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MONOGRAFÍA DE PSICOLOGÍA DE LA

CRIMINALIDAD

TEMA: TEORÍA DE SUTHERLAND

PROFESOR:

INTEGRANTES:

SEMESTRE:

GRUPO:

AREQUIPA – PERÚ
2018
INDICE
La Teoría de Sutherland – Los Delitos de Cuello blanco

La Teoría de Sutherland – Los Delitos de guante blanco o Delitos de cuello


blanco son los nombres que se les da a aquellos delitos que se realizan sin aparente
contacto delictivo con las personas (de ahí lo de blanco). Aunque ambos reflejan
conductas delictivas contra el patrimonio y el orden socioeconómico, los delitos
de cuello blanco y de guante blanco no deben confundirse, ya que los delitos de
cuello blanco suelen afectar a una mayor parte de sujetos pasivos, siendo también
mayor el desvalor de la acción debido a la posición de sus sujetos activos.
Los delitos de cuello blanco son aquellos en los que el delito o crimen suelen
realizarse por personas con un estatus socioeconómico alto. Los delitos de cuello
blanco más comunes son: el tráfico de influencias, el fraude, el lavado de dinero,
el cohecho, el vaciamiento de empresas, la quiebra fraudulenta,
la malversación de fondos económicos; la delincuencia organizada.
Los delitos de guante blanco, en cambio, son aquellos delitos relacionados con
el hurto, el robo, el plagio, la apropiación indebida, la estafa, entre otros,
realizados sin violencia o intimidación directa. Se trata de delitos patrimoniales
"limpios", que no ofrecen concurso con ningún otro tipo de delito contra la
persona. Un ejemplo típico es el ladrón de cuadros de un museo que roba una pieza
sin que nadie se de cuenta a tiempo, habiendo el ladrón entrado, aprehendido la
cosa y marchado del lugar con ella sin mayor acción que esa.
ABSTRAC
1. INTRODUCCIÓN

A) Sutherland y la teoría de los delitos de los delitos de


cuello blanco.

El individuo lejos de nacer delincuente, o heredar o imitar comportamientos


socialmente reprochables, aprende a ser criminal, en sus investigaciones sobre la
criminalidad de cuello blanco, llega a la conclusión de que no puede referirse la
conducta desviada a disfunciones o inadaptación de los individuos de la “lower
class”, sino al aprendizaje efectivo de valores criminales, hecho que podría
acontecer en cualquier cultura. (Edwin Sutherland - “Principios de
criminología”, 1939 y “Criminalidad de cuello blanco” en 1940)

Edwin H. Sutherland ha sido considerado como uno de los criminólogos más


influyentes del siglo XX. Una de las teorías más importantes elaboradas por
Sutherland fue la teoría de la asociación diferencial, en donde explica que
las conductas delictivas no son innatas sino aprendidas. Debido a que el ser
humano al vivir en sociedad se relaciona continuamente con otras personas,
existe la posibilidad de que determinados individuos (especialmente en los
casos de jóvenes en proceso de aprendizaje) se junten con personas qu e no
respetan la ley y aprendan de esos comportamientos. (Sutherland -
“Principios de criminología” 1939)
Por tanto, son las personas cercanas las que enseñan como delinquir. En
cuanto a la motivación para delinquir, como explica Sutherland, una persona
tiene mayor posibilidad de volverse delincuente si las actitudes positivas
frente al comportamiento delictivo superan a los juicios negativos.

