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Anónimo
Desburocratización y simplificación de la Administración Pública : análisis del decreto 27/2018 / compilado por Ricardo
Antonio Parada ; José Daniel Errecaborde. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Erreius, 2018.
144 p. ; 26 x 19 cm.

ISBN 978-987-4405-43-2

1. Análisis Administrativo. 2. Sociedades. 3. Defensa del Consumidor. I. Parada, Ricardo Antonio, comp. II.
Errecaborde, José Daniel, comp. III. Título.
CDD 351

ERREIUS

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Buenos Aires, República Argentina en marzo de 2018
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DESBUROCRATIZACIÓN
Y SIMPLIFICACIÓN
DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

SUPLEMENTO ESPECIAL

ANÁLISIS DEL DECRETO 27/2018


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Introducción

El decreto 27/2018, con el propósito de simplificar y desburocratizar


los procedimientos legales del Estado, ha producido un cambio
paradigmático en diversas materias, lo que implica -para el operador
jurídico- la necesidad de entender el impacto que la norma proyecta en
el ejercicio de la profesión.

A través de la Cámara de Diputados han ingresado tres proyectos de


ley que emulan al decreto, y pronto se abrirá el debate en comisiones.
Las iniciativas reproducen en su totalidad el contenido del DNU.

La naturaleza peculiar de esta norma importa a los profesionales de las


Ciencias Jurídicas la exigencia de discernir no solo la metamorfosis
suscitada en el ámbito normativo, sino que -además- requiere efectuar
un análisis desde el punto de vista constitucional. Por ello, Erreius pone
a disposición un suplemento especial con el análisis doctrinario de
especialistas en cada materia, que abordarán los principales cambios
propuestos con el nuevo decreto, incluyendo además, un cuadro
explicativo sobre los aspectos más relevantes de la reforma.

Es decir, con la presente entrega, se acerca a los profesionales del


derecho una herramienta accesible y práctica para conocer los aspectos
más relevantes de la reforma, la cual modifica importantes leyes en
materia de policía sanitaria, sociedades comerciales, fomento a la
pequeña y mediana empresa -PYME-, actividades portuarias, aviación
civil, tránsito y seguridad vial, sistema métrico legal, marcas y patentes,
Fondo de Garantía Argentino, obras de arte, promoción del trabajo,
administración de bienes del Estado, Fondo de Garantía de Sustenta-
bilidad, contrataciones del Estado (licitaciones), industria, seguros,
Unidad de Información Financiera (UIF), Defensa del Consumidor,
títulos de crédito y actividad financiera, entre las temáticas de mayor
relevancia.

En resumen, opiniones doctrinarias, análisis críticos y sugerencias


prácticas son integrados en el presente suplemento con el objeto de
continuar brindando a nuestros lectores las herramientas necesarias
para entender el cambio que en la praxis genera este nuevo paradigma.

La Dirección
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Sumario

DANIEL A. SABSAY
Un decreto de necesidad y urgencia que desborda la competencia presidencial …… 9

PATRICIO J. TORTI CERQUETTI


El decreto 27/2018: aproximaciones y reflexiones sobre la utilización
de los decretos de necesidad y urgencia ……………………………………………………… 15

EDUARDO M. FAVIER DUBOIS


La prohibición del “testaferro” como “socio”. Alcances y efectos legales del decreto
27/2018 ……………………………………………………………………………………………… 23

JULIETA ALVAREZ MILLET


Registros contables y societarios digitales. El decreto 27/2018 y la reforma
a la ley general de sociedades …………………………………………………………………… 33

MARCO E. GILES
El procedimiento especial tutelar del derecho de marca conforme
el decreto 27/2018 ………………………………………………………………………………… 39

GABRIEL DE VEDIA
Inversiones del fondo de garantía de sustentabilidad y el DNU 27/2018 …………… 45

GABRIEL H. QUADRI
El decreto 27/2018 y algunas cuestiones vinculadas con el derecho procesal
electrónico. Firma digital, prueba del contrato de seguros y títulos ejecutivos……… 67

MARTÍN ZANGRANDI
El REPSAL. Modificaciones del decreto 27/2018…………………………………………… 81

CARLOS E. TAMBUSSI
El regreso de la tecnología impuesta. La reciente modificación por decreto
de necesidad y urgencia al artículo 4 de la ley 24240 …………………………………… 99

EDUARDO BARREIRA DELFINO - MARCELO A. CAMERINI


Reformas en tarjeta de crédito ………………………………………………………………… 109
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LUIS A. MIGUEL
El fenómeno deconstructivo del lenguaje en materia de títulos valores hasta
el decreto de necesidad y urgencia 27/2018 ………………………………………………… 113

JORGE D. SAINI
La reforma del artículo 147 de la LCT. El embargo sobre el salario y el embargo
sobre la cuenta sueldo …………………………………………………………………………… 121

EDUARDO BARREIRA DELFINO - MARCELO A. CAMERINI


Un paso hacia una mayor libertad transaccional ………………………………………… 127

CUADRO EXPLICATIVO
Decreto 27/2018. Desburocratización y simplificación de la Administración Pública.
Plan de reorganización normativo (BO: 11/1/2018) ……………………………………… 133
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D oc t r ina
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UN DECRETO DE NECESIDAD Y URGENCIA


QUE DESBORDA LA COMPETENCIA
PRESIDENCIAL

Daniel A. Sabsay(*)

1. El presidente de la Nación ha dictado el decreto de necesidad y urgencia 27/2018


que tiene 192 artículos y 22 Capítulos de “desburocratización y simplificación”. Modifica
19 leyes, 6 decretos y 2 decretos ley. Además, deroga 15 leyes, decretos y decretos ley, y
abroga otras tres normas legales. Sus disposiciones afectan a 8 ministerios, a la ANSeS,
al Banco Central y a la Agencia de Administración de Bienes del Estado con un amplio
abanico de medidas. Nuestro comentario apuntará a determinar su constitucionalidad.
Este tipo de decretos se incorporan a la Constitución con la reforma de 1994. La modifica-
ción tuvo por objeto atenuar el presidencialismo y, en este caso, limitar lo máximo posible
la facultad presidencial de dictarlos. El decreto 27/2018 comprende materias que no son
las prohibidas en el texto constitucional; ellas son la penal, la tributaria, la electoral y
partidos políticos. Por lo tanto, cabe analizar si cumple o no con el “marco fáctico”
contemplado en el inciso 3), artículo 99, Constitución Nacional, que es la primera exigencia
que debe superar para ajustarse a lo que la Constitución prescribe.
2. El examen de la constitucionalidad del decreto tomará en cuenta los antece-
dentes que surgen de sentencias de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) en
esta materia. Esos parámetros nos permitirán analizar si efectivamente este decreto se
adecúa a lo establecido por el Máximo Tribunal. Se trata de definir si está presente el
estado de excepcionalidad exigido en el inciso 3), artículo 99, Constitución Nacional. A
través de esta modalidad, se le otorga al titular del Ejecutivo la potestad legislativa en

(*) Abogado (UBA). Posgrado (Universidad de París II). Profesor titular de Derecho Constitucional
(UBA). Profesor de posgrado de Derecho (UBA, Universidad Austral y Universidad Torcuato Di
Tella, entre otras). Profesor invitado (Universidad Robert Schuman, Universidad de Texas y
Universidad Internacional de Andalucía). Presidente de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales
(FARN). Consultor nacional e internacional de diversas entidades públicas y privadas

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DANIEL A. SABSAY

determinadas circunstancias excepcionales. Al respecto Balbín sostiene que “los decretos


de necesidad y urgencia son las normas de alcance general que dicta el Ejecutivo sobre
materias legislativas, sin autorización previa del Congreso. Es decir, no existe una habili-
tación previa del órgano deliberativo”(1). El instituto no es una creación de la reforma
constitucional de 1994 y existe en diferentes latitudes, inclusive en países de reconocida
vocación democrática, pero su consagración constitucional se encuentra siempre rodeada
de numerosas garantías entre las cuales es de destacar el marcado aumento de la función
parlamentaria de control. Sin embargo, estas herramientas de control son muy débiles
en el caso argentino. El principio general establecido en el segundo párrafo, inciso 3),
artículo 99, Constitución Nacional determina que “el Poder Ejecutivo no podrá en ningún
caso, bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter
legislativo”. Este postulado constituye la regla de oro en materia de ejercicio de facultades
legislativas por parte del presidente. En consecuencia, esa clara prohibición impone que
toda excepción deba ser interpretada con un alcance restrictivo. Además, la consagración
de este tipo de nulidad importa la posibilidad del control de constitucionalidad a cargo de
los jueces.
3. Respecto de la situación de excepcionalidad que habilita la potestad presidencial,
recurrimos a la opinión de Bidart Campos, quien considera que “el texto nuevo es en esto
muy claro y elocuente; a la mención de la excepcionalidad agrega palabras que no soportan
tergiversaciones oportunistas; así, cuando dice que las circunstancias excepcionales hacen
imposible el seguimiento del procedimiento legislativo, hemos de entender que esta imposi-
bilidad no alcanza a alojar una mera inconveniencia, ni habilita a elegir discrecionalmente,
por un puro criterio coyuntural y oportunista, entre la sanción de una ley y la emanación
más rápida de un decreto”(2). El esquema de controles establecido en la Constitución, a
pesar de tratarse de una excepción a la separación de los poderes, no presenta el vigor
necesario que asegure una mejor defensa del interés general. Ello, en razón de que
el órgano que experimenta un decrecimiento de sus facultades -en nuestro caso, el
Legislativo- no se ve recompensado con la atribución de un caudal similar de potestades
en materia de control sobre el órgano que se ha visto beneficiado en su detrimento.
4. El tratamiento de la cuestión por la CSJN ha sufrido vaivenes. En “Rodríguez”(3),
ella se autolimitó en su facultad de ejercer el control de constitucionalidad de las normas.
Pero en adelante la situación se revirtió y la Corte ha tendido a aumentar su intervención,

(1) Sabsay, Daniel A.: “La Constitución de los argentinos” - 6a ed. ampl. y actual. - ERREPAR - Bs.
As. - 2004. Pérez Hualde, Alejandro: “Decretos de necesidad y urgencia” - Ed. Depalma - Bs. As. -
1995. Midón, Mario: “Decretos de necesidad y urgencia en la Constitución Nacional y los
ordenamientos provinciales” - LL - Bs. As. - 2001. Gil Domínguez, Andrés: “Decretos de necesidad y
urgencia y control de constitucionalidad. La Corte Suprema de Justicia y un nuevo retroceso” - LL
2000-D-372. Ferreira, Raúl G.: “La Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: estudio
de la ley fundamental porteña” - Ed. Depalma - Bs. As. - 1997. Quiroga Lavié ha definido a los decretos
de necesidad y urgencia como “aquellos que dicta el presidente, esté o no en receso el Congreso, frente a
circunstancias de gravedad que no permiten esperar el tratamiento del caso por dicho poder. No se trata de una
delegación legislativa..., sino de una directa atribución de competencia consignada en el texto constitucional a
su favor... Debe mediar una concreta situación de necesidad y urgencia, esto es, una situación donde la premura
de los acontecimientos no haga posible esperar el tiempo que irroga, normalmente, el trámite legislativo ordinario”
(“La potestad legislativa” - Ed. Zavalía - pág. 273 - Cit. de Balbín, Carlos: “Constitución de la Nación
Argentina” en Sabsay, Daniel A. (dir.); Manili, Pablo L. (coord.) - PL - pág. 160)
(2) Bidart Campos, Germán J.: “Tratado elemental de derecho constitucional argentino” - EDIAR -
Bs. As. - 1995 - T. VI - pág. 433
(3) CS, T. 320, pág. 2851

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UN DECRETO DE NECESIDAD Y URGENCIA QUE DESBORDA LA COMPETENCIA PRESIDENCIAL

por ejemplo, definiendo de modo limitativo la interpretación de lo que ha entendido el


constituyente por circunstancias excepcionales. Comentaremos brevemente aquellos fallos
que consideramos emblemáticos. En “Verrocchi”(4), decreto por el cual se excluía de la
percepción de las asignaciones familiares a los trabajadores cuyas remuneraciones
superaran los mil pesos, la Corte Suprema reafirmó sus atribuciones para ejercer el
control de constitucionalidad de los decretos de necesidad y urgencia. En este sentido,
sostuvo que “...corresponde al Poder Judicial el control de constitucionalidad sobre las
condiciones bajo las cuales se admite esa facultad excepcional, que constituyen las actuales
exigencias constitucionales para su ejercicio”, destacando más adelante que “…la falta de
sanción de una ley especial que regule el trámite y los alcances de la intervención del
Congreso no hace sino reforzar la responsabilidad” [párr. 4 in fine, inc. 3), art. 99]. Esta
imposibilidad del trámite para la sanción de leyes, según la doctrina del Tribunal, requiere:
- Que las Cámaras del Congreso no puedan reunirse por circunstancias de fuerza mayor
que lo impidan, como ocurriría en el caso de acciones bélicas o desastres naturales
que imposibilitaran su reunión o el traslado de los legisladores a la Capital Federal.
- Que la situación que requiere solución legislativa sea de una urgencia tal que deba ser
solucionada inmediatamente, en un plazo incompatible con el que demanda el trámite
normal de las leyes.(5)
Asimismo, la Corte Suprema superó el estándar de control de constitucionalidad,
al precisar que “corresponde descartar criterios de mera conveniencia ajenos a circuns-
tancias extremas de necesidad, puesto que la Constitución no habilita a elegir discrecionalmente
entre la sanción de una ley o la imposición más rápida de ciertos contenidos materiales por
medio de un decreto”(6). A nuestro entender, este párrafo sintetiza un factor básico que se
debe tener en cuenta al momento de evaluar si el titular del Ejecutivo ha superado el
valladar que le impone el constituyente de reforma cuando, como principio general, le
prohíbe el dictado de este tipo de decretos. Esto es, la valoración estrictamente política
para avanzar sobre el principio de legalidad y hacer uso de potestades legislativas que el
presidente no posee. “Verrocchi” deviene en un leading case que luego será tomado y
profundizado por otras sentencias de la CSJN. Por lo tanto, la continuidad en la aplicación
de esta doctrina permite analizar la constitucionalidad de un decreto de necesidad y
urgencia bajo esa mirada. En “Pinedo y otros”(7), la Sala de Feria de la Cámara Nacional
Federal en lo Contencioso Administrativo ha establecido importantes parámetros para el
dictado de decretos de necesidad y urgencia, tomando como antecedente el caso
“Verrocchi”. Así vale destacar algunos tramos del fallo: “Que la previsión de la nulidad
absoluta e insanable como categoría constitucional significa haber institucionalizado la
competencia jurisdiccional en los casos en los cuales el Poder Ejecutivo Nacional pudiera
haber dictado disposiciones fuera del marco constitucional”.(8)
5. En el marco de los avatares vividos como producto del denominado “corralito”
que tuvo lugar cuando se atravesaba la crisis de los años 2001/2002, la CSJN consideró
que un decreto de necesidad y urgencia, que importa el uso irrazonable de facultades,
debe ser revisado sin más, ello no obstante reconocer la existencia de la emergencia

(4) CS, T. 322, pág. 1726


(5) Ver Consid. 9)
(6) Ver Consid. 9)
(7) “Pérez Redrado, Hernán Martín - inc. med. (8/1/10) c/EN - PEN - D. 18/2010” - CNFed. Cont.
Adm. - Sala de Feria - 22/1/2010
(8) Ver Consid. e)

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DANIEL A. SABSAY

económica. Así, en el caso “Smith”(9), que resultó uno de los tantos amparos iniciados por
ahorristas, cuyos depósitos fueron atrapados por el llamado “corralito financiero”.
Llegadas las actuaciones a la Corte Suprema, en virtud del dictado de una medida cautelar
favorable al afectado, el Tribunal sostuvo que, si bien las razones de oportunidad, mérito
o conveniencia tenidas en cuenta por los poderes políticos para adoptar decisiones que
les son propias no están sujetas al control judicial, ello no era óbice para que se
intensificara el control de la razonabilidad de las leyes y actos de gobierno implementados
para la solución de la crisis(10). En este orden de ideas, el voto de la mayoría enfatizó el
“inédito y prolongado estado de incertidumbre” de los afectados con respecto a la disponi-
bilidad de sus depósitos bancarios, debido a la profusión de normas dictadas sobre el
tema(11). Concluyó así, en que, aun en el contexto de la emergencia, la limitación impuesta
había demostrado un ejercicio irrazonable de las facultades de los poderes públicos
destinado a conjurar la crisis, lo cual afectó la intangibilidad del patrimonio y el propósito
de afianzar la justicia.(12)
El Tribunal sostuvo en “Consumidores argentinos”(13) que los decretos de necesidad
y urgencia fueron establecidos para atenuar el presidencialismo y que, por lo tanto, su
uso por parte del Poder Ejecutivo debe ser limitado: “El texto de la Constitución Nacional
no habilita a elegir discrecionalmente entre la sanción de una ley o la imposición más
rápida de ciertos contenidos materiales por medio de un decreto”, dijeron los jueces. La
sentencia tiene diez considerandos que firman los jueces en común. Estos son los aspectos
sustanciales de la sentencia:
- Las facultades para dictar un decreto de necesidad y urgencia son admitidas en condi-
ciones de rigurosa excepcionalidad para limitar y no para ampliar el sistema presidenialista
(Consid. 1 a 10) (Lorenzetti, Highton, Fayt, Maqueda, Zaffaroni y Argibay).
- Que los constituyentes de 1994, al resolver incorporar a la Constitución Nacional los
decretos de necesidad y urgencia, tuvieron en cuenta la sistemática extralimitación
del ejercicio de tal facultad por parte de los titulares del Poder Ejecutivo y que su
consecuencia había sido el debilitamiento del sistema republicano democrático.
- Que, por esta razón, la finalidad de su regulación fue atenuar el sistema presiden-
cialista, fortaleciendo el rol del Congreso y la mayor independencia del Poder Judicial.
- Que ello no puede ser cambiado, porque los constituyentes decidieron sujetarse a unos
principios fundamentales para convivir en sociedad, pensados para que sean
perdurables e inmunes a las tentaciones de cambiarlos frente a las previsibles
mudanzas de opinión.
- Que el principio que organiza el funcionamiento del estatuto del poder es la división
de funciones y el control recíproco.
- Que no caben dudas de que la admisión del ejercicio de facultades legislativas por
parte del Poder Ejecutivo se hace bajo condiciones de rigurosa excepcionalidad y con
sujeción a exigencias formales, que constituyen una limitación y no una ampliación
de la práctica seguida en el país.
- Los jueces pueden controlar la existencia del estado de necesidad y urgencia, la que
no es igual a la mera conveniencia política (Consid. 11, 12 y 13).

(9) CS, T. 325, pág. 28


(10) Ver Consid. 8)
(11) Ver Consid. 9)
(12) Ver Consid. 10 y 11
(13) Fallos 333:633

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UN DECRETO DE NECESIDAD Y URGENCIA QUE DESBORDA LA COMPETENCIA PRESIDENCIAL

6. El decreto 27/2018 comprende una gran cantidad de materias que tratan sobre
sociedades, fondo fiduciario para el desarrollo de capital emprendedor, actividades portua-
rias, aviación civil, tránsito y seguridad vial, sistema métrico legal, seguros, y modificación
y derogación de numerosas leyes. Es posible sostener que una ley pueda ser derogada
por un decreto. En la especie se ha desconocido la jerarquía constitucional de las normas
jurídicas; en nuestro caso, la indudable subordinación de un decreto a una ley [inc. 2),
art. 99, CN].
Ya hemos expresado que se trata de materias que no están excluidas en el inciso
3), artículo 99, Constitución Nacional. Sin embargo, la naturaleza de estas torna difícil,
por no decir imposible, que puedan ser objeto de legislación en circunstancias excepcio-
nales, a través de un decreto de necesidad y urgencia, y menos en un número tan inmenso
de ítems. ¿La reforma de los regímenes de sociedades, puertos, fondo fiduciario, etcétera,
pueden habilitar al Poder Ejecutivo al dictado de decretos de necesidad y urgencia? ¿Bajo
qué circunstancias? Semejante derogación y modificación de normas -leyes y decretos-
requieren indiscutiblemente de la labor legislativa que ejerce el Congreso. El decreto, a
través de sus numerosas modificaciones, se interna en el régimen de los derechos
humanos provocando restricciones y cambios. Esta intromisión pareciera ignorar abierta-
mente lo que expresan con claridad meridiana los artículos 19 y 28 de nuestra
Constitución.
A esta altura de nuestro análisis, nos parece muy importante recordar la opinión
consultiva 6 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos(14). Esta desarrolla el
principio de legalidad en el Estado de Derecho como una de sus principales bases de
sustentación. De acuerdo con la doctrina que la opinión expresa, la protección de los
derechos humanos requiere que los actos estatales que los afecten de manera fundamental
no queden al arbitrio del poder público, sino que estén rodeados de un conjunto de
garantías enderezadas a asegurar que no se vulneren los atributos inviolables de la
persona, dentro de las cuales, acaso la más relevante tenga que ser que las limitaciones
se establezcan por una ley adoptada por el Poder Legislativo, de acuerdo con lo establecido
por la Constitución. A través de este procedimiento, no solo se inviste a tales actos del
asentimiento de la representación popular, sino que se permite a las minorías expresar
su inconformidad, proponer iniciativas distintas, participar en la formación de la voluntad
política o influir sobre la opinión pública para evitar que la mayoría actúe arbitrariamente.
7. Lo expuesto nos lleva a afirmar que estamos frente a un caso de flagrante
inconstitucionalidad. Así, se ha violado abiertamente el principio de legalidad. Se ha
dictado el instrumento sin que existiera para ello una situación de emergencia como la
que prevé el constituyente reformador como único marco fáctico pasible de habilitar
excepcionalmente al presidente a dictar disposiciones legislativas. Ello, sustentado por la
minuciosa interpretación que de ese estado ha hecho nuestra CSJN en numerosos casos,
de los cuales hemos comentado las sentencias que consideramos más elocuentes.
Se ha omitido considerar la importancia que tiene la deliberación, la búsqueda de
consensos en una democracia, todo lo cual solo puede tener lugar en el seno del Congreso,
que constituye la clara manifestación de la representación popular en sus diferentes
matices.

(14) La expresión “leyes” en el art. 30, Convención Americana sobre Derechos Humanos, opinión
consultiva OC-6/86 - 9/5/1986 - Corte IDH (Ser. A) - N° 6 - 1982. Solicitada por el Gobierno de la
República Oriental del Uruguay

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DANIEL A. SABSAY

La legislación por decreto, por el contrario, enturbia, torna opaca; en realidad, torna
inexistente a la deliberación. Desconoce la participación ciudadana en la elaboración de
normas y, por lo tanto, no solo importa un atropello a la voluntad popular, sino que
generalmente redunda en una mala calidad de las normas así elaboradas.
El presidente optó por hacer uso de una facultad excepcional en lugar de llamar al
Congreso a sesiones extraordinarias para que tratase las materias del decreto. No se puede
invocar una supuesta morosidad legislativa para suplantar al Poder Legislativo y así
actuar como si se tratara de una suerte de Poder Legislativo alternativo, ya que ello no es
así.
Como bien dice la jurisprudencia, la Constitución le confiere al presidente una
potestad excepcionalísima para enfrentar una emergencia mayor, como puede ser un
conflicto bélico o una catástrofe natural, o frente a una situación muy grave que necesita
de una respuesta inmediata que solamente el Ejecutivo puede dar. Pese a ello, aun en
esas circunstancias, el presidente debe actuar razonablemente, ya que, de no hacerlo, lo
decidido en exceso será objeto de un examen de proporcionalidad entre medios y fines.
Una decisión que, lejos de fortalecer la institucionalidad propia de un Estado de
Derecho, atenta en su contra y deja un peligroso precedente.

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EL DECRETO 27/2018: APROXIMACIONES


Y REFLEXIONES SOBRE LA UTILIZACIÓN DE
LOS DECRETOS DE NECESIDAD Y URGENCIA

Patricio J. Torti Cerquetti(*)

I - INTRODUCCIÓN AL DECRETO 27/2018


Con fecha 11/1/2018 se encuentra datado el decreto de necesidad y urgencia
(DNU) 27/2018, elaborado por el Poder Ejecutivo Nacional y titulado “Desburocratización
y Simplificación”.
El mismo contiene 192 artículos, divididos en 22 capítulos, a través de los cuales
se pretende reglamentar diversas áreas de gestión dentro de algunos ministerios, entre
ellos Modernización, Producción, Trabajo, Finanzas, Transporte, Cultura, Agroindustria
y Energía, comprendiendo un abanico de temas de tinte especialmente económico.
En el marco de este populoso articulado, el DNU 27/2018 modifica importantes y
cuantiosas leyes en materia de policía sanitaria, sociedades comerciales, fomento a la
pequeña y mediana empresa -PYME-, actividades portuarias, aviación civil, tránsito y
seguridad vial, sistema métrico legal, marcas y patentes, Fondo de Garantía Argentino,
obras de arte, promoción del trabajo, administración de bienes del Estado, Fondo de
Garantía de Sustentabilidad, contrataciones del Estado (licitaciones), industria, seguros,
Unidad de Información Financiera (UIF) y actividad financiera, entre las temáticas de
mayor relevancia.
Desde el Gobierno, conforme se desprende de los medios de comunicación,
sostienen que, con un nuevo proceso administrativo, la Argentina podría atraer más
inversiones extranjeras directas, con contratos más ágiles y una simplificación de los
procedimientos legales del Estado.

(*) Especialista en Derecho Judicial. Diplomado en Seguridad Social. Docente Adjunto de las materias
Derecho de la Seguridad Social (UNLZ) y Derecho Constitucional I y II (UCES). Secretario de la
Fiscalía Federal de Primera Instancia de la Seguridad Social N°1

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PATRICIO J. TORTI CERQUETTI

En tal sentido, cabe concluir que el objetivo principal de los cambios introducidos
por el decreto bajo análisis resulta atraer inversiones, siguiendo los lineamientos pro-
puestos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos -OCDE-.
Así, el proceso de desregulación, que el decreto pone en marcha, pretende ser
acompañado por una revisión del funcionamiento de la burocracia estatal, buscando la
eliminación de barreras regulatorias que atenten contra la libertad económica, mencio-
nando que “la Constitución Nacional sostiene y preserva la libertad de comercio como
principio de carácter permanente de la organización social y económica de la República,
siendo las normas que la restringen necesariamente transitorias y de aplicación limitada
estrictamente al período durante el cual su eficacia es incuestionable”.(1)
Asimismo, siguiendo con la lectura de los considerandos del decreto 27/2018, se
aprecia que expresa: “Que habiendo iniciado la Nación una nueva fase de su historia política
y económica, caracterizada por el afianzamiento de los principios constitucionales en todos
los planos y la instauración de una economía pujante, competitiva y transparente, la
permanencia de normas dictadas en otros contextos constituye un factor de atraso y de
entorpecimiento del desarrollo nacional”.(2)
El decreto justifica su dictado en la necesidad de iniciar un proceso de eliminación
y simplificación de normas para dar respuesta a los requerimientos del ciudadano y de
las empresas para el ejercicio del comercio, el desarrollo de la industria y de la actividad
agroindustrial.
Para lograr su objetivo, erradicar las barreras burocráticas, el decreto estipula una
suerte de reordenamiento normativo, identificando las normas que se encuentran en
desuso o carentes de sentido, propiciando no solo su derogación sino también el dictado
de nuevas regulaciones. Completando esta idea, se hace referencia a la incorporación de
las nuevas plataformas tecnológicas que facilitan la vinculación y las transformaciones
entre los distintos organismos que componen la Administración estatal y los ciudadanos.
En síntesis, este decreto modifica las siguientes leyes: 19550, 22315, 26047, 27349,
24467, 25300, 24093, 27161, 22415, 24449, 26363, 19511, 22362, 24481, 25506,
17319, 24076, 24633, 26940, 22359, 13064, 21932, 17418, 25246, 20744, 24240,
25065, 24452 y 18924.
A su vez modifica los decretos: 1023/2001, 1382/2012, 1416/2013, 146/2017,
260/2002 y 1570/2001, y decretos-leyes 6673/1963 y 5965/1963.
Así también se derogan las leyes: 2268, 2793, 3708, 4863 y 25369, los decretos-
leyes 15245/1956, 2872/1958 y 7845/1964, los decretos 89048/1936, 80297/1940,
5153/1945, 12405/1956, 5514/1961, 647/1968 y 2628/1968.
Por último, se dispone la abrogación de las leyes 14147, 19971 y 13003.
Resta mencionar que la norma deberá ser analizada por la “Comisión Bicameral
Permanente de Trámite Legislativo” a fin de emitir un dictamen sobre su validez,
necesitando el Gobierno Nacional contar con la mayoría suficiente que le garantice evitar
el rechazo del DNU por parte de la oposición.

(1) Conf. los Consids. del D. 27/2018


(2) Sobre ello cabe mencionar que el texto resulta ser casi idéntico al correspondiente al D. 2284/1991
firmado entonces por el Presidente Carlos Saúl Menem y por el entonces Ministro de Economía
Domingo Felipe Cavallo. En el mismo sentido se puede mencionar la coincidencia con el conside-
rando citado en el pto. 1 de este artículo

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EL DECRETO 27/2018: APROXIMACIONES Y REFLEXIONES SOBRE LA UTILIZACIÓN…

II - LOS DECRETOS DE NECESIDAD Y URGENCIA


En la República Argentina, antes de la reforma constitucional de 1994, los decretos
de necesidad y urgencia proponían un sinnúmero de problemas constitucionales, el
principal de ellos referido a la legitimidad de tales prácticas. Ello así, pues la norma
expresa de la Constitución histórica no establecía las atribuciones, aunque parte de la
doctrina las entendió derivadas de facultades implícitas.(3)
En ese sentido, Bianchi expresaba que al Congreso Nacional se le había atribuido
la facultad de disponer la delegación impropia en el Poder Ejecutivo, en virtud del entonces
artículo 67, inciso 28) -hoy art. 75, inc. 32)-.(4)
Por su parte, Comadira sostuvo que las jefaturas de la Administración y del Estado
imponían al Poder Ejecutivo el deber de dictar decretos de necesidad y urgencia para
preservar la subsistencia del Estado. Este deber derivaba, implícitamente, del entonces
artículo 86, inciso 1) -hoy art. 99, inc. 1), CN-.(5)
La facultad o atribución, concedida al Presidente para dictar decretos de necesidad
y urgencia, comúnmente llamados DNU, vino de la mano de una serie de controles
sustantivos y de procedimiento que establecían límites para su utilización.
En tal sentido, su reglamentación se desprende del artículo 99, inciso 3), de la
Constitución Nacional(6). No obstante, existe un riguroso análisis por parte de la juris-
prudencia de nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nación al respecto.(7)
Queda sentado entonces que la sanción del DNU es de competencia exclusiva del
Poder Ejecutivo, y debe ser decidido en acuerdo general de ministros, quienes junto con
el Jefe de Gabinete de Ministros, deberán refrendarlo.
La motivación, de necesidad y urgencia, por resolver una determinada situación de
índole política, económica o social que no admite dilación en el tiempo para transitar el
trámite legislativo ordinario, posee una naturaleza excepcional.(8)

(3) Conf. Walter F. Carnota y Maraniello, Patricio A.: “Derecho Constitucional” - LL - Cap. II.3 “Los
decretos de necesidad y urgencia” - pág. 243
(4) Conf. Bianchi, Alberto B.: “Los reglamentos delegados luego de la reforma constitucional”, en
Cassagne, Juan C. (Dir.): “Derecho administrativo, obra en homenaje al Profesor Miguel S.
Marienhoff” - Ed. AbeledoPerrot - 1998 - pág. 79
(5) Conf. Comadira, Julio R.: “Decretos de necesidad y urgencia en la reforma constitucional” - LL -
T. 1995-B - pàg. 825
(6) Art. 99, inc. 3) - “Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace
publicar. El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir
disposiciones de carácter legislativo. Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los
trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que
regulen materia penal, tributaria, electoral o de régimen de los partidos políticos, podrá dictar decretos por razones
de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos,
conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros. El jefe de gabinete de ministros personalmente y dentro de los
diez días someterá la medida a consideración de la Comisión Bicameral Permanente, cuya composición deberá
respetar la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara. Esta comisión elevará su despacho en
un plazo de diez días al plenario de cada Cámara para su expreso tratamiento, el que de inmediato considerarán
las Cámaras. Una ley especial sancionada con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada
Cámara regulará el trámite y los alcances de la intervención del Congreso”
(7) Casos: “Delfino y Cía.” - Fallos: 269:393; “Peralta” - Fallos: 313:1513; “Cocchia Jorge” - Fallos:
316:2624; “Video Club Dreams” - Fallos: 318:1154; “Rodríguez Jorge” - Fallos: 320:2851; “Verrochi”
- Fallos: 322:1276;“Risolía de Ocampo, María José” y Fallos: 249:189, 262:468 y 312:1484, entre otros
(8) Así, la CSJN en el Consid. 24 del caso “Peralta” da justificación a la adopción de medidas
restrictivas ante un grave riesgo social que pusiese en peligro la existencia misma de la Nación y el Estado

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PATRICIO J. TORTI CERQUETTI

En suma, la regla que se desprende del artículo 99, inciso 3), CN implica la
prohibición de la sanción de este tipo de normas, salvo cuando excepcionales circuns-
tancias hicieran imposible seguir los trámites ordinarios para la sanción de las leyes, no
debiendo perder de vista que en ningún caso podrán regular materia penal, tributaria(9),
electoral o de régimen de los partidos políticos.
Cabe preguntarse acerca de la revisibilidad de la razón excepcional de “necesidad
y urgencia”.
No existen dudas de que un Estado de derecho, con división de poderes y con un
eficiente sistema de frenos y contrapesos ha de poseer herramientas válidas para evaluar
el carácter excepcional del DNU.
En tal sentido, en una primera instancia será el Congreso quien haga la valoración
pertinente al momento de decidir si aprueba o rechaza el DNU mediante la intervención
de la Comisión Bicameral Permanente, pero en última instancia, el control final lo ha de
realizar el Poder Judicial. Corresponde aquí hacer la siguiente salvedad, la diferencia más
notoria entre uno y otro control, radica en que el Poder Legislativo tiene no solo la facultad
sino el deber de controlar el “mérito y conveniencia” de la medida implementada.
Resulta oportuno señalar que el DNU se encuentra sometido a un procedimiento
especial, debiendo ser enviado al Congreso por el Jefe de Gabinete para ser sometido
al estudio de una Comisión Bicameral Permanente, creada por la propia Constitución
Nacional, cuya composición deberá respetar la proporción de las representaciones
políticas de cada Cámara.(10)
Dicha Comisión cuenta con un plazo de diez días para expedirse, en un dictamen
que carece de efectos vinculantes para las Cámaras de Senadores y Diputados, las que lo
examinarán en reunión plenaria por separado.(11)
Mediante la sanción de la ley 26122(12) se regula el trámite y los alcances de la
intervención del Congreso respecto de los decretos de necesidad y urgencia, de delegación
y la promulgación parcial de leyes. De esta forma queda regulado el funcionamiento de la
Comisión Bicameral Permanente, prevista en los artículos 99, inciso 3) y 100, incisos 12)
y 13), de la CN, rigiéndose por la mencionada ley y las disposiciones de su reglamento
interno, con competencia para pronunciarse respecto de los decretos mencionados.
Los dictámenes de la Comisión Bicameral Permanente se conforman con la firma
de la mayoría absoluta de sus miembros y en caso de que haya más de un dictamen con
igual número de firmas, el dictamen de mayoría es el que lleva la firma del presidente.(13)
La norma establece que la Comisión debe expedirse acerca de la validez o invalidez
del decreto y elevar el dictamen al plenario de cada Cámara para su expreso tratamiento.

(9) No obstante, la prohibición expresa que establece la CN sobre la materia, en más de una ocasión
tuvieron lugar DNU dentro de la materia tributaria; por mencionar algunos: el D. 618/1997 sobre
creación de la AFIP, el D. 606/1999 sobre secreto fiscal, el D. 1676/2001 sobre impuesto a los
combustibles líquidos y a los bienes personales, el D. 1286/2005 sobre impuestos internos, el D.
314/2006 sobre mínimos no imponibles en materia de impuesto a las ganancias, por mencionar solo
algunos
(10) Conf. el art. 99, inc. 3), CN
(11) Conf. el art. 99, inc. 3), CN
(12) BO: 27/7/2006. “Régimen legal de los decretos de necesidad y urgencia, de delegación legislativa
y de promulgación parcial de las leyes”
(13) Conf. art. 8, L. 26122

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EL DECRETO 27/2018: APROXIMACIONES Y REFLEXIONES SOBRE LA UTILIZACIÓN…

El dictamen debe pronunciarse expresamente sobre la adecuación del decreto a los


requisitos formales y sustanciales establecidos constitucionalmente para su dictado. Para
emitir dictamen, la comisión bicameral permanente puede consultar a las comisiones
permanentes competentes en función de la materia.(14)
El Poder Legislativo debe dar expreso e inmediato tratamiento(15), pero debe tenerse
presente que el rechazo o aceptación no puede ser implícito(16); en caso contrario, podría
darse la hipótesis de caer en una inconstitucionalidad por omisión.
Un dato significativo es el dado por el artículo 6, que establece que la Comisión
Bicameral Permanente cumple funciones aun durante el receso del Congreso de la
sanción. Este aporte echa por tierra el criterio que los DNU son una herramienta funda-
mental cuando está en receso el Congreso.(17)
Como ya se ha dicho, el Congreso debe expedirse expresamente en relación al DNU,
aprobándolo o rechazándolo, no hay entonces tratamientos tácitos.
La aprobación no modifica la situación jurídica existente, generada a partir de la
sanción del DNU, pero le otorga seguridad jurídica pues posee ahora conformidad expresa
por parte del Congreso.
Por su parte, el rechazo, en cambio, provoca una sustancial modificación de la
situación jurídica existente hasta ese momento, con efectos trascendentes, pudiendo tener
diversos contenidos, verbigracia, defectos formales, tratamiento de materias prohibidas,
disconformidad con el contenido del DNU, discrepancia en la valoración de la razón de
necesidad y urgencia, entre otras.
De esta forma, el DNU no implica un ejercicio arbitrario del Poder Ejecutivo que,
bajo el argumento de razones de urgencia y conveniencia, decide omitir la intervención
del Congreso en el tratamiento de una temática determinada, pues, a la postre, no la
omite, sino que la provoca, la fuerza. En tal sentido, el Congreso se verá obligado a
expedirse no pudiendo guardar silencio.

III - LAS SITUACIONES DE EMERGENCIA


Se ha dicho que las emergencias son situaciones anormales o casos críticos que,
previsibles o no, resultan extraordinarios y excepcionales. Este carácter excepcional
proviene no tanto de la rareza o falta de frecuencia del fenómeno o episodio, sino, por más
repetido que resulte, de cuanto se lo considera patológico dentro del orden previsto por la
Constitución. Por eso, siempre se lo reputa peligroso, se procura frente o contra él la
defensa de una seguridad jurídica, y se hace valer la doctrina del estado de necesidad.(18)
Sagüés, al tratar el tema de la emergencia, la considera como “…un tipo o variable
de la doctrina del estado de necesidad: la que refiere a una situación de necesidad
imprevista y transitoria”.(19)

(14) Conf. art. 10, L. 26122


(15) Conf. art. 21, L. 26122
(16) Conf. art. 22, L. 26122
(17) Conf. Walter F. Carnota y Maraniello, Patricio A.: “Derecho constitucional” - LL - Cap. II.3 “Los
decretos de Necesidad y Urgencia” - pág. 260
(18) Conf. Bidart Campos, German J.: “Manual de la Constitución reformada” - Ed. Ediar - Bs. As.
- 1998 - T. 2 - pág. 349
(19) Conf. Sagüés, Néstor P.: “Elementos de derecho constitucional” - 2ª ed. - Ed. Astrea - 1997 - pág. 189

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PATRICIO J. TORTI CERQUETTI

En la misma inteligencia, Linares Quintana dice que “…ante circunstancias extraor-


dinarias que perturben o amenacen el orden internacional y hasta la vida del Estado, como
las que caracterizan a una conmoción interior o a una guerra, las autoridades deben hallarse
investidas de los poderes adecuados para una eficiente defensa del orden constitucional,
aun cuando ello se traduzca en un descaecimiento de las garantías de la libertad
individual”.(20)
Siguiendo tales doctrinas, cabe distinguir a las “emergencias”, entendidas como los
acontecimientos reales o fácticos que perturban el orden constitucional, de los “institutos
de emergencia”, que serían herramientas del derecho a modo de medidas de prevención,
seguridad y remedio para contener, atenuar o subsanar las emergencias.
Si bien la emergencia no autoriza el ejercicio por el gobierno de poderes que la
constitución no le acuerda, cabe resaltar que sí justifica, en relación a los poderes
concedidos, un ejercicio pleno y a menudo diverso de los mismos, teniendo en conside-
ración las circunstancias excepcionales. De manera tal que se permite un uso más intenso
y urgente del poder estatal en momentos de perturbación y de emergencia.
Resulta menester mencionar que debe conciliarse la necesidad de contener y
superar la situación de emergencia con la eficacia de los medios elegidos a tal fin, los
cuales deben ser razonables(21), en aras de la protección de las personas y sus derechos y
libertades.
Desde la perspectiva de su clasificación, tal vez una de las más completas sería la
elaborada por el constitucionalista Mario Midón, con basamento en la múltiple catego-
rización, considerando los soportes esenciales de la emergencia y sus institutos.(22)
En lo que aquí interesa, nuestra constitución formal acepta una especie particular
de “instituto de emergencia” cuando autoriza, en el artículo 99, inciso 3), a que el Poder
Ejecutivo dicte decretos de “necesidad y urgencia”, con los condicionamientos y procedi-
mientos propios(23) frente a supuestos excepcionales que hicieran imposible transitar las
vías ordinarias para la sanción de las leyes.
Vale resaltar que la emergencia que habilitaría el uso de este instituto, comúnmente
nominado DNU, es la excepción, pero los constituyentes de 1994 trataron de atenuar el
presidencialismo al fortalecer el rol del Congreso y la independencia del Poder Judicial,
estableciendo una “regla general” terminante en la parte primera del artículo 99, inciso
3), al expresar que “el Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad
absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo”.
Entonces, podemos afirmar que a partir de la reforma de 1994 se le otorgó rango
constitucional a una institución que, casi desde siempre, había sido ejercida por el Poder
Ejecutivo.
El objetivo perseguido fue el de limitar al máximo el dictado de los decretos de
necesidad y urgencia, no obstante lo cual, este instituto excepcional -y en muchos
aspectos de emergencia- siguió siendo utilizado por el Poder Ejecutivo, ante la falta de
reacción del Congreso y la actitud permisiva de la jurisprudencia de la CSJN.

(20) Conf. Linares Quintana, Segundo V.: “Tratado de la ciencia del derecho constitucional” - Ed.
Alfa - 1956 - T. 5 - pág. 395
(21) Es decir, debe existir una proporción y adecuación entre la medida dispuesta, el fin perseguido
y los motivos y causas que dan lugar a la medida de emergencia
(22) Conf. Midón, Mario R.: “Decretos de necesidad y urgencia. En la Constitución Nacional y los
ordenamientos provinciales” - LL - 2001
(23) Ver lo desarrollado en el pto. II del presente artículo

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EL DECRETO 27/2018: APROXIMACIONES Y REFLEXIONES SOBRE LA UTILIZACIÓN…

IV - CRÍTICA
En consideración a lo expuesto, cabría entender por “necesidad” aquella situación
en la cual, de no intervenir el Poder Ejecutivo con premura, podría ocasionarse un riguroso
perjuicio al interés social, por ende, solamente la actuación del Ejecutivo habría de
disminuir o anular los efectos disvaliosos propios de determinadas circunstancias fácticas.
Lo realmente transcendente es delimitar en qué supuestos puede surgir esa
necesidad, es decir, si se trata de un dato plenamente objetivo en relación con determi-
nadas materias que pueden ser calificadas universalmente como necesidades de una
actuación urgente (por ej.emplo, catástrofes naturales), o bien por el contrario, el concepto
se refiere a necesidades relativas que son evacuadas desde la óptica de una determinada
idea política o programa de gobierno.(24)
Desde esta perspectiva, analizar el cometido del DNU 27/2018 de “Desburocra-
tización y Simplificación” presenta dos alternativas.
Adoptar una posición por la cual el Poder Ejecutivo posee un margen sustancial-
mente amplio en materia de discrecionalidad, de forma tal que la necesidad planteada se
vincule casi exclusivamente a la óptica o idea política que pretende el Gobierno en
ejercicio.
O bien, postular la ausencia total de discrecionalidad por parte del Poder Ejecutivo
en relación a las circunstancias que podrían derivar en la necesidad de un DNU, por tanto,
las razones de su viabilidad debieran ser objetivamente apreciables por cualquier
observador, independientemente de la política que se siga.
Aunado a esto, debe existir siempre la “urgencia”, que obliga al Poder Ejecutivo a
la realización de determinadas acciones, las cuales no dependen de su voluntad, sino que
responden a la “necesidad” y ambas nociones juntas deben estar direccionadas hacia un
fin específico.

V - COLOFÓN
El gran interrogante aquí es si el dictado de este DNU 27/2018 -de una imponente
magnitud en cuanto a su contenido y las modificaciones que genera- resulta ser efectiva-
mente “necesario” y “urgente”, no pudiendo en ese caso, seguirse el trámite ordinario de
sanción de las leyes por el Congreso.
Participo de la idea de que la decisión del Poder Ejecutivo de sancionar un decreto
de necesidad y urgencia posee naturaleza discrecional, mas no debe ser arbitraria.
En tal sentido, merece ser citado al doctor Walter Carnota al expresar que “el
artículo 99, inciso 3), de la CN tiene así un alto contenido político pues impide la parálisis
de la acción gobierno (que en un sistema presidencialista es de extrema gravedad) por la
falta de coincidencia entre el PE y el PL, cuando el primero no recibe el suficiente apoyo del
segundo, lo que incluso puede suceder por la conducta de legisladores del propio partido
oficialista. En definitiva, prevalecerá la decisión del PL (quien puede rechazar los decretos
de necesidad y urgencia) pero este tendrá que ser expresa, previo debate, del que

(24) Gil Domínguez, Andrés: “Constitución, emergencia y amparo” - Ed. Ad-Hoc - 2002 - pág. 22

21
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PATRICIO J. TORTI CERQUETTI

probablemente surja una ley con un contenido distinto que el del decreto de necesidad y
urgencia rechazado, pero con algún contenido y no con el mero silencio”.(25)
La sanción de un decreto de necesidad y urgencia no debe ser considerada per se
como una actuación irregular del Ejecutivo, pues resulta imperioso en tales circunstancias
no quedarse en las formas -las cuales siempre son importantes en derecho- sino que debe
prevalecer el fondo o la sustancia, siendo esto último lo que habrá de definir la suerte de
este DNU 27/2018 en las diversas etapas de su tratamiento.

(25) Conf. Walter F. Carnota y Maraniello, Patricio A.: “Derecho constitucional” - LL - Cap. II.3 “Los
decretos de Necesidad y Urgencia” - pág. 265

22
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LA PROHIBICIÓN DEL “TESTAFERRO” COMO


“SOCIO”. ALCANCES Y EFECTOS LEGALES
DEL DECRETO 27/2018

Eduardo M. Favier Dubois(*)

En esta entrega se analizan las recientes modificaciones a la LGS en virtud del


decreto 27/2018 que modifica los artículos 34 y 35 de la LGS, por el que se prohíbe la
figura del testaferro como socio.

I - LA NUEVA NORMATIVA LEGAL


El reciente decreto (PEN) 27/2018, invocando razones de necesidad y urgencia(1),
ha modificado diversas normas legales entre las que se encuentran los artículos 34 y 35
de la ley 19550 general de sociedades cuyos textos quedan de la siguiente forma:

Art. 34 - “Prohibición. Queda prohibida la actuación societaria del socio


aparente o prestanombre y la del socio oculto” (art. 3, D. 27/2018).
Art. 35 - “Responsabilidades. La infracción de lo establecido en el artículo
anterior hará al socio aparente o prestanombre y al socio oculto responsables
en forma subsidiaria, solidaria e ilimitada de conformidad con lo establecido
por el artículo 125 de esta ley” (art. 4, D. 27/2018).

