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CANTATA RIOJANA Musica: RAMON NAVARRO Poemas: HECTOR DAVID GATICA CANTATA RIOJANA Musica: Ramén Navarro Poemas: Héctor David Gatica INDICE 1. Canto fundacional de La Rioja 2. La Maloca 3. Un Santo de madera de naranjo 4. Invocacién a las divinidades diaguitas 5. Las madres aborigenes 6. Elreparto del agua 7. El canto popular 8. Oda alos Caudillos 9. Vidala del éxodo 10. Vidalita de los creadores 11. Serenata a la Ciudad de los Azahares 12. Chaya final “Sacrificio adrede el método escueto y la sistematizacion de los sabios, porque quiero presentar a los dioses en su medio natural, que conozco, he estudiado y sentido con cariffo, infundiéndoles una vida que no se trasunta del esbozo de sus figuras, ni de la fotografia de sus ceremonias, nila copia de los himnos; sino que ésta, antes que nada y por sobre todo ello, en la naturaleza misma, de la que son su expresion espiritualizada. Mas que a formular la clasificacién de un grave escaparte de museo, aspiro a dar vida trashumante a estas toscas piedras y a estas ingenuas creencias de las remotas épocas de América’, Juan Zacarias Agiiero Vera — DIVINIDADES DIAGUITAS “La Rioja es tierra de leyendas y sugestién. Tierra desolada, silenciosa y dura; pero de misteriosas adherencias. La Rioja se adhiere a las ropas del caminante con el amarillo polvo de sus largos caminos, y se adhiere también al corazén con el embeleso de sus Iunas esplendentes y el turbion de sangre y oro de sus majianitas claras. La Rioja es tierra de coraje y de bravura donde los hombres endurecen sus carnes con la lucha diaria de su vida angustiosa, y purifican el alma con el constante desvanecimiento de sus caras ilusiones. La Rioja es también tierra de recuerdos. Pero ella no vive de recuerdos. Ilustra sus recuerdos con el “Albear’ de sus pastores y el solar de sus labriegos: que en la amargura del paramo poemiza la esperanza cuando acude a sus recuerdos y le cuenta su pasado’. Dardo de Ia Vega Diaz - LA RIOJA HEROICA “Acallada la algarabia de los triunfadores, la ciudad, temblorosa aun, contemplése a si misma en el silencio de sus calles heridas; en el dolor y humillacién de sus viviendas violadas. Entonces, muy lentamente, transformando en infinita ternura la angustia que la devoraba, la ciudad comenzé6 a aquietar el polverio; a limpiar la cara sucia de sus modestas viviendas, y, uno a uno, fue apaciguando a sus moradores; pero no se atrevié a decirle que esa batalla perdida, la transformaba en un latido fuera del corazén de un pais que la rechazaba” Ricardo Mercado Luna - LA CIUDAD DE LOS NARANJOS