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 Introducción

Con el Espíritu de las leyes, el pensamiento político de Montesquieu tiene como


objetivo elaborar una física de las sociedades humanas. Su modelo está más en la
línea de lo experimental que de lo especulativo. Esta obra nos ofrece las diversas
formas de gobierno y sus fundamentos, así como los condicionantes históricos e,
incluso, elaboró un novedoso enfoque de las leyes, los hechos sociales y la política.
Según Montesquieu, se desvanece la clásica oposición entre las tesis iusnaturalistas y
escépticas y considera más bien que las leyes proceden de relaciones necesarias
derivadas de la naturaleza de las cosas y las relaciones sociales; por lo tanto, no sólo
se opuso a la separación entre ley natural y ley positiva sino que consideraba que son
complementarias.

Hay que tener en cuenta los distintos significados que el autor atribuye a la palabra
“ley”, ya que utiliza el término para referirse a una u otra cosa sin establecer muy
claramente a qué tipo de “ley” debemos entender que se refiere. No obstante, al
comienzo de la obra, el autor se preocupa de analizar los distintos tipos de leyes que
existen en una sociedad. Además, nos facilita una definición universal que es válida
para todo tipo de ley: “las leyes, en su más amplia significación, son las relaciones
necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas”. Por lo tanto, todos los seres
tienen sus leyes, desde la Divinidad hasta el mundo material y leyes que se derivan de
la naturaleza de las cosas son las que a su vez inspiran las leyes normativas que rigen
el buen funcionamiento de dichas relaciones, de ahí que Montesquieu denomine a
esas primeras leyes que se deducen directamente de la naturaleza: el espíritu de las
leyes. Montesquieu se propone analizar las tres formas de gobierno existentes
(República, Monarquía y Despotismo), teniendo en cuenta que a cada forma de
gobierno le corresponden determinadas leyes, pero tanto éstas como aquéllas están
determinadas por factores objetivos tales como el clima, las peculiaridades
geográficas y los condicionantes históricos.
En definitiva, El espíritu de las leyes fue inspirado en el modelo político inglés de
separación de poderes1 y monarquía constitucional. Con lo que acabamos de decir,
podríamos resumir de una manera muy atrevida que la obra analiza las distintas
formas de gobierno y leyes (naturales y positivas) que pueden establecerse en las
sociedades; de cómo éstas se moldean por la actuación del hombre; y de cómo este
último se ve influenciado en su actuar por los agentes externos (el clima, la extensión
geográfica de su país, etcétera).

 Obra
Si hay que situar la obra de Montesquieu en el conjunto de obras que traten el
mismo tema, no podemos olvidarnos de John Locke (1632-1704), ya que fue el autor
que más influyó en Montesquieu y, además, de él tomó la idea de la división de
poderes. Obras destacadas de Locke, que traten temas similares a los que trata la
obra de Montesquieu son, Ensayos sobre la ley de la naturaleza2 (1664) y Tratados
sobre el gobierno civil3 (1689); ésta última obra está compuesta por dos tratados, por
una parte, el primer tratado es una larga y elaborada refutación de la teoría del
derecho divino de los reyes, tal y como fue concebida por Sir Robert Filmer en su
Patriarcha4. Por otra parte, en el segundo tratado, Locke despliega su teoría del
Estado. Para evitar las luchas por el poder, Locke intenta desterrar la idea del
tiranicidio; considera que un rey constitucional que esté subordinado al poder civil (del
Parlamento) es más que suficiente. Para acallar las críticas llegará a decir que “las
demás formas de poder pueden caer también en la tiranía”. John Locke desde un
principio es consciente de que uno de los problemas del nuevo sistema va a ser la
corrupción política. Para evitarla propone dividir el poder del Estado en: un poder
legislativo (el principal para Locke), un poder ejecutivo y un poder federativo.

