Sei sulla pagina 1di 53

Identificación de los Efectos que Genera la Violencia Intrafamiliar en las Víctimas y

en sus Entornos Familiar y Social

María Angélica de la Espriella Martínez

Alba María Julio Blanco

Andrea Paola Navarro Caballero

Karina Esther Ríos Hoyos

Jenika Patricia Velasco Lucas

Corporación Universitaria Antonio José de Sucre

Facultad de Ciencias Sociales

Programa de Psicología

Sincelejo – Sucre

2018
Identificación de los Efectos que Genera la Violencia Intrafamiliar en las Víctimas y
en sus Entornos Familiar y Social

María Angélica de la Espriella Martínez

Alba María Julio Blanco

Andrea Paola Navarro Caballero

Karina Esther Ríos Hoyos

Jenika Patricia Velasco Lucas

Tutor:

Andrés Pabón

Trabajo presentado como requisito de grado para optar al título de Psicólogo

Corporación Universitaria Antonio José de Sucre

Facultad de Ciencias Sociales

Programa de Psicología

Sincelejo – Sucre

2018
Tabla de Contenido

Introducción .......................................................................................................................... 4
Reseñas Bibliográficas.......................................................................................................... 7
Capítulo I ............................................................................................................................. 20
1.1 Violencia Intrafamiliar ............................................................................................. 20
1.2 Tipos de Violencia Intrafamiliar ............................................................................. 20
1.3 Causas de la Violencia Intrafamiliar ...................................................................... 23
1.4 Fases de la Violencia Intrafamiliar ......................................................................... 26
1.5 Modelos Explicativos de Violencia .......................................................................... 27
1.5.1 Teoría del Aprendizaje Social de Bandura. ..................................................... 27
1.5.2 Perspectiva Sociobiológica................................................................................. 29
1.5.3 Aproximación Cognitiva .................................................................................... 31
Capítulo II ........................................................................................................................... 34
2.1 Efectos de la Violencia Intrafamiliar en la Víctima ............................................... 34
Capítulo III.......................................................................................................................... 42
3.1 Situación de la ciudad de Sincelejo frente a la violencia intrafamiliar ................ 42
Conclusiones ........................................................................................................................ 46
Referencias .......................................................................................................................... 48
Introducción

La violencia intrafamiliar es una problemática presente a nivel mundial, que no

distingue de edad, religión, sexo, estrato social o económico ni mucho menos cultural de las

personas. Esta problemática tiene como principales afectados a los niños y a las mujeres en

relación al grado de vulnerabilidad al que se ven sometidos debido al carácter social del

problema (Ocampo, 2016).

El desarrollo de esta monografía se considera la exposición de información

conceptual, teorías psicológicas y cifras oficiales relacionadas con la problemática en la

ciudad de Sincelejo, capital del departamento de Sucre. Esto con el fin de establecer

términos que guardan relación y que son inherentes a esta problemática, así como también,

resaltar información relevante acerca de la violencia intrafamiliar, las clases de violencia

intrafamiliar, los grados de violencia intrafamiliar y los efectos de esta. Adicionalmente, se

hace un análisis acerca de quién es el agresor, sus características y algunas formas prácticas

de identificarlo.

Lo primero que se debe tener claro es en qué consiste la violencia intrafamiliar,

entendiendo a esta como un tipo de violencia que existe, lo cual permite relacionar este

fenómeno con la definición general de violencia que ofrece la Organización Mundial de la

Salud (OMS). Para este organismo, la violencia es considera como “el uso intencional de la

fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que

tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo,

daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte” (2013).


Por otra parte, Quiñones, Arias, Delgado y Tejera (2011) definen la violencia

intrafamiliar como toda acción que se comente al interior del seno familiar por cualquiera

de sus miembros que tenga como objetivo dañar a nivel físico, emocional, psicológico o

sexual a otro miembro de la familia, afectando con esto su personalidad y/o la estabilidad

de la familia.

Hay que tener en cuenta también que al ser la familia el principal núcleo de la

sociedad, es en esta donde se desarrollan los diferentes tipos de violencia. Entre los

principales tipos de violencia se presenta el maltrato físico en el cual se emplea la fuerza y

en algunos casos se utilizan objetos como correas con el objetivo de infligir dolor en la

víctima. El psicológico, el cual incluye el uso deliberado de insultos, gritos y humillaciones

de tipo verbal que buscan disminuir la autoestima de la víctima y someterla a la voluntad

del agresor. Por último, la violencia o el abuso sexual el cual puede ser en contra de la

pareja e incluso de los hijos, en este se pueden mencionar los factores que transgreden la

integridad emocional y física, la dignidad y autoestima de las víctimas (Rivadeneira, 2011).

En este sentido, la violencia intrafamiliar tiene efectos en la familia y en el concepto

que se tiene de esta, dentro de esos efectos se puede mencionar la disfunción familiar, el

distanciamiento entre miembros de la familia, cambios comportamentales y actitudinales a

nivel psicológico, físico, social, etc.

A nivel de la ciudad de Sincelejo esta es una problemática que rompe el esquema

que representa la familia y afecta el desarrollo social, afectando a todos los miembros de la

familia en cualquiera de sus roles, tanto a las víctimas como al victimario. De acuerdo con

cifras entregadas por la Policía Nacional (2018), en el año 2017 se reportaron un total de
603 casos, pero se estima que el número es mucho mayor, teniendo en cuenta que no todos

los casos son reportados ante las autoridades. Esta es una de las razones por las que se

desarrolla esta monografía, para así poder identificar los efectos que esta problemática

genera en las víctimas y su entorno familiar y social en esta ciudad.

La estructura de esta monografía está compuesta por 3 capítulos que se encuentran

organizados de la siguiente manera:

El primer capítulo aborda todo lo concerniente a la violencia intrafamiliar, los tipos

de violencia intrafamiliar, las causas que produce esta problemática, y algunas teorías y

conceptos relacionados con la violencia intrafamiliar.

El segundo capítulo aborda todo lo concerniente con los efectos en el entorno

familiar y social que ocasiona la violencia intrafamiliar.

Y en el tercer capítulo se analizan las cifras suministradas por el Instituto

Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Policía Nacional en relación a la

problemática en la ciudad de Sincelejo.


Reseñas Bibliográficas

Una investigación realizada por Baader (2014), titulada “Niños y niñas expuestos/as

a violencia intrafamiliar: significados otorgados a la violencia intrafamiliar y organización

del desarrollo psicológico”, buscó dar respuesta al significado que dan los niños y niñas a la

violencia intrafamiliar y la forma en la que esta influye en su desarrollo psicológico. Para

ello el autor realizó entrevistas a 6 niños y niñas con edades entre los 10 y 12 años. Esta

investigación tiene como eje teórico los planteamientos de la teoría Constructivista

Evolutiva, debido al aporte que esta brinda en materia de conceptos para una mejor

comprensión de la violencia intrafamiliar desde el punto de vista de los niños y niñas,

considerando a estos como constructores activos de su propia realidad.

Los resultados obtenidos por este autor evidencian que los niñas y niñas tienen un

concepto establecido y son conscientes de la violencia que se presenta en sus hogares, por

lo cual son capaces de reconocerse de como víctimas e identificar algunas de las

afectaciones que la problemática ocasiona en ellos a nivel emocional.

Esta investigación brinda un buen aporte para el desarrollo de esta monografía ya

que identifica algunos de los efectos de la violencia intrafamiliar que pueden tener relación

con el contexto familiar de los niños y niñas.

Otra investigación realizada por Jesús (2011) aborda la problemática de la violencia

intrafamiliar, analizando el bienestar psicológico en un grupo de adolescentes. A partir de

ello se identificó que algunas causas de la violencia intrafamiliar pueden ser las costumbres,

las condiciones políticas, las condiciones económicas, los niveles educativos y las
condiciones culturales de las familias. Así mismo, limita los efectos o consecuencias de la

violencia intrafamiliar al desarrollo de bajos niveles de autoestima.

En este sentido, esta investigación brinda un aporte particular al desarrollo de esta

monografía, al considerar los niveles de autoestima bajos como efecto o consecuencia de la

violencia intrafamiliar, ya que esta influye en las habilidades y capacidades de los

individuos para desempeñarse y desarrollarse en los contextos familiar y social.

Por otra parte, una investigación realizada por Vásquez, Alarcón y Amarís (2008)

analizó la efectividad que tiene la ley en situaciones de violencia familiar en un barrio de la

ciudad de Barranquilla. Para esto se emplearon técnicas como la encuesta, los grupos

focales y las entrevistas semiestructuradas, relacionando la situación problema con los

planteamientos teóricos propuestos por el Modelo Ecológico de Bronfenbrenner. A partir

de ellos los autores plantean que los comportamientos y actitudes que llevan a la violencia

en el barrio analizado se deben a la concepción patriarcal de la cultura, que le atribuye al

hombre la autoridad, el control y el dominio del hogar.

Esta investigación constituye un aporte significativo al estipular como causa el

hecho de que se viva en una cultura patriarcal, lo que permite, para efectos del desarrollo de

esta investigación, determinar como posible consecuencia o efecto de la violencia

intrafamiliar el sometimiento que viven aquellos miembros de la familia que no sean

hombres.

