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MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA Y ASISTENCIA SOCIAL

CENTRO DE SALUD DEL MUNICIPIO


DE COATEPEQUE

ESTRATEGÍA DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO


Y MANEJO DE LA CONDUCTA SUICIDA

El suicidio es un problema de salud sumamente importante para todo el Ministerio de Salud


Pública de un país. Como fenómeno humano, el suicidio ha estado presente en todas las
épocas históricas. Sin embargo, las actitudes hacia este fenómeno han variado
considerablemente en las distintas sociedades, dependiendo de los valores filosóficos,
religiosos e intelectuales de cada cultura.

Se considera imprescindible un abordaje transversal del suicidio al objeto de mitigar los


efectos del mismo. Las acciones deben contemplarse en las fases de prevención,
detección, diagnóstico, tratamiento y continuidad de cuidados de los problemas de salud
mental.

Los investigadores consideran que el suicidio es un grave problema de salud pública y se


calcula que cada año se suicidan más de 800.000 personas en el mundo y por cada una de
ellas se realizan muchos más intentos de suicidio. Además, los suicidios y los intentos de
suicidio afectan, tanto directa como indirectamente a otras personas y generan un grave
impacto sobre quienes sobreviven “survivors”, como cónyuges, madres y padres, hijos e
hijas, familia, amistades, personas del ámbito laboral y coetáneas, tanto a corto como a
largo plazo. Se estima que cada suicido afecta de forma directa de seis a catorce familiares
o amistades (Jordan & Mcintosh 2011).

Asimismo, es de sumo interés que todos los agentes implicados aborden este importante
problema de salud pública desde su ámbito de actuación. Es importante tener en cuenta
los aspectos relacionados con la formación y reciclaje de los profesionales sanitarios y
sociales, sin olvidar las acciones de sensibilización y lucha contra el estigma. También es
necesario lograr el compromiso de los medios de comunicación, ya que una cobertura
responsable de las noticias relacionadas con el suicidio puede ayudar a su prevención.

En el ámbito de la psicología, Edwin S. Shneidman (1918-2009) es considerado el padre


de la Suicidología moderna por ser pionero en el campo de la prevención y atención del
suicidio. Shneidman fue además un prolífico pensador y escritor en torno al suicidio y se
mantuvo a la vanguardia en sus estudios y reflexiones durante más de 50 años. Gracias a
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los aportes de Shneidman, se logró obtener la atención pública y política sobre el fenómeno
suicida y sus graves consecuencias sociales, así, en el año 2003 el suicidio se declaró
como un problema de salud pública por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y por
tanto la Organización de las Naciones Unidas (ONU), junto con la Asociación Internacional
de Prevención de Suicidio (IASP), declararon al 10 de septiembre como el “Día Mundial de
la Prevención del Suicidio”.

En 1965, el psiquiatra británico Erwin Stengel definió suicidio como el acto fatal y el intento
de suicidio como el acto no fatal, de autoperjuicio. Ambos se realizan con una intención
consciente de autodestrucción, la que puede ser vaga o ambigua.