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Unidad 2: Bases Consitucionales del Proceso Penal

Punto 1: El poder Penal del Estado

Limites y organización

Vienen de antaño las limitaciones al poder penal, pues toda regla jurídica acerca de una potestad
cumple la función básica de ceñirla. En materia penal limitar la venganza a la intensidad de la acción
(ley del talion) expresa la voluntad de considerar como antijurídica aquella reacción que sobrepasa
ese limite. Con el avance de la sociedad y la creación de los estados de derechos se crean nuevas
limitaciones para poder evitar el abuso, por parte de las autoridades, del poder penal. Estas son
llamadas principios constitucionales por que emanan de la ley suprema de un estado. La propia
constitución nacional no limita estas garantías a las allí escritas sino que deja abierta la posibilidad
de incorporar mas, por lo tanto no es un corpus de leyes fijo sino que es algo siempre cambiante.
En la materia procesal se pueden dividir estas limitaciones o derechos en dos. Los primeros son los
directamente relativos al procedimiento, designados usualmente como garantías del imputado. Los
segundos son aquellos, que aun cuando sirven a la seguridad individual, tienen que ver con la
organización judicial.

Punto 2: Jucio previo (nulla poena sine iuditio)

La sentencia judicial de condena como fundamento de la actuación del poder penal material del
Estado (la pena).

El articulo 18 de nuestra constitución nacional comienza diciendo lo siguiente: “nadie puede ser
penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso”. Primariamente, la exigencia
del juicio previo impone la necesidad de la existencia de una sentencia judicial de condena firme
para poder aplicar la pena a alguien. El juicio fundante de la decisión de aplicar la pena a alguien es
tarea que le corresponde únicamente al poder judicial, y esto es por el propio esquema de división
de poderes propio de los gobiernos republicanos. La sentencia penal para ser validad, en realidad
toda sentencia en general, debe estar fundamentada para ser valida. Esto ultimo deriva de una
interpretación del principio de juicio penal previo. La sentencia penal pronunciada por el órgano
judicial competente para ello es hoy el único fundamento que admite la aplicación de una pena

El proceso legal previo (nulla poena sine processu)


La ley fundamental supone también un procedimiento previo a la sentencia tal que le
procure los elementos para la decisión del tribunal respecto de la imputación deducida. Por
ello se ha sostenido que la reacción penal no es inmediata a la comisión de un delito, sino
medita a ella, a través y despues de un procedimiento regular que verifique el fundamento
de una sentencia de condena. Esta es la razón por la que el derecho procesal penal se torna
necesario para el derecho penal, porque la razón practica de este no se concibe sin aquel.
El procedimiento previo exigido por la constitución no es cualquiera que las partes puedan
establecer a su arbitrio, aun si se respetaran las garantías que exige la ley suprema. Al
contrario debe tratarse de un procedimiento jurídico, esto es, regulado por ley, que defina
los actos que lo componen y el orden en que lo deben llevar a cabo. Este procedimiento

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tiene que tener la seguridades individuales y las formalidades que impone la propia
constitución.
Publicidad y oralidad del juicio penal. Ubicación del problema
Durante gran parte de la existencia del país, la jurisprudencia y la doctrina se encargaron de
negar la publicidad y la oralidad de los juicios. Requirió un gran esfuerzo por parte la
doctrina especializada en lograr que los procesos fueran acorde a lo dispuesto por la
constitución nacional. Publicidad y oralidad representan banderas que presiden la
transformación del procedimiento inquisitivo durante el siglo XIX en europa.
Nuestro verdadero sistema
La constitución le entrego cierta libertad al legislador para poder elegir el sistema penal y
de ejecución penal. Pero establecio una serie de limitaciones, entre las mas importantes el
juicio por jurado y la oralidad y publicidad del proceso. Frente al mandato de imponer un
sistema de juicio por jurados, nuestro país opto por elegir un proceso penal sustentados en
las bases de un juicio oral, publico, contradictorio y continuo.
Consecuencias
La interdependencia de todas las reglas que regulan la publicidad de los actos del debate,
intervención personal en el de todos los sujetos que participan en el procedimiento. La
oralidad y continuidad de sus actos, su conventracion en una audiencia, la obligación de la
que sentencia se funde en los actos del debate y de que sea dictada por los jueces que
participaron en el. Esto nos hace afirmar que todo este periodo procesal esta gobernado
por la máxima que establece una unidad entre el debate y la sentencia.
La regla obliga a que el debate se lleve a cabo con la presencia ininterrumpida de quienes
participan en el procedimiento. La oralidad si bien es obligatoria en el proceso reconoce
excepciones naturales (medios de prueba escritos ). Lo mismo sucede con la concentración
de todos los actos del debate en una audiencia continua, también reconoce ciertas
excepciones (enfermedad de alguna de las partes), este principio también alcanza a la
sentencia por que la misma debe ser dictada inmediatamente después del debate. Estas
reglas carecerían de sentido si no se dispusiera que los fundamentos de la sentencia solo
pudieran devenir de los actos plasmados en el debate y solo pudiera ser hecha por los jueces
que presenciaron el mismo.
Punto 3: El Juez natural
Concepto
Una buena manera de asegurar la independencia y la imparcialidad del tribunal, es evitar
que este sea creado una vez que el caso sucede en la realidad. Esto es, evitar que se creen
tribunales ad hoc, creados para el caso o para la persona a juzgar. Es por ello que nuestra
constitución prohíbe que alguien sea juzgado por comisiones especiales o sea sacado de los

