdad y tanta
nieve. ( 1 ) E n cnanto he visto de medicina, (y ú
ie que no he visto poca) no he leído otra cosa mas
común que los daños que hace la suma frialdad;
porque retarda las cocciones, distrae á la sangre de
aquella mocion fermentativa con que perfecciona
sus obras, engruesa los humores, hace al cuerpo
menos transpirable, y al íin causa otros mil daños,
que se leen á centenares en los libros. A un el de­
signio del reverendísimo Oastrogianni, que es mo­
ver por este medio la orina, es contra i Hipócrates,
Galeno y A viccna. Citaré solo al primero, dejan­
do á los otros dos, aunque lo dicen con mas viva
espresion, porque al fm son sus discípulos, y vale
por los dos el maestro. D ice así, hablando del
agua, en el libro de las agudas número 3 0 . T u r d i
e n im t r a n s i t u s e s t q u o d s u b f r i g i d a et c r u d a s i t
ñ e q u e d is e c c io n e s j a d e a s n o q u e u r i n a s m o v e n s .
9. No es lo peor que sea este designio contra
el dictámcn de Hipócrates y de Galeno; lo peor es
que sea contra la razón, pues no alcanzo razón que
pueda arreglar esto designio según las instruccio­
nes de su método. E l método es dar á beber el
agua helada, administrarla del mismo temple en
lavativas, aplicar nievo sobre el vientre 5 la cabe­
za, ú otra cualquiera entraña en que acaezca algún
dolor, según dicen los artículos cinco y seis; y to-

(1) Vicie H ollinan , t. 1., p. 2., c. 10., de frigido potu, vite, et sa­
nitati hom inem inim icissim o, per tot.
— ISi
do esto so hace á un tiempo, que es para m í el m a­
yor escollo. Si aplicara cada cosa de por sí, esto
es, si ordenára beber el agua helada y no aplicara
nieve por de fuera, ni se administrara en lavativas,
ó al contrario, si aplicando por de fuera la nieve
suspendiera las demás acciones, y a dejaba camino
á discurrir, que el agua helada bebida modera el
cscesivo calor de la sangre, corrige con eficacia sus
disoluciones; que la misma en lavativas pone freno
á las diarreas, mayormente si se originan de ardor;
(y de esto se originan por lo común) que la nieve
aplicada por de fuera, como hace el cuerpo menos
transpirable, aum enta dentro las fermentaciones, y
podrá de esta manera causar copiosas escreciones
por la orina. Todo esto entiendo m uy bien, y con­
cuerda con el erudito autor de la disertación histó-
rico-crítica, de que no h ay enfermedad en nuestro
cuerpo que formal é intrínsecamente sea frió. P e­
ro atacar todo el interior con agua helada, obstruir
con nieve la periferia y proseguir el designio en la
primera región, á los continuos empujes del cristel,
yo no lo puedo alcanzar, por mas que me apuro
para hallar la razón.
10. ¿No es opinión común de médicos y filóso­
fos que toda acción existe por movimiento? A sí
lo escribo Avicena, (1) estableciéndolo por común
doctrina. O m n i u m v i r t u t u m o p e r a t io n e s p e r m o ­
t u m e x i s l u n t . ¿No es también opinión commi que

(t) A v ice n a lib. I. sent, 1. doctrin. 6. cap. 3,


— 1S 2 —

para tocias las acciones la frialdad? Á s í lo dice


Galeno. ( 1 ) F r i g u s v e r o n u l l i f u n c t i o n i e s t u s u .
Pues siendo todo esto así. no puedo entender aquel
designio- de mover las orinas por este medio; por­
que para lograr este fin, se necesita pasar por aque­
llas aduanas que ponderé a l número 1 8 de esta
obra; y todo esto no puede hacerse sin una conti­
nuada serie de acciones. Pero no porque no alcan­
ce m i estudio la razón, debo defraudar al reveren­
dísimo aquella gloria que merecen sus invenciones
0 industria; antes por razón de in c o m p r e n s ib le tira
gages ele divinidad este admirable método de cu­
ración, pues con sola una dolencia que se cure (y
pueden curarse muchas) es digno el reverendísimo
de la palma.
11. A q u í es preciso advertir lo que dice el au­
tor do las rcílecsiones á las cartas del padre Cas-
trogianni; que por el agua fría se logrará el mismo
efecto quo administrada con nitro. L a razón, aun­
que no la dio el autor, es sin duda m uy eficaz. E n
el agua helada y en la nieve, no se hallan mas ca­
lidades que la humedad, la frialdad y el nitro. E s ­
to mismo tiene el agua fría nitrada, con sola la es-
ccpcion de que no sube tan de punto su frialdad; y
por eso será mas oportuna para curar sin riesgo las
dolencias. Pues si todo se halla en el atmaO
fria de
nitro, ¿para qué liemos do curar á tanto riesgo, co­
mo confiesa el mismo Oastrogianni, llamando ú su

(I) G alen o lili. 3. <lc sím ploni, cans. cap. 3.


— 183—
raélodo p e lig r o s o y fu e r te '? Y o ciertamente no
hallo qué dcc-ir, sino lo que dijo GeoüVoy, u b i s u ­
p ra: E q u i d e m Ucee m ir a n d a s u n t po/.ius, q u a m
im ita n d a : a u t s a lte m e x p e c ta n d u m est, d o n ec d iu -
iu r n u c i e x p e r ie n tia h a c p r a x i s co n firm a ta f u e r i t .
Clue un método de curar tan raro mas es para ad­
miración que para ejemplo, en lanío que no afian­
ce la csperiencia con algunas rilas lucos su con­
ducta.
12. No dudo será de igual agrado proponer con
brevedad el método que practica el Dr. Peroz, con
admiración do todos los profesores. E n dos cartas
que escribe á D. Gregorio H idalgo y E stevau, visi­
tador eclesiástico del partido do Ajofrin, y al pre­
sente vicario ele A lcaráz. comunica su método el
Dr. Perez, que es así con pelos y señales.

C A R T A P R IM E R A D E L D O C T O R P E R E Z .

13. “ M u y señor mió: Y o me hallo en esta villa


de Alm agro con el motivo de haber pasado á la de
D aim iel á una apelación; y estando asistiendo al
enfermo que motivó mi venida, y con esta ocasión
á una señora y otro señor eclesiástico, me llamaron
las señoras Calatravas para que viese á una, que
tenían por imposibilitada de poder vivir. C-nré los
casos de la villa do D aim iel y el de la apelación,
constituido por el otro médico por hética en segun­
do grado, pronosticando que seria difunto el enfer­
mo en todo el mes de Junio, en cuyo mes se vió
bueno el paciente con perfección, y con efecto, fue á
— 1S4—
oir misa, cl dia de San Juan, en cuyo día me des­
pedí. He curado el caso do la señora de edad de
catorce años de edad, que con gran dolor de estó­
mago vomitaba comida y bebida: de este acciden­
to la liberté en cuatro dias. AI caballero eclesiás­
tico, que padecía accidente de orina, lo liberté en el
mismo tiempo, bajo del pronóstico que no recaería
en lo mismo.”
“ bbi vista de estos prodigios argüyeron, y parti­
cularmente el médico, que mi modo de curar noera
cristianamente seguro, y con efecto procuraron sa­
ber si yo echaba algunos polvos en el agua, ó si
metía el dedo, & c.; pero sin embargo de todo esto,
a las m aravillas que digo, y m as que hice con gen­
te pobre que no las cuento, me ofrecieron cincuenta
doblones y el salario de los cinco conventos y pul­
so libre, cu ya proposición no acepté.”
“ E n esta de Alm agro lie hecho aun mas prodi­
gios, de que las señoras Calatravas, el colegio de
Santo Domingo, el gobernador, regidores y toda la
villa son buenos testigos. H an empeñádose para
que me quede con ellos; pero paso mañana á mi
casa.”
‘•En cnanto al mandato de vd. sobre las herpes
que padece esa señora, debo decir ser curables, y
que deben curarse con el mismo método que trato
yo ó. todo morbo curable. Se curará esa señora lue­
go que logre la naturaleza, enferma, la debida pu­
rificación de la sangre ¿i costa del remedio que sea
bastante á mover las debidas secreciones y escrc-
clones por todas las vías, sudor mucho, orina m u­
cha y clara como el agua, que se debe cscrcmcntar
mucho en diferentes veces, lo que todo se logrará
sujetándose á lo siguiente.
“Se la darán unos pediluvios de rodillas abajo
con agua bien caliente y por media hora: se le lim­
piarán los pies y piernas con una toballa, y se me­
terá en la cam a con bastante ropa para sudar: to­
mará luego un vaso de agua de limón, de nieve ó
del tiempo, como mas gustare á la enferma, de lío-
va en hora hasta sudar copiosamente, continuando
en el tiempo del sudor con caldo á una hora, y á
otra hora un vaso de agua; advirtiendo que no se
mude ropa del cuerpo ni de la cam a por m ucho que
sude. E l cuarto estará defendido de todo fresco,
cerradas las ventanas. Habiendo logrado el sudar
copiosamente y en diferentes veces, y el orinar m u­
cho y clavo como el agua, se le administrarán la­
vativas de agua dulce natural, cuatro ó seis en ca­
da mañana, por cuatro dias. A l mismo tiempo so
aplicarán unos lienzos mojados en tres partes de
agua y una de vinagro sobre las herpes, reiterán­
dolos luego que so enjuguen.”
“ E l método del agua será por seis dias, y para
m ayor claridad será de la forma siguiente. À las
cuatio, cinco y sois de la mañana agua de limón
cerca de un cuartillo: á las siete caldo: á las ocho
agua: á las nueve caldo: á las diez agua de limón:
á las once caldo; y á las doce un vaso de la misma
agua.— A las dos, tres, cinco y seis de la tarde un
— ISO —
vaso do agua: á jas siete caldo: á las ocho agua: ñ
las nueve refresco: á las diez caldo: á las once re­
fresco y dejar luego que duerma hasta las cuatro
do la mañana, desde cuya hora se proseguirá el
mismo método y en las mismas horas; y en habien­
do logrado por este medio las debidas secreciones y
escrceioncs por sudor, orina y movimiento de vien­
tre. se la propinará su alimento, guardando buena
dieta.”
í:Si habiendo ejecutado todo lo dicho no se des­
aparecen las herpes, se escribirán con tinta de es­
cribanos que h aya sido hecha á toda ley. Y si aun
bocho esto no se logra el efecto deseado, me lo par­
ticipará vd.; pero tengo por seguro, que sujetándo­
se á la práctica del agua, se lograrán las secrecio­
nes y cscreciones debidas y la purificación de la
sangre, de cu ya imparidad es hijo lo herpetico,
y las partes continentes, que por lo mismo están
encrespadas y así son estorbo á las secreciones
y escreciones debidas, recobrarán su tono, y lí­
quidos y sólidos se ajustarán á la depuración de
los líquidos, de cu ya impuridad nacen, si no to­
das, las mas de las enfermedades, cuyos defectos
se corrigen y destruyen por medio del remedio
universal del agua, administrado prudentemente
según llevo dicho, y como repetidas veces tengo
observado. Esto es cuanto tengo que decir á vd.”
“ Muchos vienen á tomar de esta tierra el agua
agria; si se ofreciese alguno y yo permaneciese en
esta villa, remítamele vd. aquí, que yo lé asegura­
187—
re, lo que ningún médico podrá. Vd. perdone. & c .”
“ Dios guarde á vd. muchos años. Almagro, á 8
6
de Junio de 1 7 4 . - - D o n V icen te P é r e z . — Sr. D.
Gregorio Hidalgo y E sléva n /’
14. E sta es la primera carta del Dr. Perez, co­
mo dije, con pelos y señales; pero despues lie ad­
vertido que el que ha sacado el trasunto, lia puesto
la puntuación y ortografía; porque aunque el Dr.
Porez es hombre que la .sabe, no se detiene en pim ­
íos. Tam bién ha mudadado una ú otra cláusula
en que no hacia oíacion perfecta; y podía haber
corregido el p r o p in a r y el m orbo , que para m í son
voces de comiso, y a que castigó otros términos que
le parecieron impropios. L a s c a r ta s o r ig in a le s de
D . V icen te P e r e z (me escribe un amigo á quien h i­
ce yo algunos cargos) no está n en m i p o d e r ; p ero
la s h e tra sla d a d o con tod a j e en cu a n to á lo p r i n ­
c ip a l , y en lo d e m a s solo d e sd ic e n de la s de D . V i­
cente , en a lg u n o s té r m in o s q u e s u s titu í, p o r p a r e ­
ce rm e m en os im p r o p io s , y en h a b er p e r fe c c io n a d o
m u c h a s o racion es q u e esta b a n q u eb r a d a s y no h a ­
c ía n sen tid o . E n lo que no ha alterado cosa, es en
el método y las reglas, que así las practica el Dr.
Perez en la curación de todos los males. Por.lo m e­
nos así se lo v í yo practicar en Toledo, y lo coníe-
renció no una vez sola conmigo, cuando se hallaba
en menor fortuna y yo con la de tratarle mas de
cerca; pero cuando no fuera así su método, nos lo
dijera con mas puntualidad 3a segunda carta, que
es así:
ÇO
■— 1Loo

C A R T A SEG U N D A D E L D O CT O R P E R E Z .

15. “ M uy señor mió: E n cuanto al encargo que


V. me hace sobre que le envíe por escrito mi prác­
tica y método de curar las enfermedades indivi­
dualmente, como un dolor pleuritico, un tabardillo,
tercianas y cuartanas, un dolor cólico, un finjo de
sangro, diarrea «íce., respondo:”
“ Primeramente antes de acostarse el doliente,
usará de unos baños á los pies, que bien cubierto
meterá en agua bien caliente en que se b aya coci­
do el romero ó alhucem a si fuere invierno, y si ino­
re verano, del tiempo ó tibia: en cuyo baño estará
media hora, y si el agua llegare á las rodillas, será
mas ventaja. Cúbrase bien el doliente, y cúbrase
también el vaso que tenga el agua del baño, de mo­
do que no se pierda el valió y lo reciba el enfermo.
Esto se logra con una capa ó con una manta, que
desde el pescuezo del doliente abrigue y lo cubra
todo hasta el suelo. Y esto se hará desnudo el síl­
galo y como para echarse luego á la cama. Lista
estará templada mas ó menos, según la estación
del tiempo.”
“ A sí que se acabare el baño, se echará en la ca­
ma, añadiendo mas ropa, sea invierno ó sea vera­
no. Se le aplicarán inmediatamente unos paños
mojados en agua caliente, con la cuarta parte de
vinagre, m uy esprimidos. á todo el vientre, estóma­
go y riñones, los que se reiterarán siempre que se
— 189—
enjuguen, hasta que dejen de enjugarse ó empiece
á sudar el enfermo; porque habiendo sudor no de­
berá aplicarse cosa mojada á parte ninguna del
cuerpo. Tam poco se reiterarán, si pasadas veinti­
cuatro horas no se enjugaren. A s í puesto el enfer­
mo, se lo dará luego un cuartillo de agua de hora
en hora mas ó menos en la cantidad, según la edad,
morbo, y estación del tiempo, guardando el mismo
respeto á la calidad, porque y a será i'ria, y a templa­
da, ya agua natural sola, y a con limón, y a con
agraz y con azúcar solamente, y a sin ella, en lo
que se deberá estar al gusto del enfermo.”
“ Advierto que en la propinación del agua nunca
se peca en la cantidad, y así se continuará de ho­
ra en hora como queda dicho, hasta lograr el inten­
to. A s í que empiece á sudar el enfermo, se alter­
nará el caldo y agua de hora cu hora, bien adver­
tido que m uchas veces sudando importará tomarla
templada, para lo que servirá de regla la enferme­
dad, el enfermo y la estación del tiempo, v. g\, si la
enfermedad fuere una fiebre ardiente, el agua so
dará fresca aunque el paciente sude y aunque c!
tiempo sea fresco & c .”
“ Jamas se m udará ropa, ni de cuerpo ni de ca­
ma, por mucho que sude, hasta tanto que no so
sienta libre el enfermo de la enfermedad que está
para curarse. E n habiendo sudado lo bastante y
arrojado la orina clava como el agua, si no hubiere
regido el vientre, se le administrarán repetidas la­
vativas de agua del tiempo en el verano, y en e f
— lO ii —

invierno de agna cocida con m aleas, libia, añadien­


do en algunos casos una cucharada de manteca de
puerco/’
“ Si el enfermo padeciere diarrea, v. g., se liará
lo misino que llevo dicho, hasta lograr el sudor,
que logrado se suspenderán los cursos. En este
caso podrán practicarse lavativas de agua fría co­
mo la diere el tiempo. Repito que sudando el en­
fermo se metodizará dándole el caldo y agua alter­
nativamente de hora en hora en la forma cheba.
No sudando, si fuere por la mañana tomará un va­
so de agua en todas lloras hasta las ocho, desde las
cuatro, v. g., ó desdo las cinco; y luego hasta las
doce proseguirá alternando con el caldo. Por la
tarde tomará agua de dos en dos horas, hasta las
seis, y desde esta hora hasta las once, alternará con
el caldo de hora en hora; y por la mañana siguien­
te y ciernas, mientras sea preciso para la curación,
repetirá lo que so dijo en el párrafo antecedente.”
“ No durmiendo el enfermo y teniendo m ucha
sed, se le dará agua de hora en hora aunque sea
de noche.”
“ Esto método deberá continuarse mientras no se
liberte el enfermo de su enfermedad. Despues se
alimentará por dos ó tres dias con sopas al nnaJiu
dia y por la noche; por la mañana un refresco, y á
las ocho un caldo, aunque se le echen unas sopas
clavas: y en este tiempo padvá mudarse ropa. Per
la tarde, si fuese sugeto acostumbrado, podrá to­
m ar un pocilio de chocolate sorbido & c .”
191—
“ En cuanto á sangría, no se pcnnilc no habien­
do conocida plétora en ningún morbo.”'
“ Si con el uso del agua dicho se viese que la na­
turaleza no se dispone al sudor, es indicio de que
la multitud venal cscedonte le sirve de estorbo; y
en tal caso será m uy provechosa la sangría, pues
luego que se haga sobrevendrá el sudor.— E s cnan­
to ocurre decir á Y., cu y a vida <fcc. Santa Cruz y
Agosto 1 4 de 1 7 1 7 .— O. Vicente Pcrez.— JSr. D .
G r e g o r io H id a lg o y E s le v a n
10. E ste es el método con que el Dr. Peroz
acostumbraba curar todos los males, sin que ío fal­
to otra cosa que un célebre cocimiento de que usa
cuando el vientre está m uy tardo, ó quiere hacer
obrar al enfermo. E ste es el cocimiento de am a­
cenas, con que aspira á mover el vientre, y lo con­
sigue 6 no lo consigue. Sin embargo, el método
es racional, aunque le falte mucho para su perfec­
ción; porque ademas de estar manco, yerra en lo
principal, que es el designio, pues no es designio
del método el sudor, sino cualquiera evacuación
indefinida por donde esplique su acción, naturale­
za. Este designio del doctor Perez, me trae á la
memoria á Bonamiquc, médico titular de Chin­
chón, que también siguió este designio, pero con
tan bárbaro empeño, que ó sudar ó reventar, ó m i­
re el paciente para qué enfermó. E l Dr. D . Ber­
nardo Bonamiquc, médico, como dije, de Chinchón,
porque vió que algunas dolencias se curaban por
sudores, se empeñó en curar por sudor todos los
— 192—
males, á imitación de Antonio Musa, que porque
curó al emperador Augusto do una ílucsion deplo­
rada con el uso de baños de agua irla, á lodo en­
fermo recetaba baños, aunque fuera su m al un pa­
nadizo. A si cl doctor Bonamique y así Pérez, agua
y caldo, y sude el enfermo.
17. Poro el doctor Bonamique solicitaba el su­
dor tan suavemente, que h a d a sudar aun á lOvS
bronces. Cuando se resistia el sudor y no corres­
pondía á su deseo, m andaba meter debajo de la ca­
ma una caldera de agua hervida, en que habia co­
cido algún centeno, para que el calor tuviese pábu­
lo. Sobre la cama del paciente ordenaba poner peso
m uy grande, como barras de hierro ó alguuos cos­
tales de trigo, y aun no faltó quien dijese, que si se
hallara D. Bernardo en Burdeos, Toledo ó Pam plo­
na, que poseen grandes campanas, mandaría por­
que sudara el doliente, que le echaran á cuestas la
campana grande. E stá también manco el método,
porque aunque el agua á todo hace, no alcanza so­
la algunas veces, como tengo demostrado y se dirá
todavía en este impreso.
1 S. Y o confieso con ingenuidad, que el mayor
número de los males se curará con los sudores
m uy bien, pues como insinuó la docta disertación
hislórico-crítica, no seria dificultoso persuadir que
todo m al entra por constipación. Me condujo á es­
tablecer esta mácsima, y m e conduce á repetirla
ahora, la observación nada vulgar, de que las mas
de las dolencias se originan de estancarse las su-
— 1 9 3 —

perfluidades que debían espelerse, y habiendo de


suceder esta espulsion en considerable cantidad res­
pecto de las otras, por la piel, es verosímil que el
estar esta obstruida sea el principio de las dolen­
cias. ( 1 ) Por esto confieso con ingenuidad, que el
mayor número de males se curará m uy bien por
sudores. Y como esto no se puede'lograr sin aflo­
jar las carnes y desleír la viscosidad de los humo­
res, es el agua el instrumento mas propio para lo­
grar con felicidad todo esto. Porque en el agua se
resumen todas las propiedades que ostentan (y aca­
so mienten) los botes, con la prerogativa singular
de que por su inocencia, homogeneida'd y blandura,
se acomoda al designio de la naturaleza, y a des­
liendo lo espeso, y a espesando lo desleído, y a apre­
surando el movimiento tardo, y a conteniendo el pre­
suroso, y a endulzando lo acre, y a templando el ca­
lor que escede, y a aflojando al sólido encrespado,
y a dando tención al flujo, y a . . . . ¿pero qué ya? y a
no h a y mas que decir, si no.es que repita lo que he
dicho ya.
19. H echa esta salva al método del doctor P é­
rez, y suponiendo que se puede seguir, porque (co­
mo llevo dicho) es racional, debo dar algunos avi­
sos para que corra la plum a sin tropiezo y entrar cji
mi segunda parte, como dicen allá, i n o ffe n s o p e d e .
E l primer aviso es de W ieten, (2 ) y es que ni yo

(1) Vide Hoflman. V a r iis i n locis , sig n a n ter t. 2, se d . I\ cap. 8,


5. 6, et p . 3, cap. 5 de excretion um e fe d u , p r a á p u o m orborum
fu n d a m e n to .
(2) Wieten, tom. 3, part. 1, S. 757.
13
— 194—
ni alguno de los profesores sabe la verdadera causa
de los males; poro aunque yo ignore la causa, sé á
punto fijo que el agua los cura. Sin embargo, se­
ñalaré la causa a cada uno porque no muera sin
causa algun enfermo, que sin causa ninguno mue­
ro, aunque el médico que le visite la ignoro. E n
algunas enfermedades señalaré la causa próesima
y remota, en otras solo la próesima; la remota sola
en otras, según Dios me diere á entender, siguiendo
en todo la opinión commi. E l segundo, que todas
aquellas dolencias que se curan del mismo modo,
se pondrán debajo de un capítulo. Y á la verdad
son m uchas las que se miden por una regla, y aun­
que sus principios sean diversos, el modo de cura­
ción es el mismo, ó porque el agua con ser una en
su modo de obrar es varia, ó porque la naturaleza
(y esto es mas creíble) la dirige conforme su dicta­
men, y es m uy vario el dictamen de la naturaleza
según la enfermedad y circunstancias, que es lo
mismo que decir que el agua es puro instrumento
de que usa la naturaleza con variedad, conforme
le importa para su conservación. Esto es común
á todo instrumento que no obra por virtud propia,
sino por virtud de su causa: así con nn mismo es­
coplo hace el artífice un santo y un diablo, habien­
do entre santo y diablo tanta diferencia como entre
la culpa y la gracia.
20. E s el tercer aviso, que siendo el hombre un
árbol al revés, describiré sus niales desde la raiz,
empezando por la cabeza, bajando por su orden á
— 195—
la garganta, pecho, estómago; tripas, y describiré
finalmente las dolencias de todas las demas partes,
las que ocasiona la infección gálica y las que ha­
cen también la piel tan horrorosa. Todo será con
ia mayor brevedad, porque así me lo han m anda­
do, y 110 puedo faltar á este precepto. Cuarto aviso:
cuando me remito al método común del agua en la
curación de una ú otra dolencia, se entiende por el
método común, conforme á esta ó aquella estación,
que se reduce en suma á tal proporción de caldo y
agua, que se den dos partes de agua y una de cal­
do, en cuanto lo permitan las fuerzas del enfermo.
Ultimamente, que en ia segunda carta del doctor
Perez, ha corregido algunas cláusulas y voces el
mismo que castigó la primera y puso las notas
marginales á una y otra. Con todos estos avisos
voy y a á soltar las velas, al remo, al mar, al agua.
(Véanse en la primera parte los números 3 0 y 3 1 .)

A FECTO S DE CABEZA.

21. L os dolores de cabeza, aunque proceden de


tan diversos principios, siguen en su curación un
mismo método, porque aunque ellos admitan su
diversidad, según el tiempo de su duración, como
la cefalea y cefalalgia, según la parto que ocupan,
como la hemicránea, ó al fin según sus efectos, co­
mo el dolor punzativo, tensivo y gravativo, siem­
pre se viene á parar en que ia causa de estos m a­
les es la turgencia ó acrimonia de los humores. Pol­
lo cual el designio de la curación es purificar los
— 196—
humores por sudor ú otra evacuación de aquellas
que suceden aun sin solicitarlas. A l método se
clu principio por la larde, y se dispone de esta suer­
te: entre cinco y sois de la tarde pediluvios de
agua caliente con romero, (guardándose las precau­
ciones que tengo dichas en la primera parte) luego
el agua de limón; a espacio de una hora agua na­
tural, á espacio de otra hora caldo, y se prosigue
con el método, con toda aquella atención, medida
y forma que le propuse al número 3 0 . Medicado
así el paciente algunos dias, que deberán ser mas
ó menos según la especie del mal, docilidad de na­
turaleza y evacuaciones mas ó menos copiosas, se
m itigará el método en parte, y se dará principio á
los cristeles, observando para su uso los documen­
tos del número 2 3 parte 1 .
22. E n Jas optaímias ó dolencias de ojos, sigue
la curación el mismo rumbo, con sola la distinción
que alguna vez se anticipan las lavativas, y con
ellas y el agua, aun sin pediluvios, se logra con fe­
licidad el efecto. E n ílucsioncs de muelas y otros
dolores .que no tienen causa permanente, "bastarán
las lavativas sin usar con rigor del calcio y agua.
E stas se administran antes de comer usando del
agua natural en ellas, y no sea su uso tan escaso
que no se administren cuatro 6 cinco. Si el dolor­
es m uy irritante y lo pidiere la urgencia, se pueden
administrar á cualquiera hora, con tal que esté he­
cha la digestión, que hasta hacerla se deben sus­
pender. L o s que no pudieren usar de lavativas,
— 197—
(algunos h ay que no pueden usarlas) se valdrán
de otro remedio que para el caso es propio. L le ­
narán un bañado de agua tibia, y sobre él se sen­
tará el doliente, de modo que toque á la parte. Se
liará esta diligencia por la mañana y antes de me­
dio dia, ocupando en cada acción un cuarto de ho­
ra, E l designio es abocar abajo los humores, y se
logra por este medio felizmente. Cuando el dolor
de cabeza proviene de insolación, (perdonen la voz,
que no sé otra ni tengo á quién preguntar en esta
sierra) cuando procede, digo, del cscesivo calor que
ocasiona el sol en el estío, en los que andan á caza
ó en el campo, tampoco se debe usar de caldo y
agua, pues se corrige en esta forma. Tóm ese un
orinal de vidrio, y liándolo de agua, se tapa con
un pergamino por la boca, dejándole en tal dispo­
sición que quede con alguna cavidad: apliqúese á
la cabeza de este modo como quien se pone un som­
brero, y se repite la acción hasta que se modera el
calor. D e este remedio usan los segadores en la
Mancha, y quitan mil quebraderos de cabeza.

A N G IN A .

23. Debajo del nombre de angina, comprendo


todo afecto de garganta, que aunque no todo es an­
gina con propiedad, puede decirse angina por alu ­
sión. Sea pues angina lejítima, sea espuria, pro­
ceda de humor pituitoso ó de la sangre ostravasada
de las materias caroticas, que cayendo en escesiva
cantidad, ocasiona en las fauces inflamación, se cu­
— 198—
ra de dos modos con el agua según esta ó aquella
diferencia. Cuando proviene de sangre estravasa-
da, que causa, como dije, inflamación en las fau­
ces, se usa de la agua de limón, y si á cuatro ó seis
vasos de agua, que se darán de media en media
hora no se logra notable evacuación por orina, cá­
mara ó sudor, se romperá inmediatamente la vena
y se proseguirá con la agua, distribuyéndola en tal
proporción que se administren tres partes do agua
y una de caldo si lo permiten las fuerzas del enfer­
mo. E l agua se administrará de media en media
hora hasta lograr alguna copiosa evacuación, que
conseguida, se interpolará con ct caldo, ó so dará
en menor copia, según la condición de la dolencia,
esto es, 6 caldo y agua interpolando una y otro, ó
dos veces agua y una caldo.
24. Habiendo usado del método por dos dias,
sin esperar á que la orina salga clara, se echará
mano á los cristeles, que en el caso son m uy esen­
ciales, y se proseguirá el método con mas ó menos
rigor conforme convenga para la curación, que en
esta, ni en otras enfermedades agudas no es posi­
ble dar tan puntualmente las reglas, que no se de­
je puerta franca al médico para añadir 6 quitar á
su arbitrio. Cuando la angina provenga de humor
pituitoso y no lo acompaña calentura, se usará de
agu a templada, con el método común, y según se
ha dicho en la primera parte, que es capaz de en­
rarecer los humores. E n uno y otro caso podrán
servir los apósitos: cuando h aya inflamación, con
— 199—
vinagre y agna; cuando no con vino y manteca; pe­
ro en uno y otro caso se templará el agua y el v i­
no, porque toda frialdad esterna, como obstruye, cau­
saria ruina. L os apósitos (esto y a se ha dicho al­
gunas veces) se hacen de tres partes de agua y una
de vinagre; conque siempre que diga apósitos de
agua, se deberán entender en esta forma. L os de
vino se.hacen de vino tinto templado, en que se des­
líe un poco de manteca de azahar; así, diciendo apó­
sitos ó parios mojados en vino, se entenderán de es­
te modo.
ASM A.
25. L a dificultad de respirar que h a y en la an­
gina me conduce á tratar del asma, en que so h a­
lla también dificultad, porque tiene su asiento en el
pulmón, que'es el taller de las respiraciones, y es
también donde el asm a hiere. A lgunos profesores
con Helmoncio, dividen el asma en húmedo y se­
co. Sea seco el asm a, sea húmedo, siempre h a y en
él obstrucción ó compresión de bronquios, que im ­
pidiendo por esto el paso al aire, hacen dificultosas
las respiraciones, obstruyen la interna cavidad de los
bronquios ios humores gruesos, que bajan, no de la
cabeza al pulmón (como juzgaron los antiguos) sino
de las glándulas que ocupan lo interior de la traque-
arteria. lie s comprimen los humores acres, que hi­
riendo los nervios que promueven el diàstole de los
pulmones, aceleran el movimiento de los espíritus, y
despojándoles de la debida humedad, cansan en los
músculos compresión ó rigidez. E sta es la descrip-
— 200—
cien mas concisa que se puede hacer de uno y otro
asma, y hecha así la descripción, la curación pro­
sigue así.
20. Uno y otro se curan con el agua, pero con
alguna diferencia; porque en el asma que proviene
de materias viscosas, es el designio de la curación
enrarecerlas y arrojarlas por los eraunctorios respec­
tivos, sudor, orina ó j>sr s e c e s s u m . E n el que provie­
ne de humores acres, el designio es pausar el acelera­
do movimiento de los espíritus, absorver su acrimo­
nia, y dotándoles de la debida humedad, quitar de
los nervios la rigidez. Y a entenderán por esta re­
gla que se va ría la cualidad del agua, pues en la
primera curación, no habiendo motivo que lo estor­
be, como es la calentura, se clá caliente y en la se­
gunda con algun momento de frialdad, conforme el
mas ó menos ardor, estación de tiempo, clima, com-
plecsion y otras circunstancias que tengo tantas ve­
ces repetidas. Tam bién en la cantidad se varía, pues
para absorver la acrimonia de los humores, se ne­
cesita de agua en mas cantidad que la que se dá en
el método común.
27. E l asma, pues, que proviene de materias
viscosas, se cura de esta manera. A las cinco de la
mañana v. g,, se administra un vaso de agua de li­
món templada á la lumbre, ó de agua en infusión
de yedra terrestre, que una y otra tienen eficacia
para desleír las materias viscosas. A las seis agua
caliente, á las siete caldo, á las ocho agua de limón,
á las nueve agua caliente, á las diez cald,o á las
— 201—
once agna caliente, á las doce caldo. Por la tarde
se practicará en la misma conformidad, guardando
siempre la proporción de administrar dos partes de
agua y una de caldo, en cnanto lo permitan las
fuerzas del enfermo. Si medicado así por dos dias
no se logra alguna evacuación copiosa, por espec-
toracion, vómito, sudor, orina ú otro conducto, se
deberá sangrar y proseguir el método despues, con
aquellas precauciones que noté y a en mi primera
parte. Cuando insultan parasismos en el asma, no
se dilata tanto la sangría; sángrase desde luego, así
en el asma que procede de viscosidades, como de la
acrimonia de los humores, bien que en este segun­
do asma es m ucho mas plausible la sangría. Se
advierte que si en el asmático estuviere indicado el
vómito, se debe promover con agua tibia y aceite,
y no será esta la vez primera que se ha curado por
vómitos el asma.
28. Se curará de esta suerte el asma que proce­
da de humores acres. A las cinco de la mañana v.
g., agua de limón con aquel grado de frialdad que
advertí al núm. 4 2 . Á las seis agua natural, á las
siete agua natural, á las ocho caldo, á las nueve
agua de limón, á las diez agua natural, á las once
agua natural, á las doce caldo. D e suerte que sea
la proporción de una parte de caldo y tres de agua,
en cuanto lo permita la dolencia. L a sangría es en
este caso inevitable, si no se logra alguna evacua­
ción prontamente. Por lo común se sangra de la
mano, y no tiene esto mas misterio, que como en es­
— 202—
te método de curar se usa por lo común de pedilu­
vios, no se puede sangrar de los tobillos. L os pedi­
luvios serán m uy importantes en la curación del as­
ma que proceda de materias viscosas; pues como
atenúan los humores y les dan tan notable fluidez,
aceleran grandemente la curación. E n uno y otro
se deberá usar de los apósitos: en el que proceda
de acrimonia, de los apósitos de agua, y de los de
vino en el que proceda de humores viscosos. E l
uso de los cristeles es también m uy importante, y
no se debe esperar á que la orina salga clara pa­
ra practicar esta diligencia. Se deberá, pues, prac­
ticar al segundo ó tercer dia de la curación. L a
convalecencia es la misma que en las demas enfer­
medades, á escepcion de que se anticipan los cris­
teles.

IN F L A M A C IO N E S D E P E C H O , H IG A D O
Y B A ZO .

29. Puede inflamarse el estómago, hígado y ba­


zo, cuando la sangre, estravasándose de las arterias,
por donde gira su curso, se introduce en las mem­
branas del estómago, hígado y bazo en que causa
tumor, dolor, efervescencia, á que precede ó acom­
paña calentura. E sta especie de enfermedad no co­
noce en el método otra curación que la del asma,
que procede de humores acres; conque se curará
de la misma suerte. Sin embargo, debo advertir,
que no correspondiendo al deseo la curación, se pue­
de repetir la sangría, y de las tres partes de agua
—203—
que se dan, las dos podrán ser de limón ó cocimien­
to de chicorias, con un poco de sal prunela.

O B S T R U C C IO N E S Y C IR R O S .

30. Debajo de un mismo título pongo las obs­


trucciones y cirros que padecen las referidas entra­
ñas, porque son m uy semejantes sus síntomas, y no
tienen otra diversidad que la mayor ó menor obsti­
nación. Em piezan por obstrucción los cirros, y pro­
siguiendo los humores crasos, y a linfáticos, y a áci­
dos, y a biliosos, en deponer lo m as grueso y terres­
tre en las estrechísim as glándulas de aquellas par­
tes, esto es, del bazo, hígado ü otra entraña, va to­
mando mas cuerpo la materia, y y a que h a subido
de punto, cátate el cirro hecho y derecho. Mucho
había que decir; pero todo es predicarme brevedad.
Curanse, pues, las obstrucciones y cirros de aque­
llas entrañas del mismo modo que el asm a que na­
ce de humores viscosos, y el designio de la cura­
ción es el mismo, que es atenuar, enrarecer, desleír
los humores, y abriendo al mismo tiempo las vías,
solicitar evacuaciones copiosas, por sudor, orina, cá­
mara, esputo & c. A sí, se usará del agua, cristeles
y apósitos en la misma forma que se deja preveni­
do para el asma. E n los caldos se echarán algunas
raíces aperitivas, como do apio, espárrago 6 alguna
otra de las cinco.
31. Si el cirro es m uy antiguo ó (como dicen los
profesores) confirm ado,jio alcanzará acaso el agua,
ni otra alguna medicina; pero en caso do usar al-
— 204-
gun remedio, este es el mas pportuno, porque por
este medio se purifica la sangre, y depurándola de
las heces, cuando no se' logre que se deshaga el cir­
ro, se conseguirá no aumentarlo. E n este y otros
lances podrá servir el método de Castrogianni, y yo
diré el modo con que le usara, si profesara á ve­
la y remo la medicina. Despues de haber practica­
do por quince ó veinte dias mi método, viendo que
se frustraba mi esperanza y no lograba por este me­
dio la empresa, dejara convalecer el enfermo, nodo
la enfermedad que no curé, sino de las fuerzas que
perdió: y despues de estar con algunas fuerzas, le
tratara dos dias con el agua; y a que le tenia hume­
decido y los humores con bastante movimiento, le
cubriera todo el vientre con nieve, espusiera lo de­
mas del cuerpo al aire, é impidiendo del todo la res­
piración, causara una respiración tan violenta, que
se agitaran sólidos y líquidos con la m ayor preci­
pitación con grave impulso. Hecha esta diligencia,
me volviera á mi método del agua, y no dudo que
con el violento impulso de los humores y evolución
fermentativa de la sangre, cuando no se resolviese
el cirro habría mas facilidad de resolverlo. E sto no
es mas de proponer mi dictamen á la superior com­
prensión de los profesores, que en dolencias impo­
sibles de curación no es pequeño consuelo el po­
der ser.
— 205—

D O L O R P L E U R I T IC O Y P E R IN E U M O N IA .

32. lia perineumonía y el dolor pleuritico, que


en lo antiguo eran enfermedades distintas, por re­
sidir una en el pulmón, otra en la pleura, ya cor­
ren con tan poca distinción, que se juzgan una mis­
ma enfermedad, y que residen en la misma parte,
pero no en la misma superficie. Una y otra residen
en el pulmón, y una y otra le inflaman, una por la
parte esterior y la otra por la interior. Cuando infla­
ma la parte ó membrana esterior de los pulmones, se
llam a dolor pleuritico, ó pleuritis; y perineumonía
cuando inflama la parte interna. Esto en los moder­
nos es común, y todos dan la causa de esta denomi­
nación; porque el pulmón apela á la pleura para las
inspiraciones, y por lo común la comunica sus m a­
les. L a causa inmediata de esta inflamación, unos
dicen que es la lentitud y viscosidad de la sangre,
otros la acrimonia de los humores, y uno y otro pue­
de ser, como lo insinué yo ya. L a linfa, dicen unos,
que pecando en cantidad, espuesta al aire frió, se es­
pesa y comunica á la sangre su espesura; de que na­
ce que la sangre no pudiendo trascolar por su crasi­
tud los bazos capilares pneumonicos, se estanca y
detiene en ellos, de que se sigue putrefacción y fer­
mentación preternatural. Otros alegan que el escesi-
vo ardor de la calentura disipa las humedades de la
sangre, perturba los diámetros de las partes conti­
nentes, y no corriendo los humores con libertad, cho­
— 206—
can unos con otros con furor, y adquiriendo en la
lucha m ayor firmeza, interceptan y corrompen la
pleura.
33. T o d o lo dije yo en pocas palabras, cuando
tratando de las dolencias, dije dolores de costado
por ílucsiones acres, dolores de costado por constipa­
ciones. Según, pues, la causa inmediata de este
mal, se debe portar el médico en su curación. Si
el dolor de costado procede de humores acres, se
deberá usar del agua en que se h aya cocido la ce­
bada y pasas, y será el designio templar y hume­
decer los humores que por faltado humedad se hi­
cieron acres, y hacer que depongan todo su vicio, di­
rigiéndolos por aquellos emunctorios por donde es-
plica su acción naturaleza, sudor, cámara, orina. Se
dispondrá así. A las cinco v. g. de la mañana, agua
de cebada y pasas, á las seis agua natural, á las
siete agu a de cebada, á las ocho agua natural, á las
nueve caldo, á las diez agua do cebada, á las once
agua natural, á las doce caldo. Y se prosigue en la
proporción de cuatro partos de agua y una de cal­
do, interpolando la de cebada con la natural, has­
ta lograr alguna copiosa evacuación, que lograda so
rebajará el agua y aumentará el caldo, en propor­
ción de una parte de en Ido y dos do agua, según
los documentos y reglas que propuse en la primera
parte. E l tal cual momento de frialdad con que so
administra el agua en estas y otras dolencias, pide
m uy grande circunspección, porque el frió ofende
al pecho, el calor á la calentura; conque se ha de ad­
— 207—
ministrar, según las reglas que di, tocando esta di­
ficultad, al núni. 42 y 43.
34. Si el dolor de costado procede de constipa­
ción, se usará de los pediluvios y del agua en infu­
sión de flor de amapolas, yedra terrestre ó pulmo­
naria, ó del agua de limón, según el tiempo y la
oportunidad. E l designio será enrarecer los humo­
res, hacer al cuerpo mas transpirable, y provocán­
dole (i sudor copioso, enrarecer la viscosidad de la
linfa y quitar por este medio la que sobra. Para es­
to se usará del agua tibia, no habiendo motivo que
lo estorbe, esto es, calentura m uy ardiente. E l mé­
todo se dispondrá así. Pediluvios de ngua cocida
con romero, luego agua de limón algo templada:
despues agua natural, otra vez agua natural y lue­
go caldo. Será la proporción que se observa, de una
parte de caldo y tres de agua. Convalecencia, apó­
sitos, sangría, cristeles. Y éase en las curaciones an­
teriores, que en esto siempre el método es uno, co­
mo no se prevenga lo contrario. E l agua se admi­
nistrará de hora en hora, ó de media en media ho­
ra, según lo pida la urgencia.

A F E C T O S H IP O C O N D R ÍA C O S .

35. Los afectos hipocondriacos, que son la cruz


y el oprobio de los médicos, porque nunca cede su
contumacia ni á esta ni á la otra medicina, suce­
diendo lo que al vino, que una vez hecho vinagre
no hay preparación que lo remedie, se han curado
no una vez sola, y a con el uso del agua, y a sin ella,
— 208—
sin el agua con mis polvos digestivos; con el agua
pero sin método, y también con el método del agua
se han curado en algunas personas. De que infiero
(no me meto en que se originen de un humor áci­
do viscoso, ni en que residan ó no en las primeras
vías, estómago, hígado, bazo, pancreas, mesenterio,
y que de aquí se comuniquen á la sangre, linfa y
espíritus animales, de que hablan con variedad los
doctores) que la hipocondría en diferentes sugetos
tendrá diversos principios, en unos provendrá de in­
digestiones, y en estos se curará y se ha curado con
el uso de mis polvos digestivos, como lo dirán mu­
chos en Madrid si necesitara hacer información. E n
otros provendrá de resecaciones, y en estos se cu­
rará y se ha curado, sin otra medicina que los apó­
sitos de agua y vinagre por mucho tiempo, ensala­
da cruda y agua sobre ella antes de cenar, y un va ­
so de agua fria ó templada una hora antes de co­
mer. D e esto puedo también dar m uchos ejemplos,
pues viven aün los que se han curado.
36. Pero cuando la hipocondría es contumaz y
echó raíces m uy altas con la duración, cuando ha
viciado la sangre, linfa y espíritus animales, (como
dije, en opinión de los doctores) se cura con el m é­
todo del agua, que se dispondrá de esta manera.
Em pezará la curación por pediluvios, para poner la
naturaleza en movimiento, y puesta y a en movi­
miento cesarán los pediluvios y se prosigue así.
Apósitos de agua y vinagre sobre el estómago, me­
senterio é hipocondrios, luego agua de limón; á es­
-2 0 9 —
pació de una hora agua natural, á espacio de otra
caldo; y prosigue el método común de dos partes
de agua y una de caldo, ó tres de agua si fuere pre­
ciso. E l uso de los cristeles en esta curación es in­
dispensable; pero se podrán dilatar cuatro ó cinco
dias, usando en vez del agua de limón que se ad­
ministre en ayunas, del agua en infusión de sen y
corteza de limón, que es un tira-afloja, que afloja
y da tensión á las fibras. E n los caldos se usará de
algunos aperitivos, de aquellos de que h a y mas sa­
tisfacción y ha acreditado la esperiencia su bondad.
L a convalecencia será como en los demas males,
con la escepcion de anticiparse los cristeles, y de
que se debe usar del agua ferrata, si se ju zg a que
h ay laxitud en las fibras: y en empezando este uso
será preciso el paseo, por lo que no se podrá prac­
ticar hasta algunos dias despues de la curación.

AFECTOS H IS T E R IC O S .

37. L os afectos histéricos, que ó son también


hipocondriacos, ó si no lo son distan poco, no cono­
cen otra causa que la constitución ds la sangre aci­
da y austera. E l ascenso del útero, que asegura h a­
ber tocado y restituido á su iugar Fem elio, como
es ascenso se me hace m uy cuesta arriba, y se me
hiciera cuesta abajo si acaso fuera descenso, esto es,
ni creyera lo uno ni lo otro. El útero, como las de­
mas entrañas, está preso por ciertas ligaduras que
no le permiten subir ni bajar, aun en el mas alto
punto de su convulsión. A sí, seria algun flato aquello
14
— 210 —
que dice que tocó Fernelio, y como causaba infla­
ción en el intestino por donde pasaba, se engañó. ¿Y
qué seria lo qué vió Sennerto? (1) Y a me entien­
den los eruditos: engaño. Dependen, pues, estos sín­
tomas del desorden de los espíritus, que pasando
del ventrículo por el cesofago á los músculos del la­
ringe ó faringe, les convnelve, les desordena y cau ­
sa con la convulsión estos síntomas. Sea lo que se
quisiere, que en esto no hago opinión, ni tengo m é­
ritos para poderla hacer. L a curación de los afec­
tos histéricos es la misma que la de los hipocon­
driacos, con sola la diferencia de que se va ría al­
gun tanto el agua y no es precisa la infusión de sen,
aun cuando el vientre esté con estripcion. D e las
tres partes de agua que se administran, las dos se­
rán de limón, con tal cual momento de frialdad. E l
designio también es algo diverso, pues la sangre,
que en los afectos hipocondriacos se purifica feliz­
mente p e r s e c e s s u m , en los histéricos se debe puri­
ficar por sudor, aunque p e r s e c e s s u m se pueda pu­
rificar. A s i para escilar el sudor, será mas frecuen­
te el uso de pediluvios, y á falta de este, de tópicos
con aguardiente ó vino templado con manteca de
azahar á las plantas de los piés. L o s apósitos de
agua se deben usar sin interrupción, y de cristeles
en cesando los sudores. A s í se practica el método,
fuera del parasismo, que en el parasismo ó se ad­
ministrará en mas cantidad el agua de limón, ó se
(1) Sennertus, testes, ovaria muiierem, non uterum ascenderá
putat.
— 211—
usarán los perfumes que tienen para estos casos las
mugeres.

O P IL A C IO N Y S U P R E S IO N D E
MENSTRUOS.

