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Coloquio Lingüística I.

La impronta saussureana:
Prácticamente todas las palabras-claves de la lingüística contemporánea están ya presentes en la
obra de Saussure: sincronía, diacronía, unidad lingüística, sintagma, economía lingüística, fonología,
valor, oposición, sistema, elemento diferencial, etc.
Dentro de los principales aportes y la influencia que ejerció Saussure en la lingüística moderna
podemos destacar: el modelo estructuralista, la primacía del lenguaje hablado, la lengua como
objeto de estudio de la ciencia lingüística, la semiología y la lengua como sistema de signos, la
arbitrariedad del signo lingüístico, la linealidad de los significantes, las relaciones sintagmáticas y
paradigmáticos y la lengua como forma y sistema.
El desarrollo de las disciplinas de la lingüística, a partir de su paradigma, es impresionante: fonología,
sintaxis, estilística, análisis textual, etc.
En lo que se refiere a la tradición, si tomamos como referencia a un lingüista como Noam Chomsky,
apreciamos que éste ha tenido muy presente la obra de Saussure y que se ha referido a él con
frecuencia, especialmente entre 1962 y 1972. Su enfoque es sincrónico, no explica el cambio
lingüístico ni la evolución de las lenguas. Vemos elementos en común entre el paradigma
saussureano y el generativismo chomskiano; ambos se interesan por las relaciones, oposiciones,
categorías y normas que subyacen en el sistema del lenguaje. La gramática generativista chomskiana
al igual que la estructural estudia la lengua sincrónicamente y como ella la concibe su objeto de
estudio. Propio del estructuralismo saussureano es tomar las lenguas indistintamente como medios
de cognición y de expresión de la condición social e individual del sujeto. Para Chomsky existe una
facultad del lenguaje la cual se activa cuando se pone en funcionamiento solo cuando se aprende
una lengua. Es una facultad lingüística y que no se usa para otra cosa. Mientras que para Saussure
la situación es imprescindible, Saussure habla de una facultad lingüística, pero de una facultad
bastante indefinida, es una facultad de asociación y de coordinación. Una facultad que se pone en
funcionamiento en varios dominios de conocimiento. Para Chomsky esa facultad se pone en
funcionamiento solo para aprender una lengua. Para Saussure esta facultad lingüística es común, es
una facultad de conocimiento general.
Chomsky parte de una distinción fundamental entre ‘competencia’ y ‘actuación’, estableciendo
desde el primer momento que el objeto de la lingüística será la ‘competencia’: “Lo que concierne
primariamente a la teoría lingüística es un hablante-oyente ideal, en una comunidad lingüística del
todo homogénea, que sabe su lengua perfectamente y al que no afectan condiciones sin valor
gramatical, como son limitaciones de memoria, distracciones, cambios del centro de atención e
interés y errores (característicos o fortuitos) al aplicar su conocimiento de la lengua al uso real”
Es evidente el paralelismo que existe entre ambos conceptos y la dicotomía saussureana lengua y
habla, el propio Chomsky así lo refleja: “La distinción que aquí señalo [competencia y actuación]
está relacionada con la distinción langue/parole de Saussure, pero es preciso rechazar su concepto
de ‘langue’ como mero inventario sistemático de unidades y más bien volver a la concepción de
Humboldt de la competencia subyacente como un sistema de procesos generativos.
Ahora bien, una reflexión sobre estas palabras nos lleva a defender el supuesto de que Chomsky ha
interpretado superficialmente la teoría del lingüista ginebrino, pues, en realidad, Saussure a lo largo
del Curso presenta reiterativamente su concepto de lengua como sistema, criticando, incluso, a
quienes de sus palabras pudieran deducir que la lengua es una mera nomenclatura. Pero no
solamente la influencia de Saussure se manifiesta en la consideración de un mismo objeto de

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estudio sino que las mismas relaciones sintagmáticas constituyen la base de las reglas
transformacionales, ya que dichas reglas se apoyan en conexiones sintagmáticas.
