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Rosario, 18 de Noviembre de 2016

Capítulo III: Revolución Neolítica


Primeras experiencias

Revolución Neolítica, por la forma radical y profunda en que cambiaron las estructuras
socioeconómicas. Consiste en la aparición de unas técnicas para la producción de alimentos
que reemplazan a las de explotación del alimento existente en el ambiente. Nos
encontramos con un abanico variado de situaciones, que se explica por tratarse de zonas
donde el cambio de modo de producción tuvo lugar inicialmente y de manera progresiva. Las
primeras experiencias de producción de alimento tienen lugar en el borde exterior del
creciente fértil, en un arco que va desde el corredor sirio-palestino, la franja del piedemonte
del Taurus y el Zagros hasta Khuzistan. Recién el IV milenio a.C. las culturas neolíticas
cerámicas se propagan por la cuenca mesopotámica y recién a finales del periodo,
Mesopotamia como Egipto asumen el papel central en relación con su periferia.
Podemos diferenciar el desarrollo del neolítico en tres grandes etapas:
- Epipaleolítico (15.000 - 10.000): Todavia las comunidades viven en cuevas, se
dedican a la caza y recolección. El problema de la subsistencia se da porque no se conocen
todavía técnicas de producción y conservación de alimentos. Pero se empiezan a evidenciar
técnicas de caza selectiva en donde las comunidades seleccionan los animales para no
diezmar los rebaños, controlandolos sin domesticarlos aún. Sucede algo similar con la
recolección de gramíneas y legumbres silvestres ocasionando una selección y difusión
involuntaria. comienzan a sentarse las bases para la intervención de un sentido productivo.
La movilidad se encuentra circunscrita y estructurada de acuerdo con los recursos
explotables, como sucede con el caso de la pesca lacustre que invita al sedentarismo. La
industria lítica se centra en las formas micro líticas como morteros para la molienda de
gramíneas. Las principales culturas de esta época las ubicamos en Kebara en Palestina y
Zarzi en Kurdistán iraquí.
- Neolítico incipiente (10.000 - 7.500): De la caza selectiva y recolección intensiva, a
la domesticación de animales que entran en simbiosis con las mismas comunidades y
experiencias de cultivo y almacenamiento de producción lo que indica que, progresivamente,
se resolvía el problema de la subsistencia. Las comunidades se asientan en aldeas de casa
y cabañas con campamentos base permanentes con cultivos y campamentos estacionales
para la caza, la cual en muchas comunidades aún es la actividad predominante. Se observa
la aparición de tumbas de antepasados lo cual indica la aparición del sentido de la propiedad
y la herencia. Al final del periodo (neolítico acerámico A) Siria-Palestina, primeros indicios
seguros de cultivo, y en Juzistán, primeros indicios de domesticación de cabras y ovejas.
- Neolítico Pleno (7.500 - 3.500): Aldeas sedentarias (250 a 500 personas) casas de
barro y adobe, planta cuadrangular con significado social (ampliables y con cooperación
interfamiliar) y economía basada en el cultivo de gramíneas y leguminosas y en la cría de
ovejas, cabras y cerdos. La propiedad de los medios de producción de tierras y rebaños, y
su transmisión empieza a dar frutos ya que las comunidades se amplían. Contactos
interregionales con aldeas sedentarias con economía precaria alcanzan un desarrollo
notable por la difusión de la obsidiana. El escenario neolítico de O. Próximo se determina por
comunidades de aldeas productoras de su propio alimento, que se distinguen entre sí por
recursos y grado de desarrollo tecnológico y mantienen una relación de intercambio de
materiales preciosos y fáciles de transportar. Todos los alimentos se producen localmente.
Las causas del paso de la caza-recolección a la producción de alimentos no encuentra
una explicación unívoca. No es por el aumento demográfico ya que la población es tan
escasa que los recursos disponibles son siempre suficientes, así como tampoco el factor
ecológico ya que este sería el escenario de cambio tecnológico y económico pero no su
causa.
Factor temporal: consiste en un intento de dilatar los ritmos de dependencia ambiental
en la búsqueda de alimentos, el cultivo, los rebaños, el almacenamiento y el sedentarismo
deben ir unidos para que se dé el control a largo plazo de los medios de producción.

Características generales del neolítico pleno

A finales del VII milenio, finalizada la fase de producción incipiente, aparecen en el O.