Por otra parte, en el caso de los niños, mientras no se conviertan en un sustento

económico para la familia, pueden ser víctimas de violencia, en el transcurso de ese proceso
en el que se le inculca que su rol como hombre es el de sostener a su familia e imponer su

control y autoridad en la casa.

Así mismo, otra investigación realizada por Cepeda-Cuervo, Moncada-Sánchez y

Álvarez (2007) en la ciudad de Bogotá, analizó los efectos que causa en los estudiantes de

educación básica y media la presencia de violencia intrafamiliar. Esta investigación se

realizó con una muestra de 3226 estudiantes de educación básica y media de distintos

colegios de la localidad de Ciudad Bolívar de Bogotá. Para la recolección de la información

se aplicó una encuesta con el fin de determinar la percepción de violencia en los hogares de

los estudiantes.

Dentro de los resultados obtenidos, un alto porcentaje de los estudiantes evidenció

dificultades en los procesos comunicativos principalmente con sus padres, así mismo,

manifiestan sentirse rechazados y faltos de amor por parte de los miembros de su familia.

De igual manera, se estableció que un 28% de los estudiantes son víctimas de más de 20

situaciones de violencia y un 35% de los estudiantes convive en un ambiente familiar en el

que hay altos niveles de violencia.

Dentro de las conclusiones a las que se llegó en este estudio, se estableció que la

comunidad de estudiantes de la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá tiene altos niveles

de afectación debido a la presencia de múltiples situaciones de violencia intrafamiliar en

sus hogares.

Otro estudio realizado por Muñiz, Jiménez Ferrer y González titulado “La Violencia

Familiar, ¿Un problema de salud?”, realizado en 1998 evidencia una relación entre la

presencia de violencia y situaciones como el consumo de alcohol, por lo que puede ser
considerada como un problema de salud. Este estudio es de carácter descriptivo y se realizó

a 147 niños y niñas de 5to y 6to grado por medio de la aplicación del test proyectivo “Lo

que no me gusta de mi familia” y una entrevista.

Con este estudio se realizó una clasificación de las diferentes variedades o

manifestaciones de violencia intrafamiliar, agrupándolas por orden de frecuencia. Así

mismo se calcula la prevalencia de violencia intrafamiliar y se busca una posible relación

entre la violencia y el consumo de alcohol y drogas.

Otra investigación muy interesante fue la realizada por Salas (2005) titulada

“Transmisión intergeneracional de la violencia intrafamiliar: evidencia para las familias

colombianas”. Esta investigación se realizó con base en la encuesta CEDE de 2003 a un

total de 2295 mujeres residentes en las ciudades de Barranquilla, Bogotá y

Barrancabermeja, con el fin de analizar los mecanismos de reproducción de la violencia

intrafamiliar, particularmente el maltrato físico contra las mujeres, de una generación a

otra.

En esta investigación se analizaron aspectos como el hecho de que una mujer sea

agredida de forma física por su pareja teniendo en cuenta si este creció en una familia

violenta o no, o los factores que determinan que una mujer se separe de su pareja violenta

teniendo en cuenta si ella creció en una familia violenta o no.

Dentro de los resultados encontrados, estos evidencian la forma en la que la

violencia intrafamiliar es transmitida de generación en generación como efecto del

aprendizaje, pero, encontrando además que existen factores o mecanismos que pueden
romper ese ciclo de violencia, lo que disminuye la proporción de las familias que

reproducen este tipo de conductas agresivas en su siguiente generación.

De igual manera, una investigación realizada por Díaz y Arencibia (2010) titulada

“Comportamiento de la violencia intrafamiliar en asistentes a consulta de psicología”,

analizó el comportamiento y las actitudes que manifiesta la violencia en un grupo de

pacientes que asistía a consulta psicológica. Esta investigación pretendía caracterizar el

comportamiento de la violencia intrafamiliar en este grupo de pacientes identificando las

manifestaciones más comunes de la misma. La investigación se realizó con una muestra de

75 pacientes a quienes se les aplicó una encuesta semiestructurada que medía variables

como la edad, género, nivel de escolaridad, si había sido víctima de maltrato, el impacto

emocional que generó dicho maltrato y algunos otros factores que propician conductas de

violencia intrafamiliar.

Dentro de los resultados obtenidos, se evidenció que la totalidad de los participantes

habían sido víctimas de violencia intrafamiliar en una o varias ocasiones, generando

secuelas a nivel psicológico en ellos. Esta investigación concluyó afirmando que la

violencia intrafamiliar traspasa todas las dimensiones y deja huellas que son difíciles de

borrar, motivo por el cual, los pacientes tienden a buscar ayuda psicológica.

Por otra parte, una investigación realizada por Caicedo (2005) realizó una

caracterización general de la violencia intrafamiliar exponiendo elementos de carácter

regional e internacional que han integrado la lucha contra eta problemática. En esta

investigación se establecen relaciones entre la violencia intrafamiliar y el género. De igual

manera, se explican y determinan cuales son los derechos humanos contra los que atenta
esta problemática y por último se hace una reflexión de la situación del país en relación con

esta problemática, analizando las políticas públicas que se emplean para afrontar la

problemática.

Esta investigación concluye que es de vital importancia prestar atención a la

problemática, estudiarla y comprender que en esta se presentan comportamientos y

percepciones de índole cultural que son diferentes entre los países pero que tienen en

común la familia como espacio donde se deben respetar los derechos humanos.

En 2017 se realiza una investigación por parte de Arias, quien por medio de su

trabajo revisa las implicaciones que tiene la familia en la agresividad que muestran los

adolescentes. En esta investigación se realiza una contextualización de la adolescencia en el

curso del desarrollo y de una explicación de las causas de la agresividad, encontrando que

uno de los factores de mayor incidencia en el desarrollo de estas conductas agresivas por

parte de los adolescentes es la presencia de situaciones de violencia intrafamiliar en sus

hogares, llevando a que estos adolescentes tiendan a repetir esas experiencias cuando

conforman sus propios hogares.

Por otra parte, una investigación realizada por Valdez et al. (2002) analiza mediante

un estudio descriptivo las características biopsicosociales de 24 mujeres que son víctimas

de violencia intrafamiliar con el fin de identificar y conocer las características propias de

estas mujeres y sus victimarios. Para esto se realizó una entrevista individual en la que se

pudo establecer que más de la mitad habían denunciado la agresión en reiteradas ocasiones

y habían incurrido en una ocasión en el hecho.


Dentro de los resultados de esta investigación se determinó que las amas de casa

con edades entre los 15 a 24 años fueron las más maltratadas, siendo las lesiones leves la

conducta con mayor número de reportes. En su gran mayoría los victimarios eran hombres

con edades entre los 25 a 34 años de edad, en su mayoría jefes de hogar, quienes se

desempeñaban como obreros, teniendo como hábito común el consumo de alcohol, por lo

que se determina esta conducta como una condicionante de la violencia intrafamiliar.

Otra investigación realizada por Ramírez (2011) tuvo como objetivo facilitar la

identificación de la situación de posible riesgo biopsicosocial en la que se encuentra una

persona víctima de violencia dentro de su entorno familiar. Para esto se tuvieron en cuenta

las víctimas que realizaron una denuncia por experimentar violencia intrafamiliar por parte

de su pareja en la ciudad de Alajuela (Costa Rica) durante los años 2000 a 2004 y en la

ciudad de Goicoechea (Costa Rica) durante los años 2005 a 2008.

Dentro de los hallazgos o resultados se pudo establecer que, en la mayoría de los

casos, la víctima no es consciente de su condición hasta que logra adquirir cierto nivel de

insight. Para lo cual la persona debe primero reconocer su condición y asumir una posición

activa ante esta dinámica impuesta por el agresor. Así mismo, se pudo establecer que para

afrontar esta problemática se deben enfrentar situaciones como la ansiedad, el temor, la

frustración e inclusiva la resignación que en muchas ocasiones ofrecen personas que no

están capacitadas para ser un apoyo y que, por el contrario, terminan convirtiéndose en un

obstáculo para que la víctima pueda adquirir consciencia y reconocer su condición.

En España, González (2012) realizó una investigación en la que analizó las

características y los factores de riesgo de la violencia intrafamiliar con el fin de realizar una
propuesta de un plan de intervención que permitiera mitigar el impacto de la problemática.

Esta investigación se realizó por medio de un estudio descriptivo exploratorio de corte

transversal y de carácter prospectivo con una población de 114 pacientes menores de edad

que acudieron a consulta psicológica en la Clínica Universitaria de Psicología desde 2007

hasta enero de 2012, quienes se sometieron a un proceso de evaluación completo por medio

de una entrevista, el Cuestionario de Tácticas de Conflicto Modificado, la Escala de

Tácticas Coercitivas y Agresiones Verbales, la Escala de Normas y Exigencias y Escala de

Afecto (versión para hijos), la Escala de Psicopatología Infanto-Juvenil, la Escala de

Actitudes sobre la Violencia Interpersonal, el Inventario de Pensamientos Relacionados con

la Ira-Hostilidad, el Inventario de Reactividad Interpersonal, entre otras.

Esta investigación determinó que en la gran mayoría de las veces los menores que

agreden a sus padres son varones, quienes tienen una edad promedio de 14 años y medio.

Así mismo, el tipo de familia en la que con mayor frecuencia se presenta la problemática es

la familia biparental. De igual manera en el ámbito social, la mayoría de los menores

informa que mantienen relaciones próximas duraderas, contando con entre 1 y 5 amigos.