(*) Ex juez nacional en lo Comercial. Profesor titular de Derecho Comercial (UBA). Doctor en
Derecho (UBA). Profesor visitante en 14 universidades extranjeras. Autor de numerosos libros sobre
la especialidad
(1) En el punto formulamos nuestras reservas constitucionales al tema sobre la base del art. 99, incs.
1) y 2), CN y L. 26122, por lo que la presente colaboración debe entenderse condicionada a que el
D. 27/2018 pase el test de constitucionalidad en su oportunidad

23
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EDUARDO M. FAVIER DUBOIS

Los textos anteriores de la ley 19550 decían:

Art. 34 - “Socio aparente: el que prestare su nombre como socio no será


reputado como tal respecto de los verdaderos socios, tenga o no parte en las
ganancias de la sociedad: pero con relación a terceros, será considerado con
las obligaciones y responsabilidades de un socio, salvo su acción contra los
socios para ser indemnizado de lo que pagare.
Socio oculto: la responsabilidad del socio oculto es ilimitada y solidaria en la
forma establecida en el artículo 125”.
Art. 35 - “Socio del socio: cualquier socio puede dar participación a terceros
en lo que le corresponde en ese carácter. Los partícipes carecerán de la calidad
de socio y de toda acción social; y se les aplicarán las reglas sobre sociedades
accidentales y en participación”.

II - LOS TESTAFERROS
La problemática del socio aparente o prestanombre y del socio oculto remite a la
cuestión del testaferro en materia societaria, esto es, a la actuación de una persona que,
actuando en nombre propio (socio aparente o testaferro) en rigor ejecuta intereses ajenos
(socio oculto o principal).
El uso del testaferro importa un sistema de interposición personal en la titularidad
de bienes, derechos o funciones, donde el sujeto que aparece como titular (el testaferro)
no es tal sino que lo hace en interés y sometido a la voluntad de otro sujeto (el principal
o titular real).(2)
Asimismo, la problemática de los testaferros exige diferenciar los casos de personas
humanas de los propios de las personas jurídicas.

1. Personas humanas
En primer término, en el caso de personas humanas que actúan como testaferros,
se presenta muy particularmente el denominado “costo de agencia”, o sea el riesgo de que
el testaferro, una vez munido de la titularidad formal, actúe en su propio interés y no en
el interés del principal o que reclame una compensación no pactada cuando se le solicita
que transfiera el bien.
A esos riesgos “voluntarios” se suman otros derivados de los supuestos de muerte,
incapacidad, embargo o quiebra del testaferro, que pueden impedir realizar la transfe-
rencia en la oportunidad acordada.
Entre los casos de testaferros personas humanas podemos destacar los siguientes:
a) Testaferros profesionales: se trata de personas con título profesional o avezadas en los
negocios a las que, en muchos casos, se les promete una participación en los resul-
tados(3). Aquí existe el riesgo de que intente quedarse con el negocio o sacar ventajas
de su poder formal.

(2) Ver Favier Dubois, Eduardo M. (h.) y Favier Dubois, Eduardo M. (p.): “La actuación de ‘testaferros’
en el derecho societario. El socio aparente y el socio oculto” - ERREPAR - DSE - N° 254 - enero/2008
- T. XXI - pág. 5 - Cita digital EOLDC054788A; “Los ‘testaferros’ frente a la ley 27260 de
sinceramiento fiscal (‘blanqueo’): condiciones legales y oportunidades” - LL - T. 2016-E - págs. 1/4
(3) En estos casos suele haber un convenio escrito y un pacto de indemnidad a favor del “testaferro”

24
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LA PROHIBICIÓN DEL “TESTAFERRO” COMO “SOCIO”. ALCANCES Y EFECTOS LEGALES…

b) Testaferros empleados: generalmente son ya empleados de confianza del principal o


de sus profesionales. Aquí el riesgo puede ser el chantaje, sobre todo cuando el vínculo
contractual precedente (relación de dependencia) se interrumpe.
c) Testaferros homeless: se trata de una persona desocupada o subocupada, poco
instruida, carente de bienes y que se limita a firmar lo que se le solicita a cambio de
una retribución fija o de un pago al momento de cada firma. El riesgo está en que se
descubra su real situación social y cultural y en que si llega a ser interrogado en juicio
civil o penal no pueda mantener el secreto sobre la titularidad real.
d) Testaferros familiares: es muy frecuente utilizar al cónyuge o a un pariente sanguíneo
o político del principal. Generalmente no se firma un contradocumento(4) por la
confianza y porque el encargo suele ser gratuito. El gran riesgo es que una contingencia
o conflicto familiar (pelea, divorcio, nuevas nupcias, muerte, sucesión, etc.) lo lleve a
desconocer tal calidad y pretenda quedarse con los bienes. Por otro lado, en estos casos
existe la posibilidad de que los terceros, previa investigación, puedan detectar el
vínculo familiar y de que no pueda acreditarse la solvencia económica o la idoneidad
para la operación por parte del prestanombre.

2. Personas jurídicas
En segundo lugar, también pueden ser utilizadas las personas jurídicas como
testaferros, en particular las sociedades de la ley 19550, muchas veces utilizadas para
ocultar propiedades con finalidades de evasión familiar, patrimonial o fiscal.
A ello se suma como atractivo el hecho de que dentro del propio régimen societario,
mediante la utilización de testaferros, hombres de paja, socios aparentes(5) o prestanom-
bres, se pueden también vulnerar las reglas que restringen o sancionan la unipersonalidad
o las que establecen determinadas incompatibilidades o responsabilidades a los socios o
administradores.
En materia de testaferros societarios pueden distinguirse, entre otros, tres casos:
1. Sociedades extranjeras: la sociedad está constituida en el exterior (art. 118, LGS),
carece de actividades en el país y aparece como titular de un bien, pero el principal no
aparece ni como socio ni como administrador de la misma. Es el caso, entre otras, de
las sociedades offshore, con acciones al portador y el de otras sociedades extranjeras
cuando los socios y administradores son terceras personas jurídicas o humanas.
Al respecto, debe mencionarse que la posibilidad de acudir a las sociedades offshore
ha quedado en gran parte limitada a partir de la sanción de normas restrictivas y
prohibitivas mediante la resolución general (IGJ) 7/2003(6), en normativa reiterada por
la actual resolución general (IGJ) 7/2015.(7)

(4) El contradocumento suele ser una declaración escrita firmada por ambas partes sobre la verdadera
titularidad y sobre la obligación de transferir la propiedad del bien o sus frutos. A veces se reemplaza
o complementa con un poder para vender o con una venta firmada con fecha en blanco
(5) Ver trabajo citado en nota 2
(6) Ver Favier Dubois, Eduardo M. (h.): “Sociedades offshore. Necesidad de prevenir en todo el país
su uso indebido” - IX Congreso Argentino de Derecho Societario - Santa Fe - 2004 - Universidad de
Tucumán - T. I - pág. 245, con la colaboración de Spagnolo, Lucía: “La resolución general 2/2005 de
la Inspección General de Justicia y el debate sobre las sociedades offshore” - LL - N° 43 - año LXIX -
2/3/2005 - pág. 8
(7) Si bien dichas normas solo rigen en Capital Federal y en algunas jurisdicciones del interior que
las adoptaron, han introducido a nivel sociológico un estado general de sospecha sobre las sociedades
offshore que rige en todo el país y que desalienta su utilización

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EDUARDO M. FAVIER DUBOIS

2. Sociedades locales no operativas: es similar al anterior en cuanto la sociedad fue


constituida a los fines de la titularidad y no es operativa, pero el verdadero dueño figura
como socio y administrador.(8)
3. Sociedades locales operativas: la sociedad ejerce su objeto social y no fue constituida
para una titularidad ficta. Sin embargo, hay bienes de terceros o de socios que figuran
en su patrimonio, hipótesis frecuente en sociedades de familia.(9)

III - RELACIONES JURÍDICAS


En el tema legal cabe diferenciar, por un lado, la relación jurídica entre el testaferro
y el principal y, por el otro, la calificación del acto jurídico donde se produce la interpo-
sición de personas.

1. Relación jurídica entre testaferro y principal: el mandato


En cuanto a la relación entre testaferro y principal, dado que el testaferro realiza
actos jurídicos en interés del principal, dicha relación configura un contrato de mandato
(art. 1319, CCyCo.).
Ahora bien, como el testaferro actúa “en nombre propio pero en interés del mandante”
se presenta la situación del “mandato sin representación” prevista por el artículo 1321 del
CCyCo., siéndole aplicables para la relación entre mandante y mandatario las reglas del
Capítulo sobre “Mandato” (Cap. 8, Tít. IV, Libro III, CCyCo.) y además, en lo que no esté
modificado, también las reglas de los artículos 362 y siguientes (conf. art. 1320, segundo
párr., CCyCo.).

2. Calificación del acto jurídico de adquisición: la simulación


Cabe diferenciar, inicialmente, a la interposición ficta de persona de los casos de
interposición real de persona, como ocurre cuando interviene un comisionista en un
negocio (art. 222, segundo párr., y art. 232 y ss., CCo.) o recibe los bienes un fiduciario
(arts. 1666 y concs.), casos donde no existe simulación.
En cuanto a la interposición ficta, el acto jurídico (compraventa, cesión, donación
o aporte a sociedad, etc.) por el cual la titularidad de ciertos bienes o derechos son puestos
a nombre del testaferro en lugar de ponerse a nombre del principal configura un caso de
simulación.
En efecto, el artículo 333 del CCyCo. caracteriza a la simulación, entre otros casos
“...cuando por él (acto) se constituyen o transmiten derechos a personas interpuestas que
no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o transmiten”.
Las hipótesis más frecuentes de simulación por interposición personal son:
1. Que un tercero transfiera bienes o derechos al testaferro sobre la base de una contra-
prestación que proviene de o corresponde al principal (simulación relativa por
interposición ficta de persona).

(8) Estas sociedades son susceptibles de ser declaradas por terceros afectados como “inoponibles”
(art. 54, LGS) dado su fin extrasocietario en tanto no tienen el objeto empresario exigido por el art.
1, L. 19550
(9) Sobre el marco legal de la empresa familiar, ver Favier Dubois, Eduardo M. (h.) (Dir.): “La empresa
familiar en el Código Civil y Comercial” - Ed. Ad-Hoc - 2015

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LA PROHIBICIÓN DEL “TESTAFERRO” COMO “SOCIO”. ALCANCES Y EFECTOS LEGALES…

2. Que bienes o derechos ya existentes en el patrimonio del principal sean transferidos


al testaferro sin contraprestación real (simulación absoluta por inexistencia de acto
encubierto).
Ahora bien, la simulación puede ser lícita o ilícita. Si es ilícita por violar la ley
o perjudicar a un tercero, ello provoca la nulidad del acto. En cambio, el acto será
plenamente eficaz si la simulación es lícita por no contravenir la ley ni perjudicar a un
tercero (art. 334).

3. Acciones entre las partes


Como regla, el contrato de mandato debe ser cumplido por las partes debiendo el
testaferro rendir cuentas y entregar los bienes, frutos y derechos recibidos cuando el
titular o principal los reclame, y el titular o principal deberá cumplir con la retribución
pactada y mantener indemne al testaferro, todo de acuerdo con lo pactado y con las reglas
del contrato de mandato.
Ahora bien, si no lo hacen espontáneamente y la simulación es ilícita porque
incumple la ley (v. gr., evasión fiscal) o porque perjudica a un tercero (sustrae bienes al
embargo de un acreedor), en principio no habría acción legal entre testaferro y principal
para los reclamos recíprocos (art. 335, primer párr., primera parte, CCyCo.).
Sin embargo, en caso de que las partes “no puedan obtener beneficio alguno de las
resultas del ejercicio de la acción de simulación” pueden ejercerse acciones de cumpli-
miento entre ellas (art. 335, primer párr., última parte, CCyCo.).
En el punto deben diferenciarse la actitud honesta de desandar el engaño perju-
dicial de la actitud deshonesta de buscar consolidar el perjuicio a los damnificados o la
vulneración de la ley. En tal sentido, la doctrina ha entendido que el beneficio prohibido
no se refiere a la recuperación de los bienes por parte del principal, porque siempre fueron
propios, sino a los beneficios de haber articulado la simulación, como sería el de poder
oponer la excepción de prescripción frente a acciones intentadas por acreedores que no
accionaron antes por el ocultamiento de la titularidad de los bienes.(10)
También ha sostenido Brebbia que “la acción entablada por la parte procederá, aun
cuando se obtenga un beneficio, si al mismo tiempo se satisfacen los legítimos intereses de
terceros”.(11)
La prueba de la simulación exige un contradocumento(12) pero puede prescindirse
del mismo cuando la simulación es inequívoca y hay razones para que no se haya otorgado
o presentado (art. 335, última parte), como ocurre generalmente con los testaferros
familiares.

(10) Ver Alterini, Jorge y Alterini, Ignacio (Coord.): “Código Civil y Comercial comentado” - LL -
2015 - T. II (a cargo de José W. Tobías) - pág. 751
(11) Brebbia, Roberto H.: “Hechos y actos jurídicos” - Ed. Astrea - Bs. As. - T. II - pág. 316
(12) Como ya se dijo, es un documento firmado por el testaferro reconociendo la titularidad y su
obligación de transferir bienes o derechos al principal o al tercero que este indique. En algunos casos
existe un poder irrevocable o una venta firmada en blanco

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EDUARDO M. FAVIER DUBOIS

IV - LA NUEVA PROHIBICIÓN LEGAL DE ACUDIR AL TESTAFERRO COMO SOCIO

1. Generalidades
En el contexto señalado corresponde analizar los alcances de la nueva normativa
que establece que “queda prohibida la actuación societaria del socio aparente o presta-
nombre y la del socio oculto” (nuevo art. 34, LGS).
Resulta claro, a nuestro juicio, que el régimen, con loables fundamentos de
transparencia (ver infra), declara ilícito el acto de constitución de un testaferro societario
y la causa del mandato.
En consecuencia, a partir de ahora, tanto la adquisición o transferencia de la
propiedad de las acciones, cuotas o participaciones sociales por cualquier título (aporte
inicial, compraventa, donación, suscripción de aumento de capital, etc.), como el mandato
a tales fines, deben reputarse nulos al tener un objeto prohibido por la ley (art. 279,
CCyCo.) en la medida en que existan un socio oculto y un socio aparente.
Ello sin duda tendrá importantes y trascendentes efectos frente a la sociedad, los
otros socios y a los terceros, que podrán desconocer el acto e impedir la actuación del
testaferro en los actos sociales.
Sin embargo, y entre las partes, seguirán rigiendo los principios que, en ciertas
condiciones, permiten accionar en la simulación ilícita en los términos de lo señalado en
el Capítulo 3.3.

2. La responsabilidad agravada del socio oculto y su fundamento


En el texto anterior del artículo 34, última parte, el socio oculto respondía en forma
“ilimitada y solidaria en la forma establecida por el artículo 125”, o sea por las obligaciones
sociales pero en modo subsidiario.
Dicha responsabilidad se había proyectado suprimir en el artículo 19 del Antepro-
yecto de Reformas a la Ley de Sociedades elaborado por la Comisión creada por la
resolución (MJDH) 112/2008, el que postulaba sustituir el artículo 34 de la ley 19550
por el siguiente texto: “Responsabilidad por la apariencia. Socio oculto: el que preste su
nombre como socio o tolere que su nombre sea difundido como si fuese socio no será
reputado como tal respecto de los verdaderos socios, tenga o no participación en las
ganancias de la sociedad; pero con relación a los terceros será considerado con las
obligaciones y responsabilidades de un socio, salvo su acción contra la sociedad o los socios
para ser indemnizado de lo que pagare. También responde ante terceros el socio que difunde
o consiente la exposición de su nombre o el empleo de cualquier medio idóneo para generar
confianza en la aparente solvencia de la sociedad por el implícito respaldo patrimonial que
se sugiere, induciendo a equívocos conducentes a la concesión de recursos o de crédito”.(13)

(13) Como se advierte, el Anteproyecto suprime la responsabilidad ilimitada del socio oculto. En
cambio, destaca la responsabilidad por apariencia societaria, sea en el rol de socio o de tercero
vinculado, en propuesta que en su momento fue aprobada por la doctrina. Ver Vítolo y Pardini
(Coords.): “Nuevas perspectivas en el derecho societario y el Anteproyecto de Reforma a la Ley de
Sociedades Comerciales” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2005 [las ponencias de las Dras. Marisa L. Pugliese
(pág. 577) y Guillermina Tajan (pág. 585)]

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LA PROHIBICIÓN DEL “TESTAFERRO” COMO “SOCIO”. ALCANCES Y EFECTOS LEGALES…

Asimismo, corresponde señalar una moderna tendencia legal a disminuir la respon-


sabilidad de los socios por las deudas sociales y a agravar la responsabilidad de los
administradores.(14)
Sin embargo, en el caso del socio oculto, la necesidad de evitar tal actuación y de
conocer al verdadero titular del interés (que aporta fondos, toma decisiones y percibe
dividendos) se vincula hoy a la prevención del lavado de dinero, lo que exige mantener la
responsabilidad amplia.
Al respecto, los considerandos del decreto en cuestión, en su Capítulo II, expresa-
mente señalan: “...que, asimismo, en la tercera ronda de evaluaciones mutuas del Grupo
de Acción Financiera Internacional (GAFI), punto 5 (personas jurídicas y estructuras
jurídicas y organizaciones sin fines de lucro), párrafos 728 al 731 y 746 (Recomendación
33), se ha indicado la necesidad de derogar o modificar los artículos 34 y 35 de la ley
general de sociedades 19550 (t.o. 1984) y sus modificaciones que permiten ‘terceros
designados’. Que la normativa cuestionada no puede seguir vigente en la medida en que
incentiva conductas o situaciones contrarias al curso de acción que se ha propuesto el
Estado Nacional como políticas de Estado en materia de transparencia y en el combate al
lavado de activos. Que a ello debe sumarse el proceso de ingreso a la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que recientemente ha iniciado nuestro país,
lo que requiere también adecuar la normativa interna observada a las exigencias que indica
ese Organismo Internacional como condiciones necesarias de cumplimiento a sus reglas
generales en la materia, para el ingreso al que aspira nuestro país como miembro pleno.
Que, en esa inteligencia, es necesario efectuar modificaciones a nuestra legislación para
manifestar la voluntad del Gobierno Nacional de terminar con figuras legales que justifican
conductas claramente contrarias a las políticas de Estado trazadas, que no hacen más que
perjudicar los esfuerzos encaminados a potenciar el intercambio comercial con los demás
países que integran aquella organización...”.

3. El agravamiento de la responsabilidad del testaferro


Quizás como una medida complementaria para sancionar la conducta prohibida
el nuevo texto establece, además de mantener la responsabilidad del socio oculto, la
responsabilidad del socio aparente o testaferro en iguales condiciones, o sea en forma
subsidiaria, ilimitada y solidaria por las deudas sociales.
Esto es una importante innovación que busca sancionar al cómplice o copartícipe
de la maniobra de ocultamiento.

4. El caso de las sociedades vehículo


Se trata de sociedades constituidas en el extranjero que son solo un instrumento o
vehículo de inversión de otras sociedades operativas. La reglamentación de la IGJ las
exime de cumplir requisitos propios pero les impone un amplio régimen informativo
respecto de la sociedad que las controla.(15)

(14) Favier Dubois, Eduardo M.: “Cambios en la responsabilidad de socios y directores: ganadores y
perdedores en las últimas reformas legales” - Disponible en www.todaviasomospocos.com
(15) Conforme a lo previsto por los arts. 238 y 252, Anexo A, RG (IGJ) 7/2015, el cumplimiento de
los requisitos del art. 206, inc. 4), subincs. a) y b); y 245, inc. 4), Anexo A, RG (IGJ) 7/2015 está
dispensado a aquellas sociedades constituidas en el extranjero cuya inscripción se solicite para el
exclusivo fin de ser “vehículo” o instrumento de inversión de otra sociedad que directa o indirecta-

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EDUARDO M. FAVIER DUBOIS

En tales condiciones, las sociedades extranjeras no incurrirán en la prohibición de


testaferro en la medida en que acrediten tener actividad principal fuera del país o ser
vehículo de otra sociedad en tales condiciones.
De lo contrario, la actuación de una sociedad extranjera donde no se individualice
a sus destinatarios finales podrá ser calificada como un acto de interposición personal
prohibido por el artículo 34 de la ley 19550.

V - LÍMITES DE LA PROHIBICIÓN LEGAL

1. Límite temporal
Aun cuando pueda reputarse que la prohibición es de orden público o al menos
una norma imperativa e inderogable por las partes, es claro que la misma no puede ser
retroactiva y no podrá afectar situaciones previas ya consolidadas (art. 7, CCyCo.), o sea
que no transformará en ilícitos los mandatos y adquisiciones preexistentes, cuya licitud
dependerá en cada caso de su “causa” conforme a la legislación anterior.
En el caso, debe tenerse en cuenta que todas las individualizaciones de titulari-
dades de acciones, cuotas o participaciones sociales realizadas bajo la protección de la
ley 27260(16) se mantienen plenamente vigentes sin sufrir modificación alguna, inclusive
en los casos en que no se hubieran realizado todavía las respectivas transferencias de
titularidades.

2. Límite material
La prohibición de testaferro rige solo para el caso de titularidades societarias sujetas
a la ley 19550. En consecuencia, no existe una prohibición genérica de acudir al mandato
sin representación para otros negocios diversos a la titularidad de acciones, que en sí
mismos no sean actos prohibidos por la ley (titularidades de inmuebles, negocios, etc.),
rigiendo las reglas oportunamente señaladas según se trate de actos lícitos o ilícitos
conforme a la causa de cada uno.

mente ejerza su control por poseer derechos de voto suficientes para formar la voluntad social de la
peticionaria. Las reglas son las siguientes: (i) Se dispensa a la sociedad “vehículo” del cumplimiento
de los requisitos de los arts. 206, inc. 4), subincs. a) y b); y 245, inc. 4), Anexo A, RG (IGJ) 7/2015,
los cuales deben ser cumplidos por la sociedad controlante, ya sea directa o indirecta de la sociedad
peticionaria de la inscripción. (ii) En caso de control conjunto, directo o indirecto, deberán cumplirse
los requisitos de los arts. 206, inc. 4), subincs. a) y b); y 245, inc. 4), Anexo A, RG (IGJ) 7/2015 por
parte de todas las sociedades que ejerzan el control sobre la sociedad peticionaria de la inscripción
como sociedad “vehículo”. (iii) En caso de control directo o indirecto de la sociedad peticionaria,
cada una de las controlantes deberá acompañar una declaración jurada -con las firmas de los
otorgantes debidamente certificadas en cuanto a su identidad y carácter y con las legalizaciones
correspondientes- conteniendo la manifestación expresa de reconocimiento de que la sociedad
peticionaria es su “vehículo” de inversión
(16) Favier Dubois, Eduardo M.: “Los ‘testaferros’ frente a la ley 27260 de sinceramiento fiscal
(‘blanqueo’): condiciones legales y oportunidades” - LL - T. 2016-E - págs. 1/4

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LA PROHIBICIÓN DEL “TESTAFERRO” COMO “SOCIO”. ALCANCES Y EFECTOS LEGALES…

3. Otras relaciones societarias


Tampoco la nueva normativa prohíbe expresamente la utilización de testaferros
para otras actuaciones societarias diversas a la calidad de socio, como es el caso de los
administradores, sin perjuicio de mantenerse vigentes las normas que llevan a sancionar
o a hacer responsables a los “administradores de hecho”(17) y a los “controlantes”(18), según
el caso.

VI - LA REGLAMENTACIÓN DEL SOCIO DEL SOCIO


El artículo 35 de la LGS que establecía cuál era la situación del “socio del socio” ha
sido reemplazado sin contener norma alguna sobre el particular.
De todos modos, entendemos que sigue siendo aplicable el régimen de los negocios
en participación de los artículos 1448 a 1452 del CCyCo.

VII - CONCLUSIONES
El decreto 27/2018, arrogándose funciones legislativas de excepción, modifica a
los artículos 34 y 35 de la ley 19550 estableciendo:
1. Que la actuación como socio oculto y como socio aparente, prestanombre o testaferro
en una sociedad, sea por persona humana o persona jurídica es un “acto prohibido por
la ley” y, por ende, “nulo” e “ilícito”, lo que determina la ilicitud de las adquisiciones o
transferencias y de los mandatos respectivos.
2. Que son responsables en forma ilimitada, solidaria y subsidiaria, por las deudas
sociales, tanto el socio aparente, prestanombre o testaferro, como el socio oculto.
3. En virtud de tal prohibición, la sociedad, los restantes socios y los terceros podrán
desconocer el acto e impedir la actuación del testaferro en los actos sociales,
imputando el acto al principal o socio oculto.
4. No obstante ello, y aun cuando la simulación sea ilícita por violar la ley societaria, las
partes pueden requerir que se deje sin efecto el acto simulado, recuperando las
acciones, cuotas o partes sociales el principal, si ellas “no pueden obtener beneficio
alguno de la acción” (art. 335, CCyCo.), beneficio que no consiste en la recuperación
de los bienes y que no se computa si se compensa a los terceros afectados.
5. La prohibición no es retroactiva ni alcanza a las situaciones ya consumadas, no afecta
la eventual licitud de otros negocios donde hay mandato sin representación y solo se
aplica para titularidades de acciones, cuotas o partes sociales y no para otras funciones
societarias.
6. La reforma ha derogado al régimen legal del socio del socio, pero el mismo queda regido
por las normas de los negocios en participación del CCyCo.

(17) Conf. art. 173, L. 24522. Favier Dubois, Eduardo M.: “El representante ‘de hecho’ y la apariencia
en la actuación societaria” - ERREPAR - DSE - N° 105 - agosto/1996 - págs. 202/9 - Cita digital
EOLDC059825A
(18) Arts. 54 y conc., L. 19550 y art. 161, L. 24522

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REGISTROS CONTABLES Y SOCIETARIOS


DIGITALES. EL DECRETO 27/2018 Y LA REFORMA
A LA LEY GENERAL DE SOCIEDADES

Julieta Alvarez Millet(*)

I - INTRODUCCIÓN
El decreto 27/2018, dictado por el Poder Ejecutivo Nacional el pasado 10 de enero,
modifica diversas normas en materia societaria, en su intento de simplificar y reducir
cargas innecesarias para el ciudadano.
En materia de registros contables y societarios, se implementa, en consonancia con
lo dispuesto por la ley 27349 de apoyo al capital emprendedor y de creación de las
sociedades por acciones simplificadas (SAS), la posibilidad, para las sociedades tipificadas
por la ley 19550, de llevar dichos registros a través de medios digitales, en reemplazo del
sistema previsto en el texto anterior de la ley general de sociedades y el artículo 320 del
Código Civil y Comercial de la Nación.
La finalidad del Poder Ejecutivo es evitar la desigualdad que se genera entre las
empresas en función del tipo societario que utilizan como vehículo jurídico y que limita
los beneficios económicos y la simplificación de la vida societaria.

II - ANTECEDENTES
El artículo 320 del Código Civil y Comercial de la Nación dispone que todas las
personas jurídicas privadas y quienes realizan una actividad económica organizada, o
sean titulares de una empresa, deban llevar contabilidad.

(*) Abogada (UCA). Premáster en Derecho Empresario (Universidad Austral). Autora de trabajos
sobre la especialidad. Asesora legal de empresas nacionales y extranjeras

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JULIETA ALVAREZ MILLET

En este sentido, la normativa agrega que la contabilidad debe ser llevada sobre una
base uniforme de la que resulte un cuadro verídico de las actividades y actos que deben
registrarse, de modo que se permita la individualización de las operaciones. La conta-
bilidad se acredita mediante la utilización de libros debidamente encuadernados, los
cuales deben ser presentados en el Registro Público correspondiente para su individua-
lización.
Se prohíbe:
a) Alterar el orden en que los asientos deben ser hechos.
b) Dejar blancos que puedan ser utilizados para intercalaciones o adiciones entre los
asientos.
c) Interlinear, raspar, enmendar o tachar. Todas las equivocaciones y omisiones deben
salvarse mediante un nuevo asiento.
d) Mutilar parte alguna del libro, arrancar hojas o alterar su encuadernación o foliatura.
e) Cualquier otra circunstancia que afecte la inalterabilidad de las registraciones.
Los mismos deben ser llevados en forma cronológica, actualizada, sin alteración
alguna que no haya sido debidamente salvada, en idioma y moneda nacional.
Deben permanecer en el domicilio de su titular, siendo, en el caso de personas
jurídicas privadas, su sede social, la que debe estar debidamente inscripta en el registro
público correspondiente.
El Código Civil y Comercial de la Nación dispone como libros obligatorios el Diario,
Inventario y Balances, aquellos que correspondan a una adecuada integración de un
sistema de contabilidad y que exija la importancia y naturaleza de las actividades a
desarrollar, y aquellos que en forma especial disponga el mismo código u otras leyes.
Con anterioridad al decreto 27/2018, la ley general de sociedades disponía, en los
artículos 73, 162, 213, 238 y 290, la forma de llevar los registros societarios y contables,
exigiendo en todos los casos la trascripción de los mismos en libros.
Los libros mencionados en estos artículos son: a) los libros de actas de los órganos
colegiados -art. 73-; b) el libro de resoluciones sociales para SRL -art. 162-; c) Libro de
Registro de Acciones -art. 213-; d) Libro de Depósito de Acciones y Registro de Asistencia
a Asambleas -art. 238- y e) Libro de Sindicatura Colegiada o Comisión Fiscalizadora -art.
290-.
La única excepción quedaba establecida en el artículo 61 de la ley 19550, que
habilitaba la opción de prescindir de libros cuando la autoridad de contralor autorice su
sustitución por ordenadores, medios mecánicos o magnéticos respecto de los registros
contables, con excepción del Libro de Inventarios y Balances. Este sistema debía permitir
la individualización de las operaciones, las cuentas deudoras y acreedoras y su posterior
verificación.
En este sentido, la Inspección General de Justicia, en el ámbito de la Ciudad de
Buenos Aires, reglamentó, en el artículo 326 y siguientes de la resolución general 7/2015,
el sistema de registro contable autorizado y los procedimientos a seguir para la obtención
de la autorización para llevar la contabilidad por medios mecánicos, magnéticos u otros,
así como los requisitos para cumplir con las presentaciones anuales y bianuales corres-
pondientes.
Frente a este panorama riguroso y estricto entró en vigencia la ley 27349, que en
su artículo 58 faculta a los registros públicos para que reglamenten e implementen los
mecanismos que permitan que las SAS -tipo societario creado por la mencionada ley-

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REGISTROS CONTABLES Y SOCIETARIOS DIGITALES. EL DECRETO 27/2018 Y LA REFORMA…

lleven todos sus registros contables y societarios a través de medios digitales y/o mediante
la creación de una página web en donde se encuentre volcada la totalidad de los registros.
En este marco, el Ministerio de Modernización, a través del decreto 434/2016,
aprobó el plan de modernización del Estado y contempló un plan que implementa una
plataforma horizontal informática de generación de documentos y expedientes electró-
nicos, registros y otros contenedores, al que denominó Sistema de Gestión Documental
Electrónica (GDE). Este es un sistema de caratulación, numeración, seguimiento y
registración de movimientos de todas las actuaciones y expedientes del sector público, y
en adición con el dictado del decreto 1063/2016, aprobó la implementación de la
plataforma de trámites a distancia (TAD) como el medio de interacción del ciudadano con
la administración, a través de la recepción y remisión por medios electrónicos de
presentaciones, escritos, solicitudes, notificaciones y comunicaciones.
Ambos sistemas fueron reglamentados por la resolución 90-E/2017 de la Secretaría
de Modernización Administrativa. Esta plataforma es utilizada para los trámites relativos
a las SAS que se constituyan en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

III - PANORAMA ACTUAL


Con el decreto 27/2018 se modificó el artículo 61 de la ley general de sociedades,
cuyo nuevo texto reza:

Art. 61 - “Podrá prescindirse del cumplimiento de las formalidades impuestas


por los artículos 73, 162, 213, 238 y 290 de la presente ley, como así también
de las impuestas por los artículos 320 y subsiguientes del Código Civil y
Comercial de la Nación para llevar los libros societarios y contables por
registros digitales mediante medios digitales de igual manera y forma que los
registros digitales de las sociedades por acciones simplificadas instituidas por
la ley 27349.
El Libro Diario podrá ser llevado con asientos globales que no comprendan
periodos mayores de un (1) mes.
El sistema de contabilización debe permitir la individualización de las
operaciones, las correspondientes cuentas deudoras y acreedoras y su
posterior verificación, con arreglo al artículo 321 del Código Civil y Comercial
de la Nación.
La Comisión Nacional de Valores dictará la normativa a ser aplicada a las
sociedades sujetas a su contralor.
Para el caso que se disponga la individualización, a través de medios digitales,
de la contabilidad y de los actos societarios correspondientes, los Registros
Públicos deberán implementar un sistema al solo efecto de comprobar el
cumplimiento del tracto registral, en las condiciones que se establezcan regla-
mentariamente”.

Los artículos de la ley general de sociedades y del Código Civil y Comercial de la


Nación a los que remite el nuevo texto del artículo 61 se refieren a los libros societarios
y contables que deben llevar las personas jurídicas tipificadas por la ley 19550. Sin
embargo, parece dejar de lado los libros que no están previstos en los artículos expre-

35
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JULIETA ALVAREZ MILLET

samente indicados, olvidándose los libros opcionales, o por ejemplo, el del Consejo de
Vigilancia. Asimismo, excluye a todas las demás personas jurídicas que el artículo 320
del Código Civil y Comercial considera, como fundaciones, cooperativas, asociaciones
civiles, mutuales, fideicomisos, uniones transitorias y cualquier otra forma asociativa.
Tomando como sustento de esta modificación lo establecido en el artículo 58 de la
ley de apoyo al capital emprendedor, se entiende que habla de los registros indispensables
como el Libro de Actas, el Registro de Acciones, el Diario y el Inventario y Balances.
El doctor Carlino(1) interpreta que la enumeración no es taxativa, sino que se trata
de libros indispensables, que han de acomodarse a las disposiciones del artículo 320 del
Código Civil y Comercial de la Nación, y que tratándose de registros digitales, no tienen
eficacia práctica las prohibiciones de los artículos 323 y 324 de dicho código.
Al eliminarse el sistema de autorización previsto en la redacción del anterior
artículo, que establecía la necesidad de autorización previa por parte del registro para la
sustitución de los libros en soporte papel por registros digitales, queda pendiente de
regulación por parte de los respectivos registros del nuevo sistema a implementar.

IV - SOCIEDADES POR ACCIONES SIMPLIFICADAS Y REGISTROS DIGITALES EN


LA CABA. PARALELISMO CON LAS SOCIEDADES TIPIFICADAS EN LA LEY 19550
Haciendo un paralelismo entre lo reglamentado para las SAS y lo que, en virtud de
la reforma del artículo 61 de la ley 19550 entiendo que a la brevedad se reglamentará
para las sociedades tipificadas en la ley 19550, en la Ciudad de Buenos Aires, la Ins-
pección General de Justicia implementó la resolución general 6/2017 que reglamenta los
registros digitales, los que serán habilitados automáticamente por el organismo al
momento de inscribirse una SAS.
En este sentido, establece que cada registro debe estar compuesto de archivos
digitales, los que serán inalterables y estarán guardados en formato pdf, zip o similar.
Al reglamentar el artículo 58 de la ley 27349, la resolución entiende por individua-
lización a la obtención de un criptograma, a través de la aplicación que se encontrará
disponible en la plataforma del Ministerio de Modernización y que contará con la función
de cotejar el criptograma con cualquier archivo digital y compararlo con el asentado en el
registro digital para verificar su legitimidad.
Asimismo, dispone que se entenderá por registración la información del número de
criptograma obtenido al momento de la individualización, en un registro propio que debe
llevar cada SAS. De esta forma, el sistema otorgará un recibo de encriptamiento por cada
registración efectuada.
Estos criptogramas deberán estar ordenados cronológicamente en carpetas por
cada registro digital, con el correspondiente recibo de encriptamiento, los que deben ser
alojados en la sede social y guardar dos copias de cada archivo digital en dos localizaciones
diferentes.
A los fines de asegurar la correlatividad y secuencia de los registros, cada docu-
mento debe tener en su encabezado el criptograma del documento anterior.

(1) Carlino, Bernardo: “El decreto (PEN) 27/2018. Los registros contables y la destrucción de
Sodoma” - ERREPAR -DSE - febrero/2018 - T. XXX

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REGISTROS CONTABLES Y SOCIETARIOS DIGITALES. EL DECRETO 27/2018 Y LA REFORMA…

Para proceder con la individualización y registro de los archivos digitales se deberá


ingresar al generador HASH. Este es un algoritmo que consigue crear, a partir de una
determinada entrada, una salida alfanumérica de longitud fija. Para Gustavo Benolol(2),
la función HASH comprende un conjunto de mecanismos matemáticos estandarizados
para obtener una cadena de caracteres a partir de otra.
Para poder descargar el generador HASH se debe ingresar a la plataforma de trámites
a distancia y descargar el generador. Una vez descargado, se podrá abrir el archivo.
El documento sobre el cual se generará el archivo (acta de asamblea, asiento
contable, etc.) deberá escanearse y estar firmado por las autoridades societarias corres-
pondientes. Si los otorgantes tienen firma digital, se puede utilizar el firmador HASH. La
misma se debe guardar en formato pdf y quedar localizada en la PC en una carpeta de
fácil identificación para evitar errores.
En el primer documento se debe indicar dónde quedan archivadas, y en las actas
subsiguientes se debe colocar en el encabezado el HASH del documento inmediato que la
antecede.
El archivo pdf debe adjuntarse en el generador HASH, seleccionando la opción
“adjuntar el archivo original”. Luego, se debe seleccionar “calcular” para que se genere el
HASH y copiar en el portapapeles el HASH generado automáticamente para luego subirlo
a la plataforma de trámites a distancia (TAD).
Por último, se debe ingresar al sitio web de la AFIP con la CUIT y clave fiscal del
administrador de la SAS. El administrador debe actuar por la SAS, buscar el trámite
“libros digitales”, seleccionar la opción “iniciar trámite”.
Lo primero es elegir el tipo de libro digital a cargar y en el campo HASH se debe
insertar el criptograma que se obtuvo, finalizar la pantalla, completar el tipo, fecha y
número de acta y guardar. En la pantalla siguiente se debe seleccionar la opción continuar
para que el trámite y acta queden informados.
En la pantalla siguiente se pueden visualizar los datos del administrador de
relaciones y ahí se podrán editar los mismos o bien confirmar la operación. De esa forma,
el trámite queda realizado con éxito y en la parte inferior se puede visualizar el número
de trámite.
El administrador va a recibir una notificación de TAD con el archivo digital generado
por la subida de los libros digitales, la que se visualiza desde la solapa “notificaciones”.
Se recomienda descargar la notificación y guardar una copia en la carpeta donde quedan
archivadas las actas, ya que el número HASH se debe indicar en el acta siguiente.

V - CONCLUSIONES
El procedimiento detallado en el punto anterior es para las SAS, y queda pendiente
de cada registro público reglamentar la forma en que las sociedades tipificadas por la ley
19550 lleven sus registros contables y societarios.
Lejos del debate que el dictado de un decreto de necesidad y urgencia como el
27/2018 genera sobre su constitucionalidad o no, y a la espera de las acciones que el
Congreso de la Nación adopta luego del receso de verano, el procedimiento de digitalización

(2) Benolol, Gustavo A.: “Rúbrica de contabilidad con archivos digitales y su exhibición ante
organismos fiscales” - ERREPAR - PAT - julio/2017 - T. XXIII

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JULIETA ALVAREZ MILLET

de registros contables y societarios permite que se puedan obtener infinitos originales de


un libro digital, quedando bajo la órbita de cada registro público la reglamentación sobre
la obligatoriedad de uno o varios respaldos, así como simplifica la burocracia societaria
en cuanto a la eliminación de la compra y rúbrica de libros en formato papel y su corres-
pondiente resguardo.
Sin embargo, no hay que dejar de comentar que este procedimiento de digitalización
merece un seguimiento cauteloso en su instrumentación, asegurando que las actas y
asientos plasmados en el sistema sean inviolables y no puedan ser modificados, pues la
información que en dichos archivos se vuelca es de suma relevancia para las personas
jurídicas y los terceros que se relacionen con ella, y cada registro debe asegurar que
el acceso a dicha información sea fehaciente, completo y garantice su autoría, origen y
autenticidad.

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EL PROCEDIMIENTO ESPECIAL TUTELAR


DEL DERECHO DE MARCA CONFORME
EL DECRETO 27/2018

Marco E. Giles(*)

I - INTRODUCCIÓN
Con fecha 11/1/2018 se publicó en el Boletín Oficial el decreto 27/2018, que tuvo
por principal objeto modificar diversas disposiciones de carácter legislativo so pretexto de
desburocratizar y simplificar la Administración Pública, agilizando las gestiones de los
ciudadanos y evitando el dispendio de tiempo y costos, que desmejoran la calidad de vida
de estos y afectan el desarrollo de las actividades económicas. Es decir, el decreto en
cuestión -dictado en ejercicio de una prerrogativa de excepción [art. 93, inc. 3), CN]- vino
a revisar el funcionamiento de la burocracia estatal, con el fin de eliminar barreras
regulatorias que atenten contra los principios constitucionales de libertad económica.
Si bien el decreto referido modifica y deroga un número considerable de dispo-
siciones regulatorias de las más diversas materias, el presente análisis solo se enfocará
en aquellos aspectos modificatorios del procedimiento especial de registro de marca
instituido por ley 22362.

II - MOTIVACIÓN EXPLICITADA EN EL DECRETO 27/2018 RESPECTO DEL CAPÍTULO


VIII “MARCAS Y PATENTES”
Por un lado, el decreto 27/2018 explicita como razón para su dictado la necesidad
de implementar distintas modificaciones sobre los requisitos exigido para los trámites

(*) Abogado (UBA). Maestrando en Derecho Administrativo (UAI). Ayudante de segunda en la


materia “Elemento del Derecho Administrativo”, cátedra Tawil - Barraza (UBA)

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MARCO E. GILES

contenidos en la ley 22362 -de marcas y designaciones- “con el objeto de dotar de eficiencia
y calidad a la prestación de los servicios que brinda el organismo, proponiendo especial-
mente reducir las cargas que pesan sobre los administrados, acortar el plazo en los
procedimientos para evitar dilaciones innecesarias en la resolución final, propendiendo a
la desburocratización en los trámites y la adaptación en la presentación de documentos a
las plataformas digitales que utiliza el organismo ... facilitando así el acceso al público en
general al registro de aquellos intangibles, especialmente a los innovadores, pequeños
emprendedores y pequeñas y medianas empresas, quienes habitualmente acceden por
primera vez a la obtención de derechos de propiedad industrial”.(1)
Por el otro, y relacionándose especialmente al ámbito marcario, el decreto expresa
como motivación que “resulta oportuno implementar un procedimiento administrativo para
las partes, previo a la instancia judicial, para el tratamiento y resolución de las oposiciones
a las solicitudes de registro de marcas, simplificando el sistema, reduciendo plazos en la
obtención de las resoluciones, en beneficio de los administrados y del sistema en general”.

III - EL INTERÉS LEGÍTIMO PARA INICIAR EL PROCEDIMIENTO DE REGISTRO DE


UNA MARCA
La ley 22362 amplió considerablemente el espectro de quienes pueden ser titulares
de marcas, pues ya no es condición para ello, como exigía el artículo 6 de la ley 3975, ser
“industrial, comerciante o agricultor”. En la actualidad, el artículo 4 de la ley vigente solo
exige que el solicitante de una marca tenga un interés legítimo en obtener su registro.
Dicho extremo no siempre resulta fácil de demostrar al tiempo de la presentación de la
solicitud, pero puede ser verificado en función del conjunto de circunstancias y atendiendo
a los hechos subsiguientes.
Es decir, para dar por cumplido el recaudo legal, basta la intención de usar la marca
o bien el carácter defensivo de la peticionada. Se trata, en definitiva, de que el registro
solicitado tenga una finalidad acorde con el sistema legal y que sea realmente utilizado
para distinguir productos o servicios.(2)
Es preciso advertir en este punto que la carga probatoria recae principalmente en
quien solicita el registro, pues es quien está en mejor posición para demostrar que es
titular de una situación subjetiva que encuadre dentro de la categoría interés legítimo.

IV - REQUISITOS PARA EL INICIO DEL PROCEDIMIENTO. ARTÍCULO 10 DE LA LEY


DE MARCAS Y DESIGNACIONES SEGÚN TEXTO DEL DECRETO 27/2018
El artículo 68 del decreto 27/2018, modificatorio del artículo 10 de la ley 22362,
establece que quien pretenda obtener el registro de una marca deberá presentar un escrito
de solicitud que, como forma esencial, incluya:
1) Datos de identidad del solicitante.
2) Manifestación del domicilio real.

(1) D. 27/2018 - BO: 11/1/2018


(2) Scorpius c/Eurofarma Argentina SA s/cese de oposición al registro de marca - CNFed. Civ. y
Com. - Sala II - 6//10/2017 - Cita digital: IUSJU023315E

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EL PROCEDIMIENTO ESPECIAL TUTELAR DEL DERECHO DE MARCA CONFORME EL DECRETO…

3) Constitución de un domicilio especial electrónico. Este punto distingue la redacción


del texto según ley 22362 (BO: 2/1/1981) a la actual, ya que la modificación introdu-
cida al artículo 10 de dicha ley por el decreto 27/2018 establece la obligatoriedad de
constituir un domicilio de carácter electrónico.
4) Descripción de la marca y la indicación de los productos y/o servicios que va a
distinguir.
Presentada la solicitud de registro se procederá a su publicación en el Boletín de
Marcas por un día. Transcurrido un plazo de treinta días de efectuada la publicación, el
INPI efectuará la búsqueda de antecedentes de la marca solicitada y dictaminará respecto
de la registrabilidad.

V - EL PROCEDIMIENTO DE OPOSICIÓN PLANTEADA EN SEDE ADMINISTRATIVA


AL REGISTRO DE LA MARCA
Una de las innovaciones que trae el decreto 27/2018 respecto del procedimiento
de oposición de registro de marcas se refiere al medio en el cual el oponente podrá ejercer
su derecho de defensa. En este sentido, se abandona la forma escrita a la oposición al
registro y se establece que las oposiciones deberán interponerse electrónicamente ante el
Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), con indicación del nombre, domicilio
real y electrónico del oponente y los fundamentos de la oposición.(3)
Respecto del plazo a los efectos de interponer la protesta al registro de una marca,
se mantiene el establecido en la redacción originaria de la ley 22362, debiéndose en
consecuencia efectuarse ante la Dirección Nacional de la Propiedad Industrial dentro de
los treinta días de la publicación en el Boletín de Marcas. Es importante advertir que el
plazo para deducir las impugnaciones debe ser computado de manera “corrida”.
Otro de los cambios sustanciales producidos por el decreto 27/2018 es la
disminución de los plazos que contaba el solicitante para obtener el levantamiento de la
protesta. En este sentido, el texto de la ley 22362 en su redacción, conforme ley 27222
(BO: 23/12/2015) establecía lo siguiente:

“Cumplido un (1) año contado a partir de la notificación prevista en el artículo


15, se declarará el abandono de la solicitud en los siguientes casos:
a) Si el solicitante y oponente no llegan a un acuerdo que posibilite la resolución
administrativa y aquel no inicia acción judicial dentro del plazo indicado;
b) Si promovida por el solicitante la acción judicial, se produce su perención.
La acción judicial podrá iniciarse una vez acreditada, mediante declaración
jurada del letrado interviniente, la conclusión del procedimiento de mediación”.

