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PRINCIPALES PRINCIPIOS DE LOS TRIBUNALES

INTERNACIONALES

AUTOR: Raúl MARTÍNEZ DE LA CRUZ1

1. Compétence de la compétence
El más claro reconocimiento del principio compétence de la
compétence como principio común a todos los tribunales
internacionales y como parte de los poderes inherentes de toda
jurisdicción se encuentra en el célebre caso Nottebom (CIJ,
Nottebom, Lichtenstein Vs. Guatemala.)
La CIJ también aplicó el principio de compétence de la compétence
en el caso relativo a la interpretación de los tratados de paz entre
Bulgaria, Hungria y Rumania (CIJ, Interpretación of Peace treaties
with Bulgaria, hungary and Romania, opinión consultiva, 18 de
julio de 1950).
En dicho asunto, la Corte consideró que es competente para
resolver todas las cuestiones referentes a su competencia para
pronunciarse sobre un caso determinado. (página 181)
CONVENCIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
Caso Fleury y otros c. Panamá. 2 En dicho asunto, Panamá se había
negado a comparecer ante su foro. La corte utilizó varias
“referencias cruzadas” a la jurisprudencia del CIJ, para apreciar la
aplicación del principio compétence de compétence en el caso de
ausencia de una de las partes de las audiencias contenciosas.
Basándose en lo establecido al respecto en el caso Pesquerías del
Atlántico, la Corte estimó que “la inactividad procesal no genera
una sanción contra las partes, en sentido estricto, ni afecta el
desarrollo del proceso…según se ha reconocido en la
jurisprudencia internacional, la ausencia de una parte en
cualquier etapa del caso no afecta la validéz de la sentencia…”.

1
Alumno del XI Ciclo de la Carrera profesional de Derecho de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo,
Presidente del Centro de Estudios e Investigación Jurídica Vox Iure de la Facultad de Derecho de la
UNPRG, Investigador para la Revista Vox Iure de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UNPRG,
Escribe para la Revista Gaceta Penal y Procesal Penal de la Editorial Gaceta Jurídica, escribe para la Revista
Actualidad Jurídica( área civil y procesal civil) de la Editorial Gaceta Jurídica; Alumno perteneciente al
quinto superior de la Carrera profesional de Derecho; Ha participado en el III Contienda de derechos
Fundamentales organizado por la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú;
Secigrista en la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, ha estudiado Curso de Introducción a los
Derechos Humanos por la Universidad de Ginebra- Suiza, Curso de redacción de tesis por la Universidad
Autónoma de México.
2
CIDH, Caso Fleury y otros c. Panamá, 23 de noviembre de 2011.
respecto a su poder de determinar su propia competencia, la Corte
consideró que “…corresponde a la Corte, en ejercicio de su poder
inherente de determinar el alcance de su propia competencia
(compétence de la Compétence) …” caso Fleury y Otros c. Panamá.,
cit., nota 705, párrafo. 14 y 15.
En el mismo sentido en el caso Ivcher Bronstein c. Perú,3 la CIDH
consideró que “La corte Interamericana, como todo órgano de
competencias jurisdiccionales, tiene el poder inherente de
determinar el alcance de su propia competencia(compétence de la
Compétence/kompetenz kompetenz). La Corte no pude abdicar de
esta prerrogativa, que además es un deber que impone la
Convención Americana, para ejercer funciones….”4 Según la Corte,
Los instrumentos de aceptación de la cláusula facultativa de la
jurisdicción obligatoria (artículo 62.1 de la Convención) presuponen
la admisión, por los Estados que la presentan, del derecho de la
Corte a resolver cualquier controversia relativa a su jurisdicción. Una
objeción o cualquier otro acto interpuesto por el Estado con el
propósito de afectar la competencia de la Corte es inocuo, pues en
cualesquiera circunstancias la corte retiene la Compétence de la
Compétence, por ser maestra de su jurisdicción5
Caso TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DE PERÚ, Competencia,
sentencia del 24 de septiembre de 1999, párr. 31 y ss.
Caso Masacre de las Dos Erres vs. Guatemala, 24 de noviembre de
2009, nota 719, párrafo 44:
La Corte, como todo órgano con funciones jurisdiccionales, tiene el
poder inherente a sus atribuciones de determinar el alcance de su
propia competencia ( compétence de la compétence). Los
instrumentos de reconocimiento de la cláusula facultativa de la
jurisdicción obligatoria (art. 62.1 de la Convención) presuponen la
admisión, por los Estados que la presentan, del derecho de la Corte
a resolver cualquier controversia relativa a su jurisdicción
2. EL PRINCIPIO NEMO IUDEX IN CAUSA SUA
A. La doble exigencia del principio nemo iudex in causa sua: la
independencia y la imparcialidad de los jueces internacionales
El principio general nemo iudex in causa sua proviene del adagio
latino nemo debet ese iudex in propia causa sua, quia no potest case
iudex et pars (“nadie debe ser juez de su propia causa porque no se
puede ser (a la vez) juez y parte”). Otras dos versiones de dicho
principio se expresan en las máximas nequis in sua causa iudicet