Por último, los menores reconocen que la mayor parte de su tiempo libre lo utilizan en

actividades compartidas con sus amistades.

Otra investigación realizada por Castillo y Arankowsky (2008) tuvo como objetivo

determinar si la violencia intrafamiliar actúa como factor de riesgo para el trastorno

depresivo mayor en mujeres del sureste de México. Esta investigación se realizó con

pacientes de Psiquiatría del Hospital General Regional “Ignacio García Téllez” que fueron

diagnosticadas de acuerdo con los criterios del DSM-IV con trastorno depresivo mayor, la
población fue de 270 casos y 540 controles. Para la recolección de la información se aplicó

la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) para

detectar violencia intrafamiliar.

Los resultados de esta investigación evidenciaron que la violencia intrafamiliar

estuvo presente en el 48% de los casos y en el 21% de los controles por lo que se estableció

una relación entre la violencia intrafamiliar y el desarrollo del trastorno depresivo mayor.

Así mismo se establecieron factores como el nivel socioeconómico, el apoyo social, el

estado civil y el nivel educativo como determinantes en la presencia de violencia

intrafamiliar y como aspectos o factores que favorecen y aumentan las probabilidades de

padecer trastorno depresivo mayor.

Como conclusiones se estableció que efectivamente la violencia intrafamiliar se

encuentra asociada con la presencia y desarrollo del trastorno depresivo mayor en las

mujeres, por lo que se sugiere de manera urgente tomar medidas para su erradicación.

Así mismo, otra investigación realizada por Ribero y Sánchez (2004) analizó los

determinantes de la violencia intrafamiliar en Colombia y el impacto que este genera en

diversas variables de la mujer tales como los ingresos económicos, la participación laboral,

y a nivel del hogar, aspectos como la salud, educación, nutrición de los hijos, entre otras.

La investigación se realizó tomando una muestra de 2293 mujeres en 3 ciudades de

Colombia a quienes se les aplicó una encuesta desarrollada con base al módulo de

Violencia Intrafamiliar de la Encuesta de Demografía y Salud del año 2000. Dentro de los

resultados se pudo establecer que en promedio en las 3 ciudades el 60% de las mujeres

encuestadas son víctimas de violencia psicológica de forma ocasional por parte de su


pareja, así mismo, el 46% manifiesta ser víctima de este mismo tipo de violencia, pero de

forma frecuente, mientras que solo el 16% manifiesta ser víctima de abuso físico ocasional.

De igual manera se establecieron aspectos como el maltrato psicológico ocasional o

frecuente en el hogar materno de la mujer, el maltrato físico severo, ocasional o frecuente

en el hogar materno y la negligencia ocasional o frecuente en el hogar materno como

aspectos relacionados con la VIF.

Esta investigación concluye argumentando que los resultados evidenciados

muestran que la forma de violencia intrafamiliar que más afecta a las mujeres en estas 3

ciudades es el maltrato psicológico, seguido de la violencia física y el maltrato a los

menores de edad. Por lo que gracias a esta información se puede determinar el costo que

representa para el estado colombiano la atención de estos casos.

Otra investigación realizada por Páez (2016) analizó las tendencias de diferentes

estudios sobre la familia en Colombia y estableció algunas líneas de posibilidad en materia

de propuestas para el trabajo con las familias.

Esta investigación encontró que los estudios revisados conciben a la familia como

una agrupación cambiante, permeable a los diversos contextos, diversa y perdurable en

medio de los cambios que se presentan. Así mismo, estableció que, a nivel conceptual en

Colombia, la familia es entendida como una totalidad, una concepción similar a la de otros

países de la región; mientras que, desde la perspectiva educativa, los cambios que se

presentan en la familia, se corresponden con los cambios propios del ser humano.
Otra investigación realizada por Villareal, Vargas, Leal y Alfaro (2009) analizó el

comportamiento de la violencia doméstica y la persistencia de esta en los hogares de

Tamaulipas (México), centrándose en la incidencia y tipos de victimización al que se ven

expuestas las mujeres, las características de los agresores, algunos antecedentes y factores

que propician el desarrollo de esta problemática, así como también, las leyes e instituciones

que brindan apoyo a las víctimas.

Dentro de los resultados de esta investigación se pudo determinar que la violencia

física es la que más se reporta en un 45% de los casos, además se estableció que el agresor

en la gran mayoría de los casos hace o hizo parte del hogar, la edad promedio en la que se

presentan la mayoría de las victimas oscila entre los 25 y 29 años. Así mismo, se pudo

establecer que el 90% de las víctimas que denuncia la violencia intrafamiliar no son

originarias de la localidad de Reynosa en el estado de Tamaulipas, sino que proceden de

estados ubicados al sur de México.

Otra investigación realizada por Vargas (2010) describió la estructura psicológica

de un grupo de 15 hombres habitantes de la ciudad de Juárez en el estado mexicano de

Chihuahua, quienes ejercen la violencia en contra de su pareja y de su familia, en las que se

destacan algunas semejanzas a nivel cualitativo y algunas diferencias a nivel cuantitativo.

Los resultados de esta investigación evidencian que la problemática se presenta

como un producto de la construcción sociocultural patriarcal en la que predominan algunos

grados de narcisismo, y donde, además, se generan estados de dependencia por parte de la

mujer, la cual es culpada y castigada empleando diversas manifestaciones violentas cuando

no es capaz de satisfacer los caprichos, necesidades o requerimientos de su pareja. Así


mismo, se evidencia que en ocasiones el hombre agresor violenta a otros miembros de la

familia como los hijos a manera de castigo por el incumplimiento de la mujer.

Otra investigación realizada por González (2013) desarrolla una aproximación a la

violencia de la que son víctimas los niños dentro del seno del hogar, ya sea de forma directa

o indirecta, es decir, el niño en el rol de espectador y en el rol de víctima de un entorno

violento independientemente de las causas que lo producen.

Dentro de los resultados de esta investigación se determinó que los niños que viven

en estos contextos son niños vulnerables no solo por los problemas que a nivel personal

pueden presentar sino principalmente por estas viviendo en un entorno familiar en el que

existen dificultades a nivel psicosocial.

De igual manera, esta investigación sugiere la necesidad de realizar procesos de

intervención que permitan identificar la sintomatología que presenta el niño y emplear

esquemas de práctica que se orienten básicamente hacia el control de dichos síntomas.

Otra investigación realizada por López et al. (2012) expone las prevalencias de

indicadores psicopatológicos como la depresión, la ansiedad y la ira, que se presentan como

consecuencia del maltrato intrafamiliar en una muestra de 42 menores (24 niños y 18

niñas). Para esto, se emplearon instrumentos de recolección de información como el

Cuestionario de Autoevaluación Ansiedad Estado-Rasgo en niños (STAIC), el Inventario

de Depresión Infantil (CDI), entre otros.


Los resultados de esta investigación muestran que la ansiedad se presenta en el 34%

de los niños, la depresión en el 19%, y la ira en el 20% de los niños. Además, se

establecieron las diferencias relativas en cuanto al sexo en la muestra con la que se trabajó.

Otra investigación realizada por Mas et al. (2018) analizó la repercusión de la

violencia intrafamiliar en un grupo de menores de la provincia de Bolívar en Ecuador. Esta

investigación se centró en el estudio de la violencia intrafamiliar y el comportamiento de

esta dentro de los núcleos familiares, atendiendo a las relaciones de pareja y las

implicaciones que trae para los miembros de la familia la formación y actuación de los

menores.

Los resultados de esta investigación dan cuenta de que la mayoría de las disputas y

problemas de violencia intrafamiliar se presentan por situaciones económicas y por celos,

situaciones que son presenciadas por los menores. Otra manifestación es el uso de gritos y

lenguaje ofensivo, generando en los menores sentimientos de miedo.

Este estudio concluye argumentando que los gritos (violencia psicológica) en la

principal forma de violencia entre las parejas, siendo causante de esto situaciones como los

celos, consumo de alcohol y problemas económicos, predominando en los menores que son

testigos de este tipo de comportamientos sentimientos como el temor o el miedo.


Capítulo I

1.1 Violencia Intrafamiliar

De acuerdo con Linares (2006) la violencia intrafamiliar puede definirse como “un

conjunto de pautas relacionales que, de forma inmediata y directa, ponen en peligro la

integridad física de las personas que están sometidas a ellas, cuyos responsables son

miembros de la propia familia” (p. 19). Esta es una definición acertada pero que se queda

corta, debido a que se centra solo en lo concerniente a la violencia física.

Por su parte, el Consejo de Europa define la violencia intrafamiliar como:

Todo acto u omisión sobrevenido en el marco familiar por obra de uno de sus

componentes que atente contra la vida, la integridad corporal o psíquica, o la

libertad de otro componente de la misma familia, o que amenace gravemente el

desarrollo de su personalidad (1986, p. 4).

Esta es una definición mucho más aproximada a la realidad de la problemática ya

que toma en cuenta todos los aspectos o las diferentes esferas de la vida que se ven

afectadas por las conductas o comportamientos violentos dentro del núcleo de la familia.

