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Descubren que un pez obeso

podría esconder la cura de la


diabetes

La diabetes es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de niveles muy


altos de azúcar (glucosa) en sangre. En la diabetes tipo I esto ocurre porque el
páncreas no produce una hormona, la insulina, encargada de introducir el azúcar
en las células (el sistema inmunológico mata por error a las células que la
“fabrican”). En la diabetes tipo II, se produce insulina, pero o bien sus niveles son
muy bajos o bien esta hormona no es reconocida en los tejidos (esto se conoce
como resistencia a la insulina). Por un motivo u otro, la glucosa se acumula en la
sangre y acaba perjudicando al funcionamiento de la maquinaria celular, generando
problemas en el corazón, en los ojos, los riñones o en el sistema nervioso.

Recientemente, los científicos han descubierto que hay un animal que lidia muy bien
con la diabetes. Se trata del pez tetra mexicano ciego (Astyanax mexicanus). Este
animal no tiene ojos y vive en una treintena de cuevas de México. Pero lo más
interesante es que a veces tiene el principal síntoma del diabético, unos niveles de
glucosa en sangre muy altos, pero ninguna de sus consecuencias negativas. En un
estudio publicado en Nature investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard
(EE.UU.) han analizado el metabolismo y el genoma de este animal: han averiguado
que tiene un gen que le hace ser diabético, en concreto resistente a la insulina, y
otros factores que le vuelven obeso. A pesar de todo, vive sano y suponemos que
feliz.

El descubrimiento “me dejó atónito”, dice en un comunicado Ariel Aspiras, coautor


del estudio e investigador en Harvard. “La desregulación de la glucosa normalmente
causa un montón de problemas, pero no en este animal. De hecho, parece que él
se beneficia de ello”.

Según Nicolas Rohner, también coautor del estudio, este pez ciego es una gran
oportunidad para averiguar cómo algunos animales salen adelante con rasgos que
enferman a los humanos. De hecho, según Cliff Tabin, otro de los autores que han
participado en la investigación, los hallazgos “abren la puerta a una emocionante
posibilidad”, la de que este pez tenga otras mutaciones genéticas capaces de
protegerle frente a los niveles altos de azúcar en sangre. ¿Esconde algo este pez
que sirva para tratar a los diabéticos?

“No sabemos si estudiar este pez nos ayudará directamente”, dice Rohner. “Pero la
evolución ha probado muchas variantes de genes (mutaciones) durante millones de
años y creo que es más inteligente que nada que podamos crear nosotros. Creo
que sería estúpido no echar un vistazo”. Por si acaso.

El pez gordo que vive en la oscuridad

El pez tetra ciego vive al margen de estas altruistas inquietudes. Se trata de una
criatura acostumbrada a vivir en la oscuridad de las cuevas subtropicales del
noreste de México. No tiene ojos, porque no hay luz que ver y porque producirlos y
mantenerlos cuesta energía, y su piel carece de pigmentos. Se cree que se guía en
la oscuridad usando un sistema de sensores táctiles situado en la llamada línea
lateral.

El lugar donde vive se caracteriza porque casi toda la comida, algas, gusanos y
otros pequeños animales, llega solo en primavera, con las corrientes. Por eso los
autores de este trabajo sospechaban que hay algo en su metabolismo que le
permite sobrevivir en esas difíciles condiciones, y por eso le han dedicado años de
trabajo.

Los autores de esta investigación han recogido animales de tres cuevas mexicanas
distintas, la de Tinaja, la de Pachón y la de Molino, y en trabajos anteriores han
concluido que este pez de las cavernas está más gordo que sus parientes de la
misma especie que viven en los ríos superficiales (y que sí tienen ojos y pigmentos).
Los subterráneos tienen niveles de oxígeno en sangre más bajos y su tasa
metabólica (el gasto energético de su cuerpo), es menor que el de los superficiales.
Además, no tienen ritmos circadianos (viven al margen del paso de los días y las
noches) y ahorran así un 27 por ciento de energía.

Peces diabéticos… pero sanos y longevos

Ahora, han averiguado que este pez tiene unos niveles de glucosa en sangre
propios de un pez diabético. ¿Por qué? Porque, al igual que las personas con
diabetes de tipo II, tienen resistencia a la insulina. El motivo es que tienen una
versión alterada de los receptores de esta hormona, y esto dificulta la entrada de
glucosa en las células.

Estos receptores alterados y que no funcionan de forma normal se “producen”


siguiendo las instrucciones contenidas en insra. Esto, a su vez, es una variante de
un gen que provoca en los receptores cambios idénticos a los que sufren las
personas que tienen diabetes de tipo II.

Para el pez ciego, y aunque no está muy claro cómo ocurre, la consecuencia es que
tiene un apetito insaciable, altos niveles de azúcar en sangre y capacidad de
acumular grasa en el cuerpo para sobrevivir en la época de vacas flacas.

Lo interesante es que a pesar de tener unos niveles de azúcar en sangre que serían
la pesadilla de un nutricionista, estos peces pueden llegar a vivir con salud hasta los
14 años. Justo el mismo tiempo que sus parientes, los peces de ríos superficiales.
El “truco” está en que los peces de las profundidades no muestran el típico síntoma
de la glicación excesiva, que ocurre cuando las moléculas de azúcar se “adhieren”
a las proteínas de la maquinaria celular e impiden que funcionen correctamente.

“El pez de las cuevas tiene altos niveles de azúcar en sangre, pero no tiene
proteínas recubiertas por esta. ¿Cómo lo hacen?”, se pregunta Misty Riddle. La
respuesta es un misterio, pero podría llevar a nuevos tratamientos contra los daños
provocados por la diabetes, según dice.

En este estudio, los autores hicieron análisis genéticos cruzando peces tetra de las
cavernas y de los ríos superficiales. Además, usaron la potente herramienta de
edición genética CRISPR para introducir la variante mutada, insra, en los genes de
otro animal, el pez cebra, con el fin de evaluar los efectos provocados por esta
mutación.
Es más complicado

Así confirmaron que este cambio genético contribuye al aumento de peso y a la


resistencia a la insulina pero que, en realidad, hay más genes detrás de la aparición
de los elevados niveles de glucosa en sangre. De hecho, aunque todos los peces
de las cavernas tienen altos niveles de azúcar, solo los tetras de Tinaja y Pachón
tienen la mutación insra. Los peces que viven en Molino no la tienen.

Esto quiere decir que la evolución ha ideado al menos dos formas de crear un
metabolismo caracterizado por los altos niveles de glucosa en sangre. Esto parece
aumentar la supervivencia de los peces en un entorno donde la comida escasea y
llega solo en ciertas épocas. Además, la larga esperanza de vida de estos peces
ciegos, a pesar de su “diabetes”, indica que han desarrollado estrategias que
impiden que el azúcar se una a las proteínas y que provoque daños.

Los investigadores buscarán ahora los otros genes que influyen en la diabetes de
estos peces y para ello se centrarán en esos peces ciegos que viven en la cueva
del Molino y que no tiene la mutación insra. Además esperan que su trabajo anime
a otros científicos a investigar en el tetra ciego los mecanismos de la resistencia a
insulina. Quizás en las cuevas de México haya secretos que pueden hacer la vida
de los diabéticos más fácil.

Fuente: abc.es/ciencia