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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

I. LA JURISDICCIÓN.
A. GENERALIDADES.
1. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA JURISDICCIÓN.
La convivencia pacífica de la comunidad se logra en la medida en que es posible
la sustitución de la violencia por la acción jurisdiccional, que en términos
generales, faculta a su titular para recurrir a un tribunal en demanda de una
decisión, reemplazándose así la fuerza, como medio de solución de conflicto, por
el proceso.
El conflicto es un atributo de la naturaleza del ser humano, y es un hecho notorio
que no requiere demostración. En efecto, cada vez que conviven dos o más
personas en el campo individual, en el campo nacional, o Estados en el campo
internacional, se produce un conflicto; por ejemplo, un problema de familia, una
huelga, o una guerra. La ciencia procesal ha estudiado profundamente este
fundamental problema lo cual, en lo que se refiere a la jurisdicción y a su
aplicación en el campo del derecho chileno, será objeto de estudio.
En términos generales la expresión c onfli cto equivale a discordia, a desavenencia
de voluntades. Procesalmente hablando, el conflicto se presenta toda vez que una
persona o ley exige a otra la ejecución acto o abstención, y ésta se resiste o
quebranta la norma. Al respecto, el jurista italiano Francesco CARNELUTTI
señala que el conflicto nace cuando existe una pretensión, por una parte, y una
resistencia por otra.
La actividad jurisdiccional surge al momento de existir un conflicto de
relevancia j ur í di c a, el cual se genera cuando un sujeto, con su acción u
omisión, produce como resultado el quebrantamiento del ordenamiento jurídico,
esto es, la infracción de la norma reguladora de su conducta, ya sea ésta imperativa,
prohibitiva o permisiva; en cambio un conflicto que carece de relevancia jurídica,
es aquel que no conlleva la violación del Derecho, como, por ejemplo, los que
afectan el orden social y moral. Al conflicto de relevancia jurídica se le ha
denominado litigio, y se entiende por tal, un conflicto intersubjetivo de intereses,
jurídicamente relevante, caracterizado por la existencia de una pretensión resistida.
¿Cómo se soluciona un conflicto en la sociedad? Para ello han surgido en la
historia de las instituciones procesales, y coexisten en el momento presente, tres
posibles medios de solución: la autotutela, la autocomposición y la
heterocomposición.

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a. LA AUTOTUTELA, JUSTICIA PRIVADA O AUTODEFENSA.


El mecanismo más primitivo de solución de conflictos es la autotutela, en
donde cualquiera de los sujetos en conflicto está facultado para resolverlo por su
propia mano (prima la “ley del más fuerte”). Es una forma normalmente injusta,
pues resulta triunfador no siempre el que tiene la razón, sino quien cuenta con los
medios coercitivos para imponer sus decisiones. La autotutela está en pugna con los
conceptos más elementales de justicia, no obstante, tiene un importante campo de
aplicación aún en nuestros días.
Por tanto, lo que caracteriza a la autodefensa es la concurrencia de dos
elementos: la ausencia de un tercero imparcial distinto de los sujetos en
conflicto; y la imposición de la decisión por una de las partes a la otra. Ahora
bien, la autotutela se puede analizar en tres tipos de relaciones, a saber:
Relaciones entre sujetos. En Chile, la igualdad ante la ley (art. 19 Nº 2 de la
CPR) y la igualdad justicia (art. 19 Nº 3 de la CPR) excluyen la autotutela como
medio de solución de conflicto; por tal razón, el Derecho positivo chileno, por
regla general, prohíbe la autotutela y más aún, la sanciona criminal (por ejemplo, con
pena de cárcel) y civilmente (por ejemplo, el art. 1456 del CC señala que la
fuerza es un vicio del consentimiento y sanciona con la nulidad los actos
realizados bajo su imperio). No obstante, en casos excepcionales la legislación
chilena legitima el empleo de la fuerza como medio de solución de conflicto, y el
ejemplo más clásico se encuentra en materia penal, concretamente, en la legítima
defensa como causal eximente de responsabilidad (art. 10 N° 4 del CP); en
materia civil se pueden citar como ejemplo los casos de autotutela cautelar,
como el derecho de retención que tiene mandatario respecto del mandate (art.
2162 del CC)1.
Art. 1456. La fuerza no vicia el consentimiento, sino cuando es capaz de producir
una impresión fuerte en una persona de sano juicio, tomando en cuenta su edad,
sexo y condición. Se mira como una fuerza de este género todo acto que infunde a
una persona un justo temor de verse expuesta ella, su consorte o alguno de sus
ascendientes o descendientes a un mal irreparable y grave.
El temor reverencial, esto es, el solo temor de desagradar a las personas a
quienes se debe sumisión y respeto, no basta para viciar el consentimiento.
Art. 10. Están exentos de responsabilidad criminal:
4. El que obra en defensa de su persona o derechos, siempre que concurran las
circunstancias siguientes: Primera. Agresión ilegítima.
Segunda. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
Tercera. Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.
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Art. 2162. Podrá el mandatario retener los efectos que se le hayan entregado por
cuenta del mandante para la seguridad de las prestaciones a que éste fuere
obligado por su parte.
Por lo tanto, la autotutela está prohibida por nuestra legislación y castigada en la
mayor parte de los casos; sólo excepcionalmente, y por causas establecidas en la
propia ley, se encuentra autorizada y legitimada.
i. Relaciones entre el Estado y los particulares. Estas relaciones se
rigen por la CPR y sus leyes complementarias, en donde la autotutela está
absolutamente prohibida y sancionada. No obstante, la autotutela es una medida
común de solución de conflictos, como por ejemplo, los golpes de Estado, las
disoluciones de congresos, etc.
ii. Relaciones entre los países. En este ámbito la autotutela representa la
forma general de solución de conflictos (la autotutela, aquí, toma el nombre
de guerra). Sólo excepcional y lentamente, por la vía de los arbitrajes, se ha
logrado imponer el proceso como medio de solución ; y, por otro lado, organismos
internacionales como la ONU y la OEA han tratado de solucionar conflictos por la
vía de la autocomposición.
1 En casi todas las obras anteriores al año 2008, se mencionaba como ejemplo al art. 233 del CC (actual art. 234), que
facultaba al padre para corregir y castigar moderadamente a sus hijos. Hoy, sin embargo, de acuerdo al art. 234, los padres
tienen la facultad de corregir a los hijos, cuidando que ello no menoscabe su salud ni su desarrollo personal. Esta facultad
excluye toda forma de maltrato físico y psicológico y deberá, en todo caso, ejercerse en conformidad a la ley y a la Convención
sobre los Derechos del Niño.

b. LA AUTOCOMPOSICIÓN.
La autocomposición, según JUAN COLOMBO, es una forma de solución de
conflictos que opera cuando las partes entre las cuales se produjo, le ponen fin
directamente mediante un acuerdo de voluntades. Algunos critican este concepto,
pues sería incompleto toda vez que se refiere sólo a la autocomposición
bilateral, siendo que también habrían casos de autocomposición unilateral;
es por ello que también se define como la forma mediante la cual, bien ambas
partes mediante el acuerdo mutuo, bien una de ellas, deciden poner término al litigio
planteado. Sin embargo, esta postura es discutible.
Desde un punto de vista general, ésta es la forma normal y lógica de solución
de conflicto, y en el hecho ocurre que la mayoría, o al menos muchos de ellos, son
resueltos por este medio2.
Ahora bien, la autocomposición está permitida cuando el conflicto gira en torno al
interés privado de las partes en discordia (por ejemplo, el contrato de transacción;
art. 2446 del CC); por tanto, está expresamente prohibida cuando se encuentra
comprometido el interés público, como ocurre en el campo penal, con los
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crímenes o simples delitos de acción pública, y en el campo del Derecho privado


con los asuntos de familia, tributarios, etc.3
Art. 2446. La transacción es un contrato en que las partes terminan
extrajudicialmente un litigio pendiente, o precaven un litigio eventual.
No es transacción el acto que sólo consiste en la renuncia de un derecho que no
se disputa.4
La autocomposición puede ser clasificada desde distintos puntos de vista, a saber:
i. Atendiendo al número de voluntades que se requiere para su
perfeccionamiento, la autocomposición puede ser unilateral, si la solución
proviene de una de las partes (por ejemplo, el desistimiento de la demanda, la
renuncia a la pretensión), o bilateral, si proviene del acuerdo de ambas partes del
conflicto, actuando ellas en forma directa o asistidas por un tercero (por ejemplo, la
transacción, el avenimiento). Como se dijo, esta distinción no es compartida por
todos, así, por ejemplo, el profesor ALFARO no la menciona.
ii. Desde el punto de vista de su relación con el proceso, la autocomposición
se clasifica en ext rap r o c e sal o direct a, cuando una o ambas partes
involucradas en el conflicto, por sí mismas le ponen término (por ejemplo, el
desistimiento, el allanamiento, la transacción); y autocomposición intraprocesal
o indirecta, cuando hay intervención o ayuda de un tercero, quien efectúa una
labor conciliadora, sea por iniciativa y acuerdo de las partes (avenimiento) o a
instancia del órgano jurisdiccional (conciliación).
2 Como se verá más adelante, se incluyen en esta forma de solución de conflictos a los equivalentes jurisdiccionales, que no son otra cosa que
cualquier medio diverso de la jurisdicción, apto para la composición del litigio.
3 En materia procesal penal, se han contemplado diversas salidas alternativas para poner término o suspender los procesos penales durante su
transcurso, para lo cual se requiere contar siempre con el acuerdo de las partes; siendo los dos medios autocompositivos más trascendentes: la
suspensión condicional del procedimiento y los acuerdos reparatorios.
4 El conflicto es un requisito preliminar para que las partes puedan transigir, así lo establece el art. 2446 inc. II del CC, al señalar que no es
transacción el acto que sólo consiste en la renuncia de un derecho que no se disputa.

En definitiva, la autocomposición se caracteriza por ser una forma pacífica de


solución de conflictos (pues la concurrencia de la fuerza física o moral está
prohibida), que emana de una decisión voluntaria de las partes, ya sea que se haya
llevado o no al proceso para su decisión.
Por último, hay que tener presente que sólo puede llegarse a la forma
autocompositiva por quienes tienen la capacidad o las facultades suficientes para
convenir en el acuerdo.5

c. HETEROCOMPOSICIÓN (EL PROCESO).


En esta última fase, los habitantes se desprendieron de la facultad de hacer justicia
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por
sí mismos, y estas atribuciones fueron pasadas al jefe de tribu, al príncipe, al
monarca, y actualmente, al Estado. Consecuentemente, nació para el Estado la
obligación de atender a esta necesidad, para lo cual dio la organización y los
medios que garantizaran suficientemente a las partes la mantención de sus
derechos. Nace así el proceso, cuya finalidad es erradicar el uso de la fuerza
ilegítima en un determinado grupo social, puesto que el uso de la fuerza legítima
la ejerce el Estado (de lo contrario no podría mantener la paz social); y nace
para los particulares el derecho a la acción, es decir, el poder jurídico de que
dispone el individuo para acudir al Estado (concretamente al órgano jurisdiccional)
a fin de obtener de él la solución del conflicto.
Por lo tanto, la heterocomposición es una forma de solución de conflictos que
implica la intervención de un tercero ajeno a los sujetos entre quienes se suscita,
el cual le pone fin por medio de un proceso que finaliza con una sentencia. Aquí
no hay acuerdo de las partes para autocomponer, y se recurre al proceso judicial,
lo cual significa que el pretendiente puede recurrir al órgano jurisdiccional para
que solucione el conflicto a través de un proceso que finaliza con una sentencia
que se puede ejecutar aun en contra de la voluntad del pretendido; pues las partes
quedan judicialmente obligadas ante la decisión del tercero, quien se encuentra
sobre ellas. Esta intervención de los terceros se puede realizar a título de árbitro o
de juez, de ahí que la heterocomposición reviste dos formas.6
A modo de resumen, y como se verá a lo largo de este estudio, se puede decir
que la razón por la cual el tercero imparcial a quien acuden las partes para la
resolución del conflicto actúa sobre ellas, radica en que se le ha investido de
una función pública denominada jurisdicción (la que reconoce su fuente en el
art. 76 de la CPR), es decir, de un poder-deber para conocer y resolver, por medio
del proceso y con efecto de cosa juzgada, los conflictos de intereses de
relevancia jurídica que se promuevan en el orden temporal, dentro del territorio de la
República. Para que se ponga en movimiento el ejercicio de la función
jurisdiccional, es necesario que se ejerza por la parte interesada, en obtener la
solución del conflicto, una acción, y de allí que la ac ci ó n ha sido conceptualizada
como el derecho subjetivo público, de carácter constitucional, consistente en poner
en funcionamiento la actividad jurisdiccional del Estado. El actor ejerce la acción
para los efectos de obtener la satisfacción de una pretensión, esto es, una
declaración de voluntad realizada en el plano de la realidad social, en virtud de la
cual se intenta
5 Las facultades para autocomponer dentro de un proceso, requieren de un mandato judicial con facultades especiales, de conformidad a
lo establecido en el art. 7º inc. II del CPC (sin embargo, no se entenderán concedidas al procurador, sin expresa men ción, las facultades de desistirse

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en
primera instancia de la acción deducida, aceptar la demanda contraria, absolver posiciones, renunciar los recursos o los términos legales,
transigir, comprometer, otorgar a los árbitros facultades de arbitradores, apro bar convenios y percibir).
6 En el caso del árbitro, las partes concurren al nombramiento de esta persona que ha de solucionar el conflicto; en cambio, el órgano
jurisdiccional lo establece el Estado.

subordinar una voluntad ajena a la propia. Acción y pretensión son conceptos


básicos en el Derecho procesal, y se materializan en el acto procesal demanda
que se presenta al órgano jurisdiccional.
La oposición a la satisfacción de esa pretensión por la otra parte, es la que
genera el litigio, entendido éste como el conflicto intersubjetivo de intereses,
jurídicamente trascendente, caracterizado por la existencia de una pretensión
resistida7. No habiendo sido posible obtener la solución del litigio a través de la
autocomposición (transacción, avenimiento, etc.), es menester que el titular de la
pretensión accione para que se ejerza la función jurisdiccional, lo que debe
realizarse a través del proceso, es decir, mediante una secuencia o serie de
actos que se desenvuelven progresivamente, con el objeto de resolver, mediante
un juicio de autoridad, el conflicto. El proceso finaliza con una sentencia, esto es,
una resolución judicial dictada por un juez o tribunal que pone fin a la litis (civil,
de familia, mercantil, penal, laboral, contencioso-a, etc.). Dicha decisión se torna
en inmutable e inimpugnable una vez pasada en autoridad de c os a juzgada, la
cual es la cualidad que adquieren ciertas y determinadas resoluciones una vez
firmes y ejecutoriadas.
Por todo lo anterior, CALAMANDREI señala que el Derecho procesal se basa en
el estudio de tres conceptos fundamentales: jurisdicción, acción y proceso.
Pero sin querer restar importancia a los conceptos de acción y de proceso, se
puede afirmar que ellos giran en torno al de jurisdicción; en efecto, puede
estimarse en términos muy generales, que la acción es el derecho a la
jurisdicción; el derecho a obtener la formación de un proceso y la posterior
decisión de los tribunales sobre al asunto que ellos controvierten.8

2. CONCEPTO DE JURISDICCIÓN.
El vocablo jurisdicción tiene distintas acepciones, a saber:
i. Sentido etimo lógico. La palabra jurisdicción viene de la voz latina iuris
(derecho) y dictio (declarar); en consecuencia, el sentido etimológico del término
jurisdicción es declarar o decir el derecho y, por tanto, sería una facultad o
atribución perteneciente tanto al poder judicial como legislativo. Pues, el poder
judicial declara el derecho en los casos particulares o concretos que se le presenten, y
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el
poder legislativo, en términos generales, declara y crea el derecho sin relación a
determinadas personas o cosas.
ii. Sentido natural y obvio. Conforme al Diccionario de la Real Academia de
la Lengua Española, la jurisdicción se define como el poder o autoridad que tiene uno
para gobernar y poner en ejecución las leyes o para aplicarlas en juicio; el territorio en
que un juez ejerce sus facultades de tal; y como la autoridad, poder o dominio sobre
otro.
7 El profesor ALDUNATE señala que la idea de conflicto no siempre está presente en la jurisdicción. Así, por ejemplo, la jurisdicción electoral
trata de fijar con certeza ciertos resultados y sus efectos (no hay conflicto), a través del Tribunal Calificador de Elecciones.
8 Hay que tener presente que también existen medios alternativos de solución de conflictos, es decir, procedimientos mediante los cuales las
personas puedan resolver sus controversias sin necesidad de una intervención jurisdiccional. Estos mecanismos no son independientes de la
jurisdicción en el sentido de que busquen su desaparición, sino complementarios de la misma. Los medios alternativos comparten ciertas
ventajas: mayor rapidez para la resolución del litigio; menor costo económico; menor costo emocional; descongestionamiento de instancias
gubernamentales; optimización de recursos gubernamentales.

Sentido científico-jurídico. La doctrina define a la jurisdicción de la


siguiente manera:
- Como una facultad. MARIO CASARINO señala que en sentido científico y
restringido, la jurisdicción es la facultad que tiene el poder judicial de administrar
justicia.
- Como una función. Los juristas procesalistas GUASP, COUTURE,
CHIOVENDA hablan de “función estatal”; así, por ejemplo, GUASP dice que la
jurisdicción es la función específica estatal por la cual el poder público satisface
pretensiones.
- Como un poder-deber. Se dice que la jurisdicción es un poder estatal en cuya
virtud se administra justicia; pero también es un deber, pues es la contrapartida del
derecho de acción.
- Como competencia. Jurisdicción y competencia son conceptos distintos, pese
a lo cual muchas veces se hace un uso incorrecto de ellos, inclusive por la propia
ley procesal, que en ocasiones los confunde. Las diferencias se explicarán más
adelante.
iii. Jurisdicción en el Derecho positivo. Nuestra legislación al
establecer constitucionalmente el principio de independencia de los tribunales,
indirectamente se refiere a la jurisdicción en el art. 76 inc. I de la CPR, al disponer:
la facultad de conocer de las causas civiles y criminales, de resolverlas y de hacer
ejecutar lo juzgado, pertenece exclusivamente a los tribunales establecidos por la
ley. Del mismo modo, el COT prácticamente reproduce la norma constitucional,
en su art. 1º, señalando que la facultad de conocer de las causas civiles y
criminales, de juzgarlas y de hacer ejecutar lo juzgado, pertenece exclusivamente
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a
los Tribunales que establece la ley. Por lo tanto, a partir de estas dos normas se
puede definir a la jurisdicción, como la facultad que pertenece a los tribunales de
justicia establecidos por la ley, de conocer las causas civiles y criminales, de
resolverlas y de hacer ejecutar lo juzgado.
Pero según algunos autores, y gran parte de la jurisprudencia, la jurisdicción más que
una facultad, es un verdadero poder- deber y, por ende, la definen como el poder-
deber que tienen los tribunales de justicia para conocer y resolver, por medio del
proceso y con efecto de cosa juzgada, los conflictos de intereses de relevancia
jurídica que se promuevan dentro del territorio de la República, y en cuya
solución les corresponda intervenir (JUAN COLOMBO). 9 La jurisdicción no
sólo constituye una potestad, una atribución, sino que también constituye para el
Estado un deber, porque si alguien recurre al tribunal, o a un juez, éste no se
puede negar, pues rige el principio de la inexcusabilidad consagrado en el art.
10 inc. II del COT.
Art. 10. Los tribunales no podrán ejercer su ministerio sino a petición de parte,
salvo los casos en que la ley los faculte para proceder de oficio.
Reclamada su intervención en forma legal y en negocios de su competencia, no
podrán excusarse de ejercer su autoridad ni aún por falta de ley que resuelva la
contienda sometida a su decisión.
9 Como se verá más adelante en las clases de jurisdicción, la jurisdicción alude en estricto sentido a un asunto contencioso, pero de acuerdo
al art. 2º del COT, también corresponde a los tribunales intervenir en todos aquellos actos no contenciosos en que una ley expresa requiera su
intervención; y de acuerdo al art. 3º del mismo Código, los tribunales tienen, además, las facultades conservadoras, disciplinarias y económicas
que a cada uno de ellos se asignan en los respectivos títulos de este Código.

3. CARACTERÍSTICAS DE LA JURISDICCIÓN.
i. La jurisdicción es una función pública, pues quien la lleva a cabo es el
Estado, quien delega el ejercicio de ésta a sus órganos, especialmente, al Poder
Judicial. También existen otros órganos que ejercen jurisdicción, como el
Senado en el juicio constitucional, el Tribunal Constitucional, el Director del
SII, etc. Al ser una función púbica, su organización y funcionamiento se rige por
normas de Derecho público. La jurisdicción es una expresión de la soberanía,
pues el art. 5º inc. I de la CPR señala que el ejercicio de la soberanía se realiza
por el pueblo a través del plebiscito y de las elecciones periódicas y, también, por
las autoridades que esta CPR establece; y una de esas autoridades son,
precisamente, los Tribunales de Justicia.
ii. Los órganos encargados del ejercicio de la jurisdicción son los tribunales
de justicia que establece la ley (arts. 1º del COT y 76 de la CPR). Tribunal es todo
órgano del Estado que ejerce la función jurisdiccional para resolver conflictos
jurídicos, aunque no pertenezca al Poder Judicial.
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Hay que dejar en claro que el ejercicio de la jurisdicción recae en los tribunales
de justicia y no en el Poder Judicial, lo cual tiene consecuencias importantes, ya que
si se le entregase al Poder Judicial, significaría que ningún órgano que estuviera
fuera de él podría tener el ejercicio de la jurisdicción. El Poder Judicial es uno de
los poderes del Estado que en forma preponderante concentra la actividad
jurisdiccional (comprende los tribunales ordinarios, especiales y arbitrales), sin
embargo, no todos los tribunales pertenecen al Poder Judicial, pues existen otros
tribunales especiales (por ejemplo, el TC) y, adicionalmente, otros órganos
administrativos tanto en el Poder Legislativo como en el Ejecutivo, a los cuales la ley
les ha otorgado facultades jurisdiccionales (por ejemplo, el Director del SII). Por
tanto, el órgano público que ejerza jurisdicción es un tribunal de justicia,
pertenezca o no al Poder Judicial.
iii. En relación con la característica anterior, se señala que la jurisdicción es
privativa de los tribunales de justicia. Esto se relaciona con la segunda parte del
inc. I del art. 76 la CPR, que señala que ni el Presidente de la República ni el
Congreso pueden, en caso alguno, ejercer funciones judiciales, avocarse
causas pendientes, revisar los fundamentos o contenido de sus resoluciones o
hacer revivir procesos fenecidos. Esto no obsta a que en el interior del Poder
Ejecutivo o Legislativo existan órganos jurisdiccionales; pero la intromisión de
cualquier autoridad o persona en materias de tipo jurisdiccional sin tener poder para
ello, produce la nulidad de los actos ejecutados por ellos (art. 7º de la CPR).
Art. 7. Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de
sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.
Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden atribuirse,
ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que
los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las
leyes.
Todo acto en contravención a este artículo es nulo y originará las
responsabilidades y sanciones que la ley señale.
iv. Es indelegable. Esto significa que los tribunales no pueden delegar o
traspasar su función jurisdiccional a otros órganos. Esta característica no debe ser
confundida con la delegación de competencia, la cual sí se permite; pues en ciertos
casos la ley faculta que un tribunal encomiende la práctica de determinadas
diligencias a otro tribunal que se encuentra en un territorio jurisdiccional
distinto; por ejemplo, si el proceso se está tramitando en la CA de Concepción,
y es necesario tomar declaración a un testigo que vive en Valparaíso, para ello, el
juez de Concepción puede entregar atribuciones al juez de Valparaíso para que
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tome la declaración del testigo, lo cual se hace a través un trámite denominado


exhorto.
v. Es improrrogable. La prórroga es una institución procesal por medio de
la cual las partes pueden entregar el conocimiento de un asunto a un juez distinto
del que determina la ley según las reglas de la competencia territorial. La prórroga
procede respecto de la competencia y sólo respecto del factor territorio, pero no
procede respecto de la jurisdicción, es decir, las partes no pueden otorgar
facultades jurisdiccionales a quien por ley no puede ejercerlas; así, por ejemplo,
las partes de común acuerdo no pueden designar al gobernador de su provincia
para que sustancie un juicio de divorcio, porque el gobernador no tiene jurisdicción y
ésta no puede prorrogarse.
El hecho de que las partes puedan designar un juez árbitro, no significa que se
prorroga la jurisdicción, puesto que los jueces árbitros son órganos
jurisdiccionales, debido a que la ley así lo dispone (art. 222 del COT). La
diferencia entre ellos y los demás jueces, radica solamente en el sistema especial
de designación que tienen, y en la duración de sus funciones, que obviamente se
limita al asunto sometido a su conocimiento y decisión10.
Art. 222. Se llaman árbitros los jueces nombrados por las partes, o por la
autoridad judicial en subsidio, para la resolución de un asunto litigioso.
En conclusión, sólo la competencia es prorrogable, puesto que la jurisdicción
pertenece al Estado y es la ley la que se encarga de distribuirla entre los distintos
tribunales.
vi. La jurisdicción se ejerce o manifiesta mediante la realización de actos
jurídicos procesales. El ejercicio de la jurisdicción se manifiesta en un proceso,
pues el proceso es el medio que tienen los tribunales para ejercer la función
jurisdiccional, el cual se compone de las etapas de conocimiento, juzgamiento y
ejecución de lo juzgado. Ahora bien, son los actos procesales los que hacen
posibles estas etapas así, por ejemplo, la demanda, la contestación de la demanda,
la rendición y la calificación de la prueba, son actos procesales que conforman la
etapa de conocimiento. Por tanto, el objeto de los actos jurídicos procesales, es
hacer posible en un proceso las etapas de conocer, juzgar, y hacer ejecutar lo
juzgado, las cuales, a su vez, son aributos de la jurisdicción.11
vii. El ejercicio de la jurisdicción está limitado por la competencia. Todos los
tribunales, sean ordinarios, especiales o arbitrales, tienen jurisdicción, pero no todos
tienen la misma competencia, esto es, la parte o medida de jurisdicción que la ley
entrega a cada tribunal. Lo que ocurre, es que el legislador entrega a determinados
tribunales el conocimiento de
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10 Las confusiones sobre esta materia en Chile obedecían a un error de nomenclatura de nuestro legislador, ya que el Título VII, párrafo VIII del
COT, rezaba “De la prórroga de la jurisdicción”, tratando luego en sus disposiciones la prórroga de la competencia. Sin embargo, esto fue
modificado el año 1990, pasando a denominarse ahora “De la prórroga de la competencia”; no obstante, igualmente quedan algunas normas
de este título que hablan de la prórroga de la jurisdicción.
11 Por tal razón el autor DE MIGUEL define a la jurisdicción como la función pública que se desarrolla en el proceso a través de actos procesales.

ciertos asuntos y a otros tribunales asuntos distintos, de modo tal, que no todos
puedan conocer de las mismas materias (lo que sin dudas es bueno para la
administración de justicia).
De allí que entre jurisdicción y competencia haya, según algunos autores, una
relación de género a especie. Esta relación se manifiesta en el hecho de que todo
tribunal tiene jurisdicción, pero no todo tribunal tiene competencia para
determinadas materias o asuntos.
viii. Es unitaria. Esto significa que es una sola, y como tal, no admite
clasificaciones, ni divisiones. Las clasificaciones, que incorrecta y
normalmente se hacen de ella, corresponden más bien a clasifiaciones de su
límite que es la competencia; y en este sentido se habla de jurisdicción civil,
penal, laboral, de familia, militar, etc. Por lo tanto, como se dijo, es la
competencia la que admite división y clasificación, no así la jurisdicción que es
una sola.
Ahora bien, es usual ver que se hable de jurisdicción contenciosa y voluntaria
pero, en estricto rigor, dicha clasificación no existe, se trata más bien de una
distinción para fines pedagógicos. Pues la “jurisdicción” voluntaria no es tal,
se trata de funciones administrativas entregadas a los órganos judiciales; es por
ello que, para referirse a estas funciones, es preferible hablar de asuntos
judiciales no contenciosos y no de “jurisdicción” voluntaria o no contenciosa.
ix. La jurisdicción produce cosa juzgada. Lo que se persigue con el
ejercicio de la jurisdicción, es que los tribunales resuelvan un conflicto jurídico
a través de una sentencia, la que, una vez firme y ejecutoriada, produzca cosa
juzgada, es decir, una verdad inamovible o inmodificable.
Los efectos de la cosa juzgada son característicos de ciertos actos jurisdiccionales:
las sentencias definitivas e interlocutorias cuando se encuentran firmes o
ejecutoriadas. Que se encuentre “firme o ejecutoriada”, quiere decir que no
debe ser susceptible de impugnación, ya sea porque no existen recursos en su
contra, o porque los que existen ya han sido deducidos y resueltos o no lo fueron
interpuestos dentro del plazo legal establecido para ello. Ahora bien, las
sentencias definitivas e interlocutorias que se encuentran ejecutoriadas producen
acción y excepción de cosa juzgada: la acción se otorga a aquel en cuyo favor se
resolvió el juicio, con el objeto de que pueda exigir su cumplimiento o ejecutar el
fallo; y la excepción se otorga a quien haya obtenido en el juicio y para todos
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aquellos a quienes aproveche el fallo, para evitar que se deduzca una nueva
demanda entre las mismas personas, con la misma cosa pedida y causa de pedir y,
por lo tanto, se vuelva a discutir lo resuelto.
En definitiva, una de las características de la jurisdicción, y sin cuyo efecto
perdería su eficacia, es la inamovilidad de sus resultados, lo que se logra con los
efectos de la cosa juzgada.
x. El ejercicio de la jurisdicción es eventual (o condicional), y el evento del
cual depende, es la trasgresión del ordenamiento jurídico; pues si la ley es
cumplida por todos, no se requeriría de la actividad jurisdiccional Por ello se dice
que es complementaria de la función legislativa, ya que posibilita que la ley se
cumpla cuando se la desconoce; y es sucedánea o secundaria de dicha función,
puesto que sólo se ejerce en caso de trasgresión o de incertidumbre del Derecho.
Es territorial, puesto que este poder-deber sólo se ejerce dentro del territotio de
la República. Sin embargo, esta característica tiene algunas excepciones, es decir,
casos de extraterritorialidad de la jurisdicción, las cuales se dan en el ámbito
penal.
xi. La jurisdicción es esencialmente temporal. Esta característica ya es
parte de la historia, a lo menos en lo que dice relación con su consagración
normativa expresa. En todo caso, con ella se quería resaltar que la función
jurisdiccional no versa sobre materias espirituales o morales, sólo se circunscribe a
conflictos de intereses de relevancia jurídica.12

4. ATRIBUTOS O MOMENTOS DE LA JURISDICCIÓN (CONTENIDO DE


LA JURISDICCIÓN).
Los atributos o momentos jurisdiccionales, dicen relación con las diversas fases o
etapas que se contemplan para el desarrollo de dicha función, los que en definitiva
corresponden a las etapas que se deben contemplar dentro de un debido proceso,
al ser éste el único medio a través del cual la jurisdicción puede válidamente
ejercerse. En concreto, los atributos de la jurisdicción son las manifestaciones de
la jurisdicción dentro de un proceso, expresadas en etapas, cuales son: el
conocimiento, el juzgamiento y la ejecución de lo juzgado (arts. 76 de la CPR y
el art. 1º del COT).

a. EL CONOCIMIENTO (NOTIO COGNITIO).


En la fase de conocimiento o cognición, el juez oye a las partes y recibe sus
pruebas, es decir, toma conocimiento de los elementos fácticos que componen el
12
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

conflicto sometido a su decisión y de los fundamentos de derecho en lo que las


partes apoyan sus pretensiones y contestaciones. En esta fase se pueden apreciar
dos sub-etapas:
i. En primer lugar, una etapa de discusión, en donde el juez debe
conocer los antecedentes del proceso, esto es, cuál es la pretensión del actor
(sujeto activo) y cuál es la defensa o resistencia del demandado (sujeto pasivo). De
esta forma, por ejemplo, en el juicio ordinario de mayor cuantía el actor deduce su
pretensión (demanda), el demandado la contesta (contestación); luego el actor
responde a la contestación del demandado (réplica), y finalmente el demandado
contesta a la réplica del actor (dúplica). En el proceso penal, esta etapa está
compuesta por la acusación del Fiscal y la acusación particular del querellante si
lo hubiere, y la contestación a la acusación.
ii. En segundo lugar, hay una etapa probatoria, que consiste en recibir y
analizar la prueba de los hechos controvertidos por las partes; pues éstas deben
comprobar ante el juez que los hechos alegados en su favor son reales, lo que se
hace a través de los medios de prueba. En esta fase son los hechos los que deben
demostrarse, ya que el Derecho, conforme a nuestro sistema, se presume
conocido por todos y, por lo tanto, no admite
12 Es parte del pasado porque el legislador entendió que ya no era necesario que tal característica se manifestará expresamente en la ley, pues
con la dictación de la ley 19.655 del año 2000, se eliminó del art. 5º del COT la frase “en el orden temporal”. Por lo mismo, el concepto de
jurisdicción se modificó doctrinariamente en esa frase, lo que no significa que la exigencia se haya eliminado; lo único que ocurre es que
no se considera necesaria su consagración expresa a nivel normativo.
prueba (salvo que deba probarse el Derecho extranjero y, según algunos, también
cuando debe comprobarse la costumbre).13
De numerosas disposiciones constitucionales y legales se puede concluir que en
todo proceso chileno existe un período previo a la decisión, que es el del
conocimiento, y que comprende dos etapas claras: la de discusión y la de prueba.
Estas disposiciones son:
i. El art. 76 inc. I de la CPR, y el art. 1º del COT que expresan que la
facultad de “conocer” de las causas civiles y criminales...
ii. El art. 108 del COT que, definiendo a la competencia, agrega en términos
amplios que es la facultad que tiene cada juez o tribunal para “conocer” de los
negocios que la ley ha colocado dentro de la esfera de sus atribuciones.
iii. Los arts. 110, 111 y 112 del COT, a propósito de las reglas generales de la
competencia, también se refieren al conocimiento.
Art. 110. Una vez fijada con arreglo a la ley la competencia de un juez inferior
para “conocer” en primera instancia de un determinado asunto, queda igualmente
fijada la del tribunal superior que debe “conocer” del mismo asunto en segunda
13
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

instancia.
Art. 111. El tribunal que es competente para “conocer” de un asunto lo es
igualmente para “conocer” de todas las incidencias que en él se promuevan.
Lo es también para “conocer” de las cuestiones que se susciten por vía de
reconvención o de compensación, aunque el “conocimiento” de estas cuestiones,
atendida su cuantía, hubiere de corresponder a un juez inferior si se entablaran
por separado.
Art. 112. Siempre que según la ley fueren competentes para “conocer” de un
mismo asunto dos o más tribunales, ninguno de ellos podrá excusarse del
“conocimiento” bajo el pretexto de haber otros tribunales que puedan “conocer”
del mismo asunto; pero el que haya prevenido en el “conocimiento” excluye a los
demás, los cuales cesan desde entonces de ser competentes.
De todo lo anterior se deduce que ningún juez en Chile puede resolver sin conocer
lo que va a juzgar, de allí la necesidad reconocida expresamente por el art. 76 de la
CPR y 1º del COT, y reglamentada por los distintos procedimientos, de que todo
proceso se inicie por la etapa del conocimiento que, en el vocablo tradicional,
comprende la iniciación, la discusión, la prueba y la discusión de la prueba.
En esta etapa corresponde a las partes y al tribunal la realización de actos y
hechos procesales; y para ello existen bases fundamentales en esta materia, como
por ejemplo: nadie puede ser condenado sin ser oído, la bilateralidad de la
audiencia, las sentencias se pronunciarán conforme al mérito del proceso, etc.
Todo esto corresponde al llamado debido proceso contemplado en la CPR en el
art. 19 Nº 3.
Por último, hay que señalar que en esta etapa juegan un rol fundamental dos
principios formativos del procedimiento, cuales son:
i. Principio de legalidad del procedimiento. Se refiere a que los jueces
deben ajustarse a las reglas procedimentales establecidas por la ley, de
manera que su
13 La tarea del conocimiento no es fácil para el juez, puesto que las innumerables y variadísimas configuraciones que pueden asumir las relaciones
humanas, hacen dificultoso establecer cuál es la norma que se ajusta al caso. Pues, aún cuando las disposiciones legales sean numerosas y
precisas, no es posible que para cada caso que se presente en la realidad, se encuentre una norma especial que se adapte exactamente a tales
circunstancias.
inobservancia puede acarrear la nulidad de lo obrado o de la sentencia. Sin
embargo, esta regla admite excepciones tratándose de los árbitros arbitradores,
pues en este caso las partes pueden señalar el procedimiento, respetando, eso
sí, normas mínimas del procedimiento (art. 636 del CPC).
Art. 636. El arbitrador no está obligado a guardar en sus procedimientos y en su
fallo otras reglas que las que las partes hayan expresado en el acto constitutivo
del compromiso.
14
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
Si
las partes nada han dicho a este respecto, se observarán las reglas establecidas
en los artículos que siguen.
Las normas que configuran las nulidades procesales por ilegalidad del
procedimiento, son, fundamentalmente, el art. 84 del CPC, que trata el incidente
de nulidad, y el art. 768 Nº 9 del CPC, que se refiere a las causales de casación.
La petición de nulidad puede hacerla la parte afectada o el juez de oficio.
Art. 84. Todo incidente que no tenga conexión alguna con el asunto que es
materia del juicio podrá ser rechazado de plano.
Si el incidente nace de un hecho anterior al juicio o coexistente con su principio,
como defecto legal en el modo de proponer la demanda, deberá promoverlo la
parte antes de hacer cualquiera gestión principal en el pleito.
Si lo promueve después, será rechazado de oficio por el tribunal, salvo que se trate
de un vicio que anule el proceso, en cuyo caso se estará a lo que establece el art.
83, o que se trate de una circunstancia esencial para la ritualidad o la marcha del
juicio, evento en el cual el tribunal ordenará que se practiquen las diligencias
necesarias para que el proceso siga su curso legal.
El juez podrá corregir de oficio los errores que observe en la tramitación del
proceso.
Podrá asimismo tomar las medidas que tiendan a evitar la nulidad de los actos de
procedimiento. No podrá, sin embargo, subsanar las actuaciones viciadas en
razón de haberse realizado éstas fuera del plazo fatal indicado por la ley.
Art. 768 El recurso de casación en la forma ha de fundarse precisamente en
alguna de las causas siguientes: 9. En haberse faltado a algún trámite o
diligencia declarados esenciales por la ley o a cualquier otro requisito por cuyo
defecto las leyes prevengan expresamente que hay nulidad.
ii. Principio dispositivo. Este principio obedece al sistema de pasividad del
tribunal, y en virtud de él los jueces sólo actuarán a petición de parte, es decir,
son éstas las que deben exponer y probar los hechos en que se fundan sus
pretensiones; los jueces no pueden actuar de propia iniciativa (oficio), con las
salvedades legales (por ejemplo, nulidad de oficio). Esto se diferencia del sistema
inquisitivo, donde el juez es quien sale a buscar la prueba y se encarga de
acreditarla (antiguo sistema procesal penal)14.
Es precisamente en este momento de la jurisdicción donde se da el principio de
la pasividad, ya que en la etapa de decisión o juzgamiento ocurre todo lo
contrario, puesto que es el tribunal quien deberá actuar.

b. EL JUZGAMIENTO (JUDICIUM).
15
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
El
juzgamiento corresponde a la decisión, a la sentencia, al fallo propiamente tal, y es
la etapa más importante del proceso, pues a través de ella el juez resuelve el litigio,
determinando si
14 Hoy rige un sistema acusatorio, en donde no son los tribunales los que desarrollan la labor de investigación, sino que la asume un ente
distinto a la magistratura, que es el Ministerio Penal Público. No obstante, aquí existen mecanismos para que la víctima pueda instar una
investigación, si el Ministerio Público no lo hace.

los hechos descritos y probados por las partes, coinciden o no con el supuesto
general y abstracto de alguna norma del ordenamiento jurídico. Como se puede
apreciar, el juez, aquí, tiene un rol activo (sea en un sistema inquisitivo o
dispositivo), pues debe estudiar y analizar del material de hecho y de derecho
necesario para adoptar una decisión, análisis que se manifiesta o exterioriza en el
acto o declaración de voluntad que es la sentencia.
Por lo tanto, el juzgamiento es aquella etapa del proceso en donde el tribunal
declara el Derecho aplicable al caso concreto (o lo crea conforme a la equidad),
por medio de un acto procesal denominado sentencia. Esto es lo que caracteriza a
la jurisdicción, pues la decisión, el resolver las causas, es el momento propio y
esencial de toda actividad jurisdiccional.

En cuanto a las formas de fallar, la ley procesal contempla en esta etapa


diversas posibilidades; en efecto, hay casos en que los jueces deben ajustarse a
Derecho en su fallo, como ocurre en la generalidad de los casos en Chile, y en
otros deben fallar de acuerdo a las normas de la equidad y de la sana crítica, como
ocurre, por ejemplo, con los árbitros arbitradores, con el Senado conociendo del
juicio político, o con la actividad de los jueces ordinarios cuando no haya ley que
resuelva el conflicto. Con todo, la sentencia se debe dictar de acuerdo al mérito
del proceso, es decir, a los hechos probados por las partes (art. 160 del CPC).
Art. 160. Las sentencias se pronunciarán conforme al mérito del proceso, y no
podrán extenderse a puntos que no hayan sido expresamente sometidos a juicio
por las partes, salvo en cuanto las leyes manden o permitan a los tribunales
proceder de oficio.
Entonces, puede distinguirse la llamada jurisdicción legal o de derecho, de la
jurisdicción de equidad, siendo ambas, en todo caso, manifestaciones del
momento resolutivo de la jurisdicción.
i. Jurisdicción de derecho. En el sistema de jurisdicción legal, el juez debe
fallar de acuerdo a la legislación vigente, según se extrae del art. 170 del CPC
(éste último artículo está complementado con el autoacordado de la CS del año
1920). Aquí el juez no puede discutir la bondad o desacierto de la ley, sino que
16
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

debe limitarse a aplicarla para cumplir, así, con el objetivo que ha tenido en vista
el legislador al establecerla. El sistema chileno es de jurisdicción legal, salvo
ciertas hipótesis, que a continuación serán comentadas.15
Art. 170. Las sentencias definitivas de primera o de única instancia y las de
segunda que modifiquen o revoquen en su parte dispositiva las de otros
tribunales, contendrán:
5. La enunciación de las leyes, y en su defecto de los principios de equidad, con
arreglo a los cuales se pronuncia el fallo.
ii. Jurisdicción de equidad 16. Cuando el juez falla en un sistema de
jurisdicción de equidad, extrae de su conciencia y experiencia de la vida, lo
que debe resolver; consecuentemente, el ámbito de la labor intelectiva del juez es
mayor. Es el caso típico de
15 La tendencia actual de nuestras leyes de otorgarles a los jueces la facultad de apreciar las pruebas en conciencia, si bien no los obliga a la ley en la etapa
probatoria, no los excluye de su obligación de fallar conforme a Derecho. Por lo tanto, estas leyes no son una excepción a la aplicación del sistema de jurisdicción
legal.
16 La equidad (del latín aequitas-atis: proporción, igualdad) es el sentimiento seguro y espontáneo de lo justo y lo injusto que deriva de la sola naturaleza humana,
con prescindencia del Derecho positivo. La equidad referida a un caso determinado, se define brevemente como "la justicia del caso concreto", pues busca para
éste la justicia adecuada. Nuestro ordenamiento jurídico no permite usar la equidad para corregir la injusticia que en un caso dado puede resultar de la norma general y
abstracta (no permite corregir las leyes); no obstante, el legislador recurre a ella como último elemento para interpretar la ley (art. 24 del CC), y también suple la ley
como norma jurídica, cuando la misma ley se remite a ella.

los sistemas de jurados, en que personas no expertas en la aplicación de la ley,


fallan un proceso. Los casos más importantes de jurisdicción de equidad en nuestra
legislación son:
- Árbitros arbitradores. Según el art. 223 inc. III del COT, el arbitrador falla
obedeciendo a lo que su prudencia y equidad le dictaren; esta disposición se debe
concordar con el art. 640 N° 4 del CPC, que señala que la sentencia del
arbitrador contendrá: las razones de prudencia y equidad que le sirvan de
fundamento. Como es lógico, la impugnación de la sentencia por agravios o
vicios, está en concordancia con la jurisdicción de equidad de estos jueces, por
lo tanto, el recurso de casación en el fondo es improcedente, y el recurso de
apelación sólo procede cuando las partes se han reservado dicho recurso y han
establecido un tribunal de segunda instancia que, necesariamente, debe estar
compuesto por arbitradores (art. 642 del CPC).
Art. 223 inc. III. El arbitrador fallará obedeciendo a lo que su prudencia y la
equidad le dictaren, y no estará obligado a guardar en sus procedimientos y en su
fallo otras reglas que las que las partes hayan expresado en el acto constitutivo del
compromiso, y si éstas nada hubieren expresado, a las que se establecen para este
caso en el CPC.

17
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Art. 642. Sólo habrá lugar a la apelación de la sentencia del arbitrador cuando
las partes, en el instrumento en que constituyen el compromiso, expresen que se
reservan dicho recurso para ante otros árbitros del mismo carácter y designen las
personas que han de desempeñar este cargo.
- Los tribunales ordinarios deben aplicar la equidad cuando no haya una ley
que resuelva el conflicto. El proceso, como medio pacífico de solución de
conflictos, requiere siempre de un tribunal que pueda resolver en cualquier
momento una contienda. Es así, entonces, como nuestra legislación señala que
los tribunales, por regla general, tienen una jurisdicción de Derecho, pero
supletoriamente pueden ejercer su jurisdicción de equidad. Confirma lo expuesto
el art. 170 N° 5 del CPC, que dice que la sentencia definitiva deberá contener
la enunciación de las leyes (jurisdicción de Derecho) y en su defecto de los
principios de equidad (jurisdicción de equidad) con arreglo a los cuales se pronuncia
el fallo.17
Esto dice relación con el principio de la inexcusabilidad contenido en los arts. 76
inc. II de la CPR y 10 inc. II del COT, los cuales disponen que reclamada su
intervención en forma legal y en negocios de su competencia, no podrán excusarse

de ejercer su autoridad ni aún por falta de ley que resuelva la contienda sometida a
su decisión.
- Según el art. 53 Nº 1 inc. II de la CPR, a propósito del juicio constitucional, el
Senado resolverá como jurado y se limitará a declarar si el acusado es o no
culpable del delito, infracción o abuso de poder que se le imputa. Esta atribución
significa que el Senado, como tribunal especial, falla en uso de su jurisdicción de
equidad, siendo ésta la interpretación de la expresión “jurado” que emplea nuestra
Carta Fundamental.
También hay que tener presente el art. 12 de la CPR, que consagra la acción
constitucional para reclamar la ilegalidad de la nacionalidad.
17 El carácter supletorio de las normas de equidad, se ha visto confirmado por la jurisprudencia de la CS que se resume en
la siguiente: no es aceptable aducir razones de equidad en los casos en que se formulan peticiones fundadas en la ley, más
aún cuando existe una norma legal para fallar el juicio. Hay que recordar que, en materia penal, no hay jurisdicción de equidad,
ya que no hay delito sin ley.

Art. 12. La persona afectada por un acto o resolución de la autoridad administrativa


que la prive de su nacionalidad chilena o se la desconozca, podrá recurrir, por sí o
por cualquiera a su nombre, dentro del plazo de treinta días, ante la Corte
Suprema, la que conocerá como jurado y en tribunal pleno. La interposición del
18
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

recurso suspenderá los efectos del acto o resolución recurridos.


Por último, producto del proceso surge una decisión dotada de un carácter
definitivo particular. Este carácter definitivo es explicado por la Teoría de la Cosa
Juzgada, carácter que asumen determinadas resoluciones judiciales denominadas
firmes o ejecutoriadas, las cuales tienen lugar: cuando contra ellas no procede
recurso alguno, o bien, procede y ha sido rechazado, o bien, procede pero han
transcurrido los plazos sin que se hayan interpuestos. Adicionalmente, el
ordenamiento jurídico prohíbe que se vuelva a discutir un tema que ya ha sido
agotado ante los tribunales (excepción de cosa juzgada) y permite pedir a los
tribunales el cumplimiento de una resolución que se encuentra firme (acción de
cosa juzgada).

c. LA EJECUCIÓN O IMPERIO (EXECUTIO O IMPERIUM).


Esta etapa corresponde al cumplimiento de la sentencia, o como dice el art. 76 de
la CPR y art. 1º del COT, “a la ejecución de lo juzgado”. Para ello los tribunales
disponen de imperio, es decir, la posibilidad de ejecutar, por medios legales y
coercitivos, las sentencias condenatorias que se dicten.18 De faltar este momento

de la jurisdicción, debiera concluirse que ella no cumpliría con su función


esencial de mantener la vigencia de la ley y el orden público.19
A la facultad que tienen los tribunales de usar la fuerza para ejecutar lo juzgado,
se la llama coerción, la cual se encuentra reconocida en los arts. 11 del COT y
76 inc. III y IV de la CPR, al consagrar la posibilidad de recurrir al auxilio de la
fuerza pública para obtener ese cumplimiento, mediante instrucciones que se
imparten a Carabineros de Chile, quienes están obligados a cumplirlas, sin poder
calificar su legalidad y oportunidad.20
Art. 11. Para hacer ejecutar sus sentencias y para practicar o hacer practicar las
actuaciones que decreten, podrán los tribunales requerir de las demás autoridades
el auxilio de la fuerza pública que de ellas dependiere, o los otros medios de
acción conducentes de que dispusieren.
La autoridad legalmente requerida debe prestar el auxilio, sin que le corresponda
calificar el fundamento con que se le pide ni la justicia o legalidad de la sentencia
o decreto que se trata de ejecutar.
Art. 76, inc. III Para hacer ejecutar sus resoluciones, y practicar o hacer
practicar los actos de instrucción que
determine la ley (por ejemplo, aquél que compele a un testigo a concurrir a
19
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

declarar a un tribunal), los tribunales


ordinarios de justicia y los especiales que integran el Poder Judicial, podrán
impartir órdenes directas a la fuerza
18 La forma ejecución de la sentencia depende de la clase de proceso y de la norma transgredida; así, en materia civil la
ejecución se puede configurar a través del procedimiento incidental de cumplimiento de sentencia, llamado por algunos
“ejecución incidental” (arts. 231y siguientes del CPC); o por el procedimiento ejecutivo por obligación de dar, hacer o no
hacer, denominado “procedimiento ejecutivo ordinario” (arts. 434 y siguientes del CPC). También existen casos especiales de
ejecución, como el exequátur (ejecución de sentencias extranjeras), el lanzamiento en juicios de arrendamiento, el DS en los
juicios de hacienda, etc.
19 La CS ha dicho que la ejecución de la sentencia equivale a la conversión de ésta en actos concretos; el Derecho se transforma en
realidad mediante el mandato contenido en la sentencia, y este mandato no puede dejar de llevarse a cabo porque de otro modo
sería ilusorio y únicamente teórico.
20 El profesor ALFARO menciona como otros atributos de la jurisdicción, aparte del conocimiento, el juzgamiento y la
ejecución, a la vocatio, que es la facultad de convocar a las partes a los actos del proceso; y la coertio, la cual está vinculada con la
ejecución, en el sentido que implica la facultad de emplear la fuerza en las cosas o personas para el cumplimiento de las medidas
ordenadas en el proceso, para su debido desarrollo.

pública o ejercer los medios de acción conducentes de que dispusieren. Los


demás tribunales lo harán en la forma que la ley determine.
La autoridad requerida deberá cumplir sin más trámite el mandato judicial y no
podrá calificar su fundamento u oportunidad, ni la justicia o legalidad de la
resolución que se trata de ejecutar.
Esta una fase esencial en la actividad jurisdiccional, ya que permite la verdadera
eficacia del ordenamiento jurídico. Pese a lo anterior, existen resoluciones
judiciales que no son susceptibles de ejecución, como por ejemplo, las
sentencias meramente declarativas (como la que tiene por objeto establecer la
falsedad o autenticidad de un instrumento) o constitutivas (como la que declara la
nulidad del matrimonio), las cuales se bastan a sí mismas, por tanto, la jurisdicción
se agota en la etapa de juzgamiento (con la dictación de la sentencia). Por otro
lado, hay sentencias que se ejecutan en sede administrativa, como es el caso de
las sentencias condenatorias criminales, cuyo cumplimiento está a cargo de
órganos administrativos (servicio de gendarmería), o las sentencias que
condenan al Fisco (juicio de hacienda), en donde la sentencia se cumple
mediante la dictación del decreto de pago expedido por el respectivo Ministerio,
y quien paga finalmente, es la Tesorería.
Como es obvio, esta fase jurisdiccional deja de existir si el obligado por el fallo
se allana a cumplirlo voluntariamente o se produce alguna forma de composición
respecto de la ejecución (no del conflicto, ya que se encuentra resuelto). Pero si el
obligado continúa en su actitud pasiva, el conflicto permanece y se necesitará
convertir la sentencia en actos, llevarla a la realidad. Por lo anterior, se señala
que la ejecución es un momento contingente o eventual.
20
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

5. LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL DEL ESTADO.


Al analizar las características de la jurisdicción, se dijo que ésta era una función
pública, es decir, una función del Estado que se ejerce, fundamentalmente, por los
tribunales que forman parte del Poder Judicial.21 La organización y atribuciones de
estos tribunales es materia de ley orgánica (art. 77 de la CPR), y dicha ley es,
precisamente, el COT. 22
Art. 77. Una LOC determinará la organización y atribuciones de los tribunales que
fueren necesarios para la pronta y cumplida administración de justicia en todo el
territorio de la República. La misma ley señalará las calidades que respectivamente
deban tener los jueces y el número de años que deban haber ejercido la profesión
de abogado las personas que fueren nombradas ministros de Corte o jueces
letrados.
La LOC relativa a la organización y atribuciones de los tribunales, sólo podrá ser
modificada oyendo previamente a la CS de conformidad a lo establecido en la
LOC respectiva.

21 En una primera aproximación, se puede decir que entre el concepto de función jurisdiccional y Poder Judicial (o función judicial) existe una
cierta sinonimia; pero hay que recordar que no toda la función propia del Poder Judicial es función jurisdiccional, no lo es, por ejemplo, la
llamada “jurisdicción” voluntaria; y tampoco toda función jurisdiccional corresponde al Poder Judicial, puesto que existen funciones
jurisdiccionales a cargo de otros órganos que no forman parte del Poder Judicial.
22 El profesor ALDUNATE señala que en la CPR se encuentran referencias a distintos ámbitos jurisdiccionales: en primer lugar, la
jurisdicción referida al ámbito tradicional del Poder Judicial (Capítulo VI), la cual puede denominarse jurisdicción común, con la
prevención de que este sentido diverge del uso procesal del término “jurisdicción común”, que tiende más bien a referirse a las facultades de un
tribunal con competencia en el ámbito criminal y civil (tribunal con jurisdicción común). En segundo lugar, hay un ámbito jurisdiccional
específico entregado a la Justicia Electoral (Capítulo IX). En tercer lugar, hay una jurisdicción específica en el ámbito de la Administración del
Estado, concretamente, en la CGR como Tribunal de Cuentas (Capitulo X). En cuarto lugar, existe un ámbito jurisdiccional cuya
particularidad está dada porque el juzgador debe resolver exclusivamente sobre la base de la Constitución; ésta es la denominada jurisdicción
constitucional del TC (Capítulo VIII). Por último, también hay referencias a la jurisdicción en el Capítulo XI referido a las fuerzas armadas
(Jurisdicción Militar).

La CS deberá pronunciarse dentro del plazo de treinta días contados desde la


recepción del oficio en que se solicita la opinión pertinente. Sin embargo, si el
Presidente de la República hubiere hecho presente una urgencia al proyecto
consultado, se comunicará esta circunstancia a la Corte. En dicho caso, la Corte
deberá evacuar la consulta dentro del plazo que implique la urgencia respectiva.
Si la Corte Suprema no emitiere opinión dentro de los plazos aludidos, se tendrá
por evacuado el trámite.
La LOC relativa a la organización y atribuciones de los tribunales, así como las
leyes procesales que regulen un sistema de enjuiciamiento, podrán fijar fechas
diferentes para su entrada en vigencia en las diversas regiones del territorio
nacional. Sin perjuicio de lo anterior, el plazo para la entrada en vigor de dichas
leyes en todo el país no podrá ser superior a cuatros años.
21
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
El
obj eto de la función jurisdiccional, es solucionar conflictos jurídicos mediante la
aplicación del Derecho (o de la equidad) al caso concreto; y su finalidad, es
tutelar los derechos que el ordenamiento jurídico establece, y mantener la paz
social y el orden público. Pues, en un Estado de Derecho los conflictos deben ser
solucionados por el Estado de acuerdo al orden jurídico que la propia sociedad
se ha dado, lo cual es un medio para obtener la consecución de la paz social,
esto es, la armónica convivencia entre los justiciables, valor jurídico
íntimamente asociado con la justicia y el orden.
Ahora bien, para cumplir con su objeto y alcanzar su finalidad, a la función
jurisdiccional se la ha dotado de diversas facultades o atribuciones, a saber:
i. El ya mencionada poder-deber de conocer las causas civiles y criminales, de
juzgarlas y hacer ejecutar lo juzgado, o sea, el ejercicio de la jurisdicción
contenciosa (art. 1º del COT).
Art. 1. La facultad de conocer las causas civiles y criminales, de juzgarlas y de
hacer ejecutar lo juzgado pertenece exclusivamente a los tribunales que establece
la ley.
ii. La facultad de intervenir en todos aquellos asuntos no contenciosos en
que una ley expresa requiera su intervención, es decir, el ejercicio de la
“jurisdicción” voluntaria (art. 2º del COT).
Art. 2. También corresponde a los tribunales intervenir en todos aquellos actos no
contenciosos en que una ley expresa requiera su intervención.
iii. Las facultades conservadoras, disciplinarias y económicas que a cada
tribunal corresponda según la ley, es decir, el ejercicio de las jurisdicciones
conservadora, disciplinaria y económica (art. 3º del COT).
Art. 3. Los tribunales tienen, además, las facultades conservadoras, disciplinarias
y económicas que a cada uno de ellos se asignan en los respectivos títulos de este
Código.
iv. Y la facultad de conocer aquellas casusas que las leyes especiales han
entregado al conocimiento y resolución de los tribunales ordinarios de justicia, es
decir, el ejercicio de la jurisdicción especial.

6. LA RELACIÓN DE LA JURISDICCIÓN CON OTRAS FUNCIONES DEL


ESTADO.
De acuerdo al art. 1º inc. III de la CPR, el Estado tiene por finalidad promover el
bien común, para lo cual cuenta con diversas funciones, las que se entregan a
distintos órganos para su desempeño, por razones de orden y eficacia, y para
limitar el exceso de poder (principio de separación de poderes). En concreto, las
22
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

funciones del Estado se separan en los siguientes poderes:


i. Poder Ejecutivo, al cual le corresponde el gobierno y administración del
Estado. En términos generales, la función de gobierno dice relación con la
dirección suprema del Estado, y la administración corresponde a las actuaciones
necesarias para ejecutar las políticas, planes y programas elaborados por el
gobierno, función que llevan a cabo, fundamentalmente, los servicios públicos.
ii. Poder Ejecutivo, al cual le corresponde crear las leyes que rigen al
Estado.

iii. Poder Judicial, al cual le corresponde aplicar las leyes a los casos
concretos, para resolver conflictos jurídicos.
A pesar de que la doctrina de separación de poderes del Estado se empeña en
demostrar que cada poder público tiene un campo perfectamente deslindado de
atribuciones, en la práctica, frente al Derecho positivo, ello no acontece así, pues
hay continuas y variadas interferencias entre dichos poderes. Así, el Legislativo y

el Ejecutivo, en ciertas y determinadas ocasiones, desempeñan funciones


jurisdiccionales; el ejecutivo, a su vez, interviene en la confección de normas,
ejerciendo funciones legislativas; y la función jurisdiccional, en ocasiones, ejerce
una función administrativa (“jurisdicción voluntaria”). En consecuencia, hoy día,
antes de separación o independencia de los poderes públicos, se prefiere hablar de
preponderancia de funciones.

a. LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL Y LA FUNCIÓN LEGISLATIVA.


Las principales diferencias entre ambas especies de funciones estatales, son
las siguientes:
i. En cuanto al órgano que ejerce la función, la función legislativa es
ejercida por el Congreso a través de sus dos Cámaras, en cambio la función
jurisdiccional, es ejercida por los tribuanles de justicia, fundamentallmente, por
quellos que forman parte del Poder Judicial.
ii. La función legislativa tiene por objeto producir normas jurídicas de carácter
general y abstracta, en cambio la función jurisdiccional se dedica satisfacer
pretensiones aplicando una norma concreta a un caso particular. La función
legislativa regula anticipadamente la convivencia social para prevenir conflictos y
señalar la forma de resolverlos, en cambio la función jurisdiccional, tiene por
objeto resolver los conflictos que derivan de la convivencia social.
iii. En cuanto a la obligatoriedad, el producto de la función legislativa es de
23
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

tipo general (la ley es obligatoria para todos), en cambio, el producto de la función
jurisdiccional (la sentencia) sólo obliga a quien ha sido parte en el conflicto (art. 3º
del CC). Se dice que la función legislativa declara, crea e interpreta el Derecho de
manera general, mientras que la función jurisdiccional lo declarara, crea e
interpreta sólo de manera concreta.
Art. 3. Sólo toca al legislador explicar o interpretar la ley de un modo
generalmente obligatorio.
Las sentencias judiciales no tienen fuerza obligatoria sino respecto de las causas en
que actualmente se pronunciaren.

La función legislativa sirve a los intereses generales de la sociedad o de un


grupo determinado dentro de la comunidad, en cambio, la función jurisdiccional
sirve a los intereses de los particulares, esto es, de las partes en conflicto y terceros
interesados (sólo excepcionalmente a terceros no interesados). Sin embargo, hay
que tener en cuenta la particularidad de los conflictos penales, en donde se
considera no sólo el interés de las víctimas, sino que el de toda la sociedad, y quien
representa este interés social, es el Ministerio Público.
iv. Desde el punto de vista de la iniciativa, la función legislativa se desarrolla de
manera espontánea y de oficio, en cambio, la función jurisdiccional se desarrolla,
por regla general, a petición de parte. El art. 10 inc. I del COT dispone, al
respecto, que los tribunales no podrán ejercer su ministerio sino a petición de
parte, salvo los casos en que la ley los faculte para proceder de oficio.
v. En cuanto al producto de cada función, la función legislativa tiene por
producto a la ley con todas sus variantes, en cambio, la función jurisdiccional tiene
por producto a las resoluciones judiciales, que si bien no constituyen fuentes
directas del Derecho, pueden servir de referente.
vi. El producto de la función legislativa es mutable, pues la ley puede ser
objeto de modificación, revocación y derogación; en cambio, las resoluciones
judiciales, no todas, sino las que tienen el carácter de firme o ejecutoriadas, son
inamovibles e inmutables, porque gozan del efecto de cosa juzgada.
Pese a tales diferencias, la actividad legislativa y jurisdiccional mantienen
importantes relaciones, pues la legislación produce normas referentes al
ejercicio de la función jurisdiccional, como por ejemplo, el COT; y por otro
lado, la jurisdicción puede examinar la regularidad material o formal de la leyes,
para determinar su constitucionalidad (función jurisdiccional que lleva a cabo el
TC).

24
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
b.
LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL Y LA FUNCIÓN EJECUTIVA.
Las principales diferencias entre ambas especies de funciones estatales, son
las siguientes:
i. En cuanto al órgano que ejerce la función, la función de gobierno y
administración es ejercida por el Poder Ejecutivo a través del Presidente de la
República, quien es el jefe de Estado; en cambio la función jurisdiccional, por los
Tribuanles de Justicia.
ii. En relación a los intereses, la función jurisdiccional sólo sirve a los
intereses de las partes en conflictos, en cambio, la función administrativa sirve
intereses de carácter general. Pues la función administrativa no gira en torno al
problema de la satisfacción de una pretensión de carácter procesal, sino que en la
satisfacción de necesidades colectivas.
iii. En lo relativo a la iniciativa, la función administrativa se desarrolla de manera
continua e incesante, o sea, toma la iniciativa siempre que las necesidades sociales
así lo exijan; en cambio la función jurisdiccional, por regla general, sólo actúa
cuando ha sido requerida por las partes (principio de pasividad).
iv. En cuanto al producto de cada función, la función administrativa tiene por
producto a un acto administrativo, que podrá adoptar la forma de DS o resolución; en
cambio, la función jurisdiccional tiene por producto a las resoluciones judiciales,
que si bien no constituyen fuentes directas del Derecho, pueden servir de referente.
v. Las resoluciones del Ejecutivo se revocan o modifican según lo exijan las
necesidades sociales; en cambio, las resoluciones judiciales, una vez dictadas, y
agotado los recursos que pueden deducirse en su contra, adquieren el carácter de
firmes y ejecutoriadas, o sea, producen cosa juzgada.
No obstante las diferencias, la Administración y la jurisdicción se entrecruzan,
puesto que la primera proporciona los medios necesarios para el ejercicio de la
función jurisdiccional; y por otro lado, la función jurisdiccional controla a veces
la actividad administrativa, por ejemplo, a través del recurso de protección basado
en un acto de la Administración del Estado, o mediante las acciones contenciosas
administrativas (acción de nulidad de Derecho público y de responsabilidad
patrimonial del Estado).

7. LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL COMO CONTRALORA DE LA


CONSTITUCIONALIDAD DE LA NORMA JURÍDICA.
Esta función de control, que ejerce la función jurisdiccional, se enmarca dentro de
la denominada jurisdicción conservadora, esto es, la facultad que tienen los
tribunales de justicia de velar porque todos los poderes públicos actúen dentro de
25
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
la
órbita de sus atribuciones, y en especial, de velar que las garantías individuales
consagradas en la CPR sean respetadas. Esta materia se relaciona con el tema del
recíproco control que debe existir entre los distintos poderes del Estado.
El control de constitucionalidad es un procedimiento que confronta normas
jurídicas, o actos de autoridad dictados por órganos estatales, con la CPR, a
objeto de verificar su conformidad a ella, tanto en la forma (procedimiento de
formación de la norma) como en lo sustantivo (contenido de la norma). Debido a
lo anterior, se discute el carácter jurisdiccional del control de constitucionalidad,
ya que éste no se refiere a conflictos, sino que a la conformidad de una norma con
la CPR, sin embargo, se rebate diciendo que hay un conflicto entre una norma y el
ordenamiento jurídico; pues la potestad jurisdiccional no sólo se limita a la
resolución de conflictos sociales relevantes para el Derecho, sino que también,
asume una función de control sobre la legislación y la Administración,
resolviendo los posibles conflictos que pueden suscitarse entre el producto de
estos órganos (normas jurídicas) y la CPR.

Actualmente, dicho control lo ejerce el TC, y el principal método o herramienta


que utiliza para ello, es el recurso de inaplicabilidad por inconstitucionalidad,
función que antes de la reforma constitucional del año 2005, correspondía a la CS.
Es por ello que hoy, gran parte de la doctrina, señala que el control
constitucionalidad es de carácter concentrado, es decir, es llevado a cabo por un
sólo órgano; no obstante, algunos autores señalan que en virtud del principio de
eficacia directa de la CPR (art. 6º inc. II de la CPR), cada órgano jurisdiccional
debe resolver en conformidad a la CPR, pues el carácter obligatorio e
inmediato de la CPR respecto de los integrantes de los órganos del Estado,
abre la posibilidad a que cualquier juez pueda considerar la CPR en cualquier
instancia o recurso que tenga que resolver.
Por último, hay que señalar que otras instituciones procesales que también tienden a
dar aplicación práctica a la jurisdicción conservadora, son la acción de protección y
de amparo23.

8. FINES INMEDIATOS DE LA JURISDICCIÓN.


Doctrinalmente se distingue entre fines mediatos e inmediatos de la jurisdicción.
Los primeros dicen relación con la mantención de la paz social y el orden
público; y los fines inmediatos, son los que persiguen las partes al acudir al
órgano jurisdiccional, por ende, van a depender de la pretensión procesal que se
manifieste.
26
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Ahora bien, los fines inmediatos de la jurisdicción se relacionan con la idea de


garantía jurisdiccional, la cual busca conseguir, prescindiendo de la voluntad del
obligado, el mismo resultado práctico al que se habría llegado sí la norma
jurídica hubiera sido observada voluntariamente. Es por ello que a este tema
también se le conoce con el nombre de tipos de garantía jurisdiccional.

a. FIN DECLARATIVO O DE COGNICIÓN.


La base de esta garantía jurisdiccional es la incertidumbre, la falta de certeza
respecto a la existencia de un derecho. Para salvar esta situación, hay que recurrir
a un proceso declarativo, para que así el juez declare una determinada situación
o derecho. Las partes aquí pueden pretender tres cosas, y por tanto, tres
finalidades distintas, a saber:
i. Fin meramente declarativo o de certeza. Consiste en establecer cuál es el
precepto aplicable a una determinada situación jurídica, pero no para resolver un
conflicto, ya que no supone necesariamente la existencia de una transgresión
jurídica, sino para despejar dudas acerca del mandato concreto de la norma
jurídica, ya sea porque el mandato no es claro o porque es difícil encasillarlo en
los supuestos fácticos que prescribe el caso concreto.
La pretensión del actor se ve satisfecha con la sola declaración que realiza el juez;
así, por ejemplo, si se solicita al juez que determine si un documento es o no
auténtico, la pretensión se verá satisfecha cuando el juez declare que es original
(estos casos no se presentan con mucha frecuencia). Aquí existe una intervención
preventiva del órgano jurisdiccional para evitar que la falta de certeza de la norma
aumente el peligro de su transgresión, es decir, se busca evitar la potencial
inobservancia del derecho.
ii. Fin constitutivo. Es aquel que tiene por objeto la creación, modificación
y supresión de estados o situaciones jurídicas; por ejemplo, todos los procesos
relacionados con el estado civil de las personas, un juicio de paternidad o un juicio
de nulidad de matrimonio
23 En este ámbito la acción de amparo y de protección son de gran importancia, porque a través de ellos se han declarado en muchos casos
(por parte del tribunal) ilegales actos administrativos. Por otro lado, ello deriva en que se sostenga que la protección de los derechos fundamentales
no constituiría una manifestación propia de la jurisdicción contenciosa de los Tribunales Superiores de Justicia, sino de las denominadas facultades
conservadoras. Pues en la acción de protección (art. 20 de la CPR) no habría un verdadero proceso contradictorio, en los términos en que se
desarrollan normalmente éstos, ya que no habría una pretensión contra una determinada persona, sino sólo un amparo judicial de un derecho
fundamental, proveniente de una acción u omisión arbitraria o ilegal.

(los cuales producen un cambio en el estado civil); una acción que tiende a
obtener la nulidad de un contrato; la interdicción por demencia, etc.
En estos casos, el legislador le entrega al juez la garantía y control de la
27
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

observancia de los requisitos que la ley establece para que el cambio de estados o
situaciones jurídicas; pues aquí no basta la voluntad de las partes.
iii. Fin de condena. Se persigue con este fin condenar al demandado a dar,
hacer o no hacer algo a favor del demandante, cuando ha transgredido un precepto
(por ejemplo, no cumple con un contrato).
Para establecer una sanción, normalmente hay que establecer previamente cuál
es el Derecho aplicable, es decir, tiene que haber un procedimiento de tipo
declarativo, para declarar, por ejemplo, que el demandado pague tal suma. Esta
es una etapa previa a la fase ejecutiva, pues para acudir a ésta hay que tener
certeza de que se tiene un derecho, y esta certeza viene dada por la sentencia de
condena o por un título ejecutivo.

b. FIN EJECUTIVO O COERCITIVO.


Como se dijo, para acudir a la fase ejecutiva hay que tener certeza de que se tiene
un derecho, y esta certeza viene dada generalmente por una resolución judicial,
por ende, será necesario un proceso declarativo. Sin embargo, por razones de
tráfico jurídico, la ley atribuye a otros instrumentos distintos de la sentencia, el
mismo valor de ésta, es decir, les da mérito ejecutivo; estos instrumentos son los
títulos ejecutivos, por ejemplo, la escritura pública, el acta de avenimiento pasada
ante tribunal competente, el cheque, el pagaré, la letra de cambio, etc. Por tanto, si
se tiene un título ejecutivo, no es necesario recurrir a un juicio declarativo.
Ahora bien, si no se cumple voluntariamente con lo declarado en una resolución
judicial (sentencia condenatoria) o en lo dispuesto en un título ejecutivo, la
promesa de coercibilidad abstracta que existe en la norma, se transforma en
coerción concreta y específica, y esta fuerza, para obligar a tal cumplimiento, la
ejerce el Estado por intermedio del órgano jurisdiccional. Esta no es una fuerza
física que se ejerce sobre la persona, sino que esta fuerza se traduce en que si no se
cumple voluntariamente, por ejemplo, se embargarán bienes, se rematarán, y con
el producto de la subasta se le pagará al acreedor. Por tanto, en este caso, la
garantía jurisdiccional consiste en asegurar el cumplimiento de la norma jurídica
a través de la coerción.

c. FIN CAUTELAR.
Se vincula con los procesos que no se ejecutan instantáneamente, sino que duran
en el tiempo, por lo que se necesita dictar medidas tendientes a asegurar el
resultado del juicio. Por tanto, el fin cautelar es aquel que tiene por objeto asegurar
el resultado de otro proceso, es decir, asegurar anticipadamente las eventuales
28
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

providencias que el juez dicte en el evento de acoger las pretensiones del actor;
así, por ejemplo, si yo alego que se me restituya una cosa de mi propiedad,
como medida cautelar le pido al juez que el demandado no enajene la cosa. 24

24 En algunos casos, el único fin que persigue la jurisdicción es el cautelar, es decir, hay procesos que buscan
exclusivamente asegurar una determinada situación, y en nuestra legislación se llaman interdictos posesorios. Los
interdictos posesorios se dan, por ejemplo, cuando una persona es despojada violentamente de su propiedad
(querella de restablecimiento); y con ellos, se busca volver las cosas a su estado anterior, sin discutir si tiene o no
derecho a estar allí (eso se hace en otro juicio).

En Chile esto se concreta en los arts. 290 y siguientes del CPC, en las llamadas
medidas precautorias destinadas a asegurar el resultado de la acción.

d. FIN PUNITIVO.
Este fin es propio del proceso penal, y tiene por objeto aplicar el castigo o penalizar
las conductas que atenten contra los bienes jurídicos que la normativa penal
cautela. Ahora bien, la única manera de establecer una responsabilidad penal, es
por medio de una sentencia, de lo contrario, rige el principio de presunción de
inocencia (toda persona es inocente, en tanto no se establezca lo contrario por
medio de una sentencia judicial).25

B. LÍMITES DE LA JURISDICCIÓN.

1. CONCEPTO Y CLASES.
Los límites de la jurisdicción son todos aquellos factores temporales o espaciales
que delimitan el ejercicio de la función jurisdiccional. De acuerdo a la definción, es
posible distinguir entre límites temporales, que son aquellos que se refieren al
tiempo de duración de las funciones del juez, y por consiguiente, de la función
jurisdiccional; y los límites espaciales, que se refieren al lugar o ámbito dentro
del cual debe ejercerse la función jurisdiccional, los cuales, a su vez, pueden ser
internos o externos.

1.1. LÍMITES TEMPORALES.


La regla general, es que los tribunales sean permanentes, es decir, que se
encuentre integrado por funcionarios perpetuos; en tal sentido, el art. 80 de la
CPR y el art. 247 del COT consagran la inamovilidad de los jueces durante su buen
comportamiento, y hasta que cumplan 75 años de edad. Como se puede apreciar,
este límite afecta a la persona del juez y tiene una gran importancia, ya que si éste
29
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

deja de ser juez y sigue conociendo de un asunto, hay un vicio de falta de


jurisdicción que produce, en principio, la nulidad procesal.
Art. 80. Los jueces permanecerán en sus cargos durante su buen
comportamiento; pero los inferiores desempeñarán su respectiva judicatura por el
tiempo que determinen las leyes.
No obstante lo anterior, los jueces cesarán en sus funciones al cumplir 75 años
de edad; o por renuncia o incapacidad legal sobreviniente o en caso de ser
depuestos de sus destinos, por causa legalmente sentenciada. La norma relativa a

la edad no regirá respecto al Presidente de la CS, quien continuará en su cargo


hasta el término de su período (dos años).
En todo caso, la CS por requerimiento del PDR, a solicitud de parte interesada, o
de oficio, podrá declarar que los jueces no han tenido buen comportamiento y,
previo informe del inculpado y de la CA respectiva, en su caso, acordar su
remoción por la mayoría del total de sus componentes. Estos acuerdos se
comunicarán al PDR para su cumplimiento.
La CS, en pleno especialmente convocado al efecto y por la mayoría absoluta de
sus miembros en ejercicio, podrá autorizar u ordenar, fundadamente, el traslado
de los jueces y demás funcionarios y empleados del Poder Judicial a otro cargo
de igual categoría.

25 Como se verá, este esquema de los fines de la jurisdicción se aplica a la acción y al proceso.

Art. 247. La inamovilidad de que habla el art. 80 de la CPR rige no sólo respecto
de los jueces propietarios, sino también respecto de los interinos y suplentes.
La inamovilidad de los interinos durará hasta el nombramiento del respectivo
propietario, y la de los suplentes hasta que expire el tiempo por el cual hubieren
sido nombrados.
Excepcionalmente existe jurisdicción temporal en el caso de los jueces árbitros, los
cuales duran lo que las partes pacten en el instrumento de nombramiento (art. 234
Nº 4 del COT) y a falta de acuerdo, dos años desde su aceptación (art. 235 inc. III
del COT). Por tanto, después del plazo acordado o legal, lo que haga el juez árbitro
carece de valor.
Art. 234. El nombramiento de árbitro deberá hacerse por escrito. En el
instrumento en que se haga el nombramiento de árbitro deberán expresarse:
4. Las facultades que se confieren al árbitro, y el lugar y tiempo en que deba

30
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

desempeñar sus funciones.


Art. 235 inc. III. Si faltare la designación del tiempo, se entenderá que el árbitro
debe evacuar su encargo en el término de dos años contados desde su aceptación.
Por lo anterior, según el profesor FORTTES, el límite de tiempo es relativo, porque
quienes ejercen jurisdicción (los jueces) se mantienen como tales mientras tengan
buen comportamiento, o hasta cierto límite de edad; y en el caso de los jueces
árbitros, mientras dure lo señalado en el pacto o hasta dos años contados desde la
aceptación

1.2. LÍMITES ESPACIALES.


Como se dijo, los límites espaciales pueden ser de dos clases: límites externos y
límites internos:

a. LÍMITES ESPACIALES EXTERNOS.


Este límite dice relación con elementos territoriales y funcionales que demarcan
la vigencia y aplicación de la jurisdicción. Así, es posible distinguir dos tipos de
límites externos:
i. Límite externo territorial o internacional. La jurisdicción es una expresión
de la soberanía, por ende, por regla general, los tribunales de justicia chilenos
sólo pueden ejercer su función jurisdiccional en el territorio nacional, ya que la
soberanía reconoce como límite la soberanía de los demás Estados; a su vez, los
órganos jurisdiccionales extranjeros no tienen el poder para juzgar lo ocurrido
dentro del territorio chileno. Este límite se consagra expresamente en el art. 5º inc. I
del COT, al señalar que a los tribunales mencionados en este artículo
corresponderá el conocimiento de todos los asuntos judiciales que se promuevan
dentro del territorio de la República, cualquiera que sea su naturaleza o la calidad de
las personas que en ellos intervengan, sin perjuicio de las excepciones que
establezcan la Constitución y las leyes.
Las consecuencias del hecho de que fuera de su territorio no pueden los
tribunales nacionales ejercer jurisdicción, son:
- Si los tribunales tuviesen que practicar una diligencia fuera del territorio
nacional, deberán pedir autorización o permiso al tribunal extranjero del lugar
donde quiera practicarse la diligencia, esto, mediante vía diplomática a través de
un exhorto.26
- Respecto del cumplimiento en Chile de las sentencias extranj eras, se requerirá
de un trámite de homologación de resoluciones judiciales llamado “exequátur”,
31
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
en
virtud del cual, otorgado éste, puede ejecutarse la sentencia extranjera en nuestro
país. Por último, hay que señalar que excepcionalmente se consagra la
extraterritorialidad de la jurisdicción en materia penal, pues de acuerdo al art.
6º del COT, se atribuye a los tribunales nacionales el poder de conocer y juzgar
ciertos delitos cometidos en el extranjero.
Art. 6. Quedan sometidos a la jurisdicción chilena los crímenes y simples delitos
perpetrados fuera del territorio de la República que a continuación se indican:
1. Los cometidos por un agente diplomático o consular de la República, en
el ejercicio de sus funciones;
2. La malversación de caudales públicos, fraudes y exacciones ilegales, la
infidelidad en la custodia de documentos, la violación de secretos, el cohecho,
cometidos por funcionarios públicos chilenos o por extranjeros al servicio de la
República y el cohecho a funcionarios públicos extranjeros, cuando sea
cometido por un chileno o por una persona que tenga residencia habitual en
Chile;
3. Los que van contra la soberanía o contra la seguridad exterior del Estado,
perpetrados ya sea por chilenos naturales, ya por naturalizados, y los
contemplados en el Párrafo 14 del Título VI del Libro II del Código Penal,
cuando ellos pusieren en peligro la salud de habitantes de la República;
4. Los cometidos, por chilenos o extranjeros, a bordo de un buque chileno
en alta mar, o a bordo de un buque chileno de guerra surto en aguas de otra
potencia;
5. La falsificación del sello del Estado, de moneda nacional, de documentos
de crédito del Estado, de las Municipalidades o de establecimientos públicos,
cometida por chilenos o por extranjeros que fueren habidos en el territorio de la
República;
6. Los cometidos por chilenos contra chilenos si el culpable regresa a Chile
sin haber sido juzgado por la autoridad del país en que delinquió;
7. La piratería;
8. Los comprendidos en los tratados celebrados con otras potencias;
9. Los sancionados por el Título I del Decreto N° 5.839, de 30 de
septiembre de 1948, que fijó el texto definitivo de la Ley de Defensa Permanente
de la Democracia, cometidos por chilenos o por extranjeros al servicio de la
República, y
10. Los sancionados en los artículos 366 quinquies, 367 y 367 bis Nº 1, del
Código Penal, cuando pusieren en peligro o lesionaren la indemnidad o la
libertad sexual de algún chileno o fueren cometidos por un chileno o por una
32
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

persona que tuviere residencia habitual en Chile; y el contemplado en el artículo


374 bis, inciso primero, del mismo cuerpo legal, cuando el material pornográfico
objeto de la conducta hubiere sido elaborado utilizando chilenos menores de
dieciocho años.
ii. Límite externo funcional o constitucional. La jurisdicción se limita
por las atribuciones de los otros poderes públicos, es decir, a los tribunales de
justicia les está prohibido arrogarse funciones que pertenecen a los otros Poderes
del Estado (art. 4º del COT) y, asimismo, los otros Poderes del Estado no pueden
conocer de los asuntos que se entregan a los tribunales de jusiticia (art. 12 del COT
y 76 inc. I de la CPR). Esto se ve reafirmado por el principio de legalidad
consagrado en los arts. 6º y 7º de la CPR.
Art. 4. Es prohibido al Poder judicial mezclarse en las atribuciones de otros
poderes públicos y en general ejercer otras funciones que las determinadas en los
artículos precedentes.
Art. 12 El Poder Judicial es independiente de toda otra autoridad en el ejercicio
de sus funciones.
26 Como se verá más adelante, a propósito de las actuaciones judiciales, el exhorto es una petición de un tribunal a
otro, para que practique o ejecute una determinada diligencia judicial. Éste puede hacerse a nivel nacional o
internacional.

Art. 76. La facultad de conocer de las causas civiles y criminales, de resolverlas


y de hacer ejecutar lo juzgado, pertenece exclusivamente a los tribunales
establecidos por la ley. Ni el Presidente de la República ni el Congreso pueden, en
caso alguno, ejercer funciones judiciales, avocarse causas pendientes, revisar los
fundamentos o contenido de sus resoluciones o hacer revivir procesos fenecidos.
Art. 6. Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a
las normas dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la
República.
Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de
dichos órganos como a toda persona, institución o grupo.
La infracción de esta norma generará las responsabilidades y sanciones que
determine la ley
Art. 7. Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de
sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.
Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden atribuirse,
ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que
los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las
33
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

leyes.
Todo acto en contravención a este art. es nulo y originará las responsabilidades
y sanciones que la ley señale.

b. LÍMITES ESPACIALES INTERNOS.