1.2 Tipos de Violencia Intrafamiliar

Browne y Herbert (1997) toman como referencia una categorización realizada por la

OMS (2002) y establecen una clasificación de las diferentes manifestaciones de la violencia

intrafamiliar de la siguiente manera:


 Violencia activa, abuso o maltrato: Dentro de esta manifestación de

violencia intrafamiliar se presenta la violencia física, la cual busca infligir o

amenazar con daño o lesiones a la víctima coaccionando y limitando su

movilidad física; la violencia sexual, que se caracteriza por el contacto

sexual sin el consentimiento de la otra persona, esta violencia sexual

también puede incluir el obligar a ver imágenes o actividades de índole

sexual y amenazar con contacto sexual a la otra persona; la violencia

psicológica, la cual busca infligir angustia y ejercer el control de las acciones

de la otra persona limitando el acceso a amistades, escuela, trabajo, etc.; la

violencia emocional, que busca por medio del uso de críticas, humillaciones,

insultos, etc., silenciar, denigrar y dañar la autoimagen de la otra persona; la

violencia material o económica, esta se trata de la explotación a nivel

financiero de la otra parte ya sea obligándolo a producir dinero o controlar

de manera directa los fondos y recursos que son necesarios para la

supervivencia económica y personal del individuo.

 Violencia pasiva o negligencia: Esta violencia incluye manifestaciones

como la negligencia voluntaria, la cual se centra en el rechazo o el fracaso en

las obligaciones que se tienen de cuidar a los demás, incluyendo también las

acciones intencionadas de causar estrés a nivel emocional o físico en la

persona; la negligencia involuntaria, la cual se relaciona con el fracaso en las

obligaciones de cuidar, pero sin intención de causar estrés a nivel emocional

o físico.
Por otra parte, la Secretaría de Salud de Bogotá (2010), por medio del Sistema de

vigilancia Epidemiológica de la violencia intrafamiliar realiza la siguiente clasificación de

los tipos de violencia a nivel intrafamiliar:

 Violencia Física: Todas las acciones caracterizadas por el uso de la fuerza

física, de manera intencional, que busca causar daño leve o grave en la

persona. Dentro de este tipo de acciones se pueden incluir, golpes,

empujones, bofetadas, quemaduras, zarandeos, entre otras.

 Violencia Emocional-Psicológica: Toda acción u omisión que provoca

daño a nivel psíquico o emocional y que afecte la autoestima de la persona, o

que la limite, para poder contar con el apoyo de otras personas. En este tipo

de violencia se incluye una extensa variedad de conductas o

comportamientos que van desde gritos, acusaciones, amenazas, insultos,

intimidaciones, burlas, indiferencia, desvalorización, críticas, entre otras.

 Violencia Sexual: Todas las acciones en que se obligue a una persona,

inducida bajo constreñimiento o presionada para realizar o estar presente en

prácticas de índole sexual (con o sin penetración) no deseadas, o que no sean

acordes con el proceso de desarrollo sexual, afectivo y social del individuo.

Este tipo de violencia incluye cualquier acción mediante la cual una persona

es inducida o es obligada a prácticas sexuales por parte de un familiar para

conseguir recursos económicos o materiales.

 Violencia Económica: Todas las acciones en las que una persona es

utilizada por un familiar para conseguir recursos económicos o materiales en


beneficio propio o de otros, es decir, como forma de explotación. Este tipo

de violencia incluye conductas que a través de medio económicos coartan el

desarrollo personal. Las manifestaciones más comunes son el obligar a los

hijos menores de edad a trabajar para sostener a la familia, una restricción

inadecuada de los recursos económicos, la mendicidad o trabajos de alto

riesgo.

 Negligencia y Descuido: Este tipo de violencia se relaciona con los

comportamientos que privan a la persona de la satisfacción de sus

necesidades básica, cuando se está en posibilidad de brindarla (alimentación,

salud, vivienda, educación, vestido, etc.). Se deben tomar en consideración

los casos de desnutrición, retraso escolar, enfermedades recurrentes, etc.

 Abandono: Se refiere a la situación en la que una persona es dejada sola de

manera permanente por sus familiares, aun cuando requiere de atención y

cuidado en relación a su edad, estado de salud, discapacidad, etc., poniendo

en riesgo su integridad. En este tipo de violencia se toma en consideración

las situaciones de personas que han sido abandonadas en instituciones por

parte de sus familiares, o aquellas personas que son obligadas a salir de la

vivienda por parte de su familia, entre otras.

1.3 Causas de la Violencia Intrafamiliar

Dentro de los diferentes estudios que se han realizado en materia de violencia

intrafamiliar, la mayoría coinciden en afirmar que el origen de la violencia viene de la


conjunción de múltiples factores, es decir, se presentan varias condiciones que contribuyen

a que se desarrolle y se presente violencia intrafamiliar y no siempre son las mismas.

De acuerdo con García (2016) las principales causas identificadas con mayor

frecuencia en la aparición de conductas que promueven la violencia intrafamiliar son:

 Características particulares del agresor: Dentro de estas características se

tienen en cuenta aspectos como la falta de control de impulsos, las diferentes

experiencias previas que haya tenido en su infancia o factores de

personalidad que influyen de forma determinante para que abuse y maltrate a

las personas que lo rodean, principalmente en su entorno familiar.

 Incapacidad para resolver conflictos de forma adecuada: Esta es

considerada una de las principales causas ya que actualmente vivimos en una

“cultura de la violencia” que supone que la violencia y las conductas

violentas sean aceptadas como la principal forma de resolver los conflictos.

 Actitudes socioculturales: En el caso particular de la violencia

intrafamiliar, las actitudes que a nivel sociocultural hacen que exista una

desigualdad entre los hombres y las mujeres argumentando que vivimos en

una “Cultura Machista”, lo que, en muchos casos, “faculta” a los hombres

para ejercer conductas violentas en contra de las mujeres, y de sus hijos y del

resto de familiares. En síntesis, esta conducta se presenta de manera

recurrente debido a la sumisión de la mujer respecto al hombre, la tolerancia

y la justificación social de la violencia masculina por parte de la sociedad,

los roles del sexo y los estereotipos sociales.


Así mismo, se pueden mencionar otras causas para la presencia de la violencia

intrafamiliar como lo son el uso de la violencia como un instrumento de poder del fuerte

frente al débil, o las relaciones conyugales disfuncionales, la historia de conflictos

familiares, entre otras.

Respecto al estudio de la violencia intrafamiliar, Sevilla (2010) manifiesta que los

factores que influyen en ella y los tipos de esta pueden ser estudiados desde las siguientes

perspectivas:

 Perspectiva psicológica: Analizando el comportamiento de los padres que

agreden a sus hijos, considerando que estos tienen baja autoestima,

antecedentes de maltrato, presentan problemas de depresión, baja tolerancia

a la frustración y muestran una mayor dependencia al alcohol.

 Perspectiva biológica: Se analizan lesiones en el sistema límbico, en los

lóbulos temporales y frontales, los niveles de serotonina, teniendo en cuenta

que esta puede predisponer conductas agresivas por parte de las personas.

 Perspectiva psiquiátrica: Los individuos victimas presentan altos niveles

de depresión, estrés postraumático y predisposición a las conductas

violentas, consumo de sustancias psicoactivas y consumo de alcohol,

trastornos de personalidad que aumentan el riesgo de desarrollo de

conductas agresivas. La violencia y el suicidio evidencian una relación.

 Perspectiva social: Se analizan los aspectos que a nivel social influyen

dentro del desarrollo de conductas violentas, que pueden ser transmitidas de

generación en generación.
1.4 Fases de la Violencia Intrafamiliar

La presencia de la violencia intrafamiliar se presenta cuando una relación lleva

mucho tiempo, no es normal que esta se presente cuando una relación está empezando. En

este sentido, cada miembro de la pareja muestra su mejor faceta, siendo muy probable que

la relación se termine si se presentase algún episodio de violencia.

En este sentido, la dinámica de la violencia intrafamiliar se presenta como un ciclo

que se desarrolla en 3 fases, las cuales de acuerdo al caso particular pueden diferir. Por este

motivo, es importante recalcar que el agresor, quien comete la falta, no se detiene por sí

solo. Si la pareja se mantiene la relación, el ciclo se presenta una y otra vez, en cada

ocasión con mayor violencia (Sevilla, 2010).

Con base en esto, se presentan las 3 fases del círculo de la violencia intrafamiliar:

Fase 1. Acumulación de tensión: En esta primera fase, a medida que continúa la

relación, se va incrementando la demanda, así como también el estrés. De igual manera, se

incrementa el comportamiento agresivo, principalmente hacia objetos que hacia la pareja.

El comportamiento violento se refuerza por el alivio de la tensión cuando se presentan

situaciones violentas; la violencia se mueve desde las cosas hacia la pareja presentándose

un aumento del abuso a nivel verbal y físico. La pareja intenta modificar el comportamiento

con el fin de evitar las acciones violentas y la mujer particularmente comienza a sentirse

responsable por el abuso. En el caso del agresor, este comienza a mostrarse obsesivamente

celoso, tratando de controlar todo lo que puede de su pareja hasta llevar a la víctima al

aislamiento de su familia y amistades.


Esta fase puede presentarse en periodos de tiempo que van desde días, semanas,

meses o años y se va a cortando a medida que pasa el tiempo.

