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PARROQUIA NUESTRA

SEÑORA DE FÁTIMA
Chachagüí

SEMANA SANTA
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DOMINGO DE RAMOS
1. Preparativos inmediatos para la procesión de Ramos:
El lugar donde iniciará la procesión. No debe ser muy distante del lugar donde se reunirá la asamblea. Preparar una cruz, o un
crucifijo normal se ata a un palo alto. También dos velas deben ser adornados con las ramas y flores; para evitar que se apaguen
los cirios colocarlas dentro de una botella. Los textos, lecturas, cantos y agua bendita.

2. La Celebración:
Reunida la comunidad en un lugar donde se va a tener la celebración, el que dirige la misma saluda a la asamblea:

EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO. R. Amén.

HERMANOS, BENDIGAMOS A DIOS PADRE QUE NOS PERMITE REUNIRNOS EN SU NOMBRE PARA
ACLAMAR Y RECONOCER PÚBLICAMENTE A SU HIJO COMO NUESTRO SEÑOR Y REY.
R. Bendito seas por siempre, Señor.
Implorar la bendición sobre los ramos: Se trata de pedirle a Dios que se digne bendecir a sus fieles para que perseveren en el
testimonio de una auténtica vida cristiana.

OREMOS:
AUMENTA, SEÑOR, LA FE DE LOS QUE TENEMOS EN TI NUESTRA ESPERANZA CONCEDE A
QUIENES AGITAMOS ESTAS PALMAS EN HONOR DE CRISTO VICTORIOSO, PERMANECER UNIDOS A
EL PARA DAR FRUTOS DE BUENAS OBRAS. POR JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR. R. Amén.
En silencio, rocía los ramos con agua bendita. Si es mucha la gente se puede entonar algún canto:
(Cantos al final del folleto)
Ahora se hace la proclamación del Evangelio que narra la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Conforme al ciclo litúrgico que
corresponda (A, B, C)

Ciclo: “A”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 1-11

Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó dos
discípulos, diciéndoles:
-«Id a la aldea de enfrente, encontraréis en seguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y
traédmelos. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto.»
Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta: «Decid a la hija de Sión: "Mira a tu rey, que viene
a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila".»
Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron
encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban
ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: -«¡Hosanna al Hijo
de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!»
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada: -«¿Quién es éste?»
La gente que venía con él decía:-«Es Jesús, el Profeta de Nazaret de Galilea.»

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


Ciclo: “B”

Lectura del santo evangelio según san Marcos11,1-10

Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, y Jesús mandó a dos de
sus discípulos, diciéndoles: «ld a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un borrico
atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedIo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis,
contestadle: "El Señor lo necesita y lo devolverá pronto."»
Fueron y encontraron el borrico en la calle, atado a una puerta, y lo soltaron. Algunos de los
presentes les preguntaron: - «¿Por qué tenéis que desatar el borrico?»
Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron.
Llevaron el borrico, le echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. Muchos alfombraron el camino con
sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante y detrás gritaban:- «Hosanna,
bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David.
¡Hosanna en el cielo!»

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Ciclo: “C”

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 28-40

En aquel tiempo, Jesús, acompañado de sus discípulos, iba camino de Jerusalén, y al acercarse a
Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:
"Vayan al caserío que está frente a ustedes. Al entrar, encontrarán atado un burrito que nadie ha
montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle: 'El
Señor lo necesita' ".
Fueron y encontraron todo como el Señor les había dicho. Mientras desataban el burro, los dueños les
preguntaron: "¿Por qué lo desamarran?" Ellos contestaron: "El Señor lo necesita". Se llevaron, pues, el
burro, le echaron encima los mantos e hicieron que Jesús montara en él.
Conforme iba avanzando, la gente tapizaba el camino con sus mantos, y cuando ya estaba cerca la bajada
del monte de los Olivos, la multitud de discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos
por todos los prodigios que habían visto, diciendo:
"¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!"
Algunos fariseos que iban entre la gente, le dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos". El les replicó:
"Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras".
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se puede tener una breve explicación del sentido de esta aclamación a Jesús en su triunfal entrada a Jerusalén.

Luego, inicia la procesión:

QUERIDOS HERMANOS:
COMO LA MUCHEDUMBRE QUE ACLAMABA A JESÚS,
ACOMPAÑEMOS TAMBIÉN NOSOTROS, CON JÚBILO, AL SEÑOR.
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Primeramente va la cruz procesional y las velas; sigue el que dirige la celebración y detrás de él toda la comunidad.
Se pueden entonar en el transcurso, según la trayectoria diversos cantos. A entrar al templo o llegar al lugar donde se va tener
la celebración se puede cantar: Tu Reinarás (Cantos al final del folleto)
El laico que dirige la celebración hace reverencia (si no se encuentra la presencia sacramental del Señor en el sagrario) o
genuflexión si está el Santísimo en el Sagrario. Luego va al lugar preparado para él cercano al presbiterio y con las manos juntas
dice la oración colecta:

DIOS TODOPODEROSO Y ETERNO,


QUE HAS QUERIDO ENTREGARNOS
COMO EJEMPLO DE HUMILDAD A CRISTO,
NUESTRO SALVADOR, HECHO HOMBRE Y
CLAVADO EN UNA CRUZ, CONCÉDENOS VIVIR
SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE SU PASIÓN,
PARA PARTICIPAR CON EL, ALGÚN DÍA,
DE SU GLORIOSA RESURRECCIÓN.
POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO,
TU HIJO QUE VIVE Y REINA CONTIGO
EN LA UNIDAD DEL ESPÍRITU SANTO Y
ES DIOS POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. R. Amén.

Comienza la Liturgia de la Palabra: Se recomienda que se proclamen todas las lecturas de este domingo.

Lectura del libro del profeta Isaías 50, 4-7


En aquel entonces, dijo Isaías:
"El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.
Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo.
El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro
de los insultos y salivazos. Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endureció mi
rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado".
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Del salmo 21

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Todos los que me ven, de mí se burlan; me hacen gestos y dicen:


"Confiaba en el Señor, pues que él lo salve; si de veras lo ama, que lo libre".

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Los malvados me cercan por doquiera como rabiosos perros.


Mis manos y mis pies han taladrado y se pueden contar todos mis huesos.

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?


Reparten entre sí mis vestiduras y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayúdame, no te quedes de mí tan alejado.

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.


Fieles del Señor, alábenlo; glorifícalo, linaje de Jacob; témelo, estirpe de Israel.

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 2, 6-11

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que,
por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los
hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una
muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo
nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y
todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO


Flp 2, 8-9

Cristo se humilló por nosotros, y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso
Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.

Ahora se hace la proclamación del Evangelio, conforme al ciclo litúrgico que corresponda (A, B, C)

CICLO “A”

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26, 14-27, 66


C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
S. -« ¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia
para entregarlo.
C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. -« ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
C. Él contestó
+ -«Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la
Pascua en tu casa con mis discípulos."»
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
+ -«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
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C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:


S. -«¿Soy yo acaso, Señor?»
C. Él respondió:
+ -«El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como
está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido. »
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. -«¿Soy yo acaso, Maestro?»
C. Él respondió:
+ -«Tú lo has dicho.»
C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
+ -«Tornad, comed: esto es mi cuerpo.»
C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:
+ -«Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de
los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el
vino nuevo en el reino de mi Padre. »
C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.
C. Entonces Jesús les dijo:
+ -«Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: "Heriré al pastor, y se dispersarán las
ovejas del rebaño." Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»
C. Pedro replicó:
S. -«Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»
C. Jesús le dijo:
+ -«Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. »
C . Pedro le replicó:
S. -«Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »
C . Y lo mismo decían los demás discípulos.
C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:
+ -«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»
C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse.
Entonces dijo:
+ -«Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»
C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ -«Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo
que tú quieres.»
C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos.
Dijo a Pedro:
+ -«¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu
es decidido, pero la carne es débil. »
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ -«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»
C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por
tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras.
Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:
+ -«Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en
manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de
gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor
les había dado esta contraseña:
S. -«Al que yo bese, ése es; detenedlo.»
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. -«¡Salve, Maestro!»
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ -«Amigo, ¿a qué vienes?»
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él
agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.
Jesús le dijo:
+ -«Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre?
Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la
Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ -«¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el
templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»
C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los
discípulos lo abandonaron y huyeron.
C. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido
los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando
dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello.
Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para
condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían.
Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:
S. -«Éste ha dicho: "Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días."»
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. -«¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. -«Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»
C. Jesús le respondió:
+ -«Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la
derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:
S. -«Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué
decidís?»
C. Y ellos contestaron:
S. -«Es reo de muerte.»
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:
S. -«Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»
C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:
S. -«También tú andabas con Jesús el Galileo.»
C. Él lo negó delante de todos, diciendo:
S. -«No sé qué quieres decir.»
C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. -«Éste andaba con Jesús el Nazareno.»
C. Otra vez negó él con juramento:
S. -«No conozco a ese hombre.»
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C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:


S. -«Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:
S. -«No conozco a ese hombre.»
C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el
gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
C. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la
condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.
C. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las
treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:
S. -«He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»
C. Pero ellos dijeron:
S. -«¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»
C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes,
recogiendo las monedas, dijeron:
S. -«No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros.
Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el
profeta:
«Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de
Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.»
C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. -« ¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús respondió:
+ -«Tú lo dices.»
C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le
preguntó:
S. -« ¿No oyes cuántos cargos presentan contra fi?»
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el
gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso,
llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:
S. -« ¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías? »
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer
le mandó a decir:
S. -«No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás
y la muerte de Jesús.
El gobernador preguntó:
S. -« ¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»
C. Ellos dijeron:
S. -«A Barrabás. »
C. Pilato les preguntó:
S. -« ¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»
C. Contestaron todos:
S. -«Que lo crucifiquen.»
C. Pilato insistió:
S. -«Pues, ¿qué mal ha hecho?»
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. -«¡Que lo crucifiquen!»
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se
lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:
S. -«Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»
C. Y el pueblo entero contestó:
S. -«¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
C. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la
compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas,
se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se
burlaban de él, diciendo:
S. -« ¡Salve, rey de los judíos!»
C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le
quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.
C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando
llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado
con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola
a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la
acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos».
Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.
C. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:
S. -«Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios,
baja de la cruz.»
C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:
S. -«A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le
creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era
Hijo de Dios?»
C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.
C. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde,
Jesús gritó
+ -«Elí, Elí, lamásabaktaní.»
C. (Es decir:
+ -«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)
C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:
S. -«A Elías llama éste.»
C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en
una caña, le dio a beber
Los demás decían:
S. -«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»
C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa.

C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las
tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él
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resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión
y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. -«Realmente éste era Hijo de Dios.»
C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde
Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre
de los Zebedeos.
C. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús.
Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando
el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había
excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.
María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro.
C. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes
y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. -«Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: "A los tres días
resucitaré." Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus
discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos. " La última
impostura sería peor que la primera.»
C. Pilato contestó:
S. -«Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis. »
C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

CICLO “B”

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san


Marcos 14, 1-72; 15, 1-47
C. Faltaban dos días para la fiesta de Pascua y de los panes Ázimos. Los sumos sacerdotes y los
escribas andaban buscando una manera de apresar a Jesús a traición y darle muerte, pero decían:
S. «No durante las fiestas, porque el pueblo podría amotinarse».
C. Estando Jesús sentado a la mesa, en casa de Simón el leproso, en Betania, llegó una mujer con un
frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y derramó e perfume en la cabeza de
Jesús. Algunos comentaron indignados:
S. «¿A qué viene este derroche de perfume? Podía haberse vendido por más de trescientos denarios
para dárselos a los pobres».
C. Y criticaban a la mujer; pero Jesús replicó:
†. «Déjenla. ¿Por qué la molestan? Lo que ha hecho conmigo está bien, porque a los pobres los tienen
siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tendrán siempre. Ella ha
hecho lo que podía. Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Yo les aseguro
que en cualquier parte del mundo donde se predique el Evangelio, se recordará también en su honor lo
que ella ha hecho conmigo».
C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarle a Jesús. Al
oírlo, se alegraron y le prometieron dinero; y él andaba buscando una buena ocasión para entregarlo.
El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron
a Jesús sus discípulos:
S. «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»
C. Él les dijo a dos de ellos:
†. «Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño
de la casa en donde entre: “El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a
comer la Pascua con mis discípulos?” El les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con
divanes. Prepárennos allí la cena».
C. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la
cena de Pascua.
Al atardecer, llegó Jesús con los Doce. Estando a la mesa, cenando, les dijo:
†. «Yo les aseguro que uno de ustedes, uno que está comiendo conmigo, me va a entregar».
C. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:
S. «¿Soy yo?»
C. El respondió:
†. «Uno de los Doce; alguien que moja su pan en el mismo plato que yo. El Hijo del hombre va a morir,
como está escrito: pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre! ¡Más le valiera no haber nacido!»
C. Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos,
diciendo:
†. «Tomen: esto es mi cuerpo».
C. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y
les dijo:
†. «Esta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a
beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios».
C. Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos y Jesús les dijo:
†. «Todos ustedes se van a escandalizar por mi causa, como está escrito: “Heriré al pastor y se
dispersarán las ovejas”; pero cuando resucite, iré por delante de ustedes a Galilea».
C. Pedro replicó:
S. «Aunque todos se escandalicen, yo no».
C. Jesús le contestó:
†. «Yo te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, tú me negarás
tres».
C. Pero él insistía:
S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré».
C. Y los demás decían lo mismo.
Fueron luego a un huerto, llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos:
†. «Siéntense aquí mientras hago oración».
C. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:
†. «Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense aquí, velando».
C. Se adelantó un poco, se postró en tierra y pedía que, si era posible, se alejara de él aquella hora.
Decía:
†. «Padre, tú lo puedes todo: aparta de mí este cáliz. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú
quieres».
C. Volvió a donde estaban los discípulos, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:
†. «Simón, ¿estás dormido? ¿No has podido velar ni una hora? Velen y oren, para que no caigan en la
tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil».
C. De nuevo se retiró y se puso a orar, repitiendo las mismas palabras. Volvió y otra vez los encontró
dormidos, porque tenían los ojos cargados de sueño; por eso no sabían qué contestarle. El les dijo:
†. «Ya pueden dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora. Miren que el Hijo del hombre va a ser
12

entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya está cerca el traidor».


C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él, gente con espadas
y palos, enviada por los sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una
contraseña, diciéndoles:
S. «Al que yo bese, ése es. Deténgalo y llévenselo bien sujeto».
C. Llegó, se acercó y le dijo:
S. «Maestro».
C. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo apresaron. Pero uno de los presentes desenvainó la espada y de
un golpe le cortó la oreja a un criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:
†. «Salieron ustedes a apresarme con espadas y palos, como si se tratara de un bandido? Todos los días
he estado entre ustedes, enseñando en el templo y no me han apresado. Pero así tenía que ser para
que se cumplieran las Escrituras».
C. Todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto nada más con una sábana,
y lo detuvieron; pero él soltó la sábana y se les escapó desnudo.
Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote y se reunieron todos los pontífices, los escribas y los
ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote y se
sentó con los criados, cerca de la lumbre, para calentarse.
Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban una acusación contra Jesús para
condenarlo a muerte y no la encontraban. Pues, aunque muchos presentaban falsas acusaciones
contra él, los testimonios no concordaban. Hubo unos que se pusieron de pie y dijeron:
S. «Nosotros lo hemos oído decir: “Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días
construiré otro, no edificado por hombres”».
C. Pero ni aun en esto concordaba su testimonio. Entonces el sumo sacerdote se puso de pie y le
preguntó a Jesús:
S. «¿ No tienes nada que responder a todas esas acusaciones?»
C. Pero él no le respondió nada. El sumo sacerdote le volvió a preguntar:
S. «¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?»
C. Jesús contestó:
†. «Sí lo soy. Y un día verán cómo el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y
como viene entre las nubes del cielo».
C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras exclamando:
S. «¿Qué falta hacen ya más testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?»
C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y tapándole la cara, lo
abofeteaban y le decían:
S. «Adivina quién fue»,
C. y los criados también le daban de bofetadas.
Mientras tanto, Pedro estaba abajo, en el patio.
Llegó una criada del sumo sacerdote, y al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y le dijo:
S. «Tú también andabas con Jesús Nazareno».
C. Él lo negó, diciendo:
S. «Ni sé ni entiendo lo que quieres decir».
C. Salió afuera hacia el zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, se puso de nuevo a decir a los
presentes:
S. «Ese es uno de ellos».
C. Pero él lo volvió a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro:
S. «Claro que eres uno de ellos, pues eres galileo».
C. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:
S. «No conozco a ese hombre del que hablan».
C. En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro se acordó entonces de las palabras que le había
dicho Jesús: “Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres”, y rompió a llorar.
Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y el sanedrín
en pleno, para deliberar. Ataron a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Este le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. El respondió:
†. «Sí lo soy».
C. Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:
S. «¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan».
C. Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy extrañado.
Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía soltarles al preso que ellos pidieran. Estaba entonces en la
cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino la
gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les dijo:
S. «¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?»
C. Porque sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos
sacerdotes incitaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato les volvió a
preguntar:
S. «¿Y qué voy a hacer con el que llaman rey de los judíos?»
C. Ellos gritaron:
S. «¡Crucifícalo!»
C Pilato les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho?»
C. Ellos gritaron más fuerte:
S. ¡«Crucifícalo!»
C. Pilato, queriendo dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar,
lo entregó para que lo crucificaran.
Le pusieron una corona de espinas. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y
reunieron a todo el batallón. Lo vistieron con un manto de color púrpura, le pusieron una corona
de espinas que habían trenzado, y comenzaron a burlarse de él, dirigiéndole este saludo:
S. «¡Viva el rey de los judíos!»
C. Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él.
Terminadas las burlas, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su ropa y lo sacaron
para crucificarlo.
Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por allí de regreso del campo, Simón
de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir “lugar de la
Calavera”).
Le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando
suertes para ver qué le tocaba a cada uno.
Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: “El rey de los
judíos”.
Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura
que dice: “Fue contado entre los malhechores”.
Los que pasaban por allí lo injuriaban meneando la cabeza y gritándole:
S. «¡Anda! Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo y baja de la cruz».
C. Los sumos sacerdotes se burlaban también de él y le decían:
14

S. «Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora
de la cruz, para que lo veamos y creamos».
C. Hasta los que estaban crucificados con él también lo insultaban.
Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. Y a las tres,
Jesús gritó con voz potente:
†, «Eloí, Eloí, ¿ lemásabactaní?»
C. Que significa:
†. «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»
C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S. «Miren, está llamando a Elías».
C. Uno corrió a empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó para que bebiera,
diciendo:
S. «Vamos a ver si viene Elías a bajarlo».
C. Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.

C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. El oficial romano que estaba frente a
Jesús, al ver cómo había expirado, dijo:
S. «De veras este hombre era Hijo de Dios».
C. Había también allí unas mujeres que estaban mirando todo desde lejos; entre ellas, María Magdalena,
María (la madre de Santiago el menor y de José) y Salomé, que cuando Jesús estaba en Galilea, lo
seguían para atenderlo; y además de ellas, otras muchas que habían venido con él a Jerusalén.
Al anochecer, como era el día de la preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea,
miembro distinguido del sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios. Se presentó con valor ante
Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó que ya hubiera muerto, y llamando al oficial,
le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el oficial, concedió el cadáver a
José. Este compró una sábana, bajó el cadáver, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro
excavado en una roca y tapó con una piedra la entrada del sepulcro. María Magdalena y María,
la madre de José, se fijaron en dónde lo ponían.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

CICLO “C”

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS 22, 14- 23, 56

C Faltaban dos días para la fiesta de Pascua y de los panes Ázimos. Los sumos sacerdotes y los
escribas andaban buscando una manera de apresar a Jesús a traición y darle muerte, pero decían:
S "No durante las fiestas, porque el pueblo podría amotinarse".
C Estando Jesús sentado a la mesa, en casa de Simón el leproso, en Betania, llegó una mujer con un
frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y derramó el perfume en la cabeza de
Jesús. Algunos comentaron indignados:
S "¿A qué viene este derroche de perfume? Podía haberse vendido por más de trescientos
denarios para dárselos a los pobres".
C Llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:
+ "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya
no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios".
C Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo
+ "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid
hasta que venga el Reino de Dios".
C Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
+ "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía".
C Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo:
+ "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes". Pero miren: la
mano del que me va a entregar está conmigo en la mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, según
lo decretado; pero ¡ay de aquel hombre por quien será entregado!"
C Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que lo iba a traicionar.
Después los discípulos se pusieron a discutir sobre cuál de ellos debería ser considerado
como el más importante. Jesús les dijo:
+ "Los reyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores.
Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo contrario: que el mayor entre ustedes actúe como si fuera el
menor, y el que gobierna, como si fuera un servidor. Porque, ¿quién vale más, el que está a la mesa o
el que sirve? ¿Verdad que es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes como el que
sirve. Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy a dar el Reino, como mi Padre
me lo dio a mí, para que coman y beban a mi mesa en el Reino, y se siente cada uno en un trono, para
juzgar a las doce tribus de Israel".
C Luego añadió:
+ "Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido permiso para zarandearlos como trigo; pero yo he
orado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos".
C Él le contestó:
S "Señor, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la cárcel y a la muerte".
C Jesús le replicó:
+ "Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces".
C Después les dijo a todos ellos:
+ "Cuando los envié sin provisiones, sin dinero ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?"
C Ellos contestaron:
S Nada.
C El añadió:
+ "Ahora, en cambio, el que tenga dinero o provisiones, que los tome; y el que no tenga espada, que
venda su manto y compre una. Les aseguro que conviene que se cumpla esto que está escrito de mí:
'Fue contado entre los malhechores', porque se acerca el cumplimiento de todo lo que se refiere a mí".
C Ellos le dijeron:
S "Señor, aquí hay dos espadas".
C Él les contestó:
+ “¡Basta ya!"
C Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo acompañaron los discípulos. Al llegar a
ese sitio, les dijo:
+ "Oren, para no caer en la tentación".
16

