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EL ASMA

¿Qué es el asma?

El asma denomina una serie de enfermedades que se caracterizan por una obstrucción
de las vías respiratorias, fundamentalmente los bronquios. La palabra asma proviene del
griego y significa ‘episodio agudo de falta de aire’. La obstrucción bronquial se
caracteriza porque es reversible, total o parcialmente, cuando aplicamos un
broncodilatador o, en ocasiones, espontáneamente sin tratamiento. La obstrucción es
debida a dos factores: a la contracción de los músculos que rodean los bronquios y a la
inflamación de la pared bronquial que hace que su luz se estreche. La inflamación de los
bronquios contiene moco, líquido y células. Se manifiesta en los pacientes como una
sensación de falta de aire, tos y ruidos al espirar el aire que se asemejan a un silbido (las
llamadas sibilancias), aunque no siempre todos los síntomas están presentes en los
episodios de asma.

Otra característica de los pacientes asmáticos es que sus bronquios son más sensibles a
ciertos estímulos y responden con un espasmo bronquial, mientras que las personas sin
asma los toleran sin problemas.
Desde el punto de vista de los mecanismos que acontecen en el pulmón, el asma
comprende una serie de enfermedades que siguen un comportamiento-dependiente del
azar (estocástico). Esto se traduce en que la estimulación de un solo componente
pulmonar puede afectar a otros muchos y de manera no lineal, lo que puede llevar a
importantes fluctuaciones en los cambios fisiológicos y en su expresión clínica. Esto
explica que un mismo desencadenante conocido de asma en un paciente pueda dar
lugar a una expresión clínica diferente, desde un ligero broncoespasmo a un asma fatal
(efecto no lineal).
¿Por qué se llama asma bronquial?

Los síntomas de asma que hemos comentado anteriormente no son específicos. Otras
enfermedades de los pulmones los pueden producir, como las enfermedades derivadas
del consumo de tabaco (enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC), las
obstrucciones fijas localizadas en los bronquios como cuerpos extraños o tumores, o
también las obstrucciones en la laringe. Algunas enfermedades cardíacas como la
estenosis mitral pueden producir síntomas similares a los del asma, por lo que se le
llama asma cardíaca. Cuando los médicos se enfrentan a síntomas que pueden coincidir
con los de asma tienen que tener en cuenta muchas otras enfermedades, ya que el
tratamiento y manejo son muy diferentes.

¿Toda el asma es igual?

La heterogeneidad en las causas y manifestaciones del asma hace que se considere


como un síndrome (conjunto de enfermedades) y no una enfermedad. Desde las
primeras décadas del siglo xx, los médicos clasifican el asma atendiendo a su posible
etiología (alérgica, intrínseca o no alérgica, o de origen laboral) o a su intensidad o
gravedad (leve, moderada, grave, fatal). En la actualidad, hay una tendencia a clasificar
el asma según la valoración de diferentes características, como la expresión clínica, el
tipo de inflamación, la edad de comienzo, la respuesta a la terapia, etc. Es lo que se
llama fenotipo, si bien estrictamente este término no se debería utilizar, ya que implica
relacionar ciertas características clínicas con marcadores genéticos y ambientales, hecho
que todavía estamos muy lejos de poder hacer. Actualmente se admiten varios
fenotipos del asma clasificados en tres grandes categorías: por criterios clínicos o
fisiológicos; en relación con desencadenantes ambientales; y en relación con su patrón
inflamatorio (véase tabla 1). Se asume que puede haber solapamiento en las distintas
categorías, y un paciente puede pasar de un fenotipo a otro. Para el asma infantil se han
sugerido otros fenotipos basados fundamentalmente en la edad de comienzo: asma
transitoria, asma no alérgica en niños de hasta 3 años, asma alérgica y asma tardía.
Aunque esta clasificación cuenta con sus limitaciones, es útil porque tiene implicaciones
en la historia natural de la enfermedad, en su tratamiento y en su pronóstico.

