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¿Cómo funciona?

Controlar las condiciones térmicas que vienen determinadas por variables ambientales

y variables individuales se hace cada vez más necesario para mejorar la calidad de vida.

El equilibrio entre ellas determina la sensación térmica de nuestro cuerpo y el nivel de

confort.

El control de la temperatura

Actualmente, el sistema más utilizado para controlar las variables ambientales son los sistemas de aire
acondicionado. Controlar por completo la temperatura, la humedad y la ventilación y, además, cuidar el medio
ambiente, se ha convertido en el mayor reto de las empresas de climatización, en estos momentos.

La climatización

Es el proceso de tratamiento del aire en el que se controla simultáneamente su temperatura, humedad, limpieza
y distribución para responder a las exigencias del espacio climatizado.

Se entiende por confort térmico la sensación de completo bienestar físico, desde un punto de vista de equilibrio
en el intercambio de calor. En un ambiente cerrado son cuatro los factores ambientales que intervienen
directamente en el confort térmico: temperatura del aire, humedad, movimiento del aire y pureza del aire.

El control de la temperatura
La temperatura del aire está directamente relacionada con el intercambio de calor entre dos cuerpos, en este
caso, entre el aire que rodea al individuo y su piel. Un adecuado control de la temperatura elimina el esfuerzo de
acomodación, consiguiendo un mayor confort y bienestar físico.
El control de la humedad
Una gran parte del calor del cuerpo humano se disipa a través de la evaporación por medio de la piel (sudor). Si
la humedad del ambiente supera determinados niveles no habrá sensación de confort.

Movimiento y circulación del aire


Las corrientes de aire intervienen directamente en la sensación térmica de las personas, de modo que cuanto
mayor es la velocidad del aire, mayor capacidad de transmisión de calor tenemos y aumenta nuestra capacidad
de sudoración.

Filtrado, limpieza y purificación del aire


La pureza del aire se consigue mediante la renovación del aire de la habitación y se controla mediante la
eliminación de partículas contaminantes con filtros u otros dispositivos y/o mediante ventilación.

Ciclo de refrigeración

En este ciclo circula un refrigerante cuya función es la de reducir o mantener la temperatura de un determinado
ambiente por debajo de la temperatura del entorno. Para ello, se debe extraer calor del espacio que deseamos
refrigerar y transferirlo a otro cuerpo cuya temperatura sea inferior que pasa por diversos estados o condiciones.
Cada uno de estos cambios se denomina “procesos”.
El refrigerante comienza en un estado o condición inicial, pasa por una serie de procesos según una secuencia
definida y vuelve a su condición inicial. El conjunto de esta serie de procesos se denomina "ciclo de
refrigeración". El ciclo de refrigeración simple se compone de cuatro procesos fundamentales.

Expansión
Al principio, el refrigerante está en estado líquido en la unidad exterior a alta presión. Es necesario enviarlo a la
unidad interior y, para conseguir el efecto de refrigeración, se manda a través de un elemento de expansión. Con
ello se consiguen dos cosas: reducir la presión y la temperatura del líquido, dejándolo con las condiciones
óptimas para la operación.

Evaporación
En el evaporador (dentro de la unidad interior), el líquido se evapora, cediendo frío al aire del local a climatizar
(impulsado por un ventilador). Todo el refrigerante se evapora en el evaporador y como resultado se obtiene
gas.

Compresión
Este gas vuelve a la unidad exterior para convertirse, de nuevo, en líquido. El primer paso es comprimir el gas.
Esta operación se efectúa en el compresor obteniendo gas a alta presión.

Condensación
El vapor a alta presión circula a través del condensador. Se evacua el calor al exterior y se obtiene el refrigerante en
estado líquido.