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INTRODUCCIÓN

Por depresión entendemos descenso en el estado anímico, disminución de


la energía vital y reducción de la actividad. Disminuye la autoestima, hay falta de
confianza, pérdida del apetito, pérdida del sueño, disminución de las necesidades
sexuales e ideaciones suicidas.

Los adolescentes pueden sufrir de depresión al igual que los adultos. Se


habla en estos casos de depresión juvenil. Esta alteración se presenta de muchas
formas con grados y duración variados. Se define como una enfermedad cuando la
condición depresiva persiste e interfiere con las capacidades y acción de la persona.
Normalmente todo ser humano hace depresión en situaciones de maltrato
específicas. Lo que es muy importante de considerar tanto para su tratamiento como
para su prevención.
DEPRESIÓN Y SUICIDIO

Depresión: La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la depresión como


“un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza,
pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos
del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”.

Suicidio: El suicidio supone quitarse voluntariamente la vida. Se trata de un término


que proviene de dos vocablos latinos y una traducción aproximada podría ser
matarse a sí mismo. Diversas estadísticas ubican el suicidio como la cuarta causa
de muerte más frecuente en todo el mundo, con más de 9.000 intentos diarios.

Factores

Depresión:

Entre los principales aspectos que han sido identificados como factores de
riesgo destacan la presencia de problemas de comunicación entre padres e hijos
la percepción de los adolescentes acerca de que en su familia existe un alto nivel
de conflictividad, hostilidad y rechazo, un escaso o excesivo control conductual por
parte de los padres así como una baja experimentación de afecto y cercanía, la
presencia de estos factores inciden de manera negativa en los ámbitos emocional
y cognitivo de los adolescentes, provocando que sean más propensos a sufrir un
trastorno depresivo.

Suicidio:

Los adolescentes que intentan el suicidio o se suicidarán se caracterizan por tener


diversos factores de riesgo para esta conducta, entre los que se encuentran:

 Provenir de medios familiares con desventaja social y pobreza educacional


 Estar más expuestos a situaciones familiares adversas que condicionan
una niñez infeliz.
 Presentar mayor psicopatología, incluyendo depresión, abuso de sustancias
y conducta disocial así como baja autoestima, impulsividad, desesperanza y
rigidez cognitiva.
 Mayor exposición a situaciones de riesgo suicida o eventos vitales
suicidógenos como las relaciones humanas tumultuosas, los amores
contrariados o problemas con las autoridades policiales.
 Intentaré desarrollar cada uno de estos aspectos por separado para que el
lector pueda conocerlos en detalle.
Señales de alertas

Señales de la depresión

Las señales y los síntomas de depresión en niños y adolescentes son similares


generalmente a las de los adultos. No obstante, puede haber diferencias a menudo
en la forma en la que se presentan. Por ejemplo, entre las señales de que tu hijo
pueda estar sufriendo una depresión se incluyen:

 Sentimientos de bajo estado de ánimo y tristeza, presentes la mayoría de los


días
 Cambios en los hábitos del sueño – insomnio o exceso de sueño
 Falta de energía o incapacidad para relajarse
 Irritabilidad
 Cambios en la alimentación – falta de apetito o comer en exceso. Esto puede
reflejarse en un aumento o pérdida de peso poco frecuente
 Quejas de dolores estomacales, de cabeza y otros problemas físicos
 Pérdida de rendimiento (por ejemplo, en el colegio o instituto)
 Mal comportamiento

Las señales de alerta que un adolescente puede tener tendencias suicidas

Entre las señales de alerta del suicidio adolescente, se encuentran las siguientes:

