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“Año de la Lucha contra la Corrupción y la Impunidad”

UNIVERSIDAD NACIONAL DE UCAYALI

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS


POLITICAS
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

BIENES EN EL DERECHO ROMANO

CURSO : Bases Romanísticas

DOCENTE : Meza Taipe Teofilo

CICLO : III

ALUMNA : Infantas Moreno María Sofía

PUCALLPA – PERÚ
2019
DEDICATORIA

Dedico este Trabajo a Dios y a mis


padres. A Dios porque está conmigo
a cada paso que doy, cuidándome y
dándome fortaleza para continuar, a
mis padres, quienes a lo largo de mi
vida están velado por mi bienestar y
educación siendo mi apoyo en todo
momento. Depositando su entera
confianza en cada reto que se me
presenta sin dudar ni un solo
momento en mi inteligencia y
capacidad.

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INDICE

Pág.
PORTADA ……………………………………………………………... 01
DEDICATORIA ……………………………………………………… 02
INTRODUCCION ……………………………………………………… 04
LOS BIENES EN EL DERECHO ROMANO ……………………….. 05
LOS BIENES ……………………………………………………….. 07
1.- CONCEPTOS GENERALES. ……………………………….. 07
2.- CLASIFICACIÓN DE LOS BIENES. ……………………….. 08
2.1.- RES EXTRA COMMERCIUM. ………………………. 09
A).- RES DIVINI IURIS; SACRAE, RELIGIOSAE,
SANCTAE. ………………………………………. 09
B).- RES HUMANI IURIS; COMMUNES,
PUBLICAE, UNIVERSITATES. ………………. 09
2.2.- RES INCOMMERCIO. ……………………………….. 10
A) RES MANCIPI Y RES NEC MANCIPI. ……….. 10
B) COSAS CORPORALES E INCORPORALES. .. 11
C) COSAS MUEBLES E INMUEBLES. ……………….. 11
D).- COSAS CONSUMIBLES Y NO CONSUMIBLES…. 12
E).- COSAS FUNGIBLES Y NO FUNGIBLES. ………… 12
F).- COSAS DIVISIBLES E INDIVISIBLES ……….. 13
G).- COSAS SIMPLES Y COMPUESTAS. …………. 14
H).- COSAS PRINCIPALES Y ACCESORIAS. ………….. 14
I).- COSAS FRUCTÍFERAS Y NO FRUCTÍFERAS. …. 15

CONCLUSION ………………………………………………………….. 16
BIBLIOGRAFIA ………………………………………………………….. 16

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INTRODUCCION

En general pueden ser objeto de relaciones jurídicas tanto los actos de


los hombres como los bienes. Los bienes directa o indirectamente son
objeto del derecho, nos encontramos frente a los derechos reales. Los
bienes son base de las relaciones sociales que regula el derecho. Claro
que tampoco se trata de cualquier bien, sino solo de aquellos a los que el
derecho les concede naturaleza real (propiedad, usufructo, etc); los otros,
los actos del hombre, pertenecen al campo creditual (arrendamiento,
opción, retracto).

Los bienes son objeto son objeto inmediato en los derechos reales y
mediato en los obligacionales. Directamente, los bienes constituyen la
materia de los derechos patrimoniales (reales y obligaciones) e
indirectamente de los derechos personales, familiares y sucesorios.
Queda claro que la noción de bien es menos amplia que la de objeto de
derecho: "objeto de derecho puede ser también una relación personal, un
comportamiento o un servicio".

Los términos bien y cosa tienen diferencias aun mas :


cada uno de ellos tiene varias acepciones o significados, que han ido
evolucionando con el tiempo. A pesar de lo cual, se ha usado y se usa
indistintamente a los dos.

Asimismo los bienes tienen diversas clasificaciones como son


clasificación romanista, moderna dentro de las cuales están los bienes
muebles e inmuebles, las cuales acoge nuestra legislación peruana.

Desde a primera época primitiva, se vale de la caza y


pesca para sus necesidades vitales. Estos son bienes muebles y luego el
hombre sedentario, cobra importancia los bienes inmuebles.

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LOS BIENES EN EL DERECHO ROMANO

Los derechos reales son beneficios que una persona puede obtener de
una cosa , y una cosa es : algo existente que lo puedes tocar y ver, pero
un bien es una cosa que nos genera utilidad y nos permite tener dominio
sobre este.

