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Arrepentimiento y reconciliación

Arrepentimiento y reconciliación

El arrepentimiento es la clave de la reconciliación con el Padre, porque es la manera como Dios nos
perdona y olvida nuestros pecados.

El pecado es algo inherente a los seres humanos desde la caída del hombre y Dios lo sabe, sin embargo,
Dios no nos condena por haber pecado, Dios solo nos condena por no arrepentirnos y seguir pecando.
Es el arrepentimiento la clave de la reconciliación, porque Dios quiere que nos pongamos a cuentas con
Él para perdonar nuestros pecados y restablecer su relación con nosotros.

El Señor lo expresa muy claramente en el libro de Isaías 1:16-18, cuando se pronuncia a través del
profeta diciendo: “¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos
malvados. Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de
los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas. Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice
el Señor—. Pongámonos a cuentas. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos
como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana” (NTV).

Dios nos da la oportunidad de arrepentirnos de nuestros pecados y a través de Jesucristo,


reconciliarnos con Él. Significa que si nos arrepentimos de corazón, dejamos el pecado atrás y
reconocemos el sacrificio de Jesús como expiación por todos esos pecados, quedamos limpios de toda
culpa, somos perdonados y nuestra relación con el Padre queda como si nada hubiera pasado. ¿Puedes
creerlo?

Arrepentimiento y reconciliación

Sin embargo, la clave de la reconciliación es el arrepentimiento, porque sin arrepentimiento no hay


perdón y créeme que si no hay perdón, definitivamente sí hay condenación.
En el mismo capítulo de Isaías 1:27-28 dice Dios de manera drástica: “Los que se arrepientan serán
revividos por la rectitud, pero los rebeldes y los pecadores serán destruidos por completo” NTV.

Esto significa que no tenemos opción. Significa que debemos ponernos a cuentas y hacer las paces con
Él, porque arrepentimiento y reconciliación van de la mano, pero no para beneficio del Padre sino para
el nuestro, porque al final de los tiempos “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa
encubierta, sea buena o sea mala”, según dice en Eclesiastés 12:14. Como vemos, no es por Dios que
debemos arrepentirnos y reconciliarnos. Es por nosotros, para evitar el castigo el día de la ira, porque
después de todas las oportunidades que Dios nos dio para arrepentirnos y recibir el perdón, no habrá
amor en el juicio de Dios, solo justicia y condenación para aquellos que perseveran en el mal,
(Romanos 2:5-11).

El libro de Proverbios 28:13 es muy claro en esto cuando dice: “El que encubre sus pecados no
prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”, la infinita misericordia de Dios.

Cómo arrepentirse según la Biblia


En toda la Biblia, se les dice a las personas que se arrepientan. Actualmente, se nos dice que
Dios "ahora ordena a todos los hombres (personas) de todos lados que se arrepientan[1]".
El arrepentimiento es un proceso que nos lleva a una relación con Dios.

Hechos 3:19 nos dice Por tanto, arrepentíos y convertíos para que vuestros pecados sean
borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor.[2]

El arrepentimiento (metanoeo en griego) lleva a una metamorfosis. La decisión de la larva


de construir un capullo lleva a una nueva creación en una mariposa. Con las personas
sucede lo mismo: el resultado final milagroso del arrepentimiento se convierte en una
nueva creación (2Corintios5:17[3] )\n

Pasos

1.
1

Escucha a los predicadores: las primeras palabras registradas que dijo Juan el Bautista
([4]Mateo3:2), Jesús ([5]Mateo 4:17,[6] Marcos 1:15) y los doce apóstoles cuando se les envió fueron
de arrepentirse ([7]Marcos 6:12) y las repitió Pedro después de Pentecostés. ( [8]Hechos 2:38)

2.
2

Encuentra el sentido: arrepentirse en el Nuevo Testamento siempre significa cambiar de opinión


como en griego original, nunca se refiere a solo lamentarse, el cual es un significado moderno que
no pertenece a la Biblia. Haz clic para encontrar el significado original.