La mente/cerebro humana es un sistema complejo con varios componentes en acción recíproca, a
uno de los cuales podemos llamar facultad del lenguaje. Este sistema parece ser exclusivo de la
especie humana, en lo esencial y común a los miembros de la especie. Una vez prevista de datos, la
facultad de lenguaje determina una lengua particular. Esta lengua a su vez determina un amplio
espectro de fenómenos potenciales que van mucho más allá de los datos recibidos.
Supongamos que un niño dotado de la facultad de lenguaje humano como parte de su herencia
innata es colocado en un ambiente social donde se habla español. La facultad del lenguaje
selecciona datos relevantes de los acontecimientos que tienen lugar en el medio ambiente y
haciendo uso de estos de una manera determinada por una estructura interna de tal facultad
construye una lengua (español), o más adecuadamente, la variedad de español a la cual está
expuesto. Esta lengua queda incorporada en la mente; cuando el proceso ha concluido, la lengua
constituye el estado de madurez alcanzado por la facultad de lenguaje. Esta lengua da lugar a un
vasto abanico de fenómenos potenciales; asigna una estructura a las expresiones lingüísticas que va
mucho más allá de cualquier experiencia.
Debo mencionar que estoy empleando el término lengua para referirme a un fenómeno individual,
a un sistema representado en la mente/cerebro de un individuo en particular. En el uso corriente,
por el contrario, cuando hablamos de una lengua, pensamos en algún tipo de fenómeno social, una
propiedad compartida por una comunidad. El término lengua tal como se usa en la conversación
corriente pone en juego oscuros factores sociopolíticos y normativos. Si lo que queremos hacer es
una investigación seria del lenguaje se necesita cierta precisión conceptual, por lo que se debe
refinar y reemplazar los conceptos de uso corriente. Por lo tanto, sería un estudio de cómo los
sistemas representados en la mente/cerebro de varios hablantes en acción recíproca difieren y se
relacionan, dentro de una comunidad, caracterizada, por lo menos en parte, en términos no
lingüísticos.
La facultad humana funciona en los humanos aún bajo condiciones de patología y carencias severas.
Bastan datos muy limitados para que la facultad de lenguaje en la mente/cerebro suministre una
lengua rica y compleja, provista del detalle y el refinamiento de la lengua de las personas que no
tienen carencias.
Las reglas del lenguaje no se rigen por el simple orden lineal, sino que son reglas dependientes de
la estructura, las reglas operan sobre expresiones a las cuales se les asigna una estructura
determinada en términos de una jerarquía de sintagmas de varios tipos.
El niño que aprende español o cualquier otra lengua, sabe aún sin experiencia previa, que las reglas
son dependientes de la estructura. Este conocimiento es parte de la herencia biológica del niño,
parte de la estructura de la facultad del lenguaje. Forma parte del bagaje mental con el cual el niño
encara el mundo de la experiencia.
El principio de la dependencia de la estructura es una propiedad significativa y nada trivial del
lenguaje humano. Evidentemente, la facultad de lenguaje incorpora principios bastante específicos
que se encuentran más allá de cualquier mecanismo general de aprendizaje, y hay buenas razones
para suponer que esta es solo una de entre diversas facultades especiales de la mente.
A medida que la lengua se desarrolla en la mente/cerebro, el niño llega a hacer suyo el principio de
que un verbo transitivo y un objeto forman un sintagma, como cuestión de necesidad biológica, y
luego el principio de la teoría del ligamento, que es parte de la facultad el lenguaje también por

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cuestión biológica, determina la interpretación de oraciones, mediante un proceso computacional
de inferencia inconsciente.
La asimetría entre sujeto y objeto es un universal lingüístico.
La facultad del lenguaje es un componente de la mente/cerebro, parte de la herencia biológica
humana. Alimentada con datos, la facultad del lenguaje del niño forma una lengua, un sistema
computacional de cierta clase que suministra representaciones estructuradas de expresiones
lingüísticas que determinan su sonido y su significado.
