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Londres

ADORACION, UN ASUNTO DE NATURALEZA

El tema puntualmente es que si la canción no acompaña la revelación seguiremos


atrasando una generación.

Hebreos 1:1-4
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los
profetas,
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por
quien asimismo hizo el universo;
el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta
todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros
pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

Juan 4:21-24
Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis
al Padre.
Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene
de los judíos.
Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y
en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Romanos 12:1
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

Hebreos: 9:9-15
Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que
no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,
ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la
carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.
Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más
perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,
y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para
siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los
inmundos, santifican para la purificación de la carne,
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin
mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión
de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la
herencia eterna.

¿Es mas importante adorarle o ser un adorador? Cual es la diferencia? No necesito sacrificar mi
yo para adorarle. Pero para ser un adorador si.

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Adoración puede ofrecer cualquier persona, ser un adorador solo los que adoran en Espíritu y
Verdad.

Sino adoro en Espíritu entonces adoro en Alma. Dos sistemas de adoración.

1 Pedro 1:9
obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

1 Ts 5:23
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea
guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Lucas 1:46
Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor.

1 Pedro 1:22
Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el
amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;

SALVACIÓN DEL ALMA


La vida del evangelio se trata de que nuestra alma sea salva y que todo lo que nos rodea
alcance salvación.

Es muy fácil extraviarnos si no nos cuidamos entre nosotros, porque el evangelio se puede
volver en el arte de hacer un millón de cosas, pero terminar perdiéndonos a nosotros mismos,
tal como dijo Jesús:

Lucas 9:25
¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?

EL EVANGELIO SE TRATA DE LA SALVACIÓN DEL ALMA DEL HOMBRE.

Los apóstoles se referían a la salvación del alma como un hecho concreto de algo que
pasó, pero también de algo que pasa todos los días en nuestras vidas.

En problema de la mayoría de los creyentes es que no entienden la segunda realidad de la


salvación del alma, que es salvar el alma del hombre, o sea salvar el territorio que Dios
ocupará para que Cristo se manifieste en la vida de una persona. Esto llevará toda nuestra
vida, y no hay tiempo para ninguna distracción.

Si tuvimos una experiencia que no nos dejó nada en la edificación de nuestra vida es que
estuvimos en el lugar equivocado, hablamos con las personas equivocadas o estuvimos
equivocados nosotros. Siempre somos nosotros los equivocados porque somos los que tenemos
que producir los cambios para que esa realidad se haga primero en nuestras vidas.

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Es por eso que todo el evangelio converge en la salvación del hombre en un hecho puntual
que es la cruz, pero luego es todos los días.

Cada mañana deberíamos orar así:“Señor, te pido que tu espíritu me guíe para que cada paso que
dé, en el trabajo, en la escuela, sea un aporte para ser edificado y salvado en mi alma, que cada
parte de mí no sea algo mejorado, sino un Cristo crecido”.

Dios no quiere mejorar nuestras vidas, las ha tomado para que crecer Él en nosotros. Esa
es la gran muerte del alma.

Si estamos pensando que el evangelio es una mejor versión de nosotros es que nos han
predicado mal, estamos en el negocio equivocado.

El evangelio no se trata de cómo crecemos económicamente o familiarmente, EL


EVANGELIO SE TRATA DE CÓMO CRISTO CRECE EN NOSOTROS, y ese crecimiento trae
todas las añadiduras. Esa es la médula de la reforma y de la transformación.

Si queremos ser personas transformadas debemos consumir este concepto y si queremos


operar como transformadores tenemos que sumarle aún más conceptos espirituales.

Es clave identificar todos los días en qué etapa de nuestra vida espiritual estamos, si somos
bebés, niños, adolescentes o maduros. Eso va a determinar con qué espíritu vamos a vivir.

Todas las etapas son maravillosas, todas nos las da el Señor, pero el orgullo humano nos hace
pensar que somos más crecidos de lo que realmente estamos y eso es lo que luego altera a quién
oímos.

Cuando oímos cosas que les pertenecen a gente de otra edad nos da apatía, no queremos ir a la
reunión o empezamos a preguntarnos muchas cosas, es porque hemos sido despertados antes
de tiempo.

Tenemos que tomar una determinación:

Ser personas que queremos ser transformadas y construir nuestra mentalidad en Cristo,
tener la mente de Cristo para transformar a otros.

Hemos dicho que el alma del hombre, necesita ser salvada para que cumpla la razón por la que
fue creada por Dios.

¿Por qué Dios les dio un alma a los hombres?


Porque en el alma del hombre, Dios se reservó todos los recursos necesarios en forma de
capacidades, dones y talentos, para que se manifieste Cristo en la tierra.

Dios no creó el alma para nosotros, sino que Dios creó el alma para Él.

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El alma, tiene un diseño absolutamente único de Dios, Si Dios no llena el alma del
hombre, el alma del hombre se llena de cualquier cosa.

Cuando decimos que hay que salvar el alma, esta es una de las frases más pervertidas que
encontramos en el evangelio.

Decimos: se salvaron 4 almas hoy, porque vinieron 3 o 4 amigos por primera vez, que
levantaron la mano y recibieron a Cristo como su Salvador. Y perversamente a eso le llamamos:
“Hoy se salvaron 4 almas”.

Las personas que llevan muchos años en el evangelio dicen cosas perversas como estas: ¡yo fui
salvo hace como 20 años!, porque el alma, a través de la función de la memoria trata de ubicar
desde el orgullo, cuándo le sucedió algo que Dios hizo en su vida.

Por eso cuando nos dicen que fuimos diseñados desde antes de la fundación del mundo,
decimos: ¡Amén, Gloria a DIOS!, pero es algo que no lo entendemos del todo, porque el alma fue
declarada incompetente para comprender a Dios.

El alma no fue diseñada para explicar, el alma fue diseñada para ser llena de Dios.

El alma cuando no comprende su incapacidad, afecta la forma de pensar, porque el alma del
hombre es adonde está la mente, los pensamientos, los sentimientos y todo lo que se nos puede
explicar, por eso el alma debe morir.

Debemos entender que en la biblia, morir no es cese de actividades, en la biblia morir es


cambio de gobierno.

Cuando decimos que el alma debe morir, no decimos que se deben anular sus capacidades
dadas por Dios, lo que decimos es que cambia quien la gobierna.

El siglo, el mundo y las tinieblas que gobiernan el sistema del mundo, afectan directamente
cómo hablamos, cómo pensamos, cómo oímos, cómo sentimos, cómo vivimos la vida.

Por eso debemos preguntarnos: ¿Quién gobierna y enseñorea nuestras vidas?

Más cuando conocemos a Cristo lo que sucede no es que dejamos de pensar, ni de oír, ni
ver, ni sentir, sino que todas las capacidades dadas al alma son para Cristo y de Cristo. Ni
siquiera somos nosotros sintiendo, es Cristo sintiendo en nosotros.

Nosotros no tenemos una forma de ser propia, tenemos una forma de ser de Cristo, que es
mayor a nosotros.