3.
3

Cambia: arrepentirse implica rechazar lo viejo y dirigirse hacia lo nuevo. Jesús dijo Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame ([9]Mateo16:24).

4.
4

Arrepentirse lleva a creer: Jesús dijo "arrepentíos y creed en el evangelio"([10] Marcos 1:15).

5.
5

Reconoce que no has estado a la altura: sin importar que seas joven o anciano, o que hayas sido
una persona "buena" o "mala", comprende que nadie está a la altura de la gloria de Dios. Al igual
que Job (del Antiguo Testamento), hemos errado y necesitamos reconocer nuestros defectos. Por
cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios ([11]Romanos 3:23).

6.
6

Entristécete de manera devota: la tristeza puede llevar al arrepentimiento (al decidirse por hacer
las cosas según lo que dice Dios) o a la decepción ( [12]2Corintios 7:10). Porque la tristeza que es
conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar
pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte. La tristeza según la voluntad de Dios lleva a
arrepentirse.

7.
7

Sé humilde: arrepentirse implica que reconozcas tu concepción errónea sobre las cosas relativas a
Dios. Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes ([13]Santiago 4:6).

8.
8

No seas pasivo: Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. Me buscaréis y me


encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón ([14]Jeremías 29:12-13[15] ).

9.
9

Espera ser recompensado: Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se
acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan ([16]Hebreos11:6).

10.
10

Prepárate para ser bautizado: el bautismo es la señal externa de que una persona está preparada
para escuchar la palabra de Dios y cumplirla. Entonces los que habían recibido su palabra (los que
se arrepintieron) fueron bautizados ([17]Hechos2:41). Cuando todo el pueblo y los recaudadores de
impuestos le oyeron, reconocieron la justicia de Dios, siendo bautizados con el bautismo de Juan.
Pero los fariseos y los intérpretes de la ley rechazaron los propósitos de Dios para con ellos, al no
ser bautizados por Juan (Lucas 7:29-30[18]).

11.
11

Pide, busca y llama a la puerta: esta es la voluntad de Dios. A medida que nos arrepintamos a lo
que Jesús quiere, haremos lo que nos dice. En particular, pide el Espíritu Santo: Y yo (Jesús) os
digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe;
y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. O suponed que a uno de vosotros que es padre, su
hijo le pide pan; ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado; ¿acaso le dará una serpiente
en lugar del pescado? O si le pide un huevo; ¿acaso le dará un escorpión? Pues si vosotros siendo
malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el
Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:9-13[19])

12.
12

Nunca dejes de buscar a Dios hasta que haya aceptado tu arrepentimiento. Los discípulos sabían
que Dios había concedido el arrepentimiento a Cornelio, así como a su familia y amigos, cuando los
escucharon hablando en lenguas tal como ellos (Pedro y sus amigos) lo habían hecho al principio
(Hechos 11:15-18[20]) (Hechos 10:44-46[21])

13.
13

Sigue las enseñanzas y acciones de Jesús. Una vez que Dios haya aceptado tu arrepentimiento,
permanece humilde y haz lo que Jesús dijo: amar los unos a los otros (Juan 13:34-35) [22], predica el
evangelio (Mateo 10:7-8)[23] y permanece justo (Mateo 5:20)[24]

Consejos

 La humildad hará que todo funcione. Cuando aceptes que no sabes todo, pero que Dios sí
lo hace, será un buen comienzo (Proverbios3:5-10 [25]).

 Incluso si no estás seguro de Dios, aún puedes acercarte a él para que te ayude. Él dice que
quiere que todos se arrepientan y está dispuesto a ayudar. Clama a mí, y yo te responderé
y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces (Jeremías 33:3[26]).