Con un acervo de evidencia tal, el lingüista puede dedicarse ahora a la tarea siguiente: describir la
lengua que determina esos hechos. A estas alturas, el lingüista está tratando de construir una
gramática de una lengua particular, es decir, una teoría de esa lengua. Si la gramática es
suficientemente explícita· -lo que se llama una gramática generativa- va a predecir una gama
ilimitada "de expresiones estructuradas y su calidad puede ser puesta a prueba empíricamente
investigando la exactitud de esas predicciones. El lingüista abordará de esta manera el mayor
número de lenguas posibles, intentando construir para cada una, una gramática explícita que
explique los fenómenos advertidos. Esta es una tarea dura y exigente: es la tarea de describir un
objeto real del mundo real, la lengua que está, representada en la mente/cerebro del hablante
maduro de una lengua. Posteriormente debe buscar explicar porque ciertos hechos son como son.
Esta tarea de explicación lleva a investigar la facultad del lenguaje. Una teoría de la facultad del
lenguaje es lo que a veces se llama gramática universal. La gramática universal se propone formular
los principios que rigen la operación de la facultad del lenguaje. La gramática de una lengua
particular de razón de estado de la facultad de lenguaje, después de que ha sido expuesta a datos
de experiencia; la gramática universal es una explicación del estado inicial de la facultad de lenguaje,
anterior a cualquier experiencia. Incluiría por ejemplo, que las reglas tienen dependencia
estructural, el que un pronombre debe estar libre en su dominio, la asimetría sujeto-objeto, etc. La
gramática universal nos da una explicación genuina de fenómenos observados. De sus principios
podemos deducir que los fenómenos debe tener un cierto carácter, no otro carácter distinto, dado
los datos iniciales que la facultad del lenguaje empleó para llegar a un estado actual.
Los principios de la gramática universal no tienen excepciones, ya que constituyen la facultad misma
del lenguaje, un marco para cualquier lengua humana determinada, la base para la adquisición del
lenguaje. Los hechos observados, no derivan solamente de la facultad de lenguaje, sino de estos
principios en combinación con los datos que recibe el que aprende la lengua, los cuales han
determinado varias opciones que no han sido establecidas por la gramática universal. Los principios
de la gramática universal tienen ciertos parámetros que pueden ser fijados por la experiencia de
una u otra manera. Podemos imaginar la facultad del lenguaje como una red compleja e intrincada
dotada de un conmutador consistente en una serie de interruptores que pueden estar en una de
dos posiciones. A menos que los interruptores estén colocados en una de ellas, el sistema no
funciona. Cuando están colocados en una de las formas permitidas funciona de acuerdo con su
naturaleza, pero de una manera distinta dependiendo de cómo estén colocados los interruptores.
La red constante es el sistema de principios de la gramática universal; los interruptores son los
parámetros que serán fijados por la experiencia.

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La Fonología y la fonética de la Escuela de Praga: El término de fonología en Saussure no encierra
el valor que vino a tener a partir de los trabajos de los lingüistas del círculo de Praga y, en general,
en toda la lingüística estructural del siglo XX. En efecto, en el CLG la fonología se identifica con la
fonética de cada lengua, Saussure aborda fenómenos como las características del aparato vocal, o
la clasificación de los sonidos según su articulación en dicho aparato. En cambio, en la lingüística
propiamente estructural, la fonología se constituyó en el estudio de las unidades fónicas de la lengua
(los fonemas) en cuanto unidades representativas de complejos fónicos de rasgos distintivos o
funcionales, es decir, que sirven, por medio de las oposiciones que los diferencian, para establecer
distinciones de significado.
En el primer Congreso Internacional de Lingüística de la Haya, en 1928, los lingüistas Jakobson,
Karcevskij y Trubetzkoy presentaron el estatuto de una nueva disciplina, la fonología, distinta de la
fonética. La fonología implicaba el análisis de los elementos fónicos (del plano del significante) en
cuanto unidades distintivas, diferenciales, discernibles en la oposición que contraían entre sí, para
dar lugar a diferencias de significado. En sus planteamientos, los praguenses no se consideraban
deudores de Saussure, pues ciertamente, este no habría desarrollado propiamente la fonología, si
bien había incluido en el CLG suficientes pistas sugeridoras de tal tipo de análisis. El hecho es que,
en las Famosas Tesis de Praga, publicadas al año siguiente (1929), los fonólogos de Praga insertaron
la fonología en el ámbito de la lengua saussureana, mientras que colocaron la fonética en el habla.