Pues bien, partiendo siempre de esta explicación de que el comportamiento


criminal se aprende, se procede a explicar el delito que Sutherland definió
como “delito de cuello blanco”. El delito de cuello blanco es el delito
cometido por un individuo profesional o de negocios con un alto estatus
social y económico, con una visión general positiva que le permite evi tar el
proceso estigmatizador de ser visto como “un delincuente”. Comete sus
delitos a través de su oficio o cargo que usa como vía para delinquir
aprovechando su poder en el puesto. La “visión positiva” hacia estos sujetos
hace que dispongan de la confianza de los demás facilitando así los fraudes
u otros delitos. (Sutherland - “White-Collar Crime” o “Delito de cuello
blanco” 1949)
B) Historia y Antecedentes

Edwin H. Sutherland, sociólogo y uno de los criminólogos estadounidenses que


más influencia ha tenido en el siglo XX, fue un académico norteamericano que se
desempeñó en los departamentos de Sociología de las universidades de Minnesota,
Chicago, Columbia, Wisconsin e Indiana. De su paso por la Universidad de
Chicago surgiría el libro sobre el mundo de los ladrones profesionales (1937) y de
su paso por la Universidad de Indiana el de los delincuentes de cuellos blanco
(1949). El 11 de octubre del año 1950 falleció a los 67 años de edad, en pleno
apogeo de su producción intelectual. Su prematura muerte lo puso a salvo de
desfilar por el oprobioso Comité de Actividades Norteamericanas que investigó,
persiguió y fustigó a miles de escritores, políticos, militares, pensadores,
periodistas y artistas en general en tiempos de la guerra fría entre EE.UU y la
URSS.
introdujo el concepto de crimen de cuello blanco por primera vez en un discurso
de toma de posesión ante la AAS (Asociación Americana de Sociología) o ASA
por sus siglas en inglés (American Sociological Association) en diciembre de
1939, más tarde (1949) publicó su monografía “White-Collar Crime” o “Delito de
cuello blanco”. La historia de esta conferencia que más tarde se convertiría en
libro, tiene algunos datos singulares. En efecto, diez años después de la misma y
luego de seguir realizando investigaciones sobre la temática SUTHERLAND
debió enfrentarse a una serie de obstáculos para publicar su investigación: tuvo
que ocultar los nombres de las corporaciones investigadas y borrar el capítulo 3
entero, presionado por la editorial a cargo de la publicación y por la Universidad
de Indiana. SUTHERLAND aceptó las condiciones impuestas de mala forma, y
murió en el año 1950 sin ver publicada su investigación de manera completa y sin
censura. Su discípulo Donald Cressey nos advirtió sobre esta situación en el
prefacio del año 1961 al mencionado libro y recién en 1983 un grupo de
seguidores de SUTHERLAND apoyados por la Universidad de Yale lograron
publicar la versión completa del libro “El delito de cuello blanco”, donde
especifican los nombres de las 70 corporaciones judicialmente sancionadas y se
incorpora el capítulo 3 que anteriormente había sido omitido.
Como ya se mencionó, este tipo de delitos son cometidos por personas con un alto
estatus social y económico, estos delitos se han cometido desde épocas antiguas
ya que los burgueses cometían estafas entre sí mismos. Tal es el caso del legislador
de Atenas, quien en forma de poesía escribió su punto de vista respecto a lo que
realizaban los comerciantes (ca. 683 a.C. -559) en Egipto, Solón.

-En Grecia se expone un discurso dado por el orador Lisias, quien solicita se les
de pena de muerte a las personas que acaparan el grano de maíz, el pan, en sí los
suplementos básicos para la vida de la población ya que creaban mitos de que
ciertos puertos habían sido bloqueados y así evitaban la competencia, dándoles una
gran clientela y dominaban por tanto el mercado.

-
En Roma, se promulgó una ley la cual decía que todo aquel que conspirara para
elevar y adueñarse del precio de la canasta básica debería ser multado, debía ser
vetado del comercio o en el peor de los casos ser desterrados, incluso se dio aliento
a mujeres y esclavos para que dieran fe de estos hechos y así poder actuar contra
los criminales. (“la Ley de Justiniano”)
-En la ley hebrea, Los delitos de esta índole en el antiguo derecho hebreo se
consideraban incluso más graves que muchos de los delitos violentos. Aquellos
que realizaban delitos en secreto eran considerados que no eran contemplados por
Dios y por eso merecían ser castigados de una manera más severa.
C) Teoría

