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UNA PERSONALIDAD A LA MODA

“tomar nota de que una cultura entra en un proceso de


decadencia y otra emerge” (Cortina, 2002, pág. 92)

El ser humano ha buscado su propia individualidad, crear una personalidad que lo diferencia de los demás
y aunque esto, de cierto modo se iba logrando durante el renacimiento (el cual nos llevó a salir del
pensamiento medieval donde todo giraba en torno a Dios) y la ilustración, etapas buscaban el desarrollo
de las ideas y concepciones del hombre, como centro del conocimiento. Pero ello fue cambiando cuando
llegamos al siglo XX, más o menos durante los años 50s cuando cierto grupo de personas empezaron a
vestir, calzar y a consumir lo mismo, haciendo que de alguna forma los demás individuos sintieran una
especie de “necesidad” por tener lo mismo que estos (convirtiendo eso en una moda), y así la
individualidad que buscaba el hombre se fue dispersando, creando una falsa ilusión de esta, dado que,
cuando la moda junto con su publicidad fueron llegando, todos empezaron a tener lo mismo que los
demás. Esto nos lleva a preguntarnos ¿Cuál es el papel de la moda en la construcción de la subjetividad?

En cuanto a lo anterior, se puede decir que la moda se ha vuelto la principal influencia junto con su
publicidad a la hora del desarrollo de la personalidad de un individuo, dado que en la actualidad se ha
impuesto un modelo de cómo deben ser las personas y de cómo debe ser el estereotipo que estos deben
seguir para ser aceptados en la sociedad sin recibir alguna exclusión de esta por no seguir el modelo que
se estableció.

Para empezar a entender esto, se hablara de las causas de esta situación. En primera instancia se empezara
con lo que hace que las personas comiencen a desear lo que los demás quieren, esto se debe al Marketing,
el cual es el conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un
producto. En un principio estos sacaban al mercado productos diferentes para las diversas clases sociales,
las cuales se dividían por su nivel socioeconómico, haciendo así que el producto que compraba una
persona de estrato alto fuera diferente al que compraba una persona de estrato medio o bajo. Pero las
personas que se encargan de dicho Marketing han empezado a sacar los mismos productos para todas
las clases sociales para lograr que estos se vendan más, logrando de cierto modo que cualquier producto
esté al alcance de toda persona que pueda costearlo. Pero para lograr obtener dicho artículo, lo principal
que se debe tener es el dinero suficiente para poder comprarlo, esto lleva que personas que no tienen ese
artículo que es “necesario” y que todos tienen, saquen préstamos financieros y se luego se endeuden solo
para adquirir un producto que en varios casos no es de gran necesidad que la vida diaria.

Sin embargo, se tiene entendido que las grandes empresas sacaban al mercado productos que, para ellos,
eran bienes que se debían requerir y que la sociedad (los consumidores) eran quienes decidían adquirir o
no estos bienes. No obstante, con el tiempo fue la sociedad la que empezó a exigir que productos (por
necesidad o simple capricho) necesitaran para el consumo. Con esto, las empresas empezaron ver
beneficios con el cumplimiento de las necesidades del consumidor, dado que, de ese modo sus ganancias
se iban a incrementar y así empezaron a jugar con estas supuestas necedades para sacarles más
provecho, creando productos de un uso no tan esencial para cumplir con las necesidades básicas del
individuo. Con eso se establece una relación entre el marketing y el consumidor.

Los especialistas de marketing, por tanto, intentan dar en la diana de algo que el consumidor puede
desear para satisfacer necesidades físicas o deseos psicológicos, como el de identidad; por eso los
estilos de vida se dibujan desde dos lados, el del marketing y el del consumidor. (Cortina, 2002, pág.
103).

Con lo dicho anteriormente, el marketing es una parte de las que manejan los estilos de vida, puesto que
ellos ponen en el mercado los artículos, productos o bienes (los cuales se venden por diversos medios y
a través de la publicidad) que la gente debe conseguir, para obtener un estilo de vida más “agradable” y
que todos desearían tener. Y por otro lado el consumidor, quien es el que adquiere dichos productos para
conseguir ese estilo de vida “envidiable” que se vende por medio de la propaganda, ya que con estos
pueden satisfacer esas falsas necesidades y deseos que les faltan en su vida.

No obstante, la idea de sacar al mercado diversos productos nuevos para al consumo, no es solo una idea
del marketing de algunas empresas, sino que esta es un principio de la economía, dado que la meta de
esta es incrementar la oferta de bienes y servicios. Así las empresas no ofrezcan más trabajo a las personas
y/o no logren satisfacer todas las necesidades básicas de la sociedad, estas no pueden dejar de producir
bienes y servicios porque la dinámica de la actual sociedad de consumo hace que las empresas
competidoras estén pensando lo mismo, entonces, para no dejarse vencer por la competencia hay que
estar al margen de los bienes y servicios que se le puede seguir vendiendo al público.