3
CIDH, Ivcher Bronstein c. Perú, 24 de septiembre de 1999.
4
caso Ivcher Bronstein c. Perú, cit, nota. 705, párr. 32 y 33.
5
Párr. 34.
vel sibi ius dicat (nadie debe examinar su propia causa como un
juez o hacerse un juicio a sí mismo”) y nemo potest ese simul actor
et iudex ( nadie puede ser parte y juez al mismo tiempo)6(
Swartzenberger, Georg, The Nemo Iudex in Sua Causa Maxim in
International judicial pratice, Aglo-American Law Review, 1972, p,
482)

En los sistemas pertenecientes a la familia jurídica romano-


germánica dicho principio forma parte de las reglas que gobiernan
el ejercicio mismo de la función judicial. En los órganos jurídicos
del common law, el principio nemo iudex in causa sua es uno de los
componentes básicos de la doctrina de justicia natural( natural
justice)7
El principio nemo iudex in causa sua fundamenta dos
requerimientos imperativos, inherentes a la noción misma de
derecho y de justicia: la independencia y la imparcialidad del juez.
La imparcialidad ha sido establecida por declaración universal
de derechos humanos:
En su artículo 10 precisa: “Toda persona tiene derecho, en
condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con
justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la
determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de
cualquier acusación contra ella en materia penal”.
Artículo 6-1 de la Convención Europea de Derechos Humanos
establece que “Toda persona tiene derecho a que su causa sea oída
equitativa, públicamente y dentro de un plazo razonable, por un
tribunal independiente e imparcial, establecido por ley…”
El respeto por parte de los jueces internacionales del principio
nemo iudex in causa sua es un elemento-clave para apreciar la
existencia misma de un verdadero sistema de impartición de
justicia en el ámbito internacional. Este renovado interés por la
aplicación de dicho principio en el derecho internacional condujo a
la adopción de varias propuestas de “estándares comunes” en

6
Swartzenberger, Georg, The Nemo Iudex in Sua Causa Maxim in International judicial pratice, Aglo-
American Law Review, 1972, p, 482) citado en página 188.
7
Dicha doctrina se refiere a la necesidad de impartir la justicia de manera natural, es decir, conforme con
los principios de la naturaleza, basados en la igualdad y la equidad. La natural justice se basa en dos
máximas del derecho romano: nemo iudex in causa sua (nadie debe ser juzgado ser juez en su propia
causa) y audi alteram partem (nadie debe ser condenado sin ser escuchado previamente). De acuerdo
con el principio nemo iudex in causa sua, todo juez debe ser independiente y libre de prejuicios ( bias)
respecto al caso en concreto que se le somete. PETROVA GEORGIEVA, Virdzhiya, Los principios comunes
a los tribunales internacionales, fondo edit. Universidad Autónoma de México instituto de investigación
jurídicas, México, 2018. 188.
materia de independencia e imparcialidad de los jueces
internacionales8
Una parte de la doctrina considera que la imparcialidad es una
noción incluida en el concepto más genérico de independencia, y
se refiere a la independencia personal a un juez vis –á-vis de una
o de la dos partes en un litigio9. De acuerdo con un método de
análisis propuesto por el profesor Shimon Shetreet en 1976, la
independencia de los jueces se subdivide en independencia
individual, y la independencia colectiva. La independencia
individual sería relativa, por ejemplo, a la permanencia del juez en
el puesto o a su imparcialidad, y la independencia colectiva, de todo
órgano judicial, se basaría en aspectos institucionales, como su
relación con los órganos políticos que lo establecieron o que
deciden de su presupuesto.
En términos generales, la independencia se refiere a la ausencia de
influencias del exterior. Según el Diccionario Salmon,
“independencia” significa “el hecho por una persona o por una
entidad de no depender de una autoridad, otra que la suya propia”.
Un tribunal sería, por tanto, independiente si no se encuentra bajo
autoridad de otros. La independencia no significa libertad
completa. Una jurisdicción no puede ser completamente libre, sino
que permanece sujeta a varias limitaciones. No obstante, ésta no
debe subordinarse a otros poderes ni someterse a presiones
exteriores. La independencia garantiza así un “libre juicio”
indispensable a la buena impartición de la justicia10
Por su parte la imparcialidad se refiere a los prejuicios o tendencias
que un juez puede tener respecto a una de las partes en un caso
en concreto. La imparcialidad traduce violaciones “particulares” del
principio nemo iudex in causa sua, mientras que la independencia
manifiesta limitaciones institucionales o sistémicas al ejercicio
neutro de la función judicial.
B. LA CRISTALIZACIÓN DEL PRINCIPIO NEMO IUDEX IN CAUSA EN
LOS ESTATUTOS CONSTITUTIVOS DE LAS JURSIDICCIONES
INTERNACIONALES.