C Luego se alejó de ellos a la distancia de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo:
+ "Padre, si quieres, aparta de mí esta amarga prueba; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
C Se le apareció entonces un ángel para confortarlo; él, en su angustia mortal, oraba con mayor
insistencia, y comenzó a sudar gruesas gotas de sangre, que caían hasta el suelo. Por fin terminó su
oración, se levantó, fue hacia sus discípulos y los encontró dormidos por la pena. Entonces les dijo:
+ "¿Por qué están dormidos? Levántense y oren para no caer en la tentación".
C Todavía estaba hablando, cuando llegó una turba encabezada por Judas, uno de los Doce, quien se
acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo:
+"Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?"
C Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con él dijeron:
S "Señor, ¿los atacamos con la espada?"
C Y uno de ellos hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino,
diciendo:
+ "¡Dejen! ¡Basta!"
C Le tocó la oreja y lo curó. Después dijo Jesús a los sumos sacerdotes, a los encargados del templo
y a los ancianos que habían venido a arrestarlo:
+ "Han venido a aprehenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido. Todos los días he
estado con ustedes en el templo y no me echaron mano. Pero ésta es su hora y la del poder de las
tinieblas".
C Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía
desde lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó también
con ellos. Al verlo sentado junto a la lumbre, una criada se le quedó mirando y dijo:
S "Este también estaba con él".
C Pero él lo negó diciendo:
S "No lo conozco, mujer".
C Poco después lo vio otro y le dijo:
S "Tú también eres uno de ellos".
C Pedro replicó:
S "¡Hombre, no lo soy!"
C Y como después de una hora, otro insistió:
S "Sin duda que éste también estaba con él, porque es galileo".
C Pedro contestó:
S "¡Hombre, no sé de qué hablas!"
C Todavía estaba hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, miró a Pedro. Pedro se
acordó entonces de las palabras que el Señor le había dicho: 'Antes de que cante el gallo, me negarás
tres veces', y saliendo de allí se soltó a llorar amargamente.
Los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, le daban golpes, le tapaban la cara y le
preguntaban:
S "¿Adivina quién te ha pegado?"
C Y proferían contra él muchos insultos. Al amanecer, se reunió el consejo de los ancianos con los
sumos sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jesús ante el sanedrín y le dijeron:
S "Si tú eres el Mesías, dínoslo".
C Él les contestó:
+ "Si se lo digo, no lo van a creer, y si les pregunto, no me van a responder. Pero ya desde ahora, el
Hijo del hombre está sentado a la derecha de Dios todopoderoso".
C Dijeron todos:
S "Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?"
C Él les contestó:
+ "Ustedes mismos lo han dicho: sí lo soy".
C Entonces ellos dijeron:
S “¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca".
C El consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a
Jesús ante Pilato.
Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo:
S "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague
tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".
C Pilato preguntó a Jesús:
S "¿Eres tú el rey de los judíos?"
C Él le contestó:
+ "Tú lo has dicho".
C Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba:
S "No encuentro ninguna culpa en este hombre".
C Ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí".
C Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se
lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días.
Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues
había oído hablar mucho de él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas,
pero él no le contestó ni una palabra. Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas,
acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le
mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron
amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos. Pilato convocó a los sumos sacerdotes,
a las autoridades y al pueblo, y les dijo:
S "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado
delante de ustedes y no he encontrado en él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco
Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha
probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".
C Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa,
diciendo:
S "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!"
C A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían
gritando:
S ¡Crucifícalo, crucifícalo/
C Él les dijo por tercera vez:
S "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte, de modo
que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".
C Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió
que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y
homicidio, ya Jesús se lo entregó a su arbitrio. Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un
cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús.
Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él.
18

Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo:


+"Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que
se dirá: ¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!'
Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: 'Sepúltennos', porque si
así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?"
C Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado "la
Calavera", lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús
decía desde la cruz:
+ "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen".
C Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes. El pueblo estaba mirando. Las autoridades le
hacían muecas, diciendo:
S "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido".
C También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían:
S "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo".
C Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Este es el rey de los
judíos". Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole:
S "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros".
C Pero el otro le reclamaba, indignado:
S "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de
lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho".
C Y le decía a Jesús:
S "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí".
C Jesús le respondió:
+ "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".
C Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres
de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo:
+ ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!"
C Y dicho esto, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes

C El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo:


S "Verdaderamente este hombre era justo".
C Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su
casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las
mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello.
Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, que no había estado de
acuerdo con la decisión de los judíos ni con sus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y
que aguardaba el Reino de Dios, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la
cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían
puesto a nadie todavía. Era el día de la Pascua ya iba a empezar el sábado. Las mujeres que
habían seguido a Jesús desde Galilea acompañaron a José para ver el sepulcro y cómo
colocaban el cuerpo. Al regresar a su casa, prepararon perfumes y ungüentos, y el sábado
guardaron reposo, conforme al mandamiento.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Homilía.
Faltan cinco días para celebrar la Pascua y Jesús, que está en Betania, decide hacer su entrada triunfal
en la ciudad de Jerusalén. Prepara toda la comitiva y se dirigen hasta esta ciudad. Y cuando ya ha salido
de Betania y se hallan enfrente de Betfagé, entonces ocurre un momento histórico y sorprendente: Jesús
le dice a sus discípulos que vayan a la aldea que está enfrente, que cojan allí el pollino que está atado,
que lo traigan; y cuando lo han traído ya, Él se monta sobre el pollino y empieza la comitiva hacia
Jerusalén. Todo está perfecto. Cuando va entrando, toda la multitud que le ve entrar así, comienza a
gritar: "¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna! ¡Hosanna al hijo de David!". Pero Jesús, al
ver la ciudad, al ver todo lo que ha pasado en ella, todo lo que ha hecho en ella, todo el bien que ha
hecho, todo lo que ha querido para ella... lloró. Y ese llanto fue como una espada de dolor en su corazón.
Los sacerdotes, los escribas que ven toda esta multitud, critican a los discípulos y les reprenden: "¿Por
qué hacen eso? ¿Por qué este tumulto?". Pero Jesús, una vez más se da cuenta de que no le reciben, de
que no le quieren, y se vuelve otra vez a la aldea de Betania.
¡Qué escena tan sentimental y tan conmovedora! En plena oración con Jesús, vamos a sentir lo que Él
sentía en estos momentos... En primer lugar, vemos un Jesús deseoso de ya llegar a su Pasión. Y como
todos esperan una entrada triunfal, Él les va a manifestar cómo es su triunfo, cómo es su Reino. Y se
monta sobre un pollino. Un pollino: este animal que era usado como el símbolo de la paz, de la
mansedumbre, de la humildad. ¡Y qué suerte tuvo este borriquillo! -yo me pregunto muchas veces-, ¡qué
suerte tuvo este borriquito que tuvo en él y se montó en él Jesús, y lo tuvo por trono! Me recuerda ese
salmo 72 que dice: "Como un borriquito soy yo delante de ti, / pero estaré siempre a tu lado / porque Tú
me has tomado de tu diestra". Qué salmo. y qué bonito, ¿no?. ver a Jesús también así. ¡Y qué suerte si yo
pudiera llevar a Jesús en mi trono!
Y continuamos y vemos a Jesús que, al divisar la ciudad de Jerusalén, y ver toda esa multitud que
realmente sale y le aclama y le dice: "¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene!" -los niños, con
palmas, con todo-, vio la falsedad de toda esta multitud. Qué forma de aclamarle: "¡Hosanna!", cuando a
los pocos días: "¡Crucifícale! ¡Crucifícale!". Y me hace pensar muchas veces en mi propia historia, que tan
pronto estoy aclamando, como estoy haciendo daño. Y esto le duele a Jesús. Es la historia de mi vida, es
la historia de la misericordia de Dios sobre mí. Y cuando Jesús ve y divisa Jerusalén, cuando Jesús
divisa mi vida, llora y me dice: "¡Jerusalén, Jerusalén, Jerusalén... cuántas veces he querido recogerte!
¿Cuántas veces te he querido cubrir como el ave o la gallina cubre a sus hijos debajo de sus alas, y tú no
has querido?".
¡Cuánta rebeldía, Señor! La historia de mi vida se compone de todo esto ¡Cuántas veces, Jesús, has
pasado por mi vida y te has hecho el encontradizo! ¡Cuántas gracias ordinarias y extraordinarias he
tenido en mi vida, y no me he dado cuenta! Y Tú, al verme, lloras y me dices: "Si te dieras cuenta. si
tuvieras un corazón sensible... si tuvieras unos ojos abiertos para ver cómo Yo estoy actuando en tu
vida...". Pero yo también te digo hoy: "Sé que mi historia, Jesús, es una historia de amor contigo, y
que tu misericordia cubre todo."
Hoy me quedo triste y viendo cómo Jesús llora y se lamenta. Dice el texto del Evangelio que cuando
llegó cerca, al ver la ciudad, lloró por ella. Y lloró y se lamentó en alta voz. Y vio la desgracia que le ocurría
y sollozó: "¡Ay de ti...!". El llanto tuyo, Jesús, me impacta. ¿Llorarás mucho sobre mi vida actual?
¿Llorarás al verme? ¿Te daré tanta pena?... Pero no, Jesús, yo no me quiero quedar ahí. Quiero
saber que Tú me quieres, que entro en tu misericordia, que entro en tu amor. Y quiero ser, como
decía antes, ese humilde borriquito. Que sólo sirva para eso, nada más: sólo sirva para llevarte. Y que
20

ahí, con esas características, sencillamente, humildemente, pueda tenerte sobre mí.

Todo el texto de hoy, con un empiece de una semana de Pasión, me lleva a verte a ti, a sentirte, a
quererte, a comprenderte. ¡Qué grande eres, Señor! Me figuro la escena, y estoy ahí... y veo la multitud
que alaba, que grita, con palmas, los niños... Y te veo a ti, triste, acongojado, lamentándote, sollozando y
diciendo: "¡Qué pena! Si se dieran cuenta de lo que está pasando en su vida... ¡Qué pena!". Y Tú
también me miras a mí y me dices lo mismo: “Si te dieras cuenta de algo..., si te dieras cuenta de todo el
amor que te tengo, si te dieras cuenta de cómo estoy trabajando tu vida y de cuántas gracias y de cuántos
momentos y de cuántas actitudes estoy dándote y regalándote!".

En este encuentro nos quedamos así, pensando y encontrándonos con la mirada de Jesús: Jesús mira a
Jerusalén, Jesús me mira a mí. Y en silencio, ahí, en la profundidad del amor, comprendemos el llanto de
Jesús, el amor enorme, y lo que me dice: que me dé cuenta, que me despierte, que no grite
"¡Hosanna!" y al rato "¡Crucifícale!". Y que le puedo crucificar continuamente, con mis palabras, con mis
gestos, con mis acciones.

Señor, no quiero verte llorar sobre mi vida, y quiero ser humilde, buena, obediente, fiel. Haz, Señor, que mi
vida no sea un llanto para ti, sino que sea una continua alabanza de tu amor y una continua alegría. Y que
pueda decir "¡Hosanna, Jesús, porque me quieres! ¡Hosanna, porque me perdonas! ¡Hosanna, porque Tú
eres mi Rey!". Y yo, como humilde borriquito, te llevaré en mi trono, Señor. Gracias.

Ahora sigue la profesión de fe.

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,


Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso,
y desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

Oración universal de la Iglesia

COMO CRISTO SE DIRIGIÓ AL PADRE EN EL MOMENTO DE SU MÁXIMO SUFRIMIENTO, OREMOS


TAMBIÉN NOSOTROS CON TODA CONFIANZA ANTE DIOS, NUESTRO PADRE. PIDAMOS
ESPECIALMENTE POR LOS HOMBRES QUE MAS COMPARTEN EL SUFRIMIENTO DE JESÚS.

* Hermanos, Dios se nos ha manifestado, principalmente en el amor de Jesús, en su sufrimiento, en su


humillación hasta morir en la cruz. Pidamos, pues que la iglesia y los cristianos no busquemos la gloria y el
poder, sino el servicio humilde, atento, comprometido con los más necesitados, con los más pobres.
Roguemos al Señor.

R. POR LA PASIÓN DE TU HIJO, ESCÚCHANOS, SEÑOR.

* Hermanos, Jesús en la cruz, clamó al Padre con el grito del hombre que se siente abandonado. Pidamos por
las mujeres y los hombres, los niños, jóvenes o ancianos, que se sienten solos, perdidos, abandonados, para
que sepamos portarnos con ellos como hermanos. Roguemos al Señor.
R. POR LA PASIÓN DE TU HIJO, ESCÚCHANOS, SEÑOR.

Hermanos, Jesús fue juzgado y condenado injustamente por los poderosos. Pidamos por todos los que
tienen algún poder en la sociedad, para que luchen de verdad por la paz y la justicia para todos los
hombres, muy especialmente para los más menospreciados y oprimidos. Roguemos al Señor.

R. POR LA PASIÓN DE TU HIJO, ESCÚCHANOS, SEÑOR.

Hermanos, en este Domingo de Ramos, en este día en que los niños aclaman con alegría al Señor, oremos
por ellos, para que Dios bendiga su inocencia. Roguemos al Señor.

R. POR LA PASIÓN DE TU HIJO, ESCÚCHANOS, SEÑOR.

Oremos, también por nosotros, para que celebremos de tal modo estos días santos que profesemos en
nuestro camino de seguimiento de Jesucristo. Roguemos al Señor.

R. POR LA PASIÓN DE TU HIJO, ESCÚCHANOS, SEÑOR.

PADRE, TU NOS HAS MOSTRADO LA INMENSIDAD


DE TU AMOR A TRAVÉS DEL CAMINO QUE SIGUIÓ
JESÚS HASTA LA MUERTE.
HAZ QUE CONTEMPLANDO SU PASIÓN Y MUERTE,
COMPARTAMOS MAS SU VIDA NUEVA.
AQUELLA VIDA NUEVA QUE TU QUIERES
PARA TODOS LOS HOMBRES.
POR JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.

R. Amén.

La acción de gracias se nos presenta en este momento como punto que nos une al rito de la comunión de
nuestra celebración. En el caso de que no haya distribución de la comunión puede preparar para una
comunión espiritual de la asamblea. Para esto, el que dirige la celebración, de pie y con él toda la
asamblea, vueltos hacia el altar entonan un salmo o cántico de acción de gracias. Por ejemplo:

MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR MI DIOS


GOZASE MI ESPÍRITU EN MI SALVADOR Ha mirado la bajeza de su sierva,
EL ES MI ALEGRÍA, ES MI PLENITUD muy dichosa me dirán todos los pueblos
EL ES TODO PARA MÍ. porque en mi ha hecho maravillas
2

el que todo puede cuyo nombre es santo. como había prometido a nuestros padres,
a Abraham y descendencia para siempre.
Su clemencia se derrama por los siglos
sobre aquellos que le temen y le aman. Demos gloria a Dios porque él es nuestro Padre,
Desplegó el gran poder de su derecha, y a su Hijo que murió para salvarnos,
dispersó a los que piensan que son algo. y al Espíritu que habita entre nosotros
Se acordó de Israel su humilde siervo ahora y siempre y por los siglos infinitos.
acordándose de su misericordia

Si hay Comunión, el que dirige la celebración va al sagrario y al abrir la puerta hace genuflexión, toma el copón con la
Eucaristía y lo coloca en el altar sobre el corporal e invita a los fieles a la oración del Padre nuestro. Si no se va a
distribuirse la comunión se invita directamente al Padre nuestro.

POR JESÚS HEMOS SIDO HECHOS HIJOS DEL PADRE,


POR ESO NOS ALEGRAMOS DE DECIR:

Padre nuestro, que estás en el cielo,


santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

COMO HIJOS DE DIOS NOS DAMOS UN SALUDO DE PAZ.


El ministro hace genuflexión, toma una hostia y sosteniéndola un poco elevada sobre el copón, la muestra a la
asamblea, diciendo:
ESTE ES EL CORDERO DE DIOS,
QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO,
DICHOSOS LOS INVITADOS A LA CENA DEL SEÑOR.

Y juntamente con la asamblea, añade:


SEÑOR, NO SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA,
PERO UNA PALABRA TUYA BASTARA PARA SANARME.
Se puede entonar uno o varios cantos de comunión: (Cantos al final del folleto)
Terminada la comunión, si sobraron hostias se regresa el copón al sagrario, y se hace genuflexión. Si se comulgaron todas las
hostias, entonces se purifica el copón. Después de un momento conveniente de oración en silencio se dice la oración conclusiva o
post-comunión.

TU QUE NOS HAS ALIMENTADO CON ESTA EUCARISTÍA Y


POR MEDIO DE LA MUERTE DE TU HIJO NOS DAS LA ESPERANZA
DE ALCANZAR LO QUE LA FE NOS PROMETE, CONCÉDENOS,
2

SEÑOR, LLEGAR, POR MEDIO DE LA RESURRECCIÓN,


A LA META DE NUESTRAS ESPERANZAS.

POR JESUCRISTO, NUESTRO SEÑOR. R. Amén.

Momento para los avisos

EL SEÑOR ESTÉ CON USTEDES. R. Y con tu espíritu.

Si es laico entonces invoca la bendición de Dios y se santigua, diciendo:

EL SEÑOR NOS BENDIGA, NOS GUARDE DE TODO MAL Y NOS LLEVE A LA VIDA ETERNA.
R. Amén.

Luego despide a la asamblea con estas o semejantes palabras:

GLORIFIQUEN AL SEÑOR CON SU VIDA.


NOS PODEMOS IR EN PAZ.

R. Demos gracias a Dios.

El ministro, si está la presencia sacramental del Señor en el sagrario, hace genuflexión y se retira. Si no la
está, entonces hace reverencia y se retira. El coro entona un canto de salida:
(Cantos al final del folleto)

MARTES SANTO
PREPARAR: Lectores, comentarista, animadores del canto y la imagen del Señor caído si la hay, si no la
Cruz, que presida la procesión.

CELEBRACIÓN DE LAS SIETE CAÍDAS


COMENTARISTA: Las 7 caídas son una tradición propia de Nariño, en ellas recordamos el camino del
Calvario donde Jesús cargo con nuestras culpas, especialmente la Injusticia y levantado en la Cruz es
ante el mundo presencia del amor de Dios que Resucitó al señor y El a todos nosotros.

La Diócesis vive este año el valor de la Creatividad entendida como PROMOVERSE, salir de un estado
inhumano impulsado por la gracia de Dios, hacia un estado de vida humano, Cristiano e integral.
Los 7 sacramentos son el camino que la Iglesia ofrece, permitiendo que la obra de Cristo se perpetúe y
ofrezca la fuerza para levantarnos y hacer de nuestra Iglesia, nuestra Diócesis y Parroquia Casa y Escuela
de Comunión y Participación.

Como discípulos del Señor y con María recorramos este comino.


Recordemos que el número 7 es signo de plenitud y totalidad, Cristo se hizo totalmente hombre y
compartió todo, menos el pecado, los sacramentos nos dan la total y plena fuerza de Dios para
levantarnos.

PRIMERA CAÍDA
V. Caíste Señor por nuestros pecados
Tú nos levantaste por la redención.

Caemos cuando:
 Negamos la gracia de Dios a los niños.
 Quitamos la vida a un niño en el vientre y negamos la vida eterna a un ser humano.
 Tenemos una religión externa, fría y sin convicción.
 Dejamos la vida por seguir la muerte.
 Mendigamos en las sectas lo que tenemos en la Iglesia Católica en abundancia.
 Creemos que nuestro bautismo es inválido y desertamos de la fe.
 Caemos en una religión postrada e inactiva donde no tenemos sitio ni responsabilidad.

V. Cristo nos levanta con el sacramento del BAUTISMO.

Cuando:
 Saboreamos el sentido que tiene la vida con el Señor.
 Aspiramos a los bienes mayores, el mismo cielo que anticipamos con Cristo.
 Respetamos, promovemos, impulsamos, defendemos la vida que es Don de Dios.
 Amamos lo que Jesús amó: el Padre, la Iglesia que el mismo fundó, su Madre María y nosotros sus
hermanos.
 Somos Católicos convencidos, insobornables, consientes de una responsabilidad. En comunión con
el Obispo y comprometidos con la Diócesis.
 Somos hermanos porque somos hijos de Dios.
 Nos promovemos y nos volvemos constructores de una historia de justicia, de amor, de perdón y de
Paz.

LECTURA BÍBLICA: MATEO 28, 16-20


Así pues, los once discípulos se fueron a Galilea, al cerro que Jesús les había indicado. Y cuando vieron a
Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban. Jesús se acercó a ellos y les dijo:
—Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, a las gentes de todas las
naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y
enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos
los días, hasta el fin del mundo. Palabra de Dios. (Cfr. 2Co 5, 27)

P. DIALOGO: La gracia del bautismo nos permite entrar a la Iglesia, tener nombre propio, una dignidad, una
responsabilidad, una fuerza para crecer y promovernos, impulsándonos mutuamente en Comunidad.

P. ORACIÓN: Señor, que valoremos la vida don tuyo y que conscientes del Bautismo vivamos con
dimensión de eternidad, ejerciendo la misión de sacerdotes, profetas y reyes en servicio mutuo.

CANTO: (Cantos al final del folleto)


4

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

SEGUNDA CAÍDA
V. Caíste Señor por nuestros pecados
Tú nos levantaste por la redención.

Caemos cuando:
 Somos incapaces de decidirnos.
 Nos dejamos manipular.
 Somos cobardes.
 Somos pesimistas y negativos.
 Somos mentirosos y egoístas.
 Irrespetamos a los demás.
 Somos desleales y ambiguos.

L. Nos levanta el Señor con el sacramento de la


CONFIRMACIÓN.
Cuando:
 Recibiendo el Espíritu Santo somos capaces de tomar decisiones, especialmente por el Señor, su
Iglesia, su Obra.
 Logremos la madurez, de ser convencidos, seguros de nuestra fe.
 Nos llenemos de la energía del Espíritu que nos hace fuertes, capaces de todo lo bueno, capaces del
amor.
 Nos permita ser veraces, personas comunitarias, respetuosas de los demás.
 Nos de los 7 dones: 1. De sabiduría, 2. De entendimiento, 3. De ciencia, 4. De consejo, 5. De piedad,
6. De fortaleza, 7. De temor de Dios. (Este ultimo en el contexto del amor)
 Con el Espíritu Santo somos constructores de la Paz, Profetas de la Esperanza porque anunciamos
a Cristo y denunciamos las injusticias.
 Con el Espíritu Santo nos Promovemos, descubriendo en nosotros y en los demás la dignidad de ser
seres humanos e hijos de Dios, llamados a crecer hasta la plenitud de Dios.

LECTURA BÍBLICA: HECHOS 2, 2-11


De repente, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde
ellos estaban. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron, y sobre cada uno de ellos
se asentó una. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu hacía que hablaran.
Vivían en Jerusalén judíos cumplidores de sus deberes religiosos, que habían venido de todas partes del
mundo. La gente se reunió al oír aquel ruido, y no sabía qué pensar, porque cada uno oía a los creyentes
hablar en su propia lengua. Eran tales su sorpresa y su asombro, que decían:
—¿Acaso no son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que los oímos hablar en nuestras
propias lenguas? Aquí hay gente de Partia, de Media, de Elam, de Mesopotamia, de Judea, de Capadocia,
del Ponto y de la provincia de Asia, 10de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas
a Cirene. Hay también gente de Roma que vive aquí; unos son judíos de nacimiento y otros se han
convertido al judaísmo. También los hay venidos de Creta y de Arabia. ¡Y los oímos hablar en nuestras
propias lenguas de las maravillas de Dios!. Palabra de Dios. (CFR. HECHOS 8, 14-17; JN 20, 19-23)

P. DIALOGO: El poder y la gracia del Espíritu Santo esclarece la dignidad humana, la verdad del creyente y
nos permite PROMOVERNOS, hasta dejar que Cristo aparezca en nuestro rostro y en nuestra vida.

Confirmar nuestra fe, nuestro Bautismo, nos hace leales a la Iglesia y testigos del Evangelio.

P. ORACIÓN: Que tu espíritu Señor, abrace todo mi ser, hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera.
Queremos ser testigos creíbles del Evangelio, como personas y como católicos.

CANTO: (Cantos al final del folleto)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

TERCERA CAÍDA
V. Caíste Señor por nuestros pecados
Tú nos levantaste por la redención.

Caemos cuando:
 Somos orgullosos, prepotentes y egoístas.
 Desconfiamos de los demás y decidimos lo peor solos.
 Miramos en el sacerdote sus defectos y nos olvidamos de que es un instrumento de Dios para
perdonar, tan débil como todos.
 Somos débiles y caemos en la tentación.
 Nos hacemos daño a nosotros y a los demás.
 Pecamos y optamos por el mal.
 Caemos en las trampas del mundo y cuando colocamos zancadillas a los demás para hacerles daño.

L. Nos levanta el Señor con el Sacramento de RECONCILIACIÓN. (La confesión o penitencia)

Cuando:
 Somos humildes y reconocemos nuestros errores.
 Sintiéndonos débiles nos llenamos de la fuerza de Dios.
 Pedimos ayuda para salir de nuestras equivocaciones.
 Nos acercamos al sacerdote para pedir perdón a Dios y en actitud sincera somos capaces de decir y
reconocer nuestras faltas.
 Vencemos las tentaciones con la gracia de Dios.
 Somos capaces de perdonar a los demás.
 Ayudamos a PROMOVERSE a quienes han caído, como nos Promovemos nosotros.