Tabla 1. Clasificación de fenotipos o formas de presentación del asma


Adultos
 Por gravedad: leve, moderada, grave
 Progresión: en algunos pacientes la enfermedad es
progresiva y en otros no
 Predisposición a exacerbaciones: asma inestable
Fenotipos clínicos o
 Con restricción crónica al flujo aéreo
fisiológicos
 Respuesta al tratamiento: asma refractaria, esteroide
resistente o esteroide sensible
 Por edad de aparición: comienzo temprano, adolescencia
(con remisión o persistencia), asma del adulto
 Aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos
 Alérgenos
Fenotipos relacionados con
 Ocupacional o irritantes
desencadenantes
 Menstruación
 Ejercicio
 Eosinofílico
Fenotipos por tipo de
 Neutrofílico
inflamación bronquial
 Pauci-granulocítico
Niños
 Asma transitoria
 Asma no atópica en niños hasta 3 años
 Asma IgE mediada o alérgica
 Asma tardía
El asma no tiene por qué ser igual en todas las edades. En los niños, a veces la única
manifestación es la tos, o la tos tras hacer un ejercicio. (Créditos, F. 48)

¿Es igual el asma en todas las edades?

El asma no tiene por qué ser igual en todas las edades. Las manifestaciones clínicas
pueden variar; así, en los niños, a veces la única manifestación es la tos, o la tos tras
hacer un ejercicio. Las causas del asma también pueden variar. En los tres o cuatro
primeros años de vida, la inflamación bronquial que causa el asma es debida, en muchas
ocasiones, a infecciones víricas que en los sujetos predispuestos puede causar una
intensa obstrucción bronquial. A partir de los cuatro años y hasta pasada la
adolescencia, el asma suele tener una causa alérgica. Sin embargo, a partir de la tercera
década el asma no suele ser alérgica. La evolución de la enfermedad también varía
según la edad. Si aparece el asma en los primeros tres o cuatro años de vida, en la mitad
de los niños el asma desaparecerá. Si lo hace a partir de los 4-6 años, el asma suele
durar hasta pasada la adolescencia; luego puede remitir, pero en la mitad de los
pacientes reaparece a partir de los 30-40 años.

¿El asma se hereda?

El asma alérgica y no alérgica tienen un componente hereditario muy importante. La


posibilidad de que un hijo tenga asma si uno de sus progenitores es asmático es del 25-
50%, y del 75% si ambos son asmáticos. Parece que la presencia de asma en las mujeres
hace que la probabilidad de herencia de asma sea más intensa. En los gemelos
univitelinos, si uno es asmático existen muchas posibilidades de que su hermano
también lo sea. La capacidad de hacerse alérgico a alérgenos (atopia) parece que tiene
una herencia algo distinta a la herencia del asma.
¿Y en otros países?

No todos los países tienen la misma prevalencia de asma. Las cifras más altas se dan en
países de origen anglosajón. Incluso se bromea con la observación de que tener el inglés
como lengua materna es un factor de riesgo para padecer asma. En países como Reino
Unido, Nueva Zelanda o Australia, la prevalencia del asma llega al 20-25% de la
población. Los países menos desarrollados económicamente suelen ofrecer las cifras
más bajas de prevalencia, entre el 2 y el 5%.

FIGURA 1. Mecanismos implicados en el asma bronquial

¿El asma es una enfermedad cada vez más frecuente?

Se calcula que en las últimas cuatro décadas casi se ha triplicado el número de casos de
asma. Este aumento ha sido más importante en la población infantil. Este incremento se
ha producido hasta finales de los años noventa, y en la actualidad parece que esta
casi epidemia se ha frenado. Este número creciente de asmáticos se podría atribuir a la
falta de diagnóstico en los años previos o a que en las estadísticas sólo se reflejaban los
casos más graves. Pero hay estudios bien realizados que demuestran claramente este
incremento.

Aunque hemos comentado que el asma tiene un componente hereditario, el aumento


de la frecuencia de esta enfermedad no se puede atribuir totalmente al componente
genético, ya que se ha producido en un corto período de tiempo. Por lo tanto, tenemos
que fijarnos en factores ambientales, o en su influencia en la genética.
Hay evidencias importantes de la influencia del ambiente en la prevalencia del asma. Por
ejemplo, los alemanes nacidos antes de 1960 en Alemania Occidental tenían la misma
prevalencia de alergia y asma que los alemanes del Este. En los nacidos después de esta
fecha y sobre todo, entre 1985 y 1989, la prevalencia de alergia y asma era tres veces
mayor que en los nacidos en el Oeste. La reunificación del país y el equilibrio en los
estándares de vida han equilibrado esta cifra; ha aumentado el número de alérgicos y
asmáticos en la Alemania del Este entre los nacidos tras la reunificación.
Esto nos hace pensar que el estilo de vida occidental provoca que haya más asma y
alergia y que el riesgo aparezca en los primeros años de vida y que no se modifique
posteriormente. ¿A qué factores podríamos atribuir esta observación? Indudablemente,
las cosas han cambiado desde los años sesenta. El número de enfermedades infecciosas
y la falta de higiene han disminuido. Las viviendas han cambiado, son más herméticas, se
ventilan menos y hay más alfombras y moquetas que pueden ser un reservorio para los
ácaros del polvo. Ha habido cambios en el tráfico rodado y un aumento de cierto tipo de
contaminación. Hay argumentos a favor de cada uno de los factores mencionados, pero
es probable que sean varios, y en diferente proporción cada uno, lo que haya causado
esta epidemia.
¿Es la contaminación la causa del asma?