La característica más importante del delito de cuello blanco


según SUTHERLAND, radica en que se trata de “un delito cometido por una
persona de respetabilidad y estatus social alto en el curso de su ocupación” (2009:
9; subrayado personal). De esta manera el autor produce dos exclusiones con la
definición: por un lado quedan fuera todos los delitos convencionales o comunes
que cometan las personas de clase alta (el caso de un homicidio intrafamiliar de un
empresario por ejemplo); y por el otro, aquellos delitos como estafas o
defraudaciones cometidos por los miembros ricos del bajo mundo (mafiosos por
ejemplo), dado que carecen de estatus y alta respetabilidad. Los delitos e
infracciones cometidas por las 70 corporaciones (y sus subsidiarias) investigadas
por SUTHERLAND son varios, a saber:

1) Competencia desleal,

2) Publicidad engañosa,

3) Violación de las normas sobre patentes, marcas comerciales y derechos de


autor,

4) Prácticas laborales injustas,

5) Descuentos, fraudes financieros y abusos de confianza,

6) Inobservancia de las regulaciones de guerra.

Muchos de los actos investigados y sancionados por los tribunales especiales son
delitos propiamente, y otros en cambio faltas administrativas, laborales,
impositivas; pero que SUTHERLAND considera que son más dañosas que la
mayoría de los delitos convencionales o clásicos, de allí que los incluya igual en
el estudio que llevó a cabo (209: 18) y afecta no sólo a los consumidores, sino
también a los competidores, accionistas, inventores, empleaos, a los propios
Estados (en los diferentes niveles jurisdiccionales). Uno de los casos que transcribe
el autor da cuenta que, por ejemplo, una cadena de grandes almacenes comerciales
recuperó el 3,4 % de la inversión total solamente a través de la adulteración del
peso de los productos en góndolas (2009: 11). Otro de los ejemplos, el de la
profesión médica, ilustra la manera en que se organiza, planifica y estructura el
delito de cuello blanco según el autor:
“En la profesión médica, utilizada aquí como ejemplo por ser probablemente
menos delincuente que otras, pueden hallarse ventas ilegales de alcohol y
estupefacientes, abortos, servicios ilegales a los delincuentes del submundo,
informes y testimonios adulterados en casos de accidentes, ejemplos extremos de
tratamiento y operaciones quirúrgicas innecesarias, especialistas falsos,
competencia desleal y división de honorarios” (Sutherland, 2009: 12).
Otro de los puntos a destacar de la investigación llevada a cabo es la comprobación
del alto nivel de reincidencia en los delitos e infracciones cometidas por las 70
empresas investigadas (algunas de las cuales llegaron a cometer 50 delitos y/o
infracciones). En este sentido, sostiene SUTHERLAND que: “aun si el presente
análisis se limitase a la decisión de los tribunales penales, demostraría que el 60 %
de las 70 grandes corporaciones ha sido condenada penalmente y tiene un
promedio de, aproximadamente, cuatro condenas cada una. En muchos estados,
las personas con cuatro condenas son catalogadas legalmente como delincuentes
habituales” (2009: 25; subrayado en el autor).

Uno de los rasgos que más podría llamarnos la atención es la propia visión que
tienen los sujetos sobre cómo calificar las conductas que llevan adelante desde las
corporaciones que manejan. Esta sea quizás la diferencia más significativa entre
los ladrones profesionales y los delincuentes de cuello blanco: “El ladrón
profesional se ve como un delincuente, y el público en general comparte esa idea
(…) Por el contrario, el hombre de negocios se precia de ser un ciudadano
respetable y, por lo general, así lo considera el público” (Sutherland, 2009: 337).
No sólo los propios protagonistas no se ven como delincuentes así mismos, sino
que incluso algunos tribunales así lo sentencian: “Ustedes son hombres de
negocios, de experiencia, de refinamiento, de cultura y de una excelente reputación
y posición en el mundo de los negocios y en la sociedad” (tribunal federal de
Chicago, sentencia del año 1933). Parecería ser entones que el problema no es
violar el código normativo, la legislación o el ordenamiento legal; sino el propio
código de negocios, donde reside la fuente de prestigio para el hombre de negocios
(Sutherland, 2009: 336).
C.1) Aspecto Psicológico

