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El problema obrero y la propuesta socialista y anarquista

La Revolución lndustrial provocó un nuevo tipo de desigualdad; la de la burguesía dueña de las fábricas y los
obreros que trabajaban para ellos. A lo largo del siglo XIX surgieron distintas críticas ante este problema, entre las
que destacaron el socialismo, el anarquismo y la doctrina social de la lglesia católica.
Las condiciones laborales de la industrialización
Las condiciones laborales de los obreros quedaban reflejadas en jornadas que se prolongaban hasta catorce
horas diarias sin derecho a días de descanso. Muchos de los derechos laborales actuales tales como el seguro
médico, seguro de accidentes en el trabajo, la jubilación, vacaciones e indemnizaciones por despido, fueron
conseguidos gracias a la lucha de los obreros durante los siglos XIX y XX.
Además, los salarios eran insuficientes, lo que obligaba a trabajar a toda la familia (mujeres, niños y ancianos). El
empleo de trabajadores de escasa cualificación facilitaba aún más la explotación, que alcanzaba sus cuotas más
elevadas en el trabajo infantil.
Las condiciones de vida eran especialmente precarias en los núcleos urbanos, donde las personas llegadas del
campo vivían hacinadas en infraviviendas ubicadas en zonas insalubres. La desnutrición, sumada a la falta de
condiciones higiénicas, derivaba en enfermedades como el raquitismo o en epidemias como el cólera, la
tuberculosis o el tifus, responsable de las elevadas tasas de mortalidad de la época, sobre todo en niños.
El socialismo utópico
Los primeros pensadores socialistas aparecieron con la industrialización. Aunque sus representantes sostenían
planteamientos distintos, fueron denominados por Karl Marx como socialistas utópicos para desacreditarlos. Esto
a razón que, frente a la situación laboral de los obreros, sus exponentes plantearon soluciones ideales o incluso
intentaron conformar nuevos arquetipos de sociedad. Algunas de estas propuestas son las siguientes:
 Francois Babeuf (1760-1797). Durante la Revolución francesa, abogó por la abolición de la propiedad privada
y por la colectivización de la tierra.
 Henri de Saint-Simon (1760-1825). Defendió la reforma racional de la producción y la redistribución de la
riqueza por el Estado para atajar las desigualdades.
 Charles Fourier (1772 – 1837). Firme partidario de la sociedad basada en la libre asociación, trató de poner en
marcha los falansterios, pequeñas comunidades de producción y consumo basados en la armonía social.
 Robert Owen (1771-1858). Fabricante textil que siempre había denunciado las condiciones de trabajo
abusivas, puso en práctica sus propias ideas en su fábrica de New Lanark (Escocia), donde elevó los salarios
y proporcionó a los obreros mejoras en vivienda, sanidad y educación.
El anarquismo
El anarquismo congregó a distintos pensadores que tenían en común la critica a toda forma de autoridad impuesta.
Estado, familia, lglesia, etc. En su lugar, defendía el principio de asociaciones libre.
El anarquismo fue un movimiento heterogéneo y dentro de sus postulados incluyó tanto propuestas pacifistas
como violentistas. Entre sus pensadores destacan el inglés Godwin, el alemán Stirner, el francés Proudhon y el
ruso Krcopotkin. Sin embargo, su principal teórico fue MijaíI Bakunin, filósofo ruso que en 1868 fundó la Alianza
lnternacional de la Democracia Socialista.
La doctrina anarquista defendía la supresión del Estado y su sustitución por federaciones de asociaciones
agrícolas e industriales llamadas comunas. En esta forma de organización social se abolirían las clases sociales y
la herencia, la propiedad sería colectiva y los beneficios de producción se repartirían de forma equitativa. Firme
defensor de la igualdad entre hombres y mujeres, desarrolló un ideario libertario contrario a los partidos políticos y
a cualquier jerarquización social.
EL socialismo marxista
Debe su nombre a Karl Marx (1818-1883), teórico social alemán exiliado en Londres. En 1848 fundó junto a
Friedrich Engels la Liga de los Comunistas y publicó el Manifiesto del Partido Comunista.
Marx sostiene que las sociedades están compuestas de clases antagónicas y que se van transformando a través
de la lucha de clases. Su lectura de la lucha de clases en el siglo XIX era el enfrentamiento entre la burguesía, que
había derrotado a la aristocracia durante la Revolución francesa, y el proletariado.
Para Marx, la lucha de clases entre burguesía y proletariado (los obreros de fábrica y no los campesinos) es la
dinámica de la sociedad que le tocó vivir, es decir, la del siglo XIX. Concluida la confrontación, el proletariado
terminaría venciendo a la burguesía, y en ese momento, la lucha de clases terminaría. No habría más
enfrentamientos de clases, pues ya no habría otra clase explotadora.
Para los Marxistas, el punto de partida para comprender la realidad era la base económica. Esto implicaba
identificar quiénes poseían La propiedad y los medios para producir, quiénes determinaban las condiciones de
trabajo, por ejemplo, el salario.
El marxismo planteaba una relación antagónica entre una clase social dominante (capitalistas) y una clase social
dominada (obreros). Desde el pensamiento marxista, la solución para resolver el problema de la cuestión obrera
radicaba en modificar estas condiciones desiguales y de explotación mediante una transformación radical.
Para Marx, la socialización de los medios de producción era la solución para terminar con la explotación, y la
revolución, el único camino posible para conseguirla.
¿Sabías que…?
Karl Marx (1818-1883) fue un militante comunista de nacionalidad alemana y origen judío Su amplia cobra ha sido
el fundamento del estudio y ejercicio del socialismo. En 1999, en una encuesta de la BBC, fue elegido el pensador
del milenio.