1
En cada Estado hay tres clases de poderes: el poder legislativo, el poder ejecutivo de las cosas
relativas al derecho de gentes, y el poder ejecutivo de las cosas que dependen del derecho
civil.(...)
2
En este texto, Locke trata uno de los asuntos fundamentales de toda filosofía moral y política. Postulada la
existencia de una ley natural universalmente aplicable, la obra perfila en ocho “cuestiones” la esencia de dicha
ley y sus características propias.
3
Los Dos tratados sobre el gobierno civil son una obra de filosofía política publicada anónimamente en 1689
por John Locke. El primer tratado es un ataque al patriarcalismo, y el segundo introduce una teoría de la
sociedad política o civil basada en los derechos naturaleza y en el contrato social.
4
Sir Robert Filme (1588-1653) fue un escritor inglés autor de El Patriarcha, publicado en 1680, veintisiete
años después de su muerte, en defensa de la doctrina del derecho divino o “poder natural de los reyes”. Se
publicó en vísperas de la revolución de 1688, que puso final al absolutismo de los Estuardo.
Otros autores importantes, por formar junto a Montesquieu los pensadores
ilustrados, son Jean-Jacques Rousseau y Voltaire. Rousseau (1712-1778) trata en su
conjunto de obras temas muy similares a los de Montesquieu, cabe destacar como
obra clave de este autor el Contrato social (1762); es una obra sobre filosofía política y
trata principalmente sobre la libertad e igualdad de los hombres bajo un Estado
instituido por medio de un contrato social. Por su parte, Voltaire (1694-1778) tiene un
conjunto de obras bastante extenso y podemos destacar Cartas filosóficas5 (1734) que
fueron publicadas el mismo año que Montesquieu publicó su reflexión de corte
histórico y social.

Cabe destacar también a un autor que hemos dado en clase, John Stuart Mill
(1806-1873) fue un filósofo, político y economista inglés representante de la escuela
económica clásica y teórico del utilitarismo, planteamiento ético propuesto por Jeremy
Bentham6 (también mencionado en clase). Entre las obras más destacadas de Mill
podemos mencionar Sobre la libertad (1859), esta obra es quizás una de las obras
más importantes que escribió John Stuart Mill. En este libro el autor expone sus ideas
fundamentales sobre los límites de la libertad del individuo y la sociedad.

 Resumen y análisis del libro


Esta obra está compuesta de seis partes, treinta y un libros y quinientos noventa y
cinco capítulos, capítulos todos ellos con un título y contenido independientes.

El primero en reducir la legislación a un sistema razonado, aunque no exento de


errores, fue Montesquieu. Enseñó a los hombres sus derechos olvidados y les inspiró
el deseo de recobrarlos, defenderlos y asegurarlos contra la usurpación y la tiranía.

En el libro primero se deduce que existen dos tipos de leyes: las leyes positivas y
las leyes naturales. Las leyes positivas establecen que son las leyes las que guían

5
Esta obra recoge las epístolas en las que el autor hace un elogio a la Inglaterra del siglo XVIII en aspectos
tanto religiosos como políticos e, incluso, filosóficos y humanísticos.
6
Jeremy Bentham fue un pensador inglés, padre del utilitarismo. Su obra principal fue Introducción a los
principios de moral y legislación (1789), en esta obra preconizaba que todo acto humano, norma o institución,
deben ser juzgados según el placer o el sufrimiento que producen en las personas.
nuestras acciones prescritas por una autoridad a la que creemos con derecho a hacer
esta ley. Si esta condición llegara a faltar la ley se convertiría en arbitraria y en un acto
de violencia y opresión. La ley se acompaña de una infracción que es inherente a ella,
un tribunal que aplica esta pena y una fuerza física que la ejecuta. Sin todo esto la ley
estaría incompleta. Las leyes naturales son leyes ciertas, es decir, son fenómenos de
la naturaleza y de nuestra inteligencia que se producen del mismo modo y en las
mismas circunstancias. Bajo estas leyes se rigen fenómenos que suceden
constantemente, además, estas leyes son anteriores y superiores a las positivas;
aunque bien es cierto, que para que nuestras leyes sean buenas no hace falta que se
deriven de las naturales, sino que deben ser conformes a ellas.

En el segundo libro, Montesquieu empieza a diferenciar entre tres tipos de


gobierno: República, Monarquía y Despotismo. La República establece que el sujeto
del poder es todo el pueblo (democracia) o algunas familias (aristocracia). Según
Montesquieu esta forma de gobierno sería la ideal para los Estados pequeños. La
Monarquía7 tiene su naturaleza en que el príncipe es el que tiene el poder, pero
gobierna conforme a las leyes establecidas y con ayuda de poderes intermedios
subordinados (nobleza). Según Montesquieu esta es la mejor forma de gobierno para
los Estados medianos. El Despotismo8 consiste en que uno sólo gobierna conforme a
su voluntad, sin ninguna ley ni regla. Para Montesquieu, éste es el modelo más eficaz
para los grandes imperios, lo que llega a suponer una gran contradicción pues al
mismo tiempo considera este sistema abominable.

