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Psicodiagnóstico diferencial con test gráficos

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Psicodiagnóstico diferencial con test gráficos

Teresa Pont Amenós

diferencial con test gráficos Teresa Pont Amenós Quiero dar las gracias a las personas que me
diferencial con test gráficos Teresa Pont Amenós Quiero dar las gracias a las personas que me
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diferencial con test gráficos Teresa Pont Amenós Quiero dar las gracias a las personas que me

Quiero dar las gracias a las personas que me han animado y ayudado, con sus comentarios y opiniones, muy valiosos para mí.

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Mi reconocimiento especial a María Vives, Montse Sauch, Marisa García, Consuelo Liberal, Pep Vila, Neus Samblancat, Pere Barbosa, Cristina Schirado, Raissa Llorca, Helena Díaz y Alicia Fernández. Y a mis profesoras de "Test gráficos" que tuvieron "la culpa" de que me entusiasmara con esta materia; Nouhad Dow, en la Universidad de Barcelona, y Silvia Viel, en mi formación de postgrado en la Societat Catalana del Rorschach i Métodes Projectius.

También debo un reconocimiento a las docentes de la SCRIMP, a las que agradezco sobremanera el revelador y rico descubrimiento que la psicología dinámica ha representado en mi vida, tanto personal como profesionalmente.

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Introducción
Introducción

PARTE 1 Utilidad de los gráficos para el conocimiento psicológico

1. Funcionamiento psicodinamico del sujeto en los test gráficos

1.1. Aproximación al inconsciente a través de los test gráficos

1.2. Funcionamiento psicodinámico del sujeto en los test gráficos

1. 2.1. La capacidad del yo

1.2.2. Los mecanismos de defensa

1.2.3. Las relaciones objetales

1.2.4. Los impulsos

1.2.5. Las fantasías inconscientes

1.2.6. Las ansiedades y sus defensas

2. Mecanismos maduros de defensa del yo

2.1. Represión

2.2. Formación reactiva

2.3. Sublimación y reparación

2.4. Defensas maníacas

2.5. Desplazamiento

2.6. Defensas obsesivas y de control

2.7. Inhibición

2.8. Intelectualización

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3.

Mecanismos inmaduros de defensa del yo

3.1. Identificación proyectiva

3.2. Escisión

3.3. Evitación

3.4. Idealización

3.5. Anulación

3.6. Fragmentación o splitting

3.7. El control omnipotente

3.8. Proyección

3.9. Regresión

3.10. Negación

3.11. Aislamiento

3.12. Somatización

PARTE II Elementos básicos para interpretar los test gráficos 4. Indicadores diferenciales de salud y de psicopatología en los gráficos

4.1. Integración del aparato psíquico

4.2. Capacidad de plasticidad y movimiento

4.3. Adecuación lógico-formal

4.4. Funciones simbolizadoras en los gráficos

4.5. Actitud de un sujeto

5. Diferentes estilos de producciones gráficas

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5.1.

Neurosis o normalidad en los gráficos

5.2. Psicosis en los test gráficos

5.3. Psicopatía en los test gráficos

6. Detección de situaciones traumáticas y de conflicto en los test gráficos

6.1. Indicadores gráficos de sufrimiento de origen interno y externo

6.2. Incidencia en los test de los déficits básicos del entorno sociofamiliar que afectan

al desarrollo yoico del niño

6.2.1.

Características generales en la realización del HTP

. 6.2.2. Contenido verbal apreciado en el HTP

7. Detección de conflicto sexual y agresividad a través de técnicas proyectivas

7.1. El test de Rorschach

7.2. Los test gráficos

La interpretación en los testgra cos

8.1. Transformación de datos para la interpretación

8.2. Síntesis en los gráficos

8.2.1. Concepto: tamaño del dibujo

8.2.2. Su significación psicológica

8.3. Integración en los gráficos

8.4. Pronóstico evolutivo en los gráficos

8.4.1. Buen pronóstico

8.4.2. Pronóstico más desfavorable

PARTE III Los test proyectivos gráficos como instrumentos para el psicodiagnóstico diferencial

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9. Caso de patología sorda en un adolescente, a través de un ruidoso acting-out de homicidio

9.1. Historial

9.2. Entrevista con los padres

9.3. Entrevista clínica con el menor

9.4. Test del HTP

9.4.1. Casa

9.4.2. Árbol

9.4.3. Persona

9.5. Test del animal

9.6. Test del dibujo de una familia

9.7. Conclusiones diagnósticas

10. Caso de depresión grave desencadenada por una situación laboral.- "No me quieren"

10.1. Historial

10.2. Entrevista clínica

10.3. Test HTP

10.3.1. Casa

10.3.2. Árbol

10.3.3. Persona

10.4. Test del animal

10.5. Test de Rorschach

10.6. Informe psicológico

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1 1. Caso de trastorno narcisista de la personalidad:: "Yo lo soy todo"

11.1. Historial

11.2. Entrevista clínica

11.3. Test del HTP

11.4. Test del animal

11.5. Conclusiones diagnósticas

12. Caso de trastorno adaptativo en la infancia: "No quiero ser sacerdote"

12.1. Historial

12.2. Entrevista con la madre

12.3. Entrevista con el menor

12.4. Test del HTP

12.4.1. Casa

12.4.2. Árbol

12.4.3. Persona

12.5. Test del animal

12.6. Test de la persona bajo la lluvia

12.7. Informe psicológico

12.8. Indicaciones

13. Caso de perversión en una mujer: qué no he podido crecer?"

13.1. Historial

13.2. Entrevista clínica

13.3. Test del HTP

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13.3.1.

Casa

13.3.2. Árbol

13.3.3. Persona

13.4. Test del animal

13.5. Test de una familia

13.6. Test de la propia familia

13.7. Test de Rorschach

13.8. Conclusiones diagnósticas

14.

Caso de abusos a una menor por parte de su profesor: "Yo quería ser como las

demás"

14.1. Historial

14.2. Entrevista con los padres

14.3. Entrevista clínica con la menor

14.4. Test del HTP

14.4.1. Casa

14.4.2. Árbol

14.4.3. Persona

14.5. Test del animal

14.6. Test de Rorschach

14.7. Conclusiones diagnósticas

14.8. Posibles secuelas psicoevolutivas

15.

Caso de un trastorno límite de la personalidad:: `Stop al maltrato.'

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15.1.

Historial

15.2. Entrevista clínica

15.3. Test del HTP

15.3.1. Casa

15.3.2. Árbol

15.3.3. Persona

15.4. Test de Rorschach

15.5. Conclusiones diagnósticas

16. Caso de familia: "Quiero a mis papás juntos"

16.1. Historial

16.2. Entrevista con el padre

16.3. Entrevista con la menor

16.4. Sesión de juego diagnóstico

16.5. Test de una familia

16.6. Informe psicológico

17. Caso de depresión en una personalidad esquizoide: "No tengo ilusión"

17.1. Historial

17.2. Entrevista clínica

17.3. Test del HTP

17.3.1. Casa

17.3.2. Árbol

17.3.3. Persona

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17.4.

Test del animal

17.5. Test de Rorschach

17.6. Conclusiones diagnósticas

17.7. Indicaciones para el tratamiento

18. Caso de selección de personal (I): "Quiero progresar pero no estoy contento.'

18.1. Historial

18.2. Entrevista psicoprofesional

18.3. Test del animal

18.4. Test de Rorschach

19. Caso de selección de personal (II): "Soy grande"

19.1. Historial

19.2. Entrevista psicoprofesional

19.3. Test del animal

19.4. Test de Rorschach

20. Caso de un adolescente en crisis: "No sé quien soy"

20.1. Historial

20.2. Entrevista clínica con el menor

20.3. Test del HTP

20.3.1. Casa

20.3.2. Árbol

20.3.3. Persona

20.4. Test del animal

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20.5.

Conclusiones diagnósticas

21.

Caso de esquizofrenia paranoide (I): "El papa me ordenó que la matara"

21.1. Historial

21.2. Entrevista clínica

21.3. Test del HTP

21.3.1. Casa

21.3.2. Árbol

21.3.3. Persona

21.4. Test del animal

21.5. Test de relaciones objetales de Phillipson

21.6. Conclusiones diagnósticas

22.

Caso de esquizofrenia paranoide (II): "El papa me ordenó que la matara"

22.1. Historial

22.2. Entrevista clínica

22.3. Entrevista con los hermanos

22.4. Test del HTP

22.4.1. Casa

22.4.2. Árbol

22.4.3. Persona

22.5. Test de Rorschach

22.6. Informe psicológico

23.

Caso de trastorno de personalidad histriónico en una separación matrimonial: `Aún no

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sé vivir sin él"

23.1. Historial

23.2. Entrevista clínica

23.3. Test del HTP

23.3.1. Casa

23.3.2. Árbol

23.3.3. Persona

23.4. Test del animal

23.5. Test de Rorschach

23.6. Test de relaciones objetales de Phillipson

23.7. Conclusiones diagnósticas

24. Caso de un adolescente desorientado: "No sé qué hacer"

24.1. Historial

24.2. Entrevista con el menor y los padres

24.3. Entrevista con el menor

24.4. Test del HTP

24.4.1. Casa

24.4.2. Árbol

24.4.3. Persona

24.5. Test del animal

24.6. Test desiderativo

24.7. Test de Bender-adaptación de Hutt

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24.8.

Test de los garabatos

24.9.

Conclusiones diagnósticas

25.

Caso de un trastorno de personalidad límite: "Si te vas, me muero.'

25.1. Historial

25.2. Entrevista clínica

25.3. Test del HTP

25.3.1. Casa

25.3.2. Árbol

25.3.3. Persona

25.4. Test del MMPI

25.5. Conclusiones diagnósticas

26. Caso de un adolescente conflictivo: "Necesito ser un hombre"

26.1. Historial

26.2. Entrevista con los padres

26.3. Entrevista con el menor

26.4. Test del HTP

26.4.1. Casa

26.4.2. Árbol

26.4.3. Persona

26.5. Test del animal

26.6. Conclusiones diagnósticas

27.

Caso de un varón púber, víctima de agresiones físicas y psíquicas: "Tener que ser

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Dios para sobrevivir"

27.1. Historial

27.2. Entrevista con la madre

27.3. Entrevista con el menor

27.4. Sesión de juego diagnóstico

27.5. Test del HTP

27.5.1. Casa

27.5.2. Árbol

27.5.3. Persona

27.6.

Conclusiones diagnósticas

28. Caso de un joven esquizofrénico: "Mi hijo no me come"

28.1. Historial

28.2. Entrevista con la familia

28.3. Entrevista clínica

28.4. Técnica del dibujo libre

28.5. Test del HTP

28.5.1. Casa

28.5.2. Árbol

28.5.3. Persona

28.6. Test del animal

28.7. Test proyectivo visomotor de Bender

28.8. Test de Bender-adaptación de Hutt

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28.9. Test de inteligencia de WISC

28.10. Su propia firma

28.11. Conclusiones diagnósticas

Para los profesionales de la psicología en general, cualquiera que sea su especialidad (salud, clínica,

Para los profesionales de la psicología en general, cualquiera que sea su especialidad (salud, clínica, educativa, social, jurídica, laboral, etc.), se hace muy necesario conocer el funcionamiento global de la personalidad de un sujeto, ya que supone importante enriquecimiento en la comprensión de la conducta de dicho sujeto. La personalidad es el patrón compuesto por rasgos cognitivos, afectivos y conductuales - pensamiento, emociones y actos - al que responde todo sujeto adulto, y cuyo origen ha ido emergiendo paulatinamente de una compleja interacción entre la biología y el ambiente. Según Andrés (UOC, 2008), los individuos poseen una personalidad que define la forma de ser y de funcionar de su psiquismo humano "y que permite intuir reacciones esperables según la forma, más o menos estable, de su funcionamiento".

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud mental es un estado de bienestar físico, psíquico y social, en el que el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de realizar una contribución a su comunidad.

Cuando hablamos de estructura de la personalidad, nos referimos, por un lado, a la concreción y asimilación por parte del sujeto adulto de una serie de pautas de comportamiento, como resultado de sus diferentes vivencias; y por otro, a la repetida actuación de las defensas o estrategias psicológicas adaptativas del yo frente al propio sufrimiento ante los conflictos internos o la realidad externa del sujeto. Estas defensas son las que se desplegarán frente a la irrupción de distintos tipos de ansiedades, de las que hablaremos más adelante, que amenazan el funcionamiento normal de la personalidad.

La ansiedad es un fenómeno emocional que tiene que ver con la fuente y la naturaleza del sufrimiento del sujeto. Generalmente se suele diferenciar entre los orígenes de dicho sufrimiento en función de:

1)Lo que le puede suceder a la personalidad del sujeto (ansiedades de carácter persecutorio).

2)Lo que le puede suceder al objeto que se ama, debido a actitudes internas o externas del sujeto (ansiedades de carácter depresivo).

3)Lo que le puede suceder a la propia mente del sujeto, al poder llegar a perder las nociones de límite y de diferenciación básica dificultando sus funciones de

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pensamiento (ansiedades de carácter confuso).

De esta forma, en la medida en que exista un predominio de cada una de las defensas (maduras o inmaduras) frente a ansiedades psicóticas o neuróticas que movilizan al sujeto, se irá estructurando progresivamente una base determinada de personalidad, de características patológicas o normales. En este sentido, la adolescencia constituirá el período clave para que se desarrolle en el sujeto una estructura definitiva de la personalidad.

El diagnóstico diferencial de la personalidad analiza los atributos de los sujetos, cuya naturaleza conjunta los hace ser de una determinada manera, si bien parecida a la del resto de sus congéneres, también diferente. La base de las diferencias que existen en su conducta aparente - estilo cognitivo, tipo de relación interpersonal, expresión afectiva y percepción sobre sí mismo - constituye la propia individualidad del sujeto. La mayoría de los constructos que se obtienen provienen de la observación sistemática del comportamiento, como indicador de los procesos y capacidades psicológicos que sostienen una conducta específica del sujeto ("por sus actos los conoceréis", y a veces también por lo que no dicen, lo que dibujan o lo que dejan de dibujar).

Cada persona que acude a una consulta psicológica con unos síntomas determinados presenta una personalidad distinta. Para poder acceder al conocimiento de su especificidad y diferencia necesitaremos utilizar diversos instrumentos diagnósticos, que encuadraremos técnicamente dentro del llamado psicodiagnóstico. En éste, aparte de otros recursos esenciales en las entrevistas clínicas, integraremos también los test proyectivos gráficos como recurso psicodinámico de gran utilidad para poner en evidencia los aspectos profundos de la personalidad de cada sujeto.

El psicodiagnóstico consiste en un proceso relacional de duración limitada que se lleva a cabo entre una persona que acude a consulta y el psicólogo que lo explora. El objetivo es obtener la descripción y la comprensión en profundidad de la personalidad del sujeto. Este procedimiento puede conllevar tanto la práctica de clasificaciones y la utilización de criterios psicológicos y psicopatológicos de investigación como la elaboración de un informe técnico especializado que puede servir para poder transmitir información psicológica sobre un sujeto determinado. Para efectuar un psicodiagnóstico hay disponibles distintos instrumentos como test de personalidad o instrumentales - de inteligencia, visomotor, psicomotriz, etc.-, que se eligen a partir de las entrevistas clínicas iniciales, de exploración. El propio psicólogo, con la observación de la conducta, la transferencia y la contratransferencia, desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la técnica del psicodiagnóstico.

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Sabemos que existen diversas teorías acerca del aparato psíquico, la salud y la enfermedad. En función de la teoría o línea de pensamiento que siga el psicólogo, se construye un concepto específico sobre cada uno de los aspectos básicos del psicodiagnóstico (entrevista, motivo de consulta, utilización de test, etc.), con el objetivo de que todos ellos sean coherentes unos con otros (Celener, 2007 y Veccia, 2002).

Cuando el psicólogo establece un diagnóstico, lo sepa o no, lo hace en función de sus referentes esenciales, de la teoría psicológica a la que él mismo se adhiere o con la que coincide y del proceso de pensamiento necesario para poder interpretar todo el material con el que cuenta en unas condiciones que resulten apropiadas. Los caminos que cada psicólogo se marca para poder diagnosticar adecuadamente suelen depender en buena medida de estos tres aspectos mencionados.

De ahí que, en la práctica psicológica, los diferentes datos obtenidos durante la exploración vayan adquiriendo significación enmarcados en un determinado modelo de pensamiento. Este marco teórico servirá de guía y de referencia durante todo el proceso de recogida y análisis de los datos para el psicodiagnóstico. La forma en que éstos serán enfocados y combinados, al ir extrayendo las distintas inferencias, dependerá del propio estilo cognitivo y emocional de cada psicólogo. La experiencia clínica del psicólogo vendrá a enriquecer la comprensión de lo que pueda resultar saludable o nocivo para el sujeto, dentro de la dialéctica que supone la estructuración psíquica del ser humano como un continuum entre normalidad y patología.

El objetivo de la exploración será poder llegar a establecer unas hipótesis interpretativas de las inferencias, y de este modo extraer los constructos teóricos que permitan formular las pertinentes hipótesis diagnósticas de cada tipo de personalidad. En este sentido, resulta fundamental entender que podemos hacer ciencia no sólo con los hechos aportados directamente a través de la observación de la conducta del sujeto, sino también - cosa que se obvia en muchas ocasiones-, a través de los fenómenos que permanecen ocultos a nuestra percepción. Sobre éstos sólo se pueden hacer inferencias, y no descripciones, como es el caso de lo que surge de la complejidad del inconsciente del sujeto, que exploramos especialmente a través de los gráficos.

Un psicodiagnóstico realizado desde el punto de vista psicodinámico no sólo tiene en cuenta estos aspectos, sino que los integra en todo el conjunto de datos obtenidos en la exploración, y con ello se enriquece el resultado del estudio sobre la compleja personalidad de cada sujeto.

La entrevista clínica es el instrumento psicodiagnóstico que los psicólogos utilizan para establecer el primer contacto con la persona que solicita sus servicios profesionales.

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A través de lo que cuenta el sujeto en ella es posible acercarse no sólo a la vida externa real, que describe con palabras, sino también a su vida in tema; es decir, sus deseos, impulsos, ansiedades y defensas subyacentes, que debido a que están latentes, generalmente quedan muy alejados de su conciencia.

El motivo de consulta se define como lo que empuja al sujeto a acudir al psicólogo para que le ayude de varias maneras (psicológica, judicial, psicopedagógica, laboral, psicoeducativa, etc.). En cada sujeto que acude es importante diferenciar entre los dos siguientes motivos:

1)El motivo manifiesto: es el síntoma de superficie, lo más consciente que preocupa en ese momento al sujeto.

2)El motivo latente: es un elemento esencial del diagnóstico y del pronóstico, pues se trata de lo que subyace en realidad al motivo manifiesto, y resultará crucial para la evolución posterior del sujeto.

Un ejemplo de ello podría ser el de un hombre adulto que acude a consulta por una intensa depresión, al parecer asociada a la muerte de su esposa dos años antes (motivo manifiesto). Si se indaga con una mayor profundidad en la exploración, se puede apreciar que sus síntomas actuales - posiblemente excesivos, intensos y persistentes después del tiempo que ha pasado - parecen estar muy vinculadas a la existencia de otro duelo previo, insuficientemente elaborado, que consistió en la pérdida accidental y traumática de su madre cuando él contaba apenas ocho años de edad (motivo latente). De hecho, ésta se hizo explícita cuando manifestó, gráfica y verbalmente en su historia, un argumento camuflado sobre la muerte traumática de una madre y sus repercusiones en los distintos personajes. Aunque pueda parecer extraño, en nuestra mente no siempre ha de coincidir forzosamente lo cronológico con lo mental.

Otro ejemplo es el de una niña de siete años cuyos padres han llevado a la consulta por presentar dificultades de aprendizaje en la escuela desde hace un tiempo (motivo manifiesto). A medida que ampliamos la información y la comunicación podemos llegar a los posibles celos y el sentimiento de soledad experimentados tras el nacimiento de su hermano pequeño (motivo latente). En el dibujo libre, este último motivo se puso de manifiesto a través de un relato sobre el accidente que sufrió un bebé cuando se cayó del cochecito en el que era paseado por sus padres. Detectar estos motivos latentes nos permitirá enfocar apropiadamente la intervención terapéutica.

Un dato importante a considerar para el diagnóstico es saber quién es la persona que decide acudir a la consulta, si el propio sujeto afectado o alguien de su entorno, pues esto

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nos puede indicar el grado de conexión o insight que tiene el sujeto con el propio conflicto que padece, así como las posibilidades de resolución efectiva que posee frente a éste. Sirva como ejemplo el caso de unos padres que solicitan una entrevista para su hijo, ya adulto. De alguna manera esto nos podría estar indicando una posible delegación de sus propias funciones yoicas en los pa dres, que denota un posible desvalimiento en el joven, y por tanto, requiere un determinado enfoque terapéutico y con unas determinadas perspectivas de futuro.

Como apunta Siquier Ocampo (1984), la entrevista es una técnica diagnóstica, pero no es la única técnica. No obstante, al ser la primera que se lleva a cabo, nos permite establecer la hipótesis inicial de diagnóstico y también de trabajo, en la que planificaremos aplicar otras pruebas que se consideren adecuadas según cada caso individual.

En todo inicio de psicodiagnóstico nos encontraremos con diferentes aspectos a los que hemos de prestar atención:

a)Cómo se presenta el sujeto en el primer contacto con el psicólogo y si esta primera impresión se mantiene posteriormente o, por el contrario, se modifica.

b)Qué es lo que el sujeto verbaliza, cómo y cuándo, y con qué ritmo lo hace. Hay que valorar las características de su lenguaje: la claridad o confusión con que se expresa, el tono de voz, su capacidad de abstracción o concreción, de qué aspectos de su vida elige decide hablar preferentemente, cuáles omite aunque sean esenciales, etc.

e)Qué batería diagnóstica a utilizar es la más adecuada, lo cual implica determinar lo

siguiente: los elementos a emplear, el orden en la administración de los test, el ritmo

o número de entrevistas aproximado que necesitaremos para la administración de los mismos, etc.

d)El establecimiento de un buen rapport o empatía con el sujeto para reducir al mínimo la posibilidad de bloqueo y poder lograr un buen clima favorable a la exploración psicológica.

e)El grado de concordancia que hay entre lo que el sujeto verbaliza y lo que captamos

a través de su lenguaje no verbal o escrito, siempre menos controlado. Es esencial

atender a nuestra propia intuición, asociaciones libres y sentimientos promovidos ante el examinado, como instrumentos válidos de diagnóstico (Siquier Ocampo y G.Arzeno 1984 1993).

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Si el sujeto se encuentra viviendo una situación traumática en el momento de la entrevista, ya sea por una cantidad de angustia añadida que puede desbordarle o por un yo disminuido que no cuenta con mecanismos de defensa indispensables o suficientemente operativos, se debe descartar el proceso exploratorio de diagnóstico habitual. En este caso, hay que propiciar que el sujeto pueda hablar de lo sucedido focalizando el acontecimiento y sus repercusiones con la finalidad de atender a lo prioritario en ese momento, que es su contención psíquica. De no ser así, el sujeto podría reprimir o disociar el acontecimiento en la conciencia, lo que daría lugar a posteriores complicaciones, a que haya repercusiones o se produzcan situaciones traumáticas no elaboradas.

Por otra parte, hemos de tener en cuenta que para el psicólogo diagnosticar resulta siempre una labor que se efectúa en un momento y un contexto determinados o en una circunstancia acotada, al evaluar la singularidad de cada persona. De ahí la importancia de considerar las características específicas que constituyen el entorno más cercano del sujeto, puesto que pueden estar incidiendo en su situación personal global.

Aunque sabemos que, dentro del proceso diagnóstico, la entrevista clínica es imprescindible porque cumple con los objetivos diagnósticos, también es importante señalar que los test instrumentales de personalidad, y especialmente los proyectivos, presentan unas ventajas que los hacen irremplazables e imprescindibles y, por tanto, resultan fundamentales. Con los test proyectivos, estrechamente relacionados con la psicología psicodinámica, podemos realizar una exploración de otros tipos de conducta que no pueden investigarse en la entrevista y que nos pueden revelar aspectos más profundos del sujeto. Esto puede conseguirse a primera vista tras una buena capacidad de verbalización o de seducción, especialmente con la aplicación de los test gráficos. La estandarización de algunos de ellos otorga además una mayor seguridad en los resultados. Los test proyectivos gráficos son, en fin, instrumentos que nos permiten acceder a lo más profundo del funcionamiento del sujeto, pues están inextricablemente conectados con la existencia del inconsciente. En ellos nos centraremos en este libro, con la intención de llegar a establecer un diagnóstico diferencial.

Igual que sucede con los materiales de otros test, la producción gráfica recopilada siempre se abordará relacionándola e integrándola en el contexto del vínculo establecido entre el paciente y el psicólogo. Los componentes de esa especial relación que se produce en la exploración son los que se señalan a continuación:

1)El clima emocional que se crea, las verbalizaciones y reacciones no verbales del sujeto, la resonancia afectiva que surge en el psicólogo, con la transferencia y

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contratransferencia antes mencionadas.

2)El material del protocolo de los distintos test; aspectos de la entrevista clínica que, ampliamente y con mayor detalle, aparecen desarrollados en el libro Los test gráficos en el psicodiagnóstico (Pont, 2012).

Dentro de todo psicodiagnóstico, finalmente se tendrá que valorar si es pertinente proceder a una entrevista de devolución con la persona que ha solicitado el estudio, así como también la posibilidad de efectuar un informe que integre los resultados principales, si se considera conveniente para algún tipo de finalidad o interés, ya sea privado o público, y siempre con el conocimiento del interesado.

La entrevista de devolución permite que el sujeto, siempre que quiera, pueda disponer de una información sobre los resultados obtenidos - o alguna entrevista más, según se crea conveniente en cada caso o se pueda-. La mayoría de expertos en psicodiagnóstico coinciden en la utilidad de realizarla en la fase final del diag nóstico. Esta entrevista, según Ocampo, Etchegoyen y otros, tiene que ser breve, sintética, clara, llevada a cabo de una forma natural y dialogada entre el psicólogo y el sujeto, y debe apuntar especialmente a que este último pueda entender lo más esencial de lo que le ocurre, evitando generalizaciones o excesivos datos que puedan abrumar al sujeto explorado, incrementar su ansiedad o no permitirle asimilar bien la información dada.

El informe escrito se solicita en muchas ocasiones después de finalizar el psicodiagnóstico. Constituye una síntesis acerca del caso singular estudiado en la que el psicólogo tratará de transmitir las conclusiones a las que ha llegado sobre el significado de los síntomas que motivaron la solicitud de la exploración. Puede considerarse como un instrumento de comunicación que refleja el diagnóstico, las conclusiones, el pronóstico y las indicaciones a seguir por el sujeto en cuestión. El informe podrá adoptar diferentes formas y estilos según la persona a la que vaya dirigido - informe clínico, judicial, escolar, psicolaboral, etc.