 No necesariamente tienes que comprender todo sobre la Biblia, solo debes querer el
cambio y dejar que sea Dios el que lo haga. (Isaías55:6-9 [27]).

 No te rindas hasta que consigas la respuesta de la Biblia de que Dios te dará el Espíritu
Santo, entonces sabrás que Dios ha aceptado tu arrepentimiento (Hechos11:15-18 [28]).

 Las ideas religiosas y la Biblia no siempre concuerdan, así que trata de olvidar tus viejas
ideas religiosas (Mateo7:9-13[29]).
 Creer en el evangelio de Cristo o en la buena nueva de Jesús es creer en el poder de Dios
que está presente para transformar tu vida de forma milagrosa (Romanos1:16[30], Hechos
1:8[31], 1 Corintios2:5[32]).

 Romanos 10:9 dice que confieses con tu boca a Jesús por Señor, en ese caso confesar
significa decir lo mismo o aceptar. Te arrepientes cuando dejas de lado tus ideas y aceptas
lo que Jesús dice. Haz click para encontrar el significado original.

 Aprende sobre Jesús y cree que él murió, resucitó entre los muertos como tu salvador y
después reza por tu arrepentimiento al único y verdadero Dios; arrepiéntete de una forma
similar a lo siguiente:

"Dios Padre, quiero seguir tu camino pero necesito ayuda. Así que te pido por la ayuda que
me prometiste la cual quemará mi pasado como paja (Mateo3:11-12 [33]) y dame un nuevo
comienzo. Además, te agradezco verdaderamente por lo que has hecho, anhelo ser
perdonado libremente y ser salvado del castigo por mis pecados, como un regalo y una
nueva vida. Gracias por hacer todo esto posible, por tu regalo prometido hacia mí y por
recibir el Espíritu Santo, en el nombre de Jesús, Amén".

 Camina en amor, di a los demás que “existe un solo mediador para nosotros, el Señor
Jesucristo, el Hijo de Dios, que es el señor y salvador de todos los que creen, se
arrepienten, lo siguen y reciben al Espíritu Santo.

"Seguir a Jesucristo" incluye juntarte con personas de la misma fe en reuniones cristianas,


bautizarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como un signo de
aceptación de tu nueva vida en el nombre de Jesús; así como rezar a Dios, ponerse todos
de acuerdo, leer la Biblia y mostrar el amor de Dios a través de la bondad, perdonar a los
demás, hacer la paz y tener una relación leal y afectuosa con los creyentes.

 No pierdas el tiempo tratando de hacer las paces con todos a los que has perjudicado,
díselo a Dios y pide su misericordia. Después habrá mucho tiempo para resarcir los daños
(Lucas 18:9-14[34] ,2 Corintios6:2[35]).

o Arrepentirse ante Dios no es una experiencia con un solo sentido, cuando el


arrepentimiento es genuino, puedes esperar que Dios te responda de formas
maravillosas como en estos ejemplos.

Advertencias

 El arrepentimiento no es una opción. Jesús dijo: "Os digo que no; al contrario, si no os
arrepentís, todos pereceréis igualmente" (Lucas 13:3[36]).

 Si crees que te has arrepentido, pero no necesitas ser bautizado con el Espíritu Santo,
entonces no lo has hecho ya que discrepas del plan de Dios.(Juan 3:5 [37]; Juan 6:63[38];
Romanos 8:2[39]; Romanos8:9[40]; 2 Corintios 3:6[41]; Tito 3:5[42]).

 No todos los que se proclaman como cristianos se han arrepentido, así que confía en Dios
y no en las personas (Jeremías 17:5-11[43]).
 Si crees que te has arrepentido, pero consideras que no es necesario ser bautizado en
agua, entonces no te has arrepentido ya que discrepas del plan de Dios. El arrepentimiento
significa aceptar el plan de Dios (Lucas7:29-30 [44]).

