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Materia:

Nuevos constitucionalismos

Nombre del estudiante:

Javier Delgado Ávila

Matricula:

316001563

Nombre de su Campus:

Universidad Tecnológica de León

Fecha:

10 de Junio del 2019

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INDICE

Introducción………………………………………………………………………………. 3

Desarrollo………………………………………………………………………………… 5

Conclusión…………………………….………………………………………………… 11

Bibliografía……………………………………………………………………………… 12

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INTRODUCCION

El juicio de amparo en México se ha venido desarrollando de manera paulatina en la historia


constitucional, hasta llegar a ser el principal medio de defensa con el que contamos los
gobernados frente al poder público, si bien ya también es necesario que se ajusten algunas
de sus figuras e instituciones con el afán de que se actualice a la realidad de nuestra sociedad
en el inicio ya de la segunda década del siglo XXI.

Aun cuando el nacimiento del amparo en México se ha situado siempre en la Constitución de


Yucatán de 1841, en las Constituciones federales previas se vislumbraban intentos de
establecer una figura similar a lo que conocemos hoy en día como los medios de control
constitucional o de la constitucionalidad de los actos de las autoridades.

Como escribiera en su momento don Juventino V. CASTRO, si bien la Constitución Federal


de 1824 no consignaba un concreto instrumento jurídico para proteger las garantías
individuales que, en cierta forma, establecía su propio texto, puesto que el artículo 137,
fracción V, inciso sexto, otorgaba a la Corte Suprema de Justicia la facultad de conocer de las
infracciones a la Constitución y a las leyes generales, esta misma Constitución, en su artículo
24, ordena la primacía del pacto federal sobre las Constituciones de los estados.

No obstante que nunca se creó la ley reglamentaria que marcara las pautas que debía seguir
la entonces Corte Suprema de Justicia para ejercer el control a las violaciones
constitucionales, "durante la vigencia de la Constitución de 1824 —escribe Alfonso
NORIEGA— se plantearon temas esenciales respecto del control de la constitucionalidad, que
definieron, más tarde, la fisonomía jurídica de nuestro juicio de amparo".

De cualquier manera, la Constitución de 1824 tuvo escasa vigencia al expedirse la


Constitución de 1836, denominada Siete Leyes Constitucionales.

Las Siete Leyes Constitucionales del año de 1836 cambian el régimen federal por el
centralista, manteniendo la separación de poderes. La característica de este cuerpo
normativo, que tuvo una vigencia efímera, es la creación de un súper poder [...] llamado "El
Supremo Poder Conservador" [...] Estaba este organismo integrado por cinco miembros,
cuyas facultades eran desmedidas, hasta tal punto de constituir una verdadera oligarquía.
Bien es cierto que, como se lee en las fracciones I, II y III del artículo 12 de la Segunda Ley,
su primordial función consistía en velar por la conservación del régimen constitucional, más
su ejercicio dista mucho de asemejarse al desplegado por el Poder Judicial de la Federación
en las Constituciones de 1857 y vigente. En efecto, el control constitucional ejercido por el
denominado "Poder Supremo Conservador" no era, como lo es el que ejercen los tribunales
de la Federación, de índole jurisdiccional, sino meramente político, y cuyas resoluciones
tenían validez erga omnes.

Es importante señalar que el Supremo Poder Conservador nunca podía actuar a petición de
algún individuo interesado, sino que eran las autoridades las únicas facultadas para exhortar

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al mencionado Poder a actuar, y aunque vemos un órgano con poderes desmedidos, "la vida
del Supremo Poder Conservador fue efímera como lo fue la propia Constitución de 1836, y en
verdad la actuación de este organismo no fue muy importante, ya que ni tan siquiera pudo
actuar de acuerdo a las normas que lo crearon".

Antes que la Federación, fue una entidad la que tuvo en sus normas la previsión de lo que
hoy ha venido a ser el juicio de amparo. "En el año de 1840, el estado de Yucatán tomó
determinadas medidas de carácter muy independiente —debido a su aislamiento del resto de
la República, y al hecho de que ésta continuamente tenía problemas políticos y luchas por el
poder—, y que hizo pensar en que deseaba dicho estado separarse de la Federación".