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jueces designados por la ley antes del hecho de la causa. Nuestra constitución pone el
énfasis en por un lado prohibir las comisiones especiales y por el otro en dar una vigencia
temporal a la ley que atribuyen competencia a los tribunales. Por otro lado también la
constitución agrega que solo podrá ser juzgado por el tribunal en el lugar que cometio el
hecho. Son comisiones especiales aquellos tribunales para juzgar penalmente que son
creados en orbita del poder ejecutivo o dependientes de el. Un tribunal de excepción en
cambio podría ser creado en la orbita del poder judicial y por el método que la constitución
establece.
El jurado popular
La ley fundamental ha adherido a un modelo concreto de enjuiciamiento penal, que permite
a los jurados, representantes populares, conocer, controlar y valorar la prueba que decide
el caso, y por la otra, como consecuencia necesaria, que estos representantes del pueblo
argentino estén presentes durante el juicio. La constitución no le dio la libertad al legislador
de suspender la aplicación del juicio por juarados sino que le dio la posibilidad de
organizarlo.
El juicio por jurados es una institución que surgen en la roma republicana y que tiene un
gran uso en el derecho anglosajon y que tuvo su llegada a america por la conquista inglesa.
Este jurado se compone por 12 ciudadanos que votan el veredicto por unanimidad y
preceden a los a los jueces profesionales y permanentes en su fallo, acogiendo o rechazando
la acusación y utilizando para valorar la prueba el sistema de intima convicción.
Punto 4: inocencia
La ley fundamenta impide que se trate como si fuera un culpable a la persona a quien se le
atribuye un hecho punible, cualquiera sea el grado, hasta tanto el estado no pronuncie la
sentencia penal firme que declare la culpabilidad y lo someta a una pena.
In dubio pro reo
Su contenido para el derecho procesal es claro: la exigencia de que la condena y de la pena
solo puede estar fundado en la certeza del tribunal de que falla acerca de la existencia de
un hecho punible atribuible a una persona. La falta de certeza impide que el juez pueda
vencer la presunción de inocencia, cualquier otra falta o duda por parte del juez lleva a que
se aplique la absolución. La corte suprema de justicia a reconocido la vigencia constitucional
de este aforismo. También lo hacen los nuevos tratos de derechos humanos agregados a la
constitución por la ultima reforma. Es importante aclarar que la falta de certeza se puede
presentar tanto respecto de la imputación y sus elementos como también con relación a las
causas de diverso orden que excluyen la condena y la pena. También se aplican a los
presupuestos facticos que ayudan a la individualización de la pena.
Onus probandi

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Derivado de lo anterior se ha afirmado que también el procedimiento penal la carga de la
prueba de la inocencia no corresponde al imputado, sino que corresponde al que alega la
falta de ella. Y esto es asi por que el imputado no tiene necesidad de construir su inocencia
ya que esta amparado por el principio de inocencia que de antemano se la da.
El trato del inocente y la coerción personal
Históricamente la llamada presunción de inocencia no ha tenido como fin impedir el uso de
la coerción estatal durante el desarrollo del procedimiento. Asi nuestra constitución
permite, que sin aplicar una pena, se tolere el arresto de la persona por orden de la
autoridad competente. La presunción de inocencia le pone limites a estas medidas de
coerción personales que se pueden tomar durante el proceso. Esta forma del uso de la
fuerza publico tiene como fin poder evitar que se pongan en peligro dos fines esenciales de
la norma procesal: la averiguación de la verdad y la aplicación de la pena. Las medidas mas
típicas son: 1) el encarcelamiento preventivo; 2) el allanamiento; 3) la apretura de
correspondencia o de papeles privados; 4) el embargo o secuestro; 5) la extracion de
muestras sanguíneas.
Punto 5: Defensa
Antecedentes
Según algunos autores es a nuestra constitución la que le corresponde el honor de ser la
primera que con una formula terminante dispuso que “es inviolable la defensa en juicio, de
la persona y de los derechos.” Este derecho surge en la época de las reformas penales del
siglo XVIII.
Conceptos y alcances
El derecho de defensa del imputado comprende la facultad de intervenir en el
procedimiento penal abierto para decidir acerca de una posible reacción penal contra el y
la de llevar a cabo todas las actividades necesarias para demostrar que la acusación no es
verdadera. Se puede sintetizar en: la facultad de ser oído, la de controlar la prueba, la de
probar los hechos que el mismo invoca, la de valorar la prueba y de ofrecer la razones para
que el tribunal le de una sentencia favorable. A la defensa materia se le suma el hecho de
que la misma es obligatoriamente técnica.
Derecho a ser oído (contradicción). Concepto
La base esencial del derecho a defenderse reposa en la posibilidad de expresarse libremente
sobre cada uno de los extremos de la imputación; ella incluye, también, la posibilidad de
agregar todas aquellas circunstancias de interés para evitar o aminorar la consecuencia
jurídica posible o para inhibir la persecución penal. El desarrollo de todas las actividades
previas para poder llevar a cabo esta facultad se denomina principio de contradicción.
Imputación necesaria

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En primer lugar, para que alguien pueda defenderse, tiene que existir algo de lo que se
tenga que defender. Esto se llama imputación. La imputación correctamente formulada, es
la llave que abre la puerta a la posibilidad de defenderse. La misma debe ser clara, precisa
y circunstanciada. Además la misma no debe provenir del tribunal que juzga, esto es para
mantener la imparcialidad. La acusación del ministerio publico fiscal es el requisito que
mejor ejemplifica esta exigencia.
Conocimiento de la imputación
Nadie puede defenderse de algo que no conoce. Es por ello que el próximo paso consiste
en ponerlo en conocimiento de la imputación correctamente deducida. Esto se lo conoce
técnicamente como intimación. La misma debe ser igual que la imputación, es decir, que
sea clara, precisa, integra y circunstanciada.
Audiencia
El derecho a ser oído alcanza su expresión real en la audiencia del imputado ante el tribunal.
Para que las manifestaciones del imputado representen la realización practica del derecho
a ser oído, la constitución nacional ha prohibido toda forma de coerción que elimine la
voluntad del imputado o restrinja la libertad de decidir acerca de lo le conviene o quiera
expresar. También para asegurar que la que la declaración del imputado represente su toma
de posición frente a la imputación, exenta de errores que vicien su voluntad, las leyes
procesales establecen que las preguntas deben ser claras y precisas sin que puedan
hacérselas de un modo capcioso o sugestivo. Otro elemento es que el imputado puede
negarse a declarar y esto no puede ser usado como prueba en su contra.
Correlacion entre la imputación y el fallo
La reglamentación rigurosa del derecho a ser oído no tendría sentido sino se previera que
la sentencia solo se debe expedir sobre el hecho y las circunstancias que contiene la
acusación y por consiguiente aquellos elementos en que el acusado ha tenido la
oportunidad de ser oído. La regla fija el alcance del fallo penal, que se corresponde con el
hecho descripto en la acusación
Igualdad de posiciones. El poder del estado
Por la tarea que tiene el estado de ejercer el poder penal, hace que este tenga medios muy
amplios y poderosos que los individuos no pueden equiparar. Por eso es que la ley trata a
traves de diversas instituciones equiparar la situación de evidente desigualdad que hay
entre ambas partes. En lo que se denomina como instrucción, que es donde se buscan los
elementos probatorios, la desigualdad es notoria pero esto no significa que se estén
violando principios constitucionales. Es en la parte del proceso principal en el cual acusado
y acusador se encuentran en pie de igualdad procesal manifiesta.
La posición de los órganos de persecución del estado

