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Perfil epidemiológico básico de la

población indígena y no indígena


residente en el área de cobertura del
Servicio de Salud Antofagasta
Ministerio de Salud
Subsecretaría de Salud Pública
División de Políticas Públicas Saludables y Promoción
División de Planificación Sanitaria

El estudio “Perfil epidemiológico básico de la población mapuche residente


en el área de cobertura del Servicio de Salud Osorno”. Este perfil fue reali-
zado por Malva-marina Pedrero Sanhueza bajo contrato suscrito mediante
Res. Ex. N° 430 – 22 Julio del 2013. Su elaboración se inscribe en el marco
de las actividades impulsadas por la Oficina de Salud y Pueblos Indígenas
de la División de Políticas Públicas Saludables y Promoción; y de los Depar-
tamentos de Epidemiología y de Estadísticas e Información en Salud, de la
División de Planificación Sanitaria. La coordinación del Proyecto estuvo car-
go de la Mg. Margarita Sáez, así como de la supervisión del documento. Des-
tacamos los aportes al estudio realizados por la Dra. Tania Herrera, Jefa del
Programa de Prevención y Control de TBC y a la Socióloga Rocio Martínez
del Departamento de Epidemiología. Agradecemos la disposición a sumarse
a esta iniciativa de parte de autoridades y técnicos de la SEREMI de Salud
y del Servicio de Salud Antofagasta; y en forma especial, la colaboración de
la Antropóloga Paola Bolados Garcia por su artículo sobre prácticas médicas
andinas atacameñas.

Serie Análisis de Situación de Salud de los Pueblos Indígenas de Chile Nº 0011


Ministerio de Salud de Chile
Subsecretaría de Salud Pública
Mac Iver 541 Santiago, Diciembre 2014

Impreso en Alvimpress impresores / Diseño y diagramación Agencia taller700

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

PROLOGO

Desde los años 90 el Estado chileno se encuentra en un proceso de reconocimiento


de la diversidad cultural, dejando atrás el viejo discurso de identidad nacional mono
cultural, para adoptar una política multicultural y pluricultural que no sólo reconoce y
promueve esta diversidad, sino que también la construye. Se trata de un nuevo contexto
ideológico, legal e institucional en el cual cambiaron las relaciones del Estado con los
pueblos indígenas, por lo que, de una política de negación e integración asimilacionista
de estas poblaciones -que caracterizó al Estado chileno desde su creación en el Siglo
XIX hasta principios de los 90-, se pasó a otra de reconocimiento y promoción de las
identidades étnicas con la promulgación de la Ley Indígena en 1993 y que se amplía con
la ratificación del Convenio 169 el año 2008.

En el territorio donde habita el pueblo likan antai conocido como atacameño, domina el
desierto de atacama que se extiende desde Arica hasta Copiapó. Allí se encuentran las
comunidades, que se localizan en las tierras altas (Puna de Atacama) de la II Región, en
donde concurren tres hechos geográficos: el desierto absoluto; el río Loa que da lugar
a varios oasis favorables para la vida y el gran Salar de Atacama cuya cuenca recoge
las aguas que descienden desde la Cordillera hasta los oasis al pie de las montañas.
Tal como señala el estudio en el territorio atacameño de hoy conviven distintos pueblos
andinos, con diversos orígenes que se han ido mezclando, desde tiempos prehispánicos
y hasta épocas recientes; donde sus modos de vida conjugan la modernidad y la tradición.
La edición de éste nuevo perfil epidemiológico de la serie de Estudios de Situación de
Salud de los Pueblos Indígenas del Ministerio de Salud, muestra indicadores de morbi-
mortalidad diferenciados para población indígena y no indígena residente en la Región y
tiene como objetivo servir de base para planificar acciones de salud acordes a la realidad
epidemiológica local y así contribuir a superar las brechas en equidad que se evidencian
en este estudio.

Cómo en otras poblaciones indígenas de Chile, la población andina de las comunas


del Servicio de Salud Antofagasta, tiene un patrón epidemiológico de transición
prolongado, donde persisten simultáneamente altos niveles de infecciones comunes, con
enfermedades degenerativas-crónicas y lesiones y un perfil diferente de la población no
indígena de la misma área étnicamente polarizado, con una sobre mortalidad sistemática
en hombres y mujeres a lo largo de todo el ciclo vital.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

El desafío del sector será analizar estas brechas, diseñar estrategias para que se logre
una mayor equidad en salud, para contribuir al buen vivir de los pueblos indígenas en
este territorio y en este país pluricultural. Este documento al igual que los otros perfiles
difundidos, no se agota con los resultados presentados, el proceso debe continuar para
convertirse en una herramienta metodológica que permita analizar local y periódicamente
la situación de salud, para ello será fundamental incorporar en los registros estadísticos
del sector la variable de pertenencia a pueblo indígena.

El trabajo realizado espera ser un aporte para la toma de decisiones y para el diseño y
desarrollo de políticas de salud pública con pertinencia cultural en todos los niveles de la
red asistencial y en los Planes Regionales de las SEREMI y así contribuir al bienestar de
los pueblos indígenas del país.

Que sea en buena hora.

DR. JAIME BURROWS OYARZÚN


SUBSECRETARIO DE SALUD PÚBLICA

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

AGRADECIMIENTOS

Este trabajo no hubiera sido posible sin la valiosa colaboración de múltiples


personas e instituciones. En particular, agradecemos el apoyo de:

• Lila Vergara Picon , SEREMI de Salud de Antofagasta.


• Patricia Ramirez Reyes, Jefa Departamento de Salud Publica SEREMI de Salud
de Antofagasta.
• Marco Rojas Zuleta, Coordinador de Salud y Pueblos Indígenas, SEREMI de
Salud de Antofagasta.
• Zamir Nayar Funes, Director del Servicio de Salud de Antofagasta.
• Arnoldo Rojas, Encargado PESPI, Servicio de Salud de Antofagasta.
• Mirta Solis Cenzano, Directora del Departamento de Salud Municipal de San
Pedro de Atacama.
• Yovana Gonzalez Gonzalez, Directora del CESFAM San Pedro de Atacama.
• Honorio Ayavire Anza, Presidente de la Asociación Indígena de Sanadores
“Lickan Hampitur” de Alto el Loa.
• Tita Espindola Zuleta, Presidenta de la Asociación Indígena de Cultores de
Medicina Ancestral Lickan Antay y Quechua.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

ÍNDICE GENERAL

Página

PRESENTACIÓN 13

I. LA PRODUCCIÓN DE INFORMACIÓN EPIDEMIOLÓGICA 14
ÉTNICAMENTE DIFERENCIADA, UNA CONDICIÓN IMPRESCINDIBLE
PARA IMPLEMENTAR LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS
INDÍGENAS.

1. El estándar mínimo de derechos de los pueblos indígenas en salud 14


a nivel internacional.
2. La obligación de los Estados y sus sistemas estadísticos de producir 16
información diferenciada por pueblo de pertenencia como base para
diseñar políticas publicas garantes de sus derechos.
2.1. El enfoque étnico en las fuentes de datos. 18

II. ASPECTOS METODOLÓGICOS. 21

1. Identificación de casos indígenas en los registros de morbimortalidad 21


2. El cálculo de tasas. 22

III. LAS PRÁCTICAS MÉDICAS ANDINAS ATACAMEÑAS: CRUCES 24
DE COSMOVISIONES E HISTORIAS.

IV EL CONTEXTO DEMOGRÁFICO. 41

V. DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD, ALGUNOS 54
INDICADORES A PARTIR DE LA ENCUESTA CASEN.

1. Situación de pobreza. 54
2. Educación. 55
3. Inserción laboral. 57

VI. UNA APROXIMACIÓN A LAS INEQUIDADES QUE AFECTAN A LAS 60
PUEBLOS ANDINOS DE LA REGIÓN A TRAVÉS DE INDICADORES
CONVENCIONALES DE MORTALIDAD.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Página

1. Características generales de la mortalidad. 60


1.1. Inequidades sistemáticas sin distinción por sexo y a lo largo de todo 61
el ciclo vital.
1.1.1. Mortalidad infantil y en la niñez. 63
1.1.2. Otros grupos programáticos de edad. 66
2. Una comparación de las estructuras de la mortalidad por causas en la 67
población andina y no andina de la Región de Antofagasta.
3. Evidenciando la inequidades: magnitud de la vulnerabilidad indígena 71
para las principales causas de muerte.
3.1. Mortalidad por cáncer. 71
3.2. Mortalidad por Enfermedades del Sistema Circulatorio. 74
3.3. Mortalidad por Causas Externas. 77

VII. ¿QUÉ INFORMACIÓN APORTAN LOS REGISTROS CONVENCIONALES 85
SOBRE LA MORBILIDAD ENTRE LA POBLACIÓN INDÍGENA DE LA
REGIÓN DE ANTOFAGASTA?.

1. Las enfermedades de notificación obligatoria (ENO). 85


2. Descripción general de los egresos hospitalarios (2007-2009). 88

VIII SITUACIÓN DE LA TUBERCULOSIS. 91

IX CONSIDERACIONES FINALES. 95

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS. 100

ANEXO ESTADÍSTICO. 105

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

ÍNDICE DE GRÁFICOS

Página

Gráfico 1 Región de Antofagasta. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia 44
Gráfico 2 Comuna de Antofagasta. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia 45
Gráfico 3 Comuna de Calama. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia 45
Gráfico 4 Comuna de San Pedro de Atacama. Razón de masculinidad por pueblo 45
de pertenencia.
Gráfico 5 Otras comunas. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia. 46
Gráfico 6 Región de Antofagasta. Índices de envejecimiento poblacional por pueblo 46
de pertenencia.
Gráfico 7 Región de Antofagasta-área urbana. Índices de envejecimiento poblacional 47
por pueblo de pertenencia.
Gráfico 8 Región de Antofagasta-área rural. Índices de envejecimiento poblacional 47
por pueblo de pertenencia.
Gráfico 9 Comuna de Antofagasta. Índices de envejecimiento poblacional por 47
pueblo de pertenencia.
Gráfico 10 Comuna de Calama. Índices de envejecimiento poblacional por pueblo 48
de pertenencia.
Gráfico 11 Comuna de San Pedro de Atacama. Índices de envejecimiento poblacional 49
por pueblo de pertenencia.
Gráfico 12 Región de Antofagasta: Proporción de población en situación de pobreza 54
por pueblo de pertenencia.
Gráfico 13 Región de Antofagasta: Proporción de población en situación de pobreza 55
por pueblo de pertenencia, según área de residencia.
Gráfico 14 Región de Antofagasta: Proporción de población analfabeta (15 y + años) 56
por pueblo de pertenencia, según área de residencia.
Gráfico 15 Región de Antofagasta: Nivel de escolaridad por pueblo de pertenencia 56
(población de 25 y + años).
Gráfico 16 Región de Antofagasta: Tasa de participación económica por pueblo 57
d e pertenencia, según área de residencia (población de 15 y + años)
Gráfico 17 Región de Antofagasta: Tasa de participación económica por pueblo 58
de pertenencia, según área de residencia y sexo (población de 15 y
+ años).
Gráfico 18 Región de Antofagasta: Tasa de desocupación por pueblo depertenencia, 58
según área de residencia.
Gráfico 19 Región de Antofagasta: Tasa de desocupación por pueblo de pertenencia, 59
según área de residencia y sexo.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Página

Gráfico 20 Tasa ajustada de mortalidad general por pueblo de pertenencia 61


(Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 21 Tasa ajustada de mortalidad general por pueblo de pertenencia, 61
según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 22 Índice de Swaroop por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 62
y 2007 -2009).
Gráfico 23 Índice de Swaroop en por pueblo de pertenencia por sexo (2004-2009) 62
Gráfico 24 Chile. Evolución de la mortalidad infantil (1940-2010). 64
Gráfico 25 Tasa estimada de mortalidad infantil (< 1 año) por pueblo de 64
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 26 Tasa estimada de mortalidad en la niñez (< 5 años) por pueblo de 65
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 27 Tasa específicas de mortalidad por grupos programáticos de edad 66
por pueblo de pertenencia (Trienio 2007-2009).
Gráfico 28 Tasa específica de mortalidad en el adulto mayor (65 y + años) por 67
pueblo de pertenencia (Trienio 2007-2009).
Gráfico 29 Región de Antofagasta: Principales causas de muerte por pueblo 68
de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 30 Comunas seleccionadas: Principales causas de muerte en población 69
andina y no andina (2004-2009).
Gráfico 31 Región de Antofagasta: Principales causas de muerte por pueblo 70
de pertenencia según por sexo (2004-2009).
Gráfico 32 Región de Antofagasta: Principales causas de muerte en población 71
andina y no andina por área de residencia (2004-2006).
Gráfico 33 Tasa ajustada de mortalidad por Cáncer por pueblo de pertenencia 72
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 34 Tasa ajustada de mortalidad por Cáncer por pueblo de pertenencia, 72
según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 35 Principales tipos de cáncer por pueblo de pertenencia, según sexo 73
(2004-2009).
Gráfico 36 Tasa ajustada de mortalidad por Cáncer de los órganos digestivos 73
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 37 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema 74
Circulatorio por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 38 Tasa ajustada de mortalidad Enfermedades del Sistema Circulatorio 75
por pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-
2009).
Gráfico 39 Región de Antofagasta. Estado nutricional de adultos mayores por 75
pueblo de pertenencia.
Gráfico 40 Distribución relativa defunciones por ECV por causa específica por 76
pueblo de pertenencia (2004-2009).

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Página

Gráfico 41 Tasa ajustada de mortalidad por Isquemia Cardiaca por pueblo de 76


pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 42 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades Cerebrovasculares 77
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 43 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades Hipertensivas por 77
pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 44 Tasa ajustada de mortalidad por Causas Externas por pueblo de 78
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 45 Tasa ajustada de mortalidad por Causas Externas por pueblo de 78
pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 46 Tasa ajustada de por Accidentes de Transporte Terrestre por pueblo 79
de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 47 Tasa ajustada de mortalidad por Lesiones Autoinfligidas 83
Intencionalmente por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006
y 2007-2009).
Gráfico 48 Distribución relativa suicidios por grandes grupos de edad por 84
pueblo de pertenencia (2004-2009).
Gráfico 49 Tasa ajustada de mortalidad por Agresiones por pueblo de 84
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 50 Tasa ajustada Fiebres Tifoidea y Paratifoidea por pueblo de 87
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 51 Tasa ajustada Enfermedad de Chagas por pueblo de pertenencia 87
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 52 Tasa ajustada Hepatitis víricas por pueblo de pertenencia (Trienios 88
2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 53 Región de Antofagasta. Principales causas de egresos hospitalarios 89
por pueblo de pertenencia, en % (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 54 Región de Antofagasta. Principales causas de egresos hospitalarios 89
en hombres por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009).
Gráfico 55 Región de Antofagasta. Principales causas de egresos hospitalarios 90
en mujeres por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009).
Gráfico 56 Tasa ajustada de incidencia de Tuberculosis por pueblo de 92
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 57 Tasa ajustada de prevalencia de Tuberculosis por pueblo de 92
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 58 Tasa ajustada de mortalidad por Tuberculosis por pueblo de 93
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

ÍNDICE DE TABLAS Página

Tabla 1 R egión de Antofagasta. Distribución de la población por provincia/comuna 42


según condición étnica.
Tabla 2 Distribución defunciones por grupos decenales de edad, por pueblo de 60
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 3 Distribución ENO por diagnóstico, por pueblo de pertenencia (2004-2009) 86
Tabla 4 ENO seleccionadas: distribución relativa por diagnóstico, por pueblo de 86
pertenencia (2004-2009).
Tabla 5 Distribución egresos hospitalarios por pueblo de pertenencia (Trienio 2007- 88
2009).

ÍNDICE DE FIGURAS

Figura 1 Metodología para identificar a personas pertenecientes a pueblos andinos en 22


los registros de morbimortalidad.
Figura 2 Mapa de la región circumpuneña. 26
Figura 3 Región de Antofagasta. Distribución de población atacameña, otro pueblo 43
indígena y total indígena por comuna.
Figura 4 Región de Antofagasta. Proporción de población atacameña, otro pueblo indí- 44
gena y total indígena por comuna.
Figura 5 Región de Antofagasta. Pirámides de población atacameña, otro pueblo indí- 50
gena, total indígena y no indígena.
Figura 6 Comuna de Antofagasta. Pirámides de población atacameña, otro pueblo 51
indígena, total indígena y no indígena.
Figura 7 Comuna de Calama. Pirámides de población atacameña, otro pueblo indígena, 52
total indígena y no indígena.
Figura 8 Comuna de San Pedro de Atacama. Pirámides de población atacameña, otro 53
pueblo indígena, total indígena y no indígena.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

PRESENTACIÓN

l “Perfil epidemiológico básico de la población indígena y no indígena residente en el


E
área de cobertura del Servicio de Salud Antofagasta” se inscribe en una línea de investi-
gación que desde el año 2003 desarrolla el MINSAL con el fin de conocer la situación de
los pueblos indígenas de Chile. Su propósito es producir, a partir de registros oficiales,
información epidemiológica étnicamente diferenciada y relevar las brechas de equidad
existentes entre la población indígena y no indígena de esta región del país. Estos ante-
cedentes tienen, potencialmente, una gran utilidad para particularizar las metas sanitarias
locales a la realidad indígena y son un punto de partida para el diseño de estrategias
adecuadas y pertinentes que contribuyan a mejorar las condiciones de salud de los pueblos
indígenas, en el marco de la implementación de sus derechos colectivos e individuales
a la salud y la vida.

l estudio aporta una serie de evidencias convencionales de la vulnerabilidad de la pobla-


E
ción de matriz cultural andina en materia de salud; describe las principales tendencias de
la mortalidad en población indígena y se aproxima a la morbilidad a partir del registro de
egresos hospitalarios y las enfermedades de notificación obligatoria. Proporciona —en el
capítulo “Las prácticas médicas andinas atacameñas: cruces de cosmovisiones e histo-
rias”, elaborado por la antropóloga Paola Bolados— elementos sobre el sistema médico
atacameño y sus dinámicas de continuidad y cambio en el complejo contexto sociopolítico
en que se ha desenvuelto desde la colonia hasta la actualidad. Concluye con una serie de
recomendaciones a los equipos locales para avanzar hacia el diseño e implementación de
modelos interculturales de atención, que den respuesta a las necesidades de la población
indígena y garanticen los derechos que les son reconocidos en la Ley 20.584 que regula
los deberes y derechos que tienen la personas en relación con acciones vinculadas a su
atención en salud.

La serie de estudios sobre la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile han
favorecido la visibilidad estadística de los Aymara en las Regiones de Tarapacá y Arica
y Parinacota; de los Mapuche residentes en la Región de Los Ríos, la Región del Bío-
Bío (particularmente la provincia homónima y la Provincia de Arauco), La Región de La
Araucanía (específicamente las comunas del área Lafkenche de la Provincia de Cautín
y la totalidad de la Provincias de Malleco), la Región de Los Lagos (áreas de cobertura
de los Servicios de Salud Chiloé, del Reloncaví y de Osorno); y para los indígenas del
extremo sur de Chile en la Región de Magallanes. No obstante, la visibilización estadística
no ha logrado impactar en programaciones locales que tiendan a reducir las inequidades
identificadas, tal como propone la Norma Administrativa 16 que establece las directrices
para la acción de los Servicios de Salud en su relación con los pueblos indígenas. Este
es, pues, el principal desafío para la acción sectorial: pasar de la declaración de princi-
pios interculturales a la acción intercultural orientada a mejorar las condiciones de salud;
pasar de la mera constatación de iniciativas orientadas a los pueblos indígenas a medir
su verdadero impacto en tales condiciones.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

I. LA PRODUCCIÓN DE INFORMACIÓN EPIDEMIOLÓGICA ÉTNICAMENTE


DIFERENCIADA, UNA CONDICIÓN IMPRESCINDIBLE PARA IMPLEMENTAR
LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS.

1. El estándar mínimo de derechos de los pueblos indígenas en salud a nivel


internacional.

La consolidación de un estándar mínimo de derechos de los pueblos indígenas a nivel


internacional —que se sintetiza principalmente en el Convenio 169 de la OIT sobre
Pueblos Indígenas y Tribales1 y en la Declaración de Naciones Unidas sobre los Dere-
chos de los Pueblos Indígenas2, pero que también es reconocido en otros instrumentos
(CEPAL, 2006; Aylwin y otros, 2009; CEPAL-ATM, 2012)— compromete a los Estados a
establecer nuevos pactos sociales que, superando la noción liberal de ciudadanía, abran
paso a democracias multiculturales y pluriétnicas3, en cuyo marco se garanticen sus
derechos individuales y colectivos como pueblos (Yashar, 2005; CEPAL, 2006; Aylwin,
IEI UFRO, 2002; Anaya, 2005; Wiessner, 1999; Williams, 1990).

Estos nuevos pactos sociales entre los Estados y los Pueblos Indígenas son necesarios
para superar la ya atávica exclusión social, política y económica a la que éstos han
sido estructuralmente relegados desde la conquista hasta la actualidad; y responder a
las nuevas formas que esta marginación ha asumido en virtud de ajustes estructurales,
globalización económica y acuerdos de libre comercio (Stavenhagen, 2006). Su construc-
ción supone transformaciones de la institucionalidad estatal y del entramado jurídico que
la regula, así como el diseño de políticas públicas que permitan implementar el corpus
de derechos políticos, sociales y culturales reconocidos a los pueblos originarios, en el
marco de la ampliación del catálogo internacional de derechos humanos. Para ello los
Estados deben, por un lado, dar garantías especiales para que los integrantes de estos
pueblos ejerzan los derechos y libertades fundamentales que comparten con los demás
ciudadanos; y, por otro, avanzar en el reconocimiento e implementación de los derechos
colectivos específicos de los pueblos culturalmente diferenciados (CEPAL, 2006).

1.- Ratificado por el Estado de Chile el 15 de septiembre de 2008 y que entró en vigor un año más tarde.
2.- Aprobado por el Asamblea General de las NU en 2007.
3.- Una democracia pluriétnica o plurinacional, lejos de promover la homogenización del ejercicio de la ciu-
dadanía, postula una igualdad ciudadana abierta a la ‘diferenciación’ (no a la desigualdad), permitiendo la
incorporación de los pueblos indígenas u otros grupos étnicos a la comunidad política mayor no sólo como
individuos, sino que también como colectivos. El tipo de derechos asociados a las demandas de ciudadanía
diferenciada corresponden a derechos especiales de representación para grupos excluidos, derechos de
autonomía en aspectos claves de la vida de nacionalidades, culturas o pueblos encapsulados al interior de
Estados plurinacionales y derechos culturales.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Recuadro 1
Derechos en salud de los pueblos indígenas en los principales
instrumentos de derecho internacional

DECLARACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS

Artículo 23
Los pueblos indígenas tienen derecho a determinar y a elaborar prioridades y estrategias
para el ejercicio de su derecho al desarrollo. En particular, los pueblos indígenas tienen
derecho a participar activamente en la elaboración y determinación de los programas de
salud, vivienda y demás programas económicos y sociales que les conciernan y, en lo
posible, a administrar esos programas mediante sus propias instituciones.

Artículo 24
1. Los pueblos indígenas tienen derecho a sus propias medicinas tradicionales y a mantener
sus prácticas de salud, incluida la conservación de sus plantas, animales y minerales
de interés vital desde el punto de vista médico. Las personas indígenas también tienen
derecho de acceso, sin discriminación alguna, a todos los servicios sociales y de salud.
2. Las personas indígenas tienen derecho a disfrutar por igual del nivel más alto posible
de salud física y mental. Los Estados tomarán las medidas que sean necesarias para
lograr progresivamente la plena realización de este derecho.

CONVENIO 169 DE LA OIT, ARTÍCULO 25

1. Los gobiernos deberán velar porque se pongan a disposición de los pueblos interesa-
dos servicios de salud adecuados o proporcionar a dichos pueblos los medios que les
permitan organizar y prestar tales servicios bajo su propia responsabilidad y control,
a fin de que puedan gozar del máximo nivel posible de salud física y mental.
2. Los servicios de salud deberán organizarse, en la medida de lo posible, a nivel comunitario.
Estos servicios deberán planearse y administrarse en cooperación con los pueblos intere-
sados y tener en cuenta sus condiciones económicas, geográficas, sociales y culturales,
así como sus métodos de prevención, prácticas curativas y medicamentos tradicionales.
3. El sistema de asistencia sanitaria deberá dar la preferencia a la formación y al empleo de
personal sanitario de la comunidad local y centrarse en los cuidados primarios de salud, man-
teniendo al mismo tiempo estrechos vínculos con los demás niveles de asistencia sanitaria.
4. La prestación de tales servicios de salud deberá coordinarse con las demás medidas
sociales, económicas y culturales que se tomen en el país.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Actualmente se reconoce que el estándar mínimo de derechos de los pueblos indígenas


tiene por principio su derecho a la autodeterminación e incluye: I) derechos territoriales
referidos a la propiedad, uso y control de las tierras que históricamente ha poseído y los
recursos naturales en ellas disponibles; II) derecho al desarrollo y al bienestar social,
garantizando la autonomía en la decisiones y la integridad cultural; III) derecho la partici-
pación social y política sistemática; y, IV) derecho de no discriminación.

L as implicancias de este nuevo estándar para el sector salud son innegables. En primer
lugar porque el ejercicio del derecho humano fundamental a la salud que se ha reconocido
en múltiples instrumentos internacionales4 está en directa vinculación con la implemen-
tación de otros derechos (vivienda, agua potable, saneamiento, educación, información,
empleo, etc.), que actúan como determinantes sociales de las condiciones de salud de la
población; mismos que, según diversas normas internacionales, revisten connotaciones
especiales para los pueblos indígenas; en segundo lugar, porque el reconocimiento de
los pueblos indígenas como sujetos de derechos implica que los Estados no solo deben
garantizar el derecho a la salud de los ciudadanos indígenas (dimensión individual), sino
que también deben implementar sus derechos colectivos en tanto pueblos culturalmente
diferentes. Más aún, el derecho a la salud de los pueblos indígenas no solo está estre-
chamente vinculado sino que depende del ejercicio de sus derechos colectivos.

Los derechos en salud de los pueblos indígena incluyen el derecho a alcanzar y man-
tener el nivel más alto de salud física y mental, mediante un acceso sin discriminación
a una atención adecuada, de calidad y culturalmente pertinente. Contemplan también
el derecho a la integridad cultural en materia de salud, que se sustenta en el concepto
integral de bienestar de los pueblos indígenas y que, por lo mismo, no se restringe al uso,
fortalecimiento y control de las medicinas tradicionales indígenas, sino que se extiende a
la protección de sus territorios en tanto espacios vitales para la salud individual y colec-
tiva. Incluyen, por último, el derecho a participar en el diseño, implementación, gestión,
administración y evaluación de las políticas y programas de salud que les competen, con
énfasis en la autonomía de los recursos (CEPAL, 2007; Pedrero, 2013). La implemen-
tación de estos derechos supone avanzar hacia el diseño de modelos interculturales de
atención y gestión en salud.

2. La obligación de los Estados y sus sistemas estadísticos de producir información


diferenciada por pueblo de pertenencia como base para diseñar políticas
publicas garantes de sus derechos

La disponibilidad de información y la oportunidad de participar en las decisiones vincu-


ladas con su desarrollo es una condición imprescindible para la realización de todos los
demás derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas, bajo los principios
de autonomía y autodeterminación. La existencia de importantes brechas en este ámbito
han sido por ellos denunciadas en múltiples encuentros internacionales. Asumimos que
no se trata de acceso a cualquier información, sino a información socialmente necesaria,

4.- Párrafo 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, Párrafo 1 del Artículo 12 del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Artículo 5 de la Convención Internacional sobre
la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, Artículo 11 y Artículo 12 de la Convención sobre
la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y Artículo 24 de la Convención sobre los
Derechos del Niño, entre otros.
-16-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

esto es aquellas que requieren los pueblos indígenas para decidir sus acciones políticas,
económicas, sociales y culturales.

n este contexto, los Estados tienen la obligación recoger, procesar, generar, publicar y
E
difundir toda la información relevante para el desarrollo de la sociedad (registros, bases
de datos u otros); por, mecanismos transparentes para que la ciudadanía pueda acceder
a ella. Además, su implementación requiere de un marco normativo y legal, así como
de políticas públicas de información que garanticen su ejercicio en cada país. Estas
obligaciones de carácter general, revisten connotaciones especiales para los pueblos
indígenas, ya que los Estados deben responder a los nuevos compromisos generados
a partir de los acuerdos internacionales, buscando articular el derecho a la información
que tienen los indígenas en su condición de ciudadanos y el ejercicio de ese derecho
en el marco de la implementación de sus derechos colectivos, respetando la integridad
cultural y autonomía.

Para ello, los Estados deben adecuar las normativas relativas a la producción, uso y
circulación de información vigentes en cada país, asegurando la inclusión de criterios de
identificación étnica pertinentes y válidos, que permitan visibilizar la realidad de los pueblos
indígenas; y asegurar el acceso a la información disponible y su divulgación de manera
oportuna, eficiente y a través de mecanismos culturalmente pertinentes.

