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Lanzas, letras y un quijote

Written by Alexánder Molina Guzmán


Saturday, 28 May 2011 15:28 -

En días pasados asistí al lanzamiento de la edición número 25 de la revista Lanzas y Letras (la
pueden conseguir en la calle 13 5-56, de Neiva). Reconozco que no sabía del gran esfuerzo
que ha realizado el docente, el señor Uverney Quimbayo Cabrera, para mantener durante dos
décadas la expresión vital de la izquierda en nuestra región, sin desfallecer en el intento. Me
acojo a lo que expresó en su emotivo y profundo discurso el profesor Hernando Gutiérrez,
docente de la Universidad Surcolombiana, al hacer la presentación de esta revista: En un país
árido para promover el arte y la cultura, en todas sus manifestaciones posibles, es loable que
una revista de este talante se mantenga en pie; sobre todo, en donde el traqueteo de la guerra
no permite que germine la educación para la paz y la democracia.

Y a propósito de educación, en esta revista viene la primera parte de una entrevista que le
hicieron a Julián de Zubiría Samper, director del Instituto Alberto Merani, en Bogotá. Viene
como anillo al dedo, en vísperas de que Neiva cumpla 400 años. Porque la comunidad
educativa, las organizaciones sociales, la clase dirigente −si la hay−, está en mora de
replantear el modelo educativo que tenemos. Incluso, le recomiendo a los candidatos que
aspiran a la Alcaldía de Neiva y a la Gobernación del Huila que andan verdaderamente
preocupados por construir su propuesta educativa, que lean la entrevista pues los ayudará a
aterrizarla donde debe ser.

El señor Julián de Zubiría plantea algo que muchos sabemos, pero es pertinente que se siga
refrescando: La educación que se imparte en la escuela, en el colegio, está fracasada. Ha
fracasado porque, sí, es una educación que “no es para desarrollar el pensamiento ni la
creatividad ni el análisis. En eso si está muy mal la escuela; pero es buena en su propósito de
formar empleados…”.

En dos experiencias he corroborado ese fracaso: yo soporté esa clase de educación y mi hija,
de diez años, está viviendo el mismo calvario. Cada vez que le pregunto a ella qué desea ser
cuando sea grande, aparece la misma repuesta: empleada. La escuela sigue siendo ese gran
centro de transmisión de información y el docente el emisor de ella ¿Eso es educar? No es
posible que en el siglo XXI, en el sistema educativo se siga enseñando con la literatura del
siglo XVII, como El Quijote de la Mancha. Una obra que requiere de un lector maduro. Pero la
cuestión es, ¿dónde está la literatura de nuestro tiempo? Uverney, muchas gracias por esa
gran revista.

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