El tipo de contaminación atmosférica actual puede que esté más relacionada con el
asma. Curiosamente, los países poco desarrollados que sufrían una polución intensa
procedente del carbón no tenían un mayor número de asmáticos. La
llamada contaminación moderna, procedente de la combustión de los derivados del
petróleo, parece que puede ejercer una marcada influencia en el asma, aunque no como
causa intrínseca sino como agravante en personas que padecen asma. Los
contaminantes más peligrosos para los asmáticos son el ozono, las partículas muy
pequeñas emitidas por los motores diésel y el dióxido nitroso.

¿Cuál es el papel de la alergia en el asma?

En aproximadamente la mitad de los asmáticos adultos y casi en el 80% de los niños la


alergia desempeña un papel importante en el desencadenamiento del asma. Los
alérgenos más relacionados con el asma son los ácaros del polvo, los pólenes, los
epitelios de animales como perro, gato, caballo, roedores y los hongos de ambiente. En
algunos casos, los alérgenos son tan responsables del asma de los pacientes, que su
evitación hace que desaparezcan prácticamente los síntomas. Algunas epidemias de
asma se han relacionado con exposición a alérgenos, como el asma tras las tormentas de
primavera por el polen.

¿Qué es el asma intrínseca o no alérgica?

Como hemos comentado con anterioridad, casi la otra mitad de los pacientes asmáticos
no experimenta alergia a ningún alérgeno. En este caso la inflamación y la consiguiente
obstrucción bronquial son producidas por una alteración de su sistema inmunitario. Lo
curioso es que la inflamación generada es prácticamente indistinguible de la producida
por el asma alérgica.

¿Qué influencia tienen los factores psicológicos en el asma?

Como otras enfermedades crónicas, el asma puede afectar a la calidad de vida de los
sujetos que la padecen y tener una influencia en su estado psíquico, aunque nunca un
problema psicológico es la causa de la enfermedad. Un estado de ansiedad, angustia o
miedo extremo puede inducir un ataque de asma, pero en personas que ya sufren la
enfermedad. Aun así, son muy pocos los casos en que estas situaciones se producen. Es
más frecuente que enfermedades psíquicas como la depresión o la angustia afecten a
los síntomas de asma por una percepción alterada de éstos. Se sabe que los pacientes
asmáticos con depresión acuden más frecuentemente a urgencias por asma, y que en
éstos su control es más difícil.

Hay una situación clínica llamada alexitimia, en que hay una mala percepción de los
síntomas y que predispone a que los pacientes asmáticos acudan a urgencias por un
ataque de asma en situaciones críticas, porque no interpretan adecuadamente su
delicada situación clínica. Éste es un conocido factor de riesgo para padecer crisis muy
graves. Por el contrario, hay pacientes mal diagnosticados de asma que únicamente
padecen crisis de angustia o ansiedad.
¿La obesidad predispone al asma?

Se sabe que la obesidad es un factor que agrava el asma. Recientemente se ha realizado


un estudio en España en el que se ha encontrado que las personas obesas no padecen
asma con más frecuencia que las que no lo son. Sin embargo, algunos estudios en otros
países sí encuentran esta asociación. No obstante, siempre se recomienda a los
pacientes asmáticos regular su peso porque la obesidad altera mucho la mecánica
pulmonar.

¿Cuál es el papel del ambiente del trabajo en el asma?