El límite interno de la jurisdicción dice relación con la forma como se ejercita la
función jurisdiccional por los distintos órganos jurisdiccionales; pues, como ya

se dijo, todos los tribunales tienen jurisdicción, sin embargo, no todos conocen
de los mismos asuntos. De esta manera surge la noción de competencia, la cual
determina y delimita el jercicio de la función jurisdiccional dentro de cada
tribunal, considerando diversos factores, como el territorio, la cuantía del asunto,
la materia, y el fuero o calidad de la persona involucrada en la controversia. Es
por ello que se dice que la competencia es la medida de la jurisdicción.
En consecuencia, se puede concluir que sólo una vez que se han demarcado los
límites externos de la jurisdicción, se puede distribuir el ejercicio práctico de ésta
entre los distintos tribunales, lo cual lo determina la competencia.

2. CONFLICTOS DE JURISDICCIÓN.
En el ejercicio de sus funciones, los órganos públicos pueden traspasar los límites
espaciales que la CPR y la ley han fij ado y, por ende, invadir funciones privativas
de otros poderes, lo que puede provocar conflictos entre ellos. Los conflictos de
jurisdicción sólo se relacionan con los límites externos, ya que los límites
internos dan origen a las contiendas o cuestiones de competencia, las cuales
serán analizadas en el Capítulo III de estos apuntes.
Por lo tanto, atendiendo a los límites externos, los conflictos de jurisdicción pueden
ser de dos clases:
i. Conflictos territoriales o internacionales. De acuerdo al límite territorial
de la jurisdicción, los tribunales nacionales sólo tienen el poder para conocer,
juzgar y ejecutar los asuntos que se promuevan dentro del territrio de la
República, por tanto, el conflicto aquí se produce cuando un tribunal quiere
actuar fuera del territorio de su país. Para resolver esto, los Estados se han
organizado creando sistemas de solución de conflictos a través de tratados
internacionales, como el Tratado de la Habana que creó el Código de Bustamante y,
en general, a través del Derecho internacional privado.
Estos conflictos se relacionan, fundamentalmente, con la extradición y la aplicación
de la legislación extranjera. En cuanto a la extradición, la regla general, es que
34
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Chile no entrega a personas residentes en el territorio nacional al país requerinte,


sino sólo en virtud de un tratado de extradición (otros países, en cambio, tienen
la regla de que entregan a cualquier persona siempre que no sea nacional); y
respecto de la aplicación de la legislación extranjera, este conflicto, de acuerdo a
nuestro ordenamiento jurídico, se resuelve aplicando dicha legislación sólo
cuando la ley chilena así lo dispone expresamente (por ejemplo, el art. 17 del
CC), y en dicho caso, el Derecho extranjero debe ser probado por peritos.
Art. 17. La forma de los instrumentos públicos se determina por la ley del
país en que hayan sido otorgados. Su autenticidad se probará según las reglas
establecidas en el Código de Enjuiciamiento.
La forma se refiere a las solemnidades externas, y la autenticidad al hecho de
haber sido realmente otorgados y autorizados por las personas y de la manera
que en los tales instrumentos se exprese.
ii. Conflictos funcionales o constitucionales. Estos conflictos se suscitan
entre los órganos jurisdiccionales nacionales y los demás Poderes del Estado, con
ocasión de sus atribuciones. De esta forma, si un órgano legislativo o
administrativo se atribuye una potestad jurisdiccional que no tiene, entra en
conflicto con los tribunales de jusiticia; y por otro lado, lo mismo sucederá cuando
el órgano jurisdiccional se atribuya funciones legislativas o administrativas.
La forma de solución de este conflicto se encuentra señalada en la propia CPR: así,
los conflictos que se susciten entre las autoridades políticas o administrativas
y los Tribunales Superiores de Justicia (CS y CA), serán resueltos por el Senado
(art. 53 N 3 de la CPR); y por otro lado, si el conflicto se produce entre las
autoridades políticas o administrativas y un Tribunal no superior, será resuelto
por el TC (art. 93 Nº 12 de la CPR).
Art. 53. Son atribuciones exclusivas del Senado:
3. Conocer de las contiendas de competencia que se susciten entre las autoridades
políticas o administrativas y los tribunales superiores de justicia
Art. 93. Son atribuciones del Tribunal Constitucional:
12. Resolver las contiendas de competencia 27 que se susciten entre las
autoridades políticas o administrativas y los tribunales de justicia, que no
correspondan al Senado.

3. PRIVILEGIO O INMUNIDAD DE JURISDICCIÓN.


Como se dijo, uno de los límites externos de la jurisdicción era el territorio, en
virtud del cual los tribunales de justicia nacionales, por regla general, sólo pueden
ejercer su función en el territorio de la República. Sin embargo, existen
35
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

determinadas controversias que se suscitan dentro del territorio nacional que los
tribunales de justicia no pueden entrar a conocer, lo cual está constituido por los
denominados privilegios e inmunidades de jurisdicción.
Las inmunidades o privilegios de jurisdiccionales, son exenciones a la jurisdicción
nacional, consagradas por el Derecho internacional, en favor de agentes diplomáticos o
consulares extranjeros acreditados en Chile. En otras palabras, es un beneficio que
se otorga a determinadas personas, en
27 Si bien la CPR en ambos preceptos habla de “contiendas de competencia”, en realidad son conflictos de jurisdicción.

virtud del cual, no pueden ser llevados ante los tribunales de justicia frente a una
determinada controversia. 28
La finalidad de dichos privilegios no es beneficiar a los particulares, sino garantizar
el desempeño eficaz de las misiones diplomáticas y oficinas consulares, en
cuanto representantes de los Estados29. Estas inmunidades son renunciables y
excepcionales, y están reguladas en dos convenciones internacionales, a saber:
i. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del año 1961
(CVRD). El art. 31 de esta Convención señala que los agentes diplomáticos (jefe
de la misión o un miembro del personal diplomático de la misión) gozan de
inmunidad respecto de la jurisdicción penal30; y gozan también de inmunidad de
jurisdicción civil y administrativa (salvo tres excepciones contempladas en el
mismo artículo). Por otro lado, el agente diplomático no está obligado a testificar y,
además, no podrá ser objeto de ninguna medida de ejecución, salvo en los casos en
que no goce de inmunidad de jurisdicción; finalmente, consagra el principio de que
la inmunidad de jurisdicción de un agente diplomático en el Estado receptor no le
exime de la jurisdicción del Estado acreditante (pues la inmunidad no es
impunidad).
Art. 31. El agente diplomático gozará de inmunidad de la jurisdicción penal del
Estado receptor. Gozará también de inmunidad de su jurisdicción civil y
administrativa, excepto si se trata:
a) De una acción real sobre bienes inmuebles particulares radicados en el
territorio del Estado receptor, a menos que el agente diplomático los posea por
cuenta del Estado acreditante para los fines de la misión;
b) De una acción sucesoria en la que el agente diplomático figure, a título
privado y no en nombre del Estado acreditante, como ejecutor testamentario,
administrador, heredero o legatario;
36
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

c) De una acción referente a cualquier actividad profesional o comercial


ejercida por el agente diplomático en el Estado receptor, fuera de sus funciones
oficiales.

2. El agente diplomático no está obligado a testificar.


3. El agente diplomático no podrá ser objeto de ninguna medida de
ejecución, salvo en los casos previstos en los incisos a, b y c del párrafo 1 de este
artículo y con tal de que no sufra menoscabo la inviolabilidad de su persona o de
su residencia.
4. La inmunidad de jurisdicción de un agente diplomático en el Estado
receptor no le exime de la jurisdicción del Estado acreditante.
Por último, el art. 37 Nº 1 de la CVRD señala que los miembros de la familia de un
agente diplomático que formen parte de su casa gozarán de los privilegios e
inmunidades especificados en los artículos 29 a 36, siempre que no sean
nacionales del Estado.
28 El Estado chileno se relaciona con otros Estados y organismos internacionales por medio del Presidente de la República,
por el Ministro de relaciones Exteriores, y por Agentes diplomáticos y Consulares. Ahora bien, la facultad de enviar y
recibir agentes diplomáticos se llama “derecho de delegación”, y puede ser activa (se los envía) o pasiva (se los recibe). A lo
que se refiere a la inmunidad de jurisdicción, es la delegación pasiva.
29 No hay que confundir las embajadas con los consulados. Las embajadas son representaciones de los gobiernos ante los
otros Estados con funciones de carácter político (por ejemplo, tienen la función de reportar la situación socio-política del
Estado receptor, negociar acuerdos y tratados en nombre del Estado al cual se representa, etc.); en cambio, el Consulado es una
representación del gobierno en un Estado extranjero para realizar funciones de carácter administrativo en beneficio de sus
connacionales residentes en ese país (por ejemplo, otorgar poderes, hacer testamentos, otorgar pasaportes, servir de local de
votación, etc.). En general, en caso de haber una ruptura de relaciones diplomáticas, es retirado el embajador y el personal de
la embajada, pero no el consulado.
30 El ejercicio de la jurisdicción universal en materia penal, se encuentra generalmente reservado para los crímenes internacionales
más graves, tales como crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, y el genocidio.

ii. La Convención de Viena sobre Relaciones Consulares del año 1963 (CVRC).
El art. 43 de esta Convención se refiere a la inmunidad de jurisdicción de los
funcionarios consulares.
Art. 43. Inmunidad de jurisdicción.
1. Los funcionarios consulares (toda persona, incluido el jefe de oficina
consular, encargada con ese carácter del ejercicio de funciones consulares) y los
empleados consulares (toda persona empleada en el servicio administrativo o
técnico de una oficina consular) no estarán sometidos a la jurisdicción de las
autoridades judiciales y administrativas del Estado receptor por los actos
ejecutados en el ejercicio de las funciones consulares.
2. Las disposiciones del párrafo 1 de este artículo no se aplicarán en el
caso de un procedimiento civil:
37
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

a) Que resulte de un contrato que el funcionario consular, o el empleado


consular, no haya concertado, explícita o implícitamente, como agente del Estado
que envía, o
b) Que sea entablado por un tercero como consecuencia de daños causados
por un accidente de vehículo, buque o avión, ocurrido en el Estado receptor.

C. CLASES DE JURISDICCIÓN.
1. CONSIDERACIONES PREVIAS.
En los tres primeros artículos del COT, según algunos autores, se clasifica a la
jurisdicción en contenciosa, no contenciosa, conservadora, disciplinaria y
económica. Sin embargo, al analizar las características de la jurisdicción, se dijo
que ésta era unitaria, es decir, es una sola, y como tal, no admite clasificaciones,
ni divisiones. Las clasificaciones, que incorrecta y normalmente se hacen de
ella, corresponden más bien a clasifiaciones de su límite que es la competencia, y
en este sentido se habla de jurisdicción civil, penal, laboral, de familia, etc.
Ahora bien, es usual ver que se hable de jurisdicción contenciosa y voluntaria
pero, en estricto rigor, dicha clasificación no existe, se trata más bien de una
distinción para fines pedagógicos. Pues la “jurisdicción voluntaria” no es tal, se
trata de funciones administrativas entregadas a los órganos judiciales; es por ello
que, para referirse a estas funciones, es preferible hablar de asuntos judiciales no
contenciosos y no de “jurisdicción voluntaria”.
Por lo anterior, es que se señala que la única jurisdicción sería la contenciosa, y
las restantes son facultades anexas a la jurisdicción, puesto que en ellas no hay
propiamente una función jurisdiccional (conocer, juzgar y ejecutar lo juzgado).

2. JURISDICCIÓN CONTENCIOSA.
Como se dijo, la jurisdicción es una sola, y de acuerdo a los arts. 76 inc. I de la
CPR y 1º del COT, se define como la facultad de conocer las causas civiles y
criminales, de juzgarlas y de hacer ejecutar lo juzgado pertenece exclusivamente a
los tribunales que establece la ley.
Ahora bien, la doctrina habla de jurisdicción contenciosa para distinguirla de
la “jurisdicción voluntaria”, en el sentido de que, para que la jurisdicción sea tal,
debe haber un litigo, es decir, un conflicto intersubjetivo de intereses,
jurídicamente trascendente, caracterizado por la existencia de una pretensión
resistida. Así, se señala que la jurisdicción contenciosa es aquella que se ejerce
cuando hay conflicto de relevancia jurídica suscitado entre dos o más partes que
tienen interés en él.31
38
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

31 Sin embargo, como se verá más adelante, el conflicto no se encuentra presente en todo proceso jurisdiccional, así, por
ejemplo, no está presente cuando el demandado se allana (no hay una pretensión resistida).

3. ASUNTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS (“JURISDICCIÓN


VOLUNTARIA”).

a. CONCEPTO.
De acuerdo al art. 2º del COT, también corresponde a los tribunales intervenir en
todos aquellos actos no contenciosos en que una ley expresa requiera su
intervención. Y de acuerdo al art. 817 del CPC son actos judiciales no
contenciosos aquellos que según la ley requieren la intervención del juez y en que
no se promueve contienda alguna entre partes. Como se puede apreciar, ambas
normas hablan de “actos judiciales no contenciosos”, y no de jurisdicción
voluntaria; pues esta última expresión contiene dos errores, a saber:
i. En primer lugar, no se trata de jurisdicción, ya que no hay un conflicto
jurídico que resolver, no hay partes ni contrapartes, sólo hay un interesado que
realiza una petición al tribunal. Ahora, si alguien se opone a dicha petición, podría
producirse un conflicto, lo cual daría lugar a la jurisdicción contenciosa.
La doctrina mayoritaria, en cuanto a la naturaleza jurídica de los actos judiciales
no contenciosos, señala que corresponde a una actividad administrativa ejercida
por los órganos jurisdiccionales. Pues la función administrativa tiene por objeto
satisfacer el interés púbico, lo cual se puede lograr por diversos medios, y uno
de ellos es la regulación y el control de los actos de los particulares que pueden
afectar el interés social, como la disposición de bienes de los incapaces, pues si
los particulares pudiesen libremente efectuar estos actos, los incapaces
quedarían en indefensión y se podrían cometer fraudes o irregularidades. Por
tanto, en principio, debiera ser la propia Administración la que, con
funcionarios especiales, tutelara y controlara la realización de estos actos jurídicos,
pero por razones históricas, funcionales y por la independencia y prestigio de los
órganos jurisdiccionales, se les ha confiado a éstos dicha tutela y control.
ii. En segundo lugar, tampoco es voluntaria, pues la ley establece la
obligatoriedad de un pronunciamiento judicial para la realización de
determinados actos. Por tanto, si las partes se encuentran en la hipótesis prevista
por la ley, deben hacerlo necesariamente por esta vía.
Por lo anterior es preferible hablar de asuntos judiciales no contenciosos, los
cuales pueden definirse como aquellos que conocen los tribunales en los casos en
que la ley requiere expresamente su intervención y en que no se promueve
39
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

contienda alguna entre las partes32.

b. JUSTIFICACIÓN DE LA JURISDICCIÓN NO CONTENCIOSA.


¿Por qué existe la jurisdicción no contenciosa? El profesor FORTTES dice que hay
varias razones, a saber:
i. Por una razón histórica. Desde el Derecho romano el pretor, que era quien
impartía justicia, ejercía otras facultades anexas (por ejemplo, la protección de
los incapaces); y ello se ha extendido en las legislaciones que tienen su base en
dicho Derecho.
32 El profesor Francisco HOYOS señala que el criterio para reconocer los actos judiciales no contenciosos no es que haya un
conflicto o no; pues si se atendiese a dicho criterio, el juicio en rebeldía sería un asunto no contencioso.

Por una razón de garantía. Los órganos del Poder Judicial son independientes y
dotados de conocimientos especializados, lo que garantiza que estos asuntos, que
muchas veces involucran no sólo intereses privados, sino que también públicos,
van a ser tratados con la debida seriedad; por ejemplo, el nombramiento de un
tutor para un incapaz..
ii. Por una razón práctica. Muchos de estos casos son susceptibles de
transformarse en asuntos contenciosos cuando medie oposición de un interesado;
entonces, es conveniente que conozca de ellos el mismo órgano que,
eventualmente, conocería de la controversia. Por ejemplo, respecto de la posesión
efectiva de una herencia testada, hay que acreditar ante el juez que la persona
murió, cuáles son los herederos y cuáles son los bienes hereditarios, asuntos
respecto de los cuales puede existir pugna.

c. CARACTERÍSTICAS.
i. En cuanto a su naturaleza, se trata de actuaciones administrativas que han
sido entregadas al conocimiento de los tribunales en razón de lo antes señalado.
En este sentido, CARNELUTTI dice que los asuntos no contenciosos tienen
como finalidad vigilar y controlar la actividad jurídica de los particulares,
donde el juez actúa para la satisfacción de un interés público que tiene por
objeto la buena administración de los bienes privados.33
ii. En estos asuntos no se suscita conflicto alguno entre particulares, por lo
tanto, no hay partes (el concepto de parte supone la existencia de un juicio); sólo
hay una persona que solicita la intervención del juez respecto de alguna
cuestión que por expresa disposición de la ley requiere la intervención de éste.
Así, está el órgano jurisdiccional y el llamado interesado o solicitante, que es

40
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

quien acude a pedir la intervención jurisdiccional.


Ahora bien, si se produce un conflicto durante la tramitación del procedimiento, éste
se transforma en un asunto contencioso (varía su conocimiento). En este sentido,
el art. 823 del CPC señala que si a la solicitud presentada se hace oposición
por legítimo contradictor, se hará contencioso el negocio y se sujetará a los
trámites del juicio que corresponda. Agrega el inc. II que si la oposición se hace por
quien no tiene derecho, el tribunal, desestimándola de plano, dictará resolución
sobre el negocio principal.
iii. No opera el principio de inexcusabilidad. El juez para poder intervenir
en estos asuntos requiere siempre de una ley expresa que así lo autorice; en cambio,
en materia de jurisdicción contenciosa el principio es el opuesto, ya que según el
art. 10 inc. II del COT, el juez no puede excusarse de fallar ni aun por falta de ley
que resuelva la contienda sometida a su decisión.

Por lo tanto, si la ley lo requiere, el juez debe intervenir; si la ley no lo requiere,


el juez no debe intervenir, y si aun así intervine, lo conocido por el juez es nulo.
33 Para CASARINO son actos sui generis, ya que los actos administrativos crean una relación entre la Administración y el
administrado, en cambio los actos judiciales no contenciosos, no crean tal relación, en cuanto al asunto sometido a su
conocimiento.

En cuanto a su tramitación, ésta se realiza acorde al procedimiento establecido


en el Libro IV del CPC (“De los actos judiciales no contenciosos”). Este
procedimiento no es excluyente, así, por ejemplo, el pago por consignación está
regulado en el CC. El tribunal competente es el Juez de Letras del domicilio del
interesado (arts. 134 y 45 Nº 2 letra C del COT); no es procedente la prórroga de
la competencia.
Art. 134. En general, es juez competente para conocer de una demanda civil o para
intervenir en un acto no contencioso, el del domicilio del demandado o interesado,
sin perjuicio de las reglas establecidas en los artículos siguientes y de las demás
excepciones legales.
Art. 45. Los jueces de letras conocerán:
2. En primera instancia:
c) De los actos judiciales no contenciosos, cualquiera que sea su cuantía, salvo
lo dispuesto en el artículo 494 del Código Civil (curadurías especiales)
iv. Los asuntos judiciales no contenciosos se resuelven de plano si la ley no dice
que se debe obrar con conocimiento de causa (arts. 824 del CPC); en este último
caso, los antecedentes son proporcionados al tribunal mediante informaciones
41
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

sumarias.
Art. 824. En los negocios no contenciosos que no tengan señalada una tramitación
especial en el presente Código, procederá el tribunal de plano, si la ley no le
ordena obrar con conocimiento de causa.
Si la ley exige este conocimiento, y los antecedentes acompañados no lo
suministran, mandará rendir previamente información sumaria acerca de los
hechos que legitimen la petición, y oirá después al ministerio público o al
respectivo defensor público, según corresponda.
v. En cuanto a la prueba, en estos procedimientos se rinde, en general, sin
formalidad alguna. Pues de acuerdo al art. 818 del CPC, aunque los tribunales
hayan de proceder en algunos de estos actos con conocimiento de causa, no es
necesario que se les suministre este conocimiento con las solemnidades ordinarias de
las pruebas judiciales. Así, pueden acreditarse los hechos pertinentes por medio de
informaciones sumarias. Se entiende por información sumaria la prueba de
cualquiera especie, rendida sin notificación ni intervención de contradictor y sin
previo señalamiento de término probatorio. Por tanto, si se trata de una prueba de
testigos, ésta se rinde sin señalar previamente día y hora para su realización, sin
presentar previamente lista de testigos e incluso, y sin que sea necesario rendirla
en el tribunal (será rendida en la oficina del receptor).
En cuanto a la apreciación de la prueba, el art. 819 del CPC dice que los
tribunales en estos negocios apreciarán prudencialmente el mérito de las
justificaciones y pruebas de cualquiera clase que se produzcan. Es decir, aquí no
rige el sistema de prueba legal o tasada.
vi. De acuerdo al art. 827 del CPC, en los asuntos no contenciosos no se
tomará en consideración el fuero personal de los interesados para establecer la
competencia del tribunal.
vii. La sentencia definitiva debe reunir las menciones del art. 826 del CPC, y
proceden los recursos de apelación y casación (art. 822 del CPC). La sentencia
definitiva no produce el efecto de cosa juzgada, sino el desasimiento del tribunal
(el tribunal no puede modificar la sentencia dentro del procedimiento). Dichas
sentencias producen cosa juzgada sólo si son positivas y se han cumplido, por ende,
no la producen aquellas que son negativas, o positivas y no se han cumplido.

Art. 826. Las sentencias definitivas en los negocios no contenciosos expresarán


el nombre, profesión u oficio y domicilio de los solicitantes, las peticiones
deducidas y la resolución del tribunal. Cuando éste deba
proceder con conocimiento de causa, se establecerán además las razones que
42
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

motiven la resolución.
Estas sentencias, como las que se expiden en las causas entre partes, se copiarán
en el libro respectivo que llevará el secretario del tribunal.
Art. 822. Contra las resoluciones dictadas podrán entablarse los recursos de
apelación y de casación, según las reglas generales. Los trámites de la apelación
serán los establecidos para los incidentes.
d. CLASIFICACIÓN DE LOS ACTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS.
Las materias que comprenden los asuntos judiciales no contenciosos, están
reguladas, en general, en el Libro IV del CPC denominado “De los actos judiciales
no contenciosos” (arts. 817 y siguientes). Como se dijo, para que el juez
intervenga es necesario que una ley requiera expresamente su intervención, y lo
hace en general en las siguientes materias:
i. Medidas de protección a favor de los incapaces. La ley protege a los
incapaces debido a su edad, condición jurídica o mental; así, por ejemplo, los
representantes legales no son completamente libres para disponer de los bienes
inmubles de los incapces (enajenarlos, gravarlos o darlos en arrendamiento por

largo tiempo), pues deben pedir autorización judicial, la que será concedida por el
juez con conocimiento de causa y sólo si lo estima conveniente para el incapaz;
también necesiatan autorización judicial para obligar a éstos como fiadores; para el
nombramiento de tutores y curadores; para que el incapaz comparezca en juicio,
etc.
ii. Declaraciones judiciales de ciertos actos o derechos, para que produzcan
consecuencias jurídicas. La ley reconoce ciertos derechos a las personas, pero
establece la obligación de comprobar la concurrencia de ciertos requisitos, por
parte de los tribunales de justicia, para que puedan ejercerse; por ejemplo, la
concesión de la posesión efectiva de la herencia testada; la declaración provisoria
de muerte presunta; la declaración de herencia yacente.
iii. Autentificación judicial de ciertos actos, como el trámite de apertura y
protocolización de un testamento cerrado; la confección de inventarios solemnes
(por ejemplo, en la posesión efectiva en que haya incapaces se debe hacer un
inventario solemne); tasaciones, etc.
iv. Actos para evitar la comisión de fraudes legales, como el trámite de
insinuación de donaciones (pues para hacer donaciones de cierto valor, se debe
pedir autorización al juez); la guarda de muebles y de papeles de una sucesión, etc.

43
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
e.
CRITERIOS PARA DISTINGUIR LA JURISDICCIÓN CONTENCIOSA DE
LOS ASUNTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS.
Tanto la jurisdicción contenciosa como los asuntos judiciales no contenciosos,
son llevados a cabo por los mismos órganos jurisdiccionales. Por ello es necesario
distinguir ambos tipos de jurisdicción, para lo cual han surgido diversos criterios
doctrinarios, a saber:
Hay un criterio romanista que señala que la jurisdicción contenciosa se desarrolla
con conocimiento de causa, es decir, implica que el juez debe recabar la mayor
cantidad posible de antecedentes; mientras que los actos no contenciosos se
desarrollan sin conocimiento de causa.
Este criterio se critica, porque en ambos casos se puede actuar con
conocimiento de causa, la diferencia está en la falta de formalidades para rendir la
prueba en los asuntos no contenciosos, pues aquí se hace mediante información
sumaria (sin contradicción y sin término probatorio).
i. Hay un c riteri o c l ás i c o que atiende a la presencia o ausencia de un
contradictor para precisar la naturaleza procesal de un determinado acto
jurisdiccional. Así, jurisdicción contenciosa es aquella que se desenvuelve
mediante un conflicto o presencia de un contradictor; y los asuntos judiciales no
contenciosos son aquellos que se desarrollan sin la presencia de estos elementos.
Se critica a esta doctrina por ser insuficiente, puesto que no explica la naturaleza
procesal de los juicios seguidos en rebeldía del demandado, o aquellos en que éste
reconoce la pretensión contraria (allanamiento); pues, estos asuntos son
contenciosos y no hay conflicto.
ii. Hay un c riterio mo derno que atiende exclusivamente a la distinta
finalidad de estos actos. Así, la jurisdicción contenciosa es aquella que tiene como
finalidad una relación jurídica existente o ya formada (por ejemplo, el juicio que
persigue el pago del precio de una compraventa); en cambio, los asuntos no
contenciosos son aquellos destinados a procurar o cooperar en el nacimiento de
una relación jurídica nueva (por ejemplo, la autorización para que un incapaz
celebre una compraventa de un inmueble). Por lo tanto, los actos judiciales no
contenciosos tienen una finalidad eminentemente constitutiva, mientras que los
contenciosos versan sobre relaciones jurídicas preexistentes.34
El criterio aceptado por nuestra legislación es el clásico. La mejor demostración
de esto se encuentra en el art. 817 del CPC, que señala que son actos judiciales no
contenciosos aquellos que según la ley requieren la intervención del juez y en que
no se promueve contienda alguna entre partes.

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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
f.
DIFERENCIAS ENTRE LA JURISDICCIÓN CONTENCIOSA Y LOS
ASUNTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS.
i. En los asuntos judiciales contenciosos el juez tiene la obligación de intervenir
siempre que se requiera su actuación por las partes en forma legal y en
negocios de su competencia; mientras que en los asuntos judiciales no
contenciosos, para que el tribunal pueda intervenir válidamente, es menester que
la ley haya establecido expresamente dicha intervención, y para esos
determinados actos.
34 Aquí es necesario diferenciar a los actos judiciales no contenciosos de la finalidad constitutiva de la jurisdicción contenciosa;
pues, esta última se lleva a efecto porque existe un conflicto jurídico, en cambio, en los asuntos no contenciosos no hay un
conflicto, pero se recurre al juez porque es la ley la que ordena cumplir con determinados trámites o formalidades.

En los asuntos contenciosos, el conocimiento de causa se le suministra al juez por


los medios de prueba que la ley taxativamente establece; en los actos no
contenciosos, en cambio, el conocimiento de causa se le proporciona al juez
mediante informaciones sumarias, esto es, mediante pruebas de cualquier especie,
rendidas sin señalamiento de término probatorio y si notificación e intervención de
contradictor.
ii. En la jurisdicción contenciosa las resoluciones que recaen en estos asuntos
producen, por regla general, acción y excepción de cosa juzgada; en cambio, las
resoluciones recaídas en los asuntos no contenciosos para ver si gozan o no de
cosa juzgada, es necesario distinguir previamente entre resoluciones afirmativas
y negativas, puesto que estas últimas no producen nunca cosa juzgada, mientras
que las primeras, en cambio, sí la producen una vez cumplidas.
iii. En los asuntos contenciosos hay dos partes identificable (demandante y
demandado), con pretensiones contrapuestas. En los asuntos no contenciosos, en
cambio, no hay partes identificables, sino que sólo está el llamado “interesado”
(uno o más).

4. FACULTADES CONSERVADORAS.
De acuerdo al art. 3º del COT los tribunales tienen, además, las facultades
conservadoras, disciplinarias y económicas que a cada uno de ellos se asignan en los
respectivos títulos de este Código. Como se dijo, éstas son facultades anexas a la
jurisdicción, y no actividad jurisdiccional, en cuanto no resuelven conflictos
jurídicos en forma total y directa.
45
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Ahora bien, las facultades conservadoras son aquéllas que tienen los tribunales de
justicia para velar que todos los poderes públicos actúen dentro de la órbita de sus
atribuciones y, en especial, velar porque los derechos constitucionales sean
respetados35. Las manifestaciones más importantes de esta facultad, son:
i. La acción de amparo o habeas corpus. De acuerdo al art. 21 de la CPR, es
aquella acción constitucional que se concede a toda persona detenida, presa o
arrestada, con infracción a la CPR o a la ley, o que sufra cualquier otra privación,
perturbación o amenaza en su derecho a la libertad personal y seguridad
individual.
ii. La acción de protección. De acuerdo al art. 20 de la CPR, es aquella acción
constitucional que se concede a todas las personas que como consecuencia de
actos u omisiones arbitrarias o ilegales, sufren privación, perturbación o amenaza
de ciertos derechos fundamentales señalados en el art. 20 de la CPR.
Tanto la acción de amparo como la de prtoección, no resuelven conflictos, sino que
son producto de las facultades conservadoras de los tribunales de justicia, por
ende, los procesos que siguen ante el tribunal (CA) no son contradictorios, no
hay término probatorio y, en general, son desfomalizados.
iii. Recurso de inaplicabilidad por inconstitucionalidad. Es aquella acción
constitucional destinada a obtener del TC que declare inaplicable en un asunto
judicial concreto y determinado que se encuentra pendiente, cualquier precepto
legal que se considere
35 Se dice que la CPR vela por los derechos de las personas de manera mediata e indirecta, mientras que los tribunales de
justicia lo hacen de manera inmediata y directa.

contrario a la CPR (art. 93 Nº 6 de la CPR). Son legitimados activos de esta


acción, las partes del juicio o el juez que conoce el asunto; es decir, los
particulares pasan a ser eventuales litigantes ante el TC, lo cual, antes de la
reforma constitucional del año 2005, estaba vedado.
Art. 93. Son atribuciones del Tribunal Constitucional:
6. Resolver, por la mayoría de sus miembros en ejercicio, la inaplicabilidad de
un precepto legal cuya aplicación en cualquier gestión que se siga ante un
tribunal ordinario o especial, resulte contraria a la CPR.
iv. Recurso de amparo económico. Es aquella acción que se concede a
cualquier persona para denunciar las infracciones al art. 19 Nº 21 de la CPR, esto es,
el derecho a desarrollar cualquiera actividad económica que no sea contraria a la
moral, al orden publico o a la seguridad nacional, respetando las normas legales que
la regulen (inc. I); y la actividad empresarial del Estado (inc. II).
46
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

v. Recurso contra privación o desconocimiento de la nacionalidad (art. 12 de


la CPR).

5. FACULTADES ECONÓMICAS.
Son aquellas facultades que tienen los tribunales de justicia para regular
el funcionamiento interno de los mismos, con el objeto de lograr una más
pronta y mejor administración de justicia. Su fuente legal está en el art. 3º del
COT, y en el art. 82 inc. I de la CPR, que señala que la CS tiene la
superintendencia directiva, correccional y económica de todos los tribunales de la
Nación. Se exceptúan de esta norma el Tribunal Constitucional, el Tribunal
Calificador de Elecciones y los tribunales electorales regionales.
Las manifestaciones más importantes de esta facultad, son:
i. La facultad que tiene la CS, las CA y el Tribunal Calificador de Elecciones
de dictar autoacordados. Los autoacordados son normas jurídicas dictadas por
los tribunales superiores de justicia, en el ejercicio de sus facultades económicas
o por mandato de la ley, para regular ciertas materias que no han sido
suficientemente reguladas por la ley o cuya regulación es necesaria para obtener
una mejor administración de justicia. Como se puede apreciar, los autoacordados
pueden ser dictados por iniciativa propia de la CS, en virtud de la habilitación
constitucional contemplada en el art. 82 (por ejemplo, el autoacordado que
regula la acción de protección), o en virtud de un mandato legal (por ejemplo, el
autoacordado sobre la forma de dictar sentencia).
Los autoacordados pueden ser internos o externos; los primeros son aquellos que
tienen por objeto señalar los modos de actuar de los funcionarios judiciales, y se
refieren a materias de administración, son más bien instrucciones (por ejemplo, el
autoacordado que regula la tramitación del recurso de amparo, el cual se refiere a
la forma de actuar del secretario de la CA, una vez que ingresa la causa a la
Corte); en cambio, los autoacordados externos, son aquellas disposiciones que
afectan no sólo a los funcionarios judiciales, sino que a terceros ajenos al Poder
Judicial, son normas de procedimiento (por ejemplo, el autoacordado sobre
tramitación del recurso de protección). Ahora bien, si se trata de un autoacordado
interno, el funcionario judicial puede reclamar de su ilegalidad mediante un recurso
de gracia ante el mismo tribunal que lo dictó; y si se trata de autoacordado
externo, se puede presentar un requerimiento al TC por la parte que resulte
afectada en sus derechos fundamentales por la aplicación del autoacordado en una
gestión pendiente (art. 93 Nº 2 de la CPR).
Art. 93. Son atribuciones del Tribunal Constitucional:
47
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
2.
Resolver sobre las cuestiones de constitucionalidad de los autoacordados
dictados por la Corte Suprema, las Cortes de Apelaciones y el Tribunal
Calificador de Elecciones.
En el caso del número 2º, el Tribunal podrá conocer de la materia a
requerimiento del Presidente de la República, de cualquiera de las Cámaras o de
diez de sus miembros. Asimismo, podrá requerir al Tribunal toda persona que sea
parte en juicio o gestión pendiente ante un tribunal ordinario o especial, o desde
la primera actuación del procedimiento penal, cuando sea afectada en el
ejercicio de sus derechos fundamentales por lo dispuesto en el respectivo
autoacordado.
ii. Las c ircul ares, que son recomendaciones de la CS o de la CA para el
funcionamiento interno de los tribunales. Por ejemplo, las circulares que instruyen
la forma de sacar las fotocopias de un expediente; las circulares que establecen
las horas del tribunal de atención de público, etc.
iii. Las instrucciones o decretos económicos, que son aquellas directrices que
emanan de cualquier tribunal para determinar la forma de su funcionamiento interno.
Por ejemplo, la instrucción de la CA de Valparaíso sobre distribución de exhortos.36
Por último, hay que señalar que existe un recurso de reclamación consagrado en
el art. 551 inc. IV del COT, por el cual se pueden impugnar las resoluciones que
adoptan los tribunales en el ejercicio de sus facultades económicas.
Art. 551 inc. IV. De las resoluciones que en el ejercicio de sus facultades
económicas pronuncien los tribunales indicados en el inc. I de este artículo
(tribunales unipersonales y colegiados), sólo podrá reclamarse para ante el
superior jerárquico. La reclamación deberá interponerse dentro del plazo de tres
días, ante el tribunal que haya dictado la resolución. Este la elevará, con todos
sus antecedentes, dentro de las 48 horas siguientes a su presentación.

6. FACULTAD DISCIPLINARIA.
a. CONCEPTO.
Es aquella facultad que tienen los tribunales de justicia para tomar medidas o
aplicar sanciones, con el objeto de que los debates judiciales se desenvuelvan con
la debida compostura, o que los funcionarios judiciales cumplan con las normas
legales que regulan su conducta ministerial. Como se puede apreciar, el
objeto de esta facultad es conseguir el buen comportamiento de quienes
componen o integran los tribunales de justicia (jueces), de los auxiliares de la
administración de justicia, de los empleados subalternos dependientes de ambos,
de los interesados y de las partes, y de todas las personas que, encontrándose en
48
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
la
sala del despacho del juez, cometieren una falta o abuso. El buen comportamiento
se traduce en ejercer adecuadamente los derechos, cumplir con
36 El profesor FORTTES hace presente, también, que existe un organismo administrativo llamado Corporación Administrativa
del Poder Judicial, dependiente de la CS (con domicilio en Santiago) cuyo objeto es administrar los recursos humanos,
financieros, tecnológicos y los materiales destinados al funcionamiento de la CS, de las CA y de los Juzgados de Letras, de
Familia, del Trabajo y de Cobranza Laboral y Previsional. Le corresponde, por ejemplo, la elaboración de los presu puestos y
la administración de dichos tribunales, la inversión y control de los fondos que la ley de presupuestos asigna al Poder Judicial,
etc.
los deberes y abstenerse de incurrir en las prohibiciones que la ley establece; en
otras palabras, que todos los funcionarios y personas que intervienen en la
actividad jurisdiccional, cumplan debidamente sus funciones.
Esta facultad encuentra su fuente en los arts. 3º del COT y 82 de la CPR; y en el
Título XVI del COT denominado “De la jurisdicción disciplinaria y de la
inspección y vigilancia de los servicios judiciales”.

b. TITULARES.

En general, diversos tribunales pueden ejercer las facultades disciplinarias, a


saber:
i. La jurisdicción disciplinaria reside, principalmente, en la CS, quien la
ejerce sobre todos los tribunales del país (ordinarios o especiales). En este sentido
el art. 82 de la CPR señala que la CS tiene la superintendencia (suprema
administración) correccional sobre todos los tribunales de la Nación.
Art. 82. La Corte Suprema tiene la superintendencia directiva, correccional y
económica de todos los tribunales de la Nación. Se exceptúan de esta norma el
Tribunal Constitucional, el Tribunal Calificador de Elecciones y los Tribunales
Electorales Regionales.
Los tribunales superiores de justicia, en uso de sus facultades disciplinarias,
sólo podrán invalidar resoluciones jurisdiccionales en los casos y forma que
establezca la ley orgánica constitucional respectiva.
ii. En segundo término, las CA tienen la superintendencia disciplinaria sobre
sus miembros, los tribunales de justicia que funcionan dentro de su territorio
jurisdiccional, y los auxiliares de la administración de justicia (arts. 535 y 539 del
COT).
Art. 535. Corresponde a las Cortes de Apelaciones mantener la disciplina judicial
en todo el territorio de su respectiva jurisdicción, velando inmediatamente la
conducta ministerial de sus miembros y la de los jueces subalternos y haciéndoles
cumplir todos los deberes que las leyes les imponen.

49
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
La
misma facultad corresponderá a las Cortes de Apelaciones respecto de los
juzgados especiales de menores (hoy Juzgados de Familia).
Es aplicable lo dispuesto en el art. 537 (sanciones disciplinarias) a las faltas o
abusos que los ministros de las Cortes de Apelaciones cometan en el ejercicio de
sus funciones.
Art. 539. Las Cortes de Apelaciones vigilarán la conducta funcionaria de sus
respectivos fiscales judiciales, y podrán corregirlos disciplinariamente en la
forma establecida en el art. 537.
La conducta ministerial de los relatores, secretarios, notarios, conservadores,
archiveros, procuradores, receptores y empleados de secretaría se halla bajo la
vigilancia de las CA, quienes podrán imponer a dichos funcionarios, procediendo
de plano, las penas correccionales que se especifican en los arts. 537 y 542
(sanciones disciplinarias), y a más la de suspensión hasta por sesenta días de sus
respectivos empleos u oficios, siempre que la prudencia y la necesidad de
mantener la disciplina así lo exigieren.
iii. En tercer lugar, los Juzgados de Letras, dentro de su territorio
jurisdiccional, también ejercen facultades disciplinarias sobre todos las
personas que ejerzan funciones concernientes a la administración de justicia que
están sujetas a su autoridad (art. 532 del COT). No obstante, hay dos auxiliares de la
administración de justicia que escapan a la jurisdicción disciplinaria del juez de
letras, cuales son: los notarios, ya que respecto de ellos esta labor le corresponde a
las CA, pero si éstas notaren la comisión de una falta o abuso, pueden sancionarlo
disciplinariamente ellas mismas, o bien, delegar esta función en el juez de letras
respectivo cuando la notaría no se halle en el mismo lugar de asiento de la Corte;
y los Defensores Públicos, ya que esta labor le corresponde a la CA
respectiva.
Art. 532. A los jueces de letras corresponde inmediatamente mantener la
disciplina judicial en toda la extensión del territorio sujeto a su autoridad,
haciendo observar las leyes relativas a la administración de justicia, y los
deberes de los empleados de secretaría y demás personas que ejercen
funciones concernientes a ella.
En consecuencia, deberán vigilar la conducta ministerial de todas las personas
que ejercen funciones concernientes a la administración de justicia y que se
hallan sujetas a su autoridad.
iv. En el caso de los Juzgados de Garantía y de los Tribunales Oral en lo
Penal, las facultades disciplinarias sobre los jefes de unidades y personal de estos
tribunales, serán ejercidas por el administrador del tribunal.
50
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

v. El Presidente de la República también cuenta con facultades


disciplinarias, pues de acuerdo al art. 32 Nº 13 de la CPR, son atribuciones
especiales del Presidente de la República: velar por la conducta ministerial de los
jueces y demás empleados del Poder Judicial y requerir, con tal objeto, a la Corte
Suprema para que, si procede, declare su mal comportamiento, o al Ministerio
Público, para que reclame medidas disciplinarias del tribunal competente, o
para que, si hubiere mérito bastante, entable la correspondiente acusación.
vi. También tiene facultades disciplinarias el Congreso Nacional, quien
conociendo de una acusación constitucional entablada en contra de los
miembros de los Tribunales Superiores de justicia por notable abandono de sus
deberes, puede declarar que no tienen el buen comportamiento exigido por la CPR
y las leyes, y acordar, por consiguiente, su remoción.

c. MECANISMOS LEGALES PARA EL EJERCICIO DE LAS FACULTADES


DISCIPLINARIAS.
Las facultades disciplinarias pueden proceder de oficio o petición de parte.
Proceden de oficio cuando el tribunal, de propia iniciativa, conociendo de un
proceso o de otros antecedentes (por ejemplo, en una visita a un determinado oficio
judicial), observa que un funcionario, parte o interesado, ha incurrido en alguna
falta o abuso que debe ser sancionada disciplinariamente; y opera a petición de
parte, cuando el propio interesado solicita al tribunal la aplicación de una medida
disciplinaria (ya sea por la vía de la queja disciplinaria o mediante el recurso de
queja), por estimar que ha sido víctima de una falta o abuso por parte de un
determinado funcionario judicial.
En conreto, los mecanismos legales para el ejercicio de las facultades disciplinarias
que pueden ejercer los tribunales de justicia, son los siguientes:
i. Queja disciplinaria o queja propiamente tal. Es aquel medio que busca
corregir las faltas o abusos de jueces o funcionarios judiciales cometidos en el
ejercicio de sus funciones, siempre que no sea la dictación de una resolución
judicial. Por falta o abuso se debe entender cualquier irregularidad en la conducta
ministerial de un funcionario que no sea la dictación de una resolución judicial;
por ejemplo, cuando un juez falte de palabra, por escrito o de obra, a una parte del
litigio.
Recurso de quej a (art. 545 del COT). Es un medio para impugnar
resoluciones judiciales dictadas con falta o abuso grave. Se le llama “recurso”
porque su objeto es invalidar o dejar sin efecto una determinada resolución judicial
51
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

(sentencias interlocutorias y definitivas); debe fundarse en la falta o abuso


(irregularidad) cometido en el pronunciamiento de dicha resolución, a
diferencia de los recursos procesales, que se basan en los errores de forma o de
fondo que aquélla puede contener.
Art. 545. El recurso de queja tiene por exclusiva finalidad corregir las faltas o
abusos graves cometidos en la dictación de resoluciones de carácter
jurisdiccional. Sólo procederá cuando la falta o abuso se cometa en una sentencia
interlocutoria que ponga fin al juicio o haga imposible su continuación, o
definitiva, y que no sean susceptibles de recurso alguno, ordinario o
extraordinario, sin perjuicio de la atribución de la Corte Suprema para actuar de
oficio en ejercicio de sus facultades disciplinarias. Se exceptúan las sentencias
definitivas de primera o única instancia dictadas por árbitros arbitradores, en cuyo
caso procederá el recurso de queja, además del recurso de casación en la forma.
El fallo que acoge el recurso de queja contendrá las consideraciones precisas que
demuestren la falta o abuso así como los errores u omisiones manifiestos y
graves que los constituyan y que existan en la resolución que motiva el recurso,
y determinará las medidas conducentes a remediar tal falta o abuso. En ningún
caso podrá modificar, enmendar o invalidar resoluciones judiciales respecto de
las cuales la ley contempla recursos jurisdiccionales ordinarios o extraordinarios,
salvo que se trate de un recurso de queja interpuesto contra sentencia definitiva de
primera o única instancia dictada por árbitros arbitradores.
En caso que un tribunal superior de justicia, haciendo uso de sus facultades
disciplinarias, invalide una resolución jurisdiccional, deberá aplicar la o las
medidas disciplinarias que estime pertinentes. En tal caso, la sala dispondrá que
se dé cuenta al tribunal pleno de los antecedentes para los efectos de aplicar las
medidas disciplinarias que procedan, atendida la naturaleza de las faltas o
abusos, la que no podrá ser inferior a amonestación privada.
La diferencia entre la queja disciplinaria y el recurso de queja, es que en la
primera se insta para que se apliquen medidas disciplinarias, en cambio, en el
recurso de queja se ataca una resolución judicial y, consecuencialmente, el
tribunal superior podrá adoptar una medida disciplinaria. Ahora bien, hay que
tener claro que las medidas disciplinarias se aplican por faltas o abusos cometidos
por un funcionario judicial, no constitutivos de crimen o simple delito; pues los
delitos o simples delitos cometidos por los funcionarios judiciales en el ejercicio de
su cargo dan origen a responsabilidad penal, lo cual es objeto de jurisdicción
contenciosa.37
ii. Calificación (arts. 270 y siguientes del COT). La calificación es una
52
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

evaluación anual de todos los funcionarios judiciales, salvo los Ministros y


Fiscales Judiciales de la CS, en una escala de uno a siete, lo cual determina su
inclusión en una determinada lista (sobresaliente, buena, satisfactoria, regular,
condicional, deficiente).
Art. 273. Los funcionarios del Escalafón Primario, con la sola excepción de los
ministros y fiscal judicial de la CS, los funcionarios del Escalafón Secundario y
los empleados del Poder Judicial serán calificados anualmente atendiendo a la
conducta funcionaria y desempeño observados en ese período, en la forma en que
se dispone en los artículos siguientes.
El período de calificación comprenderá doce meses de desempeño funcionario y se
extenderá desde el 1° de noviembre al 31 de octubre del año siguiente. El proceso
de calificaciones deberá iniciarse el 1° de noviembre y quedará terminado, a más
tardar, el 31 de enero de cada año.
La evaluación se hará por quienes se indica a continuación:
a) La CS, en pleno, calificará a los ministros de CA, a los relatores y
procuradores del número que se desempeñen en dicho tribunal, a su secretario,
prosecretario y empleados;
37 El recurso de queja y la queja disciplinaria se analizarán en el Capítulo XI de estos apuntes, a propósito de los recursos
procesales.
b) Las CA, en pleno, calificarán a los jueces de letras, a sus secretarios,
relatores y empleados, y a los secretarios de juzgados y funcionarios auxiliares
de la Administración de Justicia que ejerzan sus funciones en el territorio
jurisdiccional de juzgados de ciudad asiento de CA. También calificarán a los
demás notarios que ejerzan funciones en el territorio de su jurisdicción, previo
informe del juez o de los jueces en cuyo territorio jurisdiccional se desempeñen;
c) El Fiscal Judicial de la CS calificará a su secretario abogado, a los
empleados de su oficio y a los fiscales de las CA;
d) Los fiscales judiciales de las CA calificarán a los empleados de su
oficio;
e) Los jueces letrados calificarán a los miembros del consejo técnico y
empleados y a los funcionarios auxiliares de la Administración de Justicia no
comprendidos en las letras anteriores que se desempeñen dentro de sus
respectivos territorios jurisdiccionales. En este último caso, en los lugares en que
existan dos jueces de letras, la calificación la hará el más antiguo, y en aquellos
en que existan más de dos se constituirán todos en comisión calificadora. Si
fueren más de cinco, la comisión estará constituida por los cinco jueces de mayor
antigüedad, y
53
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

f) El Presidente de la CA respectiva calificará a los administradores de


tribunales de la jurisdicción, teniendo a la vista informes que deberán emitir por
separado el Comité de Jueces correspondiente y la Corporación Administrativa del
Poder Judicial. Actuará como secretario de estas comisiones, el secretario del
tribunal donde se desempeñe su presidente o en su defecto, el secretario más
antiguo de cualquiera de los tribunales cuyos jueces integren la comisión, y si
hubiere dos o más secretarios, el que éste designe. Si la calificación corresponde
hacerla a una sola persona, ésta designará, en el mes de octubre de cada año, un
secretario entre sus subordinados o auxiliares de la Administración de Justicia de
su territorio jurisdiccional.
Art. 276. Las calificaciones se efectuarán por los órganos calificadores indicados
en el art. 273, en un procedimiento reservado, dentro de los quince primeros días
del mes de diciembre de cada año, fuera del horario de funcionamiento ordinario
de los tribunales.
Todas las personas sujetas a evaluación deberán ser calificadas en esa
oportunidad, con los antecedentes que a esa fecha existan sobre ellas.
La calificación deberá ser puesta, privadamente, en conocimiento del respectivo
evaluado, tan pronto como finalice el proceso, entregándole copia de la parte que
le concierna del libro de acta a que se refiere la letra c) del art. 274, sea
personalmente o remitiéndole ésta por carta certificada al tribunal donde preste
sus servicios.
Las calificaciones que realice la CS en única instancia solo serán susceptibles del
recurso de reposición, el que deberá ser fundado. Las demás calificaciones sólo
podrán ser objeto del recurso de apelación, igualmente fundado, señalando
claramente los hechos que a juicio del apelante deben ser considerados para
mejorar la calificación. Las calificaciones a que se refiere la letra f) del art. 273
serán apelables ante el pleno de la Corte de Apelaciones respectiva.
Estos recursos deberán interponerse en el plazo fatal de cinco días hábiles
contados desde la fecha de notificación de la calificación de la que se pide
reposición o se apela. Si la notificación se hubiese hecho por carta certificada, se
entenderá efectuada transcurridos que sean tres días hábiles desde la fecha de
entrega de la carta al Servicio de Correos. Los recursos, dirigidos al órgano
calificador que deba conocer de ellos, se presentarán directamente ante el que
haya efectuado la evaluación, cuyo secretario deberá remitirlos, dentro de 48
horas, al que deba conocerlos.
iv. Aplicación de sanciones disciplinarias (vía represiva más directa).
Detectada una falta cometida por un juez, un funcionario judicial, o una parte en
54
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
un
proceso, tendrá lugar una sanción administrativa, las cuales van desde la
amonestación verbal, al arresto (arts. 530 y 542 del COT). Por ejemplo, los
jueces pueden aplicar sanciones a los abogados litigantes y comparecientes,
cuando no guarden la debida compostura en la sala, o cuando falten el respeto de
los jueces en sus escritos.
Art. 530. Los jueces de letras están autorizados para reprimir o castigar los
abusos que se cometieren dentro de la sala de su despacho y mientras ejercen
sus funciones de tales, con alguno de los medios siguientes:
1. Amonestación verbal e inmediata;
2. Multa que no exceda de cuatro unidades tributarias mensuales, y

3. Arresto que no exceda de cuatro días.


Deberán emplear estos medios en el orden expresado y sólo podrán hacer uso
del último en caso de ineficacia o insuficiencia de los primeros.
Art. 542. Para la represión y castigo de las faltas que se cometieren ante la CS y
ante las CA, mientras ejercen sus funciones, estos tribunales podrán emplear
alguno de los medios siguientes:
1. Amonestación privada;
2. Censura por escrito;
3. Multa de 1 a 15 días de sueldo o multa no inferior a dos ni superior a diez
unidades tributarias mensuales,
4. Arresto que no exceda de ocho días. Este arresto será siempre
conmutable en multa, en proporción de media unidad tributaria mensual por cada
día.
Estos tribunales tendrán, también, las facultades que el art. 531 otorga a los
jueces de letras, para la represión o castigo de las faltas de respeto que se
cometieren en los escritos que se les presentaren.
Por último, hay que tener presente el art. 80 incs. III y IV de la CPR, que permite
a la CS remover a los jueces o decretar su traslado.
Art. 80 inc. III. En todo caso, la CS por requerimiento del PDR, a solicitud de
parte interesada, o de oficio, podrá declarar que los jueces no han tenido buen
comportamiento y, previo informe del inculpado y de la CA respectiva, en su
caso, acordar su remoción por la mayoría del total de sus componentes. Estos
acuerdos se comunicarán al PDR para su cumplimiento.
La CS, en pleno especialmente convocado al efecto y por la mayoría absoluta de
sus miembros en ejercicio, podrá autorizar u ordenar, fundadamente, el traslado
de los jueces y demás funcionarios y empleados del Poder Judicial a otro cargo de
55
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

igual categoría.
v. Visitas (medidas preventivas). Las visitas son inspecciones que se
practican por los funcionarios judiciales que indica la ley, a los Tribunales, a los
oficios de los auxiliares de la administración de justicia, a los empleados
subalternos de ambos, y a las cárceles y demás lugares de detención, con el objeto
de velar por la disciplina judicial, y en el caso de las cárceles, para tomar
conocimiento del estado de seguridad, orden e higiene, de si los internos
cumplen sus condenas, o para oír sus reclamaciones. Estas visitas se clasifican
en ordinarias y extraordinarias, según si se practican en las fechas señaladas por
la ley, o bien, en los casos en que los visitadores estimen conveniente hacerlas.38
vi. Remisión de estados (medida preventiva). Cada dos meses, cada tribunal
debe enviar a su superior jerárquico, un listado que contenga todas las causas que
se están conociendo
38 Las CA deben realizar una v is it a o r din a r i a con el obj eto de fiscalizar a sus subalternos, designando para ello anualmente a
uno o más de sus Ministros para que, durante el respectivo año calendario, actúen como Ministros visitadores en los Juzgados
de Letras y en los oficios de los notarios, conservadores y archiveros que se les asignen (el nombre del Ministro está anotado
en un cartel en los Juzgados de Letras, en las notarías, etc.). Si al efectuar esta visita el Ministro encargado comprueba la
existencia de faltas o delitos cometidos por el funcionario visitado, podrá adoptar las medidas urgentes que fueren necesarias,
dando cuenta de ellas a la Corte respectiva dentro de las 24 horas siguientes. Las visit as extra or din arias son aquellas que
decretan los tribunales superiores de justicia por medio de alguno de sus ministros, para inspeccionar los juzgados de su
respectiva jurisdicción, siempre que el mejor servicio judicial lo exigiere; eso sí, las Cortes deberán expresar en cada caso en
que se decreten visitas extraordinarias, el objeto de ésta y su duración. En la práctica la mayor razón de su procedencia se explica
por una situación de alarma pública, lo cual implica que tanto la CS como la CA puede realizarlas de oficio, aunque también
pueden tener lugar a petición de parte. Las visitas extraordinarias constituyen una excepción al principio de la radicación, por
cuanto implica la facultad de un ministro en visita, ya no para vigilar una conducta ministerial, sino para avocarse en una causa
radicada ante otro tribunal o para avanzar en ella por notable retardo en el despacho de causas.

en ese tribunal, indicando su estado de tramitación. Con esto se busca fiscalizar


que los jueces cumplan los plazos que la ley dispone.
7. JURISDICCIÓN ORDINARIA, ESPECIAL Y ARBITRAL.
Como se ha dicho en párrafos anteriores, la jurisdicción es unitaria, es decir, es
una sola, y como tal, no admite clasificaciones, ni divisiones. Sin embargo, la
doctrina distingue entre una jurisdicción ordinaria, especial y arbitral, en base a dos
posibles criterios, a saber:
i. Según CASARINO, atendiendo a la materia que conocen los tribunales, se
distingue entre: jurisdicción ordinaria, que es aquella que tiene la característica
de ser general y atrayente (o residual); general por cuanto se refiere a las
materias que afectan a la generalidad o común de las personas (civiles y penales);
y atrayente, ya que todo asunto que no esté entregado al conocimiento de otra
jurisdicción, debe ser conocido por los tribunales ordinarios. En contraposición,
estaría la jurisdicción especial que es aquella facultad que está entregada a los
56
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

tribunales de justicia de intervenir en el conocimiento y fallo de todas aquellas


causas que leyes especiales han entregado expresamente a su conocimiento, es
decir, esta jurisdicción aparece como especial y excluyente; especial, en cuanto a
las personas (fuero personal, por ejemplo, los militares se someten a los tribunales
militares, los trabajadores se someten al juzgado del trabajo) o a la materia (fuero
real, por ejemplo, la materia de familia se somete al juez de familia), y excluyente,
porque sólo conocen aquellas causan que la ley expresamente ha entregado su
conocimiento.39
Sin embargo, aquí surge un problema con los tribunales arbitrales, pues atendiendo
a este criterio, ellos tendrían jurisdicción ordinaria (por ejemplo, en el conocimiento
de materias civiles) o especial (por ejemplo, al conocer materias comerciales).
ii. Por lo anterior, surge otro criterio que atiende al sujeto que ejerce la
jurisdicción (criterio subjetivo); así, la jurisdicción ordinaria es aquella que está
entregada a los tribunales ordinarios de justicia (art. 5º inc. II del COT), es decir,
aquellos tribunales que están contemplados, organizados y regulados en el COT,
y están estructurados en una relación de jerarquía (pirámide judicial). Mientras
que la jurisdicción especial, es aquella que está entregada a los tribunales
especiales que forman parte del Poder Judicial (art. 5º inc. III del COT), y a los
tribunales especiales que no forman parte del Poder Judicial (art. 5º inc. IV del
COT). Y por último, también está la llamada jurisdicción arbitral, que es aquella
ejercida por jueces árbitros, es decir, aquellos jueces nombrados por las partes,
por la autoridad judicial, por el testador, o por la ley, para la solución de un
asunto litigioso (art. 5º inc. final).
Art. 5. A los tribunales mencionados en este artículo corresponderá el
conocimiento de todos los asuntos judiciales que se promuevan dentro del
territorio de la República, cualquiera que sea su naturaleza o la calidad de las
personas que en ellos intervengan, sin perjuicio de las excepciones que
establezcan la Constitución y las leyes.
39 En este sentido, CASARINO afirma que los asuntos contenciosos administrativos, es decir, los procesos
jurisdiccionales que se siguen en contra de la Administración, quedarían comprendidos en la jurisdicción especial, esto en
razón de la materia y de las personas que intervienen (los particulares y el Estado)

Integran el Poder Judicial, como tribunales ordinarios de justicia, la Corte


Suprema, las Cortes de Apelaciones, los Presidentes y Ministros de Corte, los
Tribunales de Juicio Oral en lo Penal, los Juzgados de Letras y los Juzgados de
Garantía.
Forman parte del Poder Judicial, como tribunales especiales, los Juzgados de
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Familia, los Juzgados de Letras del Trabajo, los Juzgados de Cobranza Laboral y
Previsional y los Tribunales Militares en tiempo de paz, los cuales se regirán en su
organización y atribuciones por las disposiciones orgánicas constitucionales
contenidas en la ley Nº 19.968, en el Código del Trabajo, y en el Código de
Justicia Militar y sus leyes complementarias, respectivamente, rigiendo para ellos
las disposiciones de este Código sólo cuando los cuerpos legales citados se
remitan en forma expresa a él.
Los demás tribunales especiales se regirán por las leyes que los establecen y
reglamentan, sin perjuicio de quedar sujetos a las disposiciones generales de este
Código.
Los jueces árbitros se regirán por el Título IX de este Código.
Por lo tanto, de acuerdo a este criterio que atiende a la naturaleza del
órgano jurisdiccional (y no la materia que conocen), los tribunales ordinarios,
especiales y arbitrales ejercen la misma y única jurisdicción, pues como se ha dicho
reiteradamente, la jurisdicción es una sola y no admite clasificaciones, y las
distinciones que incorrecta y normalmente se hacen de ella, corresponden más
bien a clasifiaciones de su límite que es la competencia; y en este sentido se
habla de jurisdicción civil y penal (ordinaria), laboral, de familia, militar,
contenciosa administrativa, etc. (especial) 40.

D. EQUIVALENTES JURISDICCIONALES.
1. CONCEPTO.
La jurisdicción no es el único medio para satisfacer pretensiones procesales, pues
existen otras formas o alternativas de solución de conflictos que no son
jurisdiccionales, a saber: los llamados equivalentes jurisdiccionales.
Los equivalentes jurisdiccionales son los medios que permiten solucionar conflictos
de relevancia jurídica, sin constituir propiamente jurisdicción; también se definen
como aquellos medios diversos de la jurisdicción aptos para la legítima solución
de un conflicto. Se caracterizan por permitir a las partes resolver un litigio sin
necesidad de ocurrir a la autoridad judicial o, estando dentro de un proceso, sin
requerir el pronunciamiento de un fallo; reduciendo o evitando, así, los costos
propios de un juicio y, especialmente, obteniendo una solución capaz de
satisfacer a todas la partes involucradas.41
Los equivalentes jurisdiccionales suponen habitualmente un acuerdo directo de las
partes, en ocasiones con intervención judicial, que gira en torno a un interés privado
o un bien jurídico disponible; es por ello que, generalmente, están prohibidos
cuando en el asunto controvertido está comprometido el interés público.
58
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

40 De acuerdo a este criterio, la doctrina distingue entre asuntos contenciosos administrativos generales, es decir, aquellos que
no tienen una regulación especial, y por ende, quedan comprendidos en la jurisdicción comun de los Jueces de Letras
(tribunales ordinarios), como la acción de nulidad de Derecho público y la acción de responsabilidad patrimonial del
Estado (jurisdicción ordinaria); y también existirían asuntos contenciosos especiales, es decir, aquellos que tienen una
regulación especial, y en cuya tramitación pueden intervenir tribunales ordinarios (por ejemplo, el reclamo de ilegalidad
regional o municipal lo conoce la CA) o especiales (juicio de cuentas que conoce la CGR).
41 Los equivalentes jurisdiccionales se deben relacionar con la autocomposición, es decir, aquella forma de solución de
conflictos que proviene del acuerdo de las partes o de la declaración unilateral de voluntad de una de ellas. Pues en ambos
casos, el conflicto no va a ser resuelto por un órgano jurisdiccional.

2. CLASIFICACIONES.
Bajo la rúbrica de “equivalentes jurisdiccionales”, se comprenden instituciones de
variada índole, aunque todas ellas son coincidentes en su función y finalidad, cual es,
poner término a un conflicto. Estos medios pertenecen a un mismo género y tienen
el mismo objeto, pero no una idéntica naturaleza jurídica; es por ello que se
pueden clasificar atendiendo a tres criterios:
i. Según el momento en que se realizan, pueden haber equivalentes
jurisdiccionales preprocesales o anteriores al proceso, es decir, antes de que se
inicie el litigio; y equivalentes de carácter procesal, es decir, una vez iniciado el
litigio.
ii. Atendiendo a si tienen lugar dentro del proceso o no, los equivalentes
pueden ser extraprocesales o extrajudiciales (si tienen lugar fuera de un proceso) o
intraprocesales (si se producen dentro de un proceso).
iii. Y atendiendo a la obligatoriedad para llevarlos a cabo, se distingue entre
equivalentes necesarios o voluntarios.

3. EQUIVALENTES JURISDICCIONALES EN PARTICULAR.


Existen distintas instituciones que son catalogadas por la doctrina como
equivalentes jurisdiccionales, sin embargo, como se verá, no todas ellas tienen tal
carácter.

a. TRANSACCIÓN.
De acuerdo al art. 2446 inc. I del CC, la transacción es un contrato en que las
partes terminan extrajudicialmente un litigio pendiente o precaven un litigio
eventual, haciéndose concesiones recíprocas. Esta última frase la agrega la
doctrina, la cual tiene mucha importancia, ya que en la transacción siempre deben
haber concesiones mutuas, por ejemplo, una persona da una suma de dinero a
cambio de que en otro juicio se desista el actor.42
Ahora bien, la calidad de equivalente jurisdiccional de la transacción resulta del
art. 2460 del CC, que dice que la transacción produce el efecto de cosa juzgada en
59
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

última instancia. Aquí hay que tener presente que, si bien, la transacción
produce siempre cosa juzgada, ella no necesariamente tiene tiene mérito
ejecutivo, pues sólo lo tendrá cuando conste en un escritura pública (por eso que
en la práctica asume dicha forma); por lo tanto, si no consta en una escritura pública
y una de las partes no cumple con su concesión recíproca, se debe iniciar un
juicio declarativo.
En definitiva, la transacción es un equivalente jurisdiccional que presenta las
siguientes características: es extrajudicial ya que no tiene lugar dentro del
proceso; puede ser pre-procesal,
42 En el sistema del CC se entiende haber un litigio pendiente desde que la demanda ha sido legalmente notificada (se traba
la litis). Así lo confirman los arts. 1551 Nº 1 (el deudor está en mora: cuando no ha cumplido la obligación dentro del
término estipulado, salvo que la ley en casos especiales exija que se requiera al deudor para constituirle en mora), 2455 (es nula
asimismo la transacción, si, al tiempo de celebrarse, estuviere ya terminado el litigio por sentencia pasada en autoridad de cosa
juzgada) y 2503 Nº 1 (interrupción civil es todo recurso judicial intentado por el que se pretende verdadero dueño de la cosa,
contra el poseedor. Sólo el que ha intentado este recurso podrá alegar la interrupción; y ni aun él en los casos siguientes: si la
notificación de la demanda no ha sido hecha en forma legal).

cuando precave un eventual litigio, o procesal, cuando pone término a un litigio


pendiente; y es voluntaria, pues procede por iniciativa de los contratantes. 43

b. AVENIMIENTO.
El avenimiento es un acuerdo directo de las partes que pone término un juicio, sin
la intervención directa de un juez. También se define como un acuerdo logrado
directamente por las partes al interior de un proceso, y en virtud del cual ponen
término a éste.
En Chile esta figura no está regulada orgánicamente; la única disposición al
respecto, es el art. 434 Nº 3 del CPC, la cual, a propósito de los títulos
ejecutivos, esto es, aquellos documentos a los cuales la ley reconoce el mérito
de demostrar fehacientemente la existencia de una obligación y permitir solicitar
su cumplimiento coactivo, señala que el acta de avenimiento pasada ante el tribunal
competente y autorizada por un ministro de fe o dos testigos, tiene mérito ejecutivo.
Art. 434. El juicio ejecutivo tiene lugar en las obligaciones de dar cuando para
reclamar su cumplimiento se hace valer alguno de los siguientes títulos:
3. Acta de avenimiento pasada ante tribunal competente y autorizada por un
ministro de fe o por dos testigos de actuación.
A partir de este artículo, autores como Juan COLOMBO estiman que para que el
acta de avenimiento tenga el carácter de título ejecutivo, debe estar autorizada
(“pasada”) por el tribunal competente; entonces, se dice que para que el

60
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

avenimiento sea equivalente jurisdiccional, debe estar autorizado por el tribunal.


Sin embargo, el profesor ALFARO señala que el juez no es que apruebe el
avenimiento, sino que tiene que “tenerlo presente”, y una vez autorizado por un
ministro de fe o por dos testigos, tiene el carácter de título ejecutivo; es decir, el
juez no tiene una injerencia directa en su generación.
En la práctica, el avenimiento se hace por un escrito redactado y firmado por
los abogados de las partes; luego el juez lo tiene presente (no lo aprueba) y el
secretario del tribunal (u otro ministro de fe o dos testigos) autorizan las firmas y
el hecho de que el juez lo tuvo presente, es decir, que se cumplieron los requisitos

del art. 434 Nº 3 del CPC. Cumplido estos requisitos, el avenimiento produce el
efecto de cosa juzgada, por tanto, aquellas obligaciones a que dio lugar podrán
ser ejecutadas (acción de cosa juzgada); pues, a diferencia de la transacción,
el avenimiento siempre tiene mérito ejecutivo. En cuanto a la excepción de cosa
juzgada, no hay una norma que indique si el avenimiento la produce o no, pero según
el profesor FORTTES, para la doctrina y la jurisprudencia sí la produce.
En definitiva, el avenimiento es un equivalente jurisdiccional de carácter procesal,
pues supone siempre la existencia de un juicio pendiente; es intraprocesal, ya que
el acuerdo de las partes (autocomposición) se produce dentro del proceso sin
intervención directa del juez; y es voluntario, pues puede ser celebrado a iniciativa
de cualquiera (a petición de parte).
43 La transacción solo tiene cabida tratándose de relaciones jurídicas disponibles, esto porque el art. 2450 del CC señala que
no se puede transigir sobre el estado civil de las personas, y el art. 2451 del mismo Código agrega que la transacción sobre alimentos
futuros de las personas o quienes se deban por ley, no valdrá sin aprobación judicial; ni podrá el juez aprobarla, si en ella se
contraviene a lo dispuesto en los artículos 334 y 335.

CONCILIACIÓN.
La conciliación es un acto por el cual las partes ponen fin a un proceso total
o parcialmente, a partir de las bases de arreglo propuestas por el juez. Según
CASARINO, es una manera de poner término a los juicios civiles, salvo las
excepciones legales, mediante el acuerdo directo de las partes, producido en razón
de proposiciones de base de arreglo formuladas por el tribunal.44
La conciliación, ante todo, es un trámite obligatorio en prácticamente la
generalidad de los juicios (se debe cumplir bajo sanción de nulidad del proceso) y
tiene lugar una vez agotada la fase de discusión y antes de entrar al periodo
probatorio. Específicamente, consiste en una audiencia a la que deben asistir las
partes personalmente o representadas, y en la que el juez de la causa propone bases
61
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

de arreglo para solucionar ese litigio pendiente. Por tanto, se diferencia del
avenimiento, ya que el juez tiene una intervención directa.45
Por otro lado, la conciliación es un acto jurídico netamente procesal, pues se
realiza dentro de un proceso (intraprocesal) y está destinado a producir efectos en
él, es decir, terminar un litigio pendiente (procesal). En caso de ser fructífero, se
levanta un acta de conciliación que consignará las bases específicas del arreglo, la
cual suscribirán las partes que lo deseen, el secretario y el juez, y se estimará
como sentencia ejecutoriada o firme para todo los efectos legales (arts. 267 y 434
Nº 1 del CPC), es decir, tendrá mérito ejecutivo, y producirá acción y excepción
de cosa juzgada. De ahí su carácter de equivalente jurisdiccional. 46
Art. 267. De la conciliación total o parcial se levantará acta, que consignará sólo
las especificaciones del arreglo; la cual subscribirán el juez, las partes que lo
deseen y el secretario, y se estimará como sentencia ejecutoriada para todos los
efectos legales.
Art. 434. El juicio ejecutivo tiene lugar en las obligaciones de dar cuando para
reclamar su cumplimiento se hace valer alguno de los siguientes títulos:
1. Sentencia firme, bien sea definitiva o interlocutoria.

c. LA SENTENCIA EXTRANJERA.
Como se analizó anteriormente, la jurisdicción es una manifestación de la
soberanía, por lo tanto, tiene límites territoriales. A su vez, los tribunales de otro
país no tienen jurisdicción en Chile, pero a pesar de ello, una sentencia
extranjera, esto es, un fallo dictado en un proceso tramitado y resuelto por un
juez de otro Estado que haya ejercido su potestad juriisdiccional, en
44 La conciliación es un medio alternativo de solución de conflicto, al igual que la mediación, por ello es importante distinguir
estas dos figuras. La medicación es un procedimiento en el cual dos partes de un conflicto se reúnen con un tercero, ajeno e
imparcial, que facilita la comunicación entre aquellas para que puedan delimitar el conflicto y encontrar su solución; por tanto,
aquí, a diferencia de la conciliación, el mediador no hace propuestas de arreglo; y además, generalmente, no es un trámite o
fase procesal, como la conciliación (así, por ejemplo, en la Ley de Matrimonio Civil es una posibilidad).
4 5 Por ley el juez tiene una participación activa, sin embargo, en la práctica esto no ocurre, pues a veces el juez ni siquiera está
presente, sino que un actuario. Cabe decir que algunos confunden la conciliación con el avenimiento (incluso la ley habla de
avenimiento), sin embargo, la conciliación ante todo es un trámite procesal esencial en el juicio ordinario, y no un acuerdo
(sólo si se aceptan las bases se levanta un acta de conciliación).
46 Algunos dicen que la conciliación es una forma de heterocomposición. Hay que recordar que en la
heterocomposición, interviene un tercero ajeno a las partes del conflicto, el cual intenta acercar a éstas para que resuelvan el
pleito; como en la hipótesis de conciliación ocurre lo mismo (el tercero es el juez), ésta sería una forma de heterocomposición;
pero esta opinión es discutible.

determinados casos puede constituir un equivalente jurisdiccional. Esto acontece


cuando son homologadas (o “nacionalizadas”) las dichas sentencias por los
tribunales chilenos, a través de un trámite llamado exequátur.
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Por lo tanto, la sentencia extranjera sería un equivalente jurisdiccional, porque no


emana de la jurisdicción nacional, siempre y cuando sea homologada en Chile
a través de un procedimiento especial llamado exequátur, el cual es un trámite
que se efectúa ante la CS, que tiene por objeto verificar si el fallo extranjero
cumple con los requisitos que autorizan su cumplimiento en Chile (arts. 242,
243, 244 y 245 del CPC); si cumple con los requisitos, la CS debe dictar una
sentencia que autorice la ejecución del fallo extranjero en el territorio nacional,
pudiendo exigirse su cumplimiento al tribunal a quien habría correspondido
conocer del negocio en primera o única instancia, si el juicio se hubiera promovido
en Chile (art. 251 del CPC y art. 13 del CPP).
Art. 242. Las resoluciones pronunciadas en país extranjero tendrán en Chile la
fuerza que les concedan los tratados respectivos; y para su ejecución se seguirán los
procedimientos que establezca la ley chilena, en cuanto no aparezcan modificados
por dichos tratados.
Art. 243. Si no existen tratados relativos a esta materia con la nación de que
procedan las resoluciones, se les dará la misma fuerza que en ella se dé a los fallos
pronunciados en Chile.
Art. 244. Si la resolución procede de un país en que no se da cumplimiento a los
fallos de los tribunales chilenos, no tendrá fuerza en Chile.
Art. 245. En los casos en que no pueda aplicarse ninguno de los tres artículos
precedentes, las resoluciones de tribunales extranjeros tendrán en Chile la misma
fuerza que si se hubieran dictado por tribunales chilenos, con tal que reúnan las
circunstancias siguientes:
1. Que no contengan nada contrario a las leyes de la República. Pero no se tomarán
en consideración las leyes de procedimiento a que haya debido sujetarse en Chile
la substanciación del juicio;
2. Que tampoco se opongan a la jurisdicción nacional;
3. Que la parte en contra de la cual se invoca la sentencia haya sido debidamente
notificada de la acción. Con todo, podrá ella probar que, por otros motivos,
estuvo impedida de hacer valer sus medios de defensa;
4. Que estén ejecutoriadas en conformidad a las leyes del país en que hayan sido
pronunciadas.
Art. 251. Mandada cumplir una resolución pronunciada en país extranjero, se
pedirá su ejecución al tribunal a quien habría correspondido conocer del negocio
en primera o en única instancia, si el juicio se hubiera promovido en Chile
Art. 13. Efecto en Chile de las sentencias penales de tribunales extranjeros.
Tendrán valor en Chile las sentencias penales extranjeras. En consecuencia,
63
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el cual hubiere sido ya
condenado o absuelto por una sentencia firme de acuerdo a la ley y al
procedimiento de un país extranjero, a menos que el juzgamiento en dicho país
hubiere obedecido al propósito de sustraer al individuo de su responsabilidad
penal por delitos de competencia de los tribunales nacionales o, cuando el
imputado lo solicitare expresamente, si el proceso respectivo no hubiere sido
instruido de conformidad con las garantías de un debido proceso o lo hubiere
sido en términos que revelaren falta de intención de juzgarle seriamente.
En tales casos, la pena que el sujeto hubiere cumplido en el país extranjero se le
imputará a la que debiere cumplir en Chile, si también resultare condenado.
La ejecución de las sentencias penales extranjeras se sujetará a lo que
dispusieren los tratados internacionales ratificados por Chile y que se
encontraren vigentes.
Ahora bien, hay que tener presente que lo que se ejecuta en Chile es el fallo
extranjero, no el nacional que lo reconoce. En efecto, en este caso hay dos fallos,
pero el nacional, que es fruto de la CS, no tiene por objeto resolver un litigio
(pues éste ya fue resuelto por el fallo extranjero), sino que determinar si se
cumplen los requisitos para homologar el fallo extranjero que lo resolvió (tiene
un fin constitutivo). Por lo tanto, el título ejecutivo se forma por dos
sentencias: la sentencia nacional que homologa el fallo extranjero, y el fallo
extranjero (art. 434 Nº 7 del CPC), pero lo que se ejecuta, es este último.47
Art. 434. El juicio ejecutivo tiene lugar en las obligaciones de dar cuanto para
reclamar su cumplimiento se hace valer alguno de los siguientes títulos:
7. Cualquiera otro título a que las leyes den fuerza ejecutiva.

e. LA SENTENCIA DE UN TRIBUNAL ARBITRAL.


El compromiso es una convención por la cual las partes sustraen determinados
asuntos litigiosos, presentes o futuros, del conocimiento de la jurisdicción ordinaria
o especial, y lo someten al fallo de ciertos árbitros que designan. Por tanto, un
sector minoritario de la doctrina señala que la sentencia de este árbitro podría
considerarse como un equivalente jurisdiccional, ya que se sustrae el
conocimiento del conflicto de la jurisdicción estatal.
Sin embargo, para la mayoría de la doctrina la sentencia de un juez árbitro no es
un equivalente jurisdiccional, pues si se analiza la regulación del arbitraje en
Chile, cabe concluir que el árbitro es un órgano jurisdiccional y, por tanto,
detenta jurisdicción; así se desprende del art. 5º inc. final del COT que señala que
los “jueces” árbitros se regirán por el título IX de este código, y del art. 222 del
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

mimo cuerpo legal, que dice que se llaman árbitros los “jueces” nombrados por
las partes, o por la autoridad judicial en subsidio, para la resolución de un asunto
litigioso. Por consiguiente, si son jueces, ejercen jurisdicción, y sus decisiones son
fallos, de manera que no son equivalentes jurisdiccionales.
No obstante, existen críticas respecto del carácter jurisdiccional de los árbitros. En
efecto, como dice el profesor FORTTES, una de las características de los jueces
árbitros es que no son tribunales permanentes y carecen de imperio, es decir, no
pueden hacer uso de la fuerza para ejecutar sus resoluciones, sino que deben
recurrir a un tribunal ordinario para tal efecto. Fundándose en estas
características, algunos autores dicen que la sentencia del juez árbitro sería un
equivalente jurisdiccional, puesto que se ha querido reservar el uso de la fuerza
pública a los órganos del Estado, puesto que el árbitro es un particular.

f. LA SENTENCIA ECLESIÁSTICA.
La sentencia eclesiástica es aquella dictada por un tribunal eclesiástico en materias
civiles (utilizando la palabra civil en oposición a espiritual). Esta sentencia es
un equivalente jurisdiccional sólo en aquellos casos en que el Derecho de un
Estado reconozca eficacia jurídica a dichas sentencias; por ejemplo, sería
equivalente jurisdiccional en los países que reconocen un efecto civil a una
sentencia eclesiástica de nulidad de un matrimonio.
En Chile no existe esta figura, por tanto, no es un equivalente jurisdiccional, ya que
la jurisdicción sólo se ejerce en el orden temporal (no en el orden espiritual).

g. DESISTIMIENTO DE LA DEMANDA.
El desistimiento de la demanda es un acto jurídico unilateral por el cual el
demandante (actor) manifiesta su voluntad de no continuar con el proceso, una
vez que ha sido notificada
47 Pese a lo anterior, hay algunos autores que señalan que lo que se cumple en Chile no es la sentencia extranjera, sino la
sentencia de la CS que ordena cumplir la resolución extranj era.

válidamente al demandando, la resolución que provee la demanda (una vez que se


ha trabado la litis). En tal sentido, si el demandado ha sido notificado, se tramita la
solicitud de desistimiento como incidente y el tribunal resuelve si la acoge o no48; si
se acoge, la sentencia que da lugar al desistimiento extinguirá los derechos que
invoca el demandante, y por tanto, no podrá volver a empezar el juicio (arts. 148 y
150 del CPC), es decir, producirá acción y excepción de cosa juzgada, y de ahí
que algunos digan que sería un equivalente jurisdiccional.
65
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Art. 148. Antes de notificada una demanda al demandado, podrá el actor


retirarla sin trámite alguno, y se considerará como no presentada. Después de
notificada, podrá en cualquier estado del juicio desistirse de ella ante el tribunal
que conozca del asunto, y esta petición se someterá a los trámites establecidos
para los incidentes.
Art. 150. La sentencia que acepte el desistimiento, haya o no habido oposición,
extinguirá las acciones a que él se refiera, con relación a las partes litigantes y a
todas las personas a quienes habría afectado la sentencia del juicio a que se pone
fin.
Otros autores, sin embargo, dicen que no es un equivalente jurisdiccional, pues hay
una resolución judicial y de ahí se derivan tales efectos. Pero se contraviene este
argumento diciendo que el juez no resuelve la controversia, sino que resuelve si
acepta o no el desistimiento.
Por lo tanto, el desistimiento opera dentro del proceso (intraprocesal), y tiene
lugar una vez notificada válidamente la resolución que provee la demanda
(mientras no se notifique no existe un juicio). Ahora, si el demandado no ha sido
notificado, puede procederse al retiro material de la demanda, la cual se
considera como no presentada (no es equivalente jurisdiccional).

h. LA RENUNCIA A LA PRETENSIÓN.
La renuncia a la pretensión es un acto unilateral de abdicación de una
pretensión extraprocesal que se tiene o cree tener, antes de iniciarse un proceso
(pre-procesal); por ejemplo, la renuncia a la acción de saneamiento por vicios
redhibitorios. Esta figura es reconocida por la doctrina, pero no tiene un expreso
reconocimiento en nuestra legislación positiva; sólo se encuentra un atisbo de
esto en el art. 148 del CPC, y en el art. 12 del CC.
Art. 12. Podrán renunciarse los derechos conferidos por las leyes, con tal que sólo
miren al interés individual del renunciante, y que no esté prohibida su renuncia.
Ahora bien, si la renuncia se produce antes de que haya un proceso (antes de que
se notifique válidamente al demandado la resolución que provee la demanda), no es
un equivalente jurisdiccional, pues no ha nacido el litigio (es un mero no ejercicio
de un supuesto derecho). En cambio, si la renuncia ocurre durante el proceso, se
produce el desistimiento de la demanda.

i. EL ALLANAMIENTO DEL DEMANDADO.


El allanamiento es un acto jurídico unilateral por el cual el demandado acepta la
(s) pretensión (es) contenida en la demanda (art. 313 del CPC).
66
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

48 Pueden existir motivos para que el tribunal no acoja el desistimiento, por ejemplo, si la parte contraria deduce oposición.

