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El 25 de julio se celebra a nivel nacional el día de la Caballería como símbolo de la batalla del

Pantano de Vargas, cuando el libertador Simón Bolívar pensó que ya había perdido el
enfrentamiento contra la división española y expresó esa frase tan solemne del Ejército Nacional:
Coronel Rondón, salve usted la Patria.

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Hoy se cumplen 197 años de la divisa amarilla donde las múltiples historias de los hombres
de Caballería han sido un tesoro y un ejemplo para los integrantes de las Fuerzas Militares
de la actualidad.

Gracias a ese coraje y valentía el Ejército tiene en su haber grandes héroes de carne y hueso
que luchan por mantener y proteger la soberanía del pueblo colombiano.

Por esta razón la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares felicita a todos los hombres de la
caballería colombiana, quienes con orgullo y honor han llevado el legado del Coronel Juan
José Rondón: seres incansables, aguerridos y persistentes.
La Caballería Los Escuadrones de Caballería “Pesados” están dotados con los Engesa EE-9
Cascavel y EE-11 Urutú, y con los ASV M-1117 de origen estadounidense. Los Escuadrones de
Caballería “Ligeros” están dotados con distintas versiones del vehículo de ruedas multipropósito
de alta velocidadad (HMMWV, por sus siglas en inglés) de origen estadounidense y con camiones
M-462 Abir de origen israelí. La Caballería es apoyada por lanzamisiles antitanque Spike, montados
en vehículos HMMWV blindados. Para operar en la región de los llanos (planicies), el Ejército de
Colombia posee escuadrones a Caballo. En estas zonas se lucha contra delitos como el robo de
ganado y el contrabando. 24 AIR & SPACE POWER JOURNAL Se han desarrollado nacionalmente
unos vehículos ligeros llamados Cobra. El modelo básico, por sus características, equiparía
unidades de reconocimiento motorizado. Ya se ha fabricado una docena de Cobras en distintas
versiones. El Batallón de Mantenimiento (BAMAN) está ensamblando vehículos blindados Bufalo,
basados en el HMMWV, al que se le instala una cápsula blindada que protege a la tripulación.
Estos vehículos portan armas de apoyo en un pedestal ubicado en la parte superior.

SECCION DE INF ANTERIA Y CABALLERIA

Artículo 25. La tercera sección tendrá a su cargo: 10. Todo lo que sea relativo a la organización y
disciplina de los cuerpos de infantería y caballería de los ejércitos de la República, a su
uniformidad en maniobras y a todo lo que tenga relación a táctica y servicio de estas armas, y la
redacción de todo lo que el estado mayor general resuelva proponer al gobierno sobre estos
puntos. 2°. La formación del cuadro general de todos los oficiales empleados en el ejército de la
República en los cuerpos de infantería y caballería con expresión de su antigüedad respectiva; y
colecciona las hojas de servicio de todos y de cada uno en que consten sus servicios, aptitud,
aplicación y conducta a los efectos expresados en el artículo 16. 134 30. La formación del estado
general del ejército de Colombia, que deberá presentar cada cuatro meses al secretario de guerra
en los de abril, agosto y diciembre, debiendo el de abril demostrar la fuerza presente en febrero,
el de agosto la disponible en junio, y el de diciembre la disponible en octubre. 4°. La alta y baja
general de todos los cuerpos de infantería y caballería en lo personal y material. 5°. El examen de
todas las propuestas para ascensos que se hagan en dichos cuerpos, y redacta el informe del
estado mayor general con que deben pasar al gobierno. 6°. El examen de todos los reclamos que
se hicieren de armas, municiones y fornituras, y la redacción de las proposiciones que el estado
mayor general tenga por conveniente hacer para la mejor conservación del armamento, para
evitar el consumo inútil y la pérdida de municiones, y para el entretenimiento de las fornituras, en
que se comprende cartuchera, porta-cartuchera, porta-bayoneta y la vaina, porta-fusil, bandolera
y portacarabina. 7°. Lleva la alta y baja de los depósitos de inválidos, de quienes tendrá estados
nominales, debiendo comprenderlos por nota en los estados generales de la fuerza. 8°. Lleva la
toma de razón de todos los empleos y grados que se confieran en los cuerpos de infantería y
caballería, de los retiros, licencias, cédulas de inválidos; yen suma de cuantos nombramientos
hiciere el gobierno en dichas armas en libro que se destinará a este solo efecto.