Si nos dijeron alguna vez en el evangelio de que somos únicos y de que Dios nos dio una
personalidad y ahí se quedaron, nos dijeron media verdad, nosotros tenemos un alma que es
una porción misma de Cristo en la tierra.

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Nosotros solos, no servimos para nada aunque vayamos a una iglesia evangélica, porque
nuestra alma está diseñada para convivir con otras almas que forman un único ser
llamado el cuerpo de Cristo en la tierra.

Esto se nos debe revelar, por eso la Biblia dice: “no dejéis de congregarse”.

Hay que determinar que nuestra necesidad de Dios son los demás, porque sin los demás y
sin la parte de Cristo que hay en los demás, nada de lo que Dios nos dio a nosotros, sirve.

El problema del alma solo lo resuelve la vida del espíritu, produciendo transformación en
la forma en la que concebimos.

La salvación del alma tiene que ver con el engrandecimiento mismo de Cristo en su
manifestación literal en la tierra.

Da lo mismo salvación del alma que Cristo formado en nosotros, es la misma expresión.

Discutir salvación del alma en términos del pecado y del perdón lleva un minuto;
entender la salvación del alma desde la manifestación de Cristo es un proceso diario.

En un sentido fuimos salvos, pero en otro sentido nos salvamos todos los días, en la
medida que detectamos que todas las áreas de nuestra vida no pertenecen al gobierno de Dios.
Y el crecimiento tiene que ver con la revelación de la gracia de Dios en nuestra vida.

Muchas veces tenemos una idea estática de la salvación y esa idea estática de: “yo fui salvo”,
ha producido por 2000 años generaciones de creyentes que las cosas lindas le pasan en los
primeros 2 años de convertidos, luego de 2 años se vuelven creyentes acostumbrados, viejos,
rancios, sin ideas frescas.

Está contemplado estadísticamente que si a los 5 o 7 años de estar en la iglesia, los creyentes
no han aprendido la dinámica de la salvación permanente, esos creyentes empiezan a tener
problemas de relaciones con otros creyentes de la iglesia o asamblea local, empiezan a pelearse,
empiezan a echarles la culpa a sus líderes o a sus pastores por los problemas que tienen.

Esto se da porque el alma que no ha sido completamente salva, comienza a descargar


sobre todo lo que es autoridad, las frustraciones que no sabe resolver por no estar
crucificada con Cristo.

Los creyentes debemos diferenciar lo que es ser salvos de lo que es ser regenerados,
reconstruidos, rediseñados por la vida del espíritu.

Esta tarea va a demandar las 24 hs del día los 7 días de la semana, por lo tanto no vamos a
tener problemas con nadie, sencillamente porque no tenemos tiempo para tener problemas,
porque estamos comprometidos en que la vida de Cristo sea formada en nosotros.

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Recordemos que la gracia de Dios no es que hayamos sido libres de pecado, eso es un
aspecto muy básico, la gracia de Dios tampoco es que Dios nos ama tal como somos ¡esa no es
la gracia!

Antiguamente algunos predicadores predicaban sobre la gracia y daban un ejemplo:

Decían: “Haga de cuenta que su hijo está cruzando la calle y que se le escapó de las manos y
justo venia un colectivo, y usted no llega, entonces viene alguien, agarra su hijo lo tira a la otra
vereda y el colectivo mata al que salvó a su hijo”.

Entonces nosotros aplaudíamos, y el predicador se subía de tono, a un clima emocional adonde


ya todos estábamos llorando y diciendo ¡pobre tipo que murió por mí hijo! Entonces el
predicador decía: Cristo murió por ti en la cruz y te salvo a ti, y ya para ahí estábamos
todos llorando, pero eso no es verdad.

Todos debemos saber una historia que no le va a gustar a nuestra alma pero que es la
verdad.

La verdad es que: “Tu hijo cruzaba, él Señor lo agarró, el colectivo pasó por arriba de los dos y
los mató a los dos, pero el que lo agarró se empezó a levantar e invitó al que había muerto si
quería resucitar con él”.

Cristo no fue a la cruz por nosotros, Él nos llevó a nosotros, nosotros estuvimos allí, el
tema es que ahora debemos entender que no solamente estuvimos en la cruz, sino que
hemos resucitado con Él.

El alma no se salva porque alguien murió por nosotros, el alma se salva al responder a la
resurrección de Cristo en nosotros.

Por muchos años creímos ese viejo mensaje de la gracia, por eso tenemos gente que va a la
iglesia, pero sus vidas no reflejan salvación, y esto es una triste historia que no va a funcionar
en nuestras vidas a menos que digamos: “Señor no solo queremos vernos salvos sino
resucitados”.

¿Cómo se ve el alma que no comprende el tamaño de la salvación de Dios?

Para ver esto vamos a utilizar dichos que han formado estructuras pensantes en nosotros:
Jesús habló de la vida durante todo el evangelio del reino, Él dijo:

Mateo 16:25
Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí,
la hallará.

Está hablando de cómo llevar al alma a que se convierta en la plena vida de Dios, y
nosotros muramos a la vida que creemos.

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¿Cuál es el problema de nuestra vida?
Que nosotros ya la sentenciamos a algo para la cual Dios no la creó.

Por el espíritu, ¿dónde nos vemos de acá a 20 años?, podemos decir: tenemos fe en Cristo… no,
no es así… Dios no maneja agendas así, Él no va a entrar en detalles en nuestra vida, pero Dios
siempre va a dar una proyección. Por eso la palabra esperanza en el nuevo testamento no es
igual que la del antiguo testamento.

En el nuevo testamento la palabra esperanza no es algo que esperamos en el tiempo, sino que la
palabra esperanza debería de ser traducida como: “expectativa creada por Dios”.

La expectativa es algo que viene del espíritu y nos muestra, no vemos todos los detalles,
pero sabemos que hemos tenido una imagen de Dios, a eso se le llama fe.

No es lo mismo la fe de Abraham que la fe de los hijos de Dios, la fe de Abraham era una fe


basada en algo puntual que él había visto, después de la cruz la fe no es la fe de Abraham.

La fe de Abraham terminó en Cristo, pero la fe que nosotros tenemos comienza en Cristo.

La fe de Abraham fue consumada en Cristo, las promesas dadas a Abraham terminaron en


Cristo, y nuestras promesas y nuestra fe no es la de Abraham, es la que Cristo consumó en la
cruz, y esa fe es la que nos dice la máxima del año: “…añadid a vuestra fe virtud…”.

Abraham comenzó teniendo fe en una tierra, en algo que sus ojos veían; los santos comenzamos
la fe creyendo que en nosotros cada día Cristo se va a manifestar a través de nuestra vida.

Y si ese Cristo que se está formando en nuestra vida y en la iglesia tiene que cobrar una forma,
todos colaboramos para que eso sea y a eso se le llama el cuerpo de Cristo.

HAY QUE MATAR AL INTERMEDIARIO


Los políticos y los economistas que hablan acerca del problema del precio de la carne en
Argentina dicen que la carne llega a Liniers a $26 y en la carnicería nos la venden a $140, y eso
se debe a que hay demasiados intermediarios; esa es la labor del alma en el hombre.

