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“Análisis de parábolas”

Autores: Castro Rios Gabriel


Díaz Moncada Marcelo
Curso: Tercero Medio
Profesor: Nicolás serrano Pizarro
Asignatura: Lenguaje y comunicación
Fecha: 19/10/2018
Parábola del fariseo y el republicano

Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo,
quedándose de pie, oraba para sus adentros: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los
demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano. Ayuno dos veces por
semana, pago el diezmo de todo lo que poseo. Pero el publicano, quedándose lejos, ni siquiera
se atrevía a levantar sus ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios ten
compasión de mí que soy un pecador. Os digo que éste bajó justificado a su casa, y aquél no.
Porque todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado"

Análisis: La parábola narra la historia de un fariseo y un republicano que están orando en un


templo, donde el primero se alaba o ensalza y el último de humilla. Pero es el republicano
quien baja del templo justificado o inocente. Interpretándose así que el reino de los cielos es
el lugar de los arrepentidos y dejando como moraleja que todo el que se engrandece será
humillado, y todo el que se humilla será engrandecido.
Esta moraleja se puede aplicar en la vida real como cuando una persona es humilde
se hace destacar entre su gente, alguien muy considerado y honesto con sus errores es una
gran persona, muy constructiva, pues reconoce sus faltas, pide perdón por ellas y espera
mejorar. Mientras que cuando una persona es engreída, que considere que no se equivoca
nunca, resulta muy desagradable para la gente, alguien terco y egocéntrico, dejándolo con
una visión muy negativa del resto de personas, considerándolo una mala persona.
Desde un punto de vista cristiano se da a entender que todos somos pecadores, nadie
está libre del pecado, y uno debe reconocer sus pecados y pedir el perdón de ellos ante Dios,
por medio del sacramento de la Confesión. Y quien no lo haga no podrá entrar al reino de los
cielos, pues sus pecados lee pesaran, y nunca se arrepintió de ellos en la vida terrenal.

Parábola del grano de mostaza

“El Reino de los Cielos es semejante al grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró
en su campo; es ciertamente la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es
la mayor de las hortalizas, y llega a ser como un árbol, hasta el punto de que los pájaros del
cielo acuden a anidar en sus ramas”

Análisis: Ésta parábola que narra sobre cómo una pequeña semilla de mostaza semejante al
reino de los cielos que llegó a ser la más grande de todas las hortalizas, interpretándose por
dicha semilla como la fe, ya que mientras más fe, esperanza y expectativa del reino de Dios,
mientras tengamos más fe en estas, mayor será el reino de los cielos.
Además puede dejar como enseñanza que cada uno construye su propio destino,
empezando desde lo más pequeño y teniendo fe en uno mismo, de que las pequeñas cosas
que uno realice, pueden llegar a ser muy importantes o grandes en un futuro. Esto último se
puede ver reflejado en la vida real como cuando una persona que se tiene fe en sí misma
puede lograr prácticamente todo objetivo o meta que se proponga, y lo cierto de este caso, es
que en esa persona no comenzó desde lo más alto, sino desde lo más bajo (como la semilla
de mostaza en la parábola). Mientras que otra que no se tiene fe o no confía en sí misma le
costará mucho más lograr sus objetivos, o ni si quiera lograr lo que quiere (la fe mueve
montañas).
Desde una perspectiva religiosa nos dice que solamente al final de los tiempos se
conocerán todas las virtudes del reino de Dios. Por ende, la fe y la esperanza deben mover a
todas las personas. El reino de Dios no es una utopía, sino que un reino de paz, amor, justicia
y libertad. Al final se alcanzará un progreso sorprendente, un final placentero al que todos
pueden optar, solamente tienen que hacer crecer su fe, hasta que prolifere, pues en el paraíso
se les devolverá inmensamente.

Parábola de la red barredera

"El Reino de los Cielos es semejante a una red que, echada en el mar, recoge todo clase de
cosas. Y cuando está llena la arrastran a la orilla, y sentándose echan lo bueno en cestos,
mientras lo malo lo tiran fuera. Así será el fin del mundo: saldrán los ángeles y separarán a
los malos de entre los justos y los arrojarán al horno del fuego. Allí será el llanto y rechinar
de dientes"(Mt).

Análisis: La parábola narra que el reino de los cielos es como una red barredera, la cual al
estar llena se recogen y guardan los peces buenos, y los malos se tiran, interpretándose por
esto que en el reino de los cielos no hay acepción, a todos se nos llama por igual al
arrepentimiento, pero el juez de los justos e injustos decidirán quién entra y quién no.
Interpretándose esto también como el cielo y el infierno, donde como todos saben, las
personas “buenas” o justas (y que están del lado de Dios) se dirigen al cielo y “las malas” o
injustas al infierno.
Dejando como moraleja y aplicación en el mundo real que todos estamos a tiempo de
tomar la decisión (como una red barredera) de convertirnos en personas justas o buenas, y
más allá de eso, de escoger lo bueno y lo malo de las cosas, uno decide con qué quedarse,
qué cosas le sirven y cuáles no, siempre con el bien pensamiento común de querer lo mejor
para uno mismo.
Y desde el punto de vista cristiano, así es el reino de Dios, así será el fin de los
tiempos, y así será el fin de la vida de cada persona, en el día del juicio final, se verá que tan
buenos o que tan malas personas fuimos. La iglesia nos hace reflexionar sobre ese día,
dándonos la oportunidad, instruyéndonos por el buen camino de la religión para poder entrar
al reino de los cielos.
Conclusión

Las parábolas de Jesús más que breves narraciones o historias y más que dejar una
enseñanza o moraleja, dejan una lección de vida, la cual que sirve para aplicarla en el mundo
real.
No obstante esta moraleja, enseñanza o lección de vida nos llega a todos de distinta
forma, siendo esto algo positivo ya que genera una gran variedad de consejos de vida que
cada persona verá cómo utilizarlos a lo largo de su vida. Siendo este punto muy importante
ya que si la enseñanza no llega de forma adecuada a la persona, más que una lección de vida,
podría provocar daños en vez de ayudar.
Las parábolas se pueden representar como una historia terrenal con significado
celestial, pero ¿por qué Jesús enseñaba en parábolas?, esto lo hacía debido a que era un medio
para ilustrar verdades profundas y divinas. Tanto historias como estas como las
características de los personajes son fácilmente recordadas debido al uso de cosas comunes
que eran conocidas por todos (como una red, un grano de mostaza, ovejas, etc.), lográndose
así recordar sus significados o lo que simbolizaban.
Para concluir podemos afirmar que las parábolas entregan un consejo, muy bien
ejemplificado, de acorde a situaciones de la época, aunque este mensaje es subjetivo, ya que
no tiene un carácter directo, que en la individualidad puede ser confuso y variado, pero dentro
del cristianismo es bien concreto y claro, y es bien difundido por la iglesia. Pero el objetivo
general es comprensible, ayudar y dar apoyo en la vida de las personas, que un consejo nunca
es mal recibido.