Si juntamos el este concepto con algunas de las principales teorías


criminológicas sobre la motivación de los individuos para delinquir,
podemos concluir que el delincuente de cuello blanco actúa bajo
circunstancias internas (el delito aprendido socialmente) y circunstancias
externas (posibilidades y oportunidades para delinquir).
Y al igual que no podemos definir un perfil de “delincuente callejero” que
recoja con exactitud sus rasgos correspondientes, tampoco podemos
desarrollar el perfil exacto del delincuente de cuello blanco, pero si podemos
aproximarnos en base a las siguientes ideas:
Por lo general, el delincuente de cuello blanco muestra un carácter
materialista aprendido, siendo una obsesión la obtención adicional de dinero
con independencia de la cantidad de la que ya dispone. Por otro lado, es
probable que el delincuente muestre un carácter narcisista y egocéntrico.

C.1.2) Perfil psicológico del criminal de cuello blanco

Perfil del Criminal de Cuello Blanco El perfil Psicológico de estos criminales ha


cambiado notablemente, antes eran fácilmente reconocibles, pues ostentaban el poder y
disfrutaban con ello, les gustaba que todo el mundo se inclinara ante ellos, de alguna
forma tenían cultura, les gustaba la música clásica y las obras de teatro, eran hombres
maduros de edad mediana, con predilección por las mujeres bellas y famosas, vivían
en mansiones con muchos sirvientes y una gran colección de vehículos clásicos.
Se codeaban con las personalidades del momento, y tenían gustos extravagantes y
exóticos, como traer todo el elenco del ballet ruso para una presentación privada, o un
cocinero de la india, solamente para preparar una cena con ambiente oriental. Hoy en día
es difícil perfilar a un criminal de cuello blanco, pero no del todo imposible.

Primeramente, hay que establecer su “Modus Operandi” posteriormente la dimensión de su


entorno y alcance de actividades. Puntualizar exactamente el tipo de crimen que
predomina en su actividad delictiva. La temeridad y riesgo con que realiza sus
operaciones. La frialdad de sus actos. La continuidad o intermitencia de sus
crímenes. Medir el espectro real de sus acciones e interpretar mensajes o huellas
intangibles. Con estos datos, se puede comenzar a perfilar el posible cerebro detrás
de los actos delictivos.

La generalidad hoy en día, es que la edad a disminuido entre los criminales de cuello blanco, los
“Baby Boomers” de los años 50’s o la época de la post guerra, hoy son abuelos incipientes
que están un poco desactualizados (sin ofender a los cincuentones), de la era
cibernética y del mundo de la telemática. Si algo nos dejó el siglo pasado fue
una cantidad de inventos que revolucionaron en dos décadas el universo. Esos chicos de
los 70’s y 80’s son actualmente estos profesionales apasionados de las
computadoras personales, del Internet, de las bolsas de valores de las inversiones
dealtísimo riesgo, de decisiones rápidas

C.1.3) Características psíquicas del delincuente de cuello


blanco

 Materialismo: solo le da valor a los bienes materiales, es un auténtico maníaco,


su tensión patológica se libera con la ganancia, tiene una forma similar a un jugador
compulsivo.
 Egocentrismo: no alcanzan a lograr afectividad, esta soledad la compensan
mostrándose generosos económicamente.

 Narcisismo: son soberbios, inestables y esto se traduce a su situación social,


suelen ser muy audaces.

 Peligrosidad: no valoran los límites éticos.

 Hipocresía: son fríos y se muestran generosos y complacientes

 Sin remordimiento: falta de conciencia de culpabilidad, debido a que estos actos,


no provocan reacción social. Presentan una imagen de honorabilidad. Sus
contactos le garantizan una gran impunidad.

