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La Palabra de Dios

La Palabra de Dios dice que Jesús fue tentado en todo, pero sin pecado. La Biblia es el
alimento espiritual por eso está representado por un pan, No sólo de pan vive el hombre
sino de la Palabra que sale de la boca de Dios, y así ganaremos la victoria con un escrito
esta. En el andar de este mundo la única forma de vencer es alimentándonos de la
Palabra de Dios.
Cuanto más leemos, mejor llegaremos a entender su mensaje, no tenemos que darnos
por vencidos cuando no seamos capaces de entender todo lo que allí se encuentra,
sigamos leyendo, permitiendo que su mensaje penetre en nuestra mente. En el proceso,
los pensamientos de Dios impregnarán nuestra mente y, poco a poco, seremos
transformados por el poder del Espíritu.
Una base sólida y prometedora para su iglesia es vivir guiados por la palabra

FE
FE: Este don es manifestado por aquellos que tienen una plena confianza en la palabra
de Dios, a través del estudio diario, creyendo firmemente en las promesas de Dios y el
contacto directo mediante la oración.
La fe significa confiar en Dios, creer que nos ama y sabe mejor qué es lo que no
conviene. Por eso nos induce a escoger su camino en lugar del nuestro. En vez de
nuestra ignorancia, acepta su sabiduría; en vez de nuestra debilidad, su fuerza; en vez de
nuestra pecaminosidad, su justicia. Nuestra vida, nosotros mismos, ya somos suyos; la fe
reconoce su derecho de propiedad, y acepta su bendición. La verdad, la justicia y la
pureza han sido señaladas como los secretos del éxito en la vida. Es la fe la que nos pone
en posesión de estos principios.
Debe enseñarse la fe, la fe salvadora. La definición de esta fe en Jesucristo se puede
hacer con pocas palabras: es el acto del alma por medio del cual todo el hombre se
entrega a la guarda y el control de Jesucristo. Por la fe él mora en Cristo y Cristo mora
supremamente en su alma. El creyente encomienda su alma y su cuerpo a Dios, y con
seguridad puede decir: Cristo es capaz de guardar lo que le he encomendado hasta aquel
día. Todos los que hagan esto serán salvos para vida eterna. Habrá seguridad de que el
alma ha sido lavada en la sangre de Cristo, revestida con su justicia, y es preciosa a la
vista de Jesús. Nuestros pensamientos y nuestras esperanzas están concentrados en la
segunda venida de nuestro Señor. Ese es el día cuando el Juez de toda la tierra
recompensará la confianza de su pueblo.
Servicio y hospitalidad:

Hemos de ser canales consagrados a través de los cuales la vida celestial ha de


fluir a los demás. El Espíritu Santo ha de animar y saturar toda la iglesia,
purificando y cimentando los corazones.—Testimonies for the Church 9:20. SC
24.1
Todo seguidor de Jesús tiene una obra que hacer como misionero en favor de
Cristo, en la familia, en el vecindario, en el pueblo o ciudad donde viva. Todos los
que están consagrados a Dios son canales de luz. Dios hace de ellos instrumentos
de justicia para comunicar a los demás la luz de la verdad.—Testimonies for the
Church 2:632. SC 24.2
Muchos tienen la idea de que son responsables ante Cristo solo por la luz y la
experiencia, y que no dependen de sus seguidores reconocidos en la tierra. Jesús
es el amigo de los pecadores, y su corazón simpatiza con el dolor de ellos. Tiene
toda potestad, tanto en el cielo como en la tierra; pero respeta los medios que ha
dispuesto para la iluminación y salvación de los hombres; dirige a los pecadores a
la iglesia, que él ha puesto como un medio de comunicar luz al mundo.—Los
Hechos de los Apóstoles, 100. SC 24.4
Así como los rayos del sol penetran hasta las partes más remotas del mundo, Dios
quiere que el Evangelio llegue a toda alma en la tierra. Si la iglesia de Cristo
cumpliera el propósito del Señor, se derramaría luz sobre todos cuantos moran en
las tinieblas y regiones de sombra de muerte.
Administración y enseñanza
“Jehová solo lo guió”. Deuteronomio 32:12.
“Lo rodeó, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo”.
Deuteronomio 32:10.
Necesitamos jóvenes y señoritas que por tener alta cultura intelectual sean idóneos para
hacer la mejor obra para el Señor. Hemos hecho algo en el sentido de alcanzar esta
norma, pero aún estamos muy por debajo de lo que el Señor ha indicado. Como iglesia y
como individuos, si queremos estar sin culpa en el juicio, debemos hacer esfuerzos más
liberales para la educación de nuestra juventud, a fin de que esté mejor preparada para
los diversos ramos de la gran obra confiada a nuestras manos. Como pueblo que tiene
gran luz, debiéramos hacer planes sabios a fin de que las ingeniosas inteligencias de los
que poseen talento se fortalezcan, disciplinen y pulan y así la obra de Cristo no sea
estorbada por falta de obreros expertos que hagan su trabajo con fervor y fidelidad.
Educación en principios. Decid a vuestros hijos exactamente lo que requerís de ellos.
Comprendan entonces que vuestra palabra es ley y debe ser obedecida. Así los estáis
educando para que respeten los mandamientos de Dios, . . . es mucho mejor que
vuestros muchachos obedezcan por principio y no a la fuerza.—
Amor y sanidad
La iglesia puede ser llena de amor y paz, debemos regocijarnos en el señor. Si cumplimos
nuestros deberes diarios con fidelidad y amor recibiremos la aprobación del Maestro como
si hubiésemos desempeñado una gran tarea.
Uds. pueden ser una familia feliz si cumplen con lo que Dios les ha pedido que hagan y
les ha encomendado un deber. Pero el Señor no hará por Uds. lo que les ha pedido que
hagan. Lo que sucede con el hermano C es una pena. Se ha sentido infeliz por tanto
tiempo, que la vida se le ha convertido en una carga. No es necesario que esto sea así.
Su imaginación está enferma, y ha mantenido por tanto tiempo los ojos fijos en un cuadro
oscuro, que cuando enfrenta la adversidad o la desilusión se imagina que todo va rumbo a
la ruina, que llegará a la miseria, que todo está en contra de él, que nadie tiene que pasar
por momentos tan duros como él; y así destroza su vida. Mientras piensa de ese modo,
más miserable se siente, y más miserables hace a todos los que lo rodean. Dios le ama
Dios tiene planes de paz y no de mal
Cuida tu salud, da honra a Dios con tu vida. La pronta obediencia a las exigencias de Dios
da energía vital y poder al alma. Se hace un trabajo tan persistente como el sol que
alumbra sobre los obreros y sobre aquellos por quienes trabaja. Por más limitada que sea
la capacidad de quien entra en esta obra, la labor que desempeñe en su humilde esfera
será aceptable para Dios.