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FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

TEORÍA GENERAL DEL PROCESO

Actividad N° 02 Investigación formativa


I UNIDAD

Integrante
Mercy Pretell Castillo
Docente
Dr.Diógenes Jiménez Dominguez

VI CICLO

Chimbote – Perú
1. DEFINA EL SISTEMA PROCESAL

Existen en la actualidad tantos sistemas jurídicos como estados existen, en tal sentido
podemos hablar de sistema jurídico peruano, de sistema jurídico español, de sistema jurídico
argentino, de sistema jurídico alemán, de sistema jurídico inglés, entre otros sistemas
jurídicos.

Además de estos sistemas jurídicos existen criterios para agrupar a los sistemas jurídicos de
los diferentes estados, entre los cuales podemos mencionar los sistemas procesales, los
sistemas notariales, los sistemas registrales, los sistemas de gobierno, entre otros sistemas,
dejando constancia que en muchos casos se consagran no sólo sistemas opuestos sino también
sistemas mixtos.

Luis Diez Picazo precisa que el conjunto normativo no debe considerarse como inarmómico
y heterogéneo. Además precisa aunque muchas veces dentro del entero conjunto no existe
una total racionalidad entedendida como una lógica precisa, pues muchas de las normas
preceden de momentos históricos distintos y han obedecido a impulsos o motivaciones de
signo diferente, el conjunto normativo debe integrarse o tratar de integrarse en un sistema.

Aunque no sea un sistema a priori, porque todas sus diferentes partes no se encuentren
enlazadas entre si desde el punto de vista de la lógica estricta, debemos entender que lo es en
la medida que todas sus partes deben estar impregnadas por una interna coherencia y ser
solidarias entre si, de manera que el conjunto pueda considerarse como lo que modernamente
se ha llamado una estructura. Pero si el sistema no es un dato a priori, puede pensarse como
una labor a posteriori. De alguna manera podríamos decir que hay que construir el sistema o
sistematizar el conjunto normativo para su mejor entendimiento y aplicación.

En esta definición de sistema jurídico de Luis Diez Picazo se aprecia que todas las normas
conforman una estructura a la cual se le denomina sistema jurídico.

Calderón Sumarriva, Ana afirma que:

“La palabra proceso viene de la voz latina “procederé”, que significa avanzar en un camino
hacia determinado fin. Precisamente el proceso penal es el camino por recorrer entre la
violación de la norma y la aplicación de la sanción. El proceso penal es el conjunto de actos
previos (instrucción y juzgamiento) a la aplicación de una sanción, realizados
exclusivamente por órganos jurisdiccionales.”p.17
El origen y desarrollo de cada sistema procesal se encuentra relacionado con el tipo de
régimen político que impera en una determinada sociedad. Quiere decir que las instituciones
procesales se moldean de conformidad con los cambios políticos. En las antiguas ciudades
de Grecia y Roma en un determinado período histórico- floreció el proceso acusatorio porque
imperaba la democracia.

2. Clases de sistemas que existen:

Jorge Rosas Yataco señala que “el proceso Penal se encuentran íntimamente relacionado
con el modelo político en el que se exterioriza y con el sistema de valores que nutre a éste.
Según sea el papel que una sociedad le asigne al Estado, el valor que reconozca al individuo
y la regulación que exista de las relaciones entre ambos, será el concepto que desarrolle de
delito (desobediencia a castigar, conflicto humano a solucionar o redefinir) y el tipo de
proceso que se admita”.

Asimismo, citando a Almagro Nosete precisa que, “el problema a resolver para organizar
de manera idónea el proceso penal se centra en la necesidad de conciliar intereses
difícilmente reductibles a una síntesis eficaz. De un lado, el interés de las personas
incriminadas que debe ser tutelado por medio de las garantías adecuadas para su defensa
en evitación de condenas injustas; de otro, el interés de la sociedad en obtener una represión
segura y rápida. La prevalencia de unos intereses sobre otros origina la aparición y
desarrollo de dos sistemas procesales diferenciados: el sistema acusatorio y el sistema
inquisitivo.”

En la evolución histórica del proceso penal se han dado diferentes modelos de sistemas
procesales, cuyas características se sustentan en concepciones ideológicas, religiosas y
sociales vigentes cuando estos modelos surgieron.