En un sentido más específico el derecho real se refiere al poder, dominio,


autoridad o potestad, sobre aquel objeto o cosa que puede guardar un
determinado valor frente al resto; por consiguiente este tipo de derecho
concede un poder de carácter directo sobre una cosa en particular, a la
persona que es titular de dicho derecho y regula una relación jurídica
entre ambos.

Anteriormente en Roma un objeto o cosa constituía un patrimonio, este


se conceptualizaba como “el conjunto de cosas tangibles y otras no
tangibles que correspondían a una persona “, así lo define el maestro
Margadant.

En el derecho Romano, las cosas que derivaban de los derechos reales se


encontraban divididas como aquellas que se podían comerciar las cuales
podían ser objeto de apropiación y las cosas consideradas fuera del
comercio, las cuales por alguna razón física o jurídica no se podían
comerciar, un ejemplo : el sol, la costa del mar, si pertenecían a los
ciudadanos y se podía gozar por derecho pero nada más, las cosas
públicas que estaban a disposición de los ciudadanos, un ejemplo: las
carreteras , otras cosas fuera del comercio en la antigua Roma eran las
de tipo “divino”, como ejemplo: los templos.

Las cosas que sí se podían comerciar en Roma eran los terrenos dentro
de Italia , las servidumbres rústicas, los esclavos y animales de tiro y
carga.

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Si un bien, es una cosa, entonces estas cosas deben por lógica tener una
clasificación y así se constituyó en Roma, los bienes estuvieron
clasificados como: bienes corpóreos que eran aquellos que se percibían
con los sentidos, tal como lo decía Gayo, aquellos bienes capaces de
moverse o pudieran ser movidos por una fuerza exterior y otros eran los
bienes incorpóreos que eran los derechos que representaban un valor de
dinero, estos bienes no caían bajo los sentidos, éstos no podían tocarse.

Los bienes fungibles de cualidades genéricas y cantidad, estos podían ser


sustituidos por otros bienes de la misma calidad o cantidad para
aprovechar y satisfacer a las personas, y los bienes no fungibles eran de
tipo individual por lo tanto no podían sustituirse, por ejemplo un terreno
o un esclavo.

Los bienes consumibles como lo estableció su nombre eran aquellas


cosas que el hombre utilizaba y se consumían, como el trigo o vino y los
bienes no consumibles su uso determinaba su desgasto obteniendo el
provecho sin consumirlos, inclusive una buena utilización de estos y se
conservaban, por ejemplo: una cama o una casa.

Los bienes divisibles desde el punto de vista jurídico eran los que
divididos, conservaban su naturaleza y cualidades en forma proporcional
al valor que tenía antes, y los bienes indivisibles aquellos que en tales
circunstancias no se daban como por ejemplo: un esclavo o un caballo.

Los romanos designaron a las cosas simples, como aquellas que en los
usos sociales se utilizaban como una unidad , como un animal por
ejemplo, y las cosas compuestas las que agrupadas de cosas simples
eran aquellas cuyo vínculo de unión tenía un carácter material por
ejemplo una biblioteca.

También dentro de la clasificación de bienes y cosas, existió las cosas


principales y accesorias que estaban unidas a servir a un mismo fin, la

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principal era la que determinaba por sí sólo la función del todo, y asesoría
era la que, sin ser absorbida por la principal, contribuía a facilitar la
función de la primera, por ejemplo, la espada con relación a la vaina, o el
cuadro en relación a un marco, las partes de una cosa con especial
interés para el derecho eran también sus frutos, aquellas partes
separadas de la cosa, que se consideraban como el producto de la misma
y estos se dividieron en: naturales aquellos productos orgánicos de una
cosa, que constituyeron el rendimiento propio de la misma, por ejemplo,
la leche de la vaca, la cría de los animales, los civiles eran los valores o
rendimientos obtenidos del disfrute de una cosa o derecho, por ejemplo,
los réditos de un capital dado o intereses.

De esta manera, en el antiguo Derecho Romano existió la clasificación de


los bienes y las cosas, que sirvieron para la utilidad del hombre, para
satisfacer ciertas necesidades dentro de una sociedad, las cosas en Roma
no sólo fueron objetos, también estuvieron considerados los humanos
que sirvieron de esclavos durante la estructura política, algunas cosas se
podían tocar o contar, y otras sólo eran perceptibles a los sentidos, y
susceptibles de derecho, debe quedar claro que las cosas en principio son
todo objeto material y por el contrario los bienes, son cosas componentes
del patrimonio de una persona.