LECTURA BÍBLICA: MATEO 5,24

deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces
podrás volver al altar y presentar tu ofrenda. Palabra de Dios. (CFR. LC 11, 4 LC 15; 2 COR 5, 20)
6

P. DIALOGO: Volver al Padre como el hijo prodigo, convertirnos de nuestra mala vida y obtener la
misericordia de Dios, el perdón de los pecados, reconciliarnos como Iglesia, en la Iglesia y para la Iglesia
en el mundo. PROMOVERNOS de un estado inhumano que produce el pecado, a la plenitud de la gracia,
que nos hace vivir en Comunión y Participación.

P. ORACIÓN: Señor vengo humilde y arrepentido, perdona mis y nuestros pecados, danos fuerza para
levantarnos y caminar contigo. Estimula nuestra vida para el bien, limpia Señor nuestra vida. Amén.

CANTO: (Cantos al final del folleto)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

CUARTA CAÍDA
V. Caíste Señor por nuestros pecados
Tú nos levantaste por la redención.

Caemos cuando:
 Solo llenamos nuestro estómago y el espíritu queda vacío.
 No compartimos el pan con el hambriento.
 Egoístamente nos negamos al amor.
 Queremos salvar nuestra vida, hundiéndonos en la muerte.
 Nos negamos a comer el Banquete Eucarístico y nos quedamos solo oyendo misa sin participar y
recibir al Señor.
 Somos incapaces de perdonar y guardamos odios, venganzas y mentiras.
 Somos tristes, individualistas, aislados, incapaces de aportar o agradecer.

L. Nos levanta el Señor con el Sacramento de la EUCARISTÍA.

Cuando:
 Como sacerdotes celebramos el Banquete Pascual, la Eucaristía y lo recibimos alimentando la fe, la
Esperanza y el amor.
 Alimentamos nuestro espíritu y somos capaces de compartir este gusto.
 El amor de Dios, llena nuestras aspiraciones y nuestro testimonio, practicando la caridad y
compartiendo el pan.
 Damos la vida por los demás y construimos un mundo más justo y en Paz.
 Comprendemos que somos comunidad y celebramos así la acción de gracias.
 La alegría del Señor nos PROMUEVE y nos permite descubrir que somos capaces de transformar la
historia.
 Botamos el mugre que acumulamos en nuestra vida y limpios nos disponemos a ser testigos de Cristo.

LECTURA BÍBLICA: JUAN 6, 51

Yo soy ese pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo
daré es mi propia carne. Lo daré por la vida del mundo.” Palabra de Dios. (CFR. JUAN 54-56)

P. DIALOGO: El solo oír misa nos deja iguales, el participar en la Eucaristía nos transforma, nos hace otros
Cristos, nos hace hermanos: una mesa, un banquete, un sacrificio, un alimento CRISTO. Comer y beber al
Señor es vivir integralmente, despertar a una PROMOCIÓN INTEGRAL.

P. ORACIÓN: Señor queremos tener hambre de Ti, queremos celebrar tu presencia y servimos tu alimento,
danos la alegría y decisión para hacerlo, sírvenos el banquete del amor y ayúdanos a compartir lo que
somos y tenemos, PROMUÉVENOS Señor para dejar el egoísmo que empobrece y aniquila la Comunión.

CANTO: (Cantos al final del folleto)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

QUINTA CAÍDA
V. Caíste Señor por nuestros pecados
Tú nos levantaste por la redención.
Caemos cuando:
 Nos creemos animales desarrollados. El macho que busca la hembra por instinto, nos buscamos
como objetos.
 Nos encerramos en el solo querer, para satisfacer un gusto, una necesidad.
 Matamos la vida para quedar bien ante la sociedad (El aborto).
 Vivimos la relación de pareja sin referencia a Dios.
 El casado olvida su juramento de fidelidad y rompe con su hogar.
 El egoísmo personal no entiende de generosidad, afecto y perdón.
 Somos insatisfechos, reprimidos y frustrados, y acabamos con la felicidad.

L. Nos levanta el Señor con el Sacramento del


MATRIMONIO.
Cuando:
Nos reconocemos hijos de Dios capaces del amor, respetuosos de la dignidad del otro.
 Nos damos, buscando el bien de la persona amada, abiertos a la vida, capaces de darla y hacerla
crecer.
 Los hijos, el don más puro del amor de Dios, son bienvenidos con la responsabilidad de brindarles un
mundo mejor.
 Reconociendo que es el amor el que nos une, llegamos a Dios, que es el amor pleno, que bendice el
nuestro para hacernos felices y dignos en un hogar.
 La felicidad hace feliz la relación de la pareja y produce los frutos de la comunión dinámica de la
familia Cristiana.
 Damos generosos y perdonamos como nos perdonan; cuando nos construimos y PROMOVEMOS,
creativamente a los demás y a nosotros
 La plenitud del amor nos hace constructores de un mundo justo y en Paz.

LECTURA BÍBLICA: MATEO 19, 6


8

Así que ya no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.
Palabra de Dios. (CFR. GEN 1, 28; 2, 24; EF 5, 25-32)
P. DIALOGO: Recuperar la célula fundamental de la sociedad que es la familia, nuestro es deber para
construir un país superior. Partir de una antropología humanista abierta a Dios, donde es posible el amor
que dignifica a la pareja y a los hijos. Ver con ojos críticos las causas de los fracasos matrimoniales para
evitarlas. Comprometerse a PROMOVER el matrimonio católico Sacramento del amor, de la vida y del
progreso de los pueblos como una bendición.

P. ORACIÓN: María Madre nuestra, Tú que en las bodas de Caná pediste el buen vino del amor para los
esposos, haz que nuestros hogares reciban a Cristo y hagan lo que Él quiere, que no es otra cosa que
hacernos felices. Amén.

CANTO: (Cantos al final del folleto)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

SEXTA CAÍDA
V. Caíste Señor por nuestros pecados
Tú nos levantaste por la redención.

Caemos cuando:
 Creemos que la Iglesia son unos pocos.
 Nos negamos al llamado del Señor.
 Nos oponemos a que alguno decida su seguimiento a Jesús.
 No compartimos la ayuda que necesitan quienes entran al Seminario quitando así la posibilidad de
un nuevo sacerdote para la Iglesia.
 Permitimos actitudes no propias de un elegido dando luz verde a la infidelidad a su ministerio y
dejamos que vayan en contravía al proceso de Renovación y Evangelización.
 Obstaculizamos el proceso de su formación.
 Creemos que son solo motivaciones humanas las que los lleva al altar.

L. Nos levanta el Señor con el Sacramento del


ORDEN SACERDOTAL.

Cuando:
 Sabemos que todos desde el Bautismos somos
 Sacerdotes y participamos del Sacerdocio de Cristo
 en el servicio a nuestros hermanos.
 Estimulamos a quienes han recibido el llamado para el Sacerdocio ministerial o el Diaconado.
 Siendo los pobres más sensibles al llamado, sentimos el deber de comprometernos a ayudarlos para
que puedan salir adelante en su formación.
 Acompañamos al Sacerdote como persona y en su ministerio no lo dejamos solo, reconocemos que
es un ser humano con necesidades y debilidades, pero como se debe a la comunidad, ésta lo acoge
como su predilecto.
 Todos permitimos que quienes son elegidos superen los distintos momentos de su formación y
puedan
 decidir sin ninguna presión.
 La experiencia del Señor y el compromiso con Él se vive en la oración, con la identidad sacerdotal
clara y diáfana, renunciando a las seducciones del mal.
 Celebramos el llamado del Señor a una persona, le apoyamos, acompañamos y oramos por él.
LECTURA BÍBLICA: TITO 1, 5

Cuando te dejé en la isla de Creta, lo hice para que arreglaras lo que quedaba por arreglar y para que, en
cada pueblo, nombraras ancianos de la iglesia, de acuerdo con lo que yo te encargué. (CFR. MT 19, 12; EX
19, 6)

P. DIALOGO: Cómo podemos vivir el sacerdocio común en la Diócesis, integrar e integrarnos en la


comunidad con el sacerdote?, para que la línea de servicio crezca para todos y PROMUEVA a cada uno
conforme al querer de Dios, viviendo el Proceso de Renovación y Evangelización que tiene al señor
Obispo como centro de unidad, el presbiterio y cada comunidad junto a su Obispo como signo de la
comunión eclesial.

P. ORACIÓN: Que nuestra Iglesia se identifique con el servicio; sea Cristo nuestro centro y en Él actuemos
como Él lo quiere, que seamos fieles a la comunión y unidad de la Iglesia y con la Iglesia, con el Obispo y
Sacerdotes y ejerciendo el sacerdocio real, hagamos de nuestra fe una celebración que en la Eucaristía
encuentra su fuerza.

CANTO: (Cantos al final del folleto)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

SÉPTIMA CAÍDA
V. Caíste Señor por nuestros pecados
Tú nos levantaste por la redención.

Caemos cuando:
 Le echamos la culpa de las enfermedades y el mal a Dios.
 Nos ofuscamos y nos volvemos resentidos, incapaces de agradecer y vivir con serenidad incluso la
enfermedad.
 Negamos a nuestros enfermos la posibilidad de acercarse a Dios en el sacramento de la Unción.
 Pensamos más en la muerte que en la vida.
 Dejamos solos a los enfermos y ancianos.
 La enfermedad mata la alegría y la Paz.
 Nos hundimos todos sin encontrar salida.

L. Nos levanta el Señor con el Sacramento de la


UNCIÓN DE LOS ENFERMOS.

Cuando:
10

 Comprendemos la limitación de nuestra naturaleza y solicitamos del Señor la fe, la esperanza y el


amor, pues, de Dios solo viene el bien.
 Serenamente aceptamos la enfermedad y la afrontamos con amor, robustecidos con la Eucaristía y
la Unción de los Enfermos que nos perdona.
 Compartimos nuestra fe con alegría y libertad, permitiendo que los demás descubran a Dios.
 Somos consientes que Cristo venció la muerte y sólo la vida y la Vida Eterna nos esperan.
 Ayudamos a los enfermos y ancianos, los visitamos, los alegramos, les prestamos apoyo.
 El enfermo acepta su limitación y la vive con alegría sabiendo que está cerca de Jesús que lo
conforta.
 Damos luz en las tinieblas y encontramos todos el Camino, la Verdad y la Vida que es el Señor.

LECTURA BÍBLICA: SANTIAGO 5, 13-16

Si alguno de ustedes está afligido, que ore. Si alguno está contento, que cante alabanzas. Si alguno está
enfermo, que llame a los ancianos de la iglesia, para que oren por él y en el nombre del Señor lo unjan
con aceite. Y cuando oren con fe, el enfermo sanará, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le
serán perdonados. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para ser
sanados. La oración fervorosa del justo tiene mucho poder. (CFR. MT 25, 36; MT 8, 17)

P. DIALOGO: Valorar la Unción de los Enfermos, sentir la fuerza de Dios que sana y nos permite
comprender que la muerte no existe, solo la Vida. Ayudar a los enfermos y al personal de salud para que
serenamente se supere la enfermedad o se parta a la Eternidad con la grandeza de haber vencido la
muerte como Cristo.

P. ORACIÓN: Entre las manos de Dios que me van apretujando siento, no importa el dolor, que el tiempo va
pasando. Y al sentir cada vez más ese contacto divino, ya no me importa el camino, pues siento que ya no
soy angustiado caminante que va buscando anhelante felicidades efímeras. Yo siempre he buscado a
Dios, y siento que lo he encontrado porque sus manos de Padre me tienen apretujado y esa divina presión
me transmite los latidos del corazón del buen Dios.

CANTO: (Cantos al final del folleto)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Al terminar este ejercicio, tomados todos de la mano nos comprometemos a hacer vida en nosotros la vida
de los Sacramentos y a ayudarnos a levantar pues solo con la gracia de Dios, la autoestima y la ayuda de
los demás podemos avanzar.

Decimos:

Señor Jesús con tu fuerza, reconociendo nuestros valores y con el apoyo de nuestros hermanos te
prometemos seguir erguidos construyendo la “Civilización de Amor”. Amén.
MIÉRCOLES SANTO
CELEBRACIÓN DE LA PALABRA POR LOS ENFERMOS
MONICIÓN DE ENTRADA:
Todos, en nosotros mismos, en nuestros familiares o en los miembros de nuestra sociedad, vivimos las
consecuencias de la enfermedad que nos recuerda nuestra fragilidad y debilidad. Considerando las
limitaciones y las necesidades del hombre, alguien lo ha definido como un ser que sufre. En el Evangelio
vemos cómo Jesús está siempre cerca de los que sufren: «Expulsa a los demonios y cura a los enfermos»
(Mt 8, 16). En los discípulos de Cristo «no hay nada verdaderamente humano que no tenga resonancia en
su corazón» y la enfermedad de los otros ha de suscitar en nosotros los mejores sentimientos de
solidaridad. «¿Quién desfallece que no desfallezca yo?» (2 Co 11, 29), escribía san Pablo y san Ignacio
de Antioquía, exhortaba a soportar las enfermedades de todos, pues servir a los enfermos es servir a
Cristo: «Estuve enfermo y me visitaron» (Mt 25, 36). Sería lamentable que lo mismo que Jesús al
paralítico de la piscina, tuviéramos que oír a algún enfermo: «No tengo a nadie» (Jn. 5, 7). Que esta
Eucaristía del jubileo por los enfermos sea un encuentro, sincero y de amor con nuestro hermano enfermo.

Ritos iníciales y liturgia de la palabra


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R Amén.

Acto Penitencial
En el día que celebramos la victoria de Cristo
sobre el pecado y sobre la muerte,
reconozcamos que estamos necesitados
de la misericordia del Padre
para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

Se hace una breve pausa en silencio. Después, hacen todos en común la confesión de sus pecados:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos,


que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

Concluye con la siguiente plegaria:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,


perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R Amén.
12

Canto (Cantos al final del folleto)

Oración
Dios y Señor nuestro,
salvación eterna de cuantos creen en ti,
escucha las oraciones que te dirigimos
por tus hijos enfermos;
alívialos con el auxilio de tu misericordia
para que, recuperada la salud,
puedan darte gracias entre tu Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA DE LA MISA

Lectura del libro de Isaías 66, 10-14c

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella
llevasteis luto. Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus
ubres abundantes. Porque así dice el Señor: «Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un
torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas
las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis
consolados. Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano
del Señor se manifestará a sus siervos.»

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo responsorial Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

R. Tú eres el orgullo de nuestra raza.

El Altísimo te ha bendecido, hija, más que a todas las mujeres de la tierra. Bendito el Señor, creador del
cielo y tierra.

R. Tú eres el orgullo de nuestra raza.

Que hoy ha glorificado tu nombre de tal modo, que tu alabanza estará siempre en la boca de todos los
que se acuerden de esta obra poderosa de Dios.

R. Tú eres el orgullo de nuestra raza.

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN 2, 1-11

Tres días después hubo una boda en Caná de Galilea, en la que estaba la madre de Jesús. Invitaron
también a la boda a Jesús y a sus discípulos. Se terminó el vino, y la madre de Jesús le dijo: “No tienen
vino”.
Jesús le contestó: “¿A ti y a mí qué, mujer? Mi hora todavía no ha llegado”.
Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”. Había allí seis tinajas de piedra de unos cien
litros cada una para los ritos de purificación de los judíos. Jesús les dijo: “Llenad de agua las tinajas”. Y las
llenaron hasta arriba. Añadió: “Sacad ahora y llevádselo al maestresala”. Y se lo llevaron. Tan pronto como
el maestresala probó el agua convertida en vino (sin saber de dónde era, aunque sí lo sabían los sirvientes
que habían sacado el agua), llamó al novio y le dijo: “Todos sirven primero el vino mejor; y cuando se ha
bebido en abundancia, el peor. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”.
Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus milagros, manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIÓN
Generar un espacio de reflexión en torno a la cita bíblica y a la pregunta
¿Cómo el Señor transforma nuestra agua en vino?

Jesús nos pide a cada uno, presentarle el agua de nuestra enfermedad, nuestros dolores y soledad
y presentarlos ante Él para que obre el milagro, ya sea que nos obtenga la salud o nos adhiera incluso
más a su Cruz, Hagamos como María, lo que Él nos diga, hagan lo que Él les diga; para crecer en la fe, la
esperanza y el amor, hagan lo que Jesús les diga; cuando tengan dudas, cuando pasen momentos
difíciles, hagan lo que Él les diga.

Hacer siempre lo que Jesús nos dice: es la indicación de la Madre del Señor que lo conoce mejor que
nadie. Es la lección de nuestra Madre que quiere lo mejor para nosotros y nos muestra el mejor camino.

Compartir el mensaje del Santo Padre Francisco para la XXIV jornada mundial del enfermo.

En el mensaje del Papa, podemos encontrar varios personajes, entre ellos:

Jesús, misericordioso que realiza la señal.

María, se presenta como atenta a las necesidades del otro, María descubre la dificultad, en cierto sentido
la hace suya y, con discreción, actúa rápidamente. No se limita a mirar, y menos aún se detiene a hacer
juicios, sino que se dirige a Jesús y le presenta el problema tal como es: «No tienen vino» (Jn 2,3). ¿Cómo
agentes de pastoral, somos como María en la atención a nuestros enfermos? ¿buscamos soluciones para
las dificultades de los que sufren y con ellos a sus familias? ¿nos conformamos solo con el diálogo y la
oración o buscamos otros medios para ayudar? ¿gestionamos ayuda para aquellos necesitados?

Los sirvientes, estos personajes anónimos del Evangelio nos enseñan mucho. No sólo obedecen, sino
que lo hacen generosamente: llenaron las tinajas hasta el borde (cf. Jn 2,7). Se fían de la Madre, y con
prontitud hacen bien lo que se les pide, sin lamentarse, sin hacer cálculos. ¿Qué tan servidores somos?
¿Damos solo lo que nos piden o damos más? ¿Somos generosos en la atención y ayuda a los hermanos
que sufren?

Oración Universal de los fieles.

Celebrante: Animados por el Espíritu que nos congrega en la unidad para celebrar nuestro jubileo del
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enfermo, ponemos a María Nuestra Señora de Fátima, como intercesora al presentar al Señor nuestras
súplicas.
A cada intención respondemos:

Señor, que estemos cerca de los que están lejos.

Por la Iglesia Universal, sacramento de unidad, para que bajo la guía del santo Padre, a ejemplo de Cristo,
sea mensajera de esperanza y, signo creíble de la salvación que Dios hace hoy a todos los hombres.
Oremos.

Señor, que estemos cerca de los que están lejos.

Para que surjan dentro de la Iglesia y de la sociedad nuevas vocaciones al servicio del mundo de la salud
y de la enfermedad. Oremos.

Señor, que estemos cerca de los que están lejos.

Para que nuestra Iglesia de Chachagüí, sea siempre un espacio donde se fomente la unidad y concordia,
y donde todos los marginados y excluidos encuentren acogida y reconocimiento de su dignidad. Oremos.

Señor, que estemos cerca de los que están lejos.

Por quienes viven entregados al servicio de los enfermos: comunidades parroquiales, sacerdotes,
religiosos y religiosas, familias, voluntarias y voluntarios, profesionales, para que, inspirándose en María
Nuestra Señora de Fátima, estén atentos a todas las necesidades del hombre que sufre, sean servidores
de la misericordia y ofrezcan una asistencia integral a la medida de sus posibilidades. Oremos.

Señor, que estemos cerca de los que están lejos.

Por todos los que sufren: por los que en estos momentos viven postrados en la cama de un hospital, de
una residencia o en su casa, por los niños maltratados, por los excluidos de la sociedad, para que sientan
cercano al Señor de la Vida, les conserve en la fe y la esperanza y nosotros, con nuestra cercanía y
entrega, les ayudemos a encontrar sentido a su enfermedad. Oremos.

Señor, que estemos cerca de los que están lejos.

Por la paz en el mundo, para que el mundo sea la casa común de la humanidad, donde todos
encontremos los medios necesarios para vivir. Oremos.

Señor, que estemos cerca de los que están lejos.

Celebrante: Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los que lloran y fuerza de los que sufren, lleguen a ti
las súplicas de quienes te invocan en su tribulación, para que sientan en sus adversidades la ayuda de
tu misericordia. Y a nosotros danos el corazón decidido del buen samaritano. Por Cristo, nuestro Señor.

ORACIÓN POR LOS ENFERMOS


Padre nuestro, que estás en los cielos, al igual Que el sol ilumina la tierra y le da color y vida, él Nos
recuerda tu amor.
Porque es en ti en quien vivimos, Nos movemos y existimos.
De la misma manera que has estado entre nosotros muchas veces.
A la hora de la dificultad, en el pasado, continúa bendiciéndonos ahora con tu ayuda.
Mira, Señor, con bondad lo que se está haciendo en provecho mío.
Guía con sabiduría al médico y todos los que cuidan de las necesidades de los enfermos.
Préstales tu fuerza curativa, para que les sea devuelta la salud y la fortaleza.
Y te daremos gracias Por tu generoso y solícito cuidado. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.

Ahora nos disponemos para recibir la comunión

Celebrante:
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado;
digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;


venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Luego dice en voz alta:

Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: «La paz os dejo, mi paz os doy», no tengas en cuenta
nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y conforme a tu palabra concédele la paz y la unidad. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Démonos fraternalmente la paz.
Toma la hostia consagrada y, sosteniéndolo un poco elevado, la muestra al pueblo, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
“Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”.
Luego se reparte la que sostiene un poco elevado, diciendo a cada uno de ellos:
El Cuerpo de Cristo.
Se puede entonar cantos de comunión: (Cantos al final del folleto)
Después de distribuir la comunión.

Oremos
Oh Dios, singular protector en las enfermedades,
muestra el poder de tu auxilio con tus hijos enfermos,
para que, aliviados por tu misericordia,
vuelvan sanos y salvos a tu santa Iglesia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
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Momento para los avisos

EL SEÑOR ESTÉ CON USTEDES. R. Y con tu espíritu.

Si es laico entonces invoca la bendición de Dios y se santigua, diciendo:

EL SEÑOR NOS BENDIGA, NOS GUARDE DE TODO MAL Y NOS LLEVE A LA VIDA ETERNA.

R. Amén.

Luego despide a la asamblea con estas o semejantes palabras:

GLORIFIQUEN AL SEÑOR CON SU VIDA.


NOS PODEMOS IR EN PAZ.

R. Demos gracias a Dios.

El ministro, si está la presencia sacramental del Señor en el sagrario, hace genuflexión y se retira. Si no la
está, entonces hace reverencia y se retira. El coro entona un canto de salida: (Cantos al final del folleto)

JUEVES SANTO
LA CENA DEL SEÑOR
1. La celebración reúne tres significados:

* La Institución de la Eucaristía.
* La Institución del Sacerdocio.
* El Precepto nuevo del Amor.

2. La Celebración:
Se inicia con el canto de entrada: (Cantos al final del folleto)

Ritos iniciales y liturgia de la palabra


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R Amén.

Acto Penitencial
En el día que celebramos la victoria de Cristo
sobre el pecado y sobre la muerte,
reconozcamos que estamos necesitados
de la misericordia del Padre
para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.
Se hace una breve pausa en silencio. Después, hacen todos en común la confesión de sus pecados:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión: Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

Canto (Cantos al final del folleto)

Concluye con la siguiente plegaria:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R Amén.

Se dice Gloria. Mientras se canta este himno, se tocan las campanas si las hay. Terminado el canto, las campanas no vuelven a
tocarse hasta la Vigilia Pascual.

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria, te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos.
Te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo, en la Gloria de Dios Padre. Amén.