Es decir, quien iniciaba el procedimiento de registro de marca -conforme los


parámetros establecidos por la L. 27222- debía dentro del año, contado a partir de la

(3) El texto anterior según L. 22362 (BO: 2/1/1981) indicaba: “Las oposiciones al registro de una marca
deben deducirse por escrito, con indicación del nombre y domicilio real del oponente y los fundamentos de la
oposición, los que podrán ser ampliados al contestarse la demanda en sede judicial. En dicho escrito debe
constituirse un domicilio especial dentro de la Capital Federal, que será válido para notificar la demanda judicial
que inicie el solicitante”

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MARCO E. GILES

notificación prevista en el artículo 15 de la ley 22362, lograr un acuerdo con el protestante


que posibilite la resolución administrativa. O caso contrario, el solicitante debía promover
la acción judicial previa conclusión del procedimiento de mediación.
En su actual redacción, la ley 22362 establece que cumplidos los tres meses,
contados a partir de la notificación de las oposiciones previstas en el artículo 15, si el
solicitante no hubiese obtenido el levantamiento de las oposiciones, la Dirección Nacional
de Marcas resolverá en instancia administrativa las oposiciones que aún permanezcan
vigentes(4). Es decir, el INPI se convertía en una suerte de tribunal administrativo que
resolverá la controversia suscitada entre el solicitante y el protestante.

VI - EL NUEVO PROCEDIMIENTO DE RESOLUCIÓN DE OPOSICIONES EN SEDE


ADMINISTRATIVA Y EL ESTÁNDAR DE PARTIDA
El artículo 72 del decreto 27/2018 establece en cabeza de la Autoridad de
Aplicación la determinación de los detalles y pormenores necesarios para la puesta en
práctica del procedimiento de resolución de oposiciones. No obstante, el INPI deberá
observar al momento de reglamentar(5) dicho procedimiento lo siguiente:
1. La posibilidad del oponente de ampliar fundamentos de la protesta.
2. El derecho del solicitante de contestar la oposición.
3. El derecho del solicitante y del oponente de ofrecer pruebas.
4. Deberá receptar, el procedimiento, los principios de celeridad, sencillez y economía
procesal.
Es importante advertir que los puntos 1, 2 y 3 enumerados en el párrafo anterior
hacen a un correcto cumplimiento de la garantía de debido proceso, por lo que, al momento
de reglamentar el procedimiento de oposición el INPI, deberá tener especial cuidado en no
afectar dicha garantía. Recordemos que Corte Suprema de Justicia de la Nación no solo
ha utilizado interpretaciones extensivas del debido proceso al procedimiento administra-
tivo, sino que ha receptado criterios amplios de la denominada tutela judicial efectiva,
ampliando el ámbito de protección de los sujetos a todas las actuaciones que impliquen
el tratamiento de derechos.(6)

VII - LA REVISIÓN JUDICIAL CONTRA LAS DECICIONES DEL INPI QUE DECIDEN
SOBRE LA OPOSICIÓN DEL REGISTRO DE MARCA
Respecto de la revisión judicial de los actos del INPI, que resuelven sobre la
oposición al registro, el decreto 27/2018 prevé el contralor mediante la interposición de
un recurso directo ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal,
que se sustentara mediante las normas del proceso ordinario y deberá ser interpuesto
dentro del plazo de 30 días de notificada la resolución que se pretende atacar mediante la
acción judicial.

(4) L. 22362, art. 13, texto según D. 27/2018 (BO: 11/1/2018)


(5) L. 22362, art. 17, texto según D. 27/2018 (BO: 11/1/2018)
(6) Cilurzo, María R.: “La proyección de las garantías judiciales y la denominada tutela judicial efectiva
en los procedimientos administrativos” - ERREIUS - TDA - noviembre/2017 - Cita digital
IUSDC285516A

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EL PROCEDIMIENTO ESPECIAL TUTELAR DEL DERECHO DE MARCA CONFORME EL DECRETO…

Es menester resaltar que -en este caso- el recurso directo constituye un medio
específico de impugnación judicial del acto emanado del INPI que canaliza una pretensión
anulatoria obviando una instancia judicial de primera instancia. Lo importante, respecto
de este medio de control, es que por su intermedio se permita y asegure un control judicial
suficiente sobre la actividad desplegada por el INPI.(7)

VIII - COLOFÓN
Por un lado, lo que se puede advertir, de una lectura de los cambios introducidos
por el decreto 27/2018 y analizados en este artículo, es que existe una buena intención
del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), ya que cumple con las razones que pretendió con su
dictado, es decir, simplificar el sistema, reducir plazos en la obtención de las resoluciones,
en beneficio de los administrados y del sistema en general. No obstante, quedan dudas si
el medio utilizado (DNU) es el legítimamente adecuado, conforme las previsiones
contenidas en el artículo 93, inciso 3, de nuestro texto constitucional. En este sentido, se
puede apreciar que no se estarían dando los presupuestos fácticos excepcionales que
habilitan al PEN el ejercicio de facultades legisferantes.
Por el otro, se deberá esperar la reglamentación que por imperio del artículo 81 del
decreto 27/2018 corresponde al INPI, a efectos de determinar si en los hechos estaremos
ante un procedimiento especial que busque celeridad, sencillez y economía en los trámites,
y beneficie al administrado sin que resulten menoscabados sus derechos de propiedad o
de debido proceso.

(7) Al respecto, se recomienda ver: Rogelio W. Vicenti: “Recursos directos en el proceso contencioso
administrativo federal” - ERREIUS - TDA - Diciembre /2016 - Cita digital: IUSDC284949A

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA


DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

Gabriel de Vedia(*)

I - INTRODUCCIÓN
Una de las premisas más importantes que debemos tener en cuenta en la cuestión
que nos convoca, es que el Estado Nacional debe preservar siempre la intangibilidad de
los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.
Para ello en todas sus operaciones, si bien debe buscar el mejor rendimiento
posible, se debe conducirse de acuerdo a criterio de seguridad y rentabilidad.
El decreto 27/2018, firmado por el Poder Ejecutivo de la Nación, publicado en el
Boletín Oficial el día 11/1/2018, con dictamen favorable de la comisión Bicameral del
Honorable Congreso de la Nación, nos obliga a reflexionar los alcances en relación al
Fondo de Garantía de Sustentabilidad.
En ese sentido se hará hincapié las modificaciones que ofrecen de los artículos 153
y 154, insertos en el Capítulo XVI del dispositivo jurídico en cuestión.

II - DECRETO 27/2018: DEROGACIONES Y MODIFICACIONES


El reglamento en análisis se firmó en el uso de las facultades conferidas al Poder
Ejecutivo en el artículo 99, incisos 1) y 3) de la Constitución Nacional. Es decir que
estamos ante un decreto autónomo, por un lado, y de necesidad y urgencia, por otro.

(*) Fiscal Federal ante los Juzgados de Primera Instancia de la Seguridad Social. Fiscal Coordinador
de la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Relativos a la Seguridad Social (UFISES). Magister
en Derecho de la Magistratura y Derecho Judicial

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GABRIEL DE VEDIA

Lleva el título de “Desburocratización y Simplificación”, consta de 170 artículos, en


22 capítulos, los cuales reglamentan áreas de gestión de algunos Ministerios (Moderniza-
ción, Producción, Trabajo, Finanzas, Transporte, Cultura, Agroindustria y Energía).
Establece modificaciones a diversas leyes, decretos, reglamentaciones de distintas
temáticas, a saber:
1) Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
2) Sociedades.
3) Fondo fiduciario para el desarrollo de capital emprendedor.
4) Actividades portuarias.
5) Aviación civil.
6) Tránsito y seguridad vial.
7) Sistema métrico legal.
8) Marcas y patentes.
9) Fondo de garantía argentino.
10)Sociedades de garantía recíproca.
11)Energía.
12)Obras de arte.
13)Promoción del trabajo.
14)Administración de bienes del Estado.
15)Fondo de garantía de sustentabilidad.
16)Licitaciones en obras públicas.
17)Industria.
18)Seguros.
19)Unidad de información financiera.
20)Fondo fiduciario de capital social.
21)Acceso al crédito.
En razón de ello, cabe señalar que el decreto modifica las siguientes leyes: 19550,
22315, 26047, 27349, 24467, 25300, 24093, 27161, 22415, 24449, 26363, 19511,
22362, 24481, 25506, 17319, 24076, 24633, 26940, 22359, 13064, 21932, 17418,
25246, 20744, 24240, 25065, 24452 y 18924.
A su vez, innova los decretos: 1023/2001, 1382/2012, 1416/2013, 146/2017,
260/2002 y 1570/2002 y los decretos-ley 6673/1963 y 5965/1963.
Asimismo deroga las leyes 2268, 2793, 3708, 4863 y 25369; los decretos-leyes
15245 (del 22/8/1956), 2872 (del 13/3/1958) y 7845 (del 8/10/1964); los decretos 89048
(del 26/8/1936), 80297 (del 21/12/1940), 5153 (del 5/3/1945), 12405 (del 11/6/1956),
5514 (del 29/6/1961), 647 (del 15/2/1968) y 2628 (del 15/5/1968). Por último, se
dispone la abrogación de las leyes 14147, 19971 y 13003.(1)
En el considerando general del instrumento se argumenta: “...Que este gobierno
inició un proceso en el que requirió a sus distintas áreas que identifiquen y sustenten
jurídicamente, en base a su mérito o conveniencia, el sostenimiento de ciertas cargas que

(1) D. 27/2018 – BO: 11/1/2018

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

provenían de cuerpos legislativos y que por razones de necesidad y urgencia deben ser
removidos por afectar seriamente, en especial, el funcionamiento de la actividad y de la
productividad de nuestros mercados...”.
Párrafos seguidos agrega: “...Que habiendo iniciado la Nación una nueva fase de su
historia política y económica, caracterizada por el afianzamiento de los principios constitu-
cionales en todos los planos y la instauración de una economía pujante, competitiva y
transparente, la permanencia de normas dictadas en otros contextos constituye un factor
de atraso y de entorpecimiento del desarrollo nacional...”.
Luego señala: “...Que, para lograr tales objetivos, es necesario un reordenamiento
normativo acorde con las nuevas tecnologías y finalidades del plan en cuestión...”.
El decreto 27/2018 cierra la parte general del considerando puntualizando: “...Que
es esencial para este gobierno contar con las herramientas necesarias para la promoción
del bienestar general, resguardando los principios de transparencia, razonabilidad,
publicidad, concurrencia, libre competencia e igualdad...”.
Al finalizar los motivos generales que impulsan el dictado del reglamento en
análisis, se aboca a fundamentar cada uno de los 22 capítulos. Entre ellos el del capítulo
16, relativo al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS).
Con el ánimo de no influir por ahora en subjetividades, resulta adecuado transcribir
algunos párrafos del considerando particular, respecto del FGS. En ese sentido, el lector
tendrá más elementos para comprender la intención del Poder Ejecutivo al momento de
perseguir tales modificaciones.
En ese sentido destaca: “...Que dadas las características de las operaciones que
realiza el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional Argentino
(SIPA), es esencial dotarlo de instrumentos y medios de contratación ágiles y apropiados
para lograr la negociación de sus activos de acuerdo a las mejores prácticas financieras y
bursátiles modernas, de forma de lograr valores de realización adecuados de dichos activos,
sin dejar de privilegiar el fin social establecido en la ley 27260...”.
Luego de manifestar que resulta necesaria la adecuación respectiva del régimen de
contratación del Estado, legislado en el decreto 1023/01, añade: “...Que, asimismo, la
evolución de los productos financieros y las diferentes clases de operaciones, su constante
perfeccionamiento, la celeridad con que se negocian, las oportunidades de inversión que le
son propias y las necesidades de rotación inmediata de los activos del Fondo de Garantía
de Sustentabilidad (FGS), obligan a proceder en consecuencia....”.
En el enunciado siguiente señala: “...Que por otra parte, el inciso a) del artículo 5
de la ley de administración de los recursos públicos 25152, modificado por el artículo 48
de la ley 25565, establece que: “Toda creación de organismo descentralizado, empresa
pública de cualquier naturaleza y Fondo Fiduciario integrado total o parcialmente con bienes
y/o fondos del Estado Nacional, requerirá del dictado de una ley...’”.
El considerando particular del FGS culmina al destacar: “...Que dicha limitación
atenta contra la operatoria natural que debería poder realizar el Fondo de Garantía de
Sustentabilidad (FGS), sin que aquella signifique una mejora en términos de eficiencia,
rentabilidad y calidad de la gestión de dichos activos...”.
Ya en la parte dispositiva, en los artículos 153 y 154, el Poder Ejecutivo decreta en
los términos del artículo 99, incisos 1) y 3), de la Constitución Nacional algunas
modificaciones relativas a la inversión de los recursos del FGS.
En el artículo 153 establece: “Incorpórase como inciso e) al artículo 5 del decreto
1023/2001, sus modificatorias y complementarias, el siguiente texto: ‘e) Los comprendidos

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GABRIEL DE VEDIA

para operaciones relacionadas con los activos integrantes de la cartera del Fondo de
Garantía de Sustentabilidad del Sistema Previsional Argentino’”.
En el artículo 154 dispone: “Autorízase a la Administración Nacional de la Segu-
ridad Social, en su carácter de Administrador del Fondo de Garantía de Sustentabilidad
del Sistema Integrado Previsional Argentino, a constituir y/o estructurar fideicomisos,
financieros o no, alquilar o prestar títulos y acciones y, en general, a realizar toda otra
operación propia de los mercados financieros y bursátiles permitidas por las autoridades
regulatorias, con observancia de los límites de los artículos 74 y 76 y las prohibiciones del
artículo 75 de la ley 24241 y sus modificatorias”.

III - DOS REGLAMENTOS EN UNO Y LA NATURALEZA JURÍDICA DE LOS RECURSOS


PREVISIONALES
Antes de entrar a ponderar la temática planteada, se impone reflexionar acerca de
las vías normativas utilizadas por el Primer Mandatario.
En el cuerpo del reglamento manifiesta en forma expresa que hace uso de las
facultades conferidas en dos incisos distintos del artículo 99, el primero y el tercero.
Ello permite concluir que el mismo instrumento del decreto 27/2018, regla cuestiones
relativas al reglamento autónomo y otras al de necesidad y urgencia.
A raíz de ello, se debe discriminar cada artículo del decreto para ver si se condice
dentro de la zona de reserva de la Administración Pública o del Poder Legislativo.
En orden a esto, se tratará de manera muy breve cuál es el alcance de los decretos
autónomos y de necesidad y urgencia.
Luego se analizará la naturaleza jurídica del FGS, para concluir acerca si el órgano
del Estado Nacional puede legislar al respecto.

a) Reglamentos autónomos
La Carta Suprema le confiere al Poder Ejecutivo la competencia de dictar regla-
mentos autónomos por su calidad de “Jefe del Gobierno” y “responsable político de la
administración general del país” que le confiere el artículo 99.1 de la Constitución
Nacional.
Se trata de una competencia implícita en lo general, ya que sin ella el Presidente
no podría ejercer tales cualidades constitucionales.
A pesar de ello, la Ley Fundamental le confiere expresamente algunas competencias
reglamentarias de este tipo, como la prórroga de las sesiones ordinarias del Congreso o
su convocatoria a extraordinarias (99.9, CN), que es un acto institucional de efectos
generales; o con relación a los reglamentos que precise dictar para supervisar la actuación
del Jefe de Gabinete de Ministros en la recaudación e inversión de las rentas de la Nación
(99.10, CN); o para comandar a todas las Fuerzas Armadas de la Nación (99.12, CN) u
organizar y distribuir a las mismas Fuerzas (99.14); como también, la declaración de
guerra y represalias, con autorización del Congreso (99.15) y la declaración del estado de
sitio (99.16), o la intervención federal a una provincia (99.20).
Conforme Cassagne, “esta clase de reglamentos se halla constituida por aquellas
normas generales que dicta el Poder Ejecutivo y, en general, la Administración sobre

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

materias que pertenecen a su zona de reserva. En su dictado, el gobierno y la Adminis-


tración no aplican una ley, sino que directamente la interpretan y aplican la Constitución”.(2)
Así también, el concepto de reglamento autónomo se vincula, entonces, esencial-
mente con la llamada zona de reserva de la Administración, cuya titularidad está a cargo
del Poder Ejecutivo. Entre nosotros, Marienhoff afirma que el reglamento autónomo es
dictado por el Poder Ejecutivo en materias acerca de las cuales tiene competencia
exclusiva de acuerdo a textos o principios constitucionales.(3)
El autor sostiene que, así como existe una zona de reserva de la ley que no puede
ser invadida por el poder administrador, también hay una zona de reserva de la Admi-
nistración en la cual el Poder Legislativo carece de imperio. Esta teoría, argumenta, es
consecuencia del principio de separación de los poderes, por cuya causa limita el concepto
de reglamento autónomo al dictado en el ámbito de la zona de reserva de la Administración.
Como ejemplos típicos de reglamentos autónomos, pueden mencionarse: el decreto
7520/1944, que reglamentó el recurso jerárquico; el decreto 1429/1972 sobre régimen
de licencias para los agentes públicos e incluso se ha sostenido que el decreto 1759/1972
de procedimiento administrativo constituyó un reglamento autónomo, por cuanto se
refiere a materias que pertenecen a la competencia del Poder Ejecutivo.(4)

b) Reglamentos de necesidad y urgencia


La Constitución Nacional impide a los DNU regular materia penal, tributaria,
electoral o el régimen de los partidos políticos.
La primera prohibición, además de estar contenida en el inciso 3) del artículo 99
de la Constitución Nacional, emana del artículo 18 en tanto ningún habitante puede ser
penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso.
Sin perjuicio de ello puede observarse que varios DNU que han invadido materia
tributaria.
A título de ejemplo, pueden recordarse algunos: decreto 618/1997 (creación y
regulación de la AFIP); decreto 857/1997 (prórroga del régimen de promoción industrial);
decreto 938/1998 (facultó a la AFIP a otorgar facilidades de pago); decreto 1334/1998
(modificación del domicilio fiscal); decreto 606/1999 (secreto fiscal); decreto1676/2001
(modificación al impuesto a los combustibles líquidos y a bienes personales); decreto
1286/2005 (impuestos internos); decreto 314/2006 (mínimos no imponibles en relación
al impuesto a las ganancias); decreto 1035/2006 (devolución de IVA en casos de pago con
tarjeta de débito).

(2) El concepto de reglamento autónomo es controvertido: Garrido Falla, Fernando: “Tratado de


Derecho Administrativo” - Tecnos - T. I - pág. 296; Zanobini, Guido: “Corso di diritto amminis-
trativo” - Giuffrè - T I - pág. 206 y Diez, Manuel M.: “Tratado de Derecho Administrativo” - Plus
Ultra - T. I - pág. 426, entienden entre otros autores, que son los dictados en asuntos cuya competencia
le corresponde a la Administración de acuerdo con la distribución de funciones realizadas por la
Constitución, o para regular el ejercicio de poderes que le han sido conferidos discrecionalmente a
la Administración por el ordenamiento jurídico.
En cambio, Marienoff, Miguel S.: “Tratado del dominio público” - Tipográfica Editora Argentina -
pág. 252, excluye de la noción de reglamento autónomo a los derivados de las facultades discrecionales
acordadas por la ley
(3) Marienhoff, Miguel S.: “Tratado de Derecho Administrativo” - AbeledoPerrot - pág. 249 y ss.;
Bianchi, Alberto B.: “La Delegación Legislativa” - Depalma - Bs. As. - 1990 - pág. 34
(4) En tal sentido, Docobo, Jorge J.: “El reglamento de procedimientos administrativo” - JA - Bs. As.
- 1972 - pág. 705. Así se desprende de la propia exposición de motivos de la LNPA

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GABRIEL DE VEDIA

La jurisprudencia de nuestro más Alto Tribunal ha dispuesto: “Los beneficios que


se han establecido en el decreto 285/99 comportan, en su gran mayoría, el ejercicio de
facultades de carácter tributario -aduaneras, impositivas o vinculadas con el Régimen
Nacional de la Seguridad Social-, las que son competencia exclusiva del Poder Legislativo
-arts. 4, 17 y 75, incs. 1) y 2), CN- y cuyo ejercicio está vedado al Poder Ejecutivo
Nacional, aun en las condiciones excepcionales que podrían justificar el dictado de DNU,
en atención a la explícita exclusión de tales materias que efectúa la Constitución Nacional.
El decreto 285/1999 resultó insanablemente nulo por oponerse al principio de
legalidad que rige en materia tributaria y al claro precepto del artículo 99, inciso 3), de la
Constitución Nacional y, por ende, se encuentra privado de todo efecto jurídico”.(5)
En esta misma línea ya se había fallado en el caso “Berkley”, pues la CSJN allí
resolvió: “La circunstancia de que el acto impugnado constituya un decreto de necesidad y
urgencia no varía la decisión sobre su inaplicabilidad ya que el artículo 99, inciso 3), de la
Constitución Nacional veda, en forma terminante, al Poder Ejecutivo Nacional, emitir este
tipo de disposiciones cuando se trate -entre otras- de la materia tributaria”.(6)

c) Fondo de Garantía de Sustentabilidad

1. Marco disciplinario
Lo primero que debemos tener presente es que siempre que se legisla sobre del
FGS, no puede dejar de dimensionarse su pertenencia al campo de la seguridad social.
En ese temperamento cabe puntualizar que la seguridad social es el conjunto de
medios e instrumentos a través de los cuales la comunidad social organiza de un modo
sistemático la atención y cobertura de los diversos acontecimientos que pueden afectar a
cada uno de sus integrantes -especialmente los relativos a la enfermedad, el desempleo,
la maternidad, la vejez y la muerte-.(7)
En el mismo sentido la Organización Internacional del Trabajo (OIT), concibe a la
seguridad social como “la protección que la sociedad proporciona a sus miembros, mediante
una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales que de no ser
así ocasionarían la desaparición o una fuerte reducción de los ingresos por causa de
enfermedad, maternidad, accidente de trabajo o enfermedad profesional, desempleo,
invalidez, vejez y muerte, y también la protección en forma de asistencia médica y de ayuda
a las familias con hijos”.(8)
Este sistema es el núcleo de la política social del Estado, que organiza y programa
sus acciones en busca del resultado deseado.
El Estado como sujeto activo obra en función de una causa final, que es el bien
común. Este se logra a través de la consecución de fines particulares, sociales, econó-
micos, políticos, relaciones internacionales, etc.(9)

(5) “Zofracor SA c/Estado Nacional s/amparo” - CSJN - 20/9/2002 - Cita digital IUSJU135883A -
Fallos: 325:2394
(6) “Berkley International ART SA c/EN (MEyOSP) - decreto 863/1998 s/amparo ley 16986” - CSJN
- 21/11/2000 - Cita digital IUSJU026829A - Fallos: 323:3770
(7) Payá, Fernando H y Yáñez, Martín: “Régimen de jubilaciones y pensiones” - LexisNexis - Bs. As. -
2004
(8) OIT- AISS 2001:9
(9) Chirinos, Bernabé L.: “Tratado de la seguridad social” - LL - 2009 - T.1 - pág. 35

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El derecho de la seguridad social y el sistema a través del cual se materializa se


nutren de una serie de principios que informan la disciplina. Estos principios actúan como
mandatos de optimización que no pueden ser desconocidos al momento de regular el
sistema.
Pueden señalarse, entre otros, los de universalidad, solidaridad, igualdad, redistri-
bución, sustentabilidad de los organismos que administran los recursos sociales, integralidad,
justicia social, dignidad, subsidiariedad y equidad.
En virtud de los principios señalados, se estableció el Sistema Único de la Seguridad
Social a través del decreto 2284/1991.
Este esquema, considerado en sentido amplio, está integrado por cuatro compo-
nentes: el subsistema previsional (SIPA); el subsistema de asignaciones familiares
(L. 24714); el subsistema de desempleo (L. 24013), el subsistema de riesgos del trabajo
(L. 24557), y el subsistema de salud (L. 23660 y 23661).
La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) es el organismo a través
del cual se materializan y se hacen operativos los objetivos de gran parte del sistema de
la seguridad social. Tiene como principal función la gestión y administración de una gama
muy amplia de prestaciones, guiándose por los principios rectores de solidaridad,
sustentabilidad, igualdad, inclusión, etc.

2. Origen
Durante la vigencia del régimen previsional de capitalización, el 8/3/2007, se
promulgó la ley 26222, que concedió a los afiliados de las Administradoras de Fondos de
Jubilaciones y Pensiones (AFJP) a optar por traspasarse al régimen de reparto, hasta el
31 de diciembre del mismo año.
Esto implicaba que en relación a quienes decidieran hacer uso de la opción, se les
transfería el monto acumulado en sus cuentas individuales de capitalización en especie a
la ANSeS.
A raíz de ello, tales fondos pasaban a integrar la masa de recursos del régimen
público de reparto.
En este contexto se creó el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen
Previsional Público por el decreto 897 del 13/7/2007, siendo el mismo un patrimonio de
afectación específica.
Está compuesto por activos financieros tales como títulos públicos, acciones de
sociedades anónimas, plazos fijos, obligaciones negociables, fondos comunes de inversión,
fideicomisos financieros, cédulas hipotecarias, préstamos a provincias y a beneficiarios
del SIPA.
Según voces destacadas de la doctrina previsional, el sistema de financiamiento de
un régimen previsional es el conjunto de métodos y formas que establece el equilibrio
entre los recursos esperados y los gastos de las prestaciones esperadas. Es así que resulta
fundamental que los sistemas de previsión ofrezcan la suficiente garantía de conseguir
un equilibrio financiero en un horizonte temporal.(10)

(10) Conf. García Rapp, Jorge: “Ponencia: La seguridad social. Financiación” en Derecho del Trabajo
N° 11 extraordinaria, Homenaje al Maestro Mario Pasco Cosmópolis, Memorias y comunicaciones
del 5° Congreso Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social - Isla de Margarita -
Venezuela - 2011

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GABRIEL DE VEDIA

El decreto reglamentario 897/2007 y reformado por el 2013/2008, en su artículo


3 establece que “estará integrado por:
a) Los recursos percibidos por la Administración Nacional de la Seguridad Social
(ANSeS) que resulten de libre disponibilidad.
b) Los bienes que reciba el Régimen Previsional Público como consecuencia de la
transferencia de los saldos de las cuentas de capitalización en cumplimiento del artículo
3 del decreto 313/2007, reglamentario de la ley 26222.
c) Las rentas provenientes de las inversiones que realice.
d) Cualquier otro aporte que establezca el Estado Nacional mediante su previsión en la
ley de presupuesto correspondiente al período de que se trate.
e) Los bienes que reciba el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) como
consecuencia de la transferencia de los saldos de las cuentas de capitalización en
cumplimiento del artículo 7 de la ley 26425.
f) Bienes que adquiera a título gratuito u oneroso y todo otro ingreso no previsto en los
incisos anteriores provenientes de su administración, gestión u explotación comercial.
(Inc. incorporado por art. 9, D. 1723/2012 - BO: 21/9/2012)”.

Así, del considerando del decreto 897/2007 surge que, “con fecha 29/3/2007, el
Poder Ejecutivo Nacional dictó el decreto 313, a través del cual estableció las normas
reglamentarias y complementarias necesarias para hacer operativa la referida ley 26222”.
Pues también, “que, el mencionado decreto, a los efectos de preservar y garantizar
la sustentabilidad futura del Régimen Previsional Público, dispone, en su artículo 3, que las
transferencias previstas por el artículo 30 bis, de la ley 24241, incorporado por la ley 26222,
sean efectuadas en especie a favor del Régimen Previsional Público, como Contribuciones a
la Seguridad Social - Aportes Personales, siendo recursos propios de dicho régimen,
agregando que su inversión será administrada por el Banco de la Nación Argentina, en
las condiciones que se establezca por convenio que deberá suscribir con la Administración
Nacional de la Seguridad Social (ANSeS)”.
En octubre del 2008 se promulgó la ley 26425(11) que creó el SIPA. En su artículo 1
se dispuso la unificación del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones en un único
régimen previsional público que se denominará Sistema Integrado Previsional Argentino
(SIPA), financiado a través de un sistema solidario de reparto, garantizando a los afiliados
y beneficiarios del régimen de capitalización vigente hasta la fecha idéntica cobertura y
tratamiento que la brindada por el régimen previsional público, en cumplimiento del
mandato previsto por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
En consecuencia, eliminó el régimen de capitalización, que será absorbido y
sustituido por el régimen de reparto, en las condiciones de la presente ley.
Respecto de los recursos del sistema, a través del artículo 7 se transfirieron en
especie a la ANSeS los recursos que integran las cuentas de capitalización individual de
los afiliados y beneficiarios al régimen de capitalización del Sistema Integrado de
Jubilaciones y Pensiones previsto en la ley 24241 y sus modificatorias, con las limitaciones
que surjan de lo dispuesto por el artículo 6 de la presente ley. Dichos activos pasaron a
integrar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen Previsional Público de
Reparto creado por el decreto 897/2007.

(11) L. 26425: Sistema Integrado Previsional Argentino - Régimen Previsional Público. Unificación.
Sancionada: 20/11/2008 - Promulgada: 4/12/2008

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

Respecto de la habilitación y restricciones de inversiones surge del artículo 8 lo


siguiente: “La totalidad de los recursos únicamente podrán ser utilizados para pagos de los
beneficios del Sistema Integrado Previsional Argentino.
En los términos del artículo 15 de la ley 26222 el activo del fondo se invertirá de
acuerdo a criterios de seguridad y rentabilidad adecuados, contribuyendo al desarrollo
sustentable de la economía real a efectos de garantizar el círculo virtuoso entre crecimiento
económico y el incremento de los recursos de la seguridad social.
En razón de sus actuales posiciones, las inversiones permitidas serán las previstas
en el artículo 74 de la ley 24241, rigiendo las prohibiciones del artículo 75 de la citada ley
y las limitaciones de su artículo 76. Queda prohibida la inversión de los fondos en el
exterior”.

3. Finalidad
El objetivo del FGS fue establecido con claridad en el considerando del decreto
897/2007 al establecer que el FGS “tiene como fin prioritario asegurar que los beneficiarios
del Sistema Público de Reparto no se constituyan en variable de ajuste de la economía en
momentos en que el ciclo económico se encuentre en fases desfavorables, contando a tales
efectos con los excedentes producidos en los momentos positivos del ciclo”.
En el artículo primero le asigna la siguiente finalidad:
a) Atenuar el impacto financiero que sobre el régimen previsional público pudiera ejercer
la evolución negativa de variables económicas y sociales.
b) Constituirse como fondo de reserva a fin de instrumentar una adecuada inversión de
los excedentes financieros del régimen previsional público garantizando el carácter
previsional de los mismos.
c) Contribuir a la preservación del valor y/o rentabilidad de los recursos del Fondo.
d) Atender eventuales insuficiencias en el financiamiento del régimen previsional público
a efectos de preservar la cuantía de las prestaciones previsionales.
e) Procurar contribuir, con la aplicación de sus recursos, de acuerdo a criterios de
seguridad y rentabilidad adecuados, al desarrollo sustentable de la economía nacional,
a los efectos de garantizar el círculo virtuoso entre el crecimiento económico sostenible,
el incremento de los recursos destinados al Sistema Integrado Previsional Argentino
(SIPA) y la preservación de los activos de dicho Fondo. (Inc. incorporado por art. 2, D.
2103/2008 - BO: 9/12/2008. Vigencia: a partir de la fecha de su publicación en el BO).
La ley 27260 de reparación histórica, promulgada el 26/5/2016, ratificó los
objetivos explicitados.

4. Naturaleza jurídica de los aportes y contribuciones previsionales


Quedó en evidencia que el FGS se compone con recursos de origen previsional.

Ello invita a examinar cuál es la naturaleza jurídica de los recursos (aportes y


contribuciones) previsionales, para descifrar si es tributaria. Ello nos permitirá
saber si puede ser materia de un reglamento autónomo, de necesidad y
urgencia o sólo objeto de ley.

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GABRIEL DE VEDIA

En mi opinión las contribuciones previsionales tienen naturaleza tributaria, donde:


a) La hipótesis de incidencia es la prestación de servicios de salud, beneficios económicos,
invalidez, jubilación, muerte, entre otras.
b) La base imponible es la valoración del servicio de acuerdo a la estructura de costos
proyectados para la satisfacción de las finalidades de la seguridad social.
c) Los sujetos activos son la ANSeS y la AFIP.
d) El sujeto pasivo es el contribuyente: por un lado el trabajador y por otro el empleador.
Algunos sostienen que los aportes y contribuciones previsionales son de carácter
parafiscal, debido a que no recauda directamente el Estado Nacional como sujeto de
derecho, sino que lo hace a través de entes descentralizados.
En sentido amplio parafiscalidad implica atribución legal de capacidad para ser
sujetos activos de tributos -los que recaudan en beneficio de sus propias finalidades- a
personas diversas del Estado.
El léxico de fiscalidad en esta corriente de opinión, se reserva a la recaudación
realizada para y por el Estado. Sin embargo, de una u otra manera, lo que no se encuentra
en discusión es que ambos se encuentran referidos a tributos.
Las contribuciones son contraprestaciones fijadas por el órgano administrador y con
carácter obligatorio para un sector de la población, cuyo objeto es la atención del costo de
una obra o actividad realizada por el Estado o por una institución designada por este.
Héctor Villegas, por ejemplo, participa de esta opinión. Él considera que los aportes
de seguridad y previsión social por parte del empleador, constituyen un tributo: “para
aquellos que aportan sin que con respecto a ellos se singularice en forma directa una
actividad vinculante ni un beneficio específico (por ejemplo, empleadores particulares con
respecto a las cajas que otorgan beneficios sociales a sus empleados), tal aporte asume el
carácter de un verdadero impuesto” o “considerar a las aportaciones previsionales como
remuneración carece de sustento dentro de un sistema universal de seguridad social que
admite como beneficiarios no sólo a trabajadores sino también a asegurados inscritos en
regímenes especiales”.(12)
Giuliani Fonrouge también sostiene que las contribuciones a la seguridad social
son “contribuciones especiales” -una de las especies de tributos- pues ellas consisten en
la prestación obligatoria debida en razón de beneficios individuales o de grupos sociales
derivados de la realización de obras públicas o de especiales actividades del Estado.(13)
Esta misma posición ha sido incluida en el propio Modelo de Código Tributario para
América Latina dentro de la categoría de contribuciones especiales, así como en el Modelo
de Código Tributario OEABID que las considera como la prestación a cargo de patrones y
trabajadores integrantes de los grupos beneficiados, destinada a la financiación del
servicio de previsión.
En esta línea, se califican de parafiscales las exacciones recabadas por ciertos entes
públicos para asegurar su financiamiento autónomo. Este tipo de exacciones ha adquirido
modernamente gran importancia, y bajo la denominación de “parafiscales” han aparecido
contribuciones destinadas a la previsión social, a cámaras agrícolas, a fondos forestales,
centros de cinematografía, bolsas de comercio, centros de estudios, colegios profesionales,

(12) Villegas, Héctor: “Curso de finanzas, derecho financiero y tributario” - 3ª ed. - Depalma - Bs. As.
- 1984 - T. l - pág. 117
(13) Guliani Fonrouge, Carlos: “Derecho financiero” - 3ª ed. - Depalma - Bs. As. - 1984 - Vol. L - pág.
267

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

etc., o sea, a entidades de tipo social o de regulación económica. Se dan generalmente las
siguientes características en cuanto a estas exacciones: a) no se incluye su producto en
los presupuestos estatales (de la Nación, provincias o municipios); b) no son recaudadas
por los organismos específicamente fiscales del Estado (Dirección General Impositiva,
Direcciones Generales de Rentas); c) no ingresan en las tesorerías estatales, sino directa-
mente en los entes recaudadores y administradores de los fondos.(14)
Así vale recordar que, “la forma más relevante de la parafiscalidad es la llamada
parafiscalidad social, la cual está constituida por los aportes de seguridad y previsión social
que pagan patrones y obreros en las cajas que otorgan beneficios a trabajadores en relación
de dependencia, aportes de empresarios a cajas que les otorgan beneficios, aportes de
trabajadores independientes, profesionales, etc. Estos aportes se traducen en beneficios
que reciben esas personas y que consisten en jubilaciones, subsidios por enfermedad,
accidentes, maternidad, muerte, etc. La importancia financiera de estos ingresos es enorme
en los Estados modernos, y ello deriva de la ampliación de las funciones de los gobiernos,
lo cual los lleva a incursionar en el campo social. Como las posibilidades funcionales del
Estado quedan desbordadas ante tal cúmulo de funciones, se ve frecuentemente obligado
a delegar algunas de estas funciones creando los organismos parafiscales”.(15)
En términos terrenales y pragmáticos, para los obreros, profesionales y trabaja-
dores independientes, los aportes de este tipo equivalen a un gravamen directamente
proporcional a sus ingresos, por lo cual producen efectos semejantes a los de un impuesto
directo. En cambio, para los patrones, cuando contribuyen a cajas que otorgan beneficios
a sus subordinados el aporte parafiscal equivale a un impuesto indirecto cuya base
imponible depende del monto total de salarios pagados.(16)
Con firmeza puede expresarse que las contribuciones de seguridad social reúnen
indudablemente los caracteres propios de los tributos, pero presentan particularidades
que las diferencian de los impuestos. Desde el punto de vista conceptual, debe incluírselas
dentro de la categoría de contribuciones especiales, sin desconocer la posibilidad teórica
de constituir con estas contribuciones una cuarta categoría de tributos.(17)
La Cámara Federal de la Seguridad Social ha dirimido esta cuestión y resolvió que
“sin perjuicio del sistema elegido por el afiliado y, no obstante lo dispuesto por el artículo
82 y concordantes de la ley 24241, tanto los aportes personales como las contribuciones
patronales constituyen contribuciones de la seguridad social pertenecientes a un fondo que
tiene por objeto atender los beneficios determinados por la ley que, por otra parte, serán
reconocidos al momento de reunirse los requisitos y condiciones de acceso de acuerdo a lo
normado por el sistema vigente. Ello encuentra sustento en la naturaleza jurídica que
detentan las cotizaciones sociales”. Tal como lo afirma Carlos M. Giuliani Fonrouge en su
obra “Derecho Financiero” (T. II - pág. 894 y ss.), “si bien la doctrina no ha sido coincidente
respecto a que categoría pertenecen, lo cierto es que no existe dudas de que son tributos,
esto es, exacciones obligatorias fijadas por ley. Para Zingali son tributos, sin profundizar
este aspecto, pero refuta el concepto independiente de parafiscal; Aguirre Pangburn los
denomina tributos especiales; Vicente, Arche Domingo, Persiana y Giovanni Ingrosso los
califican como impuesto especial y la del empleo de una tasa”.(18)

(14) Villegas, Héctor B.: “Curso de finanzas, derecho financiero y tributario - Tomo Único” - 7ª ed.
ampl. y actual. - Depalma - Bs. As. - 2001 - Cap. V
(15) Conf. Villegas Hector B: ob. cit.
(16) Conf. Villegas Héctor B.: ob. cit.
(17) Conf. Modelo de Código Tributario para América Latina, art. 17 in fine y concs.
(18) “Lucarella, Daniel Marcelo c/ANSeS y otro s/amparos y sumarísimos” - CFSS - Sala II - 22/3/2016

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GABRIEL DE VEDIA

Por esto es procedente ratificar la naturaleza tributaria de los aportes y contribu-


ciones al régimen previsional argentino.
Al reconocer naturaleza tributaria a los recursos en cuestión, resulta dificultoso
sostener que pueda legislarse sobre el fondo de garantía de sustentabilidad a través de
decreto autónomo o de necesidad y urgencia, ya que lo impide la Constitución Nacional,
en sus artículos 99, incisos 1) y 3), y 75.
Solo el Congreso de la Nación puede legislar sobre la temática en análisis.
Sin perjuicio de lo expresado en los párrafos siguientes se analizará la sustancia
referenciada.

IV - CRONOLOGÍA DISPOSITIVA EN RELACIÓN CON LAS INVERSIONES DE LOS


RECURSOS DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD
El FGS, en la actualidad, hay que considerarlo en el marco del sistema público de
reparto asistido.
Por lo tanto corresponde apreciarlo como un bien público, cuya adecuada
administración reviste prioridad para el Estado Nacional, ya que se constituyó desde sus
orígenes como garantía de cobertura e inclusión social, a través del decreto reglamentario
897/2007.
Ya se ha señalado que entre sus finalidades sobresale la de “atenuar el impacto
financiero que sobre el régimen previsional público pudiera ejercer la evolución negativa de
variables económicas y sociales”.
También se ha acentuado que constituye “un fondo de reserva a fin de instrumentar
una adecuada inversión de excedentes financieros del régimen previsional público
garantizando el carácter previsional de los mismos”.
Se persigue atender eventuales insuficiencias en el financiamiento del régimen
previsional público a efectos de preservar la cuantía de las prestaciones previsionales.
En razón de ello, todas las normas jurídicas que han legislado en relación con el
FGS han dispuesto que las inversiones deben realizarse conforme criterios de seguridad
y rentabilidad.
Esto implica que la evaluación que se haga, para ver si los cambios legislativos son
valiosos o disvaliosos, no se puede perder el norte de seguridad y rentabilidad.
En este acápite se examinan las distintas leyes que han regulado las posibilidades
de inversión desde los antecedentes del FGS, empezando por la ley 24214, siguiendo por
la ley 27260 (de reparación histórica), hasta llegar al decreto en análisis.

a) Inversiones en el marco de la ley 24241


Las AFJP tenían las funciones de otorgar prestaciones y de invertir los recursos
que provenían de los aportes y contribuciones.
Los recursos acumulados no podían quedar inmovilizados. Debían ser invertidos
de manera tal que generen rentas destinadas a incrementar las cuentas individuales de
los afiliados.
La ley 24241, en el Capítulo V, Título III, del Libro I, entre los artículos 74 y 81,
consagraba el régimen de inversiones. Englobaba aspectos tales como los criterios que
debían respetarse, los títulos valores, obligaciones negociables, depósitos a plazo fijo,

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

acciones societarias, cuota partes, de fondos comunes de inversión, cédulas, letras y otros
títulos valores que podían ser objeto de la operatoria de las AFJP, entre otras diligencias.
El artículo 74, aún vigente, legisla que el activo del fondo de jubilaciones y pensio-
nes se invertirá de acuerdo con criterios de seguridad y rentabilidad adecuados,
respetando los límites fijados por la ley y las normas reglamentarias.
Las inversiones tenían un techo que no podía excederse.
En el artículo 75 de la ley 24241, originariamente, se imponían varias prohibiciones
a las AFJP al momento de invertir.
Citamos el artículo completo para facilitar la explicación y posterior comparación
con el artículo 31 de la ley de reparación histórica.
Al caso:

Art. 75 - “El activo del fondo de jubilaciones y pensiones NO podrá ser


invertido en:
a) acciones de administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones;
b) acciones de compañías de seguros;
c) acciones de sociedades gerentes de fondos de inversión, ya sean
comunes o directos, de carácter fiduciario y singular;
d) acciones de sociedades calificadoras de riesgo.
e) títulos valores emitidos por la controlante, controladas o vinculadas de la
respectiva administradora, ya sea directamente o por su integración dentro
de un grupo económico sujeto a un control común;
f) acciones preferidas;
g) acciones de voto múltiple.
En ningún caso podrán las administradoras realizar operaciones de
caución bursátil o extrabursátil con los títulos valores que conformen
el activo del fondo de jubilaciones y pensiones, ni operaciones
financieras que requieran la constitución de prendas o gravámenes
sobre el activo del fondo”.

En los primeros cuatro incisos disponía que el activo del fondo no podía ser
invertido en acciones correspondiente a entidades que actúan dentro del mercado donde
también operan las administradoras.
Se trataba de una disposición que buscaba preservar la efectiva separación de los
patrimonios de las entidades involucradas y resguardar la transparencia que debe
caracterizar a estas operaciones.
De ahí que el inciso c) de manera expresa legislaba que “las acciones de sociedades
gerentes de fondos de inversión, ya sean comunes o directos, de carácter fiduciario y
singular”.
Cabe resaltar que el último párrafo del artículo 75 disponía que “en ningún caso
podrán las administradoras realizar operaciones de caución bursátil o extrabursátil con los
títulos valores que conformen el activo del fondo de jubilaciones y pensiones, ni operaciones
financieras que requieran la constitución de prendas o gravámenes sobre el activo del
fondo”.

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GABRIEL DE VEDIA

Este acápite final valoraba el principio de intangibilidad del fondo de jubilaciones y


pensiones. Es por eso, que prohibía en forma expresa que los títulos valores, en particular,
y el activo del fondo, en general, sean ofrecidos como garantía en operaciones bursátiles
o extrabursátiles, o de constitución de prendas o gravámenes.

b) Inversiones en el marco de la ley 27260 (reparación histórica)


El artículo 31 de la ley 27260 de reparación histórica expresa: “Sustitúyese el
artículo 75 de la ley 24241 y sus modificatorias por el siguiente texto:

Art. 75 - “El activo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del


Sistema Integrado Previsional Argentino (FGS) no podrá ser invertido
en acciones de sociedades gerentes de fondos de inversión, ya sean
comunes o directos, de carácter fiduciario y singular ni en acciones de
sociedades calificadoras de riesgo”.

Si se compara el texto originario del artículo 75 de la ley 24241 con el 31 de la ley


27260, que lo sustituye, se advierten diferencias.
El texto originario contiene más cantidad de restricciones. El nuevo mantiene solo
dos. Los referidos en los incisos c) y d).
El artículo 31 de la ley de reparación histórica al sustituir el texto por uno nuevo,
que no considera algunas prohibiciones que la ley 24241 imponía a la hora de invertir,
dispuesto de esta manera, es porque pretende liberar tal restricción.
La ley 27260, no habla de derogación si no de sustitución, por lo que no puede
interpretarse que hubo derogación expresa, pero es dable preguntar si estamos ante una
tácita.
La derogación es tácita siempre que resulte de la incompatibilidad existente entre
la nueva ley y la anterior. Cabe recordar la máxima “ley posterior deroga la anterior”.
Sin embargo, para que tenga lugar la derogación tácita de la ley anterior, la
incompatibilidad de esta con la nueva ley debe ser absoluta. Pues, basándose tal dero-
gación en una interpretación omisa de la voluntad legislativa expresada en la nueva norma
basta que quede alguna posibilidad de conciliar ambos regímenes legales para que el
intérprete deba atenerse a esa complementación.
Del cotejo de las normas en análisis, se vislumbra que la ley de reparación histórica
mantiene la prohibición de invertir: en acciones de sociedades gerentes de fondos de
inversión, ya sean comunes o directos, de carácter fiduciario y singular; y en acciones de
sociedades calificadoras de riesgo.
Esto implica que la legislación posterior habría tenido la intención de dejar de
prohibir la inversión en las siguientes diligencias:
- acciones de administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones;
- acciones de compañías de seguros;
- títulos valores emitidos por la controlante, controladas o vinculadas de la respectiva
administradora, ya sea directamente o por su integración dentro de un grupo econó-
mico sujeto a un control común;
- acciones preferidas;
- acciones de voto múltiple.

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

En ningún caso podrán las administradoras realizar operaciones de caución


bursátil o extrabursátil con los títulos valores que conformen el activo del fondo de
jubilaciones y pensiones, ni operaciones financieras que requieran la constitución de
prendas o gravámenes sobre el activo del fondo.
En algún aspecto es difícil hablar de derogación tácita, pero si atendemos al artículo
154 del decreto 27/2018, se puede considerar que vamos hacia esa directriz.

c) Decreto 27/2018
En lo que aquí interesa vamos a reflexionar respecto de los artículos 153 y 154.
En esa inteligencia, artículo 153 establece: “Incorpórase como inciso e) al artículo 5
del decreto 1023/2001, sus modificatorias y complementarias, el siguiente texto: ‘e) Los
comprendidos para operaciones relacionadas con los activos integrantes de la cartera del
Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Previsional Argentino’”.
En el artículo 154 dispone: “Autorízase a la Administración Nacional de la
Seguridad Social, en su carácter de Administrador del Fondo de Garantía de Sustenta-
bilidad del Sistema Integrado Previsional Argentino, a constituir y/o estructurar
fideicomisos, financieros o no, alquilar o prestar títulos y acciones y, en general, a realizar
toda otra operación propia de los mercados financieros y bursátiles permitidas por las
autoridades regulatorias, con observancia de los límites de los artículos 74 y 76 y las
prohibiciones del artículo 75 de la ley 24241 y sus modificatorias”.
Por razones metodológicas vamos a examinar cada artículo por separado.