En lo específico, la producción de conocimiento sociodemográfico y epidemiológico, des-


de una perspectiva de derechos, constituye un primer paso en la visibilidad estadística
necesaria para la construcción de una ciudadanía pluriétnica en Chile. En efecto, saber
quiénes son, cuántos son y dónde residen los pueblos indígenas, es un insumo básico para
el diseño de políticas y programas tendientes a la restitución de los derechos conculcados
desde la conquista, la colonización y que se han mantenido a través de mecanismos
seculares de discriminación que subsisten en el país; tales políticas debieran apuntar a
cerrar las brechas de equidad que los afectan.

n requerimiento básico, entonces, para implementar los derechos en salud de los pueblos
U
indígenas es la generación de información sistemática sobre sus condiciones de vida,
que aporte evidencia epidemiológica científicamente fundada a la formulación de políticas
y programas pertinentes y efectivos para lograr la equidad entre los pueblos, entendida
ésta una medida de justicia social. Sólo será posible avanzar en este sentido, conociendo
el perfil de morbi-mortalidad, estimando las brechas entre los riesgos de estos pueblos
y el resto de la sociedad; y, partiendo de esta línea base, determinar objetivos sanitarios
susceptibles de ser medidos objetivamente y diseñar, garantizando la efectiva participa-
ción de los pueblos indígenas, intervenciones integrales y culturalmente pertinentes que
permitan alcanzarlos. Por ejemplo, si se observan altas tasas de incidencia y mortalidad
por Tuberculosis en algunos pueblos indígenas, necesariamente los programas deben
ser rediseñados sobre la base de los territorios (tradicionales o modernos) en que éstos
de localizan, puesto que es allí donde interactúan los factores agresores y/o protectores

-17-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

de la salud; y, conjuntamente, deben propiciar la inclusión de los modelos etiológicos,


diagnósticos y terapéuticos indígenas en las intervenciones.

Todo este conocimiento, imprescindible para el diseño de modelos interculturales de atención


y gestión en salud, debe ponerse a disposición de los pueblos indígenas para garantizar su
participación plena en el proceso. Para ello debe atenderse los estándares del Convenio
que establece que éstos deben ser consultados, “mediante procedimientos apropiados y en
particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas
legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente” (Artículo 6); precepto
refrendado también por el Comité de las Naciones Unidas contra la Eliminación de la Dis-
criminación Racial, que en la Recomendación General 23, insta a los Estados a garantizar
“que los miembros de los pueblos indígenas gocen de derechos iguales con respecto a su
participación efectiva en la vida pública y que no se adopte decisión alguna directamente
relacionada con sus derechos e intereses sin su consentimiento informado”.

En la misma línea, El Convenio 169, establece, además, que es deber de los gobiernos
“adoptar medidas acordes a las tradiciones y culturas de los pueblos interesados, a fin de
darles a conocer sus derechos y obligaciones, especialmente en lo que atañe al trabajo, a
las posibilidades económicas, a las cuestiones de educación y salud”; para lo cual “deberá
recurrirse, si fuere necesario, a traducciones escritas y a la utilización de los medios de
comunicación de masas en las lenguas de dichos pueblos” (Artículo 30).

2.1. El enfoque étnico en las fuentes de datos

l enfoque étnico en las fuentes de datos es un nuevo campo de conocimiento, que


E
surge en el marco de los progresivos procesos de reconocimiento de los derechos de los
pueblos indígenas que ha propiciado la comunidad internacional en las últimas décadas
para enfrentar la necesidad urgente de producir la información requerida para hacerlos
efectivos. En su construcción, diversos actores sociales, han asumido que los enfoques
convencionales de producción de información deben ser superados, abriendo espacios
para la articulación entre las epistemologías indígenas y las “occidentales”.

n este sentido, el enfoque étnico en las fuentes de datos es una estrategia teórico-metodo-
E
lógica en construcción que promueve la producción de información sistemática, relevante,
consistente y pertinente para el diseño y monitoreo de políticas públicas que garanticen la
implementación de los derechos de los pueblos indígenas y otros grupos étnicos.

-18-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Recuadro 2
¿Por qué es importante introducir el enfoque étnico en los sistemas
de información en salud?

* Porque la mayoría de los sistemas de información en salud de los países de América Latina no
existen registros desagregados por etnia, pueblos o comunidades; y, por eso, no es posible ela-
borar diagnósticos epidemiológicos diferenciados, ni conocer sus perfiles de morbi-mortalidad.

* Porque, desde un marco de derechos, la invisibilidad de los pueblos indígenas y en los sistemas de
información en salud, y consecuentemente, de sus condiciones de salud, constituye por si misma
una discriminación étnica que debe ser superada a la luz de las recomendaciones de los organis-
mos internacionales y las demandas actuales de estos pueblos.

* Porque es necesario superar las planificaciones homogenizantes sustentadas en la noción que


no hay diferencias en los perfiles epidemiológicos de los pueblos; y que, por ello, no se reque-
rirían políticas específicas y focalizadas para ellos. Así, mientras no se cuente con evidencia
epidemiológica y no se identifique de manera consistente y rigurosa las desigualdades e in-
equidades en salud entre países, grupos étnicos y regiones de América Latina, las políticas y
programas de salud específicos para estos pueblos seguirán restringiéndose a iniciativas de
carácter cultural, limitando la transversalización del enfoque y, sobre todo, impidiendo que se
formulen en términos de objetivos sanitarios exigibles y evaluables

* Porque, tal como han señalado organismos internacionales, el desafío de superar las inequida-
des en salud implica focalizar las acciones en los pueblos y comunidades más vulnerados en
sus derechos, que son quienes concentran los mayores riesgos de enfermar y morir. Para ello
es urgente: a) estimar el daño; b) identificar sus determinantes sociales estructurales y próxi-
mas; c) diseñar intervenciones focalizadas, eficientes y relevantes; y d) monitorear los avances
en términos de equidad y cumplimientos de derechos.

Fuente: Pedrero y Oyarce, 2013

n el ámbito de los sistemas de información en salud (SIS), este enfoque supone avanzar
E
progresivamente en, al menos, tres grandes líneas de acción complementarias:

a) Inclusión de variable(s) de identificación étnica en las fuentes de datos convencionales


de salud, en función de producir indicadores epidemiológicos clásicos que permitan
comparar la situación de salud de las poblaciones indígenas y las no indígenas,
identificando diferencias y brechas de equidad entre ellos. Desde este enfoque,
tales brechas debieran ser interpretadas como brechas en la implementación de los
derechos de los pueblos indígenas en materia de salud.

b) Ampliación de las unidades de análisis convencionales en epidemiología, reconstru-


yendo a partir de las variables ya existentes: I) entidades territoriales significativas
para los pueblos indígenas, por ejemplo las comunidades locales; II) etapas de ciclo
vital socio-culturalmente relevantes; III) categorías relativas a la organización del
tiempo entre los pueblos indígenas.

-19-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

c) Desarrollo de indicadores (cuantitativos y cualitativos) que respondan a los modelos de


salud integral de los pueblos indígenas, que pueden incluir aspectos como el control
territorial, las condiciones medioambientales, la situación del sistema médico indígena,
las redes de solidaridad y reciprocidad comunitarias, la participación política, etc.

or último, incorporar el enfoque étnico en los SIS no solo es útil para producir informa-
P
ción y analizarla correctamente, sino que es también fundamental para ejercer tareas
de abogacía y vigilancia de buen gobierno. Para las organizaciones indígenas, conocer
y comprender la información sobre su situación de salud, permitirá su inclusión en las
agendas de negociación con el Estado, para exigir el diseño e implementación de políticas,
planes y programas que garanticen el cumplimiento de sus derechos en salud.

-20-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

II. ASPECTOS METODOLÓGICOS

1. Identificación de casos indígenas en los registros de morbimortalidad

ado que, en términos generales, a nivel nacional la incorporación del enfoque étnico en
D
los SIS es aún incipiente, es necesario incluir ex post en los registros disponibles una o más
variables que permitan identificar en los eventos de morbi-mortalidad los casos indígenas.
Para ello, se ha adecuado una metodología que fue diseñada en el marco de la línea de
investigación epidemiológica con enfoque sociocultural7-8, que desde el 2003 impulsa el
MINSAL y que fuera por primera vez probada en la actual Región de Arica y Parinacota
(Oyarce y Pedrero, 2006). Esta metodología identifica casos indígenas en los registros de
morbimortalidad a partir de la combinación de tres criterios: apellidos indígenas, apellidos
hispanos vinculados a territorios tradicionales indígenas y acreditación de la calidad de
indígena en los registros de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI).

L as particularidades de los procesos socioétnicos regionales obligaron a adecuar esta


metodología, dado que no es posible diferenciar mediante ella a personas atacameñas
de aquellas que pudieran ser aymara o quechua. En efecto, tal como se pudo verificar,
a través de una revisión exhaustiva de las fichas clínicas disponibles en el CESFAM de
San Pedro de Atacama, personas de apellidos tradicionalmente considerados aymara
(Mamani, Condori, Yucra, por ejemplo) se autoidentifican con el pueblo indígena originario
de esta zona: los atacameños o Likanantai. Conjuntamente, existen evidencias históricas
de presencia de otros pueblos andinos en el territorio. Es el caso de las comunidades
quechua asentadas en el área, tras el control del incanato (Comuna de Ollagüe, Cupo en
el Alto Loa de la Comuna de Calama, por ejemplo); y, además, en las últimas décadas
se han asentado migrantes aymara en Antofagasta y Calama, que se han transformado
en un foco de atracción, producto del desarrollo de la industria extractiva minera (Ver
Capítulo III en este documento).

n este contexto, se optó —en concordancia con el equipo del Programa de Salud y Pueblos
E
Indígenas del Ministerio de Salud— por construir indicadores étnicamente diferenciados que
permitieran contrastar la situación de salud de los pueblos andinos presentes en la región
en conjunto (atacameño, quechua y aymara) con la del resto de la población regional. Para
ello —en el caso de los registros de morbilidad— se incluyó, junto a los criterios menciona-
dos, la autoidentificación consignada en la pregunta que para tales fines se incluyó en los
registros de egresos hospitalarios y enfermedades de notificación obligatoria aunque —por
las deficiencias en la incorporación de la variable de pertenencia a pueblos indígenas7—
estas fuentes permiten rescatar muy pocos casos (Ver Figura 1).

5.- Para profundizar en las limitaciones y potencialidades de esta metodología, véase Pedreo y Oyarce, 2009.
6.- Esta metodología fue, además, la establecida por el mandante en las bases técnicas de esta consultoría.
7.- Las principales deficiencias guardan relación con: a) la definición de la pregunta sin la necesaria participación
y consulta a los pueblos indígenas, b) la escasa capacitación a los equipos sobre el propósito sanitario de su
inclusión en los registros; c) la falta de una campaña amplia de difusión, orientada a los pueblos indígenas y a
la sociedad en general, que enfatizara en el por qué se pregunta, cómo se pregunta, cómo se responde y para
sirve la información que se puede producir a partir de ella; y, d) en lo operacional, una misma persona aparece
en un registro como indígena y en otros no.

-21-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Figura 1
Metodología para identificar a personas pertenecientes a pueblos andinos
en los registros de morbimortalidad

Apellido Pueblo

Andino andino
atacameño,
quechua o aymara No
Sí Pueblo
Apellido andino
hispano en
territorio
tradicional No
Sí Pueblo
Acreditado andino
en CONDI
No
Pueblo
Sí andino
Identificación
en registros
de salud No

2. El cálculo de tasas.

omo una forma de hacer comparativos los indicadores producidos en este estudio para
C
la población andina residente en la Región de Antofagasta con los que se han generado
para otros pueblos indígenas del país, esta vez se optó por calcular trienalmente los
indicadores, específicamente para los períodos 2004-2006 y 2007-2009.

∑ Eventos de morbimortalidad / 3
X 1.000
Población estimada a la mitad del período

na vez resuelta la identificación de casos indígenas (pueblos andinos) en las bases


U
oficiales de datos de morbimortalidad, se debe definir un procedimiento para establecer
la composición étnica de la población expuesta al riesgo de enfermar o de morir. Para
este fin, siguiendo la metodología ya utilizada en los demás estudios desarrollados por
el MINSAL, se recurrió a las proyecciones de población del DEIS para los años 2005 y
2008, correspondientes a la mitad de cada uno de los períodos que se analizaron.

-22-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

ado que tales proyecciones no dan cuenta de la pertenencia a pueblos indígenas de la


D
población, se asumió la composición étnica por sexo y edad arrojada por los resultados
del Censo de Población y Vivienda de 2002.

Todas las tasas han sido ajustadas por edad, recurriendo para ello a la misma población
estándar que se ha utilizado en estudios anteriores, sugerida en la fase inicial de este
Proyecto de Epidemiología por el DEIS8; a saber:

Edad Población
<15 77500
15-24 43291
25-34 34589
35-44 24275
45-54 16355
55-64 11693
65 y + 11220
Total 218923

8.- CELADE. América Latina, proyecciones de población años calendarios 1950-2000. Boletín Demográfico 1991;
48: 31

-23-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

III. LAS PRÁCTICAS MÉDICAS ANDINAS ATACAMEÑAS: CRUCES DE


COSMOVISIONES E HISTORIAS9

“la madre tierra no es santa, es madre, nos cría, me da todo, es muy delicada, igual que usted.
Usted es mi madre, usted me va a retar. A veces tenemos malas relaciones con la madre tierra…
renegamos y no nos damos cuenta…la tierra y los cerros son iguales. También son personas,
pero son vivos. La tierra no muere nunca, los cerros nunca mueren, son vivos” (Elvira Tito,
componedora atacameña).

“Yo digo no hagan tanta…que quieren esto, esto otro… para sanar donde quiera uno puede
ir a sanar. Yo siempre he dicho cuando alguien me necesite a mí…yo antes cuando no tenía
casa le decía que fueran a un algarrobo…lo que siempre digo es que estamos bien, no pedir
tanta cosa, yo no quiero tanta cosa buena, porque dice el Señor “atiéndelo donde sea”, no se
necesita tanta cosa” (María Tejerina, sanadora atacameña).

Introducción

stas dos frases sintetizan algunos de los aspectos medulares de la visión andina de la salud
E
que persiste actualmente en las comunidades indígenas del Salar de Atacama y el Alto Loa.
Por un lado, el marco de creencias —cosmovisión— en la cual se inscriben: la tierra, pacha
mama o pata hoiri en lengua cunsa y los cerros o malkus (espíritus y deidades mayores)
que, al igual que en el resto del mundo andino compartido con países como el Ecuador,
Perú, Bolivia y Argentina, rigen las acciones, rituales y organización de las comunidades
originarias. Por el otro, estas frases definen los requerimientos del espacio terapéutico en
que cobran actualidad y vigencia estas prácticas: el entorno cotidiano donde se desarrollan
las actividades sociales, rituales y productivas. Palabras que no sólo reflejan la relación
entre el mundo de los seres humanos y no humanos presentes en la vida de los pobladores
andinos atacameños, sino también muestran una reelaboración e incorporación de elementos
impuestos por el contexto de adoctrinamiento y evangelización colonial: la no santidad de la
madre tierra y la atribución del don de sanar al dios cristiano.

Con estas palabras de apertura, pretendemos introducirnos al mundo de las prácticas


curativas atacameñas, desde una perspectiva etnográfica e histórica, luego de varios
años de investigaciones realizadas con los sanadores y curanderos en la región ata-
cameña del Salar. Esta perspectiva busca resaltar las condiciones sociales, culturales,
económicas e históricas que subyacen en las representaciones actuales de la salud y la
enfermedad, como parte de las dimensiones cosmológicas que ordenan el campo de la
vida y la muerte. En síntesis, y como bien sostiene el sociólogo Pierre Bourdieu (2007),
se trata de comprender el peso de la historia en los cuerpos individuales y colectivos de
los agentes, en este caso indígenas, cuya complejidad y dinamismo nos alertan ante
cualquier pretensión esencialista y naturalizadora sobre la medicina indígena, en este
caso de la medicina atacameña.

9.- Artículo preparado espacialmente para este estudio, por la antropóloga Paola Bolados.

-24-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

or ello, proponemos entender el sistema de salud atacameño como el resultado de


P
un conjunto de prácticas culturales que se han reconfigurado bajo diversos regímenes
históricos, y que han marcado la historia de la región en general y de los atacameños en
particular. En consecuencia, lo que hoy denominamos como sistema médico atacameño,
es resultado de un conjunto de prácticas culturales consecuencia de diversos contactos
e influencias, así como de diversos procesos de dominación e imposición ideológica que
se ha dado en la historia de esta región incluso antes de la colonia. Por ejemplo, las
influencias de Tiawanaco (reinos aymara) y el Tawantinsuyo (incanato).

o se pretende mostrar aquí estas prácticas ni realizar una descripción detallada de las
N
mismas. El propósito, más bien, es acompañar al lector interesado en desentrañar las
dimensiones culturales de los procesos de salud y enfermedad en contextos indígenas,
en este caso atacameño; aportando, así, a los equipos oficiales de salud elementos para
pensar sus paradigmas y prácticas y revisar los propios pre-juicios respecto a estos “otros”
sistemas médicos, como condición para reconocer no sólo en los dichos, lo que afirma la
política nacional de Salud y Pueblos Indígenas del 2006:

“…ningún sistema médico es capaz de satisfacer, por si solo, todas las demandas de
salud que presenta una población, lo que implica dejar de concebir el modelo oficial
como el único deseable y válido…es urgente asumir que los pueblos originarios tienen
conceptos de salud y enfermedad diferentes y que existen especialistas tradicionales para
enfermedades que el sistema de salud oficial nunca sabrá curar, pues no tiene códigos
para entender su etiología”10.

T rataremos de mostrar la irreductibilidad de las prácticas de salud indígenas atacameñas,


así como su interdependencia absoluta con factores de mayor importancia como son
los que tienen que ver con el acceso a los recursos naturales y culturales por parte de
las familias y las comunidades atacameñas. A su vez, intentaremos borrar las fronteras
imaginarias que tienden a fijar la cultura y la identidad atacameña, para mostrar una
visión movediza, cuya característica ha sido un patrón de asentamiento sustentado en la
movilidad y dispersión (trashumancia), producto de la necesidad de adaptación a un medio
tan específico como ha sido el desértico. Sé que el esfuerzo será particularmente grande
para el lector instruido en la biomedicina, así como el formado en una visión biologicista
de la salud y la enfermedad. El llamado justamente será a cambiar de vereda y conocer
desde la perspectiva de una ciencia social, las dimensiones relevantes —equívocamente
y arbitrariamente definidas como subjetivas— de las decisiones —o habitus étnico, en
términos de Bourdieu (2007: 98)— de una población que no siempre responde a lo que
el sistema biomédico de la salud pública le propone o incluso impone. Para quienes de-
sean que sus prácticas realmente “curen”, en un contexto indígena como el atacameño,
resulta ineludible “tener presente” la historia y la experiencia de hombres y mujeres que
durante el último tiempo se han dispuesto a dialogar con el sistema biomédico buscando
de buena fe, realizar caminos de cooperación e intercambio.

10.- Extracto Documento Política de Salud y Pueblos Indígenas 2006:9

-25-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Historiando las prácticas curativas atacameñas en el universo simbólico andino

os acercaremos entonces a las prácticas curativas atacameñas como un universo variado


N
y complejo que requiere ser abordado desde diversas aristas. Su heterogeneidad y riqueza
proviene en gran parte por su capacidad de adaptación e incorporación de elementos de
diversas tradiciones y culturas, las cuales tienen como objetivo principal dar respuesta a
las exigencias de vivir en un ecosistema tan particular como es el desértico que impera
en Atacama, sea este de oasis, quebrada, marginal de altura o de puna. En este sen-
tido, las poblaciones originarias atacameñas que se han desarrollado en este contexto
y bajo están condiciones, han tenido que desplegar estrategias de complementariedad
ecológica a fin de incorporar los recursos necesarios para asegurar su supervivencia y
reproducción cultural (Hidalgo, 2004; Martínez, 1998; Murra, 1996). De allí que haya sido
preciso asegurar un control territorial a través de familias extendidas, cuyo objetivo es
“complementar” diversos nichos ecológicos según la altura y el tipo de recursos específicos
que cada uno de estos ofrece a los grupos y culturas que se desarrollaron en el espacio
andino atacameño.

na forma de ocupación que puede ayudarnos a comprender por qué las familias tienen
U
que estar permanentemente transitando entre su localidad de origen (donde tienen la casa
principal), la capital comunal en San Pedro de Atacama (donde deben emigrar para continuar
estudios básicos y medios o bien para trabajar) y/o en la ciudad de Calama, capital provin-
cial (para terminar los estudios segundarios y técnico-universitarios y/o acceder a mejores
oportunidades laborales). La diversidad de ecosistemas al interior del Loa y el Salar, se
constituye el eje central de las actividades económicas y culturales de los grupos que han
habitado el extenso espacio andino, definiendo sus necesidades de intercambio e interacción
característicos de una región sur-andina denominada “circumpuneña” (Ver Figura 2).
Figura 2
Mapa de la región circumpuneña.

Fuente: Informe Verdad Histórica y Nuevo Trato www.memoriachilena.cl

-26-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

n general, la literatura especializada tanto histórica como arqueológica, coincide en que


E
los grupos habitantes de esta región extensa, provendrían de dos grandes tradiciones:
una tradición altiplánica perteneciente a las regiones altas bolivianas, así como las deno-
minadas tradiciones del desierto o áridas asentadas en zonas más bajas como las que
caracterizan los sectores precordilleranos como de oasis en el Salar de Atacama (Castro
et. al., 1984; Núñez, 1992). Las relaciones entre ambas tradiciones habrían sido en parte
reconocidas por los españoles al arribar a la región. Las autoridades administrativas y
eclesiásticas establecieron una división de esta región en dos grandes sectores: uno
denominado “Atacama la Chica” o “Atacama la Baja”, cuyo centro fue el poblado de Chiu
Chiu, y otro sector conocido como “Atacama la Grande” o “Atacama la Alta”, cuyo centro
fue la localidad de San Pedro de Atacama. No obstante esta distinción, tanto la arqueología
como la historia destacan el carácter multiétnico e interdigitado entre los grupos originarios
de esta región para los siglos XVI y XVII. Es decir, grupos diversos cohabitando regiones
tanto del Alto Loa (Atacama la Chica) y del Salar de Atacama (Atacama la Grande) en
donde el multilingüismo –aymara, quechua, cunsa y luego el español-, se hace presente
así, como también las adscripciones locales de acuerdo al lugar de procedencia: tributario
de Atacama, tributario de Lípez. La procedencia o lugar de origen, será un marcador de
identidad relevante y que hasta el día de hoy, acompaña a los comuneros que se refieren
asimismo como originario de Solor, de Socaire, de Peine, de Camar, etc.

e allí que cuando nos refiramos a las prácticas curativas atacameñas, las entendamos
D
como un conjunto de prácticas culturales compartidas por los grupos habitantes de la
actual Provincia del Loa, región de Antofagasta, entre las cuales existen un grupo amplio
que se reconoce hoy como atacameño, y otro más pequeño que se reconoce quechua
y aymara (actualmente presentes principalmente en las comunidades de Ollague y Chiu
Chiu, respectivamente; y en menor medida en San Pedro de Atacama y Calama). Es
de esta cosmovisión compartida entre las comunidades andinas, de la cual nacen y se
desarrollan las concepciones de la salud y la enfermedad, en un marco de significados
muy distinto a los introducido por la biomedicina en el transcurso del siglo XX, momento
en que se inauguran las primeras postas en las localidades del Salar de Atacama y el
Alto Loa hacia 1940 aproximadamente.

ambios que tendrán un proceso de aceleramiento a partir de la incorporación de este


C
territorio a Chile post conflicto de la Guerra del Pacífico en 1879. Este territorio desde
1824 había pertenecido a Bolivia, aunque con fuerte presencia de habitantes chilenos
por la actividad minera desarrollada en la zona (las actividades de la mina de plata
de Caracoles y la actividad salitrera en la cual también participaban los habitantes de
estas regiones ya sea como asalariados o bien como arrieros o forrajeros). Período a
partir del cual comienza una política de inclusión social, cultural y económica intensa,
con el propósito de convertir a estos “indios” en “ciudadanos chilenos”. Este proceso
denominado de “chilenización” marcará fuertemente las formas y estrategias de los
agentes estatales como la educación y luego la salud, que llegaron durante ese período
a la región, y que cumplieron el papel de “hacer patria en la frontera”.

-27-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

anto el inicio como el desarrollo de la república vienen de la mano con un ideario de la


T
modernidad y el progreso inherentes a los modos de vida urbanos que se presentaron en
oposición a la vida rural campesina, considerada un sistema de vida atrasado y salvaje.
Esta visión estuvo acompañada también, por una fuerte impronta del evolucionismo
darwinista que explicaba el desarrollo de la sociedad en términos biológicos, un contínuum
ascendente de especies inferiores a superiores, cuyo correlato impregnó las ideas de
civilización y barbarie. Este marco civilizatorio selló una historia de estigmatizaciones y
discriminaciones etno-raciales sobre estas poblaciones, como las que recordamos en el
siguiente texto de fines del siglo XIX:

“Estábamos en aquella puna de Atacama, en medio de aquella raza indígena degenerada,


uraña a todo contacto con el hombre social; envilecida por la humillación; embrutecida
por una ignorancia que excluye toda noción de cultura i lleva cada día más a esas pobres
jentes al divorcio con toda idea de civilización” (Francisco San Román, 1894. Desierto y
Cordilleras de Atacama. III vol. Santiago. Citado en Informe Verdad Histórica y Nuevo Trato).

stas ideas, que estuvieron en el centro de los idearios modernos y republicanos, se


E
transmitieron principalmente a través de la escuela y otros agentes estatales, entre ellos
la institucionalidad de salud, que hace su ingreso bastante más tarde que la educación
hacia los años 40 de manera esporádica e intermitente (las rondas en sus comienzos eran
organizadas desde Calama). Tanto el sistema de salud como el educativo se constituyeron
desde entonces en pilares fundamentales de cambio social en la región andina del norte
de Chile. Se trata de sistemas tributarios de la carga discriminatoria heredera del colo-
niaje que vio en las prácticas de salud indígena, un conjunto de hechicerías demoníacas.
A los ojos de los españoles evangelizadores, constituían prácticas supersticiosas que
atentaban contra la fe católica ya que rendían cultos a otros dioses, siendo catalogados
como prácticas idolátricas. Estas intentaron ser exterminadas a través de los procesos
de extirpación de idolatrías que pusieron en marcha autoridades políticas y religiosas en
el siglo XVI, y cuyo objetivo fue cristianizar y convertir al catolicismo a las poblaciones
originarias conquistadas (Castro 2009, Álvarez [1588]1998). Un claro ejemplo de ello es
el denominado Proceso de Brujerías llevado a cabo San Pedro de Atacama durante los
años 1749 y 1755, en un contexto de conflictos políticos generados por el abuso econó-
mico y prácticas de usurpación de tierras realizadas por el encomendero de la época.
Este proceso evidenció la importancia social y política de la figura de los curanderos en
esta región, que tras denunciar estos abusos, fueron perseguidos, encarcelados y enjui-
ciados, al punto de provocarles el exilio y en algunos casos, la muerte (Hidalgo y Castro
1997). No obstante esta política de exterminio realizada por la iglesia y la corona contra
las creencias nativas, éstas sobrevivieron e incluso permearon las vidas de los hombres
y mujeres de la sociedad colonial atacameña hasta mediados del siglo XVIII.

s en este estatus que las prácticas curativas atacameñas pudieron persistir y mantenerse
E
vigentes bajo los mecanismos de demonización y oscurantismo impuestos por el sistema

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

colonial. Sin embargo, el quiebre mayor se produce con la república, especialmente con la
llegada del estado chileno a estas regiones a fines del siglo pasado XIX y comienzos del
XX. Proceso que se intensificó con las migraciones de los indígenas principalmente a la
ciudad de Calama, producto de la floreciente actividad minera en torno a Chuquicamata.
Espacio al cual estaban llamados a incluirse a través de la negación de sus identidades
étnicas, así como la adopción de formas de ciudadanía moderna como “chilenos”. Estos
nuevos espacios sociales constituyeron el primer lugar de la negación y la discriminación,
así como el espacio ideal para adquirir patrones de modernización a través de un cambio
de vida campesino a uno relacionado con actividades apatronadas y asalariadas.

in embargo, en las comunidades rurales estas prácticas no sólo continuaron estando


S
vigentes, sino eran el lugar apropiado para realizarlas y reactivar —a través de las ac-
tividades tradicionales, celebraciones y rituales— el tejido cultural que daba sentido de
pertenencia y cohesión a estas poblaciones en un contexto de migraciones más intensas
y masivas producto de la expansión de la minera industrial en la zona. No obstante, se
produce un cambio mayor a partir de la llegada de las postas rurales a los pueblos, que
fueron reemplazando y disciplinando las prácticas locales. Principalmente, la profesiona-
lización del parto y su control, será una transformación relevante en orden a la figura de
la partera o partero, quién comenzó a ser cuestionado, vigilado y en algunos momentos
penalizado por su labor.

s preciso, entonces, relevar que las prácticas médicas atacameñas han debido desa-
E
rrollarse en un contexto ritual marcado por prejuicios y discriminaciones provenientes del
coloniaje primero, y luego, del proyecto civilizatorio que caracterizó el nacimiento de los
estados nacionales modernos. En este escenario, y luego de cerrarse la frontera andina con
la Guerra del Pacífico a fines del XIX, las poblaciones indígenas comenzaron un proceso
de territorialización y regionalización en torno a la actividad minera que estimuló la perma-
nencia por períodos más prolongados en la ciudad de Calama. Este hecho tendrá especial
importancia en la incorporación progresiva de las comunidades al sistema médico formal,
así como en el ocultamiento de la realización de sus “trabajos”, “costumbres” y “tradiciones”,
como ellos llaman a gran parte de estas prácticas en el nuevo contexto urbano.

stos procesos de negación histórica producto de la discriminación étnica y racial durante


E
los siglos XIX y XX, serán fundamentales para entender los procesos de rechazo y de
cierta resistencia de las comunidades por recuperar y revivir estas prácticas una vez
que se inicia un proceso estatal de reconocimiento en Chile con las políticas indígenas
e interculturales de los años 90 con la aprobación de la Ley Indígena del año 93; así
como la resistencia de los especialistas indígenas, sanadores y sabios, a mostrar lo que
históricamente habían sido forzados a realizar bajo reserva y en un contexto de enorme
prejuicio y criminalización.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Las prácticas curativas atacameñas: entre la negación histórica y la autoafirmación


adaptativa

L as prácticas de salud atacameñas actuales deben, entonces, ser entendidas como re-
sultado de procesos de negación, incorporación y negociación complejos y heterogéneos,
que involucran procesos de intercambios e interacciones propias de una región interétnica
y multicultural, así como condiciones socio-políticas y geoeconómicas particulares. Estos
tienen que ver con su historia migratoria minera asociada al período republicano que
se desarrolló desde fines del siglo XIX hasta fines de los años 1990, cuando comienza
a operar un nuevo marco político reparatorio e inclusivo de las hasta ahora negadas y
desconocidas poblaciones originarias en Chile. Todos estos factores actuarán como de-
terminantes socioculturales a la hora de acercarnos a la situación actual de la medicina
atacameña, que se encuentra en un período difícil por el fallecimiento de varios terapeutas
tradicionales, así como por el estímulo permanente a adoptar nuevas formas de vida,
que implícitamente traen una propuesta de abandono de estas prácticas en pos de una
inclusión total a la ciudadanía nacional. A esto se suma el avasallamiento y consolidación
del modelo biomédico en el sistema de salud formal (incluido en sus versiones de salud
familiar CESFAM u otros programas más transversales) a través de los sistemas de
control, vacunación, y otras medidas que terminan reduciendo y desplazando el campo
terapéutico tradicional a los espacios de la familia y la comunidad o ayllu.