Corrupción, engaño y seducción. El delincuente de cuello blanco no es un enfermo


por tanto es imputable.
C.1.5) El delito de cuello blanco en el Perú

En el Perú, está en boga el tema de los " incentivos de éxito" aludidos en los " petro
audios" en donde se evidencia un acuerdo entre Alberto Quimper y Rómulo León,
profesionales pertenecientes a los más altos estratos sociales del país, para
favorecer el otorgamiento de explotación de pozos petroleros a una corporación
extranjera; aprovechando el hecho de que el primero de los nombrados era
miembro del Consejo Directivo de PERUPETRO mientras que el otro es un
personaje vinculado a la vida política y de conocida militancia con llegada a
círculos de poder específicos; dentro de éstos extremos los implicados podrían
decir " cuando nosotros hacemos nuestros lobbies se llama delito, mis clientes lo
llaman un faenón profesional a favor de terceros" .
Como podemos apreciar, en palabras de Virgolini, " Al introducir el crimen en
el análisis del orden social, no desde el punto de vista de la agresión, sino desde el
de su creación y reproducción, el concepto del crimen organizado como el delito
de cuello blanco o el de corrupción, tiene la virtud de disolver las barreras que
siempre separaron el crimen de la política y revela la esencial ambigüedad
del discurso de la criminología en general" .[6]
Sutherland, en su teoría de la asociación diferencial, establecía que
el comportamiento criminal se aprende en contacto con otras personas mediante
un proceso de comunicación, sobre todo en el interior de un grupo restringido de
relaciones personales y cuyos móviles y tendencias impulsivas está en función de
la interpretación favorable o desfavorable de las disposiciones legales.
Según Corigliano, si bien la definición en sí misma asigna características
específicas, otros autores la complementaron, de este modo consideran que la
delincuencia de cuello blanco se distingue del resto por:
 La lesión de la confianza en el tráfico mercantil.

En este punto es necesario establecer, que la legislación peruana, así como otras a
nivel mundial, por la necesidad de fomentar una adecuada administración pública,
confiere potestades especiales a favor de determinados profesionales, en pro de
salvaguardar los intereses del Estado así como de sus administrados. Sin embargo
muchas veces esa confianza estatal depositada se ve transgredida, lesionada,
socavada por actos impropios y fuera del orden social pre establecido. En el caso
peruano, lamentablemente son conocidos mundialmente casos como el ex Asesor
presidencial Vladimiro Montesinos Torres a quien se le sindica como implicado
en delitos de narcotráfico, y asociación ilícita para delinquir; es más a marcado un
parámetro jurídico histórico en la vida nacional el juzgamiento que viene siguiendo
el ex presidente Alberto Fujimori Fujimori quien ha sido juzgado por Peculado
cuando apoyó la retribución indebida para el pago de Compensación de Servicios a
su ex asesor presidencial. La misma naturaleza del caso de los petro audios
comentado anteriormente evidencia la naturaleza del delito de cuello blanco.
 Apariencia legal del hecho.

 La circunstancia de que la sociedad tenga conciencia de la ilicitud del hecho


pero no de su trascendencia criminal.

Esto constituye un aspecto digno de comentar, toda vez que en ésta clase de delitos
la comunidad ve con furia su comisión, sin embargo no observa las implicancias
generalizadas de dichos delitos. En este punto, cuando un político, profesional,
artista reconocido en las más altas esferas sociales delinque, generalmente
ocasiona el escándalo temporal por su actitud ilícita, sin embargo no se pone en
bandeja de consideración que se afecta los intereses del Estado, los propios
intereses sociales, la lesión a la buena imagen que deben proyectar éstas personas
como pilares bases en pro de modelos a seguir por parte de la juventud.
 La imagen de honorabilidad del autor, debido a su posición política, social y
económica. Su respetabilidad obligó a establecer una relación cercana entre
poder económico y poder político.
 La escasa visibilidad del delito.