3S. No h ay dolencia que con el agua se cure


mas felizmente que la supresión do menstruos y
clorosis. No son una misma dolencia; pero por lo
común andan juntas y se curan de mi mismo mo­
do, dependan ó no de un principio. E l principio ó
causa que señalan regularmente, es la crasitud de
la sangre, que con su m ala constitución, espesura
ó crasitud, obstruyendo los bazos del abdomen y
entrañas que en él se contienen, retarda la circula­
ción, entumece y agrava los miembros, y contra­
yendo de dia en dia mas vicio, impide las debidas
escreciones y secreciones, y causa la supresión y
clorosis. Estos males, como dije, se curan felizm en­
te con el agua, y se practica la curación de esta
manera. E m pieza al ponerse el sol por pediluvios
de agua cocida con romero, y ya que la paciente
está en la cama, se le aplica el método común, pro­
curando á toda costa el sudor. E l método común
es de dos partes de agua y una de caldo; pero se
podrá dar una parte de caldo y tres de agua, si lo
permiten las fuerzas de la enferma. E l agua, así
de limón como natural, se puede administrar de
media nieve, en tanto que no se sude, que en pre­
sentándose el sudor se templa el agua de limón y
la natural. M edicada con pediluvios, caldo y a g u a
— 212—
por cinco dias, se levanta de la cama, se aplica el
agua en menos cantidad y empieza el liso del cris­
tel. A l tercero ó cuarto dia que se ha vestido, con­
viene salir al campo, hacer ejercicio con moderación
y acostándose despues del paseo, proseguir el m é­
todo de este modo. A sí que se acuesta, tomará el
agua de limón, y si suda, guardará el sudor: á dos
horas ü hora y media un vaso de agua natural, y
pasadas dos horas su cena, que podrá ser una al­
mendrada con bizcochos, ó un caldo en que se des­
lian unos huevos. Esto se practicará cinco ó seis
dias, y luego cesa la obra. Supongo que desde el
dia que se vista empieza también á alimentarse,
pero será con la moderación que tengo prevenida
m uchas veces en varios números de la primera
parte.
D O L O R E S C O L IC O S .

39. Comprendo debajo de este título no solo es­


te dolor, que toma el nombre del intestino colon, en
que reside, sino cualquiera otro que tenga su lu­
gar en el estómago ó en la membrana nérvea del
mesenterio, cual es aquel cólico fatal que llaman
de los pidones, porque acaso esta dolencia es mas
fam iliar en la Aquitania. Las causas mas regula­
res del cólico son los humores y ñatos; pero dejan­
do los ñatos que por sí nunca hacen nial, si no les
viene de otra parte la infección, los humores que se
acusan en el cólico, son el bilioso, seroso y linfáti­
co, que en fé de una acrimonia preternatural, cau ­
— 213—
san (an dolorosa sensación. L a curación empieza
por cristeles y apósitos, y so dispone de este modo.
Sobre el vientre, mesenterio y estómago, se ponen
los paños de agua, vinagre y manteca de azahar,
todo templado: inmediatamente se administran dos
lavativas de agua tibia con manteca de puerco que
no tenga sal: despues de las lavativas, un caldo y
prosigue así el método. A distancia de una hora
un vaso de agua en que se h aya cocido la m anzani­
lla: dentro de otra hora repetición de apósitos y un
vaso de agua natural; y pasado otro tanto tiempo,
lavativas y caldo. Si lo pidiere la urgencia, se ad­
ministrará de media en media hora, y aun se debe­
rá sangrar si el dolor es m uy acerbo y grave la
crispatura de sólidos; pues así se evita cualquiera
inflamación y se logra el efecto con mas brevedad.
Despues que hayan cesado los dolores, cesan tam­
bién las lavativas y se usa del método del agua to­
do aquel espacio que sea conveniente para purifi­
car la sangre y los humores; advirtiendo que se ad­
ministrará una parle de agua natural, dos de limón
cuando fuere el humor bilioso, el que causa (como
sucede) el estrago; pero si el humor pecante fuero
linfático, viscoso, acedo, (lo que se deja conocer en­
tre otros indicios, por la frialdad) el agua se hará
de las cortezas, y se administrará templada. Bien
que podrá echarse un tantito de agrio para corregir
la bilis, que se ecsalla por lo común en estos m a­
les. No hay sales volátiles oleosas que así deslien
el humor viscoso como el agua de limón preparada
— 214—
con esía proligidad; pues la corteza de limón es tan
incindente que penetrará los bronces.

D IA R R E A .

40. E n las diarreas se observa el mismo tono


de curación, poro so va ría el agua en la calidad. L a
diarrea que es enfermedad (algunas veces es salud)
y por consiguiente sintomática, no crítica, no pro­
cede del útero, bazo 6 cerebro, (como imaginaron
los antiguos) sino de la condición de los hombres,
que bobeando los intestinos ó viciando los espíritus
animales, como juzgan otros con la mordaz acrimo­
nia de algunas sales sulfúreo-salinas, les precipita
á aquella desordenada evacuación en que consiste
esta enfermedad. Sea, pues, la diarrea biliosa, se­
rosa, estercorosa, denominaciones que toma de la
materia, deberá curarla de este modo quien practi­
que m i arte y documentos. Apósitos de agua y v i­
nagre de tal temperamento ó temple, que no den
calor pero ni obstruyan con la frialdad: inmediata­
mente un cuartillo de agua m uy fria de agraz; (si
la diarrea es biliosa, de limón) á espacio de una ho­
ra, dos lavativas de agua de nieve; sobre ellas agua
de agraz, y se prosigue de hora en hora con el agua,
de dos en dos con las lavativas hasta que.se corri­
ge la evacuación, que corregida, se practica el mé­
todo, como dije antes, hasta purificar del todo los
humores. E n las disenterias se practica el mismo
método, con la precisa precaución de que no dañe
la escesiva frialdad, por lo quo no se administrará
— 2 15 —

el agua tan fría, como se administra en las diarreas.


Vide Hieronim. Mercurial, lib. 3, pract. cap. 15.

H ID R O P E S IA .

41. E n cosa ninguna es mas cierto que un cla­


vo se saca con otro, que en la curación de la hidro­
pesía, con el admirable método del agua. L a h i­
dropesía. atendiendo al principio que la constituye,
que es la flojedad de la sangre, que despojada de
su sal volátil, no puede fabricar sino una linfa, que
relajando los bazos con su humedad, ó corroyéndo­
les con su escesiva acritud, vaga de una parte á
otra, y en una y otra se estanca, es una especie de
enfermedad, no obstante la plausible división que
se llalla en todos los autores de a n a s a r c a , a s c i t i s y
t im p a n i t i s . E n las ascitis y timpanitis yo no ha­
llo mas diferencia que la m ayor ó menor porción
de agua, m ayor ó menor porción de aire; de suerte
que en la timpanitis predomina el aire al humor
acuoso, en la ascitis al contrario; pero una y otra
tienen la misma cansa, la misma curación una y
otra. A lgunos acusaron la frialdad de la intempe­
rie del hígado, otros el calor escesivo, y yo estimo
la advertencia á unos y á otros; pero vuelvo á mi
conclusión, que la flojedad de la sangre, despojada
de sus principios activos, inundada do mayor copia
de suero, causa todas tres hidropesías, ascitis, tim ­
panitis y anasarca. L a anasarca, que se llam a ca­
chexia en su principio, y leucoflemacia en su m a ­
yor progreso, no ocupa una parte sola sino todas
las del cuerpo humano, inundándolas de abundan­
te suero; y en esto se distingue de las demas, aun­
que andan complicadas por lo común. L a s obs­
trucciones son también causa, ó á lo menos acom­
pañan á toda hidropesía, sobre que se puede ver á
Hipócrates que trata la materia largamente.
42. E l designio en la curación de esta dolencia,
comprende mucho, y no pudiera lograrse por un
medio en la medicina común, y en el método del
agua so podrá lograr. E l designio es purificar la
sangre, instaurar los espíritus oprimidos, entonar
las primeras vias y el estómago, deshacer las obs­
trucciones, y evacuar los flatos y serosidades. ¿Hay
algun específico en la botica de tan alto poder, tan­
ta eficacia, que pueda por sí hacer todo esto? Pues
el agua puede hacerlo todo. L a curación se dispon­
drá así. Em pezará al ponerse el sol, por pedilu­
vios de agua cocida con romero, y cuanto mas su­
ba el baño, será m ayor el efecto: durará el baño me­
dia hora; abrigaránse pies y piernas con una b aye­
ta, habiéndose enjugado antes con una toalla, que
una y otra deberán estar calientes, según las ins­
trucciones de mi primera parte. Puesto y a el do­
liente en la cama, se le aplicarán los apósitos de vi­
no con manteca de azahar por toda la superficie
del vientre, mesenterio, estómago, hipocondrios, y
em pezará el método del agua en esta forma.
43. A g u a de limón templada, ó agua natural,
con sal do tártaro, según convenga al enfermo: á
espacio de una hora agua caliente; á espacio de
— 217—
otra lo mismo, y dentro de una hora caldo. L a pro­
porción será de una parte de caldo y tres de agua,
si lo permiten las fuerzas. E l agua será caliente
no habiendo motivo que lo estorbe, que si hubiere
calentura será templada. Será siempre el designio
purificar los humores por todos los emunctorios, es­
pecialmente por sudor, que es quien debe hacer el
gasto en la curación de ostas dolencias. Por lo cual
si no corresponde el sudor á los deseos, se usará pol­
la mañana de los tópicos de aguardiente ó de vino,
cocido con romero y manteca de azahar, que deben
preceder á toda acción; esto es, por la mañana an­
tes de tomar cosa alguna, se le pondrán los tópicos,
é inmediatamente em pezará el método en la propor­
ción que tengo dicha, de una parte de caldo y tres
de agua. No logrando copiosas evacuaciones, ni
movido en tres ó cuatro días el vientre, se usará de
la infusión de sen y cortezas de limón, en la forma
que provine ya, ó se usará de los cristeles como el
enfermo no sude, que sudando, se omitirá lo uno y
lo otro. E n los caldos (que serán de buena su sta n ­
cia) se echarán yerbas aperitivas.
44. Como es el designio de la curación renovar
ó fundir de nuevo la naturaleza, es la curación al­
go mas larga, y se necesita mas tiempo para poder
cantar el triunfo. E n la opinión que enseña que
se m uda cada dia una décima parte do la sangre,
con Ja acción y reacción de los'humores, serán pre­
cisos diez dias de rigurosa dieta de caldo y agua:
yo he advertido que se necesitan mas; conque no
— 213—
será tan segura la opinión. Pero al fin como se
canto el triunfo, se dará por bien empleado todo
tiempo, aunque se alargue la cura y se acorte, co­
mo es preciso, la bolsa.

C A L E N T U R A S A R D IE N T E S .

45. No solo está espuosto el cuerpo humano á


inundarse con la hidropesía, sino á encenderse con
la calentura. Peligra entre dos estreñios, el incen­
dio y el diluvio. D iluvio es la hidropesía que inun­
da; incendio la calentura que quema. L a calentu­
ra es aquel incendio preternatural que escita irrita­
do el corazón, ó la pronta disipación de las sustan­
cias serosas, ó la introducción de materia estraña.
E l agua, que con su frialdad m itiga el fuego, retar­
da el movimiento acelerado, resarce la humedad
que disipó el escesivo ardor, y dulcificando la san­
gre, estorba que el corazón se irrite, es la mas po­
derosa medicina para apagar ó moderar esta llama.
Se aplicará, pues, de este modo, en una calentura
ardiente, en un incendio. Desde la mañana ó des­
de aquel punto en que insulta la calentura, se usa­
rá de los apósitos de agua y vinagre, luego se dará
fiia de nieve, con agraz, limón ó nitro, según las
circunstancias del enfermo. Si á algunas horas de
administrada el agua en proporción de cuatro par­
tes de agua y una de caldo no suda ni logra otra
evacuación el enfermo, y persevera en su punto la
calentura, se debe romper la vqna y proseguir con
el método, según queda y a prevenido. A sí que se
— 2 1 9 —

mitiga el ardor, se aplica el agua en menos canti­


dad, y en la convalecencia se usará, como dije ya,
de lavativas para desalojar los recrementos febriles,
poner las fibras en tono, y precaver en adelante
nuevo incendio. Si es escesivo el ardor, como sue­
le suceder, se untará con un tomate el espinazo ó
se usará del zumo de agraz, bálsamo de calabaza,
y aceite de almendras dulces, todo por iguales par­
tes, con que se untarán el espinazo y los riñones.

H E T IC A .

46. E n las héticas, en que no es tan escesivo el


ardor, aunque es grande la falta de humedad, se
procede de m uy distinto modo, según las circuns­
tancias y el designio, pues la hética, según mas ó
menos envejecida, v a ría de condición y circuns­
tancias. Pensaron los antiguos, que aquel calor
que en las héticas desgasta poco á poco el húmedo
radical y consume al paciente con pausada lenti­
tud, residia, no en los humores como sucede en las
pútridas, sino en el corazón. Y o he advertido que
los héticos son de mala sangre, digo acre, inunda­
da de algunas viscosidades que dan motivo á su
duración, y á que no desparezcan con brevedad.
Por tanto, debe ser el designio de lá curación de es­
ta dolencia, absolver y corregir la acrimonia, dan­
do a la sangre' toda aquella humedad, por cuyo de­
fecto contrajo la acritud, pues la humedad es quien
pacifica las sales, y faltando ésta, se desunen y en­
furecen. A l mismo tiempo se corrige el calor quo
— 220—
es causa y defecto de la acritud. E l método será
de dos partes de agua y una do caldo, quedando á
discreción del médico el interpolar la leche con el
agua, el uso de caldos de salvado y sémola, y las
demas variaciones que propuse en la primera par­
te núm. 49. Pero debo advertir, que por lo mismo
que la leche es de condición tan dócil que el ácido
la corta, el calor la aceda, y toda especie de sales
la perturba, la infesta, la corrompe, se debe usar
con mucha precaución, y solo en aquellos á quie­
nes prueba bien.

I N T E R M I T E N T E S O T E R C IA N A S .

47. H asta aquí he señalado la causa próesima


de los males, omitiendo por la brevedad la preecsis-
tente; ahora no sé á qué causa recurra, si á la preec-
sistente, ó á la próesima. Y a confesé en mi diser­
tación histórico-crítica, núm. 54, que no sé ni sa­
ben los profesores en qué consiste una terciana for­
malmente. E l que mas, puede saber por la rela­
ción del enfermo, si tuvo ésta ó la otra causa ester­
na; pero su causa formal todos la ignoran; porque
á la verdad es misterio aquella calsntura duende
que un dia se deja ver, otro se esconde: un dia se
anticipa, otro se atrasa, y variando de periodo, en­
gaña á la razón y los sentidos. Pero la esperiencia
y rcílecsion me han llegado á desengañar que se
conocerá en qué consiste por la causa ocasional ó
preccistente: iba á decir procatáríica y se detuvo la
pluma. Siempre que la terciana proceda de cons-
— 221—
tipacion, deben acusarse los humores que no tras­
pirando en la debida cantidad, inficionan la sangre
con sus fermentos de esta ó la otra especie. Pero
se acusarán las primeras vias, siempre que proce­
dan de'hartazgo las tercianas.
48. Débese, pues, atender en la curación de las
tercianas al principio de donde se originan, y siendo
el principio algun hartazgo ó viscosidad de humo­
res, se curan con agua caliente, ó se tomará la qui­
na desde luego, con una tercera parte de ruibarbo.
Si proceden de vicio de la sangre, en lo que se es­
tará á la relación del paciente, se curarán con sola
el agua fria. fuera de la accesión, y en la accesión
con mas frialdad. F uera de la accesión ó parasis­
mo, se aplican tres partes de agua y una de caldo,
y es el designio purificar la sangre por sudor; y co­
mo sude el paciente al tiempo de la corresponden­
cia, no h a y que temer que insulte la terciana. E n
el parasismo ó la accesión, la agua se aplica en
m as cantidad, y se adm inistra de media en media
hora, ó de cuarto en cuarto de hora, según la ro­
bustez y circunstancias. E l motivo de administrar
el agua así, se puede ver en la disertación núm. 55.

R E H U M A T IS M O .

49. E l rehumatisrao, que no conoce otra causa


que un humor seroso, salino, ácido, que por redun­
dar en tanta copia ocupa los artículos y membra­
nas donde causa aquella violenta sensación que ha­
ce al doliente desesperar, se cura con el método del
— 222—
agua con mas seguridad que otra dolencia. No se
rompe la vena como la rompen los franceses, sino
so solicita el sudor como los alemanes, que en la
curación de esta dolencia tienen sin duda mejor
causa, porque aquel humor ténue y su til que se
estravasa con facilidad é inunda diversas partes del
cuerpo, una vez que ha salido de las arterias no
puede evacuarse por sangrías. Se dispone así la
curación. E m pieza por la tarde al ponerse el sol,
y empieza por pediluvios de agua cocida con rome­
ro, en que se guardarán las precauciones que ten­
go prevenidas algunas veces. Puesto el paciente en
la cama, prosigue el método con tres partes de agua
y una de caldo, dando principio con el agua de li­
món, templada ó con alguna frialdad. Si está el
rehumatismo en muslos, piernas ó pies, es mas
pronta la curación, pues como a llí alcanza el baño
se disipan con facilidad los sueros. S i estuviere
en los brazos la dolencia, se deben bañar por la m a­
ñana, sin omitir por la tarde los pediluvios, esté ó
no el roliumalismo en los pies. Si hubiere cscosi-
vo ardor ó calentura, se usarán los apósitos de agua,
no en la parte donde molesta el rehumatismo, sino
en el mesenterio y estómago. Despues que con el
sudor han cesado los dolores y se ha quitado la «n-
tumecencia de las partes, se aplican las lavativas
del modo que se elijo á otras dolencias.
— 223—
IN F E C C IO N G Á L IC A .

50. E l nombre que da á esta infección la urba­


nidad de los cortesanos,'quo por modestia la llama
r e h u n ia t i s m o , me obliga á poner aquí su curación,
sea ó no sea este su lugar. E ste veneno, que es*
tiende y a tanto su dominio, que en enfermando a l­
gún joven no ha de ser otro que este su achaque,
empieza á comunicarse por !a linfa; y pasando de
aquí su virulencia á la sangre y Jos humores, no
para hasta infestar todo el cuerpo, envenenando
sólidos y líquidos. Su curación es m uy fácil, y
se dispone de esta suerte. L a primera tarde se de­
ben dar pediluvios para poner la naturaleza en mo­
vimiento, que puesta en movimiento se deben omi­
tir. Y a que está el paciente en la cama, y se han
lomado las precauciones para que esté abrigado el
aposento, y otras que contribuyen al asunto, se ad­
ministra de media en media hora el agua de limón,
evitando la escesiva frialdad; y así, se administra­
rá de aquel temple que dejada en el mismo cuarto
toda la noche tendria por la mañana, si se practica­
ra esta diligencia. L a proporción será de cuatro ó
cinco partes de agua, (toda de limón) y una de cal­
do, si lo permiten las fuerzas del enfermo. L a cu­
ración será mas ó menos larga, según la antigüe­
dad de la dolencia, complecsion y robustez del su-
geto, y sudor mas ó menos copioso. E n la conva­
lecencia se usará también de lavativas, y aquí es
donde se necesita mas cuidado y precaución, pues
— 224—
cualquier aire, aunque tenue, bastará para consti­
parse. E l agua de limón que prescribe el método,
se hace con solo el jugo, y no servirá el agua que
se haga con las cáscaras.

F L E M A S A L A D A Y E S C R E C IO N E S
CUTANEAS.

51. Aquellas m anchas horribles que infestando


lo esterior de la naturaleza la privan del ornato y
hermosura, en parte sou enfermedad, y en parle
salud. Son enfermedad, porque el vicio escesivo
da las sales es la causa de aquellas esercciones.
Son salud, porque sin ellas se enfermara mas. T o ­
das se curan con el agua, que se debe administrar
en esta forma. E m pieza la curación al ponerse el
sol, con pediluvios de agua cocida con romero; lue­
go se administra el agua cocida con raiz de horti-
gas; despues de una hora agua natural; despues de
otra agua de limón, y despues de otra un caldo;
guardando la proporción de una parte de caldo y
tres de agua, é interpolando la natural con el agua
de hortigas y de limón. Esto puede hacerse m uy
bien de otra m anera: tómese una cantidad de
jugo de limón; échese bastante azúcar, de suerte
que predomine al agrio el dulce, y de esta confec­
ción ó jarabe echarán dos cucharadas en cada to­
m a de agua de hortigas; interpólese esta agua con
la natural, y se ahorra el agua de limón, y también
la azúcar que se debería echar en la de hortigas.
Despues que ha sudado bien el enfermo, tratado
— 225—
cinco ó seis dias con agua y caldo, empieza á ali­
mentarse y á hacer uso de los cristeles. Tratado
así cuatro dias, en que supongo tendrá ya algunas
fuerzas, se bañará con aquellas precauciones que
previne en la primera parte* E sta diligencia im­
porta mucho, no solo para acabar de limpiar la
piel, sino para asegurar la curación. E n los cal­
dos podrá usarse de vívoras, ó culebra criada en
tierra seca.

S A R A M P IO N Y V IR U E L A S .

52. E sta enfermedad ó contagio, que suele ser


el Herodes de los niños, ó es achaque nativo de la
mortalidad, 6 se pega en el aire con tal ó cual dis­
posición. Pegúese en el aire, ó concíbase en el
vientre, lo cierto es que reside en ia sangre. Con­
que purificarla es el designo, y debo purificarse por
dos medios; de dos modos, quiero decir, se dispone
en el método su curación. Uno es cuando amena­
zan, y otro cuando y a están fuera. A sí que se pre­
sente el contagio, que envía siempre anticipados
mensages que los conocen bien los profesores, debe
disponerse al enfermo, y se le dispone de este mo­
do. Por la tarde, al ponerse el sol, pediluvios de
agua caliente con romero, ó sin él: hecha esta dili­
gencia, se le meterá en la cama y empezará el mé­
todo en la forma regular, dando principio el agua
de limón. No se debe dar m uy fría, ni tendrá mu­
cha ropa el paciente; pero el cuarto estará abriga­
do y defendido del ambiente estenio. E sta dili-
1-3
— 226—
gencia prèvia tiene m uchas intenciones, y todas
ellas m uy importantes; pues mira á purificar y des-
leir los humores, á humedecer y ensanchar la piel
para que no h aya peligro en la erupción, y encuen­
tren por los poros puerta franca el sarampión y vi­
ruelas. Y a que hayan salido, en mas ó menos
cantidad, conforme al vicio de los humores y puri­
ficación que se haya logrado antes, puede alimen­
tarse al enfermo, siguiendo el método con dieta me­
nos austera que la que observó desde el principio
de la calentura, y dejarán correr á las viruelas su
periodo, que también le tienen en este método.
Desdo el principio de la calentura estará el enfer­
mo á caldo y agua, permitiendo, cuando mas, el
uso de la sémola, que puede tomar dos veces, por
el medio dia y por la noche. Cuando se caen y a
las costras, se usará de lavativas, se aumentará el
alimonio, y se observará lo demas que tengo dicho.
Para medicar á niños, cu ya curación siempre es
molesta, porque rehúsan toda medicina, tomará la
que los cria el agua de limón, é inmediatamente
les dará de mamar; y se puede usar este arbitrio
en este y cualquier otro contagio.

GOTA.

o3. L a gota, que según la parte donde reside


toma diversas denominaciones, pues si está en la
mano se llam a q u ir a g r a , si en las rodillas g o n a ­
g r a , si en los piés p o d a g r a , y de otros muchísimos
modos en otras partes del cuerpo, procede de un
— 227—
sueco salino-acre, como el reumatismo, y signe el
mismo rumbo de curación, que me parece ocioso
repetir. Solo advierto, que si habiendo bebido el
caldo y agua por espacio de doce ó quince dias,
aun no cesan los dolores, podrá alimentarse el pa­
ciente; y quedándose en una dieta regular, usar de
los pediluvios cincuenta ó sesenta dias continua­
dos. Por este medio, y aun sin dieta, curan los in­
gleses la gota; pero sufren la molestia de los baños
cinco ó seis meses enteros, d u ie n no tenga pa­
ciencia para tanto, viv a como pudiere con su gola,
y quéjese bien cuando lo duela; que m as serán los
que se rian de su antojo, que los que se lastimen
dol trabajo.
5-1. A qu í llegaba, cuando insulta otra vez á mi
memoria la brevedad que prometí, y la obligación
de obedecer: que por Jas reglas que llevo dadas,
pueden, curarse todas las dolencias, pues depen­
diendo las mas del vicio de la sangre, observan un
mismo rumbo en sus curaciones, que es acelerar ó
retardar el movimiento, en que consiste la salud y
el vicio. A s í, la disuria y el diabetis, que nacen
casi de la misma causa, se curan como la diarrea,
con la diferencia de que no se usa en los principies
del cristel. L a iscuria, estranguria y otros males,
que tienen por causa principal las obstrucciones,
se curan del mismo modo que los que procedan de
tal principio, con esta 6 aquella diferencia, que de­
bela saber el profesor que tome á su cargo la cura­
ción. Y en fin, que el D i. Perez 1.a llevado sus
— 22S—
cartapacios á la corle, para que un profesor de es­
pecial mérito fabrique sobre ellos este método, No
dudo será una cosa grande si sale con tan buenos
papeles. Y o los oí leer en Toledo, y me admiró
tanto su profundidad, que no acabo de dar gracias
á Dios que ha querido ilustrar á nuestra España
con un hombre de tan grande literatura. Sin em ­
bargo, será acreedor á las gracias del Dr. D. M i­
guel Rodríguez. Si nos iluminare con sus luces,
á lo menos 1c tributaré mi aplauso, y elogiaré su
producción en prosa y verso.

I. F. V. F . I. 13.
Signen la s adicion es y p rá c tic a del autor, y lo in a s esen cial
del m étodo de M. P ricssn iíz.

D k e ii '-ndo dar principio á los fundamentos de


mi práctica, según el sistema de M. Pricssniíz, pa­
ra que no confundan mis lectores la una con el otro,
estoy en el caso de señalarles las diferencias; y así
tendrán presente que toda enfermedad calificada,
y cuyo melodo se halle entro comillas, será única­
mente el de M. Priessnitz; y el que carezca de este
requisito, será el que yo lie practicado: pero antes
principiaré tratando del agua.

C A P I T U L O PR ÏM R R O .

EL AGUA.

Para que conozcamos en el modo posible lo que


os el agua, debemos registrar la historia de las obras
de Dios en la creación del mundo que nos dejaron
los Sagrados Escritores, por cuyas plumas se es-
plicó la magostad del Altísim o; porque estos son
los que únicamente escribieron esta Sagrada Histo­
ria sin error alguno. Los filósofos gentiles como
— 230—
Hipócrates, Galeno y otros que ilustraron la medi­
cina, como apartados del conocimiento del verda­
dero Dios, no lo conocieron por primera causa do
todo, y así ignoraron la verdadera historia de sus
obras; y si acaso por la comunicación con los
hebreos la llegaron á salrer, la gentilizaron tanto
con la multitud de sus falsas deidades, que la des­
figuraron totalmente su belleza; y si bien trataron
del agua, no declararon sus virtudes con la nobleza
y esteusion que las espone la Sagrada Escritura.
De la misma se deduce que el agua es elemento, y
como tal, necesaria pava nuestra conservación: pe­
ro como dichos filósofos no tuvieron inteligencia de
la Sagrada Escritura, de aquí es que no compren­
dieron el tesoro do virtudes que contiene el agua, y
de esta iguorancia proviene que no la creyeron ca­
paz de que pudiera servir de medicina tan lisonje­
ra; y como el genio de los hombres solo aprecia lo
diíicil y raro, aunque no sea m uy provechoso, y
desprecia lo común y ordinario, aunque sea abun­
dantísimo de beneficios, y el agua es tan común y
sencilla, aunque útilísim a y necesaria, lo mismo á
los que gozan de salud como ú los que están enfer­
mos, por eso no se le ha hecho el aprecio que se
merece: sin embargo, el agua en los que están sa­
nos es uno de los principales medios de la digestión,
y especialmente en los sugetos de una elasticidad
m u y viva; y así los que acostumbran á beber agua
en lugar de vino, viven mas, tienen mejor apetito,
y se mantienen con la dentadura firme y blanca en
— 2 3 1 .—
la vejez, sin padecer de cálenlo, ni gota, ni afeccio­
nes de pecho, á todo lo cnal están cspneslos los qu--*
usan de solo vino.
Hablando sobre el agna, escucharemos los si­
guientes autores.
í;Sir Isaac Newton dice que el agua, cuando es
pura, es una sal m uy fluida y libre de todo mal sa­
bor ó gusto, y parece que se compone de unas par­
tículas pequeñas, lisas, duras, porosas y esféricas:
partículas que son todas de igual diámetro y ríe
iguales gravedades específicas, como observa el Di'.
Ghcyene: h ay ademas entre ellas espacios tan gran­
des y dispuestos de tal manera, que se pueden pa­
sar á todos lados. Sus planices sirven para desli­
zarse de una á otra superficie; su esfericidad les im­
pide tocarse mas que en un punto, y por. estas dos
frotaciones se desliza una sobre otra. Su dureza
sirve para la incomprensibilidad del agua cuando
está libre de toda m ezcla de aire. L a porosidad del
agua es tan grande, que h ay en ella al menos cua­
renta veces tanto espacio como materia, porque el
agua es específicamente diez y nueve veces mas
ligera que el oro, y por consiguiente mas rara en la
misma proporción.”— L iiyidird.

“ E l agua es el vehículo universal por el cual se


trasportan las partículas vitales para el sosteni­
miento del cuerpo; con ella se apaga la sed, y se
provee á todas las necesidades de la vida y de !a
naturaleza.”— D r . Johnson.
— 232—
agua fue la primitiva bebida, pues es el úni­
co /Inicio simple para diluir, humedecer y refrescar,
sirviendo á todos los fines de bebidas asignadas por
la naturaleza. Y hubiera sido una felicidad para
ia raza humana si no se hubieran inventado nin­
gunos otros licores mezclados y artificiales. Me ha
sido m uy agradable observar con qué frescura y
vigor los que, aunque comiendo carne á discreción,
no beben otra cosa sino agua, han vivido saluda­
bles y alegres hasta una edad m uy avanzada.” —
Dn. C íiu y n e .

“En medio de una sociedad donde el vino y los


licores son considerados como de poco mas valor
que el agua, he vivido dos años sin ninguno de esos
licores y sin ninguna otra bebida que agua, escep-
tnando cuando he encontrado conveniente beber le­
che; ni una hora de enfermedad ni un dolor de ca­
beza siquiera por una hora, ni la mas pequeña do­
lencia, ni una noche fatigada, ni una mañana de
adormecimiento he tenido durante estos dos años
de mi vida. E l sol nunca se levanta antes que yo;
siempre tengo que esperar á que salga y me alum­
bre para escribir, mientras mi entendimiento está
en su pleno vigor, y mientras nada ha venido á nu­
blar su claridad.” —C o b b e t t .

Hagamos observación á lo que dice J. Gross.


E l agua en su estado de pureza, y despojada de
toda sustancia estrafía, es trasparente, está despe­
-2 3 3 -
jada de todo color y olor, y es insípida. A l princi­
pio aparecería como insignificante y de poca impor­
tancia; pero esta sustancia se hace mas importante
y escita nuestra admiración y sorpresa cuando ec-
saminamos el asunto con mas atención, cuando
consideramos sus operaciones, sus efectos, la gran­
de influencia que ejerce sobre todas las otras sus­
tancias en la naturaleza, y la parte importante que
el Todopoderoso le asignó en la creación; y es tan
apreciable su virtud, que alcanza su dominio á los
tres reinos de la naturaleza.
E n el reino mineral, el agua ejerce una parte im­
portante; es el m ayor disolvente conocido. Pene­
tra y descompone mas ó menos todos los cuerpos
minerales. l)a ecsistencia á sus fluidos, y contri­
buye á su formación y crecimiento.
E n el reino vegetal, humedeciendo la tierra, la
pone apta para la vegetación, desarrolla las semi­
llas y las raices de las plantas, á las cuales provee
de nutrición. E l calórico de la tierra y del aire di­
lata el agua y la trasfonna en la atmósfera en v a ­
pores, de donde cae en rocíos, en neblinas ó en llu­
via fertilizante, refrescando las hojas y los troncos,
y haciendo que las plantas crezcan y fructifiquen.
E n el reino animal, su influencia es igualmente
poderosa. E ntra esencialmente en la composición
de la sangre y de los humores, y obra con igual po­
der en la formación, en la nutrición, y en el des­
arrollo del cuerpo animal.
Ija propiedad mas importante del agua.es sit flui­
— 234—
dez; esto lo hace esencialmente útil. Cuando se
aplica al cuerpo humano, penetra en sus poros é in­
testinos, y mezclándose con la sangre disminuye la
consistencia de esta última, y por consiguiente con­
tribuye á una fácil y regular circulación.
A este respecto, el agna tiene un poder atenuan­
te y ratificante, que evita el engrasamiento y con­
glutinación de los humores, y sutiliza, disuelvo y
saca del cuerpo todas las materias no sanas, muci-
laginosas ó salinas.
L a influencia del agua fría sobra el cuerpo pro­
duce una acción primitiva y otra subsiguiente: es
decir, una reacción. E l primero de estos efectos
consiste en que absorve el calórico del cuerpo, con
el cual so pone ésta en contacto, y así determina
una inmediata obstrucción, ó una especie de astrin­
gencia que evacua el sistema capilar, y comprimo
la sangre y los humores de la circunferencia al cen­
tro, principalmente al pecho y á la cabeza. Pero
como todas las demas cosas que cansan alguna des­
composición, produce también una reacción que,
tendiendo á establecer el orden, el sistem a-orgáni­
co procura reponer inmediatamente la pérdida del
calórico que había sostenido. L a acción de los ór­
ganos internos, habiéndose aumentado, reacciona
esteriormente, trayendo otra vez un calor mas fuer­
te á la parte afectada por el lrio, y así no solo res­
tablece aquellas funciones sujetas á él, sino que
también aumenta todos los movimientos orgánicos
por medio de la íntim a conecsion de las diferentes
— 235—
partes del cuerpo. E sta subsecuente acción de frió
es m uy ventajosa por cuanto el calórico escita y
aumenta la actividad de los órganos.
D e esto podemos fácilmente inferir, que si pone­
mos nuestro cuerpo en contacto con agua fria, y la
usamos interiormente todos los dias, no podemos
menos de sacar grandes ventajas de ella, con res­
pecto á nuestra salud: y será consecuencia necesa­
ria que la circulación do la sangre y de los humo­
res se acelerará, el apetito se oscilará, se aumenta­
rán las secreciones y escreciones, el cuerpo se for­
talecerá de la leve estimulación de los n o vios, y
de esta manera crecerá la fuerza y el efecto de las
fibras musculares sin ninguna diminución de la
suavidad de aquellos miembros. L a cscesiva sen­
sibilidad de los nervios á las impresiones esternas,
sobre todo al calor y al 1'rio se disminuirá, y el cuer­
po se endurecerá de modo que resista á la tempera­
tura del aire.

DE L AGUA F R I A B E B I DA .

fia espericncia prueba constantemente, que los


bebedores de agua fria están mas sanos y mas fuer­
tes, son mas activos y vigorosos, comen mas, digie­
ren mejor, y se libran de m uchas enfermedades,
particularmente de las del estómago y abdomen, á
las cuales están sujetos los bebedores de vino y cer­
veza. ¿De dónde procede esto?
P ara responder á esta pregunta, debemos ec.sa-
minar la acción dol agua fria desde que entra en el
— 236—
cuerpo hasta que h a penetrado en todas sus partes.
Produce un saludable efecto aun. en la boca; for­
talece las encías, preserva el esmalte, blanquea y
conserva los dientes, y los limpia de la carne y
otras cosas que se les pegan. A l pasar por la gar­
ganta y gaznate fortalece las partes y las deja me­
nos espuestas á la inflamación. Cuando está en el
estómago, purifica, dilue, disuelve, y fortifica: no
solamente esparce y dilue los alimentos que en­
cuentra, sino que se m ezcla con las sustancias sa­
nas y nutritivas, y disuelve todas las materias sa­
linas, terreas y sulfúricas, combinándose con ellas
y espoliándolas por medio de evacuaciones. Con
su limpieza, refresca. Como bebida, mitiga la sed
mejor que ninguna otra, y os un escelente digesti­
vo, evita la estancación de los humores, y espele
también las sustancias fibrosas que encuentra cu
el estómago. Bebida en cantidades suficientes neu­
traliza el veneno, destruyendo su fuerza mortífera;
por ejemplo: una simple gota de agua fuerte que­
m a el cútis; m ezclada con agua, pierde su,poder
corrosivo.
Refresca, purifica y fortalece los intestinos, el co­
razón, los pulmones y el hígado; ayu da á la libre
y sosegada circulación de la sangre y de los humo­
res, de las arterias mayores á los -vasos capilares
mas pequeños, coadyuvando á la evacuación de to­
do lo que es inútil y nocivo.
E n efecto, como una buena digestión y regular
circulación de los humores por su recíproca acción
—23r-
fortifican cl sistema nervioso y muscular, pode­
mos decir que el agua fria hace al cuerpo fuerte
y lo pone saludable, porque la salud consiste sola­
mente en el libre ejercicio de todas las funciones v i­
tales.
H a f f e la n d , uno de los mas célebres médicos ale­
manes, en su M a cro b ió C ico , ó arte de prolongar la
vida hum ana, dice:
“Aunque el agua es algunas veces despreciada,
y aun m irada como peligrosa, es, no obstante, la
mejor bebida, y no vacilo en asegurar que es un
escelente medio de prolongar la vida. Pero lo mas
esencial es que esté fresca, porque en su frescura
h ay cierto espíritu que de una manera peculiar la
hace digestiva y fortificante. Esto, en las aguas
minerales, y también en manantiales y pozos, se
puede llamar espíritu de la fuente. E l agua fres­
ca tiene las siguientes ventajas, que son peculiares
suyas y deben ser causa de que sea mas estimada.
Su temperatura fria, y el aire frió ó ácido carbóni­
co que se encuentra en ella, la hacen el mejor for­
tificante y vivificador posible del estómago y de
los nervios. E sta frialdad, y el aire fijo reunido á
las sustancias salinas que contiene, la hacen un
remedio escelente anti-bilioso y anli-pútrido.”
“A yu d a á la digestión, pero aun mas á las secre­
ciones del cuerpo, pues sin agua no puede haber
escreciones. E n efecto, según esperimentos nue­
vos, el ocsígeno del aire, tan necesario á la vida,
entra esencialmente en la composición del agua:
— 238—
así podemos decir con verdad que el agua que be­
bemos nos provee de nueva materia vivificante.”
E n otro lugar dice el misino autor: “ Mucho se
h a escrito y se ha hablado de panaceas ó remedios
universales; pero yo pienso que el mas cierto y mas
seguro remedio de muchos males, está en cada cla­
ro manantial que hay en el seno de la naturaleza,
siempre fresco, siempre vivificante.”
Para probar mas los efectos saludables del agua
fria, Huífcland presenta el ejemplo de Mr. Thcdon,
cirujano general del rey de Prusia, el cual le había
asegurado que le debía al agua la felicidad de ha­
ber llegado á la edad de ochenta años en buen es­
tado de salud: que desde la edad de cuarenta había
contraido el hábito de beberse todos los dias de sie­
te á ocho vasos de agua.
E ste respetable anciano, desde los treinta hasta
los cuarenta años de edad, había sido mártir de ia
hipocondría, esta le producía á menudo una pro­
funda m elancolía. Continuamente sontia latidos
en el corazón, y hacia indigestiones tan difíciles,
que pensaba que no podia vivir seis meses.
Sin embargo, á poco de haber empezado este ré­
gimen, todas sus dolencias desaparecieron una tras
otra, de modo que en la segunda mitad de su vida
gozó m ucha mejor salud que en su juventud.
E l agua fria se adapta á todas las constituciones
y á todas las edades, á ambos secsos y á todas es­
taciones.
Según los médicos ?n ¡guos, h ay cuatro especies
— 239—
de temperamentos; el sanguíneo, el colérico ó bi­
lioso, el melancólico, y el flemático. U n.hom bre
de temperamento sanguíneo es m uy irritable y sen­
sitivo, pero sus impresiones son mudables y de cor­
la duración; la voluntad que le hace obrar es in­
constante, y carece de firmeza y resolución. E sta
disposición pictórica, es decir, la predominante su­
perabundancia de sangre, tan fácil de irritar é in­
flamar, le impone la necesidad de evitar todo ali­
mento sanguinoso ó escitautc. y de beber una bue­
na cantidad do agua, como solo medio de calmar
la efervescencia de su sangre, y facilitar la tran­
quila y regular circulación de todos los hum o­
res.
E l hombre do temperamento m elancólico, cu
oposición al sanguíneo, es menos irritable y sus­
ceptible; pero sus impresiones son mas profundas,
circunstancia que fácilmente lo hace obstinado ó
iuílccsiblo, sombrío y melancólico. Tenicudo la
sangre gruesa, y estando naturalmente sujeto á
obstrucciones, particularmente en el sistema vascu­
lar do las visceras abdominales, y á hemorragias,
debe evitar todos los alimentos ácidos, indigestos y
flatulentoSj y debe de beber agua constantemente
en suficientes cantidades para mitigar la sangre y
los humores, para evitar q.ne se llenen los vasos, y
para tener corrientes las visceras.
U na estremada irritabilidad y susceptibilidad ca­
racterizan el temperamento colérico; un hombre bi­
lioso siente pronto y fuértemeutej'es impetuoso y
se escita fácilmente: la actividad predominante del
hígado, y la habitual secreción de bilis, lo tiene
sujeto á enfermedades biliosas é inflamatorias. L e
será necesario metodizarse de manera que se refres­
que la sangre y ios humores, para que se disminu­
ya su grande irritabilidad y la formación de dema­
siada bilis. .Esto lo consigue con beber agua co­
piosamente, y con dar preferencia á los alimentos
vegetales, evitando cuidadosamente toda especia y
licores espirituosos.
E l temperamento flemático es opuesto al bilioso,
y se distingue por no ser tan fácilm ente escitado,
por la flojedad de todos los movimientos, y por una
inclinación á la inacción é idolencia. Para evitar
la formación de demasiada flema, que es natural
en el individuo flemático, y obstruye los vasos y
las arterias, debe también beber bastante agua; pe­
ro al mismo tiempo debe elegir un régimen mas es­
timulante para acelerar la tardía circulación de su
sangre y de sus humores.
E l agua es útil para todas las edades, y sobre to­
do, en la juventud. Cuando la sangre empieza á
hervir en las arterias, entonces es m uy necesario
recurrir al agua fría para calmar la efervescencia
natural de la sangre. E l permitir á la gente el uso
de vino ú otros licores espirituosos, es como echar
aceite en el fuego.
E n la edad varonil, que naturalmente nos dispo­
ne á enfermedades febriles é inflamatorias, y en la
edad avanzada, que trae tras sí el endurecimiento
— 2-11 —
y la obstrucción, no lia y mejor medio para evitar
estos males que beber agua fría.
E l agua fría es útil en todos tiempos y en todas
estaciones. E n verano refresca, absorviendo del
libre calórico cuanto es necesario para establecer
el equilibrio de temperatura entre él y el cuerpo;
bebida en grandes cantidades ayuda á la traspira­
ción, y es m uy fresca. E n invierno acelera la tar­
día circulación de la sangre y de los humores, por
medio d é la s arterías y de los pulmones; descom­
pone una gran porción del aire que respiramos, y
por consiguiente la sangre absorve el ocsígéno; el
hidrógeno se consume, y se desprende el calórico
para aumentar el calor animal. Por la mañana,
el agua repone la pérdida que han tenido los flui­
dos durante la noche, y ayuda á la evacuación.
E n la comida refresca el paladar, dilue los manja­
res y los hace de fácil digestión. Despues de la
comida, es decir, algunas horas despues de ella, el
agua facilita y concluye la digestión. Por la no­
che, antes de meterse en la cama, si se toma mo­
deradamente produce un sueño sosegado, y es una
garantía contra el flato.

E F E CT O S D E L AGUA F R I A , USADA E N ABLUCIONES,


BAÑOS E T C .

L a piel que cubre nuestro cuerpo, lejos de ser


simplemente una envoltura protectora, sirve m ecá­
nicamente como una defensa á las partes subya­
centes, y es uno de los órganos m as importantes,
cuya continua actividad es una condición esencial
para la salud. E s bien cierto que este órgano ha
sido enteramente descuidado cu nuestros dias, y
por consiguiente ha venido á ser el origen (muy
poco conocido y apreciado) de la m ayor parte de
las enfermedades.
‘ Jomo la última ramificación de los nervios, que
son los órganos de la sensación, termina en la su­
perficie, el cutis es el asiento de uno de los senti­
dos mas poderosos y frecuentemente empleados, el
del tacto; por su mediación nos ponemos en comu­
nicación con los demas cuerpos, y sobre todo, con
ol aire atmosférico. Por esta razón se concibe fá­
cilmente. que en el estado y constitución del cutis
es donde debemos descubrir los motivos del grado
á que lian llegado diferentes enfermedades, de la
extremada sensibilidad de todas las personas al
cambio de tiempo y temperatura, tai como aires,
(que se llaman tendencias reumáticas) y también
do la facilidad con que otros traspiran y están es-
puestos á continuos resfriados.
L a absorción y exhalación sop otras dos funcio­
nes importantes del cútis. E stas se efectúan por
medio do numerosos poros que se ven en la super­
ficie, donde aparece el vello, y constituyen los ori­
ficios de numerosos vasos que terminan allí.
L a absorción introduce incesantemente en la
econom ía auim al toda clase de sustancias delica­
das é imperceptibles, que entran m as ó menos en
la-composicion del cuerpo.
— 243—
L a exhalación ó traspiración insensible, llamada
mejor traspiración cutánea, consiste en la evacua­
ción incesante de sustancias que no son y a á pro­
pósito para la nutrición del cuerpo. E l producto
de esta insensible, pero no interrumpida escrecion,
es un líquido vaporoso que so conoce por su olor y
peso; y es tan grande, que según á las observacio­
nes mas esactas, el cutis en un estado saludable,
sin sudar, liberta el cuerpo diariamente cTc- tres li­
bras de sustancias viciadas y corrompidas. Sien­
do libre el ejercicio do todas las secreciones escre-
ménticas de la mayor importancia para la salud,
es ílicil concebir los males que resultarían de la su­
presión y desarreglo de la traspiración del cutis.
E n efecto, si los poros están obstruidos, lo cual im ­
pide la traspiración cutánea, la materia de cu ya cs-
crecion hubiera aliviado al cuerpo, va á parar al
sistema orgánico, causando toda clase de enferme­
dades.
Por el contrario, mientras mas activo esté el cu­
tis, y mas libre salga la traspiración cutánea, tan­
to menos tendremos que temer los reumatismos,
las afecciones catarrales, etc. E sto nos esplicará có­
mo en una enfermedad m uy peligrosa, un sudor
fuerte es suficiente para detener su progreso y cu­
rarla, aliviando al sistema 'de la materia no sana
que liabia causado en la enfermedad.
Ahora se puede preguntar: ¿es posible encontrar
un método mejor de preservar la actividad del cü-
tis y de ayudar al libre ejercicio de la traspiración
— 244—

que cl de agua Iría pura? Nuestros antepasados,


que estaban m uy convencidos de esta verdad y que
la pusieron en práctica, gozaron de salud m as vi­
gorosa y mas durable que nosotros. N ada es mas
admirable que, en nuestros dias, cuando el cultivo
del entendimiento, de las ciencias y de las artes ha
llegado á tal perfección, veam os aún este órgano
importante que necesariamente requiere un cuida­
do esencial, totalmente descuidado, y el uso ele ablu­
ciones y de baños fríos, únicos medios de ayudar á
las funciones cutáneas, tan descuidado, que el fa­
moso Iíuíleland, hace mas de cuarenta años se que­
jaba de que el m ayor número de los hombres nun­
ca habían conocido los efectos saludables del agua
fría durante todo el curso de sus vidas, esceplo en
el bautismo. E s verdad que aun estamos acostum­
brados á lavarnos diariamente las manos y la cara
con agua; pero esto es todo lo que hemos conserva­
do de las saludables abluciones y baños de nues­
tros antepasados; esto lo observamos cuidadosam en­
te por amor á la limpieza y para preservar el oste-
rior; pero lo limitamos á eso solo, y somos harto in­
considerados en descuidar las mas importantes par­
tes de nuestros cuerpos, como si no necesitasen ser
lavadas y purificadas. Estando cubiertos de ropas,
somos demasiado ciegos en no percibir que si la
materia corrompida y sucia de la traspiración in­
sensible diaria, ó del sensible sudor, no es cuidado­
samente removida del cútis lavándola, se aumenta
y se adhiere á él, cierra los poros y obstruye la es-
— 245—
crecion, lan indispensable para la salud, lo cual no
puede dejar de producir enfermedades. Llevam os
nuestra imprudencia hasta el estremo de relajar y
debilitar el cutis, abrigándonos mucho de dia y dur­
miendo de noche en cam as ele plumas, ó lavándo­
nos con agua caliente.
Y lo notable es que lavam os y limpiamos nues­
tros caballos, llevam os nuestros perros al rio y pro­
curamos que nuestros gallineros tengan bastante
agua; pero con respecto á nosotros y á nuestros hi­
jos una ceguedad inconcebible nos priva del bene­
ficio de este poderoso ausiliar de la salud.
A menudo vemos á nuestros liijos'enflaquecer y
caer enfermos; pero nunca nos ocurre que m uchas
veces la única causa de esto es una obstrucción de
los poros del culis, es efecto de nuestro descuido en
no haberlo purificado con agua fría. ¿Son estos los
frutos del jactado cultivo de nuestro entendimien­
to, y de nuestros profundos conocimientos?
E l uso de agua fresca no está limitado á purifi­
car el cutis y ayudar á la traspiración; sus salu­
dables efectos se esíicnden mucho mas allá. E s
verdad que la primera impresión del agua íVia, al
ponerla en contacto con nuestros cuerpos, es des­
agradable, porque causa la absorción del calórico,
la contracción de los vasos capitales, y la aglome­
ración de sangre y humores hacia al centro. L a pri­
m itiva acción del agua fria es una repentina sen­
sación de frío, un estremecimiento, un temblor de
los miembros, y hasta opresión del pecho. Pero
también vemos que la actividad de los órganos con­
centradas en el interior' produce inmediatamente
una reacción hacia la circunferencia, con suficien­
te fuerza para destruir la contracción, para volverá
traer el calor por grados, para facilitar la circula­
ción de la sangre y de los humores, para ayudar á
las secreciones y escreciones, para fortificarlos mús­
culos y nervios, y en fin, para refrescar, reanimar y
vivificar de una manera saludable todo el sistema.
Adem as de esto, ¿qué otro modo h ay (podemos pre­
guntar) de proteger de las peligrosas influencias es­
to cuerpo al cual desde que nacemos tanto nos es­
meramos en hacer delicado y susceptible á la mas
m ínim a corriente de aire y á cualquier cambio de
temperatura? ¿Q.uc otro medio so emplearía mas
seguro ó mas fácil para fortalecer y endurecer el cu ­
tis, que las abluciones y los baños fríos?
E l mismo Dr. Hufíelaud dijo, hablando del agua
fría, “ que no solamente purificaba y vivificaba el
cutis, sino aclaraba el entendimiento. Q,ue fortale­
ce y protege contra los cambios atmosféricos, con­
serva la blandura de las partes sólidas del cuerpo,
y la ílecsibilidad de sus articulaciones, prolonga el
vigor y la juventud, y difiere la decrepitud y la
vejez.”
Por estas razones los médicos antiguos aconsejan
con respecto á los niños, que no llagan como los ru­
sos, que meten en agua fría á los niños acabados
de nacer, poro que los familiaricen con el agua des­
de su mas tierna edad, no fria, sino entre tibia y
— 2 17—
fria, disminuyendo el calor diariamente hasta usar
de agua fresca de pozo, y dándoles en invierno, y
mas á menudo en verano, baños frios. L o s médi­
cos saben que no h a y nada mas á propósito para
hacer á los niños menos sensibles al frió y a influen­
cias peligrosas. N ada mejor calculado para que los
miembros se mantengan robustos, para fortalecer y
endurecer, y para proteger contra todas ciases de en­
fermedades cutáneas y otras, que el agua fria.