En los países industrializados, se ha calculado que en el 15% de los pacientes asmáticos


su asma puede empeorar o ser desencadenada por algo que se encuentra en su lugar de
trabajo. En aproximadamente un 5% de los pacientes la sensibilización a una sustancia
específica en el lugar de trabajo es la causa. Es lo que se conoce como asma
ocupacional o laboral. Las sustancias que con más frecuencia causan esta sensibilización
son los cereales y enzimas en los panaderos; el látex en el personal sanitario; los
decolorantes (persulfatos) y tintes en las peluqueras, o los isocianatos y acrilatos en
muchos procesos industriales. Siempre debe analizarse en qué trabaja o qué aficiones
tiene un paciente asmático y si puede relacionar sus síntomas con su trabajo. Es muy
importante realizar cuanto antes el diagnóstico, ya que la evitación del agente causante
hace desaparecer el asma o mejorarla notablemente en muchos casos. Se sabe que
cuanto más se tarde en diagnosticar el asma laboral u ocupacional peor es su
pronóstico. Además, la demostración de que se trata de un asma laboral implica unas
connotaciones legales, ya que está considerada una enfermedad que conlleva unos
derechos como es la incapacidad laboral y el cobro de una pensión del Estado.

Otro problema importante es el hecho de que en algunos trabajos la atmósfera que


respiran los trabajadores contiene contaminantes o sustancias irritantes que empeoran
su asma. Esto es mucho más frecuente que la propia asma laboral. Estas situaciones
deben ser investigadas, ya que hasta que no se consigue apartar al paciente de estos
ambientes, el asma es difícilmente controlable. Es posible encontrar más detalles sobre
el asma laboral en el capítulo 14 de esta obra.
¿Puede el asma ser causada por infecciones?

Las infecciones virales son un desencadenante muy habitual de crisis de asma en niños
que ya la sufren, y algo menos frecuente en adultos. No se ha podido demostrar
claramente un cierto tipo de infección viral o bacteriana que desencadene la
enfermedad en sí. Por tanto, se puede decir que las infecciones de las vías respiratorias
agravan el asma preexistente pero no son la causa de asma.

¿Los alimentos o aditivos producen asma?

La alergia a un alimento concreto raramente causa asma exclusivamente. Es más


frecuente que si un paciente es alérgico a un alimento y se expone a éste sufra una
reacción alérgica generalizada que suele incluir ronchas, malestar general y asma. Hay
algunos pacientes alérgicos a alimentos como pescados, mariscos o legumbres que al
exponerse a los vapores de su cocción pueden experimentar una crisis de asma. Los
aditivos causan muy pocas reacciones alérgicas en general. Hay un pequeño porcentaje
de asmáticos a los que la ingestión de sulfitos, contenidos en cervezas o vinos les
produce una congestión nasal y una crisis de asma.

¿Se puede prevenir el asma?

Actualmente no existen medidas eficaces para evitar la aparición del asma.

¿Cómo se diagnostica el asma?

Los síntomas clínicos del asma se pueden confundir con otras enfermedades tanto del
pulmón como de las vías respiratorias superiores. Por este motivo, se deben realizar una
serie de exploraciones para confirmar la presencia de asma antes de instaurar una
medicación a largo plazo.

Además de las llamadas pruebas de alergia o análisis de sangre para demostrar una
sensibilización alérgica que pueda influir sobre el asma, es preciso confirmar la presencia
de obstrucción bronquial y, si es posible, del proceso inflamatorio de los bronquios. La
exploración de la obstrucción bronquial se debe analizar mediante una espirometría y la
respuesta a un broncodilatador. Son pruebas muy sencillas y positivas en muchos
pacientes. Cuando estas pruebas son negativas, se deberían efectuar pruebas para
demostrar que el paciente tiene unos bronquios más sensibles o hiperreactividad
bronquial. Éstas se realizan mediante la inhalación de productos como metacolina,
adenosina o manitol. Mediante espirometrías seriadas se analiza el espasmo que se
produce en los bronquios. Son pruebas bastante específicas para detectar a los
enfermos asmáticos, ya que los sujetos sin asma no presentan reacción a estos
productos.
En pocas ocasiones es necesario realizar pruebas de exposición bronquial a los alérgenos
sospechosos de causar asma y objetivar la respuesta bronquial del paciente.
La demostración de una inflamación en los bronquios es otra parte importante para
confirmar la presencia de asma. En la actualidad existen dos métodos: uno es al análisis
del óxido nítrico en el aire exhalado; es una prueba muy fácil de realizar, pues consiste
simplemente en hacer pasar el aire espirado por un aparato detector; su sensibilidad es
relativamente buena pero no perfecta. El otro método consiste en el análisis del esputo,
que se suele inducir haciendo inhalar al paciente agua con un cierto contenido en sal.
Este método es algo más engorroso, pero es seguro para el paciente y ofrece más
fiabilidad que la medición del óxido nítrico. El tipo de inflamación bronquial encontrada
puede ayudar a conocer cuál será la respuesta a la medicación antiasmática.
¿Cómo se trata el asma?