Este aspecto se establece en razón de que la envergadura de su comisión subyace


generalmente por un escándalo a través de una denuncia mediante un medio
masivo de comunicación; siendo los aportantes de las pruebas inculpatorias
generalmente personas anónimas, esto último generalmente se explica por el poder
que ostentan ésta clase de criminales.
C.1.4) El Perfil del criminal de cuello blanco económico en el
Perú

En nuestro país la lucha contra la criminalidad económica fue incorporando


decisiones sustantivas y orgánicas dentro
del sistema de administración de justicia penal. En el ámbito de las decisiones
sustantivas se generaron debates sobre el aporte de la criminología a la
condicionalidad histórica del delito, en el caso nuestro el factor pobreza de la
criminalidad y las orientaciones.
Según Luis Lamas Puccio, la criminología tendría dos grandes aportes a
la economía: En primer lugar, fundamentalmente, considera a la teoría de la
asociación diferencial y la Tesis sobre el delito de cuello blanco, junto a las
estadísticas sobre criminalidad elaboradas por los órganos de control, que no
necesariamente son reales por estar viciadas por falta de un seguimiento más
exhaustivo.
La segunda orientación tiene un enfoque más socio-político de la delincuencia y el
cuestionamiento del concepto de legalidad, donde se impugna la legitimidad del
Estado y el uso que hace de la sanción penal, cuyo monopolio la detenta con lo
cual se empieza a ver progresivamente que la justicia desempeña un papel político.
En cuanto a las decisiones como alternativa en la solución de los llamados delitos
económicos empresariales tenemos propuestas orgánicas dentro del sistema de
administración de justicia penal, donde se han incorporado nuevas instituciones y
agentes de control judicial, penitenciario, de rehabilitación, así como la
participación de la sociedad civil en el control del mismo, reforzado con la creación
de fiscalías y salas especializadas en lo penal económico,
estableciéndose normas y mecanismos legales adecuados establecidos en el
Código Penal.
El debate sobre las nuevas concepciones y la labor de demostrar las nuevas formas
de comisión de actos delictivos como consecuencia de los progresos técnicos o de
prácticas que exceden los límites admisibles en las actividades industriales,
comerciales y financieras, ponen de manifiesto el rol de las funciones del Estado,
así como los delitos como resultado del poder económico, el surgimiento de una
nueva delincuencia patrimonial con un nuevo rostro, la tipificación del sujeto y la
masificación de este delito, así como el ámbito donde principalmente se desarrolla
el delito económico y el marco conceptual sobre su ilicitud, el bien jurídico
protegido, la normatividad económica en las instancias estatales, los delitos
cometidos en el ámbito laboral, organizaciones societarias, la competencia desleal
y el orden público que protege el derecho Penal. En la actualidad la realidad de la
criminalidad de empresas se proyecta más allá de los tradicionales espacios
del mercado y que se van incorporando no solo nuevas conductas típicas sino
nuevas formas de comisión de conductas que provocan enorme daño social y que
tienen efectos en el desarrollo socio - económico de un país, por lo que el derecho
penal económico en la solución de los llamados delitos económicos empresariales,
es una alternativa viable.
Ello en palabras de García Cavero se explica en razón que, " no se puede utilizar
una teoría del delito tradicional y violenta para explicar y resolver el caso de los
delitos económicos. La teoría del delito, de los delitos económicos, tiene que
ajustarse a las particularidades de la economía moderna sino va camino al fracaso"
Efectivamente, en nuestro país, la historia nos muestra diversos tipos de sanciones
a los delitos que hoy conocemos como económicos. En la época del incanato se
entendía como delito tributario cuando se falsificaban las cuentas y los
responsables eran severamente sancionados. En el Virreinato se castigaba a los
caciques indígenas que escondían a sus congéneres durante los censos populares,
con el propósito de disminuir el cálculo de la distribución de las cargas tributarias.
En la época republicana Simón Bolívar, por Decreto del 18 de marzo de 1824,
dispuso la pena de muerte a los empleados que participaran en la comisión del