1. Artículo 153 y el Régimen de Contrataciones de la Administración Nacional


De acuerdo con los decretos 1023/2001 (“Régimen de Contrataciones de la
Administración Nacional”) y 893/2012, las entidades administrativas que deciden se-
leccionar a un contratista lo hacen respetando los distintos sistemas previstos en el
ordenamiento legal.
Si bien el procedimiento por medio del cual se elige al contratista no es siempre el
mismo, lo cierto es que cualquiera fuera el procedimiento que se adopte, siempre se debe
seguir una serie de principios que lo acompañan y que informan todo su contenido.
Estos principios generales administrativos aplicables a todo procedimiento contractual
son, en esencia, los de concurrencia, igualdad, publicidad, legalidad, razonabilidad y
transparencia, y como bien se ha dicho, todos ellos se encaminan a lograr que dicho
procedimiento sea eficaz.
Se busca alcanzar los mejores resultados posibles. Los fines perseguidos al
momento de contratar, que no son otros que los de alcanzar la mejor oferta globalmente
adecuada y conveniente, tratando a la vez de dejar de lado durante todo su desarrollo
cualquier sospecha de ilegalidad.
La reforma prevista en el decreto 27/2018, al régimen en estudio alcanza al artículo
quinto, que legisla los casos en que se excluye de la aplicación:

Art. 5 - “Contratos excluidos. Quedarán excluidos los siguientes contratos...


“e) Los comprendidos para operaciones relacionadas con los activos integran-
tes de la cartera del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema
Previsional Argentino”.
(Inc. incorporado por art. 153, D. 27/2018 - BO: 11/1/2018 - Vigencia: a
partir del día siguiente al de su publicación en el BO).

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GABRIEL DE VEDIA

En el considerando, el Poder Ejecutivo da los siguientes argumentos para tomar


esta decisión.
En ese sentido destaca: “...Que dadas las características de las operaciones que
realiza el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional
Argentino (SIPA), es esencial dotarlo de instrumentos y medios de contratación ágiles y
apropiados para lograr la negociación de sus activos de acuerdo a las mejores prácticas
financieras y bursátiles modernas, de forma de lograr valores de realización adecuados de
dichos activos, sin dejar de privilegiar el fin social establecido en la ley 27260...”.
Luego de manifestar que resulta necesaria la adecuación respectiva del régimen de
contratación del Estado, legislado en el decreto 1023/01, añade: “...Que, asimismo, la
evolución de los productos financieros y las diferentes clases de operaciones, su constante
perfeccionamiento, la celeridad con que se negocian, las oportunidades de inversión que le
son propias y las necesidades de rotación inmediata de los activos del Fondo de Garantía
de Sustentabilidad (FGS), obligan a proceder en consecuencia...”.
Si bien es cierto que los tiempos del mundo de inversión corre a grandes veloci-
dades, en relación con el FGS, la búsqueda de rentabilidad no debe dejar de lado nunca
la necesidad de seguridad de mantener siempre los recursos necesarios, para poder
responder a las exigencias.
Nunca se debe olvidar que estamos antes recursos con fines sociales.

2. Inversiones permitidas
El artículo 154 del decreto 27/2018 “autoriza a la Administración Nacional de
la Seguridad Social, en su carácter de Administrador del Fondo de Garantía
de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional Argentino, a constituir y/o
estructurar fideicomisos, financieros o no, alquilar o prestar títulos y acciones y, en general,
a realizar toda otra operación propia de los mercados financieros y bursátiles permitidas
por las autoridades regulatorias, con observancia de los límites de los artículos 74 y 76 y
las prohibiciones del artículo 75 de la ley 24241 y sus modificatorias”.
Del recorrido normativo expuesto, hasta llegar a esta propuesta en el decreto puede
vislumbrarse como se fue alterando la prohibición de invertir en fondos de inversión de
carácter fiduciario. A todas luces se refleja la evolución (o involución a mi criterio) de una
prohibición taxativa en el inciso c) del original artículo 75, luego la liberación propuesta
en el artículo 31 de la ley 27260, para finalmente una apertura completa del artículo 154
del decreto 27/2018.
En específico, a los fideicomisos, la ley 24441 regulaba estos tipos de contratos,
norma modificada por la sanción del Código Civil y Comercial de la Nación, en el que se
enuncian los elementos principales de este contrato y sus tipologías. En el capítulo treinta,
desde el artículo 1666 al 1707 del CCyCo., se enuncian los diferentes contratos de
fideicomisos que recepta nuestro ordenamiento jurídico.
Siendo que artículo 154 del decreto 27/2018 posibilita a la creación y firma de
contratos de fideicomisos financieros o no, uno de los tipos de fideicomisos llamado de
garantía es de posible conflicto, si llegare a utilizarse en la administración del FGS. Pues
el artículo 1680 del CCyCo. establece: “Si el fideicomiso se constituye con fines de garantía,
el fiduciario puede aplicar las sumas de dinero que ingresen al patrimonio, incluso por cobro
judicial o extrajudicial de los créditos o derechos fideicomitidos, al pago de los créditos
garantizados. Respecto de otros bienes, para ser aplicados a la garantía el fiduciario puede
disponer de ellos según lo dispuesto en el contrato y, en defecto de convención, en forma

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

privada o judicial, asegurando un mecanismo que procure obtener el mayor posible de los
bienes”.
Se vislumbra aquí que llegado el momento de utilización de este tipo de contrato
llevaría consigo un problema de conflicto de intereses, ya que se confundirían los sujetos
del contrario y se pondrán en peligro la verdadera separación patrimonial, creando así
incertidumbre en los beneficiaros del sistema previsional y otros proyectos en curso del
FGS.
Sin ánimo de entenderlo literal, sabiendo las diferentes actividades de inversión
que tiene el FGS como se ha venido señalando en el trabajo, cómo podría interpretarse de
otra manera si es bien claro el texto, estos recursos son de uso exclusivo y excluyente al
SIPA. La inquietud que surge es que estos recursos podrían ser destinados a fideicomisos
no conmutativos, sino como contratos aleatorios, máxime si la retribución por la transfe-
rencia de la propiedad fiduciaria se vincula a un hecho futuro e incierto. Ello dependerá
de lo que la administración firme o cree en cada contrato.
Ello nos alejaría de la premisa sentada por el artículo 5 del decreto reglamentario
897/2007, la norma creadora del FGS. Recordemos que allí se establece que “los recursos
del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional (FGS)
pertenecen en forma exclusiva y excluyente al Sistema Integrado Previsional Argentino
(SIPA) y son administrados por la Administración Nacional de Seguridad Social
(ANSeS) como patrimonio de afectación específica”.

V - MOVIMIENTO BURSÁTIL Y FGS


Se sabe que el FGS de la ANSeS es el fondo de inversión más grande del país.
En 2016 tuvo una caída en términos reales ya que aumentó 33% por debajo de la
inflación.
Conforme el último informe del Consejo del FGS, correspondiente a octubre de
2017, el fondo pasó de tener $ 875.380 millones al 31/12/2016 a $ 1.089.423 millones
al 29/9/2017, es decir, un crecimiento en los últimos 9 meses del año anterior de un
24,5%.
Cómo se compone el FGS ya lo hemos tratado, más bien, cabe ahora clasificarlo en
dos grandes grupos: flujos: son los ingresos de ANSeS por aportes de trabajadores,
contribuciones patronales e impuestos aportados por coparticipación -conf. últimas modif.
de la L. 27260-; y stock: son los fondos propios y adquiridos por la ley 26425, provenientes
de las AFJP, los cuales se invierten en papeles en la bolsa o en proyectos de infraestructura
pública.

Flujos
En nuestro país rige un sistema de reparto público asistido. El cúmulo de los
aportes y contribuciones de los activos es insuficiente para sostener el sistema. La propor-
cionalidad de aportes y obligaciones prestacionales deja mucho que desear.
La sustentabilidad de un sistema se demuestra por la relación ingresos - salidas
considerando que estamos en un sistema de reparto asistido que se rige por los principios
de solidaridad, universalidad, inclusión y justicia social, entre otros.
La tasa de reemplazo entre lo ingresado y lo egresado dará la pauta de sustenta-
bilidad.

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Además, se le deben sumar los recursos tributarios que se detraen del Tesoro
Nacional -es un porcentaje del PBI- y el de las provincias -también porcentaje del PBI-.
Los recursos tributarios nacionales y provinciales que ingresan al erario del FGS
hacen al equilibrio de los recursos del FGS, mediante el régimen de coparticipación federal
de impuestos, que luego algunas provincias recuperan ese porcentaje cuando la ANSeS
financia sus sistemas previsionales locales.
Para ahondar en esta temática se recomienda la lectura del documento “Destino
de la Recaudación de los Impuestos al 30/06/2017” correspondiente a la Dirección
Nacional de Investigaciones y Análisis Fiscal.
De este documento surge que la repartición de impuesto que le llega al FGS es la
siguiente:

Impuestos coparticipados
Según ley 25570, la distribución de recursos se efectúa de acuerdo con lo siguiente:
a) La ley 23548 de coparticipación federal de impuestos dispone la siguiente distribución
primaria:
- 42,34% al Tesoro Nacional. De este porcentaje se destina un 0,70% a la Provincia
de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, por el decreto 702/1999 y
un 3,75% a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por el decreto 194/2016,
quedando 37,89% para el Tesoro Nacional.
- 56,66% a las provincias.
- 1% al Ministerio del Interior (Fondo de Aportes del Tesoro Nacional a las Provincias
- ATN).
b) De la masa de recursos coparticipables el Estado Nacional retiene:
- Para el pago de obligaciones previsionales nacionales y otros gastos operativos, por
ley 27260 (Libro I, Tít. IV):
Año 2017: 9 puntos porcentuales.
Año 2018: 6 puntos porcentuales.
Año 2019: 3 puntos porcentuales.
Año 2020 y sucesivos: 0 punto porcentual.
- La suma de $ 45,8 millones mensuales, para ser distribuida entre las provincias,
por ley 24130 y decreto 1807/1993.
c) Además, existe en algunos impuestos un mecanismo de distribución previo a lo
señalado anteriormente, que se detalla en cada uno de ellos.

Impuesto a las ganancias

Ley 20628 (t.o. 1997) y ley 26078


En primer término, se efectúa una detracción anual de $ 580.000.000, que se
destina a:
a) $ 120.000.000 anuales para la ANSeS.
b) $ 20.000.000 anuales para refuerzo de la cuenta especial 550, “Fondo de Aportes del
Tesoro Nacional a las Provincias” (ATN).

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

c) $ 440.000.000 anuales al conjunto de las provincias, para distribuir entre ellas según
las proporciones establecidas en la ley 23548, incluyendo a la Provincia de Tierra del
Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
El producido del impuesto, luego de la detracción, se destina:
a) 20% a la ANSeS.
b) 10%, hasta un monto de $ 650.000.000 anuales, a la Provincia de Buenos Aires. El
excedente de dicho monto se distribuye entre el resto de las provincias, incluyendo la
de Tierra del Fuego.
c) 2% al Ministerio del Interior (Fondo de Aportes del Tesoro Nacional a las Provincias -
ATN).
El 33% del 2% se distribuirá durante el año 2017 de forma directa al conjunto de las
provincias, según los índices previstos en la ley de coparticipación federal
de impuestos, con las adecuaciones necesarias para incluir a la Provincia de Tierra
del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires.
d) El 4% a las provincias, excepto la de Buenos Aires.
e) El 64% se distribuye según la coparticipación entre la Nación y las provincias.

Existencias
Desde el inicio del FGS, el decreto 897/2007 abrigó entre sus objetivos aumentar
nominalmente en el tiempo bajo las previsiones de las actualizaciones de las prestaciones
jubilatorias, de modo de garantizar el pago de los haberes futuros, pues como hemos
tratado nuestro sistema es intergeneracional.
Los motivos de las variaciones de los recursos del FGS están dados además por el
crecimiento que han tenido dentro de su portafolio las inversiones en proyectos
productivos o de infraestructura y los títulos públicos nacionales.
Para ver en detalle se puede ingresar al sitio web de la ANSeS, y en la sección de
FGS aparecen estos datos que deben actualizarse con periodicidad.
Esperamos se cumpla con la transparencia de inversión y de publicación de
información respecto a los recursos del fondo, a la venta de acciones, a las inversiones y
contratos que hacen al erario de todos los beneficiarios del sistema de seguridad social de
nuestro país.

Algunas sugerencias
Se sugiere que las futuras actividades que realice la Administración del FGS, en
aras de la solvencia para pagar las prestaciones previsionales -con el carácter constitucio-
nalmente protegido y lo que implica en cada uno de esos beneficiarios-, debe ser analizado
con los factores de ganancia y riesgo. Y en cuanto al rendimiento de tales inversiones, o
contrataciones (por ejemplo, fideicomisos) deben ser por debajo de la tasa de inflación,
obteniendo la mayor cantidad de activos, de manera sustentable, sin arriesgar toda la
liquidez en venta de acciones o contratos aleatorios.
Otra sugerencia es contar con apoyo del Tesoro Nacional para financiar los
proyectos de crédito, pues así sería de mayor base y confiabilidad para lograr a largo plazo
la capacidad del FGS.

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GABRIEL DE VEDIA

Es necesario crear una demanda para atraer activos al FGS, pero ello no debe ser
a cuestas de contrataciones viles o aleatorias que pongan en jaque la sustentabilidad del
sistema de jubilaciones y pensiones, que recordemos, la asignación específica del
patrimonio de este fondo es para ello, de manera exclusiva y excluyente como ya lo hemos
tratado.
Con este nuevo decreto 27/2018, debe estarse atento a lo que el plexo normativo
habilita a la administración del FGS, no se puede buscar activos a cuestas de vender en
bloques los recursos y así pagar las sentencias y homologaciones judiciales de los
jubilados de hoy para dejar sin cobertura a los de mañana.

VI - CAMINO INSTITUCIONAL CORRESPONDIENTE ANTE LA PRETENSIÓN DE


MODIFICACIÓN
No debe olvidarse los motivos que llevaron a distintos legisladores a resaltar la
importancia de la rentabilidad y seguridad al momento de invertir los recursos de la
seguridad social.
Es difícil imaginar seguridad si se restringen los controles y se amplían las
facilidades para invertir los recursos del FGS.
Si se persiste en las modificaciones, es posible que se llegue a mejor reducto si
debate ampliamente la cuestión.
Para ello vale recordar “el camino de la ley”
Las etapas para elaborar una Ley en democracia son las siguientes:
- Presentación de un proyecto en mesa de entradas de la Cámara de Diputados o del
Senado.
- Tratamiento en comisiones. El proyecto pasa a una o más comisiones de asesora-
miento, que emiten un dictamen. En ocasiones, frente a temas de gran urgencia o
relevancia, un proyecto puede ser tratado “sobre tablas” en el recinto sin que haya
pasado previamente por las comisiones.
- Debate parlamentario en ambas cámaras.
Un proyecto de ley aprobado en la cámara de origen pasa luego a ser discutido en
la cámara revisora, que lo puede aprobar, rechazar o devolver con sus correcciones.
Una vez que la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados sancionan un
proyecto de ley, esta pasa al Poder Ejecutivo.
El presidente de la Nación puede:
- Aprobar y promulgar la ley. Se completa así el proceso legislativo. Esto lo puede hacer
por medio de un decreto o bien “promulgación de hecho”, ya que si el presidente no se
pronuncia pasados diez días hábiles desde que se le comunicó la norma se promulga
automáticamente. En ambos casos, la ley se publica luego en el Boletín Oficial y entra
en vigencia de acuerdo con los plazos legales.
- Vetar la ley, de forma total o parcial. En caso de veto parcial, puede promulgar
parcialmente la parte no vetada cuando no desvirtúe el espíritu del proyecto
sancionado por el Congreso.
En caso de que el presidente vete la ley, el proyecto vuelve al Poder Legislativo, que
puede aceptar el veto o insistir en su sanción. Si ambas cámaras cuentan con dos tercios
de los votos para imponer su criterio inicial, la ley se promulga, aunque el presidente no

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INVERSIONES DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD Y EL DNU 27/2018

esté de acuerdo. Si no lo consiguen, se mantiene el veto del presidente y el proyecto no


puede volver a tratarse en las sesiones de ese año.
Pues bien, ahora en contraste con el proceso de génesis y aprobación de un decreto,
vale resaltar que desde la ley 26122 nuestro ordenamiento jurídico posee un iter legislativo
en cuanto a la aprobación de los DNU.
En los dos primeros artículos de esta ley se enuncian el objeto y la competencia de
la Comisión bicameral permanente de trámite legislativo. Pues bien, ello en aras de
realizarse un control del Poder Legislativo a los decretos propuestos por el Poder Ejecutivo.
Las atribuciones son de raigambre constitucional pues surgen de los artículos 99,
inciso 3), y 100, incisos 12) y 13), de la Ley Fundamental.
Así, en el artículo 10 de esta ley, se solicita a la Comisión Bicameral Permanente
que se expedirá acerca de la validez o invalidez del decreto que eleve el dictamen al
plenario de cada Cámara para su expreso tratamiento.
El dictamen debe pronunciarse expresamente sobre la adecuación del decreto a los
requisitos formales y sustanciales establecidos constitucionalmente para su dictado. Para
emitir dictamen, la Comisión Bicameral Permanente puede consultar a las comisiones
permanentes competentes en función de la materia.
Como ya hemos anunciado, el tratamiento de lo que se aprueba en un DNU es
“expreso”.
Ello se refleja en el artículo 19, en cuanto dispone que el plazo para expedirse acerca
del decreto en análisis y elevarlo al dictamen plenario de cada una de las Cámaras será
de diez días hábiles desde la presentación del proyecto por el Jefe de Gabinete. Conforme
los tiempos del decreto 27/2018, este debería ser tratado en los primeros días de febrero
del corriente año.
De allí que me surge el interrogante de si podemos vislumbrar realmente, los
alcances, consecuencias, perjuicios o beneficios que los artículos 153 y 154 del decreto
27/2018 tienen sobre el FGS, sin un amplio debate en el Parlamento Argentino en el
marco de un proyecto de ley.
Pues, conforme surge del texto, esto genera un aumento de facultades al órgano
ejecutivo del FGS y así le da mayor discrecionalidad, lo que en un futuro no muy lejano
podría generar efectos riesgosos a los planes de inversión y sustentabilidad del sistema.

VII - CONCLUSIÓN
El carácter limitado de los recursos de la seguridad social y los primordiales
objetivos que a través de estos se cumplen, trae como correlato la necesidad de protegerlos
frente a conductas que puedan afectarlos arbitrariamente o desviarlos de sus finalidades
específicas.
La administración del FGS tiene como objetivo lograr rendimientos directos e
indirectos, generados por las inversiones. La consecuencia esperada es un incremento en
el empleo formal (que se traduce en mayores contribuciones al sistema) y un efecto
multiplicador en ingresos impositivos, los que, a través de varios impuestos (IVA, impuesto
a las ganancias, impuesto a los combustibles, etc.) incrementarán los recursos de ANSeS
contribuyendo a la sustentabilidad del sistema de seguridad social.
La ampliación del límite máximo de inversión al 50% de los activos totales del fondo,
establecida en la ley 27260 (Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados y

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GABRIEL DE VEDIA

Pensionados) en proyectos productivos, inmobiliarios o de infraestructura tiene como


objetivo fomentar y promover este círculo virtuoso.
Sería saludable que todas las modificaciones que se propongan sean en este sentido
y no el que se analizado en el presente trabajo.
En fecha 6/2/2018 se ha tratado, en la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo
-en el plazo conforme lo prevé la L. 26122-, este nuevo decreto y se han logrado los ocho
votos positivos que hicieron a la firma del dictamen, cinco firmas en contra, y pedidos de
prórrogas para presentar dictamen disidente.
La sabiduría de una sociedad está en la búsqueda del equilibrio. En el justo medio
entre dos extremos.
Esto nos invita a buscar el justo medio entre la actualización de estos tiempos que
corren y la mayor seguridad posible al momento de invertir los recursos del FGS.

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EL DECRETO 27/2018 Y ALGUNAS CUESTIONES


VINCULADAS CON EL DERECHO PROCESAL
ELECTRÓNICO. FIRMA DIGITAL, PRUEBA DEL
CONTRATO DE SEGUROS Y TÍTULOS EJECUTIVOS

Gabriel H. Quadri(*)

I - INTRODUCCIÓN
Este trabajo se enfoca en ciertas cuestiones que involucra el decreto 27/2018 y que
tienen clara incidencia en lo procesal; y no solo en lo procesal, como el título lo indica,
sino en lo procesal electrónico.
Dado el propósito de estas líneas, y su finalidad más bien práctica, creemos que no
corresponde profundizar, aquí, sobre si respecto de esta modificación convergían razones
de entidad suficiente como para ameritar su retoque mediante un decreto de necesidad y
urgencia (DNU) [art. 99, inc. 3), CN]; en lo personal, creemos que no. Pensamos que, en
lo que hace a los puntos en comentario, no existían razones de necesidad ni tampoco de
urgencia como para prescindir de la vía natural de modificación de las leyes: el dictado de
otra ley, por parte del Congreso Nacional.
Por lo demás, y como ya lo veremos, el decreto se introduce en un punto bastante
conflictivo de lo documental electrónico, quedando en una muy singular relación con el
Código Civil y Comercial de la Nación (en adelante CCyCo.) lo que, desde nuestro punto
de vista, hubiera requerido de alguna técnica algo mas prolija.
Ahora, nos guste o no, coincidamos o no, el decreto ya ha sido emitido (habrá que
aguardar para ver el temperamento que a su respecto se adopta por el Congreso en los

(*) Abogado (Universidad de Morón). Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales. Secretario Cámara de
Apelación Civil y Comercial de Morón. Director del “Instituto de derecho procesal” del Colegio de
Abogados de Morón. Autor de varios libros, capítulos en obras colectivas y múltiples publicaciones
en revistas especializadas. Ganador del premio “Accésit” de la Academia Nacional de Derecho de
Buenos Aires por la obra “La prueba en el proceso civil y comercial” (Ed. AbeledoPerrot - Bs. As. -
2011)

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GABRIEL H. QUADRI

trámites subsiguientes); por nuestra parte, lo que procuramos hacer aquí es -tal lo dicho-
comenzar a ver el impacto de alguna de sus disposiciones sobre el derecho procesal elec-
trónico.

II - EL DERECHO PROCESAL ELECTRÓNICO Y SUS ALCANCES


No quisiéramos comenzar sin hacer alguna referencia, somera, al derecho procesal
electrónico.
Una de las voces más autorizadas en la materia a nivel nacional, si no la más auto-
rizada, es la del doctor Carlos E. Camps.
El autor se ha ocupado de señalar que, por derecho procesal electrónico, debe
entenderse al sector del derecho procesal civil que se dedica al estudio de dos materias:
a) la forma en que es abordada por los órganos del Poder Judicial o arbitrales la pretensión
procesal informática; y b) la forma en que se desarrolla la informática jurídica judicial,
entendida como las reglas de empleo de las Tecnologías de la Información y la Comuni-
cación (TIC) para una más adecuada prestación del servicio de justicia.
Definiendo el concepto de pretensión procesal informática a la particular pretensión
procesal -acto petitorio- que posee uno, algunos o todos sus elementos relacionados con
la informática -concepto tecnológico amplio- o las TIC.
Y agregando que el derecho procesal electrónico abarca las discusiones teóricas y
reglas rituales específicas que se ponen en juego tanto cuando el debate procesal gira en
torno a un conflicto respecto del cual tienen incidencia -en mayor o menor medida- la
informática o algún aspecto de las TIC (por caso, cuando los sujetos se relacionan con
actividades vinculadas a la informática, la causa contiene mención a hechos o circuns-
tancias relativas a la informática, el objeto inmediato es una sentencia multimedia, el
inmediato viene constituido por una prestación o conducta relacionada con la informática
o, finalmente, en el plano del elemento actividad se encuentra presente la cuestión infor-
mática de modo destacado -por ejemplo, se requiere la producción de prueba informática,
se practican notificaciones electrónicas, se realizan actos procesales por videoconferencia,
se lleva adelante una subasta electrónica, etc.-) como frente a las pautas que gobiernan
el uso de la informática en la actividad cotidiana de los Tribunales.(1)
Ahora, y volviendo al tema específico, veremos como el DNU que analizaremos
incide en estas dos vertientes: en algunas cuestiones que hacen al desarrollo de los
procesos y en la creación de determinadas pretensiones que, en la lúcida concepción de
Camps, ingresarían dentro del conjunto de las pretensiones procesales informáticas.

III - EL DNU Y LA TRANSMISIÓN DE INFORMACIÓN ENTRE ÓRGANOS DEL PODER


JUDICIAL Y OTROS ORGANISMOS
En su Capítulo XI, los Fundamentos del decreto comienzan indicando “que es
necesario ampliar el alcance de la ley 25506 los fines de extender el uso del documento
electrónico, la firma electrónica y la firma digital a la totalidad de actos jurídicos y

(1) Camps, Carlos E. en AAVV: “Tratado de derecho procesal electrónico” - Camps, Carlos E. (Dir.)
- Ed. AbeledoPerrot - Bs. As. - 2016 - T I - Cap. I - pto. II, también disponible online en Thomson
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EL DECRETO 27/2018 Y ALGUNAS CUESTIONES VINCULADAS CON EL DERECHO PROCESAL…

administrativos, actualizando su contenido en función de los avances tecnológicos y la


experiencia de implementación de la Infraestructura de Firma Digital de la República
Argentina”, a partir de allí realiza una serie de consideraciones y señala que, en virtud de
las mismas, “corresponde instruir a las jurisdicciones y entidades contempladas en el
artículo 8 de la ley 24156 para que a partir de la entrada en vigencia del presente decreto
formulen, suscriban y remitan las respuestas a los oficios judiciales exclusivamente
mediante el sistema de Gestión Documental Electrónica - GDE”.
En consecuencia, el artículo 128 del decreto establece “que los documentos oficiales
electrónicos firmados digitalmente, expedientes electrónicos, comunicaciones oficiales,
notificaciones electrónicas y domicilio especial constituido electrónico de la plataforma de
trámites a distancia y de los sistemas de gestión documental electrónica que utilizan el
Sector Público Nacional, las provincias, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, municipios, Poderes Judiciales, entes públicos no estatales, sociedades del Estado,
entes tripartitos, entes binacionales, Banco Central de la República Argentina, en
procedimientos administrativos y procesos judiciales, tienen para el Sector Público Nacional
idéntica eficacia y valor probatorio que sus equivalentes en soporte papel o cualquier otro
soporte que se utilice a la fecha de entrada en vigencia de la presente medida, debido a su
interoperabilidad que produce su reconocimiento automático en los sistemas de gestión
documental electrónica, por lo que no se requerirá su legalización” y consecuentemente que
“las jurisdicciones y entidades contempladas en el artículo 8 de la ley 24156 formularán,
suscribirán y remitirán las respuestas a los oficios judiciales exclusivamente mediante el
Sistema de Gestión Documental Electrónica - GDE”.
Recordemos que el artículo 8 de la ley 24156 se refiere a los siguientes sujetos: a)
Administración Nacional, conformada por la Administración Central y los Organismos
Descentralizados, comprendiendo en estos últimos a las Instituciones de Seguridad Social;
b) empresas y sociedades del Estado que abarca a las empresas del Estado, las sociedades
del Estado, las sociedades anónimas con participación Estatal mayoritaria, las sociedades
de economía mixta y todas aquellas otras organizaciones empresariales donde el Estado
nacional tenga participación mayoritaria en el capital o en la formación de las decisiones
societarias; c) entes públicos excluidos expresamente de la Administración Nacional,
que abarca a cualquier organización estatal no empresarial, con autarquía financiera,
personalidad jurídica y patrimonio propio, donde el Estado nacional tenga el control
mayoritario del patrimonio o de la formación de las decisiones, incluyendo aquellas enti-
dades públicas no estatales donde el Estado nacional tenga el control de las decisiones; y
d) fondos fiduciarios integrados total o mayoritariamente con bienes y/o fondos del Estado
nacional.
Reseñada así la cuestión, debemos señalar que compartimos toda iniciativa que
tienda a la agilización y despapelización de la justicia, con lo cual no podemos más que
coincidir con la implementación de normas como las comentadas.
Y mucho más si, de alguna manera, se puede llegar a suprimir o disminuir los
engorrosos y anacrónicos trámites de legalización interjurisdiccional (donde muchas veces
un empleado se limita, visualmente, a comprobar el parecido de firmas y sellos para dar
curso a la solicitud de legalización), corporizando y haciendo más efectiva la previsión del
artículo 7, primera parte, de la Constitución Nacional.
Ahora, quedará por ver el funcionamiento de las mismas en la práctica.
Es que, una cosa son las normas (o sus intenciones), y otra muy diversa su traslado
a la realidad de los procesos. Legislar o regular es fácil y hasta barato, lo complejo (y
muchas veces caro) es llevarlo a la práctica adecuadamente, porque allí no basta con crear

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GABRIEL H. QUADRI

una norma, sino que hay que preparar una estructura, lo que involucra hardware, software,
medios humanos y capacitación.
En nuestra experiencia judicial, algunas iniciativas de avance hacia lo informático
han sido excelentemente implementadas, con muy trascendentes resultados prácticos,
mientras que otras, llevadas al proceso de manera más improvisada, sin perspectiva global
o careciendo de los medios técnicos adecuados, lejos de simplificar la labor en general, la
han complicado o, en su defecto, mejorado en un área y desmejorado en otra.
Entonces, quedará por ver qué sucede con esta y augurarle buena fortuna.

IV - PRUEBA DEL CONTRATO DE SEGUROS


Lo probatorio es parte esencial del derecho procesal y si involucra cuestiones
electrónicas, será entonces parte del derecho procesal electrónico.
La cuestión que vamos a comentar aquí involucra, como el acápite lo indica, la
forma de demostrar la existencia y alcances (prueba del contrato) de seguros.
Dentro de sus Fundamentos, el decreto dice “que a los fines de contribuir a la
digitalización de la industria de seguros, se propicia modificar el artículo 11 de la ley de
seguros 17418, para la agilización y simplificación de los medios a través de los cuales la
población probará la existencia de una cobertura de seguro”.
En la práctica era algo que venía sucediendo: el envío de pólizas, renovaciones y
diverso tipo de comprobantes por medios electrónicos, práctica que -claro está- se halla-
ban autorizadas por las normas reglamentarias de la Superintendencia de Seguros (art.
25.2, R. 38708/2014).
Veamos la modificación que emprende el DNU.
El artículo 158 del decreto dispone la sustitución del primer párrafo del artículo 11
de la ley 17418, por el siguiente: “El contrato de seguro sólo puede probarse por escrito;
sin embargo, todos los demás medios de prueba, inclusive cualquier medio digital, serán
admitidos, si hay principio de prueba por escrito”.
Memoremos que en su versión anterior, este párrafo decía que “El contrato de
seguro sólo puede probarse por escrito; sin embargo, todos los demás medios de prueba
serán admitidos, si hay principio de prueba por escrito”
De este modo, vemos que lo que se ha incorporado es la frase “inclusive cualquier
medio digital”.
Ahora, la utilización de lo digital a los fines probatorios era algo perfectamente
posible con la normativa existente.
Es más, los instrumentos acreditativos del contrato de seguros, remitidos por vía
electrónica, ya cumplen el requisito de escritura, a tenor de lo establecido por el artículo
286, parte final, del CCyCo. (en cuanto establece que la expresión escrita “puede hacerse
constar en cualquier soporte, siempre que su contenido sea representado con texto inteligible,
aunque su lectura exija medios técnicos”).
Es decir, una póliza enviada por medios electrónicos cumple el requisito de escritura,
con lo cual la incorporación efectuada resulta totalmente inútil.
Por lo demás, si se llegara a demostrar que -en el desenvolvimiento contractual-
era usual la remisión de este tipo de documentos, su eficacia probatoria se realza, en los
términos del artículo 319 del CCyCo. y especialmente si esto se vincula con los usos y las
prácticas del tráfico.

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EL DECRETO 27/2018 Y ALGUNAS CUESTIONES VINCULADAS CON EL DERECHO PROCESAL…

Y, ya cerrando, no pueden perderse de vista, tampoco, las normas reglamentarias


específicas que contemplaban la posibilidad de envío de las pólizas por vía electrónica.
Como se ve, la inclusión que se ha efectuado al artículo 11 de la ley 17418 suma
poco y nada al estado de cosas existente.

V - ¿TÍTULOS EJECUTIVOS DIGITALES? (Y LA TOMA DE POSICIÓN EN UNA


CUESTIÓN CONTROVERTIDA DE DOCUMENTACIÓN ELECTRÓNICA)

1. El estado de cosas en la ley 25506 y en el CCyCo.


Hablemos, primero, de documento electrónico.
Según ha referido la doctrina se entiende por tal a la fijación en un soporte electró-
nico de información, que queda registrada en la memoria auxiliar del computador,
incluyendo en este concepto los medios de recuperación de la información(2).
Es claro, como ya lo hemos dicho, que el artículo 286 del CCyCo. escinde la forma
documental del soporte papel; o sea, el documento no pierde su carácter de tal por más
que su soporte sea uno diverso del papel.
Ahora, lo importante -y donde el DNU innova- es en lo relativo a la firma; y esto, en
materia informática, se relaciona no solo con la autoría, sino también con la integridad e
inalterabilidad, del documento.
Sigamos adentrándonos por este sendero.
A modo de introducción en el punto, quisiéramos traer a colación algunas reflexio-
nes, que reproducen las que, anteriormente, hiciéramos en otro lugar(3).
En tal sentido, recordamos que la ley de firma digital (L. 25506), del año 2001,
contemplaba dos tipos de firmas: la digital y la electrónica.
Según el artículo 3 de dicha ley: “Se entiende por firma digital al resultado de aplicar
a un documento digital un procedimiento matemático que requiere información de exclusivo
conocimiento del firmante, encontrándose ésta bajo su absoluto control. La firma digital debe
ser susceptible de verificación por terceras partes, tal que dicha verificación simultánea-
mente permita identificar al firmante y detectar cualquier alteración del documento digital
posterior a su firma”.
Mientras que según el artículo 5: “Se entiende por firma electrónica al conjunto de
datos electrónicos integrados, ligados o asociados de manera lógica a otros datos electró-
nicos, utilizado por el signatario como su medio de identificación, que carezca de alguno de
los requisitos legales para ser considerada firma digital. En caso de ser desconocida la firma
electrónica corresponde a quien la invoca acreditar su validez”.
Luego, en el año 2015, por ley 26994 se sancionó un nuevo Código Civil y Comercial
unificado; en él, el legislador procuró hacerse cargo de estas nuevas formas documentales,
lo cual es -a no dudarlo- atinado, pues se trata de una innegable realidad que requería la

(2) Torres Traba, José en AAVV: “Derecho procesal en el Código Civil y Comercial” - Quadri, Gabriel
H. (Dir.) - LL - Bs. As. - 2016 - T I - pág. 608
(3) Quadri, Gabriel H. en AA.VV. “Tratado de derecho procesal electrónico” - Camps, Carlos E.
(Dir.) - AbeledoPerrot, Bs. As. - 2016 - T II - Cap. XVII - pto. IV.9, también disponible online en
Thomson Reuters Proview

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GABRIEL H. QUADRI

condigna regulación normativa(4), pero lamentablemente -y según lo hemos entendido- la


preceptiva finalmente sancionada no termina de ser feliz.
Veamos.
El artículo 286, bajo el título “Expresión escrita”, establece que “la expresión escrita
puede tener lugar por instrumentos públicos, o por instrumentos particulares firmados o no
firmados, excepto en los casos en que determinada instrumentación sea impuesta. Puede
hacerse constar en cualquier soporte, siempre que su contenido sea representado
con texto inteligible, aunque su lectura exija medios técnicos”.
Con lo cual, va dejando en claro el legislador que el soporte papel ya no es exclusivo
y da paso a las nuevas formas documentales.
El artículo 287, titulado “Instrumentos privados y particulares no firmados”, edicta
que “los instrumentos particulares pueden estar firmados o no. Si lo están, se llaman instru-
mentos privados. Si no lo están, se los denomina instrumentos particulares no firmados;
esta categoría comprende todo escrito no firmado, entre otros, los impresos, los
registros visuales o auditivos de cosas o hechos y, cualquiera que sea el medio
empleado, los registros de la palabra y de información”.
Hasta aquí estamos de acuerdo.
Pero, seguidamente, el artículo 288 se ocupa de la “firma” y así establece que “la
firma prueba la autoría de la declaración de voluntad expresada en el texto al cual
corresponde. Debe consistir en el nombre del firmante o en un signo. En los instrumentos
generados por medios electrónicos, el requisito de la firma de una persona queda
satisfecho si se utiliza una firma digital, que asegure indubitablemente la autoría
e integridad del instrumento”.
Más adelante, el artículo 319 determina que “el valor probatorio de los instrumentos
particulares debe ser apreciado por el juez ponderando, entre otras pautas, la congruencia
entre lo sucedido y narrado, la precisión y claridad técnica del texto, los usos y prácticas
del tráfico, las relaciones precedentes y la confiabilidad de los soportes utilizados y
de los procedimientos técnicos que se apliquen”.
La doctrina se había referido al tema, aludiendo al Proyecto de Código.
Había señalado que la prueba podría facilitarse alegando: 1. La utilización de un
método que asegure razonablemente la autoría e inalterabilidad del documento (art. 288).
2. Los indicios surgidos de la congruencia entre lo sucedido y narrado, la precisión y
claridad técnica del texto, los usos y prácticas del tráfico, las relaciones precedentes y la
confiabilidad de los soportes utilizados y de los procedimientos técnicos que se apliquen
(art. 319).(5)
Que esta modificación y el texto del artículo 288 facilitarían la prueba de la validez
de la firma electrónica cuando se justifica la razonabilidad de las medidas de seguridad
empleadas y en tal caso equipara la firma electrónica validada, a la ológrafa reconocida y
a la digital.(6)

(4) Torello, Viviana S.: “La incorporación de normas de derecho informático en el nuevo Código
Civil y Comercial y sus proyecciones en los procedimientos judiciales” - www.infojus.gov.ar - id Infojus:
DACF150587
(5) Bender, Agustín: “El correo electrónico como prueba en la jurisprudencia y en el Proyecto de
Código Civil y Comercial de la Nación” - Sup. Doctrina Judicial Procesal - marzo/2013 - pág. 13
(6) Bender, Agustín: “El correo electrónico como prueba en la jurisprudencia y en el Proyecto de
Código Civil y Comercial de la Nación” - Sup. Doctrina Judicial Procesal - marzo/2013 - pág. 13

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EL DECRETO 27/2018 Y ALGUNAS CUESTIONES VINCULADAS CON EL DERECHO PROCESAL…

Según lo han precisado algunos autores, los artículos 286 y 288 del Proyecto
armonizaban la existente ley de firma digital a la normativa de fondo y la utilización de
las normativas en sintonía, permitirán definitivamente la utilización del documento
electrónico firmado digitalmente para contratar en forma segura, consolidando el esperado
acompañamiento que debe hacer el derecho de los acontecimientos digitales de los últimos
tiempos.(7)
Otros, mientras tanto, habían sostenido que la nueva regulación representaría un
avance respecto del estado de cosas anterior, estableciendo principios generales que
permitirían asimilar los registros digitales a los documentos y las identificaciones electró-
nicas a las firmas. Agregando que se trataba de un enfoque sensato y moderno, que se
separa por completo de la orientación de la ley de firma digital, la que por haber pretendido
imponer una única y complicada tecnología -con el añadido de requisitos burocráticos
costosos y aún más complicados- llevaba más de un decenio sin que haya podido aplicarse
en la práctica.(8)
Expresando además que en los Fundamentos se afirma que la disposición
proyectada está en consonancia con la ley 25506 de firma electrónica; que si bien esto es
cierto, en cuanto a que quienes quisieran y pudieran utilizar “firma digital” estarían
habilitados para hacerlo en las condiciones y con las ventajas previstas por esa ley, no
resulta totalmente exacto: en primer lugar, porque esa ley privilegia la firma digital y
menoscaba la firma electrónica, y, en segundo lugar, porque al habilitar el uso de
cualquier método que asegure razonablemente la autoría e inalterabilidad del instru-
mento, la disposición proyectada derogaba por contrario imperio la descalificación de las
firmas electrónicas que fulmina la ley 25506 y establece un deseable imperio de la
neutralidad tecnológica.(9)
Pues bien, abordando el tema remarcamos en el trabajo antes citado que tanto
optimismo había quedado, luego de la sanción del Código, claramente opacado, habién-
dose insertado -según resaltamos entonces- un notorio problema interpretativo.
Remontándonos un poco en el tiempo, vamos, antes que nada, al Proyecto de
Código de 1998.
Su artículo 266 decía que “la firma prueba la declaración de voluntad expresada en
el texto al cual corresponde. Debe ser manuscrita y consistir en el nombre del firmante, o en
un signo, escritos del modo en que habitualmente lo hace a tal efecto”, agregando -en lo
que aquí interesa- que “en los instrumentos generados por medios electrónicos, el requisito
de la firma de una persona queda satisfecho si se utiliza un método para identi-
ficarla; y ese método asegura razonablemente la autoría e inalterabilidad del
instrumento”. Los Fundamentos del Proyecto indicaban que “se prevé expresamente la
posibilidad de que existan instrumentos públicos digitales. En este sentido el Código se abre
a la realidad abrumadora de los documentos electrónicos, aunque con fórmulas abiertas
y flexibles y sin vinculación a la tecnología actual, de modo de evitar su rápido
envejecimiento que se produciría por la previsible permanente superación de esas
tecnologías”.

(7) Cabuli, Ezequiel: “Las nuevas tecnologías en el Proyecto de Código” - LL - T. 2013-A - pág. 893
(8) Millé, Antonio: “Documento electrónico, firma electrónica y mensaje electrónico en el
Anteproyecto de Código Civil y Comercial” - ED - 249-832
(9) Millé, Antonio: “Documento electrónico, firma electrónica y mensaje electrónico en el
Anteproyecto de Código Civil y Comercial” - ED - 249-832

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GABRIEL H. QUADRI

Pivoteando en tal importante antecedente, vamos ahora al proyecto de Código Civil


y Comercial más reciente, que luego se transformara en Código Civil y Comercial de la
Nación.
En su momento, el segundo párrafo del artículo 288 determinaba que “en los
instrumentos generados por medios electrónicos, el requisito de la firma de una persona
queda satisfecho si se utiliza un método que asegure razonablemente la autoría e
inalterabilidad del instrumento”; vemos, así, una redacción muy similar a la del Proyecto
de 1998.
Empero ese no fue el texto que prosperó pues, como ya lo vimos, el último párrafo
del artículo 288 que fue sancionado establece que “en los instrumentos generados por
medios electrónicos, el requisito de la firma de una persona queda satisfecho si se utiliza
una firma digital, que asegure indubitablemente la autoría e integridad del instru-
mento”.
Se cambia la referencia a “un método” por la alusión a “una firma digital” y el
“razonablemente” por el “indubitablemente”.
Paralelamente, la ley de 25506 no fue derogada en aquel momento; pero el nuevo
Código de fondo ha establecido que el requisito de la firma queda satisfecho si se utiliza
una firma digital, que asegure indubitablemente la autoría e integridad del instrumento.
O, dicho de otro modo, parecería -al reemplazar la referencia a “un método” por la
alusión a “una firma digital”- haber desterrado a la firma electrónica; y quedaría, entonces,
el documento electrónico sin firma digital en la categoría de instrumento particular no
firmado (art. 287).
Creemos que, al así legislar, parecen haber quedado elípticamente derogadas, no
en forma expresa, las normas de la ley 25506 relativas a la firma electrónica.
La firma electrónica dejaría, entonces, de ser una firma.
Comentando el artículo 288, la doctrina ha dicho que la parte final del artículo se
refiere a la firma digital.(10)
Otros autores han sostenido que la terminología utilizada en la norma deberá
interpretarse inclusiva de cualquier procedimiento que se desarrolle en el futuro que
asegure autoría e integridad del documento aun cuando sus características técnicas sean
diferentes a la firma digital conocida en la actualidad.(11)
Falcón, mientras tanto, explicita el punto: sostiene que aunque el artículo 288 está
conforme con la ley de firma digital produce un retroceso, pues ancla la cuestión en la ley
25506 no permitiendo, como hacía el Proyecto, legislar de modo amplio para el futuro.(12)
Desde nuestro punto de vista, expusimos en el trabajo que venimos citando, que
podría pensarse que la referencia a “una” firma digital no ha querido circunscribir la firma
solo a “la” firma digital de la ley 25506; pero a poco que lo meditamos, descartamos la
idea: si tenemos una ley vigente definiendo a la firma digital (art. 2), necesariamente
debemos interpretar este nuevo artículo de consuno con ella.

(10) Cossola, Sebastián J.: “Comentario al artículo 288 del Código” en Rivera, Julio C.; Medina,
Graciela (Dir.) y Esper, Mariano (Coord): “Código Civil y Comercial de la Nación. Comentado” - LL
- Bs. As. - 2014 - T I, versión online Sistema Proview
(11) D’Alessio, Carlos M. en AAVV: “Código Civil y Comercial de la Nación. Comentado” -
Lorenzetti, Ricardo L. (Dir.) - Ed. Rubinzal Culzoni Editores - Bs. As. - 2015 - T II - pág. 120
(12) Falcón, Enrique M.: “El derecho procesal en el Código Civil y Comercial de la Nación” - Ed.
Rubinzal Culzoni Editores - Bs. As. - 2015 - pág. 331

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EL DECRETO 27/2018 Y ALGUNAS CUESTIONES VINCULADAS CON EL DERECHO PROCESAL…

No parecería coherente que el legislador, al utilizar el término firma digital haya


procurado referirse a algo distinto de aquello que la ley específica así califica. Por otro
lado, si en el futuro aparecieran otros procedimientos que aseguraran autoría e integridad
creemos que, para quedar comprendidos en el artículo 288 en análisis, habría que verificar
detenidamente su eventual correlato con los conceptos contenidos en el artículo 2 de la
ley 25506.
De allí, entonces, nuestra anticipada postulación en cuanto al futuro de la firma
electrónica.
Y esto sobre lo que otrora reflexionamos en la obra citada, hace ya algunos años,
ahora se vivifica nuevamente pues el decreto 27/2018, al regular sobre ciertos títulos,
pone otra vez el foco en el tema.
Veamos esto, acudiendo al efecto a los fundamentos del decreto.

2. Los fundamentos del decreto


Es muy interesante para el desarrollo que sigue, traer a colación los argumentos
que basamentan la modificación (trascendente) que se dispone.
Leemos en su Capítulo XXII lo siguiente

“Que la creación de documentos a distancia es un elemento esencial para


permitir el acceso remoto a los servicios financieros y otras actividades que
pueden realizarse en forma no presencial.
Que las regulaciones específicas de cheque, letra de cambio, pagaré y tarjeta
de crédito establecen el requisito de la firma de una persona a fin de demostrar
la autoría de un documento.
Que el Código Civil y Comercial de la Nación, vigente desde el 1/8/2015,
estableció un criterio para la prueba de la autoría de los instrumentos en
general, estableciendo que la firma digital es el único medio habilitado para
probar la autenticidad y la autoría de un instrumento privado generado por
medios electrónicos.
Que, si bien el procedimiento establecido para firma digital tiene la intención
de asegurar la autoría e integridad de un documento, durante el tiempo
transcurrido desde su dictado se han perfeccionado y ampliado los meca-
nismos posibles para, precisamente, asegurar la autoría e integridad de los
documentos electrónicos.
Que deviene pertinente actualizar la previsión establecida en la ley 24240,
relacionada con la utilización de medios digitales.
Que, en consecuencia, se propone adecuar únicamente para los ámbitos y las
actividades bancarias y financieras, los marcos legales relativos al cheque, la
letra de cambio, el pagaré y las tarjetas de crédito y/o compra en el sentido
de que admitan, además de la firma digital, otros medios electrónicos que
aseguren indubitablemente la autoría e integridad de los documentos
suscriptos por sus titulares y/o libradores, simplificando procesos que hoy
resultan engorrosos y poco seguros.
Que, en virtud de lo anterior, resulta imperioso modificar los respectivos
artículos de la ley 25065, la ley 24452 y del decreto-ley 5965/1963”.

