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Universidad nacional del centro de la provincia de Buenos Aires

Facultad de Ciencias Humanas

Historia Argentina I

Reseña Bibliográfica

Profesores: Dr. Eduardo J. Miguez

Dra. Melina Yangilevich

Dr. Juan Ignacio Quintian

Alumno: Mengochea, Manuel


El autor de este libro es el investigador Tandeter, Enrique, el título de esta pieza
es el ya mencionado anteriormente, fue publicado por la editorial Sudamericana,
el ejemplar que tengo en mis manos fue impreso en Buenos Aires en el año 1992
y cuenta con un total de 328 páginas en las cuales se incluyen la introducción,
cinco capítulos, el epílogo y las conclusiones, y por último la bibliografía.

Tandeter, Enrique es “catedrático de la Universidad de la Universidad de Buenos


Aires e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones científicas
de la Argentina. Ha enseñado e investigado en numerosas instituciones
académicas de América Latina, Europa y Estados Unidos.”
(https://www.sigloxxieditores.com/autor/enrique-tandeter/).

En pleno siglo XVI, más precisamente en la década de 1570, en la cual el virrey


de la Corona Española Francisco, Toledo organizó la “mita” este era un sistema
de trabajo forzado, que consistía en una migración anual por parte de los
indígenas hacía la mina potosina, la cual debían explotar a cambio de salarios
mínimos.

En este extenso proceso de extracción del mineral, que fue facilitado también
gracias a la forma de extracción “amalgamiento”, en la cual se utiliza el mercurio
(azogue), podemos observar que lo integran diferentes etapas, en primer lugar
el mineral era desgajado de la pared (función que cumplían los barreteros), eran
llevados a otro lugar donde eran partidos en trozos para su fácil transporte
(función que cumplían los brosiris) hasta la bocamina se descartaba la piedra
que no contenía metal (función que cumplían los palliris). Todas estas funciones
eran hechas por trabajadores libres, mientras que los mitayos, trabajadores no
libres, estaban obligados a cargar y trasladar los pesados minerales de un punto
a otro de la mina (función que cumplían los apiris), luego eran llevados por
pequeños empresarios, en lomo de mula o llama hacía los ingenios (función que
cumplían los cumuris). Una vez en los ingenios el mineral era molido, con la
ayuda de unas máquinas que eran controladas por los mortiris. Dicho proceso
continua en el buitrón, un patio donde se deja reposar el mineral humedecido y
salado para incorporarle el mercurio, esa masa es repasada todos los días con
un azadón o los pies de los repasiris. Por ultimo el mineral pasa por una instancia
de cobertura con cuero y sometiéndolo al calor y como resultado da la plata pura
en forma de piña.

En el primer cuarto del s. XVIII hubo una fuerte demanda de plata potosina por
parte de la corona francesa, la cual intercambia por manufacturas, irrumpieron
en las costas de Chile y Perú.

A todo esto, la corona cobraba un impuesto del 20% de toda la plata producida
en Potosí, si bien normalmente se pagaban estos impuestos, hubo varios casos
de evasión de dicho impuesto por parte de los pequeños empresarios españoles
(azogueros). Estos últimos en un futuro no tan lejano, pedirían a la corona una
reducción de dicho impuesto de un 20% a un 10%, esto se fue postergando y
con la muerte del Rey Luis I aún más, aunque tiempo después se aprobó dicho
reclamo, esto incentivó la extracción del mineral que fue mejorando a
comparación de décadas pasadas. La segundo que pidieron, fue un incremento
de esclavos en la mita, la cual no llego hasta la llegada al virreinato de
Castelfuerte en la década de 1730 que ordenó la visita de varias provincias con
el fin de llevar a cabo este segundo pedido. Y por último que les preocupaban a
estos azogueros era el abasto del mercurio, ya que el control medido de este
dependía de la Real Hacienda, que terminan cediendo a este último pedido.

Por consiguiente, el autor se enfoca en analizar la mita colonial, claro ejemplo de


un mecanismo en el cual el empresario se beneficia de la explotación grupal (una
comunidad entera) y no individualmente, ya que ahí es donde saca plusvalía.
Pero para remarcar aún más, la mita obligaba a la comunidad entera del indio a
mantenerlo mientras este era explotado y se encargaban también de la
reproducción del mismo. Prosiguiendo con la mita, pero ahora ya hablando de
números de migrantes introducidos en la mita, podemos observar una
decadencia abismal, ya que durante un siglo de la mano del virrey Toledo: 14,181
registrados al principio, si bien hubo pequeñas reducciones (12,354 mitayos), las
cifras se mantenían, hasta la llegada del duque de Palata que como ya mencioné
antes rebajó a 5,658 y por último fue reducido una vez más por el conde de la
Monclova a 4,101 mitayos registrados.

