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ELECTROMIOGRAMA DE UN SAPO

 Marco Teórico

En nuestro organismo tienen lugar procesos electroquímicos, lo que, dicho en


otras palabras, significa que nuestro cuerpo genera electricidad o más
propiamente impulsos eléctricos, aunque, eso sí, de baja intensidad. Cualquier
músculo o grupo muscular del cuerpo produce esos impulsos eléctricos (tales
impulsos los generan en realidad los nervios que inervan los músculos). Como
ocurre con la actividad eléctrica que se produce en el cerebro, también la de
los músculos se puede registrar mediante un aparato denominado
electromiógrafo, que proporciona un registro gráfico que recibe el nombre de
electromiograma.

Este registro proporciona información muy valiosa basada en la actividad


eléctrica de los músculos (sea por ausencia, por exceso o por defecto),
basándose en la cual se pueden diagnosticar numerosas afecciones de los
músculos, e incluso determinar la localización anatómica exacta del problema,
y todo ello con una gran objetividad y prontitud.

Con esta prueba se puede identificar si las alteraciones neuromusculares se


deben al músculo o a las fibras nerviosas. Para ello analiza básicamente:

La amplitud de las corrientes eléctricas.

El número de fibras musculares que se contraen.

El tiempo que tardan en contraerse.

El tiempo que se mantienen contraídas.

 ¿Qué es un electromiograma o electromiografía?

Es una prueba diagnóstica neurofisiológica cuya realización tiene como


finalidad conocer el funcionamiento del sistema nervioso periférico (músculos y
nervios y nervios que los inervan), lo que permite determinar si tal funcionamiento
es adecuado o no, es decir, si la situación es normal o hay alguna alteración
patológica.

Consiste en el registro gráfico de la actividad eléctrica de los diferentes músculos


del cuerpo.

Para el registro electromiográfico se utiliza una aguja muy fina, que se introduce
en el músculo o zona a explorar. También se pueden utilizar, aunque es mucho
menos frecuente, electrodos de superficie, que son unos pequeños discos
metálicos. El fundamento de la técnica es que los músculos, al contraerse,
emiten descargas eléctricas que son recogidas por el aparato conocido como
electromiógrafo. Según como sean esas descargas, indicarán que la situación
es normal o que existe alguna lesión o alteración patológica.
Lo habitual es que en simultáneo con la exploración electromiográfica se lleve
a cabo un estudio electroneurográfico, que consiste en el registro de la
actividad eléctrica de los nervios periféricos que inervan los músculos.

 ¿Para qué sirve un electromiograma o electromiografía?

Realmente son muchas las situaciones que justifican la práctica de un


electromiograma, dado que esta prueba permite determinar si hay un daño
muscular o neurológico en la persona a la que se le realiza. La principal
indicación del electromiograma es el estudio y diagnóstico de trastornos o
enfermedades cuyos síntomas son pérdida de fuerza o de masa muscular,
debilidad, parestesias (hormigueo o adormecimiento), calambres y otros.

Igualmente, mediante el electromiograma se puede confirmar o descartar la


existencia de enfermedades musculares o neurológicas de carácter
degenerativo, como distrofias, esclerosis y otras. También se utiliza en el
diagnóstico de la neuropatía diabética, una complicación que afecta a los
pacientes con diabetes mal controlada.

Además de servir para diagnosticar una amplia variedad de trastornos o


enfermedades neuromusculares, el electromiograma permite localizar con
notable exactitud la zona lesionada (una mano, un brazo, una pierna), o
determinar que se trata de algo más difuso. Y no sólo esto; también permite
identificar el tipo de estructura afectada: un nervio, un músculo…

Otra de las utilidades del electromiograma es el control y seguimiento de las


enfermedades o alteraciones neuromusculares inicialmente diagnosticadas, es
decir, el estudio de su evolución y, por ejemplo, de la eficacia del tratamiento
que se haya podido instaurar.

Por último, sirve también como prueba pericial en el ámbito judicial para
determinar si una persona padece una determinada lesión. Téngase en cuenta
que un resultado positivo de la prueba demuestra la existencia de lesión; en
cambio, un resultado negativo no descarta la presencia de la misma.

 ¿Cómo se realiza?

El electromiograma (y también el electroneurograma que suele realizarse


simultáneamente) se practica en un gabinete de Neurofisiología en cualquier
momento del día y sin necesidad de que la persona se someta a ninguna
preparación especial.

El paciente ha de permanecer sentado o tumbado en una camilla


dependiendo del área o áreas que le vayan a explorar, lo más relajado posible
y en actitud colaboradora. Deberá desnudar la zona del cuerpo que vaya a ser
estudiada. Una vez en esta posición, el profesional sanitario le colocará una serie
de electrodos en forma de aguja muy fina que se introduce en el músculo o
grupo muscular objeto de estudio. Estos electrodos van conectados a una
máquina denominada osciloscopio.

Los electrodos emitirán impulsos eléctricos que provocarán ligeras


contracciones involuntarias de los músculos en los que están insertados y, a su
vez, estas contracciones generarán actividad eléctrica que será captada por
los electrodos y transmitida al osciloscopio, donde quedará registrada.

Este es un tipo de registro que se realiza con el músculo en reposo y sólo


sometido a estimulación mediante los electrodos. En otro momento de la
prueba, el profesional que realiza la exploración solicitará al paciente que
realice determinados movimientos para registrar la actividad eléctrica de los
músculos cuando estos son contraídos de forma voluntaria y consciente por
parte del paciente.