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GABRIEL H. QUADRI

O sea, y dicho de otro modo, el decreto reconoce que el CCyCo. solo admite la firma
digital, tal como recién lo advertíamos; pero, aun así, con apoyatura en los avances
tecnológicos posteriores a su sanción amplía, solo para los instrumentos aludidos y los
ámbitos descriptos (bancario y financiero), la posibilidad de que los documentos
electrónicos que va a enunciar se consideren firmados, aun careciendo de firma digital.
Veamos qué normas fueron modificadas.

3. Las modificaciones operadas por el decreto


El decreto dispone sustituir, las siguientes normas, por los textos que se indican:
- el inciso k) del artículo 6 de la ley 25065, por el siguiente: “k) Firma del titular y de
personal apoderado de la empresa emisora. Si el instrumento fuese generado por medios
electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método
que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad de las partes y la
integridad del instrumento” (art. 170).
- el artículo 24 de la ley 25065, por el siguiente: “Domicilio de envío de resumen. El emisor
podrá optar por enviar el resumen en soporte electrónico a la dirección de correo
electrónico que indique el titular en el contrato o a la que con posterioridad fije
fehacientemente, salvo que el consumidor establezca expresamente que su remisión será
en soporte papel” (art. 171)
- el inciso 8) del artículo 1 del decreto-ley 5965/1963 de fecha 19/7/1963, por el
siguiente: “8) La firma del que crea la letra (librador). Si el instrumento fuese generado
por medios electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier
método que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del librador y la
integridad del instrumento” (art. 172)
- el primer párrafo del artículo 14 del decreto-ley 5965/1963, por el siguiente: “El endoso
debe escribirse en la misma letra o en una hoja de papel debidamente unida a la letra
(prolongación) y debe ser firmado por el endosante. Si el instrumento fuese generado por
medios electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier
método que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del endosante y
la integridad del instrumento” (art. 173)
- el primer párrafo del artículo 27 del decreto-ley 5965/1963, por el siguiente: “La
aceptación debe hacerse en la letra de cambio y expresarse con la palabra ‘aceptada’,
‘vista’ u otra equivalente; debe ser firmada por el girado. Si el instrumento fuese
generado por medios electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza
cualquier método que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del
girado y la integridad del instrumento” (art. 174)
- el segundo párrafo del artículo 33 del decreto-ley 5965/1963, por el siguiente: “El aval
puede expresarse por medio de las palabras ‘por aval’ o de cualquier otra expresión
equivalente, debiendo ser firmado por el avalista. Si el instrumento fuese generado por
medios electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier
método que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del avalista y la
integridad del instrumento” (artículo 175)
- el artículo 76 del decreto-ley 5965/1963, por el siguiente: “La aceptación por intervención
debe constar en la letra de cambio y ser firmada por el interviniente. Debe indicar por
quién ha sido aceptada; a falta de esta indicación se considerará otorgada por el
librador. Si el instrumento fuese generado por medios electrónicos, el requisito de la firma
quedará satisfecho si se utiliza cualquier método que asegure indubitablemente la
exteriorización de la voluntad del interviniente y la integridad del instrumento” (art. 176)
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EL DECRETO 27/2018 Y ALGUNAS CUESTIONES VINCULADAS CON EL DERECHO PROCESAL…

- el inciso g) del artículo 101 del decreto-ley 5965/1963, por el siguiente: “g) La firma
del que ha creado el título (suscritor). Si el instrumento fuese generado por medios
electrónicos, y el acreedor fuera una entidad financiera comprendida en la ley 21526 y
sus modificatorias, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier
método que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del suscriptor y
la integridad del instrumento” (art. 177)
- el inciso 6) del artículo 2 del Anexo I de la ley 24452 y sus modificatorias, por el
siguiente: “6) La firma del librador. Si el instrumento fuese generado por medios
electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método
que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del librador y la integri-
dad del instrumento. El Banco Central de la República Argentina autorizará el uso
de sistemas electrónicos de reproducción de firmas o sus sustitutos para el libramiento
de cheques, en la medida que su implementación asegure la confiabilidad de la operación
de emisión y autenticación en su conjunto, de acuerdo con la reglamentación que el
mismo determine” (art. 178)
- el artículo 14 del Anexo I de la ley 24452 y sus modificatorias, por el siguiente: “El
endoso debe escribirse al dorso del cheque o sobre una hoja unida al mismo. Debe ser
firmado por el endosante y deberá contener las especificaciones que establezca el Banco
Central de la República Argentina. Si el instrumento fuese generado por medios
electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método
que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad de cada endosante y la
integridad del instrumento. El endoso también podrá admitir firmas en las condiciones
establecidas en el inciso 6) del artículo 2” (art. 179)
- el primer párrafo del artículo 52 del Anexo I de la ley 24452 y sus modificatorias, por
el siguiente: “El aval puede constar en el mismo cheque o en un añadido o en un
documento separado. Puede expresarse por medio de las palabras ‘por aval’ o por
cualquier otra expresión equivalente, debiendo ser firmado por el avalista. Debe contener
nombre, domicilio, identificación tributaria o laboral, de identidad, conforme lo
reglamente el Banco Central de la República Argentina. Si el instrumento fuese
generado por medios electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza
cualquier método que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del
avalista y la integridad del instrumento” (art. 180)
- el inciso 9) del artículo 54 del Anexo I de la ley 24452 y sus modificatorias, por el
siguiente: “9. La firma del librador. Si el instrumento fuese generado por medios electró-
nicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método que
asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del librador y la integridad
del instrumento. El Banco Central de la República Argentina autorizará el uso de
sistemas electrónicos de reproducción de firmas o sus sustitutos para el libramiento de
cheques, en la medida que su implementación asegure confiabilidad de la operatoria
de emisión y autenticación en su conjunto, de acuerdo con la reglamentación que el
mismo determine” (art. 181)
- el artículo 61 del Anexo I de la ley 24452 y sus modificatorias, por el siguiente: “Las
acciones judiciales del portador contra el librador, endosantes y avalistas se prescriben
al año contado desde la expiración del plazo para la presentación. En el caso de cheques
de pago diferido, el plazo se contará desde la fecha del rechazo por el girado, sea a la
registración o al pago. Las acciones judiciales de los diversos obligados al pago de un
cheque, entre sí, se prescriben al año contado desde el día en que el obligado hubiese
reembolsado el importe del cheque o desde el día en que hubiese sido notificado de la
demanda judicial por el cobro del cheque. La interrupción de la prescripción solo tiene

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GABRIEL H. QUADRI

efecto contra aquel respecto de quien se realizó el acto interruptivo. El Banco Central
de la República Argentina reglamentará la emisión de una certificación que permitirá
el ejercicio de las acciones civiles en el caso de cheques generados y/o transmitidos por
medios electrónicos”
- el inciso 3) del artículo 63 del Anexo I de la ley 24452 y sus modificatorias, por el
siguiente: “3) Reglamenta las fórmulas del cheque y decide sobre todo lo conducente a
la prestación de un eficaz servicio de cheque, incluyendo la forma documental o
electrónica y solución de problemas meramente formales de los cheques” (art. 183)
Como se ve, las modificaciones son trascendentes pues, en el contexto de los
aludidos instrumentos, ya no es imprescindible la existencia de una firma digital, sino
que ahora es suficiente cualquier método que asegure indubitablemente (no razonable-
mente, como decía el Proyecto original de Código) la exteriorización de la voluntad del
firmante y la integridad del instrumento.
No vamos a hacer un análisis en profundidad del tema desde el ángulo del derecho
comercial o, más propiamente, desde la óptica cambiaria, pues aunque el CCyCo. ya
preveía la creación de títulos valores no cartulares (art. 1850 y ss.), la desmaterialización
de este tipo de documentos seguramente obligará a afinar ciertas pautas (vinculadas con
la creación, circulación, la cuestión de los originales y las copias, y demás cuestiones
análogas) de acuerdo con esta novedad que ahora va tomando forma.
Con todo, no quisiéramos dejar pasar la oportunidad para remarcar una cuestión.
Es indudable que, en la práctica, se venía palpando el reclamo de algunos sectores
en pos del diseño de algún sistema que permitiera la creación de este tipo de documentos
comerciales por vía electrónica, e incluso a distancia.
Ahora, hay otra cuestión que, en la materia, se viene discutiendo hace ya bastante
tiempo, reclamándose -desde la doctrina y la jurisprudencia- el afinamiento de ciertas
pautas: el pagaré de consumo. Quizás, si se iban a emprender modificaciones a la
normativa vinculada con el pagaré (considerándolas necesarias o urgentes) creemos que
lo primero a lo que debía habérsele prestado atención es a esto que venimos marcando,
no solo nosotros, sino también los autores y nuestros tribunales.
Incluso porque los nuevos mecanismos referenciados, cuya creación ahora se va a
posibilitar en forma remota, tendrán innegable potencialidad como para seguir compleji-
zando la cuestión mencionada en el párrafo anterior atinente al pagaré de consumo.
Por lo demás, el sistema jurídico documental que nos rige queda ahora en una
situación bastante singular pues lo que para el cuerpo general (CCyCo.) sería un
documento particular no firmado (por carecer de firma digital) en el contexto normativo
específico (las leyes que regulan cada uno de los títulos referidos) sí se consideraría
firmado.
Creemos que semejante dicotomía, aunque en realidad apunte a encarrilar en algo
la situación que se generó con la modificación final al texto del artículo 288 del Código de
fondo, hubiera merecido alguna regulación un poco más prolija, pues -para nosotros- no
es del todo razonable esta diversidad de trato respecto de las diferentes formas documen-
tales.
Dejando de lado este pequeño excurso, vamos ahora a enfocarnos en el área propia
de estas reflexiones: lo procesal.

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EL DECRETO 27/2018 Y ALGUNAS CUESTIONES VINCULADAS CON EL DERECHO PROCESAL…

4. La cuestión desde lo procesal


Es sabido que todos los instrumentos anteriormente referenciados, cada uno con
su particularidad, permiten el acceso a la vía ejecutiva [art. 523, inc. 5), CPCC].
Ahora bien, para la iniciación de un proceso de ejecución, hay una cuestión
fundamental: el aporte del título (art. 520, CPCC).
A no olvidarlo: en el proceso de ejecución, el juez es juez del título y nada más.
Frente a lo ya descripto en relación a estos nuevos títulos sin soporte papel, sino
electrónicos, queda en claro que nos hallaremos frente a una pretensión informática
(valiéndonos de los conceptos de Camps) ejecutiva.
Quedará, entonces y ante todo lo dicho, por ver cómo se accede al compulsorio
frente al incumplimiento de las obligaciones derivadas de alguno de estos instrumentos.
En el caso del cheque, el mismo decreto da la solución: según el nuevo artículo 61
de la ley 24452 el Banco Central reglamentará la emisión de una certificación que
permitirá el ejercicio de las acciones civiles en el caso de cheques generados y/o transmi-
tidos por medios electrónicos, pero en el resto de los documentos acerca de los cuales se
insertaron modificaciones nada se previó al respecto.
Habrá que estar atentos a cómo se soluciona esta cuestión, incluso en lo que se
vincula con los actos de comunicación iniciales (mandamiento de intimación de pago)
cuando deban diligenciarse con las copias respectivas, en un proceso que pivoteará en
base a un título ejecutivo electrónico.
Amén de lo cual, será interesante también determinar cómo juegan, ante la inicia-
ción de un proceso, los límites probatorios de estas controversias, especialmente dentro
del ámbito de la excepción prevista por el artículo 544 inc. 4 del CPCC, mas puntualmente
en lo que hace a la autenticidad de las firmas.
Indudablemente, son nuevos desafíos que se plantearán, primero, a quienes tengan
que reglamentar estos mecanismos y, en seguida, a los operadores jurídicos (jueces y
abogados) que comiencen a tener que enfrentarse con estas nuevas realidades.

VI - CONCLUSIÓN
Al margen de nuestra discrepancia respecto de la vía mediante la cual ha sido
encarada la reforma, era esperable que una normativa que se dice encaminada hacia la
modernización y simplificación, iba a incluir algunas cuestiones vinculadas con lo
informático.
El propósito de estas líneas no ha sido el abordaje exhaustivo de las cuestiones
presentadas sino que nos hemos contentado con dar noticia de las mismas y esbozar
algún parecer, personal, que quizás pueda servir para iniciar, o proseguir, el análisis y
discusión acerca de los puntos que hemos resaltado.

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO


27/2018

Martín Zangrandi(*)

I - INTRODUCCIÓN
“En materia criminal, el punto más difícil es la imposición de la pena; es el
objeto y el término del procedimiento y el único fruto por el ejemplo y el terror,
cuando está bien aplicada al culpable. Pero en esta escena de terror el papel
del pueblo es ambiguo se le llama como espectador se le convoca para que
asista a las exposiciones a las retractaciones públicas ... es preciso no solo
que la gente sepa, sino que vea por sus propios ojos porque es preciso que se
atemorice, pero también porque el pueblo debe ser testigo como fiador del
castigo”.(1)

Función de los registros


En la organización del Estado Nacional argentino, se buscó proteger los derechos
de los ciudadanos. Pero, principalmente, a partir de la modificación de la Constitución
Nacional de 1957 como la de 1994, el Estado Nacional no solo se encarga de cuidar los
derechos de los ciudadanos, sino también de promoverlos y de intervenir, activamente,
en la protección de los mismos.
Ante esa manda constitucional, el Estado asume velar por el cumplimiento de
derechos que se consideran de fundamental importancia para la vida de las personas.

(*) Abogado laboralista. Especialista en Derecho del Trabajo UNL/UNCuyo. Abogado de la Fiscalía
de Estado de la provincia de Mendoza. Profesor adjunto de la Cátedra de Derecho del Trabajo-
Facultad de Derecho Universidad Champagnat. Miembro del consejo asesor de la revista Estudios
Latinoamericanos de Relaciones Laborales y Protección Social
(1) Foucault, Michel: “Vigilar y castigar” - Siglo XXI Editores - 1989 - pág. 63

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MARTÍN ZANGRANDI

Y en esto me refiero a derechos tan fundamentales como la vida, la propiedad,


la higiene y seguridad en el trabajo, garantizar los alimentos para menores de edad, la
seguridad en las transacciones comerciales, y hasta poner en conocimiento de la
ciudadanía el patrimonio de las personas que ocupan cargos fundamentales en el
Gobierno (transparencia).
Asentar en un registro ciertas actividades, hechos, o situaciones jurídicas otorgó a
los ciudadanos la protección de esos bienes o de sus derechos. Esa registración implica
también la puesta en conocimiento por todos.
La publicidad registral es una actividad dirigida a hacer notorio un hecho, una
situación o una relación jurídica. Un claro ejemplo de esto es la publicidad de los derechos
reales, la misma está dirigida a hacer cognoscible una situación jurídica real, persigue la
protección de los derechos de futuros adquirentes, etc. ... En definitiva la publicidad busca
dar a conocer realidades tanto pasadas como presentes y sirve, muchas veces, para
otorgar derechos en lo futuro.
Dichos registros están en manos de la Administración Pública Nacional o Provincial.
Luis Moisset de Espanés nos dice que “debemos insistir en que el Registro encuentra
su justificación en la necesidad de dar publicidad a las relaciones o situaciones jurídicas
existentes, y brindar de esta manera protección efectiva a todas las personas interesadas.
Esta finalidad es uno de los principios rectores de toda ley registral...”.(2)
Así, desde la sanción de la ley 17801 (28/6/1968), que creó el Registro de la
Propiedad Inmueble, se sucedieron otros, como el Registro de Aeronaves (L. 17285), el
Registro Civil del Estado y Capacidad de las Personas (L. 26413), el Registro de Buques
(L. 20094), el Registro Público de Comercio (CCo.), y el Registro de Marcas y Señales (L.
22939).
En la actualidad se crearon nuevos registros en otras áreas: el Registro Nacional
de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual, que funciona en el
ámbito del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y busca facilitar el
esclarecimiento de los hechos que sean objeto de una investigación judicial en materia
penal vinculada a delitos contra la integridad sexual previstos en el Libro Segundo, Título
III, Capítulo II del Código Penal, con el objeto de proceder a la individualización de las
personas responsables. El decreto 1315/2013 crea el Registro Nacional de Productores
de Software y Servicios Informáticos; y en Mendoza, por ley 6879, se crea el Registro de
Deudores Alimentarios.

II - EL DERECHO DEL TRABAJO-POLICÍA DEL TRABAJO


En el derecho del trabajo no solo es necesario generar normas protectoras, sino
también instrumentos jurídicos para que dichas normas sean efectivas y se cumplan. Es
decir, existe toda una actividad de contralor del Estado tendiente al efectivo cumplimiento
de las mismas. Casi sin temor a equívocos, podría decirse que sin esa actividad de
contralor o policía del trabajo el derecho del trabajo quedaría solo en una mera declaración
de principios.
La legislación laboral se compone de normas de orden público cuya exigencia es
ineludible. El Estado es garante de los derechos de los trabajadores.

(2) Moisset de Espanés, Luis: “Certificados e informes del Registro de la Propiedad Inmueble (ley
17801)” - Revista Notarial de Córdoba - 1971 - Nº 21 - pág. 63; ED - 40-723

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO 27/2018

Es esta combinación de derechos de cumplimiento obligatorio y policía del trabajo


lo que permite al Estado cumplir con su cometido garantista.
Los Registros no son una materia extraña al ámbito de las relaciones de trabajo,
por ejemplo, como el Registro de Trabajadores de la Construcción, Registro de Asocia-
ciones Sindicales, Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE),
Registro de Organización de Trabajadores de la Economía Popular.
Entonces, por un lado, a través de la policía del trabajo, se busca hacer efectivos
los derechos protectorios de los trabajadores, y su incumplimiento lleva consigo una
sanción.
Así las cosas, se ha entendido que las sanciones aplicadas por órganos adminis-
trativos o judiciales del trabajo no son suficientes para disuadir a sus infractores, por lo
que a ello se agrega, también, poner en conocimiento de la ciudadanía dichas sanciones.
Casi como en algún momento histórico de la humanidad, las penas eran ejecutadas en
público para mostrar las consecuencias de lo que no se debía hacer o que lesionaba a la
sociedad.

III - LA CREACIÓN DEL REPSAL


Quizás uno de los motivos de creación del Registro Público de Empleadores con
Sanciones Laborales (REPSAL) sea el de “disuadir” a no cometer violaciones a la legislación
laboral o “penal laboral”, por medio de la publicación, en un Registro, de los empleadores
sancionados por infracciones a las leyes del trabajo.
Así, el artículo 1 de la ley 26940 dispone: “Créase el Registro Público de Empleadores
con Sanciones Laborales (REPSAL), en el ámbito del Ministerio de Trabajo, Empleo y
Seguridad Social, en el que se incluirán y publicarán las sanciones firmes que se detallan
en los artículos siguientes, aplicadas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad
Social, por la Administración Federal de Ingresos Públicos, por las autoridades provinciales
y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por el Registro Nacional de Trabajadores y
Empleadores Agrarios (RENATEA), y por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT)”.
Como dijéramos, los Registros se encuentran en manos de la Administración
Pública tanto Nacional o Provincial, muchas veces dependiendo la materia. En el caso de
análisis, el REPAL se crea en el ámbito del Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad
Social de la Nación (MTESS).
De la norma se desprende que los organismos suministradores de esa información
serían el mismo MTESS, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), autori-
dades provinciales, y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), RENATEA y la SRT.
Surge la incógnita de qué sucedería o quién resolvería el caso en que la información
suministrada sobre un mismo empleador por un Organismo Provincial y el MTESS difieran
una de la otra. En el caso de Mendoza, Provincia desde la que escribo, en más de una
oportunidad, las empresas son inspeccionadas tanto por organismos de trabajo provin-
ciales como nacionales; de manera que podrían concluir de forma diferente las inspecciones,
o resultar con sanciones diferentes. Entonces, ¿quién dirime cuál información es la
exacta?
El artículo 1 omite que también pueden incluirse sentencias judiciales como lo
indica el artículo 2, inciso h), y los artículos 3 y 4 de la misma ley.

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MARTÍN ZANGRANDI

Como lo expresara, la ley busca con la publicidad de la sanción o sentencia recaída,


evitar la reincidencia o bien persuadir al resto de las empresas a no infringir la normativa
protectora del trabajo. Se trata de visibilizar, hacer público, todo comportamiento contrario
a las normas laborales. A lo que también se adiciona, impedir obtener ciertos beneficios
que se explicitan en el artículo 13 de la presente ley.
No dudo que dicho Registro maneja información sensible, cuyos errores harían
incurrir en un daño para los denunciados. Se podría caer en alguna figura de las
tipificadas en la ley 25326 de protección de datos personales. En este sentido debemos
hacer notar que quien administra esa información (conf. art. 6, L.) es la Subsecretaría de
Fiscalización del Trabajo y de la Seguridad Social dependiente del MTESS, la que tiene a
su cargo esta responsabilidad.
El decreto reglamentario 1714/2014, del 1/10/2014, expresa lo relativo a mantener
actualizado el Registro y la obligación de las entidades encargadas de hacerlo: “Los
organismos detallados en el artículo 1 de la ley que se reglamenta, deberán actualizar el
Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) en forma permanente
y ante cada novedad registrable que se produzca, en un término que no podrá superar los
diez (10) días hábiles administrativos de su acaecimiento. El incumplimiento del precitado
término no implicará cómputo a cuenta, quita o descuento alguno respecto de los plazos
previstos en los artículos 9, 10 y 11 de la ley que se reglamenta, para la incorporación,
permanencia o baja de datos en el Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales
(REPSAL). El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social determinará las especifica-
ciones técnicas, funcionalidades, diseño y requisitos de seguridad informática que correspondan
a la operatoria y administración del Registro Público de Empleadores con Sanciones
Laborales (REPSAL).Los organismos que tengan a su cargo el ingreso de datos en el Registro
Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) tendrán la responsabilidad de
su baja, una vez cumplimentados los requisitos exigidos por la ley que se reglamenta. La
baja en el citado Registro podrá ser dispuesta de oficio o a pedido de parte, previa
acreditación del cumplimiento de los requisitos exigidos por la ley referida”.

IV - SANCIONES ADMINISTRATIVAS
El artículo 2 de la ley expresa: “Las sanciones enumeradas en el presente artículo,
una vez firmes, serán incluidas en el Registro Público de Empleadores con Sanciones
Laborales (REPSAL)”
Como lo hiciera el artículo 1 de la presente ley se trata de “sanciones una vez firmes”.
Es necesario dejar en claro que dichas sanciones provienen de organismos
administrativos (MTESS, AFIP, SRT, organismos provinciales, etc.).
El Estado, en su rol de contralor de los derechos de los trabajadores, está facultado
para aplicar penas tendientes a resguardar la efectividad de los derechos que derivan de
una relación de trabajo. Tengamos presente que la legislación laboral busca proteger
la parte más débil de la relación de trabajo, y para ello otorga una serie de tutelas como
son la jornada limitada de trabajo, higiene y seguridad, cumplimiento de legislación
previsional, prevención en materia de enfermedades y riesgos del trabajo, remuneración
conforme a convenios colectivos, descanso y vacaciones, etc.
Las sanciones administrativas son el resultado de la facultad de “policía del Estado”
o, para el caso concreto, lo relativo a la “policía del trabajo”. De nada serviría contar con
una serie de derechos, si los mismos no se cumplen o efectivizan.

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO 27/2018

La imposición de la sanción administrativa tiene como fundamento la falta de


colaboración en la administración de los bienes comunes. En el caso del derecho del
trabajo, se trataría de que no se ha cumplido con el deber establecido en una norma cuyo
objeto es la protección de bienes jurídicos del terreno laboral, y esto lo diferencia del
castigo penal en donde lo que se busca con la sanción es mantener “la paz social”, y los
delitos que se reprimen quiebran ese objetivo.
También, las sentencias pueden ser objeto de carga en el REPSAL como lo especifica
el artículo 2, inciso h), y los artículos 3 y 4. En este caso se trata de resoluciones emitidas
por el Poder Judicial, las cuales tienen una entidad distinta que el de un castigo de tipo
administrativo, sin que ello implique desconsiderar el mismo.

a) Sanciones administrativas firmes


Cuando nos referimos a la “firmeza” de una sanción como a la “definitividad” de un
acto administrativo se está haciendo referencia a la calidad o condición en la que se
encuentra la misma.
La firmeza alude a lo que no se mueve, lo estable a lo que no cambia, y es, desde lo
jurídico, una sanción a la que es imposible atacar por vía recursiva administrativa, o bien,
judicial. Es decir que no encuentra posibilidad de ser revisado, ya sea por el mismo órgano
o bien por un organismo superior o por la misma justicia, último estadio para revisar o
examinar la legitimidad del mismo o su constitucionalidad o inconstitucionalidad.
Debemos tener presente lo dicho por la CSJN, en autos “Giaboo SRL s/recurso de
queja”, respecto a la posibilidad siempre vigente de revisión judicial de las sanciones de
tipo laboral.(3)
Resulta complejo uniformar la característica “definitiva o firme” de una sanción
administrativa teniendo presente que cada una de las mismas deviene de procedimientos
administrativos diversos. Y esto se deja ver en el mismo artículo 8 de la ley cuando
expresa: “La sanción permanecerá publicada en el Registro Público de Empleadores con
Sanciones Laborales (REPSAL), de acuerdo con los supuestos previstos en el Capítulo II del
presente título, en iguales condiciones y plazos, sea cual fuere la autoridad competente que
la hubiese aplicado según las normas procedimentales que rigen sus respectivos
regímenes sancionatorios” (el destacado me pertenece).
Como lo expusiera, existe una obligación de las distintas entidades administrativas
nacionales y provinciales en denunciar ante el REPSAL las sanciones que imponen. Cada
una de esas entidades se maneja con diversos procedimientos administrativos, a saber: el
MTESS, ley 18695; RENATEA, ley 25191 y cada una de las administraciones provinciales
cuenta con sus respectivas leyes de procedimiento administrativo en lo relativo a la
aplicación de sanciones. Así, la Provincia de Salta, ley 6921; Córdoba, ley 8015, etc...

(3) En el fallo dictado en la causa “Giaboo SRL s/recurso de queja” - CSJN - 10/11/2015 - Cita digital
IUSJU004192E, con la firma de los jueces Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt y Juan Carlos Maqueda y
disidencia de la jueza Elena Highton de Nolasco, la Corte Suprema dejó en claro que, cualquiera sea
su importe, las multas que impone el Ministerio de Trabajo siempre pueden apelarse ante la Justicia.
La Corte Suprema señaló que el planteo de la empresa era acertado en cuanto a que solo puede
considerarse constitucionalmente válida la actuación de las autoridades laborales si sus decisiones en
materia de infracciones están sujetas a un control judicial amplio y suficiente; y que, por ende, la
disposición legal que limita el acceso al control judicial en función del importe de la multa afecta los
derechos a la defensa en juicio y a la tutela judicial efectiva consagrados por el art. 18 de la CN y por
los arts. 8 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos

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MARTÍN ZANGRANDI

b) Dos excepciones del ingreso al REPSAL


El decreto 1714/2014 reglamenta este artículo y excepciona del ingreso al REPSAL:

“1) Aquellos empleadores que resulten sancionados administrativamente por


consignar en la documentación laboral una fecha de ingreso posterior a la
real que no exceda los treinta (30) días corridos.
2) Aquellos empleadores que resulten sancionados administrativamente por
el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (RENATEA),
en razón de haber incurrido en infracciones calificadas como leves por el
artículo 15 de la ley 25191 y su modificatoria”.

c) Sanciones que deben ser elevadas al REPSAL

1. Sanciones del MTESS

“a) Las impuestas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social por falta de inscripción
del empleador en los términos del artículo 12 de la ley 24241 y sus modificatorias”
Ese artículo 12 de la ley 24241 (SIPA Sistema integral Previsional Argentino)
determinaría el incumplimiento por parte del empleador en obligaciones como: a)
inscribirse como tales ante la Autoridad de Aplicación y comunicar a la misma toda
modificación en su situación como empleadores, en los plazos y con las modalidades que
dicha autoridad establezca; b) dar cuenta a la Autoridad de Aplicación de las bajas que se
produzcan en el personal; c) practicar en las remuneraciones los descuentos correspon-
dientes al aporte personal, y depositarlos a la orden del SUSS; d) depositar en la misma
forma indicada en el inciso anterior las contribuciones a su cargo; e) remitir a la autoridad
de aplicación las planillas de sueldos y aportes correspondientes al personal; f) suministrar
todo informe y exhibir los comprobantes justificativos que la Autoridad de Aplicación les
requiera en ejercicio de sus atribuciones, y permitir las inspecciones, investigaciones,
comprobaciones y compulsas que aquella ordene en los lugares de trabajo, libros,
anotaciones, papeles y documentos...

“b) Las impuestas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social por falta de registración
de los trabajadores en los términos del artículo 7 de la ley 24013 y del artículo agregado sin
número a continuación del artículo 40 de la ley 11683 (t.o. 1998) y sus modificatorias”
En el caso del artículo 7 de la ley 24013 se trata de trabajadores no registrados
conforme a los que dispone el mismo artículo, es decir que “se entiende que la relación o
contrato de trabajo ha sido registrado cuando el empleador hubiere inscripto al trabajador:
a) en el libro especial del artículo 52 de la ley de contrato de trabajo (t.o. 1976) o en la
documentación laboral que haga sus veces, según lo previsto en los regímenes jurídicos
particulares; b) en los registros mencionados en el artículo 18, inciso a)(4). Las relaciones
laborales que no cumplieren con los requisitos fijados en los incisos precedentes se
considerarán no registradas”.

(4) Art. 18 - “El Sistema Único de Registro Laboral concentrará los siguientes registros: a) la inscripción del
empleador y la afiliación del trabajador al Instituto Nacional de Previsión Social, a las cajas de subsidios
familiares y a la obra social correspondiente...”

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO 27/2018

No resulta clara la mención “del artículo agregado sin número a continuación del
artículo 40 de la ley 11683 (t.o. 1998) y sus modificatorias”.
De la lectura de la ley 11683 se puede decir que ese artículo agregado a continua-
ción del artículo 40 expresa: “...En los supuestos en los que se detecte la tenencia, el
traslado o transporte de bienes o mercancías sin cumplir con los recaudos previstos en
los incisos c) y e) del artículo 40 de la presente ley, los funcionarios o agentes de la
Administración Federal de Ingresos Públicos deberán convocar inmediatamente a la fuerza
de seguridad con jurisdicción en el lugar donde se haya detectado la presunta infracción,
quienes deberán instrumentar el procedimiento tendiente a la aplicación de las siguientes
medidas preventivas: a) interdicción, en cuyo caso se designará como depositario al
propietario, transportista, tenedor o a quien acredite ser poseedor al momento de compro-
barse el hecho; b) secuestro, en cuyo supuesto se debe designar depositario a una tercera
persona”.
Creo más correcto la aplicación del actual inciso g) de la misma norma: “En el caso
de un establecimiento de al menos diez (10) empleados, tengan cincuenta por ciento (50%)
o más del personal relevado sin registrar, aun cuando estuvieran dados de alta como
empleadores...”.

“c) Las impuestas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social por obstrucción a la
labor de la Inspección del Trabajo prevista en el artículo 8 del Anexo II del Pacto Federal del
Trabajo, ratificado por la ley 25212”
Ese impedimento de los inspectores del trabajo está determinado y aclarado como:
“La obstrucción que de cualquier manera impida, perturbe o retrase la actuación de las
autoridades administrativas del trabajo será sancionada, previa intimación, con multa del
cien por ciento (100%) al cinco mil por ciento (5000%) del valor mensual del salario mínimo,
vital y móvil, vigente al momento de la constatación de la infracción. En casos de especial
gravedad y contumacia, la autoridad administrativa podrá adicionar a los montos máximos
de la multa, una suma que no supere el diez por ciento (10%) del total de las remuneraciones
que se hayan devengado en el establecimiento en el mes inmediatamente anterior al de la
constatación de la infracción”.
Alguna jurisprudencia ha dicho: “la conducta asumida por la empresa que no exhibe
libros al funcionario que concurre a inspeccionarla, pese haber sido previamente intimada
a su presentación, configura una clara negativa de información que puede ser ejercitada en
forma pasiva, sin que requiera una conducta activa (negativa de entrada, amenazas al
funcionario, etc,)”.(5)
Debemos aclarar que el artículo 10 de esta misma ley establece: “En el caso de
obstrucción a la labor de la Inspección del Trabajo prevista en el artículo 8 del Anexo II del
Pacto Federal del Trabajo, ratificado por la ley 25212, el empleador será incluido en el
Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) hasta la fecha de pago
de la sanción y por ciento ochenta (180) días más”.
Sin embargo, este artículo fue derogado por el decreto 27/2018, en su artículo 147,
de la siguiente forma: “Derógase el artículo 10 de la ley 26940”.
Con la derogación establecida, se dejó casi sin la “sanción de publicidad en el
REPSAL” el obstruir la tarea de los inspectores de trabajo. El nuevo artículo 9 (D. 27/2018)
establece: “En todos aquellos supuestos en que el empleador regularice su inscripción o la

(5) “Niebiesky SRL s/sumario” - CNTrab. - Sala IV - 31/7/1986

87
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MARTÍN ZANGRANDI

relación de trabajo -en caso de corresponder-, y pague las multas y sus accesorios, será
incluido en el Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) hasta la
fecha en que haya pagado la multa y/o regularizado, y treinta (30) días corridos más a
contar desde la última obligación de las mencionadas que se encontrare cumplimentada,
en los supuestos que hubieran sido sancionados por ... 4) Obstrucción a la labor de la
Inspección del Trabajo prevista en el artículo 8 del Anexo II del Pacto Federal del Trabajo,
impuestas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social...”

2. Sanciones impuestas por la AFIP

“Las impuestas por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en los términos del
artículo 15, inciso 1, apartados a) y b), de la ley 17250, y el artículo agregado sin número a
continuación del artículo 40 de la ley 11683 (t.o. 1998) y sus modificatorias”
El artículo 15 de la ley 17250 dispone: “El incumplimiento de las obligaciones
dispuestas por las leyes de previsión, dará lugar a la aplicación de las siguientes sanciones,
sin perjuicio de los intereses y penalidades correspondientes: 1. Por parte del empleador:
a) falta de inscripción: multa hasta el triple del monto de los aportes y contribuciones
correspondientes a las remuneraciones del personal, devengados en el mes anterior a la
fecha de la comprobación de la infracción; b) falta de denuncia de trabajadores y/o
incumplimiento de la retención de aportes sobre el total que corresponda: multa hasta el
cuádruple del monto de los aportes y contribuciones que debían efectuarse respecto de esos
trabajadores”

3. Sanciones impuestas por autoridades provinciales o de la CABA


La ley en análisis expresa en el artículo 2, inciso e): “Las (sanciones) impuestas por
las autoridades provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por incumplimiento a
lo previsto en el artículo 7 de la ley 24013”.
En este punto conviene detenerse y aclarar.
En el año 1999 fue celebrado el pacto federal ratificado por ley 25877. A través de
esta legislación se crea el Consejo Federal de Trabajo como autoridad central de aplicación.
El mismo fue ratificado por la mayoría de las provincias de nuestro país. En dicho pacto,
ratificado por ley, se acordó un régimen general de infracciones laborales, el plan nacional
del mejoramiento de la calidad del empleo así como el programa nacional de acción en
materia del trabajo infantil.
A partir del año 2004, con la sanción de la ley 25877, se instituye al MTESS como
Autoridad de Aplicación del Sistema Integral del Trabajo y de la Seguridad Social en todo
el territorio nacional. Dicho Ministerio es formalmente instituido como autoridad central
en materia de inspección, sin que ello implique relegar a las autoridades provinciales o de
la CABA.
El artículo 28 de la ley 25877 va en ese sentido al establecer lo siguiente: “Créase
el Sistema Integral de Inspección del Trabajo y de la Seguridad Social (SIDITYSS), destinado
al control y fiscalización del cumplimiento de las normas del trabajo y de la seguridad social
en todo el territorio nacional, a fin de garantizar los derechos de los trabajadores previstos
en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, y en los convenios internacionales
ratificados por la República Argentina, eliminar el empleo no registrado y las demás distor-
siones que el incumplimiento de la normativa laboral y de la seguridad social provoquen.

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO 27/2018

Integrarán el sistema la autoridad administrativa del trabajo y de la seguridad social


nacional y las autoridades provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que
actuarán bajo los principios de corresponsabilidad, coparticipación, cooperación y
coordinación, para garantizar su funcionamiento eficaz y homogéneo en todo el territorio
nacional. A tal efecto se celebrarán convenios y ejecutarán acciones con las provincias y la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para alcanzar los fines y objetivos descriptos en los
párrafos precedentes ... Invitase a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
a dictar normas similares a las del presente capítulo en sus respectivas jurisdicciones”.
Las funciones de coordinación y control recaen sobre el MTESS(6), y es el encargado
de mirar que los organismos provinciales adecuen sus normativas a las establecidas por
el Organismo Central. Es decir La norma invita a las legislaturas locales a dictar las
reglamentaciones para que rijan en cada provincia.
En lo demás, y volviendo al análisis de la ley 26940, los incisos e) y f), y con base
en lo expuesto en la ley 25212, permiten que las sanciones de los organismos provinciales
o de la CABA puedan ser elevadas y registradas ante el REPSAL, teniendo siempre
presente el carácter de firmes de las mismas según sus ordenamientos locales.
En lo referente al inciso f), este admite la posibilidad de inspecciones a realizarse
en conjunto con la SRT, las sanciones “...impuestas por las autoridades laborales
provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y por la Superintendencia de Riesgos
del Trabajo (SRT) por obstrucción a la labor de la inspección prevista en el artículo 8 del
Anexo II del Pacto Federal del Trabajo, ratificado por la ley 25212”.

4. Sanciones impuestas por infracciones en el trabajo agrario


Expresa el artículo 2, inciso g): “Las impuestas en el marco de las leyes 25191 y
26727 por el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (RENATEA) con
motivo de la falta de registración de empleadores o trabajadores”.

Algunas aclaraciones previas


El decreto 1714/2014 reglamentario de la ley 26940 excepciona del ingreso al
REPSAL a:

“...Aquellos empleadores que resulten sancionados administrativamente por


el Registro Nacional de Trabajadores y empleadores Agrarios (RENATEA), en
razón de haber incurrido en infracciones calificadas como leves por el artículo
15 de la ley 25191 y su modificatoria”.

(6) Art. 29, L. 25877 - “El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social será la Autoridad de Aplicación
del Sistema Integral de Inspección del Trabajo y de la Seguridad Social y, en todo el territorio nacional, ejercerá
las funciones de fiscalización de trabajo y de la normativa laboral, articulando con las administraciones del
trabajo provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Asimismo, en tal carácter, le corresponde: a)
Velar para que los distintos servicios del sistema cumplan con las normas que los regulan y, en especial, con las
exigencias de los Convenios 81 y 129 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); b) Coordinar la
actuación de todos los servicios, formulando recomendaciones y elaborando planes de mejoramiento; c) Ejercer
las demás funciones que a la autoridad central asignan los Convenios 81 y 129 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), sus recomendaciones complementarias y aquellas otras que contribuyan al mejor desempeño
de los servicios”

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MARTÍN ZANGRANDI

Así también, es necesario sentar que, a través de la ley 27341, el RENATEA obtuvo
su acta de defunción definitiva, ya que en dicha normativa se establece:

Art. 61 - “Deróganse los artículos 106 y 107 de la ley 26727. Restablécese la


vigencia de la ley 25191 en su redacción original junto con la normativa
reglamentaria. Lo establecido en el párrafo precedente tendrá vigencia a partir
del 1/1/2017”.

Con lo que el RENATRE vuelve a sus funciones establecidas por la ley 25191.

Entonces
1. No es el RENATEA sino el RENATRE el que interviene a partir del 1/1/2017.
2. Están excluidos solamente aquellos empleadores del trabajo agrario que hayan
cometido infracciones calificadas como leves (art. 15(7), L. 25191).
3. Solo pueden ser elevadas, ante el REPSAL, las sanciones impuestas por el RENATRE
por falta de registración de empleadores y trabajadores. Respecto a esto último, ¿qué
pasa si un empleador agrario no cumple con lo establecido en el artículo 24, en relación
con las condiciones de la vivienda?, ¿no merecería también ser publicado tal hecho?(8)

5. Sentencias

“h) Las sentencias firmes o ejecutoriadas por las que se estableciere que el
actor es un trabajador dependiente con relación laboral desconocida por el
empleador, o con una fecha de ingreso que difiera de la alegada en su
inscripción, que los secretarios de los juzgados de la Justicia Nacional del
Trabajo deban remitir a la Administración Federal de Ingresos Públicos, según
lo establecido en el artículo 132 de la ley 18345 (t.o. por D. 106/1998)”.

Debe tenerse presente que se trata de sentencias, es decir, de resoluciones emitidas


por el Poder Judicial, cuestión absolutamente diferente a lo que venimos tratando, hasta
el momento, respecto de las sanciones.
En el caso de las sentencias, han seguido un proceso para llegar a tal resolución.
Proceso que sigue pautas constitucionales “debido proceso” (art. 18, CN). Por otra parte,
el “inciso h)” agrega que debe tratarse de sentencias “firmes o ejecutoriadas”, en líneas
generales podría decirse que no son susceptibles de ser recurridas, es decir que la
sentencia ya no admite ninguno de los recursos judiciales que otorga la ley procesal a las
partes, para atacarla, en razón de no estar conformes con su contenido y que pueda traer
como consecuencia su revocación, modificación o confirmación. Es así que esa sentencia
está en condiciones de exigir el cumplimiento o bien de iniciar la ejecución de la sentencia.

(7) Art. 15, L. 25191: “No informar al Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios
(RENATEA) o su Delegación, trimestralmente, lo que requiera la autoridad de aplicación sobre la
celebración, ejecución y finalización del trabajo rural”
(8) https://www.lacapital.com.ar/la-region/detectan-trabajo-esclavo-un-campo-hughes-n1321433.html

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO 27/2018

No es claro el inciso respecto a si se trata de sentencias firmes o ejecutoriadas, de


cualquier tribunal o solo los de la justicia nacional de trabajo, ya que sobre el final
expresa: “que los secretarios de los juzgados de la Justicia Nacional del Trabajo deban
remitir a la Administración Federal de Ingresos Públicos, según lo establecido en el artículo
132 de la ley 18345”.(9)
En esta parte, también debemos agregar lo dispuesto por el artículo 4 de la ley
26940 respecto de sentencias firmes: “condenatorias por infracción a la ley 26364 de
prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas”; y el artículo 3
que tiene una redacción confusa: “Las sanciones impuestas por infracciones a la ley de
prohibición del trabajo infantil y protección del trabajo adolescente 26390 y a la ley 26847,
una vez firmes, deberán ser informadas por el tribunal actuante al Ministerio de Trabajo,
Empleo y Seguridad Social, para ser incorporadas al Registro Público de Empleadores con
Sanciones Laborales (REPSAL)”.
Se refiere a “sanciones” por infracciones a las leyes 26390 y 26847.
Sin embargo, ninguna de las dos leyes establece sanciones, sino más bien: la
prohibición de trabajo infantil y las respectivas modificaciones en la normativa laboral (L.
26390), y por otra parte la tipificación del delito del artículo 148 bis (L. 26847): “aprove-
chare económicamente el trabajo de un niño o niña en violación de las normas nacionales
que prohíben el trabajo infantil, siempre que el hecho no importare un delito más grave”.
Ninguna de las dos leyes que se mencionan da la posibilidad de sancionar, salvo
que se entienda por sanción la sentencia en la que se concluye la existencia de trabajo de
menores en contradicción a lo establecido en la ley o la sentencia que tipifica el delito
establecido en el artículo 148 bis.
Quizás, y como lo expresara, el artículo 8 de esta misma ley en su parte final va en
ese sentido esclarecedor al establecer: “...En los casos de sanciones judiciales por delitos
tipificados en las leyes 26364 y 26847 se aplicarán los plazos determinados por el Código
Penal de la Nación”. Así también, el artículo 11: “En el caso de sentencias condenatorias
por violaciones a las leyes 26390, 26847 y 26364, los infractores permanecerán en el
Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) por el plazo de ciento
ochenta (180) días contados desde el cumplimiento de la condena penal”.

(9) Art. 132 - “Liquidació n e intimación. Recibidos los autos de la Cámara o consentida o ejecutoriada
la sentencia, el secretario del juzgado practicará liquidación y se intimará al deudor que, en el plazo fijado en la
sentencia, pague su importe. Contra esta intimación solo procederá la excepción de pago, posterior a la fecha de
la sentencia definitiva.
Si por sentencia firme o ejecutoriada se estableciere que el actor es un trabajador dependiente y esa condición
hubiera sido desconocida por la empleadora en su contestación de demanda, o si la fecha de ingreso del trabajador
establecida en la sentencia fuera anterior a la que alegara su empleador, o si de cualquier otro modo se apreciare
que el empleador hubiera omitido ingresar en los organismos pertinentes los aportes o las contribuciones
correspondientes a los distintos sistemas de la seguridad social, el secretario del juzgado interviniente deberá
remitir los autos a la Administración Federal de Ingresos Públicos a efectos de la determinación y ejecución de la
deuda que por aquellos conceptos se hubiera generado [Párrafo incorp. por art. 46, L. 25345 - BO: 17/11/2000].
Antes de hacer efectiva esa remisión deberá emitir los testimonios y certificaciones necesarios para hacer posible
la continuación del procedimiento de ejecución de sentencia hasta la efectiva satisfacción de los créditos deferidos
en condena [Párrafo incorp. por art. 46, L. 25345 - BO: 17/11/2000]. El secretario que omitiere actuar del
modo establecido en esta norma quedará incurso en grave incumplimiento de sus deberes como funcionario y
será, en consecuencia, pasible de las sanciones y penalidades previstas para tales casos” [Párrafo incorp. por
art. 46, L. 25345 - BO: 17/11/2000]

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MARTÍN ZANGRANDI

V - ORGANIZACIÓN DEL REPSAL


El REPSAL es de acceso público a través de un sitio de internet (http://repsal.
trabajo.gob.ar/) administrado por la Subsecretaría de Fiscalización del Trabajo y de la
Seguridad Social dependiente de la Secretaría de Trabajo del MTESS (arts. 5 y 6).
La base de datos que contendrá el Registro se compone de lo siguiente (art. 7):
- CUIT.
- Razón social.
- Provincia, localidad del domicilio fiscal o legal (según donde se llevó adelante el proceso
para establecer la sanción).
- Actividad.
- Tipo de infracción.
- Organismo sancionador.
- Fecha de la constatación de la infracción y de la resolución sumarial.
- Fecha de la notificación sancionatoria, fecha de regularización de la infracción
detectada, fecha de pago de la multa, y fecha y hora de ingreso en el Registro.
El motor o parámetro de búsqueda son los siguientes: CUIT, razón social, rama de
actividad y localidad del domicilio fiscal o legal, según la norma procedimental que haya
regido las actuaciones y provincia de detección.