Sistema mixto:

Las características del sistema mixto son:

 La separación entre la función de acusar, la de instruir y la de juzgar, confiadas a


órganos distintos, esto es, al fiscal, al Juez de la Instrucción y al tribunal con jurado,
respectivamente.
 También rige el principio del Tribunal colegiado.
 La justicia está cargo de jueces profesionales, excepto cuando interviene el jurado.
 La prueba se valora libremente.
 La acción penal es indisponible y rige el principio de necesidad en todo el curso del
procedimiento. La acción penal también es irretractable.

Pepe Melgarejo Barreto refiere que “este sistema aparece con el advenimiento del
iluminismo, la revolución francesa (1789) y del Estado moderno. Se estructuró el proceso en
dos etapas: la fase de la instrucción, inspirada en el sistema inquisitivo por ser escrita y
secreta, y la fase del juicio oral con marcado acento acusatorio, basado en la contradicción,
oralidad y publicidad”.

Ana Calderón Sumarriva citando a Leone considera que “este sistema trata de armonizar
dos exigencias aparentemente opuestas: a) Que ningún culpable escape del castigo; b) Que
nadie sea sometido a pena si no se demuestra su responsabilidad, y solamente en los límites
de ella”. Asimismo refiere que “la persecución penal es encomendada a un órgano del
Estado: el Ministerio Publico, mientras que la instrucción (la investigación del hecho, la
selección y valoración de la prueba) corresponde al órgano jurisdiccional. Asimismo, el
imputado es sujeto de derechos y se le otorga las garantías de un debido proceso.”

3.

Fin general e inmediato consiste en la aplicación del derecho, es decir, la represión del hecho
punible mediante la imposición de una pena.

Fin transcendente o mediato.- que consiste en restablecer el orden y la paz social.

Asimismo señala que “utilizar el concepto verdad, de dimensión filosófica, como meta del
proceso es una pretensión de imposible satisfacción. El proceso no puede alcanzar la verdad,
al Juzgador no se le puede pedir que logre la verdad porque es lo mismo que pedir al
navegante que se guía por una estrella que llegue a es estrella. Distinto es plantear que el
juzgador debe buscar la verdad en base a los elementos que le suministra el proceso y que
llegue a un estado subjetivo de honesta certeza, la que podrá ser positiva o negativa (sin que
ella coincida necesariamente con la verdad) o de duda”.

Calderón Sumarriva, Ana afirma que “la palabra proceso viene de la voz latina “procederé”,
que significa avanzar en un camino hacia determinado fin. Precisamente el proceso penal es
el camino por recorrer entre la violación de la norma y la aplicación de la sanción.
4.
Parte de la comunidad jurídica actual afirma que el proceso constituye una relación jurídica
que se denomina relación jurídica procesal, la cual explica la unidad del proceso y su
estructura. A pesar de eso algunos dicen que no es una relación sino una situación jurídica,
siendo para muchos una relación jurídica pública, entre ellos Chiovenda, Rocco, Bulow y
otros. Carnelutti, por su parte, dice que no es propiamente una relación jurídica, algunos le
dan otra denominación, establecimiento, fundación, etc. Es una cuestión importante, en la
medida en que determina la normativa supletoria a aplicar en los casos de lagunas legales.
En torno a la naturaleza jurídica, han existido dos corrientes contrapuestas; las privatistas y
las publicistas.

 Teorías privatistas:

Consideran que el proceso es una institución integrada dentro del Derecho privado. Hoy en
día no se puede mantener esta tesis, habida cuenta del monopolio estatal sobre la jurisdicción,
que impide considerar al proceso como algo propio del Articulo 30 ámbito privado. Para
estos autores, proceso puede identificarse con contrato, de forma que lo definen como el
acuerdo de voluntad de las partes en virtud del cual deciden someterse a la decisión de un
juez.

Por tanto, la jurisdicción es asimilada a una especie de convenio arbitral de las partes,
denominado litis contestatio. El consentimiento, objeto y causa de este contrato serían los
elementos que conceden la fuerza de cosa juzgada a la sentencia dictada por el juez.

Esta litis contestatio tiene que ver más con el arbitraje que con la jurisdicción, y es totalmente
inadmisible en cuanto al proceso penal, en el cual no es necesaria la voluntad del procesado
de someterse a la decisión del juez, quien dicta sentencia en virtud de su imperium o potestad,
y no por compromiso o contrato alguno.

Otro sector considera que el proceso debe explicarse a través del cuasicontrato, de forma que
el consentimiento de las partes de someterse a la decisión del juez es tácito y no expreso; así
se salvaba una de las críticas a la teoría contractualista. Sin embargo, se mostró también
inútil, ya que la sentencia del juez no tiene nada que ver con el consentimiento de las partes.