HECHOS PA R A D E M O S T R A R E L VA LO R Q .V E TODAS
L A S NACIO NES E N TODOS LOS T IE M P O S ITÀN
DADO AL USO D E L AGUA F R IA .

Los espartanos bañaban sus hijos acabados de


nacer en agua fria; y los hombres de Esparta, tan­
to los viejos como los jóvenes, se bañaban en todas
las estaciones del año en el Eurotas, para endure­
cer las carnes y fortalecer los cuerpos.
P in d o ro .en una de sos odas olím picas, dice que
la mejor.cosa es el agua, y despues el oro.
H abía un proverbio griego en qne se decia que el
agua del mar curaba todas las enfermedades.
Pilágoras recomendaba m ucho á sus discípulos
el uso de los baños frios, para fortificar el cuerpo y
el talento.
Hipócrates, el padre de la medicina, que añadió
las frotaciones en el baño frió, estaba acostumbra­
do á usar agua fria en la curación de las enferme­
dades mas graves.
Hipócrates fué el primero que observó que el uso
— 24S—
de agua caliente enfriaba, mientras el agna fria ca­
lentaba.
L os maecdonios creían que el agua caliente era
m uy enervante; y así sus mugeres se lavaban con
agua fria después de paridas.
Virgilio llam a á los antiguos habitantes de Italia,
raza de hombres endurecidos y austeros, que su­
mergen a sus criaturas acabadas de nacer en los
rios, y los acostumbran al agua fria.
Plinio, hablando de A. M usa que curó á Horacio
por medio del agua fria, dijo que había concluido
con el uso de drogas confusas; y también alude á
ciertas curas m aravillosas que llamaron la atención
por haberse efectuado con agua fria,
Celso, llamado el Cicerón de los médicos, usaba
del agua para el dolor de cabeza y estómago.
Galeno, en el siglo II, recomendaba los baños
fríos, tanto á los que gozaban de salud, como á los
que estaban padeciendo ataques febriles.
Carlotnaguo, sabedor de la salubridad de los ba­
ños fríos, animaba á todos los de su imperio al uso
de ellos, ó introdujo en su corte, por via de diver­
sión, la costumbre de nadar.
M iguel Savonarola, médico italiano, en 1462 re­
comendaba el agua para la oplitalmia y las hemor­
ragias.
Cardanas de P a v ía , 1575, se quejaba de que los
médicos de su tiempo hacían m uy poco uso del
agu a fria en las curas de la gota.
Van der Heyden, doctor de Ghent, dice que en
— 249—
1(342, reinando ima disenteria epidémica, curó á
muchos centenares de personas con solo el agua
fría.
Short, doctor ingles, 105(3, refiere que había cu­
rado con agua fria la hidropesía y las mordeduras
de perros rabiosos.
E l Dr. Floyor publicó una obra titulada: “Psy-
chrolusic,” (instrucciones sobre el uso de los baños
fríos) en 1702; desde aquel periodo hasta 1722, se
hicieron seis ediciones.
El Dr. Hancock, en 1722, clió al público un tra­
tado antifebril sobre el uso del agua fria, haciéndo­
se en solo un año siete ediciones.
Corrie, publicó en 1797 una obra sobre la efica­
cia del agua.
Tissot, en sus “ Consejos al pueblo,” publicados
en París en 1770, demuestra la importancia del
agua fria.
Hoffmann, el famoso doctor aleman, dice que si
h ay alguna cosa en el mundo que pueda llamarse
una panecea, es solamente el agua fria: primero,
porque no daña á nadie: segundo, porque es el me­
jor preservativo para las enfermedades: tercero, por­
que cura los dolores y enfermedades crónicas; y
cuarto, porque corresponde á todas las indicaciones.
Hahn, que nació en Silesia en 1714-, escribió una
escalente obra acerca de las curas con el agua, la
cual últimamente se encontró en un estante com­
prado por el profesor Oertel, por poco mas de un pe­
nique. E sta obra so reimprimió y es interesante
—250—
para todos los que con seria atención observen el
cambio moral, que según se calcula, debe efectuar
la curación de las enfermedades por medio del agua.
E va u Hahncmann, padre de la Homeopatia, en
una obra impresa en Leipsic en 1784, recomienda
el agua fria, sin la cual, dice, que las úlceras m uy
atrasadas no se pueden curar, y agrega que si cosis­
te algun remedio e s e l a g u a .

LO S TU U COS.

Sladc en su grandiosa obra “ Recuerdos del


Oriente,” con referencia á los turcos, nota juiciosa­
mente que no obstanto la ignorancia en que se en­
cuentran en la ciencia m édica, la irregularidad en
su método de vida, tanto en la dieta como en el
ejercicio, comiendo un dia queso y pepinos, otro de
diez diferentes platos grasientos: un mes montando
á caballo doce horas al dia. y otro mes sin moverse
enteramente del sofá: fumando siempre y bebiendo
café con esceso: embriagándose m uchas veces, ade­
m as de otras intemperancias: mezclando á menudo
todo lo que nuestros escritores han designado como
dañoso á la salud: los turcos gozan en particular de
buena salud; y esta anom alía consiste en dos co­
sas: primero, en la religiosa necesidad de lavarse
los brazos, piés y cuello tres ó cinco veces al dia,
siempre con agua fria, y generalmente en las fuen­
tes que están enfrente de las mezquitas, por la cual
práctica se libran de los catarros: segundo, por sus
constantes baños de vapor, con los cuales los hu-
.— 251—
inores qno so recogen en todo el cuerpo humano,
sin que ningún médico sepa cómo ó por qué, oca­
sionando una serie larga de desórdenes, los hace
salir por los poros de la piel. L a gola, el reuma­
tismo, el dolor de cabeza y la hetiquez, no se cono­
cen en T u rq u ía, ¡gracias á los grandes médicos, y
á los baños de vapor y fríos! Ningtm arte ha sido
tan depravado en 13uropa por las teorías, como el
de preservar la salud, de modo que los profesores
empiezan ahora á recurrir á los primitivos orígenes;
y cuando el mérito de los baños se aprecio en todo
su verdadero valor, las tres cuartas partes de los
droguistas tendrán que cerrar sus establecimientos.
E n nuestro presento estado de civilización, la na­
turaleza es conocida solo en el nombre. Nadie si­
no los que están reducidos á la última escala de po­
breza satisfacen la sed con agua. Ricos y pobres,
hombres, mugeres y niños; tanto viejos como jóve­
nes, la beben lo menos rjue pueden; la causa de lo
cual será tal vez porque no cuesta nada, porque en
nuestra vida artificial apreciamos las cosas sogun
sus valores. Beberíamos m a s agua, respiraríamos
el aire puro mas á menudo, y nos espondriamos
mas á los rayos del sol si no tuviésemos á menos
partir el agua, el aire y el sol con los mendigos.
Los alemanes beben bastante agua; pero los ingle­
ses llevan su aborrecimiento hasta el estremo de
haber muchas personas que en su vida habrán be­
bido medio cuartillo de agua pura de una vez, y
creen neciamente que media docena de vasos de
— 252—
agua llenaría el estómago y les causaria desasosie­
go, mientras tal vez los mismos individuos en el
curso del dia, no hacen mas que beber vino, agua
de sosa, aguardiente c.on agua, & e.: todos estimu­
lantes que son dañosos al estómago.
E l agua fría, el aire fresco y el ejercicio, son los
medios mas eficaces para dar vida y actividad al
cutis, del cual no se cuida con la debida atención,
por no estar la gente enterada do las m alas conse­
cuencias que produce el descuidar tan importante
porción del cuerpo humano.
E l abate Santoritios, florentino, estuvo mas de
veinte años ocupado cu averiguar qué cantidad de
traspiración debía salir del cuerpo cuando está en
estado de salud. Para conseguirlo, colocó, para re­
coger el sudor, varias copitas de cristal del tamaño
de uu dedal, bien limpias, en varias partes de su
cuerpo, y pesado el sudor despues de una infatiga­
ble investigación, el resultado probó ser de seis Ci
siete libras diarias: se supone que dos y media li­
bras salen por el uso ordinario de la evacuación, y
el resto por los poros del cutis.
liste os el motivo de que á las personas do cos­
tumbres sedentarias sea menos saludable que los
que hacen mucho ejercicio, y á aquellos que traba­
jan al aire libre. M uchas profesiones son tan da­
ñosas en sus efectos, que Carniziní, módico de P a ­
dua, escribió un libro, titulado: D a M o r i b u s A r t i ­
f i c i u m , en el c.ual trata de las enfermedades pecu­
liares á artesanos causadas por sus respectivas ocu­
paciones y oficios; en la que demuestra que todas las
ocupaciones sedentarias son mas ó menos dañosas.
Como h ay pocas personas que tomen mas de l i ­
bra y media de alimento al dia, se pregunta ahora
¿de dónde se origina este gran residuo? la respues­
ta es, que el hombre, como todo ser orgánico, se
alimenta también con el aire. ¿Careciendo esta ver­
dad, también se signe que depende mucho de la
clase de aire que respiramos en las ciudades popu­
losas ó en habitaciones m al sanas, mientras que en
tierras saludables contribuye, como todos saben, á
la salud y buen humor. E l mismo razonamiento
se puede aplicar á la ropa: cuando el cuerpo está
tan cubierto que cscluye el aire esterior, no puede
estar tan saludable como cuando está mas espues-
to á su iuílnjo. U na vez admitido que la adultera­
ción de la salud exhala diariamente mas de tres li­
bras de sustancias superlinas, si esta exhalación
disminuyese en la cantidad que necesariamente de­
be salir cuando el órgano cutáneo ha perdido aque­
lla energía que ejerce y solo puede soportar ablu­
ciones frias, ¿qué debe suceder entonces con las
sustancias retenidas en el sistema?
L a respuesta es fácil: correr por los órganos in­
ternos, y es el origen de toda clase de enfermeda­
des. L os eméticos y los purgantes son sin duda su
remedio, pero por cierto tiempo solamente. L os fa­
cultativos ven que se descargan,' y los suponen
reemplazados para la traspiración; pero no perciben
que la debilidad de los órganos digestivos ocasio­
—A l­
nada por este método, viene á ser uu nuevo origen
de enfermedad; cuando por el contrario, el agua es
el remedio que contiene de una vez las propiedades
disolventes y fortificantes, que al parecer se neutra­
lizarían unas con otras, á no tener cada dia la evi­
dencia de lo contrario.
Varios médicos, entre ellos Oertel, han reconoci­
do en el agua fria esta doble virtud, que sus prác­
ticas han confirmado constantemente; pero de to­
dos los métodos de suministrar el agua fria, el de
Priessnilz parece ser el que merece la preferencia.
A taca mas enérgicamente los humores viciosos, y
los quita mas pronto de sus posiciones, en virtud
de sus numerosas modificaciones en el uso del
agua. Su superioridad es especialmente notable
en el modo de la traspiración que le pertenece es-
chisivamenle. Por este descargo, agotados los hu­
mores mórbidos, so puede decir mucho, como ya se
ha observado acerca de la ropa.
Sin hablar de su forma, que no está m uchas ve­
ces en arm onía con los fines del sistema, cuántos
males deben resultar de la cantidad de ropa con
que se carga el cuerpo. Deseamos resguardar el
cutis del aire frió y concentrarle el calor que siem­
pre está exhalando, y completar así lo que los ba­
ños calientes, los licores espirituosos, la necesidad
de ejercicio, y los alimentos pesados lian principia­
do tan bien. No percibimos que por tener el cuer­
po caliente se debilite el cutis y se haga tan sensi­
ble á los cambios esteriores, que estemos siempre
— 255—
obligados á aumentar el grueso y número de ropa;
y últimamente, llega tiempo en que ya no se puede
agregar mas á la que y a se tiene puesta. Enton­
ces las personas débiles é irritables, lo cual diaria­
mente se aumenta, dan gracias á nuestros sistemas
erróneos, se quedan en casa sin conocimiento de los
innumerables inconvenientes á que las esponc se­
mejante resolución, y sin saber que lavándose el
cuerpo tres ó cuatro veces con agua fresca queda­
rían hábiles para dejar sus habitaciones calientes,
abandonar las franelas, y esponerse sin el mas m í­
nimo peligro á los saludables efectos del aire frió.
Pricssnitz refiere el caso de una señora de alta
categoría, que había evitado el aire fresco hasta tal
grado, que no podia eesistir sin estar al lado del
fuego y m uy bien arropada; hasta había procurado
tener siempre calientes las ck>s habitaciones por don­
de tenia precisamente que pasar para ir á la suya.
A llí recibía diariamente la visita del médico que se
había encargado de calm ar la estrema irritabilidad
que sufría.
E ste médico y varios compañeros suyos, no h a­
biéndoles sido posible persuadirla á que dejase su
habitación, y cansados de sus eternos caprichos, la
abandonaron á su infeliz suerte. E n este estremo
apeló á Priessnitz, el cual, con los baños fríos y
con la aplicación de paños mojados en el cuerpo, le
prescribió al cuarto dia, con tiempo lluvioso, que
saliese á dar un paseo de m edia hora, del cual vol­
vió buena á su casa y bastante acalorada.
— 2 5 6 —

J ,a enervada molicie y delicadeza de las costum­


bres modernas pintadas en esta anécdota, es la que
presenta el mayor obstáculo al uso del agua fria.
E l hombre busca las impresiones agradables y evi­
ta aquellas que no tienen el atractivo del placer;
piro discurriendo un poco, conocería que la sensa­
ción desagradable que teme, es momentánea, y que
cuando se h aya convencido de que le asegura la
salud mental y corporal, m uy pronto le serán agra­
dables, mientras que sujetándose al goce de los sen­
tidos trae en pos de sí la debilidad y el disgusto.
No pudiendo cambiar la naturaleza de los elemen­
tos que habitarnos, debíamos endurecer nuestros
cuerpos, fam iliarizam os con la intemperie de las
estaciones, y tornarlas en beneficio de nuestra sa­
lud. De nada le sirve al hombre que su fortuna le
permita cambiar de clima y buscar un cielo mas
templado; si es afeminado, se parece a l a señora de
que habla Priessnitz, que, mientras mas arrimada
estaba al fuego, mas frió esperimentaba; el aire,
mientras mas caliente, la enervaria cada vez mas.
Otro obstáculo para el uso estenio del agua fria, es
la falsa creencia de que el frió es el origen de mu­
chas enfermedades. L a gente no puede entender
que uu baño frió seguido de un buen ejercicio, con­
serva los pies calientes, y que no h ay otro método
mas seguro para preservarlos del frió.
L a misma incredulidad reina con respecto al
efecto revulsivo de los barios fríos de piés; sin em­
bargo, nada h ay m as probado que su eficacia sobe­
— 257—
rana para aliviar los dolores de cabeza. Todos sa­
ben que despues de haberse lavado la cara y m a­
nos en agua fria se siente en aquellas partes un ca­
lor mas agradable que el del agua caliente. ¿Q,ni<3n
no ha osperimentado que despues de cualquier par­
te del cuerpo que ha estado espuesta á la lluvia y
á la nieve, le sobreviene, pasado el frió, un calor
m uy escesivo? ¿ Y quién no ha esperimentado lo
contrario con el uso del agua caliente?
Cuando nos lavam os el cuerpo con agua fria de­
be ser pronto, y no perder mucho tiempo en vestir­
se, y despues hacer ejercicio.
Se debe evitar el lavado cuando las partes están
frias, porque entonces la reacción ó reproducción
del calor es mas lenta. E stas preocupaciones evi­
tan que las personas mas delicadas se resfrien,
aunque su cutis esté tan sensible como si no hubie­
se estado acostumbrado al uso del agua fria. E l
profesor Oertel fué el primero que publicó las sor­
prendentes curas que se habían efectuado en Grac-
fenberg, y fué seguido por Brand, Kroeber, K artz
Doering, Harnish, y muchos otros, que con sus es­
critos contribuyeron á establecer la reputación de
Priessnitz, el cual por el medio de las varias for­
mas con que administra el agua, ataca todas las
enfermedades mas difíciles de curar, y con mucha
frecuencia restablece la salud de los que han sido
declarados in c u r a b le s . T od os estos escritores de­
claran que no h a y ningun remedio mas calculado
para atacar los humores mórbidos y espelerlos, que
— 258—
el agua fria aplicada así; confianza ilimitada, cons­
tancia invariable, obediencia sumisa á todas las
prescripciones, y una rigorosa abstinencia de todas
las drogas y otras sustancias prohibidas, son los
únicos medios para asegurar el buen écsito. Y o
sostengo que todos pueden llegar á una edad avan­
zada; y para que los principios que defendemos se
puedan entender mejor, recomendaría al lector que
leyese una obra pequeña impresa en 1620, y verti­
da en todas las lenguas modernas, titulada: Méto­
dos seguros para obtener una vida larga y salu­
dable, por Conaro, uoble veneciano. E ste autor nos
informa de que en sus dias juveniles se le suponía
haber destruido su salud con la intemperancia; pe­
ro que, despues de haber conseguido llegar a los
cuarenta años, concibió la idea de que era posible,
y se decidió á probarlo, que con la sobriedad sin
régim en estrecho y dieta, se podia vivir libre de do­
lores y llegar á una edad m uy avanzada. E sto lo
consiguió, porque á los ochenta y tres años escribió
un tratado sobre la vida sobria: se publicó un se­
gundo tratado del mismo autor, escrito á los ochen­
ta y seis años de su edad; y escribió otro en la
avanzada de noventa y un años, titulado: Verda­
dera exhortación á la vida sóbria: el cuarto y últi­
mo escrito suyo, fuó lina carta á Bárbara Patriarch
de Aquile, á la edad de noventa y cinco años, des­
cribiendo la salud, el vigor, y el uso perfecto de sus
facultades, de que gozaba entonces. E ste venera­
ble anciano caballero consiguió su objeto, habiendo
exhalado su último aliento sin la menor agonía,
sentado en una silla poltrona, teniendo m as de cien
años de edad.
Su esposa, casi de su misma edad, le sobrevivió
un corto tiempo, muriendo con la m ayor tranquili­
dad. Concluiré mis observaciones á este respecto,
con las palabras de un médico de Ghent, en B élgi­
ca. Despues de atestiguar lo que había presencia­
do en Graefenberg por espacio de seis semanas,
dice: <;E1 agua cura todas las enfermedades que
puedan llegar á curarse con el ausilio de la medi­
cina, y será así aun cuando llegue á estar mucho
mas adelantada que en el dia. Y o no tengo duda
de que llegará el tiempo en que la medicina será
una letra muerta, como el latín hoy dia una lengua
muerta, y que cuando se hable de drogas, so refie­
ran á ellas como á cualesquier otro objeto que el
tiempo ha dejado enteramente en desuso.”

CAPITULO SEGUNDO.

V IC E N T E P R I E S S N I T Z .

M uchas y m uy grandes razones se han alegado


en favor del agua en todos tiempos, y con especiali­
dad desde el tiempo de Hipócrates hasta ahora, co­
mo un poderoso ausilio para la ciencia peligrosa
de la medicina, como para las enfermedades; pero
este método era demasiado sencillo para encontrar
- 2 6 0 —

apoyo en la profesión médica, y de consiguiente


por cierto tiempo el uso del agua fué abandonado
enteramente, hasta que, hace poco, M* Vicente
Priessnitz apareció haciendo uso de este noble ele­
mento, como medicinal, y el teatro de sus operacio­
nes fué Graefenberg, colonia de unas veinte casas
pertenecientes al pueblecito de Freiw aldau, situa­
do en medio del camino de uno de los montes del
Sudates, en Silesia, (Austria) y donde tenia el pa-
dr« de Priessnitz una pequeña casa de campo, que
sirvió de escuela para su hijo; en ella le educó con
la sencillez propia del sitio y posibilidad de sus h a­
beres, que fueron mas reducidos desde que el an­
ciano perdió la vista, viéndose obligado á entregar
á Vicente las riendas del gobierno de la fam ilia y
manejo de la casa, con la protección de un tio ecle­
siástico que hiciese mas útil y respetable la juven­
tud de Vicente: la discreta ó importuna solicitud
de su cariñoso y anciano padre consiguió, según se
dice, que un paisano que curaba á los animales
con agua, y algunas veces á la gente del campo,
se constituyese maestro de su hijo, y con él adqui­
rió el joven Vicente las primeras ideas de curar con
agua fría. Parece que Silesia estaba destinada por
la Providencia á ser el parage desde donde este be­
neficio de la hum anidad debia estenderse á todas
las naciones; porque en el año de 1730, el gran
doctor K ahn , que residia en Schcreidnitz, á unas
30 m illas de Graefenberg, escribió un libro sobre
las virtudes del agua fría, tanto para bebería, como
261—
para curar las enfermedades; pero como el libro no
se imprimió hasta que fué encontrado en una bi­
blioteca por el profesor Bertel, en Baviera, es dudo­
so que Priessnitz tuviese noticia alguna de él. E n
su juventud, estando ocupado en segar heno, uu
caso impensado que le sucedió fué la principal
causa del descubrimiento de uno de los mayores
beneficios para la hum anidad doliente: un caballo
le dió una coz en la cara que lo hizo caer, y pasán­
dole el carro, y rosándole el cuerpo, le quebró dos
costillas. Se llamó á un cirujano de Freiw aldau,
el cual declaró que nunca curaria de modo que pu­
diese volver á trabajar. Habiendo tenido siempre
gran presencia de ánimo y una firmeza no común
el joven Priessnitz; no gustándole el pronóstico del
cirujano, y teniendo algun conocimiento del méto­
do con que se curaban heridas leves con el agua
fria, determinó hacer un esfuerzo para curarse. P a­
ra efectuar esto, su primer cuidado fué reponer las
costillas en su lugar; esto lo hizo echándose contra
una mesa ó silla, apretando el abdomen con toda
su fuerza y sufriendo el resuello todo lo posible pa­
ra poder dar estension al pecho. E sta dolorosa
operación tuvo el écsito que esperaba; fueron re­
puestas las costillas otra vez en su sitio, se aplicó
paños mojados en todas las partes lastimadas, be­
biendo agua con abundancia, comiendo escasamen­
te y quedando en perfecto reposo: á los diez dias
podia salir, y al cabo de uu año y a se dedicaba á
sus ocupaciones en el campo.
— 262
L a fama de osla ostraordinaria cura se esparció
prouto por todas partes entre sus vecinos, y estos,
desde entonces, venían á consultarlo cuando ocur­
ría algún caso. F u e poco á poco perfeccionando
su método y aplicándolo á todas las enfermedades,
ensayándose con las del ganado: por sus nuevos
resultados adquirió mejores conocimientos de las
virtudes del agua, y se aventuró á casos mas se­
rios. Pronto le adquirió esto un gran nombre, de
manera que siempre estaba su casa llena de perso­
nas ricas y pobres pidiéndole que los curase. Po­
niendo atención en todas las enfermedades, con ojo
observador y entendimiento ecsaminador, adquirió
pronto el conocimiento necesario para descubrirlas
por sus síntomas, no administrando otro remedio
mas que agua de manantial, ni mas teorías para
confundir su imaginación', ni mas guia que la na­
turaleza que le hablaba mas claro, porque no había
arte que le ahogase la voz. No tardó mucho en
concebir el presente sistema de dieta y el método
de tratar las enfermedades, y halló, con las varias
aplicaciones del agua, el camino de remediar la
m ayor parte de los malos corporales que nos hacen
perder !a felicidad en esta vida.
E n este tiempo había ejecutado tantas curas en
gran número de personas, que los médicos resolvie­
ron poner término á su charlatanería (según ellos
decían) denunciándolo á las autoridades de Viena,
alegando que los secretos de que usaba en las ablu­
ciones, contenían propiedades m édicas capaces de
— 2(53 —

producir admirables curas; y siendo esto verdad


estaba sujeto á la jurisdicción de la ley. Los ingre­
dientes fueron ecsaminados, y quedó probado ante
los tribunales la falsedad de sus acusaciones, res­
pecto á cierta cura de un molinero. listo hombre
había sido mártir de la gota por muchos años. Su
médico dijo que le era deudor de su salud, cuando
realmente quien lo había curado era Pricssnitz:
mandando al molinero que declarase quién lo ha­
bía curado, respondió que los dos lo habiau cura­
do; el doctor su bolsillo, y Pricssnitz la gota: esto
dió lugar á que se burlasen del doctor, y puso fin
á todas las cavilaciones de la facultad.
E l gobierno de Austria, tal vez el mas celoso de
Europa en no permitir la reunión de gente por nin­
gún motivo, y particularmente hostil á los charla­
tanes que no fuesen personas autorizadas, envió
una comisión inquisitorial á Graefcnberg. E sta
comisión se convenció de que los únicos agentes
que se habían empleado para la cura de las enfer­
medades eran el agua fria, el aire y el ejercicio: y
adquirió tal evidencia de sus benéficos efectos y
de las curas maravillosas de toda enfermedad, aun
en su mas avanzado grado, que de resultas de su
informe el gobierno facultó á Mr. Priessnitz para
que continuase sus laudables operaciones. Desde
entonces h ab id o honrado con la amistad de algu ­
nos de la fam ilia real, y de muchos señores de pri­
mera categoría del imperio.
Desde que principió csclusivam eutc su método
— 264—
curativo hasta 1842, no bajaron de 7000 los enfer­
mos que estuvieron en Graofenbcrg, sin estar com­
prendidos en estos el gran número que había cura­
do antes de haberse dedicado enteramente á esta
ciencia, ni sus vecinos, á quienes, estando todavía
encargado de sn hacienda, curaba asiduamente.
.Su trabajo en la labranza, y la asistencia de los en­
fermos, que íiilimamento !e ocasionaban andar lar­
gas distancias y volverse á pié, en toda estación,
de noche y de dia, le perjudicaron bastante á su
salud, y por mucho tiempo estuvo padeciendo de
debilidad y dolor en el pecho. Debemos congratu­
larnos de que, habiéndose acostumbrado á cabal­
gar, como lo hace siempre que tiene que ir á cual­
quier parto, y habiendo usado do fomentos fríos ó
do vendages mojados sobre el pecho, ha recupera­
do otra vez su salud, Como sus costumbres son
tan sencillas, (recogiéndose temprano, y levantán­
dose en verano á las cuatro y en invierno á las cin­
co) y como sabe resguardarse mejor que nadie de
cualquier enfermedad, se puede tener esperanza do
que llegará á una edad bastante avanzada: en 4 de
Octubre de 1841 cumplió cuarenta y dos años; pe­
ro por las causas que hemos espuesto aparenta ser-
mas viejo. No obstante su acierto, las riquezas que
en su trabajo ha adquirido, pues posee en el dia
mas do 50.000 libras esterlinas, y la manera con
que es obsequiado y respetado por los principales
nobles do Alem ania, siempre tiene el carácter de
hum ildad que en su estado antiguo. E s costum-
— 265—

bre en aquel país, entre los campesinos, besar la


mano á sus superiores al entrar y salir de cualquier
habitación. Si h a y señoras presentes nunca omi­
te el efectuarlo. E s un hombre de profunda rcüec-
sion y de pocas palabras, porque habla m uy poco,
y rara vez promete algo. Muchos se quejan de que
no habla bastante, y los médicos que van á apren­
der el método dicen que nada esplica. Con respec­
to á lo primero, debe ser evidente que un hombre
que tiene al año 500 ó 600 enfermos, ademas de to­
dos los pobres de la vecindad que necesitan su so­
corro, no puede hablar mucho. Q,ue le hable algu ­
na persona acerca de la enfermedad de uno de su
fam ilia ó de la suya, y recibirá la respuesta de un
profundo conocimiento, respuesta que Mr. Priess-
nitz nunca escasea, y en la que espolie sus razones
con la m ayor sencillez posible.
Pero con respecto á la segunda queja, se debe in­
ferir que no tiene la mayor inclinación á los facul­
tativos, porque ha sufrido m ucho por su causa, no
obstante que siempre ha tenido por obra superero­
gatoria el procurar desimpresionarlos; mas debe
atribuirse al poco tiempo y a la poca gana de en­
tablar disputa acerca de su método, que, según él,
emana directamente de la naturaleza, la que nun­
ca engaña.
Frecuentem ente ha observado que los médicos
que iban á enterarse de su método, que tomaban
un carruage en Frehvaldau, iban á Graefcnberg,
visitaban los baños, las fuentes, las habitaciones
etc., y volvían á sus tierras á hablar mal del des­
cubrimiento, sin saber nada de su mérito.
No puede dudarse que Mr. Priessnitz ha funda­
do una especie de teoría con su método, después
de tantos años de buena práctica y con la ayuda
de su estraordinario talento é inalterable calma na­
tural que tan particularmente lo distingue; la cual
teoría nunca le ha engallado para curar las enfer­
medades mas complicadas. Pero no tiene tiem­
po para escribir, y si quisiese hacerlo le seria en
estremo dificultoso csplicarse, pues es un hecho
que los casos no se curan osadam ente del mismo
modo.
No h a y duda que Mr. Priessnitz debe toda su
esperiencia al desprecio con que ha mirado siem­
pre la ciencia médica, lo que ciertamente es su ma­
yor ventaja. Porque ¿qué ofrece la historia médi­
ca sino la desfiguración de los principios mas esta­
bles y una sé ríe de teorías, sin que ningún médico
sea capaz ele satisfacer las dudas 6 convencer el
entendimiento?
No debemos por ahora esperar que Mr. Priessnitz
intente publicar ningún pormenor médico ó siste­
mático. .Esto lo deja á personas inteligentes y á
los jóvenes practicantes do medicina que deben no­
tar todo lo que es reparable y comunicar todas sus
observaciones, de modo que se pueda tomar de elles
lo que sea mas importante. Fortuna y fama serán
el galardón do cualquier estudiante que v a y a á
Gracfenberg y estudie los procedimientos de este
— 267—

hombre estraordinavio. Para hacer esto con esac-


titudj deben tener m ucha esperiencia.
IvI. Claridge presenció el siguiente caso cuando
estuvo en Graeíenberg: un caballero, (Mr. Aubroil)
que habia perdido á su esposa y dos hijos, fue ata­
cado de fiebre cerebral. Mr. Priessnitz le ordenó
un baño tibio, que tomó sentado, siendo frotado por
dos hombres que so mudaban alternativamente.
E l resultado fné ponerse furioso, pues con dificul­
tad se podia hacer que estuviese quieto en el baño.
E u los casos ordinarios esta enfermedad cede al
método en dos ó tres horas, pero en el presente el
paciente se quedó sin habla. Mr, Priessnitz, con
toda la serenidad que le es tan característica, dijo
que lo tuviesen en aquel estado hasta que hablase
m ucho ó se quedase dormido. E sto último suce­
dió despues de estar en el baño nueve horas y me­
dia; es decir, se comenzó á la una del dia, y el pa­
ciente se quedó dormido de la fatiga á las diez y
media de la noche; entonces lo metieron en cam a,
y al dia siguiente la fiebre lo habia abandonado;
aunque endeble, podía andar. No habia ocurrido
caso igual en Graefenberg en cerca de tres años.
E sto hace ver cuán dificultoso es practicar siu
haber estudiado bien el caso que se va á curar. Si
el practicante se hubiese alarmado á las dos ó tres
horas, y hubiera sacado al paciente del baño para
probar otro método, las consecuencias poclian ha­
ber sido fatales.
Muchos médicos han estado allí, algunos por su
— 268—
cuenta, y otros por la de sus respectivos gobiernos;
despues de una residencia de algún tiempo han
vuelto á su pais. Á l llegar á él han establecido
hospitales en Francia, Suiza, Prusia, etc.
L a aplicación del agua fria, en toda la variedad
de sus formas, parece ser m uy sencilla y no lo es;
se necesita estudiar bien los métodos para aplicar­
los con acierto y no esponerse á un m al resultado.
E l primer cuidado de Mr. Pricssnitz, es aliviar
á los enfermos de los dolores, para que por sí pue­
dan tomar el aire y hacer ejercicio. H asta qué pun­
to se logre este objetóse puede juzgar por la cir­
cunstancia de que de 500 á 600 enfermos, número
usual do los que están á su cargo, no se suele ver
una docena do ellos en cam a á un mismo tiempo.
Si tienen calentura, nunca ninguno ha hecho cama,
ni se ha quedado en su habitación por mas de dos
ó tres dias, escepto en casos de tifus, enfermedad
que generalmente necesita doce ó catorce dias pa­
ra desarraigarse, pero pocas veces por mas largo
tiempo. L a misma observación se aplica al reu­
matismo. Si el paciente logra llegar á Graefenbcrg,
puede estar seguro de su pronto alivio, que en otra
parte se llamaría una perfecta cura, y de las que se
repiten muchas veces al año; pero esta debe consi­
derarse como si la enfermedad estuviese en su prin­
cipio, pues el objeto de Mr. Priessnitz es desarrai­
gar del sistema la causa de la enfermedad.
O
L o que en Graefenberg se entiende por curar, es
dejar al cuerpo en un estado perfecto, una cura ra-
— 269—
dical del origen de la enfermedad. Casos de poca
duración ceden al método algunas veces en dos ó
tres meses, y otros resisten uno ó dos años. Supo­
niendo, por ejemplo, que un joven sea atacado de
la gota, acuda á Mi'. Priessnitz y será curado inme­
diatamente; pero otro que lo ha heredado de sus
padres, y que h aya observado buena vida por algu­
nos años, no debe esperar que se forme en él otro
hombre nuevo sino con la paciencia y con el ejer­
cicio; puede tener la satisfacción de que despues de
la cura se encontrará, en otros respectos, en perfec­
ta salud; no estará confinado á su habitación y po­
drá hacer bastante ejercicio. E sta observación es
el resultado de las relaciones de varias personas
que están curándose, y convienen en el hecho de
que, aunque antes de ir allá habían estado postra­
das en cama por años, nunca habían esperimenta-
do lo que era estar confinados en sus habitaciones
un solo dia ni aun una hora desde su llegada. Los
enfermos en Graefenbcrg, casi sin ninguna escep-
cion, comen bien y duermen mejor, hasta tener lo
que se llam a una crisis, ó hasta que la enfermedad
llegue á la cabeza. Entonces contemplamos el uso
del agua contra las drogas y sus efectos; la virtud
de la primera es grande, que liada le resiste, y la
de estas tiene un écsito dudoso en la diarrea, en el
m al de orina, en los granos, en las úlceras, en la
fiebre, etc. E stas enfermedades en cierto punto
cansan miedo á los pacientes; pero en Graefenbcrg
una crisis se sufre con el m ayor contento por ser
Ja precursora de la salud. Obtenida la crisis, que
es el objeto, puede determinarse la estension de la
cura, y no necesita tiempo fijo para completarla. E s
de esperar que todos beban agua en abundancia; la
cantidad depende de las circunstancias: algunos
necesitan doce vasos al clia, (nada menos) mientras
otros se extienden hasta veinte.
] «a consecuencia que se infiere es que el aire de
la montaña, el ejercicio y el agua producen un ape­
tito que el satisfacerlo bajo cualquier otra circuns­
tancia causaria una indigestión; pero Mr. Priessnitz
persisto en decir que el agua digiere cualquier ali­
mento, y que el peligro de comer demasiado se cor­
rige á sí mismo, según va el enfermo adquirien­
do mas fuerza y so aprocsima á la convalecencia.
Cualquiera que sea el estado do la enfermedad,
nunca echa mano de operaciones quirúrgicas, ni
los enfermos bajo ninguna circunstancia están su­
jetos á pérdida de sangre, á sinapismos ni otros re­
cursos del sistema alopático. Si los estreñimientos,
las indigestiones ó la poca acción de los órganos
causan algún dolor, el agua pronto la remueve; si
fiebre, con sábanas mojadas é inmersiones frecuen­
tes en el baño so logra el efecto deseado.
E l uso del agua fría, como y a hemos hecho ver,
ha sido conocido desde los tiempos mas remotos, y
el conato de producir la traspiración en la enferme­
dad es tan antiguo como la misma medicina. Pero
á Pricssriiíz es á quien debemos el modo de eseitar
la traspiración sin necesidad de drogas, y de rete-
neda á placer con agua fría, bebida en mas ó me­
nos cantidades, así como reponer la pérdida sufri­
da metiendo el cuerpo eu agua fría cuando se ha­
lla en este estado. E ste método es tan diameíral-
mente opuesto al que se ha practicado hasta ahora,
que á primera vjsta aparecería espueslo y poco sa­
no. No obstante, ninguna de esas molestias ó ries­
gos le han acompañado, con lo cual ni aun sospe­
cha el enfermo que está espucsto á ellos. M uy le­
jos de esto, ha servido y sirve, todos los dias para la
curación de las enfermedades mas graves. E l des­
cubrimiento del placer, del refresco y de la fortale­
za que proporcionan las sábanas mojadas, es en s!
suficiente para asegurar á Mr. Pricssuitz las bendi­
ciones de la posteridad. Apenas h ay ejemplo de
no haber sido aplicadas al enfermo cu algun tiem­
po de su método, mientras se puede sinceramente
afirmar que á uno ó dos de cada veinte se les hace
sudar, pues es una operación casi limitada entera­
mente á fuertes y robustas constituciones. No po­
demos quitarle el mérito de la invención de una in­
finidad de métodos de aplicar el agua fria en chor­
ros, baños de asiento, sábanas mojadas, etc., y de
obtener el objeto deseado-con las combinaciones de
todas estas cosas. L a aplicación de sábanas mo­
jadas en casos de fiebre ó de estreñía debilidad es
casi milagroso. E l sudor inmediatamente produ­
cido por el baño frió, dice Mr. Priessnilz, que en
sus efectos es como un herrero que m achaca un
hierro ardiendo en lugar de frió; el valor de estos
-2 7 2 -
diíerenles descubrimientos será esplieado por las
personas de talento. Mr. Priessnitz, á quien se
debe considerar como médico de la naturaleza,
nunca toma el pulso, pero ju zga por la temperatu­
ra del cutis y por los ojos. E s espresion común
en Graefenberg que vé el interior del cuerpo hum a­
no como si estuviese hecho de vidrio. L a parte
mas estraordinaria do estas curas sencillas es que,
aunque Graefenberg pueda ser considerado un re­
fugio para el desbandado de sus enfermedades, la
muerte es tan rara, que casi puede decirse que no
muere uno que esté sujeto á su régimen.
E l método del tratamiento de Mr. Priessnitz for­
talece al infante, y su aplicación á la vejez y decre­
pitud os lo mismo que echar aceite á una lám para
casi moribunda.
Bien sabemos que una obra en que se publiquen
estos cstraordinarios resultados obtenidos por unos
medios tan sencillos, tendrá la suerte que las pri­
meras noticias de todos los grandes descubrimien­
tos; serán recibidos con duda é incredulidad, aun­
que esta difiere de otras m uchas, pues no se nece­
sita mucho tiempo para probar su veracidad. Los
escépticos no tienen mas que hacer un viage á Grae-
fenbeug y traten con los pacientes, entre los cuales
se encontrará quien represéntela infancia, la ju ­
ventud, la edad varonil y la vejez, y se confir­
marán.
E l método hidropático se diferencia de todos los
otros por suministrarse á centenares de personas
— 273—
reimidas en un mismo parage, y que se reúnen y
hablan acerca de los-méritos del método, de mane­
ra que ninguna cosa de importancia le puede suce­
der á ningún individuo que no sea sabida por to­
dos; mientras por el método alopático y homeopá­
tico, los enfermos se curan en sus casas y nadie si­
no sus fam ilias saben los resultados del uno ó del
otro método. Despnes de los eminentes servicios
que este grande hombre con la m ayor modestia y
sin la mas m ínim a pretensión ha prestado á la so­
ciedad, no nos podemos sorprender de que h aya
conseguido adquirirse 1.a estimación general: ésta
le ha sido demostrada por las testas coronadas y
por los nobles de las naciones vecinas.

C A P IT U L O T M R C IH IO .

K 1', M E T O D O U I D R O i JA T I C O .