Si queremos bajar el precio de la carne hay que hacer desaparecer los intermediarios. El
intermediario es el que no trabaja la tierra ni para cultivar el tomate y tampoco corre riesgo
para ponerlo en la verdulería, son personajes que se meten en el medio, es un ente corrupto que
hace que las cosas sean imposibles que lleguen a nuestra vida.

El alma cuando no está regenerada, es alguien que cree que adentro nuestro puede ser un
intermediario, diciendo: esto no…, este no me gusta..., el pastor gritó mucho el mensaje…, este
no me gustó…, fue largo…, la cara del profeta no me gusta…, la cara de los pastores…

Creamos que todas las cosas nos han sido dadas en Cristo, que no están fuera de nosotros
para que las llamemos, están dentro de nosotros, acá no estamos buscando que Dios nos

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bendiga, estamos viendo cómo sacar el petróleo que ya está abajo, eso sale de una forma
puntual: que nuestra alma cada día sea sujetada y sometida a la vida del espíritu.

Estamos a un paso de que lo que está adentro nuestro salga afuera, y eso tiene que ver
con que muera el intermediario.

Palabra apostólica para hermanos de diferentes edades:


* Para los jóvenes hasta los 30 años, la biblia dice: bueno le es al hombre llevar el yugo desde su
juventud, yugo no es ir al culto, yugo no es ser maestro de la escuela dominical ni músico en la
iglesia, yugo es enyuntar el alma violenta que aunque ha sido regenerada, sigue con los
caprichos.

Los hijos deben volverse colaboradores de sus padres en la obra a la que el Señor los llamó,
pero no deben buscar un modelo en sus padres, porque hay una generación que se perdió,
hablamos de los padres como todos lo que tienen 60, 65, 70 años y si fueron evangélicos peor,
se perdieron pero no porque eran malas personas, se perdió toda una generación porque el
evangelio que se predicó fue un evangelio que evadió la responsabilidad de los santos.

Una generación se pierde cuando un papá cree que estar en el culto es clave, que pertenecer a
la comisión en la iglesia o tener una iglesia es clave, nada de eso es lo más importante, si algo
no está pasando en nuestra alma no está pasando en ningún lado de la vida.

Hijos no justifiquen su conducta porque papá o un líder religioso o político lo hacen, tú eres un
ente que fuiste llamado a formar un Cristo fresco en esta generación.

* Los que están entre los treinta y cuarenta años, esa es la época de la fortaleza adonde toda la
sabiduría, adonde tú ya no puedes tener una frase, tú ya tienes que tener una construcción
definida para tu vida.

Los treinta y los cuarenta significa que estás en el cultivo de los grandes pensamientos que van
a construir la segunda mitad de tu vida.

* Para los de cuarenta para arriba quiero rogarles a los adultos y a los ancianos de la casa que
se comporten como padres y madres, que recobren el gobierno en la ministración de sus hijos
de sus casas, que no tienen hijos casados, que tienes hijos y los hijos nunca se van de tu
responsabilidad.

En el reino de Dios no hay abuelos, solamente en el sistema pensante católico y romano


hay abuelos, en el reino hay padres de diferentes dimensiones. Cuando un hijo se casa y
vienen los hijos de tus hijos, lo que viene sobre tu vida es una unción para una mayor
paternidad, más sabia.

Los abuelos renuncien a la vida abuela para convertirte en un hombre y una mujer que se
conduzcan en sabiduría. Desde la intimidad declarar palabras sobre ellos, que la conducta de
los padres que han sido ahora trasladados a padres mayores, dejen las chocheras de los
abuelos para los impíos, tú fuiste puesto en un trono mayor sobre tus hijos.

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EL SENTIR DEL ALMA
¿Hemos oído habar del alma en pena?
* El alma en pena, esa es un alma que se resiste a ser gobernada por la vida del espíritu; si
habitamos un alma que de lo bien que estamos en la vida, se nos viene así como una pena
profunda, y empezamos con recuerdos de cosas que empiezan a hacer un mundo, esa alma
necesita la vida del espíritu.

Necesitamos padres en la fe que nos ayuden a ser renovados en el espíritu de nuestra mente, el
alma en pena es adonde los católicos sacaron el purgatorio, la iglesia católica al no tener una
respuesta para las personas en la vida real, inventan el purgatorio para decirles si usted muere
en pena, usted el día en que se muera le va a pasar algo en el purgatorio, adonde tu alma va
hacer purgada de tu pena.

Y qué tan lejos estamos nosotros de creer eso, en el mundo evangelio existe la idea del
purgatorio aunque le llamamos de otra manera… bueno ya no sufre más, o usted nunca
escuchó a alguien en un velorio que dijo: ahora se fue con el Señor, y no era que estábamos con
el Señor, ¿dónde está la crisis? La crisis está en una crisis de revelación, ni siquiera es
dogmático, es revelación.

La muerte para un cristiano es solamente estar dormidos, nadie se asusta por ver dormir
a alguien en su casa, al contrario respeta su descanso porque cesa la actividad por un
espacio de tiempo, pero todo su ser está vivo.

Pena viene de penalidades, pena es sentir que nos está pasando algo porque algo debimos haber
hecho mal.

Hay una diferencia entre estar triste y tener pena, algunos dicen: algo debemos de haber hecho
mal nosotros, y no está mal preguntárselo pero debemos saber que la biblia dice: ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús. El tema es como lo procesamos en la vida
real.

Dios nos libró y nos libra, Él no murió por nuestras penas, Él murió con nosotros y nos está
invitando a resucitar de esas penas.

* Cuántos oyeron de que hay gente que se le cayó el alma a los pies. Algunos dicen: tengo el
ánimo por el piso, esas expresiones tiene una connotación, ese es el desánimo.

* Cuántos oyeron: esa alma se la lleva el diablo, estuve como que me llevaba el diablo,
alguien que vive agitado, taquicardia, problemas de agitación, falta de respiración, estar
preocupados por lo que todavía no va a suceder, si con todos estos síntomas yo digo: que estoy
salvo, estoy en un problema, porque la idea no es que si me muero me vaya al cielo, es que si
muero y vivo, tenga la oportunidad en mis días de que algo de Cristo se manifiesta en mí.

Vivamos los próximos días escribiendo cómo quisiéramos transcender a nuestra próxima
generación, Cristo en nosotros es la esperanza de gloria.

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Debemos entender que la gracia de Dios no es que Dios nos salva y ahora debemos pagar
la pena yendo a todos los cultos, Dios nos salvó y la vida se trata de vivir su resurrección.

Prácticamente todos tenemos el testimonio de nuestro espíritu que hay muchas cosas de
nuestra vida que Cristo está en forma de tumba, pero Cristo no se puede quedar en nuestra
tumba, Él debe resucitar, Él debe hacerse visible.

¿Cómo se hizo visible Jesús?


Él dijo: Paz a vosotros, él quiere estar en nuestras vidas en forma de Paz.

Podemos decir que Cristo está resucitando en nosotros, en todas las áreas adonde
tenemos paz, si tenemos paz en nuestro matrimonio, si tenemos paz en nuestra familia, si
tenemos paz económica, si tenemos paz ministerial.