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DESARROLLO
"De los derechos humanos y sus garantías. Es decir, como ya adelantamos, se ha dejado
atrás la caduca denominación de las "garantías Individuales". No se trata de un cambio
meramente semántico o cosmético. Aunque hubiese preferido el concepto de "derechos
fundamentales

Sobre todo por la impronta iusnaturalista que caracteriza a la noción de "derechos humanos",
reconocemos que la nueva denominación ofrece un texto constitucional mucho más moderno
y abierto, que entra en sintonía con las corrientes progresistas del pensamiento jurídico
contemporáneo. También porque la mayor parte de la doctrina constitución mexicana y
extranjera coincide en que el término de "garantías" debía abandonarse, de hecho, la propia
doctrina ha subrayado la necesidad de distinguir entre los derechos llámese los humanos o
fundamentales y sus garantías, porque una cosa es el aspecto sustantivo que se protege y
otra el aspecto adjetivo o procesal con el que se ofrece protección. La nueva redacción
constitucional parte de esa elemental distinción, que nos recuerda que una cosa son los
derechos y otra sus medios de tutela, con ello se supera una confusión que hasta ahora había
tenido consecuencias nocivas en la comprensión delas capacidades normativas y vinculantes
de algunos derechos particularmente sensibles, como lo son los derechos sociales (vivienda,
salud, educación, medio ambiente, etcétera).

La segunda cuestión que quisiera comentar se refiere a la modificación del artículo 30


constitucional, que incorpora el imperativo para el estado, de colocar a los derechos humanos
como uno de los ejes de su política educativa que quiero subrayar tiene que ver con las
modificaciones al artículo 102, apartado B, de la Constitución, una parte muy relevante de los
cambios realizados a ese precepto se analizan con profundidad en el texto dedicado al temas
e trabajo está dedicado a la trascendente (y polémica) decisión de trasladar la facultad de
investigación de violaciones graves de derechos que hasta ahora tenía la suprema Corte de
Justicia de nación, hacia la Comisión Nacional de los derechos humanos, así como a las
Cortes internacionales.

De esta manera, el juicio de amparo mexicano puede representar un eficaz instrumento para
la protección jurisdiccional de los derechos o intereses difusos y colectivos cuando la
afectación derive de un acto de autoridad (o incluso de particulares, como sucede en varios
países) Con La reforma legislativa de 1963 se dio un avance al transitar del amparo
individualista.

Al amparo social al otorgar legitimación a los núcleos de población ejidal o comunal. Sin
embargo, sus alcances resultaban limitados sin que exista propiamente un proceso colectivo,
por lo que debemos dar un paso más significativo y transitar ahora hacia un verdadero y
definitivo amparo colectivo. Otro precedente importante, que si bien fue resuelto en la vía de
la contradicción de tesis entre tribunales colegiados de circuito (sistema de unificación de

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criterios de los tribunales federales). Para explicar las diferencias entre interés jurídico y el
legítimo en el proceso Contencioso Administrativo, puede resultar ejemplificativo para
extenderlo también al juicio de amparo, no obstante que un sector de la doctrina estima que,
si bien la resolución fue progresista, se requiere romper con las ataduras tradicionales de la
concepción de los derechos.

Las reformas en amparo y derechos humanos se produjeron en procesos legislativos casi


paralelos, una se publicó el 6 de junio de 2011 y la OTI el 10 del mismo mes y año, en tanto
que la de procesos colectivos fue desde el 29 de julio de 2010. En general, puede afirmarse
que tales enmiendas constitucionales se inspiran en una concepción de avanzada y entrañan
un nuevo paradigma constitucional, en virtud de que ha ensanchado el horizonte de los
derechos humanos, reforzando las garantías jurisdiccionales y fortaleciendo de manera
decidida el estado de derecho.

¿POR QUÉ LAS REFORMAS EN DERECHOS HUMANOS, PROCESOS COLECTIVOS Y


AMPARO ENTRANAN UN NUEVO PARADIGMA CONSTITUCIONAL?

Para responder a tales interrogantes debe señalarse, en primer lugar, que el término
paradigma --ahora tan en boga- tiene añejas resonancias filosóficas. Se acuñó el término
paradigma desde la filosofía griega; a este respecto, Platón lo utilizó en el sentido de modelo,
en referencia a que el mundo de las ideas tenía el carácter paradigmático respecto de la
relatividad del mundo sensible, recuérdese la alegoría de la caverna, los hombres sólo
pueden ver las apariencias que se reflejan en el fondo de ella, y no el sol de las ideas que
está a sus espaldas.

