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CONFLICTO Y DEFICIT: UvIPLICANCIAS PARA LA TÉCNICA

BJ0RN KILLlNGMO, ÜSLO

INTHODUCCION fenómenos patológicos (Killin¡,'ffio, 1985). f'i.


nalrnent..e, parece que e) mecanismo de fun-
En el psicoanálisis tradicional, la psicopa- cionun1iento de la patología no sie1r1pre es el
lología es conceplua ]izada en términos de de fuerzas que se oponen activamente unas a
conflicto intersistérnico. Esto irnµlica diferen- otras, como se definía en la teoría tradicional.
tes pnlrones de oposición entre los tres siste· 'l'ambién puede S\:1 el de un sufrimiento o
mas estrncluralcs de la personnlid~d -ello, trauma pasivo. El aporte patógeno del rnedio
yo, super¡ó· y la realidad. Además, la fórmu- nrnbientc no es fundamentalmente el de una
la principal de la evolución patológica es la si- condena moral que se opone a los deseos pul-
guiente: deseo pulsional edípico-represión-. sionales del niño. Más bien se trata de un pro-
regresión- forn1ución <le síntornus. Esla ma- blema de falla, es decir, que el objeto no rcs-
nera de conceplualizar la patología presupo- poude emocionahnente de una tnanera ade-
ne un cierto grado de diferenciación estructu- cuada en ténninos <le las fases a las necesi-
ral. En primer lugar, los propios sislen1us que dades evolutivas del niño.
se supone están en conflicto entre sí tienen Por lo tanto, a nivel de principios, debernos
que estar separados. En segundo lugar, tiene hablar de dos mecanismos patológicos sepa-
que establecerse una diferenciación relutiva- rados, el del conflicto y el del déficit. A dife-
mente estable enlre la representación del sí- rencia de Ja patolog-ía típica, bat:uda en el con-
mismo y la representación del objeto (cons- . fliclo, la patología basada en el déficit se ca-
tancia). de tal mnnera que se experimente la racteriza por las fallas intrasi.c;témícaB, como
constelación interpersonal triádicn de la si- una estructura defectuosa del sf·mismo, la
tuación edípica. En tercer lugar, el individuo falta de constancia del objeto, la difusión de
debe haber alcunzado un nivel de desarrollo la identidad, la escisión y la fu lta de capaci-
estru~tural que le perrnitu utilizar la repre- dad para relacionarse en1ocionalrnente con
sión como el principal mecanismo de defensa. los objetos (Kernberg, 1975), es decir, que la
Sin embargo, tonto la experiencia clínica propia evolución de la estructura del yo ha si-
como la evolución teórica, especialmente du- do dañada.
rante los Ultiinos 20 años, pu recen exigir una El enfoque cada vez más amplio de la psi-
revisión, o por lo rnenos unu ampliación, de lu copatologín rnencionado líneas arriba es re-
teoría clüsica. Primernrnente, una inmensa sultado principalmente de la evolución teóri·
cantidad Je evidencia clínica tiende a señalar ca dentro de la psicología de las relacio'les ob-
el inicio de la patología antes de la etapa en jeta les y de Ja psicología del sí-misrno. Obvia-
que se supone se ha producido la diferencia- mente, esta nueva perspectivn cuestiona e1
ción estructural tnenciona<la líneas arriba monopolio que ha ejercido el concepto de con-
(Call, 1980). Luego, las propias necesidades flicto dentro de la teoría tradicional. En
en juego en el proceso paloló¡,~co no siempre líneas generales, tres posiciones teóricas res~
parecen ser de naturaleza funda1nentalmen- pecto al concepto de conflicto parecen ser las
te pulsional (libidinal o agresiva). 1'ambién predominantes en el psicoanálisis contem-
necesidades euoluliuas (Tolpin, 1978), como poráneo:
la necesidad de una fusión simbiótica (Mah-
ler y otros, 1975) o la necesidad de la afirma· (1) El conflicto debe ser concebido como
ción del sentimienlo básico del sí-mismo (Ko· existente desde el nacimiento. En última :ins-
hut, 1977), pueden jugar un rol inde- tancia, toda la psicopatología se basa en el
pendiente con10 fuerzas n1otivadoras de conflicto intrnpsíquico. El psicoanálisis como
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112 !3,J(JRN KJLLINGMO

procedimiento terapéutico es nplicable, en ci6n t.erupt~uticu,al iv,unl que nuestro enten-


principio, a toda la gama de patologías. Esta dimiento de la relación entre las dos.
seria la posición kleiniana. El presente artículo tiene dos propósitos.
(2) El conflicto debe ser restringido al con- Prin1cro discutir cómo la distinción concep-
1

flicto intersistémico tradicional. El trata- tual entre déficit y con.nieto puede contribuir
miento psicoanalítico tnn1bién debe estar res- a un entendin1iento n<ás preciso y a1 manejo
tringido n la patología basada en conflictos. terapéutico de una variedad de patrones es-
El d.éficit evolutivo, perteneciente a las pri- tructurales, es decir, de In variación entre un
meras etapas evolut.ivas indiferenciadas, es- paciente y otro, así como dentro de un misrno
trictamente hablando, cae fuera del dominio paciente entre un momento y otro, o entre un
teórico específico del psicoanálisis. Esta pa- área de su personalidad y otra. En segundo
rece ser la posición de Anna Freud (1981). lugar, discutir cómo esta ampliación en la
(3) El concepto de conflicto debe ser com· comprensión de la psicopatología afectará el
· plementacfo por el concepto dCciel1c1t dentro enfoque psicoanalítico estándar. Dentro de
de una teoria amprrua-craeYOiución esfruc:- esta perspectiva, se discutirán con mayor de-
tímir!frps1coanáTisis en su formñClásiCaíi<L talle los siguientes problemas:
iiueCleº enfrentarº toda hg¡\ma .de patologígs_
eslniét.Ufiiles-iinºcontr1i'dásººen~:Ja-:.Práctica l. ¿Qué diferencias produce la distinción
amplinr 168.
clfn-1ca~-po-r·10-t:iintO:se·-·necesita entre conflicto y déficit en la estrategia te-
3-JcaríC-Cs de la técnica ana1ítica. Este itercer rapéutica?
punto de vista' parece estar implícito, si bien 2. ¿Cón10 se vu afectada Ja transferencia
no ha sido planteado nbierta1ncnte, en los es- r'1r el conílicto y el déficit respectivan1ente?
critos de varios teóricos contemporáneos (Ce- 3. ¿Cómo aparecen Jos derivados del rléfi·
do, 1981; Robbins, 1983; Tiihka, 1984). Es citen el material clínico?
también el punto de vista que yo defiendo (!G- 4. ¿Implica el concepto de déficit una mo·
llingrno, 1985). dificnción de la actitud analítica?

Est.e tercer punto de vista implica que Ja Dos ESTRATEGIAS TERAPEUTICAS


estructura de la personalidad tiene que ser
pro_fu;:.dnmc:itc ev1luada en cada caso cs- Cv1no se n1encionara antcr-iormentc, el
péc::ifico._~nnalistu debe derivar su est.rnteA concepto de conflicto int~rsisté1nico pref;upo-
gia terapéu l.ic_~-~..P.!:'!r~tr_ªf:! _l~_~o_J_Tip_rens1oñClC ne cierto grado de diferenciación en trc los sis-
-1a-c-ófl'fóffñ'iición estructural única del pnCien· temas del ello, el yo y el superyó. Achmüs, de-
-r~-i-foi_:_i}1ul3f-y ªEJiC:.~1'.' sus i_f)tervenciones de be producirse una diferenciación dentro d1~I
tal manera que se adecúen a dicha estructu- · propio yo. I~sLo incluye una cierta capacidad
rá~oneTtiii.de fograi esta taren de una ma- · de representación en lo que respecta a:
nera consistente, el analista necesitará de
una teoría que le permita una descripción de- (1) La relación entre causa y efecto circuns-
tallada de In irregularidad estruclurul, es de- crito.
cir de las variadas constelaciones de conflic- (2) El sí-n~ls1no como iniciador de pensa-
tos y estancamientos de la evolución y de su mientos y acciones.
organización resultante, así con10 de su es- (3) El sí-mismo como entidad inde-
tructurajerárquica. Equipado con tal instru- pendiente de otros objetos y sucesos.
mento, que le permita entender Ja informa-
ción clínica, el analista estaría en posición de Dadas estas características estructurales,
ampliar sus intervenciones de tal manerac podemos imaginarnos a un nifio capaz de ex-
que Correspondan con mayor exactitud al es- peritnentar que cierto evento 'malo' tuvo Ju-
tado del yo en cualquier momento dado de la gar por una razón determinada y que él mis-
terapia. Quizás esta sea una situación ideal mo tuvo algo que ver con que ello sucediera,
que nunca lleguarernos a alcanzar. Pero, por pero sabiendo simultáneamente que •no era
otro lado, siempre será posible refinar tanto · totalmente culpable' (Myerson, 1981). El yo
la evaluación estructural corno la interven- se ha desarrollado hasta un nivel en el que es

1 En este nttfculo, se utiliza el ténnino ..anttlislll~ aun cunndo las intervcncionca t&-nicn:J nplicadntt caen fuera de
lo que cornúnn1cnlc :.e considcrn conlo psiconntilisis.