Acabado el himno, dice:

Oremos

Señor Dios nuestro, nos has convocado hoy para celebrar aquella misma memorable Cena
en la que tu Hijo, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor,
el sacrificio nuevo de la alianza eterna; te pedimos que la celebración de estos santos misterios
por la participación en este sacramento, nos lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida.
Por nuestro Señor Jesucristo. R Amén.

PRIMERA LECTURA
Prescripciones sobre la cena pascual

Lectura del libro del Éxodo 12,1-8. 11-14

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: "Este mes será para vosotros el
principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: 'El
diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado
pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y
cada uno comerá su parte hasta terminarlo.
18

Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del
mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos j ambas y
el dintel de la casa donde lo hayáis comido.
Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo
comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda
prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor.
Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de
animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. Este día será para vosotros
memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones.'"

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 115, 12-13. 15-16bc. 17-18 (R.: cf. 1 Co 10, 16)

R. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?


Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre.

R. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor,


yo soy tu siervo hijo de tu esclava; rompisteis mis cadenas.

R. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.


Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.

R. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

SEGUNDA LECTURA
Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26

Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el
Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo
partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía."
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi
sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía. "Por eso, cada vez que coméis de este pan y
bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
Palabra de Dios.
Versículo antes del evangelio

Os doy un mandamiento nuevo, dice el Señor: que os améis unos a otros, como yo os he amado.

EVANGELIO
Los amó hasta el extremo

Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 1-15


Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al
Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo
entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios
volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la
jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago
tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás."
Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo."
Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno
que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros
estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis
limpios."
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he
hecho con vosotros? Vosotros me llamáis 'el Maestro' y 'el Señor', y decís bien, porque lo soy. Pues si yo,
el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he
dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis."

Palabra del Señor, Gloria ti, Señor Jesús.

HOMILÍA
Jesús se dirige a sus discípulos y les dice, ustedes ya saben estas cosas, ¡felices si las ponen en
práctica! Los discípulos habían pasado un largo tiempo junto a Jesús. Aprendiendo y descubriendo las
cosas de Dios. Gran parte de su vida pública, como podemos ver en los evangelios (especialmente en los
sinópticos), Jesús se dedica a la formación e instrucción de sus seguidores. Ahora ha terminado el tiempo
de aprender, por eso Jesús orienta el sentido de estos aprendizajes: Felices si lo practican.
La fe es para ser vivida y practicada, no sirve ni alcanza decir "Señor, Señor" (como nos enseña la
parábola de la casa edificada sobre piedra, ver Mt. 7). Jesús quiere e invita a sus discípulos a demostrar
con gestos y actitudes nuevas el conocimiento de las cosas de Dios que hay en nuestro corazón. En esto
se encuentra la felicidad, el sentido pleno de la existencia: en vivir para los demás como servidores.
Evidentemente la propuesta de Jesús no tiene nada que ver con el modelo de felicidad que nos propone la
sociedad de nuestros días…¿Es difícil vivir esto?, ¿por qué?, ¿cómo puedes vivir este mandato del amor a
los demás en tu vida concreta de todos los días?

El amor se enseña a través del ejemplo, Muchas veces queremos enseñar el amor por medio de palabras.
No nos damos cuenta que Jesús propone otro camino. Más difícil y comprometido, pero también más
efectivo y cercano al sentir de Dios. El amor se enseña a través del ejemplo. La vida pública de Jesús es
una constante preocupación y actividad en bien de los demás. Jesús anuncia el Reino a través de gestos
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liberadores, haciendo presente el Reino en la vida de la gente de su tiempo, especialmente de los más
sufridos, que son los preferidos de Dios. Al acercarse el fin de su vida quiere enseñarles a sus discípulos
que esto es lo más importante, lo que permite conocer a Dios, lo que lo anuncia y hace presente con
fidelidad. El amor llevado a la vida práctica.
¿Seguimos el ejemplo de Jesús?, ¿Por qué nos cuesta?, ¿Dónde ponemos el acento en nuestro
anuncio?, ¿Seguimos los pasos de Jesús?

Primero es la práctica, luego la explicación que da sentido al obrar. Al finalizar el gesto Jesús pregunta a
sus discípulos sin han entendido lo que ha hecho. Nos muestra, una vez más, su pedagogía para enseñar
las cosas de Dios. Primero viene la vida, el gesto, la actitud nueva, en este caso el lavado de pies a los
discípulos. Luego, entonces, y porque el gesto es capaz de abrir el corazón y movilizar el entendimiento,
viene la explicación, el por qué, las palabras que dan sentido a lo vivido y ayudan a aprenderlo. Al enseñar
las cosas de Dios, ¿seguimos la pedagogía de Jesús? ¿O comenzamos por las explicaciones, usando
palabras difíciles y complicadas para dar a entender lo que Jesús enseña de manera tan
sencilla?¿Nuestras explicaciones sobre Dios refuerzan lo que mostramos con el testimonio de vida? ¿O
sólo nos quedamos con las ideas y dejamos para después los actos (expresión del compromiso verdadero
con las cosas de Dios).

Los amó hasta el extremo Así comienza el capítulo 13 del evangelio de Juan, a partir del cual, el
evangelista irá presentando el cumplimiento de la obra de Jesús, la llegada de su hora, el tiempo de su
glorificación. Esta se inicia con este gesto testimonial que busca expresar lo más importante de su
predicación: amar a los demás como servidores, buscar el bien de los otros por encima del propio,
enseñar con el ejemplo de vida.

En la homilía, donde lo aconseje el bien pastoral, se lleva a cabo el lavatorio de los pies.

Para el Lavatorio de los Pies hay que disponer de un lugar adecuado y visible para la comunidad. El que
dirige la oración les lava los pies y se los seca, mientras el coro puede entonar un canto:
(Cantos al final del folleto)

La Oración Universal de los Fieles:

Inmediatamente después del lavatorio de los pies o, si éste no tuvo lugar, después de la homilía, se
hace la Oración universal.

Oremos a Dios Padre, que en Jesucristo su Hijo nos ha amado hasta el extremo. Y digamos:
Te rogamos, Señor
Por la Iglesia, cuerpo de Cristo: para que guarde la unidad en la caridad que quiso para ella Jesucristo, y
así el mundo crea.
Roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor
Por el Papa Francisco, los obispos, los presbíteros y todos los que ejercen algún ministerio en la Iglesia:
para que su vida sea siempre, a imagen de Cristo, servicio y entrega a sus hermanos.
Roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor
Por la unión de los cristianos: para que encontremos la unidad en la Cena del Señor. Roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor
Por los gobernantes de todas las naciones: para que sirvan a sus pueblos promoviendo la justicia y la paz.
Roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor
Por nosotros, reunidos para participar en la Cena del Señor: para que, siguiendo el ejemplo de Cristo,
vivamos la urgencia del mandamiento nuevo de amar a todos, incluso a los que nos quieren mal.
Roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor
Celebrante:
Dios, Padre nuestro, que has amado tanto al mundo que entregaste a tu Hijo a la muerte por nosotros,
escucha nuestras y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado;
digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;


venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Luego dice en voz alta:

Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: «La paz os dejo, mi paz os doy», no tengas en cuenta
nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y conforme a tu palabra concédele la paz y la unidad. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Démonos fraternalmente la paz.

Toma la hostia consagrada y, sosteniéndolo un poco elevado, la muestra al pueblo, diciendo:


Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
“Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”.
Luego se reparte la que sostiene un poco elevado, diciendo a cada uno de ellos:
El Cuerpo de Cristo.

Se puede entonar cantos de comunión:


(Cantos al final del folleto)
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Después de distribuir la comunión.

Oremos.
Señor, tú que nos permites disfrutar en esta vida de la Cena instituida por tu Hijo, concédenos participar
también del banquete celestial en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

La procesión la inicia ciriales, luego una parte de los fieles, el ministro con el Santísimo, con ciriales y, al final
el resto de la comunidad. Durante la procesión se puede cantar algún canto eucarístico:
(Cantos al final del folleto)
Al llegar al salón para la oración, deja el Santísimo Sacramento, en un lugar preparado para ello, se arrodilla
y le inciensa. Luego hace un momento de oración junto con los demás fieles:

JESÚS SACRAMENTADO, MI DULCE AMOR Y MI CONSUELO.

R. Quién te amará tanto que por tu amor muriera.

Padre nuestro... Dios te salve, María... Gloria al Padre ...

SEA PARA SIEMPRE BENDITO Y ALABADO


R. Mi divino Jesús Sacramentado.

Después de un momento de oración en silencio, se retira. Pero, si se tiene que comunicar a los fieles algún
aviso, o el horario de las demás celebraciones, éste es el mejor momento.
Si se cuenta con una capilla se desnuda el altar y se retiran los adornos y los crucifijos que haya (si no es
posible, se cubre con un velo).
El Santísimo se puede quedar para la oración pública hasta le media noche. El Santísimo debe quedar en un
lugar seguro.

HORA SANTA
DESARROLLO DE LA ADORACIÓN

Himno Eucarístico

Señor, tú eres nuestro pan, que hay que compartir; un mundo nuevo llega ya, que hay que construir.
1. Jesús, la noche en que se dio a todos, dice así: “Tomad, comed, mi cuerpo es por todos, yo lo doy”.
2. Estando ya la Cena al fin, el cáliz da a beber: “Tomad mi sangre, ésta es por todos, yo la doy”.
3. “El pan que da la vida soy y la resurrección; quien coma de este mismo pan conmigo vivirá”.
4. “Yo he venido a salvar y no a condenar: mi Padre es quien me envió al mundo vida dar”.
5. Si un mismo pan nos da el Señor con él habrá unidad y un mismo cuerpo se hará: el Pueblo del Señor.
6. No vayas ante el altar sin antes perdonar; festín gozoso luego habrá en alegría y paz.

b. PALABRAS DE INICIO:

Animador: Hermanos, hoy nos hemos reunido en un altar distinto al que usamos habitualmente para
celebrar la Eucaristía, para agradecer a Jesús su don, ofrenda que es Sacramento y que nos une
profundamente con el sentido de su vida y de su muerte para transformarnos en mejores discípulos
misioneros a su estilo y al servicio del Reino de vida. Este Reino de vida que hoy tantos de nuestros
hermanos necesitan.
Hoy, de manera particular, queremos rogarle al Señor presente en la Eucaristía que nos de fortaleza, que
nos anime con su amor y que nos haga ofrendas agradables al Padre.
Por eso esta noche, queremos estar con Jesucristo, Pan de Vida eterna. Queremos estar con Él,
escuchar su Palabra, adorarlo, dejarnos convertir por Él. Por esto, les invitamos a disponer todo nuestro
ser, para que su palabra penetre en nuestros corazones y así hacer la experiencia personal y comunitaria
de Dios con nosotros que nos llama como país a ser una mesa para todos.

Iniciemos esta adoración al Santísimo cantando:

Vengan a Él, Él es fuente de vida nueva. Vengan a Él ‚ Él es vida y verdadera paz.


Vamos a Él, Él es fuente de vida nueva. Vamos a Él ‚ Él es vida y verdadera paz.
Por largo tiempo yo vagué, con un vacío en el corazón, y estaba herido y mendigué‚ en un mundo donde
no hay pan. Pero mi vida hoy cambió, Jesucristo la transformó. Quiero cantar y proclamar que Jesús es la
verdad. Es en su vida que descubrí, mi rostro y mi identidad.
Cristo me trajo a renacer, a la vida de eternidad.

c. ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO:


Pidamos al Espíritu Santo, que acompañó a Jesucristo en la oración en el Huerto de los Olivos, que
nos acompañe esta noche con sus siete dones.
Espíritu Santo, que aleteabas por encima de las aguas y pusiste orden en el caos.
Espíritu Santo, que has hablado desde antiguo por boca de los profetas, que te manifestaste en el susurro
suave de una brisa en el Horeb, mostrando tu intimidad con Elías, y en el fuerte viento de Pentecostés,
mostrando tu fuerza y tu poder.
Tú, que eres el Amor quien nos enseña toda la verdad. Tú, que obraste en el seno de la Virgen, que ya
estaba plena de Ti en su corazón, concibiendo en la carne al Hijo de Dios.
Tú, que por las palabras del sacerdote traes al mismo Hijo en el altar: Ven, ahora, con tu poder y en la
íntima amistad. Ven, llénanos de Ti, Santo Espíritu. Sopla sobre nuestras vidas y despeja toda tiniebla.
Llénanos con tu luz. ¡Ilumínanos! Trae la santidad a nuestras vidas y haz de nosotros esos adoradores
que busca el Padre: en espíritu y en verdad. Ven, para que adorando demos testimonio de Jesucristo.
Ven, en el Nombre de Jesús, por la intercesión de María. ¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven!

d. CELEBRANTE:
Señor, que podamos reconocerte y adorarte en el Santísimo Sacramento, y así orar esta noche en que
vives la Pasión por toda la humanidad.

Cantemos: (Cantos al final del folleto)

II. Oremos con la palabra de Dios:

LECTURA. ¿Qué dice la Palabra?:


Animador: Hermanos: ahora, aquél a quien estamos adorando con nuestro corazón y nuestro canto, aquél
en quien creemos realmente presente en el sacramento de la Eucaristía, será quien nos hablará y a quien
nosotros escucharemos, gracias a las palabras con las que, en el evangelio de san Juan, se despide de
los suyos después de la última Cena. Jesús se nos mostrará como el camino para llegar al Padre, y
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sobre todo, lo escucharemos orando para que vivamos en la unidad más plena, en la comunión más total
con él y con el Padre.

Texto N° 1: Lectura de Juan 14,1-12: Yo soy el camino, la verdad y la vida.

Lector 1
«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas
habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya
ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté,
estén también ustedes.
Ya conocen el camino del lugar adonde voy». Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo
vamos a conocer el camino?». Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al
Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre.
Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».

Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta». Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto
tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo
dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las
palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en
el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy
al Padre.

Animador
Los invito a que, cada uno en silencio, vuelva a leer el texto, poniendo atención especial a las frases
que más le tocan. Pueden subrayarlas y repetirlas con calma para que vayan hablándole a su interior.

Canto: (Cantos al final del folleto)

MEDITACIÓN
¿Qué me dice la Palabra?
Animador: Lleva a tu vida la Palabra que has leído. Pregúntate, por ejemplo, qué te querrá decir el Señor
con los párrafos que más te resonaron. Qué desafíos te plantean a tu vida. Si quieres, puedes ayudarte
con preguntas como éstas:
1. ¿Es Jesucristo para mí el camino, la verdad y la vida?
2. ¿Qué dificultades encuentras en el seguimiento de Jesucristo?
3. ¿Realmente crees en el Señor?, ¿en qué lo notas?
4. Ten presente los recientes acontecimientos vividos en nuestra patria ¿De qué manera notas que el
Señor se hizo presente en ti, en tu familia, en tu barrio y en tu comunidad?

Canto: (Cantos al final del folleto)

ORACIÓN
¿Qué le digo a Dios con esta Palabra?:
Animador: Escribe lo que en este momento surge en tu corazón, ya sea por la palabra que has meditado
o por vivir esta experiencia de encuentro con Jesucristo, lo puedes hacer escribiendo una oración de
acción de gracias, de petición, de perdón, o sencillamente lo que nazca de tu corazón.
CONTEMPLACIÓN

Gusta a Dios internamente en tu corazón:


Animador: Luego que esta Palabra de Dios se ha encarnado en tu corazón, haz silencio y déjate
amar por el Señor que está presente en el Santísimo Sacramento.
(Se dejan unos minutos más extensos de silencio)

Canto: (Cantos al final del folleto)

Celebrante

Oración:

Señor Jesús, Pastor de tu Iglesia, que preparas una mesa ante nosotros, mesa que quiere ser un lugar
para todos.
Tú Señor, te nos das a ti mismo como alimento: guíanos por los caminos de tu justicia, para que
arrancados de las tinieblas y sin temer mal alguno podamos ser tus discípulos misioneros y, algún día,
gozar para siempre del descanso de la casa del Padre.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén

Texto N°2: Lectura de Jn.17, 20-26: Que sean completamente uno.

Lector 2

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:


Padre santo: no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mi por la palabra de ellos, para
que todos sean uno, como tú, Padre, en mi y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el
mundo crea que tú me has enviado.
También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos y
tú en mi, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has
amado como me has amado a mi. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo,
donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas antes de la fundación del
mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.
Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos,
como también yo estoy en ellos.

Animador

Vuelve a leer el texto, en silencio, poniendo atención especial a las frases que más te tocan. Puedes
subrayarlas y repetirlas con calma para que vayan hablándote.

Canto: (Cantos al final del folleto)

MEDITACIÓN
26

¿Qué me dice la Palabra?

Animador:

Lleva a tu vida la Palabra que has leído.


1. ¿De qué manera reconoces en tu vida el amor que Dios te tiene?
2. ¿Cómo vives en tu comunidad el llamado a la unidad que Jesús te hace?
3. ¿De qué manera das a conocer al Señor Jesús?
4. Frente a los momentos de dolor ¿cómo vives la unidad en Cristo en tu familia, barrio y comunidad?

Canto: (Cantos al final del folleto)

ORACIÓN

¿Qué le digo a Dios con esta Palabra?:


Animador: El estar con el Señor, produce muchos ecos en el corazón, te invitamos a escribir una
oración de acción de gracias, de perdón o de petición al Señor que te escucha en esta noche.

CONTEMPLACIÓN

Gusta a Dios internamente en tu corazón:


Animador: Una vez más nos dejamos envolver por el amor gratuito y profundo del Dios. Ya no
somos nosotros los que hablamos, sino que es el mismo Señor quien el que nos habla en el Santísimo
Sacramento.
(Se dejan unos minutos más extensos de silencio)

Canto: (Cantos al final del folleto)

Celebrante

Oración:
Señor Jesús, tú eres el salvador de los humildes, y la felicidad de quienes en ti confían, el alimento de los
hambrientos y la vida de tus fieles: dígnate escuchar la alabanza agradecida de tu Iglesia, haz
resplandecer en su rostro el gozo de tu presencia y haz que gustemos en este mundo tu bondad, de la que
seremos saciados el día de la felicidad eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

III. Concluyamos el encuentro con el señor:


Animador: Estamos llegando al final de este momento de oración. Sin duda el Señor ha estado presente
entre nosotros.
Los invitamos a los que puedan a ponerse de rodillas. Lo hacemos en silencio

(Mientras tanto se pone música de fondo).

Canto: (Cantos al final del folleto)

MONITOR. Oración:
V/ Les diste Pan del cielo
R/Que contiene en sí todo deleite

Oremos:

Dios, que bajo este sacramento admirable,


nos dejaste el memorial de tu Pasión:
Te pedimos nos concedas venerar de tal modo,
los sagrados misterios de tu Cuerpo y de su Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros
el fruto de tu redención.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén

Alabanzas de Desagravio

Bendito seas Dios.


Bendito sea su Santo Nombre…
Bendito sea Jesucristo, Verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su Sagrado Corazón.
Bendita sea su Preciosa Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la incomparable Madre de Dios,
La Santísima Virgen María.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José su casto Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Hemos acompañado al Señor, confiados que la Pasión nos traerá la alegría de la Resurrección. Les
invitamos a irse a sus casas en silencio, en actitud de adoración para encontrarnos mañana en viernes
Santo.

Para compartir lo más valioso que tiene el cristiano: Jesucristo, Redentor del hombre, Rey del Universo,
«iniciador y consumador de nuestra fe »
28

VIERNES SANTO
SANTO VIACRUCIS
Se procede a realizar un viacrucis por el recorrido previamente dispuesto en horas de la mañana, y se
hace especial énfasis en invitar a la participación de la Celebración de la Pasión del Señor en horas de la
tarde (de ser posible a las 3 p.m.)

LA PASIÓN DEL SEÑOR


1. La Preparación:
a. Se requiere que el crucifijo que va ser llevado en procesión esté cubierto con un paño, preferentemente
rojo.
b. Dos candelabros para acompañar a la cruz en la procesión (antes de la adoración).
c. Toalla para ir limpiando el crucifijo durante la adoración.
d. Dos candelabros para colocar en el altar a la hora de la comunión.
e. El altar debe estar desnudo, sin ningún tipo de arreglos o velas.
g. Preparar el Material, el Leccionario y los tres textos de la Pasión del Señor según san Juan.

2. La Celebración:

Sin cruz procesional, ni velas, ni canto de entrada, el ministro se dirige al altar o al lugar donde se va tener la
celebración. Al llegar se arrodilla y si juzga oportuno se postra un momento en oración en silencio.

Luego, se pone de pie y sin decir: "Oremos" pasa a la Oración Colecta:

PADRE NUESTRO MISERICORDIOSO,


SANTIFICA Y PROTEGE SIEMPRE A ESTA FAMILIA TUYA,
POR CUYA SALVACIÓN DERRAMO SU SANGRE Y
RESUCITO GLORIOSO JESUCRISTO, TU HIJO.
EL CUAL VIVE Y REINA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.
R. Amén.
PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías 52, 13-53, 12

He aquí que mi siervo prosperará, será engrandecido y exaltado, será puesto en alto.
Muchos se horrorizaron al verlo, porque estaba desfigurado su semblante, que no tenía ya aspecto de
hombre; pero muchos pueblos se llenaron de asombro. Ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán
lo que nunca se les había contado y comprenderán lo que nunca se habían imaginado. ¿Quién habrá de
creer lo que hemos anunciado? ¿A quién se le revelará el poder del Señor? Creció en su presencia como
planta débil, como una raíz en el desierto. No tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún aspecto
atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento; como
uno del cual se aparta la mirada, despreciado y desestimado.

El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo tuvimos por leproso, herido por
Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Él soportó el
castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados.

Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos
nuestros crímenes. Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abría la boca, como un cordero llevado a
degollar; como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.

Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron.


¿Quién se preocupó de su suerte? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte por los
pecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora de su muerte, aunque no
había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca.

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá a sus
descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperarán los designios del Señor. Por las fatigas
de su alma, verá la luz y se saciará; por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes
repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre los malhechores,
cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 30

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado.


En tus manos encomiendo mi espíritu, y tú, mi Dios leal, me librarás.

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Se burlan de mí mis enemigos, mis vecinos y parientes de mí se espantan, los que me ven pasar huyen de
mí. Estoy en el olvido, como un muerto, como un objeto tirado en la basura.

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Pero yo, Señor, en ti confío. Tú eres mi Dios, y en tus manos está mi destino.
Líbrame de los enemigos que me persiguen.

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo, y sálvame, por tu misericordia.


30

Sean fuertes y valientes de corazón, ustedes, los que esperan en el Señor.