Volviendo al tema, no toda nuestra ansiedad de consumo proviene del marketing y de la economía, puesto
que, aunque estos tengan gran influencia en este tema de consumo innecesario, también dicha ansiedad
de consumir depende de nosotros, ya que ahora nos “alimentamos” por la vista (haciendo referencia a
que lo que vemos nos genera una especie de “antojo” de conseguir aquello que nos parece de agrado y
no como la necesidad fisiológica de comer), es decir que vemos lo que los demás tienen o son y queremos
tener eso también para nosotros. Esto es gracias, en gran parte debido a la publicidad y la moda, que son
influyentes en las decisiones que tomamos; con el tema del consumo, se puede ver por medio de la
tecnología, que son aquellos productos de mayor cantidad de consumo que se realiza en la actualidad.
Un ejemplo de esto pueden ser los celulares o las computadoras, podemos tener uno de estos productos,
pero si sale al mercado uno nuevo que dice ser mejor, queremos comprarlo, así el que tengamos aun
funcione bien. De dicho deseo de conseguirlo se encarga la publicidad, la cual hace su trabajo de poner
a la “moda” dicho producto. También cabe decir que si alguien de un grupo o estatus más alto que el de
otra persona compra este producto, el de estatus menor va a querer conseguir ese artículo porque de cierta
forma piensa que si compra lo mismo que esa persona, podría llegar a alcanzar o estar en el mismo grupo
que esta, haciendo de esta forma de consumo un método para “mejorar” su escala social y su estilo de
vida.

Sin embargo, el estilo de vida de consumo y comodidad también es transmitida a través de la política, ya
que esta mide el nivel de bienestar de un individuo o sociedad dependiendo de la cantidad de bienes que
estos tengan. Pero no hay nada de raro en esto, porque la mayor parte de nuestros políticos vienen de
familias acomodadas o tienen uno que otro bien que los hace estar mejor situados en un estatus más alto
y es muy raro encontrar un político que no tenga estos tipos de lujos; el punto con esto, es que a partir de
lo que ellos tienen, pueden hacer estadísticas para medir el nivel de bienestar de cada individuo, midiendo
todo, como se dijo antes, a partir de la cantidad de bienes que tenga cada persona.

También cabe destacar que esto no es todo lo que nos vende la política, también nos transmiten un estilo
de vida, una forma de comodidad que más de una persona desearía tener, puesto que ¿a quién no le
gustaría estar rodeado de lujos y de personalidades famosas? Analicemos el por qué ellos nos venden
este estilo de vida y la forma en que lo hacen. Los políticos hacen diversas cosas para ganar admiradores
(por así decirlo) para sus campañas, entre estas están en salir con celebridades en fotografías o en los
medios de prensa, porque se sabe que una persona famosa es una forma de traer admiración y atención
por parte de la sociedad, aunque antes los políticos se juntaban con científicos y otras personas del saber.
Pues estas eran las personas que antes le llamaban la atención al público, pero como casi todo cambia,
en nuestro tiempo ahora las estrellas de cine, cantantes, deportistas y demás personas del espectáculo
son las que llaman la atención y las que mueven a millones de masas, ¿Qué sería más conveniente ahora
para atraer a la multitud, que un político salga en la prensa con artista o deportista famoso o con un
científico que muy pocas personas conocen? La respuesta a esto se ve en sus campañas electorales y es
obvio que saldrían con el famoso en los medios de comunicación, porque son los que están a la moda.
Así, de este modo, nos venden un estilo de vida, donde tener fama y un buen estatus social nos puede dar
un modo de ser feliz.

Por otro lado, se sabe que en las campañas electorales, la gente perteneciente a un partido político
determinado, hace casi cualquier cosa para conseguir los votos que ellos necesitan para ganar, entre esas
cosas están las promesas de que nos van a ayudar para cambiar nuestra situación, y como es común en
nuestro país, nos dejamos convencer del que mejor nos endulce los oídos. Pero eso de que buscamos
alguna forma para mejorar nuestra forma de vida a través de la política, no solo se ve durante las
campañas electorales, sino también cada vez que se tiene la oportunidad de escuchar al ministro de
hacienda y economía, pues como se dijo antes, estos son los que pueden hacer que nuestra vida “salga”
de la miseria en que esta y nos lleven a lograr conseguir los mismos “lujos” y “beneficios” que ellos
tienen, por tanto les ponemos más cuidado a estos que al ministro de educación y cultura porque
pensamos que estos no nos van a ayudar a salir de pobres.

Por tal razón, así la política no lo demuestre de forma tan directa, esta nos vende una forma de vida (en
cuestión de comodidad y lujos) que todos queremos tener, afectando en nuestras decisiones para la
construcción de la personalidad porque nos dejamos llevar por un estereotipo donde el que más tiene es
el que mejor vive y tratamos de imitarlo para ver si podemos tener o llegar estar donde ellos están.