A l observar tan grandes testimonios en favor dol


agua, se pregunta, ¿qué enfermedades se pueden
curar con el método ó tratamiento hidropático? O b­
servemos la opinión de Raussé, autor de una esca­
lente obra sobre la Hidropatía, de la cual se han
hecho varias ediciones. Dice, pues: es imposible
que un hombre se muera de una enfermedad agu­
da, que le h aya dejado suficiente fuerza para per­
mitir que el agua produzca su reacción, como des­
de el principio, de su enfermedad h a y a sido cu-
— 2 7 4 —

rado por el método hidropático. Todo el que no


tenga conocimiento de la cura con agua, natural­
mente dudará de su admirable poder, y cualquier
facultativo cuando piense cu el número de dolien­
tes de enfermedades agudas que han perecido en­
tre sus.manos, podrá tal vez reirse del nuevo sis­
tema del agua. Adem as dice este autor: no estoy
dispuesto á estender una doctrina que pueda ser
destruida, y así hago saber públicamente que sí
lo estoy á probar, no solo con hechos, sino también
con palabras, todo lo que he espuesto acerca de la
fuerza curativa del agua.” Porque con este método:
Primero: .Se estraen del cutis las m alas sustan­
cias.
Segundo: Se dá á la sangre uua nueva ó fres­
ca circulación; á los órganos enfermos ó inactivos,
se les infunden diariamente mejores sustancias.
Tercero: T o d as las funciones del cuerpo pro­
ceden de su original estado de salud, no operando
sobro función alguna particular, sino sobre lodo el
sistema.
Estas opiniones de Raussé son secundadas por
Mr. Raveri, que escribe como sigue.
“ E l trabajo fundamental de la cura con agua es
para calentar el cuerpo solamente por medios pa­
sivos, de modo que el calor activo puede proceder
del sistema; y para producir este efecto tan desea­
do. ei agua fria se usa de una infinidad de m ane­
ras. Esto no se efectúa debilitando el cuerpo ó
privándole de alimento; rio se acude ni á sangrías
*-2 7 5 —

ni á operaciones quirúrgicas, ni se ha empleado


nunca ninguna clase de medicamentos; pues el
gran secreto es cortar la enfermedad, y limpiar el
sistema de toda medicina, de un modo dictado pol­
la naturaleza, y no por el arte. L a cura debe so­
lamente efectuarse con gran perseverancia, con una
constante aplicación interna y esterna de agu afria.
Por medio de estos agentes necesarios la fuerza se
restablece y el sistema se tranquiliza/’
E l profesor Mundé, que fue perfectamente cura­
do ele una dolorosa enfermedad en Graellenberg,
hace las siguientes observaciones sobre la cura del
agua. Priessnitz sostiene que todas las enfermeda­
des que no son ocasionadas por incidentes, nacen
de los humores viciosos, que él llam a sustancias
malas; de estos resulta, ó el general trastorno del
sistema, ó el desorden de algunos de los órganos;
por consiguiente, el objeto de su método curativo
es espeler las m alas sustancias y reponerlas con bue­
nas. L os medios que Mr. Priessnitz emplea para
obtener este objeto son, aire acuoso, aire puro, ejer­
cicio y régimen. ¿Hace bien en buscar las enfer­
medades, ó al menos sus causas en los humores?
E sta es una cuestión que es fácil de decidir; por­
que si juzgam os por el écsito que obtiene su méto­
do cuando es seguido con constancia, debemos de­
cir que su principio es evidente, pues generalmente
hablando, con la aplicación de los cuatro medios
arriba dichos, cura todas las enfermedades que los
profesores creen curar con las drogas, de acuerdo
—276—
en esto con la opinión de algunos doctores de los
mas célebres del siglo pasado, cuyo método se ase­
meja en la práctica al de Priessnitz.
E n 1792 se publicó en Brunstvik una obra de­
dicada á Federico Guillermo III, donde se proponía
una cosa semejante al método de Priessnitz; esto
es, baños fríos, alimentos fríos, muclio ejercicio, aire
libre y moderación en el uso de licores espirituosos
y de especias, y aconsejándolo m uy especialmente
á las personas que están atacadas de reumatismo.
E n algunas líneas anteriores á estas, el autor pre­
viene á todos contra los abusos de la medicina, y
dice, que de dos enfermos, el uno de los cuales no
quiere tomar ningún remedio, mientras el otro re­
curre á los medicamentos en la mas leve indispo­
sición, es mas sabio el primero que el segundo;
porque la m ayor parte de las enfermedades saben
ellas mismas cómo aliviarse sin recurrir á influen­
cias esternas.
Son varias las causas que producen los humores
viciosos; las principales son, los alimentos de mala
calidad, el esceso en los de buena, la supresión de
la traspiración, la falta de ejercicio, y las pasiones
morales cuando obran violentamente sobre el sis­
tema; tales son, el enfado, la pena, los cuidados,
la m elancolía. Priessnitz tiene por dañinos todos
los alimentos agrios y también toda clase de espe­
cias, el alcohol, el gengibre, el café, el vino y lico­
res espirituosos, cuya propiedad es solo atraer y
estimular las m alas sustancias; el chocolate, los
— 277—

ácidos, la pimienta, la mostaza y el pescado salado


les está prohibido á los que asiste.
Priessnitz, lejos de debilitar el cuerpo con escasez
de alimentos, ó de prescribir á sus enfermos una
rigurosa dieta, les permite tomar alimentos sólidos,
comunes é indigestos para inspirarles mas valor y
una confianza que pronto adquieren cuando ven,
que á pesar de todos sus padecimientos, comen
mas y con mejor apetito que antes, y pueden dige­
rir las mismas cosas que en estado de salud no se
aventurarían á comer, al menos sin esponerse á mu­
cha incomodidad y molestia,: debe decirse que este
es un punto m uy importante, y que dá á la Hidro­
patía gran ventaja sobre todos los otros métodos co­
nocidos en nuestros dias: porque ciertamente, ¿qué
método prescribe que pueda comer el enfermo toda
clase de carnes, aunque sean de vaca, cerdo, ansa-'
res, patos, ó también papas, ensalada, conservas, y
todo alimento farináceo? L a Hidropatía, en lugar
de sujetar á lo s pacientes con privaciones, lim itán­
doles la comida y la bebida, con la cura del agua
escita el apetito, y estimula á que coma el enfermo
mas de lo que estaba acostumbrado en sana salud:
también pueden tomar el atole y otras composicio­
nes de maiz, y en los paises donde están acostum ­
brados al chocolate, aunque sea con leche, lo pue--
den tomar las personas que lo tienen de costumbre;
pero los que tienen el estómago delicado, deben h a­
cer un uso m u y moderado en los alimentos, espe­
cialmente calientes: tampoco debe admirar el gran­
— 278 —
de apetito que tienen todos los enfermos, cuando se
reíiccsiona sobre los modos de acción que pone en
práctica diariamente este tratamiento, como la tras­
piración, el chorro, el baño, la bebida, el ejercicio,
el aire fresco; y este modo de vivir produce en el
sistema una continua y considerable salida, que so­
lo se puede reponer con entradas proporcionales; y
aunque sea fácil de digerir la escesiva comida, siem­
pre forma sustancias en grande cantidad y dema­
siado gruesas, que suelen acarrear enfermedades,
que no siempre se pueden digerir completamente,
y suele quedar en el estómago é intestinos alguna
corrupción, que no son raros serios incidentes que
acontecen, como indigestiones, que con frecuencia
pueden causar la muerte.
Desdo la mas remota antigüedad se creia que en
general un hombre exhalaba diariamente tres li­
bras de sustancias superfluas, y este hecho se ha
probado incontestablemente con las esperiencias
hechas por Sanctorius, que empleó (se puede de­
cir) veinte años de su vida en pesares tres ó cuatro
veces al dia en una balanza, pesando cuidadosa­
mente lo que comia, & c.
Por esto podemos fácilmente concluir los desór­
denes producidos por la supresión de tan importan­
tes funciones, ó por la retención de tan grande can­
tidad de sustancias escreménticas en el sistema.
¡Cuántos desórdenes de que no tenemos conocimien­
to. se han curado tan solo con la traspiración! Su
grande órgano, el cutis, en las funciones de la vida,
•—279—
es de m ucha mas importancia de lo que general­
mente se cree.
E n realidad es asombroso que personas que es­
tán convencidas de esta verdad, no quieran de nin­
guna manera fijar la atención en este órgano esen­
cial para proporcionarle el cultivo que requieren.
Nuestra sorpresa se aum enta cuando vemos que los
mismos médicos tratan el asunto con tanta ligere­
za. ¿No nace esto de creerse demasiado superiores
para hacer uso del agua fría? L a ablución del
cuerpo les parece en efecto una cosa impracticable;
pero no tienen inconveniente alguno en recetar emé­
ticos á fam ilias enteras;, práctica que está m uy le­
jos de surtir buen efecto. L as abluciones frias son
sin duda m uy precisas para sostener la exhalación
necesaria para mantenerse sanos, y el beber agua
fría contribuye esencialmente para el cumplimien­
to de ese objeto, evitando la. estancación de las sus­
tancias y asegurando una circulación regular. No
es menos importante tener el cuerpo, tan á menudo
como sea posible, en contacto con el aire fresco,
pues el aire que embebemos, es el principio vital;
es el ocsígeno que entra en la constitución, el que
nos sostiene vivos, es la centella de la vida; lo me­
nos que h aya de aire y do ocsígeno, eso menos hay
do vida.
A si, conviene hacer ejercicio, evitando el asolear­
se, y el paseo dehe hacerse en la mañana, y en la
tarde cuando menos por media hora; y aunque sea
por mas tiempo es m uy útil: si alguna vez no se
— 28 í )—

pudiere salii' de casa por estar lloviendo ó cosa se­


mejante, será bueno ocuparse en ejercicios algo ac­
tivos, como aserrar ó cortar leña, jugar á la pelota,
á la barra, ó cualquier otra recreación honesta y
laboriosa: de este modo se evitará en parte la in-
íluencia de los padecimientos mentales y pasiones
violentas, que ocasionan tantos estragos, que por
sor tan pfibücos, no se necesitan comentarios.
Indudablemente no es siempre posible librarnos
de ellas; sin embargo, la cólera puede moderarse, ó
al menos las ocasiones que dan lugar á ella pue­
den en gran parte evitarse. Simplificando y lim i­
tando nuestras pasiones, templamos y suavizamos
nuestras necesidades. E n la vida no h ay condi­
ciones que no se puedan mejorar con la paciencia.
L a abstinencia en el uso del agua es á veces nn
recurso peligroso; las resultas inmediatas son el en­
grasamiento de las sustancias, creando una acii-
m onía que sobrepuja á la sangro, y una Corrupción
que solo la virtud disolvente del agna podia haber
evitado. E s un error m u y grande y espuesto, pen­
sar que el agua se pueda suplir con té, café y cer­
veza. L as mugeres, cu particular, son las que se
espolien mas considerablemente creyendo estas no­
ciones engañosas: olvidan que el agua es el primer
disolvente de la naturaleza, que suaviza y estenúa
los humores gruesos y acres, y que, descompuesta
por los órganos digestivos, comunica al sistema una
vida nueva, suministrándolo el ocsígeno que intro­
duce en su composición interna.
—281—
E l reverendo John W esley, A . M., publicó lina
obra en 1747 (cerca de un siglo hace) que se reim­
primió hasta treinta y cuatro veces, titulada: “ F í ­
sica primitiva ó método fácil y natural de curar las
enfermedades.”
Despues de hablar del modo con que deben apli­
carse las drogas al género humano, de los miste­
rios en que está envuelta la ciencia m édica y de la
interesada conducta de los médicos, el reverendo
caballero dice, que estaba plenamente convencido
del poder curativo del agua.
E l método común de componer y de acordar las
medicinas, no puede nunca concillarse con el sen­
tido común. L a esperiencia nos ha demostrado
que ecsiste una cosa que cura las mas de las dolen­
cias, al menos tan bien como otras veinte juntas;
¿para qué agregar las otras diez y nueve? ¡Solo
para hacer subir la cuenta del boticario! E so seria
prolongar la enfermedad para que éste y el m édi­
co pudiesen partir las utilidades.
Algunos escritores suponen que el género hum a­
no h a llegado á la edad de la decrepitud; pero en
esto yerran, por no ocurrírseles que el estado lamen­
table de la salud pública deriva del arte, y no de la
naturaleza.
L os peligros que resultan de las drogas pernicio­
sas, y que han acabado con millones de personas,
y que distruirán mas aún si no se efectúa una re­
forma, deben su origen á no comprenderse en pri­
mer lugar las enfermedades graves, y á que el mo-
— 2S2—
clo'de curarlas es un atentado contra la naturaleza.
Los hombres tomaron los síntomas de fiebre por la
enfermedad en sí, y aliviándose con sangrías, sina­
pismos y drogas, alabaron este fatal descubrimien­
to. De esta causa tomaron su origen una multi­
tud de enfermedades mortales, tales como las des­
trucciones y supuraciones de los órganos mas in­
ternos, la hidropesía, etc., enfermedades que ape­
nas eran conocidas en tiempos antiguos, y que nun­
ca hubieran aparecido á no haber sido por los efec­
tos venenosos de las drogas, y por el aborrecimien­
to general al agua, medicina saludable prescrita por
la naturaleza. No obstante, como suele suceder
que las consecuencias lamentables no suelen apa­
recer hasta algun tiempo despues de la desapari­
ción de la enfermedad aguda, pocos conocen que
las drogas son la causa de ellas.
T o d a v ía se puede volver atras; pero no le basta
abandonar el abuso de las medicinas, es necesario
hacer lo mismo con el vino, los espíritus, etc., que
son veneno en todas sus formas. L n pocas p a la ­
bras diremos cuáles son los principales aforismos
de Mr. Piiessmtz.
I. L a salud es el estado natural del cuerpo.
Ií. L as causas de las enfermedades físicas que
no proceden directamente del esterior, como heri­
das, etc., son causadas por humores cstraños intro­
ducidos 'entre los naturales y saludables.
III. Las causas que proceden del esterior son de
cuatro especies:
— 233—
Primera. L a s sustancias que se debían espeler
pero que no se han espelido á su debido tiempo.
Segunda. L a s sustancias que por su naturaleza
no pueden acomodarse con la del cuerpo humano,
y sin embargo, se han introducido por el estómago,
por el cutis, etc., y han penetrado en el interior.
Tercera. L as úlceras contagiosas.
Cuarta. Corrupción de los elementos, el agua y
el aire, ó sean las enfermedades epidémicas.
.IV. T o d a enfermedad aguda es un ataque de
la naturaleza para espeler las causas de la verda­
dera enfermedad.
V. L a fiebre no es enfermedad en sí sino con­
secuencia de una enfermedad; es efecto del esfuerzo
de la naturaleza sobre sí misma para curarse.
VI. L a cura radical de las enfermedades agu­
das es solamente posible separando la causa por
medio del agua, agente que no tiene mas objeto que
este, y que con seguridad surte su efecto siempre
de un modo perceptible á los sentidos.
VII. Por medio de las drogas y de las sangrías
las enfermedades agudas pasan á ser crónicas.
V III. T ard e ó temprano el enfermo ha de ren­
dirse á los efectos de las drogas, pues es casi impo­
sible que nadie que padezca enfermedad cróni­
ca, puede libertarse de morir de su enfermedad
habitual, como no se cure por el método hidro-
pático.
IX . L a s enfermedades crónicas no pueden ser
perfectamente curadas con las drogas: la hidropa­
— 2S4—

tía solamente lo puede conseguir cambiando el mal


crónico en erupciones agudas, que se curan por el
mismo método que las demas enfermedades; es de­
cir, con el agua.
X . E l hombre, como los demas seres orgánicos,
debia vivir, según las leyes naturales, casi sin do­
lor, y morir de muerte natural; es decir, sin dolen­
cias ni padecimientos de ninguna especie. Pero
entre nosotros casi todos fallecen de resultas délas
drogas venenosas, de. los licores que embriagan, de
los alimentos adulterados, y de la falta del agua,
aire y ejercicio. E stas reglas no tienen mas que
dos escepciones. Primera: si el aire ó el agua, ó
ambos se deterioran, desaparecen los dos principa­
les requisitos de la salud, y las epidemias son sus
inevitables consecuencias. Segunda: las enferme­
dades adquiridas ó heredadas.
X I. Pensar curar las enfermedades con los ve­
nenos comunmente llamados medicamentos, es ab­
surdo para cualquier entendimiento reflecsivo, por­
que es imposible que las drogas alcancen á destruir
la causa de la enfermedad, dispersando ó espelien-
do los humores que la constituyen; y aunque esto
se pudiese hacer es casi imposible, como saben to­
dos los químicos, que los humores mórbidos y los
medicamentos puedan mutuamente disolverse siem­
pre y convertirse en nada. L as consecuencias de
las curas por medio de sustancias físicas ó drogas,
és para el mal antiguo, un nuevo estímulo flojo ó
fuerte, según su dosis y calidad.— “ L o que es in-
285—
¿¡amatorio se queda en la sangre, y despues afecta
al cerebro.”— A r b u th n o t.
X II. N inguna cura efectiva, sea en los hom ­
bres, en los animales ó en las plantas, se puede h a­
cer sin la espulsion de la materia enferma por m e­
dio de las fuerzas orgánicas, á menos que no sean
ayudadas por los elementos disolventes, el aire y
el agua.
X III. E ste es el método que la naturaleza con­
cede á todas sus criaturas, y se puede afirmar sin
temor de contradicción, que sin el uso interior ó es­
tenio del agua no puede haber salud en la vida.

C A P IT U L O C U A R T O .

I I I D R O S U T E R A P I A Ó SUJDOR Y E L BASO.

E sta parte del método es desagradable; no obs­


tante, cualquiera se acostumbra pronto á él. L a
posición que es necesaria para sudar y la irritación
que provoca, son al principio incómodas; pero tan
pronto como em pieza la traspiración, se siente una
sensación agradable y el alivio que se aumenta
m ucho con el aire que entre por cualquier ventana,
que durante este tiempo se puede con toda seguri­
dad abrir de par en par. Entre las evacuaciones
que siguen al alivio de la enfermedad, las traspira­
ciones por su frecuencia son naturalmente unas de
las mas importantes.
— 286—
L a principal ventaja de este nuevo método, con­
siste en que no estimula la sangre como otros su­
doríficos. Los órganos de la traspiración, que los
baños vaporosos escitan estrcmadamente, quedan
en completa tranquilidad: la mas m ínim a irritación
que esperimenten se calm a con el aire frió, mien­
tras la sangre se refresca con agua fria, que se pue­
de suministrar á este mismo tiempo; de este, modo
se evita toda la cumulación de la sangre en el pe­
cho ó en la cabeza. E stas .ventajas dan al método
sudoríñeo tal eficacia que se puede recurrir á él to­
dos los dias por espacio de muchos meses, sin de­
bilitar nunca la complecsion; y el solo conocimien­
to de este hecho espüca de una vez la posibilidad
de curar con su ayuda las mas inveteradas enfer­
medades. Esto se demuestra especialmente al ver
la división de los humores morbíficos, que estimu­
lados suficientemente, salen al cutis mientras el ba­
ño frío, que sigue inmediatamente después, mantie­
ne el tono, aumenta la energía del enfermo, ayuda
á la circulación, y verdaderamente pone en m ovi­
miento todos los humores parados. E ste procedi­
miento determina de una manera positiva la natu­
raleza d'e las enfermedades. T o d as las afecciones
causadas por las malas sustancias, están sujetas á
este procedimiento, que se hace del modo siguiente:
Se envuelve al enfermo (desnudo) en un gran
cobertor bien vasto, m anta ó frazada; las piernas
estendidas, y ¡os brazos bien pegados al cuerpo: el
cobertor se sujeta, al rededor lo mejor que sea posi­
— 287—
ble, volviéndolo bien por debajo de los pies; sobre
éste se pone, bien estendido, un pequeño colchón, y
algunas veces dos. en lugar de muchos cobertores;
sobre todo esto se estiende una sábana y una col­
cha m uy bien, así envuelto herméticamente el en­
fermo: algunas veces, cuando la traspiración es di­
ficultosa, se le cubre la cabeza, dejando solamente
descubierta la cara; pero no se ejecuta esto cu per­
sonas que tengan alguna tendencia de sangre en la
cabeza. L a irritación causada por el cobertor, y la
opresión y sujeción duradera, hace esta operación
m uy penosa, especialmente, como y a lo lie obser­
vado, hasta que principia la traspiración, que en al­
gunos casos, se efectúa á la media hora, y en otros
en una, y aun á veces en dos. Despues de esto, el
enfermo suda, según la enfermedad, desde media
hasta dos horas. Antes de envolver al enfermo,
cualquiera parte dolorida, se venda con paños hú­
medos. Guando el paciento se acostumbra á esta
operación, puede dormir hasta que lo despierte el
asistente; á los que sudan con dificultad, se les ha­
ce que muevan las piernas, que se froten el cuerpo
y llagan todo el movimiento que les permita la es­
trechez en que se hallan. E ste poco movimiento
acelera la traspiración, que es siempre mas tardía
en verano que en invierno; pero debe observarse
que si la traspiración puede ser fácilmente promo­
vida sin ningún esfuerzo, será m uy útil y ven­
tajosa.
T a n pronto como principia el sudor se abren las
-288—
ventanas y se le permite beber al enfermo un vaso
de agua fria de inedia en media hora; esto no sola­
mente se ha visto que es agradable y consolador,
sino que también ayuda á sudar.
S i durante el tiempo de la traspiración el enfer­
mo sintiese algún dolor de cabeza, se puede vendar
ésta con un paño húmedo; recurso con que inva­
riablemente se consigue el objeto. L a duración del
sudor depende mucho de la naturaleza del mal, del
individuo, etc.: h ay algunos que. sudan diariamen­
te, otros cada dos dias, ó solo tres.
Algunos creerán que tanto y tan constante sudor
debe debilitar á los enfermos y ponerlos mas flacos;
pero se observa el efecto contrario, donde h ay m u­
chos que aunque han estado sujetos á la pérdida do
varias libras de* traspiración al dia por mas de doce
meses, conservaron siempre su peso y su fuerza
primitiva: esta última en verdad se habia mejora­
do mucho, como también su fisonomía. Para que
se pueda beber agua en este estado, se usa de' un
tubito de cristal ó de caña ú otra cosa equivalente,
metiendo un eslremo del tubo en el vaso y el otro
en la boca.
Chtando el enfermo h a sudado largo tiempo, que
en casos ordinarios se conoce en que rompe la tras­
piración por la cara, el asistente le va quitando las
cubiertas, hasta que quede solamente con la m an­
ta, con la cual irá al baño, que estará en una habi­
tación inmediata; aquí echará á un lado la parte
superior del cobertor, y se lavará la cabeza, la ca­
— 289—
ra, el pescuezo y el pecho, y luego se meterá en el.
baño, donde estará de dos á ocho minutos, cuyo
término regular es de cuatro á cinco minutos: esta
práctica es diametralmente opuesta á la teoría que
prohibe que se esponga al frió un cuerpo caliente
y cubierto de sudor: esto proviene únicamente de
esperiencias hechas con personas que estaban en
estado de traspiración a c t iv a á causa de haber h a­
blado, cantado, trabajado 6 corrido, ó también por
sudoríficos estimulantes: los médicos hacen m uy
bien de que sus enfermos se resguarden del frío
cuando se hallen en este caso, porque la muerte
puede ser la consecuencia de semejante impruden­
cia; pero no h ay ese peligro cuando la traspiración
es 'p a s iv a , porque esta se produce en estado de re­
poso: en un estado pasivo del cuerpo, ó de sus
miembros, sin haber estado previam ente acalorado
ni haber sido esc.itada-parte alguna del cuerpo, es­
ta traspiración puede ser producida por la influen­
cia esterior, por una atmósfera caliente, cubiertas
calorosas, ó por alguna operación que sea involun­
taria, ó que tienda á concentrar ó aumentar el ca­
lor natural: cuando se traspira en los grandes calo­
res del verano, sin moverse, ó en un estado de tras­
piración pasiva, durante ia cual, no solamente se
permite, sino que es saludable beber alguna cosa
fria: es bien sabido que en el rigor del verano en
algunas ciudades, por ejemplo en Zaragoza, y aun
en varias poblaciones de esta misma república, se
encuentran personas por las calles que venden
19
— 290—
agua helada, y aunque corra el sudor por la cara,
se bebe sin temer ni sentir la mas leve incomodi­
dad: ademas, en la irritación pasiva no es con una
frialdad irritante, es decir, con aire frió, con lo que
se pone en contacto el cutis, sino con la acción del
agua fria sobre el cuerpo, en un estado de traspira­
ción pasiva que irrite el cutis de un modo semejan­
te al del aire á que siempre estamos espuestos: es­
ta clase de irritación determina la reacción, ó atrae
el calor que no está libre de una frialdad seca. ¿A
qué otra cosa se puede atribuir el buen color rosa­
do del cutis, y que todas las personas tengan fuer­
zas para producir una reacción, como se ve des­
pues de cada baño? E ste color encarnado que con­
sigue el chorro, como igualm ente el baño, es para
el médico, como también para el enfermo, una pie­
dra imán. L e dá á aquel la seguridad de que su
enfermo tenga fuerzas suficientes para lidiar con
la enfermedad, y á este una esperanza bien funda­
da de ser curado; porque de la actividad que tiene
el cutis despues del baño, se forma una idea del
m as pronto ó mas remoto écsito.
E l sudor que precede al baño, no solamente ha­
ce una poderosa impresión y atrae los humores
morbíficos al cutís, sino que contribuye ademas á
crear un calor mas estenso en el sistema; este ca­
lor es de importancia, aun en el baño, pues h abili­
ta al cuerpo para soportar por mas largo tiempo el
efecto del agua fria, que ayu da mas mientras mas
tiempo se está en ella. Se debe observar, que míen-
— 29 1 —
tras mas tiempo se aguante el frió esterior y la
reacción, mas se estraen al cútis los humores mor­
bíficos; pero el sobrante de calor interno no se de­
be es traer, por temor de que produzca una conge­
lación. L a s traspiraciones espontáneas y noctur­
nas, que se llaman sudores debilitantes, deben evi­
tarse; y esto se debe hacer cubriendo el cuerpo li­
geramente, y lavándolo de noche con agua fria.
E s necesario algunas veces, cuando el cútis es ata­
cado de tirantez, envolver al enfermo en-una sába­
na mojada, para que así se pueda templar antes
de cubrirlo para que sude. Se debe observar aquí
que el sudar no se suministra á todos los enfermos.

C A P IT U L O Q U IN T O .

A P L IC A C IO N E S DE L AGUA F R I A E N B E B I D A Ú IN ­

Y E C CIO N E S.

“ E l agua es el principal ingrediente en los fiui-


“ dos y sólidos de los animales; porque un hueso
“seco produce una gran cantidad de agua insípida;
“ así el agua parece ser la bebida propia para todo
“ animal.”— A i'b u t/ m o t, so b r e a lim e n to s .
Todo el tiempo que los enfermos están sujetos
al método hidropático, se les prescribe tomar tanta
agua como pueda soportar el estómago sin repug­
narla: menos de doce vasos al dia no serán sufi­
cientes, y se pueden beber desde este número has­
— 292—
ta veinte ó treinta. M uy pronto les será fácil á las
personas que se acostumbren á bebería gradual­
mente. A l principio de la cura, la falta de sed
parece ser un grande obstáculo, pero, no pasa m u­
cho tiempo sin que se esperimente el deseo de be­
bería. Esto es m uy natural, porque tan gran can­
tidad de sustancias no se pueden perder por la tras­
piración, sin que la naturaleza sienta la necesidad
de reponerlas. E l demasiado ejercicio, causando
traspiración, produce sed. Los mas de los procedi­
mientos de la cura son estimulantes y producen
m ayor calor, el cual es otro estím ulo de la sed. A l­
gunas personas, cuando beben por primera vez, se
sienten m alas, ó tal vez tienen diarreas; estos sín ­
tomas prueban que el estómago contiene restos de
enfermedades que el agua ha removido. E n lugar
de dejarla, es indispensable beber mas; entonces el
enfermo estará seguro de deshacerse de estas inco­
modidades, como lo verá por el aumento de apeti­
to que le vsigue proato.
Cuando el estómago siente dolor por estar sobre­
cargado, es m uy necesario beber agua fria, hasta
que sobrevenga la enfermedad, ó la diarrea, y el
paciente no debe abstenerse de ella, sino continuar­
la hasta que ambos síntomas hayan desaparecido.
E ste modo de proceder.es preferible á la dieta rigo­
rosa que generalmente se prescribe cuando el estó­
mago está sobrecargado. E ste método lo limpia
de todas las impuridades que con la abstinencia
pasan á la sangre. Sabemos que el vómito tam-
— 2 9 3 —

bien produce este efecto; pero este es un remedio


que debilita el estomago cuando el agua produce
precisamente el efecto contrario.
E l agua fría, como bebida, es sumamente útil;
fortifica el estómago y los intestinos, limpiándolos
de los malos humores que contienen; favorece la
generación de nuevas sustancias; se m ezcla con la
sangre por absorción; se estiende prontamente por
todos los órganos, disminuye, purifica y disuelve
los humores acres y gruesos, y los espele por medio
de la traspiración y de la orina. Se aplica como
dieta para indisposiciones levos, m alas digestiones,
y generalmente en todos los casos de enfermedad,
para los cuales la facultad recomienda aperitivos y
aguas minerales que pueden ser despreciados. A l
levantarse por la mañana, despues de una ablución
fria, hágase bastante ejercicio, y mientras se hace
bébase agua con abundancia. Esto surtirá el mis­
mo efecto que un purgante, ó que las aguas mine­
rales, sin debilitar (como estas últimas) ios órganos
digestivos. T odos pueden beber agua fria sin el
mas leve riesgo.
T od as las horas del dia son favorables para el
uso interno del agua, y se les debe permitir á los
enfermos que beban toda cuanta quieran, de modo
*que no se incomoden por ella; recomendándoseles
m uy particularmente con el ejercicio en ayunas,
cuando hay esperanza de favorables efectos.
Despues de sudar es cuando el beber agua fria
produce la espectoracion de las flemas. Se puede
— 294—
beber agua despues de almorzar, pero sin sobrecar­
gar el estómago. Durante la comida los alimentos
deben ser humedecidos con algunos vasos de agua:
entonces se debe dejar al estómago reposar algunas
lioras; despues se puede beber agua hasta la hora
de cenar. No es mellos útil beber despues de la
cena; pero puede interrumpir el descanso, por tener
el enfermo que levantarse á menudo durante la
noche. No debemos olvidar que el ejercicio, que
es hasta cierto grado indispensable, estimula la ac­
ción del agua y acelera la cura. E l agua, para
producir el efecto deseado, debe ser siempre sacada
fresca del manantial, y lo mas fria que sea posible.
L as botellas de vidrio en que se conserve, deben
tener tapones, y así el agua se mantendrá fria por
mas largo tiempo.
Bajo el nombre de inyecciones entendemos prin­
cipalmente las ayudas que el enfermo mismo pue­
da aplicarse. Cuando no está acostumbrado á
usarlas con agua fria, no se las deben echar por
mas tiempo que, el de dos minutos; pero los intes­
tinos se acostumbran gradualmente á ellas, y á
menucio se absorven como un vaso de agua intro­
ducido en el estómago. Se repite una segunda in­
yección inmediatamente despues de la espulsion
de la primera. L as inyecciones frias se usan para
ios constipados y las diarreas, enfermedades dia­
metralmente opuestas, pero que nacen de una mis­
m a causa, la endeblez de los intestinos. De este
modo la contradicción está solo en la apariencia,
— 295—
pues el grande objeto de estas inyecciones es esta­
blecer el temple de aquellos órganos y arreglar sus
funciones, y deben acompañarse con el uso de agua
en otras ocasiones.
H ay también otras inyecciones que se aplican
en las otras concavidades del cuerpo, como los oi­
dos, la nariz y la uretra. Para estos usos h a y a y u ­
das á propósito, y se dirigen contra las materias
mucosas en esta parte. E l mejbr método para con­
servar la dentadura es lavarse la boca m uy á me­
nudo, despues de comer, por la mañana, y particu­
larmente por la tarde; sorber agua por los conduc­
tos de la nariz es el mejor remedio para curar una
frialdad en la cabeza. L a escrófula en la nariz,
que es una enfermedad m uy común en los niños,
se cura con buen écsito por medio de la misma
práctica.

C A P IT U L O S E S T O .

S A B A N A S Y DE F E N SIV O S , Ó V E N D A G E S MOJADOS.

L as aplicaciones frias llenan dos objetos diamc-


tralmente opuestos: el primero para calmar, y el se­
gundo para estimular. Los vendages que refrescan
se usan en casos de inflamación, congelación de la
sangre, dolores de cabeza & c.: á éstos siempre so
les agregan los baños de asiento. P ara este objeto,
el lienzo, despues de mojado en agua fria, se pone
en varios dobleces y se aplica sobre las partes afee-
— 296—
tadas, donde se debe dejar hasta que empiece á ca­
lentarse, y entonces se renueva hasta conseguir la
curación de la causa porque se habia aplicado.
Los baños de asiento deben acompañar á estos
vendages, porque evitan el aumento del calor en la
cabeza y son m uy eficaces para aliviar las inflama­
ciones causadas por fracturas ü otras heridas. Los
vendages estimulantes son importantes en sumo
grado: varían en algunos casos de los primeros, Un
pedazo de lienzo ó parte d e una toalla, despues
de mojarla en agua fria, se debe torcer bien, y her­
méticamente aplicada á la parte afectada que no
pueda penetrar el aire esterior: esto se efectúa con
otro vendage perfectamente seco aplicado sobre el
primero, y por estos medios se retiene toda humedad
ó se reconcentra en la parte enferma. Esto produ­
ce el calor, que no se puede conseguir de ninguna
otra manera. E ste calor húmedo tiene propiedades
estimulantes y disolventes, escita la traspiración,
con cuyo medio se estrae grau cantidad de humo­
res viciosos. Estos vendages se renuevan cuando
están secos, menos por la noche, que se’permite los
tengan puestos sin tocarlos. Los vendages fríos se
aplican cu varias partes del cuerpo, y son tan im­
portantes, que todas las personas que observan es­
te método, están acostumbradas al uso de ellos y
se los aplican de una infinidad de modos. Los que
están afectados del pedio ó de la garganta, usan
un liado por el cuello y otro en el pocho por la no­
che: los que tienen endeblez ó inflamados los ojos,
«r
-—•297—
usan uno detrás do la .ca b e za y cuello por la no­
che: los que son débiles en la digestión* ó de otra
manera están debilitados, usan uno en Ja cintura
todo el dia, mientras ios que padecen de gota y de
reumatismo tienen sus piés y piernas encajonados
en ellos por la noche.
Los vendages mojados se aplican invariablemen­
te á todas las heridas, contusiones, y generalmen­
te á las partes dañadas, como también á cualquie­
ra otra que sienta dolor: sus virtudes mitigables son
casi increíbles. E l vondage para la cintura se com­
pone de una toalla de tres varas poco mas de lar­
go y de media ó un pié de ancho: las dos terceras
partes mojadas, y la otra se deja seca. L a parte
mojada se lia en el vientre y se cubre con la seca,
poniéndole cintas ó cordones para que puéda suje­
tarse. L a propiedad de este fomento es la de au­
mentar el calor del estómago, y por este medio ayu ­
dar á la digestión, de la cual resulta la formación
de mejores sustancias: cura la congestión intestina,
el constipado, la relajación, y pacifica el cólico ó do­
lores de tripas. No h a y ninguna enfermedad cró­
nica local que no requiera la aplicación de estos
fomentos: entre ellas se pueden especialmente enu­
merar la gota, el reumatismo, el aumento de vo­
lumen de los huesos, las artritis, ias postemas (con
úlceras ó sin ellas) y las inflamaciones crónicas.
L os males estemos y las terminaciones purulen­
tas de la cara, son tratados del mismo modo; así
como los cancros, las caries y las úlceras sifilíticas:
— 298—
calman el dolor y ayudan m ucho mejor que los un­
güentos y emplastos. Estos vendages no solamen­
te protegen las partes dañadas del contacto con el
aire, sino también promueven la espulsion de los
malos humores; porque se impregnan en el lienzo
mas fácilmente que con los ungüentos ó emplastos.
E s inútil que busquemos eri éstos el modo de
curar las úlceras m alignas que están retenidas en
el sistema por impureza de la sangre-, los médicos
saben que con semejantes remedios no se consigue
m uy á menudo purificar la sangre del modo sufi­
ciente para efectu arla cura. Siendo las úlceras un
conducto abierto para evacuar los humores dañi­
nos, bajo la influencia de la cura general, y espe­
cialmente de fomentos, todos los humores se eva­
cúan por los conductos ordinarios que la naturale­
za escoge para este fin. A falta de úlceras, el mé­
todo nunca deja de producir postemas que sirven
como desahogos de las sustancias viciosas.
¿Necesitaré repetir otra vez cuál es la práctica
propia para la cura de las fiebres y enfermedades
cutáneas, como los empeines, las viruelas, el sa­
rampión y la escarlatina? Nadie debe sorprender­
se al saber que los enfermos son envueltos en una
sábana mojada: es cosa m uy cierta que este fomen­
to tranquiliza á los pacientes, facilita las erupcio­
nes y promueve, en casos de fiebre, la mas benéfi­
ca traspiración. Para practicarlo, se estiende en la
cam a un cobertor, y sobre él una sábana mojada,
estando ésta bien esprimida: en ella se envuelve al
— 299

enfermo, á escepcion de la cara: E l cobertor con


la sábana se lia bien apretada alrededor del cuer­
po. Se deben echar encima otros cobertores, fra­
zadas ó mantas, cubriendo bien el cuerpo para
producir un calor inmediato. Para quitar la calen­
tura mas pronto, se debe cambiar la sábana cada
media hora. Se puede, en casos desesperados, h a­
cer esto cincuenta veces en veinticuatro horas: con­
tinuando así, nunca deja de tener buen écsito.
Cuando la calentura está baja, el enfermo reposa
un poco en la última sábana para promover la tras­
piración: entonces se mete en el medio baño, no
m uy caliente, pero quitada la frialdad (como 60
grados de Fahrenheit) por espacio de quince minu­
tos: debe ser frotado por dos personas, y de cuando
en cuando echar agua del mismo baño por la cabe­
za y espaldas del enfermo. Cuando la calentura
empieza por temblores, el bañp debe ser de cuatro
horas, hasta que el cuerpo entre todo en calor:
cuando no h a y facilidad de bañarse, se echará so­
bre el enfermo una sábana bien mojada, y se debe
frotar por espacio de cinco minutos. Solamente al
principio es cuando los vendages y las sábanas son
incómodas, porque al instante se calientan. Pre­
guntaria yo ahora ¿qué tratamiento médico es agra­
dable? ¿Lo son las drogas, los sinapismos ó las san­
guijuelas? ¿Se puede decir que siempre producen
los resultados que se desean? Pero se logra esto
último por el método de Mr. Priessnitz, porque en
casos de calentura, por intensa que h aya sido, nun-
— 300—
ca se ha visto que se h aya desgraciado ningún en­
fermo. L a esperiencia prueba que el agua fría apli­
cada en cualquier parte del cuerpo, suaviza y ali­
via el cúlis y causa la reacción de lodo el sistema,
la cual escita de 45 á 50 grados de calor sobre la
temperatura del cuerpo. Parte del agua embebida
por el órgano afectado, que con el calor que esto
produce, disuelve las partes m orbíficas ayudando
también á la evacuación por los poros del cütis.
Esto se comprueba por el olor desagradable y por
el color de los vetidages en cada caso particular.
A los que no han visto practicar la Hidropatía
les parece peligrosa la aplicación de lienzos moja­
dos; pero h a y poco que temer, pues su aplicación
es el primer paso que se dá con las personas de
edad avanzada, con los niños, con los débiles, con
los nerviosos ó con los de constitución delicada,
con el fin de endurecer el cutis ó prepararlo para
el baño, y generalmente para fortalecerlo antes de
ninguna otra aplicación de la cura: puede esperi-
mentarlo cualquiera que sufra algún dolor, ó que
tenga la garganta mala, y pronto se convencerá.
Son tales los provechosos efectos de estar tendi­
do por media hora en una sábana mojada, y enton­
ces entrar en un baño, que no vacilam os en decir
que cualquiera que en cito viese un suicidio se rei­
ría de haber tenido esta idea despues de ver los re­
sultados. A los enfermos débiles se les sujeta á
este método frecuentemente dos veces al dia, y es
recurso para dar á los niños un inmediato alivio
— 301—
cuando no pueden sosegar ni dormir. L os venda-
ges se ponen juntos algunas veces en uno, y otras
en varios miembros del cuerpo al mismo tiempo, y
generalmente de noche, aunque habiendo dolor cu
cualquier parte, se pueden usar también de dia.
Son tales los estraordinarios resultados de la apli­
cación de estos lienzos fríos, que si fuese el único
descubrimiento hecho por Priessnitz, seria suficien­
te para inmortalizar su nombre.

C A P IT U L O S E T IM O .

A B LU C IO N E S .

Entre los diferentes modos de aplicar el agua,


ocupa su lugar el que se hace en a b lu c io n e s ; y a por
medio de un chorro de poco grueso, y también se
sustituye con la sábana mojada. E l baño de chor­
ro ó de golpe, que Claridge llam a ducha, (y con cu­
yo nombre nunca he convenido, hablando en nues­
tro idioma castellano) es aquel que se hace derra­
mando agua sobre una ó mas partes del cuerpo, y
en las abluciones sobre la cabeza, recibiendo en és­
ta el golpe con las manos juntas, enlazando los de­
dos sobre ella; de modo, que derramándose el agua
baña todo el cuerpo, y entretanto le van frotando
primeramente el cuerpo en general con las manos,
y despues las partes afectadas con mas especiali­
dad: esto se hace con los enfermos que están suje­
tos á irritaciones calenturientas. Cuando la debi-
— 302-

lidad del enfermo no permite esta frotación, se apli­


ca lina sábana mojada, sobre la cual es mas fácil
usar de las frotaciones: este último procedimiento
se debe preferir al baño cuando h a y duda de que
pueda el enfermo sobrellevar la inmersión en el
agua: esto m u y especialmente es provechoso á los
párvulos.
No podemos recomendar m uchas abluciones á
las personas que desean curarse á sí mismas: solo
se les aconseja que las hagan principalmente al le­
vantarse por la mañana, y por la noche antes de
meterse en la cama. E n las dolencias de poca en­
tidad, en su principio, en la irritabilidad nerviosa,
6 en la flojedad del cutis, las abluciones acompaña­
das de agua fría, bebida con abundancia, m uchas
veces son suficientes para restablecer la salud. E s ­
tas abluciones deben ejecutarse por la mañana (con
preferencia á la tarde) al salir de la cam a antes que
se enfrie el cuerpo, y despues debe el enfermo ha­
cer ejercicio al aire libre. E n cuanto á hacer uso
de las sábanas mojadas como abluciones, la perso­
na afectada se pone en pié en su habitación, y el
criado la envuelve el cuerpo y la cabeza; entonces
se le debe frotar sobre la sábana por espacio de cin­
co minutos, y despues se le debe mudar la sábana
mojada, cubriéndola con una que esté bien seca.
Q,ue lo pruebe una persona que esté fatigada, y
de una vez percibirá su gran utilidad.
—303—

C A P IT U L O O C T A V O . (*)

§. I.
b a Sos.

Son tau varios los modos de aplicar el agua á las


enfermedades, y especialmente con baños, que sería
m uy estenso hacer sti descripción; pero me reduci­
ré á los principales, prescindiendo del grado de ca­
lórico, que se designará en su respectivo lugar. D i­
vidiré los baños en las clases siguientes: baño ge­
neral, medio baño, baño de asiento, de piernas, de
chorro, de cabeza, de pies, de ojos y de dedos.

?. IT.

baso g e n e r a l .

Siempre que el cuerpo se mete en una tina ú otro


local semejante donde h aya agu a que lo cubra has­
ta el pescuezo, se llam a baño general; y regular­
mente se usa despues del sudor, de sábana ó fraza­
da, que si dista m ucho de la cam a y se anda de
prisa, habrá necesidad de reposar un poco para
tranquilizar los pulmones; y en seguida, mojarse la
cabeza y pecho, para evitar que suba la sangre á
estas regiones, y metiéndose con prontitud al agua.
Durante el baño se debe sumergir la cabeza va­

( * ) I t r ’ N o t a . — C u a n d o se c ite p á r r a fo , se en ­
tien d e se r d e l c a p itu lo octavo.
— 304—
rías veces. E s menester tener gran cuidado de no
esponer el cuerpo al contacto del aire al quitarse la
sábana despues de sudar y entrar en el baño: lo
mejor es meterse en el agua cubierto.
E s m uy ventajoso estar siempre en movimiento
durante el baño, y frotar con las manos la parte del
cuerpo que este dolorida. A sí se estimula el cú-
tis y se templa la sensación del frió. L os que estén
afectados del pecho deben tener moderación en ol
uso del baño, entrando en él por grados y no dán­
doselos largos. E n general ol tiempo que se debe
estar en él debe graduarse por la frialdad del agua,
y por el calor vital del que se baña; pero ninguna
regía general se puede adoptar con respecto á esto.
Se debe aconsejar á los enfermos que eviten la se­
gunda sensación de frió, que es una especie de lie­
bre, dejando el baño antes que se sienta: por estos
medios el enfermo evitará una m uy poderosa reac­
ción, causada por la grando estraccion del calor.
E sta precaución es indispensable en la época del
tratamiento m arcada por fiebre y erupciones. E n ­
tonces una reacción, producida por un uso inmode­
rado del baño ó chorro, obligaría al enfermo á ue-
darse en cama por algunos dias, en vez de acelerar
la cura. L a s personas que traten de curarse con
el método del agua fria, deben observar estricta­
mente sus reglas, pues en el caso de quebrantarlas,
la medicina les haría m as daño que provecho. No
h a y mas que una cosa que pueden usar ó abusar
de ella con impunidad, el beber m ucha agua.
A l salir del baño se siente mas frío del que uno
se puede imaginar, y para calmar sus efectos se cu­
brirá el enfermo con una sábana; sobro esta se
echará una capa, y así se irá á su cuarto, donde se
secará y frotará todo el cuerpo; entonces debe ves­
tirse ligeramente, y andar para retener el calor. H a­
ciendo esto con el calor de la chimenea ó de la ca­
ma, seria obrar en directa oposición al método. Un
vaso ó dos de agua, inmediatamente despues del
baño, es agradable, y no se debe omitir durante el
paseo.
Cuando la cura escita m ucha irritación, se deben
suspender los baños, pues la aumentarían: una ablu­
ción general de todo el cuerpo, y los baños de asien­
to, es á lo que entonces debe acudirse. ' E l sudor
se vuelve á escitar envolviendo el cuerpo en una
sábana húmeda: esto, unido al baño de asiento, ha­
rá que cese la irritación.

5. 111.

MUDIO BA.^O.
E l medio baño se toma en úna tina mas peque­
ña que las que comunmente se usan para baños
generales, con agua templada, hasta la cintura, y
no se emplea sino en los casos en que el baño ente­
ro fuese demasiado para la fuerza del enfermo. E s
en efecto menos activo que el entero, y presentan­
do menos peligro, es frecuentemente suministrado
á los que empiezan á curarse, dándoselos por una
20
•306—

semana, como preparativo para el baño grande:


cuando fuere necesario que al enfermo 1 c aprove­
cho como un baño entero, se le echa agua por en­
cima, 6 el asistente constantemente le mojará el
cuerpo y la cabeza con la misma agua del baño.
Guando estos pequeños baños se usan para que
sean menos irritantes, la parte superior del cuerpo
se cubre algunas veces y el baño se tapa herméti­
camente de modo que no se vea mas que la cabe­
za: esto es en casos donde se necesita que el enfer­
mo so quede cu ellos por una 6 dos horas: muchas
veces se ordenan estos baños por cinco y seis ho­
ras do una vez, y se repiten sucesivamente por a l­
gunos dias, con el objeto de promover la irritación
y producir la fiebre: esto atrae la materia morbífica
al cutis en la forma de accesos, que algunas veces
supuran cantidad suficiente de materia para llenar
varios vasos. Cuando esta crisis sobreviene, se
suspende el baño mientras se descargan los humo­
res. por lo cual el sistema es en estremo benefi­
ciado.
idl medio baño se toma por lo común inmediata­
mente despues de haber estado el enfermo en la sá­
bana mojada. Se acompaña este baño con rocia­
das ele agua íiia y frotaciones. Mientras siga su­
dando el enfermo, debe meterse pronto en el baño,
echar fuera la cubierta, mojándose primeramente
la cabeza y el pecho, y el asistente debe echarle
una tina llena de agua por la cabeza, frotándose
bien la cara y el cuerpo. E sta última parte,del tra-
-3 0 7 -
{amiento se continúa por diez ó quince minutos, y
algunas veces por mas tiempo. Cuando el enfer­
mo sale del baño, se debe secar bien, vestirse, y sa­
lir á dar un paseo por el aire fresco; poro á las per­
sonas que no tienen haberes para consultar con un
médico que tenga conocimiento del método, se les
aconseja qno no lo hagan, porque pueden no hacer­
lo bien.
En casi todos los casos de fiebre se envuelve al
enfermo en una sábana mojada, que se cambia tan
pronto como se caliente, y se repite lo mismo has­
ta que desaparezca la calentura. Como oslas sá­
banas regularmente se calientan por la cstraceion
de una cierta cantidad de calórico del cuerpo, pre­
cisamente sigue un gran frió: esto sucede sobre to­
do al desaparecer la fiebre; entonces os necesario
meterse cu el baño, y deben dos hombres frotar al
enfermo todo el cuerpo basta que estén abatidos
todos los síntomas. E l enfermo puedo salir á pa­
sear. Si en la noche le repitiesen las mismas ca­
lenturas se ejecuta la misma Operación y debe repe­
tirse hasta conseguir la total cura.

$. IV.

RASO DE A S IE N T O .

E ste baño se toma en una tina baja ó lebrillo, su­


ficiente para que pueda sentarse el enfermo sobre
tres ó cuatro pulgadas de agua, como en un baño
de cadera, descansando los pies en el suelo por di-
— 308—
ferentes periodos, como un cuarto, media, una ho­
ra, ó mas, según se crea conveniente. Esto en a l­
gunos casos se repite dos ó tres veces al dia: y este
baño es tan importante en este método, que los en­
fermos á quienes no se les prescribe, son considera­
dos como casos esc.epcionales. Producen el efecto
de fortalecer los nervios, de sacar los humores de
la cabeza, del pecho y del abdomen, y aliviar el
Hato, y es lo de mas valor para los que han tenido
una vida sedentaria.
E l objeto de usar tan poca agua en este baño, el
medio baño y baños de piés, es para que la reac­
ción se efectúe mas pronto. Si se usase cantidad
mayor de agua, se quedaria fria durante todo el
tiempo de su aplicación, y causaria acumulaciones
en las regiones superiores, de modo que en este ca­
so adquiere casi inmediatamente el calor de la san­
gre, y admite una pronta reacción.
P ara evitar lo primero, el enfermo debo aplicar­
se un vendage mojado á la cabeza, y para conse­
guir un sudor, según el objeto, debe.frotar bien el
abdomen con la mano mojada.
Cuando se ordene este baño por una hora, se de­
be renovar el agua cada cuarto de hora, si no se dis­
pone otra cosa en su respectivo lugar.

i Y.
basos de p ie r n a s .

L os muslos y piernas, cuando tienen úlceras, em­


peines, heridas ó dolores fijos de reumatismo, se
— 309—
deben meter en un baño cubriendo el agua las par­
tes afectadas. E l objeto de estos baños es que sir­
van de estimulantes. Se pueden tomar de una ho­
ra, y algunas veces de mas tiempo; y siempre ter­
minan en postemas que causan una abundante su­
puración. T am bién son aplicables á cualesquiera
otros miembros enfermos de la misma manera.

§. TI.

BA?íO D E C H O R R O Ó G O L P E A D O .

Se entiende por baño de chorro, una porción de


agua del grueso de la muñeca de un hombre que
cae de una altura en forma de cascada, desde dos
f> mas varas de elevación: este baño usado en todos
los casos, es el mas poderoso para remover los m a­
los humores y quitarlos de la posición que tal vez
hayan ocupado por muchos años; también se hace
uso de ellos en la m ayor parte de las enfermedades
crónicas. E l chorro corrige la endeblez que el cu­
tis haya podido contraer; lo fortifica. Endurece el
cuerpo y lo pone en estado capaz de sobrellevar to­
das las variaciones atmosféricas. Ejerce un pode­
roso movimiento en el sistema m uscular y nervio­
so por la reacción que produce. E s cosa m uy con­
veniente dar un paseo antes para que el cuerpo en­
tre en calor y esté en buen estado, para recibir el
beneficio del agua por este baño. L as partes afec­
tadas, deben por la m ayor parte de tiempo estar es-
puestas á la acción del chorro, aunque se debe re­
— 310—

cibir accidentalmente sobre todas las partes del


cuerpo, cscepto en la cabeza y cara, á menos que
no esté espresamente ordenado. Los de pechos en­
debles deben evitarlo en aquella parte; de otra ma­
nera, la caída del agua en la parte inferior del es­
tómago ó vientre no es dañosa. E l temperamento
de esta región no puede sufrir estos medios. E l ali­
vio que se esperimenta por el chorro algnnasvec.es
cu cinco minutos, es milagroso en casos artríticos
y de reumatismos.
E l objeto de los chorros es poner en movimiento
los humores morbíficos, y no se deben continuar
cuando producen liebres escitantes y hasta que ha­
yan cesado. L a duración de los baños de chorro
debe ser do tros á quince minutos; raras veces se
esliendo á mas. E l tiempo de usarlos es una hora
despues de almorzar.
.M uchos dicen que el baño comun de lluvia, tan
usado, no les hace provecho: esto se debe csplieav
por el hecho de que promuevo una reacción en la
parte superior que es opuesta á los principios de la
hidropatía.
§. V IL

b a S os di; c a b e z a .

L os baños de cabeza se usan para los reum atis­


mos en la cabeza, para dolores comunes, para las
inflamaciones reumáticas en los ojos, para la pér­
dida del olfato y del sabor. Sirven para espeler los
humores morbíficos que la naturaleza generalm en­
311—
te cvacna por postemillas en los oidos. Tam bién
sirven para evitar una fiucsion. en la cabeza; pero
en este caso se está poco tiempo para evitar una
reacción demasiado fuerte. Estos deben estar acom­
pañados de mucho ejercicio al aire libre por la som­
bra. E ste baño se usa como sigue: se pone una pa­
lancana ó lebrillo en el suelo al estrsmo de un fel­
pudo ó petate: en éste se debe tender el enfermo,
de modo que la cabeza alcance á la vasija, para cu­
yo fin se pone una toalla donde descanse la cabeza.
Entonces la parte del cerebro se debe meter en el
agua, despues un lado y luego el otro. Todo esto se
termina poniéndose otra vez en la primera posición.
L a duración de este baño depende de la natura­
leza y estension de la enfermedad. E n las inflama­
ciones crónicas de los ojos cada parte de 3a cabeza
se debe dejar en el agua por quince minutos; el mis-
mo tiempo para la sordera, pérdida del olor y sa­
bor. Todo esto ocupa una hora de tiempo, du­
rante la cual se debe mudar el agua dos voces.
Si estos baños se continúan coa perseverancia, el
buen éesito es cierto. E ste es generalmente anun­
ciado por un dolor de cabeza m uy violento hasta la
formación de una postema que concluye reven­
tando.
Para el dolor de cabeza común, se sumerge el
cerebro en el agua de diez á quince minutos, y los
lados de cinco’á diez: si es obstinado, entonces se
recurre á un baño de pies y otro de asiento, ambos
fríos, por inedia hora cada uno.
- 3 1 2 —

5. vm.
BAÍNOrí DIO P IK -S .