Podemos tener a Cristo en nuestra vida, pero puede ser que el espíritu de resurrección
todavía no ha consumado la obra en algunas áreas de nuestras vidas, porque el alma se
resiste a abrir la tumba, a confesar; por eso dice la biblia: si confesares con tu boca.

JUAN 7:38El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

En el templo de Jerusalén cuando se hacían los sacrificios, el sacrificio era un trabajo muy
sucio, con olores muy fuertes. El olor a la sangre en un lugar a donde todos los días se estaba
derramando sangre, eso tenía olor a podrido, sin embargo los templos tenían las tinajas de agua
30 o 40 litros de agua, y cuando se terminaban los sacrificios iban a los altares y derramaban
esas aguas para que se lavara el olor a la mugre.

Los historiadores y los que saben dicen, que desde el altar hacia afuera se formaban ríos, el
agua podía pasar arriba de los tobillos de las personas que limpiaban, porque esa era la única
manera de poder hacerlo.

Viendo ese cuadro Jesús dijo: el que cree en mí como dice La Escritura, de su interior correrán
ríos de agua viva, es un agua que viene para limpiar absolutamente los caprichos de un
alma viciada, por un alma regenerada que va a dar a luz la vida de Cristo.

Jesús dijo mi Paz os dejo mi Paz os doy, la paz no es algo que va a venir, es algo que tiene
que salir.

La paz de Dios no es un asunto de pasarla lindo, la paz de Dios es un arma terrible, es paz para
el que la recibe pero es tormento a quien se le opone, nos conviene, por eso dice la biblia: estad
en Paz con todos.

Estar en paz no es llevarse bien, es una dimensión espiritual, la paz es una dimensión de
trono, la paz es una dimensión gubernamental, la paz no es un estado del alma, es un
estado espiritual. Parte del trono de Dios está hecho de justicia, está hecho de paz y de
gozo.

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La evidencia de que Dios está con nosotros, es que hay una generación que llega con nosotros.
Jesús dijo: yo voy al Padre pero vuelvo, porque esto no se trata de que yo vaya al Padre si no de
que ustedes estén a donde yo estoy.

Los padres no son buenos padres si no llevan a sus hijos a dimensiones mayores, los
pastores no son buenos pastores si no llevan a la gente a una dimensión mayor, podrán ser
buenas personas, buenas esposas, todo buenísimo, pero Dios no nos llamó a eso, para eso no
hace falta la iglesia, los empresarios no son buenos empresarios si no llevan a sus empleados y
gente a una mayor dimensión de vida.

Debemos llegar como cuerpo, sino todo esto es una burla para el mundo, pero hemos de ver la
gloria de Dios en los hermanos y esto va a traer una gran juicio sobre la nación, y ese juicio no
es para que la nación se funda, es un juicio en donde Dios va a purificar lo que venimos
gritando desde hace un año, habrá un estado de justica y pese a los hombres inútiles que nos
gobiernen, Dios por amor a sus hijos va a traer paz, va a traer abundancia, la gente se tendrá
que preguntar: ¿Cómo sobreviven ustedes en medio de esta crisis?

Nosotros diremos: ¡No es por nuestras fuerzas es por Cristo, que obra en nosotros!

1. EL TEMPLO EN EL NUEVO PACTO:

Es indudable que en el AT, tanto el tabernáculo como el templo de Salomón, jugaron un papel
de suprema importancia en la adoración del pueblo de Dios, no solo como lugares que
representaban la presencia especial de Dios en medio de Su pueblo, sino como lugares donde
Dios realmente vino a encontrarse con Su pueblo en una forma especial en el antiguo pacto.

Soberanamente Dios habría de escoger ciertos lugares que estarían asociados en una forma
especial con Su santo nombre, y en esos lugares El habría de manifestar Su presencia especial
como en ningún otro lugar. Dice en Ex. 20:24: “en todo lugar donde yo hiciese que esté la
memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré”.

Esos lugares serían un anticipo del cumplimiento final de esa promesa de pacto que
encontramos en las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis: “Yo seré a ellos por Dios, y ellos
me serán por pueblo; y moraré en medio de ellos como su Dios”.

Uno de esos lugares fue el Tabernáculo que Moisés construyó por mandato divino. En Exodo
40:34 vemos que, tan pronto la construcción del Tabernáculo fue concluida, “una nube cubrió
el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés
entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de
Jehová lo llenaba”.

Esa manifestación visible de la gloria de Dios que guió al pueblo a través del desierto hacia la
tierra prometida, ahora se manifestaba en una forma particular en ese lugar

Cientos de años más tarde, Dios encomendó a Salomón la construcción de un templo que
habría de sustituir al tabernáculo como centro de adoración. Y a pesar de las obvias diferencias

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de tamaño y magnificencia entre una edificación y la otra, es importante señalar que el templo
de Salomón reflejaba en gran medida el diseño del tabernáculo.

Tan pronto la construcción del templo fue concluida, el arca del pacto y todos los objetos
sagrados que estaban en el tabernáculo fueron trasladados al templo en procesión.

Y dice en 1 Reyes 8:10 que “cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la
casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de
la nube, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová”.

Exactamente lo mismo que ocurrió cuando el tabernáculo fue inaugurado. Dios estaba
cumpliendo Su promesa de que “en todo lugar donde yo hiciese que esté la memoria de mi
nombre, vendré a ti y te bendeciré”.

Ahora, Salomón sabía que ese templo terrenal no podía contener realmente al Dios
omnipresente e infinito. En su oración de dedicación del templo, dice en 1 Reyes 8:27: “Pero
¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los
cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?”

Salomón estaba consciente de que la presencia de Dios no puede ser confinada a un espacio
físico y que esa casa apuntaba más bien hacia una realidad mucho más gloriosa.

Y nos preguntamos, ¿qué era en realidad lo que representaba ese templo, con toda su
magnificencia, con todo su mobiliario diseñado por Dios mismo y con todo el sistema de
sacrificios y rituales que ahí se llevaría a cabo?

Antes de responder esa pregunta, recuerden que tanto el tabernáculo como el templo deben ser
conectados con la promesa central de los pactos de Dios a través de la historia: “Yo seré a ellos
por Dios, y ellos me serán por pueblo; y moraré en medio de ellos como su Dios”.

Pues tan pronto abrimos las páginas del NT comenzamos a ver que toda la historia de la
redención se había estado moviendo hacia un punto focal, la Persona de Jesucristo, quien es “la
manifestación final y definitiva de la presencia de Dios con su pueblo” (Peterson; pg. 77).

El NT comienza con la genealogía de Mateo, donde vemos que Cristo es el descendiente


prometido tanto a Abraham como a David en el cumplimiento del pacto que Dios hizo con ellos.
Pero lo que es aún más importante: Cristo es identificado como la encarnación de Dios mismo.

Dice Mateo que cuando José estaba considerando dejar en secreto a su prometida, porque
había descubierto que estaba embarazada, “un ángel del Señor le apareció en sueños y le
dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es
engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS,
porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese
lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá
y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con
nosotros”.