En un informe es importante que no sólo quede reflejada alguna de las más significativas dificultades del explorado, que puede hacer más comprensible el motivo de consulta o el síntoma susceptible de ser tratado, sino también sus aspectos más saludables o potencialmente positivos y las capacidades a estimular.

Es importante que se pueda pedir a quien solicita un informe el motivo claro de su solicitud, ya que así se obtendrá una orientación sobre cómo realizarlo más adecuadamente. Por ejemplo, en función del ámbito de aplicación del informe se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:

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-En el ámbito laboral, se señalará si las condiciones o el perfil de personalidad que presenta el sujeto se ajustan al puesto de trabajo que se precisa cubrir.

-En el ámbito escolar, se precisarán los aspectos que un maestro o escuela desean saber sobre un niño entre los que afectan a su aprendizaje o relaciones.

-En el ámbito judicial y, según estemos en un caso civil o penal, se incluirán las características de personalidad del sujeto vinculado en una causa judicial que se relacionen con su implicación o responsabilidad en dicha causa. Por ejemplo, si es un niño vinculado a procesos judiciales de familia, habrá que valorar elementos personales o familiares alusivos a la idoneidad de tomar una determinada medida judicial o redactar una sentencia.

-En el ámbito clínico y, como seguramente se trata de compañeros de profesión, se prescribe transmitirles sobre todo las conclusiones psicológicas sobre el estudio realizado para poder orientar mejor su posible tratamiento (aunque generalmente esto se suele hacer verbalmente).

-Si lo solicitan los padres es adecuado un resumen sencillo y claro de lo más significativo que se ha apreciado en el caso; también, en caso de que lo solicite un paciente y se considere pertinente, se buscará que pueda leerlo él mismo en un momento dado.

La interpretación psicodinámica de los test proyectivos gráficos evidencia y describe los aspectos inconscientes del funcionamiento de la personalidad del sujeto. Estos aspectos son apreciados por medio de los indicadores gráficos y de contenido simbólico que el sujeto plasma en sus dibujos. La interpretación es el proceso básico necesario y esencial para obtener un significado del material obtenido. A continuación se pondrá el foco no sólo en la síntesis interpretativa y la integración de todos los datos recopilados - indicadores gráficos, verbales y no verbales, de normalidad o patología, de sufrimiento interno y externo, y de pronóstico-, sino también la elaboración diagnóstica necesaria que se requiere para establecer el diagnóstico diferencial de la personalidad del sujeto explorado.

Todas las ilustraciones gráficas expuestas proceden de mi experiencia profesional a lo largo del tiempo y en distintos ámbitos de ejercicio. Por razones naturales de confidencialidad, he transformado los datos personales, con la intención de no perder por ello su estricta significación técnica, cuyo objetivo primordial es el aprendizaje y la formación en psicodiagnóstico para psicólogos.

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Nota del editor: La maquetación de este libro responde a la intención de respetar íntegramente los ejemplos de test gráficos presentes en sus páginas. No se ha recortado ninguno de los dibujos originales ni se ha modificado el tamaño de las imágenes, respetando el espacio en blanco dejado por sus autores.

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Utilidad de los gráficos para el conocimiento psicológico 35

Utilidad de los gráficos para el conocimiento psicológico

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Funcionamiento psicodinámico del sujeto en los test gráficos 1.1. Aproximación al inconsciente a través de

Funcionamiento psicodinámico del sujeto en los test gráficos

1.1. Aproximación al inconsciente a través de los test gráficos

Morase Ros, una de las fundadoras de la Societat Catalana del Rorschach i Métodes Projectius (SCRIMP), en su ponencia titulada "El test de Rorschach y sus relaciones con la psicología psicodinámica", que inauguró el XVIII Congreso Internacional del Rorschach y Métodos Proyectivos (Barcelona, 2005), señala que fueron Freud y Jung, los cuales se admiraban mutuamente, quienes nos brindaron la posibilidad de acercarnos al inconsciente mediante la asociación libre y la proyección. Apoyada en esa circunstancia histórica, Ros considera que la percepción, la asociación libre, la proyección y el inconsciente quedarían unidos para siempre dentro de la psicología psicodinámica. Esta línea básica de pensamiento es la que consideramos que subyace en el abordaje y la interpretación de los test gráficos.

Los psicólogos han comprobado que los conflictos más profundos y la detección de tendencias psicopatológicas en el ser humano suelen emerger con mayor facilidad y más a menudo en los dibujos proyectivos.

Los test proyectivos gráficos son una técnica rápida de investigación psicológica, basada especialmente en la perspectiva psicodinámica. Esta perspectiva integra al sujeto en un todo consciente, preconsciente e inconsciente, y estimula y favorece la expresión y proyección de aspectos esenciales del Yo del sujeto, sus capacidades, sus defensas y la dinámica de su personalidad. Con un lápiz, una goma y una hoja en blanco, además de la directriz que dé el psicólogo según el tipo de test gráfico que se está realizando - por ejemplo, "dibuje una familia", "dibuje un animal", etc.- las respuestas libres y espontáneas del sujeto, ya sean gráficas, verbales o no verbales, permitirán acercarse a sus elementos inconscientes o a su parte menos controlada, que constituye la base de la estructura de su personalidad.

Los test proyectivos gráficos a nuestro juicio más representativos en nuestro ámbito profesional son los siguientes:

-Test casa-árbol-persona (HTP, por sus siglas en inglés) de Buck; K.Machover

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incluyó luego la segunda persona.

-Test de la familia de Corman, con sus variantes: la familia imaginaria, la familia propia, la familia kinética y la familia prospectiva.

-Test del animal de Levy.

-Test de las dos personas de Bernstein y en interacción.

-Test de la persona bajo la lluvia.

-Test de Bender, adaptación de Hutt.

-Técnica del dibujo libre de Wolff.

-Test de la figura humana de Machover.

-Test de los garabatos.

-Test de las dos figuras de Maganto, para niños.

En el libro Test gráficos en el psicodiagnóstico (Pont, 2012) se alude específicamente a cada uno de ellos a través de la descripción de los elementos de significación esenciales de cada uno y mediante múltiples ejemplos gráficos ilustrativos. Por otra parte, también se presenta un enfoque sobre los distintos tipos de análisis del dibujo, necesarios para su estudio global. Éstos son el análisis gestáltico o impresionista, el análisis expresivo, el análisis formal y el análisis de contenido verbal y simbólico. Además se otorga un gran significado a las asociaciones verbales del sujeto al empezar a dibujar. Se puede acudir por tanto al libro citado para ampliar la información sobre estos asuntos.

No obstante es fundamental tener siempre presente que un gráfico, en sí mismo, no puede tener valor como indicador de salud o de enfermedad alguna si no es en relación con el conjunto de instrumentos diagnósticos del que forma parte. La validación de los gráficos se parecerá al proceso científico de validación de hipótesis, teniendo en cuenta que, para que puedan ser útiles en el diagnóstico diferencial, tendrán que ser complementados con otros test y, si se considera necesario, incluso con test objetivos de la personalidad.

Ávila Espada (Martí, 2002) considera que las críticas que se hacen muchas veces a los test proyectivos -y en especial, a los test gráficos - surgen en gran medida del uso inadecuado de la metodología de investigación. Este autor sostiene que muchos

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especialistas defienden la singularidad de estas técnicas y critica la exigencia psicométrica a partir de los criterios clásicos de validez y fiabilidad, pues que el camino correcto a la hora de validar considerando los instrumentos proyectivos debería ser similar al proceso científico común de validación de hipótesis, y que no se puede pretender, forzosamente, una validación psicométrica del test.

Sabemos que todo método resulta válido cuando puede detectar aquello que pretende investigar. El modelo psicoanalítico de la personalidad fue producto de la interacción entre la observación clínica del sujeto explorado y la elaboración de la teoría, tema que Veccia (2002) ha investigado muy ampliamente. Si en un psicodiagnóstico lo que pretendemos es describir, comprender y explicar la dinámica y estructura de la personalidad del explorado de acuerdo con la psicología psicodinámica, los hechos no serán sólo fruto de la simple observación sino que también estarán determinados por la teoría. Y por lo tanto, para que el método sea válido deberá ser consistente tanto con los hechos observados como con la teoría subyacente en la que pretende apoyarse. Esto a nuestro entender es totalmente aplicable a los test gráficos, y así se ha tratado de plasmar en el abordaje que este libro hace del psicodiagnóstico diferencial con test gráficos.

Desde otro ángulo consideramos que poder contar con el inestimable valor diagnóstico de un instrumento psicodinámico como es la relación entre el propio psicólogo y el sujeto - la cual, como se ha señalado, está incluida y es interpretada también con los test gráficos-, supone una extraordinaria contribución al psicodiagnóstico. La posibilidad de integrar los resultados que se obtienen en la exploración con los dibujos, en un cuadro significativo del examinado, dependerá en gran medida de la comprensión básica de la personalidad de que sea capaz cada psicólogo clínico, ya que ningún instrumento clínico por sí solo podrá llegar a sustituir nunca la riqueza del factor humano.

1.2. Funcionamiento psicodinámico del sujeto en los test gráficos

Por su significado específico, diversos investigadores han sostenido que la constancia en los aspectos gráficos más significativos observables en los dibujos suele corresponderse generalmente con determinadas características psicológicas particulares de un sujeto - entendiéndose por ello que no es necesario que sean todos los elementos observables en los gráficos los que tengan que estar presentes o ser coincidentes, sino sólo la mayor parte de ellos-. Focalizar estos aspectos gráficos más significativos nos permitirá encaminamos hacia una aproximación diagnóstica del sujeto, siempre que se vinculen e integren con determinados aspectos característicos del funcionamiento psicodinámico del sujeto, a saber: la capacidad del yo y sus mecanismos de defensa predominantes, las

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ansiedades básicas subyacentes a los gráficos (que motivaron el origen y el despliegue de las defensas específicas), el tipo de relación de objeto, los impulsos y las fantasías inconscientes. Con esta aproximación diagnóstica se podrá corroborar el cuadro clínico o nosológico insinuado hipotéticamente al inicio de la exploración psicológica del sujeto.

Repetir la realización de dibujos durante el curso de una terapia en los tratamientos psicoterapéuticos, siempre que se considere pertinente, constituye un medio de estimar los efectos reales del tratamiento que se está efectuando. A su vez, es también un medio para ayudar a predecir las áreas previsibles del sujeto que se podrán encarar a medida que fueran apareciendo.

1.2.1. La capacidad del yo

La capacidad del Yo puede definirse como la habilidad de uno mismo para conocer y manejar los propios recursos internos y externos, así como sus situaciones estresantes. De este modo los rasgos de la personalidad y estilos defensivos del sujeto pueden utilizarse para interactuar con el mundo, con varios grados de satisfacción, dependiendo de la capacidad del Yo para aprovechar los procesos internos y el entorno que le rodea (Tamayo y Plumed, 2006). El Yo es el mediador entre la persona y la realidad externa y comprende tanto los procesos psicológicos conscientes como los automáticos inconscientes.

En relación con esto, se suele hablar del Yo de un sujeto cuando se refiere a las distintas capacidades que éste tiene: cognoscitivas, emocionales y ejecutoras (sus acciones). De estas últimas cabe destacar las manifestadas a través de la inteligencia, la calidad de su percepción, la capacidad de análisis y síntesis, el juicio, la lógica, el sentido común, la memoria, la atención, la reflexión, la introspección, la sociabilidad, la creatividad, la fantasía, el examen de la realidad y su contacto con ella, la coordinación psicomotriz, la empatía, la afectividad, el autocontrol y la autorregulación, la barrera protectora contra estímulos internos o externos excesivos con el fin de poder dormir o descansar, etc. Es decir, los recursos personales con los que el sujeto cuenta para poder hacer frente a las distintas situaciones vitales. De la fortaleza del Yo del sujeto dependerá su equilibrio personal básico y su buena contención o manejo de las ansiedades esenciales.

1.2.2. Los mecanismos de defensa

Los mecanismos de defensa yoicos suelen describirse como aquellos recursos más habituales de la persona para manejar su ansiedad, sus temores profundos, sus impulsos

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o sus deseos. Estos mecanismos de defensa no implican en sí mismos nada patológico,

sino que son inherentes al psiquismo y el funcionamiento personal de todo ser humano.

El concepto de defensa de la teoría kleiniana afirma que el sujeto presenta ya al nacer

suficiente Yo para sentir ansiedad, establecer primitivas relaciones con el otro, no sólo en

la realidad concreta sino también en la fantasía, y utilizar mecanismos de equilibrio. Este

concepto ha sido ampliamente desarrollado por Siquier de Ocampo en su libro Las técnicas proyectivas y el proceso psicodiagnóstico de Nueva Visión (1984), así como por Grassano de Piccolo en Defensas en los test gráficos de Nueva Visión (1984).

1.2.3. Las relaciones objetales

Se entiende por relaciones objetales lo que cada uno ha interiorizado de sus primeras experiencias vitales con los demás, a partir de las relaciones experimentadas con los personajes más significativos en la vida del sujeto, ya sean reales - padres, hermanos o sus representantes, etc. - o imaginarias. Es importante tener en cuenta respecto a esto la influencia selectiva que siempre suele tener para todo sujeto la memoria antigua de experiencias infantiles ya vividas sobre la cualidad de la percepción de los hechos en la actualidad.

1.2.4. Los impulsos

De todos es sabido que desde el principio de la vida el ser humano, como bebé, siente impulsos en su relación con el otro. Ejemplos de ello son el enfado, la rabia, el amor, el reconocimiento, el rechazo, etc., hacia la persona o personas de las que práctica y absolutamente depende para su propia supervivencia. Frente a ellos irá desarrollando "la mejor solución" posible para reducir la ansiedad existente en sus vínculos con el otro y preservar de ese modo su propio equilibrio personal.

1.2.5. Las fantasías inconscientes

Grassano de Piccolo señala que, en tanto que procesos dinámicos, las defensas son vividas como fantasías inconscientes sobre el tipo de vinculación que uno mantiene internamente con el otro, lo que supone relación significativa para él, ya sea percibida de forma satisfactoria, idealizada, enfatizada, peyorativa, controlada, dividida, negada o no percibida, entre otras posibilidades. Es por ello que el bebé va generando fantasías inconscientes sobre la bondad del otro, sobre su maldad, su persecución, su amor, etc., y, debido a la ineludible conexión, puede llegarlas a sentir como si realmente fueran propias.

1.2.6. Las ansiedades y sus defensas

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Los test gráficos proporcionan los elementos que permiten detectar los peligros o ansiedades predominantes sentidos o fantaseados por la persona, lo que su Yo pretende evitar por el temor a que le suceda algo negativo si abandona la modalidad defensiva. Ejemplos de ello pueden ser, entre otros, el miedo intenso a enloquecer, a desaparecer, a la propia muerte, a la aniquilación del propio yo, a que otros le hagan daño, a estar dominado en exceso por el otro, a ser abandonado por su ser más querido, a la excesiva intrusión o manipulación de éste, a depender total o exageradamente del ser amado - hasta el punto de quedar anulado y necesitar que el horror sea expulsado y se pase incluso a ser el dominador de la relación.

Por consiguiente, se ha de tener en cuenta que los procesos de defensa que interactúan habitualmente en el ser humano tienen siempre un origen y un desarrollo evolutivo, según las ansiedades básicas que se despiertan, originan, subyacen y predominan en dicho sujeto y que éste trata de dominar. Ésta es la función primordial del Yo, la defensa frente a sus ansiedades, las cuales pueden ser de distinto tipo y procedencia:

-Ante ansiedades primitivas, confusas o psicóticas del sujeto, que surgen en los primeros momentos de la vida del bebé y duran hasta los 3 a 6 meses de edad aproximadamente, se desarrollan según Melanie Klein unas defensas poco elaboradas y primitivas, en las que existe un intenso "temor al aniquilamiento" que repercute en una sensación de desintegración.

-Ante ansiedades persecutorias del sujeto en las que la vivencia del otro supone, en cierta manera, una amenaza o temor a que le haga daño, hay un predominio de defensas esquizoparanoides. Estas defensas tratan de preservar al sujeto frente a la ansiedad amenazante o de peligro experimentada ante los supuestos ataques atribuidos al objeto exterior, el otro.

-Ante ansiedades más evolucionadas en el sujeto, en las que aparece ya la noción del otro como un todo integrado, lo que predomina principalmente es el temor a su pérdida o falta de afecto. Estas defensas son más maduras y evolucionadas por las cualidades más benévolas y benefactoras que tienen para el sujeto las relaciones interpersonales esenciales establecidas.

Los mecanismos defensivos del Yo proporcionan recursos al sujeto sano: autocontrol, estabilidad y equilibrio en su vida. Existe un amplio abanico de defensas - de mayor a menor intensidad y con distintas cualidades madurativas - sanas o patológicas, según sirvan para contener ansiedades de fondo neuróticas o psicóticas.

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Cada persona suele utilizar de forma habitual un determinado espectro defensivo de su preferencia, aunque en todo ser humano suele movilizarse el despliegue de ciertas defensas más regresivas evolutivamente en determinados momentos de la vida, que pueden resultar cruciales.

El carácter normal o patológico de las defensas siempre dependerá del estilo con que se usan y de la adecuación o no con el momento evolutivo real en el que está el sujeto. Bergeret (1996) afirma que se consideraría patológico si las defensas se volvieran ineficaces, excesivamente rígidas o mal adaptadas a la realidad interna y externa del sujeto; o bien se repitiera siempre un mismo esquema defensivo, que provocaría que el funcionamiento mental se viese frenado en su flexibilidad, armonía y adaptación a una situación temporal difícil. De todas formas, y en definitiva, lo importante, más que clasificar las defensas del sujeto, es preguntarnos cuál es la combinatoria preferente de las defensas que el sujeto utiliza; es decir, la función sintética del Yo.

Para diagnosticar las defensas, Siquier de Ocampo sostiene que hay que comprender el proceso dinámico de vinculación del que forman parte, teniendo en cuenta fundamentalmente aspectos como los señalados a continuación:

-El interés que tiene el sujeto para usarlas.

-Cómo es el Yo de este sujeto.

-El objetivo principal que esgrime para su utilización.

-El grado de rigidez.

-El grado de efectividad del tipo de defensas utilizadas; si le sirven o no.

-La intensidad de estas defensas.

-Su calidad.

-El nivel evolutivo al que corresponden; si son maduras o arcaicas.

-Las características que presentan; su plasticidad o rigidez, por ejemplo.

Klein señala que en una evolución humana más o menos normal o saludable predominan las pulsiones o intenciones amorosas sobre las destructivas; gracias a estas pulsiones amorosas, se ha producido progresivamente la introyección preferente del objeto bueno y la identificación del sujeto con éste. El mayor peso que adopta la

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existencia positiva de factores externos en el entorno contribuye también a fortalecer la confianza en el objeto y, por tanto, proporciona la posibilidad de amar.

A partir

de

esto,

se

diferencia

entre

los

mecanismos

evolucionados y los inmaduros e involucionados.

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defensivos

maduros

y

Los mecanismos de defensa maduros son dispositivos saludables que favorecen la integración del yo y

Los mecanismos de defensa maduros son dispositivos saludables que favorecen la integración del yo y los procesos de síntesis entre los sentimientos de amor y de odio hacia una misma persona, tanto en las personalidades normales como en las neuróticas. En este último caso, la ansiedad que predominará en el sujeto será la de tipo depresivo, propia de cuadros neuróticos o básicamente sanos cuando surge el temor a perder el objeto amado debido a la fantasía de que se ha podido dañarlo. A partir de ahí, podrá surgir como defensa predominante la culpa por tener esta fantasía y el consecuente deseo de reparar el objeto.

Ello llevará al sujeto hacia un mayor desarrollo y despliegue de unos mecanismos defensivos considerados como más representativos de lo saludable; es el caso de la represión, la inhibición, el desplazamiento, las formaciones reactivas, los mecanismos maníacos y obsesivos, de menor intensidad, y la sublimación y reparación de los impulsos. Son mecanismos defensivos que, dependiendo siempre de su intensidad - que es la que define el estado de salud o enfermedad-, suelen ser habituales y permiten definir las personalidades esenciales estructuradas en el campo de las neurosis o aquellas en las que el problema no las afecta de manera global.

Aunque se inicie la exposición con las defensas consideradas sanas y evolucionadas y se siga con las defensas de mayor grado patológico, esta separación obedece tan sólo a una voluntad de claridad expositiva, pues se ha de tener en cuenta que las distintas defensas pueden aparecer de forma conjunta o coincidente en todas las personalidades. Será el predominio de unas u otras, su rigidez, intensidad, flexibilidad, complejidad o cronicidad, como antes apuntábamos, lo que realmente será significativo para el diagnóstico diferencial de personalidades saludables o patológicas.

A continuación se expondrán algunos ejemplos de los mecanismos de defensa considerados más maduros y evolucionados en los gráficos, característicos de una personalidad sana o neurótica, aunque en algunas de las ilustraciones la exageración de los mismos se vincule a un estado patológico.

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2.1. Represión

La represión es la piedra angular de todos los mecanismos de defensa saludables. Actúa como defensa principal adaptativa y organizadora del aparato psíquico del sujeto porque implica:

-No permitir el acceso a la conciencia de fantasías consideradas contraproducentes para la consciencia del sujeto, desplazando algunas de ellas hacia lo inconsciente.

-Establecer

barreras

contraproducentes.

contra

la

aparición

o

reaparición

de

las

fantasías

-Organizar el psiquismo acorde con el principio de realidad.

-Establecer una diferenciación entre lo consciente y lo inconsciente, interponiendo el sistema preconsciente y las censuras.

-Defenderse frente a las pulsiones más instintivas, y contribuir a que se modifique la dirección de las mismas.

Sin embargo, mantener la represión intensa y constantemente puede también suponer un desgaste continuo de energía psicológica que podría llegar a empobrecer el Yo y sus relaciones.

La represión, como heredera del mecanismo precoz y más básico de la disociación - el cual pone orden y plasticidad entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo más arcaico y maduro del sujeto-, se suele observar en las ilustraciones a través de rasgos como los siguientes:

-Dibujos claros y bien delimitados, que implican una correcta distinción entre áreas representativas del pensamiento, de las emociones y de los actos. Pueden resultar algo escuetos, sobrios y especialmente pobres o vacíos si el grado de rigidez y control de la defensa es intenso.

-Figuras completas o armoniosas, no sexuadas, a veces muy vestidas o tapadas.

-Cortes marcados en la cintura, en el tronco o en la zona genital.

-Cierta dureza en la expresión.

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Figura 2.1. Dibujo de una figura humana realizado por una mujer adulta de cincuenta y

Figura 2.1. Dibujo de una figura humana realizado por una mujer adulta de cincuenta y siete años, en el ámbito de la neurosis. Los mecanismos represivos aparecen a través de la figura algo maníaca, muy vestida y arreglada, lo que denota que da importancia a lo convencional, pero también algo rígida. Por otra parte, aunque muy abierta a la comunicación - brazos abiertos - también aparece muy controladora y vigilante, a través del énfasis en los ojos y las rayas de la falda - lo que denota cierta represión de la sexualidad - así como en la boca cerrada.

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Figura 2.2. Dibujo de un adolescente. Más allá de una Gestalt, aparentemente conservada, se aprecia

Figura 2.2. Dibujo de un adolescente. Más allá de una Gestalt, aparentemente conservada, se aprecia cierto fallo reflejado en el desajuste entre el interior y el exterior del cuerpo, por medio de la línea que aparece discontinua en la parte de los brazos.

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Figura 2.3. Figura humana de una mujer adulta neurótica, en la que más allá de

Figura 2.3. Figura humana de una mujer adulta neurótica, en la que más allá de algunos indicadores obsesivos de control y dependencia - como son el sombreado en la cabeza y la barba, los pequeños botones marcados y el cinturón, así como la mirada del hombre dirigida hacia la zona izquierda - presenta una Gestalt esencialmente conservada gracias, entre otros mecanismos, a la represión.

2.2. Formación reactiva

La formación reactiva es el mecanismo defensivo que, a través del ensalzamiento del objeto amado o de sus representantes, de sus cualidades o los aspectos relacionados con él, trata de camuflar o enmascarar los impulsos más agresivos o instintivos que pudieran amenazarle o forzarle a que dañe a otros. Se detecta en los dibujos que intentan demostrar o enfatizar sobre todo los aspectos bondadosos, ordenados, meticulosos, amables y limpios. De este modo se pretende gustar y caer bien, con el fin de ocultar o mantener lejos los rasgos propios más agresivos o explosivos presentes en el propio sujeto.

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Figura 2.4. Dibujo libre de una niña sana de siete años. Aparece conservada la Gestalt

Figura 2.4. Dibujo libre de una niña sana de siete años. Aparece conservada la Gestalt y en el original los colores estaban bien atribuidos, lo que produce una sensación de comunicación, equilibrio y riqueza yoica, más allá de los ojos cerrados y la posición autocentrada, con los brazos dirigidos hacia el propio cuerpo.

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Figura 2.5. Fracaso en los intentos de formación reactiva al servicio de la femineidad en

Figura 2.5. Fracaso en los intentos de formación reactiva al servicio de la femineidad en una joven adulta, víctima de abuso sexual. El énfasis en el ropaje de la falda, flores que presentan transparencia y bolso coinciden con indicadores, a su vez, de apariencia poco femenina, como son el nombre masculino atribuido, el sombrero sobre la cara de perfil, enfatizada, y el cinturón y las botas, entre otros.

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Figura 2.6. Intentos de formación reactiva en un adolescente problemático. Más allá del sol, los

Figura 2.6. Intentos de formación reactiva en un adolescente problemático. Más allá del sol, los pájaros, los frutos y las "flores", señalados por él, la magnitud del tronco que penetra dentro de la copa del árbol, entre otros aspectos, expresa los importantes desajustes en su conducta.

2.3. Sublimación y reparación

La sublimación y la reparación son mecanismos defensivos sanos, que suelen destacar por un trato respetuoso, de cura y creatividad, hacia el otro. Por otra parte, a este otro se le suele tratar de compensar por posibles actitudes o acciones cometidas susceptibles de resultar negativas para él. En los gráficos estos mecanismos se aprecian por medio de la armonía en los dibujos, completos y bien cuidados, y por la riqueza simbólica de sus

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contenidos comunicativos, tanto formales como verbales.

contenidos comunicativos, tanto formales como verbales. Figura 2.7. Dibujo de una adolescente sana. Véanse comentarios

Figura 2.7. Dibujo de una adolescente sana. Véanse comentarios sobre el dibujo de la familia kinética en el capítulo 7 del libro Test gráficos en el psicodiagnóstico (Pont,

2012).

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Figura 2.8. Dibujo de animal realizado por un adulto sano y con abundantes recursos yoicos

Figura 2.8. Dibujo de animal realizado por un adulto sano y con abundantes recursos yoicos globales, aunque con ciertos aspectos algo depresivos y anclados en el pasado. Destacan, entre otros elementos, el sombreado de las patas, muy pequeñas, la mirada triste y la mancha en la frente, que parecen apuntar a la necesidad de reforzar la propia seguridad.