En primer lugar, Montesquieu se encierra demasiado en esta división, y casi en su


totalidad la obra gira entorno a estos tres sistemas de gobierno. Por otra parte,
democracia y aristocracia están encuadradas dentro de un mismo título cuando son
esencialmente diferentes, por lo cual Montesquieu se ve forzado muchas veces a
diferenciarlos. Por último, la palabra republicano comprende multitud de gobierno,
desde una democracia pacífica hasta una oligarquía; y, aunque salvando las
distancias, todos los sistemas tienen, en algún punto, características en común. La

7
“Esta condición, que es perniciosa en una república, tiene buenos efectos en la monarquía y da vida a este
gobierno. No es peligrosa, porque siempre puede ser reprimida” (Montesquieu)
8
“En los Estados despóticos no hay leyes fundamentales, ni menos depósito de leyes. De aquí proviene que
en estos países la religión tiene ordinariamente tanta fuerza y constituye una especie de depósito o de
permanencia. Y si no es religión, son las costumbres que allí se veneran en lugar de leyes” (Montesquieu)
monarquía es un gobierno en el que el poder ejecutivo reside en manos de una sola
persona, y eso es lo que ocurre exactamente en el despotismo; el despotismo viene a
significar abuso, que además, puede hallarse en todos los gobiernos, pues todas las
instituciones humanas son imperfectas.

En el libro tercero, Montesquieu indaga sobre cuáles son los principios motores de
cada forma de gobierno. El principio que mueve a la República es la virtud política,
que pasa a ser moderación cuando hablamos de Aristocracia. De igual modo, consiste
en el amor a la patria y la igualdad. El principio que hace obrar a la Monarquía es el
honor, es decir, el prejuicio de cada persona o clase social, que consiste en exigir
distinciones. El principio activo del Despotismo es el temor, éste anula todo
sentimiento de ambición.

Tanto en un sistema de gobierno como en otro, los principios activos o motores


que mueven un sistema son el respeto por los intereses generales; el amor de los
individuos a la libertad y a la igualdad, a la paz y a la justicia. Además, también está el
respeto a los derechos particulares reconocidos como legítimos.

El cuarto libro trata sobra la educación, conviene que nuestra educación nos
disponga a tener sentimientos y opiniones pero que nunca sean opuestos a las
instituciones establecidas. Según Montesquieu: “el gobierno es como todas las cosas
de este mundo: para conservarle es preciso amarle”. Por lo tanto, la educación debe
estar dirigida por la institución más conveniente para la conservación del gobierno,
para así prevenir su caída. En este libro, Montesquieu hace referencia a la importancia
de la primera educación que recibimos, pues es muy difícil desprenderse de ella.

No obstante, entiendo que existen tres tipos de educación: la que se recibe de los
padres, la que se recibe de los maestros y la que se recibe del mundo en general. En
ningún caso el gobierno deberá dirigir la educación al objeto que el gobierno se
propone, pues no podrá el gobierno quitar, imponiendo su autoridad, a los hijos de sus
padres para “educarlos” y disponer de ellos sin el previo consentimiento de los padres.

El quinto libro trata sobre las medidas que el gobierno puede adoptar para
conseguir que los ciudadanos obtengan la educación que más conviene al gobierno.
También trata sobre las leyes favorables o contrarias a una u otra forma de gobierno,
aunque para Montesquieu las formas de gobierno son: Democracia, Aristocracia,
Monarquía y Despotismo. Con la Democracia, Montesquieu utiliza como principio
activo la virtud política para así renunciar a sí mismo y abnegar todos los sentimientos
naturales. Aconseja que se tomen las medidas más radicales: partir las tierras con
igualdad, no permitir nunca que un hombre posea dos porciones, etc. En la
Aristocracia, el ilustrado apuesta por la moderación como principio activo, lo cual
implica que los nobles no humillen al pueblo; no se den privilegios individuales,
honoríficos ni pecuniarios; que se priven de los medios para aumentar su caudal, etc.
En cuanto a la Monarquía, Montesquieu aconseja perpetuar el lustre de las familias:
desigualdad de las particiones, libertad de testar, etc. Por último, en el Despotismo el
autor se ciñe a hacer referencia a todos los males que nacen de este sistema como
mejor medio para asegurarlo.