Por otro lado, mantuvieron las relaciones sintagmáticas como relaciones in praesentia para dar
cuenta del mecanismo de la lengua. Dentro de los estudios fonológicos siguiendo un criterio
funcional se analizan los fonemas que son las unidades mínimas discretas de la lengua cuya función
es la de distinguir significado aunque no poseen significado en sí mismos, son abstractas y se definen
con una serie de rasgos relacionados con el carácter vocal del lenguaje. Aquí se ve como desde la
lingüística funcional se da cumplimiento empírico a una de las ideas saussureanas, la teoría de valor.
Jakobson definió la existencia de afasias gramaticales y semánticas y encontró que estos tipos de
afasias tenían que ver con las dos categorías de Saussure, que eran las de relaciones sintagmáticas
y las relaciones asociativas o paradigmáticas. Jakobson no hizo uso de los términos sintagmático y
paradigmático, sino que caracterizó esas afasias en términos de metonimia y metáfora.
El funcionalismo realista de Eugenio Coseriu: Coseriu apreció en las dicotomías saussureanas una
heterogeneidad de factores constitutivos. Sobre todo en la lengua, ya que la definición de la lengua
como conjunto de signos que caracteriza la forma de hablar de un grupo social o que está
depositado en la mente de todos los hablantes, por una parte, y la consideración de la lengua como
como un sistema de signos que tienen un valor siempre diferencial u opositivo, por otra, implicaba
objetos de análisis diferentes, que se oponían además, de modo no uniforma al concepto de habla.
Coseriu introdujo otras nuevas distinciones, otras nuevas perspectivas para abordar el objeto
lingüístico: lengua histórica/lengua funcional, que implican además una nueva visión de la relación
entre sincronía y diacronía, pues la lengua histórica muestra variación (dialectal, sociocultural y
estilística), mientras que la lengua funcional se concibe aislada del dinamismo que conlleva la
actualización de la lengua en el tiempo: es un sistema sintópico, sintrático y sinfásico.
Otras corrientes estructuralistas: En el seno de la lingüística francesa es clara también la huella de
Saussure en André Martinet, cuyos Elementos de lingüística general revelan igualmente un
planteamiento, en parte, deudor del de Saussure y, en parte, claramente innovador, con una
terminología propia novedosa, tanto para la teoría de los elementos mínimos significativos

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(monemas) como para las construcciones más extensas (sintagma y sistema), y con la elaboración
de una concepción de la lengua en articulaciones de distintos niveles: los elementos de la primera
articulación constan de unidades de dos caras; los de la segunda articulación revelan unidades de
una sola cara con significante y sin significado. En el fenómeno de la doble articulación la economía
del lenguaje contribuye a este fenómeno.
Martinet ofreció, asimismo, la primera obra de fonología diacrónica, lo que prueba de nuevo el
cambio de los postulados estructuralistas respecto de la estricta separación entre lingüística
sincrónica y lingüística diacrónica.
Según la teoría de Martinet la lengua es un instrumento de comunicación que constituye un
sistema FUNCIONAL. Funcional hace referencia al hecho de que el lenguaje debe interpretarse
como: -un sistema de expresión. una actividad cuya finalidad consiste en llevar a cabo el proceso
comunicativo.
La lengua se considera como el sistema funcional puesto que encierra una finalidad que es
comunicar como vínculo de cohesión social.
Define a la comunicación lingüística desde la doble articulación, siendo esto lo que distingue al
lenguaje humano de otros lenguajes. No lo considera una nomenclatura, sino un sistema de signos
arbitrarios común a todas las lenguas. Su metodología consiste en un estudio científico del lenguaje
humano (sin toma de partido) a través del análisis de corpus de oraciones, desde el registro y la
explicación del mismo.
Recupera la diferencia establecida entre lengua y habla saussureana y la pone en términos de
código, organización que permite la redacción del mensaje, y mensaje donde se concreta dicha
organización. Por ello señala que a través del examen del habla es posible el conocimiento de la
lengua.