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CONFLICTO Y DEFICIT 113

capaz de experimentar y representar la inten- cipalmel)_teJ!_l'evelar los sigilificados ocultos


cionalidad primaria. Es decir, se ha designa- sino más bien iiñyudáTál yo a experiiiien§r~-
do a la representación del sí-mismo como cen- elSigñ-ifíclidó rnismo'.~_"NOS0" tia_ta·-de-~eñc_on_-
tro responsable de los impulsos, acciones y "tr_arálgo mássiilo de sentiiqüe "algo existe:·--
sentimientos propios del niño (más adelante Altrabájar-dentro-deldominio del mate-
regresaré al asunto de la intencionalidad se- ria] basado en conflictos, el analista espera
cundaria). Este niño, al ser capaz de conce- que el paciente se alíe a en)ar·a-investigar:
birse a sí mismo por lo n1enos de una mane-
1 faifüfei--conílictó CóhiO la: resistencia contra el
ra rudimentaria, como un agente· de su pro~ PfOp_io-éSfuerió. dtfinve·sti_gación~ La·persp-ec:--
pia vida, también tendrá la capacidad de ate- tiva terapéutica --será- ·prinéipalmente to-
morizarse antes sus propias malas intencio- p~gr_~ las_i_o1er_1{~n,eion~&_SCX.~.IJ_de_JjpQ__
nes. En consecuencia, el yo establecerá meca- fÍnterpretai1.vo,\ siguiendo la fórmula de: 'Lo
nismos para engañarse a sí mismo, principal- 'qlle -usted--h-a ..·Cstado deseando, pero que al
n1ente la represión, con el fin de evitar descu- mismo tiempo lo ha atemorizado y 1e ha cau-
brir de quién te1ne qué. De esa manera, pode- sado culpa, resistiéndose por lo tanto a tomar
mas conceptualizar la esencia de la patología conciencia de ello, es '. Incluso aun-
basada en conflictos como una patología de que le cause incomodidad, el paciente sefá-&i-
significados ocultos. ;Jazdinn:·eplaFqüela fnvitación·a:·explórar-
La principal diferencia entre conf1icto y denfrií"ilélsignificádó láfüiite es basiéainente-
déficit puede ser formulada en términos de una actitud de·ayudn por parte del analista; ...
representación del significado intencional. --·Sin embargó; al trriOrijar··-coii~deriVados-del
Así, el déficit hará referencia a una patología déficit, el analista no puede esperar que el pa-
donde no existe una intencionalidad prima- ciente experimente sin más ni 1nás su invita-
ria. Debido ya sea a un estí1nulo obrurnndor, ción a investigar como un benevolente acto de
a un estírnulo inadecuado o a la privación, el _ayuda. Es m~s probable que _sea interpreta-
yo ha sido <lañado en un momento en el qtíe -· da_ en téí-ñlíiiO-S--0-8-cY:ílica:j¿i_Qy__ocaC-l'Oii]>_§:fa-
su capacidad para representar causas y efec- que-:-ESfouebilítarála aii"anza de trabajo y-É;ñ·
tos y su capacidad para experimentar a) sí- Ultítña instancia constituirá una amenaza
mismo co1no un centro estratégico no se han para 1a continuación de la terapia. Por lo tan-
desarrollado todavía. El resultado de esta fa!- to, con respecto al material basado en un défi-
ta de diferenciación del yo es un estado de cit, la perspectiva tearnéutJ.c_a_no es principal-
confusión y de sentimientos amorfos de mente topográfica sino que busca (1) C()!J"Jlgl.L
vergüenza y culpa. Por lo tanto, en la p~to- ':( separar las re¡:ireSJ0.!1.tacjc:iiies 51-mismo,.ob::..
logia basada en el déficit no se trata de de e.!l::... Jeto distorsionadas o difusas y (2) P!"Oducir la
derse contra la angusEla rétaciOñada cOnlas estructuración d~_~p_e_\;fi)¡¡_dtla!l relricíones-
malas mtenciiines, ¡foi'ejempló~ neceSiéfades;·· ofü~t¿il!!_S_!.J.ll.e todavía no se ha alcanzag<>__en_
faiítasias y senEirriieñf.Ospr"ohibidos dirigidQS _ la evolución prevfii:C_óffesfé~¡l<5SilQ,_las in-
hUCi3el oüjetO:Cámo-sucede en-el Co-nílicto. terVéñCiOñeSdeiññalfStl\deben tener no una
Contra lo que Uno se defiende-es~-fUñ-dñillen--:- naturaleza interpretativa sino una natura1e-=-
folmente: coritra_lii_ angiistíade fragméñta- - za dffrma{fod. ' ·
CiOn-:es-decir·cor1tf'ü-1a-pé"fCli·aaaeia propTu-- --¿cuáles son las característicª§_de una in-
seii-SilCión de identidad. terVención afirffiativa?-LoSCuatro e1en1e'i-1l.OS
-/,QüF.l!:!!¡:i]j_CJlJ}Ciao·tiene esta diferencia- planteados por Cissna y Sieburg (1981) pare-
dón entre conflicto y déficit Rsi.rala..e.(;.k<l.I.!!.:. cen establecer la esencia psicoanalítica del
_gi!1_terapéutíca y el_t_ig_~g~intervención? En concepto: (1) el ele.mg.n.to.d_e exi~ten<¿i¡J, (2) e_!
lo que respeéfaa"la patología 5asada en con- elemento de reíaClón, (3) el elemento de valor
flictos, la tarea del analista es apoyar al yo en y (4) el elemen~i:cl~~validez_Cl_eJa~xperienc1a.
la arriesgada aventura de enfrentarse a im- Una íOEerveflCión afirmativa no siemp·re in-
pulsos y afectos arcaicos, hacia repre- c1uye los cuatro elementos, sino que puede
sentaciones objetales internalizadas que son enfatizar uno de ellos. Así, algunas veces la
proyectadas en el analista. Tal empresa pre- validez de la experiencia será la earacterísLi-
supone una alianza entre el analista y e) pa- ca que necesita ser confirmada con mayor ur-
ciente para descubrir, es decir, para buscar gencia. Una intervención pertinente sería
los significados ocultos. Sin en1bargo, en lo más o menos de la siguiente manera: 'Lo que
que respecta a la patología basada eri el ;¡,g¡: .. usted siente es correcto. En esa situación us-
Cit1 Cl esfUCrz-o lc-r.ñifCú1iCo no· se-dirige-prin-
·-·~-------· -
ted no tenía otra opción. U_sted hizo exacta-
-------·----

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114 DJ0RN I<ILLlNGMO

mente lo mejor que podía haber hecho'. La na- Dentro de la tradición Kohuliana, se hace
turaleza afirn\ativa puede ser lransrnitida una distinción entre transferencia del chjelo
n1cdinntc intervenciones de diferente com· y transferencia del objcto-s·f·mismo• (Orns-
plejiúad lógica y contextual, que van desde tcin y Ornslein, 1980). En línens generales,
oraciones sin1ples como: 'IA que usted vio de· la pri1nera hace referencia a la transferencia
be haberle resultado tremendamente pertur- derivada de un conflicto, mientras que la otra
bador' hnstn reconstrucciones rnós integrales hncc referencia o derivados de un déficit. Sin
que busquen deshacer las conexiones falsas ernbnrgo, para los propósitos del presente
tanto a nivel emocional como cognitivo. trabajo, puede cuestionarse la utilidad del
Se han utilizado varios términos para ha· concepto de transferencia del objeto-sí-mis-
cer referencias a intervenciones distintas a la n10. l!:n la medida que hace referencia sólo a
interpretación tradicional. Así, Ornslcin y tres patrones de transferencia narcisista,
Ornstein (1980) hablan de la 'interpretación 1
i rnngen especular', 'idealización' y 'hermano
empática reconstructiva', Tühkii (l!J84) de gemelo' (Kohut, 1984), el concepto parece de-
1
explicación e1npática', n1icnlras que otros rnnsindo Ji1nitado corno para nbarcnr todos los
utilizan el térn1ino 'reconstrucción' como otrn tipos de transferencia <!e relaciones ohjetales
catcgoríu nmplia de intervenciones distintas distorsionadas qut. se asocian a la P•'tología
de la interpretación (Sandler, 1984). Yo suge- basada en el déficit, como por ejemplo la
riría que todos es los térrninos se agrupen bn· transferencia- 'fusión' (lledges, 1983). Ade-
jo el título'dc intervenciones afírrnativa.';. l~n nH..ÍS, no sólo el contenido <le la transf•_!rencia
mi opinión, esta amplia categoría tnnlbicn in· es de interés clinico, sino t.an1bién hspcctos
ciuirfa lérrninos como 1conlencr' (Bion, 1962) formales con10 Ja coherencia, la diferencia-
y 'sostener' (Modcll, 1976; Winnicotl, 1965). ción, la rigidez y la estabilidad de la trunsfe-
Si bic~1 estos térn1inos engloban n1ás aspec- rcncía, los cuales son trcrncndatnent.e rele-
tos y hnccn tun1bién referencia n olrus aspec- vantes. Estos aspectos, que trunsmitcn infor-
tos más implícitos del comportamiento del 1nución sobre el nivel de organii.ación estruc-
ano lista, contribuyen ni establecimiento de la tural, no son enfatizados por el concepto Ko-
calidad de significación a lo experimentado. hutinno. Otra objeción es que el concepto de
Ciertamente, lo afirmativo no depended~ las transferencia <lel 00jeto-sí-mis1no, tal con10 la
palabras; puede ser trunsrr1itidu por n1cdiO de explica Kohut, in1plica concebir al analista
un silencio pertinente. ! únicamente co1no herrnn1icnta para la cons-
Pura concluir, a nivel de principios pode-' trucción de estructuras, descuidando su posi-
rnos distinguir entre dos tipos de estrntcgía ci(.in también con10 objeto de acciones y afec-
terapéutica: (1) la revelación del significado tos relacionados con )as pulsiones (Curlis,
y (2) la creación de significado; siendo la pri- 1983). En últirna instancia, el analista no sólo
mcrn pertinente principalnlente en contextos actúa con10 una 'con1adrona' en el nacin1ien-
de conílicto y la segunda en contextos de défi- to de una representación coherente del sí·
cit estructural. Si 1o que se busca es revelar 1nisn10 sino que también es el n1o<lclo para
un significado, el tipo pertinente de interven- una amplia gama <le funciones del yo. Así,
ción es la interpretación, mientras que la pues, necesitamos de conceptos más amplios,
creación de significado se obtiene a través de por lo que en lo sucesivo uLilizaré los térmi-
intervenciones de tipo afirmativo. nos t;a1~sferencia _de conflic~o y transferencia
de dl•fi-ctt, respectivamente ·
Dos l'ATl!ONES J)lo; THANSFEUENCIA ¿En qué se difercnci& la transferencia de
conílicto de la transf.orencia de déficit? Según
Siguiendo el modo de rnzonnmicnto pre· el nivel de diferenciación estructural involu-
sentado líneas arriba, resulta una tarea im- crado en el conflicto, la transferencia que se
portante para el analista el decidir si el ma- origina en un conflicto ta1nLién serü de una
terial disponible se Lasa principalmente en naturaleza diferenciada. En el conflicto, nos
un conílicto o en un déficit. Al tomar esta de- enfrentamos con impulsos y afectos dirigidos
cisión, ciertos aspectos cualita~ivos de la hu1.:ia representaciones internalizadas de ob-
transferencia pueden servir como guía. jetos emocionales que antcriorn1cnte fueron