LOS BIENES

1.- CONCEPTOS GENERALES.


El vocablo cosa (Res), de diversos significados en el lenguaje vulgar, tiene
también en el léxico jurídico una refexibilidad idiomática que ha dado
lugar a que se viertan distintos conceptos a fin de precisar su alcance en
derecho.
Algunos comprenden bajo la palabra RES todo lo que forma el haber de
los particulares, al paso que otros entienden que para que un objeto sea
cosa en el sentido del derecho, es necesario que sea útil, es decir,
accesible y deseable para el individuo.

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Por nuestra parte entendemos que así como la palabra persona designa
en el léxico jurídico al sujeto activo o pasivo de las relaciones jurídicas,
la palabra RES se usa indicar aquello que puede ser objeto de derechos,
es decir, todo cuanto tenga entidad corporal o espiritual, natural o
artificial, real o abstracta y sea susceptible de apreciación económica.

Los jurisconsultos romanos no dieron una definición ni comprendieron


tal vez que cosa es todo lo que puede ser objeto de los derechos, sino que
la refirieron al objeto material (corpus) en oposición de los actos del
hombre. Denota una cosa corporal, físicamente delimitada y
jurídicamente independiente.

2.- CLASIFICACIÓN DE LOS BIENES.


En las fuentes romanas encontramos una clásica división de ls cosas que
las distingue en RES Intra patrimonium y en RES extra patrimonium,
según que se encontraran entre los bienes económicos de los particulares
o fuera de ellos.

Con esta clasificación las fuentes querían diferenciar las cosas


susceptibles de relaciones jurídicas, de las que no fueran pero tenía el
defecto de aludir a un hecho o situación actual, que la cosa se hallara o
no comprendida en el patrimonio de una persona, como sería un animal
salvaje, que habría que reputar RES extra patrimonium hasta el
momento de su aprehensión.

Por ello se considera equivalente, pero más comprensiva y precisa, otra


distinción, que aunque no se la formula expresamente como la anterior
no es ajena al lenguaje de las fuentes.

Es la que clasifica las cosas en RES INCOMMERCIO Y RES EXTRA


COMMERCIUM, y que sirve para designar las que entran en el tráfico
jurídico de los particulares y las que están excluidas de dicho tráfico por
disposición de la ley.

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Llámense, además res nullius las cosa in commersio que no son
propiedad de nadie y res derelictae aquellas a cuya propiedad ha
renunciado su dueño por abandono.

Sobre la base de la distinción extra commercium y res incommercio


haremos el estudio de las diferentes clases de cosas.

2.1.- RES EXTRA COMMERCIUM.


En la categoría de la res extra commercium se encuentran las cosas no
susceptibles de relaciones jurídico – patrimoniales por prescripción
divina o por disposición de la ley positiva de donde surge la división de
cosas fuera del comercio por causa divina (res divini iuris: cosas de
derecho divino) o por causa humana ( res humani iuris: cosas de derecho
humano).

A).- RES DIVINI IURIS; SACRAE, RELIGIOSAE, SANCTAE.


Entre las cosas de derecho divino se hallaban las cosas sagradas ( res
sacrae) que eran la consagradas a los dioses superiores y puestas bajo
su autoridad, como los templos, los terrenos, los utensilios que utilizaban
en las ceremonias religiosas, y también los donativos hechos a la
divinidad; las cosas religiosas (res religiosae), que eran las consagradas
a los dioses inferiores.

Por ejemplo los sepulcros, y la tierra donde se encontraba depositado un


cadáver, y las cosas santas (res santae), como los muros y las puertas de
la ciudad a los que se acostumbraba colocar bajo la protección de los
dioses.

B).- RES HUMANI IURIS; COMMUNES, PUBLICAE, UNIVERSITATES.