Próximo las innovaciones básicas que caracterizan a la cultura neolítica, en el sentido
tradicional:
- Asentamientos en comunidades de aldeas.
- Cultivo de principales plantas alimenticias (gramíneas y leguminosas)
- Cría de ganado.
- Se afianza la cerámica, el tejido y se empieza a usar el cobre.
Se evidencia una crisis, gracias a una depresión de los hallazgos arqueológicos, del
poblamiento. Del 6.000 al 4.500 se detiene esta crisis y progresivamente se empieza a
poblar la zona.
La base de la producción es agropecuaria con fuerte selección de las especies
domesticadas, tales como la cebada, trigo, carraón y escanda y las plantas industriales son
el lino para el tejido. Estas gramíneas salen de su área silvestre y su cultivo en los valles
aluviales depende de las técnicas de regadío, que se convierten en algo habitual en este
periodo, y proporcionan agua abundante y bien repartida para todo el año, ya sea de tipo
Oasis (Jericó), drenaje y salinización de cuenca fluvial (Eridu) o tipo meseta (Catal Huyuk).
todavía perdura una importante actividad de recolección, que afecta a arbustos y árboles con
frutos como alimento habitual.
Con la ganadería ocurre algo similar, se seleccionan unas pocas especies para la cría:
- Perro: para proteger las aldeas y los rebaños.
- Ovejas y cabras: fibras textiles.
- Bóvidos: carne, trabajo y lácteos.
- Cerdos y corderos: carne.
Al margen de la ganadería se observa actividad venatoria con las especies no
domesticadas y en defensa de la producción de alimentos.
Los tejidos cubrieron las necesidades de vestimenta reemplazando a las pieles de
animales propias del paleolítico, documentado en las inscripciones en arcilla. El utillaje
doméstico se caracteriza por morteros de piedra para la molienda y ollas para la cocción de
alimentos.
Hay pocos recipientes de piedra y se frecuentan los de madera y mimbre. La industria
lítica se adapta a la nueva economía productiva y se especializan los elementos microliticos.
La madera se destaca en la producción agrícola.
Estas actividades de producción doméstica se realizan en viviendas generalmente
cuadrangulares con silos excavados en el suelo, con zonas propias para cada actividad.
Según las variedades regionales cambian los tipos de viviendas. Desde un conjunto
centrado en un patio hasta el retículo apretado de unidades celulares, asentamiento global
abierto con malla ancha y la aldea alveolar compacta. Estas aldeas son pequeñas y están
diseminadas. Son reducidas con familias numerosas ligadas por el parentesco, o en una
sola familia. La estructura social se centra en uno o unos pocos cabezas de familia. Las
diferencias sociopolíticas son relativas y las diferencias se centran en la edad, el sexo y
procedencia. No aparecen diferencias significativas de rango ni siquiera en los ajuares.
Se observa una religiosidad difusa, con dos aspectos complementarios:
- uno funerario ligado a la estructura gentilicia patriarcal, veneración de los
antepasados.
- otro ligado a la fertilidad humana vegetal animal, situados en primer plano por las
técnicas de producción de alimento.
Ambos se encuentran relacionados, dado que las meditaciones neolíticas establecen
cierto paralelismo entre el enterramiento de los difuntos y el renacimiento multiplicado de
semillas. Religiosidad porque el simbolismo está ligado a aspectos hechos naturales como
la fertilidad y la mortalidad más que a humanos divinizados.
Comunidades compuestas por familias nucleares reunidas en comunidades gentilicias
con papeles similares en donde las actividades por fuera de la producción de alimentos las
hacían las propias familias y no hay edificios públicos como almacenes o templos
comunales ya que no hay especialistas con dedicación exclusiva. Los primeros santuarios
extrafamiliares, aparecen al final del periodo (Eridu) pero con formas embrionarias.
Para que exista ciudad debe haber un poder centralizado que coordine las actividades
sociales de la comunidad, movilizando la fuerza de la mísma. Los casos de Jericó con su
torreón y muralla nos indican de la coordinación del trabajo de toda la comunidad, pero no
basta para postular un poder centralizado. En Catal Huyuk con sus numerosos santuarios,
reflejan una situación opuesta a la especialización y centralización del culto y de la
existencia de una casta sacerdotal. Esta comunidad nos refleja un carácter familiar del culto,
por cuenta propia en cada casa, o en la del patriarca. Hay atomización del culto, no
centralización.
Un elemento característico, es su escasa densidad, la existencia de zonas residuales
sin colonizar dedicada a la caza y recolección haciendo que las aldeas están separadas. Se
evidencia una conflictividad baja ya que las posibles armas no están especializadas para la
guerra sino más bien para uso venatorio. Si bien existían elementos de conflictividad entre
las aldeas pero no parece que la guerra fuera un elemento crucial en el modo de producción
y la solución de las relaciones exteriores.
Existen agregaciones a escala regional que se transmitían diacrónicamente de
generación en generación y horizontalmente por imitación. Estas agregaciones, como el
lenguaje, nos permiten reconocer el nacimiento de la conciencia étnica, en contraposición
entre un nosotros y ellos. El horizonte político es meramente local.
Si bien la política y la economía son locales, existen agregados culturales compartidos y
también relaciones que atraviesan todo Oriente Próximo y esto se da por relaciones de tipo “
comercial”. Es decir de tráfico de una comunidad a otra. No hay contradicción entre escala
local de producción y tráfico, incluso a larga distancia, no de materiales voluminosos o
alimentos pero sí de materiales preciosos pequeños que servían como intercambio, el cual
se basaba fundamentalmente en trueque.
Así el neolítico se caracteriza por un sistema de estructuras básicas de células
productivas autosuficientes de influencia local (aldeas) que se encamina hacia un sistema
global con zonas distintas y complementarias para recursos y potencialidades productivas,
con regiones donde varía la tecnología y la población.
Variedades regionales