Referencias

1. ↑ "Hechos17:30"

2. ↑ "Hechos 3:19"

3. ↑ "2Corintios 5:17"

4. ↑ "Mateo3:2"

5. ↑ "Mateo4:17"

6. ↑ "Marcos 1:15"

7. ↑ "Marcos6:12"

8. ↑ "Hechos2:38"

9. ↑ "Mateo16:24"

10. ↑ "Marcos 1:15"

11. ↑ "Romanos3:23"

12. ↑ "2 Corintios7:10"

13. ↑ "Santiago4:6"

14. ↑ "Jeremías 29:12"

15. ↑ "Jeremías29:13"

16. ↑ "Hebreos11:6"

17. ↑ "Hechos2:41"

18. ↑ "Lucas 7;29-30"

19. ↑ "Lucas11:9-13"

20. ↑ "Acts11:15-18"

21. ↑ "Acts10:44-46"

22. ↑ "John 13:34-35"

23. ↑ "Matthew 10:7-8"

24. ↑ "Matthew 5:20"

25. ↑ "Proverbios3:5-10"

26. ↑ "Jeremías33:3"
27. ↑ "Isaías55:6-9"

28. ↑ "Hechos11:15-18"

29. ↑ "Mateo7:9-13"

30. ↑ "Romanos1:16"

31. ↑ "Hechos1:8"

32. ↑ "1Corintios2:5"

33. ↑ "Mateo3:11-12"

34. ↑ "Lucas18:9-14"

35. ↑ "2Corintios6:2"

36. ↑ "Lucas13:3"

37. ↑ "Juan3:5"

38. ↑ "Juan6:63"

39. ↑ "Romanos8:2"

40. ↑ "Romanos8:9"

41. ↑ "2Corintios3:6"

42. ↑ "Tito3:5"

43. ↑ "Jeremías5-11"

44. ↑ "Lucas 7;29-30"

Arrepentimiento

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Para otros usos de este término, véase Pentimento (arte).


El hijo pródigo (1885), Pintura sobre lienzo, por Hans Thoma

El arrepentimiento (del francés "repentir" que a su vez deriva del latín tardío "poenitere" 'ser
penitente') es el pesar que una persona siente por algo que ha hecho, dicho o dejado de hacer.
Quien se arrepiente cambia de opinión o deja de ser consecuente con un determinado
compromiso.

El uso de ésta palabra suele referirse al cambio que hace una persona respecto a sus pensamientos
previos (pasando de una ideología errónea, a una nueva mentalidad acertada y renovada), o
respecto a sus acciones u obras previas (pasando de la inmoralidad a la moralidad).

En el ámbito espiritual, autores como Watchman Nee afirmaban que el significado original de
"metanoeo", (palabra griega traducida como 'arrepentimiento'), significa "cambio de mente" e
implica un cambio de perspectiva respecto al pasado, y una evaluación general de muchas cosas
hechas previamente,1 lo que conlleva a la comprensión de la culpa personal y el reconocimiento de
haber hecho algo mal. En el mismo sentido, se suelen considerar la necesidad de un cambio de
conducta, de actitud, de orientación y de dirección como indicios de un arrepentimiento
verdadero.234

Índice

 1 Arrepentimiento en el Judaísmo y Cristianismo

o 1.1 Términos bíblicos originales y su traducción

o 1.2 Arrepentimiento en el evangelio

o 1.3 Arrepentimiento y remordimiento

o 1.4 El efecto del arrepentimiento en la vida cristiana

 2 Arrepentimiento en el existencialismo

 3 Arrepentimiento en el Derecho

 4 Arrepentimiento en la Neurología

 5 Véase también

 6 Bibliografía

 7 Referencias

Arrepentimiento en el Judaísmo y Cristianismo


Representación de Miqueas exhortando a los Israelitas a arrepentirse

En la teología judeocristiana el equivalente al término arrepentimiento es traducido del Hebreo "(