2.4. Defensas maníacas

Las defensas maníacas tratan de evitar el dolor que producen los sentimientos depresivos existentes en el sujeto por medio de manifestaciones triunfantes y alegres que implican una evasión y negación de aquéllos. En las ilustraciones se aprecia sensación de grandiosidad, éxito, riqueza y profusión de elementos gráficos, incluso de exaltación o euforia, lo cual parece estar al servicio de un alejamiento de los sentimientos depresivos subyacentes en el sujeto. Son frecuentes, por ello, los dibujos de fiestas, el excesivo movimiento en las figuras humanas, los payasos, las sonrisas estereotipadas y la abundancia de flores o elementos decorativos.

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Figura 2.9. Intentos fracasados de dibujo maníaco en una niña de 8 años. La profusión

Figura 2.9. Intentos fracasados de dibujo maníaco en una niña de 8 años. La profusión de joyas, estampados y detalles en el vestido y los zapatos parece distraer de algunos sentimientos subyacentes de escasa valoración personal y decaimiento interior. La figura es imponente, pero está torcida y cayéndose y, por otra parte, su firma en la base parece tratar de apuntalar su identidad.

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Figura 2.10. Dibujo de una persona bajo la lluvia realizado por un joven maníaco, omnipotente

Figura 2.10. Dibujo de una persona bajo la lluvia realizado por un joven maníaco, omnipotente y negador del conflicto previamente a su descompensación psicótica (véase la existencia de indicadores gráficos contradictorios).

2.5. Desplazamiento

El desplazamiento es un mecanismo de defensa que permite camuflar los sentimientos verdaderos respecto al objeto o sus representantes - cuya divulgación resultaría inaceptable al sujeto - para ubicarlos en un punto más alejado de la conciencia y así permitir, de algún modo, su salida y expresión sin conflicto. En las ilustraciones aparece cuando las emociones se trasladan hacia objetos o zonas parciales del dibujo, como el cuerpo, otros personajes, animales, etc., más que situarse en las personas. Esto incluye la posibilidad de que impulsos como la agresividad se puedan descargar. Ejemplo de ello es cuando, en lugar de ubicar el objeto en el espacio superior, se desplaza a un lugar inferior; o cuando se sitúa en la esfera familiar, en vez de en el ámbito laboral o en otros

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donde se encuentra realmente el conflicto. También se ve en la necesidad de añadir al dibujo nuevos objetos u otras figuras, poner un fondo muy decorado o mostrar preocupación especial por determinadas zonas.

o mostrar preocupación especial por determinadas zonas. Figura 2.11. Deseos de crecer rápido en una niña

Figura 2.11. Deseos de crecer rápido en una niña de seis años. Aparece el desplazamiento simbólico a través del tamaño, las mangas-manos y los complementos de persona adulta.

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Figura 2.12. Dibujo de un chico adolescente, que traduce en él sus dificultades para asumir

Figura 2.12. Dibujo de un chico adolescente, que traduce en él sus dificultades para asumir su propia autonomía. Ubicado en la zona inferior, expresando lo concreto y depresivo. El desplazamiento se aprecia en el especial refuerzo de las piernas, el énfasis en los puños de las manos, los ojos vacíos y la falta de un encaje adecuado de la gorra en la cabeza.

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Figura 2.13. Desplazamiento de los anhelos regresivos de recibir atención y mimos en una niña

Figura 2.13. Desplazamiento de los anhelos regresivos de recibir atención y mimos en una niña de siete años. Destaca en un primer plano y en la zona izquierda inferior la ubicación del cochecito que lleva al bebé, que parece atraer enfáticamente la atención de todos los personajes, tanto gráficamente como en la historia verbal.

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Figura 2.14. Mecanismo defensivo de desplazamiento de cariz más grave e indicador de psicopatología en

Figura 2.14. Mecanismo defensivo de desplazamiento de cariz más grave e indicador de psicopatología en un joven con graves problemas en su crecimiento e independencia. Destaca el intenso refuerzo de la pata - indicador de trabas en su autonomía - la falta de cuello, la ruptura del trazo en el cuerpo y la inadecuación lógico-formal en la cara antropomórfica del animal. Véase la ampliación del caso en la parte final de este libro.

2.6. Defensas obsesivas y de control

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Las defensas obsesivas y de control son generalmente adaptativas cuando sirven para que el sujeto se ajuste adecuadamente a la realidad y preserve su relación con los demás. De esta forma se pueden mantener los impulsos suficientemente bien contenidos y buenos límites en el Yo. Sin embargo, cuando estas defensas obedecen al control omnipotente, resultan patológicas, dado que subyacen aspectos psicóticos intensos que deben controlarse con fuerza e, inevitablemente, afectan a un funcionamiento yoico sobrecontrolado. El resultado de estas defensas se aprecia en los test gráficos a través de dibujos estereotipados, excesivamente rígidos y con mecanismos exagerados de estatismo, anulación y aislamiento, con el fin de contener situaciones de desintegración personal, confusión e indiferencia. Es entonces cuando el orden se transforma en meticulosidad exagerada y ritualismo inmóvil, y cuanto más nos acercamos a situaciones psicóticas, mayor es el predominio de dibujos rígidos y vacíos, impersonales y desvitalizados, característicos de la despersonalización.

desvitalizados, característicos de la despersonalización. Figura 2.15. Mecanismos obsesivos y de intenso control

Figura 2.15. Mecanismos obsesivos y de intenso control racional en un adolescente con dificultades en las relaciones interpersonales y el autocontrol, especialmente frente a los impulsos de ámbito sexual. Obsérvese el excesivo refuerzo de las zonas de comunicación - casa y chimenea - donde la presencia de vallas en el camino - una a cada lado - señala la dirección hacia la zona inferior o mundo del placer, pero en contradicción o lucha interna con el temor a la irrupción de lo más instintivo. Son indicadores gráficos de ello el coche dentro del garaje, con las connotaciones sexuales que eso implica, así como una

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mayor desorganización y menor dominio de la Gestalt en la zona derecha, que simboliza el futuro y su temor hacia él.

zona derecha, que simboliza el futuro y su temor hacia él. Figura 2.16. Dibujo de una

Figura 2.16. Dibujo de una casa perteneciente a una joven, extremadamente protegida - de forma rígida y obsesiva - frente a las amenazas intimidatorias del mundo externo que pueden hacer peligrar su integridad psíquica. Véase el énfasis en las aperturas y el tejado.

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Figura 2.17. Dibujo rígido, oposicionista y obsesivo de una púber. Véase el excesivo control en

Figura 2.17. Dibujo rígido, oposicionista y obsesivo de una púber. Véase el excesivo control en el tejado y el garaje -que no impide que se aprecien desajustes en el trazo-, la ubicación inapropiada del balcón, la presencia de cortinas y algunos elementos de tinte paranoides en la redonda ventana del tejado y el timbre, así como el giro sistemático de todas las hojas al dibujar para ponerlas apaisadas.

2.7. Inhibición

La defensa de inhibición surge cuando el sujeto trata de limitar o restringir una función del Yo que potencialmente podría provocarle ansiedades paranoides o depresivas, lo que arroja como resultado cierto empobrecimiento y lentitud de su funcionamiento global, especialmente en terrenos como la percepción, el ritmo de las asociaciones, la motricidad, y otras capacidades. Aunque inhibir una capacidad provoque sufrimiento e impotencia, a su vez también protege al Yo de otros temores subyacentes más primarios, como poder dañar al otro o perderlo. Sin embargo la inhibición acaba introyectándose, en ocasiones, a través de la noción interna de objetos muertos, accidentados, maltratados o dañados. En los gráficos se manifiesta en figuras pequeñas, trazos débiles o amputaciones de zonas corporales conflictivas según el tipo de inhibición presente (intelectual, sexual, agresiva, etc.).

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Figura 2.18. Dibujo de una mujer adulta neurótica, que refleja dificultades en su crecimiento precisamente

Figura 2.18. Dibujo de una mujer adulta neurótica, que refleja dificultades en su crecimiento precisamente cuando tiene que hacer frente a un momento de cambio en su vida, ante el que no se encuentra suficientemente preparada. Esto se aprecia a través de la niña dibujada y de la historia verbal, con características duales y algo involutiva, a causa de intensas ansiedades de separación. Habla de una niña perdida, a la que su mamá finalmente encuentra. Destaca la inhibición de los impulsos agresivos, aunque propios de todo crecimiento, a través de las manos enguantadas, junto a elementos de regresión y problemas en su capacidad para pensar adecuadamente, mostrados mediante las transparencias en el pelo. Véase la ampliación del caso en la parte final del libro

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Figura 2.19. Dibujo de una mujer adulta. La proliferación de rasgos impulsivos poco contenidos, a

Figura 2.19. Dibujo de una mujer adulta. La proliferación de rasgos impulsivos poco contenidos, a través del tamaño global de la figura, los límites poco precisos entre pierna y pie, el trazo irregular en las manos, piernas y brazos, el acoplamiento pelo-vestido, el tamaño y dirección de las piernas, la línea bosquejo en la parte inferior del vestido, etc., parecen ser suavizados con sus esfuerzos globales por mantener inhibida la agresividad a través del pelo y las manos tipo guantes.

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Figura 2.20. Figura alargada en una mujer adulta neurótica. El alargamiento del cuerpo, tipo tubo,

Figura 2.20. Figura alargada en una mujer adulta neurótica. El alargamiento del cuerpo, tipo tubo, es una característica esquizoide. En esta figura destaca la falta de diferenciación cuerpo-ropa, entre otros elementos, que alude a una importante falta de discriminación personal adecuada -entre dentro y fuera, entre ella y los demás - en una mujer por otra parte con abundantes recursos personales.

2.8. Intelectualización

La defensa de intelectualización tiende a desplazar hacia la racionalidad las emociones difíciles de contener o procesar, para así poderlas evitar o amortiguar. En las ilustraciones se aprecia una intención de desviar la energía desde las emociones hacia el intelecto, enfatizando los órganos o áreas representativos del raciocinio. Ejemplos de ello son el hincapié en cabezas, techos, copas de árbol grandes; dibujar sólo cabezas; una copa que abarca casi todo el árbol o que desciende o se prolonga lateralmente por el tronco.

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Figura 2.21. Dibujo del árbol de una mujer maníaco-depresiva, con un funcionamiento intenso del mecanismo

Figura 2.21. Dibujo del árbol de una mujer maníaco-depresiva, con un funcionamiento intenso del mecanismo de intelectualización. Véase la necesidad de reforzar el tronco - que, por otra parte, aparece algo dañado con rayas y marcas grabadas-, para así poder sustentar la ingente copa, representativa de una excesiva sobrecarga mental, preocupaciones y ansiedad.

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Figura 2.22. Fracaso del mecanismo de intelectualización en un hombre impulsivo. Obsérvese la cabeza abierta,

Figura 2.22. Fracaso del mecanismo de intelectualización en un hombre impulsivo. Obsérvese la cabeza abierta, el tipo de trazo y el mayor refuerzo en las gafas y las solapas del traje, con ausencia prácticamente de cuello, de una figura muy centrada en sí misma y con los brazos dirigidos hacia el cuerpo. Por otra parte, destaca la zona derecha de la hoja, representativa del futuro, con palabras y escritos que él define como proyectos propios concretos para el futuro. Sus actuales limitaciones personales y dificultades para poder pensar y actuar adecuadamente inciden en que tenga que desplazar sus aspiraciones lejos (omnipotencia). Deben tenerse en cuenta también los garabatos de la zona superior, así como el óvalo que dibuja en la zona inferior derecha, a los que el sujeto no sabe atribuir ningún significado - "me ha salido así"-, posiblemente fruto de la presencia de aspectos impulsivos, disociados y muy desconectados de sí mismo.

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Figura 2.23. Dibujo de una joven que manifiesta un predominio del uso de la racionalización

Figura 2.23. Dibujo de una joven que manifiesta un predominio del uso de la racionalización intelectual, a través del énfasis en la cabeza del caballo, sobre los impulsos sexuales, frente a los que parece sentirse con escaso autocontrol yoico -muy reprimidos y disociados-, que se ilustran por medio del cuerpo del caballo oculto tras la valla,.

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A continuación expondremos algunos ejemplos de mecanismos de defensa menos evolucionados, primitivos e inmaduros, muchas

A continuación expondremos algunos ejemplos de mecanismos de defensa menos evolucionados, primitivos e inmaduros, muchas veces considerados como patológicos.

Contrariamente a los mecanismos más maduros, llamados asimismo depresivos, y muchas veces también coexistiendo con ellos en el sujeto, existen otros mecanismos defensivos denominados esquizoides. Estos mecanismos, que esencialmente están al servicio de lograr la propia supervivencia, resultan muy inmaduros, primarios y arcaicos, al surgir de un momento vital muy precoz, cuando el bebé apenas no tiene en cuenta al otro. El bebé sólo puede apreciar aspectos parciales, fragmentados y poco integrados de la persona que cuida de él, por ejemplo la madre, que sólo puede ser vista ahora como pecho, ahora como ojos, o cara, o manos, o brazos que le sostienen. A veces es un objeto totalmente bueno y en otros momentos totalmente malo, pero no hay una visión global e integrada de la madre.

Los mecanismos de defensa esquizoides propios de esta posición son los siguientes:

Identificación proyectiva masiva, por el que se pierde la distancia con el otro.

-Escisión, por el que se separa, drásticamente, insatisfactorio de lo satisfactorio o bueno.

lo que

se

siente como malo o

-Evitación, por el que uno se evade de lo que teme.

-Idealización primaria, por el que se tiende a embellecer al otro, al que se ve grandioso.

-Anulación, por el que se trata de hacer desaparecer lo que uno teme.

-Fragmentación o splitting, por el que se trocea y desmenuza la realidad dolorosa.

-Control omnipotente, por el que se trata de controlar totalmente al otro y sus

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acciones, como forma de mantenerle a distancia y así evitar su influencia, sentida como perturbadora o negativa.

-Proyección, por el que se expulsa al exterior lo que uno rechaza o no puede tolerar de sí mismo.

-Regresión, por el que uno refuerza modelos de actuación más involucionados, propios del pasado, por las dificultades para hacer frente al presente.

-Negación, por el que no se ve lo que uno siente que le puede hacer daño.

-Aislamiento, por el que uno tiende a evitar todo contacto con las emociones sentidas como perturbadoras enquistándolas.

-Somatización, por el que se traslada al cuerpo por medio de la enfermedad, lo que uno no puede pensar ni elaborar con la mente.

La presencia de estos últimos mecanismos defensivos se suele apreciar, generalmente de manera intensa, en personalidades que presentan una deficiente estructuración de la personalidad. Entre ellas, sujetos con enfermedades mentales como psicosis o esquizofrenias, trastornos esquizoides, borderline graves, psicopatías, etc. Aunque también estos mecanismos coexisten, con menor intensidad o disminuidos, en personalidades sanas.

3.1. Identificación proyectiva

La identificación proyectiva es un mecanismo de defensa en el que predomina una

fantasía humana de carácter omnipotente mediante la que se fuerza en la mente del otro

o en la propia la entrada de contenidos mentales con el fin de que se identifiquen con

aquello que se ha proyectado. La identificación proyectiva puede actuar, por una parte, como elemento de comunicación que permite la empatía con los sentimientos del otro, y por otra parte, como elemento de evacuación o de proyección del propio malestar. Cuando esta identificación proyectiva es excesiva o funciona masivamente - como proceso muy primitivo e inconsciente de excesiva identificación o fusión con el otro-, puede tener como consecuencia la desorganización del Yo y del objeto, así como vivencias de vaciamiento y despersonalización. El sujeto se adhiere al otro, como si fuera una prolongación de sí mismo.

En los test gráficos se aprecia el mecanismo defensivo de la identificación proyectiva

a través del fracaso en la organización de la Gestalt y el ataque a las funciones de

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adaptación a la realidad. Se detectan fallos en la perspectiva, en las nociones delante- detrás o de frente-de perfil, en el tamaño adecuado, en la interrelación de las partes entre sí, en los límites vagos del dibujo, con zonas abiertas o vacios en el interior del cuerpo o extrañas aperturas en las cabezas. Todos ellos son indicadores representativos de la imposibilidad de contener las emociones. También puede apreciarse excesiva rigidez, por el predominio del control obsesivo ante la global desorganización personal que existe. En el ámbito verbal, este mecanismo se manifiesta en la dificultad de poner nombre e identificar claramente al personaje u objeto dibujado, así como en la imposibilidad de construir una historia, pues aparece un intenso bloqueo e inhibición por el vaciamiento proyectivo.

intenso bloqueo e inhibición por el vaciamiento proyectivo. Figura 3.1. Dibujo del árbol en un niño

Figura 3.1. Dibujo del árbol en un niño con núcleos psicóticos. Ante la consigna de dibujar un árbol, el niño persiste dibujando muchos árboles. La perseverancia de un mismo objeto en el dibujo muestra cómo el exceso de identificación proyectiva anula la capacidad de diferenciación entre los objetos, y el niño no se puede desprender del primer estímulo, el árbol.

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Figura 3.2. En el dibujo libre de un adulto esquizofrénico, éste dibuja copiando - miméticamente

Figura 3.2. En el dibujo libre de un adulto esquizofrénico, éste dibuja copiando - miméticamente - a la psicóloga que tiene enfrente. A través de la macroforma gigante que ocupa toda la hoja, se manifiesta la exacerbación de la acción, en este sujeto, del aparato motor como medio expulsivo-expansivo de control del otro y la identificación proyectiva masiva. Por otra parte la verbalización intrusiva y con falta de límites en la vida de la profesional pone de manifiesto su imposibilidad para poder establecer una distancia óptima y ajustada con el otro.

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Figura 3.3. Presencia de mecanismos de omnipotencia, escisión e identificación proyectiva masiva, en un adulto

Figura 3.3. Presencia de mecanismos de omnipotencia, escisión e identificación proyectiva masiva, en un adulto con graves problemas para avanzar en su vida. Véase el dibujo macrofonna de una cara de perfil, evasiva y situada en la zona superior derecha. La mirada orientada a la izquierda y en blanco es significativa del rechazo y persecución que siente respecto a sus experiencias del pasado. Su ubicación, de espaldas a la zona derecha, traduce su indisposición al futuro. El énfasis en el ojo y la oreja implican rasgos paranoides. La falta de contención en el área de la cabezapensamiento, al lindar con el límite superior de la hoja de papel nos corrobora, por otra parte, que el mundo externo es el que tiene que actuar como muro de contención personal para este sujeto.

3.2. Escisión

La escisión es el tipo de mecanismo defensivo primitivo por el que el ser humano trata de poner orden en su situación de caos interno y así establecer diferencias entre las situaciones placenteras y las no placenteras. Se llama mecanismo de escisión o de división interna porque con él el sujeto divide al otro-objeto en un Yo bueno, que ama, y en otro Yo malo, que odia, no pudiendo ver a la otra persona como un individuo total e integrado, con aspectos buenos y aspectos malos. Inevitablemente, el sujeto también se

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divide a sí mismo, lo que repercute - de recurrir a este mecanismo intensamente y en el tiempo - la adquisición de una visión muy parcial, tanto de sí mismo como de los demás.

De todas formas, y a lo largo de la evolución, esto no impide que, a su vez y paralelamente, el sujeto pueda desarrollar asimismo de forma paulatina el mecanismo defensivo de la introyección. Con él, el sujeto va captando e incorporando a su interior cosas positivas del otro y puede aprender, lo cual le permite sentir y proyectar sentimientos de amor hacia los demás, hecho que fortalece progresivamente la noción de bondad dentro de uno mismo. Como sucede en los otros mecanismos de defensa, la intensidad de la escisión tiene grados, según el carácter normal o patológico del sujeto.

En los test gráficos esto se muestra específicamente a través de fracturas, cortes o divisiones drásticas que aparecen en los dibujos o en partes de éstos.

que aparecen en los dibujos o en partes de éstos. Figura 3.4. Dibujo de un joven

Figura 3.4. Dibujo de un joven drogodependiente, que pasó casi toda su vida encarcelado por su actividad delictiva y que protagonizaba episodios psicóticos cada vez que estaba en libertad. Véanse las deficiencias en la estructuración de la base del árbol, a través de los múltiples intentos fracasados de escisiones, en el nacimiento del árbol.

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Figura 3.5. La división de la base del árbol, abierta a su vez, proyecta la

Figura 3.5. La división de la base del árbol, abierta a su vez, proyecta la profunda escisión existente en la personalidad de este adulto consumidor de drogas y delincuente, que parece haberse constituido de forma psicopática para poder sobrevivir, sin descompensarse psíquicamente o derivando en una posible enfermedad mental.

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Figura 3.6. En este dibujo, escindido, de la figura humana de este adolescente con problemas

Figura 3.6. En este dibujo, escindido, de la figura humana de este adolescente con problemas graves de conducta y predisposición psicopática, se expresa todo un deseo de impactar al otro, de asustarle y amedrentarle con esta calavera siniestra, que no deja indiferente a nadie. Por otra parte, la verbalización del relato también muestra esa intencionalidad de dejar al otro paralizado y así poder dominarlo, pues también trata sobre fantasías de ataque y muerte.

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Figura 3.7. Dibujo de la primera persona en el HTP de un joven gay con

Figura 3.7. Dibujo de la primera persona en el HTP de un joven gay con problemas de adicción. Véase la disociación por medio de la exclusión del cuerpo y el énfasis, en la cabeza, de los ojos, pestañas y pendiente, la boca cerrada y el collar, así como el asterisco, extraño, aislado y sin sentido. Hammer y otros investigadores señalan que los homosexuales forman parte del grupo de sujetos que no pueden completar la figura humana entera, a causa de problemas de identificación con su propio sexo.

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Figura 3.8. Disociación marcada en el dibujo del animal de una niña de siete años,

Figura 3.8. Disociación marcada en el dibujo del animal de una niña de siete años, con problemas aunque dentro de la normalidad.

3.3. Evitación

La evitación es un mecanismo defensivo que está al servicio del sujeto para poder protegerse de una proximidad demasiado íntima del otro, que le provoca angustia. Por ello aparece a través de un distanciamiento que impide el contacto directo con las personas reales a las que van dirigidas las pulsiones del sujeto. En los test gráficos se manifiesta especialmente con figuras esquemáticas y evasivas, de perfil, alejadas, introduciendo figuras u objetos barrera, con inmovilidad, dibujando al personaje temido al final, en segundo plano o por debajo, con distancia entre los personajes, etc. Esto se aprecia especialmente en el test de la familia.

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Figura 3.9. Dibujo evasivo e impersonal de la familia de un joven con trastornos de

Figura 3.9. Dibujo evasivo e impersonal de la familia de un joven con trastornos de carácter. Véase la ubicación en la zona de la regresión y la fantasía, con énfasis en el cuerpo y acompañamiento carencial del perro, entre otros.

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Figura 3.10. Dibujo muy evasivo y negador de un joven, que puede apreciarse por el

Figura 3.10. Dibujo muy evasivo y negador de un joven, que puede apreciarse por el esquematismo en las figuras humanas, situadas en la zona de la fantasía. Véase cómo la mayoría de las figuras están con los ojos cerrados.

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Figura 3.11. Dibujo de un delincuente, evasivo, disociado y con rasgos paranoides, que presentaba graves

Figura 3.11. Dibujo de un delincuente, evasivo, disociado y con rasgos paranoides, que presentaba graves problemas para afrontar su vida a causa de las continuas huidas y acciones impulsivas perturbadoras de su realidad cotidiana. Véase el dibujo de perfil, que sólo muestra la cabeza, y con las orejas, los ojos y la nariz especialmente acentuados.

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Figura 3.12. Dibujo evasivo de una figura de perfil realizado por un joven atracador violento

Figura 3.12. Dibujo evasivo de una figura de perfil realizado por un joven atracador violento con problemas de drogadicción. Situado en la zona de la fantasía, pueden verse elementos de dependencia primaria, como los botones y bolsillos, e indicadores paranoides, como el ojo-punto y la oreja grande, así como la no distinción entre ropa y cuerpo y la identificación proyectiva en la zona genital abierta (indicador de problemas sexuales), las manos tipo pincho, los pies y los brazos.

3.4. Idealización

La idealización como mecanismo de defensa tiende a exagerar la bondad del objeto bueno, con el fin de salvaguardarlo de la capacidad destructiva del objeto malo. El objeto es visto así como algo inagotable en su capacidad de bondad y sus posibilidades de satisfacer las propias necesidades, así como, contrariamente, en su capacidad de exagerar lo dañino, transformándolo en un perseguidor que frustra los objetivos del sujeto. Con menor intensidad se da también en personalidades neuróticas.

A través del énfasis de valor y "poder" que se ha otorgado al objeto dibujado, muy valioso frente a posibles ataques subyacentes, en los test gráficos se aprecia algo muy

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dañino. De ahí la presencia de figuras grandes, con exaltación de la capacidad de dominio, como policías, reyes, hadas, magos, y del control o la fuerza física, como atletas y deportistas. En la idealización maníaca, los dibujos resultan bonitos, muy ricos, grandes, con énfasis en los adornos y expresiones exuberantes, o también con la presencia de pares antitéticos, como fuerte-débil, por la vinculación que de alguna forma existe siempre entre la idealización y la disociación.

existe siempre entre la idealización y la disociación. Figura 3.13. Dibujo libre de una puesta de

Figura 3.13. Dibujo libre de una puesta de sol de un adolescente, en el cual, más allá de tratar de reflejar un estado global idílico, de paz, tranquilidad y belleza, se aprecian indicadores de conflicto en torno a una figura paterna muy ausente y anhelada. Véase el sombreado del sol en la puesta, los pájaros y las nubes, en una hoja apaisada.

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Figura 3.14. Dibujo de una reina con intentos de idealización realizado por una adolescente con

Figura 3.14. Dibujo de una reina con intentos de idealización realizado por una adolescente con importantes problemas de conducta y relacionales. Véase el trazo rígido, los orificios de la nariz, el refuerzo gráfico de la vestimenta - especialmente la falda - y los brazos diminutos y pobres, entre otros elementos.

- y los brazos diminutos y pobres, entre otros elementos. Figura 3.15. Dibujo de una niña

Figura 3.15. Dibujo de una niña en edad de latencia - desde los seis años a la pubertad,

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aproximadamente-, en el cual trata de idealizar infructuosamente la figura materna, a la que dibuja en primer lugar y con un trato magnificado. Sin embargo, el fallo en el trazo y el borrado de la misma figura, sin pies - lo que coincide con el mecanismo de anulación - parece denotar una mayor dificultad de relación con ella, a causa de su intensa ambivalencia.