Fase 2. Episodio Agudo de violencia: En esta segunda fase surge la necesidad de

descargar las tensiones que se han acumulado producto de lo experimentado en la primera

fase, por consiguiente, el abusador realiza una elección de su violencia, centrándose en

escoger un tiempo y lugar predeterminado para la acción violenta. Así mismo y de manera

consciente analiza que partes del cuerpo afectar cuando se trata de violencia física y de qué

manera afectarlas. Como consecuencia de la acción violenta la acumulación de tensión y el

estrés tienden a desaparecer en el agresor. En este caso, si se presenta una intervención por

parte de un tercero, el agresor tiende a mostrarse relajado y calmado, mientras que la

víctima luce confundida debido a la violencia de la que es víctima.

Fase 3. Etapa de calma o arrepentimiento: En esta tercera fase se presenta un

periodo de calma y tranquilidad, desaparece la violencia y el agresor se muestra afectuoso y

cariñoso con su víctima. En algunos casos el agresor se hace responsable y asume su culpa,

haciendo creer a la víctima que cambiará su comportamiento en el futuro, pero cuando este

periodo finaliza, la violencia vuelve con mayor intensidad, llevando al reinicio del ciclo.

1.5 Modelos Explicativos de Violencia

1.5.1 Teoría del Aprendizaje Social de Bandura.

La teoría del aprendizaje social busca responder a la forma en la que se presenta y la

estructura funcional del comportamiento violento desde el estudio del aprendizaje, la

autoeficacia, la autorregulación y la conducta moral (Bandura, 1991; 2001). Respecto al


desarrollo de conductas violentas, Bandura establece que para esto se presenta una

influencia por parte, principalmente, de la relación que se desarrolla entre factores

biológicos, el aprendizaje observacional y la experiencia propia de cada individuo, siendo

el aprendizaje observacional el de mayor relevancia debido a lo que representa para cada

individuo. Además, Bandura plantea abiertamente un determinismo recíproco entre estos

tres factores (Bandura, 1987).

En primer lugar, Bandura (1987) afirma que las variables biológicas se representan

con base en los diferentes factores genéticos y hormonales que influyen en el desarrollo

físico y que son inherentes y diferentes en cada individuo, por lo que también considera que

estos tienen una influencia directa en la conducta de cada individuo.

En segundo lugar, de acuerdo con Bandura, la experiencia ayuda al establecimiento

de nuevas pautas de conducta, aun cuando establece que los elementos más rudimentarios

de la conducta humana se relacionan con la dotación natural de cada individuo, con el

desarrollo y establecimiento de respuestas de carácter intuitivo en cada individuo (1987).

Por último, considera que los procesos de aprendizaje son factores mediadores para

la adquisición de un conocimiento social sobre el uso de la violencia, que parten de la

observación (aprendizaje vicario), la imitación del comportamiento y las instrucciones

directas de los padres (Bandura y Huston, 1961).

Todo esto ayuda a la determinación del origen de esquemas que guían la acción del

niño y permiten la incorporación de modelos de comportamiento (Garrido, Herrero y

Massip, 2001).
De este modo, Bandura atribuye el peso no solo a la experiencia directa con

conductas de violencia, sino al modelado de éstas por la observación e imitación de

modelos familiares y del ambiente (Bandura, 1973). Es decir, el aprendizaje no se basa sólo

en las consecuencias de las conductas que el propio individuo experimenta, sino también en

la observación (el modelado).

Por tanto, considera que el individuo genera pautas nuevas de conducta y,

posteriormente, esta información codificada es empleada como guía para la acción,

evitando así errores innecesarios o cometidos por el propio individuo, puesto que se

aprende a través del comportamiento de otros cómo se deben hacer las cosas, antes de

hacerlas por uno mismo (Bandura, 1987).

Cifras recopiladas de forma empírica sugieren que la observación de algunos

modelos agresivos tiende a fomentar la repetición de estos en algún momento por parte de

quienes lo presencian, esto puede suceder como una respuesta similar al modelo,

presentándose el proceso de igual manera con aquellas respuestas de carácter no agresivo

(Bandura, Ross y Ross2, 1961). Pero, además, se facilita la transmisión de creencias de

permisividad hacia la violencia, inhibiendo así las respuestas no agresivas y aumentando la

probabilidad de reacciones agresivas futuras (Bandura, 1987).

1.5.2 Perspectiva Sociobiológica

Desde el nacimiento de la sociobiología por Wilson (1980), se considera que todos

los comportamientos y actitudes del ser humano pueden ser explicados por la biología y la

interacción social.
Esta perspectiva plantea que la conducta agresiva o la violencia por una parte puede

ser considerada como aprendida, principalmente en sus formas más peligrosas, pero además

considera que existe una fuerte predisposición subyacente a dicho aprendizaje, que conlleva

a reacciones hostiles e irracionales bajo la presencia de distintas condiciones, de tal manera

que el comportamiento también se liga al contexto. De hecho, ha sido posible contrastar la

predisposición de los seres humanos para dar respuestas con odio irracional cuando se

presentan amenazas exteriores, así como también a incrementar los niveles de hostilidad

con el fin de someter a la fuente de esas amenazas (Carrasco y González, 2006).

Dentro los aportes de la concepción Sociobiológica, esta plantea 3 pilares que

explican la agresión humana, estos son:

 La agresividad humana es de carácter adaptativo por lo que de ella depende

la supervivencia y la reproducción de la especie, es decir, para su selección,

siempre que no se supere el considerado “nivel óptimo” de agresividad, por

encima del cual, la eficacia del individuo disminuye, con lo que se comienza

a poner en riesgo la integridad y la vida misma. Con base en este punto de

vista, todos los seres humanos son agresivos por naturaleza, lo que se

traduce en la presencia de distintos comportamientos que afectan la

territorialidad, las relaciones con los demás, particularmente con los

individuos de sexo opuesto, al intento de dominio grupal y la forma de

resolver los conflictos.

 La agresión entre los humanos es un fenómeno que se presenta como una

“competencia” en la que se compite por los recursos en todos los sentidos.


 El término “selección” desde el enfoque sociobiológico no se refiere a los

organismos como en la concepción darwinista, sino a todos los

comportamientos que son transmitidos por herencia que van incrustados en

el código genético de cada individuo. Denota la primacía o refuerzo de los

comportamientos que se consideran adecuados al medio, mientras los que no

son adecuados al medio son eliminados o castigados.

1.5.3 Aproximación Cognitiva

Berkowitz (1993) plantea un modelo en el que la agresividad o la violencia se

denomina agresión aversivamente estimulada, la cual se da como resultado del afecto

negativo que produce una experiencia de un suceso o un acontecimiento desagradable para

el individuo.

Para explicar su planteamiento, Berkowitz plantea la siguiente secuencia: una

experiencia o acontecimiento negativo genera en el individuo un sentimiento negativo o un

afecto desagradable, el cual, por su vinculación con los sentimientos y pensamientos

propios del individuo, los recuerdos, las reacciones previas frente a experiencias similares y

otras tendencias que se asocian con una tendencia de lucha, crean en el individuo un

sentimiento de ira descontrolada y rudimentaria que conlleva a la actuación violenta de

atacar un blanco específico o la necesidad de herir a alguien. Por el contrario, si esta

experiencia inicial genera en el individuo un sentimiento de temor, la reacción de este

tiende a la huida, por lo que el resultado en lugar de la ira y la agresión sería el terror y las

inclinaciones conductuales de escape que representa.


De acuerdo a esta secuencia básica, Berkowitz (1993) realiza algunas apreciaciones

puntuales que completan el modelo propuesto:

 Las emociones de entienden desde el modelo de red emocional, por medio

del cual, todas las emociones están conectadas a un conjunto de

sentimientos, reacciones, recuerdos y pensamientos. La activación de

cualquiera de estos, consecuentemente activará todos los componentes de la

red con base al nivel de asociación existente entre los nodos de la red. La

aparición de un recuerdo o de un pensamiento aversivo activará las

emociones asociadas que tienen una valencia similar y se dirigen hacia un

blanco específico o pueden permanecer como un estado general y difuso.

Por consiguiente, las respuestas ideacionales, fisiológicas, expresivas y

motoras del individuo constituyen la base de la experiencia emocional.

 Dentro del modelo de Berkowitz, las emociones tienen una gran relevancia.

Las interpretaciones del suceso activador, las valoraciones, ideas,

atribuciones o creencias semánticamente se encuentran relacionadas y

vinculadas entre sí, además, con la memoria, los sentimientos y las

reacciones expresivas y motoras de manera que estas pueden actuar como

inhibidores o activadores de una conducta agresiva.

 La probabilidad de que el afecto negativo genere una agresión abierta

depende de 3 factores: el primero es la intensidad de la actividad interna de

forma que entre mayor sea el grado de intensidad emocional, mayor es la

probabilidad de emitir una respuesta agresiva; el segundo es la

disponibilidad de tener un blanco en el cual descargar los sentimientos, esto


facilita la aparición de las conductas agresivas; y el tercero se relaciona con

el autocontrol que se deriva de todas las restricciones que a nivel moral,

personal y social tiene el individuo, así como también el grado de

impulsividad y de conocimiento de las emociones propias que determinan la

aparición de la conducta agresiva abierta.

 Las manifestaciones de carácter agresivo no solamente son originadas por

una emoción interna negativa, están también pueden ser provocadas por

estímulos o señales externas que tienen un significado agresivo para el

agresor. Estas señales pueden generar un estado emocional alterado o

negativo en el individuo, lo que activa de forma directa o más automática la

respuesta agresiva.

