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El divorcio: ¿Es permitido por Dios?

- Texto: Mt. 19:1-12


- Serie: Respuestas bíblicas al mundo de hoy
- Meta: Definir el concepto bíblico del matrimonio y porqué el divorcio no es la solución a
los problemas matrimoniales.
- Fecha:
- Lugar:

Introducción: Según un estudio realizado en el año 2015, los divorcios en el Perú se


incrementaron terriblemente, y esto no es cuestión de percepción sino de estadística.
Hasta octubre del 2015 se habían registrado 30.000 matrimonios en todo el Perú, de los
cuales 13.649 matrimonios ya presentaron su divorcio. Lo que estamos diciendo es que
estadísticamente casi un 50% de los matrimonios registrados en el Perú terminan en
divorcio.

En Europa, por ejemplo, los divorcios son bastante comunes. Según datos recogidos en
2010, el 71% de matrimonios termina en divorcio en Bélgica, este porcentaje pasa el 60%
en Portugal, Hungría, República Checa, España y Luxemburgo. En Estados Unidos esta
cifra llega a 51%. Cuba es el país latino con mayor porcentaje con un 56%.

El divorcio como lo registran algunos especialistas puede arrastrar terribles


consecuencias para la familia. En los hijos los efectos son dolorosos y las
manifestaciones pueden depender de la edad así como del cariño que le tenga un hijo a
uno de los padres. Los más pequeños pueden enfrentar confusión en obedecer las
normas y reconocer la autoridad. Ellos son particularmente sensibles a las tensiones en el
clima afectivo de los padres y pueden llegar a enfermarse, desanimarse o volverse
inquietos. En la niñez media, los hijos pueden presentar comportamientos de retroceso
como mojar la cama, hacer berrinches, cometer desobediencia, y manipular
emocionalmente a los padres. Una edad crítica se sitúa entre los 9 y los 11 años porque
es un momento clave para identificación sexual y personal. En la adolescencia, pueden
volverse rebeldes o apáticos con el entorno, desafiantes, críticos y rencorosos. En la
mayoría de los casos, cuando los hijos están dentro del sistema escolar, se observan
reducciones importantes en la motivación para los estudios y en el rendimiento
académico. Así que el divorcio es una manera no sólo de destruir el matrimonio sino
también a la familia entera.

En la sociedad judía, el divorcio se había convertido en una permisión muy usual para los
varones judíos. Las causas para realizar un divorcio eran básicamente tres: si el varón
judío encontraba en la mujer alguna cosa inmoral, o si la esposa dejaba salada la sopa o
quemaba la comida podía un judío divorciarse de su mujer.

En la sociedad romana el divorcio no era una práctica usual durante los primeros
quinientos años de la república romana pues no se había dado ni un solo caso de
divorcio. El primero del que se tiene noticia que se divorció de su esposa fue el caso de
un varón llamado Spurius Carvilius Ruga, el año 234 a C. Ya en los días de Pablo la vida
romana de familia estaba deshecha. Séneca escribe que -las mujeres se casaban para
divorciarse y se divorciaban para casarse. Además, dice que las mujeres fechaban los
años por los nombres de sus maridos. Marcial cuenta que una mujer había tenido diez
maridos; Juvenal refiere que una había tenido ocho maridos en cinco años; Jerónimo dice
que era verdad que en Roma había una mujer que se había casado con su vigésimo
tercer marido, y ella era su vigésima primera esposa. La misma realidad de la sociedad
romana y judía sucede en nuestra época.

La famosa actriz de Hollywood ya fallecida en el año 2011, llamada Elizabeth Taylor tuvo
siete esposos. La corrupción moral en nuestros días ha llegado al punto de considerar el
divorcio como algo cotidiano e inclusive para los incrédulos como algo necesario. Pero
veamos hoy cuál es el propósito de Dios para el hogar familiar:

I. El matrimonio para Dios es una unión:


“28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos.
El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia
carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque
somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31 Por esto dejará el
hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola
carne. 32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la
iglesia.”
(Ef. 5:28-32)

a) La esposa es el mismo cuerpo del hombre:

- Hay que amar con amor “ágape” (amor sobrenatural e indescriptible amor de Dios,
incondicional)

- El amor ágape se manifiesta en base a las acciones que provoca: En Jn. 3:16
leemos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

- Alimentar el cuerpo, cuidarlo, abrigarlo, vestirlo son acciones “naturales de


protección” y no “obligaciones”. Así debe considerar el bien que hace el esposo por
su esposa.

b) La firmeza del matrimonio: v. 31

- El término griego “se unirá” es προσκολλάω significa “cementarse junto a”.