Art. 313. Si el demandado acepta llanamente las peticiones del demandante, o si


en sus escritos no contradice en materia substancial y pertinente los hechos sobre
que versa el juicio, el tribunal mandará citar a las partes para oír sentencia
definitiva, una vez evacuado el traslado de la réplica.
Igual citación se dispondrá cuando las partes pidan que se falle el pleito sin más
trámite.
De acuerdo con el art. 313 del CPC, el allanamiento no es un equivalente
jurisdiccional, pues el efecto que genera, es evitar la realización del trámite de
conciliación y la apertura del período de prueba, pero de todos modos el juez
debe dictar sentencia; es decir, cuando tiene lugar el allanamiento, el juicio pasa
de la etapa de discusión, a la de sentencia. Sin embargo, un sector minoritario de la
doctrina señala que el allanamiento sí es un equivalente jurisdiccional, porque la
sentencia debe ajustarse a los términos del allanamiento, lo cual es discutible.49

4. EQUIVALENTES JURISDICCIONALES EN MATERIA PROCESAL


PENAL.
Este tema tiene directa relación con las salidas alternativas, es decir, con los
mecanismos que permiten la solución de un conflicto penal de un modo distinto
al proceso penal y a la dictación de una sentencia en el mismo. En el CPP sólo
es posible encontrar dos salidas alternativas, a saber:
i. La suspensión condicional de procedimiento, que es una salida alternativa
que opera mediante una resolución judicial por la cual cesa el curso del proceso
por un cierto tiempo y se somete al imputado al cumplimiento de ciertas
condiciones, de modo que si no se alega dentro del plazo establecido (por el
MP) el incumplimiento de dichas condiciones, la responsabilidad penal se
extingue. Como se puede apreciar, esta salida alternativa opera por una resolución
judicial que no pone fin al proceso; por ende, no puede considerarse como un
equivalente jurisdiccional.
ii. Los acuerdos reparatorios, que son convenciones celebradas entre el
imputado y la víctima, en cuya virtud el primero se obliga a reparar el daño causado
a la segunda, con aceptación de ésta y aprobación del juez de garantía. Si bien,
estos acuerdos requieren de la aprobación judicial, sí pueden considerarse como
equivalentes jurisdiccionales, pues lo que pone fin al proceso es el acuerdo (la
resolución del juez de garantía es para efectos de verificar si el acuerdo cumplió con
los requisitos).

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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

II. LA ORGANIZACIÓN JUDICIAL.


A. BASES Y PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA
ORGANIZACIÓN JUDICIAL. 1. CONSIDERACIONES PREVIAS.

Para poder administrar justicia es necesaria una organización, un sistema, una


base sobre la cual pueda estructurarse. En concreto, debe haber un conjunto de
principios y condiciones indispensables para la correcta y eficiente administración
de justicia.
49 Tanto la renuncia de la pretensión y el desistimiento de la demanda son equivalentes jurisdiccionales unilaterales, esto en
relación con la clasificación de la autocomposición.

Estos principios son casi inmutables, ya que las modificaciones o


excepciones introducidas han sido mínimas, y de ahí que permanezcan siempre
en su vigor primitivo. Además, no son taxativos, y no todos tienen la misma
importancia, pues algunos son más esenciales que otro, como por ejemplo, el
principio de legalidad, de independencia, y de responsabilidad.

Por último, hay que señalar que estos principios están relacionados con el debido
proceso, es decir, con aquel principio jurídico constitucional, según el cual toda
persona tiene derecho a ciertas garantías mínimas tendientes a asegurar un
resultado justo y equitativo dentro del proceso, y a permitirle tener oportunidad
de ser oído y hacer valer sus pretensiones frente al juez. Estas garantías mínimas
se encuentran desarrolladas en el art. 19 N° 3 de la CPR (el cual no habla de
debido proceso sino que de “justo y racional procedimiento”), y son: el derecho
de acción o tutela judicial; el derecho a defensa jurídica; el derecho al juez natural
(prohibición de comisiones especiales); legalidad del proceso; no presunción de
derecho de la responsabilidad penal; y el principio de legalidad y tipicidad en
materia penal.

2. PRINCIPIO DE LEGALIDAD.

El principio de legalidad está consagrado en los arts. 6º y 7º de la CPR, y partir de


estas disposiciones, se puede decir que se traduce en que las potestades públicas
deben fundarse en el Derecho, tanto en su origen como en su actuar.
Art. 6. Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a las
normas dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la
República.
Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de
68
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

dichos órganos como a toda persona, institución o grupo.


La infracción de esta norma generará las responsabilidades y sanciones que
determine la ley
Art. 7. Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de
sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.
Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden atribuirse, ni
aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que
los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las
leyes.
Todo acto en contravención a este artículo es nulo y originará las
responsabilidades y sanciones que la ley señale.
Como se puede apreciar, este principio es aplicable a todas las potestades públicas,
pero respecto de la función jurisdiccional, se traduce en lo siguiente: la
organización y atribuciones de los tribunales de justicia, y el procedimiento que se
sigue ante ellos, debe estar determinado por ley. Por lo tanto, los aspectos de este
principio, en el ámbito jurisdiccional, se pueden analizar de la siguiente forma:
i. Legalidad del órgano. El órgano jurisdiccional debe ser creado por ley,
pues de acuerdo al art. 19 Nº 3 inc. IV de la CPR, nadie podrá ser juzgado por
comisiones especiales, sino por el tribunal que señalare la ley y que se hallare
establecido por ésta con anterioridad a la perpetración del hecho (derecho al juez
natural)50. El art. 77 inc. I de la CPR reitera esta idea, al señalar que una LOC
determinará la organización y
50 Las comisiones especiales son aquellas entidades formadas por un individuo o grupo de individuos que de hecho o de facto
ejercen la jurisdicción que la CPR reserva a los tribunales de justicia creados por el legislador. Este es el único inciso del
numeral 3 del art. 19 que está amparado por la acción de protección.

atribuciones de los tribunales que fueren necesarios para la pronta y cumplida


administración de justicia en todo el territorio de la República (esta LOC es el
COT). ¿Pueden crearse tribunales por leyes especiales? La exigencia es que
el órgano jurisdiccional se encuentre determinado con el mismo nivel de
abstracción que los preceptos que debe aplicar, por tanto, no se pueden crear
tribunales para un caso concreto.51
ii. Legalidad de las atribuciones. Esta exigencia se traduce en que la
competencia del órgano jurisdiccional debe estar establecida por la ley en forma
previa (art. 77 inc. I de la CPR), y su actuación debe respetar la ley, sino será nula
(arts. 6º y 7º de la CPR).
iii. Legalidad del procedimiento. Esta legalidad es respecto de la forma (los
69
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

pasos que se deben seguir) y del fondo (la dictación del fallo). En cuanto a la
forma, el art. 19 Nº 3 inc. V de la CPR señala expresamente que toda sentencia
de un órgano que ejerza jurisdicción debe fundarse en un proceso previo
legalmente tramitado.
En cuanto a la observancia y aplicación de las leyes de fondo en la dictación del
fallo, no existe un reconocimiento legal expreso como en el caso del procedimiento52;
pero es de la esencia de la jurisdicción aplicar el Derecho para resolver un conflicto
jurídico que se le somete a su conocimiento (art. 170 Nº 5 del CPC); pues si el juez
no aplica o falla con infracción a la ley, se puede impugnar la resolución mediante
el recurso casación en la forma (art. 768 Nº 5 del CPC) o en fondo (art. 767 del
CPC) respectivamente; y si en el ejercicio de su ministerio falla a sabiendas en
contra de una ley expresa y vigente, comete el delito de prevaricación (art. 223 Nº
1 del CP).
Art. 170. Las sentencias definitivas de primera o de única instancia y las de
segunda que modifiquen o revoquen en su parte dispositiva las de otros
tribunales, contendrán:
5. La enunciación de las leyes, y en su defecto de los principios de equidad, con
arreglo a los cuales se pronuncia el fallo.
Art. 768. El recurso de casación en la forma ha de fundarse precisamente en
alguna de las causas siguientes:
5. En haber sido pronunciada con omisión de cualquiera de los requisitos
enumerados en el art. 170.
Art. 767. El recurso de casación en el fondo tiene lugar contra sentencias
definitivas inapelables y contra sentencias interlocutorias inapelables cuando
ponen término al juicio o hacen imposible su continuación, dictadas por Cortes de
Apelaciones o por un tribunal arbitral de segunda instancia constituido por
árbitros de derecho en los casos en que estos árbitros hayan conocido de
negocios de la competencia de dichas Cortes, siempre que se hayan
pronunciado con infracción de ley y esta infracción haya influido
substancialmente en lo dispositivo de la sentencia.
Art. 223 Los miembros de los tribunales de justicia colegiados o unipersonales y
los funcionarios que desempeñan el ministerio público, sufrirán las penas de
inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos, derechos
políticos y profesiones titulares y la de presidio o reclusión menores en
cualesquiera de sus grados:
1. Cuando a sabiendas fallaren contra ley expresa y vigente en causa criminal o
civil.
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

51 En Chile, según la doctrina, esta exigencia se vulnera con el nombramiento de Ministros en Visita, pues aquí el juzgador se
encuentra determinado por un acto singular que es posterior a los hechos que debe conocer; y con los mecanismos para la
distribución de causas en los Juzgados de Letras.
52 No obstante, respecto del TC sí existe tal reconocimiento en el art. 92 inc. V de la CPR, el cual señala que el Tribunal
adoptará sus acuerdos por simple mayoría, salvo los casos en que se exija un quórum diferente y fallará de acuerdo a derecho.

Si bien de las normas transcritas se desprende la legalidad en materia de fondo,


hay excepciones a este principio, a saber:
- Si falta una ley que resuelva el asunto, en virtud del principio de
inexcusabilidad, el juez igualmente debe fallar conforme a los principios de
equidad (art. 170 Nº 5 del CPC).
- Hay situaciones en las cuales la ley faculta al juez para fallar en conciencia, o
en base a su prudencia o equidad; por ejemplo, los árbitros arbitradores (art. 637
del CPC).
Art. 637. El arbitrador oirá a los interesados; recibirá y agregará al proceso los
instrumentos que le presenten; practicará las diligencias que estime necesarias
para el conocimiento de los hechos, y dará su fallo en el sentido que la prudencia
y la equidad le dicten.

3. PRINCIPIO DE INDEPENDENCIA.
La independencia se traduce en que el órgano jurisdiccional no debe estar sometido
en su actuar a ningún tipo de presión o influencia física, económica o moral,
respecto de otros poderes del Estado. Este es un principio común a todas las
potestades públicas, pero reviste mayor importancia respecto de los tribunales de
justicia, dada la objetividad e imparcialidad con que deben ejercer la función
jurisdiccional; es por ello que el art. 12 del COT dispone que el Poder Judicial es
independiente de toda otra autoridad en el ejercicio de sus funciones. Esta
independencia puede ser de dos tipos, o analizada desde dos puntos de vista:

i. Independencia externa o ad extra, esto es, la independencia del


órgano jurisdiccional respecto de los demás poderes del Estado. La
independencia externa presenta, a su vez, un doble aspecto:
- Un aspecto positivo que dice relación con que ninguna otra autoridad
puede intervenir en la actividad jurisdiccional, y si lo hace, su actuación es nula
(arts. 7º inc. II y 76 inc. I segunda parte de la CPR). Por otro lado, si un poder
público invade la esfera de atribuciones propias de otro, el agente responsable de
dicho acto habrá cometido el delito de usurpación de atribuciones, previsto y
penado en el art. 222 del CP, sin perjuicio de la nulidad del acto realizado.
Art. 7 inc. II. Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden
71
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

atribuirse, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o


derechos que los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la
Constitución o las leyes.
Art. 76 inc. I segunda parte. Ni el Presidente de la República ni el Congreso
pueden, en caso alguno, ejercer funciones judiciales, avocarse causas pendientes,
revisar los fundamentos o contenido de sus resoluciones o hacer revivir procesos
fenecidos.
Art. 222 El empleado del orden judicial que se arrogare atribuciones propias de
las autoridades administrativas o impidiere a éstas el ejercicio legítimo de las
suyas, sufrirá la pena de suspensión del empleo en su grado medio.
En la misma pena incurrirá todo empleado del orden administrativo que se
arrogare atribuciones judiciales o impidiere la ejecución de una providencia
dictada por tribunal competente.
Las disposiciones de este artículo sólo se harán efectivas cuando entablada la
competencia y resuelta por la autoridad correspondiente, los empleados
administrativos o judiciales continuaren procediendo indebidamente.

Esta independencia se garantiza con el principio de inamovilidad y, de cierto


modo, con el nombramiento de quienes ejercen la función jurisdiccional, ya que de
acuerdo al art. 78 de la CPR, son los jueces quienes deben proponer a las
personas que van a ingresar al Poder Judicial, pero el nombramiento lo hace el
Presidente de la República.
Art. 78 inc. III. Los ministros y los fiscales judiciales de la CS serán nombrados
por el Presidente de la República, eligiéndolos de una nómina de cinco personas
que, en cada caso, propondrá la misma Corte, y con acuerdo del Senado.
Inc. VI. Los ministros y fiscales judiciales de las Cortes de Apelaciones serán
designados por el PDR, a propuesta en terna de la CS.
Los jueces letrados serán designados por el Presidente de la República, a
propuesta en terna de la Corte de Apelaciones de la jurisdicción respectiva
- El aspecto negativo se traduce en que a los jueces les está
terminantemente prohibido intervenir y mezclarse en las atribuciones o funciones
de los demás poderes públicos. Esto lo consagra el art. 4º del COT, al señalar que
es prohibido al Poder Judicial mezclarse en las atribuciones de otros poderes
públicos y en general ejercer otras funciones que las determinadas en los
artículos precedentes (función jurisdiccional y facultades anexas a la
jurisdicción). En este sentido, aquí también se establece el delito de usurpación de
funciones (art. 222 inc. I del CP).
72
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Esto se garantiza estableciendo en la ley (COT) las llamadas incompatibilidades de


los jueces en el ejercicio de la función jurisdiccional; así, por ejemplo, el art. 261 del
COT establece que las funciones judiciales son incompatibles con toda otra
remunerada con fondos fiscales o municipales, con excepción de los cargos
docentes hasta un límite máximo de doce horas semanales.
ii. Independencia interna o ad intra. Esto se traduce en que cada
tribunal es independiente de los demás jueces, es decir, debe obrar sin temor o
coerción respecto de sus compañeros o superiores. Esta independencia se asegura
con en el principio de inavocabilidad, es decir, radicado un juicio o asunto ante
un tribunal determinado, no puede otro tribunal pretender conocer de él.
Asimismo, es importante que el órgano jurisdiccional sea independiente de todo tipo
de influencias que puedan provenir de las partes o de sus abogados, lo cual se
asegura con las normas relativas a las implicancias y recusaciones (por
ejemplo, es causal de implicancia, ser el juez parte en el pleito o tener en él interés
procesal) 53, y con normas especiales que imponen prohibiciones a los jueces,
como por ejemplo, el art. 320 inc. II del COT, que señala que los jueces deben
abstenerse de dar oído a toda alegación que las partes, o terceras personas a
nombre o por influencia de ellas, intenten hacerles fuera del tribunal.
53 Las implicancias son más graves que las recusaciones, porque comprometen en mayor medida la independencia del juez.
De ello se deriva que si un juez entra a conocer una causa, y respecto de él concurre una causal de implicancia, comete un
delito (el juez se debe declarar implicado de oficio). Las recusaciones, en cambio, son de un compromiso menor, y están
establecidas en el interés de las partes contrarias, por lo que pueden ser renunciadas por ellas y deben declararse a petición de
parte.

4. PRINCIPIO DE INAMOVILIDAD.

La inamovilidad es una garantía consagrada en beneficio de los jueces consistente


en que no pueden ser removidos de su cargo mientras observen el buen
comportamiento exigido por la CPR y las leyes, salvo las causales legales y
constitucionales. Como se dijo, la inamovilidad es un principio que garantiza la
independencia externa de los tribunales, ya que los jueces pueden fallar
tranquilos en uno u otro sentido, puesto que no pueden ser removidos de sus
cargos por otras autoridades a las cuales les disgustó el fallo.
A pesar de su importancia manifiesta, este principio no es de carácter absoluto, ya
que la propia CPR o las leyes se encargan de establecer casos en donde los jueces
pueden ser removidos:
i. Por haber cumplido de 75 años de edad; salvo el Presidente de la CS quien
terminará su cargo hasta el término de su periodo, que es de dos años (art. 80 inc.
73
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
Iy
II de la CPR).
Art. 80. Los jueces permanecerán en sus cargos durante su buen comportamiento;
pero los inferiores desempeñarán su respectiva judicatura por el tiempo que
determinen las leyes.
No obstante lo anterior, los jueces cesarán en sus funciones al cumplir 75 años de
edad; o por renuncia o incapacidad legal sobreviniente o en caso de ser
depuestos de sus destinos, por causa legalmente sentenciada. La norma relativa
a la edad no regirá respecto al Presidente de la Corte Suprema, quien continuará
en su cargo hasta el término de su período.
ii. Por renuncia (por ejemplo, para evitar su remoción un juez puede abdicar a su
cargo) o incapacidad legal sobreviviente. Esto último se relaciona con las
incapacidades para ser juez, contenidas en el art. 256 del COT.
Art. 256. No pueden ser jueces:
1. Los que se hallaren en interdicción por causa de demencia o
prodigalidad;
2. Los sordos;
3. Los mudos;
4. Los ciegos;
5. Los que de conformidad a la ley procesal penal, se hallaren acusados
por crimen o simple delito o estuvieren acogidos a la suspensión condicional del
procedimiento.
6. Los que hubieren sido condenados por crimen o simple delito. Esta
incapacidad no comprende a los condenados por delito contra la seguridad interior
del Estado;
7. Los fallidos, a menos que hayan sido rehabilitados en conformidad a la
ley, y
8. Los que hayan recibido órdenes eclesiásticas mayores.
iii. Por remoción. De acuerdo al art. 80 inc. III de la CPR, la CS por
requerimiento del Presidente de la República, a solicitud de parte interesada, o
de oficio, podrá declarar que los jueces no han tenido buen comportamiento
(por ejemplo, por tráfico de influencias) y, previo informe del inculpado y de la
CA respectiva, en su caso, acordar su remoción por la mayoría del total de sus
componentes. Estos acuerdos se comunicarán al Presidente de la Rep ública para su
cumplimiento.
iv. Por haber sido mal calificado. De acuerdo al art. 278 bis del COT, el
funcionario que figure en lista Deficiente o, por segundo año consecutivo, en lista
Condicional, una vez firme la calificación respectiva, quedará removido de su
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

cargo por el sólo ministerio de la ley. En tanto no quede firme la mencionada


calificación, el funcionario quedará de inmediato suspendido de sus funciones.

v. Por un juicio de amovilidad. Al respecto, el art. 332 Nº 4 del COT señala que
el cargo de juez expira: por sentencia ejecutoriada recaída en el juicio de
amovilidad, en que se declare (por parte de los tribunales superiores de justicia) que
el juez no tiene la buena comportación exigida por la CPR para permanecer en el
cargo.
Art. 337. Se presume de derecho, para todos los efectos legales, que un juez no
tiene buen comportamiento en cualquiera de los casos siguientes:
1. Si fuere suspendido dos veces dentro de un periodo de tres años o tres
veces en cualquier espacio de tiempo;
2. Si se dictaren en su contra medidas disciplinarias más de tres veces en el
período de tres años;
3. Si fuere corregido disciplinariamente más de dos veces en cualquier
espacio de tiempo, por observar una conducta viciosa, por comportamiento poco
honroso o por negligencia habitual en el desempeño de su oficio, y
4. Si fuere mal calificado por la Corte Suprema de acuerdo con las
disposiciones contenidas en el párrafo tercero de este título.
vi. Por haber sido declarado responsable criminal o civilmente por delito
cometido en razón de sus actos ministeriales.
vii. Por la declaración de culpabilidad hecha por el Senado, en un juicio
constitucional, respecto de los magistrados de los tribunales superiores de
justicia, por notable abandono de sus deberes.

5. PRINCIPIO DE INAVOCABILIDAD.
Este principio está consagrado en el art. 8º del COT, y consiste en que ningún
tribunal puede avocarse el conocimiento de causas o negocios pendientes ante otro
tribunal, a menos que la ley le confiera expresamente esta facultad. Como se dijo, la
inavocabilidad se relaciona con la independencia al interior del órgano
jurisdiccional y, además, con la regla de radicación o fijeza (en materia de
competencia), pues radicado un juicio o asunto ante un tribunal determinado, no
puede otro tribunal pretender conocer de él.
Sin embargo, como se desprende del propio art. 8º del COT, hay casos en que un
juez puede conocer de un asunto que está siendo conocido por otro tribual, a
saber:
i. Las visitas extraordinarias. De acuerdo al art. 559 del COT, los Tribunales
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Superiores de Justicia decretarán visitas extraordinarias por medio de alguno de sus


ministros en los juzgados de su respectivo territorio jurisdiccional, siempre que el
mejor servicio judicial lo exigiere; pudiendo el ministro visitador despachar y
sentenciar las causas pendientes, en caso de retardo notable de los jueces visitados
(art. 560 Nº 3 del COT). Esto también hace excepción a la regla de competencia
absoluta de radicación o fijeza.
Art. 560. El tribunal ordenará especialmente estas visitas en los casos siguientes:
3. Siempre que sea necesario investigar hechos que afecten a la conducta de los
jueces en el ejercicio de sus funciones y cuando hubiere retardo notable en el
despacho de los asuntos sometidos al conocimiento de dichos jueces.
ii. Acumulación de autos, esto es, la reunión de dos o más procesos que se
tramitan separadamente, con el objeto de que constituyan un solo juicio y terminen
por una sola sentencia, para mantener la continencia, o unidad de la causa.

iii. Feriado judicial, ya que es posible que el juzgado de turno, bajo


ciertos requisitos, conozca de casos tramitados por otros tribunales.

6. PRINCIPIO D RESPONSABILIDAD.
Este principio se traduce en que los jueces deben responder por las actuaciones
ilegales que realizaren en el ejercicio de sus funciones (art. 13 del COT). El
principio de responsabilidad es un complemento necesario de la inamovilidad,
pues garantiza que el juez inamovible se sujete a las leyes en el ejercicio de sus
funciones, so pena de incurrir en responsabilidad; en otras palabras, evita que la
inamovilidad convierta al juez en un déspota.
Art. 13. Las decisiones o decretos que los jueces expidan en los negocios de que
conozcan no les impondrán responsabilidad sino en los casos expresamente
determinados por la ley.
Ahora bien, la responsabilidad de los jueces puede ser de diferentes clases, a
saber:
i. Responsabilidad civil en sus actuaciones ministeriales (desempeño de sus
funciones). La responsabilidad civil, en general, es la obligación que tiene toda
persona de responder por los daños o perjuicios que causa a otra, con ocasión de un
acto u omisión ilícita. En el ámbito judicial, se establece que esta responsabilidad
es aquella en que puede incurrir el juez por los daños o perjuicios estimables en
dinero que se causen en virtud de un delito o cuasidelito cometido en el ejercicio de
su cargo (arts. 325 y 326 del COT) 54, es decir, no procede por cualquier actuación u
omisión ilícita, sino que por un delito o cuasidelito; sin embargo, hay un caso de
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

responsabilidad civil que deriva de una actuación ilícita que no es un delito o


cuasidelito, contemplado en el art. 537 Nº 3 del COT.
Art. 325. Todo juez delincuente será, además, civilmente responsable de los daños
estimables en dinero que con su delito hubiere irrogado a cualesquiera personas o
corporaciones.
Art. 326. La misma responsabilidad civil afectará al juez si el daño fuere
producido por un cuasidelito.
Art. 327. La responsabilidad civil afecta solidariamente a todos los jueces que
hubieren cometido el delito o concurrido con su voto al hecho o procedimiento de
que ella nace.
Art. 537. Las faltas o abusos de que habla el artículo anterior (queja disciplinaria)
podrán corregirlos las Cortes de Apelaciones por uno o más de los medios
siguientes:
3. Pago de costas (por parte del tribunal que cometió la falta o abuso).
ii. Responsabilidad penal en sus actuaciones ministeriales. Es aquella en que
incurre el juez por delitos que comete en el ejercicio de su cargo, los que reciben la
denominación genérica de “prevaricación” (arts. 324 del COT y 79 inc. II de la
CPR)55.
54 Esta responsabilidad civil es distinta a la indemnización de perjuicios por error judicial (art. 19 Nº 7 de la CPR), la cual es
sumamente restrictiva, pues se limita solamente al proceso penal, dejando fuera posibilidades cometidas en sede civil; y, por
otra parte, se trata de un procedimiento de responsabilidad dirigido en contra del Estado.
55 Estos delitos son juzgados en conformidad a un juicio penal especial, o antejuicio, llamado “querella de capítulos” (regulado en
el CPP). Este simple privilegio procesal, se debe a que el juez debe estar protegido ante la venganza eminente de las partes por
hechos derivados del ejercicio de su cargo; por lo tanto, es necesario determinar, a través de esta querella de capítulos, si hay o
no mérito en su actuación ministerial, para luego continuar la demanda.

Art. 324. El cohecho, la falta de observancia en materia sustancial de las leyes


que reglan el procedimiento, la denegación y la torcida administración de justicia
y, en general, toda prevaricación o grave infracción de cualquiera de los deberes
que las leyes imponen a los jueces, los deja sujetos al castigo que corresponda
según la naturaleza o gravedad del delito, con arreglo a lo establecido en el
Código Penal.
Esta disposición no es aplicable a los miembros de la CS en lo relativo a la falta
de observancia de las leyes que reglan el procedimiento ni en cuanto a la
denegación ni a la torcida administración de la justicia.56
Los delitos tipificados legal y constitucionalmente, son: la prevaricación en
sentido estricto, la cual tiene lugar cuando el juez falla a sabiendas y
voluntariamente contra ley expresa y vigente, en causa criminal o civil; el cohecho,
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

delito que tiene lugar cuando se corrompe con dádivas al juez para que, contra
justicia y Derecho, haga o deje de hacer lo que se le pide (se asimila al soborno);
denegación de justicia, delito que tiene lugar cuando maliciosamente se niegue o
retarde la administración de justicia y el auxilio o protección que legalmente se
pida (por ejemplo, el juez se declara implicado indicando un motivo falso);
torcida administración de justicia, esto es, todo desvío del procedimiento o
ejercicio de facultades otorgadas al juez, encaminado a producir un daño en alguno
de los comparecientes, o favorecer a otro; y falta de observancia en materia
sustancial de las leyes que regulan el procedimiento.
iii. Responsabilidad disciplinaria. Dice relación con las sanciones a que
puede verse expuesto un juez, cuando sea reprochado de algún comportamiento
específico en el desempeño de sus funciones (por ejemplo, llegar tarde al despacho).
Se relaciona con las facultades disciplinarias de los tribunales de justicia.
iv. Responsabilidad política o constitucional. Es aquella que afecta
a los magistrados de los tribunales superiores de justicia por notable abandono de
sus deberes (causal que también se aplica al CGR), la cual se hace efectiva
mediante un juicio constitucional que conoce el Senado ¿Qué se entiende por
notable abandono de deberes? Al respecto existen ds posturas:
- La más extrema y tradicional, señala que se trata de deberes exclusivamente
formales del juez, tales como concurrir a su despacho y fallar las causas dentro de
los plazos fijados por ley. Para esta posición, el juicio constitucional no
permitiría entrar en absoluto en el análisis de los fallos judiciales o de las
motivaciones tenidas al dictarlos, pues de permititrse tal calificación, el juicio
político se transformaría en una tercera instancia jurisdiccional.
- El profesor ALDUNATE sostiene que el notable abandono de deberes podría
recibir el contenido de aquellos delitos que el art. 324 inc. II del COT exime a los
ministros de la CS (denegación y torcida administración de justicia, y falta de
observancia de las leyes que reglan el procedimiento); adicionalmente, se
incluirían las faltas a los deberes formales (por ejemplo, no ir al despacho),
conductas impropias de un juez (por ejemplo, viajes); actuaciones que
produjesen indefensión en materia de derechos constitucionales (por ejemplo,
decisiones sin motivar, que afecten derechos de la persona). Por último,
actuaciones del todo desvinculadas de la ley, lo cual implica la posibilidad de
analizar el contenido de una sentencia.

56 La razón de esto, según el mensaje del COT, es que es legalmente imposible


la existencia de tales delitos, porque no hay tribunal alguno que pueda calificar
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
de
contrarios a la ley las sentencias de la CS.

v. Responsabilidad del juez como particular. Los jueces en sus


actuaciones particulares se someten a las reglas del Derecho común (civil o
penal); pero en caso de responsabilidad criminal, deben ser removidos de sus
funciones, pues de acuerdo al art. 256 Nº 6 del COT, no pueden ser jueces: los que
hubieren sido condenados por crimen o simple delito. En este supuesto hay reglas
especiales que se refieren al procesamiento y detención (art. 81 de la CPR).57
Art. 81. Los magistrados de los tribunales superiores de justicia, los fiscales
judiciales y los jueces letrados que integran el Poder Judicial, no podrán ser
aprehendidos sin orden del tribunal competente, salvo el caso de crimen o simple
delito flagrante y sólo para ponerlos inmediatamente a disposición del tribunal
que debe conocer del asunto en conformidad a la ley.

7. PRINCIPIO DE PASIVIDAD.
Este principio se encuentra consagrado en el art. 10 inc. I del COT, y se traduce en
que los tribunales no podrán ejercer su ministerio sino a petición de parte, salvo
los casos en que la ley los faculte para proceder de oficio.
Este principio es propio del proceso civil, pues en él son las partes las que tienen
un rol activo en el proceso, ya que sobre ellas recae el derecho de iniciarlo (por
medio de la acción), defenderse, ofrecer pruebas, etc.; mientras que el juez tiene
un rol pasivo, pues sólo dirige el debate y decide la controversia. Por otro lado,
promovida en forma legal la intervención del juez en el conocimiento de asunto,
éste debe ceñir sus actuaciones a las acciones y excepciones deducidas por las
partes, es decir, al mérito del proceso (art. 160 del CPC), ya que si se excede en
su fallo, incurrirá en el vicio de ultra petita que motiva el recurso de casación en
la forma (art. 768 Nº 4 del CPC). 58
Art. 160. Las sentencias se pronunciarán conforme al mérito del proceso, y no
podrán extenderse a puntos que no hayan sido expresamente sometidos a juicio
por las partes, salvo en cuanto las leyes manden o permitan a los tribunales
proceder de oficio.
Art. 768. El recurso de casación en la forma ha de fundarse precisamente en
alguna de las causas siguientes:
4. En haber sido dada ultra petita, esto es, otorgando más de lo pedido por las
partes, o extendiéndola a puntos no sometidos a la decisión del tribunal, sin
perjuicio de la facultad que éste tenga para fallar de oficio en los casos
determinados por la ley.
79
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Existen excepciones a este principio, es decir, hay casos en que la ley faculta al juez
para actuar de oficio, cuales son:
i. De acuerdo al art. 1683 del CC, la nulidad absoluta puede y debe ser
declarada por el juez, aun sin petición de parte, cuando aparece de manifiesto en el
acto o contrato; por ejemplo, debe declararla en un contrato celebrado por un
incapaz absoluto.

57 Esto se conoce como “fuero judicial”, el cual no hay que confundirlo con el fuero como elemento de la
competencia absoluta.
58 El antiguo proceso criminal se regía por el sistema inquisitivo o de oficialidad, es decir, era el juez quien
cumplía con la labor investigativa y juzgaba, y en la primera de estas labores podía actuar de propia iniciativa si
el delito era de acción pública. El nuevo sistema procesal penal, en cambio, es de carácter acusatorio, por lo que
vuelve a tomar fuerza el principio de pasividad, pues quien investiga es el Ministerio Público y el juez sólo se
dedica a juzgar, siendo limitados los casos de actuaciones que los tribunales pueden realizar de oficio.

ii. El art. 159 inc. I del CPC señala que los tribunales, sólo dentro del plazo
para dictar sentencia, podrán dictar de oficio medidas para mejor resolver, esto es,
diligencias probatorias que tienen por objeto lograr un mejor conocimiento del
asunto que se debe fallar (por ejemplo, un informe de peritos).
iii. De acuerdo al art. 83 inc. I del CPC, la nulidad procesal podrá ser
declarada, de oficio o a petición de parte, en los casos que la ley expresamente lo
disponga y en todos aquellos en que exista un vicio que irrogue a alguna de las
partes un perjuicio reparable sólo con la declaración de nulidad. Por ejemplo,
cuando los actos procesales (como la notificación) no se realizan válidamente,
el juez puede anularlos.
iv. En relación con lo anterior, el art. 84 inc. IV del CPC señala que el juez
podrá corregir de oficio los errores que observe en la tramitación del proceso. Podrá
asimismo tomar las medidas que tiendan a evitar la nulidad de los actos de
procedimiento. No podrá, sin embargo, subsanar las actuaciones viciadas en razón
de haberse realizado éstas fuera del plazo fatal indicado por la ley.
v. De acuerdo al art. 200 inc. I del COT, la implicancia de los jueces puede y
debe ser declarada de oficio o a petición de parte.
vi. A propósito del recurso de apelación, el art. 213 inc. II del CPC establece que
si encuentra mérito el tribunal para considerar inadmisible o extemporáneo el
recurso, lo declarará sin lugar desde luego (de oficio) o mandará traer los autos en
relación sobre este punto. Lo mismo acontece con el recurso de casación en la

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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

forma, pues el art 781 inc. II del CPC dispone que si el tribunal encuentra mérito
para considerarlo inadmisible, lo declarará sin lugar desde luego (de oficio), por
resolución fundada.
vii. De acuerdo al art. 64 inc. I del CPC, los plazos que señala este Código
son fatales cualquiera sea la forma en que se exprese, salvo aquéllos
establecidos para la realización de actuaciones propias del tribunal. En
consecuencia, la posibilidad de ejercer un derecho o la oportunidad para ejecutar el
acto se extingue al vencimiento del plazo. En estos casos el tribunal, de oficio o a
petición de parte, proveerá lo que convenga para la prosecución del juicio, sin
necesidad de certificado previo. Es decir, una vez vencido el plazo, el juez de
oficio debe dictar una resolución que indique el vencimiento de éste.
viii. Por último, hay casos en que el juez debe decretar la casación en la forma
o en el fondo de oficio (arts. 775 y 785 inc. II del CPC).
Art. 775. No obstante lo dispuesto en los arts. 769 y 774, pueden los tribunales,
conociendo por vía de apelación, consulta o casación o en alguna incidencia,
invalidar de oficio las sentencias cuando los antecedentes del recurso manifiesten
que ellas adolecen de vicios que dan lugar a la casación en la forma, debiendo oír
sobre este punto a los abogados que concurran a alegar en la vista de la causa e
indicar a los mismos los posibles vicios sobre los cuales deberán alegar.
Art. 785 inc. II. En los casos en que desechare el recurso de casación en el fondo
por defectos en su formalización, podrá invalidar de oficio la sentencia recurrida,
si se hubiere dictado con infracción de ley y esta infracción haya influido
substancialmente en lo dispositivo de la sentencia. La Corte deberá hacer constar
en el fallo de casación esta circunstancia y los motivos que la determinan, y
dictará sentencia de reemplazo con arreglo a lo que dispone el inciso precedente.

La sanción civil asignada al acto ejecutado por el juez de oficio, en circunstancias


de que debió actuar a petición de parte, es la nulidad del acto acorde al art. 7º inc. III
de la CPR. Y si esta extralimitación de funciones recae en la dictación de la
sentencia definitiva, el juez incurre en un vicio procesal llamado ultra petita, que
autoriza para interponer en contra de dicha sentencia el recurso de casación en la
forma, para obtener así su nulidad (art. 768 Nº 4 del CPC). También hay una
sanción penal para el magistrado que se extralimita de sus funciones, pues éste
comete prevaricación en conformidad al art. 224 Nº 2 del CP.
Art. 224. Sufrirán las penas de inhabilitación absoluta temporal para cargos y
oficios públicos en cualquiera de sus grados y la de presidio o reclusión menores
en sus grados mínimos a medios:
81
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
2.
Cuando a sabiendas contravinieren a las leyes que reglan la sustanciación de los
juicios, en términos de producir nulidad en todo o en parte sustancial.

8. PRINCIPIO DE INEXCUSABILIDAD.

La inexcusabilidad es la contrapartida del principio de pasividad, pues se traduce en


la obligación que tienen los jueces de ejercer su ministerio cuando sean requeridos
legalmente. Se encuentra consagrado en los arts. 10 inc. II del COT y 76 inc. II de la
CPR, los cuales disponen que reclamada su intervención en forma legal y en
negocios de su competencia, no podrán excusarse de ejercer su autoridad ni aun
por falta de ley que resuelva la contienda sometida a su decisión. Ahora bien, si no
hay ley, deberán aplicar los principios de equidad para fallar.
Para que esta obligación pese sobre un magistrado, se requiere la concurrencia
copulativa de dos requisitos: reclamo de la intervención del magistrado en forma
legal, es decir, de la manera o forma como los Códigos de procedimiento se
encargan de señalar para cada caso particular; y reclamo de la intervención del
magistrado en negocios de su competencia, o sea, en asuntos o materias que la ley
ha entregado a su conocimiento.

9. PRINCIPIO DE IMPARCIALIDAD.

Consiste en el tratamiento igualitario que el juez debe conceder a las partes en


un conflicto sometido a su conocimiento; que se encuentre en una situación de
neutralidad.
Este principio se concreta con la contradictoriedad, ya que escuchar a ambas
partes deja al juez en una posición neutral o imparcial. Y se garantiza con los
mecanismos de implicancias y recusaciones, y con el orden de votación en los
tribunales colegiados (votan primero los jueces menos antiguos).

10. PRINCIPIO DE GRADUALIDAD O DE DOBLE INSTANCIA.

Este principio se traduce en que lo que resuelva un juez, pueda ser revisado por
un juez de grado superior, con el objeto de corregir los posibles errores que pudo
haber cometido. Es decir, con este principio se busca que el juzgamiento sea
revisado por un tribunal que es cualitativa y cuantitativamente más idóneo y
preparado.
Por lo tanto, este principio busca que el proceso sea conocido en una doble
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

instancia, esto es, cada uno de los grados jurisdiccionales que la ley establece, a fin
de que los tribunales puedan conocer los asuntos sometidos a su decisión, con
facultad soberana para pronunciarse sobre todas las cuestiones de hecho y de
derecho que en ellos se plantea. De acuerdo a la definición, la instancia es un
grado, esto es, una etapa por la cual atraviesa un asunto judicial (es la ley la que
determina el número de grados en los que se conoce y falla una controversia);
pero la particularidad de estos grados, es que el juez conoce de los hechos y del
derecho que integran el conflicto jurídico debatido, lo cual hace que la instancia se
diferencie de otras etapas en que sólo se conoce del derecho (por ejemplo, en la
casación59). Ahora bien, los asuntos judiciales, atendiendo a la instancia, pueden
ser de única, primera y segunda instancia.
i. Única instancia. Aquí la sentencia que pone término al litigio no es
susceptible de recurso de apelación; adquiere el carácter de firme y ejecutoriada,
por tanto, puede ejecutarse desde que se notifica. Así, por ejemplo, de acuerdo al
art. 45 Nº 1 del COT, los jueces de letras conocerán: en única instancia: a) de las
causas civiles cuya cuantía no exceda de 10 UTM. Esto constituye una excepción
al principio de gradualidad.
ii. Primera instancia. En este caso, la sentencia de término es susceptible de
recurso de apelación, o del trámite de consulta60. En nuestro sistema procesal
opera, por regla general, la doble instancia, y a ésta segunda instancia se puede
acceder a través de estas dos vías. 61
iii. Segunda instancia. Aquí se conoce el recurso de apelación que se ha
deducido en contra de la sentencia de primera instancia, o el trámite de
consulta; normalmente estos mecanismos son conocidos por la CA, pues la CS,
por regla general, no es un tribunal de instancia, sino que conoce de recursos
extraordinarios. En esta instancia, a diferencia de las anteriores, la prueba se rinde
sólo excepcionalmente.
La forma normal de poner término a estas instancias es mediante la sentencia
definitiva, pues de acuerdo al art. 158 inc. II del CPC, es sentencia definitiva la que
pone fin a la instancia, resolviendo la cuestión o asunto que ha sido objeto del
juicio. Sin embargo, también existen formas anormales de terminación, pues la
única o primera instancia pueden culminar con: el desistimiento de la demanda, el
abandono del procedimiento, la transacción, el sometimiento a arbitraje, mediante
la aceptación de la excepción de cosa juzgada opuesta por el demandante, etc.;
mientras que la segunda instancia termina anormalmente mediante: la deserción
de la apelación, la prescripción de la apelación, por la anulación de oficio del
fallo de primera instancia por defectos formales, etc.
83
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Por otro lado, estas instancias se pueden interrumpir mediante la interposición


de excepciones dilatorias; a través de un recurso de apelación concedido en
ambos efectos; durante el feriado judicial, etc.

59 El recurso de casación no es una instancia, sino que una etapa en que un tribunal superior (la CA o la CS)
conoce de un asunto para revisar solamente la aplicación del derecho, y no de los hechos; salvo que la causal
invocada sea la violación de las leyes reguladoras de la prueba, a propósito del recurso de casación en el fondo.
60 La consulta consiste en llevar el asunto al juez de grado superior, a fin de que éste apruebe, rechace o
modifique lo resuelto por el juez inferior. La consulta es un trámite obligatorio en algunas materias así, por
ejemplo, el art. 92 de la Ley de Matrimonio Civil señala que cuando la sentencia que dé lugar a la separación
judicial, a la nulidad o al divorcio no sea apelada, deberá elevarse en consulta al tribunal superior, y si él estima
dudosa la legalidad del fallo consultado, retendrá el conocimiento del asunto y procederá como si se hubiera
interpuesto apelación en su oportunidad. En caso contrario, aprobará la sentencia.
61 Con la reforma procesal penal este principio no se consagró como en el antiguo sistema inquisitivo, pero dado
que para el legislador era un “tema sensible”, puesto que en los Tratados internacionales sí se consagra, se
estableció un recurso de nulidad, que no es una instancia, sino que una verdadera casación.

11. PRINCIPIO DE GRATUIDAD.


La gratuidad se traduce en que la administración de justicia debe ser
esencialmente gratuita, para que así sea accesible a las personas. Este principio
puede ser analizado desde dos puntos de vista: desde el punto de vista de quien
administra justicia (jueces), y desde el punto de vista de a quien se le administra
justicia (litigantes).
i. Quienes administran justicia son remunerados por el Estado, pues los
jueces son verdaderos funcionarios públicos y, como tales, son remunerados
con los fondos generales de la nación; lo cual permite seleccionar a los jueces
más idóneos. Esto garantiza la imparcialidad e idoneidad del juzgador, y la
efectiva igualdad en la ley, ya que todos pueden acceder a la justicia, y no sólo
aquel que tiene los recursos económicos para costear a los jueces. La excepción
sería la justicia arbitral, la cual es costeada por las partes.
ii. Respecto de los litigantes esta regla no es absoluta, pues ellos deben
soportar cargas tributarias moderadas, las cuales van en beneficio de
determinados auxiliares de la administración de justicia, por las actuaciones
cumplidas en razón de su ministerio (por ejemplo, se debe pagar a los receptores, a
los notarios, a los conservadores, los honorarios de los abogados, etc.). Estas
prestaciones se denominan costas, las cuales deben ser pagadas por cada parte,
sin perjuicio del reembolso a que haya lugar cuando por la ley o por resolución de
los tribunales, corresponda a otras personas hacer el pago (art. 25 del CPC).
Art. 25. Todo litigante está obligado a pagar a los oficiales de la administración
de justicia los derechos que los aranceles judiciales señalen para los servicios
prestados en el proceso.
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Cada parte pagará los derechos correspondientes a las diligencias que haya
solicitado, y todas por cuotas iguales los de las diligencias comunes (por
ejemplo, informes periciales), sin perjuicio del reembolso a que haya lugar
cuando por la ley o por resolución de los tribunales corresponda a otras personas
hacer el pago.
En definitiva, el que los tribunales sean gratuitos, no significa que al litigante no le
va a costar la litigación, ya que si bien es el Estado el que costea los gastos
de la administración de justicia, el litigante de igual manera debe pagar los gastos
respecto de abogados, receptores y trámites pertinentes en el juicio. Sin embargo,
excepcionalmente hay litigantes que están exentos de soportar estas cargas
tributarias, pues de acuerdo al art. 19 Nº 3 inc. III de la CPR, la ley arbitrará los
medios para otorgar asesoramiento y defensa jurídica a quienes no puedan
procurárselos por sí mismos. Estas personas gozan del privilegio de pobreza, el
que puede ser solicitado al tribunal al momento de comenzar el juicio (caso en que
el privilegio tiene una fuente judicial), o bien, puede presumirse legalmente (caso
en que su fuente es legal), por ejemplo, cuando la persona está privada de libertad
(aquí actúa la Defensoría Penal Pública), o cuando está siendo patrocinada por la
Corporación de Asistencia Judicial.
12. PRINCIPIO DE PUBLICIDAD.
Este principio está consagrado en el art. 9º del COT, y se traduce en lo siguiente:
los actos de los tribunales son públicos, salvo las excepciones expresamente
establecidas por la ley. Esto lo confirma el art. 380 Nº 3 del COT, el cual señala
que son funciones de los secretarios: dar conocimiento a cualquiera persona que
lo solicitare de los procesos que tengan archivados en sus oficinas, y de todos los
actos emanados de la Corte o juzgado, salvo los casos en que el procedimiento
deba ser secreto en virtud de una disposición expresa de la ley.
Por tanto, cualquier persona puede conocer o imponerse del estado de un proceso.
Así, en el ámbito civil se puede ver el expediente (el que tiene acceso a los
expedientes es el Secretario del juzgado), y en materia penal se puede asistir a los
juicios. La razón de esto, es garantizar una correcta administración de justicia,
pues al ser las actuaciones judiciales transparentes, se permite la fiscalización de
los tribunales de justicia; además, se permite que terceros que puedan ser
afectados por las resoluciones judiciales, se enteren de los actos del proceso.
Sin embargo, tal como lo dispone el art. 9º del COT, existen excepciones a este
principio, es decir, casos en que las actuaciones judiciales revisten el carácter de
secretas, cuales son:
i. El libro privado que llevan los tribunales en ejercicio de su facultad
85
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

disciplinaria. Pues de acuerdo al art. 531 Nº 2 del COT, los jueces de letras, para la
represión o castigo de las faltas de respeto que se cometieren en los escritos que
les presentaren, podrán: hacer tarjar por el secretario esas mismas palabras o
pasajes abusivos; y dejar copia de ellos en un libro privado que al efecto habrá en
el juzgado.

ii. Los acuerdos de los tribunales colegiados. Al respecto, el art. 81 del COT
señala que las Cortes de Apelaciones celebrarán sus acuerdos privadamente; pero
podrán llamar a ellos a los relatores u otros empleados cuando lo estimen
necesario.
iii. Procesos en que se ventilan cuestiones que pueden afectar el honor o la
dignidad de las personas; como por ejemplo, los expedientes en un juicio sobre
nulidad matrimonial o divorcio (art. 86 de la LMC), o el reconocimiento de
paternidad (art. 197 del CC).
Art. 86. El proceso (de nulidad, separación o divorcio) será reservado, a menos
que el juez, fundadamente y a petición expresa de los cónyuges, resuelva lo
contrario.
Art. 197. El proceso (de filiación) tiene el carácter de secreto hasta que se dicte
sentencia de término, teniendo acceso a él únicamente las partes y sus
apoderados judiciales.

13. PRINCIPIO DE IMPERIO.


Este principio está consagrado en el art. 11 del COT y en el art. 73 inc. III de la
CPR, y se traduce en que los tribunales de justicia para ejecutar sus sentencias o
hacer practicar actos de instrucción (por ejemplo, el que ordena la comparecencia
de un testigo), pueden requerir el auxilio de la fuerza pública.
Art. 11. Para hacer ejecutar sus sentencias y para practicar o hacer practicar los
actos de instrucción que decreta, podrán los tribunales requerir de las demás
autoridades el auxilio de la fuerza pública que de ella dependiere, o los otros
medios de acción conducentes de que dispusiere.
La autoridad legalmente requerida debe prestar el auxilio, sin que le corresponda
calificar el fundamento con que se le pide, ni la justicia o legalidad de la
sentencia o decreto que se trate de ejecutar.
Acá lo importante es señalar que los jueces árbitros no gozan de imperio, pero en
caso de necesitarlo (por ejemplo, apremiar a un testigo para que comparezca),
deben recurrir al juez permanente que sí lo tiene.

86
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

14. PRINCIPIO DE SEDENTARIEDAD.


Este principio implica la idea de fijeza, lo que se traduce en que los jueces
deben administrar justicia en lugares y horas determinadas. La finalidad de la
sedentariedad, es el acceso a la justicia, el poder acudir a los tribunales en
demanda de justicia con mayor facilidad.
Nuestro sistema impone a los jueces la obligación de asistencia y permanencia
en el tribunal. Pues de acuerdo al art. 312 del COT, los jueces están igualmente
obligados a asistir todos los días a la sala de su despacho, y a permanecer en ella
desempeñando sus funciones durante cuatro horas como mínimo cuando el
despacho de causas estuviere al corriente, y de cinco horas, a lo menos, cuando
se hallare atrasado (generalmente de 8:00 a 14:30). Sin embargo, hay un atisbo
de circuito en el inc. II de esta artículo, puesto que lo anterior se entenderá sin
perjuicio de que el juez, cuando las necesidades del servicio lo aconsejen, se
constituya una vez a la semana, a lo menos, en poblados que estén fuera de los
límites urbanos de la ciudad en que tenga su asiento el tribunal, en cuyo caso
será reemplazado por el secretario en el despacho ordinario del juzgado,
pudiendo designarse para tales efectos actuarios que como ministros de fe
autoricen las diligencias que dichos funcionarios practiquen.
La asistencia al despacho cesa exclusivamente en los días feriados y en el
feriado judicial. Los días feriados son los establecidos por la ley, y el feriado
judicial es el período que corre entre el 1º de Febrero y el 1º de Marzo.

15. PRINCIPIO DE TERRITORIALIDAD.


Está consagrado en el art. 7º inc. I del COT, que señala que los tribunales sólo
podrán ejercer su potestad en los negocios y dentro del territorio que la ley les
hubiere respectivamente asignado. Para la correcta y ordenada marcha de la
administración de justicia, la ley distribuye la jurisdicción entre los diversos
tribunales que ella misma crea, asignándole a cada uno el conocimiento de
determinados negocios, y un territorio determinado. Esta facultad recibe el
nombre de “competencia”, la cual se divide en absoluta (negocios) y relativa
(territorio).
Entonces, cada tribunal debe ejercer su competencia relativa dentro del
territorio jurisdiccional asignado por la ley. En el caso de los Juzgados de Letras,
normalmente es una comuna o, en algunos casos, una agrupación de comunas; en
las CA normalmente es la Región, pero también pueden ejercer su competencia
en una provincia determinada o en parte de una región (lo que ocurre en
Santiago); y la CS ejerce su competencia en todo el territorio de la República.
87
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Por último, el inc. II del art. 7º del COT señala: lo cual no impide que en los
negocios de que conocen puedan dictar providencias que hayan de llevarse a
efecto en otro territorio. Esto no significa que el tribunal actúe directamente en
otro territorio, sino que lo hace por intermedio del tribunal que ejerce su
jurisdicción en ese territorio, mediante lo que se denomina delegación de
competencia (la cual opera mediante exhortos). Sin embargo, hay casos que son
verdaderas excepciones al principio de la territorialidad, en los cuales el tribunal
actúa en otro territorio jurisdiccional sin necesidad de hacerlo por intermedio del
tribunal de este otro territorio, por ejemplo, a través del medio de prueba llamado
inspección personal del tribunal, pues de acuerdo al art. 403 inc. II del CPC, podrá
verificarse aún fuera del territorio señalado a la jurisdicción del tribunal (sin previa
autorización).

B. ESTRUCTURA DE LA ORGANIZACIÓN JUDICIAL CHILENA.


1. CONSIDERACIONES PREVIAS.
Como se dijo en párrafos anteriores, la jurisdicción es una función pública que
es realizada por el Estado a través de determinados órganos que actúan en su
nombre. Estos órganos comúnmente se denominan tribunales, y la mayoría de
ellos forma parte del Poder Judicial, es decir, aquel Poder del Estado que, de
conformidad al ordenamiento jurídico, es el encargado de administrar justicia en
la sociedad, mediante la aplicación de las normas jurídicas.62
Ahora bien, los tribunales que no forman parte del Poder Judicial siguen siendo
órganos jurisdiccionales, pues, es la función la que determina el carácter del órgano y
no su pertenencia a determinado Poder del Estado. Así, por ejemplo, estos
órganos jurisdiccionales pueden pertenecer al Poder Legislativo (como la Cámara
Senadores respecto del juicio constitucional), al Poder Ejecutivo (como el
Subcontralor a propósito del juicio de cuentas) o existir en forma autónoma (por
ejemplo, los Tribunales Electorales, el Tribunal Constitucional, etc.).
Por lo tanto, de acuerdo a lo anterior, es posible señalar que los tribunales de justicia
son órganos del Estado que ejercen la función jurisdiccional para resolver
conflictos de relevancia jurídica, sea que pertenezcan o no al Poder Judicial.

2. CLASIFICACIÓN DE LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA.


3. Los tribunales de justicia pueden ser clasificados desde distintos puntos de
vista, a saber:
i. Según la naturaleza del tribunal, éstos pueden ser ordinarios, especiales y
arbitrales. Esta es la clasificación más importante, puesto que es el propio COT
88
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

quien la hace; es por ello que posteriormente será analizada con mayor detalle.63
ii. Atendiendo a su composición, están los tribunales unipersonales, que son
aquellos formados por un sólo juez, y los pluripersonales o colegiados, que son
aquellos formados por dos o más jueces. Generalmente los tribunales colegiados
actúan en segunda instancia (como la CA y la CS), no obstante, hay que tener
presente que los Tribunales de Juicio Oral en lo Penal (TJOP), son colegiados
pero de única instancia.
iii. Atendiendo a la continuidad o estabilidad de las funciones que realizan, los
tribuanles pueden ser permanentes, esto es, aquellos que ejercen sus funciones en
forma continua y estable, haya o no conflictos de relevancia jurídica; o accidentales
o temporales, es decir, aquellos que ejercen sus funciones sólo para casos
especiales y determinados.

62 Por Poder del Estado, desde el punto de vista constitucional, se entiende a la organización, institución o
conjunto de órganos del Estado, que en el caso del Poder Judicial, son los órganos judiciales o jurisdiccionales,
que suelen gozar de imparcialidad y autonomía.
63 Esto se relaciona con una de las “clasificaciones” de la jurisdicción, que distinguía entre jurisdicción
ordinaria, especial y arbitral, atendiendo al órgano que ejercía la función jurisdiccional.

iv. Según la calidad de sus miembros, los tribunales pueden ser letrados, es
decir, aquellos compuestos por abogados; o legos o no letrados, que son aquellos no
compuestos por abogados (por ejemplo, un árbitro arbitrador que sea ingeniero).
v. Atendiendo a la extensión de su competencia, están los tribunales de
competencia común, que son aquellos que pueden conocer de toda clase de asuntos o
materias (por ejemplo, el Juzgado de Letras de Colina conoce de asuntos civiles,
laborales, etc.) y de competencia especial, que son aquellos que pueden conocer sólo
de determinada clase de materias (por ejemplo, el Juzgado del Trabajo).
vi. Atendiendo a la permanencia en una sede, los tribunales pueden ser
sedentarios, esto es, aquellos que tienen una sede permanente, de la cual no se
mueven; o itinerantes o de circuito, es decir, aquellos que van cambiando de
sede, según distintos sistemas. En nuestro sistema hay un atisbo de itinerancia
cuando el juez, atendiendo a las necesidades del servicio, debe constituirse una
vez a la semana, a lo menos, en poblados que estén fuera de los límites urbanos
de la ciudad en que tenga su asiento el tribunal.
vii. Atendiendo a la observancia de la ley, están los tribunales de Derecho, que
son aquellos que tramitan y fallan con observancia estricta de los preceptos legales;
y los tribunales de equidad, esto es, aquellos que fallan conforme a su convicción
interna (se ha sostenido que estos tribunales también son de Derecho, pues es la
propia ley la que los faculta para fallar en conciencia).
89
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

viii. Según sus funciones en el proceso, están los tribunales sustanciadores, que
son aquellos que sólo actúan en la etapa de tramitación o investigación (por
ejemplo, el Juzgado de Garantía en la tramitiación del juicio oral); los
sentenciadores, que son aquellos que se limitan exclusivamente a pronunciar el
fallo (por ejemplo, el TJOP); y los tribunales mixtos, que son aquellos que
ejecutan ambas funciones, esto es, tramitar o investigar y fallar.
ix. Según su jerarquía, están los tribunales no superiores (erróneamente
denominados inferiores), que son aquellos que actúan generalmente en el
nivel de base de la administración de justicia; y los tribunales superiores, que
son aquellos tribunales (generalmente colegiados) que actúan en un nivel superior
de la organización de justicia.
x. Atendiendo a la instancia, están los tribunales de primera, segunda o única
instancia. Esto está en directa relación con la procedencia o no del recurso de
apelación

2.1. TRIBUNALES ORDINARIOS.


a. CONCEPTO.
Los tribunales ordinarios de justicia son aquellos órganos jurisdiccionales que
están establecidos y regulados en el COT, y cuya principal característica es su
estructuración piramidal, es decir, están ordenados jerárquicamente de manera
que el inferior se subordine a sus superiores.

Están mencionados en el art. 5º inc. II del COT y regulados en el Título III (“De
los Jueces de Letras”), IV (“De los Presidentes y Ministros de Corte como
tribunales unipersonales”), V (“De la CA”) y VI (“De la CS”) del mismo cuerpo
legal; y en el CPP, respecto de los TJOP y los JG.
Art. 5. A los tribunales mencionados en este artículo corresponderá el
conocimiento de todos los asuntos judiciales que se promuevan dentro del
territorio de la República, cualquiera que sea su naturaleza o la calidad de las
personas que en ellos intervengan, sin perjuicio de las excepciones que
establezcan la Constitución y las leyes.
Integran el Poder Judicial, como tribunales ordinarios de justicia, la CS, las CA,
los Presidentes y Ministros de Corte, los tribunales de juicio oral en lo penal, los
juzgados de letras y los juzgados de garantía.

90
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

b. CARACTERÍSTICAS.
Los tribunales ordinarios se caracterizan por lo siguiente:
i. Por su ubicación en un determinado cuerpo legal, que es el COT, el cual
está llamado a fijar su organización y atribuciones.
ii. Por la jerarquía que debe existir entre ellos. Los tribunales ordinarios se
organizan en base a una relación de dependencia o subordinación, lo cual se
proyecta en la distribución y asignación de los asuntos que deben conocer, pues
existen distintas fases o grados en el ejercicio de la función jurisdiccional (la
apelación y la casación); y en el ejercicio de las facultades disciplinarias.
Los tribunales ordinarios superiores de justicia son las CA y la CS, y los no
superiores son los JL, los TJOP, los JG, y los Presidentes y Ministros de Corte
(tribunales accidentales que ejercen jurisdicción en determinadas materias y a nivel
de primera instancia).
Esto se relaciona con las reglas de competencia absoluta y relativa. Las reglas de
la competencia absoluta (fuero, cuantía, materia y grado), determinan la jerarquía
de los tribunales que deben conocer de un determinado asunto, y también sirven
para precisar cuál es su categoría dentro de esa jerarquía; así, por ejemplo, entre los
JL hay una misma jerarquía (tribunales no superiores), y dentro de esa jerarquía
hay distintas categorías: JL de una comuna o agrupación de comunas, JL de
ciudad capital de provincia, y JL de ciudad asiento de CA; por su parte, todas las
CA tienen una misma jerarquía (tribunales superiores) y categoría o clase, salvo la
CA de Santiago que tiene competencia especial. Por último, la aplicación de las
reglas de competencia relativa (cuyo único factor es el territorio) sirven para
precisar específicamente qué tribunal dentro esa jerarquía y categoría debe
conocer de ese determinado asunto, o sea, la competencia relativa determina
qué tribunal es competente territorialmente.
iii. Atendiendo a su composición, los tribunales ordinarios son unipersonales
(JL, JG, y los Presidentes y Ministros de Corte) o colegiados (CA, CS y TJOP).
iv. Atendiendo a la continuidad o estabilidad de las funciones que realizan, los
tribunales ordinarios, por regla general, son permanentes, pues en virtud del
principio de inamovilidad, ellos deben ejercer sus funciones mientras
mantengan su buen comportamiento, y no concurra una causa legal o
constitucional que los remueva. Sin embargo, existen tribunales ordinarios que
son accidentales, es decir, se constituyen cuando existen causas que requieren su
intervención y desaparecen cuando ha terminado el conocimiento del negocio; en
concreto son: los Ministros de la CA y el Presidente de la CA de Santiago, y los
91
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Ministros y el Presidente de la CS.64


La competencia de estos tribunales accidentales, en general, se refiere a
asuntos vinculados con el fuero de alguna de las personas involucradas (por
ejemplo, el Presidente de la CS conoce de las causas sobre amovilidad de los
ministros de la CA) o de la especialidad de la materia de que se trata (por ejemplo,
un Ministro de la CS conoce de los delitos de jurisdicción de los tribunales chilenos,
cuando puedan afectar las relaciones internacionales de la República con otro
Estado). Esto es diferente a la institución de un Ministro en visita porque, en tal
evento, el Ministro no constituye un tribunal diferente, sino que solamente
reemplaza o sustituye al juez que debía conocer de esa causa, normalmente, por
razones de conmoción o alarma pública.
v. Según la calidad de sus miembros, los tribunales ordinarios son letrados, es
decir, están compuestos por abogados.
vi. Atendiendo a la permanencia en una sede, los tribunales ordinarios, por regla
general, son sedentarios. Excepcionalmente, pueden ejercer sus funciones fuera de
su oficio, por ejemplo, cuando tiene lugar el medio probatorio denominado
inspección personal del tribunal; o cuando el juez, atendiendo a las necesidades del
servicio, debe constituirse una vez a la semana, a lo menos, en poblados que estén
fuera de los límites urbanos de la ciudad en que tenga asiento el tribunal.
vii. Atendiendo a la observancia de la ley, los tribunales ordinarios son
tribunales de Derecho, pues tramitan y fallan con observancia estricta de los
preceptos legales. Excepcionalmente existen hipótesis en que conocen y fallan de
acuerdo a la equidad, por ejemplo, el art. 12 de la CPR, a propósito del recurso de
reclamación de nacionalidad, señala que la CS conocerá como jurado, es decir, en
conciencia.
viii. Atendiendo a la instancia, los tribunales ordinarios pueden ser de primera,
segunda o única instancia.

2.2. TRIBUNALES ESPECIALES. a. CONCEPTO.


Los tribunales especiales son aquellos creados por leyes especiales para juzgar
a determinadas personas (fuero personal) o para resolver determinados asuntos o
materias (fuero real), que en razón de su especialidad, complejidad o importancia,
han sido sustraídos de los tribunales ordinarios.

92
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

64 Se hace presente que la existencia de los tribunales accidentales no viola, en


caso alguno, el derecho al juez natural recogido en el art. 19 Nº 3 inc. IV de la
CPR, el cual exige el establecimiento previo del tribunal por la ley; esto, porque
si bien no están activos en forma permanente, siempre existen como tales en
la legislación, constituidos, organizados y con competencia definida con
anterioridad.

b. CLASES.
Los tribunales especiales se clasifican atendiendo a si forman parte o no del
Poder Judicial65. Esta distinción que hace el art. 5º del COT, tiene importancia
netamente interna o funcionaria, es decir, para ver si los jueces gozan de la calidad
de funcionarios públicos.
i. El art. 5º inc. III señala que forman parte del Poder Judicial, como
tribunales especiales, los Juzgados de Familia, los Juzgados de Letras del Trabajo,
los Juzgados de Cobranza Laboral y Previsional y los Tribunales Militares en
tiempo de paz, los cuales se regirán en su organización y atribuciones por las
disposiciones orgánicas constitucionales contenidas en la ley Nº 19.968, en el
Código del Trabajo, y en el Código de Justicia Militar y sus leyes
complementarias, respectivamente, rigiendo para ellos las disposiciones de este
Código sólo cuando los cuerpos legales citados se remitan en forma expresa a él.
ii. Por su parte, el inc. IV del art. 5º señala que los demás tribunales
especiales se regirán por las leyes que los establecen y reglamentan, sin perjuicio
de quedar sujetos a las disposiciones generales de este Código. Ahora bien, las
“disposiciones generales” del COT son las normas contenidas en el Título I (“Del
Poder Judicial y de la Administración de la justicia en general”), y otras normas que
tengan el carácter de general o reconozcan principios generales (por ejemplo, las
normas del Título VII relativo a la competencia). Algunos de estos tribunales
especiales son:

- Los Juzgados de Policía local. Estos tribunales especiales dependen


administrativamente de la Municipalidad respectiva, pero están sujetos a la
supervigilancia directiva, correccional y económica de la CA respectiva. Las
materias más importantes que conocen estos Juzgados, son las siguientes: las
infracciones a las normas que regulan el transporte público; los daños y
perjuicios ocasionados en accidentes de tránsito; lo relativo a la Ley de
Protección a los Derechos de los Consumidores, y a la Ley de Alcoholes, etc.
- Tribunales Tributarios. Acá se encuentra el Director Regional del SII quien
93
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

conoce en primera o en única instancia las reclamaciones deducidas por los


contribuyentes, y las denuncias por infracción a las disposiciones tributarias, salvo
que expresamente se haya establecido una regla diversa. Además, están los
funcionarios delegados, pues el Director Regional puede autorizar a funcionarios del
Servicio para conocer y fallar reclamaciones y denuncias obrando "por orden del
Director Regional". Están también los Tribunales Especiales de Alzada, los cuales
conocerán de las apelaciones que se deduzcan en contra de las resoluciones
dictadas por el Director Regional, a propósito de los avalúos de los bienes raíces.
- Tribunales Aduaneros. Estos se rigen por la Ordenanza de Aduanas (DFL Nº 2
del año 1997), cuyo art. 187 señala que los tribunales establecidos en esta Ordenanza
conocerán con arreglo a las disposiciones de este Título, de las infracciones
aduaneras, de las contiendas civiles en que la Aduana figure como demandante o
demandada, y, además,

65 También, según algunos, se clasifican atendiendo al elemento de la competencia materia (por ejemplo, materia
de familia, laboral, etc.), o al elemento fuero (fuero militar de las personas).

de los delitos cuyo conocimiento le encomienda expresamente la ley. En cuanto a la


competencia de los Tribunales Aduaneros, se distingue la competencia de los
Administradores de Aduanas, los cuales conocen en única o primera instancia; y
el Director Nacional de Aduanas, que conoce en segunda instancia.66
- Juicios de cuentas. En este juicio en primera instancia actúa el Subcontralor, y
en segunda instancia el Tribunal de Cuentas de Segunda Instancia, el cual está
integrado por el CGR, quien lo presidirá, y por dos abogados designados por el
Presidente de la República, a propuesta de una terna elaborada por el CGR; a
este Tribunal le corresponde conocer los recursos de apelación y de revisión
que se interpongan durante la tramitación de un juicio de cuentas.

c. CARACTERÍSTICAS.
i. Se encuentran regulados por leyes especiales (distintas del COT) llamadas
a fijar su organización y atribuciones. Así, por ejemplo, los Juzgados de Letras
del Trabajo se rigen por el Código del Trabajo.
ii. Estos tribunales se establecen para resolver asuntos que gozan de privilegio
o fuero, esto es, aquel beneficio que tienen ciertas personas (por ejemplo, los
militares), o de que se hayan revestidas ciertas cosas o materias (por ejemplo, los
juicios sobre cuentas), para ser juzgadas o resueltas por tribunales diversos de los
ordinarios.
iii. En cuanto a la relación de jerarquía que tienen con los tribunales
94
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

superiores, algunos de los tribunales especiales se encuentran subordinados a los


tribunales superiores ordinarios (por ejemplo, los Juzgados de Familia tienen como
superior jerárquico a la CA respectiva; lo mismo acontece con algunos asuntos
conocidos por los Jugados de Policía Local); otros se encuentran subordinados a
tribunales especiales superiores (por ejemplo, el Tribunal de Cuentas de Segunda
instancia, la Corte Marcial, la Corte de Marina de Guerra, etc.); y algunos
simplemente no tienen superior (por ejemplo, el Senado a propósito del juicio
constitucional, el TC, etc.). En todo caso, todos los tribunales especiales se
encuentran sujetos a la superintendencia de la CS, de acuerdo al art. 82 inc. I de la
CPR; salvo, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Calificador de Elecciones y los
Tribunales electorales Regionales.
Art. 82. La Corte Suprema tiene la superintendencia directiva, correccional y
económica de todos los tribunales de la Nación. Se exceptúan de esta norma el
Tribunal Constitucional, el Tribunal Calificador de Elecciones y los tribunales
electorales regionales.
iv. Atendiendo a su composición, los tribunales especiales normalmente son
unipersonales (por ejemplo, los Juzgados de Familia, el Directos Regional del SII,
etc.); sin embargo, también existen tribunales colegiados, como por ejemplo, el
Senado a propósito del juicio
66
Hay que tener presente que la ley 20.322 del año 2009, fortaleció y perfeccionó la jurisdicción
tributaria y aduanera. Pues se crearán 18 tribunales especializados en estas materias (cuatro en la Región
Metropolitana y uno en cada capital regional), los que comenzarán a operar de forma gradual de norte a sur a
partir del año 2009, hasta completar el cronograma el año 2013; además habrán salas especiales en las CA para
abordar estas materias; y habrá una etapa de reconsideración administrativa antes del reclamo judicial para
disminuir la “judicialización” innecesaria de los casos.

constitucional, la Corte Marcial (compuesta por dos ministros de la CA de


Santiago, un miembro del ejército, de la viación y de carabineros).
v. Atendiendo a la continuidad o estabilidad de las funciones que realizan, los
tribunales especiales, por regla general, son permanentes (por ejemplo, el
Juzgado de Policía Local), sin embargo, también existen tribunales accidentales, por
ejemplo, los Tribunales Militares en Tiempos de Guerra.
vi. Según la calidad de sus miembros, los tribunales especiales pueden ser
letrados, o no letrados (por ejemplo, el subcontralor en el juicio de cuentas).
vii. Atendiendo a la observancia de la ley, los tribunales especiales, por regla
general, son tribunales de Derecho (por ejemplo, el TC); sin embargo, también
hay tribunales especiales de equidad (por ejemplo, el Senado conociendo de un
juicio constitutcional debe reolver como jurado).
95
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

2.3. TRIBUNALES ARBITRALES.


2.3.1. CONCEPTO.
La referencia a estos tribunales está en el inc. final del art. 5º del COT, el cual
señala que los jueces árbitros se regirán por el Título IX (“De los jueces
árbitros”) de este Código. En efecto, el Título IX se refiere a los jueces árbitros,
a las convenciones de arbitrajes y las fuentes del arbitraje en general; mientras
que el procedimiento arbitral se encuentra regulado en el Libro III (“De los juicios
especiales”), Título VIII (“Del juicio arbitral”) del CPC.
El art. 222 del COT, con el cual comienza el Título IX, da un concepto de árbitro
que pone énfasis en el origen de su nombramiento. En efecto, tal disposición
señala que se llaman árbitros los jueces nombrados por las partes, o por la
autoridad judicial en subsidio, para la resolución de un asunto litigioso. Hay que
señalar que este concepto omite otras fuentes de designación, a saber: el causante,
el cual puede designar a un partidor por un instrumento público entre vivos o por
un testamento; y algunos también mencionan a la ley. Es por ello que la doctrina
define a los tribunales arbitrales como aquellos constituidos por jueces árbitros, o
sea, por jueces nombrados por las partes, por el causante, por la autoridad
judicial en subsidio, o por la ley, para la resolución de un asunto litigioso.
Entre las ventajas del arbitraje se encuentran la celeridad, la flexibilidad,
la confidencialidad, el hecho de que se pueden pactar los costas con
anterioridad y, más aún, facilita la posibilidad de que ciertos asuntos de
complejidad jurídica puedan ser resueltos por personas de mayor especialización.
A diferencia del excesivo formulismo y lentitud de la justicia ordinaria.

2.3.2. CARACTERÍSTICAS.
i. En cuanto a su naturaleza jurídica, los árbitros son jueces o tribunales de
justicia distintos de los tribunales ordinarios y especiales; se dice que son tribunales
de carácter extraordinario, por oposición a los anteriores.

ii. Los árbitros ejercen jurisdicción. Pues son creados por la ley en términos
generales (fuente mediata), y en razón de esta creación legal, ellos tienen
jurisdicción, es decir, la ley los autoriza para conocer litigios y dictar
resoluciones67. El propio art. 222 del COT señala los árbitros son jueces, por
tanto, se encuentran investidos de autoridad pública, que les emana de la ley, y no
de las partes; y como tales y, como todos los otros jueces, tienen jurisdicción. La
diferencia entre ellos y los demás, radica solamente en tres aspectos: en el
sistema especial de designación; por la duración de sus funciones (que obviamente
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
se
limita al asunto sometido a su conocimiento) y sus decisiones carecen de imperio.
iii. De acuerdo a la definición del art. 222 del COT, los árbitros
resuelven asuntos liti gi osos, por tanto, no tienen por función conocer asuntos
judiciales no contenciosos, o ejercer facultades económicas, disciplinarias o
conservadoras (facultades anexas a la jurisdicción).
iv. En nuestro ordenamiento es indiscutido que los árbitros no pertenecen
al Poder Judicial, pues el art. 5º del COT establece una tajante separación entre
los jueces que pertenecen al Poder Judicial y los árbitros. Por lo tanto, los jueces
árbitros no gozan de la calidad de funcionarios públicos.
v. Son tribunales temporales, puesto que están conformados por
particulares que ofrecen la confianza necesaria para que se les dote de la
categoría de jueces, y una vez que resuelven el asunto, dejan de ser jueces
árbitros.
El hecho de que no estén establecidos de manera permanente, no obsta a que los
árbitros tengan el carácter de jueces, pues ellos siempre existen como tales en la
legislación, por tanto, cuando los árbitros son designados por las partes, por el
causante, por la justicia en subsidio o por la ley (como fuente inmediata), estas
fuentes no dan un poder al árbitro, porque esa facultad ya se la dio la ley (como
fuente mediata).
vi. Los árbitros carecen de imperio, es decir, no tienen la posibilidad de usar
la fuerza pública directamente para ejecutar sus resoluciones, pues ellos deben
recurrir a la justicia ordinaria para hacer cumplir coactivamente una resolución; así
lo dispone el art. 635 inc. III del CPC. Esto sucede porque el legislador quiso
mantener el monopolio de la fuerza en manos del Poder Judicial, y en consecuencia,
en manos del Estado.68
Art. 635. Para la ejecución de la sentencia definitiva se podrá ocurrir al árbitro
que la dictó, si no está vencido el plazo porque fue nombrado, o al tribunal
ordinario correspondiente, a elección del que pida su cumplimiento.
Tratándose de otra clase de resoluciones, corresponde al árbitro ordenar su
ejecución.
67 Si la ley no hubiera creado estos tribunales, y las partes no quisiesen resolver un conflicto por la justicia
ordinaria, tendrían que recurrir a la figura del mandato civil, con el problema de que la decisión del mandatario
se podría revocar y carecería de fuerza jurídica, por lo que si una de las partes no la acatase, no ocurriría nada.
Precisamente con el juez arbitro ocurre lo contrario, ya que sus decisiones producen los mismo efectos que la de
los tribunales ordinarios (se encuentran amparados por el efecto de cosa juzgada), ya que ejercen jurisdicción.
68 Ahora bien, esto no significa que las resoluciones de los árbitros no se cumplan; pues la sentencia arbitral es
un título ejecutivo, tiene igual fuerza que la sentencia de un tribunal de justicia ordinaria. Lo que pasa, es que si la
parte vencida en el juicio arbitral no quiere cumplir la resolución, el árbitro debe recurrir a la justicia ordinaria
para requerir el auxilio de la fuerza pública.

97
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Sin embargo, cuando el cumplimiento de la resolución arbitral exija


procedimientos de apremio o el empleo de otras medidas compulsivas, o cuando
haya de afectar a terceros que no sean parte en el compromiso, deberá ocurrirse
a la justicia ordinaria para la ejecución de lo resuelto.
vii. La investidura del tribunal es de origen privado, pues la jurisdicción que
ejercen es, por regla general, facultativa para las partes, salvo la existencia de
casos de arbitraje forzoso (por ejemplo, la partición de bienes).
viii. En cuanto a la remuneración, los árbitros no son pagados por el Estado,
sino por los particulares; pues al no pertenecer al Poder Judicial, no son
funcionarios públicos.

2.3.3. DIFERENCIA ENTRE TRIBUNALES ORDINARIOS Y ARBITRALES.


i. Los jueces ordinarios tienen imperio, es decir, tienen la posibilidad de usar
la fuerza pública directamente para ejecutar sus resoluciones; en cambio, los
jueces árbitros se hallan privados de esta facultad, pues tienen que recurrir a los
tribunales ordinarios para ello.
ii. Los jueces ordinarios tiene un carácter permanente, los jueces árbitros, en
cambio, sólo se constituyen en el momento que se suscita el conflicto que
determina su actuación.
iii. Los jueces ordinarios tienen por ley asignado un territorio jurisdiccional; en
cambio los árbitros, no tienen territorio jurisdiccional.
iv. Las resoluciones de los jueces ordinarios pueden afectar a terceros; en
cambio, lo que resuelva el árbitro sólo afecta a las partes que litigan en calidad de
tales y no afectan a terceros.
v. La fuente de existencia de los jueces ordinarios es la ley; en los jueces
arbitrales también es la ley, pero el matiz está dado por el hecho de que la ley
autoriza a las partes (arbitraje voluntario) para establecer la jurisdicción arbitral (es
una fuente mediata).
vi. Los tribunales ordinarios son tribunales de Derecho, es decir, deben fallar y
conocer con estricta sujeción a la ley; en el caso del arbitraje, esta regla se aplica sólo
a los árbitros de Derecho, puesto que los árbitros arbitradores fallan en conciencia
o conforme a la equidad.
vii. Por último, en conformidad con el art 108 del COT, los jueces ordinarios tienen
fijadas sus competencias y atribuciones de antemano por la ley; en cambio, en el
caso de los jueces árbitros, son las partes las que determinan su competencia,
pues ésta no está predeterminada por la ley (salvo en el arbitraje forzoso).

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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

2.3.4. CLASIFICACIÓN DE LOS JUECES ÁRBITROS.


El art. 223 inc. I de COT reconoce dos clases de árbitros, al decir que el árbitro
puede ser nombrado, o con la calidad de árbitro de derecho, o con la de árbitro
arbitrador o amigable componedor. A ellos hay que agregar a los árbitros mixtos.

i. Árbitro de derecho. De acuerdo al art. 223 inc. II de COT el árbitro de


derecho fallará con arreglo a la ley y se someterá, tanto en la tramitación como
en el pronunciamiento de la sentencia definitiva, a las reglas establecidas para los
jueces ordinarios, según la naturaleza de la acción deducida. Como se puede
apreciar, los árbitros de derecho son como los jueces ordinarios, pues tramitan y
fallan como tales; y por ello, sólo pueden ser árbitros de Derecho los abogados (art.
225 del COT).
Art. 225. Puede ser nombrado árbitro toda persona mayor de edad, con tal que
tenga la libre disposición de sus bienes (capacidad) y sepa leer y escribir. Los
abogados habilitados para ejercer la profesión pueden ser árbitros aunque sean
menores de edad.
El nombramiento de árbitros de derecho sólo puede recaer en un abogado.
Art. 226. No pueden ser nombrados árbitros para la resolución de un asunto las
personas que litigan como partes en él, salvo lo dispuesto en los arts. 1324 y
1325 del CC (en el juicio de partición los herederos pueden ser nombrados
jueces partidores).
Asimismo, no puede ser nombrado árbitro para la resolución de un asunto el juez
que actualmente estuviere conociendo de él, sin perjuicio de lo dispuesto en el art.
317 (excepto cuando el juez nombrado tuviere con alguna de las partes
originariamente interesadas en el litigio, algún vínculo de parentesco que autorice
su implicancia o recusación).
Por otra parte, desde el momento en que el árbitro de Derecho tramita y falla como
un tribunal ordinario, ofrece idénticas condiciones de seguridad que éste y, por
consiguiente, el legislador no tiene para qué preocuparse de si las partes
interesadas son o no plenamente capaces. Por tanto, hayan o no incapaces
(representados legal o convencionalmente) entre los interesados, el
nombramiento de árbitros de Derecho será válido; pues el art 224 del COT, a
propósito de la capacidad de las partes, no señala nada, lo que significa que se
rigen por las reglas generales de los jueces ordinarios.
ii. Árbitro arbitrador o amigable componedor 69. De acuerdo al art. 223
inc. III de COT el arbitrador fallará obedeciendo a lo que su prudencia y la
equidad le dictaren, y no estará obligado a guardar en sus procedimientos y en su
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

fallo otras reglas que las que las partes hayan expresado en el acto constitutivo del
compromiso, y si éstas nada hubieren expresado, a las que se establecen para este
caso en el CPC. De acuerdo a este artículo, se puede decir que es aquel que tramita
en conformidad a las reglas que han establecido las partes, y si éstas nada han
dicho, conforme al procedimiento establecido en la legislación procesal civil
(Título VIII, Libro III del CPC), y que falla de acuerdo a las reglas de la prudencia
(virtud que permite discurrir entre lo bueno y lo malo) o equidad (la justicia del
caso concreto) que cree convenientes.70
Para designar este tipo de árbitros, el art. 224 inc. I del COT señala que sólo las
partes mayores de edad y libres administradoras de sus bienes podrán dar a los
árbitros el carácter de arbitradores. Por tanto, si en un conflicto hay un incapaz, el
árbitro no puede tener la calidad de arbitrador.

69 La expresión amigable componedor no debe inducir al error de creer que este árbitro actúa como conciliador o
amigo que abuena a las partes, ya que éste es un juez, y como todo juez, juzga.
70 Al fallar con sujeción a la equidad o prudencia, no procede el recurso de casación en el fondo, por lo cual, el
recurso de queja es el único medio de que disponen las partes en caso de que un árbitro arbitrador falle en forma
aberrante, sin respetar los principios de equidad. En efecto, el art. 545 del COT hace procedente el recurso de queja
(además del recurso de casación en la forma) en contra de las sentencias definitivas de primera o única instancia
dictadas por árbitros arbitradores.

iii. Árbitro mixto. El art. 223 inc. final del COT señala que sin embargo, en los
casos en que la ley lo permita, podrán concederse al árbitro de derecho facultades
de arbitrador, en cuanto al procedimiento, y limitarse al pronunciamiento de la
sentencia definitiva a la aplicación estricta de la ley. Por tanto, de acuerdo dicha
disposición, se puede señalar que el árbitro mixto es aquel que tiene
facultades de arbitrador en cuanto al procedimiento y de árbitro de derecho
respecto del fallo.71
Para nombrar este tipo de árbitros también se requiere de la plena capacidad de las
partes que concurren a su nombramiento; pero por motivos de manifiesta
conveniencia podrán los tribunales autorizar la concesión al árbitro de derecho de
las facultades de que trata el inc. IV del artículo anterior (árbitro mixto), aun
cuando uno o más de los interesados en el juicio sean incapaces (art. 224 inc. II
del COT).
De estas tres clases de árbitros, los árbitros de derecho constituyen la regla general
en la legislación chilena, pues si las partes no confieren expresamente al árbitro
las facultades de amigable componedor o de árbitro mixto, se entiende que lo
designan en calidad de árbitro de derecho (se presume). Sin embargo, el profesor
FORTTES señala que el más frecuente en la práctica es el árbitro arbitrador,
100
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

porque uno de derecho es poco útil, ya que se debe someter a las mismas reglas que
un juez ordinario y, por tanto, el procedimiento será largo.