En otras palabras, en Cristo encontramos la realidad hacia la que el templo apuntaba. Ya no se


trata meramente de una manifestación visible de la gloria de Dios, sino de Dios mismo que ha
tomado una naturaleza humana para venir a morar entre los hombres y llevar a cabo Su obra
de redención. Esa es la misma idea con la que Juan introduce su evangelio:

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“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Y aquel Verbo
fue hecho carne, y habitó entre nosotros (literalmente: “acampó entre nosotros” o “puso su
tabernáculo entre nosotros” – esta es una clara alusión a Ezequiel 37:27, donde dice Dios:
“Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por
pueblo”).

La naturaleza humana de Jesús es el tabernáculo definitivo en el que Dios hace visible Su


gloria. Por eso sigue diciendo Juan: “(y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre),
lleno de gracia y de verdad”.

Jesucristo no es una simple manifestación de la gloria de Dios; El es el resplandor de la gloria


de Dios, como dice en Hebreos 1:3, “la imagen misma de su sustancia”. “Porque en El habita
corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).

Es por eso que, con la venida de Cristo, el templo de Salomón y todos sus rituales y sacrificios
perdieron su vigencia como centro de adoración. La adoración del nuevo pacto se centra en la
persona y la obra de Cristo, no en ningún lugar físico en particular.

Y el Señor fue muy explícito en lo tocante a este punto en más de una ocasión. Cuando Cristo
purificó el templo que los judíos habían convertido en un mercado, ellos le pidieron una señal
que lo autenticara para llevar a cabo esa obra de purificación.

El Señor les respondió: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”. “He ahí mi señal;
destruyan este templo para que Uds. vean lo que ocurrirá”. Por supuesto, los judíos se espantan
ante esta declaración: “En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días
lo levantarás? Mas El hablaba del templo de Su cuerpo”, comenta Juan (Juan 2:19-21).

Hay una conexión aquí entre la muerte de Cristo y la inoperancia del templo. ¿Para qué servía el
templo? Era, por decirlo así, el punto de contacto entre la tierra y el cielo, y el lugar donde se
llevaban a cabo los rituales de purificación.

Una vez venido Cristo, el Dios encarnado, y lleva a cabo la obra real de purificación que los
sacrificios antiguo testamentarios simbolizaban, el templo de Jerusalén pierde por completo su
razón de ser.

Es por eso que cuando la mujer samaritana le pregunta al Señor por el lugar legítimo de
adoración, Cristo le responde: “Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte
ni en Jerusalén adoraréis al Padre” (Juan 4:21). “El lugar físico perderá toda importancia”,
es lo que el Señor le está diciendo.

Algunas personas tienen la idea de que si van a Tierra Santa, o a la ciudad de Roma, o a alguna
catedral específica, de alguna manera obtendrán algún beneficio espiritual. Pero es esa
mentalidad la que este pasaje condena. La presencia especial de Dios ya no se relaciona con
ningún lugar geográfico, ni con ninguna edificación en particular.

Cuando este culto concluya y cada uno se vaya a su casa, estas paredes no continuarán
albergando la presencia especial de Dios, porque la iglesia ya no estará presente. En la
adoración del nuevo pacto el lugar físico ya no posee la importancia que una vez tuvo.

Otro incidente bien iluminador en ese sentido es el que encontramos en Mateo 12. Era día de
reposo y los discípulos del Señor comienzan a arrancar espigas para comer. Inmediatamente los
fariseos pegan el grito al cielo: “He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el
día de reposo” (Mateo 12:2). Escuchen con cuidado la respuesta del Señor:
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“Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban
tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición,
que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los
sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el
templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el
templo está aquí” (Mateo 12:3-6).

Los rabinos aceptaban que los deberes conectados con el templo predominaban sobre las
regulaciones relativas al día de reposo. En otras palabras, el servicio en el templo legitimaba el
que los sacerdotes trabajaran en el día de reposo y fueran si culpa.

Pues ¡cuánto más derecho tendrían los discípulos de hacer lo que estaban haciendo, si Uno que
era mayor que el templo estaba allí y se los estaba permitiendo! La persona de Cristo representa
la presencia real de Dios más completamente que el templo y, por lo tanto, El posee una
autoridad mayor.

De hecho, en este pasaje Jesús no solo afirma que El es mayor que el templo, sino que en el
vers. 8 dice también que El es Señor del día de reposo. Hermanos y amigos, tal vez para
nosotros hoy es difícil calibrar el impacto de estas palabras, pero para los judíos de aquellos
días era muy claro que Jesús estaba equiparando Su autoridad con la autoridad de Dios
mismo.

Todas las promesas de Dios asociadas con el templo, y todos los beneficios que el pueblo de
Israel derivó en el antiguo pacto por la presencia del templo en medio de ellos, no solo se
encarnan ahora en la Persona de Cristo, sino que en El alcanzan toda su plenitud.

Por eso Cristo les dijo a Sus discípulos, en Mateo 13:16: “Bienaventurados vuestros ojos
porque ven; y vuestros oídos porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas
y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”.

Los creyentes del nuevo pacto tenemos un privilegio mucho mayor que los creyentes del antiguo
pacto, porque ellos adoraban en un edificio que representaba la presencia de Dios, nosotros
adoramos en la presencia de Dios mismo.

¿Cuál es la promesa de Cristo en Mateo 18:20? Que “donde están dos o tres congregados en
mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. ¿No les suenan familiares estas palabras? Son
muy similares a la promesa de Dios en Exodo 20:24: “En todo lugar donde yo hiciese que
esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré”.

Ahora el Dios encarnado se apropia de esa promesa, pero le hace ver a Su pueblo que ese lugar
no se encuentra ahora en una localidad física, sino en conexión con Su Persona.

El es el templo del nuevo pacto, del cual nosotros formamos parte por causa de nuestra unión
espiritual con El. “¿No sabéis que sois templo de Dios, pregunta Pablo en 1ª Corintios 3:16,
y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

Por eso no es teológicamente correcto que le llamemos “templo” a este lugar físico en el que nos
congregamos como iglesia. El templo del Señor en el nuevo pacto es un edificio espiritual,
formado de piedras vivas, teniendo como su piedra angular la Persona y la obra de Cristo.

Y ¿saben qué? Ese nuevo templo es infinitamente más glorioso y magnificente que el templo de
Salomón en los días de Su mayor esplendor. No importa que Su iglesia se congregue en una
14
edificación como esta o en la casa más sencilla en el lugar más remoto o apartado; no importa si
se reúnen miles o si se trata únicamente de dos o tres.

Lo que hace gloriosa la adoración del nuevo pacto no es el edificio, ni el número de adoradores,
ni los coros o instrumentos musicales con los cuales podamos contar. Lo que hace gloriosa la
adoración del nuevo pacto es que Cristo ha de cumplir Su promesa de que donde estén dos o
tres congregados en Su nombre, El por Su Espíritu se hará presente en medio de ellos.

Noten lo que dice al respecto el autor de la carta a los Hebreos, en el pasaje que estudiamos
hace unas semana atrás: Hebreos 12:18ss (leer hasta el vers. 24, 28-29). Es con esa expectativa
de fe que debemos venir cada domingo para adorar a Dios.