VI - TIEMPO DE PUBLICACIÓN DE LA SANCIÓN EN EL REPSAL


Se podría pensar que el REPSAL no es un Registro de tipo constitutivo.
Es más bien un Registro de consulta y acceso público desarrollado en el ámbito del
MTESS, cuyo principal -aunque no el único- objetivo es poner en conocimiento de la
población la nómina de empleadores que han incumplido la normativa del trabajo y han
sido sancionados. Por ello se ha dispuesto un tiempo de permanencia en tal Registro.
Es decir, se trataría de una sanción adicional, hacer pública la pena ante el
incumplimiento de la normativa laboral, por ello es que la ley dispone de un tiempo
limitado dentro del cual permanecerá publicada la sanción aplicada a los empleadores.
Sin embargo, como lo adelantara, la función del Registro no es solamente la de
poner en publicidad la sanción, ya que también, encontrarse en el REPSAL, implica la
negativa del acceso a beneficios para las empresas como lo deja establecido el artículo 13
de esta misma Ley:

“Los empleadores sancionados por las violaciones indicadas en la presente


ley, mientras estén incorporados en el Registro Público de Empleadores con
Sanciones Laborales (REPSAL), no podrán:
a) Acceder a los programas, acciones asistenciales o de fomento, beneficios o
subsidios administrados, implementados o financiados por el Estado nacional.
b) Acceder a líneas de crédito otorgadas por las instituciones bancarias públicas.
c) Celebrar contratos de compraventa, suministros, servicios, locaciones,
consultoría, alquileres con opción a compra, permutas, concesiones de uso
de los bienes del dominio público y privado del Estado nacional, que
celebren las jurisdicciones y entidades comprendidas en su ámbito de

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO 27/2018

aplicación. Tampoco podrán participar en obras públicas, concesiones de


obras públicas, concesiones de servicios públicos y licencias.
d) Acceder a los beneficios previstos en los artículos 19 y siguientes y 24 y
siguientes de la presente ley.
Por razones de interés público debidamente justificadas, los organismos
competentes podrán realizar excepciones en la aplicación de lo dispuesto en
el inciso c) de este artículo.
Los Estados provinciales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los
municipios podrán aplicar sanciones equivalentes a los incisos a), b) y c) del
presente artículo en el ámbito de sus jurisdicciones”.

Surge la obligación de las entidades públicas o demás entidades involucradas en


estos beneficios que deben consultar el REPSAL.(10)
Volviendo a lo que mencionara al principio, la permanencia en el REPSAL se
encuentra limitada en el tiempo, y a ello se refiere el artículo 8 de la ley al disponer: “La
sanción permanecerá publicada en el Registro Público de Empleadores con Sanciones
Laborales (REPSAL), de acuerdo con los supuestos previstos en el Capítulo II del presente
título, en iguales condiciones y plazos, sea cual fuere la autoridad competente que la hubiese
aplicado según las normas procedimentales que rigen sus respectivos regímenes sanciona-
torios. La permanencia tendrá como duración máxima el plazo de tres (3) años. En los casos
de sanciones judiciales por delitos tipificados en las leyes 26364 y 26847 se aplicarán los
plazos determinados por el Código Penal de la Nación. En los casos en que el empleador
acredite la imposibilidad fáctica o jurídica de cumplir con la regularización de la conducta
que generó la sanción, el infractor permanecerá en el Registro por el plazo de noventa (90)
días contados desde la fecha de pago de la multa”.
Como se dijera al analizar las sanciones administrativas: cada una tiene su propio
procedimiento; cada provincia, su normativa en materia de Policía del trabajo. A esto se
refiere cuando se menciona: “la autoridad competente que la hubiese aplicado según las
normas procedimentales que rigen sus respectivos regímenes sancionatorios”
Se fija el límite máximo de tres años. Los plazos siempre se cuentan por días corridos
(art. 12, L.).
En los casos de sentencias judiciales, los tiempos que dichas sentencias determinen.
El decreto reglamentario 1714/2014 aclaró esto: “En los casos de acciones judiciales
por delitos tipificados en las leyes 26364 y 26847, y sus modificatorias, los plazos determi-
nados en el Código Penal se computarán de conformidad con las sentencias condenatorias
respectivas, según cada caso concreto”.
Ahora bien, el decreto 27/2018, vigente desde el 12/1/2018, altera la letra de la
norma y establece una nueva modalidad para determinar los plazos de publicación en el
REPSAL. Dicho decreto agrega el artículo 8 bis: “Los organismos competentes para la
anotación en el REPSAL de las sanciones enumeradas en el artículo 2, contarán con un

(10) Art. 15 - “A los fines del cumplimiento de lo normado por el artículo 13, los organismos públicos o entidades
involucradas deberán verificar la inexistencia de sanciones publicadas en el Registro Público de Empleadores con
Sanciones Laborales (REPSAL), como requisito previo excluyente para dar curso a lo solicitado”. DR 1714/2014:
“Los organismos públicos o entidades involucradas en las previsiones del art. 13 de la L. 26940, a los fines de
su aplicación, deberán consultar el sitio web correspondiente al Registro Público de Empleadores con Sanciones
Laborales (REPSAL)”

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plazo máximo de treinta (30) días corridos desde que la sanción quede firme, para la
efectivización de la inscripción. Vencido dicho plazo, automáticamente comenzará a correr
el plazo de permanencia en el REPSAL -cualquiera sea el supuesto de los previstos en el
articulado de la presente-, independientemente de que se hubiera incluido o no la sanción
firme en el registro por las autoridades responsables”.
La norma es confusa ya que expresa: “los organismos competentes para la anotación
en el REPSAL de las sanciones enumeradas en el artículo 2...”
Sin embargo, es uno solo el organismo responsable de esa anotación, conforme
surge del artículo 6: “...la Subsecretaría de Fiscalización del Trabajo y de la Seguridad
Social dependiente de la Secretaría de Trabajo del Ministerio de Trabajo, Empleo y
Seguridad Social, tendrá a su cargo la administración del Registro Público de Empleadores
con Sanciones Laborales (REPSAL)”.
Con esto, la “publicidad-sanción” podría quedar casi sin efecto. En el caso de que
la autoridad no subiera la información después de pasados los 30 días de quedar firme la
sanción, el tiempo de publicidad comenzaría a contabilizarse, y quizás hasta agotarse,
quedando así sin ser registrada la sanción en el REPSAL.
De ahí que la autoridad encargada de anotar la información en el REPSAL debe
estar con total atención y elevar de inmediato los datos necesarios para su registración.
Sin embargo, la norma no prevé sanción alguna contra la autoridad que no suministró
en tiempo tal información.
El artículo 9 de la ley 26940 antes de su modificación, por el decreto 27/2018,
establecía el tiempo durante el cual los infractores permanecerían publicados en el
Registro, tanto el plazo de inicio como fin de la publicidad.
Dicho artículo establecía primero los hechos sancionados:
1. Violación a lo establecido en el artículo 15, inciso 1, apartados a) o b), de la ley 17250.
2. Falta de inscripción como empleador o por ocupación de trabajadores mediante una
relación o contrato de trabajo no registrado o deficientemente registrado, respectiva-
mente.
3. En el artículo agregado sin número a continuación del artículo 40 de la ley 11683 (t.o.
1998) y sus modificaciones.
4. Incumplimientos del artículo 15 de la ley 25191.
Luego el artículo determinaba el tiempo de publicación en el REPSAL, el que variaba
según las distintas situaciones, a saber:
a) Regulariza su situación: en forma previa a la audiencia de descargo o en su defecto
con anterioridad al vencimiento del plazo para formular impugnaciones o antes de la
notificación del acta de infracción por la Administración Federal de Ingresos Públicos
(AFIP), y acá abrimos dos posibilidades
a.1) Paga las multas y sus accesorios: será incluido en el REPSAL por sesenta (60)
días.
a.2) No paga las multas: será incluido en el REPSAL hasta la fecha en que haya pagado
la multa y ciento veinte (120) días más.
b) No regulariza su situación
b.1) Paga las multas y sus accesorios: será incluido en el REPSAL hasta la fecha en
que haya regularizado su inscripción o la relación de trabajo y por ciento veinte
(120) días más.
b.2) No paga las multas: será incluido en REPSAL hasta la fecha en que regularice su
inscripción o la relación de trabajo, pague la multa y por ciento veinte (120) días más.

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO 27/2018

c) Regulariza la inscripción de manera parcial


Si paga la multa y sus accesorios, en caso de corresponder, será incluido en el REPSAL
hasta la fecha en que proceda a su inscripción y hasta la regularización total de los
trabajadores y por noventa (90) días más.
No se debe dejar de lado lo dispuesto por el decreto reglamentario 1714/2014,
respecto de la fecha de inicio para contabilizar la publicación: “Los plazos de permanencia
de la inscripción en el Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL)
previstos en los artículos 9, 10 y 11 de la ley que se reglamenta, serán computados a partir
de la fecha de su asiento en dicho Registro”.

VII - LA NUEVA REDACCIÓN DEL ARTÍCULO 9 (D. 27/2018)


Toda esta descripción y formulación ordenada de los plazos en los cuales permane-
cerían publicados en el REPSAL los empleadores sancionados queda por tierra con el
artículo 146 del decreto 27/2018, ya que expresa:

“Sustitúyese el artículo 9 de la ley 26940, por el siguiente:


Art. 9 - En todos aquellos supuestos en que el empleador regularice su
inscripción o la relación de trabajo -en caso de corresponder-, y pague las
multas y sus accesorios, será incluido en el Registro Público de Empleadores
con Sanciones Laborales (REPSAL) hasta la fecha en que haya pagado la multa
y/o regularizado, y treinta (30) días corridos más a contar desde la última
obligación de las mencionadas que se encontrare cumplimentada, en los
supuestos que hubieran sido sancionados por:
1) Violación a lo establecido en los apartados a) o b) del inciso 1) del artículo
15 de la ley 17250.
2) Falta de inscripción como empleador o por ocupación de trabajadores
mediante una relación o contrato de trabajo no registrado o deficientemente
registrado, respectivamente, e incumplimiento de las obligaciones conteni-
das en el artículo agregado sin número a continuación del artículo 40 de la
ley 11683 (t.o. 1998) y sus modificaciones.
3) Violación a lo establecido por el artículo 15 de la ley 25191 y su modifica-
toria.
4) Obstrucción a la labor de la Inspección del Trabajo prevista en el artículo 8
del Anexo II del Pacto Federal del Trabajo, impuestas por el Ministerio de
Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
5) Incumplimiento a lo previsto en el artículo 7 de la ley 24013 y las sanciones
hubieran sido impuestas por las autoridades provinciales y de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires”.

Este nuevo artículo 9 deja fuera una serie de situaciones que estaban previstas en
la redacción del artículo anterior. El nuevo artículo 9 prevé solo la situación del empleador
que regulariza la inscripción o la relación de trabajo, pague multas y accesorios en
cualquier momento (y no como en la anterior redacción que sí lo hacía de manera previa
a la audiencia de descargo, o en su defecto con anterioridad al vencimiento del plazo para
formular impugnaciones o antes de la notificación del acta de infracción por la Adminis-

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MARTÍN ZANGRANDI

tración Federal de Ingresos Públicos -AFIP-) a los que sanciona con tan solo 30 días de
publicación. En la redacción anterior hubiesen correspondido 60 días.
¿Qué pasa con los casos que quedaron fuera, a partir de la redacción de este nuevo
artículo 9? Por ejemplo: regulariza su situación, pero no paga las multas; o no regulariza
su situación, pero paga las multas y sus accesorios; o bien, no paga las multas; o bien,
regulariza la inscripción, pero de manera parcial.
La nueva redacción deja fuera varias situaciones que la anterior contemplaba y de
las que siempre se terminaba en la publicación en el Registro. Nótese que en el estadío
actual se establece solo 30 días de publicación a contar desde la regularización.

VIII - TIEMPO DE PUBLICACIÓN DE LAS SENTENCIAS EN EL REPSAL


El artículo 11 de la ley dispone: “En el caso de sentencias condenatorias por
violaciones a las leyes 26390, 26847 y 26364, los infractores permanecerán en el Registro
Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) por el plazo de ciento ochenta
(180) días contados desde el cumplimiento de la condena penal. En el caso de las sentencias
contempladas en el inciso h) del artículo 2 de la presente, los empleadores permanecerán
en el Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) por el plazo de
ciento ochenta (180) días, contados desde su inclusión en el mencionado Registro”.
Como señalamos con anterioridad, el artículo 11 de la ley 26940 hace mención a la
publicación en el REPSAL de “sentencias condenatorias” sobre trabajo infantil (art. 148
bis, CP(11)) y trata de personas, así como las sentencias firmes o ejecutoriadas por las que
se estableciere que el actor es un trabajador dependiente con relación laboral desconocida
por el empleador, o con una fecha de ingreso que difiera de la alegada en su inscripción
que los secretarios de los juzgados de la Justicia Nacional del Trabajo deban remitir a la
Administración Federal de Ingresos Públicos, según lo establecido en el artículo 132 de la
ley 18345 (t.o. D. 106/1998).

IX - ALGUNAS CONCLUSIONES
La sanción del decreto 27/2018 prácticamente fulminó la posibilidad de publicidad
de la sanción y su correspondiente efecto disuasivo a cometer futuras infracciones labo-
rales.
Esta reforma reduce en la generalidad de los casos la publicación en el REPSAL a
30 días. Ello demuestra una baja en la “sanción de publicidad” a los empleadores que no
cumplen con la legislación protectora del trabajo.
Puede leerse claramente que el artículo 8 de la ley 26940, en su segundo párrafo,
establecía: “En los casos en que el empleador acredite la imposibilidad fáctica o jurídica de
cumplir con la regularización de la conducta que generó la sanción, el infractor permanecerá
en el Registro por el plazo de noventa (90) días contados desde la fecha de pago de la
multa”.

(11) Art. 148 bis - “Será reprimido con prisión de 1 (uno) a 4 (cuatro) años el que aprovechare económicamente
el trabajo de un niño o niña en violación de las normas nacionales que prohíben el trabajo infantil, siempre que
el hecho no importare un delito más grave. Quedan exceptuadas las tareas que tuvieren fines pedagógicos o de
capacitación exclusivamente”

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EL REPSAL. MODIFICACIONES DEL DECRETO 27/2018

El decreto 27/2018, en su artículo 144, ahora dispone: “Sustitúyese el segundo


párrafo del artículo 8 de la ley 26940, por el siguiente: “En los casos en que el empleador
acredite la imposibilidad fáctica o jurídica de cumplir con la regularización de la conducta
que generó la sanción, el infractor permanecerá en el Registro por el plazo de treinta (30)
días corridos contados desde la fecha de pago de la multa”.
Algo similar pasó con el artículo 10 de la ley 26940 que establecía que “la sanción
por obstrucción a la labor de la Inspección del Trabajo prevista en el artículo 8 del Anexo II
del Pacto Federal del Trabajo, ratificado por la ley 25212, el empleador será incluido en el
Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) hasta la fecha de pago
de la sanción y por ciento ochenta (180) días más”.
Esto se deroga por el decreto 27/2018 que, en su artículo 147, dispone: “Derógase
el artículo 10 de la ley 26940” y por remisión al nuevo artículo 9, por dicha sanción de
obstruir una inspección se aplicaría la publicación en el REPSAL durante 30 días a contar
desde el pago de la multa.
En relación con las inspecciones y posibles sanciones por hechos cometidos en
contra de lo que establece la ley 25191 (la ley determina que solo pueden publicarse
aquellas sanciones por falta de registración de trabajadores o empleadores) sería necesario
ampliar la posibilidad de publicación de sanciones por otros motivos establecidos en la
ley 26727.
El decreto 27/2018 agrega el artículo 8 bis que modifica sustancialmente el modo
en el que se comienza a contabilizar el tiempo de publicación en el REPSAL cargando
“sobre los organismos competentes para la anotación en el REPSAL de las sanciones
enumeradas en el artículo 2, con un plazo máximo de treinta (30) días corridos desde que
la sanción quede firme, para la efectivización de la inscripción. Vencido dicho plazo,
automáticamente comenzará a correr el plazo de permanencia en el REPSAL -cualquiera
sea el supuesto de los previstos en el articulado de la presente-, independientemente de
que se hubiera incluido o no la sanción firme en el Registro por las autoridades respon-
sables”. Como dijéramos, en el caso de suceder que la autoridad no subiera la información
después de pasados los 30 días de quedar firme la sanción, el tiempo de publicidad de la
misma comenzaría a contabilizarse y quizás hasta agotarse, quedando así sin ser
registrado en el REPSAL el empleador sancionado.
Con la nueva redacción del artículo 9, la sanción de publicación en el REPSAL
queda reducida a solo 30 días. Se derogan todas las posibilidades de publicidad que
preveía el antiguo artículo 9.
En síntesis, reducir a solo 30 días la publicidad en un Registro de aquellos emplea-
dores que han sido sancionados no parece ser una forma que impida o evite el no
cumplimiento de la normativa laboral.

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EL REGRESO DE LA TECNOLOGÍA IMPUESTA.


LA RECIENTE MODIFICACIÓN POR DECRETO
DE NECESIDAD Y URGENCIA AL ARTÍCULO 4
DE LA LEY 24240

Carlos E. Tambussi(*)

I - INTRODUCCIÓN
Mediante el decreto de necesidad y urgencia 27/2018, el Poder Ejecutivo Nacional,
en un contexto en la norma referido a “desburocratización y simplificación”, alude en los
considerandos que expresan la motivación del acto administrativo a consumidores y
usuarios en lo siguiente:
- “Que las leyes y regulaciones deben mejorar el día a día de los ciudadanos y propender
al desarrollo productivo, siendo estas instrumentos esenciales, junto con los impuestos
y el gasto público, para guiar el propósito del quehacer público. Pero, cuando están mal
concebidas, pueden ser un obstáculo en los objetivos en materia de productividad, de
proteger al consumidor, de preservar el medio ambiente o de promover la innovación, al
tiempo que imponen costos innecesarios a los ciudadanos y al sector privado.
- Que se torna imperioso instrumentar nuevas medidas y dejar sin efecto otras existentes
con el objeto de facilitar el accionar público y privado, propendiendo a la desregulación
de la productividad de distintos mercados y actividades y a la simplificación de normas
que por su complejidad afectan directamente a los consumidores y a importantes
sectores productivos del país”.

(*) Abogado, Universidad de Buenos Aires (1991). Procurador adjunto de Asuntos Patrimoniales y
Fiscales del Gobierno de CABA (2010-2012). Secretario del Juzgado N° 18, Secretaría 35, del fuero
Contencioso Administrativo y Tributario, CABA (2013-actualidad). Profesor adjunto regular:
Universidad de Buenos Aires, Facultad de Derecho, Cátedra: Dr. Agustín Gordillo. Asignatura: Derechos
Humanos y Garantías. Profesor a cargo del curso “Protección constitucional de consumidores y
usuarios”, del Ciclo Profesional Orientado en la Facultad de Derecho (UBA). Docente en seminarios
y cursos de posgrado sobre derechos de consumidores y usuarios. Presidente de la Comisión de
Derecho del Consumidor de la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Autor de libros y varios
artículos de la especialidad. Correo electrónico: cetambu@uolsinectis.com.ar

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CARLOS E. TAMBUSSI

En el marco de esos objetivos, entre otras modificaciones que incluyen la ley de


tarjetas de crédito, se modifica el artículo 4 de la ley 24240 en estos términos:

Art. 169 - “Sustitúyese el artículo 4 de la ley 24240, por el siguiente:


Artículo 4 - Información. El proveedor está obligado a suministrar al consu-
midor en forma cierta, clara y detallada todo lo relacionado con las características
esenciales de los bienes y servicios que provee, y las condiciones de su
comercialización.
La información debe ser siempre gratuita para el consumidor y proporcionada
en el soporte que el proveedor determine, salvo que el consumidor opte por el
soporte físico. En caso de no encontrarse determinado el soporte, este deberá
ser electrónico”.

II - ESCENAS DEL CAPÍTULO ANTERIOR


La ley 27250, sancionada el 18/5/2016 y promulgada el 8/junio del mismo año,
modificó el artículo 4 de la ley 24240, al que se agrega la siguiente mención en su segundo
párrafo, que consignamos en resaltado:

Art. 4 - “Información. El proveedor está obligado a suministrar al consumidor


en forma cierta, clara y detallada todo lo relacionado con las características
esenciales de los bienes y servicios que provee, y las condiciones de su
comercialización. La información debe ser siempre gratuita para el
consumidor y proporcionada en soporte físico con claridad necesaria
que permita su comprensión. Solo se podrá suplantar la comunicación
en soporte físico si el consumidor o usuario optase de forma expresa
por utilizar cualquier otro medio alternativo de comunicación que el
proveedor ponga a disposición”.

III - LA MODIFICACIÓN
Es así que se modifican los presupuestos: con la reforma de 2016 se aludía a
soporte físico como punto de partida o presupuesto, y la opción quedaba en el consumidor
para -de así desearlo- expresamente optar (y comunicarlo al proveedor) por otro medio
alternativo que se pusiera a su disposición.
La modificación por decreto de necesidad y urgencia, a menos de dos años de la
anterior, invierte los términos, y la información mantiene su carácter gratuito, pero se
suministra en la forma “en que el proveedor determine”, salvo opción expresa del consu-
midor por el soporte físico. Y se agrega que, si el soporte no está determinado, “este deberá
ser electrónico”.
De forma que, claramente de su texto, sin demasiada labor interpretativa, surge
que la determinación primera del soporte de la información debida corresponde al
proveedor, salvo expresión en contrario del consumidor.

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EL REGRESO DE LA TECNOLOGÍA IMPUESTA. LA RECIENTE MODIFICACIÓN POR DECRETO…

IV- COMENTARIO
Los considerandos transcriptos del decreto de necesidad y urgencia aluden a la
protección de los consumidores y a la necesidad de simplificar las normas a tales objetivos.
Tales, los propósitos manifestados.
Al respecto, es necesario aclarar previamente dos cosas: una, que consideramos
que de la manera normada no se cumplen esos objetivos y, en segundo término, que no
somos contrarios a la idea de la incorporación de la tecnología a la vida y a los quehaceres
diarios, lo cual sería una ingenua negación de la realidad. Es cierto que el futuro llegó,
hace rato. Por el contrario, entendemos que, en su esencia y trascendencia, el adelanto
tecnológico es un paso adelante para la difusión de la información y para la agilización de
las cuestiones atinentes a la implementación de la relación de consumo.
Pero su advenimiento -lejos de atenuar la responsabilidad de los proveedores que
lo utilizan- agrava sus obligaciones, porque presupone el uso de una tecnología que exige
un mayor conocimiento de su parte. Puede afirmarse que la tecnología incrementa la
vulnerabilidad de los consumidores, instaurando un trato no familiar.(1)
De no partirse de esta premisa, no se considerarían coherentes con el signo de los
tiempos las regulaciones especiales en materia de satisfacción del deber de información y
hasta el derecho al arrepentimiento o “buy back” que el Código Civil y Comercial de la
Nación impone para las llamadas “ventas a distancia” en los artículos 1105 a 1116, en
una de las novedades legislativas más resonantes de la unificación.
Se ha señalado que “nadie puede dudar de que el comercio electrónico haya
revolucionado la actividad económica al favorecer, al facilitar el acceso a informaciones, la
prestación de servicios y la obtención de productos sin necesidad de desplazamiento por
parte del consumidor al establecimiento comercial. Esta fascinante, fantasmagórica ilusión
que se abre, gracias a la Internet, permite, por un lado, que el proveedor reduzca sus costos,
lo cual puede provocar abaratamiento en el valor de los productos y servicios, y, por el otro,
simétricamente, puede ocasionar además de las inseguridades jurídicas, un ahondamiento,
una exposición de las debilidades, de las vulnerabilidades de quienes, como los consumi-
dores, se encuentran en una situación de inferioridad técnico económica, con respecto a los
expertos, no profanos”.(2)
Es imprescindible partir del supuesto de que el consumidor carece del conocimiento
tecnológico que ostenta el proveedor y no necesariamente conoce o sabe desenvolverse en
la web, por lo que su situación de vulnerabilidad se ve aumentada, dada la complejidad
técnica de los sistemas, por lo que muchas veces entrega su suerte a la entereza de la
ética comercial que tenga el proveedor.
De manera tal que creemos que, en un derecho tuitivo y equilibrador como es el
de usuarios y consumidores, desandar el camino anterior y conferir al proveedor la
posibilidad de “establecer el soporte” es un retroceso protectorio.

(1) “Claps, Enrique Martín y otro c/Mercado Libre SA s/daños y perjuicios”- CNApel. Civil - Sala K
- 5/10/2012
(2) Véase Feldstein de Cárdenas, Sara L.: “Desprotección del consumidor transfronterizo. Hitos en
el derecho latinoamericano contemporáneo” - LL - 18/3/2015 - pág. 1

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CARLOS E. TAMBUSSI

Es que, pese a la acentuada generalización y evolución del mundo cibernético, aun


el papel (o “soporte papel”, que el DNU y la modif. anterior llaman “soporte físico”(3)) sigue
siendo un factor de certeza. Hay un amplio camino intermedio entre la necesaria e
imprescindible recepción del mundo tecnológico por parte de la legislación y las meto-
dologías que se van considerando legalmente válidas para diversos fines.
Y hay que tener en cuenta que todavía están vivas generaciones que no tienen
familiaridad informática y que estarán obligadas a hacer uso de la opción por el soporte
físico, imponiéndose a su cargo la diligencia necesaria para modificar la modalidad
electrónica que imponga el proveedor, que es el presupuesto legal, haciendo uso de la
opción, para lo cual el legislador no ha previsto mecanismos concretos para implemen-
tarla.
Como hemos dicho, hay personas que no tienen acceso a las nuevas tecnologías,
ya sea por su posición sociocultural, razones de edad avanzada o simplemente desinterés
por ingresar en el sistema informático(4). Sin embargo, ya en la actualidad, para ellos,
muchas veces la única forma de contratación de ciertos servicios es la web.
En otras palabras, no creemos prudente la sujeción del universo de la relación de
consumo al mundo online a sola voluntad del proveedor, ni la imposición del deber de
evitar esto manifestándose en contrario. En su momento lo hemos criticado en relación
con el famoso, pero ya bastante olvidado, registro “no llame”(5) que también invierte los
términos de las protecciones, desde que se impone al titular de las líneas la tarea de
preservarse de los atropellos de la publicidad no deseada, en lugar de imponerse la
obligación genérica de no emitir publicidad no requerida, y habilitar la registración
solamente para quienes quieran recibirla, en una verdadera inversión de los términos de
la proposición.
Es refractario a los principios protectorios del régimen tuitivo consumidor y a la
vigencia de los derechos constitucionales en juego que deba ser el consumidor quien deba
manifestarse en contrario del medio utilizado por el más poderoso de la relación. El Estado
debe aparecer para poner freno a los abusos del mercado, pero tal objetivo no ha de
cumplirse imponiendo cargas al consumidor.
Por eso entendemos que debió haber previsto el Ejecutivo que la informatización
absoluta, llevada hasta el mundo de las formas, en muchos casos aumenta la vulnera-
bilidad, la confusión y hasta la exclusión del mundo (por analfabetismo cibernético(6)) de
generaciones no nacidas, acostumbradas, amigadas o complacientes con esa modalidad.(7)

(3) Según el diccionario de marketing directo se entienden como: “todos aquellos elementos visibles
que tangibilizan los servicios (instalaciones, mobiliario, folletos, equipamiento, etc.)”. Ver:
htttp://www.marketingdirecto.com/diccionario-marketing-publicidad-comunicacion-nuevas-
tecnologias/soporte-fisico-en-servuccion/#sthash.ZCg9z3BQ.dpuf
(4) Véase Álvarez Larrondo, Federico: “Ley 27250: el deber de información en soporte papel” - DPI
Cuántico - Diario Consumidores y Usuarios - N° 79 – 21/6/2016
(5) Véase Tambussi, Carlos E.: “El registro ‘No llame’ y la publicidad no deseada” - Microjuris -
12/12/2014 - MJ-DOC-7007-AR | MJD7007.
(6) En el debate parlamentario se habló de los adultos mayores como “inmigrantes digitales” en razón
de la edad
(7) Fuentes parlamentarias fundamentaron el proyecto, entre otros aspectos, en que, según el censo
realizado en 2010, solo el 53% de los hogares no tienen computadora y que en Argentina hay muchos
lugares que no tienen conectividad. También se lo asoció con la protección de la industria gráfica y
la fuente de trabajo de los empleados de correos

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EL REGRESO DE LA TECNOLOGÍA IMPUESTA. LA RECIENTE MODIFICACIÓN POR DECRETO…

Hay, por lo demás, un defecto de técnica legislativa al referirse a que “en caso de no
estar determinado el soporte, este deberá ser electrónico”. La deficiencia reside en que, a
la par de que se abre la puerta al soporte que “el proveedor determine”, se da primacía al
electrónico en caso de indeterminación, cuando la “determinación” no surge en el nuevo
texto de norma alguna, sino de la práctica que cada proveedor desee implementar, o en
otras palabas, imponer, quedando solo el resquicio de la opción expresa en contrario para
el consumidor.
Entendemos además, vale aclarar, que, cuando el legislador se refiere a soporte
físico, se refiere al papel. El soporte papel cumple además con el concepto de “soporte
duradero” de las directivas de la Unión Europea, “en la medida en que permita al consu-
midor almacenar dicha información dirigida personalmente a él, garantice que no se ha
alterado su contenido, así como su accesibilidad por un período adecuado, y ofrezca a los
consumidores la posibilidad de reproducirla de modo idéntico” (ap. 43, art. 5.1, directiva
97/7/CE).
La redacción anterior partía del papel y estrictamente solo en caso de elección
expresa por parte del consumidor y/o usuario podía utilizarse otro medio (vía correo
electrónico, mensaje de texto u otros). Pero, si de práctica hablamos, muchos proveedores
optaron “de facto” por reemplazar sus facturaciones en soporte papel por facturas
enviadas por vía electrónica, recurriendo en muchos casos a una aceptación tácita del
consumidor frente a la falta de negativa al respecto, y amparándose en la preservación
del medio ambiente para implementar esa modalidad(8). Este es otro de los caballos de
batalla. El papel se ha vuelto -también- legislativamente incorrecto, sinónimo de atraso,
de febril persistencia decimonónica. De nuestra parte entendemos que la incidencia
ambiental es un supuesto que no ha sido debidamente acreditado más que en leyendas
en contra de la acción de imprimir en correos electrónicos y mensajes de toda laya, y que
solo tienden a hacer creer al consumidor que es culpable de la desaparición de bosques
o del mismísimo cambio climático si no decidiera colaborar con ahorrarle al proveedor los
costos del envío en soporte papel.
A su vez, deberán los consumidores tomarse el trabajo de verificar correos no
deseados para ver si su servidor envió allí su factura con vencimiento. Debe entonces
pedir expresamente salir de la nube, si sabe cómo, tomarse esa molestia, y, en caso de
aceptar el desafío tecnológico, ayudar a que la empresa ahorre en gastos de gestión, sin
repercutir este beneficio al consumidor en los costos del servicio. Hay que tener en cuenta
además que las bandejas de entrada de los correos electrónicos están cada vez más
saturadas y que la gente es reticente a abrir esos mensajes, o aparecen confundidos o
mal identificados (titulados) en el aluvión de los ingresados, aspecto que en todo caso
debió haber sido regulado o ser sujeto de urgente reglamentación.
De todas formas, no nos quedemos solo en la remisión de la factura. El derecho a
la información del consumidor y el consiguiente deber del proveedor es mucho más amplio
y abarca todo el iter de la relación de consumo.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación, en la causa “Telefónica de Argentina
SA s/acción de inconstitucionalidad” (T. 177 - XL, 11/7/2007), dijo que el deber de
información “...es más acentuado que en las relaciones jurídicas de derecho común, y su
contenido es el de suministrar los datos suficientes para evitar que la otra parte incurra
en error o le impida ejercer un derecho. El fundamento de este mayor rigor debe ser

(8) Por el contrario, el papel es un material fácilmente reciclable y, si la industria se encuentra


seriamente regulada, puede generar superficies de arbolado

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CARLOS E. TAMBUSSI

buscado en el principio protectorio de los consumidores, en la igualdad negocial informativa,


y en la buena fe contractual”. En relación con la interpretación de los alcances de este
débito informativo, se dijo en la misma causa que “...el principio protectorio de los consumi-
dores es un mandato que debe llevar a realizar los mayores esfuerzos hermenéuticos a los
fines de obtener una igualdad negocial informativa, la que a su vez es coherente con la
buena fe contractual. La noción de igualdad constitucional exige establecer instrumentos
que disminuyan las distancias cognoscitivas que existen entre expertos y profanos en el
ámbito de las prestaciones”. El constituyente fue enfático al cargar en el proveedor este
deber, dado que es “...una decisión eficiente en términos económicos, ya que son los
prestadores quienes la pueden difundir a un costo notablemente inferior al que
debería asumir el consumidor...”.(9)
Más allá de las citadas expresiones de interpretación constitucional, cabe señalar
que el amplio espectro de la relación de consumo nos muestra aspectos particulares de
cada etapa donde el soporte electrónico tendría ciertas dificultades de certeza o de
implementación.
1. El deber de información de los proveedores de cosas y servicios comienza con la
inserción de los productos dentro del mercado. La obligación de los proveedores de
introducir los bienes o servicios al mercado de consumo de forma tal que no afecten la
salud, seguridad e intereses económicos de los potenciales consumidores o usuarios,
conforme lo previsto por el artículo 5 de la ley 24240 y artículo 42 de la Constitución
Nacional, encuentra su correlato en el deber de informar a los usuarios y consumidores
en lo atinente a las características de los productos o servicios que se ofrecen en el
mercado, en aspectos tales como calidad, precio, composición, peligrosidad, precaucio-
nes de uso y otros.
La información en la comercialización de productos que supongan algún riesgo para
la seguridad y/o salud psicofísica de los consumidores impone el deber a los
proveedores de dar a conocer a los consumidores por medios eficaces aquellos peligros
que puedan existir respecto de usos y manipulaciones de productos, como también
los que fueron advertidos en forma posterior a su inserción en el mercado, a los fines
de proteger la integridad psicofísica, seguridad, intereses económicos de los consumi-
dores y también propender a la preservación ambiental, contribuyendo así al consumo
sustentable.
La relación del deber de información con el resguardo del derecho a la salud y la
seguridad (primer párr., art. 42, CN y arts. 5 y 6, L. 24240(10)) aparece reconociendo la
necesidad legítima de los consumidores de ser protegidos y avisados de los riesgos que
para estos derechos representan los bienes o servicios contratados.

(9) Véase Pérez Hazaña, Alejandro: “El DNU y la imposición de las facturas electrónicas y el cambio
al mecanismo de embargo de sueldo” - Justicia Colectiva - http://justiciacolectiva.org.ar/dnu-la-
imposicion-las-facturas-electronicas-cambio-al-mecanismo-embargo-sueldo/
(10) Art. 5 - “Protecció n al co nsumidor. Las cosas y servicios deben ser suministrados o prestados en forma
tal que, utilizados en condiciones previsibles o normales de uso, no presenten peligro alguno para la salud o
integridad física de los consumidores y usuarios”. Art. 6: “Cosas y servicios riesgosos. Las cosas y servicios, incluidos
los servicios públicos domiciliarios, cuya utilización pueda suponer un riesgo para la salud o la integridad física
de los consumidores o usuarios, deben comercializarse observando los mecanismos, instrucciones y normas
establecidas o razonables para garantizar la seguridad de los mismos. En tales casos debe entregarse un manual
en idioma nacional sobre el uso, la instalación y mantenimiento de la cosa o servicio de que se trate y brindarle
adecuado asesoramiento. Igual obligación regirá en todos los casos en que se trate de artículos importados, siendo
los sujetos anunciados en el art. 4 responsables del contenido de la traducción”

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EL REGRESO DE LA TECNOLOGÍA IMPUESTA. LA RECIENTE MODIFICACIÓN POR DECRETO…

Es también un deber del Estado garantizar la inocuidad de los productos en un uso


normal, y el deber de los fabricantes y distribuidores, poner en conocimiento del
público los peligros que puede importar un determinado uso de un producto. Esta es
la función de la información como advertencia, en el sentido de que debe suministrarse
al consumidor el conocimiento necesario y suficiente para alertarlo sobre la existencia
de un riesgo, como derivado del deber de garantizar “la seguridad de las cosas y
servicios que ingresan al mercado para su comercialización. De allí que el deber de
advertencia ostente carácter instrumental respecto de la obligación de seguridad”(11) y
signifique una exigencia agregada al deber de información, obligando a hacer saber al
consumidor todo lo necesario para que no sea dañado. Su alcance no se remite solo a
cosas riesgosas, sino a cualquier producto y servicio, aunque no pueda ser reputado
como riesgoso per se.
2. No debe omitirse brindar información a los consumidores de la condición de “deficiente,
usado o reconstituido”, en los términos del artículo 9 de la ley 24240, de cosas o bienes
ofertados en el mercado al público general, por cuanto esta información será determi-
nante para que el consumidor tome una decisión razonada acerca de su adquisición,
habiendo evaluado previamente la calidad del objeto y su utilidad, estando ambos
supuestos directamente relacionados con su derecho de propiedad, por cuanto serán
elementos decisivos al momento de determinar el precio de compra. Y, a su vez, que le
permita adquirir el conocimiento necesario respecto de las virtudes del bien o servicio
ofertado y de la conveniencia de su adquisición, como así también poder determinar
de manera meditada que el producto ofertado satisface sus necesidades reales, sean
ellas de índole económicas, laborales, sociales o de cualquier índole.
3. Si bien es cierto que, en materia contractual, rige el principio de la libertad de formas,
conforme lo previsto por el Código Civil y Comercial de la Nación, la ley de defensa del
consumidor, cuyo carácter es de orden público, en su artículo 65, establece los
requisitos mínimos que debe contener el documento de venta en donde se instrumenta
la relación de consumo (art. 10, L. 24240), el cual debe ser extendido en tantos
ejemplares como partes contratantes haya, a los fines de que ambas partes posean
una constancia del contrato celebrado y sea este utilizado por ellas para exigir el
cumplimiento de las obligaciones contraídas, como así también para ejercer los
derechos que del contrato deriven. La redacción debe ser realizada en idioma nacional
para que sea comprensible por las partes, evitando reenvíos que puedan causar
confusión, especialmente, en aquellos contratos donde una de las partes unilateral-
mente establece las condiciones contractuales, en donde el consumidor solo se limita
a adherir a ellas.
Estos requisitos son exigidos a los fines de poder identificar e individualizar de la
manera más clara posible al objeto de la relación de consumo (descripción y
especificación de la cosa) e individualizar al vendedor del producto al consumidor final
a través de su nombre y domicilio. Esta información es necesaria para efectuar
reclamos por mal funcionamiento o deficiencias en el producto adquirido, solicitar
reparaciones, exigir cumplimiento de la garantía legal y atribuir responsabilidad por
daños y perjuicios.
A su vez, las condiciones y características de las garantías advertirán al consumidor
respecto de su derecho a exigir reparación gratuita por los defectos que presente el

(11) Véase Tévez, Alejandra: “El deber de advertencia en las relaciones de consumo” - LL - 5/5/2015
- pág.1

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CARLOS E. TAMBUSSI

producto, recayendo el deber de entregar el correspondiente certificado en cabeza del


proveedor, a los fines de que eventualmente el consumidor pueda exigir su cumpli-
miento extrajudicialmente o en sede administrativa o judicial.
Los datos relativos al plazo y condición de la entrega del bien o servicio permitirán al
consumidor ejercer su derecho de uso, goce y/o propiedad sobre la cosa o servicio
objeto del contrato, como así también efectuar reclamos que pudieran corresponder.
Asimismo, el precio y las condiciones de pago deben ser informados en el documento
de venta a los fines de que el consumidor pueda cumplir con las obligaciones de
cancelar el precio de forma indubitada, teniendo acceso así a las fechas en que debe
realizar los pagos, como también a los montos que deben ser abonados.
4. En el caso de servicios de mantenimiento, limpieza o acondicionamiento, el proveedor
del servicio debe informar, a través de la confección de un presupuesto, los datos del
prestador del servicio; describir las tareas a realizar, su costo, tiempo que demorará
realizar la tarea, la existencia o no de garantía, además de los datos impositivos, a fin
de que el usuario pueda, previo a contratar el servicio, conocer de antemano el gasto
económico que el servicio insumirá, el plazo que demorará, etcétera, a fin de poder
ejercer el derecho de opción de contratar otro prestador del servicio, de creerlo
conveniente a sus interese económicos, seguridad, salud, etcétera.
Toda actividad no prevista en el documento presentado al usuario debe informarse
previamente a su realización, a fin de no vulnerar sus derechos, exceptuándose los
supuestos de urgencia.
5. Una de las principales consecuencias de la celebración del contrato de consumo
respecto de cosas muebles no consumibles es la existencia de la garantía legal, cuyo
plazo mínimo de vigencia es de tres meses desde la efectiva recepción por parte del
consumidor. Esta garantía es consecuencia directa de una disparidad entre el producto
o servicio ofrecido y el efectivamente recibido, pudiéndose ver afectado su correcto
funcionamiento por vicios o defectos de la cosa, cualquiera sea su naturaleza.
En este caso, el deber de informar por parte del proveedor opera por imperativo legal.
Además de la garantía legal mencionada anteriormente, los fabricantes, productores,
distribuidores, vendedores e importadores deben brindar servicio técnico gratuito,
suministrando personal capacitado en la materia y materiales que solucionen el vicio
o defecto de la cosa, guardando los requisitos inherentes a la calidad, es decir, deben
ser piezas o repuestos nuevos exceptuándose el caso de inexistencia de ellos en el país
o de que el consumidor los haya relevado de dicha obligación.
Consecuentemente, el servicio técnico, para cumplir con el deber de información,
deberá acreditar su capacitación, como también las características de los repuestos a
utilizarse, sea exhibiendo el comprobante de compra o de fabricación, y entregándole una
constancia de reparación a los consumidores donde se describan minuciosamente las
tareas realizadas, identificar las piezas reparadas, determinar la fecha de devolución de
la cosa al consumidor, entre otros aspectos.

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EL REGRESO DE LA TECNOLOGÍA IMPUESTA. LA RECIENTE MODIFICACIÓN POR DECRETO…

V - CONCLUSIONES
No debemos olvidar que la posición del proveedor en la relación de consumo es
técnica, operativa y administrativamente superior a la del consumidor, en el marco de
una relación de las llamadas “experto - profano”(12). Esa diferencia es, además, de carácter
cognitivo, económico, social, operativo, probatorio, jurídico y técnico. Esta se ve aumen-
tada con esta previsión que le permite al fuerte determinar el soporte de la información,
y deja la carga al consumidor de la opción en contrario.
No alcanza como fundamento para afectar principios de un derecho protectorio la
rapidez de los negocios o la remisión dogmática al tema ambiental. Lo cierto es que la
informatización casi forzosa en este caso, no solo es excluyente de grupos sociales no
digitalizados, sino que importa la disminución de gastos de los proveedores para
consumidores que, por este proceder, no reciben ningún beneficio.
En principio, el soporte papel otorga mayor o más sencilla agilidad probatoria en
caso de litigio.
La formulación anterior de la ley, en un criterio gradualista de recibir a la
tecnología, facilitaba al informatizado hábil la opción por la vía electrónica y conservaba
el “principio papel”. Era mucho más adecuada para una contemplación justa de la realidad
y quizá algún día hubiera dejado de ser necesaria.
Empero, y volviendo al texto del decreto de necesidad y urgencia, entendemos que
la norma debería haber determinado que el consumidor debe ser informado por el
proveedor sobre cómo y cuándo recibirá la información electrónica, ajustándose a las
normativas que regulan las formas y las anticipaciones. Sin embargo, se ha dejado todo
ese panorama a criterio del más poderoso, en los términos de la relación.
Por eso, consideramos que esta previsión afecta la efectividad de la satisfacción del
derecho a la información, tal vez el más equilibrante de los protegidos por el régimen
tuitivo consumidor, por su fundamental contribución a nivelar la profunda asimetría con
el proveedor, que se incrementa.

(12) Véase Lowenrosen, Flavio: “Acciones del consumidor. Nociones generales” - CPACF, Instituto
de Derecho del Consumidor - http://revista.cpacf.org.ar/

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REFORMAS EN TARJETA DE CRÉDITO


consolidación jurídica de los medios
electrónicos de contratación

Eduardo Barreira Delfino(*)


Marcelo A. Camerini(**)

La sanción y vigencia del decreto de necesidad y urgencia 27/2018 sobre


desburocratización y simplificación, publicado en el Boletín Oficial el 11/1/2018, que
produjo la afectación, por derogación, modificación o abrogación, de más de 45 normas
(leyes, decretos-ley y decretos), se encuentra vigente y en trámite y debate parlamentario,
de conformidad con el procedimiento pertinente que constitucionalmente corresponde
seguir.
Sobre el particular, una de las reformas introducidas fue la de los artículos 6, inciso
k), y 24 de la ley 25065 del sistema de tarjeta de crédito, a saber:

Texto anterior Texto actual


Art. 6 - Contenido del contrato de emisión de Art. 6 - Contenido del contrato de emisión de
tarjeta de crédito. El contrato de emisión de tarjeta tarjeta de crédito. El contrato de emisión de tarjeta
de crédito debe contener los siguientes requisitos: ... de crédito debe contener los siguientes requisitos: ...
k) Firma del titular y de personal apoderado de la k) Firma del titular y de personal apoderado de la
empresa emisora. empresa emisora. Si el instrumento fuese generado
por medios electrónicos, el requisito de la firma
quedará satisfecho si se utiliza cualquier método que
asegure indubitablemente la exteriorización de la
voluntad de las partes y la integridad del instrumento.

(*) Abogado (UBA). Mediador (FORES). Especialización en Asesoramiento Legal de Empresas (UCA).
Profesor de posgrado y maestrías de Derecho Bancario y Financiero y de Derecho Empresarial en
diversas universidades. Autor de varios libros y trabajos especializados sobre temas bancarios y
empresariales
(**) Abogado (UBA). Posgrado en Derecho Empresario (UADE). Exabogado de la Comisión Nacional
de Valores. Docente universitario. Autor de libros y artículos de su especialidad: mercados de capitales
y financiamiento

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109-DELFINO.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:32 p.m. Página 110

EDUARDO BARREIRA DELFINO - MARCELO A. CAMERINI

Texto anterior Texto actual


Art. 24 - Domicilio de envío del resumen. El emisor Art. 24 - Domicilio de envío del resumen. El emisor
deberá enviar el resumen al domicilio o a la dirección deberá enviar el resumen al domicilio o a la dirección
electrónica que indique el titular en el contrato o el electrónica que indique el titular en el contrato o el
que con posterioridad fije fehacientemente. que con posterioridad fije fehacientemente, salvo que
el consumidor establezca expresamente que su
remisión será en soporte papel.

¿Qué se entiende por instrumento electrónico?