Despegar una unión así es perjudicial. Es como acerrar un cuerpo.

- La frase “una sola carne” significa literalmente en griego “hacia una sola carne”. El
matrimonio no es la anulación de la personalidad de uno de ellos. Es la fusión de
dos seres en un solo ser.
c) Un ejemplo claro: Nuestra unión con Cristo. V. 32

- Separados de Cristo nada podemos hacer. En Jn. 15:5 leemos: “Yo soy la vid,
vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto;
porque separados de mí nada podéis hacer.” Jesús es vital para los cristianos. Así
es la relación matrimonial.

- El apóstol Pablo confirma nuestra unión con Cristo: En 1 Co. 12:27 leemos:
“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”
- Nuestra relación con Cristo es inacabable e indestructible: En Ro. 8:38-39 leemos:
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra
cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor
nuestro.” Nada puede destruir nuestra relación con Cristo.

II. El concepto judío del divorcio:


¿Cómo los judíos entendían el divorcio y por qué la Ley de Moisés daba permisibilidad
para realizarlo?

a) El divorcio en la Ley mosaica:


“1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber
hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la
entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 2 Y salida de su casa, podrá ir y
casarse con otro hombre. 3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta
de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere
muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, 4 no podrá su primer marido, que
la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida;
porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová
tu Dios te da por heredad.”
(Deuteronomio 24:1-4)

- ¿Qué es aquello indecente a lo que la Ley hace referencia? En realidad no se


explica. Tampoco se menciona aquí que haya relación con Dt. 22:13-21

“13 Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la


aborreciere, 14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer
tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen; 15 entonces el padre de la joven y su
madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos
de la ciudad, en la puerta; 16 y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi
hija a este hombre por mujer, y él la aborrece; 17 y he aquí, él le atribuye faltas que
dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales
de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la
ciudad. 18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán;
19 y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por
cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no
podrá despedirla en todos sus días. 20 Mas si resultare ser verdad que no se halló
virginidad en la joven, 21 entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y
la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel
fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.”

En cuyo caso habría viudez y no divorcio. ¿Qué explicación daban los judíos a este
versículo tan ambiguo?

b) La interpretación rabínica:

(1) La escuela de Shamai: Shamai fue un erudito judío que vivió en el siglo I, y un
personaje importante de la principal obra de la literatura rabínica, llamada la
Mishná. El interpretaba “cosa indecente” Dt. 24:1 como “adulterio”. Sus razones:

 El término hebreo “‫ ”עֶ ְרוַת‬que se traduce como “indecente” se traduce en Lv.


18:6 como “desnudez” para referirse a las relaciones sexuales. “Ningún
hombre se acerque a una mujer que sea su parienta cercana para descubrir
su desnudez” Así que “cosa indecente” significa que una mujer comete
adulterio y puede ser divorciada.

 Aunque el adulterio requería de la muerte del adúltero (Dt. 22:22 “Si fuere
sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos
morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así
quitarás el mal de Israel.”) también se requería del testimonio de dos o tres
testigos (Dt. 17:6-7 “Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere
de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo. La mano de los testigos
caerá primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así
quitarás el mal de en medio de ti.”) por lo tanto, un hombre podía saber que
su esposa había cometido adulterio pero ser incapaz de probarlo. Así que la
solución inmediata como no era la muerte, podría ser el divorcio.

 Un varón que tuviera evidencia que su esposa le fue infiel pero es movido a
misericordia y no desea ejecutarla, puede darle carta de divorcio y librarse de
ella sin apelar a la muerte.