 Hablar o escribir acerca del suicidio; por ejemplo, hacer afirmaciones como
«voy a matarme», «pronto dejaré de ser un problema para ti»
 Alejarse del contacto social
 Tener cambios de humor
 Aumentar el consumo de alcohol o de drogas
 Sentir desesperanza o impotencia ante una situación
 Hacer cambios en la rutina habitual, por ejemplo, cambios en la
alimentación y en los patrones de sueño
 Hacer cosas riesgosas o autodestructivas
 Regalar las pertenencias cuando no hay motivos lógicos para hacerlo
 Manifestar cambios en la personalidad, o estar sumamente ansioso o
agitado al experimentar algunas de las señales de alerta mencionadas
anteriormente
¿Qué puedo hacer para ayudar?
Promueva la buena salud
 Los conceptos básicos para una buena salud mental incluyen una dieta
saludable, dormir lo suficiente, ejercicio y relaciones positivas con otras
personas en el hogar y en la escuela.
 Limite el tiempo que pasan frente una pantalla (televisor, computador) y
fomente la actividad física para ayudar a que establezca relaciones
positivas con los demás.
 Pasar tiempo a solas con cada uno de los padres, ser elogiado por su buen
comportamiento y que le estresen sus puntos fuertes ayuda a estrechar el
lanzo entre los padres y los hijos.
Brinde seguridad y protección
 Hable con su hijo sobre el tema del hostigamiento o abuso escolar. Ser la
víctima de intimidación u hostigamiento es una de las causas de los
problemas de salud mental en los niños.
 Esté atento a los asuntos relacionados con la aflicción, el duelo o la
pérdida. Busque ayuda si se trata de problemas de duelo que no se
mejoran. Si usted como padre de familia está sufriendo una pérdida, pida
ayuda y busque apoyo adicional para su hijo.
 Reduzca el estrés. Puede ser necesario hacer cambios a corto plazo en la
cantidad de tareas escolares, labores o actividades.
 Ponga bajo llave las armas de fuego, cuchillos, lazos, cables,
medicamentos (incluyendo las que compra sin receta médica) y bebidas
alcohólicas.
Eduque a otros
 Su adolescente no se está inventando los síntomas.
 Lo que parece ser pereza o irritabilidad puede ser síntoma de depresión.
 Hable sobre cualquier historial médico de la familia de depresión para
aumentar el entendimiento

Nueve cosas que los padres pueden hacer para prevenir el suicidio
1. No permita que la depresión o la ansiedad de un adolescente aumente
sin control.
2. Escuchar al hijo adolescente, incluso cuando no está hablando.
3. Nunca ignorar las amenazas de suicido como un melodrama típico de los
adolescentes.
4. Buscar ayuda profesional de inmediato.
5. Compartir sus sentimientos.
6. Animarlo para que no se aísle de la familia y los amigos.
7. Recomendar el ejercicio.
8. Animar al hijo para que no se exija demasiado por ahora.
10. Si usted tiene armas de fuego en el hogar, guárdelas en un lugar seguro
o cámbielas a otro lugar hasta que la crisis pase.
ANEXO
CONCLUSIÓN
La depresión es un trastorno mental caracterizado por sentimientos de
inutilidad, culpa, tristeza, indefinición y desesperanza profunda.

La depresión está determinada por una tristeza sin razón aparente que la
justifique y además, grave y persistente. Puede aparecer acompañada de varios
síntomas concomitantes, incluidas las perturbaciones del sueño y de la comida, la
pérdida de iniciativa, el auto castigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad
para el placer, incapacidad para concentrarse o tomar decisiones, energía decaída,
sentimientos de inutilidad, culpa y desesperación, desprecio de uno mismo,
disminución del interés sexual, ideas recurrentes de suicidio, muerte, ataques de
llanto. Afecta a hombres y mujeres, y las personas en ciertos períodos del ciclo vital
parecen ser las más afectadas.

El suicidio es uno de los problemas más complejos con que nos encontramos
en la adolescencia, es particularmente trágico tanto por el enorme estrés emocional
asociado, las repercusiones en el entorno, los años potenciales de vida perdidos,
como por la necesidad de establecer actuaciones de tipo preventivo, para lo que es
importante intentar establecer cuál es el perfil tipo del suicida y cuáles son los
factores de riesgo más importantes o determinantes en la consecución del suicidio.