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los hebreos 4, 14-16; 5, 7.-9

Hermanos: Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo. Mantengamos
firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de
compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las mismas pruebas que
nosotros, excepto el pecado. Acerquémonos, por tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para
recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.
Precisamente por eso, Cristo, durante su vida mortal, ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y
lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el
Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación
eterna para todos los que lo obedecen.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO


Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Cristo se humilló por nosotros, y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso
Dios lo exaltó sobre todas las cosas, y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Ciclos A, B y C

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan, 18, 1-19, 42


C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un
huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se
reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de
los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo
todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:
+ –« ¿A quién buscáis?»
C. Le contestaron:
S. –«A Jesús, el Nazareno.»
C. Les dijo Jesús:
+ –«Yo soy.»
C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles «Yo soy» retrocedieron y cayeron a tierra. Les
preguntó otra vez:
+ –«¿A quién buscáis?»
C. Ellos dijeron:
S. –«A Jesús, el Nazareno.»
C. Jesús contestó:
+ –«Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar ando a éstos.»
C. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste. »
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote,
cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
+ –«Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?»
C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a
Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los
judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo.»
Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró
con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro
discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que
hacía de portera dijo entonces a Pedro:
S. –«¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?»
C. Él dijo:
S. –«No lo soy.»
C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También
Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina.
Jesús le contestó:
+ –«Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo,
donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí?
Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.»
C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:
S. –«¿Así contestas al sumo sacerdote?»
C. Jesús respondió:
+ –«Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me
pegas?»
C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.
C. Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:
S. –«¿No eres tú también de sus discípulos?»
C. Él lo negó, diciendo:
S. –«No lo soy.»
C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:
S. –«¿No te he visto yo con él en el huerto?»
C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.
C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para
no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:
S. –«¿Qué acusación presentáis contra este hombre?»
C. Le contestaron:
S. –«Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.»
C. Pilato les dijo:
S. –«Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.»
C. Los judíos le dijeron:
S. –«No estamos autorizados para dar muerte a nadie.»
C. Y así se cumplió lo que habla dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
32

S. –«¿Eres tú el rey de los judíos?»


C. Jesús le contestó:
+ –«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»
C. Pilato replicó:
S. –«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»
C. Jesús le contestó:
+ –«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que
no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»
C. Pilato le dijo:
S. –«Conque, ¿tú eres rey?»
C. Jesús le contestó:
+ –«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la
verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»
C. Pilato le dijo:
S. –«Y, ¿qué es la verdad?»
C. Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:
S. –«Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en
libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»
C. Volvieron a gritar:
S. –«A ése no, a Barrabás.»
C. El tal Barrabás era un bandido.
C. Entonces Pilatos tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se
la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le
decían:
S. –« ¡Salve, rey de los judíos!»
C. Y le daban bofetadas.
Pilatos salió otra vez afuera y les dijo:
S. –«Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.»
C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilatos les dijo:
S. –«Aquí lo tenéis.»
C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
S. –«¡Crucifícalo, crucifícalo!»
C. Pilatos les dijo:
S. –«Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él.»
C. Los judíos le contestaron:
S. –«Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.»
C. Cuando Pilatos oyó estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:
S. –«¿De dónde eres tú?»
C. Pero Jesús no le dio respuesta.
Y Pilatos le dijo:
S. –«¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?»
C. Jesús le contestó:
+ –«No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha
entregado a ti tiene un pecado mayor.»
C. Desde este momento Pilatos trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
S. –«Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César.»
C. Pilatos entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que
llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el
mediodía.
Y dijo Pilatos a los judíos:
S. –«Aquí tenéis a vuestro rey.»
C. Ellos gritaron:
S. –«¡Fuera, fuera; crucifícalo!»
C. Pilatos les dijo:
S. –«¿A vuestro rey voy a crucificar?»
C. Contestaron los sumos sacerdotes:
S. –«No tenemos más rey que al César.»
C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se
dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilatos
escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba morir, escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey
de los judíos.» Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a
Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.
Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilatos:
S. –«No escribas "El rey de los judíos", sino "Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos".»
C. Pilatos les contestó:
S. –«Lo escrito, escrito está.»
C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada
soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se
dijeron:
S. –«No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca. »
C. Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica.»
Esto hicieron los soldados.
C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la
Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
+ –«Mujer, ahí tienes a tu hijo.»
C. Luego, dijo al discípulo:
+ –«Ahí tienes a tu madre.»
C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la
Escritura dijo:
+ –«Tengo sed.»
C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una cana de
hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
+ –«Está cumplido.»
C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la
cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilatos que les quebraran las
piernas y que los quitaran.
Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él;
pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los
34

soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da
testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis.
Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la
Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»
C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos,
pidió a Pilatos que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilatos lo autorizó. Él fue entonces y se llevó
el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una
mixtura de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre
los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde
nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro
estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

PALABRA DEL SEÑOR R. / Gloria a ti Señor Jesús.

Se hace un comentario a la Palabra de Dios.

Para contemplar bien la cruz, es preciso que encontremos en ella ocho enseñanzas que han sido
grabadas en un libro, sobre el cuerpo santísimo del Salvador.
1.- La primera enseñanza o la primera Doctrina que hay que recoger es la pobreza voluntaria. Cristo nos
muestra muy claramente y nos recomienda esta pobreza cuando se presenta a nosotros despojado sobre
la cruz. Este espectáculo debe conducirnos también a nosotros a querer ser pobres por amor a él. ¿Acaso
no abrazó él por nosotros la extrema desnudez de todas las cosas? De sus riquezas infinitas y de toda su
gloria no se reservó ni siquiera algo con qué cubrir su desnudez cuando fue suspendido en la cruz.
Pero ya había recomendado con sus palabras esta pobreza cuando decía: Bienaventurados los pobres de
espíritu porque el reino de los cielos les pertenece. Sí, ciertamente, todo el mundo estará de acuerdo en
que son felices los que poseen el reino de los cielos, ese tesoro inestimable. Pero los pobres de espíritu
no son solamente dichosos por lo que son, sino sobre todo por tener más de los que desean. Lo que
tienen les basta abundantemente; se contentan por ello, y su pobreza les resulta tan querida que no se
creen en absoluto pobres. Del mismo modo que los avaros nunca están satisfechos porque aspiran
siempre a tener más y están consumidos por el deseo, así también los verdaderamente pobres temen
siempre poseer demasiado. Se les llama, pues, justamente pobres porque tienen todo eso que desean. Lo
que desean no es otra cosa que la pobreza y la falta de bienes temporales; lo que desean es soportar esa
desnudez con amor, por Dios. Han aprendido en la escuela de su maestro a ser verdaderamente pobres, a
sufrir la falta de todo. Han guardado bien presentes a sus ojos la imagen y el modelo de la pasión dolorosa
y de la vida santísima del Salvador; han gravado profundamente en su corazón la extrema pobreza, en la
que él ha querido encerrarse todo el tiempo que ha vivido sobre la tierra en medio de los hombres. Eso es
lo que han observado fielmente.
Son también dichosos porque nadie puede despojarles. Aquel a quien se despoja está expuesto a la
impaciencia. Ahora bien, el pobre no posee nada, es bien evidente que no se le puede arrebatar nada.
Son dichosos, finalmente, porque poseen ya una parte de la libertad celestial. La libertad es tener más de
lo que se desea y vivir contento de su pobreza. Por eso, después del corto pasaje de esta vida terrestre,
recibirán como recompensa el reino de los cielos y la felicidad eterna.

2.- La segunda lección o doctrina es la caridad perfecta. Cristo nos ha dado esta lección cuando quiso ser
suspendido en la cruz entre dos ladrones con el fin de tomar sobre sí los pecados y las deudas de los dos
criminales. ¿Cómo podría testimoniar una caridad más grande y más perfecta que tomando sobre sus
hombros las deudas de sus enemigos y consintiendo por ellas que todos sus miembros fueran sometidos
a la tortura? Si hubiera sufrido solamente por sus amigos, eso ya sería una gran prueba de su amor. Pero
consintiendo sufrir por sus mismos enemigos, nos da un ejemplo incomparable de un amor más que
perfecto. Nos enseña así que debemos testimoniar a nuestros enemigos no solamente un afecto
cualquiera, sino prestarles servicios y rodearles de buenos oficios cuando se encuentran en necesidad.

En efecto, Nuestro Señor se ha dignado soportar los tormentos atroces de su pasión y de su muerte no
solamente por los buenos y los amigos, sino también por los malvados y por sus enemigos. Por eso
debemos tratar de comprender cómo será el amor del que rodeará después de esta vida a aquellos que le
aman y caminan sobre sus huellas quien en el mundo ha dado tantas pruebas de su afecto incluso a sus
enemigos. Eso es lo que hacía decir a san Pablo, ese vaso de elección: Dios pone de manifiesto el amor
que nos tiene, porque cuando éramos todavía pecadores Cristo murió por nosotros en el tiempo (Rm 5, 8).
Y un poco más lejos añade: Si cuando todavía éramos sus enemigos hemos sido reconciliados con Dios
por la muerte de su Hijo, con cuanta más razón, ahora que estamos reconciliados, seremos salvados en
su propia vida. Os ruego pues que consideréis, queridos hijos, la inmensa caridad de nuestro Dios. Por
nuestros pecados habíamos perdido la gracia, le habíamos ofendido, y es en ese momento en que ha
querido reconciliarnos con él, no por la sangre de machos cabríos y de terneros, sino por su propia
sangre; ha querido restaurar la amistad violada aceptando por nosotros no una muerte cualquiera, sino la
más atroz que la crueldad humana podía imponerle.

3.- La tercera institución o doctrina consiste en una inmensa y sobreabundante misericordia. Esta
misericordia puede casi tocarse con el dedo cuando Nuestro Señor perdona y tiene misericordia con el
buen ladrón, que había sido crucificado a su lado por sus crímenes. Anteriormente era su enemigo, se
burlaba de Jesús, blasfemaba, pero ahora pide perdón; y Jesús lo admite a su gracia y le concede más de
lo que había pedido. En efecto, había dicho: Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino, y
enseguida recibe la respuesta: En verdad, yo te lo digo, hoy mismo estarás conmigo en el paraíso (Lc 23,
43). ¿Acaso no es eso darle más de lo que pedía? No solamente se acuerda de él, sino que se muestra
enteramente a él; le concede contemplar su rostro y su esencia divina; en eso consiste el verdadero y vivo
paraíso de delicias. Cuando Cristo dio el último suspiro sobre la cruz, su santa alma unida a su divinidad
descendió a los infiernos para rescatar y librar a todos los que habían hecho la voluntad de su Padre.
Ahora bien, a la hora misma en que Cristo moría, el ladrón entregaba también su alma y ésta descendía a
los abismos para unirse al Señor, y allí ella le contemplaba en su divinidad, y ese era el paraíso que el
Señor suspendido en la cruz le había prometido. Porque, sin duda, allí donde se ve la gloria de la majestad
de Dios, allí está el paraíso. Esa es la prueba evidente de su inefable misericordia: ha querido
testimoniarla a su enemigo de una forma particular. De ello es fácil concluir cuánto más grande será
todavía la misericordia que Dios mostrará a sus amigos. Aprendamos con este ejemplo a practicar la
misericordia y a testimoniar nuestra piedad no solamente a nuestros amigos, sino también a nuestros
enemigos.

4.- La cuarta lección o doctrina consiste en una perfecta y piadosa obediencia. La obediencia es la que ha
clavado a Cristo en la cruz; obediencia de la que dio una prueba especial cuando, inclinando la cabeza,
entregaba su santa alma. Hay dos cosas a considerar: la obediencia y la devoción. Entregando su alma a
la muerte, hace prueba de su perfecta obediencia; inclinando la cabeza prueba la gran devoción que
contenía su corazón. Dice en efecto: Padre, en tus manos entrego mi espíritu. Es como si dijera: “Padre,
he sido obediente hasta la muerte; he cumplido todo lo que me has mandado; ahora, pues, recibe mi
36

espíritu. La obra que me ha encomendado está acabada: Todo está cumplido (Jn 19, 30). Y dicho esto,
inclinó la cabeza y entregó el espíritu (Jn 19, 30).
De aquí podemos aprender a practicar no solamente la obediencia, sino también la obediencia fiel, tal y
como Cristo nos la ha mostrado, de manera a aceptar, inclinando la cabeza, todo lo que nos está prescrito
y ordenado, y a testimoniar así que, desde el fondo del corazón, nos sometemos amorosamente y
piadosamente. La devoción, en efecto, hace al espíritu pacífico y suave. Veamos, pues, cuál debe ser,
según Dios, nuestra devoción. Que cada uno de nosotros examine en qué disposiciones ha sometido su
cuerpo, sus bienes, su voluntad a la obediencia. ¿Es por amor a Dios? Si él os manda algo decid
enseguida desde el fondo de vuestro corazón: “Señor, mi creador y redentor, acepto con gusto esta
orden, por amor a ti. Acepta mi voluntad y mi obediencia como un sacrificio de alabanza en tu honor”. Esta
obediencia piadosa debemos practicarla no un día ni un mes ni un año, sino hasta la muerte, a ejemplo de
nuestro salvador del que el Apóstol ha podido decir: Cristo se hizo obediente por nosotros hasta la muerte
y una muerte de cruz (Flp 2, 8). Recordemos sin cesar esta obediencia de Cristo para poder, por esta
visión, fortalecernos y alentarnos. En efecto, quien a la hora de la muerte se encuentre sin esta santa
obediencia no tendrá parte en la obediencia de Cristo.

5.- La quinta institución o doctrina es el testimonio de respeto y de amistad. Cristo nos ha dado esta
lección cuando suspendido en la cruz, triturado por la inmensidad de sus dolores, no quiso, sin embargo,
dejar sin consuelo a su madre, afligida al pie de la cruz: a pesar del abismo de dolores y de angustias que
le oprimían por todas partes, no la olvidó un instante. Y como no podía, a causa del exceso de sus
sufrimientos y de sus penas, hablar extensamente con ella, se contentó con expresar con pocas palabras
la inmensidad de su amor y de su respeto hacia ella. Estaba ya casi completamente agotado, su cuerpo
ya no tenía fuerzas, cuando en el momento mismo de morir, dirigiéndose a su madre, le dijo lo mejor que
pudo: Mujer, ahí tienes a tu hijo (Jn 19, 26).
En medio de los sufrimientos más terribles, su corazón pensaba en su madre y la encomendaba a Juan,
su discípulo amado, como si le hubiera dicho: “Oh dulcísima madre, mira a tu hijo único. Yo sé, sí, yo sé
de qué espada de dolor mi pasión ha atravesado tu alma. Qué tristeza tienes al ver a tu hijo único ahí, ante
tu mirada, suspendido en una cruz, cubierto de sangre y entregando su último suspiro”. Así nosotros
aprendemos a honrar a nuestros padres, no solamente a los que están unidos a nosotros por los lazos de
la sangre, sino a todos aquellos a los que nos unen vínculos espirituales, a nuestros hermanos y
hermanas. Honrémosles por Dios y en Dios, siguiendo el precepto que hemos recibido: Honra a tu padre y
a tu madre (Ex 20, 12). Según el testimonio de san Pablo, ese es el primer mandamiento en la promesa
nueva (Ef 6, 2).

6.- La sexta institución es una paciencia perfecta. Cristo nos ha dado esta lección cuando quiso ser
sujetado a la cruz por clavos, como si quisiera decir a sus enemigos: “Acumulad sobre mí todas las penas
que os plazca, las soportaré todas con gusto”. No cabe duda de que jamás en su vida había hecho nada
que mereciera la muerte, y, sin embargo, soporta con paciencia las penas que le imponen; se somete a los
más crueles suplicios, sin proferir ni tan siquiera una sola palabra de impaciencia, sin tener tampoco en su
corazón el menor pensamiento amargo. La prueba está en que cuando se le aproximaba la muerte oraba
por sus verdugos: Padre –decía–, perdónales, porque no saben lo que hacen (Lc 23, 34).Meditemos
atentamente y apoyémonos con todas nuestras fuerzas sobre esta paciencia de Nuestro Señor, para que
también nosotros podamos soportar, con un corazón tranquilo y dulce, las desgracias que nos ocurren,
cualesquiera que sean, incluso las que no hemos merecido, dispuestos a aceptar gozosamente y
libremente, por amor a Dios, los sufrimientos que nos aplastan por nuestra culpa o sin culpa alguna.
7.- La séptima institución es una firmeza inquebrantable. Cristo nos la ha recomendado de una manera
muy neta cuando quiso que sus pies fuesen fijados a la cruz, como si hubiera dicho: “Permaneceré inmóvil
y firme en la obediencia; no descenderé de la cruz a ningún precio hasta haber entregado la vida”. Con
ello ha querido enseñarnos a perseverar inquebrantablemente en nuestras buenas resoluciones y en la
vida piadosa y santa; a abrazar continuamente, y hasta la muerte, la cruz de la penitencia; a permanecer
clavados por los pies y por las manos a la cruz de la vida espiritual y moribunda; a no tener jamás en el
espíritu otra intención que la de seguir a Nuestro Señor crucificado; en fin, a crucificar todos nuestros
defectos, todas nuestras codicias, todos nuestros placeres, hasta que todo sea sometido a la dominación
del espíritu.

Si verdaderamente, cuando venga la muerte, nos encuentra así, clavados a la cruz, obtendremos de Dios
el perdón de todas nuestras faltas y de todos nuestros crímenes. Pero sí, por desgracia, alguien, aunque
hubiera pasado millares de años en una vida santa, se separa de la cruz solamente durante una hora y
muere en ese estado, su vida pasada no le servirá de nada: será golpeado por la sentencia de una muerte
eterna. Es, pues, soberanamente necesario para nosotros permanecer firmes sobre la cruz, con los pies y
las manos siempre sujetas sobre ella. Así nos encontrarán a la hora de la muerte y así seremos juzgados
por Dios.

8.- La octava lección es la oración continua. Cristo nos la ha enseñado cuando suspendido en la cruz no
dejó ni un solo instante de orar a su Padre del cielo. Algunos piensan que recitó sobre la cruz tantos
versículos como salmos hay, es decir, ciento cincuenta, comenzando por el salmo: Dios mío, Dios mío,
vuelve tu mirada hacia mí. Se trata del Salmo 21, y que continuó así, por orden, con los salmos siguientes,
hasta el versículo del Salmo 30: En tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23, 46).Démonos cuenta bien
aquí cómo Cristo comienza su oración por esas palabras: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado? (Mt 27, 46).

Nosotros no podemos pensar en nuestra muerte sin terror, porque el Hijo Único de Dios, que no había
pecado, experimentó tan duras angustias y oró a su Padre con tanta devoción que no lo abandonase.
¿Qué será de nosotros, miserables pecadores? Aprendamos, pues, al pensar en nuestra muerte, a
derramar ante Dios nuestras ardientes oraciones. Cristo se entregó a la oración como si hubiera pasado
su vida entera en el pecado. Pero, si la oración es siempre necesaria, lo es sobre todo cuando llegamos al
término de la vida, por eso es preciso recurrir a la oración y aplicarse a ella con todas nuestras fuerzas. En
el momento de la muerte debemos dirigir nuestro corazón perfectamente hacia Dios, abandonarnos con
una humildad profunda en su inmensa misericordia, a fin de que los malos espíritus que nos asalten, en
ese momento en particular, huyan y sean derribados por nuestras oraciones, de tal manera que no tengan
ningún dominio sobre nuestra alma. Que nuestro dulcísimo Creador, bendito por los siglos, se digne
concedernos esta gracia. Así sea.

12. La Oración Universal de los Fieles enmarca un significado especial, ya que abarcan todas las
necesidades de la Iglesia y del mundo, recogiendo los sentimientos de Cristo desde la Cruz. La dinámica es
esta: Alguien desde el ambón invita a la asamblea a orar, luego todos oran un momento en silencio (este
momento puede ser de rodillas), finalmente el que dirige la oración hace como una oración colecta y, así
las diez oraciones.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Por la santa Iglesia


38

Oremos, hermanos, por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la unidad, a proteja
en todo el mundo y nos conceda una vida serena, para alabar a Dios Padre todopoderoso.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo revelaste tu gloria a todas las naciones, conserva la obra de tu
amor, para que tu Iglesia, extendida por todo el mundo, persevere con fe inquebrantable en la confesión
de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Por el Papa

Oremos también por nuestro santo padre el Papa N., para que Dios nuestro Señor, que lo eligió entre los
obispos, lo asista y proteja para bien de su Iglesia, como guía y pastor del pueblo santo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, cuya providencia gobierna todas las cosas, atiende a nuestras súplicas y
protege con tu amor al Papa que nos has elegido, para que el pueblo cristiano, confiado por ti a su guía
pastoral, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Por el pueblo de Dios y sus ministros

Oremos también por nuestro obispo JULIO ENRIQUE, por todos los obispos, presbíteros, diáconos, por
todos los que ejercen algún ministerio en la Iglesia y por todo el pueblo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, que con tu Espíritu santificas y gobiernas a toda tu Iglesia, escucha nuestras
súplicas y concédenos tu gracia, para que todos, según nuestra vocación, podamos servirte con
fidelidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Por los catecúmenos

Oremos también por los (nuestros) catecúmenos, para que Dios nuestro Señor los ilumine interiormente
y les comunique su amor y para que, mediante el bautismo, se les perdonen todos sus pecados y queden
incorporados a Cristo nuestro Señor.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, que sin cesar concedes nuevos hijos a tu Iglesia, aumenta en los (nuestros)
catecúmenos el conocimiento de su fe, para que puedan renacer por el bautismo la vida nueva de tus
hijos de adopción. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Por la unidad de los cristianos

Oremos también por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor les conceda
vivir sinceramente lo que profesan y se digne reunirlos para siempre en un solo rebaño, bajo un solo
pastor.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, tú que reúnes a los que están dispersos y los mantienes en la unidad, mira
con amor a todos los cristianos, a fin de que, cuantos están consagrados por un solo bautismo, formen
una sola familia, unida por el amor y la integridad de la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Por los judíos

Oremos también por el pueblo judío, al que Dios se dignó hablar por medio de los profetas, para que el
Señor le conceda progresar continuamente en el amor a su nombre y en la fidelidad a su alianza.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, que prometiste llenar de bendiciones a Abraham y a su descendencia,


escucha las súplicas de tu Iglesia, y concede al pueblo de la primitiva alianza alcanzar la plenitud de la
redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Por los que no creen en Cristo

Oremos también por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, puedan
encontrar el camino de la salvación.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo buscar sinceramente agradarte, para
que encuentren la verdad; y a nosotros tus fieles, concédenos progresar en el amor fraterno y en el deseo
de conocerte más, para dar al mundo un testimonio creíble de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Por los que no creen en Dios

Oremos también por los que no conocen a Dios, para que obren siempre con bondad y rectitud y puedan
llegar así a conocer a Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, que has hecho a los hombres en tal forma que en todo, aun sin saberlo, te
busquen y sólo al encontrarte hallen descanso, concédenos que, en medio de las adversidades de este
mundo, todos reconozcan las señales de tu amor y, estimulados por el testimonio de nuestra vida, tengan
por fin la alegría de creer en ti, único Dios verdadero y Padre de todos los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Por los gobernantes


40

Oremos también por los jefes de Estado y todos los responsables de los asuntos públicos, para que
Dios nuestro Señor les inspire decisiones que promuevan el bien común, en un ambiente de paz y
libertad.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está mover el corazón de los hombres y defender los
derechos de los pueblos, mira con bondad a nuestros gobernantes, para que, con tu ayuda, promuevan
una paz duradera, un auténtico progreso social y una verdadera libertad religiosa.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Por los que se encuentran en alguna tribulación

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de todas sus miserias, dé salud a
los enfermos y pan a los que tienen hambre, libere a los encarcelados y haga justicia a los oprimidos,
conceda seguridad a los que viajan, un pronto retorno a los que se encuentran lejos del hogar y la vida
eterna a los moribundos.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue:

Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que sufren, escucha a los que te
invocan en su tribulación, para que experimenten todos la alegría de tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

13. Comienza la segunda parte de esta celebración: La adoración de la cruz. Un miembro de la comunidad,
lleva ante el que dirige la oración el crucifijo cubierto con un velo y dos más le acompañan con candeleros. Al
llegar al altar el que dirige la celebración la toma, descubre un poco la parte superior, la eleva a la vista de
todos y exclama:

MIRAD EL ÁRBOL DE LA CRUZ, DONDE ESTUVO CLAVADO CRISTO,


EL SALVADOR DEL MUNDO.

R. Venid y adoremos.

Luego, descubre otra parte, y hace lo mismo; finalmente descubre el crucifijo en su totalidad y vuelve a
exclamar la misma frase.
Luego, le da la cruz a otro y colocándose delante de la cruz, se arrodilla y la besa en señal de adoración.
Mientras otros dos permanecen a los lados de la cruz con velas encendidas.
De la misma forma el resto de la comunidad pasa ante la cruz para adorarla. Mientras el coro entona los
improperios u otros cantos adecuados.