Las técnicas productivas son llevadas a ecosistemas donde no podrían haberse


originado pero que encuentran un lugar mucho más amplios para desarrollarse. Es así que
la colonización de la meseta anatólica e iraní y la llanura aluvial mesopotámica permite la
extensión cultural por todo oriente próximo. si bien la zona del piedemonte está a la
vanguardia en la etapa incipiente, durante el neolítico pleno, se genera esta expansión por
todo el arco ya conocido.
Anatolia refleja en la etapa incipiente sólo se ve implicada en un desarrollo pleno, la
zona del sur del Taurus, pero en el neolítico pleno se amplía a las mesetas al norte, dejando
deshabitada toda la zona septentrional de la península. Las culturas neolíticas de esta zona
son las mejor conocidas, así como Catal huyuk, Hacilar y Can Hasan.
Catal Huyuk es el asentamiento más importante del momento, con 14 niveles que van
desde el 6.500- 5.500. Es un punto nodal entre los recursos de la llanura semiárida y las
montañas boscosas, Se caracteriza por opciones ricas, trigo y bóvidos, una industria lítica
bellísima con mucha obsidiana y cerámica abundante. Asentamiento compacto, con casa
monocelulares adosadas unas con otras formando un frente defensivo, circulación por
azoteas donde se realizan las actividades domésticas. es notable en esta cultura que una
tercera parte de la vivienda contenía decoraciones y enseres dedicados al culto con
símbolos y estatuillas femeninas dedicados al culto doméstico. Esta comunidad nos refleja
la obsesión simbólica y ritual de una población en estrecho contacto con sus muertos y el
mundo divino para que asegure la buena marcha de su ciclo reproductor.
Hacilar coincide cronológicamente con CH pero es distinto y por un periodo más corto
5.400 - 4.800. Posee casas pluricelulares con patios y circulación a ras del suelo sin
decoración dedicada al culto y con nula industria lítica. Progresivamente fue adquiriendo
rasgos de asentamientos unifamiliares, casas compactas y circulación por azoteas.
Can Hasan Asentamiento con viviendas monocelulares, formando una colmena
compacta, con paredes reforzadas con pilastras internas. Cerámica básica con posterior
aparición de policromía tipo Halaf. Yuxtaposición de las casas formando una fortaleza como
forma de coordinación pero no de programación pública.
Mersin (5.500 - 4.200) del sur del Taurus con conexiones con la zona de Levante,
donde florecen culturas neolíticas cerámicas, con impresiones marginales respecto de
anatolia y baja mesopotamia. las culturas neolíticas levantinas se difunde de norte a sur.
Son zonas marginales con respecto a mesopotami y anatolia. Se observa una recuperación
de la crisis del milenio anterior, aunque se colonizan aldeas muy pequeñas, pobres y con
rasgos arcaicos. Culminan con una crisis al final del V milenio.
La zona sirio-palestina entra en crisis en el V milenio por agotamiento. La zona del
piedemonte del Zagros, vanguardia en el incipiente, entra en crisis de “transferencia”, es
decir que sus fenómenos culturales son llevados para la zona mesopotámica.
La primera cultura cerámica mesopotámica es Umm Dabaghiyah (6.000 - 5.500) entre
el Tigris y la estepa. Asentamiento en casa rectangulares con varias habitaciones y
almacenes adosadas. Al encontrarse en zona bastante árida, la agricultura es pobre y la
base de la producción es la caza del ongaro y otras especies silvestres.
Hassuna (5.500 - 5.000), sucede a la cultura de UD, en zonas aledañas,
contemporánea de Samarra y la primera fase de Halaf. La tipología es similar a la de UD,
pero su base productiva es la agricultura de secano, la ganadería y la caza. Cerámica con