Historia del armamento


Finalizado el conflicto europeo, el tratado de Versalles impedía a Alemania vender cualquier tipo de
material bélico o enviar misiones militares a cualquier país del mundo, por eso las casas
fabricantes del resto de Europa vieron la posibilidad de expandirse y ocupar los mercados
internacionales de armas que antes manejaban los alemanes, por lo que Colombia quedaba
entonces sin un vendedor de armas importante. El estado de conservación y funcionamiento del
armamento a principio de los años veinte era terrible en los diferentes cuarteles, a tal nivel que las
ametralladoras solo servían para dar instrucción sobre cómo no funcionan las armas, por lo que no
faltaría mucho tiempo para volver a hacer un pedido de material de guerra por parte del Ejército
Colombiano, de ahí que en 1924 se establecen comisiones de armas para tal fin y se dirigen a
Europa, tras llevar a cabo diferentes pruebas con los diferentes fabricantes de armas, se
compraron fusiles checoslovacos ZB Vz. 24 a la fábrica Československá Zbrojovka Brno, a.s.
siendo determinante el hecho de que esta Casa fabricaba bajo licencia los mismos fusiles Máuser
de las casas alemanas, aunque claro, se fabricaban con algunas modificaciones, como tener un
cañón más corto y manejable para la infantería y las tropas montadas a caballo. Estas armas
producidas bajo esta figura de la licencia tenían mecanismos más simples, ofrecían las mismas
prestaciones y daban el mismo resultado, a un precio menor, y lo mejor, no estaban prohibidas por
el tratado de Versalles, acto que consolida a Checoslovaquia definitivamente en la estima del
Ejército Colombiano.

El mercado de armas a principios del siglo XX


Sin duda, finalizando el siglo XIX los países con mayor desarrollo industrial en el mundo eran Estados
Unidos, Inglaterra, Francia y Alemania, estos se disputaban el control del mercado armamentístico
mundial, ya fuera en sus colonias o en aquellos países emergentes que hacía unos años habían
conseguido su independencia. Sur América aparecía entonces como uno de los escenarios más
favorables para ser copado comercialmente por la industria de armas de estos cuatro países, debido
en parte a las constantes guerras civiles por la que atravesaron los Estados latinoamericanos a lo
largo del siglo XIX, y también debido al interés por parte de los diferentes gobiernos de esta región
por las “misiones militares”, contratando a oficiales europeos y estadounidenses, con el fin de dar
instrucción militar a sus propias tropas y aumentar así sus capacidades frente a potenciales
conflictos.
A Chile, Bolivia y Brasil arribaron misiones militares alemanas, a Perú misiones militares francesas;
por su parte a Ecuador y Colombia no arribaron misiones militares de países industriales, debido a
la escasez de recursos que afrontaban estos países en aquellos años, por lo que el arribo a
comienzos del siglo XX de misiones militares chilenas a estos países fue la solución encontrada en
su momento por los respectivos gobiernos para adelantar una adecuada instrucción teórico-militar,
aprovechando así la formación militar prusiana que los chilenos habían recibido de los militares
alemanes previamente.