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Uno de los primeros indicios de la tendencia a igual las posibilidades entre el ministerio
publico y el imputado, resida en la misma concepción del ministerio publico y de la policía
como órganos de persecución penal del estado y en los deberes que correlativamente
impone la ley procesal. El ministerio publico fiscal no solo se encarga de acusar y estar en
contra del imputado, sino también cuando sea correspondiente actuar en su favor por
diversos motivos.
La defensa técnica
una de las formas de propender el principio de igualdad de las partes es el de la defensa
técnica como un presupuesto de validez del procedimiento y de la sentencia. El que ejerce
el rol de acusador en el caso del ministerio publico fiscal es un abogado experto en derecho
penal y lo mismo sucede en el caso del acusador privado que es asistido por un letrado
experto. Por eso se exige que al acusado se lo asista con un letrado para ejercer su defensa.
El defensor del imputado no es tan solo un asistente técnico del imputado sino un
verdadero sujeto del proceso que por lo general toma decisiones sin necesidad del
consentimiento del imputado.
Facultades defensivas
Desde un punto de vista se ha sostenido que el procedimiento judicial es un método para
poder conocer la verdad. Para que el acusado tenga las mismas facultades de poder
reconstruir los hechos y buscar la verdad, la ley le otorga las siguientes facultades:
A) control de la prueba que valorara el tribunal: esta es la principal razón de ser del debate
oral y publico. Ese debate se cumple con la presencia ininterrumpida de los sujetos
procesales. De ello resulta también que los medios de pruebas recolectados durante la
investigación previa solo sirven para acreditar si se enjuicia al imputado pero para fundar la
sentencia. La participación del imputado o del defensor en el acto resulta en el único medio
de control efectivo del material que utilizara el tribunal para decidir. La manifestación
concreta del control probatorio durante el debate y de la equiparación de facultades entre
los intervinientes, esta representada por la posibilidad de todos los intervinientes de
interrogar y pedir explicaciones a todos los órganos de prueba.
B) producción de prueba de descargo: esta facultad es imprescindible como forma de
garantizar el derecho de defensa. Es por esto que a las partes les dan la posibilidad de
ofrecer prueba para ser recibida por el debate. El tribunal esta obligado a recibirla salvo que
no corresponda o sea superabundante. Si no se observa esto, la sentencia puede ser
recurrida por via de casación.
c) valoración de la prueba: recibida la prueba resta solo valorarla. Para el acusado y el
imputado ello significa la oportunidad de indicarle el sentido que debe tener su decisión
desde el punto de vista factico.
Otras derivaciones

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1) inadmisibilidad de la reformatio in peius: la corte suprema ha afirmado en reiteradas
ocasiones que la prohibición de la reformatio in peius es también una garantía
constitucional cuya inobservancia afecta al debido proceso y lesiona el derecho de defensa
del acusado. La reformatio in peius vive en el ámbito de los recursos contra las decisiones
jurisdiccionales y básicamente significa prohibir la tribunal que revisa la decisión, por la
interposición de un recurso, la modificación de la resolución en perjuicio del imputado,
cuando ella solo fue recurrida por el o por otra persona autorizada por la ley en su favor.
2) Inadmisibilidad del juicio contra ausentes: La prohibición del procedimiento contumacial
responde también al principio de defensa. La razón de la prohibición es clara, el
procedimiento penal no se satisface, como en el civil, por la importancia de las
consecuencias que de el derivan, con solo conceder una posibilidad cierta de defenderse,
sin controlar de hecho que quien se defienda pueda realmente ejercer esa defensa; al
contrario, necesita verificar de cuerpo presente, que el imputado sea idóneo para intervenir
en el procedimiento y que este en condiciones para ejercer las facultades que al efecto le
concede la ley penal.
3) incoercibilidad del imputado como órgano de prueba: aunque con diferentes
consecuencias también se vincula con el derecho de defensa la prohibición de obligar al
imputado a declarar contra si mismo.
Punto 6: inadmisibilidad de la persecución penal múltiple (ne bis in ídem)
Antecedentes, concepto y alcance
La importancia moderna del principio y de toda su elaboración jurídica reside en su
significado como garantía de seguridad individual propio de un derecho penal liberal.
Originariamente nuestra cosntitucion nacional no lo contemplo de forma expresa sin
embargo con el arreglo del articulo 33 se ha reconocido como una de las garantías no
enumeradas pero que surgen del sistema republicano y del estado de derecho.
Observamos que se alude al principio de dos formas. La primera de esas formas, con alcance
mas restringido, se refiere solo al la reacción penal material, ala consecuencia de la
perpetuación de un hecho punible. La consecuencia mas importante de que ella se deriva
es que se puede apelar la sentencia que absolvió o la sentencia que declaro una pena mas
leve. La segunda forma, de alcance mas basto, impide la múltiple persecución penal, se
extiende al terreno del procedimiento penal y cobre el riesgo de que el acusado sufra una
persecución penal renovada cuando ha fenecido o cuando esta en tramite un anterior.
¿Cuándo existe persecución penal multiple?
Los juristas han requerido la conjunción de tres identidades distintas para que se pueda dar
la aplicación del principio: 1) eadem persona (identidad de la persona), 2) eadem res
(identidad del objeto de persecución) y 3) eadem causa petendi (identidad de la causa de
persecución).