• Sclrobjcct.
2 Esla diatinción purcre en cícrt.n 1ncdidu pnrulcla a lu que h1 ;:e Tákhll entre lrunsfcrcncili "cslruclural" y ··prccs-
lruclur11lrt ( 1984 ),

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CONFLICTO Y DEFlCIT 115
importantes en la vida de la persona. Estas to para que se produzca una mayor diferen-
representaciones y las diferentes necesida- ciación estructural.
des asociadas a ellos son proyectadas incons- La discusión en.curso puede haber dejado
cientemente en el analista con Ju esperanza la impresión de que la trnnsforencia de con-
de recibir una gratificación por parte de él. flicto y la transferencia de déficit son fenóme-
Formalmente, ellas constituyen repre· nos psicológicos diferentes. Sin embargo, la
sentacioncs objctales con1plctas, inde- diferencia se da más a nivel conceptual que a
pendientes y específicas, inrnersas en patro- nivel de la observación clínica. Por definición,
nes complejos de relaciones objet.nles. la transferencia de déficit hace referencia a
Además, están estructuradas en base al Ím· una orientación emocional sin un contenido
pacto del principio de reul'idad, por lo que no específicamente dirigido al objeto. Sin embar-
perturbarán scriarnente la nlionza lernpéuti- go, en In práctica clínict: no se presentará así.
ca ni encubrirán el aspecto de realidad de la Como la transferencia de conflicto, la trans-
situación terapéutica. ferencia de déficit estará cargada de signifi-
A través de la internnlización de aspectos cados que son proyectados en los objetos. La
del objeto y de su 'trnsmutnción' en estructu- razón parn esto es que en la vida psíquica
rus despersonalizndns, duraderas, el indivi- siempre se está produciendo un proceso de or-
duo obtiene una independencia relativa de la ganización (IGllin¡:rno, 1985). A trnvés de es-
presencia y b'TUtificación directas del objeto. . te proceso, los defectos estructurales que se
Así, la dependencia compulsiva de la nproba· originaron a partir de traumas tempranos
ción del objeto disminuirá en la medida que serán organizados dentro de estructuras pos-
se estructuren Jas funciones afirmativas del teriores de origen conílictual y de esa mane-
objeto. Si. la internalización de las repre- ra adquirirán un significndo dentro de con-
sentaciones del objeto y de sus funciones no tcxlos conlinunmente ca1nbiuntes. En el u-
ha sido completada, el individuo se mnn- dulto, el proceso de organización se habrá ve-
tend rá rnás o nlenos dentro <le una re)aci6n nido desarrollando durante un tiernpo pro-
preestruclurul (funcional) con el objeto. Esa longado -combinando derivados de déficit y
es la esencia de la transferencia que se origi- de conflicto en patrones complejos del
na en el déficit. A diferencia de la transferen- carácter- de manera que es casi imposible dis-
cia de conflicto, la transferencia de déficit no tinguir con precisión uno de] otro.
está cnrgudu con un contenido repre- Lo que denominaré 'intencionalidad se-
sentacional específico. Se trata más bien de cundaria' puede servir ·~orno ejen1plo. En una
una externalización directa o de una repeti- sección anterior, se introdujo el concepto de
ción de una estructura sub<lcsarro11ada o disw intcncionnHdad prirnnria en referencia a In
torsionada. capacidad rudimentaria del yo del niño para
Así, en principio, la transferencia de con- experimentar la representación del sí mismo
flicto hace referencia a la repetición de nece- como responsable de sus nec.esidades y senti-
sidades dirigidas hacia las represe11tacio11es n1ientos. Se supone que esta diferenciación
del objeto, mientras que la transferencia de estructural constituye un prerrcquisito para
déficit hace referencia a la repetición de ne- el desarrollo de una patología a nivel de con-
cesidades dirib>idas hacia objetos que no han ílictos. Sin embargr., lnG patologías que se ori-
sido internulizados. Sin embargo, clínica- ¡,>ina a nivel de déficits también puc<len pre-
mente, lu estructuración deílcientc difiere en sentar como característica la inlencionalidad
cuanto a ¡:rudo y magnitud. Por lo tanto, una -pero en este caso como un fenómeno secun-
persona puede perrnnneccr en una relación dario. Inicialmente, el niño no tiene llna par-
preestructurul en lo que respecta a ciertas ticipación intencional en el trauma, pero es
funciones o aspectos del objeto, mientras que posible que, como un acto de orgaliización
otras funciones u olros aspectos pueden ha~ posterior, trnnslicra las malas intenciones de
bcr 'pasado' a u.1a relación estructvral. Des- otras relaciones conllictivas hacia el lrauma,
de un punto de vista terapéutico, podemos de- c0r. el linde otorgarle signilicado a una expe-
cir que el paciente con una transferencia de riencia que de lo contrario resulta confusa o
déficit es una persona que necesita un objeto aterradora. Después de todo, el mundo pue-
capaz de surninistrarle las condíciones apro- <le resultarle más tolerable a un niño pequefio
piadas para corregir las representaciones ob- si piensa que su madre lo dejó porque era un
jeta les distorsionadas y pai·a inlernalizar Jas nifio n1alo en vez <le tener que enfrentar el he-
funciones deJ objeto. Este es un prcrrequisi- cho de que su madre simplemente lo aban-

~
U6 BJ0RN KJLLINGMO
donó. Además, esta realidad simple proba- tempranos' (1983, p. 564). Siguiendo estera-
blemente desencadenarfn un!l ira de una na- zonamiento, debería anularse también Ja <lis~
turaleza tan arnenazadorn que resulta rnás tinción entre tranSferencia de conflicto y
seguro culparse uno mismo. Por lo tanto, po- trnnsferencia de déficit. Cuando se aplican a
demos hablar de dos tipos de sentimientos de la situación clínica, parece más adecuado
culpa: (1) uno basado en las malas intencio- considerarlas como expresiones de cualida~
nes que desde un inicio se experimentan co- des dif(~r. nLcs de la transferencia antes que
mo propias y (2) uno basado en las malas Jn- corno fonnas diferentes de transferencia.
tenciones que son auLoimpuestas posterior-
mente para eliminar una confusión. Los dos lMPLICANClAS CL!NICAS
tipos tienen fuentes diferentes pero, a nivel
clínico, pueden parecerse mucho y pueden ~e­ Las implicnncias Lernpéulicas de la distin-
ner efectos dinámicos semejantes. Es sólo a ción entre déficit y conflicto hacen que lama-
través de aspectos sutiles de la transferencia nera de escuchar del analista cobre mayor
que se puede rastrear ln diferencia en el ori- importancia. Además de tamizar el material
gen. 1 cJínico en busca de significados inconscientes,
De acuerdo a. córno se lleva a cabo el proce- el analista ··.;ntinua1ner.te tiene que dejnr
so Organizativo. pueden surgir diferentes que el rnaterjaJ pase a través de un proceso
combinaciones de déficit y conflicto. La inten- de enjuicinmiento del grado de diferenciación
cionalidud secundaria muestra cómo el déti- estructural que se reíleja en él.Ciertamente,
citadquiere significado al ser interpretado en éste no es un proceso de decisión consc;ente.
términos de conflicto. Los derivados del défi- En e] clínico experimentndo, se trata de una
cit tan1bién pueden crear o iniciar un conílicw for¡,1n altamente nutomntiznda de percepción
to, por ejemplo, cuando estructuralmente la -que forn1a parte de la atención libre flotan-
agresión está demasiado indiferenciada(muy te. Sin embargo, incluso los clínicos rnás ex-
poco neutralizada) como para llegar a una perimentados pueden fácilmente dejar pasar
fórmula de compromiso con las restricciones indicios sutiles que apuntan hacia derivados
normales impuestas por los progenitores o de déficit. Superficialmente, puede parecer
cuando privaciones previas han dejado que el material tiene su origen en un conflic-
detrás un hambre de objetos tan intensa que to, lo que lleva al analista a intervenir en un
no podrá ser satisfecha con relaciones de nivel que es demasiado alto con respecto al
amor mutuo. En general, el déficit estructu- nivel donde estú organizado el núcleo emocio-
ral tenderá a intensificar los conílictos evolu- nal del material. Al hacer esto, deja de ser ac-
tivos comunes. Asf, la angustia de castración cesible para el paciente, quien en consecuerl-
del conflicto edfpico puede adquirir una di- cia no puede sacar provecho de la interven-
mensión equivalente a un desastre o a un fra- ción.
caso total cuando se ai'lade a la figura un sí- Como ya se planteó, la distinción entre
mismo provinmcnlo frngmentudo. trnnsfcrcncin de conílícLo y transferencia de
En In medida que los derivados del conílic- déficit puede resultar úlil como herrnmient.a
to dinámico y los derivados Je los defectos es- conceptual para juzgnr el n1nterial disponi-
tructurnlcs eslún organiznilos en patrones ble. Sin embargo queda In siguiente interro-
complejos, no se les debe considerar como gante; ¿Cómo se reflejan a nivel clínico los de-
componentes separados que hnn sido reuni- rivados del déficit, cuáles son las scr1ales
dos sino más bien como aspectosdi(erente.~ de clínicas que el analista debe recoger? A con-
fen61ncnos unlforrnca. Este punto de vistn pn- tinuación, se prcsenlurá un breve extracto de
rcce est.ur en concordancia con lo plnnteado un diálogo terapéutico, con el propósito de
por Wallcrstein; 'Pues en e! íl~jo del material ilustrar clínicamente y llamar la atención so-
clínico analítico siempre esUln1os en el mun- bre el problcn1a de intervenir l-crapéutica~
do del 'tanto/como'. Constantemente nos en- mente a nivel estructurai, así como mostrar
frentamos tanto con lo edípico, donde existe algunas cualidades caruderísticas de la
.un sí-mismo coherente, co1no con lo preedípi- transferencia de déficit.
co, donde éste no existe; tanto co11 regresio- La paciente, una n1ujer de 28 años, vino al
nes defensivas, como con paralizaciones de la tratamiento quejándose <le una sensación
evolución; tunto cc.n transferencias defensi- crónica de vacío y falta de alegría. Ella se es-
vas, como con resistencias defensivas y con tab::.1. desen1peñando 1nuy con1petcnternente
recreaciones de estados traumáticos más en su profesión de enfermera. Sin embargo,
1