* Se suman a estos determinantes, las condiciones ambientales y culturales en las


cuales estos sistemas médicos tradicionales operan: el territorio y sus recursos tanto
naturales como culturales. Los cambios del entorno natural producto del cambio climático
que origina recurrentes sequías, así como las transformaciones de mayor connotación
cultural producto de la intervención humana, han implicado, por ejemplo, la pérdida o
desaparición de especies del herbolario tradicional utilizado por los yerbateros, yatiris y
componedores de huesos tradicionales en Atacama. A su vez, la reducción del recurso
hídrico del subsuelo y superficial producto de las actividades económicas masivas que
se generan en estas zonas —principalmente mineras y, en menor, medida turística— han
contribuido a deteriorar o bien excluir a sectores utilizados para rituales o para actividades
tradiciones de pastoreo, forzando incluso a incorporar prácticas culturales muchas veces
consideradas amenazantes o contrapuestas para la vida de las personas y la comuni-
dad: tener contacto con los abuelos o gentiles (cuerpos antiguos arqueológicos), cuyo
resultado es la enfermedad.

L as propias políticas conservacionista del Estado impiden el acceso a productos como la


pata de guanaco y de zorro, tradicionalmente utilizada para tratar el aire y otras enfermeda-
des; así como la yareta, empleada por los habitantes de esta región para curar la diabetes.
Esta especie durante el período arriero desarrollado en la zona desde fines del XIX y mitad
del XX, fue declarada agotada por la explotación minera que la utilizaba como fuente de
energía y carbón para sus faenas en Chuquicamata. Lo mismo ocurrirá con el chañar y el
algarrobo —especies centrales de la dieta de estas comunidades (junto a diversos tipos de

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

maíces, carnes magras de llamo y otras como cabras y corderos, papas, trigo, etc.)— que
fueron altamente explotados en el período de desarrollo industrial minero. Éstas, junto a otras
medidas políticas y económicas, se tradujeron en una pérdida del territorio tradicional y la
explotación de sus recursos de manera intensiva y poco sustentable, que obstaculizaron la
mantención de la biodiversidad (la fauna y vegetación) de la zona.

esulta interesante referirse a estos aspectos porque todo el sistema medico local se
R
centra en un sistema de obligaciones que se genera en tres ejes: familia-unidad doméstica,
comunidad-ayllu y entorno/patahoiri o madre tierra. La salud, entonces, es producto de
una buena articulación y equilibrio entre ellos, produciéndose la enfermedad al momento
de romperse o transgredirse la relación entre alguno de ellos. Algunos autores (Ibacache
et. al., 2000) han definido esta concepción como una epidemiología de la trasgresión la
cual opera en base a la prevención de la enfermedad. Es decir, la enfermedad proviene
cuando se ha roto alguna de estas relaciones ya sea entre un miembro y su familia, con
la tierra o pachamama y sus otras deidades o espíritus como cerros y abuelos, o bien
con la comunidad, a través del incumplimiento de alguna obligación como puede ser
la ausencia en la limpia de canales, no pasar la fiesta como alférez de alguna de las
fiestas de su pueblo, o por la ruptura de cualquier acuerdo asumido y no concretado. Un
sistema de relaciones donde la tierra, no es un ente objetivado como es para nosotros
el “medioambiente” o al “entorno”. Se trata del principio vital —la tierra, madre tierra,
pachamama— que da origen y fin a todo el ciclo de la vida: la familia, la comunidad o
ayllu, el pueblo; y frente a la cual, sólo queda ofrendar con abundancia a través de ritos
y celebraciones.

L a tierra, los cerros o mallkus y los abuelos, no son sólo deidades o divinidades que hay
que respetar, celebrar, agradecer y cuidar, sino también “pagar”; es decir, recompensar
con fiestas y gestos y, de esta manera, estar en paz y en tranquilidad con ellos. La natu-
raleza está personificada, tiene corporeidad adscrita, así como capacidad de representar
y atribuírsele sentimientos contrarios como amor-odio, tranquilidad-turbulencia, ira-enojo,
festejo-celebración, fertilidad/fecundidad-infertilidad. Estos contrarios son resueltos en
el tinku en señal de que el equilibrio no es algo que se consigue naturalmente, sino una
lucha, un enfrentamiento cuyo objetivo es resolver el conflicto y restaurar por algún tiem-
po el orden social. Es un mundo de seres humanos y no humanos que conviven con la
comunidad, tienen vida, sentimientos, así como formas de mantenerlos bien, para estar
en salud y no enfermarse.

L a ruptura de esta relación de interdependencia absoluta, cualquiera sea la razón, no


sólo puede enfermar a la familia, a la comunidad o al pueblo, sino también puede afectar
a la producción económica, limitando los cultivos y los animales. Aspecto que el sistema
médico oficial no considera y que provoca importantes tensiones entre comunidad y
equipo de salud durante rondas y ejecución de programas. El calendario del sistema
formal creado en general sin participación de los usuarios y de acuerdo a las exigencias

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

y necesidades del propio sistema para el logro de sus “metas”, en no pocos momentos
se enfrenta a tensiones y desavenencias que provienen de no atender al calendario
ritual y cultural andino que se inicia en junio para las comunidades más pastoras con la
señalada o señalamiento de animales, y en agosto, con el pago a la pachamama para las
comunidades más agrícolas en los oasis. Ambas celebraciones dan inicio al calendario
indígena, el cual comienza con los preparativos de la tierra y el agua. Esta última se con-
creta en la festividad de la limpia de canales que se realiza cada año por uno o dos días
entre agosto y octubre, para literalmente limpiar el canal que traerá el agua con que se
saciará la tierra, crecerán las cultivos y los pastos y se alimentarán animales y familias.
Su importancia es central porque a través de ella, no sólo se asegura la pertenencia y
cohesión comunitaria, sino también el acceso a la tierra y al agua de acuerdo a sistemas
de propiedad ancestral. Es un ritual de fertilidad central para asegurar un proceso de
producción exitoso y abundante. Estas actividades centrales en la vida de los habitantes
del Salar, marcarán una movilidad que pocas veces es advertida por los funcionarios de la
salud, que muchas veces utilizan la expresión “no encontramos a nadie” en la comunidad.
Esto a raíz de que ellos tocaban la puerta de la casa creyendo que la ocupación era similar
a la ciudad e ignorando que la vida en general de estos habitantes se desarrolla en un
espacio mucho más amplio que el de la casa física. Especialmente, en el patio principal
donde se realizan las actividades más sedentarias, y otros sectores más alejados donde
se realizan las actividades agro-pastoras.

l período agosto-octubre se configura entonces en un periodo especialmente “delicado”


E
en términos de salud, “la tierra está abierta”. Si no se es generoso con los pagos, los wakis
y convidos, muy probablemente se dañará la salud. De allí que la mañana del primero de
agosto en muchos de estos sectores se vea un importante humareda sobre el pueblo y se
respire un especial aroma a la coba quemada. De igual forma, este período intenso por su
importancia económica y ritual, definirá la presencia o ausencia a turnos médicos, participación
en actividades de los programas de salud, o cualquier otra actividad que se pretenda desarrollar
durante esos meses consagrados al trabajo de la tierra. Los animales y los cultivos reflejan
la capacidad productiva y reproductiva de la unidad doméstica y la comunidad. No atender
a este factor de la vida social atacameña, puede no sólo traer desgracia y enfermedad, sino
marginación y conflictos comunitarios con otra unidad doméstica u ayllu.

n consecuencia, el sistema médico andino en el cual están inscritas las prácticas curativas
E
atacameñas, están entrecruzadas por variados factores, entre los cuales es clave el tipo
de paisaje y ecosistema de la comunidad, así como los recursos que este pueda controlar,
como también sus formas de intercambiar con otros grupos, dentro de un sistema de reci-
procidad, donde la acción terapéutica no es nunca gratuita en el sentido que lo señala el
Estado a través de su sistema publico de salud. De allí que el enfermo y su familia deben
asumir el costo de la curación que cada vez es más cuestionada desde la visión de la salud
pública, ignorando el sentido que tiene dentro del sistema de obligaciones que funciona: los
tratamientos involucran múltiples acciones de la persona y/o la familia, compra de diversos

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

objetos o bien viajar a determinados lugares para realizar el pago o la costumbre que permitirá
la recuperación de la enfermedad tratada. Si se produce algún desequilibrio debe restaurarse
rápidamente a través de alguna forma o terapia que recomponga el sistema de reciprocidad
o ayni (como es el término en quechua que se utiliza).

sta realidad, exige profundizar en las creencias, cosmovisión y otros condicionamientos


E
(socioculturales, económicos religiosos, políticos) que producen o causan la enfermedad.
Es lo que algunos han denominado síndromes delimitados culturalmente que “no consti-
tuyen ningún trastorno tipificado para la medicina o la psiquiatría occidental, pero que son
identificados y reconocidos localmente como patologías, con una etiología, un diagnóstico
y una terapia socialmente definidos” (Viola, 2000: 43). Este es el caso generalizado de
la enfermedad del susto presente en muchas sociedades latinoamericanas, el empacho
que afecta principalmente a niños, o bien el aire que se atribuye al no estar atento a los
cambios bruscos de temperatura, el cual puede llevar a una parálisis facial temporal o
permanente. Estas y otras enfermedades, se relacionan con el exceso y la falta de algún
elemento o actividad, que en su mayoría provienen del descuido de las condiciones
climáticas y la pérdida de la temperatura corporal, eje del cuidado y la prevención de la
salud entre los andinos atacameños.

aralelo a la historia antes trashumante y luego migratoria de estas poblaciones, las


P
extensas circulaciones andinas que permitieron proveerse de elementos para curarse
(incluidos de sectores tan alejados como la selva y de lo cual existe evidencia arqueo-
lógica), han sido reemplazadas, re significadas o bien enriquecidas cada vez más con
otras tradiciones y prácticas médicas. Incluido a estas influencias de la cual existe vasta
literatura, no debiéramos dejar de lado el papel importante del catolicismo andino que se
refleja en los bailes religiosos y que funcionan complementariamente con las prácticas
médicas atacameñas. Asimismo, el número no despreciable de habitantes reconvertidos
a iglesias evangélicas, que realizan rituales religiosos propios con fines curativos (Bolados
y Moreno, 2006).

L a rica capacidad adaptativa de elementos culturales diversos, entre ellos los curativos, han
funcionado y funcionan como una lógica de supervivencia, la cual ha permitido no sólo que
estas prácticas sobrevivan sino que sigan altamente vigentes y efectivas. Esta capacidad
también se traduce entre otras cosas que los atacameños sean capaces de recurrir hoy a las
diversas medicinas disponibles, incluso a algunas tradicionalmente lejanas como lo habían
sido la acupuntura, reiki, apicultura, etc. Los propios curanderos hacen uso de elementos
de la biomedicina para realizar sus tratamientos como es el caso de un componedor que
antes de tratar al enfermo, solicita hacerse una radiografía a fin de asegurarse que no haya
fractura. Asimismo, en muchos de los casos, ellos son los primeros en distinguir cuando “es
una enfermedad de médico” indicándole al enfermo que debe acercarse al consultorio u
hospital, ya que no se trata de una enfermedad que ellos puedan curar.

l pragmatismo y activo pluralismo médico que subyace en las decisiones terapéuticas de


E
los andinos atacameños, es el que le otorga a la vez su especificidad: enfermedades como

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

la agarradura de tierra, los cerros, los abuelos, el susto son sólo posibles de diagnosticar
y curar por un especialista local. Su etiología (en algunas síntomas como tristeza, pérdida
del ánimo, desorientación, desconcentración, y en los niños, irritabilidad y desasosiego
que también se visibiliza en alergias) pueden solo tratarse por quien conoce los aportes de
cada yerba medicinal así como su transformación mediante la mezcla con otros elementos
en “remedios”. La tierra, los cerros o abuelos, enfermedades muy comunes de atender
entre sanadores, “te agarran” porque ven a la persona débil, descuidada y desatenta; o
bien porque no ha cumplido las obligaciones como “pedir permiso” en lugares sagrados
por los cuales va a transitar, o simplemente porque “reniega” en su lugar de trabajo.

J unto a este grupo de enfermedades relacionadas con las divinidades locales, existe otro
grupo de enfermedades más físicas como es el lastimado, el padrón o padrejón para los
hombres y la matriz para las mujeres, que deben ser atendidas para continuar la vida
productiva y reproductiva. En el caso del lastimado, por lo general se relaciona con caídas
que no sólo afectan partes externas del cuerpo sino pueden generar desgarros internos,
inmovilizando a la persona e impidiéndoles que continúe trabajando. Se requiere hacer
reposo, fajarse y masajear con hierbas descontracturantes y desinflamatorias. En cambio
el padrón/padrejón y la matriz, se relacionan directamente con la fertilidad. Es necesario
volver la matriz o el padrón al centro o ponerlo en su lugar a través de ventosas y parches.
Tratamiento que dura unas cuantas visitas hasta que finalmente la persona se recupera
y en el caso de las mujeres, pueden quedar rápidamente embarazadas si así lo quieren.

l embarazo no constituye un período especial, pero tienen algunos recaudos a fin de evitar
E
complejidades en el parto. Por ejemplo, entre las tejedoras se suele decir que en ese periodo
las mujeres embarazadas no deben tejer, a fin de que el cordón del niño no se cruce en su
cabeza y se complique el parto. Si hay algún problema que la partera detecta a través del
tacto, es resuelto con el manteo o bien la ubicación del bebé con movimientos de manos.
El manteo literalmente significa que la mujer es manteada en una frazada hasta que la
partera luego de una revisión, confirma que el bebe ya está en la posición adecuada. Esta
práctica que ha entrado en desuso, ha sido reemplazada cada vez más por la composición
de la madre, que consiste en que la partera o sanadora con sus dos manos ubica al bebe
en una posición adecuada para que siga su crecimiento o bien se prepare mejor para el
momento del parto. Un acontecimiento, natural e íntimo, muy distinto al parto hospitalario
ofrecido por el sistema público, y que muchas mujeres hasta el día de hoy, recuerdan como
un episodio traumático. La lógica preventiva del sistema de salud local, hacía intentar de
todas las formas posibles, anticiparse a los problemas que podrían ocasionarse durante este
acontecimiento. El parto, por lo general, era asistido por el hombre o algún otro miembro
de la familia determinado, que previamente ayudaba a la mujer a prepararse con baños
calientes enriquecido con hierbas dilatadoras. Asimismo y como lo tiene ampliamente
documentado la literatura andina y las experiencias en el norte, las posiciones de la mujer
acompañaban la gravedad natural tomando un postura arrodillada. Pese a la naturalidad
del periodo de embarazo, el período post parto sí comprende cuidados especiales. Una

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

alimentación adecuada y cambio de actividades pesadas por otras más livianas durante
los primeros cuarenta días son indispensables para prevenir la “recaída”. Una enfermedad
que se produce cuando la mujer no respeta la cuarentena y se pone a trabajar sin fajarse,
o simplemente se descuidada de los cambios de temperatura.

L a atención y respeto a los lugares sagrados son los ejes para prevenir la enfermedad.
No obstante, el mundo atacameño como parte del mundo andino es un mundo habitado,
donde los caminos están siempre llenos de incertidumbre, que sólo puede ser controlada a
través del rito. De allí que la hoja de coca, sea uno de los elementos rituales y alimenticios
sagrados para llevar consigo en los viajes y actividades tradicionales de la tierra. La hoja
acompaña y da la fuerza y protección física y espiritual necesaria para lograr exitosamen-
te la travesía o actividad. Es la ofrenda principal de todo waqui o convido que se debe
realizar a la entrada de un lugar, en el borde de un terreno o en cualquier espacio “malo”
que pueda enfermar. Se improvisa una mesa con la jijlla (manta tejida), hojas de coca, y
cigarros para prender y darle a la tierra. Elementos que se deben humedecer con alguna
bebida, sea esta aloja, cerveza o vino. Son los agradecimientos y solicitud de permisos
necesarios para caminar tranquilos y sin sobresaltos. Un objeto de especial valor ritual,
que además revela la vinculación activa y actual con las tradiciones altiplánicas, ya que
es un elemento que no se produce en esta parte del norte de Chile. Sólo a través de un
comercio todavía considerado “ilícito” e “ilegal”, y que pese a todas las políticas de reco-
nocimiento multicultural siguen reproduciendo imaginarios criminalizantes relacionados
con el micro y narcotráfico, revelan un contexto aún negador e inhibidor de estas prácticas
andinas en el norte de Chile (Bolados, 2011).

El contexto de re-conocimiento de la medicina atacameña: experiencias y aprendizajes

ariadas han sido las propuestas e iniciativas implementadas a nivel internacional y na-
V
cional, que buscan avanzar en el reconocimiento de los sistemas de salud indígenas. En
Chile, tuvieron un importante impulso a nivel institucional con los procesos democráticos
de los años 90. Décadas antes, a nivel internacional, habían recibido un fuerte estímulo
en los años 70 con la propuesta de ALMA ATA “salud para todos” de la Organización
Mundial de la Salud y profundizados durante los años 80 y comienzos de los 90, con las
denominadas experiencias de Sistemas de Salud Locales (SILOS). Estos tuvieron amplios
e interesantes desarrollos en Latinoamérica, producto de las iniciativas e impulsos desde
la Organización Panamericana de la Salud.

s en este marco que se introduce la discusión de la interculturalidad en Chile en los años


E
90, no exento de experiencias aisladas, que ya podían estar desarrollándose gracias a la
apertura y sensibilizaciones de algún agente de la salud y otros profesionales interesados.
Estas experiencias deberán gran parte de su desarrollo a los trabajos iniciados en el sur
por médicos y antropólogos como Jaime Ibacache y Anita Oyarce quienes empujaron
y canalizaron procesos comunitarios relacionados al reconocimiento de la vigencia y

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

efectividad de los sistemas médicos indígenas, en este caso el mapuche y mapuche hui-
lliche, fundamentalmente. Estas ideas se concretaron en el primer programa intercultural
conocido como PROMAP (Programa de Salud con Población Mapuche) en un Servicio
de Salud, que fue conocido por el desarrollo y liderazgo alcanzado con la experiencia del
Primer Hospital Intercultural Makewe (Región de La Araucanía) y la aparición del asesor
y/o facilitador intercultural como el traductor lingüístico y cultural entre mujeres mayores
hablantes en mapudungun y funcionarios del sistema médico público. Extensos fueron los
aportes de los profesionales de la salud de los Servicios de Salud de Araucanía, Chiloé y
otras regiones como la Red de Asesores Interculturales de la Región de Arica y Parinacota,
el parto aymara en Iquique y otras experiencias de este tipo en el propio Santiago en los
años 2000. Experiencias que en el contexto de la Iniciativa Salud y Pueblos Indígenas de
las Américas -SAPIA- de la OPS a mitad de los años 90, estimuló la institucionalización de
estas experiencias a nivel nacional a través del Programa de Salud y Pueblos Indígenas
que se inicia en 1996 desde el Ministerio de Salud, articulándose con las primeras expe-
riencias locales e incorporando nuevos Servicios de Salud11 a este trabajo. Su objetivo
era darle visibilidad y legitimidad social y jurídica a estos conocimientos, sus agentes y
terapias, así como reconocimiento y apoyo en recursos. No es sino hasta el año 2000
que parte el Programa Especial de Salud y Pueblos Indígenas (PESPI) que hoy trabaja
con 26 de los 29 Servicios de Salud.

L as consecuencias, aún no del todo estudiadas, revelaron las contradicciones de estas


propuestas interculturales en un contexto neoliberal como el chileno, cuyos efectos
fueron mostrando una progresiva burocratización de la salud mapuche (Cuyul, 2008) y
una neoliberalización de las prácticas indígenas en el caso atacameño (Bolados, 2012
y Boccara y Bolados, 2010). Las paradojas de un modelo que pretendía compatibilizar
liberalismo económico y democracia política, fue mostrando sus limitaciones especialmente
en temas energéticos que violaron los derechos protegidos por la legislación indígena
y medioambiental de los años 90. Así como la constatación y presión de una parte de
los sectores y organizaciones indígenas que no estaban de acuerdo en desvincular las
demandas en salud de las demandas territoriales y ambientales.

stos cambios e impactos se observaron e hicieron crisis, a partir de la puesta en marcha


E
de un programa multicultural de amplio alcance y considerables recursos para distintas
materias. Este será el Programa Orígenes que, por su complejidad, se desarrolló en dos
fases (2001-2005 y 2006-2009). Su aterrizaje violento, jerárquico y verticalista, como los
definieron los, hasta ese momento, promotores de la interculturalidad del PROMAP y
el PESPI, implementó un componente de salud intercultural, que intentó invisibilizar los
procesos anteriores, así como legitimar un tipo de conocimiento de lo indígena compa-
tible con las formas del mercado. En su implementación se impuso además formas de
participación que denominados express (Bolados, 2009), en términos de funcionar como
proyectos en tiempos muy reducidos que poco se complementaban con los ritmos de
organización y participación comunitarias.

11.- En 1996 los primeros Servicios de Salud que trabajan el Programa de Salud y Pueblos Indígenas fueron: Arica,
Iquique, Araucanía y Osorno, en 1997 se incorpora el Servicio de Salud Antofagasta y se realiza el Primer
Encuentro de Salud Intercultural en San Pedro de Atacama en 1998.

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

o obstante, este contexto de presión para autenticar las prácticas de salud indígenas,
N
paradójicamente en el caso atacameño, favoreció la visibilización de las mismas. El Progra-
ma, con todas sus limitaciones e imposiciones, favorecerá el surgimiento de un escenario
propicio para las hasta ahora negadas y demonizadas prácticas médicas atacameñas.
Este proceso se inició con algunos encuentros locales realizados durante la primera fase
del Programa, que permitieron aglutinar a los sanadores y otros colaboradores interesados
en torno a la promoción de la salud indígena. Actividad en gran parte realizada por quie-
nes en ese momento se encontraban en la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena
(CONADI) regional y el Consejo de Pueblos Atacameños. Estos encuentros conocidos
como el Encuentro de Sequitor del 2002, de Quitor –el 2004 y 2005- y finalmente en
Caspana el 2006, serán producto no sólo de las iniciativas del propio Programa, sino de
las organizaciones indígenas que habían iniciado un proceso de revitalización étnica a
partir de las condiciones favorables establecidas por la legislación indígena del año 93 y
la creación del Area de Desarrollo Indígena: Atacama la Grande el año 1996.

l proceso étnico desatado en la precordillera de la Segunda Región, y particularmente en


E
las comunidades del Salar de Atacama en un contexto de políticas indígenas y multiculturales
del Estado, y el apoyo de las organizaciones internacionales tanto de salud como de otras
áreas, transformaron al componente de salud del Programa Orígenes, en la plataforma ideal
para desplegar un incipiente proceso de reconocimiento de esta medicina, sus agentes y
terapias. Un período caracterizado por estos encuentros locales de sanadores y colabora-
dores, así como de propuestas de capacitaciones para profesionales de la salud. De este
proceso surgirán varias acciones en la región atacameña: del Primer Encuentro Internacional
y Cuarto Nacional realizado en Caspana el 2006 surge la primera Asociación de Sanadores
y Colaboradores de la Medicina Licanantay y Quechua. La misma será una idea madurada
en los encuentros anteriores y que se cristalizó con fondos del Programa Orígenes años más
tarde. Asimismo, uno de los sub-componentes del programa proponía financiar estudios para
la implementación de modelos de salud intercultural. Estos, no obstante, estaban fuertemente
marcados con la impronta de las organizaciones y Servicios de Salud de territorios mapuche
y williche, donde existían experiencias ya consolidadas, así como un corpus importante de
trabajos sistematizados. Esto se convirtió, en una sombra permanente para el desarrollo de
experiencias en otras regiones como la atacameña.