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Identidad de la persona o identidad personal
El principio representa una garantía de seguridad individual, por lo tanto, solo ampara a la
persona que, perseguida penalmente, haya o no recaido sentencia pasada en autoridad de
cosa juzgada, vuelva a ser perseguida en otro procedimiento penal, que tiene como objeto
la imputación del mismo hecho. Debe tratarse del mismo imputado, en una y en la otra
persecución penal para que pueda aplicarse el principio. Este rige de manera individual y
no de manera extensiva.
Identidad objetiva o identidad del objeto de persecución
Otro de los requisitos para que se pueda aplicar la protección, es que la imputación tiene
que ser idéntica y es idéntica cuando tiene por objeto el mismo comportamiento atribuido
a la misma persona.
Identidad de pretencion
Para que concurra tal identidad también se requiere que las pretensiones penales
ejercitadas sucesiva o simultáneamente, sean idénticas en sus alcances jurídico–procesales,
es decir, iguales en su capacidad de provocar una consideración del mismo hecho que les
da fundamento a ambas, bajo todos sus posibles encuadramientos penales por parte de los
tribunales que deban intervenir en ambos casos.
Los limites para la aplicación del principio
A pesar de que exista identidad de la persona y de objeto, es decir que se persiga una
persona por un mismo hecho, puede ocurrir que el princpio estudiado rechace su propia
aplicación. básicamente el limite lo establecen los propios requisitos, cuando alguno de
éstos no se dan, tampoco puede existir la garantía.
Remedios
Si se intenta perseguir nuevamente a quien ya fue absuelto o condenado por el mismo
hecho punible en otro procedimiento, tal inobservancia debe denunciarse por via de una
excepción ordinariamente denominada “de cosa juzgada”. En cambio si se intenta perseguir
a alguien que ya esta siendo perseguido por el mismo hecho, existe Litis pendencia y
también existe una excepción para invocarla. Es asumible de oficio y no es necesario que el
acusado lo haga, pues se trata de una garantía constitucional.
Pena y multiple persecución

Punto 7: Limites formales para la averiguación de la verdad

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Concepto
La averiguación de la verdad, como base para la administración de la justicia penal,
constituye una meta general del procedimiento, pero ella cede, hasta tolerar la eventual
ineficacia del procedimiento para alcanzarla, frente a ciertos resguardos para la seguridad
individual que impiden arribar a la verdad por algunos caminos posibles, reñidos con el
concepto de estado de derecho.
El imputado como órgano de prueba
Cabe esperar que la persona a quien se persigue penalmente sea una de aquellas que mas
conoce sobre el acontecimiento que se investiga. Sin embargo no es posible obligarlo a
brindar información sobre lo que conoce, se depende de su voluntad expresada libremente
y sin coerción. Ello es lo que expresa la garantía que reza: “nadie puede ser obligado a
declarar contra si mismo.”
El imputado tiene las siguientes facultades:
a) facultad del imputado de abstenerse a declarar
b) voluntariedad de la declaración del imputado, que no puede ser eliminada o
menoscabada por medio alguno que la excluya
c) libertad de decisión del imputado durante su declaración que no puede ser coartada por
ningún acto o situación de coacción.
Solo la declaración del imputado, obtenida por un procedimiento respetuoso de estas
reglas, puede ser valorada ampliamente por los jueces para fundar sus juicios o decisiones.
Suspensión de los tormentos
la tortura y el tormento fueron métodos habituales y legitimos de indagación y prueba
durante el procedimiento en la época de la inquisición. Nuestra cosntitucion, en su articulo
18, elimina para siempre estos métodos de investigación. La tortura o los tormentos lo que
buscan es que la persona revele una información a traves de acciones u omisiones que
provoquen un dolor físico.
Protección del domicilio, las comunicaciones y los papeles privados. Antecedentes
Otro de los limites que tiene la investigación, derivada de limitaciones constitucionales
expresas, deriva del derecho a la intimidad. Uno de los principales bastiones sostenidos por
el pensamiento liberal de la dignidad humana. Este también aparece reconocido en el
articulo 18 de nuestra constitución.
Alcance
La propia constitución establece que para el ejercicio de los derechos consignados en ella
serán necesario leyes que los reglamenten. En cuanto a la propia intimidad, la misma en

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principio no puede ser violada durante la investigación, pero cuando sea necesario una
autoridad competente podrá establecer en que casos la investigación puede llegar a
sobreponerse a este derecho. La autoridad competente seria en este caso los jueces, ya que
ellos son los que se encargan de la custodia de las garantías. No se pueden producir otros
daños evitables y accesorios.
El valor del consentimiento
Si el consentimiento fuera suficiente para que ceda la intimidad de la persona, la protección
de la misma carecería de sentido ya que la presencia de la autoridad estatal es muchas veces
una fuerza de coerción sobre la persona (moral). Es por esto que la ley, al momento de
reglamentar la forma en la que se puede saltear este derecho, exige que se haga solamente
con autorización de la autoridad competente. Se excluye de esta manera la posibilidad de
que el particular consienta la intromisión en su vida privada.
Las comunicaciones por medios distintos al epistolar
Los mismos requisitos que surgen para realizar el allanamiento se aplican también para las
comunicaciones y papeles privados. Esta garantía también abarca a los nuevos medios de
comunicación, por mas que la constitución no los mencione se agregan por vía
interpretativa
Las llamadas prohibiciones probatorias. Exclucion de la prueba obtenida ilegalmente
Las restricciones estudiadas precedentemente perderían sentido si su inclusión no trajera
aparejada la inadmisibilidad de la prueba tomada incorrectamente. La decisión judicial
contraria al portador de la garantía no puede ser fundada en elementos de prueba
obtenidos mediante su inobservancia o con violación a las formas previstas en resguardo
de dicha garantía (teoría del fruto del árbol envenenado).
Punto 8: Limitacion temporal del proceso
Su previsión en los pactos internacionales
Evidentemente, hasta la más perfecta de las constituciones en lo referente a la protección
de los derechos individuales se convierte en norma meramente declamatoria si no se prevé
además un sistema que exija de los órganos jurisdiccionales una resolución oportuna de los
casos justiciables. En otras palabras, y fundamentalmente en el orden procesal penal, la
resolución de los casos debe ocurrir sin demoras. Tanto es así que hay normas de derecho
internacional que contemplan esta problemática y prevén soluciones drásticas para los
casos de dilaciones procesales que resulten injustificadas. Vaya a título de ejemplo, el pacto
de San José Costa Rica, que ha pasado a formar parte del derecho interno argentino a partir
de su constitucionalización en 1994. Los artículos 7 inciso 5 y 8 inciso 1 del pacto hablan de
resolución de los procesos “el dentro de un plazo razonable.”
Su recepción en el derecho interno