mejores técnicas que UD pero no muy vistosa y utillaje lítico pobre.
Samarra (5.600 - 4.800), sus asentamientos son destacados con casa de varias
habitaciones, erigidas dentro de un recinto amurallado. Con base agropecuaria, se destaca
el uso de regadíos, el primero en Choga Mami. Se divide en tres fases en relación con su
distribución por la zona.
Halaf (5.600-5.300/5.300-4.800/4.800-4.500), localizada en Asiria se expande por la
alta mesopotamia, hasta la costa mediterránea. Se detecta una propagación cultural mucho
mayor a cualquier otra. Se piensa que esta cultura recibió recibió un aporte importante de
culturas montañosas. Con una economía netamente agropastoral, se detectan rasgos en
sus asentamientos con especial arcaísmo, viviendas de tamaño reducida, comparada con
culturas de hace siglos. SU penetración culturas se evidencia en su cerámica característica,
situándose en la cima de dicha producción en el neolítico.
En la Baja Mesopotamia se da un proceso distinto. Aparece de improviso la cultura de
Eridu, en el bajo Eufrates, zona ocupada por pantanos hasta las obras de drenaje e
irrigación. Esta cultura es plenamente neolítica con agricultura de regadío pero con un lugar
destacado para la pesca. Esta cultura es el punto de partida de la cultura de el-Ubaid, con la
que O. Próximo tomará las riendas del desarrollo tecnológico y administrativo.
Es en Eridu, en los primeros niveles (5.000) donde se encuentran los primeros edificios
dedicados al culto, que si bien son modestos, son los primeros dedicados exclusivamente al
culto.
La cultura de Ubaid tiene una duración larga (4.500-3.500), que se extiende por toda la
zona de la baja mesopotamia. En su primer fase hay un ordenamiento de la llanura
mesopotámica, mediante la excavación de acequias que sirven para llevar agua a zonas de
imposible cultivo y para drenar el agua de zonas de abundancia. Se detecta un artefacto
característico que es la hoz de barro cocido para una tarea que se realiza de forma masiva:
recolección de cereales. si bien en un principio la arquitectura doméstica es bastante pobre,
se complejiza con el tiempo, siendo que el centro del asentamiento está dominado por un
templo.
Con el tiempo se puede observar la evolución de estas construcciones y las grandes
dimensiones que toman estos templos, denotan la separación de la función del culto del
resto de las actividades, que se ve reflejado en la centralización y organización del poder
económico y político (ofrendas, culto como actividad comunitaria, movilización de mano de
obra para la construcción de los templos, probable sacerdocio profesional). Estos son
indicios de una tendencia a la centralización y la estratificación sociopolítica. Esta cultura
nos evidencia agregados socioeconómicos y políticos más complejos que la aldea neolítica,
con punto de partida, la ampliación de la producción agrícola, y las líneas maestras son la
incipiente especialización laboral y funcional y la aparición de funciones de coordinación y
decisión, lo que llevó a la progresiva estratificación en el seno de la comunidad.
Tres indicios claves:
- Trabajo especializado aunque todavía no de tiempo completo, con presencia de
productos artesanales de gran valor.
- Márgenes crecientes de riqueza, además de las ofrendas, son cada vez más
importantes los ajuares funerarios que reflejan diferencias en el nivel económico de
los difuntos y dejan entrever una sociedad que empieza a estratificarse funcional y
económicamente.
- El comienzo de producciones en serie lo que significa artesanos a tiempo completo y
agencias políticas que dirigen y consignan las actividades económicas de la
sociedad.
Hacia la Urbanización