8
El más importante intento de sistematizar las reglas relativas a la independencia e imparcialidad de los
tribunales internacionales son los principios de Burgh House relativos a la independencia de la judicatura
internacional, elaborados por un grupo de renombrados expertos en derecho internacional en Burgh
House, Inglaterra en 2004.
9
TRESCHER, Estefan, Human Rights in Criminal Proceedings, Oxford University Pres, 2005, p.45; Miller,
Nathan, Burgh House principles on the Independence of the international judiciary: General overview of
the Issue, 2002, p. 3.
10
Jouannet, Emmanuelle, op. Cit., nota 663, p. 28, En PETROVA GEORGIEVA, Virdzhiya, Los principios
comunes a los tribunales internacionales, fondo edit. Universidad Autónoma de México instituto de
investigación jurídicas, México, 2018.p. 192.
El artículo 18 del Estatuto del CIDH, garantiza la imparcialidad de
los jueces a través de una regulación de los cargos incompatibles
con el ejercicio de su función.
C. LA APLICACIÓN DEL PRINCIPIO NEMO IUDEX IN CAUSA EN LA
JURISPRUDENCIA DE LOS TRIBUNALES INTERNACIONALES
La CEDH estableció con claridad del doble test de imparcialidad de
un magistrado es Piersack c. Bélgica (10 de octubre de 1982). La
CEDH estimó que la apreciación de la imparcialidad de un juez
(interno) debe ser sujeta a un doble criterio. En primer lugar, se
debe aplicar un criterio subjetivo al determinar la convicción
personal de un juez sobre un determinado caso, y, en segundo
lugar, se debe proceder a un examen objetivo para saber si las
garantías a su imparcialidad son suficientes para excluir cualquier
duda legítima al respecto. Dicho, en otros términos, no es necesario
probar exclusivamente la imparcialidad subjetiva de un juez, sino
que basta alegar la existencia de una apariencia suficientemente
fundada de imparcialidad. En lo particular, la CEDH consideró que
se trataba de una violación de este segundo criterio objetivo del test
de imparcialidad. El juez que previamente había fungido como
procurador generó en el señor Piersack una duda legítima respecto
a su imparcialidad. Consecuentemente Bélgica fue condenada por
una violación del artículo 6to de la Convención Europea de
Derechos Humanos.

CIDH en el caso de la imparcialidad estableció:


Primero, el tribunal debe carecer, de una manera subjetiva, de
prejuicio personal. Segundo, también debe ser imparcial desde un
punto de vista objetivo, es decir, debe ofrecer garantías suficientes
para que no haya duda legítima al respecto. Bajo el análisis
objetivo, se debe determinar si, aparte del comportamiento
personal de los jueces, hay hechos averiguables que podrán
suscitar dudas respecto de su imparcialidad. En ese sentido, hasta
las apariencias podrán tener importancia. Lo que está en juego es
la confianza que deben inspirar los tribunales a los ciudadanos en
una sociedad democrática y, sobre todo, en las partes del caso.11
En lo particular la Corte consideró que los jueces de la Corte de
casación de Costa Rica no habían reunido la exigencia de
imparcialidad, porque se habían pronunciado en una casación
anterior respecto a gran parte del litigio del señor Herrera Ulloa,
prejuzgando de esta manera de su asunto (sentencia Herrera Ulloa,
cit., nota 816, párr. 171-175. Las mismas consideraciones fueron
expresadas por CIDH en el caso Palamara Iribarne contra Chile,
respecto a la imparcialidad de los tribunales militares chilenos. De
la misma manera, la CIDH en el caso Apitz Barbera y otros contra