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Dentro del derecho público provincial aquella preocupación también ha sido puesta de
resalto, encontrándose en varias normas fundamentales disposiciones que establecen la
garantía de que todo justiciable obtenga un pronunciamiento judicial en relación a su
pretensión, en un plazo razonable. Finalmente, la ley 6730 de Mendoza, establece
expresamente que el transcurso del tiempo, cuando excede cierto lapso tiene sustanciales
consecuencias para el proceso. Como la finalización de la prisión preventiva, cuando en la
investigación penal preparatoria pasa un año y medio sin que se reúnan los medios de
pruebas suficientes.
Contenido del derecho
La puesta en tela de juicio del estado de inocencia por obra de la persecución penal, no
puede durar más allá de cierto término, porque la persistencia temporal del proceso, sin
una decisión definitiva, implicará un desconocimiento práctico del principio.
Puede también hablarse de un término mínimo de duración: el necesario para la eficacia de
la defensa y para obtener una decisión serena de los jueces, alejados temporalmente del
estrépito causado por la violencia del delito. Término máximo y mínimo procuran evitar que
el tiempo provoque injusticias, por decisiones tardías o prematuras.
Caso Mattei (C.S.J.N)
El derecho a un juicio rápido fue tratado por la corte en el caso mattei de 1968. La causa
por contrabando de importación, llega al máximo tribunal por una cuestión de nulidad,
abriéndose el recurso por que son equiparables a sentencias definitivas los
pronunciamientos que por su índoles puedan afectar un derecho federal. Las circunstancias
eran que el tribunal de alzada había anulado todo el plenario y retrotaido las actuaciones a
la etapa de isntruccion por que el imputado llevaba 4 años en calidad de procesado. La corte
consideran que por los principios de progresividad y preclucion, tienen como fin dar
seguridad jurídica y acabar con la incertidumbre que genera el proceso. Lugo dice que estos
mismos principios buscan obtener la resolución de manera rápida. Luego establece que el
articulo 18 que da derecho a la defensa también determina que el juicio debe terminar de
manera rápida.
Punto 9: la doble instancia o doble conforme
Su previsión en los pactos internacionales
El derecho a la doble instancia es una garantía relacionada con el principio de inocencia y
de la inviolabilidad de la defensa en juicio. el derecho del imputado a recurrir la sentencia
que lo perjudicaba obedece al principio de doble conforme, según el cual, para que el
Estado pueda ejecutar legítimamente una pena contra una persona, si ésta la impugna es
menester la doble conformidad judicial como significativa de que mediante la instancia de
revisión, un tribunal superior, coincidiendo o discrepando con la condena impuesta, le
otorgue mayor legitimidad a la misma como acto jurisdiccional del Estado y al mismo

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tiempo una mayor seguridad y tutela mediante la doble verificación para la persona
enjuiciada”.
La convención americana sobre derechos humanos, en su artículo 8, inciso 2, apartado h)
dispone: “… durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas…h) derecho de recurrir el fallo ante el juez o tribunal
superior”. A su vez, el pacto internacional de derechos civiles y políticos, en su artículo 14,
inciso 5, establece: “toda persona declarada culpable de un delito tendrá derecho a que el
fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean sometidos a un tribunal superior,
conforme a lo prescripto por la ley”. Con la reforma constitucional de 1994 ambos tratados
adquirieron jerarquía constitucional.
El derecho interno
El problema que se plantea en el derecho argentino es que en la gran mayoría de los
ordenamientos procesales de las provincias de nuestro país y en el código procesal de la
nación se adopta el sistema de juzgamiento en juicio oral en única instancia. Ello conlleva
una serie de beneficios, tales como la concentración de los actos del debate, la inmediatez
respecto a la prueba y la celeridad procesal. Por otro lado, como característica propia del
sistema, trae aparejada una mayor limitación del derecho recursivo del imputado y su
defensa, al no existir recursos ordinarios de apelación contra la sentencia condenatoria,
consecuencia de la instancia única. Contra la sentencia sólo cabe la interposición de
recursos extraordinarios, que proceden únicamente por los motivos enumerados en las
leyes de rito. Siendo así, la cuestión a esclarecer es si los recursos extraordinarios, en
especial el recurso de casación, son suficientes para satisfacer la garantía de la doble
instancia acordada al condenado por la normativa supranacional.
Allí entendió que el recurso extraordinario no constituye un remedio eficaz para la
salvaguarda de la garantía de la doble instancia y que la forma más adecuada para asegurar
esta garantía es declarar la invalidez constitucional de la limitación que veda la admisibilidad
del recurso de casación contra las sentencias en razón del monto de la pena.
Caso de la tablada
El 19 de mayo de 1989, cuatro meses después de su participación en la protesta, Maqueda
fue detenido y el 11 de junio de 1990 la cámara federal de San Martín lo condenó a diez
años de prisión en aplicación de la ley 23.077, sancionada el 9 de agosto de 1984, llamada
ley de defensa de la democracia, dicha ley crea un procedimiento penal especial para casos
de actos de violencia que tienen por fin atentar contra el orden constitucional y la vida
democrática, dicha ley no contempla apelación ni recurso amplio ante ningún tribunal de
alzada.