‫")תשובה‬, que significa literalmente “volver” o "volverse". Así mismo, literalmente significa dejar el
pecado atrás, dejar de pecar, rechazar la maldad, para volverse al camino de Dios y guardar sus
mandamientos, volverse lejos de la maldad y la mentira, hacia la santidad y la verdad. Implica
volver a la Ley moral de Dios, aunque esto llega a tener diferentes interpretaciones: desde un
punto de vista más judaico, significa volver del mal camino para guardar los mandamientos de la
Ley Mosáica y los estatutos del Antiguo Pacto, mientras que desde el punto de vista mesiánico y
cristiano, implica volverse del camino del pecado para guardar los mandamientos y enseñanzas de
Jesucristo, en el evangelio o Nuevo Pacto.

El término arrepentimiento en la Biblia da la idea de un cambio de mente, un cambio de actitud,


un cambio de rumbo y estilo de vida: si se iba por un camino malo, ahora se va por el "buen
camino" y ya no se regresa al antiguo. El arrepentimiento no es solo dar una media vuelta, sino
apartarse completamente del camino pecaminoso por el cual se estaba viviendo y tomar un
camino totalmente diferente: el del Reino de los cielos, una dirección completamente nueva en la
vida del individuo que rechaza todo indicio del viejo pecado, bajo la guía de Dios. Además también
resalta el sentido de negación personal de las personas arrepentidas, por ejemplo en Job 42:6:
“Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.”

Términos bíblicos originales y su traducción

En la Biblia hay por lo menos dos términos que indistintivamente fueron traducidos como
"arrepentimiento" de los manuscritos originales del antiguo testamento, y por lo menos otros dos
términos griegos de los textos originales del Nuevo Testamento. No obstante, hay casos en los que
esos términos no indican lo mismo, y hay versos que por lo tanto pueden resultar confusos para la
interpretación, debido a las traducciones bíblicas que no llegan a diferenciarlos.

En el Antiguo Testamento, un término es "nacham" o "nä·kham" (ַ‫ )ננחחם‬que significa "cambiar de


parecer", mientras que "shub" (‫)שוׁב‬, indica el sentido antes ya mencionado de “volverse" o
"retornar” de un mal camino pecaminoso. El término "nacham" aparece unas 40 veces
aproximadamente en la concordancia hebrea, mientras que "shub" aparece más de 1,056 veces en
el texto original del Antiguo Testamento.5 El uso del término "nacham" casi en todos los casos se
aplica a Dios, y no al hombre;6 por lo cual, cuando se llega a decir en la Biblia que Dios “se
arrepintió”, el texto bíblico se refiere al cambio de parecer sobre el castigo o el mal que Dios había
dispuesto, propuesto o iniciado hacia el hombre impío, a menos de que este último se
arrepientiese.7 "Nacham" por lo tanto, se refiere a la actitud de Dios hacia el hombre en función de
una relación personal o la orientación de sus caminos por los que una persona anda.

La palabra hebrea na·jám, puede significar “sentir pesar; estar de duelo; arrepentirse” (Éx 13:17;
Gé 38:12; Job 42:6), y también: “consolarse” (2Sa 13:39; Eze 5:13), “liberarse” o “desembarazarse
(por ej.: de los enemigos)”. (Isa 1:24.) Sea que se refiera a sentir pesar o a sentir consuelo, el
término hebreo implica un cambio en la actitud mental o el sentir de la persona. 8

Por su parte, el término "shub" se refiere a cambiar una persona el rumbo de sus caminos y
alejarse del pecado por el que se andaba previamente, acompañado de gran contracción. Éste es el
caso de Job 42:6 donde Job escribió “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la
ceniza”, y el caso de Números 23:19 donde se dice que "Dios no es hombre, para que mienta, ni
hijo de hombre, para que se arrepienta", donde el uso del término quiere decir que Dios no puede
volverse de algún camino pecaminoso, dado que Dios siempre ha sido Santo y nunca ha pecado. En
otras palabras, Dios, como deidad perfecta, no cambia en su naturaleza esencial (Malaquías 3:6,
Hebreos 13:8), lo que cambia es la relación y la actitud de ira o misericordia, bendición o juicio que
tiene hacia el hombre.9