11
Sentencia Herrera Ulloa, cit., nota 816, párr. 170.
Venezuela, 5 de agosto del 2008, citó lo establecido por CEDH en
los casos Pullar contra Reino Unido,10 de junio de 1996. Fey
contra Austria, Daktaras contra Lituania, Piersack contra Bélgica,
para estimar que
En cambio, la imparcialidad exige que el juez que interviene en una
contienda particular se aproxime a los hechos de la causa
careciendo, de manera subjetiva, de todo prejuicio y, asimismo,
ofreciendo garantías suficientes de índole objetiva que permitan
desterrar toda duda que el justiciable o la comunidad puedan
albergar respecto de la ausencia de imparcialidad. La corte Europea
de Derechos Humanos ha explicado que la imparcialidad persona o
subjetiva se presume a menos que exista prueba en contrario. Por su
parte la denominada prueba objetiva consiste en determinar si el
juez cuestionado brindó elementos convincentes que permitan
eliminar temores legítimos o fundadas sospechas de parcialidad
sobre su persona. Ello puesto que el juez debe aparecer como
actuando sin estar sujeto a influencia, aliciente, presión, amenaza o
intromisión, directa o indirecta, sino única y exclusivamente
conforme a- y movido por--- el derecho.
La imparcialidad se presume, Todos los jueces gozan de una
presunción de imparcialidad, la misma que es difícil de refutar con
un mero argumento12. La carga de la prueba de lo contrario
corresponde a la parte que alega la imparcialidad.

3. EL PRINCIPIO IURA NOVIT CURIA


a) El objetivo del principio iura novit curia: Distinguir la función
judicial de las partes en una controversia
Todos los jueces internacionales tienen una responsabilidad
particular: conocer el derecho aplicable a la resolución
pacífica de las controversias internacionales.13
La CIJ señaló que, “la corte tiene por misión determinar y
aplicar el derecho en las circunstancias de cada caso
particular; la obligación de establecer o de probar sus reglas
no puede ser impuesta a ninguna de las partes porque el
derecho atañe del conocimiento judicial de la Corte”.
(…) el derecho de las partes, y su demostración (o negación)
no depende de las mismas. Sin importar las dudas acerca del
contenido y del alcance de las normas jurídicas aplicables al
litigio, la Corte determinará el derecho y resolverá la
controversia. Dicha afirmación resume de manera muy clara
el principio iura novit curia (Verhoeven, Joe, op.cit., nota 859.

12
“There appeals Chamber has previoously held that a judge should not only be subjectively free from
bias, but there should also be nothing in the surgrounding circumstances which objectively gives rise to
an appearance or a reasonable aprension of bias( sentence Renzaho, cit, nota, 848, párr.. 21.)
13
Verhoeven, Joe, Juris novit curia et le juge international, 219.
Dami factum, dabo tibi ius (dame los hechos y yo te daré el
derecho).

b) La aplicación convergente del principio iura novit curia en la


jurisprudencia de los tribunales internacionales
La CEDH, en el famoso caso Handsyde c. Reino Unido, 7 de
diciembre de 1976, consideró que para resolver un caso la
Corte debe examinar todas las cuestiones de derecho de los
hechos particulares requieren. La CEDH afirmó, en un obiter
dictum, que la corte es la única responsable de la
caracterización jurídica de los hechos, y, por lo tanto, es
competente para examinar ex oficio todas las cuestiones de
derecho relevantes, incluso si éstas no fueron incluidas en
las peticiones contenciosas de las partes (CEDH, De Wilde,
Ooms and Versyp vs. Belgium, 18 de june 1971, párr. 49.
La CIDH, Tuvo en cuenta el caso HANDSYDE, En los casos
Velásquez Rodríguez c. Honduras, Godínez c. Honduras.
La comisión no señaló de manera expresa la violación del
artículo 1.1 de la convención, pero ello no impide que sea
aplicado por esta Corte, debido a que dicho precepto
constituye el fundamento el fundamento genérico de la
protección de los derechos reconocidos por la Convención y
porque sería aplicable, de todos modos, en virtud de un
principio general de derecho, como es el iura novit curia, del
cual se ha valido reiteradamente la jurisprudencia
internacional en el sentido de que el juzgador posee la
facultad e inclusive el deber de aplicar las disposiciones
jurídicas pertinentes en una causa, aun cuando las partes
no las invocan expresamente( “Lotus” Judgment No 9, 1927,
P.C.I.J., series A n° 10, pág. 31 Eur. Court HR., Handyside
Case, Judgment of 7 December 1976, series A n° 24, párr.
41)14
c) Las excepciones a la aplicación del principio iura novit curia
por parte de los tribunales internacionales
Si en virtud del principio iura novit curia se presume que el
juez conoce las normas jurídicas necesarias para el arreglo
de un litigio, no es posible exigirle que tenga un conocimiento
de todos los aspectos “técnicos” de los hechos contenciosos.
Por consecuencia, muchas veces los tribunales tanto