delito de contrabando y más adelante, en 1896, modificó el castigo para que los
culpables recibieran multas y pena corporal aflictiva. A partir del siglo XX
tenemos documentos más integrales como el Código Penal de 1924 donde se
define a la defraudación como aquellos actos cometidos en perjuicio de la
administración pública (Art.248), destacando la «Ley sobre adulteración,
acaparamiento y especulación» (Decreto N°21411 del 3 de Febrero de 1976), que
en 1980, mediante Decreto N°22963 del 26 de marzo de 1980 impuso sanciones
administrativas más duras. Posteriormente se sanciona la «Ley sobre Delitos
Económicos» por Decreto Legislativo N° 123 de 12 de junio de 1981, donde se
perfecciona la tipificación de las conductas lesivas al orden económico interno.
Las exigencias de la economía de mercado inducen a que en 1991 el sistema
jurídico penal deba responder y regular aquellas conductas que afectan el ámbito
primordial de la vida social, incluyendo innovaciones en el Código Penal, que
podemos mencionar:
Delitos societarios: interpretación nuevo contexto de aplicación.
Delitos laborales: atentado contra la libre sindicación, prestar trabajo sin la debida
retribución, trabajar sin las condiciones de seguridad e higiene necesarias,
coacción para la celebración de un contrato, retención dolosa de remuneraciones e
indemnizaciones, incumplimiento de resoluciones, distorsión y disminución de
la producción y simulación de causales para el cierre de local o abandono con la
finalidad de extinguir relaciones laborales y el cierre del centro de trabajo sin la
autorización de la Autoridad Administrativa.
Delito de quiebra: aquí se incluye la quiebra fraudulenta (incremento pasivo,
satisfacción u ocultación de bienes y concesión de ventajas indebidas), y quiebra
culposa impropia (deudores no comerciantes y ventajas indebidas y de
conveniencia).
Delitos contra la propiedad intelectual: delito de hurto de uso, falsificación, de
plagio, de defraudación.
Delitos contra la propiedad industrial, la patentabilidad como objeto de protección
penal.
Delitos contra el orden económico: de monopolio y prácticas restrictivas de la
actividad económica.
Delitos contra el consumidor: acaparamiento, alteración del producto,
adulteración, publicidad engañosa, atentados contra la reputación industrial y
la libertad de precios de remate, concurso y licitación pública.
Represión a la competencia desleal: actos de confusión, engaño, denigración,
comparación, imitación, explotación de la reputación ajena, violación de secreto,
violación de normas y trato discriminatorio y reproducciones no autorizadas.
Delitos financieros: concentración crediticia y obtención indebida de créditos, de
omisión, negativa y falsedad en la información, intermediación financiera
irregular, de condicionamiento para otorgar créditos, pánico financiero, de
omisión de provisiones específicas. Como observamos, a través del tiempo donde
hubo un sistema penal también hubo un derecho económico; por ende en nuestra
realidad jurídica siempre han existido los delitos de cuello blanco.
Lamentablemente, es notable que cuando se critica el procedimiento escrito por su
ineficacia para descubrir y perseguir a los delincuentes económicos, las críticas a
la organización judicial, se refieran predominantemente a la falta de medios físicos
y técnicos; sin embargo se olvida que el delegarse actos procesales propios de
jueces a auxiliares se produce una selección fáctica de pruebas que generalmente
da lugar a la impunidad, lo que se agudiza por las dificultades dogmáticas de
imputación.
La circunstancia de que en la mayoría de los delitos de guante blanco no sea posible
individualizar a una víctima concreta tiene como corolario que muchos delitos ni
siquiera sean conocidos porque no existe quien concretamente los denuncie.
Esta clase de factores de selección fáctica no es legalmente controlable ni responde
a políticas que pueda adoptarse organizadamente y conforme a algún criterio rector
de la autoridad encargada de la persecución penal. Pero junto a este grupo de
factores otros actos de selección fáctica se dan al amparo de las normas que
estructuran el proceso y la organización judicial. Estos no son verdaderos casos de
selección normativa, sino que la selección de los casos se produce de hecho, pero
como consecuencia de la ineficacia del régimen jurídico que los regula.
D) IMPACTO DEL DELITO DE CUELLO BLANCO

