Sei sulla pagina 1di 2

1. ¿Qué son las células madre?

Las células madre son células que pueden dar lugar a otras células. Pueden diferenciarse en
otros tipos de células y autorrenovarse, es decir, dividirse y hacer copias de sí mismas. Por ello,
pueden colonizar, integrarse y originar nuevos tejidos.

Existen diferentes tipos de células madre. Se diferencian por el origen de su obtención y sobre
todo por su capacidad de diferenciarse en todos o algunos tipos celulares del organismo.

2. ¿Qué tipo de células madre se utilizan en los tratamientos?

La primeras células madre que se utilizaron son las sanguíneas cuyas fuentes actuales más
importantes son la médula ósea, la sangre periférica y el cordón umbilical.

La sangre de cordón umbilical es la principal fuente de células madre para niños y la de la


médula ósea para adultos aunque está aumentando la primera opción también para adultos.

Las células madre sanguíneas se utilizan en el tratamiento curativo de enfermedades


hematológicas como la leucemia y el linfoma o en otro tipo de enfermedades como algunas
anemias graves.

Importancia

La importancia de las células madre está en que éstas, una vez tratadas, pueden ser la base
para acabar con muchísimas enfermedades y para generar en un laboratorio alternativas muy
interesantes para la recuperación de enfermos crónicos, en concreto los que necesitan
trasplantes de alguno de sus órganos para poder seguir viviendo.
Cuál es la función de las células madre y por qué son tan importantes

Las células madre son muy importantes en el organismo, ya que producen los tres tipos de
células principales en la sangre que son los glóbulos rojos, los blancos y las plaquetas, células
que necesitamos para estar vivos.

Los glóbulos rojos se encargan de llevar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo y
devuelven dióxido de carbono.

Los glóbulos blancos, por su parte, sirven para luchar contra infecciones provocadas por
bacterias, virus u hongos. Pueden ser de dos tipos: neutrófilos, que combaten infecciones
bacterianas, o linfocitos, que producen anticuerpos ante las infecciones, ya que rechazan las
células que no pertenecen al cuerpo, como los gérmenes. En este caso, también suelen
eliminar las células trasplantadas de otra persona, ya que las consideran agentes extraños al
cuerpo.

Las plaquetas, por su parte, son partes de células cuya función es sellar los vasos sanguíneos
dañados y ayudan a que la sangre coagule.

Qué enfermedades curan las células madre

Hay muchas investigaciones que afirman que las células madre cultivadas a partir de un
embrión podrían reemplazar células dañadas por algunas enfermedades como la diabetes,
afecciones del corazón, Parkinson y otras. Sin embargo, plantea cuestiones éticas, ya que en el
proceso de extracción de las células madre, el embrión se destruye. No obstante, actualmente,
se utilizan las células madre recogidas del cordón umbilical.

Desde hace años, las células madre se usan para tratar enfermedades sanguíneas como
leucemias, linfomas, anemias graves, problemas de coagulación o del sistema inmunológico o
anemias secundarias. Sirven para curar este tipo de enfermedades ya que, como hemos visto,
tienen la capacidad de dividirse y poder formar cualquier tipo de célula con función
especializada sin cambiar sus propiedades. Además, producen los principales tipos de células
sanguíneas. Lo que ocurre es que al trasplantarse al lado de células dañadas, las células madre
se distinguen como sanas y se multiplican sobre sí mismas curando la enfermedad.