Los capitanes Arturo Ahumada y Diego Guillén integrantes de la primera Misión Militar
chilena en Colombia. 1907-1909
En el momento en que los respectivos países destinaban partidas para la compra de armas en el
exterior o de la indumentaria necesaria, las Misiones Militares -debido a su influencia-, inclinaban
siempre la escogencia de estas armas hacia el país de su procedencia, los chilenos y brasileros le
compraban a las casas alemanas Krupp y Máuser o los peruanos a la casa francesa Schneider, en
el caso de Colombia la situación es similar, y se dirigen especialmente hacia el mercado germano
gracias a dos factores, el primero, como ya se dijo, se da por la influencia prusiana ejercida por los
chilenos y la segunda es porque la dirigencia política de esos años ve la posibilidad a futuro de
contratar una misión militar de oficiales alemanes directamente, por lo que obviamente se ve con
mayor agrado el mercado de armas de procedencia germana, para ello, se conformaron así dos
comisiones, una comisión de armamento mayor de artillería, la cual adquirió cuatro cañones de
montaña de 75mm junto con sus respectivas municiones a un fabricante no tan reconocido como lo
era la casa Ehrhardt , en Dusseldorf, y una comisión de armamento menor, responsable de adquirir
fusiles y munición, ésta comisión optó por comprar el Máuser Modelo 1912 del calibre 7mm a la
fábrica Oesterreichischer Waffen Fabricks Gesellschafft.
Sin embargo, cabe señalar que Colombia no solamente se interesó por el mercado germano, ya que
las comisiones de oficiales colombianos encargados de probar las armas ponían también a prueba
material ofrecido por casas fabricantes de otros países, tales como Francia, Inglaterra, el Imperio
Austro-Húngaro o, incluso, Suecia; y en una ocasión tomaron la decisión de comprar armas, como
la ametralladora pesada Schwarzlose de 7mm, modelo 1912 y modelo 1913 de procedencia
austrohúngara, debido a su construcción sólida, cañón resistente, extrema simplicidad en sus
mecanismos y manejo, era segura y con buena puntería, prefiriéndose ésta ametralladora a la
famosa Maschinengewehr 08 alemana, a la Hotchkiss francesa o la Maxím británica, ofrecida por
Vickers. Es de esta manera que el Imperio Austro-Húngaro, y posterior a su disolución, la entonces
Checoslovaquia, va abriéndose camino en el mercado de las armas en el Ejército colombiano en los
años diez del siglo XX a la espera de más pedidos.
Después de la Primera Guerra Mundial
Finalizado el conflicto europeo, el tratado de Versalles impedía a Alemania vender cualquier tipo de
material bélico o enviar misiones militares a cualquier país del mundo, por eso las casas fabricantes
del resto de Europa vieron la posibilidad de expandirse y ocupar los mercados internacionales de
armas que antes manejaban los alemanes, por lo que Colombia quedaba entonces sin un vendedor
de armas importante. El estado de conservación y funcionamiento del armamento a principio de los
años veinte era terrible en los diferentes cuarteles, a tal nivel que las ametralladoras solo servían
para dar instrucción sobre cómo no funcionan las armas, por lo que no faltaría mucho tiempo para
volver a hacer un pedido de material de guerra por parte del Ejército Colombiano, de ahí que en 1924
se establecen comisiones de armas para tal fin y se dirigen a Europa, tras llevar a cabo diferentes
pruebas con los diferentes fabricantes de armas, se compraron fusiles checoslovacos ZB Vz. 24 a la
fábrica Československá Zbrojovka Brno, a.s. siendo determinante el hecho de que esta Casa
fabricaba bajo licencia los mismos fusiles Máuser de las casas alemanas, aunque claro, se
fabricaban con algunas modificaciones, como tener un cañón más corto y manejable para la
infantería y las tropas montadas a caballo. Estas armas producidas bajo esta figura de la licencia