El movimiento obrero en el siglo XIX
Los trabajadores de las fábricas constituyeron una nueva clase social, el proletariado, articulada en un conjunto de
demandas para mejorar su situación. A través de un activismo político vinculado a los conflictos sociales, se fueron
generando diferentes tipos de organizaciones de obreros reformistas o revolucionarias. Por otro lado, la lglesia
católica se manifestó a través de una nueva doctrina que no fue ajena a este contexto.
Primeras acciones del proletariado
Las duras condiciones de vida impuestas por la industrialización provocaron que surgieran movimientos y
asociaciones de trabajadores. De entre esas iniciativas, destacaron el cartismo, el ludismo y y los sindicatos.
El cartismo.
El cartismo fue un movimiento popular inglés que expresaba las demandas políticas de los obreros.
En la década de 1830, movilizó a miles de trabajadores en torno a una serie de peticiones recogidas en lo que se
conoce como la Carta del pueblo: sufragio universal masculino, voto secreto, sueldo anual para los diputados,
elecciones anuales al parlamento, participación de los obreros en el parlamento y circunscripciones electorales
iguales.
Para 1838, aun cuando sus demandas no fueron aceptadas el movimiento cartista dejó un legado importante: una
clase obrera con demandas claras y una cultura de alianzas de los obreros con los sectores medios de la
sociedad. De igual modo, varias de las demandas de los cartistas fueron aceptadas con el paso de los años.
El ludismo
Durante el último tercio del siglo XVIII y, sobre todo, Las primeras décadas del siglo XIX, se gestó en Gran Bretaña
como en otras partes de Europa un fuerte malestar social por parte de los trabajadores y artesanos. Estos
consideraban que las nuevas formas de producción, gracias a las máquinas generaban la quiebra de la producción
artesanal y el despido de trabajadores porque ya no se requería su labor.
El ludismo fue de los primeros movimientos de protesta contra las consecuencias de la Revolución lndustrial.
Consideraba que la implementación de nuevas máquinas en la producción iba en contra de sus intereses. Por ello,
parte de las protestas de los ludistas devino en la destrucción de maquinaria.
El sindicalismo
Desde 1799, el parlamento británico había prohibido el derecho a la asociación. La persistencia de las protestas
ayudó al reconocimiento legal de los sindicatos (trade unions) en 1824; entre 1830 y 1834, se coordinó con los
diferentes sindicatos para la creación de la Great Trade Union.
El sindicalismo británico pronto fue imitado en el continente. La participación de los trabajadores y sus
asociaciones en las revoluciones de 1848 inspiró la creación de los primeros sindicatos en Bélgica y Alemania.
Para la segunda mitad del siglo XIX, los sindicatos más influyentes en Europa fueron las trade uníons británicas y
el sindicato socialdemócrata alemán.
En 1884, el derecho de asociación fue reconocido en Francia, lo que permitió la creación de la Federación
Nacional de Sindicatos, precursora de la Confederación General del Trabajo (CGT), fundada en 1895.
Las internacionales obreras
En la segunda mitad del siglo XIX, el movimiento obrero alcanzó mayor difusión. Las ideas marxistas y anarquistas
se propagaron por Europa y la creciente politización obrera revelaba la necesidad de una organización que
agrupara los sindicatos y asociaciones obreras de distintos países.
En 1864 se constituyó en Londres la I Asociación Internacional de Trabajadores. Las discrepancias surgidas entre
marxistas y anarquistas y la represión de los gobiernos, que la consideraban peligrosa, (provocaron su extinción
en 1876).
En 1889, los partidos políticos socialistas y laboralistas fundaron en París la II lnternacional. Tras largos debates,
se decidió la participación de los partidos obreros en las elecciones para llevar a representantes obreros a los
Parlamentos. La II lnternacional estableció algunos símbolos del movimiento obrero. como la proclamación del
primero de mayo como Día lnternacional del Trabajo.
La doctrina social de la lglesia católica
La lglesia católica abordó la situación de la clase obrera a partir de la publicación de la encíclica Rerum Novarum
(1891, con el papa León XVIII). Esta sistematizó la doctrina social de la iglesia, la cual cuestionó el egoísmo
individualista del liberalismo y advirtió acerca del peligro que representaba el socialismo, sin dejar de defender la
propiedad privada debido a su función social.
La encíclica señala la necesidad de que la lglesia, el Estado, el empresario y el obrero trabajen juntos. Defendía el
derecho a la propiedad, pero también los sindicatos. La lglesia velaría por los aspectos religiosos y morales del
trabajo, el Estado aseguraría un trato justo para el trabajador e incentivaría la producción, y los trabajadores y
empresarios debían reconciliarse y reconocer derechos y deberes. Finalmente, consideraba a las asociaciones
obreras como un medio de protección necesario.
¿Sabías que…?
Los salarios de los obreros eran tan bajos que no alcanzaban para una vivienda digna. Todos los miembros de la
familia, incluso los niños de 7 u 8 años, debían emplearse durante largas jornadas laborales que excedían las doce
horas diarias.
Rerum Novarum
Si el fundamento de los estatutos sociales se coloca en la religión, llano está el camino para regular las relaciones
mutuas de los socios [..].
Habrá que proveerse para que en ningún tiempo falte trabajo al obrero, y para que haya fondos disponibles con
qué acudir a las necesidades de cada uno: y ello no solo en las crisis repentinas y casuales de la industria, sino
también cuando la enfermedad, la vejez o los infortunios pesaran sobre cualquiera de ellos.
Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede (s. f.). Carta encíclica Rerum Novarum del Sumo Pontífice León
XIII sobre la situación de los pobres.