Podríamos definirlo como el acuerdo de voluntad del que nace una relación jurídico-
económica, cuya celebración tiene lugar sin la presencia física de las partes contratantes,
que no necesitan estar presentes frente a frente, ya que tal celebración tiene lugar a
distancia y a través del uso de medios electrónicos.
Debemos tener presente que el artículo 1105 del Código Civil y Comercial de la
Nación (CCyCo.) prescribe que se entiende por celebración de contratos a distancia o entre
ausentes, aquellos compromisos que tienen lugar por medios postales, electrónicos,
telecomunicaciones y servicios de radio, televisión y prensa.
A su vez, cuando la forma exigida al contrato por la normativa aplicable sea la forma
escrita, esta se entiende satisfecha si el contrato contiene un soporte electrónico u otra
tecnología similar, sea ese contrato paritario, de adhesión a cláusulas predispuestas o de
consumo (art. 1106, CCyCo.).
En función de lo expuesto, vemos que para perfeccionar el consentimiento
contractual no es necesaria la presencia física de los contratantes, lo que queda suplido
por el envío de una oferta y su posterior aceptación.
Acorde con los usos y costumbres del comercio electrónico, en materia de contratos
referentes al sistema de tarjeta de crédito, donde se utilizan medios electrónicos, estamos
en presencia de relaciones entre emisor de la tarjeta y titular usuario de aquella
(generalmente categorizado como consumidor), que internacionalmente son conocidas
como B2C (business to consumer) y que tienen la particularidad de que la oferta de
contrato conteniendo las cláusulas y condiciones de los servicios que se proponen es
aceptada mediante un simple “pulso”, sea de manera inmediata y/o espaciada en el
tiempo, que contiene la consigna “de acuerdo”, “acepto”.
Resulta relevante la manifestación del consentimiento, que se exterioriza a través
de un medio electrónico, donde este factor debe tener influencia decisiva, real y directa
sobre la formación de la voluntad, el desarrollo o la interpretación del compromiso
celebrado de incorporación al sistema, de modo tal que las partes no tengan dudas acerca
de los derechos, obligaciones y responsabilidades que correspondan a cada una de ellas.
El contrato formalizado por medios electrónicos queda encuadrado en los principios
generales de contratación consagrados en el nuevo Código de fondo, como ser el principio
de la autonomía de la voluntad, según el cual lo pactado por las partes forma una regla a
la cual deben someterse como a la ley misma (arts. 957 y 959, CCyCo.), y el principio de
la voluntad expresada con pleno discernimiento, intención y libertad, es decir, sin errores,
dolo o violencia (arts. 267, 271 y 276, CCyCo.), aspectos rectores y fundamentales para
la validez de los contratos en nuestro ordenamiento jurídico.
La oferta a suscribir el contrato de tarjeta de crédito y así incorporarse al sistema,
como inicio del “iter” para la eventual contratación electrónica, debe ajustarse para su

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REFORMAS EN TARJETA DE CRÉDITO

perfeccionamiento a la acreditación de la recepción por el oferente de la aceptación


cursada por el destinatario de la oferta, en virtud de la teoría recepticia prevista en el
nuevo Código (art. 971, CCyCo.). De allí la importancia que reviste que la manifestación
de voluntad expresada por el destinatario de la oferta sea recibida y conocida por el
oferente del servicio, sea mediante comunicación verbal, documental, instrumental o de
cualquier otro modo útil (art. 983, CCyCo.). Un modo útil para tales efectos jurídicos es
el instrumento electrónico con la mentada consigna “de acuerdo”, “acepto”.
En este sentido, la utilización del medio electrónico de aceptación de oferta, desde
ya, debe cumplimentar los requisitos establecidos por la ley de fondo, principalmente
todos los datos necesarios para utilizar correctamente el medio elegido, para comprender
los riesgos derivados de su empleo y para tener absolutamente claro quién asume -en
nuestro caso, la entidad oferente de la tarjeta de crédito- los riesgos tecnológicos (art.
1107, CCyCo.). Y, además, en el mercado monetario institucional, el cumplimiento de los
instructivos establecido por el Banco Central de la República Argentina en materia de
contratación por medios electrónicos.
En atención a lo expuesto, la reforma introducida al artículo 6, inciso k), de la ley
25065 por el decreto 27/2018 permite que el contrato de tarjeta de crédito pueda ser
celebrado también en instrumento generado electrónicamente, siempre y cuando el
requisito de la firma asegure:
a) la exteriorización de la voluntad de las partes; y
b) la integridad del instrumento pertinente.
El primer requisito se cumplimenta cuando el destinatario de la oferta de tarjeta
de crédito manifiesta su aceptación, en la forma descripta.
El segundo requisito se cumplimenta a través del contenido de la oferta cursada
vía web, mediante solicitud de productos y servicios, datos personales, laborales y
patrimoniales del interesado, detalle de los productos y servicios ofrecidos, términos
y condiciones de cada producto y servicio, normativa especial aplicable a cada producto
y servicio, normativa general aplicable a los productos y servicios, informe sobre gastos,
cargos y comisiones a abonar por los productos y servicios, consentimiento en los términos
de la ley 25326 de protección de datos personales y derecho de revocación y plazo de
ejercicio. El contenido detallado del ofrecimiento de contrato de tarjeta de crédito reúne,
así, lo establecido por el artículo 7 de la ley 25065.
Pero, además, procede señalar que una vez aceptada por medio electrónico la
solicitud de tarjeta de crédito propuesta vía web, esta recién queda perfeccionada cuando
el titular reciba de conformidad la tarjeta (art. 8, L. 25065), estando en plena aptitud de
usarla, activándola y realizando consumos (doctrina de los actos propios).
Por su parte, respecto de la reforma introducida al artículo 24 de la ley 25065 por
el decreto 27/2018, permitiendo el envío del resumen en soporte electrónico a la dirección
de correo electrónico que indique el titular del contrato o que fije con posterioridad, nada
merece observarse en cuanto a su legitimidad, ya que tal eventualidad estaba prevista en
el texto anterior, circunstancia que quedaba librada exclusivamente a la voluntad del
titular (doctrina de los actos propios). Solo se innova a favor del titular de la tarjeta de
crédito, al permitirle establecer expresamente ante el emisor que los resúmenes
pertinentes sean enviados en soporte papel.
El nuevo CCyCo. ha dado un fuerte espaldarazo a la contratación electrónica,
abarcando la oferta, la aceptación, la recepción de la aceptación y la revocación de la
aceptación dentro de un plazo más que prudente (10 días corridos de celebrado el

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EDUARDO BARREIRA DELFINO - MARCELO A. CAMERINI

contrato). La ley de fondo viene siguiendo la modernidad, coadyuvando a la celeridad y


simplicidad operativa.
Las innovaciones introducidas por el denominado megadecreto en esta materia no
vulneran ni confrontan con ninguno de los dos artículos reformados, que han sido
enriquecidos en beneficio del titular usuario de la tarjeta de crédito, en sus relaciones con
el emisor. La aceptación de la contratación electrónica y el perfeccionamiento del contrato
nacido, que dependen exclusivamente de las conductas propias que despliegue el titular
usuario, son un adelanto jurídico significativo en la operatoria.
Posiblemente sus detractores (si los hay) sean aquellos titulares morosos que
invocan cláusulas legales generales del Código de fondo y especiales de la ley de defensa
del consumidor para procurar sortear las vicisitudes de las acciones judiciales de cobro
que se interpongan contra ellos, pretextando que no fueron debidamente informados o
que fueron víctimas de artilugios en su detrimento, olvidándose que han usado la tarjeta
para realizar consumos en los comercios adheridos sin tener que pagar, atento a que ese
pago lo hace un tercero y, además, beneficiándose con la depreciación de la moneda
nacional durante el transcurso de tiempo que insuman los reclamos judiciales.

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EL FENÓMENO DECONSTRUCTIVO
DEL LENGUAJE EN MATERIA DE TÍTULOS
VALORES HASTA EL DECRETO DE NECESIDAD
Y URGENCIA 27/2018

Luis A. Miguel(*)

I - INTRODUCCIÓN
Si los códigos fueran libros con ilustraciones como los que leían los niños, sería
quizás más sencillo darse cuenta cuándo habrían caído en la obsolescencia. En unas
cuantas imágenes se podría descubrir, por ejemplo, cómo el mundo descripto por el Código
Civil de Vélez Sarsfield de 1869 quedó lejano del actual.
Pero no solo el aspecto material del mundo cambia con los años, también lo hacen
las concepciones que las personas sustentan. Así es como la cosmovisión de una época
puede quedar en desuso e incluso considerarse errada a la luz de un nuevo paradigma.
El presente trabajo habrá de intentar realizar un análisis de las innovaciones en
el lenguaje en materia de títulos valores, títulos de crédito, títulos circulatorios o
simplemente “papeles de comercio”, producto de la deconstrucción de ciertos estereotipos
tradicionales que se encontraban subyacentes en la doctrina -desde la italiana Vivantiana-
y en toda la legislación en ella inspirada.
A tal fin, se expone el sentido del lenguaje en materia de títulos, la importancia de
sus cambios y la relevancia de los mismos en el texto de la ley, del Código Civil y Comercial
y del decreto nacional 27/2018.

(*) Abogado y escribano (UNT). Doctorando en Derecho Privado (UNT). Profesor adjunto por
concurso en la cátedra de Derecho Societario y Cambiario de la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales (UNT)

113
113-MIGUEL.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 114

LUIS A. MIGUEL

II - LA DECONSTRUCCIÓN DEL LENGUAJE


Aun cuando no resulte posible renunciar al idioma ni a su influencia sobre las
personas, existe la posibilidad de plantear, desde una visión crítica, los preconceptos que
los determinan y la influencia sobre el mundo jurídico.
Todo discurso lleva las marcas de la sociedad que lo produjo, las huellas de los
mecanismos básicos de su funcionamiento, como lo son los modos de producción u “otros
factores constitutivos de lo social como el sistema de representación política, el derecho, las
divisiones de género, las diferencias entre infancia y adultez, las instituciones”.

III - EL LENGUAJE EN MATERIA DE TÍTULOS VALORES

1. El documento y su significado material


El documento o título, como en cualquier discurso, es una instancia que valoriza
aquello que muestra, enseña o presenta. De allí su origen etimológico en la palabra docere
(que, al igual que la palabra “docente”, denota los verbos: enseñar, mostrar o sugerir algo).
Sin embargo, esta función del lenguaje adquiere especial significación pues la ciudadanía
viene entendiendo por documento todo aquel soporte material de cosa mueble (papel,
cartón, papiro, etc.) de donde se desprenda una declaración unilateral de voluntad
destinada a obligarse cambiariamente.
En este sentido, tanto la doctrina como la ley venían conceptualizando la letra de
cambio, el pagaré, el cheque y demás instrumentos de crédito.
En efecto, aun prescindiendo de los antecedentes pretéritos de la letra de cambio,
que la llegan a ubicar en las cartas de Cicerón a Atícus en las cuales interrogaba a este si
el dinero que su hijo necesitaría en Atenas debía llevarlo consigo o podría obtenerlo por
cambio mediante la carta correspondiente; o aquellos que refieren el hallazgo en las ruinas
babilónicas de una tablilla de barro con una inscripción en la que consta que Ardu Nama,
vecino de Ur, manda a Marduk-bal-af-irib, de la ciudad de Orcol que pague por cuenta de
aquel cuatro minas y quince ciclos de plata a Bel-abad-iddim; o la afirmación de autores
italianos que atribuyen la invención de la letra de cambio a los gibelinos de Florencia
expulsados de Italia por los güelfos, quienes generalizaron su uso cuando se trasladaron
a las plazas de Lyon y Ámsterdam; es posible establecer una larga secuencia de
transformación de la letra de cambio a lo largo de su historia, pero siempre en rededor de
su soporte material de res mobilis. Razón por la cual le valió el nombre de derecho cartular
(referido al soporte cartón) al que regula lo atinente a las relaciones establecidas en los
títulos valores.
Con relación a la categoría de los títulos valores, títulos de crédito o títulos
circulatorios, el valor del documento (papel) ha tenido una enorme trascendencia durante
largo tiempo hasta la aparición del “documento electrónico”, que forzó a una reelaboración
dogmática del lenguaje de esa categoría de instrumentos.
La desmaterialización por sí sola no significa la desaparición de los caracteres
tradicionales de los títulos valores, ni la extinción de todos ellos, puesto que han subsis-
tido, aunque deberán readaptarse a la nueva tecnología.

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113-MIGUEL.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 115

EL FENÓMENO DECONSTRUCTIVO DEL LENGUAJE EN MATERIA DE TÍTULOS VALORES…

2. El documento digital
El artículo 1 de la ley 26388 de junio de 2008, entre otras cosas, dispuso que se
incorpore como uno de los últimos párrafos del artículo 77 del Código Penal uno que reza:
“El término ‘documento’ comprende toda representación de actos o hechos, con indepen-
dencia del soporte utilizado para su fijación, almacenamiento, archivo o transmisión”.
Sobre el particular, debe decirse que la doctrina local ya había desarrollado una
sólida justificación relativa a la mencionada equiparación, enarbolando el llamado principio
de equivalencia funcional, incluso antes del dictado de la ley de firma digital. Ello,
mediante el análisis de los distintos elementos que poseen los documentos materiales y
el planteo de la forma en que todos ellos podían manifestarse de manera virtual.
En este contexto, se partió del entendimiento de que el documento material tiene
dos elementos principales: el soporte y el método de registro o conservación de la informa-
ción.
El soporte es el sustrato sobre el que se asienta la información, el elemento que
sirve para almacenarla a los efectos de su tratamiento posterior (recuperación y repro-
ducción). El soporte tradicional más utilizado ha sido el papel, pero también se han
utilizado la piedra y la madera. En el documento digital, siendo un poco más técnicos, se
dice que el soporte puede ser electrónico, magnético u óptico. Por otro lado, el método de
registración es el procedimiento que permite fijar la información sobre el soporte. El
método de registración tradicional más utilizado ha sido la escritura con tinta (sobre el
papel), aunque también se ha recurrido a la maza y al cincel (para tallar la piedra o la
madera). En el documento digital se dice que el método de registración es la digitalización,
que consiste en convertir la información (texto, fotos, videos, sonido) en dígitos y fijarla
en el soporte. Por lo dicho, la doctrina entendió que ambos tipos de documentos tenían
los mismos elementos, por lo que podían cumplir las mismas funciones, sin que obste a
ello el que con los documentos digitales debamos recurrir a medios tecnológicos para
traducir la información desde el lenguaje digital en que se registra en el soporte al lenguaje
natural en el cual accedemos a ella a través de la pantalla de la PC o la impresora.

3. El Código Civil y Comercial y los títulos valores no cartulares


El Código Civil y Comercial de la Nación, en el capítulo que trata las fuentes de las
obligaciones, aborda la temática de los títulos valores estructurada -principalmente- bajo
una teoría general y el tratamiento, en forma distintiva, entre lo que denomina “títulos
valores cartulares” y “títulos valores no cartulares”. Ello así, sin abrogar las normas del
decreto 5965/1963 (que regula lo atinente a la letra de cambio, vale y pagaré) y lo
estatuido en la ley 24452 de cheques.
El artículo 1850 del Código expresamente establece la posibilidad de que la
prestación no se incorpore a un documento (entendido este como papel, materialmente
hablando).

4. El documento y la metáfora de la incorporación del derecho en el título material


Vivante definió al título de crédito como el documento necesario para el ejercicio
literal y autónomo del derecho (o crédito) en él expresado. El carácter necesario alude al
documento, en tanto que la literalidad y la autonomía son características propias del
derecho en él mencionado.

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LUIS A. MIGUEL

La necesidad de “tener”, “exhibir” o “presentar” el título para ejercer el derecho


partía de la base de una metafórica ficción en virtud de la cual el derecho (en su esencia,
incorpóreo) se incorporaba al documento, indisolublemente unido, para permitir la
circulación o transferencia del derecho crediticio y, con ello, la cancelación de una
cantidad de obligaciones -incluso con distinta causa- mediante la transmisión material
del cartón.
El carácter necesario del documento ha sido destacado por la doctrina, ya que para
ejercer el derecho es menester contar con el título. Como explica Gómez Leo, tal concepto
halla su sustento lógico-jurídico en el análisis de la estructura documental del título de
crédito, en razón de ser este un instrumento que ha incorporado representativamente una
declaración de voluntad con contenido económico que ha hecho de él un documento de
características constitutivas, que si bien cuenta con aptitud probatoria, ella no es el prius
a determinar, pues se ve absorbida por la mencionada naturaleza constitutiva y, debido
a que la compenetración entre derecho y documento es una conexión permanente entre
ambos elementos, tiene además aptitud dispositiva que hace que la adquisición y el
ejercicio de los derechos cartáceos que emergen de la declaración contenida en el docu-
mento queden circunscriptos al tenor literal representado en el mismo, pues tal promesa
obligacional tiene existencia para el derecho, en tanto adquiera forma documental.
En este sentido, la función de los títulos valores es hacer más simple, más rápida
y más segura la circulación de la riqueza mobiliaria, por lo cual es una función de enorme
importancia económica, ya que el título de crédito se transforma en un instrumento que,
haciéndola más simple, más rápida y más segura, estimula la circulación de la riqueza y,
por lo mismo, contribuye al mismo desarrollo económico, dado que del aumento de su
circulación se deriva una utilización más intensa de la riqueza actual y una mayor
producción de nueva riqueza.
La inserción del derecho en el documento -tradicionalmente expresado en soporte
papel, y jurídicamente una cosa en el sentido que predicaba el artículo 2311 del Código
Civil- se ha descripto como “fenómeno de la incorporación” resaltando que la eliminación
del soporte papel a partir de los avances tecnológicos ha facilitado las comunicaciones,
proporcionando idóneas y eficaces herramientas para la circulación de datos y expresiones
de voluntad y fundamentalmente para su registro y archivo.
Bien es cierto que parece, dentro de las clasificaciones de los títulos valores, que
aquellos emitidos en serie y nominativos se mostrarían como más aptos para receptar el
proceso que en doctrina se conoce como desmaterialización.

5. La circulación de los títulos valores no cartulares


El Código Civil y Comercial de la Nación (en su artículo 1850 que, a su vez, se remite
al artículo 1820) reglamenta la posibilidad de que un título pueda circular sin que para
ello deba tenerse, presentarse o exhibirse el título (representado en documento material).
Sin embargo, para conceder tal posibilidad jurídica, el Código -en el artículo antes
citado- utiliza la palabra autónoma de modo ambiguo pues, en sentido estricto, la
autonomía significa el ejercicio originario de un derecho derivado del título, separado o
independiente del derecho de los restantes cedentes o transmitentes de la cambial.
Mientras que, en el artículo 1850, el Código refiere a la circulación de un título que
contenga una prestación, en forma separada de su documento.

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EL FENÓMENO DECONSTRUCTIVO DEL LENGUAJE EN MATERIA DE TÍTULOS VALORES…

6. El régimen de las obligaciones negociables


La ley 23576 prevé que las sociedades por acciones, las cooperativas y las asocia-
ciones civiles pueden contraer empréstitos mediante la emisión de obligaciones negociables,
las que pueden emitirse con garantía flotante, especial o común y ser igualmente avaladas
o garantizadas por cualquier otro medio o por entidades financieras comprendidas en la
ley respectiva.
Se trata de un título valor causal, representativo de deuda, emitido en serie y dotado
de fuerza ejecutiva. Esta última característica resulta del artículo 29 de la referida ley al
señalar que los títulos representativos de las obligaciones otorgan acción ejecutiva a sus
tenedores para reclamar el capital, actualizaciones e intereses y para ejecutar las garantías
otorgadas.
Así, el título ejecutivo es la propia obligación negociable, de donde se puede colegir
la necesidad de acreditar su existencia y titularidad mediante su exhibición o la de un
certificado, como se acreditara por el titular de la acción en el caso.
Amén de ello, la acreditación en el caso de que la obligación negociable revista el
carácter escritural resulta de lo prescripto por el artículo 31 de la ley 23576, que estipula
que en las condiciones de emisión de las obligaciones negociables se puede prever que las
mismas no se representen en títulos, debiendo inscribirse en cuentas llevadas a nombre
de sus titulares en un registro de obligaciones negociables escriturales por la emisora,
bancos comerciales o de inversión o cajas de valores.
La calidad de obligacionista se presume por las constancias de las cuentas abiertas
en el registro de obligaciones negociables escriturales. En todos los casos, la emisora es
responsable ante los obligacionistas por los errores e irregularidades de las cuentas, sin
perjuicio de la responsabilidad de la entidad que las lleve ante la emisora, en su caso.
Asimismo, la emisora, el banco o la caja de valores deben otorgar al obligacionista
comprobante de la apertura de su cuenta y de todo movimiento que inscriban en ella,
teniendo el obligacionista derecho a que se le entregue, en todo tiempo, constancia del
saldo de su cuenta, a su costa.

7. Títulos valores y registraciones


El artículo 2 del decreto 677/2001 estipula que a los fines de los Títulos I y II del
referido decreto y de las disposiciones reglamentarias que en su consecuencia se dicten
se considera valores negociables a los “títulos valores” mencionados en el artículo 17 de
la ley 17811 y sus modificatorias, emitidos tanto en forma cartular así como a todos
aquellos valores incorporados a un registro de anotaciones en cuenta incluyendo, en
particular, a los valores de crédito o representativos de derechos creditorios, a las acciones,
a las cuotapartes de fondos comunes de inversión, a los títulos de deuda o certificados de
participación de fideicomisos financieros o de otros vehículos de inversión colectiva y, en
general, a cualquier valor o contrato de inversión o derechos de crédito homogéneos y
fungibles, emitidos o agrupados en serie y negociables en igual forma y con efectos
similares a los títulos valores, que por su configuración y régimen de transmisión sean
susceptibles de tráfico generalizado e impersonal en los mercados financieros.
A su vez, en el artículo 4, apartado e), estipula que se podrán expedir comprobantes
del saldo de cuenta a efectos de legitimar al titular para reclamar judicialmente, o ante
jurisdicción arbitral en su caso, incluso mediante acción ejecutiva si correspondiere,
presentar solicitudes de verificación de crédito o participar en procesos universales, para
lo que será suficiente título dicho comprobante, sin necesidad de autenticación u otro
requisito.
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LUIS A. MIGUEL

8. La firma ológrafa como único modo de manifestar la voluntad


Hasta estos días, se entendía que la única forma de declaración de voluntad de
obligarse cambiariamente a través de un título valor (cartular, por cierto) debía estar cons-
tituida por la firma.
La firma era -quizá- el único requisito imprescindible en todo título valor (sea letra
de cambio, vale o pagaré, o cheque). Su ausencia admitía abrir paso a la inexistencia del
título como tal. No así la fecha de su constitución, su importe y demás requisitos, consi-
derados esenciales, que podían faltar, aun durante la circulación hasta su presentación,
dando paso así a la consideración legal del título como “incompleto” o “en blanco”.

9. La fecha cierta como requisito sine qua non


El Código Civil y Comercial de la Nación ha consagrado como requisito imprescin-
dible, en esta nueva concepción deconstructiva del lenguaje acerca de los títulos, a la
fecha cierta. Entendida por tal, la fecha de su creación. Sea esta la registración de asientos
en registros especiales que deba llevar el emisor, una caja de valores, una entidad finan-
ciera autorizada, o un escribano de registro, momento a partir del cual la afectación
producirá efectos frente a terceros.

IV - LA INFORMÁTICA Y EL COMERCIO ELECTRÓNICO


Con el desarrollo de la informática y el comercio electrónico surgieron importantes
desafíos para los distintos sistemas normativos, ya que en todos los países las previsiones
legales sobre instrumentación y prueba de los actos jurídicos estaban pensadas para
operaciones en papel y firmas ológrafas, nada de lo cual podía ocurrir en este nuevo
ámbito.
En este contexto, y en línea con las reformas que se comenzaron a dar a nivel
internacional, en noviembre de 2001 el Congreso Argentino dictó la ley 25506 de firma
digital (LFD), mediante la cual se receptó y reconoció la validez y eficacia del documento
digital, de la firma digital y de la firma electrónica.
El documento digital es una representación digital de actos o hechos, con
independencia del soporte utilizado para su fijación, almacenamiento o archivo.
En otras palabras, un documento digital es básicamente un registro (o una anotación,
o una marca), y su particularidad radica en que se realiza mediante medios digitales y
que se almacena en la memoria de un ordenador o en otros soportes similares. En la
práctica, podemos encontrarlos en infinidad de lugares. Es un documento digital, por
ejemplo, el documento de Word sobre el que estoy trabajando mientras escribo estas
palabras. Surgen con el envío de los correos electrónicos que quedan registrados tanto en
la casilla de salida de su emisor como en la casilla de entrada de su receptor. Son las
filmaciones que realizan las cámaras de un centro comercial que quedan almacenadas
por un determinado tiempo en sus servidores. Se pueden encontrar en las distintas bases
de datos de un banco que ha recibido y procesado órdenes de sus clientes mediante el
sistema de homebanking, etc.
El documento digital tendrá mayor eficacia probatoria si puede acreditarse que no
ha sido modificado desde el momento de su emisión o generación.
El documento digital tendrá mayor eficacia probatoria si puede acreditarse que ha
sido realmente generado o emitido por el supuesto autor del mismo.

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EL FENÓMENO DECONSTRUCTIVO DEL LENGUAJE EN MATERIA DE TÍTULOS VALORES…

El documento digital tendrá mayor eficacia probatoria si puede acreditarse la


veracidad de los datos consignados en el perfil del autor.
La firma digital es el resultado de aplicar a un documento digital un procedimiento
matemático que requiere información de exclusivo conocimiento del firmante, encontrán-
dose esta bajo su absoluto control. La firma digital debe ser susceptible de verificación
por terceras partes, tal que dicha verificación simultáneamente permita identificar al
firmante y detectar cualquier alteración del documento digital posterior a su firma. Los
procedimientos de firma y verificación a ser utilizados para tales fines serán los
determinados por la Autoridad de Aplicación, en consonancia con estándares tecnológicos
internacionales vigentes.
La firma electrónica es el conjunto de datos electrónicos integrados, ligados o
asociados de manera lógica a otros datos electrónicos, utilizado por el signatario como su
medio de identificación, que carezca de alguno de los requisitos legales para ser consi-
derada firma digital.
De esta manera, la firma electrónica quedó conceptualizada de una manera
residual, como todo registro (o documento digital) con clave que no cumpla con las condi-
ciones que la LFD dispuso para las firmas digitales.

V - EL DNU 27/2018
Mientras algunos sectores de la opinión pública cuestionan las facultades y
atribuciones del Poder Ejecutivo en materia de política legislativa, el 11/1/2018 se ha
publicado en el Boletín Oficial de la Nación el decreto 27/2018 autodenominado “Desbu-
rocratización y simplificación”.
Esta norma, instrumentada a través de un mega decreto de necesidad y urgencia
(DNU), contiene 192 artículos, que deroga 19 leyes y modifica el texto de otras 140, que
según el criterio presidencial “constituyen un factor de atraso y de entorpecimiento
nacional”.
El DNU incluye un conjunto de más de 40 disposiciones para reducir los trámites
que debían hacer las empresas para operar en el país, al tiempo que permitirá nuevas
prácticas en el sector de finanzas y transporte, destinadas a reducir costos y ganar
competitividad.
En este sentido, se plantea la necesidad de iniciar un proceso de eliminación y
simplificación de normas en diversos regímenes para brindar una respuesta rápida y
transparente a los requerimientos del ciudadano y de las empresas para el ejercicio del
comercio, el desarrollo de la industria y de la actividad agroindustrial.
Se espera que la implementación del expediente electrónico y el proceso de
digitalización reflejen en términos de menores costos y plazos, además de lograr una mejor
atención del ciudadano en procura de una mejora en la productividad de empresas y de
la economía.
En materia de títulos valores, el secreto de referencia ha sustituido normas del
decreto ley 5965/1963 (letra de cambio, vale o pagaré) y de la ley 24452 (cheques).
El objeto de esta sustitución radica -fundamentalmente- en el supuesto de que el
instrumento haya sido generado por medios electrónicos, tanto en la forma de la expresión
o manifestación de la voluntad de quien crea una letra, pagaré o cheque, quien la endosa,
quien acepta (específicamente referido a una letra de cambio), quien avala, quien acepta
por intervención.

119
113-MIGUEL.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 120

LUIS A. MIGUEL

En este sentido, cuando el instrumento fuere creado por medios electrónicos, el


decreto equipara al requisito o efectos de la firma a la utilización de cualquier método que
asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del sujeto (librador, endosante,
avalista, aceptante, interviniente) y la integridad del documento.
Esto significará que cualquiera fuere el mecanismo electrónico de creación de una
obligación o transmisión de un título, el mismo debe asegurar la voluntad del sujeto y la
integridad del documento.

120
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LA REFORMA DEL ARTÍCULO 147 DE LA LCT.


EL EMBARGO SOBRE EL SALARIO
Y EL EMBARGO SOBRE LA CUENTA SUELDO

Jorge D. Saini(*)

I - INTRODUCCIÓN
El decreto 27/2018 (BO: 11/1/2018) de desburocratización y simplificación de la
Administración Pública ha introducido una novedosa reforma al artículo 147 de la ley de
contrato de trabajo (LCT) sobre cuota de embargabilidad, eliminando parcialmente la
prohibición de realizar embargos sobre las cuentas sueldo.
La reforma se encuentra estipulada en el artículo 168 del citado decreto y forma
parte del Capítulo sobre “acceso al crédito e inclusión financiera”. La medida, que lleva la
firma del presidente de la Nación, explica en sus considerandos la motivación que funda
la reforma; en tal sentido, expresa que “al establecer la inembargabilidad de manera
objetiva sobre la cuenta y no sobre el salario, esta norma reduce la calidad crediticia de los
ahorristas que únicamente poseen una cuenta sueldo y perjudica su acceso al crédito”. En
otras palabras, lo que la modificación del artículo 147 de la LCT pretende es mejorar el
perfil crediticio de los titulares de cuentas sueldo, no por su condición de trabajadores,
sino por su condición de ahorristas, para otorgar un mayor y mejor acceso al crédito.
Como puede verse, la modificación responde, al menos desde lo teórico a la
inserción de más sujetos al sistema financiero, dejando de lado cuestiones como la
protección del salario.

(*) Abogado (UBA). Autor de trabajos y colaboraciones sobre Derecho Laboral

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121-SAINI.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 122

JORGE D. SAINI

II - LA PROTECCIÓN DEL SALARIO Y EL EMBARGO


El Estado, mediante normas de orden público, es el encargado de proteger el salario
atento al carácter alimentario del mismo y como forma de garantizar el sustento del
trabajador.
Diversas son las disposiciones que apuntan a este sentido y tienden a proteger la
remuneración de cualquier alteración que impida su percepción de forma íntegra y
oportuna. El resguardo del salario se compone por un conjunto normativo de protección,
ya sea frente al mismo empleador o de terceros, quienes pueden ser acreedores del
empleador(1) o del trabajador(2). En este último sentido, cuando hablamos de protección del
salario respecto a los acreedores del trabajador, nos referimos a la protección frente al
embargo.
A modo de repaso, podemos definir brevemente al embargo como aquella manda
jurisdiccional, solicitada por el acreedor, que individualiza uno o más bienes del deudor
afectándolo al cumplimiento del crédito que se reclama o podría ser reclamado, siempre
dentro de un proceso judicial. A su vez, el embargo puede ser rápidamente clasificado en
dos tipos, el embargo preventivo y el embargo ejecutivo. El primero reviste carácter de
medida cautelar (art. 209, CPCC) que puede solicitarse con miras a asegurar la eficacia o
el resultado práctico de un eventual proceso de conocimiento o ejecución(3). Por su parte,
mediante el segundo, se persigue desapoderar del bien al deudor, procediendo inmediata-
mente al pago del acreedor o a su venta judicial.
Como consecuencia de la protección especial del salario, la LCT mediante sus
artículos 120 y 147 (de este artículo nos ocuparemos en el punto siguiente) y el decreto
484/1987, estipulan la cuota de inembargabilidad del salario.
En tal sentido, el esquema normativo antes mencionado asegura la inembarga-
bilidad del salario en la suma equivalente al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), con
dos excepciones: que el embargo tenga su origen en deudas por alimentos o litis expensas.
En la medida que la remuneración supere el SMVM, quedará sujeta a las siguientes reglas:
- Remuneraciones no superiores al doble del salario mínimo vital mensual, hasta el 10%
del importe que excediere de este último.
- Remuneraciones superiores al doble del salario mínimo vital mensual, hasta el 20%
del importe que excediere de este último.
A modos de resumen, la protección del salario frente al embrago podría resumirse
en el siguiente cuadro:

Suma de la remuneración Cuota embargable


Remuneración igual o inferior al SMVM 0%
Remuneración superior al SMVM e inferior al (SMVM x 2) 10% del excedente de un SMVM
Remuneración superior al (SMVM x 2) 20% del excedente de un SMVM

(1) Cobra especial relevancia en este supuesto el privilegio del pago de créditos laborales ante el
concurso o quiebra del empleador (arts. 261 al 274 de la LCT)
(2) En este punto cabe destacar lo dispuesto por el art. 148 de la LCT:
Art. 148 - “Las remuneraciones que deba percibir el trabajador, las asignaciones familiares y cualquier otro
rubro que configuren créditos emergentes de la relación laboral, incluyéndose las indemnizaciones que le fuesen
debidas con motivo del contrato o relación de trabajo o su extinción no podrán ser cedidas ni afectadas a terceros
por derecho o título alguno”
(3) Palacios, Lino E.: “Manual de derecho procesal civil” - 17ª ed. actual. - Ed. LexisNexis/
AbeledoPerrot - Buenos Aires - 2003 - pág. 670

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121-SAINI.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 123

LA REFORMA DEL ARTÍCULO 147 DE LA LCT. EL EMBARGO SOBRE EL SALARIO Y…

Observemos lo explicado con un ejemplo, para ello tomaremos el SMVM vigente al


momento y que asciende a la suma de $ 9.500 [conf. R. (CNEPSMVM) 3-E/2017].

Remuneración Excedente Monto embargable


R R - SMVM = Ex. Ex. x (10% o 20%)
$ 9.500 0 $0
$ 15.000 $ 5.500 $ 550
$ 25.500 $ 16.000 $ 3.200

III - LAS REFORMAS DEL ARTÍCULO 147 DE LA LEY DE CONTRATO DE TRABAJO:


LOS EMBARGOS SOBRE LA CUENTA SUELDO
Recordemos aquel texto original del artículo 147 de la LCT, que disponía lo
siguiente:

“Las remuneraciones debidas a los trabajadores serán inembargables en la


proporción resultante de la aplicación del artículo 120, salvo por deudas
alimentarias.
En lo que exceda de este monto, quedarán afectadas a embargo en la
proporción que fije la reglamentación que dicte el Poder Ejecutivo Nacional, con
la salvedad de las cuotas por alimentos o litis expensas, las que deberán ser
fijadas dentro de los límites que permita la subsistencia del alimentante”.

El artículo citado no disponía procedimiento alguno ni precisiones de cómo debía


instrumentarse el embargo; más aún cuando en la práctica la escasa bancarización de
los trabajadores no dejaba más opción que ordenar a los trabajadores la retención de las
sumas embargadas.
En el año 1997, mediante la resolución 644 del Ministerio del Trabajo, Empleo y
Seguridad Social de la Nación (MTSS), se determinó la obligatoriedad para los empleadores
con más de cien empleados de abonar las remuneraciones en cuentas abiertas a nombre
de cada trabajador. El sistema de bancarización de los salarios fue generalizado por las
resoluciones (MTSS) 790/1999 y 360/2001, creándose lo que hoy se conoce como cuenta
sueldo y que tiene un apartado especial dentro de las regulaciones del Banco Central de
la República Argentina (BCRA); el concepto de estas cuentas especiales, finalmente, es
incorporado al artículo 124 de la LCT mediante la ley 26590 (BO: 5/5/2010).
Con la bancarización, la tutela del sueldo frente al embargo que las normas de la
LCT pretendían se veía muchas veces vulnerada, ello por dos motivos. En primer lugar,
porque innumerables cantidades de oficios eran remitidos directamente a las entidades
bancarias y, en segundo lugar, por la imposibilidad práctica de estas de controlar el
cumplimiento efectivo de la cuota de inembargabilidad al carecer de copias de los recibos
de haberes; por ello, ante el mandato judicial, muchas veces se terminaba embargando
todo lo depositado en la cuenta sueldo, provocando el fracaso de lo estipulado en el
artículo 147 de la LCT.
En dicho contexto, por medio de la ley 27320, se incorpora un tercer párrafo a la
redacción original del artículo 147 de la LCT, el que expresaba:

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121-SAINI.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 124

JORGE D. SAINI

“A los fines de hacer operativas las previsiones contenidas en el presente


artículo, la traba de cualquier embargo preventivo o ejecutivo que afecte el
salario de los trabajadores se deberá instrumentar ante el empleador para que
este efectúe las retenciones que por derecho correspondan, no pudiéndose
trabar embargos de ningún tipo sobre la cuenta sueldo. Trabado el embargo,
dentro de las cuarenta y ocho (48) horas, el empleador deberá poner en
conocimiento del trabajador la medida ordenada, debiendo entregar copia de
la resolución judicial que lo ordena”.

El párrafo que completa la redacción del artículo 147, en primer lugar, prohibía
expresamente el embargo sobre la cuenta sueldo. En segundo lugar, colocaba en cabeza
del empleador la obligación de realizar las retenciones por el embargo ordenado(4). La
segunda obligación del empleador es la de comunicar al dependiente de la medida y hacer
entrega de la copia de la resolución judicial.
El 11/1/2018 se publica en el Boletín Oficial de la Nación el decreto 27 sobre
desburocratización y simplificación de la Administración Pública. Entre otras medidas, el
Poder Ejecutivo Nacional modifica el tercer párrafo del artículo 147 de la LCT. A continua-
ción, comparamos ambos textos para marcar sus diferencias.

Párrafo según ley 27320 Párrafo modificado por el decreto 27/2018


“A los fines de hacer operativas las “A los fines de hacer operativas las previsiones contenidas en el
previsiones contenidas en el presente presente artículo, en forma previa a la traba de cualquier
artículo, la traba de cualquier embargo preventivo o ejecutivo que afecte el salario de los
embargo preventivo o ejecutivo que trabajadores se deberá procurar el mismo ante el empleador para
afecte el salario de los trabajadores se que este efectúe las retenciones que por derecho correspondan.
deberá instrumentar ante el Trabado el embargo, dentro de las cuarenta y ocho (48) horas, el
empleador para que este efectúe las empleador deberá poner en conocimiento del trabajador la
retenciones que por derecho medida ordenada, debiendo entregar copia de la resolución
correspondan, no pudiéndose trabar judicial que lo ordena. No podrán trabarse embargos de ningún
embargos de ningún tipo sobre la tipo sobre el saldo de la cuenta sueldo en la medida de que se
cuenta sueldo. Trabado el embargo, trate de montos derivados de una relación laboral y/o de
dentro de las cuarenta y ocho (48) prestaciones de la seguridad social cuando ese importe no
horas, el empleador deberá poner en exceda el equivalente a tres (3) veces el monto de las
conocimiento del trabajador la remuneraciones y/o prestaciones devengadas por los
medida ordenada, debiendo entregar trabajadores y/o beneficiarios en cada período mensual, según el
copia de la resolución judicial que lo promedio de los últimos seis (6) meses. En caso de que el saldo
ordena”. de la cuenta proveniente de una relación laboral y/o de
prestaciones de la seguridad social exceda tal monto, el embargo
se hará efectivo sobre la suma que exceda el límite fijado por el
presente artículo”.

(4) Cabe recordar que el incumplimiento de la manda judicial puede acarrear sanciones al empleador
de conformidad con lo estipulado en el CCyCo.
Art. 551 - “Incumplimiento de órdenes j udicia les. Es solidariamente responsable del pago de la deuda
alimentaria quien no cumple la orden judicial de depositar la suma que debió descontar a su dependiente o a
cualquier otro acreedor”.
Art. 804 - “Sa nciones conminato rias. Los jueces pueden imponer en beneficio del titular del derecho,
condenaciones conminatorias de carácter pecuniario a quienes no cumplen deberes jurídicos impuestos en una
resolución judicial. Las condenas se deben graduar en proporción al caudal económico de quien debe satisfacerlas y
pueden ser dejadas sin efecto o reajustadas si aquel desiste de su resistencia y justifica total o parcialmente su proceder.
La observancia de los mandatos judiciales impartidos a las autoridades públicas se rige por las normas propias
del derecho administrativo”

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LA REFORMA DEL ARTÍCULO 147 DE LA LCT. EL EMBARGO SOBRE EL SALARIO Y…

La nueva redacción sigue manteniendo la carga del empleador de realizar las


retenciones del embargo que afecte el salario. En esta primera parte de la nueva redacción
del artículo llama la atención la expresión “en forma previa” y que hace referencia a
procurar primero la traba del embargo sobre el sueldo, ante el empleador. Debe entenderse
que siempre que un embargo afecte el salario del trabajador, el único facultado para
realizar las retenciones conforme a derecho es el empleador; no se trata de una “forma
previa” sino de una “forma exclusiva” y tiene como propósito la protección del salario.
La segunda parte del tercer párrafo del artículo 147 de la LCT tiene diversos puntos
a destacar. Mantiene la inembargabilidad de la cuenta sueldo, pero de forma parcial, en
base a dos criterios. En primer lugar, distingue el origen de los fondos; solo serán
inembargables los fondos existentes en la cuenta sueldo en la medida que esos fondos
sean provenientes de remuneraciones o prestaciones de la seguridad social, con lo cual,
por contrario sensu, podría ser embargado cualquier otro monto que tenga una causa
ajena a esos supuestos, como ser, la acreditación de un préstamo, depósitos en la cuenta
frutos de otra actividad como venta de bienes o prestación de un servicio que no tenga
relación con un vínculo laboral.
En segundo lugar, se establece la cuota de inembargabilidad; la cuenta sueldo no
será embargable siempre que los saldos o ahorros acreditados no excedan el límite que la
norma establece. Para determinar la parte que no podría verse afectada por embargo,
recure al concepto de “remuneración devengada”, realiza un promedio de esta durante los
últimos seis meses y lo multiplica por tres; el resultado es la cuota inembargable.
El final del nuevo tercer párrafo del artículo en análisis es redundante; pues lo que
no es inembargable es embargable; no obstante, para que no quede ninguna duda al
respecto, se establece que será embargable toda suma, proveniente de la relación laboral
o beneficio de la seguridad social, que exceda al monto protegido.
Representemos lo antes dicho con algunos ejemplos.

Ejemplo 1

Ingresos a la cuenta sueldo


Agosto Setiembre Octubre Noviembre Diciembre Enero
Remuneraciones $ 21.100 $ 21.100 $ 21.200 $ 21.200 $ 21.400 $ 21.400
SAC $ 10.700

Promedio de remuneraciones devengadas de los últimos 6 meses: $ 23.017.


Cuota inembargable de la cuenta sueldo: $ 69.051 ($ 23.017 x 3).
Fondos en la cuenta sueldo: $ 115.000.
Monto embargable: $ 45.949 ($ 115.000 - $ 69.051).

Ejemplo 2

Ingresos a la cuenta sueldo


Agosto Setiembre Octubre Noviembre Diciembre Enero
Remuneraciones $ 21.100 $ 21.100 $ 21.200 $ 21.200 $ 21.400 $ 21.400
SAC $ 10.700
Asignación familiar $ 950 $ 950 $ 950

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JORGE D. SAINI

Promedio de remuneraciones devengadas de los últimos 6 meses: $ 23.492.


Cuota inembargable de la cuenta sueldo: $ 70.476 ($ 23.492 x 3).
Fondos en la cuenta sueldo: $ 115.000.
Monto embargable: $ 44.524 ($ 115.000 - $ 70.476).

IV - PALABRAS FINALES
Como ya se ha mencionado, la reforma apunta a los titulares de las cuentas sueldo,
no por su carácter de trabajadores sino por su calidad de ahorristas. En este sentido,
desde lo teórico el sistema propuesto podría funcionar. Sin embargo, desde la práctica su
aplicación requiere de varios puntos a considerar:
a) Falta precisar la forma en la que el embargo se instrumentará, es decir, el contenido
que deban tener los oficios que eventualmente se dirijan a las entidades bancarias a
fin de que estos solo procedan a la retención de los montos embargables. Dicho de otro
modo, los bancos seguirán careciendo de recibos de haberes a fin de realizar los
cálculos que determina el artículo 147 de la LCT haciendo difícil su aplicación práctica.
b) Desde el punto de vista de los potenciales acreedores, quedan dudas de si los ahorros
que de un momento a otro podrían retirarse de la cuenta sueldo del titular constituyen
una garantía confiable que haga atractivo el otorgamiento de créditos.
c) Tampoco queda claro cómo los bancos podrían diferenciar en qué medida los ahorros
existentes responden a distintos orígenes.
Sin dudas, quedan puntos para determinar que, paradójicamente, lejos del propó-
sito del decreto 27/2018, sumarán más burocracia que simplificación a la realización de
la medida judicial del embargo.

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UN PASO HACIA UNA MAYOR LIBERTAD


TRANSACCIONAL

Eduardo Barreira Delfino(*)


Marcelo A. Camerini(**)

I - INTRODUCCIÓN
Recientemente se dictó el decreto 27/2018 del Poder Ejecutivo Nacional (PEN),
cuyos artículos 185 a 189 modifican los artículos 1 y 5, y se derogan los artículos 2, 3, 4,
6 y 7, todos de la ley 18924, con el objeto de brindar una mayor flexibilidad al sistema,
favorecer la competencia, permitiendo el ingreso de nuevos operadores al mercado de
cambios y reducir los costos que genera el sistema actual para el Banco Central de la
República Argentina (BCRA).
Asimismo, se modifica el decreto 260/2002, en tanto establece que en el mercado
único y libre de cambios se cursarán todas las operaciones de cambio de divisas
extranjeras, estableciendo el alcance del mencionado mercado de cambios. Consecuente-
mente, se establece un mercado libre de cambios por el cual se cursarán las operaciones
de cambio que sean realizadas por las entidades financieras y las demás personas
autorizadas por el BCRA para dedicarse de manera permanente o habitual al comercio de
la compra y venta de monedas y billetes extranjeros, oro amonedado o en barra de buena
entrega y cheques de viajero, giros, transferencias u operaciones análogas en moneda
extranjera.

(*) Abogado (UBA). Mediador (FORES). Especialización en Asesoramiento Legal de Empresas (UCA).
Profesor de posgrado y maestrías de Derecho Bancario y Financiero y de Derecho Empresarial en
diversas universidades. Autor de varios libros y trabajos especializados sobre temas bancarios y
empresariales
(**) Abogado (UBA). Posgrado en Derecho Empresario (UADE). Exabogado de la Comisión Nacional
de Valores. Docente universitario. Autor de libros y artículos de su especialidad: mercados de capitales
y financiamiento

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127-DELFINO.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 128

EDUARDO BARREIRA DELFINO - MARCELO A. CAMERINI

Finalmente, las empresas de cualquier sector que operen de manera habitual en el


mercado libre de cambios podrán funcionar como agencias de cambio con el único requi-
sito de inscribirse en el “Registro de Operadores de Cambio”. También podrán hacerlo las
personas físicas que previamente hayan constituido una sociedad anónima unipersonal
(SAU) o una sociedad por acciones simplificadas (SAS).

II - PRECISIONES CONCEPTUALES
La normatividad cambiaria argentina adoptó un sistema rígido, pues, basada en
un esquema dual o de doble mercado, prevé la existencia de dos grupos de divisas, en el
cual, por una parte, se establece un control especial a determinadas transacciones, y, por
otra, se reconoce la libertad de tenencia, posesión y negociación de las divisas que se
originen en las demás operaciones no sujetas a tales controles.
Es así como existen: a) divisas obligatoriamente canalizables: aquellas que se
originan en algunas operaciones de cambio y que deben ser introducidas al país a través
de los intermediarios del mercado cambiario expresamente señalados por el régimen de
cambios internacionales, mediante la observancia de procedimientos especiales, y b)
divisas del mercado libre: aquellas que provienen de servicios prestados al exterior por
residentes en el país y de donaciones o transferencias que no exigen contraprestación
por parte de quien las recibe en nuestro país. Estas divisas no son obligatoriamente
canalizables a través de los intermediarios del mercado cambiario y pueden ser poseídas
y negociadas libremente por cualquier residente en nuestro país.

