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San Francisco Solano

SUS INICIOS:
Francisco Solano, nació en marzo de 1549.Sus padres fueron
Mateo Sánchez Solano y Ana Jiménez Gómez. Su primera
educación la recibió en su hogar, y en la escuela del pueblo.
Después fue enviado a estudiar al colegio de la Compañía de Jesús
en Montilla.
Ya desde temprana edad, fue muy virtuoso, honesto, recogido y
ejemplar, y se lo veía frecuentar los sacramentos. A finales de su
adolescencia, fue enviado a estudiar en Córdoba, pues sus padres
deseaban que fuese médico. Volvió a Montilla con 20 años, ya
decidido a convertirse médico, pero de almas.
En 1530, se funda en montilla un convento bajo la advocación de
San Laurencio. A esta entrará con 20 años, donde tomará sus
hábitos.
El convento al que entrará Francisco, debemos saber era un tanto
particular. Y nos detendremos brevemente en su regla, ya que San
Francisco la asumió y observó con fervor. Por lo tanto, así
lograremos adentrarnos en la personalidad del Padre Solano. Así
nos narra Miglioranza:
“La oración y la meditación eran su ocupación, alimento y
gozo, vivían de su trabajo en la huerta y de limosnas. Durante
las comidas leían y realizaban actos penitenciales. Los días de
ayuno y abstinencia eran frecuentes, se usaba la flagelación de
sangre. Sus camas servían más de tormento que de descanso.”
Fue un hombre muy humilde y penitente. Usaba cilicio, y se daba
disciplinas seberas. Mantenía una escasa alimentación, y en su
mayoría legumbres y frutas. Hacía en tiempos litúrgicos ayunos a
pan y agua.
El 25 de abril de 1570, haría profesión y fue recibido en la Orden.
Para ser fraile del coro. Luego irá a Sevilla, donde pasaría cinco
años de estudio y oración. Viviendo en una celda muy pobre y
estrecha.
En 1580 regresa al convento de San Laurencio de Montilla, pues
su madre ya viuda estaba ciega, y necesitaba su proximidad. Allí
permanecería hasta mayo de 1581. Durante este tiempo realizaría
muchos milagros, adquiriendo fama de santo.
En el año de 1583, comenzó en el pueblo de Montoro, la peste de
landres. Las victimas morían a los diez días. Eran muchos los
enfermos, pero dejando el padre Solano la contemplación, los
atendió. Contrajo Landres, pero fue milagrosamente sanando.
Terminada su misión con los enfermos, regresó al convento de
San Francisco del Monte. En 1586 lo nombraron guardián (Prior)
del Convento. De él se decía: “Hacía todos los oficios de casa,
sin tener consideración a que era guardián o prelado…Y es
alegre siempre alegre.”
SU PRIMER GRAN MILAGRO:
Mientras fue guardián del San Francisco del Monte, realizó un
gran milagro. Pue habiendo muerto un niño, fue llevado a enterrar
al convento. El Santo conmovido de pena. Rogó a Dios que le
devolviese la vida. Y por intercesión del Santo, volvió a la vida el
niño. Con esto comenzaron a apodarlo “el santo”, motivo por el
cual pidió la renuncia, de su cargo, pues no deseaba el
reconocimiento de nadie.
San Francisco Solano en las Indias:
Y finalmente partió nuestro Santo, con dirección a la provincia de
Tucumán y Paraguay. La flota Salió de Cádiz el 13 de marzo de
1589. Tuvieron muy buen tiempo y llegaron sin novedad a
Cartagena el 7 de mayo de 1589. El 16 de junio, se dirigieron hacia
el puerto del Nombre de Dios y de allí a Panamá.
En el convento de Panamá su celda fue un rincón de coro, paso
gran parte del día y de la noche en oración. De Panamá se
embarcaron 250 personas el 28 de octubre del 1589, rumbo a
Perú.
EL NAUFRAGIO
Hacia el octavo día, el navío fue acometido por grandes olas,
despedazando poco a poco la nave. Solano animó a todos a
confesarse. Conservando en todo tiempo su espíritu misionero.
Después de una noche, el piloto pudo reconocer la tierra. Pero se
corría grabe peligro de que el barco se partiera en dos y fuera a
pique. Bajaron un batel al agua, donde pudo haberse salvado el
padre Solano, pero este se negó. Se quedó consolando a todos, en
el betel entraron unas cuarenta personas.