fo
CONFLICTO Y DEFICIT 117

no había tenido relaciones íntimas con insegura está usted de mí y cuán


ningún hombre y, aunque tenía muchas ami- presionada se siente, por lo que la
gas, no sentían ninguna emocional1nente cer- perspectiva de trabajo que teníamos
cana y experimentaba un scntimi!!nto:cons- se ha perdido. Me imagino que lo
lante de soledad. Ellu era la muyor de'.cinco n1ismo sucede fuera de la terapia
hermanos y desde muy corta edad se c,spcró también.
que se ocupara <le sus herrnanos rnenorqs, pe-
ro sin <lar le a can1bio ninb'lin tipo <le crédito.J'.l 4. P: Sí, así es. Pero nfuera no me preocu-
de privilegios. La madre parecía haber sido pa. Aquí es diferente. Aquí se pre-
una persona n1uy egocé11trica e incs~able, siona todo hasta el líniile.
rnuy poco afectiva con sus hijos a los q1ie de-
rnan<luba unn disciplina estricta. La pqcien- 5. A: Sí, ¿y no es eso provechoso? Nos da
le nunca había estado segura de conlnr con la la oportunidad de trabajarlo aquí.
aprobación de su madre. 'l'un pronto con10 la
madre se sentía mortificada con Jos ni~os, y 6. P: Sf, pero rne hace sentir muy insegu-
especiultnente con la paciente, quien pqr ser ra.
In mayor se suponía que debía saber cómo
comportarse-, abandonaba repentinamente 7. A: Pero, ¿no cree usted que podría ser
lu cusa. Los nirltl'S-*se quedaban angustiados, útil <lejd'ílo salir de manera que pu-
1

esperando su retorno, sin saber si éste se pro- díéra n1os trabajar prccisamen te esa
duciría. sensación?
La paciente había estado en psicoterapia
de orientación psicoanalítica durante tres 8. P: Sí, pero al ntismo tielnpo puede ha-
nfios. La lrnnscrlpción proviene de una fase cerrne retroceder.
de la terapia en la que se había llegado a un
punto de estanca1niento. Sesión a sesión, la 9. A: ¿Hctrocedcr?
paciente insistía repetitivamente en que el
analista debía decirle lo que ella estaba pen- 10. P: Sí, usted está pensando: 'oh, Dios,
sando mientras permanecía sentada ensilen- ella ha estado viniendo todo este
cio. En numerosns ocasiones y de diferentes tiempo aquí y todavía muestra -jes-
maneras, el analista había comentado sobre to es todo lo que ha avanzado!'
la naturaleza insistente de su demanda y la
había incentivado a que tratara de descubrir 11. A: Usted todavía no está segura de que
qué necesidades estaban siendo expresadas yo pueda aceptarla.
por esta actitud. Sin embargo, estos comen-
tarios eran experimentados regularmente 12. P: Y el hecho de que usted use la pala-
por 1a paciente como un rechazo, lo que a su bra •invitación'. También la usó 1a
vez daba corno resultado una actitud de ma- sesión pasada -que 'yo la estoy in vi·
yor <lernandu. La secuencia elegida se desa- lando' a nlgo. En prhner lugar, no
rrolla <le Ju siguiente manera: entiendo qué tipo de invitación es -
¿se da cuenta? Yo no 1a veo como
l. A: Mi invitación era a que juntos una invitación. Para 1ní es una pro-
rnirúramos lo que estaba sucedien- vocación y un ataque -mienlras que
do en su interior unte esta situación. usted tenía una intención totalmen-
Es corno. sl esn perspcclivu se hubie· te difcrcnle -¡jaque mate!
ra perdido. '
13. A: Si, la comprendo. Así es corno usted
2. P: Sí, se hn perdido. Yo sólo siento que me ha experimentado.
usted la hu introducido por mí. ,
! Anotaciones:3
3. A: Es provechoso que esto salga, ¿no?
Después de todo, demuestra quétun No. 1: Al utilizar la palabra 'invitar', A
!

3 Sólo se co1ncnt.nrán aquellos uspeclos del mut.criul que scun rclcvnntc11 pura la discusión cunílictcWdéílcit. Los
problcn\U8 de lrunsfcrc11d11 y tuulr11lrun!'lfo11!ncia q~c l111nhién ttpurcccn en el mttlcrial serán obviu<los.,

't
118 IJJORN KILLINGMO

presupone que P está molivn<la a desesperación a tomado un mntíz


descubrir algo. También da por he- más ngr~slvo. l':::slo puede arncna-
cho que P licne tanto la capaci<latl znr en últirna inslancía la esencia
corno la voluntad para soPortar el de la alianza terapéutica.
displacer a ca n1bio del beneficio de
ulcanznr un objclivo de orden su· No. 7: Con10 re~pucsta, A lan1bién adop.
pcrior que ha venido siendo pos- ta la palabra 'pero'. Esto lransnli·
puesto< l~slo in1plica un funciona- te una aclitud argu1ncntaliva que
n1ienlo dc1 yo a un nivei organii.a- nñade a la situación un elen1cnto
tivo co1nplejo. ni..:resivo y ~Pneraílor de culpa.
C~icrlnn1ente, la relación entre A y
No. 2: La respuesta de P no reíleja ningu- P ya no es <le coopcrnción sino de
na alianza de Lrabnjo, Jo que indi- confrontación.
ca que el yo no cstü funcionando en
e) nivel eRpcrudo. Así, lo que A pre- No. 8: I'.:n su re~puc¡.;tn, P ciigt~ un lérnli-
tende que sea un trueque vcntnjo- no buslantc l•spccial, 'rclroccdcr'.
so es expcri1ncnt.ndo por P cuino un Supcrfícinlrncnte, esto sucnu nlgo
acto de mulicin. Esle seria un cla- itnprccíso. Sin en1hargo, dinümicn-
ro ejemplo de <lcscn1.:uc11tro t!slruc- n1cnl<~. cstn n1isn1a falla de prcci·
lural. · sión pue<lc coÍlsliluir un punlo in1-
porlantc. t:s probable que sirva co·
No. 3: Sin cn'!bargo, A no pcrciüc que Cl 1110 cubíerla de un pP1igro nHis se-
yn no es e n1oci onu ln1e11te arcesih le rio ·posilil<~n1enlc el de suicidio-
para J>. Por el contrario, al intro- aun ¡uando }">no sea conscienle de
ducir ia palabra 'prOV(!choso', A _es- ello.
pcrll q1u• P adople unn cicrln a<:li·
tud inslrllmc·nlul que requiere que No. 9: Obvinn1cnte, la tnctucon1unica.
el yo esté funcionando al nlisn10 ni- ción transmitida a travús de lapa·
vel o n un nivel superior. Por esto, labra 'retroceder' intriga a .'\y le
la presión se incrcn1cnta y A se tor- hace modificar el nivel de inler·
na nún mris <lislante a nivel cn10· vcn{'ÍÓn. Ahorn, él se nbsticnc <le
cional pura P. presionar a }l para que colabore
1nüs y se restringe a plnntear una
No. 4: l) responde cxprcsnndo casi nbicr· pregunta simple.
tarncnle cómo la relación con' A
conslil11yc un asUnto de vital ·ün- No. 10: En respuesta, P expresa nbicrta-
porlrincia. Nada nuís in1porta. Es rncnle su temor Je ser abandona-
conio sí P esluvicrn haciendo sonar da por A.
una · nlarma. 1
No. 11: Aun cuando la palabra to<iul'ia
No. 5: Todavía A no recibe la señal. Al jn- puede con1unicar un cicrlo repro·
sislir en la aclitud instrurncnlnl che por parte de A, el mensaje de
(véase No. 3), él pierde la opor~u­ P parece hab<'rsc hecho visible.
nidad de captor el casi desespera· , Ahora A se dn cucnln <le la a~uda
do grito subyacente en eJ discurso necesidad de P de Lc•ncr coní1r1na·
del': 'Si usted me deja -¡lodo halirü dos sus scnlin1icnlos innH!cliaLos.
terminado!' j Eslo es satisfecho por A si1nple-
1ncntc planteando cón10 está cxpc-
No. 6: P no se ha resignado. 'i'odnvía tra· rin1cntando P la situnción. l)e es-
ta de hacer llegar su n1cnsaje: '¡us~ ta manera, él lransn1ilc su com-
tcd no debe dejnr111e!'. Sin cn1ba.r- prensión y nceptnción <lr· lo que sig·
go, la palabra 'pero' indica que la nílica ser P.