IMPROPERIOS I

Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.


¿Porque yo te saqué de Egipto, tú le has preparado una Cruz a tu Salvador?
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.

1. y 2. ¿Porque yo te guíe cuarenta años por el desierto, te alimenté con el maná y te introduje en una
tierra fértil, tú le preparaste una cruz a tu Salvador?

1 y 2. ¿Qué más pude hacer, o qué dejé sin hacer por ti? Yo mismo te elegí y te planté, hermosa viña
mía, pero tú te has vuelto áspera y amarga conmigo, porque en mi sed me diste de beber vinagre y
has plantado una lanza en el costado a tu Salvador.

IMPROPERIOS II
Por ti yo azoté a Egipto y a sus primogénitos, y tú me has entregado para que me azoten.
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.

Yo te saqué de Egipto y te libré del faraón en el mar Rojo, y tú me has entregado a los sumos sacerdotes.
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.

Yo te abrí camino por el mar, y tú me has abierto el costado con tu lanza.


Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.

1. Yo te serví de guía con una columna de nubes y tú me has conducido al pretorio de Pilatos.
- Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.

1. Yo te di de comer maná en el desierto, y tú me has dado de bofetadas y de azotes.


Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido?

Yo te di a beber el agua salvadora que brotó de la peña, y tú me has dado a beber hiel y vinagre.
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.

Por ti yo herí a los reyes cananeos, y tú, con una caña, me has herido en la cabeza.
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.

Yo puse en tus manos un cetro real, y tú me has puesto en la cabeza una corona de espinas.
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.
Yo te exalté con mi omnipotencia, y tú me has hecho subir a la deshonra de la Cruz.
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.

Terminada la adoración, la cruz es colocada en un lugar de honor y se extiende sobre el altar desnudo un
mantel con su corporal.
Desde el lugar donde se tiene la reserva del Santísimo Sacramento se lleva acompañado de dos velas
encendidas hasta el altar. El copón se pone sobre la mesa y a los lados las velas.

El que dirige la celebración hace genuflexión ante el Santísimo, se pone de pie y con las manos juntas se
dirige a la asamblea diciendo:

FIELES A LA RECOMENDACIÓN DEL SALVADOR,


Y SIGUIENDO SU DIVINA ENSEÑANZA,
NOS ATREVEMOS A DECIR:
42

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;


venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

COMO HIJOS DE DIOS NOS DAMOS UN SALUDO DE PAZ.

El ministro hace genuflexión, toma una hostia y sosteniéndola un poco elevada sobre el copón, la muestra a la
asamblea, diciendo:

ESTE ES EL CORDERO DE DIOS, QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO, DICHOSOS LOS
INVITADOS A LA CENA DEL SEÑOR.
Y juntamente con la asamblea, añade:

SEÑOR, NO SOY DIGNO, DE QUE ENTRES EN MI CASA, PERO UNA PALABRA TUYA
BASTARA PARA SANARME.
El ministro comulga:
Se puede entonar cantos de comunión:
(Cantos al final del folleto)
24. Terminada la comunión, si sobraron Hostias son llevadas al lugar donde se tiene la reserva del
Santísimo Sacramento, se recoge el corporal y el mantel y después de un momento de silencio se dice la
oración después de la comunión.

OREMOS:

DIOS TODOPODEROSO Y ETERNO, QUE NOS HAS REDIMIDO CON LA GLORIOSA MUERTE Y
RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO, POR MEDIO DE NUESTRA PARTICIPACIÓN EN ESTE
SACRAMENTO PROSIGUE EN NOSOTROS LA OBRA DE TU AMOR Y AYÚDANOS A VIVIR
SIEMPRE ENTREGADOS A TU SERVICIO.
POR JESUCRISTO, NUESTRO SEÑOR. R. Amén.
el laico entonces invoca la bendición de Dios y se santigua,
Diciendo:
EL SEÑOR NOS BENDIGA, NOS GUARDE DE TODO MAL,
Y NOS LLEVE A LA VIDA ETERNA.
R. Amén.

Sin más, todos se retiran en silencio.


SÁBADO SANTO:
LA VIGILIA PASCUAL
La Celebración:
1. El que preside procede invocar a Dios que bendiga el fuego nuevo: Estando los fieles reunidos,
llega con sus acompañantes, uno de ellos lleva el cirio pascual.
2. Saluda a la asamblea como de costumbre:

EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO. R. Amén.


Exhortación:

HERMANOS:
EN ESTA NOCHE SANTA, EN QUE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO PASO DE LA MUERTE A LA VIDA,
LA IGLESIA INVITA A TODOS SUS HIJOS, DISEMINADOS POR EL MUNDO, A QUE SE REÚNAN PARA
VELAR EN ORACIÓN. CONMEMOREMOS, PUES, JUNTOS, LA PASCUA DEL SEÑOR, ESCUCHANDO
SU PALABRA Y PARTICIPANDO EN SUS SACRAMENTOS, CON LA ESPERANZA CIERTA DE
PARTICIPAR TAMBIÉN EN SU TRIUNFO SOBRE LA MUERTE Y DE VIVIR CON EL PARA SIEMPRE EN
DIOS.

4. Luego, bendice el fuego con estas palabras:

OREMOS.
DIOS NUESTRO, QUE POR MEDIO DE TU HIJO NOS HAS
COMUNICADO EL FUEGO DE TU VIDA DIVINA,
BENDICE +ESTE FUEGO NUEVO, Y HAZ QUE
ESTAS FIESTAS PASCUALES ENCIENDAN EN NOSOTROS
EL DESEO DEL CIELO, PARA QUE PODAMOS LLEGAR
CON UN ESPÍRITU RENOVADO, A LA FIESTA GLORIOSA DE TU REINO.
POR JESUCRISTO, NUESTRO SEÑOR. R. Amén.

5. En seguida traza una cruz sobre el cirio pascual mientras dice:

CRISTO AYER Y HOY, (línea vertical de la cruz).


PRINCIPIO Y FIN, (línea transversal de la cruz).
ALFA (en la parte superior de la cruz traza la letra alfa).
Y OMEGA (en la parte inferior de la cruz traza la letra omega).
SUYO ES EL TIEMPO (sup. izq. cruz: primer número del año en curso)
Y LA ETERNIDAD (sup. der. cruz: segundo número del año...)
A EL LA GLORIA Y EL PODER (inf. izq. cruz: tercer número del año...)
POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. AMEN. ( inf. der.: 4o. núm. del año ...)

6. Después puede incrustar los cinco granos de incienso diciendo:

POR SUS SANTAS LLAGAS (Superior)


44

GLORIOSAS (Medio)
NOS PROTEJA (Inferior)
Y NOS GUARDE (Izquierda)
JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR. AMEN. (Derecha)
Luego, enciende el cirio pascual tomando la luz del fuego y dice:

QUE LA LUZ DE CRISTO, RESUCITADO Y GLORIOSO, DISIPE LAS TINIEBLAS DE NUESTRO CORAZÓN
Y DE NUESTRO ESPÍRITU.

8. Entonces, inicia la procesión hasta el lugar de la celebración a oscuras, pero hay tres estaciones: La
primera en la puerta, la segunda a mediación y la tercera al pie de la mesa.
9. En cada una de las estaciones, se levanta el cirio pascual y dice:

CRISTO, LUZ DEL MUNDO. R. Demos gracias a Dios.

10. Pero solo en la segunda estación, a la mitad del salón, luego de la aclamación los fieles encienden sus
velas del cirio pascual.
11. Al llegar a la mesa, coloca el cirio pascual en su base.
12. El lugar a oscuras se apagan sus velas, el cirio no y, se hace el.

PREGÓN PASCUAL

Alégrense, por fin, los coros de los ángeles, alégrense las jerarquías del cielo y, por la victoria de rey tan
poderoso, que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del rey eterno, se sienta
libre de la tiniebla que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia revestida de luz tan brillante; resuene este templo con las
aclamaciones del pueblo.
(Por eso, queridos hermanos, que asistís a la admirable claridad de esta luz santa, invocad conmigo la
misericordia de Dios omnipotente, para que aquel que, sin mérito mío, me agregó al número de los
diáconos, complete mi alabanza a este cirio, infundiendo el resplandor de su luz).

El Señor esté con ustedes. R. Y con tu espíritu.


Levantemos el corazón R. Lo tenemos levantado hacia el Señor, nuestro Dios.
Demos gracias al Señor, R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón, a Dios
invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán, y ha borrado con su sangre
inmaculada la condena del antiguo pecado.

Porque éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero, cuya sangre
consagra las puertas de los fieles.

Esta es la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el mar
Rojo.

Esta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado.

Esta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra, los arranca de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado, los restituye a la gracia y los agrega a los santos.

Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte,


Cristo asciende victorioso del abismo.
¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados?
¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!
¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó del abismo.
Esta es la noche de la que estaba escrito:
"Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo".

Y así, esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la
alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los potentes.

En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te
ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas.

Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, que arde en llama viva para la gloria de Dios.
Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartirla, porque se alimenta de cera fundida que elaboró la
abeja fecunda para hacer esta lámpara preciosa.

¡Qué noche tan dichosa, en que se une el cielo con la tierra, lo humano con lo divino!

Te rogamos, Señor, que este cirio consagrado a tu nombre para destruir la oscuridad de esta noche, arda
sin apagarse y, aceptado como perfume, se asocie a las lumbreras del cielo.

Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso, Jesucristo, tu Hijo, que
volviendo del abismo, brilla sereno para el linaje humano y vive y reina por los siglos de los siglos. R.
Amén.

Inicia la Liturgia de la Palabra, que como sabemos hoy reviste una importancia especial pues nos va llevando
desde la creación del mundo, hasta la redención realizada por Cristo. Después de cada lectura hay un salmo
responsorial y una oración.

Las lecturas de esta Vigilia son 9: 7 del Antiguo Testamento y, 2 de Nuevo Testamento, con 8 Salmos
Responsoriales. Pero solo por razones pastorales muy válidas se pueden acortar el número de las del Antiguo
Testamento (sin omitir jamás la tercera lectura).
46

HERMANOS,
CON EL PREGÓN SOLEMNE DE LA PASCUA,
HEMOS ENTRADO YA EN LA NOCHE SANTA
DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR.
ESCUCHEMOS CON RECOGIMIENTO
LA PALABRA DE DIOS. MEDITEMOS COMO,
EN LA ANTIGUA ALIANZA, DIOS SALVO A SU PUEBLO
Y EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS,
ENVIÓ AL MUNDO A SU HIJO PARA QUE NOS REDIMIERA.

OREMOS PARA QUE DIOS, NUESTRO PADRE,


CONDUZCA A SU PLENITUD ESTA OBRA DE SALVACIÓN,
INICIADA CON LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis1, 1-2, 2

En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos; y las tinieblas cubrían la faz del
abismo. El espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.
Dijo Dios: "Que exista la luz", y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las
tinieblas. Llamó a la luz "día" y a las tinieblas, "noche". Fue la tarde y la mañana del primer día.
Dijo Dios: "Que haya una bóveda entre las aguas, que separe unas aguas de otras". E hizo Dios una
bóveda y separó con ella las aguas de arriba, de las aguas de abajo. Y así fue. Llamó Dios a la bóveda
cielo". Fue la tarde y la mañana del segundo día.
Dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo lugar y que aparezca el suelo seco". Y
así fue. Llamó Dios "tierra" al suelo seco y "mar" a la masa de las aguas. Y vio Dios que era bueno. Dijo
Dios: " Verdee la tierra con plantas que den semilla y árboles que den fruto y semilla, según su especie,
sobre la tierra". Y así fue. Brotó de la tierra hierba verde, que producía semilla, según su especie, y
árboles que daban fruto y llevaban semilla, según su especie. Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la
mañana del tercer día.
Dijo Dios: "Que haya lumbreras en la bóveda del cielo, que separen el día de la noche, señalen las
estaciones, los días y los años, y luzcan en la bóveda del cielo para iluminar la tierra. Y así fue. Hizo Dios
las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para regir el día y la menor, para regir la noche; y también
hizo las estrellas. Dios puso las lumbreras en la bóveda del cielo para iluminar la tierra, para regir el día
y la noche, y separar la luz de las tinieblas". Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del
cuarto día.

Dijo Dios: "Agítense las aguas con un hervidero de seres vivientes y revoloteen sobre la tierra las aves,
bajo la bóveda del cielo". Creó Dios los grandes animales marinos y los vivientes que en el agua se
deslizan y la pueblan, según su especie. Creó también el mundo de las aves, según sus especies. Vio
Dios que era bueno y los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas del mar;
que las aves se multipliquen en la tierra". Fue la tarde y la mañana del quinto día.

Dijo Dios: “Produzca la tierra vivientes, según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras, según
sus especies". Y así fue. Hizo Dios las fieras, los animales domésticos y los reptiles, cada uno según su
especie. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que
domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se
arrastra sobre la tierra".
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los
peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra".

Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas las plantas de semilla que hay sobre la faz de la tierra, y todos
los árboles que producen frutos y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la
tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que respiran, también
les doy por alimento las verdes plantas". Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy
bueno. Fue la tarde y la mañana del sexto día. Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con
todos sus ornamentos, y terminada su obra, descansó Dios el séptimo día de todo cuanto había hecho.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 103

R. Bendice al Señor, alma mía.

Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. Te vistes de belleza y
majestad, la luz te envuelve como un manto.
R. Bendice al Señor, alma mía.
Sobre bases inconmovibles asentaste la tierra para siempre. Con un vestido de mares la cubriste y las
aguas en los montes concentraste.
R. Bendice al Señor, alma mía.

En los valles haces brotar las fuentes, que van corriendo entre montañas; junto al arroyo vienen a vivir las
aves, que cantan entre las ramas.
R. Bendice al Señor, alma mía.

Desde tu cielo riegas los montes y sacias la tierra del fruto de tus manos; haces brotar hierba para los
ganados y pasto para los que sirven al hombre.
R. Bendice al Señor, alma mía.

¡Qué numerosas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con maestría! La tierra está llena de tus
creaturas. Bendice al Señor, alma mía.
R. Bendice al Señor, alma mía.

Oremos.

Dios todopoderoso y eterno, que en todas las obras de tu amor te muestras admirable, concédenos
comprender que la redención realizada por Cristo, nuestra Pascua, es una obra más maravillosa todavía
que la misma creación del universo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
48

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Génesis22, 1-18

En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: ¡Abraham, Abraham! " El respondió: "Aquí
estoy". Y Dios le dijo: "Toma a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de Moria y
ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré". Abraham madrugó, aparejó su burro, tomó
consigo a dos de sus criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que Dios
le había indicado. Al tercer día divisó a lo lejos el lugar. Les dijo entonces a sus criados: "Quédense aquí
con el burro; yo iré con el muchacho hasta allá, para adorar a Dios y después regresaremos".
Abraham tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac y tomó en su mano el fuego y el
cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a su padre Abraham: "¡Padre!" El respondió: "¿Qué
quieres, hijo?” El muchacho contestó: "Ya tenemos fuego y leña, ¿pero dónde está el cordero para el
sacrificio?" Abraham le contestó: "Dios nos dará el cordero para el sacrificio, hijo mío". Y siguieron
caminando juntos.
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó un altar y acomodó la leña. Luego
ató a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo para degollarlo. Pero el
ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo: " i Abraham, Abraham!" El contestó: "Aquí estoy". El ángel
le dijo: "No descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le
has negado a tu hijo único". Abraham levantó los ojos y vio un carnero, enredado por los cuernos en la
maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio, en lugar de su hijo. Abraham puso por nombre a aquel
sitio "el Señor provee", por lo que aun el día de hoy se dice: "el monte donde el Señor provee".
El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo: "Juro por mí mismo, dice el Señor,
que por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré y multiplicaré tu
descendencia como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistarán las
ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque
obedeciste a mis palabras".

Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 15

R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos. Tengo siempre presente
al Señor y con él a mi lado, jamás tropezaré.
R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá tranquilo, porque tú no me abandonarás a
la muerte, ni dejarás que sufra yo la corrupción.
R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia


y de alegría perpetua junto a ti.
R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Oremos.
Señor Dios, Padre de los creyentes, que por medio del sacramento pascual del bautismo sigues
cumpliendo la promesa hecha a Abraham de multiplicar su descendencia por toda la tierra y de hacerlo el
padre de todas las naciones, concede a tu pueblo responder dignamente a la gracia de tu llamado. Por
Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

TERCERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo14, 15-15, 1

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "¿Por qué sigues clamando a mí? Diles a los israelitas que se
pongan en marcha. Y tú, alza tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas
entren en el mar sin mojarse. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me
cubriré de gloria a expensas del faraón y de todo su ejército, de sus carros y jinetes. Cuando me haya
cubierto de gloria a expensas del faraón, de sus carros y jinetes, los egipcios sabrán que yo soy el Señor".

El ángel del Señor, que iba al frente de las huestes de Israel, se colocó tras ellas. Y la columna de nubes
que iba adelante, también se desplazó y se puso a sus espaldas, entre el campamento de los israelitas y
el campamento de los egipcios. La nube era tinieblas para unos y claridad para otros, y así los ejércitos
no trabaron contacto durante toda la noche.

Moisés extendió la mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del
este, que secó el mar, y dividió las aguas. Los israelitas entraron en el mar y no se mojaban, mientras
las aguas formaban una muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios se lanzaron en su
persecución y toda la caballería del faraón, sus carros y jinetes, entraron tras ellos en el mar.

Hacia el amanecer, el Señor miró desde la columna de fuego y humo al ejército de los egipcios y sembró
entre ellos el pánico. Trabó las ruedas de sus carros, de suerte que no avanzaban sino pesadamente.
Dijeron entonces los egipcios: "Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto".

Entonces el Señor le dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que vuelvan las aguas sobre los
egipcios, sus carros y sus jinetes' y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, las aguas
volvieron, de suerte que al huir, los egipcios se encontraron con ellas, ron a sus y el Señor los derribó en
medio del mar. Volvieron las aguas y cubrieron los carros, a los jinetes y a todo el ejército del faraón, que
se había metido en el mar para perseguir a Israel. Ni uno solo se salvó.

Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar. Las aguas les hacían muralla a derecha
e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios, muertos
en la orilla del mar. Israel vio la mano fuerte del Señor sobre los egipcios, y el pueblo temió al Señor y
creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico
al Señor:

Palabra de Dios
50

SALMO RESPONSORIAL
Éxodo 15

R. Alabemos al Señor por su victoria.

Cantemos al Señor, sublime es su victoria: caballos y jinetes arrojó en el mar. Mi fortaleza y mi canto es el
Señor, él es mi salvación, él es mi Dios, yo lo alabaré; es el Dios de mis padres, yo le cantaré. R.
Alabemos al Señor por su victoria.

El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor. Precipitó en el mar los carros del faraón y a sus
guerreros; ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes.
R. Alabemos al Señor por su victoria.

El mar cayó sobre ellos; en las temibles aguas como plomo se hundieron. Extendiste tu diestra, Señor, y
se los tragó la tierra.
R. Alabemos al Señor por su victoria.

Tú llevas a tu pueblo para plantarlo en el monte que le diste en herencia, en el lugar que convertiste en tu
morada, en el santuario que construyeron tus manos. Tú, Señor, reinarás para siempre.
R. Alabemos al Señor por su victoria.

Oremos.
Tus antiguos prodigios se renuevan, Señor, también en nuestros tiempos, pues lo que tu poder hizo con
las aguas para librar a un solo pueblo de la esclavitud del faraón, lo repites ahora, por medio del agua del
bautismo, para salvar a todas las naciones. Concede a todos los hombres del mundo entero contarse
entre los hijos de Abraham y participar de la dignidad del pueblo elegido.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

CUARTA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías54, 5-14

El que te creó, te tomará por esposa; "su nombre es 'Señor de los ejércitos'. Tu redentor es el Santo de
Israel; será llamado 'Dios de toda la tierra'. Como a una mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el
Señor. ¿Acaso repudia uno a la esposa de la juventud?, dice tu Dios.
Por un instante te abandoné, pero con inmensa misericordia te volveré a tomar. En un arrebato de ira te
oculté un instante mi rostro, pero con amor eterno me he apiadado de ti, dice el Señor, tu redentor. Me
pasa ahora como en los días de Noé: entonces juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra;
ahora juro no enojarme ya contra ti ni volver a amenazarle. Podrán desaparecer los montes y hundirse las
colinas, pero mi amor por ti no desaparecerá y mi alianza de paz quedará firme para siempre. Lo dice el
Señor, el que se apiada de ti.
Tú, la afligida, la zarandeada por la tempestad, la no consolada: He aquí que yo mismo coloco tus piedras
sobre piedras finas, tus cimientos sobre zafiros; te pondré almenas de rubí y puertas de esmeralda y
murallas de piedras preciosas.
Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande su prosperidad. Serás consolidada en la justicia.
Destierra la angustia, pues ya nada tienes que temer; olvida tu miedo, porque ya no se acercará a ti".
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 29

R. Te alabaré, Señor, eternamente.

Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la
muerte y a punto de morir, me reviviste.
R. Te alabaré, Señor, eternamente.

Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un solo instante y su
bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por la mañana, el júbilo.
R. Te alabaré, Señor, eternamente.

Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré
por eso eternamente.
R. Te alabaré, Señor, eternamente.

Oremos.
Señor Dios, siempre fiel a tus promesas, aumenta, por medio del bautismo, el número de tus hijos y
multiplica la descendencia prometida a la fe de los patriarcas, para que tu Iglesia vea que se va
cumpliendo tu voluntad de salvar a todos los hombres, como los patriarcas lo creyeron y esperaron. Por
Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

QUINTA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías55, 1-11

Esto dice el Señor: "Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero,
vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. ¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan
y el salario, en lo que no alimenta? escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos
sustanciosos. Réstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán.
Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David. Como a él lo puse
por testigo ante los pueblos, como príncipe y soberano de las naciones, así tú reunirás a un pueblo
desconocido, y las naciones que no te conocían acudirán a ti, por amor del Señor, tu Dios, por el Santo de
Israel, que te ha honrado.

Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado
abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios,
que es rico en perdón. Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis
caminos. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y
mis pensamientos a sus pensamientos. Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino
después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y
pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi
voluntad y cumplirá su misión".

Palabra de Dios.
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SALMO RESPONSORIAL Isaías 12

R. El Señor es mi Dios y salvador.

El Señor es mi Dios y salvador: con él estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza, y
ha sido mi salvación. Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación.

R. El Señor es mi Dios y salvador.

Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su
nombre es sublime.

R. El Señor es mi Dios y salvador.


S.
Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra. Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque
el Dios de Israel ha sido grande con ustedes.

R. El Señor es mi Dios y salvador.

Oremos.

Dios todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, tú que anunciaste por la voz de tus profetas los
misterios que estamos celebrando esta noche, infunde en nuestros corazones la gracia de tu Espíritu, para
que podamos vivir una vida digna de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
SEXTA LECTURA

Lectura del libro del profeta Baruc3, 9-15. 32-4, 4

Escucha, Israel, los mandatos de vida, presta oído para que adquieras prudencia. ¿A qué se debe,
Israel, que estés aún en país enemigo, que envejezcas en tierra extranjera, que te hayas contaminado
por el trato con los muertos, que te veas contado entre los que descienden al abismo? Es que
abandonaste la fuente de la sabiduría. Si hubieras seguido los senderos de Dios, habitarías en paz
eternamente.