El barco finalmente se partió en dos. Hundiéndose la proa,
ahogándose quienes allí estaban. Solano, quedó, por providencia
divina sobreviviendo en la otra parte. Muchos temerosos, de
perecer se echaron a la mar. Perdiendo su vida. El padre Solano,
intentaba detenerlos. Los náufragos estuvieron tres días en el
navío, con el agua en la boca, sin comer ni dormir y con las
alentadoras predicaciones del padre, la espera se hizo más
corta.
Los que iban en la barca pudieron salvarse a nado, pero creyeron,
habiendo visto el barco partirse en dos, que el resto había perecido.
Esa misma noche apaciguado el temporal, SE encendió en barco
un faro. Este se encendió milagrosamente, lo cual se atribuye a las
oraciones del Padre San Francisco. Cuando llegaron, el Padre
Solano ya había anunciado la buena nueva, de su rescate.
En tierra el padre Solano se constituyó en padre de todos y procuró
buscarles alimentos. El naufragio duró dos meses, alojados en un
salitral, con chozas abandonado por los nativos. El día de
Nochebuena del año 1589, se presentó el Padre Solano, que hacía
tres días estaba alejado de todos, y les anunció que ya venía el
socorro. Dos días después se divisaban los rescatistas. Y así al
cabo de 62 días, y habiendo muerto en total 130 personas, fueron
salvados.
EL VIAJE A PIE DEL SANTO
Luego del Naufragio, llegaron a Paita, el Padre Solano, y padre
Navarro, junto con otros, se pusieron en marcha a Lima en un
recorrido de 120 leguas, algunas de ellas a través del desierto y
despobladas.
A principios de Julio del año 1590 la comitiva misionera se puso
en marcha hacia el Tucumán.
De Lima a Santiago del Estero, cabecera del Tucumán, son unas
500 leguas, así distribuidas: 300 hasta Potosí y otras 200 para
llegar a Santiago del Estero. Tomó el camino de la sierra, debiendo
remontarse hasta los 4.800 metros sobre el nivel del mar para el
paso de la cordillera al sudeste de Lima. Normalmente tuvo que
transitar por valles y quebradas de entre los 3.000 y 3.500 metros
de altura. En cada jornada recorría un promedio de cinco leguas;
a veces por caminos escarpados, apenas tres; muy pocas llegaban
a siete leguas.
El 4 de octubre llegó a Potosí de 1590, después cruzó el altiplano
boliviano, finalmente el padre solano, se asomó a la Argentina en
La Quiaca y a través de la quebrada de Humahuaca, atravesó la
Provincia de Jujuy y estableció su residencia en la región de
Esteco (Salta).
ALGUNOS DE SUS MILAGROS EN AMÉRICA
a) Socotonio y Magdalena:
Recién llegado a Tucumán fue destinado como cura doctrinante a
los pueblos Sicionio y Magdalena, allí estuvo aproximadamente
un año. Dios le dará el don de aprender rápidamente las
lenguas. Aprendió el toncoté en quince días, lo cual era
considerado un milagro, pues lo hablaba aún mejor que los
nativos. Además, entendía y hablaba los diferentes dialectos, aun
cuando no se los habían enseñado.
Tal es el caso del indio lule, quien había perdido el habla, y fue
visitado en su última agonía por San Francisco Solano, y
recuperando la voz por orden del Santo, habló en su lengua recibió
la fe de palabras del Padre Solano y fe bautizado. Al cabo de esto
murió.
El Padre Solano, amaba a los indios, les hablaba en su lengua, les
cantaba, les hacìa milagros y ellos les respondían y de a millares
se convertía.
En este territorio, realizará un milagro hallando una fuente de
agua, cuando los nativos y pobladores, los verdaderos
conocedores de la zona, habían hecho muchas diligencias
buscando una fuente. El Santo diciendo “Confiad en Dios, que os
dará agua”, manó de donde el indicó, una abundante fuente de
agua, suficiente para mover un molino.
En Socotonio, durante sus caminos apostólico, se vio
sorprendido por muchos animales salvajes, entre ellos toros
feroces. Pero sin perder jamás la confianza en la providencia,
amansaba a los salvajes, cual animales domesticados.
b) Tucumán.