En los manuscritos originales del Nuevo Testamento, las palabras griegas traducidas como
arrepentimiento son 'metanoia' (con su forma verbal 'metanoeo') y 'metamelomai'; de las cuales
metanoeo (arrepentirse) es usada predominantemente para referir un cambio moral radical en el
modo de creer y en el modo de actuar. Metanoia aparece unas 22 veces, a menudo relaciodo con
la salvación, mientras que metanoeo aparece unas 34 veces.1011

En griego se usan dos verbos en conexión con el arrepentimiento: me·ta·no·é·ō y me·ta·mé·lo·mai.


El primero se compone de me·tá, “después”, y no·é·ō (relacionado con nous, mente, disposición o
consciencia moral), que significa “percibir; discernir; captar; darse cuenta”. Por consiguiente, el
significado literal de me·ta·no·é·ō es “conocer después” (en contraste con “pre-conocer”), y se
refiere a un cambio en la manera de pensar, la actitud o el propósito de una persona.<

Arrepentimiento en el evangelio

Las exhortaciones de Juan el Bautista, Jesucristo y sus discípulos al arrepentimiento clamaban:


"Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 3:2; 4:17; 10:7)

El llamado al arrepentimiento, en lo que respecta al hombre, es un llamado para que este último
se vuelva a colocar bajo la dependencia de Dios y la negación de las malas obras del pasado.
Jesucristo, al igual que Juan el Bautista, comenzó su ministerio diciendo: "Arrepentíos, que el reino
de los cielos se ha acercado" (Mateo 4:17), indicando a las personas que primero era necesario que
se arrepintieran. En Lucas 13:3, Jesús habla a los judíos dejando muy claro que el arrepentimiento
es un requisito para no perecer y para poder acceder a la salvación. Los apóstoles siguieron el
ejemplo de Cristo, predicando arrepentimiento y perdón de los pecados para las personas que
creen verdaderamente en Él y se arrepienten. El apóstol Pedro, en el día de Pentecostés, invitó a
los judíos al arrepentimiento. Esto fue registrado en Hechos 2:14-40 donde se muestra que
solamente después del arrepentimiento, los judíos pudieron recibir la promesa del Espíritu Santo y
el Don de lenguas12 ejemplificando la importancia vital que tiene para el cristiano.

Así mismo, en 2 Corintios 7:10 se escribe que el dolor o la tristeza que es "conforme a la voluntad
de Dios", produce arrepentimiento que conduce a la salvación. Es por eso que éste es considerado
un elemento decisivo de la fe. El arrepentimiento es entendido, en este sentido, como un acto
decisivo de cambiar la mente de uno mismo, aunque la doctrina cristiana considera que por sí solo,
el arrepentimiento es insuficiente para cambiar la vida o el corazón del cristiano, para lo cual se
necesita la intervención de Dios mismo1314

Otro de los ejemplos del arrepentimiento en el Nuevo Testamento, se encuentra en la narración de


Zaqueo quien recibió la visita de Jesús en su casa. Cuando la gente criticaba el porqué Jesucristo
cenaba con un pecador, Zaqueo le dijo: Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres y si en algo
he defraudado a alguien se lo devuelvo cuadruplicado. Jesúcristo entonces declara: "No he venido
a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento", demostrando que su doctrina busca la
regeneración de los pecadores, que son sacados de los malos camino y llevados al camino de la
justicia. Esto en la misma línea de pensamiento que Lucas 5:31.

"Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían á su bautismo, decíales:
Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá?, Haced pues frutos
dignos de arrepentimiento..." (Mateo 3:7-8)

Juan el Bautista manifestó la necesidad y el requerimiento del arrepentimiento para hacer el


bautismo. Esto se expresó cuando le dijo a los fariseos que no se habían arrepentido, que primero
sembraran "frutos de arrepentimiento", antes de huir de la "ira venidera!". También para los otros
judíos se requería el arrepentimiento, antes del bautismo, el cual era previsto por la confesión de
los pecados. De este modo el bautismo era un acto subsecuente al arrepentimiento, y fungía como
un acto decisivo de volverse de la antigua forma de vida y sumergirse en la misericordia y la justicia
de aquel que ha de venir (Mt. 3.2, 11; Mr. 1.4; Lc. 3.3, 8; Hch. 13.24; 19.4).

El llamado que hace Jesús a las personas para que se arrepientan se menciona explícitamente en
Marcos 1:15 y 6:12, y en Mateo 4:17, 11:20 y 12:41. Además se destaca en el evangelio de Lucas
5:32; 10:13; 11:32; 13:3,5; 15:7,10; 16:30; 17:3; y 24:47) y en Mateo 10:7 Jesús exhorta a sus
discípulos a predicar de la misma forma. Otros dichos e incidentes en los tres evangelios
mencionados expresan muy claramente el carácter del arrepentimiento que exigía Jesús a lo largo
de todo su ministerio: por un lado, su naturaleza radical, como un vuelco y un retorno completos,
ejemplificado en la parábola del hijo pródigo en Lucas 15:11–24; y expresando su carácter
incondicional en la parábola del fariseo y el publicano, donde en su arrepentimiento, estos
personajes confiesan sus pecados y reconocen que no tienen absolutamente ningún derecho ante
el Dios Padre, y enseguida se entregan a Dios sin excusas o intentos de justificación personal (Lc.
18.13). El acto de dar la espaldas a la inmoralidad y al estilo de vida anterior queda evidenciado en
el encuentro con el joven rico (Mr. 10.17–22) y con Zaqueo (Lc. 19.8). Además, en Mateo 18:3 se
estipula muy bien que la conversión significa llegar a ser como un niño, es decir, reconocer la
propia inmadurez y la incapacidad de vivir sin la guía de Dios, de modo que finalmente se acepta
una total dependencia de Él.

Arrepentimiento y remordimiento

Judas, por Nikolai Ge

Arrepentimiento y remordimiento suelen parecerse y confundirse, generalmente se considera que


no son lo mismo. Se pueden ejemplificar en las actitudes de Judas Iscariote y de Pedro respecto a
la entrega que hizo de Jesús. Judas lo traicionó pero se sintió mal por sus acciones y devolvió el
dinero que le dieron: le remordió de conciencia y se suicidó. Por otra parte, Pedro negó a Jesús tres
veces. Después se sintió muy mal y en la Biblia se registra que "lloró amargamente". Pedro se
arrepintió y cuando Jesús resucitó, un ángel le dijo a las mujeres que fueron a la tumba vacía que
anunciaran a los discípulos que había resucitado, mencionando especialmente a Pedro.

La diferencia radica en que en el remordimiento de conciencia, como en el de Judas, sucede


cuando el individuo se siente mal por lo que hizo, pero el sentirse mal por sí solo, no es algo que
pueda lograr un cambio de vida, ni un acercamiento con Dios. En contraste, en el arrepentimiento
genuino y verdadero, por un lado, comparte el pesar que viene del remordimiento, reflejado en el
hecho de que la persona se siente mal por lo que hizo, pero además pide perdón por las ofensas y
los pecados cometidos mediante el lloro, lamentación y/o clamor hacia Dios, y sobre todo, se
vuelve de un camino en el que se es guiado por Dios espiritualmente, en obras y en vida, logrando
un cambio verdadero de mente y actitud respecto al pasado.