Entre las cosa humanas excluidas del tráfico jurídico se contaban las
cosas comunes (res communes ómnium), es decir, las que por derecho
natural pertenecían a todos los hombres: el aire, el agua, el mar y sus
riveras; las cosas públicas (res publicae); que eran las propias del pueblo,

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esto es, de la comunidad organizada como Estado y entre las que se
pueden mencionarlos ríos y sus orillas, los puertos, las vías públicas, y
las res universitates, esto es las cosas que integraban el patrimonio de
una comunidad y que estaban afectadas al uso de sus miembros, como
los teatros, los foros, los baños públicos, las plazas, etc.

2.2.- RES INCOMMERCIO.


La gran categoría de cosas que podrían servir de objeto a relaciones
jurídico- patrimoniales era la res incommercio, es decir, las cosas
susceptibles de apropiación individual.
Dentro de esta clase se comprendían la mayoría de los objetos corporales
de que podía disponer el hombre para satisfacer sus necesidades, y
abarca los siguientes grupos:
Res mancipi y res nec mancipi, cosas corporales e incorporales, muebles
e inmuebles, consumibles y no consumibles, fungibles y no fungibles,
divisibles e indivisibles, simples y compuestas, principales y accesorias,
y fructíferas y no fructíferas.

a) RES MANCIPI Y RES NEC MANCIPI.


La distinción entre res mancipi y res nec mancipi tiene gran importancia
histórica, porque habría sido la primera clasificación a la que los romanos
reconocieron un interés práctico, desde la ley de las doce tablas.
Eran mancipi las cosas cuya propiedad - en cierto modo privilegiada – se
transmitía por un modo del derecho civil formal y solemne, la mancipatio,
o mediante la in iure cesio, que importaba un ficticio proceso de
reivindicación realizado formalmente ante el magistrado.

Eran cosas mancipables las de mayor valor en la primitiva economía


agrícola, como los fundos o las heredades y las cosas situadas en el suelo
de Italia, Las servidumbres rurales de paso ( via, iter, actus) y de
acueducto ( aquae ductus) los esclavos y los animales de tiro y carga.
Todas las demás cosas se agrupaban dentro de la clase de la res nec
mancipi.

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Ambas clases de cosas mantuvieron su distinción hasta la época del
derecho clásico, no obstante que los valores económicos se habían
modificado profundamente con el transcurso el tiempo. Desaparecida
más adelante la diferencia entre las cosas situadas en el suelo itálico
(italicum solum) y las radicadas en suelo provincial (provinciale solum)
y generalizada la tradición como medio normal de transmitir la
propiedad, la oposición entre cosas mancipi y nec mancipi, perdió interés
práctico.

Decadente la mancipatio en el derecho imperial, en Emperador


Justiniano la suprimió definitivamente como modo de adquisición del
dominio.

b) COSAS CORPORALES E INCORPORALES.


Distinguían las fuentes romanas (Gayo, 2, 12 a 14 – inst. 2, 2, 1) las cosas
corporales de las incorporales, clasificación que habría obedecido a la
influencia de la filosofía helénica sobre el derecho romano.
Las primeras eran aquellas cuya materialidad eran percibidas por los
sentidos, es decir, las cosas tangibles ( quae tangi possunt), como un
fundo, un esclavo, al paso que eran incorporales, por el contrario, las que
son producto de una abstracción, esto es que no pueden palparse (quae
tangi non possunt), como un crédito, el derecho de propiedad de
servidumbre, etcétera.

c) COSAS MUEBLES E INMUEBLES.


La categoría de cosas muebles e inmuebles, que habría llegado a
imponerse en el derecho post clásico al desaparecer la tradicional
distinción de res mancipi y res nec mancipi, parte dela posibilidad o no
de trasladar la cosa de un sitio a otro.

Así son muebles (res mobiles) las cosas inanimadas que pueden
trasladarse de un lugar a otro por una fuerza exterior, sin ser
deterioradas en su sustancia o su forma, al paso que son inmuebles las

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que de acuerdo con su naturaleza, físicamente es imposible que cambien
de lugar dentro de la clase de los mobilia se encuentran los semovientes
(se moventes), como los animales que se mueven de un sitio a otro por
sus propìos medios.

Pertenecían a la categoría de las cosas inmuebles los fundos (fundi) o


predios. Se dividían en urbanos (praedia urbana), si en ellos estaba
construido un edificio, y en rústicos (praedia rustica), cuando eran
terrenos sin edificación, estuvieran en la ciudad o en el campo.
Los fundos rústicos podían tener límites determinados por accidentes
naturales del terreno (agri arcifini) o trazados especialmente por
agrirmensores (agrilimitati).

