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INFORME DE LECTURA

“Creados a la imagen de Dios” – Anthony Hoekema

JUAN DAVID SÁNCHEZ PORRAS

ANTROPOLOGÍA

MEDELLÍN

16 DE JULIO DEL 2018


INFORME DE LECTURA
1. Datos Bibliográficos
Titulo: Creados a la imagen de Dios
Capítulos: 12 capítulos
Páginas: 300
Autor: Anthony Hoekema
Editorial: Libros Desafío
Ciudad: Grand Rapids, Michigan
Año de publicación: 2005
2. Bosquejo del Contenido
I. La importancia de la doctrina acerca del hombre
II. El hombre como persona creada
III. La imagen de Dios: Enseñanza bíblica
A. Enseñanza del Antiguo Testamento
B. Enseñanza del Nuevo Testamento
IV. La imagen de Dios: Panorama histórico
A. Ireneo
B. Tomas de Aquino
C. Juan Calvino
D. Karl Barth
E. Emil Brunner
F. G. C. Berkouwer
V. La imagen de Dios: Compendio Teológico
A. Aspectos estructurales y funcionales
B. Cristo como la verdadera imagen de Dios
C. El hombre en su triple relación
D. La imagen original
E. La imagen pervertida
F. La imagen renovada
G. La imagen perfeccionada
H. Observaciones finales
VI. El tema de la imagen propia
A. La perversión de la imagen propia
B. La renovación de la imagen propia
VII. El origen del pecado
A. ¿Fue Adán una persona histórica?
B. ¿Deberíamos hablar de un pacto de obras?
C. La caída de los ángeles
D. ¿Hubo una serpiente que habló?
E. El enigma del pecado
VIII. La difusión del pecado
A. Los resultados del primer pecado
B. La universalidad del pecado
C. El pecado original
D. La transmisión del pecado
IX. La naturaleza del pecado
A. El carácter esencial del pecado
1. El pecado no tiene una existencia independiente
2. El pecado siempre tiene que ver con Dios y su voluntad
3. El pecado tiene su origen en lo que la Escritura llama “el corazón”
4. El pecado incluye pensamientos y también acciones
5. El pecado incluye tanto como culpa como contaminación
6. El pecado es en su raíz una forma de orgullo
7. El pecado suele permanecer oculto
B. Términos bíblicos para pecado
C. Diversas clases de pecado
D. Gradaciones en el pecado
1. La distinción basada en “pecados del espíritu” y “pecados del cuerpo”
2. La distinción basada en el grado de conocimiento que tiene el pecador
3. La distinción basada en el grado de intención presente en el pecado
4. La distinción basada en la medida en que la persona cede ante el pecado
E. El pecado que no tiene perdón
X. El freno al pecado
A. La doctrina de la gracia común
B. Base bíblica de la gracia común
C. Los medios con los que se refrena el pecado
D. El valor de la doctrina de la gracia común
XI. La persona total
A. ¿Tricotomía o dicotomía?
B. Términos en el Antiguo Testamento
C. Palabras del Nuevo Testamento
D. Unidad psicosomática
E. El estado intermedio
F. Implicaciones practicas
XII. La cuestión de la libertad
A. La capacidad de elegir
B. El origen de la verdadera libertad
C. Pérdida de la verdadera libertad
D. Restauración de la verdadera libertad
1. La verdadera libertad es libertad respecto a la necesidad de cumplir con la
ley para así ganar nuestra salvación
2. La verdadera libertad incluye libertad de la esclavitud a reglas acerca de
“cosas indiferentes”
3. La verdadera libertad es libertad para hacer la voluntad de Dios de manera
voluntaria, como una forma de mostrar nuestro agradecimiento hacia él
4. La verdadera libertad, por tanto, no está opuesta a la ley
5. La verdadera libertad no se opone al servicio
6. La verdadera libertad es libertad para amar
E. La verdadera libertad perfeccionada
3. Resumen
En este libro nuestra intención es analizar la visión cristiana del hombre: qué es, en qué difiere de
las concepciones no cristianas, y cuales son sus implicaciones para nuestra forma de pensar y
vivir.
Una de las premisas básicas del concepto cristiano del hombre es la fe en Dios como Creador, lo
cual conduce a la idea de que la persona humana no existe en forma autónoma o independiente,
sino como criatura de Dios. Ser criatura, significa dependencia absoluta de Dios; ser persona
significa independencia relativa.
El rasgo más característico de la comprensión bíblica del hombre es la enseñanza de que el
hombre ha sido creado a imagen de Dios. El hombre fue creado a imagen de Dios, y todavía
existe en esa imagen. Desde el punto de vista del Antiguo Testamento, ser humano es portar la
imagen de Dios. La meta de nuestra redención en Cristo es hacernos cada día más como Dios, o
cada día más como Cristo, que es la imagen perfecta de Dios. El hecho de que deba restaurarse
en nosotros la imagen de Dios implica que, en un sentido, la imagen ha sido distorsionada.
A partir de la doctrina de que el hombre ha sido creado a imagen de Dios proviene la clara
implicación de que esa imagen se extiende al hombre en su totalidad. Nada en el hombre queda
excluido de la imagen de Dios.
El concepto de la imagen de Dios es el centro de la antropología cristiana. El concepto del
hombre como la imagen o semejanza de Dios nos dice que el hombre fue creado para reflejar a
Dios y para representar a Dios. La imagen de Dios en el hombre no tiene que ver solo con una
parte del mismo sino con toda la persona. La imagen de Dios en el hombre debe, pues, verse
como que incluye tanto la estructura del hombre como su funcionamiento. Debemos ver la
estructura del hombre como secundaria y su funcionamiento como primario. Si queremos saber
como es en realidad la imagen de Dios en el hombre, primero debemos mirar a Cristo. Al mirar a
Jesucristo, la imagen perfecta de Dios, aprendemos que el funcionamiento adecuado de la
imagen incluye estar orientados hacia Dios, estar orientados hacia el prójimo, y tener dominio
sobre la naturaleza. Cuando fueron creados, los seres humanos reflejaban a Dios sin pecado en
las tres relaciones. Después de la caída la imagen de Dios no se destruyó sino que se pervirtió, de
modo que los seres humanos ahora funcionan de manera errónea en las tres relaciones. En el
proceso de redención, se está renovando la imagen, de modo que el hombre está ya en
condiciones de orientarse en las tres relaciones. En la vida venidera se perfeccionará la imagen
de Dios; los seres humanos glorificados vivirán de manera perfecta en las tres relaciones.
El origen del pecado constituye sin duda un tema importante. El hombre fue creado a imagen de
Dios. Pero esa imagen se encuentra ahora pervertida. El pecado, pues, se da contra la voluntad de
Dios pero nunca fuera de o más allá de la voluntad de Dios. Dios permitió que se diera la caída
porque en su omnipotencia podía sacar el bien incluso del mal. Pero el hecho de que el pecado
del ser humano no se dé fuera de la voluntad de Dios ni lo excusa ni lo explica. El pecado
siempre será un enigma.
Después de que Adán y Eva hubieron comido de la fruta prohibida, las consecuencias fueron una
gran decepción, temor y evasión de la responsabilidad, Dios dictó sentencia sobre las tres partes
involucradas en la caída. Como consecuencia de la caída, el pecado se convirtió en universal;
excepto Jesucristo, ninguna otra persona que haya vivido jamás en esta tierra ha estado libre de
pecado. Debemos distinguir el pecado original del pecado actual. El pecado original es el estado
y la condición pecaminosos en los que nace todo ser humano; el pecado actual, sin embargo, son
los pecados de obra, palabra o pensamiento que comete el ser humano. Debido a que Adán era
nuestra cabeza y representante cuando pecó, la culpa de su pecado se pone en nuestra cuenta. Y
como estábamos en Adán cuando pecó, estuvimos implicados en su pecado, y por tanto hemos
nacido con una naturaleza corrupta.
El pecado no es algo físico sino algo ético. No se nos dio con la creación sino que llegó después
de ella. El pecado siempre es una transgresión de la ley de Dios. El pecado tiene su origen no en
el cuerpo ni en ninguna otra de las diversas facultades del hombre, sino en el centro mismo de su
ser, en su corazón. El pecado no solo emana de la contaminación implicada en el pecado
original, sino que también la intensifica. En su raíz el pecado significa negarse a reconocer
nuestra total dependencia a Dios, y querer vivir por cuenta propia.
Calvino utilizó varios términos para describir la gracia general de Dios que frena el pecado sin
renovar a los seres humanos, teólogos posteriores en la tradición reformada la llamaron gracia
común.
Uno de los aspectos más importantes del concepto cristiano del ser humano es que debemos
verlo en su unidad, como una persona total. De vez en cuando, sin embargo, se ha sugerido que
debería entenderse que el ser humano se compone de ciertas “partes” que se distinguen unas de
otras. Una de estas maneras de entender se suele conocer como tricotomía. La otra idea es la
llamada dicotomía.
El último problema importante involucrado en la doctrina del ser humano es la cuestión de la
libertad. La verdadera libertad, es la capacidad de hacer lo que agrada a Dios. Aunque los seres
humanos habían sido creados con verdadera libertad, la perdieron cuando cayeron en pecado. La
verdadera libertad del ser humano que se perdió en la caída, se restaura en el proceso de
redención. Solo en la vida venidera nuestra libertad alcanzará la perfección.