En mi opinión, es imprescindible elegir entre favorecer los intereses particulares o


los intereses generales, para así saber qué leyes son las adecuadas para una u otra
forma de gobierno. Por ejemplo, el gobierno representativo busca favorecer los
intereses generales, por lo que es necesario propugnar la libertad, asegurar la
igualdad, etc.

En el sexto libro, se tratan las leyes civiles y criminales9, la forma de los juicios y el
establecimiento de las penas. Según Montesquieu en una monarquía las leyes civiles
son más complicadas que en el despotismo, y no hace referencia a como afectarían a
una República.

En realidad, Montesquieu lo que propone es que se debe buscar la sencillez y


uniformidad de las leyes. Cuanto más perfeccionada esté una sociedad más
complicado será lograr leyes sencillas o uniformes, ya que las relaciones sociales
estarán más multiplicadas y, por lo tanto, también lo estarán las leyes. En cuanto a la
forma de los juicios Montesquieu lo deja bastante claro en la siguiente frase: “no
conviene que ni el soberano ni el pueblo ni un Senado ni un monarca decida sobre los
intereses de los particulares, sino por jueces establecidos de antemano para esto y

9
Los casos civiles se producen como consecuencia de conflictos privados, mientras que los casos penales se
producen cuando las autoridades alegan que un crimen ha sido cometido. Para comparar y contrastar los casos
civiles y penales, debes tener en cuenta la causa, los procedimientos judiciales y las penas posibles.
que estos jueces juzguen siempre según el texto previsto en la ley”. En cuanto a las
leyes criminales, éstas deberán ser sencillas, respetando los derechos de los hombres
y, además, deberán ser seguidas literalmente en los juicios. Por último, las penas sólo
pueden ser solicitadas por el ministerio o por el acusador público, nunca por el
acusador particular, para poder evitar las pasiones personales y las venganzas. Según
Montesquieu la severidad de la pena debe tener como objetivo último castigar el delito
para evitar que se repita. Excluye cualquier tipo de castigo demasiado severo y
condena actos crueles o atroces, ya que considera que estos castigos lo único que
consiguen es multiplicar los delitos. No deja constancia de su parecer acerca de la
pena de muerte, pero encuentra absurda la ley del talión, por lo que da a entender que
no está a favor de ella.

En los libros siete, ocho, nueve y diez, se tratan los efectos que producen las leyes
que forman la Constitución de un Estado sobre la libertad de los hombres. En el libro
siete hace referencia al lujo, aunque no explica claramente qué es el lujo únicamente
se limita a decir que la monarquía y el despotismo necesitan fomentar el lujo para
sostenerse; Montesquieu tiene una visión bastante realista y objetiva acerca del lujo10.

El libro ocho trata cómo los principios de los gobiernos se corrompen; Montesquieu
se ciñe a su clasificación sistemática refiriéndose a los principios motores
mencionados anteriormente (honor, temor, moderación y virtud). Según Montesquieu
la democracia se corrompe cuando el individuo quiere ser igual al que ha elegido para
que le mande; en la aristocracia la corrupción aparece cuando la nobleza ejerce su
poder de forma arbitraria sin tener en cuenta a las leyes; la corrupción en la
monarquía se manifiesta cuando el príncipe tiene más en cuenta a sus caprichos que
a la razón y a la justicia, y puede llegar a ser cruel. Por último, el despotismo se
corrompe cuando se sigue alguna orden o se permite alguna norma a diferencia de los
otros gobiernos, ya que estos se corrompen cuando se incumple alguna regla.

El libro nueve trata las medidas políticas que puede tomar un Estado para
protegerse de posibles ataques. Nuevamente, Montesquieu insiste en su división de
las formas de gobierno: en la república la medida de defensa preferible es unirse a

“El espíritu de la monarquía es la fuerza en el engrandecimiento, y el espíritu de la república es la paz y la


10

moderación” (Montesquieu).
otros Estados mediante una alianza; deberán aliarse aquellos Estados con principios y
fuerzas similares. En la monarquía las alianzas son más complicadas, pues al formar
una alianza entre varios Estados los reyes dejarían de ser soberanos.