En las rancherías de los indios, unos indios afligidos, se acercaron
al Padre Solano, contándole que un hijo suyo había muerto y no
tenían con qué amortajarlo. El Padre afligido los acompañó al
rancho. Pero encontraron al niño vivo, calentándose al fuego.
Se atribuyó esto a la oración del Siervo de Dios, ya que, siendo
intercesor, una vez también sucedió en España, dicho milagro.
c) Santiago de Estero:
Al llegar, según narra un testigo fray Juan Techada: “Estaban los
vecinos feudatarios de la ciudad, alborotados de enojos y
pesadumbre que tenían. Y así como llegó los llamó y los hizo
amigos y los apaciguó a todos”
Los indios habitantes eran los diaguitas, a quienes no solo
evangelizaría, defenderías, sino que también los guardaría de un
ataque de 10.000 indios con 45 caciques rebelde.
El Jueves Santo del año 1593 se reunieron 45 caciques con su
gente, deseosos de venganza y hambrientos de botín.
Aprovecharían la celebración de dicho día para el ataque. El padre
tomó la resolución de salir al encuentro de los indios empuñando
la cruz. Fue al campamento indio de Cochangasta acompañado
por el vicario y algunos españoles.
“Allí el Padre Solano hizo a los indios un sermón; y el testigo que
narra, no sabe en qué lengua porque todos lo entendían, tanto los
españoles como los indios…Hizo el sermón con tanto fervor y
espíritu que los indios se acercaron a este testigo, se le postraron
de rodillas y le pidieron con muchas lágrimas el bautismo.”
Los cristianos de La Rioja para revivir mejor la Semana Santa
habían organizado una procesión penitencial. En esta los
españoles con el torso desnudo se autofragelaban. Al ver esto los
indios, preguntaron al Padre qué era aquello. El padre Iluminado
por el Espíritu Santo empezó a predicarles. Una vez acabado, los
indios rompieron el silencio y entre muchas lágrimas, se iban
azotando todos. Fray Francisco, como sargento del cielo, andaba
con alegría y devoción entre los indios, les quitaba los azotes y les
enseñó y predicó toda la noche sin descansar.
Solano retuvo a los indios en aquella ciudad hasta que todos
estuvieron aptos para ser cristianos y los fueron en número de
nueve mil.”
d) El Sermón de las Cuatro Calles:
Este hecho sería el más famoso de su vida, y que más resaltaría
y sería el que más determinaría en su proceso de canonización.
Ya que provocó la milagrosa conversión de todo un pueblo.
Sucedió un 21 de diciembre del año 1604. El Padre Solano, salió
a predicar en la plaza, había salido con su Cristo en la mano.
Llegando a la plaza, a las 16 hs. subió al pulpito.
Allí les predicó la destrucción del pueblo, si es que no dejaban sus
vida pecaminosas.Se alborotó tanto el pueblo, que no bastaban las
iglesias y los sacerdotes. Los habitantes clamaban misericordia y
hacían penitencia disciplinante.
Doña María de Oliva, madre de Santa Rosa de Lima, certificó en
el proceso que ella estuvo velando y sin dormir toda la noche,
temiendo la ruina, que se decía había predicado el Santo. Muchos
que llevaban una mala vida, la dejaron y se convirtieron. Llegaban
de a tres o de a cuatro, confesando sus culpas sin reparar en ser
escuchados.
La ultima Navidad de su vida, fue la del año 1609, la vivió con
júbilo y alegría extraordinaria. Su último sermón fue el del
Viernes Santo del 9 de abril de 1610.
e) La ultima enfermedad:
A pesar de su gusto por la actividad, los últimos meses debió
sufrirlos postrado en cama. Su estómago no podía soportar
grandes comidas por lo cual comía muy pequeñas raciones. A
quienes lo visitaban pedía, le cantasen cantos a María. El 12 de
julio de 1610 le dieron la extremaunción y el día 14, fiesta de San
Buenaventura, a quien el Siervo de Dios le tenía mucha devoción,
murió. Aquella noche, estuvo tan alegre, animando a todos que
amasen mucho a Dios y le sirviesen. Murió can gran serenidad en
el rostro. En su última agonía un coro de pajarillos lo acompañó
con dulces canciones.