La paga del mitayo se efectuaba con un porcentaje del metal que el mismo
extraía y esta paga era en base a la cantidad de extracción del mineral que logró
y no por la cantidad de horas que le llevó el trabajo, de igual manera se tiene un
registro de las horas trabajadas por los mitayos, la cuales se estipulan que este,
trabajaba cuarenta y seis semanas por año.

Una de las ordenanzas a destacar que beneficiaba al empresario y al indio


explotado (si se quiere) tomadas por el virrey Toledo, consistía en que el
explotado trabajaba una semana obligadamente y “descansaba” dos semanas.

Me gustaría resaltar que sea la decisión que tomasen los indios, siempre era
para evitar un destino, por ejemplo, yendo a la mita evitaban el pago de
impuestos coloniales y la sociedad en sí, y para evitar ir a ser explotado en la
mita, pagaban con monedas a los curacas que realizaban la lista de los que
tenían que ir o bien se exiliaban de la comunidad por un buen tiempo (esto podía
costarle la cárcel o la perdida de derechos frente a la sociedad).

El autor cuenta la historia de los primeros indígenas libres del esclavismo, si se


quiere, a los cuales los españoles debían pagarles por su trabajo. Nos
remontamos a 1545, en plenas “guerras civiles” los indios que se escapaban de
sus hogares, para no ser parte de las encomiendas, se autonombran Yanaconas.

Años después aparecieron los Mingas que eran los indios libres, si se quiere que
vendían su trabajo, eran mejor tratados que los mitayos, tenían mejores ventajas
con respecto a estos últimos y su salario era mayor también en comparación con
los mitayos. Posteriormente les siguieron los Kajchas, eran unos indios como
especie de bandidos que se organizaban básicamente para robar durante las
noches (según él autor hurtaban metales, para luego comercializarlos
directamente con los españoles), en libro se menciona entre unos dos mil y tres
mil kajchas existentes para la época, a pesar de esto no pasaban por el
anonimato, si no más bien todo lo contrario eran socialmente muy conocidos.
Estos eventos mencionados anteriormente, produjeron una serie de graves
problemas con los empresarios, a tal punto que iban a las minas armados.

Del cuarto capítulo considero que en rasgos generales hay poco que destacar,
ya que se enfoca en la parte económica, con un rasgo contable si se quiere.
Aunque hay un tema que si que creo que es importante comentar y es el de los
arrendatarios que, al hacerse cargo de un ingenio con mita, no tenían muchas
opciones de como salir adelante, ya que las rentas por la propiedad del ingenio
con la mita eran más caras que los montos que el arrendatario obtenía por parte
del trabajo de los mitayos, y los créditos que otorgaba el Real Banco de San
Carlos, solo podían costear unos pocos meses. Este conflicto hizo que
aumentara a su vez las tareas impuestas a los mitayos que, a su vez aumentó
así la producción potosina.

¿Porque remarco esa parte específica del capítulo cuatro? Porque más tarde,
empezaron a haber problemas con esta unión de las asciendas y la producción
potosina, según el autor por culpa de las reformas, estas lo que querían era
querían entre otras cosas era quitarles poder tanto al Virrey, como a los dueños
de las minas, para así mejorar la producción en cierta forma, por esta y un par
de ideas más no se aceptaron las reformas, por ende no se llevaron a cabo, esto
generó una crisis, según el autor lo comentado anteriormente sumado a la falta
de insumos, mano de obra, epidemias y hambrunas, es que se da tal crisis.

Como última instancia de la obra, en el epilogo básicamente comenta que


gracias (o por desgracia para la corona española) la guerra de la independencia
iba a aumentar tal crisis que se venía dando y por ende iba a acabar con este
colonialismo por parte de los españoles hacía Perú. Del lado de este último, hubo
una destrucción física en el abastecimiento del mercurio y hubo una desaparición
de los dos pilares que sustentaban la minería hispanoamericana (la mita y los
auxilios del banco).

En síntesis, considero que lo que el autor intenta hacernos ver era como desde
la llegada de los españoles, si bien los indios fueron sometidos a trabajos
forzados como se comportaban socialmente ante este esclavismo, ya que nos
da una mirada social y como a pesar de que no estaban acostumbrado a este
dominio por parte de los españoles, fueron organizados y a medida que fue
pasando el tiempo fueron apareciendo nuevos conflictos, sumados a varias
cosas entre ellas las reformas, que dieron fin a la colonización española.