J unto a esta nueva asociación que por primera vez reúne a los sanadores, curanderos
y yatiris como se les conoce a quienes realizan y curan enfermedades en la región ata-
cameña, desde el Centro de Salud en San Pedro de Atacama, se constituye el Consejo
de Desarrollo Local en Salud (CDL). Este espacio es estimulado a nivel nacional como
una forma de promover la participación social al interior del establecimiento; sin embar-
go, su implementación fue compleja y se constituyó en un espacio de luchas entre las
organizaciones locales y los agentes del Estado que deseaban controlarla. Finalmente,
y producto de este espacio, las organizaciones locales miembros del CDL promovieron
el inicio de una experiencia intercultural, que contó con el apoyo del equipo de salud y,

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Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

a través de él, del Municipio, que permitió la atención de una sanadora reconocida que
trabajara una vez por semana dentro de las dependencias del Centro de Salud.

ese a que esta experiencia se constituyó para muchos en la difundida “experiencia


P
intercultural atacameña”, la misma se limitó a entregar de manera parcial y por tiempo
limitado, un espacio físico por tres horas una vez por semana. Durante este período, pocos
funcionarios se acercaron a preguntar cómo estaba resultando la experiencia, pese la alta
demanda requerida por habitantes de la comuna y por muchos otros que viajaban desde
Calama para atenderse con la yatiri. Tensiones relacionadas a las formas y tiempos de
cada sistema y las dificultades para dialogar estas diferencias, condujeron a, que una
vez cumplido el período, se diera por terminada esta experiencia sin evaluación alguna.
Para la Asociación, el proceso significó el aprendizaje de que la incorporación de su co-
nocimiento al interior del sistema formal y público no era lo más adecuado, planteándose
la necesidad de contar con un espacio propio de atención. El mismo Programa Orígenes
aportó los recursos financieros para la implementación de este espacio, que mediante
presiones diversas se concretó el año 2008 a través de un contrato de concesión entre la
municipalidad y la asociación. El lugar cedido sería la antigua posta, la cual había dejado
de funcionar como tal el año 2006, una vez inaugurado el nuevo Centro de Salud Familiar.

no de los aspectos más debatidos durante este proceso, fue la idea de participación
U
que tenían tanto agentes indígenas como agentes estatales de la salud, así como quien
era el responsable de dirigir este proceso. Durante este período se revelaron nítidamente
las dimensiones políticas de la salud y la centralización, que pocas veces se reconoce y
no obstante maneja buena parte de las decisiones respecto a lo que se hace o no, cómo
se hace y cuántos recursos se otorga a las acciones promovidas. Sin estar del todo
convencidos, los sanadores aceptan el lugar, aunque en varias ocasiones señalarán que
es un lugar malo, donde habitan espíritus ya que era la antigua posta y estaba llena de
almas. Estos aspectos no fueron percatados y mucho menos tomados en cuenta a la hora
de elegir el lugar y diseñar el espacio. Por el contrario, al no consultar a los verdaderos
expertos, vale decir los sanadores y cultores de la medicina atacameña, éste fue cons-
truido sin considerar uno de los elementos clave de la cosmovisión andina: se construye
mirando al noreste, lugar del nacimiento del sol y por ende, la vida y la salud. La sala se
emplazó, entonces, en un lugar inapropiado (“malo”) y mirando al poniente, lugar de los
muertos. En segundo lugar, el espacio fue habilitado de manera similar a un box médico
y de acuerdo a las exigencias sanitarias del sistema formal, sin considerar un espacio de
tierra para los rituales tan importante en el sistema médico tradicional.

odas estas acciones erráticas se tradujeron en incomprensiones, incomunicaciones


T
y finalmente en el distanciamiento entre el sistema de salud (regional y municipal) y
la asociación. Incluso al interior de la asociación se observó un distanciamiento de los
sanadores que retornaron a los lugares tradicionales de su atención: su casa, el lugar
del paciente o bien el espacio donde se adquirió la enfermedad o al cual se de ir para
realizar el tratamiento. Pero ¿qué fueron mostrando estas experiencias y el trabajo con

-38-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

la asociación y sus sanadores, así como el contacto permanente y las capacitaciones


realizadas con los funcionarios de la salud y qué aprendizajes pudiéramos sacar de esta
compleja historia para acciones futuras?

anto el “Estudio sobre caracterización de las prácticas de salud atacameñas” y la


T
experiencia del Programa “Chile crece contigo”, fueron dos experiencias positivas que
contribuyeron a un acercamiento más concreto y real entre el sistema médico atacameño
y el sistema de salud formal. Incluso, la incorporación de una médica china durante un
período en que se buscó trabajar sobre el problema del alcoholismo, pretendió mostrar el
pluralismo médico existente en la región, así como los itinerarios terapéuticos múltiples que
los habitantes indígenas y no indígenas de esta región despliegan con el fin de sanarse
y recuperar la salud.

obre el primero, destacan algunos elementos que considero no deberían dejarse aban-
S
donados ni olvidados a la hora de seguir avanzando en acercar miradas y posiciones
sobre la salud en las comunidades atacameñas. El trabajo con los sanadores reveló una
complejidad difícilmente reducible a los modelos proporcionados tanto por los Estados
como los reproducidos por organismos internacionales involucrados. Estos modelos, que
también fueron adoptados por algunos sectores de la dirigencia, mostraban la intercultu-
ralidad como el espacio de intersección entre la medicina formal y la indígena. A su vez,
junto a este diagrama de amplia circulación, le seguía un cuadro comparativo sobre las
profesiones biomédicas que se correspondían con la indígena. Vale decir, al doctor era
equivalente al yatiri, la matrona a la partera, el sicólogo al espiritista y el kinesiólogo al
componedor de huesos.

stos diagramas se impusieron como un forma de mirar el funcionamiento del sistema local,
E
forzando un relación integracionista y asimilacionista entre ambos, así como proyectando
sobre el sistema médico atacameño las formas protocolizantes del sistema biomédico. Un
saber avalado en certificaciones académicas otorgado por instituciones públicas y que
se estructuraba en un sistema un estatus social jerarquizado, que poco se relacionaban
con la heterogeneidad de roles y especialidades andinas locales, cuyas conocimientos
impedían dibujar fronteras claras entre una u otra especialidad; y en donde el origen de los
mismos, provenían y se legitimaban por formas distintas a las reconocidas por el sistema
público: dones otorgados por divinidades, heredados y bien adquiridos por la prácticas y
ratificado por la comunidad.

erapias que no se ajustan al espacio físico de un lugar determinado y mucho menos a


T
los horarios de un sistema público, que exige realizar el pago antes de la salida de los
primeros rayos del sol; o bien, hacer un llamado para curar del susto a la hora que el sol
se pone. Los problemas y tensiones que estos temas generaron, afectaron especialmente
a la sanadora, le pedían realizar un pago a la hora que pudieran asistir los funcionarios.
Nada hizo posible entender de qué no eran situaciones ajustables, y que estas deci-
siones no se encontraban en el campo de las negociones entre pares, sino cuestiones

-39-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

mandatadas por las divinidades por las cuales se regía la especialista. Varios productos
de estos cruces, tildaron a la yatiri de intransigente y buscaron a otro sanador que se
ajustara a los tiempos y horarios de los funcionarios. Varios preguntarán entonces, ¿qué
pasó? Detalles para algunos, cuestiones fundamentales para otros. Esto es justamente lo
que hizo difícil el encuentro entre estos mundos: entender que los conocimientos no son
ni equivalentes, ni homologables, ni los mismos, ni transferibles. Por ende, un sistema
compuestos de heterogéneas prácticas imposible de traducir y sistematizar de acuerdo
a los cánones científicos. Donde encontramos yerbateros que son también parteros y
realizador de costumbres y pagos. Algunos yatiris que sanan diagnosticando a través de
la mano sobre la biblia y otros leyendo la hoja de coca. Algunos componedores de huesos
que también son yerbateros, así sucesivamente.

or último, destacar el proceso vivido con la entonces matrona del Centro de Salud en
P
San Pedro de Atacama. Su interés y poder en tanto parte del equipo de salud, favoreció
que durante un tiempo algunas de las madres que se controlaban con ella pudieran
atenderse con las sanadoras. Iniciando un proceso de acercamiento concreto que se
fortaleció durante la implementación de los talleres interculturales que realizamos dentro
del programa Chile Crece Contigo. Este sirvió de base para retomar las confianzas y
los vínculos, a través de talleres donde habían funcionarios del programa (matronas,
paramédicas, médicos a veces, sanadoras con experiencias en el parto y las yerbas,
y las mamás que se estaban controlando el parto). En un contexto de horizontalidad,
respeto por los conocimientos de cada uno y las experiencias diversas, se construyeron
fichas sistematizando los aprendizajes relacionados con una alimentación en base a
productos locales, así como la preparación del parto y los cuidados del postparto. Varias
de estas mamás eran de origen boliviano, que hasta ese momento eran consideradas
un problema para el sistema público porque no se controlaban sino hasta último minuto,
liderando las estadísticas de los partos domiciliarios no deseados por el nivel regional y
central. No hay certeza de que esto haya cambiado, pero al menos en ese período, se
legitimó una presencia antes marginada, la de la mujer embarazada boliviana, y a su vez
se la reconoció como parte de las mujeres andinas que circulan en nuestro norte. Se
realizaron en total seis encuentros que, lamentablemente y como en otras oportunidades,
no tuvieron continuidad. En gran parte debido a un problema recurrente de la zona: la
rotación permanente de la población flotante, entre ellas los agentes de la salud, lo cual
vuelve a foja cero en los intentos de avanzar en estas propuestas.

obre el futuro de las prácticas de salud varios se preguntan sobre este aspecto, pero
S
ninguno de los sanadores se anima a decir algo con demasiada firmeza, ya que aunque
saben que existe un contexto que no colabora ni estimula a que sus conocimientos se
expandan y legitimen, estos no dependen de ellos, sino de poderes que están más allá
de sus acciones y deseos. Algunos tienen una visión de que estas prácticas se encuen-
tran en un momento de extinción debido a la muerte de sus principales especialistas y
a procesos migratorios y de urbanización crecientes que impacta en los jóvenes y niños
de las comunidades. Mientras esto ocurre, la asociación de sanadores intenta retomar

-40-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

su actividad con apoyo del Servicio de Salud Regional. Actualmente se encuentran


atendiendo todos los días, paralelamente se intenta retomar el perfil epidemiológico fra-
casado el año 2006, pero la pregunta ¿por qué no se avanza? Aún persiste y demanda,
una atención institucional global de parte del sistema de salud, pregunta cuya respuesta
está aún pendiente y debiera volver a convocarnos a la reflexión, diálogo y búsqueda de
caminos. La experiencia ha mostrado que experiencias interculturales siempre se dieron.
Los envíos del paramédico hacia los yatiris y viceversa en algunas de las localidades del
Salar, han sido un ejemplo que ha surgido de las necesidades y no de los programas,
como la utilización de radiografías por el cultor antes de tratar las tronchaduras.

Así principalmente, la interculturalidad aparece en el pluralismo médico que opera en la


región atacameña y los itinerarios múltiples de los habitantes del Salar, que como todos,
buscan las formas de ser sanados rápidamente con las medicinas disponibles en su
entorno. Como el don es justamente algo dado, nadie sabe en qué momento volverá a
caer el rayo sobre un o una joven o niño-niña de esta parte andina, ni quien lo heredará.
Sólo se sabe que una parte importante de los atacameños busca en sus yerbas estar
bien o mejorar, o bien recurrir a algún especialista para que le sane sólo aquello que sólo
él sabe sanar. Las prácticas curativas, la medicina atacameña andina, o cualquier forma
que se le llame, están vivas, vigentes y activas en el funcionamiento ritual y cultural de
las comunidades que la usan. Es sólo cuestión de alistar el ojo y los diversos sentidos
para entrar al mundo de vida, la salud y las formas de curación que aún y pese a todo,
persisten en las comunidades andinas atacameñas. Un camino que cualquiera de nosotros,
con respeto puede –si quiere- transitar.

-41-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

IV. EL CONTEXTO DEMOGRÁFICO

L os resultados del Censo de Población y Vivienda de 2002 reportaron un total de 481.931


habitantes en la Región de Antofagasta; un 4,7% de los cuales se autoidentificó como
perteneciente a un pueblo originario. 6 de cada 10 de personas indígenas se autorre-
conoció como atacameña; 2 de cada 10, como mapuche; un 10,8% como aymara; y un
8,9% como quechua (Ver Tabla 1).

Tabla 1
Región de Antofagasta. Distribución de la población por provincia/comuna
según condición étnica

Fuente: Censo de población y vivienda 2002

-42-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Figura 3
Región de Antofagasta. Distribución de población atacameña,
otro pueblo indígena y total indígena por comuna

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena

Ollagüe Ollagüe
Ollagüe
María María
Tocopilla María
Tocopilla Elena Elena Tocopilla Elena
Calama Calama Calama

Mejillones Mejillones Mejillones

Sierra Gorda San Pedro Sierra Gorda San Pedro Sierra Gorda San Pedro

Antofagasta Antofagasta Antofagasta


Miles habitantes Miles habitantes Miles habitantes

Menos 0,1 Menos 0,1 Menos 0,4


1 - 1,9 0,1 -- 0,2 3-4
Tal-Tal Tal-Tal Tal-Tal
2-3 3 - 3,9 5-6
+ de 9 + de 4 + de 13

Fuente: Censo de población y vivienda 2002

L a población indígena regional se concentra principalmente en tres comunas: Calama,


Antofagasta y San Pedro de Atacama, donde reside un 96,2% de las personas que declaran
pertenecer a algún pueblo originario. En el caso específico de la población atacameña, se
observa una considerable concentración urbana en los principales centros económicos.
La comuna de Calama, por su cercanía a los enclaves mineros, se trasforma en un polo
de atracción poblacional, concentrando al 69,9% de los likanantai; le sigue la comuna de
San Pedro de Atacama con un 20,7% y Antofagasta con un 8,5% (Ver Figura 3).

L a composición étnica de la población en las comunas de las Región es heterogénea.


Las comunas de San Pedro de Atacama y Ollagüe son eminentemente indígenas, con
mayoritaria población atacameña, la primera; y principalmente quechua, la segunda. En
las comunas la proporción de población indígena es muy baja, con valores que fluctúan
entre un 10% en Calama y un 0,9% en Tocopilla (Ver Figura 4).

-43-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Figura 4
Región de Antofagasta. Proporción de población atacameña,
otro pueblo indígena y total indígena por comuna

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena

Ollagüe Ollagüe Ollagüe


María María María
Tocopilla Elena Elena Elena
Calama Tocopilla Calama
Tocopilla Calama

Mejillones Mejillones Mejillones

Sierra Gorda San Pedro Sierra Gorda Sierra Gorda


San Pedro San Pedro

Antofagasta Antofagasta Antofagasta

Menos 1 % Menos 1 % Menos 1 %


1-2% 1 - 1,9 % 1-4%
Tal-Tal Tal-Tal Tal-Tal
7-8% 2-4% 7-8%
70% y + 70% y + 70% y +

Fuente: Censo de población y vivienda 2002

n general, la población indígena de la Región tiene una composición por sexo relativa-
E
mente equilibrada; mientras que la no indígena tiene un mayor predominio de hombres
(Ver Gráfico 1). Las diferencias territoriales del desarrollo económico del área, inciden
fuertemente en la variabilidad que se registra por comunas en este ámbito. Por un lado,
procesos migratorios selectivos por género redundan en la estructura por sexos de las
poblaciones indígenas y no indígenas de la comuna de Antofagasta, donde los hombres
son mayoritarios; precisamente por ser esta comuna un foco de atracción migratoria,
vinculado al mercado del trabajo. En San Pedro de Atacama, en tanto, se aprecia cómo
el mismo fenómeno opera a la inversa, siendo las mujeres las que permanecen en el
espacio local y los hombres los que se ven más afectados por la migración. Llama la
atención que en Calama, pese a su dinamismo económico, la población indígena tenga
un desbalance femenino (Ver Gráficos 1 al 5).

Gráfico 1
Región de Antofagasta. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia

120
103,7 100,8 103,8 103,7
99,1
100
Razón de masculinidad

80

60

40

20

0
Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena Total

Fuente: Censo de población y vivienda 2002

-44-
140 116,5
80
120
40

masculd
103,7 103,8 103,7

Razón deRazón
99,1 100,8
60
100
20

Razón de masculinidad
40
80
0
20 Atacameño Serie
Otroanálisis de la situación
pueblo indígena Totalde salud de los pueblos
indígena indígenas de Chile
No indígena TotalN° 11
60
0
40
Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena Total
20 Gráfico 2
0
Comuna de Antofagasta. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia
Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena Total

140 116,5 112,1 113,1


120 102,5 102,7
de masculinidad

100
140 116,5 112,1 113,1
80
120 102,5 102,7
masculinidad

60
100
140
40
80 116,5 112,1 113,1
120 102,5 102,7
Razón

20
60
Razón de masculinidad

100
400
Razón de

80
20 Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna
600
40
Atacameño Fuente: Censo de poblaciónTotal
Otro pueblo y vivienda 2002
No indígena Total Comuna
20
0
Gráfico 3
Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna
Comuna de Calama. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia
120 104,0 103,2
97,9 92,3 96,2
100
de masculinidad

120
80 104,0 103,2
97,9 92,3 96,2
100
60
masculinidad

80
40
120 104,0 103,2
97,9 92,3 96,2
60
20
Razón

100
Razón de masculinidad

400
80
Razón de

20 Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna


60
0
40
20 Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna

0
Fuente: Censo de población y vivienda 2002
Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna
200
148,5
Gráfico 4
de masculinidad

150 125,0
Comuna
200 de San Pedro de Atacama. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia
106,8
94,5 95,8 148,5
100
masculinidad

150 125,0
200 106,8
50 94,5 95,8
100 148,5
Razón
masculinidad

150 125,0
0 106,8
de

50 94,5 95,8
Razón de Razón

100 Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna


0
50
Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna

0
Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna
200
158,7
Fuente: Censo de población y vivienda 2002
130,3
azón de masculinidad

150 126,4
200 110,1 110,4
158,7
100 130,3
masculinidad

150 126,4
-45- 110,1 110,4
200
50
100 158,7
130,3
ad

150 126,4
100

Razón de mas
50
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11
0
Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna

Gráfico 5
Otras comunas. Razón de masculinidad por pueblo de pertenencia

200
158,7
130,3
Razón de masculinidad

150 126,4
110,1 110,4
100

50

0
Atacameño Otro pueblo Total No indígena Total Comuna

Fuente: Censo de población y vivienda 2002

ntre los indígenas de la región se evidencia claramente un proceso de envejecimiento


E
poblacional12; siendo los adultos mayores entre ellos proporcionalmente más significati-
vos que entre los no indígenas; igualmente muestra una menor capacidad de recambio
generacional y mayores índices de dependencia (Ver Gráfico 6). Sin embargo, se debe
considerar que esta situación solo se expresa en las áreas rurales, no así en las ciudades
donde la población indígena es más joven que la no indígena (Ver Gráficos 7 y 8).

Gráfico 6
Región de Antofagasta. Índices de envejecimiento poblacional
por pueblo de pertenencia

30
25,4
23,4
25 21,8
19,9
20
Índice

15 10,8
9,3 9,0
10 7,0 6,2 6,0 7,2
5,0
5
0
> 65 años > 65 años/< 15 años > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena

Fuente: Censo de población y vivienda 2002

12.-25 21,7 que se relacionan directamente con el


Para el análisis de las estructuras etáreas, se ha calculado tres índices
19,1 19,5a la19,3
envejecimiento de la población. El primero, corresponde proporción de mayores de 64 años respecto a la
20población total (>64/población total); el segundo, se refiere al porcentaje que representan los adultos mayores
en relación a la población en edad de trabajar (>64/población de 15-64 años), indicador que tiene importancia
15para analizar aspectos de seguridad social; y, el tercero, establece la relación entre la población de 64 y más
Índice

años y la población infantil (>64/población <15 años), referido a la capacidad de “renovación” generacional9,1
de
10las poblaciones. 8,1 7,1 7,7
6,0
5,4 5,0 5,2
5

0
> 65 años > 65-46-
años/< 15 años > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena


Índice
15 10,8
30 9,3 9,0
25,4
10 7,0 6,2 6,0 23,4 7,2
25 5,0 21,8
5 19,9
20 Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11
0

Índice
15 10,8
> 65 años > 65 años/< 15 años > 65 años/ 159,3
a 64 años
9,0
10 7,0 6,2 6,0 7,2
5,0
5 Atacameño
Otro pueblo indígena
Gráfico 7 Total indígena No indígena
0 Región de Antofagasta-área urbana. Índices de envejecimiento
> 65 años poblacional por>pueblo
65 años/<de15 pertenencia
años > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena


25 21,7
19,1 19,5 19,3
20

15
Índice

25 21,7 8,1 9,1


10 7,1 7,7
5,4 5,0 5,2 6,0 19,1 19,5 19,3
20
5
15
0
Índice

8,1> 65 años/ 9,1


10 > 65 años > 65 años/< 15 años 7,1 157,7
a 64 años
5,4 5,0 5,2 6,0
5 Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena
0
> 65 años Fuente: Censo de> 65
población y vivienda
años/< 15 años 2002 > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena


80
Gráfico 8
70,7 66,9
70 Región de Antofagasta-área rural. Índices de
60,4 envejecimiento
60 poblacional por pueblo 46,2
de pertenencia
50
Índice

40 32,1 29,0
8030 70,7
18,1 16,8 66,9 16,0
7020 10,6 60,4 10,8
8,4
6010
46,2
500
Índice

40 32,1
> 65 años > 65 años/< 15 años > 65 años/ 15
29,0
a 64 años
30 18,1 16,8 16,0
20 10,6 8,4
Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena 10,8
10
0
> 65 años > 65 años/< 15 años > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena

Fuente: Censo de población y vivienda 2002

Gráfico 9
Comuna de Antofagasta. Índices de envejecimiento
poblacional por pueblo de pertenencia

50
38,2
40

30 23,7 25,0
Índice

20,2
20
10,1 7,6 9,9
7,4 5,5 6,6 6,9
10 4,9

0
> 65 años > 65 años/< 15 años > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena

Fuente: Análisis Censo de población y vivienda 2002

-47-

25
0
> 65 años > 65 años/< 15 años > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena


Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenasTotal indígena
de Chile N° 11No indígena

Gráfico 10
Comuna de Calama. Índices de envejecimiento
poblacional por pueblo de pertenencia

25
19,2 20,2 19,5
20
14,5
15
Índice

10 8,4 7,5 8,2


5,5 5,4 6,6
5,2 4,3
5

0
> 65 años > 65 años/< 15 años > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena

Fuente: Análisis Censo de población y vivienda 2002

n estricto rigor, no se puede comparar los indicadores de envejecimiento en las pobla-


E
ciones indígena y no indígena de la comuna de San Pedro de Atacama sin establecer que
se trata de situaciones completamente distintas. La primera representa una comunidad,
en el sentido de que es población asentada de manera permanente en este territorio, sus
características demográficas y sus indicadores dan cuenta de procesos propios de las
distintas etapas de vida de atraviesa su población y de las dinámicas demográficas que
la afectan, mientras que la población no indígena es más bien un conglomerado artificial
de personas que comparten la residencia en la comuna. En el último caso los indicadores
de envejecimiento y dependencia muestran valores que difícilmente pueden darse en
poblaciones arraigadas en un territorio (Ver Gráfico 11 y Figura 8).

l respecto, en los últimos años San Pedro de Atacama ha experimentado un crecimiento


A
explosivo del número de habitantes, prácticamente duplicando su tamaño respecto al
censo anterior. Este crecimiento no guarda ninguna relación con las proyecciones que
hace el INE para el período, dada la estabilidad histórica de la población en esta zona.
Los factores que permiten comprender esta explosión demográfica, se asocian al rol de la
minería en la comuna y en estos últimos años, a la actividad turística como fuente laboral
importante, ya sea a través de actividades derivadas del turismo, como la construcción,
el empleo en restaurantes y hoteles, la venta de artesanía, etc.

L a población no indígena que tiene residencia habitual en la comuna de San Pedro de


Atacama se concentra mayoritariamente en los tramos de edades productivas (sobre los
15 años), tanto en hombres como en mujeres, con un elevado índice de masculinidad
(148,5). Posiblemente, esta estructura poblacional esté asociada a la inserción laboral de
afuerinos en la comuna. Por tratarse de una población “en tránsito” o de paso se entiende
la baja proporción de niños.

diferencia de la población no indígena, la pirámide de población atacameña permite


A
identificar a un grupo más estable en su permanencia local. Se evidencia un proceso

-48-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

expansivo de crecimiento poblacional, con una pirámide de base ancha y un angosta-


miento uniforme para hombres y mujeres a medida que avanzan en edad. El índice de
masculinidad comunal es de 94,5 para la población atacameña, es decir que hay una
leve superioridad numérica de las mujeres.

L a disminución de población joven (15-19 años), estaría asociada a la búsqueda de opor-


tunidades laborales o educativas fuera de la localidad. La migración de estos segmentos
poblacionales hacia los centros mineros y urbanos es un fenómeno que se inicia hace
varias décadas; sus impactos se pueden observar con mayor claridad en las localidades
rurales de la comuna.

Gráfico 11
Comuna de San Pedro de Atacama. Índices de envejecimiento
poblacional por pueblo de pertenencia

50 42,6 42,1
40

30
Índice

21,1 19,8 19,7 18,6


20
11,9 11,4
10 2,8 3,5 3,3 4,4
0
> 65 años > 65 años/< 15 años > 65 años/ 15 a 64 años

Atacameño Otro pueblo indígena Total indígena No indígena

Fuente: Análisis Censo de población y vivienda 2002

-49-
Figura 5
Región de Antofagasta. Pirámides de población atacameña, otro pueblo indígena, total indígena y no indígena
Atacameño Otro pueblo indígena
85 y +
85 y +
80 - 84
80 - 84
HOMBRE 75 - 79 MUJER HOMBRE MUJER
75 - 79
70 - 74
70 - 74
65 - 69
65 - 69
60 - 64
60 - 64
55 - 59 55 - 59
50 - 54 50 - 54
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

45 - 49 45 - 49
40 - 44 40 - 44
35 - 39 35 - 39
30 - 34 30 - 34
25 - 29 25 - 29
20 - 24 20 - 24
15 - 19 15 - 19
10 - 14 10 - 14
05 - 09 05 - 09

-50-
00 - 04 00 - 04
5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5
Total indígena No indígena
85 y + 85 y +
80 - 84 80 - 84
HOMBRE MUJER
HOMBRE 75 - 79 MUJER 75 - 79
70 - 74 70 - 74
65 - 69 65 - 69
60 - 64 60 - 64
55 - 59 55 - 59
50 - 54 50 - 54
45 - 49 45 - 49
40 - 44 40 - 44
35 - 39 35 - 39
30 - 34 30 - 34
25 - 29 25 - 29
20 - 24 20 - 24
15 - 19 15 - 19
10 - 14 10 - 14
05 - 09 05 - 09
00 - 04 00 - 04
5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5
Fuente: Censo de población y Vivienda 2002
Figura 6
Comuna de Antofagasta. Pirámides de población atacameña, otro pueblo indígena, total indígena y no indígena

Atacameño Otro pueblo indígena


85 y +
85 y +
80 - 84
80 - 84

HOMBRE 75 - 79
MUJER HOMBRE 75 - 79 MUJER
70 - 74
70 - 74
65 - 69
65 - 69
60 - 64
60 - 64
55 - 59 55 - 59
50 - 54 50 - 54
45 - 49 45 - 49
40 - 44 40 - 44
35 - 39 35 - 39
30 - 34 30 - 34
25 - 29 25 - 29
20 - 24 20 - 24

15 - 19 15 - 19

10 - 14 10 - 14

05 - 09 05 - 09

00 - 04 00 - 04

5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5

-51-
Total indígena No indígena
85 y +
85 y +
80 - 84
80 - 84
75 - 79
HOMBRE MUJER HOMBRE 75 - 79 MUJER
70 - 74
70 - 74
65 - 69
65 - 69
60 - 64
60 - 64
55 - 59 55 - 59
50 - 54 50 - 54
45 - 49 45 - 49
40 - 44 40 - 44
35 - 39 35 - 39
30 - 34 30 - 34
25 - 29 25 - 29
20 - 24 20 - 24

15 - 19 15 - 19

10 - 14 10 - 14

05 - 09 05 - 09

00 - 04 00 - 04

5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Fuente: Censo de población y Vivienda 2002


Figura 7
Comuna de Calama. Pirámides de población atacameña, otro pueblo indígena, total indígena y no indígena
Atacameño Otro pueblo indígena
85 y +
85 y +
80 - 84
80 - 84
75 - 79
HOMBRE MUJER HOMBRE 75 - 79 MUJER
70 - 74
70 - 74
65 - 69
65 - 69
60 - 64
60 - 64
55 - 59 55 - 59
50 - 54 50 - 54
45 - 49
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

45 - 49
40 - 44 40 - 44
35 - 39 35 - 39
30 - 34 30 - 34
25 - 29 25 - 29
20 - 24 20 - 24
15 - 19 15 - 19
10 - 14 10 - 14
05 - 09 05 - 09
00 - 04

-52-
00 - 04
5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5
Total indígena No indígena
85 y +
85 y +
80 - 84
80 - 84
75 - 79
HOMBRE MUJER HOMBRE 75 - 79 MUJER
70 - 74
70 - 74
65 - 69
65 - 69
60 - 64
60 - 64
55 - 59 55 - 59
50 - 54 50 - 54
45 - 49 45 - 49
40 - 44 40 - 44
35 - 39 35 - 39
30 - 34 30 - 34
25 - 29 25 - 29
20 - 24 20 - 24
15 - 19 15 - 19
10 - 14 10 - 14
05 - 09 05 - 09
00 - 04 00 - 04
5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5
Fuente: Censo de población y Vivienda 2002
Figura 8
Comuna de San Pedro de Atacama. Pirámides de población atacameña, otro pueblo indígena, total indígena y no indígena

Atacameño Otro pueblo indígena


85 y +
85 y +
80 - 84
80 - 84
75 - 79
HOMBRE MUJER HOMBRE 75 - 79 MUJER
70 - 74
70 - 74
65 - 69
65 - 69
60 - 64
60 - 64
55 - 59 55 - 59
50 - 54 50 - 54
45 - 49 45 - 49
40 - 44 40 - 44
35 - 39 35 - 39
30 - 34 30 - 34
25 - 29 25 - 29
20 - 24 20 - 24

15 - 19 15 - 19

10 - 14 10 - 14

05 - 09 05 - 09

00 - 04 00 - 04

5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 6 5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 6

-53-
Total indígena No indígena
85 y +
85 y +
80 - 84
80 - 84
75 - 79
HOMBRE MUJER HOMBRE 75 - 79 MUJER
70 - 74
70 - 74
65 - 69
65 - 69
60 - 64 60 - 64
55 - 59 55 - 59
50 - 54 50 - 54
45 - 49 45 - 49
40 - 44 40 - 44
35 - 39 35 - 39
30 - 34 30 - 34
25 - 29 25 - 29

20 - 24 20 - 24

15 - 19 15 - 19

10 - 14 10 - 14

05 - 09 05 - 09

00 - 04 00 - 04

5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 8 7 6 5 4 3 2 1 0 0 1 2 3 4 5 6 7 8
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Fuente: Censo de población y Vivienda 2002


Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

V. DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD, ALGUNOS INDICADORES A


PARTIR DE LA ENCUESTA CASEN

1. Situación de pobreza

ese a que la proporción de población indígenas en situación de pobreza está por debajo
P
del promedio indígena para el país (11,6% y 19,9%, respectivamente), las inequidades
interétnicas son mucho más profundas a nivel regional, dado que el peso relativo de los
pobres indígenas supera en un 50% al de los no indígenas, situación compleja dado que
Antofagasta es la región con menor incidencia de pobreza en Chile, en un contexto de
la expansión de la industria minera, que provee el 70% de los empleos en la zona (INE,
2013). Son los atacameños quienes se encuentran en una desventaja relativa mayor,
pues entre ellos la pobreza es proporcionalmente mucho más alta que en el resto de
la población, incluidos los otros indígenas; situación posible de verificar incluso entre la
población que se dedica a la actividad minera, entre quienes la incidencia de la pobreza
quintuplica la no indígena (Ver Gráfico 12).

Gráfico 12
Región de Antofagasta: Proporción de población en situación de
pobreza por pueblo de pertenencia

20

15

10
%

0
Otro pueblo
Atacameño Total indígena No indígena Total
indígena
Pobre no indigente 15,6 6,0 11,5 7,0 7,3
Indigente 0,2 0,0 0,1 0,8 0,7

Fuente: Procesamientos especiales microdatos CASEN 2009

L a pobreza atacameña se distribuye desigualmente en términos territoriales, siendo la


población asentada
20 las zonas urbanas la que se ve más afectada por ella. Allí dos de
cada diez atacameños
15
viven en condición de pobreza, cifra que supera en un 130% la
observada para población no indígena. En las zonas rurales, en cambio, estas cifras
10
%

descienden de manera considerablemente, eliminándose casi de manera absoluta las


5
brechas de equidad entre atacameños y el resto de la población.
0
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Atacameño Otro pueblo indigena Total indigena No indígena
Pobre no indigente 18,0 7,4 6,1 3,9 12,3 7,2 7,0 6,6
Indigente 0,0 0,7 0,0 1,6 0,0 0,8 0,8 1,1

-54-
5

0
Otro pueblo
Atacameño Total indígena No indígena Total
indígena
Pobre no indigente Serie
15,6 análisis de la6,0
situación de salud
11,5de los pueblos indígenas
7,0 de Chile7,3N° 11
Indigente 0,2 0,0 0,1 0,8 0,7

Gráfico 13
Región de Antofagasta: Proporción de población en situación de pobreza por
pueblo de pertenencia, según área de residencia

20
15

10
%

5
0
Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural
Atacameño Otro pueblo indigena Total indigena No indígena
Pobre no indigente 18,0 7,4 6,1 3,9 12,3 7,2 7,0 6,6
Indigente 0,0 0,7 0,0 1,6 0,0 0,8 0,8 1,1

Fuente: Procesamientos especiales microdatos CASEN 2009

2. Educación

Es ampliamente sabido que las oportunidades educativas se distribuyen de manera


espacialmente diferenciadas, situación que posiciona a las poblaciones rurales en una
situación de particular vulnerabilidad, asociada a una menor oferta educativa oferta edu-
cativa, situación que se agrava entre los pueblos más aislados geográficamente y que
presentan patrones residenciales dispersos como es el caso de los pueblos andinos. No
es de extrañar, entonces, que los niveles de analfabetismo en esas zonas sea más alta
que en las ciudades, tanto para indígenas como para no indígenas. No obstante, llama la
atención que allí la situación más precaria se exprese entre éstos últimos (Ver Gráfico 14).