 La intensidad del afecto o del sentimiento negativo depende directamente de

la genética y de la herencia genética, de la historia de aprendizaje, de las

experiencias vividas por el sujeto y su relación con el contexto en que

aparece la emoción.
Capítulo II

A continuación, se describen cuáles son los principales efectos que produce la

violencia intrafamiliar en los diferentes entornos, social y familiar en las víctimas.

2.1 Efectos de la Violencia Intrafamiliar en la Víctima

A nivel social, la violencia intrafamiliar afecta a todos, y se expresa tanto en el

contexto público como en el contexto privado, por lo que se considera que tiene un impacto

a corto, mediano y largo plazo en las personas, en las familias y en las comunidades en

general donde se presenta, por lo que sus repercusiones se dan a nivel familiar, social,

escolar, laboral, etc.

Al respecto Sevilla (2010) establece una serie de características especiales que

tienden a manifestarse en las víctimas de diferentes formas, entre estas características

tenemos:

 Problemas de memoria.

 Comportamiento sumiso.

 Genera dependencia para sobrevivir.

 Depresión.

 Disminución de la movilidad.

 Cree todos los mitos acerca de la violencia doméstica.

 Baja autoestima.

 Considera que la agresión se generó por su culpa.

 Desde su rol dentro de la familia se siente fracasado/a


 Siente temor y pánico.

 Falta de control sobre su vida.

 Sentimientos encontrados: odia ser víctima de agresión, pero considera que

merecía ser agredido/a.

 Se siente incapaz de resolver su situación.

 Cree que nadie le puede ayudar a resolver su problema.

 Se siente responsable por la conducta del agresor.

 Se aísla socialmente.

 Presenta riesgo de adicciones.

 En el caso de la mujer, tiende a aceptar el mito de la superioridad masculina.

 Teme al estigma del divorcio.

Con esto se puede evidenciar la magnitud de la problemática y sus efectos a nivel

psicológico en la víctima. Ahora bien, además de todo esto, la violencia intrafamiliar

genera consecuencias en las víctimas que afectan todas las esferas de su vida, desde su

salud física, debido a las lesiones ocasionadas cuando hay violencia física y las lesiones

emocionales, ambas consideradas como grandes limitantes al momento del individuo

alcanzar un estado de desarrollo pleno y de crecimiento personal y social como un

individuo productivo y en plena disposición de sus capacidades (Ocampo, 2016).

Al momento de presentarse violencia, la víctima se deteriora tanto a nivel físico

como emocional, aumentando el riesgo de invalidez, morbilidad y mortalidad debido a las

profundas secuelas que a nivel emocional y físico surgen como consecuencia de las
situaciones traumáticas que se han experimentado por quienes son víctimas de violencia

intrafamiliar.

Los efectos producidos por la violencia intrafamiliar pueden clasificarse de la

siguiente manera:

 Efectos Psicofísicos: Son aquellos que generan en la víctima cambios a

nivel psíquico o físico en un mismo acto, entendiendo que los efectos

psíquicos se refieren a la desvaloración, el estrés emocional y la baja

autoestima que generan las tensiones que produce el maltrato del que se es

víctima, y los efectos físicos se refieren a las secuelas que a nivel físico deja

el maltrato, golpes, lesiones, contusiones, heridas, pérdida de dientes,

fracturas, parálisis física, muerte, etc.

 Efectos Psicosociales: Estos comprenden aquellas conductas o sentimientos

tales como depresión, ansiedad, inseguridad, vergüenza, miedo, baja

autoestima, ideas suicidas, abuso de alcohol y drogas, etc. Así mismo, estos

pueden clasificarse entre efectos psicosociales internos, que hacen referencia

directamente a todos aquellos que generan marginación, exclusión y la

violación de los derechos fundamentales de las víctimas. En este caso, al

presentarse maltrato en contra de la mujer, esta se ve en la obligación de

aislarse completamente de las diferentes actividades sociales, de sus propios

familiares y amigos, etc.

La exclusión afecta principalmente a los niños en relación al afecto, ya que

un padre o una madre víctima de abuso o violencia intrafamiliar,


emocionalmente no se encuentra estable para ofrecer y brindar el cariño y

amor que sus hijos necesitan, lo que puede llevar a que los niños se refugien

en el alcohol o las drogas, la delincuencia o la prostitución.

Respecto a los efectos psicosociales externos, estos se relacionan

directamente con las secuelas físicas propias del maltrato incluyendo las

secuelas que deja la violencia sexual, ocasionando con esto cambios en la

personalidad y alteraciones en las relaciones con quien hace las veces de

agresor o con los otros miembros de la familia.

En cuanto a la forma en la que la violencia intrafamiliar afecta directamente a los

niños, esta puede generar en ellos graves consecuencias que afectan su desarrollo

socioemocional así no sean víctimas directas de la violencia. Al respecto Gálvez (2009)

considera que la alteración producida en los niños al ver a sus padres agrediéndose genera

en ellos angustia. En el caso de los más pequeños, estos desarrollan ansiedad, se quejan de

dolores frecuentemente y tienden a mojar la cama, por lo que se les dificulta conciliar el

sueño, viven con un constante mal genio y tienden a desarrollar comportamientos propios

de niños con edades inferiores a las de ellos.

Así mismo, Gálvez (2009) considera que esto perjudica su desarrollo evolutivo a

corto, mediano y largo plazo, generando en ellos secuelas a nivel físico, emocional y

psicológico. Pueden convertirse en niños mucho más vulnerables y frágiles que aquellos

que crecen en un hogar pacífico o funcional. Sufrirán de insomnio, desarrollarán

dificultades para mantener la concentración, disminuyen su rendimiento en la escuela,

pierden el apetito y se deprimen con frecuencia.


Aquel niño que es testigo de las confrontaciones agresivas de sus padres tiende a

actuar con violencia y sufrimiento motivado por la angustia que se genera en él por

evidenciar el comportamiento agresivo de sus padres. Reprimen sus emociones o

necesidades con frecuencia.

De forma general, de acuerdo con González (2009) aquellos que son víctimas de

violencia intrafamiliar tienden a desarrollar las siguientes actitudes:

 Empobrecimiento de la autoestima de la esposa/o, hijos/as y familiares.

 Los sentimientos de la víctima hacia el agresor son ambivalentes, ya que

siente hacia el agresor rabia en los periodos de violencia y afecto en los

periodos de remisión de la violencia.

 La víctima debe enfrentarse a la ansiedad que le provoca la marcha, ya que

esta conlleva aceptar el fracaso familiar y hacerse cargo de los hijos/as.

 En numerosas ocasiones, la sociedad culpabiliza a la víctima por el fracaso

conyugal.

 La víctima tiene que hacer frente a las consecuencias económicas de la

marcha.

 La víctima tendrá que afrontar la soledad, para la que pocas mujeres han

sido preparadas, ya que no se las educa para vivir autónomamente y sólo se

conciben funcionando ligadas a un hombre.

 Los niños y jóvenes suelen bajar su rendimiento escolar.

 Se desmotivan fácilmente.

 Asistencia irregular a las instituciones educativas.


 Aislamiento voluntario de sus amigos y compañeros.

 Falta de comunicación.

 Tienen tendencia a la depresión y al suicidio.

 Abandonos de la casa y pernoctación alejada del hogar.

 Tendencia al consumo de alcohol y drogas.

 También aparece un sentimiento de desamparo, se siente desprotegido/a y

asustado/a ante el temor de ser agredido/a de nuevo por el agresor/a que en

numerosas ocasiones sigue acosándolo/a.

Así mismo, de acuerdo con Foster y Brooks-Gunn (2011) los niños que se

encuentran en edades preescolares la exposición a situaciones de violencia al interior de la

familia se relaciona con el desarrollo de problemas infantiles como inseguridad, temor,

miedo, angustia, dificultades para socializar con otros niños e incluso depresión infantil, así

como también problemas de comportamiento y dificultades de aprendizaje en la escuela,

agresividad e irrespeto hacia quien represente la autoridad. Todo esto independientemente

de la forma en la que se presente la violencia ya sea que el niño presencie violencia al

interior de su hogar o sea víctima de cualquiera de los tipos de violencia (física, psicológica

o sexual).

Sin embargo, dependiendo al tipo de violencia presenciada o experimentada

depende la intensidad o el tipo de manifestación por parte del niño, externalizando los

problemas cuando se es testigo e internalizándolos cuando se es víctima.

Así mismo, la exposición a violencia intrafamiliar por parte de los niños fomenta el

desarrollo de conductas agresivas y síntomas asociados con la depresión, llevando en


algunas situaciones a que el niño se termine convirtiendo en abusador, principalmente en el

entorno escolar. Por otra parte, aspectos como la situación socioeconómica, la estructura

familiar y algunos factores de carácter individual propician la presencia de violencia

intrafamiliar, principalmente si esta se desarrolla en un contexto violento (barrio o

comunidad violenta), por lo que en primera instancia se toma a la situación socioeconómica

como un factor predictivo para la ocurrencia de la violencia al interior de la familia.