4 r:Htn hipólt~HiR no RC juHlifit.'ll Nólu itobn.· la hase dd PH'St'lllC mult•rial. Sin l'lnharg-o. ,.¡ !'U! fl'Vi~a lllUll·riul nnll··
rio~, pnH'C<' pruhublt:,

~
CONFLICTO Y DEFICIT 119

No. 12: El pasaje nuís extenso que viene a le sii:nificalivo. ~:n lérn1inos n1etafóricos, la
continuación indica que el rnaliz persona con déficit está siempre esperando a
atirrnativo de la intervención de A Godol. Al mismo tiempo, cuando se habla de
ha disrninui<lo el nivel <le tensión un 'paciente con dCficil', debe enfatizarse que
~n P. Ella ahora es capaz <le tomar el térrnino no hace referencia a In pcrsonuli-
cicrla distancia respecto n sus ne- clad en su conjunto sino sólo n aquella ¡>artr
cesidades y, de esa manera, brin.· de la constitución pskoló¡;ica que se ha tl•·ri-
dnr una explicación rnús cohcrcn'· va<lo del déíicil. Ni siquiern a nivel hipot<!ti-
te de córno está cxpcri1ncnlan<lo su co sería razonable concebir a un individuo to-
relación con A. Esto sería una taln1cntc sin conlliclos.
n1uestra de córno la alirmnción Hemos llcgudo a la tercera pregunto plnn-
puede mt•jorar el funcionamicnlo teacla en la introducción de esle nrlículo.
del yo. ¿l\lc<linnlc qué si~nos puede decidir el unnlis-
ln si el matcriul clínico ni que se enfrenta se
No. 13: Ahora A cstü cornplctun-1cnte cons- basa principaln1enle en un déficit o en un con-
ciente del desencuentro estructu- ílicto'! En In discusión prcccdcnl<', se planteó
ral. En consecuencia, ha 1nodifica- que! la cnlidnd de la lransfcrcncin puede ser
do su intervención de una destina- úlil pnrn que el nnulistu identifique el nivel
da u develar significados, n una estructural involucrado. llab1ando en estos
que busca crear un sit:nificado. lérminos, podemos cl<,dr que A, en el ejemplo
Nuevamente es ernocionaJ1ncnle dado, no advirtió ~icrt:>.s srñnlcs que podrían
ncccsihle para P. i haberle indicado q11e no eslnha cnfrcnlü1Hlo-
sc a una lransfcrenciu de conílicto sino n una
de d<'ficit.
l\Pgresnndo al dirilogo, ¿quC indicios s;f.'lli·'
En este extracto, hemos vislo a un anali~­ ficnlivos pueden extraerse de la n1ancra en
tn que está interviniendo en un nivel dcn19- que ln paciente se relaciona con el unalisla't'
siado elevado para la capacidad estructunil J>rin1crn1ncnte, existe una característica de,
que tiene la pacicnt,"1 en ese rnomcnto. El anu- persiste11cia monótona en In forn1u en que la
lisla presupone que la paciente es su uliada pncicnlc hnce sus dcmundas. Ella no varía el
en una aclilud cornµarli<la de 'descubrir'. l'c- terna ni hace distinciones sutiles a nivel en10-
ro no se da cuenta e.le que el n1alerial real S(.! cional ni cognitivo. Es como tocar una n1c-
deriva fundarncnlalnicnlc de un düficil, no <le lodín sirnplc en un inslrurncnto con pocns
un conllicto. En consecuencia, lu paciente no cuerdas. Probablen1cnte, esto es reflejo de
lienc motivación alguna pnra descubrir nada. una carencia de objeto a un nivel n1ás profun·
1'al aclitu<l no tiene realidad psíquica para do, que predon1ina en sectores de In vídn n1en-
ella. Su rnotivución funcionu a un nivel nlás tal que se originaron en el déficit. Falta la va-
indifcrcncía<lo. Ella necesita experimentar la riedad de ofcctos y fantnsías coloridos que
calidud de ser. Esta necesidad constituye el ucon1pnilan a una orientación objct.ul cornple-
cent.ro cn1ocional en ese mon1cnto. Podernos tan1cnte desarrollada.
describir la relación entre P y A rne<liunte una En scg-undo lugar, exísle una tendencia es-{
melrífora: P está llamando u la ¡JUerlu de lu peciul haciu lo ciirecto tanto en el estilo como
casa de A mientras que A abre la vcnlunu del en la elección de las palabras. Es la 'franque-
segundo piso. De esa n1uncrn 1 no deja cnlrar za' de la persona que no tiene nada que escon·
a lu pucicnle. der y por lo lanlo puede mantener obslinada·
La invilación a buscar un sibynificado irn- rnente su posición sin correr el riesgo de que
µlicn unn actitud de esfuerzo 1nenlal continuo :el peso de las evidencias se vuelva en su con-
y dirigido haciu una n1eta. Sin ernbar[!O, pa- tra. Es probable que esla actilud sea reflejo
ra una persona con déficit, esln actilud no re- de la ausencia de una intcncionnlidad prin1a·
sulta atractiva. No la expcrirne11ta co1no una ria en la patología del déficit. 1-:lla Licn•' su
crnpresa excitante, cslirnuh1ntc\ ni siquiera origen en la sensación básica de ser tratado
peligrosa. Btisican1enle, la experin1entu como injustu1ncntc 1 no por objetos cspccHicos en
una carga ngola<lora que uno estü ohlígado a una relación n1utua de an1or y odio sino por
soportar o algo que se tiene que aceptar de la el impacto impersonal de la realidad.
Loca para afuera, rnicntras se espera descs- En tercer lugar, el n1atiz cn1ocional se ca-
peradarnenlc a que llegue lo vercladerumen' ractcr.iza por una uscilnción entre Cf>pcranza

"3
120 DJ0H.N IQLLINGMO
apremiante y resignación, sin dejar silio pa- ne clínican1ente. Sin en1bargo, a nivel de prin-
ra una posición intorme<lia inodcrada. Tanto cipios, este tipo de in~rvención ilustra algu-
la propia labilidad como la calidad extrema nos aspectos significativos de la afinnación:
de los nfec!os sugieren qué se trata de un
asunto de importancia vital. Probablemente,
lo que vemos es el reílejo de una subyacente
anticipación de una catástrofe re1acionnda (l) Objetivación. Al comunicar la ca-
con la fragmentación de la estructura del sí- racterística experiencia! de 'yo
1nisn\o. puedo sent.:r lo que es ser usted',;\
l"inaln1unte, debernos sei'inlar que la pro- conlribuyc a huccr que el estado
1 pin paciente utiliza pnlabras como 'inseguri- afectivo de P sen menos privado.
dad' y 'atnque' para describir su relación con Se convierte en algo que tiene for-
el analista, palabras que indican a una per- mn, que puede ser compartido con
sona que es víctirnn de una agresión más que otro y, finalmente, que puede ser
participante en un complot.. Un paciente con puesto en palabras.
una patología de conílicto también puede des-
cribir la relación con su nnulisln en lérrninos
negativos, con el fin de ganar seguridad, pe- (2) Juslificacwn. Al introducir una re-
ro al misrno tietnpo existe en ese caso unn ca- lación causa-efecto, el estado afec-
racterística de responsabilidad compartida. tivo es entendido dentro de un con-
Inconscientemente, el paciente con un con- texto de eventos naturales razona-
ílicto sube que él mismo ha contribuido al bles. De esa manera, disminuirán
complot al plantear exigencias que son fun- tanto la confusi1)n corno la cnrga <le
danicntalincnte propias. I1or lo tanto, ni <le- la culpa stcundariu.
snrrollnr sus críticas, él se cuidará de que su
aporte propio no sea nclivudo o revelado. En
consecuenc:n, ejercerá un control sutil que se (3) Aaptació11. Al incluir el contexto
manifestará en n1enciones indirectas, diplo~ histórico, A suministra las condi-
rnncia, vnguc<lnd y disin1ulo en su relación ciones en que entiende Jo expresa-
con el nnalistn. Sin embargo, el paciente con do por P. Esto transmitirá a Puna
déficit, al sentir que no tiene ta 1 obligación, impresión rnñ.s confiable de una
puede tomar la posición clara de víctima sin persona r¡ue realmente la enlien-
mucha dificultad. dc. Al llevar Sl' entendimiento al
Asumiendo que en el ejcn1plo presentado nivel infantil, A también hace que
A hubiera captado la señal antes, ¡.cuál hu- sea más fácil para P aceptar In ma-
biera sic.lo la intervención ndecuntla? El pun- nera en que el analista la acepta,
to óptimo pu rece estar después del No. 2. Ob- n pesar de la culpa y el en1bustc
viamente, aquí P se está sintiendo no sólo re- que de lo contrario podrían colo-
chnzuda sino también profundamente inse- rear su actual imagen de sí n1isma.
1_gura y necesita de manera casi des.esperada
~una confirmación de su estado.a(ectivo. Si-
multáneamente, Ja agresión todnvín no ha si~
do completamente movilizada. La posible in- Los objetivos de las intervenciones nfirma-
tervención de A podría ser algo así: 'Sí, usted tivas, como la ejemplificada, son tres: (1) res-
tiene buenas razones para sentirse insegura taurar la accesibilidad emocional del analis-
cuando yo no le respondo. Es con10 lo que us- ta, (2) crear una situación emocional 6ptin1a,
ted sentía den ifia cuando su madre no le res- de tal manera que las fallas empnticas del
pondía y usted necesitaba desesperadamen- analista puedan funcionar cotno motivación
te saber lo que ella pensaba de usted real- para la internalización, (3) reducir la depen-
rncnte. Y ahora siente que yo soy exactamen- dencia compulsiva d~ la aprobación del ana-
1
te como ella y que la dejaré I>or supuesto, no
• lista. Es de esperar que esto logre que la
podemos estar seguros <le que est.a interven- orientación dc1 pacier.te pase de la exige~1cia
ción, construida retrospectivamente, hubiera al examen de la propia aclitud de exigencia.
sido óptima. Quizás debería ser expresada en Es decir, al satisfacer la necesidad inmedia-
palabras q;,ie concordaran más con el 'dialec- ta de significado, el yo podrá elevar su nivel
to emocional de la paciente' para que funcio- de funr.ionamienlo y adoptar una actitud de