¿POR QUÉ LAS REFORMAS EN DERECHOS HUMANOS, PROCESOS COLECTIVOS Y


AMPARO ENTRANAN UNNUEVO PARADIGMA CONSTITUCIONAL?
Las reformas en amparo y derechos humanos se produjeron en procesos legislativos casi
paralelos, una se publicó el 6 de junio de 2011 y la otra el 10 del mismo mes y año, en tanto
que la de procesos colectivos fue desde el 29 de julio de 2010.
En general, puede afirmarse que tales enmiendas constitucionales se inspiran en una
concepción de avanzada y entrañan un nuevo paradigma constitucional, en virtud de que ha
ensanchado el horizonte de los derechos humanos, reforzando las garantías jurisdiccionales
y fortaleciendo de manera decidida el estado de derecho.

El proyecto de reforma en amparo


La Comisión de Análisis. La reforma constitucional de 2011 en amparo tiene su antecedente
en la creación, por la Suprema Corte de justicia de la Nación, en noviembre de 1999, de la
Comisión de Análisis de Propuestas para una Nueva Ley de Amparo, que se integró por los
ministros de la Suprema Corte de justicia de la Nación Humberto Román Palacios, presidente

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de la Comisión, y juan N. Silva Meza; por los magistrados de Circuito, César Esquinca Muñoz
y Manuel Ernesto Saloma Vera; por los académicos José Ramón Cosío Díaz y Héctor Fix
Zamudio, así como por los abogados postulantes Javier Quijano Baz y Arturo Zaldívar Lelo
de Larrea. Se invitó por la Comisión a la comunidad jurídica mexicana a formular propuestas
para la nueva Ley, realizando foros en distintas entidades federativas y recibiendo
propuestas por diversos conductos, incluido el correo electrónico.

Esta Comisión de Análisis laboró intensamente para formular un anteproyecto de reformas


que implicaban la necesidad de un texto completo y homogéneo que sustituyera la Ley de
Amparo de 1936, que había sido reformada excesivamente por la necesidad de actualizarla,
y que implicaba también la modificación de varios preceptos constitucionales. Ese primer
anteproyecto se presentó para su discusión y análisis por conducto de un Congreso Nacional
de juristas, que se efectuó en la ciudad de Mérida, Yucatán, durante los días 6 a 8 de
noviembre del año 2000, y fue muy concurrido por numerosos académicos, abogados, jueces
y magistrados tanto federales como locales, procuradores de justicia, agentes del Ministerio
Público e inclusive legisladores, tanto federales como de los estados y del Distrito Federal,
los que a su vez formularon numerosas propuestas.
La Comisión de Análisis se reunió nuevamente con el objeto de estudiar las nuevas
propuestas, las que fueron revisadas minuciosamente, y con apoyo en las mismas presentó
un segundo anteproyecto, el cual fue sometido al Pleno de la Suprema Corte de justicia,
mismo que aprobó después de revisarlo, el segundo anteproyecto, en mayo de 2001."

La Iniciativa de Reforma Constitucional y el Proyecto de Nueva Ley de Amparo. Más tarde,


se presentaron en el Congreso Federal iniciativas de reforma constitucional en materia de
amparo y el proyecto de nueva ley en la materia. Después del proceso en el Congreso y las
legislaturas locales, la reforma constitucional se publicó el 6 de junio de 2011, en tanto que
el proyecto de nueva Ley está aún pendiente de aprobación, situación que ha obligado a la
Suprema Corte a expedir acuerdos generales e instrumentos normativos para poder superar
este periodo transitorio. Como quiera, en la reforma constitucional de amparo aprobada, se
recogen los principales adelantos y modificaciones que se habían planteado en el proyecto
de ley que se encuentra en el Congreso. Importa observar que en este capítulo no se
examina la declaración general de inconstitucionalidad, a la cual por su importancia hemos
dedicado el capítulo IV de este volumen.

La tutela de derechos colectivos


Nuevos derechos y revolución procesal. La modernidad y el desarrollo han conducido a los
seres humanos a niveles superiores de vida, pero al propio tiempo han provocado abusos
en el entorno y suscitadas situaciones adversas para el ejercicio pleno de los derechos.