Por otra parte, los daños o consecuencias que produce la violencia intrafamiliar son

doloroso y atentan directamente contra la identidad de las personas que son agredidas. En

este sentido la experiencia de vivir en una sociedad en la que no se enfrenta la desigualdad

y la inequidad, la falta de respuestas a nivel estatal para enfrentar la problemática de la

violencia intrafamiliar, la dificultad de acceso a los recursos (así sean propios de cada

individuo) cuando se es víctima y la experiencia impredecible, intermitente y repetitiva que

constituye la violencia intrafamiliar son aspectos devastadores para todas aquellas personas

que son víctimas de la violencia intrafamiliar.

En este sentido, el maltrato exige que las víctimas sean capaces de afrontar y

enfrentar el continuo miedo que produce la situación, la frustración e impotencia frente a la

falta de apoyo por parte de los demás, el estado de alerta y vigía en que se vive para

afrontar en cualquier momento una agresión ya sea para los padres y/o madres víctimas

como para los hijos.

Este tipo de conductas violentas atenta contra el derecho fundamental a vivir con

bienestar y tener una buena calidad de vida, y afectan directamente 3 áreas del desarrollo a
nivel social, el comportamiento, el afecto y los pensamientos. Mientras que a nivel personal

se establecen 4 áreas importantes que se ven afectadas por la violencia intrafamiliar.

La primera de estas áreas es la confianza, la cual debido a la situación

experimentada disminuye paulatinamente la capacidad que tiene la víctima para establecer

lazos de confianza con los demás, alejándose poco a poco de quienes la rodean y

ensimismándose en pensamientos y comportamientos depresivos.

La segunda área tiene que ver con la autoimagen y el valor propio. En esta área se

produce una estigmatización que lleva a que la víctima llegue a considera que su situación

se presenta por su culpa, que algo debió hacer para merecer el maltrato al que es sometida,

afectando directamente la capacidad para reconocerse como un sujeto de derechos y

valioso.

La tercera área la conforma el cuerpo, los deseos y el placer, ya que el daño físico

que se recibe puede afectar, distorsionar y dañar el cuerpo, al punto que el individuo o la

víctima considera que su cuerpo le pertenece a su agresor y que este puede disponer de él a

su antojo.

Por último, la cuarta área se relaciona con la capacidad de la víctima para controlar

el mundo. En este sentido se desarrolla en la víctima sentimientos de impotencia que le

impiden darse cuenta, aceptar y asimilar las capacidades con las que cuenta.

Todo esto hace necesario establecer y reconocer los costos que implica el dejar

pasar por alto la problemática, generando afectaciones a nivel individual y social tanto en

las personas como en las familias, en las comunidades y en la sociedad misma.


Capítulo III

3.1 Situación de la ciudad de Sincelejo frente a la violencia intrafamiliar

A continuación, se presentan algunas cifras relevantes relacionadas con el fenómeno

de la violencia intrafamiliar en la ciudad de Sincelejo, estas cifras fueron suministradas por

entidades del Estado como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la

Policía Nacional, con lo que se establece un comparativo entre los periodos de enero a

diciembre de 2017 y enero a noviembre de 2018.

Respecto a la problemática de la violencia intrafamiliar, esta ha venido aumentando

paulatinamente en los últimos años, solo en el periodo comprendido de junio a noviembre

de 2018 se registra una baja sustancial en el reporte y denuncias de casos relacionados con

el problema.

De acuerdo con las cifras suministradas por la Policía Nacional Seccional Sucre, en

el periodo comprendido entre enero a diciembre de 2017 se reportaron un total de 578 casos

de violencia intrafamiliar en la ciudad de Sincelejo. De estos casos, el 72% corresponde a

denuncias por violencia física, en donde se han empleado agresiones físicas que van desde

cachetadas, golpes, etc., hasta intentos de homicidio empleando armas corto punzantes y

armas de fuego. El 21% corresponde a violencia psicológica, en la que normalmente se ve

involucrado un tercero que en el 90% de los casos resulta siendo un familiar de la víctima y

en el 10% de los casos un vecino o allegado. En este tipo de violencia se emplea

principalmente la palabra con el fin de disminuir la autoestima y denigrar a la víctima. Por

otra parte, el 8% de los casos se reportan como violencia sexual, enmarcando en este tipo
de manifestaciones el obligar a la pareja a tener relaciones sexuales, a prostituirse o el

abuso hacia algún menor de edad por parte de un familiar (Policía Nacional, 2017).

De igual manera, la Policía Nacional establece que en el 6% de los casos, la víctima

termina siendo asesinada por parte de su agresor, situación que es preocupante, ya que esto

afecta de manera directa el tejido y la conformación de la familia, principalmente cuando

existen hijos entre la pareja (Policía Nacional, 2017).

Por otra parte, para el 2018 se han reportado en el periodo comprendido entre el 1

de enero al 30 de noviembre un total de 621 casos, lo que representa un incremento del 7%

frente a las cifras registradas en el año 2017. En este sentido, la policía manifiesta que la

mayoría de los casos se han reportado en los primeros 6 meses del año, registrando una

disminución del 11% en relación al periodo comprendido entre julio a noviembre de 2018 y

el mismo periodo en el año 2017 (Policía Nacional, 2018).

Del total de casos reportados en el 2018, el 68% de los casos corresponde a

violencia física, mientras que el 27% de los casos a violencia psicológica y el 5%

corresponden a violencia sexual, por lo que se puede decir que se mantiene la tendencia en

relación al tipo de violencia presentada al interior del hogar (Policía Nacional, 2018).

Así mismo, dentro del reporte brindado por la Policía Nacional, se estima que el

85% de los casos se presenta en barrios de estrato 1 y 2, el 12% en barrios de estrato 3 y 4,

y solo el 3% de los casos se presenta en barrios de estrato 5 o superior, lo que permite

establecer una relación directa entre el nivel socioeconómico y la presencia de violencia

intrafamiliar en la ciudad de Sincelejo (Policía Nacional, 2018).


De igual manera, las cifras establecen que el 71% de los casos reportados en el

2018, las víctimas son mujeres, en el 14% de los casos las víctimas son niños y

adolescentes y en el 5% de los casos la víctima es hombre, lo que es consecuente con los

resultados evidenciados en otros estudios, donde la principal víctima es la mujer (Policía

Nacional, 2018).

Por su parte, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar registra un total de 118

casos reportados, siendo los niños las principales víctimas en un 66% de los casos, mientras

que las mujeres se reportan como víctimas en un 30% de los casos y los hombres en un 4%

de los casos.

La principal manifestación de la violencia intrafamiliar en estos casos se presenta

como maltrato físico en un 81% de los casos, mientras que el maltrato psicológico se

manifiesta en el 19% de los casos. Cabe resaltar que el ICBF incluye las cifras de violencia

sexual dentro de la categoría de maltrato físico.

Así mismo, el ICBF establece que la mayoría de los casos se presentan en estratos

socioeconómicos 1 y 2, debido al grado de vulnerabilidad a nivel social y a la falta de

oportunidades que presentan las familias que hacen parte de estos estratos.

Esta amplia diferencia entre las cifras presentadas por la Policía Nacional y el ICBF,

puede explicarse teniendo en cuenta que la mayoría de denuncias penales son presentadas

ante la policía, y que además de esto el ICBF propende mucho más por la garantía de los

derechos básicos y fundamentales principalmente de los niños, relegando a los otros

miembros de la familia, además, muchas víctimas temen reportar la situación ante el ICBF

por temor a perder la custodia de sus hijos, por lo que optan por iniciar procesos legales
antes entidades como la policía que propendan por la restitución y protección de los

derechos, así como por el castigo directo hacia el agresor.


Conclusiones

La violencia intrafamiliar es una problemática que afecta directamente la

conformación y concepción de la familia, destruyendo el tejido social y dañando a todos los

miembros de la misma.

Así mismo, la exposición a la violencia intrafamiliar se puede presentar en cualquier

contexto social afectando a las familias, a las comunidades y a la sociedad misma al

presentarse de manera recurrente en cualquiera de sus manifestaciones, por lo que la

exposición de los niños a cualquier edad, afecta su desarrollo social y su desarrollo

individual, generando en ellos situaciones como comportamientos agresivos, síntomas

depresivos, etc.

Dentro de las consecuencias o efectos de la violencia familiar en el entorno social y

familiar de las víctimas, el impacto que se genera es tal que puede conllevar a la

destrucción de la identidad personal, arrastrando con esto el rol de la víctima dentro de la

familia, y, por consiguiente, afectando el núcleo general de la familia como eje central de la

construcción y mantenimiento de la sociedad.

Así mismo, los comportamientos derivados de la violencia intrafamiliar tanto en

víctimas como por parte de los agresores, así como los aspectos socioculturales hacen que

el problema vaya en aumento debido a la aceptación social y la justificación social que se

presenta cuando se emplea la violencia como mecanismo para la resolución de problemas.

Por último, se considera necesario analizar a profundidad el impacto de la

problemática en todas las esferas de la vida, no solo los contextos social y familiar, tanto en
las víctimas como en aquellos que agreden, con el fin de determinar la magnitud real del

problema dentro del comportamiento y aceptación social. ¿El problema se presenta

exclusivamente por factores socioculturales o puede ser relacionado con aspectos y factores

patológicos que propicien el desarrollo de conductas y comportamientos agresivos?


Referencias

Arias, W. (2017). Agresión y violencia en la adolescencia: la importancia de la familia.