3.5. Anulación

La anulación es un mecanismo defensivo propio de los obsesivos que consiste en la necesidad de eliminar o deshacer acciones impulsivas, como si éstas no hubieran sucedido. Gráficamente está representada por los borrados constantes, las tachaduras o anulaciones de la figura o partes de ella, así como por el hecho de dibujarla mientras el sujeto está hablando sobre otra figura. También aparece en el sombreado de los dibujos y en dibujos sobre otros objetos ya realizados, como para ocultarlos, aunque generalmente no se tiene éxito en ello, pues a pesar de borrar mucho aún se pueden apreciar los rasgos anteriormente dibujados.

aún se pueden apreciar los rasgos anteriormente dibujados. Figura 3.16. Dibujo de un hombre de setenta

Figura 3.16. Dibujo de un hombre de setenta años con problemas de salud que le impedían desarrollar una continuidad estable en su vida cotidiana. Tras empezar a trazar

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la figura de un toro, impedido por sus dificultades y dudas personales en tomo a sus sentimientos y su capacidad de fortaleza y hombría, lo deja - disocia - para finalmente dibujar un animal más pequeño, regresivo - lo que demuestra la ubicación en la zona inferior izquierda-, frágil y menos estructurado. Con ello señala sus dificultades vitales para integrar pensamiento, emociones y actos, y las repercusiones consiguientes en la crisis vital que experimentaba en esos momentos. Destaca la existencia de la zona blanca del futuro a la derecha de la hoja.

de la zona blanca del futuro a la derecha de la hoja. Figura 3.17. Dibujo del

Figura 3.17. Dibujo del animal realizado por una adolescente en crisis. Cabe destacar el fracaso de las defensas obsesivas a través de los diversos borrones en la figura, pequeña y sin ojos, que carece de cuello, presenta las orejas caídas y posee un trazo abierto e irregular; también se ve el fracaso en el intento inacabado de dibujar otro animal al inicio.

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Figura 3.18. En este dibujo de la persona bajo la lluvia realizado por un adolescente,

Figura 3.18. En este dibujo de la persona bajo la lluvia realizado por un adolescente, los intentos de resguardarse de la lluvia a través del paraguas parecen resultar totalmente infructuosos ante la perspectiva del autocar que pasará a toda velocidad por encima del charco. Esto parece proyectar las inclemencias externas - ingentes problemas familiaresque el sujeto siente que inevitablemente le van a afectar.

3.6. Fragmentación o splitting

La fragmentación o splitting como defensa suele aparecer en las primeras etapas de la vida, cuando fracasa el establecimiento adecuado de los mecanismos defensivos más primarios, que constituyen la base de los procesos psicóticos, como son la identificación proyectiva masiva excesiva - o mecanismo por el que el sujeto se funde con el otro-, y la regresión, mecanismo por el que se vuelve hacia momentos evolutivos anteriores-. El sujeto, entonces, no puede establecer una buena disociación interna que ponga orden y claridad a la confusión, y en los test gráficos se manifiesta el caos y la fragmentación interna por medio de la mezcla de objetos sueltos y sin integración entre sí.

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Figura 3.19. Dibujo esquemático y evasivo de un adulto esquizofrénico con fragmentación y splitting. La

Figura 3.19. Dibujo esquemático y evasivo de un adulto esquizofrénico con fragmentación y splitting. La combinación de palabras y números en el gráfico suele ser un rasgo frecuente en personalidades psicóticas como medio de subsanar, aunque ineficazmente, la grave dificultad de comunicación existente.

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Figura 320. Ejemplo gráfico de fragmentación patológica, con desvitalización regresiva, en una adolescente

Figura 320. Ejemplo gráfico de fragmentación patológica, con desvitalización regresiva, en una adolescente esquizofrénica. Destacan las figuras abiertas, vacías, inacabadas, cortadas, esquemáticas y con grave afectación de los órganos básicos de comunicación. Al parecer, aquí predominan unas defensas muy primitivas que plasman unas tentativas de total anulación del sujeto, debido al ataque a sus funciones intelectuales, emocionales, organizativas y, en definitiva, vitales, a través de un importante vaciamiento existencial, con el resultado de esquematismo y primitivismo.

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Figura 3.21. Gráfico con indicadores de splitting o fragmentación en un joven y violento abusador.

Figura 3.21. Gráfico con indicadores de splitting o fragmentación en un joven y violento abusador. Véase la inadecuación lógico-formal en la cabeza, manos en pincho, el corte ennegrecido en la corteza del árbol, el sombreado aleatorio de zonas del cuerpo y la hebilla del cinturón, entre otros detalles significativos.

3.7. El control omnipotente

El control omnipotente es un mecanismo defensivo que se da frente a intensas e intolerables fantasías de impotencia y vulnerabilidad subyacentes en el sujeto y propias de momentos evolutivos muy tempranos. Por causa de estas fantasías el sujeto necesita recurrir a objetos poderosos e indestructibles de los que poder asimilar la fortaleza que siente no poseer en sí mismo. Mediante el control omnipotente el sujeto también trata en su imaginación de evitar la ansiedad de separación o pérdida respecto del otro, el temor a quedar desamparado, a que le dejen o a que puedan hacerle daño, e incide su intención de manipular al otro, de coartarlo, para así asegurar su permanencia junto a él. Son

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frecuentes los dibujos de robots invulnerables e insensibles, dioses, personajes mágicos y poderosos, imponentes e indestructibles, con verbalizaciones de prepotencia y destrucción que niega de forma tajante, etc.

imponentes e indestructibles, con verbalizaciones de prepotencia y destrucción que niega de forma tajante, etc. 94
imponentes e indestructibles, con verbalizaciones de prepotencia y destrucción que niega de forma tajante, etc. 94

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Figuras 3.22. Dibujos de un púber. El árbol y la figura de un dios egipcio expresan intensas defensas de control omnipotente y obsesivas, propias de una personalidad deficientemente estructurada, en la que el trazo segmentado así lo denota. El chico llena toda la hoja, dibuja sobre la marcha, con un perfil evasivo y pasivo, con la figura sentada, de espaldas al pasado y con una verbalización manifiestamente confusa, se refugia en la grandiosidad e idealización fantástica de sus personajes, producto de la base psicótica de su personalidad. Véanse en el capítulo 3 ilustraciones más detalladas sobre el caso completo de un trastorno adaptativo en un niño.

el caso completo de un trastorno adaptativo en un niño. Figura 3.23. Imagen imponente y terrorífica

Figura 3.23. Imagen imponente y terrorífica de proyección y control omnipotente en un niño de siete años con graves problemas de relación y aprendizaje.

3.8. Proyección

La proyección como mecanismo defensivo es el proceso mediante el cual el sujeto expulsa fuera de sí algunas representaciones propias que rechaza o le son profundamente ansiógenas, y las vive como cualidades ajenas o que no le pertenecen. De esta forma está en el otro lo que a uno le amenaza o persigue. Generalmente, a las personas les resulta mucho más fácil defenderse de los ataques que provienen de fuera que de aquellos que surgen de su interior, lo cual facilita la proyección. Pero cuando se proyecta mucho e intensamente, es el objeto externo el que se experimenta como algo dañino, y se expresan fantasías propias de momentos primitivos del sujeto, como el miedo a ser anulado por el

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otro, a desaparecer, a la nada o a ser perjudicado. Como consecuencia se producen en el sujeto sentimientos de vaciamiento yoico y empobrecimiento personal, por lo que si este mecanismo defensivo es muy intenso, se considera que adquiere un cariz psicótico.

En los test gráficos, ya sea en el dibujo o en la verbalización de la historia o asociaciones, se suele adjudicar a los personajes contenidos propios con intensos impulsos cargados de odio, persecución, muerte, amor, etc., que en absoluto son sentidos como parte del sujeto, sino como algo totalmente ajeno a él.

parte del sujeto, sino como algo totalmente ajeno a él. Figura 3.24. Proyección de intensa agresividad

Figura 3.24. Proyección de intensa agresividad en el dibujo de la figura femenina de un adolescente conflictivo, cuyas amenazas de fragmentación y desintegración están proyectadas en los trozos de carne cortados por el hacha, en la zona del pasado, y en la cabeza, los ojos, la nariz y la boca. Cabe destacar en relación con ello la intensa accidentabilidad de este joven.

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Figura 3.25. Proyección externa de un adolescente a partir de una situación interna de encierro

Figura 3.25. Proyección externa de un adolescente a partir de una situación interna de encierro en sí mismo y dificultad por progresar en su. Véase la reja que rodea la figura, de perfil y situada en la zona inferior, con los pies petrificados y anclados en la base de la hoja, de lo que parece inferirse la extrema pasividad e inmovilidad del joven.

petrificados y anclados en la base de la hoja, de lo que parece inferirse la extrema

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Figura 3.26. Proyección de ansiedades terroríficas persecutorias frente al futuro en un joven adolescente. Véase la figura de perfil ante la zona blanca del futuro, los pelos de punta, el énfasis de la mirada, los dientes y los brazos pegados al cuerpo; por otra parte, presenta un serio indicador de confusión e indistinción entre dentro-fuera en el pecho.

3.9. Regresión

La regresión como mecanismo defensivo sirve para que el sujeto, ante las posibles e intensas dificultades de un determinado momento vital, trate de regresar a etapas anteriores evolutivas más satisfactorias como medio para recuperar su equilibrio personal. Esto podría implicar una dificultad de crecimiento y de progreso en caso de que fuera excesivo su anclaje en el pasado. De ahí que existan diversos tipos de regresión, una más sana y otra de características patológicas. En los test gráficos se manifiesta a través de la reducción o simplificación de los objetos dibujados, la ubicación en la zona inferior izquierda de la hoja o en el ángulo superior izquierdo o con un grafismo desordenado o confuso, que hace alusión a situaciones del pasado, desestructuradas. También aparece la regresión con personas de menor edad de la que tiene el sujeto, personajes o animales más simples o involucionados, figuras que pierden el equilibrio o en ruinas, expresiones de pánico, figuras sentadas, sin fuerzas o que caen; en la confusión en el trazado, en dibujar de derecha a izquierda si uno no es zurdo, etc. La verbalización, por otra parte, también alude a situaciones del pasado e involutivas que, cuanto más regresivas son, mayor afectación del crecimiento personal demuestran, ya sea por una regresión temporal y circunstancial o crónica y definitiva.

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Figura 3.27. Dibujo de un animal realizado por un adolescente de catorce años. La elección

Figura 3.27. Dibujo de un animal realizado por un adolescente de catorce años. La elección específica de un pez y el esquematismo y ubicación del mismo en la hoja traducen una crítica situación de dependencia regresiva y cierta desvitalización. Esta situación impide la autoafirmación del sujeto y experimentar plenamente su identidad masculina. Véase la dirección hacia la zona inferior izquierda y el sombreado en la cola.

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Figura 3.28. Proyección de las dificultades de crecimiento y regresión en un adolescente a través

Figura 3.28. Proyección de las dificultades de crecimiento y regresión en un adolescente a través de la figura estereotipada de perfil y mirando al pasado, su oposición en el giro de la hoja, cierto encierro consigo mismo mediante la figura de espaldas al futuro y con la mano en el bolsillo, la boca abierta y enfatizada y la cabeza-casquete. El escrito parece tratar de plasmar, intelectualizándolo, su lucha interna entre el apego a su madre y su infancia y su acceso al mundo de los hombres adultos a través de un servicio militar impuesto. Véase la existencia de una zona blanca a la derecha, representativa de su temor al futuro.

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Figura 3.29. Dibujo de un animal, un gran delfin nadando hacia la zona inferior izquierda,

Figura 3.29. Dibujo de un animal, un gran delfin nadando hacia la zona inferior izquierda, que revela mecanismos de regresión neurótica en un adulto, en un momento difícil de su vida. Destaca, entre otras cuestiones, la ruptura o disociación entre el cuerpo y la cola por el agua.

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Figura 3.30. Figura femenina indicativa de regresión y negación realizada por una mujer adulta con

Figura 3.30. Figura femenina indicativa de regresión y negación realizada por una mujer adulta con una importante limitación intelectual. Destaca el énfasis de energía en la cabeza, sin cuello, desde donde surgen los brazos, los ojos cerrados, los botones y los bolsillos, la ausencia de pies y las manos rudimentarias.

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Figura 3.31. Figura humana cuya desvitalización, ausencia de índices esenciales de comunicación y vacío nos

Figura 3.31. Figura humana cuya desvitalización, ausencia de índices esenciales de comunicación y vacío nos señalan rasgos de regresión psicótica en un adulto.

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Figura 3.32. Dibujo de una figura humana realizada por un adulto psicótico, con abundantes indicadores

Figura 3.32. Dibujo de una figura humana realizada por un adulto psicótico, con abundantes indicadores involutivos. Destaca especialmente, entre otros aspectos, el ombligo, habitualmente un relevante y significativo indicador de anhelos de regresión.

3.10. Negación

La negación como mecanismo defensivo revela un no querer ver ni saber sobre la realidad externa o los aspectos que uno siente, que por la propia agresión pueden haber dañado o destruido el objeto. Esto supone para el sujeto una limitación perceptiva y un empobrecimiento del contacto con la realidad: "si no lo veo, a pesar de haberle agredido, no está destruido y evito el sufrimiento / si lo veo, y veo cuánto necesito a esta persona que amo, me lleno de desesperación y soledad". En los test gráficos este mecanismo se simboliza, entre otras formas, por medio de dibujos de ojos cerrados o vacíos, caras sin rasgos definidos o identificativos, ausencia de detalles relevantes en la figura humana, etc.

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Figura 3.33. Dibujo de una mujer adulta de una figura humana femenina, con características de

Figura 3.33. Dibujo de una mujer adulta de una figura humana femenina, con características de regresión y negación neurótica. "Una niña", afirma la propia autora, en la que destacan los ojos cerrados, los brazos muy largos con las manos atrás, un bolsillo en la zona inferior y las piernas y brazos en bosquejo, como expresión de sus dificultades para poder relacionarse y ser suficientemente autónoma.

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Figura 3.34. Dibujo de la figura humana femenina realizado por un hombre con sida, en

Figura 3.34. Dibujo de la figura humana femenina realizado por un hombre con sida, en fase avanzada, con manifestaciones de una regresión grave. Véase la ausencia de indicadores de identificación y comunicación básicos, así como otros elementos involutivos, como son la forma y el vacío del tronco, la separación o escisión de la mano y las piernas tipo palote.

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Figura 3.35. Mecanismo de defensa de una negación más sana, dentro de las neurosis. En

Figura 3.35. Mecanismo de defensa de una negación más sana, dentro de las neurosis. En esta figura, perteneciente a una mujer adulta, el mecanismo defensivo refleja una menor intensidad de negación, ya que corresponde a una personalidad dentro de la normalidad. La Gestalt está conservada, con unos buenos límites y organización. Hay autocontrol, creatividad y capacidad simbólica, expresiva tanto a nivel formal como en su contenido verbal y no verbal, donde se da, entre otras manifestaciones, una interacción positiva entre personajes y un nudo argumental coherente y organizado, reflejo de la capacidad mental.

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Figura 3.36. En este dibujo de una familia realizado por una mujer adulta acusada de

Figura 3.36. En este dibujo de una familia realizado por una mujer adulta acusada de abuso sexual infantil se aprecia la existencia de una negación y una fijación evolutiva patológica, tanto en la elaboración del dibujo, deficitaria para una mujer de cincuenta años, como en los indicadores de enfermedad. Obsérvese el tipo de trazo en bosquejo, la mala delimitación e integración entre las partes del cuerpo, que denotan la presencia de una gran inmadurez - anterior a los siete años-, plasmada también en su verbalización confusa con una constante negación, masiva y maníaca, de todo posible conflicto. Véase el caso completo en el capítulo 4.

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Figura 3.37. Dibujo de la persona realizado por un hombre adulto con problemas de drogadicción

Figura 3.37. Dibujo de la persona realizado por un hombre adulto con problemas de drogadicción que manifiesta negación de conflicto. Aunque en el momento del dibujo los problemas habían remitido y el sujeto se encontraba compensado, en la ilustración se refleja su gran inseguridad en el contacto con la realidad a través de la falta de pies. Los temores ante el futuro están en el blanco de la zona derecha de la hoja.

3.11. Aislamiento

El aislamiento como mecanismo defensivo implica para el sujeto una gran necesidad de alejarse del otro como forma de autoprotección ante un temido ataque o intrusión dañina. Siquier de Ocampo lo traduce con estas palabras: "si no tomo distancia, me invado de tanto afecto que enloquezco o puede irrumpir tanta agresión en mí que, si no me encierro en mi mismo, puedo explotar y hacer explotar".

En los test gráficos se aprecia cuando el sujeto trata de separar gráficamente lo que sería una representación desagradable. Impide así la relación angustiosa entre el objeto y los pensamientos o sentimientos que le generan temor. Se caracteriza, entre otros elementos, por dibujos pobres, aislados, desarticulados y fríos; dibujos protegidos dentro de un recuadro; figuras paralizadas, sin vida o como muñecos; retratos o sólo cabezas, y

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cabezas tipo robot o con "casquete".

cabezas tipo robot o con "casquete". Figura 3.38. Figura humana de un joven con serios trastornos

Figura 3.38. Figura humana de un joven con serios trastornos de conducta de 18 años, cuyos recuadros o enmarcados de las figuras traducen intensas defensas frente a las amenazas externas que pueden ocasionarle desequilibrio yoico. Obsérvese la escisión de la parte inferior del cuerpo, manos, cabeza con casquete, apego a la zona de lo concreto y oposición ante las experiencias del pasado.

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Figura 3.39. Dibujo de una persona realizado por un joven antisocial con una enfermedad grave

Figura 3.39. Dibujo de una persona realizado por un joven antisocial con una enfermedad grave y que plasma preocupantes mecanismos defensivos, como el aislamiento y la disociación, sobre todo. La rigidez de sus defensas, a través de la división extrema que trata de efectuar entre estos dos hombres, uno bueno y otro malo, no le impide atenuar las ansiedades amenazadoras de confusión que se aprecian con el resultado no exitoso de sus intentos. Finalmente, no se sabe bien quién es quién.

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Figura 3.40. Indicadores de grave aislamiento y regresión en el dibujo de la figura femenina

Figura 3.40. Indicadores de grave aislamiento y regresión en el dibujo de la figura femenina realizado por un joven muy conflictivo. La flecha y los dos trazos inferiores de la izquierda todavía señalan más su fijación en el pasado.

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Figura 3.41. Esfuerzos no exitosos de aislamiento, con resultado de desbordamiento e incontinencia en los

Figura 3.41. Esfuerzos no exitosos de aislamiento, con resultado de desbordamiento e incontinencia en los límites del trazado y características peculiares en el dibujo de un adulto de conducta muy problemática. Véanse los intentos por lograr encerrar al animal, como representante de los aspectos más instintivos de sí mismo necesitados de control.

3.12. Somatización

La somatización como mecanismo defensivo se expresa cuando se transmiten, a través del cuerpo y sus enfermedades o síntomas, situaciones dolorosas muy difíciles de elaborar con el pensamiento. En los test gráficos se plasma a través del énfasis, el sombreado o la sobredimensión de algunas zonas del cuerpo o del tratamiento que se da a zonas específicas del dibujo.

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Figura 3.42. Dibujo realizado por una joven con problemas frecuentes de salud, los cuales parecen

Figura 3.42. Dibujo realizado por una joven con problemas frecuentes de salud, los cuales parecen reflejarse en las manchas del cuerpo del animal.

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Figura 3.43. Problemas de salud - asma - en una niña de siete años, reproducidos

Figura 3.43. Problemas de salud - asma - en una niña de siete años, reproducidos a través de las manchas del cuerpo. Son manifiestas las dificultades importantes en su control de impulsos, no sólo a través del cuello de la jirafa - extremadamente largo-, sino también a través de los trazos que tienen las manchas en el cuerpo, que sobresalen hacia el exterior.

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Figura 3.44. Conflictos de somatización y autocontrol, en un joven con importantes problemas de conducta.

Figura 3.44. Conflictos de somatización y autocontrol, en un joven con importantes problemas de conducta. Véase el cuello largo y las patas enfatizadas, como refuerzo del control de impulsos y de seguridad personal.

Hasta aquí se ha podido apreciar cómo la utilización de las pruebas proyectivas gráficas y de personalidad constituyen un instrumento valioso para el diagnóstico psicológico clínico, ya que las capacidades yoicas del sujeto y sus defensas se ven muy comprometidas en toda su producción gráfica y escrita, tanto en la elaboración verbal como en la no verbal. Valorar la forma y el contenido de los dibujos permite interpretar en qué condiciones está ese Yo y detectar los mecanismos de defensa que, preferentemente, utiliza el sujeto para tratar de dominar sus ansiedades, así como los rasgos de estas ansiedades básicas profundas de las que se defiende.

Todo ello permitirá establecer una aproximación diagnóstica básica sobre la estructura y distintos aspectos del estilo de su personalidad; es decir, saber si pertenece al ámbito de la neurosis, la psicosis, la perversión o está al límite. De esta forma se podrá alcanzar un

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cuadro

nosológico

aproximativo,

siempre

como

complemento

diagnóstico

de

otras

pruebas.

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Elementos básicos para interpretar los test gráficos 119

Elementos básicos para interpretar los test gráficos

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Indicadores diferenciales de salud y de psicopatología en los gráficos La salud, según la OMS,

Indicadores diferenciales de salud y de psicopatología en los gráficos

La salud, según la OMS, y como ya hemos apuntado anteriormente, es un estado de bienestar físico, psíquico y social, y no la mera ausencia de enfermedad, minusvalía, trastorno o conflicto. La vida, en su globalidad, es entendida como un proceso y no como una situación estática. Por lo tanto, la salud, y por extensión la salud mental, también es un proceso psicosocial con altibajos a lo largo del desarrollo.

La normalidad en salud mental, según Millon (1994), puede ser concebida como la capacidad de funcionar autónoma y competentemente, con una tendencia a adaptarse al entorno social de forma efectiva y eficiente o una sensación subjetiva de satisfacción y eficiencia, y con habilidad para autorrealizarse o alcanzar las propias potencialidades. Para Freud consiste en la capacidad de amar y de trabajar. Freud entiende la primera capacidad de distintas formas: como la amistad adulta, el amor maternal, el amor genital, el procreador, etc. Y la segunda como la productividad a través de sus diversos representantes simbólicos: los hijos, el trabajo, las actividades creativas, las relaciones, etc.

Desde el punto de vista psicodinámico es sabido que, en salud mental, la división entre normal y patológico no existe como línea tajantemente definida, ya que, como refiere Tizón (1990), toda la vida consiste en una continua elaboración y reelaboración de ansiedades persecutorias y depresivas, de conflictos neuróticos y psicóticos, aunque la persona sea considerada sana. Una persona sana es aquella cuyas ansiedades persecutorias están lo suficientemente elaboradas, más allá de los miedos y conflictos que presente, y sin descompensarse en desintegraciones personales y deformaciones importantes en su percepción de la realidad que le rodea.

La normalidad y la anormalidad son conceptos relativos y están considerados como puntos representativos de un continuum, más que como categorías. Sin embargo, a causa de variaciones en las disposiciones biológicas y de las influen cias ambientales, algunos individuos desarrollan hábitos de desadaptación cognitiva, afectiva y de conductas manifiestas, mientras otros no las desarrollan.

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La personalidad anormal o patológica se diferencia de los patrones normales por su inflexibilidad adaptativa, su tendencia a fomentar círculos viciosos y su estabilidad lábil, lo cual inhibe un afrontamiento efectivo, es esencialmente autofrustrante y puede considerarse desde una perspectiva más amplia como perturbador para la salud.

Existen varios indicadores gráficos que nos permiten detectar cómo percibir las distintas áreas de salud o enfermedad en los test; son las siguientes:

-Integración del aparato psíquico.

-Capacidad de plasticidad y movimiento.

-Adecuación lógico-formal.

-Funciones simbólicas.

-Actitud del sujeto frente a la consigna: ajustada o desajustada.

4.1. Integración del aparato psíquico

La integración del aparato psíquico se aprecia a través de los siguientes aspectos, entre otros:

-El tipo de tratamiento que el sujeto da a la hoja en blanco, como representante simbólico del espacio o entorno exterior: detalles o manifestaciones de esmero, cuidado, respeto, embellecimiento, inhibición, ensuciamiento, destrozo, invasión o maltrato, entre otros.

-La característica estructural que presenta cada objeto gráfico una vez acabado: si el dibujo resulta logrado y presenta un suficiente equilibrio o si es inarmónico, sucio o está roto.

-La capacidad de conservar la Gestalt en el dibujo finalmente realizado es expresión de una buena diferenciación del sujeto entre su mundo interior y exterior. Dentro de esta capacidad, la posibilidad de integrar adecuadamente las diferentes partes del test gráfico refleja la capacidad del sujeto para poder enlazar su pensamiento con la acción y los sentimientos.

-El trazo de unas líneas precisas y continuas en el dibujo manifiesta la existencia de límites claros en la propia identidad. Por el contrario, la presencia de zonas abiertas o de un excesivo bosquejo en el trazo expresa falta de discriminación interna,

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motivada por la presencia de un mecanismo defensivo muy primitivo, como la identificación proyectiva masiva, o por la ausencia de límites precisos entre el sujeto y el otro, lo cual puede provocar ansiedad.

-La atribución al objeto dibujado de funciones de interrelación y comunicación.

dibujado de funciones de interrelación y comunicación. Figura 4.1. Dibujo de una casa, ejemplo ilustrativo de

Figura 4.1. Dibujo de una casa, ejemplo ilustrativo de un adulto con esquizofrenia Aparte

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del trazo en bosquejo desajustado y de las transparencias, cabe señalar también el recuadro con el que trata de rodear la casa como signo del encierro en sí mismo del propio sujeto.

casa como signo del encierro en sí mismo del propio sujeto. Figura 4.2. Dibujo realizado por

Figura 4.2. Dibujo realizado por un hombre adicto a las drogas de veintiún años, en plena fase de consumo activo. Obsérvese el trazado tipo bosquejo, reflejo de su ansiedad y la ausencia de cierre en la ropa como falta de una clara identidad.

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Figura 4.3. Dibujo realizado por un niño de seis años, en el cual destaca la

Figura 4.3. Dibujo realizado por un niño de seis años, en el cual destaca la perseverancia de los mismos, o similares, elementos gráficos masivamente evacuativos. Ello denota existencia del mecanismo de splitting.

4.2. Capacidad de plasticidad y movimiento

La capacidad de plasticidad y movimiento, frente a la estereotipia y deshumanización, se aprecia a través de dibujos vivos, dinámicos y enteros, saludables, en contraposición con otros que pueden aparecer deshumanizados, desvitalizados, esquemáticos o robotizados, y que son indicadores de trastorno.

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Figura 4.4. Dibujo de una figura humana femenina realizado por una joven esquizoide. Más allá

Figura 4.4. Dibujo de una figura humana femenina realizado por una joven esquizoide. Más allá del giro de la hoja para ponerla apaisada, el trazo roto y el esquematismo, debe destacarse también, aunque existen elementos disociados, la presencia de un corazón y una flor, que tienen el significado de vida.

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Figura 4.5. Dibujo de una casa realizado por un esquizofrénico. Los desajustes en la integración

Figura 4.5. Dibujo de una casa realizado por un esquizofrénico. Los desajustes en la integración nos indican desorganización mental y amenazas en su integridad psíquica. Obsérvese, entre otros elementos el intenso esquematismo, el trazo cortado, la falta de encaje entre la puerta y el camino, las transparencias en la puerta y la chimenea y la grúa como amenaza de anulación personal que proyecta en el futuro.