Cambiando un poco de tema, también cabe decir que vivimos en un mundo donde la diversión y el
espectáculo son los que nos mueven, las que nos ayudan a escapar del aburrimiento y nos dan diversión.
Esto se ha vuelto evidente desde que pasamos de tener una civilización más culta, a una donde todo lo
que nos rodea es tomado como cultura. Con esto, nos damos cuenta que hemos cambiado en varios
aspectos (entre estos está que todo es más fácil de consumir, como la literatura, el arte, la ciencia, etc.)
donde todo se puede volver una manifestación de “cultura”. Pero en verdad no es así, ahora gracias al
espectáculo nos hemos vuelto personas facilistas.

La literatura light, como el cine light y el arte light, da la impresión cómoda al lector y al espectador
de ser culto, revolucionario, moderno, y de estar a la vanguardia, con un mínimo esfuerzo intelectual.
De este modo, esa cultura que se pretende avanzada y rupturista, en verdad propaga el conformismo
a través de sus manifestaciones peores; la complacencia y la autosatisfacción. (Vargas Llosa, 2012,
pág. 37).
Como lo expresa el señor Vargas Llosa, la sociedad actual solo se preocupa por salir del aburrimiento y
conseguir la diversión, aunque también trata de mostrar que mientras hace esto, esta civilización aún es
culta, pero nos damos cuenta que no es así, ya que lo que hacemos pasar por cultura solo es algo que
intenta ocultar nuestra perdida de esta y nuestro absurdo conformismo. Pero esto no significa que la
verdadera cultura haya desaparecido por completo, puesto que él dice:

Las letras y las artes constituyeron hasta ahora el denominador común de la cultura, el espacio donde
era posible la comunicación entre seres humanos pese a la diferencia de lenguas, tradiciones, creencias
y épocas, pues quienes hoy se emocionan con Shakespeare, se ríen con Moliere y se deslumbran con
Rembrandt y Mozart dialogan con quienes en el pasado los leyeron, oyeron y admiraron. (Vargas
Llosa, 2012, pág. 74).

También cabe destacar que en la civilización de consumo y espectáculo en la que vivimos, un gran
influyente de esta es la moda, que es la que brinda un estereotipo de cómo debe ser el individuo para ser
aceptado en algún tipo de grupo. Aunque se busque ser único y original, esto en nuestra época es difícil
de conseguir porque ahora lucimos la ropa que está en temporada o nos vestimos como nuestros artistas
favoritos, escuchamos la música que más suena en las radios o en los canales de televisión con mayores
oyentes y televidentes (estos también son factores influyentes en las llamadas tribus urbanas, que son
grupos que se visten, escuchan y piensan lo mismo en determinados temas), o estamos a la vanguardia
con los libros, películas y demás cosa que llamen la atención, que son los que más se mencionan en
programas de entretenimiento o en redes sociales. Con eso se muestra que somos una generación que
imita algo en común que es estableció por un tipo de moda, que trata de ser diferente a lo anterior, puesto
que lo viejo o lo de antes nos parece anticuado (es decir que una moda entra y otra sale), pero quizás, sin
darnos cuenta somos una copia adaptada a nuestra época de una moda pasada y nos encontremos en un
círculo vicioso.

Por otro lado, como se mencionó anteriormente, el ser humano ha buscado sus propias ideas y su propia
individualidad o personalidad, en algunos casos este intenta encontrar esto sin ayuda de los demás, pero
por razones diversas, puede que esta persona resulte imitando lo que está a su alrededor. Aunque esto no
es así, el hombre necesita de otro individuo para encontrarse a sí mismo, “se ha desarrollado el concepto
de alteridad como la presencia necesaria de otro, no solo para la existencia y construcción del propio yo,
sino sobre todo para la construcción de la intersubjetividad” (González, 2007). Esto implica que debemos
reconocer un yo que no es un yo y reconocer nuestro yo que no es otro yo, pero con esto, si queremos
ser diferentes a otras personas, porque queremos transformar el yo real y el cómo lo perciben los demás,
en el yo ideal y como quisiera que todos lo vieran, mediante el consumo y la moda. Dicho esto el ser
humano de la actual época estaría comprando una personalidad, la cual se obtiene por medio del consumo
y con los recursos económicos necesarios para costearla. Siendo esta la forma en que el individuo se
reconoce como el individuo que está a su lado.

Para concluir se ha notado que existen varios factores afectan la toma de decisiones durante la
construcción de nuestra propia personalidad, notando de cierto modo que somos imitadores de otros, que
consumimos por ser igual o para que nos acepten en algún grupo que sigue una forma de vestir, calzar y
consumir determinada por lo que ellos consideran lo necesario para poder ser como son, que también la
moda y la publicidad nos inciden a seguir el tipo estereotipo social que todos deberían ser y que cambia
con el pasar de los años. Pero esto solo nos hace ver, como se dijo antes, como una réplica de otra persona,
de otra época, que nuestra personalidad “original” y “única” es tan farsa y débil que nos toca seguir lo
que la sociedad del consumo y espectáculo establece, para poder decir que, supuestamente “soy diferente
a los demás”.

BIBLIOGRAFIA:

Cortina, A. (2002). Por una Ética del Consumo. Madrid.

Vargas Llosa, M. (2012). La Civilización del Espectáculo. Alfaguara. Madrid

González, G. (2007). Por una ética de la liberación latinoamericana.