Universidad Católica San Pablo. Revista de la Facultad de Psicología y

Humanidades. Recuperado de:

http://revistas.unife.edu.pe/index.php/avancesenpsicologia/article/view/303/219

Baader, C. (2014). Niños y niñas expuestos/as a violencia intrafamiliar: significados

otorgados a la violencia intrafamiliar y organización del desarrollo psicológico.

Universidad de Chile. Santiago de Chile. Recuperado de:

http://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/134567/Christel%20Baader.pdf;se

quence=1

Bandura, A, Ross, D. y Ross2, S. A. (1961). Transmission of Aggression Trought Imitation

of Agressive Models. Journal of Abnormal and Social Psychology, 63 (3), 575-582.

Bandura, A. (1973). Aggression. A social learning theory. New Jersey: Prentice-Hall.

Bandura, A. (1987). Teoría del Aprendizaje Social. Madrid: Espasa-Calpe.

Bandura, A. (1991). Self-regulation of motivation through anticipatory and selfregulatory

mechanisms. Dienstbier (Ed.), Perspectives on motivation: Nebraska symposium on

motivation (Vol. 38pp. 69-164). Lincoln: University of Nebraska Press.

Bandura, A. (2001). Social cognitive theory: An agentic perspective. Annual Review of

Psychology, 52, 1- 26.

Bandura, A. y Huston, A. (1961). Identification as a process of incidental learning. Journal

of Abnormal and Social Psychology, 63, 311-318.


Browne, K. y Herbert, M. (1997) Preventing family violence. Chichester: John Wiley &

Sons.

Caicedo, C. (2005). Luchas contra la violencia intrafamiliar: perspectivas desde la

experiencia colombiana. Asociación Mundial Escuela Instrumento de Paz.

Recuperado de:

http://cifedhop.org/Fr/Publications/Thematique/thematique13/Caicedo.pdf

Cepeda-Cuervo, E.; Moncada-Sánchez, E. y Álvarez, V. (2007). Violencia Intrafamiliar

que afecta a Estudiantes de Educación Básica y Media en Bogotá. Universidad

Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia. Recuperado de:

https://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S0124-

00642007000400004&script=sci_arttext&tlng=es

Consejo de Europa (1986). Recomendación (85) 4 adoptada por el Comité de Ministros el

26 de marzo de 1985, sobre la violencia dentro de la familia.

Díaz, R. y Arencibia, F. (2010). Comportamiento de la violencia intrafamiliar en asistentes

a consulta de psicología. Rev. Med. Electrón. Recuperado de:

http://scielo.sld.cu/pdf/rme/v32n2/spu04210.pdf

Foster, H. y Brooks-Gunn, J. (2011). Los efectos de la violencia física familiar y

comunitaria sobre el desarrollo del niño. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la

Primera Infancia. Recuperado de: http://www.enciclopedia-

infantes.com/sites/default/files/textes-experts/es/2682/los-efectos-de-la-violencia-

fisica-familiar-y-comunitaria-sobre-el-desarrollo-del-nino.pdf

Gálvez, C. (2009). Violencia, abuso y maltrato. Editorial UE. p. 102. Argentina


García, P. (2016). Violencia intrafamiliar: tipos, causas y consecuencias. Recuperado de:

https://www.lifeder.com/violencia-intrafamiliar/

Garrido, E., Herrero, C. y Massip, J. (2001). Teoría Cognitiva social de la conducta moral y

de la delictiva. En F. Pérez (Ed.), In memoriam Alexandri Baratta (pp. 379-414).

Salamanca: Universidad de Salamanca.

González, D. (2009). La violencia familiar en Puerto Rico. Editorial RASSF.

González, M. (2012). Violencia intrafamiliar: características descriptivas, factores de riesgo

y propuesta de un plan de intervención. Tesis Doctoral. Universidad Complutense

de Madrid. Facultad de Psicología. Recuperado de:

https://core.ac.uk/download/pdf/19718484.pdf

González, R. (2013). La violencia en el entorno familiar. La infancia como víctima.

Desenvolupament infantil i atenció precoc. Recuperado de:

http://www.desenvolupa.net/content/download/2260/19175/file/violencia_entorno_f

amiliar_rosa_gonzalez_vdef.pdf

Jesús, A. (2011). Violencia intrafamiliar y el bienestar psicológico. Universidad Rafael

Landívar. Quetzaltenango. Guatemala. Recuperado de:

http://biblio3.url.edu.gt/Tesis/2011/05/22/Jesus-Angelica.pdf

Linares, J. (2006). Las formas del abuso. Barcelona: Paidós

López, C.; Fernández, M.; Prieto, M.; Alcántara, M.; Castro, M. y López, J. (2012).

Prevalencia de las alteraciones emocionales en una muestra de menores maltratados.

Anales de Psicología. Recuperado de:

http://revistas.um.es/analesps/article/view/140441
Mas, M.; Acebo, G.; Gaibor, M.; Chávez, P.; Núñez, F.; González, L.; Guarnizo, J. y

Gruezo, C. (2018). Violencia intrafamiliar y su repercusión en menores de la

provincia de Bolívar, Ecuador. Revista Colombiana de Psiquiatría. Recuperado de:

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0034745018300490?via%3Dihu

Muñiz, M.; Jiménez, Y.; Ferrer, D. y González, J. (1998). La Violencia Familiar, ¿Un

problema de salud? Revista Cubana de Medicina General Integral. Recuperado de:

http://scielo.sld.cu/pdf/mgi/v14n6/mgi05698.pdf

Ocampo, L. (2016). La Violencia Intrafamiliar; sus efectos en el entorno familiar y social.

Universidad Nacional de Loja. Ecuador. Recuperado de:

http://dspace.unl.edu.ec/jspui/bitstream/123456789/12485/1/Leonardo%20Jorge%2

0Ocampo%20Erique.pdf.

Organización Mundial de la Salud (2002). Informe mundial sobre la violencia y la salud.

Recuperado de: http://whqlibdoc.who.int/publications/2002/9275324220_spa.pdf

Organización Mundial de la Salud (2013). Violencia. Recuperado de:

http://www.who.int/topics/violence/es/

Páez, R. (2016). Tendencias de investigaciones sobre la familia en Colombia. Una

perspectiva educativa. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y

Juventud. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/pdf/rlcs/v15n2/v15n2a04.pdf

Policía Nacional (2017). Violencia Intrafamiliar 2017.

Policía Nacional (2018). Reporte Violencia Intrafamiliar año 2018.

Quiñones, M.; Arias, Y.; Delgado, E. y Tejera, A. (2011). Violencia intrafamiliar desde un

enfoque de género. Centro Provincial de Promoción y Educación para la Salud.


Recuperado de: http://www.medigraphic.com/pdfs/mediciego/mdc-

2011/mdc112za.pdf

Ramírez, D. (2011). La medición de riesgo biopsicosocial en la violencia intrafamiliar.

Revista de Psicología GEPU, 2 (1), pp. 24-37. Costa Rica.

Ribero, R. y Sánchez, F. (2004). Determinantes, efectos y costos de la violencia

intrafamiliar en Colombia. IDEAS Working Paper Series from RePEc. Recuperado

de: https://ideas.repec.org/p/col/000089/002331.html

Rivadeneira, F. (2011). Violencia Intrafamiliar y sus efectos en el rendimiento académico

de los estudiantes de bachillerato del Instituto Vicente León de Latacunga.

Universidad de Guayaquil. Ecuador. Recuperado de:

http://repositorio.ug.edu.ec/bitstream/redug/1109/1/TESIS%20VIOLENCIA%20IN

TRAFAMILIAR%20Y%20RENDIMENTO%20ACAD%C3%89MICO.pdf

Salas, L. (2005). Transmisión intergeneracional de la violencia intrafamiliar: evidencia para

las familias colombianas. Universidad de los Andes. Revista Desarrollo y Sociedad.

Colombia. Recuperado de:

https://revistas.uniandes.edu.co/doi/pdf/10.13043/dys.56.8

Secretaría de Salud de Bogotá (2010). Sistema de vigilancia epidemiológica de la violencia

intrafamiliar. Vigilancia Salud Pública. Bogotá. Recuperado de:

http://www.saludcapital.gov.co/sitios/VigilanciaSaludPublica/Protocolos%20de%20

Vigilancia%20en%20Salud%20Publica/Violencia%20Intrafamiliar.pdf

Sevilla, A. (2010). Causas, efectos y fases de la violencia intrafamiliar. Editorial Debate.

España.
Valdez, J.; Salasar, A.; Hernández, E.; Domínguez, M.; de la Torre, R. y Barbosa, D.

(2002). Violencia Intrafamiliar. Enfoque de Género. Rev. Cubana Med Gen Integr.

La Habana, Cuba. Recuperado de:

http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252002000400002

Vargas, J. (2010). Psicología del hombre que ejerce violencia contra la pareja y la familia.

El Cotidiano. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32515894008

Vásquez, M.; Alarcón, Y. y Amarís, M. (2008). Violencia intrafamiliar: efectividad de la

ley en el barrio Las Flores de la ciudad de Barranquilla. Universidad del Norte,

Barranquilla. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/pdf/dere/n29/n29a08.pdf

Villarreal, K.; Vargas, C.; Leal, E. y Alfaro, G. (2009). Violencia doméstica contra la mujer

en Reynosa, Tamaulipas, México. Ciencia UAT. Recuperado de:

www.redalyc.org/service/redalyc/downloadPdf/4419/441942917009/6