¡to
CONFl,ICTO Y DEFICIT 121
1

1
llllc~\:U<'Íonc.~
Cunfücio - - K.:_vd~ci,'m ,fo -
e 1~ ., Mg111fic~J.,
11\h.!t¡:•l'ldll~'~_.,

I
M.11~11•!

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11
Clio1co \ _ _ , l'unlo Jo.; f'.H<>
--- - - - - c_,trucwnl

D 1\ Odie: - - E~lah!e<:_imicn!o
de ~1gni!tcado
- lmcrn:1KÍ•~1t.~
afunutwi~

invesligación .µor lo rncnos <luranle un n10- mult:incamcnte ncl!pta y rechaza Jo que se Je


n1cnto. ofrece.
El énfasis que se hn <lndo en los años re- Las características evolutivas menciona·
cientes n In pntologfa del déficit puede haber das representan resisl0ncias estructurales
llevado a un ucentunrnicnto de las técnicas que impiden el nct·eso directo al estado de
nfirrnutivns en desmedro de ILt interpretación déficit original. La única fonnu de modificar
de la inlcncíonnlidad uctiva. Al sobrccnfali· el estado infantil, sea que éste se base en.úllí·
zar el nspeclo afirrr"uJivo, fácilmente puede ma instancia en un conflicto o en un déficit.,
pasarse por nito la 'Mliplcjidad estructural. es a través del nnriliSts de las transformncio-
';Prin1cro, como ya se ha subrayado, en Ja pcr- ncs estructurales de los traumas oribrinnlcs.
sonalidarl adulla, los derivados de déficit y de Adenuls de estas resistencias eslructurales,
coní1iclo eslün orgnnizn<losjuntos de n1uncra existen también resistencias dinán1icas. En
indisoluble, danüo for1na a co1nplcjos patro- el caso descrito ant~rior1nente 1 era predomi·
nes de cu. üctcr. Segundo, uun si un patrón de nante el pedido desesperado de un reconoci·
carácter patológico se basa principalmente miento por parte del analista, pedido que se
no en un conflicto sino en una hcri<la estruc- originaba en la falla e1npática de la madre.
tural in!lingicln por el medio ambiente, es ln Sin embargo, existe algo más que este estado
interpretación <le la herida que realiza el SU· de privación y el pedido desesperado de 're-
jelo lo que nosotros tratamos en In terapia. carga'. Ln insistencia en la dc1nanda de In pa~
La rcnJi<la<l psíquicu del evento es construc· ciente también tiene un elemento de demos·
ción propia del paciente. Entonces, aun cuan· lración agresivn de la incapacidad del analis-
do el componcntc <le déficit <lon1ine la confor· ta pura ayudarla. Inconscicnten1enle, él es
mación patológica y, en consecuenciu, tenga identificado con la madre. Así, al llevar la te-
que dotarse de una calidad afirmativa µ la rapia ni fracaso, la paciente podía obtener de
rnnyoría de intervenciones, esto no será Sufí· manera triunfal su revancha contra la ma-
cien le. Tanil>íén se necesitará de intervencio- dre. Se hubiera producido una grave falla si
nes nnalilicas para sacar u luz las resisten- no se le hubiera mostrado e interpretado a
cias y pnru interpretar las fantasías en :que ella eslu resistencia agresiva.
se hn basu<lo el paciente pnru reinterpretar Las implicnncins clínicos de lo que se ha
la realidad. Como lo plantea Langs: 'ul rr.co- nvunzndo hustn ahoru en la discusión pueden
nocer las realidades de los trnun1as tempra· ser resumidas me(Jiuntc la ilustración que
nos (!<han, 19G3) sufridos por estos pacientes, aparece urriba.
uno no debe descuidar sus con1poncntcs fan· Al pasar a través del 'lente conceptual' de
tasendos y distorsionados en el proceso de la transferencia de dé!icit/con!liclo, el mate-
rcelaboración y rein.~erpTetución poslcrior de rial clínico se dispersa en--dos direcciones. En
dichas experiencias tempranas, en el cuul la medida que el material señale principal·
jucgnn un rol importante las fantasías in· mente en la dirección del conflicto, la e.;trate-
conscicnles y las ínlroyeccíoncs' ( 1976, p. gia que se debe eleb"Ír es la de revelar el sig·
}113), En tercer lugar, la privación infantil no nificudo a través de int~rvenciones de tipo in-
se rnunlcndrá como una situación simple de terpretativo. Cuando el materinl señale en la
1 1
escnscz en espert! <le una recnrga La dccep· • dirección del déficit, la estrategia será esta-
ción, 1a irn y el rencor conducirán a •.111 c~lm­ blecer el significado a través de intervencio-
bio en las propias necesidades. Ellas se' es- nes Je tipo nfirmativo. En cada paciente po-
truclurnrán como nccesidudcs ar11biualen,les, demos hablar de un punto de giro estructural
cuyu cnrnclcrísticu es que ]a persona¡ si· (véase la !igura).Allí es donde In transferen-
1