Venimos a encontrarnos con Cristo, quien estará presente en medio de Su iglesia, ministrando
por la agencia de Su Espíritu; a la vez que venimos a tener comunión con los redimidos que
aquí se congregan y a unir nuestras voces a las de miles y miles que alrededor del mundo, y en
la presencia de Cristo, también le alaban en este día.

¡Hermanos, qué enorme privilegio es el que Dios nos ha concedido de ser piedras vivas en este
templo espiritual! “Bienaventurados vuestros ojos porque ven; y vuestros oídos porque
oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y
no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”.

Por supuesto, esta realidad con respecto al nuevo templo, repercute directamente en nuestro
culto de adoración y en nuestra participación en él; y eso es lo que veremos mucho más
brevemente en los minutos que nos restan. Ya vimos el templo del nuevo pacto; veamos ahora,
en segundo lugar, el culto del nuevo pacto.

2. EL CULTO DEL NUEVO PACTO:

Si el templo de Jerusalén ha quedado inoperante, todos los símbolos y figuras asociados con el
templo han sido abrogados también. “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales
adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en
verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23-24).

Así como el culto del AT se caracterizaba por su complejidad y por los elementos físicos que
estaban envueltos, el culto del nuevo pacto se caracteriza por su sencillez y espiritualidad.

El hecho de que podamos contar con un buen edificio, bancos cómodos, un buen equipo de
sonido, instrumentos musicales bien ejecutados, todo eso puede ser de gran ayuda en la
adoración; pero lo único que es indispensable es que adoremos a Dios en espíritu y en verdad.

Y no es que en el antiguo pacto la adoración fuera puramente externa y ritualista. Solo hay que
leer los salmos para ver el corazón con que los creyentes adoraban a Dios en el período del AT.

Pero es indudable que la venida de Cristo introdujo un cambio fundamental en la adoración del
pueblo de Dios, de modo que todos esos elementos externos que eran tan importantes en el
antiguo pacto, perdieron su vigencia en el nuevo. Ese es uno de los argumentos principales de
la epístola a los Hebreos (comp. Hebreos 8:1-7, 13; 9:1-2ª, 6-8).

Por otro lado, aunque el principio regulativo de la adoración continúa vigente en el nuevo pacto,
de manera que nosotros no tenemos derecho de introducir en el culto de adoración elementos

15
que Dios no ha mandado, es indudable que Dios nos ha dado más libertad en el nuevo pacto en
el uso de tales elementos.

El NT no establece cuántos himnos debemos cantar, ni cuál es el orden que debemos seguir en
cuanto a los otros elementos de la adoración, como la lectura de la Palabra, la oración o la
predicación. A Dios le plació darnos libertad en esas cosas, enfatizando más bien en el nuevo
pacto que todo cuanto hagamos en la iglesia debe ser hecho para edificación, no para
entretención; y que en todas las cosas debemos involucrar todas nuestras facultades.
Y eso nos lleva de la mano a nuestro tercer y último encabezado.

3. LOS ADORADORES DEL NUEVO PACTO:

Así como el tabernáculo y el templo jugaron un papel tan preponderante en la adoración del AT,
así también los sacerdotes. La adoración del antiguo pacto era eminentemente sacerdotal; el
pueblo de Israel no podía acercarse a Dios directamente sin presentar sus sacrificios de
expiación, los cuales eran presentados a través del sacerdote.

Pero habiendo venido Cristo a ofrecer el sacrificio de Sí mismo una sola vez y para siempre, no
solo quedó abrogado el sistema sacerdotal imperante en el antiguo pacto, sino que la iglesia
vino a ser un reino de sacerdotes y gente santa.

En otras palabras, nosotros somos parte integral del nuevo templo, no solo como piedras vivas
edificados sobre la piedra angular que es nuestro Señor Jesucristo, sino también como los
sacerdotes que ofician en el templo (comp. 1ª Pedro 2:4-5; Apocalipsis 1:6; 5:10).

Así que en el antiguo pacto el pueblo de Dios tenía un sacerdocio, mientras que en el nuevo
pacto el pueblo de Dios es el sacerdocio. Amados hermanos, nosotros no debemos venir a la
iglesia con la mentalidad de meros observadores que vienen a disfrutar el espectáculo que los
líderes de la iglesia han preparado.

Nosotros venimos como sacerdotes que participan activamente de cada uno de los aspectos del
culto de adoración, trayendo nuestros sacrificios de alabanza (como dice en He. 13:15), la
ofrenda de nuestros bienes (Hebreos 13:16 y Fil. 4:18) y aún nuestros propios cuerpos en
sacrificio vivo (Romanos 12:1-2).

No quiero entrar aquí en el tema de la legitimidad de los números especiales en el culto de


adoración o la participación de los coros, porque ese no es el tema que estamos considerando
hoy; pero si quiero que pensemos en esto. En el antiguo pacto el coro que cantaba en el templo
estaba compuesto en su totalidad por levitas, es decir, por miembros de la familia sacerdotal.

La finalidad del coro no era meramente la de hermosear el culto de adoración y muchos menos
la de entretener a los creyentes, sino la de ofrecer alabanza a Dios en el templo por medio de los
levitas escogidos por Dios. Los creyentes del antiguo pacto también participaban del canto, pero
los levitas tenían una función especial en ese sentido en cuanto al ministerio de alabanza.

Lo que muchos parecen perder de vista es el hecho de que ese coro continúa vigente en el día de
hoy en las voces de los sacerdotes del nuevo pacto que participamos con nuestros sacrificios de
alabanza en el culto de adoración (comp. 1ª Pedro 2:4-5). Nosotros todos somos el coro de
sacerdotes del nuevo pacto que en el templo espiritual debemos ofrecer nuestras alabanzas a
Dios.

16
Por eso es tan penoso el hecho de que en algunas iglesias en el día de hoy restrinjan casi por
completo la alabanza congregacional, por la participación de aquellos que son más dotados en el
canto.

Dios quiere que sus hijos participen activamente del culto de adoración, enseñándose unos a
otros y exhortándose unos a otros en toda sabiduría, “con salmos, con himnos y cánticos
espirituales”, como dice Pablo en Col. 3:16.

No somos meros observadores en el culto de adoración, aún cuando algunos tengan una
participación más pública que otros. Algunos parecen confundir involucración activa con
participación pública, pero una cosa no implica la otra necesariamente (comp. 1ª Corintios
14:16, 26-30, 33-34).

Pero aún así todos nosotros venimos como piedras vivas del templo y como sacerdotes del nuevo
pacto, para participar activamente en la adoración presentando nuestros sacrificios a Dios, los
cuales serán aceptos delante de El por medio de la Persona y la obra de nuestro Señor
Jesucristo.

Conclusión:

He ahí las principales características de la adoración del nuevo pacto: Su foco de atención es
la persona de Cristo, por medio del cual podemos presentarnos en la presencia misma de Dios;
es una adoración sencilla y espiritual; es una adoración en la que todos participamos como
piedras vivas del nuevo templo y como sacerdotes del nuevo pacto.