Aprende dónde están la prudencia, la inteligencia y la energía, así aprenderás dónde se encuentra el
secreto de vivir larga vida, y dónde la luz de los ojos y la paz. ¿Quién es el que halló el lugar de la
sabiduría y tuvo acceso a sus tesoros? El que todo lo sabe, la conoce; con su inteligencia la ha
escudriñado. El que cimentó la tierra para todos los tiempos, y la pobló de animales cuadrúpedos; el que
envía la luz, y ella va, la llama, y temblorosa le obedece; llama a los astros, que brillan jubilosos en sus
puestos de guardia, y ellos le responden: "Aquí estamos y refulgen gozosos para aquel que los hizo. Él es
nuestro Dios y no hay otro como él; él ha escudriñado los caminos de la sabiduría y se la dio a su hijo
Jacob, a Israel, su predilecto. Después de esto, ella apareció en el mundo y convivió con los hombres.

La sabiduría es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna; los que la guardan, vivirán, los
que la abandonan, morirán. Vuélvete a ella, Jacob, y abrázala; camina hacia la claridad de su luz; no
entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero. Bienaventurados nosotros, Israel,
porque lo que agrada al Señor nos ha sido revelado.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 18

R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.


La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo.

R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón;


son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino.

R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

La voluntad de Dios es santa y para siempre estable;


los mandatos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

Más deseables que el oro y las piedras preciosas las normas del Señor,
y más dulces que la miel de un panal que gotea.

R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

Oremos.

Dios nuestro, que haces crecer continuamente a tu Iglesia con hijos llamados de todos los pueblos,
dígnate proteger siempre con tu gracia a quienes has hecho renacer en el bautismo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

SÉPTIMA LECTURA

Lectura del libro del profeta Ezequiel36, 16-28

En aquel tiempo, me fue dirigida la palabra del Señor en estos términos: "Hijo de hombre, cuando los
de la casa de Israel habitaban en su tierra, la mancharon con su conducta y con sus obras; como
inmundicia fue su proceder ante mis ojos. Entonces descargué mi furor contra ellos, por la sangre
que habían derramado en el país y por haberlo profanado con sus idolatrías. Los dispersé entre las
naciones y anduvieron errantes por todas las tierras. Los juzgué según su conducta, según sus acciones
los sentencié. Y en las naciones a las que se fueron, desacreditaron mi santo nombre, haciendo que de
ellos se dijera: 'Este es el pueblo del Señor, y ha tenido que salir de su tierra'.
54

Pero, por mi santo nombre, que la casa de Israel profanó entre las naciones a donde llegó, me he
compadecido. Por eso, dile a la casa de Israel: 'Esto dice el Señor: no lo hago por ustedes, casa de Israel.
Yo mismo mostraré la santidad de mi nombre excelso, que ustedes profanaron entre las naciones.
Entonces ellas reconocerán que yo soy el Señor, cuando, por medio de ustedes les haga ver mi santidad.

Los sacaré a ustedes de entre las naciones, los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra. Los
rociaré con agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias e idolatrías. Les daré
un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré
un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré vivir según mis preceptos y guardar y cumplir mis
mandamientos. Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios'

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
De los salmos 41 y 42
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.

Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada, mi alma te busca a ti, Dios mío.
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.

Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo será posible ver de nuevo su templo?
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.

Recuerdo cuando íbamos a casa del Señor, cantando, jubilosos, alabanzas a Dios.
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.

Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en mi guía, y hasta tu monte santo me
conduzcan, allí donde tú habitas.
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.
Al altar del Señor me acercaré, al Dios que es mi alegría, y a mi Dios, el Señor, le daré gracias al compás
de la cítara.
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.

Oremos.
Señor Dios nuestro, que con las enseñanzas del Antiguo y del Nuevo Testamento nos has preparado a
celebrar el misterio de la Pascua, haz que comprendamos tu amor, para que los dones que hoy recibimos
confirmen en nosotros la esperanza de los bienes futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.

(Ahora, se encienden las velas del altar. El que dirige la celebración entona solemnemente el Gloria, que
todos prosiguen. Se tocan las campanas, de acuerdo con las costumbres de cada lugar).

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra


paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios,
Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado el mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado, a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

(Después del Gloria, dice la oración COLECTA, como de ordinario)

Oremos.
Dios nuestro, que haces resplandecer esta noche santa con la gloria del Señor resucitado aviva en tu
Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos. Amén.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos6, 3-11

Hermanos: Todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo, hemos sido
incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que,
así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una
vida nueva. Porque, si hemos estado íntimamente unidos a él por una muerte semejante a la suya,
también lo estaremos en su resurrección. Sabemos que nuestro viejo yo fue crucificado con Cristo, para
que el cuerpo del pecado quedara destruido, a fin de que ya no sirvamos al pecado, pues el que ha muerto
queda libre del pecado.

Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con él; pues
sabemos que Cristo, una vez resucitado e entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene
dominio sobre él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive ahora para
Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor
nuestro.

Palabra de Dios.

(Ahora se entona solemnemente el Aleluya, que todos repiten. Luego un salmista dice el salmo, al que el
pueblo responde: Aleluya. ).

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 117

R. Aleluya, aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
Porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna".
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R. Aleluya, aleluya.

La diestra del Señor es poderosa,


la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo,
para contar lo que el Señor ha hecho.

R. Aleluya, aleluya.

La piedra que desecharon los constructores,


es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.

R. Aleluya, aleluya.

Ciclo “A”

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 1-10

Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron
a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque el ángel del Señor bajó del cielo y,
acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba
como el relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él,
se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo:
«No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho.
Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: “Ha
resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán”. Eso es todo».
Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro y, llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a
los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le
abrazaron los pies y lo adoraron.
Entonces les dijo Jesús:
«No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán».

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Ciclo “B”

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 16, 1-7

Transcurrido el sábado, María Magdalena, María (la madre de Santiago) y Salomé, compraron perfumes
para ir a embalsamar a Jesús. Muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, se
dirigieron al sepulcro. Por el camino se decían unas a otras: « ¿Quién nos quitará la piedra de la entrada
del sepulcro?»
Al llegar, vieron que la piedra ya estaba quitada, a pesar de ser muy grande.
Entraron en el sepulcro y vieron a un joven, vestido con una túnica blanca, sentado en el lado derecho, y
se llenaron de miedo. Pero él les dijo:
«No se espanten. Buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. No está, aquí; ha resucitado.
Miren el sitio donde lo habían puesto. Ahora vayan a decirles a sus discípulos y a Pedro: “El irá delante de
ustedes a Galilea. Allá lo verán, como él les dijo”».

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús

Ciclo “C”

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 1-12

El primer día después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres al sepulcro, llevando los
perfumes que habían preparado. Encontraron que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron,
pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

Estando ellas todas desconcertadas por esto, se, les presentaron dos varones con vestidos
resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron el rostro a tierra, los varones les dijeron:
"¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado. Recuerden que
cuando estaba todavía en Galilea les dijo: 'Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos
de los pecadores y sea crucificado y al tercer día resucite' ". Y ellas recordaron sus palabras.
Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los
demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana, María (la madre de
Santiago) y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían desvaríos y no les
creían. Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se asomó, pero sólo vio los lienzos y se regresó a su casa,
asombrado por lo sucedido.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús

(Después del Evangelio se tiene la lectura del mensaje).

HOMILÍA VIGILIA PASCUAL

Esta es una noche feliz. La Iglesia canta y alaba a Dios por la victoria de Cristo. ”Alégrese nuestra Madre
la Iglesia, revestida de luz tan brillante. Resuene este templo con las aclamaciones del Pueblo”. “Este es el
día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”. “Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es terna su misericordia”. “Esta es la noche en que rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende
victorioso del abismo”. Pero lo que celebra hoy la Iglesia no es sólo la victoria de Cristo, su
resurrección de entre los muertos. Lo que hoy celebramos es también nuestra victoria. Y es bueno que
situemos esta solemne Celebración de la Pascua en nuestra vida ordinaria. Vivimos un clima cultural muy
individualista.
Lo sabemos bien. A pesar de que las relaciones sociales son múltiples y las posibilidades de
comunicación crecen de forma espectacular, el ser humano, en su intimidad más profunda se siente sólo.
Todo lo que se refiere al ámbito más íntimo y más personal, ese ámbito de las experiencias más hondas
de la persona humana: su sentido de la vida, sus convicciones y sus creencias, se ha convertido en algo
muy individual y, a veces hermético, donde ni siquiera entra la luz de la fe. Y puede ocurrir que la
celebración de esta noche, la celebración de la victoria de Cristo sobre la muerte, la vivamos como algo
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exterior a nosotros.

Como si este acontecimiento tuviera que ver poco con mi vida, con mis preocupaciones cotidianas, con
mis temores y mis esperanzas. Parece como si fuera algo del pasado, ciertamente extraordinario; y que la
palabra y la predicación de Jesucristo sólo fuera como un exhortación y un modo de comportarse,
verdaderamente admirable, pero imposible de vivir y muy lejos de nuestras tareas y relaciones diarias.
Parece como si Jesús sólo fuera un modelo extraordinario de vida, un “líder” moral, el más grande en la
historia de la humanidad y que su resurrección lo único que podría significar sería la confirmación, por
parte de Dios, de la grandeza moral de Jesucristo. Pero, la resurrección del Señor es mucho más que eso.
Si sólo fuese eso, todo seguiría igual. Nada habría cambiado. La humanidad seguiría siendo esclava de su
pecado y viviría siempre asustada por el miedo a la muerte. Lo que hoy celebra la Iglesia no es sólo la
resurrección de Jesucristo, su victoria sobre la muerte. Lo que hoy celebra la Iglesia es la
resurrección de 1 Jesucristo y también la resurrección nuestra.

En Cristo, primogénito de entre los muertos, como le llama San Pablo, todos hemos resucitado. La victoria
de Jesucristo sobre la muerte y sobre el pecado es también nuestra victoria. “Hermanos, los que por el
bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados
con Él en la muerte, para que así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre,
así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque si nuestra existencia está unida a Él en una
muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya”. Esta es la gran verdad que
hoy celebramos: que si nuestra vida está unida a la de Cristo, estamos pasando ya de la muerte a la vida,
estamos entrando ya en una vida nueva que no conoce la muerte. Lo que sucedió ya, sacramentalmente,
en el bautismo - nuestra incorporación a Cristo - tiene que irse realizando día a día, en la fe, en la
esperanza y en el amor, iluminando y transfigurando, con la fuerza del Espíritu, nuestros pensamientos,
nuestras palabras y nuestras acciones, en la vida diaria, en todo lo que sentimos y hacemos, aun en las
cosas más pequeñas.

Hoy tenemos que vivir la inmensa alegría de experimentar en nuestro propio ser el misterio de la muerte y
resurrección de Cristo: la alegría de morir, con Cristo, a lo viejo, lo caduco, lo que S. Pablo llama las “obras
de la carne”: la envidia, la soberbia, le pereza, la desilusión, la desesperanza. Hay que morir a todo eso.
Hay que sepultar todo eso. Para renacer con Cristo resucitado a la vida del Espíritu: que es amor y es
gozo y paz y benignidad y paciencia. Hermanos: la victoria de Cristo es nuestra victoria. En Cristo estamos
todos. Él es nuestra Cabeza y nosotros somos su Cuerpo. Su sangre ha sido derramada por todos. Y la
nueva vida, que surge en la resurrección de Cristo alcanza a todos: también a todos aquellos hombres de
buena voluntad que, con sincero corazón buscan el bien y la verdad y cuya fe sólo Dios conoce. En Cristo
resucitado todos empezamos a participar ya de la vida eterna. Lo que ha sucedido en Cristo, sucederá
también en todos que nos hemos incorporado a Cristo. Jesús ha bajado al sepulcro, a la muerte, a las
tinieblas, al reino del silencio, a “los infiernos”, al lugar de los muertos, al lugar de los que esperan la plena
manifestación de los hijos de Dios. Jesús ha bajado al “abismo”, para 2 sacarnos del “abismo”. “Demos
gracias a Dios Padre, que nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al Reino de su
Hijo querido” Hoy, unidos a toda la Iglesia, nos sentimos felices y cantamos himnos de alabanza porque la
muerte ha sido vencida, porque Jesucristo como Primogénito de una nueva creación, como nuevo Adán,
nos acompaña y nos sostiene y nos da su Espíritu Santo para que formemos parte de la humanidad
salvada y redimida. Hoy celebramos la entrada en un tiempo nuevo, el tiempo de Dios. No es ese tiempo
que no lleva a ninguna parte, ese tiempo en el que todo se repite, en el que todo da vueltas sobre sí
mismo, ese tiempo, gris, oscuro, sin esperanza. No. Hoy celebramos la entrada en el tiempo de Dios, el
tiempo de “los cielos nuevos y la tierra nueva”. Ese tiempo que es el de Cristo resucitado. Jesucristo es
Señor del tiempo y de la historia. Así lo hemos grabado en el cirio pascual, símbolo de Cristo resucitado:
“Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega.

A Él la gloria y el poder por los siglos” Reconocer a Cristo como Señor del tiempo y de la historia significa
reconocer que en Él todo tiene consiste los sacramentos y en el servicio de la caridad, especialmente con
los enfermos y los pobres. . Los seminaristas, renovad, con gratitud y docilidad, la llamada que un día
sentisteis en el corazón de seguir al Señor en el ministerio sacerdotal. Y pedid a Dios el don de la fidelidad
y la gracia del discernimiento para conocer, bajo la guía de vuestros formadores, el plan de Dios en
vuestras vidas. . Los matrimonios, renovad hoy también vuestro compromiso mutuo de amor y fidelidad,
siendo el uno para el otro, en la alianza matrimonial, signo del amor, indisoluble y fiel de Cristo a su
Iglesia, cuidando, con una responsabilidad compartida, de la educación de los hijos enseñándoles a vivir el
amor a Dios y el amor al prójimo; y haciendo del hogar una verdadera Iglesia doméstica. . Los jóvenes,
poned hoy toda vuestra confianza en Jesucristo, que ha vencido a la muerte. Jesucristo es un amigo que
no engaña. Y, por eso, es un amigo exigente. Él os propone el camino de las bienaventuranzas, que es el
camino de la felicidad más auténtica: el camino de la libertad, que es desprendimiento de lo superfluo, el
camino de la paz, siendo pacíficos en vuestro corazón y pacificadores en medio del mundo, el camino de
la misericordia, el camino de la pureza de corazón, el camino del hambre y la sed de ideales grandes y de
santidad.

Los mayores, vivid esta Noche poniendo en Jesucristo, Señor de la Vida el fruto de toda una vida de
esfuerzo, sabiendo que para los que aman a Dios nada queda en el olvido. Y poned también el deseo y el
compromiso de seguir siendo, en medio de los vuestros, en medio de vuestros hijos y nietos, testigos del
amor y la misericordia de Dios, siendo vínculo de unión entre todos y manifestando con vuestra vida que
sólo el amor y la fe llenan plenamente la vida. Al final todo pasa y sólo queda el amor. Que esta Noche
Santa sea para todos Noche de luz, Noche de inmensa alegría, Noche de esperanza. Hoy volvemos a
escuchar la voz del ángel a las santas mujeres que acudían al sepulcro vacío del Señor: “Por qué buscáis
entre los muertos al que vive. HA RESUCITADO”. Por qué seguir malgastando nuestras vidas y nuestro
esfuerzo en cosas efímeras. Por qué seguir empeñándonos en seguir 4 sendas que no llevan a ninguna
parte. Por qué pretender alcanzar la felicidad donde es imposible encontrarla. “Porque buscáis entre los
muertos al vive”. Que siempre busquemos la vida en Cristo resucitado y Él será nuestra alegría, nuestro
gozo y la fuente eterna de nuestra felicidad y de nuestra esperanza.
AMEN

Se dice el Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.


Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó
de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso,
y desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
60

la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

Inicia el rito de la comunión:


La acción de gracias se nos presenta en este momento como punto que nos une al rito de la comunión de
nuestra celebración. En el caso de que no haya distribución de la comunión puede preparar para una
comunión espiritual de la asamblea.
Para esto, el que dirige la celebración, de pie y con él toda la asamblea entona un salmo o cántico de acción
de gracias. Por ejemplo:

MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR MI DIOS, Desplegó el gran poder de su derecha,


GOZASE MI ESPÍRITU EN MI SALVADOR dispersó a los que piensan que son algo.
EL ES MI ALEGRÍA, ES MI PLENITUD, EL ES
TODO PARA MI. Se acordó de Israel su humilde siervo
acordándose de su misericordia
Ha mirado la bajeza de su sierva, como había prometido a nuestros padres,
muy dichosa me dirán todos los pueblos a Abraham y descendencia para siempre.
porque en mi ha hecho maravillas
el que todo puede cuyo nombre es santo. Demos gloria a Dios porque él es nuestro Padre,
y a su Hijo que murió para salvarnos,
Su clemencia se derrama por los siglos y al Espíritu que habita entre nosotros
sobre aquellos que le temen y le aman. ahora y siempre y por los siglos infinitos.

Si va distribuirse la Comunión, el que dirige la celebración va al lugar donde está el Santísimo, hace la
genuflexión, toma el copón con la Eucaristía y lo coloca en la mesa sobre el corporal e invita a los fieles a la
oración del Padre nuestro. Si no se va a distribuirse la comunión se invita directamente al Padre nuestro.

POR JESÚS HEMOS SIDO HECHOS HIJOS DEL PADRE, POR ESO NOS ALEGRAMOS DE DECIR:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;


venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
Perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén.

Luego, si se cree oportuno, se invita a la asamblea a darse la paz:

COMO HIJOS DE DIOS NOS DAMOS UN SALUDO DE PAZ.

El ministro hace genuflexión, toma una hostia y sosteniéndola un poco elevada sobre el copón, la muestra a la
asamblea, diciendo:

ESTE ES EL CORDERO DE DIOS, QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO, DICHOSOS LOS INVITADOS A
LA CENA DEL SEÑOR.

Y juntamente con la asamblea, añade:

SEÑOR, NO SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA,


2

PERO UNA PALABRA TUYA BASTARA PARA SANARME.


Se puede entonar uno o varios cantos de comunión: (Cantos al final del folleto)
Terminada la comunión, si sobraron hostias se regresa el copón al lugar donde se reseba, se coloca dentro y
se hace genuflexión. Si se comulgaron todas las hostias, entonces se purifica el copón.
Después de un momento conveniente de oración en silencio se dice la oración conclusiva o post-comunión.

INFÚNDENOS, SEÑOR, TU ESPÍRITU DE CARIDAD,


PARA QUE VIVAMOS SIEMPRE UNIDOS EN TU AMOR,
LOS QUE HEMOS PARTICIPADO EN ESTE SACRAMENTO,
DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO,
QUE VIVE Y REINA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.
R. Amén.

Si se tiene que comunicar a los fieles algún aviso, o el horario de las demás celebraciones, éste es el mejor
momento.
Invoca la bendición de Dios y se santigua, diciendo:

EL SEÑOR NOS BENDIGA, NOS GUARDE DE TODO MAL Y


NOS LLEVE A LA VIDA ETERNA.
R. Amén.

Luego despide a la asamblea con estas o semejantes palabras:

GLORIFIQUEN AL SEÑOR CON SU VIDA. NOS PODEMOS IR EN PAZ.


¡ALELUYA! ¡ALELUYA!
R. Demos gracias a Dios. ¡Aleluya! ¡Aleluya!

El ministro, si está la presencia sacramental del Señor, hace genuflexión y se retira. Si no la está, entonces
hace reverencia y se retira.
El coro entona un canto de salida: (Cantos al final del folleto)

87. Es muy recomendable que a ejemplo de las primeras comunidades cristianas, después de la celebración
dominical se concluya con una convivencia fraterna, la misma que san Pablo llamaba: "ágape".

88. Hay que procurar que no se trate solo de comer, sino además de convivir. Por lo tanto, sería bueno tener
un programa de actividades que expresen la alegría por la conmemoración de la Resurrección del Señor.
CANTORAL PARA SEMANA SANTA

DOMINGO DE RAMOS camino cierto eres tú, Señor. hieles,


Perdónale Señor.
1. TU REINARAS Toda esa multitud en su
pecho lleva amor y paz, Por las heridas de pies y
Tú reinarás, este es el grito por eso para ellos sus
Que ardiente exhala nuestra manos,
esperanzas no morirán Por los azotes tan
fe. Viendo la flor que nace en el
Tu reinarás, oh rey bendito, inhumanos,
alma de aquel que tenga Perdónale Señor.
pues tu dijiste “Reinaré “ amor
Reine Jesús por siempre, Miro hacia el cielo y veo que
Reine su corazón. 5. JESÚS ESTA PASANDO.
ya se acercan a ti, Señor.
En nuestra patria,
en nuestro suelo, Jesús está pasando por aquí
3. JESUCRISTO ME DEJO (2)
Te proclamamos rey de amor. INQUIETO Y cuando El pasa todo se
Tu reinaras dichosa era, transforma
Jesucristo me dejo inquieto, se va la tristeza, llega la
Dichoso pueblo con tal rey, su palabra me lleno de luz
Será tu cruz nuestra bandera, alegría,
nunca más yo pude ver el Y cuando El pasa todo se
Tu amor será la nueva ley. mundo transforma
sin sentir, aquello que sintió Llega la alegría para ti y para
Tu reinaras, dulce esperanza, Jesús.
Que el alma llena de placer, mí.
Yo vivía muy tranquilo y Ahora mismo señor(2)
Abra por fin paz y bonanza, descuidado,
felicidad habrá doquier. Yo te pido que rompas las
pensaba haber cumplido mi cadenas (2)
deber, /Y que las puertas del cielo
Tu reinaras en nuestro pecho,
Tu reinaras en nuestro hogar, sean abiertas
muchas veces yo pensaba Y de virtud mi alma sea llena.
Tu reinaras en nuestras equivocado
leyes, / (2)
contentarme con la letra de la
Porque es Colombia tu ley.
hereda. 6. SI VIENES CONMIGO
Mas después que mi Señor
pasó, Si vienes conmigo y alientas
2. JESUCRISTO nunca más mi pensamiento mi fe.
descansó. Si estas a mi lado, ¿a quien
Jesucristo (3) yo estoy temeré? (2)
aquí. (2) 4. PERDONA A TU PUEBLO. A nada tengo miedo, a nadie
Miro hacia el cielo y veo una he de temer,
Perdona a tu pueblo Señor Señor si me protegen, tu
nube blanca que va pasando, Perdona a tu pueblo,
miro a la tierra y veo una amor y tu poder.
perdónale Señor, Me llevas de la mano, me
multitud que va caminando,
como esa nube blanca la ofreces todo bien
Por tus profundas llagas tan Señor tu me levantas si
gente no sabe adónde va, y crueles
¿quién puede decirlo?, El vuelvo a caer.
Por tus espinas y por tus
2

Que largo mi camino, que gozo, 10. JESÚS DE GALILEA.