Para enfrentarse a las nuevas realidades surgieron los derechos de tercera generación, así
como se han perfilado mecanismos procesales para proteger los intereses colectivos, difusos
o incluso individuales, pero que pueden incidir colectivamente. El derecho pretende ahora

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proteger bienes que tradicionalmente no estaban en el comercio, como el aire, el agua u
otros elementos del medio ambiente, pero que pueden fácilmente contaminarse por la
industria, la explosión demográfica u otras causas. El patrimonio histórico artístico o cultural,
por su parte, ha dejado de ser asunto individual o incluso nacional, para ser cuestión que
concierne a toda la humanidad, cualquier persona está interesada en su conservación y
respeto. Las telecomunicaciones, esto es, la radio, la televisión 0 el internet, pueden inducir
mediante publicidad engañosa el consumo de ciertos productos, provocar abusos de
industrias o comercios de carácter monopólico, prestar servicios a precios muy elevados o
ineficientes, sin que el consumidor encuentre defensas jurídicas apropiadas. En fin, los
propios avances científicos, como la biotecnología, la nanotecnología y otras invenciones, al
propio tiempo que promueven el progreso entrañan riesgos que implican ampliar o ejercitar
nuevos derechos.

A nuevas realidades deben corresponder nuevos derechos y nuevos medios de protección


procesal de ahí que en nuestro tiempo se hayan establecido o estén ensayando respuestas
más consistentes para enfrentar los complejos y heterogéneos problemas referidos.

Como necesaria consecuencia de la tutela de nuevos derechos de tercera generación y de


carácter colectivo, está produciéndose una revolución procesal cuyos efectos apenas
empiezan a percibirse. Se está superando, en primer lugar, la concepción tradicional del
derecho procesal civil, de signo eminentemente individualista, que exige para el titular de
cualquier acción la existencia de un derecho subjetivo, Se trata ahora de plantear las bases
constitucionales y legales que permitan establecer las acciones y procesos colectivos, en las
cuales tendrán que establecerse reglas especiales diferentes para la legitimación, el proceso
e incluso la cosa juzgada. Ahora bien, en este apartado se examinarán las modificaciones
constitucionales de 2010 que introdujeron las acciones y procesos colectivos.

Acciones de clase y tendencia de acceso a la justicia.


Las acciones y procesos colectivos gozan hoy de creciente popularidad, aunque reconocen
también antecedentes remotos, pero éstos funcionaron en realidades diferentes. De este
modo, en el derecho de los pueblos de la antigüedad se podía designar un representante
común para ciertos asuntos. Pero los instrumentos jurídicos referidos fueron imaginados para
otro contexto, en el sentido moderno puede afirmarse que el antecedente más directo se
encuentra en las acciones de clase norteamericanas (classaction), que han ejercido marcada
influencia para las acciones y procesos colectivos.

Las acciones de clase se originaron en la tradición jurídica anglosajona. Durante el Medievo,


empezaron a convivir en Inglaterra los tribunales de estricto derecho (commonlaw) con los
tribunales de equidad. Más precisamente, en el siglo XVI se estableció la Corte de Cancillería
(CourtorClumcery), en la cual bien pronto se instrumentó el ―bill of peace‖, cuyo propósito
consistía en que aquellas personas que tuvieran pequeños reclamos universales por un
mismo interés no perdieran la posibilidad de ejercitarlos.

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El amparo para efectos.


Se ha convertido el amparo directo con frecuencia- en símbolo de complejidad y alargamiento
de los juicios ordinarios, que supuestamente deben resolverse en justicia pronta y expedita.
A tal punto, que para cualquier quejoso excepto los poderosos económicamente- acudir a este
recurso resulta una carga pecuniaria agotante, de tiempo e incluso emocional, que pocos
pueden resistir.

Se pretende con la modificación darle al amparo directo mayor celeridad y concentrar en un


mismo juicio el análisis de las violaciones habidas en el proceso, a fin de resolver
conjuntamente sobre ellas y evitar dilaciones innecesarias.

En otros términos, se pretende que los tribunales colegiados efectúen un examen integral dc
las violaciones presentadas en un juicio determinado, no una tarea aislada e intermitente. Es
por ello que en el nuevo primer párrafo del inciso "a". se establecen las siguientes reglas:

1) en la demanda de amparo directo deben alegarse todas las violaciones procesales, con la
consecuencia dé que las que no se hicieron valer se tendrán por consentidas;
2) el quejoso debe precisar la forma en la que dichas violaciones procesales ascendieron al
resultado del fallo. Si no se estimarán inoperantes;
3) el Tribunal Colegiado deberá resolver todas las violaciones procesales que fueron
alegadas, y aquellas que, en su caso, admiten suplencia de la queja:
4) sino se satisfacen los elementos anteriores, las violaciones procesales no invocadas o no
hechas valer de oficio en los casos que proceda, no podrán ser materia de concepto de
violación ni de estudio oficioso en un juicio de amparo posterior;
5) el tribunal colegiado tiene la obligación de precisar los efectos exactos de su sentencia,
para facilitar su cumplimiento.