Dentro de los fundos cabía también la distinción en itálicos y


provinciales. Los primeros eran los situados en Italia o en ciudades a las
que se les hubiera concedido el ius italicum; los segundos los que estaban
enclavados en provincias. Sobre los fundo itálicos el titular tenía el
derecho civil o quiritario, en tanto que sobre lo fundos provinciales solo
una posesión sometida al pago de un tributo (tributum o estipendium).

d).- COSAS CONSUMIBLES Y NO CONSUMIBLES.


Distinguieron también los romanos las cosas consumibles (res quae usu
consumuntur), es decir aquellas cuyo uso o destino normal las destruye
física o económicamente, como los alimentos y el dinero, de las cosas no
consumibles (res quae non consumuntur), que son las susceptibles de
un uso repetido sin que provoque otra consecuencia que su mayor o
menor desgaste.

e).- COSAS FUNGIBLES Y NO FUNGIBLES.


Otras clases de cosas entre las res in commercio, son las fungibles y las
no fungibles. Las primeras son las que pueden sustituirse por otras de la
misma categoría, es decir que no se toman en cuenta como
individualidades, sino en cantidad, por su peso, número o medida, (res

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quae pondere, número, mensurave constant). Son no fungibles, en
cambio, las que tienen su propia individualidad y que no admiten, por
ende, la sustitución de una por otra. Integran las cosas fungibles, el vino,
el trigo, el dinero, mientras que corresponden a las no fungibles una obra
de arte, un esclavo, un fundo.

Sirve también para distiguír las cosas fungibles de las no fungibles el


hecho que las primeras son designadas según el género (genus) a que
pertenecen mientras las segundas comprenden una cosa particular,
determinada conforme su individualidad (species).

Así, una cosa es fungible cuando en la relación jurídica de que es objeto


se la considera más bien según su género o su cantidad que según su
especie, de suerte que el sujeto habrá de devolverla en su género ( in
genere) o en la misma cantidad y cualidad ( in eadem quantitate et
qualitate).

Esta distinción carece en gran parte de precisión, porque así como la


fungibilidad es una cuestión objetiva, la determinación genérica es
subjetiva, pues depende exclusivamente de lo que opinen las partes. Los
esclavos no eran cosas fungibles pero nada impedía que un vendedor se
comprometiese a entregar a un número de ellos sin individualizarlos.
En este caso se estaba frente a una obligación genérica, que se cumpliría
entregando el genus.

f).- COSAS DIVISIBLES E INDIVISIBLES


Las cosas pueden ser divisibles o indivisibles. Un objeto corpóreo es
físicamente divisible cuando sin ser destruido enteramente puede ser
fraccionado en porciones reales cada una de las cuales, después de la
división, forma un todo particular e independiente, que conserva en
proporción la utilidad de la cosa originaria; es indivisible, en cambio, el
que no admite partición sin sufrir daño o menoscabo o, como dicen las
fuentes, sin que la cosa perezca.

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Un fundo es cosa divisible; un animal, una pintura son indivisibles. Hay
cosas legalmente divisibles, sin distinguir si la partición física es posible
o no, cuando muchas personas pueden poseerla en común, es decir, en
proporciones ideales o intelectuales (partes insertae), que es lo que ocurre
en el régimen de la copropiedad, en el que los copropietarios poseen pro
indiviso.

También hay cosas legalmente indivisibles cuando en ellas no se concibe


la idea de una parte, como acaece en las servidumbres, que los romanos
consideraban res incorporalis.

g).- COSAS SIMPLES Y COMPUESTAS.


Se distinguían también las cosas simples de las compuestas. Aquellas
constituían un solo todo, una unidad orgánica e independiente (corpora
quae uno spiritu continentur) como un esclavo, una viga, una piedra.
Cosas compuestas eran las que resultaban de la suma o agrupamiento
de cosas simples. Éstas últimas se dividían en dos categorías, según que
la aglomeración de cosas simples fuera material y tuviese aspecto
compacto, como una nave o un edificio (corpora ex contingentibus o
universitas rerum coherentium), o que el vínculo de unión de los
componentes simples fuera inmaterial y cada uno de ellos conservara su
independencia, como por ejemplo un rebaño o una biblioteca caso en el
cual se habla de universalidades de cosas (corpora ex distantibus o
universitas rerum distantium).

h).- COSAS PRINCIPALES Y ACCESORIAS.


