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EL POSTBOOM LATINOAMERICANO

En la década de los 70 y 80, después del apogeo del Boom latinoamericano, acontecieron
hechos que causaron un gran movimiento en lo político, social y económico, como la
globalización y el postmodernismo. Éstos influyeron en la nueva narrativa del Postboom, de
manera que muchas de las producciones literarias comenzaron a involucrar denuncias
políticas y sociales, por lo cual esta corriente se distanció de la forma de narrar que
postulaba el Boom latinoamericano. Por otro lado, los escritores del Postboom buscaron
crear obras que no presentaran las innovaciones literarias de sus antecesores; por ello las
historias fantasiosas fueron sustituidas por historias más reales y cotidianas.

NARRATIVAS DEL POSTBOOM

Narrativa feminista

Una de las repercusiones del Postboom fue que las figuras femeninas se abrieron campo a
este momento de la literatura, con obras cuyos protagonistas eran sobre todo mujeres, y
narraban una ideología feminista. Isabel Allende, Luisa Valenzuela, Clarice Lispector y
Elena Poniatowska son ejemplos de escritoras, cuya posición de protesta contra la sociedad
patriarcal y la opresión a la mujer marcaron fuertemente esta tendencia. Los temas más
recurridos de esta literatura son la sexualidad, el mundo interior, la cotidianidad y el exilio;
este último debido a que en aquella época gran parte de los intelectuales salieron de sus
países como exiliados.

Narrativa nostálgica

Resulta del reencuentro con los recuerdos y la evocación al pasado. Es también llamada
"literatura de la memoria"; a ésta se suman elementos autobiográficos, experiencias de
viajes, aprendizajes de la vida, memoria la infancia y adolescencia, interés en el diario vivir,
etc. Entre algunas obras que toman estas temáticas están La casa junto al río de Elena
Garro (1985), Sangre de amor correspondido de Manuel Puig (1982), Contra vida de
Augusto Roa Bastos (1995).

Narrativa testimonial

Es llamada también "literatura testimonial". Su intención es implementar un carácter realista


al relato, para concienciar al lector respecto a la situación de grupos normalmente sin voz,
mediante testimonios de personas reales o grupos marginados. Una de las obras más
destacadas de este género es Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia
(1983), escrita por Elizabeth Burgos, en la que relata la vida de esta mujer, además de las
injusticias, discriminación y explotación a las que son sometidos los indígenas de
Guatemala. La obra denuncia millares de desaparecimientos, muertes y abusos que se
venían practicando en contra de las etnias originarias en las guerras civiles que sacudieron
a Centroamérica, en el paso de las décadas de 1970 y 1980.

OBRAS REPRESENTATIVAS DEL POSTBOOM

Se destacan en esta narrativa El libro de arena de Jorge Luis Borges (1975), La casa de los
espíritus de Isabel Allende (1982), El beso de la mujer araña de Manuel Puig (1976), Cobra
de Severo Sarduy (1972), primavera con una esquina rota de Mario Benedetti (1982), Los
detectives salvajes de Roberto Bolado (1998), La hora de la estrella de Clarice Lispector
(1977), Respiración artificial de Ricardo Piglia (1980).

EL POSTBOOM, EL CINE Y LA MÚSICA

La literatura del Postboom trae cambios significativos en el estilo narrativo, como la vuelta
a la jerga popular, apelación a citas de otros autores, notas a pie de página, reflexiones
críticas, spots publicitarios, etc. Un ejemplo claro es la novela Asesinato: el doble crimen de
los Flores Muñoz del mexicano Vicente Leñero (1985) en la que se acumulan fotografías,
dibujos, informes jurídicos, recortes periodísticos, etc.

Así también, otros recursos muy usados que marcan esta novedosa forma de narrar son el
cine y la música. Varias de estas obras aluden al cine o fueron de inspiración para la
producción de muchas películas, como la novela La casa de los espíritus adaptada al cine
en 1993, o Como agua para chocolate de Laura Esquivel, estrenada en 1992. En cuanto a
la música, en algunas obras se ve la presencia de géneros musicales latinoamericanos
como la guaracha, el tango, el bolero, la cumbia y otros. Cabe mencionar la novela La
guaracha del Macho Camacho (1976) del puertorriqueño Luís Rafael Sánchez, la cual
contiene piezas bailables y canciones que reúnen a los personajes de las distintas clases
sociales.