)1
122 BJ0,llN KILLINGMO
1

cin <le conílicto se debilita y la trnnsfcr encia vado a cabo análisis ex ltosos nun a pesar de
de défícil Loma el control. Al pasar dicho pun- que huyan existido eic1nentos obvios de défí-
hi, la aclit.ud invesligaclorn deja ele ser ndc- cit en la constilUción psico1t'1gica de los pa-
cundn pnrn el ni\'cl estructural del pncicnlc y cil'nles. La rnzón para ello puede ser que los
el analista tiene que carnbiar su c:c.Lratcgin. buenos tcrapeulus, se lrale de analistas clási-
De no ser así, es probnble que sus int.nrven- cos o psicoternpculns, sie1npre han ndaplado
cioncs npnrc2cnn con10 un atnque contra la su lécnica de tnl innncro que ella responda a
rcprcscntnción del sí n1isrno que tiene el pn- in con1binación específica <le <léficil/conílicto
cicnlc. Esto queda nnlplinmcnlc ilustrado en de cnda paciente, nun cuando esto Lodnvia no
el cnso clínico descrito. 1~1 tillirno coJncntario hubiera sido nrticulado Lcóricnrncnle ni lu-
de P (el No. 12) dc1nueslrn en pnlnbras direc- v-icrnn plena conciencia de lo que cslabnn ha-
tas que ln adopción ele una nclitud invcslign- ciendo.
dorn, que puede ser experirrlcnlada por ob·os Queda una ú1tin1a interrogante: l~I uporlc
pacientes co1no una invitación, es percibida a la con1prcnsión de la palologín y n la lécni-
por J> corno un a laque. P csl;í funcionnnfJo por ca lcrapéulica n1encionado aquf, ¿Hevnrt\ al
debajo del punto de glro, por así decirlo. ubnndono o, por lo rncnos, n una n1odificación
También debe recordarse que la calidad de de la act.it.ud nnalít-icn lradicional? ¿'fcndrá el
Jn trnnsfcrcncia puede est.ar ccrcR nl pupto de analista que cun1biur lan1bién su aclitud
giro estructural y por lo tanto eslnr proclive cn1ocional hacin (d p:ir;icnlc en la 1ncdi<ln que
n un c;unbio rripido. En co11sccucncia, el ana- cnn1Ui~ su cslralegin? ¿Necesitará el pacicn·
lista debe permanecer en un estnrlo de recep- le de un npoyo cn1ocional adiciona.! ndcmás
tividad conslnnte parn percibir la osciJnción del ya incluiclo en la actitud analítico al ne·
cnlre las dos posiciones estralégicns. Con fre- Livarse un material basado en el ddicil ?(Mo-
cuencia, un grupo de cn1ocíoncs tiene que ser dcll, l97G) ¡,rl'ienc que adopln r el analista una
inlcrprelado inicialmente sobre la base <le un forn1a rnris 'afecl.l•osn', 1ccrcana', 'c1npütica' de
conflicto. Luego, clcmcnt.os <lcl n1ísrno grupo relacionarse con el pncienle?
tienen que recibir una respucsla afirmativo, ¿Por qué es pertinente plunlcnr cslns prc-
por lo menos husla que el patrón en su con- gunlns? l~a discusíón en curso y la revísión de
junlo sea interpretado nucvarncnte co1no la _la lcoría clásica puede lievar a ciertas dudas
expresión de un conflicto. -I~.sta oscilación de respecto precis:ln1cnlc a las carnclcríslicns
la cslrntegin refleja la estrecha inlerncción y de la nclil.u<l del nnalisla. Espccinlmenle, lns
la cstru.cturnción jerárqu icn de 1n1a le ria) pro- úlli1nas forn1ulacioncs teóricas de }(ohut
vcn icnle ele un coníliclo y de u.n déficit f(~5- (198,1), quP. planlean que lod;l patología tiene
pcclivn1ncntc. que ser concPp!.uali7.ada en tér1ninos de una
Ln necesidad de oscilación en la cstrntcgln cslruclurú deficiente del sí-n1isn10 y que in·
terapéutica descrita líncns nrriba se basa en cluso la persona adulla rnndurn depende de
nporlcs lc6ricos rccicnlcs. ¡,(~ó1no se cnfrcn- una respuesta cnlp:ilica pcrn1ancntc por pnr-
uibnn estos problemas nntes de que se conta- te de sus objetos-sí-mismo, pueden dar la im-
ra con lns nucvns distinciones conccpluaJcs? presión <le que el nnn1isla lainbién tiene que
Existen rnzones para creer que n1uchos análi- actunr como un ohjc!A:i-sí·n1ismo del pncicnle.
sis han sido llevados a cnbo en un nivel es- Es decir, c¡uc el ann lisla !.orne el rol de un pro-
lruclurnl que no concordaba con el nivel en el \'ecdor que suministra ni paciente nlgo que él
que estaban ori:nnizadas lns c1nocioncs ccn- no hn obLcnido de los objctos-BÍ·lnisn10 origi-
Lrales del pncienlc. Los dos análisis del Sr. Z nnlcs -o en cantidad insuficiente- ya sea
(Kohul, 1979) plnnlenn este problema. Al ir nrnor, aprobación o cn1palía. Aunque c1 pro-
a un nivel estructural dcn1a¡;indo ni.Lo, es pio Kohut parece ser de In opinión de que la
probable que los afectos basados en un défi- interpretación es el principal 1neranisn10
cit no hoyan sido atrnpados por el proceso. técnico también cunndo se esl:'i cnfrc•ntndo
analítico. Ellos más bien hnbrán pcrn1nncci- una palologia bnsnda en el déficit, es decir. el
do invnt-iables y nun mús nislados, dando for- principal mccnnisn10 pnra corregir y reparar
ma o una corriente oculta de infelicidad y de- una eslruclurn dcficicnle del sí-1nisn10, su
cepción crónicas. En parte·, cslo puede deber- perspectiva psicológica gencrnl parece abrir
se u una ndhcrcncia rígidn por parte del nno- el cnrnino pnrn unn oricnlación hncin el 'su-
lisl.a n la concf'pción chisica dc1 cot1ílict.o corno nlinistro'. Obvia1ncntc, tal orientación es con·
el único principio de In pnlología. Por otro la- trarin n lu nctitu<l nnulílira tradicional.
do, Lcnctnos rnzoncs para creer que se hnn lle- Pa~u solucionar el problc1na relacionado

)2
CONFLICTO Y DEFlCIT JU
con la nclilud analítica, debe clnbornrse un ve) profundo el reciblr t.ul regalo. lnco11scien-
supuesto respecto u qué curuclerí~tica <le la lemcnte, el scntimic11Lo de culpa se hubiera
relación lcrupriutica es decisiva para irnpul- incrcnlcntudo:Se~~un<l'.l, recibir un regalo l1u-
sar el pro¡,'reso terapéutico. Un concepto útil biera resulti\do tremcr.Jan1cnlc arr1ena2ador
_µara e8lO µa rece ser el <le disµonibiliduJ e1110- pura estn mujer, J.~Li<lo a yue lo<la su i<lenti-
civ11<1/ (llowlby, 197:J). El tcncepto ele disµo- datl eslü construi<lu en torno a conct:l,irse co-
nilJlli,laJ del analista ha sido tncncionado en rno 'altruien n quien no se le reconocen su,s
vurias (~portuni<la<lcs en la discusión prece- rnéritos'. Esta es )u 'historia' que la paciente
dente. Aliora, <lc!Jc colocri.rsclc en su lugar quiere que t:I anulihta confirtne e11 .Jse 1no-
npropiudo. Al estar f!n1ocionalinente disponi- 1nento, la de no ser reconocida por t-ius obje·
ble1 se lrans1nile ni paciente una sensación t.os-sí-•nisn10 ori¡;i11ulcs. Así, al brindarle su
de no estar oisladu. Se usurne que esta carnc- o.prol>ución, en vt~z de con1entur su pánico a
tcrísli(·a de la expcrienci;,.l es una condición. estar en una posición receptora, el analista se
fundan~enlal para que se pro<luzci.l un carn- l1abria colocado a una distancia emoclonal
Lio. Así, lu <lisponíbiliJud ctnocionul es tun 1n.1yor de la paciente.
in1pürlanlc cuu11do se lrubuja en la csf'ura ele 1..:1 'terapeuta provceJor 1 par<~ce no dislin-
co11l1ictos co1no cuando se ealá cnfrcntanJo guir clarn1ncnte enlre ser un objcto-·si-1nis1no
derivudos diJ dt.!J1cil. El anuli::>tu tiene que es- y ser corno u11 objeto+:;í-111is1no en la lransfc-
tar };icrnprc Jispo11iLlc para que la lerapia r<'11cia. La característica enlpúlica del en-
pr.:>rrresc. Sin tinl.Jargo, la curn.clcrística rcla- cuentro tcrapéuLico uctiva en el patil~nte la
clo11al que hace que él unulisla {!slé disponi- transferencia de experiencias con objetos-sí~
Llc al nivel de coníliclo no nccesariarncnle lo fnis1no f1jaJos. Sin e1nbargo, el annlísta no
sigue tnanlcnii.!n<lo <lisponililc cunn<lo el pu- responde u estas experiencias desplaz{in<lose
cicnlc csbi funcionando en e) nivel <le déficit, u \u posición ele sur11inistro propiu ti.el objt~to­
tul como se demoslró en él caso clínico líneas sí-111isrr10 infantil. Lo que hace es con/ir1nur
arriba. Por lo Lanlo, al es<.:ucliur tn1¡n\..Lica y /l111ecesidud ·Y el derecho· que tiene el )Jacien~
cui<la.<losan1enlü, el una lista tiene que enlen- le Je ser confiri1wdo. Es decir, que brinda su
Jcr t¡ué curuclcríalicas cs¡H:cííicus de las re- co1nprensión e111páticu de cócno debe haber si-
laciones objeta les se reílejan en la transferen- do no haber réciUido el rcconocirníento
cia y ajustar sus intervenciones <le acuerdo ailorado cuando más lo necesitaba y lo espe-
con ello. · raba, justificando que se sienta así. Al confir-
'l'ornanJo con10 punto <le partida <.d princi· rnnr cxuctn1ncnt..e la 1nancra en que se sien Le
pio de disponibilidad ernocional, la pre1~unta el paciente, el analista se relaciona con la ne-
es: ¿Qué hace que el analista esté disponible cesidad 1nás urr.!ente de un paci(.~nte con <léfi~
en el nivel de déficil? ¿Es necesaria una can- cil, es decir, 1a 11cccsiJn<l Je sentir que iyo soy'
litlad adicional de amor, cuidado o aproba- y que 1 tengo el derecho de ser'. Al transnlitir
ción? En nii opinión, la respucsl« no se en- prccisa1ncnte esta curnct.eríslica <le lu expe-
cuentra dentro de la perspectiva de una pro- riencia, el analista se muestra ernocional-
visión uJicionaL El lralar de estar disponible mente <lisponiLle y, de esa nlane:r·a, puede
mediante la satisfacción d" las necesidades continuar el proceso. en el cual el paciúnle ex-
del paciente parece <lescunsur en e) supuesto prcsurú su pértliJa y su o<lio, pusando luego
de que es posible lograr un ncccso directo a u investigar de qué 1nanera ha Lloqueado sus
las nccesi<lnJes infaJ1tiles e11 el ndullo. Por propios scnti1nicntos y se ha apartado tle un
las razones nlcnci.onadas 111it,eriorn1ente en vínculo cercano. Al 1nisrno Lie1npo, esta n1a-
este urtú·ulo, tal supuesto es insostenible, nera <le lrator la transfcl'cncia Je objt;to-sí-
pues no torna en cuenta las co1nplejas lruns- rnisrno puede ser conceplualizada con10 una
f'orn1aciones estructurales que han cxpcri- rc.-prescnlación n1u<lura del oüjclo-sí-rnisnlo.
n1entudo, durante su cvolu{;ión posterior, las Así, el a·nalislü cu1nplc el papel tanto <le un
necesídades inft1nlilcsy las relucioncsoLjcta- objeto-si-1nis1110 de transferencia conlo de un
les fijadas. En la paciente m<'ncionada en el objelc si mismo nuevo, teniendo este último
cuso clinico, si el nnulislu hubiera respondido la prOpieclou de e~tirnular la construcción de
sus pedidos de aprobación ofrccióndulc real- cslructurus. l..tl cxµcriencin <le este objeto-sí~
mente una evaluación positiva, podrían ha- nlisrno muduro, en oposición u los objctos-sí-
berse gene rudo eornplicnciones serias. r•rilnC· misrno infantiles previos, prepara el terreno
ro, debido u un fuerte scntirnienlo de culpa, a para que el paciente tome el control de las
ella no le hubiera resullado aceptable a un ni- funciones de autoregulución en casos en que