4.3. Adecuación lógico-formal

La adecuación o inadecuación lógico-formal de las figuras gráficas se manifiesta según las siguientes características:

a)Si el tamaño y la ubicación del dibujo representado en el papel resultan apropiados.

b)Las nociones de interrelación entre sus órganos o miembros:

-El perfil de una figura queda confundido con su ubicación de frente, signo de inadecuación lógico-formal.

-La existencia de perspectiva en el dibujo.

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-La ausencia de perspectiva en el dibujo, con la representación de figuras planas.

e)La presencia de la inserción arbitraria de los miembros, la cabeza, el cuello, etc., o de transparencias en el dibujo, indicadores de confusión entre el interior y el exterior de uno mismo.

de confusión entre el interior y el exterior de uno mismo. Figura 4.6. Dibujos de la
de confusión entre el interior y el exterior de uno mismo. Figura 4.6. Dibujos de la

Figura 4.6. Dibujos de la persona, en el test 13TP, pertenecientes a un adulto con una deficiente estructuración de la personalidad, asesino de un joven homosexual. El grafismo

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de las dos figuras humanas resulta significativo de su identidad confusa. Véanse las transparencias extrañas en el cuerpo, reflejo de graves trastornos del pensamiento; las aberturas en el trazo, indicadoras de la presencia de identificación proyectiva masiva; el ojo y la oreja del hombre, elementos paranoides; la desnudez de la figura femenina, indicadora de homosexualidad y ausencia grave de represión; la presencia de muñones y los ojos vacíos en una figura femenina falta de vida, tipo muñeca, indicadores de una profunda y extrema carencia de afectividad y de desvitalización.

y extrema carencia de afectividad y de desvitalización. Figura 4.7. Figura humana de un adolescente en

Figura 4.7. Figura humana de un adolescente en crisis. Deben destacarse, entre otros, los siguientes detalles: la inadecuación lógico-formal con el desajuste frente-perfil en la cara, la inserción rara de los brazos, el énfasis de energía a través de las puntas en la cabeza, la pared en la izquierda, la ausencia de cuello y los ojos vacíos. Véase el desarrollo de todo el caso en la tercera parte del libro.

4.4. Funciones simbolizadoras en los gráficos

La capacidad de simbolización en un sujeto se hace patente, entre otras razones, por la presencia de actividad reparadora y de sublimación en los dibujos, a través de la recreación y el trato respetuoso que el sujeto manifiesta sobre su propio yo y en relación con las personas más significativas de su entorno, mediante sus propias reacciones ante los test gráficos. Se podrá apreciar la posibilidad de autorreparación personal que el sujeto presenta por el tipo de dibujo conseguido: si está logrado o no, si la actitud del sujeto ante la consigna es receptiva o no y en función de la coherencia, plasticidad o

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esperanza que transmite en la historia verbal. Las pautas formales del dibujo son las más dificiles de modificar. Las pautas de contenido, en cambio, son tan variables como el contenido de un sueño y sus detalles.

La simbolización se detecta a través de las características que presenta el objeto gráfico representado. Cuanto más destruido o inarmónico resulte un objeto, mayor será la intensidad de la destructividad implícita y menor la capacidad del sujeto para lograr una adecuada síntesis y poder desarrollar capacidades sublimatorias. Esto se expresa en el grado de éxito a la hora de dibujar los objetos enteros, integrados, armónicos, con una relación adecuada con el entorno o con capacidad comunicativa.

adecuada con el entorno o con capacidad comunicativa. Figura 4.8. Casa dibujada por un joven en

Figura 4.8. Casa dibujada por un joven en proceso de descompensación psíquica. Véanse, entre otros rasgos, el trazo tenue y en bosquejo, la ausencia de techo, así como la falta de suficientes límites gráficos estructurados, como la abertura a la derecha de la casa, expresión de su falta de contención personal ante el futuro.

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Figura 4.9. Figura femenina dibujada por un adulto con una personalidad psicótica. Destacan, entre otros

Figura 4.9. Figura femenina dibujada por un adulto con una personalidad psicótica. Destacan, entre otros elementos, la presencia de detalles de dependencia muy primarios, como son los botones enfatizados y la transparencia en el bolsillo; la dificultad en la internalización, a través de la boca repasada; una ausencia de autocontrol, por medio de la falta de cuello y pies; encierro en sí mismo, reflejado en los brazos vueltos hacia sí, y trastornos del pensamiento, plasmados en las aberturas y el desajuste en la cabeza.

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Figura 4.10. Dibujo realizado por una joven neurótica. Más allá de algunos elementos indicadores de

Figura 4.10. Dibujo realizado por una joven neurótica. Más allá de algunos elementos indicadores de fragilidad yoica, se aprecia conservación y cuidado de la Gestalt.

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Figura 4.11. Dibujo de una figura humana masculina realizado por una joven neurótica. La armonía

Figura 4.11. Dibujo de una figura humana masculina realizado por una joven neurótica. La armonía entre las diferentes partes del gráfico nos indica un equilibrio y ajuste entre pensamiento, emociones y actos, más allá de la presencia de algunos aspectos negadores, representados por los ojos cerrados.

4.5. Actitud del sujeto

La actitud de un sujeto frente a la consigna puede ser adaptativa o desajustada según determinadas condiciones que se pueden dar.

a)Actitud adaptativa:

-Si el sujeto acepta la consigna con receptividad.

-Si muestra interés o preocupación por realizar la tarea adecuadamente.

-Si existe un clima emocional de suficiente introspección, capacidad autocrítica, valoración adecuada de la tarea, etc.

b)Actitud desajustada:

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-Si la tarea es indicativa de conflicto o suficientemente perturbadora para realizar una reparación exitosa.

-Si aparecen quejas o referencias insistentes a la propia inhabilidad o incapacidad.

-Si hay presencia de temor o bloqueo ante la perspectiva de tener que realizar la tarea.

-Si se manifiesta una autocrítica o exigencia exagerada.

-Si hay incapacidad para desprenderse del dibujo, una vez finalizado, y éste se lleva a cabo de forma insistente y perfeccionista, sintiéndolo permanentemente como incompleto o inacabado.

-Si se muestra una necesidad rápida de sacarse de encima la tarea, acabando el dibujo muy rápido o con un entusiasmo exagerado.

Para valorar adecuadamente todo lo descrito, unido a la suma de todos los ingredientes de interpretación e integración de los gráficos, siempre deberemos tener en cuenta el nivel socioeconómico y cultural del sujeto, su edad cronológica y su nivel madurativo-evolutivo, ya que muchos errores de interpretación pueden obedecer al desconocimiento de la producción típica de cada edad o grupo social.

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Diferentes estilos de producciones gráficas La repetición constante de unos mismos rasgos y tipos de

Diferentes estilos de producciones gráficas

La repetición constante de unos mismos rasgos y tipos de dibujo en los test gráficos han sido vinculados por distintos investigadores a determinadas formas de funcionamiento de la personalidad. De los estilos considerados como fundamentales en el ámbito clínico, me centraré especialmente en las áreas de la neurosis, la psicosis y la psicopatía y en las características gráficas asociadas a ellas.

5.1. Neurosis o normalidad en los gráficos

Funcionalmente, las neurosis son reacciones inadecuadas al estrés que se presentan en personas que han alcanzado una función mental relativamente adecuada y saludable. En el ámbito clínico, se considera que todas las personas calificadas como normales presentan también aspectos neuróticos de la personalidad. Las neurosis pueden ser recurrentes y se manifiestan de la misma forma a lo largo de toda la vida del paciente. Puede no obstante variar su gravedad, según los sujetos. El neurótico tiene un control suficiente de su vida instintiva y afectiva aunque, en ocasiones, esté sometido a cierta pulsión que le provoca constantes y a veces penosas tensiones internas. Suele lograr armonizar sus deseos con las normas dictadas por su conciencia y con la realidad externa, aunque en ocasiones lo haga con cierta dificultad y dichos deseos estén a menudo muy reprimidos. En consecuencia, a menudo los síntomas pueden incluir angustia, exageración o hiperactividad de los mecanismos que el sujeto emplea comúnmente para resolver su angustia y el estrés.

En las neurosis, además de los posibles síntomas, es muy importante la personalidad del individuo, Una personalidad conflictiva suele manifestarse, especialmente, en dos planos: el de la relación del sujeto consigo mismo y el de las rela ciones interpersonales. A continuación nos centraremos en ejemplos ilustrativos de producciones neuróticas en los gráficos:

-El dibujo, en su globalidad, suele mostrar una síntesis aceptable. La Gestalt está conservada. El objeto gráfico realizado está logrado. Hay un control en el trazo, en la verbalización y en los contenidos simbólicos.

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-Existe una aceptable integración de las diferentes partes del aparato psíquico del sujeto, con suficiente equilibrio entre su pensamiento, emociones y actos.

-Aparece simbolismo, capacidad creativa o fantasía, tanto en la forma del gráfico como en el contenido verbal, asociativo o en el relato de la historia contada.

-Hay una idea directriz y una significación. El pensamiento suele guiar a la acción. Primero uno piensa y luego dibuja.

-Los trazos son continuos, firmes, plásticos, de presión media y con ritmo, según señala el experto en grafismo Elkish.

-El dibujo expresa una comunicación y establece vínculos entre los distintos órganos o partes del mismo - cabeza, tronco y extremidades - y entre los distintos personajes, preferentemente humanos; hacen cosas juntos, les sucede algo.

-Puede provocar sentimientos agradables o no, pero sí, al menos, suficientemente tolerables.

-Suelen ser figuras acordes con la edad cronológica, sexo y grupo socioeconómico y cultural del sujeto.

-El uso del color es adecuado y se respetan los límites de la hoja, al menos a partir de los cinco años.

-El sombreado en el gráfico no es global, es discriminado y parcial, como señalando lo que a uno más le angustia; el Yo puede mostrar sus focos de angustia. Las áreas afectadas de la personalidad se expresan a través de las omisiones de sombreados o bloqueos, pero sin alterar la interpretación de la realidad; los elementos patológicos están en áreas reducidas y enfatizadas, muchas veces en relación con la historia personal.

-En las personalidades borderline los trazos son ansiosos pero con buena Gestalt y acompañados de una manifiesta ansiedad.

-En las neurosis obsesivas graves aparece un excesivo énfasis en el cierre de las figuras, nada debe entrar ni salir; aunque pueda faltar en ocasiones el cierre, si la Gestalt está bien, es indicador de sentimientos de pérdida y dificultad para retener o para defenderse, pero dentro de unos límites neuróticos.

- El tamaño habitual del dibujo suele ocupar unos dos tercios de la hoja. Pueden ser

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más pequeño si predomina un sentimiento de minusvalía o en estados depresivos.

-Nunca se dibujan órganos internos ni desnudos.

-Sólo en los niños pequeños aparece el animismo o presencia de vida humana en las figuras no humanas, y el antropomorfismo, como la casa-cara o la casa-figura humana y el animal que habla. En estos casos aún predomina el pensamiento mágico infantil y la necesidad de proyectar en todo la imagen materna, de la que aún tanto se depende a esa edad.

-La cinestesia o sensación de movimiento suele aparecer a partir de los diez años para representar a alguien que corre, saluda, lee, etc.

-Las historias suelen tener finales satisfactorios o normalizados.

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Figura 5.1. Dibujo de un adolescente neurótico en conflicto. Destacan algunos signos de preocupaciones y

Figura 5.1. Dibujo de un adolescente neurótico en conflicto. Destacan algunos signos de preocupaciones y dificultad en la comunicación, egocentrismo, mucho control y susceptibilidad respecto del entorno. El énfasis en aspectos del cuerpo, aunque muy propio de esta edad, aquí nos indica una inadecuada delimitación de su propia identidad. Véase la interrupción de los trazos que tratan de detallar los brazos en la camiseta.

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Figura 5.2. Dibujo de una familia realizado por una joven neurótica. Más allá de determinados

Figura 5.2. Dibujo de una familia realizado por una joven neurótica. Más allá de determinados rasgos que aluden a cierta focalización en momentos evolutivos anteriores, cierta pasividad y elementos depresivos - los padres sentados alrededor de la niña y cada uno con distintas ocupaciones - el dibujo nos indica, en su globalidad, una buena síntesis personal, comunicación y simbolización.

ocupaciones - el dibujo nos indica, en su globalidad, una buena síntesis personal, comunicación y simbolización.

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Figura 5.3. Dibujo realizado por una mujer adulta neurótica en el que destaca su equilibrio y autocontrol, más allá de algunos signos de receptividad afectiva y susceptibilidad, de cariz paranoide, respecto del entorno, como en los ojos y orejas.

paranoide, respecto del entorno, como en los ojos y orejas. Figura 5.4. Dibujo realizado por una

Figura 5.4. Dibujo realizado por una mujer adulta neurótica, en el que, más allá de la figura algo inmadura para la edad real, el trazo frágil, la transparencia en el pelo, las manos tipo guante y otros elementos, es apreciable una imagen globalizadora de la Gestalt.

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Figura S.S.Árbol dibujado por una mujer adulta neurótica equilibrada. El trazo global lineal, la presencia

Figura S.S.Árbol dibujado por una mujer adulta neurótica equilibrada. El trazo global lineal, la presencia de línea del suelo y una apertura entre copa y tronco son todos ellos elementos indicadores de comunicación.

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Figura 5.6. Dibujo realizado por una niña de ocho años en el que, más allá

Figura 5.6. Dibujo realizado por una niña de ocho años en el que, más allá de cierta estereotipia, de la existencia de una importante disociación emocional y de dificultades de relación social, plasma una figura completa y diferenciada.

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Figura 5.7. Dibujo realizado por una mujer adulta neurótica. Cabe destacar una imagen total gestáltica,

Figura 5.7. Dibujo realizado por una mujer adulta neurótica. Cabe destacar una imagen total gestáltica, dinámica y comunicativa, más allá de cierta rigidez y noción de alerta sobre el entorno, junto con falta de seguridad: ausencia de patas, bien delimitadas.

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Figura 5.8. Dibujo realizado por una mujer adulta neurótica en el que destacan rasgos hipervigilantes,

Figura 5.8. Dibujo realizado por una mujer adulta neurótica en el que destacan rasgos hipervigilantes, de gran control y alerta respecto al mundo exterior: pelo en punta, ojos tipo punto y orejas. Cabe mencionar, pues posiblemente esté relacionado con lo anterior, la inexistencia de una suficiente diferenciación y delimitación personal entre dentro-fuera, entre ella y los demás, apreciable a través de la falta de diferenciación entre la ropa y el cuerpo.

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Figura 5.9. Dibujo realizado por una joven sana, en el que, más allá de la

Figura 5.9. Dibujo realizado por una joven sana, en el que, más allá de la capacidad de comunicación e integración personal que globalmente manifiesta, destacan unas defensas obsesivas de gran control racional y de cierta tendencia a la evitación, como forma de encarar una falta de afianzamiento y seguridad personal. Véase en este sentido la figura de perfil, el sombreado de la cabeza y el énfasis en el ojo, el cuello, los zapatos, las rayas del vestido, los puños y el cinturón, entre otros elementos.

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Figura 5.10. Dibujo de una persona bajo la lluvia realizado por un hombre adulto. Con

Figura 5.10. Dibujo de una persona bajo la lluvia realizado por un hombre adulto. Con la ropa destaca su gran valoración de lo convencional y de las referencias externas como forma de compensar la falta de un autocontrol suficiente ante los impulsos personales, especialmente de autoafirmación y sexuales, que ha de mantener bajo control, como forma de protección en las relaciones interpersonales. En relación con ello, resultan significativos, entre otros, los siguientes aspectos: la interpenetración del mango del paraguas en la copa del mismo a través de la transparencia, la importancia del ropaje, el cuello anulado por el del abrigo, el sombrero, la corbata sombreada, el énfasis en la mano que apunta hacia la zona inferior, es decir, al mundo del placer y lo concreto.

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Figura 5.11. Dibujo realizado por una joven neurótica. El embellecimiento que trata de dar a

Figura 5.11. Dibujo realizado por una joven neurótica. El embellecimiento que trata de dar a la imagen - flor en la cintura, joyas, vestido, etc.-, así como en el relato verbal, no impide un resultado gestáltico de una imagen algo dura y forzada. El sombreado de la boca cerrada, las piernas y el vestido y el ocultamiento de una mano, a pesar de levantar la otra como saludo, son indicadores de ello.

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Figura 5.12. Dibujo realizado por un adulto, en el que más allá de la imagen

Figura 5.12. Dibujo realizado por un adulto, en el que más allá de la imagen global integradora y comunicativa, destacan algunos rasgos de tonalidad depresiva: el caballo que se dirige a la zona izquierda, la mirada algo triste, la mancha en el morro, las patas cortas y las pezuñas muy sombreadas.

5.2. Psicosis en los test gráficos

La psicosis es un término genérico utilizado en la psicología para referirse a un estado mental descrito como una pérdida y desajuste en el contacto con la realidad, característico de sujetos con estructuración deficitaria de la personalidad. Las personas que padecen psicosis pueden presentar alucinaciones o delirios y mostrar cambios en su personalidad y pensamiento desorganizado. Estos síntomas a veces están acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así como por dificultad para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a cabo actividades cotidianas.

-Las producciones de carácter psicótico suelen presentar una Gestalt no conservada. Los objetos aparecen rotos, fragmentados, desordenados, desintegrados o parciales. La hoja en blanco opera como estimulador para la identificación proyectiva masiva de aspectos minúsculos o de dibujos que resultan confusos.

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-Los órganos básicos de comunicación o su interrelación están afectados: ausencia de ojos, boca rota, manos cortadas, etc.

-El ataque a las capacidades de percepción o de juicio impiden ver bien la realidad y la posibilidad de rectificación al dibujar. Hay un fracaso en la capacidad de análisis- síntesis a través de la excesiva ligazón verbal que se produce entre las distintas hojas, dibujos o historias verbales relatadas. El sujeto va enlazando un dibujo con el otro, como si todos formaran parte de la misma historia o cuadro.

-Las líneas están abiertas, son difusas, irregulares o tipo bosquejo, a causa de la identidad poco delimitada, lo que indica presencia del mecanismo defensivo de identificación proyectiva masiva.

-La estereotipia en los test gráficos indica un fallo en aspectos estructurales. Las figuras resultan grotescas, siniestras, extrañas, derruidas, las personas paralizadas o deshumanizadas, vacías, esquemáticas, zoomórficas, mecánicas, robotizadas, tipo títeres o muñecos, de una gran abstracción desvitalizada.

- Presentan confusión entre seres vivos y animales u objetos inanimados.

-No hay tridimensionalidad, ya que las figuras suelen ser planas o están pegadas, como la casa-fachada.

-Hay una inadecuación lógico-formal: cara-perfil y confusión en la perspectiva, que resulta arbitraria.

-Las historias suelen aludir situaciones mágico-omnipotentes, a través de las referencias a la suerte, a extraterrestres, a fuerzas del más allá, a la magia, a maleficios, poderes paranormales, etc.

-A menudo mezclan dibujo, números y escritura en un esfuerzo por compensar una sensación de ruptura de la comunicación básica.

-Presentan transparencias, objetos que se ven a través de la pared, del interior del cuerpo, etc.

-Son más expresivos y liberadores de ansiedades que comunicativos, ya que no hay interacciones ni nexos de unión entre los distintos personajes o figuras. No encierran un verdadero sentido simbólico, pues están más cerca de la ecuación simbólica. Por ejemplo: un hombre dibujado con el cuerpo en forma de tronco de árbol o los brazos como ramas.

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-No plantean historias verbales con sentido ni conflictos, sino pantallazos de situaciones con carencias de afecto. Los finales de las historias son negativos y catastróficos, generalmente de muerte, prohibiciones crueles, represalias, envenenamientos, peligros, etc.

-Predomina la lógica de la ilógica, la simbólica interna, el sentido del sinsentido. Suele aparecer un monólogo interior absolutamente inexplicable, aunque desde el punto de vista psicoanalítico siempre tiene un significado - igual que en los sueños-, teniendo en cuenta la diferencia entre ecuación simbólica y simbolización.

-Las omisiones y distorsiones que aparecen pertenecen al extraño mundo interno del sujeto, consecuencia de la ruptura psicótica del discurso gráfico.

-Hay una ausencia total de movimiento y expresión. Las figuras resultan estáticas e inexpresivas.

-Existe una frecuente animalización de casas, árboles, flores, nubes, etc., por la cualidad paranoide de la psicosis. Una persona puede aparecer con pies de animal o manos como flores. No es así cuando se trata de las caritas que expresan los niños pequeños en los objetos, como reflejo de la imago materna.

-Los desnudos, con órganos internos visibles transparentes, nos indican la ausencia de pudor por falta de sentido de la realidad, preocupación por haber podido perder los genitales o por lo que sucede dentro del cuerpo, sobre todo cuando hay delirios hipocondríacos.

-El sujeto no se queja ni pretende corregir la ausencia de cierres y encajes o las transparencias con falta de perspectiva o superposiciones, porque realmente no se da cuenta. Aparece una mezcla de brazos entre dos figuras, no se sabe qué es de una y qué de la otra, algo muy común en simbiosis psicóticas, donde la confusión es total.

-En las esquizofrenias, el tamaño puede guardar las proporciones, pero la Gestalt está rota. En la psicosis maníaco-depresiva, aunque haya mejor síntesis en los momentos más estables, el tamaño varía. Éste es muy grande en los momentos maníacos y diminuto en la fase depresiva, según apunta Elkish (expansión versus compresión).

-Muchas veces se da una masa confusa y desordenada de detalles, sin ninguna idea directriz.

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-Son figuras que resultan atípicas para cualquier edad. En las esquizofrenias simples, son regresivas, pero no idénticas a las de un niño pequeño, puesto que destacan por un primitivismo cada vez más regresivo: el cuerpo como una gran bolsa con ojos, extremidades unidimensionales, etc.

-Hay un uso inadecuado del color que se descontrola sin respetar límites ni la realidad:

la copa de árbol roja, el tronco azul, el techo de una casa amarillo, etc.

-Los dibujos suelen prescindir del sombreado o lo usan masivamente, como color negro.

-Los trazos son interrumpidos por el cambio constante de dirección, sin rumbo fijo - rigidez o inercia, según Elkish - o descontrolados y no acompañados de signos de ansiedad visibles en el sujeto.

-En cuanto a la contratransferencia, suelen provocar en el psicólogo sensaciones de desconcierto o de consternación.

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Figura 5.13. Casa-fachada plana realizada por un adulto psicótico, en la cual destaca el gran

Figura 5.13. Casa-fachada plana realizada por un adulto psicótico, en la cual destaca el gran vacío y falta de dimensión. Véase el énfasis de energía en el pequeño ajuste de la base, la puerta y la pared torcida, entre otros elementos.

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Figura 5.14. Dibujo de un árbol realizado por un paciente esquizofrénico, con actuaciones psicopáticas. Obsérvese

Figura 5.14. Dibujo de un árbol realizado por un paciente esquizofrénico, con actuaciones psicopáticas. Obsérvese la falta de base, el trazo en bosquejo, la ausencia de copa, el tronco cortado y la ampliación en su base.

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Figura 5.15. Dibujo de un árbol realizado por un adulto homicida, con esquizofrenia paranoide. Véase

Figura 5.15. Dibujo de un árbol realizado por un adulto homicida, con esquizofrenia paranoide. Véase la transparencia grave en las raíces y la ausencia de una copa que contenga los impulsos agresivos, caracterizados por las ramas en pincho.

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Figura 5.16. Dibujo de una familia en un adulto esquizofrénico. Véase la omisión de los

Figura 5.16. Dibujo de una familia en un adulto esquizofrénico. Véase la omisión de los ojos y la boca, las cabezas casquete, la inserción arbitraria de los miembros, las carasperfil evasivas y la ubicación del dibujo en la parte central-inferior, entre otros aspectos.

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Figura 5.17. Dibujo de la figura humana masculina en un hombre esquizofrénico, con antecedentes de

Figura 5.17. Dibujo de la figura humana masculina en un hombre esquizofrénico, con antecedentes de abusos sexuales. Destacan el trazo roto, la inestabilidad postural, la cabeza casquete, la ausencia de cuello, los ojos vacíos, los botones y el ocultamiento de las manos en la zona genital, entre otros elementos.

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Figura 5.18. Dibujo de una figura humana masculina realizado por un adulto con psicosis. Se

Figura 5.18. Dibujo de una figura humana masculina realizado por un adulto con psicosis. Se trata de una figura de títere, inanimada en la que destaca el refuerzo de los detalles de la cabeza, cuyos ojos y orejas presentan significación paranoide, y los botones, como indicadores regresivos, así como la ausencia de cuello, la falta de unidad e integración del cuerpo, etc.

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Figura 5.19. Dibujo de la figura humana femenina realizada por un adolescente psicótico. Véase la

Figura 5.19. Dibujo de la figura humana femenina realizada por un adolescente psicótico. Véase la desorganización y el caos corporal en la figura, ubicada en la zona inferior, que se relaciona con lo concreto y el mundo de placer.

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Figura 5.20. Dibujo de una figura humana masculina realizado por una adolescente de dieciséis años

Figura 5.20. Dibujo de una figura humana masculina realizado por una adolescente de dieciséis años con psicosis. Véase la confusión corporal y las extrañas transparencias en la grotesca figura, con los pies cortados (signo de trabamiento del contacto con la realidad).

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Figura 5.21. Dibujo realizado por un niño psicótico de siete años. Véase la existencia de

Figura 5.21. Dibujo realizado por un niño psicótico de siete años. Véase la existencia de un vacío y desvitalización globales, con transparencia en la cabeza.

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Figura 5.22. Dibujo realizado por un niño psicótico de ocho años, víctima de abusos sexuales.

Figura 5.22. Dibujo realizado por un niño psicótico de ocho años, víctima de abusos sexuales. Véase el objeto extraño a la izquierda, al cual el niño no sabe otorgar ninguna significación - algo muy característico en psicóticos-, así como el desajuste en los brazos, los ojos vacíos, las orejas y la boca reforzadas, los botones, la ausencia de límites corporales, la transparencia en la cabeza y la parte genital enfatizada.

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Figura 5.23. Dibujo de una figura humana femenina realizado por un adulto esquizofrénico. Las palabras

Figura 5.23. Dibujo de una figura humana femenina realizado por un adulto esquizofrénico. Las palabras y números tratan de dar contenido a algo muy esquemático, desconectado y desvitalizado, y hay elementos de contenido significativos de depresión psicótica.

5.3. Psicopatía en los test gráficos

La psicopatía es un trastorno psíquico caracterizado por déficit en el control de las emociones e impulsos, adaptación insuficiente a las normas morales o sociales, falta de sociabilidad y tendencia a la actuación y las conductas antisociales irresponsables, encaminadas a satisfacer los propios intereses inmediatos y narcisistas, sin importar las consecuencias sociales y sin demostrar culpa ni ansiedad. La psicopatía suele asociarse frecuentemente a cierta disposición a la toxicomanía, la práctica de perversiones y la

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delincuencia. La persona es muy asocial, agresiva e impulsiva, carece de sentimientos de culpa y es incapaz de crear lazos afectivos duraderos con otras personas (Cleckley,

1990).

