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EL TRIÁNGULO DE LA SALUD

El triángulo como símbolo de relación cuerpo-mente:


A la mayoría de la gente todavía le cuesta entender la relación cuerpo-mente y siempre
buscan, para sus afecciones corporales, explicaciones físicas, y para sus procesos
emocionales, relaciones psíquicas, sociales o circunstanciales.
Un símbolo que expresa de manera clara las diferentes interrelaciones psico-corporales,
y la idea de equilibrio-salud o desequilibrio-enfermedad es el triángulo equilátero.
El triángulo está formado por tres ángulos y tres lados, pero como figura geométrica es
una unidad. Si quitas o añades lados o ángulos, el triángulo deja de ser, para convertirse
en otra cosa. Es una unidad formada por tres aspectos, al igual que nosotros mismos.
Aunque los ángulos y lados pueden variar, la suma total de los grados de los ángulos será
siempre de 180º, lo que significa que si un ángulo se abre o se cierra, obliga a otro ángulo
o a los dos restantes a compensar la diferencia.
Esta diferente relación de grados de sus ángulos, da lugar a los diferentes triángulos -
rectángulos, isósceles, escálenos, irregular o equilátero, (todo esto ya sé que lo sabes, es
sólo un repaso para facilitar la comprensión de lo que se expone a continuación).
De todos los tipos de triángulos, hay uno que tiene un equilibrio perfecto, y este es el
“triángulo equilátero” cuyos lados y ángulos son exactamente iguales.
El triángulo equilátero representaría al ser humano en salud y equilibrio y sus tres lados-
ángulos simbolizan:
1º Ángulo: El cuerpo físico (los órganos, la estructura).
2º Ángulo: La química (lo que comes, lo que bebes, lo que respiras, lo que fumas o lo
que te metes en el cuerpo).
3º Ángulo: La psique, los pensamientos, las emociones.
El equilibrio entre estos tres aspectos nos dota de salud y energía. Ahora para entenderlo,
pasemos a deformar el triángulo equilátero (la persona) cambiando algunos de los ángulos
para descompensar este equilibrio.
Supongamos que abrimos el ángulo psíquico de la persona (triángulo) generando estrés o
ansiedad. Al variar el ángulo psíquico, puede ser compensado por el ángulo químico del
triángulo y generar en la persona una necesidad de comer más o algo determinado (por
ejemplo dulces), al mismo tiempo esta compensación del ángulo químico, podría obligar
al ángulo estructural (el cuerpo) a hacer un cambio, como podría ser engordar.

Ansiedad (ángulo psíquico) ---> comer más (ángulo químico) ---->engordar (ángulo
estructural). Evidentemente el triángulo ahora ya no estaría en equilibrio.
Otra posibilidad sería: Cerramos el ángulo psíquico, aparece la depresión; el ángulo
químico responde con falta de apetito y el ángulo estructural se muestra adelgazando al
cuerpo.

Si desde el ángulo químico en un triángulo equilátero-salud, se hace un cambio -por


ejemplo comiendo comida basura-, el ángulo estructural cambiará transformando el
cuerpo (grasas, colesterol, etc.), y el ángulo psíquico responderá con un entumecimiento
en el pensar, bajando el nivel de energía y generando una actitud más perezosa.
Este proceso también se vive en sentido inverso. Un triángulo no equilátero (en
desequilibrio) puede nivelarse con una acción positiva y así entrar la persona en salud y
armonía.

Un ejemplo sería el caso de un triángulo irregular, donde la persona, en su búsqueda de


mejorar su salud, comienza a hacer ejercicios diarios (por ejemplo yoga) forzando al
equilibrio su ángulo estructural. Al poco comienza a sentir la necesidad de cambiar
hábitos alimenticios (cada vez le gusta menos la carne) mientras que a nivel psíquico se
siente mucho más tranquilo y relajado.
Teniendo en cuenta que cada uno de estos tres aspectos se influencian continuamente, las
combinaciones con las que podríamos jugar son muchísimas, y desde luego, si queremos
hacer un trabajo sobre nosotros mismos, siempre será más fácil y profundo el cambio si
trabajamos sobre los tres ángulos a la vez.