En muchas zonas rurales, además, no existe oferta educativa que permita a los niños
indígenas completar el ciclo primario, lo que los obliga muchas veces a abandonar sus
comunidades en busca de mejores oportunidades, con consecuentes efectos de desarraigo
de sus familias y su cultura. Para paliar este problema se han creado internados rurales,
que si bien contribuyen a mejorar el acceso a la educación, en algunos casos tiene efectos
nefastos sobre la identidad cultural de los niños, transformándose incluso en un factor
de amenaza para la supervivencia de las culturas indígenas, dada la falta de pertinencia
de la educación que allí reciben (Stavenhagen, 2008). Junto a ello, el alejamiento de sus
familias, la falta de participación de éstas en los procesos de enseñanza-aprendizaje y de
control comunitario de la relación entre los pares, repercute gravemente en la salud mental
de los niños indígena, tal como lo muestran estudios reciente, para los niños Pehuenche
de Alto Bío-Bío en Chile, donde se ha registrado un incremento alarmante de suicidios
entre niños que han pasado por el internado local (Oyarce y Pedrero, 2011).

Esta situación ha sido advertida por el Comité de Derechos del Niño en la Observación
General Nº 11, que plantea la inconveniencia de establecer escuelas bajo régimen de
internado fuera de las comunidades indígenas, “ya que ello puede desincentivar la esco-
larización de los niños indígenas, especialmente las niñas”, enfatizando, además, en que
–cuando éstas existan- deben responderé a los contextos culturales locales.

-55-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 14
Región de Antofagasta: Proporción de población analfabeta (15 y + años) por
pueblo de pertenencia, según área de residencia

8 6,9 7,2

4
%

2,5
1,7 1,5 1,6
2

0
Urbana Rural Total regional

Indígena No indígena

Fuente: Procesamientos especiales microdatos CASEN 2009

Gráfico 15
Región de Antofagasta: Nivel de escolaridad por pueblo de pertenencia (población de 25 y + años)

a) Área urbana

40 37,4
34,3

30
21,1
18,2
20 15,5
%

12,5 12,6 13,6


10,4
10 6,1 7,5
3,6 2,7 4,5

0
Sin Educación Básica Básica Secundaria Secundaria Superior Superior
Formal Incompleta. incompleta completa incompleta completa

Indígena No indígena

b) Área rural

40
29,6
30 26,4
23,9
21,2 20,1
20 15,5
%

10,6 11,5 12,0 9,8


7,7 5,7
10 3,4
2,7
0
Sin Educación Básica Básica Secundaria Secundaria Superior Superior
Formal Incompleta. Completa incompleta completa incompleta completa

Indígena No indígena

c) Total regional

40 36,1 34,2

30 -56-
19,5 18,2
16,9
10 5,7
2,7 3,4
0
Sin Educación Básica Básica Secundaria Secundaria Superior Superior
Formal Incompleta.
Serie análisisCompleta incompleta
de la situación de salud decompleta
los pueblosincompleta
indígenas de completa
Chile N° 11

Indígena No indígena

c) Total regional

40 36,1 34,2

30
19,5 18,2
20 16,9
%

12,5 12,2 12,7 13,6


10 6,1 6,8
4,3 2,8 4,2

0
Sin Educación Básica Básica Secundaria Secundaria Superior Superior
Formal Incompleta. Completa completa incompleta completa

Indígena No indígena

Fuente: Procesamientos especiales microdatos CASEN 2009

3. Inserción laboral

L a tasa de participación económica es, a nivel regional, levemente más alta entre los
indígenas; situación que se verifica en las zonas urbanas, no así en las rurales, donde la
inserción en el mercado de trabajo es superior entre los no indígenas. Este mismo patrón
se observa entre los hombres; la situación de las mujeres es algo distinta, pues tanto en
las zonas rurales como en las urbanas la participación económica de las indígenas es
mayor que la de las no indígenas (Ver Gráfico 16 y 17).

Gráfico 16
Región de Antofagasta: Tasa de participación económica por pueblo de
pertenencia, según área de residencia (población de 15 y + años)

70
58,2 56,1 59,4 57,8
60 54,8 54,8
Tasa de participación

50
40
30
20
10
0
Urbana Rural Total regional

Indígena No indígena

Fuente: Procesamientos especiales microdatos CASEN 2009

80
Tasa de participación

58,2 54,8 56,1 59,4


60 51,8
44,9 41,4
37,9
40

20

0
-57-
Hombre Mujer Hombre Mujer
60

Tasa de participaci
50
40
30
Serie
20 análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11
10
0
Urbana Rural Total regional
Gráfico 17
Región de Antofagasta: Tasa de participación
Indígena No económica
indígena por pueblo de
pertenencia, según área de residencia y sexo (población de 15 y + años)

80
Tasa de participación

58,2 54,8 56,1 59,4


60 51,8
44,9 41,4
37,9
40

20

0
Hombre Mujer Hombre Mujer

Urbana Rural

Indígena No indígena

Fuente: Procesamientos especiales microdatos CASEN 2009

or otro lado, las tasas de desocupación son de manera sistemática más elevadas entre
P
los indígenas, indistintamente de su área de residencia habitual (Ver Gráfico 18). Más
heterogénea es la situación al desagregar por sexo este indicador: en las zonas urbanas
son las mujeres indígenas las que experimentan mayores problemas en la inserción en
el mercado del trabajo, pero en el área rural son las que están en mejores condiciones,
no solo comparadas con las mujeres no indígenas, sino también con hombres indígenas
y no indígenas (Ver Gráfico 19).

Gráfico 18
Región de Antofagasta: Tasa de desocupación por pueblo de pertenencia,
según área de residencia

10
7,6 7,8 7,6
Tasa de desocupación

8 6,6
5,7 5,7
6

0
Urbana Rural Total regional

Indígena No indígena

Fuente: Procesamientos especiales microdatos CASEN 2009

16 14,3
desocupación

12
9,0 -58- 8,7
7,6 7,8
8 5,7 6,6 6,7
2

T
0
Urbana Rural Total regional

Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11


Indígena No indígena

Gráfico 19
Región de Antofagasta: Tasa de desocupación por pueblo de pertenencia,
según área de residencia y sexo

16 14,3
Tasa desocupación

12
9,0 8,7
7,6 7,8
8 5,7 6,6 6,7

0
Hombre Mujer Hombre Mujer

Urbana Rural

Indígena No indígena

Fuente: Procesamientos especiales microdatos CASEN 2009

-59-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

V. UNA APROXIMACIÓN A LAS INEQUIDADES QUE AFECTAN A LAS PUEBLOS


ANDINOS DE LA REGIÓN A TRAVÉS DE INDICADORES CONVENCIONALES
DE MORTALIDAD

1. Características generales de la mortalidad

Entre los años 2004 y 2009 fallecieron 15.413 personas residentes en el área de cober-
tura del SS Antofagasta. Un 5,1% de estos decesos corresponden a casos indígenas,
identificados según la metodología antes descrita (Ver Tabla 2).

Tabla 2
Distribución defunciones por grupos decenales de edad, por
pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Las tasas ajustadas de mortalidad muestran, de manera consistente con lo observado


en otras regiones del país (Oyarce y Pedrero, 2006, 2007, 2009 a, b y c, 2010 y 2012;
Pedrero y Oyarce, 2012; Pedrero, 2012 y 2013), la mayor vulnerabilidad de la población
andina en esta Región, cuyo riesgo de morir fue un 20% más alto que el de la población
no andina en 2004-2006; y un 30% más elevado en 2007-2009 (Ver Gráfico 20).

-60-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 20
Tasa ajustada de mortalidad general por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

6 5,3
4,8
Tasa por 1.000 habitantes

5
3,9 3,9 4,0 4,1
4
3
2
1
0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

1.1. Inequidades sistemáticas sin distinción por sexo y a lo largo de todo el


ciclo vital

L a sistemática sobremortalidad13 indígena, que se expresa tanto en hombres como en muje-


res, refiere a los patrones estructurales de marginación y exclusión social que han afectado
a estos pueblos sin diferenciales de género. Así, los hombres andinos tuvieron en el primer
trienio analizado un 20% más de riesgo de morir que sus congéneres no indígenas; y, un
30% mayor en el período siguiente. Las mujeres aymara, quechua y atacameña, en tanto,
tuvieron una probabilidad 20% y 30% mayor en cada uno de los trienios analizados. Con-
juntamente, entre indígenas y no indígenas, se verifica, siguiendo la tendencia generalizada
a nivel mundial, una sobremortalidad masculina (Ver Gráfico 21).

Gráfico 21
Tasa ajustada de mortalidad general por pueblo de pertenencia, según sexo
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

6,6
7 6,0
6 4,7
4,6
Tasa por 1.000

5 4,1
3,8 3,3
4 3,2
3
2
1
0
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

13.- El término es utilizado para calificar la mortalidad de un grupo, en este caso los indígenas, cuando es más
elevada que las mortalidades de otro grupo, en este caso los no indígenas. Se mide a través del cociente de
la tasa de mortalidad de la categoría considerada y de las categorías de referencia.

-61-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

n indicador que permite reducir el sesgo introducido al análisis de la mortalidad por


U
las diferencias en las estructuras etáreas de las poblaciones expuestas es el Indice de
Swaroop, a través del cual se expresa proporcionalmente las muertes ocurridas después
de los 50 años respecto del total de defunciones. Se asume que mientras más alto sea
este porcentaje, mejores son las condiciones sanitarias de una población. A nivel nacional
se ha transitado de un 84,0% de muertes en mayores de 50 años en 2005 a un 75% en
2009. Para los mismos años, la Región de Antofagasta presenta un Swaroop estable,
más bajo que el estándar país para el primer trienio; y más alto en el segundo. En los
dos períodos considerados en este estudio, el Indice Swaroop en población andina está
por debajo del estándar regional y del promedio para la población no andina; en otras
palabras, la mortalidad indígena se produce a edades más tempranas que la no indígena;
situación que se verifica tanto entre los hombres como entre las mujeres, aunque es entre
estas últimas donde se observan las mayores brechas interétnicas (Ver Gráficos 22 y 23).
Gráfico 22
Índice de Swaroop en población indígena andina y población no indígena
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

100
100 81,3
81,3 81,0
81,0 81,3
81,3 81,0
81,0
75,1
75,1 71,9
80
80 71,9
Swaroop

60
I.I.Swaroop

60
40
40
20
20
00
2004-2006
2004-2006 2007-2009
2007-2009

Indígena
Indígena andino
andino No
No indígena
indígena andino
andino Total
Total región
región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Gráfico 23
Índice de Swaroop por pueblo de pertenencia, según sexo (2004-2009)

100
100 85,2
77,9 85,2
71,9 77,9 75,5
75,5
80
80 71,9
Swaroop

60
I.I.Swaroop

60
40
40
20
20
00
Hombre
Hombre Mujer
Mujer

Indígena
Indígena andino
andino Resto
Resto
Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-62-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

1.1.1. Mortalidad infantil y en la niñez

El mejoramiento de las condiciones generales de vida de la población (acceso a agua


potable e instalaciones de saneamiento, superación de la pobreza, mejorías en la cobertura
educacional, etc.) y el fortaleciendo los sistemas de salud ha permitido a nivel mundial
una reducción histórica de la mortalidad infantil en las últimas décadas. Por ejemplo, en
América Latina, entre 1990 y 2009 la muerte en menores de un año se redujo casi en un
60% (CEPAL-UNICEF, 2011). Sin embargo, estos avances no son homogéneos en toda
la población, persistiendo tasas muy altas en ciertos sectores y grupos sociales, como las
poblaciones rurales, los pueblos indígenas y otros grupos minoritarios; situación atribuible
a la posición socioeconómica que éstos ocupan, a deficiencias en la cobertura de servi-
cios básicos y a falta de acceso a atención oportuna de salud. Este fenómeno es incluso
verificable en países desarrollados y en etapas avanzadas de transición epidemiológica
como Canadá y Estados Unidos, donde los niños indígenas están en una posición de
mayor vulnerabilidad (Bustos y otros, 2005; CEPAL-UNICEF, 2007). Un patrón similar se
ha observado en pueblos originarios de Australia y Columbia Británica, con diferenciales
de mortalidad perinatal y post neonatales (Montenegro y Stephens, 2006). La misma so-
bremortalidad se observa en países más pobres. Por ejemplo, algunos pueblos indígenas
como los Nanti (Perú), Xavante (Brasil), Kuttiya Kandhs (India) y Pigmeos (Uganda), cuyas
tasas de mortalidad infantil indígenas no solo son más altas que el promedio nacional,
sino que incluso más altas que las comunidades económicamente más pobres dentro de
esos mismos países (Stephens et al, 2006).ades económicamente más pobres dentro de
esos mismos países (Stephens et al, 2006).

Puesto que se considera que gran parte de las muertes en menores de 1 año pueden evitarse
a través de mejorías en las condiciones generales de vida y con intervenciones de salud
eficientes y oportunas, la sobremortalidad infantil concentrada en ciertos grupos sociales
puede ser considerada evidencia de faltas de garantías de los derechos a la salud y la vida.
En efecto, las enfermedades diarreicas, el paludismo, el sarampión y la malnutrición, las
enfermedades que proporcionalmente más contribuyen a la mortalidad infantil, son posibles
de enfrentar con intervenciones seguras y eficaces (Claeson y Walkman, 2000).

La situación en el país sigue las tendencias mundiales, convirtiéndose en uno de los países
de la región que, junto a Cuba y Costa Rica, que ha logrado reducir más exitosamente
la mortalidad infantil. Luego de décadas de una sostenida tendencia al descenso, ha
mantenido a partir del año 2000 tasas inferiores a 9 por 1.000 nacidos vivos (Ver Gráfico
24). Sin embargo, en el país persisten desigualdades territoriales y por grupo social, que
afectan fuertemente a los pueblos indígenas. Los antecedentes disponibles indican que,
entre 2004 y 2006, los niños mapuche de la Región de la Araucanía tuvieron el doble
de riesgo de morir antes de cumplir un año que los no mapuche; los de la Provincia de
Bío-Bío un riesgo 300% más alto; el riesgo para los niños mapuche de la Región de de
Los Ríos, en tanto, casi cuadruplicó el de los no mapuche; situación similar a la de la
Provincia de Osorno, donde este riesgo fue tres veces más alto (Oyarce y Pedrero 2009
(a) y (b) y 2010; Pedrero, 2012).

-63-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 24
Chile. Evolución de la mortalidad infantil (1940-2010)

250

200

150

100

50

0
1940 1950 1960 1970 1980 1990 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010

Tasa por 1.000 NV 217,0 136,0 120 79,3 31,8 16 10,0 10,3 10,1 8,9 8,3 7,8 7,8 8,4 7,9 7,6 8,3 7,8 7,9 7,4

Fuente: DEIS-MINSAL

n Chile, al igual que en la mayor parte de América Latina, no se avanzado en la inclusión


E
del enfoque étnico en las estadísticas vitales. Por ello, se desconoce cuántos indígenas
nacen en el país, información imprescindible para determinar la tasa de mortalidad infantil
para estos pueblos. Sin embargo, la metodología utilizada en este estudio permite identificar
las defunciones de niños quechua, aymara y atacameños en los registros convencionales
de mortalidad; y, sobre esta base, estimar este indicador: la tasa de mortalidad en menores
de un año. Siguiendo el patrón relevado por otros estudios disponibles, en la Región de
Antofagasta, el riesgo de morir antes de cumplir 1 año de los niños indígenas andinos
triplicó el de los demás infantes en los dos períodos considerados (Ver Gráfico 25). Aunque
esta sobremortalidad refiere a condiciones de marginalidad y pobreza, también se asocia
a la disponibilidad, utilización y acceso a servicios de salud, en un contexto de escasa (y
muchas veces nula) adecuación cultural de éstos.

Gráfico 25
Tasa estimada de mortalidad infantil (< 1 año) por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

30 26,3
23,7
25
Tasa por 1.000 <1 año

20
15
9,4 10,0
7,9 8,5
10
5
0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

7 6,2
6
or 1.000 <5 años

4,8
5
4 -64-
3 2,1 2,2
1,7 1,8
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

eportes internacionales indican que en el mundo anualmente mueren alrededor de 6,6


R
millones de niños antes de cumplir 5 años de edad, cifra que contrasta fuertemente con
las más de 12 millones de muertes registrados en 1990, lo que significa una reducción
del 47%. Un 45% de estas defunciones encuentran su causa en la desnutrición; un 17%
se produce por neumonía, 15% por nacimientos prematuros, un 10% por complicaciones
durante el parto, un 9% por diarreas y un 7% por malaria (UNICEF, 2013). Considerando
que estas muertes se distribuyen desigualmente en el mundo y que pueden ser evitadas
implementado políticas públicas que garanticen a los niños el derecho a agua potable y
instalaciones de saneamiento, mejorando la cobertura de los servicios de salud (atención
en salud de la madre y el recién nacido, programas de alimentación complementaria,
prevención y tratamiento de la neumonía, ampliación de la cobertura de los programas
de vacunación, etc.), los estados se comprometieron, en la Cumbre de Desarrollo del
Milenio realizada en Nueva York en 2000, a reducir al 2015 en dos terceras partes la
mortalidad en la niñez. Para Chile, esto implica alcanzar para ese año un tasa de 0,26
muertes por cada 1.000 niños menores de 5 años (Gobierno de Chile, 2010). Al año 2010,
el país estaba un 16% por debajo de esta meta, alcanzando una tasa de 0,31 por 1.000
menores de 5 años, aunque con una desigual distribución territorial, siendo la Región de
Arica y Parinacota, junto a la del Maule, las que presentan mayor rezago.
30 26,3
23,7
nivel25regional, la comparación interétnica nuevamente permite constar brechas entre
A
Tasa por 1.000 <1 año

niños 20
indígenas andinos y el resto de los niños en este grupo de edad. Aún cuando entre
ambos15grupos de población las tasas de mortalidad experimentaron un crecimiento en los
9,4 10,0
períodos 8,5 permanecen estables, evidenciando
10 analizados, los riesgos
7,9 relativos la mayor
vulnerabilidad
5 de los niños indígenas, con valores que van del 2,9 al 3,0 en 2004-2006 y
2007-2009,
0 respectivamente (Ver Gráfico 26).
2004-2006 2007-2009

Indígena andino
Gráfico 26
No indígena andino Total región
Tasa estimada de mortalidad en la niñez (< 5 años) en población andina
y no andina (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

7 6,2
6
Tasa por 1.000 <5 años

4,8
5
4
3 2,1 2,2
1,7 1,8
2
1
0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-65-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

1.1.2. Otros grupos programáticos de edad

Desde una perspectiva antropológica todas las sociedades y culturas tienen modelos sobre
el orden y las etapas de la vida: el nacimiento, el crecimiento, la vida adulta y la muerte,
la sexualidad, el embarazo y el parto (Erickson, 1998). No obstante, la estructura y el
contenido de cada etapa varía de acuerdo a marcadores culturales, que a su vez reflejan
patrones e instituciones sociales más amplias (Benedict, 1973). Resulta evidente que los
criterios cronológicos no son los centrales en la definición de los límites de tales etapas.
Por ejemplo, los ciclos vitales individuales indígenas se asocian, en las primeras fases,
con el adiestramiento para la participación plena en la comunidad de los adultos, la que
se inicia tempranamente, incluso desde el nacimiento, a través de los ritos que marcan
la entrada a la comunidad de los vivos.

Las fuentes que se han usado en este estudio, solo permiten dar cuenta del ciclo vital, tal
como es definido en la acción sectorial a través de grupos programáticos, por lo que se
incluyen en este análisis. Al respecto, no muy diferente a la situación ya descrita se observa
en las tasas de mortalidad para los demás grupos programáticos de edad, concentrándose
las mayores desigualdades interétnicas en las edades más tempranas, alcanzando sus
máximas expresiones entre los menores de 9 años (RR 2,6) y los 20-44 años (RR 2,0);
también son altas las brechas entre los “adolescentes” (RR: 1,8). Si bien estas brechas
se acortan en edades más avanzadas son todavía elocuentes (RR: 1,5). Por último, entre
los adultos mayores las brechas tienden a desaparecer (Ver Gráficos 27 y 28).

Gráfico 27
Tasa específicas de mortalidad por grupos programáticos de edad en
población andina y no andina (Trienio 2007-2009)

10 9,4
Tasa por 1.000 habitantes

8
6,1
6

4 3,0
2,3
2 1,1 1,2
0,7 0,4
0
00-09 10-19 20-44 45-64

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

60
48,6 47,5 47,6
50
Tasa por 1.000 >64 años

40

30

20
-66-
10
6

Tasa por 1.000


4 3,0
2,3
2 1,1 1,2
0,7 0,4 de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11
Serie análisis de la situación
0
00-09 10-19 20-44 45-64

Gráfico
Indígena andino 28 No indígena andino
Tasa específica de mortalidad en el adulto mayor (65 y + años) en población
andina y no andina (Trienio 2007-2009)

60
48,6 47,5 47,6
50
Tasa por 1.000 >64 años

40

30

20

10

0
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

2. Una comparación de las estructuras de la mortalidad por causas en la


población andina y no andina de la Región de Antofagasta

esde ya hace algunas décadas Chile ha experimentado un acelerado proceso de


D
transición epidemiológica, caracterizada por el progresivo descenso de la importancia
relativa de las enfermedades transmisibles y de las afecciones originadas en el período
perinatal; y un aumento sistemático de las enfermedades crónicas y degenerativas no
transmisibles, propias de los estilos de vida modernos; situación asociada, además, a
los cambios demográficos (disminución de la fecundidad y mayor esperanza de vida al
nacer, entre otros aspectos) que ha vivido el país. En este contexto, desde la década del
’70 la principal causa de muerte en Chile han sido las Enfermedades del Sistema Circu-
latorio, que actualmente originan 3 de cada 10 defunciones; en segundo lugar se ubican
las muertes por Cáncer, cuyo peso relativo ha experimentado un sostenido crecimiento
entre 1960 y 2010. Las Enfermedades del Sistema Respiratorio, tercera causa de muerte,
proporcionalmente han experimentado un leve descenso desde la década del ’90 hasta la
actualidad; situación similar a la observada en las muertes por Enfermedades del Sistema
Digestivo, la cuarta causa de muerte a nivel nacional.

nivel general, en la Región de Antofagasta la principal causa de muerte, en los dos


A
períodos analizados, fue el cáncer, que provoca 3 de cada 10 defunciones en cada
trienio, situación que ha sido asociada a la exposición a diversos agentes provenientes
de la industria minera (Tchernitchin, 2013). La segunda causa son las enfermedades
del sistema circulatorio, que en 2004-2006, originaron el 26,2% del total de defunciones
registradas en el área; y, un 24,5% en 2007-2009. En tercer lugar se sitúan las Causas
Externas, que representaron el 8,6% de las muertes en el primero de estos trienios y el
9,3% en el segundo. Un patrón similar se observa entre la población andina y no andina
en 2004-2006; sin embargo, pese a compartir las tres primeras causas de muertes, los

-67-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

pesos relativos de cada una de ellas difiere en ambos grupos, teniendo el cáncer y las
enfermedades circulatorias incidencia menor entre los indígenas; no así las Causas
Externas, que son más altas entre ellos. Esta última situación resulta más evidente en el
trienio siguiente, donde este grupo de causa ocupa el segundo lugar en la estructura de
mortalidad de la población andina, con un peso relativo que duplica al observado en la
población no indígena andina (Ver Gráfico 29).

Gráfico 29
Región de Antofagasta: Principales causas de muerte por pueblo
de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006


Indígenas andinos No indígenas andinos
30 26,0 35
29,1
25 30 26,6
17,8 25
20
20
15
%

10,5 9,3 15
9,0
10 8,6 7,4
10 6,8
5 5
0 0
Cáncer Circulatorias Digestivas Respiratorias Causas Cáncer Circulatorias Causas Respiratorias Digestivas
externas externas

Trienio 2007-2009
Indígenas andinos No indígenas andinos

30 30 28,1
25,0
25 22,0 25
20 17,6 20
16,0
15 15
%

10,2
7,9 8,9 8,2
10 10 7,2
5 5
0 0
Cáncer Causas Circulatorias Digestivas Respiratorias Cáncer Circulatorias Causas Respiratorias Digestivas
externas externas

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-68-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 30
Comunas seleccionadas: Principales causas de muerte por
pueblo de pertenencia (2004-2009)

Comuna de Antofagasta
Indígenas andinos No indígenas andinos
35 35 30,6
30 30 27,0
25,0
25 25
19,4
20 20

%
%

15 12,5 15
10 7,8 10 7,4 7,0 6,3
6,0
5 5
0 0
Neoplasias E. del S. Causas E. del S. E. del S. Neoplasias E. del S. E. del S. Causas E. del S.
Circulatorio Externas Digestivo Respiratorio Circulatorio Respiratorio Externas Digestivo

Comuna de Calama
Indígenas andinos No indígenas andinos
25 22,9 25 22,5 21,6
20 20
15,4 14,5 14,1
15 12,3 15
9,9
%
%

9,2 9,1
10 10

5 5

0 0
Neoplasias E. del S. Causas E. del S. E. del S. E. del S. Neoplasias Causas E. del S. E. del S.
Circulatorio Externas Digestivo Respiratorio Circulatorio Externas Digestivo Respiratorio

Comuna de San Pedro de Atacama


Indígenas andinos No indígenas andinos
35 35 30,2
30 30
25 25
17,2 18,6
20 15,5 20 16,3
13,8
%
%

15 12,1 15
10,3 9,3
10 10 7,0
5 5
0 0
Neoplasias E. del S. Causas Mal definidas E. del S. Causas E. del S. E. del S. E. del S. Neoplasias
Circulatorio Externas Respiratorio Externas Digestivo Circulatorio Respiratorio

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

ara los hombres atacameños, quechua y aymara, al igual que para los que no perte-
P
necen a estos pueblos, la primera causa de muerte son las neoplasias, aunque entre
estos últimos tienen un peso relativo mayor que entre los indígenas. Los traumatismos,
accidentes y violencias originan el 17,3% de las muertes entre los hombres andinos,
para quienes estos eventos constituyen la segunda causa. No así entre los no indígenas
andinos, para quienes son la tercera causa, con un peso relativo inferior (12,2%). Las
enfermedades del sistema circulatorio causan el 16,5% de las muertes en los hombres
indígenas, cifra que está muy por debajo de la registrada para los no indígenas, entre
quienes estas patologías originan un cuarto del total de las defunciones (Ver Gráfico 31).

-69-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

n el caso de las mujeres, tanto para las indígenas como para las no indígenas, la principal
E
causa son las neoplasias, con pesos relativos bastante similares. Si bien para ambos
grupos la segunda causa corresponde a enfermedades cardiovasculares (ECV), éstas
son mucho más significativas en la estructura de la mortalidad de las que no pertenece a
pueblos indígenas andinos. Se diferencian claramente en la tercera causa de muerte, que
para las andinas son las Causas Externas (8,7%) y para las no andinas las enfermedades
respiratorias (Ver Gráfico 31).

Gráfico 31
Región de Antofagasta: Principales causas de muerte por pueblo
de pertenencia, según sexo (2004-2009)

Hombres
Indígenas andinos No indígenas andinos
35 35
29,2
30 30
24,2
25 22,1 25
20 17,3 16,5 20
%
%

15 12,1 15 12,2
9,3 8,1
10 10 7,6
5 5
0 0
Neoplasias Causas E. del S. E. del S. E. del S. Neoplasias E. del S. Causas E. del S. E. del S.
Externas Circulatorio Digestivo Respiratorio Circulatorio Externas Digestivo

Mujeres
Indígenas andinos No indígenas andinos
30 30 27,8 27,6
26,3
25 25
20 17,3 20
15 15
%
%

8,7 7,7 7,4 8,1


10 10
5,7 5,6
5 5
0 0
Neoplasias E. del S. Causas E. del S. E. del S. Neoplasias E. del S. E. del S. E. Endocrinas E. del S.
Circulatorio Externas Digestivo Respiratorio Circulatorio Respiratorio Digestivo

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

olo contamos con información desagregada por área de residencia para el trienio 2004-
S
200614; a partir de ésta se puede señalar que, en el área urbana, la población andina y
no andina comparten las dos primeras causas de muerte (neoplasias y ECV); difieren
en la tercera, que para los indígenas corresponde a enfermedades digestivas y para los
no indígenas a causas externas. Entre los residentes en áreas rurales, las diferencias
interétnicas son evidentes; no obstante, por tratarse de pocos casos, estos datos deben
verse con precaución (Ver Gráfico 32).

14.- Los registros para el trienio 2007-2009 no tienen una buena cobertura para esta variable, por lo que tuvieron que
ser excluidos de este análisis.