Yo se que muchos tienen cuestionamientos acerca de la forma como Dios debe ser adorado,
pero si no desarrollamos nuestro teología de adoración sobre una sólida base doctrinal y bíblica,
estaremos edificando una casa sin fundamento.

Por otro lado, hermanos, no dejemos que esos temas conflictivos nos lleven a perder de vista
la esencia de lo que hemos visto hoy: Que es un enorme privilegio poder participar de la
adoración del nuevo pacto, estar unidos por la fe al Dios encarnado, y ser una piedra viva de
este templo espiritual.

Que el Señor ensanche nuestras mentes y corazones en la comprensión de este privilegio, para
que podamos darle, como individuos y como iglesia, una adoración que sea digna de El.

El lenguaje de la adoraciòn del Nuevo Pacto.

Para introducirnos en el tema debemos mencionar que el Nuevo Pacto es anunciado en el


Antiguo Pacto (Jeremìas 31:31). “He aquí que vienen dias dice el Señor, en los cuales haré nuevo
pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá”

Ahora, Cristo estableció el Nuevo Pacto por medio de su sangre derramada en la cruz, muerte y
resurrecciòn (Mateo 26:28, Hebreos 9:17).

En Hebreos 8:13 vemos la separación de los Pactos (Antiguo y Nuevo). Hay una identidad que
nos ha sido dada por Jesucristo en el Nuevo Pacto por El establecido, nos hizo Ministros
Competentes del Nuevo Pacto (2ª Corintios 3:6).

Esto es sumamente importante comprenderlo en todos los ordenes y debemos establecer la


adoración del Nuevo Pacto basada en verdades presentes dentro del Nuevo Pacto. Hay una
mezcla de la forma de la alabanza y la adoración con el Antiguo Pacto, declarando verdades
17
pasadas, viviendo en verdades pasadas, afectando la verdad presente del Nuevo Pacto en el que
vivimos.

Aunque muchas canciones aunque tengan letra biblica tomada del Antiguo Testamento no
tienen validez para nosotros los creyentes del Nuevo Pacto, Moisés, David y ellos cantaron desde
su experiencia y verdades del Pacto en que operaban, su expresión de fe se proyectaba desde
afuera para adentro, nosotros desde adentro hacia fuera, ellos lo hacian pensando en lo que
habia de venir con una actitud de esperanza, nosotros los hacemos con una actitud de certeza
porque sabemos que ya vino el cumplimiento de todo lo esperado y prometido, por medio de
Jesucristo el autor de los bienes venideros.

No es propio sacramentar el ritual, cultura, vestuario, instrumentos y lenguaje judaico como


expresión autentica de nuestro culto a Dios hoy, ya que la adoración en espìritu y en verdad,
está libre de toda limitación cultural. La Escritura declara que todas las naciones le adorarán
en la tierra y es obvio que lo harán desde su cultura y folcklor, igualmente al final se presenta
en la eternidad una multitud de toda tribu, pueblo, lengua y nación adorando a Dios. (Apoc
5:9-10)

Muchos creen que al tocar el shofar la presencia de Dios desciende y le atribuyen un valor
mistico a un objeto inanimado, la presencia de Dios se manifiesta desde el corazón de un
adorador rendido quien es el verdadero shofar o trompeta de Dios que anuncia y proclama en
adoración y alabanza las maravillas de Dios y sus verdades eternas.

18
Antiguo Pacto Nuevo Pacto

Adoración pasada Adoración presente

a. Tiempo de visitación de la presencia de Dios. a. Tiempo de habitación de la presencia de Dios


en nuestras vidas.
b. Se adoraba a Dios por la visitación de su
presencia. b. Alabamos y adoramos por la habitación
continua de su presencia
c. Adoración basada en lo que es tipo, sombra y en nuestras vidas (Hebreos caps. 8 y 9, Juan
figura de lo que habría de venir, todos los 14:15,14:23).
elementos del culto eran sìmbolos proféticos que
anunciaban al que habría de venir: Jesucristo. c. Lo simbòlico fue reemplazado por lo real quien
es Jesucristo el motivo de nuestra adoraciòn, la
d. Adoración ritual. (1 Crónicas 23:31). realidad que vive en mì. Nuestra adoraciòn se
basa en la revelaciòn de que El es el motivo de
e. Se iba a un lugar específico para adorar todo lo anunciado por medio de lo simbòlico.
(tabernáculo, templo, altar). Adoramos por la revelaciòn de la realidad de que
El nos habita, vive en nosotros!!! Cristo en mì
f. Se hacia el culto para que Dios les diera la Esperanza de Gloria (Colosenses 1:27).
bendición.
d. No vamos al templo sino que somos el templo
g. Se dependia de un sacerdote o levita que y altar, morada permsnente del Espiritu, donde
dirigiera la ceremonia y diera el culto. se da adoración espiritual, se hace en espíritu y
verdad, no como un rito
(Juan 4:23 -24, 1ª Pedro 2:5).

e. Adoramos en todo tiempo y lugar.

f. No vamos al culto sino que Somos el culto y lo


hacemos porque somos bendecidos.

g. Todos somos sacerdotes reales que


ofrecemos safricios espirituales (2ª Pedro :5)

De lo almático a lo espiritual

Dios nos habla a traves de su Palabra que debemos renovarnos en el espíritu de nuestra mente.
(Mente de Cristo en nosotros) Debemos aprender que Dios desea que nos relacionemos con El,
de Espíritu a espíritu. Dios es Espíritu y los que le adoran en espíritu y en verdad es necesario
que le adoren (Juan 4:24).

Es necesario que nuestra adoraciòn a Dios transicione de lo almático a lo espiritual. Cuando


hablamos de lo almático nos referimos a todo aquello que involucra nuestros sentimientos, los
cuales muchas veces son variables y mi adoración no debe ser motivada por mi sentir, sino por
lo que Dios depositó en mi espíritu, su misma presencia, su Espìritu Santo.

Necesitamos elevar nuestro nivel de adoración y lo que confesamos en nuestras canciones


porque todo ello va a repercutir en nuestra vida como Hijos de Dios y como esté la Iglesia del
Señor Jesucristo, la cual no debe darse el lujo de caminar por debajo de todo lo que Cristo
recuperó en la cruz (por su sangre, muerte y resurrecciòn) .

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Es tiempo de que tengamos la revelaciòn de nuestra posición en el Reino de Dios y esta
revelaciòn nos llevarà a vivir en el nivel de lo que somos y tenemos en Cristo, pues a mayor
revelación más alto nivel de adoración.

La Iglesia debe cambiar su vocabulario, ya que la terminología define la teología, y los ministros
de alabanza tenemos la responsabilidad de reformar nuestras canciones de alabanza y
adoraciòn para salir de las confesiones almáticas (basadas en la situación y necesidad
emocional y no en la posición y realidad espiritual) debemos elevarnos al lenguaje del espìritu:
el lenguaje del Reino de Dios.

Es crucial que los compositores y cantantes cristianos se alinien con los códigos que se predica,
pues generalmente se cantan letras que contradicen lo predicado y revelado en el Nuevo Pacto,
entonces los creyentes viven más influenciados por lo que cantan que por lo que se les predica,
pues fácilmente memorizan más una canción que una predicación.