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En 1990 interpone recurso extraordinario federal ante la cámara federal de apelaciones de
San Martín el que fue rechazado dando lugar a un recurso de casación por denegación del
extraordinario ante la Corte suprema de justicia de la nación el cual fue rechazado el 1992.
En el año 1992 sus padres presentan la denuncia ante la comisión americana de derechos
humanos contra el estado argentino por violación del derecho a ser oído, derecho a
presunción de inocencia y el derecho a recurrir una sentencia.
En el año 1994 se propone una solución amistosa en donde el estado argentino debía dictar
el decreto 1680/94 que permitió a Maqueda salir en libertad condicional por conmutación
de pena, por lo que la comisión notificó a la corte la decisión de desistir de la acción ante el
efectivo cumplimiento del acuerdo.
Punto 10: derecho a la jurisdicción
Su previcion en los pactos internacionales. Recepcion en el derecho interno
Esta garantía no sólo asegura que toda persona pueda ocurrir, en igualdad de condiciones,
sin discriminación y en forma efectiva ante un órgano jurisdiccional en procura de justicia,
sino también la obtención de una sentencia justa y motivada.
Antes de la sanción de la reforma constitucional de 1994 que la incorporó a través de la
Convención Americana, este derecho -entendió PADILLA- no se desprendía directamente
del articulado de la CN 1853/60 aunque lo anticipaba su Preámbulo cuando "incluye entre
los objetos del otorgamiento de la Constitución afianzar la justicia, declarando luego en el
Art. 18 que es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos". BIDART
CAMPOS, en el mismo sentido, señaló que "el derecho a la jurisdicción no consiste
solamente ni se agota con el acceso al órgano jurisdiccional. Al acudir a él sólo se cumple
una primera etapa. El desarrollo subsiguiente importa un despliegue del derecho a la
jurisdicción que fundamentalmente requiere: a) que se cumpla la garantía del debido
proceso, cuyo meollo radica en el derecho de defensa; b) que la pretensión se resuelva
mediante la sentencia que debe ser: b') oportuna en el tiempo; b'') debidamente fundada;
b''') justa.
Aplicación de la corte suprema

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Punto 11: La victima y sus derechos
Víctima del delito es la persona que ha sido perjudicada directamente por su comisión (o
sus herederos en caso de muerte).
El derecho a la tutela judicial efectiva
La Convención Americana sobre Derechos Humanos incorporada a la Constitución Nacional,
y a su mismo nivel (art. 75 inciso 22) en su art. 25 establece en términos generales la
obligación del Estado de proveer a los ciudadanos sometidos a su jurisdicción una debida
protección judicial cuando alguno de sus derechos haya sido violado, siempre que este
derecho les sea reconocido por la Convención, o por la Constitución o las leyes internas del
Estado. De lo expuesto queda claro que la tutela judicial efectiva, también le corresponde a
quien ha resultado menoscabado en su derecho a raíz de la comisión de un delito: a la
víctima
Asistencia técnica
De acuerdo a lo expuesto, la víctima del delito (la verdadera víctima, por cierto) debe por lo
menos recibir la atención, información y respuesta adecuada a su grave situación individual,
familiar y social, para atenuar las secuelas que implica la comisión del hecho delictivo en su
persona y en su grupo familiar y tener asegurada su integridad y tranquilidad personales
durante el proceso.
No revictimizar
Esto evitará que la sensación de inseguridad en que se encuentra a partir de la comisión del
ilícito, se acentúe por la indiferencia estatal frente a su situación, contribuirá a atenuar los
graves efectos que muchas veces se ocasionan en el sujeto pasivo de la criminalidad, y
facilitará el propósito de que su participación no signifique una revictimización (que no sea,
también, víctima del proceso).
Derecho de informacion
Por todo esto, además de un servicio de asistencia técnica interdisciplinaria de naturaleza
administrativa (que ya existe en varios lugares de la Argentina, siendo Córdoba precursora),
es preciso darle a la víctima un reconocimiento expreso en la ley procesal. Para ello habrá
que garantizarle asistencia jurídica, aun a cargo del Estado.
Precisión
Pero debe quedar claro que si la víctima quiere, puede procurar la imposición de una pena
para el autor, constituyéndose en querellante (con los alcances que se fijen) y
conjuntamente puede reclamar la reparación del daño que ha sufrido, ejercitando en el
proceso penal o en otro civil independiente la acción resarcitoria. Pero si encuentra que la

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mejor solución para su interés lo constituye la reparación, puede aceptarla y consentir la
extinción de la acción penal emergente del delito que ha sufrido
Caso otto Wald
Suprema corte: los autos agregados a esta queja están formulados por dos causas
acumuladas: la primera, iniciada a raíz de la querella por la comisión del delito de cheque
sin provisión de fondos deducida por José Roberto Eijo contra Otto Wald, y la segunda,
formulada en razón de otra querella iniciada por el mismo motivo contra Wald por Jacobo
Koldobsky.
Ahora bien, respecto de la querella iniciada por José Roberto Eijo recayó, en primera
instancia, sobreseimiento provisional, en tanto que en la atinente a la de Jacobo Koldobsky
se dictó sobreseimiento definitivo.
A pelados ambos pronunciamientos, la cámara nacional de apelaciones en lo penal
económico, por medio de una sola resolución, confirmó el sobreseimiento definitivo
dictado en la instancia inferior, y convirtió en definitivo el provisional que había recaído en
el sumario que tuvo origen en la querella deducida por José Roberto Eijo.
Contra este último aspecto de la decisión de la cámara se dedujo el recurso extraordinario
del principal, cuya denegación motivo está presentación directa, a la que, a en mi criterio,
corresponde, en parte, hacer lugar, atentos los defectos de motivación de que adolece la
sentencia apelada en uno de los puntos resueltos por ella.
Pero, antes de considerar la tacha de arbitrariedad opuesta contra el fallo recurrido, debo
manifestar, toda vez que el recurso extraordinario sólo fue intentado por el querellante,
que comparto las razones en cuya virtud mi predecesor en el cargo estimó pertinente, al
dictaminar en el caso de fallos:262:144, aconsejar que se revisara la jurisprudencia de la
Corte suprema según la cual, a menos de existir interés institucional, es improcedente el
recurso extraordinario deducido por particulares con miras a obtener una condena penal.
Ello aclarado, y pasado el examen de las circunstancias del caso, debo manifestar que el
punto respecto del cual el fallo apelado no me parece revisable en la instancia ordinaria es
el que descarta como calificación posible del hecho la del delito contemplado por el artículo
302 inciso 1 del código penal, según el texto establecido por el decreto-ley 4778/63. Por el
contrario, lo decidido en orden a la exclusión de la hipótesis prevista por el inciso 4 de
aquella norma causa, a mi juicio, agravio constitucional al apelante.
En cuanto a lo primero (resulta que para desechar la aplicabilidad del artículo 302, inciso 1,
del código penal, el a quo ha tenido en cuenta que si bien el cheque librado por Wald carecía
de provisión de fondos, es posible sostener, a criterio del mismo tribunal apelado, en
cambio, la firma “Otto Wald” tenía autorización expresa para girar en descubierto.