La psicopatía se clasifica como un trastorno diferenciado del trastorno de personalidad antisocial y del trastorno límite de personalidad. A pesar de la alta su perposición sintomática entre la psicopatía y otros trastornos de personalidad como los citados, sus consecuencias para la sociedad justifican su estudio como entidad independiente.

-Las producciones gráficas suelen presentar una Gestalt del dibujo conservada, aunque los trazos suelen ser impulsivos.

-Generalmente las figuras suelen ser rígidas, ampulosas y grandes, abarcan mucho espacio en la hoja, e incluso se saltan los márgenes o límites; pero a su vez desprenden una sensación de hueco o vacío: no dicen nada, son casas que no muestran, frías, poco acogedoras, cerradas; en definitiva, clichés superficiales, sin emoción.

-La presión en el trazo suele ser muy fuerte, y en sujetos muy violentos hasta puede llegar a traspasar el papel, como expresión de la dificultad para realizar un trazado continuo en personas inestables. En determinados sujetos con inestabilidad que viven al momento, sin perspectiva, con dificultad para recordar el pasado y pensar, se aprecia dificultad para lograr un trazo seguido y continuo.

-Los sujetos con psicopatía presentan dificultades para ajustarse a las consignas, son oposicionistas, provocadores o desafiantes, y pueden invadir al psicólogo con preguntas de control intrusivas. Muchas veces giran automáticamente las hojas que el psicólogo les da y obedecen a una actitud oposicionista o negativa. Aunque haya una aceptación inicial del test, se aprecia un cierto ataque latente, con ausencia de significación emocional en las respuestas - "¡Qué chorrada tener que hacer esto!"-. Suelen dar un tratamiento burdo a la hoja, como sustituto del otro, al que ensucian, toquetean, rayan o no borran. Esto le ocurre incluso al entrevistador, cuando manipulan objetos de su marco de trabajo: rompen trocitos de goma, rascan la mesa, la golpean mesa con los pies, le atacan con preguntas ajenas a la exploración, a veces con ridiculización, sorna o sarcasmo, a menudo con carácter intimidatorio.

-Suelen crear objetos impactantes, que a veces incluso amedrentan o dan miedo, como forma de apabullar con violencia o paralizar al otro: con objetos desafiantes, burlescos, horribles o caricaturescos, depositando en ellos vivencias de extrañeza o

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susto, tratando así de anular, meterse intrusivamente dentro del otro, de su capacidad de pensar - "Qué tonterías se tienen que hacer, ¿en serio quiere que le dibuje esta tontería?".

-Tratamiento bidimensional frecuente de la casa, a veces con el techo cortado, o con un dibujo pobre del mismo, sin dimensión ni perspectiva. Remarcan las fachadas como necesidad de quedarse en lo externo de las cosas, pero éstas suelen ser cerradas, poco acogedoras y frías. Comienzan a veces el techo con tejas, pero no lo acaban, lo abandonan, como señal del déficit de simbolización y la presencia de defensas no exitosas.

-Hay pocas aperturas en los órganos de comunicación o éstos son pequeños, con ventanas y huecos proporcionalmente pequeños en comparación con el tamaño global. Muchas veces el dibujo es grandioso, síntoma de prepotencia o necesidad de impactar y quedarse en la superficie de las cosas.

-Se da una irregular conexión entre las diferentes partes del dibujo: del tronco con las ramas, del techo con las paredes, etc., sin llegar a la exageración que presenta las psicosis.

-En ocasiones se manifiesta un trato descuidado respecto a la hoja, la goma o el lápiz:

se dejan "rayajos" sin borrar, arañazos o rajas en la goma, cortes en el lápiz o en su punta, rotura del papel, etc.

-El árbol puede presentar ramas abiertas o rotas, una alusión a situaciones traumáticas de la vida, y agujeros en la corteza, a menudo sombreados, que traducen la presencia de núcleos latentes de violencia instintiva, no elaborada. Muchas veces el tronco del árbol se ensancha en la base de la hoja que hace de límite, lo cual supone una noción interna de desarraigo e inseguridad. Esto indica que el sujeto transgrede los límites y normas existentes o fuerza la realidad cuando se extralimita y ocupa más terreno que no es suyo. Las copas abiertas suelen mostrar individuos con poco control y facilidad para cometer actos violentos. Se han apreciado animismo en el árbol, que piensa, habla, baila, etc., como un ser humano, y transparencia en las raíces en gente con funcionamiento psicótico/desestructurado importante.

-Aparecen a menudo mecanismos de un control exacerbado a través de cuellos muy marcados, cinturones sombreados, hebillas, antenas de televisión, ojos tipo punto, etc.

-En los dibujos suelen coexistir rasgos maduros junto a otros de una gran inmadurez

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evolutiva.

-A menudo hay una disociación marcada en los dibujos; sólo se dibujan cabezas o troncos del árbol.

-Los gráficos a menudo resultan amenazadores, desafiantes, provocativos o burlescos hacia el otro.

-Se advierte la presencia habitual de marcas o grabados en el cuerpo: tatuajes, huellas, daños, números, símbolos, etc.

-Hay frecuentes cortes o amputaciones en el cuerpo, que suelen revelar serios daños en la propia integración personal.

-En personas con una gran violencia instintiva, se da la aparición de uñas en las manos, dientes en la boca, rodillas, agujeros de la nariz, armas, pinchos, caras o puños amenazantes, todos ellos de forma muy remarcada.

-Se enfatiza mucho el cuerpo y la musculatura, se busca dibujar figuras corpulentas.

-La fragilidad en los propios límites y el autocontrol se aprecia en la falta de definición cuerpo-ropa, el refuerzo de cuellos, puños, cinturones, etc. Es frecuentela no diferenciación sexual en las figuras humanas, especialmente en los trastornos asociados a drogadicción.

-El pensamiento es de índole operativa; los personajes actúan, caminan, luchan, hacen, saltan, pegan, corren. Hay una exacerbación de los mecanismos de acción e instrumentación del aparato locomotor como medio de dominio expulsivo-expansivo de control sobre el objeto/sujeto, el entorno y una identidad mantenida a través del límite muscular y la acción. También se exacerban los detalles de movimiento e imagen, donde pensar es hacer. A diferencia del psicótico, predomina la necesidad de impactar para depositar en el observador lo impactante, defendiéndose de la desintegración de la propia producción gráfica. El aspecto de las figuras tiene diferentes características según las fantasías y vínculos que la persona necesite proyectar: puede ser una caricatura si la intención es depositar sensaciones de ridículo, burla, extrañeza ante sí mismo o el otro; será aspecto desafiante muscularmente si lo liberador es una situación de pánico o exhibicionismo perverso o el horror ante situaciones perversas.

-El elemento de control del otro es frecuentemente visual y se expresa a través la

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mirada. La dureza y rigidez de carácter se refleja a través del mantenimiento inalterable en las expresiones gestuales a lo largo de todas las entrevistas mantenidas.

-En las historias predomina el mundo de placer, el deseo y el futuro, que les permitirá liberarse de las constricciones o límites que la realidad impone. Las fantasías son omnipotentes y existe omnipotencia tanto en la palabra como en el gesto del sujeto, con una actitud pedante y racionalizaciones que destacan rasgos de poderío y dominio sobre el otro. Suele haber un ataque a los objetos que se perciben con determinado valor, fruto de la envidia.

-Las respuestas suelen ser omnipotentes: "Es que yo puedo decir tantas cosas

esto o aquello o

¡Pueden ser tantas cosas!".

Haría

-Hay ruptura de la relación ante la mínima contrariedad o frustración sufrida; los actos son rápidos, sin pensar, con saltos-sorpresa, yendo de una cosa a otra, sin realizar ningún proceso o establecimiento de puentes o mediación; aparece rechazo de toda necesidad, que es vista como fracaso; predominan las fantasías de salvarse de toda frustración, la búsqueda de placer por encima de la realidad.

-El lenguaje es a veces depurado o incluso seductor, para ocultar la falta de contenido en sus producciones; se cuentan historias ampulosas pero con poco que decir.

-El pensamiento secundario, más elaborado, no se utiliza preferentemente para la comunicación sino para la evacuación de lo que uno no soporta en sí mismo.

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Figura 5.24. Dibujo realizado por un joven con graves problemas carenciales y de conducta. Véase

Figura 5.24. Dibujo realizado por un joven con graves problemas carenciales y de conducta. Véase la macroforma con falta de límites en su base y en la pared derecha. El sol, abierto y con rayos impulsivos deslavazados, indica anhelos de calidez afectiva insatisfechos.

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Figura 5.25. Casa de una adolescente con un trastorno conductual, en la que predominan los

Figura 5.25. Casa de una adolescente con un trastorno conductual, en la que predominan los actings - o realización impulsiva de deseos - y significativos problemas de conducta. Destaca el encierro del camino y ventanas, la puerta con rayas y la falta de perspectiva con la parte derecha de la casa "cortada".

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Figura 5.26. Dibujo realizado por un delincuente con problemas de pensamiento y regresión. Véanse los

Figura 5.26. Dibujo realizado por un delincuente con problemas de pensamiento y regresión. Véanse los elementos infantiles primitivos - como la piscina y el columpio-, la seria transparencia en la base del árbol y la ubicación gráfica preferente en la zona inferior.

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Figura 5.27. Dibujo realizado por un joven antisocial, anclado en la zona del placer y

Figura 5.27. Dibujo realizado por un joven antisocial, anclado en la zona del placer y de lo concreto. La ausencia de base y el anclaje desajustado de ventanas en la pared nos indican la extrema dependencia de los demás. El techo cortado, con irregularidades, refleja falta de abstracción, con preocupaciones y dificultades mentales.

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Figura 5.28. Dibujo de una casa realizado por una joven delincuente. Véase la macroforma y

Figura 5.28. Dibujo de una casa realizado por una joven delincuente. Véase la macroforma y algunos trazos impulsivos que se desbordan, más allá del control gráfico aparente, en el techo, la base y las tejas. Visión del interior y los cuadros, vistos desde las ventanas, como indicadores de intrusión.

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Figura 5.29. Dibujo de una casa realizado por un adolescente con problemas legales y de

Figura 5.29. Dibujo de una casa realizado por un adolescente con problemas legales y de conducta. Rasgos de seducción psicopática parecen subyacer en las ventanas, bajo el adorno de cortinas, pero con barrotes. Es significativo que no utilice la goma para borrar la raya derecha de la pared.

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Figura 5.30. Dibujo realizado por un joven con trastornos de conducta. Véanse los rasgos de

Figura 5.30. Dibujo realizado por un joven con trastornos de conducta. Véanse los rasgos de impulsividad en el césped ennegrecido y la necesidad de control en las vallas de la zona del futuro, más allá de la aparente estabilidad que presenta.

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Figura 5.31. Dibujo realizado por un joven delincuente que ha reincidido en sus graves conductas

Figura 5.31. Dibujo realizado por un joven delincuente que ha reincidido en sus graves conductas violentas. En el sujeto destacan su grandiosidad, impulsividad, materialismo y fáciles actings, más allá de su amplia productividad. El gusano que surge del agujero negro para devorar las frutas - como él explica - es un indicador de sus aspectos orales más hostiles y perversos. Véase la concreción en el camino que realiza el gusano para comer la fruta, así como el descontrol de impulsos en las relaciones, en las ramas abiertas que penetran en la copa y en la zona inferior ocupada por el césped.

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Figura 5.32. Dibujo realizado por un delincuente adicto a la heroína. Véase la difícil accesibilidad

Figura 5.32. Dibujo realizado por un delincuente adicto a la heroína. Véase la difícil accesibilidad a la puerta y el repaso de ventanas, puerta y techo, como manifestación de su dificultad de comunicación, intemalización y necesidad de control externo. Expresa la necesidad de reforzarse por medio de las defensas obsesivas en las piedras y tejas.

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Figura 5.33. Dibujo de un árbol realizado por un joven delincuente, atracador a mano annada.

Figura 5.33. Dibujo de un árbol realizado por un joven delincuente, atracador a mano annada. Véase cómo la grandiosidad y el engrandecimiento de la base no impiden apreciar su falta de estabilidad y dificultad para procesar mentalmente experiencias del pasado, con el corte izquierdo de la copa y el agujero negro del tronco.

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Figura 534. Dibujo realizado por una joven con problemas - graves e imprevisibles- de conducta

Figura 534. Dibujo realizado por una joven con problemas - graves e imprevisibles- de conducta y falta de sociabilidad, con un pensamiento muy enfocado en lo operativo. Véase el descontrol de impulsos a través de los trazos arbitrarios, las ráfagas sueltas de humo y la inapropiada cerradura externa de la puerta, como necesidad de que le pongan freno desde el entorno. Las flores, dentro de un tiesto, implican deseos de agradar, pero éstos son muy puntuales, inmediatos y acotados.

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Figura 5.35. Árbol dibujado por un sujeto antisocial, con características psicopáticas. Véase la anchura de

Figura 5.35. Árbol dibujado por un sujeto antisocial, con características psicopáticas. Véase la anchura de la base, las ramas abiertas indicadoras de hostilidad, los trazos impulsivos y la copa con escasa contención. Es significativa la inclinación de la copa hacia la derecha, como traducción de la influencia de la zona izquierda, del pasado, en su pensamiento.

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Figura 5.36. Árbol realizado por un sujeto detenido a menudo por cometer actos violentos contra

Figura 5.36. Árbol realizado por un sujeto detenido a menudo por cometer actos violentos contra las personas - repentinamente, sin motivo aparente y con una violencia excesiva-. Destaca la base más ancha y la ausencia de suelo, el agujero ennegrecido, las ramas abiertas y desconectadas y la desproporción y aberturas en la copa, también cortada, en la zona superior.

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Figura 5.37. Dibujo de un árbol realizado por una joven delincuente habitual. Destacan la macroforma

Figura 5.37. Dibujo de un árbol realizado por una joven delincuente habitual. Destacan la macroforma grandiosa, cerrada y rígida, el final de las ramas, las raíces descubiertas, como signo de estar por encima de los demás, y algunas frutas caídas, como indicadores de posibles pérdidas narcisistas.

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Figura 5.38. Dibujo realizado por un adolescente con graves problemas de conducta violenta. Véase el

Figura 5.38. Dibujo realizado por un adolescente con graves problemas de conducta violenta. Véase el árbol, tipo cerradura y sin base, con múltiples aspectos violentos disociados dentro de un pensamiento operativo y concreto. Destaca también el ennegrecimiento de los trazos, las ramas afiladas o cortadas, la serpiente venenosa con la cola enfatizada - impulsos agresivos que irrumpen desde la zona inferior - y los pájaros esquemáticos, desvitalizados.

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Figura 5.39. Árbol realizado por un delincuente psicópata, en el que destaca su grandiosidad y

Figura 5.39. Árbol realizado por un delincuente psicópata, en el que destaca su grandiosidad y omnipotencia (véase el tronco que penetra en la copa y se ensancha, pero sin base).

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Figura 5.40. Dibujo de un árbol realizado por un joven delincuente homicida, que apaleó a

Figura 5.40. Dibujo de un árbol realizado por un joven delincuente homicida, que apaleó a unos indigentes hasta la muerte. Véase la copa cortada por la parte superior de la hoja, el agujero del tronco y las raíces que sobresalen en el exterior, las cuales, aunque parecen estar por encima, quedan en el aire.

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Figura 5.41. Dibujo realizado por un joven agresor violador. Véase el trazo interrumpido, indicador de

Figura 5.41. Dibujo realizado por un joven agresor violador. Véase el trazo interrumpido, indicador de posibles actos impulsivos, la cara de perfil, evasiva y despectiva, y el énfasis en la nariz, el ojo y los puños, metidos en la zona inferior del cuerpo.

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Figura 5.42. Dibujo de una figura humana realizado por una joven antisocial borderline, en situación

Figura 5.42. Dibujo de una figura humana realizado por una joven antisocial borderline, en situación de crisis personal. Véase el predominio de altos contenidos liberadores de ansiedad, parciales y provocadores.

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Figura 5.43. Dibujo de una figura humana realizada por un joven homicida. La actitud desafiante

Figura 5.43. Dibujo de una figura humana realizada por un joven homicida. La actitud desafiante y provocadora, con los puños cerrados o en alto, el refuerzo de la ropa y los complementos - cinturón y botas-, como necesidad de obtener poder a través de los actos violentos. La boca abierta, el énfasis del cuello a través del pañuelo, la cremallera y los bolsillos nos indican la presencia de elementos de la personalidad muy primarios, faltos de autocontrol y carenciales, que pueden incidir en el refuerzo de su propia contención a través del endurecimiento de sus conductas.

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Figura 5.44. Dibujo de una figura humana realizado por un joven con problemas psicosociales a

Figura 5.44. Dibujo de una figura humana realizado por un joven con problemas psicosociales a causa de la intensa violencia en sus actos. La intención de enmarcar la figura no resulta exitosa, pues queda abierta en la zona superior, sin poder contenerla. Por otra parte, la presencia de dientes y rodillas, el garfio, cicatrices, la pluma de la cabeza, en forma de puñal/pene afilado, el látigo, la zona del cuello muy enfatizada y los desajustes en los pies nos indican la posibilidad de cometer actos agresivos contra el entorno o también contra sí mismo, a causa de su deficiente autocontrol.

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Figura 5.45. Dibujo de una figura humana realizado por un joven delincuente habitual. La cabeza

Figura 5.45. Dibujo de una figura humana realizado por un joven delincuente habitual. La cabeza tipo casquete, en una figura de perfil, nos indica su pseudo adaptación a los patrones antisociales agresivos de su propio entorno. La transparencia en el brazo, junto a las manos afiladas dirigidas hacia la zona inferior izquierda, el tamaño de la figura, el refuerzo del cinturón, etc., nos indican riesgo de acciones dañinas hacia los demás.

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Figura 5.46. Dibujo de una figura humana realizada por un joven de características psicopáticas, con

Figura 5.46. Dibujo de una figura humana realizada por un joven de características psicopáticas, con graves problemas de conducta violenta, a menudo muy disociadas. Véase la provocación y horror que trata de suscitar con la imagen de esta calavera.

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Figura 5.47. Dibujo realizado por un atracador con problemas de toxicomanía. Véase la ubicación en

Figura 5.47. Dibujo realizado por un atracador con problemas de toxicomanía. Véase la ubicación en la zona inferior asociada a lo concreto, elementos de dependencia muy primaria y obsesivos e intensos esfuerzos de autocontrol (en el sombreado de la cabeza, el cuello y los bolsillos). El desajuste de la línea del suelo que corta las piernas es una transparencia que, junto a las de los brazos, traduce su grave falta de autonomía y problemas de relación.

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Figura 5.48. Dibujo realizado por un adulto, delincuente habitual, atracador a mano armada y drogadicto.

Figura 5.48. Dibujo realizado por un adulto, delincuente habitual, atracador a mano armada y drogadicto. Destacan entre otros elementos el alejamiento de la zona izquierda, el énfasis en la boca, la zona del pensamiento y el cinturón, así como la amputación de las manos.

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Figura 5.49. Dibujo de una figura humana masculina realizado por un delincuente común, con problemas

Figura 5.49. Dibujo de una figura humana masculina realizado por un delincuente común, con problemas de drogadicción. Véase la no discriminación entre cuerpo y ropa así como los bolsillos, como elementos propios de una falta de diferenciación interna y dependencia primaria.

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Figura 5.50. Dibujo realizado por un atracador a mano armada. La masculinización y el impacto

Figura 5.50. Dibujo realizado por un atracador a mano armada. La masculinización y el impacto corporal de la figura femenina no impide reflejar su inseguridad a través del sombreado de los pies.

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Figura 5.51. Dibujo de una figura humana masculina realizado por un joven ladrón habitual y

Figura 5.51. Dibujo de una figura humana masculina realizado por un joven ladrón habitual y consumidor de drogas. Véase el impacto y la provocación psicopática que trata de suscitar con esta figura disociada.

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Figura 5.52. Dibujo de una figura humana femenina realizado por un adulto homosexual, delincuente habitual

Figura 5.52. Dibujo de una figura humana femenina realizado por un adulto homosexual, delincuente habitual y adicto a las drogas. Véase la ausencia de nariz y el énfasis paranoide a través de los ojos hipervigilantes - con pestañas- y la oreja.

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Figura 5.53. Dibujo realizado por un joven con características psicopáticas y dificultades para asumir su

Figura 5.53. Dibujo realizado por un joven con características psicopáticas y dificultades para asumir su agresividad. Destaca especialmente la macroforma y la importante disociación en el cuerpo, sin órganos de relación, la desconexión en la cabeza, la ausencia de cuello y la presencia de estrabismo, como indicador de posibles pensamientos y conductas incongruentes. El énfasis de cariz paranoide en orejas y ojos, el refuerzo de características sexuales secundarias, y la omisión de la parte inferior del cuerpo, junto a la transparencia en la pipa y la nariz prominente, parecen indicar conflicto en la asunción de su masculinidad.

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Figura 5.54. Dibujo realizado por una delincuente antisocial con problemas de drogadicción. Véase su oposición

Figura 5.54. Dibujo realizado por una delincuente antisocial con problemas de drogadicción. Véase su oposición al dibujar la figura de espaldas, reforzando los rasgos corporales relativos a la zona izquierda, más cercana al mundo del pasado. Cabe mencionar, en relación a ello, su difícil e insatisfactoria infancia. Los trazos de la zona del futuro a la que parece dirigirse la figura desnuda - cara, brazos y piernas abiertos, inacabados e indefinidos, de perfil y evasivos - indican fallas en su identidad y su capacidad de autonomía. Esto parece indicar la proyección de su sentimiento de incapacidad para poder afrontar la preocupación e incertidumbre respecto a la evolución de su vida, que siente completamente trabada, y ajena a las referencias convencionales de la sociedad.

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Detección de situaciones traumáticas y de conflicto en los test gráficos Un psicodiagnóstico resulta útil

Detección de situaciones traumáticas y de conflicto en los test gráficos

Un psicodiagnóstico resulta útil como vía de acceso al conocimiento de la personalidad del sujeto, así como de algunos factores que pueden haber incidido en la transformación de dicha personalidad con el tiempo.

En relación con ello, hay investigaciones que señalan que en toda producción proyectiva se reproducen de alguna manera, directa o simbólicamente, escenas y episodios históricos vividos, a la vez que se expresan unos modelos o métodos de resolución que el sujeto emplea para enfrentarse al recuerdo de esos episodios y los conflictos inherentes a ellos.

La historia personal, presente en toda actividad humana, lo está también inevitablemente en la producción proyectiva del sujeto, que suele poseer cualidades de recreación diferentes y únicas para cada persona. Cada elemento gráfico en sí mismo parece condensar la evolución del sujeto hasta este punto de su vida.

Por eso no se pueden llevar a cabo integraciones lineales y forzadas sistemáticamente, como en un diccionario, y exclusivamente a partir de la historia que el sujeto refiere. Tampoco se puede inferir un resultado diagnóstico por un solo gráfico o un test, así que para obtener una síntesis integradora de la personalidad del sujeto resulta conveniente, como ya se ha señalado, tener en cuenta un exhaustivo proceso de comprobación de los datos con los que contamos.

6.1. Indicadores gráficos de sufrimiento de origen interno y externo

Grassano (1987) sostiene la hipótesis de que algunos sucesos de la propia historia personal están siempre contenidos en la producción gráfica de alguna forma, ya sea directamente o por medio de una transformación. No obstante, la posibilidad de reencontrar nuevas versiones del pasado de la persona que no estén metabolizadas en las producciones presentes parece ser una característica del extenso grupo de las neurosis, y

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a veces, en algunas estructuras psicopáticas o borderline.

En las producciones psicóticas el intenso ataque que suele dirigir el sujeto afectado a las funciones de contacto, vínculo y memoria determina una absoluta desorganización de los límites temporales. El presente, el pasado y el futuro se ven comprometidos, están mezclados, sin que generalmente aparezca ni símbolo ni historia alguna.

y el futuro se ven comprometidos, están mezclados, sin que generalmente aparezca ni símbolo ni historia

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Figura 6.1. Dibujo libre realizado por un adulto psicótico. Véase el desmantelamiento y la arbitrariedad en los extraños objetos evacuados.

y la arbitrariedad en los extraños objetos evacuados. Figura 6.2. Dibujo de la figura femenina realizado

Figura 6.2. Dibujo de la figura femenina realizado por un hombre que mató a su pareja. Véase la simbiosis que no le permite dibujar una sola figura, sino dos y enlazadas. Son significativas la falta de cara, cuello, manos y pies, como reflejo de sus déficits de identidad, diferenciación personal y dificultades para relacionarse. Los trazos irregulares de la zona superior intentan mostrar el sol como deseo afectivo, pero su esquematismo es indicador del fracaso y el conflicto afectivo.

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Figura 6.3. Dibujo libre perteneciente a un niño de seis años que padeció abusos sexuales

Figura 6.3. Dibujo libre perteneciente a un niño de seis años que padeció abusos sexuales por parte de un familiar. En el relato nos habla del robo de un ladrón que entra en un domicilio, de noche. Véase el simbolismo fálico de la linterna y el énfasis de la energía gráfica en el sombrero y la escopeta.

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Figura 6.4. En esta ilustración aparecen, entre otros elementos, las huellas del traumatismo vivido en

Figura 6.4. En esta ilustración aparecen, entre otros elementos, las huellas del traumatismo vivido en su cuerpo y su mente por un niño de seis años que hubo de someterse a varias dolorosas intervenciones quirúrgicas en sus testículos.

Por otra parte sabemos que se siguen investigando los orígenes tempranos de los síntomas, conflictos y rasgos de trastornos de carácter que de alguna manera están presentes en todo sujeto. Por ello, después del dibujo realizado y de la historia, se aconseja preguntar, a través de un pequeño cuestionario, si el sujeto recuerda algún acontecimiento especial de aquel momento específico de su vida o lo puede relacionar con los indicadores gráficos del test. La producción gráfica, como representación simbólica lograda, condensa y transmite tanto los modelos que dominan en el vínculo que cada uno mantiene con el objeto básico como otros datos sobre la situación física actual y pasada, posibles hechos traumáticos sufridos en el cuerpo - accidentes o enfermedades - y acontecimientos de toda índole que incidieron en la estructuración de la personalidad.

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Todo ello ha sido investigado por muchos autores, entre los cuales destacan Machover y Hammer, que lo aplican especialmente en las figuras humanas. Muchas veces, incluso, aparecen ciertos parecidos físicos con el autor, algunas alteraciones corporales o problemas de salud como cojera, sida, asma, problemas digestivos, afectación oral, etc.; en definitiva, situaciones a las que se da un tratamiento diferencial marcado en el gráfico en comparación con las producciones de otros sujetos. Suelen destacar, entre otras:

-Zonas del dibujo adecuadas pero raras, arbitrarias, distorsionadas, transformadas, etc.

-Zonas sombreadas, rayadas, rotas, con fallas, etc., indicio de conflicto en ciertas zonas o señales.