 Teorías publicistas:
Estos autores creen que el proceso no puede explicarse a través de las relaciones jurídico-
privadas, y por ello acuden al Derecho público.

Teorías más relevantes:

Las teorías más relevantes son las siguientes:

El proceso como relación jurídica

El alemán Von Büllow concebía al proceso “como una relación jurídica que se caracteriza
por su autonomía o independencia de la relación jurídica material que se deducía dentro del
mismo. Características de esta relación: Se trata de una relación jurídica compleja, ya que
engloba todos los derechos y deberes que se producen en las distintas fases del
procedimiento”.

Es una relación de Derecho público, que tiene su origen en una litis contestatio de naturaleza
pública. Por tanto, el proceso es la relación jurídica formada por derechos y deberes
recíprocos entre el juez y las partes, que se perfecciona a través de la litis contestatio, de la
que surgen dos obligaciones básicas: Por un lado, a que el órgano jurisdiccional asuma la
tarea de decidir la contienda. Por otro lado, a que las partes queden sometidas a la resolución
dada por el juez.

Se trata de obligaciones puramente procesales, y para que éstas se produzcan, es necesario


que se cumplan determinados requisitos, denominados presupuestos procesales, que son los
requisitos de admisibilidad y condiciones previas a la tramitación de cualquier relación
procesal. Las aportaciones fundamentales de la doctrina de la relación jurídica son dos:

 Nacimiento, con carácter autónomo, del Derecho procesal, que deja de ser un
instrumento del Derecho material para pasar a ser una ciencia autónoma. Por tanto,
se está diferenciando entre la relación jurídica material deducida en el proceso y la
relación jurídica procesal.

 Por primera vez se explica la naturaleza del proceso a través del Derecho público.

Pero esta teoría sufrió críticas; no se admitió que se fundamentase el proceso en la litis
contestatio, aunque tenga una naturaleza pública, ya que debe recurrirse a conceptos propios
del Derecho procesal.
Por otro lado, se criticó su concepto de relación jurídica, ya que se consideraba que no existe
una relación entre el juez y las partes, sino que la relación existe; bien entre las propias partes,
o bien entre el juez y cada parte por separado. En España, la teoría fue seguida por autores
como Prieto Castro, Gómez Orbaneja, etc. Para éste, el proceso es una relación jurídica o
nexo entre dos sujetos que existe en virtud del Derecho objetivo, y que es regulado por éste.
El contenido de dicha relación será una serie de obligaciones y derechos procesales.

El proceso como situación jurídica

Su artífice fue Goldschmidt, que critíca a la anterior teoría desde una triple vertiente: Los
presupuestos procesales no pueden ser la condición de existencia del proceso, ya que estos
presupuestos deben ser discutidos dentro del proceso en sí, que finalizará, si no concurren
éstos, con una sentencia absolutoria en la instancia.

El contenido del proceso no lo constituyen derechos y obligaciones; es verdad que el juez


tiene la obligación de dictar sentencia, pero dicha obligación no deriva de una relación
jurídica procesal, sino de la obligación del Estado de administrar la Justicia, y por tanto, nace
del propio Derecho público. Asimismo, las partes no tienen en puridad obligaciones
procesales, ya que la sujeción del ciudadano al poder del Estado es natural y no deriva de
ninguna relación jurídica. A lo sumo, pueden existir cargas para las partes, pero no
obligaciones.

La teoría de la relación jurídica es estática, y no aporta nada nuevo al proceso, el cual se


caracteriza por su dinamismo, ya que se desarrolla de acto en acto hasta desembocar en la
resolución dictada por el juez.

Alza Carlos sostiene que “El proceso progresa por medio de los actos procesales, cuya meta
será el logro de una sentencia favorable a las pretensiones de las partes, y cada acto procesal
crea una situación en que las partes examinan cuáles son sus posibilidades de obtener esa
sentencia favorable”.

Cada una de estas situaciones es válida en tanto en cuanto es condición de la siguiente y tiene
como presupuesto la anterior; así, el proceso se define como un conjunto de situaciones
transitorias, que van transcurriendo hasta llegar a una situación definitiva, cual es la
sentencia.
En el proceso, todos los derechos se encuentran en situación de espera, mientras no se
produzca la sentencia. Por eso, lo que caracteriza al proceso es la incertidumbre, tanto por
parte del actor, como por parte del demandado y también por parte del juez. Así, en el proceso
no puede haber derechos, sino expectativas de derechos; de la situación de incertidumbre
solamente derivan cargas y expectativas.