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A este propósito es dable observar que el a quo no ha pasado por alto la nota del Banco
girado, en la cual se comunica que la mencionada firma estuvo autorizada a girar en
descubierto transitorio de 48 horas hasta la suma de un millón de pesos moneda nacional
entre el 17 de abril de 1962 y el 6 de septiembre del mismo año, produciéndose la caducidad
de la autorización por el mero vencimiento del plazo.
Ciertamente, parecería que, de acuerdo a lo expresado en el párrafo transcrito, la aludida
autorización habría cesado una vez transcurrido el plazo, sin necesidad de notificación
alguna al titular de la cuenta. Empero, como las planillas atinentes al movimiento de aquélla
entre el 15 de julio y el 20 de agosto de 1963, revelan que en ese periodo los giros de la
firma fueron abonados pese a la permanente existencia de saldos negativos, el a quo
deduce que el Banco continuó el pago en descubierto de los cheques de la firma aludida
después de vencido el término mencionado en la nota del Banco girado. Ello importaría, a
criterio del tribunal apelado, la existencia de una autorización clara, patente y manifiesta y
en tal sentido expresa, para girar en descubierto, o, con tal vez parece sugerirlo el a quo, de
una prórroga de la autorización anterior.
Sea cual fuere el valor de esta interpretación, ella no excede, por sí misma, las facultades
de los jueces de la causa, toda vez que, con arreglo a la jurisprudencia de V. E., la admisión
de posibilidades interpretativas que el recurrente estima incompatibles con la alegada
claridad de las normas que rigen el caso no da lugar a la tacha de arbitrariedad.
Es cierto, sin embargo, a que la validez de las conclusiones del a quo a este respecto se vea
afectada, en sus fundamentos de hecho, por omisión de tratamiento de la cuestión,
oportunamente propuesta por el apelante, acerca de la existencia de otras causas contra el
querellado, motivadas por el rechazo, ocurrido con anterioridad a la fecha de entrega del
cheque de autos, de giros de la misma cuenta, también firmados por Wald. A este respecto
cabe observar, asimismo que una de las causas aludidas, caratulada “Wald, Otto s/ at. 302
del C.P.”, corre agregada al expediente principal que tengo la vista.
Empero, esta circunstancia sólo resultaría esencial en cuanto al resultado del proceso si la
sentencia apelada no descartara también la aplicación del artículo 302, inciso 1, del código
penal en virtud de la jurisprudencia según la cual la emisión de cheque sin fondos no
constituye delito si al tiempo del pago el deudor se encuentra imposibilitado de efectuarlo
en virtud de haber solicitado convocatoria de acreedores.
En resumen, pues, lo decidido con respecto a la figura del artículo 302, inciso 1, del código
penal cuenta con fundamento jurisprudencial que obsta a la pertinencia de la tacha de
arbitrariedad.
En cambio, es en mí opinión pasible de tal agravio lo resuelto acerca de la calificación del
hecho como ajena al delito reprimido por el artículo 302, inciso 4 del código penal, según el
texto establecido por el decreto-ley 4778/63.

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En efecto, el problema que suscitaba en el sub iudice la invocación de dicha norma era
establecer si el delito en cuestión exige, para configurarse, que al ser entregado el cheque,
sin fondos o con ellos, el librador prevea que aquél no podrá ser pagado en ningún
momento desde que se lo presente, o si basta, para que se dé la infracción reprimida, que
el firmante sepa que la imposibilidad de pagar puede sobrevenir después de cierto lapso,
dentro del período legal en el cual el cheque es admitido al cobro.
Este punto es de innegable relevancia para la solución de este caso, pues el cheque
agregado, que lleva fecha 20 de julio de 1963, es decir la del día siguiente a aquél en que el
directorio de la empresa “Otto Wald”, con asistencia del querellado, que era su presidente,
había decidido solicitar convocatoria de acreedores, fue presentado al cobro, por primera
vez, el 23 de julio de 1963 cuando aún la empresa no había efectuado el pedido pertinente
y por segunda y tercera vez el 25 de julio y el 2 de agosto siguiente -esto es, después de
iniciada la convocatoria-, tras lo cual se llevó a cabo el protesto.
Sin embargo, el a quo ha expuesto, por único fundamento de la exclusión del cargo
referente al delito aludido, que “permiten advertir la ausencia del respectivo dolo específico
los depósitos efectuados posteriormente en la cuenta corriente respectiva por el imputado,
y que figuran asentados en las plantillas del expediente”
Como puede observarse, el párrafo transcrito no sólo omite referirse al problema que antes
quedó señalado, sino que no guarda relación alguna con la posible calificación del hecho
como configurativo de la hipótesis del mencionado inciso 4 del artículo 302 del código
penal.
En consecuencia, creo que la tacha de arbitrariedad es atendible en lo que toca a este
aspecto de la decisión recurrida pues, de acuerdo con lo declarado en fallos:244 2,523, no
pueden mantenerse como pronunciamientos judiciales las sentencias en las que lo argüido
no permite vincular la solución del caso con el sistema legal vigente, a la vez que resulta
aplicable, por analogía, lo expresado en el considerando segundo del precedente de
fallos:262:144, en el sentido de que la sentencia revocatorias de segunda instancia deben
contener un mínimo de razonamiento autónomo, de manera que expliciten tanto la
doctrina legal del caso como los hechos principales de la causa.
Opinó, por tanto, que corresponde hacer lugar a la queja declarando la procedencia del
recurso extraordinario intentado en cuanto éste se dirige contra el punto de la decisión
apelada que sobresee definitivamente a Otto Wald por la comisión del delito reprimido en
el artículo 302, inciso 4, del código penal, según el texto establecido por el decreto-ley
4778/63, y revocando en esa parte el fallo recurrido, a fin de que se dicte nuevo
pronunciamiento conforme a derecho. Buenos Aires, 4 de mayo de 1967. Eduardo H.
Margquardt. (Procurador general)
Fallo de la Corte suprema del 21 de julio de 1967.