2.3.5. CLASES DE ARBITRAJE.


a. ARBITRAJE FORZOSO, PROHIBIDO Y VOLUNTARIO.
Atendiendo a las materias que son o no susceptibles de arbitraje, en el COT se
distingue entre arbitraje forzoso, prohibido y voluntario.
i. El arbitraje forzoso u obligatorio, dice relación con aquellos asuntos
que necesariamente se deben someter al conocimiento de árbitros. En otras
palabras, es aquel que es impuesto imperativamente por la ley como el único
procedimiento para resolver determinados litigios; pues si las partes recurren al
tribunal ordinario, éste se declarará incompetente.72
Aquí no es necesario que las partes se pongan de acuerdo para sustraerse de
la jurisdicción ordinaria y someterse al arbitraje, pues es la propia ley la que
excluye absolutamente la competencia de los tribunales ordinarios y la
concede, en forma privativa, a jueces árbitros. La razón de esto, es por la
naturaleza de las materias, ya que se trata de asuntos en los cuales se ventilan
problemas de carácter íntimo, que producen apasionamiento entre las partes y, por
ello, conviene sustraerlos de la justicia ordinaria; o bien, se ventilan problemas de
carácter técnico, que hacen perder demasiado tiempo a los tribunales ordinarios, en
desmedro de otros asuntos de mayor importancia. Estos casos están señalados en
el art 227 del COT, el cual dispone que deben (imperativo) resolverse por árbitros
lo asuntos siguientes:

71 Algunos dicen que esta clase de árbitro no existe, puesto que sigue siendo árbitro de derecho pero con facultades
distintas para tramitar. Es por ello que el COT no los nombra expresamente.
72 La mayor parte de la doctrina del Derecho comparado arbitral moderno, señala que los arbitrajes obligatorios no
constituyen un auténtico arbitraje, porque carecen del pilar que les impregna vida, fuerza y fundamento, como es la
autonomía de la voluntad. No obstante, en este tipo de arbitraje las partes igualmente cuentan con la facultad de
designar a la persona del juez árbitro.

- La liquidación de una sociedad conyugal o de una sociedad colectiva o en


comandita civil, y la de las comunidades (art. 227 Nº 1). En cuanto a la liquidación
de la sociedad conyugal, hay que tener en cuenta el inc. final del art. 227, que
señala que los interesados, de común acuerdo, pueden también solicitar al juez
que conoce el procedimiento sobre la separación judicial, la declaración de
nulidad del matrimonio o el divorcio, que liquide la sociedad conyugal o el
régimen de participación en los gananciales que hubo entre los cónyuges; es decir,
si las partes lo prefieren, pueden solicitar al Juez de Familia que está conociendo
101
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

de la separación judicial, del divorcio o de la nulidad de matrimonio, la


liquidación de la sociedad conyugal.
Por otro lado, la disposición sólo hace referencia a las sociedades civiles, pues las
sociedades comerciales, como las SA, se liquidan de común acuerdo por los
socios, o bien, mediante un liquidador. Ahora bien, entre el liquidador y el árbitro
hay gran diferencia, pues mientras el primero es un verdadero mandatario de los
interesados, el segundo actúa como juez.
- La partición de bienes (art. 227 Nº 2), es decir, aquel procedimiento regulado en
el CC, que habilita a las personas para liquidar los bienes hereditarios. Pues
respecto de los bienes del causante se forma una comunidad hereditaria, la cual
se debe liquidar en algún momento por medio de un juicio arbitral llamado
partición de bienes.
- Las cuestiones a que diere lugar la presentación de la cuenta del gerente o del
liquidador de las sociedades comerciales y los demás juicios sobre cuentas (art.
227 Nº 3).
- Las diferencias que ocurrieren entre los socios de una sociedad anónima, o de
una sociedad colectiva o en comandita comercial, o entre los asociados de
una participación, en el caso del art. 415 del Código de Comercio (art. 227 Nº 4).
- Los demás que determinen las leyes (art. 227 Nº 5). Por ejemplo, las
controversias que se producen en el Comercio Marítimo, salvo las excepciones
legales.
No obstante los casos anteriores, el art. 227 inc. II del COT señala que pueden,
sin embargo, los interesados resolver por sí mismos estos negocios, si todos ellos
tienen la libre disposición de sus bienes y concurren al acto. En otras palabras, las
partes podrían evitar el arbitraje forzoso haciendo uso del equivalente jurisdiccional
transacción para solucionar directamente el asunto.
¿Qué tipos de árbitros resuelven estas materias? El profesor AYLWIN, al
respecto, ha señalado que estos asuntos sólo pueden ser conocidos y resueltos
por un árbitro de derecho, o a lo más un árbitro mixto, pero jamás un arbitrador.
ii. Arbitraje prohibido. Así como la ley estableció diversos casos de materia de
arbitraje forzoso, de la misma manera señaló situaciones en que el arbitraje se
encuentra vedado; es decir, asuntos o negocios que necesariamente deben ser
conocidos por la justicia ordinaria y jamás por jueces árbitros, ni aun con
acuerdo de las partes. Este tipo de arbitraje recae sobre materias que la ley, por
razones de alta conveniencia pública, impide someter a la decisión de jueces árbitros
(son materias de orden público). En efecto, estos asuntos son:

102
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
-
De acuerdo al art. 229 del COT, no podrán ser sometidas a la resolución de
árbitros las cuestiones que versen sobre alimentos o sobre derecho de pedir
separación de bienes entre marido y mujer. CASARINO dice que la ley al decir
“cuestiones que versen sobre alimentos”, se ha referido exclusivamente a los
juicios sobre alimentos futuros cuando la obligación emana de la ley, y no a los
alimentos voluntarios ni a las prestaciones alimenticias ya devengadas.
- Por otra parte, el art. 230 inc. I del COT dispone que tampoco podrán someterse
a la decisión de árbitro las causas criminales, las de policía local, las que se
susciten entre un representante legal y su representado, y aquellas en que debe
ser oído el fiscal judicial (se refiere a asuntos en que el Estado tiene interés, es
decir, juicios de hacienda; o asuntos de Derecho de familia, como juicios de
divorcio y materias de estado civil, etc.).
- Fuera de los casos anteriores, también se puede mencionar a los asuntos judiciales
no contenciosos, puesto que los árbitros sólo resuelven “asuntos litigios”; y los
juicios en que se ventilen derechos regidos por el Código del Trabajo y leyes
complementarias, porque estos derechos, por expresa disposición legal, son
irrenunciables.
¿Qué pasa si se establece un arbitraje en este tipo de asuntos? Desde el punto de
vista civil, lo resuelto es nulo absolutamente; y del punto de vista
procedimental, puede alegarse un vicio por incompetencia.
¿Qué ocurre si un determinado asunto en virtud de un norma jurídica es de
arbitraje prohibido, y en virtud de otro precepto es de arbitraje forzoso? Este
conflicto ha sido resuelto en forma expresa por el legislador en el art. 230 inc. II
del COT, al señalar que todo lo cual (arbitraje prohibido) se entiende sin perjuicio
de lo dispuesto en el art. 227 (arbitraje forzoso); en otras palabras, en caso de
conflicto éste se resuelve a favor del arbitraje forzoso. Por ejemplo, una
partición de bienes hereditarios en la cual son interesados un padre y su hijo
menor de edad; según el art. 230 del COT, este juicio no podría ser sometido a
arbitraje por suscitarse entre un representante legal y su representado; sin
embargo, el art. 227 Nº 2 establece que este asunto es de arbitraje forzoso.
iii. Arbitraje voluntario. Este tipo de arbitraje dice relación con aquellos
asuntos respecto de los cuales la ley no menciona como de exclusiva competencia
de la justicia ordinaria o arbitral; es decir, se trata de materias que no siendo de
arbitraje prohibido u obligatorio, las partes pueden voluntariamente sustraerlas
del conocimiento de los tribunales que establece la ley, para someterlos al
conocimiento y resolución de un árbitro (por ejemplo, los juicios sobre cobro de
pesos).
103
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

El arbitraje facultativo es el más amplio, pues caben en él todas las materias que
siendo de competencia de los tribunales ordinarios (causas principalmente
civiles), las partes pueden someterlas al conocimiento de árbitros. Por lo tanto, el
arbitraje forzoso es la excepción; en efecto, las materias de este tipo de arbitraje son
taxativas, por lo mismo, el principio que rige en materia arbitral es la libertad de
las personas para someter un asunto a arbitraje. Por lo demás, así lo señala el art.
228 del COT al decir que fuera de los casos expresados en el artículo precedente
(arbitraje forzoso), nadie puede ser obligado a someter al juicio de árbitros una
contienda judicial.

b. ARBITRAJE INTERNO E INTERNACIONAL.


Según su extensión o ámbito de aplicación, el arbitraje se clasifica en interno
e internacional.
i. El arbitraje interno es aquel que se desarrolla conforme al Derecho
nacional (COT y CPC), sin que exista en el objeto del proceso elementos de
competencia internacional.
ii. El arbitraje internacional es aquel que se desarrolla conforme a
convenios internacionales (por ejemplo, Convención de la ONU sobre
Reconocimiento y Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranj eras, y la
Convención Interamericana sobre Arbitraje Comercial Internacional), para
solucionar, generalmente, conflictos generados en el comercio internacional, los
cuales exigen seguridad y rapidez en su solución. El arbitraje internacional es una
consecuencia de que no exista un tribunal supraestatal de Derecho privado para
resolver los litigios que pueden surgir en las relaciones internacionales. Pues
los Estados ofrecen sólo jurisdicciones nacionales, concebidas en su origen para
conocer conflictos internos.73

c. ARBITRAJE AD HOC Y ARBITRAJE INSTITUCIONAL.


Según la forma en que se administra el arbitraje o se designa al árbitro, se distingue
entre: arbitraje ad hoc y arbitraje institucional.
i. El arb itraj e ad hoc o independiente es aquel regulado por las partes sin
intervención de los centros de arbitraje; las partes directamente designan el
árbitro.
ii. El arb itraj e in stituc io nal es aquel confiado a entidades corporativas
(generalmente centros de arbitraje) que administran permanentemente el
arbitraje mediante la designación de los árbitros, la sujeción del mismo a
determinadas reglas de procedimiento (en su caso), y a la facilitación, en
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

general, de los medios necesarios para llevar a cabo el encargo. En Chile no tienen
un reconocimiento legal expreso, pero se han establecido fuera de la ley; así, por
ejemplo, está la Comisión Chilena de Arbitraje Comercial, el Centro de Arbitraje
y Mediación de la V Región, que tiene importancia en relación con los arbitrajes
marítimos; etc.74

73 El año 2004 se publicó la Ley 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional, que fijó los procedimientos para la
resolución en Chile de disputas comerciales a nivel internacional; dicha ley, se fundó en una ley modelo
elaborada por la Comisión de las Naciones Unidos para el Derecho Mercantil Internacional. Hasta entonces, en
Chile, el arbitraje comercial internacional no estaba específicamente normado, pues se utilizaban normas a nivel
local, lo cual no era adecuado (solamente está regulado en el CPC, a propósito de la ejecución en Chile, de las
sentencias arbitrales extranj eras mediante el exequátur). Además, dada la creciente integración de Chile a la
economía internacional, se hacía necesario una alternativa que permitiera a empresas pequeñas y medianas
resolver tales litigios comerciales en el país, pues un proceso judicial en el extranjero resulta demasiado costoso.
Por otro lado, era un objetivo deseable, tanto desde el punto de vista público como del privado, que nuestro país
ocupe un lugar destacado como centro de arbitraje en el comercio internacional, especialmente, a nivel
latinoamericano.
74 Ejemplo de una de estas cláusulas, es la siguiente: “cualquier controversia que se produzca entre las partes con
motivo de la aplicación, interpretación, duración, validez o ejecución de este contrato, será sometida a arbitraje
conforme a los estatutos y reglamentos de arbitraje del Centro de Arbitraje y Mediación de la V Región (CAM).
Las partes designarán de común acuerdo como árbitro mixto a uno de los integrantes del cuerpo arbitral del CAM.
Para el
evento en que las partes no lleguen a acuerdo respecto de la persona del árbitro, confieren poder irrevocable a la
CAM, para que, a solicitud de cualquiera de éstas, designe al árbitro de entre los integrantes del cuerpo arbitral del
centro antes referido”.

El arbitraje institucional se caracteriza porque la institución de arbitraje designa


el nombre del árbitro y realiza las labores de administración del proceso
arbitral, estableciendo pautas sobre los honorarios que pueden cobrar los árbitros
en la tramitación del juicio. Esto presenta como ventaja, la idoneidad técnica de
los árbitros.

2.3.6. CONSTITUCIÓN DEL ARBITRAJE.


Respecto al origen y fuente de la justicia arbitral, hay que distinguir entre
fuentes mediatas e inmediatas. Como se dijo, la ley es la fuente mediata del
arbitraje, y en cuanto a las fuentes inmediatas, de acuerdo al art 222 del COT, el
arbitraje puede tener su origen en la voluntad de las partes o en la autoridad
judicial; sin embargo, es necesario agregar la voluntad unilateral del causante o
testador, y en algunos casos la ley, como fuente inmediata.

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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

a. VOLUNTAD DE LAS PARTES.


Las partes de común acuerdo pueden sustraer el conocimiento de un determinado
asunto de la jurisdicción ordinaria, y someterlo a la resolución de un árbitro.
Ahora bien, existen dos tipos de mecanismos para llegar a esto: el compromiso y
la cláusula compromisoria.
i. El compromiso, siguiendo al profesor Patricio AYLWIN, es una convención
por la cual las partes sustraen determinados asuntos litigiosos presentes o futuros
del conocimiento de la jurisdicción ordinaria y lo someten al conocimiento y
fallo de uno o más árbitros que en ese mismo acto designan. Por ejemplo, se
establece como cláusula que “cualquier conflicto que se suscite con motivo del
siguiente contrato, las partes acuerdan someterlo a la decisión de un juez árbitro y
desde ya se designa a don Juan Pérez, el cual tendrá la calidad de árbitro
arbitrador”.
En cuanto a su naturaleza jurídica, tradicionalmente han existido tres posturas:
- Se ha dicho por la mayoría de la doctrina (CASARINO, ROMERO SEGUEL,
ABELIUK, entre otros) que el compromiso es un contrato, ya que crea la
obligación de someterse a un juicio arbitral y acatar el fallo que se dicte.
- Patricio AYLWIN, en cambio, señala que el compromiso no es propiamente
un contrato, sino que una convención, es decir, un acto jurídico bilateral por el
cual las partes sustraen del ámbito de los tribunales ordinarios un determinado
asunto para que sea conocido y fallado por un juez expresamente nombrado por
las partes. Entonces, es erróneo decir que por el compromiso contraen, quienes
los suscriben, la obligación de someterse a un juicio arbitral, pues las partes no se
obligan a ello, sino que se someten desde luego a la jurisdicción del tribunal
arbitral, y por tanto, quedan al margen de la jurisdicción de los demás tribunales;
por otro lado, tampoco puede pensarse que del compromiso nace la obligación de
respetar y cumplir el fallo de los árbitros, pues la fuerza obligatoria y ejecutiva de
la sentencia arbitral arranca de la jurisdicción que la ley otorga a los tribunales
arbitrales, y no de un contrato entre las partes.
- Por otro lado, hay una posición que puede ser complementaria a las dos
anteriores, y es sostenida por el procesalista italiano CHIOVENDA (y
compartida por el profesor FORTTES), quien señala que el compromiso es un
pacto procesal, es decir, es un acuerdo de voluntades extrajudicial destinado a
producir consecuencias procesales. Pues mediante el compromiso se da vida a un
tribunal arbitral a cuya jurisdicción se someten las partes, se determina su
competencia, y se designan a las personas que lo integrarán, todas la cuales son
consecuencias en el ámbito procesal.75
106
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

En cuanto a los requisitos de compromiso, si señala que es una convención o u


contrato, se debe someter a los requisitos generales de los actos jurídicos. Y, por
otro lado, también debe someterse a los requisitos específicos que señala la ley.
- Hay que recordar que los requisitos generales del acto jurídico, son: los requisitos
de existencia (voluntad, objeto, causa, y solemnidades en los casos que señala la
ley) y los requisitos de validez (capacidad, consentimiento exento de vicios,
objeto lícito y causa lícita). Ahora bien, respecto del compromiso se puede decir
lo siguiente:
a) En cuanto a la voluntad, el art. 232 inc. I del COT señala que el
nombramiento de árbitros deberá hacerse con el consentimiento unánime de
todas las partes interesadas en el litigio sometido a su decisión. Este
consentimiento se puede presentar antes de producido el litigio o después de éste,
y se puede manifestar personalmente o por medio de mandatario; pero en este último
caso, el mandatario necesitará de atribución especial para comprometer, como
también para otorgar al árbitro facultades de arbitrador (art 7º inc. II del CPC). Por
último, le es indiferente al legislador el número de árbitros, pues de acuerdo al art.
231 del COT, pueden las partes, si obran de acuerdo, nombrar para la resolución de
un litigio dos o más árbitros; y en el caso de ser dos o más los árbitros nombrados,
las partes podrán nombrar un tercero que dirima las discordias que entre aquéllos
puedan ocurrir. Y de acuerdo al art. 233 del COT, podrán, también, autorizar a los
mismos árbitros para que nombren, en caso necesario, el tercero en discordia.
b) Respecto a la capacidad de las partes para comprometer, se aplican
las reglas generales, es decir, toda persona que tenga capacidad de ejercicio
puede nombrar un juez árbitro y celebrar compromiso, y si dentro de las personas
que nombran al juez árbitro hay incapaces, éstas deberán actuar a través de sus
representantes legales. Estas reglas se aplican con excepción del árbitro arbitrador,
pues éste sólo puede ser nombrado por personas mayores de edad que cuenten con
capacidad de ejercicio.
c) En relación al objeto y causa lícita, en el compromiso no deben existir
cláusulas contrarias a la ley, a la moral, a las buenas costumbres, ni al orden
público. Así, por

75 Esto no significa que el compromiso sea un acto procesal, pues ordinariamente no lo es, ya que se verifica al
margen de todo proceso (con vista a un proceso futuro). Sin embargo, puede excepcionalmente aparecer como tal,
cuando existiendo un juicio del cual está conociendo un tribunal ordinario (ya está trabada la litis), las partes
acuerdan someterse a arbitraje.

107
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

ejemplo, hay objeto ilícito en el compromiso cuando dentro de éste se somete a


arbitraje un asunto de arbitraje prohibido.
d) Y en cuanto a las solemnidades, el compromiso es un contrato solemne, pues
de acuerdo al art 234 del COT, el “nombramiento del árbitro” debe constar por
escrito, de lo cual se deduce que el compromiso también. Dicho escrito puede
ser un instrumento público o privado.
Art. 234. El nombramiento de árbitro deberá hacerse por escrito. En el instrumento
en que se haga el nombramiento de árbitro deberán expresarse:
1. El nombre y apellido de las partes litigantes;
2. El nombre y apellido del árbitro nombrado;
3. El asunto sometido al juicio arbitral;
4. Las facultades que se confieren al árbitro, y el lugar y tiempo en
que deba desempeñar sus funciones.
Faltando la expresión de cualquiera de los puntos indicados en los números 1, 2 y
3, no valdrá el nombramiento.
- Por otro lado, el compromiso también debe cumplir con requisitos específicos,
pues el documento escrito en el que se deja constancia de la celebración de éste, por
expresa disposición del art. 234 de COT, debe contener ciertas cláusulas; algunas
de las cuales son de la esencia, otras de la naturaleza y otras accidentales.
a) Las cláusulas esenciales son aquellas sin las cuales el acto no produce
efecto alguno o degenera en uno diferente; es decir, en la eventualidad de que se
omitan algunos de los requisitos mencionados, la sanción para tal omisión es la
invalidez del nombramiento. Tales cláusulas son: el nombre y apellido de las partes
litigantes; el nombre y apellido del árbitro (esto es lo que caracteriza al
compromiso)76; y la materia o asunto sometido al juicio arbitral (objeto del
proceso), el cual puede ser actual, esto es, presente al momento de comprometer, o
bien, suscitarse en el futuro, es decir, después de celebrado el compromiso.77
b) Las cláusulas de la naturaleza, son aquellas que sin pertenecerle de
manera esencial, se entienden que forman parte de él, sin necesidad de mención
expresa; es decir, si no son señaladas por las partes, son suplidas por la ley. Estas
cláusulas son: las facultades y calidad del árbitro, pues si las partes no expresaren con
qué calidad es nombrado el árbitro, se entiende que lo es con la de árbitro de
derecho (art. 235 inc. I del COT); ahora bien, si el árbitro no es abogado, no
valdrá el compromiso78.

76 La jurisprudencia ha señalado que se debe tratar de una persona natural con nombre y apellido; pues el COT
presupone la capacidad física, según se desprende precisamente del art. 225 inc. I que dice que puede ser árbitro
toda persona mayor de edad con tal que tenga la libre disposición de sus bienes y sepa leer y escribir. Por lo
108
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

tanto, no se puede nombrar a una persona jurídica, o aludiendo a cargos o características que posee la persona;
así, por ejemplo, si se nombra árbitro al Presidente del Colegio de Abogados, tal cláusula sería nula.
77 En general, la ley desea que se señale en forma clara e inequívoca el objeto del proceso para evitar que a futuro se
planteen conflictos respecto de si el árbitro tiene o no competencia para resolver un determinado asunto; así, por
ejemplo, se puede establecer que la resolución o nulidad que puede derivar del presente contrato, será
competencia de tal árbitro.
78 Se ha señalado también que otro elemento de la naturaleza es el tipo procedimiento que debe seguir el árbitro
arbitrador, porque si las partes nada dicen al respecto, el procedimiento aplicable son las reglas mínimas que
establece el CPC.

El lugar en que el árbitro deba desempeñar sus funciones, pues si faltare la


expresión del lugar en que deba seguirse el juicio, se entenderá que lo es aquel en
que se ha celebrado el compromiso (art. 235 inc. II del COT). Y el tiempo en que
el árbitro deba desempeñar sus funciones, pues si faltare la designación del tiempo,
se entenderá que el árbitro debe evacuar su encargo en el término de dos años
contados desde su aceptación (art. 235 inc. III del COT).
c) Y las cláusulas accidentales son aquellas que no pertenecen ni esencial ni
naturalmente a él y, por tanto, requieren siempre de mención expresa de las
partes. Las cláusulas accidentales de mayor uso son: aquella en virtud de la
cual se renuncian a todos los recursos legales, en especial la apelación; aquella que
fija el honorario del árbitro, etc.
Por último es necesario referirse a los efectos del compromiso. Al respecto, el
profesor FORTTES señala que produce un efecto negativo y uno positivo. El
efecto negativo, es que provoca la exclusión de la justicia ordinaria para conocer
de ese asunto, de manera que si alguna de las partes pretende llevar la
controversia a dicha jurisdicción, la contraparte podrá oponer la excepción de
compromiso, que en nuestro ordenamiento se denomina genéricamente excepción
de incompetencia absoluta (excepción dilatoria contemplada en el art 303 Nº 1 del
CPC); con todo, podría terminar el compromiso si las partes de común acuerdo
concurren a la justicia ordinaria o a otro árbitro solicitando la resolución del mismo
negocio (art. 240 Nº 1 del COT). Y, por otro lado, el efecto positivo provoca el
sometimiento de las partes a la jurisdicción del árbitro.
Art. 303. Sólo son admisibles como excepciones dilatorias:
1. La incompetencia del tribunal ante quien se haya presentado la demanda.
Art. 240. Los árbitros, una vez aceptado su encargo, quedan obligados a
desempeñarlo. Esta obligación cesa:
1. Si las partes ocurren de común acuerdo a la justicia ordinaria o a otros árbitros
solicitando la resolución del negocio.
ii. Como se dijo, otra forma de celebrar un arbitraje de forma voluntaria es a
través de la cláusula compromisoria, esto es, un contrato en virtud del cual las
109
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

partes sustraen determinados asuntos litigiosos presentes o futuros del


conocimiento de la justicia ordinaria y lo someten al conocimiento de uno o más
árbitros, obligándose a nombrar a éstos en un acto posterior. Así, por ejemplo, la
cláusula puede decir que “cualquier conflicto que se suscite con motivo del
siguiente contrato de compraventa, las partes acuerdan someterlo a la decisión de
un juez árbitro que se designará cuando sea oportuno, ya sea por común acuerdo o
por decisión judicial”. La cláusula compromisoria no está establecida en nuestra
ley, sin embrago, ha sido incorporada por la doctrina y la jurisprudencia, es
decir, existe en términos prácticos como otra forma de convenio arbitral.79
El profesor AYLWIN señala que la cláusula compromisoria se diferencia del
compromiso, porque en este último las partes se someten a determinados
árbitros, y si éstos, por

79 En la Ley 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional del año 2004, se alude expresamente a la cláusula
compromisoria.

cualquier motivo, no pueden cumplir con el encargo, quedará sin efecto la


convención de arbitraje y recupera su imperio la jurisdicción ordinaria; en
cambio, en la cláusula compromisoria las partes se someten “en general al
arbitraje” y quedan obligadas a nombrar tantos árbitros, cuantas veces sean
necesarias, para obtener el fallo definitivo del asunto que comprometen; incluso aquí
la autoridad judicial puede nombrarlo, no así en el compromiso.
En cuanto a su naturaleza jurídica, la doctrina está conteste en que la
cláusula compromisoria reviste los caracteres de un contrato, porque de ella nace
para las partes la obligación de designar al árbitro (obligación de hacer). Por otro
lado, también se dice que es un pacto procesal, pues tiende a producir efectos
procesales, cuales son: la derogación de la jurisdicción ordinaria y la sumisión de
las partes a la jurisdicción arbitral.
Un sector minoritario de la doctrina señala que la cláusula compromisoria se
caracteriza por ser una promesa de comprometer, es decir, una promesa de
celebrar un compromiso. Esta es una interpretación errónea (así también lo ha
entendido la CS); en efecto, con la cláusula compromisoria las partes no se
limitan a prometer la celebración de un compromiso, lo que hacen es
comprometer, esto es, renunciar a la jurisdicción ordinaria y someterse a la
extraordinaria de los árbitros. Ahora bien, el hecho de que no determinen
necesariamente el tribunal arbitral, no significa que no comprometan, ya
que comprometer no es nombrar compromisarios, sino que acordar un arbitraje.
Por lo anterior, se dice que la cláusula compromisoria es un contrato con
110
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

fisonomía propia e independiente (contrato innominado).


Por último, en cuanto a sus requisitos, como esta cláusula tiene una
naturaleza contractual, para su validez debe reunir los requisitos generales
aplicables al acto jurídico, los cuales, son los mismos que se aplican al
compromiso; con todo, se diferencia de este último, por cuanto la cláusula
compromisoria es consensual, pues no debe constar por escrito para su validez (su
existencia se podrá probar por testigos). Por otro lado, también debe cumplir con
requisitos especiales, que son prácticamente los mismos del compromiso, menos lo
que dice relación con el nombramiento del árbitro, pues éste se debe designar en
un momento posterior de común acuerdo o por el juez en subsidio. En cuanto a las
cláusulas accidentales, es usual que se incluyan algunas relativas a las
características que deben reunir los árbitros a nombrar en el futuro, por ejemplo,
señalar que haya sido docente por un determinado número de años, o haya
ejercido tal o cual cargo durante tantos años, o que cuente con tal grado
académico o profesional, etc.

b. NOMBRAMIENTO POR EL JUEZ EN SUBSIDIO.

Se trata de la segunda fuente de la justicia arbitral y, al igual que la anterior,


tiene bastante aplicación práctica. Tiene lugar en dos supuestos: cada vez que se
está en presencia de un arbitraje forzado u obligatorio y no se logra el común
acuerdo de las partes; o bien, cada vez que se está en presencia de una cláusula
compromisoria y tampoco se logra este común acuerdo de las partes en cuanto al
nombramiento de la persona del árbitro.
En este sentido, el art. 232 inc. II del COT estable que en los casos en que no
hubiere avenimiento entre las partes respecto de la persona en quien haya de
recaer el encargo, el nombramiento se hará por la justicia ordinaria,
debiendo en tal caso recaer dicho nombramiento en un sólo individuo y diverso
de los dos primeros indicados por cada parte; se procederá, en lo demás, en la
forma establecida en el CPC para el nombramiento de peritos (art. 414 del CPC).
Como se puede apreciar, el árbitro designado debe ser una sola persona, por tanto,
no cabe hablar de pluralidad de árbitros; y el nombramiento debe recaer en
personas diversas de las dos primeras indicadas por cada parte.
Art. 414. Para proceder al nombramiento de peritos, el tribunal citará a las partes
a una audiencia, que tendrá lugar con sólo las que asistan y en la cual se fijará
primeramente por acuerdo de las partes, o en su defecto por el tribunal, el
número de peritos que deban nombrarse, la calidad, aptitudes o títulos que deban
111
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

tener y el punto o puntos materia del informe.


Si las partes no se ponen de acuerdo sobre la designación de las personas, hará el
nombramiento el tribunal, no pudiendo recaer en tal caso en ninguna de las dos
primeras personas que hayan sido propuestas por cada parte.
La apelación que se deduzca en los casos del inciso 1° de este artículo no
impedirá que se proceda a la designación de los peritos de conformidad al inciso
2°. Sólo después de hecha esta designación, se llevará adelante el recurso.

c. LA VOLUNTAD DEL CAUSANTE O TESTADOR.


El tercer origen de la justicia arbitral, es la voluntad unilateral del causante o
testador. Esta voluntad se manifiesta en el derecho que la ley le asigna al testador
o causante para que, por acto entre vivos o por testamento, proceda a designar al
partidor de sus bienes, el cual es un juez árbitro (art 1324 del CC).
Art. 1324. Valdrá el nombramiento de partidor que haya hecho el difunto por
instrumento público entre vivos o por testamento, aunque la persona nombrada
sea albacea o coasignatario, o esté comprendida en alguna de las causales de
implicancia o recusación que establece el COT, siempre que cumpla con los
demás requisitos legales; pero cualquiera de los interesados podrá pedir al Juez
en donde debe seguirse el juicio de partición que declare inhabilitado al
partidor por alguno de esos motivos.
Esta solicitud se tramitará de acuerdo con las reglas que, para las recusaciones,
establece el CPC.
¿El nombramiento del partidor hecho por el causante, obliga a sus herederos?
La jurisprudencia ha estimado que los herederos no están obligados a respetar el
nombramiento hecho por el testador y, por tanto, pueden revocarlo; pues siendo los
continuadores legales de la persona del difunto, se encuentran investidos de las
mismas facultades que tenía el causante en vida. No obstante, el punto es
discutible, y así algunos sostienen que el partidor adquiere un verdadero derecho
a desempeñar el cargo que le ha sido conferido por testamento y del cual sólo
podría ser privado por causas legales de inhabilidad.

d. LA LEY.
Por último, algunos autores señalan que la ley también es una fuente de la
justicia arbitral. Como se dijo, la ley es una fuente mediata por cuanto es ella
la que permite el nombramiento de un árbitro ya sea por las partes, el juez, o el
testador. Ahora, es cierto que existen diversas disposiciones en nuestro Derecho
que no sólo establecen la obligación de someter determinados asuntos litigiosos a
112
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
la
resolución de un tribunal arbitral (arbitraje forzoso), sino que aun más, señalan el
organismo llamado a actuar en calidad de árbitro; así, por ejemplo, la
Superintendencia de Valores y Seguros debe resolver en el carácter de árbitro
arbitrador, las dificultades que se susciten entre compañía y compañía, y entre
éstas y sus intermediarios; por otro la lado, la Superintendencia de Salud, a
través del Intendente de Fondos y Seguros Previsionales de Salud, quien
actuará en calidad de árbitro arbitrador, debe resolver las controversias que
surjan entre las ISAPRES o FONASA y sus cotizantes o beneficiarios, sin
perjuicio de que el afiliado pueda optar al proceso de mediación ante la
Superintendencia (por los mediadores que ésta designe) o para recurrir a la
justicia ordinaria.
No obstante lo anterior, la doctrina (AYLWIN y CASARINO) señala que se está
más bien en presencia de tribunales especiales con carácter de permanentes, que
ante tribunales arbitrales propiamente dichos. En efecto, aquí la voluntad de las
partes juega un rol secundario, pues estos organismos tienen jurisdicción para
conocer de todos los asuntos que las mismas leyes se encargan de señalar; no
presentan ninguno de los caracteres distintivos del juicio arbitral, puesto que no
tienen origen contractual, ni el árbitro es elegido por los interesados, sino que es la
ley la que somete a las partes a la jurisdicción de un determinado tribunal, que ella
misma designa. Además, es rasgo esencial de los árbitros el que sean jueces de
confianza de las partes, en cambio en este caso, al ser la ley la que les otorga
atribuciones de árbitro, les falta esta característica ineludible. En definitiva, si
la ley los asimila a árbitros, es para determinar la manera de cómo deben
tramitar y fallar, pero no les otorga dicha calidad.
Por otro lado, respecto de los asuntos que la ley establece como de arbitraje
forzoso, se deja abierta la posibilidad de señalar al árbitro y, además, los
interesados pueden resolver por sí mismos los negocios, sin necesidad de
recurrir a un árbitro, siempre que tengan la libre disposición de sus bienes. Es
por ello que estas hipótesis sí podrían considerarse como casos de arbitraje cuya
fuente es legal.

2.3.7. COMPETENCIA ARBITRAL.


Una vez constituido el arbitraje, el juez puede empezar a desempeñar su
función jurisdiccional, para lo cual cuenta con una competencia muy limitada, y
estos límites, siguiendo al profesor ALFARO y FORTTES, son los siguientes:
i. Límites subj etivo s. La competencia del árbitro sólo alcanza a las
partes que constituyeron el tribunal y, también, a sus sucesores, o bien, a los que
113
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

poseen un título legal o contractual que estén ligados a ellos (principalmente


fiadores o codeudores).
ii. Límites objetivos. Estos límites se refieren a dos aspectos: en primer
lugar, a la materia sometida a arbitraje, pues en el caso del compromiso y de
la cláusula compromisoria (arbitraje voluntario), el asunto señalado por las
partes establece la competencia del juez árbitro; y en el caso del arbitraje forzoso,
el asunto está contenido en la ley. Y en segundo lugar, este límite dice relación
con la falta de imperio, pues los jueces árbitros deben recurrir a la justicia ordinaria
para que ésta cumpla sus resoluciones por medio de la fuerza pública.
iii. Límites temporales. Los árbitros son tribunales temporales, pues deben
desarrollar su cometido por el tiempo que señalen las partes, y si nada dicen,
tienen un plazo de dos para resolver el juicio, contados desde la aceptación. Estos
plazos pueden suspenderse si el árbitro ha debido enviar los antecedentes del
juicio a un tribunal superior, o bien, porque alguno de estos tribunales superiores
le ha ordenado detener el procedimiento a través de una orden de innovar (por
ejemplo, la CS a propósito de un recurso de queja interpuesto en contra de un juez
árbitro, puede dictar una orden de no innovar). Una vez que ha expirado el
término, el árbitro ya no es juez y, en consecuencia, sus actos son inexistentes.

2.3.8. PROCEDIMIENTO ARBITRAL.


Como se dijo en un comienzo, esta materia se encuentra regulada en el Libro III
(“De los juicios especiales”), Título VIII (“Del juicio arbitral”) del CPC. Ahora
bien, aquí hay que distinguir si se está frente a un árbitro de Derecho, a un
árbitro arbitrador o a un árbitro mixto; los cuales se diferencian respecto de la
tramitación y de la dictación del fallo.
i. Los árbitros de Derecho deben tramitar y fallar de acuerdo a las reglas
establecidas para los tribunales ordinarios, según la naturaleza de la acción
deducida. Esta última frase quiere decir que si la acción no tiene señalado un
procedimiento especial en la ley, se ajustara a los trámites del juicio ordinario; y si
tiene señalado un procedimiento especial, se le debe aplicar éste (por ejemplo, el
procedimiento sumario).
Las únicas diferencias que se pueden advertir entre el procedimiento que observa
un tribunal ordinario y un árbitro de Derecho, son: el árbitro de Derecho debe
proceder asesorado por un actuario (que nombrará el mismo), el cual reemplaza al
secretario del tribunal y hace las veces de ministro de fe; las notificaciones se
deben practicar personalmente, por cédula, o en la forma que de común acuerdo
determinen las partes (por ejemplo, por e-mail); los testigos deben prestar
114
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

declaración sólo si voluntariamente desean hacerlo; y las sentencias que impongan


medidas de apremio o compulsivas, deben ser ejecutadas ante la justicia ordinaria,
por carecer los árbitros de imperio.
ii. Los árbitros arbitradores son aquellos que fallan con arreglo a lo que su
prudencia y equidad le dictaren, y tramitan en conformidad a las reglas que han
establecidos las partes, y si éstas nada han dicho, conforme al procedimiento
establecido en el CPC. En líneas generales, las normas de tramitación de juicios
seguidos ante estos árbitros que señala el CPC, son: oír las partes; recibir y
agregar al proceso lo instrumentos que le presenten; practicar las diligencias que
estime necesarias para el esclarecimiento de los hechos; se debe asesorar de un
actuario, si así lo cree necesario; las notificaciones se deben practicar
personalmente, por cédula, o en la forma que de común acuerdo determinan las
partes; y también carece de imperio.
iii. Por último, el árbitro mixtoparticipa de los caracteres del arbitrador en
cuanto al procedimiento y de los del árbitro de Derecho en cuanto al fallo.

2.3.9. RECURSOS EN CONTRA DE LAS SENTENCIAS ARBITRALES.


Al igual que en el punto anterior, en este tema es necesario distinguir si se está
en presencia de un árbitro de Derecho o de un árbitro arbitrador.
i. Árbitro de Derecho. Como estos árbitros, y los árbitros mixtos, fallan
conforme a Derecho, sus fallos son susceptibles de los mismos recursos que se
pueden deducir en contra de las sentencias pronunciadas por los tribunales
ordinarios; salvo que las partes hayan renunciado a los recursos, caso en el cual, se
entiende que fallan en única instancia. Por tanto, si las partes nada dicen o si lo
declaran expresamente, proceden los siguientes recursos: el recurso de casación en
la forma y el recurso de apelación, en contra de la sentencia definitiva de primera
instancia; los recursos de casación en la forma y en el fondo, en contra de la
sentencia definitiva de segunda instancia, siempre y cuando (en el caso del
recurso de casación en el fondo) la sentencia definitiva fuese dictada por un
Tribunal Arbitral de Segunda Instancia constituido por árbitros de Derecho; y, por
último, también es procedente el recuro de queja cuando se cometa una falta o
abuso en una sentencia definitiva o interlocutoria que ponga fin al juicio o
haga imposible su continuación, y que no sean susceptibles de recurso alguno,
ordinario o extraordinario.
ii. Árbitro arbitrador. Aquí es necesario hacer ciertos distingos:
- El recurso de casación en la forma procede, salvo que las partes mayores de
edad y libres administradoras de sus bienes hayan renunciado a éste (art. 239 inc. I
115
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

del COT)80.
Art. 239. Contra una sentencia arbitral se pueden interponer los recursos de
apelación y casación para ante el tribunal que habría conocido de ellos si se
hubieran interpuesto en juicio ordinario; a menos que las partes, siendo mayores
de edad y libres administradoras de sus bienes, hayan renunciado dichos
recursos, o sometídolos también a arbitraje en el instrumento del compromiso o
en un acto posterior (Tribunal Arbitral de Segunda Instancia).
- El recurso de apelación sólo procede cuando las partes, en el instrumento en
que constituyen el compromiso, expresan que se reservan dicho recurso para ante
otros árbitros del mismo carácter y siempre que designen las personas que
han de desempeñar este cargo (art. 239 inc. II segunda parte). Es decir, se
entiende que la regla general es que sus sentencias sean de única instancia, sin
embargo, serán de primera cuando las partes en el compromiso declaran el
derecho a reservarse el recurso de apelación ante otros árbitros arbitradores, los
cuales también se deben nombrar en el compromiso.
Art. 239 inc. II. Sin embargo, el recurso de casación en el fondo no procederá en
caso alguno contra las sentencias de los arbitradores, y el de apelación sólo
procederá contra dichas sentencias cuando las partes, en el instrumento en que
constituyen el compromiso, expresaren que se reservan dicho recurso para ante
otros árbitros del mismo carácter y designaren las personas que han de
desempeñar este cargo.
- El recurso de casación en el fondo no procede en contra las sentencias de
los arbitradores (art. 239 inc. II primera parte). La razón de esto, es que este
recurso supone una “infracción de la ley”, y los arbitradores no están obligados
a fallar conforme a la ley, sino que a lo que su prudencia y equidad le dicten.
- Por último, de acuerdo al art. 545 del COT el recurso de queja sí procede en
contra de las sentencias arbitrales, para corregir las faltas o abusos graves
cometidos en su dictación81; cuya competencia recae en la CA del territorio en que
se haya desarrollado el arbitraje (art 63 N° 2 letra C del COT).
Art. 545. El recurso de queja tiene por exclusiva finalidad corregir las faltas o
abusos graves cometidos en la dictación de resoluciones de carácter
jurisdiccional. Sólo procederá cuando la falta o abuso se

80 La jurisprudencia por razones de equidad, ha hecho procedente el recurso de casación en la forma, no obstante su
renuncia, siempre que se base en dos causales, a saber: en la incompetencia del tribunal, o en la ultra petita. Además,
alguna jurisprudencia ha dicho que la renuncia a los recursos no comprende el recurso de queja.
81 La jurisprudencia ha señalado que para estimar que un árbitro arbitrador ha fallado con falta o abuso grave, es
necesario que la sentencia sea inmoral, dolosa, manifiestamente inicua, absurda, contradictoria o ininteligible (CS
en fallo de 1990; y CA de Santiago en fallo de 2002).
116
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

cometa en sentencia interlocutoria que ponga fin al juicio o haga imposible su


continuación o definitiva, y que no sean susceptibles de recurso alguno,
ordinario o extraordinario, sin perjuicio de la atribución de la CS para actuar de
oficio en ejercicio de sus facultades disciplinarias. Se exceptúan las sentencias
definitivas de primera o única instancia dictadas por árbitros arbitradores, en
cuyo caso procederá el recurso de queja, además del recurso de casación en la
forma.
Art. 63. Las Cortes de Apelaciones conocerán:
1. En única instancia:
c) De los recursos de queja que se deduzcan en contra de jueces de letras, jueces de
policía local, jueces árbitros y órganos que ejerzan jurisdicción, dentro de su
territorio jurisdiccional.
Por lo tanto, tratándose de sentencias definitivas de árbitros arbitradores, el recurso
de queja procede siempre. Esto lo confirma el art. 545 inc. II segunda parte, que
señala que en ningún caso podrá modificar, enmendar o invalidar resoluciones
judiciales respecto de las cuales la ley contempla recursos jurisdiccionales
ordinarios o extraordinarios, salvo que se trate de un recurso de queja
interpuesto contra sentencia definitiva de primera o única instancia dictada por
árbitros arbitradores. En otras palabras, el recurso de queja, respecto de los
árbitros arbitradores, es compatible con el recurso de casación en la forma, y
procede contra la resolución dictada por éste en única o en primera instancia; en
cambio, tratándose de árbitros de Derecho y árbitros mixtos, el recurso de queja
sólo procede “...cuando la falta o abuso se cometa en sentencia definitiva o
interlocutoria que ponga fin al juicio o haga imposible su continuación, y que no
sean susceptibles de recurso alguno, ordinario o extraordinario...”.

C. JUZGADOS DE LETRAS. 1. CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS.


Los JL son tribunales ordinarios unipersonales que ejercen jurisdicción de primera o
única instancia, dentro de una comuna o agrupación de comunas, y cuyo superior
jerárquico es la CA respectiva. De la definición anterior se desprenden las
siguientes características:
i. Son tribunales ordinarios, puesto que están establecidos y regulados en
el COT en base a una relación jerárquica. Excepcionalmente, hay JL especiales que
forman parte del Poder Judicial, por ejemplo, los JL del trabajo.
ii. Son unipersonales, ya que están constituidos por un sólo juez. En efecto,
el art. 27 inc. II del COT señala que los JL estarán conformados por uno o más
jueces con competencia en un mismo territorio jurisdiccional; sin embargo,
117
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

actuarán y resolverán unipersonalmente los asuntos sometidos a su


conocimiento.
La regla general, es que el territorio jurisdiccional de los JL sea una comuna o
agrupación de comunas; en efecto, el art. 27 del COT señala que en cada comuna
habrá a lo menos un JL (el cual puede tener uno o más jueces). Sin embargo, las
necesidades del servicio judicial hacen indispensable que, en ciertas comunas, el
número de estos juzgados sea superior; por tanto, cada uno de éstos ejercerá su
jurisdicción en un mismo territorio, y como no es posible que la jurisdicción se
ejerza de forma simultánea, el legislador reparte los asuntos entre los JL de una
misma comuna, ya sea en virtud de la regla del turno, ya sea en virtud de las
reglas sobre distribución de causas.82
iii. Son tribunales permanentes, pues los jueces se mantienen en su cargo
mientras mantengan un buen comportamiento o hasta que cumplan 75 años de
edad.
iv. Son tribunales letrados, pues se integran por abogados; y son tribunales de
Derecho, ya que tramitan y fallan de acuerdo a la ley.

2. CLASIFICACIÓN.
Los JL están en la base inferior de la estructura piramidal del Poder Judicial, es decir,
son tribunales no superiores; y dentro de esta jerarquía existen diversas
categorías que pueden apreciarse desde varios criterios:
i. Atendiendo a la materia de que conocen, los JL se dividen en: JL
especializados, que son aquellos a los cuales se le ha asignado una competencia
especial atendiendo a la materia (por ejemplo, los JL civiles, los JL del trabajo, los
Juzgados de cobranza laboral y previsional, los Juzgados de Familia); y los JL
con competencia común o mixtos, son aquellos que conocen de toda clase de
asuntos entregados a la competencia de los JL (por ejemplo, de las causas civiles,
laborales, de familia, etc.).
La diferencia entre estos dos JL, se demuestra en el siguiente ejemplo: de
acuerdo al art. 32 del COT, en la Quinta Región de Valparaíso existen cinco JL
civiles con competencia sobre las comunas de Valparaíso y Juan Fernández, y
otros tres con competencia en Viña del Mar y Concón; asimismo, de acuerdo al
art. 415 del Código del Trabajo, también existen en dicha región tres JL del
trabajo con competencia sobre las comunas de Valparaíso, Juan Fernández, Viña
del Mar y Concón. Como se puede apreciar, estos JL especiales no ejercen su
competencia en todas las comunas de la Quinta Región (por ejemplo, no la
ejercen en Quilpué), es por ello que en algunas ciudades de dicha región hay JL
118
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

con competencia común, así, por ejemplo, hay dos JL con competencia común
con asiento en la comuna de Quilpué, los cuales ejercen su competencia en
dicha comuna; un JL con competencia común con asiento en la comuna de
Casablanca, con competencia sobre las comunas de Casablanca, El Quisco,
Algarrobo, y la comuna de Curacaví (de la Región Metropolitana); etc.
ii. En razón del asiento o territorio jurisdiccional, los JL se clasifican en:
- Juzgados asiento de Corte, si la comuna donde ejerce su jurisdicción el
tribunal, es a su vez el asiento de una CA. Así, por ejemplo, en la Sexta Región
hay dos JL civiles con asiento en la comuna de Rancagua, ciudad en la cual se
encuentra la CA, por lo tanto, estos dos JL son Juzgados Asiento de Corte.83

82 Excepcionalmente, de acuerdo al art. 43 del COT, el PDR, previo informe favorable de la CA que
corresponda, podrá fijar como territorio jurisdiccional exclusivo de uno o más de los jueces civiles de la Región
Metropolitana, una parte de la comuna o agrupación comunal respectiva, y en tal caso autorizar el
funcionamiento de estos tribunales dentro de sus respectivos territorios jurisdiccionales.
83 En la Quinta Región ocurre algo excepcional, ya que de acuerdo al art. 32 del COT, los tres JL en lo Civil
con asiento en la comuna de Viña del Mar, tendrán la categoría de Juzgados de Asiento de Corte para todos los
efectos legales. Es excepcional, porque la CA se encuentra en Valparaíso, por tanto, los cinco JL en lo Civil de dicha
ciudad deberían ser los Juzgados asiento de Corte.

- Juzgados de capital de provincia, si la comuna donde ejerce su jurisdicción


el tribunal, es a su vez capital de provincia. Por ejemplo, los dos JL con
competencia común con asiento en la comuna de Quilpué, ya que dicha ciudad es
la capital de la Provincia de Marga-Marga.
- Juzgados de comunas o agrupación de comunas, si el asiento de
las funciones del tribunal se encuentra en una comuna que no es capital de
provincia o asiento de CA. Por ejemplo, el JL con competencia común con asiento
en la comuna de Villa Alemana (ciudad perteneciente a la provincia de Marga-
Marga); o el JL con competencia común con asiento en la comuna Casablanca
(provincia de Valparaíso).
La importancia de esta clasificación radica, principalmente, en la carrera
funcionaria de los jueces; y, además, porque la ley otorga competencias
especiales a los Juzgados asiento de Corte, de la que carecen los demás (art. 48
del COT).
Art. 48. Los jueces de letras de comunas asiento de Corte conocerán en primera
instancia de las causas de hacienda, cualquiera que sea su cuantía.
No obstante lo dispuesto en el inciso anterior, en los juicios en que el Fisco obre
como demandante, podrá éste ocurrir a los tribunales allí indicados o al del
domicilio del demandado, cualquiera que sea la naturaleza de la acción
deducida.
119
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Las mismas reglas se aplicarán a los asuntos no contenciosos en que el Fisco


tenga interés.

3. ESTRUCTURA.
Los JL están conformados, por regla general, por un Juez Letrado.
Excepcionalmente, hay JL con competencia común integrados por dos jueces (por
ejemplo, el JL con competencia común con asiento en Villa Alemana); en este
caso, debe haber un juez presidente, cuyo cargo se radicará anualmente en cada
uno de los jueces que lo integran, comenzando por el más antiguo.
También hay en los JL un Secretario que debe ser abogado, y cuya principal
función es ser ministro de fe y subrogante legal del juez; y, por último, hay un
número variable de funcionarios administrativos denominados Oficiales.

4. FUNCIONAMIENTO.
Del COT se desprende que el funcionamiento de los JL puede ser de dos tipos:
ordinario o extraordinario. El funcionamiento extraordinario se produce al existir
retardo en el despacho de los asuntos sometidos al conocimiento del tribunal, o
bien, cuando el mejor servicio judicial así lo exigiere (art. 47 del COT).
Art. 47. Tratándose de JL que cuenten en con un juez y un secretario, las CA
podrán ordenar que los jueces se aboquen de un modo exclusivo a la tramitación
de una o más materias determinadas, de competencia de su tribunal, cuando
hubiere retardo en el despacho de los asuntos sometidos al conocimiento del
tribunal o cuando el mejor servicio judicial así lo exigiere.

Determinar el retardo o el mejor servicio judicial, corresponde a la CA respectiva,


quien deberá ordenar a los jueces que se aboquen de un modo exclusivo a la
tramitación de una o más materias determinadas. Ahora bien, de acuerdo al art.
47 A del COT, cuando se iniciare el funcionamiento extraordinario, se
entenderá, para todos los efectos legales, que el juez falta en su despacho. En esa
oportunidad, el Secretario del mismo tribunal asumirá las demás funciones que le
corresponden al juez titular, en calidad de suplente, y por el sólo ministerio de la
ley.
5. COMPETENCIAS.
Esto se encuentra regulado en el art. 45 del COT, cuyo Nº 1 señala que conoce
en única in stanc ia, de las causas civiles y de comercio cuya cuantía no exceda de
10 UTM. El Nº 2 de la misma disposición, señala que conocen en primera
instancia, de lo siguiente:
120
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

i. De las causas civiles y de comercio cuya cuantía exceda de 10 UTM.


ii. De las causas de minas, cualquiera que sea su cuantía. Se entiende por causas
de minas, aquellas en que se ventilan derechos regidos especialmente por el
Código de Minería.
iii. De los actos judiciales no contenciosos, cualquiera que sea su cuantía, salvo
lo dispuesto en el art. 494 del CC (curadurías especiales).
iv. De las causas civiles y de comercio cuya cuantía sea inferior a 10 UTM, en
que sean parte o tengan interés los Comandantes en Jefe del Ejército, de la
Armada y de la Fuerza Aérea, el General Director de Carabineros, los Ministros
de la CS o de alguna CA, los Fiscales de estos tribunales, los jueces letrados, los
párrocos y vicepárrocos, los cónsules generales, cónsules o vicecónsules de las
naciones extranjeras reconocidas por el PDR, las corporaciones y fundaciones de
derecho público o de los establecimientos públicos de beneficencia. Estas
personas gozan del denominado fuero menor. 84 Los asuntos civiles y de
comercio de los aforados mayores (PDR, Ministros de Estado, Intendentes,
Embajadores, etc.), los conoce un Ministro de la CA, como tribunal ordinario de
carácter accidental.
v. De las causas del trabajo y de familia cuyo conocimiento no corresponda a
los Juzgados de Letras del Trabajo, de Cobranza Laboral y Previsional o
de Familia, respectivamente.85
vi. De los demás asuntos que otras leyes les encomienden. Con esto se entiende
que conocen de todos los asuntos no entregados a otros tribunales, siendo
depositarios de la
84 El fuero es un privilegio procesal de que gozan ciertas personas en cuya virtud no se someten a la jurisdicción
del tribunal que normalmente debiera conocer de un determinado asunto, sino a otro de jerarquía superior, en razón
del cargo o función de que están investidas. El efecto que produce en este caso, es que hace que un asunto que
normalmente sería conocido en única instancia, se conozca en primera instancia (además es una de las pocas
materias para las que tiene importancia la cuantía).
85 Como se puede apreciar, las competencias que menciona esta disposición, corresponden a aquéllas que son
desempeñadas por los JL civiles (JL especializado de carácter ordinario); pues las competencias de los JL del
trabajo y de cobranza laboral y previsional, se encuentran reguladas en el Código del Trabajo; mientras que
las competencias de los Juzgados de Familia, en la Ley 19.968 sobre Tribunales de Familia. Estos últimos
tribunales son de carácter especial (por estar regulados por leyes especiales) y forman parte del Poder Judicial.

generalidad de la competencia (por ejemplo, de los asuntos


contenciosos administrativos).
vii. Excepcionalmente, tendrán competencia sobre asuntos penales, en aquellas
comunas que no se hubiere creado un JG, pero jamás conocerán del juicio oral,
ya que sólo es de competencia del TJOP.

121
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
D.
LAS CORTES DE APELACIONES. 1. CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS.
Las CA son tribunales ordinarios, superiores, colegiados y permanentes, que
ejercen normalmente jurisdicción de segunda instancia, y cuyo territorio
jurisdiccional es una región o parte de una región determinada. De lo anterior se
desprenden las siguientes características:
i. Son tribunales ordinarios, esto por estar establecidos y regulados en el
COT en base a una estructura jerárquica.
ii. Son tribunales superiores, lo cual tiene importancia para efectos
constitucionales, ya que pueden ser acusados constitucionalmente por notable
abandono de sus deberes. Son superiores jerárquicos de los JL, de los JG y de los
TJOP; y su superior jerárquico es la Corte Suprema.
iii. Son tribunales de Derecho, porque tramitan y fallan las causas con
estricta sujeción a la ley; y sus jueces son letrados, o sea, abogados.
iv. Son colegiados, ya que están compuestos por un número variable de
Ministros, uno de los cuales actúa como Presidente. Así, por ejemplo, la CA de
Valparaíso tiene 16 ministros, y la CA de Santiago tiene 31.
v. Por regla general, son tribunales de segunda instancia, pues están
llamados a conocer principalmente del recurso de apelación que se deduzcan en
contra de los fallos pronunciados en primera instancia. Excepcionalmente actúan en
primera instancia (por ejemplo, respecto de la acción de protección y amparo) o en
única instancia (por ejemplo, respecto de los recursos de casación en la forma y en
los recursos de queja).
vi. Son tribunales con competencia común, ya que conocen de toda clase de
asuntos, sin importar su diversa naturaleza, sean civiles, comerciales, penales, de
minas, de aguas, etc. En cuanto a los asuntos penales, hay reglas limitadas, pues de
acuerdo al art. 364 del CPP, son inapelables las resoluciones dictadas por un
TJOP; pero las del juez de garantía sí lo son, pero con limitaciones.
vii. Se rigen por el principio de mediación, es decir, los Ministros
conocen indirectamente el proceso (el expediente), por medio de un relator; por
tanto, no hay un conocimiento directo (principio de inmediación) como en
tribunales unipersonales.
viii. Su territorio jurisdiccional corresponde al de una Región o una agrupación
de provincias. En el territorio de la República existen 17 CA, no obstante, sólo
hay 15 regiones en el país; ello se debe a que en la Región Metropolitana existen
dos CA (CA de Santiago y de San Miguel), al igual que en la Octava Región
(CA de Chillán y de Concepción), las cuales abarcan provincias distintas.

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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

2. ESTRUCTURA.
Cada una de las Cortes de Apelaciones del país, está organizada con un número
variable de funcionarios, cuales son:
i. Las CA son regidas por un Presidente, cargo que es desempeñado por
uno de los Ministros del tribunal, cuya función dura un año, turnándose cada
Ministro por orden de antigüedad en la categoría correspondiente del escalafón. Sus
funciones más importantes son: formar el último día hábil de cada semana, las
tablas de que se deba ocupar el tribunal o sus salas en la semana siguiente; e
instalar diariamente las salas, levantando un acta con el nombre de los Ministros
que la integran (lo cual es importante para las implicancias y recusaciones).
ii. Los demás miembros de las CA se llaman Mini stro s, cuyo número es
variable para cada CA en particular. Ellos tienen el tratamiento de Señoría (al
igual que los Ministros de la CS y los Jueces de Letras).
iii. Por regla general, las CA cuentan con un Fiscal Judicial; sin embargo,
hay CA que tienen más de uno (por ejemplo, la CA de Santiago tiene seis Fiscales
Judiciales, la de Valparaíso y Concepción tienen tres, etc.). Los Fiscales Judiciales
tiene como principal función, representar ante los tribunales de justicia el interés
general de la sociedad, y también pueden ser llamados a integrar las salas si es
necesario.
iv. También cuentan con dos o más Relatores. La regla general, es que cada CA
tenga dos Relatores, sin embargo, hay excepciones, por ejemplo, la CA de
Valparaíso y Concepción tienen 10 relatores, y la CA de Santiago tiene 22
relatores. Los relatores tienen como misión específica y fundamental, hacer la
relación de los negocios entregados a la competencia de las Cortes, o sea, efectuar
una exposición razonada, metódica y detallada al tribunal, de los asuntos
sometidos a su dedición.
v. Por regla general, cada CA cuenta con un Secretario, sin embargo, la CA
de San Miguel tiene dos secretarios y la CA de Santiago tiene tres. Deben ser
abogados y tienen que desempeñar, fundamentalmente, una doble misión: autorizar
las resoluciones que dicte el tribunal, y dar cuenta diaria (al tribunal) de las
solicitudes que presenten las partes (lo cual en la práctica lo hacen los relatores).
Además, los Secretarios son los ministros de fe de los acuerdos suscritos por los
Ministros.
vi. También hay un Oficial Primero, quien auxilia al Secretario en sus
funciones y practica las notificaciones por el estado diario; Oficiales de
Secretaría, quienes ejercen labores puramente administrativas y tienen como
misión asesorar al secretario; y Oficiales de Sala, los cuales están a cargo del
123
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

cuidado y aseo de la sala del despacho del tribunal y cumplen todas las órdenes
que el tribunal o el Presidente les diere en el ejercicio de sus funciones, por
ejemplo, se encargan de anunciar la vista de una causa y llamar a los abogados a
alegar.
vii. Por último, pueden integrar las salas de una CA, los Abogados Integrantes,
esto es, aquellos abogados destacados en el ejercicio de su profesión, que por sus
méritos, y después de un procedimiento de postulación, pasan a formar parte de
las CA y de la CS, en reemplazo de sus miembros titulares (Ministros) 86. No
forman parte permanentemente de la CA, sino sólo cuando es necesario.

3. FUNCIONAMIENTO.
i. Según la materia o naturaleza del asunto que deben conocer y resolver, las
CA pueden conocer en sala o en pleno. Ahora bien, de acuerdo al art. 67 del
COT, para el funcionamiento del tribunal pleno se requerirá, a lo menos, la
concurrencia de la mayoría absoluta de los miembros de que se componga la
Corte (por ejemplo, en la CA de Valparaíso se requieren nueve Ministros). Las
salas no podrán funcionar sin la concurrencia de tres jueces como mínimum (en la
CA de Valparaíso hay cuatro salas con cuatro jueces cada una); y para su
constitución, se deben sortear anualmente los miembros del tribunal, con excepción
de su Presidente, el que quedará incorporado a la Primera Sala, siendo facultativo
para él integrarla. Ahora bien, cuando la CA funciona divida en salas, de acuerdo al
art. 66 inc. II del COT, cada sala representa a la Corte en los asuntos de que
conoce.
La regla general, de acuerdo al art 66 inc. I del COT, es que el conocimiento de
todos los asuntos entregados a la competencia de las CA pertenecerá a las salas
en que estén divididas, a menos que la ley disponga expresamente que deban
conocer de ellos en pleno (por ejemplo, el ejercicio de las facultades
disciplinarias, administrativas y económicas; el desafuero de los Diputados y
Senadores; los juicios de amovilidad en contra de los Jueces de Letras, etc.).
ii. Desde el punto de vista de la cantidad y retardo en el trabajo, el funcionamiento
puede ser ordinario o extraordinario. El funcionamiento ordinario, es aquel que
se da cuando no hay retardo; en estas condiciones, las Cortes funcionaran,
dependiendo de la materia que conocen, como tribunal pleno o divido en salas. El
funcionamiento extraordinario, en cambio, es aquel que se produce cuando hay
retardo, y hay retardo cuando dividido el total de causas en estado de tabla y las
apelaciones que deban conocerse en cuenta por el número de salas, el resultado
fuere superior a cien. Por ejemplo, hay 250 causas en estado de tabla, y la CA
124
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

funciona ordinariamente en dos salas; luego 250 dividido en dos, da como


resultado 125, por ende, hay retardo, y dicha Corte deberá funcionar
extraordinariamente dividida en tres salas.
Al respecto, el profesor FORTTES señala que aquí hay que disitnguir entre salas
ordinarias (funcionamiento ordinario) y las salas extraordinarias, que se constituyen
cuando existe retardo, tomando uno o dos Ministros de las salas ordinarias, o con
los Fiscales Judiciales o con los Abogados Integrantes.

86 La ausencia de los Ministros en las CA, se debe a que desempeñan otras funciones anexas, como las Visitas, o el
desempeño como tribunales ordinarios accidentales.

4. COMPETENCIAs.
a. COMPETENCIA POR VÍA DE INSTANCIA.
Como se dijo, la CA, por regla general, es un tribunal de segunda instancia, pues
conocen materias de primera instancia por vía de apelación; no obstante,
también hay materias que conocen en única y en primera instancia. Esto se
encuentra regulado en el art. 63 del COT, y los asuntos más importanes que
conocen en cada una de estas intancias, son los siguientes:
i. En única instancia, conocen de lo siguiente:
- De los recursos de casación en la forma que se interpongan en contra de las
sentencias dictadas por los JL de su territorio jurisdiccional, o por uno de sus
Ministros como tribunal de excepción, y de las sentencias definitivas de primera
instancia dictadas por jueces árbitros. Aquí, el fallo que resuelve el correspondiente
recurso de casación en la forma, no es susceptible de ningún otro recurso.
- De los recursos de nulidad interpuestos en contra de las sentencias definitivas
dictadas por un tribunal con competencia en lo criminal, cuando corresponda de
acuerdo a la ley procesal penal. El recurso de nulidad corresponde conocerlo a la
CA si la causal invocada es la errónea aplicación del Derecho, o un motivo
absoluto de nulidad (formas objetivizadas de la causal genérica de vulneración de
garantías); la CS sólo conoce si hay infracción de garantías.
- De los recursos de queja que se deduzcan en contra de jueces de letras, jueces
de policía local, jueces árbitros y órganos que ejerzan jurisdicción, dentro de su
territorio jurisdiccional.
- Fuera de estas materias mencionadas por el art. 63 Nº 1 del COT, también hay
otras diseminadas de las cuales conocen en única instancia, como por
ejemplo, las recusaciones e implicancias que se interpongan en contra de los jueces
de letras; de las contiendas de competencia; recursos de hecho que se interpongan
con motivo de las resoluciones que se pronuncian sobre un recurso de apelación,
125
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

etc.
ii. En primera instancia conocen de lo siguiente: - De las acciones de
amparo, de protección, y de amparo económico.
- De los desafueros de las personas que tienen fuero constitucional (Diputados
y Senadores). El fuero le garantiza a un representante popular, la libertad y
autonomía necesarias para el desempeño de su función, protegiéndolo de las
posibles injerencias de otros poderes, o de terceros interesados en impedir o
estorbar el ejercicio de su cargo. Por ende, con el desafuero se elimina la restricción
procesal que impide que los parlamentarios sean arrestados, acusados o
perseguidos como a cualquier ciudadano.
- Juicios de amovilidad en contra de los jueces de letras. Este juicio persigue
buscar la cesación de funciones del juez en virtud de una declaración judicial
de mal comportamiento.
Como estas materias las CA las conocen en primera instancia, significa que los
fallos que dicten son susceptibles de apelación, y conocerá de estos recursos la
propia CS, que es el tribunal inmediatamente superior en grado jerárquico.
iii. Y por último, en segunda instancia conocen de lo siguiente:
- De las causas civiles, de familia y del trabajo y de los actos no contenciosos de
que hayan conocido en primera instancia los jueces de letras de su territorio
jurisdiccional o uno de sus Ministros como tribunal de excepción; es decir,
conocen de los recursos de apelación que se hayan interpuesto en estas causas.
Esta es la competencia que normalmente ejercen las CA, y a las cuales dedican su
mayor tiempo.
- De las apelaciones interpuestas en contra de las resoluciones dictadas por un
JG.
b. COMPETENCIA POR VÍA CONSULTIVA.
El art. 63 Nº 4 del COT señala que las CA conocerán: de las consultas de las
sentencias civiles dictadas por los jueces de letras. La ley no incluye esto como una
instancia, sino que la menciona en un número aparte.87
La consulta es un trámite procesal en virtud del cual una sentencia pronunciada por
un tribunal inferior debe ser, cuando así lo señala la ley, revisada por su superior
jerárquico, en el caso de que no haya sido apelada. Su fundamento descansa en
razones de orden público, siendo un trámite que era muy común en materia penal
y, en cambio, excepcional en materia civil (el caso emblemático dice relación
con las sentencias pronunciadas en juicios de hacienda, desfavorables para el
fisco, y que no hayan sido apeladas).
c. COMPETENCIA ESPECIAL.
126
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Por último, el art. 63 Nº 5 señala (no como instancia) que las CA conocerán: de los
demás asuntos que otras leyes les encomienden. Normalmente se trata de materias
relacionadas con lo contencioso administrativo; así, por ejemplo, las CA conocen de
las reclamaciones de ilegalidad municipal y regional.

5. TRAMITACIÓN DE LOS ASUNTOS ANTE LA CORTE DE


APELACIONES.
Para fallar un asunto judicial, es necesario previamente tramitarlo. El primer
trámite que se cumple dentro de un asunto entregado al conocimiento de una
CA, es el certificado o constancia del ingreso del asunto que ha ingresado en
la Secretaría de la Corte; pues el Secretario debe dejar constancia de la fecha y
rol del ingreso tanto en el expediente como en el Libro de Ingresos.
Luego, se dictará la primera re so luc ión, y ello dependerá de la naturaleza del
asunto de que se trate. En efecto, si se trata de una apelación en contra de una
sentencia definitiva, u otra resolución judicial de la cual proceda este recurso, en
cualquier procedimiento contencioso o

87 El profesor FORTTES enumera esta competencia dentro de las materias que conocen en única instancia;
mientras que Fernando ORELLANA, las enumera dentro de las materias de segunda instancia, y CASARINO las
trata aparte.

no, y se hubieren solicitado alegatos, se proveerá (la resolución dirá) “en relación”;
ahora, si se trata de un recurso de amparo, se proveerá “informe el juez recurrido o
el funcionario que tiene a su cargo el detenido o preso”; y, en fin, si se trata de
cualquier otro asunto que no tenga establecida de antemano una tramitación especial,
se proveerá simplemente “dese cuenta”.
Ahora, para saber quién dicta estas resoluciones, hay que distinguir según si la CA
consta de una o de varias salas. Si consta de una sala, basta con que un sólo Ministro
dicte estas resoluciones, que son de mera tramitación y reciben el nombre
específico de providencia de mera substanciación (arts. 70 del COT, y 158
inc. V del CPC). En cambio, si la CA consta de varias salas, la tramitación de
los asuntos entregados a ella corresponde a la primera sala, la cual por este
motivo recibe el nombre de “sala tramitadora”; y en ella cualquiera de los
Ministros de la sala tramitadora puede dictar los decretos, pero si está el Presidente
en esa sala, será él quien los dicte.88
Art. 70. La tramitación de los asuntos entregados a las CA corresponderá, en
127
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

aquellas que se compongan de más de una sala, a la primera.


Para dictar las providencias de mera sustanciación bastará un sólo ministro. Se
entienden por providencias de mera sustanciación las que tienen por objeto dar
curso progresivo a los autos (al proceso), sin decidir ni prejuzgar ninguna
cuestión debatida entre partes.
Sin embargo, deberán dictarse por la sala respectiva las resoluciones de tramitación
que procedan cuando ya estén conociendo de un asunto.
Art. 158 inc. V. Se llama decreto, providencia o proveído el que, sin fallar sobre
incidentes o sobre trámites que sirvan de base para el pronunciamiento de una
sentencia, tiene sólo por objeto determinar o arreglar la substanciación del
proceso.
En cuanto a la manera de imponerse de los asuntos sometidos a su conocimiento,
como materialmente es imposible que un tribunal colegiado conozca personal y
simultáneamente de un determinado asunto sometido a su decisión, la ley ha
ideado que este conocimiento se lo proporcionen a los Ministros otros
funcionarios: el Secretario o el Relator (art. 161 del CPC). Por regla general (en
teoría), es al Secretario a quien le corresponde dar cuenta de los asuntos
sometidos a la decisión de la Corte, pues de acuerdo al art. 380 Nº 1 del COT,
son funciones de los Secretarios: dar cuenta diariamente a la Corte o juzgado en que
presten sus servicios de las solicitudes que presentaren las partes; pero
excepcionalmente, esta cuenta le puede corresponder al Relator, ya que de acuerdo
al art. 372 Nº 1 del COT, son funciones de los Relatores: dar cuenta diaria de las
solicitudes que se presenten en calidad de urgentes, de las que no pudieren ser
despachadas por la sola indicación de la suma y de los negocios que la Corte
mandare pasar a ellos. Sin embargo, en la práctica, la totalidad de la cuenta la
efectúan los relatores, por ser los funcionarios auxiliares de la administración de
justicia que están en más íntimo contacto con el tribunal; y en aquellas CA que
constan de varias salas, esta labor le corresponde al relator de la “sala tramitadora”.
Art. 161. En los tribunales unipersonales el juez examinará por sí mismo los
autos para dictar resolución.
Los tribunales colegiados tomarán conocimiento del proceso por medio del relator
o del secretario, sin perjuicio del examen que los miembros del tribunal crean
necesario hacer por sí mismos.

88 Dentro de nuestra legislación no son extraños los casos en que un sólo Ministro representa a toda la CA a la cual
pertenece, por ejemplo, el caso de la visitas a los juzgados; el caso de la tasación de las costas; el caso de la
intervención en la prueba confesional o en la testimonial, etc.

128
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

5. CONOCIMIENTO DE LAS CAUSAS ANTE LA CORTE DE


APELACIONES.
Una vez agotada la tramitación del asunto sometido a decisión de la CA, la Corte
puede adoptar dos actitudes: o lo resuelve con la sola cuenta que se le ha dado, u
ordena previamente la relación y vista de la causa ¿A qué debe atender la Corte
para resolver el asunto en cuenta o previa vista de la causa? La verdad es que no
existe una norma expresa y única al respecto, pues el art. 68 del COT solamente
señala que las CA resolverán los asuntos en cuenta o previa vista de ellos, según
corresponda.

Para resolver este problema, se ha recurrido al art 1º del CPC. Dicho precepto
establece que las disposiciones de este Código rigen el procedimiento de las
contiendas civiles entre partes y de los actos de jurisdicción no contenciosa, cuyo
conocimiento corresponda a los Tribunales de Justicia. Ahora bien, como el
trámite relativo a la vista de la causa está regulado en el CPC, se llega a la
conclusión de que los asuntos de jurisdicción contenciosa y “voluntaria” son los
que se resuelven por los tribunales de alzada previa vista de la causa, y que, a
contrario sensu, se resuelven con la sola cuenta los asuntos de jurisdicción
disciplinaria, conservadora o económica.
Sin embargo, lo anterior no es absoluto, ya que hay determinados asuntos
pertenecientes a la jurisdicción contenciosa que, por expresa disposición de la ley,
se deben resolver con la sola cuenta; así, por ejemplo, el art 199 inc. I del CPC,
señala que la apelación de toda resolución que no sea sentencia definitiva se verá
en cuenta, a menos que cualquiera de las partes, dentro del plazo para comparecer
en segunda instancia solicite alegatos; por otro lado, el art 201 inc. III del CPC,
establece que la resolución que declare la deserción (de la apelación) por la no
comparecencia del apelante producirá sus efectos respecto de éste desde que se
dicte y sin necesidad de notificación. Y a la inversa, hay asuntos
pertenecientes a la jurisdicción disciplinaria que se resuelven previa vista de la
causa por haberlo así ordenado expresamente el tribunal, como por ejemplo, un
recurso de queja en el cual el recurrente ha solicitado que se resuelva previo
alegato y el tribunal ha accedido a ello.

6.1. CONOCIMIENTO EN CUENTA.


El conocimiento en cuenta por parte del tribunal, consiste en que éste conoce y
resuelve con la sola relación que hace el Relator (o el Secretario, en teoría) a la
Corte, sin que existan alegatos por parte de los litigantes. Ahora, para saber cómo
129
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

se va a conocer la causa, basta con revisar el expediente, o el Libro de Ingreso.


En este caso, la Sala Tramitadora proveerá “dese cuenta”, lo cual quiere decir
que el asunto se resuelve con la sola cuenta del Relator en la Sala que
corresponda, sin necesidad de colocar las causas en la tabla89. En la práctica, se
confeccionan “minutas de cuenta” que son muy similares a las tablas, para cada día
de la semana, lo cual se hace por razones de orden; siendo perfectamente posible
que pueda conocerse alguna causa que no figure en dichas minutas.
Estas causas las ve la CA fuera de las horas ordinarias de audiencia; y el

89 En la la actualidad, conforme a las últimas reformas en materia procesal, la regla general es que todas las
apelaciones (en materia civil) se ven previa vista de la causa; pero si la apelación se intenta contra una resolución
que no sea una sentencia definitiva, deben ser conocidas por la CA en cuenta, salvo que alguna de las partes,
dentro del plazo de cinco días que tienen para comparecer en segunda instancia, solicite alegatos (art. 199 del
CPC); si se piden dentro de dicho plazo, obligatoriamente debe reemplazarse esa resolución por la de “autos en
relación”. En la práctica, en la mayoría de los casos se piden alegatos para poder defenderse como corresponde.

esquema o síntesis de este procedimiento, es el siguiente:


i. Ingreso de la causa en la Secretaría de la Corte.
ii. Comparecencia del apelante, en caso de que la CA deba conocer de un
recurso de apelación. Si el apelante no comparece, se declarará desierto el
recurso.
iii. Se dicta la resolución “dese cuenta”, y se designa una sala, cuando esta
designación fuere procedente (si hay más de una sala), y se notifica la resolución.
iv. Cuenta (relación) del relator de la Corte, en la sala designada.
v. Sentencia de la Corte. Acá, el tribunal falla inmediatamente la causa, luego de
una breve deliberación, salvo que la causa quede en acuerdo, lo cual ocurre cuando
la Corte decreta una medida para mejor resolver (diligencia de prueba que puede
decretar de oficio), o requiera de tiempo para estudiar el asunto con más
detención, o para la redacción.

6.2. CONOCIMIENTO PREVIA VISTA DE LA CAUSA.


Una vez que la sala tramitadora estima que el asunto es admisible, procede a dictar
una de las dos resoluciones posibles, a saber: “dese cuenta” o “autos en relación”.
La circunstancia de que dicte la resolución “autos en relación”, significa que el
conocimiento del asunto se llevará a cabo previa vista de la causa; esto se traduce
en que previo a la sentencia que dicte la CA, se deben cumplir una serie de
condiciones o actos establecidos por el legislador.
Se puede definir a la vista de la causa, como un trámite o procedimiento complejo
que comprende un conjunto sucesivo de actos y trámites necesarios,
130
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

encaminados a que la causa quede en estado de ser resuelta válidamente por el


tribunal. Estos actos o trámites son los siguientes: dictación del decreto “autos
en relación” y notificación de dicha resolución, la colocación o fijación de la
causa en tabla, la instalación del tribunal y el anuncio de la causa; estas son las
llamadas formalidades previas a la vista de la causa90, pues la vista propiamente tal
está constituida por la relación y los alegatos (los cuales puede que existan o no).
Ahora bien, de acuerdo al art. 71 del COT, la vista y conocimiento en cuenta de
las causas y asuntos incidentales en las CA se regirán por las reglas de los
Códigos de Procedimiento Civil y de Procedimiento Penal o Procesal Penal,
según corresponda. La diferencia que presenta la cuenta con la vista de la causa,
es que en la primera el tribunal sólo juzga en base a la relación del relator y no
escucha los alegatos de los abogados.

a. DICTACIÓN DEL DECRETO “AUTOS EN RELACIÓN” Y


NOTIFICACIÓN A LAS PARTES.
La dictación del decreto “autos en relación” implica que, a juicio de la Sala
Tramitadora, se encuentra agotada la tramitación del asunto y, por tanto, la causa
se haya en estado de ser colocada en tabla, y en consecuencia, de verse
posteriormente.
Como se dijo, el decreto es una resolución judicial que tiene por objeto hacer
avanzar el

90 Algunos agregan a esta etapa el ingreso del expediente o compulsas (causa) a la secretaría; el examen de
admisibilidad por la sala tramitadora, y comparecencia del apelante (si se ha entablado un recurso de apelación);
pero la mayoría de los autores consideran las fases ya mencionadas, como las propias de la vista de la causa. No
obstante, también muchos no consideran la dictación de la sentencia como una etapa.

proceso, sin decidir nada de fondo; y, por otro lado, la expresión “autos” no se
refiere a un tipo de resolución judicial, sino que es sinónimo de expediente,
proceso, causa, etc. Como se trata de una resolución de mera sustanciación, es
dictada por un sólo Ministro, y en las CA que constan de dos o más salas, por un
Ministro de la sala tramitadora, que generalmente es el Presidente de la Corte.
Al igual que toda resolución, para que produzca efectos, requiere que se
notifique previamente y en forma legal a las partes que hayan comparecido a la
Corte (o al apelante si es uno). Para saber cómo se debe notificar, hay que
distinguir si el decreto es o no la primera resolución que se dicta en el proceso;
pues, si es la primera resolución que se dicta por el tribunal de alzada, se debe
notificar personalmente a las partes; en caso contrario, se notifica

131
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

simplemente por el estado diario (art. 221 del CPC).


Art. 221. La notificación de las resoluciones que se dicten por el tribunal de
alzada se practicará en la forma que establece el art. 50 (notificación por el estado
diario), con excepción de la primera, que debe ser personal, y de lo dispuesto en
los arts. 201 (la resolución que declare la deserción de la apelación por la no
comparecencia del apelante, no requiere ser notificada) y 202 (si no comparece el
apelado, se seguirá el recurso en su rebeldía y no será necesario notificarle las
resoluciones que se dicten).
Podrá, sin embargo, el tribunal ordenar que se haga por otro de los medios
establecidos en la ley, cuando lo estime conveniente.

b. LA COLOCACIÓN O FIJACIÓN DE LA CAUSA EN TABLA.


Una vez notificado legalmente el decreto “autos en relación”, el proceso queda en
“estado de tabla”, es decir, la causa ya está en condiciones de ser incluida en la
tabla. Ahora bien, la colocación o fijación de la causa en la tabla, es la inclusión
material de ésta en un nomina semanal elaborada por el Presidente de la CA, con
el objeto de informar a las partes de cuándo será conocida la causa.
La confección de la tabla no queda entregada al sólo capricho del Presidente de
la CA, pues debe efectuarla en conformidad a la ley. En efecto, el art. 69 inc. I del
COT dispone que los Presidentes de las CA formarán el último día hábil de cada
semana una tabla de los asuntos que verá el tribunal en la semana siguiente (para
cada uno de los días de la semana siguiente), que se encuentren en estado de
relación. Se consideran expedientes en estado de relación aquellos que hayan sido
previamente revisados y certificados al efecto por el Relator que corresponda. Esto
último se encuentra confirmado por el art. 372 Nº 3 del COT, que dispone que
son funciones de los Relatores: revisar los expedientes que se les entreguen y
certificar que están en estado de relación. 91
En cuanto a la forma de ordenar la tabla, la regla general la establece el art. 162
inc. I del CPC, que señala que las causas se fallarán en los tribunales
unipersonales tan pronto como estén en estado y por el orden de su conclusión.
El mismo orden se observará para designar las causas en los tribunales
colegiados para su vista y decisión. Por lo tanto, se deben colocar en la tabla las
causas que estén en estado de relación y según el orden de conclusión de su
tramitación (no según el orden de ingreso a la CA), esto es, desde la fecha del
decreto “autos en relación”. Sin embargo, este orden cronológico puede verse
alterado por dos tipos de causas, a saber:
i. Causas preferentes. Son aquellas que por disposición de la ley o del tribunal,
132
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

se deben conocer y fallar con anterioridad a los asuntos que estén en estado
de relación, no

91 En la práctica, las tablas son confeccionadas por los Relatores bajo la dirección y forma del Presidente de la
Corte.

obstante ser cronológicamente posteriores (ingresan inmediatamente a la tabla).


Por ejemplo:
- El art. 162 inc. II del CPC señala que exceptúanse (del orden cronológico)
las cuestiones sobre deserción de recursos, depósito de personas,
alimentos provisionales, competencia, acumulaciones, recusaciones, desahucio,
juicios sumarios y ejecutivos, denegación de justicia o de prueba y demás
negocios que por la ley, o por acuerdo del tribunal fundado en circunstancias
calificadas, deban tener preferencia, las cuales se antepondrán a los otros
asuntos desde que estén en estado.
- El art. 69 inc. III del COT, señala que en las tablas deberá designarse un día de
la semana para conocer las causas criminales y otro día distinto para conocer
las causas de familia, sin perjuicio de la preferencia que la ley o “el tribunal”
les acuerden.
- El art. 484 del Código del Trabajo establece que las causas laborales gozarán
de preferencia para su vista y su conocimiento se ajustará estrictamente al orden de
su ingreso al tribunal.
- De acuerdo al art. 241 segunda parte del CPC, tratándose de juicios de hacienda,
estas apelaciones se colocarán de inmediato en tabla y gozarán de preferencia
para su vista y fallo.
ii. Causas agregadas extraordinariamente. Son aquellas causas que son
agregadas a la tabla del día hábil siguiente (desde que están en estado de
relación), o a la del mismo día en casos urgentes, y que normalmente dicen
relación con asuntos que por su gravedad, no pueden esperar para ser resueltos;
en la práctica estas causas agregadas extraordinariamente no son pocas, por
ejemplo, a veces son doce o trece. En este sentido el art. 69 inc. V del COT señala
que serán agregados extraordinariamente a la tabla del día siguiente hábil al de su
ingreso al tribunal, o el mismo día, en casos urgentes: las apelaciones relativas a la
prisión preventiva de los imputados u otras medidas cautelares personales en su
contra; los recursos de amparo, y las demás que determinen las leyes.
Una vez que se encuentre formada la tabla, corresponde determinar qué sala de la
Corte deberá conocer de ésta. Al respecto, el art. 69 inc. II del COT señala que en

133
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

las CA que consten de más de una sala se formarán tantas tablas cuantas sea el
número de salas y se distribuirán entre ellas por sorteo, en audiencia pública. La
excepción a esta regla la constituyen las c aus as radi c ada s, esto es, aquellas
causas que no requieren de un sorteo previo para ser distribuidas en una sala, ya
que deben ser resueltas por la sala que conoció del negocio por primera vez; es
decir, por algún motivo, su contenido ya ha sido conocido previamente por una sala
determinada, quien posteriormente será la única competente para conocer de
cualquier otro asunto relativo a ella. Por ejemplo:
i. El art. 192 inc. III del CPC establece que las peticiones de orden de no
innovar serán distribuidas por el Presidente de la Corte (por la Sala
Tramitadora), mediante sorteo, entre las salas en que esté dividida y se resolverán
en cuenta. Decretada una orden de no innovar, quedará radicado el conocimiento de
la apelación respectiva en la sala que la concedió (la ONI) y el recurso gozará de
preferencia para figurar en tabla.

ii. Por su parte, el art. 69 inc. IV del COT señala que los recursos de
amparo y las apelaciones relativas a la libertad de los imp utados u otras
medidas cautelares personales en su contra serán de competencia de la sala que
haya conocido por primera vez del recurso o de la apelación, o que hubiere sido
designada para tal efecto, aunque no hubiere entrado a conocerlos.
Por último, del art. 163 del CPC, se desprenden los requisitos que debe tener la
tabla. En efecto, dicha disposición señala que en los tribunales colegiados se
formará el día último hábil de cada semana una tabla de los asuntos que verá el
tribunal en la semana siguiente, con expresión de:
i. El nombre de las partes, en la forma en que aparezca en la carátula del
respectivo expediente.
ii. El día en que cada uno deba tratarse; esto es, la indicación del día en que se
deban ver y tratar los asuntos que la tabla contiene.
iii. El número de orden que le corresponda. Como se dijo, las causas en la tabla
se fijan de acuerdo al orden de su conclusión.
iv. Y el art. 165 inc. final del CPC, dispone que los Relatores, en cada tabla,
deberán dejar constancia de las suspensiones ejercidas de conformidad a la causal
del Nº 5, y de la circunstancia de haberse agotado o no el ejercicio de tal derecho.
Ahora bien, de acuerdo al art. 165 inc. penúltimo del CPC, los errores, cambios de
letras o alteraciones no substanciales de los nombres o apellidos de las partes no
impiden la vista de la causa; es decir, los errores en la confección de la tabla no
vician la vista de la causa, salvo que fueren sustanciales, como aquellos que
134
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

hacen perder la individualidad del proceso; en tal caso, no podrá procederse a la


vista y la causa deberá salir “mal anunciada”. Esto se relaciona con el art. 800 Nº
4 del CPC, el cual dispone que en general, son trámites o diligencias esenciales en
la segunda instancia de los juicios de mayor o de menor cuantía y en los juicios
especiales: la fijación de la causa en tabla para su vista en los tribunales
colegiados, en la forma establecida en el art. 163 (esto tiene importancia respecto
del recurso de casación en la forma).

c. LA INSTALACIÓN DEL TRIBUNAL.