Debemos de distinguir por una parte el impacto económico claro (la


afectación del propio delito en la estructura económica), y el impacto
físico del propio delito. En ambos casos, el impacto es importante debido a
la “invisibilidad” del delito y al pensamiento general de que únicamente
afecta al individuo estafado. Si unimos el impacto económico y personal, se
produce una situación de anomía (situación de “ausencia de normas” en
donde aparecen nuevas oportunidades para delinquir) que forma parte del
daño social del delito.

Si continuamos esta línea de consecuencias entendemos que el aprendizaje


del crimen y las oportunidades conducen a los delitos de cuello blanco, y la
producción de estos delitos conducen al desarrollo de diferentes situaciones
de anomía. Continuando esta línea, las anomías pueden originar una
desconfianza social hacia instituciones sociales (por ejemplo, si el sujeto “A”
realiza delitos de cuello blanco en la sucursal bancaria “X” de la identidad
bancaria “W”, es fácil que parte de la sociedad pierda la confianza no en el
sujeto “A”, ni en la sucursal bancaria “X”, sino en la identidad bancaria “W”
o incluso, en general, en los bancos del país), lo que podrá provocar
diferentes vulnerabilidades en mercados, sociedades, etc. Es por todo esto
por lo que se concluye que el mayor riesgo de este tipo de delitos son las
desestructuraciones tanto económicas como sociales producidas, mayores
que las producidas por otros tipos de delitos.

Ahora bien, ¿Cómo puede resultar el impacto del delito prácticamente


invisible, y aún así afectar a la sociedad? Imaginemos a un concejal de Medio
Ambiente que durante los últimos años ha robado varios millones de euros
al Ayuntamiento de la Ciudad X que idealmente iban a ser empleados en
mejorar la estética de la ciudad. Ante esto, el ciudadano considerará que la
víctima es el ayuntamiento, y no le da mayor importancia. Incluso si algún
ciudadano se para a pensar que parte de ese dinero es suyo, ya que procede
de sus impuestos o contribuciones al ayuntamiento, igualmente se consuela
pensando que, de un modo u otro, ese dinero ya lo había “perdido” al pagarlo
al Ayuntamiento, por lo que de una forma u otra el ciudadano considera el
daño como algo ajeno a él. Esto hace que, salvo determinados casos, la
reacción social sea mínima. Podemos comparar la reacción social que se
produce por la paliza a un anciano de la ciudad o el asesinato de otro
ciudadano (produce una fuerte reacción social ante el hecho que realmente
es un delito ajeno al sujeto), a la reacción social del delito de cuello
blanco en el que, realmente, todos los ciudadanos son víctimas del delito, no
ajenas, y sin embargo la reacción social es mínima o nula.
Eso sí, ante la falta de la reacción, si se produce una desconfianza hacia la
política, ayuntamientos, sistema penal, etc. que sí podrá tener un efecto de
difusión creando un ambiente de desconfianza cada vez mayor, frente a unas
reacciones sociales cada vez menores o en ocasiones desacertadas.
E) Conclusiones
F) Glosario
G) Cuadro sinóptico resumen
Bibliografía

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7. LUIS ALARCON FLORES: www.monografias.com

9. REDALYC. http://www.redalyc.org/pdf/181/18100101.pdf

10. SCRIB. https://es.scribd.com/document/237222860/Perfil-Del-Criminal-de-


Cuello-Blanco

11. MINISTERIO PÚBLICO DE GERENCIA GENERAL.


https://www.mpfn.gob.pe/escuela/contenido/actividades/docs/3094_02el_delinc
uente_de_cuello_blanco2014.pdf

12. WIKIPEDIA