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Dentro de los considerandos se estableció:
Que, ante todo debe considerarse la cuestión planteada por el señor procurador general
con relación a la jurisprudencia según la cual el recurso extraordinario no debe concederse
al querellante con miras a la obtención de una condena, salvo supuestos de interés
institucional.
Que en tal sentido esta corte no comparte, en su actual composición, las limitaciones a
firmadas en los pronunciamientos mencionados, pues considera que todo aquel a quien la
ley reconoce personería para actuar en juicio en defensa de sus derechos está amparado
por la garantía del debido proceso legal consagrada en el artículo 18 de la constitución
nacional, sea que actúe como acusador o acusado, como demandante o demandado; ya
que en todo caso media interés institucional en reparar el agravio si éste existe y tiene
fundamento en la constitución. No se observa, en efecto, cuál puede ser la base para
otorgar distinto tratamiento a quien acude ante un tribunal peticionando el reconocimiento
o la declaración de su derecho -así fuere el de obtener la imposición de una pena- y el de
quien se opone a tal pretensión, puesto que la carta fundamental garantiza a todos los
litigantes por igual el derecho a obtener una sentencia fundada previo juicio llevado en legal
forma, cualquiera sea la naturaleza del procedimiento -civil o criminal- de que se trate.
Que esto sentado, en lo que hace al agravio que la querella funda en la circunstancia de no
haberse considerado, de acuerdo al texto del artículo 302 inciso 1 del código penal (texto
reformado por el decreto-ley 4778/63), que el imputado carecía de autorización “expresa”
para girar en descubierto, no es revisable lo decidido por el la quo. Ello así porque, como de
destaca el señor procurador general, el tribunal ha considerado - sin prescindir de las
pruebas de la causa y valorándolas con un criterio que, al margen de su acierto o error,
escapa a la instancia extraordinaria- que existió tal autorización expresa para girar en
descubierto.
Que además, si bien es verdad también que se admitió toda consideración acerca de la
existencia de otras causas contra el procesado motivadas por el rechazo de cheques
librados con anterioridad al de autos, no lo es menos que el tribunal a quo ha aplicado la
tesis jurisprudencial, suficientemente sustentada en razones de derecho, según la cual no
existe el delito del artículo 302 del código penal cuando el librador del cheque se encuentra
imposibilitado, por su posterior presentación en convocatoria, de efectuar el pago que se
le requiere.
Que diversa es la situación en cuanto al fundamento sobre cuya base se ha descartado la
aplicabilidad al caso de la hipótesis delictiva prevista en el artículo 302, inciso 4, del código
penal, es decir, la que consiste en dar en pago o entregar por cualquier concepto a un
tercero un cheque, “a sabiendas de que al tiempo de su presentación no podrá ser
legalmente pagado”. Por qué, en efecto, para desechar la vigencia de este supuesto en el
sub iudice no bastaba con decir que “permiten advertir la ausencia del respectivo dolo

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específico los depósitos efectuados posteriormente en la cuenta corriente respectiva por el
imputado”, y que figuran asentados en las plantillas del expediente; ya que esa
circunstancia carece de toda relación con aquella posible calificación del hecho y ninguna
otra razón se ha esgrimido para descartar tal encuadramiento.
Que, tales condiciones, de acuerdo con la jurisprudencia según la cual todo
pronunciamiento judicial debe resultar del razonamiento cumplido en el acto de juzgar, de
tal modo que la decisión aparezca como derivación razonada del derecho vigente y no como
producto individual de la voluntad del juez, cabe concluir que el fallo recurrido carece, en
el aspecto puntualizado en el presente considerado, de la fundamentación exigible en los
términos del artículo 18 de la constitución nacional.
Por ello, y lo dictaminado por el señor procurador general se hace lugar parcialmente a la
queja; se declara procedente el recurso extraordinario, en cuanto éste se dirige contra el
punto de la decisión apelada que sobresee definitivamente a Otto Wald, por la comisión del
delito que reprime el artículo 302 inciso 4 del código penal respecto del cheque nº 530.616
agregado al expediente y se deja sin efecto la sentencia apelada en cuanto a ello se refiere,
debiendo devolver los autos al tribunal de origen para que, por la sala que corresponda,
dicte nuevo pronunciamiento.
En resumen:
El Procurador General sostenía que el recurso extraordinario no debía concederse al
querellante con miras a la obtención de una condena.
La CSJN no comparte esta limitación, pues considera que todo aquel a quien la ley reconoce
personería para actuar en juicio en defensa de sus derechos está amparado por la garantía
del debido proceso legal consagrada en el Art. 18 CN, sea que actúe como acusador o
acusado, como demandante o demandado; ya que en todo caso media interés institucional
en reparar el agravio si éste existe y tiene fundamento en la CN.
No se observa cuál puede ser la base para otorgar distinto tratamiento a quien acude ante
un tribunal peticionando e reconocimiento o la declaración de su derecho – así fuere el de
obtener la imposición de una pena – y el de quien se opone a tal pretensión, puesto que la
carta fundamental garantiza a todos los litigantes por igual el derecho a obtener una
sentencia fundada previo juicio llevado en forma legal, cualquiera sea la naturaleza del
procedimiento de que se trate.

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