4. Evaluación
El autor del libro “Creados a su imagen” plantea un trabajo bastante completo y solidificado
acerca de la antropología cristiana. Es interesante ver como desarrolla los diferentes conceptos y
puntos de vista acerca de la materia. En cuanto a la claridad de los temas que toca, es muy
ambigüo, pues en la mayoría de veces, tiene la intención de refutar teorías que vienen por
tradición en el cristianismo para exponer su punto de vista. Así que para el lector, pienso que es
difícil comprender muchas cosas. Pues su forma de desarrollar estas objeciones hace que resulte
muy difuso el leer el libro de manera completa. Su tesis, es fundamentada bíblicamente y
siempre trata de inclinarse por la Escritura para dar base a sus argumentos. En muchos
argumentos, en lo personal me hizo dudar en cuanto a conceptos teológicos, sin embargo, el libro
en sí es bueno, y útil para el estudio.

5. Aplicación Personal
En lo personal, el libro me ayudó a aclarar muchas ideas que tenía en cuanto a las personas. Pues
me di cuenta, a la luz de la Escritura que tenía conceptos erróneos marcados más que todo por
conceptos teológicos que tengo. Así que, me sirvió de gran ayuda para aclarar mis ideas y hacer
un uso adecuado de conceptos no solo a nivel académico sino también a nivel practico. De
manera que, me servirá como fuente para futuros trabajos en cuanto a la materia de antropología
bíblica.