Los baños de piés se usan esclusivam cnte como


nú agente contrario ii los dolores de las partes su­
piniores del cuerpo. Los dolores de cabeza y de
muelas, cualesquiera que sean sus causas, particu­
larmente Los que sou de naturaleza violenta, infla­
mación de los ojos, ó Üucsiones de sangre íx la ca­
beza, se alivian casi siempre con los baños de piés.
A éstos, cuando no basta, se agrega la aplicación
de vendages mojados, sin cubrirlos con los secos. L a
tina ó vasija donde se toman estos baños, no debe
tener mas que dos ó tres pulgadas de agua. 6 jus­
tamente lo bastante para cubrir los piés: para el
dolor de muelas, con una pulgada de agua h ay su­
ficiente, y se d .-be aplicar desde quince minutos
hasta m edia hora. K n casos de desguances se de­
ben cubrir los piés basta e! tobillo. Cuando el agua
principia á recalentarse, se debe inmediatamente
cambiar. Durante todo este tiempo se deben frotar
bien los piés, sea con las manos ó uno contra el
otro, para que por este medio se consiga una fuerte
reacción. So dehe tener cuidado que los piés estén
calientes antes de meterlos en el agua, y despues
se debe hacer ejercicio para meterlos otra v e z en
calor. Tam bién ayu da mucho una frotación con
la mano bien seca. L os baños fríos de piés son un
medio seguro de evitar la tendencia de frialdad en
O 1
OIC j -----

los pies: la aplicación ele agua caliente debilita el


cutis, y hace probable una frialdad de los piés.
Cuando están en estremo frios, en logar de poner­
los á calentar al fuego, seria mucho mejor producir
el efecto deseado con el ejercicio. Si se quiere al­
guna prueba de la reacción causada por los baños
de pies, y de la virtud que tiene para preservarlos
de coger frialdad, no tenemos mas que tocárnoslos
piés una ó dos horas despues de salir del baño, y
los hallaremos calientes. Despues de haberse fa­
tigado mucho, un baño de piés, tal como se ha des­
crito, antes de meterse en la cama, es m uy sano.
L a gente pobre, que no usa zapatos ni medias,
cuyos piés están siempre espuestos á una especie
de baño, no se ven á menudo con esas dolencias
que atacan las regiones superiores del cuerpo hu­
mano. Un caballero irlandés, pensando hacer un
bien á su ganadero, que tenia una vida m uy desar­
reglada, lo mandó á otro de sus estados, que esta­
ba situado en terreno mas elevado y seco; y pre­
guntándole un día si le gustaba aquel sitio, respon­
dió: “ No me agrada nada: desde que estoy a llí no
he estado un dia bueno, porque no h ay siquiera una
gota de agua donde mojar los pies.”

?. IX .

r.AROS DE OJOS.

Se echa agua en el ojo, se tiene cerrado mi mi­


nuto, y despues de abierto, se tiene cinco minutos
314—

pi i un vasito hecho al intento, de cristal ó de papas,

cuya circunferencia es del tamaño del ojo. E l ba­


ño de cabeza se usa generalmente al mismo tiem­
po; pero este último se repite mas á menudo, y en
los mas de los casos, cuando h a y inflamaciones, se
usa de fomentos aplicados detrás de la cabeza al
tiempo de meterse en cama, y otro detrás del pes­
cuezo durante el dia. Para la endeblez de ojos, se
venda la frente al acostarse.

§. X.
B A.5103 DE DEDOS.

Para los uñeros se mote el dedo en un vaso de


agua tres veces al dia, quince minutos cada vez: se
venda, se pone el codo en el agua dos veces al dia
y se lia un vendage caliente mas arriba del codo:
esto producirá el efecto de estracr la inflamación de
la mano.

C A P IT U L O N O V E N O .

crujís.
L a s primeras impresiones que produce el méto­
do hidropáíico, generalmente son favorables y de
mucho agrado, porque el agua, el aire y el ejercicio
aumentan el apetito, hacen que se duerma bien,
restituyen las funciones cutáneas y digestivas, é
influyen de una manera saludable en el ánimo; pe­
ro despues de mas dilatado uso del método, apare-
— 315 —
ceu diversos síntomas, que son á menudo m uy dolo­
rosos. tanto en la superficie, como en el interior del
cuerpo: estos síntomas son comunmente, aunque
con impropiedad, llamados crisis, que es un periodo
de la enfermedad, en el cual la naturaleza hace
sus esfuerzos para espeler del cuerpo las materias
morbíficas: cuando la causa ha sido atacada, se
puede comparar con un tigre á quien un hombre
ased ia en su cueva, se queda dormido, dando sé­
llales de ecsistencia, y de improviso se levanta y
hace un movimiento violento: el hombre, sin em­
bargo, prueba su fuerza con él, y el animal se re­
tira vencido en el encuentro, lün todos los demas
ataques f u t u r o s , que son menos vigorosos que el
primero, es derrotado el tigre, hasta que finalmente
deja su mansión y huye de su humano conquista­
dor: á esto se pueden comparar las enfermedades
crónicas antiguas, en casos agudos; el primer en­
cuentro termina á veces la enfermedad por la crisis,
todos ios enfermos tienen gran deseo de pasar pol­
oste régimen, porque lo consideran como señal cier­
ta de que el tratamiento les ha operado bien, y se
quedarán curados radicalmente: debe observarse,
que aunque la crisis es un periodo tan doloroso que
algunos enfermos parece que se desaniman de conti­
nuar el régimen curativo, esta resolución la quieren
form arlos que no han visto ni conocen el curso del
sistema; pero los que están acostumbrados á estas
observaciones, se congratulan, pues el poder usual
del agua, el no necesitar de rigor, ni cambio de die-
— 316—
la, agregado á la perfecta seguridad que todos tie ­
nen sobre la resulta, se les liace tolerable, felicitán­
dose unos á otros, al referir que lien pasado una
calentura ó que les han salido erupciones en el
cuerpo, ó que tienen granos, deposiciones, calofríos
etc., y entre las evacuaciones que conducen el tér­
mino de la enfermedad, la traspiración es frecuen­
temente el mas notable. Si consideramos la quie­
tud de los órganos de la circulación y de la respi­
ración, cuando no están estimulados por las dro­
gas, ó agitados por algun movimiento violento del
cuerpo ó del ánimo, podemos fácilmente concebir
que el agua bebida durante una traspiración cau­
sada por la concentración del calor natural del
cuerpo por medio de cobertores ú otras cubiertas
que se pongan-en contacto inmediato con el cutis,
lejos de deteriorar la constitución, debe refrescarla
y aliviarla perfectamente.” Este es un hecho que
todos los enfermos qne lo han esperimentado admi­
ten al instante. Un oficial del ejército persiano, au­
tor de un libro escrito sobre la cura del agua fría,
dijo á M. Claridge que hacia seis años se había
radicalmente curado en Graofenberg de una com­
plicación de males, que se habían admirado todos
los m édicosá quicnesél liabia antes consultado; que
la primera crisis fué dolorosa é incómoda en cs-
tremo; el reumatismo volvió á las partes donde y a
lo había sentido; su pió, que años anteriores había
sufrido de resultas de la coz de un caballo, le dolia
mucho: sus manos y pies se hincharon, poniéndose
— 317—

de un tamaño doble de! ordinario. Cualquiera h u ­


biera suspendido los baños hasta que ésta cediese;
poro no se hizo así. D uró sobre diez dias. D es­
pues tuvo otros dos ataques menos intensos que el
primero. Despues en el último recuperó el oido,
de que carecia hacia dos años; podia andar tan bien
como antes, gozar de un placer necesario de que el
reumatismo le había enteramente privado: era un
hombre nuevo, y desde entonces ha gozado de per­
fecta salud. E ste caballero añadió que estando en
un fuerte con su regimiento, despues de la cura
casi todos los oficiales, escepto él, padecieron la i n ­
f l u e n c i a , de que él se libró completamente bebiendo
agua fría y dándose varias abluciones al dia. No
solamente estos medios preservaron su salud, sino
que tuvo la gran satisfacción de haber sido útil á
su anciana madre. E sta señora, al despertar una
mañana, se encontró que estaba enteramente priva­
da del uso de un lado de su cuerpo. Como vivia
en el campo, lejos de los médicos, no hubo nadie
sino el oficial que pusiese en práctica los conoci­
mientos que habiaadquirido en Graefenberg, y en
esto procedió como sigue: primero hizo que tres mu-
geres le frotasen todo el cuerpo lo mas fuerte que
pudiesen, y particularmente el costado izquierdo,
teniendo sus manos metidas en a gu afria por media
hora; despues la envolvió en una sábana mojada
por el mismo espacio de tiempo, y de a llí la inmer­
gió en un baño de agua m uy fría, y allí hizo que
las mugeres la frotasen otra vez por quince m inu­
— 318 —

tos; su madre se salvó, y pudo andar y hacer uso


de sus miembros como si nada le hubiese ocur­
rido.
T o d a la operación se puede esplicar del modo si­
guiente. Mientras que el agua fría, usada eu be­
bida, dilue, disuelve y evacua, la do los baños irrita
la superficie del cuerpo, provocando la reacción del
sistema; es decir, haciéndole llevar el calórico de
que está provisto hacia las partes sujetas al agua
fría, á fin de reparar la pérdida ocasionada por la
traspiración. Luego como en este tratamiento so
irrita la superficie del cuerpo con el agua fria cua­
tro ó cinco veces al dia, contando los baños, los
medios, los chorros, etc., y que por estos medios el
calórico está incesantemente dirigido hacia la cir­
cunferencia, forma en el sistema una especie de
movimiento centrífugo, en el cual, predominando la
parte del calórico, por grados lleva tras sí la san­
gre y todos los humores, y les hace tomar la mis­
ma tendencia.
E sta afluencia de los líquidos del cuerpo hacia
la circunferencia es tal, que ninguna detención,
ningún depósito morbífico puede resistirla; dejan
el sitio que habían ocupado y participan de la con­
fusión general. Sin embargo, ¿cómo podrá el sis­
tema ser capaz de evacuar y arrojar tantas sustan­
cias dañosas y perjudiciales, que por grados se for­
m an y acum ulan debajo del cutis, por el cual no
pueden pasar? L a traspiración diaria es la que pre­
senta un modo esculente para ayudar al sistema en
— 319—
sus esfuerzos hechos con el fin de espeler estas m a­
terias.'
Para convencerse de cuán saludables son estas
traspiraciones, recordamos los numerosos ejemplos
de personas enfermas, cu ya muerte parecía inevi­
table hasta á los mismos médicos, que han sido
salvadas por una fuerte traspiración, que el sistema
ó el poder médico natural, haciendo un último es­
fuerzo, produjo, abriendo por a llí un paso libre á la
materia m aligna y morbífica.
E sta es la razón por qué el producto de la tras­
piración se vé á menudo impregnado con toda es­
pecie de materia caliza, sulfúrica y basta de escrc-
ciones metálicas, que á veces tienen un olor des­
agradable, fétido, agrio ó de moho.
Sin embargo, cuando estas traspiraciones no bas­
tan para cscretar tanta materia corrompida, ó que
la materia que está debajo del cutis, es de tal na­
turaleza que no puede ser eliminada por la traspi­
ración, generalmente el cutis temprano ó tarde se
vé inflamado en varias partes; cuando a p arecerías
sustancias m orbíficas de la crisis, por ejemplo, con
erupción total ó parcial, ó con m ucha fiebre, enton­
ces, si se daban baños de chorro, deben omitirse, y
se siguen poniendo sábanas mojadas; pero si está
m uy fuerte la fiebre, se pueden renovar cada cuar­
to de hora, y si es necesario aun con mas frecuen­
cia, y con baños sentados repetidos, m as ó menos
prolongados según el carácter de la enfermedad y.
robustez del paciente.
— 320—

Si las úlceras, granos etc., que hubiesen bro­


tado fuesen m uy abultados, entonces se pondrán los
vendages calientes, y si se.advirtiese m ucha irrita­
ción con ellos, podrán ser fríos los defensivos, pero
renovados* con frecuencia, y dos sábanas en el dia
de dos horas.
Si fuesen deposiciones abundantes, se menudea­
rán las lavativas, baños de asiento y dos sábanas
al dia.
S i hubiese dolores m uy agudos en el estómago,
ó cualquier otra parte, ó por detención de orina, ó
de ambos vias, entonces se aplicarán los defensivos
calientes renovados con frecuencia, y los baños de
chorro en las partes afectadas: y si hubiese calo­
fríos, frotaciones, y sábanas mojadas, se añadirán;
y sin omitir en ninguno de estos casos el beber
agua.
D e cualquier otro modo que terminase la enfer­
medad poco mas ó menos, estará reducida á finali­
zar su curso de alguna de las maneras indicadas:
h a y ocasiones ó enfermedades, que sufren dos ó
mas crisis; pero no hay que desconfiar del método
de ningún modo, porque es tan eficaz, que no le
iguala á operar en estos casos ninguna droga de la
farmacia; antes por el contrario, si en este conflicto
se echa mano de ella, no solo deja sin efecto todos
los sacrificios que el paciente h a puesto en su cu­
ración, sino que agrava m as la enfermedad, fo­
mentándola con esos impotentes recursos: y cuan­
do la crisis ha pasado, toda la materia morbí-
-321 —
íica queda espelida, los órganos vuelven á tomar
sus regulares y naturales funciones, y el paciente
ha dejado de padecer; está curado no solo de la en­
fermedad para cu ya cura ha seguido el tratamien­
to, (esto se debe notar particularmente) ú n a p e r f e c ­
ta y c o m p le ta m e n te c u r a d o de todas las impurida-
des, y su cuerpo está pino y sano.
Hasta el presente el arte de la medicina puede
solamente curar la dolencia actual, aquella de que
el paciente se queja y cuyos síntomas siente; sin
embargo, el enfermo puede tener otras 'varias en­
fermedades ocultas en el sistema, que no están aún.
en sazón bastante para aparecer, puede previamen­
te haber sufrido otros dolores ó indisposiciones que
a! atacar la presente enfermedad han cesado. E u
una palabra, puede tener toda clase de desarreglos
en Uno ú otro órgano, que no es posible las conoz­
can los médicos porque no las ven, y los pacientes
no se quejan do ellas. A sí ocurre que uno es de­
clarado sano sin estar en buena y perfecta salud.
No sucede lo mismo con este modo de curar,
porque la H idropatía uo se dirige esclusivamentc
á determinadas partes del cuerpo, sino que incluye
todo el sistema. L a acción del agua es general: se
estiende á un mismo tiempo á todos los órganos;
despierta todos los males que están ocultos y que
solo estaban dormidos; ataca y cura todo lo que
daña y vicia la econom ía vital.
Si la enfermedad es incurable, el tratamiento for­
talece y purifica todo el sistema, de modo que re-
21
— 322—
tai'da por un largo tiempo su rápido progreso. He
aquí por qué es tan difícil determinar de antemano
el espacio de tiempo necesario para determinar la
cura. E l tiempo de ella depende del sistema y
del estado de cada órgano particular. E ste método
se puedo acelerar ó retardar según el cuidado que
el enfermo tenga de sostener y secundar la acción
del agua por ciertas influencias accesorias á que
puede recurrir, tales como el aire que respira, el
ejercicio y la clase de alimentos de que usa.

C A P IT U L O D E C IM O .

R E G I M E N S E G U N LO P R E S C R I B E M U N D E .

Y a se han especificado antes los alimentos, las


habidas y salsas que Priessnitz escluye del régimen
de los enfermos; deben ser en verdad perjudiciales
para los euorpovs que están en un continuo estado
de escitacion causada por el método. L a mayor
parte de los alimentos que se dan, se sirven fríos:
habiéndose convencido Priessnitz de que los ca­
lientes debilitan los órganos digestivos, prohibe
hasta la sopa a ios que tienen malas digestiones.
L a única cosa queTxíben los enfermos durante
la comida, es agua fría. No puedo comprender en
qué se í’undau los que la prohíben en la comida,
cuando no h a y uno que padezca por hacer uso de
chía, y aun la naturaleza parece que la desea.
^ -323^
E l que quiera asegurarse de que los alimentos y
el agua fríos nunca son dañinos, v a y a á Graefen-
b erg,y verá á todos los que están a llí satisfacer su
sed con agua fría pura, sin que resulten ningunas
desgracias. L a reunión está mas alegre que en
ninguna otra parte: los enfermos hacen digestiones
maravillosas, y nunca duermen despues de comer.
L a costumbre de beber gran cantidad de agua fres­
ca en la comida, es m uy buena para las personas
que están sujetas á congestiones de sangre á la ca­
beza.
¿Es mejor dormir, 6 pasear despues de la comi­
da? E sta cuestión no está aún determinada. Priess-
nitz recomienda un poco de movimiento por la som­
bra, durante el gran calor; y lo bien que lo pasan
los que siguen su consejo, parece corroborar la jus­
ticia de su opinión.
L as especias de la India, como la pimienta, el
clavo, la cauela y otras de la misma clase, son da­
ñinas aun para los que gozan de perfecta salud, por
sus propiedades estimulantes: por eso se prohíben
durante la cura. L a naturaleza las dio á los in­
dios, porque su cielo abrasador enerva el cuerpo, y
se necesitan estimulantes. E n nuestro clim a por
el contrario, el aire está m as comprimido, y por
consiguiente contiene m as ocsígeno; este nos pre­
dispone á adquirir enfermedades inflamatorias; pol­
lo tanto los estimulantes aumentan esta predisposi­
ción. Usemos, decía Priessnitz, las salsas que la
naturaleza nos ha dado, y dejemos á los estrange-
— 324

ros las suyas. L a naturaleza ha proveído á todo;


y nuestros comestibles, sujetos á las mism as in­
fluencias que nosotros, deben, aunque no sea mas
que por esta causa, ser mejores.
Los platos que generalmente se sirven en la m e­
sa de Mr. Priessnitz, son: carne, sopa, cocido, ter­
nera, carnero, cerdo, venado, patos ó gallinas con
salsa de ciruelas y papas; toda clase de pastelería,
y algunas verduras, pero en menos cantidad que
las carnes; los pescados y las aves, pan, leche y
manteca son los alimentos para el almuerzo y para
la cena. SÍ se quiere pan blaiico, se tiene que com­
prar fuera aparte. A llí la leche y la m anteca son
de la mejor calidad. E n invierno se aum enta en
la cena un plato de papas; pero rara vez se comen,
porque suelen interrumpir la digestión y el sueño.
S i algún esceso se comete en Graefenberg, es en la
comida. Lo digo sin intención de inspirar miedo
sobre este asunto; me dirijo particularmente á los
hipocondriacos, que un dia comen poco y otro de­
masiado; harían m uy bien en beber bastante agua
en la comida; el lugar que ocupe, ese menos deja
para el alimento. E l pescado salado, la carne sa­
lada etc., como causan m ucha acrimonia, están
prohibidos en Graefenberg, y también el queso.
Deben someterse generalmente, como Priessnitz, al
mas sencillo, pero mas vigoroso modo de vivir, al
que mas se adopta al cuerpo, pues los platos dema­
siado delicados y suculentos inducen á comer de­
masiado, y suelen ser dañinos.
Como el ejercicio al aire libre ayuda á la cura,
debe ser lina regla pasear al menos dos veces al
día, una hora cada vez. E n tiempo malo se debe
sustituir con algun trabajo, como aserrar ó partir
leña. Sin ejercicio, el método de Graefenberg seria
un tormento, porque el calor que produce, el ejerci­
cio repone el que se pierde bebiendo tan abundan­
tes cantidades de agua fria: nunca se debe probar
reponerlo por el calor del fuego; esto seria obrar en
contra del método. Se debe cuidadosamente evi­
tar el paso repentino del frió a-l calor, particular­
mente despues del chorro y demas baños; tampoco
deben ser los vestidos de mucho abrigo, porque es­
to seria tan malo como el calor del fuego, porque
impiden el movimiento y circulación de los hum o­
res. L a franela pegada a! cuerpo es m uy mala;
despues de una semana de estar sujeto al nuevo
método higiénico, se puede dejar sin ningún ries­
go. l í e visto personas que nunca habían tocado
al agua fria, y que habían usado franela por m u­
chos años, dejarla despues de haber traspirado y
bañádose cinco ó seis veces, ir al chorro y volver
con una camisa de lienzo sencilla, sin sentirse poco
ni mucho incómodos. E sta ropa es suficiente pa­
ra los que diariamente se lavan con agua fria, por­
que ni debilita ni irrita el cutis. Se aplica también
esto mismo á las camas, cjue no deben estar m uy
calientes; las ventanas del dormitorio se deben ab rir.
todos los dias para que ventile bien. À las perso­
nas que están sujetas á congestiones de sangre en
— 326—
la cabeza, no les conviene tener sus dormitorios
m uy fríos.

C A P IT U L O U N D E C IM O .

ADVERTENCIAS GENERALES.

J. Cuando se diga sudor de sábana, deberá en­


tenderse el tiempo de dos horas; y cuando sea su­
dor de frazada, de media hora, de una etc., deberá
contarse el tiempo desde que principia la traspira­
ción, y no desde que se cubrió con ella; pero si á
las tres horas no principia la traspiración, y a no
debe permanecer m as en la frazada.
II. Cuando nada se advierta sobre la tempera­
tura del agua, se entenderá que ha de ser natural­
mente fría.
III. L a cantidad de agua para cada lavativa
será de medio cuartillo, ó algo mas; pero tanto en
esto, como en el sudor, baños etc., se tendrá presen­
te el clima, la edad, robustez etc. del paciente.
IY . Si aconteciese que al tiempo de la curación
de una enfermedad en las mugeres, se complicase
con el periodo menstrual, entonces deberán redu­
cirse las aplicaciones generales á parciales, como
baños de pies, defensivos en el estómago etc., y be­
ber agua; pero si la enfermedad fuese m uy grave,
seguirá el método general, sin temer á la segunda,
— 327—

que si hubiese alguna alteración, podrá ordenarse


en los periodos siguientes.
V. L os defensivos mojados que dos cubre un
lienzo seco, se titulan calientes ó estimulantes; y
los que no los cubre, fríos ó calmantes.
VI. L os defensivos calientes so renovarán cada
dos horas en el dia; pero en la noche serán mas
dobles, y los tendrán sin mudarlos.
V II. IiOS defensivos fríos los renovarán luego
que se hayan secado; y seguirán estas reglas si no
se advirtiere otra.
VIII. Ocurre algunas veces que so observa en
la naturaleza individual un trastorno general, sin
que se pueda señalar la parte mas afectada, ni dis­
tinguir la clase de enfermedad: ¿y qué se hará en
este caso? Entonces se dará principio á la cura­
ción con un baño sentado de media hora, y en se­
guida se envolverá en la sábana mojada, y un ba­
ño de pies, de un cuarto de hora, en la noche: (y si
lo considera oportuno el paciente podrá tomar dos
lavativas) así podrá seguir unos dias, que proba­
blemente no tardara en descubrirse la residencia
de la enfermedad principal, y entonces se debe con­
tinuar el método que señala su respectivo lugar;
advirtiendo, que si es m uy complicada la enferme­
dad. se preferirá la mas grave para la aplicación
del método general, y puede hacerse alguna com­
binación parcialmente con respecto á las demas.
IX . Cuando se pongan dos ó mas enfermeda­
des bajo un mismo método, no se infiere que sea la
— 32S—

misma on el vocabulario módico, aun cuando lo


sea el método-de curarlas.
X . Tam poco se abandonará repentinamente el
método, aunque se crea el paciente restablecido, si­
no que es necesario suspender gradualmente las
sábanas ó frazadas: primero una cada dos dias, ca­
da cuatro etc., y lo mismo con los baños, defensi­
vos etc.; y por último, irá cesando también el beber
el agua por medicina.
X I. U na vez principiado el método, no deberá
suspenderse, y menos abandonarlo para entregarse
al peligroso de la farmacia, porque entonces sufri­
ría mayores padecimientos, y se haria mas grave
la enfermedad.
X U . Para los efectos generales de la cura, el
agua debe ser delgada, es decir, debe poseer la cua­
lidad de disolver, y por esta razón debe ser fría y
estar libre de toda propiedad mineral: para probar
su calidad no h a y sino lavar la ropa con ella y ver
si se pone m uy blanca ó si las berzas cocidas con
ella se ponen m uy tiernas. L a trucha que vive en
el agua, no prueba suavidad, pero las ranas sí; la
mas delgada de todas las aguas es la de lluvia.
L a s aguas gordas ponen el cutis m uy vasto; pero
el agua delgada, al contrario, lo pone m uy suave.
X III. Los que quieran empezar las abluciones
en invierno, lo deben hacer en una habitación ca­
liente, y al principio en lugar de lavarse, pueden
mojar una toalla y con ella flotarse bien por todo
el cuerpo dos veces al día, ó pueden aplicarse una
— 3 2 9 —

sabana mojada. Por la mañana al salir de la ca­


ma, es el mejor momento para la primera ablución,
y lo mismo para el sudor, y si h a y otra debe ha­
cerse dos ó tres horas despues de comer, nunca con
el estómago lleno, ni inmediatamente despues de
haber hecho mucho ejercicio. L a frotación se de­
be continuar por el tiempo de tres á diez minutos.
X IV . S e concibe que una ablución al día, v el
beber agua fría, habilitarán á los que están saluda­
bles y en el goce de la vida, para continuar en el
mismo estado. Despues de cualquier esceso, en
vez de acudir á las drogas, recúrrase á la frotación
dos veces al dia, al aumento de agua fría como be­
bida, y á un baño de pies. A los mismos medios
pueden recurrir las personas que tengan alguna ra­
zón para suponer que han cogido algun resfriado.
X V . A la pregunta de si h a y algun riesgo de
coger un resfriado mientras se Javan, respondemos,
“ que ni el mas m ínim o.” No h ay modo mejor de
resguardarse de los resfriados y de endurecer el cu­
tis, que lidiar con los cambios atmosféricos, pues
en tiempo frió es lo mismo que si todo el cuerpo se
mojase simultáneamente. A un en tiempo frió, la
temperatura de la habitación á que el cuerpo se es­
polie, está mas alta ó mas caliente que el agua to­
mada, lo cual demuestra que no puede, por consi­
guiente, producir un resfriado. L o contrario se
puede aplicar el agua caliente; es fácil sentir esta
verdad al salir de un baño caliente aunque sea en
verano.
—330—
X V I. Antes de meterse en agua fría, se debe
mojar la cabeza y el pecho, á fin de evitar que la
sangre ascienda á estas regiones.
X V II. L os que no saben si las aguas calientes
ó minerales son beneficiosas ó no, suelen hacer uso
de ellas porque es moda, ó porque es agradable.
Pero no conocen todo el mal que puede acarrearles.
U na corta reflecsion les haría ver que deben nece
sariarnonto perjudicar y destruir las telas del estó­
mago, debilitar el cutis y causar una reacción in­
terna de la sangre, haciendo el cuerpo susceptible
á todo cambio de tiempo.
X V III. L os que recurren á los baños de mar,
en general están en ellos demasiado tiempo, y se
cuidan poco ó nada de sus comidas. Para sacar
ventaja de un viage á cualquiera de los puertos de
mar, debe tenerse cuidado con esto último, á lo me­
nos durante el tiempo que se esté; en lugar de ba­
ñarse una sola vez, debían verificarlo dos veces al
dia por tres ó cuatro minutos cada baño. Estarse
m ucho tiempo en el agua evita la reacción, que es
tan provechosa para la salud.
X I X . Cuando refiecsionamos sobre el hecho de
que la pulsación del corazón humano es repetida
al menos cien mil veces al dia, con la suficiente
fuerza para tener en continuo movimiento una m a­
sa de 50 á 00 libras de sangre, podíamos pregun­
tar, ¿qué relox, qué máquina podrá dislocarse mas
fácilmente? ¿Podemos admirarnos de que no estén
enfermos los hombres que están constantemente co-
— 33 l a ­
miendo demasiado, que se regalan con vinos áci­
dos, con fuerte y adulterada cerveza, ó que están
habituados á beber licores espirituosos ó líquidos
calientes de cualquier naturaleza que sean? ¿No
tenemos razón para manifestar nuestra sorpresa de
que los hombres se nieguen á asegurar una libre y
saludable acción vital por medio de las cualidades
del agua?
XX. M uy pocos somos los que apreciamos su­
ficientemente el agua fria pura. ¿Á cuántas cosas
no se somete el hombre mas bien que á adoptar un
precepto tan sencillo? ¿Q,ué dolores no esperimen-
tará, qué medicinas m aléficas no tomará, cuántas
frotaciones sufrirá en sus carnes primero que con­
sentir en buscar alivio de origen' humilde?
Los animales cuando están sedientos, van á los
charcos a apagar su sed; cuando heridos, á buscar
en el agua alivio á su dolor. E l agua es la medi­
cina de la naturaleza, y el hombre la desprecia.
L a esperiencia prueba que m as de la mitad de
los habitantes del mundo civilizado está constante­
mente atormentada por una ú otra enfermedad, y
que la m ayor parte muere antes que el término na­
tural de la vida se h aya completado. E sta no era
la intención de la divina Providencia; el agua fria
y pura que se encuentra en todas partes, remedia
ambos peligros; es decir, facilita á los seres hum a­
nos una buena vejez, y la vida y la muerte sin do­
lores.
A l que esté acostumbrado á la Hidropatía, le es
— 332

esccsivamonte doloroso ver los muchos viejos y jó­


venes con las articulaciones envaradas, con m ala
cara, con falta de respiración y con síntomas alar­
mantes: otros tienen am igas y están calvos antes
de tiempo; otros tienen m ala vista y compiecsion
triste. Estas afecciones indican una aversión h a­
bitual al agua: y el observador siente la total igno­
rancia que prevalece sobre la verdad de que en mu-
chos de estos casas, que se aliviarían do sus enfer­
medades bebiendo agua en abundancia, y lavándo­
se el cuerpo una sola vez al día, si hubieran estado
acostumbrados á este régimen podían haber cura­
do de todas esas enfermedades. ¿Cuán gran nú­
mero de niños débiles y tullidos vemos á cada mo­
mento? Y o preguntaria á sus padres: ¿les hacéis
beber m ucha agua? “ No: Entonces sois instrumen­
tos de su futura miseria: los priváis de gozar salud
ó de conseguir una larga y saludable vida.” C uan­
do miramos á nuestro alrededor el mundo orgáni­
co, no'podem os menos de admirar la perfección
que al parecer tienen todas las cosas, escepto la que
es la obra mas noble de la creación; y podemos ju s ­
tamente esclamar con Goldsmith: E l hombre pare­
ce el único ser que decae aquí. Dos cosas pueden
hacer todas las personas, sean fuertes ó endebles,
con perfecta seguridad, y sin ellas no puede espe­
rarse gozar de la salud por ningún espacio de tiem?
po; y son, el beber agua fria en abundancia, parti­
cularmente en ayunas, y frotarse todo el cuerpo to­
das las mañanas con una sábana ó paño mojado,
— 333—
ó tomar nn baño frió. E stas medidas sencillas evi­
tarán muchas enfermedades. Donde ecsista algun
dolor, apliqúense los vondages curativos, esto es,
un paño frió mojado con otro seco encima, y sus
efectos parecerán milagrosos.
No h ay ningún preservativo para la dentadura
como el agua. Se refiere, en un útil y pequeño cua­
derno titulado: “Hechos que prueban que el agua
es la única bebida útil para dar salud y fuerzas al
hombre,” que habiendo preguntado un amigo suyo
al general Norton, acerca del estado de la dentadu­
ra entre los indios, dijo, que cuando los indios están
en sus chozas viviendo de lo que les produce la ca­
za y bebiendo agua, sus dientes siempre se veian
limpios y blancos; pero que cuando iban á los E s ­
tados-Unidos y bebian licores espirituosos, se les
ponían sucios y amarillos, y tenían á menudo do­
lores de muelas.
Se ha observado por un escritor hábil, que algu ­
nas personas piensan vivir bien con solo comer; y
también se puede agregar que con beber. A l oir
que un hombre puede gozar de los placeres de la
mesa sin usar vino ni cerveza y bebiendo solo agua,
parece á ciertas personas como una paradoja, y al­
gunos se adelantan á decir que prefieren la muer­
te á comprar la vida á tal precio, olvidando que un
placer temporal de dos ó tres horas, los puede po­
ner enfermos para el resto de las veinticuatro; y
que el escitar, sobrecargar y engrosar la sangre, h a­
ce enfermar ¿hom bres que de otra manera podrían
-3 3 4 -
gozar do robustez y de salud. No solamente están
mas sujetos á dolencias que las personas que viven
con templanza, sino son mas difíciles de curar,
cuando se ven atacados por enfermedad.
E s prerogativa del hombre elaborar y componer
los alimentos mas heterogéneos, no estando limita­
do como los animales á ciertos alimentos particula­
res, y es cierto que los que mas se aprocsiman á la
ilaturalcza, los que gozan del beneficio del aire pu­
ro y pasan una vida activa, no necesitan observar
ningunas reglas particulares. E s cosa, no obstan­
te, admitida, que la duración de la vida depende
mas bien de la calidad que de la cantidad de los
alimentos; las mas de las gentes comen demasiado,
y los ingleses especialmente usan mas de lo justo,
de alimentos animales.

O b serva cio n es d e l D r . B i g e l , d e &'tra sb u rg o, m ie m ­


bro d e la le g ió n d e h o n o r y de v a r ia s so cie d a d e s
m é d ic a s d e E u r o p a .

Debo decir que soy médico, y que el amor pro­


pio debe sufrir de recibir lecciones de tan humilde
origen como de un labrador.
Y o podia, acudiendo á investigaciones de los si­
glos pasados, salvar el honor de las ciencias, y ha­
cer ver que la H idropatía no es nueva en la medi­
cina. S í, no h ay ninguna era en la ciencia m édi­
ca que no h aya visto honrada á la Hidropatía, que
— 335—
no h aya oido ensalzar el agua fria como un medio
dietético de curar enfermedades.
Pero al darle u a origen doctoral, ¿cómo he de
justificar el olvido en que la h a dejado caer la me­
dicina? No buscaré los motivos, p o r q u e te m o d e
h a lla r lo s p o c o h o n r o s o s . Me contentaré con decir
que su m uy grande sencillez, fue y es todavía su
única falta.
E n efecto, ¿cómo descender de las alturas á que
se ha elevado la ciencia, para ahogar tantos y tan
bellos conocimientos en la sustancia con que el au­
tor de la naturaleza ha cubierto la mitad del globo?
Preciso es cerrar el inmenso arsenal de medica­
mentos sacados de los tres reinos de la naturaleza,
y traídos de las cuatro partes del mundo, y repu­
diar el fruto de tantas vigilias, la herencia de tan­
tos siglos, esos materiales con que la medicina ha
construido su edificio y decorado el templo de E s ­
culapio, para someter á toda la hum anidad dolien­
te al imperio de un solo 'remedio, y condenarla ba­
jo la pena de enfermedad, á no beber mas que agua.
E l sacrificio es grande, convengo en ello. Se re­
quiere grande amor á la verdad, y un sacrificio ili­
mitado á la felicidad de la humanidad. Por eso la
Hidropatía debe estar sujeta á violentas contradic­
ciones. H an despertado contra sí las pasiones mas
violentas, la ambición de la gloria y de la fortuna.
Los sabios temen ser despojados de su ciencia:
el práctico de su clientela: el farmacéutico tiembla
por su establecimiento y sus drogas; y sin embar­
— 336—
go, Mr. Priessnitz respeta todas estas propiedades.
L as lecciones de Hipócrates, y los comentarios do
Galeno, le son indiferentes; protesta contra los in­
geniosos sistemas que se disputan el derecho de v i­
da ó de muerte sobre el género humano: no conoce
otros remedios que el agua, e! aire, el ejercicio y el
régimen; así no h a levantado ninguna ara contra
las aras en que la humanidad es sacrificada diaria­
mente. Su teoría no está escrita en ninguna par­
te. E l conocimiento del pulso, la inspección de la
lengua (bases del diagnóstico y del prognóstico, orí­
genes de numerosos engaños) no le son necesarios.
No ccsamina los reinados de la naturaleza, sino pa­
ra distinguir los alimentos de las medicinas, y es-
eluye todas estas de su método. Los alimentos y
las bebidas parece ocupar esclusivamente su aten­
ción: los mira como materiales del cuerpo humano,
descomponiéndose y volviéndose á componer sin
cesar. A gu as saludables y tomadas en cantidad
relativa con nuestras necesidades, son los tutores
naturales de la salud; pero cuando no son saluda­
bles y se toman inmoderadamente, causan enferme­
dades. E l aire es el alimento de los pulmones, sien­
do para éstos lo mismo que los demas alimentos
para el estómago. T ien e como los alimentos salu­
bridad y su insalubridad, origen igualm ente de la
arm onía y del desconcierto. No siendo la respira­
ción una función voluntaria, el hombre siente á ca­
da momento su influencia vital; come y respira, pe­
ro si no hace ejercicio, su digestión padece, la cir-
— 337—
ciilacion de la sangre se amortigua, su alma y su
cuerpo se ponen torpes, y su vida viene á ser una
mera vegetación. E l que vive en las ciudades y
el campesino se pueden justamente comparar; el
primero á una planta que crece en un invernáculo,
el segundo á una que crece al aire libre, bajo la in­
fluencia de un sol vivificador. U n naturalista ha
declarado que la agitación del aire es indispensable
á la salud de la planta. A s í el viento es el ejerci­
cio de los vegetales. L o mismo que las plantas, el
cuerpo humano necesita ser bañado en sus raíces
como en su superficie. M as afortunado que la plan­
ta, no está obligado á esperar que una llu via bené­
fica venga á apagar su sed, á humedecer y lavar
su cubierta: el líquido está á su disposición: la na­
turaleza lo ha prodigado á su alrededor y bajo sus
pies. E l poco uso que hace de él interior y esterior-
mente es casi admirable; pero lo hace servir á to­
dos sus intereses de ambición y de dinero, reducién­
dolo á vapor y ecsigiendo de él los milagros que to­
dos los dias vemos. No ns menos pródigo con su
huerta y con su jardín: sabe que el agua nutre las
hortalizas y conserva la frescura, el lustre y hermo­
sura de sus flores. E n fin, usa de este poderoso
móvil de todas maneras, considerándolo como el
mas eficaz disolvente. ¿Q.ué genio del mal le ha
cerrado los ojos á las virtudes m edicinales ó higié­
nicas del agua? Digam os francamente con Pries-
snitz: el horror de todo lo que es sencillo y el gus­
to por todo lo que es compuesto: estas dos pasiones
— 338—
han emanado, parte del orgullo y parte de la sen­
sualidad.
Antes de la invención de las artes, el agua debió
ser la única bebida del hombre. L a antigüedad aun
resuena con la fama de aquellas instituciones pro­
filácticas á que el género humano diariamente era
invitado: su publicidad, que no costaba nada, les
atrajo la muchedumbre. ¿No puede también atri­
buirse al uso general de los baños la fuerza gigan­
tesca que hizo á los romanos capaces de conquistar
al mundo? No podemos mirar sin admirarnos sus
armas, que ninguno de nuestros guerreros serian
capaces de usar hoy día. Con todo eso no le da­
mos el honor eselusivameute al uso estenio del agua
fria, sino también al continuo ejercicio necesario
para conquistar: la sobriedad, compañera agradeci­
da de la pobreza, tenia también parte en esto; pero
la opulencia, fruto de los despojos del vencido, pron­
to alteró el carácter primitivo de la naturaleza. Los
sentidos no se contentaron y a con los goces senci­
llos. E l arle de cocinar perfeccionado, ó mas bien
inventado, duplicó el apetito, estimulándolo, con
salsas que la naturaleza nunca destinó para ali­
mento; de aquí dimanó el desorden de los órganos
digestivos, no acostumbrados á estas nuevas impre­
siones, y sobrecargados por el esceso de la genera­
ción de las sustancias superfluas. Desde entonces
empezó la falta de arm onía de las funciones y la
aparición de enfermedades que hubieran quedado
desconocidas en la sociedad. L a debilidad de la
— 339 —
fuerza motriz, efecto inevitable de esta perturbación,
atrajo la escitacion de la sensibilidad y cíe la irrita­
bilidad, de donde provino la ineptitud y repugnan­
cia á hacer ejercicio, lo cual es tan necesario para
mantener el equilibrio en la econom ía animal. Los
baños fríos, tan buenos para fortalecer, dejaron de
estar de acuerdo con la ecsageracion del sistema
sensitivo, que se aumentó con la pérdida de las
fuerzas musculares. L os baños calientes han reem­
plazado á los frios: la debilidad y las enfermedades
ocuparon el lugar de la fuerza y de aquella salud
brillante que no se encuentra ahora sino en los paí­
ses donde es honrada la temperancia. ¡Esto lo sa­
ben todos: esto atestigua la historia; y esto se ha
dejado y verosímilm ente se dejará confinado á la
historia, sin querer ver en ellos las causas de nues­
tra degeneración, reconocer los elementos de nues­
tras enfermedades, y descubrir los verdaderos rudi­
mentos de la medicina!!
No podemos decir que la legislacion.de la natu­
raleza no ha tenido oradores en su favor. D ejan­
do á un lado los consejos que nos ofrecen los filó­
sofos moralistas, ¿qué siglo no ha oido levantarse
la voz de los médicos para señalar los errores del
cursb seguido por la sociedad, y declam ar contra el
sistema vicioso de vivir que ha adoptado? Pero la
sensualidad so tapó los oidos para no oir hablar de
reforma, tía transigido con el dolor, y compensán­
dolo con los goces artificiales. Se ha dicho: “ pa­
san la vida entre las medicinas y los placeres.” A sí
— 340—
habla el Sibarita acerca de la vida; consiste que sea
corta con tal que esté llena de goces.
Los preceptos contrarios á las costumbres consa­
gradas por el tiempo, raras veces tienen buen écsi-
to; siempre chocan con las seducciones del placer.
Si es verdad que el Autor de la naturaleza ha pues­
to en todas partes el remedio al lado del mal, ¿pode­
mos sin blasfem ar negarle que ha puesto igualm en­
te el alimento en toda la tierra en armonía con las
necesidades?
Q ue el hombre, haciéndose cosmopolita, se con­
forme con las costumbres de los países donde no ha
nacido, no solo es racional, sino también obedece
al instinto, mas poderoso aquí que la razón; pero
que el habitante de las zonas templadas viva como
el africano, es una contradicción. E l hombro que
hace esto declara la guerra á las leyes de la natu­
raleza. No obstante, en este estado de perpetua
guerra entre el alimento y la organización hum a­
na, es donde se ha colocado la sociedad.
Apelo á los amigos de la buena comida. ¿Dirán
si la plenitud del estómago, la fermentación vinosa
y aromática de la masa alimenticia les deja la mis­
m a actividad de alm a y de cuerpo que tenían antes
de comer? Q ue digan también ¿si antes de tener
el conocimiento de este modo atractivo de comer,
estaban obligados á someterse á las píldoras y á
los purgantes para limpiar el estómago: si necesita­
ban tana de esas bebidas amargas que sirven ahora
para producir el apetito?
— 341
A l principio, los vicios del régimen no han sido
castigados sino por enfermedades agudas, de las
cuales ha triunfado la naturaleza, ayudada del ar­
te. Pero pronto cambia la escena: la endeblez, la
languidez y la impotencia, reemplazan á la fiebre
y á todos los síntomas violentos que la acompañan.
L a naturaleza, siempre ocupada en su propia pro­
tección, salva los órganos mas nobles á espcnsas
de los que son menos esenciales á la vida; pero ve­
mos aparecer todos los dolores, especialmente la ja ­
queca, la Opresión del pecho, las palpitaciones del
corazón, el calambre en el estómago, la diarrea, el
constipado, las alm orranas. . . . el reumatismo, la
gota y otras m uchas enfermedades crónicas que ha­
cen la vida miserable.
L o digo otra vez, que es en vano qne atribuya­
mos esta degeneración orgánica á otras causas que
á un régimen perjudicial: no h a y duda que resul­
tan de él algunas veces hasta enfermedades agudas.
No nos hagamos por mas tiempo ciegos al origen
de miles de incomodidades que desfiguran la es­
pecie humana. E l hombre es física y moralmente
el autor de sus propios males.
Si mi aserción, que creo haber demostrado hasta
la evidencia, dejase aún alguna duda en algunos
entendimientos, se pueden fácilmente disipar por el
testimonio de un pequeño número de discípulos de
la temperancia que se han penetrado de la necesi­
dad de obedecer á las leyes de la naturaleza, y son
fieles á sus preceptos: aun mas convincente es la evi-
— 312—
delicia de aquellos que han expiado sus escasos con
la enfermedad, y que lian aprendido !a moderación
por espcriencia. Si se objeta que no se ha demos­
trado que el régimen h aya alterado la salud del
primero, al menos no se deja de creer á estos últi­
mos, cuando afirman que fueron aliviados de sus
sufrimientos, despues que la medicina se encontró
ser insuficiente, por la reforma de un método de v i­
da que estaba en perpetua hostilidad con las leyes
de la naturaleza. E l establecimiento de Graefcn-
berg ofrece un gran número de ejemplos de perso­
nas que darán noticias de sí.
Llenos de dolores y de un principio de enferme­
dad algunos para quienes la medicina no era y a
eficaz, han ido á pedir ausilio al fundador de la cu­
ra con agua. Se ha visto en el curso de esta obra
á qué condiciones están sujetas las personas de cu­
yas curas él se encarga: m uchas veces ha bastado
el régimen que impone para restablecer la salud,
que ellos consideraban para siempre perdida. Priess-
nitz por su esperiencia solamente considera cuan­
do la enfermedad ha tomado raíces bien hondas en
el sistema orgánico. Buen alimento, bastante ejer­
cicio al aire y agua bebida en abundancia, es lo
que se emplea en su curación.
H ay un adagio, cu ya verdad nunca se lia dispu­
tado, y e s : “ Q u e e l q u e p u e d e lo m a s , p u e d e lo
m e n o s .” L as enfermedades de mas consideración,
las mas rebeldes á la medicina, se curan con el
agua en Graefenberg, como hemos visto por las
descripciones hechas de ellas; luego las de menos
gravedad lo han de ser mas fácilmente, y preservar­
la salud con ese método debe ser mas fácil.
No se disputará al agua su virtud de humedecer,
de disminuir, de desleír y de disolver todo lo que
está seco, viscoso, condcnsado y endurecido, porque
esta es la propiedad natural de la fluidez. Se pue­
de concebir con igual facilidad que este líquido
puesto en contacto con todos los órganos, los debe
refrescar y fortificar. Esto es propio del frió. A d ­
mitidas estas verdades, la cura de las enfermeda­
des se comprende m uy bien. L a naturaleza, a yu ­
dada por las propiedades disolventes y fortificantes
del agua fria, no encuentra y a obstáculo para la es-
pulsion de los humores viciados, divididos, atenua­
dos, disueltos; estos se dirigen según las leyes im­
prescriptibles del organismo. L a piel es un gran
órgano escretorio, como lo atestiguan las erupcio­
nes, los esantemas de todo género con que se cubre
en la terminación de las enfermedades, tanto cróni­
cas como agudas, y hace una función m uy princi­
pal entre las de los órganos sus coolaboradores.
Constantemente estimulada y fortificada al mismo
tiempo por la transición del calor al frió y del frió
al calor, bañada diariamente por abundantes sudo­
res, atrae la m ayor parte de las materias m orbífi­
cas, limpia de ellas la sangre, y libra de todas á los
órgauos donde se liabian establecido, sin debilitar­
los en el mas mínimo grado. Debe sostenerse con
alimentos saludables y abundantes, secundados por
— 344—
baños Trios, por chorros y constante ejercicio al aire
libre. He aquí la série de procedimientos curati­
vos, que son evidentes para cualquier observador
que no esté preocupado de los movimientos inter­
nos; de estas operaciones médicas, que son para
nosotros un misterio impenetrable. Sabidos son los
errores en que siempre ha caído la medicina, por
haber querido levantar el velo que cubre las opera­
ciones de la naturaleza, cuando debia haberse lim i­
tado á ausiliar su acción.
Priessnitz coloca en primera línea, entre los agen­
tes que emplea la Hidropatía, los alimentos salu-
bles y el ejercicio. Lo primero, lo hemos dicho y
lo repetiremos mas veces: está destinado á reparar
las sustancias perdidas por el sudor y por las eva­
cuaciones de todas clases; el ejercicio restablece el
equilibrio entre todos los órganos, y favorece la ela­
boración y distribución de los nuevos juegos que
pone en arm onía con las necesidades de cada ór­
gano.
Muchos se han quejado de que este método cu­
rativo es poco proporcionado á las fuerzas de los
enfermos, y contrario á todo lo que hasta aquí se
ha creído, profesado y practicado.
Debo reconocer que el procedimiento de la H i­
dropatía no es agradable, y que tiene sus dificulta­
des. E l templo de Momo no está construido junto
al de Esculapio. Pero ¿qué le importa á aquel á
quien el dolor ha puesto inútil para toda especie de
goces? Para aquel á quien sus yerros ó los de la
— 34 5 —
medicina lo han condenado á padecimientos inso­
portables, es un placer inefable solamente la falta
del dolor. E l enfermo pide el alivio é implora su
cura tantas veces prometida, tantas veces intenta­
da, pero nunca realizada, á pesar de que ha gasta­
do tesoros para obtenerla: aquí no se requiere mas
que uu poco de valor y de perseverancia. L a H i­
dropatía es una cuestión dirigida á la naturaleza;
si ésta ha perdido su voz, no podrá responder.
Déjense, pues, de repetir las objeciones sugeridas
por la molicie, inspiradas por una m ala voluntad,
y tal vez por incredulidad.
L os que se oponen á la Hidropatía observen los
enfermos que se curan por este método, y se admi­
rarán al ver mugeres y niños delicados que lo so­
portan sin debilitarse en el mas leve grado.
L a objeción que se hace á este modo de curar es
que se opone á las ideas admitidas y consagradas
por el consentimiento de los siglos. Semejante ob­
jeción no es insoluble. ¿Los siglos no han fijado
numerosos errores, que han quedado destronados
por el descubrimiento de la verdad? ¿Galileo no
contradijo á todos los astrónomos que le precedie­
ron? ¿La medicina también no se vió obligada á
admitir la circulación de la sangre, á pesar de que
antes del tiempo de H arvey no se tenia por cierta,
no obstante los latidos del corazón y de las arterias?
Sustituir el agua fria á la caliente es sin duda un
gran antítesis. Suprimir medicinas porque produ­
cen enfermedades, parece una paradoja, y mas aun
desafío á la humanidad. Pretender que ei agua,
el método que hemos esplicado y el ejercicio, sean
suficientes para curar toda enfermedad curable, pa­
rece un modo i m p r a c t ic a b le de sim plificar el arte
de curar. E n esto se apoyan la m ayor parte de los
médicos, y con el objeto de hacer dudar aun á los
que creen en el nuevo método.
Se puede responder á la primera objeción con los
escritos de algunos médicos célebres y concienzu­
dos que han comprendido estas nuevas verdades.
Puede decirse á la segunda, que el agua es m uy
preferible al ruibarbo y el sen: á la última podemos
decir que la duda no puede resistir á la evidencia
de los hechos.
No insistiré mas en unos hechos cu ya notoriedad
desafia á la incredulidad y á la malevolencia. He
dicho lo suficiente para inspirar confianza y restau­
rar la esperanza á las desgraciadas víctim as del
sistema presente, para quienes las drogas m edici­
nales han sido ineficaces. E l lector que desee te­
ner conocimiento del modo de aplicar el agua á la
cura de las enfermedades, hallará en el siguiente
resumen un pequeño curso del método para el uso
de los partidarios de la Hidropatía.
L as enfermedades nacen de un desorden ó des­
arreglo de los órganos que actúan en el manteni­
miento de la vida y de la salud. Si juzgásem os de
las enfermedades por los nombres que se les dan y
las varias formas eii que aparecen, hallaríam os mu­
chas en número. Refiriéndonos á las causas que
— 3 -17 —

