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La sociedad y la moral victoriana

Durante el reinado de Victoria I (1837-1901), Gran Bretaña se consolidó como la principal potencia,
mundial. Este periodo, conocido como la era victoriana, se caracterizó por la expansión económica y
territorial y por la estabilidad política. Son años de transformación, de la Primera y Segunda Revolución
Industrial, marcados por el crecimiento económico y las tensiones sociales que replantean nuevas
formas económicas, sociales, políticas y sociales.
Las reformas políticas y sociales
El modelo parlamentario británico se había consolidado tras la revolución de 1688, pero recién a lo largo
del siglo XIX se emprendieron reformas que ampliaban la participación y los derechos de los ciudadanos.
Las primeras transformaciones tuvieron lugar en 1832, en el reinado de Guillermo IV. Se reformó la ley
de pobres, se abolió la esclavitud en el Imperio y se democratizó el gobierno municipal; además, la
promulgación de la Reform Act modificó el sistema electoral y extendió el derecho al sufragio.
Reformas posteriores ampliaron la participación en un sistema político que funcionaba mediante la
alternancia entre los tories (conservadores) y los whigs (liberales).
Uno de los principales legisladores fue Benjamin Disraeli [1804-1884], de tendencia conservadora, que
promovió la legislación socia que reglamentaba el trabajo de mujeres y niños, anexó las islas Fiyi cono
parte de su política exterior, adquirió las acciones sobre el canal de Suez, logró la coronación de la reina
Victoria I como la primera emperatriz de la India e impulsó las guerras coloniales de Afganistán y
Sudáfrica. De esa manera Gran Bretaña frenó el imperialismo ruso y otomano.
Otro legislador fue William Gladstone (1809-1898), de tendencia liberal, quien encarnó los principios del
liberalismo como el libre comercio, las libertades civiles y religiosas y el control del gasto público.
Preocupado por la educación, abrió universidades, impulsó la reforma electoral (ampliación del voto a la
mayoría de propietarios rurales) y la expansión colonial.
La educación victoriana
El reinado de Victoria se caracterizó por la rigidez moral, la gran influencia de las creencias religiosas y
el culto a la familia y la autoridad.
Se intentó mantener un equilibrio social, signado por el conservadurismo, un acentuado respeto por la
jerarquía y los buenos hábitos de carácter cristiano.
Las clases sociales media y alta de la burguesía tuvieron el privilegio de brindar educación a sus hijos.
Sin embargo, mientras los niños ingresaban a internados para completar su educación superior, las
niñas eran educadas en casa, bajo normas estrictas de obediencia y moral. Los niños pobres asistían a
las escuelas de caridad si es que no trabajaban en las fábricas.
En las escuelas públicas (public schools] y en las universidades [Oxford y Cambridge), los hijos de la
aristocracia y los burgueses esperaban recibir una formación intelectual basada en los clásicos griegos y
los comportamientos que los identificarían como jóvenes de élite.
La moral victoriana estuvo constituida por estrictas normas morales que lo calificaban de indecente o
indecoroso todo lo relacionado al cuerpo y la sexualidad. Asimismo, se daba por sentado la superioridad
del varón sobre la mujer, quien estaba vinculada con las funciones netamente reproductivas y del
gobierno del hogar.