En cuanto a las obligaciones, éstas no existen, propiamente, en el ámbito procesal, sino que
sólo hay cargas; la carga se diferencia de la obligación en que, mientras que ésta es un
imperativo nacido del interés de un tercero o del interés del Estado, la carga es un imperativo
del propio interés, de ahí que no haya sanción para quien decide no asumir una carga.

Desde el punto de vista de la teoría de la situación jurídica, el proceso puede definirse como
el fenómeno jurídicamente reglamentado que se desenvuelve de situación en situación,
produciendo determinadas cargas y expectativas, con el fin de obtener una decisión judicial.

5.

En palabras de Caro Coria “el proceso penal peruano está revestido de diversas garantías
de reconocimiento constitucional en nuestra Carta Magna de 1993 (desarrolladas con más
detalle en el reciente proyecto de reforma del Código Procesal de mayo de 2004) que buscan
no sólo otorgar al procesado un marco se seguridad jurídica, sino en última instancia
mantener un equilibrio entre la búsqueda de la verdad material y los derechos fundamentales
del imputado, los cuales constituyen un límite al poder punitivo estatal, cuya protección y
respeto no pueden ser ajenos a una justicia penal contemporánea”.

Según Pepe Melgarejo Barreto considera al modelo adversarial como “un sistema procesal
penal propio del angloamericano (características en parte del NCPP). Se basa en la
igualdad de derechos y oportunidades que tienen los litigantes (solo las partes). Estriba del
principio de igualdad de armas por un lado, el acusador (fiscal) quien persigue penalmente
(se incluye también al actor civil, quien pretende la reparación civil), y por otro lado, el
imputado quien resiste y contradice la acusación, ejerciendo su derecho a la defensa (se
incluye también al tercero civil responsable si lo hubiera con relación a la reparación civil).
Serán sólo ellos, quienes tendrán que tratar de probar sus pretensiones”.

Asimismo refiere que “el juez neutral no interviene para nada, en la aportación de pruebas,
se limita a dirimir y decidir, ejerce la función de fallo fundado única y exclusivamente por
las actuaciones y medios de pruebas efectuadas por los actores procesales intervinientes.”
Claus Roxin precisa que “la expresión proceso jurídicamente regulado comprende tres
ideas: sus prescripciones tienen que estar dispuestas para contribuir a la realización del
Derecho penal material de acuerdo con la forma que corresponda a las circunstancias de
hecho demostradas; simultáneamente, ellas deben trazar los límites fijados al derecho de
intervención de las autoridades de la persecución penal en protección de la libertad del
individuo; y, finalmente, ellas deben lograr la posibilidad, a través de una decisión definitiva,
de restablecer la paz jurídica quebrantada”.

El término proceso engloba una realidad más amplia; además del procedimiento legalmente
previsto, incluye también las relaciones entre los sujetos intervinientes, las relaciones entre
éstos y el objeto del proceso, etc. El proceso, además, aspira a una finalidad, que es la
terminación o justa composición del litigio, y para llegar a ella emplea el procedimiento como
medio. Todo proceso implica la existencia de un procedimiento; pero puede que exista un
procedimiento sin que haya proceso alguno.

El proceso no puede desaparecer ni adquirir una fisonomía distinta por voluntad de las partes.
Las partes no tienen libre disponibilidad del proceso y aunque quieran, no pueden exonerar
de culpa. Sin embargo, se contemplan algunas excepciones como la conciliación en las
querellas y la aplicación del principio de oportunidad en algunos delitos.
Referencias Bibliográficas

ROSAS YATACO, Jorge. (2009). Manual de Derecho Procesal Penal. Lima: Jurista Editores.
Pág. 111.

ALZA, Carlos. “Autorregulación. Apuntes Conceptuales”. Derecho & sociedad -- Año 22, no.
36 (Jul. 2011). Pág. 36

CARO CORIA, Dino Carlos. Las Garantías Constitucionales en el Proyecto del Código Procesal
Penal de mayo de 2004. En: diario “El Peruano”. Suplemento de Análisis Legal. Derecho
Procesal Penal, Pág. 8.

Melgarejo Barreto, Pepe. (2011). Curso de Derecho Procesal Penal. Lima: Jurista Editores.
Pág. 28 y 29