las producen, su número se reducirá considerable­


mente. L a multiplicidad de las formas nada tiene
que ver con las causas.
E l agua, el aire, el clima, el reposo, el ejercicio,
la vigilia, el sueño, los alimentos, las bebidas y las
pasiones, son los elementos de la vida moral y físi­
ca. Su csacto equilibrio preserva lá salud: su des­
igual reparación es el origen de las enfermedades.
E l hombre no es siempre dueño de la pureza del
aire y del agua, ni de la salubridad del clim a que
habita; pero puede escoger el ejercicio ó el reposo,
la vigilia 5 el sueño, sus alimentos y sus bebidas,
y la razón puede refrenar sus pasiones.
L a religión ha colocado á la glotonería entre los
siete pecados capitales. L a medicina la acusa con
razón de producir m uchas de ellas, y de agravar
las que no produce.
í;Y o dejo tras de m í, dijo nn celebre médico al
tiempo de morir, dos grandes médicos, la dieta y
el agua.” ¿Quién no ha remediado una leve indis­
posición y curado una enfermedad, bastante seria
en su principio, con la dieta y el agua fría?
E n las enfermedades crónicas ó agudas, el mé­
dico empieza limpiando las primeras vías con vom i­
tivos y purgantes: introduce luego en las segundas,
remedios para ayudar la obra de la naturaleza, de
la cual sabe m uy bien que no es mas que ministro.
¿ Q u é h a c e e l h ic lr o p á tic o ? L a s m i s m a s c o s a s co n
el a g u a , p o r q u e e l a g u a es e l g r a n d is o lv e n t e d e
la n a tu r a le z a .
— 34S
Si las primeras vias están obstruidas, el agua
deslie, atenúa, divide y esparce las impunidades
contenidas en ellas, que el estómago y los intesti­
nos evacúan después. Se debe tomar fria, porque
esta temperatura es tónica y fortificante: esto dá
suficiente energía á la naturaleza para espeler-
las.
S i' la enfermedad está situada en la sangre, y
sus producciones depositadas en los varios órganos
de la economía animal, ¿que cosa mejor que el
agua para diluir lo que está condensado, embotar
lo que está acrimonioso, reanimar lo que padece,
apagar lo que arde y volver á abrir todos los con­
ductos por donde los humores dañinos puedan salir?
E l procedimiento sudorífico de la Hidropatía pro­
duce las traspiraciones sin fatigar el sistema orgá­
nico. Se le' mantiene bebiendo abundantemente
agua fria, que apaga la sed, humedece y refresca
la sangre, repone las sustancias perdidas y . man­
tiene el temple de todos los músculos.
E l ejercicio que sigue á esto restituye al cuerpo
el calor perdido. No h ay un solo caso de persona
que h aya cogido un resfriado producido por estas
súbitas transiciones del calor al frió; fenómeno que
se esplica fácilmente por la general calm a y equi­
librio del sistema.
E l objeto ele los baños de chorro es conmover las
m alas sustancias identificadas con los órganos, y
atraerlas al cutis estimulado por la percusión.
Los baños locales tienen el mismo objeto: los de
— 349—
asiento y de pies tienen la admirable propiedad de
cstraer los humores de la cabeza y del pecho.
Los fomentos y vendages de lienzo mojados, unas
veces se cubren con otros secos, y otras no. E l
primero se aplica constantemente á las partes obs­
truidas y débiles: el último es sumamente refres­
cante para las partes inflamadas.
E l fin de todos estos procedimientos es unir el
trasporte de los humores morbíficos al cutis, bajo
la forma de erupciones, granos y accesos. Estas
erupciones, llam adas crisis, son ia señal cierta de
una cura perfecta.
Despues de la espulsion de las malas sustancias,
y de ser reemplazadas por otras saludables, apare­
cen la restauración de las fuerzas digestivas, la re­
solución de las obstrucciones, la libertad de todos
los órganos y el restablecimiento de la arm onía en
las funciones vitales y animales; nada puede que­
dar como no sea la salud.
E sta apología del método hidropálico se mirará
como una profesión de fe médica, y lo es justa­
mente.
L a misión de un médico es aliviar el dolor, cal­
mar la irritación y estinguir el calor ardiente que
acompaña á la inflamación y á la fiebre; humede­
cer, diluir y atenuar todo lo que esté seco, espeso y
endurecido; enervar la acrimonia; reducir las obs­
trucciones; disolver las congestiones; tener abiertos
todos los conductos escretorios; atraer á ellos todos
los humores malos para operar sus evacuaciones;
350—
últimamente, sostener las fuerzas del enfermo, se­
gún las necesidades de la naturaleza, solo fautor
de esta grande' obra, cuyo cumplimiento debe el
médico ayudar y nunca contrariar. E ste es, según
creo, el objeto de la medicina, cuyos actos é inten­
tos he descrito.
Si se objeta que un remedio no puede bastar pa­
ra cumplir tan variados objetos, responderé que se
m ultiplica por los que tienen conocimiento de sus
usos; ellos saben que las infinitas maneras en que
se emplea corresponden á los numerosos remedios
que el arte ha producido. L os baños ele piés, me­
dios baños parciales y enteros, los chorros y las in­
yecciones, aunque todos compuestos de agua fría,
son otros tantos distintos remedios; cada uno tiene
sus propiedades particulares que corresponden á las
necesidades de la naturaleza.
E s, pues, inesacto decir que este método curati­
vo no tiene mas que un remedio. Debe añadirse
el poder del ejercicio al aire libre, los alimentos sa­
nos, cuya abundancia es reclamada por un apetito
devorador, producido por la frecuencia de ejercicio;
y últimamente, el silencio de las pasiones, que na­
turalmente sujeta, son su consecuencia; en verdad
esta clase de medicina es esceleníe, tiene al menos
la ventaja de no poder hacer daño, y de que cual­
quiera puede suministrársela á sí mismo, se en­
cuentra en todas partes y está al alcance de todas
las clases.
El Dr. Engol, di?, Yiena, entre otras cosas, escri-
be lo siguiente: i:Lo que distingue el método hi-
dropático de cualquier otra cura, es la falta de todo
ausiliar farmacéutico; la traspiración y la crisis
son las que lo caracterizan, y lasque disipan todas
las enfermedades sometidas á la accion-del amia
fría.5’
“ Los individuos afectados de enfermedades cró­
nicas, cuya digestión ha sido dislocada, desordena­
da por una multitud de. remedios, no tardan mucho
en volver á establecer sus funciones con la vuelta
de sus fuerzas vitales, id 1 alimento es sencillo y
abundante; pero los platos son algunas veces de­
masiado recios para estómagos delicados. Cada
lino come cuanto quiere/’
“A l principio de la cura la reaparición de la fuer­
za y de la acción de las facultades onioi pocidas, se
sienten agradablemente; la oscitación no se limita
nunca á los órganos afectados, sino que se hace
general y produce una saludable revolución en to­
das las potencias'vitules.”
“ Los males antiguos, al parecer y a curados, sue­
len aparecer de nuevo; estos efectos no son mas
que los precursores de una crisis mas determinada.”
“ Casi todos los enfermos que lian seguido este
método por algún tiempo, sienten una picazón, un
dolor en el cutis, el cual algunas veces se cubre de
m anchas ó de barrillos de diferentes formas.”
“ L as enfermedades causadas por . la irregulari­
dad de las funciones nerviosas, están generalmen­
te limitadas á esta especie de crisis. por el con-
-3 5 2 -

trai'io, se traía de las llam adas materiales, los re­


sultados que dé son suficientes para convencer á
los mas incrédulos de la eficacia de este método.
E l sudor, cada dia con mas abundancia, contiene
materia mórbida, cu ya naturaleza va ría según las
diversas enfermedades. Los diferentes matices de
la viscosidad y de olores, prueban esto incontesta­
blemente. Los numerosos accesos que aparecen
mas pronto, 6 mas tarde, bajo la influencia clol agua
fria. purifican el sistema de los humores corrompi­
dos. Mientras los enfermos están así cubiertos de
accesos, se efectúa una abundante secreción por la
traspiración, por la orina ó por la uretra. E nton­
ces se encuentra mejor, física y rnoralmcute, su
apetito se aumenta, sus males disminuyen, y final­
mente, su salud se restablece.”
“ Concluiré esta noticia enumerando las enfer­
medades q u e m a s especialmente cura ó alivia el
agua fria, y cuyos ejemplos se encuentran en gran
número en los establecimientos hidropáticos.”
“L a hidropatía es eficaz principalmente para en­
fermedades crónicas, acompañadas de atonía; para
todas las afecciones nerviosas, pasm os, dolores,
obstrucciones del estómago y todos los males que
nacen de ellos, como las digestiones, la hipocon­
dría, las almorranas, la inercia etc. Tam bién en
casos de gota, de reumatismo, de escrófulas, enfer­
medades afectan principalmente á las muge-
res, histéricos etc.. E l agua fria ha conseguido cu ­
rar gran número de enfermedades fuera del alean-
ce de la medicina. He tenido ocasión de admirar
el resultado de la aplicación del agua fría en casos
de calenturas, acompañadas de síntomas de fiebre,
como la nerviosa de tifus, la pútrida y la escarlati­
na; pero sus mas señalados triunfos los lia obteni­
do sobre esos desórdenes cjue nacen del abuso de
las drogas, como las obstrucciones producidas por
la quinina, ó las consunciones causadas por el yo­
do, el arsénico ó las consecuencias del mercurio,,
del tártaro emético y otros peligrosos medicam en­
tos.”
E l Dr. Behrend, de Berlín, entre otras cosas, es­
cribe lo siguiente: “ Lo que he visto con mis pro­
pios ojos en varios establecimientos hidropáticos,
me ha admirado, como 1c sucedería á cualquiera.
He visto curar asmas y perlesías completamente,
en tres ó cuatro dias. He visto curar una fiebre
intermitente, y a contigua, sin necesidad de quinina
ni de ningún otro remedio m as que el agua. He
visto sarampiones, escarlatinas, viruelas, fiebres
nerviosas, reumatismos, escrófulas, hernias, llagas
y enfermedades de garganta, gota, empeines, sífi­
lis, dolor de clavo, tumores en las glándulas, au­
mento de volumen del corazón, del hígado, y todos
los efectos del mercurio, y m uchas otras enferme­
dades curarse con el agua fría, sin intervención de
ningún otro remedio, en mas corto tiempo y de una
manera mas favorable para todo género ele consti­
tuciones, que se podia conseguir por ninguno otro
medio. Se administra el agua fría en todas las en-
23
354 —

fermedades internas y esternas; pero el modo de


aplicación varia segim el individuo y el caso. E l
agna fria sirve algunas veces como im revulsivo, y
otras como agente depresivo, y en ambos casos su
eficacia se manifiesta tan á las claras, que seria im ­
posible dudar de ella.”
“ Desde que el Di'. Behrend escribió á Mr. Cla-
ridge, estuvo en Berlin, donde supo que el médico
que está al frente de uno de los establecimientos
hidropáticos de aquella ciudad, hizo una represen­
tación al gobierno, manifestándole que de 280 en­
fermos que habían estado sujetos á la cura del agua
en el año de 1840, no había muerto mas que uno,
y fue un niño de tres años de edad.”

E S T R À O T O d e u n a o b ra p u b l i c a d a e n 1840, p o r
e l D r . iS'olivan, n a t u r a l d e V a r s ò v ia , m ie m b r o
co rresp on sa l d e l rea l c o le g io d e c ir n ja n ó s de
L ú n d r e s , é i n d i v i d u o d e l a s s o c ie d a d e s m é d ic a s
de P a r is , de F lo r e n c i a y d e Ñ á p a le s , d e d ic a d a
á la s o c ie d a d m é d ic a d e V a r s ò v ia , t it u la d a : u n í .
E X P L A N A C I O N D E LOS P R I N C I P I O S C I E N T Í F I C O S

DE LA H I D R O P A T I A .

Despr.es de trazar concisamente la historia de


las enfermedades, y es pilcar los diferentes métodos
á que se recurre por la facultad para contrarestar­
las, pasa á señalar las ventajas de la H idropatía dei
modo siguiente.
— 355—
El. agua fria, bebida en ciertas cantidades, opera
especialmente sobre el estómago, y sobre todos los
órganos digestivos.
Su temperatura escita mas vigorosas contraccio­
nes, refresca el estómago y ios intestinos, disolvien­
do todas las obstrucciones, sin irritarlas. E n efecto,
los que saben la importancia de la digestión en la
cura de enfermedades crónicas, pueden fácilmente
apreciar el importante servicio que el agua fria pue­
de prestarles. E ste fluido poiie la sangre en el
mejor estado, y penetrando por medio de la circu­
lación en el interior de ios órganos, disuelve en olios
toda la materia escretoria. E n efecto, el agua cuan­
do sale sea por modio de la orina ó, por la traspira­
ción, está impregnada de una cantidad de materias
impuras.
E l agua fria, como bebida, penetra mas eficaz­
mente en nuestros intestinos que en ningnn otro
remedio. Por sus propiedades diluentes, ayuda á
todas las evacuaciones sin forzarlas, dejándole- al
sistema la elección de la v ia y del tiempo.
E s un fenómeno curioso para la patología obser­
var los diferentes olores de la traspiración del en­
fermo, cuando ha hecho alguna vez uso de ciertas
medicinas, como el mercurio y el azufre, aunque
h aya sido algunos años antes. Los sudores críticos
tienen, despues de la administración de mercurio,
el mismo olor repugnante que se observa despues
de la salvación mercurial; y haciendo uso del azu­
fre, exhalan un olor semejante á aquella sustancia.
Se llaman críticas las traspiraciones, cuando visi­
blemente alivian al enfermo.
L a concentración del calor orgánico estimula la
sangre, la limpia, y la hace circular mas rápida­
mente en los vasos capilares. L a espulsion de las
sustancias escretorias que disuelve el agua fria,
cuando se toma como bebida ayuda á la circula­
ción. Se emplean abluciones y baños fríos que so
deben tomar gradualmente, descendiendo de 7 2 á
45 grados, para producir una contracción á los v a ­
sos capilares, que evita que se haga demasiado
sensible el culis á los cambios atmosféricos; abren
camino á la traspiración de la epidermis gastada, y
escitan fuertemente por su movimiento una reac­
ción saludable. E s un hecho reconocido, que des­
pues de la aplicación de uno de estos agentes, los
pacientes adquieren su color sonrosado, aun estan­
do en pueblos de temperaturas m uy bajas. E s aquí
necesario disipar ciertos temores de un gran núme­
ro de personas de todos secsos y de todas las cons­
tituciones.
L a experiencia de siglos, se dice haber enseñado
á miles de personas que despues de haber bebido
agua estando acaloradas, ó en estado de traspira­
ción, han padecido de inflamación de los pulmones
ó del hígado, ó bien de apoplegía. Sin embargo,
vemos todos los dias en Graefenberg centenares de
personas que. cubiertas de traspiración, beben abun­
dantemente agua fria, y en aquel estado se meten
en un baño frió, sin que se pueda citar.de 10.000
personas que han visto á Graefenberg desde el
principio, un solo ejemplo de daño que h aya resul­
tado de esto.
Estam os aun mas seguros de los beneficios de
este método cuando vemos á un gobierno tan sa­
gaz como el austríaco protegerle: este ejemplo ha
siuo seguido por otros muchos Estados de A lem a­
nia, que tienen una policía m édica m uy severa, pe­
ro que fomentan la H idropatía con el convenci­
miento de que no h a y ningún peligro, y sí m uchas
ventajas'.
P ara entenderlos dos hechos de que hemos ha­
blado, igualm ente verdaderos, aunque contradicto­
rios en la' apariencia, debemos buscar el modo de
producir las traspiraciones, causa de tan diferentes
efectos. Cuando la medicina promueve la traspi­
ración ó cuando la producen movimientos violentos
como el baile ú otro ejercicio molesto, no solo tras­
pira el cutis, sino se aceleran la respiración, la cir­
culación, y ,e l movimiento de las visceras radidales
de la vida; el cerebro, el corazón y los pulmones
están en un estado general de oscitación, lo que no
sucede en los sudores producidos por el agua con
el método hidropático, concentrando el calor en el
cuerpo por medio de cobertores que estimulan el
cutis sin ningún movimiento por parte del enfermo.
E l cíitis en este caso está en un estado de irrita­
ción, mientras los órganos internos se refrescan con
la deglución del agua fria prescrita con la idea.d e
retener la traspiración. H ay tan gran diferencia
— 35S—

entre los dos estados de los órganos, aunque en


apariencia son tan semejantes, que es necesario
m arcarla de una manera especial, porque cualquie­
ra equivocación á este respecto puede ocasionar
consecuencias m uy serias.
L os baños de chorro al principio producen esci-
taciones violentas, porque provocan en todo el
cuerpo una fuerte reacción, parte ocasionada por
la acción m ecánica de una caída de agua de 10 á
1S pies de altura, y parte por la frialdad del líq ui­
do; esto hace que el cutis se ponga encamado, y dá
calor," acción y fuego al cuerpo, y una crecida ac­
tividad á las fuerzas digestivas.
L os chorros son necesarios cuando es preciso pro­
ducir una fuerte reacción, para fortificar el cutis,
para disipar la acum ulación de malos é inertes de­
pósitos, estimulando su absorción, como en casos
de hinchazón de las glándulas y articulaciones; son
también útiles para reducir los empeines ó eilore-
cencias que han penetrado en el sistema, ó para
provocar una hemorragia crítica y espulsar las a l­
morranas, ó para dar actividad á la circulación de
las venas y de los capilares,.en las obstrucciones
del abdomen. E s fácil en vista de estos pormeno­
res, comprender que el chorro es perjudicial en to­
dos los casos en que es necesario disminuir y cal­
mar la reacción de la sangre y de los nervios. E l
efecto primitivo de los baños de asiento y de pies,
es una sensación de frió en las partes sometidas á
la acción del agua, y una congestión en las regio-
— 359—
nes superiores del cuerpo. Esto debe evitarse apli­
cando un paño húmedo frió en la cabeza, durante
los primeros diez minutos. Privando al cuerpo de
su calórico supérfluo, el agua pronto se pone ca­
liente. Á l principio las partes que están mojadas
se enfrian; pero á poco tiempo toda la niasa de !a
sangre, por la rapidez de su circulación, pasa a la s
partes frias y las calienta, y la parte superior del
cuerpo se va refrescando gradualmente.
Despues de estar por algun tiempo en un baño
de asiento, el pulso afloja, y las congestiones de la
cabeza por reacción descienden á las partes inferio­
res; y los dolores de cabeza, calor en los ojos, dolo­
res de muelas, y las inflamaciones de la gargauta
se alivian. E ste modo de vefrescav la cabeza es
tardo, pero es mas suave y mas cierto que la inme­
diata aplicación de agua fría á las parles, porque
la reacción del sistema que signe á la aplicación, si
no se hace continuo, aum enta por su efecto secun­
dario, la congestión que liabia calmado con su ac­
ción primitiva.
lia acción de los baños frios de asiento y de pies
es derivativa, si es usada por un corto tiempo (me­
dia hora) sin cam biar el agua. À veces disminu­
ye las congestiones de sangre en las partes superio­
res del cuerpo por la consecutiva reacción del siste­
ma, que acelera- la circulación capilar de las partes
sumergidas. D e aquí su utilidad en las almorra­
nas. las menstruaciones dolorosas y poco abundan­
tes, etc. Pero cuando se requiere combatir infla­
— 3(50—
maciones de intestinos, disenteria ó diarreas cróni­
cas, se emplean desde luego los “baños de asiento
con la frialdad de 64 grados de Fahreneit. E li es­
te el enfermo se queda por horas, cambiando el
agua á cada media, y cada vez un poco m as fria,
hasta que lo esté enteramente: durante dicho tiem­
po. se debe recurrir á abundantes frotaciones de
agua fría, pero'uo en grandes cantidades dé una
vez, hasta que produzca un temblor, que muy pron­
to refresca al cuerpo entero.
L os baños de asiento se usan con mas frecuencia
y son mas suaves que lós baños enteros ó ablucio­
nes, que no se pueden tomar por mas tiempo de
cinco minutos;, y no h ay enfermo que según la cos­
tumbre establecida en Graofenberg, no los deba usar
una ó dos veces al día. L a frotación c.on las m a­
nos dá m ayor efecto á estos baños, oscitando la cir­
culación de la sangre cu el abdomen.
Despues de tiatar por cstenso de las inyecciones
frías, de los fomentos, etc., el médico pasa á esta­
blecer que el efecto principal del agua es disolver
y facilitar las composiciones y descomposiciones,
según la mócsima tan sabida de la física, “ C o r p o ­
r a n o n a g u n t n i s i s o lu ta
Con respecto á su temperatura, se debo observar
que el agua produce diversos efectos bajo difcreii-
tes circunstancias, dependiendo todas de su aplica­
ción por largo ó corto tiempo; es decir, si nos va le­
mos de su primera ó segunda acción; si debemos
calentarnos por medio del calórico del cuerpo, y es­
— 361—
tar fríos renovando el agua á menudo. Ademas,
su acción es diferente cuuudo se aplica á una par­
te atormentada, ó á una parte distante del sitio de
la enfermedad. ' E l primer efecto del agua dá lu­
gar á otro segundo efecto, la reacción, que deben
haber esperimentado los que se han lavado con
agua fría ó nieve.
I-íay casos en que algun órgano esencial ha en­
fermado de manera que el arte yo puede mas que
prolongar la ecsistencia y disminuir los sufrimien­
tos del paciente. Entre otros se puede citar la con­
sunción ó tisis, las enfermedades orgánicas del co­
razón. de los pulmones, de los vasos mayores, los
zaratanes abiertos, la hidropesía, etc. Sin embar­
go, en todos estos casos, y en otros conocidos por
incurables, se obtiene algun alivio con el uso mo­
derado de algunas de las-reglas de Graefenberg,
empleadas juiciosamente.
Pero hablando en general, ¿este método efectua­
rá una cura radical? Todo depende de lo que se
ha de entender por la palabra radical. Si es arran­
car de raíz la causa de la enfermedad y quitar al
paciente lodo dolor, entonces la cura hecha por es­
te método será radical. Pero si para que una cura
sea radical se ha de entender que nunca vuelva la
enfermedad, aunque se espongan las partes á las
mismas influencias que la ocasionaron por primera
vez, ni este ni ningún otro método curará radical­
mente.
Tíos que no conocen la H idropatía suponen que
— 3Gá—
el beber agua fría en abundancia producirá la hi­
dropesía. Para convencerlos de su error bastará
decir rjue no es el a g u a ló que ocasiona la hidrope­
sía, sino un fluido seroalbuminoso, generalmente
coagulado por el calor y los ácidos. E ste fluido,
en las personas hidrópicas, llena el tejido celular y
las diferentes cavidades del cuerpo, y es siempre el
producto de una secreción morbífica de las mem­
branas serosas que cubren el interior de las cavida­
des. L a secreción es generalmente hija de la irri­
tación de las membranas, resultado del abuso de
los licores fermentados.
Otros pretenden que este nuevo método de cu­
rar arruga al cutis, y hace que las personas parez­
can mas viejas de lo que realmente son; es también
una aserción gratuita, y no monos destituida de fun­
damento que la precedente. E s m uy cierto que los
baños calientes y tambieq los clim as calurosos, de­
bilitando y relajando la contractibilidad del cütis,
pueden producir las arrugas antes de su tiempo; y
por otra parte, los fríos intensos y continuos, como
en las regiones del Norte, evitando el desarrollo del
cuerpo, y principalmente el de la superficie, pueden
producir el mismo resultado; pero la acción mo­
m entánea de baños fríos produce enteramente dife­
rentes efectos; dá tono y contractibilidad al cutis;
porque la consiguiente reacción producida por el
frió, trayendo la sangre por la atracción capilar á
la superficie, mantiene m as activa la circulación,
ayu da á la nutrición, y promoviendo las escrecio-
—3tí3-
nes, evita muchos males. A sí, lejos de producir
arrugas, el agua fria es el medio mas seguro y mas
eficaz de evitarlas. L a esperiencia confirma el "he­
cho, pues que al uso de los baños fríos y del agua
fria, como bebida, m uchas personas son deudoras
do haber conservado la frescura de su cutis hasta
una edad m uy avanzada. E ste hecho justifica ple­
namente la opinión de muchos médicos célebres,
de que el agua fresca es el mejor de todos los cos­
méticos. Otra preocupación no menos desprovista
do f 'a n d am ien to , si es posible, que las dos preceden­
tes, es que, aunque este método produce efectos
m uy saludables en los primeros meses, no ocasio­
na (principalmente en personas nerviosas) conse­
cuencias del todo satisfactorias.
Aunque este modo de curar tiene la incontesta­
ble veutaja sobre cualquier otro, de fortificar todo
el cuerpo y haçer á los nervios menos susceptibles
á las influencias esteriorcs, no tiene la virtud de
cambiar el sistema entero, y de restituir la robus­
tez á los que son delicados por naturaleza. Esto
no es m u y de esperar de ningün método: la fortale­
za ó la endeblez dependen, como todos saben, de
las disposiciones innatas de todo el sistema, de la
educación, del modo de vivir, de la naturaleza, de
las ocupaciones, etc.
A los hechos y autoridades tan sobresalientes
referidas que acreditan la fuerza superior y colosal
que tiene el agua sobre las drogas, y los triunfos
que con ella consigue la hum anidad doliente en las
— 3(34—
enfermedades, también parece m uy justo que agre­
guemos en esta obra los dos escritos que dirigió
desde Páztcuaro á los señores editores y redactores
del periódico I m p a r c i a l de la ciudad de Morelia,
él honrado, instruido y acreditado profesor de me­
dicina D. L uis G. líinojosa, quien celoso por el bien
de la humanidad, so dedicó con esmero á aplicar
medicinalmente el agua, y aunque no tengo el ho­
nor de conocer á dicho señor mas que por su buena
reputación, y como es una confirmación de lo di­
cho sobre los prodigiosos efectos del agua, creo muy
del caso estampar sus remitidos, que con el título
H i d r o p a t í a están ú continuación.

H ID R O P A T H IA .

T a c a m b a r o ,- J u n i o 20 de 1849.

Señores editores d e l I m p a r c i a l .— Mis apreciables


señores.— Aunque no quisiera ser el primer médi­
co del Estado que por la prensa hablase á favor de
la hidropathia, me aventuro á escribir las siguientes
líneas, por obsequiarlas reiteradas instancias do
mis amigos, á quienes anima el laudable deseo de
que la publicación de los buenos resultados que por
ese nuevo método he obtenido en el trascurso de
un mes, quizá influya en beneficio de la hum ani­
dad. Espero que cooperando vdes. á tan noble fin,
se dignarán dar un lugar preferente á este artículo
—3G5—
cu su acreditado periódico, por cuyo favor les anti­
cipa las mas sinceras gracias su afectísimo con­
ciudadano y servidor Q,. B. SS. M M .— L u i s G .
H in o jo sa .
N is í u lilt cs¿ quod agimus,
vana esl gloría nostra.
Si no es tí til lo que hacemos,
es vana nuestra gloria.

Debiera estar presente á nuestro espíritu esta


m áxima, repelida por un sabio médico aleman en
sus escritos, m uy principalmente cuando se verifi­
ca una revolución médica como la que ahora pro­
duce la hidropathia, pues apoyada la conducta del
profesor en tan sano principio, y sin desviarse del
buen sendero que le traza, su conciencia siempre
estaría tranquila, y jam as podria ser perjudicial
nuestra honrosa profesión. E n consecuencia, es
de lodo punto necesario dilucidar esta proposición:
el a g u tí) com o m ed ica m en to 'p rocla m a d o p o r este
s is te m a , con e s c lu s io n de los m e d io s f a r m a c é u t i ­
cos , id eb erú a d o p ta rlo la c ie n c ia p o r s u e fica cia y
■u t ilid a d , ó ¡proscribirlo p o r s e r e se n c ia lm e n te d a ­
ñoso ? A tan interesante cuestión yo responderé
con ingenuidad lo que siento.
Desde la aparición de la hidropathia en Guada­
lajara, sintió mi alm a una conmoción eléctrica é
indeleble: mi vista h a seguido constantemente su
marcha, que á cada paso lia sido gloriosamente re­
marcable por los prodigiosos triunfos de su eficaz
bautismo, que aplicado bajo distintas formas, rege-
— 366

ñera y purifica al hombre enfermo, cu ya verdad es


comprobada por mil hechos luminosos é incontras­
tables, de los que solo dudará el ciego y sordo es­
cepticismo. E lla, ademas, ha sido bien acogida y
comentada por el sentido común, y obtiene la po­
derosa sanción del tiempo.
Sin vacilar por tanto en la positiva utilidad que
el agua, como medio terapéutico ha prestado, en
diversos lugares, á la doliente hum anidad cñ toda
clase do enfermedades: con la brújula también, de
la razón, despues de un maduro y reflecsivo ex a ­
men, para el quo no he tenido otra ayuda que la con­
centración do mis facultades mentales y los prin­
cipios de filosofía médica: y por último, animado
con la opinión, bastantemente respetable, que ha
emitido, con entusiasmo, o] m uy distinguido y es­
timable práctico D . Juan Macouset, cuyo esclare­
cido talento y sano juicio ha sabido apreciar en su
justo valor la sociedad, me lancé valeroso, em ­
puñando la nueva y poderosa arma, al combate
de vida 6 muerte, que brevemente procuraré de­
tallar.
E l dia 12 de Abril comencé á asistir al señor cura
do Turicato I). M iguel Mejía, quien tenia en esta
villa algunos dias de estar postrado en el lecho del
dolor, y el agua triunfó en breve tiempo de tan
letal enemigo. Desde igual fecha del mes siguien­
te hasta doce del mes corriente, Páztcuaro es testigo
de que no he empleado en mi práctica otro medio
curativo que el agua en variadas formas, logrando
— 367—
el restablecimiento en la salud de todas las perso­
nas consignadas al calce de este escrito, fuera de
las que no he tenido cuidado de apuntar en mi re­
gistro. Seria m uy obvio dar á estos h ech o s p r á c tic o s
toda la importancia y valor que merecen, si no fal­
tara á la mora! médica revolando individualmente
la historia de los enfermos que he curado; mas por­
que creo que en nada los perjudico ni los desagra­
do, únicamente me tomo la libertad de nombrarlos.
Cumplo, sí, á mi propósito, y debo manifestar en
genera!, q u e la d ia b e tis en s u ú ltim o p e r io d o , la
g o ta seren a [a m a u r o sis), e s c r ó fu la s , fie b r e s in fla ­
m a to r ia s y tifo id e a s : e s c a r la tin a s , escorbuto, e r is i­
p e la , c a n d ia lg ia , g o n o r r ea , s í f i li s , h em o rro id es,
co n g estio n e s e n e b r a le s , g a s t r o e n te r itis, r e u m a ­
tism o , g a v e la , o p ta lm ia , a n g in a s , lo m b rices, h is -
te r e a lg ia , d ia r r e a , h e p a titis , h e p c t a lg ia , c is lic is ,
d iv e r s a s n e u r a lg ia s , h o y e s m e tr o r r a g ia s , h em o p ­
tis is , p u lm o n ia , ele., solas ó complicadas, agu ­
das ó crónicas: estas y otras afecciones do ¡os
enfermos que han estado á mi cuidado, en tan cor­
to tiempo, han sido victoriosamente combatidas por
la sola hidropalhia, s in q u e h a y a teñ id o m a l éx ito
n i en u n solo caso (aquí llamo la atención de Jos
prácticos), 'cuando pasan de cincuenta los enfermos
que han sanado en u n m es, pues al separarme de
rnis clientes, por ecsigírm elo así el mas imperioso
deber, solo ocho ó diez han quedado pendientes en
su curación.
E l triunfo completo de las enfermedades referi-
—sos—
das, entre las cuales algunas han sido el oprubio de
los médicos: las incontestables ventajas que sobre
los métodos terapéuticos, hasta hoy conocidos, re­
porta la liidropaihia. percibidas aun por las inteli­
gencias mas vulgares, como son: la mayor celeri­
dad en la curación, la convalecencia mas regulari­
zada, el procedimiento mas sencillo y natural, y por
esto es mas digno de fé, del tratamiento hidropáthi-
co, en contraposición con la complicada, oscura y
embarazosa aplicación de los medicamentos m a g is ­
tr a le s y o fic in a les que en un clia, en una hora, po­
nen á veces en riesgo la vida del enfermo y en tor­
tura á los asistentes: la sobrevigilancia del médico
m as'difícilm ente burlada al.observar la acción de
jahidropathia, que con las otras innumerables sus­
tancias medicamentosas que posee la ciencia, para
cuyo exaçto conocimiento H a v id a es breve y el
a rte la r g o fi y para decirlo todo, la m ayor seguri­
dad y eficacia que concibe la inteligencia al usar''
del agua en el tratamiento de las enfermedades son
otras tantas m uy poderosas consideraciones que de­
ciden de la utitidad del nuevo método. Y para ser
consecuente declaro: q u e ten g o el a g u a y o r e l m e ­
d ica m en to v e rd a d e ra m en te h cró ico do la m e d ic in a .
L a sagacidad é ilustración de algunos profesores
al observar por sí á la cabecera de los enfermos, las
indicaciones á que se presta, darán á conocer toda
su potencia medicinal y la fecundidad en sus sor­
prendentes efectos. ¡Loor eterno al genio eminen­
te que tuvo tan m aravillosa concepción! E l médico
3G 9—

que cura y el enfermo que recobra su salud le tri­


bu tan los mas sinceros homenages.
Oreo probada la utilidad de la hidropatía: tal es
la fé m édica que profeso: quizá tendré el placer de
esplanarla en ocasión para m í monos aciaga, pues
actualmente sufro mi corazón el punzante y acerbo
dolor que debe causarm e el triste espectáculo que
tengo á la vista en una persona de mi familia, á
quien, por mil títulos, amo y considero víctim a de
la audaz ignorancia con que se le aplicó el agua,
sin plan y sin conciencia, en los primeros tres dias
de una enfermedad aguda y complicada que le in­
vadió. Por tan funesto accidente, mi espíritu se
llalla-agitado, mis ideas en desorden, y escribo shr
la reportación que demanda mi asunto.
Aunque ha.ee dias que pesa sobre m í la supervi­
sión de algunos do mis comprofesores de la capital,
que de palabra hacen la oposición, les diré que no
la temo; la deseo, por considerarla ventajosa á la
ciencia y á la humanidad, si escriben fundando su
opinión en la esacta y concienzuda observación do
los hechos, que su práctica los suministre, cuando
se decidan á emplear eso.lnsivameníc el método hi-
dropátic.o: pues si de otra manera procedieren, des­
do ahora advertiré al público ron un médico filóso­
fo: “ que los profesores mas hábiles, no siempre son
los mejores observadores;15 porque os preciso confe­
sar ingenuamente, que no carece de fundamento
la que se dice, de que aquellos destinos en que lle­
ga á ser un gran mérito csplicarsc con facilidad.
2i
trastornan muchas cabezas en lugar de mejorarlas,
¡dn efecto, tanto embriaga el lucimiento en una cá­
tedra, como cu la tribuna de las arengas; y si es
difícil no encapricharse por las opiniones que se
enseñan, todavía loes mucho mas el dejar de com­
batir las contrarias, y el esponer con todo cuidado
y fuerza los hechos que pueden servir de apoyo ó
de argumento, ó las que se profesan.
Con franqueza y lealtad he espuesto mi creencia
sobro la hidropatía: anhelo vivam ente que sobre
ella tomen parte en la discusión los médicos con­
cienzudos y de conocida capacidad, con tal que
tengan por base la esactitud, y sea sostenida con
decencia y buena fé. Solo así se sabrá si es una
de las importantes verdades que deben consignar­
se perpetuamente en los anales de la ciencia, ó un
error efímero y deslumbrante como un meteoro.
Se traía de la resolución del problema mas intere­
sante: mis limitadas facultades me cscluyen de tan
noble tarea., aun como coolaborador. Á otros mas
felices y privilegiados les está reservada tan sólida
gloria; y para que la alcancen solo puedo ofrecer
que contribuiré con mi grano de arena; pero con la
firmo protesta de no tratar de las personas, sino de
las cosas, '/o conjuro á todos mis comprofesores,
I>ou el bien de la humanidad, que fijen la atención
en que el ¿csito q u e en m u ch o s casos h a ten id o la
h id r o p a tía , p a r ece tener a lg o de m a r a v illo so , se­
gún la espresion de Bellanger; y que p u e d e á veces
no ser 'verosím il lo verdadero.
•3 7 1 —

R e g is tr o de la s -personas q u e en la c iu d a d de
P á z t c u a r o h a n sid o c u ra d a s, en e l tra scu rso de
u n m es,, con e l m éto d o h id ro p ú lic o .

U na niña del profesar do farm acia D . José M a­


ría Maciei, D . Jesns Larragoiti, Pedro Rangel, el
ñiño Andrés Huerta, el niño Juan Basano, O. José
M aría Cardona y su esposa, Doña Josefa Luna,
Doña Josefa y Doña Rosario Vallejo. Doña Dolores
Ugarte, D . Francisco Castañeda, el joven D. F ran ­
cisco d u in ian a, D . M anuel Huarte, Lie, D. José
M aría Izazaga, L ie. D . Juan Ncpomuccno Flores,
Inés Elizar'raras, Francisco R cyna, Antonio Rosi­
llo, el profesor de medicina y cirnjía D . Ramon
Magaña, D. Antonio Rtiiz, Francisco Sánchez, F er­
min Martínez, Juliana Pcrez, la niña N. Rosales,
D. Francisco Ortiz, D. Nicolás R eyes, (asistido en
dos enfermedades distintas) Doña Josefa Acosta,
Teresa Antnnes, Doña Josefa Silva, D . Jesús L ia r­
te, Juan Rodríguez, I). José M aría Abarca, Doña
Refugio Gil, su niña Guadalupe, el Br. D. Santia­
go Velasco, Martin Chavez, M ariana Guerrero, M a­
ría de la L u z Álbis, Agapitp Rangel, D. Cayetano
Huacuja, Br. D. Ignacio Abarca, niña Guadalupe
Estrada, niña N. G radan, Doña Petra y Francisca
Hinojosas, una hija mia y otras m uchas personas,
cuyos nombres he descuidado apuntar; mas, cuatro
religiosas.'
372—

P A ZT CÜ A llU , JULIO 20 OE ltM O .

Señores redactores de E l Im p a r c ia l. M is apre­


ciables señores,— llu ego á veles, tengan á bien pu­
blicar, <5u su ilustrado periódico, estas líneas cu
contestación al remitido suscrito por el Sr. D. L uis
Iturbide, estampado en el núrn. 101 del Im p a r c ia l,
que vdes. dignamente redactan; á cuyo favor les
quedará m uy agradecido su afectísim o servidor
Q,. B. SS. MM. — L u í s G . H iim jo sa .

"V o siempre he tenido y tendré per­


petuamente por mácsinia, discutir con
libertad las doctrinas y respetar tí sus
autores: si sus opiniones se encuentran
atacadas en mi artículo, pueden hacer
otro tanto con las mías: si ellos no tie­
nen razón, habré hecho muy bien en
combatirlos; mas si la tienen, todos los
golpes que les haya despedido, refleja­
rán de alguna manera contra mí, y yo
sucumbiré bajo el peso de mis propias
armas,” — B on-illand .

Advirtiendo varias equivocaciones en el citado


artículo, con sentimiento tomo la pluma para des­
vanecerlas; pues solo he querido y deseara que di­
cho señor y mis estimables comprofesores se ocu­
pasen de la penosa, pero m uy digna tarca de bus­
car la verdad en medicina, la que por lo general
se oculta tan profundamente en esta ciencia, q u e
b a sta n te se f a t i g a n n u e s tr o s s e n tid o s y n u e s tr a r a ­
z ó n a n tes d e a lc a n z a r la .
— 373

Teniendo la íntim a convicción deque, como di­


ce iínfielana, i:ol médico que habla mal de otro, en­
vilece el arte y se envilece á sí mismo.” esté seguro
el >Sr. ílurbide y cualquiera de mis dignos com­
pañeros. que de palabra ó por escrito, al emitir mis
opiniones ó al analizar las suyas, use de las armas
prohibidas por la moral médica y por las conside­
raciones debidas al público; pero jam as me fallará
energía para defender mi reputación cuando sea
atacada, prefiriendo siempre vivir desgraciado antes
que vería manchada.
Si con franqueza ó lealtad lie declarado, á la faz
del público, cuáles son hasta hoy mis creencias so­
bre la Hidropatía, y si con esactiíud y buena fe he
publicado y continuaré dando á luz los buenos ó
malos resultados que con este método obtuviere, ja ­
mas pude persuadirme que tal conducta produjese
la animadversión de alguno de mis compañeros, ó
que fuese digna do la amarga diatriba, y mucho
menos era de esperarse este resultado, cuando mi
modo de proceder está en absoluta conformidad con
la doctrina del citado Uulleland, cu ya autoridad
nadie se atreverá á recusar. D ice así: ‘'Debemos
confesar que todavía no ha llegado la fa cu lta d a
tal punto de certeza, que pueda fallarse sin apela­
ción acerca de los métodos curativos; y como no
ecsistc un código que esté legal y universalmente
reconocido, cada cual tiene libertad para considerar
á su albedrío el organismo y para escoger los me­
dios de curarlo, con tal que no repugnen á la razón
ni á la csperícncia. Nadie negará que, en la prác­
tica, se puede Ilegal- al termino por diferentes ca­
minos, y que las diversas contradicciones de los
planes terapéuticos, se esplican m uy fácilmente pol­
las reacciones del organismo; pues la naturaleza no
se ha encerrado en los estrechos lím ites de nues­
tros sistemas, y de otra manera no hubieran tenido
huen écsito y fortuna tantas teorías como se han
aplicado sucesivamente. I d n s u m a , lo s r e s u lt a d o s
q u e s u m i n i s t r a la e s p e r ic u c ia , s o n la s ú n i c a s v e r ­
d a d e s q u e p o s e e l a :m e d icin a , .
y cuanto mas tiempo
y atención empleare el profusor en observar el in-
ílujo que tienen en el cuerpo humano los agentes
esloriores, particularmente los terapéuticos, mas
merece el nombre de escolante práctico. C a d a c u a l
tie n e , s e g ú n esto , d e r e ch o d s e g u i r u n s i s t e m a y u n
m o d o e s p e c ia l d e j u z g a r lo s h e c h o s ,
y los jóvenes
pueden creerse afortunados por haber bebido las
doctrinas mas recientes y completas: pero que nin­
guno se imagine poseer él solo la verdad, sino que
respete.las opiniones de ios otros, en particular la
de los profesores esperimeníados, sin perder de vis­
ta que. todavía no han pasado del primer escalón
de la ciencia los que so figuran haber llegado á su
término, y que empezar á dudar y á reconocer que
se ignora mucho, es la señal positiva de que se ha
entrado en el camino del saber.”
A cubierto con la cgiua.de tan sanos principios,
he entrado y seguiré mi marcha por la senda que
me demarcan, do la que serán impotentes á desviar­
— 375—•
me los esfuerzos que la intolerancia ó la m alevo­
lencia, p a r a m i f o r t u n a , emprendieren hacer. Mis
dignos compañeros, absolutamente acordes en la
verdad de m ácsimas tan respetables, nunca inten­
tarán atacar mis observaciones sino con la espada
del raciocinio y la de la esperiencia, e n c u y o s d o s
e je s s e h a a p o y a d o s i e m p r e la m e d ic in a . (Blagivio.)
Contando recíprocamente con tales garantías, me
permitirá el Sr. Iturbide analizar su escrito, en cu­
yo penoso trabajo, procuraré hacer, cuanto me sea
posible, abstracción de su persona.
E n el primer párrafo de su citado remitido, que
trascribiré literalmente, y así lo haré con todos los
que forman su contestación, se espresa de esta m a­
nera: “ P o r s u p le m e n t o a l n ú m e r o 99 d e l I m p a r ­
c ia l, h a -p u b lic a d o e l S r . D . L u i s H h / .o jo sa u n a r ­
t ic u lo , e n cjue m a n if ie s t a a l p ú b lic o lo s b u e n o s e f e c ­
to s q u e le h a p r o d u c id o l a a p lic a c ió n d e l s is t e m a
H i d r o t h e r a p é u t ic o e n d iv e r s a s e n fe r m e d a d e s , lo
q u e le h a b a s ta d o p a r a s e n t a r , q u i z á s i n un m a­
d u r o e e s á m e n , q u e e n s u j u i c i o el a g u a es e l m e ­
d ic a m e n to v e r d a d e r a m e n te h e r ó ic o d e l a m e d ic in a .
H a s id o s u fic ie n t e á d ic h o se ñ o r, co m o h e d i c h o , h a ­
b er l o g r a d o co n l a H i d r o l h é r a p i a u n cu so en. a l g u ­
n a s e n fe r m e d a d e s , o lv id á n d o s e d e lo s m u c h o s t e r m i­
n a d o s co n e l m e jo r b esito , d e b id o s á lo s m e d io s o r d i­
n a r io s a c o n s e ja d o s p o r la 'm e d ic in a , d e lo q u e e s ta r á
c o n v e n c id o p o r s u l a r g a p r á c t i c a p a r a a d o p ta r u n
s is t e m a n u e v o , o lv id a d o m u c h a s v e c e s , y c u y a a p l i ­
c a c ió n , f u e r a d e lo s c a s o s e n q u e e s co co n o c id o s u
— 37Ó —

m odo de obrar, es e m p ír ic a y a b so la la m e u le c ie g a .''