-Detalles adicionales, como objetos en las manos, en el cuerpo, etc.

adicionales, como objetos en las manos, en el cuerpo, etc. Figura 6.5. Casa antropomórfica dibujada por

Figura 6.5. Casa antropomórfica dibujada por una mujer, cuya pared izquierda y puerta confusa aparecen rotas y reforzadas. Cuando era muy pequeña tuvo un accidente

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traumático que le afectó gravemente a la boca y que también pareció incidir en una fijación evolutiva y una seria patología psicosexual. Véase el caso completo en el capítulo del libro titulado "¿Porqué no pude crecer?".

del libro titulado "¿Porqué no pude crecer?". Figura 6.6. Figura masculina realizada por una joven con

Figura 6.6. Figura masculina realizada por una joven con una personalidad borderline que sufrió abusos por parte de su padre. Destacan entre otros aspectos, el énfasis en la zona bucal con el cigarrillo que despide un humo denso y la parte genital enfatizada y sucia por el borrado.

Muchas veces los sujetos ponen la causa del conflicto vivido en el exterior, a través del dibujo del viento, de un terremoto o un rayo, frío y nieve, entre otros fenómenos atmosféricos, o de la verbalización de éstos en el relato. Esto suele suceder especialmente en sujetos que presentan más dificultad para poder reconocerlo conscientemente porque se remiten a modelos establecidos muy primarios y ligados a unas ansiedades de conexión con los objetos muy cercanas a lo más sensitivo y corporal, como es el

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contacto con el objeto táctil y oral, órganos receptivos básicos que simbolizan las significativas relaciones precoces establecidas, por ejemplo en boca y manos. Es por ello que, en experiencias muy precoces, las posibles líneas asociativas están generalmente muy alejadas del nivel consciente del entrevistado.

El dibujo supone una compleja transformación de representaciones internas en imágenes plásticas. Poder llegar a transformarse con éxito exige un intenso esfuerzo inconsciente de simbolización por parte del sujeto, ya que no podemos pretender que sea el propio sujeto el decodificador, aunque éste, conscientemente, pueda tener mucho interés en ello.

Koch (1986), en su investigación sobre el test del árbol, trató de demostrar empíricamente con sus investigaciones la existencia de episodios traumáticos del sujeto a partir de dónde estaban situados los cortes de las ramas o del tronco del árbol. Por otra parte, el índice de Wittgenstein permite afirmar que el tamaño total es equivalente a la edad del individuo, y divide el árbol en años, con lo que es posible lograr una ubicación del período vital en que el suceso tuvo lugar.

ubicación del período vital en que el suceso tuvo lugar. Figura 6.7. Árbol dibujado por un

Figura 6.7. Árbol dibujado por un adolescente de diecisiete años cuya huella parece coincidir con la desaparición y muerte traumática de su padre, alrededor de los siete años

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de edad. Véase el caso completo en el capítulo del libro "No sé quién soy".

en el capítulo del libro "No sé quién soy". Figura 6.8. Dibujos realizados por un hombre

Figura 6.8. Dibujos realizados por un hombre que se encuentra en la fase terminal del sida, en el que son ilustrativas las dificultades de integración corporal en el dibujo de la figura humana y el desarraigo del árbol torcido. Cabe destacar la incidencia en los dibujos de importantes angustias de muerte e impotencia frente a la pérdida del propio control ante el progresivo deterioro de salud en el que se encontraba inmerso: pérdidas de funciones fisicas, como la visión, parálisis parciales, aumento de dolores, trastornos en la alimentación y el sueño, baja de defensas y peso, colitis intensa, entre otras deficiencias. Asimismo en la figura humana cabe constatar la presencia de importantes mecanismos defensivos, como por ejemplo de un importante encierro en sí mismo, la disociación afectiva, la rotura de vínculos interpersonales y, en definitiva, el abandono de sí mismo.

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Figura 6.9. El árbol dibujado por este adolescente manifiesta la expresión de abundantes experiencias traumáticas

Figura 6.9. El árbol dibujado por este adolescente manifiesta la expresión de abundantes experiencias traumáticas y castradoras en su vida, al parecer muy difíciles de contener mentalmente por él y que conllevan riesgo de actings agresivos fuera de su control yoico. Véase la copa que sobresale de la hoja de papel, cortes de cuajo de las ramas y agujeros del tronco, y su firma en la base. Cabe mencionar, entre otras pérdidas, el suicidio de su padre cuando el sujeto contaba con cinco años de edad.

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Figura 6.10. Árbol realizado por una chica de veintidós años que, en el cuestionario posterior

Figura 6.10. Árbol realizado por una chica de veintidós años que, en el cuestionario posterior al relato de la historia para esclarecer algún posible episodio pasado difícil, reconoció el trauma padecido a sus dieciséis años a causa de la separación traumática de sus padres. El árbol no tiene copa protectora y aparece una rama cortada, ubicada aproximadamente en el espacio que correspondería a este momento de su vida.

El psicólogo, tras el dibujo y la historia verbal, podrá interrogar más profundamente sobre el período de tiempo que aparece representado en alguno de ellos o en ambos. Así podrá tratar de esclarecer algún punto y averiguar la posible existencia de malos tratos, pérdidas, daños corporales, excesiva presión e inestabilidad ambiental u otros sucesos importantes en la vida del sujeto explorado.

6.2. Incidencia en los test de los déficits básicos del entorno sociofamiliar que afectan al desarrollo yoico del niño

En el trabajo elaborado por las psicólogas clínicas H.Díez y T.Pont para la ONG Espíritu

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Que Danza en la ciudad de Torreón (México), con el objetivo de proporcionar apoyo integral a los niños y familias que la organización atiende se ha tratado de profundizar, desde la metodología de investigación aplicada, en el conocimiento del niño a través de los diferentes recursos de evaluación psicológica con los que cuenta el campo del psicodiagnóstico infantil.

A partir de este planteamiento, innovador en este contexto social de menores en situación de desarraigo social que se encuentran en la calle, y teniendo en cuenta las peculiaridades de la población infantil-juvenil con la que se trabaja, el estudio de las características de personalidad a través de los test gráficos es una vía privilegiada de acceso al conocimiento de las necesidades diferenciales de cada niño. Los resultados que se obtienen posibilitan el desarrollo de una mejor intervención psicosocial y educativa preventiva o terapéutica, así como la capacidad de realizar un control y evaluación de resultados adecuados.

Winnicott (1996) señala que cuando un niño ha sufrido una experiencia de deprivación, y ésta no es reparada por el ambiente, se desencadenan mecanismos de defensa como el de disociación que permitirán que la fachada externa del niño aparezca adaptada al entorno, mientras que otra parte oculta de la personalidad estará enfrascada en fantasías y relaciones misteriosas con objetos idealizados, idealmente buenos o malos. Conocer esta parte oculta es lo que puede dar las claves para tener un conocimiento profundo del niño y proporcionarle la ayuda adecuada.

En relación con la importancia de la capacidad simbólica para acceder al proceso socializador, cabe señalar que la riqueza simbólica no depende sólo de la estabilidad del vínculo con la madre, sino también de sus propuestas simbolizadoras. Si la representación social del mundo es pobre o ausente en el discurso materno, o si el padre no proporciona emblemas o ideales ligados a la cultura, se generan situaciones de encierro libidinal que empobrecen la capacidad del niño.

Los niños que provienen de entornos sociales marginales suelen haber sufrido graves déficits en sus necesidades básicas desde muy pronto, a partir de verdaderas realidades frustrantes o incluso violentas vividas en su vida cotidiana y que han repercutido en heridas narcisistas en su psiquismo. Muchos de estos indicadores los podemos apreciar posteriormente a lo largo de su evolución, cuando desgraciadamente, y a menudo, acceden al mundo delictivo o criminal (existe una coincidencia de muchos indicadores con los de personalidad psicopática o borderline, antes descritas).

A través de los gráficos podemos darle la palabra al niño, que no es simplemente pedirle que hable, sino saber escucharlo, atentos también al lenguaje no verbal. "Darle la

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palabra al niño implica conocer los diferentes lenguajes y cómo los niños pueden "

contarnos lo que sienten y piensan: lenguaje gestual, gráfico, lúdico, verbal

2002).

(Janin,

De una muestra de veintiocho menores, se seleccionaron catorce gráficos del HTP (seis de casa, cuatro de árbol, cuatro de persona) pertenecientes a ocho niñas y seis niños de entre ocho y quince años en el momento de la aplicación de las pruebas.

El entorno sociofamiliar de los menores a los que pertenecen estos gráficos es esencial para comprender sus circunstancias vitales. Todos ellos se encuentran en un contexto de marginación social colectiva, pues sus hogares están situados en zonas periféricas semiurbanas de la ciudad de Torreón (en el estado de Coahuila al norte de México). Los hogares, denominados jacalitos, carecen de las condiciones mínimas de habitabilidad y pese a la extrema pobreza en la que viven, estas familias no pueden acceder a los pocos servicios que tiene la comunidad. La mayoría de ellas emigraron del campo a la ciudad a partir de 1994, año en que la crisis económica en México favoreció el aumento de las migraciones internas. Torreón es además una ciudad de paso para la emigración a Estados Unidos. En este contexto los niños y sus familias, dirigidas en muchos de los casos por una mujer, se enfrentan a problemas de pobreza y exclusión social.

Estos menores viven la privación de todos sus derechos fundamentales, como son su seguridad personal, vivienda digna, educación y formación, recreación, alimentación adecuada y atención médica.

Padecen de forma crónica enfermedades gastrointestinales y broncorrespiratorias endémicas debido a las condiciones de insalubridad y precariedad de sus viviendas. La mayoría habitan en casas hechas de cartón o material de desecho y en situación de hacinamiento.

Ante la ausencia del padre o madre, los menores se ven forzados a trabajar en con el fin de generar ingresos para la familia. Tienen bajos o nulos niveles académicos y las tasas de abandono escolar son altísimas.

A continuación exponemos las características específicas que se repiten de forma más generalizada en los gráficos realizados por niños.

6.2.1. Características generales en la realización del HTP

Se produce un giro automático de la posición de la hoja que se le da al niño, así como cierta indisposición a explicar una historia que se asocia a la noción de oposición y dificil

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contacto con la realidad, así como a una inadecuación frente a sus propias experiencias vitales. Matizando esta cuestión, Beatriz Janin afirma: "El niño puede tener dificultades en vencer los obstáculos internos para poder poner palabras a lo que no tuvo palabras o para desobedecer el mandato implícito del otro, amado o temido, que ordena silencio". (Janin, 2002).

El trazo suele ser irregular, no lineal ni seguido, o estar cortado, como expresión de su tendencia a la improvisación, impulsividad e inestabilidad. Es frecuentemente débil o muy fuerte (con mucha presión) o está reforzado (como forma de contrarrestar su inseguridad) o con roturas o aperturas. Ello se traduce en la presencia de identificación proyectiva masiva o falta de una adecuada distancia con el objeto.

Se ha observado dificultad para lograr un trazado seguido y continuo en jóvenes con pensamiento concreto e inestables, que viven con inmediatez, es decir, sin perspectiva, y que tienen dificultad para pensar y recordar el pasado. A pesar de los esfuerzos por lograrlo, los trazos quedan como desligados y con sensación de frágil precariedad, lo que suele reflejar cortes e interrupciones en los vínculos y disociación, que frecuentemente conlleva carencias de apoyos internos.

Casi nunca borran o rectifican los errores, lo cual está asociado a falta de confianza en perspectivas positivas de cambio, tanto interno como externo.

Frecuentemente dibujan en la parte baja de la hoja, la zona asociada a lo concreto, a elementos depresivos y a lo más instintivo de sí mismos.

En bastantes casos dibujan dos objetos, casas adosadas, dos árboles y dos figuras, como expresión de una tendencia adhesiva al objeto, simbiosis, relación dual, y por tanto, indicador de una falta de discriminación en su identidad.

Frecuentemente

aparecen

distintos

objetos

dibujados

que

llenan

la

hoja,

como

expresión evacuativa e incontinente del niño o splitting.

A) CASA

Se observa una mayor frecuencia de dibujos de casa-fachada y casa-techo.

La casa-techo es indicador de que el sujeto se refugia considerablemente en la fantasía, e implica retraimiento en el mundo interior, una necesidad de encierro como autoprotección frente a la noción de persecución externa e incomunicación. Los seis test gráficos "casa" seleccionados coinciden tener una casa-techo. Resulta significativo que en

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las seis biografías de estos menores coincida el hecho de que sus madres hayan abandonado el hogar familiar.

-Suelen ser bidimensionales y no tener base; la misma hoja es utilizada habitualmente como base de la casa, lo que traduce una sensación de pobreza de recursos y vacío emocional.

-Hay un tratamiento pobre del techo, frecuentemente cortado en la parte derecha, asociado mentalmente a cierta modalidad primitiva en la expresión, a una falta de capacidad de abstracción y a una escasa mentalización o simbolización.

-Con frecuencia los órganos de comunicación, como ventanas o puertas, son pequeños y a su vez contienen elementos defensivos, como rejas, barrotes, o simplemente están cerrados. Apoyados frecuentemente en la pared, traducen una dependencia externa muy primaria, que tratan de ocultar.

-Aparecen ciertas dificultades de acceso a la casa, como escaleras, puertas altas, repasadas o rotas, muy defendidas y con mecanismos de alerta o control, como circuito cerrado de televisión, antenas o cerraduras, representativas de sus déficits de internalización y de desconfianza frente a las relaciones.

-Frecuentemente están acompañadas de otros objetos de relleno al lado. El sol es muy habitual acompañando a todas las figuras como expresión de la búsqueda de personas de referencia afectiva, de autoridad y protección ante sus carencias.

-Hay una notable presencia de árboles, flores o un llenado de la hoja, como defensa contra el vacío y la soledad, que indicaría fallas en sus funciones yoicas y reflejaría sus carencias en la noción de sí mismo, como un todo integrado.

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Figura 6.11. Casa antropomórfica realizada por un niño de doce años. 216

Figura 6.11. Casa antropomórfica realizada por un niño de doce años.

Figura 6.11. Casa antropomórfica realizada por un niño de doce años. 216

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Figura 6.12. Casa antropomórfica realizada por una niña de nueve años.

Casa antropomórfica realizada por una niña de nueve años. Figura 6.13. Casa antropomórfica dibujada por una

Figura 6.13. Casa antropomórfica dibujada por una niña de doce años.

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Figura 6.14. Casa-fachada dibujada por niña de trece años. B) ÁRBOL -Repetición de la ausencia

Figura 6.14. Casa-fachada dibujada por niña de trece años.

B) ÁRBOL

-Repetición de la ausencia de base como en el dibujo de la casa. El borde de la hoja de papel hace de base, lo que expresa una gran dependencia del mundo exterior así como una expresión de desarraigo, inconsistencia e inseguridad.

- No hay una adecuada delimitación entre las diferentes partes del árbol, copas, tronco y base del árbol abiertos, traduciendo cierta indiferencia entre el sujeto y los otros, entre su mundo interno y externo, entre la fantasía y la realidad, que luego conllevan dificultades en su individualización y personificación.

-Las bases del tronco suelen ser progresivamente más anchas, lo que a menudo alude a la presencia de cierta tendencia disocial, como expresión de una necesidad de extralimitarse en la búsqueda de satisfacción para sus necesidades, así como de

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cierta transgresión de los límites socialmente establecidos. Esto es frecuente en jóvenes que creen haber sufrido una injusticia o abuso por parte de los demás, manifestando con ello un intento de restituirse con la apropiación a la fuerza de aquello a lo cual sienten que tienen derecho.

Winnicott (1996) denomina complejo de privación a este aspecto antisocial de la conducta del niño, afirmando que contiene un elemento positivo al tratar de forzar al ambiente a adquirir importancia, a restituirle aquello de lo que fue privado, de aquello bueno que fue incorporado en sus primeras experiencias de satisfacción y que quiere recuperar, a diferencia del psicótico, que se encuentra privado de estas experiencias.

árboles Los en que no hay copa suelen aparecer en personalidades con una mayor noción de desprotección, de falta de una contención mental suficiente, y muy a merced de las influencias externas.

-El animismo del árbol, que habla o siente como las personas, o el antropomorfismo, árbol con formas humanas, así como las transparencias de las raíces, se han encontrado en chicos con núcleos o con un funcionamiento psicótico importante.

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Figura 6.15. Árbol dibujado por un niño de once años. 220

Figura 6.15. Árbol dibujado por un niño de once años.

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Figura 6.16. Árbol dibujado por un niño de doce años. 221

Figura 6.16. Árbol dibujado por un niño de doce años.

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Figura 6.17. Árbol dibujado por un niño de ocho años. 222

Figura 6.17. Árbol dibujado por un niño de ocho años.

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Figura 6.18. Árbol dibujado por un niño de once años. C) PERSONA Las figuras suelen

Figura 6.18. Árbol dibujado por un niño de once años.

C) PERSONA

Las figuras suelen ser algo pequeñas, reflejo de constricción personal, con un frecuente esquematismo, asociado a una tendencia esquizoide al retraimiento interior. Hay figuras desvitalizadas y con una inmadurez del esquema corporal; la mala inserción de los miembros no permite lograr una figura unida e integrada.

La frecuente no delimitación entre ropa y cuerpo alude a una falta de discriminación entre lo que es propio y lo de los demás, expresión de una inadecuada diferenciación e identidad personal, que también se pone en evidencia luego con la necesidad de enfatizar el cuerpo y los hombros grandes, la musculatura, la virilidad, como noción de una identidad mantenida a través del límite muscular y de la acción.

La ausencia de área genital la hemos visto asociada a graves dificultades en el control de los impulsos sexuales o la ejecución de actings.

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-Cuando el menor acompaña los gráficos con su firma, nombre propio y edad, parece reforzar la noción de su frágil sellf

El dibujo frecuente de líneas de botones y bolsillos alude a una dependencia oral muy primitiva con el objeto. En casos muy regresivos suelen aparecer las figuras con ombligo, así como en el dibujo de la familia la identificación con bebés.

Frecuentemente les faltan órganos importantes como manos, brazos, pies y boca y ésta a menudo cerrada y repasada, cosa que alude a dificultades en el contacto afectivo, la comunicación y el contacto con la realidad, manifestación de una difícil internalización.

-La falta de cuello o su exageración frecuente hace referencia a las dificultades en el control y drenaje adecuados de los impulsos, así como a la ausencia de represión. A menudo las cabezas suelen estar reforzadas, o ennegrecidas como forma de expresión de una alta ansiedad y preocupaciones, y también las cabezas tipo casquete son expresión de una adaptación formal a determinadas imposiciones externas, exclusivamente convencionales o superficiales, pero sin plena interiorización.

Las manos suelen ser grandes, lo que expresa necesidad afectiva o de actuación a través del comportamiento. Por otra parte, también suelen dibujarlas como muñones, expresión de restricción y empobrecimiento afectivo, como pinchos en niños muy agresivos y metidas en los bolsillos como reflejo de sentimientos de culpa.

-Los brazos que parecen alas los hemos encontrado en casos muy graves de trastorno psíquico, donde existe una importante sustitución de la realidad por la fantasía, con presencia de deslices cognitivos y trastornos de pensamiento.

- Los ojos sin pupilas expresan un encierro en sí mismo, no poder ver la realidad.

-Los ojos-punto son hipervigilantes y controladores del mundo externo, y el énfasis en las orejas aparece como forma de defensa paranoide contra lo persecutorio.

-Las transparencias también suelen ser frecuentes, y vinculadas a los brazos y pies expresan fallas lógicas en el contacto interpersonal y con la realidad.

-Las amputaciones indicarían serios daños en la integración personal y la autoimagen. Estas amputaciones también están asociadas a la expresión de pasividad en la lucha

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del menor por llevar hacia adelante su vida, al abandono personal y a la deficiente autoestima o el maltrato hacia sí mismo, lo que indica una insuficiente capacidad de autonomía, entre otras características.

capacidad de autonomía, entre otras características. Figura 6.19. Persona dibujada por un niño de nueve años.

Figura 6.19. Persona dibujada por un niño de nueve años.

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Figura 6.20. Persona dibujada por una niña de doce años. 226

Figura 6.20. Persona dibujada por una niña de doce años.

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Figura 6.21. Persona dibujada por un niño de ocho años. 227

Figura 6.21. Persona dibujada por un niño de ocho años.

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Figura 6.22. Persona dibujada por una niña de once años. 6.2.2. Contenido verbal apreciado en

Figura 6.22. Persona dibujada por una niña de once años.

6.2.2. Contenido verbal apreciado en el HTP

Respecto al contenido verbal, cabe destacar la frecuente autorreferencialidad o los autorretratos en el relato, lo que es indicativo de egocentrismo y de una dificultad para poner distancia respecto al otro, de mediación simbólica con la realidad y de empatía. Les cuesta elaborar una historia - significado oposicionista latente - y hay una simple descripción del estímulo tendente a cumplir con la consigna de forma aparente y acabar con rapidez.

-Lo verbal expresa a menudo un gran poder o exhibición de fuerza y a veces situaciones mágicas, como forma de sobrecompensar con omnipotencia el sentimiento de gran fragilidad e impotencia real.

-Hay

frecuentes

alusiones

a

la

temática

oral,

como

expresión

precoces,

así como de dependencia y búsqueda de contacto,

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de

frustraciones

pero con gran

inhibición y constricción emocional, que reflejan una alta necesidad de referentes externos y de apoyo.

-El elemento de control del objeto aparece a través de un contacto superficial - preferentemente con la mirada - y descriptivo de las cosas, en el que predomina la acción, el moverse, el acto, por encima del pensar. Prevalece especialmente la evacuación de contenidos dolorosos y la dificultad para realizar procesos de análisis y síntesis.

-Suelen manifestar rechazo hacia las propias necesidades y fragilidad, y es por ello que los personajes y sus relaciones suelen estar idealizados, aunque dicha idealización resulta efímera por la ruptura ante la mínima frustración.

-En los temas aparecen fantasías de salvar al yo de toda carencia, con un predominio de la búsqueda del placer.

-En los temas aparecen fantasías de salvar al yo de toda carencia, con un predominio de

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Detección de conflicto sexual y agresividad a través de técnicas proyectivas

En este capítulo se hará una referencia sintética sobre todo a los detalles más significativos que nos permiten detectar algunos indicadores de patología o de normalidad en la esfera sexual de un individuo. Además de en los test gráficos, nos centraremos en otro test significativo: el test de Rorschach.

7.1. El test de Rorschach

El test del Rorschach es el instrumento objetivo para el psicodiagnóstico más poderoso y popular que se conoce. Junto con el Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesotta (MMPI, por sus siglas en inglés), es el que está considerado a nivel forense como el más fiable, válido y efectivo en el ámbito internacional y está estadísticamente baremado. Exner (197), a través de una base psicométrica, ha presentado una serie de pruebas empíricas sobre el test suficiente para su aceptación, las cuales ha ido revisando posteriormente.

A través de una aplicación simple - la utilización de la percepción y la asociación por parte de un sujeto respecto a los elementos de diez láminas de manchas-, este test proporciona una visión panorámica del funcionamiento de su personalidad con la descripción de los aspectos normales o patológicos. El test parte de la influencia que tiene la personalidad en la percepción de las cosas por el sujeto, es decir, cómo incide sobre lo que la persona ve, cómo lo ve, dónde lo ve y de qué manera lo ve, así como sobre las distintas áreas de adaptación o inadaptación del sujeto, incluidas las sexuales.

El test describe cómo es una persona funcional y estructuralmente en el momento de su realización. Detrás de cada respuesta hay un juego recíproco de procesos perceptivos y asociativos.

En la primera fase, de codificación, se da un registro literal de las respuestas, del tiempo que el sujeto ha tardado en darlas, de las expresiones emocionales y la observación espontánea del sujeto, sin cuestionario final, en el sistema comprehensivo más actual.

En la segunda fase, la integración de todos los resultados y su interrelación en un

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resumen estructural, así como su análisis contrastado con unas tablas normativas, permite llegar a la validación de diferentes índices diagnósticos, para finalizar con la integración global, ya en la tercera fase.

La percepción selectiva es la piedra de toque del sistema de interpretación. A través de las manchas se canalizan los distintos funcionamientos cognitivos, afectivos, perceptivos, de relación interpersonal, de autoestima, autocontrol y tendencias, y se aportan datos fiables sobre la identidad del sujeto y sus inclinaciones identificables.

Este test no es exclusivo de una orientación teórica determinada, aunque desde la teoría psicodinámica se ha profundizado en él, ampliándolo con serios estudios sobre los aspectos simbólicos del mismo por parte de diversos autores. El test de Rorschach no se puede aprender a manipular como otros y desenmascara la simulación o el fingimiento. Por otra parte, se puede aplicar individualmente, desde los tres años en adelante y también a colectivos sin instrucción o analfabetos, siempre y cuando posean una capacidad perceptiva, lingüística y asociativa suficiente.

Para su aplicación, corrección y correcta interpretación, se requiere una formación clínica amplia, específica y durante algún tiempo en este test. El autor del test, H.Rorschach, fue muy cauteloso a la hora de usar el material verbal, ya que el sujeto utiliza activamente sus funciones perceptivas en el proceso de formación de preceptos o respuestas, pero a lo largo de la historia de la prueba se fue utilizando casi exclusivamente en el análisis simbólico de los contenidos para derivar conclusiones. Shaffer (1954), entre otros, es uno de los que posiblemente más han aportado al estudio del material verbal. Basándose en la agrupación lógica de respuestas en torno a un tema común, usa constructos psicoanalíticos y ofrece una serie de temas a analizar como son la sexualidad, la agresividad, los miedos, la dependencia, etc. A través de una visión integradora, se organiza la información cuantitativa y cualitativa del test de Rorschach, y Junto con el proceso diagnóstico, con la historia personal, la entrevista y otras posibles pruebas, se obtienen unas conclusiones finales con un elevado nivel de seguridad.

-Los análisis cualitativos y la interpretación de los distintos clusters conjuntos nos aportarán una visión global de cómo funciona la personalidad del sujeto. De todas formas, y más específicamente en cuanto a datos referentes a la sexualidad, se podrían obtener datos de cierta significación, especialmente en:

•El estudio del cluster de los afectos, a través del lado derecho del eb, Color, Afr proporción afectiva, S respuestas complejas, Color-Sombreado, estilos, etc., nos proporcionará información sobre las emociones que representan los elementos más complejos, móviles e inasequibles del psiquismo humano y que no se rigen por

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leyes lógicas o fácilmente comprensibles, además de que impregnan toda la actividad psicológica y conducta del sujeto y pueden arrasar sus sistemas de valores. El cluster de los afectos evalúa por medio del procesamiento de la información, mediación, ideación, etc., el grado de madurez emocional, organización, presencia de afectos perturbadores en el sujeto, riesgo de conductas impulsivas, existencia de problemas en la modulación afectiva, conflictos relacionados con causas situacionales o internas, entre otros aspectos.

