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I.

INTRODUCCIÓN

La protección tanto en la parte interna como exterba de un envase metalico por medio
de barnices es una técnica muy normal que ya cuenta con una historia de más de 150
años. Una altísima parte de los envases metálicos que se consumen hoy día, sea cual sea
su uso - alimentación, bebidas, industria, aerosoles, etc. - van provistos de un
revestimiento de protección interna e incluso también externa. Este último puede
decorarse con lo que se consigue una buena imagen además de protección. Dicha
protección se consigue por medio de barnices.

El uso de barnices en los envases metálicos ya cuenta con una larga historia. Desde
principios del siglo XX los fabricantes de recubrimientos comenzaron a apoyar al
desarrollo del mercado del envase, llegando muy pronto a la fabricación de barnices
interiores a base de resinas oleorresinosas; más tarde llegaron las fenólicas, hasta que en
el año 1935 se comienzan a enlatar cervezas, lo que supuso la aparición de los
revestimientos vinílicos. Después aparecen las epoxi-fenólicas, los organosoles,
acrílicas… Y la evolución de los recubrimientos continúa resolviendo los desafíos que
la industria del envase presenta en su afán de enlatar mayor diversidad de productos
(alimentos ácidos, sulfurosos, bebidas carbónicas, etc.), y buscar nuevos diseños y
materiales para los envases.

La utilización de barnices, como ya se ha dicho, se inició pronto en la industria


metalgrafica como respuesta al ataque interno - por la acción del producto - y externo -
agentes ambientales - de los envases. Para envasar productos muy agresivos como
escabeches, encurtidos y sobre todo bebidas en seguida se apreció que por muy alta
protección por estaño que tuviese la lámina de acero de la hojalata.

El envase seleccionado para esto debe ser práctico, desde el punto de vista del
envasador, llenarse fácil y rápidamente, y cerrarse a la perfección; desde el punto de
vista del comerciante, que el producto pueda distribuirse y almacenarse
convenientemente; desde el punto de vista del consumidor, significa que el envase
deberá ser de un tamaño adecuado para que éste pueda abrirse con facilidad y, si es
preciso, cerrarse.

II. OBJETIVOS

 Identificar la calidad de barniz presente en envases de hojalata.


 Determinar la cantidad de barniz que se presenta en los envases de hojalata.

III. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

Cuando se habla de recubrimientos nos referimos a pinturas, temple, barnices, esmaltes,


lacas, imprimaciones, incluso recubrimientos electrolíticos, que escapan de este campo.
Se puede definir una pintura liquida como una mezcla heterogénea de componentes que
una vez aplicada y seca se transforma en una película continua de espesor más o menos
uniforme, sin pegajosidad al tacto y con las características o aptitud al uso con la que ha
sido diseñada. (Hurtado Chorrillos y Martínez Dextre, 1999).

3.1. Clasificación General


Según (NMX-EE-010-,1988). Los revestimientos se emplean tanto recubriendo el
interior del envase en contacto con el producto como en su exterior en presencia de los
agentes externos. Comúnmente los revestimientos se clasifican en:

 Revestimientos interiores de protección, están contacto con el producto


envasado y son designados como “barnices sanitarios”.
 Revestimientos exteriores pigmentados, que sirven de base a la impresión
decorativa del envase, denominados “blancos couches” por ser de este color.
También se les llaman “esmaltes blancos” ó “lacas blancas”.
 Revestimientos exteriores transparentes, que también sirven de base a la
impresión, denominados “barnices de enganche”.
 Revestimientos exteriores transparentes, que protegen la impresión, ya que las
tintas soportan mal las manipulaciones posteriores, conocidos como “barnices de
acabado”.
 El presente escrito se refiere preferentemente al primer grupo aunque hay
muchos conceptos comunes a todos ello. Aun así hablaremos de los otros grupos
en algunos epígrafes

3.2. Funciones de los barnices


 Según (NMX-EE-010-,1988).
 Protege al metal de su contenido.
 Protege al producto de la contaminación por los iones metálicos procedentes del
envase.
 Facilita la fabricación.
 Proporciona una base para la decoración.
 Actúa como una barrera contra la abrasión y corrosión externas.

3.3. Aspectos básicos

La permanencia en contacto con los alimentos trae como consecuencia que todos los
productos utilizados en su formulación deben estar incluidos en la lista positiva de la
FDA (Food and Drugs Administración) organismo norteamericano de referencia, u
otros similares europeos de reglamentación sanitaria. (Hurtado Chorrillos y Martínez
Dextre, 1999).

Estos revestimientos, ya sean protectores o decorativos, se aplican generalmente en


forma líquida y consisten, en los términos más simples, en una la disolución o
dispersión de una mezcla de resinas/polímeros capaces de formar filmes, en un conjunto
de disolventes de naturaleza orgánica con sus aditivos correspondientes (plastificantes,
catalizadores, lubricantes, etc.) y en algunos casos pigmentos para usos especiales.