S i ho sentado la propo­
P r im e r a eq uivocación .
sición de que el agua es el medicamento verdade­
ramente heroico de la medicina, no ha sido sin un
maduro oe,samen, ni por solas his observaciones
que, <1 la cabecera de lo s en ferm o s, he verificado
aplicando el método hidropálico. 3*11 médico que
se haya entregado á las investigaciones del uso me­
dicina! do esto huido, no podrá negar que desde los
primitivos tiempos on que Alé practicada la medi­
cina, por poetas, héroes y filósofos hasta nuestros
dias, no lia faltado esa m aravillosa sustancia en el
tratamiento do las enfermedades, cualquiera que
h aya sido el sistema por el que aquella ciencia se
ha presentado. Y aunque esta observación carecie­
se de esactitud, no por esto dejará de ser evidente,
que sin agua no es posible so verifique ninguna cu­
ración, cualquiera que sea la virtud do los medica­
mentos que so emplearen; así como tampoco se
puede vivir sano sin esta bebida, que la pródiga na­
turaleza nos brinda por todas partes para satisfacer
nuestras nías urgentes necesidades. Adem as, ¿qué
sustancia puede prestarse mejor á todas las indica­
ciones del estado morboso? Cuando el práctico ob­
serva que el agua, según el modo de usarla, es pur­
gante, diurética, calmante, estimulante, fondeóte,
refringeraule etc. etc., y que por su fluidez, los ele­
mentos de que so compone, el mas ó menos calóri­
co que contiene y demás propiedades físicas es sus­
ceptible de utilizarla en m il variadas formas, según
la afección !o cc^miore, atendidas todas las circmis-
tandas: cuando no so disputara á este fluido, según
la observación de un módico, su. v ir tu d de h u m e ­
decer ¡ d e d is m in u ir , de d e sle ír y de d iso lv e r todo
lo q u e está seco, viscoso, co iu len sa d o y en d u recid o ,
■ porque esta es la -propiedad n a t u r a l de la f l u i d e z ,
concibiéndose también fácilm ente su calidad re­
frescante y fortificante: cuando, por último, “ son
evidentes los procedimientos curativos, atendidas
las propiedades del agua, para cualquier observa­
dor que no esté preocupado con los movimientos
internos de estas operaciones médicas, que son pa­
ra nosotros un misterio impenetrable,” como lo no­
ta un hábil médico, ¿qué espíritu, por severo é im­
parcial que sea, no juzgará que el agua es la pri­
mera y mas poderosa arma entre la asombrosa m ul­
titud que contiene el almacén terapéutico? Y sin
atender á tan importantes notas, ni á otras muchas
í'cfleesiones que corroborarían la admirable poten­
cia m edicinal del agua, ¿quién, sino con mucha li­
gereza, podrá dudar de sus maravillosos efectos,
que han evidenciado mil y m il hechos prácticos
debidos á la hidropatía, cu ya autenticidad está
suficientemente comprobada por autores de profun­
do saber, de rectitud y filantropía? Luego, apoya­
do en la r a z ó n , en la o bserva ción p rá c tica , en la
a u to r id á d y, agregaré también, en el s en tim ie n to
co m ú n d e los s ig lo s , está fundada la proposición
de que el a g u a es e l m ed ica m en to v erd a d era m en te-
hcróioo d e la m e d icin a .
— 278—
S e g u n d a e q u iv o c a c ió n . Si es ciento que por los
medios ordinarios que aconseja la medicina, he lo­
grado buen écsito en m uchas enfermedades en el
trascurso de catorce años de práctica; y si hasta
ahora con la H idropatía es pequeño el número de
afecciones que he combatido: por sola esta circuns­
tancia, en buena lógica, ¿se podrá deducir la prefe­
rencia que debe acordarse á los primeros para que
se me critique haberlos olvidado? Unicamente des­
atendiendo las importantes consideracionesdel tiem­
po, de la naturaleza de las enfermedades y otras
ventajas de sumo interes, que espuse en mi primer
artículo, podria haberse aventurado tan especiosa
objeción. E n efecto, los felices resultados que en
el primer mes obtuve en m as de cincuenta casos
tratados con el lluevo método, en enfermedades de
importancia y algunas obstinadas que ya habían
agotado los otros medios conocidos, como las e s c r ó ­
f u l a s , la d ia b e t e s , la g o t a s e r e n a , §* c.: de buena fé,
¿podrán compararse á los que se alcanzan en la
práctica común? Y o respondo, que en todo el tiem­
po que cuento en el ejercicio de mi profesión, en
ninguna época he logrado, en tan pocos dias, ni el
restablecimiento á la salud de un número igual de
enfermos, ni el triunfo de combatir felizmente afec­
ciones pertinaces y, por lo general, incurables. Hay,
ademas, que hacer la importante observación de no
habérseme desgraciado ni un solo caso de los que
se me presentaron, lo que ciertamente no hubiera
sucedido al emplear los medios farmacéuticos. T a m ­
— 37§—

poco debieran olvidarse otras consideraciones que


noté en mi remitido para probar la utilidad de la
Hidropatía. Reñecsiónese. por último, que cuan­
do todavía no se efectúa la unidad tan deseable en
las teorías y práctica de la medicina, como térmi­
no de la progresión con que avanzan todos los ra­
mos de que se compone, bastante necesario, útil y
laudable es el trabajo de los prácticos que se dedi­
can á descubrir los ocultos elementos de que se
compone la enfermedad en general, y los medios
mas ciertos para destruirla; pues de lo contrario,
retrogradaríamos á su infancia imitando á los fal­
sos sacerdotes del Egipto, que prohibían todaespe-
rieucia y toda nueva observación en la aplicación
de los remedios á las enfermedades para sostener
su terrible aristocracia. Luego con bastante fun­
damento he adoptado el n u e v o m é to d o hidropáti-
co, del qne no puede decirse que, tal cual hoy se ha
presentado, h a s i d o o lv id a d o m u c h a s v e ce s, sin in­
currir en la mas manifiesta incsactitud y evidente
contradicción. ¿Se encuentra acaso en la historia
de la medicina un suceso tan estraordinariamente
notable como el producido actualmente por la H i­
dropatía. cual es, entre otros muchos, el de que do
cerca de tres mil enfermos qne han estado en Grae-
fenberg en dos años, hubiesen sucumbido solamen
te siete ú ocho? E s cierto que en la historia refe­
rida se encuentran casos aislados de aplicaciones
de Hidropatía; pero nunca se ha presentado ésta
como hoy, formando un método sistemado, ni con
una aplicación Jan amplia que raya en la generali­
dad, ni formando era, como la formará, en los ana­
les de la ciencia., ni atrayéndose como hoy una
atención universal por sus felices resultados. ¿Q uién
se atreverá, sin temeridad, ú sostener que el estado
actual de la ciencia no puede ser y a susceptible de
mejora, y que lia llegado y a á una perfección ópti­
ma? No olvidemos, pues, que m uchas veces una
feliz casualidad ha enriquecido á las ciencias con
los descubrimientos mas brillantes que se ocultaron
siempre al talento y á la observación inas constan­
te. Dejemos, pues, de creer que los conocimientos
que poseemos son los únicos medios de que ha po­
dido disponer la Omnipotencia para aliviar las do­
lencias físicas de los hombres, porque esto equival­
dría á decir, que nuestra limitada inteligencia so
luibia puesto á nivel en este punto con la infinita
de aquella. Confesemos ingenuamente que nos ha­
llam os m uy distantes de haber llegado á conocer,
“ en medicina,” la verdad absolutamente despejada;
y no nos desdeñemos por un espíritu de sistema tan
perjudicial á la ciencia, ó por mezquinos intereses,
de consagrar nuestras observaciones al método hi-
dropático, que se lia hecho y a demasiado acree­
dor á ellas por la evidencia indestructible .de los
hechos.
Siendo cierto que, í:cl
T e r c e r a e q u iv o c a c ió n .
empirismo es elemento primitivo y perpetuo de la
patología, y sobre todo, de la terapéutica,” como
lo nota un médico ilustrado, y estando bien demos-
traiia la imposibilidad de hacer en medicina el e m ­
me he sorprendido al leer la aserción
p ir is m o p u ro ,
que emite el Sr. ítiubide “ d e q u e la a p lic a c ió n d e l
s is te m a h id r o p a tía ) , f u e r a d e lo s c a s o s e n q u e e s
c o n o cid o s u m o d o d e o b ra r, e s e m p ír ic a y a b s o lu ­
t a m e n te c i e g a ; ”y tanto mas me he admirado de
ver estampado tal concepto, cuanto que la frase so­
la “ l a a p lic a c ió n d e u n s i s t e m a ,” escluye absoluta­
mente ia posibilidad de hacerla de una manera em­
pírica y enteramente ciega. ¿Q,ué otra cosa se ha­
ce en la práctica de la medicina al aplicar un siste­
ma sino raciocinar, atendida ia enfermedad, siguien­
do las reglas que lo constituyen? ¿Y esto será obrar
d e u n a m a n era , ciega?- Cuando para la curación
de las enfermedades, ó para prevenir su aparición,
se administra el mercurio, el sulfato quinino, los
verm ífugos, la vacuna, ccc.; por no poderse deter­
minar la acción que estas y otras sustancias ejer­
cen eu el organismo, aunque sean ciertos sus resul­
tados, ¿se podrá decir que el médico ha verificado
su aplicaciou d e u n a m a n e r a e m p ír i c a y a b s o lu ta ­
m e n te c ie g a ? Dejará, pues, de repetirse que el agua
no debe aplicarse en aquellos casos en que no pue­
de demostrarse su modo do obrar, y en los que, por
lo mismo, no produce una convicción matemática:
el buen práctico debe tener por norte?- á la c o n s ta n ­
te e s p e r ie n c ia .
Sigue el segundo párrafo, que clicc: “ M e p are­
ce u n c r im e n q u e s i n m a s r a z ó n q u e h a la g a r a l
p u e b lo in c li n a d o p o r u n s i s t e m a , c o s a m u y c o m ú n ,
■ 382—
p u e s q u e s e d e ja s o r p r e n d e r p o r to d o s lo s q u e la
c o d ic ia ó d e m e n c ia h a n i n v e n ta d o , te m ie n d o se d i s ­
m i n u y a la c lie n t e la , s e a p liq u e e l a g u a f r i a n o s o ­
lo e n lo s c a so s d u d o s o s e n q u e e s i n c ie r t a s u a p l i ­
c a c ió n , s in o en a q u e llo s e n q u e e s c o n tr a r ia á c u a n ­
to la r a z ó n y l a c ie n c ia n o s e n s e ñ a n : q u e n o se d i ­
g a q u e la e s p e r ie n c ia v ie n e e n a p o y o d e s e m e ja n t e
c o n d u c ta , p u e s s i se c it a n c a s o s q u e h a n te n id o
b u e n é c s ilo , s e h a n v is to m u c h o s , q u e s e p u b l i c a ­
rá n , c u y o f u n e s t o r e s u lta d o p r u e b a lo c o n tr a r io , y
e l m is m o o lv id o e n q u e h a c a íd o l a H i d r o p a t í a e n
d i v e r s a s é p o c a s , d e s d e t ie m p o d e H ip ó c r a t e s , C e l ­
so, G a le n o , A v ív e n o s , etc., m a n i f e s t a a l q u e j u z g a
con i m p a r c i a l i d a d l a im p o te n c ia d e e s te s is te m a .'1'1
C u a r t a e q u iv o c a c ió n . E ü esta alusión á mi con­
ducta médica, el articulista se constituye juez de
m i conciencia, lallando uii criminalidad, sin mas
dato que su cavilación, y suponiendo que única­
mente me lie adherido á la Hidropatía por hala­
gar al pueblo inclinado á este sistema, aplicando ei
agua en casos dudosos y aun en los que su aplica­
ción es contraria á cuanto nos e n s e ñ a n l a r a z ó n y
l a c ie n c ia , p o r el te m o r d e q u e d i s m i n u y a m i c li e n ­
te la .
L a r a z ó n y la c ie n c ia n o s e n s e ñ a n , que en la
práctica debemos investigar el lugar y la naturale­
za de las enfermedades, en cuyo ensárnen el m édi­
co instruido deberá tener presentes y coordinadas
todas las verdades que hasta hoy forman el esacto
inventario de los conocimientos médicos. Verifica­
do así esto análisis, la r a z ó n y la c ie n c ia n o s en se­
ñan, que en la curación empleemos de preferencia
los agentes que la observación práctica h aya de-
mOsStrado mas eficaces para alcanzar el triunfo mas
completo: mas la esperiencia v e rific a d a en g r a n d e
y la que yo tenga en pequeño, me han convencido
con la ir r e s is tib le elo cu en cia de los r esu lta d o s, que
el agua es el mas poderoso agente de la terapéu­
tica; luego lie procedido de conformidad con lo que
la r a z ó n y la c ie n c ia n o s en señ a n : luego faltando
uua y otra, se ha dicho q u e es u n c r im e n a p lic a r
el a g u a en la cu ra c ió n de la s en fe rm e d a d es.
til por temor de que se disminuyese mi clientela
hubiera adoptado prácticamente la Hidropatía, de­
bería primero probarse que yo y todos los que la
ejercemos, faltos de razón, sin justicia, y carecien­
do de sentido commi y de conciencia, abrazamos un
sistema erróneo, que infaliblemente, por sus funes­
tos resultados, destruiria la reputaciou módica me­
jor establecida; m a s la e s p e r ie n c ia está demostran­
do lo contrario. D e consiguiente, no el miedo cer­
val de la d im in u c ió n d e la c lie n te la , sino el noble
deseo de aumentarla, no con la mira baja y esc tu­
siva de aumentar los productos de mi profesión, si­
no por hacer estensiva á mayor número de pacien­
tes la feliz influencia de la Hidropatía, á la cual,
por una convicción meditada y sincera, robusteci­
da despues por la esperiencia propia, me he entre­
gado, persuadido de que, como y a lo he logrado á
favor de ella, arrancaria á la muerte un m ayor nú-
mero de victim as, y alentado del valor necesario
para sacrificar á los deberes de mi profesión el in ­
terés personal y el inestimable tesoro de mi reputa­
ción médica, la qnc sin jactancia creo que no nece­
sito ya adquirir, pues el público desde antes me ha
honrado con una confianza que ciertamente no me­
rezco: este noble deseo, repito, por el que trabajo
para procurar el bien de la humanidad, ha sido el
fuerte estímulo que me determinó á curar con el
sistema hidropálico, porque comprendiendo los de­
beres del médico, siempre me. decidiré por el mas
cierto y favorable á l a c o n s e r v a c ió n d e l a v i d a d e
n u e s tr o s s e m e ja n t e s , a l r e s ia b le c i'n iic n to d e l a s a ­
E l buen écsi-
l u d y a l a liv io d e s u s 'p e n a lid a d e s .
to de los resultados h a escedido á mis esperanzas:
la envidia, la ironía y el desprecio de algunos hom­
bres, me honran y aseguran la victoria: mi cliente­
la en efecto so ha aumentado, y disfruto la inefable
satisfacción de adquirir continuados triunfos sobre
enfermedades caliñcadas de incurables sin haber
tenido ni un caso desgraciado. E n esta esperien-
cia está basada con firmeza mi conducta; y no te­
meré responder de mis propios hechos cuando co n
s o la p a d a s in t e n c io n e s fueren atacados; mas si con
los que no pertenezcan á mi práctica, que según
afirma el articulista se publicarán, se tratara de nu­
lificar el sistema, no se espere que así se encuentre
la verdad, ni que por esto pierdan su valor y fuer­
za los resultados de mis observaciones. Mientras
que los prácticos no hagan una completa abnega-
cion de sus intereses y opiniones para observar con
provecho de la humanidad la acción de la Hidro­
patía, nada se habrá adelantado: la crítica que de
ella se haga, carecerá de sólido fundamento, y nues­
tra noble profesión perderá el prestigio que merece.
Sigamos el consejo de Huffeland, cuando dice: “E n ­
noblecer el entendimiento, sacrificar el egoísmo por
el ínteres general y con la esperanza de otra mejor
vida, derramar el bien por todas partes, es lo que el
hombre debe proponerse en este mundo.”
Lo espuesto será bastante para probar la grave
equivocación del Sr. Itúrbide al atacar siniestra­
mente la moral de muchos médicos, juzgándolos
criminales porque se han entregado con fruto á la
Hidropatía. ¡Cuán lejos estuve al escribir mi pri­
mer artículo, aun de presumir, que por hacer una
invitación sincera á mis comprofesores para que ob­
servasen aquella, hubiese habido uno de entre ellos
que separándose de la cuestión y entregándose á
conjeturas maliciosas, se hubiese atrevido á publi­
car la interpretación criminal que ha querido d a rá
mis intenciones! He dicho criminal, porque versán­
dose en la práctica de la medicina e) interes mas
noble de los hombres, cual es el de la vida, el decir
que un médico se ha adherido á un s i s t e m a b á r b a ­
ro p o r a u m e n t a r la c li e n t e la , es lo mismo que ase­
gurar que por una vil codicia ha visto con despre­
cio el precioso tesoro de la ecsistencia que los pa­
cientes han confiado á sus manos: es, en una pala­
bra, presentarlo ante la.sociedad como un atroz ase-
25
sino, marcado con los rasgos mas degradantes; es
en fin, la injuria m ayor que se le puede hacer á la
reputación y á la moral de un individuo. He aquí
el mas fuerte motivo que me ha impulsado á con­
testar, lo que seguramente no habría verificado,
aun cuando el Sr. Itnrbide se hubiese separado de
la via recta de la cuestión, con tal que hubiese res­
petado la personalidad.
Q u i n t a e q u iv o c a c ió n . E sta consiste en repetir
q u e l a H i d r o p a t í a h a c a íd o c u o lv id o , etc.
Para buscar la verdad en medicina, alguna vez
he estudiado, procurando me guie la antorcha de la
filosofía, los.diversos sistemas que forman época en
aquella ciencia, y no recuerdo haber hallado á la
H idropatía tal cual hoy so presenta en Alem ania
y on otros paises cultos: ho visto la influencia que
sobre ella tuvo la antigua filosofía, cu ya aplicación
hizo, despues Hipócrates y m as tarde Galeno: suce­
sivamente la he hallado sujeta al humorismo y me­
canismo; al animismo; á la física; al nosologismo;
£i la fisiologia y á la irritación por sus respectivos co­
rifeos, Bolieraave, 'Paracelso, Vanhclm ont y Stahl:
Tem ison, Brown, Sello. Saaw agcs, Pinei y M.
Bronssais: lie visto los autores médico-prácticos
que proclaman el c c í e d i s m o y el r a c io n a lis m o : sé
en qué consiste el e m p ir is m o , y últimamente noto
la aplicación que so hace do la anatom ía patológi­
ca; mas en todo este escrutinio, ¿dónde figura ,el
sistema hidvopático, como hoy se practica? Si fue­
se cierto que se ha olvidado m uchas veces, con fa­
— 3S7—

cilidad hubiera señalado el Sr. Xtmbicle to d o s s u s


in c o n v e n ie n te s .
Continuemos con el tercer párrafo, que dice: “ E l
q u e co n e s te s e h a y a n lo g r a d o m u c h o s c a s o s , n o es
n a d a e s tr a ñ o , j m e s q u e -por u n a p a r l e e l a g u a f r í a
d e b e o b ra r b ie n e n lo s q u e e s tá i n d ic a d a , y p o r o tr a ,
iq u é s is te m a , p o r bárbaro q u e se a , n o se h a a p li­
ca d o a l g u n a s v e c e s co n é c s iío 7 E sto no p r u e b a
o tr a co sa q u e la r e s i s t e n c ia q u e p r e s e n t a e l o r g a ­
n is m o á c ie r t a s c a u s a s d e d e s tr u c c ió n . E s m uy
s e n c illo s o r p r e n d e r a l v u l g o e n lo q u e to c a a l d i f í ­
c il a r te d e c u r a r ; y m ie n t r a s m a s a b s u r d o e s e l s i s ­
t e m a cd q u e s e a t r ib u y e u n a c u r a c ió n y m a s o p u e s ­
to á la r a z ó n y b u e n s e n t id o , c a u s a 'm a s a d m i r a ­
c ió n y e n tu s ia s m o . R e c u é r d e n s e lo s q u e s e h a n
in v e n ta d o , e l d e l m a g n e t is m o , t r a s f u s io n d e la s a n ­
g r e , h o m e o p a t ía etc. etc. ¿ Q u é ha s u c e d id o co n
to d o s ? S e h a n r e c ib id o co n e n tu s ia s m o , lle v a d o á
v e c e s a l d e lir io ; s e h a n c r e íd o m a r a v illo s o s ; s e h a
v is to e n c a d a u n o l a p a n a c e a u n i v e r s a l, e l r e m e ­
d io d e io d o s lo s m u le s , ¿ y d e s p u e s ? v ie n e e l d e s e n ­
g a ñ o y s e c o n d e n a n á e te r n o o lv id o , c u a n d o h a n
s a c r ific a d o m i l v ic t im a s .''’
S esta e q u iv o c a c ió n . Asegura el Si*. IUirbide,
“ q u e s o lo a lg u n o s c a s o s s e h a n lo g r a d o c o n e l s i s ­
te m a h id r o p á tic o , p o r q u e e l a g u a f r í a e tc .”
T a l aserción, por su vaguedad, carece de funda­
mento, pues no determinándose en ella los casos de
enfermedad en que el agua no" está indicada, nada
se habrá descubierto con decir que debe obrar bien
— 3SS—
en los que lo está. E s tarabi,en nn contrasentido
afirmar que algunas veces se ha aplicado con buen
écsito nn siste m a bárbaro en la curación de las en­
fermedades, lo que reconocerá desdo luego el arti­
culista por su misma genuina confesión, de que en
tales casos no es el bárbaro s is te m a el que cura,
sino la naturaleza que resiste, en circunstancias es-
ccpcionalcs, á la enfermedad, al mismo tiempo que
á los agentes nocivos que con intención de atacar­
la sin conocerla, emplea la ignorancia. M as nada
de esto es aplicable á la Hidropatía; pues que,
por una parte no son algunos casos los que con ella
se han logrado: á millares se cuentan en la E uro­
pa, y entre nosotros, desde su aparición hasta la fe­
cha, puede admirar el censo de los enfermos que
han sanado bajo su benéfico influjo; y por otra ¿se
podrá decir de buena fé, que en todas estas cura­
ciones nada se debe al sistema, sino solo al organis­
mo, que ha resistido á una causa de destrucción?
E sto seria condenar á la afligida y doliente hum a­
nidad á la m as Cria y criminal espectacion, dejan­
do únicamente á la naturaleza el importante traba­
jo de una curación.
S é t im a equ ivo ca ció n . Creo el Sr. Iturbide q u e
es m u y f á c i l so r p r e n d er a l v u lg o en lo q u e toca a l
d ifíc il a rte d e c u r a r etc.
Cuando la H idropatía por sus continuados m a­
ravillosos efectos ha recibido hasta hoy la sanción
no desmentida de todas las clases de la sociedad:
cuando su eficacia y verdad está apoyada en el
— 389—
testimonio de autoridades respetables, como antes
he espuesto: cuando, por último, está actualmente
practicándose con buen écsito por acreditados pro­
fesores, en diversos puntos de la República, ¿no hu­
biera sido mas prudente al Sr. Iturbide manifestar
una duda racional acerca de este sistema, que ata­
carlo, tal vez porque como h a desdeñado practicar­
lo, no ha podido convencerse de toda la verdad que
contiene?
E s cierto que puede sorprenderse al vulgo, es de­
cir, á la gente mas ignorante que forma la última
clase de la sociedad, con cualquiera superchería,
como en todos tiempos lo han verificado los char­
latanes; mas la voz general del pueblo en lo que
concierne al objeto del arte de curar, no puede equi­
vocarse; porque si bien nunca se elevará aquel á la
cima de la ciencia, le basta sentir para que conoz­
ca y juzgue con certidumbre, en el trascurso do po­
co tiempo, la utilidad práctica de un sistema. A de­
mas: la sociedad del siglo diez y nueve en nada se
parece á la de la antigua Egipto; y por esto no pue­
de compararse la conducta noble y filantrópica del
Sr. Dr. D. José Nogueras, así como la de algunos
otros, con la de los mentidos sacerdotes, que como
depositarios esclusivam ente de los conocimientos
verdaderos ó falsos que en aquella remota época
ccsistian en la moral, la política, la medicina etc.,
abusaban fácilm ente de la credulidad del pueblo
por su degradación é incapacidad. Hoy, que la ra­
zón y la civilización, á favor de la libertad, han
— 390—
multiplicado sus triunfos destrozando las groseras
cadenas con que la tiranía pretendiera ligar para
siempre el entendimiento: hoy, que los hombres,
por la mas feliz do las libertades civiles, pueden ha­
cer correr por todos los pueblos de la tierra sus pen­
samientos, convicciones y reflecsiones sobre todo
género de materias: hoy que las ciencias han sido
enriquecidas con todos los trabajos de millares de
varones insignes que lian ecsistido en el vasto pe­
riodo de cuarenta siglos que nos separan de los
egipcios: hoy, repito, no es posible que tratándose
de hechos prácticos se engaño á hombres de sano
entendimiento y aun á gobiernos ilustrados como
los de Jalisco y M ichoacán, que comprendiendo
sus deberes, han permitido la aplicación del siste­
ma hidropático en beneficio de la humanidad. E s
por tanto m uy remarcable y trascendental la equi­
vocación d e q u e s e h a s o r p r e n d id o a l v u lg o co n la
H id r o p a tía . Si asi lo hace la charlatanería, co­
mo se ha dicho, tendiendo astutamente sus lazos,
prometiendo con impostura los mejores resultados
y fascinando el espíritu cuando la ignorancia y la
imperiosa necesidad de conservar la salud, la dis­
ponen á la mas necia y rid icu la credulidad; y por­
que así se h aya verificado bajo la influencia del
z o o - m a g n e tis m o etc ., ¿podrá afirmarse que lo m is­
mo pasa con el sistema en cuestión? L os resulta­
dos que ha dado y la conducta franca y generosa
de los que lo practican, que no puede revelar otra
cosa sino la le g ít im a a m b ició n d e c u r a r a sus her­
— 391—
manos, responden por la negativa. E s, pues, incon­
ducente sacar á plaza las miserias del espíritu hu­
mano, que por honor de !a ciencia y sus profesores
debieran ocultarse, al hacer rcminiocncia de la tras-
fusiou de la 'sangre, homeopatía, etc., y sus mil
victim as, para combatir la Hidropatía; pues la cs-
p c r ie n c ia produce mil pruebas en contrario,.
Cuarto y filliino párrafo. “ E s t o y m u y d i s im il e
d e c r e e r q u e e l E r . ilhioje-.-.a s e h u y a c o n s tit u id o
d e fe n s o r d e l a h i d r o t e r a p i a p o r e l v i l Ín te r e s de
c o n s e r v a r 6 a u m e n t a r s u c lie n te la , p u e s m e m e r e ­
ce o lr o co n ce p to : lo j u z g o d e b u e n a f ú y a n im a d o
d e l lo a b le s e n t im ie n t o d e p r o c u r a r e l b ie n d e la h u ­
m a n id a d , co n c u y o o b je to i n v i t a á s u s c o m p a ñ e r o s
p a r a q u e e n tr e m o s e n t a n in t e r e s a n t e c u e s tió n , d e s ­
p r e n d i é n d o s e d e to d a p e r s o n a li d a d , y ■ co n e l e s c lu -
s iv o o b je to d e i l u s t r a r la m a t e r ia . Y o p o r m i p a r ­
to e s to y p r o n to , a u n q u e m u y s a t is fe c h o d e m i p e ­
q u e n e z , á c o r r e s p o n d e r á l a a m is t o s a in v i t a c i ó n
d e l r e p e lid o s e ñ o r , lo q u e n o p u e d e e f e c t u a r s e p o r
a h o r a , e n r a z ó n , da q u e n i a ta c a lo s p r i n c ip i o s d e
l a c ie n c ia q u e p r o f e s a , co m o lo h a c e e l s i s t e m a q u e
d e fie n d e , n i ta m p o c o m a n if ie s t a c ie n tífic a m e n te la s
r a z o n e s q u e t ie n e p a r a q u e e l a g u a , d e b a a p lic a r s e
e n t o d a s l a s e n fe r m e d a d e s , ú n ic o c a so e n q u e p o ­
d r e m o s e n tr a r e n m a t e r ia . E n s u c ita d o a r t i c u ­
lo n o h a c e m a s q u e p u b l i c a r lo s c a s o s e n q u e l a h a
a p lic a d o c o n b u e n c e s ito , s i n e m i t i r s u j u i c i o so b re
s u m a n e r a d e o b r a r : p e r o n o creo q u e e s to s , s u ­
p u esta s u a u t e n t ic id a d , p u e d a n e c h a r p o r t ie r r a
— 392—
lo s in n u m e r a b le s q u e se h a n lo g r a d o co n lo s m e ­
d io s c o n o c id o s y q u e h a n s id o o b jeto d e l e s t u d io y
m e d ita c ió n d e h o m b r e s g r a n d e s , y p o r o tr a p a r l e
s e p u e d e n o p o n e r d lo s p r im e r o s o tr o s m u c h o s q u e
h a n d a d o r e s u lt a d o s f a t a l e s . S i h a s ta a q u í no se
h a n p u b lic a d o é s to s , e s p o r q u e s e h a j u z g a d o i n ú ­
til. p u e s c u a n d o la s p a s i o n e s s e e c s a lt a n , e s p r e c i ­
so q u e l a r a z ó n c a lle , y q u e e s p e r e d q u e é s ta s c a l­
m e n s e g u r a d e su tr iu n fo . R e p ito q u e e s to y e n
la m e jo r d is p o s ic ió n j i a r a c o n t r ib u ir , e n la p e q u e ­
ñ a p a rte, q u e m e s e a p o s ib le , a l in t e r e s a n t e objeto
d e s i la h id r o te r a p ia e s 6 n o c o n v e n ie n te p a r a
c u r a r to d a s l a s e n fe r m e d a d e s . E s t o y d e a cu erd o
e n q u e e s ta cu estió n , s e tr a te c ie n t ífic a m e n t e d e b u e ­
n a f é , y co n e l s o lo o b jeto d e d i l u c i d a r u n a m a t e ­
r ia en q u e se v ersa nada m e n o s q u e la v i d a d e l
h o m b re .'r>
Si no habla aquí la ironía, lo agradeceré siem­
pre al Sr. líurbide el testimonio público con que su
bondad me honra y favorece. No se equivoca en
creer que he procurado alejar toda personalidad al
invitar á los p r á c t i c o s para que ilustren la materia,
pues de lo contrario nos apartaríamos del sublime
objeto de nuestra profesión, y se nos aplicaria con
justicia, lo que J. J. Rousseau dijo de los filósofos:
“ Los encontré mofándose unos á los otros, y en eso
me pareció ser en lo único en que todos tenian ra­
zón/’ Tam bién no olvidaré que dicho señor h aya
aceptado la invitación que generalmente hice ú to­
dos los médicos, para que con sus luces se pusiera
— 393—
en claro lo que la Hidropatía tenga de útil ó perju­
dicial; mas siento ver al articulista separado del
camino á que lo llamaba, y el único que debe con­
ducirnos al conocimiento de la verdad en medici­
na. Recordará que mi escitativa está formulada
en las siguientes precisas palabras: s i e s c r ib e n f u n ­
d a n d o s u o p in ió n e n la e s a c la y c o n c i e n z u d a ob­
s e r v a c ió n d e lo s h e c h o s q u e s u p r á c t i c a le s s u m i ­
n is tr e . c u a n d o s e d e c id a n á e m p le a r e s c lu s iv a m e n -
mas el articulista no ha
Le e l m é to d o h i d r o p á l i c o f
hecho otra cosa que manifestar sus antipatías por
el sistema y los que lo practican, sin apoyar sus
opiniones en la observación práctica, á la que sin
m engua de sus deberes y de su reputación, deberia
entregarse. Do otra manera, vagarán inciertas sus
ideas por el anchuroso campo d é la s conjeturas,
mientras yo permanezco firme en el sitio de la rea­
lidad; advirtiendo, que es un obstáculo pueril el
que espone para no entrar en materia, y el que con­
siste en que yo no ataco los principios de la cien­
cia que profeso, ni tampoco manifiesto científica­
mente las razones que tengo para curar con la Hi­
dropatía. Y para desembarazar el camino, me
basta, en cuanto á lo primero, remitirlo á las ge­
nuinas observaciones que autores notables han es­
crito sobre dicho sistema; en cuanto á lo segundo,
la última razón suficiente y científica que debo ex­
hibir es, la e s p e r ie n c ia .
O c t a v a e q u iv o c a c ió n . Aunque no fuera bastan­
te el feliz écsito de los casos que publiqué p a r a
— 394—

e c h a r p o r i ic r r e tio s in n u m e r a b le s q u e s e h a n l o g r a ­
d o p o r lo s m e d io s c o n o c id o s ; en cuanto á está opi­
nión, advertiré: que no pudiendo dejar de ecsislir
lo que realmente fué, jam as pretenderia tal imposi­
bilidad; mas sí creo racionalmente que la Hidropa­
tía hubiera salvado á m uchas personas, víctim as
de otros métodos curativos, por mas que se hayan
empleado lo s m e d io s q u e h a n s id o e l o b jeto d e l e s ­
t u d io y m e d it a c ió n d e h o m b r e s g r a n d e s . M as pa­
ra hacer una formal dimisión de este legado tera­
péutico, ¿qué se necesita? Lo que dice Bige!: “ gran­
de amor á la verdad y un .sacrificio ilimitado á la
felicidad de la humanidad. Por eso la Hidropatía
debe estar sujeta á violentas contradicciones. Ha
despertado contra sí las pasiones mas violentas: la
ambición de la gloria y de la fortuna/’
N o v e n a e q u iv o c a c ió n . A l afirmar que al buen
écsito que ha producido la Hidropatía se pueden
oponer muchos casos que lian dado resultados fa­
tales, ¿perderá con esta objeción el prestigio que
justamente ha adquirido? N I b u e n s e n tid o m e n e a n ­
do c u e r d a m e n t e l a c a b e z a , contesta satisfactoria­
mente. ¿Pues qué, está y a probado que en ellos
se h a aplicado bien el sistema? Y aun cuando es­
to no fuera posible, ¿están analizadas d e b u e n a f é
todas las circunstancias por las que comunmente
se frustra la feliz terminación de una enfermedad,
cualquiera que sea el médico encargado de comba­
tirla, y cualquiera también que fuere el método
que se hubiere adoptado? Y prescindiendo de la
—305
vaguedad que envuelvo el argumento do que ms
ocupo, y que caracteriza su debilidad, ¿dejará por
esto de ser evidente mi triunfo en el poco tiempo
que me he dedicado á practicar exclusivamente la
Hidropatía? Y o apelo al testimonio de lodos mis
clientes y de todos los habitantes de esta ciudad
para que depongan quién se ha agravado de sus
males de los enfermos que lie tenido bajo mi cus­
todia, y en qué proporción ha estado la mortalidad.
D é c i m a e q u iv o c a c ió n . Juzga el Sr. Ilurbidc que
es inútil la publicación de los casos contrarios á la
Hidropatía, p o r q u e c u a n d o la s p a s io n e s se e c s a lla n
e s p r e c is o q u e la r a z ó n c a lle , y qu e esp ere á que
e s t a s c a lm e n , s e g u r a d e s u t r iu n f o .
Si dicho señor estuviera combatiendo el catoli­
cismo, así. como lo hace con la Hidropatía, nada
cstraño fuera que, en materia de pasiones, racioci­
nara como el protestantismo. ¿Corno transigir con
las que gratuitamente supone que lian producido
y ecsaltado el sistema hidrop&lico? ¿Cómo esperar
que calmen, despues de haber saciado su furor en
las víctim as que á centonares sacrificarán? A la
vista de tan horrendo espectáculo, ¿faltará el valer
necesario para hacer-resonar la voz humanitaria de
la razón, que eficaz y oportunamente destruiría en
su origen el mal, para no sufrir despues la vergon­
zosa impotencia de remediarlo? ¿Deberá ruborizar­
se y permanecer oculta la verdad, cuando está se­
gura de su triunfo? ¿T a l conducta acreditará la
filantropía que ccsigc nuestra distinguida profe-
— 396—
sion? ¿No debiera haberse previsto que al emitir
una opinión tan aventurada, se presentaria fácil­
mente á la memoria la vulgar observación del poe­
ta: veo lo qu.e e s m e jo r , lo a p r u e b o , y s i g o lo p e o r ?
¿No será mas conforme á la razón y á la esperieu-
cia seguir prácticamente el dictamen de un filósofo
cristiano, quien con la mas viva elocuencia se es-
presa de esta manera: “ Para sojuzgar una pasión,
lo primero que debe hacerse es oponerle una valla
insuperable que no la deje pasar adelante; entonces
la pasión se agita por algunos momentos, se levan­
ta contra el obstáculo que la resiste; pero encon­
trándole inmóvil, retrocede, se abate, y cual las olas
del mar, se acomoda murmurando al nivel que se
le ha señalado?’5
Antes de concluir, deberé declarar: que la e s p e -
r ie n c ía me afirma mas y mas cada dia en mis con­
vicciones respecto de la utilidad de la Hidropatía,
cuyo sistema, aunque sencillo, ha sido positiva­
mente eficaz en la curación de las enfermedades
que se me han presentado, con m uy pocas cscep-
ciones; mas en estas tampoco ha vencido la farm a­
cología. M ayor número de casos que los que pu­
bliqué he logrado, siendo de notar que he combati­
do enfermedades inveteradas, que hasta aquí han
puesto á prueba el talento de los médicos, como
son; la a s m a , l a g o l a , d ia r r e a s , a lg u n a s a fe c c io ­
n e s d e c o r a z ó n , el h e r p e s , v a r ia s e n fe r m e d a d e s d e l
a p a r a t o u r in a r i o y d e l g e n i t a l , e n a m b o s s c c s o s ,
a l g w i a s d is c r a c ia s , a fe c c io n e s e s p a s m ó d i c a s , to d o s
— 397-
y por úl­
lo s a ta q u e s a g u d o s q u e p r o d u c e l a fie b r e ,
timo, aquellas h e t e r o p a t ía s , que no encuentro un
nombre para caracterizarlas, por mas que abunde
en términos técticos la medicina. L a simple cita­
ción, que exhibiré si se dudare de mi aserto, de los
enfermos que he curado, será el comprobante de la
verdad de mis observaciones. ¿Y todavía se verá
con desdén la Hidropatía? Todos los hombres
amantes de la humanidad y de las ciencias debe­
rían tributar sus sinceros homenages de admiración
y gratitud al filantrópico, sabio y caritativo Dr. D .
José Nogueras, por habernos dado á conocer la fe­
liz aplicación del agua á las enfermedades. ¡Ojalá
y me fuera posible ejercer mi profesión á su lado,
para aprovechar sus observaciones y adquirir el
tacto tan delicado y seguro que posee, por el que
fácilmente conoce las mas ocultas afecciones, y
pronostica de ellas con acierto.
Podrá ser efím era la ccsistencia de la Hidropa­
tía; mas empleándola d e b u e n a f ié para procurar
el bien de los hombres, ella resonará por mucho
tiempo, antes de perderse para siempre, como las
piedras que se arrojan á un abismo, según la es-
presion de un ilustre escritor. Cualquiera que fue­
re su suerte, suplico á mis comprofesores, que para
juzgarla tengan presente la siguiente observación,
de un sabio filósofo del presente siglo: “ No hay
cosa que ponga mas de manifiesto los defectos y
vicios de un sistema, y sobre todo, que mas desen­
gañe á los hombres, que la piedra de toque de la
— 393—

espeiieiiciu. Y o no só qué facilidad tiene nuestro


entendimiento para concebir un objeto bajo muchos
aspectos, y qnó fecundidad tan funesta para apo­
yar con un sinnúmero de sofismas las mayores cs-
travagancias; pues que en tratándose de apelar á
la disputa, apenas puede la razón desentenderse de
las cavilaciones del sofisma. P e r o e n ¡ le g a n d o á
¡a cs-p erien cia , io d o s e c a m b ia : e l i n g e n i o e n m u d e ­
ce^ s o lo h a b la n lo s h e c h o s : y si. la. e s p e r ie n c ia s e h a
v e r ific a d o e n g r a n d e y so b re o b je to s d e m u c h o i n ­
te r e s y d e alia, im p o r t a n c ia , e s d i f í c i l q u e p u e d a
o fu s c a r s e co n e s p e c io s a s r a z o n e s la c o n v in c e n te
e lo c u e n c ia d e lo s r e s u lta d o s .^
Según esta doctrina, la que también be citado
del profesor fluíleland, y todo lo espucsto en este
artículo, me parece que se tendrán lodos los datos
para que cualquiera fácilmente resuelva las siguien­
tes cuestiones: Primera. ¿Qué nos enseña la esp e -
r ie n c ia acerca de la Hidropatía? Segunda. ¿Se
han manifestado hasta ahora sus vicios y sus de­
fectos? Tercera. ¿De qué manera y por quiénes
se ha combatido? Cuarta. ¿Será cuestionable el
derecho que tengo para observar en mi práctica di­
cho sistema? Q uinta. ¿El Sr. Iturbide ha tratado
de buena fé, con esacíitucl y caballerosamente, la
interesante cuestión que yo propuse?
Por mis enfermedades, por mis deberes que dia­
riamente tengo que llenar en mi vida pública y de
familia, y por varios incidentes, se lia demorado al­
gunos dias esta contestación: mas aunque tarde,
— 399—
espero con serenidad que el público ilustrado falla­
rá con rectitud do nuestras intenciones; señalará
dónde se halla el error ó la verdad; descubrirá
nuestras tendencias, y conocerá el carácter y pen­
samientos de cada uno de los contendientes; si es
cierto, como ha dicho M.a Stael, “ que aquel y estos
es lo que cada cual manifiesta al escribir.”
S i alguno do mis comprofesores, ú otra persona,
públicamente hiciese alusiones que de alguna m a­
nera ofendieren mi reputación médica, protesto des­
preciarlas en lo sucesivo, pues me basta la convic­
ción de cumplir fielmente con mis deberes de mé­
dico. cu ya satisfacción nadie podrá arrebatarme.
¡Dichoso yo entonces, si, retirado al f ado de mi
hogar doméstico, puedo meditar con tranquilidad
en las sabias lecciones de la E S P E R IE N C íA !

C A P IT U L O D U O D E C IM O .

MET OD O I IIDROI’ ATICO DE C Ü It A R L A S ENFERME­


DADES.

E l método que va comprendido entre comillas,


como tengo dicho ya, es el de M. Prissnitz, según
fné pronunciado por el profesor Mundé en Graefen-
berg, confirmado por el doctor Bigedo, y asegurado
por M. Claridge, y el que no tiene comillas es del
autor de este libro.
— 40 0 —

“ gota y r e u m a t is m o .”

“L a gota tiene diferentes nombres según las par­


tes que afecta. Se denomina chiagra cuando ata­
ca á las manos: pedagra cuando ocupa los pies, y
gonagra cuando está establecida en las rodillas.”
“ Se creo que la produce cierta acrimonia sutil,
fugitiva, que algunos suponen ser una composición
de cal y de fósforo, y otros del ácido de la orina, que
atraviesa con la sangre todas las partes del cuerpo,
y ocasiona dolores espantosos en cualquiera parte
en que queda. E stas concreciones sonde una na­
turaleza calcárea, como se vé por el sedimiento de
la orina de los gotosos, y por la ropa en que traspi­
ran en Graefenberg; vense en ella restos de cal, así
como en los accesos que les sobrevienen como depó­
sitos críticos, que contienen la materia artrítica.”
“L os médicos antiguos llam aban á la gota la hi­
ja de Baco y de Venus. E n efecto, las personas de­
votas á estas dos divinidades, ofrecen el m ayor nú­
mero de ejemplos.”
“ Desde que sufrí la cura del agua, miro al trata­
miento médico de la gota como un acto de locura.
L a medicina no presta ningún ausilio contra esta
enfermedad, porque aunque pueda producir algun
alivio momentáneo, es esencialmente dañino, pues
los remedios que casi siempre producen evacucio-
nes forzadas, alteran los orgános digestivos, y fa­
vorecen la formación de m ayor cantidad de sus­
— 401 —
tandas malas. Declaro con un perfecto conocimien­
to de causa, y con una profunda convicción fun­
dada sobre hechos numerosos y notorios, que el
procedimiento sudorífico y el agua fría.son los úni­
cos medios de curar esta enfermedad.”
“ L os baños calientes y de vapor, ayudados pol­
los medios de la medicina, pueden producir la tras­
piración; pero son debilitantes, y pocas constitucio­
nes los pueden soportar.”
“ E l método curativo de Priessnitz reúne todas las
ventajas de la cura con agua caliente sin tener sus
inconvenientes, porque ataca y resuelve las sustan­
cias viciadas y las espele: fortifica la vida y resta­
blece las funciones digestivas, mientras el agua
caliente los arruina del todo.”
“ L os gotosos no podían de manera alguna encon­
trar alivio en la medicina; son los que Priessnitz ha
curado mas pronto, por violenta que fuese la enfer­
medad. L e he oido decir que ocho ó diez semanas
eran suficientes para curarlos radicalmente: la razón
de ello está indudablemente en el buen estado de los
órganos digestivos, empeorados por las medicinas,
y de consiguiente en la menor cantidad de sustan­
cias viciadas.”
“ Cualquiera que sea la razón, es m u y cierto que
la conservación de los órganos digestivos en su es­
tado normal, es lo que mas importa á la salud. No
es con vómitos y purgantes, no es con mercurio ó
aguas minerales, de que son tan pródigos, con lo
que los médicos preservan la integridad de los ór-
26
— 402—

ganos digestivos; saben esto, y cierran sus ojos á


las funestas consecuencias de este sistema debili­
tante.'”
“ L a cura de la gota ecsige la aplicación de todo
el tratamiento. Se debe aplicar en todo el cuerpo
antes de fijarlo en las partes enfermas ó afectadas.
E l primer objeto se obtiene con el procedimiento
sudorífico, y los baños para aliviar la escesiva irri­
tabilidad del cutis, que es el origen de tanto dolor,
agregando á esto el ejercicio al aire libre. Los go­
tosos deben dejar gradualmente el uso de la frane­
la pegada al cuerpo, lo que pueden hacer en el v e ­
rano al quinto dia del tratamiento, y en invierno
mas tarde, y siempre sin la mas leve incomodidad.
Cuando el enfermo no está m uy endeble, puede
ir inmediatamente al chorro, teniendo cuidado de
que le caiga el agua inmediatamente en todas las
partes de su cuerpo; pero se debe usar esta medici­
na por dos 6 tres minutos y solamente cuando se
halla capaz de sufrirla con facilidad el paciente, es-
ponieudo las partes afectadas para poner en movi­
miento los humores que so hau fijado en ellas.”
“ E l procedimiento de la traspiración fuerte, es de
la mayor importancia en casos de gota, y particu­
larmente para los que han tomado otros remedios.
Mientras el enfermo está envuelto en la manta de
lana, se deben también aplicar vendages en las
partes enfermas y renovarlos según el procedimien­
to indicado; pocos pasan mas de cinco 5 seis sema­
nas bajo el indujo de este método sin tener las crí-
— 403—
sis; quiero decir, sin que el paciente se llene de
erupciones ó abscesos.”
“A l aparecer la crisis, es necesario que el chorro
sea moderado, para no dar lugar á que aquella se
aumente; la traspiración debe ser mitigada, y el
paciente debe estar menos tiempo, en el baño: mu­
chas veces es preciso tomar solo baños de asiento
y de pies, particularmente los que están espuestos
á la acumulación de sangre en la cabeza, ó cuan­
do la gota está situada en dicha parte del cuerpo.
Cuando la crisis es intensa, es suficiente envol­
verse en uua sábana mojada y usar abluciones
frias: al quitarse la sábana, seria mejor evitar el
uso del baño.”
“ E l tratamiento mitigado así, se continúa, escep-
to cuando la irritación llega á ser peligrosa; en es­
te caso se debe suspender, menos los fomentos ge­
nerales ó los vendages, que se deben remover dia y
noche, y los baños de asiento. E stos son suficien­
tes para restablecer la calm a.”
“ No debo olvidar prevenir á los gotosos, que de­
ben, durante todo el tratamiento, beber una gran
cantidad de agua fría. E ste líquido tomado en
abundancia, disminuye los humores y favorece la
traspiración; á lo que se debe añadir tanto ejercicio
como se pueda hacer, sea á caballo ó sea á pié. Y
para hacer ejercicio que equivalga á los y a men­
cionados, se asierra un trozo de madera, ó en caso
de necesidad se pasea en coche. Pero si está pre­
cisado á quedarse encasa, la cauddad de agua que
— 404—
se debe beber no se ha de acortar. Adem as he
visto curarse un caso de gota en la cabeza, con so­
lo beber agua y hacer abluciones de agua fria,
aunque el enfermo estaba incapaz de poder salir de
su habitación.”
“ H ay muchos gotosos en quienes la enfermedad
no es meramente local, sino que se manifiesta en
todo el cuerpo. Cuando ccsisle en las regiones
superiores so les proscriben baños de pies para
atraerla á las estremidades inferiores, sin olvidar
los fomentos de las partes afectadas para alterarlas
y ponerlas en movimiento: estos baños se deben to­
m ar una ó dos veces al dia, por lo menos de me­
dia liora cada uno,”
“ E s un caso común v e rla gota afectar las estre­
midades inferiores; los pies son mas á menudo las
partes donde se establece esta enfermedad: baños
fríos de pies, son un pronto y poderoso remedio.
E l agua para los baños de pies no debe pasar de
los tobillos. L a hermana de un amigo mió, que
vive cerca de Toplitz, padecía hacia mucho tiempo
dolores en los pies y en las piernas; probó muchos
remedios, ademas de los baños de Toplitz, sin el
mas leve alivio, antes al contrario, se le aumentó
la enfermedad hasta el grado de no poder andar.
L e sobrevino un violento parasismo, durante el
cual se imaginó que el uso. del agua fria le haría
provecho: el primer baño de pies que tomó la puso
en estado de poder andar; animada con este alivio,
lo repitió, y en pocos dias quedó libre de la dolen-
— 4.05—
cia. L a lio visto dos años despues, y le oí decir
que no conservaba los mas leves restos de la enfer­
medad.5’
“ Cuando la gota se fija en las caderas ó en cual­
quier otra parte de la cstremidad inferior, se llama
gota sciática. Siendo tan eficaces los baños de
asiento, no se debe temer al ver que aumentan los
dolores; pues este es un signo del movimiento dado
á los humores artríticos. Estos se aumentan apli­
cando el chorro á las partes afectadas; el humor al
fin desciende á los pies, de donde se quita con los
baños de pies, que se deben tomar alternando con
los de asiento.”
“ E s preciso aplicar fuertemente el chorro á las
partes afectadas por la gota, y continuamente apli­
car vendages mojados, como también frotarlas vi­
gorosamente cuando se está en el baño frió; lo mis­
mo se hace con la mano seca cuando se está en­
vuelto en la manta para traspirar.”
“E stas frotaciones mueven y quitan de su lugar
los humores morbíficos. L a cabeza es la única
parte que no se debo esponer al chorro; con solo la
aplicación de vendages es suficiente para la cabeza,
particularmente poniéndolos en las sienes, que es
por lo regular donde se sienten los dolores mas
agudos, y tomar todos los dias baños de pies y de
asiento para atraer los humores á las estremidades
inferiores. E n este caso el procedimiento sudorí­
fico se debe acortar.”
“ Ahora demostraré el tratamiento del dolor de
— 40 6—

clavo, que es una especie de gota; y a he dicho que


el chorro no so debe aplicar á la cabeza. E l primer
medio es mejorar todo el cuerpo con agua irla: si
esto es insuficiente, se debe tomar un baño de asien­
to por dos 'horas, bebiendo bastante agua, y del
baño de asiento inmediatamente se debe pasar al
de pies. E ste tratamiento es m uchas veces sufi­
ciente para poner fin al parasismo; si de esta ma­
nera no cesa, se pondrá un vendage mojado en la
cabeza, y se hará ejercicio en sitio en que la tem­
peratura esté fria. Desapareciendo el dolor, el pa­
ciente se debe estar quieto por algunos dias y abs­
tenerse de la traspiración; durante los dias de des­
canso, se debe tomar alternativamente por dias un
baño de asiento y uno de pies, y renovar con fre­
cuencia los vendages mojados en las partes afecta­
das, sin olvidar el beber bastante agua fria: es pre­
ciso dar un paseo al aire libre despues de cada ba­
ño. E ste es el modo con que traté el espantoso do­
lor nervioso que casi* me había reducido á la deses­
peración, y al fin triunfé. T om é una resolución fir­
me de ejecutar todas las operaciones qué ecsigia el
adelanto do la enfermedad. ¿Pero qué no es capaz
de sobrellevar un hombre que desea vivir? Los que
están atacados de la gota, deben recurrir inmedia-,
lamente á las abluciones y baños de asiento: así se
corta siempre el parasismo, y algunas veces se cor­
ta en su primera aparición. E ste tratamiento tiene
la ventaja de que al dia siguiente ó aun en el mis­
mo día, el enfermo se puede esponcr al aire libro,
— 40 7—

sin correr riesgo de una recaída. E sta es una ven­


taja que no pertenece á ningún otro método.”
“ E n el intervalo de los parasismos, las personas
afectadas de dolores artríticos en la cabeza, harían
"bien en tomar los baños de dicha parte para poner
en movimiento el humor gotoso y despejar aquella,
lo que sucede m uchas veces bajo la forma de pos­
temillas en las orejas. Por cualquier dolor que es­
tas postemillas pueden causar, no se deben descui­
dar los baños de cabeza y los fomentos fríos 5 ven-
dages sobre las partes afectadas. E l abrirse estas,
causa gran alivio; si no se abren es porque el hu­
mor ha sido espelido por la traspiración.”
“ Los baños de pies se deben emplear cuando el
tratamiento h aya afectado todo el sistema, para evi­
tar una reacción demasiado fuerte en los órganos
superiores.”
“ E l dolor causado por la formación del absceso
que produce el baño de cabeza, se diferencia esen­
cialmente del que caracteriza el dolor nervioso, es
menos agudo, aunque turba el sueño por algunas
noches; es mas punzante que destructor, fatiga la
dentadura y las sienes, y continué mente correspon­
de hacia el oido.-’
“ No concluiré este capítulo sobre la gota en la
cabeza, sin'adverlir al enfermo que la estricta ob­
servancia del régimen en Graefeubcrg es una de
sus mas importantes obligaciones. Y a he dicho
que este procedimiento se debía mitigar en los ca­
sos de necesidad, y añadiré que seria mejor traspi-
408—
rar mi dia sí y otro no. Pero, ¿cómo soportar una
vida de ociosidad? Respondo preguntando si hay
algún otro método menos tardío y mas eficaz. H ay
un recurso donde podemos cobrar ánimo, y es la
sentencia pronunciada por las escuelas médicas,
que han declarado que la gota es una enfermedad
incurable.”
“ Lo que he dicho sobre la gota y su tratamiento,
se aplica igualmente al reumatismo, que tiene gran
semejanza con ella, que se le supone el mismo ori­
gen. y á menudo se confunde uno con otro; así el
tratamiento es el mismo, y consiste en abundante
traspiración, el chorro y vendages en las partes
efectadas.”
“ A l lector tal vez le interesará leer la narración
de algunas de las curas de gota que se efectuaron
en Graefenbcrg, durante mi estado a llí.”
“ Mr. W crbourg, consejero de un rey, había pa­
decido por seis años de la gota: ésta, despues de
haberle afectado diferentes partes del cuerpo, con­
cluyó estableciéndose en los pies: los tenia inflam a­
dos y m uy encarnados. L os baños de piés en una
decocción caliente de plantas, ordenada por la fa­
cultad, aumentaron el dolor de tal manera, que el
enfermo, reducido á la desesperación, recurrió al
agua fría; los repetidos baños de piés, despues de
algunos dias, hicieron desaparecerla inflamación y
el color subido. Admirado del feliz efecto del agua
fría, fué á Gracfenberg, donde siguió el método.
Teniendo sesenta y cinco años estaba obligado á
— 409—
proceder con gran cuidado; por eso solamente tras­
piraba en la sábana mojada, y no tomó el chorro.
L o restante del método no fué alterado: al cabo de
dos meses se marchó radicalmente burado.”
‘:Una niña do siete años padecía por espacio de
un año dolores en el pecho: despues de haber usado
mil medicinas en vano su padre, Mr. de Graderlain,
la llevó á Graefenborg. Priessnitz dijo al momen­
to que era reumatismo, y que se hacia cargo de la
cura: le ordenó que usase un vendage mojado en el
pecho; de esto íesultó fiebre y aumento de dolor.
L a niña fué envuelta en una sábana mojada que se
le mudaba varias veces al dia, y cada vez que se le
cambiaba se lavaba con agua templada; asustados
sus padres con la calentura, que continuó durante
diez dias, recordaron que el médico que las había
mandado á Gracfenberg, les habia dicho que si el
tratamiento aumentaba la enfermedad, lo dejasen
inmediatamente. A sí, pues, resolvieron llevársela
á su casa. Para este viage se vieron obligados á
hacer traer un carruage, pues allí no lo habia. D u ­
rante los dos dias que emplearon en buscarlo, con­
cluyó la crisis, y la niña estaba tan buena, que
cuando volvieron sus padres la encontraron ju gan ­
do en el campo. E l tratamiento se continuó por
algunas semanas mas y se restableció perfectamen­
te la salud de la enfermita.”
<!Un médico que habia tenido la gota sciática por
cinco años en la pierna izquierda, la cual tenia hin­
chada y casi negra, fué á Graefenberg, donde des-
— 410—

pues de tres meses del tratamiento, le salió tanta


abundancia de granos, que no estuvo capaz de an­
dar; despues de algun tiempo los granos se secaron
y quedó el enfermo en un estado perfecto de sa ­
lud.”
“ Algunos dias despues de haber yo llegado á
Graefenberg, se curó un caso de sordera por un abs­
ceso en el oido: nueve meses fueron necesarios pa­
ra curar esta obstinada enfermedad. E l enfermo cu­
rado escribió, en prueba de reconocimiento, una
obra sobre el método curativo de Graefenberg.”