Una vez que ha sido fijada y establecida la tabla, deberá verse el asunto el día
señalado, pero antes de proceder a anunciarse la primera causa, el Presidente de la
Corte debe proceder a la instalación del tribunal, esto es, analizar si la sala
respectiva o el pleno, en su caso, cuentan con el número suficiente de jueces,
debiendo levantar un acta en donde que se expresen los nombres de los Ministros
que integrarán la sala de ese día (para efectos de las implicancias o las
recusaciones), así como los nombres de los inasistentes y el motivo de sus
ausencias.
Ahora, si hay menos de tres Ministros, la sala se debe instalar con la asistencia
de un Fiscal Judicial o de un Abogado Integrante (no puede funcionar con
mayoría de Abogados Integrantes). En este caso, el art. 166 del CPC señala que
cuando haya de integrarse una sala con miembros que no pertenezcan a su personal
ordinario, antes de comenzar la vista, se pondrá por conducto del Relator o
Secretario en conocimiento de las partes o de sus abogados el nombre de los
integrantes, y se procederá a ver la causa inmediatamente, a menos que en el
acto se reclame, de palabra o por escrito, implicancia o recusación contra alguno
de ellos.

d. EL ANUNCIO DE LA CAUSA.92
Una vez que se ha efectuado la instalación del tribunal, de acuerdo al art. 163 inc.
II del CPC, la tabla se fijará en lugar visible (a fin de que puedan ser vistas por
las partes y sus abogados), y antes de que comience a tratar cada negocio, lo
anunciará el tribunal, haciendo colocar al efecto en lugar conveniente el respectivo
número de orden, el cual se mantendrá fijo hasta que se pase a otro asunto; es
decir, el Oficial de la Sala respectiva, debe colocar fuera de la sala y en un lugar
visible, el número correspondiente a la causa que comenzará a verse (para ello
existen vitrinas especiales frente a cada sala). Por lo tanto, se puede decir que el
anuncio de la causa es una medida de publicidad consistente en colocar en lugar
135
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

conveniente y visible, fuera de la sala, el respectivo número de orden de la causa


que comenzará a verse, el cual se debe mantener fijo hasta que la sala pase a
conocer otro asunto.93
La regla general, es que las causas se vean el día y en el orden señalado en la
tabla, partiendo por las agregadas extraordinariamente. Sin embargo, el Relator, en
forma previa a dar cuenta de las causas que le han sido asignadas, debe anunciar
todas aquellas causas que, no obstante figurar en la tabla ordinaria o entre las
agregadas extraordinariamente a ella, no podrán ser vistas en esa audiencia, por
los siguientes motivos:
i. Por la existencia de causas pendientes. En efecto, art. 164 del CPC
señala que las causas se verán en el día señalado. Pero si concluida la hora de
audiencia, queda pendiente alguna y no se acuerda prorrogar el acto (la hora de
la audiencia), se continuará en los días hábiles inmediatos hasta su terminación, sin
necesidad de ponerla nuevamente en tabla.
ii. Por la institución de la suspensión de la vista de la causa. No obstante
que el CPC es terminante en decir que las causas se deben ver en el día señalado
en la tabla, la vistas de éstas se pueden retardar o suspender, lo cual acontecerá
siempre que concurran las causales taxativamente enumeradas en la ley. Estas
causales están principalmente en el art. 165 del CPC, el cual señala que sólo
podrá suspenderse en el día designado al efecto la vista de una causa, o retardarse
dentro del mismo día:
- Por impedirlo el examen de las causas colocadas en lugar preferente (causas
preferentes), o la continuación de la vista de otro pleito pendiente del día
anterior (causas pendientes) (art. 165 Nº 1).

92 Antes de analizar esta etapa, es necesario referirse a un trámite nuevo que es “el anuncio del abogado que alega, al
Relator”. Conforme al autoacordado de la CS sobre vista de la causa, es necesario que todos aquellos abogados que
deseen alegar, se lo indiquen personalmente al Relator a cargo de la causa, en la primera media hora de
funcionamiento del tribunal, indicando la duración del alegato, y la parte por la que se alega (debe “anunciarse”
ante el relator). Esto es tan importante que de no ser así, el abogado pierde el derecho a alegar (“quien no se anuncia
no alega”); por el contrario, si se anuncia y luego no alega, es sancionado disciplinariamente. Con esto se ha
buscado lograr una adecuada planificación por parte de las salas.
93 Esto se hace en un cartel blanco que tiene un número grande de color negro; si se trata de una causa agregada
extraordinariamente a la tabla, junto al número se coloca la letra A, y si se trata de causa radicada, se coloca la R.
En la práctica se hace inclusive aplaudiendo por el funcionario respectivo para llamar la atención de las partes,
para hacer saber a éstas que el tribunal ha comenzado a ver la causa.

- Por falta de miembros del tribunal en número suficiente para pronunciar


sentencia (art. 165 Nº 2). Estas son las causas sin tribunal, y tienen lugar cuando
uno o más Ministros o Abogados Integrantes de la sala instalada no pueden entrar
136
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

a conocer de un asunto por afectarles alguna causal de inhabilidad, hecho que


deberá certificar el Relator en el expediente.94 Ahora, si el proceso se encuentra
incluido en la tabla de un Relator a quien afecte alguna inhabilidad para relatarla,
la causa no podrá ser vista en esa audiencia y se dispondrá que se agregue a la tabla
de otro Relator para la semana siguiente.
- Por muerte del abogado patrocinante, del procurador o del litigante que
gestione por sí en el pleito. En estos casos, la vista de la causa se suspenderá por
quince días contados desde la notificación al patrocinado o mandante de la muerte
del abogado o del procurador, o desde la muerte del litigante que obraba por sí
mismo, en su caso (art. 165 Nº 3).
- Por muerte del cónyuge o de alguno de los descendientes o ascendientes del
abogado defensor, ocurrida dentro de los ocho días anteriores al designado para la
vista (art. 165 Nº 4).
- El art. 165 Nº 5 del CPC dispone que se suspende la vista la causa por
solicitarlo alguna de las partes o pedirlo de común acuerdo los procuradores o los
abogados de ellas. Agrega el inc. II que cada parte podrá hacer uso de este
derecho por una sola vez. En todo caso, sólo podrá ejercitarse este derecho hasta
por dos veces, cualquiera que sea el número de partes litigantes, obren o no por una
sola cuerda; es decir, si son tres las partes litigantes, sólo podrán pedir la
suspensión dos de éstas. La suspensión de común acuerdo procederá por una sola
vez. Por lo tanto, la suspensión puede proceder tres veces, en dos ocasiones por
las partes en forma separada, y una vez de común acuerdo.95
El inc. III dispone que el escrito en que se solicite la suspensión deberá ser
presentado (en la Secretaría de la Corte) hasta las doce horas del día hábil anterior a
la audiencia correspondiente. La solicitud presentada fuera de plazo será
rechazada de plano. La sola presentación del escrito extingue el derecho a la
suspensión aun si la causa no se ve por cualquier otro motivo. Este escrito pagará
en la CS un impuesto especial de media UTM y en las CA de un cuarto de UTM
y se pagará en estampillas de impuesto fiscal que se pegarán en el escrito
respectivo. El inc. IV del art. 165 Nº 5 agrega que
94 Tratándose de Abogados Integrantes, las partes pueden formular recusación sin necesidad de expresar causa
alguna, la que será aceptada sin más trámite por el tribunal; en todo caso, en cada proceso sólo se podrá recusar
hasta dos Abogados Integrantes, cualquiera que sea el número de partes. En la práctica, era muy frecuente recusar
a los Abogados Integrantes para suspender la vista de una causa, motivo por el cual, entre las últimas grandes
modificaciones del CPC (el año 1988), se estableció en el art. 113 inc. III que si la recusación afectare a un Abogado
Integrante, el Presidente de la respectiva Corte procederá de inmediato a formar sala, salvo que ello no fuera
posible por causa justificada.
95 Aquí hay que tener presente al art. 64 inc. II del CPC, el cual señala que las partes, en cualquier estado del juicio,
podrán acordar la suspensión del procedimiento hasta por un plazo máximo de noventa días. Este derecho sólo
137
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

podrá ejercerse por una vez en cada instancia, sin perjuicio de hacerlo valer, además, ante la CS en caso que, ante
dicho tribunal, estuviesen pendientes recursos de casación o de queja en contra de sentencia definitiva (se dice esto
porque el conocimiento de estos recursos no constituye una instancia). Los plazos que estuvieren corriendo se
suspenderán al presentarse el escrito respectivo y continuarán corriendo vencido el plazo de suspensión acordado.

el derecho a suspender no procederá respecto del Amparo y tampoco respecto del


recurso de queja.
Por último, como se dijo al momento de analizar el contenido de la tabla, el art.
165 inc. final señala que los Relatores, en cada tabla, deberán dejar constancia de
las suspensiones ejercidas de conformidad a la causal del N° 5 y de la circunstancia
de haberse agotado o no el ejercicio de tal derecho.
- Por tener alguno de los abogados otra vista o comparecencia a que asistir en
el mismo día ante otro tribunal. En este caso, el Presidente respectivo podrá conceder
la suspensión por una sola vez o simplemente retardar la vista, atendidas las
circunstancias; es decir, esto es facultativo para el Presidente, atendiendo a las
circunstancias. En caso que un abogado tenga dos o más vistas en el mismo día y
ante el mismo tribunal, en salas distintas, preferirá el amparo, luego la protección
y en seguida la causa que se anuncie primero, retardándose o suspendiéndose las
demás, según las circunstancias (art. 165 Nº 6).
- Por ordenarlo así el tribunal, por resolución fundada, al disponer la práctica
de algún trámite que sea estrictamente indispensable cumplir en forma previa a la
vista de la causa (por ejemplo, se omitió la vista al Fiscal Judicial, en un caso
que era legalmente procedente). La orden de traer algún expediente o documento a la
vista, no suspenderá la vista de la causa y la resolución se cumplirá terminada ésta
(art. 165 Nº 7). En la práctica a esta causal se la llama “hacer salir en trámite una
causa”, y tiene como antecedente la existencia de algún trámite que tenga vicios u
omisiones, que se han incurrido durante la tramitación, y de los cuales el tribunal
se entera por la cuenta que debe darle el Relator. En efecto, el art. 222 inc. I
del CPC señala que en cumplimiento de las obligaciones impuestas por el art.
373 del COT (los Relatores deben certificar que los expedientes se encuentran en
estado de relación), los Relatores darán cuenta de los vicios y omisiones que hayan
notado en las causas del día a fin de que el tribunal resuelva si ha de llenarse
previamente algún trámite.
- También hay otras causales de suspensión o retardo que no se encuentran en el
art. 165 del CPC, como las causas que no se verán por falta de tiempo (art. 222 inc.
II del CPC); cuando el apelante se desiste de la apelación después de que la causa
fue incluida en la tabla (en este caso no podrá verse por no existir recurso); o cuando

138
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

después de haber ingresado la causa en la tabla, el expediente sea solicitado y


remitido a otro tribunal o se haya extraviado; o si en el proceso no se ha
individualizado correctamente la tabla, la sala deberá abstenerse de conocer del
mismo en esa audiencia, en atención a que las partes no han resultado debidamente
informadas al respecto.
Todas las causas que no se verán en la audiencia por alguno de los motivos
señalados, deben ser indicadas en un aviso que confeccionará el Relator, el cual
será colocado en un lugar visible, a fin de que las partes puedan tomar
conocimiento de él. Sin perjuicio de lo anterior, si al momento de estar relatándose
un proceso, se advierte la existencia de alguno de los motivos que impiden la vista,
debe completarse el aviso aludido agregando el proceso que se encuentre en esa
situación. En efecto, el inc. II del art. 222 del CPC señala que las causas que se
ordene tramitar, las suspendidas y las que por cualquier motivo no hayan de verse,
serán anunciadas en la tabla antes de comenzar la relación de las demás. Asimismo,
en esa oportunidad deberán señalarse aquellas causas que no se verán durante la
audiencia, por falta de tiempo. La audiencia se prorrogará, si fuere necesario,
hasta ver la última de las causas que resten en la tabla.
Por último, el art. 165 inc. II del CPC señala que las causas que salgan de la tabla
por cualquier motivo volverán a ella al lugar que tenían; es decir, no pierden su
lugar.

e. LA RELACIÓN.
En esta fase comienza la vista propiamente tal de la causa, lo que es confirmado
por el art. 223 inc. I primera parte del CPC, que dice que la vista de la causa se
iniciará con la relación. La relación se puede definir como la exposición
sistemática, razonada y metódica de las circunstancias más relevantes de la
causa (contenida en el expediente) que debe efectuar en forma oral el Relator a la
Corte, a fin de que esta última pueda interiorizarse y compenetrarse suficientemente
del contenido del asunto sometido a su decisión y que debe resolver.96
La relación es una clara manifestación del principio de mediación, ya que
el conocimiento que los jueces tendrán del asunto se limita a lo que informe el
Relator, sin perjuicio de las preguntas que puedan hacerle. 97
Lo normal es que en esta fase los abogados tengan una actitud pasiva. Hasta hace
muy poco no se permitía el ingreso a los abogados durante la relación para
escucharla, lo cual era negativo, pues es importante saber qué le dijo el Relator al
tribunal. Sin embargo, actualmente, mediante una reforma legal del año 1994, sí
pueden entrar, de manera que la relación se hace en presencia de los abogados que
139
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

se hayan anunciado para alegar, pero no en presencia del público en general (art.
223 inc. I del CPC).

Art. 223. La vista de la causa se iniciará con la relación, la que se efectuará en


presencia de los abogados de las partes que hayan asistido y se hubieren
anunciado para alegar. No se permitirá el ingreso a la sala de los abogados una
vez comenzada la relación. Los ministros podrán, durante la relación formular
preguntas o hacer observaciones al relator, las que en caso alguno podrán ser
consideradas como causales de inhabilidad.
La importancia de que la relación sea el trámite que da inicio a la vista de la causa,
se manifiesta, entre otras cosas, para fines probatorios. En efecto, respecto de los
instrumentos, éstos se pueden presentar en cualquier estado del juicio hasta el
vencimiento del término probatorio, en primera instancia, y hasta la vista de la
causa en segunda instancia; lo mismo sucede respecto de la absolución de
posiciones. También tiene importancia respecto de las excepciones mixtas, pues
de acuerdo al art. 310 inc. I del CPC, no obstante lo dispuesto en el artículo
anterior (las excepciones deben oponerse en la contestación de la demanda), las
excepciones de prescripción, cosa juzgada, transacción y pago efectivo de la
deuda, cuando ésta se funde en un antecedente escrito, podrán oponerse en cualquier
estado de la causa; pero no se admitirán si no se alegan por escrito antes de la
citación para sentencia en primera instancia, o de la vista de la causa en segunda.
96 El Relator al comenzar la relación, debe especialmente dar cuenta de los aspectos esenciales del proceso, esto es:
identificar el tribunal de primera instancia; el recurso que se verá; la resolución contra la cual se dedujo; el juez
que dictó la resolución; resumen del problema que ha sido fallado; enunciación de la controversia para centrar
la atención del tribunal sobre lo que debe resolver; y dar lectura completa del fallo o resolución sometido a la CA.
97 Cabe decir que en los recursos contemplados en el CPP, el legislador eliminó el trámite de la relación. En efecto,
el art. 358 del CPP, que establece las reglas generales para la vista de los recursos, señala que la audiencia se
iniciará con el anuncio, tras el cual, s in m e di a r r e l a ció n, se otorgará la palabra a el o los recurrentes para
que expongan los fundamentos del recurso, así como las peticiones concretas que formularen. Luego se permitirá
intervenir a los recurridos y finalmente se volverá a ofrecer la palabra a todas las partes con el fin de que formulen
aclaraciones respecto de los hechos o de los argumentos vertidos en el debate.

f. LOS ALEGATOS DE LOS ABOGADOS DE LAS PARTES.


Los alegatos corresponden a la exposición verbal que hacen los abogados en
defensa de los derechos de sus clientes, ante los tribunales colegiados. Al
respecto, el art. 226 del CPC establece que se prohíbe presentar en la vista de la
causa defensas escritas. Se prohíbe igualmente leer en dicho acto tales defensas
(sin perjuicio de las minutas que puedan llevar los abogados para guiarse en el
alegato y la lectura de citas textuales); y por su parte, el art. 527 del COT señala
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

que las defensas orales ante cualquier tribunal de la República sólo podrán
hacerse por un abogado habilitado para el ejercicio de la profesión. No obstante,
el inc. II de esta disposición señala que los postulantes que estén realizando su
práctica para obtener el título de abogado en las Corporaciones de Asistencia
Judicial, podrán hacer tales defensas ante las CA y Marciales en favor de las
personas patrocinadas por esas entidades (ante la CS sólo pueden alegar los
abogados habilitados para el ejercicio de la profesión). Para estos fines el
representante de ellas deberá otorgar al postulante un certificado que lo acredite
como tal.
El art. 223 inc. II del CPC dispone que concluida la relación, se procederá a
escuchar, en audiencia pública, los alegatos de los abogados que se hubieren
anunciado. Pues, como se dijo, el autoacordado de la CS sobre vista de la causa,
señala que los abogados que quieren hacer uso de su derecho a alegar, deben
anunciarse ante el respectivo Relator antes del inicio de la audiencia, indicando
el tiempo aproximado que durará el alegato, lo que el Relator hará constar en el
expediente. Por lo tanto, la fase de los alegatos puede que exista o no; es un
derecho que se puede renunciar y que requiere como requisito, anunciarse
previamente.
Continúa el inc. II del art. 223 señalando que alegará primero el abogado del
apelante y en seguida el del apelado. Si son varios los apelantes, hablarán los
abogados en el orden en que se hayan interpuesto las apelaciones. Si son varios
los apelados, los abogados intervendrán por el orden alfabético de aquéllos. Hay
que agregar, de acuerdo al art. 225 del CPC, que en la vista de la causa sólo podrá
alegar un abogado por cada parte, y no podrán hacerlo la parte y su abogado.
El inc. III dispone que los abogados tendrán derecho a rectificar los errores de hecho
que observaren en el alegato de la contraria, al término de éste, sin que les sea
permitido replicar en lo concerniente a puntos de derecho. Agrega el inc. IV que la
duración de los alegatos de cada abogado se limitará a media hora (en caso de
recurso de casación en la forma es una hora). El tribunal, a petición del
interesado, podrá prorrogar el plazo por el tiempo que estime conveniente.
El inc. V señala que durante los alegatos, el Presidente de la sala podrá invitar a
los abogados a que extiendan sus consideraciones a cualquier punto de hecho o
de derecho comprendido en el proceso, pero esta invitación no obstará a la libertad
del defensor para el desarrollo de su exposición. Una vez finalizados los alegatos,
y antes de levantar la audiencia, podrá también pedirles que precisen determinados
puntos de hecho o de derecho que considere importantes. Agrega el inc. VI que al
término de la audiencia, los abogados podrán dejar a disposición del tribunal una
141
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

minuta de sus alegatos.


Finalmente, el inc. VII establece que el Relator dará cuenta a la sala de los abogados
que hubiesen solicitado alegatos o se hubiesen anunciado para alegar y no
concurrieren a la audiencia respectiva para oír la relación ni hacer el alegato. El
Presidente de la sala oirá al interesado, y, si encontrare mérito para sancionarlo, le
aplicará una multa no inferior a una ni superior a cinco UTM, la que se duplicará
en caso de reiteración de la falta dentro de un mismo año calendario. El
sancionado no podrá alegar ante esa misma Corte mientras no certifique el
Secretario de ella, en el correspondiente expediente, que sea pagado la multa
impuesta.

g. TÉRMINO DE LA VISTA DE LA CAUSA.


Una vez concluida la vista, lo que puede ocurrir una vez terminados los alegatos
o la relación (si no se presentan los abogados a alegar), queda el proceso en
estado de sentencia (se van los abogados fuera de la sala). Aquí se pueden
presentar dos situaciones:
i. Que la causa se falle inmediatamente por la Corte, luego de una breve
deliberación; en cuyo caso se dicta la sentencia, la cual se firma por los Ministros
y por el Secretario, y luego se notifica a las partes (esto ocurre generalmente
cuando no hubo alegatos).
ii. Excepcionalmente puede ocurrir que la causa no se falle inmediatamente,
caso en el cual, se dice que la causa quedó “en acuerdo”. Esto puede ocurrir por
los siguientes motivos:
- Porque se requiere de un mayor estudio y análisis para su decisión. En este caso,
en conformidad con el art. 82 del COT, cuando alguno de los miembros del
tribunal necesite estudiar con más detenimiento el asunto que va a fallarse, se
suspenderá el debate y se señalará, para volver a la discusión y al acuerdo, un
plazo que no exceda de treinta días, si varios ministros hicieren la petición, y de
quince días cuando la hiciere uno solo.
- Porque estima conveniente ordenar una medida para mejor resolver. En dicho
caso, de acuerdo al art. 227 inc. II del CPC, si, vista la causa, se decreta para
mejor resolver, alguna de las diligencias mencionadas en el art. 159, no por
esto dejarán de intervenir en la decisión del asunto los mismos miembros del
tribunal que asistieron a la vista en que se ordenó la diligencia.
- Porque la Corte ha decretado un informe en derecho en razón de haberlo
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DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

solicitado alguna de las partes (art. 228 del CPC), el que deberá ser evacuado en el
término que señale el tribunal, el cual no puede ser superior a 60 días, salvo acuerdo
de las partes al respecto (según CASARINO, en el fondo constituye una medida
para mejor resolver, pero a petición de parte).98
Ahora bien, sea que se falle de inmediato o que la causa quede “en acuerdo”, y sea
que el asunto se haya conocido en cuenta o previa vista de la causa, se deben
aplicar las normas relativas a los acuerdos de las CA (contempladas en los arts.
72 y siguientes del COT ), normas que también se aplican a la CS (salvo ciertas
modificaciones y excepciones) a los TJOP, e incluso a los Tribunales Arbitrales
Colegiados. El acuerdo, según CASARINO, es el estudio, discusión y adopción
del fallo por parte de un Tribunal Colegiado, que se inicia una vez terminada la
relación de la cuenta del Relator, o una vez finalizada la vista de la causa, y
termina una vez firmado el fallo acordado; y se caracteriza por ser un acto de
carácter privado, que se traduce en

98 Si la causa queda en estado de acuerdo, el Relator debe dejar constancia de esto; y si la sentencia no se dicta
dentro de los plazos legales, nace para el Presidente de la Corte una importante obligación, pues de acuerdo al
art. 90 Nº 10 del COT, debe dar cuenta al Presidente de la CS de las causas en que no se haya dictado sentencia
en el plazo de treinta días, contados desde el término de la vista, y de los motivos del retardo.

provocar y recibir la votación de cada uno de los Ministros presentes, acerca de lo


que debe comprender el fallo, en conformidad a la ley.
Finalmente, cabe señalar que el conjunto de actos sucesivos que conforman la vista
de la causa son de gran importancia, pues de acuerdo al art. 800 del CPC, en
general, son trámites o diligencias esenciales en la segunda instancia de los juicios
de mayor o de menor cuantía y en los juicios especiales: 1) El emplazamiento de
las partes, hecho antes de que el superior conozca del recurso, lo cual tiene lugar
con la notificación legal del decreto “autos en relación”; 3) la citación para oír
sentencia definitiva, que en segunda instancia está constituido por la relación y los
alegatos99; y 4) la fijación de la causa en tabla para su vista en los tribunales
colegiados, en la forma establecida en el art. 163, lo cual también comprende su
anunció previo. Lo importante de estos trámites, es que si se omiten, autoriza para
interponer el recurso de casación en la forma en contra de la sentencia respectiva,
con el objeto de obtener su anulación.

E. LA CORTE SUPREMA.
1. CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS.
La CS es un tribunal ordinario y colegiado que está a la cabeza del Poder

143
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

Judicial, que ejerce jurisdicción sobre todo el territorio de la República, y cuya


función normal y específica es velar por la correcta y uniforme aplicación de
las leyes, además de corresponderle la superintendencia directiva, correccional y
económica sobre todos los tribunales de la nación (con excepción del TC, del
TRICEL y de los Tribunales Electorales Regionales). De esta definición se
desprenden las siguientes características:
i. Es un tribunal ordinario, puesto que está contemplado y regulado en el
COT, en base a una relación jerárquica.
ii. Es un tribunal superior, lo cual tiene importancia respecto de la
acusación constitucional por notable abandono de deberes de sus Ministros. Y
no sólo es un tribunal superior (como lo es también la CA), sino que también está a
la cabeza del Poder Judicial, es decir, es el más alto tribunal de la República,
siendo superior jerárquico de todas las CA del país, de los JL, de los JG, de los
TJOP, y de los tribunales especiales que forman parte del Poder Judicial.
iii. Es un tribunal colegiado, ya que está compuesto por 21 miembros
denominados Ministros, uno de los cuales es su Presidente.
iv. Es un tribunal de Derecho, porque tramita y falla las causas con estricta
sujeción a la ley. Excepcionalmente falla en conciencia, por ejemplo, en el recurso
de reclamación de nacionalidad.
v. Es un tribunal letrado, puesto que los Ministros deben ser abogados; y es de
carácter permanente.

99 En primera instancia la citación para oír sentencia sólo se conforma con la dictación y notificación por el
estado diario de tal resolución. En cambio, en segunda instancia este es un trámite complejo .

En cuanto a su territorio jurisdiccional, no hay una norma expresa que señale que
la CS ejerce jurisdicción sobre todo el territorio de la República; sin embargo, esto se
deduce de numerosas disposiciones, especialmente la que le otorga la superintendencia
sobre todos los tribunales del país (art. 82 de la CPR); y porque es la expresión
máxima de uno de los Poderes del Estado (Poder Judicial).
vi. De acuerdo al art. 94 del COT, la CS tendrá su sede en la capital de la
República. Específicamente su sede está en el Palacio de los Tribunales de
Justicia de Santiago, edificio que alberga, además, a la CA de Santiago y a las
Corte Marciales.
vii. La CS tiene como principal misión, en cuanto a competencia exclusiva y
excluyente, velar por la correcta y uniforme aplicación de las leyes, dándoles a ellas
su verdadera y genuina significación; para ello, conoce en forma privativa del
144
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

recurso de casación en el fondo y del de revisión. En efecto, una de las funciones


más importantes de la CS, es la de actuar como tribunal de casación, uniformando
de esa manera la jurisprudencia, esto es, la forma de aplicar la ley en un
determinado caso.
Si bien en Chile, a diferencia del sistema anglosajón, los fallos de los tribunales,
incluidos los de la CS, sólo tienen fuerza obligatoria para el caso en que se han
pronunciado (efecto relativo de las sentencias), cabe decir que la jurisprudencia
emanada de la CS, conociendo del recurso de casación, constituye un importante
precedente para la aplicación de la ley en casos análogos, y una importante
fuente para la interpretación y aplicación del Derecho. Al respecto, CASARINO
señala que la CS traduce y debe traducir el pensamiento jurídico de la Nación.
viii. Por otro lado, de acuerdo al art. 82 inc. I de la CPR, la CS tiene la
superintendencia directiva, correccional y económica de todos los tribunales de la
Nación. Se exceptúan de esta norma el TC, el TRICEL y los tribunales electorales
regionales. Por lo tanto, todos los demás tribunales, incluidos los que no forman
parte del Poder Judicial, están sometidos a esta superintendencia.
Ahora bien, por superintendencia se entiende, siguiendo al profesor SILVA
CIMA, la dirección, cuidado y gobierno de una cosa, suprema administración de
un ramo. Esta superintendencia es de tres clases, a saber:
- Superintendencia directiva, la cual se manifiesta, según el profesor
ALDUNATE, en: las facultades de la CS para orientar las actuaciones del Poder
Judicial frente a los demás poderes; para pronunciarse en pleno respecto de las
modificaciones a la LOC de Organización y Atribuciones de Tribunales;
proponer las quinas para su propia generación y las ternas para las CA; actuar
como corte de casación; y de acuerdo al art. 5º del CC la CS y las Cortes de
Alzada, en el mes de marzo de cada año, darán cuenta al PDR de las dudas y
dificultades que les hayan ocurrido en la inteligencia y aplicación de las leyes,
y de los vacíos que noten en ellas.
- Superintendencia correccional, la cual se manifiesta en las facultades
disciplinarias de la CS, como, por ejemplo, la potestad para calificar la conducta de
los jueces y, en su caso, acordar su remoción; en el conocimiento y resolución de
los recursos de queja y quejas, etc.

- Superintendencia económica, esto es, la facultad que tiene para regular


el funcionamiento interno de los tribunales, con el objeto de lograr una más
pronta y mejor administración de justicia. A veces, esta facultad va más allá de la
organización interna de los tribunales y afecta incluso a los particulares, como
145
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

es el caso del autoacordado sobre tramitación del recurso de protección.


- Finalmente, aunque el art. 82 de la CPR no lo diga (pero sí lo señala el art. 3º del
COT respecto de todos los tribunales), la CS también tiene facultades
conservadoras, esto es, velar para que todos los Poderes Públicos actúen
dentro de la órbita de sus atribuciones y, en especial, velar porque los derechos
constitucionales sean respetados. En efecto, esta Corte conoce en segunda
instancia de las apelaciones deducidas en contra las sentencias dictadas por las
CA en los recursos de amparo y de protección.
x. Por regla general, no es un tribunal de instancia, ya que sólo tiene facultad
soberana para pronunciarse sobre las cuestiones de Derecho (recurso de casación
en el fondo), no así sobre las de hecho.
xi. Por último, es un tribunal de competencia común, ya que conoce de toda
clase de asuntos, sin importar su diversa naturaleza, sean civiles, comerciales, de
minas, de aguas, etc.

2. COMPOSICIÓN.
i. Presidente de la Corte. El art. 93 inc. I del COT señala que la CS se
comprenderá de veintiún miembros, uno de los cuales será su Presidente.
Agrega el inc. II que el Presidente será nombrado por la misma Corte, de entre sus
miembros, y durará en sus funciones dos años, no pudiendo ser reelegido. Como se
puede apreciar, acá hay una diferencia con las CA, pues el Presidente de la CS es
elegido por votación de los Ministros y dura dos años, en cambio, los Presidentes
de las CA ocupan ese cargo turnándose cada Ministro por orden de antigüedad en la
categoría correspondiente del escalafón y, además, duran sólo un año.
Sus funciones más importantes son: instalar diariamente las salas para su
funcionamiento, levantando un acta de instalación, autorizada por el Secretario,
indicando en ella los nombres de los Ministros asistentes, y de los que no
hubieren concurrido, para que una copia de esta acta se fije en la tabla de la sala
correspondiente; formar la tabla para cada sala, y hacer la distribución del trabajo
entre los Relatores y demás empleados del tribunal; atender al despacho de la
cuenta diaria y dictar los decretos o providencias de mera sub stanciación de los
asuntos de que corresponda conocer al tribunal, o a cualquiera de sus salas.
ii. Veintiún Ministros. Los Ministros gozan de precedencia los unos respecto
de los otros por el orden de su antigüedad, y son designados por el Presidente de la
República, con acuerdo del Senado, quien los elige de una nómina de cinco
personas que propone la CS. De los 21 miembros de la CS, 16 deben provenir de la
carrera judicial, y cinco deben ser abogados extraños a la administración de justicia.
146
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

iii. Un Fiscal Judicial. Es el jefe de servicio de la Fiscalía Judicial, y le


corresponde, especialmente: vigilar por sí a los Ministros o Fiscales Judiciales de
las CA, y la conducta funcionaria de los demás tribunales y empleados del orden
judicial, exceptuados los Miembros de la CS; y también puede integrar las salas de
la CS.
iv. Ocho Relatores, cuya función principal, es hacer la relación de las causas
entregadas a la competencia de la CS.
v. Un Secretario. Es un ministro de fe pública, encargado de autorizar
todas las providencias, despachos y actos emanados de la Corte, y de custodiar
los procesos y todos los documentos y papeles que sean presentados a la Corte.
vi. Un Prosecretario u Oficial Primero. Es un funcionario que colabora con
el Secretario en el desempeño de sus funciones y lo reemplaza con iguales
atribuciones; además, le corresponde desempeñar el cargo de Relator cuando el
tribunal lo estime conveniente.
vii. Cinco Oficiales Auxiliares. Forman parte de la secretaría de la CS, y
prestan sus servicios como escribientes, es decir, son digitadores de sala.
viii. Abogados Integrantes. El Presidente de la República debe designar 12
Abogados Integrantes para la CS por un período de tres años, los cuales están
llamados a integrar las salas de la CS, por falta o inhabilidad de alguno de sus
miembros. Lo importante, es que las salas de la CS no pueden funcionar con
mayoría de abogados integrantes, tanto en su funcionamiento ordinario como en el
extraordinario.
ix. Otros funcionarios. También hay un Oficial Secretario del Presidente de
la CS, que cumple las funciones que le imponga el propio Presidente o la CS; y un
Bibliotecario Estadístico, que tiene a su cargo la custodia y atención de la
biblioteca que está en la CS.

3. FUNCIONAMIENTO.
Del mismo modo que las CA, la CS, en tanto tribunal colegiado, funciona dividida
en salas o en pleno, según sea la naturaleza o calidad de los asuntos que debe
conocer. Y desde el punto de vista de la cantidad de trabajo o de su acumulación y
retardo, su funcionamiento puede ser ordinario o extraordinario.

3.1. FUNCIONAMIENTO ORDINARIO Y EXTRAORDINARIO.


El art. 95 inc. II del COT dice que para el conocimiento de los asuntos a que se
refiere el art. 98 (conocimiento en sala), la Corte funcionará ordinariamente
dividida en tres salas o extraordinariamente en cuatro, correspondiéndole a la
147
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

propia Corte determinar uno u otro modo de funcionamiento. El inc. V de la


misma disposición agrega que corresponderá a la propia Corte, mediante
autoacordado, establecer la forma de distribución de sus ministros entre las
diversas salas de su funcionamiento ordinario o extraordinario. La distribución de
ministros que se efectúe permanecerá invariable por un período de, a lo menos, dos
años (en general, los Ministros integran cada sala de acuerdo a la especialización
de cada uno de ellos). Y por otro lado, el art. 99 del COT señala que
corresponderá a la CS, mediante autoacordado, establecer cada dos años las
materias de que conocerá cada una de las salas en que ésta se divida, tanto en
funcionamiento ordinario como extraordinario. Al efecto, especificará la o las
salas que conocerán de materias civiles, penales, constitucionales, contencioso
administrativas, laborales, de menores, tributarias u otras que el propio tribunal
determine. En consecuencia:
i. Durante el funcionamiento ordinario, la CS se divide en las siguientes
tres salas: la Primera Sala o Sala Civil, que conoce, por ejemplo, de los recursos
de casación en la forma y en el fondo, y de revisión y de queja en materia civil y
laboral; de las apelaciones en materia de recursos de protección, y de los demás
asuntos civiles que corresponda conocer a la CS y que no estén entregados al Pleno
o a otra Sala. La Segunda Sala o Sala Penal, conoce, por ejemplo, de los recursos
de casación en la forma y en el fondo, y de revisión y de queja en materia penal;
del recurso de amparo, etc. Y la Tercera Sala o Sala de Asuntos Constitucionales y
Contenciosos Administrativos, conoce, por ejemplo, de las apelaciones en materias
tributarias, apelaciones y consultas de las sentencias recaídas en los recursos sobre
amparo económico, y, en general, de todos los recursos interpuestos en contra de las
sentencias dictadas por las CA en materias o reclamaciones contenciosas
administrativas (por ejemplo, recurso de reclamación de nacionalidad).100
ii. El funcionamiento extraordinario, de acuerdo al art. 95 inc. II del COT,
tiene lugar cuando la propia Corte lo determine y, en la práctica, siempre ha
funcionado extraordinariamente dividida en las mismas salas anteriores, más una
Cuarta Sala o Sala Laboral o Previsional, que conoce, por ejemplo, de los recursos
de casación en la forma y en el fondo, y de revisión y de queja en materia de
orden laboral y previsional, o en materias regidas por los Códigos de Minería y
de Aguas, o de responsabilidad civil extracontractual (se la llama también Sala
Mixta porque conoce, en general, de los demás asuntos como los laborales y los
tributarios).101

148
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

3.2. FUNCIONAMIENTO EN SALA Y EN PLENO. a. COMPETENCIA EN


SALA.
De conformidad con lo establecido en el art. 95 inc. IV del COT, las salas
deberán funcionar con no menos de cinco jueces cada una, tres de los cuales, a
lo menos, deben ser Ministros de la CS, pudiendo, por tanto, completarse la
integración con uno o dos Abogados Integrantes, o con el Fiscal Judicial. La
integración de la sala será facultativa para el Presidente de la Corte, y si opta por
hacerlo, puede integrar cualquiera de ellas. Cada sala en que se divida la CS debe
ser presidida por el Ministro más antiguo, cuando no esté presente el Presidente de
la Corte, pues en dicho caso, será él quien la presida.
Los asuntos más importantes que conoce la CS divida en salas, están enumerados
en el art, 98 del COT, y son los siguientes:

100 No obstante, la CS, siempre mediante autoacordado, podrá modificar la distribución de las materias de que
conoce cada una de las salas, cuando una repartición más equitativa de las mismas así lo requiera. Y en caso que
ante la CS se encuentren pendientes distintos recursos de carácter jurisdiccional que incidan en una misma causa,
cualesquiera sea su naturaleza, éstos deberán acumularse y verse conjunta y simultáneamente en una misma sala.
La acumulación se debe hacer de oficio, sin perjuicio del derecho de las partes a requerir el cumplimiento de esta
norma.
101 Como se puede apreciar, la aplicación del funcionamiento extraordinario opera en forma distinta que en las
CA, pues respecto de la CS hay funcionamiento extraordinario cuando los Ministros de dicha Corte así lo
establezcan, por tanto, no rigen las normas de retardo que se aplican a las CA (en la práctica siempre ha
funcionado extraordinariamente, considerándose el retardo de alguna manera). Además, en la CA no hay salas
especializadas.

i. En única instancia, o mejor dicho en un sólo grado jurisdiccional, ya que en


estas materias sólo puede pronunciarse sobre el Derecho, conoce:
- De los recursos de casación en el fondo (art. 98 Nº 1). Este es un recurso
estrictamente jurídico para anular sentencias dictadas con infracción de ley, de
manera que la CS no conoce de los hechos del juicio, sino que sólo del Derecho.
Por otro lado, este recurso da origen a una importante fuente del Derecho, cual es,
la jurisprudencia
- De los recursos de casación en la forma interpuestos contra las sentencias
dictadas por las CA o por un Tribunal Arbitral de segunda instancia constituido por
árbitros de Derecho en los casos en que estos árbitros hayan conocido de
negocios de la competencia de dichas Cortes (art. 98 Nº 1). Por ejemplo, un JL
dictó una sentencia definitiva e incurrió en un vicio de forma, luego se interpone
casación en la forma para ante la CA respectiva, pero a su vez, la CA al fallar
incurre también en un vicio de forma; y se interpone así un recurso de casación
en la forma en contra la sentencia dictada por la CA.

149
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

- De los recursos de nulidad interpuestos en contra de las sentencias


definitivas dictadas por los tribunales con competencia en lo criminal, cuando
corresponda de acuerdo a la ley procesal penal (art. 98 Nº 3). Esta materia se
agregó con la reforma procesal penal del año 2001, y corresponde a la CS entrar a
conocer de estas materias cuando la sentencia se dicte con vulneración de
garantías.
- De los recursos de revisión (arts. 98 N° 5). Este recurso tiene por objeto dejar sin
efecto una sentencia firme dictada en un procedimiento doloso o fraudulento.
- De los recursos de queja, pero la aplicación de medidas disciplinarias, será de la
competencia del tribunal pleno (art. 98 N° 7).102
- De los demás negocios judiciales de que corresponda conocer a la CS y que no
estén entregados expresamente al conocimiento del pleno (art. 98 N° 10). Por
ejemplo, los exhortos a tribunales extranjeros; el procedimiento de exequátur, para el
cumplimiento en Chile de resoluciones extranj eras; si procede o no la
indemnización patrimonial y extrapatrimonial que debe dar el Estado por error
judicial, etc. En razón de esta disposición, se sostiene que la regla general es que
todo asunto judicial de competencia de la CS es conocido en salas, salvo que la ley
expresamente lo haya entregado al pleno.
ii. En un segundo grado jurisdiccional conoce, fundamentalmente, de las
apelaciones deducidas contra las sentencias dictadas por las CA en los recursos de
amparo y de protección (art. 98 Nº 4; de manera que conoce como tribunal de
segunda instancia.

102 El art. 97 del COT deja en claro que las sentencias que dicte la CS al fallar los recursos de casación en el
fondo y en la forma, de nulidad en materia penal, de queja, de protección y de amparo, así como el de revisión,
no son susceptibles de recurso alguno, salvo el de aclaración, rectificación y enmienda que establece el art. 182 del
CPC.

b. COMPETENCIA EN PLENO.
Como se dijo, el pleno funciona con la concurrencia de 11 de sus miembros a lo
menos. Ahora, para saber si un determinado asunto debe ser conocido y resuelto
por la CS en pleno o por alguna de sus salas, hay que tener presente que es la ley la
que enumera taxativamente qué asuntos deben ser conocidos y resueltos por la CS
en pleno, de manera que todos los demás asuntos entregados a su competencia
deben ser conocidos y resueltos por las salas, las cuales, por ende, tienen
competencia residual. Los asuntos que conoce la CS en pleno son:
i. En única instancia, o más bien dicho en un sólo grado jurisdiccional, debe:
- Ejercer las facultades administrativas, disciplinarias y económicas que las leyes
150
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL
le
asignan, sin perjuicio de las que les correspondan a las salas en los asuntos de
que estén conociendo, en conformidad a los arts. 542 y 543 (sanciones
disciplinarias). En uso de tales facultades, podrá determinar la forma de
funcionamiento de los tribunales y demás servicios judiciales, fijando los días y
horas de trabajo en atención a las necesidades del servicio (art. 96 Nº 4). También,
en virtud de estas facultades, debe formar el Escalafón Judicial de antigüedad;
confeccionar la tabla de emplazamiento, tomando en consideración las distancias y
las facilidades o dificultades que existan para las comunicaciones; y dictar
autoacordados en conformidad a la CPR, a la ley o en virtud de sus facultades
económicas.
- Conocer y resolver la concesión o revocación de la libertad condicional, en los
casos en que se hubiere impuesto el presidio perpetuo calificado (art. 96 Nº 7).
- Conocer de todos los asuntos que leyes especiales le encomiendan expresamente.
Por ejemplo, otorgar el título de abogado en audiencia pública; reclamación por
pérdida de nacionalidad; la designación de tres Ministros del Tribunal
Constitucional, etc.
ii. Y en segunda instancia conoce, principalmente, de las apelaciones en causas
por desafuero de Diputados y Senadores; las apelaciones en juicios por amovilidad
seguidos contra jueces de letras, fallados en primera instancia por las CA.103

4. TRAMITACIÓN DE LOS ASUNTOS SOMETIDOS AL CONOCIMIENTO


DE LA CORTE SUPREMA.
Como se dijo, todo asunto judicial, para ser resuelto, debe ser tramitado, y
esta tramitación en las CA que no estén divididas en salas corresponde a
cualquiera de sus miembros, y en aquellas CA que consten de dos o más salas,
corre a cargo de cualquiera de los Ministros pertenecientes a la sala tramitadora,
en la cual, generalmente está el Presidente, a quien le corresponde la tramitación.
En la CS, en cambio, la tramitación la tiene en forma exclusiva su Presidente, pues
de acuerdo al art. 105 Nº 3 del COT, corresponde al Presidente de la CS atender
al despacho de la cuenta diaria y dictar los decretos o providencias de mera
sustanciación de

103 A modo de conclusión ¿qué materias o asuntos son de competencia exclusiva y excluyente de la CS?
Fundamentalmente existen cinco materias, tres de ellas netamente procesales y dos constitucionales. Las materias
netamente procesales son: el recurso de casación en el fondo, el recurso de revisión, y el exequátur; y las materias
constitucionales son: la reclamación por pérdida de nacionalidad y acción de declaración de error judicial.

151
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

los asuntos de que corresponda conocer al tribunal, o a cualquiera de sus salas.


Esta cuenta debe despacharla antes de la hora fijada para la instalación del
tribunal.
Por excepción, al igual que en las CA, habrá casos en que toda la CS o alguna de
sus salas dicte decretos o providencias de mera tramitación. Ello acontecerá
cuando en la vista de una causa se adviertan defectos u omisiones que es
necesario reparar o suplir antes de entrar a conocer y fallarla. Por ejemplo, las
resoluciones que ordenan acreditar la personería del abogado de alguna de las
partes, las que ordenan traer a la vista algún expediente, etc.

5. FORMA DE CONOCER Y RESOLVER LOS ASUNTOS SOMETIDOS AL


CONOCIMIENTO DE LA CS.
La CS, al igual que las CA, conoce y resuelve los asuntos sometidos a su
decisión en cuenta o previa vista de la causa, correspondiendo al Presidente de la
CS atender el despacho de la cuenta diaria y la dictación de los decretos o
providencias de mera substanciación. Ahora, para adoptar una u otra decisión, al
igual que en las CA, se debe atender a la naturaleza de los negocios, pues si se trata
de asuntos contenciosos o voluntarios, estos serán resueltos previa vista de la causa;
y por el contrario, si se trata de asuntos de jurisdicción conservadora, disciplinaria
o económica, serán resueltos en cuenta, salvo aquellos asuntos contenciosos o
voluntarios que, excepcionalmente, se deben resolver en cuenta, o aquellos asuntos
conservadores, disciplinarios o económicos que también, excepcionalmente, se
deben resolver previa vista de la causa.104
Ahora bien, en cuanto a las formalidades de la vista de la causa, se deben observar
los mismos trámites que se siguen ante las CA, es decir, la dictación y notificación del
decreto “autos en relación”, la fijación de la causa en tabla, la instalación del
tribunal, el anuncio de la vista de la causa, la relación y los alegatos
Finalmente, de acuerdo al art. 104 del COT, dentro de las horas ordinarias de
su funcionamiento y antes de la vista de las causas, el tribunal se ocupará con
preferencia, según el orden que fije el Presidente, en los asuntos que deban
resolverse en cuenta, en el estudio de proyectos de sentencias, y en el acuerdo de
las mismas.

F. AGENTES AUXILIARES DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA. 1.


CONSIDERACIONES PREVIAS.
En todo órgano jurisdiccional se encuentran personas que ejercen actividades
propiamente jurisdiccionales y otras que ejercen funciones de auxilio y cooperación de
152
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

tal función. Las primeras personas se llaman jueces, mientras que aquellas que son
un complemento para el ejercicio de la función jurisdiccional, se denominan
personal cooperador.
Dentro de este personal cooperador se puede distinguir a los auxiliares de la
administración de justicia, y a los empleados u oficiales de secretaria. Los
auxiliares de la administración de

104 Como se dijo, en las CA que constan de dos o más salas, los asuntos que deben conocer se distribuyen por sorteo. No
acontece lo mismo en la CS, ya que los asuntos son distribuidos entre las diversas salas por el propio Presidente. En
efecto, el art. 105 Nº 2 señala que corresponde a éste formar la tabla para cada sala, según el orden de preferencia
asignado a las causas y hacer la distribución del trabajo entre los relatores y demás empleados del tribunal. Previo
estudio de los asuntos que deberán ocupar la atención del tribunal en cada semana, su Presidente formará la tabla
con las siguientes indicaciones: día en que la Corte funcionará en un solo cuerpo; días en que se dividirá en dos o
tres salas; días que se destinarán a los acuerdos y horas precisas en que se dará comienzo a la vista de las causas.

justicia están regulados en el Título XI del COT denominado, precisamente, “Los


auxiliares de la administración de justicia”, y se definen como aquellos
funcionarios del Poder Judicial encargados de colaborar y cooperar en la
administración de justicia, en la gestión de los tribunales, y en el cumplimiento
de las resoluciones judiciales. Entre ellos se encuentran: los Fiscales Judiciales;
los Defensores Públicos; los Relatores; los Secretarios de cortes y juzgados; los
Administradores de tribunales con competencia en lo criminal; los
Receptores; los Procuradores de Número; los Notarios; los Conservadores; los
Archiveros; los Consejos Técnicos y los Bibliotecarios Judiciales.
Como se verá a continuación, algunos de estos funcionarios son ministros de fe
pública, a saber: los Secretarios, los Receptores Judiciales, los Notarios, los
Conservadores y los Archiveros; algunos están afectos a la función
jurisdiccional (por ejemplo, los Fiscales Judiciales, el Secretario), mientras
que otros no lo están (por ejemplo, los Notarios, los Conservadores, los
Archiveros); y algunos son pagados con fondos públicos (por ejemplo, los
Relatores, los Fiscales Judiciales, los Secretarios) y otros por las partes de acuerdo
a aranceles fijados por ley (por ejemplo, los Notarios, Receptores, Archiveros, los
Defensores Públicos).

2. LA FISCALÍA JUDICIAL.
La Fiscalía Judicial es una institución que tiene como misión fundamental
representar ante los tribunales de justicia el interés general de la sociedad. Este
organismo, antes de la ley 19.665 que creó la reforma procesal penal, se
denominaba Ministerio Público, pero como dicha ley también creó a un órgano
153
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

con la misma denominación, pasó a llamarse Fiscalía Judicial y, además, eliminó


cualquier posibilidad de intervención de ésta en todas las materias penales.105
En cuanto a su organización, de acuerdo al art. 350 inc. I del COT, la Fiscalía
Judicial será ejercida por el Fiscal Judicial de la CS, que será el jefe del servicio,
y por los Fiscales Judiciales de las CA. Agrega el art. 352 que los Fiscales
Judiciales gozan de la misma inamovilidad que los jueces, y tienen el
tratamiento de Señoría.
En relación a sus funciones, el art. 350 inc. III dispone que las funciones de la
Fiscalía Judicial se limitarán a los negocios judiciales y a los de carácter
administrativo del Estado en que una ley requiera especialmente su intervención.
Por lo tanto, la Fiscalía Judicial sólo puede intervenir cuando una ley expresa
requiera su intervención, y tiene funciones relacionadas con la función
jurisdiccional (negocios judiciales) y con el Poder Ejecutivo (funciones
administrativas).
i. Funciones administrativas. Un ejemplo de estas funciones, es la que
establece el art. 353 Nº 3 del COT, que señala que corresponde especialmente al
Fiscal Judicial de la CS: vigilar por sí a los ministros o Fiscales Judiciales de las
CA, y por sí o por medio de cualesquiera de los Fiscales Judiciales de las CA la
conducta funcionaria de los demás tribunales y empleados del orden judicial,
exceptuados los miembros de la CS, y para el solo efecto de dar cuenta a este
tribunal de las faltas o abusos o incorrecciones que notare, a fin de que la referida
Corte, si lo estima procedente, haga uso de las facultades correccionales, disc
iplinarias y económicas que la CPR y las leyes le confieren.

105 Antes la Fiscalía Judicial representaba los intereses de la sociedad en todos los delitos de acción pública. Sin
embargo, hoy ha perdido notoriamente su importancia, pues dicha función ha sido asumida por el Ministerio
Público; es por ello que se dice que no hay razón para mantener esta institución.

ii. Funciones judiciales. En el ejercicio de estas funciones, los F iscales


Judiciales pueden integrar las salas de los tribunales colegiados, a falta de los
ministros titulares; y de acuerdo al art. 354 del COT, pueden obran, según la
naturaleza de los negocios, o como parte principal, o como terceros, o como
auxiliares del juez.
- Cuando actúan como parte principal, lo hacen como cualquier litigante y, por
tanto, de acuerdo al art. 355 del COT, figurarán en todos los trámites del juicio,
deberán ser notificados de todas las resoluciones que se dicten en el proceso,
podrán presentar cuantas solicitudes o escritos deseen y, en fin, pueden deducir
todos los recursos legales que procedan. Por ejemplo, en los juicios de amovilidad
154
DERECHO PROCESAL CIVIL - ORGANIZACIÓN JUDICIAL

son partes el juez imputado y el Fiscal Judicial.


- Cuando actúa como tercero absoluto o sin interés, de acuerdo al inc. II del art.
355, bastará que antes de la sentencia o decreto definitivo del juez o cuando éste lo
estime conveniente, examine el proceso y exponga las conclusiones que crea
procedentes. Estas conclusiones son expuestas por los Fiscales en informes
presentados a los tribunales que reciben el nombre de “vistas”, y de allí también
que, en la práctica, cuando el tribunal desea que el Fiscal intervenga como tercero,
dicte una resolución en la que ordena “vista al Fiscal”. Por ejemplo, en los reclamos
de ilegalidad regional y municipal, en su etapa contenciosa administrativa, se
requiere informe del Fiscal Judicial; también debe ser oído en el procedimiento
para la ejecución de resoluciones extranj eras, etc.
- Por último, cuando actúa como auxiliar del juez, de acuerdo al art. 359 del
COT, pueden los tribunales pedir el dictamen del respectivo Fiscal Judicial en
todos los casos en que lo estimen conveniente a excepción de la competencia en
lo criminal. En la práctica, esta solicitud también recibe el nombre de “vista”, pero
se diferencia de la anterior, por cuanto ésta es facultativa para el tribunal, en
cambio la anterior es obligatoria.106

3. LOS DEFENSORES PÚBLICOS.


Los Defensores Públicos son auxiliares de la administración de justicia que tienen
como misión fundamental velar por los intereses de determinadas personas, las
cuales, en razón de su incapacidad o situación material, no pueden hacerlo por sí
mismas. Es decir, tienen una función de protección en que se vela por personas
incapaces que no tengan guardador, procurador o representante legal, o incluso,
aunque los tengan; por ejemplo, los menores de edad, los sordos o sordomudos
que no pueden darse a entender por escrito, los disipadores bajo decreto de
interdicción de administrar lo suyo, los dementes, los ausentes y las obras pías (o
caritativas) o fundaciones de beneficencia.
106 En este punto es fundamental el art. 360 que establece que la Fiscalía Judicial es, en lo tocante al ejercicio de
sus funciones, independiente de los tribunales de justicia, cerca de los cuales es llamado a ejercerlas. Puede, en
consecuencia, defender los intereses que le están encomendados en la forma que sus convicciones se lo dicten,
estableciendo las conclusiones que crea arregladas a la ley. De no existir esta disposición, carecería de sentido el
hecho de que los ministros solicitaran la opinión de los Fiscales por cuanto esta opinión dependería de los
primeros; sin embrago, en la práctica, esto es muy difícil porque la Fiscalía Judicial forma parte del Poder judicial.

155
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

El art 365 inc. I del COT señala que habrá por lo menos un Defensor Público en
el territorio jurisdiccional de cada juzgado de letras. En cuanto a sus funciones,
hay que distinguir:
i. La regla general, es que actúen como terceros absolutos o sin interés,
manifestando su opinión al tribunal respecto de aquellos negocios en que deban
intervenir, mediante informes o “vistas”. Al respecto, el art. 366 del COT
establece que debe ser oído el ministerio de los Defensores Públicos: 1) en los
juicios que se susciten entre un representante legal y su representado; 2) en los
actos de los incapaces o de sus representantes legales, de los curadores de bienes,
de los menores habilitados de edad, para los cuales actos exija la ley autorización o
aprobación judicial; 3) y en general, en todo negocio respecto del cual las leyes
prescriban expresamente la audiencia o intervención del ministerio de los
Defensores Públicos o de los parientes de los interesados. Como se puede
apreciar, se trata de casos de intervención forzada, pues la ley los establece en
forma imperativa; por tanto, si se omite el informe o la vista (tanto del Fiscal
Judicial o del Defensor Público), se señala que se debe anular el
procedimiento por vía de casación, en razón de haberse omitido un trámite
declarado esencial, o por cuya omisión la ley prevé especialmente como sanción
la nulidad. También actúan como terceros absolutos, cuando asisten a un
comparendo manifestando en ellos su opinión en forma verbal. En efecto, de
acuerdo al art. 369 del COT, pueden los jueces oír al ministerio de los Defensores
Públicos en los negocios que interesen a los incapaces, a los ausentes, a las herencias
yacentes, a los derechos de los que están por nacer, a las personas jurídicas o a las
obras pías, siempre que lo estimen conveniente. Como se puede apreciar, esta
función, a diferencia de la anterior, es de carácter condicional, sólo tiene lugar si el
juez lo cree conveniente.
ii. También pueden tomar la representación de determinadas personas,
asumiendo el rol de demandantes o demandados. En efecto, el art. 367 del COT
señala que puede el ministerio de los Defensores Públicos representar en asuntos
judiciales a los incapaces, a los ausentes y a las fundaciones de beneficencia u
obras pías, que no tengan, guardador, procurador o representante legal. De
acuerdo a la disposición, esta función es de carácter voluntaria o facultativa, pues el
Defensor Público la asumirá si así lo cree conveniente (“puede”); y también es
condicional, puesto que procederá siempre que el representado no tenga guardador,
procurador o representante legal, según sea el caso.
iii. Por último, de acuerdo al art. 368 del COT, toca al ministerio de los
Defensores Públicos, sin perjuicio de las facultades y derechos que las leyes
156
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

conceden a los jueces y a otras personas, velar por el recto desempeño de las
funciones de los guardadores de incapaces, de los curadores de bienes, de los
representantes legales de las fundaciones de beneficencia y de los encargados de la
ejecución de obras pías; y puede provocar la acción de la justicia en beneficio de
estas personas y de estas obras, siempre que lo estime conveniente al exacto
desempeño de dichas funciones. Como se puede apreciar, se trata de una función
principalmente de control o de supervigilancia, pero puede llegar a convertirse en
una función judicial, en caso que el Defensor lo estime conveniente.

4. LOS RELATORES.
Los Relatores son funcionarios auxiliares de la administración de justicia que
tienen como misión fundamental imponer a los tribunales colegiados del
contenido de los negocios que ante ellos se ventilan y que deben resolver. Como se
dijo en párrafos anteriores, en los tribunales colegiados rige el principio de
mediación, pues los Ministros se enteran y conocen del proceso mediante un
funcionario que los narra, cuenta, describe y relata, que es precisamente el
Relator, sin perjuicio del examen que ellos crean necesario hacer por sí mismos.107
Cada tribunal colegiado tiene el número de Relatores que la propia ley señala; así,
por ejemplo, la CA de Valparaíso tiene 10 Relatores, y la CS tiene ocho
(pudiendo designar interinos en el funcionamiento extraordinario). Las principales
funciones de los Relatores se encuentran contempladas en el art. 372 del COT, el
cual señala que son funciones de los Relatores:
i. Dar cuenta diaria de las solicitudes que se presenten en calidad de urgentes,
de las que no pudieren ser despachadas por la sola indicación de la suma y de los
negocios que la Corte mandare pasar a ellos (art. 372 Nº 1). La urgencia de una
solicitud, será una cuestión de criterio que tendrá que resolver el propio Relator; y
por otro lado, la “suma” es la leyenda con que se encabeza todo escrito judicial y que
da idea, de inmediato, de su contenido.
Por lo tanto, teóricamente, la cuenta diaria de las solicitudes que no presenten
las características anteriores, será proporcionada por el Secretario; pues según el
art. 380 Nº 1 del COT, son funciones de los Secretarios: dar cuenta diariamente a
la Corte o Juzgado en que presten sus servicios de las solicitudes que presentaren
las partes. Sin embargo, en la práctica esto no se respeta, pues cualquiera que sea
la naturaleza del asunto, el Relator efectúa la cuenta diaria. Ahora bien, si la
Corte consta de varias salas, la efectúa el Relator de la Sala Tramitadora, o sea,
de aquella sala en que funciona el Presidente de la Corte (al cual le corresponde
dictar las providencias de mera substanciación).
157
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

ii. Poner en conocimiento de las partes o sus abogados el nombre de las


personas que integran el tribunal, en el caso a que se refiere el art. 166 del CPC
(art. 372 Nº 2), es decir, en caso de que Abogados Integrantes o Fiscales Judiciales
conformen la sala, para que así se hagan valer las posibles implicancias y
recusaciones.
iii. Revisar los expedientes que se les entreguen y certificar que están en estado
de relación (esto para que se dicte el llamado decreto “autos en relación”, y así se
coloque la causa en la tabla). En caso que sea necesario traer a la vista los
documentos, cuadernos separados y expedientes no acompañados o realizar
trámites procesales previos a la vista de la causa, informará de ello al Presidente
de la Corte, el cual dictará las providencias que correspondan (art. 372 Nº 3). El
profesor FORTTES señala que cada vez que ingrese un expediente a la Corte, la
primera resolución que se dicta es “autos al relator” (o “pasen los autos al
relator”), precisamente, para ver si han traído los cuadernos que corresponden, los
expedientes necesarios, etc.

107 CASARINO llama a estos funcionarios “los ojos del tribunal”, pues materialmente sería imposible que
diversos jueces pudieran imponerse en un mismo momento del proceso; se recurre entonces al sentido de la
vista de un tercero, a objeto de que, a viva voz, informe a los jueces de la materia o contenido del expediente. En los
tribunales unipersonales, en cambio, el juez examina por sí mismo los autos para dictar resolución, es decir, rige un
sistema de conocimiento directo y personal (principio de inmediación).

iv. Hacer relación de los procesos (art. 372 Nº 4). Evidentemente esta es la
función más importante de los Relatores; en este sentido, el art 374 del COT señala
que las relaciones deberán hacerlas de manera que la Corte quede enteramente
instruida del asunto actualmente sometido a su conocimiento, dando fielmente
razón de todos los documentos y circunstancias que puedan contribuir a aquel
objeto. Con todo, antes de efectuar las relaciones, los Relatores deben cumplir con
las obligaciones previas que establece el art. 373 inc. I del COT, a saber: dar cuenta
a la Corte de todo vicio u omisión substancial que notaren en los procesos; de los
abusos que pudiere dar mérito a que la Corte ejerza las atribuciones que le
confieren los arts. 539 y 540 (facultades disciplinarias) y de todas aquellas faltas o
abusos que las leyes castigan con multas determinadas.
v. Anotar el día de la vista de cada causa los nombres de los jueces que
hubieren concurrido a ella, si no fuere despachada inmediatamente (art. 372 Nº
5). Esto se relaciona con las normas de los acuerdos, pues una vez vista la causa,
podría no fallarse de inmediato, es decir, quedar en este “estado de acuerdo”; y en
dicho caso, el Relator tiene la función de levantar dicha acta, la cual es
importante porque a través de ella se puede evitar que se falle con jueces que no
158
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

acudieron a la vista o con menos jueces (actúa como ministro de fe).

vi. Cotejar con los procesos los informes en derecho, y anotar bajo su firma la
conformidad o disconformidad que notaren entre el mérito de éstos y los hechos
expuestos en aquéllos (art. 372 Nº 5). En este caso también actúa como ministro de
fe.
5. LOS SECRETARIOS.
Los Secretarios no sólo son auxiliares de la administración de justicia, sino que son
los ministros de fe por excelencia (al menos dentro del tribunal). En efecto, el
art. 379 del COT señala que los Secretarios de las cortes y juzgados, son ministro
de fe pública, encargados de autorizar, salvo las excepciones legales, todas las
providencias, despachos y actos emanados de aquellas autoridades, y de custodiar
los procesos y todos los documentos y papeles que sean presentados a la corte o
juzgado en que cada uno de ellos debe prestar sus servicios.
Tal como se desprende de la definición legal, existen excepciones en su función
de autorizar, pues hay actos que los autoriza otro agente auxiliar denominado
Receptor, como por ejemplo, las declaraciones testimoniales (prueba de testigos), la
confesión judicial (absolución de posiciones o prueba confesional) y las
informaciones sumarias de testigos tanto en asuntos judiciales contenciosos como
no contenciosos. La razón de esto, es que se trata de actuaciones en las cuales
intervienen los Receptores y, por consiguiente, son autorizadas por ellos.
En cada JL existe un Secretario; por otro lado, cada CA también tiene un
Secretario, salvo la CA de San Miguel que tiene dos, y la CA de Santiago que tiene
tres; y la CS también tiene un Secretario y, además, un Prosecretario. En el caso de
los jueces árbitros, hay que recordar que los árbitros de Derecho sustancian todo el
juicio arbitral ante un ministro de fe (por ejemplo, un Secretario, un Notario)
designado por el propio árbitro; y los árbitros arbitradores practican los actos de
sustanciación del juicio solos o con asistencia de un ministro de fe, según lo
estimen conveniente. Y por último, los tribunales especiales tienen o no
Secretario, según lo dispongan las leyes especiales de su creación.108
Las funciones más importantes que desempeñan los Secretarios se encuentran
señaladas en el art. 380 del COT, el cual dispone que son funciones de los
Secretarios:
i. Dar cuenta diariamente a la Corte o juzgado en que presten sus servicios
de las solicitudes que presentaren las partes (art. 380 Nº 1). Como se dijo, en la
práctica, en las Cortes toda la cuenta es dada exclusivamente por los Relatores.
ii. Autorizar las providencias o resoluciones que sobre dichas solicitudes
159
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

recayeren (esto equivale a dar fe de la autenticidad de la firma del juez o jueces


que suscriben las resoluciones, lo cual es muy importante, pues la firma del
Secretario es un requisito de validez de las resoluciones conforme al art. 61 del
CPC), y hacerlas saber a los interesados que acudieren a la oficina para tomar
conocimiento de ellas, anotando en el pro ceso las notificaciones que hicieren (esto
significa practicar, en el despacho del Secretario, la notificación personal), y
practicar las notificaciones por el estado diario (art. 380 Nº 2); esto último significa
efectuar la más común de las notificaciones de las resoluciones judiciales, que
consiste en hacer figurar la causa y el número de resolución que se dicte en el
proceso, en una nómina o listado que se confecciona diariamente, y enviar una
carta certificada al interesado comunicándole la dictación de la o de las
resoluciones correspondientes.
Art. 61. De toda actuación deberá dejarse testimonio escrito en el proceso, con
expresión del lugar, día, mes y año en que se verifique, de las formalidades con
que se haya procedido, y de las demás indicaciones que la ley o el tribunal
dispongan.
A continuación y previa lectura, firmarán todas las personas que hayan
intervenido; y si alguna no sabe o se niega a hacerlo, se expresará esta
circunstancia.
La autorización del funcionario a quien corresponda dar fe o certificado del acto
es esencial para la validez de la actuación.
iii. Dar conocimiento a cualquiera persona que lo solicitare de los procesos que
tengan archivados en sus oficinas, y de todos los actos emanados de la Corte o
juzgado, salvo los casos en que el procedimiento deba ser secreto en virtud de una
disposición expresa de la ley (art. 380 Nº 3). Esta función es una simple
aplicación de una de las bases fundamentales de la organización de los tribunales
llamado principio de publicidad.
iv. Guardar con el conveniente arreglo los procesos y demás papeles de su
oficina, sujetándose a las órdenes e instrucciones que la Corte o juzgado
respectivo les diere sobre el particular. Dentro de los seis meses de estar practicada
la visita de que trata el art. 564 (visitas ordinarias efectuadas por los Jueces de
Letras a los Secretarios, Conservadores y Archiveros de su territorio
jurisdiccional), enviarán los procesos iniciados en su oficina y que estuvieren en
estado, al archivo correspondiente.109

160
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

108 Como se verá más adelante, en materia procesal penal no existen Secretarios, sino que Administradores de
Tribunales.
109 Esto se relaciona con el art. 384 del COT, que señala que los Secretarios deberán llevar los siguientes
registros: 1) un registro foliado (numerado) compuesto por copias escritas a máquina (ahora es en computador),
autorizadas por el Secretario, de las sentencias definitivas que se dicten en los asuntos civiles contenciosos o de
jurisdicción voluntaria (a este registro se le denomina Libro Copiador de Sentencias); 2) el registro de depósitos a
que se refiere el art. 507 (esto es, los depósitos que se hacen en la cuenta corriente del tribunal); y 3) los demás
que ordenen las leyes o el tribunal (por ejemplo, el Libro de Ingreso de Causas, donde aparece el nombre
completo de las partes y cuyos datos son de público conocimiento; el Libro de Receptores; el Libro de Peritos; el
Libro de Acuerdos, de Integraciones y Asistencias, en los tribunales colegiados, etc.).

v. Autorizar los poderes judiciales que puedan otorgarse ante ellos (art. 380 Nº
5). Según el art. 6º inc. II del CPC, el poder para representar a otra persona en
juicio (o mandato judicial), se puede constituir, entre otras formas, mediante una
declaración escrita del mandante, autorizada por el Secretario del tribunal que esté
conociendo de la causa; es decir, se lleva una declaración escrita al Secretario y se
firma ante él, y éste da fe de que fue firmada por el mandante. Ésta es la forma
más frecuente en la práctica para constituir un mandato judicial.
vi. Las demás que les impongan las leyes (art. 380 Nº 6). Por ejemplo, en
materia de presentación de escritos, el art. 32 del CPC señala que entregado un
escrito al Secretario, deberá éste en el mismo día estampar en cada foja la fecha y su
media firma, o un sello autorizado por la respectiva CA y que designe la oficina y
la fecha de la presentación. Deberá, además, dar recibo de los documentos que se
le entreguen, siempre que lo exija la parte que los presenta, sin que pueda cobrar
derecho alguno por los servicios a que este artículo se refiere. Por otro lado,
según el art. 174 del CPC, una resolución se entiende firme o ejecutoriada...desde
que transcurran todos los plazos que la ley concede para la interposición de dichos
recursos, sin que se hayan hecho valer por las partes. En este caso, debe certificar
el hecho el Secretario del tribunal a continuación del fallo, el cual se considerará
firme desde este momento, sin más trámites.
Los Secretarios de los JL tienen funciones especiales, pues, de acuerdo al art. 381
del COT, harán al juez la relación de los incidentes y el despacho diario de mero
trámite, el que será revisado y firmado por el juez; en materia de subrogación el
art. 211 del COT señala que en todos los casos en que el juez de letras falte (por
ejemplo, si no hubiere llegado a la hora ordinaria de despacho) o no pueda
conocer de determinados negocios, será subrogado por el Secretario del mismo
tribunal siempre que sea abogado; de acuerdo al art. 33 inc. II del CPC, los
Secretarios letrados de los juzgados civiles dictarán por sí solos los decretos,
providencias o proveídos, resoluciones que serán autorizadas por el Oficial
Primero (éste actúa como ministro de fe). La reposición, en su caso será resuelta
161
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

por el juez.

6. LOS ADMINISTRADORES DE TRIBUNALES CON COMPETENCIA EN


LO CRIMINAL.
El art. 389 A del COT señala que los administradores de tribunales con
competencia en lo criminal son funcionarios auxiliares de la administración de
justicia encargados de organizar y controlar la gestión administrativa de los TJOP
y de los JG.
Estos auxiliares fueron creados con ocasión de la reforma procesal penal en el
año 2000, y sus principales funciones, de acuerdo al art. 389 B, son: distribuir las
causas a los jueces o a las salas del respectivo tribunal, conforme con el
procedimiento objetivo y general aprobado; y llevar la contabilidad y
administrar la cuenta corriente del tribunal, de acuerdo a las instrucciones del
Juez Presidente.

7. LOS RECEPTORES.
Los Receptores, de acuerdo al art. 390 inc. I del COT, son ministros de fe
pública encargados de hacer saber a las partes, fuera de las oficinas de los
Secretarios, los decretos y resoluciones de los tribunales de justicia, y de evacuar
todas aquellas diligencias que los mismos tribunales les cometieren.110
De acuerdo al art. 392 inc. I del COT, para cada comuna o agrupación de comunas
que constituya el territorio jurisdiccional de JL, habrá el número de Receptores
que determine el PDR, previo informe favorable de la respectiva CA. A estos
Receptores se les denomina por la doctrina “Receptores permanentes”, esto en
contraposición a los “Receptores ocasionales o ad hoc”, los cuales son empleados
de secretaría designados para la realización de diligencias determinadas que no
puedan realizar los Receptores judiciales debido a su ausencia, inhabilidad u otro
motivo calificado. En efecto, según el art. 392 inc. II del COT, sin perjuicio de lo
anterior (“receptores permanentes”), podrá el tribunal de la causa designar
Receptor a un empleado de la secretaría del mismo tribunal para el sólo efecto de
que practique una diligencia determinada que no pueda realizarse por ausencia,
inhabilidad u otro motivo calificado, por los Receptores judiciales a que se refiere
el inciso anterior. 111
En cuanto a su competencia territorial, el art. 391 inc. II señala que los
Receptores ejercerán sus funciones en todo el territorio jurisdiccional del respectivo
tribunal. Sin embargo, también podrán practicar las actuaciones ordenadas por
éste, en otra comuna comprendida dentro del territorio jurisdiccional de la misma
162
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

CA. Por ejemplo, si un tribunal de Valparaíso ordena notificar a alguien en Villa


Alemana, se le autoriza al receptor ir a esa otra comuna, porque está dentro del
territorio jurisdiccional de la misma CA; en cambio, si se le ordena notificar en
Santiago, en ese caso la notificación debería hacerse mediante un exhorto.
Las funciones de los Receptores están señaladas en la definición que da el art.
390 del COT; en efecto:
i. Los receptores son ministros de fe pública encargados de hacer saber a las
partes, fuera de las oficinas de los Secretarios, los decretos y resoluciones de los
tribunales de justicia. Esta función se relaciona con el tema de las notificaciones,
que es la manera en que las partes toman conocimiento de las resoluciones que
decreta un tribunal (la notificación por cédula solamente la hacen los Receptores)
ii. Están obligados a evacuar todas aquellas diligencias que los tribunales de
justicia les cometieren, previa resolución judicial. Por ejemplo, el tribunal puede
ordenar al Receptor que trabe un embargo (que requiera la entrega material de una
especie embargada) con ayuda de la fuerza pública.
iii. De acuerdo al art. 390 inc. II del COT, deben recibir las informaciones
sumarias de testigos en actos de jurisdicción voluntaria o en juicios civiles. Como se
dijo, al tratar los asuntos judiciales no contenciosos, se entiende por información
sumaria la prueba de

110 En cuanto a los requisitos para ser Receptor, resalta que no requieren ser abogados, pues sólo deben tener
derecho a sufragio, aptitud necesaria para desempeñar el cargo y una edad mínima de 25 años. Las
remuneraciones son de cargo de las partes que encomiendan la diligencia, sin perjuicio del privilegio de pobreza.
111 Hay también algunos Receptores llamados “Receptores institucionales”, que son aquellos que dependen de un
determinado organismo y que se encuentran facultados para realizar todas las notificaciones en que éstos
intervengan. Tales como: los Receptores del Consejo de Defensa del Estado; y los Receptores de las
Corporaciones de Asistencia Judicial u otras instituciones facultadas por la ley para otorgar el privilegio de
pobreza.

cualquier especie, rendida sin notificación ni intervención de contradictor y sin


previo señalamiento de término probatorio (art. 818 del inc. III del CPC).
iv. El mismo art. 390 inc. II señala que deben actuar en estos últimos (en los
juicios civiles) como ministros de fe en la recepción de la prueba testimonial y en
la diligencia de absolución de posiciones (prueba confesional). Estos son los
medios probatorios más importantes que las partes pueden emplear en los juicios,
y en ellos el Receptor debe tomar nota de todo lo que relata el testigo o abrir el
sobre o pliego de absoluciones y proceder a interrogar a las personas con las
preguntas ahí expuestas. El tribunal se entera de lo allí señalado mediante un Acta
que levanta este ministro de fe.
163
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

v. De acuerdo al art. 1600 del CC, la consignación debe ser precedida de


oferta, y para que la oferta sea válida, reunirá las circunstancias que siguen: 5) que la
oferta sea hecha por Notario o por un Receptor competente, sin previa orden del
tribunal.
vi. En materia de juicio ejecutivo, debe expresar al ejecutado, en el acto de
requerimiento de pago, el plazo que tiene para oponer excepciones.

8. LOS PROCURADORES DEL NÚMERO.


En general, procurador es todo aquel que representa a otra persona ante los
tribunales de justicia, por encargo de ella (es un apoderado o mandatario
judicial). El encargo o mandato puede ser para que la represente tanto en asuntos
contenciosos, como en actos judiciales no contenciosos, y en cualquiera de las
instancias por las cuales pueden pasar dichos negocios.
El epígrafe que encabeza el Párrafo VI del Título XI del COT, se denomina
“De los procuradores y especialmente de los procuradores del número”. Esto
indica que existen diversas clases de procuradores o mandatarios judiciales, a
saber: los procuradores del número y los procuradores comunes u ordinarios.
Ambos tienen en común la facultad de comparecer en un juicio, esto es, el acto de
presentarse ante los tribunales de justicia ejerciendo una acción o defensa, o
bien, requiriendo su intervención en un acto perteneciente a la jurisdicción no
contenciosa; no obstante, el Procurador del Número se diferencia por ser un
auxiliar de la administración de justicia, o sea, que para desempeñar sus
funciones requiere de un título especial otorgado por la autoridad pública
competente (requiere nombramiento estatal) y, además, son funcionarios
públicos; mientras que los procuradores ordinarios, son nombrados por las partes
a su entera voluntad, sin perjuicio de que para desempeñar el cargo de
procurador común u ordinario se requieran ciertas condiciones mínimas de
idoneidad112.
En definitiva, de acuerdo al art. 394 inc. I del COT, los Procuradores del Número,
son oficiales de la administración de justicia encargados de representar en juicio
a las partes (que se les encomiende). Agrega el inc. II, que habrá para cada comuna o
agrupación de comunas los Procuradores del Número que el PDR determine, previo
informe de la CA respectiva. Por lo tanto,

164
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

112 Para ser procurador común u ordinario ante cualquier tribunal ordinario o arbitral, se requiere, de acuerdo a
la Ley 18.120 sobre Comparecencia en Juicio, lo siguiente: ser abogado habilitado para ejercer la profesión; o ser
estudiante actualmente inscrito en tercer, cuarto o quinto año de las escuelas de Derecho de alguna de las
Universidades autorizadas; o ser egresado de esas mismas escuelas hasta tres años después de haber rendido los
exámenes correspondientes. Los abogados normalmente, dentro del negocio que se les ha encomendado, tienen la
dirección técnica-jurídica del mismo, pero ocasionalmente también pueden asumir la representación de su
patrocinado, con lo cual se transforman en verdaderos procuradores judiciales.

pueden actuar ante cualquier tribunal que tenga su asiento dentro de dicha comuna
o agrupación de comunas y cualquiera que sea su jerarquía; así, por ejemplo, un
Procurador del Número de Santiago podrá actuar válidamente tanto ante los JL
de dicho territorio jurisdiccional, como ante la CS. 113
Las funciones más importantes de los Procuradores del Número, son las
siguientes:
i. Representar a las partes en juicio, lo cual se da bastante cuando un abogado
vive lejos de la CA o de la CS, de manera que le delega poder al Procurador del
Número para que realice ciertas actuaciones. Esta función no es exclusiva de los
Procuradores del Número, pues también pueden desempeñarla los procuradores
comunes u ordinarios y, aun, excepcionalmente, los abogados patrocinantes. En
efecto, el art. 398 inc. I del COT establece que ante la CS sólo se podrá
comparecer por abogado habilitado o por Procurador del Número y ante las CA
las partes podrán comparecer personalmente o representadas por abogado o por
Procurador del Número.114
ii. También pueden representar a los litigantes rebeldes, es decir, la parte
que no ha comparecido a los actos del juicio. En efecto, el art. 398 inc. II del
COT señala que el litigante rebelde sólo podrá comparecer ante estos últimos
tribunales representado por abogado habilitado o por procurador del número.
iii. También existen Procuradores Fiscales, los cuales, según CASARINO,
son un tipo de Procurador del Número, encargado de representar los intereses
de determinadas instituciones de la Administración pública.
iv. De acuerdo al art. 397 del COT, además de la recta ejecución del
mandato, son obligaciones de los Procuradores del Número: dar los avisos
convenientes sobre el estado de los asuntos que tuvieren a su cargo, o sobre las
providencias y resoluciones que en ellos se libraren, a los abogados a quienes
estuviere encomendada la defensa de los mismos asuntos; y Servir gratuitamente a
los pobres con arreglo a lo dispuesto por el art. 595 (privilegio de pobreza).
v. Servir de procurador a las partes en juicio, cuando sean varias y deduzcan
idénticas acciones u opongan idénticas excepciones, y la contraparte exija la

165
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

designación de procurador común y esto no se obtenga por la unanimidad de


dichas partes, debiendo hacer el nombramiento el propio juez (arts. 13 y 19 del
CPC).

113 En cuanto al origen de la denominación “Procurador del Número”, según algunos proviene del hecho de que
el PDR determinaba el número de procuradores que debía haber en cada territorio jurisdiccional del país. Otros
dicen que la denominación diría relación con la principal obligación que pesa sobre los Procuradores en los
tribunales colegiados, consistente en tratar de obtener para las causas en que ellos intervienen la mejor
colocación, o sea, “el mejor número” en la tabla que debe confeccionarse para los efectos de su vista y fallo.
114 El profesor FORTTES critica que en la CS no puedan comparecer los procuradores ordinarios, pues la norma los
discrimina, más aún, sabiendo que los Procuradores del Número no requieren ser abogados.