hondo mi dolor el que guía mis pasos,
Ni un árbol me da sombra, el que tiende sus brazos ///Jesús de Galilea, que
Ni escucho una canción. el creador de los cielos./ pasando vas///.
Será que a nadie puedo
mirar, ni sonreír, Cuando Dios nos da su amor, /Te pido que me hables (3)
Señor tu solo quedas, tu solo llega siempre al corazón, Y tu voz escucharé/.
junto a mí. por eso yo te canto, yo te /Te pido que me mires (3)
alabo, y mi vida cambiará/.
En cosas que se mueren, yo yo te amo, yo te exalto. /Te pido que me llames (3)
puse el corazón, Y contigo yo iré/.
fue tierra mi tesoro, fue vana
mi ilusión. 9. YO CANTARE AL SEÑOR
En cosas que se mueren, me UNA ALABANZA. MARTES Y VIERNES
voy muriendo yo,
Tu solo vives siempre, tu solo SANTO
mi Señor.
/Yo cantaré en su honor una
alabanza/ QUIERO AMARTE SEÑOR.
7. HOSANNA HEY Y elevare mi voz porque eres
grande Sé que estoy lejos de ti,
Hosanna hey, oh Dios porque eres bueno que tú me buscas y yo me
Hosanna ah, y todo lo hiciste por amor/ escondo;
Hosanna hey (2) que tratas de sanar mi
Hosanna ah. /Día a día no me olvido de corazón,
orar/ y sin embargo yo me
Él es el Santo, es el hijo de /tu palabra no la dejo de escondo.
María, escuchar/
Es el Dios de Israel, es el hijo y yo viviré cerca de su rostro /Quiero amarte Señor,
de David (2) en la intimidad del Dios quiero sentirte en mi corazón;
poderoso/ saberme tuyo, saberte mío,
Vamos a él con espigas de y entregarme a la dulce gloria
mil trigos, /También en silencio, le de tu amor/.
Y con mil ramos de olivos, puedo alabar
siempre alegres, siempre en como el universo y la Sé también que me amas,
paz (2) creación y quieres curar mis heridas;
alaban al Santo al Padre que tratas de sanar mi
El es el Cristo, es el Creador/ corazón,
Unificador, y eres mi única salida.
Es Hosanna en las alturas, /Como tu María yo quiero orar
Es Hosanna en el amor (2) como tu alabaste, yo quiero 2. OH PECADOR.
alabar
8. EL SEÑOR ES MI REY. guardar para Cristo mi //Oh pecador, donde vas
entrega mayor errante//
/El Señor es mi Rey, mi todo. guardar para Cristo todo lo a donde irás.
El Señor es mi luz, mi Rey, mejor./ //De tu ambición, el amor se
el que me hace vibrar de esconde//
a donde irás. por el mundo Gritando “Ven 7. CUANTAS VECES
//Busca la paz, el mal te está Señor”. SEÑOR YO PEQUE
asechando// Un pueblo que busca
a donde irás. en esta vida la gran Cuantas veces Señor yo
liberación. peque (2)
Los pobres siempre esperan Mi Jesús, Mi Jesús
3. DE NOSOTROS PIEDAD el amanecer Yo te pido mil veces perdón.
SEÑOR De un día más justo y sin Te he clavado Señor en la
opresión cruz (2)
De nosotros piedad, Señor (4) Los pobres hemos puesto Mi Jesús, mi Jesús
la esperanza en ti Te he clavado, Señor, en la
Te ofendimos con el pecado “ Libertador”. Cruz.
No escuchamos tu voz de Salvaste nuestra vida de la Te prometo, Señor; ser mejor.
padre; esclavitud Mi Jesús, mi Jesús
Tu perdónanos por favor. Esclavos de la ley sirviendo Te prometo, Señor, ser
De nosotros piedad, Señor. en el temor mejor.
No te vimos en el hermano, Nosotros hemos puesto la
Fuimos ciegos no lo esperanza en ti
negamos, “Dios del amor”. 8. PERDONA A TU PUEBLO.
Fuimos duros de corazón; El mundo por la guerra
De nosotros piedad, Señor. sangra sin razón Perdona a tu pueblo Señor
Familias destrozadas buscan Perdona a tu pueblo,
Olvidamos de ser tu templo, un hogar, perdónale Señor,
Tu morada la profanamos, El mundo tiene puesta la
Más queremos resucitar, esperanza en ti Por tus profundas llagas tan
De nosotros, piedad, piedad, “Dios de la paz” crueles
Señor Por tus espinas y por tus
hieles,
4. SI DE TI ME ALEJE 6. CÓMO LE CANTARÉ Perdónale Señor.

Si de ti me aleje, sin luz y sin ¿Cómo le cantaré al Señor?, Por las heridas de pies y
fe, ¿Cómo le cantaré? manos,
Señor ten piedad. ¡Cómo le cantaré al señor! Por los azotes tan
Tu serás, nuestra luz, tu ¡Hombre de barro soy! inhumanos,
nos salvaras Perdónale Señor.
Tu nos darás la vida. No mira en el hombre su
Si al hermano negué la paz color, Por los tres clavos que te
que nos das, Ni mira el dinero, es padre de clavaron
Señor ten piedad. todos Por las espinas que te
Si no fui el testigo fiel de tu y a todos quiere el Señor. punzaron
amor, Perdónale, Señor.
Señor ten piedad. Él esta en los montes y en el
mar Por las tres horas de tu
5. UN PUEBLO QUE El llena el silencio de la noche agonía
CAMINA en calma En que por madre diste a
Y camina en la ciudad. María
Un pueblo que camina Perdónale, Señor.
4

11. DONDE, DONDE,


9. NUEVA GENERACIÓN 10. DOLOROSA DONDE

Yo vengo del sur y del norte, Dónde, dónde, dónde,


Del este y oeste, de todo Dolorosa, de pié junto a la Dónde encontraré al Señor.
lugar, cruz, Tu conoces nuestras (2)
Caminos y vidas recorro, penas, Penas de un pueblo
Llevando socorro, queriendo que sufre. (2) Lo busco entre las estrellas,
ayudar; Y me canso de mirar,
Mensaje de paz es mi canto, Dolor de los cuerpos, /Lo busco en el cielo inmenso
Y cruzo montañas y voy hasta que sufren enfermos Y no lo puedo encontrar. (2)
el fin El hambre de gentes que no
El mundo no me satisface, tienen pan, Lo busco como es costumbre,
lo que busco es la paz Silencio de aquellos que en la ermita del lugar;
Lo que quiero es vivir. callan por miedo /pero por más que lo llamo
La pena del triste que no me viene a contestar. (2)
está en soledad.
AL PECHO LLEVO UNA Lo busco en el mar profundo,
CRUZ, Y EN MI CORAZÓN El drama del hombre Las olas vienen y van
LO QUE DICE JESÚS (2). que sufre marginado, /Como lágrimas que gritan
Tragedia de niños que Búscalo en otro lugar.(2)
Yo sé que no tengo la edad, ignoran reír
ni la madurez de quien ya La burda comedia de Búscalo en tu propia vida
vivió, huecas promesas Está en tus ansias de amar.
más sé que es de mi La farsa de muertos /Búscalo entre tus hermanos
propiedad, buscar la verdad que deben vivir. Seguro que lo hallarás.(2)
gritar con vigor,
El mundo va herido y Dolor en los hombres Búscalo en el niño pobre,
cansado de un negro pasado, sin tregua oprimidos Que no tiene que comer
de guerras sin fin, Cansancio de brazos /Búscalo en la madre enferma
hoy teme la bomba que hizo, en lucha sin fin Que se muere sin querer.(2)
La fe que deshizo y espera Cerebros lavados a
por mí. base de eslogans Búscalo en el campesino,
El rito amargo de Que entre lágrimas
Yo quiero dejar mi recado, un pobre infeliz. contempla.
no tengo pasado Pero tengo /Una siembra fracasada
amor el mismo de un El llanto de aquellos Que no le dará cosecha.(2)
crucificado que quiso que suman fracasos
dejarnos un mundo mejor. La cruz del soldado Búscalo en los pies
Yo digo a los indiferentes, que mata el amor desnudos,
que soy de la gente que cree Pobreza de muchos Que en lodo del camino
en la cruz, sin libros en las manos, /No saben a ciencia cierta
Y creo en la fuerza del Derechos del hombre Dónde los lleva el destino.(2)
hombre truncados en flor.
que sigue el camino de Cristo Búscalo en la mano ruda
Jesús. Que se apoya en el arado
/Para cultivar la tierra 1. QUE DETALLE SEÑOR! si no me he reconciliado./ (2)
Que le sobra al potentado.(2)
Que detalle, Señor, Tu rebaño en ti confía
Búscalo en una trinchera Has tenido conmigo Y esperamos tu venida (2)
Donde el ruido del cañón Cuando me llamaste /para cuando Cristo venga (2)
/Apaga con ronco acento Cuando me elegiste nos reunamos con María./ (2)
La voz clara del amor.(2) Cuando me dijiste
Que tú eras mi amigo. 3. BENDIGAMOS AL
Búscalo en una frontera SEÑOR
Donde la guerra tan cruel Te acercaste a mi puerta,
/Revive la triste historia Pronunciaste mi nombre, Bendigamos al Señor, que
De Caín matando a Abel.(2) Yo temblando te dije: “Aquí nos une en caridad,
estoy, Señor”. Y nos nutre con amor en el
Búscalo en las amarguras Tu me hablaste de un reino pan de la unidad.
Que padecen tus hermanos De un tesoro escondido, ¡Oh Padre nuestro!
/Cada hombre que está De un mensaje fraterno que
sufriendo encendió mi ilusión. Conservemos la unidad,
que el Maestro nos mandó
Es Cristo crucificado.(2) donde haya guerra que haya
Yo dejé casa y pueblo
paz,
Por seguir tu aventura,
donde hay odio haya amor.
Codo a codo contigo
¡Oh Padre nuestro!
12. LE LLAMAN JESÚS comencé a caminar.
. Han pasado los años
El Señor nos ordenó devolver
Hay un hombre, que está Y aunque aprieta el
el bien por mal,
solo, cansancio
Ser testigos de tu amor,
tiene triste la mirada; Paso a paso te sigo sin mirar
perdonando de verdad.
con sus manos lastimadas, hacia atrás.
¡Oh Padre nuestro!
que no dejan de sangrar.
El sembró todas las flores, AMÉMONOS DE CORAZÓN
Al que vive en el dolor y que
tiene muchos familiares;
sufre en soledad,
tiene tierras, tiene mares, Amémonos de corazón
Entreguemos nuestro amor y
pero vive en soledad. No de labios ni de oídos (2)
consuelo fraternal.
/Para cuando Cristo venga (2)
¡Oh Padre nuestro!
/// Le llaman Jesús./// nos encuentre bien unidos./
(2)
El Señor que nos llamó a vivir
Cada vez está más solo,
en la unidad,
sus hermanos se olvidaron, Mandamiento nuevo os doy
Nos congregue con su amor
sin querer lo lastimaron, Que os améis unos a otros
en feliz eternidad.
y hoy se muere de dolor. (2)
¡Oh Padre nuestro!
Ya cumplió más de mil años, /como yo os he amado (2)
y parece siempre un niño, os améis también
5. NO ME HABÉIS
el que dio tanto cariño, vosotros./(2)
VOSOTROS ELEGIDO
y hoy le niegan el amor.
como puedo yo orar
No me habéis vosotros
enojado con mi hermano? (2)
elegido,
JUEVES SANTO /Dios no escucha la oración
Fui yo mismo quien os elegí;
(2)
6

Ya no os llamo siervos sino 7. ME LLAMASTE heme aquí, qué quieres de


amigos, JESUCRISTO. mi?
Permaneceréis, para siempre, Señor, Tú has sido grande
junto a mí. Me llamaste Jesucristo, tras para mi, En el desierto de mi
de ti a caminar, vida, háblame.
Recordad mi nuevo a dejar barcas y redes, sin Yo quiero estar dispuesto a
mandamiento, volver la vista atrás. todo, toma mi ser, mi corazón
Por el que los reconocerán; es para Ti.
Que os améis los unos a los /Cuan largo es el camino, /Por eso canto tus maravillas,
otros, que gran techo a recorrer, por eso canto tu amor
Como yo os amé, para pero al amanecer, en el cielo
siempre, hasta el final. yo estaré./
9. ALMA MISIONERA
Tomad y comed, Cuan intensa es mi faena
este es mi Cuerpo, todo el mundo por salvar más
Que se entrega por al atardecer, Señor toma mi vida entera
vuestra salud; en el cielo ver tu faz Antes que la espera
Tomad y bebed Desgaste años en mi.
esta es mi Sangre, Estoy dispuesto
Que derramé por 8. YO SIENTO, SEÑOR a lo que quieras
vosotros en la cruz. No importa lo que sea
Tu llévame a servir.
Yo soy la Verdad, Yo siento, Señor, Llévame donde los hombres
soy el Camino, que Tu me amas, necesiten tus palabras
Soy la Vida y la Resurrección; yo siento, Señor, necesiten mis ganas de vivir
Quien me sigue que te puedo amar. donde falte la esperanza
no andará perdido, Háblame, Señor, donde falte la alegría
Pues yo soy la Luz, yo soy que tu siervo escucha, simplemente por
vuestra salvación. háblame, qué quieres de mi? no saber de Ti.
Señor, Tú has sido
grande para mi
6. DAME UN NUEVO en el desierto de mi vida, Te doy mi corazón sincero
CORAZÓN háblame. para gritar sin miedo
Yo quiero estar tus grandezas Señor.
/Dame un nuevo corazón dispuesto a todo, Tendré mis manos
Señor,un corazón para toma mi ser, mi corazón es sin cansancio
adorarte, para Ti. tu historia entre mis labios
un corazónpara servirte; y fuerza en la oración.
dame un nuevo corazón /Por eso canto tus maravillas,
Señor/ por eso canto tu amor./ Y así en marcha iré cantando
Limpio, como el cristal; por calles predicando
dulce como la miel; Te alabo, Jesús, por tu lo bello que es tu amor.
un corazón que sea, grandeza, mil gracias te doy Señor tengo alma misionera
como el tuyo Señor/. por tu gran amor. condúcenos a la tierra
Heme aquí, Señor, para que tenga sed Dios.
acompañarte,
10. NADIE TE AMA COMO es decirle al hermano joven, muchas copas, una alianza,
YO solo no estas; se comparten hoy en día.
no dejes que pase tu tiempo
Cuanto he esperado sin más. Donde Jesús con
este momento, su resurrección,
Cuanto he esperado /El amor es nuestro canto, solo nos pide amarnos
que estuvieras así, a la vida que se da, siempre y sin medida,
Cuanto he esperado y que espera un amanecer, donde Jesús con su
que me hablaras, en la verdad/. Eucaristía,
Cuanto he esperado nos da la gracia
que vinieras a mi El amor es el regalo eterno de una nueva vida.
Yo sé bien lo que has vivido que nos da Dios, Eucaristía.
Yo se bien porque es tener un corazón abierto, y
has llorado, es perdón, Un cordero, el maestro,
Yo sé bien lo que has sufrido es la fe y la esperanza cierta una ofrenda, su vida,
Pues de tu lado no me he ido. de un mas allá, una muerte, el camino,
Pues nadie te ama como yo, no dejes que pase tu tiempo forman nuestra Eucaristía.
Pues nadie te ama como yo, sin más.
Mira la cruz esa es mi más Donde Jesús
grande prueba El amor es un camino largo, se hace carne viva,
Nadie te ama como yo. y sin final, y nos la ofrece como
es la luz que inunda sombras pan de vida,
Pues nadie te ama como yo en la oscuridad, donde Jesús nos baña
Pues nadie te ama como yo, es la vida que nos brinda un con su sangre,
Mira la cruz fue por ti, tiempo de oportunidad, y nos ofrece como
no deje que pase tu tiempo alianza nueva.
Fue porque te ama sin más.
Nadie te ama como yo. /Eucaristía/. La gracia santa
12. DOCE HOMBRES. de la paz.
Yo se bien lo que me dices, /Eucaristía/. Signo sagrado de
Aunque a veces no me Doce hombres y el maestro, unidad.
hables doce panes y la vida, /Eucaristía/. Presencia viva
Yo se bien lo que tu sientes, doce copas y la alianza, de Jesús.
Aunque nunca lo compartas. se mezclaban aquél día. /Eucaristía/. El don más
grande del amor,
Yo a tu lado he caminado Donde Jesús lavándoles los de Dios.
Junto a ti yo siempre he dio pies,
Aún a veces te he cargado, les enseñaba lo que
Yo he sido tu mejor amigo. es la vida, SÁBADO SANTO
donde Jesús
11. EL AMOR ES NUESTRO derramando su sangre, 1. MIENTRAS RECORRES
CANTO. les perdonaba su LA VIDA
maldad vivida. Eucaristía.
El amor es la palabra limpia, Mientras recorres la vida,
tú nunca solo estás:
que hace vivir, Muchos hombres, Contigo por el camino,
es el fruto de la tierra buena, un maestro, santa María va.
y es sufrir, muchos panes, una vida,
8

Ven con nosotros a caminar, 4. NECESITO DE TI SEÑOR. /Por eso mi hermano


santa María ven (2). con mucho poder
/Mi vida, necesita de ti Señor, Al Señor Jesús este (a)
Aunque te digan algunos mucho más de lo que puedas día (noche) alabaré/.
que nada puede cambiar, imaginar/ Dándole a las palmas
lucha por un mundo nuevo, /Necesita de ti, mucho más Dándole a los pies
lucha por la verdad. que el sol, deja que su Espíritu
necesita de ti, mucho más se apodere de tu ser.
Si por el mundo los hombres que los astros, Con una Sonrisa (ja, ja, ja)
sin conocerse van, necesita de ti, mucho más saluda a tu hermano
No niegues nunca tu mano que la luna necesita de ti/. (como estas)
al que contigo está. y con mucho amor
Mi madre ... estrecha también su mano.
Aunque parezcan tus pasos, Mi padre ... Por eso mi hermano . . .
inútil caminar, Mi hermano ...
Tu vas haciendo caminos, Mi familia ... /Y así, y así, así se alaba a
otros los seguirán. La iglesia ... Dios/
El mundo ... Alzando las manos todo (3)
así se alaba a Dios
2. MADRE DE JESÚS. Con el Espíritu Santo (3)
5.YA LLEGO, EL ESPÍRITU así se alaba a Dios.
Madre de Jesús, SANTO. Donde hay más de dos . . .
forma y haz vivir,
a Cristo en mí. /Ya llegó, ya llegó; 7. YO CANTARE AL SEÑOR
el Espíritu Santo ya llegó/. UNA ALABANZA.
Madre de amor, /Lo siento en mis manos,
ama al Padre, por mí. lo siento en mis pies, lo siento
Madre de amor, en mi alma /Yo cantaré en su honor una
ama al Hijo por mí. y en todo mi ser/. alabanza/
Madre de amor, /Aquél que caminó, sobre las Y elevare mi voz porque eres
ama al Espíritu por mi. aguas/. grande
/Está aquí, está a mi lado/. oh Dios porque eres bueno y
/Como un rayo, cayendo todo lo hiciste por amor/
3. DELANTE DE TU TRONO. sobre/.
///Me quema, me quema, me /Día a día no me olvido
/Delante de tu trono, quema///. de orar/
Señor yo quiero esta, /tu palabra no la dejo
para contemplar de escuchar/
tu hermosura y santidad/. 6. DONDE HAY MAS DE y yo viviré cerca de su rostro
DOS en la intimidad del
/Y decirte Te amor; y decirte Dios poderoso/
Te adoro, /Donde hay más de dos
y decirte te amo; y que eres reunidos en su Nombre /También en silencio,
todo para mí/. El nos da su Espíritu le puedo alabar
para que se desborde/ como el universo y
la creación
alaban al Santo al Padre Hijo mil gracias te damos Cristo me dijo que luchara
Creador/ por tu santo amor. otra vez (3)
hoy te bendecimos Que no me desesperara,
/Como tu María yo quiero orar Padre poderoso porque nos sino que tuviera fe (2)
como tu alabaste mandaste al consolador. Y yo (3) y yo le estoy
yo quiero alabar alabando (2)
guardar para Cristo 8. NO PUEDE ESTAR Nosotros no Señor, a ti es el
mi entrega mayor TRISTE que toca,
guardar para Cristo yo cantaré lo que pongas en
todo lo mejor./ No puede estar triste mi boca
el corazón que alaba a Cristo.
8. ESTAMOS BUSCANDO No puede estar triste Este gozo no va a pasar(3)
el corazón que alaba a porque está dentro de mi
Estamos buscando Dios(2) corazón.
un avivamiento
Estamos buscando el poder Por eso le canto El fuego cae, cae,
de Dios. le canto aleluya. Los males salen, salen.
El poder del Padre, el poder No puede estar triste Y el creyente alaba al
del Hijo, el corazón que alaba a Señor(2).
el poder del Santo Dios(2).
Espíritu de Dios. Esta obra no va a parar (3)
9.ALELUYA Esta alegría no va a salir (3)
Estamos buscando un Y Jesucristo me va a salvar
avivamiento Aleluya (8). (3)
estamos buscando el amor de Y Jesucristo ya me salvó (3)
Dios, Junto a ti Jesús rezaré Venceré, porque El está
el amor del Padre, el amor del Tu Palabra quiero vivir. conmigo,
Hijo, Tu me haces sencillo Señor, venceré, porque El conmigo
el amor del Santo Espíritu de en tus manos me quedaré. está
Dios. venceré, venceré, vencerás,
Cantaré el amor que hay en ti
El mundo está hambriento porque me amas y estás venceremos en el nombre de
de una fe más viva, aquí. Jesús.
por eso pedimos una Tu estás en mi corazón Cantaré...oraré...amaré...
nueva luz, es la luz del Padre, con tu amor feliz yo seré. lucharé...serviré...gozaré...
es la luz del Hijo, es la luz del Nunca dejaré de cantar
Santo Espíritu de Dios./ Que tu eres la luz y el amor /Si tuvieras fe como un
Me siento cambiado, estoy tu camino quiero seguir granito de mostaza,
muy contento no me dejes solo Señor. esto lo dice el Señor/.
algo maravilloso ha pasado
en mí, 10. MOSAICO I Tu le dirías a la montaña
ya conozco al Padre, conmigo Muévete, muévete
al En el cielo se oye, en la tierra Y la montaña se moverá
Espíritu de Dios./ se canta (2) Se moverá, se moverá.
Vamos todos a alabar al
Te alabamos Padre, Señor, Tu le dirías a lo enfermos,
también a tu con panderos y guitarras(2) Sánate, sánate,
10

Y los enfermos se sanarán son siempre sosegadas por Dios


Se sanarán, se sanarán. ese capitán./ /siento el fuego del Espíritu
Santo./
/En el cielo todos cantan
Esta es la luz de Cristo aleluya, Siento gozo, siento paz
yo la haré brillar (3) yo también voy a cantar./ siento el amor que mi Dios
brillará, brillará sin cesar. Este avivamiento, //quien lo me da.
apagará// /Aquí se siente la presencia
El amor del Señor... sí el Señor lo ha dado, de Dios./
Estamos de fiesta.. //permanecerá.//
No hay Dios.... ///Los que esperan (2) en
Ni en las pruebas, ni en las Jesús///
luchas no me lo podrán /como las águilas/ sus alas
11.MOSAICO II quitar, mándame el fuego y levantarán.
santifícame Señor; no vivo yo
Yo sé de un barco que va por más Cristo vive en mí //para Caminarán y no se cansarán,
alta mar y en ese barco Jesús mí el morir es vivir.// correrán no se fatigarán,
es capitán. /para mí el vivir es Cristo./ /nuevas fuerzas tendrán (2)
/Los marineros que en ese los que esperan(2) en Jesús./
barco van, (Jerusalén que bonita eres
son hombres redimidos por calles de oro, mar de cristal,/ Los que aman...
ese capitán./ /por esas calles vamos a creen... siguen...
caminar valles de oro , mar sirven... viven... alaban...
/Los pescadores que salen a de cristal./) oran... aplauden...
pescar,
verán sus redes llenas por Ven, ven, ven Espíritu divino //Jesucristo reina, reina ya//;
ese capitán./ ven, ven acércate a mí./ //Aleluya amen//
En la Iglesia reina...
/Las tempestades que /apodérate (3) de todo mi ser/ en mi vida reina...
puedan azotar, aquí se siente la presencia de
2

PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Revisión: Edición y Diseño


Pbro. JOSÉ LEVÍ VIVEROS Luis Carlos Posada J.
Párroco