~3
124 IJJ!i)RN KILLINGMO

se produzca una 1 empatía óplin1an1ente ine- lrulidud psicoanalíticr1? ¿Debe el analisla de-
xistente' por parte del analista (Kohut, 1977). jar de lado este elemento <le la actitud annliti-
Sin embargo, queda por precisar si esta inter- ca sostenido dur\1nte lanto tiempo? Nínt,.runo
naHznción lrasrnutanlc difiere u nivel de de los principios analilicos parece haber sido
principios de In intcrnaHzación que se produ- peor cnlendido o nuis distorsionado por Jos
ce en el análisis clásico. Hablando en térmi- críticos del psiconnálisis que el principio de
nos generales, en ambos casos el analista sir- neutralidad planl.cado por Freud en sus reco-
ve como modelo para aprender actitudes del 1nf'ndnciones técnicas {1912). J>rimcramenlr., .
yo más diferenciadas. <lebc establecerse que In neutralidad no es si- .
Por lo tnnto, hasta nhorn, no se indica no un nspccto de la aclitud analítica. I.. ucgo,
ningún cambio en ln nclitud analítica. Ele- la neutralidud no excluye In característica
merltos como objetividad, paciencin, estnbili- hun1anu <le simpatía co1110 un n1aliz básico
dad y tolerancia -todos integrados dentro de que in1pregnu al proyecto psicoanaJílico en su
la actitud nnalítica- parecen ser tan adecua- conjunlo. F'inaln1entc, Ja neutralidad tiene
dos para enfrentar derivados del déficit como que ser concebida corno un principio para en-
lo son dentro de la t~sferu de los conflictos. No frenlur la transferencia y no como una des-
es necesaria ninguno caractcríslicn adicional cripción del cornporla111ienlo cn1ocional real
o especial en In participación emocional. Sin del analista.
embargo, unn característica distintiva de Ja Hecienlcmcnte, llofíer ( 1U85) ha plantea-
nctilu<l analítico es el énfasis en investigar do una visión de la neutralidad que parece
(Schaffer, 1983). Sc¡;un el razonamiento pre- coincidir con la línea de razonan1icnto del
sentado en este artículo, este místno énfasis presente trabajo. Según lloffcr, el objetivo
está muy nlejado o no tiene relación alguna principal del una lista es identificar, <lcíinir y
con la rcnlidnd µsiquicn de los pncicntcs en con1pro1neler nl paci,~nlc en relación con sus
un conlcxto de <lóficil. ~n la 1ncdida que este cun/lictos conscic11Lcs e inconscientes. Con es-
elemento se m.unlcnga, se lendrá que dcsn- te puillo de partida, la neutralidad se define
rrollnr' obvíamcnte una modificación en la ac- corr10 la posición áplin1a desde la cual el ana·
titud analítica. Sin embargo, excluir al ele- lista puede obserl'ar conflictos especificables.
mento de investigación no implico dejar de la- Entonces, la neutralidad no es unn descrip-
do Ju ncLitu<l nnalít.ica en su conjunlo. La ac- ción del con1por~1rnicnto general sino una
lilud analítica constituye una manera com- n¡anern de identificar conflictos. De hecho,
pleja de relacionarse a nivel cognitivo y emo- existe unn conexión cnLre crnpalía y neutra~
cional y está conformada por diferentes ele- li<lad, entendida co11¡0 la apreciación genuina
mentos, entre los cuales existe también un por parte del analista de los dilemas y conflic-
elemento ufirnrntivo (Schafcr, 1983). Enton- tos del paciente desde el punto de vista de
ces, tanto el modo investigativo como el afir- éste. Por lo tanto, los conceptos de nculrali-
mnlívo t~slán incluidos en principio dentro de dnd y empntía se refuerzan 1nutuan1cnle y no
la actitud analítica y se les tiene que dar prio- son antitéticos (p. 783). lloffcr también
ridad de manera alternada. ¿Puede decirse señala que, en el adulto, el conllicto frecucn·
que existe un comUn denorninndor subyacen· temen le se expcrin1cnla en torno a los esfuer-
ten arnbos 1nodos que consliluyc un elc1nen· zos por ocultar el '<lélicit' o Jos sentimic·nlos
lo más básico de la actitud analítica? En mi de necesidad que el paciente asocia a él (p.
opinión, tal elemento común existe y puede 773). Por lo tanto, en el paciente adulto, el
ser fortnulado corno el principio de dejar ser déficit eslruclural generalincnte aparecerá
al paciente. No debe confundirse es le concep- c\inicurnenle en contcxlos de conílicto y, en
to con la nculralidad emocional. J)or el con- consecuencia, lcnc.Jrá que ser abordado ini-
trario, se trnnstnitc un profundo respeto ul c\alrncnte uliliznn<lo m.ecanisn1os analíticos.
derecho del paciente a gnnar experiencia en I\esun1ícndo: la aclilud analílica es una
base: a sus propias premisas y a confiar en su tn.anera <le relacionarse cognitiva y en1ociow
habilidad para hacerlo si se le brinda la opor- nalrncntc cotnplcjn, compuc::;tu de diferentes
tunidad. Esta característica de libertad, que elementos, todos los cuales convergen en un
nunca debe ser excluida de la terapia, es el_emcnlo clave que es la sirnpatín. La posi-
quizás el mejor apoyo que el analista pt¡cdc ción asumida en el presente trabajo es que
darle al paciente en su camino hacia la aµto- p1,1c<le producirse una oscilación en lre una es-
nomía. trategia interpretativa y una afirmativa al
Finalmente, ¿qué hay del concepto de neu- interior <le la uclit.ud analítica, al poner el

)~
CONFL\CTO Y DEF'ICIT l25

énfasis allernalivamenlc en elcmenlos par· tanto su conc"pción dP psicopntología y su estrnle-


ciales diferentes del racimo aclitudinal. No gin terapt"ulica no pan.'('e necesario ningún cnrr1-
parece necesario un cambio en la nctit.ud Lio i'n In nctitud nnaliticn búsica.
básica a nivel teórico ni a nivel cJínico.
RESUMO
RESUMl·'.N
A tnrefn de inlt>brt'nr n psicología do déficit con
Unn de !ns lnr(•ns t.eóricns nuís d('snfinntt:>s.de n con<·(·pCño psiconn.Jiticn trn<licionnl de conílito
}n nctunlidad es inU-grnr la p!ticolo{,rfn del d"ficit constitui um <loa n1niores desnfios teóricos nfuais.
con In concf'pción psiconnliticn lrudicional del con- Neste nrtigo, o autor propi'>e que esta intcgrn\ño
flicto. En el presenlf' artículo Sf' plnntea que dicha devPrin ser ft-iU1 dentro de um mnrco de organi-
inll'¡:,iynción debe producirse dentro de un rnnrco de Zn\ÜO estrutu1·ul. O nnulistu <leve decidir, sE>1;undo
orgnniznci6n f'structurnl. Utilizando )ns cnn1c- o tipo d<> trunsfert!ncin, se Unl rnntcrinl clínico de-
tcr{Hticn11 clt> In trnnAfPrf'ncín, rl nnnliHlo tlt•b<• df'· lt•n11inndo rl<'v11 s<'r consid<'rodo princípnlmento
cídir si un <lflt.<>rrninndo rnnteriul clínico th•be st•r con10 cxpressño rle conflicto ou de d(>ficit. O artigo
visto principolmente co1no una expresi<'in de con- ilustra o mnnl~irn ern que derivndos do défic!t npn-
flicto o de <lClicit. El nrtículo mucslrll cón10 pueden rf'cen1 no diólogo ternpéutico. Se estcs parec"m do·
upnrecer los derivados del dl·f1cit en el diálogo te- nlinnr, o nnnlístn mudnn'i. sun estratf>giu e, no
rnpéutico. Cunndo Pstos esl<ín n punto de ser pre- inv~s dt• dcscohrir o sígniíicado, deve constituí-lo,
dorninunli•R, el nnaliRtn debe rnodí ficnr su eslr:1 l<!- usando inu~rven\1)es c.it> tipo afirmntivo. Se consi·
1:,rin, pasando <le dest. ubrir ~igni fica<los n <.:or1.<1tituir dt•rurrnos que o nível eslruturnl Outua no 1nesmo
significados, utilizando puru ello intervt~nciones paciente de um mon1ento n outro e de un111 lÍrea da
dí' tipo afirn10.ti110. En la n1l'dida que el nivel es- p('rsonalidade n outra, o analista <leve eslnr em
tructurul lluclunrú ni i nt.erior de un rnisrno pncicn- cnnsl.rtnlr t'St..ndo de rt>crptividn<l<' pora oscilar en.
lí' de un punto dl.'I tiernpo u otro o <le uó t\rC'n dt" su tre t-SRHS duns po:.i\ñ<>s Pstrat(·~icns. O autor che·
pt'rsnn11lid11cl n otrn, PI nnnliHlo ti1•n1• c¡1u• Pslnr 1•11 ~:a 1\ t'nndu;:;íio <¡IH' nin1lu qut• n
pHicnni\lisr f'XU°'n-
Ufl l'fllndo <l(• conHlnnl(' rc<·f•pti vidud pnrn pod1·ro11- cln l11nto o conccito <ll' psicopnlolobrin con10 n sun
ci/ar entre !ns dos posicionl!S eslrat.égicns. Se con· eslnllébrin ternpi•uti<'n, nf\o pnrece ser nl'cess..irio
<:luye que si bii!n el psicoanálisis tiene que an1pliar n1u<lai- u nlitu<le nnaliticu básica.

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