El asma, como cualquier otra enfermedad crónica, requiere un tratamiento completo y


no sólo basado en la administración de fármacos. El primer paso es la educación e
información del paciente sobre su enfermedad: en qué consiste, cuál es el tratamiento,
qué hacer en las distintas situaciones clínicas que se pueden presentar, cuáles son los
signos que deben alertarle para aumentar o modificar el tratamiento y cuándo tiene que
consultar a un servicio de Urgencias o a su médico habitual. Es muy importante dar
información sobre los posibles efectos adversos del tratamiento y quitar el miedo a los
fármacos. Los profesionales deben dar las instrucciones por escrito para evitar
interpretaciones equivocadas.

¿De qué medicamentos disponemos?

Para el tratamiento del control del asma existen varios fármacos, muchos de ellos
administrables por vía inhalatoria y con muy pocos efectos secundarios. El tratamiento
del componente inflamatorio es la pieza fundamental del tratamiento a largo plazo. Para
ello se utilizan, con gran éxito, esteroides inhalados en diferentes dosis. En muchas
ocasiones se añade un broncodilatador de acción prolongada que abre los bronquios. La
combinación de ambos suele requerir menos dosis de corticoides inhalados y mejora el
control de la enfermedad. Los llamados broncodilatadores de acción corta se utilizan en
momentos en los que se necesita una broncodilatación rápida, en casos de crisis o
reagudización del asma, pero no se deberían utilizar como tratamiento de
mantenimiento a largo plazo. Es muy importante instruir al paciente sobre el uso
correcto de los inhaladores. Otra medicación antiinflamatoria, aunque menos potente
que los esteroides inhalados, es el montelukast por vía oral. Para algunos casos de asma
más graves de tipo alérgico, existe una medicación inyectable, el omalizumab. Éste es un
anticuerpo monoclonal que bloquea la IgE, molécula responsable en gran parte de la
reacción alérgica. En algunos casos también hay que recurrir a la cortisona por vía oral
para poder controlar los síntomas. Es posible encontrar más detalles sobre estos
fármacos en el capítulo 47 de esta obra.

Distintos tipos de inhaladores usados para el tratamiento del asma. (Créditos, F. 49)

¿Es útil el control ambiental?

Evitar la exposición de un alérgeno que tiene influencia sobre el asma es de sentido


común y se ha demostrado que es beneficioso para el asma. Un ejemplo de ello es el
asma laboral.

En el caso de alérgenos de exterior como los pólenes o algunos hongos, es muy difícil
conseguir que el paciente no respire esos alérgenos. La estrategia más común es evitar
la inhalación masiva evitando ir en moto o en los coches con las ventanas abiertas. Para
que estos alérgenos no pasen al interior de las viviendas se pueden utilizar complejos
aparatos de filtración de aire. En algunas ocasiones se puede recomendar el uso de
mascarillas faciales.
Los alérgenos de interior como los ácaros del polvo son difíciles de evitar y las medidas
recomendadas como la utilización de fundas especiales en los colchones, el uso de
acaricidas o de aspiradores con filtros especiales no suelen disminuir suficientemente el
nivel de ácaros como para producir una repercusión clínica importante. No obstante,
siempre son recomendables, así como evitar el uso de moquetas y alfombras que
acumulan polvo. El uso de deshumidificadores que disminuyan la humedad ambiental
por debajo del 40% puede tener utilidad, pero son caros de mantener. En el caso de los
animales domésticos que producen asma es recomendable que no compartan el
domicilio con los pacientes.
¿Cómo actuar con los pacientes no cumplidores del tratamiento?