Los disolventes orgánicos usados en la formulación no son sanitarios, sin embargo, a la


temperatura de horneado adecuada, estos disolventes se evaporan, abandonando
totalmente el recubrimiento, evitando así cualquier riesgo de contaminación. Hay una
gama de barnices denominada de “base agua” donde el disolvente principal es agua y es
por lo tanto sanitario, pero aun en este caso sigue siendo necesario el uso de disolventes
convencionales no sanitarios aunque en menor proporción. Esta gama de barnices es
compleja de aplicar y su uso se circunscribe a ciertas utilizaciones, principalmente para
envases de bebidas DWI. Lo que si se puede afirmar es que todos los productos
residuales que forman el extracto seco depositado sobre el metal son sanitarios.

3.4. Características

Según la (AINIA, 2015). Los barnices, para cumplir su función de barrera, deben de
reunir las siguientes características:

 Ser compatibles con el producto envasado y resistir su agresividad.


 Tener una elevada adherencia sobre la hojalata u otro metal.
 Estar libres de sustancias tóxicas.
 No afectar a las características organolépticas del producto envasado.
 No contener ningún producto prohibido por las legislaciones sanitarias.
 Resistir la esterilización y/o tratamiento a que vaya a ser sometido el producto
durante su envasado.
 Soportar adecuadamente la operación de soldadura del cuerpo en los envases de tres
piezas y la embutición en los de dos, si el barnizado se ha aplicado con anterioridad
a ellas.

3.5. Tipos de barnices

El mercado ha desarrollado una amplia gama de barnices para diferentes utilizaciones.


Todos ellos parten de un tipo de resina base de la que reciben su nombre genérico. Los
fabricantes suelen codificar con un código o numero empírico cada tipo de barniz que
desarrollan, no solo para facilitar su designación sino también para mantener un cierto
secreto sobre su formulación ya que detrás de cada barniz suele haber un largo trabajo
de I+D. (NMX-EE-010-,1988).

Las resinas base que intervienen en la composición de los diferentes barnices no son
muy numerosas. Las más usuales son:

 Oleorresinosas
 Fenólicas
 Epoxídicas
 Vinílicas
 Acrílicas
 Poliéster

3.6. Cierres de los envases metálicos

Para el cierre de los envases metálicos se emplea actualmente el denominado doble


cierre. El objetivo de esta operación es adaptar un fondo metálico, previamente
engomado, al cuerpo del envase, entrelazando adecuadamente los ganchos para que
formen un sellado hermético. (AINIA, 2015).

Dada la susceptibilidad de los productos alimenticios a la alteración microbiológica,


estos requieren un cierre hermético. También lo requieren otros tipos de productos que,
por ejemplo, necesitan retener la presión interna (cerveza, bebidas, etc.) y evitar fugas
en general.

Para realizar el cierre se realizan dos operaciones que emplean piezas giratorias
circulares, la primera de las cuales, denominada rulina de 1ª operación, riza y enrolla el
borde del fondo con el borde del cuerpo, mientras se presiona al conjunto cuerpo-fondo
contra un yunque giratorio denominado mandril de cierre.

En la segunda operación, otra pieza circular giratoria, denominada rulina de 2ª


operación, aprieta el cierre incompleto que se acaba de formar, comprimiéndolo
lateralmente contra el mandril. Un compuesto sellante semejante al caucho, previamente
colocado sobre la periferia de la tapa, actúa como junta comprimida de seguridad contra
las fugas.

IV. MATERIALES Y MÉTODOS

4.1. Materiales

 Lata nueva de atun(sin haber sido utilizada)


 Regla
 Tijera
 Cinta adhesiva
 Estufa
 Balanza analítica
 NaOH al 10%
 Cocina

4.2. Metodología

 Determinación de la Calidad de Barniz:

 Cortar un área determinada de hojalata y luego rayarlo con objeto punzante el


lado interior, lego colocar una cinta adhesiva sobre la parte rayada y quitar la
cinta. Observar si se desprende el barniz.

Determinación de la cantidad de barniz: Determinación del peso seco.

1. Cortar una muestra de área conocida, lavarlo con agua y jabón y dejar secar en la
estufa a 100º C por 5 minutos.

2. Se pesa la muestra (Pi).

3. Remover el barniz con soda cáustica al 10% a ebullición hasta la total remoción
del barniz.
4. Luego se procede a sacar la muestra, se la lava nuevamente y se deja secar a
100º C por 5 minutos.

5. Finalmente se pesa nuevamente (Pf). Expresar la cantidad e barniz en gramos


/m2.

 Vidrio: Evaluación de la Hermeticidad.