tenían mecanismos más simples, ofrecían las mismas prestaciones y daban el mismo resultado, a
un precio menor, y lo mejor, no estaban prohibidas por el tratado de Versalles, acto que consolida a
Checoslovaquia definitivamente en la estima del Ejército Colombiano.
Llega el conflicto en el sur con el Perú
Tras la invasión por parte de elementos armados peruanos a Leticia en el departamento del
Amazonas en 1932, el gobierno colombiano reunió una partida para afrontar la situación y equipar
de una manera rápida y modesta a los diferentes componentes armados del país, se adelanta así
un gran trabajo de equipamiento y renovación del material militar, y para ello se le encargó a los
embajadores en Europa y Estados Unidos, recibir y comunicar al gobierno nacional las diferentes
ofertas de las distintas casas fabricantes de armas que desearan vender armas a Colombia, cabe
señalar acá que fueron pocas las ofertas que se recibieron, dado el poco interés de los fabricantes
por el mercado colombiano, esto debido a que históricamente eran reducidas las compras que
llevaba a cabo el país en materia de defensa, cosa que contrastaba ampliamente con el caso
peruano.
Soldados del arma de Caballería en ejercicios de montaña con ametralladora pesada
Schwarzlose, modelo 1924. Foto de 1940.
Dentro de las ofertas recibidas había un lote de ametralladoras Schwarzlose modelo 24 producidas
bajo licencia en Checoslovaquia y unos cañones nuevos de montaña de 75mm modelo 1928
producidos por la casa Skoda, junto con la munición de estos, también de procedencia checoslovaca,
tales ofertas fueron aceptadas por la comisión responsable de dar el aval correspondiente, gracias
a que, por el lado de las ametralladoras, estas superaron con gran éxito las pruebas a las que fueron
sometidas, al nunca haber fallado en el polígono y nuevamente superando a la famosa Hotchkiss y
otras diecisiete ametralladoras presentadas a los colombianos. Por el lado de los cañones, se
compraron cuarenta cañones Skoda para conformar diez baterías que ofrecían dar un aumento
cuantitativo al arma de artillería del Ejército colombiano. Los cañones fueron escogidos debido a sus
características de fuego, la cantidad ofrecida, el buen precio y, además, este mismo modelo de cañón
llevaba cierto tiempo siendo operado por algunos ejércitos en el mundo con buenos resultados, y lo
más importante, para la coyuntura de ese conflicto, estos cañones ya estaban fabricados y puestos
en un lote a disposición inmediata de quien los comprase, con lo que se ganaba tiempo para inclinar
la balanza en el conflicto colombo-peruano.
Cañones para la infantería
Atendiendo uno de los requerimientos de la guerra moderna para esos años, se ve la necesidad de
dotar a la infantería con una artillería propia, con el objetivo de atajar directamente a las defensas
del enemigo que se encuentre en su camino, como nidos de ametralladoras o puestos reforzados,
que no hayan sido eliminados por la descarga artillera previa al avance, siendo esto postulado ya
desde bien entrada la Primera Guerra Mundial, pero que solo se cumple en Colombia una vez
finalizado el conflicto en el sur para mejor las capacidades operacionales de aquel momento.
El mercado, para esos años ofrecía un gran abanico de cañones de infantería, especialmente el
alemán, quienes eran los más enfáticos en su implementación y uso de tal elemento para la
infantería, siendo el cañón IG 18 de 75mm el mayor exponente. Sin embargo, nuevamente se
adquiere con la casa checoslovaca Skoda el cañón de infantería de 47mm modelo 1934 en
cantidades aun desconocidas, dejando de lado al cañón alemán IG 18, posiblemente por la facilidad
de transporte para la infantería que proporciona un cañón de 47mm en comparación con uno de
75mm, además que un solo hombre puede cargar y disponer de gran cantidad de munición de 47mm
para ser usada en el momento en el que se lo requiera.