El primero es el juicio de amparo, una herramienta por medio de la cual podemos defender
una violación a nuestras garantías, pero con el pasar de los años, se ha hecho de este
instrumento un mal uso, además de excesivo. Es importante señalar esto porque
lamentablemente hoy en día, cualquier persona considera que cualquier hecho de autoridad
ha violentado sus derechos y recurre al amparo. Esto trae como consecuencia do cosas: la
primera y más importante a mi punto de vista, es que se pone en duda el actuar del cuerpo
jurisdiccional, pues si se impugna todo actuar del mismo estaremos pensando que no hace
bien su trabajo; por otro lado, si el amparo es negado, también trae la consecuencia de que
no sabremos si en realidad esa decisión ha sido la correcta.

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Es decir que ante cualquier acto de autoridad estamos acudiendo al amparo, perdiendo éste
la fuerza ejecutora que tiene contra la autoridad, quedando a pasar como algo de mero trámite.
Denigrándose este juicio de amparo, y por tanto, perdiendo su fuerza. Con esto viene el punto
dos, con el que, al estar tramitando tanto amparo por cualquier hecho, lo que se logra es que
el aparato jurisdiccional se satura de trabajo y por tanto se vuelva ineficaz y tardado. Por ende,
un asunto que pudiera llevarse un año, viene a salir en tres o cuatro años. Y se pierde con
ello la confianza en el órgano jurisdiccional.

Como segundo medio de protección, pero indirectamente, sería la institución del ombudsman,
la cual se encarga de realizar cierta investigación en busca de encontrar si existió violación
de derechos contra alguna persona el algún caso. Esta institución realiza un trabajo
extraordinario, pero lamentablemente en nuestro país no se reconoce como debe ser esa
labor. Esto debido a que de esa investigación no se toma en cuenta para emitir una sentencia,
simplemente se puede tomar en cuenta, pero no es influyente en la decisión final. Sería
interesante pues la labor del ombudsman es buena y podría mejorar el trabajo de nuestras
instituciones.

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CONCLUSION
La consideración de diversas iniciativas en reforma constitucional en materia de derechos
humanos en el Congreso de la unión y la travesía de cerca de dos años antecámaras, han
rendido finalmente frutos.

Una vez reunidos los requisitos exigidos por el artículo 135 de la Constitución federal, y a
manera de culminación formal de dicho procedimiento, el 10 de junio de 2011 fue publicada
en el Diario Oficial de la Federación la tan esperada reforma constitucional en materia de
derechos humanos. La modificación involucra cambios a la denominación del capítulo del
título primero, así como los artículos 1o., 3o., 11, 15, 18, 29, 33, 89, 97, 102 apartado B, y
105, fracción de la Constitución Política Mexicana, trata, sin duda alguna, del cambio
constitucional en materia de derechos básicos más importante del último siglo, que representa
un nuevo paradigma para el respeto, protección, garantía y satisfacción de los derechos
humanos.

Como puede apreciarse, la reforma constitucional en materia de derechos humanos, por su


dimensión y trascendencia, trae consigo la necesidad de ser explicitada, que se precisen su
sentido y alcance, así como sus limitaciones y aquellas cuestiones que han quedado fuera de
consideración, que deberán ser objeto de adiciones o adecuaciones ulteriores.

Sólo de esta manera los destinatarios y operadores jurídicos podrán optimizar al máximo el
contenido de la reforma, que podemos calificar como un parteaguas en la vida constitucional
de nuestro país en materia de derechos humanos; no es un simple cambio o actualización,
sino que se trata de un sistema operativo completamente nuevo, que aplicará sobre bases
diversas a las de la actualidad.

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BIBLIOGRAFIA

El nuevo juicio de amparo: las reformas constitucionales de junio de 2011


Por Germán Eduardo Baltazar Robles

El juicio de amparo en la declaración universal de los derechos humanos: el


patrimonio documental de la SCJN: una postulación a la UNESCO

Derechos humanos, derechos fundamentales, juicio de amparo y reparación


integral

German Eduardo Baltazar Robles

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