-70-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 32
Región de Antofagasta: Principales causas de muerte por pueblo
de pertenencia según área de residencia (2004-2006)

Área Urbana
Indígenas andinos No indígenas andinos
35 35
29,2
30 26,6 30 26,6
25 25
18,9
20 20

%
%

15 10,5 15
8,7 8,4 8,5 7,4
10 10 6,7
5 5
0 0
Neoplasias E. del S. E. del S. Causas E. del S. Neoplasias E. del S. Causas E. del S. E. del S.
Circulatorio Digestivo Externas Respiratorio Circulatorio Externas Respiratorio Digestivo

Área Rural
Indígenas andinos No indígenas andinos

30 30 27,3
25,0
25 25
20 20
15,0 15,0 15,2 15,2 15,2
15 15
%
%

10,0 10,0 9,1


10 10
5 5
0 0
E. del S. Neoplasias Causas E. del S. Infecciosas y E. del S. Neoplasias E. del S. Causas A.
Respiratorio Externas Digestivo parasitarias Circulatorio Digestivo Externas Genitourinario

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

3. Evidenciando la inequidades: magnitud de la vulnerabilidad indígena para


las principales causas de muerte15

3.1. Mortalidad por cáncer

urante el año 2012, a nivel mundial, 8,2 millones de personas murieron por cáncer y
D
anualmente el cáncer sigue aumentando a un ritmo alarmante (OMS, 2014). Las investi-
gaciones indican que un tercio de las muertes por cáncer se deben a factores de riesgo
modificables, como el tabaquismo, la obesidad, el consumo nocivo de alcohol o las
infecciones. Se prevé, además, que en 2030 11,5 millones de personas morirán por esta
causa (OMS, 2013). En la Región de las Américas esta enfermedad se mantiene como
la segunda causa de muerte, cobrando 1,2 millones de vidas anualmente. Los avances
en la reducción de la mortalidad son desiguales en la Región, siendo Chile uno de los
nueve países que muestran una tendencia al descenso en las tasas de mortalidad (OPS,
2013). No obstante, desde la década de los ’70 hasta la actualidad constituye la segunda
causa de muerte de la población nacional (Jiménez, 2010).

n el período analizado se registraron 4370 defunciones por cáncer entre los residentes
E
de la Región de Antofagasta. A nivel general, la tasa ajustada de mortalidad por esta causa

15.- En esta sección se describen las tres principales causas de muerte para la población perteneciente a pueblos
indígenas andinos. La información detallada para las demás causas se puede revisar en el anexo estadístico.

-71-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

fue de 109,1 por 100.000 habitantes en 2004-2006 y 107,1 por 100.000 habitantes en
2007-2009. El riesgo de morir por cáncer experimentó un leve descenso tanto en pobla-
ción andina entre ambos períodos (10%) y se mantuvo estable entre los no aymara. Una
comparación entre las tasas, muestra que los indígenas y no indígenas tienen riesgos
muy similares de morir por esta causa en los dos trienios (RR 1,1 y 1,0. respectivamente);
situación muy distinta a la observada en otras regiones del país donde existe una alta
sobremortalidad indígena por esta causa (Ver Gráfico 33).
Gráfico 33
Tasa ajustada de mortalidad por Cáncer por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

140
117,9
Tasa por 100.000 habitantes

120 108,8 109,1 107,2 107,2 107,1


100
80
60
40
20
0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

on los hombres quienes presentan el mayor riesgo de morir por esta causa; situación
S
que se verifica tanto entre indígenas como entre no indígenas. No se observan entre ellos
diferencias interétnicas significativas (RR 1,0, en 2004-2006 y 0,9 en 2007-2009). Para
las mujeres, en cambio, se registra un leve sobremortalidad de las indígenas (10%) en
ambos períodos (Ver Gráfico 34).

Gráfico 34
Tasa ajustada de mortalidad por Cáncer por pueblo de pertenencia,
según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

160 144,9 138,5


122,7 130,6
Tasa por 100.000

120 96,9 97,2


85,2 88,3
80

40

0
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-72-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tanto entre la población indígena como en la no indígena, la principal causa específica


de muerte por cáncer es el cáncer de los órganos digestivos, cuyo peso relativo es más
alto entre los primeros. En segundo lugar se sitúan el cáncer de los órganos respiratorios
que son significativamente más importantes entre la población no indígena. En tercero, el
cáncer de los órganos genitales con pesos relativos bastante similares en ambos grupos;
luego, el cáncer de las vías urinarias; y, por último el del tejido linfático (Ver Gráfico 35).

Gráfico 35
Principales tipos de cáncer por pueblo de pertenencia, según sexo (2004-2009)

Indígena andino No indígena andino

Tejido linfático (5,3%) Tejido linfático (5,5%)


Vías urinarias (7,0%) Vías urinarias (10,6%)
Órganos Genitales (12,8%) Órganos Genitales (10,9%)

Órganos Respiratorios (13,9%) Órganos Respiratorios (26,8%)


Órganos Digestivos(38,5%) Órganos Digestivos (28,5%)

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

50 46,7
Tasa por 100.000 habitantes

L as inequidades en Indígena andino


desmedro
37,3 de la poblaciónNoindígena
indígena andino
al analizar la principal emergen
40 32,6
29,8 32,0
29,5
causa específica de muerte dentro
30Tejido linfático (5,3%) de este gran grupo: el cáncer de los órganos digestivos.
Tejido linfático (5,5%)
En este caso, la población
20 urinarias (7,0%)
atacameña, quechua y aymara, registró una sobremortalidad
Vías Vías urinarias (10,6%)
del orden del 30% en 2004-2006; y de 50% en 2007-2009 (Ver Gráfico 36).
10 (12,8%)
Órganos Genitales Órganos Genitales (10,9%)
0
Órganos Respiratorios (13,9%) Órganos Respiratorios (26,8%)
2004-2006 2007-2009
Órganos Digestivos(38,5%) Gráfico 36 Órganos Digestivos (28,5%)
Indígena andino No indígena andino Total
Tasa ajustada de mortalidad por Cáncer de los órganos digestivos por
pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

50 46,7
Tasa por 100.000 habitantes

37,3
40 32,6
29,8 32,0
29,5
30

20

10

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-73-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

3.2. Mortalidad por enfermedades del Sistema Circulatorio

L as enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de mortalidad en el


mundo, cobrando más de 17,3 millones de vidas anualmente y se estima que, en 2030,
23,3 millones de personas podrían morir por estas patologías (OMS, 2011). Se han
transformado en uno de los más importantes problemas de salud pública en los países
en desarrollo. De hecho, el aumento de las tasas de mortalidad y de la prevalencia de los
factores de riesgo para las ECV que se han registrado en Asia, África y América Latina,
son un clara señal de la magnitud del problema (Beaglehole y Yach, 2003; Leader y otros,
2004). Paralelamente, hay evidencias de una consistente disminución de estas patologías
en gran parte de los países industrializados (Cooper y otros, 2001). Así, las muertes por
estas causas se distribuyen desigualmente en el mundo, concentrándose en los países
de ingresos bajos y medios el 80% de ellas (OMS, 2011).

n la Región de Antofagasta la mortalidad por esta causa disminuyó muy levemente entre
E
2004-2006 y 2007-2009, situación observable tanto entre indígenas como no indígenas.
Las cifras muestran que la población andina tiene menos riesgo de morir por ECV que el
resto de la población regional (RR 0,8 en ambos trienios), lo que refiere a la persistencia
de factores protectores en los modos de vida andinos, que deben ser explorados para la
definición de estrategias de promoción culturalmente pertinentes (Ver Gráfico 37).
Gráfico 37
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema Circulatorio
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

120
101,5 100,6
Tasa por 100.000 habitantes

96,7 95,9
100
81,6 78,1
80
60
40
20
0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Como es sabido, la mortalidad por ECV es más elevada entre los hombres que entre las
160
mujeres en todas las114,7
edades. En efecto, este es el patrón que se observa en la Región,
110,9
Tasa por 100.000

104,1
120los hombres
donde indígenas tienen mayores
89,8 riesgos
91,7 de morir que las mujeres
83,9
de su
propio80grupo poblacional. No obstante,
60,1 siguiendo el patrón general recién descrito, tanto
65,0
los hombres
40
como las mujeres de los pueblos andinos tienen menos riesgos de morir
por enfermedades del sistema circulatorio que sus congéneres no indígenas; siendo las
0
mujeres andinas las que presentan la situación más favorable (Ver Gráfico 38).
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino


-74-
Tasa por 100.000
60
40
20 Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11
0
2004-2006 2007-2009
Gráfico No
Indígena andino 38 indígena andino Total
Tasa ajustada de mortalidad Enfermedades del Sistema Circulatorio
por pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

160
114,7 110,9
Tasa por 100.000

120 104,1
89,8 91,7 83,9
80 60,1 65,0

40

0
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

L a obesidad es uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades cardiovas-
culares. Si bien no contamos con información general sobre esta situación desagregada por
pueblo de pertenencia, es posible hace un Proxy a través de la información aportada por el
módulo de salud de la encuesta CASEN 2009, particularmente entre adultos mayores. Tal
como se observa en el Gráfico 39, el sobrepeso y la obesidad es significativamente más ele-
vada entre la población no indígena. Es dable suponer, que precisamente entre los mayores
indígenas se mantengan mucho más los estilos de vida tradicionales, incluidos los patrones
alimentarios, por lo que la prevalencia de obesidad es en ellos menor. No obstante, este
factor protector se ve amenazado por el acelerado ingreso a la modernidad de los pueblos
indígenas y en particular de las generaciones más jóvenes; así lo muestra un estudio entre
la población aymara de Arica y Parinacota (Pedrero, 2013), que perdió en muy poco tiempo
su ventaja relativa respecto de los no indígena en materia de mortalidad por ECV, pasando
de un menor riesgo en 2001-2003 a uno mayor en 2007-2009.

Gráfico 39
Región de Antofagasta. Estado nutricional de adultos mayores
por pueblo de pertenencia

Total 9,3 68,8 19,2 2,7

No indígena andino 9,2 68,5 19,5 2,8

Indígena andino 12,7 75,8 11,1 0,3

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Enflaquecido Normal Sobrepeso Obeso

Fuente: Procesamientos microdatos CASEN 2009

100 -75-
25,0 21,8 21,9
80
10,8 10,9
14,4
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

nivel regional, dentro de las ECV, la principal causa específica de muerte son las enfer-
A
medades 9,3
Totalisquémicas 68,8
del corazón (38,1%). En segundo 19,2
lugar se sitúan las enfermedades 2,7
cerebrovaculares (29,1%); y, en tercero, las enfermedades hipertensivas (10,9%). Esta
estructura,
No indígena andino sin 9,2
embargo, solo representa la situación
68,5 de la población no indígena, 19,5
dado 2,8
que para la población atacameña, quechua y aymara, la principal causa específica son
las enfermedades
Indígena andino 12,7
cerebrovasculares y la segunda las isquemias cardiacas (Ver Gráfico11,1
75,8 0,3
40). Se ha optado por calcular tasas de mortalidad para estas tres causas, que serán de
utilidad para0 repensar 10
localmente
20
las30metas 40
sanitarias
50
relativas
60
a ellas.
70 80 90 100

Gráfico 40Normal
Enflaquecido Sobrepeso Obeso
Distribución relativa defunciones por ECV por causa específica
por pueblo de pertenencia (2004-2009)

100
25,0 21,8 21,9
80
10,8 10,9
14,4
60
23,5 38,6 38,1
%

40

20 37,1 28,8 29,1


0
Indígena andino No indígena andino Total

E. cerebrovasculares Isquemia cardiaca E. Hipertensivas Otras ECV

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

L a población indígena andina, tuvo en los dos trienios considerados en este estudio un
50% menor de riesgo de morir por isquemias cardiacas que la población no indígena.
Esta “ventaja relativa” desaparece en las muertes por enfermedades cerebrovasculares
e hipertensivas (Ver Gráfico 41, 42 y 43).
Gráfico 41
Tasa ajustada de mortalidad por Isquemia Cardiaca por pueblo
de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

50
Tasa por 100.000 habitantes

38,8 38,0
40 36,5 35,8

30
18,4 17,9
20

10

0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No Indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

35 30,4
habitantes

29,2 29,1 29,1 28,2 28,3


28
-76-
50 18,4 17,9

Tasahabitantes
por 100.
20 38,8 38,0
40 36,5 35,8
10
30

Tasa por 100.000


0 Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11
18,4 17,9
20 2004-2006 2007-2009
10 Indígena andino No Indígena andino Total
Gráfico 42
0
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades Cerebrovasculares
2004-2006 2007-2009
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)
Indígena andino No Indígena andino Total
35 30,4
por 100.000 habitantes
29,2 29,1 29,1 28,2 28,3
28

21
35 30,4
Tasahabitantes

14 29,2 29,1 29,1 28,2 28,3


28
7
21
Tasa por 100.000

0
14 2004-2006 2007-2009
7 Indígena andino No indígena andino Total
0
Fuente:2004-2006
Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL
2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total
Gráfico 43
16 13,8Hipertensivas por
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades
por 100.000 habitantes

pueblo de 11,3
pertenencia (Trienios
11,2 2004-2006 y 2007-2009) 10,6
12 10,5
8,9
168 13,8
Tasahabitantes

11,3 11,2 10,6


124 10,5
8,9
Tasa por 100.000

80

4
Indígena andino No indígena andino Total
0

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

3.3. Mortalidad por Causas Externas

L as Causas Externas incluyen una serie de situaciones que tienen como consecuencia
la muerte, tales como los accidentes no intencionales (accidentes de tránsito, incen-
dios, caídas, etc.) y eventos intencionales en que interviene la violencia (suicidios y los
homicidios). Informes de la OPS muestran que, en la Región de las Américas, éstas se
concentran entre los terciles de ingresos inferior y medio (OPS, 2013). En Chile, desde
la década del ’70, 1 de cada 10 muertes ocurre por esta causa.

n la Región Antofagasta entre los años 2004 y 2009, se registraron 1.384 defunciones
E
por causas externas (620 en el trienio 2004-2006 y 764 en el trienio 2007-2009). Como
ya señaláramos con anterioridad, las causas externas no solo se sitúan en el tercer

-77-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

lugar en la estructura de la mortalidad en población indígena, sino que su peso relativo


está muy por encima del que asume esta causa en la estructura no indígena. Por lo
mismo, las brechas entre ambos grupos son evidentes (Ver Gráfico 44), ya que el riesgo
de morir por esta causa en población andina fue un 40% mayor que en población no
andina en 2004-2006; y un 170% más alto en 2007-2009.
Gráfico 44
Tasa ajustada de mortalidad por Causas Externas por pueblo de
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

120 103,9
Tasa por 100.000 habitantes

90

60 47,0
37,9 40,4
33,9 34,4
30

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL


120 103,9
Tasa por 100.000 habitantes

s por todos sabido que las causas externas de mortalidad tienen mayor incidencia entre los
E
hombres que90entre las mujeres. No escapa a este patrón 147,6la población indígena regional. Sin
160
embargo, son siempre los de este grupo los que presentan el riesgo más alto en el contexto
120 Las 60
Tasa por 100.000

47,0
general. tasas, entre ellos, superan
33,9 en un 40% y en un 160% a las
34,4 37,9de los40,4
no indígenas en
74,1
los trienios
80 2004-2006
30 y 2007-2009, respectivamente. Pese a que
50,8 56,9las tasas 58,4
entre las mujeres
de los dos
40 grupos son ostensiblemente 20,6 inferiores,
15,6 las brechas interétnicas fueron muy17,2 similares
0
a las de los hombres en el primer período (RR 1,3); y extremadamente más acusadas en el
0 2004-2006 2007-2009
trienio siguiente, con una sobremortalidad
Hombre Mujerindígena de más del 200% (Ver Grafico
Hombre Mujer45).
Indígena andino No indígena andino Total
2004-2006 Gráfico 45 2007-2009
Tasa ajustada de mortalidad
Indígena por Causas
andino Externas
No indígena por pueblo de
andino
pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

160 147,6
Tasa por 100.000

120
74,1
80 50,8 56,9 58,4

40 20,6 15,6 17,2

0
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-78-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Los accidentes de tránsito son la principal causa específica de muerte dentro de este
gran grupo; 4 de cada 10 muertes por causas externas en población indígena entre
2004-2009 se produjeron por estos eventos; y 3 de cada 10 entre los no indígenas. Cla-
ramente son los pobladores andinos los que tienen más riesgo de morir por accidentes
de transporte terrestre, con tasas que duplican a las de los no indígenas en 2004-2006
y que casi las triplican en 2007-2009 (Ver Gráfico 46).

Gráfico 46
Tasa ajustada de por Accidentes de Transporte Terrestre por pueblo
de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

40 36,0
Tasa por 100.000 habitantes

30
21,8
20
12,6 13,5
10,7 11,1
10

0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

special atención debe prestarse, dentro de las causas externas de mortalidad, a las
E
muertes por suicidio, cuyas tasas a nivel mundial han crecido de manera alarmante en
los últimos 50 años; transformándose en la décima causa de muerte a nivel general; en
la tercera en la población de 15-44 años; y en la segunda entre los jóvenes de 15-24
años (OPS, 2003). En la Región, es la segunda causa específica en la población de
15-44 años, tanto aymara como no aymara; la cuarta para los aymara de 15-44 años y
la segunda para los no aymara de esas edades.

Los antecedentes disponibles, revelan una gran heterogeneidad de patrones de suicidio


por países, área de residencia y situación socioeconómica, entre otros factores. Por
ejemplo, las tasas más altas se observan en los países de Europa oriental y en algunos
países asiáticos; y, las más bajas en algunos países de América Latina. Los estudios
muestran también grandes disparidades entre las tasas de suicidio de las zonas urbanas
y las rurales: en Estados Unidos, por ejemplo, las tasas registradas para estados de gran
ruralidad, como Nevada, triplican las de estados eminentemente urbanos como Nueva
York; una situación similar se informado en Australia; en algunos países europeos, como
Inglaterra y Escocia; y, en China. Conjuntamente, se dispone de evidencias respecto a
la relación entre la migración y las tasas de suicidio en países como Australia, Canadá y
Estados Unidos. Allí, la tendencia observada es que la tasa de comportamiento suicida
entre los inmigrantes sea muy similar a la tasa en su país de origen (OPS, op. cit.).

-79-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

De acuerdo con los registros de la OMS (2008), también se observa una gran variabilidad
en los métodos utilizados para cometer suicidio: el ahorcamiento es el modo general
más frecuente en el mundo; las armas de fuego son el instrumento más utilizado en
Estados Unidos, Argentina, Uruguay y Suiza; los saltos desde las alturas, en los cen-
tros urbanos de Europa; la sobredosis de fármacos es más recurrente en Canadá, los
países nórdicos y el Reino Unido; y, la ingesta de pesticidas es más extendida en los
países latinoamericanos.

n Chile las tasas de suicidio han mostrado también una dramática tendencia de cre-
E
cimiento, con cifras para el 2008 un 130% más altas que en el año 1990. Si bien en
todo este período las tasas de suicidio han sido más altas entre los hombres que entre
las mujeres, hay que destacar que es entre estas últimas dónde más ha aumentado
el riesgo; los registros del DEIS muestran que en dos décadas el riesgo de suicidio ha
aumentado en un 210% entre ellas y un 120% entre los hombres.

L a información sobre el suicidio en poblaciones indígenas disponible es fragmentaria.


Algunas investigaciones reportan un aumento de las muertes autoinfligidas en los pue-
blos indígenas de Canadá, Australia y Estados Unidos. En estos países las tasas de
suicidio indígena, que pueden ser hasta cinco veces más altas que en los no indígenas,
se han asociado a fuerte estrés social, traumas históricos que se traspasan intergene-
racionalmente, historias de abuso sexual y duelos no resueltos. El estrés social es un
término usado para referirse a la pérdida de confianza en los modos de entender la vida
y vivirla que han sido enseñados al interior de una cultura particular. Se produce cuando
el complejo set de relaciones, (conocimiento, lengua, instituciones sociales, creencias,
valores y reglas éticas) que unen a las personas y le dan un sentimiento colectivo de
quiénes son y a qué pertenecen es abruptamente cambiado. Para los pueblos indíge-
nas, la pérdida del territorio y del control sobre sus condiciones de vida, la supresión
del sistema de creencias y la espiritualidad, el quiebre de sus instituciones políticas y
sociales y discriminación racial han dañado seriamente su confianza, predisponiéndolos
al suicidio, la auto-agresión y otras conductas destructivas.

tros estudios sobre el suicidio entre jóvenes aborígenes de Australia han asociado el
O
suicidio a altas tasas de depresión y abuso de sustancias relacionados con pobreza,
falta de educación, perspectivas limitadas de empleo, acceso reducido a servicios de
protección social, ruralidad extrema, violencia doméstica y abuso de alcohol (www.
livingforeveryone.com.au).

n Canadá, varios estudios epidemiológicos han documentado altos niveles de suicidio,


E
alcoholismo, violencia y desmoralización en comunidades indígenas, que pueden ser
rápidamente entendidas como la directa consecuencia de la historia de desplazamiento
y disrupción de los patrones tradicionales de subsistencia y de su vínculo con el territo-
rio (La Fombiose, 1988; Richarson, 1991; Shkilnyk, 1985; Waldram, 1997, York, 1990;
citados por Kirmayer et al, 2000). Un estudio llevado a cabo entre los Inuit del norte de
Canadá, que han sufrido de un “colonialismo activo” muestra que si bien la muerte por

-80-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

TBC ha disminuido considerablemente, las tasas de suicidio han seguido la tendencia


inversa. Así, éstas son varias veces mayores para hombres jóvenes que para mujeres
de la misma edad, y son mucho más altas que entre sus pares en Dinamarca, el sur de
Canadá y Estados Unidos (Hicks, 2007). En este último país, los pocos datos disponi-
bles muestran una clara evidencia de suicidio y abuso de sustancias entre jóvenes de
comunidades nativas, por ejemplo, una encuesta en jóvenes indígenas entre 11 y 18
años de los pueblos de las planicies del Norte, reportó que dos tercios habían experi-
mentado eventos traumáticos como accidentes, muertes autoinfligidas o producto de
sucesos violentos (Kunitz et al, 1999).

s evidente que las tasas de suicido son el indicador más dramático de sufrimiento social
E
entre los indígenas de las primeras naciones Inuit y Métis; sin embargo, también hay
heterogeneidad de situaciones; por ejemplo, los Cree, también de las planicies del norte,
no tienen tasas más altas que el resto de la provincia (Petawabano et al, 1994). Por lo
anterior, hay una urgente necesidad de estudiar cada pueblo en su contexto histórico
y territorial, ya que esta variabilidad debe enseñarnos mucho acerca de los patrones
colectivos y locales que afectan al suicidio (Kirmayer et. al., 2000).

ntre los Inuit, por ejemplo, se ha identificado el sentimiento de alienación de la comunidad


E
tradicional como factor de riesgo de las tasas extremadamente altas entre los jóvenes.
Por el contrario, entre los factores protectores, están la asistencia regular al colegio e
iglesia. Estos autores concluyen que hay una gran disrupción de los roles tradicionales
para los jóvenes indígenas resultantes en profundos problemas de identidad y autoestima
(Kirmayer et al, op. cit).

tro estudio en Columbia Británica ha revelado una clara asociación entre niveles de
O
control de la comunidad o autonomía y las tasas de suicidio. Examinando seis variables
de “continuidad cultural”, construyen un índice de “control cultural local”. Los resultados
muestran que un valor alto de este índice está asociado en un sentido negativamente
inverso a la tasa de suicidio; en otras palabras hay una asociación entre la falta de
control comunitario y estas tasas (Chandler y Lalonde, 1998).

n América Latina, existen pocos estudios sobre suicido. Un caso notable es el del
E
Pueblo Emberá de Colombia, que evidenció que cuando la supervivencia y la vida
están amenazadas, la incidencia de suicidios aumenta. En el 2008, este pueblo de 12
comunidades y 270 familias se vio amenazado por una empresa minera extranjera que
pretendía explorar y explotar cobre, oro y otros minerales en un área ubicada en su
territorio tradicional y resguardo, donde también se encuentran lugares sagrados. Pre-
viendo la contaminación de los ríos, la destrucción de fauna y flora, la amenaza sobre
los recursos naturales y las fuentes tradicionales de vida, el despojo y la pérdida de
los derechos sobre la tierra, se generó una angustia colectiva que derivó en 8 suicidios
y varios otros intentos principalmente de jóvenes por la desmoralización y la falta de
perspectivas para el futuro (http://www.salvalaselva.org).

-81-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

ambién se ha registrado un aumento en el número de suicidios de niños, adolescentes


T
y jóvenes en Argentina, Colombia, Nicaragua, Paraguay, Venezuela y Brasil. En este
último país, estudios realizados por el Consejo Nacional de Salud, mostró que entre
los indígenas el suicidio ocupa el tercer lugar después de los problemas cardiacos y de
desnutrición. Otras investigaciones en ese país muestran también cifras extremadamente
altas para los guaraní kaiowá, donde entre los años 1986 y 2000 se suicidaron más
de 320 personas (Coloma y de Oliveira, 2010). Además, se ha constatado que hay un
gran número de suicidios entre las 22 etnias del Alto Río Negro, frontera con Colombia
y Venezuela; y entre los Ticuna en el Alto Río Solimões, en el lado brasileño de la triple
frontera entre Brasil, Colombia y Perú, todos ellos en el Estado de Amazonas.

Frente a esta alarmante situación, los pueblos indígenas han elaborado sus propias
explicaciones, que deben ser consideradas por los equipos de salud para el diseño
e implementación de estrategias de prevención del suicidio integrales, que tengan
sentido para las propias comunidades. Al respecto, para los Emberá de Colombia, en
cuya cultura el suicidio se considera inaceptable, éste sería originados por una gran
bestia que viene a devorar a sus niños; los ancianos, además, explican que la decisión
de quitarse la vida de los jóvenes obedece principalmente al temor y la depresión que
ha causado en ellos los conflicto armados vigentes en sus territorios. Para ellos estas
muertes no se producen por voluntad propia, sino que son el efecto del desplazamiento
de las comunidades y del aumento de la tensión social, que afecta desfavorablemente
la identidad, la autoestima de la juventud, que experimenta frustración, y carece de
esperanzas para el futuro.

n Colombia, los sabios del Pueblo Nasa atribuyen este fenómeno a la pérdida de
E
armonía en el territorio producto del abandono de las prácticas de usos y costumbres
tradicionales; la existencia de duelos afectivos inconclusos (muchas veces relacionados
con el conflicto); el temprano consumo de alcohol por parte de los adolescentes; y el
debilitamiento de sus redes de apoyo cercanas.

n Argentina, la oleada de suicidios de jóvenes que se registró en las comunidades


E
Guaraní de Misiones, fue atribuida por las autoridades tradicionales indígenas a un “fra-
caso espiritual” y a la falta de acompañamiento del Consejo de Ancianos y de Asuntos
Guaraníes.

xplicaciones también integrales son dadas por las comunidades Guaraní, en Brasil,
E
que plantean que los jóvenes se están suicidando “porque no tenemos tierras. Ya no
tenemos espacio. Antes éramos libres; ahora ya no somos libres. Por eso, nuestros
jóvenes miran a su alrededor y piensan que no queda nada y se preguntan cómo pueden
vivir. Se sientan y piensan, olvidan, se pierden, y al final, se suicidan.”

En Chile, en el territorio de Callaqui, Alto Bío-Bío, los ancianos trataron de dar una
respuesta al suicidio, a través de la figura de un hombre negro completo que se lleva y
desaparece a las personas desde el suicidio (Oyarce y Pedrero, 2010).

-82-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

pesar de la heterogeneidad de situaciones, las cifras disponibles en América reflejan


A
dos tendencias: a) que existe una mayor mortalidad por suicidio en pueblos indígenas
respecto de los no indígenas, sobre todo en edades jóvenes y; b) de manera comple-
mentaria, que la incidencia de muertes por suicido en jóvenes se está incrementando
más que en otros grupos etáreos. Así, desde hace varios años se observa en la Región
un aumento en el número de suicidios de niños, adolescentes y jóvenes indígenas en
Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Nicaragua, Paraguay, y Venezuela. La situación
anterior ha traído como consecuencia una preocupación creciente por parte de las
organizaciones y comunidades indígenas y agencias internacionales sobre este tema
(UNICEF, 2010).

l panorama en la Región de Antofagasta, no escapa de la alarmante tendencia ob-


E
servada a nivel internacional, verificándose también un mayor riesgo de suicidio en la
población indígena andina (RR 1,3, en 2004-206; y 3,2, en 2007-2009); situación, además,
consistente con la observada para otros pueblos indígenas del país (Ver Gráfico 47).

Gráfico 47
Tasa ajustada de mortalidad por Lesiones Autoinfligidas Intencionalmente por
pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

25 21,7
Tasa por 100.000 habitantes

20

15 11,8
9,8 10,3
8,9 9,0
10

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

L os suicidios en población indígena ocurren a edades más tempranas que en población


no indígena; de hecho entre los primeros la edad promedio es de 27,5 años; y, entre los
segundos, 37,3 años. Refuerza esta idea, que el 23,8% de estas muertes en población
andina ocurra en menores de 20 años, cifra que contrasta con el 12,0% registrado
para el resto de la población (Ver Gráfico 48). En términos de tasas, el mayor riesgo de
suicidio indígena se concentra entre los 15-24 años, segmento etario en que el suicidio
de los jóvenes andinos casi quintuplica el de sus coetáneos no indígenas.

-83-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 48
Distribución relativa suicidios por grandes grupos de edad por pueblo
de pertenencia (2004-2009)

Total 12,7 60,3 27,0

No indígena andino 12,0 60,2 27,8

Indígena andino 23,8 61,9 14,3

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
%

< 20 años 20-44 años 45 y + años

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

or otro lado, en las agresiones también se observa una sobremortalidad indígena, con
P
tasas 40% más altas que las registradas para el resto de la población en 2004-2006;
y un 220% más elevadas en 2007-2009 (Ver Gráfico 49).