Cañones de infantería de 47mm en una


revista militar en el Campo de “Santa Ana” 24 de julio de 1938. Foto de Gumersindo
Cuéllar.
La Escuela de Artillería
Finalizado el conflicto en el sur y ante la necesidad de mejor las capacidades cualitativas de los
artilleros colombianos se crea la Escuela de Artillería que se pone en funcionamiento en 1937, para
lo cual se escoge nuevamente a la casa Skoda para dotar al ejército con otros veintiocho cañones
de montaña de 75mm y obuses de montaña de 90mm modelo 1928, sumado a 9.828 granadas para
los cañones de 75mm y de 1.000 granadas para los obuses de 90mm, con lo que se fortalecía aún
más las capacidades del ejército para su momento.
Es importante señalar aquí la relevancia de la introducción de los obuses de montaña de 90mm, ya
que estos al ser usados como obuses y no como cañones, podían efectuar tiros parabólicos, no solo
directos, y al momento de impactar, sumado al peso y diámetro del proyectil causaban el
aplastamiento del objetivo, esto sin duda ponía en un pico muy alto las capacidades artilleras de
Colombia sacándola del atraso armamentístico en esta área que tenía desde al menos veinticinco
años en esta rama y situaba al país en un buen escalón dentro de los ejércitos de Latino América
para finales de los años treinta del siglo XX.
Base de una granada de 75mm, Modelo 1928, usada en los cañones Skoda.
Conclusión:
El Ejército colombiano encontró un buen vendedor de armas en Checoslovaquia, confiable, que le
dotó del material necesario, a buen precio, y con el respaldo necesario para ello, resalta a la vista
que fuera siempre una casa fabricante, Skoda, la que se llevara los contratos de las armas, lo que
habla muy bien de la oficina de diseños y los ingenieros de esta compañía, además de su capacidad
de venta y con ello, se logra también un proceso de estandarización del material artillero, generando
un desgaste menor en el funcionamiento propio del arma de artillería.
Para el caso de los fusiles, es importante señalar que comprar y operar el mismo fusil para la
infantería y para la caballería debió suponer un ahorro en la cadena logística y presupuestaria para
aquellos años en el ejército, esto último también para la ametralladora Schwarlose que fue comprada
en dos ocasiones, estandarizando su uso y doctrina, además, que habla muy bien de su calidad y
robustez el hecho que en algunas fotografías se le pueda ver en uso hasta bien entrados los años
cuarenta en el Ejército Nacional.
Insignia de caballeria ejercito nacional
El arma de Caballería siempre se ha debatido en el dilema de su potenciación versus el
aumento de las capacidades disuasivas del conjunto de las Fuerzas Armadas de este país.

En efecto y en los últimos años, los medios blindados colombianos fueron utilizados
intensivamente en el desarrollo de operaciones contrainsurgentes y antiterroristas, como
fuerza de apoyo, que entre otros éxitos, logro retomar el control de las vías a través del plan
meteoro; sin embargo, y a pesar de las necesidades propias del escalamiento del conflicto, fue
poco lo que se hizo para aumentar las capacidades de esta arma, recurriendo finalmente a la
adaptación de vehículos comerciales –MRAP- y a la re-utilización de carros ya en reserva –
M8/20-.

Pero y superada la etapa más difícil de esa lucha, el Estado colombiano ha entendido que se
hace ya inaplazable, la creación de una fuerza de carácter eminentemente disuasiva que
debe, y frente a probables escenarios futuros, desplegarse en tres también posibles y futuros
teatros de operaciones ubicados en sus fronteras nor-orientales.

Por ello y desde el año 2010 se inició el proceso de evaluar, escoger y desplegar un tanque
principal de batalla –MBT- con el cual poder conformar una brigada blindada equipada con dos
batallones de tanques en números aproximados a los 44 a 88 vehículos. El objetivo es la
ampliación de las capacidades estratégicas y disuasivas, que de hecho ya ha comenzado, con
la adquisición de 39 Textrón Guardian M-1117 y con los 13 a 18 Obuses 155/52 mm APU-SBT
de fabricación española, los 20 Obuses LG-1 MK-III de 105 mm franceses y los 90 Morteros
HY-12 de 120 mm turcos, material que en su casi totalidad fue desplegado principalmente en
unidades ubicadas en las zonas fronterizas antes mencionadas.