Conocieron igualmente los romanos la clasificación de cosas en
principales y accesorias, considerando que las primeras eran aquellas
cuya existencia y naturaleza están determinadas por si solas, sirviendo
inmediatamente y por ellas mismas a las necesidades del hombre; y las
accesorias, las que estaban subordinadas o dependían de otra principal,
como el marco respecto del cuadro, la piedra preciosa en relación al anillo
que está engarzada.

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A propósito de las cosas accesorias regía el principio de que lo accesorio
sigue la suerte de lo principal (accessorium sequitur principale).

i).- COSAS FRUCTÍFERAS Y NO FRUCTÍFERAS.


Dentro de las cosas fructíferas se comprenden aquellas que,
manteniendo su naturaleza y su destino, dan con carácter periódico
cierto producto o fruto (fructus), que se convierte al separárselo natural
o artificialmente en cosa autónoma. Son cosas no fructíferas las que no
tienen esa cualidad.

Son frutos, por consiguiente, los productos naturales que más o menos
periódicamente suministran las cosas sin disminuir su esencia, como la
leña de los bosques, la cría de los animales, la lana, la leche, y las frutas
de los árboles.

Se entiende igualmente que pertenecen a la noción de frutos, las rentas


en dinero que suministra el empleo de un capital, los alquileres, etc., que
para diferenciarlos de los anteriores se los ha llamado frutos civiles.

Los frutos pueden hallarse en diverso estados: pendentes, cuando están


adheridos a la cosa productiva; percepti, cuando se los ha cosechado,
percipiendi, si estaban para cosechar y no se los cosechó por falta de
diligencia; existentes o extantes, cuando se hayan todavía en poder del
poseedor de la cosa y consumidos o consumpti si han sido consumidos,
transformados o enajenados.

En lo que concierne a los gastos o impensas (impensae), que es todo lo


que se desembolsa para una cosa determinada o se emplea en ella, se
distinguen los gastos para conseguir los frutos de una cosa fructífera, de
los gastos para la cosa misma. A su vez, dentro de éstos últimos cabe
diferenciar las impensas necesarias, las útiles y las voluptuarias, según
estén destinadas a conservar la cosa, aumentar su utilidad o renta o a
embellecerla, haciéndola servir para lujo o placer.

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CONCLUSION

Se ha concluido que los bienes son todos aquellos objetos que la persona
tiene para fin de su uso diario, es decir, para cubrir sus necesidades como
lo pueden ser las casas, las tierras y animales para su destinación de
labranza, todos estos bienes son los que nos ayudan a sobrevivir.

En cuanto a la clasificación de los bienes son importantes ya que estos


son las bases de los demás bienes y se caracteriza por su beneficio al
hombre y al medio ambiente, como lo son los Bienes Muebles e
Inmuebles, corporal e incorporal y semoviente.

El bien semoviente se ha venido utilizando desde la antigüedad, con la


finalidad de ayudar al hombre en los trabajos de cultivo, transportes, y
como materia prima para su alimentación, por último "La vestimenta".

La propiedad es importante porque de ella podemos de poder y gozar por


los bienes antes nombrados, la propiedad se origina de la adjudicación
perteneciente de un individuo; esto quiere decir que debe ser registrado
jurídicamente y notariado por las leyes respectivas a través de
documentos legales, si no se cumpliese las normas no sería propietario
del bien que desea adquirir, y sería sancionado por la ley.

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BIBLIOGRAFIA

- https://juridicorps.wordpress.com/2017/07/03/los-bienes-y-
cosas-en-el-derecho-romano/

- https://www.derechoromano.es/2015/04/cosas-muebles-
inmuebles.html

- Aherens, E, Compendio de la historia del derecho romano, tr. F.


Giner, G. de Ascárate y A.C. de Linares, Madrid 1879.
- Curso de derecho natural o de filosofía del derecho, tr. P. Rodríguez
Hortelano y M.R. de Asensi, Madrid,Bailly - Baillière, 1873.
- Albertario, E., possesso e quasi possesso, Milano, 1946.
- Álvarez Suárez, Ursicino, curso de derecho romano, Madrid, revista
de derecho privado, 1955.

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