La duración de la prueba es variable dependiendo de las zonas a explorar. Lo


normal es que dure de 20 a 30 minutos.

 Preparación para el electromiograma o electromiografía

La persona a la que se le va a realizar esta prueba no necesita ninguna


preparación previa especial. Sin embargo, ha de tener en cuenta algunas
consideraciones, como las siguientes:

El día de la prueba ha de evitar ponerse cremas o lociones en las zonas del


cuerpo que se le van a explorar.
Dado que una temperatura corporal muy baja puede alterar los resultados de
la prueba, si llega con mucho frío ha de procurar entrar un poco en calor antes
de que le realicen el electromiograma.
La toma de determinados medicamentos como los antiagregantes y los
anticoagulantes aumenta el riesgo de sangrado debido a los pinchazos con las
pequeñas agujas de los electrodos. Si está tomando alguno de estos
medicamentos, coménteselo al médico que le vaya a realizar la prueba.
Cabe la posibilidad de que a usted le recomienden no realizar ejercicio o
actividad física intensa en los 4 o 5 días previos a la realización de la prueba.

 ¿Qué se siente durante la prueba?

Por lo general, la prueba es bien tolerada, aunque ciertamente causa alguna


molestia e incluso, dependiendo de la sensibilidad de cada persona, un cierto
dolor. Esta molestia obedece a los estímulos eléctricos que el paciente recibe a
través de los electrodos y que son como pequeñas descargas eléctricas y a los
leves pinchazos que recibe en las zonas donde se le colocan los electrodos.

 Precauciones y riesgos

El registro del electromiograma es un procedimiento diagnóstico muy seguro en


sí mismo, prácticamente exento de riesgos, a pesar de que se trata de una
técnica ligeramente invasiva y agresiva (los pinchazos de los electrodos y las
descargas eléctricas).

Podría darse el caso, muy raro, de personas que son alérgicas a la sustancia de
la que están compuestos los electrodos, lo que podría hacer que esta prueba
estuviera contraindicada en ellas.
Otros riesgos, muy poco probables y que aparecen de manera excepcional,
son el sangrado en los puntos de inserción de los electrodos y la infección en
esos mismos puntos. En todo caso serían situaciones sin mayor trascendencia
clínica y fácil de solventar con el correspondiente tratamiento.

Los hematomas que podrían aparecer en los días posteriores a la realización de


la prueba en los puntos de inserción de los electrodos desaparecerán de
manera espontánea en unos pocos días.

Igualmente, la sensibilidad o las molestias que pudieran resultar de la realización


de la exploración se solucionarán sin ninguna complicación con la medicación
analgésica adecuada.
Un músculo está formado por haces paralelos de fibras musculares. La
activación de cada fibra muscular se hace a través del axón de la motoneurona
que la inerva. Según la posición y la función del músculo, el número de fibras
musculares inervadas por un mismo axón puede variar entre uno o más de mil.
En general, los músculos pequeños que reaccionan rápidamente y cuyo control
debe ser exacto tienen más fibras nerviosas para menos fibras musculares y
aquellos músculos grades que no precisan de un control fino presentan
motoneuronas que inervan varios centenares de fibras musculares. El conjunto
formado por la motoneurona en la espina dorsal, su axón y las fibras musculares
que ésta inerva constituye la unidad funcional básica del sistema muscular que
se denomina unidad motora. El número de fibras musculares que contiene cada
unidad motora determina la finura o la delicadeza de los movimientos que
puede ejecutar. Este número de unidades recibe el nombre de “tasa de
inervación” y cuanto menor sea (es decir, muchas motoneuronas y pocas fibras
musculares) más flexibilidad motora tendrá el músculo. Por lo tanto, la fuerza de
la contracción muscular se gradúa controlando el número de axones que se
estimulan y la frecuencia de estimulación de cada axón. De estos dos aspectos
se derivan los conceptos de suma de fibras o reclutamiento y suma de
frecuencias de excitación. La suma de fibras permite que se produzcan
graduaciones de la fuerza muscular, durante la contracción muscular débil en
escalones pequeños, mientras que los escalones serán cada vez mayores
cuando sea necesaria gran cantidad de fuerza. La suma de frecuencias permite
incrementar la fuerza de contracción de un músculo debida a un incremento
en la frecuencia de excitación. Cuando la frecuencia alcanza un nivel crítico
las contracciones sucesivas se vuelven tan rápidas que se fusionan entre sí y la
contracción del músculo entero parece continua, dicho fenómeno se
denomina tétanos, contracción tetánica o simplemente tetanización. La
contracción prolongada e intensa de un músculo da lugar al estado conocido
como fatiga muscular. La electromiografía es el registro de la actividad eléctrica
del músculo esquelético. En él se puede distinguir la activación de sus unidades
motoras, las variaciones características de estas activaciones y las relaciones de
unas unidades con otras. Esta técnica es de valor diagnóstico en enfermedades
neuromusculares como la esclerosis lateral amiotrófica y la atrofia muscular de
Duchenne. El registro electromiográfico puede realizarse con electrodos de
superficie. Con ellos se puede obtener una idea de la electrogénesis global de
músculo. También es posible registrar mediante la inserción de electrodos
profundos, que son de utilidad en la localización del territorio de la unidad
motora. Este territorio aumenta en los procesos patológicos de carácter
neurógeno (en los cuales hay lesión del nervio motor) y disminuye en las lesiones
musculares como la distrofia muscular de Duchenne. A continuación se
presenta un mapa conceptual de la electromiografía.