Gráfico 49
Tasa ajustada de mortalidad por Agresiones por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

15 13,2
Tasa por 100.000 habitantes

10

4,6 4,1 4,4


5 3,4 3,4

0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-84-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

VI. ¿QUÉ INFORMACIÓN APORTAN LOS REGISTROS CONVENCIONALES


SOBRE LA MORBILIDAD ENTRE LA POBLACIÓN INDÍGENA DE LA REGIÓN
DE ANTOFAGASTA?

1. Las enfermedades de notificación obligatoria (ENO)

Existe un grupo de enfermedades que —debido a su alta contagiosidad— reviste una


gran importancia para la salud pública. Precisamente por ello, se recolectan datos
estadísticos sobre la frecuencia con que estas enfermedades ocurren, lo que permite
detectar precozmente variaciones en las tendencias temporales de presentación y en
su distribución geográfica, entre otros aspectos, para establecer medidas de prevención
y control.

Aunque en todos los países existen listas de este tipo, hay una gran variabilidad entre
ellos. En Chile este listado se establece considerando las repercusiones de la enfermedad
en la morbilidad y/o mortalidad, su potencial epidémico y su relación con metas especí-
ficas de algún programa de control. Las Unidades de Epidemiología de las Secretarías
Regionales Ministeriales de Salud deben encontrar las fuentes de contagio y entregar
el tratamiento adecuado dependiendo de cada enfermedad.

Aunque el análisis de las ENO permite establecer una aproximación a la morbilidad, hay
que considerar que en su registro hay grandes sesgos. Éstos no sólo se ven afectados
por el hecho de que las personas consulten, sino también por el hecho de que los
equipos de salud realicen la notificación de manera oportuna. Pese a ello, son una de
fuentes de información epidemiológica de gran valor para aproximarse a la morbilidad
de la población.

Una limitación para producir información étnicamente diferenciada a partir de las ENO
es que para algunas de estas enfermedades —principalmente las enfermedades de
transmisión sexual y el VIH— los registros, debido a las normas de confidencialidad
de la información, no proveen las variables necesarias para identificar a la población
indígena. Por ello, estos casos se omiten en este análisis (Ver Tabla 3).

-85-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 3
Distribución ENO por diagnóstico, por pueblo de pertenencia (2004-2009)

Pueblo de Pertenencia
Diagnóstico No Total
Indígena
Ignorado indígena
andino andino
Enfermedades infecciosas intestinales 10 156 166
Tos ferina [tos convulsiva] 6 29 35
Infección meningocócica 2 17 19
Infecciones de transmisión sexual 1856 26 258 2140
Sarampión 1 1
Rubéola 13 299 312
Hepatitis viral 36 100 703 839
VIH 208 4 212
Otras enfermedades virales 1 12 182 195
Enfermedades debidas a protozoarios 2 94 883 979
Helmintiatis 2 5 7
Meningitis Bacteriana 2 2
Total 2103 265 2539 4907

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Para la población perteneciente a los pueblos indígenas andinos, las principales enfer-
medades notificadas (4 de cada 10) corresponden a las hepatitis virales; les siguen, en
orden de prelación, las enfermedades debidas a protozoarios, principalmente enfermedad
de Chagas (la mayoría aguda que no afecta al corazón) y equinococosis (Ver Tabla 4).

Tabla 4
ENO seleccionadas: distribución relativa por diagnóstico,
por pueblo de pertenencia (2004-2009)
Pueblo de Pertenencia
Diagnóstico Indígena No indígena Total
andino andino

Enfermedades infecciosas intestinales 4,2 6,9 6,5


Tos ferina [tos convulsiva] 2,5 1,3 1,4
Infección meningocócica 0,8 0,7 0,7
Sarampión 0,0 0,0 00
Rubéola 5,4 13,1 12,2
Hepatitis virales 41,8 30,9 32,8
Otras enfermedades virales 5,0 8,0 7,6
Enfermedades debidas a protozoarios 39,3 38,8 38,3
Helmintiatis 0,8 0,2 0,3
Meningitis Bacteriana 0,0 0,1 0,1
Total 100,0 100,0 100,0
N 239 2227 2555
Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-86-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

na de las enfermedades infecciosas intestinales de transmisión alimentaria directamente


U
asociadas a la pobreza es la fiebre tifoidea y paratifoidea. La información disponible
muestra una mayor incidencia de estas enfermedades entre la población indígena que
entre la no indígena en 2004-2006; y riesgos similares en 2007-2009 (Ver Gráfico 50).
Gráfico 50
Tasa ajustada Fiebres Tifoidea y Paratifoidea por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

14
Tasa por 100.000 habitantes

11,5
12
9,5 9,5
10 8,4
8 5,9 6,1
6
4
2
0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

La enfermedad de Chagas (Tripanosomiasis Americana) —zoonosis causada por el pa-


rásito Trypanosoma cruzi— hasta pocos años atrás era considerada endémica entre la
Región de Arica y Parinacota y la VI Región; no obstante, en la actualidad se verifica su
prevalencia en todo el país (MINSAL, 2011). En esta enfermedad queda en evidencia
el mayor riesgo de la población indígena regional, que en 2004-2006 tuvo una tasa de
incidencia 140% más alta que la población no indígena; y, 220% mayor en 2007-2009
(Ver Gráfico 51).
Gráfico 51
Tasa ajustada Enfermedad de Chagas por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

80
66,9 66,9
Tasa por 100.000 habitantes

57,2
60

40
23,5 24,8 22,5
20

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-87-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 52
Tasa ajustada Hepatitis víricas por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

120 104,5
Tasa por 100.000 habitantes

100 84,2 84,2


80
60
40 24,9 28,8
21,8
20
0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

2. Descripción general de los egresos hospitalarios (2007-2009)

Entre los años 2007-2009, se registraron 203.953 egresos hospitalarios de personas


residentes en la Región de Antofagasta; solo un 6,4% de ellos correspondió a población
perteneciente a los pueblos indígenas andinos presentes en el área (Ver Tabla 5).

Tabla 5
Distribución egresos hospitalarios por pueblo de pertenencia
(Trienio 2007-2009)

Pueblo de Pertenencia
Año Indígena No Indígena Total
Ignorado
andino andino
2007 3932 64466 497 68895
2008 4695 63449 383 68527
2009 4450 62072 9 66531
Total 13077 189987 899 203953

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

En términos generales, la estructura de éstos por diagnóstico en personas indígenas y


no indígenas es similar16; no obstante, aquellos relacionados con el embarazo, parto y
puerperio —que, como se sabe es siempre el principal diagnóstico de estos eventos— son
proporcionalmente más importantes entre indígenas. El 25,1% de los egresos obedecen
a esta causa entre la población andina; y, 2 de cada 10 entre la no andina; cifra —esta
última— similar al estándar del país para el mismo período17. Las enfermedades del
sistema digestivo fueron el diagnóstico del 12,1% de los egresos en población andina
y del 11,1% en el resto, ambas proporciones muy próximas a las verificadas a nivel na-
cional. En tercer lugar, para los dos grupos, se sitúan los egresos por causas externas,
con proporciones que están muy levemente por encima del promedio de Chile entre los
mismos años (Ver Gráfico 53).

16.- Información desagregada por comunas, puede revisarse en el anexo estadístico.


17.- Las proporciones para el país se calcularon a partir de la información disponible en la web del DEIS
(http://intradeis.minsal.cl/egresoshospitalarios/menu_publica_nueva/menu_publica_nueva.htm).

-88-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 53
Región de Antofagasta. Principales causas de egresos hospitalarios por
pueblo de pertenencia, en % (Trienios 2007-2009)

4,9
Afecciones neonatales
4,1
6,4
S. Circulatorio
4,2
6,1
Cáncer
5,7
8,8
S. Respiratorio
8,2
9,4
A. Genitourinario
8,9
9,3
Causas externas
9,6
11,1
S. Digestivo
12,1
19,1
Embarazo, parto y puerperio
25,1

0 5 10 15 20 25 30

Indígena andino No indígena andino


Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

ntre los hombres, tanto indígenas como no indígenas, el principal diagnóstico de los egresos
E
registrados en el período corresponden a Causas Externas, con un peso relativo levemente
superior entre los primeros (17,7% y 15,0%, respectivamente). Se sitúan luego, también
en ambos grupos, los egresos por Enfermedades del Sistema Digestivo, e igualmente con
un porcentaje algo más elevado entre los indígenas (15,4% y 13,2%, respectivamente). En
general, las estructuras de estos egresos son similares entre indígenas andinos y el resto
de la población, en términos de prelación de las causas, pero difieren en el peso relativo
de ellas en cada segmento poblacional analizado (Ver Gráfico 54).
Gráfico 54
Región de Antofagasta. Principales causas de egresos hospitalarios en
hombres por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009)

4,4
Mal definidos
4,1
6,0
Cáncer
4,6
6,4
Afecciones neonatales
5,8
8,8
S. Circulatorio
6,2
9,4
A. Genitourinario
9,8
11,8
S. Respiratorio
12,4
13,2
S. Digestivo
15,4
15,0
Causas externas
17,7

0 5 10 15 20

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-89-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

n el caso de las mujeres, 4 de cada 10 egresos entre las indígenas pertenecientes a


E
pueblos de matriz cultural andina se asocia al Embarazo, parto y puerperio; proporción
bastante superior a la observable en el resto de las mujeres, para quienes esta causa origina
3 de cada 10 egresos. Esta causa es seguida por las Enfermedades del Sistema Digestivo,
con pesos relativos similares entre mujeres indígenas y no indígenas. En tercer lugar, para
ambos grupos, se sitúan la Enfermedades del Aparato Genitourinario (Ver Gráfico 55).

Gráfico 55
Región de Antofagasta. Principales causas de egresos hospitalarios en mujeres
por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009)

4,7
S. Circulatorio
3,1
3,8
Afecciones neonatales
3,2
5,4
Causas externas
5,2
6,8
S. Respiratorio
5,9
6,1
Cáncer
6,3
9,3
A. Genitourinario
8,4
9,7
S. Digestivo
10,3
32,1
Embarazo, parto y puerperio
39,0

0 5 10 15 20 25 30 35 40

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-90-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

VII. SITUACIÓN DE LA TUBERCULOSIS

Chile ha superado el umbral de eliminación de la TBC, estando próximo a una fase de


eliminación avanzada de la enfermedad. En este contexto, las tasas de incidencia de la
enfermedad han transitado de 65 por 100.000 habitantes en 1981 a 13,1 por 100.000
en 2011. Sin embargo, a nivel nacional se observa un estancamiento de las tasas de
incidencia y una distribución territorial desigual del riesgo de contraer esta enfermedad,
existiendo Servicios de Salud que aún no han alcanzado el umbral de eliminación, mante-
niendo tasas superiores a los 20 casos por 100.000 habitantes. En 2011, se encontraban
en esta situación los Servicios de Salud Arica, Iquique y Osorno (Programa Nacional de
Control y Eliminación de la Tuberculosis, 2011). Coincidentemente, estos tres Servicios
de Salud tienen una importante concentración de población indígena (aymara, los dos
primeros; y, mapuche williche, el tercero).

lgunos estudios han relevado grandes brechas de equidad que afectan a los pueblos
A
indígenas, tanto a nivel de morbilidad y mortalidad por TBC. Así, en todos los servicios
de salud para los que se cuenta con información es precisamente esta población la que
se ve más afectada por la enfermedad (Oyarce y Pedrero, 2006, 2007, 2009 a y b; 2010
y 2011; Pedrero y Oyarce, 20212; Pedrero, 2012 y 2013).

iversos factores ponen a la población indígena en general en un riesgo mayor de


D
contraer la enfermedad. Entre ellos destacan las condiciones de vida desfavorables
(residir en áreas confinadas, con ventilación pobre y bajas condiciones de saneamiento
ambiental), los efectos de la migración campo-ciudad, las características socioculturales
relacionadas a un modelo de salud-enfermedad-curación distinto al predominante en el
mundo occidental, la falta de adecuación cultural de los servicios y algunos problemas
en la organización médica.

iguiendo la tendencia mostrada en anteriores estudios epidemiológicos desarrollados


S
por el MINSAL, en la Región la población indígena andina se ve más afecta por esta
patología que el resto de la población. Así lo demuestran las tasas de incidencia y pre-
valencia de TBC calculadas, que son 7 veces más altas para ella que para población
no indígena (Ver Gráficos 56 y 57).

-91-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 56
Tasa ajustada de incidencia de Tuberculosis por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

80
Tasa por 100.000 habitantes

57,3 56,0
60

40

20 9,8 9,7
7,9 7,9

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Gráfico 57
Tasa ajustada de prevalencia de Tuberculosis por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

80
Tasa por 100.000 habitantes

62,1 61,6
60

40

20 8,1 10,2 8,7 10,7

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

ás alarmantes aún son las inequidades expresadas en la mortalidad por TBC. En este
M
caso, las tasas en población andina son 9 veces más altas que en población no andina
(Ver Gráfico 58).

-92-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 58
Tasa ajustada de mortalidad por Tuberculosis por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

10
8,4
Tasa por 100.000 habitantes

7,9
8

2 0,9 1,2 0,9 1,1

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total región

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Recuadro 3
Elementos para el abordaje intercultural de la TBC en contextos indígenas

esarrollar e implementar estrategias interculturales de prevención y tratamiento de la Tuberculosis


D
requiere, en primer lugar, conocer y entender cómo interpretan los pueblos indígenas las causas de
la enfermedad; esto es la necesidad de comprender las etiologías locales de la TBC, que proveen
al enfermo de un significado para su enfermedad, proporcionando así un soporte emocional y una
comprensión de los desequilibrios que la originaron. Conocer estos modelos etiológicos posibilita
comprender la causa percibida en el marco de la cultura propia del usuario y el cumplimiento de la
terapia convencional.

sí, por ejemplo, las investigaciones de Turner (1989) entre los ndembu de África, revelaron que para
A
éstos la tuberculosis es producida por los musong´u (espíritus de las almas de los extranjeros), que por las
noches se apoderan de las personas, para apoderarse de sus pulmones, provocándoles violentos temblores.
Por su parte Menegoni (1996), en su estudio de la comunidad tzeltal y tzotzil en México, comprobó que
este grupo no percibe la tuberculosis en términos biomédicos, sino que la identifican con el nombre de
sak obal (tos blanca), cuya etiología es variada: brujería, ingesta excesiva de bebidas alcohólicas, efecto
de catástrofes naturales, como la erupción de volcanes y exposición prolongada al agua fría. Esta última
causa también ha sido identificada en Pakistán (Liefooghe, 1995) donde la tuberculosis se percibe como
una enfermedad causada por bañarse con agua fría. En Sudáfrica (Metcalft y otros, 1990), también se
cree que la tuberculosis es causada por el agua fría, por fumar y por no llevar una adecuada alimenta-
ción. La investigación desarrollada por Rubel y Garro (1992) entre grupos hispanos, rescató nociones de
tuberculosis como una enfermedad agotadora (wasting sickness), que muchas veces es confundida con

-93-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

otras enfermedades respiratorias, como la gripe o la bronquitis. Conjuntamente, el trabajo desarrollado


por Ndeti (1972) en Kenya, estableció que la tuberculosis se atribuye a la acción de los ancestros sobre
la vida de las personas, al efecto de brujerías y al exceso de trabajo físico.

o obstante, los estudios también muestran que la gente no excluye las explicaciones biomédicas,
N
pero que las considera insuficientes para explicar la emergencia de la enfermedad; si bien la medicina
occidental puede ofrecer al enfermo una explicación biológica de la tuberculosis, no puede explicar
por qué algunas personas se contagian y otras no (Steen, 1999). Desde la perspectiva indígena, es la
articulación de múltiples factores causales (transgresiones, desequilibrios, brujerías, golpes, “acumula-
ción” de frío, etc.) la que permite que el bacilo penetre en el cuerpo. Es más, cuando la enfermedad es
atribuida a brujerías, se recurrirán siempre en primera instancia a agentes tradicionales, y sólo cuando
éstos fracasan buscan ayuda en la medicina occidental (Veecchiato, 1997).

ara aproximarse a los modelos etiológicos indígenas, una epidemiología sociocultural de la TBC es ne-
P
cesario, además, conocer dos aspectos relevantes: a) el concepto integral de cuerpo y alma, ampliamente
documentado a través del mundo, que no solo implica que en las comunidades indígenas los síntomas
físicos no pueden entenderse separados de los “psicológicos”, sino que muchas veces éstos últimos
pueden ser considerados más relevantes; b) la relación de la TB con otras enfermedades dado que en
ocasiones la enfermedad puede ser percibida como el resultado de una progresión que va desde las
bronquitis, pasando por asmas y culminando en cáncer al pulmón (Nichter, 1996). Además, los síntomas
comúnmente identificados de la TBC (tos, debilidad y fiebre) pueden estar relacionados con muchas otras
enfermedades, especialmente con SIDA en aquellas zonas de alta incidencia de esta (Ngamvitha et al
2000); o con “síndromes culturales” que encuentran su explicación (etiología, diagnóstico, pronóstico y
curación) en los modelos médicos indígenas.

Fuente: Oyarce y Pedrero, 2006; Pedrero, 2013

-94-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

IX CONSIDERACIONES FINALES Y RECOMENDACIONES

e manera consistente con la situación epidemiológica de otros pueblos indígenas relevada


D
en los múltiples estudios desarrollados por el MINSAL desde el año 2003, la población
indígena de matriz cultural andina de la Región Antofagasta exhibe un patrón de transición
prolongado, viéndose afectada, por un lado, por altas tasas de mortalidad por enfermedades
crónicas y degenerativas, así como por elevadas tasas de suicidio y muertes por agresio-
nes, como la expresión más dramática del daño a la salud colectiva de estos pueblos; y,
por el otro, registrando aún una elevada morbimortalidad por enfermedades infecciosas.
Este patrón es, además, étnicamente polarizado, situando a la población indígena en las
posiciones más desventajosas: sobremortalidad sistemática a nivel general, a lo largo de
todo el ciclo vital individual tanto entre los hombres como entre las mujeres.

omplejos procesos están en la base de la vulnerable situación de salud de los indígenas


C
en la región: la incorporación forzada a la modernidad y debilitamiento, en los nuevos
escenarios sociales, económicos y residenciales, de los modos de vida tradicionales;
la persistencia de inequidades étnicas a nivel socioeconómico, que evidencian que el
liderazgo regional en el crecimiento económico del país no impacta de igual forma a
toda la población; la irrupción de la industria extractiva minera y su nefastos impactos
ambientales, que vulneran el derecho humano al agua y el derechos de las comunidades
a planificar, ejercer y controlar el acceso a los recursos hídricos, según lo propuesto por
los principales instrumentos de derecho internacional en esta materia; etc.

ntre las principales evidencias aportadas por este estudio respecto de la inequidad en
E
salud que afecta a la población indígena destacan:

* La sobremortalidad indígena, a nivel general, es sistemática en los dos perío-


dos analizados y, más todavía, se incrementa entre 2004-2006 y 2007-2009.

* Las inequidades interétnicas son más acusadas en las generaciones más


jóvenes y se reducen en la medida que se avanza en la escala etarea. Así, el
riesgo de morir de la infancia indígena triplica al de la no indígena; lo duplica
entre los jóvenes y los adultos; y, es un 50% mayor entre los ancianos.

* En términos generales, las estructuras de la mortalidad por causas es similar


entre indígenas y no indígenas; no obstante en la mayoría de ellas el riesgo de
morir es mayor entre los primeros.

* El riesgo de morir por cáncer es similar entre indígenas y no indígenas, situación


muy probablemente asociado a factores ambientales (exposición al arsénico
proveniente de los concentrados de cobre transportados al Puerto de Antofagas-
ta, por ejemplo) que impactan de igual forma en ambos grupos poblacionales.
Particular atención debiera prestarse a esta situación ya que estudios disponibles
prevén un aumento importante de la mortalidad por cáncer pulmonar, de vejiga
urinaria, cáncer renal, hepático y de piel en la región.

-95-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

* La incidencia de TBC es 7 veces más alta entre la población indígena que


entre el resto de la población regional y la mortalidad por esta causa es 9 veces
mayor, situación que no solo refiere a marginalidad y exclusión social, sino porque
también guarda relación con el acceso al diagnóstico y tratamiento oportuno y
la organización del Programa de Control de la TBC.

* La población indígena se ve impactada por mayores tasas de suicidio y muertes


por agresiones; las mismas que —desde la perspectiva de derechos humanos
y determinantes sociales— deben ser contextualizadas en el marco de los
procesos de aculturación forzada y de injusticia social, en una Región donde
aún la identidad étnica —como producto de la discriminación histórica— sigue
viviéndose en muchos casos como estigma. Tal como se ha observado en otros
pueblos indígenas del país, son los jóvenes —particularmente en el segmento
etareo de 15 a 24 años— los más impactados por estas patologías sociales.

ese a este adverso panorama, algunos de los indicadores presentados insinúan


P
también que aún subsisten entre los indígenas estilos de vida tradicionales que prote-
gen a esta población de una de las más importantes patologías de la modernidad: las
enfermedades cardiovasculares. En efecto, la mortalidad por esta causa es un 20%
menor entre indígenas que entre no indígenas. Conocer, comprender y promover los
factores protectores propios es la principal tarea de los equipos de salud en la Región.
Evidencias disponibles para la población aymara de la Región de Arica y Parinacota
(Pedrero, 2013) muestran la fragilidad de esta “ventaja relativa” indígena, dado que los
acelerados cambios socioculturales y socioecónomicos tiende a hacerla desaparecer
impactando en muy corto tiempo en una sobremortalidad indígena por esta causa.

n otro ámbito, las complejidades metodológicas de este estudio ponen al centro la


E
necesidad urgente —y la obligatoriedad, en virtud de los compromisos internacionales
contraídos por el Estado— de registrar y producir información desagregada para cada
pueblo indígena presente en el territorio nacional. Si bien el procedimiento utilizado
hasta ahora en los perfiles epidemiológicos desarrollados por el MINSAL permite imputar
operacionalmente la pertenencia a alguno de estos pueblos, es incapaz de dar cuenta
de realidades socioétnicas complejas, pues reduce la etnicidad a un fenómeno estático y
dicotómico distante del carácter relacional, dinámico y situacional que en realidad tiene.

1. Definir metas sanitarias específicas para la población indígena y establecer


un sistema permanente de monitoreo de su situación de salud

Esto, desde un enfoque de derechos, implica:

a) Compartir los resultados de este estudio con las comunidades y organizaciones


indígenas, a través de metodologías pertinentes que permitan democratizar el acceso
al conocimiento, buscando profundizar en las categorías explicativas que los propios
aymara tengan para los principales problemas de salud identificados.

-96-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

b) Implementar estrategias de capacitación orientada a los equipos de salud, que propor-


cionen conocimientos y herramientas para participar de los procesos de negociación inter-
cultural requeridos para definir, en conjunto con los médicos tradicionales y organizaciones
indígenas, las metas sanitarias locales. Tales procesos debieran considerar, al menos:

* Los derechos de los pueblos indígenas en materia de salud.


* Enfoque étnico en los sistemas de información en salud: aspectos
conceptuales y metodológicos.
* Condiciones de salud de la población indígena local.
* Sistema médico aymara, con énfasis en los modelos explicativos y no en
las prácticas y los agentes.

c) Establecer, a partir de ello, también de manera colectiva, prioridades y metas sanitarias


específicas; así como estrategias interculturales e intersectoriales para alcanzarlas.

d) Para el monitoreo de tales metas es imprescindible avanzar en la inclusión sistemá-


tica del enfoque étnicos en los SIS. En este ámbito, se requiere iniciar un proceso que
apunte a:

* Consensuar con las comunidades indígenas la o las preguntas que permitan


identificar de mejor forma a los usuarios que pertenecen a pueblos originarios.
* Capacitar a los equipos sobre las razones y la importancia de introducir esta
innovación.
* Socializar la medida, sus objetivos, el tipo de información que se generará, etc.
entre las comunidades indígenas, así como entre la sociedad no indígena, con
el fin de que no sea percibida como un elemento de discriminación étnica, y
favoreciendo así una mejor captura del dato.
* Definir orientaciones para la producción sistemática de información a partir de los
registros, así como para su socialización permanentes entre las comunidades.

2. Definir estrategias colectivas para el abordaje intercultural de la


tuberculosis

a) Generar conocimiento sobre las etiologías locales de la TBC, la relación que el mun-
do indígena establece entre esta enfermedad con otras patologías propias del sistema
médico indígena, el abordaje terapéutico de la TBC en el contexto tradicional, la relación
del estigma social asociado a la enfermedad y la adherencia a la terapia convencional,
los itinerarios terapéuticos que sigue la población indígena, la percepción y valoración
de la organización del Programa de Control de la TBC y su influencia en la búsqueda
de atención, entre otros aspectos.

b) Diseñar, implementar y monitorear en conjunto con las organizaciones indígenas un


programa comunitario de prevención de la TBC y acompañamiento a la terapia. Entre

-97-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

otras acciones, éste debiera considerar:

* Identificación de los sectores de los sectores poblacionales que concentran más


casos de TBC.
* Identificar en tales sectores las organizaciones indígenas existente; y, de existir,
coordinar con ellas acciones de promoción.
* Desarrollar acciones públicas de promoción en los sectores de concentración
natural de población indígena.
* Acordar con los especialistas médicos tradicionales mecanismos para el acom-
pañamiento a la terapia siempre que sea necesario.

c) Mejorar la identificación de casos indígenas en las notificaciones: hay que tener


presente que identificar el problema y medir el riesgo en los grupos más vulnerables es
fundamental para la definición de intervenciones adecuadas.

3. Profundizar en la comprensión del daño a la salud mental individual y


colectiva de la población indígena

ado que los indicadores incluidos en este análisis, pese a tener solo un carácter
D
exploratorio, están indicando un fuerte daño en este ámbito, que muy probablemente
irá en aumento de mantenerse la tendencias al quiebre cultural y la acelerada moder-
nización, urge generar conocimiento intercultural que sustente intervenciones efectivas.
Los principales aspectos a considerar son:

* Las fuentes de valor socialmente aceptadas.


* Las situaciones de pérdida y metas vitales bloqueadas en el contexto de vida
de los jóvenes.
* La respuesta socialmente organizada a esas pérdidas o bloqueo vital, o “trabajo
de la cultura”.
* La orientación de la cultura, es decir si es sociocéntrica o egocéntrica.
* La relación entre cuerpo, mente y emociones entre los pueblos indígenas.
* El lenguaje de las emociones.
* La concepción de vida y muerte, así como las explicaciones locales para el suicidio.

Este conocimiento debería fundamentarse en la cosmovisión andina y su concepción


de bienestar, de tal forma que no se centre solo en los factores de riesgo de las enfer-
medades mentales y del suicidio que se han reportado para la población general, sino
que incluya también aspectos relativos a la pérdida del control territorial, los cambios
en el ecosistema, pérdida cultural, disrupción familiar y espiritual, etc.

econocemos que la perspectiva intercultural es una contribución fundamental para


R
realizar un buen diagnostico psiquiátrico, pues no solo permite comprender la feno-
menología de la enfermedad, sino que posibilita también una acción psicoterapéutica
adecuada. No obstante, al menos a nivel local, los procesos de abordaje intercultural de

-98-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

la salud mental son todavía tan precarios, que proponerle a un equipo de salud que, para
evitar los sesgos etnocéntricos del diagnóstico, debieran seguir los pasos sugeridos por
Kleinmann y Benson (2006), resultaría fútil mientras no se avance en un trabajo serio y
sistemático con los especialistas médicos andinos que permitan comprender de mejor
forma el concepto de persona en el mundo andino, la relación entre cuerpo y alma; así
como la relación entre ésta, la identidad étnica y migración, entre otros aspectos.

¿Cuáles son los pasos propuestos por estos autores?

* Evaluación de la identidad étnica.


* Uso de fuentes de referencia para entender la pertenencia étnica o cultural relevante
para la persona enferma.
* Evaluación del significado cultural de los síntomas, así como el lenguaje corporal
a través del que se expresa el problema.
* Evaluación de los modelos explicativos de salud-enfermedad de la persona enferma
y de su familia (y en ciertos casos, de la comunidad).
* Evaluación de los efectos de la familia, trabaja, y comunidad en el problema o
enfermedad de la persona.
* Evaluación de las formas sociales significantes de estigma u otras formas de
respuesta negativa al problema.
* Auto evaluación reflexiva de los sesgos etnocéntricos del propio psiquiatra.
* Negociación de la realidad clínica y del tratamiento entre el paciente, familia y
psiquiatra.

n este mismo ámbito, se debe tener presente que estas son orientaciones útiles para
E
enfrentar aquellos casos que buscan atención médica; pero que el daño colectivo a la
salud mental de los indígenas requiere de otras aproximaciones, situadas en el ámbito
social y político: reconocimiento de derechos, educación para el ejercicio de una ciu-
dadanía diferenciada, etc.

-99-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

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-104-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Perfil epidemiológico básico de la población indígena y no indígena


residente en el área de cobertura del Servicio de Salud Antofagasta

Anexo estadístico

-105-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

ÍNDICE DE TABLAS
Página
Tabla 1 Distribución defunciones por grupos de edad, por pueblo de
110
pertenencia y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 2 Región de Antofagasta: Distribución defunciones por gran grupo de
110
causa, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 3 Comuna de Antofagasta: Distribución defunciones por gran grupo de
111
causa, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 4 Comuna de Calama: Distribución defunciones por gran grupo de
112
causa, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 5 Comuna de San Pedro de Atacama: Distribución defunciones por
gran grupo de causa, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 112
y 2007-2009).
Tabla 6 Distribución defunciones por gran grupo de causa, según sexo y
113
pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009.
Tabla 7 Distribución defunciones por Enfermedades Infecciosas y parasitarias
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 113
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 8 Distribución defunciones por Enfermedades Infecciosas y parasitarias
por grupos de edad, por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 2004- 114
2006 y 2007-2009).
Tabla 9 Distribución defunciones por Tuberculosis por grupos decenales de
115
edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 10 Distribución defunciones por Neoplasias por grupos decenales de
115
edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 11 Distribución defunciones por Neoplasias por grupos de edad, por
116
pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 12 Distribución defunciones por Enfermedades de la Sangre por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 116
y 2007-2009).
Tabla 13 Distribución defunciones por Enfermedades Endocrinas, Nutricionales
y Metabólicas por grupos decenales de edad, por pueblo de 117
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).