El lenguaje humano posee una forma lineal y un carácter vocal del cual deriva la sucesión de los
monemas y fonemas. Esta doble articulación está presente en todas las lenguas y adquiere
diferentes formas en cada una correspondiéndose con una manera particular de organizar los datos
de la experiencia común de cada comunidad lingüística, una articulación propia tanto de los
enunciados como de los significantes. En este punto se expresa la arbitrariedad de la lengua ya que
Martinet afirma que no hay nada propiamente lingüístico que no pueda diferir de una lengua a otra,
es decir, la forma del significante es independiente del valor del significado correspondiente.
Martinet al igual que Saussure plantea que el lenguaje humano no es una nomenclatura. El lenguaje
no es un calco de la realidad: Esta noción de la lengua repertorio (nomenclatura) se funda en la idea
simplista de que el mundo en su totalidad se clasifica, con anterioridad a la visión que de él tienen
los hombres, en categorías de objetos perfectamente distintos, cada una de las cuales recibe
necesariamente una designación en cada lengua. Corresponde a cada lengua una organización
particular de los datos de la experiencia. Aprender otra lengua no es poner nuevos rótulos a objetos
conocidos, sino acostumbrarse a analizar de otro modo aquello que constituye el objeto de
comunicación lingüística.
Lengua y habla, código y mensaje: El discurso, los actos de habla, no son la lengua. La oposición, que
es tradicional, entre lengua y habla, puede expresarse en términos de código y mensaje. El código
es la organización que permite la redacción del mensaje y con el que se confronta cada elemento
de un mensaje para obtener el sentido. El habla no hace más que concretar la organización de la
lengua. Solo por el examen del habla y del comportamiento que determina en los oyentes podemos
alcanzar un conocimiento de la lengua.

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Contrastes y oposiciones: las unidades lingüísticas ya sean signos o fonemas se hallan entre sí en
dos tipos distintos de relaciones. Están, por una parte, las relaciones en el enunciado que se llaman
sintagmáticas y son observables directamente. Son por ejemplo las relaciones de buen con sus
vecinos un y vino y las de /n/ con /o/ que sigue y con /i/ que precede en vino. Interesa reservar el
término contrastes para designar estas relaciones. Por otra parte, se hallan las relaciones que se
conciben entre unidades que pueden figurar en un mismo contexto y que, en ese contexto por lo
menos se excluyen mutuamente. Estas relaciones se llaman paradigmáticas y se les da el nombre
de oposiciones, buen, excelente, mal, que pueden figurar en los mismos contextos, están en relación
de oposición. Hay oposición entre /b/, /p/ y /l/ que pueden aparecer en la inicial antes de –ino.
La doble articulación es un sistema económico: con un esfuerzo mínimo se puede decir, expresar las
experiencias de manera específica a partir de monemas y fonemas. Los monemas producen una
economía de memoria, con pocos monemas se estructurar grandes cantidades de enunciados y los
fonemas producen una economía articulatoria y acústica.
Martinet cree que la única característica común a todas las lenguas del mundo es la doble
articulación. Cada lengua articula a su manera (número particular de fonemas y monemas). Esta
idea de doble articulación es de 1964. El número de monemas y fonemas varían de una lengua a
otra, los monemas son específicos a cada lengua, por lo que las lenguas no son nomenclaturas, ya
que no son listas de palabras, porque la lengua moldea las cosas, organiza el mundo. El mundo no
está clasificado con anterioridad a la imagen que los hombres tienen del mundo. La lengua es la que
establece clases y ordena el mundo. Los hombres ordenan el mundo y esto se da en conjunto a la
construcción de palabras en una lengua. Hay dos tipos de monemas: lexemas (significados) y los
morfemas (gramaticales). Los fonemas del español son una lista más o menos cerrada, estable por
una necesidad del sistema.
Definición de lengua de Martinet: Instrumento de comunicación, es una herramienta de la que
dispone el ser humano, que sirve para la comunicación. Dependiendo de dónde se hable cada lengua
expresa su visión de ver el mundo. La lengua es un modo de clasificar y ordenar el mundo. Posee
una doble articulación, que se divide en dos unidades más pequeñas: con significado (monemas) y
sin significado (fonemas), lo que produce una economía de hacer muchas cosas con pocos
elementos de la primera articulación (monemas) y una economía articulatoria (fonemas). Tiene un
alto rendimiento funcional.