Recién en los niveles 17-15 de Eridu, (5000) se encuentran los primeros edificios
dedicados exclusivamente al culto, siendo un hallazgo pequeño pero significativo ya que
recordando el caso de Catal huyuk, donde el culto era meramente familiar.
Es la fase cultural de Ubaid, que recorre grandes dimensiones y se difunde de la baja a
la alta mesopotamia, tiene este rasgo característico. Esta cultura que va desde el 4500-4000
en una primer fase clásica, y de 4000-3500 para la fase tardía, se reconoce como una
sucesión de la cultura de Eridu en el sur mesopotámico. Los centros son el propio Eridu, Ur,
Ras el Amisha.
En esta época se da un ordenamiento de la llanura mesopotámica, a escala local,
mediante la excavación de acequias para llevar agua a lugares donde no se podría cultivar
de otro modo y por sobre todo, para drenar los excesos de agua en los pantanos y aguajales
de la zona del delta. A lo largo de estas acequias se sitúan los asentamientos que se
dedican a la agricultura, indicado por un elemento muy difundido como la hoz de barro
utilizado para la recolección de cereales, pero también hay dedicación a la ganadería,
arboricultura y horticultura. Algunos asentamientos se dedican a la pesca.
La arquitectura doméstica, que en principio es bastante pobre con cabañas de madera y
cañas, se complejiza con el tiempo, que se observa con la evolución en las fases
progresivas de Eridu. El centro del asentamiento está dominado por un templo, que con el
tiempo se hace cada vez más grande y sólido. Las dimensiones de estas construcciones,
denotan que la separación del culto tuvo en reflejo inmediato en la organización del poder
económico y político, con ofrendas, movilización de mano de obra, etc.
Podemos denotar tres indicios claves que indican el camino a la centralización del
poder:
1) Productos artesanales de gran valor para la época, fruto de trabajo especializado,
todavia no a tiempo completo.
2) Ubicación de márgenes crecientes de riqueza no correspondientes a la
supervivencia y con valor simbólico. Además de ofrendas en los templos, los ajuares
funerarios diferenciados en los niveles económicos, nos indican una sociedad que
empieza a estratificarse económica y funcionalmente.
3) Comienzo de producciones en serie, lo que indica artesanos con dedicación plena y
agencias políticas que dirigen y consignan esas actividades. En la primer fase de
Ubaid se observa una cerámica de alta calidad y técnica. En la última fase, se
observa un decadencia, ya que se prioriza la cantidad con la introducción del torno
lento.

Así vemos cómo la cultura de Ubaid presenta un proceso de formación de agregados


socioeconómicos y políticos más complejos que la aldea neolítica. El punto de partida es la
ampliación de la producción agrícola y las líneas maestras son la incipiente especialización
laboral y funcional y la consiguiente aparición de de funciones de coordinación y decisión,
en torno al templo, y la progresiva estratificación en el seno de la comunidad.
A la cultura de Ubaid se suman otros centros septentrionales en lo que luego sería
Asiria, con sucesiones de templos que combinan elementos meridionales con originales.
Pero en el norte se evidencia un carácter competitivo de influencias, denotado en los
niveles, donde en un tiene influencia de los montes (Halaf, ya en crisis) y en el siguiente
influencia de los colonos agrícolas de Ubaid.
El norte, se observa una presencia mayor del intercambio, ya que la agricultura
depende de las precipitaciones.
La fuerza expansiva de la cultura de Ubaid, se detiene en la zona del Khabur pero las
culturas de tipo mesopotámico se extienden más allá de la Alta Siria, al sureste de Anatolia,
a Irán y Omán.
La metalurgia en esta cultura, alcanzó niveles técnicos considerables, siendo utilizados
para herramientas y armas, y no sólo para elementos decorativos.
Con el calcolítico tardío, llegamos al final de la fase Ubaid y comenzamos la fase
llamada de Uruk antiguo en el valle de mesopotamia. Sin ruptura en el aspecto técnico y
organizativo, pero debemos priorizar debido a un cambio en la cerámica y a los indicios
posteriores de polarización hacia una economía y dirección política centralizadas, siendo
Uruk el asentamiento que desplaza a Eridu como asentamientos guía.
En Uruk los niveles 18-15 son fase Ubaid, pero del 14-6 pertenecen a la fase antigua de
Uruk.
A mediados del IV milenio la llanura de la baja mesopotamia encabeza el desarrollo
técnico y organizativo y se convierte en el centro de las aledañas. Las ciudades templo se
convierten en polos de atracción y guía socioeconómica, política e ideología. El nuevo papel
desempañado por el templo, indica un nuevo tipo de religiosidad: el sistema de ofrendas, la
existencia de un templo en la ciudad indican la aparición de auténticas personalidades
divinas. La comunidad centra en ellas sus esperanzas y temores, superando las
concepciones genéricas referentes a las fuerzas de la naturaleza más bien impersonales.
Este nuevo tipo de religiosidad, de relación entre comunidades locales y personalidades
divinas cuenta, a partir de ahora con la mediación de una clase emergente de sacerdotes,
que se arroga no sólo los honores y las obligaciones de esta intermediación, sino los
honores y obligaciones de una dirección coordinada de los comportamientos políticos y
económicos del cuerpo social en su conjunto.