El efecto del arrepentimiento en la vida cristiana

El regreso del hijo pródigo (1885), Óleo sobre lienzo, por Rembrandt

Los cristianos están llamados a arrepentirse de todo lo que sea necesario antes del regreso de
Jesucristo. El arrepentirse debe ser genuino, de corazón, para que sea válido, representando en un
acto valioso de humildad y sumisión ante el Señor, un acto necesario y vital para la conversión y
una cualidad de gran valor para la vida cristiana.

En particular, cuando el hombre se aleja voluntariamente de la dirección y el camino de Dios,


descubre que la consecuencia, determinada por Dios, es un mal aun mayor (Gn. 6.6s; 1 S. 15.11,
35; 2 S. 24.16; Jer. 18.10). Si por en cambio, una persona que estaba alejada de Dios, se arrepiente,
la persona que se vuelve a Dios encuentra a un Dios de amor, pronto para el perdón y la
misericordia (Jer. 18.8; 26.3, 13, 19; Jon. 3.9s; Ex. 32.12–14 y Am. 7.3, 6). La ausencia del
arrepentimiento en el judeocristianismo resulta en la muerte debido a la firmeza del juicio de Dios
en contra del pecado (Nm. 23.19; 1 S. 15.29; Sal. 110.4; Jer. 4.28; Ez. 24.14; Zac. 8.14). Cabe
destacar que la benevolencia de Dios es fiel y por eso hay momentos en los que Dios ha perdonado
a su pueblo que se arrepiente del mal, aun cuando este le haya sido infiel (Ex. 32.14; Dt. 32.36; Jue.
2.18; 1 Cr. 21.5; Sal. 106.45; 135.14; Jer. 42.10; Jl. 2.13s; Jon. 4.2). En este sentido, la oferta de Dios
de perdonar a los hombres, está condicionada a que los mismos se arrepientan. Versículos como
Amós 4.6–11 muestran claramente que el mal determinado por Dios como consecuencia del
pecado de Israel no es rencoroso ni vengativo, sino que más bien está destinado a hacer que Israel
se arrepienta. El que hace el mal recibe un mal determinado por Dios.
Las lágrimas de Pedro, Óleo sobre lienzo de El Greco

El llamado al arrepentimiento es necesario para la promesa del perdón. En la doctrina cristiana, si


no hay arrepentimiento, tampoco hay perdón. También es una manifestación de fe, y un rasgo
constante del relato que hace Lucas de la predicación de los primeros cristianos (Hechos 2:38;
3:19; 8:22; 17:30; 20:21; 26:20, 3:19; 9:35; 11:21; 14:15; 15:19; 26:18, 28:27, 11.18; y 1a de
Tesalonicenses 1:9).

En Hechos 5:31 y 11:18 se parece describir al arrepentimiento como un don de Dios y al mismo
tiempo como responsabilidad del hombre y un deber de todo cristiano. Al mismo tiempo, el
arrepentimiento se cita varias veces en Isaías 6:9–10 como explicación de la razón por la cual los
hombres no se convierten (Mateo 13:14; Marcos 4:12; Juan 12:40; Hechos 28:26).

El autor de la Carta a los Hebreos también indica la importancia del arrepentimiento inicial y
cuestiona la posibilidad de un segundo arrepentimiento para un creyente que ha vuelto al camino
de pecado después de haber nacido de nuevo (Hebreos 6:4–6; 12:17). Por eso, el arrepentimiento
se describe como una necesidad de los cristianos en la cual no se debe volver más al pecado (2 Co.
7.9s; 12.21; Stg. 5.19s; 1 Jn. 1.5–2.2; Ap. 2.5, 16, 21s; 3.3, 19). De igual forma, el arrepentimiento
para el perdón de los pecados surgía invariablemente en la predicación del cristianismo primitivo.

En el Libro de Apocalipsis destacan las muchas exhortaciones que se hacen al arrepentimiento,


incluyendo las últimas palabras proféticas que Jesús da a las siete iglesias.