En el libro diez se habla sobre el derecho a la guerra y a conquistar, también


menciona la necesidad de conservar las conquistas, de su uso y de los medios para
conservarla. El derecho a la guerra lo defiende argumentando que cada hombre tiene
el poder a defender su persona y sus intereses. No obstante, los hombres no deben
estar en guerra continuamente, deben intentar entenderse, de ahí la necesidad que
tienen las naciones de tener embajadores en distintos territorios; mediante estos
embajadores las naciones firman tratados donde se responsabilizan a devolver
rehenes, cuidar heridos, etc. Existe una gran conexión de esta idea con el Derecho de
Gentes11, aunque Montesquieu trata más sobre el Derecho de la guerra, del que cree
que no tiene otro fundamento que el de una defensa necesaria y nunca por
conveniencia o por conseguir la gloria. En cuanto al Derecho a conquistar,
Montesquieu vuelve a apoyarse en la división de los gobiernos, para aclarar en qué
momento y hasta qué punto deben hacerse conquistas y cómo se debe tratar al país,
una vez ha sido conquistado.

En el undécimo libro se cuestiona la distribución de los poderes de la sociedad,


debatiendo si esta distribución es o no favorable a la libertad. Para Montesquieu la
Constitución inglesa es perfecta12, en cuanto que en ella se asegura la libertad
política.

En el libro duodécimo, trata el tema de las leyes que sólo atacan o protegen la
libertad individual o particular y no la pública o política. Según Montesquieu el
ciudadano puede llegar a no ser libre aunque la Constitución lo sea y sus
disposiciones favorezcan la libertad. La libertad está más oprimida de lo que se
establece en su propia Constitución.

11
El Derecho de Gentes comprende las instituciones del derecho romano de las que pueden participar
extranjeros que tenían tratos con Roma y sus ciudadanos, por lo que supone una complementación del ius
civile, para aplicarlo con individuos que no ostentaran la ciudadanía romana.
12
Esta idea concuerda con el ideario de Voltaire, plasmado en su obra Cartas filosóficas o Cartas inglesas,
donde presenta a Inglaterra como un país modelo, frente a una Francia sumergida en la superstición religiosa
El último libro que vamos a tratar, ya que son estos trece primeros libros los que
contienen los principales aspectos de la teoría jurídico-política de Montesquieu,
examina las rentas y las contribuciones al Estado, teniendo en cuenta que cada
ciudadano aporta un poco de sus bienes para disfrutar del resto, ésta aportación debe
ser lo más pequeña posible, sólo para cubrir las necesidades del Estado. Según
Montesquieu, cuanto más libertad tienen los ciudadanos más contribuciones se les
puede cargar, debido a que la libertad aumenta la actividad y el propio rendimiento de
los ciudadanos. Seguidamente a esto, critica fuertemente a los países europeos
porque a lo largo de la historia han abusado de esta ventaja.

 Conclusiones
Ante esta obra, se puede señalar que Montesquieu escribe de una forma
sistemática, pero lo que realmente le preocupa es el equilibrio de cada organismo
para así no autodestruirse. El autor analiza todos los elementos de la sociedad para
encontrar la relación entre ellos y así poder mantener el equilibrio. De la obra se
puede deducir que las leyes están influenciadas por las costumbres, por las
circunstancias naturales y por el propio individuo. En la Ilustración se impulsó la
responsabilidad de tomar decisiones por parte del hombre, aunque estas decisiones
estén influenciadas por elementos externos.

La idea principal que recoge esta obra y plasma a la perfección Montesquieu, son
las distintas formas de gobierno que expone y las leyes que más encajan para que
perduren en el tiempo. Muestra sus preferencias hacia ciertos sistemas políticos con
una visión bastante burguesa del mundo, esquivando los peligros de la corrupción.
Para Montesquieu la libertad es la base de un sistema político perfecto13.

En definitiva, Montesquieu fomentó las ideologías burguesas de la Revolución


francesa de finales del siglo XVIII e inspiró el constitucionalismo moderno con la
separación de poderes; en conclusión influyó a la política de su época y la de los
años posteriores a su muerte.

13
“La libertad es el derecho de hacer lo que permiten las leyes… En un Estado o una sociedad en que existen
leyes, la libertad no puede consistir en hacer cada uno lo que quiere, sino en hacer lo que se debe hacer y en
no ser obligado a hacer lo que no se debe hacer” (Montesquieu).