9. LOS NOTARIOS.
a. CONCEPTO.
Históricamente las funciones de los Notarios, de los Secretarios y de los
Archiveros, estaban a cargo de un sólo funcionario denominado Escribano;
pero el COT separó estas funciones, y se las entregó a diversos auxiliares. Ahora
bien, de acuerdo al art. 399 del COT, los Notarios son ministros de fe pública
encargados de autorizar y guardar en su archivo los instrumentos que ante ellos
se otorgaren, de dar a las partes interesadas los testimonios que pidieren, y de
practicar las demás diligencias que la ley les encomiende.115
El art. 400 inc. I del COT señala que en cada comuna o agrupación de comunas
que constituya territorio jurisdiccional de JL, habrá a lo menos un Notario (el
número de habitantes es un elemento que se puede considerar para los efectos de
establecer el número de Notarios que puede haber en cada comuna); agrega el inc.
final de esta disposición, que ningún Notario puede ejercer sus funciones fuera de
su respectivo territorio. Así, por ejemplo, el JL de Valparaíso comprende el
territorio jurisdiccional de Valparaíso y Juan Fernández, por tanto, los 10 Notarios
que existen en Valparaíso no pueden ejercer sus funciones en Viña del Mar;
ahora, si hay un bien raíz en Arica, y el vendedor y el comprador son de Viña ¿se
puede otorgar la escritura en Valparaíso? Sí, pues ahí el Notario es competente, y
en la práctica esto se hace colocando en la escritura “de paso por esta ciudad”.

b. LA FE PÚBLICA.
Como se puede apreciar, la función genérica de los Notarios es ser un ministro de
fe pública, pero ¿qué es la fe pública? Los profesores ALFARO y FORTTES
señalan que es la confianza que la ley deposita en alguna autoridad o funcionario
mediante la cual los actos que realizan estas personas, se entienden que son
verdaderos o auténticos. En general, se traduce, en la confianza que tiene la
166
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

sociedad acerca de la autenticidad, de documentos y objetos empleados en el


tráfico jurídico y, por lo tanto, gozan de respaldo jurídico del Estado, cuando se
realizan antes determinados funcionarios116.
Su fundamento radica en el deber del Estado, como resguardador de la paz social,
de proteger los derechos subjetivos, evitando que surjan contiendas que requieran
la intervención de los tribunales. Para llevar a cabo tal protección, el Estado
necesita conocer con certeza los derechos sobre los que debe ejercerse esa tutela,
impidiendo que se niegue su existencia y garantizando su efectividad; necesidad
que viene a llenar la fe pública notarial (también existe la fe pública judicial,
administrativa, etc.). Es por ello que la fe pública es un bien protegido por el
Derecho Penal, pues es una base esencial de la organización política, jurídica y
social, y del tráfico jurídico y económico.
115 En cuanto al nombramiento de un Notario titular, la CA respectiva forma una terna, y en base a ella, lo
designa el PDR. Tratándose de un Notario suplente, para el caso de que el titular se ausentare, se nombra a un
abogado en tal carácter por el presidente de la CA respectiva o por el JL de turno en los lugares que no sean
asiento de Corte, pudiendo el titular proponer la persona del reemplazante.
116 Algunos señalan que esta confianza en la autenticidad surge espontáneamente en los individuos, por ende,
se debe prescindir de la intervención estatal; pues la gente tiende a confiar en la veracidad mientras no se demuestre
lo contrario.

¿De qué da fe el Notario o cualquier otro ministro de fe? Un ministro de fe


deja constancia de la autenticidad, esto es, de haberse realizado ciertos actos
ante él, de la fecha en que se otorgaron, de las personas que intervinieron, y de
lo que tales personas dijeron (declaraciones). Por lo tanto, los Notarios no dan
fe de la veracidad de que si tales hechos declarados son efectivos en la realidad;
eso sí, rigen respecto de ellos una presunción legal de veracidad (como es
presunción legal, admite prueba en contrario), y además, lo declarado ante el
Notario hace plena fe respecto de los otorgantes.

c. FUNCIONES DE LOS NOTARIOS.


Las funciones más importantes se encuentran desarrolladas en el art. 401 del COT,
el cual señala que son funciones de los Notarios:
i. Extender los instrumentos públicos con arreglo a las instrucciones que, de
palabra o por escrito, les dieren las partes otorgantes (art. 401 Nº 1)117. De acuerdo
al art. 1699 inc. I del CC, instrumento público es el autorizado con las
solemnidades legales por el competente funcionario; es decir, debe cumplir con
dos requisitos: debe otorgarse de acuerdo a las solemnidades que la ley señale,
las cuales varían dependiendo del instrumento de que se trate; y por un
167
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

funcionario competente en cuanto a la materia y al territorio.


Agrega el inc. II del art. 1699 que otorgado ante escribano e incorporado en un
protocolo o registro público, se llama escritura pública. Como se puede apreciar,
el instrumento público es el género y la escritura pública una especie, pues existen
más instrumentos públicos, como por ejemplo, los certificados de dominio
vigente, de hipoteca y gravámenes y de prohibiciones e interdicciones que
otorga el Conservador de Bienes Raíces; la copia de la demanda que el Receptor
entrega al notificarla; las partidas o certificados de nacimiento, matrimonio y
defunción que otorga el Oficial de Registro Civil; las resoluciones dictadas por los
tribunales de justicia, etc. La importancia de estos instrumentos públicos, es en
cuanto a su valor probatorio, pues éstos conllevan en si una presunción de
autenticidad, en cambio, los demás documentos escritos (documentos privados)
no conllevan en sí esta presunción, pues requieren reconocimiento.
ii. Levantar inventarios solemnes (art. 401 Nº 2). Por ejemplo, en el trámite de
posesión efectiva hay que hacer un inventario simple de los bienes del causante, pero
si participan incapaces, la ley obliga a que se haga un inventario solemne y que
intervenga un ministro de fe (Notario o Secretario de tribunal).
iii. Efectuar protestos de letras de cambio y demás documentos mercantiles
(art. 401 Nº 3). El protesto es un acto formal y solemne cuyo objeto consiste en
dejar testimonio fehaciente de que un documento mercantil presentado a cobro no
ha sido pagado.
iv. En general, dar fe de los hechos para que fueren requeridos y que no
estuvieren encomendados a otros funcionarios (art. 401 Nº 6); esto hace que los
Notarios sean los ministros de fe por excelencia. En efecto, los Notarios
realizan periódicamente y a

117 El art. 401 Nº 1 entrega la función de “extender” instrumentos públicos, de lo que se deduce que debe
“redactar”; pero en la práctica, quienes los redactan son los abogados, por tanto, su función se reduce a extender
instrumentos públicos en base a minutas redactadas por abogados.

solicitud de los abogados y clientes en general, las denominadas actas o


certificaciones notariales, esto es, diligencias efectuadas por el Notario, en general,
fuera de su oficio, en donde certifica que tal o cual acto se ha realizado, mediante
descripciones de hechos y circunstancias, y dejando constancia de ello mediante
declaraciones, las que pueden ser apoyadas y ratificadas por fotografías,
grabaciones, etc. Estas actas son cada vez más aceptadas por las diversas
instancias jurisdiccionales, constituyéndose en sí como un medio probatorio
idóneo y, en algunos casos, decisivos en la resolución de conflictos de intereses.
168
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

v. Guardar y conservar en riguroso orden cronológico los instrumentos que ante


ellos se otorguen, en forma de precaver todo extravío y hacer fácil y expedito su
examen (art. 401 Nº 7). Esta función se relaciona con los Registros o Libros que
debe llevar el Notario, cuales son: el Protocolo o Registro Público; el Libro
Repertorio de Escrituras Públicas y de Instrumentos Protocolizados; el Libro de
Índice Privado (se anotan los testamentos cerrados); y el Libro de Índice Público
(se anotan las escrituras por orden alfabético del apellido de los otorgantes, para
que esté a disposición del público).
vi. Otorgar certificados o testimonios de los actos celebrados ante ellos o
protocolizados en sus registros (art. 401 Nº 8). Es decir, el notario tiene por
función dar copia de los actos que llegan a él.
vii. Facilitar, a cualquier persona que lo solicite, el examen de los instrumentos
públicos que ante ellos se otorguen y documentos que protocolicen (art. 401 Nº 9).
viii. Autorizar las firmas que se estampen en documentos privados, sea en su
presencia o cuya autenticidad les conste (art. 401 Nº 10). El instrumento es un
documento escrito que puede ser público (por ejemplo, una escritura pública) o
privado, esto es, todos los demás que no sean públicos, como por ejemplo, los
“firmados ante notario”, los cuales se pueden firmar en su presencia (“firma ante
mi”) o con autorización, cuando la identidad le consta (“autorizo tales firmas”).
Esto le da fecha cierta a dichos instrumentos, pues de acuerdo al art. 1703 del CC la
fecha de un instrumento privado no se cuenta respecto de terceros sino desde...que
haya tomado razón de él...un funcionario competente, en el carácter de tal.
ix. Las demás que les encomienden las leyes (art. 401 Nº 11). Por ejemplo,
actuar como actuario en los juicios arbitrales, en los juicios partición, etc.

d. LA ESCRITURA PÚBLICA.
El art. 403 del COT señala que la escritura pública es el instrumento público o
auténtico otorgado con las solemnidades que fija esta ley, por el competente Notario,
e incorporado en su protocolo o registro público. De esta definición se pueden
señalar que los requisitos o características de las escrituras públicas son:
i. Que se trate de un instrumento público o auténtico. Como se dijo, el art. 1699
inc. I del CC señala que instrumento público o auténtico es el autorizado con las
solemnidades legales por el competente funcionario. Sin embargo, el legislador se
equivoca al hacer sinónimos lo público con lo auténtico, pues la autenticidad, de
acuerdo al art. 17 inc. II del CC, se refiere al hecho de haber sido realmente
otorgados y autorizados por las personas y de la manera que en los tales
instrumentos se exprese; y lo público alude a un instrumento que ha sido
169
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

autorizado por una persona en quien reside la autoridad pública (calza con la
definición del art. 1699). Por lo tanto, lo auténtico no tiene que ver con lo
público, por ello la redacción del artículo debió haber dicho “público y
auténtico”; pero en estricto rigor, los instrumentos públicos son casi siempre
auténticos, no obstante, hay muchos instrumentos auténticos que no son públicos,
así, por ejemplo, si un notario de la comuna de Valparaíso otorga una escritura en
Viña del Mar, ésta será auténtica pero no pública (y nula por la falta de
competencia, ya que el Notario no está habilitado para ejercer en Viña).
ii. Que dicho instrumento haya sido otorgado previa observancia de las
solemnidades que establece el COT. Estas solemnidades son:
- En cuanto a su redacción, el art. 404 del COT establece que las escrituras
públicas deben escribirse en idioma castellano y estilo claro y preciso, y en ellas no
podrán emplearse abreviaturas, cifras ni otros signos que los caracteres de uso
corriente, ni contener espacios en blanco. Podrán emplearse también palabras de
otro idioma que sean generalmente usadas o como término de una determinada
ciencia o arte. El Notario deberá inutilizar, con su firma y sello, el reverso no
escrito de las hojas en que se contenga una escritura pública o de sus copias.
- En relación a la forma de extenderse y la individualización de los otorgantes
y comparecientes, el art. 405 del COT dispone que las escrituras públicas
deberán otorgarse ante notario y podrán ser extendidas manuscritas,
mecanografiadas o en otra forma que leyes especiales autoricen. Deberán indicar
el lugar y fecha de su otorgamiento, la individualización del notario autorizante
y el nombre de los comparecientes, con expresión de su nacionalidad, estado civil,
profesión, domicilio y cédula de identidad, salvo en el caso de extranjeros y
chilenos radicados en el extranjero, quienes podrán acreditar su identidad con
el pasaporte o con el documento de identificación con que se les permitió su
ingreso al país. Además, el Notario al autorizar la escritura indicará el número de
anotación que tenga en el repertorio, la que se hará el día en que sea firmada por el
primero de los otorgantes.
- De acuerdo al art. 406 del COT, las escrituras serán rubricadas (firmadas) y
selladas en todas sus fojas por el notario. Ahora bien, cualquiera de las partes podrá
exigir al Notario que antes de firmarla, lea la escritura en alta voz, pero si todos los
otorgantes están de acuerdo en omitir esta formalidad, leyéndola ellos mismos,
podrá procederse así (art. 407 del COT); y si alguno de los comparecientes o
todos ellos no supieren firmar, lo hará a su ruego uno de los otorgantes que no
tenga interés contrario, según el texto de la escritura, o una tercera persona,
debiendo los que no firmen poner junto a la del que la hubiere firmado a su
170
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

ruego, la impresión del pulgar de la mano derecha o, en su defecto, el de la


izquierda (art. 408 del COT); no obstante, siempre que alguno de los otorgantes
o el Notario lo exijan, los firmantes dejarán su impresión digital en la forma
indicada en el artículo anterior (art. 409 del COT).
- El art. 410 del COT establece que no será obligatorio insertar en la
escritura documentos de ninguna especie, a menos que alguno de los otorgantes
lo requiera. Si en virtud de una ley debe insertarse en la escritura determinado
documento, se entenderá cumplida esta obligación con su exhibición al
Notario, quien dejará constancia de este hecho antes o después de la firma de los
otorgantes indicando la fecha y número del documento, si los tuviere, y la
autoridad que lo expidió; y el documento será agregado al final del protocolo.
- Por último, el inc. final del art. 413 señala que el Notario autorizará las
escrituras una vez que éstas estén completas y hayan sido firmadas por todos los
comparecientes. La autorización del Notario es la fe que éste da de la escritura,
firmándola a continuación. No hay al respecto una fórmula sacramental pero
generalmente los Notarios cumplen el requisito de la autorización usando la
expresión “doy fe”.
iii. Que el instrumento haya sido incorporado en su Protocolo o Registro
Público. Del art. 429 del COT, se deduce que el Protocolo es el Libro o Registro
donde se insertan las escrituras públicas en el orden numérico que les haya
correspondido en el Repertorio, agregándose a continuación de éstas los
documentos protocolizados, también conforme al orden numérico que les haya
correspondido en el Repertorio. En efecto, el art. 429 señala que todo Notario
deberá llevar un protocolo, el que se formará insertando las escrituras en el orden
numérico que les haya correspondido en el repertorio. A continuación de las
escrituras se agregarán los documentos a que se refiere el art. 415
(documentos
protocolizados), también conforme al orden numérico asignado en el
repertorio.118 Ahora bien, del art. 430 del COT se desprende que el Rep ertorio
es un libro o registro
público que llevan los Notarios de escrituras públicas y documentos
protocolizados, en el que se otorga y anota un número a cada uno de estos
instrumentos por riguroso orden de presentación. Este Libro se cierra diariamente
indicándose el número de la última anotación, la fecha y la firma del Notario; y
existe para evitar que una escritura pública fuese protocolizada con fecha
anterior a otra, y para que no se consigne una fecha distinta de la escritura
pública o documento protocolizado.
171
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Lo importante aquí, es que el original de la escritura pública, esto es, la escritura


que lleva la autorización notarial y es firmada por las partes y el notario (llamada
escritura matriz o sólo matriz) es lo que se incorpora en el protocolo. Lo que se
entrega a las partes interesadas son las copias de la escritura pública, es decir, los
documentos en que consta la trascripción fiel de la escritura matriz, extendidas
con arreglo a las solemnidades legales. Estas copias pueden ser otorgadas por el
Notario o por el Archivero Judicial, y corresponden a un instrumento público,
distinto a la escritura pública, puesto que la escritura pública o matriz es la que
está incorporada en el protocolo, y ésta sirve de fuente para sacar las copias,
traslados y testimonios que pidan los interesados.

118 De acuerdo al art. 429 inc. III del COT, los protocolos deberán empastarse, a lo menos, cada dos meses, no
pudiendo formarse cada libro con más de quinientas fojas, incluidos los documentos protocolizados, que se
agregarán al final en el mismo orden del repertorio (al año, el protocolo se envía al Archivero). Cada foja se
numerará en su parte superior con letras y números. Agrega el inc. V que cada protocolo llevará, además, un
índice de las escrituras y documentos protocolizados que contenga, y en su confección se observará lo dispuesto
en el inc. III del art. 431 (es decir, debe contener el nombre de los otorgantes y si se trata de personas jurídicas,
sucesiones u otras clases de comunidades, basta con anotar el nombre de éstas). Se iniciará con un certificado del
Notario en que exprese la fecha en que lo inicie, enunciación del respectivo contrato o escritura y nombre de los
otorgantes de la escritura con que principia.

iv. Que en su otorgamiento haya intervenido un Notario competente, esto es, el


notario que ha sido legalmente nombrado, que actúa dentro del territorio de su
jurisdicción y que se encuentra en el ejercicio de sus funciones.
¿Qué ocurre cuando estas exigencias no se cumplen? En general, las sanciones
aplicables para el caso de incumplimiento de las normas antedichas, son diversas
según sea la causa o motivo que las origina:
i. La nulidad de la escritura pública, si los otorgantes no han acreditado su
identidad en alguna de las formas establecidas en el art. 405, o en que no aparezcan
las firmas de las partes y del Notario. (art. 412 Nº 2 del COT).
ii. La falta de publicidad o autenticidad de la escritura pública, de acuerdo a las
causales que establece el art 426 del COT.119
Art. 426. No se considerará pública o auténtica la escritura:
1. Que no fuere autorizada por persona que no sea Notario, o por Notario
incompetente, suspendido o inhabilitado en forma legal;
2. Que no esté incorporada en el protocolo o que éste no pertenezca al notario
autorizante o al de quien esté subrogando legalmente;
3. En que no conste la firma de los comparecientes o no se hubiere salvado
este requisito en la forma prescrita en el art. 408;
4. Que no esté escrita en idioma castellano;
172
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

5. Que en las firmas de las partes o del Notario o en las escrituras


manuscritas, no se haya usado tinta fija, o de pasta indeleble, y
6. Que no se firme dentro de los sesenta días siguientes de su fecha de
anotación en el repertorio.
iii. Y por último, cabe como sanción la inexistencia de ciertas palabras; pues de
acuerdo al art. 411 del COT, se tendrán por no escritas las adiciones, apostillas, entre
reglonaduras, raspaduras o enmendaduras u otra alteración en las escrituras
originales que no aparezcan salvadas al final y antes de las firmas de los que las
suscriban.
Por último, se puede decir que la importancia del instrumento público y, en especial,
de la escritura pública es enorme, pues, desde un punto de vista procesal, es un título
ejecutivo, y es un medio probatorio que produce plena prueba del hecho de
haberse otorgado, de su fecha, de quienes la otorgaron y de que ellos hicieron las
declaraciones que ahí se indican (no produce prueba de que esas declaraciones
hechas por los interesados en ella sean verdaderas); y desde un punto de vista civil,
un acto no sometido a esta solemnidad es nulo absolutamente (por ejemplo, una
compraventa de un bien raíz).

e. LAS PROTOCOLIZACIONES Y LOS DOCUMENTOS


PROTOCOLIZADOS.
El art. 415 inc. I del COT señala que protocolización es el hecho de agregar un
documento al final del registro de un Notario, a pedido de quien lo solicita. Por lo
tanto, no es lo mismo la escritura pública que el documento o instrumento
protocolizado, porque la escritura pública se extiende ante el Notario y se
“incorpora” en el registro (pasar a formar parte del cuerpo); en cambio, en la
protocolización se “agrega” el documento al final del registro (poner o colocar

119 El profesor FORTTES recalca que en estos casos como la ley señala que no se considerará pública o
auténtica, puede tener valor probatorio como instrumento privado.

después de algo), y después se puede sacar de éste (desglosar). Además, el


documento protocolizado es un instrumento privado sin formalidad alguna, y el
hecho de protocolizar, por regla general, no le da la calidad de instrumento
público, salvo los documentos establecidos en el art. 420 del COT.
Art. 420. Una vez protocolizados, valdrán como instrumentos públicos:
1. Los testamentos cerrados y abiertos en forma legal;
2. Los testamentos solemnes abiertos que se otorguen en hojas sueltas, siempre
que su protocolización se haya efectuado a más tardar, dentro del primer día
173
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

siguiente hábil al de su otorgamiento;


3. Los testamentos menos solemnes o privilegiados que no hayan sido
autorizados por notario, previo decreto del juez competente;
4. Las actas de ofertas de pago (por ejemplo, pago por consignación), y
5. Los instrumentos otorgados en el extranjero, las transcripciones y las
traducciones efectuadas por el intérprete oficial o los peritos nombrados al efecto
por el juez competente y debidamente legalizadas, que sirvan para otorgar
escrituras en Chile.
El fin, utilidad o importancia de la protocolización, es triple:
i. Por un lado, permite asegurar la ubicación precisa de ciertos documentos
para sacar así copias de ellos, con las cuales se permite hacer valer los derechos y
obligaciones que aquéllos consignan.
ii. El instrumento protocolizado adquiere fecha cierta desde el
momento de la protocolización. En efecto, el art. 1703 del CC establece que la
fecha de un instrumento privado no se cuenta respecto de terceros sino desde. . .
que lo haya inventariado un funcionario competente, en el carácter de tal. No
obstante, el art. 419 del COT dispone que sin perjuicio de lo dispuesto en el art.
1703 del CC, la fecha de un instrumento privado se contará respecto de terceros
desde su anotación en el repertorio con arreglo al presente Código (y no desde el
día que se agrega al protocolo).
iii. Tiene importancia para la conservación del documento, pues una vez
protocolizado, queda bajo el cuidado y responsabilidad del Notario; y luego de un
año, el Protocolo pasa al Archivero Judicial. Como dice el profesor
FORTTES, la importancia de la protocolización se relaciona con un asunto
material, pues se hace para poder multiplicarlo (copiarlo con un respaldo legal) y
para darle perpetuidad (para que no se pierda).
En cuanto a los requisitos o formalidades legales de la protocolización, el art. 415
inc. II del COT señala que para que la protocolización surta efecto legal deberá
dejarse constancia de ella en el Libro Repertorio el día en que se presente el
documento, en la forma establecida en el art. 430; a su vez, el art. 430 dispone que
todo Notario llevará un Libro Repertorio de escrituras públicas y de documentos
protocolizados en el que se dará un número a cada uno de estos instrumentos por
riguroso orden de presentación. Tratándose de documentos protocolizados, se
dejará constancia de la fecha en que se presenten, de las indicaciones
necesarias para individualizarlos, del número de páginas de que consten y de la
identidad de la persona que pida su protocolización. Ahora bien, respecto de qué
documentos se pueden protocolizar, la regla general es que todo documento se
174
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

puede protocolizar, la excepción está dada por el art. 416 del COT, que señala que
no pueden protocolizarse, ni su protocolización producirá efecto alguno, los
documentos en que se consignen actos o contratos con causa u objeto ilícitos, salvo
que lo pidan personas distintas de los otorgantes o beneficiarios de ellos (la razón
de esto último, es que no hay razón de justicia, para privar a esas personas de los
beneficios legales de la protocolización de documentos de esta especie).
Un documento que ha sido protocolizado no se puede sacar sin más del
protocolo. Por ello, el art. 418 del COT dice que el documento protocolizado sólo
podrá ser desglosado del protocolo en virtud del decreto judicial.
Por último, los efectos legales de la protocolización, respecto de las partes, es que
el documento protocolizado tiene fecha cierta desde su protocolización (art.
1703 del CC), y respecto de terceros, desde su anotación en el Repertorio (art. 419
del COT). Y excepcionalmente, en algunos casos la protocolización da al
instrumento protocolizado valor de instrumento público.

f. LAS COPIAS DE ESCRITURAS PÚBLICAS Y DE DOCUMENTOS


PROTOCOLIZADOS.

El art. 421 del COT dice que sólo podrán dar copias autorizados de escrituras
públicas o documentos protocolizados el Notario autorizante (por haber sido nada
menos que el ministro de fe que intervino en su otorgamiento), el que subroga o
suceda legalmente o el archivero a cuyo cargo esté el protocolo respectivo. Ahora
bien, de acuerdo al art. 422 del COT, las copias podrán ser manuscritas,
dactilografiadas, impresas, fotocopiadas, litografiadas o fotograbadas. En ellas
deberá expresarse que son testimonio fiel de su original y llevarán la fecha, la
firma y sello del funcionario autorizante. El Notario deberá otorgar tantas copias
cuantas se soliciten.
Hubo una modificación legal que cambió la antigua distinción entre primeras y
segundas copias, pues hoy sólo se habla de “copias autorizadas” ante Notario o
copias simples. Las copias autorizadas incluyen la firma o rúbrica de puño y letra
del Notario y se extiende en papel timbrado (este documento es el que requiere
el CBR para realizar la inscripción en el Registro de la Propiedad) 120; las copias
simples, en cambio, son fotocopias de la copia autorizada que incluyen el sello
del notario (no aparece su firma).

175
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

G. LOS INSTRUMENTOS PRIVADOS AUTORIZADOS ANTE NOTARIO.


¿Qué actividades tiene el Notario en relación con los documentos privados? De
acuerdo al art. 401 Nº 10 del COT, son funciones de los Notarios: autorizar las
firmas que se estampen en documentos privados, sea en su presencia o cuya
autenticidad les conste. Ahora bien, la autorización de la firma puesta en un
instrumento privado no transforma al instrumento privado en público, pero sí
tiene un importante efecto: da fe que los otorgantes suscribieron el
documento, que se hicieron las declaraciones que en él se expresan, y de la fecha.
El art. 425 inc. I del COT señala que los Notarios podrán autorizar las firmas que
se estampen en documentos privados, siempre que den fe del conocimiento o de la
identidad de los firmantes y dejen constancia de la fecha en que se firman. Se
aplicará también en este caso la regla del art. 409 (impresión digital). En general,
el Notario hace dos cosas: autorizar las firmas, lo que implica que le constan las
identidades de las personas; y decir “firmados ante mí”. Al el respecto, el profesor
FORTTES señala que en los documentos privados el Notario es un testigo
abonando de que un documento fue firmado por tal persona, en tal fecha, etc.

120 Además, de acuerdo al art.434 Nº 2 del CPC, constituye título ejecutivo la copia autorizada de escritura pública
y no la escritura original o matriz, pues ésta queda en la notaría.

10. LOS CONSERVADORES.


El art. 446 del COT dice que son Conservadores los ministros de fe encargados de
los registros conservatorios de bienes raíces, de comercio, de minas, de accionistas
de sociedades propiamente mineras, de asociaciones de canalistas, de prenda agraria,
de prenda industrial, de especial de prenda y demás que les encomienden las leyes.
En general, son ministros de fe encargados de la custodia de los registros
conservatorios que establece la ley, y de dar copia a las partes de los documentos
que hay en ellos.
En cuanto a su ámbito territorial, el art. 447 del COT señala que habrá un
Conservador en cada comuna o agrupación de comunas que constituya el territorio
jurisdiccional de JL. En Valparaíso habrá un Conservador para las comunas de
Valparaíso y Juan Fernández y un conservador para la comuna de Viña del Mar.
En aquellos territorios jurisdiccionales en que sólo hubiere un Notario, el PDR
podrá disponer que éste también ejerza el cargo de Conservador de los registros
indicados en el artículo precedente. En tal caso, se entenderá el cargo de Notario
Conservador como un solo oficio judicial para todos los efectos legales.
El art. 446 del COT habla de “registros conservatorios”. Un registro es un libro
que se inicia cada año, donde quedan materializadas las inscripciones, esto es,
176
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

un extracto de la escritura que se inscribe en el Registro correspondiente. Estos


registros deben su creación a diversas leyes de orden sustantivo, por ejemplo, el
CC, el CCO, el Código de Minas, etc.; y son objeto de regulación especial en
reglamentos. El registro más importante, es el Registro de Bienes Raíces, el cual
se compone de cuatro libros: el Repertorio, libro en el cual se hacen las anotaciones
de los títulos que se presentan al CBR para su inscripción, bajo un número
correlativo (según el orden de presentación); el Registro de Propiedad, en el
cual se inscriben las traslaciones de dominio cualquiera sea su causa o título
(también se inscriben los autos de posesión efectiva y testamentos)121; el Registro
de Hipotecas y Gravámenes (aquí también se inscribe el reglamento de
copropiedad); y el Registro de Interdicciones y Prohibiciones de Enajenar, en el
cual se realizan las inscripciones de prohibiciones voluntarias e impositivas
como, por ejemplo, los embargos, medidas precautorias y promesas de venta, así
como también las interdicciones, sean convencionales, legales o judiciales.
En cuanto a las funciones de los Conservadores, de acuerdo al art. 452 del COT,
se extiende a los Conservadores, en cuanto es adaptable a ellos, todo lo dicho en
este Código respecto de los Notarios. En general, a los Conservadores les
corresponde: practicar las inscripciones que se les requiera, subinscripciones y
cancelaciones; otorgar copias y certificados a los interesados de las inscripciones
que practiquen en los registros; y una función de custodia, pues tienen a su cargo
los registros que la ley les encomiende.
121 El profesor FORTTES recalca que en el Conservador sólo se inscriben instrumentos públicos. Y una vez hecha
la inscripción de la propiedad, se pueden otorgar de ésta los certificados siguientes: certificado de dominio vigente
que señala los antecedentes de respecto de quién es el actual propietario; el certificado de Hipotecas y Gravámenes
que señala las prohibiciones y gravámenes que afectan a la propiedad; y el certificado de litigio que señala si la
propiedad existe algún juicio o disputa legal pendiente ¿De qué tipo es el sistema registral chileno? Existen en la
doctrina dos tipos: una personal y uno real. En Chile el sistema es personal, porque el registro señala que tal
persona es dueño de tal propiedad y la adquirió de tal persona. Ahora, en cuanto al modo de efectuarse el
registro, también hay dos tipos teóricos: el de la transcripción, en virtud del cual se copia el acto o contrato
íntegramente (se copia el título); y el de la inscripción, donde se copia lo más importante (ciertos datos), y que rige
en Chile.

11. LOS ARCHIVEROS.


De acuerdo al art. 453 del COT, los Archiveros son ministros de fe pública
encargados de la custodia de los documentos expresados en el art. 455 de este
Código y de dar a las partes interesadas los testimonios que de ello pidieren. En
cuanto a su organización territorial, el art. 454 del COT señala que habrá
Archivero en las comunas asiento de CA y en las demás comunas que determine
el PDR, previo informe de la CA (por ejemplo, en la Quinta Región hay un
177
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Archivero en Valparaíso, y también uno en Viña del Mar). Ahora bien, el art. 455

del COT señala que son funciones de los Archiveros:


i. La custodia de los documentos que en seguida se expresan: a) los procesos
afinados (juicios concluidos) que se hubieren iniciado ante los jueces de letras que
existan en la comuna o agrupación de comunas, o ante la CA o ante la CS, si el
Archivero lo fuere del territorio jurisdiccional en que estos tribunales tienen su
asiento; b) los procesos afinados que se hubieren seguido dentro del territorio
jurisdiccional respectivo ante jueces árbitros; c) los libros copiadores de sentencias
de los tribunales expresados en la letra a); y d) los protocolos de escrituras
públicas otorgadas en el territorio jurisdiccional respectivo (art. 455 Nº 1).
ii. Facilitar, a cualquiera persona que lo solicite, el examen de los procesos,
libros o protocolos de su archivo (art. 455 Nº 3).
iii. Dar a las partes interesadas, con arreglo a la ley, los testimonios que pidieren
de los documentos que existieren en su archivo (art. 455 Nº 4). Al respecto, el art.
456 del COT señala que las funciones de los Archiveros, en cuanto ministros de fe,
se limitan a dar conforme a Derecho, los testimonios y certificados que se les
pidan (por ejemplo, copias de escrituras públicas); y a poner, a petición de parte,
las respectivas notas marginales en las escrituras públicas (por ejemplo, un
mandato que se quiere revocar por medio de otra escritura pública, se lleva al
Archivero para que lo anote al margen).
iv. Ejercer las mismas funciones señaladas precedentemente respecto de los
registros de las actuaciones efectuadas ante los JG y lo TJOP (art. 455 Nº 6). Aquí
se habla de registros, ya que no hay expedientes por ser juicios orales.

12. LOS CONSEJOS TÉCNICOS.


Los Consejos Técnicos se incorporaron con la Ley 19.968 sobre Tribunales de
Familia, y al respecto, el art. 457 del COT señala que son organismos auxiliares
de la administración de justicia, compuestos por profesionales en el número y
con los requisitos que establece la ley (por ejemplo, sicólogos). Su función es
asesorar individual o colectivamente a los jueces con competencia en asuntos de
familia, en el análisis y mayor comprensión de los asuntos sometidos a su
conocimiento en el ámbito de su especialidad.122

122 Antes existían como auxiliares de la administración de justicia los Asistentes Sociales Judiciales, cuya
misión esencial era la de informar a los tribunales, especialmente de menores, acerca de los aspectos sociales,
económicos, educacionales, etc., con respecto a las partes o hechos del juicio.

178
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

13. LOS BIBLIOTECARIOS JUDICIALES.


El art. 457 bis del COT señala que los Bibliotecarios Judiciales son auxiliares de
la administración de justicia cuya función es la custodia, mantenimiento y
atención de la Biblioteca de la Corte en que desempeñen sus funciones, así
como las que el tribunal o su Presidente le encomienden en relación a las
estadísticas del tribunal. Por ejemplo, el Bibliotecario de la CS tiene a su
cargo la custodia de todos los documentos originales de calificación de los
funcionarios y empleados del Poder Judicial, y está facultado para dar a las partes
interesadas los testimonios que de ellos pidieren.

III. LA COMPETENCIA.
A. GENERALIDADES.
1. CONCEPTO.
Todos los tribunales tienen jurisdicción, sin embargo, no todos conocen de los
mismos asuntos. De esta manera surge la noción de competencia, la cual
determina y delimita el ejercicio de la función jurisdiccional dentro de cada
tribunal, pues es imposible el ejercicio conjunto de la jurisdicción por todos los
órganos que la detentan. Es por ello que se dice que la competencia es la medida
de la jurisdicción, o que la jurisdicción se reparte entregando a cada tribunal una
cuota o parte de ésta.
Sólo una vez que se han demarcado los límites espaciales externos de la
jurisdicción (límites internacionales y constitucionales), debe determinarse qué
tribunal específico es el que ejerce, en concreto, la facultad jurisdiccional; es
decir, se debe determinar el límite espacial interno de la jurisdicción, esto es, la
competencia. Para ello se recurre a las reglas generales de competencia, a los
factores o reglas especiales de competencia (materia, cuantía, fuero, grado y
territorio), y si existen dos o más jueces en el mismo territorio jurisdiccional,
deberán aplicarse las reglas de turno o de distribución de causas.
Ahora bien, el art. 108 del COT da un concepto legal de competencia al señalar que
es la facultad que tiene cada juez o tribunal para conocer de los negocios que la
ley ha colocado dentro de la esfera de sus atribuciones. Esta definición legal ha
sido criticada por ser incompleta, en el sentido de que no sólo la ley coloca un
asunto o negocio dentro de la esfera de las atribuciones de un tribunal, sino que
también pueden hacerlo las partes interesadas, a través de la prórroga de
competencia, y también puede hacerlo otro tribunal, mediante lo que se conoce
como competencia delegada123. Quienes formulan esta crítica agregan elementos al
179
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

concepto ya citado, para dar una definición completa; así, señalan que la
competencia es la facultad que tiene cada juez o tribunal para conocer de los
negocios que la ley, las partes u otro tribunal, ha colocado dentro de la esfera de
sus atribuciones.
Según otros autores la definición legal adolecería de un defecto formal, pues al
decir que la competencia “es la facultad que tiene cada juez o tribunal”, se estaría
asimilando al concepto de jurisdicción. Pues, la competencia no sería una
facultad ni un poder, sino que un límite o

123 Esto ha sido contra-argumentado señalando que quien entrega esta facultad de prorrogar la competencia es,
al fin y al cabo, la ley.

medida de esa facultad o poder que es la jurisdicción. En este sentido, el profesor


ORELLANA define a la competencia señalando que es la medida de
jurisdicción o esfera u órbita de atribuciones establecida por la ley, para que cada
juez o tribunal ejerza la facultad de conocer, juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en
las causas civiles.

2. JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA.
Como ya se ha tenido ocasión de señalar, la jurisdicción es una función que
le corresponde en abstracto a todos los tribunales, porque ella es inherente a éstos;
sin embargo, cuando se aplica a un determinado tribunal, esa cuota, parte o porción
de jurisdicción, se va a denominar competencia. Es por ello que suele decirse que
la competencia es la medida de la jurisdicción, y que entre ambas existe una
relación de género a especie, pues mientras que la jurisdicción pertenece a todos
los tribunales, la competencia sólo a algunos. 124
Establecida la relación entre jurisdicción y competencia, es necesario referirse a
las diferencias que existen entre ellas, que son las siguientes:
i. La jurisdicción es una potestad abstracta, pues la tienen todos los tribunales de
justicia; en cambio, la competencia es una singularización o concreción de la
jurisdicción en un negocio concreto; es el poder que tiene cada tribunal
determinado, para conocer de los negocios que le son propios. Por lo anterior,
es que un tribunal puede no tener competencia para conocer de un determinado
asunto y no por ello deja de ser tal.
ii. Relacionado con lo anterior, se dice que la jurisdicción es el todo, en
cambio, la competencia es una parte de la jurisdicción y, por tal razón, es que
también se puede definir la competencia como la medida, cantidad, o grado de la
180
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

jurisdicción que a cada tribunal corresponde.


iii. En cuanto a la prórroga, la jurisdicción es improrrogable, en cambio la
competencia, en relación a su factor territorio, es prorrogable por las partes.
iv. En relación con lo anterior, el profesor FORTTES señala que la jurisdicción
siempre es irrenunciable, en cambio, la competencia puede ser renunciada en alguno
de sus factores, específicamente, en su factor territorio.
v. La jurisdicción es unitaria, única e indivisible, en cambio, la competencia es
en esencia divisible, por ejemplo, competencia del juez de familia, civil; juez de
única y de primera instancia; competencia relativa o absoluta, etc.

124 El profesor ALFARO señala que esta relación de género-especie hoy es cuestionada, ya que la competencia es
un concepto que no es exclusivo de los tribunales de justicia, así, por ejemplo, el Congreso tiene competencia
para crear leyes (esto se extrae del fundamento constitucional de la competencia, que está en el art. 7º inc. I de la
CPR, al decir que los “órganos del Estado” actúan válidamente previa investidura regular de sus integrantes, dentro de
su competencia y en la forma que prescriba la ley). Por lo anterior, él prefiere decir que la jurisdicción es el
“todo”, y la competencia una “parte o medida” de la jurisdicción. Por otro lado, el profesor LUHRS no está de
acuerdo con aquellos que señalan que la competencia es la medida o cuota de la jurisdicción, pues para él existe una
diferencia sustancial entre una y otra, en el sentido de que la actuación de alguien que carece de jurisdicción no
produce efecto alguno, en cambio, si alguien actúa sin competencia, y esa falta de competencia no se reclama en
los plazos establecidos, esos actos se validan.

vi. La jurisdicción es indelegable, en cambio, la competencia admite


delegación a través de la figura de los exhortos (aquí es el propio juez el que
traslada la competencia de un lugar a otro).
vii. También es posible advertir una diferencia en la forma de alegar la falta de
jurisdicción o competencia. La falta competencia debe ser alegada como
excepción dilatoria (de previo y especial pronunciamiento), de lo contrario, se
sanea (se entiende que hay prórroga); en cambio, la falta de jurisdicción no puede
reclamarse por la vía de una excepción dilatoria, ya que ellas tienen por objeto
corregir vicios del procedimiento, y cuando no hay jurisdicción no existe proceso
y, en consecuencia, tampoco hay procedimiento (esto es, la forma en que debe
llevarse el debate en el proceso); es por ello que la doctrina mayoritaria señala
que debe ser alegada como defensa de fondo que busca destruir la razón de la
pretensión, es decir, mediante una excepción perentoria.125
En el ámbito del juicio ejecutivo, la doctrina señala que la falta de jurisdicción
puede reclamarse en virtud del art. 464 Nº 7 del CPC, y la incompetencia del
tribunal que conoce de la ejecución (no del que dictó la sentencia que pretende
ejecutarse) se reclama mediante la causal establecida en el art. 464 Nº 1 del CPC.
Art. 464. La oposición del ejecutado sólo será admisible cuando se funde en

181
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

alguna de las excepciones siguientes:


1. La incompetencia del tribunal ante quien se haya presentado la demanda.
7. La falta de alguno de los requisitos o condiciones establecidos por las leyes
para que dicho título tenga fuerza ejecutiva, sea absolutamente, sea con relación
al demandado.
viii. En relación con lo anterior, se señala que la sanción aplicable por la falta
de jurisdicción es la inexistencia del acto, pues el fallo ejecutoriado no sanea el
vicio, sino que produce cosa juzgada aparente; en cambio, la falta de competencia
podría acarrear la nulidad procesal (la que debe ser reclamada dentro del juicio
mediante una excepción dilatoria), y puede sanearse por la autoridad de cosa
juzgada de la sentencia firme o ejecutoriada.
ix. En cuanto a los recursos de casación, la ausencia de jurisdicción no
legitima la interposición del recurso de casación en la forma ni en el fondo, los
cuales suponen la existencia de un juicio que en este caso no hay. En cambio, en la
competencia sí procede el recurso de casación en la forma, pero no así el recurso
de casación en el fondo, ya que la falta de competencia origina errores en el
procedimiento (en normas ordenatoria litis) y no en el fondo del juicio (normas
decisoria litis).

3. CLASES DE COMPETENCIA.
Como se ha dicho en párrafos anteriores, la jurisdicción es un concepto que no
admite clasificaciones, en cambio, respecto de la competencia se han
establecido una serie de distinciones atendiendo a distintos aspectos, los cuales
se tratarán a continuación.

125 Sin embargo, el profesor Francisco HOYOS señala que un “juez” carente de jurisdicción no puede entrar a
conocer del fondo de un asunto, porque precisamente carecería de jurisdicción. Es por ello que se señala que en este
caso se atentaría contra el art. 7º inc. II de la CPR (ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas
pueden atribuirse, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que
expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las leyes.), y por ende habría nulidad de derecho
público, responsabilidad penal por arrogación de funciones, y procedería la queja disciplinaria.

182
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

a COMPETENCIA ABSOLUTA Y RELATIVA.


La clasificación más importante de la competencia es aquella que atiende al
factor o elemento que la determina; criterio que da lugar a la competencia
absoluta y relativa.
i. La competencia absoluta, es aquella que se relaciona con los factores o
índices que permiten establecer la jerarquía, clase o categoría del tribunal llamado a
conocer de un determinado asunto judicial. En otras palabras, es la que se
determina de acuerdo a los factores de competencia absoluta, que son la materia, la
cuantía y el fuero, establecer la jerarquía, clase o categoría del tribunal, dentro
de la estructura piramidal de los tribunales, que va a conocer de un determinado
asunto. Así, se podrá determinar si para el conocimiento de un asunto civil
específico es competente un juez de letras, un tribunal unipersonal de excepción, una
CA, o la CS.
ii. La competencia relativa, es aquella que determina el tribunal preciso que,
dentro de una jerarquía, clase o categoría ya determinada por las reglas de
competencia absoluta, es el llamado a conocer de un asunto judicial. Esta
competencia está determinada por único factor, cual es, el territorio; así, por
ejemplo, los jueces de letras tienen competencia absoluta para conocer de un juicio
civil declarativo, y el juez de letras del domicilio del demandado, tiene competencia
relativa para conocer del juicio antes indicado.
Existen diferencias fundamentales entre la competencia absoluta y la
competencia relativa, a saber:
i. En cuanto a la fin ali dad, la competencia absoluta sirve para precisar la j
erarquía, clase o categoría del tribunal que va a conocer de un determinado
asunto; en cambio, la competencia relativa sirve para precisar qué tribunal
determinado, dentro de esa jerarquía, clase o categoría de tribunales, va a
conocer de ese mismo asunto.
ii. En relación con los factores que las determinan, la competencia absoluta
tiene como factores determinantes o puntos de referencia, a la materia, la cuantía
y el fuero; en cambio, la competencia relativa tiene como factor determinante o
punto de referencia, solamente al territorio.
iii. Respecto a su carácter, la competencia absoluta ha sido establecida por
razones de orden público, en cambio, la competencia relativa ha sido establecida
en el sólo interés de las partes litigantes.
iv. En lo relativo a la renunc i a, la competencia absoluta no puede ser
renunciada (alterada) por las partes litigantes, precisamente por su carácter de
orden público, en cambio, la competencia relativa puede ser renunciada por las
183
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

partes (prorrogándola), desde el momento en que ha sido establecida en el propio


y personal interés de ellas.
v. Por último, en cuanto a su oportunidad o impulso, la incompetencia
absoluta puede ser declarada de oficio por el tribunal o puede ser representada
por las partes litigantes en cualquier estado del juicio; en cambio, la
incompetencia relativa sólo puede ser representada por las partes litigantes antes
de hacer cualquiera gestión que implique prorrogar la competencia y, por tanto,
el juez no puede declararla y repelerla de oficio, porque se puede sanear, por
haberla prorrogado las partes.

b. COMPETENCIA NATURAL Y PRORROGADA.


Según la fuente de la competencia, o si requiere la intervención de la voluntad de
las partes para la determinación de ésta, se distingue entre competencia natural y
competencia prorrogada.
i. La competencia natural, es aquella que la ley asigna a cada tribunal
tomando en consideración las reglas de competencia, sin que exista intervención
alguna de las partes.
ii. La competencia prorrogada, es aquella que naturalmente no corresponde
al tribunal, pero puede llegar a tenerla por la voluntad de las partes, cuando
concurran los requisitos legales; en otras palabras, es la competencia que las
partes atribuyen, expresa o tácitamente, a un tribunal que no es el naturalmente
competente. Esta institución llamada prórroga de la competencia, está establecida
en el art. 181 del COT, y puede referirse tanto a un asunto ya iniciado, como a
uno futuro, teniendo valor únicamente cuando dice relación con materias civiles
contenciosas, y con el factor territorio.
Art. 181. Un tribunal que no es naturalmente competente para conocer de un
determinado asunto, puede llegar a serlo si para ello las partes, expresa o
tácitamente, convienen en prorrogarle la competencia para este negocio.
Por ejemplo, cuando se dice que en un juicio de cobro de pesos es competente el
juez de letras del domicilio del demandado, se alude a la competencia natural de
ese tribunal, porque es la ley la que le asigna esa competencia. En cambio, si las
partes convienen en que dicho juicio se someta al conocimiento del juez de letras
del lugar en que se celebró el contrato, este juez tendrá una competencia
prorrogada.

184
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

c. COMPETENCIA PROPIA Y DELEGADA.


Según el origen de la competencia (originaria o derivativa), ésta puede ser propia
o delegada.

i. La competencia propia, es la que corresponde a un tribunal por expresa


disposición de la ley y la ejerce por sí mismo y no por medio de otro tribunal.
El tribunal con competencia propia, sólo puede ejercer su competencia en los
negocios y dentro del territorio que la ley le ha asignado (corresponde al juez
natural); sin embargo, excepcionalmente la ley permite al tribunal que
efectúe personalmente algunas diligencias fuera de su territorio jurisdiccional,
como sucede en el caso de la inspección personal del tribunal (art. 403 del CPC).
Art. 403. Fuera de los casos expresamente señalados por la ley, la inspección
personal del tribunal sólo se decretará cuando éste la estime necesaria; y se
designará día y hora para practicarla, con la debida anticipación, a fin de que
puedan concurrir las partes con sus abogados.
La inspección podrá verificarse aún fuera del territorio señalado a la jurisdicción
del tribunal.
ii. La competencia delegada, es aquella que un tribunal confiere o delega a
otro para que éste practique diligencias específicas dentro de su jurisdicción. En
nuestro sistema procesal, esto se hace efectiva a través del envío de
comunicaciones que reciben el nombre de exhortos o cartas rogatorias126.
La competencia delegada difiere de la competencia prorrogada en los siguientes
aspectos:
- En cuanto a su origen o fuente, la competencia prorrogada tiene su origen en
una norma legal, y ella se produce por un acuerdo expreso o tácito de las partes.
En cambio, la competencia delegada si bien también tiene su origen en la norma
legal que autoriza la delegación, ella arranca de un acto del juez, naturalmente
competente, que encomienda a otro, fuera de su territorio jurisdiccional, la
práctica de determinados actos procesales.
- En cuanto a su extensión, la competencia prorrogada sólo se extiende a los
asuntos contenciosos en materia civil y siempre que se trate de la competencia
relativa; en cambio, la competencia delegada comprende tanto la competencia
absoluta como la relativa, ya sea en materia civil, penal, etc., y en asuntos
contenciosos o no.
- En cuanto a las facultades que se le otorgan al tribunal, en la competencia
prorrogada el tribunal puede avocarse íntegramente al conocimiento del asunto,
como si fuera el tribunal naturalmente competente; en cambio, en la competencia
185
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

delegada el tribunal exhortado sólo queda habilitado para llevar a cabo los
actos procesales específicamente señalados en dicho exhorto, por ejemplo,
para tomar prueba testimonial.
- Y en cuanto su duración, la prórroga es perpetua, es decir, se confiere al
tribunal durante todo el conocimiento del asunto, en cambio, la delegación es
temporal, dura mientras se realice la actuación concreta.

d. COMPETENCIA COMÚN Y ESPECIAL.


Según la amplitud o extensión de materias que poseen los tribunales para el
conocimiento de un asunto, o atendiendo al número de negocios de que se
compone la competencia, se distingue entre competencia común y competencia
especial.
i. La competencia común, es la que corresponde a un tribunal para conocer
de la generalidad de los asuntos, cualquiera que sea la materia sobre la cual versan
(civiles, contenciosos o no contenciosos, de familia, de comercio, de minas, del
trabajo, etc.). Por ejemplo, los JL con competencia común, que existen en
aquellos territorios jurisdiccionales en donde no existen tribunales especiales;
las CA y también la CS.

126 Como se verá más adelante, el exhorto es un acto jurídico procesal en virtud del cual el tribunal que conoce
de una causa, envía una comunicación a otro tribunal nacional o extranjero, para que practique u ordene practicar
determinadas actuaciones judiciales dentro de su territorio jurisdiccional. Ahora bien, cosa distinta a los exhortos,
es que un juez dicte una sentencia que deba cumplirse fuera de su territorio, lo que está permitido por el art. 7º del
CPC. En efecto dicha disposición señala que los tribunales sólo podrán ejercer su potestad en los negocios y dentro
del territorio que la ley les hubiere respectivamente asignado; y agrega el inc. II que lo cual no impide que en
los negocios de que conocen puedan dictar providencias que hayan de llevarse a efecto en otro territorio.

ii. La competencia especial, es la que le corresponde a un tribunal para


conocer de ciertos y determinados asuntos que, según su propia naturaleza, la ley
ha colocado dentro de la esfera de sus atribuciones. Por ejemplo, los JL con
competencia civil, los JL del trabajo, los juzgados de familia, los Juzgados de
Garantía, etc.
En nuestro país, la regla general es que la competencia sea común, pues para que
existan más tribunales que conozcan de ciertos y determinados asuntos, se
necesitarían más recursos; por ende, por razones económicas, se hace difícil (por
no decir imposible) su instauración como regla general.

186
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

e. COMPETENCIA PRIVATIVA Y ACUMULATIVA.


Según su exclusividad, o atendiendo al número de tribunales que pueden
conocer del asunto, se habla de competencia privativa o exclusiva y de
competencia acumulativa o preventiva.
i. La competencia privativa o exclusiva, es la que corresponde a un
tribunal, por disposición legal, para conocer de asunto en forma exclusiva y
excluyente127.
ii. La competencia acumulativa o preventiva, es aquella que corresponde
por ley a dos o más tribunales a la vez, pero si uno de ellos interviene o
previene en el conocimiento del asunto, hace desaparecer la competencia de los
restantes (cesan los demás ipso facto en su competencia). Esta especie de
competencia está contemplada como una regla general de competencia, en el art.
112 del COT (regla de prevención).
Art. 112. Siempre que según la ley fueren competentes para conocer de un
mismo asunto dos o más tribunales, ninguno de ellos podrá excusarse del
conocimiento bajo el pretexto de haber otros tribunales que puedan conocer del
mismo asunto; pero el que haya prevenido en el conocimiento excluye a los
demás, los cuales cesan desde entonces de ser competentes.
Como dice CASARINO, dentro de nuestra legislación la regla general es
que la competencia sea privativa o exclusiva de cada tribunal, y la excepción
es la competencia acumulativa o preventiva. Esta última clase de competencia es
más común en asuntos penales, por ejemplo, cuando un mismo sujeto comete
varios delitos en distintos lugares; en cambio en negocios civiles, los casos de
competencia acumulativa o preventiva son escasísimos (por ejemplo, los
contemplados en los arts. 135, 140, y 147 inc. final del COT).
Art. 135. Si la acción entablada fuere inmueble, será competente para conocer
del juicio el juez del lugar que las partes hayan estipulado en la respectiva
convención. A falta de estipulación será competente, a elección del demandante:
1. El juez del lugar donde se contrajo la obligación; o
2. El del lugar donde se encontrare la especie reclamada.
Si el inmueble o inmuebles que son objeto de la acción estuvieren situados en
distintos territorios jurisdiccionales, será competente cualquiera de los jueces en
cuya comuna o agrupación de comunas estuvieren situados.
127 Cabe señalar que esta competencia no se debe confundir con la competencia especial y exclusiva de la CS
para conocer de determinados asuntos (como los recursos de casación en el fondo, de revisión); ni con la de los
jueces de garantía que conocen de un proceso penal, a propósito de la acción restitutoria, la que sólo se puede
intentar ante ellos. En contrario se encuentra la opinión del profesor ORELLANA, quien menciona como ejemplos
de competencia privativa o exclusiva precisamente los que aquí se excluyen.

187
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Art. 140. Si el demandado tuviere su domicilio en dos o más lugares, podrá el


demandante entablar su acción ante el juez de cualquiera de ellos.
Art. 147. Será juez competente para conocer de las demandas de alimentos el del
domicilio del alimentante o alimentario, a elección de este último. Asimismo,
ello se aplicará a las solicitudes de aumento de pensiones alimenticias
decretadas.

f. COMPETENCIA CONTENCIOSA Y NO CONTENCIOSA.


Según la naturaleza de los negocios, o según haya o no contienda entre las partes,
se distingue entre competencia contenciosa y no contenciosa.128
i. La competencia contenciosa, es aquella que le corresponde a un
tribunal para conocer de juicios o procesos en que hay conflictos jurídicos.
ii. La competencia voluntaria o no contenciosa, es aquella que le
corresponde a un tribunal para conocer de actos judiciales no contenciosos, esto
es, aquellos que según la ley requieren la intervención del juez y en que no se
promueve contienda alguna entre partes (art. 817 del CPC).

La importancia de esta clasificación, según el profesor ORELLANA, dice relación


con la posibilidad de modificar la sentencia; así, en los asuntos contenciosos
cuando la sentencia se encuentra firme o ejecutoriada, produce cosa juzgada,
vale decir, pasa a ser irrevocable e inmutable. En los asuntos no contenciosos, en
cambio, es necesario distinguir si la sentencia es positiva o negativa: pues si la
sentencia es negativa, puede ser modificada; y si la sentencia es positiva, hay que
distinguir si está pendiente o se encuentra cumplida, ya que si se encuentra
pendiente la ejecución, ella puede modificarse, en cambio, si se encuentra
cumplida, no podrá alterarse (art. 821 del CPC).

Art. 821. Pueden los tribunales, variando las circunstancias, y a solicitud del
interesado, revocar o modificar las resoluciones negativas que hayan dictado, sin
sujeción a los términos y formas establecidos para los asuntos contenciosos.
Podrán también en igual caso revocar o modificar las resoluciones afirmativas,
con tal que esté aún pendiente su ejecución.

g. COMPETENCIA DE ÚNICA, PRIMERA O SEGUNDA INSTANCIA.


Según el grado de conocimiento, se distingue entre competencia de única, de
primera y de segunda instancia. El art. 188 del COT reconoce esta clasificación al
señalar que la competencia de que se halla revestido un tribunal puede ser o para
fallar un asunto en una sola instancia, de modo que la sentencia sea inapelable; o
188
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

para fallarlo en primera instancia, de manera que la sentencia quede suj eta al
recurso de apelación. Hay que recordar que la instancia es un grado jurisdiccional
en que un tribunal conoce de un asunto, tanto en los hechos como en el Derecho.
128 Esta distinción también se hizo a propósito de la jurisdicción, y allí se dijo que la jurisdicción era una sola, no
obstante, la doctrina hablaba de jurisdicción contenciosa, en el sentido de que, para que la jurisdicción sea tal, debe
haber un litigo, es decir, un conflicto intersubjetivo de intereses, jurídicamente trascendente, caracterizado por la
existencia de una pretensión resistida.

i. La competencia de única instancia, es aquella de que se halla revestido


un tribunal para fallar un asunto de forma inapelable. En la competencia de única
instancia el asunto va a ser conocido sólo por un órgano jurisdiccional, tanto en
los hechos como en el derecho, sin posibilidad de exámenes posteriores por otro
tribunal superior. Esto es excepcional en Chile, pues sólo hay contados casos
en que procede, debido a la naturaleza o cuantía del negocio (por ejemplo, las
causas civiles y de comercio cuya cuantía no exceda de 10 UTM).129
ii. La competencia de primera instancia, es aquella en donde la
sentencia queda sujeta al recurso de apelación. Según CASARINO, la primera
instancia constituye la regla general en nuestro país, aun cuando en definitiva no se
ejerza el recurso de apelación por las partes.130
iii. Y la competencia de segunda instancia, es aquella de que se halla
revestido un tribunal superior para conocer de un recurso de apelación que se ha
deducido en contra de una sentencia pronunciada por un tribunal inferior en
primera instancia. El profesor FORTTES señala que ésta es una competencia muy
limitada, ya que sólo se revisa la parte de la sentencia que haya sido apelada; en
cambio en la primera o única instancia, hay una competencia amplia, pues abarcan
todas las acciones y excepciones deducidas durante el proceso.

B. REGLAS DE COMPETENCIA.
1. CONSIDERACIONES PREVIAS.
Las reglas de competencia son aquellas disposiciones legales que indican qué
tribunal preciso tiene atribución o facultad para conocer de un determinado
negocio judicial. La ley establece una serie de reglas, las cuales se pueden
enunciar en el siguiente un esquema:

189
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Reglas De competencia absoluta De competencia


especiales relativa
Radicación o fijeza
Grado o jerarquía
Extensión
Prevención o inexcusabilidad
Ejecución
Reglas de turno y de distribución de causas

129 Esto no significa que la sentencia sea inimpugnable, pues cabe la casación en la forma si existe alguno de los
vicios señalados en el art. 768 del CPC.
130 En determinados casos el legislador ha establecido que de no ejercerse el recurso de apelación, es procedente el
trámite de la consulta, mediante el cual se revisará una determinada sentencia definitiva por un tribunal superior (por
ejemplo, en materia de juicio de hacienda, o en materia de juicios de nulidad de matrimonio).

190
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

2. REGLAS ESPECIALES DE COMPETENCIA.


Como se dijo al momento de clasificar la competencia, atendiendo al factor o
elemento que la determina, se distingue entre competencia absoluta y relativa. La
competencia absoluta tiene como factores determinantes o puntos de referencia, a
la materia, la cuantía y el fuero; en cambio, la competencia relativa tiene como
factor determinante solamente al territorio.

2.1. REGLAS O FACTORES DE COMPETENCIA ABSOLUTA.


Las reglas de competencia absoluta dice relación con aquellos factores o índices
que permiten establecer la jerarquía, clase o categoría del tribunal llamado a
conocer de un determinado asunto judicial. Se trata, en concreto, de un conjunto
ordenado y metódico de preceptos de Derecho procesal orgánico, que vienen a
indicar si un asunto judicial determinado debe ser de la competencia de un JL, de
una CA, de la CS, etc.
Ahora bien, los elementos que la ley considera para establecer la clase o jerarquía
de un tribunal que debe conocer de un determinado negocio, son: el fuero, la
materia y la cuantía. Puede suceder que estos factores se encuentren en conflicto,
así, por ejemplo, puede ocurrir que en virtud del factor fuero un asunto sea de
competencia de un ministro de CA y, asimismo, en virtud del factor materia sea
de la competencia de un JL. Al respecto, la doctrina señala que el orden que
establece la ley no es accidental, sino que se trata de un verdadero orden de
prelación, en el cual el fuero prima sobre la materia y la cuantía, y la materia sobre
la cuantía. Por tanto, en caso de controversia se aplica primero el fuero, y si no hay
fuero, prima la materia por sobre la cuantía.
Como se dijo al analizar la competencia absoluta, estas reglas son de orden público
y, por tanto, irrenunciables por las partes, pues no procede la prórroga de
competencia; por otra parte, la incompetencia absoluta debe ser declarada de
oficio por el tribunal, y no existe plazo para que las partes aleguen la nulidad del
procedimiento por incompetencia absoluta del tribunal. Por último, estos factores
de competencia se pueden clasificar en factores objetivos y subjetivos: los factores
objetivos apuntan al conflicto jurídico, y los subjetivos apuntan a las personas
involucradas en él. El único factor subjetivo es el fuero (es un factor de carácter
personal), pues la materia es un factor objetivo de carácter cualitativo (se vincula
con la cosa pedida y la causa de pedir), y la cuantía también es un factor objetivo
de carácter cuantitativo, pero a diferencia de la materia, no es de carácter jurídico,
sino que apunta, en materia civil, a un aspecto económico, y en materia penal, a
la gravedad de la pena asignada al delito.
191
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

2.1.1. EL FUERO.
a. CONCEPTO.
El fuero es un factor de competencia absoluta de carácter subjetivo, que implica
una garantía para una de las partes involucradas en el conflicto, consistente en
elevar el conocimiento del asunto a un tribunal superior, de manera de evitar que
la función o cargo de la otra parte altere la independencia del juez, en el sentido
de presionarlo.
Por lo tanto, el fuero no es un beneficio para la persona que goza de una
determinada función o cargo, sino que es una garantía para la persona que no
cuenta con él, al pensar el legislador que un tribunal superior es más
independiente en sus decisiones, pues existe un menor riesgo de que ese juez se
deje influenciar por la investidura de la persona. Su importancia dice relación con
que mantiene la imparcialidad del juez y la relativa igualdad ante la ley.

b. CLASIFICACIONES DEL FUERO.


Atendiendo a las personas que intervienen en el conflicto jurídico, el fuero
admite diferentes clasificaciones, a saber:
i. El fuero menor, es aquel en virtud del cual determinadas personas, por el
hecho de desempeñar una función pública, hacen radicar el conocimiento de un
asunto en primera instancia de los jueces de letras, pero sólo respecto de las
causas civiles o de comercio cuya cuantía sea inferior a 10 UTM (art. 45 Nº 2 letra
G del COT). En este caso el efecto protector del fuero no implica trasladar el
conocimiento del asunto a un tribunal superior, sino que darle una doble instancia
al proceso que, por su cuantía, habría de tramitarse en única instancia.
Art. 45. Los jueces de letras conocerán:

1. En única instancia:
a) De las causas civiles cuya cuantía no exceda de 10 Unidades Tributarias
Mensuales;
b) De las causas de comercio cuya cuantía no exceda de 10 Unidades
Tributarias Mensuales, y
2. En primera instancia:
g) De las causas civiles y de comercio cuya cuantía sea inferior a las señaladas en
las letras a) y b) del N° 1 de este artículo, en que sean parte o tengan interés los
Comandantes en Jefe del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea, el General
Director de Carabineros, los Ministros de la CS o de alguna CA, los Fiscales de
estos tribunales, los jueces letrados, los párrocos y vicepárrocos, los cónsules
192
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

generales, cónsules o vicecónsules de las naciones extranjeras reconocidas por el


Presidente de la República, las corporaciones y fundaciones de derecho público o
de los establecimientos públicos de beneficencia.
ii. El fuero mayor, es aquel en virtud del cual se eleva el conocimiento de un
asunto de carácter civil, que en un principio estaba entregado a un juez de letras,
a un tribunal unipersonal de excepción, concretamente, a un Ministro de CA (art.
50 Nº 2 del COT). 131
Art. 50. Un ministro de la Corte de Apelaciones respectiva, según el turno que
ella fije, conocerá en primera instancia de los siguientes asuntos:
2. De las causas civiles en que sean parte o tengan interés el PDR, los ex PDR,
los Ministros de Estado, Senadores, Diputados, miembros de los Tribunales
Superiores de Justicia, CGR, Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas,
General Director de Carabineros de Chile, Director General de la Policía de
Investigaciones de Chile, los Intendentes y Gobernadores, los Agentes
Diplomáticos chilenos, los Embajadores y los Ministros Diplomáticos acreditados
con el Gobierno de la República o en tránsito por su territorio, los Arzobispos, los
Obispos, los Vicarios Generales, los Provisores y los Vicarios Capitulares.
La circunstancia de ser accionista de SA las personas designadas en este número,
no se considerará como una causa suficiente para que un ministro de la CA
conozca en primera instancia de los juicios en que aquéllas tengan parte,
debiendo éstos sujetarse en su conocimiento a las reglas generales.
iii. Por último, el fuero judicial o fuero de los jueces, según CASARINO, es
aquel en virtud del cual se produce una alteración, establecida por la ley, de la
jerarquía de los tribunales que van a conocer de los asuntos civiles o penales en

131 Cabe decir que en el nuevo sistema procesal penal no se contempla la existencia del fuero menor ni mayor
respecto de las causas penales, debiendo su investigación ser efectuada por el Ministerio Público, y actuando el
juez de garantía y el TJOP según las reglas generales.
el que sea parte o tenga interés un juez, ministro o fiscal del Poder Judicial. A esta
especial modalidad de fuero se refieren los siguientes preceptos orgánicos: el art. 50
Nº 4 del COT, el cual señala que un ministro de la CA respectiva, según el turno
que ella fije, conocerá en primera instancia de los siguientes asuntos: de las
demandas civiles que se entablen contra los jueces de letras para hacer efectiva
la responsabilidad civil resultante del ejercicio de sus funciones ministeriales.
En el mismo sentido se pronuncia el art. 53 Nº 2 del COT, al decir que el
Presidente de la CS conocerá en primera instancia: de las demandas civiles que se
entablen contra uno o más miembros o fiscales judiciales de las CA para hacer
efectiva su responsabilidad por actos cometidos en el desempeño de sus
193
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

funciones; y el art. 51 Nº 2 del COT, señala que el Presidente de la CA de


Santiago conocerá en primera instancia: de las demandas civiles que se entablen
contra uno o más miembros de la CS o contra su Fiscal Judicial para hacer
efectiva su responsabilidad por actos cometidos en el desempeño de sus
funciones. Esta materia, tratándose de cualquier otra autoridad, la conoce el Juez
de Letras asiento de Corte, por ser un juicio de hacienda.

c. EXCEPCIONES AL FUERO.
La aplicación del fuero no es absoluta, pues en ciertos casos, no obstante tener
interés en el conflicto jurídico personas a las cuales se les debe aplicar esta regla
de competencia, la ley establece que su investidura no altera la determinación de
la competencia. En efecto, el art. 133 del COT señala que no se considerará el
fuero de que gocen las partes en los juicios de minas, posesorios, sobre distribución
de aguas, particiones, en los que se tram iten breve y sumariante y en los demás
que determinen la leyes; agrega el inc. II que tampoco se tomará en cuenta el que
tengan los acreedores en el juicio de quiebra ni el de los interesados en los
asuntos no contenciosos. Esto último lo reitera el art. 827 del CPC al decir
que en los asuntos no contenciosos no se tomará en consideración el fuero
personal de los interesados para establecer la competencia del tribunal.

d. EXTENSIÓN DEL FUERO.


Cuando en un proceso civil intervienen personas que gocen de fuero y otras que
no (litisconsorcio), la competencia la tiene el juez que debe conocer por
razones del fuero, atendiendo a que este elemento prevalece sobre los demás
factores determinantes de la competencia absoluta. En este sentido, se afirma que
el fuero tiene un poder de atracción para conducir el asunto al tribunal que debe
juzgar al sujeto aforado; y si no se respeta lo anterior, se deberá declarar la nulidad
de todo lo obrado por el juez incompetente.132

132 El art. 168 del COT señalaba que si siendo muchos los autores de un delito o de varios delitos conexos,
hubiere entre ellos individuos aforados y otros que no lo sean, el tribunal competente para juzgar a los que gozan
de fuero debía juzgar a los demás autores y a los cómplices y encubridores. Con la reforma procesal penal se derogó
esta disposición, por lo tanto, la investigación de las causas penales debe ser efectuada por el Ministerio
Público, y el JG y el TJOP deben actuar según las reglas generales. Por otra parte, el art. 169 del COT se ocupa de
los delitos en que intervienen militares y civiles, al señalar que siendo muchos los responsables de un delito,
hubiere entre ellos individuos sometidos a los tribunales militares y otros que no lo estén, el tribunal competente
para juzgar a los que gozan de fuero juzgará también a todos los demás. Siguiendo al profesor FORTTES,
cuando el COT habla de tribunales militares, se refiere a la materia y no al fuero, pues los militares no gozan de
fuero (acá hay aplicación del factor de competencia materia); algunos autores, en este caso, hablan de fuero real,
esto es, aquel que atiende a la naturaleza del acto y no a la persona.

194
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Por otra parte, si la persona deja el cargo que le atribuía la competencia por
razón del fuero, no se altera la actuación del juez natural, en virtud de la regla
general de competencia denominada radicación.

2.1.2. LA MATERIA.
a. CONCEPTO.
La materia, según CASARINO, corresponde a la naturaleza del asunto que
debe ser sometido al conocimiento y decisión del tribunal y, en casos
excepcionales, al objeto o clase del asunto. En efecto, los negocios entregados al
conocimiento de un tribunal pueden ser de naturaleza civil, penal, comercial, de
minas, etc.; y además, dentro de cada una de estas diversas naturalezas, los negocios
pueden ser de diferentes clases o versar sobre diversos objetos, todo lo cual
también sirve para determinar la competencia del tribunal. Por ejemplo, un
juicio de arrendamiento es un negocio de carácter civil que conoce el JL, pero en
razón de su objeto (si se refiere a una renta menor a $3.000) está entregado al
conocimiento de un Juez de Policía Local.
La materia es un factor que se combina con otros índices así, por ejemplo, se
relaciona con el fuero menor, a propósito de las causas civiles y comerciales en
las que intervengan personas que gozan de cierta investidura; con los aforados
mayores respecto de las causas civiles en que intervengan ciertas personas; con el
fuero judicial, respecto de las demandas civiles en contra integrantes del Poder
Judicial. También se relaciona con la cuantía, pues de acuerdo con el art. 115 del
COT en los asuntos civiles la cuantía de la materia se determina por el valor de la
cosa disputada. En los asuntos criminales se determina por la pena que el delito
lleva consigo.

b. FORMA EN QUE OPERA.


Como se dijo en líneas anteriores, la materia es un factor de carácter jurídico
y cualitativo, pues se relaciona con la naturaleza del conflicto, y ello se determina
con el petitum, es decir, con lo que se pide (por ejemplo, cobro de pesos), y con la
causa petendi o de pedir, que de acuerdo al art. 177 inc. II del CPC, es el
fundamento inmediato del derecho deducido en juicio (por ejemplo, la naturaleza
del contrato materia del conflicto, que puede ser administrativo, laboral, etc.; o
un delito o cuasidelito civil; etc.).
La importancia de la materia viene dada por el establecimiento de los
tribunales especiales, ya que éstos han sido creados precisamente en razón de este
factor; por ejemplo, los tribunales militares, el TC, el TRICEL, etc. Ahora bien,
a falta de un tribunal especial, el conocimiento por razón de la materia de todo
195
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

conflicto civil, administrativo, comercial o laboral, de minas etc., le corresponde a


los jueces de letras.

2.1.3. LA CUANTÍA.
a. CONCEPTO.
La cuantía es el valor pecuniario de la cosa disputada en el juicio o la pena que el
delito investigado lleva consigo. En efecto, el art. 115 del COT señala que en los
asuntos civiles la cuantía de la materia se determina por el valor de la cosa
disputada. En los asuntos criminales se determina por la pena que el delito lleva
consigo.
Como se puede observar, en el ámbito civil el factor cuantía se relaciona con el
aspecto económico del negocio sometido a la decisión del tribunal; en cambio en el
ámbito penal, dice relación con la mayor o menor gravedad de la sanción
impuesta por el legislador al delito objeto del respectivo proceso penal. En
consecuencia, será más fácil señalar la cuantía en un negocio penal que en un
negocio civil.
En cuanto a sus características, es un factor de carácter objetivo, pues atiende a un
criterio cuantitativo (suma de dinero o pena); no es de carácter jurídico, sino
que económico; es proporcional, pues a mayor valor económico o gravedad del
ilícito, mayor será la jerarquía del tribunal que conoce; y se determina después de
los restantes índices absolutos de competencia.

b. IMPORTANCIA.
Como señala el profesor ROMERO, sucesivas modificaciones en la organización
judicial han llevado a que este factor no tenga la relevancia que presentaba
cuando existían jueces de letras de mínima cuantía, jueces de distrito y jueces de
subdelegación. El único problema que hoy se puede presentar en orden a la
cuantía en materia civil, se da entre los jueces de letras y los jueces de policía local,
en las ciudades donde estén instalados estos últimos tribunales; así, por ejemplo,
los jueces de policía local, de acuerdo al art. 14 de la ley 15.23 1, conocen de las
causas civiles y de los juicios relativos al contrato de arrendamiento cuya cuantía
no exceda de $3.000, en las ciudades en que no haya JL. No obstante, la cuantía
mantiene su importancia en otros aspectos:
i. Determina el grado de conocimiento del asunto por el tribunal. En efecto, si
se trata de negocios civiles o comerciales, la cuantía, conforme al art. 45 del
COT, permite determinar si el juez de letras conocerá en única o en
primera instancia. Consecuentemente determina la procedencia de los recursos.
ii. Determina el procedimiento aplicable, es decir, determina si se trata de un
196
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

juicio de mínima cuantía (si el valor de la cosa es menor a 10 UTM), de menor


cuantía (entre 10 y 500 UTM) o de mayor cuantía (más de 500 UTM).

c. REGLAS PARA DETERMINAR LA CUANTÍA EN MATERIA CIVIL.


Para determinar la cuantía en materia civil, es menester distinguir entre aquellos
asuntos susceptibles de apreciación pecuniaria y aquellos que no lo son.
i. En cuanto a los asuntos susceptibles de apreciación pecuniaria, el art.
115 inc. I del COT establece la regla general, al señalar que en los asuntos civiles
la cuantía de la materia se determina por el valor de la cosa disputada. Además
de esta regla general, existen reglas complementarias o especiales para la
determinación de la cuantía en los arts. 121 y siguientes del COT, cuales son:
- Pluralidad de acciones. Conforme al art. 121 del COT, si en una misma
demanda se entablaren a la vez varias acciones, en los casos en que puede esto
hacerse conforme a lo prevenido en el CPC (art. 17), se determinará la cuantía del
juicio por el monto a que ascendieren todas las acciones entabladas.
Art. 17. En un mismo juicio podrán entablarse dos o más acciones con tal que no
sean incompatibles. Sin embargo, podrán proponerse en una misma demanda
dos o más acciones incompatibles para que sean resueltas una como subsidiaria
de otra.
- Litisconsorcio pasiva. El art. 122 del COT señala que si fueren muchos
los demandados en un mismo juicio, el valor total de la cosa o cantidad
debida determinará la cuantía de la materia, aun cuando por no ser solidaria la
obligación no pueda cada uno de los demandados ser compelido al pago total de
la cosa o cantidad, sino tan sólo al de la parte que le correspondiere.
- Reconvención. De acuerdo al art. 124 del COT si el demandado al contestar
la demanda entablare reconvención contra el demandante, la cuantía de la materia se
determinará por el monto a que ascendieren la acción principal y la reconvención
reunidas; pero para estimar la competencia se considerará el monto de los valores
reclamados por vía de reconvención separadamente de los que son materia de la
demanda.
- Juicios de arrendamiento. Conforme al art. 125 del COT el valor de lo
disputado se determinará en los juicios de desahucio o de restitución de la cosa
arrendada por el monto de la renta o del salario convenido para cada período de
pago; y en los de reconvenciones, por el monto de las rentas insolutas.
- Demanda de saldo. El art. 126 del COT señala que si lo que se demanda
fuere el resto insoluto de una cantidad mayor que hubiere sido antes pagada en
parte, se atenderá, para determinar la cuantía de la materia, únicamente al valor
del resto insoluto.
197
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

- Pensiones de alimentos. De acuerdo al art. 127 del COT si se trata del derecho
a pensiones futuras que no abracen un tiempo determinado, se fijará la cuantía de
la materia por la suma a que ascendieren dichas pensiones en un año. Si tienen
tiempo determinado, se atenderá al monto de todas ellas. Pero si se tratare del cobro
de una cantidad procedente de pensiones periódicas ya devengadas, la
determinación se hará por el monto a que todas ellas ascendieren.
- Aumento o disminución del valor de la cosa disputada. Sobre esta
materia, el art. 128 del COT dispone que si el valor de la cosa disputada
aumentare o disminuyere durante la instancia, no sufrirá alteración alguna la
determinación que antes se hubiere hecho con arreglo a la ley.
ii. En cuanto a los asuntos no susceptibles de apr eciación pecuniaria,
por una ficción se reputan de mayor cuantía; por lo tanto, estarán entregados al
conocimiento del juez de letras, conociéndose siempre en primera instancia y
serán susceptibles del recurso de apelación (reglas del procedimiento de mayor
cuantía). El art. 130 del COT, por vía meramente ejemplar, señala qué asuntos no
son susceptibles de apreciación pecuniaria, los cuales se reputan de mayor cuantía
para efectos de determinar su competencia.
Art. 130. Para el efecto de determinar la competencia del juez se reputarán de
mayor cuantía los negocios que versen sobre materias que no estén sujetas a una
determinada apreciación pecuniaria. Tales son, por ejemplo:
1. Las cuestiones relativas al estado civil de las personas;
2. Las relacionadas con la separación judicial o de bienes entre marido y
mujer, o con la crianza y cuidado de los hijos;
3. Las que versen sobre validez o nulidad de disposiciones testamentarias,
sobre petición de herencia, o sobre apertura y protocolización de un testamento y
demás relacionadas con la apertura de la sucesión, y
4. Las relativas al nombramiento de tutores y curadores, a la administración
de estos funcionarios, a su responsabilidad, a sus excusas y a su remoción.

d. MANERA DE ACREDITAR LA CUANTÍA EN MATERIA CIVIL.


Si bien, por regla general, la cuantía en el ámbito civil se determina por el valor
de la cosa disputada, para acreditar dicho valor, el COT establece una serie de
reglas, a saber:
i. El art. 116 inc. I del COT señala que si el demandante acompañare
documentos que sirvan de apoyo a su acción y en ellos apareciere determinado el
valor de la cosa disputada, se estará para determinar la competencia a lo que conste
de dichos documentos.
ii. Conforme al art. 117 del COT, si el demandante no acompañare
198
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

documentos o si de ellos no apareciere esclarecido el valor de la cosa, y la acción


entablada fuere personal, se determinará la cuantía de la materia por la apreciación
que el demandante hiciere en su demanda verbal o escrita.
iii. Ahora, de acuerdo al art. 118 del COT, si la acción entablada fuere real y el
valor de la cosa no apareciere determinado del modo que se indica en el art. 116,
se estará a la apreciación que las partes hicieren de común acuerdo. Por el simple
hecho de haber comparecido ante el juez para cualquiera diligencia o trámite del
juicio todas las partes juntas o cada una de ellas separadamente, sin que ninguna
haya entablado reclamo por incompetencia nacida del valor de la cosa disputada, se
presume de derecho el acuerdo de que habla el inciso anterior (apreciación tácita) y
se establece la competencia del juez para seguir conociendo del litigio que ante él
se hubiere entablado. Y si no hay acuerdo, el juez ante quien se hubiere entablado
la demanda nombrará un perito para que avalúe la cosa y se reputará por verdadero
valor de ella, para el efecto de determinar la cuantía del juicio, el que dicho perito
le fijare (art. 118 del COT).
iv. Por último, conforme al art. 120 del COT, cualquiera de las partes puede, en
los casos en que el valor de la cosa disputada no aparezca esclarecido por los
medios indicados en este Código, hacer las gestiones convenientes para que dicho
valor sea fijado antes de que se pronuncie la sentencia (incidente previo a la
dictación del fallo). Puede también el tribunal dictar de oficio las medidas y órdenes
convenientes para el mismo efecto.

¿En qué momento o instante procesal debe determinarse la cuantía del asunto?
De lo señalado en los arts. 116 y siguientes del COT, se extrae que, por regla
general, quedará determinada la cuantía al momento de interponerse la demanda;
sin embargo, en algunos casos quedará determinada con posterioridad, como
ocurre con la interposición de una acción real en que la cuantía es determinada
por un perito.

e. REGLAS PARA DETERMINAR LA CUANTÍA EN LOS ASUNTOS


PENALES.

Como ya se ha señalado, el art. 115 inc. II del COT establece que en los asuntos
criminales la cuantía se determina por la pena que el delito lleva consigo. Luego,
el art. 132 del mismo Código señala que para determinar la gravedad o levedad
de un delito se estará a lo dispuesto en el Código Penal. Al respecto, el art. 3º del
CP clasifica los delitos, atendiendo a su gravedad, en crímenes, simples delitos y
faltas, clasificación que se hace según la pena que les está asignada en la escala
199
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

general del art. 21 del mismo cuerpo legal.


Ahora bien, en el nuevo proceso penal la cuantía determina el tribunal competente
y el procedimiento aplicable, según se trate de crímenes, simples delitos o faltas.
En efecto:
i. De las faltas conocen los JG a través de los siguientes procedimientos:
procedimiento monitorio, aplicable a las faltas que debieren sancionarse sólo
con pena de multa; procedimiento simplificado, aplicable a todas las faltas con
excepción de las que debiere aplicárseles la pena de multa, y de las que debiera
aplicarse la pena de multa y que el imputado hubiere reclamado de ella en el plazo
legal.
ii. En cuanto a los simples delitos, hay que subdistinguir: pues a los simples
delitos de acción penal privada, les es aplicable el procedimiento de acción penal
privada del cual conoce el JG; y a los de acción penal pública, les puede ser
aplicado el procedimiento abreviado o simplificado, del cual conoce el JG, o el
procedimiento oral penal, de cual conoce el TJOP (la acción penal pública previa
instancia particular, se rige por las reglas de la acción penal pública).
iii. Por último, los crímenes los conoce el TJOP, salvo que se esté ante un
procedimiento abreviado en que el fiscal pida la imposición de una pena privativa
de libertad no superior a cinco años de presidio o reclusión menor en su grado
máximo, pues en ese caso conoce el JG.

2.2. REGLAS O FACTORES DE COMPETENCIA RELATIVA.


Las reglas de competencia relativa son aquellas disposiciones legales que
determinan el tribunal preciso que, dentro de una jerarquía, clase o categoría ya
determinada por las reglas de competencia absoluta, es el llamado a conocer de un
asunto o negocio judicial. Así, por ejemplo, que la acción de nulidad de un
contrato deba ser conocida por un JL en lo civil, es determinado por la aplicación
de las normas de competencia absoluta; ahora, cuál de los varios tribunales
civiles existentes conocerá del conflicto, es fij ado a través de las normas de
competencia relativa, dependiendo de cómo lo hayan regulado las partes, y a falta
de regulación o de una norma especial, rige la regla general, que es el tribunal del
domicilio del demandado.

200
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Estas reglas se aplican con posterioridad a las reglas de competencia absoluta, ya


que estas últimas determinan la competencia de los tribunales de distinta jerarquía,
y aquéllas, la competencia entre tribunales de igual jerarquía. Ahora, el factor o
elemento que determina la competencia relativa es uno sólo: el territorio (factor es
de carácter objetivo); es por ello que también se da un concepto territorial de las
reglas de competencia relativa, que señala que es la facultad de un juez para
ejercer jurisdicción en un territorio determinado.

Estas reglas son de orden privado y, por tanto, renunciables por las partes en los
asuntos contenciosos civiles. En atención a esta característica, señala el profesor
ROMERO, que el tribunal sólo puede decretar de oficio la incompetencia
relativa cuando este elemento no es disponible por las partes; y el demandado,
por su parte, debe denunciar la infracción de estas normas en su primera
actuación procesal, para evitar así que se produzca la prórroga de competencia
en aquellos casos que autoriza la ley.

2.2.1. REGLAS PARA DETERMINAR LA COMPETENCIA RELATIVA EN


ASUNTOS CONTENCIOSOS CIVILES.