14
Sentencia Velazquez Rodriguez, cit. Nota 875, párr. 172, el mismo obiter dictum es retomado
literalmente en el párrafo 163 de la sentencia Godinez Cruz PETROVA GEORGIEVA, Virdzhiya, Los principios
comunes a los tribunales internacionales, fondo edit. Universidad Autónoma de México instituto de
investigación jurídicas, México, 2018.en página 225.
internos como internacionales suelen recurrir a expertos
para cumplir con su propia función judicial15

4. EL PRINCIPIO DE RES IUDICATA


a) La función del principio de res iudicata: garantizar el carácter
definitivo y obligatorio de las sentencias judiciales.
En el derecho Romano, dicho principio se relaciona con dos
importantes máximas: interest reipublicae ut sit finis litium(
el interés público exige que haya un fin a la litigación) y nemo
debet bis vexari pro una et eadem causa( nadie debe actuar
dos veces para la misma causa)16
El principio de res iudicata se refiere al carácter irrevocable
de una sentencia judicial definitiva sobre los mismos hechos,
entre las mismas partes y para la misma causa. Como lo
afirmó la CIJ en el caso Sociéte Commerciale de Belgique17 el
reconocimiento de una sentencia como res iudicata significa
simplemente reconocer que los términos de dicha sentencia
son definitivos y obligatorios.
El principio de res iudicata tiene dos efectos: un efecto
positivo y un efecto negativo.
Su efecto negativo se refiere a la imposibilidad de litigiar un
mismo caso una vez que dicho caso haya sido resuelto por
una sentencia judicial definitiva. En este primer aspecto, el
principio de res iudicata se expresa en las máximas non bis
in ídem (no dos veces por las mismas cosas) o bis de eadem
re non sit actio (no debe repetirse la acción relativa a un
mismo acto)
Aspecto positivo del principio res iudicata implica que una
sentencia definitiva es obligatoria para las partes18 y éstas
deben ejecutarla de buena fe. La aceptación de la
competencia de un tribunal implica, ipso iure, el compromiso
de someterse de buena fe a lo establecido en sus
sentencias.19

15
Savadogo, Louis , Le recours des juridictions internationales á des experts, Annuaire francais de droit
international, vol. 50, 2004,p. 231.
16
PETROVA GEORGIEVA, Virdzhiya, Los principios comunes a los tribunales internacionales, fondo edit.
Universidad Autónoma de México instituto de investigación jurídicas, México, 2018. p, 240.
17
CIJ, Sociéte Commerciale de Blegique, 15 de junio de 1939.
18
Cheng, Bing, op. Cit. Nota 379, p. 382.
19
PETROVA GEORGIEVA, Virdzhiya, Los principios comunes a los tribunales internacionales, fondo edit.
Universidad Autónoma de México instituto de investigación jurídicas, México, 2018.p 342.
El principio de res iudicata no implica la aplicación de la
regla del precedente (rule of precedent) carácteristica de la
doctrina de stare decisis en los países del common law.

La CIJ observó que en virtud del principio de res iudicata, las


sentencias de un tribunal son obligatorias y definitivas para
las partes. La única manera de obtener el reexamen de las
cuestiones ya resueltas en dichas sentencias consiste en
iniciar los procedimientos excepcionales especialmente
previstos para dicho propósito, en particular tratándose del
recurso de revisión establecido en el artículo 61 de Estatuto
de la CIJ. (genocide Case, cit., nota 993, párr. 115.). En
opinión de la Corte, el principio de autoridad de cosa juzgada
responde a dos objetivos, tanto en ordenes jurídicos internos
como en el sistema jurídico internacional. En primer lugar,
la estabilidad de las relaciones jurídicas exige que sea puesto
un fin a un diferendo particular. La función de la Corte,
según el artículo 38 de su Estatuto, consiste en resolver
litigios que se le presenten, es decir, en ponerles término. En
segundo lugar, es en el interés de las dos partes que un
asunto definitivamente resuelto por una sentencia judicial
no sea reabierto.