En varios estudios se ha podido evidenciar que sólo el 50% de los asmáticos crónicos
cumple bien con la medicación recomendada; incluso en países donde los sistemas
nacionales de salud cubren casi la totalidad del gasto de medicación antiasmática. Para
luchar contra este problema, hay que diseñar estrategias que puedan ayudar a los
pacientes a convertirse en buenos cumplidores. Esto es en gran parte responsabilidad
del médico. Se debe dar una adecuada información sobre la enfermedad, sobre cómo
actúa la medicación y por qué se prescribe, así como información sobre los posibles
efectos adversos de ésta. Hay que favorecer la responsabilidad de cada paciente sobre
su enfermedad y evitar dependencias de los servicios médicos, pero insistir en cuándo
debe acudir a una asistencia médica extraordinaria. El médico debe ser facilitador y
evitar el paternalismo. En otras palabras, educación sobre la enfermedad. Esto tiene
especial importancia en los adolescentes. En esta edad la cifra de incumplidores suele
ser muy elevada. La influencia de sus amistades, el caso omiso a la opinión de los
adultos y la escasa consideración sobre el futuro, hacen que cualquier consejo caiga en
saco roto. Algunas pautas que pueden funcionar en esta edad son: evitar una
sobremedicación; dar al adolescente una responsabilidad directa sobre su enfermedad y
no a sus padres; dejar que se explique él mismo ante el médico sobre sus problemas;
dejarle elegir los dispositivos de inhalación; y convencerle de que mejorando el control
de su asma podrá tener una vida más normal.

¿Cómo controlar el asma por ejercicio?

Algunos pacientes asmáticos sufren una crisis de asma al realizar ciertos ejercicios (a
veces sólo tienen tos). Incluso algunos pacientes únicamente presentan asma al hacer
ejercicio y no presentan asma crónica. Este síntoma es quizá más frecuente en los niños.
El tratamiento ideal es mantener controlada el asma crónica que suelen padecer, pero si
esto no es suficiente se recomienda inhalar un broncodilatador diez minutos antes de
realizar el ejercicio que produce la crisis asmática. Un ambiente frío y seco facilita el
asma por ejercicio.

Un caso particular de este tipo de asma es el de los atletas de élite, el de nadadores de


piscinas cubiertas o el de los practicantes de deportes de invierno. Estos sujetos no
suelen tener asma crónica y sólo desarrollan un broncoespasmo al realizar un ejercicio
muy intenso. El tratamiento es similar, la inhalación de un broncodilatador antes de la
prueba. Si un paciente está federado se debe someter a un diagnóstico de asma con
pruebas de inhalación con metacolina, manitol o aire seco para demostrar que la
padece. Estas pruebas son las requeridas por el Comité Olímpico para emitir un
certificado y poder así usar medicación antiasmática, ya que ésta está considerada como
medicación dopante.
¿Qué es el asma inducida por aspirina y otros antiinflamatorios?

Algunos pacientes asmáticos, quizá no más allá del 10%, no pueden tomar
antiinflamatorios como la aspirina y otros de efectos parecidos porque les puede
provocar una crisis grave. Suelen ser pacientes no alérgicos, con asma grave y que
tienen además una sinusitis intensa. Estos pacientes suelen tolerar el paracetamol, el
meloxicam y otro grupo de antiinflamatorios llamados coxibs. No obstante, en pacientes
que hayan tenido reacciones a antiinflamatorios hay que probar la tolerancia a estos
últimos de forma controlada y en una consulta hospitalaria. Pero hay que borrar la idea
de que en general por ser asmático no se pueden consumir antiinflamatorios.

¿Son útiles las vacunas en el asma?

Hay un capítulo dedicado al uso de las vacunas en las enfermedades alérgicas, incluida el
asma. No obstante, podemos señalar que en casos de asma alérgica causada por
alérgenos como los ácaros, los pólenes o los epitelios, las vacunas pueden ser de mucha
utilidad para el control del asma. Las vacunas que han demostrado este efecto son
aquellas que contienen altas dosis de alérgenos y deben ser manejadas sólo por
especialistas. Las vacunas sublinguales no son tan efectivas para tratar el asma como las
subcutáneas (inyectadas). Aun así, no debemos esperar que las vacunas la curen
definitivamente, esto se consigue en pocos casos.

¿Son útiles las medicinas alternativas en el asma?

No se ha demostrado que ninguna medicina alternativa mejore el asma, incluida la


acupuntura.

¿Puede una dieta mejorar el asma?

No hay dietas que mejoren el asma. La llamada dieta mediterránea no parece que tenga
ninguna influencia en este aspecto. Un control del sobrepeso sí puede mejorar su
control.

¿Son útiles los ionizadores en el asma?

La respuesta es no.