-106-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 14 Distribución defunciones por Trastornos Mentales y del Comportamiento


por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 118
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 15 Distribución defunciones por Enfermedades de Sistema Nervioso
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 119
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 16 Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Circulatorio
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 120
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 17 Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Circulatorio
por grupos de edad, por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 120
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 18 Distribución defunciones por Isquemia Cardiaca por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 121
y 2007-2009).
Tabla 19 Distribución defunciones por Enfermedades Cerebrovasculares por
grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 121
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 20 Distribución defunciones por Enfermedades Hipertensivas por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 122
2007-2009).
Tabla 21 Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Respiratorio
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 122
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 22 Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Respiratorio
por grupos de edad, por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 123
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 23 Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Digestivo
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 124
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 24 Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Digestivo
por grupos de edad, por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 125
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 25 Distribución defunciones por Enfermedades de la Piel y el Tejido
Subcutáneo por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia 126
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 26 Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Osteomuscular
y del Tejido Conectivo por grupos decenales de edad, por pueblo de 127
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).

-107-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 27 Distribución defunciones por Enfermedades del Aparato Genitourinario


por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 127
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 28 Distribución defunciones por Síntomas y Signos Mal Clasificados por
grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004- 128
2006 y 2007-2009).
Tabla 29 Distribución defunciones por Síntomas y Signos Mal Clasificados por
grupos de edad, por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 2004- 129
2006 y 2007-2009).
Tabla 30 Distribución defunciones por Causas Externas por grupos decenales
de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007- 130
2009).
Tabla 31 Distribución defunciones por Causas Externas por grupos de edad,
131
por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 32 Distribución defunciones por Lesiones Autoinfligidas Intencionalmente
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 131
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 33 Distribución defunciones por Agresiones por grupos decenales de
132
edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 34 Distribución defunciones por Accidentes de Transporte Terrestre por
grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004- 132
2006 y 2007-2009).
Tabla 35 Distribución defunciones en <1 año y < 5 años por pueblo de
133
pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 36 Distribución ENO por causa por pueblo de pertenencia (Trienios
133
2004-2006 y 2007-2009).
Tabla 37 Distribución egresos hospitalarios por pueblo de pertenencia según
134
sexo (Trienio 2007-2009).

-108-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

ÍNDICE DE GRÁFICOS

Gráfico 1 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades Infecciosas y Parasitarias


114
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 2 Tasa ajustada de mortalidad Enfermedades Infecciosas y Parasitarias por
115
pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 3 Tasa ajustada de mortalidad defunciones por Enfermedades de la
116
Sangre por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 4 Distribución defunciones por Causas Externas por grupos decenales de
117
edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 5 Tasa ajustada de mortalidad Trastornos por Mentales y del
Comportamiento por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 118
2007-2009).
Gráfico 6 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades de Sistema Nervioso
119
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 7 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema Respiratorio
123
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 8 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema
Respiratorio por pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004- 124
2006 y 2007-2009).
Gráfico 9 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema Digestivo
125
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 10 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema Digestivo por
126
pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 11 Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Aparato
Genitourinario por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 128
2007-2009).
Gráfico 12 Tasa ajustada de mortalidad por Síntomas y Signos Mal Clasificados
129
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009).
Gráfico 13 Tasa ajustada de mortalidad por Síntomas y Signos Mal Clasificados
por pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007- 130
2009).
Gráfico 14 Comuna de Antofagasta. Principales causas de egresos hospitalarios
135
por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009).
Gráfico 15 Comuna de Calama. Principales causas de egresos hospitalarios por
135
pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009).
Gráfico 16 Comuna de San Pedro de Atacama. Principales causas de egresos
136
hospitalarios por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009).

-109-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 1
Distribución defunciones por grupos de edad, por pueblo de pertenencia
y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

2004 - 2006 2007 - 2009


Grupos de Hombre Mujer Hombre Mujer
edad
Andino No Andino No Andino No Andino No
Andino Andino Andino Andino
<15 14 151 17 119 25 188 7 148
15-24 8 100 3 43 7 139 10 43
25-34 14 162 3 55 14 192 8 68
35-44 11 239 6 130 17 256 8 117
45-54 15 420 16 235 30 510 19 279
55-64 34 637 10 355 46 765 25 439
65 y + 114 2105 89 2107 113 2299 102 2327
Total 210 3814 144 3044 252 4349 179 3421

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 2
Región de Antofagasta: Distribución defunciones por gran grupo de causa,
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Causas de
Muerte Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

E. Infecciosas y parasitarias 17 118 135 16 167 183


Neoplasias 92 1999 2091 95 2184 2279
E. de la Sangre 5 23 28 4 30 34
E. Endocrinas 13 328 341 15 347 362
E. Mentales 14 237 251 9 259 268
E. del S. Nervioso 7 163 170 14 222 236
E. del Oído 1 1
E. del S. Circulatorio 63 1824 1887 69 1940 2009
E. del S. Respiratorio 33 509 542 34 636 670
E. del S. Digestivo 37 464 501 44 562 606
E. de la Piel 1 15 16 3 24 27
E. del S. Osteomuscular 2 52 54 1 41 42
E. del aparato genitourinario 9 223 232 12 269 281
Embarazo, parto y puerperio 6 6 5 5
Afecciones perinatales 5 83 88 13 110 123
Malformaciones congénitas 6 93 99 5 97 102
Síntomas mal clasificados 18 132 150 21 189 210
Causas Externas 32 588 620 76 688 764
Total 354 6858 7212 431 7770 8201

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-110-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 3
Comuna de Antofagasta: Distribución defunciones por gran grupo de causa,
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Causas de
Muerte Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

E. Infecciosas y parasitarias 6 78 84 5 108 113


Neoplasias 30 1421 1451 28 1588 1616
E. de la Sangre 4 13 17 25 25
E. Endocrinas 5 221 226 3 240 243
E. Mentales 7 172 179 6 224 230
E. del S. Nervioso 5 118 123 3 160 163
E. del Oído 1 1
E. del S. Circulatorio 26 1286 1312 19 1373 1392
E. del S. Respiratorio 10 320 330 4 404 408
E. del S. Digestivo 7 293 300 11 331 342
E. de la Piel 7 7 13 13
E. del S. Osteomuscular 34 34 22 22
E. del aparato genitourinario 2 148 150 2 182 184
Embarazo, parto y puerperio 2 2 2 2
Afecciones perinatales 2 43 45 5 62 67
Malformaciones congénitas 4 50 54 1 68 69
Síntomas mal clasificados 5 72 77 3 71 74
Causas Externas 13 319 332 16 373 389
Total 126 4598 4724 106 5246 5352

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-111-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 4
Comuna de Calama: Distribución defunciones por gran grupo de causa,
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Causas de
Muerte Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

E. Infecciosas y parasitarias 9 28 37 10 38 48
Neoplasias 47 314 361 57 346 403
E. de la Sangre 2 2 4 5 9
E. Endocrinas 8 65 73 9 75 84
E. Mentales 6 46 52 2 16 18
E. del S. Nervioso 2 27 29 7 36 43
E. del S. Circulatorio 27 322 349 43 365 408
E. del S. Respiratorio 19 123 142 26 156 182
E. del S. Digestivo 29 112 141 27 168 195
E. de la Piel 1 3 4 3 1 4
E. del S. Osteomuscular 2 11 13 14 14
E. del aparato genitourinario 5 50 55 10 57 67
Embarazo, parto y puerperio 4 4 1 1
Afecciones perinatales 2 28 30 7 42 49
Malformaciones congénitas 1 32 33 3 18 21
Síntomas mal clasificados 7 34 41 15 82 97
Causas Externas 13 196 209 53 233 286
Total 178 1397 1575 276 1653 1929
Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 5
Comuna de San Pedro de Atacama: Distribución defunciones por gran grupo
de causa, por pueblo de pertenencia (Trie-nios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Causas de
Muerte Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

E. Infecciosas y parasitarias 2 2 1 1 2
Neoplasias 4 1 5 6 2 8
E. de la Sangre 1 1
E. Endocrinas 2 3 5
E. Mentales 1 1 1 1
E. del S. Nervioso 2 1 3
E. del S. Circulatorio 4 3 7 5 4 9
E. del S. Respiratorio 3 2 5 3 2 5
E. del S. Digestivo 1 1 2 3 7 10
E. del S. Osteomuscular 1 1
E. del aparato genitourinario 1 1
Afecciones perinatales 1 1
Malformaciones congénitas 1 1 1 1 2
Síntomas mal clasificados 5 5 2 1 3
Causas Externas 3 5 8 5 8 13
Total 27 12 39 31 31 62
Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-112-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 6
Distribución defunciones por gran grupo de causa, según sexo y pueblo
de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009

Causas de Hombre Mujer Hombre Mujer


Muerte
Indígena No Indígena Indígena No Indígena Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Andino Andino Andino Andino Andino Andino

E. Infecciosas y parasitarias 12 82 5 36 9 104 7 3


Neoplasias 51 1161 41 838 51 1225 44 959
E. de la Sangre 3 13 2 10 2 17 2 13
E. Endocrinas 5 137 8 191 6 167 9 180
E. Mentales y del comportamiento 6 104 8 133 4 91 5 168
E. del S. Nervioso 3 71 4 92 4 105 10 117
E. del Oído 1
E. del S. Circulatorio 38 944 25 880 38 1035 31 905
E. del S. Respiratorio 22 273 11 236 21 346 13 290
E. del S. Digestivo 23 290 14 174 33 373 11 189
E. de la Piel 6 1 9 2 6 1 18
E. del S. Osteomuscular 1 11 1 41 1 12 29
E. del aparato genitourinario 8 115 1 108 3 126 9 143
Embarazo, parto y puerperio 6 5
Afecciones perinatales 1 44 4 39 8 67 5 43
Malformaciones congénitas 2 47 4 46 4 46 1 51
Síntomas mal clasificados 10 60 8 72 11 90 10 99
Causas Externas 25 456 7 132 55 539 21 149
Total 210 3814 144 3044 252 4349 179 3421

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 7
Distribución defunciones por Enfermedades Infecciosas y parasitarias
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 3 3 6 6
15-24 1 1 2 3 3
25-34 3 13 16 1 18 19
35-44 15 15 3 19 22
45-54 18 18 1 23 24
55-64 2 14 16 2 27 29
65 y + 11 54 65 9 71 80
Total 17 118 135 16 167 183

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-113-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 1
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades Infecciosas y Parasitarias
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

25 23,1
Tasa por 100.000 habitantes

20 18,6

15
8,5 8,9
10 6,4 7,1
5

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 8
Distribución defunciones por Enfermedades Infecciosas y parasitarias
por grupos de edad, por pueblo de pertenencia y sexo
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

2004 - 2006 2007 - 2009


Grupos de Hombre Mujer Hombre Mujer
edad
Andino No Andino No Andino No Andino No
Andino Andino Andino Andino
<15 3 3 3
15-24 1 1 2 1
25-34 3 10 3 17 1 1
35-44 14 1 3 13 6
45-54 13 5 15 1 8
55-64 1 12 1 2 2 17 10
65 y + 8 30 3 24 4 37 5 34
Total 12 82 5 36 9 104 7 63

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-114-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 2
Tasa ajustada de mortalidad Enfermedades Infecciosas y Parasitarias
por pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

40 34,8
Tasa por 100.000

30
21,2
20 15,7
12,8 10,8
9,1
10 6,1
3,7
0
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 9
Distribución defunciones por Tuberculosis por grupos decenales de edad,
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)
Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009
Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15
15-24 1 1 2
25-34 1 1 2 2 2
35-44 0 2 2
45-54 3 3 2 2
55-64 1 3 4 2 3 5
65 y + 3 8 11 3 10 13
Total 6 16 22 7 17 24
Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 10
Distribución defunciones por Neoplasias por grupos decenales de edad,
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 2 7 9 2 11 13
15-24 2 17 19 3 20 23
25-34 3 29 32 20 20
35-44 6 87 93 3 80 83
45-54 15 239 254 17 270 287
55-64 9 406 415 26 451 477
65 y + 55 1214 1269 44 1332 1376
Total 92 1999 2091 95 2184 2279

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-115-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 11
Distribución defunciones por Neoplasias por grupos de edad, por pueblo
de pertenencia y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)
2004 - 2006 2007 - 2009
Grupos de Hombre Mujer Hombre Mujer
edad
Andino No Andino No Andino No Andino No
Andino Andino Andino Andino
<15 1 3 1 4 1 7 1 4
15-24 2 12 5 1 14 2 6
25-34 3 16 13 10 10
35-44 2 42 4 45 43 3 37
45-54 4 137 11 102 7 141 10 129
55-64 5 247 4 159 13 273 13 178
65 y + 34 704 21 510 29 737 15 595
Total 51 1161 41 838 51 1225 44 959
Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 12
Distribución defunciones por Enfermedades de la Sangre por grupos decenales
de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)
Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009
Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 2 2 2 2
15-24 0 0
25-34 0 3 3
35-44 1 3 4 2 2
45-54 1 1 1 1 2
55-64 2 2 4 4
65 y + 2 17 19 3 18 21
Total 5 23 28 4 30 34
Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Gráfico 3
Tasa ajustada de mortalidad defunciones por Enfermedades de la Sangre
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

10
Tasa por 100.000 habitantes

8,1
8

6
4,5
4
1,5 1,6 1,7
2 1,3

0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-116-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 13
Distribución defunciones por Enfermedades Endocrinas, Nutricionales y Metabólicas
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 1 1 2 4 4
15-24 0 1 1
25-34 0 2 2
35-44 9 9 10 10
45-54 29 29 1 28 29
55-64 2 48 50 4 63 67
65 y + 10 241 251 10 239 249
Total 13 328 341 15 347 362

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Gráfico 4
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades Endocrinas, Nutricionales y
Metabólicas por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

20 17,4 18,2 18,2 17,4 17,4


Tasa por 100.000 habitantes

16,6
15

10

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-117-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 14
Distribución defunciones por Trastornos Mentales y del Comportamiento
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 0 0
15-24 1 1 0
25-34 2 2 2 2
35-44 1 5 6 1 5 6
45-54 9 9 6 6
55-64 2 8 10 7 7
65 y + 11 212 223 8 239 247
Total 14 237 251 9 259 268

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Gráfico 5
Tasa ajustada de mortalidad Trastornos por Mentales y del Comportamiento
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

20 17,7
Tasa por 100.000 habitantes

15 13,6 13,8 13,5 13,3


10,5
10

0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-118-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 15
Distribución defunciones por Enfermedades de Sistema Nervioso por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 2 15 17 1 22 23
15-24 10 10 1 15 16
25-34 14 14 2 10 12
35-44 1 13 14 2 12 14
45-54 13 13 17 17
55-64 2 16 18 2 19 21
65 y + 2 82 84 6 127 133
Total 7 163 170 14 222 236

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Gráfico 6
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades de Sistema Nervioso
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

20 18,4
Tasa por 100.000 habitantes

15 12,3 12,5
10,4 9,6 9,6
10

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-119-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 16
Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Circulatorio por grupos decenales
de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 1 4 5 4 4
15-24 1 3 4 8 8
25-34 2 16 18 15 15
35-44 2 51 53 2 61 63
45-54 2 141 143 3 174 177
55-64 9 276 285 10 318 328
65 y + 46 1333 1379 54 1360 1414
Total 63 1824 1887 69 1940 2009

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 17
Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Circulatorio por
grupos de edad, por pueblo de pertenencia y sexo
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

2004 - 2006 2007 - 2009


Grupos de Hombre Mujer Hombre Mujer
edad
Andino No Andino No Andino No Andino No
Andino Andino Andino Andino
<15 1 2 2 1 3
15-24 3 1 3 5
25-34 1 6 1 10 9 6
35-44 2 32 19 1 39 1 22
45-54 2 94 47 2 112 1 62
55-64 9 182 94 9 215 1 203
65 y + 23 625 23 708 26 656 28 704
Total 38 944 25 880 38 1035 31 905

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-120-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 18
Distribución defunciones por Isquemia Cardiaca por grupos decenales de edad,
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15
15-24 2 2
25-34 3 3 5 5
35-44 22 22 28 28
45-54 2 77 79 77 77
55-64 4 129 133 4 142 146
65 y + 9 479 488 12 488 500
Total 15 710 725 16 742 758

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 19
Distribución defunciones por Enfermedades Cerebrovasculares por grupos decenales
de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 2 2 2 2
15-24 1 1 2 3 3
25-34 2 9 11 8 8
35-44 1 15 16 2 19 21
45-54 42 42 3 52 55
55-64 2 73 75 3 83 86
65 y + 16 380 396 19 396 415
Total 22 522 544 27 563 509

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-121-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 20
Distribución defunciones por Enfermedades Hipertensivas por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15
15-24
25-34 1 1
35-44 1 1 2 2
45-54 5 5 14 14
55-64 1 15 16 1 26 27
65 y + 6 175 181 11 166 177
Total 7 197 204 12 208 220

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 21
Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Respiratorio
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 4 14 18 2 15 17
15-24 3 3 4 4
25-34 3 3 6 6
35-44 17 17 10 10
45-54 2 13 15 3 32 35
55-64 4 40 44 3 72 75
65 y + 23 419 442 26 497 523
Total 33 509 542 34 636 670

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-122-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 7
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema Respiratorio
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

50 45,2
Tasa por 100.000 habitantes

40,6
40 32,9 33,2
29,4 30,1
30

20

10

0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 22
Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Respiratorio por
grupos de edad, por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

2004 - 2006 2007 - 2009


Grupos de Hombre Mujer Hombre Mujer
edad
Andino No Andino No Andino No Andino No
Andino Andino Andino Andino
<15 4 9 5 2 11 4
15-24 2 1 2 2
25-34 2 1 5 1
35-44 9 8 6 4
45-54 1 6 1 7 2 17 1 15
55-64 3 27 1 13 2 47 1 25
65 y + 14 218 9 201 15 258 11 239
Total 22 273 11 236 21 346 13 290

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-123-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 8
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema Respiratorio por
pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

80 67,2
55,8
Tasa por 100.000

60
35,7 39,9
40 25,3 27,0 27,2
24,5
20

0
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 23
Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Digestivo por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 2 2 6 6
15-24 2 2 2 2
25-34 2 12 14 11 11
35-44 1 35 36 4 32 36
45-54 5 67 72 8 96 104
55-64 11 93 104 12 120 132
65 y + 18 253 271 20 295 315
Total 37 464 501 44 562 606

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-124-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 9
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema Digestivo
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)
00 009)
60
Tasa por 100.000 habitantes

45,7 48,0
50
40
25,7 27,1 28,0
30 24,9
20
10
0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 24
Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Digestivo por grupos de edad,
por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

2004 - 2006 2007 - 2009


Grupos de Hombre Mujer Hombre Mujer
edad
Andino No Andino No Andino No Andino No
Andino Andino Andino Andino
<15 2 5 1
15-24 1 1 1 1
25-34 1 9 1 3 10 1
35-44 1 24 11 4 24 8
45-54 3 49 2 18 7 76 1 20
55-64 9 72 2 21 9 88 3 32
65 y + 9 133 9 120 13 169 7 126
Total 23 290 14 174 33 373 11 189

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-125-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 10
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Sistema Digestivo
por pueblo de pertenencia, según sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

80 74,4
58,5
Tasa por 100.000

60
33,2 37,4
40 32,5
22,8
17,7 17,5
20

0
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 25
Distribución defunciones por Enfermedades de la Piel y el Tejido Subcutáneo
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 0 1 1
15-24 0 0
25-34 1 1 1 1
35-44 1 1 0
45-54 0 0
55-64 2 2 0
65 y + 1 11 12 2 23 25
Total 1 15 16 3 24 27

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-126-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 26
Distribución defunciones por Enfermedades del Sistema Osteomuscular y del Tejido
Conectivo por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 0 1 1
15-24 1 1 1 1
25-34 2 2 2 2
35-44 1 3 4 1 1
45-54 15 15 1 7 8
55-64 9 9 6 6
65 y + 1 22 23 23 23
Total 2 52 54 1 41 42

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 27
Distribución defunciones por Enfermedades del Aparato Genitourinario
por grupos decenales de edad, por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 2 2 1 1
15-24 0 1 1
25-34 1 1 2 3 5
35-44 1 11 12 1 7 8
45-54 18 18 25 25
55-64 1 24 25 1 48 49
65 y + 7 167 174 8 184 192
Total 9 223 232 12 269 281

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-127-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 11
Tasa ajustada de mortalidad por Enfermedades del Aparato Genitourinario
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

16 14,6
13,4 13,4
Tasa por 100.000 habitantes

12,4 12,4
11,4
12

0
2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 28
Distribución defunciones por Síntomas y Signos Mal Clasificados por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 5 22 27 4 27 31
15-24 1 4 5 6 6
25-34 1 7 8 1 13 14
35-44 3 3 12 12
45-54 1 9 10 1 13 14
55-64 6 6 2 12 14
65 y + 10 81 91 13 106 119
Total 18 132 150 21 189 210

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-128-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 12
Tasa ajustada de mortalidad por Síntomas y Signos Mal Clasificados
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

32 28,2 28,5
Tasa por 100.000 habitantes

24

16 11,4
10,7
8,1 8,9
8

0
2004-2006 2007-2009
Indígena andino No indígena andino Total

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 29
Distribución defunciones por Síntomas y Signos Mal Clasificados por grupos de edad,
por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

2004 - 2006 2007 - 2009


Grupos de Hombre Mujer Hombre Mujer
edad
Andino No Andino No Andino No Andino No
Andino Andino Andino Andino
<15 2 11 3 11 3 16 1 11
15-24 1 3 1 3 3
25-34 1 7 1 10 3
35-44 3 9 3
45-54 1 9 9 1 4
55-64 4 2 1 10 1 2
65 y + 5 23 5 58 6 33 7 73
Total 10 60 8 72 11 90 10 99

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-129-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 13
Gráfico
Tasa ajustada de mortalidad por 13 y Signos Mal Clasificados
Síntomas
Tasa ajustada de mortalidad por Síntomas
por pueblo y Signossegún
de pertenencia, Mal Clasificados por2004-2006
sexo (Trienios pueblo dey 2007-2009)
pertenencia, según sexo (Trienios
2004-2006 y 2007-2009)
40 33,8
32,0
Tasa por 100.000

30 24,7 23,2
20
10,5 10,3
7,5 8,2
10

0
Hombre Mujer Hombre Mujer

2004-2006 2007-2009

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 30
Distribución defunciones por Causas Externas por grupos decenales de edad,
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 3 37 40 5 37 42
15-24 6 92 98 13 119 132
25-34 6 113 119 16 152 168
35-44 3 115 118 9 119 128
45-54 6 82 88 12 95 107
55-64 2 45 47 9 56 65
65 y + 6 104 110 12 110 122
Total 32 588 620 76 688 764

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-130-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 31
Distribución defunciones por Causas Externas por grupos de edad,
por pueblo de pertenencia y sexo (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

2004 - 2006 2007 - 2009


Grupos de Hombre Mujer Hombre Mujer
edad
Andino No Andino No Andino No Andino No
Andino Andino Andino Andino
<15 2 25 1 12 5 19 18
15-24 5 72 1 20 6 104 7 15
25-34 5 100 1 13 12 123 4 29
35-44 2 94 1 21 7 99 2 20
45-54 4 68 2 14 10 83 2 12
55-64 2 35 10 8 43 1 13
65 y + 5 62 1 42 7 68 5 42
Total 25 456 7 132 55 539 21 149

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 32
Distribución defunciones por Lesiones Autoinfligidas Intencionalmente por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 1 3 4 4 4
15-24 3 33 36 7 38 45
25-34 2 36 38 5 52 57
35-44 39 39 36 36
45-54 1 20 21 1 26 27
55-64 12 12 1 9 10
65 y + 13 13 13 13
Total 7 156 163 14 178 192

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-131-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 33
Distribución defunciones por Agresiones por grupos decenales de edad,
por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 3 3 2 3 5
15-24 1 10 11 2 20 22
25-34 1 18 19 2 22 24
35-44 1 17 18 1 13 14
45-54 3 3 1 6 7
55-64 1 1 3 3
65 y + 5 5 3 3
Total 3 57 60 8 70 78

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 34
Distribución defunciones por Accidentes de Transporte Terrestre por grupos
decenales de edad, por pueblo de pertenencia (Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

Trienio 2004 - 2006 Trienio 2007 - 2009


Grupos de
Edad Indígena No Indígena Indígena No Indígena
Andino Andino Total Andino Andino Total

<15 2 19 21 19 19
15-24 2 35 37 2 40 42
25-34 3 29 32 5 49 54
35-44 1 32 33 6 41 47
45-54 5 36 41 7 28 35
55-64 1 12 13 6 25 31
65 y + 1 21 22 4 22 26
Total 15 184 199 30 224 254

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-132-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 35
Distribución defunciones en <1 año y < 5 años por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

<1 año < 5 años


Pueblo de Pertenencia

2004-2006 2007-2009 2004-2006 2007-2009


Pertenece a pueblos indígenas andinos 20 23 23 30
No pertenece a pueblos indígenas andinos 198 244 223 280
Total 218 267 246 310

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Tabla 36
Distribución ENO por causa por pueblo de pertenencia
(Trienios 2004-2006 y 2007-2009)

2004-2006 2007-2009
Pueblo de pertenencia Pueblo de pertenencia
Enfermedad
No Total No Total
Sin Indígena Sin Indígena
indígena indígena
Información andino Información andino
andino andino
Enfermedades infecciosas intestinales 7 87 94 3 69 72

Tos ferina [tos convulsiva] 2 17 19 4 13 17

Infección meningocócica 2 11 13 6 6

Infecciones de transmisión sexual 839 3 40 882 1037 23 221 1281

Sarampión 1 1

Rubéola 13 361 374

Hepatitis viral 8 53 314 375 28 48 395 471

VIH 143 4 147 70 70

Otras enfermedades virales 1 5 107 113 7 75 82

Enfermedades debidas a protozoarios 43 463 506 2 51 435 488

Helmintiasis 1 3 4 1 2 3

Meningitis bacteriana 1 1 1 1

Total 991 116 1047 2154 1137 150 1579 2866

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-133-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Tabla 37
Distribución egresos hospitalarios por pueblo de pertenencia
según sexo (Trienio 2007-2009)

Pueblo de pertenencia
Capítulo CIE
Indígena andino No indígena andino Ignorado
10
Hombre Mujer Total Hombre Mujer Total Hombre Mujer Total
I 169 170 339 2604 2455 5059 7 8 15
II 213 533 746 4628 6951 11579 67 69 136
III 20 27 47 330 486 816 14 12 26
IV 89 237 326 1526 2213 3739 13 51 64
V 108 98 206 1970 2071 4041 6 2 8
VI 66 56 122 958 1136 2094 11 8 19
VII 68 81 149 925 1234 2159 1 1 2
VIII 27 14 41 361 381 742 1 3 4
IX 290 265 555 6747 5354 12101 80 29 109
X 576 500 1076 9047 7700 16747 17 23 40
XI 713 869 1582 10166 10958 21124 26 42 68
XII 103 101 204 1707 1647 3354 2 8 10
XIII 205 189 394 4215 3485 7700 61 33 94
XIV 456 706 1162 7211 10554 17765 21 43 64
XV 3288 3288 36305 36305 12 12
XVI 270 267 537 4916 4331 9247 3 3 6
XVII 86 75 161 1101 945 2046 15 22 37
XVIII 190 217 407 3362 3677 7039 7 6 13
XIX 820 439 1259 11499 6132 17631 15 14 29
XXI 174 302 476 3470 5229 8699 72 61 133
Total 4643 8434 13077 76743 113244 189987 439 450 889

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-134-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 14
Comuna de Antofagasta. Principales causas de egresos hospitalarios
por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009)

6,5
S. Circulatorio
4,8
6,5
Cáncer
5,7
6,0
Afecciones neonatales
6,4
8,4
S. Respiratorio
8,2
8,4
Causas externas
8,3
9,2
A. Genitourinario
8,5
10,6
S. Digestivo
10,9
18,6
Embarazo, parto y puerperio
22,1

0 5 10 15 20 25

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

Gráfico 15
Comuna de Calama. Principales causas de egresos hospitalarios
por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009)

2,2
Endocrinas
3,4
5,6
S. Circulatorio
3,4
5,3
Cáncer
6,0
8,7
S. Respiratorio
7,8
9,8
A. Genitourinario
9,2
11,4
Causas externas
10,8
12,3
S. Digestivo
13,1
21,6
Embarazo, parto y puerperio
27,8

0 5 10 15 20 25 30

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

-135-
Serie análisis de la situación de salud de los pueblos indígenas de Chile N° 11

Gráfico 16
Comuna de San Pedro de Atacama. Principales causas de egresos hospitalarios
por pueblo de pertenencia, en % (Trienio 2007-2009)

2,2
Endocrinas
3,4
5,6
S. Circulatorio
3,4
5,3
Cáncer
6,0
8,7
S. Respiratorio
7,8
9,8
A. Genitourinario
9,2
11,4
Causas externas
10,8
12,3
S. Digestivo
13,1
21,6
Embarazo, parto y puerperio
27,8

0 5 10 15 20 25 30

Indígena andino No indígena andino

Fuente: Elaboración propia a partir de registros DEIS MINSAL

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