Siguiendo al profesor ORELLANA, para poder determinar con precisión qué


tribunal, en razón del territorio, es el competente para conocer de un asunto, es
necesario tomar en consideración las siguientes reglas de descarte:
i. Determinar si existe o no prórroga de la competencia.133
ii. A falta de prórroga de competencia, será necesario especificar si
existen o no disposiciones especiales que establezcan el tribunal que debe
conocer del asunto.
iii. A falta de reglas especiales, se ha de estudiar la naturaleza de la acción
deducida, de acuerdo a las prescripciones del CC, que las clasifica en muebles o
inmuebles.
iv. Finalmente, a falta de todas las reglas precedentes y como norma supletoria,
se entiende que será competente para conocer del asunto el tribunal del domicilio
del demandado.

a. PRÓRROGA DE LA COMPETENCIA.
El art. 181 del COT señala que un tribunal que no es naturalmente competente
para conocer de un determinado asunto, puede llegar a serlo si para ello las
partes, expresa o tácitamente, convienen en prorrogarle la competencia para este
201
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

negocio134. De conformidad con lo señalado, se puede decir que la prórroga de


competencia es aquella institución de carácter procesal que consiste en un
acuerdo expreso o tácito de las partes del conflicto, para otorgar competencia a un
tribunal, en asuntos contenciosos civiles de única o primera instancia, que no
133 En estricto rigor, en primer lugar hay que ver si el asunto del cual se trata está sometido a arbitraje forzoso, o
si las partes lo sometieron a arbitraje en forma voluntaria; pues, en dichos casos, será competente el juez árbitro
que designen las partes. Pero este aspecto hay que verlo antes de que se analicen las reglas de competencia, ya
que se trata de un asunto de jurisdicción.
134 El epígrafe 7º del Título VII del COT, antes de la ley 18.969 del año 1990 se denomina “De la prórroga de la
jurisdicción”, lo cual era impropio, ya que todos los tribunales tienen jurisdicción, por ende, un acuerdo de las
partes no puede otorgarle a otro tribunal, lo que la ley le ha encomendado. Es por ello que hoy se denomina “de la
prórroga de la competencia”.

es el naturalmente competente para conocer del asunto. De acuerdo a esta


definición, los requisitos de procedencia de la prórroga de competencia, son:
i. La prórroga de competencia sólo procede respecto de negocios
contenciosos civiles. Se entiende por negocio contencioso, aquel en que existe un
conflicto jurídico sometido a la decisión de un tribunal; y por negocio contencioso
civil, aquel en que la controversia jurídica versa sobre una material regulada por el
Derecho civil en sentido amplio, o sea, como contrapuesto al Derecho penal. A
contrario sensu, la prórroga competencia no puede producirse ni en los negocios
de “jurisdicción voluntaria”, ni en los asuntos de orden penal, en los cuales las
normas sobre competencia relativa son de orden público.
ii. Sólo procede respecto del factor territorio, pues la materia, la cuantía y el
fuero tienen un carácter de orden público y, por ende, no pueden ser modificados
por la voluntad de las partes. Así las cosas, sólo puede prorrogarse la
competencia entre tribunales de distintos territorios jurisdiccionales, o entre
distintos tribunales de un mismo territorio.
iii. Procede entre tribunales ordinarios de igual jerarquía. Hay que recordar
que los tribunales ordinarios son aquellos que están establecidos y regulados en el
COT, y cuya principal característica es su estructura piramidal; y, por otro lado, la
jerarquía quiere decir que al tribunal al que se le prorroga la competencia debe
tener establecida su competencia absoluta. Por lo tanto, no procede entre un
tribunal ordinario y uno especial, o entre tribunales especiales; y tampoco procede
entre tribunales ordinarios de distinta jerarquía, por ejemplo, entre un JL y la CA.
iv. Sólo procede en única o en primera instancia. La prórroga de
competencia no procede en segunda instancia, esto en virtud de la regla general
de competencia del grado o jerarquía, que establece que una vez fijada con arreglo
a la ley la competencia de un juez inferior para conocer en primera instancia de
202
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

un determinado asunto, queda igualmente fijada la del tribunal superior que debe
conocer del mismo asunto en segunda instancia (art. 110 del COT). Todos estos
requisitos los contempla el art. 182 del COT, al señalar que la prórroga de
competencia sólo procede en primera instancia, entre tribunales ordinarios de
igual jerarquía y respecto de negocios contenciosos civiles.
v. En cuanto a la capacidad para prorrogar, el art. 184 del COT señala
que pueden prorrogar competencia todas las personas que según la ley son
hábiles para estar en juicio por sí mismas, y por las que no lo son pueden
prorrogarla sus representantes legales. Por lo tanto, la prórroga es un acto
jurídico procesal de parte, y cuando se verifica en forma expresa, debe realizarse
por personas que tengan la capacidad de ejercicio que contempla el CC, sino, por
sus representantes legales. Es decir, se requiere de capacidad procesal o
capacidad para comparecer, esto es, la aptitud que se requiere para poder ejercitar
la acción o, en su caso, para poder defenderse (la aptitud para obrar eficazmente en
juicio).
vi. Por último, se requiere acuerdo de las partes en orden a prorrogar la
competencia, el cual puede ser expreso o tácito.
- El art. 186 del COT señala que se prorroga la competencia expresamente cuando
en el contrato mismo o en un acto posterior han convenido en ello las partes,
designando con toda precisión el juez a quien se someten. Como se puede
apreciar, la prórroga expresa puede verificarse en la misma convención, caso en el
cual, las partes insertan dentro del contrato una cláusula sometiéndose a la
competencia de un determinado tribunal para la resolución de cualquier conflicto
que pudiera suscitarse con motivo de su celebración; o bien, puede verificarse en
un acto posterior, en cuyo caso deberá contemplarse la materia respecto de la cual
se efectúa y el tribunal para ante el cual se prorroga la competencia. Es importante
que las partes designen con precisión el juez competente, no siendo válida una
sumisión expresa general; así, por ejemplo, es válida la cláusula que señala que es
competente el juez de letras en lo civil de Valparaíso, sin embargo, no puede
estimarse válida aquella cláusula que expresa que serán competentes los
juzgados de letras de la Quinta región.135
- En conformidad con el art. 187 del COT, se entiende que prorrogan tácitamente
la competencia: el demandante, por el hecho de ocurrir ante el juez interponiendo
su demanda; el demandado, por hacer, después de personado en el juicio,
cualquiera gestión que no sea la de reclamar la incompetencia del juez. Por tanto,
para que haya prórroga tácita, es necesario que se verifique una actuación del
demandante y del demandado, no en forma independiente, sino en forma conjunta.
203
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

La ley exige para que se prorrogue la competencia que el demandado se haya


personado en el juicio, y cabe preguntarse a este respecto ¿qué ocurre si el juicio
se siguió en su rebeldía? La jurisprudencia en este punto es contradictoria,
existiendo algunos fallos que entienden que basta que el juicio se haya seguido en
rebeldía del demandado para que la prórroga se produzca. Al respecto, el profesor
ROMERO señala que la CS ha reconocido que en las alegaciones posteriores a la
etapa donde se pudo promover la respectiva excepción de incompetencia, opera la
preclusión procesal, ya que la incompetencia relativa debe reclamarse por la vía
procesal señalada por el legislador y en la oportunidad pertinente, de no ser así, se
produce la prórroga tácita de competencia.
Por otro lado, exige que el demandado no alegue la incompetencia en su primera
actuación en el tribunal. La forma de alegar la incompetencia es por medio de
una cuestión de competencia inhibitoria (aquella que se intenta ante el tribunal que se
cree competente, pidiéndole que se dirija al que esté conociendo del negocio para
que se inhiba y le remita los autos) o declinatoria (aquella que se propone ante el
tribunal a quien se cree incompetente, indicándole cuál es el que se estima
competente y pidiéndole que se abstenga de dicho conocimiento); o por medio de
una excepción dilatoria136. Sin embargo, esto tiene una excepción en el juicio
ejecutivo, pues en caso de haber intervenido el demandado en alguna gestión

135 Como se puede apreciar, la prórroga expresa es muy similar al compromiso, esto es, aquella convención por
la cual las partes sustraen determinados asuntos litigios presentes o futuros del conocimiento de la jurisdicción
ordinaria y lo someten al conocimiento y fallo de uno o más árbitros que en ese mismo acto designan. No obstante,
hay una diferencia fundamental, pues mientras en la prórroga expresa las partes someten el asunto a un tribunal
ordinario de la misma jerarquía de aquél que era naturalmente competente, en el compromiso las partes someten el
negocio judicial a la jurisdicción de un tribunal arbitral (es un asunto de jurisdicción y no de competencia).
136 El profesor FORTTES señala que entre la excepción dilatoria de incompetencia y las cuestiones de
incompetencia existen diferencias. La diferencia que existe con la cuestión por inhibitoria es obvia, pues ésta se
intenta ante el tribunal que se cree competente (otro tribunal), mientras que la excepción se intenta ante el mismo
tribunal; y en segundo término, si bien la cuestión por declinatoria se presenta ante el tribunal que se cree que es
incompetente (al igual que la excepción), el efecto que trae ésta, si es acogida, es diferente, ya que el tribunal tiene
que remitir los antecedentes al tribunal competente, en cambio, con la excepción de incompetencia, se pone
término al juicio.

preparatoria del demandante para preparar la acción ejecutiva, no se producirá la


prórroga tácita de la competencia, y éste podrá con posterioridad, una vez
deducida la demanda ejecutiva y requerido el pago, oponer la excepción de
incompetencia relativa del tribunal.
Producida la prórroga de la competencia, las partes no podrán alegar la incompetencia

204
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

del tribunal137. Sin embargo, si la prórroga no cumple con uno de los requisitos
señalados por el legislador (por ejemplo, cuando se trate de un negocio no
contencioso o penal; o cuando se prorrogue la competencia absoluta, o cuando se
prorrogue en segunda instancia, etc.) ésta puede impedirse de oficio por el tribunal
o a petición de parte. Según CASARINO, no existe una disposición legal
expresa que así lo consagre, pero tiene una base normativa en lo dispuesto en el
art. 83 inc. I del CPC, el cual dispone que la nulidad procesal podrá ser declarada,
de oficio o a petición de parte, en los casos que la ley expresamente lo disponga y
en todos aquellos en que exista un vicio que irrogue a alguna de las partes un
perjuicio reparable sólo con la declaración de nulidad.
Por último, los efectos de esta figura están consagrados en el art. 185 del COT,
el cual señala que la pró rroga de competencia sólo surte efectos entre las
personas que han concurrido a otorgarla, mas no respecto de otras personas como
los fiadores o codeudores; es decir, los efectos de la prórroga son relativos, sólo
afecta a las partes que han concurrido a otorgarla. No obstante, el profesor
ROMERO señala que esto debe matizarse cuando se trata de una acumulación de
acciones que involucre a una pluralidad de sujetos que tengan calidad de
obligados solidarios o accesorios; pues conforme al art. 141 del COT, si los
demandados fueren dos o más (que son las hipótesis de solidaridad o fianza) y
cada uno de ellos tuviere su domicilio en diferente lugar, podrá el demandante
entablar su acción ante el juez de cualquier lugar donde esté domiciliado uno de
los demandados, y en tal caso quedarán los demás sujetos a la jurisdicción del
mismo juez.

b. REGLAS LEGALES ESPECIALES.


En caso de no existir prórroga de la competencia, para determinar el tribunal
competente en razón del territorio, es menester aplicar las diversas reglas
especiales que el legislador establece respecto de distintas materias. Entre los
arts. 139 y 148 del COT se establecen estas reglas especiales, siendo las más
relevantes las siguientes:
i. Pluralidad de obligaciones. De acuerdo al art. 139 del COT si una misma
demanda comprendiere obligaciones que deban cumplirse en diversos territorios
jurisdiccionales, será competente para conocer del juicio el juez del lugar en
que se reclame el cumplimiento de cualquiera de ellas.
ii. Pluralidad de domicilios. En conformidad con el art. 140 del COT, si el
demandado tuviere su domicilio en dos o más lugares, podrá el demandante
entablar su acción ante el juez de cualquiera de ellos.
205
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

iii. Pluralidad de demandados. El art. 141 del COT señala que si los
demandados fueren dos o más y cada uno de ellos tuviere su domicilio en
diferente lugar, podrá el
137 En cambio, tratándose de la incompetencia absoluta de un tribunal, las partes podrán formular el correspondiente
incidente de nulidad de todo lo obrado por incompetencia absoluta, en cualquier estado del juicio.

demandante entablar su acción ante el juez de cualquier lugar donde esté


domiciliado uno de los demandados, y en tal caso quedarán los demás sujetos a la
jurisdicción del mismo juez.
iv. Persona jurídica demandada. Conforme al art. 142 del COT, cuando el
demandado fuere una persona jurídica, se rep utará por domicilio, para el
objeto de fijar la competencia del juez, el lugar donde tenga su asiento la
respectiva corporación o fundación. Y si la persona jurídica demandada tuviere
establecimientos, comisiones u oficinas que la representen en diversos lugares,
como sucede con las sociedades comerciales, deberá ser demandada ante el
juez del lugar donde exista el establecimiento, com isión u oficina que celebró
el contrato o que intervino en el hecho que da origen al juicio.138
v. Interdictos posesorios 139. El art. 143 del COT prescribe que es
competente para conocer de los interdictos posesorios el juez de letras del territorio
jurisdiccional en que estuvieren situados los bienes a que se refieren. Si ellos, por su
situación, pertenecieren a varios territorios jurisdiccionales, será competente el
juez de cualquiera de éstos.
vi. Quiebra. De acuerdo al art. 144 del COT será juez competente en materia
de quiebras, cesiones de bienes y convenios entre deudor y acreedores el del lugar
en que el fallido o deudor tuviere su domicilio.
vii. Juicio de alimentos. En conformidad al art. 147 del COT, será juez
competente para conocer de las demandas de alimentos el del domicilio del
alimentante o alimentario, a elección de este último. Asimismo, ello se aplicará a
las solicitudes de aumento de pensiones alimenticias decretadas. De las
solicitudes de cese o rebaja de la pensión decretada conocerá el tribunal del
domicilio del alimentario.
viii. Filiación. De acuerdo al inc. final del art. 147 del COT, será juez
competente para conocer de las acciones de reclamación de filiación...el (juez de
familia) del domicilio del demandado o demandante, a elección de este último.
ix. Sucesorio. Por último, el art. 148 del COT dispone que será juez
competente para conocer del juicio de petición de herencia, del de
desheredamiento y del de validez o nulidad de disposiciones testamentarias, el
206
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

del lugar donde se hubiere abierto la sucesión del difunto con arreglo a lo
dispuesto por el art. 955 del CC (la sucesión en los bienes de una persona se abre
al momento de su muerte en su último domicilio; salvos los casos expresamente
exceptuados).

138 Es necesario recordar que tratándose de la persona jurídica Fisco, es competente para conocer de los juicios de
hacienda el JL de la comuna asiento de CA, cuando aquél aparece como demandado; pues cuando el Fisco aparece
como demandante, puede elegir entre el JL asiento de Corte o el domicilio del demandado.
139 Esto dice relación con las acciones posesorias, las que de conformidad con el art. 916 del CC, tienen por objeto
conservar o recuperar la posesión de bienes raíces o de derechos reales constituidos en ellos. Pues estas acciones
posesorias, en el plano procesal, se conocen como querellas o interdictos posesorios, y tienen la ventaja de que se
tramitan de acuerdo a las reglas del juicio sumario.

c. REGLAS VINCULADAS CON LA NATURALEZA DE LA ACCIÓN


DEDUCIDA.

Si no ha habido prórroga de la competencia, y no ha operado ninguna regla


especial, hay que ver si la acción que se ejerce es mueble, inmueble o mixta.
Ahora bien, conforme al art. 580 del CC, los derechos y acciones se reputan
bienes muebles o inmuebles, según lo sea la cosa en que han de ejercerse, o que
se debe. Así el derecho de usufructo sobre un inmueble, es inmueble. Así la acción
del comprador para que se le entregue la finca comprada, es inmueble; y la acción
del que ha prestado dinero, para que se le pague, es mueble.
i. Acción inmueble. De acuerdo al art. 135 inc. I del COT, si la acción
entablada fuere inmueble, será competente para conocer del juicio el juez del lugar
que las partes hayan estipulado en la respectiva convención. A falta de
estipulación será competente, a elección del demandante: el juez del lugar donde se
contrajo la obligación; o el del lugar donde se encontrare la especie reclamada.
Agrega el inc. II que si el inmueble o inmuebles que son objeto de la acción
estuvieren situados en distintos territorios jurisdiccionales, será competente
cualquiera de los jueces en cuya comuna o agrupación de comunas estuvieren
situados.140
ii. Acción mueble. La acción mueble es aquella por la que se hace valer un
derecho que recae sobre un mueble o mediante la cual se pretende la entrega de
una cosa mueble o de un hecho que se debe (de acuerdo al art. 581 del CC, los
hechos que se deben se reputan muebles). Ahora bien, en conformidad con el art.
138 del COT, si la acción entablada fuere de las que se reputan muebles con
arreglo a lo prevenido en los art. 580 y 581 del CC, será competente el juez del
lugar que las partes haya estipulado en la respectiva convención. A falta de
207
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

estipulación de las partes, lo será el del domicilio del demandado (aquí no hay
elección por parte del demandante).
iii. Acción mixta. De acuerdo al art. 137 del COT, si una misma acción tuviere
por objeto reclamar cosas muebles e inmuebles, será juez competente el del lugar en
que estuvieren situados los inmuebles. Esta regla es aplicable a los casos en
que se entablen conjuntamente dos o más acciones, con tal que una de ellas por lo
menos sea inmueble.

d. REGLA LEGAL SUPLETORIA.


A falta de todas las reglas de competencia mencionadas anteriormente, será
juez competente para conocer del asunto, el del domicilio del demandado141. En
efecto, conforme al art. 134 del COT, en general, es juez competente para
conocer de una demanda civil o para intervenir en un acto no contencioso, el del
domicilio del demandado o interesado, sin perjuicio de las reglas establecidas en
los artículos siguientes y de las demás excepciones legales.
Como se puede apreciar, esta norma establece la regla general en materia de
competencia relativa, pero son tantas las excepciones, que esta regla pasa a ser la
excepción, y las excepciones la regla general.

140 Algunos señalan que para aplicar la regla del inc. II, no es necesario dirigirse al inc. I de esta disposición, es
decir, ver si hubo convenio de las partes o aplicar la elección del demandante en subsidio; pues el inc. II
establece una regla especial de competencia. Otros, en cambio, señalan que debe recurrirse primero al art. 135
inc. I, ya que el inc. II es de carácter supletorio.
141 El domicilio, de acuerdo al art. 59 del CC, consiste en la residencia, acompañada, real o presuntivamente,
del ánimo de permanecer en ella.

2.2.2. REGLAS PARA DETERMINAR LA COMPETENCIA RELATIVA EN


ASUNTOS NO CONTENCIOSOS.

Para poder determinar con precisión el tribunal que es competente para conocer
de los asuntos no contenciosos, en los cuales no cabe la prórroga de la
competencia (pues ésta sólo cabe en los asuntos contenciosos), es menester
tomar en consideración las siguientes reglas de descarte:
i. Determinar si el legislador ha establecido una regla especial en atención
al factor territorio. En efecto, en los arts. 148 a 155 del COT, el legislador
establece reglas especiales, siendo las más relevantes las siguientes:
- De acuerdo al art. 148 inc. II del COT, el mismo juez (el juez del último
domicilio del causante) será también competente para conocer de todas las
diligencias judiciales relativas a la apertura de la sucesión, formación de
208
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

inventarios, tasación y partición de los bienes que el difunto hubiere dejado.


Ahora bien, cuando una sucesión se abra en el extranjero y comprenda bienes
situados dentro del territorio chileno, la posesión efectiva de la herencia deberá
pedirse en el lugar en que tuvo el causante su último domicilio en Chile, o en el
domicilio del que la pida si aquél no lo hubiere tenido (art. 149 del COT).
- En conformidad al art. 151 del COT, en los casos de presunción de muerte
por desaparecimiento, el juez del lugar en que el desaparecido hubiere tenido su
último domicilio será competente para declarar la presunción de muerte y para
conferir la posesión provisoria o definitiva de los bienes del desaparecido a las
personas que justifiquen tener derecho a ellos.142
- Y de acuerdo al art. 153 del COT, para aprobar o autorizar la
enajenación, hipotecación o arrendamiento de inmuebles, es competente el juez
del lugar donde éstos estuvieren situados (por ejemplo, la autorización que debe
dar la cónyuge a su marido, en un régimen de sociedad conyugal).
ii. Ante la falta de una regla especial, se debe aplicar la regla supletoria que
contempla el art. 134 del COT, que dispone que en general, es juez competente
para conocer de una demanda civil o para intervenir en un “acto no contencioso
”, el del domicilio del demandado o interesado, sin perjuicio de las reglas
establecidas en los artículos siguientes y de las demás excepciones legales.

2.2.3. REGLAS PARA DETERMINAR LA COMPETENCIA RELATIVA EN


ASUNTOS CRIMINALES.

La gran distinción que se hace en esta materia, es si se trata del conocimiento de


delitos cometidos dentro del territorio de la República, o fuera de él.
142 El profesor ROMERO señala que si el desaparecido no ha tenido domicilio en Chile, los tribunales nacionales son
incompetentes para hacer esa declaración.

a. DELITOS COMETIDOS DENTRO DEL TERRITORIO DE LA


REPÚBLICA.

Tratándose de delitos cometidos dentro del territorio de la República, el art. 157


inc. I del COT establece la regla general, al señalar que será competente para
conocer de un delito el tribunal en cuyo territorio se hubiere cometido el hecho
que da motivo al juicio. Y de acuerdo al inc. III del art. 157, el delito se
considerará cometido en el lugar donde se hubiere dado comienzo a su
ejecución143. Ahora bien, en esta materia hay que distinguir la competencia
209
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

territorial de los JG y de los TJOP, puesto que a estos tribunales les


corresponde funciones distintas.

i. Conforme al inc. II del art. 157 del COT, el JG del lugar de comisión del
hecho investigado conocerá de las gestiones a que diere lugar el procedimiento
previo al juicio oral; por ejemplo, las diligencias de investigación llevadas a cabo
por el Ministerio Público. Como se puede apreciar, se sigue la regla general
establecida en el inc. I del art. 157, sin embargo, esta regla reconoce excepciones,
a saber:
- El art. 157 inc. IV primera parte del COT, dispone que sin perjuicio de lo
dispuesto en el inc. II (el JG del lugar de la comisión del hecho es competente),
cuando las gestiones debieren efectuarse fuera del territorio jurisdiccional del JG y se
tratare de diligencias urgentes, la autorización judicial previa podrá ser concedida
por el JG del lugar donde deban realizarse (esto se vincula con el art. 70 inc. III
del CPP). Por ejemplo, el juez competente es el de Valparaíso, pero debe
realizarse la diligencia de entrada y registro del lugar cerrado en Punta Arenas, en
este caso la autorización puede pedirse al juez de garantía de Punta Arenas,
siempre que se trate de una diligencia urgente.
Art. 70 inc. III. En los demás casos, cuando debieren efectuarse actuaciones
fuera del territorio jurisdiccional del JG y se tratare de diligencias u órdenes
urgentes, el Ministerio Público también podrá pedir la autorización directamente
al juez de garantía del lugar. Una vez realizada la diligencia o cumplida la
orden, el Ministerio Público dará cuenta a la brevedad al JG del procedimiento.
- El art. 157 inc. IV segunda parte del COT, señala que asimismo, si se suscitare
conflicto de competencia entre jueces de varios JG, cada uno de ellos estará
facultado para otorgar las autorizaciones o realizar las actuaciones urgentes,
mientras no se dirimiere la competencia. Esto se relaciona con los arts. 72 y 73
del CPP.
Art. 72. Facultades durante conflictos de competencia. Si se suscitare un conflicto
de competencia entre jueces de varios JG en relación con el conocimiento de una
misma causa criminal, mientras no se dirimiere dicha competencia, cada uno de
ellos estará facultado para realizar las actuaciones urgentes y otorgar las
autorizaciones que, con el mismo carácter, les solicitare el ministerio público.
De los jueces entre quienes se hubiere suscitado la contienda, aquél en cuyo
territorio jurisdiccional se encontraren quienes estuvieren privados de libertad en
la causa resolverá sobre su libertad.

210
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Art. 73. Efectos de la resolución que dirime la competencia. Dirimida la


competencia, serán puestas inmediatamente a disposición del juez competente las
personas que se encontraren privadas de libertad, así como los antecedentes que
obraren en poder de los demás jueces que hubieren intervenido.
Todas las actuaciones practicadas ante los jueces que resultaren incompetentes
serán válidas, sin necesidad de ratificación por el juez que fuere declarado
competente.

143 En esta materia existe una excepción en la Ley sobre Cuentas Corrientes
Bancarias y Cheques, pues de acuerdo a su art. 22, el juez competente para
conocer los delitos que contempla dicha ley, es el del domicilio que el librador
del cheque tenga registrado en el banco.

- A propósito de las audiencias de control de detención, el art. 70 inc. II del CPP


señala que si la detención se practicare en un lugar que se encontrare fuera del
territorio jurisdiccional del juez que hubiere emitido la orden, será también
competente para conocer de la audiencia judicial del detenido el JG del lugar
donde se hubiere practicado la detención, cuando la orden respectiva hubiere
emanado de un juez con competencia en una ciudad asiento de CA diversa.
- Otra excepción tiene lugar con la agrupación de investigaciones que el fiscal
puede ordenar. En efecto, el art. 185 inc. I del CPP establece que el fiscal podrá
investigar separadamente cada delito de que conociere. No obstante, podrá
desarrollar la investigación conjunta de dos o más delitos, cuando ello resultare
conveniente. Como consecuencia de la agrupación de investigaciones (por
ejemplo, de diversas violaciones que tienen lugar en Valparaíso, Viña del Mar y
Quilpué), habrán distintos jueces competentes, y el que continuará siendo
competente en adelante, según el art. 159 inc. I del COT, será el juez de garantía del
lugar en que se cometió el primer hecho investigado (no se trata del primer hecho
que se cometió, sino del primero que comenzó a ser investigado).144
Art. 159. Si en ejercicio de las facultades que la ley procesal penal confiere al
Ministerio Público, éste decidiere investigar en forma conjunta hechos
constitutivos de delito en los cuales, de acuerdo al art. 157 de este Código,
correspondiere intervenir a más de un JG, continuará conociendo de las gestiones
relativas a dichos procedimientos el JG del lugar de comisión del primero de los
hechos investigados.
ii. En cuanto a la competencia territorial de los TJOP, también se aplica la regla
general contemplada en el inc. I del art. 157 del COT, es decir, es competente el
211
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

TJOP del lugar en que se hubiese cometido el hecho que da motivo al juicio. Las
excepciones que para estos efectos se aplican a los JG, no son procedentes en este
caso, pues en general operan antes de que comience el juicio oral, por lo tanto, la
regla es una sola, y sin excepciones.145

b. DELITOS COMETIDOS FUERA DEL TERRITORIO DE LA REPÚBLICA.


Por regla general, los delitos cometidos fuera del territorio de la República no
están sometidos a la jurisdicción de los tribunales chilenos, sin embargo, hay
ciertos casos de extraterritorialidad, concretamente, los delitos enumerados en el art.
6º del COT (por ejemplo, los cometidos por chilenos contra chilenos si el culpable
regresa a Chile sin haber sido juzgado por la autoridad del país en que delinquió;
la piratería, etc.), respecto de los cuales se aplican las reglas contenidas en el art.
167 del mismo Código.
Art. 167. Las competencias propias de los JG y de los TJOP respecto de los
delitos perpetrados fuera del territorio nacional que fueren de conocimiento de
los tribunales chilenos serán ejercidas, respectivamente, por los Tribunales de
Garantía y Orales en lo Penal de la jurisdicción de la Corte de Apelaciones de
Santiago, conforme al turno que dicho tribunal fije a través de un auto acordado.

144 Esta alteración en la competencia puede volver atrás cuando el fiscal decida
separar la investigación de los hechos, caso en el cual, se vuelve a la regla
general, es decir, continuará conociendo el JG del lugar en que se hubieren
cometidos los hechos. Ahora, lo que ocurrió en el tiempo intermedio sigue
siendo válido, pues no es necesario que el fiscal ratifique.
145 El inc. final del art. 157 del COT, señala que la competencia a que se refiere
este artículo, así como la de las CA, no se alterará por razón de haber sido
comprometidos por el hecho intereses fiscales. Es decir, aquí no hay un símil al
juicio de hacienda en materia civil.

3. REGLAS GENERALES DE COMPETENCIA O PRINCIPIOS


FUNDAMENTALES DE LA COMPETENCIA.

Las reglas generales de la competencia, son las normas y principios básicos que
establece el legislador respecto de la competencia y que se deben aplicar sin
importar la naturaleza del asunto, clase o jerarquía del tribunal que debe conocer de
él. Están tratadas en el Título VII (“La competencia”), párrafo 1º (“Reglas
generales”), en los arts. 108 a 114 del COT, y son las siguientes: la radicación o
212
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

fijeza, el grado, la extensión, la prevención, y la ejecución.


Las características de estas reglas o principios, son las siguientes:
i. Como su propio nombre lo indica, son de aplicación general, pues tienen
lugar cualquiera sea la naturaleza del negocio de que se trate, llámese contencioso
o “voluntario”, civil, penal, etc.
ii. Son complementarias, en cuanto no integran las normas de competencia
absoluta o relativa, pero sirven para determinar las facultades de un tribunal una
vez que aquéllas han recibido aplicación. Como señala el profesor CASARINO,
no se puede afirmar a ciencia cierta si se trata de normas de competencia absoluta
o relativa, más bien, por su carácter general, se encuentran sobre ellas; es decir, se
aplican a ambas, una vez radicado el negocio ante el tribunal competente, en virtud
de las normas de competencia absoluta y relativa.
iii. En relación con lo anterior, se dice que son consecuenciales, en cuanto
reciben aplicación una vez que se encuentre determinado el tribunal competente.
iv. Su infracción no tiene establecida una sanción única, sino que debe
determinarse para cada regla general.
v. El profesor FORTTES pone de manifiesto que estas reglas regulan el
ejercicio de la competencia en su parte funcional y no desde el punto de vista
orgánico; pues ellas indican, entre otras cosas, hasta dónde se extiende la
competencia del juez.

3.1. REGLA DE RADICACIÓN O FIJEZA.


a. CONCEPTO.

Esta regla, consagrada en el art. 109 del COT, consiste en que radicado con
arreglo a la ley el conocimiento de un negocio ante tribunal competente, no se
alterará esta competencia por causa sobreviniente. Como se puede apreciar, el
efecto de la radicación es producir la inalterabilidad de la competencia del
tribunal, no obstante la concurrencia de cualquier causa posterior o sobreviniente,
salvo las excepciones legales. En otras palabras, aun cuando se alteren los factores
determinantes de la competencia que se tuvieron en vista al iniciarse el juicio, con
posterioridad a su iniciación la competencia primitiva no cambia (es irrevocable),
salvo ciertas excepciones legales.

Por ejemplo, se entabla una demanda civil de cobro de pesos en contra de una
persona que no goza de fuero, ante un juzgado de letras, pero en el intertanto ella
es nombrada Ministro de Estado; en principio, el juicio debiera pasar a la
213
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

competencia de un ministro de CA, pero como ya está radicado ante el juez de


letras, no puede alterarse esta competencia; o en el mismo ejemplo anterior,
durante el curso del juicio también puede cambiar el factor cuantía en razón de
mayores intereses; o el factor territorio en razón de un cambio de domicilio del
demandado, etc. Todos esos cambios posteriores no tienen ninguna influencia
en la determinación de la competencia del tribunal, pues el juicio quedó
radicado en conformidad a la ley al momento de su iniciación en virtud de la
regla de radicación o fijeza. Y el fundamento de que estas alteraciones
sobrevinientes no puedan producir una alteración en el tribunal que está
conociendo del asunto, es que si ello se produjera, se producirían retardos y actos
maliciosos.

b. REQUISITOS O ELEMENTOS.
Los requisitos para que opere la radicación, son los siguientes:
i. Radicación de un negocio ante un tribunal ¿cuándo queda radicado el negocio?
En esta materia hay que distinguir entre lo que acontece en materia civil, y lo
que sucede en materia penal. En materia civil no hay una opinión única, y las
posturas que se pueden encontrar son las siguientes:
- Hay autores que señalan que el asunto queda radicado desde que se presenta
la demanda. Esta postura ha sido criticada, señalando que no basta con la
presentación de la demanda, ya que la ley permite al demandante retirarla (art. 148
del CPC).
Art. 148. Antes de notificada una demanda al reo, podrá el actor retirarla sin
trámite alguno, y se considerará como no presentada. Después de notificada,
podrá en cualquier estado del juicio desistirse de ella ante el tribunal que
conozca del asunto, y esta petición se someterá a los trámites establecidos para
los incidentes.
- Por lo anterior, hay quienes señalan que un asunto se radica en un tribunal cuando
el demandado ha sido notificado válidamente de la resolución que provee la
demanda. Se basan, en que en este supuesto el demandante ya no puede retirar la
demanda, pues se encuentra trabada la litis.
Ahora bien, en caso de que la notificación se hubiere producido respecto de un
tribunal incompetente para conocer la demanda de acuerdo a las reglas de
competencia absoluta, no se habrá producido la radicación por la falta de
concurrencia de uno de sus elementos, y en este caso, podrá formularse el
incidente de nulidad procesal en cualquier estado del juicio, de acuerdo a lo
previsto en el inc. II del art. 83 del CPC. Y en caso de que la notificación se
214
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

hubiere producido respecto de un tribunal incompetente para conocer la


demanda de acuerdo a las reglas de competencia relativa, es posible que se
produzca la radicación si el demandado contesta la demanda sin alegar la
incompetencia del tribunal o se genera su rebeldía por no contestar la demanda
dentro del plazo fatal que el legislador contempla al efecto, puesto que en tales
casos, se produce la prórroga tácita de la competencia conforme a lo previsto en
el art. 187 del COT.
Art. 83 inc. II. La nulidad sólo podrá impetrarse dentro de cinco días contados
desde que aparezca o se acredite que quien deba reclamar de la nulidad tuvo
conocimiento del vicio, a menos que se trate de la incompetencia absoluta del
tribunal. La parte que ha originado el vicio o concurrido a su materialización
o que ha convalidado tácita o expresamente el acto nulo, no podrá demandar la
nulidad.

Art. 187. Se entiende que prorrogan tácitamente la competencia:


1. El demandante, por el hecho de ocurrir ante el juez interponiendo su
demanda;
2. El demandado, por hacer, después de personado en el juicio,
cualquiera gestión que no sea la de reclamar la incompetencia del juez.
- Por último, también hay quienes señalan, entre ellos CASARINO, que en
materia civil un asunto queda radicado desde que el tribunal confiere traslado de la
demanda y se notifica válidamente al demandado de la resolución que provee la
demanda. Es decir, no basta la notificación, sino que, además, se debe haber
efectuado el emplazamiento de la demanda, esto es, el término o plazo que tiene el
demandado para contestar la demanda sin que haya alegado la incompetencia del
tribunal, o, habiéndola opuesto, desde que ha sido rechazada. Sin embargo, como
dice el profesor FORTTES, el tema está en que la incompetencia absoluta se
puede alegar en cualquier estado del juicio, por lo que esta posición no sería
favorable.
Tampoco hay claridad sobre el momento en que se produce la radicación en
materia penal, ya que en el nuevo sistema procesal penal no hay una regla
expresa. Las posturas son las siguientes:
- Según algunos, la radicación sólo se puede producir a partir de la formalización de
la investigación, esto es, la comunicación que el fiscal efectúa al imputado, en
presencia del juez de garantía, de que desarrolla actualmente una investigación en
su contra respecto de uno o más delitos determinados (art. 229 del CPP). La
investigación consta de dos etapas: una informal, que es llevada por el Fiscal, y
215
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

una formal, que se lleva ante el JG; entonces, cuando el Fiscal va donde el JG y
formaliza, se produce la radicación (“se judicializa la investigación”).146
- Otros postulan que la radicación sólo se puede producir, cuando el Juez de
Garantía dispone la primera de las actuaciones que le corresponda resolver en el
proceso respectivo.
ii. El segundo requisito para que opere la regla de radicación, es que el
tribunal haya intervenido en el conocimiento del asunto, sea actuando de oficio o
a petición de parte. Pues jamás será posible entender que el conocimiento de un
asunto se ha radicado ante un tribunal, si éste no ha actuado para su conocimiento.
iii. Ahora bien, no basta con la intervención de un tribunal en el
conocimiento de un asunto, sino que se requiere que esa actividad se hubiere
realizado por un tribunal que sea competente, de acuerdo con las reglas de la
competencia absoluta y relativa.
iv. Finalmente, la intervención del tribunal competente debe haberse
efectuado con arreglo a la ley, puesto que si las actuaciones realizadas por el
tribunal y las partes adolecen de irregularidades, o se efectuaron ante un tribunal
incompetente, éstas podrán ser declaradas nulas y, en consecuencia, no
producirán efecto alguno.
146 Como se puede apreciar, esta regla es propia de los tribunales, pues respecto de los fiscales del Ministerio
Público (organismo administrativo), hay una especie de radicación que se produce cuando éste dispone la primera
actuación de investigación.

Por lo tanto, cuando el art. 109 del COT señala que radicado con arreglo a la ley
el conocimiento de un negocio ante tribunal competente, significa que este
fenómeno se produce cuando el tribunal toma conocimiento de dicho negocio, en
razón de que tanto las partes o el propio tribunal, en virtud de las reglas de
competencia absoluta y relativa, estiman que ese tribunal y no otro, es el llamado
a conocer de dicho negocio.

c. EXCEPCIONES A LA REGLA DE LA FIJEZA O RADICACIÓN.

Como se dijo, esta regla se traduce en fijar de forma irrevocable la competencia


de un tribunal que ha de conocer un asunto, cualesquiera sean los hechos que
acontezcan con posterioridad que modifiquen los elementos que se tuvieron en
cuenta para determinar la competencia absoluta y relativa. Pues así lo señala
además la frase final del art. 109 de COT al decir que “no se alterará esta
competencia por causa sobreviniente”.
216
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Las “causas o circunstancias sobrevinientes” se refieren a cuestiones de


hecho relacionados con la competencia absoluta o relativa, que no son aptos para
modificar el tribunal competente que conoce del negocio (por ejemplo, el cambio
de domicilio de una de las partes). No obstante, la ley puede cambiar o alterar la
competencia radicada, es decir, contempla excepciones a la regla de la
radicación, cuales son:
i. La acumulación de autos, esto es, la reunión de dos o más procesos que se
tramitan separadamente, con el objeto de que constituyan un sólo juicio y terminen
por una sola sentencia, para mantener la continencia, o unidad de la causa (art.
92 del CPC). Por ejemplo, todas las personas que iban en un bus y que
resultaron lesionadas en un accidente de tránsito, demandan a la empresa de
transportes en distintos tribunales; pero no obstante haberse radicado el
conocimiento de estos asuntos en dichos tribunales, se deben acumular todos estos
procesos en un sólo juicio.
Art. 92. La acumulación de autos tendrá lugar siempre que se tramiten
separadamente dos o más procesos que deban constituir un sólo juicio y terminar
por una sola sentencia, para mantener la continencia, o unidad de la causa.
Habrá, por tanto, lugar a ella:
1. Cuando la acción o acciones entabladas en un juicio sean iguales a las que
se hayan deducido en otro, o cuando unas y otras emanen directa e
inmediatamente de unos mismos hechos;
2. Cuando las personas y el objeto o materia de los juicios sean idénticos,
aunque las acciones sean distintas; y
3. En general, siempre que la sentencia que haya de pronunciarse en un
juicio deba producir la excepción de cosa juzgada en otro.
Ahora bien, de acuerdo al art. 96 del CPC, si los juicios están pendientes ante
tribunales de igual jerarquía, el más moderno se acumulará al más antiguo; pero
en el caso contrario (si son de distinta jerarquía), la acumulación se hará sobre
aquel que esté sometido al tribunal superior.147

147 En materia procesal penal la acumulación de autos tiene lugar respecto de casos de: pluralidad de delitos (el
fiscal podrá desarrollar la investigación conjunta de dos o más delitos, cuando ello resultare conveniente);
pluralidad de fiscales (cuando dos o más fiscales estén investigando los mismos hechos y con motivo de esta
circunstancia se afectaren los derechos de la defensa del imputado, éste podrá pedir al superior jerárquico o al
superior jerárquico común, en su caso, que resuelva cuál tendrá a su cargo el caso); y pluralidad de JG (cuando se
acumulan las investigaciones formalizadas ante diversos JG en uno sólo de ellos y pasen a configurar una sola
investigación).

217
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

ii. Las visitas extraordinarias. De acuerdo al art. 559 del COT, los
Tribunales Superiores de Justicia decretarán visitas extraordinarias por medio de
alguno de sus ministros en los juzgados de su respectivo territorio jurisdiccional,
siempre que el mejor servicio judicial lo exigiere. Ahora bien, de acuerdo art. 560
Nº 3 del COT, el tribunal ordenará especialmente estas visitas en los casos
siguientes: cuando hubiere retardo notable en el despacho de los asuntos sometidos
al conocimiento de un juez; es decir, el Ministro Visitador puede abocarse al
conocimiento de causas pendientes radicadas en el tribunal visitado, desplazando la
competencia de ese juez y asumiendo como tribunal de primera instancia, pudiendo
despachar y sentenciar dichas causas.148
Con todo, el profesor FORTTES señala que no se trataría de una verdadera
excepción, ya que no existe una sustitución de un tribunal por otro, sino
solamente de un juez por otro; pues el asunto sigue radicado en el tribunal
visitado.
iii. Algunos señalan como excepción al feriado judicial, pues en el feriado de
vacaciones sigue conociendo el juzgado de turno las causas sobre las cuales se
conceda habilitación de feriado (materias en que no rige el feriado judicial). Sin
embargo, si bien se traslada a otro juzgado el conocimiento del asunto, es discutible
que esto sea una excepción, ya que sólo hay una alteración transitoria de la
competencia.
iv. El compromiso, esto es, la convención por la cual las partes sustraen
determinados asuntos litigiosos presentes o futuros del conocimiento de la
jurisdicción ordinaria y lo someten al conocimiento y fallo de uno o más árbitros
que en ese mismo acto designan. Si bien el compromiso se verifica normalmente al
margen de todo proceso (con vista a un proceso futuro), excepcionalmente puede
verificarse existiendo un juicio del cual está conociendo un tribunal (litigio
presente), caso en el cual, constituye una excepción a la regla de la radicación.
v. Finalmente, el profesor FORTTES se refiere a aquellas modificaciones que
son producidas por la ley, lo que se relaciona con el tema de la ley procesal en el
tiempo. La regla general, es que las leyes procesales nuevas no afectan los juicios
en curso, lo que se consagra generalmente en sus normas transitorias; sin embargo,
si eventualmente la ley quisiera alterar la competencia y aplicar de inmediato la
modificación, podría hacerlo, porque dichas leyes son de orden público y pueden
entrar a regir in actum. Con todo, un negocio ya radicado se relaciona con el
principio de legalidad y el derecho al juez natural que en la CPR se consagra en el
art. 19 Nº 3 inc. IV, al decir que nadie será juzgado por comisiones especiales sino
por el tribunal que señale la ley y que se encuentre establecido con anterioridad
218
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

por ésta (así, por ejemplo, cuando se crearon los Tribunales de Familia, los jueces
de menores seguían conociendo de las materias que se habían radicado ante
ellos).

148 En el ámbito procesal penal, de acuerdo al art. 560 Nº 2 del COT, las visitas sólo proceden cuando se tratare de la
investigación de hechos o de pesquisar delitos cuyo conocimiento corresponda a la justicia militar y que puedan
afectar las relaciones internacionales, o que produzcan alarma pública y exijan pronta represión por su gravedad y
perjudiciales consecuencias. Es decir, sólo procede por causas penales militares.

d. APLICACIONES DE LA REGLA DE LA RADICACIÓN.

Por último, el profesor ALFARO menciona ciertos preceptos que hacen


aplicación de la regla de la radicación, a saber:
i. Al hablar de la vista de la causa, concretamente de la fijación de la causa en
la tabla, se dijo que una vez que se encuentre formada la tabla, corresponde
determinar qué sala de la Corte deberá conocer de ésta. Al respecto, el art. 69 inc.
II del COT señala que en las CA que consten de más de una sala se formarán
tantas tablas cuantas sea el número de salas y se distribuirán entre ellas por sorteo,
en audiencia pública. La excepción a esta regla la constituyen las causas radicadas,
esto es, aquellas causas que no requieren de un sorteo previo para ser distribuidas
en una sala, ya que deben ser resueltas por la sala que conoció del negocio por
primera vez. Por ejemplo, el art. 69 inc. IV del COT señala que los recursos de
amparo y las apelaciones relativas a la libertad de los imputados u otras medidas
cautelares personales en su contra serán de competencia de la sala que haya
conocido por primera vez del recurso o de la apelación, o que hubiere sido
designada para tal efecto, aunque no hubiere entrado a conocerlos.
ii. Algo similar ocurre con las resoluciones de mero trámite, pues de acuerdo
al art. 70 inc. I del COT, la tramitación de los asuntos entregados a las CA
corresponderá, en aquellas que se compongan de más de una sala, a la primera. Sin
embargo, agrega el inciso final, deberán dictarse por la sala respectiva las
resoluciones de tramitación que procedan cuando ya estén conociendo de un
asunto.
iii. Otra aplicación de esta regla se encuentra en el art. 128 del COT, a
propósito de la cuantía. En efecto, si el valor de la cosa disputada se aumentare o
disminuyere durante la instancia, no sufrirá alteración alguna la determinación que
antes se hubiere hecho con arreglo a la ley, es decir, no sufrirá alteración la
radicación del asunto en el tribunal.

219
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

3.2. REGLA DEL GRADO O JERARQUÍA.


a. CONCEPTO.
La regla del grado o jerarquía, consagrada en el art. 110 del COT, consiste en que
una vez fijada con arreglo a la ley la competencia de un juez inferior para conocer
en primera instancia de un determinado asunto, queda igualmente fijada la del
tribunal superior que debe conocer del mismo asunto en segunda instancia.
Esta regla general de la competencia se vincula con dos conceptos fundamentales
del Derecho procesal: la instancia y el recurso de apelación. En efecto, con esta
regla se persigue la determinación, desde el inicio del procedimiento, del tribunal
de segunda instancia que va a conocer del asunto en caso de impetrarse un
recurso de apelación o proceda el trámite de la consulta.

b. REQUISITOS PARA QUE OPERE LA REGLA DEL GRADO O


JERARQUÍA.
i. Que el asunto se encuentre legalmente radicado ante un juez de primera
instancia. Esto ocurre ya sea que la competencia del tribunal inferior sea natural
o prorrogada, no obstante, la ley sólo permite la competencia prorrogada en los
tribunales de primera instancia, mas no en los de segunda, siendo todas las
reglas de competencia de estos últimos de orden público y, por consiguiente,
irrenunciables por las partes. Así, por ejemplo, si un juicio es de competencia de
uno de los juzgados civiles de Valparaíso, automáticamente se sabe que, en caso
de apelarse la sentencia que le ponga término, dicho recurso será conocido por
la CA de esa misma ciudad, aun cuando las partes desearen y convinieran
expresamente en ser juzgadas en segunda instancia por la CA de Santiago (a ello se
opone, precisamente, la regla de grado).
ii. Que sea procedente el recurso de apelación en contra de la resolución
pronunciada por el tribunal de primera instancia. Algunos autores, a partir de esta
norma, han señalado que la regla general en Chile es la de la doble instancia y, por
tanto, toda resolución es apelable, aunque no se conceda expresamente el recurso.
149

3.3. REGLA DE LA EXTENSIÓN.


a. CONCEPTO.
La regla de la extensión, consagrada en el art. 111 del COT, consiste en que el
tribunal que es competente para conocer de un asunto, lo es igualmente para
conocer de todas las incidencias que en él se promuevan, y (de acuerdo al inc. II)
220
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA
lo
es también para conocer de las cuestiones que se susciten por vía de reconvención
o de compensación, aunque el conocimiento de estas cuestiones, atendida su
cuantía, hubiere de corresponder a un juez inferior si se entablaran por separado.
Por lo tanto, esta regla se traduce en que el tribunal que es competente para
conocer del asunto principal que se promueve ante él, lo es también para conocer
de todo aquello que se vincula al asunto principal y que lo conduce a la decisión
del conflicto.
El fundamento de esta regla descansa en razones de economía procesal, pues
procura que se ventilen dentro de un mismo proceso el mayor número de
cuestiones, desplegando así, las partes litigantes, el mínimo de esfuerzo.
b. APLICACIÓN O ALCANCE DE LA REGLA DE EXTENSIÓN EN
MATERIA CIVIL.
Esta regla permite precisar hasta dónde llega el ejercicio de la competencia por
parte de un tribunal respecto de un asunto determinado. Así, en materia civil la
competencia del tribunal se extiende a:
i. La cuestión principal. Esta regla parte de la base de que en todo asunto o
negocio judicial existe una cuestión principal y cuestiones accesorias. La primera
constituye el fondo del asunto o negocio mismo, esto es, las pretensiones que el
demandante formula en el proceso a través de su demanda, y las alegaciones,
defensas y excepciones que el demandado formula respecto de la pretensión
hecha valer en su contra, en su contestación.

149 Cabe señalar que en el nuevo sistema procesal penal la regla del grado sólo recibe aplicación respecto de las
resoluciones apelables dictadas por JG, pues no se aplica respecto de las resoluciones de los TJOP, ya que ellas no son
apelables según lo señala el art. 364 del CPP; ni tampoco procede el trámite de la consulta, por haber sido éste
suprimido.

ii. Las cuestiones accesorias o incidentes. Del art. 82 del CPC, se


desprende que los incidentes son cuestiones accesorias que se promueven en un
juicio y que requieren un pronunciamiento especial del tribunal, pudiendo ser ellos
ordinarios (sujetos a tramitación general) o especiales (sujetos a tramitación
especial). Por ejemplo, si se plantea un incidente de incompetencia absoluta del
tribunal, éste mismo lo debe resolver, pero separadamente de la cuestión principal
(acá se está aplicando el aforismo de quien puede lo más puede lo menos).
Art. 82. Toda cuestión accesoria de un juicio que requiera pronunciamiento
especial con audiencia de las partes, se tramitará como incidente y se sujetará a
las reglas de este Título, si no tiene señalada por la ley una tramitación especial.
iii. También se extiende la competencia a la rec onvenc ión, esto es, la demanda
221
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

que puede deducir el demandado en su escrito de contestación en contra del


demandante, utilizando el mismo proceso ya iniciado por éste. Por regla general, la
reconvención sólo recibe aplicación en el juicio ordinario de mayor cuantía, salvo
que por texto expreso se aplique a otros procedimientos, como por ejemplo, el
juicio de arrendamiento, el juicio ordinario de menor cuantía, y el juicio ordinario
laboral.
iv. Igual competencia le atribuye la ley al juez para conocer de la
compensación, esto es, aquel modo de extinguir las obligaciones que implica que
demandante y demandado son acreedores y deudores recíprocos de dos
obligaciones, y que éstas se extinguirán hasta concurrencia de la de menor valor150.
Ahora bien, el art. 111 señala que el juez tiene competencia para conocer de
las reconvenciones y de las compensaciones, aunque el conocimiento de estas
cuestiones, atendida su cuantía, hubiere de corresponder a un juez inferior si se
entablaran por separado. Sin embargo, como se dijo a propósito de la cuantía,
sucesivas modificaciones en la organización judicial han llevado a que esta
regla no tenga la relevancia que presentaba cuando existían jueces de letras de
mínima cuantía, jueces de distrito y jueces de subdelegación; el único problema
que hoy se puede presentar en orden a la cuantía en materia civil, se da entre los
jueces de letras y jueces de policía local, en las ciudades donde estén instalados
estos últimos tribunales. Por ejemplo, se demandan $ 90.000 ante un JL y el
demandado se excepciona alegando compensación, en razón de rentas de
arrendamiento adeudadas por $2.500; esta cuestión, por su cuantía, es de
competencia de un juez de policía local, pero en virtud de la regla de extensión,
ella pasa a ser de la competencia del JL que está conociendo de la causa principal.
v. Finalmente, el profesor ORELLANA menciona también a la ejecución
de la sentencia, la cual, como se verá, puede corresponder a los tribunales que las
hubieran pronunciado en primera o única instancia, o al tribunal competente
según las reglas generales.

150 Desde el punto de vista procesal, la compensación es y se formula mediante


una excepción perentoria, es decir, a través de un medio de defensa que hace
valer el demandado y que ataca el fondo de la acción deducida por el
demandado. Por esto, el profesor FORTTES señala que es criticable que la
compensación se califique como una cuestión accesoria, porque el demandado, al
contestar la demanda, puede entablar la excepción de compensación, y quedaría
comprendida en la cuestión de principal.

222
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

c. APLICACIÓN O ALCANCE DE LA REGLA DE EXTENSIÓN EN


MATERIA PENAL.

En materia penal la competencia se extiende a los siguientes puntos:


i. Al asunto principal, esto es, la acción penal destinada a la averiguación de
todo hecho punible y a obtener la sanción del delito que resulte probado. Aquí la
discusión, prueba y fallo se realizan ante el TJOP, quien conoce y juzga los simples
delitos o crímenes que no corresponda al JG.
ii. Los incidentes. El JG conoce de los incidentes que se promuevan durante el
proceso de investigación que lleva el Ministerio público, y el TJOP conoce de las
incidencias que se promuevan durante el juicio oral.
Ahora bien, desde el momento en que los tribunales pueden clasificarse y
establecerse, en atención a la materia, en civiles y penales, lógico es que cada uno
de ellos conozca de los asuntos que le son propios. Sin embargo, en el proceso
penal se pueden deducir acciones civiles que tengan por objeto reparar los
efectos civiles derivados del hecho punible, como son las que persiguen la
restitución de la cosa o de su valor, o la indemnización de perjuicios (pretensiones
civiles); y en ciertos casos, en el curso de un juicio penal puedan suscitarse
cuestiones de carácter civil que sean uno de los elementos que la ley penal estime
para definir el delito que se persigue, para agravar o disminuir la pena, o para no
estimar culpable al autor (cuestiones prejudiciales civiles). En resumen, los
tribunales con competencia en lo penal en ciertos casos ejercen competencia en
asuntos de carácter civil, existiendo dos tipos de materias:
i. Pretensiones de carácter civil. El fundamento de la responsabilidad civil
derivada de un delito penal, se encuentra en el art. 2314 del CC, el cual dispone
que el que ha cometido un delito o cuasidelito que ha inferido daño a otro, es
obligado a la indemnización; sin perjuicio de la pena que le impongan las
leyes por el delito o cuasidelito. Por su parte, el art. 24 del CP dice que toda
sentencia condenatoria en materia criminal lleva envuelta la obligación de pagar
las costas, daños y perjuicios por parte de los autores, cómplices, encubridores y
demás personas legalmente responsables. Ahora bien, de acuerdo a su finalidad,
las acciones civiles que emanan de un delito se pueden clasificar en restitutorias o
indemnizatorias; pero como se verá al momento de analizar la acción, ésta no es la
que se divide, puesto que es una sola; en concreto, es la pretensión la que se
divide, división que es de gran importancia, ya que precisa la competencia del
tribunal llamado a conocer las pretensiones. En efecto:
- La pretensión civil restitutoria es aquella que persigue la devolución de la
223
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

cosa objeto del delito o de su valor. Ahora bien, conforme al art. 59 inc. I del CPP,
la acción civil que tuviere por objeto únicamente la restitución de la cosa, deberá
interponerse siempre durante el respectivo procedimiento penal, de conformidad a
lo previsto en el art. 189 (en el mismo sentido está el art. 171 inc. I del COT).
Como se puede apreciar, aquí existe una competencia privativa o exclusiva del
tribunal penal, puesto que sólo puede conocer de ella aquel tribunal que conoce del
proceso penal, concretamente, el Juzgado de Garantía (art. 189 del CPP).
Art. 189. Reclamaciones o tercerías. Las reclamaciones o tercerías que los
intervinientes o terceros entablaren durante la investigación con el fin de
obtener la restitución de objetos recogidos o incautados se tramitarán ante el
juez de garantía. La resolución que recayere en el artículo así tramitado se
limitará a declarar el derecho del reclamante sobre dichos objetos, pero no se
efectuará la devolución de éstos sino hasta después de concluido el
procedimiento, a menos que el tribunal considerare innecesaria su conservación.
Lo dispuesto en el inciso precedente no se extenderá a las cosas hurtadas, robadas
o estafadas, las cuales se entregarán al dueño o legítimo tenedor en cualquier
estado del procedimiento, una vez comprobado su dominio o tenencia por
cualquier medio y establecido su valor.
En todo caso, se dejará constancia mediante fotografías u otros medios que
resultaren convenientes de las especies restituidas o devueltas en virtud de este
artículo.
- La pretensión civil indemnizatoria es aquella que persigue el
resarcimiento de los daños y perjuicios ocasionados por el delito. Ahora, para
determinar quien conoce esta pretensión, hay que distinguir según quien ejerce la
pretensión, y en contra de quien se ejerce:
a) Si la pretensión indemnizatoria tiene por objeto reclamar por parte de la
víctima la indemnización de los perjuicios causados por el imputado, conforme al
art. 59 inc. II del CPP, durante la tramitación del procedimiento penal la víctima
podrá deducir respecto del imputado, con arreglo a las prescripciones de este
Código, todas las restantes acciones que tuvieren por objeto pers eguir
las responsabilidades civiles derivadas del hecho punible. La víctima podrá también
ejercer esas acciones civiles ante el tribunal civil correspondiente. Con todo,
admitida a tramitación la demanda civil en el procedimiento penal, no se podrá
deducir nuevamente ante un tribunal civil (en el mismo sentido se encuentra el
art. 171 inc. II del COT). Como se puede apreciar, en esta pretensión existe una
competencia acumulativa o preventiva, puesto que pueden conocer de ella tanto
los tribunales penales que conocen del proceso, como el juez civil competente
224
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

según las reglas generales; pero una vez admitida a tramitación la demanda civil
en el procedimiento penal, no se podrá deducir nuevamente ante un tribunal
civil.151
b) Tratándose de acciones indemnizatorias deducidas por la víctima en
contra de terceros, o por terceros en contra del imputado o personas distintas al
imputado, el art. 59 inc. III del CPP dispone que con la sola excepción indicada
en el inc. I (pretensiones restitutorias), las otras acciones encaminadas a
obtener la reparación de las consecuencias civiles del hecho punible que
interpusieren personas distintas de la víctima, o se dirigieren contra personas
diferentes del imputado, deberán plantearse ante el tribunal civil que fuere
competente de acuerdo a las reglas generales (en el mismo sentido el art. 171 inc.
III del COT). Por ejemplo, si el imputado manejaba ebrio, chocó y lesionó a la
víctima, y el auto era de un tercero, la víctima sólo podrá demandar civilmente al
tercero dueño del auto ante los tribunales civiles, y el tercero, a su vez, podrá
151 Ahora bien, puede suceder que el procedimiento penal termine sin que se haya resuelto acerca de la
pretensión civil indemnizatoria, en dicho caso, de acuerdo al art. 68 del CPP, si antes de comenzar el juicio
oral, el procedimiento penal continuare de conformidad a las normas que regulan el procedimiento abreviado, o
por cualquier causa terminare o se suspendiere, sin decisión acerca de la acción civil que se hubiere deducido
oportunamente, la prescripción continuará interrumpida siempre que la víctima presentare su demanda ante el
tribunal civil competente en el término de 60 días siguientes a aquél en que, por resolución ejecutoriada, se
dispusiere la suspensión o terminación del procedimiento penal. En este caso, la demanda y la resolución que
recayere en ella se notificarán por cédula y el juicio se sujetará a las reglas del procedimiento sumario. Si la
demanda no fuere deducida ante el tribunal civil competente dentro del referido plazo, la prescripción continuará
corriendo como si no se hubiere interrumpido.

demandar civilmente al conductor ante los jueces civiles152.


Cabe recalcar que el juez civil que conoce de la pretensión indemnizatoria, es
aquel que es competente de acuerdo a las reglas generales. Así, por ejemplo, en un
accidente de un bus con dirección a Valparaíso que salió desde Santiago, se debe
demandar a la empresa dueña del bus (persona jurídica) en Santiago, pues de
acuerdo al art. 142 del COT, si la persona jurídica demandada tuviere
establecimientos, comisiones u oficinas que la representen en diversos lugares,
como sucede con las sociedades comerciales, deberá ser demandada ante el juez
del lugar donde exista el establecimiento, comisión u oficina que celebró el
contrato o que intervino en el hecho que da origen al juicio.
Finalmente, el art. 171 inc. final del COT señala que será competente para
conocer de la ejecución de la decisión civil de las sentencias definitivas dictadas
por los jueces con competencia penal, el tribunal civil mencionado en el inciso
anterior; es decir, el tribunal civil competente de acuerdo a las reglas generales.
225
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

ii. Cuestiones prejudiciales civiles. En el Derecho penal, para que se


entienda que se ha cometido un delito, la conducta se debe encuadrar
exactamente con la acción u omisión descrita por la ley en abstracto. Sin
embargo, en muchos casos los tipos penales se integran con conceptos civiles, así,
por ejemplo, en el parricidio se señala “el que mata a su padre o madre ”, sin que
el CP señale quién es el padre o la madre. Entonces, puede que en un momento
determinado se plantee una discusión sobre la existencia de ese hecho civil, lo
cual da origen a las cuestiones prejudiciales civiles, esto es, aquellas cuestiones
que se suscitan en un juicio penal acerca de un hecho de carácter civil que sea uno
de los elementos que la ley penal estime para definir el delito que se persigue, para
agravar o disminuir la pena (por ejemplo, el hecho civil del parentesco agrava en
el homicidio la pena), o para no estimar culpable al autor (por ejemplo, en el
delito de bigamia, determinar la validez del matrimonio anterior).
La regla general es que estas cuestiones sean conocidas por los tribunales
penales, pues así se desprende del art. 173 inc. I del COT que señala que si en el
juicio criminal se suscita cuestión sobre un hecho de carácter civil que sea uno de
los elementos que la ley penal estime para definir el delito que se persigue, o para
agravar o disminuir la pena, o para no estimar culpable al autor, el tribunal con
competencia en lo criminal se pronunciará sobre tal hecho; en todo caso, de
acuerdo al art. 173 inc. final del COT, la prueba y decisión de las cuestiones
civiles que es llamado a juzgar el tribunal que conoce de los juicios criminales, se
sujetarán a las disposiciones del Derecho civil. Sin embargo, existen cuestiones
prejudiciales civiles que no conocen los tribunales penales, a saber:
- De acuerdo al art. 173 inc. II del COT, las cuestiones sobre validez de
matrimonio y sobre cuentas fiscales serán juzgadas previamente por el tribunal a
quien la ley tiene encomendado el conocimiento de ellas. Es decir, se deberá
plantear ante un tribunal civil (juzgado de familia) la demanda de divorcio o de
nulidad de matrimonio, y las cuestiones sobre cuentas fiscales las conoce la
Contraloría.
152 El profesor FORTTES dice que esta norma radica en un fundamento doctrinario, cual es, que se busca que
la acción civil no entorpezca el desarrollo del proceso penal y, por tanto, se debe discutir ante un tribunal civil.

226
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

- Agrega el inc. III del art. 173 del COT, que la disposición del inciso
precedente se aplicará también a las cuestiones sobre estado civil cuya resolución
deba servir de antecedente necesario para el fallo de la acción penal persecutoria de
los delitos de usurpación, ocultación o supresión de estado civil (conoce el juez
civil competente).
- Por último, conforme al art. 174 del COT, si contra la acción penal se
pusieren excepciones de carácter civil concernientes al dominio o a otro derecho
real sobre inmuebles, podrá suspenderse el juicio criminal, cuando dichas
excepciones aparecieren revestidas de fundamento plausible y de su aceptación,
por la sentencia que sobre ellas recaiga, hubiere de desaparecer el delito. El
conocimiento de esas excepciones corresponde al tribunal en lo civil. 153
Ahora bien, cuando conoce de estas cuestiones prejudiciales civiles un tribunal
distinto a uno penal, el proceso penal se suspende (sobreseimiento temporal) a
la espera del resultado del proceso civil, de manera que una vez resuelto éste
(por ejemplo, el matrimonio era nulo) el proceso penal sigue su curso. En efecto el
art. 252 letra A del CPP señala que el juez de garantía decretará el sobreseimiento
temporal en los siguientes casos: cuando para el juzgamiento criminal se
requiriere la resolución previa de una cuestión civil, de acuerdo con lo dispuesto
en el art. 171. A su vez, el art. 171 del CPP se refiere a los efectos de las
cuestiones civiles en el proceso penal, al señalar que siempre que para el
juzgamiento criminal se requiriere la resolución previa de una cuestión civil de
que debiere conocer, conforme a la ley, un tribunal que no ejerciere jurisdicción en
lo penal, se suspenderá el procedimiento criminal hasta que dicha cuestión se
resolviere por sentencia firme; agrega el inc. II que esta suspensión no impedirá que
se verifiquen actuaciones urgentes y estrictamente necesarias para conferir
protección a la víctima o a testigos o para establecer circunstancias que
comprobaren los hechos o la participación del imputado y que pudieren
desaparecer. Finaliza el inc. III señalando que cuando se tratare de un delito de
acción penal pública, el ministerio público deberá promover la iniciación de la
causa civil previa e intervendrá en ella hasta su término, instando por su pronta
conclusión.154
153 El profesor FORTTES llama a las cuestiones prejudiciales conocidas por los tribunales penales, cuestiones
civiles calificantes de lo penal, mientras que aquellas que son conocidas por los tribunales civiles, las denomina
cuestiones prejudiciales civiles. El profesor LHÜRS, en cambio, denomina cuestiones prejudiciales no devolutivas a
aquellas que son conocidas por el mismo tribunal, y cuestiones prejudiciales devolutivas a aquellas que conoce
un tribunal distinto. Y el profesor ALFARO, por su parte, habla simplemente de cuestiones prejudiciales,
estableciendo como regla general aquellas de que conoce el mismo tribunal, y como excepciones aquellas que
conoce un tribunal distinto.
154 Las cuestiones penales que tienen incidencia en el ámbito civil para la resolución de un asunto, se encuentran
tratadas en el art. 167 del CPC, el cual señala que cuando la existencia de un delito haya de ser fundamento

227
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

preciso de una sentencia civil o tenga en ella influencia notoria, podrán los tribunales suspender el
pronunciamiento de ésta hasta la terminación del proceso criminal, si en éste se ha deducido acusación o
formulado requerimiento, según el caso. Esta suspensión podrá decretarse en cualquier estado del juicio, una vez
que se haga constar la circunstancia mencionada en el inciso precedente.

3.4. REGLA DE PREVENCIÓN E INEXCUSABILIDAD.


a. CONCEPTO.

La regla de la prevención e inexcusabilidad, consagrada en el art. 112 del COT,


consiste en que siempre que según la ley fueren competentes para conocer de un
mismo asunto dos o más tribunales, ninguno de ellos podrá excusarse del
conocimiento bajo el pretexto de haber otros tribunales que puedan conocer del
mismo asunto; pero el que haya prevenido en el conocimiento, excluye a los
demás, los cuales cesan desde entonces de ser competentes.
Como se puede apreciar, la primera parte de esta regla aplica el principio
de inexcusabilidad, pues en aquellos territorios jurisdiccionales en que existan dos o
más tribunales competentes, ninguno de ellos puede excusarse de conocer el
asunto que se le presente. Esta regla está también contenida en el art. 10 inc.
II del COT, como base o principio de la organización judicial y, aún más, está
elevada a rango constitucional en virtud de lo preceptuado por el art. 76 inc. II de
la CPR, que dispone que reclamada su intervención en forma legal y en negocios
de su competencia, no podrán excusarse de ejercer su autoridad, ni aun por falta
de ley que resuelva la contienda o asunto sometidos a su decisión. Por lo tanto,
cuando ninguno de los tribunales competentes haya conocido del asunto, opera el
principio de inexcusabilidad, es decir, uno de los tribunales debe conocer del
asunto, sino, incurrirá en el delito de denegación de justicia. Luego, cuando un
tribunal de los competentes haya prevenido en el conocimiento del asunto, excluye
a los demás, caso en el cual, estos últimos tribunales, en virtud del principio de
inavocabilidad, no podrán avocarse el conocimiento de causas o negocios
pendientes ante otro tribunal, a menos que la ley le confiera expresamente esta
facultad (art. 8º del COT).

b. REQUISITOS O ELEMENTOS.
i. Pluralidad de tribunales, es decir, de acuerdo a las reglas de competencia
absoluta y relativa, deben existir dos o más tribunales potencialmente
competentes para conocer de un asunto, situación que se materializa en los casos
de competencia acumulativa o preventiva, esto es, aquella que corresponde por
ley a dos o más tribunales a la vez, pero si uno de ellos interviene o previene en el

228
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

conocimiento del asunto, hace desaparecer la competencia de los restantes de


manera ipso facto.
ii. Que uno de los tribunales prevenga en el conocimiento del asunto, instante
a partir del cual cesa la competencia de los otros tribunales que hubieran sido
potencialmente competentes. Que un tribunal haya prevenido, significa que ha
ordenado y ejecutado alguna diligencia inicial o preparatoria en un juicio civil o
penal. Esta prevención generalmente se produce al momento de ingresar la
demanda o solicitud al tribunal respectivo, sin embargo, esta regla no es absoluta,
pues hay casos en que la demanda se declara inadmisible por no cumplir con los
requisitos legales, caso en el cual, según el profesor ORELLANA, el resto de los
tribunales vuelve a recuperar su competencia y la demanda podrá intentarse ante
cualquiera de ellos.155

155 Cabe señalar que la prevención no tiene lugar en la segunda instancia, pues en virtud de la regla del grado o
jerarquía, fijada con arreglo a la ley la competencia de un juez inferior para conocer en primera instancia de un
determinado asunto, queda igualmente fijada la del tribunal superior que debe conocer del mismo asunto en
segunda instancia (art. 111 del COT).

3.5. REGLA DE LA EJECUCIÓN.

En general, la ejecución es un atributo o momento de la jurisdicción que implica


la realización o el cumplimiento de lo resuelto. Ahora bien, la ejecución de lo
juzgado es distinta tratándose del campo civil y penal, es por ello que se analizará
esta regla en ambos ámbitos.

a. EJECUCIÓN EN MATERIA CIVIL.


La regla general en esta materia, está consagrada en el art. 113 inc. I del COT, el
cual dispone que la ejecución de las resoluciones corresponde a los tribunales que
las hubieren pronunciado en primera o en única instancia. Esta disposición está en
plena concordancia con el art. 231 inc. I del CPC, el cual agrega que se procederá
a ella (a la ejecución) una vez que las resoluciones queden ejecutoriadas o causen
ejecutoria en conformidad a la ley.
La razón de esto, es que estos tribunales indudablemente son los que están mejor
dotados para la ejecución, ya que conocieron y tramitaron el proceso y, por lo
mismo, aplicaran los medios físicos de coacción más adecuados para ejecutar o
cumplir la sentencia; la idea es que los tres momentos de la jurisdicción se
concentren en la misma persona del juez. Sin embargo, el mismo art. 113 del

229
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

COT establece excepciones a esta regla general de la competencia, a saber:


i. El inc. III establece que los tribunales que conozcan de la revisión de las
sentencias firmes o de los recursos de apelación, de casación o de nulidad contra
sentencias definitivas penales, ejecutarán los fallos que dicten para su
sustanciación. En el mismo sentido se pronuncia el art. 231 inc. II del CPC, al
señalar que los tribunales que conozcan de los recursos de apelación, casación o
revisión, ejecutarán los fallos que dicten para la substanciación de dichos recursos;
luego, el inc. IV agrega que estos tribunales podrán también decretar el pago de
las costas adeudadas a los funcionarios que hubieren intervenido en su
tramitación, reservando el de las demás costas para que sea decretado por el
tribunal de primera instancia.
Si bien, los tribunales que conozcan de estos recursos están facultados (y deben
así hacerlo) para ejecutar los fallos que dicten (autos y decretos) para la
sustanciación de dichos arbitrios, no pueden ejecutar las sentencias definitivas o
interlocutorias, ya que su cumplimiento sólo se puede solicitar al tribunal que la
pronunció en primera o única instancia.
ii. Por otro lado, el art. 114 del COT, a propósito de la ejecución de una
sentencia definitiva, señala que siempre que la ejecución de una sentencia
definitiva hiciere necesaria la iniciación de un nuevo juicio, podrá éste deducirse
ante el tribunal que menciona el inc. I del artículo precedente (los tribunales que
hayan pronunciado la sentencia definitiva en primera o en única instancia) o ante
el que sea competente en conformidad a los principios generales establecidos
por la ley, a elección de la parte que hubiere obtenido en el pleito. Como se puede
apreciar, el precepto permite al demandante victorioso en un juicio declarativo iniciar
la ejecución, y para ello existen dos procedimientos: la ejecución incidental, la cual
se debe pedir al tribunal que dictó la sentencia dentro de un año contado desde
que la sentencia quedó firme o ejecutoriada; pero si transcurre ese plazo, la otra
opción es iniciar un juicio ejecutivo (ejecución principal), donde se tiene, a su
vez, dos opciones para iniciarlo: ante el juez de primera o única instancia, o ante
el juez competente de acuerdo a las reglas generales.
Por lo tanto, la excepción se da cuando el que obtiene la sentencia a su favor,
elige demandar ante el tribunal competente de acuerdo a los principios generales
establecidos por la ley. Por ejemplo, se ha seguido un juicio declarativo de
cobro de rentas de arrendamiento por $ 30.000 ante un juzgado de letras; luego, la
sentencia definitiva sólo manda a pagar $1 0.000, y existe un juzgado de policía
local en dicha comuna; el actor victorioso podrá hacer cumplir esa sentencia, ya
ante el tribunal de letras que conoció del juicio declarativo, ya ante el juzgado de
policía local.

230
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

b. EJECUCIÓN EN MATERIA PENAL.


En materia penal, la regla general está en el art. 113 inc. II del COT que dice
expresamente que la ejecución de las sentencias penales y de las medidas de
seguridad previstas en la ley procesal penal será de competencia del JG que
hubiere intervenido en el respectivo procedimiento penal. Esta regla también
tiene excepciones, a saber:

i. De acuerdo al art. 113 inc. III del COT, los mismos tribunales que conocen
del recurso de nulidad en materia penal, están facultados para ejecutar los fallos
que dicten para la sustanciación de dicho recurso.
ii. Y, por otro lado, el art. 171 inc. final COT señala que será competente para
conocer de la ejecución de la decisión civil de las sentencias definitivas dictadas por
los jueces con competencia penal (a propósito de las pretensiones restitutorias e
indemnizatorias), el tribunal civil mencionado en el inciso anterior (el tribunal civil
que fuere competente de acuerdo a las reglas generales). Ahora bien, de acuerdo
al art. 472 del CPP, en el cumplimiento de la decisión civil de la sentencia,
regirán las disposiciones sobre ejecución de las resoluciones judiciales que
establece el CPC; esto implica que el único procedimiento aplicable para la
ejecución de esta sentencia, es el juicio ejecutivo por obligación de dar, pues no
cabe aplicar el procedimiento incidental, porque sólo es procedente cuando se
solicita ante el tribunal que dictó la sentencia.

4. REGLAS DE DISTRIBUCIÓN DE CAUSAS O TURNOS.


a. CONCEPTO.
Una vez que se aplican las reglas de competencia absoluta y relativa, puede que
existan dos o más tribunales que ejerzan igual competencia en el mismo territorio
jurisdiccional. Al respecto, el legislador establece reglas para distribuir los asuntos
entre los diversos tribunales competentes, las cuales pueden definirse como
aquellas que indican cuál es el tribunal preciso, de los competentes en virtud de
las reglas de competencia absoluta y relativa, que va a conocer del asunto.

b. NATURALEZA JURÍDICA.
En cuanto a su naturaleza jurídica, no existe en este tema unanimidad en la
doctrina. Al respecto, el profesor FORTTES sigue la postura mayoritaria, al señalar
que las reglas de turno y distribución de causas no son normas de competencia,
sino meras reglas de carácter económico cuyo fin es hacer el reparto del trabajo
judicial entre los tribunales de un mismo territorio jurisdiccional. En el mismo

231
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

sentido, la jurisprudencia ha calificado a estas normas como meras expresiones


del ejercicio de las facultades económicas de los tribunales de justicia. En el terreno
práctico, esta calificación ha llevado a que la infracción de estas normas no permita
fundar una excepción de incompetencia, ni promover un incidente de nulidad de
todo lo obrado.
Por otro lado, también hay quienes señalan que estas normas son verdaderas reglas
de competencia, de lo cual deriva que, al no ser respetadas, se produce una
situación de incompetencia y, por ende, podría ser nulo todo lo obrado ante el juez
incompetente. Según esta postura, son reglas de competencia relativa, por ende,
podrían ser modificadas por las partes.
Esto última lleva a la pregunta de si ¿las reglas del turno y de distribución de causas
son normas de orden público o de interés privado? Esto es importante, porque en
el primer caso puede solicitarse la nulidad de todo lo obrado, y aun el propio
tribunal de oficio puede declararse absolutamente incompetente; y en el segundo
caso, no habría tal posibilidad, a lo sumo, la parte podría reclamar la
incompetencia relativa, y si nada dijere, se produciría la prórroga de la
competencia. Al respecto, el profesor CASARINO señala que se trata de normas
de orden público, pues han sido establecidas con el objeto de conseguir una
mejor administración de justicia, mediante una justa y equitativa distribución del
trabajo judicial entre los distintos tribunales de igual jurisdicción y localidad; y
así también han entendido este problema los jueces en la práctica, pues siempre
que se les presentan demandas civiles que no les corresponde conocer, sea porque
no están de turno, sea porque no ha habido distribución legal previa, se abstienen
de tramitarlas, ordenando que se las interponga ante el tribunal que corresponda.

c. SISTEMA DE DISTRIBUCIÓN DE CAUSAS EN MATERIA CIVIL.


En materia civil existen dos sistemas de distribución de causas, a saber:
i. El sistema del turno, el cual se aplica a los JL de comuna o agrupación
de comunas que no sean asiento de CA. En efecto, el art. 175 inc. I del COT
señala que en las comunas o agrupaciones de comunas en donde hubiere más de
un juez de letras, se dividirá el ejercicio de la jurisdicción, estableciéndose un
turno entre todos los jueces, salvo que la ley hubiere cometido a uno de ellos el
conocimiento de determinadas especies de causas. Agrega el inc. II que el turno se
ejercerá por semanas. Comenzará a desempeñarlo el juez más antiguo, y
seguirán desempeñándolo todos los demás por el orden de su antigüedad.
Finaliza el inc. III señalando que cada juez de letras deberá conocer de todos los
asuntos judiciales que se promuevan durante su turno, y seguirá conociendo de
ellos hasta su conclusión (regla de radicación).

232
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

ii. El sistema de distribución de causas, el cual se aplica a los JL que estén


situados en ciudades que son asiento de CA (por ejemplo, los JL de Valparaíso)
o a aquellos JL que por ficción se consideran asiento de Corte (por ejemplo, los JL
de Viña del Mar). En este sentido el art. 176 del COT señala que en los lugares de
asiento de Corte en que hubiere más de un juez de letras en lo civil, deberá
presentarse a la secretaría de la Corte toda demanda o gestión judicial que se
iniciare y que deba conocer alguno de dichos jueces, a fin de que se designe el juez
a quien corresponda su conocimiento. Agrega el inc. II esta designación se hará por
el presidente del tribunal, previa cuenta dada por el secretario, asignando a cada
causa un número de orden, según su naturaleza, y dejando constancia de ella en
un libro llevado al efecto que no podrá ser examinado sin orden del
tribunal.156
Existen ciertas excepciones a esta regla, es decir, asuntos en que se exime de
la distribución de causas, pudiendo llevarse directamente el asunto ante un
tribunal por la sola disposición de la ley, o bien, ordenándose que determinados
asuntos vuelvan a la regla del turno. Tales casos son:
- Conforme al art. 178 del COT, no obstante lo dispuesto en el art. 176 (sistema
de distribución de causas), serán de la competencia del juez que hubiere sido
designado anteriormente, las demandas en juicios que se hayan iniciado por
medidas prejudiciales, por medidas preparatorias de la vía ejecutiva o mediante la
notificación previa ordenada por el art. 758 del CPC (acción de desposeimiento
contra terceros poseedores de la finca hipotecada).
- La segunda parte del art. 178 del COT señala que también están exentas del
sistema de distribución de causas todas las gestiones que se susciten con motivo de
un juicio ya iniciado y aquellas a que dé lugar el cumplimiento de una sentencia (las
que conoce y ejecuta el tribunal que las pronunció en primera o única instancia),
fuera del caso previsto en la parte final del art. 114 (la parte que ha vencido en el
juicio puede optar entre ese tribunal o el que sea competente de acuerdo a las
reglas generales).
- Por otra parte, el art. 179 del COT señala que no están sujetos a lo dispuesto en
el art. 176 (sistema de distribución de causas) el ejercicio de las facultades que
corresponden a los jueces para el conocimiento de los asuntos que tienen
por objeto dar cumplimiento a resoluciones o decretos de otros juzgados o
tribunales (exhortos), ni los asuntos de jurisdicción voluntaria. Agrega el inc. II
que la jurisdicción en estos casos será ejercida por el juez letrado de turno (se
aplica el sistema de turnos, exista o no CA en que el JL se sitúe), a menos que
se trate de negocios derivados del conocimiento que otro juzgado tuviere de un
determinado asunto, en cuyo caso la jurisdicción podrá también ser ejercida por

233
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

éste.
- Por último, de acuerdo al art. 179 inc. III del COT, en el territorio
jurisdiccional de la CA de Santiago el turno para el conocimiento de los asuntos de
que trata el presente artículo y demás que leyes especiales dispongan, será ejercido
simultáneamente por cinco jueces letrados en la forma establecida en el
inc. II del art. 175 (semanalmente). Es decir, en estos tribunales que son asiento
de la CA de Santiago rige la regla del turno semanal, y para repartir el trabajo entre
ellos se aplica la regla de distribución de causas computacionales por mandato
contenido en un autoacordado de la CA de Santiago.

d. SISTEMA DE DISTRIBUCIÓN DE CAUSAS EN MATERIA PENAL.


En este ámbito el art. 175 inc. III del COT señala que lo dispuesto en este artículo
(sistema de turnos) no se aplicará a los JG ni a los TJOP, que se regirán por las
normas especiales que los regulan. Ahora bien, estas reglas especiales son
156 Se han dictado por las CA de nuestro país diversos autoacordados que regulan la distribución de causas,
señalándose que se procederá a través de una oficina especial de distribución de causas computacionales.

Según se trate de delitos cometidos dentro del territorio de la República o de


delitos cometidos fuera del mismo.
i. En lo que dice relación con los delitos cometidos dentro del
territorio de la República, el art. 15 del COT, a propósito de los JG, señala que
la distribución de las causas entre los jueces de los JG se realizará de acuerdo a un
procedimiento objetivo y general, que deberá ser anualmente aprobado por el
comité de jueces del juzgado a propuesta del juez presidente, o sólo por este
último, según corresponda; y a propósito de los TJOP, el art. 17 inc. final del COT
dice que la distribución de las causas entre las diversas salas se hará de acuerdo a
un procedimiento objetivo y general que deberá ser anualmente aprobado por el
comité de jueces del tribunal, a propuesta del juez presidente.
ii. Tratándose de delitos cometidos fuera del territorio nacional, hay
que tener presente el art.167 del COT, que señala que las competencias propias
de los JG y de los TJOP respecto de los delitos perpetrados fuera del territorio
nacional que fueren de conocimiento de los tribunales chilenos serán ejercidas,
respectivamente, por los Tribunales de Garantía y Orales en lo Penal de la
jurisdicción de la CA de Santiago, conforme al turno que dicho tribunal fije a
través de un auto acordado.

234
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

C. LAS CUESTIONES Y CONTIENDAS DE COMPETENCIA.


1. CONSIDERACIONES PREVIAS.

Como ya se ha señalado, las reglas de competencia son aquellas disposiciones


legales que indican qué tribunal preciso tiene atribución o facultad para conocer de
un determinado negocio judicial. Sin embargo, puede suceder que el tribunal
llamado a intervenir en un asunto o las partes interesadas en el mismo, estimen
que ese tribunal carece de competencia para conocer de él. Se plantea de este
modo un problema de competencia que, cuando es promovido por las partes,
recibe el nombre de cuestión de competencia, y cuando se suscita entre dos o
más tribunales, se llama contienda de competencia.
Este es un tema que se vincula con el límite interno de la jurisdicción, es decir, con
la competencia que a cada órgano jurisdiccional le ha sido entregada.

2. LAS CUESTIONES DE COMPETENCIA (INCIDENTE ESPECIAL).


La cuestión de competencia es aquel incidente o incidencia formulada por las
partes acerca de la falta de atribuciones del tribunal requerido para conocer de un
determinado asunto judicial; es decir, las partes denuncian que el tribunal no es
competente. Desde el punto de vista procesal, las cuestiones de competencia son
verdaderos incidentes especiales que se suscitan en el curso del pleito, esto es,
cuestiones accesorias al asunto principal que requieren de especial
pronunciamiento del tribunal y cuya tramitación también está suj eta a reglas
especiales. En efecto, los arts. 101 a 112 del CPC, a propósito de los
incidentes especiales, regulan su tramitación, y en ellos el legislador establece
dos caminos o vías para que las partes puedan formular una cuestión de
competencia; pues, de acuerdo al art. 101 del CPC, podrán las partes promover
cuestiones de competencia por inhibitoria o por declinatoria. Las que hayan
optado por uno de estos medios, no podrán después abandonarlo para recurrir al
otro. Tampoco podrán emplearse los dos simultánea ni sucesivamente.

a. CUESTIÓN DE COMPETENCIA POR INHIBITORIA.