•El cluster de autopercepción valora el conjunto de conceptos y actitudes o valores que el sujeto ha podido ir construyendo sobre sí mismo, la noción interna de su autoimagen, la autoestima en referencia a la representación de las valoraciones externas a él que influyen en la evaluación de sus conductas, los rasgos abiertamente antisociales, la autocentralidad que puede impedirle relaciones interpersonales, el índice de suicidio o las dificultades en los procesos de identificación y conflictos de identidad. Esto se plasma a través de la presencia de pocos contenidos o por cómo son las respuestas humanas H, si hay noción de distorsión sobre los otros, la preocupación sobre el propio cuerpo (An + Xy). Otro matiz cuantitativo lo constituye la calidad de la forma FQ que acompaña a estas respuestas, la cual señala cuánta distorsión hay en la imagen corporal, cuanto más apartado de lo convencional es el ajuste perceptivo. Asimismo se debe revisar también la posible relación con los códigos especiales que pudieran reflejar algún tipo de deslizamiento o falla del curso ideado cuando el sujeto procesa datos sobre cómo está o ve el cuerpo, lo que añadiría un carácter patológico a estos aspectos (ideación).

-Otro aspecto crucial interpretativo proviene del análisis específico de cada lámina en especial, según diversos autores como Shaffer o Bohm. La lámina III podría deducir el tipo de relación con el objeto/interpersonal que el sujeto tiene internalizada, y sus identificaciones. La lámina IV se relaciona con la figura paterna, la autoridad, la homosexualidad, la modalidad de la resolución del conflicto edípico y la identificación. La lámina VI, el doble estímulo masculino y femenino. La lámina VII está relacionada con la figura femenina, materna. La lámina IX se asocia con el conflicto vital más significativo del momento que está viviendo el sujeto, en relación con la propia identidad sexual, siendo significativo cuando aparece disminución de la calidad formal, aumento del color puro con contenido Ex+ fuego, roles pasivos, etc. Siempre se tendrá que tener en cuenta la magnitud de los temas proyectados, la característica secuencial de los mismos y su relación interindividual, las inferencias simbólicas en el modo de responder o no a todas las láminas en general, y en particular a las de una mayor significación de contenido sexual, la

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elaboración de los significados fijos asignados a ciertas áreas, el uso predominante de mecanismos represivos, la actitud evasiva frente a determinadas láminas, o parte de la lámina, y qué parte es, la restricción para la manifestación verbal, el análisis del color, el shock ante el color, el blanco, el tiempo de reacción, la localización de detalles inusuales, la aceptación o no aceptación de la lámina o de las partes y si están bien o mal vistas perceptualmente, la verbalización simbólica, etc.

Aparte de temas específicos que respondan a preocupaciones o aspectos definidos del sujeto sobre la sexualidad, existen otros más generales en tomo a los que pueden agruparse las respuestas elaboradas en exceso. El contenido ya directo de órganos o funciones relacionadas con la sexualidad que lleven Sx (sexualidad), en la valoración, o más indirectos, repitiendo la percepción de zonas corporales representativas como pelvis, vientre, caderas, etc. Sx está en función de las X contacto con la realidad y DT por cada grupo de edad y sujetos adultos, introvertidos, extravertidos o ambiguos.

Sendin refiere que además de representar un aumento de la preocupación por los temas sexuales, dependiendo de las variables que acompañen a este tipo de contenidos, su elevación puede ofrecer matices concretos de los problemas sexuales del sujeto. Estos aspectos nos permitirán apreciar, entre otros: señales de perversión sexual, impotencia o frigidez, preocupaciones sexuales, homosexualidad, fobia o pánico sexual, conflictos en esta área, inadecuación o dudosa identidad sexual e incluso índices de pronóstico evolutivo.

La detección de conflicto sexual también se apreciaría en el análisis del cluster de las áreas interpersonales o de percepción interpersonal en el Rorschach, entre otros por la presencia de la configuración de figuras deshumanizadas, parcializadas, sin identificar definidamente, imaginarias o irreales.

También se puede deducir del establecimiento de relaciones inapropiadas o inadecuadas, agresivas o infantiles, vividas más en la fantasía que en la realidad - más (H) que H-. Los contenidos H son numéricamente superiores en homosexuales, y hay presencia de aspectos destructivos en la relación, no siendo raro encontrar mezclados aspectos de sadismo y erotización, y combinación de sexo (FABCOM) y agresividad (AG). Los contenidos son los siguientes:

-Características del objeto/interpersonal desvalorizado.

-Más detalles inapreciables popularmente (Dd).

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-El análisis del contenido simbólico de índole sexual. La sexualidad parcialmente o como un todo se vería afectada.

-La presencia de fenómenos especiales (INC 2 o FABC 2).

-La relación con el examinador.

-Proyección M con características especiales. Hay énfasis de los aspectos destructivos en una relación.

-Identidad peculiar de las figuras humanas, utilización excesiva del contorno, énfasis en la bisexualidad, figuras vistas de espalda, posturas llamativas, confusión en cuanto a la perspectiva y también respecto de los planos, respuestas descriptivas muy detalladas y minuciosas, incluso de los sentimientos.

-Respuestas de Color (C) que reflejan modalidades de contacto con el objeto como controlado por el yo, modulado, adaptado y espontáneo, o por el contrario, explosivo, violento, lábil, invasor, etc. Según Lunazzi (1977), respuestas incongruentes.

-Incertidumbre

diferenciaciones

masculino-femenino, amor-sexo o entre zonas erógenas. La integración es precaria y a veces bordea la psicosis.

respecto

a

las

externo-interno,

adultoinfantil,

-Respuestas populares que aparecen considerablemente distorsionadas.

Todo lo cual nos puede conducir a la detección de problemas de identidad y, en especial, de la identidad sexual (Exner, 2001; Weiner, y otros autores).

7.2. Los test gráficos

En los test gráficos el análisis pormenorizado de los distintos aspectos del dibujo, su interrelación e integración, el registro de las conductas verbales y no verbales, expresivas y motoras del sujeto ante el contenido del relato, nos pueden aportar indicadores sobre cómo se encuentra la sexualidad del sujeto, entre otros mecanismos, a través de los siguientes, que a continuación se exponen:

-Secuencia: presencia de índices psicopatológicos en qué sexo dibuja primero, si dibuja primero una figura pequeña y luego la engrandece, si hay una disminución motora progresiva, o al revés, si dibuja diferentes partes y luego las integra o no.

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-Tamaño: el realismo de su autoestima, la inflación o pequeñez, el ambiente que es vivido con presión, la falta de límites o con riesgo de descarga motora si desborda la hoja o se sale del marco.

-Presión: el nivel de la energía gráfica, que suele ser una constante, la asertividad, violencia o debilidad.

-Trazo: el firme control de la conducta si los trazos son largos, la impulsividad si son cortos; femeninos si predomina la redondez, agresivos si son dentados o rectos; las líneas desconectadas o con órganos desubicados o con presencia de transparencias denotan tendencias psicóticas o confusión mental; borrar excesivamente, así como cuándo y dónde se hace, traduce inseguridad e incertidumbre en según qué áreas.

-Detalles: su ausencia o la omisión de algunos esenciales, si son excesivos, lo que denota perfeccionismo, la rigidez de los mismos, si existe amenaza de desorganización, hipervigilancia, temor a la irrupción de impulsos prohibidos, perturbación emocional o fallos en los mecanismos obsesivos de autocontrol.

-Simetría: si es excesiva o hay fallas, la inadecuación de sentimientos, los fallos en la contención.

-Emplazamiento: si hay control, o está excesivamente ligado a la realidad concreta a lo instintivo, si predomina la búsqueda de satisfacción inmediata.

Algunos de los detalles con posibilidad de significado sexual que se pueden detectar a través del Test Proyectivo Gráfico HTP (Buck-Hammer):

-En la casa. La presencia de algunos detalles de símbolo fálico, especialmente en la chimenea, representativa de su adecuación sexual, y en el humo y su dirección, como expresión de tensión interna, presión ambiental o intrínseca al individuo. Otros detalles como el sombreado denotan ansiedad; los cercos o vallas, actitud defensiva; balcones, cortinas o persianas, una posible necesidad de ocultamiento e inadecuación en las relaciones sociales, a través de cómo se encuentran las ventanas o puertas; la línea del suelo, como seguridad y grado del contacto con la realidad; las paredes, como fuerza del yo; el techo, relacionado con el estado y adecuación de su pensamiento y de lo que el sujeto dedica a sus fantasías, en la búsqueda de satisfacción, etc.

-En el árbol: Sabemos que el árbol detecta los posibles sentimientos más prohibidos y profundos del sujeto, los más arraigados en la personalidad, persistentes y por ello

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más dificiles de modificar. Se puede vislumbrar la presencia de huellas de experiencias o traumatismos más tempranos, según el tratamiento especial que se proporcione a determinadas zonas del tronco; la cualidad de su sociabilidad en las ramas, y la violencia o destructividad en los agujeros, marcas, formas y cortes en ellas o en el tronco, como impulsos instintivos que se pueden hallar fuera del control yoico. Lo mismo sucede con los trazos que se salen fuera de la copa o con el hecho de que parte de la copa quede cortada por la hoja; la ausencia de copa revela una insuficiente capacidad de contención personal, algo que también se aplica a la esfera sexual.

-En la persona: Se detecta la adecuación psicoevolutiva con la edad y el sexo así como con la identidad sexual, si se ajusta a su propio género. En caso contrario,puede indicar inadecuación sexual o dificultades para asumir su propia condición de género, en el tamaño y trato que proporciona simbólicamente a las diferentes zonas corporales significativas. El cabello está relacionado con la vitalidad sexual y el erotismo; la nariz se ve como el desplazamiento del órgano sexual por excelencia; el cuello es indicador del drenaje de los impulsos; los pies indican seguridad, estabilidad; las piernas muy juntas pueden revelar conflicto sexual; la pelvis marcada se aprecia en homosexualidad, así como la desnudez en varones, marcando énfasis en las caderas y las nalgas, la boca sensual, los ojos con pestañas, la cintura estrecha y el cabello cuidado. Por otra parte, la anormalidad también se relaciona con falta de represión, pudor y rudeza social; la presencia de genitales es un indicador de enfermedad grave. Los dedos pueden aludir a desplazamiento del órgano sexual. El énfasis en la musculatura o la exhibición corporal coinciden con la necesidad de compensación viril o de fuerza; la omisión, énfasis o distorsión en las zonas sexuales generalmente resultan significativas. La elección del sexo que dibuja primero, cómo dibuja cada sexo y qué papel social asigna a cada uno indica su adecuación sexual, la identidad social y el tipo de identificación que predomina.

La identificación como fenómeno psicológico, desde el punto de vista psicodinámico, es descrita como la forma primitiva de vínculo afectivo básico con el objeto o el otro significativos. Ésta se puede realizar con el objeto o con algunas características específicas del mismo, formando parte del proceso de constitución y desarrollo del Yo de un sujeto.

El trato de los diferentes complementos personales, como la vestimenta, en especial la corbata, la bufanda, el cinturón, cigarrillos o pipas, polos, lápices, palos o bastones, pelotas de fútbol y armas, nos aporta significación desplazada. La organización gestáltica de las figuras alude a la integridad corporal. Estos y otros muchos elementos pueden

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proporcionar indicadores de adecuación o inadecuación sexual y social.

A continuación se aportan algunos ejemplos ilustrativos al respecto:

se aportan algunos ejemplos ilustrativos al respecto: Figura 7.1. Dibujo de una figura humana perteneciente a

Figura 7.1. Dibujo de una figura humana perteneciente a un violador, aparentemente muy reactivo, amable, servil y seductor, a través de la elección de la figura de un camarero. Véase el énfasis gráfico en la zona genital y del cuello, con la pajarita, símbolo convencional y de buenos modales, en un simulador.

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Figura 7.2. El dibujo de esta figura humana que sostiene un objeto fálico en la

Figura 7.2. El dibujo de esta figura humana que sostiene un objeto fálico en la mano, un cigarrillo que desprende diversas ráfagas de humo, pertenece a tina joven de dieciocho años en la época en que efectuó una denuncia contra su padre por violación repetida a lo largo de toda su infancia.

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Figura 7.3. En este dibujo de un hombre implicado en supuestos abusos sexuales hacia las

Figura 7.3. En este dibujo de un hombre implicado en supuestos abusos sexuales hacia las hijas adolescentes de su pareja, la figura humana pone de manifiesto sus dificultades al realizar el esquema corporal y su inadecuación sexual, aspectos ambos susceptibles de una posible gran incidencia en los hechos mencionados.

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Figura 7.4. Dibujo de una figura humana masculina realizado por un hombre que abusó sexualmente

Figura 7.4. Dibujo de una figura humana masculina realizado por un hombre que abusó sexualmente de su propia hija. La figura humana pone de manifiesto sus dificultades con el cuerpo y su inadecuación sexual, aspectos que podrían demostrar la veracidad de los hechos. Véase la enfatización excesiva del cuello, el área genital y los trazos afilados e impulsivos en una figura por otra parte de perfil, evasiva.

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Figura 7.5. Dibujo realizado por un adulto que ha cometido frecuentes actos impulsivos de cariz

Figura 7.5. Dibujo realizado por un adulto que ha cometido frecuentes actos impulsivos de cariz sexual. Véase la desnudez, el énfasis corporal y las transparencias en las manos, tipo puño, alrededor de la zona genital, entre otros.

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Figura 7.6. Dibujo inmaduro realizado por una mujer acusada de abusos a menores. Cabe destacar

Figura 7.6. Dibujo inmaduro realizado por una mujer acusada de abusos a menores. Cabe destacar la ausencia de zona genital, como negación, en la figura masculina. Véase el caso completo en el capítulo "¿Por qué no pude crecer?".

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Figura 7.7. Dibujo de una figura femenina realizado por un violador. Véase la grosera transparencia

Figura 7.7. Dibujo de una figura femenina realizado por un violador. Véase la grosera transparencia en la zona genital, indicadora de posibles actings impulsivos, confusamente mezclada con elementos de dependencia muy primarios, como son los botones y la necesidad de poner el nombre.

Los niños que han sufrido abuso sexual presentan uno de los retos más difíciles y delicados de la evaluación. Además, la limitación verbal, una ansiedad excesiva o la

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comprensión limitada en preescolares la suele dificultar.

Investigaciones como las de Koppitz (1964) referían que las supuestas víctimas tendían a dibujar con mayor frecuencia las piernas juntas y tensas, manos grandes y genitales.

A continuación se aportan algunos ejemplos ilustrativos al respecto:

se aportan algunos ejemplos ilustrativos al respecto: Figura 7.8. Dibujo de la familia perteneciente a un

Figura 7.8. Dibujo de la familia perteneciente a un niño de nueve años que sufrió abusos sexuales por parte de su padre a lo largo de varios años. Se dibuja a sí mismo, junto a su padre, en la zona inferior, y a su madre "ventilando" la suciedad desde el balcón. Véase la similitud con un pene de la figura situada en la zona superior izquierda y la desorganización de la Gestalt en la estructura de la casa, posiblemente asociada a la desestabilización del hogar familiar (una de las repercusiones matrimoniales tras la denuncia por parte de la madre y la posterior condena del padre).

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Figura 7.9. Dibujo realizado por un joven en la pubertad que padeció abusos por parte

Figura 7.9. Dibujo realizado por un joven en la pubertad que padeció abusos por parte de su padre. Véase el sombreado del cuerpo y el énfasis en el pico y el ojo, al servicio del control.

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Figura 7.10. Dibujos realizados por un adolescente que abusó de su hermana menor. La ansiedad

Figura 7.10. Dibujos realizados por un adolescente que abusó de su hermana menor. La ansiedad se manifiesta, entre otros elementos, por el trazo interrumpido y el sombreado de la cara, el cuerpo, las extremidades y el suelo. Cabe destacar la inestabilidad de las figuras, que parecen caerse y necesitan apuntalarse reforzando la línea del suelo.

Los dibujos de niños víctimas de abusos sexuales (Buck, 2002), suelen caracterizarse aspectos, entre otros, por:

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-Presencia de nubes.

-Genitales en la persona.

-Manos demasiado grandes.

-Ojos enfatizados y grandes.

-Ojos pequeños u omitidos.

-Cerco en el vientre, señalando la zona destacada del problema.

-Piernas juntas y tensas.

- Árbol fálico o con señales marcadas. Cuanto mayor ha sido la duración del abuso, mayor es el número de señales.

-Sombreados en el cuerpo, la cara, el cuello o las extremidades (Koppitz 1964).

-Formas triangulares acentuadas en la persona.

-Énfasis vertical en la casa.

-Pequeños motivos aislados, raros y ennegrecidos, señalando anomalías en su vida.

-Trazos decorativos invasores repetitivos, como reflejo de la intrusión del entorno.

-Barreras entre el sujeto y otras figuras.

-Camas, desnudos, ropa interior, objetos en la boca.

-Cuando

hay

excesiva

represión

esquemáticos, asexuados.

desaparece

cualquier

signo

sexual:

personajes

La mayoría de los autores indican que los niños no suelen representar directamente la agresión sexual como tal, sino a través de desplazamientos simbólicos o concretos de detalles pequeños, aislados, extraños o ennegrecidos, señalando alguna anomalía en la vida del niño. Conviene fijarse no en el número de detalles significativos en el dibujo, sino en el significado psicológico de cada uno de ellos dentro del conjunto gráfico. A veces la represión es más fuerte que la obsesión y desaparece cualquier signo sexual en el dibujo: personajes esquemáticos a base de palotes, asexuados o sin parte inferior del cuerpo a partir de la cintura.

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V. van Hutton señaló que la presencia conjunta de varios signos permitía conjeturar un abuso sexual, como por ejemplo las preocupaciones sexuales en el dibujo de los ojos bizcos, el énfasis en el pecho o un círculo en el vientre, la agresividad a través de la presencia de dientes u otros elementos fálicos, el retraimiento o secreto, por medio de pies diminutos, y la ansiedad y suspicacia, con el acento puesto en las cejas.

la ansiedad y suspicacia, con el acento puesto en las cejas. Figura 7.11. Dibujo de un

Figura 7.11. Dibujo de un niño de siete años víctima de abusos sexuales por parte de su padre. En el original la casa está pintada significativamente de rojo. Obsérvese el sol persecutorio, con rayos impulsivos, el garaje, el pajar negro, las nubes y el humo.

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Figura 7.12. Dibujo realizado por un joven, víctima de abusos sexuales por parte de un

Figura 7.12. Dibujo realizado por un joven, víctima de abusos sexuales por parte de un conocido de la familia. Véase el extenso sombreado del cuerpo y la ropa, el énfasis en la zona genital y las rodillas, así como en la pelota y la firma (borrosa, para evitar la identificación), como representación de la defensa de su hombría e identidad masculina.

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8.1. Transformación de datos para la interpretación A continuación trataremos de sintetizar algunos conceptos de

8.1. Transformación de datos para la interpretación

A continuación trataremos de sintetizar algunos conceptos de base para poder efectuar la transformación de los datos que permiten la interpretación en los test gráficos.

La interpretación de los gráficos designa el hecho de describir y hacer evidente el significado inconsciente o preconsciente de aspectos, síntomas y conductas ocultos en el mundo interior del sujeto, que se aprecian a través de los distintos indicadores formales y de contenido de los dibujos que realiza. Se podrá efectuar su interpretación por medio de las inferencias obtenidas en los dibujos, y para esto (así como para llegar luego al psicodiagnóstico global del sujeto explorado) se utilizará el conocido método hipotético deductivo. Éste consiste en una combinación de hipótesis, deducidas de las inferencias que se obtienen sobre todo el conjunto global de los dibujos realizados por el sujeto, y transformadas a su vez en respuestas específicas posteriormente confirmadas, o incluso también desestimadas, por otras inferencias a su vez más amplias, obtenidas a partir de otros test utilizados en la batería psicodiagnóstica.

Para juzgar si la interpretación de los test gráficos es adecuada, Schafer señala que se encontrará suficientes pruebas para la interpretación de los distintos indicadores cuando todo el proceso interpretativo de los test se pueda desarrollar a través de dos caminos:

-Que los ítems o respuestas dadas por el sujeto sean asimilados en forma de suma y agrupados sobre la base de la similitud de significados (es decir, sobre las recurrencias).

-Que haya diversidad de ítems o respuestas, y hasta incluso una posible oposición de sus significados, pero que a pesar de ello, se complementen (es decir, que haya convergencias).

A partir de una progresiva selección de la primera impresión general, que se obtiene a través de los indicadores observables en el sujeto durante la primera entrevista, y de su

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cotejo sucesivo con la producción de los distintos test gráficos (para identificar las recurrencias y convergencias), se efectuará un análisis secuencial progresivo que lleve hacia una hipótesis diagnóstica aproximada. También se tendrá en cuenta que el significado simbólico de los datos observables en las primeras entrevistas suelen brindar a menudo la clave de las asociaciones verbales que al sujeto se le despiertan luego en sus producciones gráficas.

En resumen, para la interpretación del análisis formal y de contenido de los dibujos de un determinado test gráfico es importante tener en cuenta la conexión entre los resultados obtenidos en el test gráfico (a partir de los datos recurrentes y convergentes en el mismo) y las características observables sobre el sujeto apreciadas en la entrevista clínica, a lo que se añaden los datos obtenidos en los demás test gráficos y de personalidad que se considere oportuno aplicar. Entre estos últimos test, destacan el test de relaciones objetales de Phillipson, el test de Rorschach, el análisis proyectivo del WAIS, el MMPI, el Bender, la versión Hutt, etc. Este análisis brindará información acerca del tipo de percepción que presenta el sujeto, así como de su pensamiento, emociones, conductas y defensas.

El análisis y síntesis del contenido simbólico de los dibujos permitirá poner al descubierto la peculiaridad e idiosincrasia de las vivencias, experiencias vitales e historia del sujeto, contribuyendo por otra parte entender el significado psicodinámico de los síntomas que presenta y el motivo de consulta o de intervención profesional.

Podría servir de ejemplo, en el siguiente dibujo libre de un sujeto (fig. 8.1.), el análisis de la presencia en la zona superior de muchas nubes ennegrecidas en el cielo y, en la zona inferior, de un camino lleno de piedras. Estos dos indicadores permiten reflejar una convergencia intratest según las pautas formales contrarias - dibujos o partes del dibujo con significación, en distinta ubicación espacial-. Los dos indicadores coinciden en el mismo test en ser representativos de una misma vivencia de alta tensión emocional, que refleja las serias preocupaciones y trabas que parecen afectar actualmente al sujeto.

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Figura 8.1. En otro gráfico del mismo sujeto - por ejemplo, el dibujo del animal-,

Figura 8.1.

En otro gráfico del mismo sujeto - por ejemplo, el dibujo del animal-, la existencia de disociación entre pensamiento, emociones y actos se podría reflejar a través de unos indicadores expresivos en el dibujo, que por una parte puedan indicar mucha rigidez y un gran control en el dibujo en el área de la cabeza (a través del tamaño enorme de la misma, su gran detalle o su simetría), y por otra, puedan indicar contrariamente descontrol de impulsos por medio de la presencia de trazos muy cortos, rápidos y discontinuos, ejecutados a lo largo del resto del cuerpo del animal.

La recurrencia intratest se puede dar en partes del dibujo o dibujos que tienen igual significación. Se puede apreciar, por ejemplo, en el dibujo de la persona de un sujeto cuando se detecta una posible significación de dependencia muy primaria a través de una hilera de botones o unos bolsillos. En otro ejemplo (figs. 8.2 y 8.3), los dos dibujos de un varón adulto muestran una serie de transparencias o desnudos que revelan sus graves problemas con el cuerpo y su sexualidad.

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Figura 8.2. 255

Figura 8.2.

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Figura 8.3. Las convergencias y recurrencias intertest, por tanto, se dan cuando se detecta que

Figura 8.3.

Las convergencias y recurrencias intertest, por tanto, se dan cuando se detecta que ciertos aspectos se repiten de igual forma en distintos test gráficos.

La coincidencia de varias secuencias dinámicas en un dibujo - por medio del concepto de condensación - señala de qué manera, a través de la búsqueda y la suma de recurrencias y convergencias en los test gráficos, se podrá llegar a integrar y sistematizar el material obtenido en un cuadro total de la personalidad. Y esto no sólo se logra a través de la búsqueda de repeticiones e insistencias de varios indicadores, sino también de aquellos que, aunque parezcan totalmente opuestos, pueden conducir también hacia una misma secuencia dinámica (Veccia, 1996).

8.2. Síntesis en los gráficos

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Daniel Stem dice que no se puede descomponer una frase musical en notas aisladas y pretender que esto tenga significado, porque el contexto lo es todo. Esto se puede aplicar al proceso de psicodiagnóstico diferencial cuando entendemos que la personalidad es "una", única y total. Elaborar un diagnóstico consiste en describir de forma clara y comunicativa dicha personalidad, determinada y compleja, tratando de diferenciar, a ser posible, los diversos cuadros psicopatológicos, estructuras o perfiles de personalidad.

Para ello se utilizará una metodología psicodiagnóstica que comienza con una o más entrevistas con el sujeto. Se debe tener en cuenta que en la primera entrevista, éste suele venir con expectativas creadas y a la defensiva, pero si se realizan entrevistas posteriores, podremos valorarlo con una mayor perspectiva. En las entrevistas se podrá incluir si conviene la aplicación de test gráficos u otros, ya sean proyectivos o psicométricos, para finalizar con entrevistas de cierre y la síntesis final del proceso. Todos estos instrumentos incluyen unos elementos observables determinados que se deben valorar.

Las respuestas que el sujeto da a una prueba son el resultado final de los procesos de pensamiento que han estimulado sus reacciones ante dicha prueba. En el caso de los dibujos, éstos son indicadores de la manera en que el sujeto seleccionó y organizó sus estímulos internos y externos en el material gráfico, por ejemplo, la hoja en blanco.

Las interpretaciones psicológicas - es decir, las construcciones de significado que efectúa el psicólogo a partir de los test gráficos-, se realizan con el procesamiento de los ítems observables y según la línea teórica o las inferencias del propio psicólogo.

Finalmente, la síntesis interpretativa de los test gráficos se realizará sumando la observación de los test gráficos administrados, su análisis y síntesis en el orden en que se realizaron y la lectura del resto del material proyectivo y de todos los elementos diagnósticos recogidos en la exploración.

Está demostrado que el proceso de síntesis interpretativa realizado con el dibujo no es algo puntual o aislado, sino complejo y laborioso.

Como ya hemos señalado anteriormente, nunca se tienen que hacer interpretaciones aisladas, sólo en base a los signos gráficos, tipo diccionario, ya que el estudio del dibujo pertenece a un análisis y elaboración más general. No sirve analizar obsesivamente cada detalle del gráfico comprobando a qué rasgo de personalidad le corresponde tal o cual cosa, sino a la inversa, realizar una lectura global de los rasgos de personalidad del sujeto en cuestión y ver dónde aparecen en el dibujo. Eso también quiere decir que a partir del análisis de, por ejemplo, un tipo determinado de copa dibujada en el test del árbol no podemos deducir que el sujeto tiene una personalidad u otra, sino que habrá que analizar

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dicho test en su totalidad, compararlo con el resto de ítems del HTP, e incluso también con otro test proyectivo aplicado y verificarlo con la anamnesis y otros datos recopilados sobre el sujeto, para así poder efectuar una buena composición del caso. Supone una visión holística o funcional, que frecuentemente se aplica al test de Rorschach y que se puede extrapolar también a los test