Así que Dt. 24:1 significaba al Rabino Shamai que sólo en caso de adulterio
se podía dar el divorcio.

(2) La escuela de Hillel: Hillel fue un eminente rabino y maestro judío; el primer
erudito que sistematizó la interpretación de la Torah escrita. Él tenía una
interpretación distinta de Dt. 24:1.
 En Dt. 24:1 “cosa indecente” no puede significar “adulterio” ya que esta
práctica inmoral era condenada con la muerte (Dt. 22:22)

 La frase hebrea “‫ ”עֶ ְרוַת ָּד ָ֔ ָּבר‬que se traduce como “cosa indecente” en Dt. 24:1
significa literalmente “cosa torpe”. Así que cualquier cosa torpe que la mujer
cometiera pudiera ser causal de divorcio legal.

 Un rabino prominente de finales del siglo I llamado Rabí Akivá dijo en una
ocasión: Aún si el varón ve a una mujer más linda que su esposa, puede darle
divorcio.

Así que para el rabino Hillel, cualquier causa era buena para dar divorcio a la
esposa.

III. La enseñanza de Jesús sobre el divorcio:


“3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre
repudiar a su mujer por cualquier causa? 4 El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído
que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y dijo: Por esto el hombre
dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6 Así que
no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el
hombre. 7 Le dijeron:¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y
repudiarla? 8 Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar
a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que
repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el
que se casa con la repudiada, adultera.”
(Mt. 19:3-9)

a) Jesús nunca estuvo de acuerdo con el divorcio:


En Lc. 16:18 leemos: “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera;
y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.”

En Mt. 5:31-32 leemos: “31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer,
dele carta de divorcio 32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser
por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada,
comete adulterio.”

b) La permisión de Jesús
- Jesús sí aceptó el divorcio en ocasiones de "fornicación". Pero ¿Cómo interpretar
"fornicación"? Ciertamente no es "concubinato" o "intimar sexualmente con alguien
antes de casarse" en este contexto. Los rabinos de la época de Jesús utilizaban el
término hebreo "‫( זְ נּות‬fornicación)" para referirse al incesto. Era usual que los
rabinos llamen "fornicación” a este acto inmoral. Nótese como el rabino Pablo utiliza
el término "fornicación" (gr. porneia) como todos los rabinos de su época para
referirse al "incesto" en 1 Co. 5:1. Lo cierto es que el incesto era una práctica
condenada en el judaísmo pero permitida entre los gentiles. Así entonces que
cuando los judíos hacían prosélitos de los gentiles, les permitían ser parte de la
comunidad judía estando aún casados con sus tías, hermanas o teniendo otras
relaciones incestuosas. Para tales casos, Jesús no sólo permitió el divorcio sino que
lo "obligó" porque el incesto es una relación desaprobada por Dios en la Ley.

- Los discípulos entendieron tan bien que para Jesús el matrimonio es indisoluble,
que terminaron diciendo: “10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del
hombre con su mujer, no conviene casarse.”

c) El consejo de Pablo:
(1) A los matrimonios cristianos: aprender a perdonar como Cristo nos perdonó: En
Col. 3:13 “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno
tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también
hacedlo vosotros.”

(2) Cuando uno de los dos es creyente: 1 Co. 7:10-15 leemos: “10 Pero a los que
están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se
separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su
marido; y que el marido no abandone a su mujer. 12 Y a los demás yo digo, no el
Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en
vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente,
y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. 14 Porque el marido incrédulo es
santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera
vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el
incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a
servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.”

Conclusión: Amados hermanos, no hay problema que el poder de Dios no pueda


resolver, ni ofensa que la sangre de Cristo no pueda cubrir. Nunca ha sido el plan de Dios
que los casados se divorcien. El plan original de Dios en la creación ha sido que el
matrimonio se mantenga hasta que la muerte los separe. Dios guie a muchos
matrimonios a su palabra para evitar que tomen decisiones incorrectas y ofendan al
Señor del matrimonio. El divorcio nunca será la solución para los problemas conyugales.
Lo que Dios unió que no lo separe el hombre.