Es responsabilidad de todo pastor revisar las letras y contenido de las canciones en su


congregación, para validar las que sean apropiadas a la formación de la fe presente de los
creyentes, en algunos casos los ajustes son mínimos.
Lenguaje tradicional (vemos mucho de antiguo Lenguaje reformado conforme al Nuevo Pacto en
pacto aqui) el que vivimos.

a. Quiero entrar en tu presencia, a. Ahora yo soy templo de tu Espíritu Santo, la


quiero estar contigo en tu lugar santìsimo. morada donde habita su presencia continuamente,
no me salgo de ella y Dios nunca me deja. (Juan
14:16-17).
Hebreos 10:19 tenemos libertad para entrar al
lugar Santìsimo pero quien dijo
que salieramos?. Es una continua presencia
morando en mi .
b. Te necesito, tengo hambre y sed de ti . b. Jesùs dijo el que come de mi no tendrá hambre
jamàs y el que bebiere de mi nunca más tendrá
sed (Juan 6:35).El nos sacia y
en El no tenemos carencias sino que estamos
completos en El, (Colosenses 2:10).
Dice Jesùs yo he venido a buscar y a salvar lo
c. Yo te busco con todas mis fuerzas, con todo mi que se habìa perdido(Lucas 19:10)
corazòn. Nosotros no le buscamos a El sino que El nos
buscò a nosotros y nos encontrò para siempre
(Romanos 3:10)
Solo se busca lo que no se tiene o lo que se ha
perdido, lo que debemos hacer eso permanecer
en comuniòn con El.
No es con mis fuerzas sino por el Espìritu que
ha hecho morar en mì.

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d. Espìritu Santo desciende aqui
El Espìritu Santo fue enviado por el Señor
Tocame, llename, ungeme, bendiceme
Jesucristo (Hechos 2), el ya descendió y mora
para siempre en todo creyente que ha nacido de
nuevo. Si ya està en nosotros como pues le
vamos a pedir continuamente que descienda y
que nos toque y nos llene?. No nos guíemos por
nuestros sentimientos (me siento vacìo) su
Palabra dice que su Espìritu serà como una
fuente de aguas vivas que saltan para vida eterna.
Ya tenemos la unción y permanece en nosotros,
ya somos bendecidos con toda bendición en
Cristo (1 Juan 2:20 y 27, Efes 1:3)
En el Nuevo Pacto los adoradores o ministros de
alabanza son instrumentos de inspiraciòn
e. Los levitas (adoradores) son los que deben
al pueblo para que todos exaltemos a Dios por
llevar a la presencia de Dios (o hacer entrar)
su presencia que mora en nuestras vidas.
al pueblo.
Ya no hay levitas (de la tribu de Levì) quienes
servìan por descendencia y tradiciòn.
Ahora en el Nuevo Pacto servimos por elecciòn
divina y somos sacerdotes adoradores
según el orden de Melquidesec.

Como conclusiòn, en el Nuevo Pacto, es màs lo que tenemos para disfrutar (para dar), que lo
que creemos que necesitamos.

Cuando adoramos desde la verdad de la palabra, que declara que hemos sido bendecidos con
toda bendiciòn espiritual en Cristo, segùn Efesios 1:3 -6, los necesitados querràn recibir lo que
nosotros tenemos.

Es nuestra responsabilidad reformarnos para reformar a la Iglesia para que vivamos en lo que
Cristo recuperó por su amor eterno, misericordia y gracia infinita, para nosotros.

La influencia y trascendencia de la Reforma Protestante tuvo como una poderosa estrategia la


capaciasd de plasmar en himnos toda una estructura de pensamiento y delcaración teológica
que afirmaba la fe de los nuevos creyentes.

Ministramos en un Mejor Pacto establecido sobre mejores promesas, mejor ministerio, mejor
sacerdocio, mejor esperanza, mejor herencia Hebreos 8:6.

________________

Cantar no es una previa, no es Crear una atmósfera especial para que Dios venga. Es una
gracia dada para que de la mano de aquellos que llevarán la ministración de la palabra DAR A
CONOCER AL misterio que es desde el principio. Porque asi como cada hombre que desde esta
plataforma minuciosamente ha puesto fundamento de la misma forma caa canción ha sido
filtrada por la vida de palabra.

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La Palabra cantada atornilla verdades eternas. Y es aquí donde la revelación de Cristo en
aquellos que se les ha dado la oportunidad de ser influyentes o alcanzar el corazón de esta
generación por medio de canciones debemos acabar con la dicotomía de cantar acerca de una
geografía a la cual no pertenecemos.

En Juan 4 Cristo le cambia el GPS redirecciona la Adoración cultica del monte y nos posiciona
en una plataforma llamada Espíritu y verdad que no es un Slogan sino es un acto de continúa
obediencia porque solo los espirituales obedecen y viven en VERDAD que no es alguien . LA
búsqueda de Dios es por VERDADEROS aquellos cuyas vidas estan expuestas y son procesadas
por la verdad.

Y Juan 4 es confirmado por hebreos 10 cuando el Autor expresa con tanga seguridad PORQUE
HEMOS LLEGADO.

El Salmista DAVID expreso Señor llévame a la Roca que es más alta que yo. El tenía una
ubicación.
Pero nosotros afirmamos que estamos en esa Roca que era tipo y sombra de Cristo.

Entonces desde esta localización la palabra cantada no nos lleva a ningún lugar sino nos hace
permanecer en Cristo. La palabra Cantada no puede contradecir lo que creemos por eso
sabemos y entendemos que tiene la capacidad de Atornillar verdad.

En el nuevo testamento después de la cruz pareciera que se desvanecieron los actos de


Adoración del antiguo pacto pero lo que realmente pasó es que después de la cruz Cristo
absorbió todo lo pertenecía a la liturgia, absorbió la sombra y SE EXPRESO COMO LUZ, COMO
IMAGEN PERFECTA. Lo que encontramos cómo Adoración después de la cruz son vidas
absorbidas en el Hijo de Amor que solo viven para rendir obediencia .

Y la absorción es tan exacta que aún no conocemos quienes son los 24 ancianos que
continuamente dicen Santo, Santo pero si sabemos que Hay UNO que se sentó por siempre en
el Trono.

Estamos escondidos en El. No hay protagonistas, solo El. Se escuchan nuestras voces pero se
muestra su imagen. Entonces la gente va a mirar quienes son estos? Y solo lo verán a El. Es por
eso que necesitamos tener una dosis diaria de cruz, la dosis justa en que resolvemos toda
situación interna en nosotros y somos habilitados para expresarlo

Nuestro Papel no es ahora empezar a juzgar que canta este o que canta el otro.

No!!!! Pero si seremos responsables con aquello que a nosotros se nos dio administrar, nuestro
perímetro de Administración queremos ser hallados fieles.

Hoy no nos preocupa que van a cantar las siguientes generaciones, sino que se siga devaluando
la vida de Cristo en las gracias y administraciones. Cantemoslo, vivamolos, prediquemoslo,
enseñemoslo PERO SEAMOS EXACTOS.

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