Este material sería entonces y de acuerdo a las proyecciones, aumentado con 38 M-1117
adicionales y con los 44 a 88 MBT. Oferentes han sobrado frente a las necesidades
planteadas, pues desde el LKZ T-80 Ruso, pasando por el Nexter AMX-56 Leclerc francés,
Arjum MK-II indios y Mantak Merkava III israelíes, han sido hasta la fecha ofrecidos, en
diferentes cantidades, precios y por supuesto condiciones, sin que el interés inicial haya
desembocado en algún tipo de contrato de compra.

Sin embargo, y de cara al proceso de renovación del arma blindada venezolana, el Gobierno
colombiano ha establecido contactos en este sentido con sus homólogos de Chile, Corea del
Sur y Alemania. Son pues el Hyundai K1A1 y los Krauss Maffei Leopard 1A5 y 1V, los
vehículos aparentemente más atractivos para esta nación.

Pero surge aquí, y de inmediato, la duda frente al número a adquirir, pero sobre todo frente al
modelo que en estos momentos necesita la caballería. Colombia se caracteriza por disponer
de un número importante de medios ATG tanto de largo como de medio alcance, que por sí
solos no balancean la desventaja estratégica frente a los medios blindados de los vecinos, por
lo que el despliegue de un MBT estaría más que justificado.

Su número entonces es muy importante, pero más que ello, la capacidad de poder destruir y al
primer impacto a un MBT enemigo. Frente a esta hipótesis es imprescindible analizar cuál de
los vehículos atrás referenciados tiene la capacidad de maniobra, cobertura y fuego
necesarios para poder entablar posibles combates con vehículos enemigos y por ende tener el
carácter de disuasivos.

Por ello, se hace entonces forzoso recordar que no sólo se debe tener en cuenta la
disponibilidad de venta, la transferencia de tecnología, el tiempo y costo para la adaptación y
el desarrollo de la plataforma, sino también, si el carro en cuestión puede equipararse en
poder de fuego a sus eventuales contendientes.

Y aún más allá: si brinda la capacidad de introducir poder de fuego al interior del territorio
enemigo, esto porque dentro de un esquema de movilidad –principio que pretende desarrollar
la caballería- le permitiría y desde el punto de vista táctico, desplazar el teatro de operaciones
hacia el espacio del agresor, protegiendo con ello la infraestructura nacional y desarticulando
cualquier pretensión ofensiva.

Sin embargo lo trascendente, es que se concrete ya la adquisición de un tanque principal de


batalla, para familiarizar al arma de caballería con una nueva plataforma de combate, para
comenzar también a crear una doctrina blindada y para desarrollar unidades móviles que
desplacen por fin el concepto de defensa estática y pasiva que en este momento desarrollan
las FFAA. Es una prioridad; ojalá el gobierno lo entienda así….

Erich Saumeth Cadavid para INFODEFENSA ©

Editado por TOLEDO on dom, 6 mayo 2012

Etiquetas:

 blindados
 tanquerectordebatalla

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TOLEDOWebmaster

Sargento Mayor

mié, 25 abril 2012 #2

Algo que es muy urgente incorporar en el ejercito son vehículos blindados con
sistemas de miras y de disparos automatizados para que nuestros soldados no se
arriesguen a tener que subir a la torreta para accionar el arma principal que en la
mayoría de los casos es un .50, o como en el caso del mayor asesinado en el Cauca
que le toco bajarse del Urutu para poder observar de donde provenían los ataques y
poder dirigir la respuesta.

Uno de los que se rechazo a conveniencia del M1117 fue el Black Fox surcoreano,
vehículo de mejores capacidades y de igual precio y yo creo que con un servicio
posventa mucho mejor que el que están dando los de la textron con los repuestos para
los M1117.
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lorenzoForista

Soldado de Primera

mié, 25 abril 2012 #3

Una acotación...los GDSBS de 155 mm creo que solo fueron 15... ese nùmero
contradice todos las informaciones dadas sobre la cantida de obuses adquiridos..

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TOLEDOWebmaster

Sargento Mayor

mié, 25 abril 2012 #4

Fueron solo 13 obuses de 155 mm