GOTA.

Por la mañana, el primer dia, beberá dos vasos


de agua y se pondrá defensivos calientes en las
partes afectadas, con ellos mismos se envolverá en
la sábana mojada; seguirá un baño de asiento de
media hora con frotaciones en las partes adoloridas:
en la tarde otra sábana, con los defensivos y baño
de asiento; en la noche tomará un baño de pies de
media hora. E n lo demas seguirá el método an­
terior.
¡Si el enfermo tuviere robustez, se dará baño de
chorro de dos ó tres minutos, principalmente en las
mismas partes afectadas, y en las demas se bañará
accidentalmente frotándose las partes enfermas.
L os demas dias continuará el mismo régimen; pe­
ro de cada dos dias tino, la sábana mojada de la
mañana la sustituirá con un sudor de frazada de
tres cuartos de hora, y los defensivos fríos: podrá
— 4 11—

también darse dos lavativas y hacer ejercicio be­


biendo bastante agua.

REUMATISMO.

Como estos dolores son causados por una ñucsion


ó corrimiento en el cuerpo, que no son periódicos
pero sí errantes, se les lia querido confundir con la
gota, y para su curación podrá seguirse el mismo
método, y a que es accidental la variación de la una
y del otro.
CIATICA.

Un dolor fijo é insoportable que se estiende des­


de la cadera hasta la punta del pié, que suele ser
precedido de uuos dolores errantes y periódicos,
como los reumáticos; se llam a ciática porque fija su
mansión en el sitio que es origen de su nombre.
E l método será: un baño de asiento en la maña­
na, de media hora, despues sudor de sábana diario,
y cada seis dias uno de frazada de media hora; dos
al dia de chorro de tres minutos cada uno, en la
parte del dolor'; defensivos calientes en la noche,
fríos en el dia, y frotaciones con las manos moja­
das al tiempo del baño: cada tres dias al salir del
sudor, tomará un baño general de cinco minutos, y
así continuará hasta sanar.

"f ie b r e in fla m a to r ia , fie br e nerviosa e t c .”

"L a fiebre inflamatoria, como toda especie do fie­


bre aguda, halla un remedio cierto en el uso del
agua fria, mediante los fomentos generales; es de­
—4 1 2 —
cir, en las sábanas mojadas y en los baños de asien­
to, renovando uno y otro según la malignidad de
la enfermedad. Algunos médicos niegan la posi­
bilidad de curar la fiebre nerviosa tifoidea con agua
fria. Responderé remitiéndolos á los escritos de los
doctores Curry, Ueuss, Milius y W eigt, donde po­
drán convencerse de esta verdad. Q,uizá honrarán
con alsuna creencia el testimonio de los médicos á
quienes aludimos, pues estos profesores de la cien­
cia médica han curado á miles, siguiendo en m u­
chos casos el sistema del agua fría. Ilustraré el
tratamiento refiriendo dos casos de esta enferme­
dad que presencié durante mi permanencia en Grae-
fenberg.”
‘'Poco despues de m i llegada, fui atacado de una
fuerte fiebre. T o m é primero un baño de piés, lue­
go uno de asiento, en el cual estuve una hora. Un
amigo mió, viendo que la fiebre aumentaba y que
se’ me puso m uy encamada, se amedrentó y fué
corriendo á ver á Priessnitz, el cual vino á verme á
las nueve de la noche; al instante me envolvió en
una sábana mojada, qué se mudó á la media hora,
quedándome en ella por una hora, durante cuyo
tiempo dormí como había pronosticado Priessnitz;
despues de esto me lavaron con agua fria, y me pu­
sieron otra vez en el lienzo mojado, con lo cual em­
pecé al instante á traspirar abundantemente y á
sentir m ucho alivio; dormí hasta las tres de la ma­
ñana, que me volvieron á lavar y á ponerme otra
vez la sábana mojada, traspiré hasta las seis, y
— 413—
cuando estaba cubierto de sudor, me metieron en
un baño de agua fría, donde estuve pocos momen­
tos. Despues salí á dar un paseo y vo lví á las
ocho á almorzar, sin calor y hasta sin endeblez.”
“ Despues he visto usar m uchas veces este méto­
do con los niños atacados de fuertes calenturas, y
siempre con buen resultado. A veces sucede que
la fiebre es obstinada, y dura mas tiempo de lo co­
mún. Entonces el tratamiento debe sostenerse has­
ta destruir la causa de la enfermedad.”
“ E l tiempo que dura una fiebre tifoidea nervio­
sa y sus perniciosas consecuencias son bien cono­
cidos. jQ,ué diferencia entre los resultados de.las
drogas y los del agua!”
“ He aquí un caso que no me aconteció a m í, pe­
ro del cual fu! testigo ocular. Un comerciante fué
atacado de fiebre nerviosa con delirio. L a enfer­
medad empezó por una sensación de ardentía en
el estómago, que pronto causó enfermedad. T o m é
un baño de asiento el cual no le hizo bien ninguno.
Como el dolor de cabeza y las náuseas aum enta­
ban, bebió tanta agua, que,le produjo vómitos, los
cuales le aliviaron: no obstante, á la hora (diez de
la noche), el enfermo se puso peor, y perdió el co­
nocimiento. E n este estado corrió por toda la ca­
sa con una luz en la mano. D e cuando en cuan­
do recobraba sus sentidos, y se admiraba de hallar­
se de aquel modo; pero el delirio pronto le volvía:
así pasó toda la noche. Serian las nueve de la ma­
ñana cuando Priessnitz, enterándose del hecho, fué
— 41-i— •
á verlo y lo encontró en la cama, con los ojos fijos,
la "boca abierta, la lengua seca y ardiente, y total­
mente privado do sentido. Priessnitz inmediata­
mente le ordenó un baño de asiento, en el que es­
tovo por media hora, é hizo que lo frotasen con
agua fria. Despues de evSto. lo envolvieron en una
sábana mojada que se renovaba cada diez minutos;
á la hora tornó otro baño de asiento por media ho­
ra, y fue puesto otra vez cu la sábana mojada. Pron­
to empezó á traspirar, y dió señales evidentes de
estar mas aliviado. E stas operaciones se continua­
ron hasta la tarde que volvió en sí: durmió toda la
noche; por la mañana estaba en un estado de tras­
piración bastante crecido, pero del todo libre de do­
lor. A las ocho dé la m añana pidió alguna cosa
de comer y le dieron pan con leche: y para la co­
mida se le dió sopa en caldo de carne con cebada
del Norte. EL resto del dia lo pasó con bastante
quietud; la segunda y la'tercera noche estuvo casi
lo mismo que la primera. A l cuarto dia, probó á
tomar.un baño frió; pero le entraron unos dolores
de cabeza disparatados, y así tomó uno tibio á la
temperatura de 61 grados de Fahreneit. E sta en­
fermedad le empezó el dia S de Setiembre. E l 14
del mismo el enfermo comió con los domas;.parti­
cipó de todo lo que encontró en la mesa. Pocos
dias despues se fue de Graefenberg perfectamente
curado. Hubo otro caso semejante en Graefenberg
pocos dias antes de mi llegada, cu ya terminación
fue igualmente feliz. Me informaron de él algunos
— 415—
enfermos que me precedieron. Priessnitz dice que
esta enfermedad tomada en su origen, se cura fá ­
cil y prontamente; pasudo tiempo se requiere mas
para curarla. No obstante, cualquiera que h aya
sido su duración, el agua fria es siempre eficaz:”
“ Durante la permanencia de Mr. Claridge en
Graefenberg, se presentaron otros varios casos cs-
traordinarios de fiebre. A uu hombre lo tuvieron
en el medio baño por nueve horas y media, y otros
dos individuos fueron puestos entre cuarenta y cin­
co sábanas mojadas por espacio de veinticuatro ho­
ras. No necesitamos repetir que estas operaciones
tuvieron buenos resultados, porque afirmamos que’
á Mr. Priessnitz jam as se le h a conocido errar en
casos de fiebre.”
E n el momento que el paciente esporimcute fie­
bre, se dará una lavativa y un baño de asiento de
media hora, y en seguida se envolverá en una sá­
bana mojada desde el cuello hasta los pies por me­
dia hora: al salir, se lavará el cuerpo con agua qui­
tado el frió: á continuación so pondrá otra sábana,
y á la media hora hará la misma operación de la­
varse, que el anterior: en seguida se pondrá venda-
ges calientes rodeando la área del cuerpo; sobre
ellos otra sábana que cubra todo hasta los pies, te­
niéndola dos horas, y al salir, tomará un baño ge­
neral de agua fria de cuatro minutos: si la fiebre
hubiere calm ado bastante y la enfermedad no pa­
sase de dos dias, descansará el paciente dos horas,
y despues repetirá la misma operación anterior: el
— 416—

baño y las tres sábanas, con un baño de asiento: des­


pues probablemente podrá descansar hasta la ma­
drugada siguiente; si la fiebre hubiese disminuido
considerablemente, solo se dará un baño do asiento
y dos sábanas, como el dia anterior: la segunda de
dos horas y baño general. Si la enfermedad fuere
m uy grave ó de algunos dias, entonces las sábanas
se renovarán cada cuarto de hora, ó cada diez mi­
nutos, ó con mas frecuencia, si fuere necesario, y
solo en las tres primeras será el lavatorio del cuer­
po; pero siempre la última será de dos horas, si no
ocurriere otra cosa: en la noche tomará nn baño de
pies (§. V III) de un cuarto de hora y dos ó tres la­
vativas al dia, con los defensivos al vientre y cabe­
za; así irá continuando hasta que desaparezca la
enfermedad.
“f ie b r e in t e r m it e n t e .”

“ E sta enfermedad aparece todos los años en las


fortalezas de Neustadt y de Gasscl, en el territorio
de Prusia; los enfermos van todos los años en gran
número á Priessniíz, que los cura prontamente, me­
tiéndolos durante el parasismo de la fiebre en un
medio baño, por largos ó cortos periodos: estando
en él son bien frotados con agua fria hasta causar­
les vómito ó despeños, y se les pone un vendage
mojado en el abdomen, el cual produce la traspira­
ción. Este es todo el tratamiento necesario para
una enfermedad que frecuentemente necesita recur­
rir á la quinina, su remedio específico, y á tocias las
4 17 —

domas drogas que emplean los médicos contra ella.:>


tío añadirá al método de arriba, un sudor do sá ­
bana al salir doL medio baño, y después se dará un
baño general de cuatro minutos: beberá agua y sal­
drá á pasco y recibirá dos lavativas dianas.

CONVUL.'JIOXUS O ATAUUI'.S L)K NU117 [OS.


Escucham os con frecuencia como cosa m uy co­
mún, que los nervios son la causa de los dolores
que muchos enfermos sufren; y á poco que consi­
deremos esta aseveración, hallaremos ser una do
aquellas vulgaridades cjue nada tienen do realidad
y sí que es m uy digna de risa la pretensión de
aquellos que quieren persuadir osla verdad, ¿dea-
so cuando una pierna ó la cabeza tiñóle atribuimos
á estas mismas partes ía causa de sus dolencias'/
Pues si así fuera,.luego se podria reclamar que la
separase del cuerpo, como se dice de la dentadura:
arranqúese ó saqúese ia muela: podría m uy bien
decirse: arránej líense los nervios: s u b ía la - c n a x a to l­
l i t u r e ffe c tu s . ¡Oh tjué desvarío! IsXo son los ner­
vios la causa do los afecciones: su origen no es tan
noble: una corrupta liucsion (pie la sangre reúne cu
el cerebro y que se derrama sobro los nervios y ley
contrae por su fuerte acrimonia, produce estos las­
timosos efectos: purifiqúese la naturaleza de esto
enemigo: haga que desaloje su domicilio, y los ner­
vios y el cuerpo todo quedará entonado y bueno.
L a Hidropatía hace esto pulidamente: su método
es el siguiente: Tom ará en la mañana una súba-
— 418—
na mojada, u n baño de asiento al salir de media ho­
ra, y á las dos horas baño de piés do media hora:
ou la tarde otro baño de cabeza (§. V II) de veinte
minutos, y cu seguida otro de piés: despues en la
imchí!, tomará otro de asiento da media hora: reci­
birá tres lavativas diarias, que cada seis dias sus­
penderá uno; y en la uoche so pondrá defensivos
calientes en el vientre y estómago; también podrá
hacer dos sábanas al día, y entonces el baño de piés
será de un cuarto de hora': si le doliese la cabeza,
se pondrá en esta parte defensivos fríos; también
un baño de chorro en !a nuca cada tres dias, a y u ­
dará á la operación.

“cANcrcnV

‘SSin duda se admirarán mis lectores al oimie


aíirmar que el agua fría es la mas. cierta cura para
el cáncer: sin embargo, nada es mas cierto. E l tra­
tamiento es el mismo que el do las úlceras, á es-
cepeion del uso de la traspiración. Para el cáncer,
el enfermo debe traspirar por largo periodo todos
ios dias. Un caso notable que presencié en Grae-
i'onberg filé el de un enfermo que anteriormente
había tenido un cancro en la boca, que fué curado,
pero ía enfermedad no se desarraigó. Algunos años
despues se le formó un acceso en el empeine del
pié izquierdo. A l cabo de nueve meses de trata­
miento médico, los ikcultafivos vieron que no po­
dían evitar que ia enfermedad penetrase en el hue­
so. E l mal se agravó tanto, que no dejaba mas re­
419—
curso que la amputación. E l enfermo se opuso á
esto, diciendo que iria a Graefenberg. Los médi­
cos trataron de disuadirlo; pero él persistió en su
resolución, que á todo evento puso en ejecución,
despues de haber estado nueve meses en-el hospi­
tal, donde se puso como un esqueleto, y tan débil
que no podia dar un paso. ¡Tres semanas despues
de su llegada á Graefenberg, ya podia andar con la
ayuda de un bastón; la úlcera á que se alude se
curó! L e apareció otra en el pié derecho, que lo
tuvo confinado en su habitación por seis semanas.
A l fin se efectuó la cura, y las úlceras desaparecie­
ron enteramente. Apenas se concibe que un enfer­
mo que estaba reducido á la piel y los huesos en­
gordase tanto durante el tratamiento, que su ropa
no le venia, no obstante haber traspirado por algu ­
nas horas todos los dias; así .sucedió. N o hay, pues,
nada que temer del tratamiento del agua; porque
aunque se pierda una cantidad do sustancias pol­
la traspiración, queda mas ,qne repuesta. Con ei
grande apetito que tienen todos los enfermos en
Graefenberg, no solamente recuperan todo lo que
han perdido, ■ sino adquieren nueva fuerza. E s ­
to no sucede con ningún otro método de traspi­
ración.”
“ Cuando llegó este último enfermo á quien alu­
dimos, Priessnitz lo alabó por haberse negado á so­
meterse á la amputación, que no lo podia haber cu­
rado, porque la causa de su enfermedad era sifilí­
tica, E ste caso necesitó nueve meses para curarse.
•- 4 2 0 —

Esto es mucho tiempo; pero antes había pasado el


mismo en el hospital, donde despues de ser ator­
mentado con las drogas, etc., los médicos decla­
raron que no quedaba mas recurso que la ampu­
tación.”
<;Una señora que tenia un zara tan en el pecho:
la enfermedad continuaba aumentando, á pesar de
lodos los remedios internos y estemos que se le
aplicaron; por último, se le propuso la amputación,
á lo cual accedió la enferma. A l ver los instru­
mentos se desmayó, y la operación se dejó para el
dia siguiente. E n el ínterin alguien le habló de
Gracfcnberg, donde determinó ir. Despues de se­
guir por seis semanas el tratamiento, se le puso ci
pecho m ejor,' y se filé á su casa, aconsejándole
Priessnitz que continuase la cura, la que pronto fúé
coronada con el mas completo y feliz écsilo.” .
Primero, si hay llaga, se ha de lavar con agua
tibia y cubrirla con un lienzo seco por una sola vez:
despues se dará un baño de asiento diario de me­
dia hora: el primer dia será seguido con los defen­
sivos calientes, renovados y continuos: en la noche
se dará un baño de pies de un cuarto de hora: el
segundo dia y los sucesivos, tomará sudor de sába­
na de dos horas, teniendo puestos los defensivos; y
al salir de la sábana tomará el baño de asiento de
media hora, y seguirá renovando los vendagescon
un baño mas de pies de un cuarto de hora: dos la­
vativas diarias, que cada tres dias las suspenderá
uno y las seguirá alternando del mismo modo, y se
bañará con frecuencia la parte adolorida: si se irri­
ta mucho lo hará con agua tibia.

“ h e r id a s /'

“ Se mete la parte herida en agua tibia hasta que


cese de sangrar; entonces se pone un vendage se­
co: cuando este se pone caliente, se cubre con otro
mayor, de modo que se estienda mas allá de la
parte afectada. Si la herida está en el pié. se deja
en el agua una hora dos veces al día. para cstraer
la inflamación: se aplica el vendage dia y noche,
paro se continúa en la rodilla, ó poco mas arriba,
para que así se estienda la circulación.”
Se ha da seguir el método de arriba mañana y
tarde; pero si hubiere mucha inflamación, los ba­
ños serán mas repetidos, con dos lavativas; y si hu­
biese calentura tornará sudor de sábana.

“ u lceras /

“ Estas no requieren otro método mas que los


vendages y el procedimiento sudorífico, siendo es­
tos los principales instrumentos de su cura. Mien­
tras mas antigua sea la enfermedad, mas se nece­
sita de la traspiración. L as úlceras se cicatrizan
por sí mismas, cuando la masa de la sangre está
purgada de humores heterogéneos. No nos debe­
mos sorprender al verlas agrandarse bajo la influen­
cia de los vendages. si no obstante esta agravación
avanza demasiado; entonces los vendages deben
— 422—
ser socos, y las llagas se deben lavar á menudo
con agua tibia.”
Por una sola voz se lavará con agua tibia, y se
pondrá un vendage seco durante el tiempo de un
baño; que si la llaga está en las partes superiores,
será de pies ó de asiento de media hora, y si está
en las piernas, será únicamente de asiento: despues
se quitará el paño seco, y lo sustituirá con defensi­
vos calientes: se bañará la llaga una ó dos veces al
día con agua fría, y si se estendicse mucho, será
con agua tibia y los vendages frios, hasta que ha­
y a cesado la irritación, y entonces volverán los de­
fensivos calientes, so hará una sábana mojada dia­
ria y recibirá dos lavativas.

l l a g a s .— Véase úlceras.

‘ ' c ó l e r a .”

“ EL tratamiento de esta enfermedad depende mu­


cho de la constitución del paciente, y de la natura­
leza del ataque. L a temperatura del agua debe
ser mas alta cuando la constitución es endeble, y
el sudor menos. Cuando el enfermo está privado
de sentido, el tratamiento se debe empezar con ayu ­
das frias; si el paciente es atacado de vómitos y
deposiciones albinas dolorosas, se debe meter en
un bañó de asiento á la temperatura de 62 grados.
Si al mismo tiempo tiene dolor de cabeza, se le apli­
cará un fomento frío, y se le darán continuamente
fricciones en el estómago y abdomen, mientras otra
— 423—
persona deba frotarle la espalda, los brazos y las
piernas con las manos, metiéndolas á menudo en
agna fria, y estas frotaciones se deben continuar
hasta que el calor natural se restablezca en el cu­
tis. E l paciente debe beber agua fria en grandes
cantidades, lo cual pone fin á los vómitos y al des­
peño. Produce ambas cosas en el caso de m i en­
fermo que no esté atacado de ellos, y continuándo­
lo, hace que cesen las evacuaciones. No h a y nin­
guna enfermedad en que sea m as preciso beber
agua fria en abundancia. Presencié un caso de có­
lera en que el enfermo bebió treinta vasos de agua
en una hora. Priessnitz efectuó su cura en tres
días.”
“ Cuando los síntomas están y a abatidos, se debe
meter en cama al enfermo, y frotarlo continuamen­
te con la mano seca hasta que vu elva el calor al
cuerpo, lo que debe hacerse para que sude bien.
Cuando aparece la traspiración, el enfermo no se
puede considerar curado. Á l reaparecer los sín­
tomas, se debe recurrir al mismo procedimiento.
Cuando se efectúa la traspiración, las ventanas de­
ben abrirse por el espacio de tienjpo que quiera el
enfermo;'entonces se debe meter en el baño, y des­
pues, si tiene fuerzas suficientes, debe hacer ejer­
cicio al aire libre, y no dejar de ponerse siempre un
vendage en el estómago. E l uso interno del agua
fría es indispensable durante el procedimiento su­
dorífico, y se debe continuar también despues.”
“ E n caso que el enfermo esté demasiado ende­
— d2d—

ble, se debe tener en perfecto reposo, lo que contri­


buye m ucho para el restablecimiento de las fuerzas
agotadas. Pero si la constitución del paciente es
robusta, el agua que use deberá ser sumamente
íria; por este medio puede sin cuidado traspirar con
abundancia. L a enfermedad se debe tratar con la
rnisi.ua energía cuando llega á su mas alto grado
do gravedad. E n los primeros ataques, el método
curativo surto en-corto tiempo .-unos efectos sor­
prendentes; pero no tiene los misinos cuando ía cn-
iermedad se ha descuidado en su principio: sin em­
bargo, con paciencia y perseverancia es aun segu­
ro ol écsito/’
“ fin a liza ré este capítulo con las siguientes ob­
servaciones, que recomiendo á la atención del lec­
tor:— E l agua destinada para beber, la que se usa
en baños y abluciones, mientras mas fresca es me­
jor. E n caso dn ser preciso aumentar la tempera­
tura del agua, se puede m ezclar con un poco de
«agua caliente. L a curacioa del cólera se puede so­
lamente efectuar reproduciendo la traspiración; es­
ta gran función no puede rcauimarse nunca sino
restituyendo la energía á los órganos de la piel, que
la habían perdido, y que'solam ente se obtiene con
la irritación que causa el agna fria.”
“ E l agua fría se dc.be mantener á una tempera­
tura igual para sostener esta irritación saludable;
también debe tenerse gran cuidado de renovar la
del baño-cuando principie á caldearse/’
“ Cuando el enfermo está metido .en el baño no
— Í 2 o —

debe llegarle el agua mas que hasta el ombligo;


para obtener esta altura, se debe alzar ol baño pol­
la estremidad opuesta á la que está sentado el en­
fermo. Los músculos y las,piernas quedando fue­
ra del agua se deben frotar enérgicamente pava
atraer otra vez el calor.”
“ Se comprende fácilmente que si el agua del ba­
ño está demasiado fria, seria peligroso que la reac­
ción no se efectuase. L a temperatura del agua fria
debe ser proporcionada á la fuerza que le haya
quedado al enfermo.”
“ Los fomentos deben ser de agua caliente.”
“ L as abluciones no deben ser mas largas que lo
necesario para refrescar las partes acaloradas, co­
mo se emplean despues del procedimiento sudorífi­
co; es decir, por tres ócuatro minutos.”
“ Si las partes inferiores se afectan con calambres,
se deben meter en agua y frotar bien, hasta que
cesen.”
“ Para los dolores violentos en el estómago, calam ­
bres en el intestino recto y despeños frecuentes, evci-
c u a t io u s d i v in e s , se debe usar alternativamente de
las lavativas y de los baños de asiento.”
“ Cualquiera atacado del cólera debe comer poco,
no tornar leche y beber agua en abundancia.”
“ E l tratamiento del agua fria se debe continuar
por largo tiempo, tanto para evacuar los humores
dañinos que puedan quedar en el cuerpo, como pa­
ra restaurar las fuerzas.”
"Priessnitz en su establecimiento ha tratado suce­
— 426—
sivamente diez y siete casos de cólera, y los ha c a ­
rado todos en pocos dias. N® he presenciado estos
hechos, me los han referido; pero el siguiente caso
sucedió durante mi permanencia en Graefenberg.”
“ L legó á Graefenberg el inspector de una aldea
perteneciente á la corona; estaba enfermo seis se­
m anas había; era de constitución robusta: durante
aquel tiempo había esperimentado todos los síuto-
mas de cólera, escepto la enfermedad. Se admiró
al ver que se le ordenaba que bebiese loche y co­
mióse pan y manteca, lo que hizo por la mucha
confianza que tenia en Priessnitz. Despues que pa­
só esto, fué á su habitación, donde encontró prepa­
rado un baño de asiento á la temperatura de 55 gra­
dos de Fahreneit que le estaba aguardando. Aun
se admiró mas cuando despues de algunos minutos
sintió una gran descarga de viento que le alivió los
dolores del estómago. Á l salir del baño se metió en
la cama, aplicándole antes un vendage en el estó­
mago, y durmió hasta el día siguiente. E sta fué la
primera vez que había dormido desde el principio
de la enfermedad. Q uedó completamente curado,
y volvió á su casa bueno del todo.”
“ Para disipar todas las dudas que se puedan sus­
citar acerca de la naturaleza de esta enfermedad,
agregaré la relación del enfermo á su- llegada á
Graefenberg. “ E l cólera, dijo, asolaba el pueblo de
mi residencia. Los habitantes se asustaron y rehu­
saron asistir á los enfermos: también suspendieron
todo trabajo, contando con morir. Pensando que era
mi deber darles ejemplo, visitaba á todos los enfer­
mos, y tocaba á Jos que tenian miedo para animar­
los. E sta conducta produjo el efecto que esperaba,
pues me dio el cólera: inmediatamente fui asistido
por el medico del pueblo, pero sin encontrar nin­
gún alivio; pasé á Viena sin mejor suceso. Grae-
fenberg fué el íiltimo recurso; pero a llí recobré mi
salud.”
Luego que se reconozca ser cólera la indisposi­
ción que ataca al enfermo, que se suele distinguir
por vómitos algo negros, deposiciones biliosas, ver­
des 6 dé colores, amarillo ó negro, movimientos
convulsivos de algunos miembros, se ennegrece, se
consume el cuerpo y otros síntomas semejantes: si
el enfermo está privado de sentido, en el momento
se le mojará la cabeza, y puestos los piés en agua,
se le dá un'baño de chorro en la nuca hasta que
vu elva en sí, y entonces se le darán lavativas de
agua fria: á continuación tomará un baño de asien­
to en agua tibia, y defensivos fríos en la cabeza, si
le doliere: entre tanto en el estómago, bajo vientre,
espalda, piernas y brazos, se le harán frotaciones
con las manos, metiéndolas frecuentemente en agua
fria, y continuará hasta que esté restablecido el ca­
lor del culis: beberá m ucha agua, y regularmente
cesará el vóm ito y deposiciones, que si no las tenia,
también se las promoverá: se recomienda m ucho el
beber agua, y las lavativas.
Cuando estos síntom as están abatidos, se pone en
la cama al enfermo y se le frota bien todo el cuer­
— 428—

po á mano soca hasta que recobre el calor, y se h a­


ce esto como preparativo para sudar bien; se le en­
vuelve en la sábana mojada, y aunque aparezca la
traspiración, no se considere que está curado, sino
que si vuelven á aparecer los mismos síntomas,
que y a no serán tan fuertes, debe repetirse el mis­
mo procedimiento sin abandonarlo con prontitud, y
luego que se efectué la traspiración, se abrirán las
ventanas por el tiempo que el enfermo quiera, y
despues se dará un baño con agua á la temperatu­
ra de la habitación por tres á cuatro minutos; y si
tiene fuerzas el enfermo, hará ejercicio al aire libre,
llevando siempre un vendage de agua caliente en
el estómago: durante el tiempo de la sábana no de­
jará de beber agua abundante, y fuera de él tam­
bién es m uy necesario: si hubiere calambres en las
piernas, las meterá en agua y las frotará biQii has­
ta que cesen: en lo demas que no se advierto, se
observará el mismo método. Y o he curado varios
de estos casos con prontitud y buen écsito.

"■ UIAllllEA.' 5

"Cuando la diarrea es reciente, es suficiente el


beber agua fría, usar mi fomento en el estómago,
y comer solamente alimentos fáciles de digerir. L a
diarrea es m uchas veces obra de la naturaleza para
espeler los humores dañinos: esta no se debe cor­
tar. Si por el contrario es crónica ó está acompa­
ñada de debilidades, el método de Priessnitz es
m aravilloso para efectuar la cura. Los baños de
— 429—
asiento son m uy beneficiosos; se deben repetir tres
ó cuatro veces al dia, por media hora cada uno.
E s necesario beber agua íria en abundancia, y usar
inyecciones de agua íria, comer poco, no hacer
ejercicio, y aun es mucho mejor estar en cama.
Durante el tiempo que estuve en Graefenberg, v i
llegar á un enfermo que había tenido una diarrea
por espacio de seis semanas que lo redujo á la con­
sunción. Priessnilz lo curó en pocos días. E n el
capítulo del cólera h ay diarreas crónicas en que la
abundante evacuación de las mucosidades, alter­
nada con el estreñimiento, son ocasionadas por mía
profunda debilidad de los intestinos: aquí las in­
yecciones frias son de grande alivio. Estas diar­
reas se deben solo curar con un largo uso de agua
Iria, lo que finalmente restablecerá y dará su tono
propio á los órganos del abdomen.”
Cualquiera de estas enfermedades provienen de
unas mismas causas, mas ó menos graves; y aun­
que estos efectos m uchas veces son saludables,
cuando no son de m ucha duración, sin embargo,
en ambos casos siemprfe es m uy conveniente a y u ­
dar á la naturaleza con el poderoso ausilio que ope­
ra la Hidropatía.
Si la enfermedad es reciente, tem ará un baño de
asiento de media hora, defensivos calientes al vien­
tre, renovados á la hora y media, beber agua y no
tomar alimentos indigestos; con dos lavativas se
suele cortar; pero si fuere crónica, á lo dicho se
agregará una sábana diaria, dos lavativas, dos ba­
— I S O -

ños de asiento, y seguirá este método hasta com­


pletar ía curación.

C U R S OS , EVACUACIONES Y L I E N T E LIA.----V é a s e
disenteria.
“ disent chía .”

“ Los resfriados y el abuso de las frutas no ma­


duras, son las principales causas de esta enferme­
dad. tíc compone de frecuentes evacuaciones de
humores sanguinolentos, acompañados de dolores
violentos cu el estómago, do ardentía en el ano, y
tenesmos, esto es. de mi constante deseo de eva­
cuar, sin poder espelerm as que viscosidades.”
“ Ll tratamiento es el mismo que el d é la diarrea.”
T om ará en el dia dos baños de asiento dem edia
hora cada uno, y dos de una hora, renovando el
agua cada cuarto de hora, y se envolverá dos ve­
ces al dia con la sábana mojada, dos horas cada
vez; se dará cuatro lavativas en el día, si las eva­
cuaciones fueren cuatro ó cinco; pero si escedicrcn
de este número, tomará una lavativa mas por cada
deposición, y sepondrá defensivos calientes on el
estómago y vientre, renovándolos en el dia cada
dos horas; beberá agua fría todos los dias, y desde
el tercer dia en adelante dejará un baño de hora,
y continuará con lo demas y una sola sábana, y
una vez en la semana sudor cíe frazada de media
hora, (capítulo cuarto) y continuará así basta que
termine la enfermedad.

tenesm o v pujos. — Véase disenteria.


— 431—

“envaram ien to d e l a s a r t i c u l a c i o n e s .”

“ E l tratamiento de esta enfermedad consiste es-


elusivamente en un baño de dos horas en las pin­
tes afectadas, y el chorro, que se debe tomar dos
veces al. día. Durante el baño, se deben frotar las
piernas de cuando en cuando.
“ Cuando la enfermedad es antigua, es necesario
agregar á estos dos medios el procedimiento sudo­
rífico. E s faro.que concluya la cura sin que sal­
gan granos ó abscesos en las partes afectadas. E n ­
tonces se deja el chorro, y solamente se vu elve á
tomar cuándo estas se hayan cicatrizado. E n las
partes enfermas se debe recibir el chorro por veinte
ó treinta minutos: como esta operación seria dema­
siado larga para el cuerpo, se debe cubrir bien y
proteger de todas las salpicaduras del agua.”
E l método de arriba: el chorro será de tres mi­
nutos: sudor de sábana diario, y cada ocho dias se
sustituirá uno con el de frazada, y cada dos dias,
al salir del sudor, un baño general de cuatro mi­
nutos.

“torceduras d e l a s -a r t i c u l a c i o n e s .”

“ S i una torcedura lastima, ó se introduce algún


clavo en el pié, se toman baños de piés (tibios) tres
veces al dia por media hora ó mas cada vez. L a
torcedura se debe frotar bien. E l agua en el baño
debe subir mas arriba de la parte, afectada; también
se debe poner un vendage frió dia y noche. S i la
- 432

muñeca está torcida, ó la mano herida, se recurre


á ios baños de codo y se venda el brazo hasta el
hombro: estos vendages siempre se cstienden mas
allá de las partes afectadas.”
T a n pronto como ocurra esta indisposición, por
alguna caída ó cosa semejante, se hará lo dicho
arriba; pero despues de pasados los primeros ins­
tantes. el agua para los baños será tria, de una ho­
ra por dos días, siguiendo así con. los vendages
fríos.

“ fr a ctu r a s .”

“ Sea antes ó despues de la reducción de la frac­


tura, no hay medios mejores de contener la infla­
mación que el agua íria. Se debe aplicar un ven-
dage frió mojado á la parte, dejándolo una hora, y
entonces se aplica un vendage m ayor para quitar
la inflamación de la parte. Por ejemplo, si la pier­
na está herida, el vendage se debe llevar hasta to­
do el muslo.”
E n cualquiera fractura del cuerpo, lo primero es
colocar la parte á su respectivo lugar, y entonces
se pone el vendage frió una hora, y so seguirá re­
novando: los defensivos frios .que cubran bien la
parte, segun se d ice arriba, y so aplicarán baños en
las partes afectadas de larga duración,

(J Ü N T U S l ONUS.

E n las contusiones por golpes etc., que no hay


herida, luego que se h aya recibido, se pondrá en
— d33—

agua la parte por un cuarto de hora ó mas, y des­


pues seguirá con defensivos fríos y taños, si fuere
mas larga la curación.

“ in f l a m a c ió n -d e l p e c h o .”

“ Esta enfermedad es hija de una acumulación


de sangre en los pulmones, seguida de falta de cir­
culación.
“ E n esta clase de enfermedad, la primera cosa
que se ha de hacer es refrescar la sangre, que está
en una especie de hervor, y disolver la obstrucción
y la estancación de este fluido en las partes afec­
tadas. Para obtener esto, el agua fria no se debe
aplicar inmediatamente á las dichas partes. L a
impresión del frió, aumentando la y a demasiado
grande constricción de los vasos, aumentaría la in­
flamación. E l baño entero sería también dañoso,
repeliendo los humores de la superficie al centro,
y sobrecargando así el miembro enfermo de m ayor
cantidad do sangre.” .
“ Los baños de asiento son el medio m as seguro
de mitigar la inflamación, por la propiedad que tie­
nen de refrescar la sangre, y causar una fuerte
reacción en las estremidades inferiores, que están
remotas de las partes enfermas; reacción que des­
v ía la sangre de los órganos afectados. E sta ope­
ración se debe efectuar de la manera siguiente:”
“ L a temperatura del agua para el baño de asien­
to debe ser de 60 grados de Fahreneit, y renovarse
cada media hora, hasta que el enfermo sienta la
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calentura. L os síntom as de esta fiebre promovida
por el agua, son siempre temblor en los miembros,
castañeteo de dientes etc.: la acción repulsiva del
baño de asiento ha de ser secundada por la aplica­
ción de vendages fríos mojados al pecho, qüe debe
cubrirse bien con ellos, y sin cubrirlos con venda-
gos secos. L os vendages se renovarán de cuando
en cuando. Se debe tener cuidado de cubrir bien
las otras partes del cuerpo para dar mas circula­
ción libre á la sangre. E s preciso también frotar
las estremidades con agua fría mientras el enfermo
está en el baño. Solam ente se deben de usar las
manos en esta operación, teniendo cuidado de que
estén siempre húm edas. Á s í que se perciba que
las manos y los pies del enfermo están calientes,
se puede concluir que la m asa de la sangre esté re­
frescada y la circulación en su estado normal; en­
tonces el enfermo se mete en la cama, envuelto en
una sábana mojada, cu y a propiedad es causar una
irritación para promover mas y mas la circulación.
N o se debe olvidar, mientras el enfermo está en
cama, el cubrirle el pecho con un vendage frió mo­
jado, á fm de que aquella parte del cuerpo pueda
ser fortalecida.”
“ Cuando la enfermedad se obstina, es algunas
veces necesario renovar las sábanas mojadas y los
baños de asiento. C ada vez que se le mudan, se de­
be el paciente lavar en agua, quitado el frió. D uran­
te todo el tratamiento, el agua fria se debe beber
con frecuencia, pero en cantidades cortas cada vez.”
‘\La ven Caja de este procedimiento, se confirma
con el suceso que siempre ha seguido al tratamien­
to de los casos de esta enfermedad que Pricssnitz
lia emprendido. E stas curas se hacen siempre en
pocos dias. A sí se ha encontrado un remedio para
una enfermedad qnc lia hurlado (oda la ciencia
m èdica/’
Se tomaiá una lavativa y un baño de asiento,
como arriba, con agua casi tibia, que la conserva­
rá en el mismo grado do calor, y renovándola cada
media hora: entro tanto tendrá sobre el pecho de­
fensivos frios, y con las manos mojadas en agua
fría se le liarán frotaciones en las estretnidades: á
la media hora, que pocos escoden sin sentir la fie­
bre, y aunque no la tenga, se envolverá en la sá­
bana mojada, y por el tiempo de m edia hora que
le laven el cuerpo con agua quitado el frió, y se
pondrá otra sábana, que tendrá otra media hora, y
cumplido este tiempo se le volverá á lavar el cuer­
po y se pondrá otra sábana dos horas, 3’ al salir se
dará un baño general (h II) de tres minutos: si la
enfermedad estuviere m uy obstinada, á las tres ho­
ras de descanso de sábana y baños, volverá otra
vez á la misma Operación del baño y sábanas, y
fuera de ellas luego que se pongan calientes; se
dará cuatro lavativas, distribuidas en las horas del
dia, y un baño de pies en la noche de un cuarto do
hora.
Cuando ya han cesado los síntomas alarmantes
la enfermedad, seguirá con un baño de asiento
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de agua Tria de media hora, en la mañana, y otro
en la tarde al salir de la sábana, que serán dos en
el dia de dos horas cada uno, y dos lavativas dia­
rias: al cabo de ocho dias será una sola sábana y
dos baños de asiento en el dia con uno de pies en
la noche, siguiendo así hasta que termine la cura­
ción: beberá bastante agua en pequeñas dosis, ha­
ciendo ejercicio moderado todos los dias: en lo de­
mas se continuará el método de arriba.

pl e u r e s ía y pu lm o n ía . — Véase inflamación
del pecho.
A SM A 0 AHOGUIO.

E sta enfermedad, que por lo regular tiene el fa­


llo de ser incurable cuando es inveterada ó m uy
anciano el paciente, con la H idropatía suele con­
seguirse m uchas veces su curación: los síntomas
que la distinguen son dificultad para respirar pe­
riódica ó permanente, á causa de la flucsion hu­
moral, que contrae y endurece los bronquios, y que­
dan imposibilitados para surtir de aire á la respira­
ción, sintiendo m ucha fatiga, y luego que se ocupa
en algun ejercicio, siente una sufocación estraordi-
naria: suele dividirse en h ú m e d a y s e c a : en la pri­
mera se tose y escupe mucho, y poco ó nada en la
segunda, y para curarla:
T om ará un baño de asiento de agu a tibia, te­
niendo defensivos friós al pecho, y cubiertas las de­
mas partes; le harán frotaciones con las manos
mojadas en las estremidades: el agua del baño la
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conservará en la misma temperatura, y cuando
empiece á temblar de frió con castañeteo de dien­
tes, y que los pies y manos están calientes, enton­
ces entrará en una sábana y permanecerá en ella
media hora, y despues se la quitarán, le lavarán
el cuerpo con agua quebrantada, y lo envolverán
en otra sábana dos horas, y al salir le darán un
medio baño (§. III) de diez minutos, y tres lavativas
al dia: si el pecho no se hubiese descargado, se­
guirá en la tarde con otro baño de asiento tibio, lo
mismo que en la mañana, sin olvidar los defensi­
vos fríos, renovados con frecuencia en el pecho, y
la sábana de dos horas; beberá agua abundante en
pequeñas tomas.
Cuando y a esté mas descargado el pecho, segui­
rá todos los dias con dos baños de asiento en agua
natural de inedia hora, una ó dos sábanas diarias
de dos horas, una en la mañana y otra en la tar­
de: al cabo de quince dias podrá omitir una sába­
na; pero siguiendo en lo demas lo mismo, suspen­
diendo las lavativas un dia de cada cuatro, y lle­
vará defensivos calientes en el vientre.

P A L P I T A C I O N Y A NE U R ISM A .

E stas dos enfermedades, diferentes en sus nom­


bres por la particular distinción de mas ó menos
orden en la regularidad y curso de sus latidos, tam­
bién la H idropatía sigue el mismo rumbo en la cu­
ración mas ó menos prolongada, y es del modo si­
guiente: dos baños de asiento de media hora el pri-
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mer dia cou defensivos calientes, renovándolos ca­


da dos horas, y dos lavativas; pero desde el segun­
do dia los defensivos serán fríos y un baño mas de
asiento de una hora. (j.IV ) y desde el tercer dia aña­
dirá dos sudores de sábana de dos horas cada una
y dos lavativas, siguiendo con todas, suspendién­
dolas un dia de cada tres, y un baño general cada
cuatro dia.s, de cinco minutos, al salir de la sábana;
despues de veinte dias podrá omitir una sábana, si­
guiendo en lo demas el mismo método, y á propor­
ción del alivio irá disminuyéndolo hasta concluir
su curación.

T I S I S O CONSUNCION'.

.Es tan grave esta enfermedad cuando está m uy


avanzada, y especialmente si la persona es m uy dé­
bil ó m uy anciana, que por lo regular solo se logra
con la Hidropatía un alivio que de ningún modo
podrá llamarse curación; pero siempre con venta­
jas, respecto del régimen que observa la medicina
común; mas si la persona no es de m ucha edad,
puede haber una esperanza placentera, con la cual
puede llegar á triunfarse de esta enfermedad, que
tantas víctim as cuenta bajo su jurisdicción: yo lio
conseguido triunfos en estas enfermedades, que pue­
do contar algunos individuos libertados