De acuerdo al art. 102 del CPC, es aquella que se intenta ante el tribunal a quien se
crea competente, pidiéndole que se dirija al que esté conociendo del negocio para

235
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

que se inhiba y le rem ita los autos. El profesor ALFARO señala que esta
cuestión de competencia es la más compleja, pues involucra a dos tribunales: el
tribunal a quien se cree competente (tribunal requirente) y el tribunal que está
actualmente conociendo del negocio (tribunal requerido).
Ahora bien, de acuerdo al art. 104 del CPC, si el tribunal (requeriente) accede (da
lugar a la solicitud de inhibición y, por ende, señala que es competente), dirigirá al
que esté conociendo del negocio (tribunal requerido) la correspondiente
comunicación, con inserción de la solicitud de la parte y de los demás documentos
que estime necesario para fundar su competencia. Luego, conforme al art. 105 del
CPC, recibida la comunicación, el tribunal requerido oirá a la parte que ante él
litigue, y con lo que ella exponga y el mérito que arrojen los documentos que
presente o que el tribunal mande agregar de oficio, accederá a la inhibición o
negará lugar a ella. Ahora, de acuerdo al art. 106 del CPC, si el tribunal requerido
accede a la inhibición y esta sentencia queda ejecutoriada, rem itirá los autos al
requeriente. Si la deniega, se pondrá lo resuelto en conocimiento del otro tribunal,
y cada uno, con citación de la parte que gestione ante él, remitirá los autos al
tribunal a quien corresponda resolver la contienda; es decir, si la deniega se dará
lugar a una contienda de competencia.
Por último, conforme al art. 107 del CPC, son apelables solamente la resolución que
niega lugar a la solicitud de inhibición a que se refiere el art. 102 y la que
pronuncie el tribunal requerido accediendo a la inhibición. Agrega el art. 108
que las apelaciones de que trata el artículo anterior se llevarán ante el tribunal a
quien correspondería conocer de la contienda de competencia; pero cuando los
tribunales dependan de diversos superiores, iguales en jerarquía, conocerá de la
apelación el superior del tribunal que haya dictado la sentencia apelada.

b. CUESTIÓN DE COMPETENCIA POR DECLINATORIA.

Conforme al art. 111 del CPC, es aquella que se propone ante el tribunal a quien se
cree incompetente para conocer de un negocio que le esté sometido, indicándole
cuál es el que se estima competente y pidiéndole se abstenga de dicho
conocimiento. A diferencia del caso anterior, en la tramitación de esta cuestión
interviene un sólo tribunal, y de acuerdo a la segunda parte del art. 111 del CPC,
su tramitación se sujetará a las reglas establecidas para los incidentes; es decir,
conforme a las reglas de los incidentes en general.
Ahora bien, de acuerdo al art. 112 del CPC, mientras se halle pendiente el incidente
de competencia (tanto por inhibitoria y declinatoria), se suspenderá el curso de la
causa principal; pero el tribunal que esté conociendo de ella podrá librar aquellas

236
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

providencias que tengan el carácter de urgentes. Agrega el inc. II que la


apelación de la resolución que desecha la declinatoria de jurisdicción (más bien
dicho de competencia) se concederá sólo en el efecto devolutivo.
3. LAS CONTIENDAS DE COMPETENCIA.

a. CONCEPTO.
La contienda de competencia es aquel conflicto suscitado entre dos o más
tribunales cuando estiman que todos ellos tienen competencia para conocer de
un determinado asunto judicial o que ninguno de ellos la posee. De acuerdo a
la definición, las contiendas de competencia admiten una doble clasificación:
i. Atendiendo al contenido de la contienda, pueden clasificarse en positivas
(cuando estiman que tienen competencia) o negativas (cuando estiman que no la
po seen).
ii. Según los tribunales en contienda, éstas se clasifican en contiendas de
competencia entre tribunales ordinarios; contiendas de competencia entre
tribunales especiales; entre tribunales especiales y tribunales ordinarios; y
contiendas de competencia entre autoridades políticas o administrativas y
tribunales de justicia.

b. ORIGEN DE LA CONTIENDA.
Una contienda de competencia puede tener su origen en una declaración de oficio
de incompetencia del tribunal, o en una cuestión de competencia por inhibitoria
formulada por las partes.
i. De oficio por el tribunal. Los tribunales están facultados para declarar de
oficio su incompetencia en los casos siguientes: cuando sea incompetente para
conocer de un asunto en razón del fuero, de la materia o de la cuantía, esto es, cuando
sea absolutamente incompetente; y cuando sea incompetente para conocer de un
asunto judicial no contencioso o de un asunto penal, en razón del territorio, esto
es, cuando no proceda la prórroga de competencia.
ii. P or las p arte s. La contienda de competencia también se puede originar
cuando las partes formulan una cuestión de competencia por vía inhibitoria, y los
tribunales cuya competencia se ha puesto en duda se estiman competentes, o bien,
estiman que ninguno tiene facultad para conocer del negocio principal.
En todo caso, sea cual fuere la forma u origen de la contienda de competencia, el
hecho es que, en definitiva, algún tribunal tendrá que conocer el asunto pendiente,
y de allí que la ley haya tenido que contemplar el establecimiento de tribunales
que vengan a resolver la contienda de competencia planteada.

237
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

c. TRIBUNALES COMPETENTES PARA RESOLVER LAS CONTIENDAS


DE COMPETENCIA.
Aquí entra en juego la clasificación de las contiendas de competencia según la
naturaleza de los tribunales en conflicto. En efecto:
i. Si la contienda de competencia es entre tribunales ordinarios, es necesario
distinguir:

- Si los tribunales en conflicto tienen un superior común, de acuerdo al art. 190


inc. I del COT, la contienda de competencia será resuelta por el tribunal que sea
superior común de los que estén en conflicto. Por ejemplo, si el conflicto se
presenta entre un JL de Valparaíso y un JL de Quilpué, resuelve el conflicto la CA
de Valparaíso.
- Ahora, si los tribunales fueren de distinta jerarquía, será competente para resolver
la contienda el superior de aquel que tenga jerarquía más alta (art. 190 inc. II COT).
Por ejemplo, si el conflicto se produce entre un JL de Valparaíso y la CA de
Valparaíso; resuelve el conflicto la CS por ser el superior jerárquico de la CA.
- Por último, si los tribunales en conflicto dependieren de diversos superiores,
iguales en jerarquía, resolverá la contienda el que sea superior del tribunal que
hubiere prevenido en el conocimiento del asunto. Por ejemplo, si hay un conflicto
entre un JL de Valparaíso y un JL de Santiago, debe resolver el conflicto la CA de
Valparaíso si el tribunal de Valparaíso hubiere prevenido primero en el asunto.
ii. Si la contienda de competencia es entre tribunales especiales o entre éstos y
tribunales ordinarios, también hay que distinguir: pues si los tribunales en
conflicto dependen de una misma CA, la contienda de competencia será resuelta
por esta Corte (art. 191 inc. I del COT); y si dependieren de diversas CA,
resolverá la contienda la que sea superior jerárquico del tribunal que hubiere
prevenido en el conocimiento del asunto (art. 191 inc. II del COT). Por último, si
no pudieren aplicarse las reglas precedentes, resolverá la contienda la Corte
Suprema (art. 191 inc. III del COT).
iii. Por último, en las contiendas de competencia entre autoridades políticas o
administrativas y tribunales de justicia, también se debe distinguir: pues si se trata
de una contienda de competencia entre autoridades políticas o administrativas y
tribunales superiores de justicia, ésta debe ser resuelta por el Senado (por
ejemplo, una contienda entre el Intendente de la Región con la CA de
Valparaíso); y si la contienda de competencia se suscita entre autoridades
políticas o administrativas y tribunales inferiores de justicia, debe ser resuelta por
el Tribunal Constitucional (por ejemplo, el Director Regional del SII con el JL de

238
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Valparaíso).157
Art. 53. Son atribuciones exclusivas del Senado:
3. Conocer de las contiendas de competencia que se susciten entre las
autoridades políticas o administrativas y los tribunales superiores de justicia.
Art. 93. Son atribuciones del Tribunal Constitucional:
12. Resolver las contiendas de competencia que se susciten entre las
autoridades políticas o administrativas y los tribunales de justicia, que no
correspondan al Senado.
Por último, en conformidad con el art. 192 del COT, las contiendas de competencia
serán falladas en única instancia, por tanto, dicho fallo no será susceptible de
recurso de apelación. Y de acuerdo al inc. final del art. 190 del COT, los jueces
árbitros de primera, de segunda o de única instancia tendrán por superior, para los
efectos de este artículo, a la respectiva CA.

157 ¿Quién resuelve el conflicto entre las autoridades políticas o administrativas y los tribunales especiales? Según
algunos, esto no tiene solución en la ley, pues el legislador no ha indicado concretamente el tribunal llamado a
resolver la contienda. No obstante, siguiendo al profesor CASARINO, la contienda debería resolverla la CS o
el Senado, según si el tribunal especial en conflicto es inferior o superior; esto en atención a los términos amplios
que emplean los arts. 53 Nº 3 y 93 Nº 12 de la CPR, pues al referirse a los “tribunales de justicia”, no
distinguen si se trata de tribunales ordinarios o de especiales.

D. LAS IMPLICANCIAS Y RECUSACIONES.


1. CONCEPTO.
Un juez que es competente en razón de las normas estudiadas puede dejar de serlo
por afectarle una implicancia o recusación, esto es, causas legales que pueden
originar la inhabilidad de un juez para conocer de un determinado asunto, en
razón de carecer de la imparcialidad necesaria para intervenir en él. En efecto, el
art. 194 del COT señala que los jueces pueden perder su competencia para
conocer determinados negocios por implicancia o por recusación declaradas,
en caso necesario, en virtud de causas legales.
Algunos llaman a estas causas legales, genéricamente, causales de inhabilidad;
otros hablan de incompetencia sobreviniente, y otros, simplemente, de
implicancias y recusaciones. Ahora bien, el fundamento de estas causales es
mantener entre las partes litigantes una perfecta igualdad frente al juez, pues si
éste no mantiene esa igualdad, significa que carecería de imparcialidad, es
decir, su fallo se inclinará a favor de una parte y en desmedro de la otra por
razones ajenas a las normas legales llamadas a resolver el conflicto jurídico ante
él planteado (este tema se relaciona con la independencia del juez).
Ahora bien, en virtud del principio de inexcusabilidad, una vez declarada
239
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

la incompetencia de un juez por una implicancia o recusación legalmente


comprobada, se debe producir el reemplazo del juez por otro a quien no le
afecten estas causales de inhabilidad, lo cual se efectúa conforme a las reglas de
subrogación e integración, con el objeto de no paralizar la tramitación y
resolución del proceso.

2. DIFERENCIAS ENTRE IMPLICANCIAS Y RECUSACIONES.


i. En cuanto a su gravedad, las implicancias son más graves, pues el grado de
compromiso del juez es mayor (normalmente las causales dicen relación con
grados de parentescos más cercanos), e incluso su no declaración puede llegar
a constituir delito de prevaricación; en efecto, de acuerdo al art. 224 Nº 7,
contemplado en el Párrafo IV (“Prevaricación”) del Título V del CP (“De los
crímenes y simples delitos cometidos por empleados públicos en el desempeño de
su cargo”), sufrirán las penas de inhabilitación absoluta temporal para cargos y
oficios públicos en cualquiera de sus grados y la de presidio o reclusión menores en
sus grados mínimos a medios: cuando con manifiesta implicancia, que les sea
conocida y sin haberla hecho saber previamente a las partes, fallaren en causa
criminal o civil. Las recusaciones, en cambio, son de menor gravedad, pues el
grado de compromiso del juez es menor, y si éste conoce y falla un pleito estando
legalmente recusado, no comete un delito, sin perjuicio de recibir
sanciones disciplinarias.
ii. Según el impulso o iniciativa para su declaración, el art. 199 inc. I del COT,
establece que los jueces que se consideren comprendidos en alguna de las
causas legales de implicancia o recusación, deberán tan pronto como tengan
noticia de ello, hacerlo constar en el proceso declarándose inhabilitados para
continuar funcionando, o pidiendo se haga esta declaración por el tribunal de que
formen parte. Es decir, la primera obligación que surge, sea que se trate de una
recusación o implicancia, es dejar constancia en el proceso de tal situación.
Ahora, en el caso de las implicancias, el art. 200 inc. I del COT señala que la
implicancia de los jueces puede y debe ser declarada de oficio o a petición de
parte (según el profesor ALFARO sólo la parte afectada, porque la otra resulta
favorecida); si va a ser declarada de oficio por un tribunal unipersonal, conforme
al art. 199 inc. I del COT, el mismo juez debe declararse inhabilitado para
continuar funcionando, y si se trata de un juez que forma parte de un tribunal
colegiado, éste debe pedir que se haga tal declaración por el tribunal de que
forme parte. Ahora, si el juez o el tribunal no hace tal declaración de oficio, sea
porque no sabe o porque no quiso, las partes pueden solicitar la declaración, caso en
el cual, se produce un incidente al respecto.

240
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

En el caso de la recusación, hay que distinguir: pues si la causal afecta a un


tribunal unipersonal, de acuerdo al art. 199 inc. I del COT, tan pronto tenga
conocimiento de ella, debe dejar constancia en el proceso y, por regla general,
declararse inhabilitado de oficio; salvo que se trate de un juez de un tribunal
unipersonal que sea parte o tenga interés en el pleito de una SA de la cual es
accionista, caso en el cual, se requiere un reclamo previo de la parte a quien
presumiblemente afecta la causal de recusación. En cambio, tratándose de tribunales
colegiados, el Ministro sólo debe dejar constancia de ella en el expediente, y no
puede declarase de oficio inhabilitado, pues la ley requiere una solicitud previa de
la persona a quien afecte la causal. En efecto, de acuerdo al art. 199 inc. II del
COT, se necesitará de solicitud previa para declarar la inhabilidad de los jueces de
la CS y de las CA, fundada en cualquiera de las causales de recusación y la de
los demás jueces producida por el hecho de ser parte o tener interés en el pleito
una sociedad anónima de que éstos sean accionistas, sin perjuicio en uno y otro
caso de que se haga constar en el proceso la existencia de la causal; a su vez, el
art. 200 inc. II del COT señala que la recusación sólo podrá entablarse por la
parte a quien, según la presunción de la ley, puede perjudicar la falta de
imparcialidad que se supone en el juez. Ahora, si el juez no deja constancia de la
recusación (tribunal colegiado) o no la declara de oficio (tribunal unipersonal), se
puede generar un incidente especial por la parte a quien presumiblemente perjudica
la imparcialidad.
iii. En cuanto a su conocimiento y fallo, el art. 202 del COT señala que de la
implicancia de jueces que sirven en tribunales unipersonales, conocerán ellos
mismos (la razón es que el mismo juez está obligado a declararse implicado, de lo
contrario, cometería el delito de prevaricación); y de la implicancia de jueces que
sirven en tribunales colegiados conocerá el mismo tribunal con exclusión del
miembro o miembros de cuya implicancia se trata (art. 203 del COT). La
recusación, en cambio, es conocida y resuelta por el superior del juez que se trata
de inhabilitar (la razón de esto, es que la recusación es algo más sutil y discutible);
en efecto, el art. 204 del COT señala que de la recusación de un JL conocerá la CA.
De la de uno a más miembros de una CA conocerá la CS. De la de uno o más
miembros de la CS conocerá la CA de Santiago. De la de un juez árbitro conocerá
el juez ordinario del lugar donde se sigue el juicio.
iv. En relación a su renunciabilidad, como la implicancia puede y debe ser
declarada de oficio por el juez, o por cualquiera de las partes, es irrenunciable,
pues se trata de una norma de orden público. En cambio, la recusación está
establecida sólo en el interés de la parte a quien podría perjudicar la falta de
imparcialidad del juez, por tanto, puede ser renunciada por el afectado (sólo

241
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

aquella que dice relación con los ministros de la CS y CA), y la única obligación
que tiene el juez, es hacer constar en el proceso de la posible recusación, y la parte
tiene un plazo de cinco días para deducir formalmente la recusación, y si no lo
hace, se entiende renunciada.
v. En cuanto a su fundamentación, las implicancias siempre deben estar
motivadas, es decir, es necesario que concurra en el juez una causal de
implicancia; en el caso de las recusaciones, por regla general, también es
necesario expresar la causal, sin embargo, sólo basta con oponer la recusación,
tratándose de abogados integrantes y receptores.
vi. Por último, en cuanto a sus efectos, la implicancia una vez declarada,
anula todo lo obrado por el juez implicado; la recusación en cambio, sólo produce
efectos a futuro, es decir, no tiene la virtud de anular todo lo obrado.

3. FUNCIONARIOS QUE PUEDEN SER INHABILITADOS.

Los legitimados pasivos de las recusaciones e implicancias son:


i. Los jueces de tribunales unipersonales, y los ministros de tribunales
colegiados.
ii. Los abogados integrantes. En efecto, conforme al art. 198 inc. I del COT,
además de las causales de implicancia o recusación de los jueces, que serán
aplicables a los abogados llamados a integrar la CS o las CA, será causal de
recusación respecto de ellos la circunstancia de patrocinar negocios en que se
ventile la misma cuestión que debe resolver el tribunal (es una causal adicional).
Agrega el inc. II que los abogados o procuradores de las partes podrán (no así las
partes litigantes), por medio del relator de la causa, recusar sin expresión de causa a
uno de los abogados de la lista, no pudiendo ejercer este derecho sino respecto de
dos miembros aunque sea mayor el número de las partes litigantes. Esta recusación
deberá hacerse antes de comenzar la audiencia en que va a verse la causa, cuando
se trate de abogados que hayan figurado en el acta de instalación del respectivo
tribunal, o en el momento de la notificación a que se refiere el art. 166 del CPC en
los demás casos (antes de comenzar la vista, el Relator o Secretario pondrá en
conocimiento de las partes o de sus abogados el nombre de los integrantes).
Finaliza el inc. III señalando que para recusar a un abogado integrante de la CS
deberá pagarse en estampillas un impuesto de 6.000 pesos, y para recusar a un
abogado integrante de la CA, uno de 4.500 pesos.158

iii. Los funcionarios auxiliares de la administración de justicia.


iv. Los jueces árbitros, los partidores de bienes, y los actuarios de los juicios

242
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

arbitrales.
v. Los peritos, cualquiera sea la naturaleza del negocio en que ellos
intervengan.
158 Este es uno de los pocos casos en que se paga impuesto, el otro caso es el derecho de suspensión de vista de
la causa sin motivo.

4. CAUSALES DE INHABILIDAD.

Las causales de implicancia se encuentran enunciadas en el art. 195 del COT, y


las causales de recusación, en el art. 196 del mismo Código.
Art. 195. Son causas de implicancia:
1. Ser el juez parte en el pleito o tener en él interés personal, salvo lo dispuesto
en el número 18 del artículo siguiente (ser accionista de una SA en pleito);
2. Ser el juez consorte o pariente consanguíneo legítimo en cualquiera de los
grados de la línea recta y en la colateral hasta el segundo grado inclusive, o ser
padre o hijo natural o adoptivo de alguna de las partes o de sus representantes
legales;
3. Ser el juez tutor o curador de alguna de las partes, o ser albacea de alguna
sucesión, o síndico de alguna quiebra, o administrador de algún establecimiento, o
representante de alguna persona jurídica que figure como parte en el juicio;
4. Ser el juez ascendiente o descendiente legítimo, padre o hijo natural o
adoptivo del abogado de alguna de las partes;
5. Haber sido el juez abogado o apoderado de alguna de las partes en la causa
actualmente sometida a su conocimiento o haber intervenido en ella como
mediador.
6. Tener el juez, su consorte, ascendientes o descendientes legítimos, padres o
hijos naturales o adoptivos, causa pendiente en que deba fallar como juez alguna
de las partes;
7. Tener el juez, su consorte, ascendientes o descendientes legítimos, padres o
hijos naturales o adoptivos, causa pendiente en que se ventile la misma cuestión
que el juez debe fallar;
8. Haber el juez manifestado su dictamen sobre la cuestión pendiente con
conocimiento de los antecedentes necesarios para pronunciar sentencia (opinión
anticipada), y
9. Ser el juez, su consorte, o alguno de sus ascendientes o descendientes
legítimos, padres o hijos naturales o adoptivos, heredero instituido en testamento
por alguna de las partes.
Lo dicho en este artículo es sin perjuicio de lo dispuesto en el art. 1324 (valdrá el
243
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

nombramiento de partidor que haya hecho el difunto, aunque la persona


nombrada esté comprendida en alguna de las causales de implicancia o recusación
que establece el COT), y en los incs. III y IV del art. 1325 del CC (los partidores
nombrados por los coasignatarios no pueden ser inhabilitados sino por causas de
implicancia o recusación que hayan sobrevenido a su nombramiento).
Respecto de los jueces con competencia criminal, son causas de implicancia,
además, las siguientes:
1. Haber intervenido con anterioridad en el procedimiento como fiscal o defensor;
2. Haber formulado acusación como fiscal, o haber asumido la defensa, en otro
procedimiento seguido contra el mismo imputado, y
3. Haber actuado el miembro del TJOP como juez de garantía en el mismo
procedimiento
Art. 196. Son causas de recusación:
1. Ser el juez pariente consanguíneo simplemente ilegítimo en toda la línea recta
y en la colateral hasta el cuarto grado inclusive, o consanguíneo legítimo en la
línea colateral desde el tercero hasta el cuarto grado inclusive, o afín hasta el
segundo grado también inclusive, de alguna de las partes o de sus representantes
legales (se agrega el parentesco por afinidad);
2. Ser el juez ascendiente o descendiente ilegítimo, hermano o cuñado legítimo o
natural del abogado de alguna de las partes;
3. Tener el juez superior alguno de los parentescos designados en el inciso
precedente o en el número 4° del art. 195, con el juez inferior que hubiere
pronunciado la sentencia que se trata de confirmar o revocar;
4. Ser alguna de las partes sirviente, paniaguado o dependiente asalariado del
juez, o viceversa;
5. Ser el juez deudor o acreedor de alguna de las partes o de su abogado; o serlo
su consorte o alguno de sus ascendientes, descendientes o parientes colaterales
dentro del segundo grado. Sin embargo, no tendrá aplicación la causal del
presente número si una de las partes fuere alguna de las instituciones de previsión
fiscalizadas por la Superintendencia de Seguridad Social, la Asociación Nacional
de Ahorro y Préstamo, o uno de los Servicios de Vivienda y Urbanización, a
menos que estas instituciones u organismos ejerciten actualmente cualquier
acción judicial contra el juez o contra alguna otra de las personas señaladas o
viceversa.
6. Tener alguno de los ascendientes o descendientes simplemente ilegítimos del
juez o los parientes colaterales del mismo dentro del segundo grado, causa
pendiente que deba fallar como juez alguna de las partes; Tener alguno de los
ascendientes o descendientes simplemente ilegítimos del juez o los parientes

244
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

colaterales del mismo dentro del segundo grado, causa pendiente en que se
ventile la misma cuestión que el juez deba fallar;
7. Tener pendientes alguna de las partes pleito civil o criminal con el juez, con su
consorte, o con alguno de sus ascendientes, descendientes o parientes colaterales
dentro del segundo grado. Cuando el pleito haya sido promovido por alguna de
las partes, deberá haberlo sido antes de la instancia en que se intenta la
recusación;
8. Haber el juez declarado como testigo en la cuestión actualmente sometida a su
conocimiento;
9. Haber el juez manifestado de cualquier modo su dictamen sobre la cuestión
pendiente, siempre que lo hubiere hecho con conocimiento de ella (en este caso
simplemente con conocimiento pendiente sobre la cuestión, en cambio, en el caso
de las implicancias es con conocimiento “suficiente”, para dictar sentencia);
10. Ser alguno de los ascendientes o descendientes ilegítimos del juez o alguno
de sus parientes colaterales dentro del segundo grado, instituido heredero en
testamento por alguna de las partes;
11. Ser alguna de las partes heredero instituido en testamento por el juez;
12. Ser el juez socio colectivo, comanditario o de hecho de alguna de las partes,
serlo su consorte o alguno de los ascendientes o descendientes del mismo juez, o
alguno de sus parientes colaterales dentro del segundo grado;
13. Haber el juez recibido de alguna de las partes un beneficio de importancia,
que haga presumir empeñada su gratitud;
14. Tener el juez con alguna de las partes amistad que se manifieste por actos de
estrecha familiaridad;
15. Tener el juez con alguna de las partes enemistad, odio o resentimiento que
haga presumir que no se halla revestido de la debida imparcialidad;
16. Haber el juez recibido, después de comenzado el pleito, dádivas o servicios
de alguna de las partes, cualquiera que sea su valor o importancia, y
17. Ser parte o tener interés en el pleito una sociedad anónima de que el juez sea
accionista.
No obstante lo dispuesto en el inciso precedente, no constituirá causal de
recusación la circunstancia de que una de las partes fuere una sociedad anónima
abierta.
Lo prevenido en el inciso anterior no regirá cuando concurra la causal señalada en
el N° 8 de este artículo. Tampoco regirá cuando el juez, por si solo o en conjunto
con algunas de las personas indicadas en el numerando octavo, fuere dueño de
más del diez por ciento del capital social. En estos dos casos existirá causal de
recusación.

245
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

5. TRAMITACIÓN (INCIDENTE ESPECIAL).


Desde el punto de vista procesal, las implicancias y recusaciones son
verdaderos incidentes especiales que se suscitan en el curso del pleito, esto es,
cuestiones accesorias al asunto principal que requieren de especial
pronunciamiento del tribunal y cuya tramitación también está sujeta a reglas
especiales. En efecto, los arts. 113 a 128 del CPC, a propósito de los incidentes
especiales, regulan su tramitación, y en ellos el legislador tomó una serie de
resguardos o garantías para evitar que los litigantes abusen de estas causales de
inhabilidad, usándolas como manera de entorpecer la marcha normal de los
juicios.
i. Momento para deducirla. Conforme al art. 114 del CPC la declaración de
implicancia o de recusación cuando haya de fundarse en causa legal, deberá
pedirse antes de toda gestión que ataña al fondo del negocio, o antes de que
comience a actuar la persona contra quien se dirige, siempre que la causal alegada
exista y sea conocida por la parte. Agrega el inc. II que si la causa es posterior o no
ha llegado a conocimiento de la parte, deberá proponerla tan pronto como tenga
noticia de ella. No justificándose esta última circunstancia, será desechada la
solicitud, a menos que se trate de una implicancia. En este caso, podrá el tribunal
imponer a la parte que maliciosamente haya retardado el reclamo de la
implicancia una multa que no exceda de un sueldo vital.
Ahora bien, de acuerdo al art. 125 del CPC, producida alguna de las situaciones
previstas en el art. 199 del COT respecto de las causales de recusación (los
ministros deben Corte hacer constar su inhabilidad), la parte a quien, según la
presunción de la ley, pueda perjudicar la falta de imparcialidad que se supone
en el juez, deberá alegar la inhabilidad correspondiente dentro del plazo de
cinco días contados desde que se le notifique la declaración respectiva. Si así no lo
hiciere, se considerará renunciada la correspondiente causal de recusación.
Durante este plazo, el juez se considerará inhabilitado para conocer de la causa y
se estará a lo dispuesto en el art. 121 de este Código (si el tribunal es unipersonal,
el juez será subrogado, y si es colegiado, continuará funcionando el mismo tribunal
con exclusión del miembro que se intente inhibir, y en ambos casos el juicio sólo
se suspenderá cuando se cite a las partes para oír sentencia).
ii. Pago o consignación previa. Al formular el incidente respectivo se exige
que se acompañe una boleta de consignación, o sea, un comprobante de haberse
depositado en arcas fiscales cierta suma de dinero (la suma depende de a quien se
pretende inhabilitar, por ejemplo, en un JL es un cuarto de una UTM), la cual se
perderá en caso de que sea rechazada. El art. 118 inc. III del CPC señala que la

246
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

consignación se elevará al doble cuando se trate de la segunda solicitud de


inhabilitación deducida por la misma parte, al triple en la tercera y así
sucesivamente.
iii. Ante quién se interpone. De acuerdo al art. 115 del CPC, la implicancia
de un juez que se desempeñe en un tribunal unipersonal se hará valer ante él
mismo, expresando la causa legal en que se apoya y los hechos en que se funda,
acompañando u ofreciendo presentar las pruebas necesarias y pidiéndole se inhiba
del conocimiento del negocio. Por su parte, el art. 116 señala que la recusación de
los jueces a que se refiere el artículo anterior (de tribunales unipersonales), y la
implicancia y recusación de los miembros de tribunales colegiados se harán valer,
en los términos que indica dicho artículo, ante el tribunal que, según la ley, deba
conocer de estos incidentes. En este sentido, el art. 202 del COT señala que de la
implicancia de jueces que sirven en tribunales unipersonales, conocerán ellos
mismos. De la implicancia de jueces que sirven en tribunales colegiados conocerá el
mismo tribunal con exclusión del miembro o miembros de cuya implicancia se
trata; y conforme al art. 203 del COT, la recusación es conocida y resuelta por el
superior del juez que se trata de inhabilitar.
iv. Recusación amistosa. La recusación “amistosa” es una figura procesal
que permite a la parte que quiere recusar a un juez, concurrir ante éste,
exponiéndole la causal por la que pretende recusarlo, y solicitándole que se
declare inhabilitado sin más trámite; es decir, no es necesario que recurra al
superior jerárquico del juez que pretende recusar. En efecto, el art. 124 del CPC
señala que antes de pedir la recusación de un juez al tribunal que deba conocer
del incidente, podrá el recusante ocurrir al mismo recusado, si funciona sólo, o
el tribunal de que forme parte, exponiéndole la causa en que la recusación se
funda y pidiéndole la declare sin más trámite. Rechazada esta solicitud, podrá
deducirse la recusación ante el tribunal correspondiente.
v. Examen previo. La solicitud en que se plantea el incidente no se admite a
tramitación en todo caso, pues previamente tiene que ser examinada por el
tribunal. En efecto, conforme al art. 119 del CPC, si la causa alegada no es legal,
o no la constituyen los hechos en que se funda, o si éstos no se especifican
debidamente, el tribunal desechará desde luego la solicitud. Agrega el inc. II que en
el caso contrario, declarará bastante la causal (esto es, se admite a tramitación; no
significa que se haya acogido, sino solamente que es apta para ser tramitada), y si
los hechos en que se funda constan al tribunal o resultan de los antecedentes
acompañados o que el mismo tribunal de oficio mande agregar, se declarará, sin
más trámite, la implicancia o recusación. Cuando no conste al tribunal o no
aparezca de manifiesto la causa alegada, se procederá en conformidad a las reglas

247
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

generales de los incidentes, formándose pieza separada.


Por su parte el art. 120 del CPC señala que una vez aceptada como bastante la causal
de inhabilitación, o declarada ésta con arreglo al inc. II del artículo anterior, se
pondrá dicha declaración en conocimiento del funcionario cuya implicancia o
recusación se haya pedido, para que se abstenga de intervenir en el asunto de que
se trata mientras no se resuelva el incidente.
vi. Subrogación. Debido a que una vez declarada bastante la causal, el juez se
debe abstener de intervenir en el asunto, conforme al art. 121 del CPC, si la
inhabilitación se refiere a un juez de tribunal unipersonal, el que deba subrogarlo
conforme a la ley continuará conociendo en todos los trámites anteriores a la
citación para sentencia, y en este estado se suspenderá el curso del juicio hasta que
se declare si ha o no lugar a la inhabilitación; agrega el inc. II que si ésta se pide
para un juez de tribunal colegiado, continuará funcionando el mismo tribunal,
constituido legalmente, con exclusión del miembro o miembros que se intente
inhibir, y se suspenderá el juicio como en el caso anterior.
vii. Fallo. Si se rechaza el incidente, el juez objeto de la implicancia o
recusación reasume sus funciones con todas sus obligaciones legales, entre ellas, la
principal que consiste en dictar sentencia definitiva. Si se acoge el incidente,
queda totalmente inhibido del conocimiento del juicio y deberá dictar sentencia
definitiva el subrogante legal. Ahora bien, de acuerdo al art. 205 inc. I del COT y
126 del CPC, las sentencias que se dicten en los incidentes sobre implicancia o
recusación serán inapelables, salvo la que pronuncie el juez de tribunal unipersonal
desechando la implicancia deducida ante él, aceptando la recusación en el caso del
art. 124 (recusación amistosa) o declarándose de oficio inhabilitado por alguna
causal de recusación (siempre y cuando no se trate de un juez que sea parte o
tenga interés en el pleito de una SA de que se accionistas, pues en dicho caso,
como se dijo, se requiere solicitud previa).
De acuerdo al art. 205 inc. II del COT, conocerá de las apelaciones a que se
refiere el inciso anterior el tribunal a quien corresponde o correspondería la
segunda instancia del negocio en que la implicancia o recusación inciden
(conoce sólo la CA, pues sólo cabe apelación cuando un tribunal unipersonal
adopta una de esas actitudes). En el caso de un juez árbitro de única o segunda
instancia se entiende, para el efecto de este artículo, como tribunal de alzada la
Corte de Apelaciones respectiva.

248
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

IV. ACCIÓN, PRETENSIÓN Y EXCEPCIÓN.


A. LA ACCIÓN.

1. CONSIDERACIONES PREVIAS.
Como se dijo, al inicio de estos apuntes, el Derecho procesal se basa en tres
instituciones esenciales: la jurisdicción, la acción y el proceso. La jurisdicción es
el poder-deber que tienen los tribunales de justicia para conocer y resolver,
por medio del proceso y con efecto de cosa juzgada, los conflictos de intereses
de relevancia jurídica que se promuevan en el orden temporal y dentro del
territorio de la República. Para que se ponga en movimiento el ejercicio de la
función jurisdiccional, es necesario que se ejerza por la parte interesada, en obtener
la solución del conflicto, una ac c ión; acción que el actor ejerce para los efectos
de obtener la satisfacción de una pretensión. Ahora bien, la acción y la
pretensión se materializan en el acto procesal llamado demanda, escrito que se
presenta al tribunal para que ejerza la función jurisdiccional, función que debe
realizarse a través de un proc e so; es decir, el proceso es el instrumento a través
del cual se ejerce la función jurisdiccional para satisfacer la pretensión del actor.

2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y CONCEPTO.


A lo largo de la historia han existido diversas teorías que se han postulado acerca de
la naturaleza jurídica de la acción; las cuales también ha incidido en las distintas
definiciones que existen de ésta. Las teorías más importantes son las siguientes:

a. TEORÍA MONISTA O CLÁSICA DE LA ACCIÓN (ACCIÓN COMO


SINÓNIMA DE DERECHO).
Siguiendo al Derecho romano, los civilistas consideraron, tradicionalmente, que la
acción y el derecho sustantivo o material, eran una misma cosa159. Se llegó a decir
que la acción era el derecho material o sustantivo deducido en juicio; el derecho
en movimiento; el derecho elevado a una segunda potencia; o el derecho “con
casco y armado para la guerra”.
Esta teoría se mantuvo en nuestro continente hasta mediados del siglo XX, pues
fue abandonada, principalmente, porque el confundir el derecho de acción con el
derecho material violado genera numerosos equívocos, como por ejemplo,
hablar de diversas acciones (en circunstancia de que la acción es una sola), hablar
de falta de acción en vez de falta de derecho, y hablar de la prescripción de la acción
en circunstancias de que lo que prescribe es el derecho o la obligación.
Esta concepción, de fondo civilista, fue expuesta por SAVIGNY, luego fue
desarrollada por los tratadistas españoles, y de allí pasó a nuestro Derecho160. Sin

249
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

embargo, en adelante, las teorías elaboradas por la doctrina son de carácter


dualistas, es decir, separan el derecho material de la acción; momento a partir
del cual el Derecho procesal adquirió personalidad y se desprendió del viejo
tronco del Derecho civil. Pero una vez admitida la autonomía del derecho

159 En doctrina se suele contraponer el derecho sustantivo o material y el derecho procesal o adjetivo. En efecto, el
derecho sustantivo es aquel que se refiere al conjunto de normas que establecen derechos y obligaciones para
las partes (por ejemplo, el Derecho civil, el Derecho comercial, el Derecho penal etc.), y el derecho adj etivo es
aquel que permite el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de los deberes que se establecen en el derecho
sustantivo (por ejemplo, el Derecho procesal civil). Así, por ejemplo, la norma según la cual aquél que cause un
daño a otro debe repararlo, es una típica norma de derecho sustantivo, porque impone una obligación jurídica de
reparación a favor de la víctima, por parte de aquel que realizo contra ella el hecho ilícito; ahora bien, para
obtener esa indemnización, es necesario cumplir con las normas adjetivas que regulan los requisitos y formas que se
deben cumplir para demandar, el juez competente para conocer de la demanda, el emplazamiento y citación
del demandado, las defensas que puede oponer, como se realizara la actividad probatoria, los requisitos de la
sentencia y los recursos que pueden interponerse contra ella, etc.
160 En el Código Civil la identificación entre acción y derecho material no puede ser más clara. En efecto, los
arts. 577 y 578 sostienen que de los derechos reales nacen las acciones reales, y de los derechos personales nacen
las acciones personales. Incluso atribuye a la acción una naturaleza mueble o inmueble, según el derecho que se
persiga (art. 580).

material de la acción, la doctrina perdió unidad y comenzó a dividirse en


numerosas orientaciones de las cuales se tratará a continuación.

b. TEORÍA DUALISTA CONCRETA.


Esta postura, en lo sustancial, sostiene que la acción sólo compete a los que tienen
razón, es decir, a los que tienen un derecho válido que tutelar. Aquí, la acción ya
no es un aspecto del derecho material, pero no hay acción sin derecho, es decir, la
acción sólo existirá en la medida en que efectivamente hubiere sido lesionado el
interés jurídicamente protegido de una persona (en ello consiste su carácter concreto).

c. TEORÍAS DUALISTAS ABSTRACTAS.


Esta corriente de pensamiento surgió en contraposición a la anterior, pues para
esta postura tienen acción aquellos que promueven la demanda aun sin tener un
derecho válido que tutelar; la acción, se dice con deliberada exageración, es el
derecho de los que tienen razón y aun de los que no tienen razón. Por lo tanto,
para esta concepción abstracta, la acción existe por sí sola, independiente del
derecho material que se reclama.
Esta es la tesis mayoritaria hoy presente en la doctrina, y al respecto han surgido
varios conceptos de acción en torno a ella, a saber:
i. La acción como derecho público subjetivo. CARNELUTTI define a la
acción como un derecho subjetivo procesal, autónomo, abstracto y público para el
cumplimiento del proceso (es “un derecho al juicio”). Señala que la acción tiene
250
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

una función procesal, pues es el conjunto de actividades desarrolladas por las partes
ante el juez, y que lo colocan en situación de dictar una sentencia justa, que es la
extrema finalidad del proceso; es un derecho autónomo, pues existe con o sin el
derecho material respectivo (su ejercicio es independiente del mismo); es un
derecho abstracto, porque está latente en todo sujeto de derecho, pues toda persona
tiene derecho de accionar; y es un derecho público, porque corresponde a todo
sujeto de derecho, teniendo como sujeto pasivo al órgano jurisdiccional y no
al demandado.
El profesor LUHRS sigue esta postura al definir la acción como el derecho
natural y subjetivo público, cuyo sujeto es la persona y cuyo término (sujeto pasivo)
es el Estado, mediante el cual pueden los primeros exigir del segundo el ejercicio
de la actividad jurisdiccional. Es un derecho natural, porque pertenece a toda
persona por el hecho de ser tal; es subjetivo porque corresponde a una facultad o
poder de una persona de recurrir al Estado para poner en movimiento la función
jurisdiccional; y es público porque el solicitante se encuentra en un plano de
subordinación respecto del solicitado.
ii. Acción como facultad. El profesor CASARINO señala que la acción es la
facultad que tiene toda persona para presentarse ante los tribunales de justicia
solicitando, el reconocimiento o la declaración del derecho que cree tener; o para
requerir de un órgano jurisdiccional su intervención para la solución de un conflicto
o asunto determinado; en concreto es un derecho adjetivo para reclamar la
protección de un derecho material violado.
iii. Acción como derecho de petición. Para COUTURE la acción es el poder
jurídico que tiene todo sujeto de derecho, de acudir a los órganos jurisdiccionales
para reclamarles la satisfacción de una pretensión; o el poder jurídico de
acudir a los órganos jurisdiccionales.161

3. CARACTERÍSTICAS.
De acuerdo a los conceptos enunciados en los párrafos anteriores, es posible advertir
las siguientes características de la acción:
i. Dentro del sistema jurídico actual, la distinción conceptual entre el derecho
material o sustancial y la acción aparece con suficiente claridad. Pero cuando se trata
de discernir el carácter abstracto o concreto de este derecho, la doctrina se inclina
hacia la concepción abstracta del derecho de obrar. En efecto, la acción vive y
actúa con prescindencia del derecho material que el actor quiere ver protegido, así,
por ejemplo, el derecho material (como un crédito) puede no existir porque el
deudor ha pagado a un mandatario del acreedor, pero éste ignora el pago porque
el mandatario lo ha ocultado; en este caso, aun si derecho, la pretensión existe

251
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

(esto es, la autoatribución de un derecho y la petición de que sea tutelado), ya que


el actor está convencido de su derecho, pero se tratará de una pretensión infundada,
que se rechazará oportunamente en la sentencia.
Por lo tanto, la acción como poder jurídico de acudir a la jurisdicción, existe siempre
con derecho material o sin él, con pretensión o sin ella; pues el poder de accionar es
un poder jurídico de todo individuo en cuanto tal (es un atributo de su
personalidad), existe aun cuando no se ejerza efectivamente, y aun cuando se
ejerce sin razón (pretensión infundada).162
ii. Mientras el individuo ve en la acción la satisfacción de un interés
particular, la comunidad ve en ella el cumplimiento de uno de sus más altos
fines: la realización efectiva de las garantías de la justicia, de la paz, de la
seguridad, del orden y de la libertad. Es por ello que se dice que la persona que
promueve la acción desempeña una función pública, en cuanto procura la vigencia
efectiva del Derecho en su integridad.
iii. La acción es un derecho potestativo. Pues el ser humano y sus derechos
materiales están protegido por la ley, y si se violan, nace la potestad jurídica de
pedir protección, lo cual depende exclusivamente de la voluntad de su titular.
iv. El profesor FORTTES recalca que la característica esencial de la acción, es
que da lugar a un debate (proceso) entre tres personas: demandante, demandado y
juez. Al respecto el

161 Para COUTURE la acción es una de las formas típicas del derecho de petición consagrado en las
Constituciones Políticas, siempre que sea ejercido ante un órgano jurisdiccional y de acuerdo a las formalidades de la
ley procesal respectiva (en nuestra CPR este derecho se encuentra consagrado en el art. 19 Nº 3 inc. I al
señalar que la Constitución asegura a todas las personas: la igual protección de la ley en el ejercicio de sus
derechos). Agrega este mismo autor que, cuando el derecho de petición se ejerce ante un órgano jurisdiccional
bajo la forma de acción, ese poder jurídico resulta coactivo para el demandado, que debe defenderse si no quiere
verse perjudicado en sus intereses; y para el juez, que debe substanciar y sentenciar la causa, so pena de incurrir
en las responsabilidades legales consiguientes.
162 COUTURE señala que la acción pertenece al litigante sincero y al insincero, sólo ocurre que ese último no se
sirve de la acción dentro de sus límites legítimos, sino que fuera de ellos (en esfera ilegítima); no usa su derecho,
sino que abusa de él.

profesor ALFARO sostiene que la acción procesal es la única instancia que


une necesariamente a tres suj etos en una relación dinámica.
v. La acción es única y, por ende, no clasificable y divisible. Pues cuando se
habla de clasificaciones de la acción, se alude a la pretensión, al proceso, al
derecho que se pretende tutelar con la acción, etc.
vi. Y por último, la acción no es prescriptible, pues lo que puede prescribir es
el derecho material que se pretende tutelar.
4. ELEMENTOS DE LA ACCIÓN.
En toda acción, fácil es distinguir tres elementos constitutivos: los sujetos, el
252
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

objeto y la causa. Estos elementos son fundamentales tenerlos presente, pues


después serán comparados con los elementos de la pretensión.
i. Sujetos de la acción (quién y ante quién). Los sujetos de la acción son:
el sujeto activo, quien es el titular de la acción, o sea, la persona que la ejercita
para solicitar el ejercicio de la función jurisdiccional (es el actor); y el sujeto
pasivo, que es el órgano jurisdiccional al cual va dirigida la acción, el cual la
recibe y la bilateraliza, es decir, la da a conocer al demandado; de manera que sólo
cuando el juez bilateraliza la acción, recién ahí surge el proceso.
ii. Objeto de la acción (para qué). El objeto de la acción es el efecto que se
persigue con su ejercicio, esto es, poner en actividad la función jurisdiccional,
para que así se reconozca o declare el derecho que se pretende. En otras
palabras, el objeto alude a lograr la apertura de un proceso, para que así se pueda
discutir y resolver el conflicto.
iii. La causa de la acción (por qué). Los profesores FORTTES y ALFARO,
señalan que la causa de la acción es de tipo filosófica-jurídica, pues tiene por
fundamento el mantenimiento de la paz social y la erradicación de la fuerza
ilegítima (autotutela).163

5. PRESUPUESTOS DE LA ACCIÓN.
Las condiciones o presupuestos de la acción, son aquellos requisitos que se
deben cumplir necesariamente para el inicio y desarrollo del proceso, que
terminará con la dictación de una sentencia (que es el objeto del proceso). En
general, la doctrina acostumbra hablar de condiciones de ejercicio y condiciones
de admisión de la acción, las cuales se analizarán a continuación.

a. CONDICIONES DE EJERCICIO O PRESUPUESTOS PROCESALES.


Las condiciones de ejercicio o presupuestos procesales de la acción, son
aquellas

163 Algunos autores como Casarino y Romero, señalan que la causa de la acción es el fundamento inmediato del
derecho deducido en juicio (art. 177 inc. final del CPC), pero como se verá, esto parece ser más bien la causa de la
pretensión.

circunstancias necesarias para hacer valer la acción ante los tribunales, sin
importar si la sentencia, en definitiva, la acogerá o rechazará. Apuntan a la
forma, pues se refieren a los requisitos que permiten que la acción tenga méritos
suficientes para su tramitación. Conforme a lo señalado, son presupuestos
procesales de la acción:
i. Posibilidad de accionar o accionabilidad. Es lógico que para poder
accionar se tenga la posibilidad para hacerlo, con todo, hay casos
253
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

excepcionalísimos en que ello no es posible; así, por ejemplo, los derechos


económicos sociales (como el derecho a la educación), en nuestro sistema
jurídico son considerados como anhelos o aspiraciones sociales que no tienen
protección; las obligaciones naturales; de acuerdo al art. 182 inc. II del CC, no
podrá impugnarse la filiación determinada de acuerdo a la regla precedente
(filiación por técnicas de reproducción asistida), ni reclamarse una distinta; etc. En
estos casos el juez debe negarse, recibida la demanda, a constituir un proceso, y si
erradamente lo hace, el demandado podrá oponer la respectiva excepción de falta
de posibilidad de accionar o ausencia de ello (nunca habrá proceso, sólo se
estará frente a un simple presupuesto o procedimiento).
ii. La acción no debe haber caducado. Existen ciertos casos excepcionales en
que el legislador limita la posibilidad de accionar a un determinado plazo, a cuyo
vencimiento la acción dejará de ser admisible, precisamente por haber
caducado164. En materia de Derecho de familia existen varios casos de caducidad,
como por ejemplo, el art. 207 del CC y el art. 48 de la LMC.
Art. 207. Si hubiere fallecido el hijo siendo incapaz, la acción (de filiación)
podrá ser ejercida por sus herederos, dentro del plazo de tres años contado desde
la muerte.
Si el hijo falleciere antes de transcurrir tres años desde que alcanzare la plena
capacidad, la acción corresponderá a sus herederos por todo el tiempo que faltare
para completar dicho plazo.
El plazo o su residuo empezará a correr para los herederos incapaces desde que
alcancen la plena capacidad.
Art. 48. La acción de nulidad de matrimonio no prescribe por tiempo, salvo las
siguientes excepciones:
a) Tratándose de la nulidad fundada en la causal establecida en el Nº 2 del
art. 5º (no podrán contraer matrimonio los menores de 16 años), la acción
prescribirá en un año, contado desde la fecha en que el cónyuge inhábil para
contraer matrimonio hubiere adquirido la mayoría de edad;
b) En los casos previstos en el art. 8º (falta de consentimiento libre y
espontáneo), la acción de nulidad prescribe en el término de tres años, contados
desde que hubiere desaparecido el hecho que origina el vicio de error o fuerza;
c) Cuando se tratare de un matrimonio celebrado en artículo de muerte, la
acción de nulidad prescribirá en un año, contado desde la fecha del fallecimiento
del cónyuge enfermo;
d) Cuando la causal invocada sea la existencia de un vínculo matrimonial
no disuelto, la acción podrá intentarse dentro del año siguiente al fallecimiento de
uno de los cónyuges, y

254
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

e) Cuando la acción de nulidad se fundare en la falta de testigos hábiles,


prescribirá en un año, contado desde la celebración del matrimonio.
iii. Capacidad jurídica del actor. La capacidad jurídica del actor, significa que
éste debe tener capacidad para ser parte en el proceso, y clásicamente esta
capacidad ha sido asimilada a la capacidad de goce del Derecho civil, esto es,
aquella que tienen todos los individuos por el hecho de ser tal. Por lo tanto, podrán
ser partes todas las personas que
164 La caducidad es la pérdida de un derecho por el sólo transcurso del tiempo sin haberlo ejercido, por ende,
opera de pleno derecho (transcurrido el plazo, el juez de oficio debe rechazar la acción), a diferencia de la
prescripción, que necesita ser legalmente declarada.

sean susceptibles de adquirir derechos y contraer obligaciones, lo cual no se


da, únicamente, en las personas físicamente muertas o en las jurídicas
extinguidas.
iv. Adecuada investidura de la autoridad. La autoridad que recibe la
acción debe tener la calidad suficiente y necesaria para poder generar un proceso, es
decir, debe tener jurisdicción, pues sólo los que detentan poder jurisdiccional
podrán generar un proceso (ante una autoridad administrativa sólo se puede generar
un procedimiento, pero no un proceso).
v. Por último, algunos señalan que la acción se debe ejercer cumpliendo
con las formalidades procesales que las propias leyes establecen; por
ejemplo, que la demanda conste por escrito, que se comparezca con abogado
habilitado, etc.
Basta que se reúnan estas condiciones para que la acción sea admitida a
tramitación. Pues la acción es el ejercicio de un derecho (procesal) para recurrir al
órgano jurisdiccional y ella será admitida por el juez en la medida que esté bien
procesada, esto es, que cumpla con los presupuestos procesales, los cuales son
elementos formales; cosa distinta es que se tramite o se someta a proceso una
acción sin fundamento, lo cual quedará establecido en la sentencia definitiva.

b. CONDICIONES DE ADMISIÓN DE LA ACCIÓN.

Las condiciones de admisión de la acción son los presupuestos necesarios para


el pronunciamiento de una sentencia favorable al actor (apuntan al fondo). Estos
presupuestos son:
i. Derecho. Consiste en invocar un hecho ante el juez y demostrar que tal
hecho está realmente protegido por la norma legal que se ha invocado, es decir,
que exista una relación entre el hecho y la norma jurídica. Se trata de que se pida
algo en conformidad a la ley.
255
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

ii. Calidad en la acción. Esto se refiere a la condición jurídica que deben


tener las partes para poder intervenir válidamente en el juicio, a la legitimación
para obrar y para contradecir la demanda; así, por ejemplo, el actor debe tener
en el Derecho civil la calidad de acreedor, y el demandado debe tener la calidad
de deudor. Por lo tanto, la falta de calidad en el actor supone no ser titular del
derecho material cuya protección se pretende, caso en el cual, el demandado se
excepcionará sosteniendo esta falta de calidad, y la acción también tendrá que ser
rechazada en definitiva. Claro es que hay casos de excepción en que la acción
puede ser ejercida por otra persona distinta del titular del derecho, por ejemplo, los
acreedores en representación de su deudor.
iii. Interés en la acción. Hay interés en la acción cuando la única vía que se
tiene para satisfacer una pretensión es la vía jurisdiccional; y en caso de ser
declarada fundada la pretensión, este hecho le reporta al actor un beneficio. Por
tanto, si lo que pretende el actor no puede satisfacerse por la sentencia, o no le
reporta un beneficio, entonces no tiene interés procesal.
Ahora bien, este interés deber ser actual y jurídico, pues los tribunales no están
llamados a hacer declaraciones de carácter teórico; así, por ejemplo, si un predio
está gravado con dos hipotecas y el primer acreedor demanda al deudor
solicitando la nulidad de la segunda hipoteca, el demandante carecerá de
interés y su acción será rechazada en definitiva. De allí la máxima que dice que
sin interés no hay acción o el interés es la medida de la acción.

6. CLASIFICACIONES DE LA ACCIÓN.
Como se dijo, la acción es una sola y no admite clasificaciones; lo que sí se clasifica
es la pretensión, el derecho material protegido, el proceso, etc., criterios a partir
de los cuales la doctrina clasifica a la acción.

a. ACCIONES DECLARATIVAS, EJECUTIVAS Y CAUTELARES.


Según el objeto o finalidad de la pretensión, las acciones se clasifican en
declarativas, ejecutivas y cautelares. Esta clasificación no sólo se aplica a las
acciones, sino que también al proceso y a la sentencia; hablándose
respectivamente de procesos y sentencias declarativas, ejecutivas y cautelares.
i. Las acciones declarativas o de congnición, son aquellas que pretenden
obtener una declaración del tribunal, que puede ser meramente declarativa, de
condena o constitutiva. Como se puede apreciar, se pueden pretender tres cosas
y, por tanto, las acciones (pretensiones) admiten una triple clasificación:
- Acciones declarativas de condena. Son aquellas en virtud de las cuales el
actor persigue que el demandado sea condenado a una determinada prestación en su

256
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

favor; específicamente, tiene por objeto que se condene a dar, hacer o no hacer una
cosa. Por ejemplo, la acción reivindicatoria tiene por objeto que el demandado sea
condenado a restituir al demandante la cosa mueble o inmueble reivindicada; la
acción de cobro de un saldo insoluto de precio de compraventa tiene por objeto
que el demandado sea condenado a pagar al demandante dicho precio; etc.
- Acciones meramente declarativas. Son aquellas destinadas a obtener la
simple o mera declaración acerca de una situación jurídica que, en el hecho,
aparece incierta. En otras palabras, se persigue que el juez declare la existencia o
inexistencia de un derecho, satisfaciéndose integralmente el actor con la sola
declaración del tribunal; por ejemplo, la acción que persigue que se declare la
inexistencia de una obligación o la existencia de un derecho, o aquélla que
persigue que se declare la falsedad de un documento, etc.
Existe mucha similitud entre las acciones meramente declarativas y las declarativas
de condena, pues éstas últimas también requieren de una declaración previa acerca
del derecho cuya prestación se pretende, pero en las acciones declarativas el
interés del actor queda satisfecho con la sola declaración, no siendo susceptibles
de ejecución compulsiva.
- Acciones declarativas constitutivas. Son aquellas en virtud de las cuales
se solicita al tribunal la constitución, modificación o extinción de un estado
jurídico o de una situación jurídica; por ejemplo, la acción de divorcio, la acción de
impugnación de paternidad, la acción de nulidad de un acto, etc. La importancia
de estas acciones radica en que la sentencia produce efectos erga omnes
(respecto de toda persona), y estos efectos se producen sólo para el futuro y j amás
para el pasado.165
ii. Las ac c iones ej e cutiv as son aquellas que tienen por objeto obtener el
cumplimiento forzado de una prestación, que consta fehacientemente en un
documento al cual la ley le atribuye mérito ejecutivo; por ejemplo, la obligación
que consta en una sentencia ejecutoriada , en una copia autorizada de escritura
pública, en un documento privado reconocido, etc.
iii. Las ac ci ones c autel ares son aquellas destinadas a garantizar el
cumplimiento de una prestación, cuyo reconocimiento o declaración judicial aún
está pendiente; en otras palabras, a través de ellas se procura asegurar el
resultado de la acción principal. El profesor FORTTES señala que estas acciones
no siempre van unidas a otra acción principal, pues hay casos en que la acción
cautelar es autónoma y principal, y en dichos supuestos tienen por objeto el
aseguramiento anticipado no de un derecho, sino de un hecho; por ejemplo, la
posesión, que es un hecho jurídicamente protegido, el cual es asegurado por
medio de las acciones posesorias, o las medidas prejudiciales probatorias.

257
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

b. ACCIONES CIVILES Y PENALES.


Según el derecho material que protegen, las acciones se pueden clasificar en
civiles o penales. Las acciones civil e s son aquellas en que el derecho cuya
protección se pretende es de naturaleza civil; y acciones penales o punitivas,
son aquellas en que el derecho cuya protección se pretende es de naturaleza
penal, las cuales se pueden se subclasificar, a su vez, en acciones penales públicas,
privadas y mixtas (acción penal pública previa instancia particular).
Esta clasificación tiene una importancia práctica enorme, pues estas acciones
difieren en cuanto: a la competencia de los tribunales llamados a conocer de ellas;
al procedimiento a que se hallan sometidas; a los diversos medios probatorios con
que se acreditan; a los efectos de las sentencias que las resuelven, etc.

c. ACCIONES MUEBLES E INMUEBLES.


También según la naturaleza del derecho que protegen, o según los derechos
invocados en la pretensión, las acciones se clasifican en: mueb l e s, que son
aquellas que se ejercen sobre cosa mueble o versan sobre un hecho debido; y en
acciones inmuebles, que son aquellas que se ejercen sobre una cosa inmueble.
Esta clasificación tiene gran importancia para los efectos de las reglas de
competencia relativa de los diversos tribunales llamados a conocer de ellas, pues
de acuerdo al art. 135 inc. I del COT, si la acción entablada fuere inmueble, será
competente para conocer del juicio el juez del lugar que las partes hayan
estipulado en la respectiva convención. A falta de estipulación será competente, a
elección del demandante: el juez del lugar donde se contrajo la obligación; o el
del lugar donde se encontrare la especie reclamada. A su vez, el art. 138 del
COT establece que si la acción entablada fuere de las que se reputan muebles con
arreglo a lo prevenido en los art. 580 y 581 del CC, será competente el juez del
lugar que las partes haya estipulado en la

165 Existe una fuerte corriente doctrinaria que niega existencia independiente a las acciones constitutivas, y las
considera involucradas dentro de las acciones de condena o de las declarativas.

respectiva convención. A falta de estipulación de las partes, lo será el del


domicilio del demandado (aquí no hay elección por parte del demandante).

ACCIONES REALES Y PERSONALES.


Las acciones se clasifican, también según la naturaleza del derecho que protegen
(o según los derechos invocados en la pretensión), en: acciones reales, que son
aquellas que tienen por objeto proteger un derecho real, esto es, aquel que se
258
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

ejerce sobre una cosa sin respecto a determinada persona (por ejemplo, la
acción reivindicatoria, la acción hipotecaria, etc.); y ac ci ones personal e s que
son aquellas que tienen por objeto proteger un derecho personal o crédito, esto es,
aquel que sólo puede reclamarse de ciertas personas, que, por un hecho suyo o la
sola disposición de la ley, han contraído la obligación correlativa (por ejemplo,
la acción de cobro de precio de una compraventa que ejerce el vendedor en
contra del comprador; la acción de restitución de un mutuo que ejerce el mutuante
en contra del mutuario; etc.).
Esta clasificación también tiene importancia para los efectos de determinar
la competencia del tribunal llamado a conocer de ellas.

d. ACCIONES PETITORIAS Y POSESORIAS.


También según la naturaleza del derecho o hecho que protegen, las acciones se
clasifican en petitorias o posesorias. Las acciones petitorias son aquellas que
protegen el derecho de dominio (por ejemplo, la acción reivindicatoria); y las
ac c io ne s poses orias, son aquellas que protegen la posesión (por ejemplo, los
interdictos o querellas posesorias), es decir, en ellas sólo se discute y prueba la
posesión, sin que el dominio tenga influencia alguna.

e. ACCIONES PRINCIPALES Y ACCESORIAS.


Según su autonomía o subsistencia, las acciones se clasifican en principales o
accesorias. Las ac c io ne s p rinc ip ales son aquellas que protegen un derecho
independiente, que subsiste por sí solo (por ejemplo, la acción de cobro de
precio de una compraventa); y las acciones ac c e so ri as son aquellas que
protegen un derecho accesorio, vale decir, que necesita de otro derecho para
subsistir (por ejemplo, la acción hipotecaria o prendaria, que requieren de la
existencia de un derecho principal que están garantizando). La importancia de esta
clasificación radica solamente en que la acción accesoria sigue la suerte de la
principal.

f. ACCIONES DIRECTAS, INDIRECTAS Y POPULARES.


Por último, según la calidad o titularidad del que ejercita la acción, las acciones se
pueden clasificar en directas, indirectas y populares. Las ac c io ne s dire cta s son
aquellas que las ejerce el titular del derecho mismo (por ejemplo, la acción
reivindicatoria hecha valer por el dueño de la cosa reivindicada); las acciones
indirectas son aquellas que se hacen valer por terceras personas a nombre del
titular del derecho, pero por expresa disposición de la ley (por ejemplo, la acción
pauliana); y las acciones populares son aquellas que se hacen valer por

259
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

cualquier persona en el sólo interés de la comunidad (por ejemplo, el interdicto de


obra ruinosa).

B. LA PRETENSIÓN.

1. CONCEPTO.
El profesor LUHRS al explicar este tema distingue entre: pretensión social, que
es toda aquella que no sea jurídica; y pretensión jurídica, la cual a su vez,
según se manifieste dentro o fuera de un proceso, puede ser extraprocesal o
procesal.
i. Pretensión jurídica extraprocesal. Los profesores FORTTES y ALFARO
definen a la pretensión en este sentido, al decir que es una declaración de
voluntad realizada en el plano de la realidad social, en virtud de la cual se intenta
subordinar una voluntad ajena a la propia (por ejemplo, págame lo que me
debes); también se define como aquella voluntad manifestada de un sujeto de
que otra persona cumpla o reconozca un derecho que el primero cree tener en su
contra.
Si el pretendido satisface la pretensión (lo pedido), no surge el conflicto, pues éste
sólo se produce cuando el sujeto pasivo se opone o resiste a la pretensión.
Ahora bien, el conflicto puede ser real o aparente: será real si el sujeto pasivo es
requerido y no satisface la pretensión; y será aparente si el sujeto activo presume
que el sujeto pasivo no la satisfacerá, pero no le ha requerido.
ii. Pretensión jurídica procesal. Cuando surge el conflicto real o aparente
entre las partes, surge el derecho de acción, esto es, el derecho de recurrir al
órgano jurisdiccional y solicitar la satisfacción de la pretensión jurídica
extraprocesal que la parte pasiva no cumple, mediante el desarrollo de un proceso.
De acuerdo a lo anterior, se define a la pretensión jurídica procesal como aquella
manifestación de voluntad de un sujeto, efectuada por medio de una solicitud, para
que un órgano jurisdiccional recoja, examine y decida sobre una pretensión
extraprocesal resistida (real o aparente) por el sujeto contra el cual se dirige y para
que, en caso de que sea declarada fundada, la satisfaga plenamente. COUTURE, a
su vez, señala que la pretensión procesal es aquella autoatribución de un derecho y
la petición de que sea tutelado.
Por lo tanto, esta pretensión que nace fuera del ámbito jurídico, se lleva a él
mediante el ejercicio de la acción, para que así se desarrolle un proceso, en que
finalmente el juez dicte una sentencia. Específicamente esto se realiza
mediante un acto procesal denominado demanda; es por ello que en doctrina

260
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

se dice que la demanda es “el recipiente que contiene la pretensión, recipiente


que se traslada al ámbito jurisdiccional mediante el ejercicio de la acción”. Ahora,
del tipo de pretensión depende: el proceso que se debe aplicar, los órganos
jurisdiccionales que deben conocer, y la sentencia que se debe dictar, la cual debe
ser congruente con la petición.

2. ELEMENTOS DE LA PRETENSIÓN PROCESAL.


Al igual que la acción, la pretensión está constituida por tres elementos, los
cuales, a su vez, permiten diferenciarla de la primera. Estos son:
i. Partes o sujetos de la pretensión. La pretensión es formulada por un sujeto
activo o pretendiente (demandante), y es dirigida en contra de un sujeto pasivo o
pretendido (demandado); por tanto, el proceso es por definición bilateral. En este
punto se debe tener presente la posición o calidad jurídica en que actúa el sujeto,
es decir, si la persona natural o jurídica actúa como demandante o demandando;
ahora bien, puede suceder que cambie la persona natural o jurídica (por ejemplo,
mediante una cesión de derecho), pero no puede cambiar la calidad jurídica.
Como se puede apreciar, aquí hay una diferencia con la acción, ya que en esta
última el sujeto activo es un particular y el pasivo es el órgano jurisdiccional, en
cambio en la pretensión, sólo hay particulares (demandante y demandado).
ii. Objeto de la pretensión (o bien deseado). La pretensión tiene por objeto
que se dicte una sentencia favorable al actor (que se satisfaga su necesidad), ya
sea declarativa, ejecutiva, o cautelar; en cambio, la acción procesal se deduce para
lograr la apertura y desarrollo de un proceso.
Los autores clásicos, sobre este particular, dicen que para conocer el objeto de
la pretensión es necesario preguntarse qué se pide por medio de ella. Pero no hay
que confundir el objeto de la pretensión con la cosa pedida; así, por ejemplo, en un
juicio reivindicatorio de un fundo, el objeto de la pretensión será el
reconocimiento del derecho de dominio sobre dicho fundo y, en cambio, la cosa
pedida será el fundo mismo; en un juicio sobre cobro de una cantidad
determinada de dinero, el objeto de la pretensión será el reconocimiento o
declaración de la existencia del crédito de que se trate a favor del demandante, y,
en cambio, la cosa pedida será el dinero.
iii. Causa o motivación de la pretensión. La jurisprudencia ha dicho que la
causa es el hecho jurídico y material que sirve de fundamento al derecho que se
reclama en un proceso; esto lo corrobora el propio art. 177 inc. final del CPC, que
señala que se entiende por causa de pedir el fundamento inmediato del derecho
deducido en juicio. Por lo tanto, siguiendo al profesor FORTTES y ALFARO, la
causa está constituida por un hecho material, concretamente, la existencia de

261
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

una pretensión extraprocesal resistida o conflicto, más la imputación jurídica


que de ese hecho haga el demandante.166 Ahora bien, existe la obligación de
precisar la causa de pedir, pues a propósito de las exigencias formales de toda
demanda, el art. 254 Nº 4 del CPC dispone que la demanda debe contener: la
exposición clara de los hechos y de los fundamentos de derecho en que se apoya.
El juez no puede controlar la existencia de este elemento de la pretensión en forma
preventiva, aunque sea manifiesto que el actor carece de un título justificador de su
derecho (subjetivo) que reclama en su demanda; pues el control de este elemento
ha quedado reservado al pronunciamiento de la sentencia definitiva. Sólo es
posible promover una depuración formal de la causa de pedir por la vía de la
excepción dilatoria de ineptitud del libelo por razón de falta de algún requisito
legal en el modo de proponer la demanda (por ejemplo, que el demandante aclare
las contradicciones o dudas que hagan inteligibles la relación de hecho y de
derecho contenida en la demanda), pero con

166 Como bien señala el profesor ROMERO SEGUEL, aunque en nuestro sistema predomina la ley como fuente
del primordial del Derecho, ella no es la única que sirve de base para que el actor fundamente la causa de la acción.
Así también lo ha sostenido nuestra jurisprudencia, al hacer una distinción entre la causa de pedir y la norma legal,
al señalar (CA de La Serena en el año 1953) que la acción (la pretensión) no la constituye la disposición legal que la
reconoce como tal, sino que es una determinada situación de hecho, respecto a la cual ha de existir la voluntad o
determinación de la ley de darle protección jurídica, sin que sea necesario que tal determinación o protección
jurídica esté expresamente manifestada, pues ella puede deducirse del contexto del sistema legal y aun de meros
principios de equidad.

el límite de no poder obtener un pronunciamiento sobre el fondo de la acción


deducida, lo cual se reserva para la sentencia definitiva.167
En definitiva, la acción procesal tiene como causa la solución pacífica de los
conflictos y mantener la paz social, en cambio, la pretensión tiene como causa el
hecho fácticomaterial que origina el conflicto en la realidad, y los fundamentos de
derecho en que se apoyan esos hechos.
iv. Por último, el profesor LUHRS agrega a los elementos de toda pretensión, la
manifestación de voluntad del pretendiente, lo cual se hace a través de la
demanda.
El profesor FORTTES señala que a partir de la comparación de los elementos
de la pretensión, se puede concluir que dos pretensiones sean absolutamente
diferentes, o que estén relacionadas o conexas, o incluso que sean idénticas, ya
que comparten todos los elementos. Esto hace que surjan importantes
instituciones del Derecho procesal, como la acumulación de autos y la pluralidad
de pretensiones (pretensiones relacionadas o conectadas), y la cosa juzgada
(pretensiones idénticas). A continuación se analizarán las dos primeras instituciones,
pues la cosa juzgada se estudiará al momento de analizar las resoluciones
262
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

judiciales.

3. PLURALIDAD DE PRETENSIONES EN UN PROCESO.

Por regla general, en cada juicio sólo se ejercita una pretensión, sin embargo, la
ley no tiene inconveniente para que en un mismo proceso se hagan valer por el
demandante en contra del demandado diversas pretensiones, pero ciñéndose a
determinadas limitaciones. La pluralidad de pretensiones puede ser inicial, cuando
la acumulación se produce desde el planteamiento de la demanda; o sucesiva, si una
vez ya se inició el proceso, lo cual puede ocurrir si una pretensión que no se ha
hecho valer en el proceso, se añade a éste (es el caso de la litisconsorcio
sucesiva), o cuando ambas pretensiones se han hecho valer en procesos
pendientes, y estos procesos se juntan en uno sólo (acumulación de autos). Y esta
pluralidad también puede ser simple, si se reclaman todas las pretensiones
conjuntamente, o eventual, si se reclama una pretensión y, para el evento en que
no sea acogida, se presenta otra pretensión en subsidio.
Ahora bien, el art. 17 del CPC regula una situación de pluralidad simple y
eventual, de carácter inicial. Este fenómeno procesal recibe la denominación de
pluralidad de “acciones” (más bien debió denominarse pluralidad de
pretensiones, pues como se ha dicho reiteradamente la acción es una sola) y está
reconocido en el art. 17 inc. I del CPC al expresar que en un mismo juicio podrán
entablarse dos o más acciones con tal que no sean incompatibles.
Permitir que en un mismo juicio se puedan deducir dos o más “acciones” siempre
que no sean incompatibles, evita que entre las mismas partes tengan que seguirse
dos o más juicios, en circunstancias que bien pueden ser tramitados y fallados en un
sólo proceso; y, al mismo tiempo, entraña una mayor comodidad para las partes
litigantes y una disminución de trabajo para los tribunales; su fundamento, pues,
es la economía procesal, y evitar que se llegue a decisiones

167 Sólo en casos muy concretos el legislador establece un control previo a la decisión de fondo, acerca de la
existencia de la causa de pedir. Así, por ejemplo, en la acción de protección, de acuerdo al inc. II del Nº 2 del AATRP,
presentado el recurso, el Tribunal examinará en cuenta si ha sido interpuesto en tiempo y si se mencionan hechos
que puedan constituir la vulneración de garantías de las indicadas en el art. 20 de la CPR. Si su presentación es
extemporánea o no se señalan hechos que puedan constituir vulneración a garantías de las mencionadas en la
referida disposición constitucional, lo declarará inadmisible desde luego por resolución fundada, la que sólo será
susceptible del recurso de reposición ante el mismo tribunal, el que deberá interponerse dentro de tercero día.

263
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

Contradictorias si las pretensiones se plantean por separado, en el evento que ellas


contengan elementos de hecho o de derecho comunes (seguridad jurídica).
Ahora bien, los requisitos para que opere esta figura procesal, son los siguientes:
i. Que las pretensiones se ejerciten entre un mismo demandante y un mismo
demandado. Para el demandante es facultativo deducir o no en un mismo
juicio dos o más pretensiones, pues, si quiere, puede deducirlas por separado (en
juicios independientes), pero si quiere deducirlas en un mismo juicio, debe cumplir
con los requisitos que se van a explicar a continuación.
ii. Que exista compatibilidad entre las pretensiones. Que las pretensiones sean
compatibles, significa que puedan ser cumplidas a la vez, sin dificultas alguna; así
por ejemplo, no es compatible la resolución y el cumplimiento forzado de un acto,
y sí lo es, la pretensión que se presenta como condicionada a que sea acogida la
primera, por ejemplo, se entabla una acción de cumplimiento de contrato, y,
conjuntamente, una acción de indemnización de perjuicios; o se reclama el
capital, más reajuste e intereses (pluralidad simple). Hay que tener presente que,
en todo caso, las pretensiones no requieren forzosamente estar ligadas por vínculo
jurídico alguno, sino que basta que se ejerciten entre un mismo demandado y un
mismo demandante; por ejemplo, en un juicio declarativo ordinario se puede
perseguir el pago de un saldo de precio de una compraventa en contra de un
comprador, e igualmente se puede perseguir el pago de una determinada suma de
dinero que se había prestado a esa misma persona a título de mutuo.
Ahora bien, de acuerdo al inc. II del art. 17 del CPC, sin embargo, podrán
proponerse en una misma demanda dos o más “acciones” incompatibles para que
sean resueltas una como subsidiaria de otra. Por ejemplo, en una demanda se
entabla la acción de cumplimiento de contrato y, en subsidio, la acción
resolutoria del mismo (pluralidad eventual).
iii. Que las pretensiones estén sujetas a un mismo procedimiento. Por lo tanto,
en un juicio no se puede deducir una acción ejecutiva y una acción declarativa
ordinaria, por cuanto ambas se hallan sujetas a distintos procedimientos.168

4. LA ACUMULACIÓN DE AUTOS. a. CONCEPTO.


La acumulación de autos es la reunión de dos o más procesos que se
tramitan separadamente, con el objeto de que constituyan un sólo juicio y terminen
por una sola sentencia, para mantener la continencia, o unidad de la causa. Este
concepto se extrae del art. 92 primera parte del CPC, que señala que la
acumulación de autos tendrá lugar siempre que se tramiten separadamente dos o
más procesos que deban constituir un sólo juicio y terminar por una sola sentencia,
para mantener la continencia, o unidad de la causa.

264
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

168 CASARINO señala que no hay inconveniente alguno para que en una misma demanda se propongan acciones
que deban tramitarse de acuerdo con el procedimiento declarativo ordinario, y también acciones que deban
tramitarse, si se dedujeren aisladamente, conforme a algún procedimiento declarativo especial. En este caso, las dos
acciones se someterían al primer procedimiento, ya que esto implicaría la renuncia al procedimiento especial
consagrado en favor del actor, renuncia que la ley no prohíbe.

El fundamento de esta institución radica en la economía procesal; en evitar la


repetición o aumento de procesos y el recargo inútil en la labor de los jueces; y,
principalmente, impedir que surjan decisiones contradictorias en procesos que
versan sobre materias tan íntimamente ligadas entre sí.
El profesor FORTTES recalca la diferencia que tiene esta institución con la
pluralidad de pretensiones, pues en esta última la acumulación es inicial, el proceso
nació como uno sólo; en cambio en la acumulación de autos los procesos se
originan en momentos distintos, nacen separados y posteriormente se unen
(acumulación sucesiva) porque existe alguna conexión respecto de los tres
elementos que constituyen la pretensión (sujetos, objeto y causa).

b. REQUISITOS DE PROCEDENCIA.
De la lectura de los arts. 92 y 95 del CPC, se puede afirmar que, para que proceda
la acumulación de autos, se requiere la concurrencia copulativa de los siguientes
requisitos: que exista una causal legal (art. 92); que los juicios se encuentren
sometidos a una misma clase de procedimientos, y que la sustanciación de todos
los juicios se encuentre en instancias análogas (art. 95).
i. Existencia de causa legal. Este primer requisito lo establece el art. 92 del
CPC, el cual, después de tentar una definición de acumulación de autos, en su
segunda parte señala que habrá, por tanto, lugar a ella:
- Cuando la acción o acciones entabladas en un juicio sean iguales a las que se
hayan deducido en otro, o cuando unas y otras emanen directa e inmediatamente
de unos mismos hechos (art. 92 Nº 1). Para entender mejor ésta y las demás causas
legales, hay que recordar que toda pretensión se compone de tres elementos: partes,
objeto y causa; pues bien, cada vez que concurra identidad de dos de estos
elementos, a lo menos, entre las pretensiones hechas valer en diversos juicios,
habrá lugar a la acumulación de autos, pues si hay identidad en los tres elementos
habría cosa juzgada. Ahora bien, esta primera causal contempla dos casos, a saber:
a) Cuando hay una pretensión entablada en un juicio, igual a la que se
haya deducido en otro. Por ejemplo, en un juicio A demanda a B, pretendiendo
dominio sobre el fundo de X, que habría adquirido por compraventa; y en otro
juicio, C demanda a D, pretendiendo dominio sobre este mismo fundo de X, que
también habría adquirido por compraventa; ambas pretensiones tienen el mismo
objeto y la misma causa, sólo difieren en la persona de los litigantes.
265
DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

b) Cuando las pretensiones hechas valer en juicios diferentes, emanen


directa e inmediatamente de los mismos hechos. Por ejemplo, se produce un
accidente de tránsito, y tres de las víctimas demandan por perjuicios al dueño del
vehículo en juicios diversos; los tres juicios tienen idénticos objetos y causas,
pero se diferencian en la persona de los demandantes. Hay que tener presente que
esos tres demandantes pudieron deducir sus tres pretensiones en una misma
demanda, de conformidad con el art. 18 del CPC (litisconsorcio activa), pero si no
lo hicieron, en el curso de sus juicios pueden pedir la acumulación de autos.

- Cuando las personas y el objeto o materia de los juicios sean idénticos, aunque
las acciones sean distintas (art. 92 Nº 2). Es evidente que si las personas y los
objetos de ambos juicios son idénticos, lo que debe ser diverso entre ambos son
las causas de pedir. Por tanto, hay una impropiedad del legislador en este número
al decir “aunque las acciones sean distintas” pues debió decir “aunque las causas
de pedir de las pretensiones sean distintas. Por ejemplo, A demanda a B pidiendo
la terminación de un contrato de arrendamiento por no pago de la renta; y luego,
en otro juicio, A también demanda a B, pidiendo la terminación de ese
mismo contrato de arrendamiento por haber subarrendado en circunstancias
que se le prohibió expresamente.
- En general, siempre que la sentencia que haya de pronunciarse en un juicio
deba producir la excepción de cosa juzgada en otro (art. 92 Nº 3). Se sabe que
para que tenga lugar la excepción de cosa juzgada se requiere que entre el nuevo
juicio y el anteriormente resuelto exista identidad legal de personas, de objeto y
de causa de pedir. A primera vista, por consiguiente, esta tercera causal de
procedencia de la acumulación de autos parece que exigiera la concurrencia de la
triple identidad antes indicada, o sea, que los dos o más juicios cuya acumulación se
pretende, debieran ser idénticos, tanto respecto de las partes litigantes como de sus
objetos pedidos y causas de pedir. Sin embargo, esto no es tan efectivo, pues si
entre los juicios existiera esta triple identidad, quiere decir que el camino a seguir
sería oponer la excepción de litis pendencia (excepción de litigio pendiente) y no
solicitar la acumulación de los autos. Por ejemplo, A demanda a B la resolución de
un contrato de compraventa por no pago del precio y, advirtiendo que el juicio está
mal llevado, inicia otro proceso también en contra de B para la resolución de este
mismo contrato de compraventa; aquí B en vez de pedir la acumulación de los
procesos, simplemente opondría la excepción dilatoria de litis pendencia en el
segundo de ellos.
¿Cuándo, entonces, se podrá pedir acumulación de autos en el caso a que alude el
art. 92 N° 3? CASARINO señala que ello acontecerá cada vez que en el juicio,

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DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

sin ser exactamente idéntico a otro, la sentencia que ponga término al primero de
ellos deba producir cosa juzgada en el otro. Por ejemplo, un acreedor demanda a
un codeudor solidario el cumplimiento de una obligación, y luego, en un juicio
diverso, demanda el cumplimiento de la obligación a otro de los codeudores
solidarios; el segundo codeudor solidario demandado, en vez de oponer litis
pendencia (la cual sería improcedente, pues no está litigando en el primer
pleito), podrá pedir la acumulación de autos, ya que la sentencia que va a recaer
en el primer pleito tendrá que producir cosa juzgada en el segundo, y viceversa.
Lo mismo acontecería si un acreedor hereditario demanda a un heredero para que
declare que tiene la calidad de tal, y luego, otro acreedor hereditario demanda a
este mismo heredero, por igual motivo.
ii. Identidad de procedimiento. Este segundo requisito de procedencia
de la acumulación de autos lo consigna el art. 95 primera parte del CPC, al decir
que para que pueda tener lugar la acumulación, se requiere que los juicios se
encuentren sometidos a una misma clase de procedimiento.... Pues si todos los
juicios no se sometieran a un mismo procedimiento, no habría manera de
tramitarlos juntos en el futuro.
iii. Analogía de instancias. Este tercer requisito de procedencia de la
acumulación de autos también lo exige el art. 95 ya citado, al prescribir que para que
pueda tener lugar la acumulación, se requiere que... la sustanciación de todos los
juicios se encuentren en instancias análogas; lo que significa que ambos procesos
se estén tramitando en el mismo grado de conocimiento (primera, segunda, o
única instancia), pues si se permitiera la acumulación con procesos en instancias
distintas, podría demorarse mucho tiempo, y los beneficios de la acumulación
podrían transformarse en perjuicios.
CASARINO señala que la ley habla de “instancias análogas” y no de “idénticas”,
esto para significar que la acumulación de autos tiene lugar cuando ambos
procesos estén en primera o en segunda instancia, a pesar de que estas
instancias estén radicadas en tribunales jerárquicamente distintos. Así, por
ejemplo, un juicio que se halla en primera instancia ante un juez de letras podrá
acumularse con otro juicio que se halle en primera instancia ante un ministro de
CA.

c. TITULAR QUE PUEDE SOLICITAR LA ACUMULACIÓN DE AUTOS.


¿Quién puede solicitar la acumulación de autos? De acuerdo al art. 94 inc. I del
CPC, la acumulación de autos se decretará a petición de parte; pero si los procesos
se encuentran en un mismo tribunal, podrá éste ordenarla de oficio. A partir de esta
norma se habla de dos tipos de acumulación de autos:

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DERECHO PROCESAL CIVIL - LA COMPETENCIA

i. La acumulación de autos de oficio, que es aquella que tiene lugar


cuando los procesos se encuentran en un mismo tribunal (esto hace excepción
al principio de pasividad que rige en los tribunales). Es facultativo para el tribunal
ordenar esta clase de acumulación, dada la redacción del precepto que señala que
“podrá” éste (el tribunal) ordenarla de oficio.
ii. La acumulación de autos a petición de parte rige en todos los demás
casos, por ende, por regla general, se mantiene siempre el principio fundamental
de la pasividad de los tribunales ¿Qué parte puede solicitar la acumulación de
autos? El art. 94 inc. II del CPC señala que se considerará parte legítima para
solicitarla todo el que haya sido admitido como parte litigante en cualquiera de los
juicios cuya acumulación se pretende.

d. TRIBUNAL ANTE QUIEN SE PIDE LA ACUMULACIÓN DE AUTOS.


Según el art. 98 parte final del CPC, la acumulación de autos deberá solicitarse
ante el tribunal a quien corresponda continuar conociendo (de los procesos) en
conformidad al art. 96; y el art. 96 del CPC, a su vez, dice que si los juicios están
pendientes ante tribunales de igual jerarquía, el (proceso) más moderno se
acumulará al más antiguo (es decir, se debe pedir la acumulación al juez que está
conociendo del proceso más antiguo); pero en el caso contrario (tribunales de
distinta jerarquía), la acumulación se hará sobre aquel que esté sometido al
tribunal supe