III - MARCO DE LA LEY 18924


El 22/1/1971, el PEN dictó la ley 18924, con la finalidad de:
1. Modernizar disposiciones que acusan sensible antigüedad y que requieren, en muchos
de sus aspectos, una indispensable actualización para adecuarlas a las nuevas
circunstancias que se dan en la materia.
2. Dar al sistema una mayor elasticidad al contemplar la instalación de oficinas cambia-
rias que funcionarían en hoteles ubicados en zonas de turismo internacional o que
reciban turistas del exterior, lo que contribuirá a otorgar una mayor seriedad al negocio
de compra y venta de moneda en esos centros y, consecuentemente, una mejor
atención en la demanda de cambio.
3. Instituir un régimen de inhabilidades y de sanciones con el propósito de coordinarlo
con el vigente para la generalidad de las entidades financieras.
Con esa finalidad, ninguna persona podía dedicarse en la Argentina al comercio de
compra y venta de monedas y billetes extranjeros, oro amonedado y cheques de viajero,
giros, transferencias u operaciones análogas en divisas extranjeras, sin la previa
autorización del BCRA, y para ello debía hacerlo bajo el formato de una casa de cambio,
agencia de cambio u oficina de cambio.
Claro está que los bancos y las compañías financieras previstos en la ley 21576,
por su propia condición, pueden operar en cambios, sin autorización expresa adicional a
la que cuentan por el BCRA.
Esta norma, que operó desde el año 1971 a la fecha, y que fue complementada por
regulaciones del BCRA en la materia para su operatividad, permitió un desarrollo positivo
de la actividad, salvo cuando se dictaron limitaciones de acceso a las divisas por los

128
127-DELFINO.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 129

UN PASO HACIA UNA MAYOR LIBERTAD TRANSACCIONAL

gobiernos de turno, lo que produjo el florecimiento de la actividad de cambio en forma


ilegal, bajo la denominación que todos conocemos como “arbolitos”.
Estos arbolitos han efectuado una venta de divisas (en especial, de dólares) por
fuera del sistema legal, frente a las restricciones de moneda extranjera en determinados
momentos del país.
Cuando el acceso al mercado de cambios es libre, los arbolitos dejan de tener
sentido, ya que los residentes que desean adquirir divisas lo pueden hacer sin recurrir al
mercado paralelo y al operador ilegal.

IV - EL PORQUÉ DE ESTA DEROGACIÓN


Las normas sustituidas, como las derogadas, obedecieron a la necesidad de aclarar
los alcances y precisar más técnicamente el acceso al desempeño de la actividad
cambiaria, y de determinar las responsabilidades del BCRA enfocadas en la supervisión
y no en la evaluación de quién, cómo y cuándo decide autorizar a los interesados para
desempeñarse. La nueva norma opta por hacer prevalecer el interés de los particulares
por sobre el interés de los funcionarios, para acceder a operar en el mercado.
El artículo 1 de la ley 18924, antes de la reforma, establecía que ninguna persona
podía dedicarse al comercio de compra y venta de monedas y billetes extranjeros, oro
amonedado y cheques de viajero, giros, transferencias u operaciones análogas en divisas
extranjeras, sin la previa autorización del BCRA para actuar como casa de cambio, agencia
de cambio u oficina de cambio.
Procede recordar que las autorizaciones estatales configuran actuaciones adminis-
trativas por las que se permite a los particulares el ejercicio de una actividad determinada.
Ergo, la autorización administrativa es cualquier acto expreso o tácito de la autoridad
competente, que exige, con carácter previo, el acceso al ejercicio de una actividad de
servicios, en uso de una potestad de intervención legalmente atribuida por la ley. Mediante
el otorgamiento de la autorización, se permite a los particulares interesados el ejercicio de
una actividad, previa comprobación de su adecuación al ordenamiento jurídico y valoración
del interés público afectado; actividad que, generalmente, se encuentra sujeta a control
administrativo permanente, por entenderse que su ejercicio afecta a intereses públicos.
Pero el otorgamiento de la autorización no es omnímodo, ya que el régimen de
autorización administrativa previa debe basarse en criterios objetivos, no discriminatorios
y conocidos de antemano, de forma que queden bien establecidos los límites del ejercicio
de la facultad de apreciación de las autoridades nacionales, con el fin de que la
autorización no pueda ser utilizada de manera arbitraria ni discrecional.
Por lo tanto, la reforma no modifica el régimen jurídico previsto en la ley 18924,
sino que hace más clara la redacción normativa, ratificando bien explícitamente que la
actividad de los operadores cambiarios no reviste el carácter de servicio público, sino que
consolida que las personas tienen un “derecho subjetivo” para realizar la actividad
cambiaria, pero señalando que ese derecho está subordinado al requisito de la previa
autorización del Estado Nacional.
En la vieja norma, el Estado Nacional no se atribuía para sí el ejercicio monopólico
de la actividad cambiaria, ni directa ni indirectamente, característica central del servicio
público; tampoco se la reservaba para el propio Estado. Por lo tanto, el nuevo texto legal
confirma la posibilidad para las personas interesadas de realizar la actividad en cuestión,
que solo tienen que levantar los límites u obstáculos que en forma general imponga la

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127-DELFINO.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 130

EDUARDO BARREIRA DELFINO - MARCELO A. CAMERINI

reglamentación para el ejercicio de tal actividad y, de ese modo, contar con la capacidad
jurídica para poder actuar en los negocios.
Bienvenida sea la reforma, porque no altera la filosofía de la ley, pero sí esclarece
sus alcances jurídicos y supera confusiones sobre la noción de autorización administra-
tiva. Cumplidos por el interesado los requisitos reglamentarios, la autorización debe ser
otorgada, ya que el Estado no tiene facultades para acordar/negar las autorizaciones de
manera discrecional, caprichosa, abusiva o subordinadamente al poder de turno. La
autorización ahora pasa a dar lugar a la registración como operador, simplificando, a la
par de fortalecer el desarrollo de la actividad.
Resulta una necesidad impostergable remover obstáculos burocráticos a fin de
favorecer y facilitar la actividad cambiaria en todo el territorio del país, como eficaz herra-
mienta para motorizar, incrementar y expandir las exportaciones, tan imprescindibles
para acrecentar la riqueza nacional.
Por otro lado, la nueva norma implica necesariamente una nueva visión de los
funcionarios y operadores administrativos sobre la tradicional forma de entender las
relaciones ciudadano-Administración, debiendo verter más confianza y sentido de la
responsabilidad hacia quien aparece como interesado en prestar el servicio cambiario, y
actuar más en la comprobación del funcionamiento y adecuación “post” de la actividad
autorizada; es decir que, con el cambio de mentalidad del personal administrativo, deberán
convertirse más en inspectores, comprobando el funcionamiento y la adecuación de la
actividad, que en autorizantes, decidiendo quién tiene méritos o no para operar en el
mercado cambiario. En otros términos, el funcionario debe estar al servicio del adminis-
trado y no al revés, como es lo habitual en los últimos 50 años.
Unido a lo anterior, y en referencia a los aspectos procedimentales para actuar, es
importante ver cómo se reglamenta la libertad y agilidad en la implementación de las
actividades, en cuanto a su puesta en funcionamiento, porque tiene un entroncado
sustancial con la teoría del silencio administrativo positivo o negativo, cuestión que debe
estar suficientemente aclarada por las normas reglamentarias pertinentes(1). Esperemos
que la reglamentación se incline por adoptar el principio del silencio positivo.
Respecto a la derogación de los artículos 2, 3, 4, 6 y 7 de la ley 18924, ello responde
a un criterio de prolijidad, ya que se encuentran subsumidos en el nuevo artículo 1 de la
mentada ley.
El nuevo artículo 5 de la ley 18924 solo actualiza la norma anterior, al eliminar
referencias a disposiciones legales derogadas.

V - REAFIRMACIÓN DEL MERCADO LIBRE DE CAMBIOS


El artículo 2 del decreto 260/2002 establecía que las operaciones de cambio en
divisas extranjeras serán realizadas al tipo de cambio que sea libremente pactado y
deberán sujetarse a los requisitos y a la reglamentación que establezca el BCRA.
La sustitución viene a afirmar la existencia de un mercado libre de cambios, en el
que podrán actuar las entidades financieras y todas las demás personas autorizadas para
dedicarse de manera permanente o habitual al comercio de compra y venta de monedas.
Quedan excluidos del mercado los operadores ocasionales, irregulares y clandestinos.

(1) El art. 10, L. 19549 de procedimientos administrativos, establece el principio negativo del silencio;
por el contrario, el art. 84, L. 26831, admite el principio positivo ante la falta de pronunciamiento
de la autoridad

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UN PASO HACIA UNA MAYOR LIBERTAD TRANSACCIONAL

VI - LA COMUNICACIÓN (BCRA) 6436 DEL 20/1/2018


La norma actualiza y ordena el régimen sobre exterior y cambios, receptando la
sustitución introducida por el megadecreto bajo análisis.

Permisividad para exportar billetes y monedas extranjeras


Procede recordar que el decreto 1570/2001 restringió la libre disposición de dinero
en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros, impuesta por el gobierno
de esa época. El objetivo que se perseguía con estas restricciones era evitar la salida de
dinero del sistema bancario, intentando evitar así una ola de pánico bancario y el colapso
del sistema financiero; a su vez, procuraba lograr un mayor uso de los medios de pago
electrónico, evitando así la evasión impositiva, y conducir a la bancarización de la
población.
A su vez, el artículo 7 del citado decreto establecía un límite: la prohibición de
exportar billetes y monedas extranjeras, salvo que fueran realizadas por entidades sujetas
a la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del BCRA o que fueran por
sumas inferiores a mil dólares estadounidenses (u$s 1.000). La sustitución de este artículo
efectuada por el decreto 27/2018 mantiene la prohibición aludida, pero aumenta el límite
permitido a diez mil dólares estadounidenses (u$s 10.000).

VII - LA CUESTIÓN DEL LAVADO DE DINERO Y LAS OPERACIONES DE CAMBIO


El riesgo de lavado de activos en los negocios de compraventa de divisas debe ser
evaluado en función del riesgo que presenta según el tipo de operaciones realizadas. La
normativa antilavado de la Argentina establece que los negocios de compraventa de divisas
deben exigir a sus clientes la exhibición de su documento nacional de identidad como
única medida destinada a conocer al cliente.
Esta disposición, si bien es atendible y razonable para las operaciones de cambio
de divisas en pequeñas cantidades, sin embargo, no lo es para aquellas transacciones que
se realizan por volúmenes y frecuencia en números elevados.
Ahora bien, clasifiquemos las operaciones que realizan los negocios de compraventa
de divisas de la siguiente manera:
1. Operaciones de cambio de divisas al menudeo: son aquellas que se realizan por montos
pequeños. Este servicio es utilizado normalmente por turistas extranjeros o trabaja-
dores del sector privado que perciben sus remuneraciones en moneda extranjera o
ahorradores que cambian.
2. Operaciones de cambio de divisas por volúmenes elevados no frecuentes: es el caso de
las empresas que pagan las remuneraciones de sus empleados directamente en
moneda extranjera, o pagan exportaciones, importaciones, etc.; también es el caso de
las personas naturales que realizan este tipo de transacciones con un propósito
determinado, como puede ser el pago de una deuda, el pago de una compra inmobi-
liaria o para pagar un viaje, etc.
3. Operaciones de cambio de divisas por volúmenes elevados frecuentes: se presenta
cuando el negocio consiste en obtener beneficios económicos producto del diferencial
cambiario de grandes cantidades de divisas en determinada moneda. La mitigación
del riesgo en el negocio de divisas está en función del tipo de operaciones que se

131
127-DELFINO.qxp_Doctrinas 27/2/18 5:33 p.m. Página 132

EDUARDO BARREIRA DELFINO - MARCELO A. CAMERINI

realicen conforme a la clasificación anterior, de modo que las medidas de mitigación a


adoptarse por el sujeto obligado no siempre deben ser las mismas, debiendo ser
materia de ponderación por parte del oficial de cumplimiento a fin de establecer
la medida más eficaz orientada a reducir el riesgo que puede traer aparejado la
transacción.
Para los efectos antes mencionados debe tenerse presente que, en principio, el
riesgo genérico en todas las operaciones de cambio de divisas radica en la procedencia de
los fondos utilizados, sea cual fuere la contraparte en la transacción, es decir, sea este un
cliente, un proveedor de divisas o un socio estratégico.
Dependiendo del tipo de operaciones a efectuarse, el riesgo puede presentarse
cuando se introduce dinero sucio durante el procedimiento ya iniciado de cambio de divisas,
razón por la cual el control y el seguimiento de las operaciones deben ser constantes.
Entre las medidas destinadas a mitigar el riesgo de lavado de activos y de
financiamiento del terrorismo que podría adoptar el oficial de cumplimiento de un negocio
de compraventa de divisas están las siguientes:
a) Exhibición del documento de identidad.
b) Llenado de una declaración de origen de fondos.
c) Llenado de una declaración de cumplimiento de la normativa antilavado.
Estas medidas, que sin lugar a dudas pueden ser ampliadas, permitirían no solo
cumplir con la naturaleza misma de la regulación antilavado, sino también probar que se
actuó de buena fe y con la mayor diligencia posible.

VIII - CONCLUSIÓN
La iniciativa del decreto bajo análisis resulta altamente positiva, ya que tiende a
consolidar un proceso de desregulación del mercado cambiario, iniciado en diciembre de
2015, mediante la unificación cambiaria y la eliminación de restricciones, muchas de ellas
sin sentido técnico.
Permitir una mayor libertad que favorezca el desarrollo del mercado de cambios,
con el objeto de brindar una mayor flexibilidad al sistema y favorecer la competencia entre
actores, hace necesario el ingreso de nuevos operadores al mercado de cambios, tales
como supermercados, cadenas de electrodomésticos, hoteles o cualquier comercio, que
podrán adicionar la operación con monedas extranjeras a su actividad principal, del
mismo modo en que podrá hacerlo un individuo. Así, las empresas de cualquier sector
que deseen operar de manera habitual en el mercado libre de cambios podrán funcionar
como agencia de cambios, con el único requisito de inscribirse en el “Registro de
Operadores de Cambio”.
Se facilita así el acceso al cambio monetario, no solo para los turistas extranjeros
sino también para residentes, pero principalmente para empresas productivas exporta-
doras e importadoras, que verán facilitadas sus decisiones y estrategias comerciales y
financieras.
Por otra parte, al brindarse mayor competencia y transparencia en el funciona-
miento del mercado y eliminarse diversidad de trámites burocráticos, la iniciativa contribuye
a reducir los costos de la transacción. Todo ello, sin perjuicio de que el BCRA continuará
trabajando para incrementar la oferta cambiaria de manera simple, legal y transparente, a
la par de quitar incentivos para el funcionamiento de actividades marginales.

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Cuadro e x pl ic at ivo
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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN


Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN
PÚBLICA. PLAN DE REORGANIZACIÓN
NORMATIVO (BO: 11/1/2018)

principales modificaciones

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

Capítulo I - Se establece la derogación de normas no compatibles con los Leyes 2268, 2793, 3708,
SENASA principios de la política de sanidad zoofitosanitaria nacional. 4863 y 25369; los decreto-
En este sentido, se derogan las leyes 2268, 2793, 3708, 4863 y ley 15245/1956, 2872/1958
25369; los decreto-ley 15245/1956, 2872/1958 y 7845/1964; y y 7845/1964; y los
los decretos 89048/1936, 80297/1940, 5153/1945, 12405/1956, decretos 89048/1936,
5514/1961, 647/1968 y 2628/1968. 80297/1940, 5153/1945,
12405/1956, 5514/1961,
647/1968 y 2628/1968.
Derogadas.

Capítulo II - Se prohíbe la actuación societaria del socio aparente o socio Ley 19550. Ley General
Sociedades oculto, siendo responsable en forma subsidiaria, solidaria e de Sociedades.
ilimitada por su infracción. Sustituye artículos 8, 34,
Asimismo, se modifica el artículo 61, permitiendo que las 35 y 61.
sociedades tipificadas en la ley 19550 puedan llevar libros Ley 22315. Organización y
societarios y contables digitales, al igual que lo establecido funcionamiento de la
para las sociedades por acciones simplificadas (SAS). Inspección General de
-Se destaca que el libro diario deberá ser llevado en asien- Justicia.
tos globales no superiores a un mes. Deroga incisos d), e) y f)
Sociedades por acciones simplificadas (SAS): se elimina el del artículo 4.
requisito de que el objeto social sea enunciado en forma Ley 26047. Registro
clara y precisa, pudiendo el mismo ser plural y guardar o no Nacional de Sociedades
conexidad. Asimismo, se elimina la limitación para que por Acciones.
sociedades que hagan oferta pública de acciones o deben- Reglamentación.
tures puedan constituir SAS, así como solo se permite que Sustituye artículos 1, 2, 3,
sociedades comprendidas en el artículo 299 de la ley 19550 4, 5, 7, 8, 9, 10 y 11.
formen parte de SAS en no más de un 30% del capital. Deroga el artículo 13.

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

Registro Nacional de Sociedades: la organización, control y Ley 27349. Apoyo al


funcionamiento del Registro Nacional de Sociedades por capital emprendedor.
Acciones, el Registro Nacional de Sociedades Extranjeras, el Sustituye artículos 36 -
Registro Nacional de Asociaciones y Fundaciones y el Regis- pto. 4-, 38 y 39.
tro Nacional de Concursos y Quiebras quedarán a cargo del
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Los
mismos serán llevados por medios informáticos y serán de
consulta pública, sin necesidad de acreditar interés.

Capítulo III - A fin de facilitar el acceso de las Micro, Pequeñas y Medianas Ley 27349. Apoyo al
Fondo Fiduciario Empresas, se habilita al Fondo Fiduciario para el Desarrollo capital emprendedor.
para el Desarrollo de Capital Emprendedor (FONDCE) para financiar a peque- Sustituye artículos 15,
de Capital ñas y medianas empresas (PYMES), y se extienden los benefi- 17, 18 y 19 -pto. 4-.
Emprendedor. cios que las PYMES puedan obtener a las formas asociativas Ley 24467. Régimen de
Mipymes que sean conformadas por ellas. Promoción para
En materia impositiva, señalamos que, con respecto a la defi- Pequeñas y Medianas
nición de micro, pequeña y mediana empresa, se dispone Empresas (PYMES).
que la Autoridad de Aplicación actualizará anualmente los Sustituye artículos 2 y
parámetros y especificaciones de cada categoría, y establece- 27 -inc. c)-.
rá las limitaciones aplicables a las empresas que controlen, Ley 25300. Régimen de
estén controladas y/o se encuentren vinculadas a otra/s o Fortalecimiento
grupo/s económicos nacionales o extranjeros, para ser micro, Competitivo de las
pequeñas y medianas empresas. Micro, Pequeñas y
Se unifican criterios para contar con una única definición de Medianas Empresas
micro, pequeña y mediana empresa, aplicable al marco jurídi- (MIPyMEs).
co dispuesto por las leyes 24467 y 25300. Sustituye artículo 1.

Capítulo IV - Se atribuye competencia para otorgar habilitación de los Ley 24093. Puertos.
Actividades puertos a la autoridad de rango ministerial en cuyo ámbito se Actividades portuarias.
portuarias encuadre la autoridad portuaria nacional. Sustituye artículos 5, 9,
Los puertos y terminales particulares que a la fecha de pro- 22 -inc. a)- y 23 -inc. a)-.
mulgación de esta ley se encuentren en funcionamiento con Decreto-ley
autorización precaria otorgada por autoridad competente y 19492/1944. Régimen
conforme a las normas que regulaban la materia, serán defini- para la Navegación y
tivamente habilitados por la autoridad de rango ministerial en Comercio de Cabotaje.
cuyo ámbito se encuadre la autoridad portuaria nacional. Sustituye artículo 6.
Se modifica el régimen disciplinario al que se someterán los
incumplimientos de las disposiciones legales o reglamenta-
rias en que incurrieren los titulares de las administraciones
portuarias. Las sanciones podrán ser: multa pecuniaria de pe-
sos diez mil ($ 10.000) a pesos dos millones ($ 2.000.000) que
actualizará la Autoridad de Aplicación conforme el índice de
precios al consumidor (IPC) establecido por el INDEC, cese
temporario de las operaciones de un (1) día hasta treinta (30)
días corridos, suspensión de la habilitación por tiempo deter-
minado y caducidad de la habilitación; quedando abierta en
todos los casos la vía recursiva ante la autoridad que corres-
ponda en el ámbito administrativo así como ante la justicia
competente.
Cuando por circunstancias excepcionales no sea posible
abastecer de artículos de primera necesidad una zona coste-
ra o cumplir un contrato por no encontrarse barcos argenti-
nos en condiciones de prestar el servicio correspondiente,

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

queda autorizada la autoridad de rango ministerial en la que


actúe la autoridad portuaria nacional, para otorgar permiso
precario, en cada caso, a barcos extranjeros para realizarlo, y
en tanto subsistan esas circunstancias de fuerza mayor, en-
contrándose la misma facultada para reglamentar el procedi-
miento, así como para delegar la mencionada autorización en
quien designe.

Capítulo V - Con el fin de evitar demoras en cuanto a la prestación ade- Ley 27161.
Aviación civil cuada y eficiente del servicio público de navegación aérea, y Aeronavegación.
siendo el control de tráfico aéreo un servicio esencial, resulta Empresa Argentina de
necesario disponer con urgencia que sea la Empresa Argenti- Navegación Aérea.
na de Navegación Aérea Sociedad del Estado (EANA SE) la Sustituye artículos 6, 16,
única prestadora de dicho servicio. 22 -último párr.-, 24 y 28
Una vez constituida, se transfieren a la Empresa Argentina de -segundo párr.-.
Navegación Aérea Sociedad del Estado (EANA SE) las funcio- Deroga 19 -incs. a) y c)-
nes de control operativo de la prestación del Servicio Público del Anexo I.
de Navegación Aérea y la coordinación y supervisión del ac- Ley 22415. Código
cionar del control aéreo, con sus respectivas competencias, Aduanero.
cargos, personal y créditos presupuestarios, así como la ad- Sustituye artículo 516.
ministración de los bienes patrimoniales afectados a su uso.

Capítulo VI - Se le asigna funciones de prevención y control del tránsito en Ley 24449. Ley Nacional
Tránsito y las rutas nacionales y otros espacios del dominio público na- de Tránsito.
seguridad vial cional a la Gendarmería Nacional y a la Agencia Nacional de Sustituye artículos 2, 48
Seguridad Vial. Tendrán, además, a su cargo la constatación de -inc. o)- y 53. Incorpora
infracciones de tránsito en rutas, autopistas, semiautopistas na- inciso z) del artículo 77.
cionales y otros espacios del dominio público nacional. Ley 26363. Creación de
Se transfiriere a la Dirección Nacional de Vialidad las compe- la Agencia de Tránsito y
tencias, objetivos, funciones y personal asignado al Órgano de Seguridad Vial.
Control de Concesiones Viales (OCCOVI), compatibilizándolas Incorpora inciso z) del
con las competencias y recursos con los que cuenta aquel Or- artículo 4.
ganismo descentralizado para el cumplimiento de sus misiones
y funciones, disolviéndose el citado Órgano de Control.
Se establecen distintas obligaciones para los propietarios de
vehículos del servicio de transporte de pasajeros y carga, a efec-
tos de que circulen en condiciones adecuadas de seguridad.
Se establece como falta grave el incumplimiento a la obligación
de pago en concepto de peaje o contraprestación por tránsito,
incorporándose este supuesto dentro de los establecidos en el
inciso z) del artículo 77 de la ley nacional 24449 de tránsito.

Capítulo VII - Se readecua la definición del Sistema Métrico Legal Argenti- Ley 19511. Metrología
Sistema Métrico no y se dispone que el Sistema Métrico Legal Argentino Legal. Sistema Métrico
Legal (SIMELA) estará constituido por las unidades, múltiplos y Legal Argentino
submúltiplos, prefijos y símbolos del Sistema Internacional de (SIMELA).
Unidades de Medida (SI) aprobado por la Convención del Sustituye artículos 1, 7,
Metro del 20 de mayo de 1875, y por las unidades, múltiplos, 12, 18, 33 y 38. Deroga
submúltiplos y símbolos ajenos al Sistema Internacional de artículo 42.
Unidades de Medida.
La Secretaría de Comercio del Ministerio de Producción esta-
rá facultada para dictar la reglamentación de especificaciones
y tolerancias para instrumentos de medición.

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

Los fabricantes, importadores, vendedores, reparadores, ins-


taladores y usuarios de instrumentos de medición están obli-
gados a inscribirse como tales en el Registro Único del Minis-
terio de Producción (RUMP), en la forma y condiciones que
serán fijados por la reglamentación.

Capítulo VIII - Con el fin de ajustar los plazos procedimentales, generar Ley 22362. Régimen
Marcas y mayor productividad comercial a escala mundial de los innova- Legal de Marcas y
patentes dores, pequeños emprendedores, pequeñas y medianas Designaciones.
empresas y empresas nacionales, y además con el objetivo de Sustituye artículos 10,
implementar un procedimiento administrativo -previo a la 12, 14, 16, 17, 18, 21,
instancia judicial- para el tratamiento y resolución de las oposi- 22, 23 c), 24, 26, 46 y 47.
ciones a las solicitudes de registro de marcas, se simplifica el sis- Deroga artículo 19.
tema, reduciendo plazos en la obtención de las resoluciones. Ley 24481. Régimen de
Con relación a los modelos y diseños industriales los usuarios Patentes de Invención y
podrán efectuar solicitudes múltiples de registro por expe- Modelos de Utilidad.
diente, adoptar nuevas tecnológicas en el modo de presentar Sustituye artículos 12,
dibujos, y solicitar el aplazamiento de la publicación, modifi- 14, 19, 23, 24, 27 -
cando así los presupuestos de los procedimientos estableci- cuarto párr.-, 32, 51, 55,
dos en las leyes 24481, 22362 y en el decreto 6673/1963. 57, 67, 68, 72, 92 d) y k).
Decreto 6673/1963.
Derecho de Propiedad
Intelectual sobre
Diseños Industriales.
Modifica artículos 3, 4,
6, 8.
Sustituye artículos 3, 4,
6, 8, 9, 10, 11, 12, 13,
15, 16, 21 y 28. Deroga
artículo 14.

Capítulo IX - A efectos de mejorar el sistema de garantías y complementar Ley 25300. Régimen de


Fondo de al sistema de Sociedades de Garantía Recíproca, se modifica Fortalecimiento Compe-
Garantía la denominación del Fondo de Garantía para la Micro, titivo de las Micro,
Argentino Pequeña y Mediana Empresa (FOGAPYME), a los fines de Pequeñas y Medianas
que este pueda ampliar su mercado y otorgar garantías no Empresas (MIPyMEs).
solo a micro, pequeñas y medianas empresas, sino a todas las Modifica Denominación
empresas de la economía argentina, el que se llamará Fondo del Fondo (art. 112).
de Garantías Argentino (FoGAr), y operará en todo el territo- Sustituye artículos 8, 10,
rio nacional. 11 y 13.

Capítulo X - Se modifica el régimen para estas sociedades, posibilitando Ley 24467. Régimen de
Sociedades de el otorgamiento de garantía no solo a las PYMES, sino Promoción para
garantía también a empresas y a terceros en general, así como se Pequeñas y Medianas
recíproca establecen condiciones equitativas entre la banca privada y la Empresas (pymes)
pública con relación a los límites operativos del sistema. Sustituye artículos 33,
34, 71, 72 y 81.

Capítulo XI - Se dispone ampliar el alcance de la ley 25506 a los fines de Ley 25506. Régimen de
Firma digital extender el uso del documento electrónico, la firma electróni- Firma Digital.
ca y la firma digital a la totalidad de actos jurídicos y adminis- Deroga artículos 4, 18,
trativos, actualizando su contenido en función de los avances 28, 35 y 36. Sustituye
tecnológicos y la experiencia de implementación de la In- artículos 10, 27, 29, 30
fraestructura de Firma Digital de la República Argentina. b) y 34.

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

En este sentido, se introducen modificaciones a diversos artícu-


los de la ley de firma digital (Ley 25506), entre las que se destaca
el reconocimiento del valor probatorio de los documentos elec-
trónicos oficiales firmados digitalmente en los Sistemas de Ges-
tión Documental Electrónica -GDE-, implementado en diversas
jurisdicciones, y en el Sistema de Administración de Documen-
tación Electrónica -SADE-, de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, determinando su innecesario requerimiento de legaliza-
ción. Por otra parte, se establece que las entidades del sector
público nacional formularán, suscribirán y remitirán las respues-
tas a oficios judiciales exclusivamente mediante el sistema GDE.

Capítulo XII - Se delega en la Autoridad de Aplicación nacional cuestiones Ley 17319. Ley de
Energía enumeradas en el artículo 97 de la ley 17319; a fin de agilizar Hidrocarburos.
los procedimientos administrativos. Sustituye artículos 97 y
Finalmente, las decisiones de naturaleza jurisdiccional del En- 98 -primer párr.-.
te Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) serán apelables Incorpora párrafo final
ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso al artículo 98.
Administrativo Federal de la Capital Federal. Ley 24076. Gas natural.
Incorpora segundo
párrafo del artículo 66.

Capítulo XIII - Se sustituyen y modifican ciertos aspectos de la ley 24633, en Ley 24633. Circulación
Obras de arte aras de dotar de una mayor seguridad jurídica, eficiencia y internacional de obras
transparencia del sistema, y a su vez simplificar los plazos y de arte.
procedimientos que se deban cumplir a tal fin, pues los Sustituye artículos 1, 5,
plazos y procedimientos previstos en la ley mencionada y el 6, 8, 9, 10, 11, 12, 13 y
decreto 1321/1997 han quedado obsoletos e ineficientes en 14.
relación con las necesidades que en general se plantean
en el ámbito de la exportación e importación de bienes y, en
particular, en relación con las obras de arte.
Se dispone que la exportación de obras de arte se llevará a
cabo según el procedimiento que fije la reglamentación de la
ley, teniendo en cuenta lo siguiente:
1) Para obras de arte de artistas argentinos o extranjeros vi-
vos o fallecidos hasta cincuenta (50) años, a contar desde
la fecha de deceso del autor, se requerirá como único
requisito un Aviso de Exportación, el que deberá ser efec-
tuado ante la Autoridad de Aplicación y que podrá ser re-
querido por la autoridad aduanera en ocasión de la salida
del país de la obra de arte sin más trámite.
2) Para obras de arte de artistas desconocidos, anónimos, o ar-
gentinos o extranjeros fallecidos hace más de cincuenta (50)
años contados desde la fecha de presentación de la solicitud
de exportación, se deberá requerir la Licencia de Exportación
ante la Autoridad de Aplicación, que solo podrá ser denega-
da en caso de ejercicio de la opción de compra por parte del
Estado Nacional o de terceros residentes argentinos, según
lo establezca la reglamentación de la presente ley.
El Aviso de Exportación y la Licencia de Exportación ten-
drán un plazo de validez de un año contado a partir de su
emisión, pudiéndose generar un nuevo Aviso de Exporta-
ción o requerir la emisión de una nueva Licencia de Expor-
tación en caso de su vencimiento.

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

Capítulo XIV - En razón del impacto que en la promoción del empleo regis- Ley 26940. Registro
Promoción del trado y en la prevención del fraude laboral aporta la ley Público de Empleadores
trabajo 26940, así como también la incidencia de la misma en la con- con Sanciones Laborales
tratación y acceso al crédito respecto a quienes resulten in- (REPSAL). Promoción
cluidos en el Registro creado por la normativa en cuestión, se del Trabajo Registrado.
hace indispensable proceder a la modificación de los plazos Sustituye segundo
de permanencia en el Registro Público de Empleadores con párrafo de los artículos
Sanciones Laborales (REPSAL). 8 y 9. Incorpora 8 bis.
Deroga 10.

Capítulo XV - Se sustituye el texto del inciso b) del artículo 25 del decreto Decreto 1023/2001.
Administración delegado 1023/2001 -Régimen de Contrataciones de la Régimen de
de bienes del Administración Nacional-, estableciéndose que la subasta pú- Contrataciones de la
Estado blica será aplicable cuando el llamado a participar esté dirigi- Administración Pública
do a una cantidad indeterminada de posibles oferentes con Nacional.
capacidad para obligarse, y se busque obtener mediante un Sustituye inciso b) del
acto público presencial o electrónico en el que se invitará a artículo 25.
los postores a una puja de precios, la adjudicación de la con- Decreto 1382/2012.
tratación al mejor postor. Agencia de
Este procedimiento será aplicado preferentemente al de con- Administración de
tratación directa, previsto por el apartado 2) del inciso d) de Bienes del Estado.
este artículo, en los casos en que la subasta fuere viable, en Incorpora inciso 23) al
las condiciones que fije la reglamentación. artículo 8.
La asignación y transferencia de uso de inmuebles de propie- Decreto 1416/2013.
dad del Estado Nacional a todo organismo integrante del Agencia de
Sector Público Nacional serán dispuestas por resolución de la Administración de
Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). Bienes del Estado.
Finalmente, los bienes inmuebles provenientes de herencias, Sustituye artículo 5.
legados, donaciones, o de la extinción de entidades privadas Ley 22359. Creación del
que, a juicio de la Agencia de Administración de Bienes del Fondo Nacional del
Estado, presenten falta de afectación específica, uso indebido, Menor y la Familia.
subutilización o estado de innecesariedad serán desafectados Sustituye artículo 4.
de la gestión del Ministerio fe Desarrollo Social, y será la AABE
quien podrá administrar o disponer de los mismos conforme a
sus competencias, ingresando los fondos que sean percibidos
como consecuencia de su explotación o enajenación, en su to-
talidad, al fondo que se crea por la presente ley.

Capítulo XVI - Se autoriza a la Administración Nacional de la Seguridad So- Decreto 1023/2001.


Fondo de cial (ANSeS), en su carácter de Administrador del Fondo de Régimen de
Garantía de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional Contrataciones de la
Sustentabilidad Argentino, a constituir y/o estructurar fideicomisos, financieros Administración Pública
o no, alquilar o prestar títulos y acciones y, en general, a reali- Nacional. Incorpora
zar toda otra operación propia de los mercados financieros y inciso e) al artículo 5.
bursátiles permitidas por las autoridades regulatorias, con
observancia de los límites de los artículos 74 y 76 y las prohibi-
ciones del artículo 75 de la ley 24241 y sus modificatorias.

Capítulo XVII - Se establece la modificación del artículo 10 de la ley nacional Ley 13064. Régimen de
Licitaciones en 13064 de obras públicas, a los efectos de propender a una Obra Pública Nacional.
obras públicas modificación en los medios de publicación y difusión, dispo- Sustituye artículo 10.
niéndose que la convocatoria a licitación pública se anunciará
en el Boletín Oficial de la República Argentina y en el sitio
web oficial del órgano que actuará como comitente.

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

Capítulo XVIII - Se deroga la ley 19971 de creación del Registro Industrial de Ley 19974. Registro
Industria la Nación. Industrial de la Nación.
Derogación.

Capítulo XIX - Se dispone que el contrato de seguro solo puede probarse Ley 17418. Seguros.
Seguros por escrito; sin embargo, todos los demás medios de prueba, Sustituye primer
inclusive cualquier medio digital, serán admitidos, si hay prin- párrafo del artículo 11.
cipio de prueba por escrito. Ley 13003. Seguro
Se deroga la ley 13003 y se faculta a la Superintendencia de Colectivo de Vida para
Seguros de la Nación, a emitir una reglamentación sobre la el Personal del Estado
contratación de un seguro para casos de muerte por parte de Derogación
los empleados del Sector Público Nacional; la cual deberá
contemplar, al menos, los siguientes aspectos:
a) las condiciones contractuales obligatorias;
b) la modalidad de la cobertura;
c) la suma asegurada; y
d) la tasa de la prima de seguros.
El seguro para casos de muerte del personal del Sector Públi-
co Nacional será optativo en todos los casos.
Los Ministerios, Secretarías y demás reparticiones públicas,
deberán mensualmente retener el importe de la prima del
haber del asegurado, el que será ingresado mensualmente a
la/s entidad/es adjudicada/s.

Capítulo XX - En relación con la prevención de lavado de activos y el finan- Ley 25246: Creación de
Unidad de ciamiento del terrorismo, se propician modificaciones tendien- la Unidad de
Información tes a simplificar y agilizar los procesos judiciales, adecuando la Información Financiera.
Financiera normativa vigente a la realidad operativa de la Unidad de Sustituye inciso 3) del
Información Financiera, introduciéndose modificaciones a la artículo 13, artículo 19,
ley 25246, en aras de una mayor transparencia y simplificación 21 inciso c) y 21 bis.
de procedimientos que, en definitiva, redundan en una mayor Deroga inciso 4) del 13.
seguridad jurídica.

Capítulo XXI - A fin de para garantizar el desarrollo de la microempresa a Decreto 675/1995.


Fondo Fiduciario través del Fondo Fiduciario de Capital Social, se dispone ar- Fondo Fiduciario de
de Capital Social bitrar los medios necesarios, adecuando los términos del Capital Social. Se
Contrato de Fideicomiso. sustituye inciso m) del
artículo 1 del Anexo II.

Capítulo XXII - Defensa del consumidor: Se modifica la ley de defensa del Ley 24240. Defensa del
Acceso al crédito consumidor, determinando el régimen de información que el consumidor.
- inclusión proveedor debe suministrar a los consumidores, pudiendo el Sustituye artículo 4.
financiera proveedor elegir el soporte, que en caso de no estar determi- Ley 20744. Ley de
nado, deberá ser electrónico. contrato de trabajo.
Embargabilidad de las cuentas sueldo: Se modifica el artí- Sustituye tercer párrafo
culo 147 de la ley de contrato de trabajo (Ley 20744), incorpo- del artículo 147
rando la cuota de embargabilidad de las cuentas sueldo. Ley 25065. Régimen de
Actividades bancarias y financieras: Se propone adecuar única- tarjetas de crédito.
mente para los ámbitos y las actividades bancarias y financieras Sustituye inciso k) del
los marcos legales relativos al cheque, la letra de cambio, el artículo 6 y artículo 24.
pagaré y las tarjetas de crédito y/o compra en el sentido de Decreto 5965/1963.
que admitan, además de la firma digital, otros medios electró- Letra de Cambio y
nicos que aseguren indubitablemente la autoría e integridad Pagaré. Sustituye inciso
de los documentos suscriptos por sus titulares y/o libradores, 8) del artículo 1, primer

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

simplificando procesos que hoy resultan engorrosos y poco párrafo del 14, primer
seguros. párrafo del 27, segundo
Tarjeta de crédito: Se sustituye el inciso k) del artículo 6 de la párrafo del 33, artículo
ley 25065, disponiendo que, si el instrumento fuese generado 76 e inciso g) del 101.
por medios electrónicos, el requisito de la firma quedará Ley 24452. Cheque.
satisfecho si se utiliza cualquier método que asegure indubi- En Anexo I, modifica
tablemente la exteriorización de la voluntad de las partes y la inciso 6) de los artículos
integridad del instrumento. 2 y 14, primer párrafo
Se sustituye el artículo 24 de la ley 25065, indicando que el del 52, inciso 9) del 54,
emisor podrá optar por enviar el resumen en soporte electró- 61 e inciso 3) del 66.
nico a la dirección de correo electrónico que indique el titular Ley 18924. Autorización
en el contrato o a la que con posterioridad fije fehaciente- para el Funcionamiento
mente, salvo que el consumidor establezca expresamente de Casas y Agencias de
que su remisión será en soporte papel. Cambio.
Letra de cambio y pagaré: Se sustituye el inciso 8 del artícu- Sustituye artículos 1 y 5.
lo 1 del decreto-ley 5965/1963, proponiendo que, si el instru- Deroga artículos 2, 3, 4,
mento fuese generado por medios electrónicos, el requisito 6 y 7.
de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método Decreto 260/2002.
que asegure indubitablemente la exteriorización de la volun- Cambio. Mercado
tad del librador y la integridad del instrumento. Único y Libre.
Se sustituye el primer párrafo del artículo 14 del decreto-ley Funcionamiento.
5965/1963, indicando que el el endoso debe escribirse en la Sustituye artículo 1.
misma letra o en una hoja de papel debidamente unida a la Decreto 1570/2001.
letra (prolongación) y debe ser firmado por el endosante. Si Entidades financieras.
el instrumento fuese generado por medios electrónicos, el re- Depósitos. Retiro o
quisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier transferencia de dinero.
método que asegure indubitablemente la exteriorización de Restricciones.
la voluntad del endosante y la integridad del instrumento. Sustituye artículo 7.
Se sustituye el primer párrafo del artículo 27 del decreto-ley Decreto 146/2017.
5965/1963, determinando que la aceptación debe hacerse en Modificación de
la letra de cambio y expresarse con la palabra “aceptada”, Programa Crédito
“vista” u otra equivalente; debe ser firmada por el girado. Si Argentino del
el instrumento fuese generado por medios electrónicos, el re- Bicentenario para la
quisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier Vivienda Única Familiar
método que asegure indubitablemente la exteriorización de Se sustituye el inciso a)
la voluntad del girado y la integridad del instrumento. del artículo 5
Se sustituye el segundo párrafo del artículo 33 del decreto-
ley 5965/1963, disponiendo que el aval puede expresarse por
medio de las palabras “por aval” o de cualquier otra expre-
sión equivalente, debiendo ser firmado por el avalista. Si el
instrumento fuese generado por medios electrónicos, el
requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier
método que asegure indubitablemente la exteriorización de
la voluntad del avalista y la integridad del instrumento.
Se sustituye el artículo 76 del decreto-ley 5965/1963, indican-
do que la aceptación por intervención debe constar en la
letra de cambio y ser firmada por el interviniente. Debe indi-
car por quién ha sido aceptada; a falta de esta indicación se
considerará otorgada por el librador. Si el instrumento fuese
generado por medios electrónicos, el requisito de la firma
quedará satisfecho si se utiliza cualquier método que asegure
indubitablemente la exteriorización de la voluntad del intervi-
niente y la integridad del instrumento.

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

Se sustituye el inciso g) del artículo 101 del decreto-ley


5965/1963, señalando que si el instrumento fuese generado
por medios electrónicos, y el acreedor fuera una entidad fi-
nanciera comprendida en la ley 21526 y sus modificatorias, el
requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier
método que asegure indubitablemente la exteriorización de
la voluntad del suscriptor y la integridad del instrumento.
Cheque: Se sustituye el inciso 6) del artículo 2 del Anexo I de
la ley 24452, disponiendo que si el instrumento fuese genera-
do por medios electrónicos, el requisito de la firma quedará
satisfecho si se utiliza cualquier método que asegure indubita-
blemente la exteriorización de la voluntad del librador y la inte-
gridad del instrumento. El Banco Central de la República
Argentina autorizará el uso de sistemas electrónicos de repro-
ducción de firmas o sus sustitutos para el libramiento de che-
ques, en la medida que su implementación asegure la confiabili-
dad de la operación de emisión y autenticación en su conjunto,
de acuerdo con la reglamentación que el mismo determine.
Se sustituye el artículo 14 del Anexo I de la ley 24452, dispo-
niendo que el endoso debe escribirse al dorso del cheque o
sobre una hoja unida al mismo. Debe ser firmado por el
endosante y deberá contener las especificaciones que esta-
blezca el Banco Central de la República Argentina. Si el
instrumento fuese generado por medios electrónicos, el re-
quisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier
método que asegure indubitablemente la exteriorización de
la voluntad de cada endosante y la integridad del instrumen-
to. El endoso también podrá admitir firmas en las condicio-
nes establecidas en el inciso 6) del artículo 2.
Se sustituye el primer párrafo del artículo 52 del Anexo I de la
ley 24452, indicando que el aval puede constar en el mismo
cheque o en un añadido o en un documento separado. Pue-
de expresarse por medio de las palabras “por aval” o por
cualquier otra expresión equivalente, debiendo ser firmado
por el avalista. Debe contener nombre, domicilio, identifica-
ción tributaria o laboral, de identidad, conforme lo reglamen-
te el Banco Central de la República Argentina. Si el instru-
mento fuese generado por medios electrónicos, el requisito
de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método
que asegure indubitablemente la exteriorización de la volun-
tad del avalista y la integridad del instrumento.
Se sustituye el inciso 9) del artículo 54 del Anexo I de la ley
24452, afirmando que si el instrumento fuese generado por
medios electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho
si se utiliza cualquier método que asegure indubitablemente la
exteriorización de la voluntad del librador y la integridad del
instrumento. El Banco Central de la República Argentina auto-
rizará el uso de sistemas electrónicos de reproducción de
firmas o sus sustitutos para el libramiento de cheques, en la
medida que su implementación asegure confiabilidad de la
operatoria de emisión y autenticación en su conjunto, de
acuerdo con la reglamentación que el mismo determine.
Se sustituye el artículo 61 del Anexo I de la ley 24452, indican-
do que las acciones judiciales del portador contra el librador,
endosantes y avalistas se prescriben al año contado desde la
expiración del plazo para la presentación. En el caso de che-

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DECRETO 27/2018. DESBUROCRATIZACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN…

Sinopsis de su contenido Ref. normativa

ques de pago diferido, el plazo se contará desde la fecha del


rechazo por el girado, sea a la registración o al pago. Las
acciones judiciales de los diversos obligados al pago de un
cheque, entre sí, se prescriben al año contado desde el día
en que el obligado hubiese reembolsado el importe del
cheque o desde el día en que hubiese sido notificado de la
demanda judicial por el cobro del cheque.
La interrupción de la prescripción solo tiene efecto contra
aquel respecto de quien se realizó el acto interruptivo.
El Banco Central de la República Argentina reglamentará la
emisión de una certificación que permitirá el ejercicio de las
acciones civiles en el caso de cheques generados y/o trans-
mitidos por medios electrónicos.
Se sustituye el inciso 3) del artículo 63 del Anexo I de la ley
24452 a fin de reglamentar las fórmulas del cheque y decidir
sobre todo lo conducente a la prestación de un eficaz servicio
de cheque, incluyendo la forma documental o electrónica y
solución de problemas meramente formales de los cheques.
Préstamos con garantía hipotecaria: Se sustituye el inciso a)
del artículo 5 del decreto 146/2017, indicando que a los présta-
mos con garantía hipotecaria, de conformidad con lo estable-
cido en los artículos 2205 y subsiguientes del Código Civil y
Comercial de la Nación y financiaciones de saldo de precio de
boletos de compraventa de terrenos, lotes o parcelas u otros
inmuebles ya construidos que cumplan con los requisitos esta-
blecidos en el artículo 1170 del Código Civil y Comercial de la
Nación podrá aplicárseles el Coeficiente de Estabilización de
Referencia (CER) previsto en el artículo 4 del decreto 214/2002.
Actividad cambiaria. Compra y venta de moneda extranje-
ra: Se modifican los artículos 1 y 5 y se derogan los artículos 2,
3, 4, 6 y 7 de la ley 18924, con el objeto de brindar una mayor
flexibilidad al sistema, favorecer la competencia, permitiendo
el ingreso de nuevos operadores al mercado de cambios, y re-
ducir los costos que genera el sistema actual para el Banco
Central de la República Argentina en el mantenimiento de
una estructura ineficiente. En tal sentido, se modifica el
decreto 260/2002, en tanto establece que en el mercado úni-
co y libre de cambios se cursarán todas las operaciones de
cambio de divisas extranjeras, estableciendo el alcance del
mencionado mercado de cambio. Consecuentemente, se es-
tablece un mercado libre de cambios por el cual se cursarán
las operaciones de cambio que sean realizadas por las enti-
dades financieras y las demás personas autorizadas por el
Banco Central de la República Argentina para dedicarse de
manera permanente o habitual al comercio de la compra y
venta de monedas y billetes extranjeros, oro amonedado o
en barra de buena entrega y cheques de viajero, giros, trans-
ferencias u operaciones análogas en moneda extranjera. Fi-
nalmente, las empresas de cualquier sector que operen de
manera habitual en el Mercado Libre de Cambios podrán fun-
cionar como agencia de cambios con el único requisito de
inscribirse en el “Registro de operadores de cambio”. Tam-
bién podrán hacerlo las personas físicas que previamente ha-
yan constituido una sociedad anónima unipersonal (SAU) o
una sociedad por acciones simplificadas (SAS).

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Anónimo
Desburocratización y simplificación de la Administración Pública : análisis del decreto 27/2018 / compilado por Ricardo
Antonio Parada ; José Daniel Errecaborde. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Erreius, 2018.
144 p. ; 26 x 19 cm.

ISBN 978-987-4405-43-2

1. Análisis Administrativo. 2. Sociedades. 3. Defensa del Consumidor. I. Parada, Ricardo Antonio, comp. II.
Errecaborde, José Daniel, comp. III. Título.
CDD 351

ERREIUS

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del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.

Esta edición se terminó de imprimir en los talleres gráficos de Color-EFe SA,


Buenos Aires, República Argentina en marzo de 2018
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