Colocar una solución coloreada con azul de metileno dentro de la botella y tapar bien,
luego colocarla en un recipiente con agua, dejar por 24 horas. Transcurrido las 24 horas
se procederá a inspeccionar si el agua en el cual está sumergida la botella se encuentra
coloreada. Anotar resultados.

Otro método de determinar es colocando dentro de la botella una solución de nitrato de


plata. Luego sumergir la botella en otra solución de salmuera al 10% por 24 horas.
Transcurrido el tiempo verificar si existe precipitado de color blanco dentro del
recipiente con la salmuera. Anotar los resultados.

 Evaluación de Resistencia Mecánica:

Escoger una botella y colocarla a una determinada altura (60 cm.) del piso y dejar caer,
verificar si se rompe o si solo se presentan lacrado de la botella y en que forma. Anotar
resultado.
V. RESULTADOS

 Prueba Cualitativa: De la Cinta


Figura N°01: Vista del envase metálico, cuyo barniz tiene buena calidad
o No se levanta como una película.
o No sale con facilidad.

 Prueba Cuantitativa: Diferencia de Peso

Cuadro 1.
Determinación cuantitativa de la calidad del barniz usado en
envases metálicos

Peso Peso Calidad


Área
Material Muestra inicial final cuantitativa
(cm2)
(gr) (gr) (gr/cm2)
1 4 0.4646 0.4644 0.00005
Lata
2 4 0.4459 0.4457 0.00005

 Evaluación de hermeticidad de vidrio:


No hubo ningún tipo de fuga en la botella de vidrio.

VI. DISCUCIONES

 NMX-EE-010-(1988). El barniz es un producto cuyos ingredientes están


aprobados por las autoridades sanitarias. Las características de estos son: ser
inocuos, no emigrar hacia el alimento ni producir sabores ni olores extraños; al
contrastar con los resultados obtenidos en las pruebas, tenemos que en la prueba
cualitativa no se observó el desprendimiento del barniz y en la prueba
cuantitativa se obtuvo como resultado de emigración de barniz 0.00005 y
0.00005 gr/cm2, lo cual no es muy significativo, por tanto se puede afirmar que
el barniz usado como recubrimiento en el envase metálico cumple con las
características requeridas.

 El vidrio en cambio es muy sensible en cuanto a impactos, ya que cuando


sufren fuertes golpes tienden a romperse totalmente y esto pues daría lugar a una
pérdida del producto contenido en el envase.

VII. CONCLUSIONES
 El barniz usado como recubrimiento en los envases metálicos evaluados en este
caso utilizando una lata de atún si cumple con los requerimientos de calidad.

 Se llegó a determinar la calidad de barniz presente en la hojalata, mediante


pruebas sencillas se pudo determinar este parámetro.

 Además se evidencia en las muestras empleados al ser sometidas al ensayo con


la soda Caustica fría si hubo desprendimiento del material del envase, porque las
muestras colocadas en la solución con NaOH a ebullición bajaron de peso.

 El envase de vidrio no presentó ningún tipo de fuga al haber entrado en contacto


con el reactivo, por lo cual concluyo en que los envases de vidrio son los
mejores y de óptima calidad.

VIII. RECOMENDACIONES

 Se recomienda realizar las pruebas cualitativas y cuantitativas de la calidad de


barnices con un número de muestras mayor para obtener resultados más
confiables.

IX. BIBLIOGRAFÍA

 NMX-EE-010-1988. ENVASES METÁLICOS PARA CONTENER


ALIMENTOS. TERMINOLOGÍA. METALLIC CONTAINERS TO CONTAIN
FOOD. TERMINOLOGY. NORMAS MEXICANAS. DIRECCIÓN GENERAL
DE NORMAS.
Recuperado de:
http://www.colpos.mx/bancodenormas/nmexicanas/NMX-EE-010-1988.PDF
 Hurtado Chorrillos E. Y. y Martínez Dextre C. D. (1999). ENVASES DE
HOJALATA: OTRA OPCIÓN PARA LA INDUSTRIA NACIONAL.
Universidad Nacional e Ingeniería. Lima-Perú.
Recuperado de:
http://cybertesis.uni.edu.pe/bitstream/uni/1431/1/hurtado_ce.pdf

 Instituto Tecnológico de la Industria Agroalimentaria. AINIA. “Envase


metálico”. Guía Técnica ainia de Envase y Embalaje, España.
Recuperado de:
http://www.guiaenvase.com/bases/guiaenvase.nsf/0/0B23788EF00042A8C1257
14D004EA6F0/$FILE/envase%20met%C3%A1lico.pdf?OpenElement

 Castrillón Rodríguez. “Recubrimientos para envases metálicos”.


Departamento de Tecnologías del Envase de AINIA. España. 2015
Recuperado de:
http://www.guiaenvase.com/bases/guiaenvase.nsf/0/DC8FABEC4A8787F2C12
56F250063FAA8/$FILE/Barnices%20para%20envases%20met%C3%A1licos%
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